con las puertas abiertas, pudiéndose incurrir en nulidad si ocurriera lo contrario.

Lógicamente la Ley ha establecido las excepciones que pudieran presentarse y que se verán más adelante. Después de la audiencia, cuando se llega a publicar la sentencia y se dan a conocer los detalles del Juicio Oral, asi como cuando se presenta la oportunidad de formular análisis y críticas a las Resoluciones y Sentencias que llevan consigo su publicación. Por otro lado, se, ha de entender la preferencia que se tiene por la oralidad sobre la escritura y ello porque cualquiera comprende que el procedimiento oral es el que mejor responde a los fines del proceso penal, y especialmente al fin de la declaración de certeza de la verdad real. Lo oral es algo penetrante, vivo, oído, fácilmente controlable, transparente, inmediato y de fácil censura, mientras que lo escrito es a menudo difícilmente controlable, mudo, mediato; sin contar además que con la oralidad se favorece también la rapidez del procedimiento. VÉLEZ MARJCONDE, refiere la superioridad de la oralidad sobre la escritura, y dice que la argumentación es muy simple: el procedimiento oral es infinitamente superior al escrito porque asegura erí máximo grado la inmediación, es decir un contacto directo y simultáneo de los sujetos procesales con los medios de prueba en que deban de basarse la discusión plena de las partes y la decisión definitiva del juzgador; también añade que la oralidad es la forma o procedi miento de investigación que permite realizar mejor la inmediación, porque la palabra hablada es la manifestación natural y originaria del pensamiento humano, así como la forma escrita es una forma de expresión inoriginal o mediata del mismo, tanto que cuando la segunda es admitida, el acta se interpone entre el medio de prueba y el juez que,debe valorarlo. Para asegurar mejor, pues, ese contacto directo entre el juzgador y el órgano de la prueba, permitiendo que el primero aprecie integralmente los elementos de juicio y percibiendo las cortapisas y limitaciones subjetivas que derivan del procedimiento escrito, lo mismo que toda argucia de ocultamiento, el acto oral constituye la forma natural de reproducir lógicamente el hecho delictuoso y esclarecer la verd ad, en que se debe de fundar la sentencia.

La oralidad tiene la ventaja de la mayor facilidad de la emisión de la palabra y de su mayor potencia expresiva, asi, las personas se entienden mejor cuando conversan que cuando se escriben. Asi mismo, la inmediación personal entre el emisor y el receptor, que impone el empleo de signos fonéticos, hace posible el aprovechamiento accesorio del lenguaje de acción, insuficiente por si solo para la expresión de un pensamiento más o menos completo, per o capaz de acrecentar la potencia expresiva del lenguaje oral; es decir, que las contracciones fisonómicas, los ademanes y en general las reacciones y los movimientos corporales, voluntarios e involuntarios, convencionales o libres, enriquecen la conversación. Pero, tenemos que tener en cuenta, que las virtudes del Juicio Oral no pueden descansar exclusivamente en la comunicabilidad verbal entre los sujetos procesales, sino que reposa en una serie concatenada de garantías. De esta manera, al tener el proceso un claro perfil acusatorio, ello nos conduce al principio de la Contradicción; es decir a la audiencia de las alegaciones mutuas de las partes en forma de un Juicio Oral; asimismo, la dificultad de retener lo hablado en la memoria conduce al principio de la Concentración o unidad de acto, que requiere condensar el Juicio Oral en una o varias sesiones consecutivas. Los principios de publicidad, preclusion, inmediación, etc. han de completar este sistema de garantías, con que se rodea a la oralidad en benef icio indudable de la justicia. También se hace pertinente y necesario citar los argumentos que se esgrimían en la exposición de motivos del Código de Procedimientos Penales en lo referente a esta etapa del proceso, así refiere que el «Equilibrio del Proces o Penal, que incesantemente ha perseguido el pensamiento jurídico a través de las fórmulas acusatorias e inquisitivas, no llegó a conseguirse sino el día en que el Sistema Mixto incorpora tendencias opuestas en su organismo y logra específicamente cambiar el antiguo plenario en el Juicio Oral, pero no para rehacer en el la investigación, como el plenario lo repetía inútilmente. El Sistema Mixto hizo más al permitirnos comprender que el Juicio Oral, cuya historia se encuentra vinculada a la del jurado, no er a incompatible con los jueces regulares, siempre que fueran colegiados para que cumplieran con todas las garantías que exige el perfecto funcionamiento de la institución. Y es así como ha podido tomar carta de naturaleza entre nosotros, a pesar de los ataq ues que se le dirigen y la desconfianza que desde el primer momento ha despertado».

Por otro lado, cuando aquel Código Adjetivo cita o describe las dos etapas del Proceso Penal, refiere que «Expresión de la orientación y del Sistema que informa el anteproyecto, es el primer artículo de este título. En el se determina que el proceso penal se desarrolla en dos etapas: la primera que corresponde a la Instrucción o período investigatorio entregado a los Jueces Instructores, a quienes se les encomienda su organización; y la segunda, el Juicio Oral, que ha de ser precisa y realizarse en instancia única ante los tribunales correccionales. La audiencia en que se desenvuelve el Juicio no puede ser objeto de sucesivas repeticiones, porque perdería to da su eficacia, derivada de la espontaneidad y hasta la sinceridad con que puedan producirse por parte de los que intervengan en ella. Poco puede esperarse -generalmente- de una segunda audiencia, porque los que concurren estarán prevenidos de los hechos o incidentes puestos de manifiesto en la primera. La apelación que rinde beneficios para la pluralidad de las instancias, no tendría ningún efecto para la instancia única, que requiere, por lo mismo, de otras garantías y seguridades entre los que figuran, e n primer término los de publicidad y oralidad. La separación y diferenciación de los procesados, cuidando de no llamar inculpados sino a los que se encuentran comprendidos en la primera etapa, dejando el calificativo de acusados para aquellos contra quienes se ha producido la acusación fiscal que apertura el Juicio». En definitiva y como conclusión podemos decir que el Juicio Oral, público, contradictorio y continuo se presenta como el mecanismo más apto para lograr la reproducción lógica del hecho delictuo so; como el más eficiente para descubrir la Verdad; como el más idóneo para que el Juez se forme un recto y maduro convencimiento, como el más capaz de excluir la arbitrariedad judicial y dar a las partes la oportunidad para defender sus intereses. 3.VENTAJAS DEL JUICIO ORAL

En la Enciclopedia Jurídica «OMEBA» se refiere que las ventajas del juicio oral se puede sintetizar en 'el sentido que este procedimiento conduce realmente al afianzamiento de la verdad y la justicia. Ese resultado se advierte especialmente cuando se considera que el procedimiento oral permite obtener una reconstrucción mucho más fiel y lógica de los hechos, lo que, a su vez, conduce naturalmente a que el Juez realice un desenvolvimiento más exacto del

caso penal dentro de la valoración jurídica. Entre otras ventajas, que trae consigo la etapa del juicio oral, podemos citar las siguientes: i a. El Juicio Oral asegura una mayor independencia del Juez, porque lo aleja de todas las presiones extrañas que pueden ejercerse sobre él, especialmente cuando el caso penal tiene alguna repercusión de orden político. Y se explica porque la actividad jurisdiccional , sometida como se encuentra a la garantía de la publicidad, encuentra siempre el respaldo del pueblo, cuando este comprueba - como puede comprobarlo solo a través del procedimiento oral-que a los estrados judiciales no pueden penetrar las presiones políticas, que tanto daño hace a la justicia, cuando ellas influyen en las decisiones de los jueces. El Juicio Oral permite que el Juez realice una individualización más humana de la pena, como que condena a un semejante, a un hombre como él, a quien ha visto y oído y no a un «nombre», como dice VÉLEZ MARICONDE, cuando se refiere a los graves defectos del procedimiento escrito.

b. -

c- El Juicio Oral cumple realmente una función intimatoria, ya que la asistencia del imputado a todos los actos de debate y a la l ectura sentencia, crea en él la conciencia del poder represivo que tiene el Estado cuando se viola la Ley y no la falsa creencia que ha tenido una «entrada por salida» como se acostumbra a oír cuando el sujeto ha sido juzgado en el procedimiento escrito y ha obtenido su Libertad Provisional. La misma función intimatoria cumple el Juicio Oral respecto de los demás ciudadanos, desde que también genera en ellos el temor natural de estar envueltos en la situación de la persona que ven sometida a proceso. Bajo este aspecto se ilumina el sumo valor del juicio penal, el cual no solamente sirve para comprobar el delito, sino al mismo tiempo para castigarlo. Bajo el mismo perfil debe ser valorada además, la publicidad del juicio penal, la cual no tiende solamente al control de la regularidad del juicio, sino que integra esencialmente su función punitiva. ,j d.- El Juicio Oral sirve como freno natural a los calumniadores, a los falsos denunciantes y a los extorsionadores, ya que solo la publicidad de los procedimientos se encarga de ponerlo al descubierto ante el Pueblo, quien los señala como tales y para siempre.

El Juicio Oral, constriñe al profesional a superarse porque las actividades jurisdiccionales, acusatoria y defensiva, se ejercen bajo un rec íproco y permanente afán contralor, y cara a cara con el pueblo soberano que enaltece a los buenos profesionales (Jueces, Fiscales o Abogados), atemoriza a los que no saben cumplir con el sagrado ministerio de la defensa o con la augusta misión de administ rarjusticia. El Juicio Oral agiliza notoriamente la sustanciación del proceso en beneficio de la justicia y con beneficio de los intereses en el comprometidos. Es bien sabido que el procedimiento oral, necesariamente concentrado, produce un resultado favorable a los intereses que el proceso tutela, en orden al tiempo, generalmente necesario para su trámite regular; que acelera su marcha, que acorta el camino sin llevamos por ningún atajo peligroso, como sería una brevedad a costo de la defensa; que regula, en caso de condena, la sanción al delito, para hacer más eficaz la defensa jurídica de la sociedad; que en caso de absolución, "aminora el daño que el proces'o causa a los individuos, muchas veces sometido a coerción personal. El Juicio Oral llena también una función educativa, desde que en este, aprende el pueblo no solo a respetar el ordenamiento jurídico que conoce, a través del caso judicial que presencia, sino que aprende a defender a su libertad y a hacer un buen uso de ella.