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EL PROBLEMA DE LA ESCRITURA EN EL PERÚ

La existencia de la escritura en tiempos preamericanos ha sido –dicen- lo más controvertible. Los que niegan la existencia de la escritura, parten del hecho de que “no se ha encontrado nada al respecto” y que han sido los mismos Cronistas los que dijeron que “no la había, porque no la encontraron”. Morgan se basó en esto para firmar que “se vivía en la etapa media de la barbarie”, ya que no existía escritura fonética. Clemente R. Markhan dice: “El gobierno incaico hizo del Runa-Simi un eficaz instrumento administrativo que sirvió para la promulgación de decretos, levantamiento de estadísticas y manjeo de cuentas, si bien para estos últimos servicios usó de preferencia los quipus. Consistía el quipu en una cuerda a la que se amarraban cierto número de cordeles anudados, cuyos nudos representaban números (unidades, decenas, centenas, etc.)… Los colores de los cordeles indicaban los asuntos que se referían a los números. Descifraban los quipus funcionarios instruidos en su manejo, que recibían el nombre de quipucamayos; y mediante tal sistema funcionaba la complicada administración de tan dilatado imperio”. Garcilazo de la Vega, más españolizado que los propios cronistas, escribió: “Porque las letras son las que perpetúan los hechos; mas como aquellos Incas no las alcanzaron, valieron sé de lo que pudieron inventar, y, como si los nudos fueran letras, eligieron historiadores y contadores que llamaron quipucamayo, que es el que tiene a su cargo los nudos,, para que por ellos y por los hilos, y con el favor de los cuentos y la poesía, escribiesen y tuviesen la tradición de sus hechos: ésta fue la manera de escribir que los Incas tuvieron en su República”. Blas Valera, Montesinos, Huamán Poma de Ayala y otros afirman que fueron “los quipus el sistema de escritura de los Inkas”. Por su parte José de Acosta, dice: “Los quipus son unos memoriales o registros hechos de ramales, en que diversos nudos y diversos colores significaban diversas cosas. Es increíble lo que en este modo alcanzaron, porque cuanto los libros pueden decir de historia, leyes y ceremonias y cuentas de negocios, todo esto suplen los quipus tan puntualmente que admiran”. Por su parte Cristóbal de Molina, expresa: “no obstante que usaban de una cuenta muy sutil de unas hebras de lana de dos nudos, y puesta landa de colores en los nudos, los cuales llaman quipus. Entendíase y enriéndese tanto por esta cuenta, que dan razón de más de quinientos años de todas las cosas que en esta tierra en este tiempo han pasado”. Por lo leído anteriormente, Cronistas de distintas épocas –que no se pusieron de acuerdo para decir los mismo- afirman que los quipus eran escritura pero distinta a la

que ellos conocían, es decir a la europea. Había pues, escritura de otro tipo. Y hacen mal pues los que tratan empeñosamente de igualar escrituras “para restarle méritos de civilización y alta cultura a la preamericana”. Así como las historias no eran iguales, así también las escrituras no fueron iguales, siendo, incluso, superior la incaica puesto que era dinámica, matemática y acorde a su pensamiento filosófico y cósmico. Era pues una escritura integral. Por qué ese afán maniático de compararlo todo con lo que sucedió en Europa? La respuesta es aplastante: Europa es la rectora! Sigue siendo la patria intelectual de todos los que, en una u otra forma, viven y se amamantan de la propiedad privada, el individualismo y el vasallaje espiritual. Para ello resulta inconcebible que exista un estilo diferente de vida. Pero si seguimos el ritmo matemático de los mayas y los quechuas, de su pensamiento filosófico apegado a esas matemáticas y, consecuentemente, ligados al Cosmos por sus Calendarios, entonces resulta comprensible encontrar una escritura simbólica en donde el punto y la raya –como en las computadoras modernas- son la constante ahorrativa de tiempo y espacio! Cómo podían entender ese tipo superior de escritura quienes aún estaban en el parvuelo de las letras y de la escritura fonética de sí incapaces de registrarlo todo, integralmente? Sabido es que la escritura tal como hoy la empleamos es deficiente en cuanto a la velocidad de la imaginación creadora. Y hasta se necesita el auxilio de la pintura y la música para reflejar el todo de un sentido. En tanto que nuestros abuelos nativos lograron introducir en su escritura el color para darle más vivencia a sus expresiones. Y en el menor espacio posible y con el mínimo de letras simbólicas. Por otro lado, el simbolismo ya es un estado superior en la creación mental humana. Qué dirían esos mismos Cronistas si hoy por hoy se encontrasen de pronto con las computadoras modernas donde el punto y la raya han reemplazado a los números y a las letras? Sobre seguroque calificarían a este tiempo modernísimo como “semibárbaro” puesto que no podrían entenderlas ni mucho menos encontrar en su seno la bendita escritura fonéticas de marras! También estaríamos sobre seguros de que esos mismos Cronistas católicos destrozarían a las computadoras o a los cerebros electrónicos, precisamente por “herejes” o ser “idiomas del diablo”, tal como lo hicieron en su tiempo los frailes Arriaga y Avendaño que “se vanagloriaban de haber destruido 603 huacas, 617 momias, 3,418 penates, 189 huancas y mamasaras que son construcciones de piedra y símbolos del maíz”.

Al respecto dice Gustavo Valcarcel: “Y todo esto lo hicieron solo dos frailes; calcúlese a cuánto ascendería la totalidad del destrucción, del saqueo en pos de tesoros ocultos, del vandalismo extranjero”. Los quipus, son, pues la alta escritura de los Incas, son la mismo tiempo, numerales e idiográficos. Conformaban centenares de Bibliotecas; los había por todo el territorio. Sólo en Pachacamac se encontró un quipu que pesaba media arroba. “Se entiende –indica Gustavo Valcárcel- que debe haber sido tan peligroso para el Estado y la Iglesia de España lo que los nudos y colores de los quipus encerraban, que el Concilio limeño de 1583 decidió su incineración en masa”. Toneladas de quipus fueron salvajemente quemados! De otro lado las pruebas etimológicas vienen en ayuda para probar que hubo escritura. El vocablo quellca en quechua y quilca en aymara significan escritura, letra, libro. Nosotros creemos, basados en el desarrollo de su alta cultura puesta de manifiesto en todas las otras superestructuras, que los quipus fueron su escritura fonética, dinámica o cinemática, al haber abandonado por inservibles el uso de las letras comúnmente conocidas. Pues resulta inconcebible –según el mismo pensamiento lógico- que quienes desarrollaron altas matemáticas (como los Inkas), que significa un mayor esfuerzo mental, no tuvieron ingenio o tiempo para emplear el simple trazo de signos fonéticos que otras culturas, menos desarrolladas, lograron plasmar. Acontece que para entender los quipus hay que poseer otros conocimientos que, por cierto, no los tuvieron los Cronistas españoles ni todos aquellos otros que han escrito sobre este tema tan definitivo. Queda entonces en evidencia que el gratuito cargo que L.H. Morgan levantara sobre nuestras culturas aborígenes, en cuanto a que desconocieron la escritura fonética, es falso de toda falsedad. La alta cultura incaica la poseyó en la presencia irrebatible de los quipus. Y son los quipus la expresión de una escritura matemática, cósmica y socialmente comunera que ningún otro pueblo alcanzara. Esa fue y es, y seguirá siendo, su fortaleza inmortal que ya empiezan a imitar los científicos del automatismo y la cibernética de nuestro tiempo convulso, en sus máquinas ciegas. Hay que enmendarle la plana al señor Engels y decirle, aun cuando se encuentre muerto, por lo mismo que tiene seguidores de toda estirpe, que al arribo de los conquistadores europeos, América no se encontraba en la “etapa media de la barbarie” sino en una superior, infinitamente superior a la que él soñó para la sociedad venidera, y que esbozara en la teoría del Materialismo Dialéctico. Ni más ni menos. Abrevar en la historia de esa extraordinaria civilización significa ahorrarle caminos al drama del hombre de nuestro tiempo y conocer de cerca, gratuitamente, hasta dónde llegará el socialismo del futuro.

En el seno maravilloso de esa historia está encerrado el Mensaje creador que legó el Estado Inca para orientar al mundo en el difícil camino de su liberación. Somos afortunados entonces. Pero esa fortuna entraña la gran resonsabilidad de reestructurarlo todo y empezar de nuevo en la tarea esclarecedora. Herederos directos somos de esa extraordinaria riqueza cultural, social y política. Veamos si somos o no capaces de interpretar ese legado y plasmarlo en la conquista de otra sociedad comunera viviendo en continuidad con su pasado. Herederos sí, pero también hay que ser constructores de otro mundo nuevo, consecuente con sus propias raíces y en donde viva pleno el hombre nuevo que se dé la mano con esa gran reserva moral y física que es nuestra población india. Eso entraña , a su vez, que dejemos definitivamente de pensar como europeos y entremos de lleno a pensar, sentir, filosofar y actuar como indios comuneros.” A manera de conclusión no disponemos por hoy de una escritura evoluvcionada prehispánica que pueda servir de fuente de conocimiento de la historia aconteciada en el antiguo peru. Ni siquiera ha sido posible descifrar satisfactoriamente lo que parecen constituir formas enbrionarias de escritura, mas que sino solo contamos con las manifestaciones culturales que se encuentran es las iconografías de los moches los mantos de los paracas y las grandes figuras en las arenas de los nazcas. Es asi que el Peru a mi parecer no conto con escritura propiamente dicha mas que sino, nuca llego a evolucionar para llegar a posicionarse y a representar lo que con palabras querían expresar.

Medios de comunicación en el Perú
Comunicación en la antigüedad En nuestra época Pre-Inca, las comunicaciones se remonta al Reino de Quito, que entre uno de sus logros trascendentes, organizó un sistema que le permitió conocer las situaciones que se suscitaban en sus territorios mediante la conformación de mensajeros denominados los "URUYAS", que fueron el inicio de las comunicaciones por mensajero y complementados con otros sistemas de comunicación ópticos y acústicos como el humo, el tambor, etc., sistemas que nos trasmitieron. La evolución de los ingeniosos medios de comunicación de los que se valía en el gran imperio incaico, utilizando el fuego y el humo como señales ópticas, valiéndose de bocinas, tambores y troncos huecos de percusión para señales acústicas o empleando a los atléticos Chasquis, cumplieron el rol para su desarrollo. Comunicaciones en el Imperio Inca La organización de los correos en las primitivas culturas americanas estuvo ligada en un comienzo con la historia militar. Las necesidades militares requerían del empleo de medios propios para comunicarlas y es de esta manera como se establecen las primeras líneas de comunicación principalmente en las grandes civilizaciones del continente americano. Los Incas construyeron una extensa red de caminos a través de los cuales las noticias y los decretos viajaban rápidamente a través de todo el imperio. Se estima que a la llegada de los españoles habían sido construidos 16.000 kilómetros de caminos, los cuales generalmente estaban empedrados y en ocasiones contaban con puentes colgantes y terraplenes para superar las dificultades geográficas. Los encargados de transportar los mensajes eran conocidos como los chasquis que significa "hombre que sirve de correo". La difusión de la información podía hacerse de dos formas: En ocasiones se hacía por medio de la palabra, debiendo memorizar el mensaje y en otros casos se utilizaba el quipu, elemento constituido por una serie de hilos anudados de distintas maneras que eran interpretados por una clave especial conocida por el inca y sus gobernadores. El quipu era el medio fundamental que se empleaba para la transmisión de las noticias a los gobernadores, existiendo una verdadera sistematización de esta clave, y según las disposiciones que tomaban los distintos hilos anudados, así variaban los significados de las órdenes que se transmitían. El número y el color de los hilos significaban el número de gentes, armas, vestidos o cualquiera otra cosa que se había de hacer, enviar o prestar. Cuando el chasqui oía el mensaje que debía transmitir, lo

memorizaba y corría durante su tramo preestablecido, el cual era de un cuarto de legua debido a que según cálculos era la distancia ideal para que un hombre diera su máximo esfuerzo sin alcanzar a fatigarse, optimizando de esta manera el tiempo y el esfuerzo humano. Era tal la importancia que se le daba al servicio de correos que quienes iban a ser destinados para ser chasquis eran entrenados desde niños para que pudieran realizar su oficio a la perfección. Debían conocer perfectamente cada uno de los caminos y sus atajos y eran diestros nadadores; También eran capaces de realizar sus labores durante las noches si esto fuese necesario. Además de transmitir noticias los chasquis también eran utilizados para transportar frutas y pescados. Se dice que en la mesa real se servían pescados frescos a las veinticuatro horas de salir del Océano Comunicación en el Virreinato Durante la colonia la imprenta fue introducida al Perú en Lima se instaló esta maravillosa máquina en 1584. Con la instalación de la imprenta la Iglesia tuvo participación activa en fomentar las primeras ediciones de catecismos, gramáticas, devocionarios, pastorales, breves publicaciones religiosas y textos en lengua nativa, con objeto de profesar las tareas misionales y evangelizar a los pueblos recién fundados en la América Española. Asimismo, impresores y tipógrafos laicos se dedicaron a editar publicaciones de libros elementales y otras obras. A este tipo de impresos se agregó la prensa periódica que cobró importancia en las jóvenes comarcas del Nuevo Mundo. Los primigenios periódicos consistían en pliegos sueltos o boletines bajo el nombre de “Gaceta”. Así se inicia el periódico colonial; aparecen semanarios, periódicos mensuales y bimestrales. En sus reducidas páginas se registra breves reseñas, relatos de las actividades más importantes, noticias de la metrópoli, gacetillas literarias y económicas. En el siglo XVII, proliferan en América, especialmente en México y Lima, hojas volantes que se publicaban, casi siempre, con el pretexto de la llegada de alguna flota proveniente de Europa, así como con las noticias más notables del Virreinato. Luego aparece: La Gaceta de Lima (1743), se publicaba bimestralmente y subsistió hasta 1767. El Diario de Lima. Creado el 1° de octubre de 1790, dirigido por el español Jaime Bausate y Mesa. Llenó un inmenso vacío de comunicación en la sociedad virreinal de entonces. Se convirtió en el divulgador de los conocimientos científicos, culturales y acontecimientos sociales de la época, con informaciones de España, avisos comerciales, tránsito de navíos y recepción de mercaderías europeas. Fue el primer periódico de América del Sur y obtuvo reconocimiento en los dos

virreinatos vecinos. Dada la importancia histórica de esta publicación, se tomó la fecha de su aparición como el Día del Periodista. El Mercurio Peruano, que es el periódico más importante de la Ilustración Peruana. Creado por un círculo de intelectuales jóvenes llamada Sociedad Académica de Amantes de Lima, se publicaron entre 1790 y 1795 más de 400 números en los cuales se trató los asuntos más diversos. Sin embargo, es fácil resumir su tema principal: hacer conocer el Perú e ilustrar a los peruanos. Por eso, el Mercurio Peruano no sólo fue un gran periódico del Siglo de las Luces sino también el primer periódico netamente peruano.

Comunicación en la República. El momento periodístico de la ofensiva de los republicanos El órgano más importante de los republicanos fue el pequeño periódico La Abeja Republicana en cuya redacción intervinieron Mariátegui y Sánchez Carrión y cuyo significado cívico sólo se ha de repetir en 1859 en el Constitucional cuando dos generaciones liberales opusieron la vana fuerza de las ideas frente a los desmanes de Castilla. El prospecto ya aludía al despotismo de Monteagudo explícitamente y también en forma tácita incluyendo unas estrofas de Quintana que invitaban a jurar que la muerte era preferible a cualquier tirano; las suscripciones para este periódico se recibían en casa de don Mariano Tramarria. En el primer número, aparecido el 5 de agosto de 1822, se insertaban unas observaciones a la opinión expresada por Moreno en la Sociedad Patriótica por alguien que no era miembro de la Sociedad "ni político", pero a "quien las desgracias de la Humanidad conmueven". No es el trabajo de La Torre, que, según Mariátegui, no se publicó. Está escrita en estilo fervoroso y elocuente: a la tesis de que el régimen democrático depende de la civilización responde con la tesis roussoniana del amor innato de la libertad en el hombre primitivo y añadiendo que "bárbara era la Suiza cuando la ennobleció Tell, ignorante la Suecia cuando la inmortalizó Gustavo y la Patria de Locke estaba cubierta de las tinieblas de la feudalidad y el fanatismo cuando la Gran Carta asombró al mundo". Al argumento basado en la extensión, respondía: "No se necesita ya para que un pueblo sea libre que corran los ciudadanos a la plaza pública o al campo de Marte a decidir su suerte; no es ya tiempo de que Graco muera en presencia del mismo pueblo que justa pero imprudentemente quiso proteger". Exalta, enseguida, las excelencias del sistema representativo: "el desventurado que habita en las cavernas de los Andes y el que trabaja en las playas que besa el Pacífico encontrarán pues su apoyo y su consuelo en estos apoderados de la Humanidad". Y frente a todas las razones yergue, sobre todo,

su amor a la libertad: "tienen las sociedades como los hombres sus enfermedades: el despotismo es la peor". La Abeja Republicana ocupaba sus minúsculas páginas con largas disertaciones de filosofía política que a veces llenaban dos números o más; pero algunas veces incluía, así mismo, alguna denuncia porque Monteagudo negoció con una recua de mulas, algún epitafio en verso al mismo ex ministro, algunas estrofas exaltando las virtudes cívicas y, muy rara vez algún remitido. El documento más relevante allí inserto es, sin duda, la carta del Solitario de Sayán al editor de El Correo Mercantil y Político de Lima fechada el 1º de marzo de 1822, publicada en este periódico en su número 17 y en La Abeja... en su número 4. Una segunda carta fechada el 17 de agosto y publicada en El Correo Mercantil..., N.º 64, de 6 de septiembre de 1822, resumió sus ideas políticas y propició la fórmula federalista. Por su dialéctica, por su significación como gesto simbólico, por la personalidad de su autor, estas cartas señalan la iniciación del Derecho Político Peruano; y es curioso constatar que mientras, por lo general, los escritos a favor de la República tienden a enlazarse con la filosofía y con el derecho, los escritos a favor de la Monarquía, entre nosotros, tienden a basarse en consideraciones sociológicas; así, la memoria de Monteagudo desde Quito en ese año podría ser antecedente de los estudios de sociología nacional. Así mismo, puédese constatar otra conclusión: en la época de la primera República lo que se escribía sobre política tiene más valor inclusive formal que el valor atribuible, por lo general, a lo estrictamente literario. No es en las huecas estrofas del himno nacional, ni en las odas circunstanciales cuyo osario es la Lira patriótica de Corpancho, donde la emoción de la patria libre vibra con más intensidad; sino en las cartas del "Solitario de Sayán", en las páginas amarillentas de La Abeja Republicana, transfiguradas aún por el jadear de las pasiones y el fulgor de las ideas de los hombres que forjaron la República. Sánchez Carrión examina en su primera carta los inconvenientes de la monarquía desde el punto de vista del espíritu mismo de dicho régimen: "No se puede imaginar la sangre derramada a las márgenes del Támesis por defender la magna carta contra los ataques de los Enriques y Guillermos; horrorizan las atrocidades que produjo el tenaz empeño de restablecer a los Stuardos; se inflama el espíritu en furor al ver la desventura de los comuneros castellanos que no han podido repararse de la jornada de Villalar; y la generación presente aún no aparta su admiración de la sangrienta escena de la Francia. Desengañémonos, nada escarmienta a los reyes, ni nada será capaz de persuadirles que son hombres como los demás". El Republicano apenas llegó a publicar el prospecto y el N.º 1 de 8 de agosto de 1822. Más duró El Tribuno de la República Peruanaredactado por Sánchez Carrión y que apareció en noviembre y diciembre de 1822; este periódico, de una etapa posterior correspondiente a la obra del Congreso.

Periódicos hubo como La Cotorra que al mismo tiempo que reconocían que las leyes españolas habían sido buenas pero inaplicadas, se pronunciaban a favor de la "representación, sublime y majestuosa" de la monarquía pero propiciándola en su forma electiva y no hereditaria, agregando que el verdadero monarca sería el pueblo. Práctica fue la actitud de don Guillermo del Río que empezó a editar en 1821 el periódico Los Andes Libres, publicando en su número 9 el "Cuadro político de la Revolución" tomado de El Censor de la Revolución, el periódico de Monteagudo en Chile, en contra del liberalismo y también en contra de los españoles. Más tarde Los Andes Libres se transformaron en El Correo Mercantil, Político y Literario que tuvo un carácter predominantemente informativo, análogo al que más tarde tendría El Comercio, aunque dio cabida a varios remitidos sobre la forma de gobierno. En el prospecto del tomo II de El Correo Mercantil... decíase que "se había calado ya la gorra republicana". El presidente Nicolás de Piérola se hizo llamar periodista. Fundó periódicos y escribió muchos artículos y crónicas. Igual sucedió con el primer vicepresidente Pedro Alejandrino del Solar (1890-1894), entre muchos otros. La gaceta de Lima se crea por decreto del General San Martín, cuyo primer número salio el 16 de Julio de 1821 exactamente del cabildo abierto que declaró la Independencia del Perú. Mariátegui y el periodismo Cuando se enjuicia la producción intelectual de José Carlos Mariátegui, llama la atención la importancia de la actividad periodística en su existencia. El periodismo fue su escuela de formación. Gracias a él, no se quedó en el trabajo manual con que comenzó en el periódico La Prensa, apenas saliendo de la infancia, y llegó a convertirse en uno de los intelectuales más importantes del Perú. El sociólogo Anthony Giddens ha llamado la atención sobre la especial relación entre el desarrollo de la prensa escrita y el de los medios electrónicos de comunicación, en el proceso de construcción de la sensibilidad moderna. Esta relación no se inició con la radio, que era más bien una curiosidad en la época de Mariátegui. A diferencia del influyente teórico de la comunicación Marshall McLuhan, quien consideraba que la prensa impresa y los medios electrónicos tuvieron un desarrollo secuencial y relativamente independiente, Giddens considera que la difusión de la telegrafía (con propiedad el primer medio de comunicación electrónico) y su alianza con la prensa impresa cambió radicalmente la visión del mundo prevaleciente hasta el siglo XIX, contribuyendo decisivamente al proceso de desanclaje –el creciente divorcio entre la circulación de la información y la circulación física de las personas, que constituye uno

de los rasgos fundamentales de la modernidad (Anthony Giddens, Consecuencias de la modernidad. CONCLUSION Hay vías de comunicación formadas por la naturaleza, como los mares, los lagos y los ríos navegables ó flotables, y otras creadas por la mano del hombre, como los caminos y canales. Las primeras favorecen más la circulación, porque la naturaleza misma suministra el motor y ejecuta la obra, en tanto que las segundas suponen un capital invertido y un esfuerzo continuo que hace más caro el transporte. Las unas son una riqueza natural y gratuita, y las otras una riqueza adquirida á título oneroso. Sin embargo, téngase en cuenta que aun las vías de comunicación que parecen más espontáneas exigen algún artificio. Los mares que piden puertos, muelles, faros, valizas y otras mejoras fuera de las grandes costosas máquinas necesarias á la navegación. Nuestro siglo podría ser llamado “el siglo de la comunicación”, si se tiene en cuenta que nunca antes ha habido tanto interés científico por conocer los elementos, la organización, y la función social del la comunicación, y que además para la compleja estructura de las sociedades actuales, los avances tecnológicos de la comunicación tienen una importancia insoslayable. Si las empresas son multinacionales y los beneficios son globales, la redistribución también debe ser global. Las instituciones y organismos públicos de carácter internacional están creciendo en número, en tamaño, en diversidad, en efectividad... y en agresividad. Podemos interpretar estos fenómenos como el surgimiento de un imperio, de un gobierno mundial. Y eso significa el debilitamiento de los viejos estados. A este proceso constitutivo de la aldea global han colaborado diversos factores, entre los que destaca el desarrollo y popularización de las tecnologías de la información y comunicaciones (TIGs), que ha permitido que la información viaje de manera instantánea a nivel planetario, como se apunta en la introducción de la Web. En nuestro país, se ha pasado del camino rural a las autopistas de la información, del monopolio estatal televisivo al universo de canales-digitales, analógicos, por satélite, por cable- y ante todo del transistor a pilas al teléfono celular, indiscutible icono de la modernidad mundial. Dichos cambios han permitido la interconexión y movimiento de personas, mercancías y capitales; y han propiciado el mutuo contacto y conocimiento de los estados, pueblos y naciones; que desemboca en el debilitamiento de las fronteras

nacionales –antes herméticas-, esto es característica fundamental de la actual globalización, gracias a los medios de comunicación que cumplen un rol extraordinario. Del periodista, las condiciones necesarias para su labor son: la imaginación reproductora y la memoria. Aquella para reconstruir de manera viva, animada e interesante, los sucesos por el presenciados o de los que ha recibido información. La memoria para retener la mayor cantidad posible de detalles referentes a los sucesos así como para relacionarlos entre si. Por otra parte necesita saber valorar adecuadamente los hechos y una ética intachable, que le permita subordinar a un fácil sensacionalismo consideraciones de orden superior. En lo que se refiere a la forma el periodista debe poseer facilidad y dominio del leguaje, por exigirlo así la rapidez de producir su información.