BORIS VALLEJO

UNA ACLARACIÓN NECESARIA Esta es una publicación de aficionados, sin intención de lucro ni violación a la propiedad intelectual. Los autores de los contenidos del presente número retienen sus derechos de autoría -salvo cesión expresa- sin perjuicio de la publicación . Agujero Negro número 1 es una publicación de grupo QUINX. Editor: Isaac Robles Blog: http://agujeronegro2012.wordpress.com Contribuciones y comentarios: agujeronegro2012@outlook.com

“Agujero Negro” es el resultado de una consumada tozudez. La tozudez de un grupo de aficionados que estamos en esto hace bastante tiempo. Compartiendo lo que sabemos y aprendemos sobre estos géneros y sirve a dos propósitos que considero fundamentales: compartir y difundir. No es nuestra primera aventura, ya hemos (y actualmente, con alguna frecuencia) y estamos colaborando con diversos sitios web y blogs, algunos de nuestra propia autoría, “Agujero Negro” es un hito más, donde esperamos poner de manifiesto lo que creamos y sabemos. Esta vez en una triple (y riesgosa) promesa: un Blog y un ebook mensual en formatos PDF y EPUB. Gracias a todos por su apoyo y atención. Isaac Robles R. El Editor.

Cine Poesía
El Caballero de la Noche Asciende

Por Isaac Robles

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04 Por Adriana Alarco
Artículo

Agujeros en el Alma

Narrativa
Cayendo hacia Marte

05 Por Isaac Robles
Reseña

¿Otro Mundo es posible? Dos Visiones desde la Ciencia Ficción

Por Geoffrey Landis

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Narrativa
¿Cómo vienen los niños al mundo?

08 Por Carlos saldivar
Reseña

El Inventario de las Naves

Por Carlos Saldivar

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Narrativa
¿Migrantes o Rebeldes?

10 Por Daniel Salvo

La Chica Mecánica

Por Luis Bolaños

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Arte Fantástico
Entrevista

Boris Vallejo

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AGUJEROS EN EL ALMA
Poesía de Ciencia Ficción
Por Adriana Alarco
Me están creciendo agujeros en el alma (por las palabras sin canto, los mohines sin caricias, los recuerdos mudos), como aquellos tan negros del espacio. No me abandonen en medio del silencio que estoy cabalgando en lo infinito… Vuelo cuando se abren mis alas y logro ver el planeta más allá de las rocosas piedras, del océano en tormenta, más lejos de la línea horizontal mientras voy manejando mi nave al son de una canción de cuna que revolotea leve en mi memoria.

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¿OTRO MUNDO ES POSIBLE?
Dos visiones desde la ciencia Ficción
En tiempos de crisis, en particular una crisis como esta, que los medios nos han vendido como inevitable y como producto de las imperfecciones del sistema, pero no del sistema en sí. Tan preocupante como lo anterior es la aparente creencia -fuertemente reforzada por los medios- que este tipo de desastres no son responsabilidad de nadie y que son los gobiernos (y los contribuyentes, que los sostienen directa o indirectamente) quienes tienen que apechugar por los errores (o engaños) del Sector Privado, en particular de la Gran Banca, ese invisiblemente poderoso 1% que parece controlar al otro 99% del planeta. Dejando el plan conspiranoico, toca hacerse la pregunta: ¿Cómo mantener la esperanza -o la fe- en medio de la turbulencia? o más aun, ¿Qué Actitud tomar para aprender las más valiosas lecciones de los tiempos que vivimos? Esta última me parece particularmente pertinente porque sin la actitud correcta la acción se vuelve reacción y nos perdemos del flujo del tiempo y de la vida. Como todos los asuntos “sensibles” que nos corresponde, hay varias aristas a tratar, en primer lugar cuestionarnos acerca de si la cultura actual, sus influencias sobre nosotros y las transformaciones tecnológicas cada vez más incesantes no es más que un modelo que predica patrones de comportamiento (que llama “valores”) considerados aceptables. Pero este discurso que se origina en la errada idea del fin de la historia., en c o n j u n c i ó n c o n l o s “ Va l o r e s ” d e l hipérconsumo que predica en contradicción,

Por Isaac Robles

MAESTRA. Ursula K. LeGuin
contrapuesta con el cada vez más aceptado discurso que habla acerca de Encontrar tu pasión o tu llamado y dar todo de lo mejor para el mundo. Ahora, ¿es esta aparente contradicción un nudo manifiesto de estos tiempos o parte en realidad de una estrategia de manipulación acaso mucho más elaborada y sutil? ¿un doble lazo para terminar de encerrarnos dentro de las garras de las contradicciones del sistema? No tengo una respuesta clara y espero que la experiencia de lo vivido se encargue de proveernos algunas respuestas en el transcurso del tiempo. Entre tanto, corresponde seguir explorando alternativas, y “pensar en una alternativa” puede traducirse en varios cursos de

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conocimiento, todos igualmente válidos: La clásica pregunta que Lenin hiciera hace tanto tiempo (y vaya a saber uno con que intenciones):“¿qué hacer?”
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2. P l a n t e a r s e h o n e s t a m e n t e s i l o s “Sistemas” o las “convenciones” con las que vive nuestra sociedad son válidas y si no deberíamos estar tomando (desde nuestros propios esfuerzos personales) pasos efectivos
hacia otra forma de ver y hacer.

Preguntarle a los que, al igual que nosotros, creyeron que Otro mundo era posible y aprender de lo que legaron.
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Parte de este esfuerzo de otros, e incluso de nosotros -pero a diario y mucho más silenciosamente- se trata de plantear la Utopía posible y en lo que nos queda, hablaré de dos utopías provenientes de la ciencia ficción y que llegan a conclusiones asaz similares aunque partiendo de puntos de vista e inclinaciones políticas profundamente diferentes. La primera que podemos mencionar es la novela de la extraordinaria Ursula K. LeGuin Los Desposeidos, que narra desde un punto de vista muy personal (el de un físico llamado Shevek) el experimento social de Anarres, un planeta (técnicamente, la luna de otro planeta, Urras) poblado por un grupo de partidarios anarquistas llamados los Odonianos (en referencia a su fundadora, Odo) y donde los conceptos de propiedad individual, libre empresa y demás joyas de la corona del

capitalismo no existen, pero, a diferencia de los regímenes del socialismo realmente existente en Anarres tenemos una situación mucho más cercana al anarquismo, los trabajos son determinados por una comisión, los nombres por una computadora y se le da a todos varias ocupaciones a lo largo de la vida, no existiendo monopolios sobre los recursos ni los trabajos ni propiedad privada. Lamentablemente, la escasez de recursos del planeta hace la vida considerablemente dura, y, poco a poco, se ven rajaduras en el tejido, patrones de comportamiento que no encajan con la sociedad, egoísmos y mezquindades, a los cuales se agrega el viaje de este personaje a Urras y el marcado contraste de la sociedad de este mundo, claramente jerárquica y clasista, sin miedo de recurrir a la brutalidad para

sostener los privilegios de la clase dominante y como una creación de él, el ansible, encaja en el entramado de cosas. La novela es plena en profundas reflexiones acerca de la naturaleza humana, el ser social y los diferentes sistemas políticos contrastados. Una clara indicación que, pese a los problemas que se dan, Otro mundo es posible. Otro libro interesante desde la perspectiva de otra sociedad posible es Viaje desde el ayer de James P. Hogan, cuya trama se basa en el establecimiento de la primera colonia humana en el espacio exterior, Quirón, poblada por niños enviados en una nave espacial que representaba al mundo, un último gesto de paz de un mundo a punto de lanzarse a una guerra total. Varios años después, la “nueva” sociedad norteamericana lanza una expedición a dar el alcance a los quironeses e “integrarlos a la gran familia humana” que, a las claras se plantea más como una anexión (basada en un discurso aparentemente bondadoso) que como una posibilidad de convivencia. Y es que aquí Hogan refleja claramente el discurso de los “Imperios”. El poco respeto por los valores que no sean los suyos y la velada amenaza que implica no estar siempre acatando sus órdenes (o los conceptos crueles de lo socialmente aceptable que vaya uno a saber que significan realmente) Que se verán frontalmente confrontados por la cultura de los quironeses. Quienes, sin estar atados a las convenciones ni a la historia, ni haber tenido que liar con la escasez, dado que sus necesidades básicas han sido provistas por máquinas, no tienen necesidad de dinero ni medios de intercambio ni producción, pero ¿ha derivado acaso esta sociedad sin luchas por sobrevivir en una condenada al hedonismo irresponsable y por ende al inmovilismo que algunos conservadores llamarían perverso? Pues no. Inesperadamente, los quironeses han evolucionado hacia una matriz de relaciones que se encuentra mucho más cercana al ideal libertario, donde, sin medios de subsistencia

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ni producción que esclavicen a las personas, estás se dedican a perseguir algo mucho más importante: El valor donde aportan más a la sociedad, desde lo que ellos son, sin intermediarios como el mercado, las Instituciones o los estados. Esta sociedad, que va aparentemente contra los sagrados valores (¿?) que ahora “abrazamos” (en particular los de la economía) no es absorbida por la más fuerte y jerárquica, por el contrario, sus propuestas de valor absorben al grueso de la sociedad migrante, como es previsible, y como es más previsible aún, la mayor reacción es de las clases dominantes, que van a extremos bastante graves para defender sus privilegios. Ya sea como una defensa cerrada del valor del individuo sobre la sociedad (libertarianismo) o como la exaltación de los valores sociales desde el individuo sin estructuras jerárquicas que los opongan ni “organicen” (anarquismo) ambos relatos logran plantearnos viablemente una sociedad diferente y un camino para llegar a ella… que se inicia y termina con los valores que ambas sociedades abrazan.

Recursos en Línea:
Nota original en el Blog:
http://agujeronegro2012.wordpress.com/2012/07/08/es-otromundo-posible-dos-visiones-desde-la-ciencia-ficcion/

Conferencia de Ursula K. Leguin: Anarquismo y Ciencia Ficción (completa y subtitulada): http://vimeo.com/9010456 http://youtu.be/CJ1WQN0j2v0

LA GRAN INVENCIÓN DE ALEXIS IPARRAGUIRRE
Reseña de “El Inventario de las Naves”
Iparraguirre, Alexis. El inventario de las naves. Lima: Estruendomudo Ediciones, 2007. 155 pp. Alexis Iparraguirre, escritor y profesor en la PUCP, resultó ganador del Premio Nacional de * Narrativa de la Católica del 2004 con este llamativo cuentario. He viajado alrededor del texto y me ha resultado una grata experiencia. He descubierto las sugerentes cualidades de Iparraguirre como artífice de un tipo de historias que a otros jamás se nos hubieran ocurrido. Su lenguaje es lírico y muy cuidado, se nota la pluma de un artesano que ha corregido una y cien veces cada palabra, frase, fragmento (notemos que Iparraguirre no es un autor prolífico, solo ha publicado este libro de cuentos mientras se haya enfrascado en la escritura de otros textos de complicada factura), y el resultado ha sido impresionante. El inventario de las naves es un cuentario compuesto, término que le brindo para definir un conjunto de cuentos interconectados entre sí que forman parte, cada uno, de un corpus con sentido. Cada parte debe estar creada en función de lograr un efecto global. Y cada uno de los cuentos puede ser extraído de manera independiente sin que su contenido y nitidez se vea quebrantada por la insuficiencia de datos. Esto último podría verse atenuado en el texto que tenemos en frente pues, en al menos tres cuentos, podremos ver que su contenido está, en efecto, escrito en función de mostrar un efecto global. Es decir, no podrían desligarse con facilidad de los otros textos. No es una novela. Es un texto conformado por siete cuentos. Pero hay relatos independizables (algunos han sido extraídos del libro varias veces para formar parte de antologías u otras publicaciones). Es necesario entonces hacer un par de precisiones del libro como totalidad, pero dejaré ambos comentarios para el final. Primero haré un breve e intenso recorrido por cada uno de los textos. El libro narra algunas aventuras ocurridas en un lugar llamado El barrio de los sueños

Por Carlos Saldivar

perfumados, mundo epistémico bien construido donde los personajes, en su mayoría jóvenes, se ven inquietos, debido a la proximidad de un huracán (que supuestamente acabará con todo el lugar y por lo visto ataca más de una vez) y se ven internamente deformados por causa de una droga llamada: el menos, “sintética y azul”, y que según lo leído, permite al consumidor ver a Dios, aunque la imagen que se aprecia en verdad parece ser más compleja de lo atisbado a primera vista. Desde el primer cuento Sábado (que sirve de presentación a los otros) se menciona dicha droga, cuyo origen no es el barrio en cuestión, sino el extranjero (lo cual tendría mucho sentido). Cito del texto: “Gabo patea. Claro que sí, Fernando se ríe entre dientes, dicen que la hacen en Malasia...” (pág. 12). Algunos personajes se repiten en todo el texto, existen “presencias extrañas”, un oráculo que advierte del desastre, un enano, una serie de sacrificios y un homicida. El menos está relacionado con todos los hechos y el lector atento podrá notar que cada elemento está colocado donde debe estar y tiene un significado a nivel global. Desde el principio vemos a diversos personajes juveniles sumidos en el desquiciante mundo

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del menos, y las constantes alteraciones respecto de sus actitudes y de su percepción de la realidad; la visión de la muerte y la presencia de cierto asesino oculto. Nótese en este primer cuento el lenguaje usado, lleno de jergas que fácilmente nos pueden situar en algún lugar de Lima. También está el manejo de los diálogos con comas, lo cual no parece molestar al lector en momento alguno. En el segundo relato, Hombre en el espejo (ya trabajado con guiones en los diálogos), obtenemos el mejor ejemplo del uso indiscriminado de la droga, una jovencita parece fusionarse poco a poco con un extraño ser proveniente de otra dimensión, un excelente cuento, muy inteligible que bien podría ser el mejor del libro, pero se ve opacado por el relato que da título al cuaderno. Voy llegando a él. El tercer texto, La hermandad de la luna, continúa por los mismos derroteros, el horror, niños expertos en tarot y oscuros sacrificios. Muy complementario del resto. Pero si hay un texto que llama la atención, es el que da nombre al libro, El inventario de las naves, sobre unos detectives que investigan múltiples asesinatos revisando algunos pasajes de “La Iliada”, un homenaje al Borges de La muerte y la brújula (aunque es mucho más complejo que eso y, sobre todo, sorprendente) simbólico y muy preciso, continúa la línea del sacrificio. El quinto relato, Proximidad del huracán, propone uno de esos llamados “juegos de realidad”, donde nada es lo que parece. Cuento plagado de un erotismo exacerbado, se habla ya de varios desastres que surgen uno detrás de otro. El sexto relato Orestes, redunda sobre los efectos del menos en el organismo y mentalidad de un desafortunado personaje. El último cuento El francotirador, engloba todos los textos y redondea la idea general del libro. Aquí, aparece el artífice de las muertes narradas en el cuarto cuento. Se percibe la presencia de un viejo, El abuelo, siniestro personaje que se ubica en todo el texto y cuya insania parece verse enfrentada al peligro cósmico que se avecina. Se intuye que llegará un huracán definitivo que borrará a la población de la faz del planeta. ¿Es el menos la salvación? a descubrirlo. Ahora las dos observaciones anunciadas: primero, este libro parece ubicarse en mundo alternativo, si vemos el Mapa 1, comprobamos su inexistencia. No es la Lima que conocemos, pero podemos asumir que es mundo gemelo o paralelo. Igual no importa. El secreto del goce del libro radica en su lenguaje. El estilo literario conlleva al argumento. No hay tampoco un

tiempo determinado para los hechos. Pueden estar ubicados en el pasado, en el presente o el futuro. Segundo, es ficción especulativa (SF), nótese que se menciona un Oráculo. Un personaje (chica) con el poder de adivinar el futuro es propio de la ciencia ficción. Además, tenemos la maravillosa droga, el inminente final apocalíptico, que se da (en el cuarto texto), y la descomposición de la realidad. Como anexo, quisiera mencionar un error que he notado en el quinto cuento. Cito del texto: “...pero retrocedió con la imagen de la chica masturbada...” (pág. 104). No se puede decir “masturbada”, puesto que los jóvenes le están haciendo el amor a ella. La masturbación es un acto solitario y no puede aplicarse en este punto. En todo caso podía hablarse de “sexo múltiple” o “estimulación sexual por medio de las manos”. A revisar. Como ya he dicho, es una agradable publicación que acaba de ser reeditada en una edición más accesible en el plano económico y funcional de manera física para los lectores. Ahora ya podemos contar con una versión perfecta y definitiva, la cual podrá apreciar todo aquel que hasta el momento ha perdido la oportunidad de sumergirse en su impresionante universo e ingeniosa malignidad.
Como escritor constante, y personaje sumido en el mundo de la Literatura, me interesé en el libro El inventario... y en su autor, Alexis Iparraguirre. Adquirí el volumen en su segunda edición (no adquirí la primera puesto que, cuando estuve a punto de hacerlo, me enteré que el libro sería reeditado con correcciones y en una edición mejorada en 2007) y, aunque soy seguidor de un tipo de literatura más argumental y menos retórica, siempre mantuve la expectativa por leer este libro para descubrir el secreto de su éxito y verificar los incesantes comentarios que lo han tildado desde “incomprensible” hasta “sencillamente magnífico”.
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LA CHICA MECÁNICA
Breve Reseña y Comentario de la Novela de Paolo Bacigalupi
En el siglo XXII, una catástrofe de alcance mundial ha dejado casi sin energía a la Tierra, además de una gran escasez de alimentos . El ingenio y la inventiva terrestre (que hacen un contraste terrible con los extremos de degradación humana que el autor nos ofrece en ciertas escenas) han hallado una solución provisional: el uso de energía mecánica, proveniente de animales genéticamente modificados, para retorcer hasta niveles moleculares un material que, bajo esas condiciones, libera energía que puede utilizarse para iluminar las grandes megápolis del futuro. La locación de la novela, el reino de Tailandia, está pintado quizá con un exceso de pintoresquismo que los habitantes del llamado tercer mundo podríamos considerar tópico (mafias que tienen más poder que los gobiernos establecidos, costumbres inverosímilmente exóticas… caramba señor Bacigalupi, todos los seres humanos tenemos dos brazos y dos piernas, y no todos los pobladores del tercer mundo tenemos grabado genéticamente el odio a los anglosajones), además del hacinamiento y estrechez que igual podrían tener lugar en Nueva York o Melbourne… En todo caso, los anglosajones esta vez sí son los buenos, pues deben administrar contra viento y marea las plantas generadoras de energía eléctrica, muy bien descritas, y aquí si es adecuado el toque de exotismo que se logra al describir cómo se usan inmensos animales parecidos a elefantes para generar la preciosa energía que mueve al mundo. Entre estos buenos anglos, destaca Anderson Lake, encargado de la fábrica de energía, y al mismo tiempo, suerte de agente secreto cuya misión consiste en buscar nuevas variedades de vegetales, originales o desarrollados por piratas genéticos . Adecuado es también el exotismo y lujo de detalles con el que Bacigalupi describe las maravillas (y pesadillas) que ha engendrado el uso indiscriminado

Por Daniel Salvo

de la ingeniería genética en el futuro que nos proyecta. Desde gatos con capacidad camaleónica que los hace capaces de desaparecer de la vista (por lo que popularmente se les ha bautizado como cheshires, en alusión al gato sonriente de Alicia en el país de las maravillas) hasta seres derivados del ser humano, pero diseñados para cumplir funciones específicas: es el caso de la chica mecánica del título, Emiko, una infeliz androide orgánica cuya función era proporcionar placer a su primer dueño, quien acabó por abandonarla en Tailandia, a cuyos habitantes inspira tanto deseo como odio, dado su procedencia (o manufactura) japonesa. Emiko es explotada como parte de un espectáculo decadente, recibiendo a cambio el mero derecho a sobrevivir. Tanto la misión encomendada a Anderson como los deseos de Emiko por huir de la miserable explotación harán que sus destinos se unan, al igual que los de otros personajes (novela coral, que le dicen). Por momentos lúgubre, por momentos deslumbrante, La chica mecánica es una novela de ciencia ficción muy acorde con nuestro tiempo.

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BORIS VALLEJO:
“No tengo Relación con el Perú” Entrevista por Eduardo Corrales
legión de sus fidelísimos seguidores en el mundo lo llama «genio» y coincide en que su obra —de culto— redefinió el fantasy art. Boris Vallejo (Lima, 1941) es el ilustrador fantástico por excelencia, así reconocido en todo el globo, excepción hecha del Perú, donde es casi un ilustre desconocido. Triunfador por donde se le mire y sin asomo de amargura, el artista lamenta no ser profeta en su tierra.
Era 1964 y, a punta de latas de jugo de tomate y envases de lava-vajillas esculpidos en madera, Andy Warhol (1928-1987) sacaba (literalmente) de cuadro al mundillo de la plástica neoyorquina, mas ni el ruido ni las nueces del arte pop alcanzaron para desubicar al joven Boris llegado desde Lima a la Gran Manzana. «Mi idea era trabajar un par de años, regresar al Perú con los conocimientos adquiridos, y abrir una agencia de publicidad», dice el entonces recién egresado de la Escuela de Bellas Artes de Lima y ahora superestrella del fantasy art, ese prodigioso universo visual de hembras fuertazas, hombres macetas, bestias mitológicas y atmósferas imposibles. «Bellas Artes era un centro de estudios muy académico, privilegiaba el entrenamiento clásico, europeo. La instrucción que recibí allí fue muy importante en relación con el trabajo de la figura, la base real para mi arte», reconoce. De seguro esos fundamentos lo previnieron del potente magnetismo ejercido por gurú del pop art, librándolo además del esnobismo del ambiente. La sonrisa inmarcesible, y en naranja, de Marilyn Monroe no bastó para ablandar al artista, menos Jackie y su fresca viudez kennedyana en azul. «El trabajo de Warhol se dirigía a atraer al publico, sin sustancia; su técnica no era, de ninguna manera, algo que hubiera querido emular: no me interesó en absoluto», sostiene categórico. Es que para este Vallejo (descendiente de —palabras mayores— César Abraham: «Era primo de mi papá») con eso no se juega: «No es lo mas importante en la pintura pero hay que tener control de la técnica de ejecución antes de poder realmente hacer lo que se quiere», enfatiza. ¿Cuál es la definición que él tiene para el fantasy

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art y cómo así este talento nacido en el céntrico jirón Cailloma y criado entre el Callao y La Punta se sumerge en esa corriente hasta situarse, paradójicamente y por efectos de la magia de su arte, en el nivel más alto del género? «El arte de fantasía es contar algo que no existe sino en la imaginación», resume. «El propósito de lo que hago es crear realmente nuevos mundos; los personajes son reconocibles pero las situaciones y los escenarios son fantásticos», abunda. Admirador de los pintores surrealistas, de Rene Magritte y, muy especialmente, Salvador Dalí, en la década de los 70, Vallejo quedó impresionado por el trabajo de Frank Frazzeta (Brooklyn 1928). «Sus figuras tan dinámicas, esos personajes realmente musculosos, las mujeres voluptuosas; toda esa energía me abrió los ojos para el tipo de ilustración que yo iba a desarrollar». Vallejo estaba entonces muy interesado (aún lo está) en el fíisicoculturismo y el fantasy art le ofrecía la oportunidad de trabajar con la figura humana: «Mi

pasión artística», asegura. Su dominio sobre ella es cabal pues el estudio de la anatomía es lo que el artista rescata de los dos años de Medicina que cursó en Lima antes de ingresar a Bellas Artes. «Por supuesto que lo esencial es el dibujo, pero si trabajas haciendo figuras, lo mas importante es el conocimiento profundo de la anatomía, especialmente cuando hay que crear cosas que no existen», comenta . Otra influencia: aún antes de dejar el Perú, Vallejo ya había podido apreciar la propuesta de Chesley Bonestell (1888-1986), ilustrador californiano que tan bien se las arreglaba para plasmar esos paisajes espaciales que tan decisivamente impactaron sobre en el joven artista. «Sus trabajos me ofrecieron la primera visión del arte fantástico». Cuatro décadas vividas en los Estados Unidos dan cuenta de la impronta del inglés de cada día sobre su español mother tongue, si bien cuando llegó, sin dominar el idioma, provisto de una exigua bolsa de viaje y un cargamento de talento, no tenía planeado quedarse tanto tiempo, así fue. «Mi primera intención fue conseguir trabajo

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haciendo arte, cualquier tipo de arte, porque entonces en Bellas Artes uno no se especializaba. Cuando lo hice, mi siguiente paso fue tratar de hacer ilustración y después que lo logré fui hacia la ilustración fantástica», relata la secuencia. Marvel Comics, Paramount Pictures, Ford Motor Company, Sony, Nike, Vintage Books figuran en su larga lista de clientes y a su pincel se deben, por ejemplo las sorprendentes tapas de varios álbumes de Molly Hatchet, mítica banda de rock sureño. No existe actualmente editorial que se respete y tenga una línea de ciencia ficción que no demande el trabajo de Vallejo para ilustrar las portadas de los libros, pero también hay tapas de discos y carteles de películas. Ha ilustrado unos cuatrocientos libros y recuerda muy especialmente los de Tarzán, de Edgard Rice Burroughs, porque fue uno de los héroes de su infancia. Ha publicado también 24 libros propios («estamos trabajando el que se publicará el próximo año»), y en el 2006 saldrá el calendario número 27 de la serie iniciada en 1980. En relación al séptimo arte ha hecho cosas con Dino

de Laurentis e ilustrado carteles para películas de George Romero, como Knightriders (1981), aunque considera que es difícil trabajar con la gente del cine. Vallejo agrega que, luego del primer año de ausencia, retornó al Perú para visitar a su familia y en ese momento se dio cuenta de que ya no iba a regresar. «Por supuesto que soy peruano, nunca lo olvido, pero en Nueva York empecé a experimentar el éxito, así que en muchos sentidos pienso en la ciudad casi como mi segundo sitio de nacimiento.» Allí vivió 17 años, luego se mudó a Maplewood, Nueva Jersey, donde permaneció 6 años, hasta fijar su residencia, en 1989, en Allentown, Pensilvania, donde ahora habita una gran casa con amplios jardines y dos estudios, junto a su esposa Julie Bell, también artista y modelo favorita de Boris. «Desgraciadamente no tengo mucha relación con el Perú, casi no tengo contacto. No soy profeta en mi tierra y eso es algo que me da mucha pena», admite y comenta que de la vasta correspondencia que recibe de todo el mundo la proveniente de su

Agujero Negro - Fanzine de Ciencia Ficción y Fantasía Peruanas - Número 1 - Julio 2012

país natal llega cuando mucho al 3 por ciento. El artista viaja por todo el mundo, convocado para ofrecer conferencias o exhibiciones. «Nunca he tenido una invitación del Perú», asevera. «Por supuesto que mi éxito se concretó en los Estados Unidos, pero cómo me gustaría experimentar una reacción más calida desde mi país», revela.

Recursos en Línea:
Nota original en “Cyberayllu”:
http://www.andes.missouri.edu/andes/Cronicas/ECo_BorisVallejo.html

Reproducido en el Blog: “La casa de Jarjacha”
http://bit.ly/Mz4V30

Sitio Web Oficial de Boris Vallejo (y Julie Bell)
http://www.imaginistix.com/

Agujero Negro - Fanzine de Ciencia Ficción y Fantasía Peruanas - Número 1 - Julio 2012

¿Migrantes o rebeldes?... he aquí el dilema
Motivado por la lectura de Sandro Mezzadra (Derecho de fuga. Migraciones, Ciudadanía y Globalización), recordé a algunos de los patéticos humanos de la propuesta formador-mecanicista de Bruce Sterling y el deambular en simultánea sosegado y tenso del protagonista de “Reina Cigarra” por el sistema y decidí establecer un cortocircuito entre ambos agregando una cucharada de obsesión y un par de líneas de “La función del Orgasmo” de Wilhelm Reich, este es el resultado.

Relato por Luis Bolaños
Protocolos quebrados, leyes violadas, acuerdos escamoteados, científicos mercenarios dispuestos a encontrar justificaciones, medios de información inmorales, organismos de seguridad complacientes con los grupos de poder, ignorancia, indiferencia o cansancio de las multitudes, se coligaron y la catástrofe ambiental detonó con una deflagración potente que salpicó hasta el último rincón del planeta. Los ricos y muy ricos se mudaron al creciente cinturón de estaciones espaciales que rodeaba la Tierra, tan cierto que allá continuaron con sus crueldades habituales, explotando a los sirvientes que se llevaron como era de esperarse. Pero abajo, en la piel sufriente del planeta, se produjo una separación drástica entre los que aún podían encerrarse tras mallas, domos, cercos o murallas y los que quedaban fuera. Los protegidos se aislaron cada vez más, respiraban otro aire, se nutrían de sus hidropónicos, de sus gelatinas de proteínas, de sus lagunas de nutrientes y tanques, hasta que alcanzaron a separarse de los procesos de envenenamiento que asolaban valles y montañas, enormes extensiones de océano eran pudrideros estériles y plantas y animales se apagaban deshilachando la trama biológica que nos había mantenido cual tapiz de vida sobre los biotipos, y apretaban los dientes mientras esperaban una oportunidad, pero el tiempo maduraba y pronto empezarían a abastecer al cinturón de un producto inapreciable e inesperado, tratando de convertirse en útiles sucedáneos del cinturón. Era difícil para ambos grupos, confinados y exiliados, convivir en un mundo agonizante, donde la norma era la desaparición de especies y ecosistemas con las debidas consecuencias concomitantes, que provocaron (sobre todo en las nuevas generaciones de despojados) impactos atroces: las mutaciones y la teratogenia se expandían a tasas aceleradas, generando colecciones de monstruos, pero cuando por obra del horror ambiental ciertos desposeídos se adaptaron, adquirieron valor y se convirtieron gracias al horrible

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toque de Midas del capital en mercancías; las expediciones de cazadores salían de los domos para atrapar su prole y emplazarlos en cestos de criosueño que se lanzaban desde las antiguas bases como exportación no tradicional al cinturón. Allí, con un futuro poco promisorio y de horizonte corto, los propietarios de las fábricas espaciales decidieron empezar a construir naves que explorarían las estrellas de tipo G relativamente cercanas hasta encontrar un lugar donde reiniciar la

evolución humana, sonaba romántico pero era horrible, los crímenes ascendían en flecha, los asteroides fueron colonizados, la propia Luna perforada y barrenada para extraer minerales y construir túneles que fungían de ciudades; aquellos que arribaban desde la Tierra se usaron en un colosal experimento que si funcionaba podía atrasar el reloj de la extinción de la civilización homínida. Claro que a una visión puede contrastarla otra.

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Soy Dragar161B-la&la, deseo transmitir una historia en simultánea con la ejecución de una megaorgía, mi cuerpo está diseñado para expresarse de manera matricial y aprender con la piel; para quienes penetro, lamo, chupo, acaricio, masajeo, mientras soy tratado con iguales métodos el zumbidillo neuronal acompañado de manchas fosforescentes que cabalgan por mi epidermis no nos distrae de nuestros menesteres sicalípticos, es probable que algunos otros también graben historias similares; por la forma como se articulan mis cuatro hemisferios cerebrales saltaré en lo temporal y en lo temático, rozaré la incoherencia y divagaré, pero a continuación entregaré una imagen global de lo que recuerdo e intuyo. Crecemos en la oscuridad, donde desde el inicio quizás ya nos preparamos para la fuga. Suponemos que para migrar, según nos señalan quienes detentan el poder y a quienes concierne la elaboración de los protocolos científicos tanto del viaje como del

mantenimiento grupal en el asteroide, pero... ¿será así o es algo que nos han plantado en las neuronas?. Sobre nosotros se han operado diversos procesos reconstructivos y recombinativos. No ha bastado con la ingeniería genética o la cirugía, o con embutir nanomaquinas en sangre y sembrarlas en los nervios, o establecer nanosecuencias algorítmicas que se abran en encadenamiento retratados en órganos, huesos y músculos para otorgarles nuevas características, ni los bombardeos de sustancias que van desde interleukinas hasta antivirales pasando por destilados neuronales y monoclonales (hay quienes musitamos que dichos conceptos corresponden a residuos pretéritos de experimentación y conocimiento, trocados en acercamientos fructìferos a una manera efectiva de diseñar exploradores espaciales específicos, para ingresar a entornos especiales y peligrosos, pero que se siguen considerando de una posible utilidad, acaso

para terraformarlos, 18 componentes y materiastal vez para primas).

extraer

Somos construidos para enjambrar, nos ensamblan en el interior de asteroides del cinturón de Van Oort, y allí en el frío extremo, nos deslizamos unos sobre otros, recibiendo y entregando fluidos, tocándonos y acariciándonos, nutriéndonos en mutua coalición y mezcolanza, promiscuos y poderosos, en unos cuantos meses solares alcanzamos la granazón. Se conoce de errores en la trascripción de los paquetes de información que nos inyectan, y de la hecatombe que trae consigo. El aprendizaje posee un propósito, para que lo comprendamos desde el inicio estamos conectados a la megared interplanetaria… y eso puede ser fuente de disturbio o de certidumbre. El discurso formativo fluye así: Nos han inculcado una "noción de fuga" que se intersecta con una "pulsión de viaje", para alejarnos del sistema. No nos consideramos víctimas, somos conscientes del doble devenir: que el valor agregado proveniente de aquellos procesos mentales en ebullición emanados de las redes subjetivas creadas por el recíproco frotarse y eyacular y ser penetrado, ayudan a componer aquellos pensamientos en común que devienen en característicos de la colmena que somos, apoya a la conformación de un tejido denso y especial de relaciones sociales; y asimismo impulsa a que las instrucciones objetivas de corte técnico que marcan nuestro boceto corporal y quedan inscritas en órganos, genes y consignas, nos brinden entrambas en su confluencia, soporte psíquico para aguantar la dilatada erosión temporal y la nada ilimitada que nos aguardan en el vacío galáctico. Nos postulamos como sujetos heroicos, que demolemos el borde de la nada para transformarla en espacio habitable, que forjamos fronteras cósmicas inéditas, que nos hermanamos y somos capaces de sacrificio y

guapeza, que comprendemos la necesidad de la especie para esparcirse por el espacio, pero no en su forma habitual por las limitaciones que conlleva y ese es el impulso básico que nos acicatea, y también nos estimula la segura adquisición de saberes, el sumergirnos en experiencias de repente aterradoras, con mucho de sublimes, que nos esperan en el insondable negror del desierto espacial. Empujados por una orden ciega pero acuciante, utilizamos los componentes del asteroide para transmutarlo en material útil, ya sea para nutrirnos, para armar panales, para combinarlos y constituir parte de la carga que trasladaremos u otros usos. Al agotar al asteroide debemos estar listos a romper la cáscara y expandirnos. Hay quien observando las filmaciones tomas de ese momento dicen que parecemos una legión de Ángeles oscuros, gráciles y no obstante formidables, que emergen de una explosión con pauta cual Vengadores, que hay belleza y un aroma a grandioso mientras nos organizamos para el periplo aventurero que nos deparará el destino. Podemos, por las placas de modificación energética que pululan por nuestra piel alimentarnos de la luz, y por las bolsas de los hombros tragar partículas y reconvertirlas en energía en el mini motor cuántico que nos adorna el espinazo del dorso. Un constante pulsar despliega y repliega alas en nuestras anchas espaldas. Ningún halterofilista en la

superficie terrenal alcanzará la deliciosa definición y masa de deltoides y fibras musculares transversales que se anudan en ellas y que se redondean cual esferas en los glúteos. Apenas brotar nos apresuraremos en mover los aportes minerales del asteroide a las salchichas de containers construidos y articulados previamente y preparar las estructuras metaloorgánicas donde nos percharemos y descansaremos, luego encenderemos la furia de los mini black holes que impulsan el conjunto (tosco pero funcional) y desde la central de mando situada al centro del armazón nos orientaremos hacia la ruta designada

aquellas que aceptaron la misión impuesta enfrentados al desconsuelo del exilio prefieren romper con el prometedor horizonte cognoscitivo que ofrece la odisea y con la salvación del destino de la especie humana que sería nuestra epifanía, y se ingresa a un árido cuestionamiento que culmina con frecuencia en enfrentamiento contra las órdenes emitidas y motín. De allí los fragmentarios informes que recogemos de la megared, sobre la presencia de cuadrillas que devastan y atacan las colonias mineras, las estaciones aisladas… comprendidos los mundo-discos y espaciopuertos principales, y si se da la oportunidad, incursionan inclusive en las cosmocleruquias que deberían protegerlas, a pesar de su poderío bélico, y hasta en los esferoides de placer atiborrados de técnicos, militares y centinelas, e incluso amenazan las propias incubaciones en los asteroides (se sospecha que han llegado a interrumpir alguna metamorfosis para sacarlos

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No todo se encuentra teñido con agradables colores, no hay que confundir nuestra partida con el exilio, la política que ha trazado y planificado nuestra germinación y desempeño parece jugar un papel muy lejano, no podemos interferir, tenemos la obligación de obedecer y seguir las instrucciones. Pero cuando los genes terráqueos retornan al galope al primer plano, la nostalgia nos devasta por haber perdido algo que nunca tuvimos, y es que continuamos siendo humanos a pesar o por encima de nuestras alteraciones. Por eso, la intriga y la pugna contra los mandamientos inscritos en nuestros cuerpos se conciben y se practican. Se rumora que en las camadas donde ha primado la idea de la partida como acto de vaciamiento orgiástico, la tentación de la rebelión es un fruto sabroso de morder. En

temprano a la insubordinación) y que el porcentaje de rebeliones es altísimo porque existe una falla básica irremediable en la articulación de nuestros cuerpos y mentes, quizás relacionado con la costumbre de contar historias a lo(a)s niñas originales que en algún momento se supone que fuimos, para extinguir el miedo e instalar el credo bélico-monacal que nos sustenta, pero la certeza del rumor no está comprobado. Al lento transcurrir del tiempo atribuyo que con constancia recordaré la necesario para culminar mi relato, a pesar de tratar de distraerme con las maniobras y tareas y de

20 p a r t i c i p a r

en los arracimamientos sensoactivos, retornando una y otra vez a considerar un aspecto que yace en el fondo de mi mente y que esquivo, que se extravía cada vez que intento asirlo: ¿desertar será igual a suicidio?... ¿o similar a autonomía?. Y si cuando eclosionemos abandono la navecuna y dejo que se aleje. Existe una novela en la base de datos que describe la vida solitaria de uno de nosotros que optó por esa solución, pero la creo exagerada, nadie querría perderse las recurrentes oleadas de placer que nos atraviesan los sistemas dérmico, nervomuscular y simpático al ejercer el sexo colectivo, estremeciéndonos al unísono y creando un ritmo que te sacude las moléculas mientras caes en éxtasis y aprendes. El sentido de pertenencia obtura cada canal de la

una falla psíquica que entorpecería la labor de conjunto, que es una especie de virus que llega de la megared merced a la labor de zapa de opositores a nuestra misión, que aún subsisten en los intersticios sociales de la Luna o de las colonias. Que persistir es creer que somos inmolados para perpetuar una profunda maldad, un descarado cinismo. Si fuera cierta, la motivación económica (somos baratos de adquirir como cuerpos base) y política (expulsar posibles insurrectos de la superficie ya atestada del planeta tierra) sería una explicación, pero la certeza de la Guía es difícil de cuestionar en ese punto. Afirma que no hemos sido coaccionados, que gozaremos de libertad de elección. Que los "confeccionadores de emigrantes" no son dioses a quienes someterse sino tecnócratas capaces de concebir una ruta de salida a la crisis de la humanidad y que podemos contribuir a la misma. A momentos es imbatible la argumentación, pero luego reingreso al terreno de la duda. Y por los intercambios verbales -tras el de líquidos gomosos y destilados olorosos con que nos atosigamos en furibundos mete y saca-, somos cada vez más los que entrelazados en delirio, tras alcanzar el arrobamiento, laxos y ahítos de placer, le damos vueltas en el magín y lo compartimos. Un tufo a perplejidad y a complejidad nos envuelve, ¿nos obligan a migrar o nos brindan la posibilidad de elegir?, ¿que relaciones se tejen entre quienes surcamos la negrura y los que se quedan en el sistema?, ¿será cierta la solidaridad inherente a la toma de decisiones en un sentido y el egotismo chato en otro? No es fácil decidir, pero aún nos queda un lapso suficiente para cavilarlo, aún después de emerger, y antes de introducir las coordenadas de la estrella que visitaremos al cabo de un prolongado lapso

conciencia y nos devuelve al grupo. Rememoro mis más lejanas evocaciones y me invade la quimera de una percepción desenfocada, me veo como un niño miserable que sobrevive en los basurales periféricos del domo de una megaurbe, plagada de los problemas, despilfarros e iniquidades propias de una sociedad que se provoca a si mismo la devastación ambiental por codicia, negligencia o contumacia, que me recogieron al igual que a otro(a)s centenares de miles y nos intervinieron para reformularnos. La "Guía del Migrante Voluntario" que aprendemos remarca que ese es un falso recuerdo, que fuimos concebidos in vitro para una misión exclusiva, que cuando aparece hay que extinguirlo, ya que puede ser el inicio de

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de viaje, podemos cambiar de rumbo si así lo decidimos (lo que un antropólogo llamaría "desviarnos por el sendero de la violencia para repatriarnos a un país inexistente"), y entonces volver luego desde el exterior de la eclíptica para convertirnos en otra "cuadrilla de facinerosos" y arrasar con lo que podamos para contribuir a la caída del sistema que nos ha construido/armado/confeccionado, y a través de una decisión de máxima ironía, convertir el bandidaje en un acto de justicia poética. S oy Dragar161B-la&la y he dicho. Compruebo que mientras nos arracimamos en un postrer coito descomunal, antes del estallido que nos pondrá en ruta e iniciará el periplo al que se supone estamos designados, muchos también han emitido o se encuentran emitiendo sus relatos;

sensaciones novedosas, estimulantes, tan sabrosas como las eróticas nos sacuden. No podemos permanecer neutrales, hay que decidir: o ser esclavos bajo la tiranía o incursores dispuestos a perecer en rebelde autonomía.

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EN EL PRÓXIMO NÚMERO DE:

Reseña
El Nombre del Mundo es Bosque

Por Isaac Robles

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Artículo
Jose Adolph: Un Homenaje

Por Carlos Saldivar

Narrativa
TERATOS

Por Adriana Alarco

¿Cómo vienen los niños al mundo?
La llegada de un nuevo miembro de la familia puede ser, para los hijos que esta viven, un transtorno y una introducción al maravilloso misterio de la vida, este relato explora esta arista.
1 —¿Sabes cómo vienen los niños al mundo? —preguntó Antonio a su hermano menor. —Sí, mi mamá me lo contó: son creados en el cielo, después bajan a París y luego una cigüeña los recoge con el pico para llevarlos a un hogar —respondió Tobías. —Pues no es así, no es así —dijo Antonio. Y se rió. Su madre los llamó en ese momento para cenar. Ambos chicos se dirigieron presurosos. Su padre llegó pronto del trabajo. Saludó a su esposa con un ósculo en la boca y besó en la frente a sus hijos. Primero a la pequeña Aurora de cuatro años. Luego a Tobías de ocho y, finalmente, a Antonio de doce. Se dirigió a su oficina para dejar allí su maletín y su saco; preguntó si todos se habían lavado las manos. Los chicos asintieron, la madre también, acto seguido comentó: «Sí, papi», y se rieron todos. Tobías seguía pensando en aquello que le había dicho su hermano, sin embargo, cuando se disponía a preguntar algo más, su padre le mostró un regalo que le había comprado por sus buenas calificaciones. Un álbum de animales y cinco sobres con figuritas. El niño olvidó el asunto de los bebés de momento; empero al siguiente día preguntaría sobre ello. 2 La familia Martínez vivía en las afueras de la ciudad, en una zona atestada de casas pequeñas. La mayoría de un solo piso. Todas las viviendas, de acuerdo a la tradición, tenían terraza. Gustavo Martínez había diseñado él mismo su azotea, era el mejor arquitecto del distrito. A pesar de ello, su familia no era acomodada. Junto a su esposa y sus tres hijos, vivía con una especial tranquilidad económica y espiritual. Era contratado a menudo por diversas empresas que requerían sus servicios, alguna obra de gran envergadura, un nuevo centro de salud, por ejemplo, o una nueva escuela. De este modo, el hombre trabajaba intensamente durante una temporada para tener luego varios días libres en los cuales podía estar con los suyos. La familia era la base de la sociedad, y la suya era un claro ejemplo de unión y armonía. Aunque Antonio... ese niño no era perfecto. El señor Martínez y su esposa, Viviana, estaban muy preocupados por su primogénito. Tenía bajas calificaciones y su conducta era reprobable, molestaba mucho a sus compañeros e, incluso, fue atrapado en cierta ocasión fumando en el baño de hombres. Pero lo peor de todo fue una vez cuando enfrentó a su profesor de religión, proponiendo ideas alocadas y carentes de lógica sobre el origen de las cosas y del hombre. ¿Qué pasaba con ese chiquillo? El púber no manifestaba su mal comportamiento en casa, aunque era muy probable que dentro de poco su mala influencia calara en el pequeño Tobías. Un niño que, a su corta edad, ya demostraba una aguda inteligencia y un claro sentido del arte y de la creatividad. En el futuro, los esposos vigilarían muy de cerca de Antonio, lo amaban, era su hijo, pero el orden no podía quebrarse de esa manera. Todo debía marchar de acuerdo a las buenas costumbres. Sobre todo ahora,

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que Viviana Martínez estaba encinta de su cuarto hijo. Un pequeño que, de seguro, colmaría el hogar de alegría y purificación total. 3 Cuando Antonio llegaba del colegio, siempre encontraba a su hermano menor haciendo tareas en la mesa de la sala. Eso le irritaba porque él prefería ver un poco de televisión ahí antes de realizar cualquier labor escolar. Se dirigió a saludar a Tobías cuando, de pronto, el niño le dijo en voz alta: —Ya, Toño, dime, ¿cómo vienen los niños al mundo? —Shhh, cállate, sonso. Mi mamá nos va a oír. De repente, Viviana Martínez se presentó a la sala y les dijo a ambos:

—¿Qué están tramando, mis pequeños ángeles? —Nada, mami —contestó el hermano mayor, un tanto nervioso—. No sabía que yo era tu ángel. —Bueno, eres un angelito caído. Tobías se rió y su madre le acompañó en sus rimbombantes carcajadas. Antonio permaneció serio. —Voy a salir unos veinte minutos a la casa de la señora Muros, quiero pedirle la receta para el pastel de alcachofa. La madre se quitó el delantal, se acomodó rápidamente el peinado frente al espejo y se despidió de sus hijos: —Ya vuelvo, pórtense bien, corazones. Una vez hubo salido de la residencia, Tobías se puso de pie e interrogó a su hermano: —Ya, Toño, ahora sí dime, ¿cómo vienen los niños al mundo? —¿No te contaron? —No —¿No te dijeron? —No. —¿No te llegaste a enterar? —Ya pues, te gusta molestar, ¿no? Dime, dime. —Te lo voy a decir con una condición. —¿Cuál? —No debes contárselo a nadie, ni del colegio, ni del barrio, ni mucho menos a mis papás. Si se enteran de que te he dicho me castigarán el resto del año. —Lo prometo, lo prometo. —Y lo más importante, si llegaras a contarlo por algún motivo, no menciones que yo te lo dije, échale la culpa a un compañero de clase, a algún vecino, pero a mí no, sino te pego. —Prometido, no te acusaré. —Muy bien, los hombres cumplen sus promesas, recuérdalo. —Antonio se acercó a su hermano, se agachó un poco y le susurró el secreto al oído. El pequeño abrió mucho los ojos mientras escuchaba con sórdida atención. 4 Tobías no pudo dormir bien esa noche. Al despertar, estaba muy decaído, sus padres creyeron que estaba enfermo, que posiblemente había contraído algún virus por el clima frío de invierno. No obstante, el niño se levantó de la cama y se vistió con rapidez para ir a estudiar. En el colegio no pudo concentrarse. La profesora le llamó la atención dos veces y, al notarlo nervioso y perdido, le pidió que fuera a la enfermería. Una vez allí, la enfermera, una mujer gordezuela y de buen carácter, le pidió al niño que le contara su problema. Tobías quería conversar con alguien, indagar por respuestas, sin embargo recordó la promesa que le hizo a Antonio. Sabía que si contaba lo que su hermano le había dicho, y sus padres se enteraban de todo, estos castigarían con rudeza al púber. No, no diría nada. Los hombres deben cumplir sus promesas. Adoraba a su hermano, no podía meterlo en problemas de ese modo. Aunque... ¿y si

este se había atrevido a jugarle una broma? No hubiera sido la primera vez. Hacía un año, Antonio le contó cierta historia de miedo acerca de unos seres cabezones y horribles que descendían a la Tierra de cuando en cuando para llevarse a los niños miedosos y someterlos a crueles experimentos. —No es cierto —había dicho Tobías tajantemente. —Sí, mira. En este momento se hallan estacionados en el cielo, observándonos. Creo que ya te escogieron como víctima. El pequeño miró al cielo y notó una luz muy refulgente que titilaba a ratos. En seguida dijo: —Eso es una estrella, mentiroso. La luz se movió. Esa noche tampoco había podido dormir, creyó ver una silueta deforme que intentaba entrar por su ventana. Parecía ser algo naranja, peludo. Aquello maulló. Tobías gritó con fuerza, su padre se hizo presente en su habitación y lo tranquilizó, le dijo que solo era un gato extraviado, que no creyera en las tontas historias de Antonio. No existían las criaturas de otros planetas. En todo caso, si fuera cierto, nunca se llevarían a un niño bueno como él. —¿Entonces existen, papi? —No, Tobi, ¿cómo crees? No existen, te juro que no. —Pero yo vi una luz misteriosa en el cielo ¡que se movió! —Era una estrella fugaz, pequeñín. —¿Las estrellas fugaces vuelan? —Claro como los cometas o los meteoritos. No sientas temor, descansa ya, si gustas te acompaño hasta que te duermas. —Gracias, papi. Uhmm... ¿papi? —Dime, hijo. —¿Crees que soy un miedoso? —No, Tobi, no eres miedoso. En todo caso, es

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normal sentir temor. Todos los hombres valientes han tenido miedo cuando fueron niños. —Entonces sí soy un miedoso. —No, no lo eres. Solo tienes una imaginación extraordinaria. Igual que tu hermano. Los dos son capaces de inventar las historias más sorprendentes. Llegará un momento en tu vida en el cual dejarás de creer todas las locuras que él te cuenta.

Eso 24 oscuros tuvo lugaralun año atrás. Dichos recuerdos turbaban pequeño. Tobías logró calmarse momentáneamente; retornó a clase. Se sentía con más ánimo, aunque la gran duda aún persistía en su mente. ¿Será verdad lo que dijo Antonio? ¿Los bebés en realidad eran traídos por una cigüeña? ¿O eran creados cómo había dicho su hermano? Si lo segundo era cierto, entonces éramos una raza repugnante. El mundo era repulsivo. ¿Cómo podía ser verdad que los niños nacieran de esa forma? No. Debía averiguar la verdad. Si Antonio le había mentido, tenía que desenmascararlo. Únicamente restaba un modo de investigar. La biblioteca. Al llegar el recreo, Tobías se dirigió ahí para encontrar las anheladas respuestas. 5 Durante el almuerzo, el pequeño comió muy poco. Sus padres lo observaron, inquietos. Viviana Martínez le preguntó: —Hijito, ¿te pasa algo? ¿Por qué has dejado la comida? —No tengo hambre, mami. —Te llevaré al Centro de Salud —dijo Gustavo Martínez—, esto puede ser peligroso. —Le tocó la frente a su hijo para ver si tenía fiebre. Comprobó que no era así. De inmediato, mencionó: —¡Qué raro! Háblame, Tobi. Dime qué es lo que te preocupa tanto. —No es nada, de verdad, estoy bien. —El niño sonreía. Su progenitor se sintió aliviado. Antonio miró de reojo a su hermano, con un ligero gesto de preocupación. Aurora, la hermana menor, pidió permiso para retirarse de la mesa, lavarse las manos y jugar con sus muñecas en el sofá. Su madre le dio permiso y se puso de pie para traer algunas copas. Imaginaba ya cuál sería la sorpresa que su esposo les daría a ella y a sus dos hijos mayores. El padre bajó al pequeño sótano, tardó unos siete minutos y subió con una botella de vino blanco. —¡A brindar! Por el nacimiento de nuestro nuevo hijo. —O hija —añadió su esposa. —Así sea niño o niña la amaré con todas mis fuerzas, lo único importante es que sea sano y de buenos sentimientos. —Será una niña pura y bondadosa, será nuestra nena. —O nene. —Gustavo Martínez sirvió el vino en las copas. Tobías bebió y percibió cierta mejora en su interior. Les dijo a sus padres que no le ocurría nada, que quizá solo estaba nervioso por la llegada del nuevo bebé. —Oh, chico, ¿qué ocurre contigo? —dijo el padre—. Nos dieron la noticia hace tanto tiempo... no entiendo por qué te preocupas ahora. Quédate tranquilo. En seis días él estará con nosotros. ¡Tendrás un nuevo hermanito! —O hermanita —mencionó la madre—. El caso es

que no hay motivo para estar nervioso. Un nuevo miembro en la familia es motivo de felicidad, un hijo es lo más grande que le puede ocurrir a una pareja, un nuevo hermano es un don divino que muchos no tienen. Eres un niño afortunado. Te queremos mucho y espero que puedas querer tú también al pequeño que vendrá en pocos días. Mira a Antonio, él no está preocupado. Observa a Aurora, ella se siente contenta. ¿Cómo te sientes, Aurorita? Tendrás un nuevo hermanito o hermanita pronto. —Feliz, estoy feliz, mami —dijo la niña, sonriendo. La alegría sincera de la infancia. —¿Lo ves? Por favor. Únete a nuestra felicidad. —Sí, mamá, prometo que dejaré de sentirme raro. Pero... ¿qué tal si el bebé se le cae a la cigüeña durante el viaje? Los padres hicieron un gesto de terror ante las palabras de Tobías. Fue el jefe de familia quien, después de meditar un rato, habló: —Tobi, ¿qué dices? Eso nunca ha pasado. Jamás se le ha caído un bebé a la cigüeña mientras ella volaba hacia algún hogar. Puedes estar tranquilo, ella traerá al nene sano y salvo. —Papá, ¿estas seguro de que la cigüeña es quien trae a los bebés? El padre hizo una mueca de aprensión. Se mostró un tanto enojado. —Tobías, ¡basta! No hablaremos más de eso. —Pero... pero... —No sé de dónde has sacado esas ideas tan absurdas. Será mejor que te vayas a tu cuarto. El niño dejó escapar una lágrima y se retiró. Gustavo Martínez brindó una mirada de soslayo a Antonio que, distraído, ya iba por su tercera copa de vino blanco. 6 Los días se sucedieron con una rapidez asombrosa. La noche en que Tobías y sus padres discutieron, Antonio se hizo presente en la habitación de su hermano para recordarle su promesa. El niño le odió. Odió también a sus padres y a ese mundo lleno de mentiras. Tenía ocho años, esa era la realidad, era un infante. Pronto cumpliría nueve, no obstante aún faltaba mucho tiempo para que se convirtiera en un hombre, alguien que no podría ser engañado, ni por sus seres queridos, ni por nadie. Se mostraba un poco arisco, ligeramente alejado del ambiente ruidoso que le rodeaba. Durante la semana, llegaron a su casa algunos familiares para visitar a su madre. Le hicieron todo tipo de regalos para el bebé. Su padre estaba contento, Antonio también lo estaba. Curiosamente, su hermano mayor mejoró su situación en la escuela, ya no se metía en líos.

Aurora hacía todo tipo de preguntas acerca del nuevo nene (o nena) y su madre le describía el cielo dónde este era creado, el hermoso jardín donde esperaba ser recogido por una amable cigüeña que lo llevaría al hogar elegido, junto a la pareja o familia que lo había solicitado. El humor de Tobías se había tornado agrio. No pudo encontrar ninguna respuesta en la biblioteca, hecho que lo irritó sobremanera. Si dicha mentira podía extenderse hasta las instituciones, eso solo podía significar dos cosas: El mundo infantil vivía engañado. Si la cigüeña era una mentira, probablemente no era la única. Había más engaños mundiales. Por ejemplo, la historia de Santa Claus. No. No podía ser cierto. No podían haberle visto la cara de tonto por casi nueve años. Era un acto cruel por parte de su familia, excepto por Antonio, quien fue la persona que le reveló el secreto. Sin embargo, existía otra posibilidad: la de que Antonio estuviese mintiendo. Solo había una forma de solucionarlo. Debía enfrentarlos a todos juntos durante la cena. Lo haría esa noche, la última en la que serían nada más cinco miembros. Al día siguiente, el bebé llegaría. Viviana Martínez estaba conectada a la computadora, charlando mediante el Facebook con una persona extranjera. Los niños no podían usar dicha tecnología, se les estaba prohibido hasta que cumpliesen catorce años. Entonces tendrían acceso bajo la supervisión de sus padres. Podrían navegar en Internet a libertad al ser mayores de edad. Gustavo Martínez llegó del trabajo un poco tarde e invitó a todos a la mesa para cenar. Su esposa se iba a poner de pie, pero el hombre le dio un beso en los labios y le dijo que no se preocupara, que dejara ese asunto electrónico zanjado de una vez. —Gracias, amor, solo estoy esperando una última respuesta. Todos se sentaron a la mesa, el padre sirvió la comida mientras la madre apagaba la computadora y se sentaba. Su esposo se mostró solícito, le acomodó la silla como todo un caballero. —No puedo dejar que la futura madre haga esfuerzos innecesarios. Te amo, preciosa. —Volvió a besarla. Aurora se rió y su madre le tocó la nariz con el dedo. Ambas se pusieron coloradas. Antonio permanecía distante, como siempre, sin embargo cuando Tobías mencionó las frases, sus ojos se abrieron como dos ventanas rompiéndose. —Papá, mamá, ya sé que a los bebés nos los trae la

cigüeña. —Oh, Dios mío, ¿qué estás diciendo, hijito? —preguntó su madre, soltando el tenedor. —Lo que has oído, mamá. Ya sé cómo vienen realmente los niños al mundo. —Antonio, Aurora, vayan a cenar a la cocina. Vuestra mamá y yo debemos hablar seriamente con su hermano. Los niños se retiraron, llenos de preocupación. Dicha tensión era más visible en Antonio, quien comió con gran lentitud en la pequeña mesa de la cocina. Una vez hubo terminado, bebió un vaso de chicha morada que no consiguió refrescarle ni provocarle una buena digestión. La pequeña Aurora salió de la estancia para ir a lavarse las manos en el baño. Se escuchó la voz de los padres que invitaban a la niña a quedarse en la sala a jugar unos minutos (luego tendría que ir a acostarse) mientras ellos se retiraban a charlar a la cocina con el hermano mayor. El púber contó los segundos que ellos tardaban en llegar al umbral de la habitación que ocupaba. Una vez ahí, ambos lo observaron con un gesto de cólera y, al mismo tiempo, de lástima. Antonio tragó saliva, una vez, otra vez, tres veces. 7 Tobías se dirigió a su habitación, mirando con tristeza la puerta de la cocina. Sus padres entraron ahí y se sentaron a la mesa frente a Antonio. Mandaron desde ahí a Aurora a su recámara. La niña accedió, aunque mostró su disgusto: «Me paran mandando de cuarto en cuarto, malos». El hermano menor la oyó y sonrió, luego se recostó en su cama, contando los segundos; no escuchó ningún grito, ningún reproche a viva voz. Sus padres parecían tomarlo con calma. Transcurridos unos quince minutos, Antonio abrió la puerta del cuarto con violencia y le gritó al niño: —¡Me han castigado un mes! ¡Un mes, todo por tu culpa, maldito chismoso! Su rostro tenía algunas lágrimas. El pequeño aludido se había puesto de pie de un salto. El padre se acercó y sostuvo el borde de la puerta con las manos. Miró con rudeza a Antonio, quien se dirigió corriendo a su propia recámara. Gustavo Martínez se acercó a su hijo y le besó en la cabeza. Le dijo: —Tranquilo, Tobi, mañana será un gran día. Viviana Martínez se hizo presente en la estancia. Comentó con una voz serena: —Ya acosté a Aurorita. Déjame que arrope a este chiquillo, Gustavo. Adelántate a nuestra habitación. El padre la dejó sola con el niño. Ella se sentó en la cama, el infante no mencionó una sola palabra. Estaba relajado, los ojos de su madre le habían apaciguado. La mujer le acarició el cabello, le mencionó varias veces lo siguiente: «Descansa,

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Tobi. Duerme, 26 madreTodo se ha arreglado ya.hasta que precioso». La se mantuvo así un rato el pequeño se durmió. En su rostro se notaba una calma ensoñadora. 8 Tobías despertó tras un sueño tranquilo. Era temprano aún. Aunque ese día no había colegio para él, se levantó con energía. Se sentía contento, estaba exonerado de la escuela por esa fecha. Deseó que todos los días fueran como aquel. Estaba yendo al cuarto de baño para lavarse, cuando notó varias voces en la sala. Se acercó de puntillas por el pasillo y atisbó alrededor. Estaban presentes sus padres, sus abuelos por parte de madre, dos tías, tres tíos y cuatro primos. Aurora ya estaba despierta y cambiada. El timbre sonó, su progenitor fue a abrir, eran sus abuelos por parte de padre. Los adultos se saludaron, se abrazaron y los mayores le dieron a su papá la bendición. El niño entró corriendo al baño, se cepilló, se lavó y regresó a su alcoba para vestirse. Cuando estaba a punto de hacerlo, su madre se hizo presente, trayendo unas prendas en el brazo. El crío notó que era ropa nueva. Viviana Martínez le dijo: —Ya estás despierto, pequeño dormilón. Hoy es un día especial y te vestirás de un modo especial. Tobías sonrió. Sintió algo similar a un astro naciendo en su pequeño ser. El Sol brilla con intensidad. La familia lo sabe, augura un gran futuro para el bebé. Suben todos a la azotea, la cual luce preciosa. Un parket marrón cubre el suelo por completo. Hay una pequeña habitación donde Gustavo Martínez suele guardar algunos trastos. Dicho cuarto se halla limpio y ordenado. Los muros adyacentes han sido pintados de naranja. El color del fuego. Un poder que nace y adquiere fuerza. La eufonía. La vida. El padre imagina que en seis meses o un año ese ambiente quedará convertido en un segundo piso en tanto que sobre este será construida una nueva terraza. La familia va en aumento, la casa debe agrandarse. Los señores Martínez ya han acondicionado una nueva estancia en el piso de abajo, está decorada al detalle, se encuentra llena de juguetes, tiene una cuna amarilla, hermosa. ¿Será niño o niña? Aún no lo saben. Por eso los regalos de los amigos, vecinos y el resto de la familia llegarán más tarde o al día siguiente. Los colores solían ser antaño un asunto significativo, celeste para un varón, rosado para una mujer. Todos los presentes saben que hoy el color es lo de menos. Lo importante es la salud. Por eso el doctor de la familia está ahí presente. Tobías abre los ojos, ve a su hermano mayor aparecer. Está bien arreglado, con un pantalón marrón y una camisa a cuadros azul. El infante ríe sin darse cuenta. Su camisa blanca y sus pantalones verdes le refrescan. Está de pie, mirando el horizonte, junto a sus padres, hermanos y un grupo

notable de familiares. Se acerca a su madre, se coloca al lado de ella. Su padre toma en sus brazos a Aurora, le dice: «Ya viene, pequeña, ya viene. ¿Qué hora es?» «Las 9 y 19 a.m.», responde alguien. «¿Cuál fue la hora que te indicó la Sociedad Francesa?», pregunta Gustavo Martínez a su esposa. «Tranquilo, me dijeron que alrededor de las 9 y 20 a.m.», comenta ella. «Me dieron ayer la última confirmación. La Internet es un invento valioso y ciento por ciento seguro». La luz que surge a lo lejos cubre gran parte de la ciudad. Ellos no son los únicos que la ven, muchos vecinos han subido a sus terrados para presenciar el suceso. Tobías no cree que pueda existir tanta belleza en el mundo. Piensa en la estrella móvil que vio una vez y descubre que en realidad ese fulgor es similar a este. Las horas no importaban, podía surgir durante el día o la noche. Y cuando lo hacía, brillaba siempre, como un lucero. El resplandor se va a acercando, como un sol pequeño que trae la felicidad en su núcleo. El contraste con el verdadero astro rey es notorio pues aquel se ubica en la parte opuesta de la residencia. La delgada imagen es de ensueño, se aproxima con delicadeza, agita las alas con suavidad. No desfallece en su intento por alcanzar su destino. Está a un kilómetro de distancia. A medio kilómetro. A solo cien metros. Los dos padres se acercan a recibirla. El señor Martínez aún tiene a su hija menor en brazos, quiere que ella presencie el milagro. Es una buena idea, la pequeña queda fascinada. El ave desciende sobre la solana. Brilla con intensidad, el blanco de su plumaje luce impoluto. Su enorme pico trae una preciosa criatura rosada, sostenida con una tela crema, blanda, aunque indestructible. «¿Qué es, papi?», pregunta una dulce voz. «Aún no estamos seguros, mamá nos lo dirá». La madre recibe a la nena en brazos, como debe de ser, como siempre ha sido, la revisa, confirmando que esté sana y comenta: «Oh, Aurora, es una hermosa niña como tú. ¡Tu hermanita!» El padre observa a la recién nacida con lágrimas en los ojos y dice: «Se llamará Clara». Se acerca a su esposa y le da un beso en los labios mientras todos aplauden. El pájaro retoza, apoyado sobre el suelo, grazna con donaire, listo para emprender el vuelo de regreso. Tobías no puede dejar de observarla, lleno de fascinación. Su mirada gira, de pronto, hacia el rostro de su hermano mayor. Antonio le sonríe, su alegría es a todas luces sincera. Este le guiña un ojo a su pequeño hermano mientras se ríe de él, burlón. Lima, junio de 2009

Agujero Negro - Fanzine de Ciencia Ficción y Fantasía Peruanas - Número 1 - Julio 2012

CAYENDO HACIA MARTE
La colonización de algunas partes del mundo por las potencias Europeas fue un asunto sangriento, encargado a criminales, en este relato, el autor explora ese tema llevado, con una leve épica, a la colonización de Marte. Este relato ganó el Premio Hugo a mejor relato corto el año 2003.
La historia no es necesariamente lo que nos gustaría que sea… La gente del planeta Marte no tiene literatura. La colonización de Marte fue implacable, y los exiliados no tuvieron tiempo para pasarlo escribiendo. Pero aun así tienen historias, las historias que contaron a niños demasiado jóvenes para realmente entender, historias que estos niños le cuentan a sus propios niños. Estas son las leyendas de los marcianos. Ni una sola de estas historias es de Amor. En aquellos días, la gente caía del cielo. Iban cayendo a través del cielo ocre en naves que eran apenas funcionales, tenues cascos de aluminio repletos de fétida humanidad, la mitad cadáveres y la otra apenas algo más. Tocar el suelo fue duro y muchas de las naves se hicieron pedazos con el impacto, desparramando cuerpos y precioso aire en el apenas más que vacío marciano. Y todavía cayeron, oleada tras oleada de naves, los desechos de la humanidad arrojados descuidadamente y cayendo en los desiertos llenos de cráteres de Marte. En medio del siglo XXI, el último de los gobiernos en la Tierra abolió la pena de muerte, pero hallaron que no habían abolido el asesinato, ni el ultraje ni el terrorismo. Algunos criminales eran considerador demasiado salvajes para ser rehabilitados. Estos eran los rotos, los demasiado listos y violentos para ser nunca regresados a la sociedad. Para los gobiernos de la Tierra, enviarlos a otro mundo y dejarlos arreglárselas por su supervivencia había sido la solución perfecta. Y si no lograban sobrevivir, sería por sus propias fallas, no por la labor de los magistrados y jueces de la Tierra. El tátara-tatarabuelo Jared, nos han dicho, estaba en la quinta oleada de exiliados. La tradición familiar dice que Jared era un disidente político, enviado en las naves de prisioneros por hablar con demasiada

vehemencia en defensa de los indefensos. Los gobiernos de la Tierra, por supuesto, afirmaban que los disidentes políticos nunca fueron enviados a Marte. Los incorregibles, los peores criminales, los tan reacios al arrepentimiento que nunca se les podría permitir volver a la sociedad humana esto era lo que las prisiones de la Tierra enviaban a Marte, no prisioneros políticos. Pero los gobiernos de la Tierra tenían considerable experiencia en mentir. Habían asesinos enviados a Marte ciertamente, pero entre estos estaban también los exiliados solo por atreverse a dar voz a sus peligrosos pensamientos. Pese a esto, la tradición familiar también miente. Hubieron hombres inocentes que fueron enviados al exilio, si, pero mi tátaratatarabuelo no fue uno de ellos. El tiempo ha borroneado los hechos, y ahora nadie sabe los detalles con certeza. Pero era uno de los sobrevivientes, un hombre flacucho, cual rata,

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28 duro como una vieja cuerda y listo como serpiente.
Mi tátara-tatara-abuela Kayla era una de los habitantes originales de Marte, una de los miembros de la base científica en Shalbatana, la estación internacional que había sido establecida en Marte mucho antes que nadie pensara en la idea de tirar criminales allí. Cuando la orden de cierre y evacuación llegó a la estación, ella eligió quedarse. Su ciencia era más importante, le dijo a los políticos y la gente de la Tierra. Estaba estudiando el paleóclima de Marte, tratando de llegar a entender cómo el planeta se secó y enfrío, y cómo los ciclos de calentamiento y enfriamiento habían pasado sobre el planeta en oleadas largas y lentas. Era un entendimiento, dijo, que se necesitaba con desesperación en el planeta hogar. La tatara –tatara-abuela Kayla, en su día, había ganado su pedácito de fama por ser una de las diecisiete que se quedaron en Marte con la base en Shalbatana, esa fama podría haber ayudado a algunos. Sus transmisiones de Radio, mientras caía

Marte es un desierto, una desolada roca en el espacio. No había piedad alguna en enviar criminales a Marte en lugar de enviarlos a la muerte. Podían aprender rápidamente, o morir. L a m ayo r í a m u r i e ro n . U n o s c u a n t o s aprendieron: aprendieron a electrolizar el agua profundamente enterrada para generar oxígeno, aprendieron a refinar los materiales simples para crear los hornos para reducir las aleaciones para fabricar las maquinas que construirían la maquinaria que les permitiría vivir. Pero tan rápido como pudieran construir la maquinaria que los mantendría vivos, más oleadas de prisioneros desesperados, moribundos llovían del cielo: más hombres furiosos y violentos que pensaban no tener nada que perder. Fue la sexta oleada la que arruinó la base. Fue algo estúpido y autodestructivo, pero los h o m b re s e ra n s a lva j e s , re s e n t i d o s y moribundos. Una generación después se llamaron a sí mismos refugiados políticos, pero hay pocas dudas que la mayor parte de ellos eran matones y asaltantes y asesinos. De la sexta oleada vino un líder, un hombre que se llamó a sí mismo Dingo. En la Tierra, había ametrallado cien personas en un bloque de apartamentos que se atrasó en pagar protección. En la nave, Dingo mató siete criminales con sus propias manos, simplemente para demostrar que iba a ser el líder. Líder era. Por miedo o por respeto o pura ira, los prisioneros en la nave lo siguieron, y cuando cayeron a Marte, el los fastidió, aleccionó, golpeó y forjó en un furioso ejército. Habían sido abandonados en Marte, les dijo Dingo, para morir lentamente. Sólo podían sobrevivir si igualaban su brutalidad con la suya. Marchó quinientos kilómetros a través de las áridas arenas hasta el hábitat de Shalbatana.

gente del cielo, espoleaban a los gobiernos de la Tierra a recordar sus promesas. El exilio a Marte no era –o al menos ellos afirmaban ello- considerado una sentencia de muerte. Los ruegos de los refugiados podrían ser fácilmente ignorados como exageraciones y mentiras, pero Shalbatana tenía una radio, y sus reportes vívidos y detallados de los refugiados tuvieron algún efecto. Los primeros escasos años, suministros fueron enviados desde la Tierra, en su mayoría de organizaciones voluntarias, grupos de apoyo Baha'i, Amnistía Internacional, las benditas hermanas paulinas. No era suficiente. Después de las dos primeras oleadas, los científicos se percataron que no tendrían mayor esperanza de hacer ciencia. Recibieron a los prisioneros tan bien como pudieron, ayudándolos en la carrera letal contra el tiempo para construir hábitats y empezar a cultivar las plantas que necesitarían para purificar el aire y sobrevivir.

El hábitat fue tomado antes que sus habitantes se percataran que estaban siendo atacados. Los científicos que no habían abandonado la estación fueron golpeados con trozos de metal del hábitat vandalizado y los tuvieron como rehenes mientras los prisioneros enviaban a la Tierra sus demandas por radio. Cuando estas no fueron atendidas, los hombres fueron desvestidos y arrojados a las arenas a morir. En su furia y desesperación, la turba que había sido la sexta oleada destrozó la base. Las mujeres que allí quedaban fueron violadas, y luego los destructores les dieron la oportunidad de rogar

tatara-abuelo y otros buscaban sobrevivientes. Mientas el aire en fuga aullaba en sus oídos, ella lo miró, parpadeando, sangrando de la nariz, orejas y ano, y dijo, “Tienes que saber antes que muera. El oxígeno en el suelo. Libéralo cociéndolo.” “¿Qué?” dijo el tátara-tátara abuelo, no era lo que esperaba oír de una mujer desnuda y sangrante que estaba a punto de desmayarse por anoxia. “¡Oxígeno!” dijo ella, jadeando, buscando su aliento. “¡Oxígeno!” Los invernaderos están muertos. Algunos de los almácigos pueden haber sobrevivido, pero no tienes tiempo.

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por sus vidas. Los hombres de la cuarta y quinta oleadas se unieron. En su mayoría, eran extraños entre sí –muchos de ellos nunca habían visto sus rostros sino a través del visor reflectante de un traje. Pero habían aprendido lentamente que la única manera de sobrevivir era cooperar. Aprendieron a enterrarse bajo la arena y cuando sus radios hechos en casa les dijeron que la base estaba siendo saqueada, se arrastraron por el desierto y vigilaron silenciosamente, esperando. Cuando los destructores abandonaron la base después de despojarla de todo lo de valor, la quinta oleada, escondiéndose bajo las arenas, emergió y los cogieron desprevenidos. De los destructores que habían atacado la base de Shalbatana, ni uno solo sobrevivió. Dingo huyó al desierto, y fue Jared Vargas, mi tátara-tatara-abuelo, quien lo vio, rastreó y mató. Y luego fue a la base de Shalbatana, a ver si algo podía ser salvado. El tátara-tatara-abuelo la halló en los escombros y le sacó la cinta adhesiva de los ojos, ella lo miró, sus ojos incapaces de enfocar en la repentina luz y pensó que era uno del mismo grupo que la había ultrajado y destrozado el hábitat. No tenía forma de saber que otros de su grupo trabajaban frenéticamente en parchar uno de los módulos para conservar el aire, mientras el tátara-

Necesitas Oxígeno ahora. Tienes que encontrar alguna forma de calentar el regolito. Haz un horno solar. Puedes obtener oxígeno calentando el suelo.” Y luego perdió el conocimiento. El Tataratatara-abuelo la arrastró como un saco de piedras al único módulo parchado del hábitat, y gritó “¡encontré una!” “¡Está viva! ¡Encontré una aún con vida!” A lo largo de los siguientes meses, Jared la abrazó cuando lloraba y maldecía, curo sus heridas y se quedó con ella durante su embarazo. El suyo fue uno de los primeros matrimonios en Marte, Dado que aunque algunas mujeres habían sido criminales lo suficientemente infames para ser enviadas a Marte, todavía los prisioneros masculinos sobrepasaban a los femeninos por diez a uno. Entre ellos, el asesino y la científica, construyeron una civilización. Y todavía las naves vinieron de la Tierra, cada una más pobremente construida que la última y trayendo más cadáveres que hombres vivos. Pero eso era a su manera, una bendición, porque los hombres morirían en su mayoría, mientras los cadáveres, sin importar cuan

degradados 30 orgánico queestuviesen, tenían valioso contenido podía convertir otro metro cuadrado de muerta arena marciana en suelo de invernadero. Cada cadáver mantenía un superviviente vivo. Miles murieron de hambre y asfixia. Miles más fueron asesinados para que el aire que usaban pudiese ser utilizado por otro. Los refugiados aprendieron. Liderados por mi tátara-tataraabuelo y abuela, cuando una nave caía a Marte, aprendieron a desgarrar sus componentes antes de sus paracaídas se hubiesen asentado. De sus transportados –bueno, si no podían respirar vacío (y el delgado aire de Marte nunca era más que polvoriento vacío), era mejor que lucharan. Sólo los más duros sobrevivieron. Estos eran mayormente los más pequeños y los más insignificantes, parecidos a ratas, demasiado salvajes y demasiado tenaces para matar. Un cuarto de millón de prisioneros fueron enviados a Marte antes que los gobiernos de la Tierra entendieran que chips de modificación de

hábitat de Shalbatana, Jared Vargas había perseguido a Dingo hacia el desierto, y ese había sido el último error de su vida. Sólo uno de ellos regresó del desierto, usando el traje de Jared Vargas, y llamándose por el nombre de Jared Vargas. Nadie lo reconoció, pero los hombres de la quinta oleada eran de una docena de naves y si alguno de ellos había sido amigo del original Jared Vargas, murieron después de que el nuevo Jared Vargas volvió del desierto. Y los únicos hombres que habrían reconocido a Dingo eran los exiliados de la sexta oleada, y esos estaban todos muertos. Él Regresó del desierto, y rescató a mi tátara-tatara-abuela, y los hombres de la quinta oleada lo aceptaron. Pero seguramente mi tátara-tátaraabuela no fue engañada. Era una mujer inteligente –brillante, en su propio campo- y debe haberse dado cuenta que el hombre que la llamaba su esposa era el mismo que había dirigido el ejército de rabiosa chusma a violarla, destrozar su base, y reír mientras miraba a sus amigos morir en el rarificado aire de Marte. Pero Marte requería supervivencia, no amor. Y Jared Vargas era el único líder que tenían. Hay muchas historias de los días de los primeros refugiados en Marte. Ninguna de ellas es una historia de amor.

comportamiento eran más baratos que enviar prisioneros a Marte, e intentaron lo más que pudieron de olvidar lo que se había hecho. Mi tátara-tátara abuelo Jared se Volvió el líder de los refugiados. Era un trabajo brutal, porque eran hombres brutales, pero luchó e intimidó y hizo cómplice para liderarlos. No hay historias de amor en Marte; los refugiados no tenían tiempo ni recursos para el amor. El amor, para los refugiados, era una enfermedad impredecible que afecta a pocas personas y debe ser erradicada. Para los refugiados, la supervivencia requería obediencia y trabajo incesante. El amor, que florece con la individualidad y la libertad, no tenía lugar en Marte. Si. Jared Vargas era un disidente enviado desde la Tierra por hablar contra su gobierno. Pero Jared Vargas murió en el desierto. Cuando los hombres de la quinta oleada vinieron al rescate del

Traducción por Isaac Robles.

EL CABALLERO DE LA NOCHE ASCIENDE
La Saga Termina, pero el Mito Continúa
¿Debió hacerse?

Es conocido que el director de la saga, tras la conclusión de El Caballero de la noche no tenía planes de realizar una secuela, máxime tras el fallecimiento de Heath Ledger, quien tan brillantemente encarnara al guasón y que ha sido tanto la ambición empresarial (para un estudio un presupuesto de Producción de 250 millones de Dólares es esencialmente, un cheque en blanco) como la necesidad del director, Christopher Nolan, de darle un final coherente a la trama y cerrar algunos cabos sueltos dejados al final del anterior film el que le ha dado motivo a la trama. En este sentido, una primera cosa a destacar es la manera en que los guionistas (el director y su hermano Jonathan Nolan) han reelaborado el mito del hombre murciélago, tomando elementos de los comics y enhebrándolos en una cadena causal que es bastante interesante en sus discursos implícitos (aunque quizás más alimentados por las lecturas propias de la coyuntura global actual) y que bebe del mismo modo, de referencias históricas recientes. La estructura, las motivaciones, los mitos Una primera cuestión que es conveniente aclarar antes de pensar en analizar esta película es su carácter de acto, esto es más notorio con este film que con sus antecesoras o precuelas que funcionaban mejor como episodios independientes, en este film, a lo largo de todo su desarrollo, siempre habrá alguna referencia a algo ocurrido en los dos anteriores y es notoria la carga de culpa (y resignación) que algunos de los personajes llevan consigo pese al aparente estado de “paz” en el que se encuentra la ciudad. Lo cual solo se comprende si se ve las tres películas como parte de la misma unidad, donde se van agregando en capas superpuestas y mutuamente soportadas, historias, ideas y pareceres estéticos, dado que es también un testimonio de la evolución de un estilo de narrar. Podríamos ahondar en los elementos del cómic

que sirven de inspiración a esta saga, en particular las sagas (para esta película) Knightfall y No man's land pero la influencia va más allá aun, a la seminal reinterpretación del mito del murciélago hecha por Frank Miller en The Dark Knight Returns, cuya influencia se ve reflejada en aspectos puntuales y determinados en este film, un evidente guiño a los seguidores del cómic. Pero no es por entero un Batman de Cómic el

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que vemos interpretado por Christian Bale en esta saga. Dado que, si bien están presentes los elementos de Obsesión y Neurosis que tan bien relató Tim Burton en la saga antecesora (con un Michael Keaton más que apto para

esas actitudes) 32 ingredientes máspero los complementa con profundos, convirtiendo al héroe no en un personaje, sino en un rol, interesante cita de Michel Maffesoli que vemos reflejada en la conversación entre Bruce Wayne y el Policía John Blake (Joseph Gordon-Levitt) que cualquiera puede ser Batman. Hay varias motivaciones que animan a los personajes del film, siendo la primera de ellas la culpa, siendo eso bastante obvio para Wayne y el comisionado Gordon (Gary Oldman) habiendo erigido un logro trascendente (eliminar el crimen organizado de Ciudad Gótica) erigido sobre una mentira (el encubrimiento de las acciones de Harvey Dent y el uso de Batman como chivo expiatorio) lo cual no es un logro en modo alguno, dado que no resuelve las causas del crimen, simplemente pone a los criminales fuera de circulación. La Gótica de esta película parece casi calcada de la Nueva York de Giuliani (y de buena parte de los EE. UU. Post 11-S) , un estado policial donde los mayores criminales (esto es, los que causan las condiciones para que el crimen se vuelva necesario y hasta atractivo y con esto otro mito: que los criminales son, cosa que admite varios matices de gris) viven vidas acomodadas de cuello blanco. Cualquier paralelo a la plutocracia que se originó con la especulación en Wall Street y que se refleja dentro de sus miserias pequeñas, grandes y gigantescas en series como Revenge no es casual. Esto nos lleva a otro elemento interesante, que Nolan trabaja con maestría y de acuerdo a los vientos del zeitgeist, es la importancia de la Codicia como generador de acciones, es la codicia en sus diferentes matices la que le da a Bane su ventana de oportunidad en Ciudad Gótica. Ya pensadores del otro lado de la escala (considerando que, en más de un sentido, el papel del héroe se puede enmarcar como una prédica conservadora: la defensa del autoritarismo para “salvarnos” del caos, propia de regímenes fascistas) como Sloterdijk y Zizek mencionan el fundamental papel que compone para la génesis y el funcionamiento del capitalismo tal cual lo conocemos, la envidia (como emoción motivadora de la acción) y la codicia, que la complementa, volviendo a quienes la tienen obsesos adictos al poder.

Mención aparte merecen los dos antagonistas de este episodio: Bane (Tom Hardy) fielmente relatado -como mitorespecto al cómic pero con un giro muy oscuro que lo vuelve tridimensional, antes que un enemigo con un odio inenarrable (como en el cómic) o un agente del caos (como el guasón de El Caballero de la Noche) Bane esconde dentro de sí un trayecto de vida y ciertos valores que le dan sentido a sus acciones, que siempre se ocultan por la máscara como contraparte de Batman, ya que ambos no pueden vivir sin ella (aunque en diferentes aspectos) y Selina Kyle (Anne Hathaway) construida muy particularmente, sin referencias obvias al cómic ni a sus antecesoras en el rol (en particular el muy logrado trabajo de Michelle Pfeiffer en el ciclo de Burton) lo que también le aporta profundidad a la trama, Selina es un personaje esencialmente egoista, pero compasiva, acostumbrada a adaptarse a las circunstancias (dado que suele terminar en el lado delgado de la cuerda) y que, a diferencia de Batman o Bane, es permanentemente transparente. La ciudad como Protagonista Tan importante como los personajes en este film, es el papel de la ciudad, las tomas amplias, los detalles de la cámara siempre atentos al ambiente de la ciudad y a su degradación, primero consecuencia de la desigualdad (los jóvenes que van a las cloacas al no poder encontrar trabajo) y luego debido a

la acción de Bane y a toda la guerra de nervios que se erige alrededor de esta terminando con el siempre temible hongo núclear, Nolan nos parece decir que tan importante como las personas (y los roles que aceptan tomar) son los ambientes donde nos desempeñamos, mal que aun no ha podido ser erradicado pese a los “logros” de las democracias occidentales, en este sentido, el film asume rasgos de una distopía, en particular durante su arco final, en que la ciudad parece estar a la merced de sus criminales. El Fin y el Principio del Héroe Tan importante como la ambientación o la narración de los hechos, son los valores o significados más profundos que podamos sacar del film en tanto producto de ficción, y muy en particular, dado su carácter de producto del cómic de superhéroes como una recreación del viaje del héroe detallado por Campbell, lo que vemos a lo largo de la saga es la recreación, una y otra vez de este trayecto, aunque con desviaciones y meandros y pausas insoportables (como cuando Bruce Wayne ve por televisión a su ciudad caer, sin poder hacer nada al respecto). En cierto sentido, se puede decir que la trama mantiene a casi todos sus personajes con una sola cosa que atender: el deber y que, intrínsecamente, nadie es libre, con la excepción de quién termina con sus obligaciones. Pero, a diferencia del clásico trayecto donde el héroe asciende a un siguiente nivel de comprensión, la recompensa final (o el elixir) no es otro sino la redención, la oportunidad de un nuevo comienzo, podríamos decir, pensando en

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las escenas finales, que el fin del héroe y el descanso del guerrero son la misma cosa. Concluyendo... Una película que bien vale el tiempo que invertimos viéndola, con personajes creíbles y una ambientación notablemente lograda, una música impresionante (Hans Zimmer siempre a la altura) y un lenguaje visual tan absorbente como bien logrado le dan un fin en exaltación a esta saga, donde, con las lecciones aprendidas, resuena el mensaje de fondo no es el personaje, es el rol. Asumamos el nuestro.

Participaron en este Número...
Carlos Enrique Saldivar (Lima, 1982). Estudió Literatura en la UNFV. Es director de la revista Argonautas y del fanzine El horla, ambas publicaciones impresas de literatura fantástica. Ha publicado reseñas, artículos, poemas y relatos en diversos blogs y revistas. Cuentos y poemas suyos han aparecido en algunas antologías peruanas e internacionales. Ha publicado los libros de cuentos Historias de ciencia ficción (2008), Horizontes de fantasía (2010) y El otro engendro (2012). E-mail: fanzineelhorla@gmail.com Blog: www.fanzineelhorla.blogspot.com

Daniel Salvo . Estudió Derecho en la PUC. Es Curador del Sitio web (ahora blog) Ciencia Ficción Perú. Ha publicado relatos y críticas en diversas publicaciones físicas y virtuales. Produce periódicamente una columna de crítica en el diario “El Peruano”. Es reconocido como autor, crítico y difusor de la Literatura Fantástica. Se encuentra publicando por entregas su compilación de relatos. Blog: cifiper.blogspot.com

Luis Bolaños (Ciénaga, 1950). Es Magister en Sociología por la PUCP. Es autor de varios textos relacionados a su actividad profesional. Se ha desempeñado como consultor medioambiental y docente en pre y post grado. Es fundador del Fanzine “Agujero Negro” la web “Velero 25” y contribuyente en “Ciencia Ficción Perú”, “Axxon” entre otras.

Adriana Alarco de Zadra. Es autora de Cuentos, Obras de Teatro y libros recopilatorios acerca de plantas y animales peruanos, contribuye con diversas publicaciones de carácter fantástico y de ciencia ficción virtuales e impresas, actualmente radica en Italia. Web: www.adrianaz.it

Isaac Robles (Cerro de Pasco, 1979). Ha colaborado con varias publicaciones virtuales de Ciencia Ficción y Fantasía, es administrador del Blog “La Casa de Jarjacha” se desempeña actualmente como asociado del Fab Lab Lima. Blog: todoslosquehansido.blogspot.com