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Lc 4,38-44. PARA ESO HE SIDO ENVIADO

Lc 4,38-44. PARA ESO HE SIDO ENVIADO «Al salir de la sinagoga, entró en la casa

«Al salir de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella. Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y esta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos. Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. De muchos salían demonios, gritando: «Tú eres el Hijo de Dios!». Pero él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías. Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos. Pero él les dijo: «También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido

enviado». Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea» (Lc 4,38-44).

La

Palabra de Jesús que sorprende por su

sobre su

pueblo. En

sus acciones

se

va

poder para curar y expulsar demonios es

realizando el cumplimiento de las antiguas

también, como él

mismo la presenta, una

esperanzas que habían encendido los

«Buena Noticia». Esta expresión tenía un

profetas (Is 26,19; 29,18s). A los que no

sentido muy preciso en la comunidad judía

estaban tan convencidos Jesús les propuso

de

lengua

griega en

el

siglo

I.

Guardaba

oír y ver con más atención y sinceridad:

relación con textos explícitos de la

Biblia,

tales

coma

la

segunda parte del

libro de

«los

ciegos

ven

y

los

cojos

andan,

los

Isaías (capítulos 40-55), escrita en la época

leprosos quedan limpios y los sordos oyen,

de

la

cautividad

en

Babilonia.

En

esas

los muertos resucitan y

se anuncia

a

los

circunstancias

el

anuncio

del

fin

de

la

pobres la Buena Noticia; ¡y bienaventurado

cautividad era una Buena Noticia.

aquel que

no

halle escándalo en mí!» (Mt

Significaba que Dios

venía

 

a

reinar

11,5-6).

nuevamente sobre su pueblo:

«¡Qué hermosos son sobre los montes los

pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas noticias, que anuncia la

salvación, que dice a Dios!» (Is 52,7).

Sión:

«¡Ya

reina tu

La «Buena Noticia» está identificada con ese grito de alegría de un pueblo que está oprimido, triste, aplastado por el pecado y por todas sus consecuencias, y que de pronto ve que todo eso cambia porque Dios viene a liberarlo y a perdonarlo.

Las palabras de Jesús que curan y vencen al

mal hacen presente el

Reinado de Dios

En efecto, «la gente quedó maravillada al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban curados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel» (Mt 15,31).

Esta Buena Noticia está destinada a suscitar en sus oyentes la confianza: «El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia» (Mc 1,15). La fe es la única respuesta ante la iniciativa de Dios que ofrece su Reino a los hombres. Corresponde a nosotros acoger la bondad y el perdón de Dios como un don gratuito con poder de transformarnos.