You are on page 1of 204

Por sus frutos los conocerán

Textos sobre el legado de la Revolución Bolivariana en Venezuela (1999-2011)

Varios autores

Power2Voice, Miami, 2012

www.power2voice.org © 2012 Power2Voice Esta obra está licenciada bajo la Licencia Creative Commons

www.power2voice.org

© 2012 Power2Voice

www.power2voice.org © 2012 Power2Voice Esta obra está licenciada bajo la Licencia Creative Commons

Esta obra está licenciada bajo la Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial- SinDerivadas 3.0 Unported. Para ver una copia de esta licencia, visita http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/. Puede distribuirse y compartirse libremente, sin realizar modificaciones ni alteraciones de ningún tipo, siempre que se de el crédito al autor del texto y se mencione la fuente. No puede utilizarse comercialmente.

Coordinación editorial, compilación y corrección de textos

Milagros González

Concepto

Carlos Elio Mora

Fernando Núñez Noda

Ilustración de portada

Lúdico

Introducción

En abril de 2010, Carlos Elio Mora, investigador venezolano de la Universidad de Michigan, y Fernando Núñez Noda, comunicador digital venezolano dedicado a investigar sobre medios digitales, se propusieron compilar, en un libro, información calificada sobre el deterioro de la situación venezolana desde el año 1999. Se unió al proyecto en calidad de editor Power2Voice, organización sin fines de lucro registrada en Florida, Estados Unidos, cuya misión es educar a los ciudadanos para crear, fortalecer y mejorar sur redes en función de fortalecer la libertad de expresión y la democracia, y cuyo principal producto es infoCIUDADANO.com, un portal colaborativo cuya información es producida por ciudadanos.

Luego de definir un temario tentativo, invitaron a participar en el proyecto a una serie de expertos y reconocidos autores venezolanos, que aceptaron inmediatamente y de manera entusiasta, sin esperar nada a cambio. Solo estaban interesados en que el mundo conociera la situación de Venezuela. Para ellos nuestro profundo agradecimiento. Confiaron en nosotros y fueron comprensivos y pacientes.

Es así como autores de la talla de José Toro Hardy, Maruja Tarre, Pedro Rodríguez, Rosario Orellana, Norman Pino, Patricia Andrade, Alfredo Weil, Alicia de la Rosa, Aída Gutiérrez y Sandra Guerrero, se reúnen para dar información sobre lo ocurrido en Venezuela entre 1999 y 2011, en temas como la industria petrolera, la inseguridad, los derechos humanos, la crisis de servicios y la política exterior. A pesar de que quedaron algunos temas de capital importancia sin revisar, como es el caso de la situación de la empresa privada o la libertad de prensa, el material compilado en este libro proporciona una visión bastante completa para entender de lo ocurrido en el periodo mencionado.

Es necesario aclarar que este libro estaba supuesto a salir en agosto de 2011, pero variables que escaparon a nuestro control pospusieron un año su salida. Sin embargo, la voluntad de nuestros colaboradores y de nuestra organización permitió que llegáramos a la meta. El contenido de este libro debe ser difundido y conocido nacional e internacionalmente.

No contamos con una red de distribución. Nuestra red es la de los ciudadanos, que puede ser mucho más efectiva que las cadenas comerciales. Usted forma parte de ella. Ayúdenos a distribuir este material a través de su cuenta de email, su perfil de Facebook o su cuenta de Twitter. La historia no se repite si propiciamos la memoria y la reflexión.

Los editores

Índice

 

Pag.

Asalto a la voluntad popular. De la aniquilación del “derecho a elegir” a la del “derecho a ser elegido”

6

Alfredo Weil, julio de 2010.

De la disociación psicótica al caso Franklin Brito

 

Pedro Rodríguez, junio de 2011.

21

El día que la justicia fue herida de muerte. Caso de la jueza María Lourdes Afiuni

39

Alicia de la Rosa, abril de 2011.

La criminalización de la protesta. Presos políticos, y exiliados

70

Patricia Andrade, abril de 2011.

La inseguridad en Venezuela ¿sensación o realidad?

93

Sandra Guerrero, julio de 2010.

La tragedia eléctrica venezolana

108

Aída Gutiérrez, agosto de 2010.

El caso PDVSA

129

José Toro Hardy, junio de 2010.

Intervencionismo en la política exterior

148

Maruja Tarre, julio de 2010.

Las amistades peligrosas de Hugo Chávez. De la sumisión a la inconsciencia

163

Rosario Orellana y Norman Pino, octubre de 2010.

Asalto a la voluntad popular

De la aniquilación del “derecho a elegir” a la del “derecho a ser elegido”

Alfredo Weil, julio de 2010

El siglo XXI no es tiempo propicio para dictadores clásicos. La lupa de la comunidad de las naciones está puesta no sólo sobre el origen legítimo de los gobiernos a través del voto popular en elecciones auténticas [1], sino también sobre la correspondencia de su ejercicio con los cánones de la democracia [2].

El arribo al poder de Hugo Chávez, un oficial del ejército venezolano que seis años antes (4 de febrero de 1992) intentó derrocar el gobierno democrático de Venezuela a través de un golpe militar, que costó la vida de civiles, soldados y estuvo seriamente amenazada la del Presidente de la República y la de su familia, sólo fue posible por la disposición de las instituciones a “perdonar” ese antecedente y permitirle postular su candidatura en las elecciones presidenciales de 1998.

Montado sobre la ola de un desencanto generalizado con las gestiones de los últimos gobiernos democráticos, Chávez hizo un intenso trabajo de proselitismo, lleno de promesas para erradicar la corrupción y la injusticia, recorrió el país y finalmente ganó en buena lid.

Pero los planes originales del 4-F seguían intactos y ocultos. El proyecto de los golpistas contemplaba una permanencia larga en el poder para desarrollar un, hasta entonces, no develado proceso “revolucionario” socialista. Al inicio de su mandato el propio Chávez insinuó la necesidad de contar con veinte años para llevarlo a cabo, hasta etiquetarlo como “Chávez hasta el 2021”, una vez que alcanzó un razonable control de las instituciones del Estado y debilitado los poderes públicos, hoy bajo su total dominio.

Pero permanecer indefinidamente en el poder en un país acostumbrado a la alternabilidad de sus gobernantes y ante una comunidad internacional que no está dispuesta a tolerar desvíos de las pautas democráticas, requería de dos cosas: primero, una nueva Constitución, que con adaptaciones progresivas le permitiera cubrir con un manto de legalidad su permanencia

indefinida en el gobierno [3]; y, segundo, hacerse de un férreo control del órgano electoral para poder sortear exitosamente los inevitables y sucesivos eventos electorales que serían el fundamento de su “legitimidad” interna y, sobre todo, ante la comunidad internacional.

El reto era complejo y requería abordarlo con astucia. La clave era el sistema electoral, convertido

desde el inicio de su gestión en el primer objetivo estratégico.

El menoscabo del “derecho a elegir”

A poco tiempo de iniciado su mandato, el régimen de Hugo Chávez y su propuesta

“revolucionaria” socialista, primero encubierta y luego exhibida sin pudor, estuvo sometido a una fuerte oposición. Prominentes personalidades que le apoyaron con la esperanza de superar vicios del pasado, pronto se dieron cuenta que la “revolución” encaminaba al país hacia un abismo populista militar. Quien mejor lo pronosticó y resumió fue Jorge Olavarría, hoy fallecido, en el discurso de orden del 5 de julio de 1999 [4], fecha histórica donde se conmemora la firma del Acta de Independencia de Venezuela. Fue un discurso profético y realista. Leerlo o escucharlo es imperioso para los venezolanos, y muy recomendable para los latinoamericanos que hemos sido recurrentes víctimas de líderes carismáticos, mesiánicos y vestidos de uniforme militar.

El clímax se alcanza el 2002, luego de una interminable confrontación política que desencadenó la

espontánea e inédita rebelión civil del 11 de abril de 2002 [5], que los dirigentes del momento no pudieron o no supieron canalizar adecuadamente, cuyo punto culminante fue una confusa renuncia del presidente y su separación del cargo por un par de días. Aún se discute si se trató o no de un golpe de Estado, bien contra el Presidente o contra el régimen que resultó de la rebelión popular que provocó su renuncia.

A esta rebelión siguió un período de gran inestabilidad política que hizo necesaria la instalación

por largo tiempo de una Mesa de Negociación y Acuerdos, presidida por el ex presidente de Colombia César Gaviria, para entonces Secretario General de la Organización de Estados Americanos, cuyos objetivos se delinearon así: “ … solucionar la crisis del país por la vía electoral, así como también … : fortalecimiento del sistema electoral, desarme de la población civil e

instalación y funcionamiento de la Comisión de la Verdad … ” [6]. La Comisión de la Verdad a que

se hace referencia en esos objetivos perseguía esclarecer qué fue lo que verdaderamente ocurrió durante la rebelión civil del 2002.

Ninguno de los objetivos de esa Mesa de Negociación fueron logrados: ni funcionó la Comisión de

la Verdad, ni se desarmó a la población civil (hoy más armada que nunca, informal e

institucionalmente) y se implantó un sistema electoral objeto de las más severas críticas en medio de un intolerable, inexcusable e inadmisible ventajismo oficial. Un verdadero asalto a la voluntad popular.

El primer episodio de ese asalto ocurre a propósito de la propuesta de realización de un referendo

revocatorio del mandato presidencial. Lo que en principio parecía una salida democrática, rápida y eficaz, dentro de los objetivos de la Mesa de Negociación antes enunciados, se convirtió en un verdadero obstáculo para la oposición democrática, gracias a inescrupulosas medidas que comprendieron, entre muchas otras: a) el nombramiento irregular de una directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE) mayoritariamente afecta al oficialismo [7]; b) la anulación por el voto mayoritario de la directiva del CNE y el voto salvado de uno de los directores independientes de las firmas recabadas para convocar el referendo [8]; c) la imposición de nuevos y complejos requisitos para la recolección de firmas, dentro de una campaña de amenazas directas del presidente que tuvieron como expresión emblemática la siguiente: “Los que firmen contra Chávez están firmando contra la patria, y quedarán registrados para la historia” (Hugo Chávez Octubre 2003) [9].

A pesar de todo ello, el pueblo exhausto de las amenazas y de la violencia institucional recogió las

firmas necesarias. El CNE, obligado a convocar el referendo para febrero de 2004 “estiró” el lapso, valiéndose de argucias, para darle tiempo al gobierno de: a) “mejorar su imagen”, para lo cual implantó “misiones sociales” que había descuidado en los cinco años anteriores; b) implantar un sistema electrónico de votación totalmente “opaco” a los ojos del ciudadano común, quien no tuvo oportunidad de ejercer, ni directamente ni a través de profesionales calificados, el derecho de vigilancia que impone el principio de transparencia a que debe someterse el órgano electoral; c) desarrollar una masiva actividad de identificación civil y de inscripción en el Registro Electoral (RE), también sin control opositor; d) poner en marcha un plan de disuasión, mediante una feroz campaña de persecución a los firmantes del referendo revocatorio, cuyos detalles están muy bien documentados en dos valiosos instrumentos: el video “La Lista, un pueblo bajo sospecha” [10],

desarrollado por la Asociación Civil CIUDADANÍA ACTIVA y el libro “El Apartheid del Siglo XXI” de Ana Julia Jattar [11].

El régimen salió “victorioso” en el referendo revocatorio, en unas elecciones empañadas por numerosas denuncias de manipulaciones fraudulentas de todo tipo, algunas de las cuales están sólidamente fundamentadas. Un pormenorizado análisis de ese referendo y de las sucesivas elecciones se encuentra integralmente documentado en el portal ESDATA (www.esdata.info) [12].

¿Hay salida electoral a la crisis venezolana?

La profunda frustración que dejó el Referendo Revocatorio de 2004 afectó severamente la confianza de los ciudadanos en el sistema electoral, al extremo de que en Diciembre de 2005, oportunidad en la cual se celebraron las elecciones parlamentarias, los partidos opositores al régimen retiraron sus candidatos y decidieron no participar en ellas denunciando algunas de las graves irregularidades en el sistema electoral. La abstención ascendió a 74,74 %, y los votos nulos al 5,72 %, ambos porcentajes inéditos en las elecciones venezolanas. Una participación electoral de menos del 20 % de los electores, con el antecedente del retiro de las fuerzas opositoras, era un elemento político importante para provocar un cambio de fondo en el órgano electoral e, inclusive, solicitar la impugnación del proceso, dado los antecedentes que determinaron el retiro de los partidos de oposición.

Inexplicablemente, la dirigencia opositora del momento decidió aceptar sin mayores trámites a la nueva Asamblea Nacional, quedando como balance de esa maniobra política una Asamblea 100% oficialista con plenos poderes para hacer y deshacer de acuerdo a la voluntad del Presidente de la República. La improvisación política parecía marcar la pauta de la oposición formal: al fracaso de la rebelión del 11 de abril de 2002 se había añadido la del Referendo Revocatorio de 2004 y ahora las elecciones parlamentarias de 2005.

De esos fracasos se planteó un interminable debate sobre la factibilidad de una salida electoral a la ya crónica crisis política y social en Venezuela: ¿tenía (o tiene) sentido seguir intentando buscar una salida electoral a la crisis o es tiempo de activar otros mecanismos constitucionales para superarla? Tres grupos de opinión claramente identificados participan en ese debate: los que consideran ilusorio votar como medio idóneo para superar la crisis, debido a los mecanismos

fraudulentos implantados; los que consideran que se debe seguir ese camino, sin causar alarma sobre el sistema electoral porque “eso genera abstención” y, poco a poco, “rescatar espacios”; y los que sostienen la posición ecléctica de que, a falta del “músculo” necesario para activar otras medidas constitucionales, participar aguerridamente en las elecciones, denunciando las irregularidades y organizándose adecuada y oportunamente para impedir, obstaculizar o, en caso extremo, documentar, el ventajismo y las manipulaciones institucionales.

De todo ese debate emergía como elemento dominante la necesidad de que la oposición rescatara posiciones claves para diluir el agobiante peso del gobierno central. Con ese propósito se abordó las elecciones regionales, donde habrían de elegirse Gobernadores, Alcaldes y Concejales.

Acordada la vía electoral se planteaba el difícil reto de neutralizar las maniobras del CNE. Esto era (y es) posible sólo si se hacía un esfuerzo excepcional de control ciudadano en las mesas de votación, tarea extremadamente compleja debido a que se eliminó el financiamiento del Estado a las organizaciones políticas [13], a que toda la logística del proceso electoral está bajo control casi exclusivo del gobierno y a que la protección de los centros de votación, atribuida a las fuerzas armadas, se amplió con un apéndice oficialista (la reserva militar) constituida por civiles ideologizados y uniformados que pasaron a ser un componente militar mas.

Sin embargo y a pesar de todos esos obstáculos, la sociedad democrática comenzó a propiciar bastiones de defensa del voto de cara a las elecciones de regionales. Así se hizo en los centros urbanos medianos y grandes, donde las cortas distancias facilitaban la tarea, en contraposición a las zonas rurales, intermedias y en algunos sectores periféricos urbanos donde el control se dificultaba por la extensión territorial y, sobre todo por cuanto allí operan mecanismos de disuasión y coacción que hacen prácticamente imposible el libre ejercicio del voto.

El esfuerzo tuvo una importante retribución. La oposición obtuvo contundentes victorias en los Estados más populosos del país, gracias a la votación obtenida y defendida en las grandes ciudades. Tal fue el caso de Zulia, Carabobo, Táchira, Miranda y la Alcaldía Metropolitana de Caracas, que abarca el Distrito Capital, sede de los Poderes Públicos y los municipios que forman parte del área metropolitana de la ciudad: Chacao, Baruta, El Hatillo y Sucre.

Esas derrotas constituyeron un indiscutible revés para el gobierno, por tratarse de los estados más grandes del país, dos de los cuales hacen frontera con Colombia (con todo lo que ello implica en la

relación binacional) y, sobre todo, por haber perdido la “joya de la corona”: la Alcaldía Metropolitana de Caracas

De la aniquilación del “derecho a elegir” a la del “derecho a ser elegido”

Como indicamos antes, el ejercicio democrático del poder es una exigencia moderna, que en nuestra región está consagrada en la Carta Democrática Interamericana. No basta con alcanzar el poder mediante elecciones auténticas, sino que es preciso ejercerlo de acuerdo a los principios allí establecidos.

Ese ejercicio impone, sobre todas las cosas, el respeto a la voluntad popular, es decir, el respeto al voto libre y sin coacción y el respeto a las autoridades elegidas por ese medio, independientemente de si son afectas u opositores al gobierno, por el interés superior de la nación.

La primera violación al “derecho a ser elegido” se inicia con la inhabilitación política de importantes candidatos opositores por parte de una autoridad administrativa: la Contraloría General de la Nación [14]. Sin mayor análisis, estas inhabilitaciones violaban una inequívoca disposición constitucional, según la cual estas solo proceden cuando existe una condena (decisión definitivamente firme de un tribunal) que prevea esa sanción [15].

Mediante ese procedimiento irregular se “sacó del juego” a candidatos con alto grado de popularidad (entre otros a Enrique Mendoza, para la gobernación de Miranda y Leopoldo López para la Alcaldía Metropolitana de Caracas). Se perseguía de este modo dificultar al máximo las posibilidades opositoras en esas entidades.

Sin embargo, como dijimos, los candidatos opositores salieron victoriosos, y a partir de ese momento se inicia la segunda violación del “derecho a ser elegido” a los ahora Gobernadores y Alcaldes en funciones. Desde el inicio de sus gestiones el régimen inició una persecución política sin precedentes. El ex Alcalde de Maracaibo, recién electo gobernador del Zulia, el Estado petrolero de Venezuela y el más grande en población, hoy se encuentra exiliado en el Perú por un supuesto delito de “enriquecimiento ilícito” [16]. El gobernador del Táchira, ha sido obstaculizado en su gestión y amenazado por el Presidente por sus supuestas relaciones con el para-militarismo [17]. Al gobernador del Estado Miranda, que ya había estado en prisión por sucesos ocurridos

frente a la Embajada de Cuba durante la rebelión civil de abril de 2002 (su participación fue de colaboración con la Embajada), ahora, como gobernador en ejercicio se le demanda por supuestamente paralizar proyectos del gobierno central (las llamadas “misiones” sociales) [18]. Y así ocurre con todas las autoridades electas que militan en organizaciones opositoras.

Pero el atropello más protuberante a la voluntad popular es el acoso, la restricción de competencias y la obstaculización de la gestión de gobierno de Antonio Ledezma, elegido Alcalde Metropolitano de Caracas. En este caso el régimen ha dado muestras de una intolerancia sin límites, ha puesto de manifiesto su nula disposición a dialogar y ha hecho todos los esfuerzos posibles por hacer fracasar su gestión.

La corta historia de la Alcaldía Metropolitana (Alcaldía Mayor)

La Alcaldía Metropolitana de Caracas es el brazo ejecutivo del Distrito Metropolitano de Caracas. Se la conoce también como Alcaldía Mayor, y tiene la función de coordinación de las alcaldías del Distrito Capital (Libertador, Baruta, Chacao y El Hatillo) [19].

Alfredo Peña, el primer Alcalde Mayor, fue elegido el 30 de junio de 2000 en las filas del partido oficial y hoy se encuentra en el exilio. Juan Barreto, el segundo Alcalde Mayor fue elegido el 31 de octubre de 2004. Durante su gestión se empeñó en imponer el pensamiento socialista-comunista en ese ámbito espacial, como bien se puede ver en el portal internet que elaboró para la Alcaldía [20]. Su gestión fue tan ineficaz que el régimen lo eliminó de su lista de candidatos para la reelección, sustituyéndolo por un ex Acalde del Municipio Libertador y prominente líder del PSUV:

Aristóbulo Istúriz. Con ello Chávez le daba la debida importancia a ese cargo.

Para reforzar las posibilidades electorales en la Alcaldía Mayor, el PSUV puso como candidato del Municipio Libertador (el más grande dentro del ámbito de la Alcaldía Mayor y sede de los poderes públicos) a Jorge Rodríguez, ex presidente del CNE, “arquitecto” del nuevo sistema electoral venezolano, otrora “árbitro imparcial” y hoy militante de la línea más radical del PSUV. Le correspondía enfrentar a un joven ex dirigente estudiantil, recién salido de las aulas universitarias:

Stalin González.

La noche del 23 de noviembre de 2008, fecha de las Elecciones Regionales toma por sorpresa al régimen con la victoria de Antonio Ledezma en la Alcaldía Mayor. El enorme esfuerzo ciudadano

en una importante cantidad de centros de votación ubicados en las zonas populares, donde campeaba la amenaza y la coacción electoral, permitió salir victorioso al candidato opositor, derrotando al candidato oficial Aristóbulo Istúriz por un porcentaje de 52,42% a 44,94%. Fue una victoria incuestionable a la cual se puede sumar los votos obtenidos por otro candidato opositor, Augusto Uribe, que obtuvo 1,97% de votos. En síntesis: oposición 54,39%, oficialismo 44,94% y 0,67% de votos nulos o por candidatos sin representatividad política [21]

Incluso en el Municipio Libertador, el joven ex dirigente estudiantil, candidato opositor, alcanzó un resultado importante (41,39%) a pesar de que había terciado el ex candidato presidencial Claudio Fermín quien obtuvo 3,20 % de los votos. Jorge Rodríguez, el artífice del sistema electoral del régimen, de quien se esperaba una contundente victoria, apenas pudo alcanzar el 53,59% de los votos.

El caso Ledezma

Antonio Ledezma es un experimentado político, de los que han hecho carrera desde su adolescencia, un luchador incansable que ha participado en todos los actos conducidos por la oposición democrática, un ex Alcalde de Caracas particularmente exitoso y un duro opositor al régimen de Chávez. Ciertamente no era una buena noticia para este último tenerlo de vecino a escasas cuadras del palacio presidencial. Su elección rescataba la esperanza de los habitantes de Caracas por un cambio de rumbo en la Alcaldía Mayor [22].

Desde el momento en que se anunció su triunfo electoral se inició una implacable campaña que Chávez lideró para obstaculizar su gestión. Un “coro de voces” de dirigentes del PSUV, dirigidas desde la Presidencia de la República, se manifestaron contrarios a la existencia de la Alcaldía Mayor [23], pero había un obstáculo legal insuperable: la Alcaldía Metropolitana de Caracas tiene rango constitucional en la novísima Constitución de 1999, discutida y aprobada por la Asamblea Constituyente propiciada por Chávez en 1999 y ratificada en referendo aprobatorio por el pueblo de Venezuela [24]. Serían otros los medios que habrían de utilizarse para hacer fracasar la gestión del nuevo Alcalde.

La cronología del asalto al poder “elegido”

Son innumerables las acciones legislativas, políticas, policiales, para-policiales y militares tomadas

por el régimen en contra de la gestión del Alcalde Ledezma.

La Alcaldía Mayor se regía por una Ley Especial [25] sancionada, nada menos que, por la Asamblea

Constituyente de 1999. En dicha Ley estaban indicadas inequívocamente las competencias del

Distrito Metropolitano en los siguientes términos:

Capítulo VII De las Competencias del Distrito Metropolitano

Artículo 19: El Distrito Metropolitano de Caracas tiene las competencias establecidas en el Artículo 178 de la Constitución de la República y en la Ley orgánica de Régimen Municipal. El Nivel Metropolitano de Caracas tiene competencias en las siguientes materias:

1. Acueductos, en coordinación con los servicios de distribución que efectúen los Municipios que

integran el Distrito Metropolitano de Caracas;

2. Distribución y venta de electricidad y gas doméstico;

3. Planificación y ordenación urbanística, arquitectura civil y viviendas de interés social;

4. Vialidad urbana, circulación y ordenación del tránsito de vehículos en el área metropolitana;

5. Servicios de transporte urbano de pasajeros, en coordinación con los municipios que integran el

Distrito Metropolitano;

6. Protección Civil y servicios de prevención y lucha contra incendios, bomberos y medidas de

previsión y mitigación de calamidades públicas;

7. Institutos metropolitanos de Crédito;

8. Servicios de policía de orden público en el ámbito metropolitano, así como de policía

administrativa con fines de vigilancia y fiscalización en las materias de su competencia.

9. Las demás que le sean atribuidas por el Poder Nacional y que no estén expresamente señaladas

como de la competencia nacional o municipal.

10. La normativa para armonizar de las tasas y definir principios, parámetros y limitaciones para el

ejercicio de la potestad fiscal de los Municipios que integran el Distrito Metropolitano;

11. Tratamiento y disposición de residuos sociales.

12. Parques y espacios abiertos de carácter metropolitano

Las actuaciones metropolitanas se realizan en un marco de participación vecinal y tomando en cuenta las opiniones e iniciativas de las autoridades de las entidades municipales integradas en el Área Metropolitana en el proceso de definición de políticas, planes y proyectos, y en el control y evaluación de los resultados de la gestión.

Para desmontar esta base legal la Asamblea Nacional (controlada desde el 2005 por el oficialismo)

le imprimió la mayor urgencia legislativa para aprobar una nueva Ley que se denominó Ley

Especial Sobre la Organización y Régimen del Distrito Capital [26], sancionada el 7 de abril de 2009 (a poco más de cuatro meses de la elección de Ledezma) y publicada en la Gaceta Oficial Nro. 39.156 del 13 de abril de 2009.

De acuerdo a esa ley se crea la figura de “Jefa o Jefe de Gobierno del Distrito Federal”, la cual “ … será de libre nombramiento y remoción por parte del Presidente o Presidenta de la República Bolivariana de Venezuela.” Es decir, a una autoridad electa por la voluntad popular se opone otra autoridad designada “a dedo” por el Presidente de la República.

Un mejor entendimiento de este grotesco pisoteo a la voluntad popular lo podemos apreciar en una síntesis cronológica, elaborada por las nuevas autoridades de la Alcaldía y profusamente divulgada por los medios de comunicación independientes, de la cual extraemos algunos episodios:

1. Entre el 23 de noviembre, fecha de la elección del Alcalde Metropolitano, y el 7 de diciembre,

fecha de su toma de posesión, el régimen viene desconociendo sus atribuciones con la pretensión de convertirlo en una “figura decorativa”

2. Las arcas de la Alcaldía Mayor fueron virtualmente saqueadas. Se le sustrajo la atribución legal

del manejo de la Policía Metropolitana. Se transfirieron al gobierno central los hospitales, centros

asistenciales, oficinas, institutos y edificaciones emblemáticas del gobierno de la ciudad, para sustituirlo por un régimen centralizado, dirigido a impedir y hacer absolutamente ingobernable su gestión

3. Grupos violentos, para-policiales y para-militares ocuparon los espacios de la administración

ejecutiva de la Alcaldía, incluso para impedir la circulación del Alcalde. Estos grupos armados

actuaron con absoluta impunidad y el Alcalde descubrió que un número importante de los agresores estaban en la nómina de personal de la Alcaldía, incorporados durante la gestión del Alcalde Barreto.

4. El 18 de enero de 2009 (a menos de dos meses de la elección de Ledezma), por decreto

presidencial [27], se formaliza la transferencia de la Policía Metropolitana (adscrita históricamente

a la Alcaldía de Caracas, primero, y a la Mayor, después) al Ministerio del Interior y Justicia (que forma parte del poder ejecutivo nacional). Esto consta en la Gaceta Oficial 38.853 y despojó a la

Alcaldía Mayor de su competencia en materia de “ 8. Servicios de policía de orden público en el ámbito metropolitano, así como de policía administrativa con fines de vigilancia y fiscalización en las materias de su competencia.”

5. El 7 de abril la Asamblea Nacional promulga la Ley Orgánica de Descentralización [28] que le

arrebata a la Alcaldía Mayor las atribuciones que le son inherentes, lo que constituyó un sui generis golpe de Estado a la autoridad Municipal electa.

6. El 13 de abril de 2009, para consumar el asalto a la voluntad popular, la Asamblea Nacional

promulga la Ley sobre la Organización y Régimen del Distrito Capital, que contempla la figura del

“Jefe o Jefa de Gobierno del Distrito Capital”, nombrada “a dedo” por el Presidente de la República, la cual asume varias de las competencias propias de la Alcaldía Mayor.

Toda la gestión de Ledezma ha estado caracterizada por la agresión política, por el insulto injurioso, por el irrespeto a su investidura de Alcalde y por la obstaculización constante de su gestión de gobierno. En contrapartida, el Alcalde, paralelamente al ejercicio de sus funciones, ha documentado y denunciado, nacional e internacionalmente, este grave atropello a la voluntad popular. Se trata de una confrontación entre un demócrata y un autócrata, un dirigente que propicia el diálogo y la inclusión, contra otro que propicia el odio y la lucha de clases [29]. Esa confrontación representa la esencia de la crisis política y social del país, la que debe ser resuelta en el plazo más breve posible, si se desea preservar la democracia y la paz en Venezuela y en buena parte de la América Latina.

Referencias

[1] Naciones Unidas. Declaración Universal de los Derechos Humanos

Artículo 21.

3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará

mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

[2] Organización de los Estados Americanos. Carta Democrática Interamericana

Artículo 3. Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos.

[3] La Constitución de 1999 fue reformada en 2009 para permitir la reelección indefinida. Ya se ha insinuado reiteradamente la necesidad de adaptarla al “proyecto socialista”.

[4] Olavarría, Jorge. Discurso de orden ante el Congreso Nacional 5 de Julio de 1999

Texto: http://www.analitica.com/bitblioteca/jolavarria/5julio1999.asp

Vídeo: http://tu.tv/videos/jorge-olavarria-venezuela-05-07-99

[5] De este confuso y polémico día queda como elemento objetivo una inédita manifestación popular y unos inocentes muertos. Un relato imparcial de los hechos se puede ver aquí:

http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/33622/11-a-2002-un-dia-de-muchas-caras-y-

muchas-versiones/

[6] http://www.oas.org/OASpage/eng/Venezuela2002_Negocia.htm

[7] http://www.sumate.org/democracia-retroceso/cap1_es_3.htm

[8] http://www.urru.org/papers/20030918_AnteProyecto_EZ.htm

[9] http://realidadalternativa.wordpress.com/2008/04/06/ser-opositor-tiene-su-precio-graficas- empobrecimiento/

[10] http://www.ciudadaniaactiva.org/noticias/detalle.php?&notid=15

[11] Jattar, Ana Julia. El Apartheid del Siglo XXI

http://www.anajuliajatar.com/index.php/2006/11/02/apartheid_del_siglo_xxi_la_informatica_a?

blog=5

[12] Para quienes tengan interés en ahondar en este tema, en los siguientes enlaces se puede acceder a presentaciones, documentos y hemeroteca que tratan en detalle los sucesos más relevantes en materia electoral desde 2004 a la fecha:

- http://esdata.info/2004

- http://esdata.info/pdf/derecho-a-elegir.pdf

- http://esdata.info/presentaciones

- http://esdata.info/hemeroteca

[13] Constitución 1999

Artículo 67. Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de asociarse con fines políticos, mediante métodos democráticos de organización, funcionamiento y dirección. Sus organismos de dirección y sus candidatos o candidatas a cargos de elección popular serán seleccionados o seleccionadas en elecciones internas con la participación de sus integrantes. No se permitirá el financiamiento de las asociaciones con fines políticos con fondos provenientes del Estado.

[14] http://www.globovision.com/news.php?nid=79847

[15] Constitución de 1999

Artículo 65. No podrán optar a cargo alguno de elección popular quienes hayan sido condenados o condenadas por delitos cometidos durante el ejercicio de sus funciones y otros que afecten el patrimonio público, dentro del tiempo que fije la ley, a partir del cumplimiento de la condena y de acuerdo con la gravedad del delito.

[16] http://www.periodismo.com/modules/news/makepdf.php?storyid=9313

[17] http://ve.globedia.com/rechazan-acusacion-chavez-gobernador-venezolano

[18] http://ve.globedia.com/rechazan-acusacion-chavez-gobernador-venezolano

[19] http://es.wikipedia.org/wiki/Distrito_Metropolitano_de_Caracas

[20] http://fal-caracas2006.org/dci/index.php?option=com_frontpage&Itemid=1

[21]

http://www.cne.gov.ve/divulgacion_regionales_2008/index.php?e=00&m=01&p=00&c=00&t=00&

ca=00&v=02

[22] http://alcaldiametropolitana.gob.ve/portal/

[23] Algunas referencias a la propuesta de eliminar la Alcaldía Mayor:

- http://www.aporrea.org/trabajadores/a32099.html

- http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/26203/para-flores-la-alcaldia-metropolitana-es-

un-adefesio/

[24] Constitución de 1999

Artículo 18. La ciudad de Caracas es la capital de la República y el asiento de los órganos del Poder Nacional.

Lo dispuesto en este artículo no impide el ejercicio del Poder Nacional en otros lugares de la República.

Una ley especial establecerá la unidad político territorial de la ciudad de Caracas que integre en un sistema de gobierno municipal a dos niveles, los Municipios del Distrito Capital y los correspondientes del Estado Miranda. Dicha ley establecerá su organización, gobierno, administración, competencia y recursos, para alcanzar el desarrollo armónico e integral de la ciudad. En todo caso la ley garantizará el carácter democrático y participativo de su gobierno.

[25] http://www.maximosanchez.com.ve/leydistrito.pdf

[26] http://www.conapri.org/download/Ley_organizacion.regimenDC.pdf

[27] Decreto Presidencial 5.814 publicado en la Gaceta Oficial 38.853

http://www.tsj.gov.ve/gaceta/enero/180108/180108-38853-04.html

http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/11383/la-pm-pasa-a-manos-de-mininterior/

[28] http://www.estudiospoliticos.org.ve/ley.pdf

[29] http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?15530

Volver al Índice

De la disociación psicótica al caso Franklin Brito

Una aproximación a la noción de Salud Mental en el discurso político gubernamental venezolano

Pedro Enrique Rodríguez, junio de 2012

Cuando yo uso una palabra -insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso- quiere decir lo que yo quiero que diga

, ni más ni menos. - La cuestión -insistió Alicia- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.

- La cuestión -zanjó Humpty Dumpty- es saber quién es el que

Introducción

manda

eso es todo.

Lewis Carroll. Alicia en el país de las maravillas.

La relación entre Salud Mental y Derechos Humanos es amplia y compleja. Desde hace décadas, la

Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reportado que las poblaciones de pacientes

psiquiátricos corresponden a grupos de alto riesgo de estigmatización, discriminación y

marginalización (2005). Aunado al impacto directo de los diagnósticos en Salud Mental dentro de

sistemas asistenciales, marcados por el fuerte estigma social del paciente institucionalizado, la

relación entre Salud Mental y Derechos Humanos también se remonta a otros temas sensibles,

como es el caso de la violencia de género, el maltrato infantil, la violencia social (que en países

como Venezuela constituye un dramático fenómeno de mortalidad, aún mayor que el reportado

en recientes guerras internacionales) (Romero, 2010), el embarazo adolescente, el consumo de

sustancias, entre otros temas. Tales riesgos psicosociales son más elevados en contextos de bajo

nivel socioeconómico e inequidad social (McLoyd, 1998; Rodríguez, 2006), lo cual convierte el

tema de la Salud Mental y sus factores de riesgo en un tema de un fuerte contenido político y

social. En muchos de estos casos, las violaciones a los derechos humanos son “flagrantes y

sistemáticas” (Henley, 2004).

En lo que se refiere a las Américas, la OPS (2000) ha reportado que el 41% de los países de la región no posee una política en Salud Mental, ni dispone de centros asistenciales para enfermos graves, mientras que el 37% carece de centros comunitarios donde sea posible prestar servicios básicos en Salud Mental. Del total de camas disponibles para pacientes psiquiátricos, el 65% se encontraba en hospitales psiquiátricos, lo cual evidencia el importante sesgo de hospitalización y reclusión de modelos asistenciales como el venezolano (Belfort y González, 2005).

El impacto de tales limitaciones se hace más notorio si se considera que, por datos de la misma OMS, una de cada cuatro personas a nivel mundial sufre de un trastorno en Salud Mental o neurológico durante su vida, lo cual implica una incidencia de por vida que supera ampliamente las precarias condiciones asistenciales con las que se cuentan los países de la región.

En el caso de Venezuela, el reporte sobre la incidencia de trastornos en salud mental se ha topado históricamente con dos importantes limitaciones: la primera, es la casi inexistente disponibilidad de registros, lo cual dificulta la posibilidad de dibujar una panorámica justa sobre el tema, así como sentar bases para políticas públicas bien razonadas y eficientes. Los datos más recientes de los que se dispone en Venezuela datan del informe sobre el Análisis preliminar de la situación de la salud mental en Venezuela, publicado en 2000 por la Organización Panamericana de la Salud (OPS); en tal informe se comenta que: “Los datos disponibles provienen de los registros de las patologías atendidas en los centros especializados de atención, sin que hasta el momento se haya realizado una medición, de la morbilidad atendida o encubierta”. La segunda limitación histórica es la falta de una adecuada legislación en la Salud Mental. Las últimas legislaciones corresponden a la resolución número 1223, del 15 de octubre de 1992, donde se suscriben los principios expresados en la Declaración de Caracas, propulsada por la OPS (Belfort y González, 2005, OMS; 2005). Sin embargo, existen anacronismos legislativos mucho más graves. Uno de los más evidentes es la del código de medicina forense, bajo el cual se agrupan las prácticas medico- legales de naturaleza psiquiátrica que presenta el Ministerio de Salud en su página web oficial. Allí se indica que tal código está contenido en la gaceta legal, tomo I, del 07 de junio de 1978. Sin embargo, al ser consultado, se constata que su fecha de emisión se remonta al siete de mayo de 1878. Es decir, hace ya más de ciento treinta y tres años. Es de hecho tan antiguo, que incluso antecede a la existencia de la psiquiatría y la psicología moderna.

A estas dos condiciones: los problemas en el registro, por una parte, y de la legislación, por otra, es

preciso añadir la existencia de un complejo proceso político de polarización (Human Rights Watch,

2008; Lozada, 2009; Sapene, 2009), que ha traído como consecuencia la abierta introducción de

contenidos ideológicos y partidistas dentro de los sistemas de salud del país. Un ejemplo

dramático de ello son las declaraciones emitidas en 2004 por el, para entonces ministro de salud,

Roger Capella, quien al referirse al proceso de recolección de firmas para convocar un referéndum

contra el presidente de la República, una acción contenida en la constitución de la República,

afirmó lo siguiente: “quienes hayan firmado contra el presidente Chávez [serán despedidos]

porque se trata de un acto de terrorismo” (Ojeda, 2004). Ante las críticas recibidas por semejante

opinión, sectaria e inconstitucional, el entonces ministro de Salud se limitó a afirmar que, en

Venezuela, la constitución no permitía tales prácticas y que tales declaraciones tenían solo una

“connotación personal” (Aporrea, 22 de marzo, 2004).

Es justo en este contexto altamente polarizado donde surge el primer gran intento discursivo del

Estado por ajustar la Salud Mental a sus particulares intereses: ese primer intento es la llamada

noción de disociación psicótica.

La disociación psicótica como categoría analítica

En enero de 2005, el Ministerio de Comunicación e Información publicó un folleto redactado por el

médico Erick Rodríguez Miérez, titulado: La disociación psicótica: arma ideológica de la

contrarevolución bolivariana. En su texto, Rodríguez Miérez explica en estos términos el

surgimiento del concepto de disociación psicótica:

[En algunas de esas reuniones] se planteó que había que identificar el fenómeno que, en un sector de la sociedad, especialmente en la clase media, había generado un comportamiento inusual de agresividad verbal, lenguaje violento y de intolerancia ante el presidente Hugo Chávez, sus familiares, sus seguidores y el proyecto bolivariano (cursivas añadidas).

Como puede notarse, el argumento de Rodríguez Miérez consiste en proponer un “fenómeno”

que él asocia con una entidad psicopatológica autónoma. Lo importante es que, de forma

explícita, el autor circunscribe a tal “fenómeno” dentro de un marco político específico: agresión e

intolerancia por parte de ciudadanos de la clase media del país hacía el presidente de la República

y las personas que lo apoyan. En otras palabras: Rodríguez Miérez convierte un acto de naturaleza

política (adversar al presidente de un país) y a un grupo social específico (la clase media de ese

país) en los sujetos potenciales de una psicopatología que sólo existe en la medida de que algunos

partidarios del gobierno que se adversa deciden construir su existencia. Es importante señalar que

algún tiempo después de alcanzar reconocimiento por la propuesta del término, editado de forma

masiva por el ministerio de Comunicación e Información como un material de interés público,

Rodríguez Miérez fue nombrado ministro de Salud, lo que puede interpretarse como una evidente

validación de su práctica política y pseudodiagnóstica por parte del gobierno nacional.

Las limitaciones de espacio no permiten desarrollar ampliamente el contrasentido clínico que

implica proponer una disociación que, además, es psicótica. Si bien el término disociación tiene

múltiples significados en psicología y psiquiatría, pasando desde un elemento estructurante en las

perspectivas traumáticas, un funcionamiento asociado a funciones de integración y memoria, un

tipo de diagnóstico (v.g: trastorno disociativo de la personalidad) o, en su acepción más sencilla,

un mecanismo defensivo básico, lo cierto es que no existe en la literatura un solo elemento que

haga plausible proponer una adjetivación como la palabra “psicótica” a la noción de disociación.

Algo semejante ocurre, de hecho, con la expresión “trastornos del comportamiento perturbado”,

utilizado por Rodríguez Miérez. A menos que se trate de una mala traducción, los manuales

clínicos y psiquiátricos contemporáneos no proponen tal cosa como una entidad llamada

“trastornos perturbados”.

Como era de esperarse, una vez propuesto el término de disociación psicótica, comenzó a

desarrollarse un sistemático proceso de estigmatización por parte de otros actores políticos afines

al gobierno nacional. Un ejemplo, entre los muchos disponibles, puede verse en un artículo de

opinión firmado por Jairo Larotta Sánchez el 16 de julio de 2004, donde se lee:

Los disociados psicóticos (enfermos de esta patología) justifican la salida de Chávez por cualquier vía, la democrática o la violenta. De hecho la segunda la intentaron infructuosamente. La primera o sea la vía democrática, está prevista en la Constitución que nunca leyeron y concretada en el referendo revocatorio del próximo 14 de Agosto de

2004.

Como puede notarse en ese texto, el autor asume como parte de la conducta patológica de los

supuestos disociados psicóticos (sic) valerse de cualquier vía, incluso cuando una de esas vías, en

efecto, es la realización un referéndum revocatorio consagrado en la constitución de la República,

lo cual inevitablemente introduce el contrasentido de atribuir a un supuesto sujeto patológico una

acción legítima que, sin embargo, al ser realizada por el supuesto sujeto patológico, también se

convierte en patológica. En realidad, un correcto análisis del argumento del articulista equivaldría

a reconocer que, para él, lo evidentemente psicopatológico se encontraría en la intención política

de tener otro gobierno.

Junto al uso del pseudo diagnóstico de disociación psicótica, muchos otros activistas progobierno

comenzaron a utilizar el término “disociados”, sin el adjetivo psicótico, como una forma de llamar

a los opositores, de forma tal que en el espacio social cotidiano, el hecho de ser opositor al

gobierno nacional terminó por convertirse en una figura dentro del juego político susceptible a ser

calificada, por sí misma, como psicopatológica.

Sin embargo, quizá el elemento menos obvio pero más significativo que evidencia las

implicaciones tendenciosas y partidistas del concepto de disociación psicótica, puede verse

expresado en la estrecha relación que existe entre esta noción y la agenda gubernamental contra

los medios que adversan al Presidente de la República y contra quienes el gobierno nacional ha

tenido un abierto conflicto, desde al menos el año 2004 [1]. En este sentido, apunta Rodríguez

Miérez:

A partir de la definición de este comportamiento colectivo, se procedió a observar y analizar cuál era el elemento inductor fundamental para que esta entidad estuviese afectando a un importante sector de venezolanos, fundamentalmente a la clase media. Todos los estudios transdisciplinarios coinciden en que los medios de comunicación social privados, sobre todo la televisión, son el agente inoculador. Una investigación posterior reveló que los inoculados o transfundidos resultaron ser aquéllos que habían estado más influenciados por la estrategia publicitaria consumista que difunde estos medios. (subrayado añadido)

Los estudios transdiciplinarios a los que se refiere Rodríguez Miérez y de los que nunca reporta

autores, métodos ni resultados, tienen la curiosa capacidad de haber resuelto de modo

concluyente un complejo problema teórico y metodológico que ha mantenido ocupado a

investigadores de la comunicación y de las ciencia sociales durante años: el efecto de los

contenidos televisivos sobre la audiencia. En todo caso, lo que es realmente significativo es que tal

afirmación coincide con objetivos precisos de confrontación esgrimidos sistemáticamente por el

Presidente de la República y demás funcionarios del Gobierno Nacional. Es justo en ese marco en

el que pueden entenderse declaraciones como las del ex ministro Andrés Izarra, quien en el año

2007, declaraba que el gobierno libraba: “una batalla […] por el corazón y la mente de la gente”, con el fin de lograr la “hegemonía comunicacional e informativa del Estado [2]” (Weffer, 2007).

Una vez reconocida esta perspectiva estratégica-comunicacional del término disociación psicótica, independientemente de sus inmensas limitaciones clínicas, entonces se hace inevitable reconocer que se trata de un contenido con una larga y tristemente exitosa trayectoria en los anales de la historia política de la modernidad. J.M. Coetzee (1996/2007) comenta, en su libro sobre la censura, un estudio de Theodore Friedgut, donde se señala la actitud prejuiciosa que la opinión pública soviética tenía respecto a los disidentes, ante quienes se tendían a rehuir por el temor de que estuvieran beshenye, es decir, posesos. En el mismo libro, Coetzee también hace mención a la desconcertante respuesta que recibe la esposa del escritor Leonid Pliusch sobre cuáles eran los síntomas de su marido, por los que requería tratamiento. Coetzee cita que esta fue la respuesta del médico de guardia: “sus opiniones y convicciones” (2007, pp. 177). Otros tantos ejemplos abundan en la historia contemporánea de gobiernos con orientaciones ideológicas de derecha, como es el caso de las propuestas psicopatologizantes de Vallejo-Nájera sobre los activistas de izquierda y las mujeres durante sus estudios en los campos de concentración de la dictadura de Francisco Franco (Llorens, 2009).

Es precisamente a partir de tales antecedentes modernos (tanto de izquierda como de derecha) donde se ha hecho uso de categorías psicológicas y psiquiátricas, cuando puede comenzar a entenderse el efecto más claro de los procesos de estigmatización psiquiátrica utilizados con fines políticos concretos. Por un lado, la transferencia de un contenido psicopatologizante convierte al supuesto enfermo en un sujeto socialmente rehuido y, por tanto, políticamente incapacitado en el legítimo derecho a participar en las decisiones políticas que conciernen a la sociedad. Al mismo tiempo, la aparente legitimidad del diagnóstico (aunque tal diagnóstico sea, como en el caso de la disociación psicótica, un artefacto prejuicioso, sin asidero clínico concreto) le permite a los administradores del “poder diagnóstico” descartar, controlar y anular el contenido político adverso manteniéndole, sin embargo, dentro de un relativo margen humano, es decir, dentro de una zona de tolerancia donde no es preciso liquidarle o anularle de forma mucho más violenta:

simplemente basta con atribuirle un distorsión del juicio, un aura de locura, de posesión, de necedad. Después de todo, como ocurre en el caso de Pliusch, si las opiniones y convicciones son las que requieren tratamiento, ¿de qué forma tales contenidos podrán encontrar un mínimo lugar dentro del espacio social más amplio? Pero, lo que es aún más siniestro: ¿de qué forma puede

juzgarse al administrador del poder si, después de todo, es el proveedor del tratamiento, es decir,

de la salvación?

Tales contenidos corresponden de forma clara con la propuesta de Michel Foucault cuando señala

la transición entre el modelo del control social por la lepra al modelo del control social por la

peste, es decir, el paso de una concepción en el que el sujeto anormal es excluido de la sociedad,

como ocurre con la lepra, a una nueva condición en la que el sujeto anormal pasa a ser

rigurosamente controlado por un dispositivo de observación, de forma tal que, en el fondo,

episodios como la peste constituyen la realización de un Estado cínicamente perfecto, amparado

bajo la realización de una tecnología positiva de poder. Dice Focault:

La reacción a la lepra es una acción negativa; una reacción de rechazo, exclusión, etcétera. La reacción a la peste es una reacción positiva; una reacción de inclusión, observación, formación de saber, multiplicación de los efectos de poder a partir de la acumulación de la observación y el saber. Pasamos de una tecnología del poder que expulsa, excluye, prohíbe, margina y reprime, a un poder que es por fin un poder positivo, un poder que fabrica, que observa, un poder que sabe y se multiplica a partir de sus propios efectos” (1999/2000, pp. 55).

Tal parece ser el lugar que ocupan dispositivos estigmatizantes como el diagnóstico de disociación

psicótica. Al introducir dentro del discurso político la existencia de una patología opositora, el

poder representado por el gobierno nacional encuentra un punto de aparente legitimidad, clínica

y legal, para someter a los sujetos clasificados como desviantes o anormales a un rango de control

definido. Poco importa que ninguna persona sea hospitalizada bajo esa categoría: su sola inclusión

dentro del discurso social más amplio sirve ya para responder a sus fines concretos.

Sin embargo, existen más elementos en juego. Al plantear una noción como la disociación

psicótica, supuestamente explicada por el efecto inoculador de los medios de comunicación social

opositores, el gobierno nacional también logra expandir la noción de control normalmente

atribuida al sujeto, al loco, a otro actor políticamente clave dentro del escenario de conflictividad

política, como son los medios de comunicación. Así las cosas, no sólo existirá un modo de clasificar

la queja, sino que además existirá un artificio sustentando en un vago sentido de autoridad

científica que permitirá atribuir un efecto patógeno a los medios opositores.

Parece ser precisamente esta combinación la que puede apreciarse en el caso del productor

agropecuario Franklin Brito, como veremos más adelante.

El caso Brito y la Salud Mental

Al introducir a los medios de comunicación como supuestos agentes inoculadores de la disociación psicótica, los operadores políticos del gobierno evidencian la importancia que tal relación patológica puede tener en el establecimiento de una conexión con una agenda política estratégica de “guerra mediática”. Esperamos mostrar en las siguientes páginas, a través del caso de Franklin Brito (quien, bajo una discutible figura de “incapacidad mental” murió en huelga de hambre como protesta a una medida de expropiación de sus tierras ejecutada por el gobierno nacional), un ejemplo concreto de la forma como el discurso del Estado construye un discurso psicopatologizante que, por un lado, sirve de control a un sujeto concreto, a la vez que colabora activamente en el conflicto contra los medios.

Franklin Brito fue un productor agropecuario, biólogo de profesión, a quien se le despojó de sus tierras en el asentamiento campesino La Tigrera, ubicado en el municipio Sucre del Estado Bolívar, al Suroriente del país. El despojo ocurrió en el año 2003, a través de cartas agrarias, una discutida figura jurídica utilizada por las instituciones del Estado dentro de la política de expropiación de tierras ociosas, o de particular interés colectivo. A diferencia de los latifundios, las tierras de Franklin Brito eran extensiones relativamente pequeñas, dedicadas al cultivo intensivo y a baja escala del productor y su familia (Tosta, 2010).

Luego del despojo de sus propiedades, Franklin Brito decide iniciar la primera de seis huelgas de hambre ante la Organización de Estado Americanos (OEA). Durante las cinco primeras huelgas de hambre, Brito recibió promesas (e incluso algunos beneficios) por parte de los organismos del Estado. De hecho, en algún momento el mismo presidente de la República llegó a referirse públicamente a él y ordenó dar respuestas a su caso.

La situación toma un vuelco radical cuando el día 13 de diciembre de 2009 Brito es apresado por cuerpos de seguridad del Estado, sedado y trasladado a la unidad de psiquiatría del Hospital Militar de Caracas, donde muere el 31 de agosto de 2010.

Las alarmas sobre el uso de las categorías de Salud Mental para fines políticos están basadas en el hecho de que el argumento que ha utilizado la Fiscalía General de la República y la Defensoría del Pueblo [3] es que Franklin Brito estaba incapacitado mentalmente.

La primera figura en manifestar dudas sobre la condición mental de Franklin Brito fue la Defensora del Pueblo y antigua diputada del partido de gobierno, Gabriela Ramírez. En una declaración, emitida el 14 de diciembre: “Ramírez estima que no se puede permitir que una persona que no reúne la mejor condición mental pueda reiniciar una huelga de hambre”, por tal motivo, la Defensora del Pueblo en ese momento declara haber sugerido “la intervención de las autoridades para preservar el derecho a la vida de Brito y, una vez que se estabilice, volver a dialogar con él” (El Informador, 14 de diciembre, 2009).

En las notas de prensa recogidas en el momento de su reclusión involuntaria, se lee que: “La fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, aseveró que el productor agropecuario Franklin Brito se encuentra incapacitado mentalmente y es incapaz de tomar sus propias decisiones, razón por la cual permanece recluido en el Hospital Militar. Al referirse a la recomendación de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de permitir que un médico de confianza evaluase la condición de Franklin Brito, la Fiscal afirmó: Está inhabilitado y la persona inhabilitada tiene una disminución de su capacidad(VTV, 14 de Enero, 2010).

Existen algunos elementos que permiten considerar que las acciones realizadas por la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía General de la República constituyen amenazas reales contra los Derechos de Franklin Brito, en particular, y contra la ciudadanía en general. El primero de ellos está relacionado con el estatus de la hospitalización involuntaria.

Si bien Venezuela no cuenta con una legislación propia en materia de Salud Mental, que permite dirimir de forma clara y justa problemas relacionados con la hospitalización psiquiátrica, aun así el país es signatario de una serie de acuerdos internacionales, como es el caso de la Declaración de Caracas (OPS) a la vez que es miembro de las Naciones Unidas. La OMS, órgano de las Naciones Unidas para la Salud, ha indicado de forma clara una serie de condiciones que deben ser observadas para una hospitalización involuntaria. Dice la OMS (2005): “El ingreso involuntario debería ser la excepción, y debería producirse sólo en circunstancias muy específicas. […] En estos casos debería contemplar el derecho a reclamar ante un órgano de apelación competente y acceder a los mecanismos que lo faciliten” (Cursivas añadidas, pp. 21)

La OMS incluso propone una serie de procedimientos destinados a evitar el peligro del abuso de poder por parte de las instituciones. Estos son: (a) obtención de una segunda opinión

independiente; (b) obtención de permisos por parte de una autoridad independiente basada en la

recomendación de expertos; (c) acceso a los derechos de apelación y (d) mecanismos que

permitan la revisión periódica del tratamiento (OMS, 2005).

Resulta alarmante encontrar que en el caso de Franklin Brito tales procedimientos no se

cumplieron o que, de haberlo hecho, se ignoraron los hallazgos. Esto se hace patente en el caso de

la evaluación de expertos. El mismo Brito declaró algunos meses antes de su muerte:

El gobierno ha querido hacer creer, que yo no estoy bien psíquicamente, pero la medicatura forense de la policía científica, de la policía legal, como se le dice acá en Venezuela, me hizo unos exámenes psicológicos, inclusive aparecen en el expediente, en donde se establece que yo estoy bien psíquica y psicológicamente. Se me han hecho en total nueve evaluaciones y de las nueve hay ocho que establecen que yo estoy normal, inclusive hay otra de la cruz roja internacional, y solamente hay una que a mi parecer se hizo de todas maneras ilegal, que la hizo el director del hospital psiquiátrico de Caracas, el Dr. Angel Riera, pero que ni siquiera se juramentó ante el tribunal para hacer esa evaluación (Viotto, 18 de mayo, 2010. Cursivas añadidas).

Sobre las condiciones de su reclusión, Brito afirmó:

Vea, el director del hospital militar le notificó al juzgado que emitió la orden, por la cual yo estoy recluido acá en contra de mi voluntad, de que yo ya estaba de alta médica, porque mi condición de peso y mi condición de salud ya se habían restablecido, y sin embargo el juez le contestó que me mantuviera acá, lo que indica que no es la condición de mi salud lo que me mantiene acá (Viotto, 18 de mayo, 2010).

De hecho, para el mes de julio de 2010, se tenía conocimiento por parte de diferentes informantes

que Franklin Brito se encontraba recluido en el servicio de oftalmología, y no en psiquiatría, donde

originalmente fue referido por órdenes del tribunal que dictó su hospitalización involuntaria.

Aunado a las irregularidades de su ingreso involuntario, también es preciso señalar que sus

familiares cercanos se manifestaron en abierto rechazo a las condiciones de su hospitalización. De

hecho, en repetidas ocasiones su esposa, Elena de Brito, expresó el deseo de que: “pueda salir de

allí porque es su derecho, si tiene algún problema de salud tiene una familia, no es el estado el que

debe ejercer ese derecho de recluirlo, en contra de la voluntad de él y de su familia” (Informe21,

15 de enero, 2010).

El Colegio de Psicólogos del Distrito Federal, en la ciudad de Caracas, donde fue recluido Franklin

Brito, así como otros colectivos profesionales de la psicología manifestaron su opinión en varias

ocasiones respecto a esta situación. En el caso concreto de un documento suscrito por las distintas Escuelas de Psicología del país, Institutos de Investigación, asociaciones científicas y gremiales, se hizo explícita la demanda de que Franklin Brito fuese atendido conforme a principios internacionales en Salud Mental y Derechos Humanos, al tiempo que se exhortaba a las autoridades y al personal asistencial involucrado en la atención de Franklin Brito en el hospital Militar de Caracas una aclaratoria inmediata sobre las condiciones bajo las cuales Franklin Brito permanecía retenido en ese hospital (Urreiztieta, Llorens y Sánchez, 2010). Tales aclaratorias y petitorios no fueron respondidos por las autoridades hospitalarias.

La situación, sin embargo, no acaba allí.

Al tiempo que Franklin Brito permanecía retenido contra su voluntad y la de sus familiares cercanos, algunos activistas del partido de gobierno realizaron una campaña comunicacional de descrédito contra la legitimidad de los reclamos de Brito que, en alguna medida, puede ayudar a comprender mejor las distorsiones y manejos comprometedores de los funcionarios del Estado sobre la Salud Mental y los Derechos Humanos de Franklin Brito en particular, y de los ciudadanos del país en general.

Posiblemente, el suceso más significativo fue el protagonizado por el diputado Carlos Escarrá, (quien para entonces era diputado del partido de gobierno, cargo al que luego habría de renunciar para ser nombrado Procurador General de la República, en cuyo ejercicio murió en enero de 2012), quien originalmente presentó un video de dudosa edición [4] en el que se intenta hacer ver el reclamo de Franklin Brito como una supuesta acción de extorsión, solicitando Bs F. 3.000.000,00 para detener su acción de protesta, argumento con el que se pretendía dejar de lado el hecho de que, lo que dió lugar a la protesta de Brito fue precisamente el intento de recibir algún tipo de compensación legal o económica por parte del Estado, ante la acción de expropiación que realizó originalmente el Gobierno Nacional [5].

Más allá de la grave irregularidad que implica que un funcionario público realice una grabación sin consentimiento de una persona que, por declaraciones del propio Estado, supuestamente padece una patología psiquiátrica (y que, luego, tal edición vaya a parar a manos de un activista político, como es el caso de quien, para entonces, era un diputado del partido de gobierno), resalta significativamente el manejo comunicacional realizado luego por los mismos activistas que

obtuvieron y editaron tal grabación, donde puede observarse el sentido estratégico que el caso de

Franklin Brito jugó dentro de la dinámica de poder mediático del Estado. Un ejemplo del

desconcertante manejo de los operadores políticos del gobierno son las declaraciones en un

programa televisivo llamado Los papeles de Mandinga, donde su conductor, Alberto Nolia, decía el

06 de mayo de 2010:

(…) Si este señor decide morirse, bueno, estamos en un país libre y democrático. Todo el mundo tiene el derecho hasta de suicidarse. Lo que no tiene es el derecho es a chulearse a todos los venezolanos, a seguirnos chantajeando. Porque las cosas que hay detrás de la historia de Franklin Brito es como pa’ sacar el revólver y defenderse.

Más adelante, el conductor del programa afirmaba:

Así que yo creo que, a pesar de que los canallas de Globovisión y de El Nacional van a meter mucho ruido con esto, creo que ha llegado el momento de dejar a este señor que haga lo que le dé la gana. Porque en ese video se ve claramente - él lo confiesa: que si le dan 3000 millones de bolívares de los viejos, lo deja de ese tamaño…. tremendo ladrón que es. Ladrón, chantajista. ¿No va a salir ese guiñapo, ese infrahumano, a pedir 3.000 millones de bolívares para dejarlo de ese tamaño? Con bandidos así no se puede negociar. Más nunca debe reunirse ningún funcionario. El último funcionario que debe ver este sujeto es el director de la morgue, si se empecina en realizar ese chantaje de esa manera brutal, torpe y cobarde… (Cursivas añadidas)

Nótese, significativamente, cómo al tiempo que el conductor del programa descalifica a Brito

desde una lógica estrictamente mediática: la posesión de una supuesta prueba a través de un

video notoriamente editado, al mismo tiempo introduce en la discusión el papel que podrían jugar

la televisora Globovisión y el diario El Nacional (ambos opositores) en la evaluación de la situación.

Así las cosas, pareciese que más allá del honesto desinterés del conductor por la posible muerte

de Brito, es más significativo el “mucho ruido que podrán meter” los medios de comunicación

sobre su opinión. En este caso, la preocupación por el medio, por lo visto, priva sobre la persona.

Un esquema semejante puede apreciarse en esta conversación entre el diputado Carlos Escarrá y

el conductor del programa llamado La Hojilla, Mario Silva, varias veces candidato a cargos de

elección popular, transmitido por el canal del Estado, Venezolana de Televisión. Citamos aquí la

transcripción literal in extenso:

Carlos Escarrá: En primer lugar, desde la dirección de protección de los derechos humanos de la fiscalía, se interpuso un recurso de amparo en diciembre, para proteger la vida del señor Franklin Brito, un tribunal acordó el amparo, y por eso es que se traslada al señor

Franklin Brito al hospital militar. De tal manera de que él no está raptado, está por orden de un juez. Aplica el 43 de la constitución, y por tanto el estado debe proteger su vida. En segundo lugar, el señor está en una habitación privada en el hospital militar…

Mario Silva: repíteme eso, Carlos.

Carlos Escarrá: En una habitación privada, con todas las comodidades, donde incluso cuando vienen sus familiares de Bolívar, duermen en esa habitación privada, porque es la habitación de él, ahí no la comparte con más nadie. Es decir, está en una situación de privilegio. En tercer lugar, el señor Franklin Brito le han arreglado los dientes, que no tiene nada que ver con la huelga de hambre y todo esto. Le han hecho su trabajo dental completo

Mario Silva: Dentadura nueva

Carlos Escarrá: Dentadura nueva. Le han hecho otra serie de tra- ¿cómo es que se llama… fisio?

Mario Silva: Este Estado que lo tiene rehén

Escarrá: Cómo es que se llama la gente que

¿Re- rehabilitación? ¿Fisiocultura?

Mario Silva: Fisio. No, fisio- fisio- fisioterapia. Fisioterapeuta.

Carlos Escarrá: Fisioterapia. Le han hecho fisioterapia, para mejorar males que él tenía, sin necesidad de la huelga de hambre. O sea, al tipo lo están hasta repotenciando ahí (risas en el estudio) En tercer- cuarto lugar, el señor, cuando vienen sus familiares, y hay videos, nos dijeron que nos lo iban a entregar, el señor come normal, feliz y contento. Ahora, cuando se acerca Globovisión, el señor se tira así: aahhhhhh, y se pone en huelga de hambre, ¿me explico? (risas) (cursivas añadidas).

Al observar las declaraciones realizadas por estos operadores políticos se hace claro el mismo

patrón discursivo: la discusión sobre la supuesta “privilegiada” condición patológica de Brito

parece resolverse en otro gesto mediático: la huelga de hambre de Franklin Brito existe en la

medida en que existe una cámara televisiva que la filma. Es decir, sin la presencia de las cámaras

Franklin Brito es un paciente que goza de los beneficios y privilegios del Estado. Cuando aparecen

las cámaras de televisión, entonces pareciese que deja de ser un paciente y se convierte, a los ojos

de este diputado, en un simple oportunista [6].

De esta forma se tienen indicios para pensar que, desde la óptica de estos actores políticos, al

parecer la televisión y la prensa opositora, la cobertura mediática en general condiciona la

importancia y el lugar que se le asigna al caso Brito. Es precisamente ese elemento el que permite

entender por qué éste comenzó a ser un caso relevante a partir del año 2009 y no cinco años

antes, cuando comenzó su protesta. El motivo resulta evidente: el caso cobra importancia en la medida en que entró dentro del discurso mediático opositor y, en consecuencia, se hizo necesario generar matriz discursiva para convertirlo en un elemento que no fuese políticamente amenazante para el gobierno. Justo en ese punto, Franklin Brito dejó de ser un ciudadano en huelga de hambre y se convirtió, a los ojos del Estado, en un paciente psiquiátrico.

Conclusiones

En las páginas anteriores hemos intentado ofrecer una discusión introductoria sobre la relación existente entre los temas de Salud Mental, los Derechos Humanos y el discurso político del gobierno nacional ante tales temas. Nos hemos propuesto mostrar dos casos concretos: la noción de disociación psicótica, introducida por quien luego sería ministro de salud, y la hospitalización supuestamente psiquiátrica del productor agropecuario Franklin Brito, quien hasta el momento de su muerte por huelga de hambre confrontó al Estado en la lucha por sus derechos patrimoniales.

En el curso de esta discusión, hemos podido observar la forma como el Estado ha introducido dentro de su discurso supuestas categorías en Salud Mental con el propósito de construir una mirada desviante respecto a las acciones de ciudadanos opositores o, como en el caso de Brito, que sencillamente intentan denunciar situaciones que atenta contra sus derechos. Tales estrategias implican, entonces, una clara amenaza de estigma y, por lo tanto, exigen la más enfática denuncia y observación como amenazas reales a los Derechos Humanos de los ciudadanos del país.

Al mismo tiempo, en este capítulo hemos intentado mostrar que la discusión en Salud Mental por parte del gobierno nacional está fuertemente unida a la agenda de confrontación política con los medios de comunicación social opositores. Para ello, hemos demostrado que tanto en el caso de la noción de disociación psicótica como en el caso de Franklin Brito, los alarmantes argumentos de psicopatologización y estigmatización de la disidencia y la protesta tienen en común un discurso en el que los medios de comunicación social opositores pasan a ser entidades supuestamente psicopatologizantes. En el caso de la disociación psicótica, así como una de las más notables preocupaciones, en el caso de Franklin Brito, se ajustaron de forma clara a la agenda de confrontación del gobierno nacional dentro de lo que ha sido dado en llamar por los propios activistas del gobierno una “guerra mediática”.

En tales condiciones, pareciese plausible considerar que la visión de las tecnologías positivas del control de la anormalidad planteada por Foucault, donde el control social del Estado se expresa a través de acciones médico legales concretas de supervisión y control de sujetos amenazantes o desviantes, abre paso a una nueva y retadora discusión. Ésta se sustenta en la forma en la que medios de comunicación críticos al gobierno son incorporados a una cuestión que, durante décadas, pareció circunscribirse al plano de los procesos psicológicos individuales.

Referencias

[1]

mediática!”. En esas mismas declaraciones, habló de la necesidad de: “organizar un cerebro nacional bien equipado, donde haya personas dedicadas las 24 horas del día a la guerra mediática” (Peñaloza, 27 de abril, 2008). Declaraciones en tal sentido confrontativo y estratégico han sido

frecuentes durante su mandato.

En 2008, el presidente Hugo Chávez afirmaba: “¡siéntanse unos guerreros de esta guerra

[2] Una discusión más amplia sobre la documentación de la llamada “guerra mediática” propuesta por el gobierno puede verse en los informes presentados en los últimos años por las Organizaciones de Derechos Humanos que han abordado el tema comunicacional en Venezuela.

[3] Dos funcionarias del Estado con importantes adhesiones a la Presidencia de la República, si se considera que la actual Fiscal General de la República fue, hasta su nombramiento, una figura de confianza del primer vicepresidente del gobierno y, luego, también Fiscal General, en tanto la Defensora del Pueblo se desempeñó como diputada electa por el partido de gobierno, todo lo cual deja en serias dudas la verdadera autonomía de poderes.

[4] Existe la suposición, según ha dicho el propio Franklin Brito, de que tal video fue grabado de forma no consentida por el presidente del Instituto Nacional de Tierras (INTT), durante una visita que le dispensó durante los primeros días de su hospitalización. De ser así, tal acción constituye otra violación a los derechos de confidencialidad que merecería tener Franklin Brito como paciente.

[5] Ante este suceso, Franklin Brito ha declarado lo siguiente: “Él [el presidente del Instituto Nacional de Tierras] me dijo que si yo estaba conforme con 3 mil millones de bolívares, y yo le dije que estaba bien, que nosotros lo que más nos importaba era que se resolviera el problema de manera legal, que si él me daba los 3 mil millones de bolívares, pero que fuera legal, entonces yo levantaba la huelga, entonces ellos cortaron el video a como ellos les pareció para aparentar que era yo que se lo estaba solicitando, y eso realmente no fue así” (Viotto, 18 de mayo, 2010).

[6] El diputado Escarrá parece olvidar en estas declaraciones, que, para ese momento Brito (quien tenía una estatura mayor a 1.90 metros) pesaba 46 kilogramos.

Fuentes

-Aporrea, “Ministro de la Salud niega despidos por razones políticas. Sus declaraciones tenían ‘una connotación personal”, en http://www.aporrea.org/actualidad/n15077.html, consultado el 21 de abril de 2010.

-Belfort, E. y González, J. Aspectos de las políticas de salud mental en Venezuela. International Psychiatry, Nº9, 2005, pp. : 11-13.

-Coetzee, J.M. Contra la censura: ensayos sobre la pasión por silenciar, Debate, Caracas,

1996/2007.

-Viotto, Daniel. “Entrevista a Franklin Brito”. En:

http://www.youtube.com/watch?v=FjPd0wsg1wo, consultado el 14 junio de 2010.

-Escarrá, C. y Silva, M. Programa La Hojilla. En: http://www.youtube.com/watch?v=Xv9k- doxnUo&feature=related, consultado el 14 de junio de 2010.

-Foucault, Michel. Los anormales, Fondo de Cultura Económica, México, 1999/2000.

-Henley, C. (2004). “Una cuestión de derechos”. En: Perspectivas de salud, Nº1, 9, 2004.

-Human Rights Watch. Una década de Chávez. Intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela, Human Rights Watch, New York, 2008.

-Informe21. Elena de Brito rechaza “inhabilitación” de su esposo. En:

http://informe21.com/helena-brito/elena-brito-rechaza-%E2%80%9Cinhabilitacion%E2%80%9D-

su-esposo, consultado el 15 de mayo de 2010.

-Larotta, J. “La ‘disociación psicótica’: patología generada por la guerra mediática”. Publicado en Soberanía.info. En: http://www.soberania.org/Articulos/articulo_1239.htm. Consultado el 09 de enero, 2010.

-Lozada, Mireya. “La ilusión de cambio: aproximación psicopolítica a la actualidad venezolana”. En: Revista Venezolana de Psicología Clínica Comunitaria, 8, pp. 11-30, 2009.

-Llorens, Manuel. “El lugar de la política y los Derechos Humanos en la Psicología Clínica”. En:

Revista Venezolana de Psicología Clínica Comunitaria, 8, pp. 121-138, 2009.

-McLoyd, V. (1998). “Socioeconomic disadvantage and child development”. En: American Psychologist, Nº 53, 2, pp. 185-204, 1998.

-Nolia, A. (06 de mayo, 2010). Los papeles de Mandinga. En:

http://www.youtube.com/watch?v=8PS8A9vOQw0 , consultado el 01 de junio de 2010.

-Organización Mundial de la Salud. Legislación sobre salud mental y derechos humanos. En:

http://www.who.int/mental_health/policy/legislation_module_spanish.pdf, consultado el 25 de mayo, 2010.

Organización Panamericana de la Salud. La OPS y la reformulación de la Salud Mental en las Américas, en: http://www.paho.org/Spanish/DD/saludmental_005.htm, Consultado el 12 de abril de 2010.

-Peñaloza, P.P. Crearán centro nacional de mensajes para guerra mediática., en:

http://noticias.eluniversal.com/2008/04/27/pol_art_crearan-centro-nacio_838363.shtml,

consultado el 16 de abril de 2010.

-Rodríguez, P. E. “La intervención clínica en contextos de pobreza y exclusión: algunas perspectivas”. En: Revista venezolana de psicología clínica comunitaria, 6, pp. 69-98, 2006.

-Rodríguez, P. E.; Teixeira, A. y Mejía, E. (2009). Psichological counseling in Venezuela: culture, change and challenge. En: Lawrence Gerstein et al. (Eds.). Handbook of international cross- cultural counseling, Los Angeles, Sage.

-Romero, S. (2010, Agosto 22). Venezuela More Deadly than Iraq. En The New York Times, http://www.nytimes.com/2010/08/23/world/americas/23venez.html, consultado el 31 de mayo de 2011

-Sapene, Alejandra (2009). The game of war: the liberating action of games in a context of political polarization. En: Maritza Montero y Christopher Sonn (Eds.). Psychology of liberation, New York, Springer.

- Tosta, D. M. Sea usted el juez. En:

el-juez_19A4046493.shtml, consultado el 30 de junio, 2010.

http://www.eluniversal.com/2010/06/19/opi_art_sea-usted-

-Venezolana de Televisión. Fiscal general: El productor Franklin Brito está incapacitado mentalmente. En: http://www.vtv.gov.ve/noticias-nacionales/28562, consultado el 13 de enero de 2010.

-Urreiztieta, M. T; Llorens, M. y Sánchez, L. Pronunciamiento sobre la situación de Franklin Brito. Caracas, 2010.

-Weffer, Laura. Andrés Izarra considera que deben evaluarse todos los operadoras de TV, En:

http://li.co.ve/bDZ/, consultado el 15 de marzo de 2010.

Volver al Índice

El día que la justicia fue herida de muerte. Caso de la jueza María Lourdes Afiuni

Alicia de la Rosa, abril de 2011

“No nací con hambre de libertad, nací libre en todos los aspectos que me era dado conocer. Libre para correr por los campos cerca de la choza de mi madre, libre para nadar en el arroyo

Solo cuando empecé a comprender que mi libertad

infantil era una ilusión, cuando descubrí, siendo joven, que mi libertad ya me había sido arrebatada, fue cuando empecé a añorarla."

transparente que atravesaba mi aldea (

)

Nelson Mandela.

El 10 de diciembre de 2009, sólo 15 minutos después de haber otorgado libertad condicional al

empresario Eligio Cedeño, la jueza María Lourdes Afiuni fue detenida acusada de corrupción,

condenada a pena máxima en cadena de radio y televisión por el presidente Hugo Chávez Frías y

sometida a una de las violaciones de derechos humanos más atroces de la historia contemporánea

de Venezuela. Su único delito, aplicar justicia.

I Parte

Tras las rejas, en una celda de 3 x 2 metros, sin luz, sin agua, con olores nauseabundos por las

aguas contaminadas que se filtran entre las paredes, acompañada de roedores, alimañas y de la

imagen de la Virgen de Lourdes, está la Juez 31 de Control María Lourdes Afiuni. Impaciente. Ese

día, en medio de la indolencia y los abusos, llegarán sus padres y su hija a darle el abrazo y la

compañía que se le niega.

“Mi celda tiene una ventana, entra claridad. Pero el sol no entra directo. Mi ejercicio es dar seis

pasos hacia la puerta y seis de regreso. Cuando ingresé no tenía ni colchón. Lo que se ha arreglado

en la celda ha sido gracias a mis familiares, abogados y amigos, hasta el candado con el que me

encerraban lo compraron mis familiares. Yo entré en un cuarto con una litera de hierro y con las paredes manchadas de sangre. Debo comer dentro de la misma celda. Aquí hay un comedor, pero desconozco como es la comida porque no tengo acceso al lugar para evitar posibles envenenamientos”, comentó la juez durante una entrevista.

Domingo 25 de abril de 2010. Elina Mora de Afiuni, Nelson Afiuni y Geraldine Afiuni, cada miércoles y domingo atraviesan la ciudad de Caracas para reencontrarse con la suspendida jueza María Lourdes Afiuni Mora en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF).

“La única prisión femenina en el país, edificada en 1961 y con capacidad para 240 internas, hoy alberga 810 mujeres que, como animales salvajes, se defienden para obtener un rincón donde dormir y sobrevivir al encierro” (Últimas Noticias, 28 de noviembre de 2010).

Al llegar a la montaña, un gran número de personas te coloca ante una realidad desconocida. Seis horas de fila, efectivos militares armados, abusos de poder, vejación y el drama humano es el inicio de cualquier visita a la cárcel de mujeres.

Hombres, mujeres, niños, ancianos, discapacitados, todos con el mismo drama, movidos por la fe y el amor para soportar el sol implacable, la lluvia perenne y el trato inhumano de los efectivos militares.

Vaciar un paquete de Harina Pan (polvo a base de maíz para elaborar arepas), de azúcar o café es lo más normal que sucede en las requisas. Un litro de agua congelada, no es permitido. Una bandeja de plástico con algún banquete o simplemente una torta para celebrar un cumpleaños no corre con la suerte de llegar entera. No falta la vestimenta con los colores rojo, verde, negro, azul oscuro, marrón, que son los colores prohibidos. El que llega por primera vez a ese lugar, muchas veces es devuelto por infringir esa norma.

Ese día me tocó sellar mi brazo por primera vez con el emblema del Ministerio del Interior y Justicia y un número, como se cuenta un animal, 204. Camino por la montaña hasta un cuarto oscuro donde un grupo de celadoras (mujeres que custodian la cárcel) te piden de manera despectiva que te desnudes, entregues tu ropa, te dejes tocar en tus partes intimas y hacer el ridículo saltando como las ranas 3 veces con 10 mujeres desconocidas a tu alrededor. Esa requisa

vejatoria sólo la pasan aquellas féminas que no tengan la menstruación; de lo contrario, eres devuelta y no importa cuántas horas hayas tenido que soportar, simplemente es la norma.

Cuando ya imaginas que estás dentro y que lo peor ha pasado, otra celadora toma tus datos y cuando das el nombre de la jueza María Lourdes Afiuni (no le permitían llamarla “la jueza”, argumentando que se trata de una presa más) te hurgan, la desconfianza se apodera del entorno, te hacen esperar, llaman por radio, viene otra celadora, se notan los nervios, casi que cualquier excusa es posible para no permitir la visita. Al fin, terminan los controles y te llevan a destino, la celda dos del área de admisión de la cárcel de mujeres, “zona privilegiada” donde están “las presas ricachonas”.

“La orden inicial era que, por razones de seguridad, debía permanecer sola. Pero ante el hacinamiento de la prisión se me permitió compartir el espacio con otras dos presas, quienes durante la hora de la comida y al momento de ir a dormir son las únicas con quienes puedo compartir día a día. Del resto no se les permite acercarse y quienes osan hacerlo terminan castigadas, con informes negativos en sus expedientes carcelarios, o les retrasan las medidas cautelares”, confesó Afiuni durante la visita.

Un pasillo oscuro, los olores nauseabundos que se confunden con el incienso “aquí siempre huele a mierda”, confiesa la jueza entre risas.

Se acerca una mujer de 1,79 metros de altura, con la tez pálida por la falta de sol. Su humanidad a primera vista te inspira respeto y hasta miedo. Su verbo, denota sabiduría pero al penetrar la mirada, entras en confianza. “No me gusta la gente que no me mira a los ojos”, confiesa. A pesar de todo lo que le ha tocado vivir, allí estaba ella, con la fortaleza de un roble, esperando el abrazo de una desconocida que sintió en su gesto un grito de suplica, ¡libertad!

“Hoy no sabría decir qué actitud tomaré el día que me liberen de este secuestro, pero con toda seguridad el tiempo de vida que me quede no lo voy a malgastar odiando o ejerciendo actos de venganza. Por el contrario, trataré de ayudar a todos los que lo necesiten de forma incondicional como lo han hecho conmigo”, asegura. (6to Poder, 6 de febrero de 2011).

María Lourdes Afiuni es abogado egresada de una de las casas de estudio más prestigiosa del país, la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Tiene una especialización en Criminalística, cursada en el Instituto Universitario de la Policía Científica, donde fue asesora durante 10 años.

Fue funcionaria de la Fiscalía General de la República y en el año 2002 la designaron como Juez de la República. Para el 2005 ya era Juez Titular, obtenido por concurso de oposición y credenciales. El 10 de diciembre de 2009 fue detenida y encerrada en una prisión común con 24 reclusas que ella procesó. Para ese momento, ocupaba el Tribunal 31 de Control del Área Metropolitana de Caracas. Hoy, irregularmente, está suspendida como Juez.

Encarcelada por hacer justicia

Corrían los últimos meses del año 2009 y en Venezuela el Gobierno del presidente Hugo Chávez Frías anunciaba la intervención de varias entidades financieras que marcarían el curso de los acontecimientos políticos, sociales, económicos y judiciales del país, entre ellas el Banco Canarias cuyo accionista fue el empresario Eligio Cedeño.

El banquero, investigado desde el año 2003 por irregularidades en el uso de dólares otorgados por la Comisión de Administración de Divisas Venezuela (Cadivi) a Miscrostar (empresa de computación dedicada en todo el mundo a la fabricación de hardware y equipos de micro- electrónica), se encontraba detenido y a la espera de la celebración de una audiencia preliminar en el Palacio de Justicia venezolano, acto en el que se decidiría si sería enjuiciado por su presunta participación en el desvío de 27 millones de dólares preferenciales.

Acusado por el Ministerio Público por el delito de distracción de recursos financieros en grado de autor, de acuerdo con lo previsto en la Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras, el Tribunal de Control convoca a la audiencia el 10 de diciembre de 2009, la cual no se realiza por la inasistencia de los fiscales nacionales 50° y 53°, William Guerrero y Ana Isabel Hernández, respectivamente, además del fiscal con competencia en materia contra la corrupción, bancos, seguros y mercado de capitales, Daniel Medina, quienes llevaban el caso del ex banquero.

Sin embargo, presente el juez de la causa (María Lourdes Afiuni), los representantes de la Procuraduría General de Venezuela, abogados Deborah Lucinda Morales Márquez y Hever David Parejo Zuñiga, los aguaciles y el imputado (Eligio Cedeño), el equipo de la Defensa conformado por

los abogados, Pedro Sanoja Betancourt y José Parra Saluzzo, solicitaron a la juez 31 de Control la revisión del expediente donde constaba el arresto preventivo que le fue impuesto al ex banquero desde el año 2007.

Entra a la palestra pública el nombre de María Lourdes Afiuni, juez 31° de Control de Caracas, quien en su función y responsabilidad como máxima autoridad de un Tribunal y basada en el artículo 264 del Código Orgánico Procesal Penal (COPP), que requiere que jueces de control revisen periódicamente todas las medidas preventivas de prejuicio y jueces independientes para modificar las medidas de detención y que estas sean menos rigurosas, además, tomando en consideración una resolución de la Organización de Naciones Unidas, admitió la petición y ordenó la excarcelación de Eligio Cedeño con la medida de presentarse cada 15 días ante su despacho y la prohibición de salida del país.

El artículo 264 del COPP reza: “El imputado podrá solicitar la revocación o sustitución de la medida judicial de privación preventiva de libertad las veces que lo considere pertinente. En todo caso, el juez deberá examinar la necesidad del mantenimiento de las medidas cautelares cada tres meses y cuando lo estime prudente las sustituirá por otras menos gravosas. La negativa del tribunal a revocar o sustituir la medida no tendrá apelación”.

Menos de 20 minutos después, efectivos de la División de Servicios de Investigaciones Políticas (Disip), ahora Servicio de Inteligencia Bolivariana (Sebin), se presentaron en el juzgado sin orden de captura y, como a una delincuente común, esposaron y sometieron al escarnio público a la jueza de Control, detuvieron a todo su personal, violando la autoridad y la independencia de un poder, situación inédita en los 52 años de democracia de Venezuela.

“Yo tomé la decisión porque estaba convencida de que ese señor no merecía estar preso. A Cedeño lo detuvieron porque él se presentó y se entregó voluntariamente. Estuvo más de dos años preso por un retardo procesal provocado deliberadamente por el Poder Judicial y el Ministerio Público. Tengo una resolución de las Naciones Unidas que dice que estaba preso indebidamente. Había una gran cantidad de irregularidades cometidas por jueces y fiscales, y yo no iba a ser cómplice ni a avalar eso. Le otorgué la libertad condicional, le fijé un régimen de presentación cada 15 días y prohibición de salida del país”. Me preguntó: “¿Si a mí no me hubiesen detenido, ese señor se habría ido del país? Creo que no. Pero si a menos de 15 minutos

me detienen, ¿Crees que no le avisaron a Cedeño? Si no se hubiera ido no habría salido jamás en libertad”, dijo la juez. (Entrevista a Felipe Rodríguez Roa, julio 2010).

Justicia perdida

A

finales de noviembre del año 2009, la magistrada María Lourdes Afiuni -asignada al azar- recibe

el

expediente del banquero Eligio Cedeño, quien llevaba 2 años y 3 meses preso. Cuenta la jueza

con desparpajo mientras se fuma un cigarrillo que la primera sorprendida al recibir el caso Microstar fue ella. “Cuando se hizo la distribución manual del expediente yo ni siquiera estaba de guardia. Pensé que si este expediente no se lo enviaron a uno de los jueces obedientes, y ya habían condenado a Gustavo Arraíz, pues esperaban que aplicara justicia como a cualquier otro ciudadano. Yo soy una de las pocas jueces que no recibe instrucciones para dictar sus decisiones”.

Cuando la Defensa del banquero solicita la revisión del expediente (audiencia del 10 de diciembre de 2009), la juez 31° de Control se encontró con una resolución del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que solicitaba al Tribunal Supremo de Justicia se le concediera a Cedeño la libertad provisional hasta el final del juicio.

La resolución emitida el 1 de septiembre del año 2009 expresaba textualmente: “La privación de libertad del Señor Eligio Cedeño es arbitraria debido a que viola los artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los artículos 9,10 y 14 del Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos”.

El expediente pasó por manos de varios jueces, quienes hicieron caso omiso de la opinión del

Grupo de Trabajo de la ONU. Este documento llega a manos de la jueza Afiuni, quien apegada a las Leyes de la República y a los tratados firmados por Venezuela, cumplió la orden e hizo justicia. A partir del 10 de diciembre comienza a escribirse las páginas negras de la justicia en Venezuela, marcada por la violación a los derechos humanos y la pérdida de independencia de poderes.

“Sabía que era un caso difícil, que me podía costar el puesto, pero yo sólo aplique lo que hubiera hecho en cualquier caso, sin distinción de ninguna naturaleza”, precisó la jueza.

En una entrevista realizada el 11 de diciembre de 2009 por el diario El Universal a Robert Amsterdam, uno de los abogados de Eligio Cedeño, este aseguraba que los jueces que fallaban en seguir las instrucciones del presidente Hugo Chávez, “arriesgaron sus puestos de trabajo. Con la detención de la jueza Afiuni, Chávez escribió el obituario para la libertad en Venezuela. La independencia judicial había sobrevivido pero ahora tristemente, está oficialmente muerta”.

La jueza Afiuni es tajante: “yo no formo parte del ‘grupete’ obediente del Palacio de Justicia, que hoy en día son todos”.

Condena anticipada

El 11 de diciembre de 2009 a las 9:30 de la noche en cadena de radio y televisión el Presidente de la República de Venezuela, Hugo Chávez Frías, ordenó al Poder Judicial condenar a la jueza María Lourdes Afiuni a pena máxima de 30 años de cárcel.

“Otro caso triste, una jueza (María Lourdes Afiuni) hace toda una componenda con unos alguaciles, otra gente más y uno de estos bandidos que estaba preso precisamente por estas redes que venimos desmontando desde hace tiempo, llamado Eligio Cedeño (…)”, comenzaba el presidente Chávez una cadena de radio y televisión que demostró al país su intromisión en el Poder Judicial.

Continúa su exposición cargada de acusaciones infundadas y sin precisiones del tiempo y el espacio. “Entonces viene una jueza bandida y los aguaciles reciben de los policías que vienen trasladando al preso porque la jueza lo llamó a declarar ¿Cómo se llama a una audiencia? Todo estaba montado, según ahora me explican. Yo tengo los informes: ella misma se lleva al preso violando la ley, en primer lugar porque hace la audiencia sin la presencia del Ministerio Público y eso está prohibido. Un juez no puede hacer ninguna audiencia sin estar presente el fiscal del caso. Ella no le comunicó nada a ningún fiscal. Mandó a poner preso, lo metió en el tribunal y lo sacó por la puerta de atrás [no existe esa puerta en el Tribunal]. Se fugó (…) bueno está presa y yo exijo dureza contra esa jueza, incluso le dije a la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Luisa Estella Morales, y así lo digo a la Asamblea Nacional, habrá que hacer una ley porque es mucho más grave un juez que libere a un bandido que el bandido mismo. Es infinitamente muy grave para una República, para un país, que un asesino, porque pague a un juez, lo libere”.

Sin pruebas para argumentar sus palabras el Presidente de Venezuela no sólo ordenó a poderes independientes que ejecutaran una orden sin pruebas, sin juicio. “Eso es más grave que un asesinato, entonces habrá que meterle pena máxima a esta jueza y a los que hagan eso. Treinta años de prisión pido yo a nombre de la dignidad del país y no que vengan después que la jueza está en una oficina. No, debe estar en la cárcel con todos sus derechos. Pero no que porque esa jueza salió a los tres meses, no señora fiscal, no lo permita, no lo permitamos. Esa jueza tiene que pagar con todo el rigor de la ley lo que ha hecho y cualquier otro juez que se le ocurra hacerlo porque no es la primera vez que cobran. Es la corrupción y es lo que Bolívar decía: un delito, un perdón y de allí otro delito y otro perdón y otro perdón hasta que se acabó todo. Cómo se va a imponer justicia en un país sino tenemos un poder judicial blindado totalmente contra esos casos, a pesar de que ha mejorado mucho no debe ocurrir ni un caso y, si ocurre, que le caiga todo el peso de la ley, en este caso a la jueza que se llama María Lourdes Afiuni. Allí estaba la secretaria del Tribunal, los abogados del imputado que me informan que habían firmado en blanco una hoja con la jueza antes de que llegara el preso. Tenían todo preparado y una puerta por allá atrás los aguaciles (…)”.

Al día siguiente, 12 de diciembre, la jueza Afiuni fue acusada por cargos de corrupción, cómplice de fuga, abuso de poder y conspiración criminal. La transfirieron el 18 de diciembre de 2009 de los calabozos del Sebin a una cárcel de mujeres (Instituto Nacional de Orientación Femenina INOF) sin ningún tipo de beneficios junto a la población general, donde se encuentran 24 mujeres que ella misma condenó. Como si fuese poco, a la Juez Afiuni se le negó el derecho a un defensor público.

“Yo soy una presa de Hugo Chávez. No queda duda. La saña ha sido muy grande. El daño ha sido muy grande. Las violaciones han sido bestiales y no puede ser que todas las instituciones que rodean mi caso, llámense Fiscalía, Defensoría del Pueblo, Tribunales hagan caso omiso de barbaridades”, confiesa Afiuni Mora.

La magistrada de la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia, Blanca Rosa Mármol de León, en una entrevista concedida a 6to Poder (publicada en octubre de 2010), asegura que la juez Afiuni está presa injustamente. “Todo el caso está viciado”.

“Existe la instancia de apelación, Si ella es de primera instancia, su decisión era apelable en segunda instancia. Luego está el Tribunal Supremo de Justicia, en este caso la Sala Penal que es la

que corresponde y, por último, si después de todas las revisiones hubiere resultado que ella cometió un error que tendría que haber sido extremo para que fuera inexcusable, entonces pudiera haber sido destituida, pero presa, jamás. Eso no existe. La única manera de poner preso a un juez es que le sigan un juicio donde se demuestre que cometió delito. En el caso de Afiuni el delito sería que hubiese recibido dinero, como dicen aviesamente por allí, pero resulta que se demostró que no. A la jueza Afiuni se le están violando sus derechos humanos y constitucionales. Ella está presa por falta de juez. El Presidente (Chávez) puede decir lo que quiera; la Asamblea Nacional, no importa. El juez debe decidir autónomamente; la responsabilidad es suya, no hay manera de evadirla y tendrá que responder en el futuro por eso”.

II Parte

Domingo 10 de octubre de 2010. Sin número. Inexplicable fue lo que ocurrió ese día con los familiares de las internas del INOF. Comenzó una fuerte lluvia. No hubo forma de controlar aquella marea de personas que se agolpó a las puertas del INOF exigiendo a los efectivos que agilizaran la requisa.

Mujeres con bebés en brazos, ancianos, niños, jóvenes empapados, aguantando heroicos el frío. Aguas negras que bajaban por la montaña, las ratas en cantidades inimaginables tropezaban con los pies de los visitantes que, molestos por el inhumano trato de los militares y a riesgo, tomaron la decisión de entrar a la fuerza y buscar un techo dentro del INOF donde proteger a sus pequeños y a sus ancianos.

Logré entrar tomando de la mano a un señor ciego y su esposa que, a duras penas, tenían energía para caminar hacia el encuentro de su hija internada en el edificio A de la cárcel de mujeres.

Con el grito: “Cuidado, no empujen. Llevo un anciano ciego”, logré colarme entre las personas y entrar. A ellos los acompañé hasta la entrada del pabellón y desvié mi camino a la celda de la juez, quien esperaba con rosario en mano la llegada de la visita. Al instante soltó la pregunta: “¿Dónde está mi familia?”. Me quede paralizada. No sabía que responder. A los cinco minutos entraba la señora Elina y Geraldine a la celda. El señor Afiuni entró tiempo después comentando: “Aquí la vida no vale nada”.

Ese día fuimos tratados como menos que animales. No hubo Defensoría del Pueblo, no hubo quien

aplicara la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente (Lopna), no hubo Fiscalía,

ni siquiera un Tribunal que actuara para evitar la violencia de las custodias empujando a mujeres

embarazadas, ancianos y niños. No hubo respeto para nadie. Ese día la visita duró 35 minutos.

Al salir de allí sentí impotencia, yo no podía callar toda la injusticia que sucedió. Olvidé el

anonimato que tenía que mantener para continuar el contacto con María Lourdes. Publiqué en la

web un artículo de opinión con mi nombre completo del horror que vivimos ese día. Dio la vuelta

al mundo y hasta me costó un llamado de atención en mi trabajo. A continuación el texto:

La humanización de las cárceles en Venezuela no existe

Los familiares de un preso en las cárceles de Venezuela no sólo viven la angustia de tener un ser querido tras las rejas, independientemente del delito, sino vivir el proceso de ser vejados, ofendidos y maltratados en su dignidad propia.

La odisea que vivieron hoy las miles de personas que desde las cinco de la madrugada hacen una cola para visitar a una interna en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), es un proceso inhumano.

El cielo de Los Teques (ciudad donde está ubicada la cárcel de mujeres) avizoraba lluvias y los

funcionarios fueron incapaces de condolecerse de las personas de la tercera edad y los niños para pasar más temprano a la visita.

Son 6 horas promedio las que deben pasar miles de personas para ser enumeradas, revisadas y vejadas. A las 9:00 de la mañana comienza el proceso; sin embargo, a las 9:30 no se había sellado y enumerado la primera persona.

Se desató la lluvia, mujeres embarazadas, niños de meses, discapacitados y personas de la tercera edad empapados, gritaban desesperados y suplicando a los funcionarios que los dejaran pasar.

A la Guardia Nacional y la seguridad del INOF, inmutados ante la escena de miles de personas

buscando guarecerse de la lluvia, no hicieron nada para agilizar la entrada y, por supuesto, la desesperación de los familiares desató un caos. Entre empujones de los funcionarios y los familiares de las presas se descontroló la seguridad.

Entre gritos y reclamos de las internas se abrieron las puertas del penal y los familiares logran el reencuentro. Allí estaba la jueza María Lourdes Afiuni, impaciente, pero con la fortaleza de un roble, inquebrantable esperando el abrazo de sus padres y su hija.

Yo me pregunto: ¿Dónde está la humanización de las cárceles venezolanas que tanto alardea el

Gobierno Nacional? ¿Cómo es posible que un anciano ciego se le impida entrar para guarecerse de

la lluvia? ¿Dónde están las instituciones que protegen a los niños y aplican la Ley Orgánica de

Protección del Niño, Niña y Adolescente (LOPNA)? ¿Dónde está la Defensoría del Pueblo?

Es más que evidente que el sistema penitenciario de nuestro país no funciona pero es el colmo que tengamos un Gobierno que alardea de defender los derechos humanos de los venezolanos y unas instituciones, incapaces de resolver una situación tan simple como abrir las puertas del penal más temprano, sobre todo cuando hay condiciones climatológicas que lo ameritan.

Este país tiene que tomar conciencia. Hay instituciones inútiles y vendidas a los designios de un Gobierno que se dice ser socialista humanista, de la boca para afuera, porque dentro, léase bien:

no existe humanización en las cárceles de Venezuela. Lo que hay es violación no sólo a los derechos humanos de más de 800 presas del INOF, sino de todos sus familiares que los miércoles y domingos tienen que vivir el suplicio que significa entrar al penal para compartir con su ser querido.

Llevaré en mi mente la escena de Geraldine Afiuni, hija de la jueza María Lourdes Afiuni, cómo observaba, con lágrimas en los ojos, a los efectivos de la Guardia Nacional y las celadoras ordenando a su madre colocarse frente a la pared para vejarla y contarla; como un niño de 5 años, a través de unos ventanales, le preguntaba llorando a su madre presa: ¿Mami te están haciendo algo?

Ver correr las lágrimas por el rostro de la señora Elina de Afiuni y de muchas madres que sólo claman justicia, sometidas a esa escena, no es ni socialismo, ni humanización, eso es violación a los derechos humanos.

El verdugo de la juez

Muchos son los jueces por los que ha pasado el caso Afiuni y que han cometido exceso de abusos,

entre ellos la jueza Leidys Azuaje, a quien le correspondió la primera fase del proceso y que, sin

ningún tipo de pruebas ni fundamentos jurídicos, ordenó su reclusión a una cárcel común

(Instituto Nacional de Orientación Femenina, INOF), a pesar de que allí se encontraban detenidas

mujeres por orden de la jueza Afiuni.

Además, hizo la audiencia preliminar donde el Ministerio Público afirmó que no hubo dinero, ni

promesa alguna para mantener a María Lourdes Afiuni privada de su libertad. A pesar de eso,

Azuaje la envió a un juicio para condenarla a 30 años, tal como pidió el presidente Chávez.

En la actualidad, la actuación más destacable en el caso de María Lourdes Afiuni Mora se la lleva

el jurista Alí Fabricio Paredes.

El juez 26 de Juicio de Caracas, Alí Fabricio Paredes, es ex funcionario de la Policía Municipal de Sucre y protagonista de los sucesos del 11 de abril de 2002, cuando junto a un grupo de partidarios del Gobierno de Hugo Chávez, pistola en mano, disparó a una marcha que pacíficamente exigía la renuncia del Presidente. Actualmente, es juez y tiene a cargo la causa de María Lourdes Afiuni, tal como él se identifica, “soy fiel a mi Comandante en Jefe e incapaz de traicionar el proceso por su condición de revolucionario".

Recusado en varias oportunidades, con prueba en mano, por el equipo de la Defensa, debido a su vinculación con el Gobierno revolucionario, se mantiene hasta hoy como el juez de la causa. Su crueldad no ha tenido límites, pues se ha encargado entre otras violaciones de impedir que la jueza María Lourdes Afiuni hiciera uso de su derecho a la salud en reiteradas oportunidades.

“Buenas tardes camaradas, amigos. Ante todo les envío un saludo revolucionario y solidario. Soy sobrino de Alí José Paredes Yespica, asesinado por los cobardes de la Digepol (cuerpo de policía de los años 50) al frente de todos sus familiares. Soy hijo de Carmen Aida Paredes Yespica también combatiente por el PCV (Partido Comunista de Venezuela), quien permaneció presa y torturada por la policía más cobarde del mundo. Me siento muy orgulloso de tener unos familiares que son base de este gran proceso revolucionario que estamos viviendo y que nunca traicionaría ni mucho menos a mi comandante (Hugo Chávez) porque llevo la revolución en la sangre”. Estas son las palabras que el juez Paredes público en la página web del Partido Socialista Unidos de Venezuela (PSUV) y la prueba que la Defensa presentó para recusarlo.

José Amalio Graterol, abogado de la Defensa de la jueza Afiuni, declaró: “El juez que lleva la causa de la doctora María Lourdes Afiuni, no es imparcial (…) Emitió opinión diciendo en la página del PSUV que no va a traicionar al Presidente, es decir, ni al Presidente del partido ni al Presidente de la República (Hugo Chávez) que es una misma persona. El artículo 256 de la Constitución impide que algún Juez haga este tipo de comentarios”.

“No podemos permitir que el Juez vaya a juzgar a la Dra. María Lourdes Afiuni cuando debajo de la toga tiene la franela roja del PSUV y de acuerdo a lo que expresó, en su sangre tiene la revolución. Es una condena segura donde no se va a hacer justicia sino simplemente cumplir con un cometido político”, apuntó.

El juez Alí Fabricio Paredes no se inhibió de la causa y hasta hoy continua siendo el verdugo de la jueza, quien se atrevió a decirle a Afiuni Mora en los pasillos del Palacio de Justicia “Te voy a condenar, así sea lo último que haga”.

“El Tribunal de Venezuela está lleno de personas inmorales y vendidas como Alí Fabricio Paredes. Me produce asco. Pero lo peor es el dolor que te causan las heridas producto de los actos inmorales de los que dicen ser tus compañeros de trabajo. Jamás podré trasmitir el dolor que me produjo que jóvenes que uno mismo ayudó a formar dentro del Poder Judicial ejecutaran actos falsos y contrarios a la Ley. Eso me trajo un conflicto de fe que he ido superando poco a poco”, expresó Afiuni Mora al referirse a los que por años compartieron con ella en su trabajo. (Entrevista realizada por 6to Poder, enero 2011).

Como por arte de magia

Como por arte de magia el 3 de septiembre de 2010 apareció la boleta de excarcelación del empresario Eligio Cedeño, desaparecida el mismo día que detuvieron a la magistrada (10 de diciembre de 2009). María Lourdes Afiuni bajo fuertes medidas de seguridad (entre 30 y 40 efectivos militares), como suelen ser sus traslados, se presentó al Tribunal para la audiencia oral y pública que daría inicio a su enjuiciamiento.

Abogados de la Defensa presentes, imputada, juez, aguaciles, comienza la audiencia con la revisión del expediente. Para sorpresa de todos, en la pieza 4 aparece la boleta de excarcelación de Eligio Cedeño, firmada y sellada por la doctora María Lourdes Afiuni, 9 meses después de su detención.

Declaraba a los medios de comunicación el abogado José Amalio Graterol que el hallazgo daba un giro de 360° a la estrategia de la Defensa “porque durante todo este tiempo parte del elemento de convicción para privar de libertad a la juez, repetido reiteradamente por la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, es que no existía boleta de excarcelación del ciudadano Eligio Cedeño. Esto ratifica que el ciudadano salió por una orden judicial por lo que no existe el delito de abuso de poder y mucho menos el de favorecimiento a la evasión”. Además, “el delito de corrupción fue desmontado por la misma Fiscalía porque no hubo dinero ni promesa de dinero”.

“No hay ningún elemento de convicción para mantenerla privada de libertad y los hechos que se

suscitaron el pasado 10 de diciembre de 2009, cuando la jueza tomó la decisión de dejar libre al

empresario, basada en una resolución de la ONU, tampoco implica delito de carácter penal”,

indicó Graterol.

Se comprobó ese día que no había motivos ni para mantener la privativa de libertad de María

Lourdes Afiuni ni correspondía un juicio penal. Estamos ante un juicio por capricho, ante un juicio

político.

Declarada en desobediencia

“Sentada en los calabozos del Palacio de Justicia, la cabeza me daba vueltas. No sabía qué hacer

pero tampoco podía permitir que me condenaran porque soy inocente. Cuando llegaron los

custodios para llevarme a la sala de audiencia, traspasé el pasillo y, al llegar, le pedí a mis

abogados que me dejaran sola con Alí Fabricio Paredes. Lo miré de frente y le dije: Me declaro en

desobediencia civil y apelo al artículo 350 de la Constitución Nacional porque no me voy a someter

a un juicio donde tú seas el juez”. Así narró María Lourdes Afiuni su decisión en una de nuestras

conversaciones en la celda del INOF.

A partir del 9 de septiembre de 2010, María Lourdes Afiuni se ganó el apodo de “La Jueza

Valiente”. Comenta Graterol que Alí Paredes le dijo a la doctora que si sus abogados no entraban

le iba a nombrar defensores públicos de oficio. “La doctora Afiuni se dio media vuelta, le ordenó a

los custodios que le colocaran las esposas y se retiró de la sala de audiencia al INOF”. Paredes

quedó desautorizado.

El 16 de septiembre de 2010, María Lourdes Afiuni envió una carta dirigida al Presidente Hugo

Chávez expresando las razones por las cuales decidió declararse en desobediencia civil y exigiendo

respeto a los derechos humanos. Aquí el documento completo.

Señor Presidente.

Estoy siendo juzgada por actuar dentro del marco de mi competencia constitucional, ajustada a derecho al dictar una medida sustitutiva de libertad condicional, y con recomendaciones de organismos internacionales de derechos humanos a cuyo criterio debe la República atender, conforme al artículo 23 de nuestra Constitución.

Invocando el artículo 350 de la misma Constitución me veo en la necesidad de desconocer la autoridad que pretende juzgarme por ser contraria a los derechos humanos y a las garantías democráticas de separación de poderes, autonomía e independencia judicial, y debido proceso como ha demostrado suficientemente en el proceso el Juez Alí Paredes, quien confesamente responde al Presidente de la República y además niega mis derechos humanos al no garantizar ni

mi salud, ni mi seguridad, en las condiciones carcelarias en que me hallo.

Utilizaré palabras del entonces teniente coronel Hugo Chávez cuando en el año 1992, después de dar un golpe de estado donde perecieron decenas de venezolanos, fue trasladado a la cárcel de Yare y, sin que peligrara ni su salud ni su seguridad, recusó ante la opinión pública al Juez Militar que ordenó dicho traslado. "A la conciencia jurídica del mundo civilizado y democrático", que igualmente invoco.

Recusaron ante la opinión pública, igual que hago hoy al Juez: " por carecer de independencia y autonomía ya que actúa servilmente no conforme a la Ley, sino a los mandatos del presidente de la República".

Afirmaba el hoy Presidente sobre el Juez que ordenó el traslado que "su conducta niega el principio

de separación de los poderes públicos que caracteriza la existencia de un Estado republicano y

democrático. Aquí en Venezuela los poderes se encuentran concentrados en manos del jefe del ejecutivo. Es decir, vivimos en un régimen autocrático y totalitario de gobierno". ¿Qué podrá decirse hoy?

Por ese motivo los firmantes decían: "Hemos decidido negarnos a que seamos impuestos del írrito auto de detención y es que el Juez actúa en una relación de supra-subordinación, servidor del Presidente de la República". Por ese mismo motivo he recusado al Juez de mi causa sin que mi recusación fuese atendida y me niego a someterme ante su autoridad.

Ciudadano Presidente de la República, usted ordenó el 11 de diciembre 2009 en Cadena Nacional

de Radio y Televisión que fuese sentenciada por 30 años, sin ni siquiera saber de qué se me

acusaba ya que mi presentación ante la justicia fue al día siguiente. Tal como usted en su momento, pero con la diferencia de que mi vida sí está en peligro, digo: cuando el puesto de los prevaricadores de la justicia está en la magistratura judicial, el de los hombres honestos está en la cárcel.

Soy una mujer y una jueza honesta, ciudadano Presidente, así lo reconoció la Fiscalía en mi audiencia preliminar al admitir que no había recibido ni dinero ni promesas. Mi culpa es negarme a atender instrucciones en mi labor de Juez, pues solo atendí a la estricta aplicación de la Ley.

Exijo justicia y mientras no la tenga, me declaro en desobediencia civil, hagan con mi caso lo que a bien tengan y serán el escarnio de la opinión del mundo civilizado y democrático.

María Lourdes Afiuni

16 de septiembre de 2010

III parte

Número 255. A lo lejos se escuchaban los gritos de las internas llamando a las celadoras, golpeando contra los barrotes de las celdas cualquier objeto. Algo pasaba.

Los familiares afuera desesperados y el movimiento de los efectivos de un lado a otro generaban preocupación.

Si algo te permite ser un anónimo en ese lugar es poder escuchar las distintas historias que dan para un libro completo. Una boxeadora profesional, Elena (reservo su nombre), me contó su historia. Estuvo dos años presa en el INOF y narró el horror que se vive tras los barrotes. El ministro de Interior y Justicia, Tareck El Aissami, le concedió la libertad condicional para que participara en las olimpiadas de boxeo internacional.

Habló de la celda del Tigrito (celda de castigo de escasas dimensiones, sin luz, sin agua, sin baño, sin nada, cuya existencia ha sido denunciada por ilegal y violatoria de los derechos humanos y que las autoridades del penal utilizan para llevar a las internas que a su criterio tengan mal comportamiento), nombre que reconocí al instante porque en conversaciones con María Lourdes Afiuni, la directora del penal, Isabel González, en dos oportunidades la amenazó con meterla allí. Elena volvió a la cárcel de mujeres para visitar a su pareja.

Sentadas las dos conversando amenamente con un grupo de familiares, escuchamos los gritos y Elena confiesa: “Dentro del penal está pasando algo”. Subió a preguntar a los efectivos utilizando las influencias y ventajas de haber sido una reclusa más, indagó en lo que sucedía y me dijo:

“Bajemos la montaña, van a sacar el cadáver de una presa”.

Así fue. Un jeep de militares bajó la montaña y como un objeto desechable sacó el cuerpo inerte enrollado en una sábana y lo colocó en una ambulancia sin que la visita se diera cuenta. A los días supe su nombre, era Dennis Alfonzo, oriunda del estado Vargas, procesada por drogas. Falleció, según el informe forense, de un paro respiratorio.

Al entrar a la celda, María Lourdes Afiuni, relató que la mujer agonizaba desde la noche anterior. Era asmática y tenía una de esas crisis que con nebulizarla era suficiente para salvar su vida.

Aseguró que las internas pasaron toda la noche gritando a las celadoras para que la auxiliaran y nadie hizo nada. “La dejaron morir”, confesó la jueza.

Según un reportaje realizado por la periodista Alicia Aguilar (Últimas Noticias, noviembre de 2010), las internas del INOF aseguran que “enfermarse en ese lugar es anticipar la carta de defunción”.

“Tobile Lukhele Spihne, surafricana, llevaba dos años en condición de procesada por hurto, se quejó de dolor abdominal durante varios días. Cuando la llevaron al Hospital Victorino Santaella, no había médicos y fue regresada al INOF; la autopsia reveló un cuadro anémico severo. María Ascanio 62 años, sufrió un infarto; no recibió la atención médica a tiempo. Olga Navas de 42 años casi muere luego de haber sido nebulizada con Gerdex, un desinfectante. Mary Nontil, merideña de 33 años, penada por estafa; fue diagnosticada de asma, empeoró y cuando la llevaron al hospital la dejaron porque tenía tuberculosis, luego la regresaron al penal”.

El derecho a la salud en el INOF no está garantizado. Las internas mueren en el intento porque un Tribunal les otorgue el traslado para un centro hospitalario. La directora del penal, Isabel González, no le importa si una reclusa está enferma o no, si su enfermedad puede ser contagiosa para toda la población del penal o no. Para ella y para los que trabajan en ese lugar, las mujeres que están dentro del penal no son seres humanos.

La salud en deterioro

El 16 de julio de 2010, María Lourdes Afiuni es trasladada del INOF a la Medicatura Forense de Bello Monte, debido a una protuberancia entre la axila y el seno derecho. La recibió la médica forense, Anunciata de Ambrosio, quien remitió un informe al Tribunal argumentando que era necesario trasladar a la jueza a un hospital para someterla a exámenes especializados en oncología y cardiología.

La semana siguiente se realizó el traslado al Hospital Militar Doctor Carlos Arvelo, donde fue atendida por la especialista en Mastología, Yosesmili Peña, quien determinó que el quiste que presentaba la jueza debajo de la axila “es benigno, no le va a generar mayores complicaciones y solo requiere de tratamiento oral".

La noche del 23 de julio, fue el inicio del deterioro progresivo de la salud de la jueza Afiuni. Paralelo a esos acontecimientos, su hija Geraldine Afiuni, recibía su título de bachiller, acto al que no se le permitió un traslado.

“Pedir un traslado para hacerme unos exámenes médico que es un derecho que me corresponde, ha sido todo un calvario. Por supuesto, pedir que me trasladaran a ver a mi hija recibir su título, era misión imposible. No pude disfrutar de esa dicha (…) En dos oportunidades he llorado en este encierro: el 31 de diciembre y el día de la graduación de mi hija”, precisó María Lourdes con la mirada perdida en su celda.

Afiuni Mora ha sido víctima de violencia de género institucional por parte del juez Alí Fabricio Paredes en reiteradas oportunidades, según lo denunció su abogado el 3 de septiembre de 2010.

José Amalio Graterol declaró ante los medios la situación: “Nos encontramos con un informe del Hospital Militar Doctor Carlos Arvelo donde nos aseguran que tiene un quiste en el seno, determinado por la mamografía que le realizaron a mi defendida. Nos engañaron cuando nos dijeron que todo estaba bien y que la protuberancia en la axila no era nada y que debía ser tratada dentro de tres meses. Ahora envían al Tribunal un informe, casi un mes después de la consulta que determina que no sólo tiene un quiste debajo de la axila sino que además presenta otro tumor en el seno derecho. ¿Cómo es que vas a atenderla dentro de tres meses si tiene un quiste y sabemos que el cáncer de mama es la segunda causa de muerte a nivel mundial de las mujeres? Allí lo que hay es una violación de género por parte del Tribunal, una violación institucional”.

Asimismo, la Defensa informó que el 1 de septiembre de 2010 María Lourdes presentaba una infección y problemas de tensión que debían ser tratados a la brevedad posible pero el juez Paredes se negó a dar el traslado. “Las reglas mínimas de los reclusos, establecidas por la Organización de Naciones Unidas (ONU), señala que las personas privadas de libertad deben ser tratadas en internados judiciales especiales u hospitales civiles, no pueden ser tratadas en hospitales militares, no tiene por qué ser el ginecólogo un capitán o un general. Ella está en todo su derecho de decidir que médico quiere consultar”.

Un mes después del escándalo que se armó ante los medios de comunicación por negarle el derecho a la salud a la jueza, el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria del Consejo de derechos Humanos de las Naciones Unidas adoptó su posición con respecto al caso y solicitó al

Estado venezolano la liberación inmediata de la doctora María Lourdes Afiuni, así como la reposición de su cargo como jueza 31 de Control de Caracas, el cual ejercía al momento de su detención.

Además, calificó como "arbitraria" la detención de Afiuni Mora al contrariar los artículos 3, 9, 10, 11, 12 y 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; artículos 9, 10 y 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; y artículos 6 y 7 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Era la primera vez que una instancia de la ONU se pronunciaba sobre un caso de este tipo. En su declaración el Grupo de Trabajo pidió al Gobierno que Afiuni sea sometida a un juicio apegado al debido proceso y bajo el derecho de la libertad provisional.

Solicitaron también que al ser reubicada como juez 31 de Control de Caracas, le sean cancelados los salarios que ha dejado de percibir desde que se encuentra separada de forma "forzada" de su cargo. Asimismo, piden para Afiuni "cualquier forma de reparación efectiva por los daños causados" a partir de la "detención arbitraria".

El juez de la causa, Alí Fabricio Paredes, hizo caso omiso de la resolución de la ONU y de los informes médicos que aseguraban que la salud de la juez se deterioraba cada día más. Recursos, apelaciones, recusaciones, denuncias, nada hizo que el verdugo de la juez diera su brazo a torcer.

“Me han realizado varias biopsias y, a pesar de que tengo un diagnóstico que no es del agrado del Gobierno, he cumplido un año de calvario y no hay manera de que se respete mi derecho a la salud. No me muestran los resultados médicos y tratan de ocultar el diagnóstico. Ha sido salvaje y despiadado todo lo que ha tenido que ver con chequeos médicos. La constante presión que ejercen los funcionarios del Ministerio del Interior para presenciar hasta los exámenes más íntimos ha constituido una violación reiterada de mis derechos humanos, lo cual hemos denunciado. Hasta el Ministerio público y la Defensoría han exigido ese respeto, pero ahora se ha hecho caso omiso. Para nadie es un secreto las condiciones de mi detención y de alguna forma eso ha deteriorado notablemente mi salud”, confesó María Lourdes.

IV Parte

Número 308. Las requisas para visitar a la jueza son más rigurosas. Ya no recibía a sus familiares en la celda 3x2, sino en un pasillo oscuro y con la presencia de una custodia que escuchaba atenta las conversaciones.

Motivo. Días antes el canal de televisión todo noticias venezolano, Globovisón transmitió una entrevista a María Lourdes Afiuni en su celda. A partir de ese momento la magistrada fue sometida a tortura psicológica. El lunes 15 de noviembre de 2010, un día después del programa de televisión, la directora del penal, Isabel González, llegó con efectivos de la Guardia Nacional, ametralladoras en mano para requisar la celda en busca de una cámara que ya no estaba.

“Destrozaron todo. Levantaron colchón, me empujaron contra la pared, me amenazaron. Desde ese día no sólo sentí la impotencia de no poder hacer nada sino que me enteraba de la traición de las compañeras en las que confié durante mi encierro. La presión psicológica fue insoportable”. Esas palabras me las dijo Afiuni Mora en un descuido de la custodia.

Fue la última visita que pude hacerle a la jueza en el INOF, temía que cualquier situación fuera motivo para que las autoridades del penal arremetieran contra ella. Su abogado, José Amalio Graterol, me comentó: “Ha recibido mucha presión psicológica por parte de los carceleros desde que Globovisión transmitió la entrevista, hasta la amenazaron con requisarla en sus partes íntimas cada vez que sea transmitido el programa”.

“A los organismos internacionales sólo les pido que pongan los ojos en Venezuela. Estamos ante una dictadura moderna. Son muchos los presos políticos que no tienen derecho a voz, son muchas las violaciones de toda índole. La cárcel es un cementerio de vivos”, fueron las palabras de María Lourdes Afiuni a través de las cámaras de televisión y que dieron la vuelta al mundo. (Globovisión, noviembre de 2010).

Un año en la oscuridad

María Lourdes Afiuni empezó a decaer. La depresión por el encierro, subidas de tensión, taquicardia, sangramiento y los estado febriles, debilitaban a la juez. En el plano familiar, su padre,

el hombre que confiesa amar profundamente, estaba hospitalizado por una neumonía. Su

columna vertebral no estaría con ella por un buen tiempo.

Las organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y nuevamente la ONU,

exhortaban al Gobierno venezolano a liberar a la jueza. Asimismo, la Corte Interamericana de

Derechos Humanos (CIDH), solicitaba al Poder Judicial garantizar la vida e integridad mental de la

jueza. La Organización de Estados Americanos (OEA), también hizo lo propio. El Tribunal 26 de

Juicio hizo caso omiso de tales peticiones y continuaron las violaciones a su derecho a la salud.

Nelson Afiuni, hermano de la magistrada, denunciaba ante los medios de comunicación que la

directora del penal, Isabel González, acatando una orden del juez Alí Fabricio Paredes, amenazó

con castigar a María Lourdes y llevarla a la celda de aislamiento (El Tigrito). “El juez cree que como

las organizaciones internacionales exigen que le resguarden la vida a mi hermana y, además, se

mostró a todo el país, a través de las cámaras de televisión, la situación que se vive en la cárcel de

mujeres, la solución es llevarla a un sitio donde ella no pueda ni dar un paso, donde sólo hay

oscuridad. Lo que quieren es aislarla para callarla. Es simplemente una venganza porque se

demostró el horror que se vive en el INOF”, afirmó.

El 10 de diciembre al cumplirse un año de encierro, la juez 31 de Control escribió una carta. Aquí el

texto completo:

A la comunidad nacional e internacional con ocasión de cumplirse un año de mi detención arbitraria y de tratos inhumanos por el Estado venezolano

En el día de hoy 10 de diciembre de 2010, a un año de mi arbitraria detención, me dirijo a ustedes a fin de expresarles una vez más mi voluntad de mantenerme de pie, aun en las peores circunstancias.

Como todos sabemos el 10 de diciembre se celebra el día mundial de los derechos humanos. En ese mismo día hace exactamente un año fui privada de mi libertad de forma ilegal por haber dictado una decisión judicial dentro del estricto marco de mi competencia en una causa penal.

Dicha decisión la adopté soberanamente con base en el Código Orgánico Procesal Penal y tomando en consideración una recomendación del Grupo de Trabajo de la Organización de las Naciones Unidas sobre Detenciones Arbitrarias, donde se establecía entre otras cosas que, la privación de libertad que sufría el ciudadano Eligio Cedeño era arbitraria ya que contravenía disposiciones contenidas en instrumentos internacionales suscritos por Venezuela en materia de derechos humanos y, en consecuencia, se recomendaba al Estado Venezolano la concesión de la libertad provisional del justiciable hasta la terminación del juicio, adoptando medidas para que ese proceso

penal no sufriera nuevas dilaciones indebidas.

Como siempre he señalado, la decisión que dicté como jueza el día 10 de diciembre de 2009 a favor del mencionado ciudadano venezolano, es la misma que hubiera dictado ante cualquier justiciable ya que para esta juzgadora la justicia no tiene nombre, ni condición social, ni motivaciones políticas, ni de género, ni religiosas. Para esta juzgadora la justicia es una sola y es la que se le aplica a cualquier persona de acuerdo a los hechos y al derecho, sin importar de quien se trate. No obstante todo lo anterior, me encuentro detenida y acusada por la comisión de varios delitos carentes de todo fundamento, emitida sobre la base de un procedimiento plagado de vicios e irregularidades, de violaciones al debido proceso, fundada en una mentira, en una insensatez jurídica, en el cumplimiento de una mera orden política.

El propio Ministerio Público a viva voz señaló ante el Tribunal que no se determinó durante la investigación que yo hubiera obtenido dinero alguno o beneficio económico o alguna promesa a cambio de la libertad condicionada que legalmente le concedí a un ciudadano venezolano. Juro ante Dios y ante la Patria que soy inocente y que sólo cumplí con mi deber como jueza. Pero mi caso es sólo un ejemplo vivo de un acto deplorable para el poder judicial que desdice lo que debería ser una correcta y sana administración de justicia independiente e imparcial para las personas.

Durante todo este tiempo de mi detención como es del conocimiento nacional e internacional, he sido objeto de un sinfín de violaciones de derechos constitucionales y legales, inclusive de los derechos humanos más elementales de toda persona, como son el derecho a la salud, el derecho a la religión e inclusive el derecho a recibir la luz del sol. Asimismo como mujer he sido víctima de hechos constitutivos de delitos graves contemplados en la Ley Orgánica sobre el Derecho de la Mujer a una vida Libre de Violencia.

Como señalé inicialmente mi caso es un hecho lamentable, no sólo para la jueza María Lourdes Afiuni Mora, sino para el Poder Judicial Venezolano, por cuanto se desnuda su propia integridad y se sienta un precedente terrible, de consecuencias inimaginables para toda la justicia venezolana. En definitiva, más allá de mi detención, quien se encuentra encarcelado, quien se encuentra maltratado y quien se encuentra secuestrado, es el Poder Judicial y todos los jueces y juezas de este país. No obstante, toda la tragedia personal e institucional vivida, en este momento al cumplirse un año de mi detención considero que todo lo ocurrido no ha sido en vano porque ha servido de vitrina para que el mundo se entere cómo se manipula la justicia en Venezuela y cómo se trata a sus mujeres. Ello se evidencia en los distintos pronunciamientos que a nivel internacional se han emitido en mi causa y que el país conoce.

Es por ello que desde mi celda le hago un llamado a todos los jueces y a todas las juezas de este país, a que más allá del miedo sean libres, sean leales al juramento de ley que realizaron al momento de asumir su cargo como jueces, que no respondan a intereses políticos, económicos, ni de ninguna otra naturaleza, que la única obediencia que se deba es la que emana de la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela, de los instrumentos sobre derechos humanos y de las leyes de la Republica, que sean fieles a su deber de ser autónomos e independientes como jueces, que como Jueces sólo le deben obediencia y subordinación al ordenamiento jurídico, a nada ni a nadie más, que juzguen y dicten decisiones imparciales, sin distingo de ningún tipo y ajustadas a derecho, y que con ello garanticen una verdadera paz social.

Por Dios y por la Patria, no se hagan cómplices en la comisión de delitos contra los derechos humanos los cuales son imprescriptibles, recuerden que sus actuaciones de hoy son las pruebas que se utilizarán mañana cuando en Venezuela haya un Estado de Derecho y una democracia.

En el Instituto Nacional de Orientación Femenina, Los Teques, a los diez (10) días del mes de diciembre de 2010.

María Lourdes Afiuni

La intimidad perdida

Hablar de los traslados de la jueza ya sea para una audiencia o simplemente a un examen médico

es un cuento de horror. Esposada, en un carro blindado, acompañada de no menos de 30 Guardia

Nacionales, con ametralladora en mano, varios convoyes y algunos motorizados acompañan a la

magistrada en cada una de sus salidas.

Ha llegado a tal extremo la custodia que hasta el derecho a la intimidad que tiene María Lourdes

como mujer, ha sido violado. En noviembre de 2010, durante un traslado para hacerle unos

exámenes médicos en el Hospital Oncológico Padre Machado en las cercanías del Cementerio del

Sur en la ciudad de Caracas, hubo una discusión entre militares, médicos y abogados.

Era necesario realizar una mamografía a la doctora Afiuni y los militares, a cargo de la vigilancia y

bajo las órdenes de un Sub teniente de la Guardia Nacional de apellido Maestre Márquez,

insistieron en ser partícipes de la radiografía del pecho de la magistrada.

Cuenta la profesional del Derecho, sin perder el sentido del humor, que sus senos son los más

cotizados en el ámbito militar. “La Guardia Nacional pretendía participar en todos mis exámenes,

de hecho lo hicieron durante la mamografía y para nadie es un secreto que en ese examen uno

tiene que desnudarse”.

“Luego de la mamografía me subieron para hacer una citología y los Guardias Nacionales

pretendían estar allí durante el examen. Allí se originó un altercado entre los médicos, mis

abogados y los efectivos. Además, se le impidió a mi madre acompañarme durante ese momento.

Cuando salí de allí, se necesitaban hacer otras pruebas y el subteniente Maestre no lo permitió.

Decidió trasladarme de nuevo al INOF. Cuando salí apretó las esposas con tal fuerza que al llegar a la celda 3x2 mis manos estaban moradas”.

El equipo de la Defensa denunció ante la Fiscalía General de la República a la directora del Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), Isabel González, y al Teniente que dirigió el traslado. Alegaron que el artículo 181 hace referencia a la defensa de las personas privadas de libertad y a evitar el hostigamiento del preso. “El hostigamiento psicológico es mayor por la denuncia que se hizo contra Maestre Márquez y la directora del INOF”.

La salida del infierno

Enero de 2011, la vida de la jueza María Lourdes Afiuni corría peligro. Los estado febriles continuaban, la taquicardia eran constante, el sangramiento fue mayor y la debilidad se apoderó de su cuerpo.

Esta situación llevó a la Defensa a exigir al Tribunal el traslado inmediato. El 11 de enero la juez es llevada, nuevamente al Hospital Oncológico Padre Machado para una biopsia y exámenes médicos. El diagnóstico fue contundente: “La doctora Afiuni necesita una operación de emergencia para solucionar su problema de sangramiento. Presenta una afección en el útero”, dijo su hermano Nelson Afiuni quien salió a través de las cámaras de televisión a pedir, en nombre de su familia, que el Poder Judicial aprobará el permiso, "lo más pronto posible porque está en juego la vida de mi hermana".

Además de los resultados de la biopsia, le practicaron exámenes cardiológicos para determinar las razones de la taquicardia que presentaba desde el mes de diciembre y preoperatorios para la intervención quirúrgica a la que debía ser sometida en los próximos días.

La organización Human Rights Watch (HRW) se había pronunciado a través de su director, José Miguel Vivanco, quien el 24 de enero de 2011 había presentado en Washington los resultados del informe anual de la organización correspondiente a América Latina, donde aseguró que el gobierno venezolano “ejerce control sobre el poder judicial” y advirtió que "los jueces cuyos pronunciamientos contradigan los intereses del gobierno pueden sufrir represalias".

El informe se refirió a las condiciones "inhumanas" en las que vive María Lourdes Afiuni, “que padece de cáncer” en la cárcel. “Si no se toman medidas en el caso de Afiuni, para la que el presidente Chávez ha pedido públicamente una pena máxima, se sentará un precedente de gravedad en Venezuela”.

Paralelo al informe, la fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, quien en reiteradas oportunidades aseguraba que a la jueza María Lourdes Afiuni se le garantizaban todos los derechos en la cárcel de mujeres de Los Teques, pidió a los Tribunales que ordenaran el arresto domiciliario de Afiuni Mora mientras se recuperaba de la operación a la que tendría que ser sometida en los días siguientes.

El equipo de la Defensa de Afiuni Mora, solicitó al juez 26 de Juicio de Caracas, Alí Fabricio Paredes, la medida de casa por cárcel antes de ser sometida a la intervención quirúrgica para restablecer su condición física.

La situación de la magistrada no podía esperar más tiempo y el 3 de febrero de 2011 fue trasladada al Hospital Oncológico Padre Machado y sometida a la intervención quirúrgica para extraerle el útero. Ese mismo día el Tribunal 26 de juicio se pronunció y le otorgó la medida de arresto domiciliario hasta que se realice el juicio.

"El arresto domiciliario de la juez Afiuni será a partir del momento que reciba el alta en el Oncológico Padre Machado". Su abogado José Amalio Graterol, indicó a los medios que "la doctora Afiuni tiene prohibido declarar a medios nacionales e internacionales sobre su proceso y deberá presentarse cada ocho días en los tribunales".

"Las personas que mantuvieron privada de libertad a la jueza 31 de Control de Caracas durante 13 meses en una prisión 3x2 sin recibir sol y sin permitírsele ejercitar, desmejorando su condición física y de salud, son las mismas que se dieron cuenta que venían ejecutando una pena de muerte contra la profesional del Derecho”, comentó Graterol.

Cabe destacar que el equipo de la Defensa de la jueza ha librado y seguirá librando una batalla muy dura para lograr su libertad plena. En una llamada a su abogado de la Defensa, José Amalio Graterol para felicitarlo por su trabajo dijo, “hemos logrado la victoria de una batalla pero nuestro objetivo es que se declare la absolutoria y la libertad plena a la jueza Afiuni”.

Desde el 10 de diciembre de 2009 todos los derechos inherentes al ser humano han sido violados:

la forma arbitraria en la que fue detenida, el allanamiento sin orden a su oficina, la desaparición de una boleta de excarcelación de un expediente, su derecho a la libertad, al debido proceso, a la defensa, a la independencia del Poder Judicial. “Esto que me está pasando a mí, le puede pasar a cualquiera y la actitud del venezolano no debe ser esperar que le toquen la puerta. Todos de alguna manera podemos luchar para recuperar nuestro estado de derecho, por nuestros hijos, por nuestros padres”, Afiuni Mora en una conversación telefónica días antes de salir del INOF.

V parte

La imagen era elocuente. Una ambulancia rodeada por la Brigada de Motorizados de la Guardia Nacional y dos convoy con 35 efectivos trasladaban a la jueza María Lourdes Afiuni a su casa, luego de ser dada de alta, 120 horas después de una intervención quirúrgica.

Miles de personas se agolparon en los alrededores de la residencia para ver llegar a la jueza. Aplausos, globos, pancartas y un mural en la pared del estacionamiento de las residencias, "Jueza Afiuni Honestidad y Valor". Vecinos, curiosos, amigos y familiares esperaron por más de siete largas horas la llegada de la ambulancia. El sol era muy fuerte y al ver su llegada recordé el momento como fue recibido el Papa Juan Pablo II en Venezuela. Así fue el recibimiento de la Juez 31 de Control María Lourdes Afiuni, es parte de la historia de este país y se convirtió en un ejemplo de valentía a una sociedad que está acéfala de líderes, de representantes.

Los 35 efectivos militares acomodados de lado y lado, con ametralladoras en mano, apartaban a las personas para permitir el paso de la ambulancia. Llegó a su residencia y la magistrada como símbolo de agradecimiento por la acogida se asomó por el balcón. Para su sorpresa, las notas del himno nacional sonaron con fuerza. Las consignas ¡Justicia, justicia! ¡Libertad, libertad! Le daban la bienvenida a la juez valiente, a la juez que fue privada de su libertad por aplicar justicia.

Entre lágrimas Elina Mora de Afiuni, declaraba a los medios: "¡Esto es maravilloso! Gracias a todos los venezolanos por querer a mi hija y por darle una alegría, luego de vivir estos momentos tan duros (…) Esperamos que esta libertad a medias se convierta en libertad plena".

Discordia en los Tribunales

Desde el lunes 7 de febrero a las 6:00 de la mañana el alta médica de la magistrada María Lourdes Afiuni estaba firmada pero, nuevamente, el jurista Alí Fabricio Paredes retrasaba el regreso de la juez a su domicilio. Esta vez con la excusa de no tener coordinado el destacamento de la Guardia Nacional que se encargaría de su custodia en su residencia. Esa diatriba duró 24 horas.

El abogado de la Defensa, José Amalio Graterol, explicó que el retraso se debió a la negativa de los cuerpos de seguridad de asumir la custodia de la magistrada en su residencia. "Esto demostró una vez más que en nuestro país hay intromisión del Ejecutivo en el Poder Judicial. El juez 26 de Juicio tomó una decisión y los cuerpos policiales que son auxiliares de la administración de justicia, se negaron a cumplirla. Aquí no hay estado derecho". Nuevamente, el juez Paredes quedó desautorizado.

Al revisar el expediente en el Tribunal, José Amalio Graterol se encontró con otra sorpresa, el juez 26 de Juicio "instó al Ministerio Público a abrir una investigación por el desacato de la GN a la decisión judicial que se ejecutó el lunes".

Pasaron 24 horas y la mañana del 8 de febrero, nuevamente el Tribunal 26 de Juicio se reunía con los encargados de los cuerpos de seguridad para coordinar hasta que se decidió que sería la Guardia Nacional quien custodiaría a la jueza de control de Caracas. "Ellos no deben ingresar a la casa y no deben impedir las visitas", dijo.

Actualmente, la jueza es custodiada dentro de su casa por 32 efectivos de la Guardia Nacional: 20 en los alrededores, 10 dentro del edificio y 2 en la puerta del apartamento. A la jueza 31 de Control no se le permite tomar el sol, ni caminar en el jardín. Sólo se le permite visitas, pero no más de 5 personas y una hora cada una. No está presa pero tiene una mordaza roja que tapa su boca ante los medios de comunicación.

Un juicio justo

En un acto realizado en Ginebra (Suiza) el 8 de marzo de 2010, el caso de la jueza 31 de Control, María Lourdes Afiuni, es presentado en el informe anual del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas por el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria. Allí afirman,

categóricamente, que el caso de la magistrada es "particularmente grave", es una "detención arbitraria" y un "acto de represalia".

El presidente del Grupo de Trabajo, El Hadji Malick Sow, hizo un llamado al Gobierno de Venezuela

para que tomara en consideración sus recomendaciones y “a liberar a la señora Afiuni sin

condiciones".

Tras recordar que la jueza "está desde el mes pasado en residencia vigilada en su domicilio por una intervención quirúrgica y su detención arbitraria prosigue", el vocero señaló que "esta situación constituye un atentado a la independencia de la Justicia".

A lo largo de estas líneas, ha quedado demostrado que en Venezuela no existe independencia de poderes, que el Gobierno de Hugo Chávez muestra en el ámbito internacional una máscara de

democracia que en los hechos no existe.

El abogado penalista y ex decano de Derecho de la Universidad Central de Venezuela, Alberto

Arteaga, con una reconocida trayectoria en la defensa de los derechos humanos, dice que el Estado venezolano ante los ojos del mundo quiere hacer ver que en el país “no hay presos políticos sino políticos presos”.

Con la huelga de hambre que realizaron jóvenes de distintas casa de estudios a favor de los derechos humanos en febrero de 2011, el Gobierno quedó desenmascarado al aceptar una negociación para liberar a personas que consideraba como políticos presos.

“Desde el primer momento que el Estado atendió el reclamo de los jóvenes, aceptó la existencia de presos políticos en el país y lo hizo con tal efectividad que no puede ningún venezolano pensar que el Ejecutivo operó por los mecanismos ordinarios de las leyes. Por el contrario, aquí quedó absolutamente clara la intromisión del Poder Ejecutivo en las decisiones judiciales. Es indubitable, el Gobierno es quien administra la justicia en este país”, precisó.

“El caso de María Lourdes Afiuni, es político. Muchos han sido los argumentos y recursos legales para lograr que se respete los derechos constitucionales y humanos de la magistrada. Si el Poder Ejecutivo sigue metiendo la mano en el Tribunal Supremo de Justicia ninguno de los presos

políticos tendrá un juicio justo”, manifestó Arteaga en una entrevista a El Universal a propósito de la huelga de hambre de estudiantes exigiendo respeto a los derechos humanos.

El 9 de marzo de 2010, Human Rights Watch, dijo “es muy poco probable que la juez Afiuni Mora reciba un juicio justo”, por lo que exigió a las autoridades venezolanas poner fin al proceso contra la profesional del Derecho.

Dos razones argumenta la organización para considerar que la jueza no tendrá un juicio imparcial:

“en primer lugar, el presidente Hugo Chávez, a las horas de conocer el arresto de la funcionaria, no dudó en calificarla de “bandida” y pidió que se le aplicara una pena de treinta años. Y en segundo lugar, el juez que lleva la causa Alí Fabricio Paredes, manifestó por escrito su apoyo hacia el proyecto del jefe de Estado”.

Es evidente que los días por venir para la juez 31 de Control no serán fáciles, si bien hay que

reconocer que su situación hoy es mejor que antes porque se encuentra bajo arresto domiciliario,

las violaciones a sus derechos constitucionales no han cesado. No se puede olvidar que sobre ella

ahora pesa la orden de guardar completo silencio sobre su caso.

Al llegar a su casa, me informó María Lourdes que tiene previsto un traslado al Tribunal para iniciar el juicio. “Yo no sé que voy hacer, si mantendré mi posición de desobediencia civil o aplicaré otra estrategia. Lo único que sé es que no voy a permitir que me condenen a treinta años de prisión gratis porque yo no hice nada”.

VI Parte

La bandera de Venezuela con el nombre de Afiuni es lo primero que se divisa cuando llegas a la

residencia. Nunca faltan las arbitrariedades de los militares cuando se trata de ella. Veinte

Guardias Nacionales rodean el edificio, 10 en el jardín y escalera y tres en la puerta.

Lo cierto es que en esta oportunidad no era yo la que tenía temor de una requisa o de un

amedrentamiento. Todo lo contrario, los efectivos militares no eran capaces de sostener la mirada. Al ver llegar una visita bajan la cabeza y eso es señal de que la inconformidad está presente. No lo puedo negar, me sorprendió la sonrisa y la amabilidad del funcionario que recibió

mi carnet de identificación y pidió, con un “¡Por favor!”, mi firma.

No hay punto de comparación. El olor a familia se siente en todo el hogar. La fe te recibe con la imagen de la Virgen del Valle. Allí, sentada en un sofá fumando un cigarro, está la representación de la justicia y la fortaleza esperando la libertad.

La conversación fue distinta. Ese día me encontré una María Lourdes con una mirada que denotaba paz, con un verbo más pausado, menos imponente pero con la misma fortaleza del roble. “No puedo hablar de mi caso y por momentos tengo el deseo de estallar. No quiero volver al infierno que viví durante 14 meses, sólo quiero mi tranquilidad, volver a mi vida”, fueron las palabras de Afiuni al recibirme en su casa.

Contaba María Lourdes lo riesgoso que fue someterse a la operación. “El doctor me dijo que no estaba en condiciones físicas para una intervención quirúrgica de esa magnitud pero era necesario correr el riesgo y así se hizo. Estaba mal, necropsia de ovario, 3 miomas y el útero por encima del ombligo. Todo eso lo descubrieron cuando hicieron la operación. Lo superé, estoy viva. El próximo paso es saber qué pasa con los quistes en el seno derecho y lo que quiera que sea, estoy dispuesta enfrentarlo con la misma entereza”.

Creo que la tarde se nos fue recordando detalles del caso, de lo vivido dentro de la cárcel y de lo que podría esperarse suceda si es enjuiciada por el juez Paredes. “Voy a seguir en desobediencia”, atinó a decirme con voz clara. Me reiteró, “no me arrepiento de la decisión que tomé con respecto a Eligio Cedeño. Lo volvería hacer y con quien sea”.

Al cierre de este capítulo, la jueza María Lourdes Afiuni continúa con la medida de arresto domiciliario y espera por un juicio justo. Sus abogados introdujeron un amparo contra la medida de presentación cada ocho días ante el Tribunal y la prohibición de declarar a los medios de comunicación ante la Corte de Apelaciones, ya fue declarada inadmisible. “Siguen jugando al terror pero no voy a descansar, seguiré luchando hasta el final, utilizando mis únicas armas, las leyes y la Constitución”.

Nos despedimos. Yo con la firme convicción de que pronto estará en libertad y ella aferrada a la fe de que así será.

Referencias

-Aguilar, Alicia. “La salud queda fuera”, en Útimas Noticias, 28 de Noviembre de 2010. Consultado el 10 de mayo de 2012 en http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/la-salud-queda- afuera.aspx

-Hugo Chávez condena a María Afiuni, video en YouTube, consultado el 10 de mayo de 2012. http://www.youtube.com/watch?v=UxhYpnQFHMM

-Comentario del Juez Alí José Fabricio Paredes reproducido por Venezuela Awareness Foundation, consultado el 10 de mayo de 2012. http://www.venezuelaawareness.com/afiuni4/comentario.htm

-Entrevista a María Lourdes Afiuni, por Globovisión, Casos de investigación, consultado el 18 de mayo de 2012. http://www.youtube.com/watch?v=UHu-

H4qMn_o&feature=results_main&playnext=1&list=PL41CCED02913F9C85

-De la Rosa, Alicia. “La humanización en las cárceles venezolanas no existe”, en Venezuela Awareness Foundation, consultado el 18 de mayo de 2012.

http://venezuelaawareness.com/afiuni4/humanizacion.html

-Entrevistas realizadas a la Jueza María Lourdes Afiuni por Alicia de la Rosa, en el INOF y en su hogar, durante el arresto domiciliario, entre el 25 de abril de 2010 y febrero de 2011.

Volver al Índice

La criminalización de la protesta. Presos políticos. Exiliados

Patricia Andrade, abril de 2011

A todas las víctimas por amar y defender a Venezuela. A los presos políticos venezolanos, a los

torturados, a los perseguidos, a los que están en clandestinidad, en el exilio, a las familias

separadas por la revolución y a los que perdieron sus vidas en la lucha por la democracia sin ver su

sueño de disfrutar de la patria libre.

“Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que establezca la ley. Se prohíbe el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas. La ley regulará la actuación de los cuerpos policiales y de seguridad en el control del orden público”.

Artículo 68 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela según la Gaceta Oficial Número 5.453 Extraordinario del 24 de Marzo de 2000.

Venezuela, quinto país productor de petróleo a nivel mundial que hacía suponer que gozaría de

una gran prosperidad, hacia 1982 entró en un proceso de recesión, pobreza, crimen, desempleo y

corrupción galopante, cada vez más profundo. Hugo Chávez aparece en escena el 4 de Febrero de

1992 con un intento de golpe de Estado y, en un mensaje breve por los medios, los venezolanos

“creyeron” en la sinceridad de sus palabras, las cuales prometían pelear contra el sistema corrupto

y darle un giro a Venezuela. Chávez prometía acabar con la corrupción y la pobreza, además

utilizaría la riqueza petrolera para invertirla en el pueblo venezolano, y que éste disfrutara de sus

ganancias, las cuales le habían sido negadas por los gobiernos democráticos que le precedían.

Sólo a través de la frustración que vivían los venezolanos en ese entonces se puede entender cómo pudieron elegir a un militar que trató de llegar al poder por las armas, por un golpe de Estado que intentó romper con la democracia ininterrumpida, y que pretendió transformarse en un dictador.

El 3 de Febrero de 1999, Hugo Chávez llega a la presidencia de Venezuela mediante elecciones en diciembre de 1998. Una vez en el ejercicio de sus funciones, Chávez inicia rápidos cambios en la estructura política de Venezuela para dar nacimiento a la llamada Revolución Bolivariana. Uno de los primeros cambios fue una nueva Constitución. Tanto la clase política como muchos intelectuales, en ese momento eran genuflexos con el nuevo gobierno y permitieron una de las más grandes violaciones a la Constitución de 1961, para dar nacimiento a la Asamblea Nacional Constituyente dejando así de llamarse Congreso, que en vez de ser Bicameral, pasa a ser una sola Cámara.

Gisela Parra, ex Juez Superior y ex Presidente del Consejo de la Judicatura (desde 1994 hasta enero del 2000 cuando desaparece ese organismo) nos explica lo vivido por esos días, en entrevista inédita realizada por Venezuela Awareness Foundation en marzo de 2011: “Chávez logra el control del Poder Judicial y del resto de los Poderes porque la Corte Suprema de Justicia aprobó, bajo abierta violación de la Constitución, la celebración de una Asamblea Nacional Constituyente que le atribuyera a ésta poderes supra constitucionales. La falta de principios y solidez de la Corte Suprema de Justicia aprueba en Sala Plena que se violara la Constitución allanándole el camino a Chávez para que se apoderara del Poder Judicial, Legislativo, y del país. En ese momento, la democracia venezolana quedó herida de muerte al darle la Corte Suprema de Justicia poderes por encima de la Constitución”.

Gisela Parra fue víctima de persecución política por denunciar públicamente el control del Poder Judicial por parte del gobierno de Hugo Chávez, y hoy se encuentra asilada en los Estados Unidos.

Con esto, se crea una Comisión de Emergencia que se coloca por encima de la Constitución Nacional y, de inmediato, se inicia el despido de jueces “a dedo”, que son sustituidos por otros, muchos de los cuales no reunían los requisitos mínimos de Ley. Así logran el nombramiento de jueces capaces de iniciar e implantar la justicia revolucionaria, la llamada “justicia roja-rojita”. La

lealtad al proceso es suficiente, así como seguir las órdenes del mismo presidente Hugo Chávez cuando de persecución y encarcelamiento político se trata.

El Poder Judicial pierde su autonomía, y con esto, nada puede garantizar a los venezolanos los derechos fundamentales mínimos, y las leyes pasan sólo a estar plasmadas en un papel para posteriormente ser modificadas con visos antidemocráticos.

Con el control de la naciente Asamblea Nacional de mayoría oficialista, Hugo Chávez logra la aprobación de leyes antidemocráticas que son utilizadas para violar los derechos humanos y así, la impunidad y el abuso del Estado son considerados legales. Todo da la impresión de estar bajo un Estado de derecho que no existe.

El venezolano empieza entonces a sentirse cercado, asfixiado, sin respeto a sus libertades civiles, no hay garantías para que sus derechos humanos le sean respetados, y con un presidente que todo lo controla: no hay separación de poderes, estamos de una dictadura con un disfraz de democracia.

Pero el Presidente Hugo Chávez pronto sintió la reacción del pueblo venezolano en la calle, quien ya concientizaba el fracaso de su gobierno: en 1999, su primer año de gobierno, la economía se contrajo en un 10% mientras el desempleo aumentó en un 20%, el nivel más alto en los últimos 15 años en medio de una bonanza petrolera donde los precios del petróleo se habían triplicado. Además, Hugo Chávez deja al descubierto su amistad con el dictador cubano Fidel Castro, y expresa que Venezuela: “va en la misma dirección, hacia el mismo mar donde la nación cubana va, el mar de la felicidad”.

La respuesta a este cambio diametral del Presidente Hugo Chávez por parte de la sociedad civil venezolana fue una: la protesta pacífica.

Al principio, las protestas contra el gobierno del Presidente Chávez eran espontáneas, las “cacerolas” sonaban como muestra del descontento de la sociedad civil, del venezolano “de a pié” como se le conoce. Aparecen las marchas organizadas, megamarchas, y con esto, la respuesta del gobierno de Chávez a través de la Guardia Nacional de Venezuela: represión, disparos, bombas lacrimógenas, y las detenciones ilegales que eran acompañadas de trato cruel, inhumano. Aparecen las torturas físicas y psicológicas contra los detenidos y por el otro lado, no existe un

poder o institución que garantice justicia, quedando todas las violaciones a los derechos humanos en completa impunidad.

Mientras la Constitución Nacional de Venezuela garantiza el derecho a la protesta, las fuerzas de seguridad atacan y disuelven las manifestaciones pacificas violando los reglamentos de Ley que especifican cuáles son los procedimientos que deben seguirse para intervenir en una manifestación que ha perdido el orden y deja de ser pacifica, lo cual, en Venezuela, no era el caso.

2002

Diferentes eventos marcaron la radicalización, profundización y enfrentamientos entre Hugo Chávez y la oposición, la cual estaba representada por diferentes sectores: por una parte los empresarios, trabajadores, un sector militar descontento, los trabajadores de la industria petrolera (la cual estaba siendo intervenida y desarticulada en su meritocracia para incluirla en el proyecto político revolucionario), y por otra parte, la sociedad civil que rechazaba la cubanización del país. Marchas con más frecuencias, cacerolazos espontáneos en cualquier lugar del país, paros de empresarios y trabajadores. El clima en Venezuela era de descontento general por el giro que se le daba a la democracia venezolana hacia una dictadura al mejor estilo castrista. La popularidad de Hugo Chávez había descendido del 80% al 30%.

Todos los sectores de la sociedad venezolana se encontraban unidos en este conflicto: rechazaban el fin de la democracia más antigua de América Latina para ser sustituida por una revolución comunista de estilo castrista. Van a una huelga general y al alcanzar su tercer día, el 11 de Abril, en forma espontánea, deciden marchar en forma pacífica, con las banderas venezolanas y con pitos, con rumbo a Miraflores y pedirle la renuncia al presidente Hugo Chávez. Durante su recorrido, miles de venezolanos se les iban uniendo y la marcha llegó a alcanzar la cifra de un millón de personas, aproximadamente.

Llegando a las cercanías del Palacio Presidencial, los marchistas fueron emboscados por grupos oficialistas y francotiradores, bajo la mirada impune de la Guardia Nacional, la Policía del Municipio Libertador, la Policía Política DISIP, y la Guardia que custodia al Presidente de la República. Sólo la Policía Metropolitana, que se mantenía apegada a la institución y principios, trató de evitar un enfrentamiento que pudo tener un saldo inimaginable de víctimas, al proteger a

los marchistas y desviar la marcha. Sin embargo, el saldo fue de 19 muertos y más de 300 heridos, muertes que aún siguen impunes.

El 11 de Abril del 2002 pudiera considerarse como el acontecimiento político más importante que marca la hoja más triste en la historia venezolana, un día de luto donde las víctimas continúan reclamando justicia, donde los verdaderos responsables, obsesionados por permanecer en el poder, evaden la responsabilidad histórica con la justicia, la cual controlan, y con esto, se han esforzado en cambiar la realidad tanto dentro como fuera de Venezuela. La Comisión de la Verdad fue “pateada” por Chávez, nunca se instaló; los que fueron captados por cámaras de televisión y fotografiados disparando contra los que marchaban pacíficamente, son honrados por el gobierno como “héroes de la revolución” y los que cumplieron con su deber, la Policía Metropolitana, fueron acusados y sentenciados como culpables necesarios de las muertes de ese día. El recuerdo de este día de luto entre los venezolanos alrededor del mundo, ha hecho imposible que el Presidente Chávez recupere el aura de legitimidad que debería gozar, pues la culpa y responsabilidad por estos hechos, se mantiene viva.

Pero lejos del remordimiento, luego del 11A, se acelera la violación a los derechos humanos por causas políticas: inician rápidas persecuciones, acusaciones, encarcelamientos y ataques en forma abusiva por los medios de comunicación contra todo aquel que disienta contra el proyecto revolucionario y lo convierte en su enemigo político. El 11A fue una alarma para el venezolano:

oponerse al proyecto de Chávez o disentir, se paga con la vida.

Uno de los ejemplos emblemáticos de la respuesta de la revolución chavista después del 11A criminalizando la protesta, ocurre en junio de 2002 contra un grupo conocido como “Los presos políticos del Táchira”: Elsy de Peña, Jacobo Supelano, William Forero, Omar Guillén, José Neira Celis, Danny Ramírez, Orlando Pantaleón y Saúl Lozano quienes protestaban al día siguiente por las muertes de la marcha del 11 de Abril de 2002 y fueron acusados, encarcelados y sentenciados por el delito de Rebelión Civil.

Siendo el estado Táchira fronterizo con Colombia, un Estado apartado del país lo que hubiese podido justificar que este encarcelamiento pasara desapercibido, no resultó así. Para ese momento, Venezuela aún contaba con libertad de prensa y expresión, lo que permitió que el

apoyo dado por el pueblo tachirense que defendía a sus presos, fuese recogido por los medios de comunicación quienes extendieron esto por Venezuela y así, se logró un apoyo a nivel nacional.

Es indiscutible cómo el poder de los medios de comunicación hizo que el caso de los presos políticos del Táchira, fuese conocido y tomara importancia por su gravedad.

Los presos del Táchira son liberados y posteriormente amnistiados por el Presidente Chávez, el 31 de diciembre de 2007, en una amnistía que, perdiendo la característica de “general” (que hubiese dado libertad a todos los presos políticos), fue “selectiva” ya que previamente escogía quiénes serían beneficiados. Esta amnistía anunciada por el Presidente Chávez por los medios de comunicación, fue un reconocimiento que en su gobierno existían tanto perseguidos como presos políticos.

La sociedad civil se mantenía en la calle, en diversas partes del país, con protestas pacíficas. El sector de los trabajadores petroleros continuaba sus protestas ganando notoriedad al denunciar la politización de la industria petrolera, que hasta ese momento, había alcanzado y mantenido por años calidad internacional, desde el punto de vista organizacional, tecnológico y financiero, para dar respuestas a sus competidores a escala mundial. El aporte petrolero al presupuesto de la Nación oscilaba entre el 50 y el 60%. Con las nuevas políticas revolucionarias se iniciaba el endoso a la industria de cargas financieras propias del Ejecutivo Nacional distintas del negocio petrolero. Un ejemplo para ese período fue el contrato de suministro y sus derivados con Cuba Petróleo (CUPET) en ejecución del Convenio y Cooperación entre Venezuela y Cuba. La visión de la industria petrolera venezolana siempre buscó productividad y este convenio era una carga no productiva que generaba pérdidas.

Más y más lejos quedaba aquella promesa electoral del Presidente Hugo Chávez de llevar las riquezas de la industria petrolera al pueblo venezolano bajo un discurso demagógico, muy al contrario, se le quitó lo que recibía para ser regalado a otras naciones dejando a Venezuela aún más empobrecida.

Los trabajadores petroleros, fueron entonces expuestos al escarnio publico por el Ejecutivo, quien los tildaba de “burgueses”, “oligarcas” entre otros calificativos, rompiendo cualquier posibilidad al dialogo.

El primer ataque físico contra los trabajadores petroleros fue el 3 de diciembre de 2002, mientras se encontraban reunidos pacíficamente en las afueras del edificio de PDVSA Chuao, Caracas, mientras daban información a los medios de comunicación y a los trabajadores sobre el desarrollo del paro cívico nacional en la industria petrolera, paro nacional que se cumplía en todos los sectores de Venezuela.

Mientras se desarrollaba la rueda de prensa, llegó un grupo de uniformados de la Guardia Nacional, y, rompiendo los reglamentos para disolver las marchas que se tornan violentas (que no era el caso), sin ningún aviso, empezaron a disparar, lanzar bombas lacrimógenas, golpear con peinillas y perseguirlos a medida que corrían a esconderse, para continuar atacándolos y golpearlos si caían en el piso. Fueron golpeados en la forma más brutal.

Días posteriores a esos ataques, y como parte del castigo al disenso contra la revolución chavista, se publicaron en la prensa nacional los listados masivos de trabajadores petroleros, donde se les anunciaba que habían sido despedidos. Hubo empleados que simplemente que no pudieron regresar a sus lugares de trabajo y algunos fueron despedidos personalmente. Los despidos alcanzaron una cifra aproximada de 23 mil, que era cerca del 50% de la industria petrolera para ese momento.

Situaciones como ésta se repetían a nivel nacional, la protesta pacífica de la sociedad civil y de diferentes sectores eran fuertemente repelidos, rompiendo todos los estándares internacionales y violándose los derechos humanos con brutalidad excesiva. La garantía constitucional del derecho a protestar quedaba de adorno en un papel para pasar a convertirse en un crimen debido al cual se castigaba, penalizaba y encarcelaba. Quien se atreve a protestar se arriesga a ser encarcelado con las consecuencias de recibir cargos criminales y enfrentar un engorroso juicio sin ningún tipo de garantías.

El informe de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos titulado “Informe sobre la situación de los Derechos Humanos en Venezuela”, publicado en el 2003, basado en una visita in loco llevada a cabo en Venezuela en Mayo de 2002 y cubre acontecimientos sucedidos hasta Octubre de 2003, analiza la situación de diferentes aspectos relacionados con el estado de derecho en el país.

En el Resumen Ejecutivo de dicho informe, en el aparte 9, página 2, expresa:

La Comisión ha observado, que durante el periodo comprendido entre Marzo del 2002 y el primer trimestre del año 2003 hubo más de 40 personas muertas y aproximadamente 750 personas heridas como resultado de actividades de protesta callejera. La extrema polarización política y los consecuentes hechos de violencia que se verifican periódicamente entre manifestantes de distintos sectores evidencian la progresiva intolerancia política en el país. Por su parte, la CIDH ha observado preocupantes signos de fragilidad institucional entre los que se puede mencionar la falta de aplicación íntegra de la Nueva Constitución, la percepción de la falta de independencia de los poderes del Estado, la creciente concentración de poder en el Ejecutivo Nacional, la impune actuación de ciertos grupos civiles armados y de los grupos parapoliciales, la tendencia a la confrontación y descalificación de la oposición política por parte del gobierno, los constantes ataques contra periodistas y medios de comunicación, la tendencia hacia una militarización de las posturas políticas en un contexto de descontento social ante la insatisfacción de demandas sociales, y las controversias con relación al ejercicio de los derechos sindicales.

Otro acontecimiento alarmante que aún castiga a la disidencia venezolana nace con el proceso del

Referéndum Revocatorio, celebrado el 15 de Agosto del 2004. Posteriormente, un miembro de la

Asamblea Nacional del oficialismo, Luis Tascón, solicitó que se le entregaran los nombres de los

que habían firmado para solicitar el Referéndum, elaborando así la llamada “Lista Tascon” que no

es otra cosa a un “apartheid revolucionario”.

Mediante esta lista que se distribuyó en todas las dependencias del gobierno venezolano, y a

aquellas que tenían nexos de trabajo con éste, se intimidó, discriminó, persiguió, y se estigmatizó

a quienes aparecían en el listado, como “traidores de la patria” por lo que fueron despedidos de

sus trabajos o se les negaba cualquier servicio público.

La Lista Tascón se publicaba en las paredes de oficinas públicas, bibliotecas, oficinas donde se

expiden documentos de identidad y toda solicitud ante estas instituciones era negada por la frase

“Tú firmaste contra el Presidente Chávez”. La lista Tascón asesinó la esperanza de muchos

venezolanos y a Luis Tascón aun se le recuerda por ser el responsable de la persecución de todos

los despedidos por esta causa, o a aquellos a los que se les negó un documento de identidad o

algún servicio público.

La criminalización de la protesta actualmente sólo es comparable con la que ocurre diariamente

en la Cuba de los hermanos Castro, donde se utilizan leyes muy similares y con el mismo fin:

criminalizar la protesta, o cualquier forma de disidencia.

Presos Políticos

Venezuela se encuentra en un nuevo “sistema de administración de justicia”, es decir, una concentración de poder en manos del Presidente Chávez, quien coloca los fines revolucionarios por encima del Poder Judicial el cual controla, para violar los derechos humanos por causas políticas, y con esto, justifica y convierte estos actos y acciones violatorias en un acto de heroísmo.

Las víctimas pasan a ser victimarios, los inocentes son culpables y los culpables y villanos pasan a ser “héroes de la revolución”, quienes son honrados, condecorados e incorporados al gobierno del Presidente Chávez. Se utilizan argumentos como medias verdades, se manipula la verdad, la cual aunque sea respaldada con evidencias irrefutables, es negada.

En este disfraz, llamado democracia venezolana bajo el gobierno de Chávez, desaparece la justicia imparcial, por lo que de las protestas, el disenso y el exilio que se inicia en una forma silenciosa, se continúa con una persecución selectiva y con encarcelamientos políticos llevados a cabo por funcionarios, fiscales que deberían vigilar las garantías a un proceso justo y el respeto a los derechos humanos. Con ellos, están los jueces leales a la revolución, quienes siguiendo “órdenes de arriba”, se convierten en verdaderos verdugos, dejando a la víctima en completo estado de indefensión jurídica.

Al principio, la persecución era de carácter “selectivo”: todo aquel que representaba una amenaza para los fines de la revolución chavista, debía ser “neutralizado”, y qué mejor forma que a través del Poder Judicial. Es por eso que en la primera década de la revolución liderada por Hugo Chávez, la lista de presos políticos está compuesta por empresarios, militares, periodistas, policías, altos funcionarios de la policía científica, abogados, padres de familia, estudiantes universitarios, políticos, sindicalistas, etc.

Es así como la primera década del gobierno de Chávez tiene en record la cifra aproximada de 400 presos políticos, muchos de ellos sometidos a torturas físicas y psicológicas, pasando además por celdas de castigo, sometidos a procesos viciados, graves errores procesales inexcusables. Una descarada intervención del Poder Ejecutivo, en que donde estos presos políticos se encontraron en completo estado de indefensión jurídica y como tal, los jueces obedientes y sin ningún

disimulo, otorgaron sentencias condenatorias que les aseguraron el pase a un cargo superior en el Poder Judicial.

La simple insinuación del Presidente Chávez sobre un opositor o disidente molesto, activa una red que incluye jueces, fiscales, funcionarios policiales, y agentes de seguridad, los cuales se aseguran que la orden del presidente sea cumplida.

Al comienzo de la segunda década, ya es más descarada la orden presidencial, no hay disimulos para perseguir, encarcelar y otorgar penas máximas. Actualmente, cualquier venezolano puede ser víctima de persecución y encarcelamiento político. La selectividad dejó de ser una característica en la violación a los derechos humanos del gobierno chavista.

El 21 de abril de 2003, ocho funcionarios pertenecientes a la Policía Metropolitana se presentaron para ponerse a derecho sobre acusaciones por la participación en los sucesos del 11A. Fueron acusados, sometidos a un juicio catalogado como el más largo de la historia de Venezuela, donde se violaron todos los principios de ley, no había la mínima garantía para un proceso imparcial y justo. Actualmente, seis de ellos permanecen condenados por los sucesos del 11 de abril: Julio Rodríguez, Hector Rovain, Erasmo Bolívar, Marco Hurtado, Luis Molina, y Arube Pérez, quienes con los Comisarios Henry Vivas, Lázaro Forero e Iván Simonovis, fueron condenados a penas máximas de 30 años como culpables necesarios de las muertes de esos sucesos. Los verdaderos responsables, están en libertad.

Los condenados por el caso 11A, agotaron todos los recursos dentro de Venezuela para obtener justicia, y hasta la fecha, los seis policías metropolitanos son los que tienen el tiempo máximo en prisión política. Su libertad sólo será posible por el conocimiento de esta injusticia a nivel internacional y las gestiones que puedan hacerse para que se produzca la reunificación familiar, el tan ansiado regreso al hogar.

Centros clandestinos de tortura

Con la violación a los derechos humanos y una vez que Hugo Chávez radicaliza el proceso revolucionario, aparecen los centros clandestinos de tortura.

En Venezuela se practicó y registró tanto la tortura física como la psicológica, para lo cual se utilizaron los métodos de tortura que son practicados en dictaduras férreas, con un historial condenable por el nivel extremo de sufrimiento al que exponen a sus víctimas, como por ejemplo, en la dictadura cubana.

En un informe sobre tortura en Venezuela, que escribí en el 2004 y que presenté ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y al Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, se detallan las fases de la tortura, así como por ejemplo, los indicios de participación de cubanos en estos actos contra los venezolanos. Se incluyen técnicas como la aplicación de ciertas drogas, la presencia de “supuestos médicos” que monitorean el grado de resistencia de la víctima de la tortura, cuándo deben detenerse, cuándo reanudarlo, el tiempo necesario para que la víctima se reponga y continuar, actos de “resucitación” con más torturas, etc.

Además, las torturas son grabadas tanto en audio como en video, así como posteriormente son registradas confesiones forzadas, las cuales carecen de toda validez. También, se tortura para obtener información o acusar a terceros de delitos políticos que no han cometido, siendo usada ilegalmente esta declaración por parte de la Fiscalía del Ministerio Público para esos fines.

Se han registrado torturas ordenadas desde el sector militar (que han sido debidamente documentadas y denunciadas internacionalmente) así como las ejecutadas por funcionarios policiales, y, algunas de estas, se han extralimitado con el resultado de la muerte de la víctima quien no resistió el acto de tortura. Luego, con el mayor descaro, los funcionarios policiales realizan un “montaje” de la forma en que la víctima perdió la vida donde, como siempre, la víctima pasa a ser el villano y los funcionarios policiales se vieron en la “obligación” de seguir los pasos de ley y, lamentablemente, el “sospechoso” perdió la vida.

Las torturas psicológicas constan en el aislamiento solitario, pocas ropas exponiéndolos a bajas temperaturas, sin acceso a algo que comunique a la víctima con la realidad: falta de reloj, radio, televisión, cualquier artículo para leer, alteración de los horarios de comida, sometimiento a una autoridad para poder acudir a un baño, etc. Todo ello altera el reloj biológico y además, la soledad a la que es sometida la persona y los elementos de tortura de su entorno, provocan desestabilidad emocional, quedando en control total de sus torturadores.

Las torturas físicas comienzan por la asfixia mecánica, pasando por ahogamiento en inodoros,

inyección de drogas, líquidos en genitales u oídos, suspensión por las manos esposadas a la

espalda y sostenidas a algo que los suspende del piso, y recibir fuertes golpizas con palos. En otros

casos, aplicación de electricidad en varias partes del cuerpo, y la última, el electroshock.

Una de las víctimas de este centro de torturas de ubicación no determinada, es la sufrida por el

Teniente Coronel de la Guardia Nacional José Humberto Quintero Aguilar, detenido ilegalmente el

12 de Enero del 2005 y recluído en la División de Inteligencia Militar (DIM) en Caracas, por haber

supuestamente detenido al Canciller de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia

(F.A.R.C.), Rodrigo Granda Escobar y entregarlo a Colombia donde tenía orden de captura, además

de las órdenes internacionales por INTERPOL.

El Comandante de la Guardia Nacional, José Humberto Quintero Aguilar, era jefe del Grupo de Anti

Extorsión y Secuestro (GAES) el cual operaba en la zona fronteriza del estado Táchira, conocida

como “la zona caliente” por su alta actividad, y su misión consistía en defender y proteger la

frontera venezolana con Colombia, repeler del territorio venezolano a los grupos terroristas como

las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC y el ELN cuando pasaban la frontera para

protegerse de los ataques y persecución del Ejercito Colombiano.

La hoja de vida del Comandante Quintero es intachable, un militar que, en un gobierno

democrático hubiese sido condecorado con los máximos honores y hubiera sido un héroe

nacional. Pero, ante la evidente simpatía del Presidente Hugo Chávez con las Fuerzas Armadas

Revolucionarias de Colombia, FARC, y luego de un fuerte reclamo público de este grupo al

mandatario venezolano, Quintero fue torturado, encarcelado ilegalmente y sentenciado por haber

detenido al ciudadano Rodrigo Granda, el Canciller de las FARC.

En un manuscrito que me hizo llegar el Comandante Quintero fechado el 16 de Febrero de 2005 y

escrito desde su calabozo en el Centro Nacional de Procesados Militares (Cenapromil) ubicado en

los Teques, Estado Miranda, relata:

Siendo aproximadamente las 5 pm del día 14 de enero, fui llamado por un funcionario de la DIM de servicio en el área de calabozo y trasladado hasta el pasillo principal del Departamento de Investigaciones del referido organismo policial y militar; allí el Mayor del Ejército José Baldomero Peña Carrillo cumpliendo presuntamente instrucciones del General de Brigada del Ejército Hugo Carvajal Barrios, Director de la Dirección de

Inteligencia Militar, del Coronel del Ejército Ovidio Querales, Sub Director del Organismo, y del Teniente Coronel de la Guardia Nacional Sergio Rivero Marcano, jefe del Departamento de Investigaciones, le indicó al funcionario de la DIM que me trasladara

hasta el sótano del estacionamiento de la DIM (

montado a un vehiculo Nissan Terrano color azul sin placas (

que mirara el piso para que no le mirara la cara, me colocó unas esposas y una prenda de vestir en la cara para quitarme la visión. El vehículo se desplazó de 30 a 40 minutos e ingresó al establecimiento de un inmueble, la prenda de vestir se cayó y pude ver la pared exterior de un edificio residencial. Me colocaron en la cara una franela atada, tapando mis ojos y tirro del grueso alrededor de la franela, me bajaron de la camioneta. Ingresé al

inmueble con ayuda de los funcionarios y escuché una voz que me decía que debía corroborar algunas informaciones relacionadas con el caso Granda, y que les importaba poco el articulo 49 de la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela en cuanto a negarse a declarar y que los de allí presentes me sacarían la versión de los hechos a su

manera (

hombros, colocándome una bolsa plástica en la cabeza que impedía mi respiración y debido a ellos me levantaba del asiento en mi esfuerzo por lograr respirar, obteniendo con

ello un poco de oxígeno

resistencia, comenzaron a golpearme a la altura del estómago y en la espalda, supongo

con intenciones de sacarme el poco oxigeno obtenido, llegando casi a perder el conocimiento. Cada vez que esto ocurría los funcionarios dejaban de golpearme al ver que

no respondía y me quitaban la bolsa plástica de la cabeza (

piso boca abajo montándose sobre mi espalda y pies, y colocando nuevamente la bolsa plástica en mi cabeza

)

llevado al estacionamiento, fui

)

un funcionario me ordenó

)

me sujetaron, encontrándome sentado en una silla por los pies y en los

debido

a mis permanentes acciones ante la asfixia y a mi

)

optaron por colocarme en el

Aunque el Comandante Quintero acudió a todas las instancias para realizar esta denuncia y la

explicó ante el Juez de su causa y en presencia del Fiscal que garantiza el respeto a los derechos

humanos, este acto de tortura permanece en la más completa impunidad.

El Jefe de la DIM para ese momento, Hugo Carvajal, es mencionado por el Departamento del

Tesoro de los Estados Unidos en el 2008, al serle congeladas sus cuentas bancarias y bienes, de

acuerdo al comunicado emitido, por:

Su ayuda a las FARC incluye el asegurarse que cargamentos de droga no pudieran ser capturados por los organismos anti-drogas venezolanos y haber suplido de armas a las FARC, permitiendo que las FARC pudieran mantenerse fuertes dentro del Departamento del Arauca colombiano. El Arauca, que está situado en la frontera colombo venezolano, es conocido como una zona de cultivos y productora de coca. Carvajal también dio identificación oficial del gobierno venezolanos a miembros de las FARC que le permite a dichas personas viajar por Venezuela con facilidad.

Hugo Carvajal, con estos señalamientos del Departamento del Tesoro por sus fuertes nexos con las

FARC, fue responsable de la custodia del Comandante Quintero Aguilar, quien además de la

tortura física sufrida, fue víctima de una ininterrumpida tortura psicológica.

A medida que avanza la revolución liderada por Hugo Chávez, existe más censura en los medios de

comunicación, además de la confiscación de estos medios, por lo que las informaciones sobre las

graves violaciones a los derechos humanos son poco conocidas. Por lo que se acude a los medios alternativos para ser divulgadas.

Exilio

El mal presagio de un futuro en Venezuela bajo una revolución antidemocrática, la cual produce

incertidumbre en los venezolanos, las persecuciones políticas, el pase a la clandestinidad en países que les permitan vivir en libertad y democracia, sumado a vivir con la inflación más alta del continente y la inseguridad más grave sobre países como Colombia y México, ha llevado a muchos venezolanos a tomar el camino del exilio, primero en una forma silenciosa. La palabra “exilio

venezolano” se pronunciaba en forma tímida, hasta que a mediados de la primera década del gobierno de Hugo Chávez, se replantea en voz alta, ganando visibilidad. Las peticiones de asilo de los venezolanos en USA, que al inicio del gobierno de Hugo Chávez habían tenido un índice de apenas 46 solicitudes anuales, ya repuntan 1742 solicitudes anuales

46 solicitudes anuales, ya repuntan 1742 solicitudes anuales Estadísticas de solicitudes de asilo político de los

Estadísticas de solicitudes de asilo político de los venezolanos de acuerdo al U.S.Department of Justice, Executive Office for Immigration Review, Office of Planning and Analysis, Immigration Courts.

Detrás de estas estadísticas, existe otra ola de inmigrantes venezolanos que se han beneficiado de visas de trabajo, la segunda nacionalidad adquirida por sus padres o cónyugues o, como en los Estados Unidos, al ganarse la lotería de visas.

Previo a la llegada de Chávez a la presidencia de Venezuela, el índice de asilos en los Estados Unidos mostraba un índice bajo porque el venezolano no tiene la cultura de emigrar y dejar su país. Esto lo confirma el bajo número de solicitudes de asilo en USA una vez Chávez asume la presidencia: las peticiones se reducen a menos de la mitad durante el año de su victoria electoral y al año que asume la presidencia. Sin embargo, durante el desempeño de su mandato y al dar un giro de la democracia hacia la dictadura castrocomunista, estas cifras repuntan a niveles alarmantes. Comienza entonces a aparecer el exilio venezolano. En la primera década del gobierno de Chávez se calcula un éxodo que alcanza el millón de venezolanos, concentrados mayoritariamente en algunos países de Europa, Estados Unidos, Australia, Canadá, Colombia, Panamá, Costa Rica y Perú.

Resulta bastante difícil cuantificar los venezolanos que han optado por salir al exilio en vista de la naturaleza que el mismo exilio genera: muchos han pasado a la clandestinidad, otros optan por salir como turistas y al llegar a su destino, hacen un cambio de estatus que les permite permanecer legalmente en su país de destino, otros permanecen ilegales hasta que una ley de inmigración les reconozca su condición de perseguido político del gobierno venezolano.

Mientras muchos caían presos y eran sometidos a juicios políticos donde no había ninguna garantía legal, otros venezolanos tuvieron que asilarse en las embajadas para salvar sus vidas, optando por el asilo diplomático, con el dolor de tener que abandonar el país que se encontraba sumido en una profunda crisis política y una preocupación profunda por el rápido deterioro en los derechos humanos.

Asilos concedidos en las Embajadas acreditadas en Caracas como el caso del líder Sindical Carlos Ortega en Costa Rica, Otto Gebauer en la Embajada de Uruguay, tienen una excepción: el vergonzoso caso de los Comisarios de la Policía Metropolitana Henry Vivas y Lázaro Forero en la Embajada de El Salvador en Caracas, el 3 de diciembre de 2004, gobierno para entonces bajo la presidencia de Saca, quien les negó el asilo. El enviado por el Presidente salvadoreño, el diplomático Hugo Carrillo, los expulsó de la sede diplomática, entregándolos a las autoridades venezolanas y, de inmediato, los encarcelaron.

De acuerdo al Presidente Elías Antonio Saca: "Al Gobierno de El Salvador le correspondía obtener del gobierno del presidente Chávez todas las garantías para su debido proceso". Sin embargo, era

harto conocido que para ese momento y en el caso 11A, los Comisarios Henry Vivas y Lázaro

Forero serían encarcelados sin ningún tipo de garantías para el debido proceso, simplemente

porque no existían. Fueron acusados de ser los responsables de las muertes de esos sucesos y

condenados a 30 años. El Salvador, quien se comprometió a vigilar que se cumplieran las garantías

para un proceso justo, se desentendió de Vivas y Forero hasta el día de hoy.

Lo que sí hizo El gobierno del Presidente Saca, fue negociar un contrato petrolero a precios

preferenciales mientras “conversaban sobre los peticionarios del asilo” con el gobierno

venezolano y una vez entregados al gobierno venezolano, el acuerdo petrolero fue firmado.

El exilio venezolano tiene un punto de partida: huir de la revolución bolivariana, salvaguardar la

vida, el futuro de los hijos, respirar libertad. Muchos de ellos hacen la misma referencia: “Tienes

que estar en Venezuela para que entiendas: estamos en manos de los cubanos, de los iraníes,

Chávez les entregó la soberanía. Ya no es nuestro país; no aguantamos el clima de odio y violencia

por parte de los chavistas”.

María Luisa Vicentini es una venezolana que cautiva al escuchar su historia como parte de la

sociedad civil venezolana, que participó en diferentes actividades realizadas dentro del marco

democrático con el fin de buscar una salida del presidente Hugo Chávez, siempre apegada a la

Constitución.

En sus palabras, María Luisa, apodada “Malú”, nos comenta:

Mi primer recuerdo de Chávez fue cuando en la madrugada del 4 de Febrero de 1992, me

despertaron las bombas que explotaron cerca de mi casa en su intento frustrado de golpe

de

Estado contra el gobierno democrático de ese momento. Sentí terror, era como estar

en

medio de una película de guerra. Desde ese momento supe quién era Hugo Chávez, un

militar golpista, acomplejado, cuyo ídolo era el dictador Fidel Castro. Por eso, en 1998, aún estando embarazada, trabajé a favor de uno de los candidatos democráticos en oposición a Chávez en las elecciones presidenciales, en las que, como sabemos, Chávez salió triunfador.

Desde el 2001, me uní al grupo de madres en una primera protesta que titulamos ‘Con mis hijos

no te metas’ y de ahí en adelante, me involucré en la serie de protestas masivas que siguieron a

esta primera, participando y ayudando en la organización.

Luego se formó una coalición de organizaciones conocida como la Coordinadora Democrática, dentro de la cual fui miembro del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos, y como tal, visité presos políticos y a sus familias. Hice apariciones en televisión, animando a la gente que se uniera a las protestas públicas en contra del gobierno que ya mostraba sus rasgos comunistas. Esto llevó a la marcha de un millón de personas el 11 de Abril de 2002, donde los militares de Chávez y sus seguidores nos emboscaron y dispararon mientras caminábamos pacíficamente con nuestra bandera de siete estrellas en alto. Como consecuencia de los asesinatos del 11 de Abril me uní a dos organizaciones de Derechos Humanos, y posteriormente al grupo de civiles que apoyó a los generales de la Plaza Altamira, donde colaboré como coordinadora de eventos. Estos militares pasaron a ser perseguidos políticos del gobierno. Algunos optaron por el exilio, otros pasaron a la clandestinidad, y es cuando ayudé a esconder a varios de ellos, como el Capitán del Ejército Otto Gebauer, quien necesitaba un lugar dónde resguardarse mientras buscaba asilo en una embajada.

La situación se fue poniendo más y más peligrosa cuando empecé a cubrir eventos políticos y escribir artículos sobre éstos para un periódico venezolano. Organicé, participé y cubrí para el periódico protestas contra el gobierno por las víctimas de la violencia, provocada por el gobierno totalitario. Mis teléfonos fueron intervenidos, había carros blancos con vidrios negros y sin placas merodeando mi casa, y me seguían cuando yo salía en mi carro. Recibí amenazas por email, vivía angustiada las 24 horas del día, con temor por mi seguridad y la de mi familia. La última amenaza fue por teléfono directamente contra mi hijo. Fue de tal magnitud que me hizo entender el peligro real que corríamos y eso fue el detonante que me hizo tomar la difícil decisión de salir del país”.

Hoy Malú vive con su hijo en el Sur de Florida, obtuvo el asilo político, y posteriormente la residencia. Ella afirma que volvió a sentir tranquilidad y seguridad, y está muy agradecida al gobierno de los Estados Unidos. Sin embargo, el exilio no deja de ser duro, al vivir experiencias como no poder acompañar a su papá en sus últimos días, no poder ir a su entierro, y siempre recordando a una Venezuela que ya no existe.

Mientras ocurre el éxodo de los venezolanos al exterior, se repite la historia de los exilios: familias separadas, se interrumpe la educación y la formación de profesionales, los formados en el exterior dudan en regresar a Venezuela e incorporarse a un mercado laboral deprimido. Todo ello deja como consecuencia un retroceso en la economía, la falta de talentos va arruinando al país, se paralizan las industrias y con esto, se profundiza aun más la crisis económica y social.

La fuga de cerebros de venezolanos al exterior es notable por la escasez de personal altamente calificado, como por ejemplo, el éxodo de la juventud profesional, los trabajadores petroleros y los médicos venezolanos, entre otras profesiones.

Los médicos venezolanos están muy bien preparados científica, académica y clínicamente. Destacan por su ética, inteligencia, dedicación y manera de ser. La calidad de los postgrados en Venezuela era excelente y muchos médicos estudiaban su especialización en el exterior, la mayoría en los Estados Unidos. Una vez este médico venezolano terminaba su especialización en el exterior, recibía ofertas de trabajo, sin embargo, eran rechazadas por su deseo de regresar a Venezuela y aplicar sus conocimientos adquiridos en el país. De allí que la medicina venezolana siempre estuvo a la vanguardia.

Con la llegada de Hugo Chávez, la situación para el gremio de los médicos cambia: todos los cargos son controlados, administrados y evaluados por un jefe cubano quien hace de administrador, que no es profesional ni es idóneo para el cargo. El jefe cubano constantemente amenaza al médico venezolano, contra su integridad física, y amenazas que van desde despedirlo de su cargo hasta no pagarle su salario. Se han registrado casos donde los médicos han tenido que salir de inmediato del país por ser víctimas de ataques bajo un plan de amedrentamiento, porque han hecho comentarios en contra del gobierno o contra el cubano que dirige el departamento donde trabaja. El médico venezolano además trabaja con muchas limitaciones: no tiene material para atender a sus pacientes, y este material está bajo el control de su superior cubano.

La fuga de cerebros en el campo médico en Venezuela ha afectado cargos de residencias o de emergencias que no se ocupan, porque los médicos jóvenes prefieren irse al exterior para no vivir la presión política y la falta de protección a su profesión. El éxodo de los médicos venezolanos sólo en Estados Unidos se calcula en unos 3000 y en Florida se encuentran más de 500.

Otra fuga de cerebros significativa ocurre en la industria petrolera venezolana, la cual se caracterizó por desarrollar una política de recursos humanos de profesionalización de los trabajadores. Un profesional de la industria se formaba en forma integral, además de su rama profesional, en administración y gerencia de negocios, lo que daba como resultado que PDVSA fuese una industria que llegó a ocupar una posición de 2do lugar a nivel mundial de las empresas petroleras estatales, después de Arabia Saudita.

Rodolfo Moreno, abogado venezolano y asesor legal de la Vicepresidencia de Refinación,

Suministro y Comercio de PDVSA y hoy asilado en los EEUU, nos explica en entrevista realizada en

marzo de 2011:

Se despidió en forma masiva al personal más calificado, lo cual produjo una importantísima fuga de talentos en ese período. Esta fuga era una pérdida tanto de excelentes trabajadores de primera línea, como de la inversión efectuada en su preparación profesional. Estos despidos representaron una pérdida de inversión en adiestramiento de aproximadamente 20 millones de horas hombre con un costo superior a los $2 mil millones. El promedio de edad de los despedidos era de 41 con 15 años de servicio, lo que se traduce a una pérdida de 240.500 años de experiencia aproximadamente. En líneas generales, la relación que existe entre adiestramiento, preparación y años de experiencia, esculpió o dio lugar a un trabajador de primera línea y que en la mayoría de los casos se podía desempeñar en cualquier empresa a nivel internacional, por contar además con el dominio de idiomas extranjeros.

Los ex trabajadores petroleros se encuentran laborando exitosamente para empresas petroleras

para otros países, como por ejemplo en Alberta en Canadá, Colombia, México, Estados Unidos,

Panamá, en el Medio Oriente, entre los Emiratos Árabes y otros países.

Conclusión

Actualmente se puede evidenciar la falta de separación e independencia de poderes públicos. No

se garantiza a todas las personas el pleno ejercicio de sus derechos frente al poder absoluto de un

gobierno que deja al ciudadano en estado de indefensión, al intimidar, y penalizar a quienes

reclaman sus derechos. Se producen violaciones a la integridad personal como consecuencia del

uso excesivo de las fuerzas del Estado.

Las libertades civiles, el respeto y goce de los derechos humanos básicos consagrados

universalmente se acabaron. El Gobierno se levanta como el dueño del país, Hugo Chávez es el

todo, acabando en esta forma con la tradición democrática de Venezuela. La Venezuela

democrática murió, para dar paso a una revolución comunista, que viola los derechos humanos

sistemáticamente. La soberanía de Venezuela ha sido entregada a gobernantes dictatoriales como

los hermanos Raúl y Fidel Castro y a todo aquel enemigo de los Estados Unidos de América.

He dedicado extensas horas de trabajo a registrar detalladamente las violaciones a los derechos humanos por causas políticas desde el primer preso político, para denunciarlas internacionalmente llegando a foros e instancias internacionales, y ahora, expuestas en este libro, preservamos la información para la historia.

Contando los horrores de las víctimas de la revolución que lidera Hugo Chávez, impediremos la indiferencia, el olvido y el silencio cómplice del miedo. En esta forma, será escuchado aquel grito que ahogó el silencio de un centro de tortura; la soledad del torturado en manos de sus torturadores llegará a su fin; la despedida de padres e hijos en la puerta de una reja política nos dolerá menos; el llanto de una madre por el hijo asesinado en nombre de la revolución no se repetirá jamás. No seremos testigos de los “circos” de la justicia revolucionaria; los venezolanos víctimas de la Lista Tascón no volverán a ser ciudadanos de quinta categoría en su propio país. Esperamos que en el futuro los venezolanos no tengan que usar una franela roja con un saludo al Comandante, y que se reconozca a aquellos que salieron al exilio y siguieron adelante, luchando.

Venezuela nacerá de nuevo, se abrirán las rejas políticas sin que quede un solo preso político ocupando esos fríos calabozos, y ese día, los que torturaron, persiguieron, encarcelaron, asesinaron y sentenciaron en nombre de una revolución, enfrentaran la justicia.

Situación para julio de 2012

En el 2011, tres presos políticos venezolanos del caso conocido como 11A obtuvieron una medida humanitaria por razones de salud sin que esto signifique una libertad plena.

El artículo 503 del Código Orgánico Procesal Penal de Venezuela establece: Medida Humanitaria:

Procede la libertad condicional en caso de que el penado padezca una enfermedad grave o en fase terminal, previo diagnóstico de un especialista, debidamente certificado por el médico forense. Si el penado recupera la salud, u obtiene una mejoría que lo permita, continuará el cumplimiento de la condena”.

Las duras condiciones de reclusión a las que han estado sometidos por años, y las negativas del Estado a permitirles visitar un especialista por los serios problemas de salud que presentaban, tuvieron fuerte impacto en la salud de los Comisarios de la Policía Metropolitana Henry Vivas y Lázaro Forero, así como el Sargento de la Policía Metropolitana Julio Rodríguez.

Bajo fuerte presión de la sociedad civil, organizaciones de derechos humanos, familiares y abogados defensores, se logra que se autorice el traslado de los presos políticos a médicos especialistas para recibir atención médica.

Los médicos forenses certificaron que el Sargento de la Policía Metropolitana Julio Rodríguez, quien había estado encarcelado por los últimos 8 años, padecía de un cáncer avanzado por lo que requería ser operado de urgencia. Rodríguez obtiene su libertad condicional el 28 de Octubre de 2011. De la misma forma, el Comisario Lázaro Forero, tras 7 años de prisión política, fue diagnosticado con cáncer, sale en libertad condicional el 21 de Julio de 2011. El Comisario Henry Vivas, por patologías diferentes y después de 7 años de cárcel política, obtiene su libertad plena el 21 de Diciembre de 2011.

Ciudadanos venezolanos que son prisioneros políticos del Gobierno de Hugo Chávez

2003

1.- Agente (PM) Erasmo Bolívar, retenido ilegalmente en abril 21, 2003 (Cárcel Militar de Ramo Verde).

2.- Dtgdo (PM) Luís Molina Cerrada, retenido ilegalmente en abril 21, 2003 (Cárcel Militar de Ramo Verde).

3.- C/1ro (PM) Arube Pérez Salazar, retenido ilegalmente en abril 21, 2003 (Cárcel Militar de Ramo Verde).

4.- Sub.Com. (PM) Marco Hurtado, retenido ilegalmente en abril 21, 2003 (Cárcel Militar de Ramo Verde).

5.- Insp. Jefe (PM) Héctor Rovain, retenido ilegalmente en abril 21, 2003 (Cárcel Militar de Ramo Verde).

2004

6.- Iván Simonovis, retenido ilegalmente en noviembre 22, 2004 (SEBIN, antigua DISIP).

2009

7.-María Lourdes Afiuni Mora, retenida ilegalmente desde diciembre 10, 2009. Otorgada medida de casa por cárcel febrero 2, 2011.

2010

8.- MT3 César Medina Gómez, retenido ilegalmente el 26 de noviembre, 2010 (Policía de Charallave, Miranda).

2011

9.-Carlos Zorrilla, retenido ilegalmente el 25 de abril del 2011 (Penitenciaría de Barinas).

10.- César Camejo Blanco, retenido ilegalmente el 23 de enero, 2011 (SEBIN, antigua DISIP).

2012

11.- Mayor del Ejército (R) Milton Revilla Soto, retenido ilegalmente el 15 de Febrero del 2012 (Cárcel Militar de Ramo Verde).

12.-Ana María Abreu de San Miguel, retenida ilegalmente el 29 de Junio de 2012 (SEBIN, antigua DISIP).

Referencias

-Aznárez, 1999

-Aznárez, J.J. "Chávez y Castro declaran un pacto con el mismo objetivo revolucionario", en El País, Madrid, 20 de noviembre, 1999.

http://elpais.com/diario/1999/11/20/internacional/943052418_850215.html

-CIDH, 2001

-Informe sobre la situación de los Derechos Humanos en Venezuela”.

http://venezuelaawareness.com/web/wp-content/uploads/2011/09/CIDHreport2003.pdf

-VAF, informes

http://venezuelaawareness.com/web/index.php/reportes-ddhh/informes-de-venezuela-

awareness-foundation-en-la-practica-de-de-derechos-humanos/

-Alonso, 2005

-Alonso, Juan Francisco, "Fiscalía Militar acusará por caso Granda el 2 de marzo",

http://www.venezuelaawareness.com/granda/granda2.htm

-El Mundo, 2008

"Hombres de Chávez en la mira",

http://www.elmundo.com/portal/pagina.general.impresion.php?idx=95352

-DT, 2008

Departamento del Tesoro, búsqueda por "Hugo Carvajal" http://www.treasury.gov/Pages/Search.aspx?k=Hugo+Carvajal&s=allsites

Volver al Índice

La inseguridad en Venezuela ¿sensación o realidad?

Sandra Guerrero, julio de 2010

En octubre 2003, el comisario Iván Simonovis, ex jefe de Operaciones de la antigua Policía Técnica Judicial (PTJ) y ex secretario de seguridad ciudadana de la Alcaldía Metropolitana, advertía que la falta de una política para combatir la inseguridad había permitido que en el país hubiese un promedio de de 22 homicidios diarios, mientras que en los 43 días de guerra, en Irak, hubo seis soldados muertos por día."La impunidad y la falta del diseño de una política para combatir los delitos animan a los delincuentes a cometer fechorías”. Para ese año, el hampa había comenzado a hacer estragos en la población. Esa vez, anunció que 2003 culminaría con 11.000 homicidios. "Si esto no es así es porque manipularán las cifras". Pero a eso agregó, se suma la deficiencia numérica de los operadores de justicia, sólo 400 fiscales del Ministerio Público laboraban en el área penal y el número de jueces era insuficiente para procesar la cantidad de expedientes que se instruían.

Al analizar el incremento de algunos delitos, como el homicidio, dijo: "las autoridades atacan los síntomas pero no las causas. Sacan 2.000 hombres a la calle y el delito no baja. Se quejan de la Cuarta República y hacen lo mismo". En esa oportunidad, hizo una crítica al Cuerpo de Investigaciones Científicas y Penales (CICPC) porque excluía de las estadísticas las bajas que ocurrían entre presuntos delincuentes y funcionarios policiales. "Son homicidios y para eso existe la legítima defensa que debe quedar demostrada así como si se trata de una resistencia a la autoridad". Esto no se puede excluir de las estadísticas porque son indicadores de violencia.

Simonovis expresó su preocupación porque entre 1999 y 2003, el homicidio, la resistencia a la autoridad y el porte ilícito de arma de fuego se habían incrementado en 75% y 80%. En la medición que hizo de la violencia ubicó el 33% de criminalidad en el Distrito Metropolitano. Así lo constató cuando se desempeñó como secretario de seguridad ciudadana. Para entonces, el Banco

Interamericano de Desarrollo (BID), indicó que Caracas era la tercera ciudad más violenta de Latinoamérica. Siete años después, esto no ha cambiado.

Los pronósticos que hizo el ex jefe policial, ese año, ahora cobran mayor vigencia porque aseguró que la salida de la Guardia Nacional a la calle y los operativos policiales no lograrían reducir el índice de criminalidad en el área metropolitana. "Eso no es más que pañitos calientes para la inseguridad. Si se quiere ser diferente a los demás gobiernos y resolver la situación, esa no es la salida". En contraposición a esa forma de combatir el hampa, se mostró partidario de elaborar un plan que permitiera el crecimiento de los operadores de justicia (fiscales y jueces) además de sancionar a quienes infringieran la ley.

El estudio que Simonovis hizo dio como resultado que, para ese momento, había un déficit de 18 policías por cada 10.000 habitantes en el territorio nacional. Para solucionar esa situación, planteó que se necesitaban formar 35.000 hombres que sería la cifra ideal de funcionarios.

El proyecto consistía en formar anualmente 5.000 efectivos policiales además de ingresar 200 fiscales y unos 50 jueces. En el segundo año del plan, según el criterio del experto en seguridad, deberían egresar otros 5.000 policías. “A medida que baje la criminalidad hay que hacer los ajustes necesarios de los operadores de justicia”. También consideró que era necesario privatizar las cárceles. No obstante, ninguna autoridad tomó en cuenta este planteamiento que pudo haber contribuido a bajar el índice delictivo.

Tal como lo vislumbró el ex funcionario de la antigua PTJ, ninguno de los operativos diseñados por las autoridades para disminuir la delincuencia, en Caracas, ha dado resultados y eso lo denuncian los ciudadanos a los medios de comunicación. Además, en las encuestas de diferentes empresas, la inseguridad sigue siendo el problema número uno que confrontan los venezolanos. Los conductores del transporte público y los usuarios son víctimas a diario de atracos dentro de los vehículos. El Gobierno diseñó un plan para que efectivos de la Guardia Nacional y de la Policía Metropolitana custodiaran las unidades, sin embargo, los transportistas se quejaron porque sólo en algunas líneas se cumplió la modalidad pero la mayoría expresó que nunca vieron a un uniformado. Luego de unas semanas de vigencia el operativo desapareció y frecuentemente matan a conductores del transporte público, mototaxistas y taxistas.

El 1° de marzo de 2010, se dio inicio al Dispositivo Bicentenario de Seguridad -DIBISE-, el primer plan casi nacional de seguridad ejecutado por el gobierno de Hugo Chávez en 11 años, a cargo de la Guardia Nacional, con 5.000 hombres, en Caracas. Quince días después, en la morgue de Bello Monte (Caracas) se contabilizaban 230 cadáveres ingresados, 200 de estas personas murieron a consecuencia de heridas por arma de fuego. Este operativo se desplegó en los diez estados con mayor índice delictivo. No obstante, entre el viernes 12 y el lunes 15, se registraron 59 muertes violentas, en el área metropolitana. Fue el fin de semana más sangriento de ese año contabilizado en julio, sólo superado por las 66 víctimas que hubo el 1° de enero de 2010. En este mes julio 2010se reportó el ingreso de 460 cadáveres a la medicatura forense de Caracas. El 87% de estas víctimas fueron asesinadas con arma de fuego. En febrero, a esa dependencia llevaron 410 cadáveres.

En mayo de 2010, los familiares de un taxista asesinado, en la UD4 de la parroquia Caricuao, en Caracas, se quejaron porque el homicidio lo cometieron a 500 metros de la carpa del DIBISE. En julio, Wendy López, tía de Osman López, de 18 años de edad, denunció que su sobrino fue ultimado frente a la carpa donde están los efectivos de la Guardia Nacional, en la vía principal de Carapita, en la misma ciudad.

Anterior a este operativo, en la capital del país, hubo otro plan que se denominó Caracas Segura. Consistió en la colocación de carpas en diferentes sectores de la ciudad como Plaza Venezuela, Plaza Capuchinos, Parque Central y Petare. Estos toldos albergaban funcionarios de diferentes cuerpos policiales y la Guardia Nacional. No obstante, al pasar de los días las carpas fueron desapareciendo para dar pasado a espacios más pequeños con menor número de efectivos. La comunidad también se quejó porque consideró que la presencia de la autoridad no hizo mella en la delincuencia que continuó actuando a sus anchas.

Las estadísticas del CICPC, en los tres primeros meses de 2003, indicaban que en el país se habían registrado 2.975 homicidios. De estos, 712 ocurrieron en el Distrito Metropolitano. A Caracas le seguían Carabobo, con 121 víctimas y Zulia con 110.

En el primer semestre de 2010, a la morgue de Bello Monte fueron ingresados 2.597 cadáveres. Según los expertos, de esta cifra el 75% u 80% fueron homicidios. Los estudiosos de la criminalidad indican que en el país se registran 54 homicidios por cada 100.000 habitantes.

La tolerancia del delito

Ya nadie puede negar el incremento de la inseguridad y la violencia. A diario, hombres y mujeres que llegan a la morgue de Bello Monte para reclamar los cadáveres de sus seres queridos expresan su dolor, entre lágrimas, y relatan los pormenores de lo ocurrido. En su mayoría los homicidios ocurren en las zonas populares.

“Nos estamos convirtiendo en un país de viejos porque están matando a los jóvenes”, repiten los parientes de los asesinados cuando responden a las preguntas de los periodistas, en al medicatura forense.

Las historias son diferentes pero lo que casi es un denominador común, entre los dolientes, es la desconfianza en la justicia, prefieren encomendarse a la justicia de Dios de quien esperan que algún día interceda y castigue a los responsables.

El transcurrir de los años demuestra que la inseguridad se acentúa y así lo siente la colectividad como una realidad y no una sensación. Fue así como los 12 meses de 2009, dejaron un saldo de 13.975 homicidios y de éstos 2.563 muertes ocurrieron en Caracas, según las cifras obtenidas extraoficialmente en la policía científica. No obstante, la investigación adelantada por el Observatorio Venezolano de la Violencia, que dirige Roberto Briceño León, indica que las víctimas de ese delito superaron las 16.000.

Las estadísticas de esta organización señalan que, entre 1999 a 2009, en el país se registraron 123.099 homicidios. Por estos delitos fueron capturados 23.046 presuntos implicados y se estima que 100.000 crímenes quedaron impunes.

Todo parece indicar que la inseguridad proseguirá su ritmo ascendente en los meses que faltan para que concluya este año y esto se evidencia cuando la División Contra Homicidios del CICPC inició 5.186 averiguaciones. Algunos expedientes pueden tener más de una víctima.

En todo el entramado para analizar los hechos delictivos hay elementos que llaman la atención de los especialistas en esta materia. Hasta hace dos años la mayoría de las víctimas de la violencia eran hombres, cuyas edades oscilaban, entre los 15 y 25 años de edad, y ésta sigue siendo una constante, pero ahora las mujeres, los niños y adolescentes se han convertido en blanco de grupos

delictivos. Hasta comienzos de julio habían muerto 24 mujeres, unas murieron por heridas de arma de fuego al quedar atrapadas en la línea de fuego, en enfrenamientos de grupos delictivos y otras fueron asesinadas intencionalmente. Las víctimas menores de edad alcanzaban 35.

Para el abogado y profesor universitario Fermín Mármol García, “la tolerancia del delito violento es lo más grave que puede vivir un país” y se preguntó dónde está la autoridad y la depuración de

los organismos policiales.

fortalecimiento de las policías ni del Ministerio Público. Solo el 8% de quienes cometen delitos son

castigados. “La espiral de violencia deber ser detenida”.

Atribuye la impunidad existente, 92%, a que no ha habido un

A pasos agigantados la violencia se ha ido apoderando de todos los sectores de la ciudad donde

anteriormente la gente se refugiaba en busca de seguridad. Sin embargo, los síntomas de la inseguridad ya llegaron a los Centros Comerciales. Este año ,en Caracas, mataron a un hombre en

el baño del Sambil de Chacao y en El Recreo se registró un tiroteo, a la caída de la tarde de un

domingo. Aunque los Centros Comerciales cuentan con personal de seguridad privada, Mármol García estima que deberían de tener funcionarios de la policía de proximidad.

El Metro de Caracas, que desde su inauguración en 1983, fue modelo de sistema de transporte

masivo por la misión que cumplía, logró un cambio en el comportamiento de los usuarios. También contaba con seguridad pero ya entró en picada en materia de servicio, mientras a diario los usuarios se quejan de que son víctimas de la delincuencia, en los andenes, escaleras y últimamente en los trenes donde se han registrado dos robos colectivos. Entre estas víctimas se cuentan funcionarios de organismos policiales que han sido despojados de sus armas de reglamento.

Al cerro el Ávila (Waraira Repano), en Caracas, también trepó la delincuencia. Son muchos quienes utilizan estas caminerías para ejercitarse y algunos han sido objeto de robos. En julio, ultimaron de un disparo en el pecho a un efectivo de la Guardia Nacional, organismo que tiene a su cargo la custodia del llamado pulmón de Caracas, para robarle su arma de reglamento.

En cuanto a la inversión de dinero en seguridad, en 2003, Iván Simonovis, destacaba que el Gobierno estaba otorgando 121 millones de dólares a la Fuerza Armada. “No me opongo a eso, pero tenemos prioridades, como es la seguridad. Con ese dinero podríamos entrenar a 30.000 nuevos policías, tener más fiscales y jueces”.

Siete años después, Carlos Rojas, coordinador de Seguridad Ciudadana del Cabildo Metropolitano, en declaraciones suministradas a Globovisión, en julio de este año, dijo que al Ministerio de la Defensa se le asignaron 159.000 millones de bolívares, mientras que la seguridad cuenta con 870.000 millones.

En manos del hampa

Venezuela comenzó a conocer de los plagios en la década de los 60, cuando se produjeron secuestros de carácter político que pusieron en jaque a los gobiernos de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni. Este delito lo puso en práctica la guerrilla venezolana para presionar a las autoridades y llamar la atención de otros países, a la vez de hacerse propaganda.

El último secuestro de este corte fue el del industrial norteamericano William Frank Nehous, ocurrido, en 1976. Fue liberado el 27 de junio de 1979, Día del Periodista, en el estado Bolívar, a pocos meses de haber asumido la presidencia de la República, Luis Herrera Campins.

En los años 90, el hampa común y la guerrilla colombiana se dedicaron al secuestro prolongado para sacar provecho económico, en los estados fronterizos con Colombia, específicamente Zulia, Apure y Táchira. Los trabajadores del campo, ganaderos y productores agropecuarios son los principales objetivos de este delito.

El secuestro express se inició en 1998. Este tipo de delito consiste en tomar por sorpresa a las víctimas, que generalmente se desplazan en sus vehículos, para “ruletearlos” (recorrer) por la ciudad, obligarlos a retirar dinero de los cajeros automáticos hasta vaciar sus cuentas. Inicialmente, hasta utilizaban las tarjetas de crédito de los retenidos para hacer consumos de ropa y equipos de sonido, en tiendas.

Muchas veces los secuestradores, luego de haber sacado provecho de la víctima, también llaman a sus familiares para solicitar rescate. Este tipo de secuestro no pasa de las 24 horas. De lo contrario se convierte en un secuestro prolongando.

Mientras lograban su objetivo, los delincuentes, por falta de logística y por ser novatos en esas lides, mantenían al secuestrado en un estacionamiento o un maletero de un edificio.

En 2008, un grupo secuestrador puso en apuros a los familiares de cuatro jóvenes universitarios, que regresaban una noche a sus residencias. La camioneta que tripulaban fue interceptada cerca del centro comercial Concresa, municipio Baruta de Caracas, en momentos en que se disponían a dejar a una de las muchachas. Los delincuentes exigieron una alta suma de dinero para liberarlos. En pocas horas, los parientes de las víctimas lograron reunir joyas y dinero para resolver la situación.

Fermín Mármol García, en entrevista concedida a Globovisión en julio pasado, dijo que desde 1999 hasta inicios de ese mes, el secuestro se había incrementado en 487%.

Como consecuencia del crecimiento de este delito, el 9 de junio de 2001, el entonces director de la PTJ, Miguel Dao, creó la División Antiextorsión y Secuestro cuyo primer jefe fue Joel Rengifo. Hasta ese momento, los plagios los investigaba una brigada de la División Contra Robos, que dirigía José Benito Peña, que murió en un accidente de tránsito cuando la comisión policial perseguía a los secuestradores de una mujer plagiada, en una clínica de la urbanización La Trinidad, Baruta.

La nueva dependencia comenzó sus labores con 24 hombres que fueron entrenados para enfrentar este delito. Hoy cuenta con 76 policías y 3 funcionarios administrativos para trabajar los casos que ocurren en Caracas y el interior del país.

En los primeros cinco meses de 2010, en el territorio nacional se habían registrado 249 plagios. De estos, 60 ocurrieron en el Distrito Capital, según cifras extraoficiales. En enero, febrero y marzo, hubo 189 secuestros, mientras que entre abril y mayo la cifra llegó a 57. Es decir, que hubo una disminución del 70% en comparación con el primer trimestre de 2010. Esta baja se atribuye al desmantelamiento de la banda Los Invisibles, dedicada al secuestro express, cuyos principales dirigentes fueron capturados, en Caracas y Carabobo. Sin embargo, otra organización denominada Los Toyota intentó relevar a los detenidos, pero varios de estos murieron en enfrentamientos con el CICPC. Los Maricheros fue otro grupo que quedó fuera de combate. En 2009, en todo el país hubo 742 secuestros y la policía judicial capturó a 202 implicados.

Uno de los estados con mayor número de plagios es Zulia, con 37 casos, en 2009. Seis de las víctimas fueron rescatadas por el CICPC, 22 fueron liberados por la presión policial. Los demás quedaron en libertad, luego de que sus familiares pagaran el rescate. Mientras que en Carabobo,

ha habido 20 plagios hasta mayo, 25 de los cautivos fueron liberados por los operativos implementados por la policía científica, uno pagó rescate y para junio había uno en cautiverio.

Entre los implicados en los plagios ocurridos, en el Distrito Capital, este año, figuran diez funcionarios de la Policía Metropolitana.

Una de las organizaciones que ha solicitado al Gobierno nacional intervenir para disminuir este delito es la Asociación Nacional de Ganaderos, tanto durante la gestión de Genaro Méndez como en la de Cipriano Heredia. Este gremio ha sido seriamente afectado por las bandas que aterrorizan a los trabajadores del campo, ya sea plagiándolos o cobrándoles vacuna.

Las estadísticas del gremio ganadero, en relación a los meses transcurridos de 2010, señalan que

empresarios y

profesionales. El 8% corresponde a mujeres dedicadas a labores del hogar y a otras actividades.

el mayor número de plagiados son estudiantes; le siguen trabajadores del agro;

Pero hay mas, este gremio tiene cifras relacionadas con los plagios cometidos, en 11 años de gestión de este Gobierno, un total de 2.676 secuestros, frente a los 475 registrados durante las administraciones que abarcan desde la presidencia de Rómulo Betancourt hasta el último período de Rafael Caldera.

Táchira es otra entidad agobiada por el secuestro. Hay personas que llevan años sin conocer el paradero de sus seres queridos. Los captores de esta gente hicieron los primeros contactos con los familiares y luego han guardado un angustioso silencio. De nada han valido las manifestaciones realizadas en esa región y Caracas pidiendo una respuesta a la incertidumbre de no saber qué ha pasado.

Como autores de estas fechorías, en la zona fronteriza actúan grupos irregulares provenientes de Colombia así como hampa común. Muchas veces los delincuentes capturan a un venezolano para luego venderlo a la guerrilla como ocurrió con el industrial Antonio Nagen, en 1999.

En la opinión de Mármol García, a diario se registran 5 secuestros y cuatro de estos son express. “En un año puede haber 300 secuestros y solo el 50% denuncia”. Se han dado casos de personas que han sido plagiadas en más de una oportunidad porque, en principio, no denunciaron ante la policía.

Otro aspecto que destacó el abogado fue el relacionado a las organizaciones que se dedican a este delito, el 95% de los agraviados son liberados o rescatados con vida por el CICPC porque los

captores

el cobro del rescate. Solo los grupos denominados “cocos secos”, sujetos altamente violentos y

resentidos, que arremeten contra los cautivos hasta matarlos si observan alguna rebeldía por parte de la víctima. De 45 plagiados, ultiman sólo a uno.

tratan a sus víctimas como una mercancía. Ante todo le preservan la vida para asegurar

Como el narcotráfico, el secuestro se ha convertido en una industria en Venezuela. Bandas delictivas que se dedicaban al robo de bancos y blindados se han especializado en los plagios porque consideran que corren menos riesgos.

Logros y debilidades

Joel Rengifo, jubilado del CICPC y dedicado a la actividad privada, reconoce los logros de la División Antiextorsión y Secuestro, como ha sido bajar el índice de secuestros prolongados y express, luego de un repunte de este delito que se registró, de 1998 a 2006. La dependencia identificó y desmanteló las bandas que se dedicaban a esa actividad.

Pero es el caso que 76 funcionarios no son suficientes para investigar un delito que se ha extendido a los lugares más recónditos del territorio nacional. Para trabajar un plagio se necesitan, por lo menos, de 20 a 30 hombres, para realizar diversas actividades y más aún si tienen que trasladarse a la provincia. Rengifo propone que sean 200 los hombres que trabajen en esa dependencia y que cuenten con los recursos necesarios para desempeñar una labor más efectiva.

Además del recurso humano, que incluiría a profesionales de otras disciplinas, se requieren diferentes tipos de vehículos para que los funcionarios no utilicen los suyos, que además no son los adecuados para el trabajo policial. Para desempeñar su labor, la dependencia necesita equipos de alta tecnología.

Rengifo puntualiza que esta unidad debería contar con una Brigada de Inteligencia y otra de Búsqueda y Seguimiento. Ésta última dependencia se encargaría de seguirle la pista a los plagiarios que sean detenidos para determinar si fueron sentenciados o si obtuvieron una medida cautelar, y también se abocaría a estudiar los modus operandi que emplean las organizaciones

dedicas al secuestro. Hay quejas por parte de personas que han sido víctimas de plagio de que sus captores han logrado la libertad mediante medidas cautelares otorgadas por tribunales.

Entre las sugerencias que hace para mejorar la calidad de esa dependencia, señala que deben darle el rango de Oficina Nacional Antisecuestro y que debería funcionar con recursos propios como la Oficina Nacional Antidrogas ONA-, así como opera el grupo Gaula, en Colombia.

Rengifo está convencido de que un solo organismo debe investigar los secuestros y que éste debe ser el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, pero que cuando se trate de un caso que ocurra en la zona fronteriza o montañosa se pediría apoyo al Ejército, la Fuerza Aérea o la Marina. “El CICPC ha demostrado su efectividad en esa materia”.

El ex jefe policial también aboga para que a los funcionarios se les preste la asistencia jurídica necesaria cuando en los enfrentamientos para rescatar a los cautivos haya bajas por parte de los secuestradores. Citó un caso concreto, ocurrido en Guayana, donde hubo tres fallecidos en un tiroteo, entre estos un efectivo policial. Seis investigadores de Antiextorsión y Secuestro están detenidos.

Por su parte, Mármol García hizo críticas a la Ley Antisecuestro que ordena el congelamiento de bienes de los plagiados para que los familiares no negocien con los captores.

En los primeros 5 meses de este año, el CICPC detectó que por lo menos diez funcionarios de la Policía Metropolitana estaban involucrados en secuestros registrados en Caracas. Al respecto, el abogado dijo que hasta ahora no pasado nada, no ha habido depuración en los organismos de seguridad, a pesar de que el titular de Relaciones Interiores y Justicia, Tareck El Aissami, admitió que en 20 % de los delitos cometidos hay policías involucrados.

Un caso que sirve de ejemplo a lo que está pasando en materia de secuestros es el ocurrido en marzo 2010, cuando el Tribunal 34º de Control dejó en libertad al distinguido de PM, Yorbet Rondón y a su esposa Reina Alejo Rodríguez, presuntos implicados en el secuestro de Jaklin Lisbeth Arcia Medina, funcionaria del Ministerio de Finanzas. La pareja fue sorprendida cuando se disponía a recibir el dinero del rescate. El efectivo habría confesado su participación en el hecho junto con cuatro compañeros más. Además de este caso, el funcionario tiene un registro porque presuntamente estuvo involucrado en el plagio de un adolescente, en marzo de 2004.

Implicaciones policiales

Apenas habían transcurrido los tres primeros meses de 2010 cuando ya el Ministerio Público tenía una lista integrada por 65 efectivos de la Guardia Nacional y de diversos organismos policiales, que fueron imputados en los tribunales por estar presuntamente incursos en los delitos de extorsión, tráfico de droga, secuestro y otros.

De los funcionarios procesados, 19 están adscritos a diferentes dependencias de la Guardia Nacional, 17 a cuerpos policiales regionales, 11 al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, 11 a la Policía Metropolitana, seis a las policías municipales y uno a la Dirección de Inteligencia Militar.

La experiencia de Fermín Mármol García como criminólogo, le indica que los funcionarios policiales han optado por incursionar en el delito en sus diferentes modalidades. Tiene la percepción de que de los secuestros que se registran en el país, en 70% son perpetrados por policías. “Las policías uniformadas están participando en casos de sicariato y extorsión, mientras que en el CICPC es evidente que hay un problema grave con el tráfico de drogas. En la Policía Metropolitana son frecuentes los secuestros y extorsiones”.

Parece ser que marzo de 2010 fue el mes en el cual hubo más hechos delictivos perpetrados por policías. El 10 de ese mes, capturaron, en la carretera Cumaná Carúpano, estado Sucre, a cinco agentes de la policía científica, que transportaban 569 kilos de marihuana. Los sorprendieron cuando se desplazaban en una camioneta Toyota Terios, un auto Hyundai Accent y un Ford Fiesta, donde llevaban el alijo. Junto con estos policías apresaron a tres efectivos de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) y un guardia nacional.

Las estadísticas de Cofavic señalan que, entre enero de 2008 y marzo de 2009, el Ministerio Público inició 10.858 investigaciones a efectivos policiales y por esos casos solo 74 fueron privados de libertad por los tribunales de control.

Un funcionario del CICPC, que por razones obvias omitió su identidad, reveló que se hace muy cuesta arriba la detención de efectivos de la Policía Metropolitana porque estos cuentan con gente que los protege y saben evadir la justicia, sobre todo en los casos de secuestro.

Todos los expertos en materia de seguridad coinciden en señalar que la incursión de policías en el delito obedece a la falta de supervisión y la aplicación del reglamento disciplinario en las instituciones, así como también la ineficacia en la selección de personal además de la ausencia de una política de depuración.

Estudiosos de los temas policiales creen que las instituciones dedicadas a combatir y a reprimir la delincuencia han perdido la mística y que al igual que ocurre en otras instancias del país han sido politizadas. Para sus directivos es más importante mantenerse en los cargos que el prestigio y eficiencia de la organización que dirigen.

Lo que antes era motivo de sanción, como asistir a actos políticos, ahora se ha convertido en una garantía de obtener ascensos y otras prebendas. Policías que piden mantener en el anonimato su identidad, están conscientes del deterioro moral, la pérdida de mística y valores que han sufrido las instituciones a las que pertenecen. Admiten que son convocados y obligados a asistir a marchas oficialistas o para rellenar concentraciones ya sea en la calle o en teatros. También son conminados a infiltrarse en manifestaciones de la oposición y hasta en protestas de periodistas. Señalan que antes de perder su trabajo o ser transferidos de cargo no les queda otra alternativa que cumplir con las instrucciones.

Pero así como hay policías implicados en hechos delictivos estos funcionarios también son víctimas del hampa o de venganzas. Para el inicio del mes de julio de 2010, 38 efectivos de diversos cuerpos de seguridad habían sido asesinados, en el área metropolitana. El mayor número de víctimas pertenecía a la PM. Entre el día 7 y la madrugada del 10 de ese mes, cuatro uniformados de ese organismo fueron ultimados a tiros, en diversos sectores de Caracas.

Por ejemplo, en marzo de 2010, asesinaron a al inspector, José Misael Delgado Lugo, jefe de Investigaciones de la subdelegación del CICPC, en Bejuma, estado Carabobo, en el centro del país. Lo mataron cuando compraba medicamentos en una farmacia y se percató de que estaban robando ese local.

La noche 10 de julio de 2010, fue asesinado el coronel José Alejandro Rodríguez, gerente general del puerto de Maracaibo, estado Zulia, en la panadería La Rosaleda, donde había hecho unas compras. En ese momento, entró al local un grupo delictivo que intentó despojarlo de su

camioneta. Cuando se dio cuenta de lo que ocurría, intentó sacar su pistola y los antisociales le dispararon primero.

Lo que antes era un punto de honor para los cuerpos de seguridad cuando asesinaban a uno de sus integrantes, ahora parece ser una rutina. Son contados los casos en los cuales han detenido a los responsables de estos hechos. Quizás todo esto en su conjunto y la impunidad han dado luz verde para que el hampa haga de las suyas, pues ya no se respeta a la autoridad representada por los organismos policiales. Los homicidios los cometen a cualquier hora del día y delante de quien sea.

Hay que tomar en cuenta que en todo el país hay un déficit de funcionarios policiales. Caracas, la capital del país, no escapa de esta realidad. El alcalde del municipio Sucre, Carlos Ocariz, que constantemente atiende las protestas que hacen los transportistas cuando matan a uno de sus compañeros, admitió, el 15 de julio de 2010, que la policía municipal tiene un déficit de 2.000 efectivos y que, por supuesto, esto afecta la seguridad en su jurisdicción.

Los estándares internacionales indican que deberían tener 4.000 uniformados. No llegan ni a 2.200 incluyendo a funcionarios de Polimiranda, Policía Metropolitana, y Guardia Nacional. Ocariz dijo que tienen que graduar mayor número de policías pero que no es fácil pues faltan recursos.

Tan grave como eso es la situación del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas CICPC-, es decir, el organismo que actúa una vez cometido el delito. Cuando esta institución cumplió 20 años de fundada contaba con 7.000 funcionarios policiales y administrativos. Hoy tiene 8.000. El número de hombres solo se incrementó en 1.000.

Mientras el hampa se ha tecnificado y la población ha crecido a 27.000.000 de habitantes los cuerpos policiales están en desventaja, en número de hombres y en recursos. El director del Cicpc, Wilmer Flores Trosel, anunció, en junio pasado, que formarían 500 funcionarios más en el Instituto Universitario de Policía Científica, -Iupolc.

Restringir la información

Al inicio de 1999 los reporteros de sucesos percibieron los primeros síntomas de restringir la información que hasta el año anterior fluía normalmente. Hubo intentos de cerrar la oficina de

prensa de la entonces PTJ, pero esto se materializó, en febrero de 2003, a raíz de las declaraciones suministradas por el coronel de la Guardia Nacional, Manuel Carpio Manrique, que denunció al hermano de un diputado por presunto tráfico de armas.

La dependencia que fue clausurada durante la gestión del entonces director de la policía científica, Marcos Chávez, tenía casi el mismo tiempo de fundada que la institución policial.

No obstante esa decisión, el trabajo reporteril continuó y sigue realizándose. A partir de 1999, no hubo resumen de casos resueltos como solía ocurrir al final de cada año cuando todas las dependencias de la PTJ suministraban sus boletines con los casos resueltos en 12 meses y aquellos que quedaban pendientes. En diciembre de 2003, se restringió aún más la información. A finales de mes, un representante de ese organismo anunció que ya no se entregaría a los periodistas las novedades diarias que contenían los hechos delictivos registrados, en Caracas y la provincia.

El organismo policial expresó su desacuerdo con las cifras publicadas por los medios de comunicación impresos, desde el fin de semana anterior cuando ocurrieron 105 homicidios, 89 más entre lunes y miércoles y 83 el día de Navidad. Esta estadística constituía la sumatoria de los hechos sangrientos registrados en todo el país, contenidos en las minutas entregadas por la institución.

En esa oportunidad, el funcionario que hizo el anuncio de que no se entregarían mas las novedades, argumentó que los periodistas habían englobado los muertos por riñas, por ajustes de cuenta, resistencia al robo y a la autoridad. Al referirse a las cifras de los días previos y posteriores a la Navidad, manifestó, que el 24 y 25 de diciembre “hubo un pequeño aumento en los homicidios debido a que la agente estaba alegre por el consumo de alcohol, pero la mayoría fueron ajustes de cuenta”. Trató de minimizar las estadísticas, desvinculando los ajustes de cuenta de los homicidios. Para ese momento, se sabía que entre enero y octubre de ese año, se habían registrado 9.312 homicidios en todo el país y de estos 2.041 ocurrieron al Distrito Capital (Caracas).

Las declaraciones del jefe policial provocaron una reacción de parte del abogado Javier Gorriño, ex funcionario de la PTJ, quien dijo que un homicidio ocurre cuando un ser humano le quita la vida a otro en cualquier circunstancia y que el móvil se determina posteriormente. Esa apreciación fue compartida por Iván Simonovis que también rechazó la restricción de información a los medios y

dijo: “si no me gusta una noticia la controlo y la manejo para evitar que esto me cause daño al llegar a la ciudadanía. Un país democrático en vez de cercenar la información debe tener transparencia”.

Después, las escuetas novedades llegaban por internet con errores de todo tipo. Entre estos, no coincidía el número de homicidios con los hechos recogidos en la morgue de Caracas por los reporteros de sucesos. Finalmente, desde el Ministerio de Información y Comunicaciones decidieron suspender ese tipo de información.

Nadie sabe a dónde fue a parar el informe relacionado con la investigación que adelantaron la Universidad Central de Venezuela, el Conicit y la morgue de Bello Monte, en Caracas, que dirigió Jack Castro, que dos veces fue director de la medicatura forense. El trabajo consistía en detectar las causas de la violencia para entregar el resultado ante el Ministerio de Relaciones Interiores, que se encargaría de diseñar la política antidelictiva.

Referencias

Archivo de El Nacional.

Volver al Índice

La tragedia eléctrica venezolana

Aída Gutiérrez Herrera, agosto de 2010

Introducción

Agosto 2010. Han pasado cuatro años desde que la crisis eléctrica en Venezuela comenzó a hacer estragos en la población. Todavía varias regiones del país siguen con problemas eléctricos. Por ejemplo, en la primera semana de este mes, en más de 15 estados volvieron a implementar un programa de racionamiento: la electricidad será cortada por varias horas al día, aunque ni pobladores, ni comercio saben a qué hora y por cuánto tiempo estarán sin luz.

Los expertos aseguran que el problema eléctrico en Venezuela tiene que ver con la falta de mantenimiento a las plantas y la ausencia de inversión. Asimismo, la demanda eléctrica ha crecido y la capacidad instalada ha permanecido igual, lo cual ocasiona una grave crisis.

Los resultados operacionales de 2010, se muestran dentro de un sistema eléctrico caracterizado por un fuerte racionamiento forzado a nivel nacional, como consecuencia de no haber realizado por parte del gobierno las inversiones para nueva infraestructura en generación, transmisión y distribución del servicio eléctrico en todo el país.

De acuerdo al ingeniero venezolano, José Aguilar la severidad de la sequía ocurrida en la Represa del Guri en el año 2010, ocupa el lugar número 31 de las ocurridas desde 1950. Es decir, han habido 30 sequías peores que la ocurrida en el 2010. Por lo que la crisis eléctrica por la cual atraviesa el país nada tuvo que ver con la sequía y los aportes de agua al Guri.

El 8 de Julio de 2010, el gobierno anuncia la superación de la crisis eléctrica y la disponibilidad total del parque de generación térmica. Sin embargo, posterior a esa fecha, han ocurrido una serie de eventos que han puesto en evidencia la fragilidad y poca confiabilidad del SEN (Sistema Eléctrico Nacional).

La superación de la crisis anunciada por el gobierno es mediática, ya que la realidad es que los racionamientos continúan y ahora, la suspensión del suministro eléctrico es al azar. Antes, al menos, la población sabía la hora y por cuanto tiempo no tendría electricidad.

Por otra parte, el gobierno venezolano ha atendido prioritariamente las necesidades eléctricas de países del ALBA, antes que atender las necesidades de la población venezolana, que son mayores.

La crisis eléctrica está presente, cada día se desnuda más y se profundiza. Para salir de ella se requiere de una gestión más dinámica y técnica, que iniciándose hoy, pueda en tres años regresar

la confiabilidad al SEN.

A continuación se expondrá el problema eléctrico, a través de documentos, estudios,

investigaciones y declaraciones de expertos venezolanos, ingenieros eléctricos, quienes concedieron entrevistas a la periodista que suscribe estas líneas, quien desde el 2006 se ha dedicado a investigar sobre esta grave y delicada coyuntura que atraviesa Venezuela.

Cifras venezolanas 2010

Venezuela tiene una población de aproximadamente 28 millones 500 habitantes. De ellos, unos 13 millones integran su fuerza laboral. Se estima que en todo el sistema educativo están inscritos más de 7 millones de venezolanos. Según el último Censo Electoral, los venezolanos legalmente autorizados a votar, mayores de 18 años, llegan a los 19 millones de personas.

Las cifras oficiales señalan que sólo 20% de las familias habitan en viviendas consolidadas y 80% de las familias, no disponen de los servicios básicos en sus viviendas. Se estima que en el país existen cerca de 1 millón de empresas y compañías generadoras de bienes y servicios.

Los datos oficiales indican que hay unos 24 mil planteles y unidades educativas, instituciones de educación y unos 100 centros de atención de salud con servicios completos, aparte de los programas asistenciales. En todo el territorio nacional circulan unos 5 millones 200 vehículos que consumen aproximadamente 400 mil litros de gasolina diariamente. Igualmente, en el país hay más de 75 diferentes aeropuertos, en los cuales aterrizan o despegan diariamente más de 700 aviones, nacionales e internacionales.

El sistema bancario venezolano tiene más de 3.600 sucursales y cerca de 25 millones de cuentas de depósitos en todo el territorio nacional. Diariamente más de 9 millones de cuentas de personas tiene acceso al Internet y en el mercado nacional existen más de 29 millones 500 mil celulares funcionando.

En el país se imprimen más de 110 periódicos cada día, con un tiraje que sobrepasa los 2 millones de ejemplares. Más de 600 emisoras de radio y 100 de televisión transmiten sus señales en todo el país.

El sistema eléctrico nacional cubre desde finales de los años 80 más del 97% de toda la población, es decir, prácticamente a todos los venezolanos y todo el territorio nacional.

Se exponen estas cifras generales y públicas como marco para entender la realidad del sistema eléctrico venezolano y lo que significa que el mismo funcione adecuadamente o por el contrario, sea mal manejado o se destruya.

Cuando se habla de una crisis educativa, de salud, bancaria, de transporte (aunque de las anteriores las tenemos todas en Venezuela) estamos hablando de crisis sectoriales, parciales, de crisis que afectan en un momento dado y de manera directa sólo a una parte de la población.

Por el contrario, cuando se afronta o se habla de una “crisis de energía eléctrica” debemos entender esto como algo que afecta a la totalidad de la población. La electricidad está relacionada con el bienestar general de la población y con la producción de bienes a partir de bienes. Dicho de otra forma: la industria eléctrica es la nutriente de todas las otras industrias y actividades económicas de la Nación.

La tragedia que une a los venezolanos

Los ingenieros especialistas que siguen al sector, determinan que más de 50 mil millones de dólares fueron ingresados al Sector Eléctrico venezolano en estos 11 años, pero en proyectos de generación y transmisión apenas se ejecutó un 30%. Lo asegura el documento llamado Crisis eléctrica: una tragedia que une a los venezolanos, el cual fue elaborado en abril de 2010, con el aporte de expertos venezolanos en el desarrollo del sector eléctrico nacional, ellos son los ingenieros: Miguel Lara, Gustavo González, Jorge Pirela, Iñaki Rousse y Víctor Poleo Uzcátegui.

En términos muy generales el sistema eléctrico venezolano está compuesto por cuatro niveles:

generación, trasmisión, distribución y comercialización.

De acuerdo al documento, para finales de 2009, la generación está compuesta por un parque hidráulico con una capacidad instalada de 14 mil 630 megavatios, aproximadamente. Todo, para un total aproximado de unos 23 mil 670 megavatios. Un estimado de 62% hidráulico y un 38% térmico.

Venezuela cierra el año 2009 con un consumo de energía de 123.000 giga vatios/hora y una demanda máxima histórica de 17.300 megavatios. Los planificadores estiman un incremento de dicho consumo con un promedio inter anual de un 4.25% en los últimos 10 años”.

“Es decir, que a manera de ejemplo, durante la actual administración, que lleva ya 11 años manejando las políticas públicas del estado venezolano, ha debido planificar, instalar y administrar un incremento de generación superior al 55% de la identificada en 1998. Como vemos ello no ocurrió…”, señala el documento.

Precisa que la industria eléctrica duplica sus inversiones cada 15 años, en función del crecimiento demográfico y de la actividad industrial. Planes a mediano y largo plazo existieron en 2000, pero los proyectos no se ejecutaron gracias a la malversación, despilfarro y corrupción. De allí la crisis eléctrica actual ya predicha desde 2000, de no hacer las inversiones en centrales termo eléctricas.

Los recursos

El documento asegura que sí hubo recursos suficientes para:

- Haber instalado fuentes alternativas de generación térmica.

- Haber concluido satisfactoriamente los proyectos del Bajo Caroní.

- Haber hecho la expansión y el adecuado mantenimiento de las redes de trasmisión y distribución.

Indica que el dinero para el sector eléctrico provino de:

- Las asignaciones fiscales anuales aprobadas por la Asamblea Nacional durante 1999-2009 ($7 mil

millones).

- Créditos adicionales en igual período ($700 millones).

- La factura eléctrica 1999-2009 ($27 mil millones).

Adicionalmente, se conoce un considerable conjunto de otros proyectos y asignaciones ad hoc en

el orden de al menos $15 mil millones y cuya cuantificación está ahora en progreso, entre ellos

los siguientes:

- Créditos de la CAF y del BID ($4.700 millones).

- PDVSA: compra de empresa eléctrica de Valencia, Nueva Esparta, San Felipe, Caracas y

recientemente, TURBOVEN ($1.300 millones de dólares).

- Negocios eléctricos con terceros países ($3.000 millones).

- Fonden ($900 millones).

- Fondo Chino-Venezolano ($2 mil millones).

- Préstamo de la banca internacional: Nordic Investment Bank y Northern Trust, Company ($83

millones).

- Emergencia eléctrica ($4mil millones).

Revela el documento que en junio 2005, la Asamblea Nacional concluyó una investigación sobre

Cadafe (Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico, empresa de energía estatal

venezolana encargada de la generación, producción y distribución del servicio eléctrico, filial de la

Corporación Eléctrica Nacional, Corpoelec). Se emitó un informe al que se intentó no darle mayor

divulgación, y que concluye lo siguiente:

Solicita la intervención con estricto carácter de urgencia de la Contraloría General de la República, a los fines de establecer las responsabilidades administrativas que pudieran derivarse de las causas que originan la delicada situación financiera de la empresa CADAFE y filiales, detectada por esta Sub Comisión Especial… La Junta Directiva y la Gerencia de la

empresa CADAFE, es responsable de las cuantiosas pérdidas económicas y financieras en este informe final y así se decide.

Las obras esperan

En el 2009 indica la investigación- ingresó 14% menos agua que el promedio esperado y, a la vez,

los administradores de la Represa del Guri “turbinaron”más del 25% del promedio anual debido a

que no existía el parque termo eléctrico que estaba planificado y que debió estar en

funcionamiento para generar la oferta correspondiente.

Esto explica sin sesgo político alguno, lo que está actualmente ocurriendo o lo que estamos

viviendo como consecuencia.

De acuerdo con los expertos, el gobierno nacional durante estos 11 años debió realizar obras que

incrementaran la generación eléctrica a un promedio inter anual de 1.200 megavatios.

En este sentido, destaca que Corpoelec (Corporación Eléctrica Nacional, creada en 2007, que

agrupa a todas las empresas estatales del sector) ha construido sólo 155 kilómetros de líneas de

trasmisión, cuando debió haber culminado 642 kilómetros, según sus propios informes.

Denuncia que Cadafe pierde cerca del 75% de su electricidad por robos en baja tensión, mala

facturación y mala cobranza.

Detalla en cifras: del año 1998 al 2009 la demanda nacional se incrementó cerca del 60%. Eso

representa unos 6.500 megavatios nuevos. Pues sólo se pusieron en servicio 4.000 megavatios que

no están operativos en su totalidad.

Se preguntan los expertos: “¿Qué debió hacerse en términos sencillos? como promedio, una

Planta Centro nueva cada dos años. Esta es la necesidad real del país expresada de manera

gráfica”, enfatizan.

Por otra parte, destaca el documento que según un informe del Centro de Investigaciones

Económicas (CIECA), del 2 de diciembre del 2009, son millonarios los proyectos a favor de otros

países en el sector eléctrico: Cuba 1.274 millones de dólares. Nicaragua 391 millones de dólares.

Bolivia 185 millones de dólares. Haití 56 millones de dólares.

La desmilitarización

Alerta el estudio que si este año se opera la presa de Guri por debajo de la cota 239 se estaría decretando de manera definitiva una verdadera crisis para el año 2011.

Precisan los expertos, que es irresponsable señalar fechas de colapso del sistema hidroeléctrico de Guayana, al menos hasta este momento. Pero sí se puede afirmar que a partir de mayo la situación del sistema hidroeléctrico de Bajo Caroní estará muy comprometida.

Recomiendan poner al frente del sistema eléctrico a personas competentes, capaces, conocedoras de manejarlo en situaciones de crisis y llevarlo a situación de plena normalidad; también desmilitarizarlo.

Igualmente aconsejan que el presidente Hugo Chávez aplique en toda su extensión, la Ley del Sistema Eléctrico aprobada en 1999, promovida por él mismo.

Enfatizan que se debe convocar de nuevo a la ingeniería venezolana para que asuma responsabilidades en el sector (hoy está en manos de Brasil, España, Cuba, Argentina, Irán y Uruguay). Venezuela tiene personal mejor, o por lo menos igual de preparado.

Los responsables de la crisis eléctrica

El documento “Crisis Eléctrica: Una tragedia que une a los venezolanos”, dice que no cabe duda de que ni las familias, ni los empresarios, ni los trabajadores, ni los comerciantes que consumen y pagan su servicio eléctrico son culpables de lo que ocurre en el país.

Señala la investigación realizada por los ingenieros, que acusar al consumidor de culpable debido a sus hábitos o someterlo a injustas restricciones es desviar intencionalmente la responsabilidad de quienes debieron tomar las decisiones políticas y técnicas correspondientes.

Según el documento los responsables son: “Jorge Giordani (casi 11 años en el gabinete); Ali Rodríguez Araque; Rafael Ramírez (Presidente de PDVSA desde 2003 hasta el presente, 7 años en el gabinete); Diosdado Cabello; Francisco Rangel Gómez (Presidente CVG); José Vicente Rangel; Tobías Nobrega; Álvaro Silva Calderón; Nervis Villalobos (Presidente de CADAFE)”.

“Todos ellos –continua el texto- obviamente, bajo la jefatura del Presidente Hugo Chávez, quien explícitamente manifiesta de manera reiterada, que en este gobierno todo se hace sólo bajo su autorización como Jefe de Gobierno”.

Colapsos regionales 2006

A principio del 2006 muchas regiones venezolanas tenían que sufrir largas horas sin electricidad.

Los estados andinos pasaban 6 y 7 horas diarias sin luz. Las empresas de electricidad no avisaban a

la hora de un corte radical de electricidad por lo que muchos hogares se dañaba los

electrodomésticos: neveras, lavadoras, televisores, etc…Había llegado entonces el colapso eléctrico. En esa época, quien suscribe estas líneas, comenzó un trabajo de investigación sobre el sector eléctrico. A continuación una entrevista a un connotado experto en la materia.

El ingeniero Alberto Méndez Arocha afirma que el problema del servicio eléctrico en Venezuela

está en la inversión y en la distribución. Precisa que “están colapsadas las líneas y los transformadores de baja tensión”. Asimismo, explica que “hay colapsos regionales cada vez más

importantes y para que haya un colapso nacional se tendría que presentar un problema en las grandes máquinas con interrupciones en los focos principales”.

El especialista consultado, fue vicepresidente de CADAFE, hizo un doctorado en la Sorbona de

París en Derecho y Economía de la Energía y actualmente es miembro de la Academia Nacional de

la Ingeniería.

Advierte que la falta de inversión, empieza a dañar la calidad del servicio “ya no serán apagones de 30 horas al año sino de 120 horas”. Menciona las regiones con mayores problemas: Los Andes, Monagas, Falcón y Puerto Ordaz.

Para ilustrar la problemática de la energía eléctrica menciona como ejemplo lo siguiente: “un pueblo tiene 10 mil casas que representan 5 MW, posee redes y transformadores con una capacidad para alimentar solo 50 casas, pero como sobrepasa el número de viviendas se sobrecargan y se queman. Por tanto, hay que ampliar la capacidad de los transformadores y el tamaño de las líneas. Si esto no lo hacen, que requiere inversión, empiezan los apagones. Esa es la situación actual, hay necesidad de ampliar las redes porque la capacidad se ha copado”.

Reitera que es un problema de recursos normales de presupuestos de inversión. Denuncia que “CADAFE está quebrada, no tiene tarifas suficientes para cubrir los costos directos. No hay ingresos porque las tarifas están congeladas desde hace varios años. Este costo es muy alto y tienen el doble de la gente trabajando… No hay dinero ni para pagar el personal”.

Los apagones

“En Venezuela se va la luz 100 horas al año y a veces menos, dependiendo del lugar. El servicio eléctrico no es solamente lo que se paga si no cuántas veces se te va la luz”, apunta.

El experto asegura que el consumidor pierde mucho más por el apagón que por lo que gasta en la tarifa. “Es un concepto errado decir vamos a poner tarifas bajas, las congelamos; eso tiene una aplicación directa sobre la calidad del servicio”.

Subraya que lo más costoso para el país es la ausencia del servicio eléctrico, “porque los apagones cuestan muchísimo más que la factura de electricidad que se deja de cobrar. Los consumidores pierden por ejemplo: los alimentos en las neveras; el que está trabajando en una computadora y se le daña; las industrias que tienen que recomenzar de nuevo todo el ciclo y poseen tuberías que contienen dentro fluidos que se pueden congelar o solidificar”.

Considera un problema grave el robo de la electricidad. Dice que en algunas regiones el robo es de hasta un 50% de las ventas. Se pregunta “¿cómo se puede mantener una empresa si le roban la mitad de las ventas? Y eso no es el cuadro completo, también está la gente que no paga. Estos son puntos que afectan la capacidad financiera y los apagones”, asegura el experto.

Colapso eléctrico 2008

En abril de 2008 la situación es oscura en la gran mayoría de los estados venezolanos. Los apagones sin aviso son constantes en todo el territorio nacional. Caracas la capital, es la que ha sido menos afectada.

En esa fecha, quien suscribe, entrevista a un experto ingeniero venezolano quien ha estado ligado al sector eléctrico desde 1953. En esa oportunidad advirtió: “Puede presentarse, eventualmente,

un colapso en el sector eléctrico debido a que hay duplicación de esfuerzos, inversiones que no rinden beneficios, eslabones críticos sin resolver y dispersión de la gestión”.

El ingeniero Cesar Quintini, es profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) , ex- presidente y directivo de la Academia Nacional de la Ingeniería.

Prosigue y aclara que “la situación no es critica a nivel nacional pero, si tiene una serie de áreas locales, puntuales en donde sí están fallando los tres componentes básicos: generación, transmisión y distribución, este último es el que más falla”. Al respecto menciona los estados con problemas de suministro: Monagas, Sucre, Falcón, Nueva Esparta y la Región Andina.

“El problema está en que hay una dispersión en la toma de decisiones, porque hay diferentes centros de interés, en los cuales el Estado ha delegado esa función. Hay comités que son mas de negociación que de decisión”, apunta.

Asimismo destaca otro factor que afecta la calidad del servicio, que es la falta de inversión en obras que están pendientes y la desacertada política energética que se aplica.

Recurso humano marginado

Según el profesor, hay mucha gente competente en el sector eléctrico, “pero hay más gente competente afuera que ha sido marginada, a quienes no les permiten la participación por el simple hecho de una firma” (se refiere a la Lista Tascón, realizada con los nombres de todas las personas que firmaron para apoyar el referéndum revocatorio contra Hugo Chávez en 2004, a raíz de esta lista miles de venezolanos fueron votados de sus empleos en la administración pública).

Refiere la segunda versión de la Ley Orgánica del Servicio Eléctrico (2001), la cual -según Quintini- no se ha cumplido, porque los organismos que son responsables de la conducción del sector no han sido designados. “Parece que no encuentran ningún venezolano que cumpla con los requisitos. El sector eléctrico ha formado no solamente una infraestructura muy completa en los últimos 50 años sino también, un recurso humano muy calificado que sin embargo, tiene de primero su misión profesional y después lo demás…quizás por eso es que no se han encontrado los candidatos”. A su juicio la falta de personal capacitado afecta al sector.

El verdadero costo de la electricidad

El ingeniero resalta que el occidente del país está desatendido porque tiene una sola conexión. A diferencia de Maracaibo, que tiene una serie de líneas importantes, esto es por el interés de cruzar el lago con una línea doble de 400 mil Wats, para llevarla a Colombia que paga en dólares. “En los años 90 se hizo esa planificación y ahora, se quiere importar energía desde ese país”, añade.

Recomienda que “Venezuela debe aprovechar mejor los recursos hidráulicos, no solamente del Caroní y el Caura sino particularmente de Los Andes”. Asegura que hay formas de aprovechar económicamente, con soluciones menos costosas que quemar gasoil, el cual se puede exportar a 60 dólares el barril y no utilizarlo aquí, a menos de 5 dólares.

Asimismo, el experto aconseja centralizar la gestión a nivel de generación y transmisión. Destaca que es necesario establecer una Política Energética Integral. También recomienda la creación de la Empresa Nacional de Transmisión, para que establezca un balance adecuado en la capacidad de suministro en todo el país. De igual forma subraya la necesidad de crear un Centro Tecnológico para la Industria Eléctrica, ya que la investigación es fundamental para hacer más efectivo el uso de los recursos energéticos de que dispone la Nación.

A su juicio “hace falta alguien cuyo objetivo central sea hacer que la electricidad llegue a donde la necesitan los clientes y no a donde le conviene a la empresa generadora”.

Los Andes a la luz de las velas

Los Andes es quizás la región del país, que más sufre las penurias de un mal servicio eléctrico. Según el ingeniero Quintini los andinos tienen mucha paciencia y ya están acostumbrados a las velitas y a no guardar en la nevera, alimentos que puedan dañarse. Indica que este problema se genera en 1998.

La Vueltosa está en el Sureste de los Andes entre los limites de Barinas, Mérida y Táchira, es una planta cuyas instalaciones están listas desde 1999 y todavía no se le ha construido la Casa de Máquinas, lo que hubiera permitido abrir operaciones a fines de 2002 y por tanto resolver el grave problema andino.

“Por no contar con la Vueltosa, la energía equivalente generada con combustible diesel exportable, le cuesta a la República cerca de 100 millones de dólares al año. La demora ocasionada por este gobierno, multiplicará ese costo durante 3 años, es decir 300 millones de dólares casi el doble de lo que va a costar la Casa de Máquinas contratada (US$100MM)”, explica Quintini.

Recuerda que “hace 20 años se inició y construyó la Presa La Honda sobre el Río Uribante y se construyó la Planta San Agatón de 300MW que alimenta el Sistema Andino desde hace más de diez años. Se iniciaron y concluyeron las Presas de Borde Seco, sobre el Río Camburito y la Vueltosa sobre el Río Caparo. Estas dos presas constituyen el sistema de la Vueltosa, las cuales en 1998 ya estaban construidas. Cuando se inició el actual gobierno ya se había realizado un concurso internacional para construir la Casa de Máquinas y tocaba otorgar la buena pro”.

Indica que “la nueva administración de CADAFE, ejercida por Gonzalo Van Der Dys, primero de los cuatro presidentes designados por el presidente Hugo Chávez para dicha empresa, paralizó el proceso por no considerar aceptable para el nuevo gobierno, la modalidad de Concesión BOOT (Construir+Operar&Transferir). Para iniciar un proceso de negociación de gobierno a gobierno, que se intentó primero con la China y luego de 4 años de titubeos se cuadró en acuerdo con Francia y Brasil, sin licitación y se firmó el 11 de mayo de 2004”.

Para Quintini “de haberse contratado la construcción de la Casa de Máquinas en el 99 y no 4 años después, el agua que ahora se desperdicia en los aliviaderos de la represa, pudiera estar produciendo desde 2003, millón y medio de megavatios/hora por año. Es decir el equivalente a 150 millones de $ de combustible diesel, que por negligencia de esta administración se está dejando de exportar”, enfatiza el experto.

El apagón de abril 2008

Como mencionamos anteriormente, 2008 es un año oscuro para los venezolanos, debido a que los cortes de luz son más frecuentes y las averías de las plantas y trasmisores -por falta de

mantenimiento- empiezan a sentirse. En abril, un apagón de electricidad producido por una falla

en el troncal nacional dejó sin fuerza eléctrica a 13 Estados del país.

El apagón se produjo a las 3:58 pm del martes 29 de abril y trajo como consecuencia la pérdida de alumbrado en las siguientes entidades: Carabobo, Zulia, Miranda, Distrito Capital, Vargas, Nueva Esparta, Sucre, Aragua, Yaracuy, Lara, Mérida, Portuguesa y Apure.

El general Hipólito Izquierdo, presidente de la Corporación Eléctrica Nacional, calificó el apagón como de gran magnitud y señaló que la falla se produjo en el sistema Troncal.

Dijo que afectó entre 40 y 50% del territorio nacional y reconoció que: "Es factible que cosas así sucedan. Estamos tomando todas las acciones para que estas fallas no se repitan. Ayer tuvimos un incidente pequeño pero fue ocasionado por unos generadores que están en mantenimiento, pero ya hoy tenemos un día laboral en el que la demanda es mayor".

Los primeros reportes que manejaba Izquierdo señalaron que el problema pudo haberse suscitado por incendios forestales o altas temperaturas, que generaron una reacción en cadena de los subsistemas de electricidad.

Para el ingeniero Alberto Méndez Arocha, esta falla eléctrica “es una señal de alarma de la situación en qué se encuentra el parquet eléctrico nacional de generación, transmisión y distribución”.

Considera que esta caída nacional de la electricidad, refleja una situación muy grave en los márgenes de reserva de operación de transmisión y muy frágil puesto que se cae con contingencias relativamente menores, explica Méndez.

-Yo diría expresa- que hay una crisis institucional dentro del sector porque con estas nacionalizaciones, se requiere tomar una serie de medidas de racionalización que por lo menos no se conocen públicamente.

A su juicio “da la impresión de que hay un retraso en la reorganización del sector, porque hay muchas cosas… no solamente en la generación y la transmisión, que son las grandes inversiones, sino en la parte pequeña de transmisión, en las pequeñas ciudades del interior”.

Comenta el experto que “el gobierno piensa que estas nuevas empresas que nacionalizaron:

Electricidad de Caracas, Margarita y Valencia van a formar parte de un sistema socialista, así como la CANTV (empresa telefónica nacionalizada). Resulta que las orientaciones de esas empresas

socialistas no se conocen exactamente, no se compaginan bien las teorías marxista con una buena

administración del siglo XXI”.

(AGH) ¿Comenzaremos a ser víctimas de esta situación con mayor frecuencia?

(AMA)

que para corregir algo se necesita como uno o dos años para hacer el proyecto, traer los transformadores, hacer la sub-estación, es decir no hay soluciones inmediatas especialmente en las plantas y en las líneas.

Pienso que sí, acuérdate que el sector eléctrico requiere grandes inversiones y

Explica Méndez que hay un retraso normal para corregir las cosas y las empresas que no tenían dinero, porque las tarifas estaban congeladas, han tenido dificultades financieras que se refleja en la situación actual del sector. Cada vez bajará más la calidad del servicio y por ende las interrupciones van a ser mas graves. Sobre todo CADAFE que venía presentando serios problemas, al contrario de la Electricidad de Caracas la cual era la que tenía uno de los mejores niveles de calidad.

Por su parte, el ingeniero César Quintini, opina que no es la primera vez que ocurre esta falla en Caracas. Asegura que es la misma naturaleza del sistema eléctrico que ocasionalmente puede tener esa falla, es decir al estar interconectado todo el Sistema, una falla que ocurra en una sola parte de éste afecta la totalidad del mismo.

(AGH) No recuerdo un apagón en Caracas con semejantes consecuencias…

(CQ) Puede ser debido al cambio de las prácticas operativas del Sistema de Caracas, el cual está diseñado para que el consumo de la ciudad lo asuma Tacoa y la planta que está en la Panamericana. Esas plantas fueron diseñadas para satisfacer la demanda de la zona metropolitana, cuando parte de la generación que existe allí se interrumpe por alguna circunstancia operacional, el Sistema Interconectado a través de la Estación Oscar Machado Zuloaga que está en los Valles del Tuy alimenta hacia la zona de Caracas, solamente en esa circunstancia es que ocurre el cambio de operación.

(AGH)

¿La falla pueda ser ocasionada por un incendio?

(CQ)

Podría ser, aunque en época de sequía se deben tomar medidas para aliviar los

alrededores y cortar toda la vegetación. Ciertamente, cuando hay un incendio de gran

magnitud las llamas cambia las características aéreas alrededor de la línea.

Los regalos de Hugo Chávez

El gobierno del presidente Hugo Chávez comprometió, en el año 2007, cientos de millones de

dólares en asistencia, financiamiento y fondos energéticos a los países de América Latina y el

Caribe. A continuación algunos de los regalos relacionados con electricidad que el primer