UN SOLITARIO CUALQUIERA -Jesús Robles Moreno

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Índice de poemas. Te amo, pero no te amo……………………… ……………………..3 Primavera……………………………………………… …………………4 Solitario…………………………………………………..…………….…..5 Mayo…………………………………………………………………………..6 Tiempo y vida………………………………………………………….…..6 Mitos……………………………………………………………………….…..7 Amor sin límites…………………………………………………………...8 Locura…………………………………………………………………………9 Mientras estés tan lejos………………………………………………….10 Miradas de piedra………………………………………………………...11 Tormenta de verano…………………………………………………..….12 Amor fugaz…………………………………………………………………...14 Tren…………………………………………………………………................14 Sombra de la muerte……………………………………………………..15 Acabada la batalla……………………………………………………….16 Agradecimientos y dedicatorias……………………………………..18

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Te amo, pero no te amo. Yo te amo, Pero yo no te amo. Amarte es dar un paso al frente, Que puede llevarme lejos, A la gloria o a un pelotón de muerte. A perderme, demasiado miedo tengo. Pero no temo a la muerte, sino a mi existencia, Y no sufro por mí, sino por vos. Por eso no te amo. Podría amarte, Entonces mi alma estallaría en mil palabras Mil verbos de primavera, olor y carne, Que algún día se tornaría en invierno, pestilencia y muerte. A perderte, tengo demasiado miedo. No temo a mi vida, pero a la oscuridad. Y no sufro por vos, sino por mí. Por eso no te amo. Si te amase, Ten por seguro que te haría feliz, Pero nada es eterno. La vida es un péndulo, que oscila… Y oscila, entre la muerte y el deseo. Que lo que hoy es Sol, Mañana será Luna. Por eso no te amo. Si te amase… ¡Ay, si te amase! Tal vez tu me amaras y, Nuestro amor sería eterno. Pero algún día, mi corazón Será reclamado por Ángeles negros, Y tu cama quedará sola. Que lo que hoy es íntima Luna, Mañana será sangriento desgarrado Sol. Por eso no te amo. Y a lo mejor somos el uno para el otro, Y a lo mejor eres quien busco, Y yo soy quien buscas. Y a lo mejor ya es hora de arriesgar, Hora de volar sin alas, Pero lejos, lejos, muy lejos.
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Tan lejos donde tu libertad me lleve Aunque por siempre me encadene. Porque ya es la hora de escuchar al alma. Por eso…Por eso… Te amo.

Primavera. ¿Recuerdas mi pequeña flor? Esa triste primavera, Que en su día, no dolió, Pero hoy haces que duela. Duele con dulce dolor, De pájaros que no vuelan. Los has encerrado amor, En jaulas de primavera ¿Por qué no les dejas volar? Sobre esas amapolas, Que, antes sueños en la mar, Que mi corazón asolan. En esta época fugaz, Mis sentimientos te lloran. Si me dejas de amar, Si dejas mi alma sola.

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Solitario. Debe ser que el número de habitantes de la Tierra es impar, Porque, si no, no podría entenderlo, Si todos tienen a alguien, pero yo sigo sólo. Y es que, entiéndanme, no sé si fallo yo, O falla mi romanticismo, O tal vez somos un número par, Pero yo soy un cero a la izquierda, Porque nadie se preocupa por mí. Qué se le va hacer, si mientras otros Juegan con doble baraja, Yo, juego al solitario. Y que si fuese un juego de cartas, Sería el Uno, Ese uno que a alguien se le olvida mencionar, Justo antes de llenarse de otras personas. No sé si debería frustrarme, de verdad, Dicen que en soledad se aprende, Pero, quizá sea más sabio de lo que debo, Puede que me venga bien, olvidar. Está bien, lo admito, Estoy condenado a pasear, Entre paseantes que pasean de la mano, Estoy condenado a ver cómo se van esos trenes, Llenos de enamorados. Esos trenes que desde mi estación veo partir, Y a los que despido con una sonrisa de vaquero, (esa que tapa tan bien las lágrimas). Trenes a los que nunca me subo, Y cuando trato de subirme, Me echan a medio camino. No sé qué pasa la verdad, Necesitaría que alguien sepa que existo, Que estoy aquí, Y aquí quiero que me valores. Y si soy tu última carta, Tu “Uno”, Mencióname y juega conmigo, Hasta que de mí te libres.

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Mayo. Golpeó contra la ciudad, Sus lanzas el mes de Mayo, Y sobre un manto verde, De flores sangró el campo. La sangre que se altera, Sangre que se va alterando, Los amores que florecen, Y los besos ya estallaron El calor todo lo nubla, Ahogando nuestros cantos, Y ríen flores, jardines, Porque han muerto los rayos. El Sol acaba de salir, En trinos estallan pájaros, De cumbres, baja la nieve Que canta en nuestros cántaros. ¿Cuál será ese secreto? ¿Qué tendrá el mes de Mayo? Que unió enamorados Y a mí dejó llorando. Mes de sangre y locura, Sangriento mes de Mayo. Derrama un poco de amor, Sobre este ser solitario… Tiempo y vida. Deprimido, Porque con el tiempo, Me desangro. Porque pierdo algo que, De ser perdido, Lo habré perdido todo. Y sin embargo todos lo perdemos. Porque todos estamos perdidos. Deprimido, Porque con la vida, Me desgarro, Porque vivo algo que, De ser vivido, Lo habré vivido todo.
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Y sin embargo todos lo vivimos. Porque todos estamos muertos Mitos. ¿Por qué te empeñas en jugar a la mitología? ¿Por qué juegas a ser Dafne? ¿Por qué me dejas ser Apolo? Cuando te abrazo, no siento espíritu, Siento un cuerpo inerte, como las ramas del laurel Del laurel del desamor. Y donde quise hallar amor, Sólo laurel hallé. ¿Por quieres ser Afrodita? ¿Por qué me dejas como a Hefesto? Como a un dios sucio, cojo y engañado, Feliz por tenerte, Pero sin saber que, En verdad. No te tiene. ¿De qué me vale ser Orfeo? ¿Si por más que hago llorar a mi lira, Por más que mil kilómetros ando, Por más bestias a las que por ti me enfrento… Luego desapareces entre las tinieblas cuando te miro? Y vuelves a ser Ártemis Y yo Acteón Y cuando mi inocencia te mira, Suplicando clemencia. Me conviertes en un tembloroso cervatillo Que será devorado por tus oscuros sentimientos Como mortales mastines de caza. Como Zeus, en mil formas me transformo, Pero ninguna te seduce, porque nada sucede Y cuando de verdad comienzo a amarte, Te conviertes en una fiera osa, O tal vez, me haces borrarte de mí con el rayo. ¿De qué me vale ser padre de todos los dioses Si tú no eres mía? Si lo deseas, como Ifigenia Desapareceré de tu lado. Pero una cosa te prometo: Cuando por mí pasen los años,
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Cuando sólo sea corazón cubierto de carne y harapos, Cuando sólo sea reconocido por mi perro, Y tú te hayas cansado de deshacer tu vestido de bodas. Esperando al pretendiente adecuado. Volveré como Ulises, Siendo el marinero al que creías muerto. Al fin, a pesar de los mitos, Seré tuyo.

Amor sin límites. ¿Qué más da la edad Si a la hora de amar, El amor no entiende de tiempo, Porque es eterno? Si la edad son dos números Que cuentan lo que nos queda Para seguir queriéndonos. ¿Qué más da el país o el lugar, Si los latidos de los corazones Resuenan en el Universo? Si las fronteras son líneas, Trazadas en papel, Que arderá en el fuego de los sentimientos. ¿Qué importa la distancia, Si el sentimiento será verdadero, Mientras la fidelidad no se evapore, Como agua en el desierto? Si la distancia es sólo un número, Algo que tiende a separarnos. ¿Pero qué va a separar, Si nuestros corazones están unidos? ¿Y qué importa lo que dirán, Cuando las habladurías traten de humillarnos Cuando las palabras susurradas quieran abrir Heridas cerradas del pasado? Si somos tú y yo. Nadie más. Que hablen lo que quieran, Si las palabras se convierten en viento, Viento que corona tu pelo.
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¿Qué importa todo? ¿Qué importa nada? Si hay amor. Y con el amor. Nos basta.

Locura. He vuelto a ver, A esa mujer desnuda, Que colgada de una soga Sigue dando vueltas en la lámpara. Y he sentido miedo, Al ver mis huellas de sangre desgastada, Como un reguero indeleble, De un pasado que aún me martiriza. No sé a dónde voy, El metro pasó hace tiempo, El autobús ardió entre los caballos, Y cualquier refugio se vuelve sombrío Ante la oscura razón. Y tengo miedo, Estoy lleno de nada, De elefantes que corren en mi interior, Y mariposas muertas, Que no volarán jamás en mi estómago de nuevo.

Fui golpeado por quien me quería, Y arrastrado al oscuro lago de mi sangre. Por mi propia locura. Ahora tengo miedo de todos, Aunque todos parecen temerme. No sé que está pasando, Ni que pasará, Sólo sé que llueven niños, Niños muertos, Que al tocar el suelo se convierten en sangre. Infancias que se destruyen al descubrir que existe Un mundo gris más allá de sus colores. Las criaturas duermen en mi mente, Y sé que estoy loco,
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Que corro para huir de mí mismo, Dejando todo lleno de sangre. Cascos de caballo me persiguen, Y me persigue esa sensación de no ver el final, De correr hasta poder correr libre y llorar, O reír por no saber lo que me ocurre. Todos nos volvemos locos alguna vez, ¿a quién no le ha pasado? ¿Quién no ha sentido ese tornado girar a su alrededor? Y aun así ha reído. Me tengo que ir, Es tarde, Es de noche, Pero ese maldito pájaro encerrado entre paredes no deja de cantar Y no paro de oír ese pitido en mi cabeza, Que con voz alarmante dice: “Ven, sálvame”.

Mientras estés tan lejos.

Mientras estés tan lejos. Existirá algo dentro de mí, Que, al despertar, cada mañana, O cada vez que respire, Me pregunte por ti. Que me pregunte dónde estás. Si vas a volver, o si aún me recuerdas. Pero... No hallo respuesta Porque… No te hallo a ti. Mientras estés tan lejos, Los días serán tristes y cansados. Estaré, Pendiente del buzón, por si me escribes, Atento al móvil, por si llamas. Escuchando a las calles, por si vuelves. Estaré, Sentado en un banco, En una mano el corazón, En otra la poesía.
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Estaré esperando. Esperando… ¿Qué otra cosa puedo hacer Mientras estás tan lejos?

Miradas de Piedra. Una tarde de Julio, Un atardecer nublado, El mar bramaba su soledad, En la cala salvaje con salvaje corazón de piedra. Las olas arrastraban rocas hacia lo eterno Y en la monotonía, se mecía aquel hombre. Un hombre con canas. Lobo marino solitario, Que, arropado bajo la manta del mar, Soñaba con las piedras del fondo. Las miraba, al nadar sobre ellas. Las sentía, al abrir el corazón. Las cogía, cuando le miraban a los ojos. Tarde tras tarde, Sumergido en la cala. Cogía una piedra. La miraba, y sonriendo la besaba, De la misma manera que se besa a un primer amor. Y luego la colocaba en su red: Le había mirado a los ojos. Podría haber oro bajo el mar, Podría haber diamantes, amatistas… Pero él sólo cogió aquellas Que le dirigieron su mirada pétrea. Luego, salía del mar Y arropado en su áspera toalla, Se marchaba acompañado por sus piedras. (Las piedras que le miraron a los ojos) Y se marchaba, Contagiado del monótono espíritu de la cala. Al compás del mar. Pero solo. Solo. Solo…

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Tormenta de verano. I. Nubes de tormenta. Soy aquel naúfrago solitario, Que jamás abandonó la tierra. No sé dónde estoy, Ni sé ya cómo me llamo. Pero, a pesar del bochorno, A pesar del estío. El horizonte me amenaza en forma de nubes de tormenta El viento me habla del futuro Y cierra de golpe las puertas. La radio vieja se ha roto Y repite: Odissey, Odissey, Odissey… Como monótono presagio de mi triste destino. Sólo estoy yo, Y este viento gris, Y esa radio rota. Odissey, Odissey, Odissey… Nubes de tormenta, Y nadie me abrazará mientras llueva, Y mi casa no aguantará la tormenta. Pero veo como el negro algodón celestial, Ya se acerca. Sólo sé que estoy sólo. Odissey, Odissey, Odissey…

II. Tormenta. La tormenta ha comenzado. La lluvia mojó los colores estivales De negro ilumina mi alma el relámpago. Un trueno silencia el paisaje En un incesante murmullo de gotas kamikaze Me arrodillo y lloro Dejo que la lluvia flagele mi espalda. Mi casa y mi ilusión arden con la tormenta Mi jardín y mi corazón de agua negra ya inundados Y las flores de mis años En una tarde:
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Muertas.

Cae otro rayo. Retumba de nuevo el trueno. Pero nadie Nadie vendrá a protegerme, Porque nadie sabe que existo. Así, desolado en mi soledad, Salgo a la lluvia y Dejo que me haga daño. No puedo luchar contra el cielo: Supongo que lo merezco… Llueve, llueve, llueve… ¡Maldita tormenta! Sigue lloviendo… III. Calma La tormenta ha muerto En un amanecer cubierto de sol. Ha llegado la calma, Pero el aire está aún húmedo. Los rayos de sol vinieron a verme, Cuando estaba dormido y mojado, Besando el suelo. Ahora todo está tranquilo, Pero yo sigo solo. Sin casa, sin flores, sin esperanza. La tormenta se lo ha llevado todo. Todo lo que este aire calmado no me va a devolver Podría estar muerto… Es una calma agonizante, El epílogo de una tormenta, Y el preludio de una nueva y más terrible. He perdido todo. Aunque canten pájaros, Yo escucho graznidos de cuervos. El nuevo día es claro, Pero mi destino es gris e incierto. Ha parado la tormenta. ¿Sonrío? No lo sé.
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Podría estar muerto…

Amor fugaz. Es el amor fugaz el amor más puro, Es el choque de dos corazones, Aislados de cerebro, pero rebosantes de pasión. No hay que pensar. Sino sentir. Y si piensas… Piensa que cada verso es el último, Que no nos queda tiempo, Y que apenas conociéndonos, Tanto nos amamos. Es el amor fugaz amor, Sólo amor. Sin planes, sin mentiras, sin palabras, El dulce golpe que puede herirte tanto. Con besos, con caricias, con mordiscos. La locura ciega que, Sin apenas conocernos Nos hemos contagiado, Y de la que mañana Cuando no nos tengamos Estaremos curados. Qué vamos a hacer Cuando no podemos hacer nada Y sentimos ese amor fugaz. Fugaz, efímero… Pero ¡Tan puro!

Tren. Me dijeron que, (yo no lo recuerdo) Subí a este tren en el 96, Un día 22, de un frío Enero. Y aquí sigo, Sin perder mi asiento, Sin saber dónde o cuándo me bajo. Pero el tren va hacia delante, Hacia un horizonte del que nadie ha vuelto
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(a lo mejor no hay tren de regreso) Y mientras tanto, Peatones con chupete suben, Viajeros con bastón bajan. Vas sentado, Hablas con alguien que, Cualquier día sin avisarte Se va del tren. Un tren que atraviesa días y primaveras, Pero parece detenerse en noches e inviernos. O al pasar por oscuros valles. Y me pregunto: ¿Por qué estoy aquí? ¿A dónde voy? ¿De dónde he venido? Y como respuesta, Traquetea el tren contra la vía Como consuelo, Humo de locomotora, que escapa de la vida. Creo que así funciona este tren (o al menos eso me dijeron)

Sombra de la muerte. Si ves un cuerpo aún caliente, En la fría atmósfera de un tanatorio, Te darás cuenta de que sólo es eso: Un cuerpo. Porque cuando se pierde la vida, Se pierde todo lo que hicimos en ella ¿Qué importa la fuerza con la que brille una estrella? Su fulgor no será para siempre. Sólo quedará un vacío en el espacio, Y nadie la recordará Porque nadie estará allí para recordarla. Nadie sabe cuándo se acaba esto, Al igual que nadie sabía cuando empezaba. Pero acabará, estoy seguro Ya sea hoy o mañana.

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Viendo la tumba de un rey, En la fría atmósfera de una catedral, Te darás cuenta de quién es más poderoso: El pobre que desde arriba le mira, O el esqueleto que yace bajo tierra Con títulos ya olvidados. La sombra de la muerte siempre acecha, Algún día, Acabará golpeándote Y no sabrás realmente qué ha pasado. Sólo sabrás que ha pasado la vida Y la vida se te ha ido. Serás un cuerpo, Olvidado y frío, En la pétrea atmósfera de un cementerio.

Acabada la batalla (Despedida) Acabada la batalla que aún no ha empezado, Me apoyo sobre mi destartalado escudo de versos, Y me detengo. Escucho el silencio mortal, De miles de cadáveres que inundan El vacío campo de batalla. No sobrevivió nadie. Sólo yo. Y a veces me pregunto ¿Por qué no caí junto al resto? ¿Quién era amigo? ¿Quién enemigo? Eso ya ¿Qué importa? La primavera se tornó En pólvora de huesos Que manchó este poemario de dolorosa sangre. El fraternal abrazo, Se tornó En furibunda tormenta de golpes. Se acabó.

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Levanté campos de batalla Allí donde la batalla, consumió al hombre Te lo dice un soldado moribundo, Poniendo fin a este poemario En la soledad de Septiembre Año dos mil doce.

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Agradecimientos y dedicatorias. Este poemario va dedicado como siempre a mis seres queridos: mi familia. Esas tres personas a las que nunca dejo ver lo que escribo hasta que finalmente lo he escrito. Y cuando lo ven, son los primeros en darme su opinión y criticar la obra. Una dedicatoria y agradecimiento especial a Pepe Lorenzo Izquierdo, pues gracias a él surgió el poema “Miradas de piedra”, por las pequeñas tertulias literarias que mantenemos cuando tenemos ocasión de vernos y los libros que me recomienda y regala, que siempre han sido de gran ayuda. Esté donde esté, muchas gracias a Miguel Hernández, poeta oriolano que me ha ayudado con su obra tanto en la poesía como en la vida. Un luchador y escritor como muy pocos han llegado a ser. Y gracias a todos los que habéis leído este poemario, mi primera obra poética y también la más íntima que tengo hasta el momento. Como digo siempre, sin lectores, no habría escritores, así que gracias a todos. Y cualquier comentario, crítica o pregunta que me queráis hacer llegar, lo podéis hacer en :http://jesusroblesescritor.blogspot.com.es/ - Mi blog, donde escribo de vez en cuando entradas, sobre todo artículos de opinión o bien por Twitter, en @Robles_Escritor o el Hashtag #poesíasolitaria.

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