Despenalización de la tenencia de drogas

CONSUMO, REALIDAD E IDEOLOGIA
La recurrente propuesta de despenalizar la tenencia de drogas para uso personal ha vuelto a instalar en la opinión pública. Como siempre, la propuesta se basa en la presunta afectación de la privacidad que provoca la prohibición, y en la no violación de derechos de terceros por parte de quienes se limiten a consumir drogas prohibidas. Este punto de vista --cuya juridicidad deberán discutir los especialistas-- olvida o desconoce algunas cuestiones de fondo: 1- En la Argentina de hoy, la pregunta central respecto de cualquier iniciativa en materia de adicciones es la siguiente: ¿contribuirá a reducir el consumo o lo estimulará? Hay evidencia previa de lo segundo, tal como demostró la experiencia holandesa, la iniciativa es socialmente inaceptable y por lo tanto debe ser rechazada; 2- La noción de daño a terceros o daño social está mal analizada o simplemente brilla por su ausencia en la argumentación de los despenalizadores. ¿No entraña daño a terceros la probada influencia de las drogas en los accidentes de tránsito? Ya se conocen los efectos del alcohol en este campo, pero ¿se puede conducir un automóvil con lucidez y buenos reflejos después de fumar marihuana o aspirar cocaína? Los especialistas dicen que no. ¿Con qué autoridad podría un juez afirmar que sí? 3- La influencia de las drogas prohibidas (entre otras paco, crack, y las ya mencionadas marihuana y cocaína) en los asesinatos que se producen a diario como desenlace de robos a mano armada, ¿no les sugiere nada a los despenalizadores? 4- La reiteración y el agravamiento --drogas prohibidas mediante—de los casos de violencia familiar y violación, ¿no constituye daño a terceros? Si las víctimas de estas conductas aberrantes no son terceros afectados, ¿qué son? Es evidente que la propuesta de despenalizar la tenencia de drogas para uso personal no tiene en cuenta que cualquier ingesta de sustancias prohibidas, aunque sea realizada en la intimidad, entraña un riesgo social enorme, y no sólo potencial, como se ve en la enumeración anterior. A ella hay que sumarle los daños colaterales, entre otros el altísimo costo sanitario que provoca la atención de adictos y el que generan los accidentes, el ausentismo laboral y los crímenes. Si cualquier persona que lea los diarios puede sacar la misma conclusión, ¿es mucho pedir que funcionarios de primera línea estén debidamente informados de los problemas reales que enfrentan los ciudadanos? ¿O se limitarán a medir los riesgos que acechan a la sociedad por la sola estimación de su mayor o menor ajuste a derecho? Desde la Sedronar nos oponemos a la despenalización de la tenencia de drogas para uso personal porque nuestra tarea es reducir el consumo, evitar la aparición de nuevos consumidores y tratar que los adictos vuelvan a consumir vida y no droga. Este trabajo ya es suficientemente difícil sin que las “buenas intenciones” de algunos le agreguen piedras al camino. Con el mismo objetivo de reducir el consumo de drogas --en este caso las mal llamadas “legales”—impulsamos nuevas restricciones a la publicidad de alcoholes y tabaco, así como la prohibición de su venta a menores en todo el país, y la exclusión de consumo en lugares oficiales y públicos (en el caso del tabaco), incremento de los impuestos al alcohol, además de realizar una tarea preventiva permanente, sistemática, socialmente abarcativa, sólo limitada por el volumen de los recursos disponibles.

iniciativas serias para enfrentar problemas serios que son revelados por estudios epidemiológicos igualmente serios.ar . y no por inquietudes metafísicas. En síntesis. que a mayor movilidad social en pos de bajar las adicciones. objeto y fin de las políticas de Estado. por otra parte. José Ramón Granero Secretario de Estado unidadsecretario@sedronar. Dr. indican. a mayores controles y cumplimientos de normas hay menor o nulo consumo. con políticas activas se obtienen resultados positivos para la sociedad argentina. Estudios que.gov.Es decir.

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