LA IMPOSIBLE CVR PARLAMENTARIA

Cuando el ‘Chino’ nos unió
Por: Fernando Vivas Periodista

Martes 11 de Setiembre del 2012 En el 2000 eras fujimorista o no lo eras. No había punto medio y quien lo reclamaba para sí pecaba de comodón, sino de tránsfuga. Al llevar la corrupción republicana a su apogeo histórico, Fujimori nos dividió en dos bandos. Los que creíamos que había que juzgarlo implacablemente y los que pretendían disociarlo de todos los males que achacaban a Montesinos, como si este hubiera sido un virus desconocido y no su cómplice político durante una década entera. El ‘Chino’ nos unió a una mayoría simple de peruanos en un frente nacional que lideraron, por azar, Valentín Paniagua y Alejandro Toledo, y en el que se dieron la mano apristas e izquierdistas con acciopopulistas, pepecistas y hasta con ‘Popy’ Olivera y con Rafael Rey, quien colaboró activamente en las gestiones para frenar la continuidad de Fujimori. La CVR fue resultado de esa irrepetible correlación de fuerzas antifujimoristas. La revisión del pasado mediato del terrorismo y de los excesos de las fuerzas del orden (no sistemáticos ni inscritos en políticas públicas, que ya hemos pasado por ese debate, sino meros crímenes execrables y, por lo tanto, sancionables) se hizo desde la repulsa inmediata a la corrupción develada en el 2000. Fue, pues, un proceso temprano en un país de revisiones tardías y con un actor político ausente, pues era el que, por oposición, había permitido esa inusual concordia que luego también se expresó en el Acuerdo Nacional. La presencia del fujimorismo entre los comisionados, además, se consideró prescindible, pues la CVR revisó, fundamentalmente, hechos ocurridos durante el segundo gobierno de Belaunde y el primero de García. Por eso, la principal oposición que enfrentaron los comisionados con amplia mayoría de la izquierda, vino precisamente de AP y el Apra. El fujimorismo estaba ocupado rearmándose desde sus cenizas. Sí creo que unos años más tarde el proceso hubiera sido más equilibrado y hubiera podido incorporar a esos nuevos fujimoristas que no le deben nada a Montesinos, que han

colaborado con el segundo gobierno de García y hoy son oposición responsable de Humala; aunque lo más probable es que una CVR no se hubiera convocado, por eso comprendo el apuro de los comisionados por lanzar la idea en medio del extraordinario espacio de reflexión y revisión histórica que permitió la transición. Y he aquí que ahora contamos con un informe final no vinculante y perfectible, pero que de ningún modo podría ser corregido o reemplazado por el informe de una comisión parlamentaria, como pretenden algunos congresistas fujimoristas que andan en busca de aliados oficialistas en ese afán. El politizado trabajo parlamentario no podría empatar al gigantesco levantamiento de datos planificado por un grupo interdisciplinario de técnicos y académicos que, a medida que se acercaba la entrega del informe final, pulió sus conclusiones en busca del equilibrio conciliador. Tal vez, en el futuro, otros gobiernos promuevan nuevas revisiones históricas, con mejores herramientas metodológicas, pero por ahora, no caigamos en el apuro negacionista, por llamarle de algún modo. (Nota de transparencia: trabajé mes y medio en la elaboración del capítulo dedicado a los medios de comunicación en el Informe de la CVR. Por cierto, las conclusiones son bastante autocríticas).