La importancia de la nutrición y la salud del pie equino

Por Albert Villasevil Florensa (1/09/2012)
Médico Veterinario por la Universidad Autónoma de Barcelona Acupuntor veterinario por el Chi Institute Natural Horse Care Practitioner por la AANHCP y Field Instructor de Liberated Horsemanship

1.- Introducción:
En la medicina alopática1 surgida de nuestra mentalidad occidental, se tiende a dividir un sistema complejo, ya sea un organismo vivo, una enfermedad, etc. en diferentes partes, las cuales se consideran inconexas las unas de las otras a pesar de que se encuentren dentro de un sistema unitario o total. Este punto de vista, ha dado lugar en el campo de la medicina, tanto la humana como la veterinaria, a las diferentes especializaciones: oftalmología, podología, medicina interna... para citar algunas. Estas especializaciones, han generado profesionales incapaces de trazar una línea continua entre los eventos que se producen dentro y fuera de su especialidad. Este hecho, afecta especialmente a los herradores y podólogos ya que al no disponer de una base veterinaria generalista, trabajan sumamente focalizados en el pie equino, olvidando en la mayoría de las ocasiones el animal al que pertenecen. La salud podal, no es más que un reflejo de la salud general o total del caballo, por eso, cualquier cosa que afecte al caballo va a afectar a sus pies. Resulta entonces obvio, que unos “malos cascos” simplemente nos indican que el caballo tiene problemas de salud a los cuales debemos poner solución si queremos que la salud podal mejore y no hacer lo que resulta común, que es intentar solucionar el problema podal a través de parches como suplementos, herraduras, ortopedias... olvidando el problema general y sus causantes. En una visión más holística 2, podemos decir que a través de los pies del caballo podemos detectar: 1.- Problemas biomecánicos: Cualquier alteración de la marcha (biomecánica) del caballo, debido a un problema musculo-esquelético generado a partir de un problema conformacional, un traumatismo, una mala montura, una mala posición del jinete, la repetición continua de un movimiento, una mala rutina de entrenamiento... va a verse reflejado en un patrón de desgaste podal alterado y en la deformación compensatoria del pie equino (estuche córneo y estructuras internas) correspondiente al patrón “patológico” de la marcha.
En la fotogríafa de la derecha, tomada por Albert Villasevil, se muestra la mano izquierda de una yegua que muestra una deformación podal compensatoria a la estructura conformacional de dicho animal.

2.- Problemas Nutricionales: Los problemas nutricionales ya sean excesos, déficits y/o desequilibrios van a reflejarse en el pie en forma de anillos de estrés 3, deformaciones no compensatorias o falsos acampanamientos, presencia de infecciones tanto en la línea blanca como en la ranilla, presencia de grietas ascendentes de mayor o menor tamaño tanto sépticas como estériles, cascos quebradizos y/o que al romperse lo hacen dejando al descubierto las “hojas” de queratina que componen el estuche córneo y sus túbulos, sensibilidad podal... Estos síntomas podales, suelen ir relacionados con otros síntomas como pérdida de rendimiento deportivo, apatía, pérdida de masa muscular, alteraciones en la capa como: dificultad para cambiar el pelo, pérdida de brillo, adquisición de color cobre cuando les toca el sol...

En la fotografía de la izquierda se puede observar un caballo con un desequilibrio nutricional avanzado que se expresa como la apariencia cobreada del pelo. En la imagen de la derecha, tomada por Albert Villasevil, se muestra las manos de un macho castrado con desequilibrios nutricionales crónicos.

1 Termino usado por la homeopatía para describir la medicina occidental convencional en la que se usan fármacos para combatir síntomas concretos debido a su poder de oposición. 2 Concepto desarrollado por Aristóteles y materializado en sus libros de metafísica, el cual parte de la idea de que todas las propiedades de un sistema dado, (por ejemplo, biológico, químico, social, económico, mental o lingüístico) no pueden ser determinados o explicados por las partes que los componen por sí solas. El sistema como un todo determina cómo se comportan las partes. 3 También conocidos como ceños (por su similitud al aspecto que adquiere la piel de la frente al fruncirla) o anillos de crecimiento (históricamente había quien creía que estos anillos marcaban el crecimiento del estuche córneo como si de un árbol se tratara)

3.- Problemas Metabólicos: Los 2 grandes problemas metabólicos de los equinos en la actualidad, son la resistencia a la insulina y el cushing, y los 2 pueden relacionarse con un problema dietético crónico. Así pues, los síntomas pueden expresarse de la misma manera que en el punto 2.

En la imagen de la derecha, tomada por Albert Villasevil, se puede observar la mano izquierda de una yegua PRE que sufre de Resistencia a la Insulina tras años de obesidad extrema (BCS de 8) y en la que puede apreciarse la consecuente distensión de línea blanca, el falso acampanamiento asociado, los hematomas soleares, la deformación del estuche córneo...

4.- Problemas Regionales y/o locales: A parte de las lesiones musculo-esqueléticas regionales o locales, las cuales estarían incluidas en el punto 1, los pies equinos, demuestran a través de la formación de abscesos y/o de deformaciones podales la presencia de inflamaciones y/o infecciones tanto locales como regionales. Por ejemplo, la presencia de una mastitis puede provocar la aparición unilateral de un absceso. En demasiadas ocasiones se relaciona la mala calidad del estuche córneo así como otros problemas “podales” con un componente genético heredable y se pone como excusa la típica frase de; “ciertas razas tienen los cascos débiles”. Usando este argumento como “cajón de sastre” nos olvidamos u obviamos que el fenotipo4 no es más que la suma de una miríada de factores clasificables todos ellos en 2 categorías, la genética por un lado y el ambiente por el otro. Chris Pollit, ya demostró a través de los estudios realizados con los Brumbies, que un cambio en el ambiente (dentro del cual se encuentra la dieta) era capaz de transformar un animal débil con unos cascos quebradizos en un animal capaz de sobrevivir en uno de los desiertos más duros del mundo entre otras cosas gracias a sus cascos irrompibles.
En la columna de la izquierda podéis observar la mano izquierda de una yegua feral australiana (una Brumbie), procedente de la zona de sabana que fue capturada por Pollit y Hampson y liberada en el desierto para observar el poder del ambiente sobre el estuche córneo. En la columna de la derecha, se puede observar la misma mano tras 4 meses de vida en el desierto.

2.- Las bases para una dieta sana tanto para el caballo como para sus pies:
Como ya se ha comentado con anterioridad, los pies no son más que un reflejo de la salud del caballo y por ello resulta casi imposible conseguir resultados usando productos tópicos (cremas, aceites, alquitranes, endurecedores con base de formaldehido...) o intentando aplicar a ciegas unos suplementos “estándares” y “milagrosos” (según sus vendedores) en situaciones concretas. Para obtener resultados óptimos a largo plazo, debemos simplemente conocer: 1.- ¿Qué es realmente un caballo? Animal cordado, vertebrado, mamífero y herbívoro cuyo género apareció hace unos 4 millones de años y su especie hace unos 1,4 millones de años en un hábitat (por lo que sabemos hasta el momento) principalmente árido (la estepa) caracterizado por la baja pluviometría anual (250mm), la presencia marcada de estaciones, la gran diferencia de temperaturas entre el día y la noche, y la abrasividad de las superficies que cubren el suelo expuesto por la escasa y dispersa vegetación que a parte de dejar a los animales sin cobertura les fuerza a realizar largas distancias para conseguir cubrir sus necesidades nutricionales. El caballo, como especie es un animal social que forma grupos familiares estables (bandas) de un tamaño variable según la disponibilidad de recursos que tiene a su alrededor (en un ambiente árido suele estar alrededor de 7), con una estructura social compleja, principalmente horizontal, basada mayoritariamente en la cooperación y con la capacidad de cambiar según la situación a la que se enfrenta el grupo. Al ser un herbívoro, se encuentra en la base de la pirámide alimenticia lo que le convierte en un animal depredado que tiene como “única” defensa la huída por lo que ha necesitado desarrollar, una gran sensibilidad sensorial, una instantánea velocidad de reacción, una alta velocidad punta y una gran resistencia.
En demasiadas ocasiones la gente tiende a humanizar, urbanizar y distorsionar lo que realmente es un caballo y como una imagen vale más que mil palabras os adjunto una en la que se muestra una banda de la población de caballos más sanos del mundo (según la información que tenemos hasta la fecha proveniente de las diferentes poblaciones de caballos ferales estudiadas), los Mustangs de la Great Basin Americana, en este caso en la estepa de Nevada. Imagen tomada por Philip Adams (para más información visitad: www.nevadawilds.com).

4 El fenotipo se conoce como los rasgos físicos y conductuales de un individuo con una determinada genética, en un determinado ambiente.

2.- ¿Cuál es su anatomía y fisiología digestiva? Los caballos tienen 12 músculos faciales que convierten sus labios en unas estructuras altamente móviles (sobretodo el superior) capaces de separar las plantas con gran precisión para así poder ingerir la premeditadamente escogida. El maxilar y el cuerpo mandibular se han elongado con los milenios, para poder dar cabida a las 36 + 6 piezas que componen su fórmula dentaria, 12 de las cuales se destinan a cortar (incisivos) mientras que 24 de las cuales se destinan a moler (premolares y molares) los vegetales altamente abrasivos que ingieren. Los dientes se han protegido de la abrasión aumentando de tamaño y longitud, así como también a través del aumento de la superfície de dentina (95% hidroxihepatita, el mineral más duro del cuerpo de un mamífero). El motor de este molino son los grandes músculos maseteros aunque también intervienen el temporal, el pterigoideo y el digástrico.

En la imagen de la izquierda en la que se muestra la anatomía facial podemos observar algunos de los músculos anteriormente descritos: Incisivo (1), Orbicular (2), Elevador del labio superior (3), Elevador nasolabial (4), Canino (5), Cigomático (6), Angular (7), Buccinador (8 y 9), Depresor del labio inferior (10), Facial cutáneo (11), Lateral nasal (12), Temporal (19 y 20), Temporal (21). En la imagen de la derecha podemos observar el cráneo del caballo y sus piezas dentarias.

Mientras muele el alimento, el caballo, como todas las especies animales secreta saliva la cual lubrifica el contenido y actúa como tampón gástrico (ayuda a mantener el ph del estómago dentro de unos límites fisiológicos). La particularidad del caballo es que como se pasa unas 18 horas comiendo, puede llegar a producir hasta 10-12 litros de saliva al día la cual al contrario que los rumiantes NO contiene amilasa5 lo que nos sugiere que ha evolucionado para digerir alimentos pobres en almidón 6. El esófago equino con una longitud de 1,25-1,50cm no presenta ninguna adaptación biológica que le haga especial, pero no resulta así con el estómago. El estómago equino tiene una capacidad máxima de unos 12-15 litros aunque funciona de manera óptima cuando el contenido no supera los 7-8 litros. Este pequeño volumen nos indica que ha evolucionado para ingerir pequeñas cantidades y al ser un animal de tal tamaño, debe hacerlo durante muchas horas al día para cumplir sus necesidades de mantenimiento (alrededor de 18h). Además, el estómago equino se caracteriza porque tiene los esfínteres de entrada (cardias) y salida (píloro) muy desarrollados con el fin de evitar el reflujo7 y controlar muy bien el vaciado gástrico, y se divide en 2 zonas, la no glandular donde el ph está cerca de 6 y se producen pequeñas fermentaciones y la glandular, donde el ph está cerca de 2-3 gracias al HCl que se encargará de activar el pepsinógeno en pepsina8. Estas 2 zonas están divididas por una estructura anatómica conocida como margen plicatus.

En esta imagen se puede apreciar la diferencia de tamaño entre el estómago de un rumiante (una vaca) a la izquierda y el de un caballo a la derecha. A pesar de las grandes diferencias anatómicas y fisiológicas que separan estas 2 especies animales todavía hoy en día se extrapola información obtenida del estudio de los rumiantes a la nutrición equina.

El estómago equino ha evolucionado para que siempre haya contenido en su interior. Un dato que nos hace esto evidente es que se producen y secretan ácidos gástricos de manera constante, sumando unos 60 litros al día, 7 días a la semana, 365 días al año. La presencia constante de HCl y la alta velocidad del tránsito del bolo o contenido alimentício (30-45 minutos si sigue llegando nuevo alimento y 2 horas si no), hacen que si no tienen acceso constante al forraje los ácidos y encimas no tengan contenido al que atacar y empiecen a degradar la mucosa gástrica produciendo irritaciones, úlceras, aumentando el riesgo de cólico, generando malestar al animal, irritabilidad... 5 Enzima que se encarga de romper en unidades más pequeñas un carbohidrato en forma de polisacárido, conocido como almidón. 6 El almidón es un polisacárido de reserva del mundo vegetal constituido por la amilosa y la amilopectina. Las fuentes más ricas en almidón son las semillas de las gramíneas (también conocidos como granos: trigo, cebada, maíz...) y algunas legumbres, como por ejemplo la soja. 7 El cardias y/o la pequeña capacidad muscular del estómago del caballo, son los “culpables” de que los caballos no puedan vomitar y que por ende cuando sufren de un cólico por impactación o torsión, el reflujo intestinal pueda ir llenando el estómago hasta producir su ruptura y causar la muerte del animal. Al ser herbívoros no rumiantes, el alimento solamente pasa una vez por la cavidad bucal y su esófago no está preparado para lidiar con los ácidos gástricos quienes al entrar en contacto directo y constante con las paredes de éste las irritaría, ulceraría y perforaría con el paso del tiempo. 8 Encima digestiva que se encarga de romper las proteínas en péptidos y aminoácidos.

Tras el paso por el estómago, el bolo llega al intestino delgado, el cual tiene una longitud de unos 18-26,5 metros, una capacidad aproximada de unos 50 litros y se divide en 3 porciones anatómica y fisiológicamente diferentes, el duodeno (1m), el yeyuno (20-25m) y el íleon (50cm). A modo de simplificación podemos decir que en el duodeno se produce la lubrificación del quimo o bolo9 y la digestión de todos los macronutrientes contenidos en éste, gracias a las enzimas contenidas en el jugo pancreático (proteasas 10, amilasas, nucleasas11 y lipasas12) y a las sales biliares13. La necesidad del acceso constante al forraje se hace patente también a este nivel ya que tanto los ácidos pancreáticos como los biliares son secretados de manera ininterrumpida (de hecho los equinos son los únicos animales que no disponen de vesícula biliar para almacenar la bilis) llegándose así a producir 7 y 5 litros al día respectivamente.
En este esquema se puede apreciar la curva del duodeno y los conductos biliares y pancreáticos.

En el yeyuno, la porción más larga del intestino delgado, a pesar de que el quimo sigue siendo digerido por los jugos intestinales secretados a lo largo de todo el intestino delgado por las glándulas conocidas como criptas de Lieberkühn14 la acción principal que se produce es la absorción pasiva, a través de las microvellosidades intestinales, de monosacáridos 15, péptidos16, aminoácidos, urea, ácidos grasos, vitaminas liposolubles (A, E, D, K), vitaminas hidrosolubles (vitaminas del grupo B y vitamina C) y minerales (calcio, fósforo, magnesio, potasio, sodio, cloro, hierro, cobre, zinc, manganesio, selenio y iodo). En el íleon se absorben las sales biliares y todas aquellas sustancias digeridas que no han podido ser absorbidas en el yeyuno. A pesar de que la longitud del intestino delgado, el tránsito es muy rápido y el contenido lo cruza en un tiempo récord, comprendido entre 30 minutos y 1 hora y media.
En esta imagen se puede observar la porción de un yeyuno equino extendido sobre la hierba.

En la mayoría de textos sobre anatomía y fisiología del aparato digestivo se obvia un “órgano” imprescindible para el correcto funcionamiento y el aprovechamiento de los nutrientes contenidos en el alimento, la flora intestinal, compuesta en el intestino delgado, principalmente por bacterias. No es baladí su mención ya que si aproximadamente hay 3 millones de bacterias por gramo en el duodeno, 29 en el yeyuno y 38 en el íleon y asumimos que 1L equivale a 1Kg, podemos concluir que solamente en el intestino delgado hay unos 720 billones de bacterias. El resto, no digerido (principalmente polisacáridos complejos conocidos comúnmente como fibra) se dirige al ciego y colon. En el equino, el ciego y el colon constituyen 2 grandes cámaras de fermentación con una longitud aproximada de 8 metros (1m el ciego y 7 el colon) y una capacidad total de alrededor de 120 litros (40 el ciego y 80 el colon). En esta porción del intestino no se secreta ningún tipo de enzima, simplemente moco para proteger la epidermis intestinal y bicarbonato para mantener el ph cercano a la neutralidad ya que la alta actividad metabólica de la flora, constituida por millones de bacterias (alrededor de 1,3 trillones) y protozoos (unos 600 millones), tiende a producir acidosis. La actividad principal de esta flora consiste en digerir determinados polisacáridos (fibra fermentable) mediante el proceso que conocemos como fermentación y así producir ácidos grasos volátiles (butírico, propioónico y ascórbico) así como determinadas vitaminas, que el caballo va a terminar absorbiendo. Además de trabajar sobre los polisacáridos, esta flora se aprovecha de los restos de monosacáridos, grasas, aminoácidos, urea... que no han sido absorbidos en el intestino delgado. Este proceso de aprovechamiento de la fibra tarda alrededor de 24-48 horas. Una vez ha sido digerido, fermentado y absorbido todo lo posible, los restos se dirigen al recto, el cual tiene una longitud de 30 cms y la función del cual es la de almacenar las heces hasta su expulsión.
En la imagen superior se puede observar el lado izquierdo del tracto gastrointestinal de un caballo en el que se aprecia el estómago, el ciego, el último tramo del colon y el recto. En la imagen inferior se puede observar el ciego y el colon, su aspecto y volúmen.

9 En el duodeno existen unas glándulas (glandulas de Brunner) que se encargan de producir grandes cantidades de moco para lubrificar el quimo y proteger la mucosa intestinal. 10 Las proteasas se encargan de romper las proteínas en sus respectivos péptidos y aminoácidos. Las proteasas pancreáticas son la tripsina, la quimiotripsina, la carboxipeptidasa y la elastasa. 11 Las nucleasas se encargan de romper los ácidos nucleicos. 12 Las lipasas se encargan de romper los lípidos en sus ácidos grasos componentes. 13 Son sales sódicas o potásicas que se encargan de emulsificar las grasas para que las lipasas puedan atacarlas. 14 El jugo intestinal es rico en moco, y enzimas digestivas (peptidasas, lipasas, sacarasa, maltasa, isomaltasa y lactasa). 15 Los monosacáridos son carbohidratos de cadena corta, comúnmente conocidos como azúcares, los cuales pueden encontrarse de forma libre o encadenados para formar cadenas más cortas como los disacáridos (2 azúcares) y polisacáridos (más de 2 azúcares). Los monosacáridos básicos son la fructosa, glucosa y galactosa, los disacáridos más comunes la sucrosa, maltosa y lactosa, y los polisacáridos más comunes son el almidón, los fructanos, los beta-glucanos, las pectinas, la celulosa y la hemicelulosa. 16 Un péptido es una unidad estructural básica constituyente de las proteínas, formada por 3 aminoácidos.

3.- ¿Cuál es su dieta natural? El caballo es un herbívoro estricto y su dieta es mucho más variada, plástica y compleja de lo que el público general suele conocer ya que comprende todas las fases evolutivas de este maravilloso animal y dependerá de la flora existente en el hábitat en el que habite la población en concreto. Aunque no podemos afirmar nada de manera absolutista, simplemente porque la ciencia se basa en en el acumulo constante de información procedente de fuentes contrastadas, gracias a los estudios científicos que se han realizado sobre varias poblaciones de caballos ferales17 recogidos en un compendio elaborado por Albert Villasevil y presentado en el 2ndo Simposium Internacional de Podologia Equina realizado en Segovia el año 2012, podemos tener una idea aproximada de qué es lo que comen los caballos en su entorno natural y en qué proporciones. Es imprescindible estudiar la dieta de los caballos que viven en esta situación ya que están libres de las alteraciones, las intenciones, los intereses... humanos e industriales. En el compendio antes mencionado, podemos observar que los caballos ferales comen aproximadamente lo siguiente:

Gramíneas o poáceas18 en un 65,17%, siendo las 5 más consumidas en los entornos estudiados, la; Stipa (comata, occidentalis, richardsonii, thurberiana, viridula), Poa spp (Interior, Juncifolia, Sandbergii, Secunda Nevadensis), Agropyrum spp (Spicatum), Sitanion spp (hystrix) y Festuca spp (Idahoensis). Arbustos en un 14,13%, siendo las 5 especies más consumidas en los entornos estudiados, la: Salsoa Kali, Tetradymia Canescens, Eurotia Lanata (ceratoides Lanata), Artemisia spp (Canna, frigida, nova, Tridentata, arbuscula, wyomingensis) y Atriplex spp (canescens, confertifolia). Plantas parecidas a las gramíneas (grass-like plants) en un 9,31%, siendo las 5 más consumidas, en los entornos estudiados, la: Carex spp (Aquatilits, Atheroides, Concinoides, Duriuscula, Praegracillis, rostata), Juncus spp (Balticus, roemerianus), Zigadenus Venenosus, Eleocharis spp y Rhynchospora Colorata. Hierbas (forbs) en un 6,17%, muchas de ellas con propiedades medicinales y/o efecto desparasitador. Las 5 más consumidas en los entornos estudiados son: Antennaria spp (parvifolia), Pholx spp (hodii, longifolia), Hydrocotyle Bonariensis, Taraxacum spp (officinale) y Antennaria spp (parvifolia) Granos de Gramíneas (cereales) en un 1,76 %. Hojas, ramas, corteza, raíces... de determinados árboles en un 1,69 %, como por ejemplo el Pinus spp (Contorta, Edulis), los Picea spp (sitchensis), el Calocedrus Decurrens, la Pseudotsuga Menziesii, el Quercus gambelii, el Salix spp, el Juniperus spp, el Populus tremuloides, el Eucalyptus spp (amplifolia, moluccana)... Leguminosas o fabáceas19 en un 1,04%, siendo las 5 primeras más consumidas en los entornos estudiados, el Astragalus spp (Frigidus, Kentrophyta, gilviflorus, miser), la Vicia Americana, el Oxytropis spp, el Lupinus spp, la Hedysarum spp y el Prosopis Juliflora. Musgos o briofitas en un 0,39% Líquenes20 en un 0,13%

– –

– –

En este conjunto de imágenes se ven representadas los diferentes grupos de plantas que ingieren los caballos en menor o mayor cantidad, según los estudios realizados hasta el momento sobre poblaciones de caballos ferales de diferentes localidades, pero principalmente USA.

17 Actualmente los caballos salvajes no existen en ningún rincón del mundo, todas las poblaciones de caballos que viven de manera salvaje “sin contacto” con el hombre proceden de caballos domésticos que en algún momento u otro se escaparon de la mano del hombre, o fueron liberados y sobrevivieron y reprodujeron con éxito en un entorno natural. 18 Son una familia de plantas herbáceas, muy raramente leñosas, las cuales se caracterizan porque producen una semilla conocida como grano o cereal. Con más de 670 géneros y cerca de 10.000 especies descritas, las gramíneas son la cuarta familia con mayor riqueza de especies y la primera en importancia económica global. Es una familia cosmopolita, que ha conquistado la mayoría de los nichos ecológicos del planeta, desde las zonas desérticas hasta los ecosistemas de agua salada, y desde las zonas deprimidas y anegadizas hasta los sistemas montañosos más altos. 19 Son una familia de distribución cosmopolita, con aproximadamente 730 géneros y unas 19400 especies diferentes, entre las que podemos encontrar árboles, arbustos y hierbas, tanto perennes como anuales. Resultan fácilmente reconocibles porque su fruto son las legumbres. Las más conocidas en el sector equino son los algarrobos europeos y sus frutos (Ceratonia siliqua), la alfalfa (Medicago Sativa), el trébol blanco (Trifolium Repens)... 20 Los líquenes son organismos que surgen de la simbiosis entre un hongo llamado micobionte y un alga o cianobacteria llamada ficobionte.

Si miramos lo que acabamos de comentar con cierto detenimiento, podremos observar que la industria de la nutrición equina está muy lejos de aportar a los caballos domésticos lo que sus congéneres que viven en un entorno natural escogen para comer. Este hecho, resulta más evidente haciendo el siguiente ejercicio: Si trasladáramos la dieta anteriormente comentada a una situación doméstica, eso querría decir que un caballos de unos 500Kg en un régimen de ejercicio ligero debería ingerir aproximadamente al día: – 10Kg de gramíneas y grass-like plants secas, semisecas y un bajo porcentaje de frescas y mayoritariamente en estado vegetativo. – 2Kg de arbustos – 800gr de hierbas algunas de ellas con propiedades medicinales – 200gr de cereales enteros, con cáscara, y no modificados por el hombre (en nutrición humana serian los granos “integrales”) – 180gr de hojas, raíces, cortezas, ramas y frutos de diferentes árboles – 100 gr de leguminosas Queda claro entonces, que en muchas ocasiones a la dieta de los caballos domésticos: – – Le falta: “forraje” de calidad en estado vegetativo y la presencia de elementos como las plantas medicinales, los arbustos, las raíces, las hojas, las ramas y la corteza de los árboles. En cambio sobran cereales, sobretodo si tenemos en cuenta que estamos usando granos modificados por el hombre y seleccionados por su gran capacidad de producir azúcares (avena, cebada, trigo...), a los cuales se les suele sacar la cáscara, y a los cuales de manera errónea muchas veces se les suele triturar, remojar, cocer... intentando hacerlos más aprovechables para un sistema NO diseñado para digerirlos. Si a la presencia excesiva de cereales en la dieta, le sumamos el uso (muy extendido) de la melaza de caña como edulcorante para aumentar la palatabilidad de los piensos y/o facilitar el proceso de peletizado, estamos aumentando muchísimo el riesgo de que nuestro caballo sufra problemas como; sobrepeso, resistencia a la insulina, laminitis, enfosuras, cólicos.. Además también sobran leguminosas, la más usada de las cuales es la alfalfa, (por lo menos en nuestro país) las cuales se dan en una cantidad excesiva que por lo que hemos podido comprobar de manera empírica los que trabajamos con caballos desherrados, produce el aumento de patologías podales como hormiguillo, infecciones de ranilla, sensibilidad podal y laminitis.

3.- Los puntos importantes para la dieta natural, sana y equilibrada de un caballo:
Para conseguir una dieta natural, sana y equilibrada que cumpla todos los requisitos del caballo como especie, y por ende respete la biomecánica de la ingesta, la fisiología del sistema digestivo equino y las necesidades nutricionales en cada situación, ésta, debe: – Administrarse a nivel del suelo. Los caballos, al largo de la evolución, han sufrido una serie de adaptaciones biológicas relacionadas con la comida. Unas de las características de la comida que ingieren los caballos, que como ya se ha comentado es más variada de lo que parece a simple vista, es que es pobre y se encuentra muy cercana al nivel del suelo. Estas 2 características suponen un “handicap” para la musculatura cervical, paravertebral y abdominal del caballo, ya que al ser un animal de tal peso y tamaño, necesita ingerir mucha cantidad de alimento lo cual implica pasarse muchas horas (alrededor de 14-18) con la cabeza baja. La naturaleza, en forma de selección natural y evolución, ha solucionado el problema otorgándole un mecanismo de autosuspensión de la caja torácica que les permite mantenerla en la posición anatómicamente correcta, sin la necesidad de usar la musculatura, ahorrando así mucha energía a la vez que evitamos la fatiga muscular y las contracturas y dolores asociadas a ésta. Este mecanismo se compone principalmente de unas estructuras semielásticas que actúan a modo de “cuerdas” y que conocemos como: el ligamento nucal (dividido en 2 partes, la funicular y la laminar), el ligamento supraespinoso, el ligamento sacro-ilíaco superior y lateral, y finalmente el ligamento sacrociático, y sus puntos de inserción que actúan a modo de “poleas”. Este mecanismo, funciona de la siguiente manera. Cuando el caballo baja la cabeza el ligamento nucal en su porción funicular y laminar, se tensa, suspendiendo así la región cervical y transmitiendo esa tensión a través de la polea que genera su inserción a nivel de la cruz, al ligamento supraespinoso de la región toracolumbar y los ligamentos sacro-ilíacos y el sacrociático. Al tensarse estos últimos ligamentos, tanto la caja torácica como la cadera, ascienden y quedan suspendidas por un mecanismo mecánico que evita la necesidad de usar la musculatura para colocar y mantener esas estructuras en esa posición.

En la imagen superior, adaptada de Denoix 2001, se pueden observar los ligamentos previamente comentados: lig. Nucal funicular (rojo) y laminar (amarillo), el lig. Supraespinoso toracolumbar (marrón), el lig. Sacro-ilíaco superior (verde) y lateral (azul) y finalmente el lig. Sacrociático (rosa). Así como también se puede observar el funcionamiento del mecanismo de suspensión de la región cervical y de la caja torácica.

Además de lo ya comentado, comer a nivel del suelo resulta imprescindible para la correcta relación entre el hueso maxilar y el hueso mandibular y por ende para una correcta biomecánica de la ingesta. Por otro lado, alimentar a los caballos a nivel del suelo supone un handicap para la gestión de sus pies, ya que en la naturaleza, los caballos comen en movimiento, un hecho difícilmente reproducible en situaciones domésticas (necesitaríamos grandes superficies de terrenos semiáridos). El hecho de comer mayoritariamente en una postura estática durante tantas horas altera el crecimiento del estuche córneo favoreciendo así la aparición de deformaciones podales asociadas a una mala postura o una postura asimétrica repetida.
En esta imagen, tomada por Albert Villasevil, se puede observar una patología musculoesquelética conocida como pie de pasto, talones dispares, high-low heel syndrome... la cual está relacionada con el uso asimétrico del cuerpo ya sea en estático como en dinámico y tiene un origen hereditario, congénito y/o adquirido.

– –

Estar basada principalmente en una mezcla lo más variada posible de forrajes pobres 21 y semisecos, de gramíneas las cuales en su mayoría deben encontrarse en estado vegetativo 22 y a poder ser libres de fertilizantes químicos y pesticidas. Permitir el acceso constante al forraje. Como ya se ha comentado con anterioridad, el sistema digestivo del caballo está diseñado para que haya siempre cierta cantidad de contenido en su interior y de no ser así se aumenta el riesgo de irritaciones, úlceras, cólicos, a parte del malestar, la irritabilidad... y otras conductas indeseables asociadas. En determinadas ocasiones esto puede suponer un inconveniente ya que hay caballos que al darles acceso constante a su ración diaria de comida, éstos no se mueven hasta habérsela terminado, pasando así el resto del día sin comer. Para evitar esta situación, la mayoría de personas usan una de las siguientes “soluciones”; una “solución” es aumentar la cantidad diaria de forraje para que así coman durante más horas, lo cual suele provocar un aumento de peso que en muchas ocasiones alcanza cotas alarmantes y peligrosas tanto para la salud general como para su salud podal. Otra “solución” comúnmente usada es dividir la cantidad diaria en diferentes tomas (generalmente 3), rompiendo la regla del acceso constante al forraje y por ende poniendo a su caballo en riesgo. Para solucionar realmente este problema, tenemos 2 opciones con sus ventajas y sus inconvenientes: – Opción 1: Hacer montoncitos de forraje de pequeñas dimensiones repartidos por el paddock y dividir la cantidad diaria en muchas tomas al día (5-10). Con esta práctica conseguimos que coman a nivel del suelo, que coman la cantidad correspondiente durante muchas horas al día, que coman en movimiento y que por ende se muevan más a lo largo de la jornada. Opción 2: Usar varios Slowfeeders de tamaño reducido repartidos por el paddock. La ventaja es la reducción de trabajo que supone su uso y su inconveniente es que volvemos a una postura estática y por ende reducimos la cantidad de movimiento diario.

En la imagen de la izquierda podéis observar un Slowfeeder diseñado por Pepe Ruíz en su Paddock Paradise conocido como NaturalPaddock les Vinyes, situado en la población catalana de Vilardida y diseñado por Albert Villasevil (Imagen tomada por Pepe Ruíz). En la imagen de la derecha, podéis observar los montoncitos de heno que se distribuyen por todo el Paddock Paradise de Nick Hill, Escocia (Imagen tomada por Albert Villasevil).

21 La tendencia del mercado es la de aumentar la capacidad productiva de las gramíneas a través de la selección y la modificación genética de estas plantas, para conseguir así aumentar la cantidad de Carbohidratos no estructurales(principalmente azúcares) por hectárea. Este hecho, “quizá” positivo desde un punto de vista productivo para el sector vacuno, resulta contraproducente para los caballos por varias razones: - En el sector vacuno importan conceptos como la producción y la rentabilidad, y los animales tienen una vida corta, pero en el sector equino (obviando esa parte del sector que se dedica a producir caballos de carne) no deben interesarnos estos conceptos sino la calidad y la esperanza de vida del animal. - Por lo que sabemos hasta ahora, los caballos son animales diseñados para vivir principalmente en ambientes áridos donde la comida es pobre y escasa, y cuando los ponemos en ambientes donde la comida es abundante y rica, como por ejemplo un prado verde, éstos sufren problemas muy graves tanto a corto como a largo plazo, que ponen en peligro su vida. 22 Las gramíneas pueden encontrarse principalmente en 2 estados, el vegetativo, cuando lo único que podemos observar son sus hojas y el reproductivo, cuando podemos observar el tallo, la inflorescencia y la generación de las semillas.

Tener una pequeña parte (máximo 10% del total de la dieta) destinada a los “extras” los cuales deben estar libres de colorantes, conservantes, melazas, pesticidas... y aplicarse, generalmente, de manera individual (sin mezclar con otros alimentos). Entendemos como extras todo aquello que no son gramíneas forrajeras y por ende, imitando la dieta de los caballos ferales, en este grupo encontraremos; leguminosas (máximo 2%), granos enteros y con cáscara (máximo 2%), hierbas medicinales (máximo 2%), frutas (1%), determinadas verduras (1%), frutos secos (0,5%) y hojas y ramas de diferentes árboles, sobretodo frutales (2%). Estar por encima de los requerimientos nutricionales mínimos marcados por el NRC 23 según la condición24 de cada individuo y mantener el equilibrio entre los diferentes minerales marcados por la misma organización. En el siguiente punto profundizaremos en ello.

Es importante, tener en cuenta que al aplicar una dieta natural, sana y equilibrada, obtendremos también un caballo sano y por ende unos pies libres de problemas y que por el contrario no podemos tener unos pies sanos en un caballo al que se le está aplicando una dieta incorrecta. Así pues, podemos concluir este apartado con la modificación de la cita del poeta romano del siglo 1 conocido como Juvenal, “ Mens sana in corpore sano” por la de “Pedes sanus in corpore sano”.

4.- Los requerimientos mínimos y las ratios25 marcadas por el NRC.
Como ya hemos comentado, para que un caballo y por ende sus pies esté sano es imprescindible que la dieta sea equilibrada, y para ello, debe cubrir las necesidades nutricionales y fisiológicas del individuo en cuestión. Actualmente, la realidad es que, por un lado sabemos muy poco de nutrición equina y por el otro lado, las analíticas que podemos realizar sobre el animal para determinar déficit o excesos, tales como los análisis de sangre, pelo, orina y/o heces no nos revelan una información realista y por ende su uso resulta poco útil (con algunas pocas excepciones como por ejemplo seria el selenio, la cantidad del cual se puede determinar en sangre y nos sirve para evitar el exceso el cual puede tener consecuencias muy graves para el animal). Así pues, os preguntaréis cómo podemos determinar si un caballo está recibiendo lo que necesita antes de que sea demasiado tarde y tanto el déficit como el exceso haya empezado a presentarse en forma de patología. El procedimiento a seguir es el siguiente: – Primero debemos saber cuál es el peso del caballo en cuestión. Conocer el peso del caballo es imprescindible para crear una dieta que cumpla con las expectativas, monitorizar la curva de peso anual y detectar problemas en sus estados iniciales, determinar la cantidad de un fármaco que debe ser aplicado... En definitiva, el peso del caballo es un valor que todo propietario debería conocer y controlar. Para determinar el peso de un caballo existen 2 formas, la directa, que consiste en usar una báscula y la indirecta la cual consiste en tomar una serie de mediciones y aplicar una fórmula con el mínimo error posible.

En esta imagen se muestra la fórmula desarrollada en 1988 por Carroll & Huntington la cual tiene un error cercano al 5%. A pesar de no ser la más exacta, sigue siendo la más usada por su fácil aplicación.

Luego debemos conocer el BCS o Body Condition Score y el CNS o Cresty Neck Score. Tanto el BCS como el CNS son 2 métodos objetivos basados en la inspección y palpación de determinadas zonas, para la posterior comparación del resultado con una escalera prefijada, que sirve para determinar si el caballo está por debajo, por encima, o en su peso óptimo. Tanto el BCS como el CNS han demostrado científicamente ser unas herramientas útiles para determinar el % de grasa corporal y también han sido relacionados científicamente con éxito con determinadas patologías. Por tanto, tal y como ocurría con el peso, estos indices, son una herramienta que todo propietario debería conocer y usar para así evitar la subjetividad de los gustos personales, algunos de los cuales son extremadamente nocivos para los caballos como por ejemplo puede ser el placer que infunde a determinados propietarios el hecho de ver un caballo obeso con las típicas formas barrocas y redondeadas, pero también para prevenir la aparición de problemas asociados. Una vez que conocemos el peso del caballo y su condición corporal, deberemos determinar qué cantidad aproximada de agua ingiere al día y qué cantidad de forraje debería ingerir. Para el agua, simplemente multiplicamos el peso en Kgs por 0,067. Para determinar la cantidad de forraje que debe ingerir ese individuo al día, deberemos multiplicar el peso en Kgs por 0,015, 0,02 ó 0,025 según si el caballo se encuentra por encima de su peso óptimo, justo en éste ó por debajo, respectivamente. Hay que tener en cuenta que los valores resultantes son orientativos y deberán ser ajustados según cada situación concreta. Es por esto, que se recomienda siempre la ayuda de un profesional cualificado (veterinario nutrólogo).

23 National Research Council es una organización americana, creada el 1916 fruto de la necesidad de información científica para el desarrollo principalmente armamentístico de la primera guerra mundial. Actualmente realiza estudios científicos en muchos campos como la ingeniería, la medicina, la agricultura... 24 En cuanto a condición, entendemos la clasificación del caballo según su sexo (semental y yegua o castrado), su edad (0-4 años, adulto y viejo), su estado fisiológico (salud, enfermedad, gestante, lactante) y su nivel de ejercicio (suave, medio, fuerte). 25 Relación numérica entre 2 o más elementos.

Ahora que ya sabemos la cantidad de agua y la cantidad de forraje que ingiere nuestro caballo al día, entraran en juego los resultados de las muestras de agua y de las muestras de los diferentes forrajes que esté ingiriendo el animal y que habremos mandado previamente al laboratorio, ya que, cruzando estas informaciones seremos capaces de conocer qué cantidad de cada elemento estamos aportando al caballo al día, y si cumplimos o no con los mínimos y con las ratios marcadas por el NRC según la condición de ese animal en concreto. Una vez conocemos la relación entre lo que está ingiriendo el caballo a través del agua y del alimento, y lo que necesita, según el NRC, podemos crear un suplemento que nos ayude a equilibrar la situación concreta. (al final de este punto encontraréis un ejemplo que os permitirá ver el proceso a realizar paso por paso y os ayudará a entender mejor porqué es casi imposible encontrar un suplemento en el mercado que cubra las necesidades de cada individuo en cada situación concreta).

Ahora que el procedimiento que siguen los nutrólogos para crear una dieta ha sido explicado de manera sintética, podemos comentar cuáles son los elementos que se tienen en cuenta para generar una dieta equilibrada. – Energía digestible: Podríamos definir este concepto como la energía que absorbe el caballo del alimento que ingiere y procede de los carbohidratos, las grasas y las proteínas contenidas en éste. Este valor varía según la especie animal y según el alimento en cuestión y es calculado por el laboratorio y facilitado en el análisis en forma de Mcal/Kg. Si en nuestra dieta hay un déficit en la energía digestible, el caballo estará apático, perderá peso y musculatura, empobrecerá la calidad del pelo y de la queratina que conforma el estuche córneo volviéndolo más frágil... Si por el contrario hay un exceso acusado de energía digestible, el caballo sufrirá de obesidad y por ende, presentará alguno de sus problemas musculo-esqueléticos, cardio-vasculares, metabólicos y/o podales asociados. Es por ello imprescindible ajustar la energía digestible a cada situación. – Proteína Bruta: El valor de PB, facilitado en el análisis en forma de % y que tiene que ser convertido en gramos/día, realmente no expresa la cantidad de proteína, sino la cantidad de nitrógeno en el alimento, el cual depende de la cantidad de proteínas y de la cantidad de nitrógeno en otras formas, presentes en la planta y que suele estar ligado a la fertilización del suelo. El exceso de nitratos procedentes de la fertilización del suelo puede ser perjudicial para el caballo así que es algo a tener en cuenta. Como pasa con todos los valores que vamos a ir analizando, hay que aplicarlos en la justa medida ya que tanto el déficit como el exceso puede resultar perjudicial para el animal. El caballo extrae muy poca energía de las proteínas ya que su proceso metabólico tiene un rendimiento muy bajo si lo comparamos con los carbohidratos y/o las grasas, es por eso, que principalmente, las proteínas se usan para extraer sus aminoácidos, algunos de ellos esenciales 26 como la lisina, la metionina, la cisteina, el triptófano, la treonina... y generar nuevas proteínas que son la base de todos los tejidos corporales y que por ende son básicas para el crecimiento, la regeneración y reparación de los tejidos, el sistema inmunitario... Es por ello que su déficit provoca pérdida de peso, pérdida de masa muscular, apatía, problemas metabólicos, problemas inmunitarios, problemas reproductivos, problemas cutáneos, problemas en el pelo, mala calidad del estuche córneo (cascos quebradizos), problemas de crecimiento... En cambio su exceso puede provocar un exceso de amoníaco en sangre el cual resultará perjudicial para el hígado, los riñones, las articulaciones, causará apatía, provocará la acidificación de la sangre y la demineralización del cuerpo facilitando la aparición de problemas musculares y óseos... – Macro-Minerales: Los minerales suelen dividirse en 2 grupos, los macrominerales que son aquellos que se necesitan en mayor cantidad (gramos/día) y los minerales traza o aquellos que se necesitan en muy pequeñas cantidades (mg/día). Los minerales proceden tanto del agua como de la comida ingerida y su equilibrio es complejo de conseguir pero es imprescindible ya que no solamente debemos cumplir con la cantidad mínima recomendada, sino que debemos cumplir con las ratios que hay entre ellos. Obviamente hay un margen de error dentro del cual el caballo no sufrirá ninguna consecuencia negativa ya que su organismo es capaz de soportarlo. – Calcio: Este mineral imprescindible tiene muchísimas funciones, entre las cuales se encuentran; la construcción y mantenimiento de huesos y dientes, el transporte, estabilización y transmisión de iones a través de las membranas celulares (función básica para todos los tejidos), la liberación de neurotransmisores (imprescindible para la función nerviosa), la actuación de segundo mensajero en la contracción muscular... Por ende su déficit, generalmente provocado por una dieta a base de forraje y granos27, la presencia de oxalatos en las plantas y/o un exceso de fósforo y/o magnesio, causa una miríada de problemas, entre los cuales podemos contar con problemas musculares, óseos, nerviosos, reproductivos, cardiovasculares... e incluso la muerte. Su exceso reduce la absorción de zinc y hierro y puede provocar problemas digestivos, renales... Fósforo: Resulta importantísimo para la salud general de los caballos ya que forma parte de la estructura de los huesos, de la membrana celular en forma de fosfolípido, de las fosfoproteínas (enzimas, receptores, moléculas señal...), de la molécula de ATP la cual es usada por las células como una forma de almacenar energía y del DNA y RNA, siendo así básico para la mitosis y meiosis celular (crecimiento y regeneración de tejidos y producción de gametos)... Por ende, su déficit, generalmente provocado por la presencia de oxalatos, fitatos en las plantas, y/o un exceso de aluminio y/o calcio, causa también, problemas musculares, óseos, reproductivos, cutáneos, podales... Su exceso reduce la absorción de calcio y puede provocar problemas relacionados con el déficit de éste.

26 Los aminoácidos esenciales son aquellos que no pueden ser sintetizados por el cuerpo. Hay muy poca información al respecto de los aminoácidos esenciales para el caballo y todos los valores que se usan han sido extrapolados de otras especies animales, lo cual quiere decir que todavía vamos a ciegas a este respecto. 27 Se ha demostrado que una dieta a base de forraje aumenta la absorción del Calcio al compararla con una dieta combinada de forraje y granos.

Magnesio: El magnesio es necesario para todas las estructuras y procesos que tienen lugar en un organismo vivo, algunos ejemplos son la funcionalidad del sistema nervioso, la contracción de los músculos (voluntarios e involuntarios), la sensibilidad de las células a la insulina, la relajación de la musculatura vascular... Su déficit, produce irritabilidad, hipersensibilidad, espasmos musculares, problemas gastrointestinales, problemas cardiovasculares, resistencia a la insulina, laminitis, enfosura, alteraciones en la marcha, inhabilidad de galopar, problemas con el tercio posterior (estancia en base ancha y/o ataxia)... Azufre: Este mineral se encuentra formando parte de aminoácidos “esenciales” como la cisteina, la cistina, la metionina, la taurina... los cuales son imprescindibles para formar las proteínas que dan lugar a la queratina que conformará la piel, el pelo, el estuche córneo, los tendones, ligamentos, cartílagos articulares, fascias musculares... Su déficit provoca alteraciones en todas estas estructuras y por ende puede aumentar el riesgo de lesiones musculares, tendinosas, ligamentosas y articulares, así como puede afectar a la calidad del pelo y del estuche córneo, así como también producirá la pérdida del rendimiento deportivo, la presencia de cuagulopatías... Su exceso reduce la absorción de cobre y selenio.

Minerales traza: Como ya se ha comentado, son aquellos que se necesitan en menor cantidad pero no por ello son menos importantes. – Hierro: Su déficit resulta muy extraño ya que este mineral suele ser incluido en grandes cantidades en casi todos los suplementos destinados al caballo lo cual hace que sea el mineral más sobresuplementado, con el problema que esto comporta ya que al ser muy difícilmente excretable se acumula en el cuerpo pudiendo provocar graves alteraciones al caballo (sobretodo hay que vigilar con los potros), entre las cuales se cuentan la inmunosupresión, problemas tendinosos, ligamentosos y/o articulares, cojeras, resistencia a la insulina, enfosura y problemas hepáticos que pueden terminar con la muerte del animal. Cobre: Este mineral traza es importantísimo para el tejido conectivo que constituye los huesos, los cartílagos, los ligamentos, los tendones, las paredes arteriales... también es importante para el metabolismo de la energía y del hierro, para la producción de melanina, para la conductividad nerviosa, como agente antioxidante... Por ende su déficit, causado por un exceso de zinc en la dieta o por un déficit de cobre en esta, provoca alteraciones del desarrollo en potros, cambios en el color de las capas oscuras28, anemia, problemas hepáticos, cojeras, inflamaciones articulares, problemas en cartílagos articulares... Por el contrario, su exceso provoca problemas hepato-renales. Zinc: El zinc es un mineral imprescindible para el metabolismo del DNA, la formación de las proteínas (entre ellas la melanina y la queratina), la remodelación ósea, la producción y liberación de insulina, producción de anticuerpos, las acciones antioxidantes... Por desgracia el déficit de zinc es MUY frecuente y viene causado por el exceso de hierro y/o de cobre en la dieta así como también su déficit, y provoca: reducción del apetito, retraso en el crecimiento, anemia, inmunosupresión, descamaciones (caspa) e infecciones cutáneas, problemas en el pelo (dificultad para mudar, pelo grasiento y pegajoso, pelo poco brillante, aparición de zonas alopécicas...), mala calidad del estuche córneo (cascos quebradizos, presencia de anillos de estrés, dilatación e infección de línea blanca, presencia de cuartos metabólicos...). Su exceso provoca un déficit de cobre y sus problemas asociados. Manganesio: Este mineral traza es imprescindible para el metabolismo energético, el metabolismo de las grasas, la liberación de insulina y la correcta formación del tejido conectivo que constituirá los cartílagos, ligamentos, tendones, el cojinete digital, los huesos... su déficit es extraño y provoca deformaciones flexurales en potros, resistencia a la insulina y enfosura. Su exceso tiene efectos neurotóxicos. Selenio: El selenio es un antioxidante importante y por ende defiende a los tejidos de los metabolitos altamente nocivos resultantes del metabolismo aeróbico de todos los tejidos, pero sobretodo del tejido nervioso, del músculo cardíaco y de los músculos esqueléticos. Su déficit, generalmente provocado por un exceso de cobre y/o su déficit en la dieta, causa pérdida de masa muscular, dolor muscular, reducción del rendimiento deportivo, problemas cardíacos, inmunosupresión, anemia... Con el selenio hay que ir con mucho cuidado ya que el margen de toxicidad es muy bajo y su exceso causa pérdida de pelo, laminitis, sensibilidad podal, enfosura, problemas hepáticos, muerte súbita...

En esta imagen, tomada por Phillip Adams (www.nevadawilds.com) se muestra una banda de caballos ferales (mustangs) en el que consideramos como su entorno óptimo.

28 Cuando hay un déficit de cobre, la melanina no tiene suficiente calidad y los UV del sol la desnaturalizan alterando su color y provocando que tenga un color cobre. Comúnmente se conoce como “capa quemada por el sol” y mucha gente considera normal que suceda en verano. Como demuestra este caso, es buen momento para decir que algo que es muy común no tiene porqué ser normal o natural.

Para finalizar este punto y mejorar la comprensión, trasladaremos las bases teóricas mostradas a su aplicación práctica en forma de ejemplo (los valores mostrados han sido extraídos de analíticas previas y por ende son reales): Tenemos un semental P.R.E de 500Kg y un BCS de 5 (óptimo) en un régimen de ejercicio ligero, el cual está bebiendo 33,5 litros de agua al día y está ingiriendo 10Kg de heno de hierba de prado al día. Tras haber analizado el agua y el forraje, y haber determinado cuáles son sus necesidades según lo marcado por el NRC, nos disponemos a cruzar los datos y crear un suplemento específico. – – – Energía digestible: La ED requerida es de 18,2 Mcal/día y la ED aportada por los 10Kg de forraje es de 19,14 Mcal/kg. Por tanto cubrimos las necesidades energéticas del animal a base de forraje. Proteínas Brutas: Este caballo necesita según el NRC 720 gramos de PB al día y a través de los 10Kg de forraje estamos aportando 940 gramos/día, cumpliendo con creces las necesidades de proteína a base de forraje. Lisina y metionina: Este caballo necesita 31 gramos/día de lisina y 8,5 gramos/día de metionina y a través de los 10Kg de heno de hierba de prado analizada, estamos aportando 25 gramos/día de lisina y 11 gramos/día de metionina. Por tanto en esta situación tenemos un déficit de 6 gramos/día de lisina, que tendremos que solucionar si no queremos tener problemas a largo plazo. Macro-Minerales: Según el NRC un caballo de estas características necesita 35 gr/día de Ca, 21 gr/día de P, 11,5 gr/día de Mg, 10 gr/día de Na, 40 gr/día de Cl y 25 gr/día de K. En nuestra dieta, a través de los 33,5 litros de agua analizada ingeridos y de los 10 Kg de heno de hierba de prado, estamos aportando; 33, 16, 15'25, 2, 30 y 270 gr/día de Ca, P, Mg, Na, Cl y K. Resulta por tanto evidente que tenemos un déficit de 2, 5, 8 y 10 gramos/día de Ca, P, Na y Cl respectivamente, pero para suplementar este déficit y cumplir con las ratios entre minerales proporcionadas por el NRC, debemos añadir unos 250gr de NaCl, 11gr de Ca, 5gr de P y 5,5gr de Mg. Minerales traza: Según el NRC un caballo de estas características necesita 750 mg/día de Fe, 700 mg/día de Zn, 200 mg/día de Cu, 750 mg/día de Mn. En nuestra dieta, a través de los 33,5 litros de agua y los 10Kg de heno de hierba de prado, estamos aportando; 841, 130, 60 y 941 mg/día de Fe, Zn, Cu y Mn. Resultando por tanto evidente que tenemos un déficit de 570 mg de Zn y 140 mg de Cu. Si dejáramos este caballo sin suplementación en cuanto a minerales traza sería un caso típico de capa quemada y “malos cascos” entendiendo como malos cascos, cascos quebradizos, con infecciones de línea blanca, cuartos metabólicos... Para suplementar los déficits y cumplir con las ratios entre minerales proporcionadas por el NRC, debemos añadir unos 360 mg/día de Fe, 240 mg/día de Cu, 770 mg/día de Zn y 2 mg/día de Se. Vitaminas: Como la dieta es a base de forraje de buena calidad, cortado en estado vegetativo y bien conservado con lo cual mantiene el color verde, la elasticidad de las hojas y el aroma típico de un buen heno fresco, realmente no necesitamos suplementar ninguna vitamina aunque de manera preventiva, yo aportaría 1.500 UI de Vit E.

Queda claro entonces, que la suplementación es un proceso complejo que debe hacerse en base al conocimiento del animal y de la composición de los alimentos y del agua que el caballo en concreto está ingiriendo. Al ser un proceso complejo y específico, resulta casi imposible que podamos acertar al aplicar a ciegas (sin conocimiento previo de lo que estamos dando al caballo y lo que necesita) un suplemento comercial.

5.- Conclusión:
Si queremos que los pies de nuestros caballos estén sanos, debemos darle el máximo movimiento posible sobre diferentes superficies, una buena higiene del lugar en el que viva y una dieta natural, sana y equilibrada basada fundamentalmente en una mezcla de forrajes de buena calidad y compensada con un suplemento específico creado por un nutrólogo a partir de la información extraída del conocimiento del caballo en cuestión y de la composición química del forraje y del agua.

6.- Bibliografia:
Duren, Stephen: “From mouth to hoof, nutrition plays an important role in hoof care”. Equinews volume 1 issue 3. Freeman, David W. (2009) “Nutrient needs of horses” Goody, Peter G (1979); “Anatomía del caballo”. Editorial Acribia. ISBN: 9788420004273 Hapgood, Alyssa (2002): “Equine Weight Estimation Models Utilizing New Variables” Mount St. Mary High School, Oklahoma City Huntington, Peter and Pollit, Chris (2010): “Nutrition and the equine foot” Jackson, Stephen (1996): “Nutrition and the equine foot: Some things to think about” Kellon, Eleanor M (2008): “NRC Plus”. Online course, for more information: www.drkellon.com Kellon, Eleanor M (2008): “Feeding the hoof”. King, Scott (2003): “Nutrition as it relates to hooves”

Klaus Dieter Budra (2009): “Anatomy of the Horse”. 5A edición. ISBN: 978-3-89993-044-3 Lawrence, Laurie M. “Feeding more and getting less: effect of high grain intakes on digestive capacity and gastrointestinal health of performance horses” University of Kentucky, Lexington, Kentucky National Research Council (2007): “Nutrition requirements for horses, 6th revised edition”. ISBN: 978-0309102124 R. l. Mackie y C. A. Wilkins (1988): “Enumeration of anaerobic bacterial microflora of the equine gastrointestinal tract”.Appl Environ Microbiol. 1988 September; 54(9): 2155–2160. Rocío Sandoval Monzón (2010): “Fisiología digestiva del equino”. Instituto científico de los Andes. Rodericki Mackie, Andclivea Wilkins (1988): “Enumeration of Anaerobic Bacterial Microflora of the Equine Gastrointestinal Tract” Applyed and environmental microbiology, sept 1988 p2155-2160 Villasevil, Albert (2012): “Barefoot un nuevo paradigma”. 2ndo Simposium internacional de Podología Equina, Segovia.