Fundamentos Técnicos de la Investigación Social - Trabajo Final Interrogante General - ¿Cuáles son los motivos que llevan a estudiar

una carrera? Conceptos centrales Motivos: valoraciones conscientes (o no) que determinen cualquier comportamiento de un individuo. Estudiar: acción de emprender el estudio de una disciplina. Interrogantes específicos - ¿Cómo han influenciado las profesiones u oficios de miembros de la familia al momento de elegir una carrera? - ¿Cómo percibe el estudiante la posibilidad de ascenso social que tiene el título universitario? - ¿Cómo el medio social del ingresados estimula el estudio de una carrera? - ¿Cómo la relación duración/elección de una carrera influye en los aspirantes a estudiar esa carrera? - ¿Cómo incide la demanda de profesionales en el mercado de trabajo al elegir una carrera? Objetivo general - Determinar las motivaciones socioculturales que llevan a estudiar una carrera. Objetivos específicos - Determinar la relación entre las profesiones u oficios de miembros de la familia (nuclear y ampliada) y la elección de una carrera de ingeniería. - Determinar la percepción que el ingresado tiene sobre la posibilidad de ascenso social que posee el título de ingeniería. - Determinar el estímulo que el medio social (amigos/referentes de la profesión) brinda al ingresado de una carrera de ingeniería. - Determinar la influencia que la relación duración/ elección de la carrera tiene sobre el estudiante de Ingeniería. - Determinar la incidencia que tiene la demanda de profesionales de la ingeniería (en el mercado laboral) sobre el ingresado de la Facultad de Ingeniería.

El recorrido de este trabajo, que comenzó a principios del cuatrimestre, fue un intenso e interesante transcurso por la teoría dada el cuatrimestre anterior sumado a un novedoso sumergimiento en la práctica de la investigación, desconocida hasta entonces para nosotros. Ello ha servido para tomar conciencia de la importancia que tienen la metodología, teoría y procedimientos, y lo valioso de adquirir esos instrumentos para obtener la prestancia en la formación académica. 1.-INTERROGANTES, OBJETIVOS E HIPOTESIS La primera etapa, la selección de los interrogantes, fue producto de una ardua discusión al interior del grupo, ya que los integrantes del mismo teníamos inquietudes disímiles al respecto. Finalmente, la selección de los interrogantes vio luz tras un trabajado consenso, no exento de ásperas discusiones. 2.-SELECCIÓN BIBLIOGRAFICA Dada la especificidad del tema seleccionado la búsqueda de la bibliografía nos resulto dificultosa. Solo resultó fructífera a partir del uso de herramientas tan utilizadas hoy en día como Internet, que nos dio un panorama general y nos permitió un mejor acercamiento a la cuestión a abordar. Fue en la página del Ministerio de Educación y Cultura de la Nación en donde hallamos publicaciones oficiales disponibles a ser consultadas. Además, fue aun más orientador que se trataran de material elaborado por la Secretaria de Políticas Universitarias de la Nación y comisiones específicas. Ya con una idea más clarificada, empezamos a buscar material sobre orientación vocacional y allí dimos con material específico y actual que vino a complementar la información. El material obtenido nos pareció relevante, ya que tenemos conocimiento de que es utilizado por profesionales versados en la orientación profesional. Por último, las bibliotecas particulares siempre ofrecen algún que otro ejemplar interesante para ser consultado. En el Anexo se incluye la Selección la Bibliografía 3.-TIPO DE MUESTRA UTILIZADA Fue tomada una muestra de 30 casos en la FCEIA el día viernes 26 de octubre a los ingresados de todas las carreras. 4.-CUESTIONARIO El abordaje a los encuestados fue sencillo gracias a su accesibilidad, es por eso que elegimos un ambiente distendido para lograrlo, como el caso de la biblioteca de la institución o el comedor de la misma. Los estudiantes se encontraron aun mas dispuestos a ser encuestados cuando se encontraban solos o en pequeños grupos. Cuando mas pequeño el grupo, mas predispuestos estaban. En función de la corta duración de la encuesta creemos que fue un error haber puesto opciones que salteasen tantas preguntas, pues algunos casos que hicieron uso de todas aquellas terminaron evadiendo el 32% del cuestionario.

Algunos de los errores fueron subsanados sobre la hora, puesto que fueron detectados a último momento: no se incluyo un rotulo especificando a la facultad a la que pertenecíamos, en ciertas preguntas que se debían saltear opciones la numeración especificada contenía errores, etc., lo cual nos llevó a perder tiempo mientras realizábamos las encuestas, pero como teníamos conocimiento anterior de los mismos pudimos sobrellevar dichas faltas. El primer cuestionario contenía una gran cantidad de preguntas que fueron corregidas en consulta y nos fueron señalados los siguientes errores: algunas resultaron ser irrelevantes, otras estaban mal enunciadas en la forma de dirigirnos al encuestado y en los términos utilizados, otras faltaban en sus categorías que no eran exhaustivas ni excluyentes, otras eran dos preguntadas diferentes presentadas como una sola y también omitimos preguntas que hubiesen resultado de alguna importancia a los fines de nuestro trabajo. En cuanto a la validez estimamos que nuestro trabajo, al ser un experimento de campo, es proclive a tener mayor validez externa, pero menor validez interna, puesto que al no tener un control sobre las unidades muestrales (entre otras cosas) no se elimina la posibilidad de hipótesis alternativas para dar explicación del fenómeno. Si bien la validez externa hace alusión a la representatividad de la población observada en referencia al conjunto de la población, en nuestro caso, al ser tan acotada la muestra, podemos percibir una limitación propia de los experimentos de laboratorio, esto es, en aquellos experimentos en los cuales se trabaja con individuos en situaciones en las cuales la mayor cantidad de las variables externas se encuentran bajo el control de quien lleva adelante dicho trabajo. Pero la experimentación adolece de las mismas faltas de validez que nuestro trabajo: el grupo de individuos seleccionados suele ser tan reducido que no termina siendo representativo del grupo mayor. Si tenemos en cuenta que la fiabilidad es la capacidad de obtener resultados consistentes en mediciones sucesivas del mismo fenómeno, entendiéndose por ello que los resultados logrados en reiteradas mediciones de un mismo concepto han de ser iguales para que esa medición realizada se la tenga por fiable, consideramos que como neófitos que somos en este asunto, es altamente probable de que nuestro trabajo no cuente con una fiabilidad de nivel profesional, mas hemos hecho un largo trabajo de depuración en cuanto al instrumento utilizado y hemos percibido una notable evolución desde su momento mas primitivo al momento de su uso efectivo. Para ver el modelo de el cuestionario ir al anexo. 5.-LA MATRIZ Y CUESTIONARIO CODIFICADO En Anexo, la Matriz de Datos 6.-ANALISIS DE LA INFORMACION CUANTIFICABLE Con los datos recabados y elaborados nos hemos dado a la tarea de cumplir con los objetivos planteados en un principio: ver la problemática y motivaciones que llevan a estudiar una carrera universitaria. Todos conocemos los desvelos producidos, sobre todo al final del cursado de la escuela secundaria, a la hora de elegir una carrera universitaria. Tomando en cuenta las motivaciones que nosotros consideramos podían contener mayor peso en la selección del proceso y la importancia que el “sentido común” le adjudican a las mismas, contemplando experiencias propias y ajenas, hemos utilizado como dimensiones a: la familia, puesto que por propia experiencia de los integrantes del grupo creíamos condicionante; el mercado laboral, ya que la demanda que ella impone también fue considerada como condicionante; y

la sociedad, ya que creíamos que la búsqueda de un título como elemento se estatus estaba condicionada por el deseo de obtener un ascenso en la estructura social. La edad de los ingresados demuestra claramente que predomina el “estudiante joven” (entre 18 y 24 años), coincidiendo con el imaginario común que define al estudiante en un estrato etario similar. La franja de edad inferior (18-20) concentra el 70% de los encuestados, mientras que la franja superior (21-24) concentra el resto. Lo cual parecería indicar una marcada tendencia de ingreso a la universidad ni bien los estudiantes terminan la escuela secundaria. Es mas, la moda esta dada por el valor que representa la edad de 18 años. En ambas franjas predominan los estudiantes masculinos en términos relativos y absolutos: en la franja etaria inferior el porcentaje es de 71,4% de hombres y 28,6% mujeres; mientras que en la franja superior se acercan levemente en 66,7% para hombres y 33,3% para mujeres. Así mismo se observa la marcada heterogeneidad porcentual existente entre aquellos estudiantes que tienen 18 años, que representan el 33,3% de los encuestados, y aquellos que tienen 24 años, representantes de tan solo el 3,3%. Esta heterogeneidad se encontraría respaldada por el desvío estándar que arroja una cifra de 15,48. En lo que al lugar de residencia respecta es indicativo señalar que la mitad de los estudiantes que respondieron a la encuesta señalaron de que vivían en la ciudad de Rosario, dato coincidente con la tendencia que manejan algunos medios de comunicación (Diario La Capital: sábado 4 de junio de 2005; Pág. 4). Le siguen aquellos estudiantes provenientes del interior de la Provincia de Santa Fe con un 23,3% del estudiantado. Como dato interesante, a pesar de su escaso peso relativo de 6,7%, se aprecia la presencia de estudiantes provenientes del extranjero, desde Perú más precisamente. Eso sí, hay una marcadísima tendencia a que los estudiantes residan en la ciudad mientras cursan los estudios, el número se eleva a un notable 90%. Un dato relevante parece ser el hecho de que todos aquellos estudiantes provenientes de la ciudad de Rosario (50%) viven con su familia nuclear. Mientras tanto, aquellos estudiantes que viven solos o con otros estudiantes (23,3%) provienen mayoritariamente del interior de la provincia y del resto del país. Solo el 30% dijo tener familiares con estudios u oficios relacionados a las carreras dictadas en la FCEIA, de entre ellos los padres son los que llevan la delantera con el 69,2%, una holgada diferencia con quienes les siguen manera más inmediatamente, las madres, representantes de un 15,4%. Del 30% de aquellos estudiantes que tienen familiares con títulos u oficios relacionados el 66,7% corresponde a Ingenieros, 22,2% tienen oficios relacionados y 11,1 tienen familiares agrimensores. Así mismo, ante la pregunta de si se encontraban interesados en desempeñar alguna actividad similar a la de sus padres las respuestas se encontraron divididas en dos aguas que apenas se sacaban ventaja: un 44.4% respondió afirmativamente y un 55,6% de forma negativa. La tendencia parecería indicar que el mercado laboral tiene el mayor peso al momento de decidirse por continuar con lo que han hecho los familiares, puesto que entre las respuestas “posibilidades seguras de trabajar” y “búsqueda de mejor remuneración” acumulan el 55,5% de las razones esgrimidas por los jóvenes, mientras que los esfuerzos por proseguir con la tradición familiar representan un pequeño 11,1%. Por eso no pareciera ser desacertada la afirmación de que “en la representación de los jóvenes, los estudios universitarios fuesen la principal garantía de inclusión, con cierta promesa de movilidad social, propia del apogeo de la sociedad salarial” (2004: 16).

Cuando se le consultó a los estudiantes sobre si habían recibido estímulo, de una lista estimada, para estudiar alguna carrera ofrecida por la FCEIA , el 45,9% de las respuestas fueron dirigidas a los profesores de la escuela secundaria; 29,7% de las respuestas fueron depositadas en familiares; 16,2% tuvo como motivadores a profesionales que admiraban; y solo el 8,1% contesto que los habían motivado un profesor de la Facultad. Las respuestas que disputaron cabeza a cabeza cuando se les consultó a los estudiantes sobre la importancia asignada al título de Ingeniero o Licenciado fueron 37% por “Para realización personal” y “Para mejor posicionamiento en el mercado laboral” en ambos casos. “Para estudio de postgrado” obtuvo un 17,4% y de manera bastante relegada las respuestas menos dadas han sido “Para ascenso social” (6,5%) y cerrando la tabla “Trabajar a gusto” con 2,2%. Se conjugarían, en primer lugar entonces, las ambiciones personales con la necesidad de asegurarse una calificación profesional pertinente como para ingresar al mercado laboral en mejores condiciones (o al menos en condiciones que le aseguren a uno ser competitivo en dicho mercado). El estímulo entre estudiantes parece ser alto, de “Bastante” a “Mucho” concentra el 53,4%. La opción “Poco” es del 20% y las opciones de menor calificación superan por poco el cuarto de representados. Al respecto se refirió el Profesor Astrónomo Sergio Acero cuando dijo “lo que sí uno sigue viendo es la existencia del dúo, del trío, del cuarteto, etc. (...) van juntos a sacar las fotocopias y se reparten de tal manera que después se las intercambian, y se nota en los exámenes que la forma en que vienen preparados son similares. La vida del estudiante es sentirse perteneciente a una clase, en términos generales se nota que colaboran entre ellos”. En donde sí hay un amplio consenso es en considerar que la duración de la carrera se justifica por las consideraciones que los encuestados tienen de conseguir un buen trabajo mediante la formación obtenida en la FCEIA, 90% de las respuestas fueron afirmativas en este sentido. El “buen nivel académico” es sin duda la respuesta sobresaliente al momento de saber porque los encuestados se han decidido por elegir la FCEIA, ella sola se lleva el 48,6% de las razones expuestas por los estudiantes de la Alta Casa de estudios. El “Plan de estudio” (25,7% de las respuestas) pareciera ser también motivo relevante de selección de la Facultad. El 8,6% es común para las respuestas “Por comodidad por la distancia” e “Inexistencia de la carrera en otra universidad”. De menor importancia, pero sin merecer ser obviadas, son las respuestas “Por tratarse de una universidad pública”, “Por desconocer la existencia de la misma carrera en otra universidad” y “Por haber estudiado en el Politécnico” con 2,9% en el fondo de la tabla. Con respecto a la percepción que los estudiantes tienen sobre el mercado laboral que corresponde a las carreras que se estudian en la FCEIA, los encuestados presentan gran optimismo, 43,3% declararon que hay “Gran salida laboral” y 40% manifestó que hay “Buena demanda laboral”. Los menos optimistas consideran, solo el 13,4%, consideran que hay “Moderada” o “Escasa” demanda. Solo el 3,3% manifestó desconocimiento sobre la demanda actual en el mercado laboral.

6.-ENTREVISTA La entrevista realizada giró en torno a ejes temáticos fijados en relación directa con los interrogantes que constan en la primera sección En el Anexo, la justificación de la selección del entrevistado Fue una entrevista abierta, la técnica de recogimiento de información utilizada fue cualitativa. Se trató de una entrevista muy distendida, desestructurada, que se inició con una charla previa, en la que el entrevistado se mostró ágil y accesible frente a las preguntas hechas. El gran conocimiento general en un amplio campo de temáticas y la perspicacia del Prof. Acero hizo nuestro trabajo extremadamente fácil, haciendo que la conversación fluyese de tal forma que pareciese más propia de una sobremesa de café que parte de un trabajo de investigación. El entrevistado se explayó de tal manera que no quedaron puntos sin cubrir. Logró además entender hacia donde estaban dirigidas las preguntas de manera sencilla y las contestó de forma eficaz, ejemplificando donde hiciese falta, y como si eso no fuese poco, nos deleitó con toques de humor que hicieron la entrevista aun más agradable. Quizás el hecho de que la cantidad de errores cometidos durante la entrevista haya sido mínimos no se deba precisamente a nuestra excelencia como entrevistadores, sino que aquí todos los laureles se los lleva el entrevistado. La información obtenida resultó no solo abundante (transcribirla nos llevó más de 6 horas), sino que también ha sido de alta calidad. Como anteriormente se dijo, el entrevistado no dejó cabos sueltos con respecto a los ejes planteados, así que el recogimiento de la información fue ampliamente satisfactoria.

ANEXOS Nueve de la mañana un poco pasadas, el Prof. Astrónomo Sergio Acero, hombre alto y vestido de camisa y pantalón de vestir, sale de la sala de profesores y nos invita a un salón en el piso superior. Todo se encuentra tranquilo puesto que las clases en el Politécnico ya han llegado al fin del ciclo.

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Profesor Sergio Acero, estamos muy agradecidos por su atención, sabemos de que es un hombre muy atareado así que valoraremos profundamente los minutos que nos brinde. Con sus años de experiencia suponemos de que ha de haber visto pasar muchos estudiantes, ¿Qué perspectiva tiene usted sobre las expectativas de los estudiantes? ¿Lo consultan los estudiantes sobre los “pro” y los “contra” de estudiar carreras como la que ud ha llevado adelante? Uno, como profesor de la Facultad, por haber seguido la temática que uno les ha mostrado, nota que algunos se han inclinado por esta disciplina a raíz de lo que uno les mostró de lo que se trataba. Pero creo que eso es simplemente que uno les mostró una ventanita por la cual ellos pudieron mirar cosas que querían ver, que tenían motivaciones previamente. Así que yo lo tomaría como cuestiones…, digamos un dato puntual, uno ha influenciado en algunas personas en su elección. Mi posición particular es mostrar los “pro” y los “contra” al respecto de las cosas, pero mostrar que, en general, se puede avanzar en disciplinas científicas como la astrofísica o tecnologías, como la tecnología espacial, sin perder los pies sobre la tierra en relación al contexto nacional. Son las paradojas que presenta Argentina en esos campos, pero siempre trato de no espantar de forma premeditada a los interesados en este tipo de cuestiones, cosa que algunos hacen. En términos generales, desde una posición optimista, si uno apuesta a la racionalidad del ser humano, siempre hay margen para ser optimista. Nuestro país no hace las inversiones en ciencia y tecnología que debería hacer, pero algunas inversiones hace y las viene haciendo desde hace muchísimo tiempo. También, de vez en cuando, los procesos en los que esa inversión va dando lugar, por alguna razón, que podría ser un proceso de autoflagelación o de un sentimiento masoquista de conjunto, agarra esos procesos y les pega unos fuertes hachazos, los parte por la mitad y deja que se cicatricen. Así ha pasado por la historia el proceso de desenvolvimiento científico- tecnológico de Argentina desde hace ya más de 130 años, porque el inicio de una preocupación oficial está entre las presidencias de Sarmiento, Avellaneda, que tienen que ver con un imaginario acoplado al supuesto modelo de progreso, a la Europa que se iniciaba en la revolución industrial y cuyos efectos se veían también en los EEUU. Lo que uno recorre es la secuencia ininterrumpida desde el principio de la presidencia de Sarmiento hasta ahora, ya que no hubo interrupciones, si procesos traumáticos, como “la noche de los bastones largos” o el desentendimiento de los sectores académicos durante la primer presidencia de Perón como también la exclusión de la vida académica con respecto a tomar recursos populares para ella. Hubo una serie de momentos históricos que no aprovecharon las potencialidades que el país ofrecía, sin embargo este proceso nunca se interrumpió.

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Con respecto a la perspectiva sobre las expectativas de los alumnos, esto no lo recalco en los chicos, sino en que debería de haber un mejor trabajo de orientación vocacional entre los últimos años de secundaria y allí debería haber una intervención pública importante de los departamentos extra-mundo de las universidades y de las facultades dentro de las universidades. Las secretarias de extensión universitaria deben realizar buenas campañas de orientación vocacional, en estos últimos años algo se esta haciendo, puede verse en las ferias que las facultades organizan, pero son cosas compulsivas y puntuales. Yo invitaría a que se armen equipos de trabajo conjuntos entre las universidades y el Ministerio de Educación y que haya una presentación realista de las oportunidades, y no solo de las carreras tradicionales, sino de todas las carreras. Los chicos, por lo general, ¿se dan cuenta que esto no es para ellos durante el primer año de ingreso? Particularmente hay alguna deserción, pero hay también un sesgo en los últimos años que uno nota, sobre todo en las carreras de ingeniería. Yo diría que las clases medias de cierta capacidad económica prefieren que los chicos aborden las profesiones netamente liberales, aunque sean las especialidades nuevas que aparecen, pero siempre en esos ámbitos. Porque es donde de a poco se puede construir un emprendimiento autónomo, no ser dependiente y además porque la visión del lugar que puede ocupar un ingeniero en la industria sigue siendo el de empleado, es por eso que algunos sectores medios-altos no quieren ese lugar, tal vez porque no lo conocen. Por eso si hay un esfuerzo y entusiasmo de los chicos que siguen esta carrera, es por los padres que están en esta profesión (ingeniería). Generalmente los chicos deciden hacer las mismas ingenierías que sus padres, entonces van tomando una posición en base a su experiencia, además se sabe que en las empresas se van escalando posiciones, y en general el profesional de la ingeniería llega a un tipo de contrato con la empresa que termina con la participación en las ganancias, que en las empresas se llama habilitación. ¿Cuál cree que es la influencia que ejerce la familia? Es bastante fuerte. También se nota que los chicos que vienen de los sectores más humildes gozan de una mayor libertad, porque el gran imaginario de los padres es que obtengan un título universitario, no importa el campo, esto se ve mucho en los institutos de formación docente donde quien se va a formar para la enseñanza va a tener que pasar por toda una currícula exigente de formación técnica, tanto para la docencia de idioma, de literatura o de ciencia y, en principio, sus expectativas profesionales como la capacidad lucrativa de la profesión no son muy elevadas. Pero, uno nota que provienen de sectores medios modestos y que la obtención del profesorado es visto como un objetivo superador, porque generalmente está asociado a la experiencia previa de los padres con una vida en base a muchos sacrificios. Hay un imaginario que estar con una tiza frente a un salón es menos sacrificado que estar 8 o 9 horas diarias en una fabrica o un taller.

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Pero también creemos que hay una posicionamiento en la escala social, ¿no?

influencia

de

la

ambición

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Si, algo de eso hay. En esta época tan economicista por supuesto que la gente mide las cosas con una escala económica, pero casualmente ahí esta lo que yo creo es también malo de la sociedad, o sea, sea han compenetrado la escala económica con la escala social … O sea una síntesis … Si, una síntesis de la escala humana-social con la escala económica. Los chicos de orígenes humildes que van ingresando, ¿tienen distintas expectativas con respecto al mercado de aquellos que provienen de un sector más elevado o con padres ingenieros? Yo creo que hay una doble visión de las cosas: primero, que no va a ser fácil, pero luego uno se va convenciendo de que se tiene que poner en la cola de aspirantes, ya que si no obtenés un titulo ni siquiera tenés las condiciones para ponerte en la cola de aspirantes, es el famoso dicho “si no tenés un titulo no sos nadie”. Uno de los perfiles, no quiere decir que esto moldee totalmente la naturaleza de todos los estudiantes, pero lo que uno nota es que el fin justifica los medios, el entregarse a ciertas chicanas a lo mejor para acelerar los tiempos que permiten tener el titulo lo antes posible, no se si es una sensación personal, muy interna, muy difícil de evaluar, entonces uno lo tiene que ver desde afuera como una actitudes, como formas de comportarse. Todo hemos sido estudiantes, y la actitud que uno tiene es también la de un negociador, pero yo recuerdo que era muy común, a veces por orgullo propio o por ciertos miedos o por ciertos temores, que uno no iba a rendir una materia, hasta que no estaba bastante convencido que podía pasar una materia habiéndola estudiado bien. Hoy en día el número de “lanzamientos” es mayor. También tiene que ver con las presiones, porque el que se recibe antes va a estar antes en la cola de aspirantes. Las expectativas por la obtención del diploma son altas por el diploma en sí, el resto en la calidad de cómo uno obtiene el diploma. Como Profesor, ¿Cómo interpreta las relaciones de los estudiantes entre si? Hay cierta competitividad, aunque lo que sí uno sigue viendo es la existencia del dúo, del trío, del cuarteto, etc. Para estudiar juntos en ese grupo. Lo que uno ve, tanto en los profesorados como en las técnicaturas, es que van juntos a sacar las fotocopias y se reparten de tal manera que después se las intercambian, y se nota en los exámenes que la forma en que vienen preparados son similares. La vida del estudiante es sentirse perteneciente a una clase, en términos generales se nota que colaboran entre ellos.

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¿Qué perspectiva tiene sobre el mercado laboral actual? Hay algunos estudios recientes que rompen con el imaginario de hace unos cuatro o cinco años anteriores. No hay duda que con imperfecciones y algunas injusticias el mercado laboral en Argentina en estos cuatro años se ha revitalizado, pero se ha advertido de que hay una mayor absorción de nuestros egresados del politécnico y con respecto a los estudiantes de ingeniería tardan muy poco tiempo en encontrarse con algo, a lo mejor al principio es algo informal y después se formaliza y, además, las estadísticas indican que siete u ocho años mas tarde los estudiantes se encuentran trabajando de lo que se han recibido, salvo raras excepciones. En el mediano plazo, ¿cómo cree que se va a desarrollar el mercado con respecto a los ingenieros? Hay una consolidación y un crecimiento en el mercado industrial. Tal vez empiece a estabilizarse la expansión, va a seguir habiendo expansión en este mercado. El otro horizonte que viene es el de la consolidación que va traer distintos problemas, una de las cosas que ha pasado con la rehabilitación de estos mercados y de la “levantada de persianas” de las industrias de la zona que estaban apagadas y volvieron a trabajar con las maquinas que habían dejado de usar hace 30 años, o sea que en cierta forma han incorporado mucha mano de obra, sin embargo va a haber que conservar los puestos de trabajo y, a su vez, los patrones de calidad van a requerir el recambio tecnológico por otra tecnología más computarizada y robotizada. Además va a surgir una gran presión de los gremios para no perder los puestos de trabajo de la gente y también va a haber una presión sobre la calidad de lo que tienen que producir los empresarios. Entonces lo que los empresarios van a necesitar es gente que les diga cómo organizar, ahí va a haber intervención de otros costados profesionales y yo creo que va a haber una solución y creo que lo que va a ganar es competitividad, y no solo en el mercado interno. ¿Se mantiene en contacto con algunos universitarios egresados de la FCEIA? Si, en algunos casos hemos tenido, sobre todo en el politécnico. Por ejemplo, tenemos una carrera en técnicos especialista en la industria de los plásticos, una técnicatura que no existía en la región. Nos hemos enterado de que un grupo de ellos tienen un micro-emprendimiento con el cual están exportando vasitos de helado, quizás en un futuro alcancen un nivel tecnológico más elevado en cuanto a los productos que exportan. De tal forma, se ha producido un aporte de técnicos especialistas que han sido absorbidos por el mercado y, también, muchos emprendimientos propios. Porque con un crédito o con un poco de dinero personal se puede comprar una máquina extrusora para fabricar productos plásticos de alto consumo, como los vasos plásticos. Para ir cerrando, ¿Cuál es su macro-percepción con respecto a la elección de las carreras de la FCEIA por sobre carreras de otras universidades?

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Yo creo que hay un consabido trasfondo más allá de los conflictos por los que atraviesa la universidad pública por cuestiones presupuestarias, la conducta gremial del cuerpo docente y no docente, que pueden aparecer como erosivas de las expectativas cronológicas de los estudiantes. Mas allá de estos desperfectos sigue estando instalada la concepción pública que las universidades argentinas ofrecen un buen nivel de preparación, sobre todo en los campos conceptuales, es decir, tienen un buen nivel teórico, lo cual significa que ofrecen una formación conceptualmente profunda y actualizada. Estas universidades pueden tener alguna carencia en cuanto a cuestiones instrumentales y materiales, pero sigue manteniendo un buen nivel conceptual. Por este motivo los estudiantes siguen eligiendo la combinación de carencia en cuestiones instrumentales, pero de alto nivel conceptual. La gratuidad de la enseñanza, el ingreso abierto, la buena formación conceptual configuran una elección. Por otro lado, un fenómeno muy común es el caso de aquellos estudiantes que no se adaptan y terminan por desertar y buscar refugio en las universidades privadas. Lo que tienen las universidades privadas es una buena nutrición de alumnos que no se adaptan a la vida de la universidad pública, y cuyas familias están en condiciones de sostenerlos. La obligación que tiene la universidad pública para con el alumno en cuanto a las condiciones de exigencia es un compromiso más libre ya que está destrabado de algunos aspectos que en la universidad privada, sobre todo en las de aranceles intermedios, está fuertemente sesgada por la necesidad de sostener a sus alumnos. Probablemente hay ejemplos de universidades privadas de altos aranceles donde la pertenencia a esos sectores hace que los aranceles de esas universidades hace que tengan, así también, altas exigencias, no depende mucho de que pierda alguna matricula. Mientras tanto, en las universidades públicas siempre existe una exigencia superior. En éstas se hace mucho énfasis en las carreras científicas a la par de las liberales. Por ejemplo, uno ve muy pocos casos de universidades privadas de filosofía o antropología. Sociología hay algunas, pero están asociadas a las escuelas de marketing y publicidad, o carreras como las de ciencias exactas como las de física, matemáticas y orientaciones en astrofísica.

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