1.

- Introducción: De una forma extremadamente simplista, podemos decir que este síndrome se caracteriza por la presencia más o menos exagerada de una diferencia en la altura e inclinación entre los talones de 2 pies (se puede presentar tanto en las extremidades anteriores como en las posteriores, aunque típicamente se observe en las primeras y siendo en un 80% de los casos la mano izquierda la que tiene los talones bajos y dorsalizados). Como veremos más adelante y aunque muchas veces no se le da ni la importancia ni la atención que requiere, cuando el talón de un pie delantero es más alto que el otro, se produce un desequilibrio musculo-esquelético global que causa alteraciones posturales, alteraciones en la biomecánica del pie, la disminución del rendimiento del animal y a la larga, la aparición de problemas de dorso, cojeras...

En la imagen de la izquierda podemos observar una vista palmar de las extremidades anteriores de un P.R. árabe de 9 años con el síndrome de los talones dispares (el talón de la mano izquierda es más bajo y dorsalizado que el de la mano derecha). La imagen de la derecha nos muestra los pies de las extremidades anteriores del mismo animal vistos lateralmente. En esta podemos observar la altura y la inclinación de los talones de la mano derecha, así como un acampanamiento dorsal compensatorio muy marcado.

2.- Las causas que provocan la aparición de esta patología: Esta patología puede tener un origen; – Genético directo; Decimos que su origen es genético directo, cuando su potencial de aparición es extremadamente alto y no depende del ambiente. Se determinará que es genético directo cuando el pie topino tenga un ángulo podofalángico esté roto cranealmente, se observe a muy temprana edad y además algún individuo de la misma linea genética también lo sufra (ascendencia materna, ascendencia paterna, descendencia …). Los criadores y/o propietarios de caballos con este tipo de patología, deben evitar a toda costa la reproducción de estos individuos ya que éstos, transmitirán esta característica patológica y debilitante a su descendencia y lo único que conseguimos son caballos malformados con más tendencia a sufrir desequilibrios dolorosos y poco funcionales (en la naturaleza, la acción de los depredadores eliminaría este tipo de individuos).

– Genético indirecto o adquirido; Decimos que su origen es genético indirecto o adquirido, cuando su potencial de aparición es bajo y
por tanto su aparición se ve facilitada por una causa ambiental. Las causas, que pueden ser diversas y multifactoriales, terminan causando una disminución en el rango de movimiento de una extremidad (el talón crece porque empieza a impactar con la punta del pie y no con el talón) en animales de cualquier edad (lo más típico, pero, es que aparezca en animales jóvenes); – Una mala postura crónica del jinete (carga más peso en un lado que en el otro, problemas en el rango de movimiento de la cadera...) – Una mal ajuste crónico de la montura (bastes desgastados de manera desigual, montura torcida, montura mal adaptada...) – Dolor crónico en la porción posterior de un pie (infección unilateral de ranilla, síndrome navicular unilateral, tendinitis crónica y unilateral del tendón flexor superficial o profundo y/o del aparato suspensor...) – Desequilibrios musculo-esqueléticos (contracciones musculares y tensión tendinosa refleja, disminución del rango de movimiento articular...) adquiridos a través de; la falta de movimiento, la mala ejercitación 1, “vicios de pastoreo”2, exceso energético durante el crecimiento, traumatismos (el más típico es la lesión del nervio supraescapular en la extremidad topina)... – Un incorrecto mantenimiento de los pies (herrados o desherrados) ya sea por mal recorte, tiempo entre recortes excesivo, falta de cuidados de los pies de los potros...

1 La mayoría de caballos son zurdos y tienen más facilidad y por tanto, más tendencia a trabajar sobre la mano izquierda, si esto se permite, tendremos un “súper-desarrollo” de la mitad izquierda y un “sub-desarrollo” de la mitad derecha, facilitando la aparición de esta patología. 2 La postura repetida durante el pastoreo (la mano derecha queda atrasada y la mano izquierda queda adelantada y cargando el peso del animal mientras come) facilita la aparición de esta patología. Debemos preguntarnos el porqué del inicio de este “vicio” (qué viene antes si el huevo o la gallina)

Estas imágenes nos comparan un síndrome de talones dispares con un origen genético directo (imagen de la izquierda en el que se observa un eje podofalángico roto cranialmente en el pie topino), con un caballo con el mismo síndrome pero con un origen adquirido (imagen de la derecha en la que podemos observar que el eje podofalángico es correcto).

Antes de proseguir, quiero puntualizar, pero, que en la naturaleza no existe la simetría perfecta, todos tenemos una mano ligeramente más grande que la otra, un ojo más alto que el otro... Sin que esto tenga una repercusión negativa en nuestras vidas. Por tanto, el cuerpo del caballo tolera de manera natural un cierto grado de asimetría, pero cuando esta sobrepasa un cierto nivel el desequilibrio corporal se produce y con el tiempo aparecerá la incomodidad, la cojera...
En la imagen de la izquierda podemos observar las extremidades anteriores de un potro P.R. Español de unos 16 meses de edad, que empieza a desarrollar un síndrome de talones dispares (origen adquirido) debido a la falta de mantenimiento de los pies. También se puede apreciar la aparición de un problema en la articulación del menudillo del pie izquierdo. En la imagen inferior vemos los mismos pies una vez finalizada la sesión de aplomado dimensional correctivo.

3.- Cómo reconocer el síndrome de talones dispares: Podremos reconocer este síndrome fácilmente observando al caballo tanto cranialmente como lateralmente en un suelo completamente plano, ya que veremos diferencias entre una y otra extremidad en: – La altura e inclinación de los talones (vista lateral o palmar). Como ya hemos comentado antes, observaremos que el pie pando tiene una altura de talón inferior y una inclinación mayor que la presentada en los talones del pie “topino”. – La posición de los talones y el centro articular (vista solear). En el pie pando, veremos un desplazamiento dorsal tanto de los talones como del centro articular (talones hendidos o huidizos), abonando el terreno para que aparezca el síndrome navicular (la zona articular que relaciona la P2-P3-Hueso navicular con el tendón digital flexor profundo y el ligamento sesamoideo impar se ve sobreestresada). – El desarrollo de la ranilla (vista solear). En el pie pando la ranilla será ancha y tendrá una longitud superior a lo “normal”, en cambio en el pie “topino” la ranilla será estrecha, con una longitud inferior a lo “normal” y tenderá a albergar infecciones recurrentes. – La concavidad e la suela (vista solear). Generalmente, el pie pando tiene una suela más plana que el pie “topino”. – La forma del pie (vista solear). El pie pando, tiende a ser más redondeado, mientras que el “topino” suele presentarse más alargado.

Estas 2 imágenes nos comparan el pie izquierdo pando (más redondo, con una ranilla más larga, menos concavidad...) con el pie derecho topino (más ovalado, una ranilla menos desarrollada, unos surcos colaterales más profundos...).

– Los cartílagos laterales y la almohadilla digital; En el pie pando, podremos observar una degeneración de estas estructuras. – El eje podofalángico (vista lateral de las extremidades). El pie pando suele tener un eje podofalángico normal o roto caudalmente mientras que el pie “topino” suele tener un eje podofalángico normal (origen adquirido o falso topino) o roto cranialmente (origen genético o topino).
Esta imagen nos muestra los 3 tipos básicos de eje podofalángico que nos podemos encontrar; A; Las 3 falanges están correctamente alineadas B; La P1 y P3 están alineadas pero la P3 está extendida (rotura caudal del eje podofalángico) C; La P1 y P3 están alineadas pero la P3 está flexionada (rotura craneal del eje podofalángico)

– El nivel de las articulaciones visto el caballo de frente (menudillo, carpo/tarso, codo/rodilla, encuentro/Acetábulo y escápula/tuberosidad coxal). – El desarrollo muscular; Podremos observar un bulto en la zona escapular del pie “pando”. – La presencia de lesiones, incomodidades y/o cojeras. La extremidad del pie pando, se ve sobreestresada así pues es muy común que el animal presente cojera por; problemas en los tendones flexores, en las articulaciones, calcificación de cartílagos laterales, atrofia por sobreestrés de la almohadilla digital...
En la imagen de la izquierda y en la central, podemos observar el abultamiento unilateral típico que presentan estos caballos en el borde escapular de la extremidad con el talón bajo. En la imagen de la derecha, podemos observar la diferencia en la altura de las articulaciones entre una extremidad y su hermana.

4.- Efectos derivados del síndrome de los talones dispares:

– Alteraciones posturales; En estancia, generalmente
podemos observar que el caballo tiene tendencia a colocarse con la mano panda (con los talones bajos) y el pie de la extremidad posterior contralateral ligeramente adelantados, mientras que la mano topina (con los talones altos) y el pie de la extremidad posterior contralateral permanecen ligeramente atrasados. Esta postura, suele exagerarse mucho cuando el caballo baja la cabeza y desplaza por tanto su centro de gravedad dorsalmente.
En esta imagen podemos observar la postura comentada y vemos más claramente como la mano panda queda adelantada y la topina atrasada.

– Alteraciones articulares: Cuando un talón es más bajo o más alto de lo “normal”, se producen compensaciones en los ángulos de
las articulaciones de la cuartilla, del menudillo, del codo y de la articulación escápulo-humeral (articulación del hombro o punto de encuentro).

– Talón bajo: Todas las articulaciones se extienden (se abren o aumentan su ángulo articular), provocando el descenso del
menudillo, una mayor rectitud en el carpo, una verticalización del húmero y la escápula así como una ventralización y caudalización del punto de encuentro. Esta compensación hace que toda la extremidad parezca más corta que su hermana, sin serlo anatómicamente, pero sí funcionalmente.

– Talón alto: En el talón alto, pasa todo lo contrario, las articulaciones se flexionan (se cierran o reducen su ángulo articular)
provocando el ascenso del menudillo (ver la imagen del potro), una angulación en el carpo, una horizontalización del húmero y la escápula así como una dorsalización y cranealización del punto de encuentro.

En las 2 imágenes superiores, podemos observar los cambios articulares de las extremidades anteriores y posteriores que se producen cuando en una de ellas encontramos un pie pando (con el talón bajo), a la izquierda, o un pie “topino” (talón alto) a la derecha. En la imagen de la izquierda vemos una comparación entre las 3 situaciones; – Huesos; Simulan la posición normal del sistema esquelético – Linea roja; Simulan la posición del sistema esquelético cuando hay un talón pando. – Linea verde; Simulan la posición del sistema esquelético cuando hay un talón topino.

– Alteraciones musculares y tendinosas:

– Talón bajo: Las compensaciones esqueléticas, conducen a un aumento del tono de los músculos y los tendones extensores y
a la consecuente disminución del tono de los músculos y los tendones flexores. En la extremidad del talón bajo, también aparece un cierto grado de hipertrofia muscular en los músculos; trapecio, serrato dorsal, romboides, deltoides y el subescapular (la hipertrofia más marcada es la del brazo torácico del m. Trapecio).

– Talón alto: Como sucedía en la situación anterior (articular), sucede todo lo contrario, aumenta el tono delos músculos y los
tendones flexores y disminuye el tono de los músculos y los tendones extensores. Además también podemos observar una hipertrofia del m. pectoral descendente. Cuando se realiza una sesión quiropráctica a los animales con esta patología se suele observar; – – – Subluxación de la C6-C7 (lo más común es que las apófisis espinosas estén inclinadas hacia la extremidad “topina”) Dolor, rigidez y espasmos en la palpación de la base del cuello. Tensión y torsión dural3 en las zonas de la frente y lumbo-sacra

– Alteraciones de la marcha; Los caballos con este tipo de patología tienden a salir siempre con el pie “pando” y resistirse a trabajar con el pie “topino”. – Alteración en la capacidad del pie de lidiar con la energía generada durante el impacto: La mayor parte del impacto suele soportarlo el pie pando, en cual al verse sobreestresado acaba desarrollando de manera típica un proceso de síndrome navicular. En cambio el pie topino al impactar preferentemente con la punta no usa el mecanismo de muelle del pie y termina desarrollando artritis, artrosis, tendinitis flexora... – Alteraciones en el posicionamiento de la silla de montar: Si tenemos en cuenta que en el lado del talón bajo aparece un bulto4 a nivel de la cruz, en el borde dorsal del cartílago escapular justo donde descansa el puente de la silla, lo que sucede es que ésta queda colocada diagonalmente (la porción trasera de la silla se desplaza hacia el lado con el pie “topino”) causando: – Puntos de presión en el m. Longísimus dorsi que sufre una atrofia unilateral (o más marcada en un lado que en el otro).

– Dolor a nivel de la cruz y/o a nivel lumbar. Cuando un animal experimenta dolor, su
respuesta es darnos una señal (morder al apretar la cincha, girar la orejas...) y/o adoptar una postura antiálgica que le permita evitar ese dolor (el caballo suele levantar la cabeza, invertir el dorso, extender la grupa, resistirse a la flexión...) provocando una alteración en el funcionamiento de los integrantes del sistema musculoesquelético. – La inclinación de las apófisis espinosas de las vértebras de la cruz hacia el lado del pie “topino” (la espalda de este lado es más inclinada y hace que la montura tenga tendencia a resbalarse hacia este lado. Este hecho se agrava cuando la cadera también está inclinada). – La alteración en la capacidad de flexión del caballo, tanto horizontal como vertical. – La alteración del rango de movimiento de la extremidad con el pie pando (el puente de la silla presiona el bulto y la escápula) y el consecuente acortamiento de la marcha.
En la imagen de la derecha, podemos ver los músculos más afectados en un síndrome de talones impar tanto debido al propio síndrome (hipertrofia en el lado del talón pando y atrofia en el lado del talón “topino”) como por la mala colocación de la montura y/o jinete. En la mitad derecha observamos los músculos más superficiales; Trapezio cervical y torácico (verde), Deltoides (azul), Latísimus dorsi (amarillo), Tríceps (rojo) En la mitad izquierda vemos los músculos profundos; Serrato dorsal o cervical (rojo), Romboides (marrón), Espinal dorsal (cian) y Longisimus dorsi (lila). El sombreado negro, nos indica dónde quedaría una montura bien colocada en un caballo sin problemas.

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La duramadre es una capa que envuelve a la médula dentro del canal espinal. Este bulto está constituido por la verticalización de la escapula así como también por la hipertrofia muscular del trapecio, deltoides, romboides y subescapular.

– Alteración en el posicionamiento del jinete: La cadera del jinete se adapta a la alteración de la marcha que sufre el caballo provocando; – Que el peso del jinete se apoye más en un estribo que en el otro , cronificando y empeorando la situación del animal (el peso del jinete cae en el estribo de la extremidad “topina”, debido a que la espalda del caballo es más inclinada). La alteración del rango de movimiento y la posición de la cadera y de los hombros del jinete, causan a la larga, dolores de espalda, de cadera y/o de rodilla.
La imagen de la izquierda, nos muestra 2 jinetes. El de la izquierda monta un caballo sin problemas y tiene una postura correcta, mientras que el de la derecha monta un caballo con síndrome de talón dispar en el que podemos observar que; – Carga más peso en un estribo que en el otro (el derecho considerando que la mano panda y por tanto con el bulto a nivel de la cruz se encuentra a la izquierda). El jinete intenta adaptarse a la postura del caballo, inclinando la cadera y los hombros.

5.- Conclusión; Los talones dispares deben ser entendidos como el primer síntoma de una cadena, generado por uno o varios problemas musculoesqueléticos que al provocar un acortamiento de la marcha de una de las extremidades causa una adaptación de la caja córnea de los pies y que si no se corrige terminará causando dolor, cojeras, disminución del rendimiento deportivo... Referencias: – – Ramey, Pete – Club foot (2006) Ramey, Pete – Heel heigh the deciding factor (2005) Pollit, Chris – Atlas del pie del caballo - Ed; Harcourt Brace (1998 Madrid) Ridgway, Kerry – High/Low heel syndrome (2007)