1.

- Introducción: Las fracturas de la epidermis, se caracterizan por ser una lesión grave que causa una pérdida en la continuidad del tejido epidérmico del pie (caja córnea o casco). Las fracturas epidérmicas se pueden clasificar según; – – – – – – Dirección1; Vertical o horizontal Sentido2; Ascendente o descendente Profundidad3; Superficial o profunda Longitud4: Completa o incompleta Localización5: Unilaterales o bilaterales Aparición en el tiempo6; Puntual o recurrente

En estas 3 imágenes observamos una fractura epidérmica vertical ascendente (izquierda), una vertical descendente (central) y una horizontal (derecha)

2.- Causas que provocan la aparición de las fracturas: Como en todas las patologías podales, el origen de una fractura epidérmica, puede ser diverso y multifocal. Generalmente tenemos una o más causas primarias que provocan lo que podemos llamar una causa secundaria desencadenante, que en este caso se trata de la atrofia de la tapa (adelgazamiento de la tapa y disminución de la capa interna). Algunas de las causas primaria que se suman provocando al final la atrofia de la tapa son: – La presencia de la herradura: La herradura provoca:

– La carga periférica o lo que viene siendo lo mismo, hace que la energía del impacto (velocidad + masa total) sea lidiada en su
totalidad por una estructura que no está diseñada para ello; la tapa y la unión dermato-epidérmica (unión entre las laminas primarias y secundarias dérmicas y epidérmicas). Esta mala distribución de la carga, lesiona en mayor o menor medida (dependiendo de cómo está realizado el herraje, de la disciplina que realice el caballo, del tipo de suelo sobre el que trabaje... ) las láminas tanto primarias como secundarias (cuando las secundarias se lesionan de manera repetida, disminuye la producción de capa interna y por ende su cantidad, iniciando un efecto de bola de nieve que solamente se detiene eliminando la causa).

– La disminución del aporte sanguíneo el cual aporta los nutrientes necesarios para producir la epidermis y recoge las sustancias
tóxicas para evitar que se lesione la dermis (el aumento de la concentración de las sustancias tóxicas provocan muerte celular, necrosis y por tanto lesión de los tejidos vivos). Así pues, entendemos que sin un aporte sanguíneo correcto la nueva epidermis disminuirá su cantidad y su calidad.

– La imposibilidad de la correcta distorsión de los diferentes elementos de la caja córnea. Esta distorsión, es básica para el
correcto funcionamiento biomecánico del pie (el pie no puede lidiar correctamente con la energía del impacto y se lesionan los tejidos) y para la correcta estimulación de la dermis (la distorsión estimula a la dermis para que produzca nueva epidermis). Esta causa empeora cuando la herradura se coloca erróneamente y termina causando la aparición de deformaciones capsulares ( mediolaterales, dorso-palmares o próximo-distales ya sean estas medio-laterales o dorso-palmares).

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Las fracturas verticales siguen el sentido de los túbulos córneos y las fracturas horizontales son perpendiculares a éstos y paralelas al suelo. Las fracturas ascendentes son aquellas que empiezan en el borde solear de la tapa y ascienden hacia el borde coronario, y las fracturas descendentes, son las que se originan en el borde coronario y descienden hacia el borde solear. Las fracturas superficiales son aquellas que no traspasan la capa interna y por tanto no alcanzan la dermis y no producen dolor. En cambio, las fracturas profundas, traspasan la capa interna y llegan a afectar a la dermis provocando dolor y sangrado. Las fracturas incompletas, no alcanzan a unir el borde coronario y el borde solear de la tapa, en cambio las fracturas completas sí lo hacen. Las fracturas unilaterales aparecen en un solo lado del pie debido a que éste, está sobreestresado debido a una alteración de la marcha de origen diverso (mala conformación, deformación capsular latero-medial, problemas musculo-equeléticos, mal equilibrado o “aplomado”...). En cambio, las fracturas bilaterales aparecen en ambos lados del pie y están directamente relacionados con la atrofia de la porción posterior del pie. Las fracturas puntuales son aquellas que aparecen una vez y cuando ya se han sellado completamente no vuelven a aparecer nunca más. Las fracturas recurrentes son aquellas que van apareciendo a lo largo de la vida del animal de manera repetida y significa que el responsable (herrador, veterinario y/o propietario) de los pies de ese caballo no está realizando correctamente su trabajo.

– Una mala dieta: Tanto el exceso como el déficit de algunos elementos nutricionales (tanto macronutrientes como micronutrientes) afecta directamente a la epidermis en formación. La situación más típica es que haya: – Un exceso de carbohidratos de reserva o de rápida absorción, el cual va a provocar una mayor generación de toxinas que van a pasar del sistema digestivo al torrente sanguíneo. Si combinamos este echo con la falta de movimiento y por tanto la caída por gravedad de la sangre a la porción más distal del animal (los pies) y la falta de movimiento de ésta, tenemos un mayor acumulo de toxinas en la dermis podal (como antes, las toxinas lesionan la dermis podal afectando al crecimiento en calidad y cantidad de la nueva epidermis). – Un déficit en la cantidad de micronutrientes y/o una alteración en sus relaciones cuantitativas – Una falta de movimiento: Ésta lo que produce, es la disminución del aporte sanguíneo en la dermis podal y un déficit en la estimulación de éste, causando una disminución en el crecimiento de la epidermis. – Un aumento en la energía del impacto de una o más extremidades: Cualquier factor que provoque un aumento de la energía del impacto por encima de las capacidades biomecánicas del pie (se ven disminuidas por la aplicación de la herradura) causará lesiones en los tejidos internos, pero sobretodo en la estructura que de manera artificial está lidiando con esta energía; la unión dermato-epidérmica. Algunos de estos factores pueden ser; – Una alteración en el aparato musculo-esquelético (por traumatismo, mala montura, mala posición del jinete, sobreesfuerzo, alteraciones conformacionales...) que altera la marcha, favoreciendo por ejemplo el trabajo de las extremidades anteriores por encima de las posteriores, el trabajo de una extremidad sobre las demás... – Una disciplina muy exigente (salto o raid) – Trabajar con herraduras en suelos muy duros (este efecto se ve agravado en aquellos animales que golpean el suelo con mucha fuerza). Otras causas que provocan la aparición de fracturas y que no causan una atrofia de la tapa son; los traumatismos, los cambios súbitos en la humedad ambiental, la aparición de abscesos, la genética7... La causa más común de las fracturas;

– Verticales ascendentes es la falta de cuidados en un pie con un desgaste insuficiente (el sobrecrecimiento de la tapa, provoca la
aparición de una serie de fuerzas expansivas que terminan causando la separación de los túbulos córneos y la aparición de la fractura). Este tipo de fracturas, suelen aparecer en la punta del pie o pinza.

– Verticales descendentes es un mal herraje que altera la biomecánica del pie (talones altos, talones huidizos, mal equilibrado
dimensional o “aplomado”, aplicación de herraduras cortas o estrechas...) y provoca que la expansión de los cartílagos laterales rompan la tapa a nivel de la banda coronaria de las cuartas partes. Por esto, estas fracturas suelen aparecer en las cuartas partes del pie. – Horizontales es la lesión puntual del borde coronario y/o la presencia de una absceso parietal que ha fistulizado por este borde. Este tipo de fracturas no tiene un lugar de aparición típico. Como podemos entender, la “mala calidad del casco” es la consecuencia o el síntoma de una o varias de las causas anteriormente expuestas. Para revertirla debemos ser capaces de localizar la causa y eliminarla. 3.- Las consecuencias de la aparición de una fractura epidérmica: Las consecuencias derivadas de una fractura epidérmica dependen mucho del tipo de fractura y de la rapidez y eficacia en el tratamiento. Podemos decir, pero que la presencia de una fractura epidérmica; – Puede provocar dolor y por tanto posturas antiálgicas compensatorias, las cuales a su vez pueden causar alteraciones musculoesqueléticas y sobrecarga de otras extremidades aumentando el riesgo de lesiones en otros miembros (artritis, tendinitis, laminitis y enfosura...). – Aumenta el riesgo de infección de la dermis, la cual va a provocar una laminitis focal pero que puede extenderse causando dolor y enfosura. – Aumenta el riesgo de rotura de una porción de la tapa con exposición de la dermis, con lo que esto conlleva. – Disminuye el rendimiento deportivo del animal
7 La genética, No es una cauda directa de las fracturas epidérmicas, sino que predispone a ese animal a sufrir este tipo de lesión cuando se da el sumatorio de una serie de factores.

4.- Los tratamientos que NO hay que aplicar frente a una fractura epidérmica: Hay muchos tratamientos que no tienen ningún efecto (porque no actúan sobre las causas que están provocando la aparición de la fractura) o que incluso tienen efectos secundarios (infecciones, sobrecarga de otra porción del pie y/o de la extremidad...) y que se siguen viendo en el mundo del herraje. Algunos de ellos son: – Muecas horizontales o en forma de T: Este tratamiento se aplica en las fracturas verticales y consiste en realizar una mueca horizontal con una profundidad igual a la de la fractura con la finalidad de detener el avance de ésta. A parte de ser totalmente inefectiva porque no intenta eliminar la causa, es contraproducente ya que debilita una estructura sana aumentando todavía más el riesgo de rotura. – Puntos o botones de fuego: Este tratamiento es arcaico, no soluciona el problema y puede causar una lesión permanente e irremediable en la dermis la cual alterará el crecimiento de la nueva epidermis (si se afecta al corion coronario) o a la unión dermato-epidérmica (si se afecta al corion parietal).

– Sistemas para inmovilizar ambos lados de la fractura (placas, grapas, suturas con alambre, clavos, tornillos, pestañas...): Estos
sistemas son simplemente inefectivos porque no actúan sobre el origen de la fractura y aunque pueden llegar a permitir la cicatrización de la fractura, ésta aparecerá de manera recurrente. Además, al no eliminar la causa pero al fijar la pared, pueden provocar la aparición de fracturas en otras localizaciones del pie.

– Desbridamiento profundo de la fractura: Este tratamiento está indicado solamente cuando hay una infección en la dermis podal y el
cemento intertubular no es capaz de rellenar la fractura. En todas las otras situaciones queda completamente prohibido ya que causa dolor, exposición de la dermis al medio ambiente con el riesgo de necrosis, infección y/o lesión permanente que esto conlleva.

– Usar resinas acrílicas: El uso de este tipo de resinas que sirven para rellenar la fractura, está contraindicada ya que a pesar de desbridar
y desinfectar correctamente la fractura, pueden quedar esporas fúngicas y/o bacterianas expuestas a un ambiente anaerobio y con una gran cantidad de nutrientes accesibles, la cual cosa nos llevaría a provocar una infección profunda más o menos grave.

– Aplicar cualquier tipo de herraje con o sin suplementos (es típico el uso de una herradura de huevo con plantillas y/o siliconas). El
herraje en caballos con una fractura epidérmica está contraindicada porque disminuye la irrigación (llegada de nutrientes y células inmunitarias), altera la estimulación de la dermis y provoca una carga periférica. Estas 3 características propias de la herradura, ralentizan el crecimiento de la nueva epidermis, no eliminan totalmente la presión sobre la unión dermato-epidérmica y aumentan el riesgo de infecciones. La única manera de tratar las fracturas es eliminar las causas que la están causando. Una vez hecho esto, el cuarto sella solo y desaparecerá totalmente con el tiempo y ya no volverá a aparecer nunca más.

Estas imágenes nos muestran algunas de los tratamientos que No hay que realizar frente a una fractura epidérmica. En la secuencia superior podemos ver una sutura de alambre (izquierda), una reconstrucción con resina acrílica (centro), una fijación con tornillos y una brida (derecha). En la secuencia inferior, podemos observar una mueca horizontal (izquierda), un desbridamiento profundo (centro) y una herradura de huevo (derecha).

5.- Referencias: – Anz, Daniel – Cuartos – 2006 – Kc La Pierre – The dreaded toe crack – 2006 – O'Grady, Stephen – Quarter crack repair – Pollit, Chris – Atlas del pie del caballo – Ed: Harcout Brace (1998 Madrid) – Ramey, Pete – Wall cracks – 2007