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El presente informe pretende dar a conocer lo que es la pobreza en Honduras la medición de la pobreza en Honduras.

No se puede desvincular de la pobreza de valores, de la pobreza de espíritu para desafiarla y de la pobreza de expectativas en la población que sufre este flagelo. Existe la tendencia que afirmar que los pobres lo son, porque no hacen esfuerzos Existe la tendencia para superar su situación, pero lo cierto es que, si bien algunos sectores hasta se enriquecen con la misma pobreza, otros se adaptan a la situación, mientras que hay los que desarrollan conductas antisociales causando daños y dolor incalculable no sólo a los no pobres sino hasta a los más desfavorecidos, también hay que reconocer que son numerosos los hondureños de extraordinaria imaginación y creatividad, que desarrollan múltiples iniciativas para sobrevivir en un modelo de inequidad y exclusión. Honduras ha iniciado el siglo XXI conservando cada vez más altos niveles de pobreza tanto a nivel gubernamental como en los hogares, distribuyéndose inequitativamente entre la población y entre las regiones geográficas, golpeando inmisericordemente a los niños y a los adolescentes, quienes no pueden ni deben asumir la responsabilidad de superar sus condiciones de vida. Sin embargo, estos niños y adolescentes pobres, desafortunadamente para ellos y para sus familias que quisieran proporcionarles bienestar, están jugando un rol importante en el combate a la pobreza, lo cual resulta grosero y lesivo para su desarrollo humano. Es el Estado, junto con los que poseen los medios de producción, las fuerzas vivas del país y todos los ciudadanos hondureños en general, los que estamos llamados a hacer los esfuerzos y sacrificios necesarios, anteponiendo el bienestar de la economía y de la población a los intereses personales y políticos, en busca de mayores niveles de eficiencia y eficacia para aumentar la producción y productividad. Nos estamos aproximando a los dos siglos de independencia y seguimos siendo aun más dependientes, pues a pesar de contar con abundantes recursos humanos y naturales, la economía hondureña tiende a descansar básicamente en factores cuyo control está allende nuestras fronteras, como lo son la cooperación internacional, el financiamiento externo, el mercado internacional, las remesas de dólares que envían los emigrantes desde Estados Unidos y la industria de la maquila, opciones éstas que representan un alto costo social para la población como se verá más adelante. Ante el crecimiento sostenido del flagelo de la pobreza, la clase media tiende a desaparecer, a la vez que se va acentuando la exclusión y consecuentemente, se va gestando una polarización, lo cual constituye una amenaza que puede desencadenar en situaciones similares a las que atraviesan algunos países del cono sur. De hecho ya se vive en Honduras una ola de descomposición social que pone en precario la seguridad ciudadana, con efectos negativos en el bienestar de la población y de la economía nación.

 Conocer los índices de pobreza en Honduras y sus elementos de evaluación.

 Reconocer el nivel de pobreza en los diferentes municipios del país, para determinar las áreas o municipios mas afectados.

 Visualizar la forma en que se llevan a cabo las estrategias de reducción de la pobreza y así saber como la pobreza esta siendo atacada.

Determinar los índices de desarrollo en Honduras, de manera que se reconozcan las causas de la pobreza en Honduras.

El término “pobreza” tiene distintos significados en las ciencias sociales. En un trabajo reciente, Paul Spicker (1999) identifica once posibles formas de interpretar esta palabra: necesidad, estándar devida, insuficiencia de recursos, carencia de seguridad básica, falta de titularidades, privación múltiple, exclusión, desigualdad, clase, dependencia y padecimiento inaceptable. Todas estas interpretaciones serían mutuamente excluyentes, aunque varias de ellas pueden ser aplicadas a la vez, y algunas pueden no ser aplicables en toda situación.

Si bien la medición de la pobreza puede estar basada en cualquiera de estas definiciones, la mayoría de los estudios económicos sobre pobreza han centrado su atención casi exclusivamente en las concernientes a “necesidad”, “estándar de vida” e “insuficiencia de recursos”. Para estas opciones, los indicadores de bienestar más aceptados han sido la satisfacción de ciertas necesidades, el consumo de bienes o el ingreso disponible.

La elección de esas variables obedece a su pertinencia teórica respecto al concepto de bienestar utilizado, considerando además la limitada información disponible en las encuestas más comunes.

La interpretación de “necesidad” se refiere a la carencia de bienes y servicios materiales requeridos para vivir y funcionar como un miembro de la sociedad; por lo tanto, bajo este enfoque se limita la atención a artículos específicos. En cambio, el término “estándar de Enfoques para la medición de la pobreza. Breve revisión de la literatura vida” no se refiere exclusivamente a privaciones predeterminadas, sino también al hecho de vivir con menos que otras personas. Spicker lo ilustra con un ejemplo: “una persona no ‘necesita’ té, periódicos o conciertos, pero si su ingreso no le permite adquirir esas cosas, puede ser considerada pobre”. A la vez, la pobreza puede ser interpretada como “insuficiencia de recursos”, es decir, la carencia de riqueza para adquirir lo que una persona necesita. Bajo esta última interpretación, la satisfacción de las “necesidades” no basta para que una persona deje de ser pobre, pues esa satisfacción puede no haber sido procurada por medio de recursos propios.

La actividad de planificación que concretó planes nacionales de desarrollo, ya existentes en la década de los años setenta, pudieron influir en la progresión del gasto social. El gráfico siguiente muestra como a partir de 1974 tiene lugar un cambio en la proporción del gasto en salud y educación respecto del presupuesto total. La década de la implementación de la Estrategia de Reducción de la Pobreza ERP, entre 2000 – 2011, pudiera también explicar la progresión que se muestra en el gráfico. Sin embargo, siempre será necesario establecer elementos sobre la calidad del gasto social y su impacto real entre la

población. Particularmente, será necesario saber si los espacios geográficos y poblacionales que históricamente habrían estado al margen de la repartición del gasto social estarán ahora, en los últimos años, mejor articulados al marco de oportunidades generado por el gasto social en general. (Se considera una pregunta pertinente respecto de las áreas estratégicas adoptadas para la ERP al comienzo de la década 2000).

Por ahora no queda bien establecida la evidencia causal respecto de las múltiples anomalías del proceso histórico de asignación de recursos públicos. Anomalías que, según la argumentación de las secciones anteriores, representan todavía una especial configuración social y territorial del país siempre privilegiando el denominado “corredor del desarrollo”, dejando entrever la existencia de territorios marginales y poco articulados sin que existan propuestas de ordenamiento territorial capaces de procurar la repartición más equitativa de oportunidades.

La pobreza en Honduras apenas ha cambiado desde 1998, a pesar del crecimiento económico positivo de alrededor de 3 por ciento anual en términos reales. Si bien el PIB per cápita se ha mantenido estancado en 0.3 por ciento anual, esto explica sólo parcialmente la falta de progreso en los indicadores de pobreza. Entonces, ¿por qué se ha mantenido tan persistente la pobreza en Honduras y qué pueden hacer los encargados de políticas para elevar los niveles de vida? Esta es una pregunta clave para Honduras y el objetivo principal de este informe es investigar las causas y consecuencias de la pobreza del país, y ofrecer opciones de políticas para lograr en forma sostenida la reducción de la pobreza y el crecimiento. El continuo progreso en la reducción de la pobreza y en el crecimiento es un proyecto a largo plazo y no existen soluciones rápidas. Sin embargo, como lo señala el análisis de este informe, existen políticas que podrían implementarse en los próximos años, que tendrían beneficios a corto y a largo plazo. Las opciones clave para reducir la pobreza incluyen lo siguiente: Sostener la estabilidad macroeconómica y el crecimiento  Mantener un ambiente macroeconómico estable y previsible, con una inflación baja, con balances fiscales sostenibles, y un prudente manejo de deudas, es una pre-condición para el crecimiento y la reducción de la pobreza.  Acelerar el crecimiento económico y la creación de empleos y oportunidades generadoras de ingresos, requiere de continuos esfuerzos para mejorar el clima de negocios.  Fortalecer el ambiente regulatorio de la infraestructura económica de Honduras permitirá la tan necesaria eficiencia operacional, los servicios de calidad y la expansión del acceso.  Desarrollar un sector financiero robusto, competitivo y accesible, que facilite la acumulación de capital, requerirá reformas para fortalecer la gobernabilidad y la solvencia de las instituciones del sector financiero, su regulación y supervisión, y su infraestructura legal y tecnológica.  Mejorar la gobernabilidad apoyará la aceleración del crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Mejorando la calidad de la educación y la productividad laboral  Mejorar los niveles de educación de la fuerza laboral es esencial para aumentar el crecimiento, aprovechando la mayor apertura de los mercados, y para reducir la pobreza en el largo plazo.  El trabajo infantil probablemente disminuiría en un plazo cercano, al aumentar el acceso a la educación básica y secundaria, particularmente en áreas rurales.  Programas de transferencias de dinero condicionadas combinados con un mejor acceso a servicios de cuidado infantil pueden tener un gran impacto en aumentar la probabilidad de que los niños asistan a la escuela, retardando su ingreso a la fuerza laboral.  Mejorando la eficiencia y efectividad de los gastos en pobreza  El Gasto Público Social y los programas focalizados en la Reducción de la Pobreza podrían ser más eficientes y estar mejor focalizados.  El gasto podría ser reasignado hacia programas pro-pobres, incluyendo educación primaria, que tiene el mayor impacto pro-pobre, pero ligado a mejoras en calidad.  La reducción de la pobreza en áreas rurales requiere el acceso seguro a la tierra como prerrequisito para mejorar la productividad rural y aumentar las oportunidades generadoras de ingresos para los pobres.  Se necesita urgentemente programas de nutrición y de desarrollo temprano para niños menores de tres años.  La disminución de los costos de transacción para las remesas y el aumento del acceso a servicios de ahorro pueden ayudar a los pobres a estabilizar el consumo y aumentar el acceso al crédito.

Método de la línea de pobreza Esta metodología se utiliza para medir la pobreza en Honduras. Consiste en establecer, a partir de los ingresos de los hogares, la capacidad que estos tienen para satisfacer, por medio de la compra de bienes y servicios, un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas como básicas. Ver. Anexo 3.0

La Cuadragésima Primera Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples fue conocida por los medios en las últimas horas y muestra una radiografía de las críticas condiciones socioeconómicas del país. Entre sus resultados señala que 5.5 millones de personas viven en condición de pobreza en el país. De ellos, 1.7 millones viven en pobreza relativa y más de 3.8 millones en pobreza extrema. La encuesta efectuada desde 2001 a la fecha presenta una mayor cantidad de hogares que viven en esta lamentable situación , con 1.9%. Los ingresos de estas familias se encuentran debajo del costo de una canasta básica de consumo que incluye alimentos y otros bienes y servicios. Aunque la pobreza, según el Instituto Nacional de Estadística, INE, es más grave en el área rural, también en el área urbana alcanza a más de la mitad de los hogares (58.5% urbanos y 65.2% rurales). Autoridades del INE han explicado que la pérdida de empleos es una de las principales razones de que cada vez más personas pobres engrosen la categoría de la pobreza extrema. Según el INE, del total de 1,718,338 hogares hondureños, 32.7% vive en condiciones de pobreza crónica porque las personas que los componen no tienen sus necesidades básicas satisfechas y reciben ingresos debajo de la línea de pobreza.

Población Con base en los resultados de esta encuesta, la población de Honduras se estima en 8,200,795, de los que 3,987,236 (48.6%) son hombres y 4,213,559 (51.4%), mujeres. La población urbana es de 3,733,876 habitantes, y, de esta, el Distrito Central concentra aproximadamente el 27.6% con 1,029,199 habitantes y San Pedro Sula con 607,656 habitantes representa el 16.3%. Las 1,704,883 viviendas del país tienen en promedio 3.7 piezas, de las que se utilizan, en promedio, 1.9 piezas para dormir. Honduras se encuentra entre los países de menores ingresos de América Latina y el Caribe, con una incidencia de pobreza por hogares, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) que de un 59.9% en 2006 se mantuvo prácticamente igual con un 60.0% en 2011 y una pobreza extrema por hogares de 40.4% en 2006, que disminuyó en 1.3 puntos porcentuales al 2010 (39.1%) . El crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB) hondureño disminuyó de 6.6% en el 2006 a 2.8% en el 2010; este débil porcentaje del PIB, unido al crecimiento de la población, resulta insuficiente para ejercer un impacto significativo sobre los niveles de vida de la población. El fenómeno de pobreza se acentúa en el área rural, siendo estas las áreas que presentan mayores limitaciones en cuanto a cobertura y calidad de los servicios sociales. La población rural que representa alrededor de 53% de la población del país tiene niveles de pobreza que al 2010, alcanza al 65.4% de sus habitantes. La población que vive en las zonas de la ladera constituye el modelo de pobreza rural más generalizado en el país, ésta se caracteriza por vivir en ambientes frágiles y de poca productividad que limitan las oportunidades de capitalización y desarrollo. Como resultado predomina una economía de subsistencia, principalmente agrícola y una reducida interacción con los mercados. Ver Anexo 1.0

Los censos de población y vivienda de 1988 y 2001, los últimos levantados en los 31 años transcurridos entre 1980 y 2011, han permitido conocer la distribución espacial del fenómeno de la pobreza. La configuración que aparece en el mapa siguiente es el resultado directo de ese proceso histórico de asignación de recursos (Se trata de los más pobres del país y además, empobrecidos porque su nivel de pobreza era inferior en 1988 y creció aún más en 2001). Ver Anexo 2.0 Estos serían parte de los denominados “territorios de subsistencia” o territorios de fuerte exclusión social, en tanto en ellos no se revierte el fenómeno de la pobreza sino todo lo contrario, crece en términos absolutos y relativos. Todo el conjunto de los 104 municipios que aparecen en el mapa en colores rojo y ocre, registraba para 1988 un promedio de 61% de hogares en situación de pobreza, posteriormente, para el 2001, este porcentaje se eleva al 77%. Departamentos enteros como Gracias a Dios y otros municipios tienen en la actualidad niveles de pobreza mayores al 60% de los hogares; sin embargo el mapa solamente representa aquellos que, por múltiples razones, en vez de disminuir vieron incrementar los niveles de incidencia de pobreza entre 1988 y 2001. El mapa de los 104 municipios empobrecidos de Honduras muestra además, la escasa irradiación del dinamismo de las zonas de crecimiento, especialmente del denominado “corredor del desarrollo”, a otros territorios deprimidos y escasamente articulados como los que aparecen al sur de los departamentos de Cortés, Atlántida y Colón – plataforma histórica de las exportaciones de empresas transnacionales –y constituyen claramente la periferia extrema de un centro o de un corredor capitalista donde el Estado hondureño ha vertido gran parte de recursos públicos a lo largo de los años. Igualmente, la faja nor y sur occidental, fronteriza con Guatemala y El Salvador, caracterizada por ser las más pobres en términos de infraestructura, es actualmente sede de gran parte de la economía cafetalera, no obstante, estos cultivos no han podido desplegar su potencial pleno de cambiar las estructuras de ingreso y bienestar debido a que varias empresas del “corredor del desarrollo” se apropian de gran parte de la riqueza allí generada. Tales territorios de exclusión social no son los únicos, el mapa solamente revela los 104 municipios donde algo singular ocurre propiciando que el fenómeno de la pobreza en vez de retroceder más bien avance abarcando cada vez más y más hogares. Probablemente este fenómeno de empobrecimiento sea más bien de índole estructural en correspondencia con la prevalencia del fenómeno progresivo de debilitamiento de la economía rural hondureña, marcado por la pérdida sustancial de cultivos de subsistencia por habitante rural. Ver Anexo 3.0 Este proceso se advierte ya desde 1952, pues en dicho lapso de tiempo un poblador rural disponía en promedio de 0.35 de hectárea – en maíz, frijol, sorgo y arroz- y ya en 2003 solamente de 0.12 de hectárea, lo cual implicaría una pérdida neta de bienestar rural, salvo si al mismo tiempo estos

pobladores dispusiesen de suficientes recursos monetarios para adquirir los bienes agrícolas necesarios para su sustento.

Esta mención sobre la penuria productiva en gran parte del sector rural, aparte del problema de asignación histórica de recursos públicos, implica necesariamente asignar algún grado de responsabilidad a las políticas públicas adoptadas a lo largo de los años y las que denotan una orientación macroeconómica hacia cultivos rentables y menos hacia aquellos bienes omnipresentes en el patrón de consumo de los más pobres. Asimismo, esta problemática alimentaria del sector rural resulta ser una expresión clara de las políticas públicas en lo concerniente a la financiación del sector agropecuario y más particularmente a los cambios de prioridad en la conducción estratégica del sector público agrícola. De momento no se analizará en este documento la historia de los cambios en las tendencias visibles en las políticas públicas no obstante, si será necesario examinar más adelante la Estrategia para la Reducción a la Pobreza (ERP) como un elemento crucial en la política social al inicio de la primera década del siglo XXI. Siempre cabe vincular la referida problemática de empobrecimiento de más de 100 municipios del país al hecho de que las áreas geográficas de exclusión social son, al mismo tiempo, los territorios más periféricos del proceso de asignación de recursos públicos y, por añadidura, el estado de simple subsistencia de sus pobladores les impide, y les ha impedido, intentar incidir en este proceso donde la costumbre y el acondicionamiento histórico representan un accionar ciudadano esencialmente pasivo y escasamente deliberante respecto de la magnitud de recursos públicos destinados a estos territorios postergados. Ver Anexo 4.0 Es importante señalar que 13 de los 18 departamentos del país registraban, en 2001, niveles de incidencia de pobreza en los hogares superiores a 75% del universo de hogares. Solamente 5 departamentos, Atlántida, Cortés, Islas de la Bahía, Colón y Gracias a Dios, no tenían municipios empobrecidos, aunque sí municipios pobres. Esto resulta ser paradójico si se tiene en cuenta que los considerables daños del Huracán Mitch (1998) impactaron fuertemente a la mayor parte de los municipios de estos 5 departamentos. Los datos del cuadro, que muestran solo los municipios empobrecidos y no los municipios pobres, indican que de 254 municipios, 104 resultan ser los empobrecidos; entre ellos destaca Lempira y Valle con 21 y 13 municipios respectivamente. En el primero, la incidencia promedio de pobreza en los 21 municipios era de 63.3% en 1988 y cambió a 78.1 en 2001. En el caso de Intibucá, los 13 municipios observaban 67% de hogares en pobreza y esta evolucionó a 76% en 2001.

El Plan Maestro de Reconstrucción Nacional, que fue la respuesta pública al impacto devastador del Huracán Mitch en 1998, es el antecedente más inmediato de la ERP. Para los técnicos encargados de su formulación, se considera que la nueva voluntad de los OFI´S podría inclinarse hacia Honduras convirtiéndolo en un país beneficiario de la Iniciativa de Países Severamente Endeudados (HIPC por sus siglas en inglés). Se preparan y presentan varios documentos con cuadros como el No.12 donde es notoria la tendencia al estancamiento del fenómeno de la pobreza pues entre el período 1991 y 2001 la pobreza en el sector rural apenas experimentó una disminución de 5.8 puntos porcentuales. Igualmente, se observa que la problemática de pobreza abarca ámbitos rurales y urbanos y que la persistencia en el tiempo refiere un problema más de naturaleza estructural. Ver Anexo 5.0 La pobreza prevaleciente a nivel nacional, tanto urbana como rural, más los efectos devastadores del Huracán Mitch se conjugaron para que, en pocos años, Honduras calificara como país beneficiario de la Iniciativa HIPC bajo la condicionalidad de oficializar y ejecutar una estrategia de reducción a la pobreza. Este hecho, implicó la obtención de alivios interinos en el pago de la deuda externa, representó un giro en el proceso de asignación de recursos públicos, con algunas aproximaciones a pobladores (as) que, por razones geográficas e históricas, han sido los más excluidos a lo largo de decenas de años. Es decir, se tratará de enfrentar la pobreza incluyendo los territorios de exclusión social o también denominados como zonas geográficas de subsistencia, como las que aparecen en el mapa de la sección anterior. Inicialmente, la ERP fue configurada bajo 6 áreas programáticas: 1) acelerando el crecimiento económico; 2) reduciendo la pobreza en las áreas rurales; 3) reduciendo la pobreza en las áreas urbanas; 4) invirtiendo en capital humano; 5) fortaleciendo la red de protección social para grupos específicos; y 6) asegurando la sostenibilidad de la estrategia. El mismo documento indica como una de sus principales metas, la reducción de 24 puntos porcentuales en el indicador de pobreza – en el período 2001-2015 – lo cual se traduciría en que al final de la implementación de la estrategia, este problema afectaría al 42% de la población. Con los recursos liberados al aplicarse los procesos de condonación, el gobierno de Honduras asigna en el período 2000 – 2010 alrededor de 186 mil millones de Lempiras lo que equivale, según el cuadro No. 13, a haber entregado aproximadamente más de 60 mil Lempiras a cada pobre del sector rural (aproximadamente unos 3 mil dólares ). ¿Qué resultados concretos se ha tenido a partir de esta enorme asignación de recursos?. Las respuestas se irán indicando a lo largo del documento. Estos niveles de asignación, de obligatoria asignación, han sido considerados por parte del gobierno como un verdadero hito histórico, no solamente por el hecho de cubrir un período relativo largo de tiempo 2001-2015, sino por involucrar, en su ejecución, a gran parte de las instituciones de la administración central y de instancias descentralizadas.

Por tratarse de niveles anuales de erogación de una magnitud considerable, cabe valorar si los recursos invertidos han redituado en una sensible disminución de la pobreza. Según el cuadro No. 14, entre los diez años que median entre 1991 y 2001 la pobreza disminuyó 10.4 puntos porcentuales al pasar de 74.8% en 1991 al 64.4%, lo que representa una disminución de 1.4 puntos por año sin ninguna estrategia contra la pobreza y sin ninguna erogación extra de recursos públicos.

Préstamos, Donaciones y Alivio de Deuda En contraste, en el período 2001-2010 apenas se redujeron los niveles de pobreza en 3.7 puntos porcentuales, en el conjunto general de hogares en situación de pobreza y 5.1 puntos porcentuales en el universo de hogares en situación de pobreza extrema. La inversión de 186 mil millones de lempiras, por lo tanto, ha sido infructuosa y por debajo de lo logrado en la década anterior. Las cifras oficiales de incidencia anual de pobreza, según las cifras consignadas en el cuadro No. 14, publicadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), revelan un mediocre desempeño a pesar de las grandes erogaciones reportadas de fondosde ERP. Ver Anexo 5.0

El Índice de Desarrollo Humano es un índice compuesto que mide el logro promedio de un país o región en cuanto a tres dimensiones básicas del desarrollo humano: una vida larga y saludable, los conocimientos y un nivel decente de vida. El IDH contiene tres variables: la esperanza de vida al nacer, el logro educacional (alfabetización de adultos y la tasa bruta de matriculación primaria, secundaria y terciaria combinada) y el Producto Interno Bruto (PIB) real per cápita ajustado en dólares. El IDH puede tener un valor entre 0 y 1. Entre más se acerca a 1, mayor es el nivel de desarrollo humano. Se han clasificado los países y regiones en tres categorías:
Desarrollo humano bajo: < 0.499 Desarrollo humano medio: 0.500 - 0.799 Desarrollo humano alto: > 0.800
TENDENCIAS DEL DESARROLLO HUMANO EN HONDURAS

Al estudiar las tendencias del desarrollo humano en Honduras, se observa que sus logros y rezagos dependen del grado de eficacia de los pilares y dimensiones que lo componen. En los últimos treinta años Honduras ha pasado de un nivel de desarrollo humano bajo a uno medio (0.657); sin embargo, estos logros se hacen cada vez más lentos y se distribuyen de forma inequitativa entre las personas del país. Es así como uno de los principales retos planteados a inicios de este nuevo siglo ha sido la construcción de un nuevo paradigma del desarrollo. Para ello se requieren aportes de carácter científico, académico e intelectual, desde diferentes perspectivas y disciplinas, partiendo de diversos tipos de conocimientos, saberes y experiencias que puedan nutrir e incidir en la generación y aplicación de un pensamiento de desarrollo humano sostenible en el contexto nacional, regional y local. Para la difusión de un paradigma humano sostenible, se realizan diferentes acciones como a) la difusión y consenso de este paradigma, b) el fortalecimiento de las capacidades nacionales, y c) la elaboración de los Informes Nacionales sobre Desarrollo Humano (INDH). La difusión y consenso se realiza por medio de talleres, seminarios y presentaciones de los informes a sectores gubernamentales, sociedad civil, grupos académicos y con especial énfasis en los medios de comunicación. El fortalecimiento de capacidades ha sido por medio de pasantías de investigadores nacionales, trabajo conjunto con investigadores seniors internacionales y capacitación con investigadores junior hondureños.

INFORMES NACIONALES SOBRE DESARROLLO HUMANO

Como una contribución al país para profundizar y difundir el paradigma de un desarrollo que se centre en la gente, desde 1998 la oficina del PNUD en Honduras ha estado apoyando la publicación de los Informes Nacionales sobre Desarrollo Humano. El propósito principal de la elaboración de los informes nacionales, es situar en perspectiva de debate los temas trascendentes del país y propiciar que las iniciativas y propuestas de los actores sociales tomen en cuenta las mediciones y reflexiones sobre una visión del desarrollo que exceda al inmediatismo. A la fecha se han elaborado seis Informes Nacionales sobre Desarrollo Humano correspondiente a los años 1998, 1999, 2000, 2002, 2003 y 2006.

En el último Informe del año 2006 la idea central es que una ciudadanía social fuerte y activa es, y debe ser condición y fin prioritario del desarrollo humano en Honduras. La construcción de este tipo de ciudadanía exige avances sostenidos en las capacidades económicas y sociales básicas de la población, lo que solo se puede lograr con una estrategia de crecimiento económico democrática e incluyente; una reforma del Estado capaz de consolidar un Estado eficiente y sensible a los desafíos de la globalización y a las necesidades de integración social de la población; y una sociedad capacitada para aglutinar todas sus fuerzas en un proyecto nación para el desarrollo humano, con visión de largo plazo. El INDH 2006 ofrece una visión global e interrelacionada de varias dimensiones de la vida de los hondureños y hondureñas. Presenta una mirada renovada sobre las reformas económicas y la reforma del Estado y su impacto en la expansión de la ciudadanía. El informe contiene también un análisis sobre el estado de situación de la ciudadanía, en la cual se destacan sus limitaciones y potencialidades para el desarrollo humano. Incluye, además, un estudio altamente ilustrativo sobre la violencia delictiva y su impacto negativo en la expansión de la condición ciudadana. Finalmente, analiza las diferentes facetas de la emigración internacional y su interrelación con el debilitamiento y/o fortalecimiento de la ciudadanía hondureña. En el Informe del año 2003 se investiga la dimensión cultural del desarrollo humano, considerando la cultura como un medio, y también como un objetivo en el proceso de mejorar la situación del desarrollo humano. Dicho informe analiza, entre otros aspectos, el gasto social como herramienta para reducir las inequidades; las paradojas del imaginario hondureño; el desarrollo humano y capital social en Gracias a Dios; una aproximación al sustrato cultural de algunos fenómenos sociales, y el entorno formal de la cultura.

En el Informe Nacional sobre Desarrollo Humano 2002, se estudia la dimensión política del desarrollo humano en Honduras, centrándose en un balance de los vínculos entre democracia y desarrollo en el país, atendiendo a problemas como la legitimidad democrática y las reformas económicas, la justicia y los derechos humanos, el capital social, la descentralización educativa y el compromiso ciudadano con la democracia. El Informe del año 2000, tiene como enfoque de estudio los pilares del crecimiento y la sostenibilidad, por lo tanto se hace un análisis de las posibilidades y limitaciones de la sociedad hondureña para hacer crecer su economía y que ésta signifique el despliegue de las oportunidades y el bienestar para todos. Para ello se revisa el stock de recursos naturales con el que el país cuenta, el capital humano (educativo) y el capital social (las instituciones y la confianza).

En el Informe de 1999, se estudiaron los pilares de seguridad humana y participación, mostrándose la vulnerabilidad de la sociedad hondureña como consecuencia de históricas deudas sociales, políticas, económicas y ecológicas, y que éstas hacen más frágiles las instituciones y su capital social.

El INDH de 1998 tuvo como ejes principales de análisis la equidad y la integridad social, señalando que es en el ámbito rural y en el género femenino donde se han producido y consolidado las inequidades que han impedido una integración progresiva y horizontal de la sociedad hondureña.

El conjunto de estos seis Informes Nacionales sobre Desarrollo Humano provee al lector una visión amplia y multidimensional sobre el desarrollo de Honduras, como también los elementos básicos para poder contar con un análisis cualitativo y cuantitativo de las tendencias y de la situación actual del país en cuanto a su desarrollo humano.

De acuerdo con la Agencia Central de Inteligencia, los países más pobres del mundo son aquellos en donde la mayor parte de la población vive por debajo de la “línea de la pobreza”, que es el equivalente al monto mínimo de ingresos para un adecuado nivel de vida. 1.- Zambia, 86% de pobres 2.- Franja de Gaza, 81% 3.- Zimbawe, 80% 4.- Chad, 80% 5.- Moldova, 80% 6.- Haití, 80% 7.- Liberia, 80% 8.- Guatemala, 75% 9.- Surinam, 70% 10.- Angola, 70% 11.- Mozambique, 70% 12.- Swazilandia, 69% 13.- Sierra Leona, 68% 14.- Burundi, 68% 15.- Tayikistán, 64%

Los países mas pobres de América Latina son:

Haití, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Guatemala, Bolivia, El Salvador, Colombia, República Dominicana y Ecuador.

ANEXO 2.0

Mapa de 104 Municipios mas pobres y emprobrecidos según censo 2001

. Departamentos enteros como Gracias a Dios y otros municipios tienen en la actualidad niveles de pobreza mayores al 60% de los hogares; sin embargo el mapa solamente representa aquellos que, por múltiples razones, en vez de disminuir vieron incrementar los niveles de incidencia de pobreza entre 1988 y 2001.

ANEXO 2.1

ANEXO 3.0

ANEXO 4.0

ANEXO 5.0

ANEXO 6.0

 Definimos pobreza, como la insuficiencia de recursos, carencia de seguridad básica o de bienes, desigualdad, así como independencia y falta de titularidades.  Analizamos los factores en relación a la pobreza, y comprendimos que la mayor parte de la población en Honduras experimenta un nivel elevado de dicha situaciones, tales como el desempleo, el crecimiento poblacional, la falta de una oportunidad en cuanto a la educación.

 Medimos los índices de pobreza, utilizando para ello el método de la línea de pobreza, que consiste en establecer, a partir de los ingresos de los hogares, la capacidad que estos tienen que satisfacerse por medio de la compra de bienes y servicios, un conjunto de necesidades básicas.  Entre sus resultados señala que 5.5 millones de personas viven en condición de pobreza en el país. De ellos, 1.7 millones viven en pobreza relativa y más de 3.8 millones en pobreza extrema.  El fenómeno de pobreza se acentúa en el área rural, siendo estas las áreas que presentan mayores limitaciones en cuanto a cobertura y calidad de los servicios sociales

 http://www.undp.un.hn/reduccion_de_la_pobreza.htm  http://www.laprensa.hn/Secciones-Principales/Honduras/Tegucigalpa/5.5-millonesde-hondurenos-viven-en-la-pobreza#.UE_0lo1lSXs  http://www.eclac.cl/publicaciones/xml/4/5954/lcl1479e.pdf  http://www.eclac.cl/cgibin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/4/5954/P5954.xml&xsl=/deype/tpl/p9f.xsl &base=/deype/tpl/top-bottom.xsl  http://www.undp.un.hn/Desarrollo_humano.htm

http://www.google.hn/imgres?imgurl=http://gisweb.ciat.cgiar.org/metadata/gifs/m unicipios_pobreza.gif&imgrefurl=http://gisweb.ciat.cgiar.org/metadata/honduras/ municipios_pobreza.html&usg=__uHMYvaVi1PfgoRN59QB44LVtZic=&h=464&w=60 0&sz=310&hl=es-419&start=1&sig2=ueyJkRnKSNrjuO5ZZdiYQ&zoom=1&tbnid=W9mRaZvzckEiAM:&tbnh=104&tbnw=135&ei=oQJQUOHUPI O09QTa7IHQDA&itbs=1
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