You are on page 1of 9

ELEMENTOS PARA UN DEBATE NECESARIO Un profesor de Unicórdoba, a punta de tergiversar y descontextualizar afirmaciones hechas por mí en otros contextos y debates

, ha señalado
“En las afueras del Parnaso, en el barrio intemporal de los intelectuales, se enredó la palabra del rector de la Universidad de Córdoba: “Los profesores no saben nada de Universidad”.

En el contexto de la afirmación citada, he querido significar que el solo hecho de tener la condición de docente universitario, no implica tener un conocimiento sistemático y académico sobre la conceptualización del ser y hacer de la universidad como tal. Las afirmaciones que hace el mencionado profesor, no hacen sino evidenciar que lo afirmado por mí en el sentido antes planteado, corresponde a la realidad. En efecto, en el citado artículo el profesor no muestra cual es su concepto de universidad y se limita a adjetivar sobre comentarios o decisiones de la administración que encabezo. Como creo en la necesidad de fundamentar con mayor rigor los debates en torno a esta temática, remito la reseña de FRANCISCO KERDEL VEGA, sobre el libro del profesor venezolano ANTONIO CARDENAS: EL CONCEPTO DE UNIVERSIDAD: ORIGEN Y EVOLUCIÓN. Muestra este texto la DIVERSIDAD CONCEPTUAL en torno Al ser y al hacer de la institución universitaria, correspondiente no sólo a su evolución histórica sino a las distintas naciones en occidente. Su lectura debe ser un motivo de reflexión sobre el caso de nuestra Universidad y animarnos a pensarnos con independencia intelectual sobre cuál es el tipo de institución que requiere nuestro desarrollo. Sobre esta misma temática estaré remitiendo otros materiales, pues creo que ello a porta a una mejor comprensión sobre nuestros retos históricos como miembros de la Universidad de Córdoba. Atentamente, EMIRO MADERA REYES

Crítica de Libros: El Concepto de Universidad. Origen y Evolución.
octubre 19, 2006 Crítica de Libros:

El Concepto de Universidad. Origen y Evolución.
Antonio Luis CÁRDENAS COLMÉNTER Universidad de los Andes Ediciones del Rectorado Mérida, Venezuela, 2004

Cuando buscamos un denominador común a la solución de la problemática de un determinado país, y muy especialmente si se trata de un país en vías de desarrollo, siempre encontramos que no existe otro que no sea la educación. De allí deriva la importancia que tiene la educación en el avance económico, social y cultural de toda sociedad y su primacía como columna vertebral de todo programa destinado al avance y progreso de una nación. Por cuanto la Universidad representa el nivel más avanzado del proceso educativo, es importante tener muy claras las ideas acerca de su historia, su evolución, de lo que representa actualmente, de sus objetivos, de sus logros y de lo que razonablemente podemos esperar de ella como institución, tanto en escala mundial, como en nuestra región. Tal es la importante y comprometida tarea que acometió el ilustre educador y geógrafo venezolano, doctor Antonio Luis Cárdenas, con la monografía de 271 páginas que pasamos a comentar, que con muy buen criterio ha publicado el año 2004, su Alma Mater, la Universidad de los Andes en Mérida (Venezuela). De manera gradual nos va introduciendo en el tema y llevándonos de la mano, para poder entender claramente como se iniciaron las primeras universidades en la Edad Media, cuya labor se centró en la transmisión de conocimientos, cómo -ya a fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX- la universidad alemana toma la bandera de la investigación como "eje principal" de la institución, y cómo se diferencian la concepción alemana de la universidad (centrada en la investigación), de la concepción inglesa (la formación integral del hombre), de la concepción francesa (consolidación del imperio y la formación profesional), y la concepción estadounidense (el servicio de la comunidad).

Es pertinente aclarar desde ya que todas estas funciones se combinan y entremezclan gradualmente a nivel mundial, y que las más importantes y prestigiosas universidades contemporáneas se caracterizan por una balanceada integración de todas estas funciones. El último capítulo del libro lo dedica el autor a "La Universidad Hispanoamericana. El Movimiento de Córdoba", y finaliza con un Epílogo y Bibliografía (con 128 títulos, muy bien escogidos, de autores de diversas nacionalidades, escritos originalmente, o bien traducidos al español, inglés y francés). Es evidente que la Universidad es una invención de la Cultura Occidental, prohijada por siglos por la Iglesia Católica, que encontró en esa institución el más adecuado instrumento para transmitir los conocimientos de una a otra generación, y que en su evolución se convirtió en un verdadero laboratorio donde se generan nuevos conocimientos y fuente e inspiración de una amplia gama de servicios a la comunidad.

Es un libro que todo docente y estudiante universitario debería leer para poder apreciar inteligentemente la institución de la cual forma parte.
He escogido, a continuación, algunos párrafos de la obra, que deben servir de aperitivo a quienes lean este comentario, para ir al original y leer con detenimiento la totalidad de este libro que es una acertada síntesis de un tema apasionante, por la importancia capital que ha llegado a tener la universidad en la sociedad contemporánea, determinante del progreso de los países que las alojan y las apoyan. De la transición de los studia generalia a las universidades: "Los primeros estudios generales (studia generalia) se formaron en Bolonia y en París como consecuencia de la presencia de grandes maestros que atrajeron estudiantes de diferentes partes de Europa. En estos casos no hubo una decisión del papa, del emperador o de un rey, sino un proceso lento y espontáneo como consecuencia de la agrupación progresiva de maestros y estudiantes que acudían a estas ciudades desde diferentes países europeos. Por esta razón es muy difícil fijar una fecha precisa a la fundación de estas universidades. En el caso de la Universidad de Bolonia, que es considerada como la primera universidad, algunos toman como fecha de su inicio el año 1088, que fue cuando se creó la escuela de Derecho, mientras que otros sostienen que fue en 1119. En cuanto a la

Universidad de París, que sería la segunda, se considera que su creación data del año 1150. (…) En Bolonia fueron Irnerio (Irnerius, Guarnerious o Warnerius) y Graciano quienes, en la primera mitad del siglo XII, realizaron importantes trabajos en el campo del derecho y atrajeron a esa ciudad a numerosos estudiantes de diferentes partes de Europa." (…) Es bueno recordar aquí que desde estos nebulosos inicios de la universidad hasta bien entrado el siglo XIX la única lengua permitida en esas instituciones en los diversos países europeos donde se instaló y echó raíces, era el latín, tanto para las exposiciones de los docentes, como para los exámenes, libros y publicaciones, tesis doctorales, e incluso para comunicarse oralmente entre profesores y estudiantes y en estos últimos, entre ellos mismos. Fue durante siglos la lingua franca de los estudios superiores.

"La misión inicial de la universidad, que perduró hasta comienzos del siglo XIX, fue la de transmitir, en forma de lecturas, comentarios y disputas, los conocimientos tradicionales." (…) "Sin embargo, aunque la investigación y la creación de conocimientos no formaran parte de la función universitaria, y aunque esta institución se distinguiera más por su espíritu conservador que por la innovación, es indudable que los maestros universitarios más eminentes investigaban y hacían valiosas contribuciones al conocimiento y a los métodos de enseñanza, tal es el caso de Imerius y de Graciano en Bolonia, o del grupo de maestros que hicieron del estudio general de París la máxima autoridad en teología. Este concepto de universidad como una institución de educación superior cuyo único fin era el de la enseñanza de los conocimientos existentes, y muchas veces en franca oposición a los nuevos descubrimientos e ideas, persistió, como dijimos, hasta comienzos del siglo XIX, cuando se creó la universidad de Berlín. A partir de esta fecha el concepto cambia y aparecen otras misiones con una importancia igual a la función docente, aunque no siempre admitidas de la misma manera por aquellos que se han ocupado de lo que es o debe ser la universidad. Hoy, ante la profunda revolución del conocimiento, se están produciendo nuevos y muy profundos cambios que obligan a repensar la institución." (…)

“… el profundo cambio que experimentó la universidad a comienzos del siglo XIX. Ese cambio, que dio origen a la universidad moderna, consistió en el hecho de que la universidad, hasta ese momento un mero centro de enseñanza, pasó a ser también un centro de investigación. Esta nueva concepción está claramente definida en las ideas de los fundadores de la universidad dee Berlín, creada en 1809, entre los cuales se destaca Wilhelm von Humboldt (1767-1835), Johann Gttlieb Fichte (1762-1814) y Friedrich Schleiermacher (1768-1834)." (…) "Para Humboldt, definitivamente, no existe universidad si en ella no se hace investigación, independientemente de que existan otras instituciones con este fin." (…) Sobre la concepción inglesa de la universidad: "En el año 1867, en ocasión de la apertura de las clases de la universidad escocesa de St. Andrews, el filósofo, político y economista John Stuart Mill, expuso ideas que reproducían casi textualmente lo sostenido por el cardenal Newman, veamos: ´Este no es un sitio para la educación profesional. En las universidades no se aspira enseñar el conocimiento requerido para preparar a los hombres en una forma especial de ganarse la vida. Su objetivo no es producir buenos abogados, o médicos, o ingenieros, sino seres humanos estables y cultivados. Los hombres son hombres antes que abogados, o médicos, o mercaderes, o fabricantes; y si usted los hace hombres estables y sensibles, ellos se harán a sí mismos abogados o médicos capaces y sensibles.´" Sobre la universidad francesa: " … Francia no le dio la espalda al humanismo y a la ciencia. Las nuevas ideas se impusieron y difundieron a través de las nuevas instituciones creadas fuera de la universidad y a pesar de la universidad. Es así como en 1529 el rey Francisco I creó el Colegio de Francia con cátedras de griego, hebreo y matemáticas, a las cuales más tarde se agregaron las de latín, filosofía, astronomía, geografía y medicina, y para regentarlas se contrataron no sólo a los sabios franceses más notables, sino también a grandes pensadores italianos. En 1635 fue creada la Academia Francesa y en 1666 la Academia de Ciencias. En 1636, como consecuencia de la oposición de la universidad al descubrimiento de la circulación de la sangre, que se había hecho en el año 1628, Luis XIV se vio obligado a establecer una cátedra de anatomía en el Jardín del Rey, donde hubo también una cátedra de botánica y otra de química. Esta institución se transformó, en 1790, en el Museo de Historia Natural, y a partir de 1793 pasó a tener trece cátedras, al frente de las cuales se encontraban

algunos de los científicos más famosos de la época. Gracias a estas instituciones independientes de la universidad, y en particular al Museo de Historia Natural y al Colegio de Francia, Francia llegó a ser, a principios del siglo XIX, el centro de la vida científica, en especial en lo que concierne a las ciencias biológicas." (…) La concepción napoleónica: "Para Napoleón, en consecuencia, la educación no era un derecho de todos los ciudadanos como lo había sido para los hombres de la Revolución, sino el más poderoso instrumento para dirigir las opiniones políticas y morales, es decir, para domeñar las conciencias. El primer y principal objetivo de la educación era el de formar las mentes para fortalecer y hacer perdurar el Imperio, y para lograrlo pensaba que era necesario no una simple administración, sino una corporación disciplinada, sometida e imbuida en estas ideas." (…) "La otra idea fundamental de Napoleón sobre la universidad se refiere a la formación profesional. Para él la universidad no tiene como finalidad el cultivo de la ciencia, como la tenía para los alemanes, ni la formación integral del hombre o educación liberal, como la tenía para los ingleses, sino la enseñanza de un oficio." (…) Surgen críticos en Francia: " … Ernest Renan (1823-1892), filósofo e historiador de renombre, destacaba la importancia de la ciencia en la educación superior y sostenía que la supremacía de Alemania provenía de la organización y concepción que ese país se tenía de las universidades. En un artículo sobre la educación superior en Francia, él decía que la alta cultura era para pocas personas y requería de una vida dedicada enteramente a la investigación y a la meditación. En ese mismo artículo Renan criticaba duramente a las universidades dedicadas sólo a la enseñanza y ponía como modelo a la universidad alemana. ´Alemania dice- ha sacado de sus universidades, antes ciegas y obstinadas, el movimiento intelectual más rico, el más flexible, el más variado, del cual la historia del espíritu humano haya guardado memoria.´" (…)

Al servicio de la comunidad, el modelo estadounidense: "Los Estados Unidos de América aprovecharon las experiencias europeas para establecer y consolidar su sistema educativo." (…)

"La primera de esas demandas fue la de conservar las creencias y tradiciones del país de origen; la segunda, preparar a la población para dar respuesta a los desafíos que le presentaba un territorio nuevo y sin tradiciones que les pudiesen servir de apoyo y; la tercera, crear un sentido angloamericano para la nueva nación integrada con inmigrantes de diferentes orígenes." (…)

"En el caso de las universidades del oeste debemos destacar la forma como ellas fueron financiadas, ya que, contrario a lo que venía sucediendo hasta la fecha y a las ideas de los padres de la República, su fundación y funcionamiento dependió principalmente de los aportes del gobierno federal. En consecuencia, estas fueron universidades del Estado, dependientes del gobierno federal y no del sector privado o de cada uno de los estados de la Unión. La forma inicial de financiarlas fue a través de la donación de tierras federales (land-grants) y ya para el momento en que la primera Morrill Act fue introducida al congreso, el gobierno federal había otorgado más de 4.000.000 de acres de tierras públicas para la fundación de universidades en quince estados. Aquí se siguió el ejemplo de Francia donde las universidades dependían del gobierno central." (…) "A partir del último cuarto del siglo XIX, la universidad estadounidense comenzó a destacarse por sus estudios de posgrado y por los altos niveles en la investigación. El desarrollo de estos estudios y actividades fue una consecuencia de las nuevas demandas de una sociedad cada vez más compleja, exigente y pragmática y del ejemplo que le brindaban las universidades alemanas en las cuales había estudiado un buen número de los que luego serían profesores o directivos de las universidades estadounidenses, particularmente de aquellas que se denominan universidades de investigación por cuanto se crearon para que se dediquen, fundamentalmente, a la investigación y a los estudios avanzados. Pero si bien la influencia alemana fue determinante, hubo una gran diferencia en cuanto al enfoque, puesto que mientras en Alemania el interés estaba centrado en la ciencia pura, en la búsqueda del saber por el saber mismo, en los Estados Unidos de América predominaba un interés pragmático, de aplicación de la ciencia para el avance de su industria y la solución de problemas concretos." (…)

La influencia de las ideas napoleónicas lamentablemente, aún se hace sentir en nuestras universidades en las cuales no existe la idea de universidad como

unidad, sino un agregado o confederación de facultades sin vínculos estrechos entre sí, duplicando servicios y costos y dificultando la formación básica y la fructífera interdisciplinariedad. De ahí que uno de los retos de hoy lo constituya el rescate de esa unidad fundamental." (…) "Para el caso de Latinoamérica, la independencia en sí misma no significó un cambio que condujera a una modernización de las universidades, por el contrario, en lugar de seguir el ejemplo de lo que sucedía en las universidades alemanas o estadounidenses, en las cuales la ciencia pasó a jugar un papel de primer orden, lo que se hizo fue adoptar el modelo napoleónico que excluía la investigación como función universitaria, reforzaba la profesionalización como la misión fundamental y rompía la unidad que se había mantenido durante la colonia. De esta manera, las universidades se convirtieron en federaciones o agregados inconexos de facultades y escuelas dedicadas a la formación profesional. Esta orientación, a pesar de los pésimos resultados obtenidos, aún no ha sido completamente desterrada y explica, entre otras cosas, la creación tardía de las facultades de humanidades y de ciencias, así como la escasa tradición y producción científica." (…) "Además, las nuevas ideas que trajo la ilustración fueron, especialmente, en el campo filosófico y político, no en el científico. La situación en los Estados Unidos de América era muy diferente, por una parte, bajo la influencia de la revolución industrial, comenzaban a producirse profundos cambios económicos y sociales y, por la otra, muchos de sus estudiantes fueron a especializarse a Alemania que era la abanderada de la modernización de la universidad, y muchos de los profesores también venían de esas universidades, o de Escocia, que también era un país de avanzada en materia universitaria." (…) Y, a modo de admonición final: "Hoy el mundo está viviendo una nueva revolución: la del conocimiento y la información. Las condiciones y las demandas son diferentes a las que existían en la sociedad industrial, y las universidades están en la obligación de analizarlas para dar respuestas oportunas. La universidad no debe anclarse en el pasado, porque ella, como lugar privilegiado de un saber que se incrementa y cambia cada día con mayor velocidad, tiene, al decir de Frank H. T. Rhodes, la misión de crear el futuro." Deliberadamente, me he extendido con la citas del libro todo lo que es lícito y nos permiten las modernas tecnologías digitales, para que los lectores de BITACORA MEDICA puedan entender y apreciar el denso y oportuno mensaje del

pensamiento del profesor Cárdenas, en primer lugar por un afán por difundirlo en una sociedad como la nuestra que busca desesperadamente soluciones a acuciantes problemas y exige el pronunciamiento de sus hombres y mujeres más capaces y autorizados, como lo es Cárdenas en el sector de la educación, y luego -tal vez- porque en lo personal comulgo con todo lo que expresa en su libro, cuya lectura recomiendo ampliamente a profesores y alumnos de nuestras universidades. Soy de los que creen que para alcanzar un objetivo hay que ser coherente y persistente, por ello pienso que el esfuerzo realizado en ese entonces fue un primer paso en la dirección correcta y que debe ser seguido de otros muchos en ese mismo sentido. Pertenezco al grupo de los optimistas y por lo tanto creo que más temprano que tarde esos cambios que allí recomendamos se harán realidad. Francisco Kerdel Vegas