El nido de la violencia

Resumen: La gran preocupación de nuestro tiempo es la violencia en sus diferentes manifestaciones: social, intrafamiliar, escolar… La forma usual de combatirla es endureciendo las penas y castigos para los infractores aunque algunas voces se levantan para que sean atendidas las causas sociales de ésta: educación, pobreza, desempleo. Sin embargo nos olvidamos de lo que está en nuestra mano: la educación en la familia. Es ahí donde se enseña el respeto o se gesta la violencia a partir de algo tan sencillo como establecer límites y consecuencias, o bien ignorarlas. El establecimiento de límites permite que los niños aprendan a manejar la frustración y a discernir el bien y el mal en la formación de la conciencia. El origen de la violencia Es la preocupación número uno de los mexicanos según las encuestas. Cada día aparece en la prensa el recuento de las víctimas. Sí, es lo que hemos venido a llamar “violencia social”. Vivimos tiempos violentos y no es sólo la social la que nos inquieta. Hay otras de sus manifestaciones que acaparan nuestra atención e incrementan nuestra angustia: la violencia intrafamiliar contra las mujeres y los niños, o el bulling, que es la forma en que ha derivado la violencia entre los alumnos en las escuelas. Es más: basta con salir a la calle para que, con frecuencia, nos crucemos con personas que sin respeto alguno por las normas ni las personas, se nos atraviesan, nos insultan o tranquilamente ocupan lugares de discapacitados en el transporte público. En ratos hasta puede dar la impresión de que vivimos sometidos a la ley del más violento. Siempre que una situación nos agobia, buscamos la respuesta más rápida con la intención de hacerla desparecer y de esa manera encontrar de nuevo la paz. La angustia y la impotencia que sentimos ante las diferentes formas de violencia que nos ahogan nos impulsan a pedir que se pongan penas y castigos más fuertes y drásticos. Incluso hay quienes solicitan la pena de muerte. Sin embargo, el castigo reprime la conducta pero no la soluciona de raíz. Es algo así como la terapia intensiva, de por sí represora e invasiva, que saca al enfermo del peligro de muerte pero no lo cura. Para hacerlo es necesario encontrar las causas que provocan la enfermedad. De la misma manera hay que ir a los orígenes de la violencia para arrancarla de raíz. Hacerla desparecer de la faz de la Tierra es pedir lo imposible. Desde que Caín solucionó su problema con Abel matándolo, la humanidad siempre ha cedido a la tentación de la violencia para solucionar sus problemas, o lograr sus deseos. Pero esto no impide que luchemos por vivir en paz, más en nuestros tiempos y en nuestro país donde las agresiones son el pan nuestro de cada día. Algo, mucho, tenemos que hacer para disminuirla drásticamente. Hay voces que se levantan pidiendo acciones concretas en lo que consideran que es la raíz de la violencia. Piden que se atienda la educación formal e informal, el desempleo y la pobreza. Todos estos factores sociales inciden en los atropellos de los que tantos mexicanos son víctimas. Es verdad que todas y cada una de esas áreas tienen algo o mucho que ver con la generación de la violencia, pero al quedar fuera de nuestro alcance sólo nos provoca más impotencia ver que no es suficiente lo que se hace, aunque también nos releva de toda responsabilidad ante esta situación. Sin embargo no son sólo causas sociales las que generan los diferentes tipos de violencia. Hay otro elemento, que está al alcance de nuestra mano y en el que no sólo podemos, sino debemos intervenir: es la educación de los hijos. Aunque resulte 1

por no decir egoísta. donde se empieza a gestar la violencia que luego pasa a la escuela y a la sociedad. que lo que se desea se consigue a golpes lo va a reflejar en su vida cotidiana. que no todos los medios son válidos para conseguir lo que se desea. chantajear. es la escalada de violencia que muchos de nuestros adolescentes han emprendido prácticamente sin posibilidad de retorno. los lleva a exigirlo de cualquier manera: con violencia verbal e incluso física. generando. La ausencia de límites tiene sus consecuencias. individualista. Esta idea que se forma en el niño y el adolescente de que son merecedores de todo. no aprenden el discernimiento ético. ya de adulto. aliarse al crimen organizado para ganar dinero. bien porque no sucede lo que esperábamos o porque algo que no esperábamos tiene lugar. El mensaje que llega a los niños y adolescentes es que tienen el derecho a tenerlo todo y a comportarse como su instinto le indique.doloroso es aquí cerca. dejarles hacer lo que quieren. En primer lugar. puesto que generalmente muestran una total falta de respeto a los adultos. Hoy más que nunca parece cierto aquello de que el fin justifica los medios. Esta génesis de la violencia a partir de la violencia es obvia. Cuando la persona se frustra surge el coraje que puede ser expresado en tres maneras diferentes: echar la culpa al otro por 2 . y por lo tanto son presa fácil para comprar sus productos. pensamos o sentimos sin importar los medios que empleemos para conseguirlos. la compu más rápida. sin embargo existe otra forma de formar hijos violentos que no es tan visible: Complacerlos en todo. el niño aprende los roles de su género a partir del modelo que les ofrecen sus padres. El hijo que ve en casa que los problemas se solucionan con violencia. que por su etapa evolutiva viven necesariamente un momento de rebeldía ante todo lo que les presente el mundo adulto. Vivimos en una sociedad de consumo. Límites y tolerancia a la frustración La frustración surge cuando nuestras expectativas no son cubiertas. en la que la finalidad de la vida parece ser la satisfacción de todo tipo de caprichos. robar. en la familia. en primera instancia violencia intrafamiliar y con frecuencia la violencia social. En pocas palabras. Eso es ser joven. y en segundo lugar. los niños y los adolescentes no aprenden la tolerancia a la frustración. Así lo dice un comercial en el que un joven da un manazo al director de la empresa. Lo preocupante es que el gancho para vender algo suele ser la exaltación de conductas inapropiadas. y que no se puede tratar de determinadas maneras a las demás personas. estar “in”. asaltar. El último Ipod. se tienen que poner límites al tener y al actuar. en casa. Exigir. la ropa de marca son tan importantes como mostrarse grosero con los adultos que frecuentemente son ridiculizados en los programas y comerciales dirigidos a los adolescentes. Este deseo de tenerlo todo tiene que ser controlado por los padres desde las primeras etapas de la vida de manera que el niño y el adolescente sepan que no todo se puede poseer. En este mundo de egocentrismo consumista los niños y adolescentes son un blanco especialmente buscado por los vendedores que se dan cuenta de que no han aprendido a discernir. Desde los antojos materiales más insulsos hasta la imposición de aquello que queremos. Génesis de la violencia La familia violenta engendra violencia.

El niño se siente frustrado y de manera inconsciente echa la culpa de ese sentimiento incómodo a sus padres. En ese momento el niño aprendió que ejerciendo la presión del capricho que podemos considerar como una forma elemental de violencia. En el fondo de esta idea está la creencia de que los padres deben ser amigos de sus vástagos. de manera que pueda encontrar otras opciones para lograr lo que quiero. o encontrar la forma de solucionar la situación aceptándola. Y con frecuencia comportarse como adulto lo convierte a uno en alguien odioso. hasta que el papá o la mamá. ni educativo. y pocas ideas son tan equivocadas como ésta. El discernimiento es algo que se aprende. Otras veces los padres caen ante el chantaje: “la mamá de Fulanito sí le compro el último modelo de Ipod”. les impide aprender a manejar la frustración y es origen de violencia. Los niños y los adolescentes necesitan adultos que los eduquen. por lo que surge el coraje que puede derivar en violencia si no se aprende a manejarlo. Son. Por un lado estos estudiantes no sólo triunfaban en la escuela. 3 . sino también en otras esferas de la vida. Su contestación me dejó preocupada: ¿cómo se lo iba a negar si todas sus amigas lo tenían? Ahí está el talón de Aquiles del chantaje a los papas: los hijos son especialmente hábiles para hacerlos sentir que son malos padres y se sienten culpables por ello. un papá me preguntó cómo hacer para que su hija dejara de estarle pidiendo el último aparato de moda. no amigos que condesciendan con ellos. y se descubrieron algunos datos interesantes. Hace tiempo se hizo un estudio para saber cuál era la clave de los alumnos exitosos académicamente.lo que me pasa y agredirlo. No nacemos sabiendo lo que es bueno y lo que es malo en la vida. En alguna conferencia a padres de familia. Muchos papás y mamás creen que ser buen padre consiste en complacer en todo a sus hijos. porque ser adulto y educar a los jovencitos conlleva poner límites y ver que se respeten. echarme la culpa a mí por lo que sucede y agredirme. no la traemos ya educadita. por ejemplo. consigue lo que quiere. con la cara cayéndoseles de vergüenza (están en el súper y ¿qué va a pensar la gente?) acaban comprando lo que el pequeño reclama. En un principio se manifiesta en el clásico capricho con pataleta incluida. eran capaces de dejar de ver la televisión para hacer la tarea porque eso les reportaba una buena calificación. los límites los que me llevan a posponer ciertas satisfacciones para hacer de momento una actividad que no me resulta tan atractiva. eso y no otra cosa es la formación ética. La única coincidencia que encontraron en su actuar fue que eran capaces de posponer los caprichos o gustos inmediatos por una recompensa posterior. Complacer en todo a los hijos no es ni ser buen padre o madre. Una de las claves del éxito en la vida es la habilidad de posponer las satisfacciones inmediatas por un bien posterior que no es otra cosa que la capacidad de manejar la frustración por pequeña que ésta sea. precisamente. La conciencia se forma. Pues bien. Así. sino que al contrario. y de hecho esto es una de las grandes preocupaciones de nuestra sociedad. o bien renunciar a ello. Mi respuesta fue simple: “no se lo des”. Esta es la dinámica que surge cuando un padre o madre le niega al hijo algo que le pide. quizá mediante una depresión. o “no me quieres”. Límites y formación ética A todos nos queda claro que una de las formas de enfrentar la violencia es la formación de valores.

Nadie puede ver. etc. y no los hijos. sino de enseñarles la vivencia de los valores a través del discernimiento que consiste en identificar desde el fondo de mi ser persona lo bueno y lo malo. En el fondo les enseña el autocontrol y la autodisciplina. Conforme crecen. se quede en casa a hacer las tareas que ignoró. 2. Las reglas o límites. Definir y poner límites Los padres son los primeros responsables de poner límites en casa. evitar burlarse de otro cuando no le salen bien las cosas. Cuando los niños son pequeños. Expresa la conducta en positivo. También es una buena idea proponer que es necesario terminar la tarea para 4 . la funcionalidad de la familia se pierde. Los neurolingüistas afirman que cuando damos una orden o ponemos una regla en términos negativos. Por ejemplo. La regla no puede ser “sé respetuoso”: esto no es observable. Poner límites a la conducta enseña a los hijos que no pueden hacer lo que les venga en gana. Ellos. oír o tocar la justicia o la honestidad. son la autoridad en la familia. Agnes Heller. Sí lo es “usa un vocabulario sin groserías cuando te dirijas a tus padres”. Por eso es importante elegir aquellas que son esenciales en la etapa de desarrollo del niño. es mucho más efectivo poner las normas de común acuerdo. Deben indicar conductas observables. Los límites tienen que surgir de un diálogo abierto en el que ambos padres tienen que hacer explícitos cuáles son los valores fundamentales que quieren inculcar a los hijos y luego precisar las conductas que los expresan. para ser cumplidas. Toda violación de una regla debe tener consecuencias. puedo proponer algunas conductas: usar un lenguaje sin groserías cuando se dirigen a otras personas. Así es en la vida: cualquier decisión que tomamos trae efectos positivos y/o negativos. La consecuencia tiene que ser adecuada a la regla. son los padres quienes ponen las normas. promoviendo aquellas que expresan los valores y limitando las que los contradicen. Así además de que habrá más posibilidades de que se cumplan. Cuando es la prole la que maneja lo que se hace. con quien les venga en gana. en tiempo y jerarquía. una socióloga húngara. Por ejemplo si quiero formar el valor del respeto. 3.Esta formación ética de la conciencia no consiste en entregar a los hijos una lista de virtudes y pecados. afirma que los valores no existen. Hay que poner pocas normas. Aprenden a decidir lo que quieren hacer o decir. donde les venga en gana. si el horario para hacer la tarea es de 4 a 5 de la tarde y el niño no lo cumple y no hace las tareas. Sólo podemos identificar las conductas justas u honestas. es una manera de irlos formando para que aprendan a ponerse a sí mismos los límites. y que no sea el impulso lo que los controla. Por ello la formación de valores se da a partir de los límites que ponemos a la conducta de nuestros hijos. Por ejemplo: “llega puntual a la hora de la comida y la cena” en lugar de “no llegues tarde a comer y cenar”. el niño tiende a ignorar el no. desde su conciencia. deben tener ciertas características: 1. y ya en la adolescencia. Creo que tiene razón: sólo existen las conductas que los expresan. pues lo normal sería que el sábado en lugar de ver la televisión o de salir a donde quiere. Límites y consecuencias Un elemento fundamental al poner límites es precisar la consecuencia que conlleva no respetarlos. y por lo tanto realiza la conducta que queremos que evite.

sino por los valores que quieren inculcar y el estilo de interacción para lograrlo. De lo contario corremos el peligro de sobredimensionar la falta. En otras ocasiones. En ambos casos se dio al traste con la educación de los chavitos y se les impartió una excelente lección de que el chantaje. en ese momento he de decirle que de no hacerlo la siguiente vez que pida permiso para salir no lo tendrá. esencial. de lo dura y cruel que es su mamá. de acuerdo a su edad. que es también una forma de violencia.ver la televisión o salir a jugar. Conforme pasan los minutos (y tal vez las horas) y ni llega ni contesta el celular. no para corregir el rumbo. Apuntar en la misma dirección Fundamental tanto en el cumplimiento de las normas como en la aplicación de las consecuencias es que papá y mamá estén de acuerdo y se apoyen mutuamente. que nomás no creen que el fruto de sus entrañas haya sido capaz de romper una norma. con la suya. sino para satisfacer nuestro coraje. Los niños y los adolescentes son especialmente hábiles para encontrar las fisuras en la relación de pareja para salirse. por ahí. 5 . Las consecuencias hay que precisarlas cuando se pone la norma. Padres y maestros son los primeros responsables (en ese orden) de que los niños y los adolescentes aprendan a convivir en paz. aplican consecuencias y los primeros en protestar son los padres. y de castigar. zalamera. De ahí la importancia de elegir bien una escuela. convenciéndolo. sin los niveles de violencia que ahora tenemos. Con frecuencia los maestros ponen límites. y luego un castigo “donde le duele”. Sólo cuando nos pongamos en serio a realizar esta tarea en conjunto estaremos construyendo un México tranquilo. Si cuando acuerdo con mi hijo adolescente que la hora de llegar cuando sale son las 12 de la noche. Cuando bastante tiempo después del acordado. entre todos. Entonces en lugar de educar estamos vengándonos: que se sienta tan mal como yo me sentí. ni a corto tiempo. la angustia crece ante la imaginación de los peores escenarios. vaya a hacerse la chiqueada con su papá con el fin de sacar el permiso. pero es necesaria. en ese mismo momento en que ponemos las reglas ponemos también. el muchacho o muchacha asoma la cabeza. y me da coraje. toda la angustia y la preocupación parece transformarse en coraje y en ese momento imponemos primero un regaño humillante. ¿Para que ordena su cuarto. Otra colaboración esencial es con la escuela. desgraciadamente ya estamos enseñando que la violencia es la forma de resolver los conflictos o de lograr lo que queremos. la niña. la madre oculta las malas calificaciones del hijo para que el papá no aplique la consecuencia acordada. es la forma de conseguir lo que se quiere. no sólo porque me queda cerca. con respeto y tolerancia. Y. Pues bien. Si no pongo la consecuencia al mismo tiempo que la norma sucede un interesante proceso: el hijo no llega a la hora. Un límite o una norma sin consecuencias tiene muy pocas probabilidades de ser cumplida. si no pasa nada? Y además cuando deja todo tirado mamá lo recoge. Ya mencionamos la importancia de poner las normas en un diálogo que incluya a todos los miembros de la familia. Suele suceder que cuando uno de los padres quiere aplicar la consecuencia a una norma que se violó y no da el permiso a la muchacha para que vaya a determinado lugar. como dice la norma. las consecuencias que implicará desacatarlas. o que cuando pida permiso para ir a tal lugar o con tales amigos no podrá hacerlo. No es tarea fácil.

Agnes: Teoría de los sentimientos. ITESO Guadalajara. la tercera… Bibliografía: Curwin. También en pareja. reflexionen sobre los valores que quieren promover desde la familia. Editorial Coyoacán. revisen una o dos normas de las que tienen en casa. Luego establezcan la consecuencia que tendrá su incumplimiento: qué sucederá la primera vez. México Los dos pilares de la ética moderna. Ariel Barcelona Etica para Amador. Libros del Innombrable. y con los hijos si se puede. Ed. Ed. y si los hijos ya tienen edad suficiente para participar. Richard L. Promexa México 6 . Ed. Disciplina con dignidad. e identifiquen el valor que expresa. Trixia La vida en el reventón. Heller. Ed. España Savater. Luego elijan aquellas que les parezcan más importantes para tomarlas como norma.Sugerencia de reflexión: En pareja. Elijan uno y en una lluvia de ideas identifiquen las conductas en las que puede ser expresado. Ariel Barcelona Valle. la segunda. Zaragoza. Fernando: El valor de Educar. Revisen también la consecuencia que tiene no cumplirla y qué tan pertinente es con respecto a la norma.

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