You are on page 1of 7

■ MAR DEL PLATA ■ DOMINGO 12 DE AGOSTO DE 2012

IDA Y VUELTA: cultura@lacapitalmdq.com.ar

ANA PORRÚA, AUTORA DE “CALIGRAFÍA TONAL”

“La poesía se adelanta a la narrativa, no está atada a las demandas del mercado”
Docente de la Universidad local, poeta, crítica e investigadora del Conicet, Ana Porrúa acaba de editar “Caligrafía tonal”, un libro que se mueve entre la crítica y el ensayo y que analiza la poesía argentina reciente. Martín Gambarotta, Roberta Iannamico, Verónica Viola Fisher, Marcelo Díaz, Silvana Franzetti y Mario Ortiz, entre otros, son los autores estudiados. “La poesía no es la desterrada del reino”, dijo Porrúa, quien también habló del rol de la crítica.
Por Gastón Franchini

“La crítica debe, me parece, generar lectores. Si no, para qué sirve”

“Partí de algunas lecturas previas y puse a prueba mi modo de leer”

“No me refiero al cuerpo de letra, a la tipografía diminuta, sino a esa manera de abrirse de las imágenes”

mpecemos por el principio ¿cómo surgió la idea de hacer un libro de ensayo sobre poesía? -Empecé a escribir Caligrafía tonal hace muchos años, a partir de mi trabajo de investigación. Pero recién empecé a imaginar el libro en el año 2010, cuando hablé con Valeria Castro, de editorial Entropía, cuando ellos tan generosamente me pidieron el libro. Partí, entonces, de algunas lecturas previas y puse a prueba mi modo de leer. Te decía que ya había cosas escritas, que de todos modos volví a escribir para este libro. Y se sumaron otros objetos, que nunca había trabajado. Caligrafía tonal tiene un subtítulo que creo justo: Ensa-

E

“Es un poco molesto cuando un escritor está diciendo cómo hay que leerlo”

Foto de Angeles Porrúa.

yos sobre poesía. Porque allí yo leo poesía a partir de algunos textos y algunos poetas. Durante un año busqué, además, un tono entre ensayístico y crítico. Ese tono es, en parte, el eje de las reescrituras, ya

que cambiar el tono me forzó a pensar desde otros ángulos los mismos textos. -¿Cuál es el itinerario que seguiste para armar el libro? -Muchos de los objetos que in-

gresan a Caligrafía tonal pertenecen a la poesía argentina reciente (escribo sobre los textos de Martín Gambarotta, Roberta Iannamico, Verónica Viola Fisher, Marcelo Díaz, Silvana Franzetti y Mario Or-

tiz, entre otros). Otros tienen que ver con la poesía argentina contemporánea (Leónidas Lamborghini, Arturo Carrera, Néstor Perlongher). También ingresó al libro Rubén Darío, como modo de pensar la poesía moderna en Latinoamérica. -Una cosa interesantísima es que más allá de los nombres y estilos particulares, analizás formatos colectivos como las antologías o las diversas redes de internet. -Las antologías son otra entrada que articula los capítulos, para revisar allí los órdenes de la poesía, los modos de caracterizarla y los modos de la reunión; revisar el momento de corte, en estos artefactos, supone elegir lo que para mi es la instancia crítica por excelencia de toda antología, de las primeras de la poesía moderna, pasando por las del neobarroco, hasta llegar a las de poesía reciente latinoamericana. En este último caso también indagué sobre los soportes, el pasaje del libro a la red. -A lo largo del libro le das mucha importancia al término caligrafía ¿qué importancia tuvo ese concepto a la hora de componer el libro y si es posible pensar que con los años esa caligrafía fue pasando de cierta solidez (Rubén Darío, modernismo, parnasianismo, etc) hacia cierta liquidez actual? -La idea de caligrafía apareció promediando la escritura del libro y me permitió, como un hilo de plata, sintonizar desde una noción blanda, si se quiere, todo lo que estaba planteando en relación con la poesía. Porque estaba todo el tiempo leyendo la forma (algo que suena antiguo y hasta retrógrado) y a la vez separándome de las lecturas formales a las que suele apegarse la poesía como género, en tanto muestrario de recursos retóricos; esta última es una idea del poema que pretende partir de su diferencialidad, de su lengua, pero a la vez la saca de la historia o en todo caso se queda, de manera precaria, en historizar la retórica. (Continúa en página 4)

Las 8 preguntas para Hugo Ponce (*)
¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario? ¿Cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer? -No sé si hablar de errores, pero me gusta leer versiones prologadas y comentadas, con citas y bibliografía preci-

1

sas; extraño dichos comentarios cuando no están, porque me abren todo un margen mayor de comprensión. Ahora estoy leyendo La aventura equinoccial de Lope de Aguirre, de Ramón Sender. Con la ayuda de otros textos y de internet, las “citas” las busco yo.

(*) Hugo Ponce es cantante y profesor de canto marplatense radicado en Quilmes. Inició su actividad musical cantando en los coros de la Universidad Nacional de Mar del Plata, bajo la dirección de Rodolfo Eandi y Horacio Lanci. Es fundador de la Mesa de Trabajo por la Creación de un Coro Estatal Profesional en Mar del Plata. Es integrante del Coro Estable del Teatro Argentino de La Plata, cargo obtenido por concurso. “Quiera la mar…” es su primer disco como cantautor. En dicho álbum, cuenta con Rafael Amor y Julio Lacarra como artistas invitados. Actualmente se encuentra presentando su unipersonal “A galopar..., en la senda de Paco Ibáñez y José María Vilches.

2
DIARIO DE LECTOR

C U LT U R A

Domingo 12•8•2012

Comienzos
Por Gabriela Urrutibehety www.gabrielaurruti.blogspot.com

l lector que escribe un diario piensa en comienzos. Comienzos de libros. ¿Cómo hacen algunos libros para plantear, a las dos primeras palabras, la necesidad de seguir leyendo? O mejor aún, cómo hacen algunos libros para abrir una expectativa tan grande en su inicio que luego importa poco que es lo que siga después, aunque no sean frustradas ninguna de las esperanzas que se abrieron en ese maravilloso inicio? Piensa el lector no ya en los famosos, los ultracitados, como la remisión al hielo de Cien años de soledad o la sombra terrible de Facundo o la senda oscura hallada en la mitad del camino de la vida o aún el ave solitaria que se consuela cantando. Sí que no puede dejar de anotar, porque todavía lo sorprende, el falso comienzo del Quijote. Falso porque centra la primera frase en un enigma que nunca, en las más de mil páginas siguientes se develará. Maravilla de Cervantes la de atraparte con un misterio ¿por qué no quiero acordarme del nombre de aquel lugar de la Mancha?- y luego contarte la mejor historia de locos jamás contada. El lector que escribe un diario pasa a otros libros y a otros autores. Ha leído –revisa sus notas y lo ve escrito más arriba- La casa de las bellas durmientes de Yasunari Kawabata. Vuelve a abrir el libro y vuelve a encontrarse con el comienzo: No tenía que hacer nada de

E

mal gusto, le advirtió la mujer de la posada al anciano Eguchi. No debía poner el dedo en la boca de la muchacha dormida ni intentar nada parecido. La frase le gusta para paladear, porque suena lindo ¿cómo sonará en japonés, se pregunta el lector que escribe un diario, con la angustia que le provocan las cosas a las que nunca podrá acceder?- y porque plantea más preguntas que soluciones. Qué es eso del mal gusto, se pregunta el lector que abre el libro como si fuera virgen, como si nunca lo hubiera leído. Qué puede ser algo de mal gusto en una posada japonesa y qué cosas de mal gusto puede hacer un anciano, se llame como se llame. Los ancianos hacen cosas de mal gusto, pensó el lector, pero cuáles son. Y al lector que escribe un diario se le vienen encima los ruidos corporales, los signos de la decadencia, los dientes que se mueven solos. Las cosas de mal gusto, piensa el lector que escribe un diario, tienen

que ver con el manejo del cuerpo. Los jóvenes viven haciendo cosas de mal gusto, piensa el lector que escribe un diario, pero en ellos suena a desafío. En los niños, hasta son graciosas. Los ancianos, en cambio, hacen cosas de mal gusto por las que suelen recibir retos humillantes como el que la mujer de la posada imprime sobre el anciano Eguchi. Y el lector que escribe un diario comprueba que la virginidad no existe, porque él ya ha leído la novela y ha compartido el dolor del anciano Eguchi por la fealdad de la vejez. La segunda oración aclara algo y oscurece más. ¿Qué tan de mal gusto es poner el dedo en la boca de una muchacha dormida? Es, aquí, al comienzo de la novela, más bien una tonta broma inocente. ¿Por qué habría un anciano de colocar el dedo en la boca de una muchacha dormida y cuánto de desagradable habría en ello? No es que sea particularmente grato que te coloquen un dedo en la boca mientras estás dormido, piensa el lector que escribe un diario mientras escribe sobre el inicio, pero tampoco demasiado infame. Hay cosas peores, piensa el lector, pero se encuentra con que la frase continúa proponiendo “nada parecido”. ¿Qué puede parecerse a meter el dedo en la boca de una muchacha dormida? Todo es tan extraño que la similitud no entra en la mente del lector que escribe un diario. Y con estas preguntas, se sumerge en la lectura, segunda, tercera lectura de un libro que, de esta manera no puede abandonar ■

La vigencia de Hermann Hesse
l interés por la obra de Hermann Hesse sigue vigente en Alemania cincuenta años después de su muerte, que se cumplieron el 9 de agosto pasado, con nuevas publicaciones sobre uno de los escritores más amados y a la vez más despreciados de la literatura. Sus enemigos ven al autor de “El lobo estepario” y “Siddhartha”, en el mejor de los casos, como un escritor sensiblero y, en el peor, como un predicador de la destrucción de la civilización. El crítico Marcel Reich-Ranicki sostiene por ejemplo que Hesse, al escribir “Demian”, escribió “un libro nazi sin darse cuenta”. Curiosamente, décadas después, una de las apasionadas lectoras de ese libro sería Ulrike Meinhoff, una de las figuras emblemáticas de la banda terrorista de izquierdas “Fracción del Ejército Rojo”. Los defensores de Hesse, en cambio, suelen ver en sus obras parte de su propia autobiografía y una invitación a oír la voz interior de cada uno, lejos de dogmatismos e ideologías. Más que proteger la memoria de Hesse de sus críticos, algunos de sus recientes defensores parecen querer protegerlo de sus admiradores que lo convirtieron en una especie de líder espiritual. Dos biografías -una de Heimo Schwilk y otra de Gunnar Decker- se acercan a la figura de Hesse y coinciden en su esfuerzo por cuestionar la imagen del autor de “El lobo estepario” como un icono de la generación contestataria de los sesenta. Las dos biografías resaltan ante todo la última novela de Hesse, “El juego de abalorios”, en la que se plantea una utopía en la que la realización personal es posible en la subordinación a un orden, lo que parece alejarse del tono rebelde de las otras obras de Hesse. Hesse fue, desde el comienzo, un poeta y un escritor de la rebelión y la crisis pero también un escritor que aspiraba a la reconciliación. “Para nacer -escribió Hesse en ‘Demian’, acuñando una de las frases más conocidas de su obra- hay que destruir

E

un mundo”. El comienzo de la historia de la rebelión de Hesse contra su familia, contra la tradición protestante y contra las exigencias burguesas puede fijarse en su fuga del seminario de Maulbronn -ocurrida en marzo de 1892- con lo que abandona el camino que le habían trazado sus padres como pastor protestante. Decker sostiene que la fuga no fue un acto planificado, ya que Hesse partió llevando solo bajo el brazo los libros que necesitaba para la siguiente clase. La fuga fue más bien, según Decker, “la decisión espontánea de no hacer lo que se esperaba de él sino seguir adelante sin saber a dónde iba a llegar”. Schwilk, al final de su libro sobre Hesse, sugiere que al término de su vida retornó al espíritu de Maulbronn de donde se había fugado y alude a “El juego de abalorios”. En 1898 Hesse logra publicar su primer libro de poesía -”Romantische Lieder” (Canciones románticas)- que envía a su madre, la cual reacciona con disgusto y subraya que algunos de los versos despiertan la sospecha de que “el amor no siempre es casto y puro”. Para la madre, el arte debía estar al servicio de la religión. Parte de la rebelión de Hesse será en contra de esa concepción del arte y por la misma época escribe a sus padres que desde hace tiempo tiene la convicción de que para el artista la estética debe ocupar el lugar de la moral. La novela de la reconciliación con un orden -un orden utópico, claro está- es “El juego de abalorios” (1947), concebida inicialmente como una respuesta al nacionalsocialismo y a lo que Hesse llamaba la “era folletinesca”. Un año antes de su publicación había recibido el Premio Nobel. Hesse vivió 15 años más después de publicar ese libro, refugiado en su casa de Montagnola, su villa en Suiza donde pasó la segunda mitad de su vida y en la que colgó un cartel que prohibía las visitas ■

Mar de palabras
Imagen de la serie “Poderosas olas internas”, de Maximiliano Bendahan. (Más obras en Del Mar Art Gallery, ubicada en la planta baja del Paseo Jesús de Galíndez y Colón, en bendahan.com y delmarartgallery.net )

“Se había acercado más al mar y la arena húmeda abofetaba sus botas. El aire nuevo lo saludó, jugando en sus nervios exaltados, brisa enloquecida y cargada de semillas de radiación. Hola, no estoy caminando hacia la boya

de Kixh, ¿no es cierto? Se detuvo de repente, sus pies empezando lentamente a hundirse en la arena temblorosa. Media vuelta”.
Fragmento de “Ulises”, de James Joyce.

Las 8 preguntas para Hugo Ponce
¿Qué situación de su vida cotidiana encontró reflejada con sorpresiva exactitud en un libro, una película, una canción o cualquier otra obra de arte?

2

-No sé si con sorpresiva exactitud, pero la canción “No olvides que una vez tú fuiste sol”, del cubano Augusto Blanca, contiene pasajes poéticamente cotidianos que reflejan trán-

sitos por los que anduve: es una de las canciones que más me gusta cantar.

Domingo 12•8 •2012

C U LT U R A HOMENAJE AL POETA RECIENTEMENTE FALLECIDO

3

Aprile y los cigarritos de Marco Denevi
Amigo de Elio Aprile, Balmaceda reconstruye -a modo de tributo- la noche en que ambos cenaron con el gran escritor argentino.
Por Carlos Balmaceda

Marco Denevi lo conocí en 1987. Me acuerdo que una tarde de primavera me llamó Oscar Hermes Villordo desde su escritorio en el diario La Nación para invitarnos a cenar a Elio Aprile y a mí.

A

“Tengo una sorpresa para ustedes”, me acuerdo que dijo. Como el Negro Villordo era muy ansioso no tardó mucho en confiarme de qué se trataba: Denevi nos acompañaría. Elio quedó tan encantado como yo con la novedad. Viajamos en auto sin olvidarnos de cargar en los bolsos un par de libros de Denevi para que los autografiara. Claro está, además llevamos nuestras propias obras dedicadas al maestro. Eramos puro entusiasmo. Llegó la noche del encuentro. Con Elio salimos del City Hotel, donde solíamos alojarnos en la Capital Federal, y fuimos en taxi al restaurante que Villordo nos había dicho. Quedaba casi enfrente del edificio donde vivía Denevi. Resulta que Denevi andaba hosco y ermitaño y salía solamente con algunos pocos amigos,

pero siempre y cuando no debiera alejarse mucho de su departamento. Así eran las reglas. Las cumplimos. Cuando llegamos al restaurante ya estaba el Negro Villordo. Nos saludamos con un abrazo ruidoso y nos sentamos. A los pocos minutos llegó Denevi. Riguroso saco oscuro, camisa celeste y pañuelo al cuello. Apenas se acomodó en su silla sacó cuatro atados de cigarrillos y los apoyó apilados en la mesa. Eran unos cigarritos finos y largos, de color marrón. Encendió uno y junto con la bocanada de humo lanzó sin preámbulos: “¿Así que ustedes son escritores de Mar del Plata?, ¿Y qué escriben?”. Apenas terminó la pregunta apagó el cigarrito y prendió uno nuevo. Le fuimos contestando mientras llegaba el vino tinto, las pastas, los postres, el café y des-

pués más café. Y todo el tiempo, como un ritual, Denevi encendía un cigarrillo tras otro y sólo descansaba para comer algo. Elio hablaba de poesía y teatro; yo de cuentos y novelas. Villordo era una enciclopedia ambulante y parecía conocer a todos los escritores del país. La noche corría. El humo azul que despedían los cigarrillos de Denevi nos envolvían como a un grupo de tahúres. Elio, que jamás había fumado en su vida, aguantaba estoico el ambiente viciado y a los postres contó que preparaba un libro de poesía sustantiva, sin adjetivos ni adverbios. Denevi lo miró raro, lo interpeló con elegancia y talento, pero el Tano Aprile no se amedrentó ni una sola vez y justificó con destreza su búsqueda estética. Villordo se reía con el contrapunto y disfrutaba la

charla como esos chicos que jamás pierden el sentido del juego. Los atados de cigarritos se agotaron con el último café. Final de la charla. Intercambio de libros, promesas de un nuevo encuentro que jamás se concretó, y la despedida en la puerta del edificio donde vivía el maestro. Villordo se tomó un taxi. Faltaba mucho para la madrugada. Caminamos un rato para pasar en limpio las emociones de esa cena única, irrepetible. Pero ahora esa noche ya se pierde en el pasado y la rescato para reconstruir un tiempo en que la vida, para Elio, todavía era un viento fresco, perfumado, y la muerte quedaba tan lejos de su ruta como el horizonte marino. Como está escrito en el Katha Upanishad: “La muerte no dejará dolor, sólo nostalgia” ■

Una obra distribuida en veinte libros y varias revistas culturales
ditó un total de veinte libros: “Espejos Rotos’’ (Aforismos), Edición del autor. 1980, “Resonancias’’ (Aforismos), 1983. Ediciones del Valle, 2002, “Poesía Sustantiva’’ (Poesía), 1987. Editorial Manrique Zago, “Ficcionario’’ (Humor) 1989 Ed. Propuestas. Reeditado en 2001, “A la altura de la gente’’ (Ensayo político), Edición del autor. 1991, “La ciudad posible’’ (Ensayo político), Edición del autor. 1991, “Urgencia y Cenizas’’ (Ensayo filosofía), 1997. Editorial Corregidor, “Las causas’’ (Poesía), 1998. Torres Aguero Editor, “Aforismos de Hueso’’ (Aforismos), 1999. Ediciones del Valle, “Poesía Quieta’’ (Poesía), 2000, “Sonetos Compartidos’’ (Poesía), 2000. Ediciones del Valle, “La Flecha en la Huerta” (Ensayo educación), 2003. Editorial Corregidor, “Humano, después de todo...’’ (Ensayo filosofía, 2004, MTM Editores Barcelona), “El No Libro’’ (Ensayo), 2005, MTM Editores Barcelona, “Poética de las cosas sencillas’’ (Ensayo/poesía), 2005, Editorial SIRPUS, Barcelona, “La Infinita Maratón de Pino’’ (Novela), 2007. Editorial Corregidor, “La poesía como relámpagos’’ (Poesía), 2009. Cultura Fusión Editorial, “Memorias en una botella’’ (poesía) Obra colectiva. Círculo de Escritores marplatenses. 2010, “La vida derramada’’ (poesía). Cultura Fusión Editorial. Además, fue autor de numerosos artículos sobre educación, arte y política, publicados en diarios y revistas internacionales, nacionales y locales. Dictó centenares de conferencias sobre temas afines a su formación, particularmente en el territorio de la educación, la filosofía, el arte y la política. Creador,

Adiós, Elio
Por Sebastián Jorgi

E

Su faceta de poeta y escritor fue tan intensa como su rol político. Además de ser dos veces intendente de Mar del Plata, editó veinte libros.

guionista y director del grupo teatral “Jhodiers’’, Mar del Plata (1976 - 1985). También creó y dirigió las revistas culturales “Síntesis Literaria’’

(1976) y “Aletheia’’ (1981). Y creó y condujo el programa radial “Textos y Pretextos’’, dedicado a la literatura en 1990, entre una gran trayectoria ■

ar del Plata, más fría que nunca. Me llamaron los amigos comunes para darme la noticia de tu partida, inesperada. ¿Y qué hice para evocar nuestros encuentros? Que no fueron muchos, más allá de lo asiduo, para considerarse amigo… pero yo sé que lo éramos. El último fue en Buenos Aires, hace un par de años, a metros de las Galerías Pacífico, sobre Viamonte, en el barrio de la ex Facultad de Filosofía y Letras. Dabas una charla sobre el significado de ser docente, entre amigas y amigos del ambiente de la plástica. Una charla de una didaxis esclarecedora, tomabas la docencia en el sentido filosófico. Y qué hice, sino ir inmediatamente a tu libro “La poesía como relámpagos” con prólogo de Rafael Felipe Oteriño y un haiku-flecha de la entrañable María Wernicke, “Mi amigo dice/con palabras de lluvia/la sed es nuestra”, nos podemos asomar a la ventana de este nuevo poemario del autor de Aforismos de hueso para vislumbrar otoños, primaveras, ruiseñores, la tristeza del mar, llantos de bruma y una múltiple gama de imágenes creacionistas. Elio querido, me habías enviado esta colección de haikus con una cariñosa dedicatoria. Bien lo expresa Rafael en sus palabras, (refiriéndose al género) su estructura de cinco, siete y cinco sílabas lo convierte en una pieza enigmática e inacabada. En verdad, me siento desarmado ante todo el estudio preliminar de Rafael, que traduce con esa fidelidad que sólo puede esgrimir el poeta. Y nos aproxima a La poesía como relámpagos, que nos deleita con líneas como éstas: “Llantos de bruma/la noche bebe sombras /de solitarios” o “Suspira el aire/pétalos de tristeza/hoy es otoño” o “Cuento fábulas/dentro de la fábula/de esta fábula”, en un ingenioso alarde lúdico. Promedio el libro y sigo leyendo: “Sin cementerios/toda muerte es nómade/callar del hueso” o “¿En mi ojo muerto/ cuántas luces se mueren?/alguien lo sabe” : imposible de asirse por momentos para el que comenta, atisba, merodea el sumario de haikus en números romanos y tropieza con aquel que dice “Un hombre solo/contempla el mundo solo/ramas desnudas”, donde lo lúdico se imbrica y la imagen de ramas desnudas descoloca y es la gambeta del lenguaje ¿por hombre solo? ¿Como vislumbramos lo que explica Oteriño?: “que salte la chispa reveladora” (Bueno, entre poetas está la cosa). Con ilustraciones de Horacio Agola, Raúl Ballester, Marita Fernández Barragán, Mario Gemín, Juan Larrea, Jorge Abel Magnani, Marcela Mammana, Adrián Menna, Rubén Muñoz Abril, Iris Perutic, Sergio Ojea Morgan, Guillermo Roura y Analía Wetzel, goce usted conmigo estos poemas como relámpagos, para iluminarnos mejor. Y para recordarte mejor, Elio, al menos, en estos desprolijos apuntes. Desde tu reciente partida, se ha acentuado “la tristeza del mar” y Mar del Plata está invadida de “llantos de bruma” ■

M

Las 8 preguntas para Hugo Ponce
¿De qué lugar, personaje común o circunstancia en general que ofrece Mar del Plata se apropiaría para incorporarlo como pasaje central de alguna de sus obras? -En mi disco “Quiera la mar...”, de marcada impronta

3

marplatense, algunas de mis canciones toman referencias arquetípicas de la ciudad: el puerto, el pescador y su mujer, el viejo bar de Luro y San Luis, el ciclista Juan Curuchet, el Anexo del Nacional Mariano Moreno, los espigones de los años ‘70, por entonces rectos y transversales al horizonte... Un te-

ma sobre el que quiero escribir es acerca del inefable camino que atrajo desde siempre al argentino a Mar del Plata, y no sólo para veranear.

4

POESIA

Domingo 12 •8 •2012

C U LT U R A

5
(fotografía de autor)

“La poesía se adelanta a la narrativa...”
(Viene de página 1) También me interesaba separarme de algunas lecturas esencialistas del género; aquellas que sitúan el poema como un objeto inabordable: la poesía, a fin de cuentas, como aquello de lo que no se puede hablar. Mi idea de forma, creo, es materialista. -Parecería, por lo que decís, que la noción de caligrafía te permite cruzar la esfera de lo personal y lo social; por otro lado, cómo ciertas características de trazos se mantienen en una época determinada, y cómo, en muchas ocasiones, se relacionan a través de éstas, los distintos períodos, borrando o repitiendo tipografías. -La caligrafía tiene que ver con un trabajo artesanal, con la materialidad de la escritura, tiene que ver para mí con lo individual y con formas más colectivas de la escritura; por eso se puede hablar de una caligrafía en la poesía de Juan L. Ortiz. No me refiero al cuerpo de letra que usaba, a la tipografía diminuta que eligió siempre para publicar sus poemas, sino a esa manera de abrirse de las imágenes, como si se abriesen muchas líneas a partir de una línea inicial que además se va perdiendo; por eso, también, a partir de ciertas imágenes, de las mesas de artista que aparecen en novelas o poemas de fin de siglo y del siglo XX pienso en caligrafías esteticistas o de vanguardia, neobarrocas u objetivistas. La caligrafía tiene que ver con aquello que está en esas mesas pero además con el modo en que esos elementos se ponen en relación y a la vez con una manera de frasear, podría decirse. La plasticidad del poema, pensé, podría leerse a partir de esta idea crítica. -En un momento decís que los modos de leer no siempre se corresponden con aquello que se lee, ¿pensás que en cada poema en cierta forma aparece inscripta la manera en que debería leerse? ¿Cuánta importancia tiene la voz en la poesía, aun en la que no tiene correspondencia sonora? -Si hablamos de inscripciones internas, sí. Es un poco molesto cuando un escritor está diciendo cómo hay que leerlo. Si tiene tanto control sobre lo que escribe (sobre su legibilidad), no entiendo bien para qué escribe. Hay algo que al escritor también se le escapa. No me refiero a la inspiración, sino más bien a lo que surge del trabajo con el lenguaje. Y en este sentido creo que hay algo que no podemos pasar por alto cuando leemos un poema. La cuestión, después, es cómo leerlo porque no necesariamente es del orden de la evidencia y no es nunca temático. Te doy un ejemplo, ahora se está leyendo en clave peronista Punctum de Gambarotta; yo elegí leer los trabajos de la luz en sus poemas, la caligrafía que arma la luz sobre las cosas y los modos en que la luz presiona sobre la lengua. La poca luz en realidad, la luz enrarecida. Que impone una lectura, desde mi punto de vista, del tópico de la imposibilidad de ver/ escribir desde un lugar absolutamente material. -Tomando grabaciones en la que los Merello, cierto sonido del chisme barrial, cierto escándalo o escandalete que relaciono, en parte, con su versión personalísima del neobarroco. -¿Cómo entendés la crítica en poesía dentro de la crítica argentina? ¿Pensás que tiene un lugar relevante o es, como piensan algunos poetas, casi un campo inexplorado? -La poesía no es Foto de Angeles Porrúa. la desterrada del reino, ni de los lectores ni de las reseñas. Es cierto que se vende menos poesía que narrativa; también que se venden más libros de autoayuda que literatura. Pero sería improductivo pararse ahí. La verdad es que la poesía siempre tuvo sus revistas y sus medios de circulación y a veces entra en los círculos más amplios. Entonces, si uno recorre algunas publicaciones como Diario de poesía o la revista Vox puede encontrar muy buena crítica. Hay muy buenos críticos de poesía en la Argentina. Hay algo interesante de la crítica de poesía y es que no suele estar recluida a la academia, a la universidad. Digo esto porque para mí la crítica tiene que circular por distintos lugares. Creo que la crítica si es sólo académica, se empobrece, se convierte sólo en un trabajo. Y si bien es cierto que en la universidad aparece poco la poesía, que hay pocos investigadores dedicados a ese género, también hay que destacar que la poesía crece por afuera y la crítica, la lectura de poesía también. Además, la crítica de poesía suele ser innovadora como la poesía misma, porque la poesía siempre hizo antes lo que luego aparece en la narrativa. La poesía se adelanta quizás porque como género no está atada a las demandas del mercado. -Para finalizar, ¿qué lugar crees que ocupa la crítica en relación a la producción poética actual? -Pienso la crítica como intervención. Me interesa la crítica que genera un diálogo y hasta polémicas. Allí hay un modo de intervenir en el campo más o menos reducido de la crítica de época cuando se trata de textos del presente (el presente es uno de mis cortes preferidos; y si trabajo el pasado es en relación con ese presente, aunque también es válido el camino inverso), o el de la crítica académica. Pero repito, creo que debemos pensar el lugar de la crítica académica, pensar nuestro lector. Buscar un interlocutor abierto, por eso siempre pongo en relación la investigación y la docencia, porque creo que ahí, en ese diálogo, se puede pensar mejor, leer mejor, de manera más productiva. La crítica es intervención en este sentido, porque también debe, me parece, generar lectores. Si no, para qué sirve ■

SOBRE EL GRAN LINGÜISTA ALEMÁN

Humboldt y sus metáforas sobre el lenguaje
El lenguaje como órgano, como trama y la palabra como el hilo son usadas por este teórico y lingüista alemán, que convierte a las metáforas en las zonas más ricas del pensamiento.
Por Susana Marta García

propios poetas leen sus poemas, analizás el contraste entre poema y lectura, la diferencia entre lo marcado en la sintaxis y la ejecución de esa especie de partitura. -Una zona del libro se articula a partir de las ideas de voz y escucha. Hacía ya unos años había publicado en Punto de vista unos artículos sobre el tema y seguí indagando en este caso, revisando tres puestas en voz, como la de Poesía Espectacular Film, un documental de Carlos Essmann que recupera una de las presentaciones de un grupo formado por Martín Prieto, Daniel García Helder y Oscar Taborda, en este caso. ¿Qué escucha uno cuando otro lee un poema propio o ajeno? ¿Cómo se escucha en esos casos el tiempo, cómo la cultura?, son algunas de las preguntas que insisten en ser recorridas a partir del corpus que propongo. -Más allá de lecturas como es el caso de Poesía Espectacular Film que se proponen resaltar esa partitura implícita del lenguaje, desde una postura que podríamos llamar crítica, analizás lecturas de poetas leyendo sus propios textos o actores haciendo lecturas de otros. -Sí, en este sentido, Gelman frasea Rubén Darío de la misma forma que frasea sus poemas, le resta antigüedad, lo hace más amigable, elimina su dureza, lima el artificio, como si todo poema pudiese decirse con la voz del presente. La versión de “Eva Perón en la hoguera” de Norma Bacaicoa, trabaja con un dramatismo que está más cerca del discurso de renunciamiento de Evita que del texto de Leónidas Lamborghini, hecho de puros cortes. Bacaicoa borra lo experimental del poema y esto daría para pensar una relación compleja, la de la poesía dicha por actores, que suele generar tanta extrañeza, cuando no fastidio. Entonces, en la puesta en voz de un poema, aún si es el propio autor el que lo dice, elijo escuchar esa diferencia, esa asimetría y ver qué resta y qué agrega. Por supuesto el sonido exacto no existe porque siempre el que lee trae otras voces, otros rumores, el de la cultura por ejemplo. Por eso digo que cuando escucho a Perlongher leer “Cadáveres” escucho a Tita

ilhelm von Humboldt nació en Alemania en junio de 1767 y murió en abril de 1835, a los 68 años. Viajó por su país y por Francia, España, Italia, Austria. Tenía 22 años cuando llega a París después de la Revolución llevado por su interés por conocer a las personas y sus circunstancias histórico-sociales. Porque en realidad a Humboldt le interesaba sobre todo el hombre. Pero para llegar a él debió pasar por el lenguaje. Formó parte de la legión de estudiosos de la lengua de fines del siglo XVIII y principios del XIX, junto con Locke, Berkeley, Herder, Hamman, Bopp, Grimm, Ramus, Schleicher, los llamados románticos o idealistas que critican a los empiristas y dan una nueva y superior valoración del lenguaje. EL LENGUAJE Para Humboldt el factor humanizante es la irradiación del lenguaje en el espíritu de los hombres. El lenguaje es entonces algo extrahumano: él nos hace humanos y al mismo tiempo es algo sobrehumano. Humboldt sabe muy bien lo que no es el lenguaje: no es “objeto”, no es “cosa”. Por medio de metáforas se refiere a la esencia del lenguaje, procedimiento desvalorizado por sus críticos que no alcanzaron a percibir su original pensamiento y expresión consecuente. LA METÁFORA Es una interpretación abierta, una invitación a no olvidar lo diferente. Una metáfora resume dos pensamientos de cosas o entes distintos interactuando en un proceso simultáneo. Los estudios actuales sobre el pensamiento y la cognición han revalorizado el procedimiento humboldtiano: las metáforas no sólo ayudan a pensar, sino que en la mayor parte de los casos son esenciales en la construcción del pensamiento. Casi todos nuestros pensamientos y acciones están ligados a conceptos metafóricos sistemáticos (por ejemplo, los modelos espaciales aplicados a la noción de tiempo). ALGUNAS METÁFORAS DE HUMBOLDT Una de las más conocidas es la metáfora del lenguaje como órgano y como parte de un organismo viviente que produce otras partes y también es producido por ellas. El lenguaje, como órgano del ser interior del hombre tiene una estructura. Dice:

W

“(como) Emanación inmediata de un ser orgánico en su validez sensible y espiritual, la lengua participa de la naturaleza de todas las cosas orgánicas…” Y en relación con el pensamiento humano: “… las diversas lenguas constituyen los órganos de los modos peculiares de pensar y sentir de las naciones”. Otra metáfora conocida es la de trama o urdimbre, tejido o “texto”. Dice Humboldt: “…es el lenguaje el que, por su armonía delicada, cuyos detalles no siempre se perciben pero que está maravillosamente entretejida en su urdimbre simbólica, es apropiado para expresar y alentar (la configuración del ánimo)”. Y más adelante: “Se podría imaginar la lengua como una inmensa trama, cada una de cuyas partes estaría con las demás, y todas ellas con el conjunto, en una relación reconocible con más o menos nitidez…” No falta la alusión al hilo y a la hebra: “Por el mismo acto por el que el hombre hila desde su interior la lengua, se hace él mismo hebra…” Otras metáforas pueden considerarse como expresiones místicas. Así, la de ‘flor’ con su universal valor simbólico de virtud y perfección, como alma o centro espiritual. Dice, por ejemplo, Humboldt: “La palabra simple es la flor perfecta brotada (de la lengua)”. Otra imagen del lenguaje es la de ‘puente’: “El lenguaje tiende… puentes de una individualidad a otra y hace de mediador en el entendimiento recíproco”. Como variación de la idea del ‘puente’, encontramos la de ‘cauce’: “… a la poesía y a la prosa (es) obligado darles el nombre de fenómenos del lenguaje (…) son cauces para el desarrollo de la intelectualidad misma…” Hay también comparaciones con la anatomía humana, como derivación de la metáfora del órgano: “…el concepto es tan incapaz de librarse de la palabra como lo es el hombre de prescindir de sus rasgos faciales”.

“La formación de la literatura se asemeja a la formación de puntos de calcificación en la anatomía de un hombre que va haciéndose viejo…” La metáfora más conocida para aludir a la esencia de la lengua es la de actividad (enérgeia) y no la de producto (érgon), como ente formador y no meramente reproductor de partes del mundo. Los términos enérgeia y dúnamis fueron usados por Aristóteles según la teoría del movimiento. En la esfera del análisis lingüístico viene a demostrar que la lengua siempre está en vía de realización. Siempre es devenir no accidental, sino esencial. El lenguaje sólo existe en el hablar. Humboldt invierte los términos de una relación de causalidad entre lengua y discurso que caracterizó los estudios gramaticales y aún prevalecen en gran parte de la lingüística moderna. El reconoce la lengua como el sistema del discurso, como la totalidad del hablar; fuera de éste carece de existencia. Justamente este carácter productivo del lenguaje lo hace al mismo tiempo fugaz o pasajero: “El lenguaje, considerado en su verdadera esencia, es algo efímero siempre y en cada momento”. De ahí que: “La lengua misma no es una obra (érgon) sino una actividad (enérgeia)…” Las metáforas y comparaciones de Humboldt iluminan una “materia” tan sutil y de tanto peso ontológico como es el lenguaje y esclarecen también la condición humana. Sus conceptos sobre la singular condición existencial del hombre y el lenguaje fueron retomados por pocos lingüistas y gramáticos, aunque sí por muchos filósofos: la lengua mora en el hablar. Y el hablar implica obviamente la existencia de hablantes con todas las gamas de intenciones expresivas. Sobre esta cuestión también se expidió con asombrosa lucidez y singular maestría la gran poeta Emily Dickinson (18301886). Su poema 1212 formula la misma teoría humboldtiana con el valor agregado de su música, ritmo y atrevida verdad: A word is dead Una palabra está muerta When it is said, cuando es dicha, Some say. alguno dice. I say it just Yo digo que ella precisamente Begins to live empieza a vivir That day. ese día. (c.1872)

^Öì~ Å~åí~êáå~
Por Ana Lía Larroudé

“Formas en el Agua” corresponde a una búsqueda interior. El otro le da un un significado, el suyo, que también seguramente es el mío pero, desde otro punto de vista. El agua, con todo lo que tiene de luminoso y de vital, pero también de espeso y oscuro. Para mí el agua es multicolor y puede ser atravesada por la luz y decomponerse en un caleidoscopio sin final. El agua para mí es alegre y cantarina y guarda sus secretos, muchos de los cuales le pertenecen desde el principio de los tiempos, ya que provenimos de ella y somos casi agua. Trabajo este tema desde el principio de mi buceo en la fotografía, y comencé a buscar significados en una pequeña vasija que tengo en mi jardín. Ese fue mi primer ensayo sobre el tema y lo llamé: “Fuente”. Se fue enriqueciendo en otras y nunca tendrá final. Tiene que ver con lo femenino, con lo oculto y lo tibio, sus formas son voluptuosas o absurdas. Agua y formas son una sola unidad caprichosa que cambia

constantemente. Espero que guste y que, al mirarlas,

encuentren los colores y formas que también pue-

den ser suyos ■

(*) La autora es profesora en Letras (UBA) e investigadora independiente en torno a la gramática del castellano. Uno de sus trabajos que recoge otras reflexiones sobre la lengua es Wilhelm von Humboldt, Algunas meditaciones sobre el lenguaje y el hombre, Mar del Plata, Editorial Martín, 2010.

Las 8 preguntas para Hugo Ponce

Las 8 preguntas para Hugo Ponce
-Don Quijote y Sancho Panza (El Quijote, aventura de los molinos de viento). Y Doña María y Carmen (final de Las de Barranco, de Gregorio de Laferrere).

4

¿Cuál es el mejor diálogo que recuerda entre dos personajes de ficción?

5

Si le permitieran ingresar en una ficción y ayudar a un personaje, ¿cuál sería y qué haría?

-Ayudaría a Jean Valjean (Los miserables, Víctor Hugo): llevaría alimentos a su familia para evitar el robo que lo condu-

cirá a la cárcel.

6
Grandes libros, pequeños lectores

C U LT U R A

Domingo 12• 8 •2012

Luis Caro presenta su nuevo libro, “Morales Moralitos”
“Encontré una herramienta más para expresarme”, aseguró este cantautor de enorme trayectoria en la música. “Morales Moralitos” es su segundo libro: debutó en 2002 con “El rastro: relatos del Metro de Madrid”.
l cantautor Luis Caro presentará hoy a las 19.30 en el escenario de 9 de Julio 2735 su nuevo libro, “Morales Moralitos”. Se trata de una publicación que contiene historias y crónicas de viajes -muchas de ellas publicadas en este suplemento- que arrancan en la última dictadura y que se enmarcan en el exilio de Caro, vivido en varios países de Latinoamérica. Temas como su relación con la música, los afectos, el genocidio de una generación que quería construir un mundo mejor aparecen reflejados en sus páginas. Dedicado a sus compañeros y amigos “asesinados y desaparecidos durante la última dictadura militar”, el libro -el primero de Editorial “La Cuadrada”- posee el prólogo del dramaturgo y director de teatro Marcelo Marán. Justamente es Marán quien indica que en estos relatos “Caro invita a una experiencia espiritual de tránsito”. El cuento que da título al libro, “Morales Moralitos”, habla de una empresa de transportes peruana afectada por la decadencia. “Andaremos con él por distintos lugares y paisajes, pero también seremos compañeros de la dramática búsqueda de una patria perdida y del anhelo nunca saciado de una juventud que soñaba -entre otras cosas- con la revolución eterna”, señala el dramaturgo. “Luis Caro el autor vivo, el fotógrafo de instantáneas, el cuentero empedernido, Luis Caro es cantante y compositor. De sabe que nos tiene en la palma de la ma- sus viajes por América extrajo estos no. Por eso nos habla de cerquita, por eso cuentos. se ríe con desenfado, porque sabe que a Lector de autores como Onetti, Octaesa historia, de la misma manera que entramos, deberemos salir con él. Seleccio- vio Paz, Rulfo, Vargas Llosa, Hemingway na la toma, recorta la escena, dispara y al- y “últimamente los clásicos españoles lí esta la foto. Una foto donde las expe- del Siglo de Oro, como Cervantes, Queriencias del autor y lo inventado se fun- vedo y Lope de Vega”, Caro reconoció den desde la verdad del escritor. Está él y que su acercamiento a la literatura se proestamos nosotros en ella. Es y somos los dujo en los años ‘80, “de la mano de los jóvenes iniciados, los que caminan hacia grandes poetas León Felipe, Antonio Cisla vejez, los que perdieron los sueños, los neros, González Tuñón y Juan Gelman, del mal negocio. Nosotros”, asume Ma- especialmente”. “A todos estos poetas musicalicé busrán la pertenencia a esa generación. Por su parte, Caro aseguró que comen- cando desesperadamente mejorar la voz, zó a escribir en los años aciagos de 2001 y la palabra, de la canción popular. Tratar 2002. Su primera experiencia fue “El ras- de escapar de la canción fácil o simpletro, relatos del metro de Madrid”. “No mente contestataria. No tuve éxito, pero me siento un escritor profesional, de he- fui feliz, muy feliz en el intento. No siemcho no lo soy. Simplemente encontré pre en la vida coinciden el éxito y la feliciuna herramienta más para expresarme dad”, agregó. Cabe señalar que en la presentación de como es y ha sido por mucho tiempo de mi vida la música. La narrativa no es ni hoy estarán los músicos Sebastián Del más ni menos importante que la can- Hoyo, Eva Triguero, Juan Miguel Caroteción, es distinta. Es un refugio cálido y nuto, el grupo Super (Celina Carelli y Riki tentador, reflexivo y profundo y no me- Carotenuto) de La Plata y el coro del Conos doloroso y saneador a la vez para el legio de Abogados que dirige Marcelo Sanjurjo ■ alma humana”, confesó.

“Había una vez… ¿y después?”,
de Cecilia Pisos, Adela Bash, Ana María Shua y otras. Ilustraciones de Federico Combi.
Bs. As: Quipu, 2011.

Por Carina Curutchet Integrante de la ONG Jitanjáfora

“Y se casaron y vivieron felices y comieron perdices…” Muchos reconocerán esta fórmula como el cierre tradicional de la mayoría de los cuentos maravillosos. Pero no todos se preguntan qué habrá pasado después… ¿Realmente habrán sido felices para siempre? ¿Durante cuánto tiempo habrán comido perdices? ¿Será la vida de una princesa color de rosa? ¿Conservará eternamente su encanto el príncipe azul? Las autoras que integran “Había una vez… ¿Y después?” partieron de interrogantes similares para imaginar sus historias, para continuar aquellos relatos tradicionales y contarnos qué fue de la vida de sus famosos personajes. Por ejemplo, Adela Bash nos dice “Lo que nunca se supo del Gato con Botas”, Cecilia Pisos nos habla de “La del zapatito de cristal” y Mercedes Pérez Sabbi nos cuenta quién es “Cleta, la verde”. Completan esta antología otros cuentos de prestigiosas autoras que retoman las historias de “Blancanieves”, “La sirenita” y “El patito feo”. Tal como se indica en el prólogo, “destacadas autoras de literatura infantil dan nueva vida a estas historias para dar otro final a los finales conocidos, para contar el después de aquellos cuentos que empezaban con ‘Había una vez’”. Además, esta interesante propuesta de Quipu presenta una breve síntesis de cada uno de los cuentos tradicionales retomados y actualizados, así como las biografías de las autoras y del ilustrador. Al respecto, las ilustraciones de Federico Combi dan vida a los personajes, destacando sus características principales a través de los colores y el contraste, utilizando fondos simples que permiten que se destaquen las figuras. La tapa, contratapa y solapas son muy atractivas visualmente, cautivando al lector desde el comienzo y tentándolo para reingresar, con una mirada renovada, en el universo de los cuentos de la infancia. LA LITERATURA Y LA ESCUELA La Asociación Civil Jitanjáfora (Redes Sociales para la Promoción de la Lectura y la Escritura) organizó para los días 31 de agosto y 1 de setiembre de 2012 las XII Jornadas La literatura y la escuela a realizarse en la EET N° 3 (14 de Julio y Gascón). Habrá conferencias, talleres, encuentros con autores, presentaciones de libros, mesas de experiencias, proyecciones, rondas de lectura, narraciones, feria del libro infantil y juvenil, entre otras actividades. Se contará con la presencia de reconocidos escritores e ilustradores, entre los que se encuentran Pablo de Santis, Cecilia Pisos, Graciela Repún, Iris Rivera, Claudia Degliuomini, Tania De Cristóforis, entre otros invitados. La inscripción para residentes en Mar del Plata se realizará a partir del 6 de agosto en la librería Palito (Luro 3454); los no residentes podrán hacerlo a través de grupojitanjafora@yahoo.com.ar. Para mayor información, consultar la página web de la Asociación: www.jitanjafora.org.ar o enviar un correo electrónico a la dirección mencionada ■

E

Naveg@dor:
Por Claudia M. Segretin

URL: http://www.ceciliapisos.com.ar/
ser escritora?¿Cómo se te ocurren las historias? ¿Cuál fue tu libro preferido? ¿Te gustaba leer cuando eras chica? Entre otras. A éstas y a otras más sofisticadas preguntas les da respuesta Cecilia desde el botón Biografía, entretejiéndolas con fotos de su infancia. Pero también, porque de una escritora se trata, una vez agotado el imaginario cuestionario, Cecilia ofrece otras 13 biografías (rejugada, con mascotas, larga y oficial) que transitan la anécdota de una infancia con plazas, libros en la mesita de luz, mascotas y el territorio poético que habitó y habita la autora. El botón Libros brinda acceso a toda su producción, clasificada por género y por series. Allí es posible encontrar “Todos los ogros”, “El libro de los hechizos”, “El té de la princesa”, “Un cuento por donde pasa el viento”, “Rompecabezas”, entre otros textos emblemáticos de su poética. Y haciendo un clic en la tapa de cada libro se accede a una breve reseña o comentario autoral sobre el título y también a un archivo de audio a través del cual la autora presta su voz a algún poema o fragmento textual. Desde el botón Novedades se accede a los últimos libros editados por la autora (2011-2012) ponencias presentadas en congresos, talleres dictados en el marco de eventos de LIJ, entre otras posibilidades. Una ventana de Contacto habilita a formular preguntas y enviar mensajes. En la misma ventana se encuentra el enlace a grandes librerías en las que se pueden conseguir los libros de Cecilia Pisos. La botonera se completa con el plato fuerte del sitio, si de literatura hablamos ¡una Máquina de poemas! cuya activación interactiva, animada y acentuada visual y auditivamente, permite leer poemas de la autora. El sitio se descarga rápidamente y no requiere sistemas de ayuda ni posee publicidad. La interacción que ofrece está dada por la navegación interna a través del universo autoral, los vínculos a algunas librerías y la ventana de Contacto. No contiene foros ni es posible dejar mensajes visibles. Es un sitio que conviene visitar para obtener una visión panorámica del universo y la producción de Cecilia Pisos, como preludio de su lectura o luego de la misma para conocer a la autora, también como organizador de un recorrido sistemático por su poética. Recomendado para docentes o estudiantes de educación inicial o primaria, bibliotecarios, animadores que trabajen con la infancia, padres inquietos que regalan libros y niños lectores que deseen activar la Máquina de poemas ■

s el sitio oficial de la escritora Cecilia Pisos y su contenido se enfoca en la producción literaria de la autora y su actuación en el campo de la LIJ. Se trata de un sitio web con una diagramación clara, simple, visualmente limpia y alegre, con animaciones precisas y una estética caracterizada por colores primarios, secundarios y mucho blanco. Lo icónico es la dominante visual. Los efectos sonoros son pertinentes y están sincronizados con las animaciones contribuyendo a reforzar la dinámica lúdica. La navegación es también simple y ágil por la simplicidad de la estructura del sitio y por la sinergia de los medios de expresión usados: imagen, texto, audio. Se articula desde cinco botones animados, siempre en el borde superior y a la vista, para que el navegante no se pierda: biografía, libros, máquina de poemas, novedades y contacto. Quienes trabajamos en relación con la infancia conocemos las preguntas inconfundibles que los niños les hacen a los escritores cuando tienen oportunidad de entrevistarlos: ¿A qué edad comenzaste a escribir?¿Cómo llegaste a

E

Las 8 preguntas para Hugo Ponce

6

¿Recuerda haber robado un libro alguna vez? ¿Cuál o cuáles?

-No. Pero de los prestados, aún no le devolví el Fausto de Goethe a mi hermano. Si me sigo demorando, podrá ser

considerado como un robo.

Domingo 12•8 •2012

C U LT U R A RECIENTE NOVELA DE ALEXANDRA SCHEIMAN

7

Frida, entre comida mexicana y ese especial culto a la muerte
Nacida en México, pero descendiente de alemanes, la autora vincula arte y actividad culinaria y ficcionaliza algunos de los tramos más importantes de la vida de la gran Frida.
n cruce entre la mítica figura de Frida Kahlo y las especialidades de la comida mexicana da forma a la reciente novela de Alexandra Scheiman “Las recetas de Frida”, donde los apuntes bibliográficos de la artista se entreveran con recetas populares y con la sombra de la muerte, una tradición de fuerte raigambre entre los mexicanos. La escritora, descendiente de alemanes, creció, estudió en México y actualmente vive en Austria, aunque esa impronta que tuvo desde chica sumergida en la cultura azteca fue suficiente para escribir esta novela, publicada por Planeta. La pasión de Scheiman por la literatura y la cocina deviene de su abuela, un personaje de la primera mitad del siglo XX, amiga del grupo de artistas relacionados con el pintor Chucho Reyes y el arquitecto Luis Barragán. Alexandra relata cómo Frida cuando fue atropellada por un tranvía negoció con la propia Muerte, a quién después llamaría Madrina... La muerte aceptó a cambio de que año tras De acuerdo a Scheiman la libreta desapareció antes de ser expuesta en la monumental exposición en homenaje a Frida, que tuvo lugar en el Palacio de Bellas Artes, con motivo del aniversario de su natalicio. Como remate de cada capítulo, que repasa los principales momentos de la vida de Frida y su cercanía con el Mensajero -esa muerte que la visita año a año y que estira su partida-, se suceden una serie de platos típicos de cada región mexicana bajo títulos como “Las recetas de mi nana”, “Los antojitos de los Cachuchas”, “Mi nana nos contaba historias de aparecidos. ‘Los muertitos solo vienen por misas, para enseñar el oro enterrado o para molestar. Por eso siempre hay que darles de comer, pa’ que anden’, decía con una gran sonrisa”, apunta la escritora. Así es como se suceden, entre muchos otros, los secretos de los Tamales de calabaza, los buñuelos con miel de piloncillo, el atole de piña, el agua de horchata, las gorditas de maíz, los polvorones de naranja, el Pozole rojo, las tostadas de pollo, o el pan de muerto. “Los mexicanos nos reímos de la muerte. Cualquier pretexto es bueno para la pachanga. El nacimiento y la muerte son los momentos más importantes en nuestra vida. La muerte es luto y alegría. Tragedia y diversión. Para convivir con la hora final hacemos nuestro pan de huesitos azucarados, redondo, como el ciclo de la vida; y al centro, el cráneo. Dulce, pero mortuorio. Esa soy yo”, relata Scheiman que decía Frida. Por la trama desfilan la pintora Georgia O’Keeffe, la actriz Eva-Marie Frederick, ambas estadounidenses, al revolucionario ruso Trotsky, exiliado en México; la bella Dorothy Halle que se suicidó arrojándose al vacío desde su apartamento neoyorquino y fue retratada por Frida; André Bretón, Marcel Duchamp, Ernest Hemingway, Henry Miller, y por supuesto Diego Rivera. Las idas y venidas en la relación de Frida con Diego determinan las acciones de la artista, que entabla cada tanto un diálogo con ese mensajero al que no se atreve a recibir del todo, con quien renueva un pacto que en algún momento habrá de finalizar. En 1958 la Casa Azul se abrió al público como el Museo Frida Kahlo. Desde su apertura, tal como hacía Frida, cada 2 de noviembre se coloca un altar de muertos con guisados, arreglos y fotografías en honor al amor que se profesaron Frida y Diego y a sus conocidos ■

U

Frida Kahlo.

año Frida pusiera una ofrenda dedicada a ella, advirtiéndole que después de ese accidente su vida iba a estar llena de sufrimientos. Esta historia con ribetes fantásticos, según la autora, fue escrita por Frida en una pequeña libreta negra a la que llamaba El libro de Hierba Santa, una colección de recetas para elaborar las ofrendas con motivo del Día de los Muertos, el 2 de noviembre. La tradición mexicana indica que ese día los difuntos “obtienen permiso divino para visitar la Tierra, y debe recibírselos con un altar formado por flores de cempasúchil, panes azuca-

rados, fotografías cargadas de añoranzas, estampas religiosas, incienso de colores místicos, juguetonas calaveras de azúcar, veladoras para iluminar el camino a la otra vida y con los platillos predilectos de los muertos”.

■ Lecturas
FICCION
1 CARTAS MARCADAS 2 CINCUENTA SOMBRAS DE GREY 3 LOS HIJOS DE LOS DÍAS

Fuente: Cámara de Libreros del Sudeste de la provincia de Buenos Aires.

Los libros más vendidos de la semana
Alejandro Dolina. J.L. James. Eduardo Galeano. Planeta. $109. Grijalbo. $125. Siglo XXI. $99.

Editorial Planeta lanzó concurso digital para autores de Suramérica
La editorial Planeta lanzó la primera edición de un “concurso digital” para escritores de Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay, cuyos cuentos deberán ser elegidos por los cibernautas para poder ganar. El primer Premio Planeta Digital premiará con la publicación por 120 días en una red social para artistas (www.fictioncity.net) a los diez cuentos considerados como los mejores del concurso, destinado a autores mayores de 18 años con residencia en los cuatro países mencionados, informó la editorial. El escritor que sea elegido como el primer ganador del concurso recibirá además 2.000 pesos (434,7 dólares). Los autores tendrán tiempo hasta el 1 de octubre para colgar sus textos en la red social de artistas, que cuenta con unos tres millones de usuarios. Los 120 cuentos más votados por los cibernautas -los cuales deberán tener entre 1.500 y 3.000 palabras- serán analizados luego por un jurado integrado por los escritores Fabián Casas, Mariana Enríquez y Samanta Schwelin, quienes seleccionarán diez de ellos, que serán convertidos al formato de libro digital. “Las redes sociales son el verdadero vehículo de comunicación en internet y generan mejores resultados que una punto.com por esa capacidad que tienen en sí mismas de viralizar (expandir) la información”, sostuvo Sebastián Ansaldi, responsable de Marketing y Comunicación de Planeta. El certamen “tiene que ver con promocionar nuevos formatos electrónicos y con aproximarse a un circuito digital que en un mediano plazo será ineludible”, explicó ■

NO FICCION
1 EVITA. GIRONES DE SU VIDA 2 BELGRANO 3 ENCUENTROS Felipe Pigna. Miguel Angel De Marco. Gabriel Rolón. Planeta. $99. Emecé. $89. Planeta. $99.

RECOMENDADOS
1 LAS MUJERES MÁS SOLAS DEL MUNDO 2 TIERRA DE FUEGOS 3 EL NEGRO DE PARÍS Jorge Fernández Díaz. Francis Mallmann. Osvaldo Soriano. Capital Intelectual. $75. VyR. $200. Seix Barrall. $54.

Fragmento de

Cineclub, deBooks Gilmour, David publicado por Reservoir
disfrutar en una fase tan tardía de la vida de un adolescente. Ya no lo veo tanto como antes, como debe ser, pero aquella fue una época maravillosa. Un golpe de suerte para los dos. Cuando yo era adolescente creía que había un sitio al que iban los chicos malos que dejaban la escuela. Un lugar apartado de la tierra ■

Estaba parado delante de un semáforo en rojo cuando vi a mi hijo saliendo de un cine. Estaba con su nueva novia. Ella le estaba susurrando algo al oído. No distinguí la película que acababa de ver, pero recordé con nostalgia los tres años que él y yo pasamos viendo películas y hablando en el porche. Una época mágica que normalmente un padre y un hijo no tienen ocasión de

Las 8 preguntas para Hugo Ponce
Un extraño hongo se esparce por su biblioteca y consume de manera irrefrenable los libros. Sólo dispone de unos segundos para actuar y salvar a tres de ellos. Lo que usted hace para ganar tiempo es arrojar a la

7

voracidad del hongo a otros tres libros. ¿Cuáles serían los sacrificados y cuáles los salvados? -Salvados: Antología poética. Yupanqui/ La política en el teatro. Bertolt Brecht/ Romancero gitano. García Lorca

Sacrificados: Guía telefónica/ Recetas de Petrona C. de Gandulfo/ Diccionario Sopena

8

C U LT U R A

Domingo 12•8 •2012

Fuga y vigilia
Por Sebastián Jorgi

l hombre se tendió en el bote. Sus compañeros aún seguirían luchando contra el ataque conjunto de la escuadra anglofrancesa. Su idea, desde el principio, había sido huir. Iba río abajo, según pensaba antes de dormirse. A él no le importaban los intereses de la patria. Cuando 10 vinieron a buscar para la defensa, abandonó todo: chacra, vivienda, amigos, decidiendo largarse. Dejó todo menos a Vilma, su fiel perra de los últimos años. Acurrucada en la otra punta del bote, miraba. Debieron ir a la deriva mucho tiempo. Al despertar, no precisó cuántas horas habían pasado. Estaría lejos, porque el ambiente de estas islas no le resultaba familiar. Vilma ladró. _ ¿Qué te pasa, eh? Sintió algo frío en los pies. Agua. El bote hacía agua. Era muy posible que en el trayecto hubiera chocado contra algún tronco flotante. Miró hacia la isla más cercana y no sintió más nada. _ Tenemos que nadar, Vilma. La perra comprendió. Le zambulló un poco la cabeza para que se acostumbrara al agua fría. Y se fueron sumergiendo lentamente en el río. _ Vamos, Vilma, sin miedo. Sigamos juntos. Faltarían doscientos metros, más o menos, ya que la distancia desde el agua adentro suele ser engañosa. El hombre sintió la fatiga. Delante, nadaba la perra, segura y veloz. Descansaron un par de minutos. Desde sus ojos, Vilma parecía decirle: _ Animo. A los pocos metros de haber recomenzado el braceo, gritó. Un agudo calambre lo había inmovilizado. La exposición de Vilma lo instaba a seguir, agitando la cabeza. Miró adelante. Un mundo lo separaba de las playas de la isla. La perra siguió moviendo la cabeza. El hombre braceó otra vez. Durante cinco minutos se mantuvo, pero ya no pudo más. Percibió apenas la trompa de Vilma que lo acariciaba. _ Sígueme, sálvate. Y no sintió más nada. El fuerte viento hacía bambolear el cocotero, lo que producía un silbido que se mezclaba con el canto de los pájaros. La canícula traspasaba la densidad de los árboles y calentaba el suelo de manera que semejaba una

E

cobarde nunca se lo almohadilla hirviendo. Un perdona. cauce limpio penetraba coReflexionaba todo mo una cuchilla esbozando esto, mientras conun caprichoso dibujo. A un templaba a Vilma que costado, yacían el hombre y se entretenía saltando la perra. y ladrando, cerca de _ Vilma... unos peñascos. Lo Se había salvado gracias al único que le había esfuerzo del animal. El fue el quedado: la perra. primero en despertar. Vilma Ya la noche caía inehabía enfermado de agotaxorable. miento. El hombre buscó _ Regresemos, Vilrefugio debajo de un árbol y ma. cubrió como pudo a su fiel Se durmió pensanperra. Hizo fuego con unas do en toda la gente ramas, cuyo humo inhaló que había dejado en Vilma. Pronto la heroína San Pedro. El sueño lo respiró normalmente. introdujo en el pasaUnos días después, Vilma do, reciente y lejano al lo ayudaba a cazar otros animismo tiempo. A su males para la comida. El lado, Vilma se había hombre logró, al cabo de dormido. dos meses improvisar una Y las profundidades choza. Muchas veces, se del sueño le trajeron a iban hasta el lugar por donla Juana, aunque sus de habían llegado. ¿Dónde ojos tan oscuros no estaba? Era una isla solitaria. parecían los de ella. La Apenas, en el horizonte, Juana lo apretujaba adivinaba algo que se erguía casi arañándolo y le en el río. ¿Estaría en el Bragritaba que debía resil? Si no hubiera sido por gresar, que lo amaba y Vilma, no habría salvado su que los extranjeros se vida. Lo supo aquella vez habían retirado. Le que notó su chaqueta morsonreía a través de los dida en la espalda. ojos y con las manos lo Ella se mostraba feliz per- La ilustración pertenece a Leandro Maffei, alumno de acariciaba. maneciendo junto a él du- cuarto año de la carrera de Ilustración de la Escuela de La preocupación lo rante horas. El hombre le ha- Artes Visuales “Martín Malharro”. agobió. Vilma había bía dispuesto un cobertizo para que durmiera. Aunque al ama- pagando caro. Quizá hubiera sido notado la tristeza de su amo y no se necer, siempre notaba el animal a su mejor morir peleando contra los in- despegaba de su lado. _ Sabes.. he tenido una pesadilla... vasores o en el río. lado. Abrazado a su cuerpo. Calculó que se hallaba en el alto el espíritu de la Juana.. pero no en_ Tienes tu cama, eh mimosa. Sus negros ojos brillaban. Una no- Uruguay. No, tan lejos no podía ser. tiendes... ¿Hasta cuándo estaría así? Había che, despertó sobresaltado por el roce ¿Cuánto había andado, entonces a la deriva? ¿Qué harían sus amigos, aho- organizado una especie de almanadel pelo de Vilma, enojado la echó. ra? Bueno, los que habrían logrado que que haciendo marcas en un árbol _ Tienes donde dormir. Al día siguiente, Vilma se mostró salvarse. Lupe estaría chupando en lo cercano a la destartalada vivienda. _ Hoy iremos a pescar Vilma. triste. Arrepentido, por la noche fue a de Villa, Joaquín esperando la caída Pasado el año, procuraba hacerse buscarla y la acomodó junto a él en su del sol para tomar mate, Sosa organicama. En el jugueteo y en la forma zando el bailongo en el rancho de los de lo necesario para seguir subsistienque coleaba, Vilma le estaba agrade- Paiva ¿Y la Juana? ¡Cuántas veces, el do. La ayuda que le brindaba Vilma padre, don Ramiro le ofreció su hija era muy importante. Mientras él hacida. para casarse? Nadie quería a la pobre, cía una siesta, la perra se iba durante _ Pobrecita... te he tratado mal... medio bizca pese a que don Ramiro horas en busca de frutas y animales. Sus ojos parecían contestarle. Después de diez meses conocían la tenía un buen pasar, chacra, alma- Más de una vez le traía algún pejerrey entre los dientes. isla al dedillo. El hombre alentaba cén, tractor, pick up. La Juana. Un día notó que Vilma estaba preLos enemigos ya habían invadido que alguna embarcación por el río pasara. La isla estaba deshabitada. Só- San Pedro y todo estaría controlado ñada. _ Así que tiene amiguitos, eh, picalo vio algunos animales. ¿Hasta por ellos. Pensado esto, el hombre se cuándo permanecería allí? Se le ocu- consolaba. Además, qué le importa- rona. La soledad había tornado su semrrió que su acto de cobardía lo estaba ba su pueblo. Si no regresaría. A un

blante. Muchas veces en la playa, se la pasaba hablando en voz alta y urdiendo extrañas historias. Una tarde salió corriendo hacia el lado por el que habían llegado y se puso a gritar. _ El que esté cerca que venga. Había oído decir que el viento suele llevar la voz por kilómetros. Con alegría recibió a los Vilmitos. El acontecimiento dio un corte a su desesperación. Y los perritos fueron creciendo. Una tarde, al hombre se le dio por cantar y gritar en la orilla de la isla. Vilma y sus pequeñitos lo observaban como si el hombre estuviese jugando. _Viva la patria- vociferaba entre otras cosas. Juana te amo, Juana te amo. Solía correr de un lado al otro. Vilma y los Vilmitos lo imitaban. Jugueteando con uno de los animalitos, advirtió en las palmas de las manos rasgos humanos. ¿Exageraba? Los revisó uno a uno. Se convencía y no se convencía. ¿Eran ideas suyas? Horrorizado, los ató formando un pesado paquete con una piedra y los tiró al río. A escondidas de la perra había llevado a término la desgraciada operación. Vilma los había buscado por toda la isla. Los ojos del hombre delataron la verdad. Se lanzó sobre su amo y cuando, enceguecida, se disponía a darle la dentellada mortal, lo soltó. Y corrió hacia la playa. Pasaron muchos días antes de que regresara. _ Hacemos las paces, eh, Vilma. El hombre supo por los negros ojos de la perra que aceptaba. Hasta parecía sonreír otra vez. Aunque le resultaba servicial como siempre, ya no era la misma. ¿Por qué lo habría perdonado? Vaya a saber. Misterio de los animales. La tarde de la reconciliación no pudo pegar los ojos. No sabían bien por qué. Vigiló a Vilma durante la siesta. De haberlo querido matar, ya lo hubiese hecho. ¿Entonces? De pronto, lo asaltó una premonición: de dormirse, una nueva visita del espíritu de la Juana lo apretujaría en el sueño. El castigo era soportar una eterna vigilia, ya que nada significaría él para Vilma si otra vez quedaba preñada. Para proteger a sus futuros Vilmitos, entonces sí le aplicaría la dentellada final ■

Mis duendes
Por Ana María Guerra

Les presento mi casa: ningún perro ni gato, mimada biblioteca y un racimo de duendes que corre por los cuartos. Difícil convivencia, una tarde de junio la puerta quedó abierta, y en menos de un segundo

sin tiempo de echar llaves entraron todos juntos. Embusteros, bellacos Bribones y tumultuosos, mi queja los regocija se solazan con mi enfado y se conduelen si lloro. Cambian de sitio mis libros sacándome canas verdes donde está Fierro el Quijote, no lo hacen del todo mal, dos hombres de pelo en pecho, los dos un triste final. Muy cerca de la Odisea

colocan a Marechal, el autor del otro Adán nacido en los Buenos aires. A Koremblit, viejo amigo que no es un amigo viejo, sarcástico por demás, lo ubican con Maquiavelo que no se le queda atrás. A Bloom me lo dejan solo (creo que Joyce los desconcierta, y El Extranjero también). Respetan, debo aclarar, las obras muy apreciadas de conocidos y amigos:

(Koremblit es la excepción) Jorgi, Paita, Sorrentino, Simpson, Delaney, Prilutzky Farny, Paviolo, Bragaña, Leguizamón, Bajarlía y Roger Pla, pues mis comedidos duendes no las cambian de lugar. A Alfonsina, algo es algo, la dejan siempre a mi lado junto al colosal poemario de Borges y Baudelaire, Pero con Kafka se abusan hoy aquí, mañana allá,

ellos saben que lo amo y me lo ocultan adrede para hacerme sufrir más. Ay, que desastre mi suerte, si se fueran, voy detrás si los echo, lloraré si los regalo, es mi muerte. Como verá usted señor mi vida no es muy clemente por lo tanto, le aseguro, desde enero hasta diciembre, sólo me resta aguantar los deslices de estos duendes. que han invadido mi hogar ■

Las 8 preguntas para Hugo Ponce

8

Se le concede la extraordinaria excepción de hacerle una única pregunta a uno de sus tantos escritores

predilectos. ¿Qué le preguntaría? -A Romain Rolland: “Póngase cómodo, don Romain,

¿qué le sirvo?”