Iván José Cubillán B.

Abogado
RESPONSABILIDAD ADMINISTRATIVA La responsabilidad La responsabilidad es la deuda, la obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otro, a consecuencia de delito, de una culpa o de otra causa legal. La voz “responsabilidad” proviene de respondere, que significa “prometer, merecer, pagar”. Así, responsalis significa: el que responde. En un sentido más restringido responsum significa el obligado a responder de algo o alguien. Respondere se encuentra estrechamente relaciona-do con spondere que es la expresión solemne en la forma de la stipulatio, por la cual alguien asumía una obligación, así como sponsio, que significa la forma más antigua de la obligación. La responsabilidad puede enunciarse como el efecto desfavorable que recae sobre un sujeto, como consecuencia de su conducta, cuando la misma, constituida por una acción u omisión, ha violado una norma jurídica o un pacto contractual establecido, produciendo un daño. Los elementos de la definición son: a) Se trata de la consecuen-cia de una conducta, la cual puede ser: activa o bien, omisa; b) La con-ducta aludida violó una norma o un pacto contractual; c) La violación implica un daño para un sujeto El núcleo de la definición está en el sentido de lo que son los efectos desfavorables para el sujeto activo (el responsable). Los efectos desfavorables de la responsabilidad aluden a los supuestos: La pena corporal (que es lo característico de la responsabilidad penal), La pena económica constituida por el pago o la indemnización del daño, (que es lo que califica a la responsabilidad civil), y, la sanción administrativa en sentido amplio, que deriva de la violación por parte de un

sujeto, de las normas que la Administración tutela. Las aludidas normas son de un doble orden: a) Las que regulan el propio régimen organizativo de la administración. b) Las que se destinan al cumplimiento de sus fines frente a los administrados. Las del primer orden son las sanciones disciplinarias y las del segundo orden son las sanciones administrativas propiamente dichas. La sanción disciplinaria deriva de la potestad disciplinaria que ejerce una autoridad dentro de la institución en contra de los miembros de la misma. Generalmente implica una relación subordinada por parte del sujeto ante aquel que la aplica. La sanción administrativa puede ser, patrimonial (multa) y personal, como la prohibición del ejercicio de un cargo, concesión, tarea, establecimiento de la carga de demoler un bien, desposesión del bien, suspensión temporal o definitiva de un acto pérdida de una situación de ventaja, entre otros. Tipos de responsabilidad Existen tres categorías básicas de responsabilidad (administrativa, civil y penal) Se llama responsabilidad administrativa a aquella responsabilidad que surge de la comisión de una contravención administrativa propia de quien ejerce cargos directivos en una organización pública o privada. Existe la responsabilidad administrativa por todo perjuicio o daño causado a terceros por la acción u omisión de un acto administrativo. . La responsabilidad administrativa es propia de quienes ejercen cargos directivos, de quienes tomas las decisiones que luego causan los perjuicios, y son las consecuencias jurídicas de sus actos las que configuran la responsabilidad administrativa la que bien puede tener implicaciones penales o civiles.

En definitiva, el concepto de Responsabilidad en Derecho Administrativo es que el Estado a través de sus dignatarios, autoridades, funcionarios o servidores públicos y terceros, se haga cargo de los efectos jurídicos que emanaron de sus actos u omisiones culposas o intencionales. Para librar su responsabilidad, tales sujetos deberán justificar su acto, es decir, que éste debe ser motivado. La responsabilidad civil por su parte, se presenta bien como responsabilidad contractual, que es la que se origina por el incumplimiento de un contrato válido y, la responsabilidad extracontractual, que deriva del hecho de haberse producido un daño fuera de toda vinculación convencional. La responsabilidad extracontractual puede estar ocasionada tanto por hechos u omisiones propias como por hechos ajenos. En el mismo sentido, la responsabilidad penal se produce cuando los perjuicios del hecho dañoso alcanzan a la sociedad. La sociedad se defiende contra los hechos que le causan daño o que amenazan el orden en que está establecida; y es así como para impedir que esos actos se cometan o se repitan, castiga a sus autores. Pero la sociedad no pide cuenta de sus acciones, sino a aquellos que han obrado mal intencionadamente, y por ello, para declarar a alguien penalmente responsable, es preciso analizar su estado psíquico, su intencionalidad o los errores de su conducta. Responsabilidad Administrativa y sanción en la LOCGR El Sistema Nacional de Control Fiscal es el conjunto de órganos, estructuras, recursos y procesos que integrados y bajo la tutela de la Contraloría General de la República, interactúan coordinadamente con el propósito de lograr la unidad de los sistemas y procedimientos de control, que coadyuven al logro de los objetivos y al buen funcionamiento de los órganos de la Administración Pública. (Art. 4 y el primer aparte del Art. 33 LOCGR y del SNCF) Sujetos de responsabilidad

Están sujetos a esta Ley, y por ende sujetos de responsabilidad, los funcionarios, empleados y obreros que presten servicio en los entes señalados en el Art. 9, numerales 1 al 11, así como los particulares a que se refiere el Art. 52, los cuales responden civil, penal y administrativamente de los actos, hechos u omisiones contrarios a norma expresa en que incurran con ocasión del desempeño de sus funciones. (Art. 82 LOCGR y del SNCF) El Art. 52 establece que quienes administren, manejen o custodien los recursos de cualquier tipo afectados al cumplimiento de finalidades de interés público, provenientes de los entes y organismos señalados en el Art. 9 numerales 1 al 11 de esta Ley, en la forma de transferencia, subsidios, aportes, contribuciones o alguna otra modalidad similar, están obligados a establecer un sistema de control interno y rendir cuenta de las operaciones y resultados de su gestión (…) Los administradores que incurran en irregularidades en el manejo de estos fondos serán sometidos a las acciones resarcitorias y sanciones previstas en esta Ley. Por otro lado, la Ley Contra la Corrupción, en su artículo 3, considera funcionarios o empleados públicos: 1. A todos los que estén investidos de funciones públicas, permanentes o transitorias, remuneradas o gratuitas originadas por elección, por

nombramiento o contrato otorgado por la autoridad competente, al servicio de la República, de los estados, de los territorios y dependencias federales, de los distritos, de los distritos metropolitanos o de los municipios, de los institutos autónomos nacionales, estadales, distritales y municipales, de las

universidades públicas, del Banco Central de Venezuela o de los cualesquiera de los órganos o entes que ejerzan el Poder Público. 2. Los directores y administradores de las instituciones constituidas con recursos públicos o dirigidas por algunas de las personas a que se refiere el artículo 4 de esta misma Ley, o cuando la totalidad de los aportes presupuestarios o contribuciones en un ejercicio provenientes de una o varias de estas personas

represente el cincuenta por ciento (50%) de su presupuesto o patrimonio; y los directores nombrados en representación de dichos órganos o entes, aun cuando la participación fuere inferior al cincuenta por ciento (50%) del capital o patrimonio. 3. Cualquier otra persona en los casos previstos en esta misma Ley.

Instrumentos del Sistema Nacional de Control Fiscal (Art. 24) Constituyen instrumentos del Sistema Nacional de Control Fiscal las políticas, leyes, reglamentos, normas, procedimientos e instructivos adoptados para salvaguardar los recursos de los entes sujetos a esta Ley, verificar la exactitud y veracidad de la información financiera y administrativa; promover la eficiencia economía y calidad de sus operaciones y lograr el cumplimiento de su misión, objetivos y metas, así como los recursos económicos, humanos y materiales destinados al ejercicio del control. En el mismo orden, el Control Interno es un sistema que comprende el plan de organización, las políticas, normas, así como los métodos y procedimientos adoptados dentro de un ente u organismo sujeto a esta Ley, para salvaguardar los recursos, verificar la exactitud y veracidad de su información financiera y administrativa, promover la eficiencia, economía y calidad en sus operaciones, estimular la observancia de las políticas prescritas y lograr el cumplimiento de su misión, objetivos y metas. (Art. 35). Competencias de las Unidades de Control Interno Las Unidades de Control Interno en el ámbito de sus competencias podrán: • Realizar auditorías, inspecciones, fiscalizaciones, exámenes, estudios, análisis e investigaciones de todo tipo y de cualquier naturaleza en el ente sujeto a su control. (Art. 41 LOCGR y SNCF)

Examinar las cuentas de las operaciones efectuadas por particulares que administran, manejan o custodian los recursos de los organismos públicos establecidos en el Art. 9, numeral 1 al 11 de la Ley así como la facultad para imponerles reparos a estos sujetos en caso de daño patrimonial;

Iniciar investigaciones de todo tipo e imponer las sanciones a que hubiere lugar: declaratoria de responsabilidad administrativa, imposición de multas y formulación de reparos;

• •

Hacer control de gestión: metas y resultados ( Art. 61 y 62); Efectuar controles perceptivos (Art. 64).

Responsabilidad Administrativa en Venezuela (Normas y Doctrina) Los órganos que integran el Sistema Nacional de Control Fiscal, con fundamento en los resultados obtenidos de las actuaciones de control fiscal o de las potestades investigativas, en el supuesto de surgir elementos de convicción o prueba que pudieran dar lugar a la formulación de reparos, a la declaratoria de responsabilidad administrativa o a la imposición de multas, conforme a lo previsto en el Capítulo IV "Del Procedimiento Administrativo para la Determinación de Responsabilidades" del Título III "de las potestades de investigación, de las responsabilidades y de las sanciones" de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control Fiscal, ordenarán el inicio del procedimiento administrativo para la determinación de responsabilidades, el cual concluirá, según corresponda, con la declaratoria de responsabilidad administrativa o la formulación de reparo, sin perjuicio de la multa correspondiente en atención a la acción fiscal respectiva. Una vez firme, en sede administrativa, la decisión que declara la responsabilidad administrativa, corresponderá al Contralor o Contralora General de la República, de manera exclusiva y excluyente, acordar en atención a la entidad del ilícito cometido, la suspensión del ejercicio del cargo sin goce de sueldo por un período no mayor de veinticuatro (24) meses o la destitución del declarado responsable, cuya ejecución

quedará a cargo de la máxima autoridad; e imponer, atendiendo a la gravedad de la irregularidad cometida, su inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas hasta por un máximo de quince (15) años, con fundamento en lo previsto en el artículo 105 de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control Fiscal. Antecedentes Normativos El Control Fiscal en Venezuela recae fundamentalmente sobre los actos de administración, custodia o manejo de los fondos y bienes públicos y tradicionalmente han estado a cargo de las Entidades Fiscalizadoras Superiores de los respectivos países. Así es, común conceptuar el Control Fiscal como aquel que se efectúa sobre los ingresos, gastos y bienes públicos por un órgano público especializado en este tipo de control. El Control Fiscal en Venezuela, se inicia desde la creación de la Real Hacienda en la ciudad de Coro en 1529, cuando tres oficiales reales tenían la delicada función de controlar el Tesoro de la Corona Española. Igualmente, es un antecedente importantísimo en la historia del Control Fiscal en Venezuela la real cédula del 17 de febrero de 1531, ordenanza de Ocaña a la cual se le atribuye la creación de la Hacienda Pública en Venezuela, seguramente por haber trazado los primeros lineamientos sobre la forma y ordenamiento que debían tener en Venezuela tres funcionarios instituidos en dicha ordenanza. El 15 de julio de 1938 se dictó la Ley que reguló la creación de funcionamiento de la Contraloría General de la Nación. Igualmente dicho texto reglamentó en forma sistemática aspectos importantes del control, así en la fecha indicada se promulgó la Ley Orgánica de Hacienda Pública Nacional, cuyo Título VI reguló lo referente a la Contraloría y el Control Fiscal.

La Ley anterior, no tenía una base constitucional, en cuanto al órgano que ejercería el Control Fiscal, esta situación debilitaba al ente fiscalizador porque sus funciones estaban sometidas al juego político implícito en la Ley, que puede ser modificada por el legislador en los momentos en que la actuación del órgano fiscal no fuera conveniente. No obstante, en la Constitución de 1947 se otorga rango Constitucional a la Contraloría General de la República y se prevé la posibilidad de extender sus funciones a los Estados y Municipios, luego ocurre, el golpe militar (11-11-1948) haciendo inefectiva esta disposición constitucional de reciente data, convirtiéndose el ente Contralor en una generosa y complaciente oficina de registros contables del Régimen Dictatorial. En la Constitución de 1953, se crea en un artículo (95) la Contraloría de la Nación, pero la competencia para inspeccionar y fiscalizar los ingresos y egresos del tesoro Nacional, se la asignaron al Poder Legislativo Nacional, la labor de control en este período fue inexistente. En la Constitución de 1961, se reguló en un capítulo especial, el segundo del Título VIII, artículos 234 al 239, lo referente a la Contraloría General de la República, asignándole la típica función de Control Fiscal, es decir, el control, vigilancia y fiscalización de los ingresos, gastos y bienes nacionales, así como de las operaciones relativas a las mismas, y convirtiendo en materia de reserva legal, la organización y funcionamiento de la Contraloría General de la República y la oportunidad, índole y alcance de su intervención”. Igualmente califica al ente Contralor como un órgano auxiliar del Congreso, en sus función de control sobre la Hacienda Pública, estableciendo taxativamente que gozaría de autonomía funcional en el ejercicio de sus funciones, además contemplo la posibilidad de que el Ente Fiscalizador Nacional, extendiera por Ley a los institutos autónomos su acción fiscalizadora, así como a los estados y municipios, haciendo la salvedad de que debería mantenerse incólume la autonomía que la máxima norma le atribuía a los Entes Públicos señalados.

Bajo la Constitución de 1961, estuvieron en vigencia tres leyes, sobre el Control Fiscal la primera ley que regula expresamente en Venezuela la actividad de Control Fiscal, promulgada en 1975, la segunda en1984, y la última vigente desde el 1ro. De febrero de 1996, la actual Ley, entró en vigencia el 1ro. De enero de 2002, pero ella responde a los lineamientos de la Constitución de 1999. Necesario es resaltar, que en ninguno de los textos Constitucionales que regulan las Contralorías en sus articulados incluyendo la de 1961, no le asignaron a este nivel la Potestad Sancionatoria. La Contraloría venezolana adquirió rango constitucional a partir de la promulgación de la nueva Constitución de los Estados Unidos de Venezuela del 5 de julio de 1947, pues se incluyen por primera vez en un texto constitucional venezolano, las normas referentes a la Contraloría General de la Nación. Esto fue ratificado en la Constitución Nacional del 23 de enero de 1961, donde además se instituyó la denominación de Contraloría General de la República, la cual se mantiene en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela aprobada en 1999. En esta última se fortaleció la autonomía funcional y organizativa de la Contraloría General al pasar a formar parte del Poder Ciudadano, conjuntamente con el Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo. Desde su creación la Contraloría General ha sido regida por tres leyes orgánicas: Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, publicada en la Gaceta Oficial N° 1.712 Ext. del 06 de enero de 1975, la cual amplió sus potestades al establecer la valoración de la eficacia administrativa, tipificar las sanciones y otorgar valor probatorio a las actuaciones de la contraloría, salvo sentencia judicial contraria. Esta ley fue modificada en diciembre de 1984 para fortalecer el proceso de averiguaciones administrativas y delegar la potestad de abrir y sustanciar averiguaciones a los órganos de control interno de la administración. Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, publicada en la Gaceta Oficial N° 5.017 Ext. del 13 de diciembre de 1995, que fortaleció su autonomía presupuestaria (el proyecto de presupuesto lo examinaba y aprobaba el Congreso de

la República) y delegaba a la Administración las competencias de control previo, contabilidad fiscal, centralización contable y registro de empleados públicos, ejercidas por la Contraloría desde su creación. Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control Fiscal, publicada en la Gaceta Oficial N° 37.347 del 17 de diciembre de 2001, mediante la cual se estableció la rectoría del Sistema Nacional de Control Fiscal, definiendo el Sistema de Control Interno y los responsables de su funcionamiento, facultando al contralor para establecer la forma, oportunidad y el órgano de control fiscal ante el cual rinden cuenta los órganos y entes de la administración pública, los concursos públicos para designar a los titulares de los órganos de control fiscal, la competencia de estos órganos para imponer multas; estableciendo un procedimiento único para la determinación de responsabilidades, los supuestos generadores de responsabilidad administrativa, la competencia del Contralor para imponer suspensión del cargo sin goce de sueldo, inhabilitación para la función pública y la posibilidad de exigir la presentación periódica de la Declaración Jurada de Patrimonio. Además da competencia a la Contraloría para desarrollar acciones que faciliten la participación ciudadana en el control de la gestión pública. Ley Orgánica de hacienda pública Nacional. Cuando hablamos de la Hacienda Pública nos estamos refiriendo al Estado en su esfera patrimonial. La Hacienda Pública Nacional comprende los bienes, rentas y deudas que forman el activo y pasivo de la república y todos los demás bienes y rentas, cuya administración corresponde al Poder Nacional. La Hacienda Pública Nacional, considerada como persona jurídica, se denomina Fisco Nacional. Los principios constitucionales de la gestión fiscal son la eficiencia, la solvencia, la transparencia, la responsabilidad y el equilibrio. La Constitución asume el principio clásico de las finanzas referente al equilibrio presupuestario, es decir, que gastos y recursos sumen cantidades iguales y la distinción entre finanzas ordinarias y

extraordinarias estableciendo, dentro del marco plurianual del presupuesto, que los ingresos ordinarios deben ser suficientes para cubrir los gastos ordinarios. La Ley Orgánica de Salvaguarda del Patrimonio Público fue sancionada por el Congreso de la República de Venezuela, el 2 de diciembre de 1982 y entró en vigencia el lº de abril de 1983. El Título Sexto de la Ley Orgánica de Salvaguarda del Patrimonio Público, tipifica algunos hechos punibles contra la Cosa Pública; entre ellos el Delito de Concusión, figura que aparecía en el Código Penal Venezolano en los artículos 167 y 197; y que figura en la Ley especial en el Artículo 62. La Ley Orgánica de Salvaguarda del Patrimonio Público desarrolla los ilícitos administrativos en su título IV de la siguiente manera: El Artículo 35 señala que incurren en responsabilidad administrativa, los funcionarios que efectúen gastos o contraigan deudas o compromisos que puedan afectar la responsabilidad de la República o de alguna de las entidades señaladas en el artículo 4º de esta Ley. Sanción con multa de un mil a cincuenta mil bolívares. El Artículo 36 señala que incurre también quien con fondos públicos abra cuenta bancaria a su propio nombre o al de un tercero, o deposite dichos fondos en cuenta personal ya abierta, o se sobregire en las cuentas. La sanción es de un mil a cincuenta mil bolívares. Artículo 37 establece que no será relevado de responsabilidad por haber procedido en cumplimiento de orden de funcionario superior salvo que compruebe haber advertido por escrito la ilegalidad de la orden recibida. El funcionario que ordene tal pago o empleo ilegal, será responsable administrativamente. Artículo 38. Los miembros de las Juntas Directivas o de los Cuerpos Colegiados encargados de la administración, incurren en responsabilidad administrativa cuando aprueben pagos ilegales. Artículo 39 cualquiera de las personas indicadas que, sin atenerse a la verdad, expidan certificados o constancias que justifiquen indebidamente la inasistencia de cualquier persona a su trabajo serán castigadas con multa de quinientos a cinco mil bolívares. Artículo 40 señala que los funcionarios públicos que oculten, permitan el acaparamiento o nieguen injustificadamente a los usuarios las planillas, formularios o formatos cuyo suministro corresponde a la administración pública, serán sancionados en cada caso, con multa de dos mil bolívares. Artículo 41. Serán sancionados con multa de diez mil a quinientos mil bolívares los funcionarios públicos que Adquieran, arrienden o utilicen

maquinarias, vehículos o materiales que excedan a las necesidades del organismo, adquieran, arrienden o utilicen maquinarias, vehículos o materiales a precios superiores a los del mercado, contraten servicios que no sean estrictamente necesarios a los fines del organismo, o a precios superiores a los del mercado, contraten personal supernumerario innecesario para el funcionamiento del organismo, autoricen gastos en celebraciones y agasajos que no se correspondan con las necesidades estrictamente protocolares del organismo, ordenen erogaciones excesivas para gastos de escritores y papelería, entre otras. Como se observa, los ilícitos administrativos en la Ley de Salvaguarda son numerosos y debido a las limitaciones propias de una ponencia solo se hará el análisis de dos de los ilícitos citados anteriormente, en primer lugar el denominado “Manejo Indebido de Cuentas Bancarias” consagrado en el artículo 36 y en segundo lugar el llamado “Malversación” establecido en el artículo 35. Responsabilidad Administrativa en la Constitución (1999) La Constitución (1999) en su artículo 136 establece que el poder público se distribuye entre el Poder Municipal, el Poder Estadal y el Poder Nacional y en Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral. Igualmente el artículo dice que la Administración Publica está al servicio de los ciudadanos y ciudadanas y se fundamenta en los principios de honestidad, participación, celeridad, eficacia, eficiencia, transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad en el ejercicio de la función pública, con sometimiento pleno a la ley y al derecho. Con la entrada en vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en 1999, el constituyente le otorgó a la Contraloría General de la República autonomía funcional, administrativa y organizativa y le atribuyó específicamente el control, vigilancia y fiscalización de los ingresos, gastos, bienes públicos, así como de las operaciones relativas a los mismos y el deber de orientar su actuación a las funciones de inspección de los organismos y entidades sujetas a su control.

Asimismo la Constitución señala que la Ley determinará lo relativo a la organización y funcionamiento de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control Fiscal. De igual manera el artículo. 287, establece que la Contraloría General de la Republica es el órgano de control, vigilancia y fiscalización de los ingresos, gastos, bienes públicos y bienes nacionales, así como de las operaciones relativas a los mismo. Goza de autonomía funcional, administrativa y organizativa, y orienta su actuación a las funciones de inspección del organismo y entidades sujetas a su control. La Contraloría General de la República fundamentado en el Artículo 204 numeral 5 de la Constitución, y con el único propósito de dar cumplimiento al mandato de colaboración entre las ramas del Poder Público en la realización de los fines del Estado, somete a la consideración de la Asamblea Nacional, la LOCGRSNCF. En el mismo orden, el 290 señala que, la Ley determinara lo relativo a la organización y funcionamiento de la Contraloría General de la Republica y del Sistema Nacional de Control Fiscal. Responsabilidad Administrativa en la LOCGRSNCF (2001) Dicha Ley incluye normas relativas a la Contraloría General en su señalada condición de máximo ente de control y las relativas al Sistema Nacional de Control Fiscal. Así mismo esta Ley desarrolla los principios que deben regir el Sistema Nacional de Control Fiscal y las competencias de los diferentes integrantes del mismo. Esta Ley Orgánica viene inspirada en la idea de que el establecimiento de normas y procedimientos para el desarrollo de las actividades de los distintos entes y organismos del sector público constituye elemento esencial del orden en la gestión pública, el cual resulta indispensable para el control del desarrollo de la gestión, mecanismo que permite a los gerentes verificar el rumbo de su organización y

corregir las desviaciones que pudieran ocurrir, ello, obviamente sin perjuicio de la determinación de las responsabilidades a que hubiere lugar. La idea de que el control corresponde en primer término al nivel gerencial de la organización en nada está reñida con el ejercicio de actividades de control, vigilancia y fiscalización que deben ejercer personas, entes u organismos que no son los directamente responsables de los procesos administrativos a controlar. Ley tiene por objeto regular las funciones de la Contraloría General de la Republica, el Sistema Nacional de Control Fiscal y la participación de los ciudadanos en el ejercicio de la función contralora. Según la LOCGRSNCF (2001), constituyen supuestos generadores de

responsabilidad administrativa los actos, hechos u omisiones siguientes: 1. La adquisición de bienes, la contratación de obras o de servicios, con inobservancia total o parcial del procedimiento de selección de contratistas que corresponda, en cada caso, según lo previsto en la Ley de Licitaciones o en la normativa aplicable; 2. La omisión, retardo, negligencia o imprudencia en la preservación y salvaguarda de los bienes o derechos del patrimonio de un ente u organismo de los señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta ley. 3. El no haber exigido garantía a quien deba prestarla o haberla aceptado insuficientemente; 4. La celebración de contratos por funcionarios públicos, por interpuesta persona o en representación de otro, con los entes y organismos señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley, salvo las excepciones que establezcan las leyes; 5. La utilización en obras o servicios de índole particular, de trabajadores, bienes o recursos que por cualquier título estén afectados o destinados a los entes y organismos señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley;

6. La expedición ilegal o no ajustada a la verdad de licencias, certificados, autorizaciones, aprobaciones, permisos o cualquier otro documento en un procedimiento relacionado con la gestión de los entes y organismos señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley, incluyendo los que se emitan en ejercicio de funciones de control; 7. la ordenación de pagos por bienes, obras o servicios no suministrados, realizados o ejecutados, total o parcialmente, o no contratados, así como por concepto de prestaciones, utilidades, bonificaciones, dividendos, dietas u otros conceptos, que en alguna manera discrepen de las normas que las consagran. En estos casos, la responsabilidad corresponderá a los funcionarios que intervinieron en el procedimiento de ordenación del pago por cuyo hecho, actos u omisión se haya generado la irregularidad; 8. el endeudamiento o la realización de operaciones de crédito público con inobservancia de la Ley Orgánica de la Administración Financiera del Sector Público o de las demás leyes, reglamentos y contratos que regulan dichas operaciones o en contravención al plan de organización, las políticas, normativa interna, los manuales de sistemas y procedimientos que comprenden el control interno; 9. la omisión del control previo; 10. la falta de planificación, así como el incumplimiento injustificado de las metas señaladas en los correspondientes programas o proyectos; 11. la afectación específica de ingresos sin liquidarlos o enterarlos al Tesoro o patrimonio del ente u organismo de que se trate, salvo las excepciones contempladas en las leyes especiales que regulen esta materia; 12. efectuar gastos o contraer compromisos de cualquier naturaliza que puedan afectar la responsabilidad de los entes y organismos señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley, sin autorización legal previa para ello, o sin disponer presupuestariamente de los recursos necesarios para hacerlo; 13. Salvo que tales operaciones sean efectuadas en situaciones de emergencia evidentes, como en casos de catástrofes naturales, calamidades públicas, conflicto

interior o exterior u otros análogos, cuya magnitud exija su urgente realización, pero informando de manera inmediata a los respectivos órganos de control fiscal, a fin de que procedan a tomar las medidas que estimen convenientes, dentro de los límites de esta Ley; 14. abrir con fondos de un ente u organismo de los señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley, en entidades financieras, cuenta bancaria a nombre propio o de un tercero, o depositar dichos fondos en cuenta personal ya abierta, o sobregirarse en las cuentas que en una o varias de dichas entidades tenga el organismo público confiado a su manejo, administración o giro; 15. ocultar, permitir el acaparamiento o negar injustificadamente a los usuarios, las planillas, formularios, formatos o especies fiscales, tales como timbres fiscales y papel sellado, cuyo suministro corresponde a alguno de los entes y organismos señalados en numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley; 16. la adquisición, uso o contratación de bienes, obras o servicios que excedan manifiestamente a las necesidades del organismo, sin razones que lo justifiquen; 17. autorizar gastos en celebraciones y agasajos que no se correspondan con las necesidades estrictamente protocolares del organismo; 18. dejar prescribir o permitir que desmejoren acciones o derechos de los entes u organismos señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley, por no hacerlos valer oportunamente o hacerlo negligentemente; 19. el concierto con los interesados para que se produzca un determinado resultado, ó la utilización de maniobras o artificios conducentes a ese fin, que realice un funcionario al intervenir, por razón de su cargo, en la celebración de algún contrato, concesión, licitación, en la liquidación de haberes o efectos del patrimonio de un ente u organismo señalado en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley, o en el suministro de los mismos; 20. las actuaciones simuladas o fraudulentas en la administración o gestión de alguno de los entes u organismos señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley;

21. el empleo de fondos de alguno de los ente u organismo señalado en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley en finalidades diferentes de aquellas a que estuvieron destinados por Ley, reglamento o cualquier otra norma, incluida la normativa interna o acto administrativo; 22. quienes ordenen iniciar la ejecución de contratos en contravención a una norma legal o sublegal, al plan de organización, las políticas, normativa interna, los manuales de sistemas y procedimientos que comprenden el control interno ; 23. quienes estando obligados a permitir las visitas de inspección o fiscalización de los órganos de control se negaren a ello o no les suministraren los libros, facturas y demás documentos que requieren para el mejor cumplimiento de sus funciones. 24. quienes estando obligados a rendir cuenta, no lo hicieren en la debida oportunidad, sin justificación, las presentaren reiteradamente incorrectas o no prestaren las facilidades requeridas para la revisión; 25. quienes incumplan las normas e instrucciones de control dictadas por la Contraloría General de la República. 26. la designación de funcionarios que hubieren sido declarados inhabilitados por la Contraloría General de la República. 27. la retención o el retardo injustificado en el pago o en la tramitación de órdenes de pago; 28. cualquier otro acto, hecho u omisión contrario a una norma legal o sublegal al plan de organización, las políticas, normativa interna, los manuales de sistemas y procedimientos que comprenden el control interno.

Ámbito objetivo de la Responsabilidad Administrativa (Constitución) Para el logro de los cometidos sociales, en un Estado democrático, el poder soberano requiere de la división de sus funciones, lo que conlleva tanto la constitución de los mecanismos para garantizar la eficiencia de los poderes constituidos, como la de aquellos necesarios para limitar su ejercicio y sancionar los excesos en que incurran las autoridades.

La mayor parte de los fines del Estado requieren para su consecución de una organización administrativa y del manejo de recursos, por tanto, el cuidado del patrimonio estatal constituye el cuidado de los objetivos mismos de la sociedad y cualquier atentado contra estos bienes o recursos constituye un atentado contra el desarrollo social y, por tanto, involucra el interés general. Esto explica la especial responsabilidad que tienen a su cargo las personas naturales o jurídicas, públicas o privadas que administran recursos públicos, por cuanto la transparencia en su gestión no afecta a una persona determinada como ocurre en los casos que regula el derecho civil, sino que afecta a toda la sociedad, vulnera la confianza de la ciudadanía en el Estado y retrasa el proceso de construcción de un orden justo. De allí que la Constitución haya ampliado el alcance y los mecanismos para hacer efectivo el control fiscal, lo que puede observarse en los preceptos relativos a las funciones de la Contraloría General de la República y de los contralorías estadales y municipales, como órganos de vigilancia y control de esos recursos y como garantes del resarcimiento de los daños que se ocasionen al erario. Esta panorámica del ámbito del control fiscal, nos permite observar la importancia del mismo, en especial cuando se trata de recursos que tienen especial protección constitucional. Los órganos de control y en particular la Contraloría General de la República y las Contralorías Territoriales, deben velar porque estos recursos, sean utilizados de manera eficiente y destinada exclusivamente a la protección de los derechos relacionados con la seguridad social. En ese orden de ideas la LOCGR (2001) establece en su artículo 2 que, la Contraloría General de la República, en los términos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y de la Ley, es un órgano del Poder Ciudadano, al que corresponde el control, la vigilancia y la fiscalización de los ingresos, gastos y bienes públicos, así como de las operaciones relativas a los mismos, cuyas actuaciones se

orientarán a la realización de auditor ías, inspecciones y cualquier tipo de revisiones fiscales en los organismos y entidades sujetos a su control. La Contraloría, en el ejercicio de sus funciones, verificará la legalidad, exactitud y sinceridad, así como la eficacia, economía, eficiencia, calidad e impacto de las operaciones y de los resultados de la gestión de los organismos y entidades sujetos a su control. Corresponde a la Contraloría ejercer sobre los contribuyentes y responsables, previstos en el Código Orgánico Tributario, así como sobre los demás particulares, las potestades que específicamente le atribuye la Ley. Igualmente establece su ámbito objetivo cuando señala, que están sujetos a las disposiciones de la presente Ley y al control, vigilancia y fiscalización de la Contralor la General de la República: 1. Los órganos y entidades a los que incumbe el ejercicio del Poder Público Nacional. 2. Los órganos y entidades a los que incumbe el ejercicio del Poder Público Estadal. 3. Los órganos y entidades a los que incumbe el ejercicio del Poder Público en los Distritos y Distritos Metropolitanos. 4. Los órganos y entidades a los que incumbe el ejercicio del Poder Público Municipal y en las demás entidades locales previstas en la Ley Orgánica de Régimen Municipal. 5. Los órganos y entidades a los que incumbe el ejercicio del Poder Público en los Territorios Federales y Dependencias Federales. 6. Los institutos autónomos nacionales, estadales, distritales y municipales. 7. El Banco Central de Venezuela. 8. Las universidades públicas. 9. Las demás personas de Derecho Público nacionales, estadales, distritales y municipales.

10. Las sociedades de cualquier naturaleza en las cuales las personas a que se refieren los numerales anteriores tengan participación en su capital social, así como las que se constituyan con la participación de aquéllas. 11. Las fundaciones y asociaciones civiles y demás instituciones creadas con fondos públicos, o que sean dirigidas por las personas a que se refieren los numerales anteriores o en las cuales tales personas designen sus autoridades, o cuando los aportes presupuestarios o contribuciones efectuados en un ejercicio

presupuestario por una o varias de las personas a que se refieren los numerales anteriores representen el cincuenta por ciento (50%) o más de su presupuesto. 12. Las personas naturales o jurídicas que sean contribuyentes o responsables, de conformidad con lo previsto en el Código Orgánico Tributario, o que en cualquier forma contraten, negocien o celebren operaciones con cualesquiera de los organismos o entidades mencionadas en los numerales anteriores o que reciban aportes, subsidios, otras transferencias o incentivos fiscales, o que en cualquier forma intervengan en la administración, manejo o custodia de recursos públicos. Ámbito subjetivo de la Responsabilidad Administrativa (LOCGR) La LOCGR (2001) identifica en el artículo 82 a los Sujetos pasivos, “Los funcionarios, empleados y obreros que presten servicios en los entes señalados en el artículo 9, numerales 1 al 11, de esta Ley, así como los particulares a que se refiere el artículo 52 de esta Ley, responden penal, civil y administrativamente de los actos, hechos u omisiones contrarios a norma expresa en que incurran con ocasión del desempeño de sus funciones”. Funcionarios Públicos Para definir al funcionario público se tomará en cuenta el concepto establecido en el artículo 3° de la Ley Contra la Corrupción, que establece: "Sin perjuicio de lo que disponga la Ley que establezca el Estatuto de la Función Pública, a los efectos de esta Ley se consideran funcionarios o empleados públicos a:

1.

Los que estén investidos de funciones públicas, permanentes o transitorias, remuneradas o gratuitas originadas por elección, por nombramiento o contrato otorgado por la autoridad competente, al servicio de la República, de los estados, de los territorios y dependencias federales, de los distritos, de los distritos metropolitanos o de los municipios, de los institutos autónomos nacionales, estadales, distritales y municipales, de las universidades públicas, del Banco Central de Venezuela o de cualesquiera de los órganos o entes que ejercen el poder público.

2.

Los directores y administradores de las sociedades civiles y mercantiles, fundaciones, asociaciones civiles y demás instituciones constituidas con recursos públicos o dirigidas por alguna de las personas a que se refiere el artículo 4 de esta Ley, o cuando la totalidad de los aportes presupuestarios o contribuciones en un ejercicio proveniente de una o varias de estas personas representante el cincuenta por ciento (50%) del capital o patrimonio. Cualquier otra persona en los casos previstos en esta Ley.

Así mismo, a los fines de la misma ley deben considerarse como directores y administradores, quienes desempeñen funciones tales como: 1. 2. Directivas, gerenciales, supervisorias, contraloras y auditoras; Participen con voz y voto en comités de: compras, licitaciones, contratos, negocios, donaciones o de cualquier otra naturaleza, cuya actuación pueda comprometer al patrimonio público; 3. Maneje o custodie almacenes, talleres, depósitos y, en general, decida sobre la recepción, suministro y entrega de bienes muebles del ente u organismos, para su consumo; 4. 5. 6. Movilicen fondos del ente u organismo depositados en cuentas bancarias; Representen al ente u organismo con autoridad para comprometer a la entidad: Adquieran compromisos en nombre del ente u organismo o autoricen los pagos correspondientes; y

7.

Dicten actos que incidan en la esfera de los derechos u obligaciones de los particulares o en las atribuciones y deberes del Estado.

Obreros Funcionarios previstos en la Ley Contra la Corrupción El artículo 3 de la Ley Contra la Corrupción, establece que sin perjuicio de lo que disponga el Estatuto de la Función Pública, se consideran funcionarios o empleados públicos a: 1. Los que estén investidos de funciones públicas, permanentes o transitorias, remuneradas o gratuitas, originadas por elección, por nombramiento o contrato otorgado por la autoridad competente, al servicio de la República, de los estados, de los territorios y dependencias federales, de los distritos, de los distritos metropolitanos o de los municipios, de los institutos autónomos nacionales, estadales, distritales y municipales, de las universidades públicas, del Banco Central de Venezuela o de cualesquiera de los órganos o entes que ejercen el Poder Público. 2. Los directores y administradores de las sociedades civiles y mercantiles, fundaciones, asociaciones civiles y demás instituciones constituidas con recursos públicos o dirigidas por algunas de las personas a que se refiere el artículo 4 de esta Ley, o cuando la totalidad de los aportes presupuestarios o contribuciones en un ejercicio provenientes de una o varias de estas personas represente el cincuenta por ciento (50%) o más de su presupuesto o patrimonio; y los directores nombrados en representación de dichos órganos y entes, aun cuando la participación fuere inferior al cincuenta por ciento (50%) del capital o patrimonio. 3. A cualquier otra persona en los casos previstos en esta Los particulares

La misma ley contra la corrupción en el artículo 2 señala que están sujetos a la Ley los particulares, personas naturales o jurídicas y los funcionarios públicos en los términos que en esta Ley se establecen. SUPUESTOS GENERADORES DE RESPONSABILIDAD ADMINISTRATIVA La responsabilidad administrativa strictu sensu tiene un ámbito muy limitado en el derecho venezolano, en el cual, cuando se menciona dicha expresión, se habla de algo muy concreto por tradición legislativa. En efecto, las leyes relativas al control sobre la hacienda pública que realiza la Contraloría General de la República, han limitado la responsabilidad administrativa a la que declara dicho organismo al sancionar la violación de las normas que ella tutela en forma expresa. Los supuestos que dan lugar a esta responsabilidad administrativa strictu sensu tienen dos fuentes diferentes: a) la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control Fiscal; y b) La Ley contra la Corrupción. Una de las características resaltantes de este tipo de responsabilidad es que la naturaleza de la falta es personal, por cuanto obedece a los supuestos concretos que la determinan y por ello no se extiende al jerarca ni a los superiores del autor materia. Supuestos contenidos en la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional del Control Fiscal. Los hechos están previstos en el artículo 91 de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, que son los que constituyen “supuestos generadores de responsabilidad administrativa” a lo cual se unen las previsiones del artículo 94 ejusdem relativo a los actos contrarios a los órganos de control fiscal. a) Enunciación de los supuestos.

1) Desacato a la Ley de Licitaciones. (Art. 91, ord. 1º) Se aplican en: a. Adquisición de bienes; b. Contratación de obras; c. Contratación de servicios. Artículo 91: “Sin perjuicio de la responsabilidad civil o penal, y de lo que dispongan otras Leyes, constituyen supuestos generadores de responsabilidad administrativa los actos, hechos u omisiones que se mencionan a continuación: ordinal 1º. La adquisición de bienes, la contratación de obras o de ser-vicios, con inobservancia total o parcial del procedimiento de selección de contratistas que corresponda, en cada caso, según lo previsto en la Ley de Licitaciones o en la normativa aplicable.” 2) Negligencia con respecto a los bienes y derechos de los entes públicos. (Art. 91, ordinal 2º) Los entes indicados según la ley son los siguientes: a. Los órganos y entidades que ejercen el Poder Público Nacional; b. Los órganos y entidades a los que incumbe el ejercicio del Poder Público Estadal; c. Los órganos y entidades a los que incumbe el ejercicio del Poder Público en los Distritos y Distritos Metropolitanos; d. Los órganos y entidades a los que incumbe el ejercicio del Poder Público Municipal y en las demás entidades locales previstas en la Ley Orgánica de Régimen Municipal; e. Los órganos y entidades a los que incumbe el ejercicio del Poder Público en los Territorios Federales y las Dependencias Federales;

f. Los institutos autónomos nacionales, estadales, distritales y municipales; g. El Banco Central de Venezuela; h. Las universidades públicas, y; i. Las demás personas de derecho público nacionales, estadales, distritales y municipales. La responsabilidad se produce por omisión, retardo, negligencia o imprudencia. Artículo 91 ordinal 2º: “La omisión, retardo, negligencia o imprudencia en la preservación y salvaguarda de los bienes o derechos del patrimonio de un ente u organismo de los señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley. 3) Falta o insuficiencia de caución. (art. 91 ordinal 3º) Artículo 91 ordinal 3º: “No haber exigido garantía de quien deba prestarla o haberla aceptado insuficientemente”. 4) Celebración de contratos con los entes públicos di-rectamente o por interpuesta persona. (art. 91 ord 4º) Artículo 91 ordinal 4º: “La celebración de contratos por funcionarios públicos, por interpuesta persona o en representación de otro, con los entes y organismos señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley, salvo las excepciones que establezcan las Leyes.” 5) Utilización de bienes o trabajadores públicos para fines personales. (art. 91, ord 5º) Artículo 91 ordinal 5º: “La utilización en obras o servicios de índole particular, de trabajadores, bienes o recursos que por cualquier título estén afectados o destinados a los entes y organismos señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley.” 6) Expedición ilegal de documentos. (art. 91 ord. 6º)

Artículo 91 ordinal 6º: “La expedición ilegal o no ajustada a la verdad de licencias, certificaciones, autorizaciones, aprobaciones, permisos o cualquier otro documento en un procedimiento relacionado con la gestión de los entes y organismos señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley, incluyendo los que se emitan en ejercicio de funciones de con-trol.” 7) Falsa ordenación de pagos. ( art. 91 ord 7º) Artículo 91 ordinal 7º: “la ordenación de pagos por bienes, obras o servicios no suministrados, realizados o ejecutados, total o parcialmente, o no contratados, así como por concepto de prestaciones, utilidades, bonificaciones, dividendos, dietas u otros conceptos, que en alguna manera discrepen de las normas que las consagran. En estos casos la responsabilidad corresponderá a los funcionarios que intervinieron en el procedimiento de ordenación del pago por cuyo hecho, acto u omisión se haya generado la irregularidad.” 8) Endeudamiento a espaldas de la normativa legal. (Art. 91 ord. 8º) Artículo 91 ordinal 8: “El endeudamiento o la realización de operaciones de crédito público con inobservancia de la Ley Orgánica de la Administración Financiera del Sector Público o de las demás Leyes, reglamentos y contratos que regulen dichas operaciones o en contravención al plan de organización, las políticas, normativa interna, los manuales de sistemas y procedimientos que comprenden el control interno”. 9) Falta de control previo. (art. 91, ord 9º) Artículo 91 ordinal 9º: “La omisión del control previo”. 10) Falta de planificación e incumplimiento de las metas. (art 91, ord 10º)

Artículo 91 ordinal 10º: “La falta de planificación, así como el incumplimiento injustificado de las metas señaladas en los correspondientes pro-gramas o proyectos”. 11) Afectación de ingresos sin liquidarlos o enterarlos al tesoro, salvo excepciones. (art. 91 ord 11º) Artículo 91 ordinal 11º: “La afectación específica de ingresos sin liquidar-los o enterarlos al Tesoro o patrimonio del ente u organismo de que se trate, salvo las excepciones contempladas en las Leyes especiales que regulen esta materia”. 12) Compromisos sin autorización legal o presupuestaria, salvo situaciones de emergencia. (Art. 91 ord 12º) Artículo 91 ordinal 12º: “efectuar gastos o contraer compromisos de cual-quier naturaleza que puedan afectar la responsabilidad de los entes y organismos señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley, sin autorización legal previa para ello, o sin disponer presupuestariamente de los recursos necesarios para hacerlo; salvo que tales operaciones sean efectuadas en situaciones de emergencia evidentes, como en casos de catástrofes naturales, calamidades públicas, conflicto interior o exterior u otros análogos, cuya magnitud exija su urgente realización, pero informando de manera inmediata a los respectivos órganos de control fiscal, a fin de que procedan a tomar las medidas que estimen convenientes, dentro de los límites de esta Ley.” 13) Apertura de cuentas a nombre propio. (art. 91 ord 13º) Artículo 91 ordinal 13º: “abrir con fondos de un ente u organismo de los señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley, en entidades financieras, cuenta bancaria a nombre propio o de un tercero, o depositar dichos fondos en cuenta personal ya abierta, o sobregirarse en las cuentas que en una o varias de dichas entidades tenga el organismo público confiado a su manejo, administración o giro.”

14) Ilegal disposición de los fondos o bienes. (art. 91 ord 14º) Artículo 91 ordinal 14º: “El pago, uso o disposición ilegal de los fondos u otros bienes de que sean responsables el particular o funcionario respectivo, salvo que éstos comprueben haber procedido en cumplimiento de orden de funcionario competente y haberle advertido por escrito la ilegalidad de la orden recibida, sin perjuicio de la responsabilidad de quien impartió la orden”. 15) Aprobación o autorización de pagos ilegales por parte de los miembros del cuerpo colegiado. (art. 91 ord. 15º) Artículo 91 ordinal 15º: “La aprobación o autorización con sus votos, de pagos ilegales o indebidos, por parte de los miembros de las juntas directivas o de los cuerpos colegiados encargados de la administración del patrimonio de los entes y organismos señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley, incluyendo a los miembros de los cuerpos colegiados que ejercen la función legislativa en los Estados, Distritos, Distritos Metropolitanos y Municipios.” 16) Ocultamiento y acaparamiento de planillas y formularios. (art. 91 ord. 16º) Artículo 91 ordinal 16º: “Ocultar, permitir el acaparamiento o negar injustificadamente a los usuarios, las planillas, formularios, formatos o especies fiscales, tales como timbres fiscales y papel sellado, cuyo suministro corresponde a alguno de los entes y organismos señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley”. 17) Adquisición de bienes, obras y servicios suntuarios. (Art. 91 ord. 17º) Artículo 91 ordinal 17º: “La adquisición, uso o contratación de bienes, obras o servicios que excedan manifiestamente a las necesidades del organismo, sin razones que lo justifiquen”.

18) Celebraciones y agasajos. (art. 91 ord. 18º) Artículo 91 ordinal 18º: “Autorizar gastos en celebraciones y agasajos que no se correspondan con las necesidades estrictamente protocolares del organismo”. 19) Negligencia en el ejercicio de acciones y derechos. (art 91 ord 19º) Artículo 91 ordinal 19º: “Dejar prescribir o permitir que desmejoren acciones o derechos de los entes u organismos señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley, por no hacerlos valer oportunamente o hacerlo negligentemente”. 20) Maniobras o artificios en los contratos. (art. 91 ord 20º) Artículo 91 ordinal 20º: “El concierto con los interesados para que se produzca un determinado resultado, o la utilización de maniobras o artificios conducentes a ese fin, que realice un funcionario al intervenir, por razón de su cargo, en la celebración de algún contrato, concesión, licitación, en la liquidación de haberes o efectos del patrimonio de un ente u organismo de los señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley, o en el suministro de los mismos”. 21) Actuaciones simuladas o fraudulentas. (art. 91 ord 21º) Artículo 91 ordinal 21º: “las actuaciones simuladas o fraudulentas en la administración o gestión de alguno de los entes y organismos señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley”. 22) Empleo de fondos en finalidades diferentes a su des-tino legal. (art. 91 ord 22º) Artículo 91 ordinal 22º: “El empleo de fondos de alguno de los entes y organismos señalados en los numerales 1 al 11 del artículo 9 de esta Ley en finalidades diferentes de aquellas a que estuvieron destinados por Ley, reglamento o cualquier otra norma, incluida la normativa interna o acto administrativo”.

23) Ejecución de contratos en contradicción con la ley u otras normas. (art. 91 ord 23º) Artículo 91 ordinal 23º: “Quienes ordenen iniciar la ejecución de contra-tos en contravención a una norma legal o sublegal, al plan de organización, las políticas, normativa interna, los manuales de sistemas y procedimientos que comprenden el control interno.” 24) Impedir las inspecciones o fiscalizaciones de los órganos de control. (Art. 91 ord 24) Artículo 91 ordinal 24º: “Quienes estando obligados a permitir las visitas de inspección o fiscalización de los órganos de control se negaren a ello o no les suministraren los libros, facturas y demás documentos que requieren para el mejor cumplimiento de sus funciones.” 25) Falta o retardo en la rendición de cuentas. (Art. 91 ord 25º) Artículo 91 ordinal 25º: “Quienes estando obligados a rendir cuenta, no lo hicieren en la debida oportunidad, sin justificación, las presentaren reiteradamente incorrectas o no prestaren las facilidades requeridas para la re-visión”. 26) Incumplimiento de las instrucciones de la Contralo-ría General de la República. (Art. 91 ord 26º) Artículo 91 ordinal 26: “Quienes incumplan las normas e instrucciones de control dictadas por la Contraloría General de la República”. 27) Designación de funcionarios inhabilitados por la Con-traloría General de la República. (Art. 91 ord. 27) Artículo 91 ordinal 27º: “La designación de funcionarios que hubieren sido declarados inhabilitados por la Contraloría General de la República.”

28) Retardo injustificado en los pagos. (Art. 91 ord. 28) Artículo 91 ordinal 28º: “La retención o el retardo injustificado en el pago o en la tramitación de órdenes de pago.” 29) Cualquier otro acto contrario a norma expresa. (Art. 91 ord 29º) Artículo 91 ordinal 29º: “Cualquier otro acto, hecho u omisión contrario a una norma legal o sublegal al plan de organización, las políticas, normati-va interna, los manuales de sistemas y procedimientos que comprenden el control interno.” Supuestos relativos a faltas contra los órganos de control fiscal Otros supuestos que ameritan multas y están contempladas en el artículo 94 y se refieren concretamente a las faltas contra los órganos de actuación fiscal. Si se quiere determinar conceptualmente en qué consisten los supuestos legales, su análisis nos revela la presencia de dos elementos: a) La violación de la ética administrativa del funcionario; y b) El daño al patrimonio público. El segundo elemento es casi siempre consecuencia del primero y, generalmente, ambos están presentes en la misma falta. Muchas veces el daño no está presente pero el legislador presupone que la realización del hecho puede acarrearlo. Expresado así podemos limitar los supuestos a los siguientes: a) Supuestos derivados de la violación de la ética administrativa (actos de corrupción administrativa) a. .- Celebración de contratos por interpósita persona. b. .- El uso de trabajadores, bienes y recursos para fines privados c. .- La falsedad en la expedición de licencias y certifica-dos. d. .- Las órdenes de pago para obras no suministradas o realizadas. e. .- Permitir el desmejoramiento de las acciones del Esta-do.

f. .- Permitir el acaparamiento de planillas y formularios. b) Supuestos relativos a los daños (reales o temidos) al Pa-trimonio Público. a. .- Contratación de obras en forma directa (daño te-mido) porque la escogencia puede recaer sobre los menos capacitados o sobre los precios más altos. b. .- Negligencia en la preservación de los bienes de los entes públicos (daño inmediato) c. .- Endeudamiento sin control (daño inmediato) d. .- La adquisición de compromisos que puedan afec-tar la responsabilidad de los entes (daño temido) e. .- La adquisición excesiva de bienes y servicios (daño presente) c) Supuestos relativos a conductas contrarias a los órga-nos de control fiscal. .- Entrabar o impedir sus funciones .- Incurrir en errores u omisiones reiterados en la trami-tación de asuntos referentes al control fiscal. a. .- Falta de comparecencia cuando han sido citados b. .- Falta de envío de libros, informes o documentos c. .- Designación de titulares de órganos en forma ilícita. d. .- Causales de responsabilidad administrativa en la Ley contra la Corrupción. Las causales de responsabilidad administrativa en la Ley contra la Corrupción giran en una u otra forma sobre el control de la declaración jurada de patrimonio. Los casos son los siguientes: 1.- Omitir la declaración jurada de patrimonio dentro del término previsto. (Artículo 33 ordinal 1º LCLC)

La declaración jurada debe ser presentada dentro de treinta días siguientes a la toma de posesión de los cargos y en los treinta días posteriores a la fecha de cese del ejercicio de dicho cargo. De allí que constituyen faltas creadoras de la responsabilidad administrativa: a. Omisión de presentar en el término que le fuera acordado los documentos solicitados con motivo del procedimiento de verificación patrimonial. (Artículo 33 ordinal 2º) b. No hacer la declaración en los casos en que sea exigido me-diante resolución. (Artículo 33 ordinal 3º) c. Omisión de los responsables del área de recursos humanos de la exigencia al funcionario del comprobante que demuestre la pre-sentación de la declaración jurada de patrimonio. (artículo 33 or-dinal 5º) d. Ordenen por parte de los funcionarios competentes de cancelar prestaciones sociales u otros conceptos con motivo del cese del ejercicio de los empleados bajo su cargo sin haber exigido pre-sentación de la declaración jurada de patrimonio. (artículo 33 or-dinal 7º) e. Falsedad u ocultamiento de los datos contenidos o que deba contener la declaración jurada de patrimonio. (Artículo 33 or-dinal. (Artículo 33 ordinal 9º) f. Omisión de las actuaciones específicas exigidas por la Contra-loría General de la República para verificar la declaración jura-da de patrimonio. (artículo 33 ordinal 11º) 2.- No participación de los nombramientos, toma de posesión y remociones. (artículo 33 ordinal 4º) 3.- Omisión por parte de las máximas autoridades de medidas preventivas. (artículo 33 ordinal 6º) 4.- Obstaculización o entrabamiento de las diligencias de audito-ría patrimonial (artículo 33 ordinal 8º).

SANCIONES DERIVADAS DE LA DECLARATORIA DE RESPONSABILIDAD ADMINISTRATIVA Potestad sancionatoria de la CGR La Potestad Investigativa se encuentra ubicada en el Titulo III, Capitulo 1º de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control fiscal, y dispone lo siguiente: La Potestad Investigativa se deriva de actuaciones fiscales o de control, como lo son las auditorias, inspecciones, fiscalizaciones, análisis, entre otros. Una vez, analizadas las actuaciones y cuando existan méritos suficientes para ejercer la potestad investigativa, se realizarán las acciones que sean necesarias, de conformidad con el artículo 77, con el fin de:    Verificar la ocurrencia de actos, hechos u omisiones contrarios a una disposición legal o sublegal, Determinar el monto de los daños causados al patrimonio público, si fuere el caso, Procedencia de acciones fiscales.

Efectos de la declaratoria de responsabilidad administrativa. De conformidad con el artículo 121 de la Ley de Contraloría, cuando la decisión de la Contraloría fuere de responsabilidad administrativa, el inculpado será sancionado con multa de doce (12) a cien (100) salarios mínimos. Por la redacción de la norma antes citada, se infiere que el órgano que impone la sanción de multa en todos los casos en que declare la responsabilidad administrativa de un funcionario. Dicha multa se aplicará de conformidad con el régimen de las

sanciones pecuniarias que establece la propia Ley de Contraloría, el cual será objeto de examen en el capítulo que sigue. En los casos de imposición de multas por parte de los entes u organismos a que aluden los numerales 1, 3, 4, 5 y 6 del artículo 5º de la Ley de Contraloría, que hayan quedado firmes en vía administrativa, se hará participación al Ministerio de Hacienda a los fines de que se expida la planilla de liquidación correspondiente y se proceda a realizar la gestión de cobro. La sanción disciplinaria y la responsabilidad civil y penal. Una vez firme la decisión de responsabilidad en vía administrativa y sin perjuicio del recurso jurisdiccional que pueda interponerse contra esa decisión, la Contraloría remitirá el auto correspondiente y demás documentos al organismo donde ocurrieron los hechos irregulares o en el cual esté prestando servicios el funcionario, para que la máxima autoridad jerárquica le imponga en el término de treinta (30) días continuos, le imponga, sin otro procedimiento la sanción de destitución (art. 123 de la Ley de Contraloría). Nos encontramos frente a dos actos distintos: el auto de responsabilidad y la destitución. La destitución, en este caso, no viene precedida de un procedimiento previo, pues se trata de una causal objetiva, no sujeta a apreciaciones por parte de la autoridad que impone la sanción y cuya procedencia viene determinada por la existencia o no de un auto de responsabilidad administrativa contra el funcionario. Sin perjuicio de la independencia entre ambos actos, es posible afirmar que la relación entre el auto de responsabilidad y la destitución viene a ser de causa a efecto.

Ahora bien, además de la sanción disciplinaria cuya imposición es obligatoria, el funcionario declarado administrativamente responsable puede, eventualmente, ser objeto de procesos judiciales con vistas a determinar su responsabilidad civil o penal. En efecto, las actuaciones habidas en el procedimiento de averiguación administrativa pueden obrar en contra del indiciado en juicio. En ese sentido, el artículo 124 de la Ley de Contraloría dispone que las diligencias efectuadas por la Contraloría, incluida la prueba testimonial, tienen fuerza probatoria mientras no sean desvirtuadas en el debate judicial y, en el caso de que pedida la ratificación de la prueba testimonial, esta no fuere hecha, dicha prueba podrá ser apreciada en su conjunto como un indicio. La norma sólo se refiere a las diligencias efectuadas por la Contraloría y las pruebas testimoniales; en ese sentido, debe advertirse, que no se trata de cualquier testimonial o instrumento que se agregue al expediente, sino de las actuaciones, investigaciones, experticias o informes que, en ejercicio de sus poderes inquisitivos, haya efectuado la Contraloría General de la República durante la tramitación del procedimiento de averiguación. Dichos instrumentos tendrán el mismo valor probatorio que la doctrina y la jurisprudencia a los documentos administrativos, es decir, el de instrumento privado reconocido o tenido legalmente por reconocido. El artículo 1.363 del CC, atribuye a esos instrumentos, entre las partes y respecto de terceros, la misma fuerza probatoria que el documento público en lo que se refiere al hecho material de las declaraciones. Dichos instrumentos hacen fe únicamente, hasta prueba en contrario, de la veracidad de las declaraciones y, por tanto, tendrán fuerza probatoria mientras no sean desvirtuados en el proceso judicial. De otra parte, los testimonios rendidos por ante la Contraloría, no ratificados en juicio, podrán ser apreciadas por los jueces, pero su valor será el de un simple indicio

y, por si solos, no resultaran un medio probatorio suficiente para demostrar hechos alegados. Finalmente, se prevé que las confesiones rendidas ante la Contraloría tendrán la misma fuerza probatoria que en juicio, es decir, que harán plena prueba, siempre que concurran las circunstancias del artículo 247 del CEC, estas son: 1º. Que se haya rendido libremente y sin juramento; 2º. que el cuerpo del delito esté plenamente comprobado y 3º que conste en el expediente al menos un indicio o presunción contra el indiciado. La sanción social: la publicación del auto de responsabilidad administrativa. De conformidad con el artículo 63 del Reglamento de la Ley de Contraloría, una vez concluida la averiguación y firme la decisión de responsabilidad administrativa, ésta se publicará en la Gaceta Oficial, acompañada del auto por el cual remita al Ministerio Público el expediente cuando ello fuere pertinente. Si la decisión fuere de absolución o de sobreseimiento, la referida publicación se efectuará luego de notificada tal decisión a los interesados. En todo caso, es pertinente observar que dicha publicación deberá efectuarse una vez que la decisión de responsabilidad haya quedado firme, es decir, cuando hayan transcurrido los lapsos para la interposición de los recursos contra dicho acto o cuando habiendo sido ejercido estos, hayan sido resueltos en forma distinta a la solicitada. Las funciones de la Contraloría General de la República En principio los órganos que integran el Sistema Nacional de Control Fiscal, con fundamento en los resultados obtenidos de las actuaciones de control fiscal o de las potestades investigativas, en el supuesto de surgir elementos de convicción o prueba que pudieran dar lugar a la formulación de reparos, a la declaratoria de

responsabilidad administrativa o a la imposición de multas, conforme a lo previsto en el Capítulo IV "Del Procedimiento Administrativo para la Determinación de Responsabilidades" del Título III "de las potestades de investigación, de las responsabilidades y de las sanciones" de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control Fiscal, ordenarán el inicio del procedimiento administrativo para la determinación de responsabilidades, el cual concluirá, según corresponda, con la declaratoria de responsabilidad administrativa o la formulación de reparo, sin perjuicio de la multa correspondiente en atención a la acción fiscal respectiva. Una vez firme, en sede administrativa, la decisión que declara la responsabilidad administrativa, corresponde al Contralor o Contralora General de la República, de manera exclusiva y excluyente, acordar en atención a la entidad del ilícito cometido, la suspensión del ejercicio del cargo sin goce de sueldo por un período no mayor de veinticuatro (24) meses o la destitución del declarado responsable, cuya ejecución quedará a cargo de la máxima autoridad; e imponer, atendiendo a la gravedad de la irregularidad cometida, su inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas hasta por un máximo de quince (15) años, con fundamento en lo previsto en el artículo 105 de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control Fiscal. En el mismo orden, la tradición en Venezuela con motivo de las facultades de la Contraloría General de la República de declarar la responsabilidad o culpabilidad administrativa de un funcionario público, después de establecerse en la Ley de Carrera Administrativa de 1971 que ello era una causal de “destitución” del funcionario público afectado, que como sanción disciplinaria debía imponerse por el funcionario competente (generalmente el superior jerárquico del mismo),14 condujo a que en la reforma de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República de 1975 se previera que además de la destitución, el auto de responsabilidad administrativa, podía ser acompañado de una decisión imponiendo al funcionario

destituido la “inhabilitación para el ejercicio de la función pública” durante un período determinado (art. 84), como sanción disciplinaria accesoria, nunca principal. Es decir, a la decisión de la Contraloría General declarando la responsabilidad administrativa, le debían seguir unas sanciones administrativas destinadas a ser aplicadas única y exclusivamente a funcionarios públicos nombrados en el ámbito regulado por la Ley de Carrera Administrativa de 1971, que son los que se pueden “destituir,” siendo la inhabilitación para el ejercicio de la función pública” originalmente concebida como una sanción accesoria a la “destitución.” La responsabilidad o culpabilidad administrativa se podía declarar respecto de personas que ejercieran cargos de elección popular, pero como los mismos no podían ser “destituidos” administrativamente, no se previó en la Ley en forma alguna que se pudiera dictar respecto de ellos medida alguna que pudiera implicar suspensión o remoción de su cargo electivo, por ser el mismo fruto de la voluntad popular, y menos que se pudiera decidir la inhabilitación para ejercer en el futuro, así fuera temporalmente, su derecho a ser electo representante mediante sufragio. La reforma de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República de 1984 en lo que se refiere a su artículo 84, sin eliminar el carácter accesorio que tiene la sanción de inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas respecto de la sanción de destitución, aplicable sólo a los funcionarios de nombramiento o designación (no electos), teniendo en cuenta que muchas veces la decisión de responsabilidad administrativa en realidad se dictaba mucho tiempo después de que el funcionario hubiese sido removido de su cargo o hubiese renunciado al mismo, lo que no extinguía su responsabilidad, tuvo por objeto única y exclusivamente agregar que dicha sanción de inhabilitación podía ser aplicada excepcionalmente “aún cuando el declarado responsable se haya separado de la función pública” correspondiendo siempre la aplicación de la sanción al máximo jerarca administrativo del organismo del Estado donde ocurrieron los hechos.

Es decir, se trata de sanciones administrativas, aplicadas en el campo de la función pública administrativa, integrada por funcionarios nombrados o designados (no electos), que correspondían ser dictadas por el superior jerárquico del órgano de la Administración Pública correspondiente, y que nunca podían implicar ni la “destitución” de funcionarios electos, ni su inhabilitación política. El fundamento y sentido de dicha normativa puede decirse que se siguió en la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República de 1995, en el sentido de referirse a las sanciones administrativas a funcionarios públicos designados o nombrados parte de la función pública administrativa (no electa), con solo dos variaciones: La primera, incorporada al artículo 121 de la Ley Orgánica, que atribuyó al Contralor General de la República la potestad para imponer directamente, como consecuencia de su decisión de responsabilidad administrativa, sanciones pecuniarias de multa. Y la segunda, incorporada en el artículo 122 de la Ley Orgánica, en la cual luego de ratificar que la sanción de “destitución” como consecuencia del auto de responsabilidad administrativa debe imponerse por la máxima autoridad jerárquica como lo preveía desde el inicio la Ley de Carrera Administrativa, agregó que dicha autoridad jerárquica “o la propia Contraloría” podían “imponer, además, la inhabilitación para el ejercicio de la función pública” por un período determinado. De ello resultaba, que la sanción disciplinaria de inhabilitación para el ejercicio de cargos públicos, seguía siendo accesoria a la sanción disciplinaria destitución, previéndose sin embargo, como excepción, que también se podía imponer aún cuando el declarado responsable se hubiese separado del cargo. Esta disposición fue nuevamente reformada en 2001, habiéndose seguido en la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República (art. 105), la misma fundamentación de principio de considerar a la sanción disciplinaria de inhabilitación para el ejercicio de cargos como accesoria a la sanción disciplinaria de “destitución” y, por tanto, aplicable sólo a funcionarios administrativos (no electos) con dos nuevas variantes:

La primera, que al Contralor General de la República se le atribuyó directamente “de manera exclusiva y excluyente, la potestad de decidir la “destitución” del funcionario responsable (potestad que hasta esa reforma correspondía al superior jerárquico de la Administración correspondiente conforme a la ley de carrera Administrativa), dejándose en manos del superior jerárquico respectivo solo la “ejecución” de la decisión. La segunda, además de imponer la sanción de destitución, se atribuye al Contralor General, en general y adicionalmente (“e imponer” dice la norma), la potestad de imponer al funcionario destituido “la inhabilitación para el ejercicio de sunciones públicas” por un tiempo determinado. Esta sanción sigue siendo concebida en la Ley Orgánica de 2001 como sanción disciplinaria accesoria a la sanción disciplinaria de destitución, y exclusivamente destinada a ser aplicada a funcionarios de nombramiento o designación, es decir, que ejerzan cargos públicos mediante designación o nombramiento por las autoridades administrativas (no electos por voto popular). De lo anterior resulta, que desde el origen del artículo 84 en la ley Orgánica de la Contraloría de 1975 hasta la norma del artículo 105 de la Ley Orgánica de la Contraloría de 2001, la intención del Legislador que se deriva del propio texto de las normas, ha sido siempre prever la sanción de inhabilitación para ejercer cargos públicos como una sanción administrativa disciplinaria aplicable sólo y

exclusivamente a funcionarios de nombramiento o designación en la función pública (nunca de funcionarios electos), que son los que pueden ser “destituidos;” y además, siempre como una sanción administrativa disciplinaria accesoria a la sanción disciplinaria administrativa principal, que es precisamente la destitución, pudiendo sin embargo aplicarse excepcionalmente, sin implicar destitución en aquellos casos en los cuales, para el momento en que se dicta el auto de responsabilidad administrativa, ya el funcionario haya renunciado o haya sido removido.

Por tanto, no hay fundamento ni constitucional ni legal alguno en Venezuela para que se pueda considerar que el ejercicio de un derecho político esencial al principio democrático representativo como es el derecho a ser elegido para cargos de representación popular pueda ser suspendido por decisión administrativa de la Contraloría General de la República, que no tiene competencia para imponer la sanción de inhabilitación política que sólo pueden imponer los jueces penales competentes, mediante una condena penal resultado de un proceso penal, estando referida la potestad sancionatoria atribuida a la Contraloría General de la República conforme a la Ley Orgánica que rige sus funciones en materia de inhabilitación para ejercer cargos públicos, a aquellos funcionarios públicos de la Administración que pueden ser “destituidos,” que son sólo los que pueden ser designados o nombrados por otras autoridades administrativas, lo que es completamente inaplicable a los funcionarios electos por sufragio universal y secreto como representantes populares. En conclusión, la apreciación correcta acerca de la tramitación del único procedimiento sancionatorio especial, se desprende claramente de la exégesis de los artículos 9 y 82 al 111 de la LOCGRSNCF, motivo por el cual, debe execrarse cualquier impedir la vulneración de derechos fundamentales inherentes a la persona humana, y garantizar, al menos parcialmente, la constitucionalidad de una norma necesaria en todo ordenamiento jurídico donde se proteja el patrimonio público y el interés general. Se evidencia entonces de la exégesis misma de normas contenidas en la LOCGRSNCF, que no debe tramitarse de manera separada el procedimiento tendente a aplicar sanciones principales y accesorias, ni mucho menos, de ser el caso, incurrirse en retrasos injustificados para la imposición de sanciones accesorias con respecto a la imposición de la sanción principal, pues de lo contrario se vulnerarían flagrantemente el debido proceso, la tutela judicial efectiva, la seguridad jurídica, confianza legítima, principio de unidad de la decisión y principio de legalidad.

Vale la pena señalar, que de considerarse como de naturaleza principal y no accesoria a las sanciones previstas en el artículo 105 de la LOCGRSNCF, se reforzaría aún más el hecho de que deben ser aplicadas en el único y especial procedimiento previsto para ello en Ley, con independencia de la delegación que haya podido haberse efectuado para la declaración de responsabilidad administrativa e imposición de multa. Siempre debe procurarse entonces, al momento de aplicar el artículo 105 de la LOCGRSNCF, se consideren accesorias o principales las sanciones ahí contenidas-, que no se vulnere la garantía de unidad de la decisión, principio pro homine y la garantía de obtener una respuesta oportuna, con independencia a la existencia de lapsos expresamente establecidos -pues en estos casos debe acudirse al principio de “lapsos razonables”, con el objeto de no violar el derecho a la tutela judicial efectiva, seguridad jurídica y, por supuesto, debido proceso y confianza legítima. A pesar de todo lo expuesto, parece irremediable anular “parcialmente” el artículo 105 de la LOCGRSNCF, en lo que concierne a la sanción administrativa de inhabilitación. La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, debió resolver en su momento de manera categórica y sin dejar lagunas, todos los planteamientos que han hecho los interesados con respecto al artículo 105 de la LOCGRSNCF, en cada uno de los casos sometidos a su consideración, y además, rogar porque la Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia, al momento de conocer de las nulidades de actos donde se declara la responsabilidad administrativa y se impongan sanciones accesorias con fundamento en la LOCGRSNCF, lo haga, teniendo en consideración todas las posibilidades de protección anticipada previstas en nuestro ordenamiento jurídico medidas cautelares, y atendiendo a una interpretación progresiva y suprema de la normas contenidas en el Estatuto Fundamental y en los tratados internacionales que protegen los derechos humanos. Criterio del Tribunal supremo de Justicia

Decisión 1265, expediente 05-1853. TSJ declara constitucionalidad del artículo que permite al Contralor hacer inhabilitaciones, con el Voto Salvado del Magistrado Dr. Pedro Rafael Rondón Haaz". Esto implica que los inhabilitados no podrán ser candidatos a las venideras elecciones regionales, al validarse la facultad del Contralor General de la República, Clodosvaldo Russián, para privarles del derecho a ser candidatos. La decisión se toma sobre un recurso de nulidad introducido por Ziomara Lucena Guédez, ex directora de Comunidades Educativas del Ministerio de Educación y militante del PSUV, con ponencia de Arcadio de Jesús Delgado Rosales. El artículo 105 de la Ley Orgánica de la Contraloría sienta las bases para que el Contralor General pueda inhabilitar funcionarios públicos que hayan cometido irregularidades administrativas en sus funciones. Recientemente el Contralor Russián [URL=http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?t=7736]entregó al Consejo Nacional Electoral (CNE) una lista de 272 funcionarios públicos inhabilitados[/URL], entre los que cuentan personeros de la oposición (como Leopoldo López o Enrique Mendoza) y personas que trabajaron para el proceso bolivariano, como la propia Lucena, quien no pudo postularse a diputada regional por el PSUV debido a la inhabilitación. Establece el artículo 105: “La declaratoria de responsabilidad administrativa, de conformidad con lo previsto en los artículos 91 y 92 de esta Ley, será sancionada con la multa prevista en el artículo 94, de acuerdo con la gravedad de la falta y el monto de los perjuicios que se hubieren causado. Corresponderá al Contralor General de la República, de manera exclusiva y excluyente, sin que medie ningún otro procedimiento, acordar en atención a la entidad del ilícito cometido, la suspensión del ejercicio del cargo sin goce de sueldo por un periodo no mayor de veinticuatro (24) meses o la destitución del declarado responsable, cuya ejecución quedará a cargo de la máxima autoridad; e imponer, atendiendo la gravedad de la irregularidad cometida, su inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas hasta por un máximo de

quince (15) años, en cuyo caso deberá remitir la información pertinente a la dependencia responsable de la administración de los recursos humanos del ente u organismo en el que ocurrieron los hechos para que realice los trámites pertinentes”. El fallo judicial concluye que el procedimiento administrativo llevado por la Contraloría General de la República, para el establecimiento de la responsabilidad administrativa de los funcionarios públicos investigados, comprende tres etapas que garantizan el derecho a la defensa y el debido proceso de los imputados; guardando así plena y efectiva compatibilidad con lo previsto en el artículo 49 constitucional". Igualmente, asentó el fallo que la norma bajo análisis no puede reputarse como una “norma penal en blanco” como alegó la representación judicial de la recurrente la ciudadana Ziomara del Socorro Lucena Guédez, ; debido a que la garantía de la tipicidad está plenamente satisfecha, en virtud de que el propio texto legal cuestionado prevé los hechos y conductas acreedoras de sanciones. Por otra parte, el fallo también aclara que la Contraloría General de la República no debe desarrollar otro procedimiento adicional para la imposición de las sanciones accesorias como la inhabilitación, esto debido a que, con el sano desarrollo del procedimiento principal, tendente a la comprobación de la responsabilidad administrativa del imputado se garantizan los derechos que asisten a los funcionarios públicos cuestionados. Es de resaltar que tampoco se ve afectado el principio non bis in idem, ya que no se trata de juzgar a un sujeto, en más de una oportunidad por una misma conducta, sino de establecer una pena accesoria como consecuencia de una sanción impuesta por un solo hecho, cuestión plenamente avalada constitucional y legalmente en nuestro ordenamiento jurídico. Además, la sentencia aprobada por la Sala aclara que la previsión contenida en el artículo 65 constitucional no contiene una única modalidad de inhabilitación que coarte la posibilidad de que el legislador patrio establezca otras formas para sancionar

y atacar los ilícitos administrativos; esto es, que puede la legislación establecer otros tipos de de inhabilitación administrativa por malos desempeños en la gestión pública. Incluso, la Sala también conceptualiza que la disposición constitucional prevista en el artículo 42 de la Carta Magna, está circunscrito a los derechos relativos a la nacionalidad y a su pérdida o extinción, pero que en forma alguna condiciona las limitaciones legítimas que sobre el ejercicio de los derechos políticos, establezcan otros cuerpos legales como lo es el caso de la Ley Orgánica que regula a la Contraloría General de la República. Con fundamento en las consideraciones expuestas en el fallo, la Sala concluye que la restricción de los derechos humanos pude hacerse conforme a las leyes que se dicten por razones de interés general, por la seguridad de los demás integrantes de la sociedad y por las justas exigencias del bien común, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 30 y 32.2 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Esta prescripción es en un todo compatible con lo dispuesto en los artículos 19 y 156, cardinal 32 de la Constitución Nacional. Lo previsto en el artículo 23.2 no puede ser invocado aisladamente, con base en el artículo 23 de la Constitución Nacional, contra las competencias y atribuciones del Poder Ciudadano.

CONCLUSIONES

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