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* El doctor David Arellano es profesor titular de la Divisió n de Administració n Pú blica del Centro de Inves-
tigació n y Docencia Econó micas (CIDE), tel. 5727-9800, ext. 9825, correo electró nico: david.arellano@cide.edu.
El doctor Enrique Cabrero es director general del Centro de Investigació n y Docencia Econó micas (CIDE), tel.
5727-9801, correo electró nico: enrique.cabrero@cide.edu.
1
Artí culo recibido el 15 de enero de 2005 y aceptado el 28 de marzo de 2005. Traducció n del inglé s de Su-
sana Moreno Parada.
David Arellano y Enrique Cabrero*
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La Nueva Gestió n Pú blica (NGP) ha evadido una importante consideració n en la literatura:
la discusió n sobre justicia y equidad. Es fá cil encontrar autores que defiendan sus premi-
sas sobre bases administrativas u organizacionales. Tambié n es posible encontrar aná lisis
institucionales que buscan sustentar las iniciativas de la NGP en té rminos histó ricos e inclu-
so culturales. Por suerte, ahora gozamos de una larga lista de artí culos que realizan aná li-
sis empí ricos de las consecuencias de la NGP en diferentes contextos. Las consecuencias or-
ganizacionales, morales, administrativas y é ticas de la NGP son enormes y es necesario
analizarlas con sumo cuidado.
Este artí culo trata de vincular los argumentos de la NGP con la discusió n sobre justicia,
equidad y -/|· organizacional. A menudo, la NGP se parece a las versiones extremas de las
crí ticas libertarias del liberalismo. A veces, algunos autores de la NGP parecen defender una
visió n autoritaria de la sociedad y la organizació n. Incluso podemos decir que su teorí a de
la organizació n a menudo es propensa a corroer el sentido del imperio de la ley fundamen-
tal en cualquier sociedad contemporá nea.
/:|:|r:· .|::- teorí a de la organizació n, Nueva Gestió n Pú blica, teorí a de la justicia,
-/|· organizacional.
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The NPM has mostly escaped an important consideration in the literature—the discussion
on justice and equity. It is easy to find authors that defend its premises on administrative
or organizational basis. It is also possible to find institutional analysis looking to support
the NPM initiatives in historical, even cultural terms. Fortunately enough, we enjoy now a
large list of articles making empirical analysis of the consequences of NPM in different set-
tings. The organizational, moral, administrative and ethical consequences of NPM are enor-
mous and require to be analyzed more carefully.
This paper attempts to link the NPM arguments with the discussion of justice, equity
and organizational ethos. NPM very often resemble extreme versions of libertarian critiques
to liberalism. Sometimes, some NPM authors seem to advocate an authoritarian vision of
society and organization. We can even say that its organization theory is very often prone
to erode the sense of the rule of law necessary in any contemporary society.
/-;.r4· organizational theory, New Public Management, justice theory, organizatio-
nal ethos.
¿ES LA NUEVA GESTIÓN PÚBLICA Y SU TEORÍA DE LA ORGANIZACIÓN
UN ARGUMENTO ANTILIBERAL? LAS CONSECUENCIAS
EN TÉRMINOS DE JUSTICIA Y ETHOS ORGANIZACIONALES
NGP: ¿UN ARGUMENTO ANTILIBERAL?
Luego de una extensa revisió n de la literatura, es sorprendente observar que la
Nueva Gestió n Pú blica (NGP), en general, se ha librado de una consideració n impor-
tante: la discusió n sobre justicia y equidad. Es fá cil encontrar autores que defienden
las premisas de la NGP sobre bases administrativas u organizacionales (Barzelay, 1992;
Aucoin, 1999). Tambié n es posible encontrar aná lisis institucionales que buscan sus-
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tentar las iniciativas de la NGP en té rminos histó ricos e incluso culturales (Kettl, 1999).
Por suerte, ahora gozamos de una larga lista de artí culos y libros que hacen aná lisis
empí ricos de las consecuencias de la NGP en diferentes contextos (Pollit, 1998; Shick,
1998; Ryan, 2003).
Sin embargo, la NGP no puede verse tan só lo como un conjunto de enfoques
que buscan legitimació n acadé mica. Es, sin duda, un fenó meno reflexivo, es decir,
un argumento que tiene importantes consecuencias empí ricas. Las consecuencias
organizacionales, morales, administrativas y é ticas de la NGP son enormes y es nece-
sario analizarlas con sumo cuidado. Haciendo uso de recetas de la NGP, varios go-
biernos de todo el mundo está n redefiniendo y reformando sus estructuras y me-
canismos para abordar los problemas sociales. En este sentido, no serí a deseable
evitar la discusió n de las consecuencias sociales má s importantes de la influencia
de la NGP, como si la NGP fuera un dispositivo té cnico neutro que se adaptara a cual-
quier contexto.
Este artí culo trata de vincular las suposiciones de la NGP con la discusió n sobre
justicia, equidad y -/|· organizacional. Está claro que algunas partes de la NGP, o
cuando menos una versió n extrema de la NGP (tomando algunos de los elementos
que propuso Pollit, 2003), parecen apoyar un argumento “libertario”, má s que liberal.
En otras palabras, la NGP se parece a menudo a las versiones extremas de las crí ti-
cas libertarias del liberalismo. En ocasiones, algunos autores de la NGP parecen de-
fender una visió n autoritaria de la sociedad y la organizació n. Incluso podemos decir
que su teorí a de la organizació n a menudo es propensa a corroer el sentido del im-
perio de la ley necesario en cualquier sociedad contemporá nea. Pensamos que é ste
no es un problema menor, pues la NGP está afectando la manera en la que estamos
construyendo las capacidades gubernamentales y argumentando acerca de có mo cons-
truir organizaciones pú blicas.
Podemos definir el “libertarianismo” como una posició n filosó fica que respalda
la idea de que los seres humanos deben ser dueñ os de sí mismos (·-|/·.a-r·|/))
como el ú nico medio para crear una sociedad justa. Una sociedad es justa o imparcial
si cada individuo es capaz de perseguir sus propios objetivos sin la interferencia de
otras fuentes externas, como el estado (Nozick, 1974, 26). No obstante, cualquier
poder humano externo que obligue a un individuo a ayudar a otros, a darle a otros
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recursos alegando equidad, es una expropiació n violenta de los derechos indivi-
duales, pues es imposible determinar de manera objetiva cuá les son exactamente
los mé ritos que tienen los individuos para alcanzar su propio destino. Ademá s,
cualquier fuerza externa como el estado se compone tambié n de seres humanos,
lo que convierte a la expropiació n en un instrumento imperfecto de neutralidad o
justicia (Gauthier, 1986, 174-175). En todo caso, el ser dueñ o de sí mismo y el mé -
rito son las ú nicas maneras seguras de definir las fuerzas sociales para alcanzar la
justicia y la imparcialidad, porque cualquier otra invenció n reducirí a el valor má s
importante de los seres humanos: ser dueñ os de sí mismos.
La NGP refrenda claramente algunos de esos valores. Sus argumentos contra la
burocracia, contra los mecanismos de procedimientos y su é nfasis en la meritocra-
cia
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son parte del argumento y la filosofí a libertaria. La NGP defiende la idea de que
el mecanismo de mercado, siempre que sea posible, es el mejor mecanismo para
distribuir los beneficios, apoyando la idea de que el mé rito y el ser dueñ os de sí
mismos (mediante la competencia) son mejores jueces sociales, pues son té cnicos
y neutros (Boston, 1996). Las reglas formales y los procedimientos formales no son
tan importantes, pues son fuerzas que limitan el ser dueñ o de sí mismo mediante
intervenciones constantes en la discreció n humana. La mejor manera de medir el
é xito del gobierno es a travé s de sus resultados (Niskanen, 1972, 169), los cuales
definen cada vez má s los lí mites de la intervenció n del gobierno sobre las preferen-
cias de los “clientes” y los ciudadanos.
En té rminos organizacionales, la NGP defiende que las organizaciones pú blicas
tienen que ser controladas. No corresponde a los buró cratas (o gerentes pú blicos co-
mo le gusta llamarlos a la NGP) definir qué es bueno o malo para la sociedad, son
los individuos (como ciudadanos o, mejor aú n, clientes) quienes mejor conocen lo
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Alguien podrí a decir que la burocracia es meritocracia. Tal vez en el sentido weberiano, pero no en el sen-
tido en que la NGP usa la meritocracia: la diferencia entre burocracia y meritocracia radica en el hecho de que
la burocracia está vinculada a los procedimientos, a la secuencia profesional y legal estricta de la acció n. La me-
ritocracia se basa en lo mismo, pero para la NGP tambié n es una estructura basada en el desempeñ o, en la eva-
luació n de resultados, en encontrar las capacidades casi heredadas para gobernar (Ingraham y Rosenbloom,
1992). La verdadera estructura burocrá tica, dice la NGP, tiene bá sicamente una naturaleza meritocrá tica, pero las
burocracias por sí mismas no crean sistemas de mé ritos “reales”, porque el mé rito debe ser medido bá sicamen-
te mediante resultados (capacidad o logro), no por procedimientos (Young, 1962; Sen, 2000). Por lo tanto, pa-
ra estar conscientes de la capacidad, el logro y el desempeñ o deben verse como las caracterí sticas clave para
diferenciar las burocracias de las meritocracias.
que quieren (Ostrom, 1973, 157). Pero queda claro que incluso los ciudadanos nece-
sitan ayuda para definir lo que es mejor para ellos. De modo que es posible decir
que la NGP apoya la participació n de los ciudadanos una vez que el diseñ o del pro-
grama pú blico ha pasado por los mecanismos de mercado. En otras palabras, los
gerentes pú blicos primero diseñ an el programa mediante una medida de resultados
y, posteriormente, só lo posteriormente, los ciudadanos, vistos como clientes, pueden
definir lo que má s les conviene y participar en la evolució n del programa pú blico.
É sta es una parte muy importante del argumento de la NGP para que sea realis-
ta. Las opiniones de los clientes y los ciudadanos son importantes en la medida en
la que el programa pú blico tiene un “buen” diseñ o. Lo que hace que el diseñ o sea
bueno es su apego a las reglas de eficiencia del mercado impersonal y eficiente (o
al menos los cuasimercados, Le Grand, 1991). La captura de organizaciones pú bli-
cas y sus buró cratas por parte de grupos de interé s poderosos, que es una preocu-
pació n importante de la administració n pú blica tradicional (Hood y Jackson, 1981),
se resuelve aparentemente a travé s de un argumento té cnico y moral: una vez que un
programa pú blico sigue reglas racionales (en oposició n a las reglas burocrá ticas o polí -
ticas), los actores (tanto gerentes como ciudadanos) actú an racionalmente, porque
lo que es moralmente correcto es actuar de manera racional. O, en otras palabras, la
captura existe porque a menudo es racional ser capturado (o dicho de otra manera,
el actor que se deja capturar no está actuando sino en pro de sus propios intere-
ses, un principio bá sicamente racional) (Hancher y Moran, 1989), es racional actuar
de manera egoí sta y oportunista. En la medida en que diseñ emos buenas institu-
ciones y organizaciones que sigan las reglas de mercado, será racional actuar mo-
ralmente y la captura será evitada, porque está en los propios intereses egoí stas de
los actores el evitar ser capturado (como sugiere Gauthier, ) .//, 428-429).
Parece que la NGP está creando una teorí a de las organizaciones que no le da la
suficiente importancia a la discusió n de la justicia para ser un enfoque que busque
mejorar los gobiernos en todo el mundo. La suposició n puede expresarse de esta
manera: en la medida en la que la eficiencia sea el impulsor de las organizaciones
pú blicas y la meritocracia y el sector pú blico orientado a resultados sean los princi-
pales valores organizacionales, se estará n proporcionando todos los elementos ne-
cesarios para crear un gobierno bueno y racional (y, por tanto, moral). La polí tica,
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la pluralidad y el imperio de la ley, valores fundamentales en cualquier sociedad
contemporá nea, dependen de la eficiencia. Una vez que se tiene un gobierno
impulsado por resultados, con una burocracia meritocrá tica y reglas y programas im-
pulsados por el mercado, asuntos como la captura de la burocracia por parte de
intereses privados, la rendició n de cuentas por procedimientos, necesaria a fin
de controlar las organizaciones pú blicas, o la necesidad de una preocupació n o de-
bate pú blico acerca de la justicia pierden su importancia. El argumento libertario
de la NGP parece proponer que, una vez que el mercado y la meritocracia rigen
todas las acciones gubernamentales, la racionalidad y la justicia aparecen por sí so-
las, pues será racional actuar moralmente.
Otro argumento libertario importante de la NGP se deriva de la discusió n sobre
qué puede definirse como una intervenció n gubernamental “correcta” (Tullock,
1970). La NGP propone un gobierno fuerte y formal siempre y cuando actú e racio-
nalmente. La racionalidad viene tanto de las reglas de mercado (el gobierno y la
meritocracia orientados por los cuasimercados y los resultados) como del empode-
ramiento de los ciudadanos. Sin embargo, el empoderamiento depende de las reglas
de mercado. Primero viene el argumento racional y despué s, una vez colocado el
contexto racional, viene el empoderamiento de los ciudadanos. ¿Es correcto inter-
venir en la toma de decisiones de los individuos? Los libertarios dicen que no, que
cualquier intervenció n sobre la toma de decisiones de los individuos es una impo-
sició n innecesaria, cercana a un uso autoritario del poder (Nozick, 1974, 18-19;
Gauthier, 1986, 444; Buchanan y Tullock, 1962).
Sin embargo, este argumento libertario es cierto en la medida en la que exista
un contexto institucional que permita acciones individuales racionales. Los indivi-
duos pueden actuar racionalmente siempre y cuando existan instituciones sociales
que se lo permitan. Cualquier institució n y cualquier organizació n tienen el poten-
cial de convertirse en una estructura de poder que se impone sobre los individuos.
Pero los libertarios defienden que si se deja solos a los individuos, ellos construi-
rí an, “naturalmente”, instituciones y organizaciones que los protegieran de la “es-
clavitud” de las autoridades formales (Nozick, 1974, 51). El ó ptimo de Pareto apa-
rece naturalmente si se deja que los individuos encuentren su propio camino
(recué rdese el principio de Coase, 1988), y cualquier intento por obligar a los indi-
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viduos a preocuparse por asuntos de la justicia (por ejemplo) creará la posibilidad
de echar abajo la racionalidad de los intereses individuales y el equilibrio.
La NGP parece coincidir con este argumento, defendiendo la idea de que la efi-
ciencia, y no la justicia, es la principal preocupació n de las organizaciones pú blicas.
La justicia aparecerá una vez que la intervenció n pú blica sea racional. La equidad
aparecerá si los funcionarios pú blicos se vuelven gerentes. A veces, incluso se llega
a considerar en discusiones de la NGP, dentro de esta vena gerencial, el argumento
de que las reglas y los procedimientos podrí an convertirse en un obstá culo de la
eficiencia. La necesidad de “desregular” ha sido uno de los argumentos má s impor-
tantes en la prá ctica para la Nueva Gestió n Pú blica (OCDE, 1992).
Contraria a la tradició n libertaria acerca de la discusió n de la justicia, existe otra
tradició n muy fuerte (y ahora famosa) que se llama “liberal”. Comenzando con
Rawls (1973, 1993, 2003) y continuando con Dworkin (1977) y Ackerman (1980),
por mencionar só lo unos cuantos, el argumento liberal de la justicia trata de apo-
yar la idea de libertad y, al mismo tiempo, luchar por un mundo justo. La justicia
es, segú n esta tradició n, un asunto de instituciones que son justas y, por tanto, im-
parciales. Está claro que la libertad es el valor má s importante de las sociedades de-
mocrá ticas (y tal vez de otras; Rawls, 1999).
Sin embargo, si es cierto que la libertad es el primer valor, es inaceptable que en
nombre de la libertad permitamos la injusticia. Es inaceptable que en nombre de la
“felicidad” o “bienestar colectivo” apoyemos la utilidad, por ejemplo, por encima de
la libertad. Pero incluso si apoyamos la utilidad por encima de la justicia, hay un he-
cho poderoso: si una persona nace con ventajas sociales o bioló gicas sobre otras, esas
ventajas son moralmente arbitrarias. Así , si una institució n social permite que esas per-
sonas disfruten de má s beneficios tan só lo porque “poseen” esas ventajas, estamos
frente a una institució n injusta. El problema viene cuando necesitamos erigir un sis-
tema de instituciones y organizaciones que construyan justicia e imparcialidad como
sus pilares sin afectar la libertad de las personas. Los liberales como Rawls y Dworkin
dicen que tal vez encontraron la manera de resolver este problema. Pero el modo de
hacerlo está fuera del alcance de este artí culo. Existe una amplia bibliografí a al respec-
to (Barry, 1982; Cohen, 2001; Dworkin, 1977, 1993; Elster, 1997, 1992, 1989; Garga-
rella, 1990; Habermas, 1998; MacIntyre, 1988, 1984; Sanders, 1982; Sen, 1999).
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El debate de la justicia ofrece muchos má s temas para la discusió n de la administració n pú blica y su teo-
rí a de las organizaciones. Permí tasenos ofrecer un par de ejemplos. En el diseñ o de las organizaciones pú bli-
cas, serí a importante entender no só lo la necesidad y urgencia de proporcionar bienes y servicios pú blicos, si-
no tambié n de cuidar la imparcialidad de la estructura bá sica de la sociedad (Rawls, 2003, 58-30) y mantener
esta estructura con el paso del tiempo. Otro ejemplo serí a la construcció n de instituciones pú blicas. A fin de
garantizar que se escoja la estructura cooperativa entre las que mejoran la situació n de los miembros menos
privilegiados de la sociedad, las organizaciones pú blicas deben estar conscientes para defender y ocasional-
mente imponer el criterio pú blico de justicia. Cuando menos, existe una capacidad necesaria de las organiza-
ciones pú blicas para ayudar a construir el consenso coincidente en la sociedad, respetando la libertad de pen-
samiento y de discurso en toda sociedad democrá tica (Rawls, 2003, 58-60).
Para los propó sitos de este artí culo, só lo necesitamos discutir el hecho de que,
para la tradició n liberal de la justicia, el cá lculo de utilidad, incluso de la utilidad co-
lectiva, no basta para garantizar la justicia. Que el argumento de las sociedades me-
ritocrá ticas, basado en la idea de resultados y desempeñ o, puede estar apoyando
y construyendo sociedades injustas, basadas en ventajas o condiciones arbitrarias. La
construcció n de sociedades justas exige mucho má s que un gobierno eficiente, neu-
tro y gerencial. Necesitamos que el gobierno sea capaz de construir instituciones
justas, que esté consciente del principio de diferencia (a un actor se le permite go-
zar de sus ventajas bioló gicas o sociales só lo si esto genera mejores condiciones pa-
ra los menos privilegiados).
Es fundamental construir gobiernos conscientes de los mecanismos como el
“velo de la ignorancia” (mecanismos que garantizan que los actores elijan reglas jus-
tas, porque no se les permite tomar en consideració n, o incluso conocer, las con-
diciones en las cuales gozará n de sus ventajas o sufrirá n sus desventajas). Es obvio
que el debate del papel del gobierno en la construcció n de sociedades justas aú n
está abierto y que no son suficientes los argumentos econó micos como el ó ptimo
de Pareto, el oportunismo o el fracaso de la acció n social colectiva.
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¿Debe la NGP tomar en consideració n este debate sobre la justicia? Para noso-
tros, parece claro que la respuesta es sí .
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LA NGP Y LA DISCUSIÓN DE LA JUSTICIA:
HACIA UN NUEVO ETHOS ORGANIZACIONAL
É stos son só lo unos cuantos ejemplos de una posible interpretació n de la NGP a los
ojos del debate acerca de la justicia. Obviamente, ni la NGP ni el libertarianismo ni
la discusió n liberal son monolitos. Hay varias ideas y autores involucrados, con di-
ferentes perspectivas. Este artí culo es un intento bá sico por vincular esta discusió n
compleja a fin de abrir el debate, el cual consideramos muy importante. Las conse-
cuencias de que la NGP apoye los argumentos libertarios son graves. Exploramos
esas consecuencias en la siguiente parte, comenzando con las consecuencias má s
particulares y acercá ndonos hacia otras má s generales y globales. Es importante te-
ner en mente que estamos abriendo un debate, no planteando que esas conse-
cuencias son ineludibles o que cualquier defensor de la NGP coincidirí a con la des-
cripció n de una NGP libertaria que estamos realizando aquí . Las consecuencias se
presentan en té rminos de un debate: qué dirí a la visió n liberal, a menudo colecti-
vista, sobre la proposició n libertaria apoyada por la NGP.
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El lado libertario de la NGP parece apoyar la idea de que las organizaciones pú bli-
cas son necesarias só lo en la medida en la que trabajan eficientemente para la socie-
dad. Los individuos deben dejarse libres para actuar y decidir lo que quieran hacer,
y las organizaciones pú blicas só lo deben producir algunos de los servicios que, por
alguna razó n, los individuos no son capaces o no está n dispuestos a producir. Una
vez que tenemos, en cuanto individuos, que lidiar con las organizaciones pú blicas,
é stas deben formar parte de una red que tiene como ú nica misió n la de servir a sus
clientes.
Sin embargo, el argumento liberal defiende a las organizaciones pú blicas no
ú nicamente como una estructura que ofrece servicios. Las organizaciones pú blicas
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son necesarias no só lo porque la sociedad necesita servicios, sino tambié n porque
cualquier ciudadano tiene el derecho de seguir su propio proyecto. Una organizació n
pú blica no puede apoyar una definició n de “buena vida”, sino que tiene que crear
las oportunidades para que todos sigan lo que creen que es la mejor definició n de
“buena vida” (siempre y cuando acepte los imperativos morales del imperio de la
ley, obviamente; Ackerman, 1980, 376; Rawls, 2003; Dworkin, 1977).
En estos té rminos, una organizació n pú blica tambié n es un creador de significa-
do social: defiende o actú a a fin de reducir o igualar las desigualdades, imponiendo
sobre los individuos algunas cargas para crear una sociedad má s justa. Olvidar este
aspecto importante de las acciones pú blicas es olvidar la naturaleza polí tica de las
organizaciones pú blicas y una parte importante del debate: las organizaciones pú -
blicas son instituciones sociales, defendidas y atacadas por intereses sociales. É ste
serí a un argumento muy importante de los comunitarios: las organizaciones socia-
les crean significado social (Cohen, 2001; Taylor, 1987; Sandel, 1982; Walter, 1993).
Argumentar en favor de una estructura libertaria de las organizaciones pú blicas es
perder una parte importante de la naturaleza polí tica y tal vez abrir la puerta a má s de-
sigualdades en la sociedad, pues las organizaciones pú blicas só lo se preocupan por
entregar servicios sin importar la posibilidad de observar a los grupos poderosos im-
poner sus valores sobre las partes má s dé biles de la sociedad. Ademá s, una organiza-
ció n pú blica es parte de una red de otras organizaciones o comunidades. El impacto
del gobierno no puede ser el impacto atomizado de cada organizació n pú blica en los
individuos. Un gobierno es una compleja red de organizaciones que afectan comuni-
dades o grupos en una red intrincada de individuos. El argumento libertario de la NGP
crearí a un gobierno atomizado, muy dé bil para defender a los grupos má s dé biles de
la sociedad o para evitar que un grupo poderoso imponga su propia visió n de la “bue-
na vida”. Esto es sencillamente inaceptable a los ojos del liberal o del comunitario.
´a·-.a-a./: ` /| :r¸ao-a/ |/|-r/:r/ 4- |: \6/ -|/o/a: |: .a./-a./: |/|-r:|
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La NGP crea la impresió n de que la polí tica ha sido el gran problema del gobier-
no. Un gobierno basado en procedimientos, parece decir el argumento, esconde a
la polí tica que mueve a las burocracias. La solució n de la NGP es muy sencilla: nece-
sitamos encontrar la verdadera “manera” y es, a todas luces, una manera té cnica, no
polí tica. Los gobiernos deben ser obligados a apegarse a maneras té cnicas: evalua-
ciones del desempeñ o, presupuestos orientados a resultados, sistemas de servicio
civil meritocrá ticos, gestió n de la calidad, etcé tera.
Sin embargo, la pregunta es: ¿y qué sucede con la pluralidad en la sociedad? Si
la pluralidad es un verdadero componente de las sociedades contemporá neas, ¿có -
mo va a definir la medida té cnica correcta? Si la discusió n polí tica es un obstá culo
para las maneras té cnicas de organizació n, entonces, parece decir que la pluralidad
en sí es un obstá culo. La NGP asume un argumento utilitario: que defiende que lo
que es importante, al fin, es que ha aumentado el nivel general de satisfacció n, de
felicidad, sin importar la manera en que llegamos a ese nivel de “felicidad”.
Si, como defiende Rawls, la justicia debe venir antes que la “felicidad”, la princi-
pal preocupació n es el total desprecio de la NGP hacia el debate democrá tico, la de-
liberació n y la discusió n: la arena pú blica deberí a estar contenta con discutir asun-
tos té cnicos y có mo el gobierno provee servicios, no en general có mo nuestros
gobiernos son espacios de gobernanza, espacios para la discusió n y la deliberació n
(Elster, 1998; Habermas, 1996).
Hablando organizacionalmente, la NGP parece asumir que las organizaciones
son instrumentos té cnicos y los buró cratas y polí ticos, simples objetos de interé s.
El -/|· de la justicia en las acciones gubernamentales desaparece casi por comple-
to. La justicia es un asunto de incentivos individuales y libertarios bien diseñ ados
(Nozick, 1974) y de organizaciones de estilo hobbsiano, donde el sistema simple-
mente le garantiza al individuo que le conviene cooperar en las organizaciones
(Gauthier, 1986). Las organizaciones, con o sin justicia, son un asunto de cá lculo
utilitario, no de debate y discusió n. Las burocracias no deben preocuparse por la
justicia, porque é sta está garantizada una vez que el sistema té cnico crea un con-
junto de incentivos para la cooperació n racional. Por consiguiente, la pluralidad es
un obstá culo de la eficiencia.
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Si las organizaciones pú blicas son conjuntos de intereses individuales (tanto bu-
rocracias como polí ticos), entonces tan só lo quieren perseguir su propio interé s:
los polí ticos ser reelectos y las burocracias obtener má s presupuesto y recursos
(Moe, 1980; Niskanen, 1971). De este modo, organizar el gobierno significa bá sica-
mente “alinear” los intereses individuales para que sean compatibles con los inte-
reses colectivos. En otras palabras, no importa desarrollar un -/|· é tico o moral en
la acció n pú blica y en las bases organizacionales de la toma de decisiones. Al me-
nos, eso no es muy importante. Lo que importa es garantizar que existan incentivos
para la acció n individual en las organizaciones, a fin de aumentar la probabilidad de
que los individuos persigan sus propios objetivos y luego sea racional que ellos per-
sigan logros colectivos.
La NGP parece suponer que las colectividades son tan só lo la suma de intereses
individuales. Los individuos son criaturas bá sicas, que siempre está n en la bú squeda
de incentivos y siempre está n calculando de qué manera las ganancias individuales
compensará n los costos individuales. Es por ello que la NGP es tan favorable para los
vales (:a.|-r) y .a:·/o-r.:4·, pues la responsabilidad de crear una ganancia
colectiva es impuesta sobre un mecanismo impersonal. Buró cratas y polí ticos no
deben preocuparse por la justicia y la equidad: el sistema (uno bueno y racional)
garantiza que al perseguir sus objetivos, van a generar bienes pú blicos.
É sta es una suposició n muy peligrosa. El sesgo individualista de la NGP puede
crear consecuencias y costos importantes para un sistema democrá tico. El sentido
del deber, el -/|· y la é tica de las organizaciones pú blicas, el esfuerzo por conven-
cer en una manera liberal (es decir, cuando todo actor acepta que su punto de vista
es uno entre otros puntos de vista posibles y legí timos, y que, en principio, nadie
tiene la verdad definitiva) son temas importantes al organizar y construir organiza-
ciones y acciones pú blicas en una sociedad plural. Si la ú nica razó n por la cual al-
guien ha decidido participar en una organizació n pú blica es perseguir sus propios
intereses, entonces la cooperació n, misió n, visió n personal o de grupo no son im-
portantes. Trabajar en la estructura pú blica que trata de aliviar la pobreza debe ser
parecido a trabajar en el mercado de valores. El -/|· organizacional del sector pú -
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blico debe ser debatido, pues muchas personas discreparí an bastante con esta ú lti-
ma oració n.
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La NGP propone una manera meritocrá tica de organizar el gobierno. Esto quiere
decir que las organizaciones y las personas (a saber, buró cratas) deben ser evalua-
dos por resultados y desempeñ o. El principal argumento es que el gobierno debe
preocuparse no só lo por gastar el dinero y llevar a cabo procedimientos, sino bá si-
camente por ofrecer resultados a la sociedad.
La retó rica de la NGP es muy contagiosa. Sin embargo, es importante analizar con
mayor cuidado sus consecuencias. La idea de que las personas son diferentes es
una base muy importante de las sociedades plurales y, ademá s, que diferentes per-
sonas tienen diferentes capacidades y necesidades. Es parte del argumento liberal
de que no hay una manera cientí fica o moral de definir que una definició n de “bue-
na vida” es mejor que otra. Cualquier persona tiene el derecho de tener su propia
definició n de “buena vida” y de lo que se necesita para producirla. Por ello, la socie-
dad liberal es, en principio, una sociedad tolerante y plural.
Un sistema meritocrá tico supone que es posible, en cualquier circunstancia, de-
finir los resultados de la acció n social e individual. Si es cierto que para cualquier
sociedad es importante controlar su gobierno, tambié n es cierto que se está deba-
tiendo la definició n de resultados de las acciones pú blicas. Polí ticamente hablando,
suponer que hay una mejor manera de definir “mé rito” implica que hay una manera
de definir el objetivo “correcto” de la sociedad. En la prá ctica, el argumento meri-
tocrá tico de la NGP debe apoyar la defensa de soluciones tecnocrá ticas: una vez que
los medios té cnicos han creado una solució n, a travé s de té cnicos calificados, en-
tonces la sociedad, los grupos y otros actores no tienen mucho que decir (como en
la Inglaterra imaginaria del siglo XXI de Young, 1962). Ademá s, organizacionalmente
hablando, las sociedades meritocrá ticas tienen en gran estima a las personas que
tienen algunas capacidades y conocimiento sin importar el aná lisis de las condicio-
nes mediante las cuales esas personas adquieren esas calificaciones. Los que tienen
la “suerte” de estudiar lo que las elites meritocrá ticas han definido como “conoci-
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G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A
miento social importante” tendrá n una ventaja. La meritocracia no puede ser un va-
lor social de las democracias liberales: es tan só lo un instrumento. Por ejemplo, el
servicio civil es una institució n polí tica: su primera misió n no es crear una burocra-
cia meritocrá ticamente eficiente, sino evitar el sistema de prebendas (la capacidad
de los polí ticos de imponer sus agendas sin restricció n en la administració n pú blica)
(Heclo, 1977).
Ademá s, las organizaciones meritocrá ticas suponen que son má quinas, que los
buró cratas deben hacer la transició n de ser buró cratas a convertirse en “gerentes”,
porque la manera en que está n organizados es algo mecá nico una vez que se han
definido los resultados.
Confiar en la meritocracia es la solució n té cnica para todas las organizaciones y
polí ticas pú blicas. De algú n modo, es evitar enfrentar la pluralidad de las socieda-
des y la necesidad de construir organizaciones pú blicas conscientes de las diferen-
tes necesidades sociales y de la diversidad de grupos sociales.
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·a|/:4· “/a-//./-a/-·”·
La NGP parece suponer que los mecanismos polí ticos que creó el sistema polí ti-
co contemporá neo son ineficientes. Niskanen (1971), por ejemplo, trató de demos-
trar que el sistema de pesos y contrapesos de Estados Unidos creó un mecanismo
ineficiente de gobierno en el que las burocracias eran capaces de manipular al Con-
greso a fin de obtener mayores presupuestos. La regulació n y el control de las bu-
rocracias por medio de procedimientos, continú a argumentando la NGP, crearon a
menudo papeleos y regulaciones excesivas. Mientras menos reglas, má s eficiente
será el gobierno. Todo depende de que se libere este aspecto “gerencial”. En otras
palabras, una organizació n gerencial, dentro de un sistema de mercado abierto,
crearí a un gobierno eficiente y honesto.
Sin embargo, ¿qué sucede con la posibilidad de captura? Parece que la NGP su-
pone que la captura de la agenda pú blica por parte de los intereses poderosos de
la sociedad no sucederí a en la medida en que se construye la regulació n por medio
de valores del mercado (Hood, 1994). No obstante, la regulació n transparente es
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G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A
posible en algunos temas muy té cnicos (e, incluso en ellos, la regulació n podrí a fra-
casar terriblemente). ¿Y qué sucede con la compleja interrelació n entre burocracias
y grupos sociales en á reas como salud y educació n, por ejemplo? La captura es muy
posible en una sociedad abierta, y las reglas y las regulaciones no son só lo creaciones
de mentes retorcidas para reducir la eficiencia, sino que a veces son cuidadosos
guardianes para garantizar el imperio de la ley o el equitativo acceso a las condicio-
nes y oportunidades socialmente necesarias. La lecció n, “siempre y cuando sea una
decisió n té cnicamente eficiente sin importar procedimientos o reglas”, puede ser
un -/|· organizacional peligroso para el sector pú blico.
Defender ú nicamente la regulació n puede crear gobiernos incapaces. Sin embar-
go, tal vez é sta no sea la ú nica consecuencia. El argumento principal en contra de
las reglas, en general, es problemá tico. Con mucha frecuencia, las reglas son impor-
tantes guardianes que se enfrentan a una sociedad plural, donde diferentes grupos
tienen diferentes participaciones del poder y los recursos, las capacidades y las ha-
bilidades. A menudo, debe reducirse la eficiencia, a fin de garantizar que diferentes
grupos sean tratados de la misma manera. Ignorar este complejo debate es tal vez
una de las principales fallas morales de la NGP.
4
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|¸ -| 4-|:/- |/|-r:| ; |: 4-|/|-r:./ a
La NGP parece suponer una sociedad liberal y sus valores morales. Sin embargo,
el -/|· pú blico y organizacional de la NGP parece claramente libertario dentro de
varios de sus consejos. El individuo es colocado como si tuviera todos los medios
racionales para actuar, una vez que se libera de los obstá culos.
En primer lugar, serí a muy importante ver si la concepció n polí tica de la NGP toma
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4
El debate que vincula el libertarianismo, la regulació n y el imperio de la ley es muy complejo. De un mo-
do, los libertarios defienden que sus propuestas son má s agudas con valores democrá ticos puros, pues defien-
den la autonomí a del individuo. Nozick (1974), por ejemplo, afirma que los estados que bá sicamente violan los
derechos de los individuos se vuelven intrí nsecamente inmorales (p. xi) y que los individuos, diferentes por na-
turaleza, de todos modos encontrará n, en un estado mí nimo, un equilibrio justo sin intervenció n. Segú n este li-
bertario, el imperio de la ley puede ser tan só lo un pretexto de individuos poderosos que quieren mantenerse
en el poder con el propó sito de dominar a otros individuos.
en consideració n al pluralismo o no. Incluso en té rminos de Rawls (2000), acerca
del consenso que se traslapa y un pluralismo razonable, la NGP parece quedarse
corta en té rminos de valores liberales sustentables. La NGP apoya una definició n té c-
nica de resultados como la principal regla para medir el desempeñ o de las organi-
zaciones pú blicas. ¿Có mo desarrollar y definir esos resultados? Bá sicamente me-
diante un tipo de democracia inteligente (mejor: meritocracias gerenciales),
vinculada a medidas del mercado y que buscará la participació n social de los “clien-
tes”. La principal confianza de la NGP es que los “clientes” y un buen diagnó stico de
mercado, tal vez vinculado a buenas capacidades té cnicas gerenciales, serí an sufi-
cientes para desarrollar esas definiciones de resultados. Está claro que, té cnicamente
hablando, la NGP supone que los resultados polí ticos y sociales pueden definirse té c-
nicamente. Tambié n supone que hay maneras té cnicas para convencer a la sociedad
y a los “clientes” acerca de la “mejor manera” de lidiar con los asuntos pú blicos.
En té rminos del trabajo y la gerencia de empleados pú blicos, ¿cuá les son, en-
tonces, las principales estrategias? Antes que nada, la suposició n de que los buró -
cratas necesitan ser controlados todo el tiempo, ahora con una visió n panó ptica
má s panorá mica: evaluació n por resultados. Los resultados, definidos té cnicamente,
deben ser la principal manera como debe evaluarse a la burocracia. Los derechos
laborales de la burocracia son menos importantes, pues su ú nica misió n es satisfa-
cer a los clientes y jefes polí ticos. Como está sucediendo en el sector privado, los de-
rechos laborales pú blicos deben estar totalmente subordinados a las necesidades
del mercado.
El -/|· organizacional de la NGP puede definirse de dos maneras: econó mica y
gerencial. La manera econó mica subraya el “hecho” de que las burocracias está n in-
tegradas por individuos y grupos interesados que necesitan incentivos claros (po-
sitivos o negativos) para perseguir el bien comú n. Por lo tanto, el -/|· organiza-
cional es parecido a la imagen general de la teorí a del principal-agente: no existe el
-/|· pú blico, los buró cratas só lo persiguen sus intereses, por lo que el diseñ o or-
ganizacional debe ser claro en té rminos de incentivos, no en té rminos de juicios
é ticos o morales acerca de la justicia o la equidad. La justicia, la equidad, el impe-
rio de la ley son só lo accidentes, maneras retó ricas de esconder el “verdadero” va-
lor pú blico: la bú squeda de intereses. En té rminos gerenciales, el -/|· organizacio-
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nal está vinculado a una definició n idealista de un gerente: una persona que está
constantemente motivada para ser innovadora y para estar profesionalmente satis-
fecha cuando ha mejorado procesos o procedimientos.
Debe decirse, entonces, que el -/|· gerencial de la NGP es neutro, que pode-
mos poner en el valor gerencial cualquier cosa que queramos (si queremos desta-
car la é tica o la justicia en los trabajadores pú blicos, es una cuestió n de voluntad,
de estrategia). Sin embargo, el proceso gerencial no es necesariamente neutro. El
gerencialismo (o:a:¸-r/:|/·o) es una doctrina que aumenta la bú squeda indivi-
dual de la innovació n y el é xito (Enteman, 1993). ¿Qué sucede cuando hay reglas,
sí mbolos que mejoran la tradició n o la comunidad o la acció n colectiva y el respe-
to, má s que el é xito y la mejorí a individual? Por lo general, el gerencialismo suele
ignorar esas posiciones por ser arcaicas: los resultados y el é xito son lo ú nico im-
portante, y el é xito está relacionado con el cambio, con hé roes individuales.
El -/|· organizacional, una vez que la justicia y la equidad dejan espacio para
una discusió n individualista del é xito y la acció n heroica o la rara competencia in-
dividual de intereses, cambia radicalmente. ¿Qué hará que el servicio pú blico per-
manezca unido? ¿Estamos conscientes, así como una sociedad necesita una buro-
cracia, de su papel para lograr el equilibrio, la justicia social y la equidad social?
¿Podemos lograr esos ú ltimos valores mediante el -/|· individualista? ¿Debemos
construir organizaciones gubernamentales basadas estrictamente en la competen-
cia, el mé rito, la innovació n y la eficiencia? ¿O debemos tambié n construir organi-
zaciones gubernamentales conscientes de la pluralidad, la equidad, la justicia, inclu-
so cuando tomarlas en consideració n implica que la eficiencia limpia no debe ser
el valor má s importante de las organizaciones pú blicas?
Para nosotros, está claro que el debate no ha concluido: para tener organizacio-
nes gubernamentales eficientes, no só lo necesitamos el gerencialismo, sino tam-
bié n un diseñ o polí tico inteligente, consciente de aspectos de justicia.
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P O L Í T I C A

P Ú B L I C A

Palabras clave: teoría de la organización, Nueva Gestión Pública, teoría de la justicia, ethos organizacional. New Public Management and its Theory of Organization: Are They Anti-liberal Arguments? Organizational Justice and Equity

The NPM has mostly escaped an important consideration in the literature—the discussion on justice and equity. It is easy to find authors that defend its premises on administrative or organizational basis. It is also possible to find institutional analysis looking to support the NPM initiatives in historical, even cultural terms. Fortunately enough, we enjoy now a large list of articles making empirical analysis of the consequences of NPM in different settings. The organizational, moral, administrative and ethical consequences of NPM are enormous and require to be analyzed more carefully. This paper attempts to link the NPM arguments with the discussion of justice, equity and organizational ethos. NPM very often resemble extreme versions of libertarian critiques to liberalism. Sometimes, some NPM authors seem to advocate an authoritarian vision of society and organization. We can even say that its organization theory is very often prone to erode the sense of the rule of law necessary in any contemporary society. Keywords: organizational theory, New Public Management, justice theory, organizational ethos.
¿ES LA NUEVA GESTIÓN PÚBLICA Y SU TEORÍA DE LA ORGANIZACIÓN UN ARGUMENTO ANTILIBERAL? LAS CONSECUENCIAS EN TÉRMINOS DE JUSTICIA Y ETHOS ORGANIZACIONALES

NGP:

¿UN

ARGUMENTO ANTILIBERAL?

Luego de una extensa revisión de la literatura, es sorprendente observar que la Nueva Gestión Pública (NGP), en general, se ha librado de una consideración importante: la discusión sobre justicia y equidad. Es fácil encontrar autores que defienden las premisas de la NGP sobre bases administrativas u organizacionales (Barzelay, 1992; Aucoin, 1999). También es posible encontrar análisis institucionales que buscan sus600
Gestión y Política Pública

VOLUMEN XIV

NÚMERO 3

II SEMESTRE DE 2005

Este artículo trata de vincular las suposiciones de la NGP con la discusión sobre justicia. o cuando menos una versión extrema de la NGP (tomando algunos de los elementos que propuso Pollit. la NGP se parece a menudo a las versiones extremas de las críticas libertarias del liberalismo. ahora gozamos de una larga lista de artículos y libros que hacen análisis empíricos de las consecuencias de la NGP en diferentes contextos (Pollit. Las consecuencias organizacionales. un argumento que tiene importantes consecuencias empíricas. 1998. cualquier poder humano externo que obligue a un individuo a ayudar a otros. un fenómeno reflexivo. la NGP no puede verse tan sólo como un conjunto de enfoques que buscan legitimación académica. 2003). sin duda. Incluso podemos decir que su teoría de la organización a menudo es propensa a corroer el sentido del imperio de la ley necesario en cualquier sociedad contemporánea. equidad y ethos organizacional. 2003). Una sociedad es justa o imparcial si cada individuo es capaz de perseguir sus propios objetivos sin la interferencia de otras fuentes externas. Pensamos que éste no es un problema menor. En este sentido. 1974. 1999). 1998. Está claro que algunas partes de la NGP. En ocasiones.G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A tentar las iniciativas de la NGP en términos históricos e incluso culturales (Kettl. No obstante. es decir. no sería deseable evitar la discusión de las consecuencias sociales más importantes de la influencia de la NGP. varios gobiernos de todo el mundo están redefiniendo y reformando sus estructuras y mecanismos para abordar los problemas sociales. Es. Por suerte. como el estado (Nozick. Ryan. Podemos definir el “libertarianismo” como una posición filosófica que respalda la idea de que los seres humanos deben ser dueños de sí mismos (self-ownership) como el único medio para crear una sociedad justa. como si la NGP fuera un dispositivo técnico neutro que se adaptara a cualquier contexto. más que liberal. En otras palabras. algunos autores de la NGP parecen defender una visión autoritaria de la sociedad y la organización. Shick. a darle a otros Gestión y Política Pública VOLUMEN XIV ■ NÚMERO 3 ■ II SEMESTRE DE 2005 601 . parecen apoyar un argumento “libertario”. pues la NGP está afectando la manera en la que estamos construyendo las capacidades gubernamentales y argumentando acerca de cómo construir organizaciones públicas. administrativas y éticas de la NGP son enormes y es necesario analizarlas con sumo cuidado. morales. 26). Haciendo uso de recetas de la NGP. Sin embargo.

Por lo tanto. en la evaluación de resultados. es una expropiación violenta de los derechos individuales. son los individuos (como ciudadanos o. Además. dice la NGP. para estar conscientes de la capacidad. en encontrar las capacidades casi heredadas para gobernar (Ingraham y Rosenbloom. Tal vez en el sentido weberiano. La NGP refrenda claramente algunos de esos valores. Sen. pero las burocracias por sí mismas no crean sistemas de méritos “reales”. La verdadera estructura burocrática. La mejor manera de medir el éxito del gobierno es a través de sus resultados (Niskanen. a la secuencia profesional y legal estricta de la acción. mejor aún. el ser dueño de sí mismo y el mérito son las únicas maneras seguras de definir las fuerzas sociales para alcanzar la justicia y la imparcialidad. 1986. En términos organizacionales. 1972. La meritocracia se basa en lo mismo. siempre que sea posible. La NGP defiende la idea de que el mecanismo de mercado. no por procedimientos (Young. 1992). clientes) quienes mejor conocen lo 2 Alguien podría decir que la burocracia es meritocracia. los cuales definen cada vez más los límites de la intervención del gobierno sobre las preferencias de los “clientes” y los ciudadanos. la NGP defiende que las organizaciones públicas tienen que ser controladas. pero no en el sentido en que la NGP usa la meritocracia: la diferencia entre burocracia y meritocracia radica en el hecho de que la burocracia está vinculada a los procedimientos. el logro y el desempeño deben verse como las características clave para diferenciar las burocracias de las meritocracias. porque el mérito debe ser medido básicamente mediante resultados (capacidad o logro). contra los mecanismos de procedimientos y su énfasis en la meritocracia2 son parte del argumento y la filosofía libertaria. pues son fuerzas que limitan el ser dueño de sí mismo mediante intervenciones constantes en la discreción humana. lo que convierte a la expropiación en un instrumento imperfecto de neutralidad o justicia (Gauthier. pues es imposible determinar de manera objetiva cuáles son exactamente los méritos que tienen los individuos para alcanzar su propio destino. Las reglas formales y los procedimientos formales no son tan importantes. No corresponde a los burócratas (o gerentes públicos como le gusta llamarlos a la NGP) definir qué es bueno o malo para la sociedad. apoyando la idea de que el mérito y el ser dueños de sí mismos (mediante la competencia) son mejores jueces sociales. porque cualquier otra invención reduciría el valor más importante de los seres humanos: ser dueños de sí mismos. cualquier fuerza externa como el estado se compone también de seres humanos. 2000). pero para la NGP también es una estructura basada en el desempeño. 1962. 602 Gestión y Política Pública VOLUMEN XIV ■ NÚMERO 3 ■ II SEMESTRE DE 2005 . Sus argumentos contra la burocracia.G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A recursos alegando equidad. pues son técnicos y neutros (Boston. En todo caso. 174-175). 1996). es el mejor mecanismo para distribuir los beneficios. tiene básicamente una naturaleza meritocrática. 169).

es racional actuar de manera egoísta y oportunista. 1991). será racional actuar moralmente y la captura será evitada. La captura de organizaciones públicas y sus burócratas por parte de grupos de interés poderosos. 157). cit. el actor que se deja capturar no está actuando sino en pro de sus propios intereses. Parece que la NGP está creando una teoría de las organizaciones que no le da la suficiente importancia a la discusión de la justicia para ser un enfoque que busque mejorar los gobiernos en todo el mundo. sólo posteriormente. vistos como clientes. se resuelve aparentemente a través de un argumento técnico y moral: una vez que un programa público sigue reglas racionales (en oposición a las reglas burocráticas o políticas). los gerentes públicos primero diseñan el programa mediante una medida de resultados y. pueden definir lo que más les conviene y participar en la evolución del programa público. 1989). la captura existe porque a menudo es racional ser capturado (o dicho de otra manera. Gestión y Política Pública VOLUMEN XIV ■ NÚMERO 3 ■ II SEMESTRE DE 2005 603 . 1973. Las opiniones de los clientes y los ciudadanos son importantes en la medida en la que el programa público tiene un “buen” diseño. en otras palabras.G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A que quieren (Ostrom. posteriormente. Ésta es una parte muy importante del argumento de la NGP para que sea realista.. porque lo que es moralmente correcto es actuar de manera racional. Pero queda claro que incluso los ciudadanos necesitan ayuda para definir lo que es mejor para ellos. Lo que hace que el diseño sea bueno es su apego a las reglas de eficiencia del mercado impersonal y eficiente (o al menos los cuasimercados. se estarán proporcionando todos los elementos necesarios para crear un gobierno bueno y racional (y. op. los ciudadanos. 1981). por tanto. 428-429). los actores (tanto gerentes como ciudadanos) actúan racionalmente. O. un principio básicamente racional) (Hancher y Moran. La política. que es una preocupación importante de la administración pública tradicional (Hood y Jackson. moral). porque está en los propios intereses egoístas de los actores el evitar ser capturado (como sugiere Gauthier. En otras palabras. En la medida en que diseñemos buenas instituciones y organizaciones que sigan las reglas de mercado. Le Grand. De modo que es posible decir que la NGP apoya la participación de los ciudadanos una vez que el diseño del programa público ha pasado por los mecanismos de mercado. La suposición puede expresarse de esta manera: en la medida en la que la eficiencia sea el impulsor de las organizaciones públicas y la meritocracia y el sector público orientado a resultados sean los principales valores organizacionales.

la racionalidad y la justicia aparecen por sí solas. 1970). 444.G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A la pluralidad y el imperio de la ley. 1974. 1986. Los individuos pueden actuar racionalmente siempre y cuando existan instituciones sociales que se lo permitan. y cualquier intento por obligar a los indi604 Gestión y Política Pública VOLUMEN XIV ■ NÚMERO 3 ■ II SEMESTRE DE 2005 . Una vez que se tiene un gobierno impulsado por resultados. El argumento libertario de la NGP parece proponer que. Primero viene el argumento racional y después. ellos construirían. instituciones y organizaciones que los protegieran de la “esclavitud” de las autoridades formales (Nozick. este argumento libertario es cierto en la medida en la que exista un contexto institucional que permita acciones individuales racionales. Cualquier institución y cualquier organización tienen el potencial de convertirse en una estructura de poder que se impone sobre los individuos. una vez colocado el contexto racional. Gauthier. una vez que el mercado y la meritocracia rigen todas las acciones gubernamentales. con una burocracia meritocrática y reglas y programas impulsados por el mercado. que cualquier intervención sobre la toma de decisiones de los individuos es una imposición innecesaria. la rendición de cuentas por procedimientos. 1962). 18-19. o la necesidad de una preocupación o debate público acerca de la justicia pierden su importancia. ¿Es correcto intervenir en la toma de decisiones de los individuos? Los libertarios dicen que no. La NGP propone un gobierno fuerte y formal siempre y cuando actúe racionalmente. asuntos como la captura de la burocracia por parte de intereses privados. cercana a un uso autoritario del poder (Nozick. el empoderamiento depende de las reglas de mercado. Pero los libertarios defienden que si se deja solos a los individuos. Buchanan y Tullock. valores fundamentales en cualquier sociedad contemporánea. Otro argumento libertario importante de la NGP se deriva de la discusión sobre qué puede definirse como una intervención gubernamental “correcta” (Tullock. viene el empoderamiento de los ciudadanos. 1974. 51). Sin embargo. 1988). necesaria a fin de controlar las organizaciones públicas. dependen de la eficiencia. “naturalmente”. La racionalidad viene tanto de las reglas de mercado (el gobierno y la meritocracia orientados por los cuasimercados y los resultados) como del empoderamiento de los ciudadanos. Sin embargo. pues será racional actuar moralmente. El óptimo de Pareto aparece naturalmente si se deja que los individuos encuentren su propio camino (recuérdese el principio de Coase.

Rawls. 1982. 1989. Gargarella. según esta tradición.G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A viduos a preocuparse por asuntos de la justicia (por ejemplo) creará la posibilidad de echar abajo la racionalidad de los intereses individuales y el equilibrio. 1988. 2001. A veces. defendiendo la idea de que la eficiencia. y no la justicia. es inaceptable que en nombre de la libertad permitamos la injusticia. Sin embargo. Pero el modo de hacerlo está fuera del alcance de este artículo. Pero incluso si apoyamos la utilidad por encima de la justicia. Comenzando con Rawls (1973. por tanto. Es inaceptable que en nombre de la “felicidad” o “bienestar colectivo” apoyemos la utilidad. por mencionar sólo unos cuantos. 1977. Sen. La NGP parece coincidir con este argumento. La equidad aparecerá si los funcionarios públicos se vuelven gerentes. 1992). existe otra tradición muy fuerte (y ahora famosa) que se llama “liberal”. Está claro que la libertad es el valor más importante de las sociedades democráticas (y tal vez de otras. La justicia aparecerá una vez que la intervención pública sea racional. Existe una amplia bibliografía al respecto (Barry. un asunto de instituciones que son justas y. 1999). Los liberales como Rawls y Dworkin dicen que tal vez encontraron la manera de resolver este problema. Dworkin. Contraria a la tradición libertaria acerca de la discusión de la justicia. La necesidad de “desregular” ha sido uno de los argumentos más importantes en la práctica para la Nueva Gestión Pública (OCDE. dentro de esta vena gerencial. luchar por un mundo justo. 1993. si es cierto que la libertad es el primer valor. MacIntyre. Así. al mismo tiempo. Gestión y Política Pública VOLUMEN XIV ■ NÚMERO 3 ■ II SEMESTRE DE 2005 605 . El problema viene cuando necesitamos erigir un sistema de instituciones y organizaciones que construyan justicia e imparcialidad como sus pilares sin afectar la libertad de las personas. 1997. por ejemplo. por encima de la libertad. si una institución social permite que esas personas disfruten de más beneficios tan sólo porque “poseen” esas ventajas. imparciales. La justicia es. 1984. 1992. es la principal preocupación de las organizaciones públicas. incluso se llega a considerar en discusiones de la NGP. estamos frente a una institución injusta. Elster. Cohen. 1998. 1993. Sanders. 1990. esas ventajas son moralmente arbitrarias. el argumento de que las reglas y los procedimientos podrían convertirse en un obstáculo de la eficiencia. 2003) y continuando con Dworkin (1977) y Ackerman (1980). hay un hecho poderoso: si una persona nace con ventajas sociales o biológicas sobre otras. 1982. 1999). Habermas. el argumento liberal de la justicia trata de apoyar la idea de libertad y.

incluso de la utilidad colectiva. 606 Gestión y Política Pública VOLUMEN XIV ■ NÚMERO 3 ■ II SEMESTRE DE 2005 . neutro y gerencial. Cuando menos. el oportunismo o el fracaso de la acción social colectiva. existe una capacidad necesaria de las organizaciones públicas para ayudar a construir el consenso coincidente en la sociedad. sería importante entender no sólo la necesidad y urgencia de proporcionar bienes y servicios públicos. que esté consciente del principio de diferencia (a un actor se le permite gozar de sus ventajas biológicas o sociales sólo si esto genera mejores condiciones para los menos privilegiados). 58-60). las organizaciones públicas deben estar conscientes para defender y ocasionalmente imponer el criterio público de justicia. 58-30) y mantener esta estructura con el paso del tiempo. porque no se les permite tomar en consideración. Que el argumento de las sociedades meritocráticas. parece claro que la respuesta es sí. Permítasenos ofrecer un par de ejemplos.3 ¿Debe la NGP tomar en consideración este debate sobre la justicia? Para nosotros.G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A Para los propósitos de este artículo. Necesitamos que el gobierno sea capaz de construir instituciones justas. puede estar apoyando y construyendo sociedades injustas. A fin de garantizar que se escoja la estructura cooperativa entre las que mejoran la situación de los miembros menos privilegiados de la sociedad. sólo necesitamos discutir el hecho de que. el cálculo de utilidad. La construcción de sociedades justas exige mucho más que un gobierno eficiente. para la tradición liberal de la justicia. basado en la idea de resultados y desempeño. Es obvio que el debate del papel del gobierno en la construcción de sociedades justas aún está abierto y que no son suficientes los argumentos económicos como el óptimo de Pareto. 2003. 2003. no basta para garantizar la justicia. respetando la libertad de pensamiento y de discurso en toda sociedad democrática (Rawls. Es fundamental construir gobiernos conscientes de los mecanismos como el “velo de la ignorancia” (mecanismos que garantizan que los actores elijan reglas justas. sino también de cuidar la imparcialidad de la estructura básica de la sociedad (Rawls. basadas en ventajas o condiciones arbitrarias. Otro ejemplo sería la construcción de instituciones públicas. o incluso conocer. 3 El debate de la justicia ofrece muchos más temas para la discusión de la administración pública y su teoría de las organizaciones. En el diseño de las organizaciones públicas. las condiciones en las cuales gozarán de sus ventajas o sufrirán sus desventajas).

sobre la proposición libertaria apoyada por la NGP. y las organizaciones públicas sólo deben producir algunos de los servicios que. Las consecuencias de que la NGP apoye los argumentos libertarios son graves. en cuanto individuos. los individuos no son capaces o no están dispuestos a producir.G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A LA NGP Y LA DISCUSIÓN DE LA JUSTICIA: HACIA UN NUEVO ETHOS ORGANIZACIONAL Éstos son sólo unos cuantos ejemplos de una posible interpretación de la NGP a los ojos del debate acerca de la justicia. Una vez que tenemos. Los individuos deben dejarse libres para actuar y decidir lo que quieran hacer. el cual consideramos muy importante. Las organizaciones públicas existen en una compleja red interorganizacional. Este artículo es un intento básico por vincular esta discusión compleja a fin de abrir el debate. ni la NGP ni el libertarianismo ni la discusión liberal son monolitos. no planteando que esas consecuencias son ineludibles o que cualquier defensor de la NGP coincidiría con la descripción de una NGP libertaria que estamos realizando aquí. a menudo colectivista. Consecuencia 1. comenzando con las consecuencias más particulares y acercándonos hacia otras más generales y globales. Es importante tener en mente que estamos abriendo un debate. La NGP produce una pérdida de la misión organizacional: las organizaciones públicas existen no sólo para producir servicios para los clientes. Sin embargo. por alguna razón. Las organizaciones públicas son creadoras de significado social. éstas deben formar parte de una red que tiene como única misión la de servir a sus clientes. con diferentes perspectivas. Las consecuencias se presentan en términos de un debate: qué diría la visión liberal. Las organizaciones públicas Gestión y Política Pública VOLUMEN XIV ■ NÚMERO 3 ■ II SEMESTRE DE 2005 607 . sino también para evitar la imposición de un valor social mejor. el argumento liberal defiende a las organizaciones públicas no únicamente como una estructura que ofrece servicios. Hay varias ideas y autores involucrados. Obviamente. El lado libertario de la NGP parece apoyar la idea de que las organizaciones públicas son necesarias sólo en la medida en la que trabajan eficientemente para la sociedad. Exploramos esas consecuencias en la siguiente parte. que lidiar con las organizaciones públicas.

Éste sería un argumento muy importante de los comunitarios: las organizaciones sociales crean significado social (Cohen. 1987. El impacto del gobierno no puede ser el impacto atomizado de cada organización pública en los individuos. Walter. sino que tiene que crear las oportunidades para que todos sigan lo que creen que es la mejor definición de “buena vida” (siempre y cuando acepte los imperativos morales del imperio de la ley. Taylor. Rawls. 376. una organización pública es parte de una red de otras organizaciones o comunidades. Sandel.G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A son necesarias no sólo porque la sociedad necesita servicios. Por lo tanto. El argumento libertario de la NGP elimina la conciencia liberal de una sociedad plural y define al gobierno como una organización que persigue un solo fin: una estructura técnica eficiente para proveer servicios. pues las organizaciones públicas sólo se preocupan por entregar servicios sin importar la posibilidad de observar a los grupos poderosos imponer sus valores sobre las partes más débiles de la sociedad. muy débil para defender a los grupos más débiles de la sociedad o para evitar que un grupo poderoso imponga su propia visión de la “buena vida”. sino también porque cualquier ciudadano tiene el derecho de seguir su propio proyecto. defendidas y atacadas por intereses sociales. Argumentar en favor de una estructura libertaria de las organizaciones públicas es perder una parte importante de la naturaleza política y tal vez abrir la puerta a más desigualdades en la sociedad. 1982. 2001. Además. Esto es sencillamente inaceptable a los ojos del liberal o del comunitario. produce un ethos precario de justicia: la justicia proviene de una organización técnica. 1977). 1980. una organización pública también es un creador de significado social: defiende o actúa a fin de reducir o igualar las desigualdades. Consecuencia 2. 2003. 608 Gestión y Política Pública VOLUMEN XIV ■ NÚMERO 3 ■ II SEMESTRE DE 2005 . 1993). En estos términos. Un gobierno es una compleja red de organizaciones que afectan comunidades o grupos en una red intrincada de individuos. imponiendo sobre los individuos algunas cargas para crear una sociedad más justa. El argumento libertario de la NGP crearía un gobierno atomizado. Dworkin. Olvidar este aspecto importante de las acciones públicas es olvidar la naturaleza política de las organizaciones públicas y una parte importante del debate: las organizaciones públicas son instituciones sociales. no mediante organizaciones ni diálogo político. obviamente. Una organización pública no puede apoyar una definición de “buena vida”. Ackerman.

simples objetos de interés. esconde a la política que mueve a las burocracias. El ethos de la justicia en las acciones gubernamentales desaparece casi por completo. la deliberación y la discusión: la arena pública debería estar contenta con discutir asuntos técnicos y cómo el gobierno provee servicios. ¿cómo va a definir la medida técnica correcta? Si la discusión política es un obstáculo para las maneras técnicas de organización. Las burocracias no deben preocuparse por la justicia. la justicia debe venir antes que la “felicidad”. porque ésta está garantizada una vez que el sistema técnico crea un conjunto de incentivos para la cooperación racional. La solución de la NGP es muy sencilla: necesitamos encontrar la verdadera “manera” y es. 1998. Un gobierno basado en procedimientos. donde el sistema simplemente le garantiza al individuo que le conviene cooperar en las organizaciones (Gauthier. espacios para la discusión y la deliberación (Elster. no de debate y discusión. la NGP parece asumir que las organizaciones son instrumentos técnicos y los burócratas y políticos. 1986). a todas luces. Por consiguiente. Habermas. es que ha aumentado el nivel general de satisfacción. una manera técnica. La justicia es un asunto de incentivos individuales y libertarios bien diseñados (Nozick. sin importar la manera en que llegamos a ese nivel de “felicidad”. gestión de la calidad. la principal preocupación es el total desprecio de la NGP hacia el debate democrático. Si. etcétera. parece decir el argumento.G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A La NGP crea la impresión de que la política ha sido el gran problema del gobierno. 1996). Sin embargo. Las organizaciones. La NGP asume un argumento utilitario: que defiende que lo que es importante. de felicidad. presupuestos orientados a resultados. con o sin justicia. 1974) y de organizaciones de estilo hobbsiano. la pregunta es: ¿y qué sucede con la pluralidad en la sociedad? Si la pluralidad es un verdadero componente de las sociedades contemporáneas. no política. sistemas de servicio civil meritocráticos. la pluralidad es un obstáculo de la eficiencia. VOLUMEN XIV ■ NÚMERO 3 ■ II SEMESTRE DE 2005 Gestión y Política Pública 609 . no en general cómo nuestros gobiernos son espacios de gobernanza. al fin. son un asunto de cálculo utilitario. entonces. Hablando organizacionalmente. parece decir que la pluralidad en sí es un obstáculo. como defiende Rawls. Los gobiernos deben ser obligados a apegarse a maneras técnicas: evaluaciones del desempeño.

1980. El costo de una visión individualista del mundo en el gobierno y en las organizaciones públicas Si las organizaciones públicas son conjuntos de intereses individuales (tanto burocracias como políticos). pues la responsabilidad de crear una ganancia colectiva es impuesta sobre un mecanismo impersonal. eso no es muy importante. que siempre están en la búsqueda de incentivos y siempre están calculando de qué manera las ganancias individuales compensarán los costos individuales. 1971). Ésta es una suposición muy peligrosa. Si la única razón por la cual alguien ha decidido participar en una organización pública es perseguir sus propios intereses. en principio. visión personal o de grupo no son importantes. van a generar bienes públicos. a fin de aumentar la probabilidad de que los individuos persigan sus propios objetivos y luego sea racional que ellos persigan logros colectivos. cuando todo actor acepta que su punto de vista es uno entre otros puntos de vista posibles y legítimos. misión. el esfuerzo por convencer en una manera liberal (es decir. Al menos. organizar el gobierno significa básicamente “alinear” los intereses individuales para que sean compatibles con los intereses colectivos. Burócratas y políticos no deben preocuparse por la justicia y la equidad: el sistema (uno bueno y racional) garantiza que al perseguir sus objetivos. y que. Niskanen. Trabajar en la estructura pública que trata de aliviar la pobreza debe ser parecido a trabajar en el mercado de valores. La NGP parece suponer que las colectividades son tan sólo la suma de intereses individuales. entonces tan sólo quieren perseguir su propio interés: los políticos ser reelectos y las burocracias obtener más presupuesto y recursos (Moe. no importa desarrollar un ethos ético o moral en la acción pública y en las bases organizacionales de la toma de decisiones. El ethos organizacional del sector pú610 Gestión y Política Pública VOLUMEN XIV ■ NÚMERO 3 ■ II SEMESTRE DE 2005 . Los individuos son criaturas básicas. el ethos y la ética de las organizaciones públicas. Lo que importa es garantizar que existan incentivos para la acción individual en las organizaciones.G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A Consecuencia 3. El sentido del deber. Es por ello que la NGP es tan favorable para los vales (voucher) y cuasimercados. El sesgo individualista de la NGP puede crear consecuencias y costos importantes para un sistema democrático. nadie tiene la verdad definitiva) son temas importantes al organizar y construir organizaciones y acciones públicas en una sociedad plural. En otras palabras. De este modo. entonces la cooperación.

Esto quiere decir que las organizaciones y las personas (a saber. pues muchas personas discreparían bastante con esta última oración. las sociedades meritocráticas tienen en gran estima a las personas que tienen algunas capacidades y conocimiento sin importar el análisis de las condiciones mediante las cuales esas personas adquieren esas calificaciones. una sociedad tolerante y plural. La retórica de la NGP es muy contagiosa. Además. La idea de que las personas son diferentes es una base muy importante de las sociedades plurales y. la sociedad liberal es. Consecuencia 4. en principio. suponer que hay una mejor manera de definir “mérito” implica que hay una manera de definir el objetivo “correcto” de la sociedad. en cualquier circunstancia. Un sistema meritocrático supone que es posible. entonces la sociedad. también es cierto que se está debatiendo la definición de resultados de las acciones públicas. sino básicamente por ofrecer resultados a la sociedad. Por ello. es importante analizar con mayor cuidado sus consecuencias. definir los resultados de la acción social e individual. el argumento meritocrático de la NGP debe apoyar la defensa de soluciones tecnocráticas: una vez que los medios técnicos han creado una solución. que diferentes personas tienen diferentes capacidades y necesidades. Políticamente hablando. El principal argumento es que el gobierno debe preocuparse no sólo por gastar el dinero y llevar a cabo procedimientos. Si es cierto que para cualquier sociedad es importante controlar su gobierno. Los que tienen la “suerte” de estudiar lo que las elites meritocráticas han definido como “conociGestión y Política Pública VOLUMEN XIV ■ NÚMERO 3 ■ II SEMESTRE DE 2005 611 . además. Sin embargo. organizacionalmente hablando. 1962). En la práctica. Cualquier persona tiene el derecho de tener su propia definición de “buena vida” y de lo que se necesita para producirla. a través de técnicos calificados. Las organizaciones meritocráticas esconden una pregunta importante: ¿quién define cuál mérito es socialmente importante? La NGP propone una manera meritocrática de organizar el gobierno. burócratas) deben ser evaluados por resultados y desempeño.G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A blico debe ser debatido. los grupos y otros actores no tienen mucho que decir (como en la Inglaterra imaginaria del siglo XXI de Young. Es parte del argumento liberal de que no hay una manera científica o moral de definir que una definición de “buena vida” es mejor que otra.

por ejemplo. sino evitar el sistema de prebendas (la capacidad de los políticos de imponer sus agendas sin restricción en la administración pública) (Heclo. dentro de un sistema de mercado abierto. De algún modo. Confiar en la meritocracia es la solución técnica para todas las organizaciones y políticas públicas. una organización gerencial.G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A miento social importante” tendrán una ventaja. ¿Qué hacer cuando actuar justamente u obedecer la ley crea resultados “ineficientes”? La NGP parece suponer que los mecanismos políticos que creó el sistema político contemporáneo son ineficientes. crearía un gobierno eficiente y honesto. Indiferencia hacia la justicia pública y la importancia del imperio de la ley. No obstante. ¿qué sucede con la posibilidad de captura? Parece que la NGP supone que la captura de la agenda pública por parte de los intereses poderosos de la sociedad no sucedería en la medida en que se construye la regulación por medio de valores del mercado (Hood. trató de demostrar que el sistema de pesos y contrapesos de Estados Unidos creó un mecanismo ineficiente de gobierno en el que las burocracias eran capaces de manipular al Congreso a fin de obtener mayores presupuestos. las organizaciones meritocráticas suponen que son máquinas. la regulación transparente es 612 Gestión y Política Pública VOLUMEN XIV ■ NÚMERO 3 ■ II SEMESTRE DE 2005 . Sin embargo. Por ejemplo. En otras palabras. el servicio civil es una institución política: su primera misión no es crear una burocracia meritocráticamente eficiente. Todo depende de que se libere este aspecto “gerencial”. continúa argumentando la NGP. es evitar enfrentar la pluralidad de las sociedades y la necesidad de construir organizaciones públicas conscientes de las diferentes necesidades sociales y de la diversidad de grupos sociales. Mientras menos reglas. La regulación y el control de las burocracias por medio de procedimientos. La meritocracia no puede ser un valor social de las democracias liberales: es tan sólo un instrumento. porque la manera en que están organizados es algo mecánico una vez que se han definido los resultados. 1994). más eficiente será el gobierno. crearon a menudo papeleos y regulaciones excesivas. Consecuencia 5. 1977). que los burócratas deben hacer la transición de ser burócratas a convertirse en “gerentes”. Niskanen (1971). Además.

Sin embargo. las capacidades y las habilidades. Defender únicamente la regulación puede crear gobiernos incapaces. VOLUMEN XIV ■ NÚMERO 3 ■ II SEMESTRE DE 2005 Gestión y Política Pública 613 . el ethos público y organizacional de la NGP parece claramente libertario dentro de varios de sus consejos. una vez que se libera de los obstáculos. las reglas son importantes guardianes que se enfrentan a una sociedad plural. ¿Y qué sucede con la compleja interrelación entre burocracias y grupos sociales en áreas como salud y educación. El individuo es colocado como si tuviera todos los medios racionales para actuar. En primer lugar. y las reglas y las regulaciones no son sólo creaciones de mentes retorcidas para reducir la eficiencia. A menudo. por ejemplo? La captura es muy posible en una sociedad abierta. “siempre y cuando sea una decisión técnicamente eficiente sin importar procedimientos o reglas”.4 Consecuencia 6. en un estado mínimo. los libertarios defienden que sus propuestas son más agudas con valores democráticos puros. Según este libertario. pues defienden la autonomía del individuo. De un modo. El argumento principal en contra de las reglas. afirma que los estados que básicamente violan los derechos de los individuos se vuelven intrínsecamente inmorales (p. tal vez ésta no sea la única consecuencia. el imperio de la ley puede ser tan sólo un pretexto de individuos poderosos que quieren mantenerse en el poder con el propósito de dominar a otros individuos. el debate liberal y la deliberación La NGP parece suponer una sociedad liberal y sus valores morales. sino que a veces son cuidadosos guardianes para garantizar el imperio de la ley o el equitativo acceso a las condiciones y oportunidades socialmente necesarias. Nozick (1974). un equilibrio justo sin intervención. la regulación podría fracasar terriblemente). Ignorar este complejo debate es tal vez una de las principales fallas morales de la NGP. a fin de garantizar que diferentes grupos sean tratados de la misma manera. de todos modos encontrarán. diferentes por naturaleza. Con mucha frecuencia. El imperativo de los mecanismos panópticos de control que no son conscientes de la necesidad de los trabajadores y los derechos laborales. la regulación y el imperio de la ley es muy complejo. Sin embargo.G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A posible en algunos temas muy técnicos (e. debe reducirse la eficiencia. es problemático. La lección. puede ser un ethos organizacional peligroso para el sector público. donde diferentes grupos tienen diferentes participaciones del poder y los recursos. por ejemplo. en general. incluso en ellos. sería muy importante ver si la concepción política de la NGP toma 4 El debate que vincula el libertarianismo. xi) y que los individuos. La erosión del ethos público: una visión utilitaria y libertaria domina sobre el diálogo.

la NGP supone que los resultados políticos y sociales pueden definirse técnicamente. vinculada a medidas del mercado y que buscará la participación social de los “clientes”. La justicia. Incluso en términos de Rawls (2000). pues su única misión es satisfacer a los clientes y jefes políticos. Los resultados. Está claro que. La NGP apoya una definición técnica de resultados como la principal regla para medir el desempeño de las organizaciones públicas. el imperio de la ley son sólo accidentes. técnicamente hablando. la equidad. El ethos organizacional de la NGP puede definirse de dos maneras: económica y gerencial. Los derechos laborales de la burocracia son menos importantes. el ethos organizacional es parecido a la imagen general de la teoría del principal-agente: no existe el ethos público. También supone que hay maneras técnicas para convencer a la sociedad y a los “clientes” acerca de la “mejor manera” de lidiar con los asuntos públicos. Como está sucediendo en el sector privado. por lo que el diseño organizacional debe ser claro en términos de incentivos. acerca del consenso que se traslapa y un pluralismo razonable. los derechos laborales públicos deben estar totalmente subordinados a las necesidades del mercado. la NGP parece quedarse corta en términos de valores liberales sustentables. La principal confianza de la NGP es que los “clientes” y un buen diagnóstico de mercado. En términos del trabajo y la gerencia de empleados públicos. la suposición de que los burócratas necesitan ser controlados todo el tiempo. las principales estrategias? Antes que nada. los burócratas sólo persiguen sus intereses. deben ser la principal manera como debe evaluarse a la burocracia. definidos técnicamente. En términos gerenciales. La manera económica subraya el “hecho” de que las burocracias están integradas por individuos y grupos interesados que necesitan incentivos claros (positivos o negativos) para perseguir el bien común. entonces.G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A en consideración al pluralismo o no. maneras retóricas de esconder el “verdadero” valor público: la búsqueda de intereses. no en términos de juicios éticos o morales acerca de la justicia o la equidad. tal vez vinculado a buenas capacidades técnicas gerenciales. ¿Cómo desarrollar y definir esos resultados? Básicamente mediante un tipo de democracia inteligente (mejor: meritocracias gerenciales). serían suficientes para desarrollar esas definiciones de resultados. ¿cuáles son. Por lo tanto. ahora con una visión panóptica más panorámica: evaluación por resultados. el ethos organizacio614 Gestión y Política Pública VOLUMEN XIV ■ NÚMERO 3 ■ II SEMESTRE DE 2005 .

sino también un diseño político inteligente. la innovación y la eficiencia? ¿O debemos también construir organizaciones gubernamentales conscientes de la pluralidad. más que el éxito y la mejoría individual? Por lo general. entonces. está claro que el debate no ha concluido: para tener organizaciones gubernamentales eficientes. una vez que la justicia y la equidad dejan espacio para una discusión individualista del éxito y la acción heroica o la rara competencia individual de intereses. y el éxito está relacionado con el cambio. el mérito. el gerencialismo suele ignorar esas posiciones por ser arcaicas: los resultados y el éxito son lo único importante. que podemos poner en el valor gerencial cualquier cosa que queramos (si queremos destacar la ética o la justicia en los trabajadores públicos. símbolos que mejoran la tradición o la comunidad o la acción colectiva y el respeto. Debe decirse. ¿Qué hará que el servicio público permanezca unido? ¿Estamos conscientes. G PP VOLUMEN XIV ■ NÚMERO 3 ■ II SEMESTRE DE 2005 Gestión y Política Pública 615 . 1993). es una cuestión de voluntad. cambia radicalmente. ¿Qué sucede cuando hay reglas. con héroes individuales. consciente de aspectos de justicia. la equidad.G E S T I Ó N Y P O L Í T I C A P Ú B L I C A nal está vinculado a una definición idealista de un gerente: una persona que está constantemente motivada para ser innovadora y para estar profesionalmente satisfecha cuando ha mejorado procesos o procedimientos. de estrategia). El ethos organizacional. la justicia. El gerencialismo (managerialism) es una doctrina que aumenta la búsqueda individual de la innovación y el éxito (Enteman. incluso cuando tomarlas en consideración implica que la eficiencia limpia no debe ser el valor más importante de las organizaciones públicas? Para nosotros. Sin embargo. así como una sociedad necesita una burocracia. el proceso gerencial no es necesariamente neutro. la justicia social y la equidad social? ¿Podemos lograr esos últimos valores mediante el ethos individualista? ¿Debemos construir organizaciones gubernamentales basadas estrictamente en la competencia. que el ethos gerencial de la NGP es neutro. no sólo necesitamos el gerencialismo. de su papel para lograr el equilibrio.

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