Septiembre 2012

AntropoCiclos

Nº 01

Chamallanca tras las huellas del puma
Pág. 22

Pedaleando por el Planeta
Lima/Ticlio/Lima Pág. 28

4º Tour de Lima
Pág. 9

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Antropociclos
Nº 01
Septiembre 2012

Contenido
Editorial 5

Editor: Carlos García Granthon

Eventos Pikes Bike 6 9 Tour de Lima IV Edición Hablan los Clubes Rodando Perú: De Profesión Ciclista L’Femme & Bikes: Una Gran Familia a Todo Pedal 10 11

Colaboradores: Catherine Yap Dúbert Díaz Henrry Coz

Modelo: Maria Grazzia Salinas

Relatos a Pedal Para no extrañar al pedalear
Fotografía: Silvia Granados Carlos García Granthon

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La Chica Pedales Maria Grazzia, sensaciones de septiembre Rutas, Ruedas y Horizontes: 17

Contacto: Chamallanca: tras las huellas del puma carloscanibal@hotmail.com

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Pedaleando por el Planeta: Lima/Ticlio/Lima Ciclomecánica Los Conos: rodando con las billas bien puestas

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Portada:
Aldo Poma y Margarita Lazo en Ticlio “Pedaleando por el Planeta”Foto: Carlos García Granthon

Marcas que hicieron Historia Raleigh 38

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Editorial
Por: Carlos García Granthon
Va este ensayo de revista, en su primer número, a todo aquel que haya sido tocado y trastocado por el mágico conjuro del girar de los pedales, la embriaguez del equilibrio de las dos ruedas y la aventura del viaje al mundo secreto que nos conducen. Para resumir diré que sólo en lo que va de este año, la bicicleta, y la sed de aventura, me han llevado a atravesar la Cordillera de los Andes a fuerza de pedal, domando cuestas a altitudes en las que los pilotos de combate piden oxígeno, he perseguido pumas en recónditas quebradas, explorado cuevas y restos de antiguos pueblos que no figuran en los mapas, he visto paisajes y caminos que no pueden ser descritos mas que con el verbo de la rueda sobre la grava, he disfrutado de la oportunidad de encontrarme conmigo mismo en la soledad y el silencio de la ruta, así como también de compartir cada centímetro de ésta con entrañables amigos. He conocido la pureza del Ande y he reconocido al humano que lo habita. Me he encontrado viendo al animal salvaje a los ojos en su hábitat y me he extraviado en la obscura profundidad del infinito firmamento que lo cubre todo en la fría noche rural. He sentido el corazón latir por excitación, dolor, alegría, miedo y cansancio, los pulmones estallar por otras tantas emociones y las piernas desfallecer por cumplir un solo sueño. He conocido el sabor de las lágrimas, el embrujo de la risa, el olor de la sangre y la euforia del triunfo del hombre al alcanzar una meta. No sé que ocurrirá cuando a cada quien le toque entregar la llave en la garita de salida de la imprevisible ruta de la vida, pero si hubiese que rendir cuentas; yo, con cargo a estos últimos 5 años sobre los pedales, bien podría decir. Confieso!… confieso que he vivido.

La frase del mes:

¨No entiendo a las personas que se preocupan por llegar sanas y salvas a la sepultura¨
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Pikes Bike
en la Noche Verde de Lima

Foto: Carlos García Granthon
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Lima, 30 de Agosto de 2012; 32 competidores, sobre sus flamantes monoplazas, participaron en los Pikes Bike, evento organizado por Cicloaxión y que consiste en una sucesión de carreras sobre una distancia de 100 metros, por pares, en donde se van eliminando entre si uno a uno hasta que sólo quede un vencedor. El objetivo es llegar primero a la meta, en una explosión de potencia que los lleve desde la inmovilidad hasta la gloria, en sólo unos cuantos segundos, para poder pasar a la siguiente ronda. Desde que Cicloaxión introdujo los Pikes Bike en la ciudad, hace muy pocos años, el número de adeptos a este deporte ha crecido exponencialmente y ya casi se ha convertido en una actividad de culto entre los centauros urbanos. Las carreras se realizaron como parte de La Noche Verde, evento convocado por CicloLima, en el que ciclistas, patinadores y demás vehículos de propulsión humana, así como también algunos otros

deportes de aventura, tomaron por asalto las 9 primeras cuadras de la Av. Arequipa, en el centro de Lima, para reclamar y reivindicar su espacio en la ciudad, además de promover el sano deporte y el uso de medios de transporte no contaminantes.

Lista de Ganadores por Categoría
Damas 1º Gretel Molina 2º Milagros Arenas 3º Sara

Varones 1º Mauricio Barúa 2º Sebastián Perleche 3º Renzo Sánchez

Plegables 1º Richard Doolan 2º Nilton López 3º James Spellward

Menores Damas 1º Isabel

Menores Varones 1º Alberto

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Foto: Carlos García Granthon

Tour de Lima IV edición
Septiembre 23 de 2012
Creado originalmente por Heberth García y Dúbert Díaz., esta vez y como parte de las actividades por el día mundial sin auto, en medio de masiva y exitosa convocatoria se llevó a cabo la IV edición del Tour de Lima. Ciclistas representando a todas las agrupaciones del gremio se dieron cita a las 8:00 horas, en el campo de marte para dar inicio al recorrido de 60 kms. por las calles y avenidas del cono este de la ciudad de Lima. Las ruedas giraron por sobre el asfalto de los distritos de El Cercado, Jesús María, Lince, San Borja, Santiago de Surco, La Molina, Ate, Santa Anita, El Agustino y San Juan de Lurigancho. El evento, que toma más fuerza cada año y en el que se pisa fuerte a lo largo de toda la ruta, no es una carrera, tampoco una bicicleteada; es más bien una intervención urbana; un firme acto de presencia del ciclista y una toma de posesión y ejercicio de su derecho a vía en la ciudad.
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Foto: Archivo Rodando Peru siguieron latentes. Dicho proyecto duró dos años, hasta donde alcanzó el financiamiento. Es en este contexto en que decido proyectar mi Activismo Ciclista hacia la comunidad en general y para ello desarrollé una línea de pensamiento a la que puse por nombre Rodando Perú. En el 2009 lancé el evento “Por las Rutas de Lima Sur”, que se repitió por tres años consecutivos, y en el 2011, junto con mi amigo Heberth García, organizamos el primer Tour de Lima que a la fecha se ha convertido en uno de los eventos ciclistas más importantes de nuestra ciudad. Paralelo a todo esto fui alternando el ciclismo urbano con el cicloturismo de largo aliento y de este modo me lancé a rodar por el Perú en bicicleta, llegando a parajes insospechados donde jamás lo imaginé. Rodando Perú no es un club de ciclismo, más bien es un concepto donde resumo uno de mis más caros anhelos que, a decir verdad, otros ciclistas también lo tienen. Recorrer el Perú en bicicleta es una empresa descabellada pero no imposible, en eso estamos. Hoy en día Rodando Perú promueve el uso de la bicicleta como medio de transporte ecológico, para ello implementa salidas cicloturísticas gratuitas a diferentes destinos de Lima y el Perú y además promueve charlas sobre movilidad sostenible en las escuelas y participa activamente en el quehacer ciclista de nuestra ciudad, porque estamos convencidos de que la bicicleta es el vehículo de transporte más ecoeficiente que el hombre ha inventado.

Rodando Perú

De Profesión Ciclista
Por Dúbert Díaz
Aún recuerdo la primera vez que me atreví a organizar una bicicleteada masiva en la institución educativa donde yo laboro, fue el 4 de junio de 2005, participaron 120 alumnos de secundaria y tuve como apoyo a mi gran amigo Pedro Salazar. Aquella vez rodamos por Villa María y Villa El Salvador hasta llegar a los Pantanos de Villa, en un recorrido de 20 kms a puro pedal. Fue una gran proeza y también una gran satisfacción para mis alumnos que no creían que era posible trasladarse en bicicleta tamaña distancia. Aquel día ellos aprendieron que la bicicleta podía ser el vehículo ideal que los transportara por su ciudad, pero la cosa no iba a ser tan sencilla, había mucho por trabajar en ese sentido. Luego vendrían más bicicleteadas, hasta que en el 2008 tuve la gran responsabilidad de llevar a 400 alumnos en bicicleta hasta el complejo arqueológico de Pachacamac. Más tarde desarrollé un proyecto de cicloturismo escolar y puse a rodar a mis alumnos hacia diferentes destinos de la capital, lo cual tuvo mucha acogida por los padres de familia, no obstante los miedos de andar en bicicleta
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Foto: Silvia Granados

L’femme & bikers

Una gran familia a todo pedal
Por Catherine Yap
Durante la semana nuestro grupo de "abejitas", como así ya nos conocen, recorremos a todo pedal las calles de Lima. Curiosamente el nombre de L’femme & bikers proviene de una evolución, ya que desde sus inicios la idea de pedalear fue liderada por mujeres guerreras "L’femmes" que hicieron la diferencia dentro de los grupos de ciclistas. Progresivamente nuestro grupo fue asimilando a los "bikers", quienes complementaron y fortalecieron este gran grupo humano, con personalidad propia, con ese carisma y bajo un mismo común denominador que es disfrutar del ciclismo, ya sea en sus diferentes salidas como paseos, rutas de entrenamiento, rutas de turismo o alguna competencia. Además, en este grupo siempre encontrarás una mano amiga, un apoyo o la fuerza para seguir pedaleando.

chef, ingeniero, artista, etc.; así como ciclistas de diferentes edades, y de diferentes lugares de Lima, todos compartiendo una misma pasión sobre dos ruedas. El ser parte del grupo, constituye también el tener un apoyo de sus integrantes en cualquier situación de riesgo, ya que no sólo somos ciclistas en las calles, sino que nos hemos convertido en una familia, que unidos tal cual panal superamos juntos las adversidades. Aunque muchos piensen que el grupo tiene años, sólo lleva un poco más de un año de creado y ya nos hemos convertido en uno de los grupos más numerosos, particularmente en las salidas de los viernes por la noche, donde albergamos a cuanto ciclista se aparezca con las ganas de pedalear. En estas salidas bicicletean las familias con niños junto con los que entrenan, los que sólo han dado una vuelta por el parque con los que han hecho cientos de kilómetros en un día, en un ambiente relajante, de tolerancia y amistad. Poco a poco nuestros integrantes se han ido perfilando de acuerdo a lo que desean hacer. Algun@s entrenamos con rutas exigentes los días martes para mantener el ritmo y domingos realizamos rutas exploratorias o de integración, frecuentemente fuera de Lima, donde nos enriquecemos de las experiencias de cada integrante. Así que si eres un@ amante del pedal o simplemente quieres relajarte un poco bajo dos ruedas, te invitamos a que conozcas de nuestras salidas en facebook (FemBikers), formes parte de nuestras salidas y te conviertas también en una abejita.
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Además de sus colores amarillo y negro, nuestro grupo se caracteriza por su diversidad en el común de sus integrantes. Podrás encontrar a un estudiante,

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Para no Extrañar al Pedalear
La soledad y sus fragilidades pedaleando durante una tarde de invierno
Por Henrry Coz
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Una de las respuestas más honorables que he dado en mi vida fue durante la niñez, me preguntaron a los cuántos años había aprendido a manejar bicicleta: ¡a los siete! Lo importante de esta respuesta es que aquel nido de metal rojo que compartíamos con mi hermano mayor me dio la ventaja de haber aprendido a manejar una bicicleta con menos edad que él, la gloria de haber aprendido antes que él, honorable ventaja y suculenta respuesta que nunca olvidaré, mi hermano envidió mi ventaja. Recorrer a todo pedal por distritos de Lima como San Luis, San Borja, Surco en 25 minutos de recorrido, en silencio, colocan en meditación hasta el más furioso y estresado de los ciudadanos grises de Lima, ellos darían fe de una soledad que transita sobre los pedales. Aún existen y con pruebas de la abundancia de ellos y ellas, adeptos ciclistas extraídos de la infancia y ciclistas que se reencuentran con la bicicleta después de un tiempo; con frecuencia mucho tiempo. Por las necesidades de transporte de cortos tramos, necesidad de realizar ejercicios impulsados por una empatía ecológica o como herramienta de trabajo, todos ellos montan una bicicleta por una ciudad que asfixia el obvio derecho de urbanidad de toda bicicleta. 20 de mayo, me dirijo al instituto en Cletinsky, con tiempo suficiente, el único desgaste que tengo es un dolor “inflamado” en los muslos, pero a la velocidad que sea el espacio se convierte en un paisaje exiguo. Ahora estoy fuera de aquel apretado custer, lejos del interior asfixiante de las viejas combis. Ya no espero en los paraderos a ninguno de ellos, ni un minuto más. Para eso compré a Cletinsky, bicicleta de estilo vintage, voy por la ciudad teniendo mucho cuidado de no arrollar a nadie ni ser arrollado, evitar a los perros que me miran muy enfocados, evitar hoyos y las fauces de las calzadas cansadas de la avenida. Evitando tanto tumulto, tomando calles y pasajes, avenidas largas y continuas, más seguras y rápidas. Pero hay algo más; silencio y soledad. ¿Cómo nadar?, similar, sólo que la muerte y el cansancio son menores sobre las ruedas (lo comparo con nadar en el mar, prefiero siempre nadar en el mar), pero es silencio por dentro. Si pienso demasiado me sobreviene la imaginación, pero ya he chocado contra un jardín por darme en

vuelo en ideas demasiado alejadas de la pista. También he terminado de cabeza cuando me encontré con un hoyo invisible, nunca lo vi llegar. Martes 20 de mayo, 11:45 de la mañana, esta sensación de solitario se me hace conocida. Silencio interior, aquel traqueteo rítmico y agradable de los rayos es como el “om” de Cletinsky, este es el único ruido que tengo en cuenta. Si yo siento algo así entonces otro ciclista pedalea en silencio, experimentando la teoría de su propio silencio muy cerca de aquí. Compartimos una característica que también va sobre los pedales. Momentos después cruzo la mirada, con una tensa pregunta en los ojos, un ¡hola!, tal vez, retorciéndose en silencio. Otro ciclista llevando una enorme mochila en la espalda. Ambos somos transgresores en la capital que consume y continúa aprendiendo el cómo consumir más criando el facilismo de pensamientos y acciones. Soledades y más soledades incubados en la infancia y re-practicadas muchísimo después. Carlos, un nuevo amigo y ciclista de corazón, me comenta que existen los ciclistas solitarios pero “tienden a mentir”, refiriéndose a que se trata de una postura pero acompaña sus aseveraciones asegurándome que “todo ciclista busca estar solo como en busca de una catarsis necesaria”, inmediatamente a todo ciclista le acompaña el silencio por tramos hasta al más sociable de los ciclistas en pelotón. En su ensayo “… y todo a pedal”, una recopilación de historias y apreciaciones de su encuentro con el ciclismo por afición y convicción. Cuenta pasajes de su visión ciclística durante los años 2009 a 2011entusiasmado por todo un circuito social de “cleteros” (término para referirnos a todo buen ciclista), en el que se introducía y le abría la puerta a un sinfín de historias nuevas. Cleteros habitantes de a pedal de todo Lima compartiendo momentos de silencio sin saberlo en el paralelo del tiempo y sus habitantes. Imaginar este silencio sin el instrumento clave que lo motiva, es imposible, sí: bicicletas. De aficionado o decidido competidor acompañan la soledad como a Órfilo que medita en su blog: “Igual soy raro, pero necesito esa soledad del ciclista de forma regular, me ayuda a poner la cabeza en orden y a tomar decisiones importantes de mi vida”. Pero hay una pasión en común, todo buen cletero no se conforma con una sola cleta. Carlos posee 6 cletas,
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4 armadas y 2 desarmadas. Es poco comparado con las once que tuvo en su antigua casa en La Molina “me considero un rescatista”, afirma Carlos, una Garozzo italiana de 1958 cuelga en su soporte en el pasadizo junto a las demás bicicletas, esta fue rescatada de una avalancha de heces de gallina, sepultada y en olvido. También me he hallado con bicicletas que causan fascinación, todo esto al navegar en la red. Quedar boquiabierto de lo sorprendido y alucinado con la belleza de lo que observaba en el blog “Dale pedales”, sólo queda recomendarla, es necesario ver y sentir ante tanta maravilla qué hay en este blog. Compartir las calles con ciclistas ensimismados atrae mis sospechas de toda una gama de historias. Entonces encontré pedaleando tranquilo y con lentitud a Don Tomás, recorre 25 km casi todos los días, su bicicleta tiene oficio, y también historia. Conocido por guardias y serenos de San Borja, don Tomasito, como le llaman, carga podadora, tijeras, maletín de herramientas, pico y lampa en su bicicleta. Bicicleta de historias que se pierden en esa mirada extraviada en sus recuerdos, pero me resume parte de su historia para aliviar mi curiosidad “para venir a Lima vendí una de mis vacas, con parte del dinero compré la bicicleta de mi vecino, cuando era joven siempre quería una bicicleta así, la iba a necesitar para no gastar en pasajes, me la vendió muy barata”, este pequeño hombre monta una enorme bicicleta, creo que se trataba de una Hércules, de origen británico, producida en los años 50’s. Se trata de una bella joya para los coleccionistas. Tomás continúa su camino después de una sonrisa, necesita visitar la mayor cantidad de casas para embellecer jardines, trabajar y pedalear en silencio, silbando alguna vieja canción, pero no cambiaría esa acostumbrada independencia, tampoco cambiaría la bicicleta que tiene y prefiere proyectar futuras reparaciones y repintado para su bicicleta inagotable. La historia de Tomás me recuerda algunas líneas de un blog de un competidor de carreras que se recuerda a sí mismo en una entrada que él titula “un día en las carreras”, mensaje dirigido a los tenues ciclistas en las carreteras en preparación o en medio de una competencia dominados por el silencio y soledad.
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Don Tomás es hombre del campo, hace 20 años se encarga de los jardines de los vecinos de San Borja , Surco y parte de La Molina. Don Tomás trajo desde su natal Ancash aquella bicicleta y desde que buscaba un oficio cuando era un migrante recién llegado a la ciudad, esta bicicleta siempre le acompaña, desde entonces hasta la actualidad. Pasear por simple gusto también nos aproxima por momentos a este silencio, inducido por la necesaria concentración de la ruta que seguimos y los peligros que nos arrollarían ante un descuido. Micaela es una administradora que va por ciclovías de paseo que se encuentran en San Borja Sur y Norte. Administradora de profesión y de una inconfesable belleza en los ojos. Pedalea en una Oxford blanca muy grande y vistosa, hermoseada y llena de detalles que todo ciclista vintage aprobaría con envidia, ”me enamoré de esta bicicleta, es del mismo modelo que el de una prima mía, me siento fashion (risitas), me gusta lucirla y sentirme especial, saludable”. Sintiéndose tranquila en compañía de su hija que trota a su lado. ¿Y qué de ese silencio que busco confiesen estos ciudadanos?, pues sí, lo han sentido. Con soltura me comenta que ha salido de casa después del trabajo determinada en realizar ejercicios al pedalear y conseguir ese íntimo silencio que disparaba meditaciones y recuerdos en su mente, “hay una sensación de libertad”, “si el tiempo y el trabajo me lo permitieran me gustaría viajar en bicicleta”. Permitirse entonces canalizar la distancia y el tiempo de su viaje en introspecciones. Recuerda a papá César manejando una enorme bicicleta perdida en un robo a la casa cuando ya era adolescente, bicicleta donde papá César le llevaba a comprar el pan, azúcar y lo necesario para la cena o a dar un paseo cuando Lima entraba a los fabulosos 80’s. Lo importante de este recuerdo es que la sentaba en el marco de la bicicleta y era muy divertido. Cuando los nietos lleguen, se encargará de que tengan una bicicleta para asegurar una ”infancia con recuerdos tan lindos como los míos”, eso también incluye un par de caídas. Con una despedida esperamos vernos pronto en las rutas que se entrelazan todos los días. Recuerdo a Orfilo mencionar la palabra raro. Raros

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con rarezas de libertad inocente extraídas desde la patria independiente de la buena infancia. Recordaba esos sueños individuales que pedaleaban insistentemente sobre mi primera bicicleta roja, no se trataba únicamente de una bicicleta roja de aro 24, sistema de frenos de varilla y un chirriante freno delantero. Esta era una nave espacial provista de misiles, torpedos, láseres y bombas atómicas, definitivamente mi imaginación y yo montábamos juntos una ilusión de tecnología indescriptible. Hace unos días mi pequeña sobrina pedaleaba graciosamente su bicicleta rosada adecuadamente soportada en ese par de rueditas de iniciación. Descubrí entre sus balbuceos que ella era una bella florista que pedaleaba una bicicleta-carruaje repleta de flores que sólo ella veía, olía y sentía, imaginé un poco, sonreí y le permití disfrutar de su soledad tal como lo recordé tiempo atrás. Naves de cientos de colores. Desde enormes momentos de silencios llenos de íntimas meditaciones o evocaciones, o sencillas salidas de la casa para comprar la cena o ir al banco el tiempo cabe de sobra para rodearse de silencio. Esa impresión de que andas adelantado a las horas que se vencen y no hay forma de quedarse dormido o rendirse al estar pedaleando. Me sucede con Cletinsky (ruso por puro gusto), tengo que salir y también llegar, pero abruptos silencios me retornan a recuerdos de hace muchos años. En estos viajes de horas o minutos doy cuenta del abundante silencio que cohabita con nosotros. Solitario, silencio-soledad, una lleva a la otra y juegan sus equilibrios dentro de nuestras voces internas de acuerdo a las distancias de las rutas hechas a pedal. El tiempo en viajes largos son los que nos someten a un encuentro interior. Una idea común que afirmé y en una lista de ventajas de ir en bicicleta, ensayada por Bicigrino “la primera, y para mí más importante, es evidente. Todo viaje es en realidad un viaje interior. Cuando uno viaja solo esta afirmación cobra todo su sentido y el viaje se convierte en una experiencia única e íntima. Viajar solo es profundamente enriquecedor y contribuye al crecimiento interior. Uno es su propio compañero de viaje y forzosamente desarrollará un diálogo interno muy útil a la hora de conocerse a sí mismo. Descubriremos nuevos aspectos de nuestra personalidad, no necesa-

riamente positivos, que nos ayudarán en nuestra evolución vital. Creo que reencontrarnos con nosotros mismos es la mejor razón para viajar en solitario”. Leído y sacramentado en el blog de “Pedaleando el Camino de Santiago”, con el solitario Bicigrino (Vicente Ángel), decidido ecoturista que recorre a pedales rutas y lugares de España, resaltando la primera de las ventajas de viajar en solitario.

Martes 20 de marzo, 7:45 de la tarde, Cletinsky tiene un hueso roto, costilla, codo o fémur, en realidad se quebró el codo, la pieza que une el manubrio con la horquilla de la bicicleta. Esta vez llegaré a pie a casa, no pretendo dejar vencido a Cletinsky si lo llevo en la maletera de un taxi que quizás nos apuntaba arrollador hace unos días. No le haría eso, tengo planeado ir por San Luis dónde reparan bicicletas, ahí un par de puntadas de soldadura en el hueso roto nos dejarían continuar con nuestro viaje, no interesa el tiempo. Llegaré. “Sentirse libre” me resaltó Carlos. Una sensación personal y compartida con los cleteros y ciclistas de la ciudad. Ya me ronda la idea de mudarme a un departamento más grande porque quiero una bicicleta más. Una a la que llamaré el mafioso “don Cletone”. El sábado por la noche sólo nos tenía las puertas cerradas y silenciosas de las tiendas donde reparan bicicletas. Me decidí a improvisar un vendaje con unos cables para electricidad que me esperaban en un tacho de basura de una ferretería cerrada. Amarré el hueso roto de Cletinsky, seguro de estar en una escena que repetiré un par de veces cuando emprenda viajes largos. Viajes muy distantes a Lima. Este es el final del día lejos de casa. Es así como con un hueso roto, pero con las ganas de no detenerse, Cletinsky, sin entender su nombre de broma, me lleva en silencio. Con la soledad y sus fragilidades pedaleando durante esta tarde de invierno, seguro de aquel silencio contenido en los ciclistas y que hay que aprender a no extrañar la multitud al pedalear.

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Foto: Carlos García Granthon

Maria Grazzia
Modelo por profesión y ciclista por afición Es la Chica Pedales del mes Septiembre 2012
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Chamallanca
Tras las huellas del puma
Julio 21 de 2012 por Carlos García Granthon

Foto: Carlos García Granthon
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Difícil de creer, pero fácil de comprobar, desde hace varios años se vienen reportando entre la comunidad de deportes de aventura, eventuales avistamientos de Puma (Puma Concolor) en una quebrada cercana a Lima; en Chamallanca. Al parecer cuando la época de lluvias en la sierra extiende temporalmente el área boscosa del, valga la redundancia, Bosque de Zárate, en la cuenca de río Rímac, el trinomio vegetación presa y predador llevan la puesta en escena del gran teatro de la vida, a quebradas aledañas y poco transitadas que desembocan en la cuenca del río Lurín, donde se representa en tres funciones diarias, pero en estricto privado, el drama de la cadena alimenticia, “devorar o ser devorado” aquí el Puma o León de Montaña es el villano estelar y algún mamífero menor el artista invitado a su debut sobre tablas y despedida entre fauces. Como no hay mejor souvenir para un ciclista de montaña que el autógrafo de un león del mismo gremio; ya en dos ocasiones anteriores me había internado en su búsqueda, en solitario por la quebrada, sin mayor suerte. Pensando esta vez en una incursión más extensa; ya era hora de formar el equipo básico de tres pedaleros para toda salida de exploración, pero cuantos insensatos se pueden encontrar dispuestos a salir a perseguir pumas en bicicleta?.. pues dos!, los de siempre; Aarón Heredia y Aldo Poma. Salimos temprano, pero fuimos conversando todo el camino a ritmo de cicloturista, para cuando llegamos a la boca de la quebrada Chamallanca, pasando Sisicaya, ya eran más de las 11:00 a.m. Un gran portón metálico, cercos de alambres de púas por doquier que bloquean todo acceso a la quebrada y un poco amistoso letrero que reza: “Propiedad Privada Prohibido Cazar” nos advierten que estamos a poco de perder también este santuario natural bajo el atropello desordenado de la maquinaria de la expansión urbana y rural. Probablemente ésta haya sido una de las últimas incursiones de aventura posibles a Chamallanca. A tres meses de haber culminado la época de lluvias,

En primer plano la huella del predador, el Puma o León de Montaña, más adelante, cerca al borde superior de la foto, las pequeñas huellas de la presa; posiblemente una vizcacha.

sabemos que estamos fuera de la temporada de avistamientos de puma y bastante suerte tendríamos con encontrar siquiera un gato gordo y remolón en las inmediaciones, pero tras una hora de internarnos por la reseca quebrada, habiendo dejado atrás los
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sembríos de tuna que invaden este santuario, vamos pedaleando con suave cadencia, en fila, cuesta arriba, sobre los ya difuminados restos de una antigua trocha carrozable y siguiendo el cause de un huayco, hasta que, a unos 4 kilómetros, nos damos con la primera sorpresa. Una desvencijada choza, al abrigo de unas grandes rocas, construida con troncos, plásticos y neumáticos viejos, parece ser el hogar y templo de misantropía de algún minero ermitaño. Aún se apilan en su interior, muy ordenadamente, un gran número de costalillos llenos de mineral, y separados en grupos según las tonalidades de su contenido, que van desde el ver-

juntas y aún legibles… huellas de Puma!!, sí, son de Puma! Están algo difusas, pues llevan allí aparentemente varias semanas, y algo borrosas por acción del viento que va bruñendo lentamente el arenoso fondo de la quebrada, pero aún son perfectamente identificables las características felinas del cayo plantar, y casi duplicando en anchura los más de 50 mm de una de nuestras huellas de llantas de montaña, son demasiado grandes para ser de gato, por muy zapatón que éste sea. El sol en su Zenit hace difícil fotografiar la poco contrastada textura de las huellas, que de aquí en adelante encontraríamos a cada paso, incluyendo toda una

Envases de raciones del ejercito peruano dejados dentro de las trincheras en un punto estratégico de la quebrada

de óxido hasta el gris opaco. También hay unos pantalones bien doblados, lentes protectores en buen estado, máscaras para el polvo, pilas, una radio, etc. Todo cubierto bajo una inexpresiva capa de olvido, polvo y óxido de no menos de dos años. Da la impresión que el minero salió una mañana a trabajar, en las entrañas de los Apus protectores del lugar, para nunca más volver. Cien metros mas allá, junto a un pequeño tramo de lo que alguna vez fue un ancho y bien empedrado camino inca, nuestro primer gran hallazgo: dos grandes,

danza completa de caza y juego de muerte, entre el gran felino y su presa, probablemente una vizcacha, que quedó grabado y relatado gráficamente sobre el lienzo de la ahora reseca pero alguna vez húmeda arena del cauce de una torrentera. Con la felicidad del hallazgo y el objetivo alcanzado, pues los pumas son ágrafos e iletrados hasta donde se sabe, y por lo tanto una huella plantar se da como bien recibida y valedera por todo autógrafo. Aún hay luz, tiempo y ánimo para seguir pedaleando y extender la exploración un poco más, aunque la primera pinchada de llanta sirve para recordarme que
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vamos por tierras donde el cactus no sólo es el engreído del paisaje y pide tributo al paso del ciclista, sino que curiosamente aquí también, los añejos cactus son pergamino de bitácora sobre los que una pareja de amantes ha grabado sobre su superficie, a cuchillo y clorofila, suculentas y detalladas crónicas rosa de ciertas aventuras de amores, lujuria y sudores, que ocurrieron aquí en 1977. Al parecer los dioses tutelares de la quebrada nos toman cariño y empiezan a mostrarnos sus secretos o nos invitan a descifrarlos uno a uno, con cada vuelta de pedal. Aarón haya una misteriosa y gran equis grabada profundamente en el suelo, digna de la mejor edición de “La isla del tesoro”. Poco mas allá una serie de trincheras militares de piedra que dominan el paso estratégicamente en una bifurcación de la quebrada que, y aparentemente por el avanzado estado de co26

rrosión de algunas calaminas, la ausencia total de huellas, y la acumulación de polvo, deben llevar allí mas de 10 años sin ser utilizadas, hasta 20 si consideramos el clima predominantemente seco de la zona. En una de las trincheras encontramos varios envases de raciones del ejército… No! Ni tocarlas, aunque hubieran sido el souvenir perfecto, esos envases están allí probablemente desde la época del terrorismo, cuando tanto el ejército como los subversivos tenían la mala costumbre de dejar trampas “caza bobos” en los puestos que abandonaban… puede ser que no tocar los envases haya sido sólo un paranoico exceso de precaución, pero con la foto es más que suficiente; además, ciclista precavido regresa pedaleando a su casa con las dos piernas completas! Poco mas allá, una gran flecha en el suelo, formada con grandes trozos de piedra, apunta hacia el camino

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inca que supuestamente conduce hasta Santiago de Tuna. Detrás y a espaldas de la flecha un sendero en las faldas del cerro conduce a la entrada a una mina! será la del ermitaño? El ingreso al socavón está flanqueado con pircas. Los tres trepamos inmediatamente sobre el gran montículo de roca fracturada que ha salido de las entrañas del túnel pensando en descifrar el destino misterioso del minero ermitaño, pero… un gran derrumbe de rocas y tierra ha sellado el socavón… uhmmm… sería ése el destino del minero? Estará su cuerpo allí bajo toneladas de roca?, o simplemente un buen día, cuando se le derrumbó el túnel decidió dejar sus pertenencias, su trabajo y su soledad para reincorporarse a la vida urbana? Pero porque dejar abandonadas en su choza pertenencias y tanto mineral ya seleccionado? o… será que para mantener un buen balance de proteínas y minerales, nada mejor que incluir de vez en cuando un minero en la dieta de todo Puma que se respete? Es hora de volver, aún no hemos explorado ni la mitad de la quebrada y parece que sus montañas aún tienen muchas historias para contar y… nosotros somos todo oídos! (pero en otra ocasión). Rato después cerca de las 16:00 almorzábamos un seco de cordero en Nieve-Nieve por S/. 4.50 mientras Aldo lamentaba haber perdido, en algún lugar de la quebrada, el odómetro de su monoplaza. Aún mientras escribo estas líneas, se especula y mastica, en cada reunión y salida, una próxima misión de rescate del ciclocomputador de navegación de Aldo, pero…en todo caso; no se alarmen si un día, alguien ve rondando y ronroneando un Puma con velocímetro!, allí, en Chamallanca, en la quebrada donde los ciclistas persiguen Pumas.

Por más de tres años he guardado en secreto la ubicación de esta quebrada, santuario de pumas y ruta de misterios, espero no haber cometido un error al divulgarla

N.de R.: El día miércoles 19 de septiembre, mientras se terminaba de editar el ejemplar de la presente revista, Aldo Poma y Aarón Heredia en una expedición de rescate, volvieron a Chamallanca por el ciclocomputador perdido, el cual encontraron a las 12:53 pm, aún en perfecto estado de funcionamiento. Queda la duda de si los pumas son honrados o sólo estaban esperando a que regrese el dueño para almorzar.

Que los Apus los guíen en la aventura, o que los pumas los devoren en la profanación!
CGG
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Pedaleando por el Planeta
Lima-Ticlio-Lima
Junio 09 y 10 de 2012 Por: Carlos García Granthon
Son las 16:00 horas del sábado, estamos en Matucana a 75 kilómetros de Lima y 2,400 msnm; según el programa vamos muy retrasados por mi culpa, me siento mal, muy débil, tengo escalofríos, ni siquiera pude ingerir el almuerzo… En realidad me sentí mal desde que salimos de Lima a las 6:00 a.m. y venía empeorando con cada kilómetro sumado al odómetro y cada metro al altímetro. Aldo Poma, compañero de aventura por afición y médico forense por profesión, que sabe por oficio y costumbre lo que es ver un mal semblante, me mira y con ojo clínico me recomienda retornar a Lima. Resignado, frustrado y molesto conmigo mismo, llamé a casa avisando de mi estado, cogí la bicicleta y casi arrastrándola por la pista, junto con mi orgullo, me dirigía a buscar un transporte de vuelta a casa, pero… En ese momento; Aarón Heredia, tercer y último integrante de este grupo expedicionario que pretende ascender 132 kilómetros, desde Lima hasta Ticlio a fuerza de pedal y alcanzar los 4,818 msnm, allí don-

de los pilotos de combate suelen pedir oxigeno; le pregunta a Aldo: A dónde va Carlos? Pues… a tragarse su orgullo y darnos una lección de sensatez Sensatez, sensatez… dónde he escuchado yo esa palabra antes?... uhmmm… debo haberla leído en algún libro, además mi orgullo es demasiado grande e indigesto como para ser tragado sin contraer un cólico severo, así que… a pedalear! 5 kilómetros después ya me estaba sintiendo un poco mejor, lo suficiente como para abrigar esperanzas de alcanzar el objetivo y poder escribir la presente crónica. Nunca supe que fue lo que me enfermó, pero sea lo que sea, parece que se curó con el mal de altura,… paradojas de la vida! Pero mejor contemos la historia desde el principio: Ya perdí la cuenta de cuantas rutas he recorrido sobre mi bicicleta, han sido tantas que me permitieron publicar un libro al respecto el año pasado, siempre realizadas sólo por esa sed de aventura y simple satisfacción personal. Esta vez ya era tiempo de devolver al planeta algo de lo tomado y pedalear por una buena causa. O mejor dos! La primera, y para quien esté leyendo esta crónica, va el siguiente mensaje directo: “Si nosotros pudimos ascender la Cordillera de los Andes en bicicleta, tú puedes ir a trabajar en la tuya. Detengamos el calentamiento global!” La segunda, y no por eso menos importante, promocionar a nuestros amigos de Traidcraft, ONG que promueve y practica el principio de comercio justo y desarrollo sostenible con los países del tercer mundo como el nuestro. En fin, como ya mencioné, luego de un mes de entrenamientos conjuntos salimos de Lima el sábado 09 de Junio a las 6:00 a.m. tripulando nuestros flamantes monoplazas de propulsión humana, y ensamblaje casero, por la carretera central. Salvo una breve escala técnica en el grifo San Ignacio del Km 21 para la ya casi ritual visita a vestuarios, hidratación y reciclaje de líquidos; la primera escala oficial, con preámbulo de pinchada de llanta por parte de Aarón, fue en la ciudad de Chosica, Km 34, para el también infaltable desayuno ciclístico al
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paso, a base de quínua que a S/.0.70 el vaso te recarga de energía y…vamos, hay que beberlo con la solemnidad del caso!, que si la ruta es importante hay que seguir el protocolo del buen ciclotransportado al pie de la letra, y al borde de la pista. Las siguientes paradas de ley; Corcona, Km 46; Tornamesa Km 55; San Jerónimo de Surco, Km 67, se dieron ya con algún retraso pero sin mayor novedad. Salvo por una pinchada de llanta de mi parte y el involuntario tránsito de Aarón sobre un cactus a la orilla del camino que añadió 7 agujeros a su llanta y estas tres líneas a la bitácora de ruta, en un mismo acto. Lo que ocurrió en Matucana, a donde arribamos a las 14:45, pero desde donde no pudimos reanudar la marcha hasta las 16:00 horas, ya lo narré en el primer párrafo de esta crónica, y no voy a volver a mencionar mis dolencias, que bien merecidas las tengo por andar en estos trotes a edad madura (lo de maduro es discutible), pues bien sé que son correrías con exigencias físicas aptas sólo para la biomecánica, sin mayor uso ni abuso, de quien cumpla los 16 por primera vez y no por tercera, además me consta que la garantía del fabricante venció a los 40 y no hay ventanilla para trámite de revalidación. Recuerdo el Km 81, Aarón parchando su llanta, sólo para romper la monotonía, y yo sintiéndome un poco mejor. Fue la primera vez en el viaje que, siendo fotógrafo, me animé a sacar la cámara, si ésa que según el fabricante es la DSLR más pequeña del mundo (pero no necesariamente la más liviana) y que añadió peso a la ya voluminosa mochila, pues como ya habrán notado, esta fue una aventura en modalidad autoportante; sin ningún apoyo logístico ni escolta de ninguna clase, cada cual llevó todo su equipo, encargos, alimento, líquido, ropa, refacciones, culpas, miserias, miedos, vergüenzas y herramientas sobre su espalda toda la ruta. Hoy veo la mochila aquí tirada en el piso junto a mi y…aún duele! San Mateo de Huanchor, situado a 3,200 metros sobre el nivel del mar, se levanta con las primeras sombras de la noche delante nuestro, Es el Km 94 de la ruta, en realidad llevamos, en esta sola jornada, algo más de 100 Kms de ascenso sobre nuestras bicicletas desde que salimos de casa esta mañana. Hora de buscar comida y cobijo para pasar la noche; lo primero fue fácil, lo segundo no tanto; un grupo de trekking tiene reservadas la mitad de las habitaciones del pue30

blo y la otra mitad, pues… es sábado por la noche! Sólo encontramos alojamiento disponible en el albergue municipal, donde por S/.5.00 nos fue permitido pasar la noche en barraca común, compartiendo techo de calamina con el elenco estable de ebrios del pueblo y uno que otro buhonero de las jurisdicciones vecinas. Pero tres hombres lycrados, en colores llamativos, y con casco, cual súper héroes de historieta, y que vienen ascendiendo desde la lejana Lima por propia fuerza muscular, imponen suficiente respeto; y nadie molesta, todos saludan. La tradicional tertulia previa al sueño, se reemplaza esta vez por una larga sesión de parchado de llantas. El baño no funciona, el frío se cuela por todas partes y la lluvia redobla los tambores en la calamina metálica como preámbulo al coro de atronadores ronquidos, que opacan cualquier tormenta exterior, de los parroquianos de esta hermandad del techo pre-pago. Nadie se bañó, nadie se cambió, dormimos como llegamos, cada cual en su catre pero todos en “olor a multitud”. La linterna de Aldo en mis ojos y las protestas de Aarón son el despertador que anuncia las 5:30 a.m. hora de levantarse y salir al congelado mundo exterior a buscar desayuno… Diablos!, todos los puestos ambulantes de café, al igual que los hoteles, están copados por el grupo de trekking… ni modo, se adelanta la partida y se pospone el desayuno para la próxima parada. Ya sobre nuestros monoplazas y disponiéndonos a salir del pueblo donde aún no amanece, vemos, en una esquina, una figura conocida que nos hace señas, es alguien saltando sin parar en su mismo sitio para no congelarse, es…Dubert?, si Dubert Díaz y los muchachos de Rodando Perú, ellos han venido desde Lima en bus trayendo sus bicicletas para trepar con nosotros desde aquí hasta Ticlio. Bien! Nos separamos algo al salir de San Mateo, nos reagrupamos en el Infiernillo, Km 99, a las puertas del Cacray, ese tenebroso túnel “tragacamiones” según Aarón, que con sus 580 metros de obscuridad inspira el respeto de más de un ciclista que no quiere terminar como sticker en el parachoques de un camión de 18 ruedas. Es aquí donde, mirando la gruta del Infiernillo, supuestamente encantada, en lo alto de la quebrada; se me ocurre como buen lugar para dejar,

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al regreso, el poema que me encargó Fiona, una amiga de Traidcraft, que me pidió llevara por ella hasta Ticlio. A Chicla, Km 106, ubicado a 3,800 msnm, llegamos cada quien a su estilo; Aldo haciendo derroche de su buen estado físico, y yo de mi mal humor constitudinario, mientras Aarón, entre parche y parche de llanta, se deja perseguir por todos y cada uno de los perros del camino que quieren hincar marfil en fibra joven. Los muchachos de Rodando Perú llegan con la frescura propia de recién iniciar la ruta, Margarita y Samuel, no se detienen. Dubert, Rubí y todos los demás paramos en el pueblo por una “Sopa Verde” que por S/.1.50 nos sirvió de desayuno. ¿Qué es una sopa verde?... pues ni la menor idea! Y tampoco sé que sabor tiene ya que a punta de limón y ají le “ajustamos” el sabor a un tono más citadino. De aquí en adelante la ruta se puso pesada y los 100 Kms de ascenso del día previo pasan la factura muscular, con copia a la altitud e impuestos incluidos. Ya no se siente el dolor, no se sienten las extremidades: Aldo, como médico, dime ¿porqué tengo los dedos de la mano negros? Mételos a la acequia y sacúdelos; si se aclaran es suciedad; si se caen es gangrena. Carlos; tienes un clavo atravesando tu pie y zapatilla! Déjalo, es mi amuleto Si bien la subida se hacía infernal; odiaba cada pequeña bajada del camino pues sabía que no sólo estaba perdiendo algunos metros ya trepados, sino que tendría que volver a subir. Así y todo llegamos a Casapalca, en el Km 116, a 4200 msnm donde los picos nevados escoltan la carretera y el oxígeno necesario para pedalear se arranca por la fuerza de la terquedad del ciclista a la enrarecida atmósfera; una sopa de carnero por S/.6.50 y un largo reposo se hicieron necesarios. Las 11:00 a.m, hora de atacar el último tramo de 15 Kms que nos llevaría a la cumbre, a Ticlio! Sabemos que Margarita y Samuel van un poco por delante, el resto viene detrás. El frío, el cansancio y la falta de oxígeno duelen; pasa un camión muy cerca, casi rosándonos, cual chiquillos haciendo una travesura, Aarón y yo nos cogimos de la baranda, pero el mons32

truo metálico se sacude en una irregularidad del camino y se deshace de Aarón como si fuese un parásito, yo me aferré un poco más con los congelados dedos y logré que me remolcara a varios cientos de metros por la carretera, si, confieso que he pecado, pero… fue divertido! Km 122; lo que nos faltaba; una tormenta de nieve bloqueó la carretera, no hay pase (para vehículos motorizados) y la interminable fila de camiones varados tiene varios kilómetros. Es muy difícil avanzar así. Por la derecha los camiones y buses parados no dejan espacio para pedalear entre la pista, la cuneta y, la montaña o precipicio, según lo que te toque en suerte con cada vuelta de curva. Por la izquierda bajan en sentido contrario algunos vehículos, hay que ir avanzando a salto de mata, o mejor dicho; a salto de camión. Como jugando a las escondidas entre esta especie de serpiente metálica inerte, donde cada vehículo pesado es una metálica y gigantesca vértebra; nos hemos separado, a veces nos rencontramos compartiendo refugio en una saliente del camino, o caminando, pedaleando, en la cuneta, por la tierra, esperando un espacio entre buses y camiones, a veces agarrándonos de algún parachoque o baranda de camión para poder, debajo de una tolva, avanzar remolcado sólo algunas decenas de metros, es pesado, complicado y peligroso, al menos tres veces terminé de cabeza en el fondo de la cuneta. Aldo me esperaba un kilómetro antes de llegar a Ticlio, con la carretera ya desbloqueada coronamos la cumbre a las 13:15 p.m. y empezamos a gritar como niños debajo del cartel que indica: “Ticlio 4,818 msnm Paso ferroviario más alto del mundo” Allí encontramos a Carlos Gómez que había subido, desde La Oroya, pedaleando por el otro lado de la montaña para darnos el encuentro en la cumbre. Luego llegaron Margarita y Samuel, nos dimos la mano y… … y tu rodilla Margarita? ¿qué tiene mi rodilla? dirás; qué le falta?, para comenzar parece que le falta un trozo de la piel y de la ropa que la cubría esta mañana.

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Hice algunas pocas fotos, estaba como zombi por el agotamiento y la falta de oxígeno, esperábamos a Aarón que debía llegar en cualquier momento…. A las 14:30 p.m. sin noticias de Aarón, nos preocupamos y empezamos el descenso. Encontramos a Rubí aun trepando a tres kilómetros de la cumbre y no sabía nada de Aarón, ella iba feliz acompañada de si misma, su propia soledad y perseverancia que vienen con el kit básico del ciclista de aventura. Dos kilómetros más abajo subía Dubert, en las mismas condiciones. Ambos coronaron la cumbre rato después. Ya a punto empezar a recoger muestras de tejido de las llantas de los camiones en busca de al menos un fragmento del ADN de Aarón. Seguimos bajando a buena velocidad, sorteando vehículos, curvas y prácticamente, con la pendiente a favor, adueñándonos de la vía y buscando algún indicio del desaparecido. Antes del túnel Cacray, Km 99, tomamos un desvío alterno y olvidado por la antigua ruta del infiernillo, la gruta encantada y los abandonados puentes, un par de fotos, a dejar el poema de Fiona en una grieta de la gruta, donde según la leyenda local vivirá para

siempre, perder mis lentes en otra y a seguir buscando al soldado… digo a Aarón. Fue finalmente en San Mateo, sobre las 16:00 horas donde logramos comunicación; Aarón ya estaba rumbo a Lima. Según nos contó luego; el mal de altura, el frío y el cansancio lo vencieron en el Km 127, a 5 Kms de la cumbre, se dejó caer sobre una pirca y un gran perro de nombre “Oso”, el único que no quiso morderlo en todo el camino, se acercó, le dio abrigo y le mostró un ato de llamas que custodiaba junto con su amo. Luego, algo recobrado Aarón (sin avisar!) dio media vuelta y se dejó llevar, cuesta abajo, por la carretera rumbo a Lima. Aldo y yo, con alguna sed de adrenalina aun, bajamos cual kamikazes por la carretera siempre sobre nuestros monoplazas de combate, tomamos lonche en Chosica a las 18:00 horas y yo cené en mi casa a las 20.00 horas del domingo; 278 Kms y 38 horas después de haber salido el día anterior y alcanzar los 4818 mts de altitud a fuerza de pedal. Sólo añadir que tal como dije en la convocatoria del evento: Muchachos; no intenten esto en casa… inténtenlo afuera! Créanme, es más divertido quemar calorías que hidrocarburos, además el planeta se los agradecerá.
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Los Conos
Rodando con las billas bien puestas
por: Carlos García Granthon

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Como diría cualquier filósofo de los pedales; “ruedo ergo existo”. Pero que es lo que finalmente nos permite rodar y por lo tanto existir como ciclistas?, pues los rodamientos!, mecanismo que permite el libre giro de las ruedas sobre su eje. Existen dos tipos básicos de rodamientos; rodajes sellados y conos con billas, ya sea sueltas o con canastilla. En este artículo sólo nos ocuparemos del segundo caso y no vamos a entrar a discutir cual de los dos sistemas es mejor, pues la idea no es promocionar alguno en particular sino dar las pautas para un apropiado mantenimiento del mismo y hacer un análisis post mortem de las fallas más comunes de instalación, lubricación y ajuste de los conos. Billas sueltas o canastilla?... una canastilla de buena manufactura no debería de dar ningún problema y facilita enormemente el trabajo de mantenimiento en la masa de la rueda, alguna vez he desmontado una canastilla Checoslovaca en una bicicleta “Velamos” con más de 20 años de uso y aún estaba en perfecto estado. Pero como actualmente los componentes se fabrican en países con poco control de calidad y con una vida útil exprofeso cuestionable; el usar billas sueltas permite acomodar al menos una más en la pista de rodamiento, eso quiere decir que distribuimos la misma carga entre más puntos de presión con un consiguiente menor desgaste, además de que las billas sueltas, al estar libres, se alinean mejor ante cualquier falla de paralelismo en la geometría de los conos. Cabe indicar que muchas veces, al usar billas sueltas, perdemos alguna en las insondables grietas de piso del taller, al darle mantenimiento a la masa, y cometemos el error de reemplazarla por una nueva, que no tiene desgaste, y por lo tanto un imperceptible mayor diámetro. Error! Si perdemos una billa hay que reemplazar toda la camada, para que no “cojee”. He aquí los principales tipos de desgaste en los conos, téngase en cuenta que estos son casos singulares típicos y que en lo cotidiano, los componentes generalmente presentan la sintomatología combinada de más de una forma de desgaste:

Desgaste normal en un cono instalado y lubricado apropiadamente.
Nótese que a pesar de ser un cono genérico de bajo precio, después de algunos miles de kilómetros aún se conserva la uniformidad en la banda de desgaste, la apariencia satinada es la misma en toda la circunferencia y también la integridad de la geometría del elemento.

Conos demasiado flojos
El juego u holgura entre conos, billas y pistas, produce un golpeteo entre éstos al rodar sobre las irregularidades del camino, el “martilleo” es tan intenso que termina por convertir en maleable el acero del cono, deformándolo completamente y arruinando todos los componentes. El ajuste de los conos debe ser tal que permita el libre giro de la rueda sin permitir juego alguno.

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Conos demasiado ajustados
Aquí la gran resistencia a rodar por excesivo ajuste termina por producir esta especie de “arrugas” por arrastre sobre la superficie del cono y un ovalamiento y/o fractura en las billas.

Ajuste Excesivo de contratuerca
El ajuste excesivo entre la contratuerca y el cono, puede producir tensiones tan grandes en los elementos que terminan fracturando uno de ellos. El ajuste debe ser sólo el necesario para evitar que se afloje el cono al rodar.

Agua en los rodamientos
Cuando rodamos en un día lluvioso, o atravesamos un río sobre nuestros monoplazas, eventualmente la grasa de los rodamientos se contamina con agua, luego al dejar en reposo la bicicleta, el agua, se adhiere y oxida los puntos de contacto entre billas, canastilla, pistas y conos que quedaron libres de lubricante, corroyendo la superficie y arruinando el rodamiento.

Pero y cuánto debo ajustar los conos? … no existe una medida exacta puesto que hasta el previo ajuste de la contratuerca y la viscosidad de la grasa influyen, pero… el ajuste debe ser tal que con la rueda totalmente libre de la transmisión de la cadena y girando en el aire, sin que exista juego alguno perceptible en el eje, debe rodar tan libre como para que al detenerse pueda permitir un contragiro espontáneo por el desbalance del peso del pitón de inflado. Las correcciones de ajuste son tan sensibles que 1/16 de vuelta en los conos hace toda una diferencia en la rueda.

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Marcas que Hicieron Historia

Para mediados de 1920 ya estaban en capacidad de producir más de 100,000 bicicletas (y 15,000 motocicletas) por año, 500,000 en 1938, 750,000 en 1949, y más de un millón para 1951, convirtiéndose en la más importante fábrica de bicicletas del mundo. En 1932 compró a Humber Cycles, y al año siguiente empezó a fabricar automóviles de tres ruedas. En 1934 volvió a convertirse en una compañía de accionariado difundido con el nombre de “Raleigh Cycle Holdings Ltd.” con un capital de más de 2 millones de Libras Esterlinas (unos 65 millones de la actualidad). En 1938, ya bien posicionada como fábrica de bicicletas dejó de producir motocicletas y autos. Durante la segunda guerra mundial se dedicó a la producción de municiones. Entre 1952 y 1962 las ventas disminuyeron , el público se orientaba más hacia la compra de vehículos automotores. Raleigh compró algunas marcas competidoras y en 1958 lanzó un modelo de motoneta pero las ventas seguían bajando. Para 1960 Raleigh fue adquirida íntegramente por “Tube Investment” que ya poseía otras prestigiosas marcas de bicicletas, fusionando todas las empresas. Entre 1963 y 1967 se enfrascó en una dura competencia contra Moulton Cycle en el mercado de las bicicletas unisex de rueda pequeña. Finalmente terminó adquiriendo la fábrica Moulton.

En 1968 lanzó al mercado el modelo “Twenty” una bicicleta de ruedas de 20” con una configuración en forma de “H”, timón alto y asiento largo, que se conComenzó como un pequeño taller en la calle Raleigh, vertiría en un éxito de ventas por los siguientes 16 en Nottinham, en sus inicios, para 1886, producían años y cuyo diseño fue copiado y comercializado por sólo tres bicicletas por semana. Al año siguiente el casi todas las fábricas de bicicletas del mundo. negocio fue vendido a un abogado, y entusiasta del ciclismo, llamado Frank Bowden que fundó “The Raleigh Cycle Company” en 1888. Marcas de otros fabricantes que fueron adquiridas La compañía creció rápido, en sólo unos pocos años y absorbidas por Raleigh: contaba con un capital en accionariado difundido de 100,000 libras esterlinas (equivalente a unos 5 millones de la actualidad). 1932 – Humber 1943 – Rudge-Whitworth En 1902 se incorporó a la línea de producción los sis- 1954 – Triumph, Three Spires temas de piñones Sturmey – Archer y seis años des- 1957 – BSA, New Hudson, Sumbean pués Frank Bowden volvió a comprar todas las accio- 1960 – Phillips, Hercules, Norman, Sun, Carlton nes de la empresa que se mantuvo en propiedad de su 1967 – Moulton familia por los siguientes 25 años.
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Nª 01 Septiembre 2012 Lima, Peru Todos los derechos reservados Contacto: Carloscaníbal@hotmail.com

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