Secretos De Maestro

En la Ciudad de Naha vivía un maestro de Naha-Te (Arte marcial antecesor al karate) llamado Mijun Akiwara. Mijun era uno de los pioneros en la creación del Naha-Te y de hecho había fundado un estilo propio, fruto de sus frecuentes viajes al sur de china. El y sus alumnos eran reputados por su habilidad en los desplazamientos y barridos: con movimientos sorprendentes. Pero existia sin embargo una gran diferencia en cuanto a calidad entre Mijun y sus alumnos más aventajados; esto se debia a que fiel a la tradición, el maestro nunca había enseñado todo su arte, sino que se reservaba las tecnicas superiores. Esta costumbre de secretismo marcial estaba antaño, muy extendida por toda Asia y respondía principalmente a una logíca de supervivencia: Si un maestro enseñaba todos sus conocimientos a un alumno, este podía vencerle y hasta suprimirle y sustituirle, algo que no era infrecuente en el turbulento oriente del pasado, bueno...tampoco lo es en los tiempos actuales. Así Mijun Akiwara guardaba celosamente unas cuantas tecnicas y conceptos secretos que aseguraban su superioridad sobre los alumnos. El pupilo más aventajado se llamaba Misei Tashoki, el cual habia hecho prueba de una fidelidad y constancia intachables a lo largo de casi dos decadas que llevaba bajo la instrucción de Mijun. A pesar de ello este no tenia de momento ninguna intención de desvelarle los secretos definitivos de su arte. Mijun iba envejeciendo y el fiel Misei comenzaba a desesperar por poder conoser algún día la totalidad del sistema marcial. Cuando hacía aluciones indirectas a este tema en presencia del maestro, este fruncía el ceño y callaba. Un día tras otro el duro entrenamiento diario, Misei marchó al bosque a buscar leña para calentar la humilde morada familiar. Cuando empezó a anochecer emprendió el camino de vuelta a casa y según pasaba cerca de un pequeño claro, vió un tenue resplandor filtrado por el follaje y escuchó unos extraños sonidos. Misei se aproximó prudentemente al claro y descubrió que frente a una pequeña fogata, su maestro Mijun estaba entrenando solo. Misei se quedo estupefacto cuando observó que estaba ejecutando una kata que desconocía por completo. era una kata respiratoria, de movimientos lento pero potentes. Despues siguío otra kata también desconocida, muchos más rapido y sinuoso y acto seguido comenzó a ejecutar novedosas combinaciones de técnicas con un arbol.

Misei habia descubierto pues el lugar donse entrenaba su maestro las técnicas secretas, en un pequeño claro perdido en el bosque, para que nadie le viera. Así, noche tras noche el alumno se dirigía al bosque para aprender de manera clandestina aquello que su maestro le negaba. Al cabo de unos años Misei ya dominaba las Técnicas secretas de su arte. Un día Mijun pidío a Misei que le acompañara a una exhibición que iba a dar en una ciudad vecina. Así como el maestro y su familia, acompañados por el fiel Misei, tomaron el camino del norte. Era una mañana de otoño u una espesa capa de niebla cubria la ruta. La zona era temida por la gran cantidad de asaltantes que merodeaban por las proximidades. Apenas llevaban un par de horas de viaje cuando surgió de la niebla un personaje de aspecto patibulario armado con una espada de hoja ancha, cual una desdentada sonrisa invitó a los caminantes a entregarle todo el dinero y bienes que portaban consigo. El maestro Mijun, tremendemente indignado, hizo un gesto a Musei para que protegiera a su familia, avanzó unos pasos y gritó al asaltante: "Apartate de nuestra ruta ó recibiras tu merecido". El Malhechor estallo en carcajadas y respondió: "Escucha a este divertido viejo". Mientras iban surgiendo figuras alrrededor de los viajeros , quienes de pronto se encontraron rodeados por una docena de atracantes: "!Excusanos si no temblamos ante tu raguitico bastón, viejo!" Los asaltantes, fuertemente armados, se aproximaron al maestro, que comenzó a repartir bastonazos y patadas a diestras y siniestras, pero Mijun no tenia la edad para hacer frente a tantos enemigos y apenas si lograba mantenerlos a distancia. Uno de los bandidos se abalanzó blandiendo una robusta maza de combate; aunque Mijun logró evitar el golpe y asertar un bastonazo en la nuca del agresor, salió desequilibrado y acabó rodando por el suelo hasta las botas de los asaltantes, el maestro ya se creía perdido cuando escucho un terrible Kiai y vio a Misei abalanzarse sobre los bandidos. Con una rapidez endiablada, el alumno comenzó a lanzar golpes fluidos y directos atacando a rodillas y gargantas, combinados con luxaciones y barridos. En escasos segundos yacian en el suelo la mitad de los bandidos mientras la otra mitad huía cojeando y gruñendo. Mijun se levantó estupefacto y dijo con tono reprochable: "Misei, has aplicado mis técnicas secretas, las que no he enseñado nunca a nadie. ¿Como es posible? Miseo le contestó: "Maestro, llevo años espiando tus entrenamientos nocturnos...Gracias a esto no solo te he salvado a tí y a tu familia, sino que he salvado al mismo arte marcial, que se hubiera ido a la tumba contigo". Mijun bajó la cabeza y dijo: "Sin duda eres un buen heredero del arte, pues no sólo me has superado a nivel marcial sino también en sabiduria..."

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