El presidente Ollanta Humala (lo ha dicho muchas veces) quiere terminar su mandato como uno de los mejores gobernantes (si no el mejor

) que haya tenido el Perú. Si este es su proyecto, en un país tan complejo y desestructurado, Humala sabe que no puede pretender hacer Gobierno y Estado solo, desde la sola Preside ncia de la República y con la sola compañía decisiva, en el ejercicio del mando suprem o, de la señora Nadine Heredia, su esposa. Sin partido político vivo y actuante, sin otra oposición crucial que el Arca de Noé de sus propias filas, incluida su familia paterna, Humala carece de apoyo y aliados importantes y estratégicos. Alejandro Toledo no es golondrina que haga v erano. Y Mario Vargas Llosa no está para poner la mano al fuego por todo. La reciente convocatoria de un grupo plural de connotadas personalidades en funciones de asesoría y consultoría de la Presidencia del Consejo de Ministros p arece revelar, por eso mismo, el propósito de atenuar indirectamente, desde esa in stancia del poder, la fatiga de la soledad presidencial. Desde este COAP democrático (muy lejos del COAP velasquista) el primer min istro Juan Jiménez piensa suplir la ausencia de potenciales cuadros de asesoría técnic a, política y especializada, más allá de aquellos otros que lindan con la obediencia o perativa, la cortesanía burocrática y la adulonería palaciega. Salomón Lerner tuvo el buen propósito de hacer lo mismo que Jiménez pero fue sobrepasa do por un entorno que no se diferenciaba mucho del COAP velasquista y que contri buyó a labrar su salida de la PCM. Ese entorno forma parte ahora del frente amplio “Fuerza Ciudadana”, que aglutina a la izquierda tradicional que se negó a acompañar el giro de Humala hacia una economía abierta, contra lo hecho en Chile, Brasil y Ur uguay por una izquierda moderna que se negó más bien a perder el tren de la historia . Humala sabe también que no es lo mismo ser un buen presidente que un buen gobernante. Se necesita la habilidad adicional para encarrilar a gobiernos regio nales dentro de una descentralizada y disciplinada subordinación al poder central y para trabajar de la mano de los demás poderes públicos, sin afectar los contrapeso s naturales ni quejarse de ellos demasiado tarde, como lo hizo el sábado, en su en trevista con Raúl Vargas y Güido Lombardi, al criticar las inacciones y contradiccio nes del Congreso, el Poder Judicial y la Fiscalía. Con un crecimiento económico que exige una alta cuota de gestión eficiente e n la administración pública, libre de trabas burocráticas; con amenazas criminales com o el terrorismo y el narcotráfico; y metas en Educación, Salud y Seguridad Ciudadana abandonadas a su suerte, Humala debe reconocer que lo queremos más como gobernant e que como presidente, construyendo Estado más que destellos de poder y peor aun d estellos de poder compartido. A propósito de esto último, Humala no puede gobernar pensando en el futuro p olítico de Nadine Heredia. Ambos pueden perder soga y cabra, respecto de sus mejor es ambiciones. PRIMER LEGADO Dejar una Educación libre del secuestro del SUTEP Si Humala quiere ser recordado por la historia tiene aun la oportunidad de sacar a la Educación Peruana del control de Patria Roja, para luego construir e n función de ella una política de Estado a largo plazo, creíble y confiable. SEGUNDO LEGADO Rescatar los territorios liberados por Sendero Lo que haga el presidente por rescatar los territorios hoy liberados por las mafias del terrorismo y el narcotráfico no solo le devolverá la paz y la seguri dad al país sino la confianza en la actuación gubernamental firme y eficaz.