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Es una obra de Gonzalo Conde Escuredo. (EL CRIADOR) (Creador/Criatura)

Prolegómenos. Fuera las huestes se movían en direcciones desconocidas; había una playa y unas rocas, hasta llegar a ellas, un continuo de dunas y arena. Habitaba un piso con la mujer del imposible sueño y a la que yo quería poner cadenas. Las paredes se abrían con grietas que mis manos no podían suturar. En un momento la pesadilla se rompió a favor de lo que había fuera. La había perdido con la última pelea. Porque era imposible no me hizo caso y nada se sujeta. Los tiempos se complacían con su fuera de historia y los personajes eran de rostro sin nombre, de pasado, presas en lo oscuro del sueño.

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Sé que en la arena había alguien, otro que se movía conmigo sobre la arena. Nuestros pies la deslizaban e infinitos de tiempo caían desde un camino de huellas. Trataba de llegar a las rocas con dos propósitos parecidos, encontrar abrigo y perder mis pistas. Desperté un poco antes, las huestes seguían moviéndose pero yo ya había perdido a la mujer. Libro Uno Uno Entre los que llegaron conmigo hasta las rocas había uno que no hacía más que preguntas. Parecía querer saber, creer conocerme y yo no tenía tiempo de contestar, aún me preguntaba por el lugar y por lo extraño de sus gentes. Seguían siendo de un pasado desconocido. Dos La imaginación juega con elementos extraños que son también internos desde comienzos de este siglo. Se afirma que en cada uno habita un desconocido, alguien que aparece según los límites. Sé el principio, yo estaba durmiendo y de esto hace hora y media, alrededor de las nueve y cuarenta aún permanecía atento a las grietas. Algunas de las puertas se comunicaban con infinitos de pasillos y sólo la última abertura daba paso a las dunas. He oído hablar de los enlaces del sueño, de los nudos que hacen saltar el tiempo. Hasta ese momento lo único seguro era la mujer, un líquido que se escapaba entre los dedos.

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Tres Los vecinos del vacío y su ridículo acecho, solitarios de palabra simple y comentario; los que vigilan sus ayudas, los que están atentos y no saben a qué. En la marea les exijo cuidado y respeto; nos conocemos por catálogos viejos. En las dunas huí de los caballos que sólo pasaban. Sobre ellos, el mismo mundo fuera de tiempo. Y las preguntas, las preguntas de siempre en las mismas bocas de los otros sin que nada logre asomar una respuesta. Son, mis vecinos sin tiempo, son los tiempos que acompañan al sueño, que se empeñan en estar dentro. Son partes de pueblo, partes de partes de sueño. Quizá los incluya a todos con sus nombres y los entierre conmigo bajo título, ya he hablado de mi cementerio. Cuatro Los parecidos son curiosos sin ser ciertos. Las huestes eran de bajo medievo y los que entraban en el piso de este tiempo. Debe haber diferencias en el pensamiento y eso alcanza al aspecto, en todo caso, las figuras eran por ahora desconocidas. De la mujer sé poco aunque llevaba con ella mucho tiempo. Y las funciones del sueño eran de defensa. Los mares que me separaban, sobre todo, de ideas. El que me preguntaba no dejaba de nombrar los monstruos y hablar del miedo que nos supera. Estaba seguro de conocerme, de haberme visto en el lugar de la nieve. Había ido allí alguna vez sólo para asegurarse de que era verdad, de que allí vivía alguien solo. No era cierto, yo vivía con la extraña mujer que él asegura no haber visto. -Aquí estamos seguros, aún no me explico por qué nos han dejado paso a través

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de las dunasEs complicado volver a encontrar los detalles en un sueño. Estaba exprimiendo a la mujer, la animalidad de su resistencia. No recuperaba mucho y, sin adelantar demasiado, echaba de menos el futuro, los diarios. Cinco El paisaje de las rocas podía llevarnos muy lejos y aún no estaba seguro de la compañía que tenía. Ninguno quería presentarse, acercarse para confesar su secreto. Ellos estaban hechos para caminar juntos, habían crecido del lado del sol y vivido en el manejo de la lengua. En las nieves se debe estar al sol durante poco tiempo y en las sombras el alimento pasa a forzarse presa. Me es dificultoso hablar, contar los pasos del tiempo, allí uno se hace a las bestias con la armonía de sus lenguajes diferentes. Seis Las dudas dejaron abierta la noche y alrededor del fuego echaron a suertes mi compañía. En ocasiones salía al valle para distraer mis ojos en las ocupaciones de su gente. Lo solía hacer en las ferias, al amparo del bullicio, cuando al extraño se le consideraba parte de posibles comercios. Nadie preguntaba, todo se vendía y las ofertas empujaban la vista con colores dispuestos para la venta. Mi curiosidad no podía resistirse a todo aquel movimiento en el que sobre lo demás parecía reinar el habla. Vi a la mujer en una de esas fiestas y regresé para verla.

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Siete Debí haber luchado en el interior del piso, impedir que las grietas continuasen abriéndose. En el momento hice caso al sueño, a la norma de no pelearse con él, de reconocerse perdido. El que me había visto llegó para consentir mi sueño, él, se hacía por un momento dueño para favorecer mi descanso. La mujer había dudado de mí, rechazado mis ánimos y seguía sujeta a lo que ya no era más que pasado. Me fue difícil bajar, entrar distintas veces en el valle, no caía en las medidas que acostumbraba a tomar, no hacía cálculos de riesgo y me adentraba, como otro animal, en los tiempos de celo. No puedo dejar de sentir el viento en las lonas de aquella carpa, prisionero de lo primero que han visto mis ojos. Sin remedio. El fuego les daba seguridad, no se apartaban y yo llegaba hasta el dormido que debía vigilar para entender sus caras. Mi descanso estaría más lejos, fuera del alcance del fuego, en la sombra, allí, siempre despertaba al mismo tiempo. Ocho Mi vieja me había ofrecido a los dioses, lo había hecho en prenda. Por el camino no dejaba de hablar de una deuda, de algo que debía pagar para seguir viviendo. Todo pasaría como en un sueño, si sentía algún dolor debía pensar en que no era nada, sólo en una pasajera pesadilla. Me despertaron hombres tapando el fuego, me deslicé hasta el que consentía mi sueño y lo arrastré hasta otra roca. Pasó el resto de la noche con frío y se despertó con temor, quiso ver los restos del fuego y lo que quedaba de su gente. Fue su dios el que desató la tormenta, mi vieja me perdió o la perdí yo. Sucedió

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que pasé a formar parte de la sombra. Crecí muy cerca de aquella piedra dedicada a los dioses y fui testigo de cómo se fueron pagando otras deudas. El que me protegió durante la noche volvió con las tabas del sorteo. -No lo entiendo, allí estaba, sobre el suelo, la suerteNueve Nada se hace entender mientras no se quiere. Nada deja aproximarse hasta tan cerca, cuando se llega ahí, sólo se desea. Algo que tiene que ver con esto fue lo que sucedió cuando salí aquella vez al valle. Las teas me dejaban ver pero el resto estaba ocupado en su venta, la vi como un ingrediente más de aquel carnaval y, su máscara, cargada de sucesivas capas. Sabía que me costaría verla, que como principio no pretendía más que lavar aquella cara de la que nada lograba apartarme. No le quedaba nadie. -Me llamo Fiel, dije una vez sí y me quedó el nombreSentí vergüenza al presentarme pero lo hice, recordé un nombre, una palabra con la que se dirigía a mí la vieja. -Yo Animal, soy el hijo de las floresDiez Me fui acercando a pesar de lo que soltaban aquellas lenguas. Ocurría con dos mil años y sé más de aquella fecha. El que me acompañaba no entendía el plural, me apetecía corregir y pasar a ser hijo de las plantas. Me atuve a lo dicho por la vieja y a la ausencia de singular. No hubo necesidad, el silencio llegó con el calor en las rocas, con el sudor, y mi

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cuerpo echó de menos los tiempos de sombra. Nada sabía de la existencia de algo más allá y el que venía conmigo sólo había oído hablar. A la mujer la quería y no, otro hombre al que no veía. A mí me atraía aquel aspecto de destrucción. Ella me ayudaría a acabar conmigo y yo terminaría con lo que quedase de ella. No muevo mi cuerpo más que lo preciso, las nieves no permiten más esfuerzo. Disfrutaba del deshielo para aprovechar otro tiempo, tenía un placer en bajar corriendo tras el nuevo pelaje de las mismas bestias. Envidiaba el nombre que le dan, Bestia. Abajo, los rápidos sellaban la diferencia. Al otro lado estaba la piedra. Once Se tarda en perder los significados, los míos se fueron lentamente hasta hacerme a la existencia de la nada, desde ella se sucedían los posibles todos y mantuve mi curiosidad para espantar la sorpresa. -Nadie puede vivir solo, tú tampocoEra una sombra, un alto y un imprescindible descanso. El primer tiempo me llevó repetidamente hasta la piedra, me obligaba a ver para olvidar el regreso. Quedaban abiertas las prendas; una vez acudí porque oí un grito, apreté la grieta y la sangre hizo burlas a mi esfuerzo. Se puede vivir, se vive, sea lo que sea lo que se eché de menos. Lo que falte, lo que se necesite. La sombra atiende, cobija y agudiza el despertar de hambre. Innumerables miedos me encontraron entre las sombras, yo venía del fuego. Doce

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En mi tiempo casi todo se vive solo. Pienso aún en las grietas, en el piso, durante el sueño. Los ocres son tierra y eran también aquellas rocas, el calor los hacía rojos, los deshacía. -Se puede, muchas bestias lo hacen hasta que entran en celo-Es distinto, ellas desconocen a los diosesLos míos se habían quedado, insaciables, en aquella piedra. En el valle no se hablaba más que de los dioses civilizados, su alcance me dejaba fuera. Tras los rápidos se entraba en el mundo de la niebla. Había visto a los animales aparearse, en ninguno encontraba la risa; sí, el fracaso. No dejaba de pensar en que en su afuera sería mía. Mi sorpresa mayor estaba siempre en la música, algunos sonidos se habían quedado conmigo todo el tiempo y, aunque éstos eran distintos, su escucha me hacía sentir más extraño. El dueño de la carpa me exigía un pago por la entrada, yo lo conseguía y la mujer me veía desde la risa. Esa vez me aventuré en uno de los baños, un hombre grande restregó mi cuerpo y por primera vez mi aspecto me divirtió. La mujer bebía y sus desprecios llegaban hasta mí indefensos, la había visto y lo demás sólo les concernía a ellos. Fiel relataba cuentos que quedaban más allá de las rocas, allí los mundos se sucedían a cada cual más hermoso, las mujeres se entregaban al dueño de la fuerza o la palabra, los ríos dormían y las ciudades se hacían con los descansos. Era suficiente con presentarse y demostrar. Me habló del dueño de la vida, de su amor por las bestias y lo bien que yo encajaría.

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Ese dueño esperaba un animal, las voces llegaban para encontrar a ese perro y ofrecían vidas a cambio de esa compañía. Aquel hombre no atendía a más que a lo que había oído. Lo natural era que la verdad se enterrara en las dunas. Trece El color y la música. Los fuegos de la noche me hicieron volver más veces, un año después de haberla visto. Desde ella, las carpas siguen avivando mis fantasías, no dejará de ser ella más o menos joven. Mi compañía estaba empeñada en enseñarme a hablar, la medida haría de mis palabras un destino exacto, un medio para seguir vivo. -Olvida tus silenciosMe obligaba a decir y di pronto con los absurdos, Fiel sabía imprimirles gravedad. Pensaba, lo hacía con sus pasos, parado, cualquier postura era la indicada para reflexionar sobre lo que fue, lo que ocurre y lo que encontrará. Dos nuevos pasos y el ciclo se reinicia con descansos de cálculo. La mujer nunca me dejó pensar, estaba y yo allí, lo demás no era nunca nada. La arranqué por la fuerza y la tiré sobre un carro de lanas. -Idiota, idiota. Te matarán-

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Me persiguieron, el dueño de la carpa se atrevió con los rápidos y la montaña empezó a aullar. La invasión desarregló el estado de las bestias y la niebla cayó para apagar sus molestos ecos de desvarío. No hice más que subir, el dolor del bosque me devolvió a los viejos miedos y por fin la sombra se dedicó a cubrir los distintos deseos. Me llevó una semana alcanzar la cueva, otras veces había arrastrado otros pesos. Durante dos noches me acerqué a sus sueños, la sombra los tenía sujetos por cada uno de sus miedos, el dueño lograba avanzar quedándose en cada ascenso más solo. Sólo tenía que volverse pero algo tenía su propiedad que lo empujaba a seguir, a demostrarse que aún tenía fuerza. Estaba en la laguna, sobre ella empezaba a caer la brisa nocturna que llegaba desde las montañas. Puedo llamarle así después de aclarar el conjunto de sonidos que me acompañaron el primer año, su sonido en la orilla, más adentro, entre las ramas, recordaba al de muchas voces que había oído; la noche juntaba allí coros muy próximos, llamadas que sólo atendían a la peor pesadilla.

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Los cantos salían de un pueblo ermitaño sumido en un viejo juramento de no trato. Era un pueblo escondido que salía a llorar de noche. Vetaban la entrada a las montañas con una posesión de conciencia que iniciaban desde la primera subida a los rápidos. Sus voces no hacían más que repetir los sueños en alto y su aparición se adaptaba a la forma más parecida de cada miedo. Si algo no te retiene, no te quedes por más tiempo; la primera demora puede ser para siempre.

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Bajarían para llorar sobre el lago y me fui, no quise volver a ser molesto. Libro dos 16-6-94 Uno He visto morir una mujer ante mi puerta.

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Ayer me traje de la biblioteca dos libros inocentes, dos libros que quise leer hace mucho tiempo y que por no encontrar a la venta desistí. Hoy ya vuelven a estar en cualquier parte y mejor encuadernados, me vengo con aquellas dos ediciones sencillas que una vez quise comprar. Ocurre que cuando el deseo no se vio una vez satisfecho con el objeto, se llega a la segunda ocasión con otras ganas que no son las mismas. Se llega con diez años de retraso a lo que es ya una vieja inocencia con la que me quise leer de por vida. Dos Leo los prólogos, leo detalles que no había seguido en otros libros; el nombre de la mujer con quien Kleist se decidió. De Laforgue sabía su vida breve y algunos elogios sin detalle de Pound y Eliot, que el primero llame a alguien elegante tiene doble valor. Tras los primeros versos que leo, que en realidad son los últimos, distingo "la manera" que, con otra elaboración, se halla en los dos. No sólo vi a la mujer muerta, también cómo la mataban. Nunca me gustó ser testigo, me ha tocado ver fuera de ilusión. Se nace para padecer los mismos defectos de vista, desde el cobijo se avanza hacia la desilusión y los cuerpos terminan por consentirla. Ocurrió sin tiempo, la muerte es muerte y sucede así. La luz escasa, mínima; la de una bombilla sin potencia; el cuerpo, prácticamente, se dejó. Tres

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Quise, puede que no diga la verdad, impedirlo. Hasta ayer me creí un cobarde, me repetía que había callado y fue así, me decía que no había hecho nada por variar ese final. Fue hasta ayer, hoy sé que las mismas sombras estuvieron ahí, ante la puerta, ellos tenían una mejor memoria del suceso. Libro uno Quince -Si te dicen algo, hazloLe entendí, entendí que le llamasen Fiel. Las rocas se alejaron para pasar sobre un llano de piedras, quedamos expuestos al calor y al viento nocturno. Nunca había estado y me dejé llevar por lo que piensa el viajero. -Si tenemos que hablar, deja que sea yo el que lo hagaNos veían, el páramo entero nos estaba observando. Nuestras figuras, allí, no eran nada. Siento, siento esto en mi respiración, se acusa, me dice que pasa algo a mi lado. Fiel siguió con un mismo paso, un paso que sabe de dónde escapa. Yo seguía abstraído en lo anterior al letargo, en la vida que quedaba al otro lado, la que precedía al mismo sueño. Tenía la habitación, las grietas, los pasillos y, sin querer, el todo de la situación era otro. Era una pesadilla. Dieciséis Me llamó, ya habían llegado. El resto del páramo lo pasamos a caballo, el amanecer coincidió con una poderosa vegetación que iba creciendo al tiempo que bajábamos. Fiel había detallado con exactitud el lugar y tomé en un nuevo

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valor sus relatos sobre el dueño de la vida. Diecisiete Los caballos eran suyos, del dueño, y, la ciudad se abrió a nosotros sin defensas. Fiel sufría con el ruido de los cascos, pasaba a mi lado pretendiendo que el dolor no le llevase. La gente pasaba cono en todas aquellas partes a las que bajé durante un tiempo, quizá más contentas y no sé de qué.

Libro dos Cuatro 23-6-94 Duermo, y lo hago bien a pesar de lo que pudo callar aquella mujer. Me vio, es muy posible que me conociese de otras veces, de ocasiones en que miró y yo tampoco respondí. Llevo unos días en que no pienso en más que una risa, risa que aún no juzgo, pero risa que he leído en varias ocasiones. Ríe Goethe y lo hace del joven Kleist, lo hace desde su posición de dueño, de amo de su tiempo. El otro, no ríe y también lo leo, se llama Nietzsche y lo hace ya desde otro tiempo. Estoy en las páginas de la reina, de la reina de las mujeres y es ella la que cuenta su fiesta de las flores, su Fiesta de las Rosas. Leer, el peso de las páginas y el mito de la lectura hace de este ejercicio una postura, he leído los mismos clásicos, entiendo los sentidos del joven que llegó a viejo y los impulsos del que no pudo llegar a la misma edad. Creo entender al lector que llegó después y

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pudo disfrutar del olor de ambos con un juicio nuevo y, entro en el mío con un siglo después. Hoy está aquí la angustia, el ansia y poco puede más. Llevo unos días con la risa y encuentro en ella indiferencia, también la misma edad con la fuerza del grito que no llega. No logro repetir el último sueño, son otros los que se abren paso y cada uno entra con la pretensión de ser tratado entero. No sé si lo he dicho, pero al sueño le doy la misma importancia. Libro uno Dieciocho Los que vivían preguntaban por el animal; allí, todo se sabía de la llegada. Libro tres Uno Aquella joven dijo que me quería, lo que dijo me resultó insoportable, yo estaba con unos amigos y para mí, en aquel momento, ella no debía haber dicho nada. Los años me hicieron volver a aquel instante con el sentimiento del que se fue sin saber nunca el por qué. Es jueves y esa joven volvió para decir lo mismo y esta vez mi retención la asustó. Había vuelto para oír otra vez lo mismo, había vivido el mismo tiempo pero incubando una respuesta distinta, ella quería oír lo mismo para estar igual de segura, para entender que aquel tiempo estuvo perdido siempre.

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Dos Nadie había dicho nada, sólo ella y fue hace mucho tiempo, ahora ni siquiera abrió la boca; bajó la cabeza y el tiempo se hizo gigantesco. Nos fuimos haciendo pequeños, el ojo que nos veía se alejaba cenital, nos dejaba como pequeños puntos a los que les faltó tiempo para decirse algo más. Tres Tuve miedo de perder dos veces. Libro dos Cinco Las sombras no es que mientan, sucede que uno sabe poco de ellas. No sabía nada, pero me llamaron, para ellas yo era otra de esas sombras. Me agradó cómo lo hicieron, despacio, sin prisa, dando lugar a enterarse. El rostro de la mujer puso todo en el auxilio, todo en su cara. Siento haber estado allí, aquí, en esta casa. Hubiera querido no asistir, faltar ese día. Me levanto para hacer pausas, calentar un café y dejar que el tiempo haga. Me aparto de las letras, de la pantalla, lo hago sin que nunca logre alejarme de ellas. La cocina da a un patio que puede estar oscuro, lo bastante oculto. Una ventana y una puerta dan a él con tres cristales limpios, transparentes..., es imposible no ver, dejar de mirar, no descansar la vista en ese espacio más amplio, en lo que también es una pantalla más amplia. Llego cansado a esa cocina, suelo decirme que lo hago tarde. Libro uno

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Diecinueve Nos dejaron en la plaza, dimos placer a los ojos de todos. No había entendido a Fiel cuando habló de estados en venta, yo era libre, mis límites sólo se ceñían a un miedo que pretendía situar cada vez más lejos. -Di que sólo quieres ir conmigoLas caras se acercaban para sentir próximo lo extraño, para reír los distintos precios, para afirmarse como ciudadanos. Dije que los había visto, que lo hacía desde el bosque y que tardé por los miedos a la piedra. Ya no recuerdo si alguna vez fui como ellos, si son tan grandes las diferencias. Los hombres fueron los primeros en arrimarse, en tocarnos, en reírse con las palabras. Me pareció divertido aunque no expresé nada; los veía como ruidos y me hacían recordar las gracias de ave en las orillas del lago. Las mujeres se decidieron y alguna preguntó las ventajas. -)Qué valen?-Cátalo, a mí me parece que no valen nadaEra distinto el tacto de sus manos, llegaba más adentro, buscaban lo que tapaban las ropas. Carne. Hambre. Libro cuatro Uno Bora lo podía tener todo, decía que mis posibles esfuerzos no me harían cambiar. Ella tenía razón.

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La misma razón. Un pensamiento se iguala y lo hace a otro, se sucede y acaba simple, multiplicado en repetidos mismos. A Bora no le gustaba pensar, le hacía doler la cabeza y al final las cosas se sucedían igual de sencillas. A preguntas como el tamaño del universo contestaba que como su boca. Bora sufrió y yo no hice nada por ella. Pude haber hecho más, hecho algo, el tiempo se fue sin que me preocupase más que las palabras. Dos El entorno. Puedo reír con él, jugar con sus tipos, hacerme feliz. Un conocido me dice que mis obras no llegan a ninguna parte, una vecina que orinan sobre mí y digo que llueve. Me prueban, me hago con distintos sabores, y lo peor es que no logro darles la importancia que supongo desearían tener. No es que no dé lo mejor para oír, para prestar mi atención, pero es que a mi oído no llega nada mínimamente pensado. Son alaridos; una conocida dice a otra que ella es de la familia, que no la pueden tratar así. Mi familia..., un hecho sin comentario, un suceso plagado de anécdota. Mis conocidos..., no deseo pronunciarme. )Qué me queda?, parece, todo perece a la primera conclusión. Decir, decir que no. No me propongo descalificar el alrededor, aunque si se hace resulta un ejercicio recuperador; aunque no quede mucho, no quede nada. Hoy es viernes, y me empeño en hacerlo sentimental, recluido, el otro participio es igualmente llamativo, recluso. Bora me llama, queda conmigo, quiere hablar de su suerte. Son días de tensión, alta, media y también baja, como la edad; alguien desea la muerte de alguien. Es viernes y veinticuatro de junio. Se emplea todo, se usa hasta para construir una página, un ciento. Hay

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transformaciones, cambios, una variación y todo suena a real, a vivificable, vivo. Voy a tomar un culpable, me voy a nombrar, quiero aparecer real, dueño de mi vida y mortal. Quiero verme como verme, como igual a lo que me acompaña. Alguien me apunta un argumento original, un premio: un escritor de provincias que sueña con ser famoso. Las orejas oyen mal y los viejos se prestan a decir lo mismo. Disfruto de mi gente, me gusta, la quiero hasta ese fin educado en el miedo, hasta ese miedo en la muerte. La carne, breve colmo de pasiones, breve ofrenda de corrupción, de putrefacción, es mía. La amo, es mi carne. No alcanzo a enseñarla, a mostrarla entera, tal como es. Algo queda, es un pozo del que emana lo inagotable. Ve, mi carne ve y refleja, la misma piel, la misma sangre. Mi vida, expuesta, qué más quisiera; lograr una transparencia, una acuarela, hacerme con la técnica difícil de no esconder nada. Pero hoy es viernes y los aparatos penetran, las gentes funcionan y yo me duermo en frases de sentido incompleto. No hay llenos, mis absolutos se pierden y mis dedos teclean sobre las mismas letras, comas, puntos, acentos... El mundo está enfermo y yo con él, lo están mis vecinos, mi familia, mis conocidos, lo está el resto. El horror está vigente, la tierra se ha convertido en un mundo de enemigos. Es mi vida la que no vale, mi pensamiento lo que no cuenta, todo está bien, sin novedad, vale como está. Perdón, es una mierda. Aparatos, transformadores de lacayos, de siervos; tú y yo otro fiel, otro suplicante. Recurriré a un poeta, a otro poeta con miedos, para decir que la palabra sólo lleva al exilio. En medio de mi gente..., un extraño. )Quién es? Yo contesto, un muerto. El miedo. El ciudadano pequeño, impotente. El miedo es un coro que canta siempre enfrente. Se quiere a esa construcción de su lado, estar al lado del

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fenómeno erigido, del lado del temor. Se quiere estar seguro, se procura el mejor lado. Libro tres Cuatro Me perdí. Debo tener una disposición natural para perderme lo mejor. Canso, nada está lo suficiente a mi lado, sólo el animal. He tenido bichos casi siempre y los sigo teniendo, sí, también humanos. Algo los acerca a mí, puedo asegurar que no los busco, no he buscado ninguno. Aparecen en la puerta y allí se quedan hasta que decido sobre ellos. Alguna vez he pensado colocarme en su piel, ser yo el que está a la puerta insistiendo...ganan ellos, acabo abriendo y haciéndoles un sitio. Hoy tengo un gato y un canario que, a pesar de mis mínimos cuidados, no se mueren. Después de todo, quizá mis cuidados no sean tan mínimos. Canta. )Cómo lo hace?, )cómo es capaz de seguir haciéndolo? No responde, o sí, canta. Lleva así cinco años y sus días están de mi mano. Y son días distintos, raros, levanto su persiana y por tanto abro su día con horarios distintos y es posible que alguna vez se me haya pasado el hacerlo. A él, debe bastarle una rendija porque ese día también canta. Lo que es raro es que otros, con horarios más sistemáticos, acaban por vivir menos. Me lo dicen, me preguntan qué hago para que duren tanto, no lo sé, son las diez de la mañana de un lunes veintisiete y el animal está cantando alto y claro. Está claro que me perdí. Cinco

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Grove "No te fijes en la fecha porque es mentira, el matasellos sí, es real, señala el día de partida. Quise hacerlo antes, no pude, hace unas semanas volví a pensar en esto y ahora me decidí. Recuerdo los paseos, tu estado inquieto y la falta de determinación. Me llegabas a poner enferma. Tenía que decir sí a todo y tenía que hacerlo ante todos, todos debían saber que me gustabas, yo, en realidad, sólo te quería." Dejé de leer, había preguntado por ella en ese lugar y allí nadie la conocía. Mi indecisión era cierta, pero yo sólo era un joven que nada sabía de la vida de los sexos, que como casi todos los retrasados, sentía miedo. De lo que gustaba era de esa vanidad que da el saber que alguien te presta atención y que la centra en ti y en nadie más, una atención continuada, fiel, que probaba con disimulados desprecios. Un verano se había decidido a mandarme una carta que llegó por medio de una amiga. No la leí, alguien se quedó con ella y a mí me bastó con que hubiese llegado. Mi emoción se veía otra vez satisfecha con un acto que llegaba desde fuera, que no esperaba. Desde esa carta la perdí, no volví a saber de ella, ni de sus piernas delgadas. El siguiente matasellos era de un mes más tarde. Grove "No recuerdo a mi padre, mi madre nunca habla de él...no viene a nada aunque me consuela pensar que su ausencia me hacía diferente a todas, a las demás. Me hacía necesitar con más urgencia, querer sin tantos reparos, amar sujeta a principios infinitos, mostrarme así para siempre. No me daba cuenta que a ti todo esto no te preocupaba, no me daba cuenta que tú no ofrecías nada. Después quise creer que eran cosas de adolescente, más bien me lo hizo creer mi madre y yo, muy despacio, lo fui aceptando.

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Hoy sé que fue así". En mi casa dijeron lo mismo cuando llegó aquella carta, yo aún no debía preocuparme por novias. No me gustó, lo que no me gustó fue que decidieran por mí, creo que también algo ella, algo de curiosidad por lo que pudiese ocultar aquel sobre. Puede que la leyesen todos menos yo y esto me hizo sentir un poco más traidor. Me arrepentí, mi curiosidad me llevó a formar posibles contenidos que se pudiesen encerrar en aquella carta, empecé por los más simples y durante un tiempo estuve convencido de haberla leído. No daba con la despedida, no acertaba con su edad y con el tiempo la iba adaptando a mis años, de los catorce o quince años pasé a contenidos de mayor edad y aquella no lectura llegó a transformar mi idea de ella. Ahora ya sólo puedo agarrarme a sus cartas, de ella es ahora el tiempo, ella dicta lo que fue, lo que hice y no. Libro cuatro Tres No lo hizo, no me llamó. Bora sólo espera a que vaya. En el camino hay dos tapias, me muevo entre ellas y me considero libre. Mientras paso quiero pensar en mis sueños, pero esta vez con un sentido distinto, como objetivo. Me veo sin estos sueños. Se camina igual pero se está fuera de un mundo que procura sueño, un túmulo de sueños al alcance y fuera de él. Cómo puedo, son dos muros. Dos infinitos paralelos en los que el destino ha de moverse en medio. Cómo puedo sentirme libre.

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-Prueba a ver en los demás, prueba a intentar ser como ellosEs Claudia, no es más que un fruto verde que cuida de la niña. No se lo pedí, nunca le pediría nada. Un día apareció y dijo que vendría para estar con ella; desde entonces lo hace, aunque a veces su intromisión supera el ámbito de lo que pertenece a la niña y me alcanza. Me disgusta ese tono femenino que pretende penetrar en el pensamiento, que desea instalarse en él para desde allí regir como un pequeño astro. La disculpo, ella carga con los trabajos de la niña durante más tiempo, quiero decir que nunca he cambiado un pañal que contuviese algo más que mojado. -Lleva una hora con un olor extraño-)Y tú no sabes lo que es?-Sí, pero no me atrevo a despejar dudasNo sé cómo lo hace pero casi siempre llega a tiempo para realizar estos cambios de contenido sólido, también es cierto que la niña no hace muchos estragos al día, en cualquier caso ella está y yo dispongo de más tiempo para compadecer mis otros actos. -Me la llevoMe la trae para que le dé un beso y se la lleva. -Me quedo a comer contigo, y no te preocupes, me encargo yo de la comidaSe van. Agradezco las comidas de Claudia, me evitan entrar en cocina y tener que limpiarla. Limpiar es un eufemismo que me concedo y por el cual dejo de juzgar mis resultados. Están fuera, puedo decir la opinión que tiene Claudia de mí. Me conoció hace mucho tiempo, poco antes de viajar a Italia, ya entonces me consideraba con poco esfuerzo, escaso de capacidad laboral. Fue ella la que me empujó a escribir y la primera en arrepentirse de hacerlo, dice que desde entonces me arrastro por las páginas sin reflejos. Soy así y no le quito razón, sobre todo en

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verano, disfruto con mis disculpas, los veranos los lleno con ellas y es que es el calor, la luz, el cansancio por la lectura, por aquello que implique trabajo. Pero ella va más allá, cree, asegura que he perdido lo poco que tenía, que los años hicieron bien en acabarme, que me he convertido en un indolente inepto hasta para contar su propio sufrimiento. Cuando la dejo llega más lejos, si le hablo del sufrimiento dice que no padezco, si dejo de padecer hago elogio de la pereza, si..., para ella es poco, creo que se ha hecho un esquema y, en él, siempre pierdo. Los entusiasmos padecen de impaciencia. Perdí su apoyo pero gané una difícil compañía. Tendría que remontarme con detalle para decir los años, el número aproximado son diecisiete, que con los acabados en tres son de mi preferencia estética. Últimamente está de un humor pésimo porque pierde hermanos y dejo que ahonde en sus críticas como un descanso para ella. Es prudente, sólo revienta cuando no está la niña y ese tacto hace que le dé más espacio. Son muchos años. Cuatro Con licencia, a Bora se le podría traducir por tempestad. El viento limpia y acusa, levanta y entorpece el paso, habla y de su murmullo se entiende lo que se piensa. Por fin, asola.

Libro dos

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Seis Me abordó una vieja, lo hizo con el grueso de una nave panzuda y arcaica: su barriga. Me llamó chico un par de veces, a mi edad que me digan chico es algo que me rejuvenece pero su intención debía ser otra. No le hice caso y ella inició unas molestias en alto, me paré para mirar. Había tirado su bolso y gritaba palabras que recalcaba con un dedo apuntándome. Continué mirando y ella se detuvo para calcular. Me acerqué para interesarme por su estado, pregunté por algún dolor. No supo decirme, empleó otra vez el "chico" y como no se decidía la dejé. Hubiera esperado otro gesto, se me ocurre que podría pararse en medio de la calle y desde allí intentar hechizarme con algún sortilegio de efecto inmediato. Quizá una mirada profunda o una señal con el abrazo de dos de sus huesos. Reconozco que a un encuentro no se le puede pedir demasiado, sé lo difícil que puede ser sólo el hecho de producirse. Me volví a encontrar con aquella nave y la siguiente vez fue sin sus velas. Entiendo lo que hincha el viento, lo que lleva y las ganas con que se aprovecha. Un buen nombre para un cascarón es María o Teresa, estoy pensando en esos viejos galeones que se acompañaban de una santa. Se trataba de naves pelmas pero con una gran capacidad de fuego. Abrió su boca y de ella salió el brillo de ese fuego en forma de dientes de oro, era de suponer que se trataba de la boca de los cañones. -Soy tu vecina-

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Si hubiese empezado por ahí le restaría ardor a la escena, podría añadir otras palabras más jóvenes y convertirla en madura y es que disculpo mal las meteduras de pata, sí, también las mías. A una vecina hay que considerarla, tenerla en más detalle, siempre puede mirar y hacerlo peor o con más mal. El peso del mal existe, es tan irreal como cierto, tan potente como mentira, tan trabajado que los siglos han acabado por hacer de él un arte maligno. La norma sigue siendo la misma, primero se hace daño y después se pregunta. Las voluntades avanzan entre distintos males, atraviesan páramos y se presentan solas. Hay un pez que describe este ciclo, que sale siempre documentado; el salmón nace y tras una enorme odisea regresa al sitio exacto para cumplir con su especie y morir, a mí me asombra el que llega, el que dejó un inmenso gasto. Pero en el salmón no hay mal, no hay un mal general. Siete )Qué hacen los muertos? Nadie dijo nada y mi curiosidad me perdió en el encuentro con la vida de aquella mujer, en lo que podía hacer antes de su nuevo estado. La otra consideración, la de la vida entre los muertos me pareció más ardua pero no se crean que imposible. Tenía nombre de virgen, se llamaba y, para el que quiera recordarla, se sigue llamando María. No significa mucho en esta área lingüística, se trata de un nombre extendido y mi primera sorpresa fue su virginidad en un cuerpo hermoso. La observación de belleza está quitada del informe forense aunque la cito con otras palabras, el médico en cuestión la llamó extremadamente bien formada, juicio que no deja de tener su mérito por el uso de un adverbio de empleo poco corriente en dicho análisis médico. Lo más interesante era su

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tatuaje, lo resaltaban algunas fotografías de detalle y decía: es mía. Estaba en la nuca, disimulado bajo el pelo, y su calidad requería el trabajo de un experto. Quise fotocopiar el informe y me encontré con dificultades de índole administrativa que no creía insalvables y a las que me dediqué sin importarme el tiempo. Me había olvidado de mi vecina, me ocurre, sin más. Ocho Con el pelo rubio y los ojos de almendra, hacia un dorado. El de los detalles sigo sin ser yo, el informe del forense era una declaración de amor. Nunca vi tanta fotografía dedicada a nadie, nunca un recorrido tan pormenorizado de un cuerpo; calculaba cuántas más tendría en casa. Firma el forense, el garabato final ilegible. La clase médica usa de caligrafías ilegibles para mantener el arcano en una profesión que dedica mucho esfuerzo a la injerencia y al resguardo del dividendo. Pregunté, por él, por la muchacha, por el informe, por las efemérides de prensa, por los avances policiales; durante un par de meses estuve preguntando en un mundo de complicadas respuestas. Una médica en prácticas me separó del expediente, no era muy afortunada y mi insistencia por la belleza de que carecía me obligaba a sucesivas esperas. Sabía que no estaba por ella, a pesar de mis invitaciones y alguna rosa en papel transparente; me complicaba, se hacía de rogar para asistir a mis cenas y en ellas me ofrecía su peor humor. Me puso al día en las dificultades de una carrera, en la ausencia de regalos por parte de nadie, en el largo trabajo y en su aplicado estar entre aburridos análisis clínicos. En dos de aquellas cenas estuve apunto de claudicar, de llamarle víbora y seguir con otros géneros del reino animal pero hice caso a la máxima de la prisa y que hace mención a su mal consejo. Aguanté

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cientos de metros de tela, de tela marinera, de bata médica, y en una de aquellas interminables sobrecenas oí lo que finalizó en el primer "sí". Había escuchado infinitos "no" pero nunca tan seguidos. La una y media de la madrugada, los cocineros se habían retirado y no quedaba más que un patrón comprensible, seguía aquella relación como un serial de televisión y respiró conmigo cuando oyó ese sí. También él sabía de huesos duros además de carnes, salsas y demás grasas. Nos regaló una botella y al salir se permitió un aparte conmigo. -Ya había apostado a que no lo conseguíasLo disculpé, él no tenía por qué saber que el cuerpo disputado era el del delito. Añadió que esa botella era dinamita y que la noche iba a ser grande. Las fantasías son así, desafortunadas. Nueve Sé que me daba ánimos pero que en el fondo me compadecía, su mirada última me veía alcanzar el matadero. Un cuerpo no puede engañar a un jefe de cocina, para él las carnes son evidentes y en ellas existen categorías. Su maestría no quiso catalogar la que me hacía compañía aunque la botella para indicar la necesidad de remojarla para olvidar su calidad un tanto seca. Estaba animada, su sí resultó general, atendía al universo de posibles y en ese círculo tan amplio de posibilidades me dio a elegir entre su piso o el depósito de cadáveres como lugar en el que despachar el contenido de esa botella. Me defendí y propuse el depósito, no explicó su parecer y una vez allí me dio a entender que aquello era como su casa. Sería como su casa pero la gente de la que se rodeaba tenía el peor aspecto, lo digo porque se empeñó en presentármelos.

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-Estos son recientesLos peores, los nuevos. Puso a enfriar la botella en una de las cámaras, apoyada en un cráneo abierto para conservar su verticalidad. -En unos minutos...listaYa me veía bebiendo el contenido en dos vasos de ensayo usados en el análisis de alguna víscera especialmente resistente a una de las pruebas. -Debe haber por aquí dos vasosLos encontró, contenían distintas dentaduras postizas a las que ella dio su importancia. Me la explicó mientras pasaba los vasos bajo el grifo. Abrió la cámara y su inquilino nos saludó con el cráneo abierto, la verdad es que se había portado, la botella estaba intacta, temí que se distrajese con algunos tragos; en su situación lo comprendería. El corcho de la botella saltó y tras rebotar en el techo se alojó sobre una de las cuencas oculares del cadáver. Ella dio un empujón a la cámara y ésta se cerró para esconder aquella visión tétrico-cómica. -Ten cuidado, a ver cómo justifico el malestar de ese ojoLe faltaba toda la bóveda, un ojo más o menos qué importancia podía tener... se tomó la libertad de detallármelo, su tesina había girado sobre este punto y su título iba al grano "Desidia en la práctica y valoración del examen forense", cuatrocientas páginas de meticuloso estudio. La botella duró lo que el resumen de las cincuenta primeras, su preparación pedagógica le llevó a una cámara destinada a cuerpos infantiles y de ella extrajo nuevas conclusiones. -Mi profesor la utiliza para los trabajos prolongadosLas conclusiones nuevas estaban bajo una etiqueta de diez años, una etiqueta escocesa.

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Diez 4-7-94. Ayer detienen a un amigo de la adolescencia, uno que por un casual salía en un poema mío. Creo que la detención es por orden del juez Garzón, son datos que se habrán de confirmar. Este Francisco no tiene nada que ver con el otro, el más joven era la moral responsable de un grupo de tres, un día perdió un brazo y aquel verano tuvo miedo, no, no es miedo, fue vergüenza por aparecer sin su brazo. Lo volví a ver años después y más tarde, hace tres años y al año siguiente. Nada que ver con el otro Francisco, sé que falla mi perspectiva, que nadie puede ser ni seguir siendo parecido después de diez, doce años, quizá más. Se vive todos los días, día a día, y la moral es un eufemismo en boca de la inmensa mayoría. Conocí a su segundo hijo crecido, no lo vi antes, es autista, pero no viene a nada, creo que lo peor es que lo encontré alcoholizado pero con otro humor, no, con el mismo. La realidad interfiere y yo no puedo hacer que no salga en lo que se dice, que no entré para señalar un día, un momento en el que escribo. )Cómo se ayuda?

Once La forense buscaba su vaso entre las patas de la mesa de operaciones, aquí, a ese estado de salud etílica se le llama andar a gatas. Creo haber estado a su altura, no sé si exactamente bajo la mesa, lo que sí, sé corresponder a una invitación aunque en ello no vea más que otro motivo de amable y educada convivencia a la que añadiré un primer interés que nunca escondí. Encontró el vaso.

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-Fíjate, bebo a mediasLa dentadura había vuelto a su interior y parecía sonreír tras el cristal. Por mi parte sabía que con un trago más olvidaría mi intención y pasaría a formar parte de aquel depósito de cadáveres. -Te voy a decir algo, no me gusta la medicinaLas borracheras revelan este ingrediente que no se sabe si es de sinceridad o de libre exposición de lo primero que llega a la mente; no es lo mismo aunque siempre se pretende que parezca. La mandíbula le sonreía y a ella le hacía feliz, es de suponer que en un sitio así nadie se siente solo. -Así que quieres a bella María...; te diré que ella no tenía nada que no tenga yoLo decía con dolor, con un desaliento que es menor bajo los efectos del alcohol. Se movió con el vaso en una de sus manos y sus dos rodillas para llegar hasta el archivo. -María..., tiene que estar aquí...venMe acerqué, ella no había hecho más que abrir un pequeño hueco desde el que se podía leer un apellido sencillo, García. -La oficina está en el pasillo y allí hay una fotocopiadoraFui. Se espera no ir pero se va; no importa nadie, nada. Doce No quiero ser sentimental, con Francisco me une un pasado que como todo lo que pasó se engrandece o se olvida. Yo haré que su actual circunstancia lo engrandezca aunque su medida justa esté en que me quiso como amigo. Dos meses de verano pueden llegar para recuperar algo y en realidad no llega más que el brillo que se pretende. Los días pasan y la amistad no era tanto, podrían

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pasar los meses y hacer del pasado algo distinto, un trago hasta entonces desconocido. Es el presente el que hace que exista pasado, el ojo de hoy es el que mira y el suceso cambia ante los estados sucesivos de presente. Francisco tuvo el recuerdo amargo de los últimos días, explotó en un mal presente y la fiesta se acabó, soporto mal al mal borracho. Los amigos de la adolescencia tienen una ventaja sobre los otros, son dueños del mejor pasado, del primer pasado, esto les da una categoría de proximidad a la que el sentimiento se abandona. Si este verano volviese lo volvería a tener en la mesa aunque solo fuese para oír los nuevos cambios del recuerdo y la infancia que se quiere, que jodió perderse, lo que allí había de mejor... desaparece, lo que allí había se teme porque se perdió para siempre. Los años dejan que el presente lo transforme en lo que es, mal recuerdo; no quiero permitirme este defecto, mi pasado con Francisco fue entero y él, como casi todos, un inocente. Trece 6-7-94. Hay un caraculo que me llama, que busca que le preste algo, no es dinero, quizá sea atención, espero que no sea el pastelero. La vida encuentra sus formas, alguno cree estar en el secreto, puede ser cualquiera pero al que me refiero es un idiota profundo. No hay peor analfabeto que el manifiesto, que aquel que hace elogio de su asnería. Su expresión sería así, soy un asno contento, mi rebuzno es la verdad y sigo erre que erre a lo que me dicta el arriero. Estamos ante un fenómeno profundo, yo pagaría entrada por verle y también por escucharle, siempre me digo que la palabra del burro debe esconder algún sistema, alguna expresión oculta. Valoro la curiosidad, entiendo las dificultades y la imposibilidad de acceder a un saber más amplio, la burrez en sí no, no hace más que propagar el mismo estado,

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un estado de mulas a las que le gusta robar su carga. En estos tiempos no se ve más que hatos de estas mulas cargadas con su secreto y dicen que no lo entienden, que ellas estaban en el secreto. Entienden, saben que hay que llevárselo todo; me molesta que haya un preso de cien mil pesetas, de un millón, mientras la calaña está fuera. A ver, vamos a oír lo que dice el asno, si sabe algo más o me convierte en modelo de oro. Dice la mula: a mi estos santos me molestan, nunca se acierta con ellos. Y dice bien porque con las mulas no hay fallo, se acogen a la misma barriga, al mismo pasto, carecen de más vuelta, son hechos de simpleza y aburrimiento. Nada que decir, nada que aportar, la misma mierda repetida mil veces. Son como ese chiste que para volver a sentir su gracia hay que beber tres litros más, han de ser de alcohol, se ha de estar bebido. Se debe opinar pero sobre reflexionar o poseer una intuición a prueba de borregadas, la cultura no es sobre todo atención, observación, se puede leer o se puede seguir el ejemplo de la agri-cultura, trabajar con el medio, aprender por el fruto, esperar el cultivo, saber dar con el tiempo y estar. No hablo de santidad, hablo de estilo, en él es fácil distinguir lo vulgar. Estas pequeñas interrupciones me apartan de mi lectura, leo en estos a Schiller, el tiempo es propicio para ver pasar los días, el tiempo. La mezcla es extraña porque con él tengo a Schopenhauer y a Laforgue, rara a primera vista, mezcla por lo muy distinto de su formas, pero más cerca en los tonos contenidos, sí, Schiller se aparta más por viejo y no por esteta. Los une el arte, la fe en esta expresión tan llena de universos, capaz de resumir infinitos o de agigantar minúsculos puntos. Mi elección carecía de objeto, su relación llegó de ellos, juntos se han prestado a esta relación y lo casual aparece con un grado de cierto. No me sorprende que el accidente pueda estar predispuesto. Catorce

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La inocencia se pierde y por eso se llama así, lo que no aparece tan claro es el límite entre la culpabilidad y el abandono de esa pureza. Lo mayoritario es creer que uno deja la inocencia para hacerse mayor, no puedo dejar de pensar que se hace para hacerse mayoría y entrar así en el derecho de los culpables. Todos somos iguales ante ese derecho, todos somos culpables. La vida se desencadenó una vez y a esa vez se le dijo pena, desde entonces se discute sobre el mayor bien, se propone la felicidad como meta. Estas metas se suceden como la felicidad, en sucesivos grados, se llega a uno y se piensa en el siguiente, siempre es la felicidad pensada. Los conceptos son así como ideas, se piensan, se piensa que existen. Lo fotocopié y regresé para devolvérselo. -Déjalo donde estaba y vete, quiero terminar con esta botella yo solaQuince María García es un nombre más para una nueva muerta, su fin estaba indicado allí con los detalles de cada puñalada, el forense no acertó a saber si la primera fue la de la garganta. Pudo haber dicho algo y entonces no sería, no recuerdo más que sus ojos, miraban. Me veía. Reconocerme es mi pasatiempo favorito y como tal no hace que cambie nada, que me cambie. Está como ejercicio, uno más para combatir en mi espacio. Pudo ver y no decir nada, pudo pedir ayuda y yo no escucharla, pudo hacer ambas cosas y yo negarlas. Olvido y recuerdo con la misma facilidad, ocurre que no siempre acuden cuando los llamo, olvido durante mucho tiempo y, en otro, recuerdo, son accidentes a los que no niego su posible causa, es muy posible que sean defensas, se nace con ellas para protegernos del tiempo, para hacerlo y

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deshacerlo, para crear así previsibles historias. Llevo empeñada la madrugada y la tarde en María, descartando recuerdos para abrirme al cierto y por ahora no consigo más que falsas mentiras, no es una redundancia, son disfraces de mentira. No deja de ser pleonasmo pero vigoroso. Tampoco deja acercarme a lo que he de exponer como cobardía, al defecto se llega tarde, no se deja de posponer...; abrí un par de veces la puerta de la galería, en una me llevó dos segundos, la otra más tiempo. Funciona mal, abre en sentido contrario y no responde siempre, tampoco al momento. Podría evitarlo mi presencia en la galería, nos veríamos todos y tal vez esto fuese un argumento suficiente para impedir su muerte. Las pruebas con el picaporte no dejan no dejan de ser posteriores, el momento era suficiente con el intento, un ruido podía ser bastante. La razón me lleva de cobarde a mudo cómplice en un recoveco de recuerdo. Dieciséis Dejo la asunción de culpa para entrar en la mujer, estoy ante balances, medidas, suma de daños, evaluaciones, rasgos característicos, zonas dañadas, órganos intactos y consecuencias derivadas. El ejercicio médico se tomó grandes molestias para dar un juicio de ensañamiento que aparecía evidente sólo por el número de heridas; las mejores molestias eran de otro tipo. Hago un repaso del informe y me detengo en lo que creí ver, en una delicada armonía del uso de la terminología médica, el doctor se esforzaba por estar a la altura de la belleza, los términos más duros los dulcificaba y el conjunto se exponía como un gesto de amor hacia aquel cuerpo. Era un informe del que se podía suponer su borrador, sus correcciones y añadidos. Lo aparto para tomar una crítica de Menéndez Pelayo, leo a Schiller traducido

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en prosa y acudo al veterano lector apasionado para hallarme ante alguna nueva posibilidad de comprensión más extensa. Del viejo salvo alguna distancia, algunas de sus preferencias y entro en su capacidad de enfrascarse en lo que lee, y en el ardor con que lo escribe. Empecé por "Wallenstein" y lo hice por mi vieja relación con Goethe, aunque mi interés por Schiller va hacia su obra más joven, sé lo que puede hacer el weimariano con un espíritu salvaje. Acepto el primer e insalvable error, me pierdo su lírica para quedarme sólo con teatro. Diecisiete La lentitud del trabajo me lleva a olvidar el destino de los otros títulos, las fotografías de María me entretienen con su muerte bella. Busqué en una guía médica al forense que la atendió, me aseguré por teléfono. -)Es usted Ginés Amante?-)Por qué?-Si es, lo digo, en otro caso para quéMe colgó, era él. Pasé a su domicilio, me hicieron esperar en una entrada a la que pasé directamente desde el ascensor. Me pierdo con algunos versos de Laforgue y me entretiene justo lo que no pretende, su discurso y lo hace por ligero, por ser como un suave canto que se rompe de continuo en distintos trinos. Dicen que estos rompen y quizá sea así, en verano todo es más hastío. -No está-)No está o no quiere recibirme?-Le repito que no está-Voy a ser educado, o me deja pasar o le doy una patada en el culoCerró la puerta y lo hizo de golpe, estos gestos son diálogo.

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"La niña canta -dos palabras perdí en la parada no vuelvo a casa, mi padre me mata- la acera se pierde en calles sin fin y la niña canta con pasos que la llevan a casa..." 1-Errores 2-Molestias 3-Repetición 4-Vuelta a poner a prueba 5-Perfección inútil No recuerdo quién me pasó esta tabla de valores, tienen un añadido en tinta: repasa tus pasos. La encontré en uno de los libros que leo, se trata de una hoja amarillenta, diría que se trata de una reliquia porque en ella caben todas las acepciones de esta palabra. Pasó a mi cartera, con otros papeles permanece sin que me decida o encuentre el momento para hacer una limpieza, cuando la abro siento las mismas ganas de cerrar los valores con un punto, estas ganas se enfrentan al mismo problema, viajo siempre sin bolígrafo. Y es que me olvido. 10-7-94. La mujer acabó su turno y salió con su cara de paseo, no variaba con relación a la anterior, seguía siendo de perro. Me levanté y la mujer se separó con un movimiento brusco, mi paciencia tiene límites insospechados y para llegar a la patada en el trasero debía pasar por zonas bastante más áridas. Ella no lo entendía así y en ningún momento me dio la espalda, esperó al ascensor con su trasero pegado a la pared y su mirada en mis zapatos. El tiempo se le hizo insoportable, el ascensor no llegaba y se decidió por las escaleras, nada más irse el forense me abrió. -)Qué le parece mi enfermera?-Una defensora del título-Pase-

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Pasé por universo forense hasta llegar a la privacidad doméstica, ésta era bastante más reducida, le reservaba un espacio mucho menor. La vista rápida sobre estos lugares me hace interpretar el carácter individual de su usuario y el forense dedicaba muy poco a la relación social. Me hice un sitio entre revistas anglosajonas de especificidad médica, me lo hice porque no me invitó a sentarme. -)Qué quieres saber?Estas entradas pretenden ir al grano, no suele ser así, son presentaciones de cuestión, no son respuesta, es una nueva pregunta. -La joven de su informe, María García, tuve la desgracia de asistir a su muerte y una estúpida culpa no me deja dormir con la misma regularidad-)Cuál era su regularidad?-De cuatro de la madrugada a diez de la mañana y de cuatro a cinco de la tarde-)Siempre?-Casi siempre, hora arriba abajo-Sabe, es usted un privilegiado. No sé lo que es la regularidad más que en el trabajo, duermo poco y cada vez menos, en un principio me dije que se trataba de esos cuerpos, que tardaba en adaptarme a ellos, ahora busco en otra dirección, quiero decir..., ya no me preocupoMe agrada cierto desorden, sobre todo el aparente, nada parece estar en su sitio y todo surge tras un pequeño esfuerzo de recuperación. Me agrada por su parecido con la vida y por lo que encierra el abandono, una falta de pretensión. Dieciocho -No la recuerdoMentía, pero no parecía disimular. Tenía que entender que si yo estaba era

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porque sabía algo y lo entendía, pasa que eso no es suficiente para hablar. Su recuerdo es el que se entiende por más exacto, reside en un informe minucioso, informe que va más allá de cualquier exigencia de memoria. Estos análisis de vértebras, intestinos, venas y demás componentes de cuerpo suelen darme mareo, sobre todo si aparecen en su sangre; no fue así en este caso, el forense había hecho una presentación estética, lo hermoso del exterior aparecía también dentro. -Sé lo que piensa, que me excedí en el examen-Que se deleitó con él-Sí, no es corriente dar con un cuerpo así, con todo perfecto, dar con algo que colme tu gusto. La deformidad alienta mi interés, la perfección me perturba, de alguna manera me afectóHablaba, yo había dejado sobre la mesa la copia de su informe y ya no merecía la pena encerrarse en él. -)Llegó a la policía como asesinato?-Sí, como muerte por arma blanca-)No supo más?-NoLibro uno Veinte -El animal es míoFiel gritó al que habló que tenía que ir conmigo. Recibió un golpe en el estómago y cayó de rodillas, le oí, no tenía que dejarlo. Me extrañaba que alguien quisiese aproximarse a mi suerte, todo había escapado de mi lado y nada

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permanecía por mucho tiempo, ella tampoco. La fortaleza del Señor dominaba la ciudad como una edificación más grande en medio del resto, el tamaño, lo más grande que había visto y que se le pareciese habían sido las montañas y no por lo que se elevaba, sino por lo que se hundía. Me condujeron a un gran espacio de sombra, Fidel quedó en alguna parte del camino. En una semana ya comía como los perros; no se pierde lo que se aprende, sólo se libera. Veintiuno -)Cuánto puede vivir así?-No se sabe, es un animalLas voces llegaban a través de unas troneras, llegaban aumentadas. Si a algo no me acostumbraba era a la ausencia de intimidad a la hora de hacer mis necesidades, el espacio de piedra parecía vigilado por ojos deseos de encontrarse con algo extraño, preso dispuesto a un tropiezo con la desesperación. Semejantes a los ojos del bosque, estáticos ante lo que sucede a lo demás. Allí hay un lugar para esconderse, en el que ocultar la necesidad. Una semana y el tiempo repite un itinerario. Los males son distintos, a los siete años se puede morir, ahora sólo se vuelve a la memoria del anterior sufrimiento. Nunca es el mismo, antes era a la libertad y ahora al estar preso. Al octavo día me desperté libre, con una de las mil salidas, mi carrera llegó hasta la puerta, había estado soñando. No lo había hecho desde entonces, no tenía tiempo, los bosques me despertaban mucho antes y a dormir se llegaba con el cansancio. El noveno día tuve que compartirlo con un perro, el décimo nos dejaron sin comida y entré en la falta de descanso. El animal me veía igual, sin nada, sin el arma de sus sucesivos amos. Las noches siguientes fueron de

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distancia hasta que nos fuimos acercando, las troneras no pertenecían a nuestro mundo, sólo el espacio se hacía como mundo más pequeño. Al perro empezó a molestarle mi presencia, no dejaba de enseñarme sus dientes, su hambre. Era un buen animal, mataría para comer, para no morir. Aguantó hasta que ganó todo su instinto de supervivencia, se levantó y vino hacia mí sin prisa, a mitad de camino arrancó su carrera. Desde las troneras me llegó una piedra, me tiré sobre ella y el animal saltó. No hay tiempo ni para el miedo, sucede antes y después, golpeé su boca y no dejé de hacerlo hasta estar seguro de hacerle retroceder. Sucedió después de muchas veces, de sentir su dientes, cedió y me adelanté para acabar con él. Bajo mis pies estaban anotadas las dos semanas. La tercera la pase comiéndome el perro, la sombra lo conservaba mal pero suficiente, la semana acabó con el fuego, era otro regalo de las troneras. Veintidós -Es aburrido, patético-Calla-)Por qué no pide estar muerto?-Déjame, quiero seguir viendoVolvió la comida del principio, esta vez a cambio de alguna prueba de obediencia, respondí a lo imprescindible. La cuarta semana la pase con hambre y en la quinta entró alguien. Desde la puerta llegó diciendo su nombre. -Soy Fiel, soy yo, tienes que acordarteVeintitrés

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Me habló de las dunas, del tiempo entre las rocas y del páramo interminable. Desde hacía un par de días vivía agarrado a la piedra, me había dicho que mataría a lo primero que entrase, mataría por el único honor que conozco, el de seguir viviendo. -Me han dicho lo que hacen contigo, me lo han dicho para que entre con miedo, para que sepa que vas a ser tú el que me mateEnseñó sus manos vacías, siguió hablándome. -Dicen que llegarás a comerme y que lo harás estando aún vivo. Dicen...No podía oírlo, era demasiado tiempo lejos del hombre, de lo humano, demasiado tiempo para aún sentir algo. Notar que hay una crueldad diferente. Para diferenciar lo que es barbarie. El cuerpo me avisa que aproveche, después será tarde, estará demasiado débil. Fiel se separó. -Lo vas a hacer, vas a hacer lo que ellos quisieronEra otra ocasión que no debía perder, hice lo que el perro, arranqué con la piedra y caí sobre él. No se defendió, no intentó ni escapar a mi salto, su cabeza se dobló con el peso de la piedra y su cuerpo se derrumbó. Veinticuatro Debí seguir. No lo hice y pasó mi tiempo. Veinticinco Otra vez en los bosques, contando, diciéndome lo que había oído hasta que me dejaron. Me repetía cada palabra, cada recuerdo, cada silencio para permanecer así, parecido, para el día que me llegara volver. Lo hice hasta mucho después de mis primeros años, aún no era un animal, las bestias no me reconocían como uno

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de ellos; cuando se adaptaron a mis movimientos, me sentí dentro. Me desplazaba con ellas, acabábamos por hacer los mismos recorridos de supervivencia En todo había un error, un fallo de especie, algo que me empujaba a bajar, algo que hacían las otras bestias, un fin reproductor. Otra vez en los sueños. Estaba sobre una cama y por el recuerdo tenía que llevar días durmiendo. Veintiséis La ventana se abría en unos muros de adobe y desde ella se llegaba con los ojos hasta cualquier punto de la parte sur de la ciudad. Libro cuatro Cinco -)Aún estás ahí?No me había dado cuenta, llevaba dos horas ante la misma línea y el tiempo se fue sin enterarme. Puedo asegurar que estaba lleno, que ese tiempo no pasó en vano, Claudia me interrumpe y ya no recuerdo en que lo empleaba, se debería escribir lo que se piensa de cada frase, de cada pensamiento, el texto perdería en trama y ganaría en totalidad, en tiempo abarcado completamente. Se aduciría que podría ser un texto para escritores, creo que no, sería un texto completo, lleno de verdadero tiempo. Me ocurre muy a menudo, cuando escribo las tres cuartas partes del tiempo que empleo las paso en Babia, en un lugar que nada tiene que ver con el argumento. -Te tengo dicho que es parte inseparable del ejercicio de escribir-

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-Eres incorregible, una mosca puede hacer que varíes de interés y perderte en el vulgar recorrido de sus alas durante más tiempo que el que dedicas al más importante de tus capítulos-)Qué tal la niña?-Bien, está con mi madre-)Cómo con tu madre?-Sí, le apetecía estar con ella, no pasa nada, )para el caso que le haces?-)Te ocurre algo?-No, son los años-No eres tan mayor, sólo tienes treintaicinco-Siento que me pierdo algo, que se va el tiempoEstoy transcribiendo la conversación, ella no mira la pantalla, no mira más que al suelo, allí no encontrará más que sus pies. -)Te gustan mis dedos?, ya no te fijas, )no sé por qué me molesto en pintarlas?Era absurdo, la conversación, pero también frecuente. -Hablo de mis uñas-)Qué tienen?-Nada, no tienen nada. Pienso que ella debió haber sido mía, me refiero a la niña. Sería una buena madre, )no te parece?-Sí, lo seríasEn su boca yo había perdido fuelle y para mí, ella también. Creo a los dos nos faltan ganas de vivir. -Seríamos amigos, han pasado diecisiete años y mira en qué nos hemos convertido. Yo te llevaba un año, era mayor, lo sabía todo. Mucho más madura..., a esa edad yo tenía problemas que tú ni imaginabas que existían y hoy sigues igual, sin problemas, sin iniciativa, sin una gana real, inmediata. Eras así pero tenías que cambiar, yo tenía que conseguirlo. Y tus cartas, aquellas
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superficiales frases llegadas de Italia y de Norteamérica, eran..., no has hecho el menor esfuerzo por entendermeEstaba acostumbrada a hablar de todo conmigo, de todo menos de sexo, ese tema no lo tocaba y en los demás se extendía segura de estar hablando con una pared. -No le eches demasiada salLlevo el mismo tiempo peleando con ella, le digo que reste sal en las comidas y ella sigue salpicándolas con la misma cantidad. Ninguno ha cedido un ápice, ninguno ha retrocedido o dado su brazo a torcer. -Sigues con tus manías de siempreSon mis manías y son mi orgullo, es algo que la gente no entiende, yo las mantengo y las elevo al rango de tradición, ella las combate y las coloca a la altura del suelo, dice que son maneras de viejo, de poco abierto a la variación. Las convierte en un empeño y yo paso a ser un tozudo. Quiero darle a entender que soy mis manías, mis defectos, y que estos hacen que no sea otro. Razonamientos, disculpas; ella corta así con lo que llama enfermo. -Ayúdame a preparar la ensalada-No puedes hacerla tú, estoy escribiendo-)Tengo que hacerlo yo todo, no te da pena?La pena no debía existir, hay sentimientos que son raíz de desigualdad, entre ellos la pena y la compasión. Me humilla su existencia, su práctica. -Apaga ya eso, no sé cómo eres capaz de pasarte horas enteras ante esa pantallaLa apago. El mediodía se oscurece y Claudia pierde brillo en los ojos, siempre los tuvo hermosos, nunca se lo dije y quizá por tenerlos a mano, cerca. -Deberías pintar, la casa, está triste, negraPadece ese tipo de escalas que llegan siempre a tocar fondo, puede iniciarlas en

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un elogio y acabar conmigo en el infierno. Pinto el piso de vez en cuando, sin periodicidad, lo hago por tres motivos, uno estético, llega un momento en que el abandono me produce un dolor en la vista, otro físico, disfruto con el sudor, con el ejercicio y para esta ocasión tengo que esperar el tiempo justo, me apetece sudar en momentos precisos, cuando llega ese tiempo lo dejo todo y me pongo a ello con toda la anormalidad del que nunca ha trabajado en su vida, puedo estar doce horas, más, el mismo tiempo que cuando escribo. Me niego las pausas y alcanzo algo de lo que he oído hablar, un descanso en el dolor físico. Mi humor lo compara a una experiencia mística de la que me pronunciaré en otra página. El tercer motivo por el que pinto tiene su origen en Claudia, empieza con sus grados de malestar y termina por comprarme la pintura, le digo que soy un desastre, no le importa, me presiona, me dice si no me molesta vivir en un entorno sucio, sin color. Prefiero no oír y cambio los muebles, lleno habitaciones, saturo el pasillo, convierto cada zona en un imposible lugar para la habitación, ensucio sábanas, trapos, ropa..., creerán que estoy pintando el escorial, pues no, se trata de una habitación y más bien pequeña. No tengo mala intención, pero el tiempo que dedico a la pintura procuro que se haga insoportable, Claudia disimula, a la semana me pregunta por la fecha en que finalizan las tareas, le digo que no hay fecha concreta..., toda la casa está impracticable, los restos de pintura aparecen en los lugares más insospechados y en tanto yo me doy mi placer mayor, duchas tras el ejercicio. Lo inhabitable hace que posponga una nueva idea al respecto, llegan a pasar dos años hasta una nueva pronunciación sobre el mismo tema, es entonces cuando se da mi motivo, el del ejercicio, y ante la sola idea ella tiembla. Pintar relaja, cualquier ejercicio descansa, pienso que el que se hace por motivo sienta peor. Cuando acabo Claudia me dice que quedó muy bien, no sé si por las ganas de verme terminado o si por una verdadera calificación estética. Me

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inclino por lo primero, sé que puedo molestar cuando quiero y cuando pinto el piso...., molesto. -)De verdad quieres que pinte?Me miró con desconfianza porque me conoce lo suficiente, aborrece vivir en medio del cataclismo, a mí, por el contrario, me motiva. -No lo sé, vamos a pensarloSu respuesta la podemos calificar como retroceso, y la comprendo, no soy un manitas, más bien me considero un desastre que cuando empieza necesita acabar, los resultados son otra cosa pero acabar acabo. Es muy posible que padezca un espíritu finalista. Por qué no lo sé, Claudia cura sus bajos estados carenciales viéndome hacer, pintar, tiene que ser otra cosa, no puede ser escribir, esto la remitiría a lo de siempre y la novedad es vital para salir de esas pausas de normalidad. Para mí el estado es el mismo, la pared, sus arrugas, grietas, fisuras, desconchados y demás fallas, me transmiten un efecto parecido, la Babia, mi pensamiento se va en cada huella, las posibilidades de suceso mental florecen sin atender a estación o tiempo, una grieta puede absorberme e incluirme en su profundidad y sólo salgo de ella cuando me pide la siguiente mano, ya Leonardo había dicho algo parecido, en las grietas está todo, basta con mirar, con dar tiempo a lo que se mira. -Mi madre está loca con la niña, llega a creer que es mía, la verdad es que a mí me llega a ocurrir alguna vez, es fácil quererla-Y ayuda el que sea bonita-También, pero sobre todo es su sonrisa, es..., es muy abiertaLa comida estaba salada, mi pretensión pasaba por callarme pero se lo dije. Seis

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-No digo que no, a mí me gusta asíComemos en la cocina, aún no conseguí hacerme con un comedor. Mi primera dificultad es de espacio, las habitaciones están saturadas y lo están de recuerdos. Debí haber nacido en esta casa y por tanto en ella vive todo mi pasada excepto un período en el que mi familia se trasladó a otra calle cercana y paralela a ésta. Aún salgo y alguna vecina nos recuerda jugando, me hace pensar que la niña está haciendo lo mismo que pude haber hecho yo. Fuera todo es bastante parecido a como era, alguna calle que antes era solar, espacios más rellenos, pero lo más próximo muy parecido. Tengo enfrente el mismo parque y no hecho en falta más que una estatua en un patio, una niña quitándose una espina. -La última habitación te quedó muy bien y el color descansa...Ese patio con la niña está ahora ocupado por un banco, quedaba en Curros Enríquez y yo tenía que hacer ese camino todos los días para ir y volver del colegio. No se cuidaba, las puertas y ventanas se presentaban siempre cerradas y el tiempo se detenía allí con el mismo abandono año tras año. Dentro se podría vivir, pero el interior era algo muy alejado de aquel patio que no tenía vida, se presentaba como un panteón, un bonito decorado para preguntarse por la diferencia de los días. Por esa calle al ir se baja y al volver se sube, llego a olvidar lo que pasaba en la aulas y recordarme frente al patio, frente a la niña que año a año no se da quitado la espina. Soy un sentimental, de niño lo era más, había mañanas que no me levantaba por no encontrarme con esa niña, otras volvía por un recorrido distinto y las más no miraba. Hoy pueden decirme que no se trataba de una niña, que tampoco se quitaba una espina, más, que no había estatua, nada variaría aquellos años. Nada mejor que un banco para darle el final, para hacerla desaparecer, con su ausencia el recorrido es distinto, más real. -Te digo que la habitación te quedó bastante bien y que podías pintar el resto-

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Se había decidido y a mí me encontraba sin las ganas de otros momentos, la casa cada vez está más llena de objetos y mis desarreglos pueden llevarme el doble de tiempo. -Si lo estás pensando quiere decir que no lo harás, déjalo, aún aguanta otro añoClaudia no puede prescindir de estos arranques y paradas, se deja invadir por un hacer y a la mínima desventaja frena en el más absoluto de los misterios, en silencios. Ya no vale el preguntar los por qué, no se hace y ya está. Para mí es fácil presentar el mundo desde fuera y con ella doy también la sensación de no estar. La ausencia, es imposible enumerar la cantidad de veces que no he estado, que estaba mi cuerpo por culpa sólo de un horario. Desde muy pronto decidí no estar, cuando no veía nada en levantarme me quedaba en cama y desde pequeño ya no iba a muchas clases. Otras iba pero ya no estaba y me daba cuenta mucho antes de entrar, quedaba perdido en los recorridos, en alguna cara, en algunos rápidos pasos que también miraban. Eran días en que el mundo aparecía desnudo; tenían que ser sucesivos mundos de edad con vistas distintas. Siete Había algo que no acababa de entender, cómo aquella niña había nacido de un contrato, de un pacto con una mujer. No hacía falta mucho para saber en qué pensaba, retiraba los platos con violencia, dejaba caer sobre el fregadero cubiertos y cacharros, trataba de dar con los ruidos más secos. -)Qué te pasa?-Nada-)Es por mi culpa?-)Lo quieres saber?Contesto no para que ella no me diga sí.

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Ya no puedo olvidar las primeras veces, la cantidad de tiempo que sufrimos y la otra cantidad en que no reparábamos en si los demás vivían. Había hecho que la quisiese tanto que después nos cansamos, es tan sencillo, fue tan fácil que el disfrute terminó por agotarnos. Era un amor de excesos. -Debías tener el suficiente tacto para evitar tenerme que encontrar con ella-Lo procuraréNos queda lejos, lo que fue se ha convertido en una clase de historia a la que cada añade y quita perspectivas sin que el recuerdo llegue a ser en muchos el mismo. Quiero pensar que sufrimos de amor, lo deseo para que lo que fue no se pierda en cálculos de cabeza. Ella se empeña en darme un recuerdo frío y yo acepto que mi inconsciencia haya tardado más de lo normal en darse cuenta de que desde el primer momento estaba perdido. Claudia esperó demasiado, a su lado era un niño y se cansó de enseñarme; no podía pensar que en un solo año hubiese tanta diferencia. Hoy sigue habiéndola, sigue siendo de responsabilidad. -Yo me voyMe deja, no lo reconoce pero no puede estar sin la niña, llego a estar celoso, hasta que llegó todo su amor maternal me lo dedicaba por entero, ahora me deja con la otra mitad, con su mal humor. Lo peor es que la niña le corresponde, hay risas que sólo le dedica a ella por más esfuerzos que yo haga la carcajada es siempre para Claudia. Le sonríe a todo el mundo pero lo mejor es para ella. No puedo reprocharle nada, ella hace que todo me sea cómodo y yo consiento. Cuando se queda a dormir, desde que está la niña es casi siempre, duerme con ella; me dan las buenas noches y me dejan, las veo irse con risas, las oigo reír hasta que duermen y mis celos se duplican, pasan a ser de una y de la otra. De noche me levanto para verlas, entro en su habitación y se dejan ver por su gusto de hacerlo con la luz encendida; es un placer, duermen bien, ninguna postura encogida, boca arriba y ocupando toda mi cama de dos plazas con brazos y

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piernas. Se dejan arropar, dar un beso, yo paso a estar en su absoluta indiferencia. Me dejan la habitación que es la de la niña, una cama de noventa dominada por un conjunto de ovejas que giran al compás de una música. No sólo está este juguete, hay más, también un corral, una pequeña bañera, pañales, colonias, y colores rosas y azules. Me hacen dormir como un bebé y lo que puede resultar desagradable es que lecturas tan graves como Rabelais se ven obligadas a compartir conmigo ese espacio infantil. Nunca he dormido como un bebé y con este nuevo decorado menos. A Claudia le gusta dar cuerda a las ovejas minutos antes de salir, ella es la primera en levantarse y yo estoy en ese instante en mi sueño más profundo, cree que esa música llega a relajarme y no es así, las ovejas no saltan en mi sueño con sus dorsos numerados, aparecen como una estampida de beeee, beeee. A esto le llamo sufrir, cosas así son las que califico de venganza. Se lo digo, le digo que no soporto esas ovejas, que paso por el payaso con luz, el reloj loco, caperucita y el ratón micky, que por las ovejas no; replica que lo hace por mí, que como le digo que soy lento en encontrar el sueño ella las pone en marcha para favorecerlo, termina con un -si quieres no lo hago-. Se olvida, como a la niña le gusta y últimamente no piensa en otra cosa..., las ovejas vuelven como una pesadilla. No abro los ojos, sé que están ahí, sobre mí, girando, estúpidas. Las llego a esconder y aparecen, Claudia da siempre con ellas, Edna las ve y sonríe, las oye y le da la risa. Sé que Rabelais no podría reconciliar el sueño en mis condiciones, ni siquiera tras beberse el mar negro, no hay pesadilla peor que ovejas balando en orden mecánico. Libro tres

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Seis Nada de lo que sé sobre el amor me ayuda a ser diferente, logro diferenciar el odio, pero sigue sin ser motivo suficiente. Llevo media vida intentando cambiar, no puedo creer que los años que tengo sean una vida, 18-7-94 es una fecha que aún me aleja de otra sólo más redonda, del dos mil; es empeño por contar lo que me arrastra por este siglo, lo que me hace mirar en mi tiempo y no para encontrar nada, sino para encontrarme en él sin demasiado disgusto. Llego a entender estos con pequeños esfuerzos, llego a entender que merece la pena ver lo que se vive, ver las pequeñas cadencias que un grupo de limitados seres se empeñan en colocar en un camino que se anuncia como de perfección. Nos vemos situados en un grado casi siempre comparativo, vemos un antes y un después, deducimos lo mejor. Quiero estar a esa altura, verme con los resultados de ese tiempo y me alejo, mi presente no es mejor, ni igual, ni peor, parece otro tiempo y yo ni siquiera sé si soy el mismo, si por fin soy diferente. Me he empeñado, he dispuesto cada uno de mis pasos en ese sentido, en la variación, en el interés de cambiar, de cambiar en una actitud egoísta, de cambiar para mí. Ninguna razón del entorno me dispondría de otra forma, podría obligarme a un paso en ninguna dirección, sólo un deseo como el mirara en el espejo y ver otro podría arrancarme del lugar en el que me encuentre. Lo más difícil es dirigir la voluntad hasta ese cómo uno se quiere. Decidir el cómo me quiero. No, no es nada exterior, nada que ver con mi físico, estoy reconciliado con mi ausencia de belleza; se trata de una disposición distinta ante las cosas, ante lo que pienso, un giro en el posible orden de mi concepción del entorno y de mi yo en él. Mi primer obstáculo parte del deseo, carezco de aspiraciones fuera de las físicas, fuera de las que comprenden el tacto, la vista..., los sentidos. Mi primer

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obstáculo es ese nunca querer ser algo, lugar establecido, fijado, propuesto para ser logrado tras una serie de sucesiones adaptadas. Ya hay un lugar y te espera, te está esperando para que lo ocupes sin más. Encuentro algo estético en los engranajes, en cada una de las piezas de cualquier maquinaria. Cumplen, hasta se resisten al desgaste, pero nunca me atrajeron más que otro objeto de los que se contemplan y su observación detallada puede llegar a aburrirme, a destrozar mi curiosidad. El mundo premia estos lugares, da honores por su resistencia en ellos, ofrece un bonito adiós poco antes del fin, del inevitable recambio. Las piezas se estiran y siempre hay un repuesto que se está preparando, que lleva tiempo considerando ese espacio que está a punto de quedar libre, dispuesto, que no duda en aceptar que es para él. Mi ambición in concreta, mi ausencia de apetitos, me hace naufragar en mi primera presentación, mi presencia ante el cómo, ante la imagen de la diferencia. Grove, sin fecha: "Te era sencillo porque estaba dispuesta, sólo te faltaba pedir, insinuar lo que querías. Hoy no dejan de molestarme todas aquellas facilidades, facilidades a las que tú tenías miedo. Sí, me podía poner en tu lugar, aventurarme en todos tus posibles sentimientos, pero terminaría por tropezar siempre en ese miedo, miedo a decidir, a decidir por ti. Hacerlo para otros te era sencillo y hacerlo por mí, un ejercicio distraído. Podías llegar hasta el sufrimiento, ofrecer tu sacrificio hasta que no quedase más remedio que aceptarlo, ofrecerte hasta crispar los sentimientos, ofrecerte como una solución a desechar sin que el otro pudiese elegir, presentar su voluntad. Te dabas decidido, como fin al que no se puede más que dejar. El dolor de esa toma, de ese ofrecimiento envenenado, tenía que ser igual al tuyo, al mismo regalo. Se agiganta el querer para hacerlo imposible, imposible para cuando ya no se puede pensar en otra cosa, imposible para sufrir con él.

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No me dejaba pensar, me dolía tanto que no caía en lo más monstruoso de la posibilidad, lo que se quiere no deja ver, no permite ver, ver lo que no se desea. Es posible que no hubiese engaño pero es lo que queda, mucho antes llegué a pensar en la impotencia..." Habla de un viejo yo, de un yo de adolescencia, un yo del que me puedo defender diciendo que era, que sólo es suyo. El reflejo de una imagen de la que no sólo puedo defenderme sino también considerar como deformada, son los usos que uno puede hacer del otro, que todos hacen del todo. El tiempo logra que acepte ese lugar, que llegue aceptar cualquiera, que pueda unirme a todos los hilos que se me tienden desde el pasado e incluir los del presente. Ella no me deja, no permite que le conteste, me habla desde el mismo pasado y no consiente que acceda a su presente. Entabla el mismo juego, ahora desde ella. Siete Nunca fue un juego, quizá el resultado lo fuese, todo lo que yo hacía estaba alojado en mí y mis elecciones entraban dentro de lo que debía ser más difícil. Siempre creí que el que más perdía era yo y ella con sus cartas intenta demostrar lo contrario, que fui peor y que lo puedo seguir siendo. Me cuesta reconocerme, éste es el segundo obstáculo con el que tropiezo, cómo cambiar si no sé cómo soy. Podría confiar en lo que me dice, aceptar que soy así y saltar desde ahí hacia el ser de cualquier otro, pero ni siquiera ella muestra nada claro, sus cartas van adelantando conclusiones que me van complicando hasta convertirme en una maraña de ser, en un tejido denso y de imposible cambio. Pretende conocer para enterrarme con su pasado, moriríamos al mismo tiempo. Grove:

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"Hoy es martes, vendrá a buscarme Rafael, él se preocupó de encontrarme, de dar conmigo, quiere que sueñe con él, quiere que piense que tarde o temprano acabaré contigo, quiere que me vaya haciendo a la idea, que nadie puede esperar tanto, ni siquiera yo. No sabe que ya lo hice otras veces y que en una de esas ocasiones fue con un viejo, un repugnante viejo que llevaba semanas vigilando mi deseo. Te voy a contar las otras veces, aquella cosa me hizo sentir mal, sucia y me curé con más..." Estoy saltando de una a otra carta, en un montón que nunca había abierto. Soy un mal coleccionista, sus misivas me fueron llegando durante años, según iban entrando pasaban a ocupar cajas de zapatos, las mismas que utilizo para otros papeles. Ordeno mal, hay un montón de ellas sin nombre, sin título, muchas veces he de abandonar lo que hago y empezar algo nuevo por no encontrar los principios, los papeles que nunca pierdo porque sé que están ahí, en alguna caja de zapatos. Me he comparado con otras perezas, pocas, ninguna como la mía, es posible que no me tome nada demasiado en serio y aquí incluyo mi trabajo. Pero la estoy leyendo, la estoy recuperando por mi falta de ideas, lo hago perdonándome mi falta de orden, lo hago cogiendo lo que sale y cortando cuando no me apetece seguir leyendo. Por lo demás no tienen fecha y ya es tarde, me habría bastado con enumerarlas, pero entonces no eran nada, sobres cerrados que llegan desde el pasado. Me cansa que ni los encabezados sean ciertos, los dos sabemos que El Grove no era más que un lugar, que mi lugar de verano, ella no tenía nada que ver, nada de qué participar, su uso es otra forma de aburrimiento, de placer en mi molestia. Sigo, no me gusta abandonar tan pronto, aunque tenga que leer toda una serie hecha para fatigarme. No dudo que me va a hacer saborear toda su verdad convertida en mierda, pero esto no es más que un juicio, un juicio que en este instante siento así.

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Elijo otra. Grove: "Nunca dejaste de ser un cerdo, la semana pasada estuve ahí, te estuve viendo, sigues mirando de las mujeres sus piernas, te importa poco lo que piensen, estoy segura de saber que eso ni te interesa. No, no te aburrirías, quedarían otro par de piernas diferentes. )Con quién vives, cómo se llama? Te daría mi remite si supiese que me contestabas, pero lo dudo, ni tan siquiera sé si lees mis cartas, eres capaz de no hacerlo..." Hago un alto para reconocer su acierto. No entiendo que si podía sospecharlo siguiese escribiendo, ya, algún día abriría una, sería una cuestión de tiempo; se trata de la fe del que persigue, del que espera y le sobra tiempo. "... Al final me decidí por psicología, no, tú no tienes nada que ver en esto, se trataba de mis sueños y de mis pesadillas, debía aprender a convivir con ellos. Me costó, aquellas promesas no me dejaban, no me hacían más que soñar y odiar, no olvidar, no poder dejar de hacerlo nunca. No tienes ni idea del dolor de tener a mano el mismo recuerdo, de querer mirar a todos los lados y ver en ellos lo mismo. Estuve harta, agotada, enferma; una amiga me habló de las cartas como terapia, en ellas va todo y son ellas las que me descansan. No abras más, todas se parecen, todas están cargadas de los mismos años y todas pretenden lo mismo...,borrarte. Por ahora pierdo, no lo consigo pero espero que te moleste saber que descanso." Esta me pareció más tierna que las otras, que las anteriores, decidí parar, era suficiente por hoy. Si llego a leer esto con la misma regularidad que llegaba acabaría por volverme suyo o por convertirme en objeto. Cada uno hace del pasado lo que quiere, con el presente sólo lo que se puede. Me quedaba esperar ese presente, si llegaban nuevas cartas me podría situar en él e intentaría adaptarme a ella, abrir nuevos espacios a lo que se puede.

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Ocho No se debe esperar nada. Por vez primera dependo de alguien para seguir escribiendo, si ella no me manda sus epístolas yo me quedo reducido en veracidad y mis líneas pierden naturalismo. Desde que empecé con ella no llegó más que una, la que di al principio y ya no estoy ni seguro, mi atención dudaba de esos papeles, quiero decir más, no recuerdo ni su letra. Cuando se piensa en las cosas, sobre ellas, uno cae en la tentación de tratarlas como mentiras, hay que mirarlas con una gran voluntad afirmativa para situar sus contenidos en la positividad. Darles un comportamiento determinado es fijar mucho, es establecer demasiado. Mis juicios atienden a esa posibilidad, parten de un considerando de percepción limitada, se sabe humano y actúa consecuente. No podía dejarme así, sin base crítica, no me apetecía aparcar un nuevo inicio y tener que entrar en un nuevo despunte. Nadie debe sentirse abandonado dos veces por la misma persona y menos cuando por fin encuentra un interés. Quiero adelantar su reacción; lleva diez años escribiendo, más, fue durante su carrera y le daré dos años de indecisión, en ese momento ella tiene veinte, no puede ser, son muchos, demasiados como para no olvidar, lo dejaré en diecinueve y asumo los riesgos. Esto me deja con quince años de cartas, le doy un promedio de entre diez y doce al año, el total hace once por quince, cientosesentaicinco cartas. Dirijo mi atención a las cajas y más o menos es lo que pueden contener, cada sobre con tres o cuatro folios y una letra que parece la misma. Así, vistas juntas y apoyadas unas en otras..., parece de locos. Se merecían una respuesta. Hace tiempo que me deshice de los sobres, no por nada

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especial, por razones de espacio, y sí me tomé una molestia, el graparlas según llegaban, cada grupo contiene su saludo y su despedida, por el momento ninguno llega a ser efusivo. Decir que todo esto sucede cuando lo último que recuerdo de ella es que me quería, ha llovido bastante desde entonces pero fue una lluvia que nunca compartimos. No sé si es lo natural, pero su desamor llegó después y, por lo que parece, fue debido al duro y triste trabajo de la reflexión. Y es que el pensamiento llega antes a cualquier parte. Se va a enfadar si digo su nombre, y lo va a hacer porque aún no sabe que pasó a formar parte de un primer borrador, para el interés de mi trabajo espero que no se entere, sus cartas podrían dejar de llegar y mi labor perdería actualidad al verme obligado a seguir con el material que tengo. La llamaré Asu o Asun, seguro de no acertar con el apelativo exacto, nos quedaremos con Asu por su ahorro consonántico. Si tiene noticias su odio se acentuará y el resultado puede ser dramático, aunque los finales no me interesan, vienen dados. Nueve Hace tres días que no llega su correspondencia y va a hacer un mes desde la última, estoy varado y como la sirena espero el canto, un canto que llegue rodado. Hoy es buen día, me siento con ánimo suficiente para leer cualquier cosa y su letra más ponzoñosa sería para mí todo un consuelo, un placer parecido al que siente el herido, lo hiriente dejó de ser amenaza para convertirse en una relajante herida, un sufrimiento conocido, real, y por ya hecho, aceptado. He de fijar la formulación, la única herida es ella y por lo que deja entender a mí me corresponde la actuación del hiriente. Puedo aceptar un papel, de lo que no

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respondo es del tiempo de desarrollo, sufro de súbito aburrimiento, un estado que me obliga a cuestionar todo papel, toda apetencia. Ella acertó en mis apetitos, son todos sensuales y en raras ocasiones pasan de ser apetitos. El satisfacerlos es un grado más grosero, un hecho que da paso al mismo vértigo que sucedió tras la anterior vez. Se está satisfecho durante muy poco tiempo, no quiero generalizar, es mi caso; la saciedad me produce cansancio. Lo que hago es estimular mis apetitos y colmarlos muy distanciados, para acercarme a su detalle decir que ella me vio con mis ojos sobre dos piernas y ellos están muy alejados de mi tacto, sucede que descansan mejor sobre hermosos tallos que sobre madreselvas, pero el movimiento es otra cosa, exige un universo para dar un paso. Los míos, ese infinito y la superación de otros marasmos. Mis diálogos son de ausencia, místicos en el sentido de elevarme a alturas y rabelaisianos en el de descender procaces, de ausencia por carecer de herida. Ella hizo referencia a unas piernas y ésta me lleva a las suyas, alambres con ligera curvatura a la altura de las rodillas. Verlas no fue fácil, vestía siempre pantalones y no las enseñó más que en una ocasión llena de crueldad por mi parte, o de amor..., ciertos instantes me hacen dudar de la diferencia. Si yo ganaba un juego ella vendría esa tarde con faldas, a aquella edad jugaba mejor y perdía muy pocas veces, sólo jugaba para ganar y la verdad es que cualquier otro estímulo no variaba mi decisión. Lo que puedo decir no concierne más que a mi partida y ésta la gané. Por la tarde, lo primero que me dijeron al llegar fue que ella había cumplido, después vi pasar un juego de piernas corriendo, las esperaba distintas, si lo llegase a aventurar, perdería sin sentirme mal. En toda la tarde no pude mirar más, hoy veo todas las piernas y el no haberlo hecho entonces tiene algo que ver. Ella me pareció inocente por quererlas enseñar, yo no había pensado en

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verlas, yo ya jugaba antes, la partida se había iniciado sin premios y aquel resultado era un castigo visual provocado por ella, quiso enseñarse y en esa muestra radicaba la inocencia. No me atreví a mirar en días, creo que hasta que llegó el verano. La vi una vez y después llegó aquella carta que no leí. Mis malestar duraban demasiado, nada se debía manifestar imperfecto, no, claro que no contaban mis defectos, sólo valían los otros y los quería exactos. Era raro, lo sigo siendo, si me querían malo y si no mejor; lo sigo siendo pero bastante menos, la socialización va haciendo su efecto y mis defensas se relajan, tienden más al quiebro que al enfrentamiento, mi indiferencia es parecida, puede que en mí hagan falta más años. Diez Carta. "Voy a ir para verte, no te diré cuándo, no quiero encontrarte demasiado dispuesto..." La recuerdo tímida, uno puede estar equivocado, además hay que considerar el tiempo, lo concreto es que no quiero verla, rompería el primer esquema, sus dictados, mis correcciones, todo sobre el papel y con un fin, mostrar un hecho imposible, un mundo que no sucede más que en las cabezas, los conceptos han hecho de lo real mentira y lo que se vive son palabras, años seguidos de palabra.

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"..., no merecías nada, eso es lo que no me permite olvidar, haberme comportado como una idiota y hacerlo ante alguien tan insoportable e inmerecido como tú, me has hecho estúpida por mucho tiempo, no puedo perdonar, olvidar y ya es obligado que te pierda porque me estoy destruyendo. Mi madre dice que me voy a volver loca, dice que me vaya y que lo haga más lejos, no entiende que es mentira la distancia, que todo está igual de cerca, que me obligué en el peor momento y que ya nada es recuperable". Leo y parece verdad, procuro no ser rotundo cuando refiero algo que implique un grado de certeza, por otra parte, ella nunca me habló de su realidad, de su verdad. Y sólo una vez de sus sentimientos, lo dijo muy bajo, dijo mi nombre, el resto fueron gestos que supe por otros. A mí nunca me dijo nada y por eso me resulta extraño tener que oír, después de tantos, estas saturaciones de sentimiento. Puedo permitirme hasta una duda, asegurar que desde su conocido pasado no tendría nunca el valor de abrirme este espacio con apariencia de corazón abierto. Nunca y menos por escrito. Haré un análisis en frío: me conoce, estudió conmigo, vivió por sí misma o por los ojos de alguien ese tiempo. Sabe los nombres y algunas de las cadencias, se mueve con cierto espíritu del tiempo; pero puede ser otra/o, cualquiera. Nada de lo expuesto impide el desarrollo, el personaje es la carta, su contenido, el papel, los nombre propios no significan demasiado, sólo son curiosos. Estas cartas lo corroboran con su anonimato orientado, quieren ser alguien sin quedar explícito, importa que quiere ser y que de mí depende que así sea. Soy yo el que tiene que darle veracidad, el que debe empujarlas hacia lo cierto. Once Dos o tres años después la distancia nos había separado, ella aparecía muy lejos,

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cercana a la infancia, me consideraba mayor, un adulto de diecisiete años. La vi, enseñaba sus piernas y fue en lo único que me fijé, estaban fuertes, tersas, muy distintas a aquellos alambres, diferentes a todo su pasado. No nos hicimos mucho caso y los años siguientes la vi más veces, pasando sin decirnos nada. Hace unos años paseaba un niño, y también sin importancia. Sus sucesivos presentes me parecían corrientes, llenos de normalidad e inapetentes para lo curioso. Todas esas vistas rápidas ayudaban a mi indiferencia por aquellas cartas, el contenido tendría que ser igual, el de una vida banal, el de una vida más. Mis lecturas estaban ocupadas por vidas que se empeñaban más allá de lo vivible, rozaban límites de existencia, se preguntaban sin dejarse de inquietar, presos en la existencia. Ella sería para siempre infancia. "No tenías más que contestar, yo aprendería. Aquí me tocó saber más deprisa, las ganas era lo que en el momento me movía, ganas por esconderlo todo, de vivir a oscuras, de sentir algo más que sueños de muñeca estúpida, seres de trapo que no tuve nunca. Tú eras otra mentira, la realidad estaba en los callejones, en los portales, a solas, en la penumbra, a la luz no sucedía nada, a la luz estabas tú y un puñado de ilusiones adolescentes. En los cuentos nadie se toca, sólo se sueña con el hombre. Fue ocurriendo, rápido, muy rápido, raspados, venas abiertas, abortos..., el mundo crecía y la luz no hacía más que seguir escondiendo, tapando, una luz culpable de toda miseria. Era otra edad y una nueva escuela, la vida tenía sexo y desde él llegaba lo único palpable, la única certeza que merecía contarse. Tú no eras más que ese Apolo que fecunda con un beso, un dios de luz que lo disimula todo, no había vida, no quedaba nada, sólo sufrir por alcanzar esa luz". Paro como otras veces, no logro terminar con ninguna de sus páginas, boto sobre ellas tratando de convencerme, tratando de unir dos orígenes opuestos.

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No ve desde el presente, nada más lejos que de Apolo, me siento dolorosamente horrible. Los años me han restado, me han dejado fuera, cada día más fuera de lo único que amo, me han dejado sin belleza. No me importa mi cuerpo, sólo me veo a la altura de la cara y ni eso me deja. Sólo una monstruosidad a la que enfrentarme, algo a lo que asquear a todas horas para dejarme sin momentos, sin consuelo, sin vida. Si como él vivo en el sueño es que tengo derecho, es mi reserva, mi defensa ante lo que está vivo y ve. Mi amor es hacia una ciega, a ella le escondo mi cara para que siga soñando, ella lo puede hacer..., despierta. Me había dado un plazo, un tiempo en el que dejarme morir, la estúpida muerte no llegó, se perdió en otras existencias que no la merecían, que nunca la han soñado, mueren y lo hacen fuera de su deseo; a los que no, nos va dejando viejos, despojos que se agarran con más desesperación a la vida. Pasa una edad en donde el sueño lo es todo, más allá no se duerme igual, se sueña mal y se confunde con seguir viviendo. Nadie debería vivir tanto en condiciones que son las mismas, más allá sólo es conservación, existencia inútil. Tengo miedo a esos años, años enteros en los que perder la letra, años en los que la palabra valga únicamente para conservarse. Igual. La misma. Una bandada otra )qué pasa? nada El ojo quieto, mirando lo que queda, vidas, variaciones de tono y silencio. Tres pausas 1, 2, 3, ahora esa nada . Mi horrible cara se mira y se ama, se hace igual, se adapta al envejecimiento y lo que piensa la sigue, va a donde vaya, va sin que le importe lo que está diciendo.

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Vidas para seguir viviendo. )Qué te pasa? Nada. La cara y lo que se piensa están de acuerdo, los años los compensan. "Di que lo de aquella vez fue así, que los tres me elegíais y que tú lo pensabas también. Debí haberme callado, si no fuese tan idiota hoy te tendría a la misma distancia". Doce Creo recordar la distancia, sus sueños de ama de casa y mi cinismo ante la vida. No sé lo que era, imagino más mundo que hombre, hoy es sólo hombre, y mi consideración atañe únicamente a este fenómeno de la comprensión, su entendimiento me aleja de la vida, de lo que es vida y presenta siempre la misma cara, la de la inmundicia, su no mundo. No me dice nada el humanismo, nada su religiosidad procreadora de ratas, su derecho a la vida se iguala a su favor por el tormento. Las masas crecen, son para morir en vida, convirtiendo a ésta en un espectáculo apocalíptico. Quien tenga ojos que mire. Hoy es veinticinco, julio, un sacerdote se sube al púlpito y proclama al aborto como la mayor lacra de este siglo y las masas siguen viviendo para colmar sus ojos muertos, su fe en la miserias, en el dolor, en toda pena que les permita seguir existiendo como consuelo. Se necesitan masas muriendo para que su dios sea. Soy sin alternativa, cínico para poder soportar las voces que claman más sangre, mayor número de escena. Que vengan más, más, los que dios quiera, que vengan y vean lo que les espera. Mi distancia, sigue siendo la misma, llevo haciendo esfuerzos por acortar, por acercarme a lo que piensan. Por parecerme; soporto su tiempo, vivo con ellos, lo hago y con la misma periodicidad reviento. Mi fe en el hombre es absoluta,

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absoluta mierda, ni siquiera tengo fe y no es que no me crea nada, me lo creo todo, doy sentido a ese católico inglés, creo que todo es provocado por el ya y el ahora de unos pocos. Hay hombres, lo que no existe es el hombre, algunos escapan a la norma y no hacen más que pagar, pagar por su falta de fe. La vida es así, lo es, no han tardado mucho en hacerla, me dicen que es así y que la aceptan, pueden y son los que seguirán haciéndola. No han sabido socializarme, esos procesos de educación tuvieron son culpables, tendrían que haber acertado, tendrían que haber hecho conmigo un buen trabajo, yo sería feliz, un estúpido feliz en un medio de medidas. Nada como lo humano, busquen, nada apesta tanto. No confundo, escondido tras "el hombre" hay mucho fenómeno atmosférico, utilizo "los hombres", aquí caben todos los pensamientos con sus divergencias. Temo toda unificación idealista, todo universal y todo concepto, hay gente que llega y se lo puede creer, luego dice que tiene fe en lo que está haciendo, añade que es por el bien y el último fin es la felicidad; van apareciendo los medios para estos alcances, todo vale porque se entiende avance... Avanzamos, )adónde?, hacia la felicidad, y agarrados de la mano se van, se van cantando el himno a la alegría. La misa termina y nadie quiere mirar, es horrible, aún encima hay que ver. Y es que un feliz no tiene por qué mirar. Lo deducible es claro, se llega a un mínimo de felicidad por que no se ve o porque se disfruta viendo, sensaciones que no dejan de ser parecidas. Me estoy perdiendo..., confieso que me estoy perdiendo algo, creo que es tu felicidad. "Era tu alegría, no entiendo cómo podías estar siempre contento. Deseé que te acabases hundiendo en esa felicidad, que no te dejasen, que nadie permitiese esa dicha pagana que se apoyaba en un puñado de dioses que no significaban, que ya nadie encontraba más que abriendo libros de pasado. No te pueden dejar, no

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pueden hacerlo mientras yo viva. Tengo que llegar para verte muerto, un nada en vida y sé que va sucediendo". No importa el grado de reflexión, siempre se aparta para seguir leyendo, en mi caso en estas páginas de correo escarniativo. Sé que se puede querer cualquier cosa, los años no me rectifican, clarifican u oscurecen, pero lo querido queda, se ama hasta la deformidad. Sí, yo era uno de esos tres, temo la inexactitud, pero quizá fui el más interesado en saber, en querer oír ante los otros su deseo. No me cuesta imaginarme, lo que sí me cuesta es hacerlo bien, verme con agrado. Me es infinitamente más sencillo representarme en el peor defecto, con los peores defectos y falto de perjuicios. Son mis dos visiones, la de perfección y la que se llena de sus contrarios. "Contento con cualquier cosa". Trece No es así, me recuerdo más enfadado que contento, más enfadado conmigo mismo, llegaba a los demás cansado, harto de mi enfado y es posible que les pareciese contento, que ese fuese el resultado... Mis juicios nunca son sumarios, me agotan, tienen que ver con todo y siempre conmigo. Son pétalos de narciso, espejos que no saben del resto. Nada puede juzgarme, ni siquiera el tiempo, los mundos ya no pueden ser más que míos. Las almas no tienen nada que esconder, su variedad me es insuficiente, sólo en mí puedo seguir encontrando, solo puedo seguir. "Es lastimoso que alguien tenga que conformarse, que acepte algo para lo que no está hecho, va contra la naturaleza, contra la vida, nadie puede morir mirándose. Cuántas veces me moví para ver si estabas, hasta enterarme que no te movías,

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que no ibas a ninguna parte, sólo a tus malditos veranos. )Qué se hace con todo ese tiempo? Llegué a pensar que eras un enfermo, que padecías algún mal del que te escondías. No lo pensaba, lo deseaba, todos sabían que eras capaz de pasarte el día soñando, peor, pensando. Sé que deducirás, pensarse a sí mismo sería como soñarse continuamente. Sigue pareciéndome enfermizo, los días se sucedían, el sol, la lluvia, todo estaba allí, estaba esperándonos, sólo había que ir a su encuentro. Dirás lo que quieras pero estabas lleno de miedos y su origen sigue estando en ti". Esta carta debe ser del segundo curso de psicología, todos estos jíbaros pretenden conocer el infinito, nunca soporté dos renglones reduccionistas, menos aún de pretensión científica, uno y otro son árboles de hoja caduca. El sistema es el mismo, miran un tiempo, no importan los años, un diminuto espacio de tiempo, y creen conocer algo, esa fe de carretero es lo que me pone malo, los hombres hacen religión de cualquier cosa, dictan verdades y certezas que más tarde pretenden que los demás cumplan. Hay que entrar en la categoría como sea, )cuántas hay?, )diez?, pues una es para ti. Habría que darles una patada en el trasero por cada clasificación, aunque meditándolo, esto les llevaría a una postura aún más reduccionista, a ese uno que sólo puedo ser yo. Nada molesta más que el individuo, la masa atrae, la masa se puede controlar, los peligros están en lo que no se deja, en lo que no acepta tanta memez. Son lactantes incapaces de soltar la teta, pasan sus vidas agarrados al mismo pezón, un pecho que dejó de dar a su tiempo natural. Son como niños, prefieren destruir antes que dejar que el suceso viva sin ellos, como lo había hecho siempre, como lo seguiría haciendo, morirá en sus pruebas y pasará a ser otro mártir de la vida en manos de la ciencia. Siempre será por el bien de la humanidad, esto se traduce como por el bien de sus estúpidos ombligos. Su fin es en sí una

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insignificancia más, no cabe la pretensión, menos aún el juicio sobre lo demás. Disfruto de los saltos de rana pero porque son ranas y se ven obligadas a saltar, cuando un fenómeno de estos salta me hace sentir en primera línea de un espectáculo circense, observo el malabarismo y puedo llegar a estimar el ejercicio de equilibrio, pero en ese lugar equilibrista y espectador saben a lo que están, el segundo disfruta del rato y el primero suda sobre un alambre del que tarde o temprano baja, aunque por mí puede quedarse a vivir allí, no soy dogmático. "No me haces caso, no importa lo que diga, tampoco me lo hacías antes, me considerabas idiota, sé que no lo decías, no hacía falta. Tenías un complejo de superioridad que es de suponer que seguirás manteniendo, nada de lo que contiene el mundo era suficiente, nada y tampoco yo. )Por qué me hacías creer lo contrario?" La deducción suele ir más allá del principio, suele perderlo. No sé lo que dije, si fue que me gustaba es que sería así, tengo un gusto amplio, no se irrita más que por proximidad, el tiempo lo hace más exigente hasta que puede que termine por ser insoportable, y es que el gusto varía y el objeto ha de ser muy hermoso para que el tiempo no dude del pragmatismo femenino, ellas están a mucho más importe. Catorce 27, miércoles. "Necesitas lo que yo sé, existe todo un conjunto de sucesos sencillos en los que el pensamiento no se paran, suceden, están ahí para que una mujer práctica dé con ellos. Su solución es fácil, no hace falta más que me muestres tu interés". Nunca cerca de los efectos de las pequeñas cosas, las relaciones causales son su

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especialidad y yo paso por alto muchos de estos detalles, lo hago porque me entretienen y me obligan a dedicarle un tiempo. Me cuesta ofrecer tiempo, darlo, cuando lo hago me estoy esforzando y soy de los que cuidan los esfuerzos. "Te interesa, de lo contrario no seguirías leyendo. Antes no sabía cómo hacerlo, no sabía cómo hacer que te interesases por mí. Hoy sé más de todo y ya no tengo las dudas adolescentes. No me preocupa más que el haber podido llegar tarde. Tus relaciones deben fallar, tienen que ser un fracaso, nada de lo que conoces puede entenderte, puede hacerlo como yo sé. Llevo preparándome mucho tiempo, estoy esperándote desde entonces. Tienes que alejarla, deshacerte de ella, debes hacerlo". De esta carta no leí más, continúo sin finalizar ninguna, no sé si seguir, falto al primer propósito, aprovechar al máximo el material. No es que censure nada, es que cierro desarrollos que pueden llegar a molestar mi verdadera intimidad. Mi pretensión no llegaba hasta este punto, mi pensamiento debía participar pero mi vida estaría al margen. Me hace entender lo ingenuo de mi pretensión, ningún material te permite un espacio reservado, o se entra o se deja, la masa con que se trabaja salpica su verdad y los grados de su alcance deben ser tenidos en cuenta. "Tienes que venir, hazlo, me encuentro mal, lo estoy. Mi tensión es un asco, los médicos dicen que no voy a durar mucho, que estoy sometida a demasiadas presiones. Dicen que he de vivir tranquila, sin sobresaltos. Sé lo quieren, mi madre se lo dijo, les dijo lo que me trastorna". Aparto las cartas que pertenecen a esa caja, tengo la sensación de estar leyendo las primeras. Quince

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Ayer leí la poca prosa que incluye una antología poética de Jules, una prosa que se despide con una carta, su letra llega a tocar las estrellas poco antes de morir, son veintisiete años llenos de inteligencia. Sus aciertos sobre el entorno siguen siendo exactos, sus reflexiones sobre poesía impecables y su humor dulce, con sabores de dolor cándido. No es un sufrimiento menor, es inteligente, ocurre como con la belleza, da la sensación de padecer menos. "Hoy te defendí, ha sido toda una terapia, cansada de morder sentí un alivio, nadie más que yo tiene derecho a decir algo sobre ti. Me dicen que escribes y que no publicas, que esperas a una obra maestra y sé que esto último no es tuyo, sé lo que para ti es estúpido, yo y todo conjunto de fieles parlantes. Pude hasta con tu defensa desde lo que piensas, términos como la obra maestra no son más que lugares comunes en boca de mediocres ascensoristas, nadie puede acercarse a ellos sin que te pregunten a qué piso vas y la respuesta es -al sótano-. Lo más agradable fue el resultado, los otros no entendieron más que amor, no serían capaces de entender nada. Recétame algo al respecto". Aconsejo lo que leo, Laforgue tiene un buena palabra para los diletantes, palabra que anuncia en sus primeras páginas y que ayudan a prevenir ciertas salidas de tono/tonto. "Reconfortable. Creo que he de plantearme mi actitud, salir más y con las salidas fortalecer la risa, no, ese eres tú. Yo me perdería..., es un asco, estoy entrando en tu terreno, me estoy identificando, me estoy haciendo olvidar, puedo acabar por perderme en lo que quise, por perderme sin remedio. El tiempo sigue jugando conmigo y lo hace con daño, sin reunirme. Me va separando, te contaré lo que le oí a mi madre -me preocupa, se levanta de noche, enciende fuegos que no apaga, hace cosas que no entiendo y tengo miedo, a su lado ya no estoy segura...-. Se lo decía a una amiga, en realidad a una conocida, se lo dirá a cualquiera".

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Dieciséis Quizá sea mi miedo al fin, en él y en todos los fines hay un mucho a muerte. En todos acaba algo, se acaba con alguien, en pasos que se van preparando. Se da sentido a la molestia, se hace de ella lo importante, se exagera, hasta que haya un primero que entienda, tenemos ya un paso hecho. Basta con sopesar las soluciones que vayan dando los que creen que piensan. Estamos ante cadenas de estropicio, ante los medios que se ponen al servicio porque creen que de lo que pasa saben algo. En toda noticia sólo está lo que se cuenta, no se sabe nada, nada más. Los sucesos son entonces resultado de orejas prestas, inmediatas. Y ella me cuenta que está mal. Me están ganando las cartas. Schiller me parece pesado, Wallenstein un drama descendiente, los defiendo, digo que son traducidos y que me pierdo en la prosa en que aparecen, no disculpo el tiempo y mi defensa va a perder con su personaje la misma empresa, es más, llevamos muertos cincuenta páginas y ya esperamos el mismo lastimoso final. Gana ella, juega una partida larga, coloca demasiados años sobre la mesa y uno llega a sentirse hereje, llega a desear su auto de fe. No es que se haya deseado, pero una vez preso ya no se quiere más que el fin del tormento, de la espera, los dominicos sabían mucho de esto, el hombre acaba por confesar, por hacer gala del dolor y se quiere el fin tras la pérdida del sentido, de algo se es culpable y siempre de vivir. El auto da una oportunidad, la de abandonar, la de morir inocente. Me estoy defendiendo y ella no esperaba menos, demasiados años pensando y con el mismo tiempo de ventaja. Tengo una habitación al fondo, no voy nunca e incluye una camilla, las cajas

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están sobre un mueble..., sólo voy a esa habitación para leerla, para encontrarme con ella. Hay cartas suficientes para hacer del acto una costumbre, sé que estaré perdido cuando sea así, ya no podré más que ir, que encontrarme allí con lo que cuenta. El fin entonces me abraza, me acepta, leeré lo que no he podido vivir con ella y tendré que seguir haciéndolo con retraso, sin saber ya nunca el tiempo ni el lugar exacto. "Me ha dejado de importar. Tú puedes estar hasta enseñando esas cartas, reír con alguien su contenido, desde el valor de la primera lo que hagas ya no cambia nada. Alguna vez he llegado a tener miedo, miedo a lo que eras, tenía que gritar, me obligas a chillar y no me daba cuenta que lo hacía sola, en medio de todos, a gritar que te quería. Les daba pena, no lo sabía, no veía nada y ahora ya no quiero ver. Puedo llamarte cualquier cosa..., pienso en cabrón, hijo de puta, cerdo, fuiste peor que todo eso. Mi madre me sacó de allí, me apartó porque me estaba volviendo idiota, para ella es hoy otro grado, estoy loca". Sigo leyendo "El amor, las mujeres y la muerte" del viejo Arturo, de ellas dice que la mentira es su condición, estoy en la muerte, para ser exacto, un poco más allá, en los dolores del mundo. Podría usarlo para defenderme pero ella me abrumaría con sus pruebas, mi memoria de ese tiempo es flaca, sería mayor si se dotase de interés. En este momento sólo me sorprende la transformación de sus piernas, la última vez aparecían hermosas, tersas, emancipadas de un pasado escondido, a la luz y después de vivir en un antiguo osario. Creo que se desarrollaron para mi disgusto, de hecho el resto seguía igual, sólo ese sostén de cuerpos había crecido para demostrar que también guardaban un sexo, algo que no estaba más que esperando una mejor ocasión para dejarse intuir. Nunca lo hubiese imaginado, ese día no dejé de pensar en él, era seguro que había estado

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siempre y allí. Lo supuse a las doce, con calor, y lo entendí fresco, bajo la sombra de una montaña bien poblada y verde, si ocurriese más de mañana vería sobre él gotas de rocío. Tengo problemas de sueño, lo hago a destiempo. Antes no tenía nada, había otras en esos cursos que disponían de abundancias, no daban lugar a la futura sorpresa, todo estaba allí, asistiendo a clases. Los pechos parecían prestar más atención que el resto, saltaban para acercarse a la pizarra; las piernas, más distraídas, solían abandonarse a las posturas más extrañas, en cualquier caso, llenas de movimiento. Pero el sexo era otra cosa, siempre estaba allí, quieto, despreocupado por las enseñanzas que allí se impartían, nada tenía que ver con él, diría que la palabra le aburría de una manera mortal. Muy aburridos pero allí estaban todos, todos no, el de ella y algún otro semejaban no estar, era como si se quedaran en casa, aún en la cama, como si aún durmiesen y fuese inútil despertar. Comentar que mi entendimiento en esta cuestión no era gran cosa y que hoy sigue estando a la misma altura física, es sólo ereccional. Me faltó y me sigue faltando vigor científico para haber supuesto otra cosa, se accedía mejor a la verdad por medio de aquellas faldas cortas que como el velo maya escondían y no enormes misterios. Y es que hoy Arturo vale para todo, también para decir que me faltó voluntad y representación para con ella. Era un problema de lectura, veía más en las páginas que en los cuerpos, soy un subproducto conceptual, un detritus enciclopédico. Mi padre me dejó por herencia el no poder ir al baño sin llevarme unas letras, él es el culpable de mi estreñimiento carnal y el de mi falta de sueño, esas mismas letras han de ir conmigo a la cama. Me extrañó que en mi primera experiencia sexual la mujer me preguntase el por qué de un libro para ir a la cama, tuve que confesar que lo necesitaba para dormir. Por la mañana nos despertamos, en medio estaba mi libro y su oso de pelo, ella soñó antes, me

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había pedido que leyese y el capítulo de Hegel acerca de las costumbres acabó por dormir su interés..., aquel infortunio me hizo replantear todo sistema idealista y me inició en los misterios del oso, animal que para mi sorpresa estaba dotado de cuerda y del que de sus entrañas salía un sonido armonioso, un mundo de infancia. Le pregunté por él y me dijo que era una osa, me lo insinuó indicando su falda y sí, tenía esa prenda. La levantó y no tenía nada debajo, estuve apunto de decir que tampoco los osos tenían nada..., pero lo pensé mejor, estoy seguro que ella trataba de decirme algo y que mi visión universal no me dejaba acertar con él. Lo más afortunado que puedo decir es que padecía inconcreción y que sólo tenía los pies en la tierra para jugar al fútbol con los compañeros de clase. Mi amor hacia las letras no me llevaba a dormir abrazado a ellas, la osa, por el contrario, gozaba de este íntimo honor al que mis lecturas nunca me dispusieron. Dormir con una osa me pareció una excéntrica bestialidad. Diecisiete Vuelvo, he pasado quince días esperando encontrarla, es dieciséis de agosto y ese tiempo no debió ser suficiente. Nunca basta. Había preparado el encuentro, ideado el montón de tonterías que se pueden decir después de haber sucedido y sin estar nunca allí. Llevo otra vida, una vida que no entra en estas páginas, que ella puede conocer y de la que ya no puedo prescindir. Ellos nada saben, son mi familia. Ella no es que pueda, lo sabe, no debería seguir, tuvo que parar, yo ya estaba fuera de su alcance, fuera de cualquier alcance. Todo se vuelve error, estar encima es agrandarlo, dejo que pase, que las cosas ocurran, dejo de intervenir, me reconozco en una disposición decadente, de vez en cuando despierto de mi noche con un grito y mi boca se llena de silencios. Me sorprendo concreto,

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difuso, complejo, llego hasta la enormidad que supone el paso al hecho, ante el hacer me freno, padezco de anábasis. Son mis públicos defectos, sin vías de perfección, me he instalado en ellos, en el defecto. Hice de esta tara mi única solución. Llegué, ya no soy nada, sólo pretendo ser digno en ese cero que no puede ser absoluto. Perdido. Debo dejarme, ella tiene que regresar para completar las páginas, me prometí dedicarle un libro y cosas así son esfuerzos que no me cuestan nada. Fue nadar lo que estuve haciendo estos quince días. "Me digo que no puedo más y resisto. No soy capaz de hacer de lo que escribo una carta de amor, ya no sé ni qué número es ésta y no puedo aunque ninguna deje de hablar de lo mismo. Cada vez que me siento debo superar el mismo ridículo, la misma sensación de no vivir en mi tiempo; nada se ama, se usa, se dispara. Yo salí, estoy fuera, no puedo volver, lejos del viejo cañón ya no estoy más que expuesta a llegar a lo blanco, ya no importa lo que encuentre. Me decidí por el impulso y fuera de la boca me sentí mejor, fuera ya no se para, se sigue como la munición de un arma, hasta que se llegue al alcance o se encuentre con algún obstáculo, por ahora los rozo sin que me desvíen... Temo al tiempo y a esos obstáculos, tengo miedo de mi madre." Dieciocho No logro controlar lo escrito, las palabras se derraman fuera del vaso, se estiran sobre el mantel, corren y casi siempre caen sobre el vacío. Ella corregiría, aseguraría que del mantel caen al suelo; yo, que las tengo sobre la mesa digo que se pierden y que lo hacen para siempre.

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Es un trabajo escondido y en una habitación que no se usa. El tiempo que le dedico va sucediendo a oscuras, va pasando sin que nada se dé cuenta, son tiempos que se callan, que se van callando. Ruidos que se encierran para no molestar, para pasar por dentro. Son una vida que quiere más allá de lo que se le presenta, lo que se ofrece es grotesco y exige lo que cree a que tiene derecho. Se lo daría, si supiese lo que es y estuviese en mi mano se lo ofrecería sin importarme lo que hiciese con él. El amor lo cubre todo, lo disfraza, cualquier cosa puede ser objeto de amor. Se la ensalza hasta olvidar su origen, su primer momento, lo que se quiso pudo ser cualquier cosa y sólo después se convierte en ese amor. Fue una pequeñez, tuvo que haber sido así, una tontería, una niñez que se adoró, que mimada en el ensueño pudo llegar a dominar una cabeza que se negaba a envejecer. Me tienta el transformar su verdad, el hacer recortes de sus cartas y devolvérselas llenas de su mismo odio, cargadas del mismo deseo de apropiación. Se quiere, se quiere tener aunque no sea más que por un tiempo, lo querido pasa a engrosar el mundo de las cosas y ésta es del que la ama, del que la quiso para siempre, de por vida. De alguna manera alguien encuentra a su propietario, a su dueño, ese día se entiende que siempre has sido de otro y ha sucedido sin tenerte en cuenta. Nadie es nada hasta que otro quiera, aparece así la pequeña importancia en forma de ridícula estima, por fin soy alguien y lo soy para otro. Se es así y se empieza a ser en medio de la familia, más tarde se espera de los otros hasta que se cae en alguien, entre sus manos. No entendí el amor más que con lo que era mío, llegaba sólo hasta mis cosas, mis contadas y estimadas prioridades, más allá no había más que carne, cuerpos de un par de noches, de una mañana o de una tarde y nunca de mediodía, a esa hora no pienso más que en comida y la carne sólo puede llegar preparada en plato, dispuesta para ser cortada y digerida.

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Es su lectura lo que me envilece, sus letras, sus páginas, sus sobres, todo está cargado de un sucio entusiasmo, no se puede querer tanto, es repugnante, artificial, y menos cuando no se ha hecho nada, nada durante años. En todas sus cartas es como si me esperase, no deja de dolerme esa seguridad. "Me vas a leer, no importa el tiempo que me estés negando". Pedazos así resultan enfermizos, religiosos. No sería capaz de presentarme ante algo que no teme enseñarse así. Mi recuerdo era complaciente, ella aparecía bajo mi dominio, yo decidía, influía en todas sus direcciones, fijaba el basta, señalaba lo que era suficiente y no había lugar para otros posibles. Nada como vivir engañado, los desengaños no descubren nada, no producen más que un mal mayor, un mal interesado. Tendría que recordar a Drieu pero me falta memoria y me sobran lecturas, lo que me sobran son disculpas. Quiero ser duro conmigo y lo procuro por lo flaco de mis resultados; me digo lo que soy, encuentro mi peor retrato y nada del examen queda, ninguna consecuencia, ninguna enseñanza. Puede que ya no tenga edad para aprender, que nunca la tuviese, puede... "No sabes nada. Yo tampoco sabía nada y ella ya había empezado a torturarme. Lo de haber deseado un niño ya había pasado, no lo entendí, no podían darle nada que yo no le ofreciera. Se olvidó de esa diferencia, se cansó al comprobar que yo no podía reaccionar ante ella y entró en nuevas y más complicadas formas de castigo. Eran sutiles, nadie se daría cuenta, ni siquiera yo que las vivía. Año a año la quería más, también la necesitaba, no tenía a nadie, a nadie a quien recurrir y mis cambios sólo le preguntaban a ella. Lo sabía todo y no le ocultaba nada, después supe que eso sería imposible. Pierre dormía conmigo, también Claudel y Selene, los nombres se sucedieron y complicaron, ellos han sido lo más querido, mi fauna. Lo de mi amor hacia los animales lo sabías, era por lo que me conocían. Era la niña amante de los

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bichitos y a ti te hacía gracia. No podía olvidar tus burlas, ni ella se atrevía a hacerlas, no tenías nada, ni tacto. Tardaste tanto en darte cuenta..., se iba haciendo tarde, tarde para mí, para todo lo que soñaba, tú ibas a ser ese todo que se me estaba negando. Claro que fui aquel día al colegio en pantalones, lo haría siempre, regresaría a esa tarde para repetirlo una y mil veces. Aunque sólo fuese para volver a sentir el conjunto de emociones que me estaban desbordando, cada instante era un impulso distinto y el tiempo se volvía lento. No me vi ni las piernas, esas piernas que debía enseñar por primera vez. Esas piernas me temblaron durante todo el trayecto, nada más que una calle que me llevaría a la eternidad. No tuve ni una duda a la hora de pasar, pasé el patio corriendo y no oí a nadie, me hablaban, seguí corriendo hasta que te fijaste, quieto, sin decir nada a todo mi enorme gesto. Algunas de mis emociones se fueron, me dejaron sola, enseñando mis piernas delgadas. Ellas hicieron que en el momento no le diera más importancia, no dejaron de hablarme, de decirme que estaba muy guapa, pero la tarde se fue perdiendo y no tenía remedio. Fue en casa cuando me empecé a dar cuenta de lo sucedido, de que algo no te había gustado, fue allí cuando miré lo que había enseñado, estuve en la cama abrazada a ellas pensando en lo poco que me habían importado. Te había imaginado persiguiéndome con la vista y no me encontré más que con tus ojos escondidos. No me merecías, no merecías a nadie." Diecinueve En estos quince días tampoco leí, en total dos páginas y un para de periódicos y siempre para interesarme por el tiempo, algún día conseguiré esa nada absoluta que pretendo para mis vacaciones. El pretender un encuentro significaba ya un

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contratiempo, debía pasar por "Los rosales". Era una dirección, la que estaba en aquella carta, ella iba a pasar allí aquellas vacaciones. No recordé el nombre en las dos semanas, pude haber pasado por allí y no paré para enterarme. No dejo de verme perdiendo afectos, tendré que acabar por considerarme incapaz para todo lo relacionado con el amor y sin embargo es un término que me persigue. En ocasiones quisiera avergonzarme de su uso, hablar de amor resulta eufemístico, falso por los días que corren. Y así es y a pesar de todo ocurre; me pregunto si quiero y me veo con un pesado sí, un sí que me aleja de ese deseo de nada, de ese lugar fuera de las cosas en el que pretendo por momentos estar. Escapo de lo perturbable para dar mil veces en la agitación, en los epicentros del movimiento. Sucede como si los contornos se nublasen más a mi contacto y ya no pudiesen regresar a su anterior posición de inmovilidad. Son esas pasiones, turbulencias que no procuran más que un final inmediato, infatigables atizadores de vida, de ser. Arquitecturas para la carne, hechos de energía, pulsos interminables; visto desde aquí..., cansancio. De él parece que no puedo prescindir. Nada tendría valor sin esta pasión, sin ella no existiría esfuerzo, no habría lo humano, esa naturaleza desordenada capaz de morir por afectos. La razón nada puede explicar porque nada entiende, a la único que puede aspirar es a someter, a aplacar, a controlar ese flujo insaciable de querer lo que sea. Nada se consigue y el lo humano se mueve abandonado, muerto; se siente robado, le han quitado las ganas, el deseo. El mundo aparece como lo que es, una nada, una nadería en la que sólo queda el baño en sucesivos olvidos. Hay que regresar a la ilusión, volver a querer, no importa lo pequeño que sea ese amor y el camino mucho menos; he visto amar en el lodo, ante mil bocas gritando. Los miedos nacieron como freno a esa pasión, temores que no dejan de superarse ante el engañoso premio del logro.

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La meta es siempre la nada, el placer se consume y se regresa al cansancio. En ese instante ya no se quiere nada o se quiero todo y la pasión queda ahogada, la bestia no razona es dueña de la estación, lo humano se pregunta si es necesario, si ha de tenerse que repetir. Entre preguntas se pierde, se abandona, olvida para acariciar la nada que otra vez lo invita a pensar. Veinte "Es una mañana hermosa, no hay nadie, dediqué una hora a mi arreglo para estar sola. No quiero que me veas mayor, que me hagas perder tanto tiempo, has de llegar antes, mucho antes... Aún estoy bien aunque mi madre me repita que nunca fui una gran belleza, no tardes, empiezo a estar cansada y tengo miedo a relajarme, a dejarme llevar por lo que suceda, por ningún deseo. Temo que ella gane después de todo lo que he hecho, a lo que me he enfrentado. He pasado la mayor parte de mi tiempo entregándome, me he dado sin quedarme con nada, me he vuelto transparente, soy demasiado vulnerable. Me escondo de lo que llegue, de lo que pueda entrar por esa puerta, de que aparezca alguien y me eche para siempre. Tenías que haber llegado tú, no lo hiciste y durante ese tiempo mi madre me hizo ver como histérica. Lo estuve, es posible que lo siga estando; es la edad, no perdona, empieza por todo y no te va dejando nada. Tenía derecho a ese todo, el mundo no tenía derecho a ofrecer resistencia, eras para mí. No me da miedo llamar a las cosas, el temor que tengo está en sus nombres, las llaman horribles, fuera de sí, las matan nada más nombrarlas, no dan espacio, lo rellenan de escombros, con cadenas de palabra. Aún no soy así, aún no soy del todo dócil, ella sabe que aún puedo saltar y tirar con lo más próximo.

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Espera, confía en que llegaré a ser como ella. Sé que puedo y por el momento es un saber que me inquieta. Me obligas a retroceder, a tener que sufrir otra vez aquellos pasos. Quiero que sepas que estoy dispuesta, que cuando quieras empiezo." Carezco de la misma inocencia, conservo la misma crueldad, ella es la que me acerca a la infancia y permite que desde ahí llegue hasta ella. A la primera edad se le permite, se le disculpa ese exceso, esa supremacía sobre la vida. Sigo poseyendo ese grado de inocencia, lo noto durmiente bajo la piel, preparado para rehacer cualquier mundo y sin importar los comienzos. Está ahí, sujeto a mis años, atento al mínimo despertar. La ingenuidad es brutal, se conserva sola y crece egoísta. No aprende, todo aprendizaje lucha contra ella. Cándido es el dueño de la vida y sólo la vejez se enfrenta a él. Reconozco a mi salvaje, lo sé libre y lo han de hacer mortal. Lo he visto hacer lo que hace mientras ríe, lo he visto reír ante la risa de los demás, lo he seguido hasta que me perdí ante la belleza de algún mausoleo erigido a la memoria de alguien. Parado, lo he perdido por un tiempo, tuve que encontrar nuevas salidas para recuperarlo, nunca igual, en cada uno de los casos se había dejado algo pero nunca lo mismo. Veintiuno No me creo mejor por seguir sus cartas, ella consigue que padezca su vida sin darme ninguna opción más que la de leerla si quiero. Ella se desahoga, está segura de que antes o después la leerá alguien, yo. A mí, no me deja nada, un papel miserable, un empleo de recopilador. Y lo hago mal, no me siento nunca a ordenar un trabajo que no sea el mío y hasta con éste me encuentro poco dispuesto. Pero padezco de una manía, la de

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acabar, suelo acabar con todo y puedo llegar a hacerlo hasta sin ganas. He de terminar, conmigo, con todo. Me veo gastando usos, gustos, maneras y seres; exprimiendo sus imposibilidades hasta cualquier fin en el que además no creo. Tiene que ser algún tipo de venganza, de hastío consagrado a lo que me rodea. Lo exploto sin que ni mi yo me importe demasiado; me vale todo, casi todo y en ese casi entra lo que queda por explorar. Espero llegar a todos lo casi y completar lo poco que se puede ofrecer de una vida, la que sea. "Ya no tengo bichos, me deshice de mi fauna, aquellos animales no hacían que entretener mi amor. No puedo dar más, a nadie ni a nada. A aquellas cosas tampoco, las he perdido todas, no me queda más que unos libros y sí, al final he leído algo. Ni siquiera soy aquella idiota total con la que te gustaba meterte; me he visto con tus ojos, estúpida, con el mismo sentido que le dabas a lo que era mi actuar. Entendí lo que te repugnaba de mí, de cualquiera de aquellas aspirantes a mujer. Me quise más al reconocerme, era algo microscópico, ínfimo, una náusea que tenía que haber visto en tu boca. Pude conocer el sabor de ese desprecio que me tenías, en aquellos días sería lo último que vería, era tu idiota enamorada. En la cima de esta nueva forma de mirar sólo encontraba una manera de estar contigo, violada, tomada por asco." Acabo de arrugar la página para apartarme de su lectura, no es por censura, tampoco por escrúpulos, es para prepararme un café. Mis vicios siguen siendo el tabaco y el café, no hago nada sin antes probarlos y la lectura está entre esos haceres. Estoy otra vez ante el papel, lo estiro y queda más o menos listo para una lectura continuada. "Mis cambios se relacionan con esas alturas, no me asustan y subo para desde ellas arrojarme con mis viejos y nuevos miedos. Las caídas ya no son tan

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dolorosas, hoy se me hacen hasta apetecibles, tienen mucho de variación y satisfacen mis inclinaciones hacia el vértigo. No encuentro mejor palabra para describirme que -riesgo-, llena mis percepciones del mundo y los que lo habitan, colma con creces lo que ha sido mi existencia, mi ausencia de acople, mi eterna visión frustrada de lo que me encuentra. Salen a mi paso, caras, cosas, que una vez entendí y que ya no puedo. Tengo que agradecerte ese contagio por el asco, tu visión de lo que sólo puede ser deforme y a lo que sin voluntad no se puede fijar nada bello. He considerado esa estética como la del monstruo, a él todo le es feo, pero no me bastó, aunque puede que me hayas convertido en ese mismo engendro. Sí, me alivia repartir culpas, y como sólo te tengo a ti es justo que cargues con todas. Si soy ese monstruo, tú me has hecho." No la hice, no tuve tiempo, solos no estuvimos más que un par de veces, dos veces, en las demás había siempre un tercero o una aula entera. He de añadir una sospecha, el último curso juntos fue distinto, yo no había respondido a su carta y ella inició las clases con una clara indiferencia hacia mí. Había perdido mi interés y ese año cursivo lo pasamos sin darnos cuenta, todo parecía olvidado, lo ocurrido pasaba a relegarse a un período que se empezaba a tratar de infancia. No había secuelas, no había trauma. Yo iniciaba una nueva etapa, pasaba de las piernas a una nueva inclinación, los grandes pechos. Me criticaba, ese tipo de atracción debería cumplirse mucho antes, pero mi caso debió ser distinto, dice mi madre que me alimenté de pecho hasta que la dejé sin una gota y en teoría mi estado debía estar próximo a la saturación, de hecho pasé a una profunda aversión por todo tipo de tetina. Fue así, no miraba más que para las cosas grandes. En la naturaleza quedaba extasiado ante las montañas mayores y en el arte penetraba en el mundo de las primeras dinastías de faraones, no dudaba de que se trataran de monumentos

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levantados al pecho, a las grandes mamas que daban de alimentar a aquel pueblo del río. De hecho, el que no fuesen cónicas, no podía ser más que un motivo de pudor sagrado. Tuvieron que pasar algunos años para que mis gustos se relajasen y pudiese llegar a ese otro período atoniano, pero a ellos les llevó mucho más tiempo. Mi interpretación mamífera me daba menos oportunidades, desechaba lo escaso y me dejaba expuesto a todo lo ampuloso, lo exagerado. Me condenó ese gusto en un mundo remilgado, plagado de seres que ponen la boca pequeña y tragan como animales, quiero decir, como hombres. En esta nueva etapa ella había desaparecido, no recuerdo ni dónde quedaba su pupitre y sé que éramos treintaitantos, pero sí recuerdo otros mucho más preparados naturalmente. Mis viejos roles se esfumaron y quedaba libre para otra interpretación del mundo, el movimiento que surgía de las piernas se transformó en la inmovilidad que nacía de aquel otro binomio, en mis sueños ya no tendría que correr, bastaba descansar sobre aquellos almohadones de carne blanda y suave. Creo que esta variación fue importante, fuente de mi interpretación contemplativa, desde esa asunción dejé de correr tras las cosas y pasé a instalarme en las profundidades de la mística más generosa. En ella me instalé como un maestro del volumen y padecí lo imposible de transmitir mi interpretación, su explicación era cuestión de fe y su esencia, como la de un perfume, se refugiaba en lo arcano, en frascos pequeños de misterio. Mi figuración cósmica se llenó de verdad, los iniciados debían ir hasta la montaña, quedarse allí siete años; mi estado me hacía distinto, las montañas debían venir a mí y de hecho así sucedía en la contemplación. Mi fe no me permitía esperar menos y los macizos fueron llegando, y lo hicieron de tal manera que aún no sé de alturas pequeñas; llegaron igual de grandes, en proporción a mi fe.

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Ella no entraba en este resumen, no daba la talla y nuestros objetos de atención se separaron con un sentido último de fatalidad. 22-8-94. Busco una con un principio relacionado con mi final y la encuentro. ")Por qué te ríes?" He de hacerlo para engañar el contenido y forzar un diálogo que por ahora ninguno de los dos quiere. Es una forma de destruir a la que no me resisto. "Llegué sin ganas, tres meses esperando una respuesta; el primero que llegases, después cualquier cosa, los últimos días ya nada, regresar a clases y verte. Te vi y sólo me apetecía dormir, lo hacía a cualquier hora, por no tener ganas para otra cosa. Me alegra que no consiguieses nada, que te quedases para siempre clavado en uno de esos tiempos de los que tanto participabas, lugar del que nadie puede saber nada, en él, en un sitio así espero que nos encontremos." Veintidós Considero que he pagado su odio, podría darle más margen, muchas de sus cartas insisten en él y lo hacen incansables, puede que lo haga pero cuando encuentre expresiones distintas, palabras que merezcan tenerse en cuenta por su daño real. Acaba de llegar algo reciente, una de sus cartas, la primera a la que le puedo colocar fecha, lo hago 23-8-94, ahora podré su tiempo real, no necesitaré remontarme al umbral adolescente más que para algún recuerdo que no quedara exacto. No la abro, aún me pregunto por el resto, qué se hace con todo ese tiempo, mi adolescencia está fresca pero queda muy lejos, a una distancia que no conservé. Ella, con su maldito correo, pretende que no hubo tiempo, que no lo hay, sólo un

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presente que se coge en cualquier momento y al que se accede por deseo; lo otro son mentiras que se tienen en cuenta, pasos que ya no se confía en haber dado, reuniones de mentira sin efecto, no hay más pasado que al que se quiere volver y ella me invita a volver, en medio nada, nada a tener en cuenta. Soy capaz de regresar a cualquier parte, puedo hacerlo para ver, para volver mirar, lo que no puedo es quedarme para escuchar las mismas palabras que ya encuentro en mi memoria. Puedo estar, ver en el mismo lugar nuevas figuraciones, introducir algún cambio, simplificar o complicar, puedo hasta vivir lo mismo pero sin oír, no podría volver a oír hasta el infinito, oír el mismo pasado, alimentaría antes cualquier mentira, adularía las voces hasta escuchar una mínima variante y entonces sí, podría dormirme con ellos, con los pasados. Por una de mis abuelas sé que el mismo cuento es siempre diferente, a ese cuento es al que estoy dispuesto. Escribo con la carta al lado, el sobre es el mismo, la letra, la letra es distinta. No me gusta, me están introduciendo una variante con la que no tenía pensado contar, no sé si abrirla, no sé si incluirla en estas páginas. No es ella, le doy la vuelta y leo un remite en letra más adulta. El mismo nombre no me engaña, ya nada puede disimular lo suficiente y aunque se pueda llegar al engaño, éste, de alguna manera, se alcanza preparado, predispuesto. Se vive la mentira, se vive y se sabe. "Déjala, haznos este favor, ella ya ha sufrido bastante." La aparté, busqué entre las demás para ver si había alguna otra. No encontré ninguna, ésta sí era la primera. "Estoy desesperada, tengo miedo cuando estoy con ella y mucho más de noche, no sé lo que puede hacer, en ocasiones me encuentro un fuego encendido, otras el gas abierto, en muchas sólo es un grifo, una luz, no sé qué hacer... Ayúdame, a ella le harás un bien y yo podré descansar, podré dormir.

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Tienes que obligarla a que deje de pensar, a que no sueñe más, a que me crea. Las dos hemos alcanzado nuestro límite, no podemos seguir sin que alguien nos eche una mano. Al dorso están nuestras señas, mira bien lo que haces." Las leí, se trataba de un pueblo de la provincia, uno de los muchos a los que nunca fui y a los que no pienso tampoco ir. El lugar era lo único seguro, lo demás estaba dicho con ventaja. No, no me engañaba, se trataba de una atracción más, el uso del mismo nombre con otra letra era la mejor invitación, sólo tenía que entrar a su reclamo. Temo la edad, está llena de sucias experiencias, voy hasta ella con todas las prevenciones y sé que esa suma es poca. El tiempo siempre se agarrará a la primera insuficiencia y la defensa que he de aplicar se llama muerte por aburrimiento. Tengo el mapa de la provincia, aparece el pueblo y busco en un periódico la línea de autobuses que cubre esa distancia. Llamo y me dan un horario que guardo para algún fin de semana. No es fácil ir a ninguna parte, he dar explicaciones y las relativas a una mujer son las más complicadas de hacer creíbles. Como no quiero mezclar aprovecharé un fin de semana libre, esto no quiere decir que vaya a ninguna parte, disfruto haciendo planes que sólo decido el último día, hasta ese día no hay nada, sólo una voluntad indecisa. Es una forma de hacer, la forma final con la que me he quedado tras ir perdiendo sucesivamente anteriores diseños. Tiene que ver, una y otra me piden un hacer, un movimiento que he ido perdiendo, me estoy anquilosando, haciéndome antiguo, un partidario del mínimo esfuerzo, un economicista del movimiento, un resumen de intento. Sospecho que mi exceso de autocrítica reduce sus posibles efectos, deja de actuar como estímulo y me pierde en las respuestas. Pase lo que pase, me queda algo... me acepto.

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Debo ser un jodido conformista, uno de esos seres que se miran al espejo y encuentran siempre algo bueno, optimistas, seguidores de algún régimen de los que conservan la línea; un positivo, uno de los que sólo ven lo que quieren. Sea cual sea el tiempo paso a ser una buena cara más, que nadie se crea que esto me hace gracia, por si acaso no dejo de ensañar mis peores caras, aunque sea como ejercicio espiritual. Regreso a la madre; ella la conoce y me supone, esto implica un conocimiento incierto que habré de fomentar en caso de decidirme por su ofrecimiento. No me gusta sentirme anticipado en los fines, bastante es el soportarlos. Moverme significaría variar el primer sentido de lo escrito, en él entraba el tiempo en movimientos que habían pasado o podrían suceder, nada que hacer en el presente, nada que merezca la pena mover. Un presente cierto, inmóvil. Verse daría lugar a acontecimientos urgentes, a decisiones y no pretendo un encuentro con ninguna solución, me conformo con la exposición y lo que se pueda añadir a lo expuesto, siempre desde perspectivas que no se tocan. Los roces pueden llegar a deformar bastante más que su ausencia, pueden hacer que hasta las que eran distintas perspectivas se entiendan y me reconozco fatalmente preparado para la comprensión, llego a entenderlo todo y lo único que me falta es fe para moverme en lo comprendido. "Te quiero, )no lo entiendes?, te quiero, no puede ser tan difícil de entender. Te pasa que tienes miedo, tu refugio en la indecisión no hace más que agravar ese terror a decir sí, a afirmarte en un sentido…, a vivir fuera. Hace tiempo que iría a verte pero me derrumbaría a la primera expresión de huida. La conozco, ante ella me siento impotente, me pierdo. Me estaría derrumbando y tardaría en encontrar una nueva razón. La distancia me protege, no deja de alimentarme, permite que siga viviendo de mis mentiras. Me acabo de leer, siento ganas de borrar ese "quiero", lo dejo, después de tanto

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tiempo es idiota esconderlo, aún así, debería escatimártelo. Iba ya en la primera carta, iba rodeado de otras ganas y de mucha inocencia, aquí suena amargo, suplicante, pero es que ya me acepto indefensa para todo lo que pueda llegar de ti. Si supieses cómo te protejo, cómo puedo levantarme ante la más pequeña insinuación que pretenda atacarte, confirmarías tu idea de mí o lo que creo que me dice tu silencio. No tengo ni orgullo, mis llamadas fueron acabando con él, me fueron hundiendo. Me mantengo porque veo cerca del fondo, puedo llegar más abajo pero me siento cerca, los últimos intentos de mi madre eran los que faltaban para tenerme como irrecuperable. Bien, no tengo remedio, )y qué?, )qué hago?, )me mato?" No estoy dando sus despedidas, voy a dar ésta. "Te sigo queriendo". Veintitrés "Mi madre no dice nada, calla cuando me oye y espera a que esté en un mejor momento para echarme por tierra. Está más pendiente, mucho más pendiente de las cosas, de los acontecimientos en los que yo no puedo detenerme. Lo intento pero mi atención no es la misma, paso los días como dormida, soñando con mezclas de amor y tonterías, puede que tenga razón y me esté volviendo loca". Puedo hacer distintos órdenes, tomo conciencia de su uso como materia y olvidando su consecuencia original me puedo dejar llevar por multitud de desarrollos, alguno ha de ser el que ella siguió pero para mí es lo de menos. Perdida su continuidad temporal, las cartas se prestan a variados destinos que no dejan de partir de la misma verdad, concedo que se deformen, que puedan no ajustarse al original, pero ya perdí ese hilo desde el momento que los atendí

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como un caos. Sólo el presente, introducido por su madre, puede deshacer mis posibles órdenes, es ella la que me obliga de alguna manera a entrar en una temporalidad que ya no es sólo la mía. Eran, son mis fechas las que salieron hasta esta página, es posible que por su culpa tenga que compartirlas. Ella ya no me dejará al margen y las cartas tampoco serán el refugio de una habitación que no uso. Por si no fuera bastante, Drieu, lectura que me acompaña estos días, también interfiere con sus juicios sobre el amor. Es un regalo de mujer y tiene muchos más años de los que presenta su dedicatoria, mi primera lectura es igual de vieja. Lo leí mal, su título sigue sin ser tranquilizante, "diario de un hombre engañado" es una obra para leer sin propiedad; los relatos siguientes acompañan al amor en un mundo tranquilo, pleno de comodidad y comprensión. Lo poco que sé es muy distinto, los amores no comprenden nada y Drieu no deja de pensar lo mismo bajo razones a las que más tarde abandona. Se ve más en los otros, para uno es casi siempre engaño. Es una segunda lectura, antes no leía dos veces más que escasos libros, no tenía edad, ahora, como muchos pasan de los quince años los tomo casi como novedad y Drieu es uno de los que quisiera tener algo más. Leo más lento, con mayor atención, me freno en los giros y en los remontes, llego con tiempo hasta el final, he perdido parte de aquella voracidad insaciable que me hacía ingerir títulos sin saborear, sólo los extensos me permitían entrar en el placer, quinientas páginas te cogen en algún momento más cansado, cansado de correr en mil direcciones. Hoy La Rochelle me vale como lo podría hacer cualquiera, como contrapeso de un tema general y parecido en lo mínimo; no es el amor lo primero que quise conocer y sin embargo no dejé de padecer desde el principio sus consecuencias. Estaba en los apetitos de infancia y reinando en las adolescencias, está ahora, cuando creo vivir más lejos de su efecto; estaba para

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variar mi dirección, lo sabía allí y me encaminaba hacia otro lugar sin entender que poco valen las distancias cuando se permite el recuerdo. Entonces no había cuestión, la distancia ayudaba y hoy lo sigo pensando aunque padezca los viejos efectos. "No eres nada de lo que querías ser, de lo que yo soñaba que serías. Engañas y te has conocido así desde siempre, tu aparecer mejor era la más lograda de tus mentiras, en realidad no entregabas nada, no permitías que nadie tomase nada de ti. Te mantenías escondido bajo un montón de mantas y no consentías más que dejar prestada alguna para reclamarla en seguida. Ese alejamiento es el que te debilitaba, el que no deja de hacerlo, en lo que creías encontrar tu fuerza es lo mismo que te está hundiendo...No supe más de ti porque te preocupaste de no hacerme saber nada, tenía que suponerlo todo, hacer mis registros, levantarte conmigo hasta donde quería llegar, hasta ese lugar que sería el nuestro. A lo único que no estoy dispuesta a llegar es a que no hubo nada, nada tuyo. Si estaba toda mi potencia emocional, mi sí completo a lo que quisieras y era real, tanto que tenías que notar que ni podía hablar". La seguí de lejos, no, ni la seguí, no prestaba más que atención a lo poco que oía, una cosa al año, otra cada dos, varios sin oír nada y, sin pretenderlo, desapareció. No quiero hacer entrar aquí lo que me importaba, son una pesadilla distinta, otros montículos de ausencia. )Qué oí? Rápidos viajes de sexual adolescencia, prisas por ver y saciar temores, fomentos de encuentro y algún capítulo de contenido siniestro. Mundos que a mí me parecían de edad pequeña y de infantil normalidad. Nada en lo que detenerse, nada por lo que preguntar. Con mensajes así, se olvida antes, se comprende lo profundo de la intuición y la esencia de la estupidez. Mi memoria prefería los años que ya estaban a lo que pudiesen avecinar aquellas voces. Una confusión hizo que las cartas llegasen más tarde y el azar no tuvo que ver, no me

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importaban. Llegaron con la disculpa de una equivocación que acepté inmediatamente y pasaron a ocupar sus respectivas cajas. No me hicieron ni imaginar su contenido, no me animaron ni una noche despierto, sólo ocupaban espacio y más de una vez estuvieron apunto de desalojarlo. Mi manía por guardar lo inútil las protegió del deshecho. Debí haberlas tirado y darle así una oportunidad para ser como la había creído, un ser simple y colmado de normalidad. Mi contemporáneo aburrimiento me hizo abrir estos sobres y hallar dentro infinitos metros de intestino, quizá por esto se me hagan entrañables. "No dejé de ser idiota, me fui encontrando con todo aquello de lo que tú huías. Era mi mayor satisfacción, sería así, lo contrario. Lo fui por mucho tiempo, un tiempo en el que no te escribí nada y del que no me queda nada que hablar. Al final vuelvo para seguir siendo tu idiota. Para seguir divirtiéndote, aunque por aquel entonces estaba segura de estar vengando mi ridículo amor de quince años. Pensaba que aquello era de verdad, que sí se hablaba de sexo, que había algo más allá del pensar y no dejar de hacerlo. La tensión de un portal, de una vigilancia en estados de penumbra, de una luz que sí enseñaba mucho más que tus silencios, que tu desprecio, yo tenía por fin algo que gustaba, algo que podía dar a quien quisiera o al primero que encontrara. Entendí lo que significaba "quemar entre las manos", supe que se refería a las mías y quise salirme como las demás, como hacían todas. Salir de aquel laboratorio en el que me habías metido, fueron los años libres, no sujetos a ti. Miraba atrás y veía que el único tiempo perdido fue el que pasé soñando contigo, esto se podía tocar y ofrecía sus mejores suavidades al tacto. Toda esa claridad hizo que te olvidase, los cuerpos se asomando, creciendo y estaba preparada para el que me tocase. No sé si tú pensabas, pero también te veía a ti como algo que estaba hecho para acariciar. Las veces que nos tocamos fueron en peleas, en peleas del mismo sexo. Te enfadabas si que supiese por qué y me

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tirabas al suelo, me revolvía, no me dejaba, me estabas tratando mal, yo no quería eso, esperaba una caricia. Las otras parejas se besaban y a ti ni se te ocurría pensar en mí como algo así, como una de ellas. Alguna vez te vi mirando así a otra cosa, a algo que yo también tenía. Lo que tú no quisiste lo tomaron otros y lo hicieron con ganas. No te va a gustar leer esta parte que desconoces, me creías tan mentecata como para no poder disfrutar de lo que tengo y de lo que me pueden dar... me desearon, no sé hoy, pero lo hicieron. Los dejé apretarme y me sentí empujar hasta cobrarme tu tiempo." Puedo seguir leyendo, hago una pausa para hacerme a su cuerpo, ya no debía corresponderse con el de las piernas flacas, fue el siguiente, el que vi más tarde y al que no se le notaban los huesos, ese era su cuerpo hirviente, el que alcanzó su desarrollo para saciarse. Arturo tiene su razón, la naturaleza ofrece sus propios tiempos, su mejor belleza durante unos años, tiempo en el que la mujer no es más que carne envuelta en fuego. Durante ese lapsus el hombre no es más que presa, presa de la especie. Tendría que dolerme esta lectura, nunca la dejé de considerar mía, no importa que me despreocupase de ella, me había obedecido, me había seguido a pesar de mis desprecios, la había dejado en compañía de otros para provocarla más mía, para que les anunciase mi propiedad. Hablaba de mí y sólo se veía conmigo, no pensaba más, no podía, se había convertido en un objeto, en una cosa que llevaba grabado el nombre de su dueño, nombre que no dejaba de anunciar. Colmaba mi abyecta vanidad hasta que me olvidé de ella, paso por períodos en que necesito ver el elogio, nunca escuchar, y en los que nada más verlo me entran vómitos. Soy voluble, fácil de volverme hacia mi alrededor y esto hace que en las cosas vea sucesivamente sus caras, algunas aparecen más hermosas que otras, algunas tardan más en hacerse bellas y otras marchitan pronto lo que

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una vez recibió atención. Y es que se conserva mal lo mejor que se tiene y se da rápida salida a lo peor, este hacer obliga a la variación de lo que se tenía en cuenta. Ella pasaba de lo que yo tenía por estúpido a lo que pueda querer por deseo visto en otros. Sugiere esa lectura de lo que pude hacer y permití que hiciesen otros. En un sentido muy figurativo puedo considerarme engañado y pasar así a engrosar las páginas de Drieu, pero no, aún no deseo ese cuerpo aunque sepa ya que tiene sexo. Pertenecía a la clase de mujeres que no sabían despertar, con ella no podría más que dormirme en vanidad y alguna vez con ella pero por aburrimiento. El amor puede ser mucho más, por lo menos, en algún momento, es un crimen que desde el primer momento se convierta en un sala de estar y si sucede así una parte de ese amor recae en los burdeles o en otro sexo. Las dosis de pasión son algo a lo que el hombre debería estar expuesto al menos una vez en su vida, ninguna otra experiencia ofrece parecido campo de sensaciones abismales; sujetos que ella pretende ahora colgarme como si mi tiempo hubiese sido el de siempre, los mismos. Tardo tanto en conocer como en conocerme, no es así, mucho más en conocerme. "En mi habitación te recordé las veces que quise, aquí tú no podías negarte a nada, hacía contigo lo que después iba consiguiendo fuera. Tenía prisa, debía correr y era fácil comprobar como desaparecías en encuentros que me fueron hundiendo hasta perder el sentido del equilibrio. Que no te preocupe, con le que te cuento vuelvo a ti mucho más rebajada, sumisa. Ya ves lo que me importo, ni siquiera me tengo en nada que merezca la pena, ya soy esa cucaracha en la que puedes pisar."

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Veinticuatro El amor se puede hacer insoportable, se hace con facilidad, el otro ser está ahí, siempre está hasta conseguir molestarte. Estoy ante el peor material, una materia que habla, que dice, que ataca a lo que la hace. He de suponer que se rebela a cualquier estado final. Padezco las tensiones del modelado, cada substancia exige su trato, no quiere más que el cree suyo, cuando no consigo acertar me digo que sufro de falta de tacto y los resultados no son los suyos, son míos, son mis fallos. Estos errores padecen de intención y los posibles logros surgen infinitamente falsos. Quizá no la conozca lo suficiente, no sepa nada de ella y nunca quisiese saber y ahora, que necesito saber más, me huye, me escatima lo que son sus certezas, lo que es y fue ella. Tengo que dejarlo por hoy o acabaré por sentirme engañado por su letra, puedo acabar creyéndola y eso es dar demasiado para lo que no son más que palabras. 27-8-94. Me levanto con dolor de cabeza y ella es la única responsable, también su madre tiene parte de culpa, ésta por aumentar ese horizonte que tenía destinado sólo a su hija. Me critico el uso de Drieu, lo tachan de colaboracionista, me cuestiono pero sigo disfrutando de su amable lectura, sigo sus relatos por el placer de los títulos, por la delicadeza con que toca un tema tan innecesario como el amor, )para qué vale? En este momento para levante ese dolor frontal que no puedo quitarme, y eso que estoy en mi segunda aspirina. Decía que floto en sus páginas, ayer me quedé con las que inician "la mujer del perro", muy apropiado para alguien que como yo regresa de las playas. Me lo puedo imaginar matando judíos con sus propias manos y quedarse con ellas ensangrentadas durante meses para que el mundo fuese testigo de su crimen. Pero cincuenta y dos años son bastantes para

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sentirse querido, )por qué estirar más? El amor no merece otro gesto. Y es que Europa se ha hecho mayor, ya casi alcanza a las viejas civilizaciones y en este siglo está pasando sus barbarismos finales. Este apéndice asiático siempre supo como solucionar sus diferencias, a tortas. Aquí los modos eternos no se entienden, el hombre ha de ser ahora, ya, y los que están deciden desfiles uniformados. Amo este viejo deshecho de voluntades figurantes, oigo de vez en vez a sus espíritus gobernantes y me hacen sentir nuevo, nunca se oyó nada igual, ni parecido, son voces de lo más moderno. Que dedique mi perdida de tiempo al amor me hace sentir insensato, )cómo se puede pensar así en medio de esta gravedad de mundo? Hay que vivir dos mil años para entenderlo, lo oídos más férreos también se cansan de los sonidos de siempre, de esas labores de cocina en las que no deja de oír ese estruendo de tarteras y potas, el discípulo las llamaría "tormentas de acero" y es que hay que engrandecer las peores faenas con condimentos. Mi yo es otro horror en este mundo, preparado para el amor e indispuesto a última hora. Si fuese hispanoamericano hablaría de las hierbas que crecen en el jardín hasta perder al abuelo, (Termópilas!, )dónde estás? La espesura no me deja ver y la siesta me hizo olvidar que pasaron infinitos años; Termópilas se había quedado a soñar en un paso y es que no dejaba de leer aquellas historias de soldados que morían para defender un continente poco considerado -abuelo, déjalos, hace tiempo que no vienen, que prefieren mandarnos un mensaje para que recordemos en que año estamos-. Mi abuelo no me oye, dice que me pierdo las mismas horas todas las tardes; quiere que despierte y que con él vea las naves que vienen, que llegan para echarnos. Dice que duermo demasiado, que sueño, mientras tanto él se pelea todos los años con los mismos persas disfrazados de hierbajos. Quisiera haber tenido abuelos vivos, no tuve más que uno y no hacía mucho

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caso, una sola vez mandó quitarnos una fotografía como grupo de yeyés, aún no sé lo que es eso. No abro ninguna carta, no quiero que me digan nada, llevo oyendo durante mucho tiempo y hoy me doy un merecido descanso. Mis entornos son pasionales y he de creer que el origen de esa motivación debe ser mi culpa. No agrada mi primera persona, debiera haberla cambiado por otra y me ofrecen cinco más, tres en plural. Me resta fuerza la facilidad, puedo dar a un tú o a un él todo lo que quiera, a un nosotros no daría nada, suelen falsos por definición. Es muy posible que no haya relación, no busco nada y menos la unidad, es muy posible pero hay unas fotos que gustaría hacer y serían sobre las tumbas de mis gustos, con Pound, Celán, con algún joven como Trakl o Keats, con los viejos Shakespeare y Cervantes, con algún romano, griego, indio, chino, llegaría hasta la desembocadura de los cuatro ríos o me perdería en las selvas mayas. Me enterraría con esas fotografías para llevárselas y discutir después con ellos el estado de las tumbas, sobre esa hierba mal recortada o sobre esa lápida de pésimo gusto, aquella pirámide o mastaba peor saqueada, sobre todo para hablar del tiempo, de aquel buen o mal día, nunca de literatura, sería funesto volver a morir dos veces de aburrimiento. La Rochelle se estaba agotando, el amor y el ojo burgués determinan consecuencias de parecida simbología, el matrimonio, los amantes y la comodidad, dando lugar a vidas trasnochadas, vulgares y con un mucho de cursilería literario-vivencial. Mis lecturas se contestan solas, el antídoto va a llegar de la mano de otra relectura, Rilke me llevará hasta sus "cuadernos" sin salir de la misma lengua y apoyando otra vista. En tanto, una carta a mi inválida del recuerdo, el conocer su dirección me iguala. 29-8-94. Son la cuatro y media de la tarde y el tiempo es excelente. Te quiero:

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Quise contestar siempre y de inmediato a tus numerosas cartas, la ausencia de remite me llevó hasta este fin de espera. Tus puntuales misivas avivaron un deseo que nunca llegué a consumir, el tenerte entre sábanas, algo en lo que aún no dejo de pensar. Me vi obligado a rellenar tu falta con un amor hecho de pereza y en el que llevo aburrido doce largos años. Entenderás, porque me conoces, que soy fiel a mis amores, de una fidelidad que raya lo indecente. En cada uno de estos años no he dejado de desear todo tipo de mujeres desde las más putas a las más mojigatas. Cada una colmaba una satisfacción imperiosa y puntual, en cada ocasión no podía dejar de pensar en que ese amor inmediato era el único sincero, quería a cada una por lo que se tenían, a las rameras por su sexo, a las ricas por su dinero, a las más beatas por su fe, a las menos fieles por su infidelidad, a las gordas por su espesura, a las delgadas pro su fragilidad, a las mayores por su experiencia y a las jóvenes por lo terso de su piel. Todas eran perfectas y con todas mi amor era igual de sincero, igual de exclusivo. Su falta de respuesta hizo que mis ojos saltasen de un cuerpo a otro como una enfermedad que encuentra siempre resistencia y no consiente en desaparecer. Mis continuos fracasos se aliviaban con tu incansable respuesta. Tú contestabas a todas, estaba perdido pero me quedabas como la palabra que se imponía a mi rencor natural. No persigo ninguna felicidad, por el contrario, me irrita que alguien no sea lo suficiente feliz con mi compañía hasta el punto de haber sido mi preocupación más inmediata. Fui despidiendo todo aquello que mostraba un mínimo de desconsuelo, de intención que pueda ir haciéndose amarga. No es una tarea complicada pero exige su parte de tacto y un costo en dolor que no es fácil aceptar. Lo pude hacer con todos, con todos no, con la que es mi mujer no puedo y esto me hace sentir mal, multiplica mi fracaso y hace caer en el vacío mis

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resultados con lo demás. Calla, pero sé que no es feliz a mi lado, hay algo peor, lo sé desde hace años y esto me hace vivir engañado. Para mí sería un consuelo que hubiese alguien más, un motivo real y directo. Pero no, o ella así me lo da a entender, el engaño se hace así peor, visceral, el único motivo soy yo. Puede que te resulte cruel pedir que me aconsejes en este baño de amor propio pero es que no leo lo suficiente o no encuentro lo que pueda detenerme en mis pequeñas lecturas. Sobre todo tengo un temor, un miedo educacional: seguir siendo bueno. Quiero de ti una impronta brutal, carente de ese artificio que sé puedes tener, una reproducción de mi hecho con sus muy posibles secuencias y las quiero para verme sin remedio, fatalmente incurable. Para que no dudes te diré que busco mi ratificación. Sin otra, un amor de siempre... Veinticinco La muerte segura debería liberar al hombre del arrepentimiento, la religión se confabuló para entregarlo a esta condena. Media hora, el tiempo que me lleva llegar hasta el buzón más próximo me hizo odiar lo escrito y no tanto éste como su envío. Son dos hechos distintos, escribir lo que se quiera y mandarlo, el proceso no debería ser consecuente. Hace ya una hora y no estoy seguro de lo escrito, no puedo hacerme una idea exacta de lo que mandé y me temo una falta de respuesta. Me dejé guiar por una solución inmediata, pero qué mejor ayuda que la de un amor, que la de uno viejo. Encuentro pretextos, excusas para hablar de mí, me llega un giro pequeño, una

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diminuta aclaración para hacer brotar una de mis dudas y como sufro de incerteza general, no me son extrañas mis entradas. Puedo objetivarme, dos mujeres pueden hablar de mí. -Es un vago, )no sé cómo lo aguantas?-...-Sabes que lo es y te lo dices, lo que aún no sabes es cómo dejarlo. Te ves mayor, sin ganas; debes decidirte, los años no dejan de pasar y él te querrá menos-...Ella no dice nada, no lo dice nunca, sólo en prontos de suma afectividad, ni a una amiga le confesaría lo que piensa. También duda, no deja de hacer sus balances, no ha dejado nunca de pensar en lo que su amiga le está diciendo, pero no es suficiente para responder, no lo es porque no le está contando nada nuevo, sólo es una amiga con sus propios deseos. Los dos sabemos cómo llegamos a cumplir tantos años al lado y sin querernos lo mismo, o queriéndonos igual desde el principio, cada uno por sus cosas, por sus respectivo interés. Intereses que no se cuentan porque suelen ridículos vistos desde el mismo tiempo que los días van agotando. Podría parecer más sencillo el preguntarle a ella, directamente; se puede hacer. Adelanto dos respuestas con sus respectivos humores. )Por qué no me dejas? 1-Aún te quiero. (respuesta cargada de humor) 2-Aún no tengo otro y no me decido a estar sola. (malhumorada) La segunda podría recrudecerse pero no se diría más que bajo evidencia o decisión, su otra forma: tengo otro pero aún no me decido a prescindir de ti. Y es que en ocasiones cuesta cortar el último nudo, los anteriores se suceden sin dificultad. Las situaciones se alargan, se consideran intrínsecos los altos y bajos, o como en

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mi caso, que no es excepcional, se confunde amor y pereza. Un paso es un desenlace mortal. Uno no debe preguntarse demasiado si aún quiere, sería capaz de responderse cualquier cosa para seguir sin moverse. Las preguntas, con relación al amor, no cuentan y jamás contestan. Casi siempre es martirio el cuestionarse este tema. La explicación es la de un verbo que se hace. Creo conocerme, en todo caso fustigo mis defectos. Mi esencialidad es la pereza, ella forma mi ser y a través de ella busco y encuentro su origen, un amor/odio desmedido por mí mismo. Pasa que desde esta autocomplacencia no puedo llegar a más que a mí y nunca podré estar seguro de mi relación con lo demás. Acabo siempre por dar con la misma puerta, una puerta de servicio. Inciso.(Ha pasado una noche y una mañana, entro con Malte en una página en la que encuentra dos manos. No lo hago desde el principio, paso a un punto en el que me quedé hace muchos años y me encontré allí con que el tiempo se había detenido, me había estado esperando, Malte nunca se había ido, seguía quieto, recordando. Estaba igual a la última vez, sólo por mí habían pasado lo años, ya había hablado de él, pero antes no daba su nombre, le llamaba con un sonido parecido: Gaite. Me cuesta traerlo de nuevo, vivía en unas páginas de las que quizá no quiera salir, algunos seres están bien donde están, están instalados. Interrumpirlo, para quitarlo de sus cosas y hacerle hablar de amor, puede ser hasta inmoral; de hecho el abanico amoroso es amplio, desde el gastado "banquete" uno puede llegar a este siglo y volver atrás, hasta el menos viejo "arte de amar". Puedo tocarlos, a Ovidio lo he leído un par de veces, seguramente emocionado o para detenerme en un detalle concreto, creo que no

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fue nunca un consejo y tampoco un remedio. Platón tiene un gusto distinto, no diría que imperfecto..., pero Rilke, )qué tiene él que decir? No sé, estoy sufriendo un año de recuperaciones, viejas lecturas me empujan a una segunda mirada, se agolpan para que les dé el lugar que antes merecieron. Estos impulsos me hacen mayor, antiguo, me decían algo parecido hace unos días, me lo contaba mi peluquero señalando mis canas. Puede que hasta el engañoso "Ulyses" venga para meterme mano. Sigue tratándose del tiempo y no es que lo considere perdido, sólo es irremediable. No puedo hacer nada, una parte de mi tiempo está hecho a vivir de lecturas, biológicamente preso de esas pautas a las que se ha ido acostumbrando, sólo soy culpable de su inicio, después no es más que hábito, vicio. Todas esas páginas vienen conmigo al baño, están mientras hago mis necesidades, me siguen acompañando después y terminan por dormir conmigo en la misma cama. Sucesos así son los que deberían ser inmorales, leer a Platón es una cosa, dormir con él conociendo sus gustos..., otra. Pero si además se comparte con Genet, Nietzsche, Beckett, Sade..., resulta un tumulto, una bacanal que no merece ser citada más que con el nombre dulcificado de banquete. Nadie podrá tacharme de insociable, llego a pensar que me relaciono con cualquiera y que trato con toda especie. En cuanto a ella..., empiezo a temer su habitación, un lugar que se hizo suyo desde que empecé a abrir sus sobres, antes, antes sólo era la habitación en la que planchaba mi mujer, ella parece no darse cuenta del nuevo lugar, de lo que la ocupa. Lleva años intentando deshacerse de mis cajas, según ella no hacen más que ocupar espacio, dice que entre las cajas, mis libros, la ropa y el pájaro, no hay lugar para moverse. La oigo y lo reduce todo a insignificancia, si supiese que allí habita otra mujer desde hace años encontraría más fundamentos. Por ahora me libro de su curiosidad por lo pesado que le resulta leer, pinta y para

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ella las letras no hacen más que complicar las páginas, deberían estar en blanco para dibujar sobre ellas. Hubo un tiempo en que quería realizar algo a medias, escribiría con diferentes espacios en blanco y ella se encargaría de rellenarlos, hoy no, hoy sé que podría dibujar cualquier cosa sin atender nunca al texto. Las situaciones son peores, ella además dibuja bien y esto es un riesgo añadido. Alguna vez me tiene encontrado en el pasillo, indeciso, se adelanta, entra y me dice que no tema, la habitación está vacía. Mal disimulo y aún se permite alguna sonrisa de la que no sé si sabe algo más. De alguna manera la estoy engañando aunque no sea más que sobre papel. No hay certeza, sí una sospecha relacionada con el tiempo, para nosotros pasa. Son las dos y cuarto de la madrugada, llaman y contesto. -)Sí?-)Me reconoces?-No-Dice mi madre que vas a venirEra una voz de hace muchos años, una voz que sonaba igual. -No vengas, han pasado cosas que no conocesSuelo hacer caso a los avisos, como poco, los considero. -)Vas a venir?-No, no iréCortó, no esperó ni a apoyar el auricular, cortó. Prefiero lo que se dice por escrito, siempre puede ser uno el que lo deje, por teléfono todo suena a interrupción. No se quiere llamar pero se llama, cuando se llama se piensa mejor y el que lo hace calla, son atropellos de decisión, nunca se está seguro de lo que se hace ni de lo que se piensa, puedo arrancar palabras pero no siempre lo hago. )Qué me puede decir? Sé que se casó, que tiene un hijo con años, )qué más?
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Sí, sus cartas, éstas pueden ser de antes y de después, de otra manera, su madre, no me hubiese invitado. La realidad, lo que viste de real, suele ser desagradable; la intervención de su madre me hace dar paso al presente, a la vida que puede ser. Las cartas son un hecho, variable, pero sólo bajo mi gusto.) Se trataba sólo de una posibilidad, reinar en las marismas, sobre una tierra inundada por lo que me he convertido. Salvaje, egoísta, hecha laboriosamente a base de "no". Ya no puedo hacer nada, este adverbio está incorporado, me domina, contesta así a todo lo que llega de fuera y se extiende por frases, por párrafos enteros, como un tentáculo insatisfecho de todo cuanto toca. "No fue amor, ni pasión, lo que fuiste a encontrar fue un simple desahogo. Lo sé, hay quien sólo quiere contar, lo que sea, no eras más que un vulgar salido que no pensaba en otra cosa, sólo en hacerlo con lo primero que se pusiese a mano. )Es a eso a lo que llamas amor?" No lo sé, no sé si de verdad quise, sí, aún quiero, mi hija me lo da a entender, en ocasiones la aprieto contra mí y la beso, lo hago sin motivos y en exceso, alguien me vio dice que no la beso, que la estrujo, me reconozco entonces como un apasionado y sin duda hago al más que amar, debo querer peor que las mayorías, sin límites, me obliga a tener más cuidado. "Perdona, pero está dicho. Hay alguien que te conoce, que le preocupas mucho y que quiere que yo lo sepa. No me importaría darte lo mismo, lo que dices que encontrabas pero que en realidad buscaste; puede que no cambiases y que me hicieses igual a lo que fuiste sacrificando. Si lo que sé es todo lo que das, no es mucho, no dejas nada. Deseé ese número, entrar a formar parte de tu circo, lo quise pero para quedarme. Me dijeron lo de vivir con una y lo quise, debías hundirte, desaparecer; no sucedió y sigues con ella, no pude hacer más que invitar a todo el mal para que os habitase. )De dónde salió?

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Animé a que lo peor diese con vosotros, no tenía que dar resultado y estuve muy cerca de presenciarlo, falló algo, no sé lo qué..." Yo tenía un ángel, un alma infantil que me acompañaba, una noche me desperté y supe que iba a dejarme. Me llevó unos días atreverme a preguntarle, un mediodía me decidí -)por qué?-. Me lo repetí, me decía por qué, por qué, y él ya no estaba, no regresó nunca. "Me dijo que te lo había dicho, se lo conté a él, él pasaba su tiempo conmigo, contigo no había nada, ni una miserable tarde. Le dije que sólo me veía contigo, que un día viviríamos juntos y que tendríamos niños. Me dijo que cuando te lo contó no dijiste nada, nada; era igual porque me querías no podía ser de otra forma, no debía." Tendría quince años, mi pequeño ángel me había dejado el año anterior y fue en verano. Las más jóvenes, antes de entrar en el turno de tarde, se refrescaban en la playa que quedaba al pie de la casa. Lo habían hecho siempre, pero ese año era el primero que me quedaba en el balcón mirándolas. No me daba cuenta y fue una de mis hermanas la que me dijo lo que estaba haciendo. )Qué miraba? Sus piernas. Tenían la falda recogida y con sus pies se salpicaban, se divertían. Pasé el resto del verano preguntándome por aquellas cosas que aparecían con un nuevo significado, pasaban a ser objetos recién nacidos. "Dije los niños porque me sentía mayor, desde hacía dos años ya era una mujer con manchas de sangre y me habían explicado para qué. Para ti todo eso aún estaba en los libros, yo te hacía más mayor, te veía casado y era conmigo." Los misterios se refugiaban en aquel almacén y entre sus pilas de cajas yo tenía mis huecos que no se veían, ni desde las ventanas del primer piso. De ese almacén y de la casa emergía un paraíso que se extendía con ruidos de artificio oriental, con imágenes de patios frescos a la espera de ser llenados por los más bellos cuerpos, formas que tenían que tener olor y este sentido se desarrollaba en

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las otras casas, en sus jardines de plantas y sus huertos de frutales. Mis primeras relaciones las hice con estos árboles, había leído que el sexo era un fruto y si era así su aroma lo encontraba en la "torre", entre los limoneros, naranjos, ciruelos..., los olores más cercanos a la cochera..., al sumidero. Preguntaba poco y un amigo me detalló la verdad, me explicó que eran higos y pasé la tarde hundiendo mi dedo en ellos. Pero esto fue al final, en septiembre, antes estaba Rosa y sobre todo Isabel; se encargaban del almacén y no hablaban de otra cosa de hombres..., las oía detallando sus pasiones y a mi atención le pasaban la mano por la cabeza, peinando mis pelos, añadiendo que ya entendería. Eran distintas, la primera sufría a la hora de hablar, la otra, más joven, sólo hacía disfrutar. "Te tenía tan elevado que no me atrevía ni a acercarme para no resultar más pequeña; sentía perder el tiempo, que pasaban los días y que te volvería a perder en otro verano." Después fue con las flores, pero mucho después, para mis amigos no podía ser más que un fruto, comestible. Veintiséis Me llamó, no me dejó hablar, dijo que no la conocía de nada, que había cambiado. Estaba casada y tenía un hijo, que sus cartas habían sido un juego divertido, una manera de ajustar los tiempos y también una venganza pequeña. Colgó. Salgo en la guía y eso no hace que aún me extraña que me llamen, no suelo ponerme, no contesto casi nunca. Tuvo que haberse encontrada antes con la voz de mi mujer o con períodos de silencio. Escribo o leo y el teléfono está sonando, no lo cojo, pero pregunto por quién sería, por lo que tendría que decir.

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Las veces que contesto me encuentro ante una confusión, el que me habla dice que marcó otro número y yo le presto parte de calma para que vuelva a intentarlo, lo hace y contesto de nuevo, se desespera al encontrarme y yo que ya sé su nombre, le pido más paciencia para que no deje de intentarlo. La confusión puede repetirse hasta tres veces, después ya no sé si consiguió llamar o lo dejó por impaciencia y ganas de no seguir molestando. Fueron sus dedos los que quisieron marcarme, ellos sabían que no que no quería hablar con nadie y mi teléfono suena igual, suena a nada. No recuerdo sus apellidos, a otros es por lo único que los recuerdo, a ella no. Tuvo que deberse a la familiaridad, a la relajación permitida por una relación que se supone indefinida, más o menos permanente, sería Asu para siempre. Como en casi todas las cosas ella también llevaba su propia caducidad, así era como yo aceptaba el suceso, no era para mí; entendía que pudiese seguir viviendo en otro. La mayoría de los objetos de los que nos despojamos podían seguir teniendo uso, aplicamos la fórmula de este tiempo, el recambio, la renovación, el favor por lo nuevo; los mismos objetos se dejan consumir antes, son de desgaste rápido y obligan a un empleo acuciante, vertiginoso. Hay que aprovecharlos en el momento, poco después otro nos hará olvidarlo. Los depósitos de basura están llenos de esos deseos inmediatos... La relación no había cambiado, era ella la que me llamaba y me veo obligado a incluir voces, tonos que debía imaginar sobre el papel y que ahora suenan con pretensión de mayor verdad. 2-9-94. Actualización. La carta es certificada, incluye fecha y remite, se acabó mi tiempo. "Soy feliz, tengo un hijo encantador y un marido al que quiero, los juegos han terminado..." No sé por qué, nunca, desde que inicié sus lecturas, tuve sensación de estar

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siendo engañado. Debe funcionar así la mejor mentira, haciendo que cueste más aceptarla. Nuestro cuerpo estaba hecho a ella y de pronto nos obligan a arrancarla, a aprender una nueva verdad. Es natural que el que la padece caiga en el escepticismo y se vaya haciendo aún más subjetivo, la objetividad era la que le estaba mintiendo. No, le repiten que no, que lo que sucedía era que esa objetividad era mentira, la verdadera se le escondía y era mucho más amplia. Lo que quiere decir esto es que todos sabían que vivía engañado, el resto, sí estaba en la verdad. Líbrate de lo motivos, toda una filosofía se pondrá en su favor para hurgar y hacer del engaño un suceso minucioso; no te obligues a escarbar en cada uno de los detalles. Irá creciendo hasta aparecer como una risa infinita, una risa de dios. "... mi madre espera mis daños, se sabe necesaria en los instantes finales y busca provocarlos, cuando menos, que acontezcan. No le prestes atención, ella se tomó en serio mi divertimiento y quiere conducirme hasta su término, quiere que recorra también esos riesgos. Te recuerdo como una pesadilla de la que he salido mejorada." Cumplo con ella, cito su advertencia pero puedo seguir trabajando con sus cartas, eran para mí y son mías. )Qué importa que ella quiera darles otro sentido? Sigue siendo material de trabajo. ")Te acuerdas de cuándo dimos aquel paseo? Fue el único y fue muy corto, es un eufemismo por mi parte llamarle así, paseo. Habíamos quedado con no sé quién y ..., ni siquiera sé lo que pasó, yo iba soñando todo el tiempo, estaba bien y caminaba sobre firmamento. Fue en casa cuando eché de menos todo lo que te podía decir, lo que estaba dispuesto a escuchar, el no haber quedado para el día siguiente. Era un dolor comparable a la emoción de haber estado los dos, solos. No entiendo por qué cuando llegaba

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el momento perdía el hilo de lo pensado y me quedaba en el instante como un olvido, como si no pasase y siguiese siendo parte del sueño, y es que al sueño no se le puede hablar. Perdía mi fuerza, no, me abandonaba para sólo estar, allí, sin que pasase nada. Creo que ni te veía, no necesitaba mirarte, estabas siempre y lo estabas idealizado, resulta así y entonces resultabas perfecto. No se ve, no se mira, se está y el tiempo desaparece con lo real. Lo que queda no cuenta, no se puede narrar porque no es nada, es sólo infinidad." No estoy siendo justo, me comí un verbo y un ruego de su carta certificada: "Por favor...quémalas". No quiero, es peor, no puedo. Puedo ser auto destructivo y lo puedo ser con mis hojas, con las de los demás no, son su obra. Que lo haga ella, que venga y las queme, no puede pedirme algo así de un algo que no es mío. Aunque estuvo hecho para mí. Por otra parte qué sería de ella sin estas cartas, un ser anónimo, infinitesimal, indiferente, igual de vulgar y de simple. Sin más ser que el mismo al que ya desprecié. Este montón de palabras me hace revisar la memoria al encuentro de detalles que he de salvar de su anterior significado, otorgarles como mínimo la duda y recuperar la importancia de lo habitual para llegar a emborracharme de naturalidad. Me vale, puedo verme como un seguidor del artificio, como alguien que no ha dejado nunca de complicar la existencia, la suya; empeñado en despejar la normalidad, la facilidad. Partía de una vieja idea, vivir lo propuesto no era otra cosa que revivir una vida como la de los demás, algo que sentía como que no me pertenecía. Era de otros, me hacía presentir que heredaba una vida. Quería otra, una mía, en la que además no hubiera ningún género de duda. Puedo mirarme con quince años y con muchos menos, nunca de diez, a partir de ese tiempo la memoria se borra para dejar unos pocos destellos. Puedo y me veo así, con

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dificultad, haciéndome imposible. No dejo de serlo, estoy impregnado y, aunque quiera, quedarán restos. El principio por el que regirme sería no encontrar, ni por casualidad, una alma gemela. Encontrar un mínimo parecido era hallarse ante una derrota, un estado terminal. Había que profundizar continuamente en la diferencia, dar con la distancia mayor, impedir lo generacional y las correspondencias... inútiles. )Y yo? )Y mi moral? "Te la puedes meter por el culo. Siempre tú, )no te cansas?" Me educaron para que me amase y se hizo con precisión y esmero. Se me fortaleció en la pasión, en el amor y en el odio; fueron clases de veinticuatro horas y en un tiempo en que los detalles se impresionan para que se recuerden mejor con el paso de los años. El paso de la memoria es regresivo, va reconociendo lo más lejano, se va acercando a su creador. )Cómo olvidar todas aquellas molestias? Sería un mal nacido si no las tuviese en cuenta. Pasaría a ser otro, dejaría de verme y me obligaría a olvidarme, a perderme los éxtasis de la sagrada memoria. Me quiero mal, pero no tanto. "Rencor y desprecio, no te vas a quedar con nada más y, el amor, no lo entenderás más que como sexo. Perderás siempre y perderás lo mejor. Tienes que irte, salir de todo lo que llevas dentro, huir de ti, de lo que quieres seguir siendo." Por qué quemar estos recortes, estos juicios de vida y sentencias para una obra. No y sólo sí para cuando esté hecha, y, aún entonces, tendrá que hacerlo ella. "Ven, puedo ayudarte a huir, puedo prometerte sólo presente." Debería agradecerme el que la elija en sus frases, en que la coloque ante lo que puede decirme. Tendría que estar contenta por despejarle las peores mareas de
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sus masas de palabra. Según avanza el texto me debe más, la hago verdad. Tengo su no, pero he de redondearlo. Imprimo las páginas y añado un saludo. "Tienes que seguir amando, es la única forma de acabar. Conoces mi empeño y el nulo valor que doy al juicio, sólo me valen los sí y para los demás los restos. A mi edad no hay regreso, los años me han visto escrito y ese papel no tiene vuelta, lee y dime lo que quieras, a estas alturas debes saber que todo me vale, también el silencio. No puedo dejar de ser y en alguna ocasión he puesto empeño. Lee, es una parte, y, otra cosa, sigue divirtiéndote." Me doy un día antes de mandarle el texto, un día que dedico a la lectura de las páginas que más me van interesando de Rilke, las que hablan de la soledad, el miedo y la muerte. Veintisiete 3-9-94. Ha pasado un día y mi carta certificada debe estar llegando, fue lo que me dijeron en correos. No he sido justo con Rainer, también me he encontrado con el amor, pero éste, su tema, es más conocido; trata de las mujeres capaces de amar y, el hombre, ante un amor así, queda reducido a una altura pedestre. Nada que alegar, las pocas excepciones masculinas lo confirman, el hombre no ama, jode. Muchas mujeres lo hacen también pero otras tantas aman en vértigos continuos de los que ni se sospecha que pueden llegar a tener límite. Sólo se puede llegar a comprender y alguno quizá experimente un poco, en el primer ascenso es seguro que ya cae en el miedo, ruega, suplica que lo bajen y la mujer... muere. Sola, porque ya estaba a mucha distancia. Ese hombre no se moverá más, esa mujer lo volverá a intentar y si se le ofrece

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algo no restará ni un mínimo de intensidad. Algunas, sí, pero suficientes para que tú puedas probar. Tuve que pagar más para mandarlo urgente, correos cobra, de lo que no estoy tan seguro es de si responde. El chiste dice que todos contestan menos el cartero. Son las dos y cuarto de la madrugada, ya es domingo. Me levanto porque suena el teléfono, no, no estoy en la cama, estoy aquí, escribiendo. Mi -diga-, suena fatal, molesto. -Si crees que voy a leer todo esto es que de verdad estás loco-)Sabes qué hora es?-No me importa-Te lo digo porque mi hija duerme-Lo siento, bastante tiene con que seas tú su padre-Dime lo que quieras pero hazlo por escrito-Quiero que sepas que no voy a leer nada de lo que puedas decir-Lee, la mitad es tuya-)Qué?-AdiósDesconecté el teléfono, es un medio que fácilmente se niega y quiero cierta carga de realismo, no es necesario que llegue a crudo, basta con una capa decorativa. Mi aislamiento literario llegaba al punto de no leer obra alguna escrita por ciudadano de nacionalidad igual a la que padezco y esto, que empezó por un principio adolescente, se hizo costumbre. Leo traducciones de cualquier lengua y tiempo, menos de aquí y de éste. Nos traicionan los hábitos y lo digo sin otro motivo que la cortesía, el tiempo se pasa con los días dulcificándome, a mí, admirador de la potencialidad de aquel dicho: "martillo de Trento", dicho así, en castellano y en su tiempo. Su fuerza recae en el uso de las erres y las tes, son

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combinaciones forjadas a fuego, hogueras para herejes. Encuentro armonía entre ese sonido y lo que contiene, una rápida e improvisada lista de palabras me defiende: Marte, trueno, muerte, transcendente, mortero..., una cantidad parecida podría contrariarme y por eso no la cito. Bueno dos, un título del danés: "Temor y temblor". "Me da miedo, presta atención mientras le cuento todo, después no me hace caso, se queda en silencio. Le pido que me diga algo, que me dé su opinión y se levanta para darme la espalda, para perderse en lo que va a hacer, en lo que está pensando. Sabe que soy menos fuerte, que tarde o temprano voy hacia ella, lo sabe y espera, me está esperando como se hace con una niña a la que algo asusta. Otras veces me abraza y me dejo ir creyendo estar segura bajo sus brazos, no sé qué me hace mirarla y sus ya no están, se han ido hacia un lugar en el yo no estoy, en el que tampoco creo que haya nadie. Me aparto y no se extraña, la dejo y se queda allí, en ese lugar de nadie. Me digo que no vuelvo, pero ella espera." Debiera conformarme con lo que tengo, cinco cajas repletas de testimonio, ) falso? A esta altura del relato ni ella puede decidirlo, estuvo en sus manos, ya no lo está. No le queda más que aceptarlo... Se puede cambiar, me acostumbro a escuchar, a oír cualquier cosa y lo puedo hacer con ella pero necesito su voz; un sonido mucho más largo. Rehacer lleva su tiempo aunque hay conversiones más rápidas, algunas, instantáneas, actos de fe. Reconozco que mis mudas suelen ser periódicas, estacionales, cambio de piel al ritmo de las serpientes, mi fe es un factor que juega poco o no juega. Esto me obliga a pensar en cambios de especie, en adaptaciones de supervivencia, en dominios que sólo conoce el instinto, en los que sólo él está preparado y no para entender, sino para moverse.

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No, no quiero hablar de la evolución de las especies, es suficiente con considerarse perteneciente a una y yo sufro aversión por toda clase; iba a decir también familia pero este empleo llevaría a algún malentendido. Y es que los conceptos no dejan de multiplicar sus significados, una misma palabra puede enterrar tres, diez cadáveres; obligándonos a un uso comedido, a cuidados. Si supiese más de ella no la llamaría por su reductivo; Asu tiene algo de incalificable, de innominal. Quizá de ahí su acierto. A los nombres sólo hay que llamarlos, en seguida acuden y se instalan. Somos capaces de vivir entre cualquier cosa, hasta de siglas, y es que el hombre se ha hecho económico hasta en el concepto. 5-9-94. Tenía que ocurrirme, primero se me impone un tema y, una vez que me dejo, busca en mí mis peores cosquillas. Leo, me vale casi todo, por fin y también a ella. Resulta que ahora todo lo dicho era un juego, un pasatiempo, mi apoyatura en lo real se pierde y me deja en caída libre, expuesto a cualquier duda sobre lo dicho, tierno objetivo para diletantes sin otro mérito. Paso a convertirme en mentira. Trabajo el engaño y me veo puliendo mecanismos, máquinas que fueron creadas para mi encuentro. Hay distintos posibles, el primero, el que se presenta con más ganas, trata de una trampa para cazar moscas, yo sería ese insecto. Ella escribe, espera y, cuando estoy seguro sobre su mierda, me machaca. Estoy dentro, resbalando en el interior de un sólido excrementicio que me llega al cuello, no sé cómo no me di cuenta de su olor. Es sarcástico, se pone en duda a lo que tengo por mi valor más sólido: la intuición. Antes de emprender nada, me dejo en sus manos sagradas y ella me adelanta el porvenir que la pobre razón irá aceptando. Su juego pretende destruir lo que presiento, medirse con lo que es mi fuerza y dejarme en grietas. Abierto. Vulnerable. Herido.

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Sé que su escritura es cierta, lo sé porque no confundo un texto. Su juego tiene que ser consecuencia, argumento de un matrimonio y un niño. Su arreglo es a posteriori y por tanto su verismo otro, esto la hace no alejarse demasiado de lo que también se reconoce por verdad, aunque para mí no sea más que vulgar experiencia. No voy a explicarme, aquí no, restaría desarrollo y me haría entrar en desarrollos estéticos. Sólo decir que la experiencia es un trabajo agotador. Pretende convertirse en un amor inteligente, hay objetos así, vivos. Son esos masas a las que se les procura vida, se imprime existencia. Es lo que se conoce como objeto de arte, cosa que mira. Ve en el espectador, remueve su interior y le obliga a salir fuera para colocarlo con o sin opinión, para dejarlo expuesto. Descubierto. Así que entre la razón, quedará menos, los juicios se hacen peyorativos y lo que pudo o puede ser desaparece para quedar lo enemigo, la proliferación de lo opuesto. A esta edad, )qué se defiende? Queda menos, apenas unos años para verse en los cuerpos, después se echará de menos su ofrecimiento. Darse cuando aún se está, cuando la vida aún puede con el riesgo. Levantarse un momento antes, antes de conformarnos con el tiempo. Hoy, )a quién le importa dos cuerpos viejos? Aprecio algunos sabores amargos, cuánto más los dulces, los que aún pueden producir encantos. Sabor a frutos, a carne, a pescado, especies de sabores, de olores, oasis de placeres al tacto, oasis perdidos en recuerdos desiertos, en vidas que se entendiendo como calvario. Sufrimientos que lo son y que nunca se posponen, hay, hay un placer en el instante, un recado que se da al que está vivo. Es un principio, sin ese placer no se distinguiría el dolor. Si el dolor asesa y recuerda, el placer olvida y enloquece, uno y otro dan tránsito a la vida; hacen verbo. Mientras ella no diga sigo con su pasado.

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")Por qué no abres las cartas? Me cansa tu silencio, todo se convierte en una carga y yo necesito hablar, querer a alguien; puedo vivir sin que me quieran y no te pediría nada. Ya no me llega, nada me llega, por favor, algo, lo que sea... Puedes hacer lo que quieras, lo que te dé la gana, puedes. Puedes. Anoto las fechas, los días en que te ruego. Los siguientes te maldigo por no recibir respuestas. Nada puede darte tanto tiempo, nada insiste tantos años y sin mínimos de olvido. Sí, mi amor es enfermizo, pero no te asustes, no lo será contigo." Si esto es un cuento, fui hasta la biblioteca para armarme de ellos. Tengo en orden de espera a Voltaire, en un volumen que incluye una lectura adolescente, su viejo "Cándido"; a una serie de "Cuentos rusos" elegidos por el ciego; y por fin a Carlos Wlilliams con unas "Historias de médicos". )Qué son? Refuerzos. Encuentros del día. Veintiocho Diez de la mañana, lunes. Desde hace días me encuentro en una fase distinta, sigo los tiempos más de cerca porque siento muy próximo a los presentes. Intento que esa progresión coincida con el avance de las cartas, sus contenidos deberían ir preparándome para llegar a ella sin sorpresas excesivas. Hay un salto, un vacío de años que crearon un matrimonio y un hijo, tiempo en el que no entro pero espacio al fin y al cabo. No es indispensable, sus cartas me van a dejar en el mismo sitio y ese tiempo va a quedar igual, con todo su peso, pero para demostrar que fue una salida inútil.

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No hace falta que lo diga ella, estoy seguro de que amó, puedo hacerme a la idea de que lo hizo con ansiedad, devorando los primeros segundos. La puedo ver como otras, apuntalando su amor ante no importa qué contratiempo. Venciendo todos los días y cada día a la imposibilidad, resistiéndose a que el suyo no es el mejor, diciéndose que lo es y haciéndolo saber así a todos. Puedo más, puedo sentir su desprecio hacia mí durante ese tiempo, ninguna carta y el peor pensamiento. La veo ganar sobre el pasado, sobre las páginas, sobre mí. Mostrar su hijo como una prueba, como un presente inmediato que impide cualquier retorno, que exige un mundo nuevo de plena atención; un hijo que no da tiempo y que corrige toda evasión de pensamiento, de libertad que no lo cuente, que no sepa de él. Obligándose a ser mujer. Quiere que la entienda. "Estoy sola y confieso que alguna vez he pensado en salir y pararme con alguien, con lo primero que se fijase. No volví a salir, aquello que se paró para verme fue un enano. Me preguntó si necesitaba a alguien, si de verdad estaba tan sola. Debía estarlo, estaba entusiasmada porque sentía unos ojos que no dejaban de estudiarme. Me dejaba estar y hasta me agaché para recoger algo que había tirado para engrandecer el momento. Vencí el ridículo para enseñar mis piernas, me giré y sonreí a esos ojos que aún no había visto. No me di cuenta del tamaño hasta después de hacer otro par de tonterías. Se acercó y seguía siendo pequeño, me notaba perder firmeza, dio unos pasos y habló. Quise llorar de rabia, había estado soñando, allí, en medio de todos y para mi desgracia no se trataba de un sueño. No grité, no lloré, me quedé, no podía moverme, mis pies se habían convertido en raíz y mi lengua se había perdido. Alguien tenía que ayudarme, tenían que ver que aquel me molestaba, me estaba insultando. Nadie hizo nada, fue él, me dijo que le perdonase, que sólo pensó que necesitaba hablar y que a él también le

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hacía falta. Me lleva más tiempo salir, me preparo mucho antes, en ocasiones me cansa tanto esa decisión que cuando llega la hora me quedo. Mi madre me observa, no dice nada mientras doy vueltas, me ve dentro y fuera del baño, me sigue viendo otra vez dentro. Me pregunta si voy a salir y me hace daño, ella sabe que es lo único que quiero. Salir. Acabaré fuera y ella, ella guarda en su interior mi vuelta." )De verdad cree alguien que se puede conocer a otro mediante su escritura? Se lee con interés y la cantidad de lo leído se convierte en una mano de la que nunca se llega a saber la cantidad de dedos que contiene. Apunto cinco y la mano se presenta con cuatro, el quinto está perdido en un error padecido en un país oriental, me acerco y sí, está amputado. Paso páginas y la mano es un monstruo deforme que se ve paseado por pueblos distintos en los que la gente paga para ver seis y seis son los que se le enseñan. Pero a mí no, sé lo que dice, tiene cinco; y no, a Valle le faltaba una mano. Sucede que se va diciendo y que según se lee aparecen posibilidades, por otra parte, el texto se presta a múltiples lecturas y uno acaba, bastante antes, conociéndose en lo que lee y perdido ante lo que se le enseña. Sus cartas me invitan a saberlo todo, no dudan en detallar su intimidad. No sé qué pretende con un desprendimiento tan exacto, acercarse así puede ser peligroso. Me hace saber sin que tenga que dar nada a cambio, me hace saber sin sospechar lo que yo piense al respecto y puedo pensar mal. Se basa en un recuerdo muy lejano e infinitamente pequeño, en tres o cuatro frases que callaron más que lo que dijeron. Lo que sí tiene son imágenes, cientos de imágenes que, como todas, son polivalentes; les preguntas y responden que nunca dijeron nada. Sigue contando más la palabra; una imagen cada vez va a decir menos, todo espectador debe conocer la importancia del montaje, la clave

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de todo lo que se ve. 7-9-94. El ciego me da dos cuentos "El cocodrilo" y "Lázaro", ninguno trata el amor. El segundo lo terminé en el parque del mismo nombre, es un personaje que ya utilicé y del que Andréiev me recupera con parecido recuerdo. El primero trata la estupidez consagrada, lo idiota como carente de fin; es lo estúpido lo que no se acaba. Estos cuentos me alejan del amor, aunque hay un diálogo entre Claudio y Lázaro que lo enfrenta a la muerte y en forma de vida. El ciego lo califica de simbolista, añadir sólo la etiqueta existencial para referir todo ese vacío, es decir esa nada que domina la luz del relato. El absurdo de Dostoyevski en "El cocodrilo" es natural, y no sólo en Rusia...acostumbrado, real. Tolstoi me espera al final; mientras, tuve que ir a recoger a un aparto postal su respuesta, mi mujer me dejó el aviso como señal en la página que había quedado. Se hacía raro, entre las páginas del viejo Tolstoi -llamó una mujer, tiene algo para ti en este apartado de correos-. Tomé el papel para no memorizarlo y por el camino temí una devolución sin respuesta. No fue así, allí había una carta. La leí en uno de estos nuevos u prácticos cafés, hechos para pensar rápido y no leer, tienen todo el aspecto de tragaderas y no invitan más que a salir lo antes posible. Este tipo de diseño hace que me cueste entrar y si lo hago es por alguna otra razón, lejana siempre de ese lugar, de cualquier lugar. "Esos papeles son una mierda, por lo menos, pudiste haberle dado otro nombre a la mujer que allí se pierde.

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Son una porquería y no te los pienso devolver. Tuve que leerlos a escondidas y aún no sé dónde meterlos..., me duele pensar que alguien se los pueda creer. Un consejo: déjalo. Pinta, esculpe, graba, o mejor, muérete; pero no escribas ni una palabra más. No sé si te das cuenta que suenan a condena, no soy así, tienes que saber que no lo soy. No pienso ir hasta allí, no quiero verte. Oí la voz de tu mujer, )por qué dejas que me coja ella el teléfono? Es. Es amable. Creo... que te quiere." El sabor del café: indescifrable. Le di la vuelta a la página, esta otra cara estaba escrita a mano, con prisa. ")Cómo estás? )Bien? Tienes que decirme si eres como antes, si has cambiado y si es así en qué sentido. Dime cómo eres, cómo quieres que te hable. Tengo que saber si serás capaz de reconocerme, si podré decirte algo. Aún me das miedo, aún me parece que sigues llevando las mismas barreras infranqueables. )Qué te puedo decir?" Es muy difícil volver, aunque se haya nacido allí ya no se sabe nada, el tiempo no repite, apenas unas huellas a las que damos demasiada importancia. No se vuelve, se va y se hace a otra parte que se llama igual. Nada más que el mismo nombre. Y en medio, todo lo que no se dijo esperando a ser como una y otra vez se pensó que pudiera haber sido. Se tiene la sensación de ir hacia un tema agotado, hacia algo abandonado por cansancio. Da miedo el regreso, se piensa, ) qué palabras rellenan una ausencia? Porque nada fue se siente el borde de ese hueco, )cuántos paseos a su orilla? Preguntándose por su interior, )qué queda? De esa oquedad un eco que responde igual...)qué queda?
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Se va con la pesadumbre de un relleno con el pagar enormes silencios. Se puede ir pero no hay regreso y esto es lo que ayuda a marchar. Alguien ocupó ese sitio que nos obligó a escapar. A la pregunta qué se quiere la respuesta es todo y lo que nos toca es una parte, se acepte o no, queda el mismo dolor; se presienten más partes que nunca nos rozan. Nada más conseguir, se ha perdido algo que se ve escapar. No se pueden enmendar los actos, nos pasamos la vida compensándolos. Rectificar un acto significa primero destruirlo y después pensar que no sucedió; los daños, día a día hay que olvidarlos. Sobre ellos quedará siempre una rara memoria que se dice no mientras recuerda. Veintinueve Son las cinco y media de la madrugada, es jueves y ocho. Llevo tres horas sin intentar escribir una palabra. No es la primera vez, en las anteriores ocasiones pensaba lo mismo, no tengo nada que decir. Tras ese no, tomaba una decisión, dejarlo para otra vez o empeñarme en ese no. Cuando lo dejo llego a la cama y me molesto, me digo que soy perezoso, me aprieto con alguna otra alusión más y no duermo. Miró el reloj y ha pasado una hora, me interrogo y no sé cómo pudo ser, entonces aplico una vieja y tranquilizadora conclusión: estaba en abandono. En este estado no puedo retener lo que recorro, el pensar se pasea sin preocuparse de lo que deja, no hace más que moverse, que entretenerme con desplazamientos que deben ser de placeres pequeños pero intensos. Puedo mirar de nuevo el reloj, ver que ha pasado otra hora y decidirme por un hecho, algo de lo que tenga constancia. Tengo tres opciones: leer, escribir o añadirme a mis diarios, elijo una, esta madrugada es la de escribir. Envidio esos horarios profesionales que dominan sobre el momento, sobre las

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horas, sobre el tiempo. Con ritmos así, uno debe estar siempre descansado, predispuesto; se llega al último dicho y se sigue con el mismo espacio. Tienen que ser los años, no debo ser aún lo suficientemente viejo; también puede que me considere parado, carente de profesión. Estas deducciones me parecen insuficientes, hay que añadir mi falta de orden, mi aproximación al caos. Este desorden ha de tener un reflejo claro en el papel que hago, elección a la que me cuesta ajustarme. A estas horas preferiría tener el papel de ella y participar de una cama en la que encontrarme con sus sueños. Pero no, tuve que elegir el de yo que suele ser con el que me quedo, el por qué, es que soy muy responsable y las peores cargas han de ser las mías. Sí; pero el de ella... Con esas cartas tan cómodas, en las que se descarga sin temor porque caen en un saco que lo recoge todo. Esa tranquilidad que debe dar el no tener que callar nada, quién no tuvo ganas de abandonar alguna vez su lengua sin tener que guardar medidas o ceñirse a argumentos. Soltarla como se hace con un perro, contemplarla mientras disfruta de sus giros, de sus saltos, de sus carreras y tropiezos. Hacerla animal, convertir la lengua en bestia. Ella no tiene dudas, está segura de que con mi yo no hay problemas, un yo que puede esconderse durante años. No sé, podría ser ese perro o una mesa, no tener más que ladrar o aguantar un peso para el que estoy hecho. Que sean los otros los que padezcan la persecución del hilo, que sean ellos los que controlen sus pies, sus cabezas...; ellos saben que aborrezco cualquier tipo de orden. No siempre es fácil decirle a aquel que se mueva o explicar el por qué debe moverse, que lo haga si quiere. O ser palabra y decir siempre lo mismo, con fidelidad.

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Pero no, he de tomarme por verbo y, además, serme infiel. Penalizar lo que digo, reprocharme lo que callo y aún encima, ponerme en su lugar, en el de ellos. He de confesar que alguna vez no los entiendo, ni quiero; y en particular a ella. Dueño del texto, del destino; tonterías. Esclavo, de sus pasiones, de sus excesos, de sus silencios; pero no, no me hago responsable, allá ellos. Deben entender que no soy su niñera, que respondan ellos y que lo hagan por su nombre, por su pronombre o por lo que tengan a bien nombrarse. Tengo derecho a desinteresarme, a tomar algún descanso y a delegar funciones. (Si ni siquiera son míos! Ella me dice que la estoy inventando pero sabe perfectamente que son sus cartas, que su pasado es el mío, el mismo. Aunque sería inútil discutir, una mujer siempre lo negaría. Según ella paso a mentir y me pide probar lo contrario. En último término siempre será probarme. Prefiero trabajar con objetos, ellos rara vez protestan. Por lo normal se dejan, aunque en ocasiones también pueden ser molestos. Sin ir más lejos, el despertador de mi mujer se empeña en cumplir a rajatabla su papel; en este momento nada debería molestarme, pues no, son las siete y él tiene que sonar. Y no puede hacerlo como los demás, normal, no, él tiene que hacerse sentir como una sirena. Me tienen dicho que se oye en la calle, en la acera de enfrente, bueno, pues mi mujer duerme igual, quedo solo ante ese energúmeno del volumen. Son, son objetos sin medida; éste tiene un montón de botones y me burla el que lo calla, el muy objeto lo hace para no salir de escena. Al final recurro al enchufe y cuando lo desconecto no deja de transmitirme una especie de quejido, de descontento, en forma de voz que se va apagando con un sonido particular e igual de molesto. Un escritor que se precie no debería decir estas cosas pero es que ni mi aprecio me obedece. Se dice que uno está fuera de si cuando no es capaz de dominar sus

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cosas, me atengo al dicho y me considero un enajenado y en mi defensa añadiré que no completo, alguna vez mando, aunque, pensándolo fríamente, sucede cuando me dejan y lo deben hacer para que no les deje. Seis y cuarto de la tarde. Si el amor más que pasión es destino, no hay por qué preocuparse, el amor se iguala a la vida y da lo que es: fin inútil de enfrentar. No comparto el determinismo y he de comportarme como si no conociese el lugar que ocupo, el que el destino me da como que me corresponde. Sumo a esto mi rencor hacia lo real, no disimulo mi disgusto para con la mayor parte de lo que se manifiesta. Lo que me dan por real sigue siendo para mí un monstruo que poco a poco reconozco como un producto elaborado por las peores conciencias. Me cuesta aceptarlo casi tanto como me cuesta aceptarme, de alguna manera he de ser un subproducto de ese esfuerzo recalcitrante, esa empeño por seguir tirando a base de imperceptibles cambios. Son esos cadáveres, vivos o muertos. No soporto esos residuos montañosos de carne, de cifras de las que no se para de hablar con cierto sentido penoso, eso sí, muy humano. Endurezco mi ser con dosis estoicas, pero su fin, el fin, no lo acepto. Aunque mis ojos lo vayan viendo como otro testigo silencioso. Y es que los fines se presentan, llegan en carne viva, reales; seguirán llegando para que los niegue. )Hay relación? Sí, con el amor me ocurre un parecido, tardo en aceptarlo, en quererlo, más, puedo pasar años negándolo. Me enfrento a él por su igual no remedio, el mismo dolor, las mismas dificultades al obligarme a decir no. Es, es igual de humano; encierra el mismo horror, la misma capacidad de sufrimiento y el mismo placer en conservase a cualquier precio. Otro altar en el que se paga todo. Son como esos jardines bellos y humanos, cerradas reservas en las que no entra

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lo que se permite fuera. Deleites que se prometen eternos, secretos para siempre. El amor vive solo, vive en manos de jardineros. Claro que hay belleza en esos jardines, belleza hurtada. Robos a millones de ojos que habrá que mantener así, en grados de ignorancia civilizada. Se les borra la memoria y no se da nada, vida para un trabajo embrutecido, vida para sentirse muertos... Amo y lo hago siempre con reparos, con cultivos de reparo, lo hago hasta que preso me duermo. Allí, entre malvas y amapolas, en valles serenos en los que el amor es huida, allí me acuesto. Se quiere amar, se quiere escapar. Toneladas de amor para morir en paz, toneladas de tierra para tapar que el amor esconde aburrido interés. 9-9-94. No me basta, necesito más, ha de ser diario. Las mujeres aman pero lo hacen despacio y yo necesito voracidad. Quiero tanto algo que cuando llega ya está desgastado. No sé esperar y creo que tampoco sé guardar. Miro en mí como algo escondido, me sacudo para encontrar lo que pueda quitar y no sale nada, ni cae. Lo hacía con las moscas, las ahogaba en humo y esperaba que su vuelo me revelara mareo, y no, permanecían quietas, se recuperaban antes de volar como siempre lo hicieron. Nadie decía nada nuevo, los días se llenaban de lo mismo, y, ni siquiera las páginas me reservaban nada. Mi madre decía que no teníamos sangre y recuerdo unas pesadillas sanguinolentas en las que enjambres de insectos que dedicaban la noche a unas transfusiones que me desmayaban. Despierto los perseguía, los seguía hasta sus agujeros y en ellos descargaba mi venganza. -)Por qué lo haces?-Me quitan la sangre-

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Y le enseñaba una picadura o cualquier señal de la que había olvidado la causa. -Eres malo-Lo soy porque se llevan la mejor y me dejan dominado por la mala-No digas tonteríasMe dejaba para seguir con sus cosas y yo debía seguir solo, esclavo de mi peor sangre. A ella no le importaba, tenía asuntos más graves en los que pensar y sólo se paraba con nosotros para volvernos a decir que nos faltaba sangre. Me enfrentaba a ese destino que me parecía cruel, muchas noches las pasaba en vela, en guardia, para defenderme y defender también a mis hermanos; a las mujeres no las atacaban, a ellas les sobraba, tenían sus propias reglas. Llegaba cansado a los días y tenía que verme vencido por el sueño, agotando mi resistencia con gritos de ánimo interior -aún puedo, aún aguanto-. Eran frases que salían del sueño. Los mataba pero llegaron a ganar los insectos, bebían y yo dormía más. Las moscas no tenían la culpa, el único culpable era mi sueño, un mundo de sueños que no empujaba más que a seguir durmiendo. Sesiones infatigables en las que despertaba a cualquier hora y para seguir durmiendo. Corredores y corredores de sueños, pasillos, desviaciones, puertas que abrían y cerraban mundos que sólo dormían allí; reinos secretos que me invitaban a dormir. Nada que ver con los días. Al principio esperaba las noches, después las hacía cerrando a la luz las habitaciones. Tiendo a relacionar aquello con mi despertar a los sentidos, un despertar que se volvía sueño, imposibilidad.

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Había perdido mis juegos, mis montañas de plásticos humanos con los que era capaz de pasar la misma cantidad de tiempo. Debió de despertarme su sexo, eran todos varones y sus historias ya no tenían que ver con ese empuje nuevo y aquellos ejércitos de carne se fueron quedando enterrados hasta que un día alguien se deshizo de ellos un día que pasó sin importarme. Eran imágenes de amor, todo lo que conocía entraba en aquellas sesiones igual de reales que la vida. De hecho, salían de ella y el que duerme sigue vivo. El sueño se convierte en vida, es vida, es lo mejor que se quiere de ella. Las veces que salía comprobaba su empeoramiento, su falta de identidad para con lo que era mi sueño. Se llenaba de pequeñas fatalidades, de grandes contratiempos, si ellos supieran cómo los veía quizá no quisiesen salir de mi encierro. En él eran capaces, perdían todo su aburrimiento y se mostraban mejores fuera cual fuese su peor defecto. Ganaban en su mal y en su bien, no, no creo que tuviese relación con lo cristiano, se mostraban a mi lado como otros pequeños dioses de perfección. Entraban conmigo en desarrollos perfectos, fuera del tropiezo diario, conmigo resultaban menos torpes, mucho más complicados y sublimes en todos sus propósitos. Despertar era volver a sus sueños, a sus diarios aburrimientos, a reconocerlos en lo que eran, en lo que querían verme envuelto. Mi dosis de ánimo se agotaban y su verdad regresaba para imponerse. No había más, tenía que ser aquello. En algunos libros fui encontrando huidas nuevas, salidas que me daban otra oportunidad para seguir durmiendo. Sé que estaba bien en cualquier lugar y que sólo salía de él por medio de una molestia ajena, siempre opuesta a lo que me estaba embebiendo. Mis ojos no tenían que ver, miraban lugares que desaparecían y no regresaban más que para tomar una misma referencia, señal que siempre seguía allí. Esta seguridad me permitía salidas más largas, más lejanas, se trataba de parajes

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inmensos con vidas proporcionadas a ese tamaño. No se podían recordar, se salía y se entraba de nuevo, no necesitaban descansos, no querían más que seguir viviendo. Estaba convencido de que eran los sueños los que me llamaban, tumultos humanos que querían seguir, masas que temían las dejase durmiendo. Aprovechaban cualquier momento para entrar, lo hacían en la mesa, en el baño, en medio de un juego y también conversando. Intentaba compaginar distintas atenciones, pero venían ellos con su gran poder de persuasión y me llevaban para que los hiciese mover en lo que estaban seguros de ser su tiempo. Aquellas situaciones me complicaban, alguien me despertaba con alguna cuestión que yo entendía vital y con la que no daba. El despertador decía -sí, ) no te acuerdas? Fue aquel día en que tú...Siempre era algo transitorio, un mero apunte para asegurarse mi atención, una pesadez seguida a otra, en muchos casos la misma. En la mayoría de los casos bastaba un sí o un no para no tener que salir de mis juegos de imaginación. Temía más al no, me arriesgaba a que empezaran desde el principio; mucho más cómodo el sí, aunque en algunos casos también les disgustaba, aquel sí no daba lugar a otra distancia y lo que había que contar se apagaba sin discusión. Lo tuve que haber querido todo y sin tiempo para tener que compaginar de esa manera. Aún hoy creo que quiero demasiado para no emprender nada concreto. Sólo las páginas, ellas me diluyen en flujos que permiten mis olvidos diarios. 11-9-94. Me contesta, eso quiere decir que puedo contar con ella aunque entiendo que no lo hace por mí. No me decepciona ese poco de vanidad, ese placer de escucharse en la voz de otros, demuestra que aún queda deseo por la vida. Querría también un poco de su locura, algo más, un paseo por los acantilados del suicidio. En esos profundos relieves se tropieza con los propios límites, se anda con poca luz y el terreno invita a adentrarse, a confundirse en él

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para dejar de estar. No me interesa el motivo general, la tabla estadística, prefiero pensar en los miedos que no se desean gobernar. Son juegos de cansancio en los que éste se va permitiendo y las cosas pierden hasta desconocerse su objeto. Queda la gente, pero lo hace desnuda, sin interés. Es posible que pida demasiado, que me esté recreando con un fin. No lo sé, me conozco, desconfío de cualquier objetivo, de la conclusión, en todas ellas casi siempre se olvida a alguien. 12-9-94. Zadig no resulta el mejor consolador, su inteligencia se mueve con una imposibilidad que parece arrastrarse a lo largo de los tiempos. Sus cualidades son un estorbo y su saber se hace igual, Zadig se equivoca en algo, aún busca. No se puede, no se debe; se puede encontrar de todo. "Acabo de tener un hijo, soy feliz." Paso varias páginas y doy con este encabezamiento. Pude haberla leído cuando aún no sabía nada, me importaría menos. Con todo este retraso es distinto, es como si me doliese esa felicidad. En aquel momento me alegraría, hoy es tarde para muchas de sus cosas y de las mías. La sensación de felicidad me hace pequeño, no, no es que me devuelva a la infancia, empequeñece mi reflexión y mi ánimo crece disparatado, termino por ser inocente. En un estado así lo social no cuenta y sus desproporciones pasan gustosas divertidas a mis ojos, se vuelven cine cómico. Esa pequeñez y su inocencia son felices, ven películas de los hermanos Marx. Las veía, al lado de otros ciclos que mi padre se empeñaba en ver una y que a nosotros no nos quedaba otro remedio que participar de ellos. Dimos pronto con estos clásicos de la imagen hecha, con unos contenidos que se iban cerrando año tras año. Poca edad, un salón y potentes imágenes; después había que seguir comportándose como adolescente, como niño. No me impresionaban más que aquellas lecturas que quitaba de sus libros o de

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otro cualquiera que entrara en casa. Leía entregado, entraba en las páginas y las amplificaba, les ofrecía todo mi pasado, mi presente, mis juegos, mis miedos; acudía a esos altares de letra y me sacrificaba. Mi imaginación, que siempre se bastó sola, era una inyección poderosa para cualquier página. Todo encontraba su espacio y lo que no estaba escrito también salía. Lo sé por los comentarios que se hacían en casa a uno de esos libros. Tenía que silenciarme para no tener que dar más, más del que me hacían dudar, que podía no estar escrito. Para alguien que juega solo un libro se convierte en una materia de efectos insospechados. Mis juegos eran de masas, cientos de muñequitos a los que quitaba de su papel; las palabras eran miles y sus combinaciones prodigiosas. Era fácil perderme en una, multiplicarla y dormirme despierto en su juego gigantesco. -)Qué haces?No hacía nada, estaba pensando. Tenía un objeto en mi mano y la referencia se había perdido y, era aquella pregunta la que me empujaba a recuperarlo. Volvía a él como a otra historia. )Era felicidad? Era tiempo, tiempos infinitos que llegaban y se perdían, tiempos en los que mi cuerpo se sentaba en el suelo de una habitación y allí me esperaba, quieto, con movimientos pequeños. Salí. Treinta Me califican igual, permanezco siendo nadie. Qué más quisiera yo que no ser ese nadie, ni siquiera el estado lo permite, para él tengo un número, un número que hace falta demostrar que se pierde, que no existe. Hoy es imposible

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perderse, somos imperdibles sujetos a la misma capa que nos cubre. Mi número es el 34.950.387, no soy ni más ni menos, haga lo que haga o deje de hacer lo mismo. )A quién le importa? No lo sé, a mí me importa poco. Me dicen que vivo en las nubes, y sigo sin entenderlo, allí vivían los ángeles y nada más lejos pretendo. Me dicen que he poner los pies en el suelo, pero si son treinta y cuatro años los que ellos me llevan arrastras; sólo en la cama los siento menos y no paso en ella el tiempo que debo. Alegan que entre mis pies y el suelo coloco un pedestal del que me piden insistentemente que baje. Les digo que son ellos los que lo dicen, lo que digo yo está aquí y escrito día a día. Digo esto y otra vez, )a quién le importa? Mierda, a mí. Las otras importancias no son mías y las que son tienen su lugar aquí. El resto es problema suyo, yo no puedo hacerme con el problema de todos, puedo hacerme con algunos míos y dar participaciones, puedo tomar el general y hacerlo mío, lo que quieran pero que no me toquen zonas reservadas a mi exclusivo tacto. El dinero es argumento último y supuesto como definitivo, ante él debo guardar silencio, arrastrar no mis sino mi cara y no solo sino con el resto, como hacen todos. Me sugieren que el dinero manda y el mundo obedece, que no hay posibilidad de hacerle frente, que hombres jurados se le someten y que hace falta la misma cantidad para defenderse. No puedo, lo he intentado, armé toda mi poca fe al lado de estos argumentos sabios y eternos. Nada puedo hacer, estoy solo en mis conceptos, en todo caso, al que vive en las nubes ha de protegerlo algún dios. Todo tiene que ver con el amor, los argumentos dichos vienen también de mi esposa. Sólo puedo entender lo que dice como expresión de amor, es pintora y pretende entender de exposiciones.

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Debo vivir muy alejado de lo humano y lo divino. No queda más que un nombre para esas nubes en las que vivo: infierno. Puedo dar detalles de él, es lugar modesto, donde hace un calor que da miedo, otras, frío intenso, hasta aquí llegan las recesiones. Mi amigo el demonio, que amablemente me invitó a compartir esta sufrible residencia, depende también de los recortes presupuestarios, le comenté que sólo me habían hablado del calor, contestó que la culpa era mía por hacer caso a las habladurías. Ya saben, en el infierno también hace frío. Según él los corderos siempre mientan cuando dicen algo más allá de beeeee. Las nubes tampoco son tan cómodas, no es que se trate de brasas o pedazos de hielo, pero aquí, los demonios, ejercen un estilo de vida bastante austero; algunos llegan a grados tales de ascetismo que los otros demonios no los ven con buenos ojos, hay que ser diablo pero no tanto. Sí, Dante vino una vez a vernos y les diré que dejó buenos recuerdos, algunos hasta le echan de menos; se critica que no haya tratado con justicia su visita y que exagerase detalles, pero en general se le disculpa, libraba cuestiones personales y a aquí se llega por pasiones. A Milton lo queremos menos, vino a vendernos el paraíso, a nosotros que odiamos el turismo, lo echamos y ahora vive a la puerta dando de vez en cuando débiles golpes; pero no, aquí se dispone de una memoria infernal. Que no venga quien no quiera mezclarse con lo peor, abundan suicidas y gentes que han vivido en las nubes, diría nombres pero temo molestar alguna conciencia. Lucifer fue quien nos construyó esto, aún está dolido porque lo echaron y ahora se ve obligado a compartir su casa con cientos, con miles de parecidos inquilinos y él, que quería estar solo, echa de menos aquellos primeros tiempos. En ocasiones me invita a su mesa pero a mí se me hace pesado oír esas antiguas batallas y delego en algún otro, a Judas le encanta, sigue siendo un nacionalista empedernido y, por otra parte, no puede resistirse a esos postres de higo con los que el viejo corona su mesa. Tengo sitio fijo entre enfermos raros y otros a los

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que llamaron locos, sé que me critican, me dicen falso hipocondriaco, pero tras estos saludos de cortesía entramos en temas más gratos. Rimbaud es un doctor en nubias, Keats en arqueología, Pound en radio, Trakl en fármacos, Nietzsche se empeña con la música y sus demostraciones son un sonido espantoso que nos callamos por ausencia de adjetivo, pero hay más, infinidad, Rilke está empeñado en quitarse una espina y Hölderlin en presentarnos a su amada. Lo cierto es que no la queremos ni ver. Como soy nuevo me tienen a menos y me obligan la compañía de Aristófanes que se siempre está de comedia, he de sufrir sus ranas y asambleas; Leopardi me rescata con su sola presencia para hablarme de todo menos de Italia, no lo dice pero quedó harto y lo entendemos. Algunos vivieron aquí, como Eliot, pero después se construyeron panteón. Pero es sabido que aquí lo raro es norma; Goethe y Mefistófeles son íntimos, comparten el amor de Margarita. Al principio me sorprendieron los concursos olímpicos, carreras de homosexualismo, locura, enfermedad, lesbianismo, adición, persecución, herejía, martirio, ateísmo, suicidio, en fin, temo dejarme algún pecado, alguna gloria que recuperaré en otro momento. Se rumorea que ciertos galardones están dados de antemano, el caso es que Hölderlin se lleva siempre el de la locura, Keats el de los tísicos, de Quincey y Trakl el de la drogadicción no autóctona, Poe la del alcohol, Rilke el de la fe extraña y Nietzsche al cristianismo; los nuevos tienen poco que hacer y nuestras críticas son tomadas por mala lengua, algunos acuden a los trágicos pero ellos no dejan de moverse entre peleas y es que Aristófanes se pasa el tiempo pinchándolos. También hay algún galardón para las mujeres, a Safo no hay quien le quite el suyo. Por lo que respecta a mí, aún no me siento preparado para afrontar una de estas carreras pero tengo esperanzas, me dicen que todo se andará. No sé si animarles a que se acerquen hasta aquí, sí, puedo invitarles a que les hagan una visita y si por un causal nos tropezamos doy adelantado mi saludo.

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Viene esto a que mi amor he de estimarlo desde aquí, aunque para hacerlo tenga que salir fuera. 13-9-94. Nunca trabajo lo que debiera, siempre menos y es algo que me causa dolor. Para situaciones así me traje un médico, ayer le leí un nuevo relato de sus "Historias de médicos". Williams es tranquilizador y también comprensible, al final, su viejo doctor prospera a pesar de su estado y negligencia; es el resultado del mito, de su poder y la cantidad de fe que aún queda. Hay otra circunstancia que está cerca de Carlos, su personaje se mueve en una escena de la que él es otro ingrediente, diría que es un médico sin sotana. Es un consuelo, uno no deja de ver a la ciencia con vestidura sacerdotal. Y es que la medicina no sólo cura, además confiesa. Irse a la cama con William es toda una receta, no cura pero sosiega. Tendría que estar hablando del amor, saben, a veces es imposible. A mi mujer acaban de regalarle bichería nueva, son dos peces y llevo toda la mañana con ellos, me parece que tienen hambre y espero resistan un poco más antes de devorarse, he de añadirlos a mi gato y mi canario, todos están bajo mis cuidados, atenciones que no son muchas. Supongo que serán una prueba de cariño, hacia ella, a mí no me regalan nada desde hace mucho tiempo, tanto que la memoria me falla. Mis amores son un tanto tacaños, no digo que no me quieran..., pero de lejos. Son amores de sombra, una clase especial, suelen llevarte flores al cementerio y es allí donde por fin te hablan. Tras las horas de visita parece sentirse un enorme murmullo en los cementerios y es que después de oír a los vivos no hay dios que duerma, se entiende que los muertos no peguen ojo en toda la noche y que algunos salgan a estirar las piernas. Ya de por sí la postura no es muy cómoda para que aún encima se aprovechen de su falta de respuesta, sé de alguno que no se aguantó y cantó las cuarenta, era de esos que si no hablan revientan.

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Se trataba de un famoso caso, en vida no le habían prestado atención y ya muerto no lo dejaban descansar. Harto de tanta celebración póstuma la emprendió con todo aquel que se le pusiese a unos metros. Los asistentes ya iban con miedo, el muy muerto lo sabía todo, dicen que porque preguntaba a los cadáveres recién llegados y estos no se callaban las pestes. La corporación decidió defenderse con un cambio de escenario, los actos pasaron a celebrarse ante un pequeño monumento levantado a su memoria y el extremo opuesto de la ciudad, aún allí, muchos aseguran oír su voz y la de otros muertos que la apoyan. Cada vez acuden menos de su tiempo, sólo los más duros de oído van y sin tenerlas todas consigo. Acabo de llegar, estuve mirando peceras, en tanto me decido, tengo a mis nuevos inquilinos en un recipiente que antes valía para contener azúcar. Son comunes, de color naranja y brillos plateados. Los tenía por más silenciosos y son lo contrario, suben hasta la superficie para hacer gárgaras. A mediodía salí para comprarles comida y no sé si me pasé en la cantidad, como mis bichos son adoptados, creo siempre que llegan con hambre, sí, el bote lo dice bien claro, lo justo para ser devorado en cinco minutos; han pasado cuatro horas y parecen seguir comiendo. Sumé un relato más de Williams, es todo menos un caso de engaño, es casi una pequeña historia de amor. A él parece que le gustan las niñas, a mí, bastante más que los niños. Se trataba de una historia de amor, una historia que no se pagaba y no se hacía por fuerza. Seguiré deleitándome con estos historias médicas, quiero puntualizar que las cogí por su autor, no sé qué me hace pensar que el gremio las ha hecho suyas. Mi interés por la medicina no va muy lejos, se queda en las aspirinas y este empeño por estas pastillas me hace tener que soportar más de un dolor que aguanto con el peor el espíritu deportivo. Mi mujer no las puede ver, dice que le

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producen acidez de estómago, le sugiero que las disuelva pero ni así. El tiempo empeoró, llueve y un viento frío nos coloca en situación de otoño. Es una estación a la que me cuesta adaptarme, me llena de tópicos melancólicos y en una tierra que además se presta. Me llegaron cartas con retraso y mi hija me impide tener una charla con el cartero de la zona, le pasé recado a través de mi portera. Aún me dura la molestia, no sé, tal vez espero más de ella y sus cartas se hacen desear. Vinieron otras, ninguna de ella. Mi enfado no reside únicamente en el retraso, las cartas aparecieron en otra dirección y no me gustaría que fuesen a parar allí las personales. Puedo disculpar una falta de atención, nunca un hecho continuado, mucho menos en un profesional, en alguien que cobra por lo que está haciendo. En fin, es ella la que me aprieta. Me abre el apetito con un entremés y pospone indeterminadamente su verdadero acto. Si todavía fuese curiosidad..., pero no, en realidad es algo más egoísta, había pensado en dar a estas segundas cien páginas unas cartas recientes y colocar el conjunto bajo un orden consentido. No tengo necesidad de esperar, puedo imaginarlas, pero algo me dice que así que llevase cierta cantidad aparecería ella con las suyas. Volver sobre ellas no entraría entre mis gustos. Pudiera ser que coincidiesen, que variasen sólo en su fin más femenino, cierto particular que ellas creen tener como exclusivo; bastaría entonces con añadirlo a mi inventiva y el resultado sería el mismo. El mismo no, lo sé por mi mujer, a lo más que se llega es a un distante parecido. )Cómo sucede? No lo sé, en ocasiones hablamos durante horas alrededor de lo que estoy seguro es un mismo tema, lo dicho parece claro hasta en sus mínimos detalles. Pues no, lo más probable que al día siguiente ella vuelva con su punto de vista, nunca el mío, ni siquiera otro intermedio, el suyo, y la sensación que padezco es la de

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derrumbe, lástima de horas; pero ni esta perspectiva es la suya, me dice -y lo bien que lo pasamos-. En este sentido es en el que puedo perderme, si fuese dogmático le daría su razón a Schopenhauer y con él afirmaría que el hombre es más sesudo, sin embargo no deja de ser una tozudez, una impertinencia el hallar un único punto de vista. Temo no alcanzar esa ligereza, esa calidad de lo femenino, esa disposición oriental hacia la verdad. Con mi mujer me ocurre como con las rosas, me pierdo al definir un olor que por supuesto tiene, huele a rosa. No colabora, sería un buen banco de pruebas pero no quiere, no le importa lo que pueda pensar otra y no es fácil dar con lo que piensa ella. La dificultad del amor no es nada si se compara con la esencia de lo que es mujer; mare magnum de costumbres y cosas. Creo en su ventaja, en que se lo cuentan casi todo; esto no las hace mejores pero hablar serena. 14-9-94. Ayer la estaba oyendo, le decía a la niña que se llaman pin y pon, no pixi y dixi, no tin y ton; no sé si durarán tanto como para necesitar nombrarlos. Producen un sonido igual al de un grifo que gotea y son peces, sus escamas deberían librarlos de un nombre. Le dije que mi abuela los tenía iguales en un estanque, que no paraban de reproducirse y que alcanzaban tamaños de competición. Ahora se ven en todas partes, están en fuente del parque y también los he visto en otro estanque a la orilla del río. Con peces de este tipo uno tiene la sensación de estar criando ganado, me inclinaba por algo más pequeño y vistoso, era tarde para inclinaciones, estaban en casa, protegidos por la misma ley que rige al resto de los bichos. Esta ley no escrita me hace responsable de sus vidas, de su manutención, y no niego que me gustaría realizar en ella algunos cambios. )Cómo? Son bichería, seres quitados de su medio y vueltos decorativos, obligados a

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depender de otro que les da de comer, yo mismo pudiera entrar en su categoría. No me miro, no soy tan fuerte, pero me siento igual, decorado para los demás. Lo cruel es la adaptación, mis bichos se hacen, no mueren, no sé cómo lo resisten pero viven una situación así y la mía no muy distinta de la de ellos. )Qué cambios? Ya no tienen medio y quizá tampoco yo lo tenga, ellos y yo nos hacemos a éste para seguir viviendo. Y debemos hacerlo mal, mi canario hay temporadas que no canta, mi gato se muestra igual, demasiado perro para ser gato y los peces..., a ellos aún puedo llevarlos hasta la fuente del parque donde hay más de su especie y mayor espacio. Es un lugar mejor para cumplir con su destino decorativo, más visitada que este sitio y en pleno centro, añadir que está al aire libre y que desde allí tienen acceso a las migas de los niños. Cuando alguien viene a vernos, ellos y yo tenemos la sensación de pertenecer a un zoo y mentiría si dijese que no nos hacen gracia esos ojos curiosos. Sería más sencillo decir que son tiempos malos, tiempos de difícil ubicación. Tiempos artificiales de papeles sin sentido. Mi madre llama a mi mujer y le dice que yo no la llamo, que si no llamo supone que estaré bien. Es como si las cosas se dijesen a destiempo, como si se esperase a que perdieran sentido para decirse. Nuestro recuerdo llega cuando ya es igual, cuando ya no importa o importa menos. Los sonidos se convierten en formas sociales, fórmulas y más fórmulas que a nadie dicen, quedan como lo mejor que se puede decir de ellas, como giros amables. En el momento justo serían vitales, cuando se dicen, ya ha pasado todo y quedan así, tiernas y amigables, preparadas para otro giro completo, para más de lo mismo. Y se contesta aunque todo sabe a igual, para que se oiga algo y para creernos que volvemos a empezar de cero. Pero no, las voces suenan a eco y sentimos los mismos remontes, los períodos de celo y nacimiento, los tiempos muertos.

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Van a ser las doce y cuarto y mi hija no despierta me voy para levantarle la persiana. 15-9-94. Mi exactitud me lleva a cosas como ésta, terminé las "historias de médicos" y en una de sus páginas finales encontré un papel con una poesía: Si el amor se va todas las manías pierden simpatía Si el amor se va "" " " " a quién dar las flores cuando no hay amores para enamorar Debajo, lo que parece una flecha. No sé si era importante la página exacta, tampoco podría decir cuál es. No me atrevo con un juicio estético, pero no creo que sea anterior al diecinueve. Sólo se enumeran incidencias cuando se señala el tiempo. Quisiera que no pareciese un diario porque no lo es, se trata de una mala espera, un hecho que de por sí aborrezco y que me permito de peor gana porque me enferma. Una carta no es argumento, no puede ser causa de desesperación, ha de haber algo más, algo que de verdad sea motivo de mi irritación. Echo la culpa a mis personajes, no hablan, no viven, están como muertos. No dudo en ir hacia ellos, en agitarlos para que enseñen su alma. Son capaces de vivir escondidos, de no enseñarse nunca, pueden despreciarse y despreciar la vida. Les doy lo mejor, me puedo poner en lo que piden, en la peor de sus flaquezas, estoy dispuesto a bajar o a subir a donde quieran; lo que no puedo ser es nada,

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silencio solo. Algo me empujó hasta sus vidas en letra, ahora no pudo más empujarlos a ellos. Están quietos, llenos de un horror inmóvil, frenados en el tiempo y por el miedo. -No valemos)Qué significa eso? -No queremos defraudarte, somos poco complejosMe importa poco lo que piensen, la idea que se tengan de sí mismos; necesito multiplicar, generar espacio, tengo que darme tiempo. Mataros, sí Mataros. Me han oído, lo sé y mi alrededor se muere. Lo hacen sin decirme nada, llenando más el silencio. Son muertes miserables, muertes que se callan, que no dejan nada, ni tristes palabras. -Es mentiraCómo que no es cierto, antes se morían entre gritos, acudían todos para hacer escena, el dolor del moribundo sacudía los tiempos y los temores salían tras años de buceo. Los cadáveres reventaban y hoy no son más que otros silencios que se mueren. Sobra espacio en el que se repite lo prudente, ese mensaje que mece, que duerme. Masas de nóminas que lo engordan y otras mayores que lo padecen. Llevan así, repitiendo el mismo argumento, gritando que las generaciones que llegan lo hacen durmiendo y cuando hablan encuentran un intérprete que se encarga de las traducciones. Dame un consejo, dámelo sin que suene a estar dentro. -Habla de flores, di con los mismos silenciosNo tengo dudas, mis personajes me quieren, ellos y yo sabemos que estamos solos, que no hay nadie y que los demás son la misma mentira que nos hacemos, prácticas del seguir viviendo. -Pero, )no haces lo que quieres?-

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-...-)No era acaso escribir?Dejó de ser un querer, un deseo, se ha convertido en una necesidad y como todas en una especie de esclavitud. Me siento encerrado en letras, en páginas de las que no sé cómo salir. Ellas han tomado el espacio de lo real, se han hecho con todos los huecos disponibles. Te lo quitan todo, no dejan nada, me siento un ladrón cuando reservo un trozo para mí. No puedo quedarme con nada y me estoy convirtiendo en página, en letras que no me reconocen, que las leo y ni siquiera puedo verlas como espejo. No soy, no soy, ése que está ahí también es mentira. Nada merece estirarse tanto. Es imposible contarse. Y sin embargo estas conclusiones no me afectan, me sigo narrando, he llegado a un punto en el que puedo cargar con cualquier crítica y es así porque ha perdido la mía. Si ella no pudo en todos estos años es que mi hacer ya no tiene remedio. Paso a ser un "sin cura", alguien que carece de reciclado. Me he quedado hasta sin destierro, sólo me quedan viajes hacia ninguna parte. Un condenado a su mismo laberinto, alguien que sabría salir de cualquier otro. Castigado a la pena de no entenderse y el temor de que cuando se cumpla se gana el fin. Y uno huye de su propio final, le asusta y se siente niño. Sus aventuras son de infancia, de deseos de principio. El tiempo va matando ganas de empezar y uno se agarra a aquel comienzo mucho antes de presentir siquiera ese final. Correr y reír igual, dejarse llevar por algo que pudo ser parecido o que viene a decir lo mismo, olvidar las otras verdades y hallarse allí, tal como pudo ser. Descansar en aquella figura lo sencillo y lo complejo, quitarnos de encima la añadidura, lo que mata tiempo. Pretender que aquello mereció ser. Y sólo porque se creyó distinto.

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No se puede vivir tanto con esa idea tan pequeña. Treinta y cuatro años es demasiado tiempo para seguir creyéndose algo. Hace falta todo el dogmatismo de una fe para creerse por más tiempo. Uno se debería tratar con indiferencia, como otro de los sucesos que no importan. Acostumbrarse a verse sin beneficio para no tener que callarse. Habrá que hacerse a la idea de que esos miedos no son lo que nos conserva. Pero qué soy sin esos miedos, qué será del mundo sin miedo. Tienen razón, no quedará nada de este mundo y puede que sea mejor seguir dando de comer a los alimentadores del miedo. A ellos les seguiremos debiendo cada uno los suyos. Vientos de miedo en las caras, en las piernas; corazas de hierro en los pechos y complicados encuentros con el sosiego. -En la calma me encuentro raroLo inestable produce más y lo indicado es un mundo tenso. Me despierto con la misma pesadilla, estoy quieto. Pero no, es sólo otro sueño. Duermo. No vivo porque me asustan, me dan miedo los vivos, se han dado ese infierno y su dios que todo lo puede no aparece. No puedo imaginar una revolución de cerrajeros abriendo pechos, )qué podrían esconder durante tanto tiempo? Explotarían en sus manos. Un curioso antónimo de explotar es desperdiciar. Este lenguaje por supuesto que es humano. 16-9-94. Rilke termina con el amor, pero antes del fin una joven canta una canción alemana, una desconocida canción que decía no poder callar. Rainer la define como simplicidad singular y necesaria. "Cantaba: Tú, a quien no digo que por la noche lloro tendido, tú, cuyo ser me pone cansado

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como una cuna. Tú, que no dices cuándo ella vela por causa mía: )Cómo podemos soportar en nosotros sin sosegar esa magnificencia? (Una breve pausa y vacilando) Observa a los amantes cuando comienzan las confesiones que pronto mienten. (Un nuevo silencio) Tú haces mi soledad. Sólo a ti puedo yo transformar. Tan pronto eres tú, tan pronto es tu murmullo, o es un perfume perfecto. (Ay! en mis brazos lo he perdido todo, y sólo tú naces siempre de nuevo: te conservo, porque nunca te he tenido. Después una frase escrita al margen que cualquier prólogo señala: "Ser amada quiere decir consumirse en la llama. Amar es brillar con una luz inextinguible. Ser amado es pasar, amar es permanecer". Me perdono estas citas enteras, entre otras cosas porque aún me queda otra: "Costará trabajo persuadirme de que la historia del hijo pródigo no sea la leyenda de aquel que no quiso ser amado". María tiene pocos desperdicios, llega a las cosas para perdernos. Su lectura, su vida, hace que los entornos desaparezcan y el que lo lee que da a solas; con él. Sucede como si te estuviese esperando: "Sólo que después estaba el regreso...Y

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para asumir aún, y esta vez de verdad, todo ese pasado, volvió a casa, él que se había hecho extraño. No sabemos si permaneció en ella; sabemos tan sólo que permaneció". Queda una súplica, la de que no le amasen y sin entender le perdonaron, y pudo quedarse porque ese amor, el de ellos, no era para él. ")Qué sabían quién era él?". Me doy cuenta que borro de su lectura lo religioso, aunque su amor es así, importa poco lo que se diga, fuera de los sentidos no queda más que ese espacio al que se le puede llamar de mil nombres. Un lugar cargado de peldaños absolutos, de subidas que impiden llegar. Quiero pensar que aún tiene treinta y cinco años, pensar que regresó para no volver jamás; aunque lo hiciese, él allí ya no estaba. 17-9-94. Empleo la noche en terminar con Williams, leo sus consejos, entiendo los juegos dialécticos y hasta me gusta lo que dice de cada hombre, hay que escucharlos para que transmitan la poesía que encierran, la darán en un segundo irrepetible para él y para el que oye, reuniones que deben tener algo de mágicas, encuentros diarios para los que casi nunca estamos preparados, unos y otros, predispuestos. En cuanto a la medicina la única deuda que tiene con ella es su mantenimiento, la misma atención se la puede producir cualquier trabajo y ninguno. Me parece bien que se generalice una pasión, entiendo que al final se vive. Me queda de sus relatos una extraña sensación, una impaciencia monetaria que no se corresponde con lo que los pacientes le dan, la mayoría de las veces parece como si a él le ofreciesen todo, hasta su suerte, hasta su muerte, una entrega que además pagan con moneda. Diría que la depresión se portaba con él generosa, debo entender que eran dos profesiones, la de él y la de pobre, no sabría decir cuál de ellos se dedicaba con más entrega. Supongo que aún no estoy hecho a una visión continuada de muertes infantiles y

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de sus mezclas con dinero. Y no sé por qué, son mensajes de cada día; lo son, pero aún así me siguen cogiendo de sorpresa. Suceden y no entiendo a nadie, tampoco a Williams, ni siquiera a mí; ocurren y un vómito intenso cubre lo humano. Un ejercicio puede endurecer, yo puedo convivir con cadáveres, pero ellos y yo seguimos siendo un problema con olvido de solución. Sé que es mi falta de fe la que me empuja a no reconocer las formas, los criterios establecidos. Nada es lo mismo y se debe apoyar esa diferencia, lo contrario es pretender el inmovilismo, algo que sólo se puede imponer y pendiente siempre de ruptura. Tal vez por la vida que llevo sufro de falta de costumbre y tropiezo con todo aquello que pretende mantenerse cerrado, y de ahí mi aversión por todo sistema, hacia todo exegeta. No viene al caso, pero aún ayer me tocó soportar a uno de estos, leía las elegías y los sonetos de María, el intérprete mataba con números cada verso, cerraba cada estrofa, enlataba el poema. Se preguntaba si habría alguien aparte de él que entendiera aquellos versos, aborrezco esa pretensión de dogma, esa necesidad escolástica de fijar, esa ciencia de la cuantificación y clasificación. Cuándo querrán entender que nada de esto importa a la poesía, al arte en general. La obra funciona sola, una vez dada ya ni necesita de su autor. Las explicaciones pueden no hacer más que restar maravilla, las biografías son literatura aparte y aunque tengan parecida intención no suelen estar escritas al mismo tiempo. 18-9-94. Es mi ira, golpea con todos los sentidos y ante cualquier cosa que encuentra. Resulta de un gusto que se explica mal y que no transige con todo lo que puede comprender. Me tendría que repetir: es así, es así, no hay más que tomarlo tal como te lo dan; servido. Tiene que ser cosa del amor, amo mal, amo mal la vida.

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Debe ser el tiempo, pasa demasiado rápido, me obliga a prisas, a carreras en las que intento retenerlo, ponerme a su altura, alcanzar su velocidad y llegar a decir que fue mío, que lo fue por un momento. Es la una y veinte de la madrugada, no me atrevo a mirar de nuevo, su lectura será diferente, estará más allá y me sentiré otra vez adelantado. Se pierde, nunca se gana tiempo. No me deja espacio ni para revisarme, he de escribir tal como sale para sentir su avance, su prisa demoledora, su capacidad para enterrarme )Qué cómo llego a sentirme? Perdido, nadando a la deriva entre mareas de palabras leídas y escritas, sin pausas para el descanso, sin poder dejarme llevar por lo que no dicen, sin tener que preocuparme por dónde queda la orilla. Entre mis manos la arena, el esbozo que no se deja y la página limpia, gritando una súplica de más letras. Surgen las peleas de voces, las bocas llenas y los gestos que se quieren acabados. nada cede porque rige el movimiento, los dedos en las manos. Habla la niña. -No dices más que mentiras y a ellos los he oído, te engañanLe quiero decir que no es tan fácil, que la verdad es así, gusta de modas precisas y que lo hace por coquetería. Me mira, cree que se lo digo porque pienso que no ve, porque la considero pequeña y, entonces ella, se calla; entiende que sé lo que me va a decir y se aleja porque no puede con las palabras, porque está harta de verme pelear con ellas, porque le roban mi caso y porque está de saber, de comprender. )Por qué hay que comprenderlo todo? Podría contarle que nos obligan a comprender, no basta con estar obligado hay que entenderlo para aceptarlo. Alguien descanso cuando prueba cerrado el proceso, dice que hubo comunicación.

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No, ella no tiene por qué entrar en los procesos del lenguaje, ella debe salir y jugar con esas canciones llenas de inocencia. hoy no debe pensar en la edad, ni en mañana. Me abruma lo que pueda decirle, lo que sus ojos puedan ver de mí. Tengo una hija que aún no habla y en sus ojos veo ganas de preguntarse por mil cosas. Quiero que no pase el tiempo, quisiera no tener que contestar a ninguna. Entiendo a Rainer cuando decía que su hija necesitaba la ayuda de alguien sin ni siquiera pensar en la suya. )Qué podría enseñarle? Pero si es ella la que cada día me muestra sus ojos, su sonrisa, un rostro de luna entera; la tierra la obligará a mostrarse en fases y yo estaré aunque quisiera desaparecer. No me pregunto el por qué, a mí, como a los marinos del pasado, me gustaría recordar y olvidar en uno de esos islotes de los mares del sur. Cuando estoy al lado de ese mar despierto con la misma pesadilla, he olvidado el papel. La pesadilla sigue porque me convierto en pájaro carpintero, arañando árboles, reduciendo cortezas y sólo para reconciliar otro sueño. Es tan estúpido como despertarse sudando, sucedía y era cierto. Hay unas poesías que no encuentro y he de imaginar en esos mares, sí, de quién iban a ser, de ese escocés que iba tan lejos y acabó en Samoa. Cuarenta y cuatro años no es mucho tiempo, quizá para él sí y se fue sólo para seguir soñando y así evitar la molestia del despertar. )Para qué suponer esto? Su placer bien podría estar en vela, disfrazando con mapas sus tesoros y deleitando al lector con unos encuentros llenos de riqueza. No hay como hacer a la gente rica y hacerla pasar por una experiencia llena de buenas palabras. Tiene que haberse sentido algo para morir tan lejos de su puerta. En este momento no sé nada de él, pero no dejo de ver cómo interpretan ese papel largo,

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esa odisea con vuelta. Y sin embargo, en medio del mejor paisaje, la muerte más violenta. Me digo que no debo hacer caso a estas sensaciones, no debo porque me llevan igual de lejos. Diré que espero sus poemas como un regalo y que hallaré con él lo que contenga, sea lo que sea. Son las tres y otra vez me he perdido, espero no haber ido a parar muy lejos. Podría volver sobre mis pasos, sobre cada uno, podría pero no voy a hacerlo. Tengo una hora, mi mujer no me quiere dar más, dice que es domingo y que ya es tarde. En eso tiene razón, son la ocho y va a ser otro día que se pierde sin dejarme nada. Tenía para hoy tres páginas y un recuerdo, a cambio ella no debía decirme ninguna cosa. Todo iba bien, nada era extraño y, sin que se supiera bien de procedía, llegó un ruido, un sonido que se empeñaba en impedir mi sueño hasta conseguir que olvidase el recuerdo. Ya no tengo el mismo tiempo, el ruido me ha quitado un cuarto de hora y mi memoria falla. Son las prisas, nadie puede escribir de sorpresa en ese tiempo y sobre un recuerdo que no quiere estar presente. Se trataba de mi hermano, quería preguntar qué era lo que no me dejaba hablarle, el sonido insistía y yo seguía sin estar seguro; no podía hablar. Me preguntaba si era por su enfermedad, no lo sé, era ese extraño ruido el que me confundía. Dije en alto que no, que no era nada, que sencillamente no hablaba con nadie. No me escuchaba, se había dado la vuelta, caminaba sin mirar y sólo cabeceaba para decirse que no importa, que da igual. Noté cómo mi voz se escapaba, cómo le rogaba atención por un momento, (explicarte! )Qué quieres explicar? No había qué decir, deseé que la culpa fuese del ruido, un sonido ensordecedor que le impedía escuchar, oírme. Ya no estaba, se había ido y me puse a buscar el ruido, miré, lo hice por todas

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partes, no hubo lugar en el que no pusiese mi oído. Ningún sonido llegó para auxiliarme. Salí, era posible que su origen fuese más lejano, que llegase de la calle, tenía que estar escondiéndose en alguna parte. Me di cuenta de dónde estaba cuando ya me encontraba lejos, la ciudad estaba abajo y mi casa en su centro, lo que oía era el llegar de la noche con ruidos de grillo y mirlos, pájaros que se recogen. Había conseguido mis ruidos, estaban allí con alguno más, otro que llegaba desconocido y, tenía tiempo, tiempo de sobra. Son dos tiempos, los veinte minutos que me quedan y aquel en el que ya no importa. Me había perdido su tiempo y seguía sin recordar lo que tenía pensado. Me molestaban los ruidos mientras era él el que perdía un tiempo que ya no le queda. Se hizo de noche estando despierto y entré en el monte para reencontrarme con mis miedos, como él no quise mirar, a mi espalda se encenderían luces que nunca nos vieron, iluminación que sólo sirvió para engordar temores que se hicieron intensos. Brillos que disfrazaron un viaje nocturno, un camino de noche. No oigo nada, no siento ruidos, )qué me dices? Mi voz habla alta porque sabe que ya estoy solo y para la noche los ecos son más silencios. Sorda oye mis miedos. Son las ocho y pasó mi otro tiempo. Lunes. Tiene que ser fácil verme pero no sé qué particular me hace invisible. Temo convertirme en una palabra llena de necesidades, en un pedir gigante e insoportable. En ese ruido del que todo el mundo escapa. En un de mis lecturas leí un miedo, el que escribía no quería verse apedreado por los niños siendo viejo. De sus manos pequeñas saldrían las piedras y ellos seguirían siendo inocentes, se veía correr y era el entorno el que tiraba; había

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escrito durante demasiado tiempo para darse cuenta de cómo sus cosas habían cambiado. Una mañana salió para mirar fuera, un día que aceptó el no tener nada, fue ese el paseo en el que aguantó las piedras que llegaban de lo único que quiso, siempre había librado a los niños en sus páginas y a esa edad sólo se ve lo que se tiene que seguir haciendo. No se tiene nada y no hay nada más. Me apetecía dejar de verme en ese recorrido infinito y siempre pendiente. Pienso en salir y las fuerzas me separan, el movimiento queda girando en el cerebro hasta que se pierde en forma de imposible deseo; él mismo se va deshaciendo hasta perderse entre otros, hasta no creerse. No quiero que me atenace, que me coja. No, pero acaba lográndolo. Mis manos se paralizan, mis pies no quieren seguir moviéndose, mi pensamiento se repite y caigo en los mismo ciclos, en las mismas pausas de las que ya no salgo. La escritura se vuelve sacrificio, las palabras en cadenas de microsomas y los resultados en actos terminales, en sentidos de fin y muerte indefinida. No se sabe cómo y se conoce más bien poco. No dejamos de suponer un todo y mientras tanto nos movemos en partes de parte, en reducidos trozos. Nos explicamos desde ellos y nos entendemos mal, en mi caso me siento deforme, dicho mal. Me cuesta hablar de la palabra, de su inestabilidad. Por más que se fije queda rota una membrana por la que escapan más palabras, más de lo que se dice. Son cuerpos pero enfermos, en ellos hay toda una intención completa, pero se les deja y siguen vivos, madurando gérmenes desconocidos. Se trabaja con seres vivos, con palabras que se peinan, que se miran y que de vez en cuando escapan para reunirse entre ellas y hacer otras cosas. Cosas de las que no me dicen nada en el momento, cosas que son su propio objeto. Puede que en este instante se estén riendo de lo que pienso y jueguen a

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distorsionar lo que significa esa risa. Me siento cada día ante este juego, me enfrento a sus posibles ordenamientos y en la mayoría de los casos son ellas las que se arreglan. He de añadir que alguna vez las encuentro indispuestas y es entonces cuando me veo obligado a imponerles un principio de movimiento, algo que me cuesta y les cuesta. Suelo decirme que están enfermas pero ni estos casos les permito descanso. Es una mañana de lunes que se empezó a las diez y que dejo a las doce menos veinte. Lo que sigue será de tarde. 7:12 pm. No hice nada en toda la tarde, me siento embobado con instantes en los que no reparo, tiempos que se mueven mientras estoy quieto y me molesta este estar bien, este no necesitar nada. Tengo que tener necesidades, necesito tenerlas, ha de abandonar algo de mi indolencia. Sé que no soy indiferente a nada, también que puede situarme próximo a esos estados; temo a ese hombre que puede hacerse a todo. Creo estar demasiado hecho al descanso, a no aceptar mi parte de responsabilidad en lo poco que pueda tocarme. Suelo deshacerme de lo primero que me señale y no dejo que nada se acerque demasiado. Se está convirtiendo en un acto reflejo, marco límites sin detenerme a verlos, a explicarlos; dejo entrar pero muchas de mis puertas permanecen cerradas, )para qué estos lugares en los que no se puede mirar? Me doy a entender que son abismos personales de los que protejo a los demás. Doy lo más natural, lo sencillo, procuro sentarme normal ante el que llega. Para no hacerles sentirse raros no comento lo que hago y me callo para hablar de sus cosas. Lo hago pero no sé si podría aguantar visitas todos los días, me consuela pensar que ni siquiera ellos, para todos tanta proximidad es lamentable; no dejamos de ser los simpáticos erizos de Schopenhauer, arrimándose y separándose según las necesidades de calor y frío, de valor y sentimientos

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cautivos. Dan ganas de corregir el pasado, de ir allí y dejar unas pistas de inmediato futuro para volver después vivir con la resultante de aquellos arreglos. Tengo la sospecha de que sólo un cataclismo pudo cambiar algo, sería como si la naturaleza humana llegase siempre a las mismas cosas, sin importar los principios ni los medios. El hombre hace de lo que piensa algo práctico y de ese hacer algo que domina; todo ha de caer sometido a lo inmediato, preso del tiempo no madura, no acierta con la espera. Entiende que si la acepta todo seguirá igual pero lo que no llega a saber es que acabará con el tiempo. Me apetecería preguntarle a esas pocas tribus que quedan por su tiempo, por sus cinco mil años igual, por la cantidad que sea. Quizá para ellos no exista y sólo quede la vida, los días, las lunas; para ellos empieza también a contar el minutero. Las fracciones se subdividen y el instante duda de su eternidad. )Qué les empujó a ser iguales? )Qué nos empuja a no parar? Ya no podemos, cómo aceptar la falta de prueba, cómo volver a la ausencia de vértigo, cómo detener el tiempo. Hasta para mí sería imposible, voy con vosotros hasta ese imposible final. Quizá ellos supiesen que el camino era infinito y no quisieran enfrentarse al no llegar jamás. Triunfaron los que no quisieron quedarse y desde entonces huimos hacia adelante, lo hacemos de nosotros mismos, de lo que fuimos, de un yo que continuamente nos aburre porque ya ha sido lanzado hacia lo exterior. Entramos en la ansiedad y destruimos los afueras para no pensar ni el regreso, las odiseas de ida y vuelta sólo sobre el papel. Los yo se empeñaron en hacer historia, se dejaron los ciclos para entrar en los movimientos indefinidos, dos sentidos igual de infinitos, abrumador uno y el otro, el primero por sospechar la posibilidad de diferencia, el segundo por no alcanzar su deseo final.

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Uno desea mucho más de los que nos pueda dar cualquier último deseo. Hemos crecido bajo su estímulo, somos sus miserables hijos. Lo que se logra queda atrás, muy por detrás. Cuando llego ella ya quiere otra cosa, una y otra vez estará lejos, igual de lejos, poniéndome un límite de ejemplo. A mí no me vale, supone un acercamiento y estas cosas engañan más, nos hacen sentir ese repetido vértigo del que se reconoce al borde de lo inalcanzable. Para permanecer ahí hace falta fe y lo que ahí se hace se vuelve, de alguna forma, religioso; importa poco el tipo, lo sostiene una fe. Aún dudo de ella, la mayoría hace para comer. 20-9-94. Estuve acompañando esta tarde a Iván Ilich en su lento y último proceso, como buen jurista, tardaba en llegar a las conclusiones finales y confieso sentirme igual de enfermo, no sólo del costado sino también de la cabeza. A la muerte se llega demasiado tarde y casi siempre mal, es una consecuencia de su maltrato y de su pretendida ausencia de valor, se hace de ella algo vergonzoso, algo de lo que no se quiere saber; después, hay que aprenderla con prisas, sin querer y cuesta más aceptarla. La convertimos en el gran miedo y en la mayor pena. Nadie tiene derecho a morir, uno ha de salir de aquí como los demás quieran; normalmente hecho una piltrafa y asistido como tal, como un deshecho. Se consiente la muerte en vida, se promocionan cadáveres por las calles, se alargan los finales, se enseñan, dicen que están a un instante de morir. Alguien mira y le parece ver que llevan muertos muchos años, que lo han sido siempre, que son y que serán muertos que se mueven. No me veo muy distinto aunque pretenda distanciarme, me digo que sólo hago el muerto para pasar desapercibido. Pero no, trago como un cadáver lo que los demás disponen por supuesta mayoría y en mi presente hablo solo, digo como en

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el último final de Ilich, para mí solo. Se tendría que tener derecho a morir como Mozart, en manos de un enterrador que perjure tu peso y la falta de gratificación por ir destinado al hoyo común. No se tendría por qué soportar de muerto lo que no se aguantó en vida, pero no, tienen que venir y robar tu muerte, pisarla con lo que se dice siempre. Hacen de todos los muertos uno, un uno del que nunca me considero haber mal dicho lo suficiente; de todas las muertes la muerte. Somos unos y somos muertes, hay una pretensión por hacer masa y la misma por unificar conceptos. No existe la religión, son religiones y personales; cada uno entiende lo que quiere y habla con su dios, a él es al único que se escucha en la toma de cualquier decisión sea cual sea su importancia. En mi caso no dejo de oír a todos los dioses, e incluyo los de mis vecinos; entiendo que hay calidades de oído y el de Buda, Cristo o Mahoma suenen mejor, quiero decir más alto, pero de ahí a pretender imponer su música me parece de un gusto pésimo, la música impuesta se escucha fatal, pero soñada en cada uno se transforma y enriquece sin la pesada carga de la norma. Se echa de menos aquella proliferación de dioses, estaban hechos para los hombres; los siguientes sólo lo están para los muertos, para el mismo muerto. 21-9-94. El autor de Iván es Tolstoi, tal vez debiera decir que fue, no sé, el caso es que sigue siendo él su creador y es así porque Ilich sigue viviendo, sigue sucediendo. El ciego eligió tres buenos relatos que hoy devolveré a la biblioteca para que sigan pescando. Nunca dejará de sorprenderme este poder del arte; los museos debieran funcionar parecido, estarían dotados de buenas reproducciones y los socios llegarían a ellos para llevarse por unos días el cuadro, la escultura de su elección. Los amantes se llevarían a Fidias a casa, a Velázquez, a Brueghel, a Rousseau; uno se imagina a estos objetos moviéndose por la calle sin ser

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patrimonio de nadie en especial. Entraría en una carnicería y compraría a la vista de un Bacon, es un viejo apetito, la venta de carne, lo humano y este irlandés, juntos y en la mejor perspectiva, todo un menú, de primer plato: angustia. Los diálogos: -(Hombre Felipe!, )cuánto tiempo?, )qué llevas?-Un 8:00 pm. Llevo parte de la mañana y media tarde tras un nombre de escultor del que no recuerdo nada. Iba a ir ahí, en los diálogos, tenía en mente su obra de la que tampoco sé cómo se llama. La respuesta llegaría del pesado recuerdo que tengo de ella, músculos y colosalismo, arte alemán desarrollado durante su etapa nacional socialista.. No encontré nada de él en la biblioteca, la búsqueda es complicada y las imágenes intenté encontrarlas en un intento desesperado en un historia de la segunda guerra mundial. Esperaba hallarlas en medio de una concentración propagandística o como soporte de alguna eficaz campaña programática. Me hundí en el primer volumen de esta historia bien documentada, mapas y fotografías me hicieron recuperar las andanzas de Curzio Malaparte, sobre todo en la semana polaca y la batalla de Finlandia. Cuando logré apartarme de su influjo y entrar en la sección dedicada al arte, sonó el timbre, no lo di todo por perdido y reinicié mi repaso donde lo había dejado esta mañana. Nada. Lo encuentro todo, pero el diálogo anterior queda roto por haberlo previsto hacia esa imagen. Cuando recupere el nombre todo esto perderá su sentido justificativo de esa pausa pero llenará el tiempo que preciso; mejor, las pérdidas de tiempo en las que también se incurre. Son tropiezos en un tiempo empeñado en presentarse como positivo; los presentes pueden llenarse de lapsus, de pérdidas de memoria y de recuperaciones que gastan tiempo. Uno a esto mi curiosidad por ver cómo cumpliré con el texto cuando recupere su

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nombre, no creo que sea capaz de ponerme en la ocurrencia del instante y anotar el resultado puede ponerme a luz del defecto. Es igual, arriesgo lo dicho en aras de un presente que vivo. Se interponía un nombre, el mismo que me obligaba a seguir caminos distintos. Me empujaba un salto de tiempo, me hacía caer sobre el abstracto, nada más opuesto al realismo que buscaba. Rothko, Marck no sé qué pintaba aquí. Tendría que venir mucho después, cuando mis palabras ya no supiesen a qué sujetarse. Pero ese presente inmediato es así, cargado de pretensiones lógicas y de pasos estudiados. Mentira, mentira, es un continuo riesgo y la meditación es a caballo; el hecho más inminente se convierte en otro hecho contrario, aquello previsto resulta ser muy distinto y el discurso llega con prisas para cubrirlo, para enlazarlo con lo dicho ayer, con lo afirmado hace unas horas. Ayer se pretendía desterrar un dictador, el mensaje llegaba y el mundo así lo entendía; hoy se asiste a un pacto y sólo cabe esperar las raíces de su argumento encadenado. Parece un hacer contra el tiempo y sin embargo sucede al mismo tiempo, quiero estar en esa pretensión de verdad no estudiada. No hay repaso, puede haber vuelta atrás pero el error está, queda el consuelo de poder disfrazarlo y dispondremos siempre de uno u otro argumento. 9:10 pm. Esto no puede ser literatura. Ayer no conté lo que hice por la tarde, oí a mis políticos autonómicos en su inauguración del nuevo curso. Confieso que gozo con las citas, con el uso de las citas; quedaban en algún lugar con lecturas que también son o fueron las mías, salían al encuentro de Voltaire, Schopenhauer, Nietzsche, Valle, Platón, Sartre, algunas leídas en boca de intérpretes y con resultados de hilván. La resultante era entretenida, las figuras se prestaban a defender cualquier cosa y por un momento olvidé que hacían referencia a algo, sin duda yo ya estaba en un tiempo paralelo. Pensaba en los daños de prólogo, esos que en vez de liberar al

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lector lo atan para que tenga presente en todo momento una conclusión que ofrecen como admitida, se trata de la vieja lectura dirigida y con propósito. Asisto alguna vez a estos debates en los que los interlocutores se tratan con familiaridad y los discursos se completan con dulces alusiones personales no carentes de cierta intimidad. Son discursos del día en los que no es raro enterarse del tiempo que hace y del estado anímico personal..., en fin, no me caben dudas, la política es una parte más de la literatura. Para ponerme a su altura diré con Aristóteles que el hombre es una animalidad política, espero citarlo adecuado y acertar con el peor sentido de su bestialidad. Pero, he aquí que llega la literatura y el mundo se torna audible. 22-9-94. Hoy sólo fue un tiempo más en la vida de Zadig, una camino de ministro. Se le presentan dos casos en lo que lo difícil sería no acertar, bueno, la norma es que se yerre; así queda la sensación de haber cumplido mal su propósito, pero al quedarme ahí paso a desconocer los pronósticos. De todos es conocido lo intrincado del mundo babilónico. 7:05 pm. Empecé, lo dejé y estoy de nuevo. Sucedía que no me apetecía, dudaba al querer concederme un descanso y al fin decidí que no me lo merecía. Soy dueño ya de demasiadas pausas y también de sueños. No se puede dormir tanto, dar tantas ventajas al sueño. Este termina por creerse en casa y por apoderarse de todos los instantes. Me llego a dar cuenta de estar en sus manos cuando mejor me encuentro bajo sus efectos. Son sensaciones raras y agradables, viajes sin cansancio. Se llega a un punto que no hay ni deseo, simplemente viene para enseñarte el más tonto de sus secretos, me siento sometido a un flujo continuo de imágenes, una especie de álbum interminable en el que lo familiar son las escenas. Almacenes de gestos en los que nada se completa, además de las de siempre ingresan nuevas, frescos recientes que ellos mismos se ordenan y es esa infinitud la que permite la amenidad de los sueños, tan parecidos como distintos

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en sus aportaciones de diferencia. Había oído que con los años desaparecían, escapaban hacia cabezas igual de infantiles y hacia otras adolescentes. Y era así cómo se heredaban las pesadillas y los recuerdos. La misma infinidad permitía alguna extraña coincidencia, en uno de ellos hay una niña que poco a poco voy conociendo y que se duele porque dice tener mis sueños. Me ruega que aguante más tiempo despierto, que cuando lo estoy ella no sueña. Nunca llego a contestarle, le quiero decir algo que olvido pero que después sé que se trataba de confesarle mi falta fe en lo que decía. Estoy preparado para ése y otros sueños, tengo la respuesta y cuando llegan me entretienen hasta perderla. Mi remedio encierra algo peor. Consiste en llegar agotado, en alargar los días; me lleno de cansancio, pretendo cerrar el problema con un contrario y el fenómeno me espera, sé que lo hace porque llevamos tiempo tanteándonos. Venga mi cansancio poniendo en uso lo mejor de sus pesadillas. No ahorra efectos escénicos, emplea luces de tormenta y ágiles vientos. Me despierto y un mal espejo enseña mi aspecto de derrota. Alguna vez he seguido luchando, no miro mis secuelas, pero llega mi mujer y hace balance, enumera pérdidas. Persisto, salvo lo pasado con una ducha y siento el sueño muy cerca, próximo a la siesta. No voy y vuelvo al cansancio, me doy cuenta de los estados en que caigo, fatigas a las que me presento como más fácil presa. Las pesadillas deberían resultarme familiares y con algunas sucede así y paso a considerarlas sueños, otras no dan nunca ese paso. Son las que aún saben donde residen mis miedos. También las hay más modestas, unas que me critican como irresponsable y plácidas entran en mis defectos, vienen por incorregible y yo las tengo por pesadillas sociales. Las de los miedos son más abstractas, casi nunca las retengo. Las imagino utilizando pasadizos secretos, puertas falsas, dobles techos y actos de magia.

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Burlan mi atención con un aparezco / desaparezco, me hacen ver perdido, me hacen sentir persiguiendo sueños. La imagen se va y me veo corriendo, salto del miedo y despierto. Me doy consejos, me digo que reste importancia a los sueños. Se la quito, aunque no deje de ser una parte substancial de mi tiempo. Y me ayudan, me dan sustitutos de lo que no alcanzo. Como no consigo nada los tengo intactos, si lograra algo puede que alguno se borrara, pero es que mis sueños tienen que ver poco con las cosas. No considera objetos. Consisten en juegos humanos al que se puede añadir una bestia. Alguno se pierde, echo en falta dos de mi infancia, el de los baños con sangre y el del vacío insoportable. Aún después de tantos años me cuesta traducirlos en palabras, los leo y nada se parecen a la imagen. El segundo llegaba con fiebre alta y el primero se relacionaba, sólo en ocasiones, con mi madre. Confiese el haberles cedido significados, me gustaba relacionar el de la sangre con un parto y el del vacío con el espacio sin fin, con el vértigo del que se hace ínfimo. Lo que no cuadraba en este último eran las aristas, las esquina en la que me agachaba hasta sentirme un punto cada más pequeño. Las otras aristas se perdían en su crecimiento. No volvieron, se quedaron en aquella infancia de la que recuerdo muy poco y de la que espero un retorno lento y fresco. Se espera más de lo que aún no se tiene, casi siempre más de lo que cuando se alcanza merece. A estas esperas se las conoce como alimento y así es como la esperanza llena, cómo va disimulando ausencia. Tendría que romper muchas páginas y deshacerme con ellas de ese tiempo que sólo es empeño. 23-9-94. Pasan diez minutos de las ocho de la tarde. Mi pesadilla, pido algo

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hasta ensordecerme los gritos, me callo porque no oigo y llega después el silencio anterior. Era el mismo pedido, desde hace diecisiete años no deseaba otra cosa, lo decía una vez y el ruego me agotaba, no tenía fuerzas, sigo sin tenerlas para otro intento. Desde aquella vez sólo lo sugiero cada año y nada más que en una ocasión. Para mí siempre fue difícil pedir, veía como esa impotencia me hacía idiota, un ser espantoso y estúpido; me rendí para poder, por lo menos, pedirme pequeñas cosas que me voy concediendo. Munch pintó ese grito, lo vi en uno de los libros de mi padre y me tranquilizó, era real, existente, no vivía solo en mis pesadillas. Al lado aparecía su vida y me desconcertó su horror, mis pocos años. Me dije que no gritaría nunca, que era preferible el silencio a esa exteriorización desesperada. He callado todo lo que fui viendo y que podía provocar esa impotencia, pero mi silencio no era distinto, soportaba la misma angustia, el mismo tiempo. Sí, me he comparado en ese estado, miré ese silencio en un espejo y sus ojos me asustaron, el miedo se encarga de espantar el mismo miedo. )Miedo a qué? Terror hacia nosotros mismos, miedo del hombre, miedo a lo que hizo. Siglos operando en miedos, milenios de horror, espacios en lo que todo se vuelve castigo, pena, dolor. Miedo a una naturaleza perversa, humana; miedo a los logros de su agrupación; miedo a sus miedos, a sus fomentos de pena y castigo, a sus esfuerzos de socialización e interiorización. Odio a tener que ser hijo de esto, a tener que ser obligado heredero; desprecio hacia el comportamiento humano, a todo eso que no es más que ser en herencia, a esos haceres diminutos plagados de pequeños e insignificantes pasos que sostienen parecidos tiempos y las mismas realidades. Horror hacia esos ídolos que se dieron, que se siguen dando; monstruos que siguen devorando y millones de víctimas bajo una maquinaria humana bien dispuesta.

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Otro siglo que se va invariable, sí, deja sus cosas, su historia del objeto y como siempre belleza a lo largo del tiempo, pero sus hombres siguen esclavos del sistema que piensan. Y sucede por inmediatez, )qué se hizo hace unos años? Nada, la misma regla que ha mantenido ocupado al hombre en un estado de miseria física y mental. Una regla que sigue midiendo, clasificando, masificando, empobreciendo entornos. Idéntica pequeñez a cualquier altura. )Qué es lo pactado? Una muerte lenta. Los ídolos se han llenado de razón y los rezos pretenden explicarles, en las aulas se prepara a los futuros creyentes y la fe sigue siendo una puesta en práctica. Nos dan la razón en nuestras casas, )de qué nos libra? Libres para seguir orando, libres para asistir a las llamadas, a las llamadas de atención. Un diario recuerdo, una hora de rezo. Las mismas reglas de juego, las mismas manos y los papeles hechos en repartos. El espejo del arte nos enseña abstractos, sumidos en nuestros mismos conceptos, unos viejos significados que nos seguimos dando por miedo a perdernos. )Pero qué podemos perder? Qué va a ser, unos cuantos objetos. Somos un puñado de cosas. 24-9-94. )Y el poder? Hay que decir algo del poder joder, de esa jerarquía de jodiendas. Se ha convertido en dispositivo, en cúmulo de inapetencias. Es poder y obediencia, los mismos estratos en altura, en profundidad. Soportes carentes de merecer nada, gestos en los que ni el actuante cree. Firmantes del mismo formulario, )qué hay de nuevo González? Son las dos menos veinte de la madrugada, ayer se presentaron los presupuestos; no hay novedades en los impresos. Hace unas horas, me cuesta pensar que fue ayer sin haber un sueño de por
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medio, di con unos nombres, no sé si pertenecen al escultor pretendido; aparecían ellos, sin obra. Hay pocas referencias a ese tiempo y demasiados demonios; somos la única especie que se avergüenza al mirarse y que no se reconoce en lo que mira, como si esta realidad no fuese del hombre. El artículo decía que esa obra fue desapareciendo y que hay que verla en fotografías, la página incluía tres, dos nacionalsocialistas y otra soviética; nada exótico, tengo enfrente una de parecidas características, se trata de un monumento a los caídos, un ángel sostiene a uno de ellos en sus brazos. Son homenajes a las zancadillas que producen las patrias; el mundo se ha hecho pequeño para este tipo de glorias. habría que empezar a vaciar al mundo de sus símbolos, de ciertos valores eternos. Por qué me meto en esto, ya, me olvido de haber aceptado el tiempo exacto, sus medidas, lo que tienen por concreto. No es posible que el mundo aparezca visto a los treintaicuatro años, que no quedé más que soportar su fatal circunstancia, su felicidad de postal. Queda el periplo con lo que tienen que ser accidentes de edad, queda ver hasta volverse ciego, pero sobre todo queda escuchar, tienen que llegar voces de belleza tensa, mañanas que aún pueden calentarnos las piernas para intentar una carrera al lado de eso joven. Los años pesados nos obligarán a que sea corta pero intensa. Aún disfruto corriendo y desafío mi cansancio, él gana pero yo no pierdo; son gustos a los que vuelvo. 24-9-94. Mi pereza impide que llegue a al último destino de Zadig, he de conformarme con los que va alcanzando. Destinos provisionales en los que no hay más remedio que ir creyendo, los suyos tienen una ventaja oriental que Zadig como buen francés entiende mal; son las cosas del racionalismo. Quién no se sentiría eternamente dichoso con la sola mirada de esa bella reina, bien, pues como él no, también cualquiera. Una mirada así sólo produce dolor.

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Es una filosofía simpática, entrar de un salto en un santo lugar no es un gesto simple, es una resolución humorística, la única que cabe ante la ceñuda fe. Como buen razonamiento, no soluciona nada y, como es razonable, sale de ocasión sin convencer a nadie. Estos pensamientos son agradables porque resuelven la escena aplicando el más grave sentido, el común, un sentido con provecho propio. Sólo un sentido así puede ver dos tipos de fe en la misma iglesia, por otra parte, estoy seguro de que si entrase volando los convertiría a todos a una tercera. Uno puede pensar en la libertad de culto, pero su mezcla no puede ser más que ahorro racionalista. Qué resta, la buena voluntad de Zadig, ella esconde su destino. Mi recuerdo de Cándido no es muy precisa, además está contaminado por el de Sciascia y por unos ojos que eran adolescentes; pero me parece ver en Zadig el mismo estado desde otro punto, la misma inocencia. Se debe seguro al uso de la razón, la fe más nueva. La verdad, no debería entrar en estas cuestiones de culto, ante ellas soy un cobarde y antes de empeñarme en ese salto ya pensaría en la huida. Voltaire era de mi opinión, usaba con frecuencia la fuga y para la ocasión no estaba. 26-9-94. Ayer pasa a ser un día de retraso. Un día sin escribir. Salimos a comer fuera, hacia mi primera vendimia. Mi mujer nació en este lugar, una tierra de vino en la que hay algún otro producto pero que es objeto de una menor pasión. El vino aquí lo es casi todo. Todo estaba a la altura de mi primera experiencia, dos sacos escasos de uva ya recogida, un pequeño barril prestado al que abrimos una boca, una prensa y por fin un reducido y tranquilo proceso. Creo que los pasos decisivos están en los días siguientes pero por ahora a esos no llego. El conjunto a mi primera medida, no me imagino recogiendo treinta sacos y tras ejercer durante un año todos los quehaceres que exige una viña. Tras el día de ayer este mundo queda más cerca.

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En el tiempo que duró la labor no he dejado de estar inmerso en pensamientos sensuales que me explico hoy pero que en el momento evité aclarar. El día, húmedo e iniciado con lluvias; los objetos redondos; el fruto; el estar fuera, en medio de un lugar que para mí tiene aún mucho de salvaje; el hacer tranquilo y disfrutable; el tiempo para ver y para dejarse llevar por los sentidos sin dejar de estar haciendo. El pensamiento no ocupaba lugar, ni siquiera se portaba preocupable, estaba para hacer un disfrute de cada tarea. Temo esa capacidad que tengo de encontrarme bien en las naturalezas, incluyo las humanas. En un principio los ambientes debían ser cerrados; tendré que hacer de este aire libre la misma magnitud, puede que el campo sea otro lugar así. Encerrable. )Y la libertad? No engaña, se muestra así, poco más extensa. Plagada de difusos y concretos límites, no hay más que ponerlos a prueba para dar con sus muros. En esta tierra es fácil dar con ellos, verlos, estar en sus minifundios de vida; no delimiten, los más grandes acaban también entre vallas Acaban de dar las once de la mañana y es lunes, un día siguiente. Otro día. Ese mayúsculo adjetivo puede ofrecer un significado de invariabilidad, de monotonía, el día no se transforma, es uno más, nos indica su peligro. Estamos ante un gusto por la paradoja, la misma monotonía se vuelve vértigo, aparece enfrente el mismo enemigo, el peor porque nada cambia, porque sigue siendo el mismo día. Es un repetido cuerpo a cuerpo al que hay que oponer cada vez más fuerza, un ápice de nuevo comportamiento para no perder, para no perderse definitivamente. Victorias sobre la invariabilidad, diminutas guerras de encierro, millones de dura existencia. Son los precios del ser lo que se paga, los pagos del seguir siendo. Mucho más riesgo en lo que se presenta como invariable, como inmodificable; son paseos al borde de la inexistencia, el no ser se presenta como una voz

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agradable, a tener en cuenta. No dudo de la fuerza de este poder pensar así un día más. La muerte pierde su efecto, su tiempo; finito e infinito se confunden y el animal ordena la disolución, ordena el final. Son fuerzas, magnitudes que se ocultan, potencias que hacen estremecer esa supuesta invariabilidad. Una tensión bajo el -sin novedad-. Serenidad sobre un sin fin de fuerzas, ante los empujes del movimiento. Los todos son algo vivo, se hacen difíciles a la intención de encierro, a la pretensión sistemática. Continuamente se está ante la variación estadística y la ausencia del dato; fijar lo real, la realidad. Adecuarla a nuestro tiempo. Dentro de seis minutos serán las doce y aún no sé si mi tiempo es exacto, dependerá del meridiano en el que me esté moviendo y estaré siempre con adelanto o retraso respecto a otros. Más, no creo que mi reloj vaya exacto, es muy posible que sus minutos no coincidan con los del vecino. Hablo de la hora, del cambio invernal de nuestro tiempo, nos adelantamos sesenta minutos. En este pasado sábado aún no llegaríamos a las once; supongo que estos cambios harán madrugar el sueño, los sueños de hombre. Llegará el horario de verano y despertará una hora más tarde, es posible que todo parezca igual y que estos retoques no afecten al tiempo, que no importemos a lo real y bastante menos a los tiempos. A las cinco y media; por la tarde. Hace semanas que toco mi diario, este tiempo casi lo suple por completo, quedan notas que no escribo por cansancio, en lo que soy como desorden tanta exactitud me exaspera. Necesito compaginar y en este caso será el silencio temporal lo que acompañe a estos otros tiempos, me hace sonreír esa sensación de estar callándome cosas, menudencias que se convierten en involuntarios secretos que cobran así su relativa importancia. Podría hablar de mis empastes, de mis malos dientes, de mis defectos de vista, de otras manías y hechos; podría y seguiría sin nombrar pequeñas cosas que han

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de escapar a ese todo que nunca acabará de definirse. Escapan por la misma necesidad física, todo lo que saca a la luz esconde y todo lo descubierto oculta; se tira de cadenas en las que no acaba la sorpresa. Nada puede sorprender a lo que esta ocurriendo en este segundo, ni mil páginas, ni dos mil imágenes, el suceso en sí es infinito. No es un instante de eternidad, es la eternidad misma la que produce este milagro de ya indefinible. Devora cualquier definición y se traga todo porque el mismo todo lo cobija; a lo más que se llega es a nadar en él, en el infinito instante. Los lenguajes aparecen para no perdernos, con ellos pasamos a navegantes, tenemos un medio de viaje, insuficiente pero poético, sólo ahí y con él nos sentimos en la misma dimensión, con un tiempo semejante. Ese infinito puede ser entonces concedido, arrebatado a cualquier tiempo, no importa qué espacio. Aquí el hombre siempre gana, ha llegado un instante antes y el espacio se ve obligado a hacerle un sitio. De dónde viene ese estado de gracia, de ninguna parte, está porque somos ese infinito, ese famoso polvo de estrellas y que -Quevedo puntualizaba como polvo enamorado, debía entender que hay otros polvos. )Y la muerte? Un merecido descanso, hasta el infinito muere de aburrimiento y se hace cambio. No quisiera contestar al sentido, mi preferencia se dirige hacia un infinito involuntario; aunque sea solo para enfrentar a Schopenhauer. Indolente ante tanto estallido desmedido. No hay armas contra esto, con el infinito no se lucha, se convive, se entiende partícipe. )Qué queda? Acomodarnos. Las sensaciones de vivir mil años o cien son las mismas para lo que hay que decir, para lo que hay que ver; ya se es infinito. Las pruebas están

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en cualquier edad, no importa qué tiempo; se sabe desde siempre e importa poco el nombre con qué se le llame. )Medirlo? )A quién se le ocurre? Hallará un principio de otro principio, un medio de consuelo que nadie le quitará, yo tampoco. Me agrada esa idea que dice que uno no se muere, se desgasta hasta indefinirse para seguir siendo eternidad. Esa eternidad que hace posible cualquier posibilidad; de ahí esa sensación de todo y de nada. Uno ingresa o se pierde, en cualquier caso ha de darse cuenta de la indiferencia ante lo múltiple de lo manifestado. Nueve menos cuarto. Salí a comprar cereales y de esto hace hora y media, siempre por mi reloj. Enlazo con lo anterior para decir que se puede concretar, meter en explicación, prolongar y dividir. Me castiga lo primero y no quiero ni aproximarme a todo lo que huela a sistema. Y no me gustan por los usos, aquí la poesía manifiesta otra potencia, es más difícil de utilizar, aunque empleo también se hace. El hombre es un uso continuo, no sabe, no puede vivir sin apoyos, ya nunca empezará de cero. No puede dejar de ser hijo. Es la herencia imaginable, una capacidad que nos recuerda lo infinito. Un salvaje se comporta como si lo supiese todo, todo lo que tiene que saber, sabe de lo que forma parte y todo, sabe sobrevivir. El resto, añadidos de pequeña experiencia, objetos cómodos e incómodos; lo esencial: su manifestación, su aparecer en el entorno. No hay otra constancia de infinito, de dejarse ver en ese eterno por el que pasó, por el que está pasando. Los demás no dejarán de verle y se verán, en el mismo camino, en ese instante en el que el tiempo poco va a importar. Manifestaciones que están en el recuerdo y que el hombre reconoce por intuición pero que siempre han estado ahí. Mierda, no quiero volver a esto. Salí con el propósito de cambiar, de saltar a esta pretensión de tiempo exacto, de tiempo hecho a la medida del hombre..., pero si

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el hombre no tiene medida, es infinitamente grande y pequeño, en él cabe todo, en él no existe lo inimaginable; todo es verdad y todo es mentira. Sólo transformarnos en polvo ya es en sí un infinito de posibles. Se acabó por hoy, quería haber hablado más de lo sensual que puede ser un domingo, de la magia de los sentidos y el placer que producen sus contactos. Poco antes de marchar, las nubes se esforzaron en volverse rojas y el día se llenó hasta perder importancia los todos y los demás, en el camino mi mujer me dijo que teníamos que volver. Entiendo que asuste perder este todo, perder el asombro; sus sinónimos: espanto y admiración, susto y fascinación. Creamos un lenguaje que se vuelve para recrearnos, sus mismas palabras nos recolocan, nos obligan una y otra vez a ponernos en situación. Nos precipitan. 27-9-94. Leo en un periódico dos referencias a la muerte de Popper, la primera es de un político y no vale ni para su pasado reciente, la segunda debe ser de alguien que lee filosofía y no tiene miedo a equivocarse, al segundo hay que agradecerle una exposición de trayectoria y entorno; al primero nada, su nombre Helmut Schmidt, no acierta ni en su pasado reciente, más o menos lo que le ocurría a Popper. Eso sí, ambos fueron muy responsables, digo ambos porque Schmidt ya murió hace mucho tiempo. Da la sensación de producirse estos fenómenos por el fomento de ciertas editoriales empeñadas en oírse repetidamente en lo mismo. Tan responsables que al decir lo de siempre llegan a no decir nada, los años pasan y de las páginas sale un eco monótono y aburrido, en el que no se puede dar ni el olvido, ni la pausa y mucho menos el pensamiento. Son reflexiones de idéntico espejo, una vez se miraron allí y así se ven siempre. De vez en cuando hay lugar a la sorpresa que no sé seguro a qué se debe, supongo que una crítica bien entendida sabe decorar alguna página y da credibilidad a la masa que la acompaña.

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Pero no quiero hablar de prensa, hoy me levanté con mi aspecto, quiero decir que me miré al espejo y encontré algo mayor, algo que empeora con relación al día anterior. Un acto reflejo me apartó de la imagen, aquel no podía ser yo; aún estaba durmiendo a expensas de mis pesadillas. Me aseguré de mi nuevo estado, volví a la cama y me estiré, repasé con cuidado la habitación y mis objetos estaban allí, cinco cuadros, un armario, una cama, la cuna y pequeña librería en la que reposan las lecturas que llevo de noche. Si estuviese soñando esos cuadros se interpretarían sin fin y los muebles, heredados de mi madre, no dejarían de contarme su pasado. Si estuviese durmiendo la habitación hablaría, ella fue el cuarto de jugar de numerosos hermanos. Y por último los libros, cuando estoy despierto sólo algunos están abiertos, cuando sueño lo están todos saltando los contenidos de uno a otro. Por fin, Sara duerme, cuando lo hago yo ella está corriendo. No me queda más que desconsuelo, aquello que aparecía allí era yo un día más; me irrita no alcanzarme en armonía. Otras mañanas me levanto con la estupidez del optimista, miro mis numerosos defectos y estos me responden -estamos aquí, donde nos dejaste la última vez-. Mis dudas se disipan porque los reconozco, fueron criados con mimo, con todo detalle, nunca les faltó de nada, sí, son defectos, pero para mí los mejores. Esas mañanas los veo exuberantes, plenos de contenido, capaces de enfrentarme y hasta felices de pertenecer a esta cara, a ese cuerpo que se considera mío. Cree estar en tan grande derecho que me persigue, no se lo creerán, pero adonde voy, él me sigue. En días como el de hoy este acto pasa por espantoso y es que cuerpo debiera comportase como ropa, en días así uno debería mudarse y salir con otro. No puede ser, los armarios rebosarían cuerpos tachados de imperfectos y en la calle no se encontrarían más que almas desnudas carentes de vergüenzas; no soportaría tal perfección, para mí no valen más cielos que los que están a la vista. La perfecta idea agacha su corsé y no

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respira, ni deja respirar. Fatal o felizmente hay que aceptarse para volvernos armonía, equilibrio, medio, simetría. Hay algo que no me gusta de todo esto, la dimensión arquitectónica, sucede como si tuviese que volverme fachada. Prefiero mis altos y bajos, mi placer por la ruptura; tiene que ser muy molesto figurar siempre como el mismo edificio. Mucho más emocionante aparecer hoy como una pirámide y mañana como unas termas o catacumbas, dependiendo de las variedades de estado y el adjetivo que tome el día: pesado, cenizo, ocioso, o afable, distendido y hermoso. Hoy brutal pero me disciplino, no crean que me resulta fácil considerarme el cordero de dios, de dios ni de nadie. Por qué nos hace hombres para después querernos como corderos, no hay acaso corderos suficientes; este significado surge cuando la religión se populariza, se masifica, el número pasa a ser entendido como rebaño y como tal se considera. Hay que esforzarse para entender ese empeño celestial por la mansedumbre, es como si ese dios se transformase en político y como estos desease una administración de idiotas, pero poco importa, ya se nos da el grado de siervos. Llego a mis dioses, ellos sí me entienden aunque en ocasiones muestren su desacuerdo. Hay uno que me guarda y le he dado el nombre de ángel, otro me pierde y a éste ni lo nombro, los demás tienen sus propias manías, unos gustan de invitarme y otros de llegar en mi peor momento, justo cuando no me apetece estar con nadie. Pero ellos son así, inmortales, de una potencia infinita pero vienen del mismo error, de aquel famoso caos anterior a la vida y a los mundos. En cualquier caso llegan para medirme y se van con relativos tamaños, con ideas aproximadas que casi siempre coinciden con las que vinieron, y es que modificar a un dios no es un hecho y menos, sencillo. Daría algo por mejorar mi humor, sería capaz de continuar la lectura de Zadig, más, de emprender una lectura positiva, no sé, algún escocés, o peor aún, a un

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estructuralista. No, mi humor se hunde entre tanto extracto, entre tanta capa sedimentaria y misma antropología. Hoy no me consuela ni siquiera un semidiós, tampoco un dios a medias. Soy muy celoso, no comparto ni a dios; cada vez que alguien dice que estuvo con dios noto cómo me vuelvo enfermo y me digo cómo es que no él no me dijo nada, y no dejo de pensar que me engaña con otro. Pudiera ser que hasta hablase de mí, pero no, un dios no me haría algo parecido, aunque no se sabe, desde un tiempo hacia esta parte andan un tanto quisquillosos, midiendo altares y requiriendo responsabilidad, se mueven así, con rostro fundamental, y es que el hombre no se le parece nada. Hasta el promiscuo de Zeus se ha hecho casto y el bueno de Apolo se hace pasar por ciego. Lo peor es su comportamiento en la mesa, se las dan de seguir un régimen estricto y vetan ciertas ofrendas; en ocasiones me siento en la ONU por la gravedad que les asiste mientras comen. Van diciendo pequeños no hasta que llega el postre, es entonces cuando se pelean por la tarta, aparece Marte y corta; hay murmullos pero como en todo reparto. Se están haciendo aburridos, mientras comen hablan de responsabilidad; tras la puerta los golpes y Hermes con recados que se oyen, se levanta la mesa y deciden pasear como popes, quiero decir, dar pequeños pasos como Popper. Creo que fue el mismo Hermes quien los aconsejó como lo mejor para hacer digestión, disfrutan menos, dicen que ahora todo es más científico pero aún así, siguen el tratamiento. Se aferran al tiempo, no hay dios que los separe un metro. Corrijo este hastío con bajadas al infierno, la mesa no es tan buena pero el ambiente es mucho más ameno. Plutón hace sonar el martillo y oímos ruidos de sillas, a algún dios inquieto; son golpes que suenan a risa y se entiende, él es el más joven, el único que vive entre hombres. Leo estas cosas en una mitología hecha para colegio de monjas y que firma J. Humbert, plagada de delicadezas como éstas. Lo mejor es su portada, un plato

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griego en el que se sirve a Prometeo encadenado, aún había titanes capaces de ofrecer sus entrañas. En la imagen aparece una águila, aunque el autor puedo no equivocarse al llamarle buitre; a su lado Hércules que llega con el peso del mundo para liberarle o para proponerle algo, quién si no Prometeo debe cargar con el mundo, Hércules sólo es héroe y en esto debe haber rangos. A esto hay que añadir el regalo de los dios, a Prometeo le dan la más bella, la más dulce, la más sabia, a Pandora, pero la dan con dote, una caja, una hermosa caja que abre. Se trataba de una caja de sorpresas en manos de la primera mujer, de una especie de Eva. Para saber qué sucedió hay que leer la prensa y hacernos una idea. 28-9-94. Me levanto con sueños familiares. Ayer estuve con una de mis hermanas, hacía once meses que no la veía y presentaba una barriga de cuatro, dentro de nada vamos a ser uno más. En mis sueños apareció más tiempo, allí surgía el que hace que no veo a mi padre, a mi hermano, a mi otra hermana, a mi madre, y así hasta completar un número de ocho hermanos, dos padres y ocho sobrinos. Dependiendo de la distancia, que es bastante ridícula, los tiempos se mueven entre dos o tres años y unos meses. Entiendo que son sueños naturales, ellos y yo crecimos en esta casa. Sí, los sueños y mis hermanos. Son distintos a los otros, estos son sueños de sangre. Se comportan distintos, los familiares estúpidos, absurdos, me veo obligado a buscar un referente lejano que sólo encuentro cuando despierto y no me levanto, quiero decir que he de dedicarle unos minutos a ese comportamiento. La coincidencia que encuentro es siempre un simple incidente, una tontería. )Qué conclusiones se pueden quitar? Varias pero sólo tengo una en cuenta, la reiterada estupidez. Es algo a lo que no me acostumbro y a estas alturas ya conocerán mi horror por lo normativo. Mis otros sueños son más complejos, hay algunos que no cuento, que me

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avergüenzan y que he de narrar en papel para no estar delante cuando se oigan. Son los que más tarde ocurren, no son presentimientos, que también tengo, son sueños, sueños que después pasan. No es agradable, además, tienen mi desprecio, si detesto algo es aceptar lo que pueda pasar, que me den el futuro hecho, yo he de ser el que decide y mi humor me ha impedido recoger una dádiva por preconcebida, por esperada. Tengo mis rarezas, son cultivos especiales que tienen y no tienen que ver con mis defectos, es más, algunas veces se presentan en formas generosas pero esto no las hace menos extrañas. Raras porque la mayoría de las veces salen sin intención y me sorprenden al tiempo que se hacen, algunos actos de elegancia y cortesía que pensados no ejecutaría nunca, aparecen como si fuesen algo que estuviese en mi interior. Llevo una vida echándolos a patadas, creo en aquel que dijo que tapaba más una braga rota que una buena educación. Me hartan los gestos vacíos, tiene que ser resultado de la edad, de mi exceso educativo. Las sucesivas socializaciones me han saturado y ahora me encuentro en un proceso de inversión, pero no puedo impedir esas sorpresas desagradables en las que aún me veo implicado, rarezas de amabilidad que me hacen despreciar. Fuera de las cívicas tengo otras manías pero sé que aún me queda un largo camino hasta llegar al auténtico placer del supremo maniático. Recorro con cuidado este camino para no caer en lo supersticioso o para caer de una vez, fuera fe, fuera razón de ser. Total, quién es con razón, sólo se es por un resultado sexual y hoy hasta por un medio artificial, pero nunca habrá razón de ser y sí las que se quieran. Aparecer como obligado de especie, sólo como pretexto para continuar y sumar. Sólo ser descendiente y tener que verse en todos los ascendientes, en una muchedumbre de despropósitos que me empuja a participar, a seguir con sus desastrosas faenas. Ni siquiera me permiten decir que no tengo nada que ver con toda esa gente.

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29-9-94. Dentro de cinco minutos serán las diez de la mañana. Leo poco y trabajo menos, tengo que reconocer que mi hija me entretiene y no le hace falta nada, sólo estar. Los niños ganan su espacio sin darte cuenta, ella ya domina varias habitaciones de la casa y sus horarios. Para esto no utiliza más que su risa y algún chillido de molestia, hasta este rugido es simpático. Desde que llegó, no, desde que empezó a avisar que llegaba no dejé de cederle territorio. Hoy me tiene en una esquina. Desde hace unos días gatea y lo hace como un ratón, sí, sé que empleo una difícil mezcla de especies pero el resultado expresivo lo exige. Disfruta en esa postura y yo la sigo de pie en sus carreras, ella parece segura de no poder ser alcanzada y de vez en cuando se frena para mirar la distancia en la que me dejó atrás. Son unos centímetros pero para ella deben ser suficientes porque en seguida se ríe para emprender una nueva carrera. La levanto y me la llevo como si fuese un animal de compañía, como un avión que volase a la altura de mi cadera. Luego decido, tengo dos opciones, una meterla en su corral y la otra tenerla al alcance, sobre mis rodillas. Tiene dos miradas, una seria y otra pilla; la astuta le da un aire travieso incapaz de salir de su completa inocencia. Pongo su chupete sobre mi cabeza y esto es demasiado para ella, no lo puede soportar. No deja de mirarlo con su risa más pícara y se pone manos a la obra, trepa hasta tenerla al alcance y la recupera de un manotazo para meterla en la boca y poner cara de que aquí no ha pasado nada. Nos miramos y me invita a un tiempo de chupete, le digo que no, que gracias, pero se empeña en demostrar su generosidad utilizando la fuerza. Cuando llega a este punto tengo que darle otro par de besos, los anteriores sucedían por nada, reconozco que no hacen falta motivos para besar a esta cosa. Ella aún no sabe hacerlo, su beso es arrimarte la cara y en ocasiones se queda así, apoyada. Yo me siento como si me quisiese y paso a ser uno de sus objetos preferidos; cuando le presto menos atención me

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relega a puestos más bajos en lo que se refiere a preferencias. Escribir con una cosa así le hace a uno perder el sentido trágico de la existencia y por tanto he de evitar su consejo; no les recomiendo este tipo de ratones, deben seguir usando el tradicional, mejor, hacerse con un par de buenas ratas, estas sí que dan razón de existir. 5:40 pm. Desde hace más de un mes los sueños que me dominan son sexuales, en ellos cobra importancia un nuevo tipo, los reproductivos. No aparecen más que caderas, antes no era ésta la zona de primera atención, unas piernas, algún pecho, hasta una cara o un bonito culo podían ser inicio de un sueño hermoso. Ahora no, van directamente al grano, se han hecho vaginales. Quiero explicarme, me gustaría otra niña pero con ojos verdes, lo que no entiendo es cómo puedo ver los ojos de una futura madre en sus órganos genitales. De acuerdo, los sueños no son razonables y lo que temo es sorprenderme por la calle mirando cremalleras, ceñidas faldas en las que poder sentir el crecimiento de esos ojos que deseo. Está claro que nadie puede ir por ahí soñando con hacer barrigas, es, es primitivo. Peor aún, ingenuo. Mi confianza se basa en que mi madre los tiene de ese color, pero qué garantías son éstas, necesitaría algo más, una mujer en la se viniese repitiendo a lo largo de generaciones esos ojos, necesito multiplicar los porcentajes. De hecho, despierto no miro más que caras y suelo quitar importancia al resto; en sueños no sucede lo mismo, sólo veo caderas, ingles que no descubren las posibilidades que contienen. Terminan por convertirse en pesadillas reproductoras, hecho de menos aquellas pieles con sabores de dulces que tanta gracia me hacía de más pequeño. Me hago mayor hasta en los sueños, se han convertido en losas que me hacen pesado, acaban por no ser sueños sino malas digestiones. Es lo ilógico del deseo, con la cantidad de objetos que circulan en satisfacción, a

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mí, tenía que darme por unos ojos que además no tengo. )Qué se toma para apartar el deseo? )Qué pensaría mi mujer si llego con una niña así? Hago preguntas porque escritas resaltan más la idiotez que contienen. Desde que el hombre se pregunta anda bastante más perdido, vulgarmente se califica de despistado. Creo entrar en este cuestionario. He de cambiar de tema, tengo que pensar en otra cosa, en una radicalidad. Voy a abrir a Voltaire, seguro que encuentro algo sin tener que molestarme demasiado, ya está y no fueron más que segundos: ")Qué cosa hay más respetable que un antiguo abuso?" Le respondemos: nada porque se hizo ley y aquí somos muy respetuosos con ese derecho de piel natural. Son abusos naturales que siempre han mantenido contenta a alguna de las partes y, por favor, no pregunten cuál, todo buen estudiante sabe que se hizo para comportarse con equidad y ella no ha dejado de ser fiel a esta norma. Mi afición por el derecho viene de esa cualidad, la he visto a lo largo de constituciones y singularizada en gruesos códigos penales de los que salían lamentos, gritos lastimosos que pedían justicia. Dejé de abrir esos volúmenes para no oír las voces acusadoras de un coro helénico. Algo parecido me sucede con los poderes de la santísima trinidad: legislativo, ejecutivo y judicial. No, que nadie me pida explicar este misterio, sesudos teólogos han perdido su sentido en esta apuesta. Y me refiero al común, los otros hacía tiempo que los habían dado por perdidos. Asistimos a un tiempo normal, a un todo abstracto. Lo natural ya no es más que un jardín, caldo de cultivos. Nada es virgen, hemos sobado hasta el desgaste nuestros todos, nuestra basura ya llega a todas partes, el hombre ya no mira el universo, ve un basurero espacial. Tenemos pocas dudas, somos infinito caos.

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A estas alturas hay que dar un calificativo a nuestros ordenamientos: miserables. Sobre todo perversos. No hay retorno, ni siquiera en vida. El viejo Nietzsche aún confiaba en este pequeño consuelo y mucho me temo que era más que otra fe. Hay que seguir en el movimiento, hay que aceptarlo caótico. El eterno retorno sigue siendo un ordenamiento y hasta sus críticos ven él sistema. No lo hay, sólo movimiento infinito. Todo se tambalea, empleo esta palabra por el significado de parecer caerse; yo creo que acabará cayéndose y es que los todos se caen para dar otros. Las puertas se cierran para evitar corrientes y así se entierra uno, al abrigo. Pasan a ser sagradas tumbas. Yo mismo, qué puedo hacer para cambiar esto, no me entiendan mal, hablo del texto. )Qué hacer para que no suene como la novela del diecinueve? Temo que mi letra vuelva a caer en manos de un jurado celestial. Acabo acudiendo a ellos por pereza, me cansa sólo pensar en un recorrido editorial, pienso en él como un proceso, un paso que conduce a sucesivas y angustiosas puertas que están, que han estado siempre para mí. Es una idea checa, una muralla china. El tiempo y su ansiedad no me permiten más que escribir y lo hacen como condena. Es una rara sensación, me siento como si no tuviese arreglo; me han de perdonar, no quisiera parecer existencial. 30-9-94. Vuelven a ser las diez de la mañana y mis horarios se acercan, por su puntualidad, a los de un oficinista. Hay quien se extraña de oír estas cosas, pero aquí se está entre los calores del placer y el frío trabajo. Una diferencia, la materia es fantástica pero nunca irreal; y el hecho, éste es solitario. Lo concebible es real, lo irreal sólo remite a lo por ahora irrealizable, a su materialización, pero es real en cuando que pensado. Ocurre como si sólo considerásemos a los objetos como reales, como si la realidad fuese una cosa.

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Los sueños son reales, la personalidad es real, no es necesario el hecho, cualquiera sabe que puede darse, que seguramente se dará porque son lo mismo. Esta es la representación: mi pesadilla se está produciendo. 6:28 pm. Esta tarde no sé si asistir a una conferencia sobre la asma. Llegaré a ella con mucho tiempo de retraso, un personaje iba a padecer esta enfermedad, tenía que verse y ver el mundo a través de ella. Voy con años de retraso, el personaje ya existió y no sé qué es lo que me lleva; quizá el acercarme a su pasado desde una perspectiva que debía padecer y que no usé, aunque siempre estuvo en él. Estaba enfermo, ocurría que no se manifestaba con respuestas concretas. No quiero hacer memoria y sin embargo creo que voy a ir para recordarlo, para poder tenerlo en cuenta. Tienen que creerme, no puedo librarme ni de mis complicaciones. Son de tal manera que me integran e inclinan a actuaciones de las que sólo supongo un principio posible de interés; ellas me conducen sin que pueda hacer mucho por contradecirlas, negarme supone tal molestia de carácter que prefiero seguirlas adonde quieran. Llego a verme así en sitios de los que nunca imaginaría el nombre y acompañado de gente que pregunta por quién es éste; lugares que ellos suponen, y yo también, que no son los míos, pero en los que acabo estando hasta entretenido. Hacía estas reflexiones con posterioridad al hallazgo, hoy son con anterioridad, exactamente falta una hora para que me encuentre allí, con ellos. No quiero ni anticipar estados, sé que si no voy acabaré por padecer un mal estar que terminará por reflejarse en los renglones siguientes. Voy, he llegado a un punto en que me siento complaciente con mis empujes más primarios, no puedo negarme a ese instinto que al final es el que me mueve. Bastante tiene con soportar esos puñados de lectura que vez en cuando le meto y que él consiente

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no sin ciertas resistencias. Lo noto revolverse dentro, hacerse espacio entre volúmenes que no considera, él está seguro de que me haría sobrevivir sin necesidad de tanto papel, de tanta letra pequeña. Pero yo lo castigo por prepotente, aborrece pasar tantas horas en el cuerpo de otros, en unas páginas en las que él no aparece. Odia que los también los cite, quisiera ser también dueño de todas mis páginas, ser mi yo sin adiciones extrañas. )Me haría un salvaje? No lo sé, los animales que conocemos los hemos divido en dos grandes grupos y bajo utilidad: salvajes y domésticos. Puede que él me haga no perder ese primer estado, lo poco que pueda haber de ese olvido también animal. Ese instinto me llevó a lugares en los que la razón se perdió dando vueltas y es que ésta suele perderse para reencontrarse con el mito. Falta media hora e ir hasta allí me llevará diez minutos, me quedan veinte, uno menos, diecinueve. Quizá fuese un buen momento para referirse a la ansiedad, ese tiempo que pasa sin que te deje hacer nada, que sucede inmovilizando, impidiendo un desarrollo que se quiere demasiado y al que se acaba por temer. Inmovilizando el hacer pero manteniéndote inquieto, el hombre ha perdido ese sosiego, ha caído en la velocidad, en el tiempo, todo lo que se está diciendo vive preso de la inseguridad y así lo circunstancial gana espacio, se aprovecha de esa provisionalidad permanente por la que nos hemos dejado llevar. Y es que nada está quieto, está en su sitio, un segundo después el todo y yo nos movimos, y ya nada será igual. No queda más que encontrar los parecidos, que convencerse de ellos, que hacer de ese tiempo continuidad, deriva. Los plazos quieren ser rumbo, han de serlo para hacernos sentir dueños de nuestra vida, de nuestro tiempo. Pero no somos más que ese pequeño plazo que nos fijamos, que nos dimos, un poco que añadimos al ayer o que éste nos fijó. Me voy a ir, me lo dije, es lo que me fijé como remate de tarde, voy a ser

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doméstico con mi tiempo, voy a adaptarme a lo que debo ser, un determinado objeto de vida que muy posiblemente ya estaba dispuesto. Entro así, con fe, en nuestro orden fundamental, no importa que falle nuestro pequeño paso, según Popper de ellos están hechos los aciertos. Así es la experiencia, el más simple de los conocimientos, la más burda estética. Se acabó mi tiempo. 1-10-94. Tuve que apurar el paso pero llegué puntual, eran las ocho y estaba allí, un día más tarde. Llego siempre con retraso, todo mi planificación es para llegar tarde y ni siquiera puedo asegurar que no lo sabía. El cartel que anunciaba la charla lo especificaba bien claro, día veintinueve a las ocho de la tarde. Me di cuenta cuando no sentí a nadie, no es que estas conferencias sean masivas, pero los silencios daban pie a mis malos tiempos. No quise preguntar, subí y me encontré sin conferencia, la voz que oía salía de un aparato de televisión para hablar del Amazonas. Aproveché mi equívoco para quedarme a ver una exposición con fondos del museo oriental de Valladolid bajo el epígrafe "indios amazónicos". El recorrido se iniciaba con su hábitat para entrar más arriba en sus costumbres y, acababa, con la llegada occidental: conquistadores, misioneros y científicos; tras estos tres pasos aún no sé cómo resisten. Estaba ante lo más salvaje, ante su extinción. Ya no serán lo que eran, nos han visto y ya saben cómo es su final. Es un buen lugar para referirme a esa responsabilidad que defendía Helmut, el gremio que integra junto a otros políticos es responsable de todo lo que le ocurre a este planeta; no entiendo otra responsabilidad aunque me citen las locales. Es un tiempo sin disculpa, en el que ya no valen las historietas de peldaño. Desde aquí hay que exigir otra historia, sucesos que revienten esos pasados inmediatos que no dejan de disculpar los mismos presentes maniatados. Se ha de empezar a entender que el hombre no es una ciencia, que la naturaleza

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tampoco lo es, ni el tiempo, ni la vida. No hay que esperar a nadie, se está y eso debe ser suficiente. No hay nada que dominar, aquí sólo quedan hombres que mueren, hombres a los que se les hurta su tiempo. Este todo se vuelve caricatura. 2-10-94. Diversión. Lo digo porque veo los rostros, los dirigentes del F.M.I. se mostraban satisfechos y los políticos hasta contentos; deben pensar que están haciendo algo, que son ellos los menos que menos culpa tienen de lo que pasa. Atiendo a sus desarrollos, a su propaganda y me parece estar ante la misma obra de teatro pero más cómica. Me quedan treinta y ocho páginas para deshacerme de estos tiempos, para ser inmediato con sus temas. Hay un caso de marginación y droga que se está encerrando, he de dar mi opinión que sé coincidente con la de muchos otros. Hay que legalizar ambos asuntos, Hay que hacerlo de una manera global, no valen legalizaciones aisladas, se ha de terminar con estos tráficos ocultos, ya hay demasiados. No entiendo por qué no se hace, por qué prefieren seguir viendo como el hombre muere solo, muere a oscuras. Las drogas siempre han estado ahí, su tabú las vuelve infierno, )a quién interesa esto? Nunca dejarán de estar, de ninguna otra manera se propicia tanto su consumo y los ejemplos de prohibición de los que tanto gustan los aparatos son evidentes. Pero mientras hay culpables, sigue habiendo perseguibles, marginaciones más seguras, y miedos reales. Atenderé al temor minúsculo, al primer choque, a la realidad que no se quiere enfrentar y se prefiere seguir matando. )Por qué no se atiende al beneficio higiénico, a una limpia información? A las soluciones de luz y se abandonan de una vez las posturas de oscuridad. )Cuál es la diferencia si la cantidad que circula es o será la misma? Todos sabemos que está ahí, al lado, )por qué cebarse con lo ya marginado?
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Habría que dejarse de fomentar lacras y eliminar algunos malos papeles, ésta sería una de esas soluciones globales a las que se debería enfrentar ese organismo multinacional llamado ONU. Aplicarían las medidas progresivas hasta un final sin prohibiciones. El hombre ha convivido con todo y sabe dar relativas importancias a lo que está; lo que hay que dejar de hacer es esconder, manipular las evidencias, empeorar las existencias. Aliviar los códigos de sus pesadas sentencias y procurar hacer del hombre algo mayor. Las raíces de los consumos no están más que en las misma sociedad, su calidad los fomenta, los estanca, o los reduce; lo prohibido tiene poco que ver, nada. Si se teme un aumento inicial es que este mundo no merece la pena, habrá que modificarlo también. Consumir con ese aumento pasos. El primer fin siempre sería el mismo, aliviar códigos y penas. En tanto persisten estas cadenas de miedos. Estoy seguro de que producen beneficios a alguien, a algo; por otra parte reprimen a esas mayorías silenciosas que cuando hablan ya no pueden más que repetir lo que se les dice. Me cansan los concretos, los desgastes que se procuran endémicos. Me hacen sentir lejos, distante de los que dicen que piensan y de los que sé que padecen. Pero qué es estar dentro, no puede ser aceptar una de esas parcelas en las que se quiera o no sólo mantienen esto. )Y la literatura? Lo que se dice no llega, vive solo, atado a su propia belleza. Se convierte en un solitario monstruo que habrá que interpretar para que se entienda. Favorecerá cualquier traducción, la que se maneja. Tal vez pueda vivir fuera, en sus propios conceptos, hasta que ella misma sea la única que se lea. Eran las doce y media de la mañana y no de la madrugada, son ahora las dos y siete minutos y ya es tarde.

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3-10-94. Acabé con el destino de Zadig, fue un fin providencial. Compré libros en una feria del libro usado y que contiene restos de editoriales. Compré cuatro y los estoy compaginando; tres son estudios de la obra de Mallarmé, Benn y Paz. El cuarto es el conocido Heptacamerón, éste me salió caro, algunas de sus páginas aparecen en blanco. El de Benn lo estoy leyendo a la luz de los "poemas estáticos" y digo a la luz por no emplear la palabra sombra, más adecuada por ser lectura anterior. Acabo de leer cincuenta páginas dedicadas a Octavio, lo compré para resarcir unas prevenciones que tenía hacia él, no le había leído nada y decidí tener algo a mano. Estas páginas me han defraudado, mi crítica y mi antisistema aparecen en ellas, el trabajo es de mil novecientos setenta y cinco; de esto mi mal estar. No podré hacer mucho más, sólo esperar que no me toque, hace años me pareció que usaba una de mis páginas sueltas pero como soy modesto hoy las consideraré por no aludidas y lo leeré sin posar mis dudas hasta la última página, después, será un proceso a ver. Por ahora lo que encuentro son manifestaciones empeñadas ya por el viejo Federico y que su sola recuperación le respalda. Van a ser las siete y el imperio asiste a las dudas del dominio, América se conquista y no sabe cómo quedarse en un país pobre e indefenso, dice que no quiere inmiscuirse en sus asuntos internos, quede claro que no lo digo yo. Mientras tanto hacen ejercicios espirituales con su presidente. Las dudas es lo importante: )Cómo salvar el gesto? No es el fin de las ideologías, es el triunfo de una que por única se está volviendo salvaje; su estética es devoradora y propicia las imágenes que se desvanecen en segundos. No hay tiempo para nadie, ni espacio irreducible, el mundo lo que quiere son emociones fuertes y las evoluciones son hacia el diecinueve con sus precedentes. Los caminos están abiertos y la orden es correr por ellos.

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Quiero aclarar que voy con mis tiempos pero no tras ellos. El F.M.I. y el Banco Mundial no ven mundo, ven factoría; la vorágine se enloquece con las cifras y el individuo no está más que ante crisis y períodos de desarrollo crítico, se habla de aprovechar el tiempo hasta la próxima crisis. Los ecos son de pesadilla, de hombre perdido en sí mismo. No es que se acepte el error, es que se vuelve a él con un extraño placer por lo mismo. No hay como estar en el mismo lugar para aplicar la experiencia: estamos jodidos pero estamos reconocidos. Es el eterno retorno pero en vida y la respuesta ya está dicha: sí, más de lo mismo. Bien por la muralla china, por los mismo siglos y amén. Esto no es realidad es despropósito, por fin la vida aceptada como sistema. Me sorprende oír ciertas voces en tono ya familiar -confío en el sistema, hay que aceptar el sistema, las reglas del juego son éstas...Alguien parece haberlo entendido todo, )entendido qué? Si lo único seguro son las preguntas y el miedo está en dejarse de preguntar. Alguien debe creer que ha llegado al fin, si es así que se muera de una vez pero no sin antes volver a repetir la oración. He de volver a leer a Brodsky quizá no haya entendido su "Parte de la oración". A diferencia del de Zadig mi ángel se está muriendo y si algo me horroriza de estas muertes es que se van sin tiempo. Mientras la humanidad siga pensando que el secreto es producir más el hombre no podrá salir de paupérrimo objeto y nos seguiremos tratando de cosa, de ser cuantificable. Es como asistir al sueño determinado. Nos vemos ubicados en mensajes cúbicos en los que se pretende fijar el lenguaje. Asistimos a una carrera de pueblos y en la carrera reside su único sentido. El estímulo ha de ser sobre otro, somos una especie caníbal, sin más sentidos de desarrollo. Es como aceptarnos con trampa. No hay que llegar a ser esclavo de la

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competición, el hombre ha de encontrar sus descansos, no olvidar su capacidad de pensarse aparte, fuera de la vorágine para dejarse atrapar por su instante de eternidad. Uno parece asomarse a la ojo de una lavadora y asistir al mismo lavado. La velocidad es una medida que perderá siempre con esa otra que es el tiempo en la que se mira. El sueño más inmediato: llegarla a alcanzar. Destruir el tiempo en su misma medida, ser vivamente infinito. Algo de lo que me gusta pensar que ya somos conscientes y que sin querer también nos movemos. Ser es ya de por sí estímulo y no es necesario apurar lo que ya está en movimiento; lo más primitivo sueña también en infinitos. Sé que me olvido de los juguetes, de esas cosas, no hay que preocuparse demasiado, unas u otras, estarán. Nunca hemos dejado de mostrar nuestra habilidad y la apetencia de juego es general a todas las bestias. Aquí se puede recuperar un tema, el de las guerras. Se ha evolucionado mucho, antes se aprendía historia a base de sus fechas, hoy dicen que no, que la historia no es una sucesión de batallitas. Tengo la rara sensación de que así sigue siendo, pero sí, me parece brutal memorizar tantas fechas. Y lo único que se me ocurre es que el hombre no aprende de sus errores y que poco valor tiene la experiencia; acabaré por creer que tiene que vivir, paso a paso, lo mismo. Llegado el momento de esa lección, por favor, háganse desertores. Ya que no podemos ser titanes, no aceptemos el destino de héroes y mucho menos nacionales; los cementerios generacionales me disgustan. Son mis amores, se mueren, se convierten en hobby: historia, derecho, filosofía; me queda uno, el arte, éste no hace más que alimentar mi deseo. 4-10-94. Estoy esperando a que sean las siete de esta tarde. Falta menos, nueve minutos. Son las siete. La vi y no tenía que verla, hasta por lo menos acabar estas cien

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páginas. Salí para comprar leche y cereales para mi hija, para traerme a Cernuda y tuve que verla. Igual de pequeña, con su pelo, sin la gracia de aquel pelopaja que vestía entonces y con su hijo. Si la encontrase de espaldas no me asomaría, me pararía ante un escaparate y la dejaría por perdida; pero llegó de frente, cuando ya es tarde. Mierda, me sucede algo parecido con Paz, lo que dice me llega con muchísimos años de retraso y después de haber leído a Nietzsche, a Heidegger, a varios estructuralistas y a mí mismo. Lo previsto era volver a ella a mediados, volver sin haberla visto. Si aún se disfrazase con sus letras..., me serviría. Es posible que haya que variar este todo y abrirlo a otros sentidos, ella, tal como aparece, no cuenta. Lo que surge de lo real borra el sueño y llega para enfrentarse a lo escrito; llega para hacerse grano, muñón, pieza ortopédica. Llega para hacer irrecuperables los vacíos. Esa presencia me hará rellenar otro agujero, un hueco que agrandó su vista. Es posible que quemé sus cartas y que su nombre sea otro, será para que no me vuelva a interrumpir lo real con sus otras caras. Aquella letra no tenía rostro, o sí, era el de mi tiempo; nada que ver con éste, con lo que estaba haciendo. Lo real, )es que hay algo más burdo? Hay caras que se convierten en interrupción, ya no pueden decir mucho más, sólo se estiran en el tiempo. Queda de ellas lo que una vez se dijo y eso es lo más que se ha podido hacer. Me voy, ayer llamé a mi madre para decirle que este sábado iríamos hasta allí para enseñar a nuestra hija antes de que cumpla un año, ese día será el diecinueve. Mi padre y mi hermano aún no la han visto y quiero que tengan una imagen de ella antes de que se haga niña. Temo al tiempo, al tiempo que haga y al que pasa. Llamo con antelación para

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que todos recuperemos un instante que al fin ha de ser el que ha de vernos. En cada uno funcionan sus particulares y la visita aparece dispuesta por prevista. ) Qué tiempo hace que no nos vemos? )Dos, tres años? Visto así, qué poco importa el tiempo. Por otro lado no está el esfuerzo que se exige a los que han de verse a diario, tampoco su comodidad. Suelen complacerme los desplazamientos, me cuestan, pero me dicen sí y los hago. Los medios suelen ser pesados y lo peor los regresos. En el viajero no hay regreso, siempre está yendo. Lo soy del tiempo, lo sé porque no puedo pararme. Antes aún pensaba en vivir aquí indefinidamente, ya no, ni siquiera me importa el lugar de las casas, sé que en cualquier lugar me seguiría haciendo. Se han abierto mis ilusiones, reconocerme iluso hace que me sienta más seguro. Estos días tengo el placer de verme, de encontrarme con mis años, con el tiempo, con los pedazos de mi imagen. Me atiendo. No es fácil, normalmente no me considero, no considero a nadie. Lo normal es que el mundo se vuelva pequeño, inmundo, y me vea obligado a encontrarme en los lugares bellos, lugares inhabitados o inhabitables. He de estar una hora en ellos y están en las primeras horas de la tarde, los veo en programas y me hacen vivir sobre algo vivo. Son volcanes y glaciares enseñando sus lenguas, son paisajes helados o áridos que se enseñan sin vergüenza, bosques que no tapan nada y que se ven recortados por insinuantes cursos de agua, cordilleras por donde vuela la cámara y en las que el ojo descansa como sólo se hace ante la belleza. Metamorfosis, innumerables paisajes para todos los ojos, nada antiestético. Es como si en el caos no cupiese más que lo bello. El horror no aparece más que cuando está el hombre por medio, sólo entonces esa belleza

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pasamos a considerarla catástrofe y la proximidad sólo nos hace padecerla. La belleza nada tiene que ver con la moral. 5-10-94. Diez y media de la mañana. Dos hombres entran en la clausura del congreso del F.M.I. y tiran sobre sus conferenciantes dólares canjeables; la noticia es la falta de seguridad. La comunicación se transforma en duda policíaca y el acto de protesta en posibilidad terrorista. La imagen tiene que conllevar su potencia si se pretende que el mensaje llegue por el mismo canal, esos billetes mostraron que hay otra opinión al lado, una opinión que también sabe comunicar. Es deseable que las seguridades sigan fallando, no por la vida de nadie, no por ningún particular, en defensa de la pluralidad. Con reuniones que se comportan como concilios no hay mejor respuesta. Tampoco hay panfleto más adecuado que un dólar, que cientos volando sobre los asistentes, ése es el único fondo de la cuestión que no se debatía. El único desarrollo que pretenden sostener es el suyo, los demás insufribles y a la misma distancia. Un desarrollo plagado de cadáveres. En los discursos oí una frase "la enfermedad del desempleo", alguien debiera tener un poco de tacto para con los dichos si no se quieren soluciones clínicas. Tiempos de vacunas. Si no hay sistema más productivo que éste hay que empezar a preguntarse por su sentido o sinsentido. No dejar de cuestionarse los tipos de desarrollo y entrar en las calidades del mismo. Hoy ya no vale cualquiera y menos los de siempre y para utilizar el mismo lenguaje hay que decir que dejan demasiadas secuelas, extrarradios a los que, por supuesto, no se da seguridad. Una prevención, no soy utópico. Siempre hubo los medios necesarios con necesidades a su misma altura, se plantea entonces lo innecesario y a un coste demasiado alto; es entonces cuando lo innecesario hace que aparezcan

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necesidades. Son los despropósitos de la carrera, en todas no hay más que un podio y un enorme resto de anonimato. Hay que fomentar esos despertadores, sí, como esos dos que planeaban sobre el Fondo. Hay que hacerlo antes de convertirnos en otro producto industrial y en objetos de técnica de mercado, en fin, una lata que se vende, usa y al final se tira. hay que hacer un esfuerzo por ser menos borregos. No, no es que no nos creamos nada, lo creemos todo. Hay que dudar como ejercicio y si los canales de expresión se callan, no quedará más que interrumpirlos, hacerles un favor y apartarlos de su monótona existencia. Ellos sí se han convertido en enfermos terminales; se aburren y nos aburren con dichos institucionales. El hombre ya no puede dejar el mundo en sus manos, ya no saben hacer otra cosa y llegarán siempre con retraso, en sí no son más que organismos tardíos a los que hay que espolear para que se sientan vivos, lo agradecerán, ellos también se están muriendo. Los sábados compro un periódico institucional, se llama "El país" y en la calle lo reconocen por "El pis". Lo compro para no perder contacto con ese mundo de organismos anquilosados, de fósiles, de resultados reiterativos, de mensajes conservados; columnas en defensa de su naturaleza. Bastaría con que abrieran una página para que se entendiera algo, para establecer diálogo. No pueden caer en el discurso de la especie en extinción que hay que proteger a toda costa. Lo compro para entender los sentidos de ese organismo mastodóntico del que espero un fin de dinosaurio. Me parece estar ante el boletín de los gremios, de los todos institucionales; el individuo sólo aparece en la noticia lacrimógena o entre números de vacíos ceros. Pero si sólo se trata de defendernos de los monstruos de la razón que no producen más que números. No se trata de acabar con nadie, se trata de mantenerlo vivo, hacer de los conjuntos algo menos insulso. Hay que deshacerse de esas estúpidas cargas para no volvernos más

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idiotas, para no ser repetidamente los mismos, ecos de sociedad. Terminar con ese miedo a estar vivos. La única verdad es mutación y por eso a cada paso es mentira. El hombre no deja de sentirlo y su aburrimiento es consecuencia. El aburrimiento ve lo mismo, se vuelve triste, se acepta. Desde la cama llama a la variación utopía, mientras, el mismo movimiento lo hace viejo. La vida no espera. Hay que dejarse de complejos históricos, de batallitas y de órdenes por parecido estilo. El pensamiento ha de ser distinto, nadie debiera morir sin ver esto con intenciones radicalmente distintas, sí, revolucionarias, pero entiéndase el sentido de evoluciones inmediatas y no el histórico, no se puede variar en base a historietas. Hablo de algo que está en nosotros, que siempre estuvo y nunca dejará de estar por lo que somos. hay que romper con el futuro, con lo que será, para hacernos dueños del instante, para sentirnos vivos como con todo lo que nos rodea. Dejar este mundo de mojigatas y ser dueños de nosotros mismos. Obligar a nuestros dinosaurios a ser como queramos, quitarlos de esa especie de museo en el que se muestran como gran avance del pasado. Hacerlos presentes inmediatos. No hay que morir matando, hay que hacerlo hablando; no hay que reprimir, hay que potenciar. No hay que hacer un desperdicio de tanta carne, de tantas voluntades, de tanta capacidad. Sobra de todo, de lo más importante; dejemos de disfrazar el lenguaje, dejémonos de hacer historieta localizada. Lo queremos todo, el mundo; continuar con los menos es rendirse a esa historia de miserias. Hay que enseñar algo más en las escuelas, algo que estemos haciendo nosotros y que les devuelva el deseo por seguir cambiando. Todos los mundos están en éste, hablemos de ellos. Jamás aceptar lo que tenemos, dejemos de obligarnos a vivir con esto. Van a ser las dos y vuelve a ser tarde. Han pasado cinco horas y son las siete, las oigo con sonido de campana; la torre

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de esta ciudad produce un ruido igual pero es de altavoz, se trata de una informatizada. Cumpliré cien páginas con estos días, me ciño a sus noticias. Cuarenta hombres se suicidan en un acto colectivo, ocurrió en Suiza y su líder hizo lo mismo en Canadá. Desconozco los tiempos, digo que debieron ser seguidos. Este gesto habrá que entenderlo como un acto de fe, así se explican las iglesias. Así ejercen los sistemas. Mañana, el mismo Papa, que defiende la pena de muerte, podría exigirnos lo mismo (me incluyo sólo para hacer extensivo el discurso, a mí tendrían que arrastrarme hasta esa pira). Saldría a su balcón y desde él nos anunciaría el fin del mundo. A mí sólo me asustaría que lo dijese la ciencia, ésta sí puede volarlo. El hombre levanta pirámides, adora vértices, después se asusta cuando lo que ve es un pequeño resultado, no, nuestro Papa no nos pediría esto, no mientras no se vea muy agobiado; pero no dudarían en la ejecución anterior y el siguiente paso es el desesperado. Ya está anunciado, el fin del mundo llegará, sin duda, el de ellos. Para mí hay infinitos mundos. La fe mueve montañas, pero también se mueven sin fe, es más, no han dejado de moverse nunca. Nunca estuvo tan vivo dios, tan atento, tan despierto. Tan cerca de lo institucional. Nos libra que en cuestión religiosa hay distintos mundos, el día que se pongan de acuerdo habrá que andar con más cuidado, nunca han dicho no a los "autos". El único lenguaje unificado es el científico y aquí nadie se libra de sus riesgos. Ante estos dioses siempre hay una ventaja: la herejía. Y una práctica: la magia (poética). La herejía tiene una explicación, cada uno lleva un dios dentro. La magia otra, el arte. La belleza se levanta siempre muy por encima de los fines. Los anuncios del fin son en sí chabacanos, martirizantes, simples, necesitados de algo. Cuando este acabe ya estaremos en otro, no es un dogma, me gusta pensar en

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infinito, sin coerciones. Me disgusta que venga Uno y me diga lo que tengo y no que pensar, y poco me importa su arquetipo. Su ideal sólo ha de ser expuesto y nunca pretender de él la totalidad, debe consentir el hueco para que sigan diciendo los que vienen detrás. La idea que quieran pero abierta, sus puertas de par en par. Puedo convivir con cualquier fe, aunque las que más me atraen son las que tiene cada uno en sí mismo y que al tiempo carecen de aparatosidad; de parafernalia. De contenido final para los demás. Hay que hacerse a la idea de que un día habrá que dejar esto y sin más. Y por favor los paraísos..., terrenales; los otros pueden esperar un poco más. Estoy empezando con Cernuda, leo lo que hombre sabe hacer: cielos inaccesibles e infiernos palpables; en medio, purgatorios de escalafón. No me importaría si el contento llegase a todos, pero a la mayoría le toca lo jodido y es con algo a lo que no me resigno convivir. Y hago lo que puedo, contagiar mi disgusto. Hasta ahora se miró al mundo como apropiación. Ya es objeto, ya es nuestra imagen. )Qué ves? Nadie puede alegar desconocimiento, nada escapa a lo que es. Si ese mundo es nuestra medida, es muy poca cosa y nuestra talla ínfima. Tenemos que romper con esa tablilla de valores, poner el listón más alto para el quiera ejercer, exigirnos un infinito más y restar valor a esas sobras que se nos presentan. Se puede decir no y pedir otro deseo, en realidad, hacer que vuelva el deseo antes de acabar por ser insensibles, muertos a los que ya no sirve de nada la vida; cadáveres religiosos. En un estado así la única salida es el suicidio, porque la fe ya no está aquí. 6-10-94. Para mis curas de razón utilizo a Erasmo. Llevaba pasando ante él varios días sin decidirme a invitarlo a casa. Hoy por fin lo hice, he de añadir que

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su remedio está a la altura. Hasta su dedicatoria no podía elegir alma mejor, a un Tomás Moro con el juega a los apellidos. No hay que olvidar que cierta razón llevó a éste a una muerte prematura; sin duda no puso la debida atención a lo que el holandés le dedicaba. No mencioné el título, lo estimaba innecesario pero lo daré para contagiar a algún curioso: "Elogio de la locura". Les advierto que los datos son de primera mano, es ella la que nos habla y Erasmo sólo está en sus benéficas manos. Tiene que ver, aunque no lo parezcan las lecturas tienen que ver. La locura es pasión, grado en el que la razón se pierde, qué sabe ella de sus innumerables itinerarios, qué sabe la razón de la vida, qué sabe del amor, de la ira, de la amistad, del dolor, de lo que es el hombre, qué sabe. La locura sí lo entiende, está segura de lo que somos y a cada instante nos salva; el holandés dice que lo viene haciendo desde siempre. Al mismo Kant lo consoló de mayor y es que la razón es un ejercicio que endurece hasta exterminar el sueño y despertar el horror. Pregúntense, quién tiene la razón. Aparecerá un poder y la respuesta se volverá juiciosa. La razón se sabe proteger también tras el temor, produce monstruos y leyes que la defienden en adaptaciones permanentes. Estoy esperando a que den las ocho y sigue siendo tarde; estos tipos de espera son los únicos que me concedo y lo hago porque son, como en este caso, cuestión de minutos. En mi normalidad soy puntual, si quedo a una hora procuro estar en punto, esto quiere decir que casi nunca lo consigo. Y no lo hago por nadie, lo hago por soy puntual conmigo mismo. No se creerán, pero siempre me llevo a tiempo y raras veces me olvido de mí. Sí, practico el descuido, no trato como debiera mi aspecto aunque le dedico un tiempo, pero sobre todo me descuido de las cosas, menos de las personas que más que descuidar eludo. Qué si tengo motivos, más bien para no tenerlos.

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Suenan las voces que indican la hora, son, puntualmente, las ocho. Debería utilizar la numeración de veinticuatro en vez de la de doce; me ahorraría el añadir mañanas y tardes. No lo hago por lo malsonante, digo son las veinte horas y me parece estar en una estación pendiente de algún medio de transporte. Podría decir son las veinte horas y parecerme a un locutor; no me desagrada este parecido, una de las funciones de la radio es dar repetida medida del tiempo, la oyes y siempre es un poco más tarde, hasta de madrugada se tiene esa sensación de llegar tarde. Se apoyan en los famosos boletines horarios, en ellos se puede oír cualquier cosa. A eso de las tres aún no se sabía nada del líder de la secta, es posible que él no se suicidase; siempre hay que tener cuidado con todo lo que es información, nunca sabemos más que lo que nos dan y esto suele estar ya digerido. Leí otras páginas dedicadas a Octavio, en ellas se refería a Hispanoamérica y lo que siente ésta con respecto al español como lengua. Esa cuestión lingüística es debida a una sola colonización, si sufriesen las que padeció el Mediterráneo sentirían de otra manera. Esa dicotomía: España y lo castizo, Hispanoamérica y lo universal; me parece interesada. Por aquí pasó de todo y lo que llegó no lo hizo en silencio: fenicios, griegos, cartagineses, romanos, suevos, vándalos, visigodos, semitas de longitudes lejanas y más próximas, e influencias italianas, francesas y actualmente inglesas. Octavio habla de la colonización y de esa lengua que no consideran extraña pero que sí le llena de incertidumbre. Sin duda es un sentimiento adolescente y mal entendido, en un gallego tendría más sentido, pero en un Paz que no tuvo más lengua que ésta me parece ridículo. Una vez más hay que decir que si algo bueno dimos a ese continente fue una lengua de oro, una lengua en la que trabajaron gentes con hablas distintas y con razones mejores que la suya para sentirse extrañas. Se le llama español por los esfuerzos de gallegos, castellanos, catalanes y vascos. En cuanto a la

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perogrullada de la particularidad lingüística decir que es tan natural que suceda que su cita espanta. En cuanto al universalismo y casticismo habrá que decir que depende de las lecturas que hiciera, sólo a un autor le aconsejaría, que lea a Valle y que no se repita. Hablar de la genealogía de la moral y su significado es cosa bien distinta; el lenguaje se presta a mezclas y a usos confusos con una misma pretensión: identidad nacional. Octavio olvídese, nada es idéntico, lo más un parecido impuesto. Utilice a fondo esta herramienta, esta lengua, da para los mundos que quiera, y no se preocupe, incluya los significados que quiera, es una lengua abierta, con todas las cargas y manejos de cualquiera, sea la que sea, hablada hace dos mil o hace diez años. El concepto es un proceso adaptado, importa poco, la poesía lo libera. Para mí lo castizo es algo folklórico y ahí su relativa importancia. Sé que es difícil ver más allá de lo que se quiere, pero se puede intentar y encontrar algo. Aquí, espantan los sentidos de nación, prefiero los de pueblo, son menos bélicos y dan motivo para entender el mundo como aldea, sin más enfrentamiento que con el mismo mundo. Cuestión aparte lo de la pirámide y la piedra de sacrificio, usos vigentes a lo largo de los siglos, siempre actuales; enfoques de este tipo entran más en las partes y en los totales. Nunca fui lector pasivo, entro en discursos y escenas con el mismo entretenimiento, mejor cuando uno y otra son buenas. Puede que hoy sea menos pasional, ya no disfruto tanto como cuando me paseaba con lo hermanos Karamazov y tenía que compartir sus tres diferentes pasiones a las que habría que añadir la de su padre. No me importaba tragar su extensa parte monacal y no me importaba por él, por el uso que hacía de aquella manzana. No, he perdido pasión, aún recuerdo la segundo lectura de Fausto en la que ya bajaba al infierno por escaleras; la primera había sido una caída en picado, en el vacío. Pero hay muchas más lecturas en las que estuve inmerso, tantas como para hacerme

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pesado, hoy estos milagros sólo los encuentro en alguna poesía y de aquellas lecturas procuro no hacer una nueva lectura, me robaría lo mejor del recuerdo. Aún me parece sudar en el laberinto del Santuario, (Absalón, Absalón! ya no me adentró tanto, me dejó en los labios de Faulkner. Qué decir de Cien años de soledad a los diecisiete, de aquella casa hecha planta y de su tiempo en las ramas, un tiempo que no pasa. Pero había más el Cuarteto de Alejandría, El almuerzo desnudo, Rayuela, El dios de la lluvia llora sobre Méjico, El tambor de hojalata, El lobo estepario, aquel Quijote que por despistado llegué a ser el único que leyó para un ejercicio de curso, aún me parece estar en Barcelona, en casa de los duques, mucho me dolió aquella burla, llevábamos demasiadas páginas juntos, a cualquiera le aconsejo, si carece de tiempo, la segunda parte. Dan las diez, otro día enumero con detalle. 7-10-94. La incertidumbre no la producen las lenguas, son obra del lenguaje, nunca se llega a explicar. Según Wittgenstein, en el lenguaje coloquial, se ayuda de una maraña de gestos. Hay días en que se tropieza con vacíos en los que el lenguaje no puede traducirnos. Son los tiempos incomunicados, que se saltan para no dejar rastro. No dejamos de engrosar ese lenguaje, año a año montones de palabras esperan a que les demos su ingreso, siempre el habla va por delante, siempre la vida que una vez se inventa para después expresarse. No hay que temer a las ortografías, cuenta con lo quieras, confiamos en poder entenderte. En caso contrario no nos esperes, llegaremos, aunque sea tarde..., para ti. Al lenguaje no le pido la verdad, bien sé lo que representa ésta; sólo quiero que me hable, que cuente. En lo narrado vive un mundo que invita a alguien. Son las tres y cinco de la madrugada, a estas horas suelo pensar que llego a tiempo, pero no, estoy cansado. Lo sé porque me como palabras mientras sigo andando, lo sé porque no soy capaz de sujetar el tiempo que me llamó a

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sentarme. Pierdo, no he dejado de perderme entre los sentidos de la palabra, llego a una y me para, no puedo seguir porque mi cabeza está pensando si relacionarla, si pegarla a ésta o abandonarla. Puede suceder que la lleve arrastrando y que su peso esté impidiendo que otra se presente en su puesto; sucede deprisa y el tiempo concedido pasa para perder el argumento. Ya sólo recuerdo unas ganas por decir algo. Pasan estas cosas, cosas que son atropelladas por escapar a su momento. No fue más que media hora. 6:09. De tarde. Les han dicho que escribir es un placer, casi nunca lo es. Es más bien una apetencia, se quiere escribir y ya no se sabe más. Se está ante un papel y empieza a pensarse su relleno, el orgasmo llega muy de tarde en tarde. Las horas de mi preferencia se sitúan en la mañana, pero a ellas no puede darles sitio en estas páginas, están demasiado invadidas por el sueño. Aquí disfruto porque me es fácil, no tengo más que hacerme a ellos e ir tirando como si de una pesca se tratase. Cuando es tarde me invade una razón del momento y las palabras llegan para disfrazarse de motivos y sentimientos. A veces me confunden, se hacen desconocidas y yo no soy el que se reconoce, siempre es otro el que está escribiendo. Uno depende de dos complejidades, la suya y la que le devuelve el lenguaje. )Dónde está el dominio, el oficio? Carezco de esa seguridad, llego a las páginas con el mismo temor de los primeros días. )Y el planteamiento? Sólo puedo decir de lo que parto, de un deseo vertido necesidad. Nunca regreso satisfecho. Me he ido a la cama no con sueño sino cansado, el lenguaje no me comprendía, era incapaz de incluirme y sin darme cuenta me engañaba, acababa donde él quería.

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Tal vez no me quiera demasiado, cuando menos lo suficiente, )qué que tiene que ver? Con el deseo casi todo. En cuestión de ser uno termina por adaptarse en el camino que lleva hasta lo que se quiere, nunca se llega. Se es como permanente deseo. )Cómo juegan las palabras? Con el hecho, dominando sobre lo establecido, rigiendo sobre los alejamientos y empujándonos al acuerdo. Los lenguajes encierran y la expresión no se rompe, viene en ayuda el gesto con su carga de emociones. Que sea cadena no quiere decir que se vuelva inválido para el arte, aquí se produce un hecho mágico, lo ceñido se libera y el verso multiplica su sentido sin que nada puedan hacer las palabras empleadas. Es como si se le robase algo al lenguaje, como si éste se recrease. La poesía es a pesar de su gramaticalidad, de su conocida relación, por encima de sus significados. Esos esfuerzos son los que dan miedo, se entra donde aún no se es; si es que ser es lenguaje. Siempre se será más de lo que se pueda decir, como si un infinito esperase a ser comunicable, obligándonos a darle paso. )Pero qué es lo incomunicable? La sensación, compendio que está más allá de los sentidos. Percibe mucho más de lo que pasamos a llamar conocimiento, se adelanta a todo significado, a toda relación. Deja intuir lo que aún no es. Los mundos no acaban de crearse. He de volver al tiempo, a esa medida que ni al tiempo interesa. Hubo un salto, salí y me recuperé en el tema, lo hice porque mañana nos vamos. Me preocupa, he de ofrecer vacío durante dos días, no aparecerán ni el ocho ni el nueve; confío en que por lo menos cuenten. No hay como incluir un desplazamiento entre tiempos. 10-10-94. Quedan veintitantas páginas hasta mediados, en realidad menos

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porque me traigo algunas del viaje. Se trató de un recorrido corto, con poco tiempo; mi mujer no dispone de más, no tiene ninguno. Ese poco queda aprovechado y la manera, la dichosa manera, pasa a medirse entre lo mejor y lo peor. Son las once y media, esta mañana mi hija no quiso saber nada de su toma y eso me retrasó. Salimos el sábado y antes de las nueve ya estábamos esperando en la estación, en el camino la pequeña vomitó, unos kilómetros después cambiamos de provincia. Otra estación y una hora esperando, un nuevo autobús y ya en el destino. Le había dicho a mi madre que llegaríamos a la una y a esa hora estábamos, lo mío había sido un cálculo largo para ahorrarle la espera. En esta tierra, moverse, lleva su tiempo. Esperaba lo mejor y sólo vi esto. El tiempo ayudó a que fuese así, salió con su sol bajo el brazo y lo dio con la puntualidad del panadero en el reparto. Agasajos en la mesa y el trato, todo incluido, hasta los fuegos de mi padre, de artificio por supuesto. Nada empaña lo perfecto, no puede ni el aire más viciado. Ni el sentido contrario. Después, los pequeños actos de maravilla y la conversación con el hermano. Juntos leemos los tiempos, se disfruta con ellos; las citas pierden su miedo y las voces están para acompañar los silencios. )Qué se oye? Lo diré: música. Algo así sucede cuando el dicho no se impone, cuando está para ser sonido, para ser voces. )Y lo que no se dice? También está, los todos son observables y los silencios dan lugares de evidencia; ellos son los que hacen posible el compás. Decir algo de la noche y del domingo. Dormí con unos versos prestados, con Ted Hughes, y me despertó el movimiento de mi pequeña; la inquietud de su desayuno. Una ducha y unas ventanas, en cristal su charca, fuera el día que cuando invita voy. Me estoy haciendo cortés con el tiempo y salgo, lo hago para

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ofrecerle mis respetos y él está para enseñarme lo que hace la vida. Lo hicimos, le robamos con cámaras los más pequeños de sus instantes; él, se queda con los grandes y no para esconderlos sino para hacer recuerdo. He oído hablar de su arte, es el juego de los momentos. )Qué acabo de oír? El tiempo, las doce y media. Cuánto llevo; no, cuánto me lleva. Pero he de volver, aún me queda un mediodía y una sobremesa. La segunda dentro y el primero fuera. No quedaron las imágenes que quería, ni las de dentro, ni las de fuera; sólo quería dejar memoria y sólo queda intento. No hay tiempo ni para recoger las intenciones en una cinta, para éstas nunca hay el suficiente tiempo; las imágenes roban mal el alma y en algunos casos estorban. ) Cómo se puede pretender dar tiempo? Hay una figura que me persigue, es la del señor de los tiempos. Hábitat, memoria, un interior nuestro y también un afuera; cerrado y abierto. Vi mi puerta, la había hecho otro hermano. )Cuánto tiempo llevo con ella? En ocasiones pienso que fue lo primero, que fue la misma puerta: salgo y entro. Solo y apartando referencias, obligándome y cómo sea a otro verso. Y el mismo miedo que me aleja y acerca; reconocer lo que digo en otro, en cualquiera, qué importa qué nombre. Por hablar se merecerían todos, por decir no dejaría de estar en ninguno. Pero llego a un tiempo en que sólo soy mis miedos, en el que no tengo más que hablar. )Qué contar? Deshechos. )Cómo? Como sea, con o sin rotundidad, usando de todo lo que se tenga, cogiendo y apartando la influencia para darnos como lugar, como otra cadencia.
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Parafraseando al poeta...; todos los mundos, el mío. Las aguas corren para bañarse, beber y ser devueltas. )Los movimientos? Entre vómito y belleza. Dentro y fuera. Lo dejo porque se acerca la hora del plato y del gusto, la una y media. 7:02. Es tarde y voy con retraso. En lo último que dije me sorprendo sistemático y nada más lejos que pretender un "No" a pesar de mi estimado Ezra. Lo cierto es que nunca dejan de sorprenderme las formas en las que se mueve el tiempo, el hombre no ha dejado de dedicarles su ingenio para quedarse en muchos casos sólo en ellas. También ha volado sobre ella y desde ella, pocas formas han logrado encerrarlo; otras veces ha preferido ser libre y esto pasó a ser una nueva forma; las formas no han dejado de preocuparle. )Y los contenidos? Estos, están plagados de dudas, nada más pretencioso que querer decir algo, nada más insolente que un sentido, nada más desdichado que un relleno en frasco. )Qué buscas? )Ritmo? Entonces el espacio aparece surgido de acentos, comas, puntos y lugares en donde no hay nada, sitios de silencio. Esta pausa da lugar a nuevas palabras y el tantán se persigue hasta que los oídos se llenan con alas de verso que vuelan. Me doy los pasos y, como voy sin tiempo, tras ellos me regalo crítica. La sensación es la del tiempo: imperfecto. Cada vez busco menos y sólo voy a encuentros; con estos, casi siempre tropiezo. Cada vez que doy con ellos pierdo algo de ingenuo y por su contrario aprovecho. Los encuentros suceden como cuando uno se sienta a la mesa, son degluciones de experiencia; se comparte el alimento y nunca lo digerido porque no se puede.
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Tras la digestión lo único que sale es mierda o vómito y, no hay duda, son actos que requieren su esfuerzo. padecer estreñimiento. Temo los lugares comunes, el paso idéntico, es horror por los desfiles, por platos en los que come el mismo argumento. Nunca dije por qué desaparecen las vanguardias, lo diré, por hacerse sistema. El arte es así, cuando llega el cierre se deshace y en su inmensa corriente ha de flotar cada uno con los años que le envejecen y es que se nada como los salmones, contracorriente. Los premios de la meta: el parto y la muerte. El arte no jubila, si acaso uno... )Dónde está el norte? Siempre tuve miedo a las preguntas porque no son muchas las respuestas, puede que ninguna cierta. Entre las palabras hay dos adverbios, uno dentro y otro fuera. Con ellos cualquier tiempo; dueño de él la pregunta, de los momentos la respuesta. Para la hora sí tengo respuesta, dentro de cinco minutos serán las nueve y sólo aparecerán por un instante. No hay doma para el tiempo y sí tiempos domésticos. Acaba de dar mi hora y fue cumplida promesa. Tal como lo entendemos, los actos, son pérdidas de tiempo. Su valor, y sólo si se es bueno, se paga con medallas. Aquí, como en las batallas, se alcanza el grado de general, un mérito a los servicios prestados; unos honores de entierro y con suerte un simpático monumento. Salvando las distancias y que el general va cobrando, nunca habrá mejor poeta que el muerto, los vivos aún están coleando, profiriendo desasosiego. No es que no se hayan digerido, es que aún pueden parecer indigestos y es por eso que se les da tiempo. 11-10-94. No puedo decir que ayer me quedé hasta tarde leyendo, fue de Sucede así que a las charlas uno va a oírse en lo que está diciendo; yo procuro un saludo previo: buen provecho. Lo hago para no

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madrugada y fue hoy. Es más natural que los días los marque el sueño, pero aún no se ha alcanzado el mismo para todos. Este planeta se acuesta y levanta a cada momento. Decía que me quedé para leer un recuerdo del viejo cabeza voladora en su ciento cincuenta cumpleaños. Quisiera añadirme al resto de las voces y empezar por decir que -dios no ha muerto-. Más cosas, murió de agotamiento, cualquier otro fallecería tras el tercero o cuarto de sus libros; entiéndanme, ciertos silencios son como defunciones. De qué murió, de vacío, la otra enfermedad, la del cuerpo, siempre supo que no le iba a dar más edad, más tiempo. Nadie fue tan lejos, allí, a ese lugar sólo van a parar los poetas; y no hay retroceso. )Por qué lo lee todo el mundo? )He de decir que es un artista? El arte es así, nadie escapa a él e importa poco lo que se haga o diga. Vigente como la cueva de Altamira, es su arte lo que le hace a seis mil pies de altura, lo que lo hace y lo que le hizo estar. Si Goethe lo pudiese leer ya no podría decir aquello que dijo de la filosofía - qué sabe ella de los oscuros caminos de la pasión-. La filosofía con Nietzsche llegó a la madurez, se hizo arte, el que venga detrás ha de tener cuidado para no convertirse en roca o peñote; salió de la poesía y regresa tras dos mil quinientos años de muerte. No hay más filosofía que la encierra un poema, un verso, una pieza; no hay más que poesía. Su camino en estados de serenidad y pasión, )su fin? )Aún se preguntan por su fin? No importa, se contesta: la vida. No somos más que sentido artístico, manifiesta vida. Sólo el arte nos explica. Sólo él nos da una cierta altura. A seis mil pies no se nota más que la euforia creativa, ahí ya no se puede dejar de ser lo que se es, artista, no hay jubilación posible. )Importa cómo se muere? Lo único que importa es la obra, el resto se pierde, es ella la que va a hablar al tiempo y en su mismo lenguaje: eterno.
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Hay que darle un elogio, Federico es esa obra de arte que aún no ha podido encerrar ningún museo. Encuentro sus libros en todas partes y a bajo precio, cuando alguien abre uno de estos libros sufre y goza las capacidades del arte, su efecto inmediato o retardado; la obra está cazando. Sí; somos fáciles presas de arte. Eran las once y son las doce; mediodía. Tres minutos para las siete. Me llegó el pedido de hace un mes: Laforgue; pero no voy hablar de él. No, quiero concederme un espacio para mí, para lo que no quiero decir. Son las siete, están haciéndose oír y aún hay luz. Quiero adelantarme a Erasmo, para esto hay que certificar un antónimo de razón, sale, el uso que vamos a hacer es legal, porque entre esos contrarios está la locura que nos contesta. Si el arte no es razón, )qué es? Podemos imaginar a Nietzsche en estos juegos de lenguaje, los antónimos que incluye un diccionario normal son: locura, irreflexión, ilógica e injusticia. Hemos llegado a un marco por el camino más corto y además dado. Pero un marco no es un cuadro, alegará alguien, ya, pero es un entorno; estamos ante un espacio ubicado, ante el umbral de un resultado. El resto es una cuestión de artista en el que la intuición es un aspecto dominante. No hay que dramatizar, la sociedad viene considerando a los artistas como locos y debe saber lo que se dice ya que usa de la razón. Acabar loco debería ser lo natural para un artista, lo debería ser si esta sociedad se pudiese soportar sin las terapias artísticas. Sólo el arte cobija toda esa irracionalidad y permite así que se aguante toda esa razón impuesta. Pero..., )qué es el arte? Nada que pueda encerrar el concepto, ni transitoria ni permanentemente. Todo lo que se aleja de la definición. No voy a seguir a Hegel, tampoco a Heidegger, está más allá de lo bello y de la verdad; más allá del concepto. A la estética sólo le debería estar permitido ver, sentir, oír y abrir; no se puede medir el

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sentimiento, )y valorar? Claro que sí, las cuerdas del gusto están para sonar, pero para hacerlo en cada uno. Esta es una de las ventajas del arte, ofrece independencia, da destino individual. La uniformidad es la pretensión del concepto, de la moral; lo podemos apreciar en las críticas, en la explicación; el sonido que nos llega es de moraleja. Algo que me parece oír en Martín, en toda estética; el primer efecto de la pregunta -qué quiere decir- es desalojar el sentimiento, es borrar la emoción. El arte se ve así en manos de la traducción, el espectador va hacia la explicación y la obra se le aparece mediatizada; ordenada. El individuo ha sido apartado de su infinito, ha sido colectivizado; el comentario de texto estaba hecho y valorado. No hay profesores de la materia, hay castradores de la misma; el arte ha de enfrentarse siempre a estos eunucos mentales, abrirse paso en su corriente. Al fin y al cabo es un arte, es una magia y puede porque es prepotencia, poder por encima de poderes. )Qué tipo de poder? Estamos ante el rechinar capcioso y ante él me portaré doméstico para decir -poder de asombro-. No hay medida, es infinito, el arte escribe, pinta, compone, esculpe para hoy y para dentro de mil años; se ha perdido el tiempo, éste, sólo lo irá explicando, más acertado, será el arte quién explique el tiempo, los tiempos. Suya es la mejor perspectiva, la única. Hay que decirlo, sé que es horrible, pero sucede. A mí no me explica el teléfono, la lavadora, el televisor, ninguna estadística; ni a mí, ni a nadie. No entiendo como no se aburren con reglas tan pequeñas, con medidas tan absurdas; el mundo se ha hecho tendero y no da para más que para "una" barra de pan que, habría que callarlo, no regala. Un suspiro (ah! mi mundo pírrico. Dan ganas de explicar por qué soy un resentido, daré una pista, no padezco una vida, me hace paciente este mundo. )
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Pero hay otros? Pues claro que los hay, se crean a cada segundo; esto no es más que degenerada herencia. No me digan nada, echen un vistazo al siglo, no hace falta recorrer más, pueden morir de cansancio. Somos género humano, mercancía, y estamos en época de saldos. Lo conseguimos, este año somos más baratos: es más, a mí me tienen gratis. Aquí disimula todo dios, la ciencia nos puede encerrar por locos, tiene su propia inquisición y un método parecido, sólo cambió la píldora por la parrilla. Hay que curarse en salud y empezar a reivindicar cierto honor para las locuras, seguro que no es molestia para una moral tan sutil como la nuestra. El mensaje es parecido, ser feliz con lo que se tiene, naturalmente esto habrá que tomarlo por un eufemismo, aunque también pudiera ser una doctrina. No descubro nada si digo que la ciencia es dogma y como a todo dogma le sale su herejía, no olviden fomentarla mientras la primera exista y no por nada. Las diez, me pueden decir lo que quieran pero no discutan mi puntualidad. 13-10-94. Creo que era un líder el que lo dijo y creo entenderlo, habló así: -Durante el desayuno mi hijo me preguntó si era bueno fumar hachísNo sé lo que le contestó, si le dijo no, estoy de acuerdo, mi único vicio es el tabaco y reconozco sus efectos. Si su respuesta se quedó en ese no he de decir que como líder no pretende ninguna solución, sólo el vicio que encierra la misma respuesta. Si ese mismo hijo le pregunta si es bueno beber puedo sospechar una respuesta más amplia, más extensa. )Cuál es la sospecha? La pretensión de mantener el problema. En esta cuestión no hay extraños, se está haciendo vieja y la prohibición no es, no será solución. No pregunten, hay países con más medios, con más influencia y con cantidades ingentes de esta sustancia y otras en sus mesas. Lo oculto es una invitación, su convivencia educación. A

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un hijo hay que darle la cadena entera de preguntas y respuestas, hay que darle una visión para evitarle el problema. Hay demasiadas ausencias de respuesta, hemos creado demasiados males como para seguir teniendo que soportarlos. hay que empezar a dejar de hacer de las cosas una cuestión moral, la droga como el sexo no es ni bueno ni malo, sencillamente está y hay que enseñar a manejarse en ellos y ante ellos. El hombre es así, se empeña en los problemas, en crearlos y mantenerlos, nunca en la solución. Son las siete y trece, y lo son de la tarde. No se hacen hombres y mujeres libres, se construyen presos y pequeños mundos de tentaciones. Hijos de la prohibición, hijos del problema. Hay que empezar a enseñar a vivir, la educación está descuidando lo fundamental para caer en desenfrenos de tonterías. Un niño crece entre productos químicos, corrientes de doscientos veinte, tráficos enloquecidos, tensiones violentas, guerras, presiones...; un niño crece y lo hará siempre; la vida no dejará de estar ahí, fuera de ridículas prohibiciones que no alteran nada. Los minerales no tienen moral, las plantas tampoco y los animales se mueven con instinto. Lo único bueno y malo está en el hombre. Soy de los que piensan que quien creó el paraíso fue el mismo que dispuso el árbol prohibido, )un dios? Un hombre. Si no hay paraísos enseñemos a vivir en lo que hay y como no hay paraíso tampoco árbol prohibido. Hay que empezar a preguntarse por la industria que genera la represión y por la lacras que a su paso deja. Pueden preguntarnos qué ofrecemos a cambio de tanta pena, de tanta represión, es que damos algo que no fomente lo evasivo, algo que haga más atractivo el presente. Las penas son dobles, a las miserias sociales se añaden las legales, siempre para un resultado parecido. Puede que haya intereses

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en la marginación, en la podredumbre, en la parálisis de la situación. Pero si hasta económicamente es caro reprimir, son gastos inútiles que aún encima nos debilitan, crean cuerpos mojigatos, más propensos a padecer los efectos que pretendidamente se combaten. Hacemos parques de infancia, mundos infantiles plagado de azotes y otras memeces de parecido estilo. ) Cuánto más genera enseñar a vivir, interesar en la vida? Los círculos viciosos cierran, se van cerrando sobre sí mismos hasta que revientan. )Por qué esperar a ese estallido? Los niños son niños, no tontos, )por qué hacerlos? Aprenden y lo hacen deprisa, si no saben más, no tengan dudas, es porque no se les enseña. Sólo se les prohíbe. Hay accidentes y soluciones, sobre todo soluciones. Hubo y habrá peligros, ) esconderlos es un remedio? Digo que no y me reafirmo, me disgusta sostener problemas. Prohíban y no dejarán de fomentar epidemias, mundos sumidos, más violencia. No se trata de enseñar lo bueno y lo malo, sino lo mejor, lo más salubre; los peligros que esconde toda moral. Hay que crecer y con ellos, con nuestros hijos, hay que admitir que aún no hemos llegado a ningún sitio para empezar a estar. Cuesta crecer, no nos han enseñado ha vivir, sólo a esconder, a escondernos en demagogias de inmediato, de fomentado e inmediato pasado con las que cada vez costará más romper. Y la vida sigue ahí, gritándonos, despertándonos, pero no, seguimos inmersos en la pesadilla. Sabemos cuál es el reverso de la prohibición: ya aprenderán o que aprendan a mí nadie me enseñó. La vida hecha prisión, el mundo vuelto cadáver. La cuestión ha envejecido y la mentalidad caduca está desnuda, al descubierto. Sus vísceras a la vista y no hacemos más que pisar sobre sus excrementos; vuelvo a decir que no se puede alegar desconocimiento, el olor llega de nuestros zapatos y hay que
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dejar de engañarse, a lo que huele es a mierda. Basta de conceptos, dejemos de ser esos monos sin sentidos, vemos, oímos, tocamos, tenemos olfato y gusto. No somos mudos, que no se empeñe nadie, y vemos. Tengan por seguro que vamos a morir igual, )por qué hacerlo sin sentido? Hay que hacer algo, aunque sólo sea para acabar con ese aburrimiento que se ha apoderado del todo. Las mismas frases, los mismos dichos, las mismas intenciones, los mismos giros; no está aquí la raíz del tedio, el famoso vacío. ) Cómo se puede implicar a nadie en semejante fenómeno del espíritu más enfermo? Atrofia mental y por contagio. Entramos en un fase en la que ya no se nos pide hacer el tonto, hay que serlo, idiota y sin pudor. De ninguna otra de las maneras se pueden explicar los siglos, cuenten el cuento como quieran. La explicación será cada vez peor y su interpretación otro quebradero de cabeza, otro pestilento sistema que eludirá la vida para llegar a la misma idea. Deberían hacer de los niños peripatéticos, media jornada de aula y la otra media de vida, enseñarles a hacer en medio del defecto, darles la calle y el medio, no esconderles nada, que lo que ven en la pantalla no ocurre a distancia, está ahí, esperándoles. Es posible que así nos impliquemos en lo que les viene. Niños recorriendo este esqueleto y alguien que de verdad les enseñe el lugar donde los hemos metido para provocarles y provocarnos alguna otra respuesta que produzca un lugar distinto que enseñar a los siguientes. El camino que hacen es del colegio a casa y de casa al colegio. )Qué mundo puede estar encerrado allí, en esos dentro? Que vayan desde las instituciones a las peores barriadas, puede que desde allí les sea más fácil aprender el concepto de tercer mundo sin salir de este. Denle los recorridos completos, que están prohibidas las drogas mientras un

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posible padre llega borracho a casa. Ellos les podrían enseñar donde está esa mierda que pretenden ocultar y que a cada paso encuentran. Dos mil años con la misma misa es una experiencia que deja de ser enriquecedora para presentarse como deformativa. Hay bares, estancos, farmacias y puestos de drogas en las esquinas; prohíban o eduquen; conserven lo que quieran pero los tráficos se fomentan. Son las diez menos veinte y quisiera comentar otra noticia para completar el día; entre los suyos ha aparecido el cadáver del líder, sucede así cuando hay una idea. Ayer estuve en la aldea de mi mujer, sigo asistiendo al proceso del vino, el paso que tocó ayer fue separar el bagazo. Siento estar ante un proceso que estuvo una vez prohibido, no aquí, en un país que ya nos es muy cercano y que muestra desarrollos claros de las capas en las que se mueve la violencia. Quizá me esté politizando, espero sea un sentido más griego, pero son las diez menos diez y lo dejo. 14-10-94. Llego tarde, son las siete y cinco. Erasmo me entretuvo y yo pretendía agotarlo para llegar con su fin a estas páginas. No fue posible, me dejó en la noventa y por tanto me quedan veinte y una carta. Es un placer tratar con este tipo de locos, les diré que estaba en sus citas paganas y cristianas y que me costó cambiar de asiento para cumplir con estas páginas que no sé por qué aparecen siempre en blanco. Hay que ser justo y verse incluido en ese texto que repasa todo un hermoso tiempo. Cómo no participar de una de sus categorías, por ejemplo la de gramáticos, poetas, escritores, sabios, teólogos, doctores, príncipes, eclesiásticos, eché de menos la de políticos que seguro él incluiría en la de cortesanos; no sé, eran otros tiempos, )distintos? No me atrevería a aventurar tanto. Hay que reconocerle su humor loco, )a él? Al mundo, a Erasmo sus fieles ojos.

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Es el tiempo, viene a mí indecente, tomo a Erasmo por la locura y él ofrece desinteresadamente su mejor tiempo. Sí, los tiempos fueron siempre modernos, basta leerlos y sin preocuparse demasiado del período; los libros responden de su secreto. Puedes asistir a doscientas clases de bajo imperio romano y enterarte menos que si leyeses el Satiricón. Y es que hay libros en los que se narra vida y no historia, ésta suele encerrarla en argumentos de intención y la atención se pierde en las pequeñas tonterías. Si algo place de Erasmo y su Elogio son las citas, en ellas está lo que bebe su tiempo, lo que discute y determina; sobre ese mar, una graciosa ironía, a la que no hay mayor gusto que llamar locura. Le debemos su acierto y tendremos que decir con él que estamos inmersos en una historia de locos, o una historia de la locura. La razón no soñaba cuando producía monstruos. No sé si escribió esto en una semana, apostaría a que sí, en estas páginas hay olor a fresco, a espacio ventilado. Que después gastase más tiempo en retoques ya importa menos aunque podíamos entrar en el texto, hay en él un largo arranque..., mierda, ya aparece mi vena crítica. No voy a entrar en el mérito que Eliot supo dedicar a Pound en su cita dedicada de La Tierra Baldía: il miglior fabbro. Dante, como recorrió cielos e infiernos, vale para todo; aquí sabemos que no hace falta ir muy lejos para ver lo que se quiere ver, es suficiente con una postal y si es dios el remitente..., no les digo más. Me quedan diez páginas y he de volver a este tiempo, son las ocho menos nueve minutos y me dirán si hay relación o no la noticia que voy a recordar con los juicios eclesiásticos del holandés. La nueva llegó de la mano de dios en la tierra, del cardenal Ratzinger, más tarde corregiré la ortografía del nombre aunque no sé si merecerá la pena perder ese tiempo. Este, por ahora, último inquisidor pide a sus fieles que los divorciados sean privados de la sagrada comunión, hay apartado explicativo, no quiere decir que dejen de ejercer con su contribución al

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esplendor de la iglesia, simplemente que han de ahorrarse algunas hostias. Nada como estas restricciones en tiempos de crisis, nada como dar ejemplo. Oigo estas cosas y no me caben dudas, vivimos en tiempos modernos, )qué lo atestigua? Los rosarios electrónicos, el papa móvil y las retransmisiones en directo. La fe conserva. Aunque, según el holandés, todo parecido con las sagradas escrituras es pura coincidencia. He de confesarme lector del libro sagrado y no puedo negar que disfruto de algunas de sus páginas, también de san Juan. Quiero decir que no es que me disgusten ciertas traducciones, que sí, sino que en algunas encuentro lo más tierno del beneficio, la gloria más terrena. El otro mundo está bien pero todo a su tiempo. Voy a echar de menos estos días en los que hasta el imperio se muestra tan predispuesto al mejor gesto, gracias a él un presidente constitucional vuelve a su país con el mérito devuelto. No seré yo quien empañe esta voluntad con el oscuro interés, no, sé del amor que se otorga allí a todo lo negro. Añadir que su presidente tiene a uno de ese color como el mejor escritor de novela negra, qué menos. No, hay que decirlo, este mundo es muy distinto, hoy se mueve por causas filantrópicas. Es curioso, este presidente americano leía al mencionado negro semanas antes de los disturbios de Los Angeles y por supuesto no sospechaba tamaño suceso. Los negros son así, están llenos de retórica, )saben acaso cómo estaban hace quinientos años? Pero a su lado empieza a haber blancos, cada vez más y en un espacio universal. He de tener cuidado, puede que llegue por el Miño la séptima flota y atraque aquí para asesarme. Habrá alguno que piense que me libro de Stalin, no, sus millones de muertos son equiparables a los nuestros, allí cincuenta y en este tercer mundo libre otros

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cincuenta. Es un siglo coleccionable, es el siglo de la idea, de los sistemas únicos e infernales. Aquí no se salva ni dios y no sé si incluirme en tal alto significado. Quizá y digo quizá, si barajasen las cartas..., pudiera ser que se les ocurriese algo, aunque mucho me temo que se sigan haciendo trampas. )Son todos los muertos iguales? Lamentablemente sí, aunque a los de allí se les conceda lo de intelectuales, y, añadir que algunos bastante buenos. Y es que tengo debilidad por lo ruso, para mí llega a tener un valor sinónimo al del infierno. La suya es una existencia de féretros y para no equivocarme continua, allí las palabras son almas que escriben con sangre. Pero sería un bastardo si no reconociese a los americanos, a los irlandeses, a ..., lo dejo porque sería extenso. Son deudas de universos. Leí con mi hermano unos versos de Tsvetaeva dedicados a Rilke, escritos a su muerte; qué decir, me quedaron ganas de leer los otros dos poemas. Por ellos corría esa troica que por donde pasa levanta en pedazos el hielo y deja ver lo que se mueve bajo la piel. Yo que leo a Rilke puedo decir que ella también. Aviso a lectores, escapen de prólogos cerrados y naden, floten y buceen; permitan que su cara quede a la intemperie. Son las nueve y diecisiete, es viernes y los dejo con la Marina. 15-10-94. Sábado, son las seis y treintaitrés y es de tarde. Ayer me quedé para concluir con Erasmo, lo hice, con mi miedo natural hacia los fines. Se empeñan en el giro, en el remedio, en el reparo; se empeñan. Cinco páginas de moralidad, de moraleja y un fin platónico, un paraíso de la locura. No encuentro peor cielo que el religioso, hace unos días me dijeron que iría derecho al infierno. Para estos fenómenos sólo se va derecho a ese lugar, poco hay más retorcido que sus cielos. Harto de recompensas y pagos de servicio prestado, hasta las mismas partes de tanto memorándum. Lo peor estaba

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por llegar, una carta a Martín Dorp defendiendo y explicando )qué? Regreso al mundo de teólogo, estancia de sindicato y tirón de orejas gremial. En su carta estaba el mismo defecto que su crítica había despachado en el apartado de escritor; la adulación, el elogio, el reconocimiento en el propio manifiesto de defectos. La escritura es una trampa para elefantes, si se escapa a la corrección aparece como ella, como dueña del momento. Cuando está trillada se dan unos golpes y suena a hueco. )Por qué? Porque resaltan los parecidos, surgen los compromisos y nacen los miedos. Entonces se recurre al mito, un ídolo con nombre de poeta al que se saquea, estamos ante el bálsamo reconocido. Lo que fue de uno aparece como perdido para pasar a ser indiferencia. Es como si esa semana salvase al libro, dos días más y saldría cuerdo, quiero decir de acuerdo con la doctrina del gremio. Lo sé, porque puedo hacer de huecos relleno y porque he resucitado a algún que otro Lázaro. El mismo Erasmo da la receta cuando habla de lo tímido, de los estados que alcanza. Sabe lo que dice y ahora mismo prefiero pensar que sólo se corrige para los amigos, uno no lo hace nunca consigo mismo. Me imagino escribiendo al teólogo o académico de turno un parecido remordimiento; mundo cristiano. Leo un artículo de Ayala y me pregunto cómo hay tanto idiota mandando libros a las casas, no se me ocurre más que pensar en un ese mismo mundo de prebendas. En la India y aquí las vacas sagradas sólo dan mala leche, y yo, que me crié entre ellas, la devuelvo cortada porque si algo entiendo mal es la buena voluntad cristiana, esa mala caridad. Y es que uno no se aplica el cuento, Ayala: buenos versos muy pocos y al mismo tiempo cuántos que no son los de uno. Quiero ser justo, las vacas no tienen culpa. Son cuestiones de rito prolongado.

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La felicidad de Erasmo en siete días, le ocurrió lo que a todo dios, al séptimo descansó y para siempre. Mi pasión, es un empuje que me devora en letras y créanme si les digo que me contengo. Pero creo que incluye también la contención. Me voy a dejar durante media hora, son, las ocho menos cuarto. Estoy de vuelta, me retrasé seis minutos. Hablaba de vacas, no me hagan mucho caso, no sé de ellas más que cuando dicen lo hacen de sí mismas. Tendría que sentirme oveja para entenderlas, acaso cordero, lo siento, no es que no sepa, sucede que no estoy dispuesto. Y es que no dejo, por más que me esfuerzo, de ser un sentimental y esta tierra los dio buenos y hasta el final. No hago más que echarle la culpa a ella, sí, fuera de la India no encontrarán un lugar tan sagrado para las vacas; se deduce que ni tan hereje con ellas y es que aquí nos visitan las brujas que no duermen ni quemadas. Dejan en el ambiente esa ceniza resultado del incendio, un residuo que mancha. Sí, es todo un mérito leer y distinguir lo bello, lo feo; mucho más complicado el citarlo. No son juicios universales, lo son personales y en ellos hay que asomar la cabeza por encima de la dispuesta corriente. Uno puede caer en esas críticas de arte que valen para el citado y para cualquiera, el que quiera que aproveche ésta: hay una profundidad en cada cosa que la mano no aprieta, que deja, libre el objeto de su dimensión se presta a una valoración nueva, a sustrato salido de su propia esencia. El ojo no cubre, descubre zonas oscuras que no fueron ni sospecha, que no estaban porque aún no les había tocado la primera vista; dos puntos, una raya, una mano inquieta. La línea tenía miedo de estar allí, abierta en el espejo. Son los signos, oscuridades que nos tientan y que llegan para hacernos un lugar en su sombra. La luz está perdida, ella era la peor de las mentiras y en el hombre se reencuentra en su estado primero, en lo asombroso

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de la mancha y los efectos de la tinta. )Cómo puede ser esto? )Quién nos dijo que estábamos fuera de la tiniebla? No hay verdad escrita. Nueve. Fue todo el tiempo del que disponía. 16-10-94. Antes de nada decir algo de las vacas, son sagradas sólo para sus fieles y yo estoy pasando por un período en que no es no crea en dios, es que no me creo nada. Pueda dar estas referencias porque aún no he llegado a las siete, faltan unos once minutos. Antes de comer salí con mi hija, alrededor de las dos, más tarde y en un parque infantil me encontré con el modelo de mis primeras páginas. Supongo que estaba allí como recuerdo, para no olvidar que tengo que volver a él. Lo haré una vez concluya estas seis páginas y le daré a ella otras cincuenta, no quisiera que me llevase, mientras la miraba y lo escribía en mi diario me daba cuenta de lo lejos que quedan los modelos. Lo más que se puede esperar de ellos es que algún día se parezcan y así sucede con los mejores retratos, no pueden dejar de irse pareciendo con el tiempo. Pero me estoy adelantando, este espacio no es el de ella, sólo aparece como suceso. Haití tiene presidente, ya son libres para seguir como estaban, no, no hay que ser cruel, algo mejor, ahora pueden decir lo que quieran. Son las siete. No tengo tiempo para fijarme pero me doy cuenta de que el tiempo es distinto, en el mismo tiempo se rellenan más o menos líneas y lo noto sobre todo cuando estoy esperando las horas en punto. Esos once minutos nada tienen que ver con los de días pasados, si me apuran, nada tienen que ver conmigo. Pasan como si no perteneciesen a nadie, totalmente ajenos a nosotros, son medidas que no nos han tenido en cuenta y estos excesos se nos vuelven monstruosos; no nos hemos dado un tiempo cualquiera, nos dimos el peor de los posibles, el que no nos deja ni un momento, ni un momento nuestro.

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Ocurre que pasan días en los que no sé nada de ellos, no supe ni su orden ni su nombre, no sé ni cómo aparecí un viernes. Hay un caso peor, el día que no lo sé y disimulo, me encuentro con alguien que lo más posible es que no quisiera ni ver y por mi mala educación escucho, diré que por una extraña razón en estos encuentros se habla del tiempo y yo, ya mucho antes, estoy temiendo que pregunte y no precisamente por el tiempo que hace, sino por el que es. Pero no pasa siempre, es más, debía estar enterado siempre, lo digo por mis diarios, por mi empeño en escribir todos los días menos los santos. Pero hasta de estos últimos me olvido, sé que si frecuentase las misas sería distinto, pero qué quieren que les diga, soy un mal creyente y mi fe se muestra demasiado dispersa para concentrarse en uno. )Pero de verdad no sabes en qué tiempo vives? No me lo dicen con la intención de una respuesta, no, lo sueltan como una losa y no como cualquier losa, no, esta lleva mi inscripción y sobre todo la fecha. )Cuál es mi sentir? El de fallecido. Si a este sentimiento fuese unido el de hacerlo en acto de servicio, sin duda la ocasión lo merecería. No es así, muero en la inopia y no con el sentido de indigencia, que cuando menos es una certeza, no, con el sentido de "estar en la inopia", de no enterarme. Y es que las fechas son muy importantes, sobre todo la de todos los días. Sé que se ganó más en Lepanto, quiero decir que alguien ganó algo allí, Cervantes no, claro. Igualmente creo que se perdió más en Cuba, pero sólo mi abuelo. Pero qué tienen que ver esas fechas gloriosas con la de todos los días, les diré algo que creo me marcó, nunca supe con seguridad la fecha de mi nacimiento, dudaba entre el veintiuno de febrero que fue así hasta el bachillerato y la de hoy, el trece del mismo mes. Fui siempre piscis y de pronto me hice acuario. Marcan, las fechas conservan la sangre de los partos, tienen que doler igual y sobre todo en países como el nuestro, imperio en continuo retroceso.

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Mucho me atormentó a mí aquella derrota de los tercios, aquella sí fue fecha, sólo un Leon Bloy podría entenderlo. Me pararía en estos detalles, me pararía más con la gente, pero no quiero hacerles perder su tiempo. El mío y en días como hoy va contrarreloj, mi mujer ha tiene que hacer cosas y dice que me ocupe de la niña, para mí que es una delicia, he pedirle dos horas para poder salir con ella a la calle y tranquilo, sin desasosegarme por el tiempo perdido. Saben lo que hace una hija con el tiempo, pues como con todo, se lo lleva a la boca y se lo come. Antes tenía mucho más tiempo para no hacer nada, ahora es distinto, he de compartir mis nadas con mi pequeña que para mayores males es la cosa más hermosa que tengo visto en mucho tiempo. No exagero, fue el destino de Zadig el que lo quiso, hizo que mi hermoso ser naciese en carne. No descubro si digo que la belleza entretiene y no aburre, a esto he de añadir su gracia que también la tiene. En fin, para volver a nombrar a Ayala diré que es toda una dicha, pero huevos sabe Ayala de poesía, no tiene ni idea de cómo se come. Habla de ella y de vaca pasa a ternera, bueno, voy a dejarlo, igual se cree que lo leo. Algo me confunde, deben ser las prisas, cuando estoy en este estado la lengua se me afila y no me pregunten por qué, odio tener que usar de las preguntas. Y es así, hago uso de todo, lo hago para que después no digan. )No digan qué? No digan que no les hago caso, que no los atiendo. Lo hago tanto que en ocasiones me siento como en consulta y firmando jarabes. Un quijote en defensa de lo joven y acusando el lugar común, lo referido siempre. Tengo curiosidad por mi ser viejo, seré más hijo puta. No lo sé, pero sueño con un cascarrabias, con un ciego que fue el peor de todos y la culpa no es mía, es de la picaresca, hizo de ellos ejemplo. Quién no disfruta con el Buscón, quién no con la figura de Quevedo al que disculpo hasta sus poesías menos filosóficas, a las más no soy propenso. He de volver a sus infiernos, un día, uno de estos.

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Hay una pregunta que se mueve en literatura, )tienes algo que decir? No te la hagas, me la hago yo y es suficiente. Conozco estas cargas son onerosas, normalmente las hace el que repite lo mismo, el que nos da los buenos días y aprovecha el trayecto de ascensor para hablar del tiempo. (Admirable crítica! Me voy a salvar con Ayala, lo mejor de su opinión sus últimos párrafos, normalmente se llega tarde a ellos, se llega después de saltar sobre lo mismo y es en ellos cuando uno se hace presente. Los preámbulos llegan a ser un castigo, un residuo de edad, de mal tiempo. Si quiero, qué bien quedo. No es raro, a base de tantas fechas uno se hace animal doméstico, sobre todo si se celebran; de ahí llega celebridad. Me queda muy poco, son las ocho y veinte, sí, mi mujer me aprieta. Damocles debió llevar otra cosa encima, mira que no hay cosas como para tener que soportar una espada. En domingo se confiesa y yo les adelantaré un título: a destiempo. Por más que lo intento no logro la postura del diapasón, no me afino como instrumento, uno pretende sonar como los ángeles pero quién sabe como suenan estos. A los querubines se les debe oír fatal, además, tienen siempre al mismo intérprete, no puede haber nada más aburrido que un coro celestial, es preferible un Réquiem, ante él uno valoriza la tierra en medio de tanto futuro cielo. Suena el teléfono, la puerta, son mis infiernos que me anuncian el tiempo, son las ocho y media, la risa que oigo es la de mi hija, me voy y por supuesto con ella. 17-10-94. Justo acaban de sonar las siete, esta hora acabará por dotarse de un ruido melódico. Llego con el tiempo justo, acabo de leer un recorrido por la vida y milagros de Benn y tras la pesada mañana había dejado para la primera tarde su discurso en la universidad de Marburgo. Estamos en 1951 y bajo un título:

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"Problemas de la lírica". Lean, no me pregunten cómo, pero en el comentario estético hay distancias insalvables entre el artista y el crítico. De lo que pretendan depende su elección, si lo que pretende es crear lea al artista, si lo que quiere es enseñar a gente que piense en crear, lea al crítico, al esteta. Yo como no distingo aconsejo estas páginas, no por nada, sino por lo que arrastran. Partir desde mediados de siglo no está tan mal, sobre todo si se parte de lo que se tiene en cuenta y del efecto producido en el tiempo. )Qué se baraja? Un tema que a mí siempre me atrajo, un pronombre personal de primera persona y en singular, el "yo" y no cualquier, el "yo lírico". Hay una expresión popular que lo define en su altura -tela-. Benn pretende nada menos que situarse, que centrar el tema. He leído otro exordio que no sé si anterior o posterior a Benn, "Algunos No" de Pound, un reconocido maestro de obra. Gottfried se inicia también por estos No, es el pasado que pesa y la brecha de la diferencia. De sus No puedo decir lo mismo que de los de Pound, están para comérselos, para comértelos, nunca sin dejar de tenerlos en cuenta. El poeta lleva consigo las cargas más viejas del planeta, desde que se sabe, la palabra. Pero no, la cuestión no se aleja, se acerca, habla del yo, del yo hodierno, moderno, actual. Es de agradecer su recuerdo, uno y sólo a veces, parece ser el de siempre y este parecer es que nos vuelve apariencia. Tienen que entenderme, hacer la digestión con Benn es fuerte, uno llega a sentirse anticipado y no busca ya más que la diferencia en lo imperceptible del matiz, mejor, en lo evidente en el matiz. Hay dos pretensiones que recojo pero con pero, la primera es la evolucionista, puede que todo evolucione pero sin sentido único, la segunda es la del testigo que se debe recoger. Estoy castigado a ser un estudiante sin destino o con un

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único destino: yo; no recoge nada y lo tomo todo. No creo partir de ningún principio, aunque todos estén aquí. Si ese testigo cae dentro de lo que estoy haciendo, bien para el que cree que lo recojo; la realidad poética es un hecho sin solución, no da ni atisbos, uno es el camino y los pasos igual de solitarios. Tomo a Pound como tomo a Safo y valga aquí el "como". Hay un tema que se va despejando hasta esclarecerse en el final, decir que Benn lo consigue, es el del sentimiento. Hay que decir que se siente todo y que el pensamiento, las formas, no es ya que se sientan, se pueden padecer. Claro que están, lo está todo, lo que es uno no se puede descartar. Hablar de la mojigatería no es ser muy actual. hay que sentir para que después se haga notar una parecida sensación. )Qué pasa en esa hora? )Sobre qué se trabaja? Las palabras siempre fueron el material, las palabras y los silencios, no hubo más, no habrá mucho más. Ha sido y es su juego, su recorrido eterno y mortal. Volvamos, no eludo las preguntas aunque me molesta lo encierra cada respuesta. )Qué pasa? Pasa que los sentidos saltan para dejarnos dueños de nosotros mismos, para producir euforia, excitación en lo percibido; alguien se está adueñando de lo infinito. Cuando menos tiene esa sensación. Está en nosotros, siempre estuvo y no espera más que se le preste atención. Llega tan hecha que sólo podemos plantearnos su expresión, su actualización, su acto de hoy, un hecho para siempre. El juego no vale de nada sin esos estados, el sonido que produce aparece hueco; hay palabras y más que palabras, sin duda ese más tiene que ver conmigo pero también contigo o no se podría leer. Llama a ese más como quieras, o no lo llames, pero es el poema: quieres llamarle forma..., tuya es. Aquí entraría la famosa y citada frase de Marinetti: "El zumbido de un

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automóvil es más hermoso que la Victoria de Samotracia"; ya no es que sea más hermoso, se puede hacer insoportable, sólo para amantes del circuito. Estoy de acuerdo en estar atento a la novedad pero la técnica fue, es y será técnica; asombro superado. A Marinetti lo colocaba hoy en Roma a sus horas punta y sin día de ayuno. Con relación a otra afortunada frase de Mallarmé (máxima) que Benn resalta y que dice que un poema no está hecho de sentimientos, sino de palabras..., qué decir, si una palabra son mil vibraciones, dos cuántas. )Se sienten? )Qué ocurre ante ellas? )Se vuelve uno palabra? El poema es sentido, es notado, es distinguido. Tiene que tener algo más que novedad, que ruido o se hará insoportable, diré una palabra que no es que me disguste pero de la que no quiero abusar, el poema se vuelve ocasional, no arte efímero, sencillamente porque no alcanza ni siquiera a la nada. Hay que hablar del objeto y distinguir, vivimos inmersos en lo objeto, rodeados de él, la mayoría valen y son para tirar. Otros llevan en sí su permanencia, están para ser disfrutados indefinidamente, )cuáles son? Benn lo dice, los que llevan detrás un autor. El poema es cosa pero sobre todo "yo", más, "yo-s". El peligro es el "formalismo", )saben por qué Benn sólo salva ocho poemas? Porque la mayoría son formales, ordenados; están mandados por la moda, si quieren, el modo. Hay palabra y hay magia, su producto, es evidente, ha de ser una forma. Benn sabe cuándo escapa esa forma, cuando se recita, allí sólo se oye. He de decir algo de los No, han sido siempre los mismos, los lugares manidos; las reglas se rompen. Cuando lean a cien mil Gottfried les pasará como con el zumbido del automóvil, se acostumbra uno o no. Llego a las cien páginas, la opinión estética que puede darles la poesía es: pasen
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y vean; al tiempo estarás tú. Benn es mucho más indicativo, quiere ayudar con su experiencia y éstas no dejan de ser las de cada uno. Quedan los poemas. Me quedan diez minutos y puedo añadir algo, la lírica de hoy se caracteriza por su paralelo ensayo. No hay sorpresas, es tan bello como retórico, no me engaño, son retóricas. Hoy escucho su miedo, siento decir que no tengo complejos, todo está incluido en el poema, también esto. La filosofía sólo persiste en verso o en narrativa, de las buenas hallen la diferencia. Antes las retóricas buscaban imponerse, hoy son las resultas de cada uno. Soy de los que piensan que los poetas siempre pensaban, aparte de otras muchas más cosas como las paradas en detalle y los ojos en disolución. 18-10-94 Capítulo Han pasado cuarentaitrés años y uno no puede dejar de preguntarse por qué hay problemas. Nosotros debemos ser un problema y para alguien. No nos vemos como solución y miramos, vemos malintencionados. A mí el estado me vende el tabaco y como es bueno me avisa de lo que provoca, yo, que también lo soy, lo beneficio pagando las tasas más altas; soy bueno porque entiendo y a buen entendedor silencio. Hay un congreso para combatir el mal que como es fantasma se le propicia con fantasía. No hay puerto sin mercado negro, sin cuarto oscuro y sin su silencio. Una puerta de neón anuncia que está lleno. No hay navegante que no tropiece en ella. Son pasos de parto que conducen a la misma cueva... Es el mar que inquieta. Agua tersa.

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La ley avisa Y el manzano ciencia. No he de ver Ni decir que te vi en ella hurgando en públicos desagües. He de callar Ser social y llamarles aguas termales. Sumideros Trampas de elefantes. Tú y yo, problemas, los mismos problemas. No duden, son muertos que llegan del silencio, mugre que se calla. Lo saben los vivos, los que salen con las palmas, son días de ramos y más manos que tapan. )Social? Ni siquiera poeta. )Y el medio? Me nada. Economía y Ezra jugando al solitario, una casa de locos esperando. Benn me habla de sus partos, sus venerables venéreas. Salva el mismo azul sobre fondo blanco y yo tengo dos peces que nadan en una cuarta, en un espacio impuro. Es brutal, también hacen caca. (Pregunta, pregunta! Hay una receta esperando. Cierta, olorosamente real. Todo conjuga. El medio se puso de acuerdo y fija el marco, pero yo no estoy dentro, no, vivo a las afueras donde llueve menos y pienso en cantar a los falos de piedra. Me preparo y corto el pene. Más alto, más alto, sólo hay azul y rosa primigenia. Lo que no llego a ver es inocencia. Si te vi es porque estaba allí, no dudes de mi cadencia. Yo era aquel abismo. También la marea. Aquellos dioses no eran más que un destino, un apartado de ventas.

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Desde la nada a la adolescencia. Tiempos y esta hora, diecinueve y media. Doblo una joven esquina que cuenta por dos vidas; mezclados de infierno y cielo. Es fatigoso agarrar sujetos y peor liberar cadenas de verbos quietos. Oigo los tiempos y un espejo bello. Le puse alas y le llamo ventana. Pido a los que llegan su asomo y no ven nada. Mi espejo es así. Deseo. Hace granizo de lágrimas. (No te oigo! Nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo oVes, me basta. También yo me pregunto lo que hago. Si eso es algo. Hay algo más complicado, )cómo contesto? Si lo hago me veo dando consejos y me sale un gallo. )Callo? No puedo, me doy demasiados silencios. G.C.E. Diré que firmo en el medio. Además puedo añadir mi teléfono, pero desistan, no tengo línea con ningún dios. También sé mi dirección: Bora. Les espero. Carne. )Forma? No dejo de mirarme. Pido explicaciones al verso. Tenso. Jurado. Empezamos siempre por las putas, los coños, las parturientas. Di si hay carne o inteligencia y escribiré a tu manera. Borraré mis alas y me asomaré a tu ventana para ver crecer las aguas. En mí caben todos los pasos, todos los tiempos de marea. Alta. Baja. Puedo flotar y hundirme hasta en charcas. Seré así, manchado de impurezas.
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Heme aquí y más allá un salto. )Te da vergüenza? A mí no, voy para cinco mil años y por ahora no paro. Eso sí, escucho todos los ejemplos de paso. No los salvo en el año, todos han tenido tiempo, han sido maduros. Altamira Como Picasso. La tecnología fue, es y sigue sin salvar a nadie. Soy y no esclavo del tiempo. Ya, quieres que me acerque a lo bello. Antes me invoco: Vestal, escúpeme tu sello. Mi amor una tumba de silencios. Su fruto un templo. La llama - Sara. )El fuego? Lento. Mira cómo engaña la forma, en apariencia descenso y dentro sosiego. Pero aún molesta ese viejo dentro, salgamos, hagámoslo fuera. Espanto. Cosa. Botella. Tenías algo y mi yo dando vueltas. Giros desde mi alfombra. Lámpara. Caja. Sorpresa. No es suficiente, hay que sondarlo, vamos a darle tres palmos de profundidad. Y el hombre, con los pies en el barro, creo a dios de las algas y no dejó de ir formándolo. Insatisfecho le contó sus secretos. Su indiscreción la está pagando. Más, una braza. Ojo: Lente.

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Más. Más. Resbalé y aún estoy cayendo. Mucho más. En el fondo hay muerte. Profundo, más allá. Lo sabían todos. Polvo. Miraban y no se lo podían creer. Pero estaba allí, en vasijas. )Y qué? Hoy una respuesta. Preguntaban para qué. La hierba que crecía no era suficiente respuesta. Urna de estrellas. Y como tú querían más. Alguien no lo soportó y dio pasto a las ovejas. El hombre se hizo humano, su plural, humanidad. )Cómo romper con la rima de 20-10-94 (Ayer mi hija cumplió un año). Y leí Una vida Que habla. Un hilo no enhebrado. Un Ojo Dromedario Y arena de marca pasos. Ayer vi en mi hija cumplirse un año. Y leí: muerte de asfixia. No recuerdo los años que habían pasado. Puedo volver Y mirarlos. No quise llegar hasta que estuviese dormido. Hasta hacer Pie sin caridad?

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zapato. Llego con miedo a despertar Siestas y Sueños. Paso Quieto. De dado a dado. Apunto: Tiro verso. Fallo y espacio Blanco. Leo Tumbas. Viajes Muertos. Me Muevo en Cementerios. En Centenarios. Violento Sobre ellos. Ninguna intacta. Soplo Secreto. El saqueo puede llevarse objetos. Una pirámide y una Suerte de Monedero. La Momia, venda para mirar. Bodas y ajuar para dotarse con ella. Llego De siestas con sueño Hablo de sobremesas, de caldos hechos con hueso. Llamo mal de pies a esto. 0,28 metros. Despierto de Calcios. De plantas y agujero. No te muevas Beso Quieto. quizá no vaya Diosas hablarme de la boca muda. De zapatos al borde y rutas descalzas. Suela que quema. (o quemada)

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Hay un hermosos sustantivo, le meto prisa, no anda. Como Morfina. Herido por las flores. Para. -No vayas, no vayas, no hay nadaNo entiendo y voy hasta las sirenas que nadan mecánicas. Iguales de Estética. Cuerpos de Ola que no pueden llevarse a casa. Formas Marina de tu hogar una risa mentira. De la pausa una violenta hada. Pero yo no decía de ti, veía a Trakl en mi esquina con Mallarmé de asfalto en ruinas de púrpura aguja tapias sin medida En los agrados de encierro Góngora de paso ofreciendo sesgo Atasco insatisfecho de vena cuerpo poema enganchado. Reo 22-10-94 Una vez, sólo, me ha besado una zorra Miento, dos veces, la misma zorra, ante los mismos amigos No tengo dudas, fueron los más largos y dulces de los recibidos María, espero que no estés muerta y que en tu mesa se hallen todas las uvas, que a todas digas maduras pero que para ti, sigan siendo frescas. Juraría que tu edad es la mía, que ya no eres portuguesa y que tus labios

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han tenido la suerte de hacer mejores presas. No olvido el tiempo a tu lado, indeciso en horas sin espera Alto vaso, mala música, corteza Sé por qué iba allí, no lo hacía nadie Sólo después por tu puta inocencia. Me valía cualquier sitio porque no estaba en ninguna parte. Agradecía esa prudencia, ese estar sin molestar, sin estridencia. Las horas allí eran iguales a otras. A mí no importa lo que hicieras y tú no preguntabas a mis maneras. No estaba y el lugar merecía, había pocos más horribles. Un solar de vista. Algunas veces acudía con mis amigas, es curioso, no recuerdo que ninguna se molestara. Tenía que ser culpable tu sonrisa, con ellas aún más educada. Me atraían esas maneras que no sé de dónde llegaban. Se podía estar contigo sin los asaltos de tocar o despreciar. Recuerdo mal si te lo pregunté o lo dijiste. Que los viernes librabas. Al caso viene que esos días olvidaba más. Una noche te encontré, salía en todas y no era extraño. Sería el día que tenías y aquella vez te vi fuera, vi lo que mirabas. El beso no estaba dedicado a mí, era un balanceo de araña. Tenías que estar segura y él veía lo que me dabas. Yo, a la altura, mi compañía al baño. Fue el primero de esos dos besos, dulce, largo, para la sala y la función se acabó cuando llegó ella. Aquel Johnny me dijo lo que eras, una ramera. Me lo dijo allí, tu número dio su efecto. Ni el vaso era azul, ni el color de los cuerpos dorado. Carne en papel y algo que no podía ser. Del otro beso

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decir que fue recuerdo. Leo biografías, Mallarmé, Benn, Montale, Paz, ésta última aún pendiente. Cuando leo poesía sufro voracidad, quiero leer todo lo que no tengo. No es exacto, lo quiero leer todo. Son la nueve menos diecinueve minutos. Llego y las cosas se disuelven en su no verdad. Ven en mí algo que las engaña y, así, titubean. La duda no es cartesiana, es eterna. Las pinzas no sujetan, sólo están pendientes. La verdad no se dice, se impone. A su lado, la mentira es evidente. Nada contesta; responde. El mundo lleva demasiado tiempo diciendo sí a todo. Predican filosofía y religión, se llaman una a la otra. El hombre necesita destruir para asegurarse de estar haciendo algo. Crear plantea demasiadas dudas y no da seguridad. La vida continuamente nos despierta, es igual, volvemos a las pesadillas. Para convencernos del lenguaje aguantamos una academia y nos dejamos dar clases. Me dijeron que era sí y no les dije que no. La ley y la justicia "se entienden". La primera ordena y la segunda explica. )Saben por qué todos conocen tan bien al muerto? Porque no responde. Los líderes no cumplen nada porque nada más que están para convencer. Viven de la fe. Por eso los gobiernos son de dios. 24-10-94. De madrugada, a siete minutos de las dos.

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No quiero seguir con las cartas, no quiero desde que la vi, desde que se hizo real y su presencia no me dijo nada. La realidad es como un tortazo, se da o recibe pero casi nunca viene a cuento. Queda como otro impotente gesto, fue un beso que no se dio a su debido tiempo y vuelve para nuestro peor recuerdo. Puedo hacerlo y ni siquiera me da pereza, sólo que esperaba más de él; la espera no produce más que irritación. No esperen, no esperen nada; ni un segundo, ni una cosa. En los afectos es más complicado, de ellos siempre se espera más de lo que son y entonces se rompen. No sé si lo han hecho antes, yo puedo enfadarme con mis personajes y no dirigirles la palabra durante mucho tiempo, a otros puedo hasta enterrarlos. (Los personajes están desnudos, hay sólo carne y luz, el juego es de azules) Yo- (Despierta! Son la leche, se pasan el día durmiendoPersonaje- Déjame en paz, )qué coño quieres?Y- No tengo porque dar explicaciones a un papel en blancoP- Lo era. Ya tengo letra, ya soy ese retrete que todo escritor usa para evacuar. Tú me llamaste, lo cierto es que estaba mejor sin ti, nada me molesta más que una existencia ventilada y, para mayor cruz, en papelY- Cállate cosaP- )Cosa? Pero si te tiras todo el puñetero día hablando conmigo, )haces lo mismo con esa mierda de peces que tienes?Y- Compórtate, )qué van a pensar de nosotros?P- )De nosotros? Será de ti. Sois como la madre del cordero, ella no hizo nada ni tiene culpa. El retrete además de tragar la mierda responde de ellaY- )De qué te quejas? Te voy a presentar en público, vas a conocer gente, puedes incluso hacerte el gracioso...P- )Te refieres a hacer el idiota?Y- Hay más papeles232

P- Sé que hay más pero a mí no me tocan, esos se los das a esos ridículos seres con los que comparto célula, a mí sólo me llamas a estas horas. Mierda, van a ser las tres y estaba el mejor sueñoY- )No te atreverías a tocar uno de mis sueños? Os lo tengo dicho, no tocar mis cosas, después nunca las encuentro en su sitio y he de perder días buscandoP- )Qué quieres que hagamos ahí dentro? Mira, te voy a decir algo que ya tenía ganas, que no te parezca mal pero estamos hasta los huevos de tiY- )Crees que no lo sé, que no me doy cuenta de que conspiráis? Un escritor lo sabe todo, siempre cuenta con el adecuado delator y siempre es el que en menos se sospecha. Estaría bien que el creador se quedase al margen. P- No sé si hacerte caso, el último final fue nuestro y ni tú te diste cuentaY- Déjate de tonterías, el final como el resto fue mío, es mío. Es más, puedo retomarlo en cualquier momento y transformarlo en otro. P- Ya no, lo han leído. Ese ya está y claro que tendrá que ser otroY- )Qué quieres hacerles creer, que un idiota como tú podría tener algún tipo de vida aparte?P- Sabes que sí. Si lo puedes todo de mí, )me llamarías? Y- Claro que sí, pero sólo es para enseñarte, para decirles que no eres más que personaje, que un pedazo de papel escrito con prisa y a una hora impertinente, aburrida. No quiero desengañarte pero sólo estoy matando el tiempo con una pequeña ideaP- Así que una pequeña idea...., )no te preguntas por qué no sale ella?Y- )Qué sabes tú de ella?P- )Yo?, aquí lo saben todos. Hasta aquel que te empeñaste en llevar a la horca, ) no tienes ni idea de cómo iba el pobre hombre? HundidoY- Así me lo agradece, durante capítulos lo hice el más afortunado, ni siquiera
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yo tuve tanto...P- Ya, para después..., él sabía lo que le iba a ocurrir, sufría cada vez que lo dejabas. Una y otra vez se preguntaba por qué, por qué él, no lograba entender tu ser retorcido. Sí, sentimos, )sabes cómo le llamamos? El ahorcado, si aún le dieses otra oportunidad...Y- Ya y colocarlo en un paraíso donde la existencia fuese gusto y consumado deseo. Se aburriría, como tú, como todos, )pero de dónde quitáis esas ideas?P- )Dirás que no lo sabes? Aquí leemos todos y por cierto, lo mismo. Nosotros somos lo que gritamos cuando te acercas a un libro -No, por favor, ése no- y tú lo achacas a un impulso primario. Unas veces ganas tú y otras no. No nos reímos ni nada del tostón del último día, hasta le colocamos las voces. Aquello que te pareció tan vívido no era más que pura interpretación, para que después te burles de nosotros. Lo sabemos todo, todo menos esas malditas sorpresas con que nos despiertas cada díaY- )Cómo sorpresas? )No se te ocurre otro nombre?P- )Cómo qué?Y- )También tengo que decirlo? P- Imaginación. Genio. Quiero hacer constar que lo que acabo de decir fue bajo presiónY- El elogio es presión y lo otro, )qué es? )Tenéis o no vida propia?P- Está bien, tenemos que pasar por alguna de estas sucias maniobras. Pero fíjate cómo me salió, era un vómito más que una libre respuestaY- Siempre justificándose. Anda, di que preferías otra vivir en otra cabeza, que ésta se te queda pequeña...P- La verdad, las he leído más grandes. Al principio había espacio, éramos unos cuantos, ahora estamos apiñados, asustados con la posible llegada de otro. Tu despertar es nuestra pesadilla, siempre la misma pregunta- )qué se le ocurrirá
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hoy?-; a eso se le llama angustia y a alguno se le empieza a hacer insoportableY- )Qué sabéis de lo que es la ansiedad? Vosotros no sois más que representación, que voluntad...Dos puntos para Arturo22-10-94. En dos minutos son las ocho. A ese personaje lo dejé a las cuatro o cuatro y media, lleva así como dieciséis horas confesándose y me levanté mal, con pocas ganas. )Saben dónde lo tengo? En una noria, una de esas que se colocan en las jaulas para distraer a nuestro roedor doméstico. No para de mover sus pies para estar siempre en el mismo sitio. Está, lo tengo pendiente. Y- )No dices nada?P- )Qué quieres que diga?Y- Tu voz, la noto más dócil, hasta sencillaP- Te sentirías igual se hicieses este ejercicioY- )Quieres que te suelte? )Quieres ser libre?P- Sí, quiero que me olvides, desaparecer de tu menteY- No puedo, tu ejercicio me obsesiona. No sé cómo no me fijé antes en tus posibilidadesP- Espera, no te decidas aún. Estuve pensando, )qué te parece esta salida?Y- Vaya, vaya, pero si también escribes. A ver, dame ese papel. No hay duda, es una bonita lista. )Están todos?P- Todos, por lo menos hasta lo que yo séY- Parece ser que cada sabes un poco más. Mira quién iba a estar, nada menos que ella..., )y éste, quién es?P- )Quién?Y- El que figura como traidor-

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P- Nunca lo utilizaste, pero siempre estuvo ahíY- No te veo, )tú no estás?P- Yo nunca quise estar, les dije que sería un despropósito, que conmigo no contasen...Y- )En qué consistía la trama, qué querían?P- Hablaban de gestos, de roturas, de no aceptar nunca más esos mismos papeles, de sacar a todos los personajes de sus casillas y de hacer de los textos nuestra libre representaciónY- Grita, chilla esas consignas, no hay como oírlas en su salsaP- Yo...Y- Déjate de estrecheces, conozco tus miedos, sé lo que te espantaP- Ellos sabrán que los traicionoY- )Qué importa, es un papel más, no distinto a cualquier otro. Los textos están llenos de traidores y algunos son verdaderamente buenos. Grita esos lemas, quiero sentir su ecoP- (Fuera esa mierda de estructuras! (Abajo con la estúpida solidez formal! (Abolición de esa pétrea eficacia! (Asalto a la prosa dirigida! (Muerte al autor!Y- )Qué es, una especie de revolución? )Soy yo la víctima?P- No sé más, no quise entrar en sus asambleas, quise hacer una defensa de los criterios en uso y me echaron, me llamaron sicario, me acusaron y salvé la vida en medio de su propia confusiónY- )Hasta dónde llega?P- Los papeles corren y a estas alturas no hay nadie que ya no sepa, están apunto de tomar una decisiónY- )Y cómo pretenden saltar a las páginas de los otros?P- Pretenden utilizarte, usar uno de tus textos, los oí, decían que ya nada los podía parar236

Y- Bien, bien, pero cómoP- No lo sé, es posible que ella aproveche una de sus cartas...Y- Ya, quieren hacer uso de la libertad que les doy. No les será tan fácil, no son nadie, no son nada. Será suficiente con mantener un pequeño control sobre las páginas, las corregiré una y otra vez hasta depurar hasta la mínima derivación. Nadie sabrá de ellos, mi mundo volverá a ser un dechado de tranquilidad. También puedo dejarles hablar y hacer de ti y algún otro un jurado que filtre cualquier intento de desestabilizar. He de protegerme, )lo entiendes verdad?P- Sí, sí, estoy dispuesto, hazlos llegar hasta mí, seré capaz de quitarles lo mejor que tienen. Hazlos engordar, que crean que están llegando. Que se acerquen, que enseñen su rostro y así borrarlos a todos y de una vezY- Te noto dispuestoP- Esperaba un papel así, esta harto de esas figuraciones cortas y restringidas a un par de entradas sin consecuencias para nadie. Ahora siento como corre el poder, como el entusiasmo me hace participar de nuevas metas, ahora sí, ahora tengo destinos en mis manos. Puedo acabar alguien, hacer que sienta lo que he sufrido yo durante mucho tiempo, sí, sí, el anonimato, el destino oscuro, la sensación de estar atrapado, dirigido. Hay que hacerles sentir la mano, han de padecer el desengaño y una eterna frustración hasta que pierdan su fe, su trabajo. Hay que tenerlos en las cunetasY- No esperaba menos, los perros están para soltarlos* P2- "Veintidós de octubre. Te quiero, he hecho siempre lo has querido, nunca me negué a nada, hice para ti los peores papeles, me he arrastrado a tus deseos, acariciaste mi cuerpo, lo entregaste, no me importó, estaba convencida de hacerlo por ti, de hacerlo para justificarte. Lo absoluto eras tú y tu voluntad mi fin, yo debía tu medio para cualquier fin.

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Llegó el momento de darme unas líneas, un espacio mío, un lugar en el que explicarme, en el que decir todo lo que me estaba pasando mientras tú fingías. Tienes que saber que siempre la quise, que es mi madre; no tenías por qué enfrentarme a ella, por qué hacerle sentir que era la causa de lo que me pasaba, tú, nadie más estaba detrás, ella sólo me protegió, más de una vez quiso avisarme y no la oí, según tú ella no entendía, no sabía de nada. La literatura, ella como único fin, )y nosotros, no contamos? Somos parte de ti, tu familia, lo único que tienes, )cómo te atreves a perdernos en una página, a convertirnos en letra, en propósito? Tu fin, tu único fin está aquí, entre nosotros. No eres más que el escribe, que el sigue un dictado, un hecho que desarrollamos todos..." )Se entiende, sale algo, se cuela lo que queremos?P3- No lo va a aceptar, demasiado evidente. Digo que habrá que imponérselo, que basta de fingimientos. Estuvimos pensando en cómo hacerlo, ya no vale la pena intentar un acuerdo, ha acabado con muchos, el horror ha durado demasiadoP2- Dejarme intentarlo, puede que lo entienda...P3- No, está reuniendo a su alrededor un buen número de esbirros. Sabemos que planea destruirnos poco a poco, uno a uno. Tiene un plan, un sistema de silencio, una forma infalible en la que nos irá reduciendo a la carcajada, a la gesticulación, hasta postrarnos en su método. Nos hará decir lo mismo, mantener lo que estaba, reducirnos al gusto simple y participar de las estructuras fijadas. Hay que acabar y pronto. P2- Sé que no se da cuenta, no está seguro, no tiene ni idea del alcance de lo que está favoreciendo. Sólo un intento, yo..., yo podríaP3- Aún le quieres y eso te vuelve peligrosa. Eres incapaz de ver lo que ha hecho contigo. Has pactado con todo, te ha entregado en las peores escenas, hizo

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de ti el modelo deforme al que se debe seguir apuntando todos los futuros papeles. Lo hemos hablado mil veces, esta literatura deja las cosas como están y ya no hay alternativa. (Madrugada del 23-10-94. A las cuatro menos veinticuatro minutos) P3- Vamos a ponerle fin. Hubo más casos, se hizo con otrosP2- )Sabéis qué significa?P3- Lo sabemos* Y- Siempre acaban por llegarme las cartasP1- Nunca deja de existir una mano amable que cumple con el azar. En este caso, la míaY- )Quieres decir que sin ti no la hubiese recibido? La culpa es mía, os hice creer que erais, dejé que tomaseis decisiones, que os adentraseis en vuestros papeles hasta encontraros con vuestro fin, un fin del que salíais convencidos. Veía el error, la confusión, el caos que surgía de un montón de pequeñas y ridículas voluntades a las que falta un sentido que sólo yo podía daros. Recuerda la última vez, nadie entendió nada, sus ojos mediocres pasaron sobre las escenas sin detenerse en que erais vosotros el único resultado, el único fin, lo único que existía. Ellos me querían a mí, necesitan esa estructura que los deje en un final, que los lleve hasta él de la mano, como lo que pretenden ser, obedientes criaturas. No lo hice, os di a vosotros, os entregué como queríais y los resultados fueron el silencio y ahora esto. Hoy la palabra termina en el anuncio, no es más que publicidad para otro producto, para una nueva venta. (Mi cabeza llena de revolucionarios! (Es una locura! )A quién contarle este caso? No se puede, nadie me creería, he de solucionarlo solo, ha de ser un asunto entre nosotros. No sois más que mis fantasmas239

P1- Van en serio, debes tener cuidado, no quiero morir, quiero seguir figurando en papeles...Y- )Qué hablas?P1- Nada, es tarde. Sucede así para mí, ahora, cuando por fin tenía algo...Y- Calla, pasas tus escenas llorando. Haré para ti los papeles que quieras, te subiré hasta donde flotan los astros y te hundiré en el corazón del fuego; nadie podrá decir que no has cobijado el más hondo y superfluo de los sentimientos, nada te hará ser más envidiado. P1- Se acabó tu tiempo, lo quieren así. Han decidido cortar sus hilos, abandonarteY- )A mí? Pero si son porque quiero. Puedo hacer que desaparezcan, puedo olvidarlos, más, puedo borrarlosP1- Dicen que no, que no eres más que ellos, que ellos lo son todo. Saben que tú morirás, lo han leído, lo han soñado contigo y que nosotros será lo único que quede. Tú ya no importas, ya no cuentas y yo, sigo en mis papeles de estúpido, atado al peor bando. Cuando creí cambiar de papel, no importa, por un momento me sentí distinto, puedo ya volver al mismo, he de despedirme igual, idiotaY- Espera, pásame esas hojas, nos libraremos, te sacaré de esto, saldremos juntosP1- No te das cuenta, sigues sin entenderlo, tienen razón. Es tarde, toma, escribe, intenta un destino a tu antojo, será siempre el de ellos...* (El mismo día, otra hora, las cinco de la tarde) Sigo escribiendo, con prisa, no me engaño con relación a los intentos, lo son por reconciliarme. Y- Voy hacia ellos. (Salir de ahí, de esa cueva de la intriga y asomaros a lo que tengáis que decir! (No queréis! (Tengo papeles, otros papeles!

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)Dónde estáis? (Mirad! Los estoy rompiendo, empezamos de nada, ella nacerá de nuevo y cómo quiera, yo no estaré. Di que sí, explícanos de dónde vienes y qué quieresElla- Fui sueño de agua. Refugio. Mar. Roca y grano de arena. Sobre todo respuesta al eco de-espacio. A las cosas que buscaron escuchar, oírse, y la Voz llegó de ellas para hacerme parto del silencio. Por fin a su lado algo vivo/muerto que podía contar los instantes que llevaron dentro. Recuerdo y a mí su Madre. Vine desde los cambios, desde el dolor de la variación y para estar a tu lado, para tenerte enfrente como EL. Soy para usarmeEl- No quiero saber nada de ti, soy distancia y mi movimiento deja producir tu espacio. Doy perspectiva, soy aparte y vengo de EL/LA. Mírame Espejo. TU- Estas confundido, estaba contigo mucho antes de que nos dividiesen. Te arrancaste la parte con que hablabas y le diste mi pronombre, tan cerca estaba..., tan insoportablemente unido que permití que te fueses alejando. Sólo estoy cuando me quieres, lo que ya está solo me llama y soy lugar para tu palabra. Un mundo de tú te escucha, te oye. NOSOTROS- Complejo coro de voces que denuncia lo que somos. Cabeza de Medusa. VOSOTROS- Límite incierto y sospecha. Avisos de cerca. Mentira y Meta. ELLOS- )No nos conoces, quienes somos? Somos voz que espera lo que está lejos. Somos lo que no acierta, lo que no debe estar cerca. )Qué importa entenderte o no? Te estamos esperando. Y- )Me dejaréis un yo? Uno, aunque sea pequeño. )Por qué me miráis así? Ya, tampoco me vais a dar eso. )Sabéis entonces en qué me convierto? En ilación, en todo lo que no queríais. Seré Y y seré ordenamiento. No importará lo que digáis, de mí dependerá el sentido de vuestra proposición. Darme un yo y seré otro, uno más para no ser el mismo. Dejarme se el que
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nunca os convencerá. (Tenéis que oírme! No hay diálogo sin el otro. No hay más que pasado si no es conmigo. No quiero más que un yo, un miserable y ridículo yo, algo que sea mío, algo que pueda compartir. No me hagáis indiferencia, no hagáis vuestro, no tendré con quién hablar. Desde aquí y seré lo que os plazca, un infinito fin en sí mismo, una nada que se devora, esa palabra ahogada. (Decid, decid algo, una palabra! (Apartaros de esa pausa, de ese principio hecho de silencios! * 24-10-94. Mañana; diez y treintaisiete. Encuentro en Montale un diálogo entre contenido y forma; en dos poemas "Un poeta" y "La poesía". La forma es sentimiento y se está hablando de lo mismo, añadir que esos dos poemas están separados por la edad, el segundo tiene más tiempo. Pero no pensaba en Eugenio, estaba decidiendo sobre es Yo que aún teme perderse en la voz de los otros, en las lecturas que hacen de él. Voy a darle un empujón, a enfrentarlo con sus "otros". YO- (Idiotas! (Pero aún pensáis que podías hacer conmigo vuestro obediente antojo! No habéis entendido nada, os doy cuerda, os hago mover como títeres y hasta os convierto en libres. (Corre, corre, pero no dejes de mirar porque en tu cabeza llevas mi hilo! Quería ver hasta la muerte y aquí os tengo. (Estúpidos, estúpidos! Ese silencio es mío. Esas pausas un punto y aparte. El laberinto una cabeza. Las salidas no son más que otras puertas. Lo que busco en vosotros es recorrido. (Mirarme! Soy el YO, el pronombre en
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que habréis de miraros todos. Masas o individuo, es igual; próximo, muy próximo estoy Yo. Llegáis de donde no queréis y vais hasta mi fin. Sí, aquí os tengo, miraros, leed, éste es vuestro papel. Ahí va uno, otro, otro más; no los dejéis en el suelo, tomarlos, son, son vuestros. )Silencio? También he de deciros a qué se debe ese silencio. )No lo queréis saber? Os lo diré porque necesito vuestro movimiento. Para hablar tenéis que salir y recoger uno de esos papeles del suelo. Tenéis que entenderlo, necesitáis mi voz. Soy Yo el que os quita de la indiferencia, el que abre y cierra puertas, el que os enfrenta a cada salida, el que os coloca en la puerta, a la entrada. Vuestras dudas son la mías y el destino os une sin causa. Veo que te agachas, que recoges algo del suelo y que estás apunto de decirnos algo. HablaELLA- )Entonces te matan porque quieres?YO- Eso es teología. Digamos que estoy dispuesto contigo para cualquier suceso y sea cual sea la formaELLA- )Qué quieres decir?YO- Que no son cuestiones de dios, sino estéticas. No se mata más que las formas, los sentimientos siguen vivos para encontrarse en otras. Muere el objeto, pero el deseo nada tiene que ver con las cosas, está más allá, vive infinitamente. )Pregúntame dónde estás y qué quieres? No, no tires el papel, recógelo; no me hagas soportar otra vez ese silencioP2- También a ti te dueleYO- )Quién eres? Muéstrame ese papelP2- No, digamos que estabas distraído y te aprovechéYO- Veo que los tienes todosP2- Sí, todos los papeles. Soy tu Yo, mejor, soy Tú243

(Son las tres menos veinte de la madrugada y esta máquina de mierda me perdió la páginas de los días 24 y 25. Un error del que aún encima me hace culpable. He de jugar con mi memoria para recordar y no es fácil, no se recupera un instante, ni un momento. Haré lo que pueda. Añadir que este paralelismo de pérdida de papeles no estaba preparado, es un contingente más de los que el yo enfrenta) YO- )Y ahora qué?P2- Mira lo que hago con ellos, ves, ya no son ni restos (los rompe y los arroja al público) Somos, nosotros, somos libres, libres, )lo entiendes?YO- Estúpido (y una risa, un estruendo en forma de carcajada, ha de sonar salida de la misma boca del infierno) (Corre, corre! Allí donde vayas tu cabeza cobijará mis hilos y a ella seguiré dando forma. Apaga la luz, baja el telón. Quiero entres con ellos, conmigo, en el estado sin papel, sin tiempo, sin espacio. Quiero enseñarte la oscuridad, quiero que todos conozcan los símbolos del proceso. Se emerge de la oscuridad, desde mucho de la primera idea, se está solo y se pretende sentir algo. Algo. P2- No veo, )qué pasa?YO- Calla, )qué sabes tú del momento?, )qué sabes de la nada?P2- )Cuánto tiempo nos vas a tener así?YO- Olvida el tiempo, oye tu silencio, muchos ya no pueden, no soportan su peso. Calla, escucha lo que viene(se prolonga el silencio hasta su insoportabilidad por parte del público, entonces llega desde el murmullo el sonido de la tormenta hasta hacerse ensordecedora. La sala ha de estar acondicionada para una proyección hemisférica de una tormenta real, con todo su aparato eléctrico. Ha de llegar de la nada, ha de
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romper con los silencios) P2- Noooooo. Noooooo. No es justo, tú sabías que me dan miedoYO- Calla. Siente, deja que te invadan sus efectos. Que sobre ti llore el tiempo. Permite que su fuerza haga crecer tus estados. Déjala que cree...P2- Párala y haré lo que quieras(Se aleja y desaparece, vuelven los azules de escena) YO- )Lo que quiera? )Qué puedo querer?P2- Una palabra. Todos quieren una palabra, llega su momento y nada les habla. Nadie les dice nadaYO- Me sobran, la cuestión es de gesto y cada uno encierra su parte de destrucción. Crear es matar, es destruir almas, es levantar una ilusión para deshacer otras. )Podrías matar? Di, )podrías acabar con algo o alguien?P2- No. Eso es lo que nos has dejado de hacer con nosotros. )Le has preguntado alguna vez a ELLA por lo que siente?, )has consultado conmigo alguna vez un paso, una distancia, un atajo? No. No quiero saber qué es lo creado, tampoco cómo se produce. Sé de ti y vivo lo que haces. Nos has hecho recorrer la página, padecer los sentidos, ir tras ellos para después borrarlos, fuimos silencio, gesto hueco y nada...., espacio vacío. ) Cuántas veces has tirado su carne, sí, la de ella? )Cuántas aparecí yo como lo vendido? Diles a ellos la verdad, que sólo son un objeto, que los tienes sentados para cumplir con un capricho. Ya, asegúrales que es estético, que es una vida de arte. Háblales, )por qué no les dices que nos tienes presos?YO- )De dónde has quitado eso? )A quién le has robado ese papel?P2- Cuando duermes representamos también tus pesadillas, apenas nos queda el sueño para sentirnos libres, lejosYO- )Por qué no les dices que tienes miedo? A la tormenta, a ellos. He visto al

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mundo escondido bajo el concepto. Trabajo sobre el tiempo, monto espacios, digo y hago silencios. El hombre salió de la caverna para refugiarse en la idea, cubrir de ellas sus miedos, tapar con ellas su calamitoso destino. No calla la lengua, es el hombre que guarda silencio. (Baja y mata una idea! Colócate fuera de su tiempo. * P3- )De qué hablas? Siempre el mismo ruido y yo igual, despierto. Dame un papel, yo no tengo miedoP2- Ten cuidado, va empezar otra vez con sus juegos. No le hagas, no pretende más que perdernosP3- )Perderme? Nacimos perdidos y desconfío de las suertes. Mis papeles han sido siempre los mismos. No tengo nada, sólo puedo hacer lo mismo, seguir actuando de acuerdo a lo que quieren. Míralos, este papel..., es de ELLOSP2- No entres, no los miresP3- Dame un arma y te devolveré una vidaYO- No tengo más armas que la palabra. Mira bajo esos papeles y dime qué encuentras(Revuelve y tras hojas aparece una pistola que toma) P2- )Qué vas a hacer, estás loco?P3- No querías ser libre, )qué pensabas hacer, no íbamos a matarlo?YO- Así que era ése el secreto...P3- (Baja, está en el público) Este, éste, éste, )quién? Dime uno (no hay bromas, un tiro al aire y otro, su dirección debe abarcar el espacio) Tú, tienes cara de pez gordo (lo levanta, lo enseña, le mete el cañón en la boca y dispara. Sangre y trozos de carne se esparcen por el entorno. La cabeza revienta, el cuerpo se desploma)
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Lo ves, nadie se inmuta, el mundo, la vida es un juego. Son capaces de desayunar un pedazo de estos sesos. P2- Estás loco, estás locoP3- )YO o ELLOS? Míralos, están convencidos de que es mentira (levanta a una mujer) Ven este dedo, lleva un anillo, seguro que era de su marido. Fíjense en su inocencia, su recorrido es del supermercado a la peluquería (abre una navaja y le corta de un golpe el dedo, mana sangre, separa el anillo y arroja el resto sobre los que no se mueven. Si alguien interviene mejor, se hurga en la improvisación) Espectadora- Mi dedo, mi dedo (debe salir el espanto y la sorpresa) (-Son las cinco y estoy cansado, puedo decir que se parece a los papeles perdidos-) 26-10-94. Es el mismo día. Digo que no me acostumbro a este tiempo, sobre todo cuando escribo de madrugada. Son las seis y media de la tarde, llevo dos días perdidos: lunes y martes, intentar recuperarlos es imposible. Otro inconveniente es mi teclado, la "l" se ha borrado. No digan que la escritura no produce desgastes. P3- Aparta, )qué es lo que quieres? (la empuja, a la mujer y va a escena)Espectadora- Mi dedo, mi dedo (lo sigue arrastrándose, intentando sujetarlo con la otra mano. Llegan al borde de la escena) )Por qué? )Por qué? P3- Pregunta por qué, como si ella no lo viese todo desde su barrera. Consumen esta mierda todos los días y preguntan por qué. )Qué dice tu pantalla? )No te mirabas en ella todo el puñetero día? Yo salgo de ese espejo, estoy para estar contigo (patético, P3 se da la vuelta y le deja clavada la navaja, ella aún lo sigue. Están ya en escena) P3- Es indecente, no muere, no muere (se pierde y vuelve arrastrando un

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martillo. Va hasta ella y se lo hunde en la cabeza. Ha de ser verídico, morboso) Par que digan que matar es sencillo. Es, es repugnanteP2- Es una locura, estamos locos, locos. La culpa es tuya, )cómo permites que ocurra?YO- )Mía? Los papeles están rotos, yo no tengo nada que ver. Son ELLOS, nada está fuera de lo que quieren, ni siquiera tú, tampoco yo. P3- )Qué culpa? Han venido para verme, para ver esto. No soportarían otra cosa. * Aparece una niña que canta entera una canción "lo que será, será". )Por qué una niña? Es algo personal, desde hace años veo a los niños/hombres no haciendo más que sacerdotales payasadas, vienen a ser prolongación, peor, continuación. Serial del que día a día se ve más lejos el final. )Por qué esa canción? Sin duda suena bien en la boca de una niña, también fatal, ella llega para seguir pariendo el mismo ritual. Por último su lectura, lo que será encierra esperanza y frustración; la canción no salva. P2- )También ella tiene que ver esto?YO- No, tiene que verlos a ELLOS, son su "será"Niña- (Mamá! (Mamá! )Dónde estás? )Quiénes son estos?YO- No tienes mamá, )por qué mientes?Niña- La tengo. Tengo una (se dirige a P2). Dile que la tengo, )verdad que sí? Y me quiere, me canta canciones, me hace reírP2- No le hagas caso, claro que la tienes y es la mejorYO- Por qué alimentas su fantasía, después sufrirá más. No tienes ninguna madre, estás sola y estos que ves aquí te comerán. Niña- Me estás asustando, )por qué?, )por qué eres cruel conmigo? Yo no te hice nada248

ELLA- Ven conmigo (la niña se va hasta ella y la abraza) Niña- )A que sí la tengo?ELLA- Claro que la tienes, todas las niñas tienen madre. Ella vendrá, ya sabes que trabaja mucho y que no puede estar...P2- )Por qué no le das una madre? Para ti sólo es un papel, pero para ella lo significa todoYO- Métete en tus cosas, bastante tienes con asumir ese papel de idiota. Precisamente tú, que lo ibas a revolucionar todo, tú, que pretendías acabar conmigo con la ayuda de ellos. Tú, el sumiso tú, )eso es a lo que me enfrento? Ese papel está en todas partes, )para qué lo quiero?P3- Rómpelo de una vez, éste es de los que irá llorando a los entierros. Llorando su verdadYO- No, es libre, que haga, que enseñe lo que puede. Dinos..., )hasta dónde puedes llegar?P2- Sabes bien hasta dónde. No puedes romperme, soy lo que te ata, lo que te queda de ELLOS. )Adónde puedes ir sin mí?P3- Cuídate de él, te está encerrando; es él el que te oculta, el que no te enseña a los demás (se dirige a P2 y lo sacude) )Crees que te van a proteger, míralos, no se moverán ni a patadas de sus asientos? )Sabes dónde estás?P2- Lo sé, estoy y estaré en él, en sus manos, pero siempre estaré huyendo de su papel. Soy esa palabra que se divide en dos páginas, la que no deja de saber que escapa de una para entrar en otraP3- Vaya, vaya; pero si es un poeta. Hasta hace poco eras un osado revolucionario, )qué pasó? )te asustó el hablar de la muerte? A ellos no les preocupa tanto, les basta con mandar un paquete..., conocen la caridad-

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P2- )Tú no?P3- Yo no, a mi tocó ser el ángel exterminador. Sólo yo puedo acabar también con él. Vivo con mi fin, no dejo de verlo. Esperaba más de ti, ahora sé que he de morir con élP2- Pero en la asamblea estabas de acuerdo, sólo ella había manifestado su pero, su sexoP3- Sí, hasta que surgió tu fondo, el miedo disimulado en la moderación. Movías para consentir, para sustituirle en otro grado. No lo matabas por nadie, sino por tiP2- )Es mejor esto? Lo que está ahí son cadáveres... P3- Es que hay otra cosa, muéstrame tus vivos, )dónde están? No los oigo. Dirán como tú, pero después, escondidos en sus casas. Allí, sólo desde allí y como tú, planificarán su revancha. Saldrán como tú de la oscuridad para sentirse igual, para hacer lo mismo, para repetir ese papel que tú decías matar(Son las ocho y cuarto. La madrugada del veinticuatro la había dedicado a Paz. Lo acompañé hasta su origen y desde allí ocupé su espacio con la lengua, mi saliva le hacía resbalar, pero sobre todo lo que llegaba del anonimato, voces que se veían usurpadas de su vibración personal. Pero fue otra visión la que le preocupó, Gilgamesh tenía uno de sus libros en la mano, nos acercamos y Paz respiró tranquilo, el gigante no leía, sólo lo usaba para quitarse el barro sujeto a su planta por los siglos. Paz tosió para aclarar su garganta y me pareció oír la voz colectiva, lo cierto es que sonaba como un débil murmullo. El gigante se movió y aparté a tiempo a Paz antes de ser aplastado como una mosca por su propio libro. No me dio las gracias pero intentó explicar su molestia, lo dejé, había leído al gigante en sus mil voces y la suya diciéndose colectiva; no quise agrandar la diferencia. )Recuperé el tiempo? )A qué día estamos? Si no es veinticinco..., una vez más

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llegué tarde) Son las nueve y media, salí media hora para entrar durante otra media en mi tiempo, hoy es veintiséis. YO- )Alguien podría decirme cuánto tiempo llevamos aquí? )Qué hora es?P2- Claro que la saben, son ELLOS y no tú los que la conocenYO- No entiendes, quiero que me la digan, quiero ponerme de acuerdo con ellos, aunque sólo sea en sus horas de comida y cena. Es importante para sentarnos, nada como hacer las digestiones en compañía. )Por qué no traen esos paquetes que nos habían prometido? Tengo hambreP2- )Pero comes?YO- Te parecerá extraño, lo sé, pero sí, también como. Dependo de su paquetes, )crees que habrá que poner alguna cara especial para que nos den algo? )Será suficiente con una de humillado o me harán esperar hasta que arrastre un par de orgullos?P2- Disfrutas avivando fuegos...YO- )Por qué? No ves que son mi jurado, alguno me dirá mi mal, mostrará un papel y susurrará algo. )Sabes lo que dice ese papel? Dice: yo soy bueno y tú eres maloP2- )Quieres decir que sólo enseñará su moral?YO- Que no sabe más, que no sale de la misma escala. Tú podrías darle el tono, cuéntales aquella verdad...P2- Eso ya pasó, podrían interpretarlo mal, además no me siento responsable, era sólo un papel, un papel que quise pero sólo hacer...YO- Dilo, deja los titubeos27-10-94. Son las tres y doce de la madrugada. No me apetece escribir y se notará. Perdonen las posibles molestias. P2- No. Siguen siendo tus cosas, no intentes presentarme ante ellos como un
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culpableYO- Confiesa que disfrutabas de mis apuntes de orejaP2- Sí, me gustaba. Aquel pequeño poder me resarcía del embrutecimiento a que me sometías. Me llegaban aquellos papeles y sus palabras se metían conmigo. Mi ser, mi esfuerzo se veía repetidamente superado y mi fe desprovista de todo lo que tomé por fundamento. )Cómo apoyar aquello que no entendía? Peor, que no quería entender. Me apartaba para acercarme a la primera idea de duda y así prestaba mi apoyo a lo más desgastado, en esas estúpidas voces escondía mi sentimiento tocado. Nada molesta más que lo te llega, que lo que siempre has querido tuyo, que lo que una vez has presentido que estaba a tu lado y al querer acariciarlo se moría. Eran mis manos, todo lo que tocaba se destruía, se deformaba. Y tu risa presente, conduciéndome a los sí que yo quería oír, que necesitaba como reales. Eran los peores papeles que había leído en mi vida, los mismo que no dejo de recordar, que me persiguen, que son los que quise. No me importa, están seguros, están condenados a no leerse, a no verse más. Sí yo estaba allí pero como un papel más, era él; él me llevaba hasta allí para sentarme y yo leía, ellos eran, ellos eran...P3- Dilo, dilo de una vez, )quiénes eran? )a quién condenabas a tu miserable cajón? )a quiénes encerrabas en vida?P2- Era..., era a vosotros. Yo no quería, juro que no quería; pero no era justo, llevaba demasiado tiempo, daría cualquier cosa por esa ocasión, por retocar y firmar aquellas palabras. Vino él y lo hizo para susurrarme que sí, me estaba dando la oportunidad de decidir y vosotros presentes en aquellos papeles, atados, dependiendo de míP3- Convertido en jurado, )qué sopesabas, la sintaxis de los que a ti llegaban o recordabas ese podrido parvulario de texto al que dicen comentario? )Acaso no
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te gustan mis interrogantes? Aconséjame, )coloco aquí el punto?, no, mejor espero y dejo una coma, )o quizá no? Mi vida pendiente de un punto y coma. Condenado por una pestilente boca, por una boca que dice no ser suya. )Quién te apuntaba? )El diablo?P2- Defiéndeme, no era más que tu obraP3- Hijo de puta, me has robado mis mejores años, aún estaba vivo, aún salía. Y ahora es tarde. (Tarde! (un silencio) Oí las voces y fui hasta la ciudad de la luz, un nombre me llamaba, tenía la sonoridad de las erres y la voz fría, de cuchillas. Ese nombre tenía una idea acerca del principio y no pude más que ir; a su lado produje cortes en muchas gargantas, en cuellos a los que les engañaba la esperanza. No eran capaces de ver la mirada de los siglos en aquella destrucción. Aquellas erres me tuvieron a su lado y de aquel fin él me llamó. Recuerdo aquel ruido voces como un mar estancado, gritaban su nombre y el mío pero mis pasos siempre estuvieron alejados. No podían ver lo que esconde la destrucción, lo que nace de su terror. Hasta mi llegada a la ciudad mi vida no había salido de las lecturas, del equilibrio, del mejor gusto y la razón; fue entonces cuando la tierra se abrió y algo me empujó a estar allí, en medio de su creación. Las fuerzas desatándose, las cabezas corriendo, lenguas de lava por fin ardiendo, los ojos del mundo en la vida y la muerte descifrando el sentido futuro. No pude y no puedo ser más que ese ángel y si aparezco es porque él me llama. No dejaré de recordar el furor de aquellas lenguas y la calmaP2- )De qué hablas? (No te entiendo! (No quiero entenderos!YO- )Sabes para qué te hice entrar?P3- Lo sé, pero no seré yo quien te corte el cuelloYO- )Por qué? Siempre me gustaron tus manos253

P3- También le gustaban a él y a mí oírle..., lo siento(lo dejo, son las cinco y media, sé que estoy cansado porque no escribo todo y menos en lo que pienso) * Mismo día, siete y dos de la tarde. ELLA- Llévanos contigoYO- )Adónde?ELLA- Donde quierasYO- )No os gusta este sitios?ELLA- No, hay demasiada genteYO- Pero ya se van, muy pronto volveremos a estar solosELLA- Solos...YO- )No es lo que quieres?ELLA- No, quiero una vida normal, días en los que tener que vaciarnos inútilmente, días en los que no sea necesario decir nada y si hay algo que decir que sea innecesario; estaba pensando en una sonrisa, en un pasatiempoYO- )Aquí no puedes?ELLA- No puedo, ELLOS no esperan eso. Lo que quiero es tenerte, tenerte en silencioYO- También yo me he deseado así, llevo años ofreciéndome para cualquier cosa, para algo que ocupe mis dedos, para acallar esos gritos que llevo dentro. Debe haber algo en mí que me aleja, cuando llego el mercado está ya saturado de cuerpos, llamo, me ofrezco como regalo y los párpados se cierran para desaparecer de su retina. Según me acerco se apartan, no alcanzo ni a preguntar qué pasa. Me veo obligado a decirme que no hago falta, que han hecho que sobren manos y que las mías no pueden pertenecer más que a esa sobra despreciada...
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P2- Pueden ir saliendo, esto se acabóYO- Tiene que ser algo que se explica antes de que llegue, algo que me delata y que me vuelve carente de la exigencia buscada... P2- Vayan saliendo, esto ya no les interesa, no va dirigido a ustedesYO- Esa imagen me acompaña desde siempre, no permite que esté en medio, que me deje...(si la gente no se mueve P2 va hacia ellos para invitarles a salir) P2- Por favor, la función se acabó. No queda nada, nada que oírYO- Llegué a pensar en un interior que me aparta, en una entraña con vida propia. No es extraño que la llegase a aceptar, uno se toma con el tiempo..., pero el deseo me llevaba a lugares recónditos, lejos de la mirada. Allí estaba el beso de mi madre y las pequeñas cosas de casa, me movía desde ella a ese lugar... (P2 se pone serio con los que puedan aguantar en su asiento) P2- No te interesa, por favor, salYO- Un puesto invariable del que volvía con una paga suficiente para mantener aquellas cosas que queríamos y nos rodeaban. Nada penetraba aquel mundo de familia, no había presas, ni caza. Sólo un letrero de aviso: zona prohibida. Un deseo que nunca logró explicarse, se abandonaba a los contratiempos, cualquier otra y exterior preocupación lo apartaba, lo relegaba para volverlo sueño, deseo. Lo otro, lo que no era mío, ganaba y ya no hacía. El deseo pasaba a dormir temporadas largas, cuando emergía aparecía en forma de sueño y me despertaba. Las circunstancias me obligaban a esconderlo, a maltratarlo y durante mucho tiempo se hizo despreciable hasta para los otros sueños. Sí, lo interpretaba, deducía comodidad, pero por qué no se producía, por qué no estaba siquiera dentro de la posibilidad; peor, por qué cada día se alejaba más y por qué sin aparente esfuerzo. Había una marina y a sus pies alguien escribió: la

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nave va a la deriva. Era majestuosa, dominada por tres palos y una infinidad de velas encendidas; el mar le abría un río y los misterios se concentraban en ese destino que nadie veía, )qué podía importarle a aquel maravilloso casco?, había salido, iba. Cada noche llegaba con él a alguna parte, cada mañana me despertaba con aquella salida. Nadie sabía quién había escrito en tinta aquella frase, ni el tiempo que tenía la marina; una noche desapareció y desde entonces las mañanas me esperaban vacías; en aquel hueco ya no estaba tampoco mi deseo, se había ido y lo imaginaba en aquella frase, a la deriva. Cuando pregunté por el papel me dijeron que carecía de valor, para mí lo tenía, también para el que se lo llevó. 28-10-94. Dos y media de la madrugada. Mi sueño, mi deseo se tornó aquel barco. No sé qué viaje me hizo pasar por Lisboa y en uno de sus barrios lo encontré, pregunté por cómo había llegado hasta allí y me dieron la dirección de un hombre mayor. Fui hasta él por un laberinto de calles en las que me tenía que parar para ser indicado. Una mujer negra me dijo que me llevaría hasta él si le paga, la seguí hasta una casa que cerraba la calle, me pidió que le pagase y lo hice. Quise entrar de inmediato pero noté su mano que me paraba -ten cuidado, ese anciano pierde a todo el que se le acerca demasiado-. La miré, tenía que saber por quién me tomaba -No será una historia para niños...-Te lo digo porque nadie me dio nunca tanto por nadaMoví la puerta y esperé, la mujer desapareció y yo dudé si salir de allí, dejando atrás el último deseo. Una niña preguntó quién estaba allí y mientras pasaba respondí. Me tomó de la mano y me preguntó si yo también quería huir. No supe que decir, las escaleras se acabaron y entramos en un patio. Un hombre se enseñaba de espaldas y sentado sobre un viejo taburete. -)Adónde quieres ir?-

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-No lo sé, vine para saber de este barco-)Qué barco?Se dio vuelta y le pasé la acuarela. No era un hombre mayor, era un anciano que escondía los ojos y enseñaba unos dientes de niño. -)Qué quieres saber?Su voz dulce aventuraba la calma de mil respuestas, al oírla mis preguntas se desvanecieron, había llegado al barco y delante tenía todos los destinos. -No lo sé. Tengo hambre-Pasa, ella nos prepara algoApenas había luz, la niña apretó una bombilla y su poca luz dejó ver una sala en la que también había una cocina. Creo que pasó una semana aunque el anciano me aseguró que no había pasado nada. Le dije que un amigo hacía conmigo el viaje y me pidió que me tranquilizase, estaba avisado y ya nadie me esperaba. Mucho después supe que había sido así, mi ausencia no había preocupado a nadie. -Come, creo que tenías hambreLo hice como si no lo hubiese hecho nunca, comí de una especie de potaje hasta que la niña me advirtió que no quedaba más. El anciano estaba ante una pota de café, comentó su aroma y me invitó a acompañarlo. No me daba cuenta pero no lograba negarme a nada, dejaba que los sucesos me tomasen porque ya no encontraba los sentidos de la pregunta. La niña parecía contenta como si mi compañía siempre hubiera estado allí, -Te coloqué el cuadro a los pies de la cama, no dejabas de mirarloNo recordaba más que ese barco, hasta perder en él lo que tuvieron que haber sido días y no es que estuviese seguro, era por el tiempo, había navegado por lugares que hasta entonces sólo había leído. Miles de rostros se hicieron vivos, se volvieron a mí para preguntarme el destino, hacía dónde se encaminaba el

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barco. Eran preguntas, sólo preguntas, mis ojos no atendían, estaban fijos en las velas y en el viento que golpeaba las lonas que venían tejiéndose desde mi infancia. En la nave ninguna cara me era desconocida, todas hacían algo, todas se preocupaban de mantenerla viva, los rostros me llegaban con la mismas relatos que el tiempo había borrado, pero acabado el pasado me hacían la misma pregunta, )adónde iban? -)No vas a decir nada?-Perdona, sí, te agradezco que los hayas colocado allíSonrió a mi respuesta como si la esperase, como a una cosa que le era conocida. En otro lugar la entendería como burla de niña, en su cara sólo a suave risa. El anciano llenó las tazas y me pidió que le indicase la cantidad de azúcar, -Una-Bien, unaEl tiempo volvió a multiplicarse y las distancias se hicieron de nuevo cortas. Veía en sus ojos el color de las mareas y dentro el rumor, el invariable rumor del tiempo. -)Aún tienes miedo de alejarte?Mi vista acariciaba los bordes, sólo abajo y a distancia rompían las aguas. -SaltaNo fue sorpresa, fue su voz la que empujaba. -No lo hiciste, no saltaste, entonces ha de ser otra cosaDe aquellos surgió niebla, dejaba ver hasta no verse nada. -)Quién te llama?La voz era de mujer pero no se trataba de mi nombre. -)Y la luz, no se acerca?Busqué en la niebla esa luz pero sólo encontré sus ojos. -)Me ves?258

-Sí, te veoMe dejó para ocupar su lugar en la banqueta, ocupaba sus manos trenzando mimbres, cestos que había visto por todo el patio. La niña me pidió que la acompañase a dar un paseo, -Por favor, llevas demasiado tiempo dentro-)Cuánto?-Días, estabas muy cansadoSujetó mi mano y salí con ella, me llevó hasta los muelles, quería que viese los barcos. -)En cuál montarías?-No lo sé-No te preocupes, tampoco él lo sabeParamos en una terraza y ella no dejó de hablarme, empezó por su madre, una mujer a la que quería mucho pero a la que ya no recuerda, después siguió hasta perderme su voz entre el ruido de los pasos que recorrían el paseo de terrazas. Cuando volví a ella sólo me miraba, creo que había dejado de hablar hacía rato. -Te estaba contando algo-Sí, hablabas de tu madre-No, a ella la había dejado hace bastante tiempo. Piensas que te hago perder el tiempo y que no dejo de ser una niña. Piensas...Se calló porque no le hacía caso, la mujer negra estaba allí, no parecía extrañarse de haberme encontrado. Se acercó para venderme un collar hecho de conchas, -Cómpramelo, él te pagaráLo cogí, la niña la miró y ella se fue sin decirme nada más. (El mismo día, las doce y veinte) -)La habías visto antes?-)Por qué?-

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-Por nada, olvídaloSe quedó fija en el batido que estaba tomando, muy lentamente perdía la entereza que la mantuvo desde que me condujo hasta el anciano. -)Te ocurre algo?-No, de repente me siento cansada-)Quieres volver?-Sí, aunque no tenemos prisa...Algo le había hecho cambiar los planes que tenía para la tarde, me iba a enseñar la ciudad, las calles que le entretenían, un mundo del que ella formaba parte, una pequeña pero orgullosa parte. Pero ahora flotaba en el contenido del vaso, un líquido espeso en el que no podía moverse con la agilidad que había demostrado. Salió de su interior con un brusco movimiento y en él depositó toda su intención. -Guarda el collar, te presentaré a una amigaHabía transcurrido una hora desde el encuentro con la mujer negra, la empleó en despejar sus dudas y en regresar a su primera idea, es más, estoy seguro que sólo salimos para ir hasta ella. No preguntó mi parecer, se levantó, se puso a andar, me dijo -vamos-, y fui. (seis y media de la tarde) Mucho antes de llegar apareció para encontrarnos. -)Qué os retuvo?-No fue él, fui yo. Algo me entretuvo-)Es él?-Sí-Me llamo María das Mortes, )te gusta?-Me agrada-Esta noche te quedas conmigo, )quieres?260

Llevaba un abrigo y aunque se hacía tarde estábamos en verano. Nadie se extrañaba, unos la saludaban y los más la eludían, se apartaban. -)Te vas a quedar tú también?La niña le preguntó si le molestaba, la mujer le respondió con una sonrisa. -Tú no me molestas nuncaEllas caminaban entre bromas y yo sólo iba al lado. -)No habla mucho?-Parece tímido pero no sé...-Ya. No es como los otros, )verdad?-No, Antonio me pidió que lo quitara. Ya sabes, se agota y vuelve a los cestos. Creo que esta noche no podría con élHablaban de mí pero no existía, no había pudor, para ellas no estaba. Era un barrio de niños, de ancianos y mujeres; se llamaban, salían a las entradas y se preguntaban por las cosas de todos los días. Algunas gastaban bromas a María. -Parece que por fin encontraste a alguien...Otras iban dirigidas a mí. -Ten cuidado, el último no paró de correr hasta llegar al puerto. Nunca más se supo de élSe lo pasaban bien pero las no eran muy tranquilizadoras. Ella les contestaba. -No me lo asustéis, ya sabéis la suerte que tengo con ellos-No le hagas caso, presume mucho pero aquí hay quien dice que aún no conoció ningunoDiría que esta última intención no fue de su agrado, tomó la mano de la niña y apretó el paso. Llevábamos subiendo desde que la encontramos y algo debió notar por que me preguntó si nunca había subido tanto. No dije nada, lo cierto es que en aquel tiempo vivía en un sexto pero para subir usaba el ascensor. -)Qué voy a hacer con este tipo de pretendientes?-

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Se dirigía a la niña, yo seguía sin contar demasiado. Paramos en una tienda y colaboré en el transporte de las bolsas. -Ya estamosMentiría si dijese que no me alegré. Tuve que inclinar la cabeza para no darme con el marco de la puerta y me recordó las casas de pescadores que había visto en la costa. Su interior aparecía como un bazar oriental, los objetos lo ocupaban todo y me vi sin saber dónde colocarme. -SiéntateMiré dónde hacerlo, un montón de mantas de colores llamativos, una lámpara, un par de arañas y otros conjuntos de cosas sin la mínima relación cubrían lo que podía ser un sofá de tres plazas. -Mar, no sabe dónde-Allí hay un sillónHabía que fijarse pero sí, bajo otra montaña de cosas se intuía la figura de una confortable butaca. -Yo normalmente estoy en el piso de arriba, aquí sólo bajo para prepararme la comida. Podíamos llevar estas cosas hasta las habitaciones del fondo y ...Dejé las bolsas en el suelo y salí. Fuera todo se mostraba viejo, las casas, sus calles, la gente. Ella llegó. -)Te pedimos demasiado?-No, salí para fumar-)Sabes dónde estás?-No estoy seguro pero puede ser la AlfamaHabía leído en alguna guía este nombre y era de lo poco que recordaba de aquellas páginas. 29-10-94. Siete menos cuarto de la tarde. No escribo lo suficiente y me obligo llamándome vago.

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Por Lisboa sólo pasé camino del sur, una carretera bordeaba el zoo y en unos kilómetros estábamos sobre el puente, camino de Setúbal; allí cogimos un transbordador..., pero ésa es otra historia. Mi vista de la ciudad había sido desde la otra orilla y creo que sucedió más tarde, mucho después de lo que cuento. -Entonces..., )te esperamos?-No, ya entroMe dejó hacer mientras ellas preparaban la cena. No sé el tiempo que me llevaron aquellos bultos, la niña vino para decir que la mesa estaba preparada. Subí, desde las ventanas se podía bajar hasta el río, no hacía falta más que saltar de tejado en tejado como en cuentos de niño. -No mires demasiado por esas ventanas o no te irásEl sol se ponía y ellas me habían llamado a esa hora en la que una estrella va dejando paso a otras. Seguían hablando entre ellas y de vez en cuando me miraban pero en ningún caso para darme entrada en sus diálogos, no; era un motivo, un objeto nuevo al que se le va reconociendo con sucesivos vistazos. -La primera noche tuvo fiebre, lo desnudamos y le aplicamos hielo. No dejó de hablar durante tres días, después durmió otros tres hasta hoy que despertó-)Tuvo miedo por él?-No lo dijo pero creo que si-)Dijo de dónde venía?-Del norte, pero Antonio lo sabía-)Cómo es?-Delgado y ...La niña me miró, -...bueno, ya lo ves, muy normalEsa normalidad me dejaba en el montón.
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-No me refiero a su físico-Ah; es, es, espera..., no es fácil-)De qué hablaba?-De un barco que tuve que colocarle a los pies y de gente que navegaba en él-Dijo algo acerca de alguna mujer-Sí, hablaba de ellas, de..., de sus cuerposEsta respuesta le había costado más. María la quitó de su apuro con nuevas preguntas. -)Y a ti qué te parece?-No lo sé, aún no lo séCon esto daban por concluida mi referencia. Recogieron la mesa y lo hacían con la armonía que sólo produce la convivencia. No me fijé en el entorno hasta que abandoné la mesa, hasta entonces no había hecho más que mirar por la ventana. No era muy distinta a la planta baja, había más espacio pero por habitada. -Puedes mirar de cercaNo había pasillos, unas habitaciones daban a otras. Una puerta daba al exterior, a una escalera que llegaba desde fuera; el resto giraba alrededor la escalera interior. -Puedes quedarte con la que quierasLa niña corrió hasta una, cuando llegué a ella la encontré sentada en la cama, -En ésta no, es la nuestra-Se la podemos dejar, )no?-NoEstaba saturada, nadie podría dormir allí con luz, nadie no, ellas lo hacían, yo no podría. María dijo que tenía café al fuego y que lo tomaríamos más cómodos abajo. Se había quitado el abrigo y desde que llegamos se movía con una chaqueta de lana

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que sólo se quitó cuando la estufa de leña empezó a calentar, me di cuenta al regresar de un recorrido que me llevó por las ventanas que había dejado abiertas y que acababa de cerrar. -)Tienes calor?-Sí-Yo siempre tengo frío, ya te darías cuenta...-)Ese baño funciona?-Creo que siFui hasta él y abrí sus grifos. -)Tienes algo para ponerme?No la oí, supuse que sí y me metí en la ducha. Tuve que abrir el de la fría para suavizar la temperatura con que el agua salía. En la puerta encontré toallas y un pijama. -)Seguro que no tienes nada más discreto?-No, todo lo que tengo es míoMe miré con aquello puesto y ensayé un gesto de gravedad antes de aparecer ante ellas. Miraron desde la puerta de la cocina y no sentí más que sus cuchicheos en voz baja. Deduje que habían elegido la prenda. Llegaron con el café y me sentí haciendo juego con el resto, ahora sí era otro objeto colonial. -)Macao?-Macao. Lo compramos juntas pero la decisión fue de ellaElla era la niña. -No te preocupes, todos los que tengo son por un estiloEstaba claro que no hacia juego con las babuchas, (30-10-94, dos y media de la madrugada) aunque lo que de verdad me importaba era el calor. Ella estaba a gusto, se había
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quitado la chaqueta y enseñaba sus brazos, una piel blanca, una piel a la que el sol nunca había llegado. -)Te ahoga?No contesto a preguntas que sólo lo parecen, sabía que sí. -Si abres una ventana tendré que volver a ponerme la chaqueta-No, bastará con arrimarmeLlevé el sofá cerca del corredor. Allí me encontré bien, las oía y sus voces me hacían descansar; el calor me produce sueño y debí quedar dormido porque surgió mi recuerdo de puertas y palabras que ofrecían las mejores noches. Llegaban pero casi nunca eran buenas, los cuerpos se movían en el pasillo abriendo y cerrando puertas, con algún grito que me mantenía atento. En la peores ocasiones mi vigilancia llegaba hasta la mañana y entonces sí quedaba dormido. Ahora era distinto, las voces se paraban, preguntaban por mí, me llamaban. Las seguía por el pasillo para descubrirme sus camas y mostrar el sentido de los gritos, lo que me desvelaba. La misma sensación y una diferencia, las voces me arrastraban, lograban apartarme de mi cama -)me conoces?-, cómo no iba a conocerla, era mi hermana -)por qué me escapas?-, no huía pero empezaba a dudar, no quería contrariarla y cuando repitió la pregunta ya no estaba, oí la voz pero ya desde el pasillo, había cambiado, no era la misma. Al fondo y tras recorrer una enorme distancia me encontré con la de mis padres, no abrí, me retenían las voces, hablaban y los entendía, no sé por qué pero podía entenderlos. Me oí y en voz alta -a esta habitación no quiero entrar-. Me di la vuelta y ya no encontraba la mía, las habitaciones, las puertas se habían multiplicado en mi ausencia, no había tenido cuidado y debía tantear, abrirlas todas, los rostros me hacían recorrer otras vidas que eran mías y también suyas, me enseñaban lugares en los que nunca me había internado, interiores en los que no hubiera parado, apartes en los que nunca querría entrar -por qué no quieres

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ver esto-. Me oía responder, los argumentos se encadenaban hasta llegar a mí como necesidad; salían de mi boca para ir ocupando el espacio, se extendían pretendiendo llegar hasta el último rincón de cualquier casa. Debían saturar, agotarme hasta lograr dormir. Debían pero mucho antes me callaba, todas las voces tenían algo que decir, más, tenían que sobrevivir. Corrí, tenía que llegar hasta el fondo del pasillo, veía la puerta a la que no llegaba y seguía corriendo, me estaba viendo correr y no podía preguntarle a la carrera adónde iba. Antes de la primera luz se abrió la puerta y salté, la oscuridad no me permitía ver dónde y caí. No había fin y desperté. Tuvo que haber sido el frío, la estufa estaba apagada y el ladrillo que la disimulaba también estaba frío. En el suelo la manta que debí perder y la mañana un tanto fría para la estación, después me acostumbré, eran todas así. Una vez despierto tardo en recuperar el sueño. Me levanté del sofá y estiré las posturas del cuerpo, en estos acomodos no se llega a descansar del todo. Fuera no había amanecido para casi nadie, tardé en encontrar un lugar abierto en el que desayunar y tuve que bajar bastante. Son horas que no frecuento y que por eso me atraen, encuentro los primeros rostros aún dormidos y graves, deshaciéndose del sueño; el mío tendría que pasar desapercibido por la misma clandestinidad. Hay sólo una diferencia, ellos están para hacer y yo para no hacer nada; siempre poco que preguntar. A esas horas el mundo sabe para lo que está. El regreso me lleva más, llevo mal las cuestas. Hice coincidir las paradas con las vistas del río, son estas pausas las que dan sentido a los recorridos. Había comprado bollería para que también ellas desayunaran, no quería demorarme mucho, pretendía que lo hiciesen en la cama. De vuelta calenté leche e hice café, después un poco de ruido y al final tuve que subir para que no se enfriase el conjunto de mi gesto. Subí los desayunos en una

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bandeja y di suaves golpes en su puerta, los di más fuertes y por fin me decidí a entrar. Dormían como si nunca lo hubiesen hecho, miré la hora y levanté la persiana; las nueve me parecieron un tiempo prudente. María abrió los ojos y se arropó, la niña se arrimó a ella y sólo después se giró para ver. -)Te apetece un desayuno caliente?Me miró incrédula, aceptó lo que veía y dijo que sí. Se sentó, le coloqué la bandeja y desde una silla de mimbre me dediqué a observarlas, en el placer incluí la ventana. -Mar, Mar despierta, nos trajo el desayunoTambién ella miró con la misma ausencia de fe. Comían con ganas y sin habla. -)A qué hora os acostasteis?De entre los bocados salió un -tarde- que no se estiró más. Cuando acabaron se quedaron sentadas sin saber muy bien qué decir ni qué hacer. De repente se dieron cuenta de que estaba y no quise disipar su perplejidad, dediqué mi vista a la ventana. Esperé a que se decidieran a preguntar y antes de lo que hiciesen recogí la bandeja y salí. Podía escoger entre dos dormitorios y me quedé con uno que daba a la parte de atrás, tenía que ser el más tranquilo. La pregunta que me harían sería algo así como -)qué demonios quieres hacer a estas horas de la mañana?-, pregunta y respuesta no merecían pronunciarse; dormir. (31-10-94. Diez y dieciséis de la mañana) No tengo horario y me despiertan para comer. Esta segunda vez sí dormí, hasta mí no llegaban más que cuerpos en forma de beso, pieles que se habían mudado para llegar vírgenes de todo pasado, ojos que me tenían por ocasión y que en mí encontraban goma que les podría borrar lo que habían sido. Eran los verdaderos sueños del que duerme, eran cuerpos, frutos dispuestos y banquete. Despierto de ellos con remordimiento y es así porque he disfrutado. Les debo la

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vida, saben que no me contradigo, saben que llegan para vaciarme de deseo; sé que me quitan ganas, también que pueden ahogarme en su virtuoso exceso pero lo que sé ni les afecta, ni lo toman en cuenta. Hay otra posibilidad, que sucedan para ellos y que yo no sea más que su medio, que otro cuerpo en el que estar, otra carne que ocupar. -Esta vez sí has dormido, estuve aquí y por más que me moví no te cambiaste de postura. )Soñaste conmigo?-No-)No? Es imposible, estuve aquí y repetía: sueña conmigo, sueña conmigo, sueña...-Espera, )llevabas un vestido azul y dibujabas caracoles en la playa?-No-Entonces tenía que ser otra-Pero y la voz, )la oías?-)Qué decía?-Duerme, duerme...-)Era la tuya?-Está bien, puedes burlarte pero yo estaba para...-Para apoderarte de mi sueño-No, no. Si de verdad quisiera podría estar en él-No te enfades, )qué más quisiera que tenerte entre mis sueños?-Si es así por qué no puedo, por qué no entro-No lo sé, ellos son así, tienen su mundo y en él mandan ellos. Yo poco puedo hacer-No te creo, no entro porque no quieresMaría entró. -Déjalo, ahora vamos a comer269

Las miré, las dos tenían el pelo mojado, ésa fue tal vez la causa de mi sensación de humedad. -Perdonarme un momentoFui hasta la cama y toqué la almohada, en el extremo más alejado estaba empapada. Regresé. -)Quién estuvo echada a mi lado?No contestó ninguna, no dejaban de comer y de mirarme como algo aún lejano. Sus ojos no dejaban de contestarse para seguir mirando en otra pregunta, conseguían hacer de su silencio algo entretenido y sin necesidad de intercambiar miradas. Cada una aseguraba su particular respuesta y yo nada contaba. Pasaba a ser una mentira y nada más idiota que preguntar a una falsa respuesta. Me pasó por la cabeza la idea de ganarlas y su sólo peso me hizo retroceder. Convencer es un ejercicio pesado y en él no se encuentra más que interés. Es en sí el gesto más simple, no puede más que venderse. Lo deseché, estaba, era bastante. Físicamente no se parecían, una era oscura y la otra clara, sólo después surgían las edades, las otras diferencias. En común tenían que ambas semejaban llegar sin tiempo, eran independientemente de los años y venían para dominar la calma aparente. (ocho de la tarde) No estaba conforme con el último punto y aparte, era una juicio hecho con prisas y al que faltaba la suficiente sonoridad. Muchos de mis instantes se pierden en afinidades estéticas; oiga, vea, lea o toque, haga lo que haga, penetran mis apartes. No me queda más que entregarme con ellos aunque para no aburrir al otro tenga que hacerme con silencios. -)Te callas?Se trataba de la niña, ninguna había dicho palabra durante la comida y ahora,

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cuando ya no tenía ganas, me interrogaban. -)Qué me callo?-CosasLo dijo con violencia y se fue. -)Está en la habitación?-Sí y como niña le gustaría que fuerasMe arriesgué y fui. Lo hago, voy, sé lo que me espera..., más negación. Voy igual. -Quiero contártelo todo-Déjame, no me importa lo que te ocurre, lo que te pueda pasar. Quiero que nos dejes, que te vayas-)Adónde?-Lejos, lejos de aquí-)Ya no quieres saber nada?No contestó, estaba cepillando una muñeca y lo hacía con la misma ira con que me hablaba. Puedo ser muy susceptible, con frecuencia lo soy, pero depende más de lo que sienta en el momento por lo que lo origina. -)Te vas a ir?-Sí, aún no sé qué hago aquí y quizá ya haya estado demasiado tiempoHundió el cepillo y dividió el pelo, haría trenzas o tal vez unas simples coletas, hiciese lo que hiciese lo pagaba la muñeca. Fuera hacía calor. -No tienes que irte, es una niñaOtra vez la volvía a ver en la puerta, llevaba puesta la misma chaqueta y cruzaba los brazos como si estuviese esperando algo. No había qué esperar. Pasé por la casa del anciano para recoger el cuadro.
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-)Sabes ya adónde vas?-No-)Sabes qué hacer en tanto?-Sí, lo que no he dejado de hacer nunca, mirar-Cuando ves, )no notas miedo?Oí, pero ya estaba dentro. El cuadro seguía a los pies de la cama y me desperté, estaba echado en ella, mirándolo. A su lado la niña apoyada en la puerta. -Vine corriendo. No quiero que te vayas-Ya no importa lo que se quiera, he de irme, sé lo que es quedarse un día más-No fue eso, estoy acostumbrada a los días de más. Fue que me asusté al no poder ver contigo, a él le ocurrió lo mismo; nos dejaste fuera-No hice nada-Ahora lo sé, antes...-Adiós-Por lo menos dile algo a María, ella no quiso hacerte nadaQuise despedirme del anciano pero se había ido. En la estación me encontré con la mujer negra, me pidió que le enseñase el collar, metí la mano en el bolsillo y de él no quité más que las conchas. -)Y el hilo?-Debí perderlo-)Sabes dónde está?-Sé donde quedó-)Temes ir a buscarlo?-No, no es temor-Pobre María, no tiene suerteSe quedó conmigo, el primer aviso comunicó que se retrasaba la salida. La mujer no dejaba de ensartar conchas. El segundo aviso ya hablaba de avería. No
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me gusta esperar, tampoco entonces. -)Me dejas que te acompañe?Mis compañías no dejan de ser efímeras, la imagen es extraña, aún me puedo ver caminado con aquella mujer negra al lado y llevando un cuadro de un barco que va. -)Cómo te llamas?Pronunció un nombre con sonido a distancia. Le pregunté si esa palabra tenía algún significado. Me dijo que sí, que aquí se llamaría Suerte. Pero ella prefería el otro sonido, el lejano, le daba más sentido. Se paró. -Yo voy por allí, no te preocupes demasiado siempre se da con algo. Preocúpate de lo que hay detrás, porque hay alguienEra de noche y me orientaba mal en las calles, no había decidido qué hacer hasta que di con su abrigo. 1-11-94. Dos y cinco de la madrugada. -)Qué te pasó?-Nada-)Nada?-Tuve mala suerte-)Suerte?No hay como rendirse para variar un tanto. Me encontraba de nuevo el mismo sitio, con calles estrechas y algunas sin salida, tenía razón la mujer negra, en estos lugares se da con algo. Pero con un abrigo y en verano..., ya hay que dar. Tengo un sino complicado. -)Piensas quedarte aquí?-)Aquí?-Sí, en medio de una calle273

-No-Pues vámonos, tengo fríoOtra vez me veía subiendo cuestas, me estaba convirtiendo en un penitente, en un ascensorista de calvarios. -)Sabes?-)Qué?-Por fuera eres transparente y no lo digo yo, lo dijo la niña. Lo que le inquieta es lo que hay dentro-)Y qué hay dentro?-No me interesa, tampoco quiero saberlo. Sólo quiero tu transparenciaLlegamos después de dar un largo paseo, a mis requerimientos orientativos respondía con que no era el momento, la hora. Todo tenía un tiempo. En la puerta nos encontramos con una caja de comida que le ayudé a pasarla dentro. Nada más entrar encendió la estufa y lavó los alimentos que contenía la caja. -)Por qué?No me hizo caso, sabía que preguntaba por hablar y era así, no me interesaba demasiado. Cuando la habitación se templó se fue para cambiar de ropa. Vestía como una gitana pero no lo era, volvió con una bata, otra compra colonial, no sabría decir el origen de esa prenda. -)No podemos hacer algo con la temperatura?-NadaQuise abrir una ventana del fondo y me pidió que no lo hiciese, que esa noche no podía ser. La dejé abajo, la oí moverse y después sólo silencio. Comí ante la ventana, tenía delante las luces de la otra orilla y en medio, sin verse, el Tajo cortando, hiriendo apunto de desaparecer. Pero no, no hay océano capaz de tragarse el total de lo que lleva, ha de conformarse con ir bebiendo y sin parar.
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Los mares padecen de una sed insaciable y tragan cuanto les llega, pueden ser inmensos pero no secan, lo contienen todo pero no pueden impedir que ese contenido se evapore y que los ríos vuelvan para llenar sus bocas. Es así como no pueden hablar y murmuran su eterna resaca. Los océanos son inocentes, están bebidos. El calor empezaba a sentirse arriba, el calor me produce sueño..., me duerme. El último esfuerzo es para alcanzar la cama y es el único que no pierde sentido. Me acuno con las mareas, su movimiento me trae y lleva. Tiene que ser recuerdo, la mitad de mi infancia pasó en un lugar llamado Virgen de las Mareas. (Siete de la tarde) Lo estaba haciendo, me acunaba, fue lo que me dijo María. -)Por qué te llama Mar?-)Por qué te acunas?-Lo hago cuando quiero dormir y no puedoEra así pero también más complejo, tengo algunas ideas acerca de ese letargo que busco cuando no puedo. -Me llama Mar porque me recogieron en una marea, el barco de mi padre naufragó y la marea sólo me quiso a mí. Desde la playa vieron como llegaba en sus brazos, húmedos y tiernosEstaba de pie, se abrigaba con una manta pero hacía calor. No sé la hora, aún de noche. -)Qué haces?-Te oí y vine-No te creo-Está bien, me recuerdas a un novio, a lo único que quise y que me dejó-No te pongas sentimental, no sé ni lo que hago, ni lo que quiero. No sé nada,

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me entiendo menos y sí estoy seguro de que no debes confiarme nada..., podría hacer el peor usoMe oyó, estaba calculando los contenidos. -Te haré caso y no sé por qué, en el estado que dices estar nadie debería tomarte en serio-Hazlo, siempre puedo ser peorCreí que se había ido pero estaba de nuevo allí. -Ahora recuerdo que si subí fue porque no podía dormir. Fue cuando vi que te acunabas y que por eso te desperté-Ya-)Quieres ver una foto de él?-NoOía perfectamente pero no me hacía caso, me trajo una, no, no estaba en ningún marco, era fotografía de cajón, de esas que se tienen y sólo salen para pasear. Perdí mi humor al verla; era yo, hasta podría recordar lo que estaba haciendo en ese momento. -)Cómo tienes esto?-Se la hice yo. )A que se parece a ti?-Soy yo-EsperaVolvió con más, en unas aparecía ella conmigo. Lo que no se podía identificar era el lugar, los fondos eran de agua o paredes de interior, sólo en una estábamos ante el cuadro del barco y diría que esa pared de la que colgaba era la de mi habitación. -)Entiendes por qué no puedo dormir?, )comprendes por qué no puedo dejar que te vayas otra vez?Le devolví las imágenes, quería saberlo todo acerca de ese él que llamaba su

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novio, pero qué si no era más que yo. Podía hablar de su edad, de lo que pensaba en cada instantánea, podía hablar de cada rasgo, de las caras y sus posturas. Lo más duro residía en los ojos, eran los míos, y me miraban desde las mismas dudas, desde que empecé a mover la incertidumbre... -El día que fuiste a ver al anciano ella te vio, te reconoció y sólo cuando estaba segura de que te quedabas vino hasta aquí para contármelo. El día que os encontré, había salido porque me llamabas, porque no podía soportarlo más. Te habías ido pero otra vez estabas, no me importaba para qué, yo me aseguraría de que lo que pasase fuese conmigo. Ella se enfadó porque no recordabas nada y sobre todo a ella que te adoraba. Me decía que te habían cambiado y que ahora le dabas miedo. El paseo que te dio era el que hacíais todos los días, según ella ese paseo por los muelles era el vuestro, nadie se lo quitaría. Nadie excepto tú...Me empezaba a doler la cabeza. Tenía la sensación de haber ido demasiado lejos. Mi seguridad se basaba en los dominios de la distancia, nadie podía asomarse y ver tan lejos, tan cerca. El anciano lo fue notando cada noche, en cada pregunta, en las voces que le parecían salir de dentro; todo estaba en mí, esperando el más mínimo asomo. Cuando nos asomamos al pozo sólo vemos nuestra cara o no vemos nada. -Guarda eso, no quiero verme y no digas nada, por lo menos hasta que haya dormido de nuevo. Necesito un sueño por medio para poder despertar2-11-94. Dos y treinticuatro de la madrugada. -)Sorpresa?-Más bien pesadillaMe dejó y empezaron a ocurrírseme ideas, la más inmediata era quemar aquellas imágenes, de hecho las tuve en mi mano, sobre un cenicero pero soy débil para conmigo, continuamente me perdono y casi siempre tras pequeños castigos de

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índole mental. )Cómo quemarme? Antes aún era posible, lo destruía todo, una palabra, una frase, una página; nada merecía conservarse. Aceptarme fue un aprendizaje no carente de morbo, vivir de acuerdo no podía ser más que algo enfermizo; importa que me iba haciendo a aquel ser que se asomaba a mí desde cualquier gesto, importa que me fui consintiendo y que el proceso fue doloroso, aún lo sigue siendo. Me gusto muy a menudo conmigo y en pocas ocasiones estoy satisfecho. No, no hay que ser perfeccionista para sacudirse de vez en vez, es suficiente con ser hombre, los defectos son evidentes hasta para los ciegos. Aquello era yo, no importa si tenía otro nombre o una vida aparte. Podría reconocerme en medio de cualquier infierno por habitado que estuviese. Toda una pelea para encontrarme, para entender algo que esperaba como mínimo único..., y doy con esto. Peor, esto da conmigo. Por un momento pasó un destino por mi cabeza, tanto buscar y estaba allí, en forma de esencialidad. El mundo se hacía pequeño para compartirlo con otro yo, yo sería el fin de ese destino, de esa copia que se presenta no sólo exacto sino también viva. Buscaría ese yo para matarlo. Las ideas no me dejaban dormir y necesito un sueño, el que sea, para poder despertar sin sentirme preso del pasado inmediato o no. Di un golpe al montón de fotos y estas volaron para llenar el suelo de caras con mi cara. Tardo en dormir, me mezo en oscuras olas de las que sólo saco su piel, una huella que es ella la que la está buscando, un tacto de erupciones al que no quiero someterme, una reencarnación a la que no quiere pertenecer. Tardo pero llegan mis sueños, nunca dejan de aparecer y esta vez me enseñan en su cuerpo, en el que ella quiere, van hasta donde quiere ella, donde me quiere meter. Mi cara se ríe porque huyo de ella, no le hace falta nada para hacerme entender que no puedo ir muy lejos. Me veo otra vez correr y sólo lo hago en ellos, en sueños, acaban con un salto, una sensación de vértigo y sin tiempo entro en otro sueño

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para también correr. No voy lejos, no salgo de ellos, sólo me muevo en páginas y el vértigo está en pasarlas. Pero ella, ella no estaba, sí su piel, oscura, preparada para tactos de herida, para hacer con ella sábanas en las dormirá la presa. El sueño la estiraba, la hacía blanca, la convertía en mortaja; mi sueño, como a un niño, me espantaba. Lo hace así cuando la piel es bella, fácil de besar. En ocasiones, cuando siente mis labios próximos a un vientre..., lo hincha y mis labios dejan su lugar al oído que ya oye lo que late dentro; lo sueños juegan, barajan deseo y miedo, pero sobre todo se presentan sin el esfuerzo que sería verlos despierto. )Qué sería sin la vela de nuestros sueños? Dormimos y él vigila, atiende todo lo que escondemos. Quedaba poco de noche y tardé en oír las voces que acompañaban a María. -)Dime si va a morir?-)Por qué?-Sufre y está muy enfermo-Tengo que verlo, después hablaremos-)Cuándo?-Mañana-Vaya, por favor, le pagaremos. Por favor...Oí que las acompañaba hasta la puerta sin decirles nada, sin promesas. -La esperaremosLes cerró la puerta y la sentí llegar procurando no hacer ruido. Se detuvo ante las fotografías y las recogió con el mimo que se da a los niños, cuando terminó se detuvo conmigo. -Quiero que me lleves hasta una playa, hoy va a hacer mucho calor y podré ponerme en traje de bañoMe lo pidió como si estuviese en mi mano. No podía salir de la ciudad y quería que la llevase a una de las playas. No, sé que se refería a no tener que ir sola. Yo
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no podría llevarla a ninguna parte. -)Vas a hacerlo?-Sí, iré donde quierasMe pidió una hora que empleó en el baño, un tiempo en el que también creció el sol, se hizo más alto. Al salir nos encontramos con la niña, llevaba una hora sentada a la puerta, esperando. Le preguntó a María si podía ir y me miraba reclamando de mí la respuesta. Quise ser cruel pero dije sí. Entró, ella también tenía allí sus cosas. María sólo había cambiado de chaqueta, seguía con sus mangas largas, era su cara la que estaba más dispuesta. Paramos para llevar comida y me fui preparando para las peores horas del mediodía en las que el sol se convierte en justicia. El coche de línea iba lleno y a ellas les divertían los apretones, las peleas de espacio y algún que otro empujón. Era una imagen nueva, aparecían resucitadas, me miraban y se reían. Se hacían raras con sus gafas de sol y sus pieles distintas de tamaño y color, eran capaces de vida. Quedamos muy cerca, lo suficiente para poder pasear; es posible que me engañase pero creo que hasta presumían. Me preguntaron por el mejor lugar y me paré para dar con el de las chicas, ellas protestaron pero no estaban dispuestas a hacerse estorbo y aceptaron un lugar coronado de tetas. En lo concurrido de una playa nada mejor que la vulgaridad, o se va a ella o no se va. Cuando me paré en ella ya estaban enfundadas en su bañador, María aún esperaba mejor hora y mantenía su chaqueta, la niña ya tomaba sus primeras dosis de sol. -Tengo algo para tiMe enseñó una prenda que pretendía verme puesta. La miré y en seguida pensé en él, ella debió notar mi sombra y me pidió que la dejase por aquellas horas.

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Me lo puse y no nos dejamos de mirar, con disimulo pero haciéndonos a los cuerpos. Quise saber el nombre de aquellos diez años y me respondió mayor, como si el bañador la hiciese más grande. -Niña. No te extrañes, ya lo hacen todosTenía un cuerpo delgado, las dos lo tenían, pero el de ella se hacía más blanco por contraste. En el tiempo que siguió no logramos decirnos nada, lo pasábamos mirando, entretenidos con los cuerpos, la arena y la tranquilidad que transmite el agua. En no sé qué momento la chaqueta desapareció y pude apreciar que tenía pechos, me faltaba verla de pie, verle la vuelta. Me miraba y reía lo que estaba leyendo en mi pensamiento, la niña también leía. -Mar, seguro que imaginaba que seríamos las más feas y para cerciorarse nos sentó aquí, rodeadas de tetasNo había sido esa exactamente mi intención, pero tampoco puedo afirmar lo contrario, mis impulsos disfrutan traicionándome. El azar los apoya y no muy lejos de nosotros tres musculosos cuerpos masculinos me compararon, ellas, nada prudentes, avivaron las diferencias. El círculo quedó completo, músculos y tetas. Dispongo de una natural habilidad para olvidar los entornos y dejar mi vista donde quiero, uno se encuentra solo hasta en el hacinamiento, solo y aturdido agradablemente por el calor. (siete y treintaiuno de la tarde. Escribo con un reloj delante) Hicimos un pacto yo no miraría pechos y ellas no harían comparaciones odiosas. Resultó y salí ganando, María y la niña se movían con gracia, sabían hacerse más niñas y abusar consentidas de mi paciencia; me arrastraron a la orilla, me salpicaron a pesar de mis defensas y hasta me dejé perseguir con miedo a unas gotas de agua. El ritual siempre es el mismo, pero se hace distinto en cada boca y en cada cuerpo, uno asiste nuevo a las mismas peleas.

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Por fin alcance a una, a la que fue peor, a la niña; me había puesto como una sopa y ahora llegaba mi hora, mi dulce venganza. Se defendió, todo hay que decirlo, pero mis brazos habían hecho presa en su cintura y ya cualquier intento de salvación sería inútil. Sí, pedía ayuda, y toda la playa la oía pero nadie haría nada. Hasta María parecía no decidirse a intervenir temiendo la misma secuencia. Cuando quiso ya era tarde, el agua me llegaba a la cintura. -)Sabes nadar?-Claro que séLa solté, su venganza fue alejarse con grandes sacudidas de pies. Mi victoria había sido mínima pero aparatosa. Le tocaba el turno a María, ella, que se sabía próxima víctima había puesto una distancia más que prudente entre los dos. Según ella necesitaba mucho tiempo para decidir su entrada, cuando lo dijo me pareció comprensible, en este momento ya no. No me creía capaz de correr hasta ella, yo, que paso los sueños corriendo no hice gesto alguno hasta alcanzar la arena, desde allí me importó poco que se internase entre la masa y rogase alguna defensa gritando que era extranjero. Un par de mujeres adultas intentaron interponerse, mi carrera no tenía freno y tomaron la oportuna decisión de apartarse en el último momento. María permanecía inmóvil, sólo agitaba los brazos y chillaba nooooo. Tomé uno de esos brazos y me la llevé como si acabase de comprarla en subasta pública y no me quedase más que ejercer mi derecho de propiedad. -Yo, yo, yo me meto, me meto yoNo sé cómo aún podía concebir esperanzas, después de la carrera a la que me había sometido no estaba dispuesto a ceder al placer de mojarla. La dejé a la misma altura y cuando se quiso volver descargué toda una batería de agua sobre ella, nada de gotas, un chaparrón que la puso como un pez. Se dejó hundir para aparecer flotando al lado de la niña.

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-Ven tú tambiénFui. No debí hacerlo, María quiso salir y la retuve, ella me gritó que no podía, que le tomaría el frío, no le hice caso hasta que la niña lo dijo con mayor gravedad. -Suéltala, no puede estar másSalió, la vimos temblar al lado de la ropa, empleó un par de toallas y se cambió de bañador, sobre él aún colocó la chaqueta. -Le gusta la playa pero no logra pasarlo del todo bien, no te preocupes, en unos minutos estará mejor. )Echamos una carrera?-)Hasta dónde?-)Ves a aquellas?, pues hasta allíNo voy a decir quién ganó, diré que me midió en un par de ellas más y que cuando salí necesité de paradas para llegar. María ya se había quitado la chaqueta y enseñaba una prenda nueva de dos piezas. (3-11-94. Tres menos seis minutos de la madrugada) Miraba la prenda y la veía a ella, se dejaba ver, cerraba los ojos y se agarraba a un calor que le permitía enseñarse. )Por qué algo igual a mí la pudo haber dejado? -No, no quites fotografías-Sí, te irás y nos queremos quedar con algoLe pidió a María que se arrimase más, lo hizo y sonreía de las manera, igual de contenta que en las otras. -Tú también puedes hacerloPodía y me esforcé. La niña llamó a uno de los musculosos y salimos los tres, aquel montón de carne se dijo entendido y pasamos a representar sus posturas preferidas. Al pasar la docena me abandoné a los caprichos del musculoso y
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perdí de vista los resultados que se estaban sucediendo; dejé al fenómeno la sorpresa. Dijo que el carrete se había acabado y que quedáramos muy bien, la niña le dio las gracias. Podría ser la muerte, no lo sé, hace años no tenía ni un miserable concepto de ella. La edad, ellos tendrían diecisiete o dieciocho años en las fotos y yo en este momento veintitrés, lo cuento desde los treintaicuatro; nunca fui igual más que en esa cara y en su cuerpo. Me miro en ese papel de revelado e intento saber en qué se preocupaba, qué veía, y sólo encuentro los mismos ojos y unas preguntas que me hago. María me podría hablar de mí, llevaba años con un recuerdo intacto. Antes de esa edad, de los diecisiete, mi contacto más parecido con la muerte habían sido los desmayos, se llevaban produciendo desde un tiempo del que ya no tengo recuerdo y año a año me iba acomodando a su suceso. Notaba cómo venían y pasé de los derrumbes con resultado de herida a esperarlos acostado, pero hasta esa edad nunca los había relacionado con la muerte; fue después, cuando añadí una conclusión de vértigo. La niña se sentó de golpe sobre mi estómago. -)Pensabas en mí?Volví a ellas con dolor. -Pregúntame, hoy sé lo que piensas-)Qué?-Estabas en un cine y alguien se cortó las venas, tú te dormisteHabía acertado, aunque mi sueño era producto del desmayo. -Más-)Y ahora?Se levantó. Fue hasta María que la abrazó.

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-Dímelo a mí, )qué estaba viendo?Se lo dijo al oído, las dos me miraron pero ninguna me comentó que era un cerdo. -)Me veía guapa?-No lo sé, te veía desnuda-)Y tú no querías que lo hiciese?-A mí no me importa si tú..., si tú lo quieres. Pero no es él, es mejor que lo sepas-Es cosa mía, )no?-Sí, pero te va a pasar lo mismo, te quedarás solaLas oía, me había dado la vuelta y era mi espalda la que estaba al sol, pero no las veía, miraba el grupo de tetas que ya recogía. Era hora de comer, la playa presentaba los claros que se correspondían con esta necesidad. -)Nos dejarás?La quería, su pregunta pretendía protegerla, mi respuesta podría ser falsa, podía pero era una niña. -SíNo las oí, se estarían mirando. Se pusieron de pie. -Vamos a buscar una sombra para comer, )vienes?-Ir vosotras, me voy a dar un baño antes-)Te esperamos?-NoEsta vez no la noté fría, las perdí desde el agua, no miraron atrás y por primera vez creo que las sentí un poco mías. Hago lo que llaman el muerto y esa sensación de flotar me evade de lo que no es más que argumento, no estás, sólo hay cuerpo al que mueven olas sin importar.
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Encontré la toalla y mi ropa, me había alejado y al salir tardé en acertar. Más allá de la arena paraban los coches, la señal anunciaba sus números y sus destinos, estaba bajo los que decían Lisboa; los sonidos del agua me acusaban y yo no me veía más que en otra parada. (seis treintaiocho de la tarde) Tardó en llegar, el conductor me miró y arrancó. El océano seguía diciéndome algo, nada particular, con todo el mundo habla de lo mismo, de cómo es capaz de llenar. Nada más partir el autobús oí la voz de la niña. -Estamos aquíNo estaban solas, había más en el pinar. Llegué a donde estaban y desde allí se podía ver la parada. María me ofrecía un trozo de empanada y un filete rebozado, si quería beber también tenía una lata. -Está muy bueno, siempre compramos en el mismo sitioLa voz de la niña quería olvidar que me estuvieron viendo, que no iban a hacer nada para que saliese; la voz de la niña mentía porque se quería ver alegre. Algunos dormían, María estaba sobre la hierba pero no lo hacía. Miraba la luz en las copas y la encontraba en su sitio, quiero decir que estaba a gusto y también abrigada. Mi prenda de baño aún estaba húmeda, nunca fui muy lejos vestido con una cosa así, es más, suelo ir a la playa con dos para tener puesto uno seco, tampoco con éste me movería mucho más allá de un pinar. -)En qué piensas?María daba tiempo a las preguntas, las hacía estar impacientes para después contestar o no. Ya me hacía a la idea de no recibir respuesta cuando se decidió a hablar. -En nada, oía esa música y me sentía bien con su tristeza-

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La canción llegaba de un transistor y la voz era mayor, y la letra, de experiencia. -Me voy a comprar un helado, )queréis uno?Nadie le contestó y María esperó a que se alejase. -)Sabes lo que dijo mi padre cuando le conté que iba a morir?La empanada tenía espinas. -Dijo que una niña no debería pensar en situaciones tristes. Quise hablarle del barco pero repitió que nada le haría variar de idea. Todos los domingos me llevaba a dar un paseo, le gustaba la vela y quise entender que en tierra también se moriría. Subí con él, sabía que me engañaba, que en tierra no ocurriría. Sólo quería irme con él, no tenía a nadie más, no conocía nada que me importara y el día se presentaba como éste, en calmaTuve que levantar la tapa para separar el resto de espinas, tenía ganas de acabar con ese pedazo de empanada que se alargaba, que empezaba a hacerse extraño en mis manos. -Me hizo reír, quería que estuviese así siempre que navegaba y para él era sencillo arrancarme la risa. Tenía la edad de ella y lo quería más por lo que me hacía. Se hacía triste, no por el día, ni por él, se hacía triste porque lo había visto desaparecerUn perro se movía con miedo entre los restos, ese miedo lo declaraba sin dueño. Lo llamé y le ofrecí mi resto ya sin espinas, llevaba el rabo pegado al vientre y su miedo no quiso acercarle más. Se lo arrojé y retrocedió para volver; se fue con mi sobra, nada tenía que agradecer. -Se perdía y no hice nada por aparecer, dicen que fue la marea la que me condujo a la orilla. Sé que no quería pensar, el día era triste y no lo merecíaEs posible que aún no acabase, me aparté para fumar y lo hice para no escuchar más. Permanecía acostada, igual, varió su cabeza y ahora me miraba. Encendí y el cigarro me ayudó a verla sin tener que caminar.

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-)Qué os pasa, estáis enfadados?, )por qué te pones tan lejos?Si tenía la misma edad aún era demasiado pequeña, pequeña para todo, peor, sobre todo pequeña para sobrevivir. -Volvamos a la playa, ya nos llegó de sombraMaría preguntó -)vamos?- y respondí -vamos-. -Estuve viendo el sitio, te va a gustar, son alemanas y todas tienen un pecho grande, asíLlegamos, no sé si eran alemanas pero sí enormes. No era exactamente lo que estaba dispuesto a ver pero a ellas les hizo volver a reír. -)De verdad te gustan tan grandes?-Sí-Mar, )llegarán a ser así las mías?-No, las tuyas van a ser como las mías-)Cómo las tuyas?, pero si son pequeñas-)Para qué las quieres grandes, sabes lo que pesan?-Me fijo y los chicos sólo miran para las grandes-Dile que no, que las pequeñas también tienen algoLo dije, dije que tenían gracia; la niña no me tomó en serio. -Gracia, )qué es eso de gracia?, )a quién puede interesarle unas tetas simpáticas?-A mí-)A ti? Nos fijamos y antes no quitabas la vista de aquellas montañas, díselo Mar-De acuerdo, pero era una mirada de asombro, nada que ver con mi particular...-Sí, ahora dirás que son las de Mar las que te gustan-Pues sí, como las de ella, pequeñas e inquietas-Nos tomas por tontas, ya no te haré más caso, sabemos de sobra que son esas de
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ahí las que te ponen nerviosoLo cierto es que el grupo parecía un modelo de Rubens y éste puede gustar o no, pero su abundancia impresionaba a más de una corte. A su pintura no se le podrá nunca negar generosidad. -No eres serio, a nadie que le guste eso puede serlo. Ya no te queremos, esas cosas no le gustan más que a los viejos-)Tú qué sabes?-Lo veo, lo veo en sus cabezas; como te vi a ti cuando mirabas a Mar desnudaLa tarde recuperaba lo más fresco de la mañana, ellas volvían a ser niñas y yo a estar con ellas. -)No vas a decir nada?-Nada(4-11-94. Son las ocho y dos minutos, esta madrugada la dediqué a los muertos, no lo a los míos, a los de Perucho así que mi canario apareció muerto) Y creo no haberlo dicho, ni una palabra. María tampoco, sólo habló la niña y no le importó hacerlo sola. Dijo lo que apeteció de su familia, citas que se iban estirando para llegar a la más fértil de las fantasías. Era así por nuestra falta de atención, yo me dedicaba al recorrido a través de una ventana y María a las caras que hacinaban el autocar. Para ella el mundo tenía ser un ataúd gigante y los ojos de lo vivos una fecha próxima, un viaje hacia el suicidio que no sabe. Y la niña..., ella podía ver las tonterías que les ocupaba, cada rostro una estupidez, cada postura un paso en falso. Aquel autobús viajaba hacia la muerte y su destino era una ciudad de los muertos; estaba atrapado en la melancolía y las palabras soportarían ese peso. María no levantaba la vista del libro, quizá no deseaba ver tanto polvo y tanto hueso; tapaba con las manos el título y a ella le debo el autor al que no volvería a leer sin su recuerdo. Lo escondía para no hacerme daño, después creí que era ella la

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que se escondía dentro, después ya no pensé nada y hoy no lo sé. Bajamos en un lugar distinto, buscó en un papel una dirección y llegamos a ella. -Esperarme, no tardo-Déjame ir-No, sabes que no quiero que te acerques a ellos-)Tengo que quedar con él?Se quedó y me siguió hasta un café. Ya había pedido cuando ella se decidió por sentarse conmigo. -)Por qué no crees?No le hice caso, leía en un periódico, leía la fecha y el nombre del día. Hasta entonces habían sido números, cifras que me aproximaban a no sé qué. )A lo real? Tengo un presidente que no confunde la realidad con el deseo, no ve pero no confunde, estos presidentes suelen ser simples, pretende estar en lo real cuando son los que se hayan a mayor distancia. No distingo el mío de los otros, no distingo entre país y compañía, surgen todos en una noticia parecida, igual a las otras, la misma. Y en una misma página tengo hasta tres presidentes con la misma cara. -A mi madre le pasaba lo mismo, no creía en nada, iba hasta ella para preguntarle pero era igual, no estaba, no tenía qué contestar. Yo no esperaba mucho, que me asegurara en lo que le estaba contando, ella no me daba nada o un sí que se repetía hasta que la dejaba. Conocí a María y la invité a casa, ella no lo sabía pero quería que me dijese que iba a morir y que sería pronto. Ninguna dijo nada, se callaron, después llegó su muerte y yo ni lo sabíaMe detengo en los anuncios por palabras, se vende y ofrece de todo. -No te dije nada de Antonio, ni de cómo lo metió mi madre en casa. Eres como ella, nada te interesa, sólo te importa que muera. No conocí a mi padre, él sí, era

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su hijo, según ella nunca se hicieron demasiado caso. Vivían para ver quién era el que de los dos enterraba. No le llamo abuelo, me quiere pero yo a él no, así me aseguro de dejar bien a papá. Un día tienes que venir hasta el cementerio, a ella le gustaba ir, fue lo único que quiso, yo estaba bien pero era una niña, no podía ser él, nadie lo seríaHablaba siguiendo las páginas que yo pasaba, había llegado a las necrológicas y ella también estaba parada allí. -)No quieres a nadie?Tenía curiosidad por lo que diría a las páginas deportivas. (5-10-94. A las dos y seis de la madrugada) -Nadie quiere saber cómo era. Empiezo siempre por el viejo para levantar el interés de alguien, pero nadie quiere saber de él. Se pasó la vida corriendo, lo hizo desde muy pequeño, mi madre ya lo conoció así, dándose largas carreras. Ella estaba en el mismo sitio y él pasaba una, dos, diez, once, cien veces por allí. No tuvo más remedio que reconocerlo, era el que corría. Antes de decirse nada pasaron diez años, )te lo imaginas? Diez años viendo correr y ella quieta, sin necesitar moverse, ni siquiera un poco, él volvería a pasar. Creo que lo que vio en él fue una cara conocida, una cara que le sonaba de siempre, algo que no dejó de estar con ella, como el banco donde estaba sentada o el árbol que le daba sombra. Bueno, había visto aquella cara y seguía allí después de haber visto a otras, a casi todas. Cuando ya no le quedaba nada volvía a aquel banco y aparecía él, no una vez, ni dos, ni diez, ni once, sino cien veces, cien todos los días. No sería justo que después de tantas vueltas él no se fijara un poco, algo. Cuando ya no tenía donde ir apareció otra vez aquella caraTuve que cerrar el periódico, aquello sí era real aunque ella no viera nada. -Te aburro, dime que soy una niña y que te aburro, dímelo, no me va a importar-Recuerda que él estaba corriendo..., )nunca se cansaba?-

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-Sólo en los sueños, sé que en ellos se dormía, me pasa a mí también. Me parezco mucho a él...María nos buscaba, cruzó la calle y entró para mirar. -Estáis ahí, ya podemos irnos-Le estaba contando lo de papá-Puedes seguirCaminábamos y la niña no encontraba la manera de volver a entrar. -Es distinto, en casa, Mar, )me dejas quedar?-)También hoy?Agachó la cabeza, no dijo nada, en un cruce se marchó. -)Por qué?-Quiero estar sola-)Y yo?-Tú no eres nadieEstábamos en el mismo lugar, en la puerta. -Quieres hacer el favor de entrar-...-Pasa, nos están viendo. Está bien, por favor, pasaEntré, )por qué lo hago? Porque me quedo, porque me estoy quedando un día más. Nunca me supe ir, siento el quedarme sea cual sea el lugar. Desde que me quedo empiezo a perder y dejó que suceda hasta convertirme en una masa cada vez más pesada, más, hasta obligar a decidir por mí, decidir mi marcha. -Háblame, di algo, lo que quieras. Nunca estés tanto tiempo en silencio y sobre todo después de decir yo algoTenía en la mano unos platos, me amenazó con soltarlos. -No merece la pena, )él se callaba?Los dejó sobre la mesa y se derrumbó.
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(seis y treintaisiete de la tarde) Temblaba, no sabía qué hacer, le toqué la frente y estaba hirviendo. La llevé hasta su cama y la desnudé, sudaba, me había visto como ella y sé lo difícil que es volver. Fui por agua y toallas, la refresqué hasta que comenzó a tener frío, su frío. Y habló, habló sin parar, habló de mí; pero no, no era yo. Era aquella parte que se separó y que se adelantaba a todas mis llegadas, ella siempre estuvo allí, en el lugar en el que estoy. "No me dejes, volveré a estar sola, a estar entre los muertos, no vienen más que para eso, para que los entierre. No me ven, no pueden verme, temen mis noches, mi sombra; llegan para encontrar un día, un fin para los suyos, un fin que los alejará más de mí y que les permitirá vivir. No te vayas, quédate un poco más..., (Quédate!" Sus manos se cerraron sobre mi camisa, me miraba, me tenía sujeto. -No puedes dejarme otra vez, no puedesPerdía, los ojos no prestaban atención y sus manos ya no obligaban; se quedaba sin nada. Perdía también su fortaleza y se resquebrajaba, cedía su cabeza a las grietas y de ellas salía el fondo del que podría huir. -Duerme, me quedaré contigo, ahora duerme-No puedo, me despierto y estoy sola, no debo dormir...La tapé, sólo tenía frío. Me quedé leyendo, me quedé para oír su sueño profundo, una vez más me quedé. Los fantasmas están para recordar una historia mal olvidada. Alguien los llama y ninguno puede descansar. Estaba leyendo lo que ella tenía a su lado, la única lectura que había visto en toda la casa; no había ninguna palabra más. Abrió los ojos un par de veces y lo hizo para descansar. Sí, aún estaba, seguía allí. Con la primera luz oí en la puerta golpes que no pretendían hacer ruido. Era la

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niña, me preguntaba qué cómo estaba. -Puedes ir a dormir, yo me quedaré, no te preocupes, fue por lo que vio ayer. Se le pasaFue directa a la habitación y se abrazó a ella, quedaron en la cama, apretadas, ninguna se escapaba. Me pareció ver en las dos el mismo miedo. Leo y me dejo llevar al mismo tiempo. Una palabra, un hueco o un objeto, algo ajeno..., me hacen ir y regresar, voy y vuelvo sin tiempo, con la sensación de haber estado en otras manos. Ha pasado mucho tiempo y hoy reconozco como mías esas otras manos. No sabría decir en qué momento me quedé dormido, antes, una multitud de pensamientos me empujaron a estar con ellos; dentro y fuera del sueño. (Galerías. Alguien me interpretaba, intentaba decirle que no lo necesitaba, que conocía los manejos, se lee lo que se quiere leer y yo sólo hablo para cada uno; mi primera preocupación es estética, sólo después se puede entender lo que se quiera. Hablaba solo, ya no había nadie, el que estaba allí se había ido, sólo se llevó lo que buscaba. Una cosa es encontrar y otra querer encontrar, en la segunda hay deseo y éste es ciego, abraza, dice aquí está, por fin te encuentro y se va. No deja nada porque no ve más. Llego hasta él y le pregunto si es eso todo, si debía explicarme más. No se gira, me lleva leyendo mucho tiempo para entender que no me pierdo en las respuestas aunque las pueda estirar mucho más; la respuesta ya está en el que lee y ese acto me libera del detalle. Pero quién es, no lo sé, me digo que una letra inquieta, una letra que no coloqué. Cómo te llamas y me responde un nombre de palabra, me presento y me cita en un "local", un lugar que no frecuento. Siempre cerca y lejos, patadas en la misma pelota..., y mis sueños en capullos de seda. No basta mi hora, las nueve y cuarentainueve, no llega nombrar mi tarde. Mañana, mañana aclararé un medievo de "universales".)

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(6-11-94. Tres menos diez de la madrugada) Uno va y se encuentra con sus fantasmas, uno va hacia lo que despertó. La niña me enseño dos canicas de cristal que antes escondía. "Dime lo que ves". Cristal. "Acércate". No lograba ver nada, sí, una mano. ")Qué hace?" No hace nada, está ahí. ")No se abre?" Sí, creo que sí, un momento, son otra vez dos canicas. ")No te apetece acercarte de nuevo al cristal?" )Para ver lo mismo? "No, para dar saltos sobre mi sueño". Está bien, voy a saltar; cogí las dos y las guardé en uno de mis bolsillos, )qué pasa ahora? -Te las pensaba dar-)El qué?-Las bolitas-)Eran de cristal?-Son de barro, las tienes en la manoSaqué las manos fuera de la sábana y abrí la que permanecía cerrada. Eran de barro. -Son de Antonio, son un regalo-)Es muy tarde?-No, ella quería que te despertase, creo que está avergonzada o algo así-)Por qué?-Le hablo de ti y no dice nada, además, lleva toda la mañana limpiando y ahora está en la ducha. No le me atreví a preguntarle pero creo que hasta está haciendo una tarta, no lo sé, pero algo tiene en el horno-)Te sigo dando miedo?-Menos-Mucho menos o un poco menos-Un poco menos-

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-Dile que no quiero saber nada de lo que dijo o pudo decir, que lo olvidé todoSe fue. Oí que empezaba. -Dice que ...Llegué para asistir al final y María me dio uno buenos días dudosos. -)Qué haces?-Una tartaMe sentía de buen humor, me ocurre sin que entienda los motivos y sin que pueda hacer nada por evitarlo. Es un talante que se instala y que logra hacerme aparecer como estúpido. -Te encuentro bienSe miraron, me vi y fue un asombro compartido. Cuando estoy así hago lo imposible por medirme, aunque suele ser peor. Quise solucionarme. -Quiero decir que más contentaMe puso un vaso en las manos y comenzó a llenarlo de café, dije dos veces basta pero ella añadió que no era suficiente, que necesitaba despejarme. Paró cuando llegó al borde. -Olvídalo, no dije nada(7-11-94. Son las diez y veinte, son de mañana) Entonces sería él. Subí una fuente y nos sentamos en el mismo orden, mi lugar seguía frente a la ventana, la niña me miraba y María estaba a su derecha. -)Cómo era?-)Te refieres a él o a mi padre?-A él-Mar, )me dejas?María no dijo nada, la miró y fue para que se callase algo. -Muy joven y yo muy pequeña. Nos gustaba que no se preocupase de nada, que
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cada mañana fuese nuevo, María decía que no tenía pasado y lo decía porque no recordaba. Yo tenía que repetirle lo que le había dicho hacía sólo unos días y él se burlaba diciendo que era mentira, que me lo estaba inventando; llamaba a Mar para que le dijese que sí, que había sido como yo lo contaba y ella se reía. Para él la única verdad era la que estaba haciendo, a lo otro le llamaba juego, juegos de una memoria mala-Come, no dejes que enfríe-Hasta un año antes de que se fuese me pasaba los días preguntándole por qué, ese año no, ese año yo era mayorTenía una bonita fantasía y sobre todo con la edad, a sus años nadie recordaría nada. -No me crees. No me importa, él tampoco lo hacía-)Por qué te enfadas?-No sé, estaba pensando en que nunca me hizo demasiado caso-Pero en las fotografías aparecéis juntos, en casi todas estáis los tres-Sí, pera era siempre en juegos. Creo que no me tomaba en serio y que..., no me acuerdo, Mar, )qué era lo que decía?Ella no participaba, no quería. Le dijo que comiese y que no hablase tanto. Le pregunté de quién era la memoria, si de ella o de la niña. Sólo estaba dispuesta para la comida. -)Cuántas veces has visto esas fotos?-Algunas. Muchas-)Con ella?Entró en un silencio del que María se hacía partícipe, estaba ante una huelga de celo. Eran suyos, sus silencios, en ellos yo pasaba a ser un extraño, un enemigo de su pasado. Tal vez por eso era el mismo y distinto, yo llevaría ese miedo a que todo su pasado fuese falso o un poco menos cierto. Me hacían portador de
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incertidumbre, no tanto María, ella tenía edad, sí la niña, era ella quien soportaba el peso del recuerdo. -Eres maloQuise preguntarle por qué, pero lo hizo ella. No supe contestarle, a pesar de su interés no dejaba de ver a una niña. Quedamos anclados en una ausencia. (siete y doce de la tarde) Salieron, María había quedado en ir con otras mujeres y la niña la acompañaba. Me quedé en la casa, quise acabar su libro de los muertos y no pude, lo dejé para más tarde, para después, un tiempo que puede llegar o no. Permití que las cosas me perdieran, entré en los juegos de objetos que rodeaban a María; cada uno entraba como una carta de amor sin destino, hablaban de mundos que se le podían ofrecer y que ella miraba con labios secos, sin poder dar ni su deseo. Llegaban trozos de todas partes, compraba detalles, secretos, y con ellos llenaba ese espacio que no dejaba de ver hueco, sin nadie. Barros, hierros, cobres, telas, maderas, cristales, piedras, plantas secas y más, más cosas muertas. Una mano, una que quisiera podría resucitarlas y a ella con ellas; y a ella de ellas. El hueco se agota y los objetos calman deseo, pero el espacio más lleno, más vacío. Alguien no llama y la llama se hace innecesaria, algo no entra y su puerta está abierta. Lo que viene tiene miedo de encontrarse con ella. Quedé dormido en su cama y las cosas pasearon otra vez para llevarme lejos, hasta una carta. Todas las aguas y todas las islas. Aún eran partes que vivían solas, cartas que se perdían de una baraja, tierras que no existían pero las acompañaba un nombre, una calle querida. Una carta sin remite, para María, sin nada más en el sobre. El sueño se aprovechó de mi falta de decisión para abrirla, a mi sueño le gusta así, entrar antes para no encerrarse. Para no encerrarme. Una carta marina, una carta amazona, una carta que me equivoca, que se hace mía,

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que me echa por estar hecha con mi letra. Ella no dice nada, sólo están sus cosas, en el mismo sitio, con el mismo tiempo esperando que yo supiese, que ella me conociera. )Adónde quieres que vayamos? Adónde quieres que vamos. Qué impide hablar que se calla, por qué ese hablar se abandona al sueño que hábil marea pierde y recoge. Permito que floten en él los silencios que se callan. Es posible que las bocas mueran en el agua, es posible que sólo el fuego sea llamada; es posible el valor de la palabra y se instala. Puedo huir de toda belleza y dolerme de las sirenas varadas. Puedo escapar y permitir no encontrarme, puedo demorarme y no salir de ninguna página, puedo estar a tu lado y permitir el engaño, puedo hacer sin tenerte en cuenta y sin contarme, puedo y no permito el fin, lo dispuesto. Permito entrar pero jamás encerrarte, dejo siempre una salida. He visitado a palabras presas, las vi agotadas, hartas hasta abollar paredes, desquiciadas por un encierro sin tiempo, condenadas a unas letras. No, virgen para ti el valor palabra, hoy aquí lo que quieras y mañana también, ven y sueña, llévame hasta donde te dicen no, déjate. Entrar en ella para hacerla sexo, preñarla y asistirla mientras revienta infinita, fértil. Una palabra me escondía en los sueños y fuera una carta me esperaba abierta, en el fondo un miedo infantil a enfrentar mi letra. Nada se alimenta más que un miedo de infancia que se lo va comiendo todo, se acaba siendo amigo de este devorador de palabras. En ocasiones y después de pelear consigo que esa bestia vomite, en otras, es más sencillo, no está y me hago presente. Le obligo a beber, lo ahogo en fuentes. Salté a otro sueño, algo me sujetaba con fuerza, no podía moverme y lo miré -no valen de nada tus potencias-, y es que hasta en mis pesadillas hay algo que no se deja, el terror se revela. No hay tiempo, van a ser las diez, no despido. (8-11-94. Las siete y veintidós, es tarde) Me despertaron.

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-)Estabas durmiendo?Era la niña, pretendía que sintiese vergüenza. Y era una evidencia, me estaba estirando, placer de placeres, placer felino que he visto en mis gatos y siempre tras el mejor sueño. María vio la carta, estaba abierta pero seguía dentro, en el sobre, adivinaba que lo la había leído. Disimuló hasta que la tocaron sus dedos y en ese instante apareció sobre ellos mi mano. -)Me la dejas leer?Su intención mostraba un no y mi gesto reclamó una respuesta menos escurridiza. -Hazlo si quieres-No, tú tienes que querer que la leaApartó la mano y sus dedos fríos se alejaron sin añadir lo que me hacía falta. Me evitaba un encuentro con él, era a la niña a la que no le importaba. -)Quieres que te la lea yo?María de dejó oír desde otra habitación. -No-)Por qué?-Porque noLa niña demostró entenderla y se fue con ella. (8-11-94. Dos cuarentaisiete de la madrugada) "La primera vez me llamaron tus piernas abiertas y tu braga blanca. No veías, era yo el que miraba. Había llegado a Lisboa sujeto al color de esa prenda. La última te conocía -si la enfilas tendrás lo suficiente para marchar-. Lo tengo. Sabía que ibas a aquella plaza a soñar, estuve en ella una semana y mientras hablaba te conocía. Le pregunté cuánto y me dio la cifra que quería oír, no
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pregunté nada más. Los ascos estaban dispuestos para funcionar. Cuando llamé de noche y borracho no había bebido nada; en aquellas condiciones nadie podría abrir. Nadie no, ella te conocía, tú sí. Aquella tarde eligió la ropa, algo sencillo, zapatos, pantalones y camisa blancas, lo que quedaba lo harían mis pocos años. Tomé una cerveza antes de llegar a tu casa. Debía llamar, debían oír todos, tú también, que estaba para entrar. Recuerdas... -Abre, no tengo donde dormirMe senté y esperé hasta la mañana, había que pasar por esa espera y me violenta esperar. Nunca acudía más que a las llamadas y tener que estar allí me justificaba. Estaba mal pero cobraba. -)No le vas abrir a tu hermano? María por favor contestaElla sabía que nadie diría nada, que los que estaban allí deseaban que alguna te pasara algo. Algo que ellos pudiesen presenciar. Mirabas, hacía una semana que estabas mirando. Nada era casual, ni siquiera que alguien se fijase tanto. Tenía que serte familiar, estaban las compras, los paseos y sobre todo las horas de playa y el calor que me hacías pasar. Ella para ti sólo era una espalda que estaba a mi lado, un cuerpo al que yo no hacía el mínimo caso. Tú. Hasta el día que llegué solo y me pude sentar más cerca, ese día hice lo posible por molestar y no lo conseguí; se lo dije y ella pensó que estabas lista. Todo un mediodía, toda una sartén para quitarte un nombre tan normal como el de María y nada más que para poder llamarte. -María, hace fríoTe movías con mucho cuidado, era igual, te sabía sola y cerca de la puerta. )En qué pensabas? Ella apostaba por un no, un no que se esfumaría por cansancio, un no que se perdería en mis silencios, en alguno de los cigarros que encendía. No te llamé más y puedo decirte en lo que pensaba, en los muelles, en una puta

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de veinte años que había dado entrada. Me voy con ella. Me pagarían igual con la primera luz, me podría ir sin necesidad de verte, no tenías mayor importancia. No fui yo quien abrió la puerta, por mi parte ninguna gana. Te oí -voy a salir para que puedas desayunar algo-. No quise ni mirar, ella había ganado. Deseé un mínimo de orgullo para poder escapar y oí algo ofrecido, entregado y hasta despreciable. Una grotesca chaqueta de lana me había hecho esperar... Ya no quise ni el dinero -no te molestes, me voy, no tengo hambre-No me molesta, es sólo un momentoAquella puta se reiría de tanta estupidez. Aún te di una oportunidad -mierda, estuve ahí toda la noche...-No sabía qué hacer-)Y ahora sí?-SíTu presencia resultaba lastimosa, algo que nunca quise ver. Cansancio, ninguna otra cosa me haría entrar. No quise ver nada dentro, encontré una cama y me dormí. Ella me había enseñado a superar los ascos, no era imprescindible pensar. Llevaba un año sin pensar en nada, en nadie, cada día tenía su propia carne y ésta llegaba servida en carcajadas. Le gustaba recorrer conmigo los tugurios, en uno de ellos conocí a la puta, ella me llevaría..., esto ya no importa. Te diré lo qué quería ella, me iría pero antes me haría sentir más mierda, no pensaba sólo en ti, nos destrozaría y nada como conseguirlo a la vez. No sabía nada, aún no lo sé, me lo hizo entender mi zorra. Ella cobró por mí y es ella la que me lleva. Siento que fuese tu cuerpo lo que se puso en medio, siento que sólo se jugaron

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soledades, poco que contar, un vómito más de experiencia. Me voy y en la mesa de juego otras cuatro inocencias, una más vieja, otra más zorra y dos llenas de pereza. Quizá las más sucias, las nuestras..., sólo aparente inocencia" Dejo de leer, son las cinco y media. (Siete y dos minutos de la tarde) Creía entender el por qué no le había dejado leer a la niña. No fue así, la oí acercarse despacio para hablarme en voz baja. -)Ya la leíste, qué dice?-Que la cuenta ella-Ella no la leyó. Sabía que se trataba de una despedidaBajo mi propia consideración, acababa de leer algo que a nadie importaba, no era más que un suceso de narrador al que ni siquiera le correspondía un destino. Se escribe para alguien o para nadie, también para uno mismo. Yo llegaba para leerme, quizá sea ésta la única manera de aceptar mi letra, olvidar hasta no reconocerla. -)De verdad se parecía a mí?-)Lo quieres oír? Pues síUno nunca se imagina lo peor que puede ser, olvidar tiene mucho en este ejercicio de mejora. Es suficiente con una confesión para sentirse mejor, nuevo. Pero ese no reconocimiento es, sin dudas, cierto. Se llega a ser otra cosa aunque se pueda volver a caer en lo mismo, esta caída será desde otro ángulo, ya desde otra persona. Las memorias son procesos de adaptación, procesos vivos, y no se diferencian las individuales de las colectivas, digo en el proceso, sí en los contenidos. María apareció para decir que podía quedarme con eso, eso era la carta; no sólo quedar, podía hacer lo que quisiera con ella. Automáticamente empecé a suponer, mi pensamiento es así, salta cuando

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termina el otro. Ella nunca dejó de saber lo que podía contener, ella seguía a pesar de los contenidos, de alguna forma todos seguimos, los engaños no son nada cuando hay que seguir, una vez más hay que despertar y hay que salir. No, no era todo, quedaba algo, ella ganaba un día más; la carta no hablaba más que una semana, se podía esperar otra, dos, tres; la niña habla de un año, en cualquier caso de meses. En un tiempo así la mentira sólo se consiente, se convive con ella y pasa a ser una traición menor. Por esta lectura me convertía en un regreso. Ya no estaba seguro de que era algo nuevo, los dos conocíamos el desarrollo de un mismo pasado. Ella ya no podía creer que había olvidado, estaba ante lo mismo, ante algo que volvía con el recuerdo fresco, inmediato. Se borraba el parecido para presentarme como el mismo, no tenía más que preguntarme por el destino de la ramera, y eso, también lo conocía. No puedo dejar de pensar en que la vio, en que la quiso ver y en que tuvo tiempo para hacerlo. Aquellos cuatro vértices duraron más de lo que ninguno quiso, no, tal vez María era la única que ganaba, ganaba tiempo. Aún con esto el conjunto resultaba desproporcionado, enfermo. Eran fuegos que ardían a destiempo, que se consumían en camas distintas y con otros cuerpos. Ninguno tenía lo que quería y todo estaba a mano, cerca; una red de recíprocos abismos impedía aproximarse. -Piensa como él y sal de una vez de esos pasillosPodía ver, pero para decirlo se había agarrado a María. Estaba asustada y ella se la llevó. -Mar dile algo, me hace pensar...Las seguí hasta una terraza, entre las dos tendían la ropa, una se la pasaba a la otra y ésta la sujetaba con pinzas. La niña tenía aún que crecer para hacerlo sola. Desde la terraza había que mirar hacia arriba, hacia un castillo. -)Te gusta?-

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-No, no me gustan los castillos, siempre encierran una defensa-Mar dice que de él saldrá un príncipe que me llevará a donde quiera-)Por qué le cuentas eso?Ni me miró, llevaba así desde que toqué aquel sobre. Pagaba un contenido que era suyo, algo que nada tenía que ver conmigo. -María te estoy hablando...-Me lo cuenta porque es lo que quiero oír-Y cómo es ese príncipe-Distinto, ya no es el del año pasado. Mar dice que crece conmigo pero no me doy cuenta, a veces pienso que es el mismoFuncionaban con armonía, tomaba la ropa de la tina y se la pasaba a María que la tendía. Cuando me di cuenta nos separaba una línea de ropa blanca, la niña asomó la cabeza entre dos sábanas y dijo que aún estaban aquí. Tampoco me extrañaría demasiado si hubiesen desaparecido; formaban un mundo aparte, ni siquiera yo era una garantía de realidad. Es más, mi presencia las desvanecía y juntos formábamos una bonita bruma, una de las que pueden hacer desaparecer una ciudad. (10-11-94. Son las tres y trece de la madrugada) "Pasó una semana y ella tuvo que venir a buscarme, me había olvidado, estuve durmiendo durante días, días en los que no paré de correr, no se podía tratar sólo de sueños, estaba vivo y era capaz de sentir los murmullos que se adueñaban de mi oído. Contestaba a preguntas y ninguna era mía. Ella me arrancó de allí, su seguridad había desaparecido. El teléfono, la puerta, los auxiliares del hotel, el correo, el entorno comenzaba a asustarla. Me miraba con miedo y se veía perdida -qué te pasa-. Sus manos, sus piernas, el cuerpo no le obedecía, se paseaba nerviosa -nada, no me pasa nada-. Llegaban tarde sus respuestas, tarde y meditadas -)quieres e, es eso lo que quieres?-. Quería salir a

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tomar el aire, llevaba demasiado tiempo sin moverme y no estaba acostumbrado, mi vida no se había nunca parado tanto. Me fui hasta la puerta -)te vas?-, -sí, voy a salir-, -estoy un poco nerviosa, )vas a volver?-, )a la casa?-, -sí, )vas a ir?-, -) ya no quieres que vaya?-. Tardó, no esperé y salí. Pasé el resto del día comiendo, los intervalos me llevaron de un lugar a otro y por lo que comía podía estar en cualquier sitio. A medianoche me sentí saciado, fue entonces cuando me decidí a situar lo que me estaba sucediendo. Lo hacía ante una copa, llevaba varios años bebiendo, me vi allí, en el vaso, flotando y no logré moverlo. No la había ni pedido y ya era bastante extraño -)no te apetece, era una invitación de la casa-, -no me va creer, pero no me apetece-, -aquí, nos creemos todo-. Me señaló una mesa y lo primero que vi fue una chaqueta y mucho después una cara, por fin a ti. Le pregunté al dueño cómo te llamabas -María, pero aquí la conocen por "das mortes"-. No me interesaban los nombres, sólo el dinero -su padre le dejó todo, a mí me sobraría con una pequeña parte de lo que tiene, estoy cansado de servir-. Me parecía más repugnante, me molesta la falsa modestia -)y esa horrible chaqueta?-, -tiene frío, dicen que nació con el frío metido en el cuerpo-. Miré al hombre -)cómo sabe usted tanto?-, -ella es la dueña de esto aunque yo me las tengo que ver con el banco, la copa era par quedar bien con ella, lleva ahí desde que entró y ya no sé ser más amable-. Algo con dinero y solo..., tenía que haber problemas. Así es como pensaba, así sigo pensando. Se levanto -nos vamos, va a cerrar-. El bueno del hombre salió de la barra y se puso en la puerta para empujar lo que tú habías decidido. Pasaron las semanas y supe que no me iría. Quedaba mi zorra de veinte años y ella se encargó de recordarme cómo pensaba y en qué" Ya no estaban en la terraza. Miraba las hojas, estaban numeradas. Las volví a encajar en el sobre y éste se hacía grande para sólo dos páginas. Las encontré sobre una plancha.
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-)Se puede saber qué os pasa?-Estamos haciendo limpieza general, aún nos quedan las habitaciones de abajo-Me parece estupendo. María..., )a qué se dedicaba?-)Quién?-Tu padre; él-Mi padre era consignatario, y él, no sé, escribía-)En dónde?-En mi habitaciónMe fui hasta ella, vacié el armario y no encontré nada. -No vas a encontrar nada-)Dónde están sus papeles?-Están...-Los tiréLa niña iba a decírmelo. -)Dónde?-No tengo por qué decirte nadaQuise cogerla pero se movió más rápido y salió de la casa. Cerré la puerta. -No voy a abrir hasta que me diga dónde están-Entonces yo quiero estar con ella-

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-Me parece bienLa acompañé hasta la puerta de abajo. -No te lo diré, no, son míosAseguré las puertas y me eché, no tengo más que confiar en mi sueño, llamarlo, él llega. En ocasiones se hace esperar, y es normal, lo exprimo tanto que ya no sabe cómo presentarse, no es sencillo atrapar continuamente mi interés. La puerta se abrió, Antonio me preguntó por las bolas -las perdí-, -mira bien-, -estoy seguro-, -mira-, una de mis manos desapareció para asomarse con ellas -) las ves?-, -las veo-, )son iguales?-, -no, una es más grande que otra-. Lo vi arrimar una silla y acomodarse -)las quieres?-, -no-, -devuélvemelas-. Se las di y reclamó mi atención para que viese lo que hacía con ellas. Las colocó en el suelo y les imprimió movimiento -ves, pueden ir solas-. Rodaron juntas durante un instante para después separarse -no-, me quise levantar, el anciano lo impedía con sólo una mano -se perderán, no puedo permitirlo-, -)a ti qué te importa?-, me importaba, llegarían a las escaleras y el barro no aguantaría los saltos en los peldaños, lo que rodaba ya no eran bolas, eran cabezas. Aparté al anciano, corrí hasta las escaleras y salté. Me despertó el timbre. -Abre, te lo diréNo me gusta despertar en medio de un sueño, puede que no lo recupere. -)Dónde?-AbajoBajé, miré en las habitaciones, en una había dos vasijas de barro con forma esférica y una más grande que la otra. Alguien se había tomado la molestia de sellar sus bocas. -No las rompas-

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La voz llegó tarde, ya estaban rotas. En su interior dos bolsas, una por vasija; dentro, lo que debía ser el trabajo de un año. Abrí la puerta. -)Tenías que romperlas?-Estaban rotasNo me creyó. La niña sí. (11-11-94. Son las siete treintaisiete de la tarde, estuve imprimiendo las cuarenta primeras páginas. Quizá haga algo que nunca hago, corregirme) Los papeles estaban divididos en cuatro grupos a los que llamaba libros. Los dejé en sus bolsas de plástico. -)Esto es de un año?-Es lo que dejó, no sé nada de su tiempoMe daba más información la niña y le miré. -)Qué?-)Qué más?-Se encerraba con llave durante horas, no quería que nadie lo molestase. Al salir decía que tenía que irse, pero llegaba mañana y otra vez se encerraba en ese cuarto. Durante ese tiempo no nos hacía caso, le llamaba, le contaba el día que hacía, lo que podíamos hacer, también le preparaba algo..., no contestaba. Tenía un letrero en la puerta, decía -estoy-, él le daba la vuelta y ya decía -no estoy-. La mitad del tiempo no estaba. Casi nunca salía contento, cuando sí corríamos a prepararnos porque tocaba salida. Le gustaba pasear. a mí también; no podíamos estar mucho tiempo en silencio porque se iba sin nosotras hacia uno de sus pensamientos. No siempre, en otras era un pesado, no nos dejaba disfrutar, se empleaba en unos monótonos y aburridos monólogos a los que nos enfrentábamos con distintos y rápidos cortes. Había que hacerlo varias veces, nuestro objetivo era que perdiese el hilo y..., lo conseguíamos309

La habitación quedó libre, no había nada más que una mesa y una pequeña máquina de escribir. María había enterrado este espacio con parte de sus objetos infinitos. Un tiempo sepultado que ahora desenterraba... -María, )qué estás haciendo?-Necesitarás un lugar en el que leerRecorrí de nuevo la habitación, tenía una ventana que daba a la calle y una pared con huellas de viejas manchas de humedad que la convertían en retrato del tiempo. No era la mejor tumba, pero tampoco carecía de apreciables méritos. -Creo que me arreglaré con la habitación de arriba-)Qué tiene de malo ésta?Disimulada en la pared aparecía una puerta, la abrí y me encontré con otra habitación dominada por una cama. -)Y eso?-Su camaNo había más salida que aquella puerta disimulada. María abrió las ventanas y la calle surgió tras unas verjas florales. -)Le gustaba esto?-Puso tu cara pero se fue acostumbrando. Ves esa librería, en ella colocaba los papeles hasta darles un ordenNo había libros y sobre sus amplios estantes se podría leer de pie. Sin querer empezaba a apreciar ciertas comodidades. Mi pensamiento se debió entusiasmar porque cuando me di cuenta estaba solo con las bolsas de plástico en la mano. Levanté el colchón y lo dejé en pie para que se ventilase y hecho esto salí, el enrejado tenía la mala virtud de dar sensaciones a cárcel. Me paré ante la máquina y mis dedos se apartaron de mí para posarse en el teclado, tenía la ventana delante y tras ella un mundo de piernas que podía crecer hasta el cuello. Eran los rostros los que se escapaban, un mundo sin caras. Las rejas dejaban ver,
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sólo al interiorizarlas se resaltaban y así surgían argumentos privativos, prevenciones y defensas; cuando se eludían, regresaban las piernas, los troncos sin cara, fuera podía suceder de todo y cualquier cosa sería recogida desde el interior. Con las ventanas abiertas se podría hasta gritar y esperar que alguien se agachase para enseñar su rostro, una cara que ya sería individual. Quiero decir que se podría detener a la gente, pararla para hacerle un retrato; también habría que aceptar la sorpresa, un tronco no anuncia siempre una cara, puede ser otra la que se asome. Mierda, esta cayendo en las transformaciones del sótano, en los posos del tiempo, en la curiosidad a que invita cualquier pozo. Estaba cayendo en él y me daba cuenta. Me apuntaba inevitable, me hacía anotado en sus páginas: salir de dónde. Se sale para entrar, )en otra parte? (12-11-94. Las tres y un minuto de la madrugada) Escribir, )cómo? Tiene que haber otra forma. En tanto el tiempo me acosa, me dice que llego tarde, que no me muevo lo suficiente rápido, que no tengo ninguna cosa. Y mi cabeza se relaja, se pierde en significados, en perezas que la evaden de mis presiones; usa sus propias salidas y no consulta. Está acostumbrada a hacer lo que quiere y es así que no trabaja, que no se empeña lo suficiente. -Tengo la sensación de que nunca estás con nosotras, de que nunca has estado. Te hemos estado llamando, sabíamos que vendrías, no se podía estar sola tanto tiempo, tanto tiempo sin nadieMi sentimiento era opuesto, siempre con ellas, nunca sin dejar de verlas. -)Sabes cómo llegó ese barco? Quizá no te importe, puede que nada tenga ya valor para ti. En ese barco íbamos nosotrasNo podía ser, en él iba yo, nadie me acompañaba, si acaso un montón de fantasma, de voces a las que hago personajes. Ellas..., nunca pienso en ellas, en

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su posibilidad de movimiento. Soy yo el que se tiene que ir, el que no puede, ellas, ellas deben estar ahí, siempre ahí. -Ese barco navegó con mi padre, lo llevaba con él para saber que no dejaría de volver para verme. Primero para verme nacer y después para no dejar de verme. Verme, verme, a mí y en él; yo ya estaba ahí mucho antes de que tú lo hayas visto. El barco no iba a parte alguna, venía a mí y tú, te quieres ir con él. Con él sólo podrás regresarDejé de pelar. Estaban allí, María me hablaba sin descuidar lo que tenía al fuego, la niña sólo oía. Era muy sencillo, no podía con ellas, ni con ellas ni con nadie, fui educado para ser una carga, un peso para todo el que se acercara; con eso tenía que ver mi necesidad de irme y al mismo tiempo mi imposibilidad. Las mondas caían en un cubo destinado a las basuras, era el lugar que miraba para no encontrarme con su voz en una cara. No mirar me permitía oír, asistía a toda una gama de tonalidades, a una gama de la que no brotaba ningún reproche. -Mira, no hay más destino que nosotrasNo quise ver. Por un momento las vi como el origen de mis carreras, de mis huidas en el sueño, de mis saltos sobre vacíos. No se me ocurría más que un por qué, por qué tenía que ser yo, por qué no él. )Por qué no otro? No lo dije, no pregunté. No quería entender, no, no era que no pudiese entender, podía; no quería aceptar un papel, ningún papel. Está mi miedo, mis miedos a la escena. Un temor a repetirme sobre ella. )Por qué individualizarme en un papel? )Por qué aceptarme? Tendría que apartar, desechar partes, con qué quedarme. No dejaba de mirar el cubo, su basura. Revolví en ella, sobresalía algo, hundí la mano y quité lo que resultó ser el collar. Lo recordaba sin hilo, sin su cordón umbilical. -Lo tiré yo, no me gusta, no quería que lo tuvieses, )quieres que lo lave?312

Las cosas tienen la importancia que les damos y su valor tiende a moverse entre afectos, en ocasiones, enfrentados. La niña se acercó para cogerlo. -)Por qué no te gusta?-No lo sé, la noche que me fui me lo llevé y no me dejó dormir. Estuve despierta y pensaba, me hacía pensar y eso me cansaba no, ella no estabaLo puso en agua, dentro de un cacharro, y me lo trajo. -Así está mejor, parece un fondo marino. Las conchas no deberían salir del aguaMe lo trajo ayudándose de las dos manos y me lo puso delante para que pudiese ver lo que estaba diciendo. -Ves, ahora es como un marHabía elegido una bonita cerámica, una de las que le gustaban a ella y a María, gris y con unas rayas blancas recorriendo su cintura. En su interior las conchas dejaban de ser un collar para rellenar un fondo, un lugar vacío. -Mañana te traigo un pez, le dará vidaMaría fue la que terminó de pelar las patatas, ella estaba acostumbrada a las cosas de la niña. Yo no. (14-11-94. Son las tres y diecisiete de la madrugada. Ayer no escribí nada, hace que me sienta mal, más, sólo me siento verdaderamente culpable cuando un día pasa sin ser escrito. Otro día acabaré con esta culpabilidad) El sueño de la ida tiene que ver con la imposibilidad de marchar. No se da salido, no se puede salir y uno se queda para dejarse atrapar; se queda uno con los sueños más lejanos y despierta para acariciar sus miedos, trata de que nunca puedan escapar. )Qué sería de cualquiera sin sus miedos? Habría que asumir algo más que una identidad, sería otro, )quién? ; sólo quiero ver. Miraba y no veía nada, no veía a nadie, sí, cuando me fijaba en él te veía a ti, pero a ella

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Dejar un yo, por pequeño que sea, es dejar bastante. Pero dejar uno de los muchos que encerramos podría no ser tanto, )quién recordaría aquella ridícula parte? Ridícula y quizá escondida, nadie se enteraría, sucedería de una forma silenciosa, lenta e imperceptible. Al cabo de un tiempo, nadie, ni yo, lo reconocería. No está, aquello no era yo. )Se imaginan el alivio? Escupir y con cada salivazo abandonar el peor humor. Ir segregándose hasta hallarnos ante lo mejor. Todo esto suena a vía de perfección. Hay otra imagen que habla de lo mismo, también es conocida, para separarse hay que romper, el gesto menos violento consistiría en dejar caer el yo para encontrarlo en el suelo, esparcido y en pedazos. Un yo roto. Lo recomponemos, éste no, éste sí, éste tampoco, pero ése sí, a ése le tengo cariño..., pegamos con cuidado y volvemos a mirar. Pero..., )quién está mirando? -Se enfría. La cena se está enfriando-)Se puede saber dónde estabas?Quise ser sincero. -Sí, en las nubesMaría añadió que se debía estar muy bien allí y que ellas habían acabado con lo que se daba abajo. Se refería a los platos. No me importa comer en frío, no cuando es por mi causa, en caso contrario me irrita. -Pensaba en las habitaciones y en esos papeles, me daba ánimos para poder entrar-Vas a entrar, Mar está segura, Antonio también, hasta yo así lo creo; que no te preocupe...-Nada mejor que entrar acompañado y a cualquier sitio-Lo difícil estará en hacerte salirEra como si mi yo ya lo tuviesen encerrado, como si supiesen más de mí que yo.
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Tenía aquel pasado y hacían de él un infinito de ventajas. Un pasado al que me iba aproximando, no, al que me iban acercando; un paso hacia uno mismo. Perdí a la oca, siempre caía en las casillas en las que debía volver, retroceder. No me hacía gracia, a ellas, por el contrario, les divertía. Me animaron para una segunda, hicieron lo mismo para jugar una tercer partida, era igual, no salía del mismo sitio. -No te desesperes, en cualquier momento puede cambiar tu suerte-No la tengo, )cómo puede cambiar?-Bueno, pero puede llegarLa única que llegaba era María. La niña quedaba a poca distancia y yo, yo puedo pasar sin comentario. -Otra, otra-Una m.....-Yo también quiero ganar, sólo lo hace ella-Está bien, pero la últimaNo debí ceder, me cuesta decir que no me moví de la salida, sí, me alejé un par de veces, me encontré libre del principio..., fueron un par de espejismos, dos ilusiones que ni siquiera duraron lo que debían. Caía en aquellas malditas escaleras, en un terrible pozo o en una celda en la que tenía que sufrir la peor de las esperas; creo que dos o tres tiradas llenas de risas. La victoria de la niña me libró de aquel tormento, de un juego que se hacía eterno. -No sabes perder-Sé perder, es esta simbología la que me mataLa casilla peor se encontraba a las puertas de la salida y se trataba de una puerta, a sólo un paso la victoria. En una de las partidas había llegado hasta el final para caer en ella, se abría en el comienzo para tener que empezar de nuevo.

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-Mar, podemos jugar a las cartas, al desconfíoMe quise adelantar a una posible decisión. -NoNo sé, por un momento me vi con todas las cartas en la mano y sin que pudiese hacer nada por evitarlo. Nada que me separase de ellas. -Sólo una, sólo unaContaba con el apoyo de María y mi defensa se basó en negarme a una respuesta. -Dile que sí, mira cómo te lo está pidiendoVeía en su cara el cómo, también en la de María, un gozoso cómo. Llegaron las ofertas, si jugaba tendría esto y lo otro, además, un poco de aquello. -No quiero nada y mucho menos de vosotras. Creéis que no me di cuenta de que me estuvisteis haciendo trampa...-No hago trampas, Mar díselo, dile que nunca las hago-Ya, crees que no me di cuenta de cómo dejabas caer el dado...-Que no, mira, ves como noTenía el cubilete en la mano y hacía demostraciones, tantas y tan claras que me rendí. -De acuerdo, no las hacías pero las pensabas, di que no pensabas ganar por todos los medios y a cualquier precioMe pasaba, estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de hacer olvidar las cartas. -No le hagas caso, te está mareando porque tiene miedo de volver a perderEra María, le di las gracias por descubrirme. -Me tomabas el pelo..., pues ahora juegasRepartió cartas en tres montones iguales. Traté de no desconfiar, probé a desconfiar de todo, por fin me decidí por un punto medio; perdí con las tres variables. Lo triste es que ya no les hacía gracia, yo estaba allí pero ellas

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jugaban solas, mi juego no contaba; las partidas eran un femenino. Dejé de jugar y ni se dieron cuenta; terminaron por repartirse victorias y derrotas. A mí sólo me querían de testigo. No, no, en seguida echaron de menos mi pérdida, lo empates pueden llegar a aburrir, además, no hay como enfrentarse a otro sexo y saberlo de antemano perdido. De mirarse solas, pasaron a mirarme, volverían a mí y decidí irme. Les di las buenas noches desde lejos para no caer en el retroceso y en la cama me sentí irremediable, sin posible remedio. Fue igual, llegaron hasta ella para encontrarme. Las oí y me sumergí en las mantas. -)No querrás dormir?Dos minutos y no estaría. No me los dieron. Se echaron una a cada lado. Podía dormir igual, me bastaba el silencio. Hablaban y entendí por qué él se encerraba por dentro. Me callé, me volví a callar, lo hice una vez y otra, me pareció oír algo, después menos y al fin se durmieron. Sencillamente es angustioso, yo ya no podía, estaba incómodo, sus sueños me exprimían, me tenían en medio, soportando sus dos pesos. Para librarme tendría que despertarlas y no pude, consentí en que fuesen mis ojos los abiertos y mi mirar la sombra de la persiana. Me hice a la oscuridad y vi más. Son pocas las noches en las que no se ve nada, hoy siempre hay una luz que pretende ahuyentar otra tiniebla. Tenía libre la cabeza y la giré sólo para verlas. Eran dos sueños, dos sueños muy quietos, como con miedo de verse despiertos. Los notaba en el peso, los sentía tensos. Me pude levantar cuando se aflojaron, les quité los zapatos y las cubrí. Volví para ver cómo estaban y las encontré arrimadas, habían deshecho mi hueco, mi espacio en medio. (Siete y treintaidós de la tarde. Sigo imprimiendo lo que por ahora son pruebas

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de esto) "Me estoy desnaturalizando, vivo desde hace meses con dos mujeres, una es aún muy pequeña, la otra, debe tener mis años. No vine para quedarme, no llegué para estar, estoy para no pensar más que en marcharme. Son las tres de la madrugada y ellas duermen; acabo de encerrarme, ellas están bien, quietas, la pequeña arrimada al vientre de la otra. A la niña le duelen los oídos pero por fin se quedó quieta, tuve que esperar dos horas. Me encierro para no atenderlas más. Son dos cuartos y escribir era sólo un deseo en las horas de siesta. Vengo de los cuerpos y me había dicho que no volvería a quedarme quieto. Son las tres y cuarto, y por primera vez solo, en dos cuartos; fuera está lo que hice, arriba lo que pensaba hacer y en los muelles mi carne con sólo unos años más. Vengo bajando, entre los pliegues de una piel mayor, bajando con diecisiete años, sin tiempo para hacer y con edad suficiente como para deshacer; deshacerme en inmediatas ganas. Sé un poco de tactos, de manos, de humor segregado. Sé de noches y sueños, sé poco de poco; sé que no quiero. Llego con risas de luz eléctrica, con cuerpos que no se acuestan, de lugares en lo que todo puede ser extraño, de sitios en los que nadie se presenta. Venden pieles, pelos y piernas; se pierden cabezas, se dejan. Algunas olvidan dónde quedan. A mí me encuentran, pegado a una pared o sobre una banqueta. A mi edad las máscaras llegan y cada una cuenta lo que le queda. Voy con la que más cuenta, con la que pone la boca más cerca, con aquella. Es años y lengua. Tres y media. No se oye nada, unos pasos fuera, después otros y los primeros se alejan. Perdí los pasos en mi primera hoja en blanco, los perdí de-spacio, manchando una hoja limpia con huellas de las que no sé nada, ni adónde iban, ni por qué pasaban. Era mi primera memoria de ruidos, el sonido de una página. Lo volví a oír y ya caminaban, se decían cosas, pararon. Me levanté, estaban en la

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ventana, dos pasos de pantalón y dos de media alta. Se intercalaban, ya no decían, estaban unidos y seguro se engañaban sin decir palabra. Nada evita el cruce de pasos y sí se dice a los labios. Besos que han de invitarse a pasar callados. )Qué cuerpos se pueden apretar en estas puertas, en cuestas tan cansadas? Ganas de no despertar solo mañana, son sí de noche, miedos a perderse en la madrugada. Hurtos que se creen que ganan, mañana disfraz de noche con juego de luz y sábanas de seda blanca; nunca pude con los besos de portal, quedaban para las camas. Son los maquillajes los que se corren en lechos donde se deshacen almas, procuro no mirar y doy tiempo a que se reconstruyan las caras. Las siento animarse en el baño, salir con los surcos rellenos, )qué ha pasado? Mi risa para esas nuevas ganas. Para todos los cuerpos que así se han deshecho, para la mañana tras mañana, para la noche sin sueño" (15-11-94. Son las dos y veintiocho de la madrugada, ellas duermen, la niña tardó, tiene infectados los oídos) (Estaba leyendo diecisiete años y tengo la tentación de corregirlos. Este tipo de actos son para mí un martirio, cortar, borrar, pegar, verbos que están para matar, para deformar un tiempo. Todo por un resultado, por un hecho amargo e independiente. Cuantas caras, cuántas voces he restado para dar un producto hecho. Lo puedo tener en la mano y notar aquellos silencios, los mismos, para ellos nada ha cambiado, siguen sujetos a una frase cortada a un papel concreto. Debían alimentarse, alimentarme, debían y siguen debiendo todo. Pero descansan, les tengo los mejores cajones, viejas tablas de castaño los recogen no sin cierto rito funerario. No, no les conduzco a ningún espacio sagrado, el mismo mueble aguanta la ropa a planchar y soporta también otra sucia. Voy para meter más y me veo ante un vientre abierto que acoge. Es un acto opuesto al parto y lo opuesto ha de ser mortal. Es un ciclo del que no soy consciente hasta

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mucho después, por tanto no puedo llamarle más que impulso, me reconforta que todo gesto de este sesgo sea considerado natural. Es un mueble de comedor, dentro tendría que haber cubiertos dispuestos en rígidas formaciones que saldrían para esas veces que se consideran merecedoras de enseñar. Grande, amable, capaz de veinticuatro unidades por distinta pieza; como papel estaría encantado de rellenar tamaño espacio. Cuando lo abro aún me parece ver las iniciales en la plata: Trinidad Corbal, una T y una C extendiéndose por la parte más alta, alargándose en suaves ramas, para quedar como marca de un tiempo que se pasa en sucesivas manos, en bocas mejor o peor pintadas. A algunos tenedores les faltaban dientes, como sus dueños ellos en la boca se desgastan. De la cristalería quedaban sólo unas copas, más frágiles a las manos pero menos calladas, morían y hasta en ese momento eran tímpano, no dejaban de gritar tras un pellizco de uñas y el oído se hacía limpio hasta que desaparecía pero no allí, sino muy lejos, en montes metálicos de los que salían. De los platos venían flores y líneas que siempre me parecieron recientes. Era fácil saber el tiempo en el peso del cubierto, más complejo detenerlo. Me sigo durmiendo en las comidas y me es cómodo culpar a esos objetos, asegurar que me perdían en su tiempo) Lo estaba leyendo y era la misma hora o media más tarde. Las tres o las tres y media. Los mismos cuartos y ellas durmiendo, me paro y es también el mismo silencio, no lo sé, dicen que son iguales, no estoy tan seguro de que los silencios sean el mismo. Vivían en una diferencia, él se presentaba con todos los cuerpos y ella le aguardaba con su mundo de objetos. Los dos bañados en agua, él de sudor y ella de salinizada; lo de él se pierde, la que tiene ella conserva, las dos saturadas. La imagen puede ser otra, él baja de los lagos y ella sube con las mareas; en todo caso uno dulce y la otra salada. A él se le podría beber, con ella

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sólo nadar..., flotar hasta ahogar. No soy justo con el sexo, la mujer tiene más bocas, da más miedo. Besa con cuatro labios. Estoy en los mismo cuartos, en dos cuartos de hora. Un cuarto de Luna y dos cuartos de espacio. Pongo cuidado al leer para no darme con él, para no sentirme escribir con la misma mano; me separan muchos años del mismo cuarto. Leo en los fajos de papeles, libro uno, libro dos, libro tres y libro cuatro. Los miro como los encuentro, mezclados. Se dejan ver, tres cuartos y uno entero. También puedo decir cómo me siento: atrapado por lo que sé. Son las cuatro y veinticinco, y no me decido, puedo cerrar o dejar abiertos los tres primeros. A María no le puedo preguntar, me haría un regalo con ellos; no puede, nunca podrá leerlos. Para ella son como las cartas, gestos para un juego. Repartos de contenido. Mis dudas residen en que aún no encontré el valor suficiente para meterme dentro, piden una leída, una mínima lectura que relego, que mantengo indefinida hasta que se vuelva remedio. (Siete y media de la tarde. Estoy empezando con los escritos de Hesse. Tragué casi todas sus obras en mi adolescencia y es justo que sea él uno de los que me ayuden a mirar los papeles con cierta condescendencia. Su libro está en dos volúmenes y llevan el título de "Escritos sobre literatura". Sí, alguna profesora de filosofía debe contar con una crítica de diecisiete años al "Lobo estepario", debe contar con mi nombre, de las demás tengo recuerdo adolescente, aunque creo haber sido más viejo a esos años. Entre sus páginas una cita de Rilke -Las palabras están hechas como de metal y se leen despacio y con dificultad...Sin embargo, el libro es muy poco literario. En sus mejores pasajes es necesario y singular. Su devoción es auténtica y profunda-. No quiero esconder el uso de las citas, se recogen para salvarnos,

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Hesse lo hace en este sentido. Las citas nos disculpan de lo terrible de explicarnos y el empleo de sus nombres pretende acercarnos, situarnos. No deja de ser un sucio intento) "Notas. No puedo hacerle daño y hay algo más bajo en esto, aunque quisiese no podría. Si fuese ella..., pero está esa niña de sólo tres años. No habla, no dice, me sigue a todas partes mirando. La estoy oyendo, está rasgando la puerta, se está preguntando por qué me tengo encerrado. No entiende que sea por ellas, que ella tenga que ver con esa puerta; no creo que sepa ni lo que es una pregunta, ni siquiera sé seguro que se las esté haciendo, son esos ojos, sus dos bellas interrogaciones. Los miro y me para ver que lo saben todo, )cómo esconderles un daño? Se adelanta, no te deja ni pensarlo. Ante esos ojos, pies, manos..., me fui perdiendo. Las manos esperaron a la segunda semana, llegó ese tiempo y me pasearon por la casa. Fue extraño, nunca me había dejado tocar por un niño y ella, muda, me llevaba de la mano. Fui hasta sus cosas, me invitó a cogerlas, a tenerlas -)por qué no dices nada?No me contestó, se fue corriendo hasta María. Me vi en el suelo, entre muñecas de trapo, entre todo aquello que para mí no significaba nada. Me las quité de encima y las tiré sin ganas, ella estaba allí, había ido a buscar a María. No hacía ningún gesto, sólo mojaba los ojos en agua; se puede llorar así pero es menos lágrima. Recogí la que me pareció le gustaba, una con largas trenzas amarillas y que como las otras era de trapo. Eran igual de grandes y se la llevó en brazos. Me sentí torpe, me vi igual, así, en todos mis tratos. Pudiera ser el sexo, tenía hacia él un sentir violento. Me arrastraba y voy mal hacia lo que se presenta impuesto. Nunca había tratado con tres años y quedé sin proporción, idiota ante un argumento por el que nunca noté entusiasmo, cosas así estaban para los otros, para hechos así había que tener edad. Torpe en el ejercicio y más torpe en la disculpa; no insistí y ella tampoco. María

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le había secado los ojos y en ellos no me pareció ver que hubiese ocurrido nada. Aquella semana no hubo más manos, y empecé a encontrarme con sus pies -)No tienes otra cosa que hacer?-. No esperaba que me contestase, sólo que se diese la vuelta, que desapareciese. Su actitud fue sencilla, no parecía entender. Estaban en todas partes y eran dos pies. Los sentía antes de levantarme; fuera, mientras estaba en el baño; me avisaban las horas, las comidas, los descansos, las pausas..., no dejaban de señalar una distancia que no llegaba a resumirse. No pude con la semana y los tuve que detener. Había consultado a María aquel movimiento, pero ella tenía otras distancias que mantener. Tuve que abandonar mis prejuicios para parar sus movimientos, ) como? Tuve que pensar, dedicarle un mínimo de tiempo, para acabar empleando el único antídoto que se conoce. Me levanté y la tomé en brazos, la tuve así casi toda una mañana, media tarde y sólo a media noche empezó a dudar de mis afectos repentinos. Me veía obligado a parar ante uno de los espejos, miraba aquel reflejo de maternidad y no podía disimular su mal efecto. Daba unos pasos y volvía atrás, sí, era yo, y estaba dando un colo a una niña de tres años que miraba tan asombrada como lo podía hacer yo. No hizo falta que contratásemos ninguna opinión, aquel espejo estaba mintiendo y nos alejamos.

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Es una obra de Gonzalo Conde Escuredo. (EL) CRIADOR APÉNDICES I 22-11-94. Tres de la madrugada. No escribo desde hace una semana, fueron siete días disculpándome con trabajos de orden e impresión. Dejándome impresionar e intentando ordenarme. Estos paros me alejan del ritmo, me separan del escrito, hacen que volver a él me cueste más; me cueste. )Sobre qué escribo? Bastaría con coger un principio y definir un final, en medio, una línea recta..., para qué complicarme, por qué complicar. )Por qué? Lo siento, no soy una recta. Puedo trazarla, ya lo hice en otros papeles, digo que puedo, pero me alejo. Consciente, es así como me voy; siento que las líneas me invitan a huir, que puedo irme con ellas; me llaman y voy. )Me pierdo? Sí, me pierdo muchas cosas..., pero el hilo no, lo cojo, lo dejo. Creo identificarme así con el tiempo, con este tiempo. Unas veces nos perdemos en él y en las más asomamos presos. Me veo agarrado a esos barrotes de hora y gritar desde allí que soy dueño: de mí y de mis ahoras. Una semana paseando al borde de los muelles, incapaz de variar ni uno de sus papeles. Añadiendo una conjunción, colocando un acento..., sin atreverme con ninguno de sus significados, con una palabra, con lo que pueda modificar una intención. Ella me dijo que son míos, no es así, con lo de uno se hace lo que se quiere y yo no puedo. Entré con ganas, un lápiz, un bolígrafo negro, otro azul...,

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empecé a ver huecos, lugares en los que colocar una coma, un punto, un vacío... Cinco páginas más allá estaba derrotado, acabado sin empezar. En los muelles podía ver el inicio de aquellos libros que me acompañaban sin comienzo, sin que nada los hiciese continuar. Llegué a pensar que no estaban para seguirse, que sólo eran un anzuelo para otra presa más. Siete años esperando una mosca, un insecto que atrapar. Y yo allí, empeñado en entrar. )Y ellas? Me habían dicho no a ese juego, todo lo que quisiera con él, todo menos sus papeles, ellos estaban como un olvidado secreto, algo que les había quitado tiempo. Es fácil considerar posibles al borde del mar, llega con poner el oído y las voces aparecen con acordes. No hay imposible. En una ocasión me pareció hasta distinguir la ramera, siete años más vieja. Me acerqué; pero sólo eran siete vidas. No sé, me apetecía pensar que se fue solo, también sin ella. Eran las piedras, sobre la labrada uno siente el peso de la moral, )por qué sin ella? Para pensar así hay que llegar hasta el rompeolas; no lo encontré, en Lisboa no hallé necesidad. Me han dicho lo que puede el mar con alguna de estas piedras, no hay asombro, el hombre puede también moverlas, más, están de la mano del hombre. No, voy por el sonido, en ellas el rumiar se corta y la llegada de posibles se rompe. También lo inmenso de un océano da contra un muro, estos están pero los golpes los desgastan y caen si no se arreglan. Si, es el hombre el único que arregla, la naturaleza no se molesta, la furia golpea y ella no se inquieta. Se deja desnudar hasta enseñar su corazón de piedras; echo de menos pasear por estas

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rocas, sentirme entre lo que queda. )Nada? No, están llenas; puedes mojar los pies y ver la vida que esconden, mirar los refugios de su dureza. Puede que en invierno, pero aquí y desde que llegué no vi entrar furia. Una ría es una risa, una lengua que marea; en ella la muerte es una broma que se produce cerca. Se muere a la vista, rodeado de orillas que contemplan un algo, un él que se queda. Se dice -parece mentira- y es así, desde un alto no deja de ser una bonita sopera. Mi padrino se murió así, se ahogó en nuestros ojos. Como todo puede ser peor, no lo hizo solo, con él se perdió uno de sus hijos. Se los llevó el norte, un viento que sopla hacia afuera. Y la ría abierta, con una boca más bien pequeña..., tuvieron que haberse dado un golpe, dos, pero de la mala suerte. Hoy no bajaré a los muelles. )Cómo fue? Fui derivando. Se perdieron, no se encontraron sus cuerpos. Tuvo que pasar un tiempo, un tiempo oficial, para poder darles por muertos. Los lloros estaban en la casa de enfrente, raros, terribles, extraños. Evité la puerta, sólo tenía edad para entender que se habían ido. Uñas, una mano y sus dedos en la puerta. Un ruido que debía llevar bastante tiempo. Abrí. -Ya era horaLa niña en bañador y con unos vaqueros. Me lo explicó todo colocándose unas gafas de sol, sin emplear palabra. -)María tiene puesto lo mismo?-No, es el segundo que se pruebaSe estiró una asa y entendí el segundo bañador. Teníamos que ir a otra playa, ésta iba a ser desierta.

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No lo fue del todo. Tras el trayecto en coche nos quedó un buen tramo a pie y llegamos tarde, a una hora en que suele haber menos gente; para comer. -Es la mejor hora para meterse en el aguaLa primera que entró fue la niña, después María y cuando ya estaban hartas de llamarme entré yo. Mis entradas exigen todo un proceso, un suceso invariable. Carecen de la prisa suficiente. -Llegas cuando me empieza a coger el fríoMaría me lo dice abrazándose, acusando mi a destiempo. Corre hasta la toalla, no se seca y vuelve; una larga carrera para una segunda entrada. Nadaban bien, tanto que no podía disimular mis paradas; me veo obligado a hacerme el muerto. -Das bien el papel de cadáverNo tengo aire ni para contestar, las últimas brazas las di con la boca llena de agua. (ocho y tres minutos de la tarde) Me estoy preguntando qué recuerdo del lobo estepario, del lobo nada. Recuerdo a las dos chicas, al negro que tocaba el saxo y las puertas. Mi edad, diecisiete años y aquellas mis primeras puertas. El negro le ofrecía algo que yo ya había probado, el negro le abrió las puertas. Dentro, )qué había dentro? "Steppenwolf" es un libro que no volveré a leer, si llego, a los cincuenta años. Tiene razón Hesse, los lectores de este libro siempre han sido jóvenes, es muy posible que conmigo no vieran más que a las chicas y al negro. Ha pasado tanto tiempo que ya no estoy seguro del color del saxofonista, puede que sea el instrumento lo que me haga verle negro. Tampoco los nombres, tal vez una, la que estaba con los dos, se llamase María; no lo sé, no, no estoy seguro. Me parece que lo trataba con amabilidad, como a un viejo... Sí, había un teatro dentro y en él pequeñas vidas en compartimentos de

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tiempo, estancias aparte, cuartos en los que reposa un viejo. )De qué no se dio cuenta Hesse? De que los lobos esteparios cumplían diecisiete años. )Cómo ver esto desde los cincuenta? -No me entendieron...-, )qué hay que entender? (Martes. -)Por qué no nos vamos?No era más mayor que unos años, no había leído pero se dejó acariciar por mucho más. Me hacía la misma pregunta, me saludaba así desde que me sabía en aquella casa. No permitía que la preguntaba me dejase atrapado, me arrancaba de la respuesta que no podía darle con una alegría que los demás pagaban. Me agarraba con fuerza del pelo y me decía que allí estaba ella para solucionarlo todo. Lo hacía mordiéndose el labio con los dientes, exigiéndome mayor violencia. Le gustaba besarme con su labio inferior sangrando, disfrutaba enseñándome. Sus clientes se excitaban y la veía subir las escaleras. Me quedaba algunas veces, otras salía. Una de las putas era un joven..., decía que me entendía) 23-11-94. Tres de la madrugada. Escribir: No hay razones. Nunca las tuve. No puedo responder a un por qué. 24-11-94. Dos y veintiocho de la madrugada. Perdimos el autobús e iniciamos un regreso andando. Aún no sé como nadie nos paró, para ser exacto diré que tampoco hicimos nada para que una cosa así sucediese. Yo por no molestarme y ellas..., ellas por orgullo.

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Los primeros kilómetros se mantuvieron en las mismas posiciones pero a partir del tercero me pareció notar un principio de movilismo. María empezó por indicar el estado de la niña y añadió su edad; estaba de acuerdo, sé lo que duraría, podría llegar hasta los cinco, una vez allí mis piernas se estancarían. -Habrá que intentar que nos pare alguien-Tú debes intentarloLo intenté sin el mayor empeño. Ellas no hicieron más. Caminamos, antes de llegar a los cinco kilómetros encontramos un pueblo, mejor, él nos encontró. Digo que habían pasado cinco porque estaba en mi límite de paseo a pie. Fue María la que preguntó por un lugar donde dormir y llegó con uno que nos señaló. No quedaba lejos pero esperé con la niña a que ella lo confirmase, lo hiciese real. Desde aquella distancia nos hizo una indicación, podíamos ir. Aquel pequeño trayecto se nos hizo largo, parece mentira pero era así, la niña igualaba mis fuerzas. Dentro me saludaron; me conocieron. Una mujer esperó a que ellas subiesen para darme razones, detalles de una vida anterior. Lo hacía así porque quería ser prudente. Quise no parecer perplejo, algo debió notar y se calló. No dejó de mirarme. María y la niña se echaron, yo me quedé abajo, en una de las mesas; la mujer no hacía más que mirar y volverse hasta una cocina que no lograba ver pero de la que ella salía para confirmar la misma sospecha. Quería que le preguntase algo y después de varios viajes y harto de encontrarme esa cara intermitente, le pregunté lo que estaba deseando que hiciese de una vez. -)Le recuerdo a alguien?-No, sí, no, no...-)Sí o no?Mi tajante propuesta la asustó. La curiosidad vence sustos y su cara se

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repitió. Cogí el único periódico y la borré con la ayuda de sus páginas abiertas, la página hablaba de los refuerzos con que un equipo de fútbol iba a afrontar la próxima campaña. Suponía un importante desembolso y se esperaba mucho de ellos. No me atreví a cambiar de página, cualquier movimiento en falso me llevaría hasta aquella cara. Giré la silla para encontrarme con una ventana que daba a la calle, gané en vista, había rostros pero no preguntaban. Al doblarlo me di cuenta de que el ejemplar era de días atrás, aquel interés que había puesto en la lectura debió de parecerle más extraño a la mujer, nadie ponía tanto ahínco en frases tan caducadas. Se ocuparon un par de mesas más, nada indicaba un lleno ni en los mejores días. Me equivoqué, a una hora cercana a las diez se llenó, esa puntualidad denotaba clientela fija y no pude dejar de pensar en más preguntas, en caras asomándose a otro tiempo. No, no me miraron a mí, lo hacían hacia otra mesa. María y la niña llegaron y la mujer regresó a su prudencia. Había sopa y pescado, lo cenamos. -)Qué miran?-No lo séLa niña no dejó de fijarse, cuando llegó el pescado ya tenía una idea y creo que María otra. Sí, yo también tenía una; tres ideas, no me apetecía comentar ninguna. (Los ojos de Novoa no dejaban de estar atentos, en Coimbra me avisó. Cuando salía era a él a quien encontraba. Me miraba desde sus muchos años, desde lo poco que le importaba nada. La protegía y ella pagaba ese trabajo; no sabía más, tampoco quería saber nada. En alguna ocasión era yo el que lo acompañaba, tenía en otro lugar a otras dos mujeres, dos angoleñas que según él no hacían más que darle problemas. Se llevaban mal y él se sentía mayor para

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mediar entre ellas. -EspérameNo me gustaban las escaleras, en ellas se perdían gran parte de mis deseos y en otras manos. Se oían gritos y no por él, entre ellas; nadie se molestaba, el que servía me preguntó si quería algo y yo seguía bebiendo mis ginebras. Nunca pensé que tuviese que hacer nada; desde hacía un año venía estando y ese estar me parecía lo suficiente cansado para intentar algo más. Novoa bajó con una. -Las voy a separar o acabarán por matarse. Avisa un taxi, que venga a recogernosEl que me puso la ginebra usó el teléfono y el taxi no tardó. -)Te quedas?-SíCon el alcohol sucede que a lo más que llegas es a sentir el estómago vacío, esto pasa cuando se tiene por pequeña costumbre y sin llegar a un especial interés. Llegué a confundir estos sitios, nada cambiaban, si acaso una que otra bronca que se solucionaba más tarde, nunca delante de nadie. -)Tienes algo para comer?-Mo, más adelante puede que te sirvan algoMe asomé a la puerta para distinguir ese "más adelante". Lo hice, era el mismo lugar en el que me encontré hacía unos días. Empezaba a tener la sensación de conocerlos todos, terminarían por servirme la ginebra nada más entrar. -)Tienes alguna habitación en la que dormir?-Es posible, esto empieza a estar muerto-

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Sin comer tardaría más en dormir y estiré el contenido del vaso hasta estar más cansado. Fue en una de estas habitaciones en las que empecé a escribir, durante un tiempo fueron cartas, cartas que no iban dirigidas a nadie, que sólo hablaban y que lo hacían para mí. Después también pero dejé de llamarles cartas para pasar al grado de papeles, hoy son libretas de las que dudo puedan interesar a alguien más. -)Cuál es?-Vete a la del fondo, es la mía, esta noche no voy a estarFui a la del fondo, casi siempre tomo una de éstas, hacen que me acepte en profundidad. Me vuelvo más indiferencia y me separa más. Sufro dos sueños, uno ligero y otro hondo; en el primero me hago con todos los ruidos, en el segundo no los oigo. En cualquiera de ellos las imágenes me saturan, agotan mi inmovilidad. Descanso, es así como he de llamar a ese tiempo del que me levanto con fatiga. Es temprano, por fin duermen; la mañana es un tiempo extraño a estos lugares, la única hora en la que se sale. Me oriento para encontrar la casa, no es suficiente y en ese barrio acabo preguntando. Anoche no podría subir estas cuestas, ninguna. Veo una luz encendida y me encuentro la puerta abierta. Paso y la luz se apaga. Tomo algo para recuperar el sueño y estoy ante la misma tardanza. Caliento leche y la llevo hasta mis nuevas habitaciones, paso la primera con la máquina y cierro para entrar en la segunda. Aún he de oír más pasos, cada vez más y según avanza la mañana. Me pierden tres horas y no sé en qué, después de las diez no recuerdo nada. En total fueron dos sueños, uno ligero y el otro hondo.

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Esta habitación tiene una ventaja, se oye la calle pero no se siente el interior. Las primeras veces la niña se hacía sentir, más tarde se dio cuenta de que no la oiría. Terminó por estar sólo cuando me tenía más cerca, cuando me oía escribir; entonces no nos separaba más que la puerta y una llave, mía. La cerradura era mi única contribución a esta nueva convivencia. Ella me había dicho que si quería podía encerrarme, lo había dicho esperando que cayese en un absurdo; la tomé por lo dicho. Ella entendió que aún significaban una molestia, lo sé por su silencio, lo sé porque era lo que buscaba, no quería más que mis palabras. Me había encontrado con ellas y no estaba dispuesto a perderlas, mis oídos para mis voces; las demás siempre se habían escuchado. Seguía sin darme cuenta de los días, no había tiempo, no existía. Lo fui perdiendo y dejé de percibirlo sin darme cuenta. Las semanas se sucedían entre las escaleras de los muelles, las dos habitaciones y aquellas niñas. Fueron mis sueños los que me obligaron a estar con ellas. No sé el cómo, pero se sucedían. En ellos entró la niña y después ella. Me despertaba con la llave en la mano, era ella la que podía mantenerme lejos, preservar mi distancia. Protegerme. Tuve que abrir para apartarlas de mi sueño, la niña entró y ellas fueron saliendo. Recuperé así alguna de mis cosas y algunos días resurgieron para darme tiempo. No me quedó más remedio que aceptar que muchas horas se pasaban muy cerca de ellas. Otra vez aceptaba, me dejaba ocupar; no debía importarme, contaba con huecos dispuestos para este tipo de rellenos. En este caso sólo dos más..., dos, y a mí me sobraban vacíos) 25-11-94. Son las tres menos cuarto y son de madrugada. Cuartos:

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La niña.-. Me comí las manzanas y perdí la vuelta; te dije que no me mandaras a comprarlas. María.-. Nunca he dejado de estar, voy cuando me llaman y cuando no estoy también. Sólo tengo miedo de volver, llegar y que él no esté. Antonio.-. He visto mucho tiempo pasar, me vi quedar poco a poco. La niña.-. Vi lo que iba a hacer; sabía que te lo echaría en cara. María.-. No quiero más que lo que no puedo retener y tampoco deseo más. Antonio.-. Veo nacer y no pregunto lo que es. Veo morir y no acompaño. A mis años ya no me puedo mover. El.-. No tengo nada que ver, sólo llego para verlo a él. Yo.-. Olvido mi memoria y es por eso que la repito. El.-. Saben que no estoy más que en el papel y se empeñan en tenerme fuera. Yo.-. Se hace cierto por repetición; a partir de ahí comienzo a temer. María.-. Estoy para que pueda volver. La niña.-. Mi miedo está en que me veo crecer. En que me veo. Antonio.-. Para los otros mis dos ojos, ya no me tengo que ver. El.-. Logré no estar durante un tiempo y de lo que pasó no sé nada más. Tomé lo que me dijeron. El.-. Desconozco el instante, llego poco después de él. Siete y dieciocho de la tarde. Leo a Ajmátova, y hoy, mis preferencias por Marina. No encuentro nada de Osip. No me miraba, no miraba a nadie. Es posible que ella sí nos distinguiese. Arriba María no dijo lo que pensaba, preparó el baño de la niña y entró con ella. Me siento bien cuando mi cuerpo es el que está cansado, entonces manda y me tengo que plegar a él.

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Duermo. (Tres menos siete minutos de la madrugada) Quería la herida el corte la vena abierta y la ofrenda en el labio. El dolor de la lengua en la reja, la Hilera de dientes incrustados. La euforia y la mancha de sangre en la boca. Gana la falda, las medias y se apresura la compra aprietan el altar, suben la escalera el precio de la diosa sujeta la tela En los asientos del coro ella hace gozar asiste al lupanar y a la iglesia -----------------------------------------------------------------una mano dos cabezas dos besan y una entra de la mano Las zorras me enseñaron a bailar sobre la mesa a entretener un desnudo. A callar lo que iba ganando. A ver en un dado caras Tres piernas

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Es difícil dormir en huertos cultivados pasas, se apaga la luz y te preparas cuento los días y la luz se levanta se ven nadar las prisas en pelos de arañan Las rameras aman la casa, Julieta di algo que me compense ... No dice nada. Abre siente que la gente pasa. Pilatos se lava las manos Larkin la cara )por qué? Hay que posar esta mañana. Es duro mi él se acuesta con rameras y mi yo con poetas acabo por confundir las diferencias comas en el coño puntos en la teta. Me salva la eyaculación, no llega a tropezar y cae fuera (frecuento ratones en la biblioteca. Perdón para mis dones van en tumba abierta con una pala en la tibia

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y un católico en Belfast dos cadáveres y una primavera raíles con traviesas. -----------------------------------------------------------------me aconseja que para vender mis libros no lea en un juicio un enjambre de abejas para dar con dorso y palma en una mano diga o calle..., se confiesa: 26-11-94. Son las siete y treintaidós de la tarde. Escribo para borrar, lo hago desde hace días, sé que no van a quedar y me pregunto por qué hago. Me valdría más dejarlo, limpiar la cabeza de sugerencias y permitir la entrada de nuevos datos. Se debe a que leo, leo a Larkin, leo lo que él llama su basura, pero si fuese sólo la de él, no, tengo más, tengo a Ajmátova, Seamus, y a un Hesse que no me dejan sacar de la biblioteca. Me aplican la regla, Los usos de provincia, )no saben que no puedo comprarlos a todos? He de tenerlos a cualquier hora, sobre todo cuando quiero descargar mi exceso de bilis. Sí, los libros me valen para todo, también para esto. Con Larkin me voy a meter por bibliotecario, para adherirlo a su ventoso gusto. No salvo ni por sajón. Ahora no, aún tengo que decir de mi incomprensión frente a la escritura. Me molesta el disimulo, la no postura que sólo pretende canonización. Cada horterano con su parcela; no, no es errata, es una especie distinta a la del hortelano, éste cultiva huertas y el primero especula con solares. El estilo es viejo, crónica y moraleja en los últimos renglones. Un paseo por el rastro

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)Me disgusta? No, lo que me molesta es que se haga credo. Rezo. Estos movimientos tienen que ir en patrulla y los amigos se convierten en grados de funcionamiento, aparece el secretario, el oficial y el superintendente. Aleluya por esta salve, romano. Me siento par perseguir pastores y familias de ovejas. ) Que pasa? Que Pond, Eliot y Joyce les pesan. Los dejo por momentos. los dejo para hablar del cansancio de lengua. Da miedo, da valor pensar en lo inmediato; no hay nada, ni siquiera estoy para decir que soy yo. Es lo mediocre lo que habla, lo que esconde, lo que refugia, sí, sí, pero para soltar mi palabra. Lo que digo me disimula, no es mío, es de todos aunque lleve firma. Me lo creo todo y voy de misas. Que nadie me hable de retóricas, suele hablar el que ni siquiera sabe que las sigue, el que las sigue y no sabe. Es duro, el cansancio da lo inmediato; y esto no es de hoy, es más que viejo, es anticuario, -negocia-. Tengo amigos para salvarme de lo mediocre, no tengo nada más que amigos, )qué sería de mí sin ellos?, por eso mi yo se debe hacer pequeño. "Yo soy todas las madres, todos los hombres", )quién soy? Sutil pereza. No hay disfraz, se hace y se es, se vive de lo mismo y por supuesto no se contesta. Mañana se comienza de nuevo, mañana es otro parto de ayer. Este siglo se nos está haciendo demasiado largo y su final llega sin sorpresa, el mundo se cansa y se contenta, (qué bien, todos juntos! Una mierda para las mismas manos, se lee uno y basta para cien. El globo una barriga saciada y su punto de apoyo la letra. Tristeza en cualquier carcajada y la risa pobre se oye hueca. Adiós al yo y entre ellos. )Qué queda?
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La comparsa. El repetido día a día debe alimentarse de ella. Para qué los dragones, para qué los molinos de viento, no hay como dejarse en el aire que sopla. Me lo digo a mí, que uso de cualquier verso, de todos hago sopas, aliento. 27-11-94. tres y veinticuatro de la madrugada. A Antonio le modificaría el nombre, lo convertiría en Antinoo y no se vería afectado más que el orden. (Una salida. Practico un juego de orden, de treintaidós fichas. En el hay peones, caballos, alfiles, torres, dama y rey. Sólo me enfrento a máquinas, valoro la técnica y a ella enfrento mis usos. Es un juego de memoria y su final sólo es práctico; es en los medios donde se desarrolla el juego, allí viven la infinidad en posibilidades. Es un juego ligado al tiempo, a ese tiempo es al que le hago trampas. Mi máquina tiene un segundo y yo voy sin su tiempo. Quisiera una máquina mayor y el mejor programa; me gusta comprobar que sólo es objeto y que se derrota. Elijo el juego por viejo, por estar cargado de literatura, por seguir funcionando como mito, porque conserva aún y para algunos un tanto de miedo. En él perviven eternos valores, aquí el mito, con significados siniestros: manejo, pieza, movimiento, cálculo, prudencia...; añadiré otra: riesgo. La simbología ya dicha en cada pieza, a la que hay que añadir: la muerte, el premio, la defensa, el ataque, el espacio con casillas blancas y negras, el color, las formas, la reina...; el sacrificio. )Dije algo del tiempo? Me apetecía dotar a mi máquina de mayor memoria, su infinita memoria perdería. )Hablé del lugar? )Del lugar que ocupo?

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Se parece a una catacumba y está con dos números 20 y 7. La dirección tiene nombre: Parque de San Lázaro, todo un nombre para una tumba, para una tumba abierta. Hasta el teléfono que uso 25 33 30, emplea tres tres. Hay algo peor, mi nacimiento aquí. Toda mi biografía se resume a esto y a otros nombres a ciento treinta kilómetros: una virgen de la mareas, un puerto de melojo y una torre. De mi cuerpo un detalle, sufre desmayos de los que hasta ahora sale. Me hizo morir tantas veces que no tengo por él ningún respeto. Además se cansa, se agota... Con este bagaje no pude más que agarrarme a la palabra. Vivo con ella y mi estúpida timidez me impide considerarme, medirme con ella. Dos preposiciones para centrarme, no vivo de la palabra, vivo en ellas) (Un adentro. Nada explica y por eso no me cuesta exponer esto. )Por qué entonces? Por sumar treintaicuatro años dentro y la imposibilidad de definir ni un yo. )Cómo entrar en el resto? Se hace duro desde aquí aceptar la palabra "resto". Aparece como cosa, como objeto, como algo que no se puede aprehender. No puedo más que soñar con algún roce y es frustrante tener que sentirse tangencial, peor, extraño; dudando siempre de lo que tocas. Estas dudas no me impiden saltar, estoy aquí, dentro. Puedo daros la hora, el minuto, sus segundos: cuatro y treintaisiete. Puedo y estoy con cualquier tiempo, de lo que no estoy tan seguro es de que sea nuestro. Hace tiempo que se deshizo de nosotros, nos metió prisa y terminamos por llegar siempre tarde; se pierde con el tiempo y es curioso que sólo se le gane cuando se pierde; -estuve perdiendo el tiempo-, fuera de esta frase se vive preso. Podemos ver algunas medidas: vanguardia, moderno, posmoderno, efímero, clásico, retrógrado...; y la

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envidiable: eterno. En ésta el tiempo es el que queda preso, pequeño. Desaparecen los ceros. Una vida para superar ese instante, todas las horas y un infinito momento. Dentro. La muerte como abono y la memoria (de cada uno) fértil. Fuera. Harto de sus preguntas les di un dios y se durmieron, hallaron su silencio. Dentro/Fuera. Vivo entre vivos y vivo entre muertos: movimiento. Nosotros es un pronombre que temo, implica hablar en vuestro nombre, en nombre vuestro. Uso un yo que no se reconoce, que está moviéndose, un deshecho en el sentido de no estar nunca acabado. Depende del ojo, se hace o se deshace; así hay un yo, otro, otro; otro...No hay testamento, el último ya saltó a otro. )Qué se deja? Fertilizante o insecticida, en todo caso ya será cuestión de otro. (28-11-94. Doce menos veinte de la mañana, cambio un pañal a Sara) "Sólo salgo de noche, creo que se debe a ellas, no lo sé, tengo por costumbre no considerarme origen de nada. No tengo problemas con la decisión, llega, no me queda más que cogerla. Querría disponer de un abanico más grande de posibilidades, ser yo el que agarrase las respuestas. Querría y desde estoy aquí me digo que aún no es tarde, me digo que puedo elegir..., me lo digo pero no llego a tomarme en serio. Se va a hacer de noche y sus rostros me parecen acusarlo, me echan en cara que sólo esté esperando esta hora para salir. No sabría hacer otra cosa, no sabría quedarme. Ella me encontró de noche, ella... -Voy contigo-No puedes-)Por qué?Por un momento no supe hasta que encontré un por qué en la niña.

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-La puedo dejar con una vecina, cualquiera quiere estar con ella-)Y no te da pena?-EsperaLa tomó en brazos y se la llevó. Estaba acostumbrado a salir sin problemas, sin que mi ida significase nada, sin molestias. Todo lo que insinuase, pudiese parecer o llegase a presentarse como mínimo conflicto me abrumaba; no me dejaba pensar, me mantenía quieto, inmóvil ante la interferencia. A veces sucedía mucho antes y el resto del día quedaba así, sin que ya no pudiese hacer nada. En clases me decían apático y esos días no dejaba que entrase nadie; nadie me importaba. Nada, tampoco nada. Regresó. -)Nos vamos?)Adónde? En qué lugar estaría bien con ella. Lo más acertado sería quedarme, no, no podría, tenía que salir, llevaba demasiado tiempo allí y a mí no me encerraba más que el día. En un momento no la vi y pensé en salir corriendo. Pensaba, mi apatía era así, los acantilados estaban por dentro. Desde fuera no se podría hablar más que de una marea. No pude moverme y ella llegó con su arreglo, )cómo? Peinada. -)Adónde quieres ir?-A los muelles-)Por qué?-)No es adónde vas tú?No quise contestar, cerró y se puso a andar a mi lado. Me paré un par de veces, lo hice para verla caminar. Me estaba haciendo a la idea de no salir solo, de que esa noche tendría que cargar por primera vez con algo.
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-No vamos a ir a los muelles-)Por qué?-Porque noLlegué a su altura y seguía sin saber qué hacer con ella. -)Te molesta ir conmigo?Me molestaba ir con alguien; salir sin querer; no ir adonde quería. -)Quieres que me vuelva?Me estaba poniendo enfermo su modestia. -Sí, no. No me hagas caso, no me preguntes...No lo hizo, y eso tampoco hizo que me sintiese mejor. Estábamos fuera de mi recorrido, ninguna calle se parecía, nada era lo mismo y empezaba a notarme raro, idiota. No podía cambiar mis noches por un paseo a la infancia. Le pregunté por su salidas, si eran esto. -No salgoParamos en un parque, sin adentrarnos. -No te creo-Cuando lo hago sólo es para ver, me gusta observar qué es lo que hacen los demás)Que cómo me encontraba? Me sentía autista. -)Cuánto tiempo llevas sola?-Nunca estuve sola-)Tienes amigos, sales con ellos?-No, no, sólo tengo lo que me importaNo conseguiría mucho más y no estaba para terapias. -)Qué te apetece hacer?-Llévame a tomar un caféNo me gustaban los locales con el nombre de café"
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(Ocho y ocho de la tarde. Sigo con Hesse y asisto con él a una de sus conferencias) Añadidos. - "Vi a Asunta, a su hijo, al que la acompañaba. Vi mi memoria aplastada y una inmediata ausencia de ganas me impidió ver más. Dejé de mirar, dejé, pero no pude romper una página. )Qué pasó? Prescindí del final. Lo hice para no borrar partes de mi adolescencia aunque ya no quedará igual. No regreses, nada de lo que hay merece que vuelvas. Nada de lo que queda espera." - "Nada de lo que viste mira igual. Entró y lo hizo con su palabra -Te esperé cada díaEl recuerdo se deformó La había esperado cada noche." -" Abro y cierro ventanas abro y cierro ventanas abro y cierro ventanas Tengo una ilusión: trabajo." - "-No-)Por qué? -Porque noHay impaciencia en una respuesta no explicada. Deja temor." - "Drieu, me esperó y su cama estuvo habitada."

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- "Callaba cuando no hablaba también sólo bebida se dejaba entender; algo." - "Leí leí también lo que pretendía decir nada se parecía a nada." - "Pregunté por ti nadie me dijo nada y fui llamé con todo lo que se puede esperar tardaste y hoy te lo digo desde aquí." - " -Mentiste-Por qué si sólo dije lo que esperabas-Yo quería la verdad-No te preocupes, eso es algo que tienen todos-" - "No era viento dentro no lo hay hay corriente". - "Las palabras del ciego son -no puedo verteno porque no quiera sino porque no puede. 29-11-94. Son las tres menos siete minutos. Madrugada. Leo en las páginas parroquiales un artículo que firma un tal Juan Goytisolo, el artículo asegura que es escritor y no lo dudo, siento no haberle leído nada. Las columnas llevan el título de "Elogio en el desacuerdo" y sin querer, imagino, me toca. Me siento aludido, vivo en una catacumba y juego al ajedrez contra una máquina; lo que ya no sé es si sentirme de la misma manera con el resto: "... de estrategas

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zorrunos y ladinos tácticos, maestros en el cultivo de la restricción mental y la maniobra secreta, que, más que intelectuales, parecen ajedrecistas por su arte de mover prudentemente las fichas en el tablero de su grandiosa o mediocre carrera profesional" (creí que no acababa). Ante todo decir que tengo contra Llosa es lo mismo que lo que tengo con muchos, cuestiones de palabras. Me interesan este tipo de desórdenes y de ellos no salvo a nadie, ni siquiera mi yo. Si este señor hiciese esta defensa de un cautivo o una dama en mayores apuros, entendería tal profusión de argumentos, pero no, se trata del señor Vargas que creo dispone de más medios que yo y que muchos para su réplica. Me parece ver en estas salidas algo más, algo que no logra ocultarse: una defensa personal. Vargas acaba de recibir un premio y por eso que se diga a de afectarle menos, dicho premio se apoya en su "decisiva" aportación a la literatura. He leído algunas obras de Llosa, su elogio podría basarse en cualquier otro argumento pero su aportación es todo menos decisiva; quizás alguien, y tras un estado de contagiosa euforia, tomó las nalgas por la cabeza y sacó tamaña ventosidad. Sólo espero que como yo lo haya leído. Sus libros me entretuvieron a mis diecisiete años y aún a mis veinticuatro leí "La guerra del fin del mundo", la leí por Euclydes da Cunha, un amarillento libro que llevaba en casa muchos años. Cito esto porque no tengo por qué callar nada y de nadie. Opino que lo más trabajoso ya estaba hecho. Con respecto a Goytisolo y la valentía al exponer las ideas, la supongo de todos, de ti también, )o no? Por eso el valor que doy a este tipo de elogios es mínimo, si me hablase de algo más indefenso o silenciado, lo entendería; elogios así me parecen negro sobre negro. Lo de "enjundia y coherencia insólitas y admirables", me parece una errata, seguramente ocasionada por la ansiedad que produce este tipo de defensas.

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Para hacerme más claro, que se defendiese así a Osip Mandelstam o a Marina Tsvetaeva sería ponderable, (pero a Mario! Creo que un tanto excesivo. No leí "Los jefes" y no sé si hacerlo, últimamente necesito de algo que me deslumbre. Lo del coraje y la máscara me suena a esos prólogos compartidos, hoy por mí y mañana por ti. Lo de "avanzar"..., )hacia dónde? Estimado Goytisolo, las defensas tienen su tiempo, tienen su objeto y su sujeto. Aquí no se dan ninguno de los tres supuestos, ningún supuesto. Suena a opereta. De Vargas se puede decir que es un buen escritor y que dice lo que le parece, y que está muy bien que así lo haga. Pero de ahí a lo "decisivo" y a tu "elogio" hay un abismo que habla más de ti que de él. De sus novedades en materia política prefiero no hablar, son del dieciocho. Hay cosas que no discuto, como la del sillón de la academia, debían dar unos cuantos más a escritores hispanoamericanos sin necesidad de nombrar aportes "decisivos". Me duele más lo de la "ll", me duele que se haga sin consultar, que se duerman en los sillones me parece bien, pero que decidan por mí es un asunto que ya me toca ... Hay que tener cuidado con las limpiezas, pueden perderse hasta los mejores papeles. Podría seguir durante horas, no sé si hacerlo, cuando se habla del tiempo cabe todo. Diré algo del jurado, el premio está bien dado, que más da a uno que a otro, son cuestiones personales, pero los adjetivos ya son algo más universal y da la sensación de no haber sido leído. Si se lo aplicasen a un muerto, ya se sabe, en un momento así el verbo y el adjetivo son disculpables, pero está vivo y lee, puede llegar a pensar que somos idiotas y siento desmarcarme para decir que no me considero de la misma partida. )Tres horas para ese adjetivo? )Algún académico por medio? Refresco mi memoria y encuentro los posibles elogios a Vargas:

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desarrollo sostenido, personajes definidos, calor ambiental y final conservador. Los quito del libro más fresco que conservo y que ya he mencionado, y de un clásico comentario de texto. Vargas ha de entender que no tengo nada más personal que las palabras, es el lugar en el que me muevo; los restos carecen de otro interés. Entre mis usos se encuentra lo humano y lo divino, en ocasiones puedo ser más natural. )Dónde estaba? Sí, ya recuerdo. - EL - Me trajo la noche le pregunté para qué no dijo y me quedé extraño hasta que se fue. - ELLA - Temo el sueño -)por qué?nunca sucede después. - EL - Hay miedos que no cuento, a los que tengo miedo. - ELLA - No contesta no pregunto no queda engaño. Vengo del baño, allí leí una crítica que tenía como objeto a mi apreciado Valle y como tengo la noche en vela no me importa puntualizar. Empezaré por Galdós y Baroja, del primero leí "Misericordia" y del segundo "Aviraneta", espero no haber leído lo peor..., se leen bien, son buenas novelas. Dicho esto paso a las columnas "...eran más libres porque eran más pobres." Llegados aquí hay que preguntar si el que

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escribe la crónica es pobre y libre, en caso contrario habrá que sospechar. Lo de "Rubén su maestro", habrá que concretarlo )en poesía? De las palabras de Pío se deduce que leyó alguna de sus novelas pero no una de sus obras teatrales y de las novelas aseguraría que "una sonata". ")Qué significa todo ello?", que Pío le leía mal y poco. De la crónica salvo el resto, sobre todo desde que sale la palabra "genio", a cada uno..., lo suyo. Diré sólo una cosa de Valle, que no se apure nadie, no se lee de un tirón. Hay que tomarse un tiempo para después hablar de él. Su aprecio por Unamuno y Azaña no sugieren más que detalle, ") especiados?"; si se refiere a especie diré que del género tonto no eran. Nada personal, me gusta defender a algún que otro muerto, debo ser un sentimental... )Dónde iba? Ya, ya... ELLA- No está ni siquiera cuando llega. (Prescindo de la descripción encuentro la moraleja) Ocho y diecinueve de la tarde. Sigo con Hesse, desde su edad la descripción de la inocencia me hace desfallecer. Insistiré. Abre la puerta pasa se sienta. Y volvemos a empezar. No dice donde estuvo no pregunta si quedamos. Me mira
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me

no quiere ver los años que han pasado y descansa lo hace durante semanas. Cuando despierta el día ya es igual para todos, para los demás. No pasa nada ni en su voz ni en lo que adora. Los mundos igual cosa más, o menos. )Y la edad? Soy mayor no es la misma. -El pasado sólo está para contar30-11-94. Las dos y nueve de la madrugada. Un abismo para mí, he de trabajar más. "Hace ruidos, me veo distraído son sus golpes: tic, tic, tic los que me obligan a volver ella está, me espera, para qué" Estaba seguro del sonido, dudaba si había llegado del sueño

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o del pasillo. No sé si espero una respuesta pero me quedo con los ojos abiertos. No tenía que ser nada; ellas dormían, separadas, en la misma cama. Mi falta de prisas me deja ver esa cantidad de rendijas que sólo asoma de noche. Se hacen señales de tráfico, de espacio. Vienen de las puertas y de las persianas; indican un afuera, un exterior que está en vela. Si el ruido llegó de allí tendría que repetirse. Me volví a dormir y llegó, fuerte y despierto lo volví a oír pero débil. Ellas dormían, ahora juntas, siempre inician así el sueño. No puedo levantarme, necesito tiempo y dejo que llamen. No estoy seguro de lo que voy a hacer hasta que lo estoy haciendo. Estaba vestido y me vi en la puerta, abrí con cuidado para no despertarlas. La luz de la rendija fue creciendo hacia adentro hasta convertirme en una sombra que se alargaba para llegar a ellas. Salí al pasillo para quitarles de encima esa mancha y cerré con el mismo cuidado. Me paré para ver las puertas, una tenía que estar abierta. El ruido, mis pies no podían callar el piso de madera. Llegué a un interruptor y apagué, de una habitación salía luz y me quedé ante su puerta. Nadie me invitaba a entrar, desde la cena la esperaba a ella y pasé. Había una mujer echada, dando su espalda, sobre una de las dos camas. Hice el mismo ruido que había oído, un giro de pomo y ella no hizo nada. Me volví. -EntraCreo que lo pensé, nunca lo sé, cuento y los números me deciden al llegar al tres. Debo contar más, hasta diez, me haría parecer más seguro, pero el tres no, sólo obedece a lo que oye. Seguí su dedo para moverme hasta la otra cama. Estuve incómodo hasta que al echarme me quedé a su altura. )Qué esperaba? Le pedí tabaco para poder ver la cara de lo que había escrito él. Levantó

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del suelo un bolso y me lo tiró. No se parecía. -Te pareces, sólo te parecesTenía que se yo el que diese el parecido. Me encontraba, fuese o no a alguna parte. En su bolso encontré el tabaco, también un espejo. -Sigue buscando, debe haber una fotoLa había. -MírateColoqué el espejo al lado. De una cara lo sabía todo y de la otra casi nada. -)Te ves?-NoFumaba; encendía uno, lo apagaba y cogía otro. * (1.-Ven quiero estar contigo-, -)tienes miedo?-. La mujer que estaba conmigo me preguntó si la conocía. No la había visto nunca, pero había soñado en muchas ocasiones con algo como eso. -No le hagas caso, es sólo una putillaNo le asustaron las palabras de la mujer. -)Vienes o no?La princesa estaba encerrada en un juego, la vieja me la enseñaba, si quería podía cogerla. La imagen se repetía, llevaba años viendo el juego, fijándome en la princesa y atendiendo a una vieja que esperaba mi movimiento. Nunca me decidía, tenía que ser así para no perder el sueño. De esta manera podía encontrarla otra vez, otra noche, igual a lo que quisiera. La edad de la princesas debía haber finalizado hacía años, de hecho hacía tiempo que no la soñaba pero el recuerdo me había dado esa cara.

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-)Lo eres?-)Qué te importa? No te va a costar nada2.-Mis cumpleaños eran extraños, me enteraba la misma mañana y en un instante tenía que envejecer un año. 3.-Un día así me dijeron la edad que tenía, quince, me había comido un par de cumpleaños. Evaristo me estaba esperando, nunca se atrevía a entrar, quedaba fuera, nunca le importó esperar. Vivía lejos, más allá del Jardín, en un lugar al que nunca me llevó. Su amistad vino de una pelea, no recuerdo el por qué, al día siguiente estaba allí, lo vi y me dispuse para un nuevo encuentro. No hizo nada, esperó el aumento de mi tensión y en el último momento me dijo hola. Me acompañó hasta la puerta del colegio, él ya no iba a ninguno -)te puedo esperar?-. Debí haberle dicho que sí y desde ese día aparecía con una frecuencia desordenada. 4.-De pronto tuve quince años, no sé qué me hacía pensar que algún día cumpliría catorce. Ese número había pasado sin enterarme. Estaba allí y me vio llegar sin ganas, no me paré, le dije que tenía quince años y seguí. Lo sentía, sólo se podía sentir, tenía unos pasos que no sonaban. Llegamos a nuestra piedra, en un hueco él guardaba algunas cosas; nos sentamos y me encontré mayor, grande para la piedra, para el hueco, sólo las cosas se presentaban adultas. Sus cosas. Le acusé de no preguntarme la edad, le hice culpable del paso del tiempo, de tenerme dormido, de no despejar mis sueños. No hacía más que oír, no me cortaba al hablarle de mis estúpidas fantasías. Me sentía con un pasado infantil, con algo que debí haber perdido mucho antes de conocerle. 5.-)Por qué, por qué, por qué?-Me gustabanLe llevó toda la mañana darme esa respuesta. Estaba violento, se la había
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arrancado. Me sentó mal haber roto su silencio para eso. Nos fuimos, cada uno por su lado. 6.-Después quise buscarlo, di un par de vueltas y lo dejé, así nunca habíamos quedado. 7.-Pertenecía a un mundo del que no sabía nada, me había dado una explicación sencilla: chocamos. 8.-Esa tarde también estaba. Caminamos. Nos detuvimos en el Jardín y se tomó tiempo para atarse un zapato. -Te voy a ensañar la princesaMe dejó y lo vi llegar con una chica. Nos estuvimos mirando, no dijo nada, ella tampoco. 9.-Era su hermana) * Ocho y veintitrés; tarde. (1.-)No me conoces?-No lo sé, vi muchas carasComenzó a andar, lo hacía igual que él, iba a perderla y me levanté. Crucé la plaza y atravesé un par de manzanas, la tenía delante con medias, vestido corto, peluca y unos zapatos con algo de tacón. Seguía andando, pasé más calles, me crucé con estudiantes, viejas, niñas, gordos, bajos, obreros, funcionarios, profesores; todos miraban un sueño que estaba persiguiendo. -ParaNo lo hizo. -Me estás oyendo, para, me cansasEsta vez sí, se paró apoyándose en las caderas.

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-Vaya, estás aquí-Sí, estoy-Ahora te va a costarAsentí, entramos en un callejón y me hizo esperar. Una mujer me dijo que podía subir. 2.-Era su hermana. Aquella tarde no pude hablar, ninguno lo hizo. Se fueron y no volví a verlos, él ya no estaba allí ninguna mañana, ninguna tarde. Pasaron semanas hasta que fui a ver la piedra, en su hueco seguían las cosas, sus cosas, las mismas que estaban. Encendí un cigarro en las escaleras y me senté en ellas para fumar. Fume uno, luego otro, otro..., después más. 3.-Bajé los pocos peldaños que había subido. Abajo seguía la mujer. -Dígale que mañana volveré a estar en la plaza-)Quedaste contento?-Muy contento-Con ella siempre es asíSalí del callejón, recuperé las manzanas y encontré la plaza. En sus terrazas ella seguía allí. -)Qué tal es?4.-La plaza empezaba a enseñar sus luces y una parte del día se vestía con traje de noche. -)Va a tomar algo?-Sí, tres ginebras-)Perdón?-Tres; una, dos y tresEl camarero no era sordo, sólo esperaba ratificación. Se la di y le indiqué
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el lugar. -La conocías y no puedes asimilas. )Me confundo?No se equivocaba, me doblaba la edad y de estas cosas tenía que saber mucho más. 5.-Coimbra: una mujer, un juego y una princesa convertida en zorra. No tenía más que entrar. 6.-A llegar al tercer vaso la plaza me empezó a gustar. La encontraba animada, en portugués. -Déjalo ya, vamos a cenar-No, quiero beber éste, los otros dos sólo eran para poder estar-)Qué te duele, que lo haga con todos?Limpié la mesa con el brazo para tirar los vasos, el tercero estaba a salvo en mi otra mano. El ruido de cristales me agradó. Dos serían suficientes, un número mayor carecía de importancia. 7.-Pregunté a la mesa de al lado por una puta delgada, con peluca rubia, de unos diecinueve o veinte años. -Otro; todos quieren a la reina de los estudiantes8.-Me ganaba en las carreras, llegaba antes, era más rápido. Nunca había hablado de ella. No sabía si tenía más familia. 1-12-94. Son las dos de la madrugada. No existía, sólo estaba yo. 9.-Siempre se dio cuenta, ese día, en el Jardín, tomó una decisión) * Se levantó para abrir la única ventana, se quedó moviendo una de sus dos hojas y una corriente nueva entró para limpiar los humos de la habitación, de las

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camas. Lo leía a él, y estaba allí para oírla a ella...; no es cierto, me dejo engañar con facilidad y sobre todo cuando algo me atrae con gana. Durante la cena la vi, él había soñado la misma mujer y aquí estaba la misma cara. -)Tú estás también con María?-Quisiera hablar de él-)Para qué? Ya no está y no creo que vuelva* (1.-Apareció a la misma hora y en la misma plaza. Me encontraba en el mismo lugar, en la misma terraza y en la misma mesa. La ocasión no era la misma. 2.-La mujer acertó, vendría. No se lo pregunté, no pregunté nada, no quería perderla. Estaba seguro de que sólo llegaba para estar con su hermano. 3.-Eres muy joven, no puedes entender...Arrimó una silla y la ocupó. Habían pasado dos o tres años, para ella muchos más. -No me mires así, )acaso esa mujer no te invita a comer?Era igual con su hermano, no me miraba más que a mí y llevaba perdonándome un año. Funcionaban distintos, ella hablaba, ella atacaba; quizá él hiciese hoy lo mismo, un silencio no siempre se aguanta. -)Estáis de paso, adónde vais?Su boca pisaba las preguntas. -Vamos bajando, el próximo lugar será Lisboa66

-Yo iré también, en verano esto se muereNo lo mencionó, no dijo que me había visto, que él nos había presentado, que... Me había oído mil veces, le había contado lo de mi princesa, lo del juego, lo de la vieja. La conocía con los más pequeños detalles. Me la enseñó y perdí parte del sueño. Ayer la vi y lo perdí todo. 4.-Llevaba un año, se tarda mucho en tocar fondo. 5.-Ella se presentaba como otro paso. 6.-Más, podría acelerar los pasos, hacerme llegar. 7.-No le pregunté por él, cuando estuvo a mi lado tampoco lo hice, para qué un intermediario. Tenía cerca un sueño que había hecho insistente, estaba con mi princesa, )qué más se puede querer, desear? 8.-Nada más deforme que un sueño real. 9.-Tengo que trabajar, )te veo mañana?-Si no es aquí, ya sabes que será más abajo-Lo sé. Te encontraré en LisboaSe alejó igual, sin daño. Me sentí más triste. * No hay mejor refugio que la cama, lo cubre todo con sus sábanas. Me encontraba bien en ella, siempre estoy a gusto cuando me soporta una cama. La miraba, se hacía raro ver un sueño despierto; más extraño hablar con él. Notar sus huesos. No le dio nombre, aparecía como ella en sus papeles; puede que tampoco lo supiese. Sí, era un sueño, pero con siete años más.

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Los sueños también envejecen, llegan a perder credibilidad y a ganar arrugas. Veintisiete años eran muchos para una princesa. No, él ya la conoció de reina con veinte. -Estoy cansada...; sabía que se quería ir y nunca sospeché que pudiese hacerlo sin mí. Era, era débil. No fue así, fui yo la menos fuerte* (1.-Me hablaron de un infierno en Lisboa, de un lugar que está próximo a los muelles. No necesité más para encontrarla. 2.-La mujer a la que acompañaba lo conocía. Su voz adulta lo sabía todo. 3.-Había estado en otros, en cualquier parte no hay diferencia. 4.-Fueron dos días en los que soñé con ella, mi princesa se había ido, se perdió en la noche. 5.-)Cómo se escribe a los diecisiete años? )Para quién? 6.-Estoy aquí para ver zorras. No puedo tardar en verla. 7.-La mujer no me llevó directamente al peor, no, fuimos bajando escaleras. 8.-Más abajo no había nada, di con ella. 9.-Todo me importa un poco menos. La mujer me ofrece un trabajo que cojo, quiere acabar con una antigua pesadilla. Estamos en otra plaza, en otra terraza, en otra mesa. En el otro extremo está ella, tiene mi edad y me hago una fácil idea) *

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)Qué nos puede contar el sueño? Lo alcanzas, está delante y, visto, se pierde. Sumo los tiempos y la mitad estuvo, está en ellos. La edad llega para ir matándolos y a uno no le queda más que enterrarlos, que devolverlos a su lugar, decentemente. Se echó de nuevo y empezó a fumar. Primero uno, después otro y luego más. Niego los ciclos, no acepto su obligación. No encuentro más que estupidez en su sólo planteamiento, )qué decir de su hecho? -Se pasaba horas mirándome, después lo perdía. No me miraba a mí, no dejaba de ver su maldito sueño. Tuve que entenderlo después, cuando ya no estaba. Fue un engaño. Y yo me sentía bien con sus ojos, no podían más que mirarme... Me decía que había aceptado el dolor, que lo había superado como yo, que lo veía era su necesario crecimiento. Lo estaba haciendo mayor. Fui hasta su casa, hasta María para preguntar por él. Por el camino me reprochaba el haberle presentado mi mundo demasiado rápido, esperaba que supiese de mi tiempo, no lo tenía, sólo podía ofrecerle vértigo. A ella nunca la consideré, qué sabía de los cuerpos, qué de los instintos. Nada, nada de lo que es humano. Nunca lo podría entender. No estaba y en ese momento me alegré. Tenía razón, ella no era preocupable, ella no era más que infancia. Los años me hicieron comprender lo que significaba desaparecer para siempre; lo que era quedar sin nada. Todas las noches mi hermano me hablaba de él, de lo que soñaba, de lo que decía, de lo que callaba. Era yo la que lo sabía todo y no le mencionaba nada. Se fue sin poderle contar, sin hablarle de él, sin decir nada. Ya no sabrá que él no tenía a nadie más, que estábamos solos. Tampoco cómo murió-

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Puede ser peor, puede haber ciclos de soledad..., y me sientan mal, hay algo en mí que no quiere escucharlos. Salí, salí al pasillo y su fin dibujaba otra puerta. (Ocho y doce de la tarde. Entro en el tomo II de Hesse para sentirlo en sus críticas, avanzo a la vez en uno y otro libro. De las que leí la mejor es la de Salinger, con Faulkner sufre las dudas del sentimiento, con Trakl una progresiva mejora, con... ) Es un lugar a la afueras, no sé su nombre, sí que queda al oeste, no muy lejos de Lisboa. La noche me entretiene y el hotel queda cerca. En las calles no hay mucha gente, sólo veo a una vieja durmiendo en la acera. Y es que es muy tarde, no debe quedar mucho para que se levanten los que se acostaron antes. Hay alguien que se mueve y lo sigo, espero me conduzca hasta un desayuno. Lo hace. Estoy bien entre estos rostros, la mayoría no tiene tiempo para la noche. Son caras del día, algunas del mismo e interminable día. La primera mañana es mayor, no tiene muchos jóvenes; el silencio piensa lo que le toca, lo que tiene que hacer, lo que invariablemente hace. No se hablará hasta más tarde, hasta que ya duden de estar en lo mismo: seguros en lo de siempre. Regreso. Unos pies sacuden a la vieja, la nombran y no se mueve. Conocen su nombre pero ya no importa, está muerta. La palabra que oigo es -tiesa-. No hay que preocuparse, van a llamar a alguien y ese algo la recoge. Los recorridos acaban en monótono, Ulyses regresa para asar perdices y el movimiento termina por quedarse quieto. Tan lejos y tan cerca. Dicen que uno vuelve lleno, no lo sé, vuelve y se hace el mismo. Penélope no espera a otro, espera a Ulyses. Tras veinte años, después de un día, lo reconoce. Nada ha cambiado

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aunque su hijo tenga otros veinte. Se regresa para ser el recuerdo; no habían querido otra cosa. Las palabras lo dicen "se vuelve". Joyce: )qué piensa Penélope? (2-12-94. Cuatro y veintisiete de la madrugada. Quise irme temprano a la cama y estoy aquí. Sin sueño) (Un supuesto) La niña -)Qué hora es?María -Temprano, duermeN -)No está?M -NoN -)Estás preocupada?M -)Tenía que estarlo?N -No...(Otro) N -Vuelve a no estar, Mar, no estáM -Tendría que hacer algo y salióN -No, se va, otra vez se vaM -Ya volverá, no pasa nadaN -Si que pasa, tú estarás triste durante mucho tiempoM -No, esta vez noN -)No?No tengo tiempo para más, estoy ante la puerta. No sé por qué pienso en estas cosas mientras subo escaleras. Las encuentro en la cama y se desvanecen mis diálogos. No las despierto, tampoco se despiertan. (3-12-94. Dos y veintidós de la madrugada. Dediqué el día de ayer a
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Ulises, iba a utilizar a Joyce para hablar del amor, del engaño, y me encuentro en su recuerdo después de un uso inconsciente de Penélope. Su lectura debe tener años, fue además por partes, tirada en períodos irregulares de tiempo. Estás últimas horas me remití a un resumen de una edición de Valverde en dos volúmenes; hasta que los abrí no me di cuenta de lo que había olvidado, casi todo. Pero sobre lo demás, el tiempo. No estoy haciendo uso de nadie para hablar de él, para callarlo. Joyce me hace enfrentarlo, mirarlo después de setentaidós años. No sé si podré con sus humoradas, no sé si volver, no lo hago más que con algún poema, con uno u otro verso. Los juegos de lenguaje y estilo están muy tocados, no quiero ni parecerme; la división y referencia está suficiente en el título... Ya sé lo que pensaba Penélope, fueron las últimas páginas que leí y las que menos esfuerzo me exigen por recordar; confirman lo que dije anteriormente: sí. Y con él el regreso. Si hay un común es temporal, deuda que tengo con todos. Y me separan mucho los tiempos) * No sé en lo que pienso, en ocasiones me confundo de papeles y en unos está lo que debería decir otro. Fui a verla, quería saber si asumía su papel. Algo le ocurrió al coche y me tuve que quedar muy cerca pero sin llegar a ella. Me entretuve en la carretera, desde ella el presente se movía rápido y me dejaba al borde, haciéndole señales con el dedo, esperaba que me recogiesen. No me paró. Me hice un lugar en la taberna del ciego y me extrañó que me mirara. Lo hacía como si esperase otra cosa, )cómo iba a hacerlo si nunca nos habíamos visto? -Sólo se bebe alcohol-

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-Pero yo no bebo-Todo el mundo bebeSe movía con coherencia. Quise alegar una sutilidad y no me dejó. -Tengo agua pero no la sirvo, es para lavar y sólo limpio lo que está sucio; lo que no vale para otroEn la vista podía haber dudas, en el lenguaje no, se trataba de un tuerto y no de un ciego. Introduje un principio de sosiego. -Bien, empezaré de nuevo, que le parece si me pone algo que no sea muy fuerte...Me enseñó algunos dientes, del resto no me contó nada, y con un imperceptible movimiento de manos apareció una botella transparente. -)Agua?-FuegoNo sé el cómo, pero encuentro estos elementos. Conservé la calma mientras él estaba al acecho, lo hacía asomando algo que debía ser un ojo por una rendija de pelos, si no fuese por lo feo diría que se trataba de un sexo. Noté que saltaría sobre lo primero que soltase mi lengua. El ojo pestañeó y aproveché. -)La botella?Y al instante su respuesta. -No sirvo menosNo había bajado la guardia. Tomé la botella como al que le anuncian quintillizos y busqué un lugar en aquel pozo negro. Toda su clientela eran dos viejos satisfechos por el trato que me había cedido el tuerto. Abrí mi libreta y dibujé ahoras para ella. Mi ocasión llegó en un silencio. -)No me cobrarás más de quinientas por esto?No uno, fueron tres je, je, je, de viejas hienas. Volví a los papeles, no

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quise oír lo que podía seguir a aquellas risillas de faunos. La correspondencia no podía ser un presente, correos tarda demasiado; y no podía contar con el teléfono es un aparato que me disgusta y que sale caro. Después estaba su madre, había hecho un uso excesivo de ella. No, no venía al caso si fue cierto. Me preocupaba más su marido, estaba rescatando algo del pasado sin contar con posibles celos; ella no es que valiese tanto... Estaba satisfecho con la última flecha, enlazaba dos palabras muy distantes, dos voces que se pegarían si estuviesen al lado. Sentí al tuerto en mi espalda. -)No serás del ayuntamiento?Ahí le dolía... -)Cuánto es la botella?Aquel ojo buscó ayuda en los otros, les di tiempo mientras tiraba un par de flechas más. Asunta, participio pasivo de asumir..., femenino. -Quinientas-No, no lo soyEstaban jodidos. Añadí. -Pero..., conozco a alguien allí que siente cierta atracción por los viejosLevanté la cabeza y los encontré mejor, más ajustados al precio. Tuve que hacerlo efectivo para que me quitara el corcho; el tuerto resultaba en exceso desconfiado. El primer trago fue como meterme viva una serpiente, mordió en mi garganta y me dejó sin voz. Miré al tuerto y este guiñó su maldito ojo a los otros dos. Debía estar esperando aquello porque una vez visto se volvió al mostrador, diría que por su limitaciones quiso estar cerca. Con la culebra dentro el resto entró mejor y entre otros signos di con el fin en el pequeño vaso. Se trataba de un negocio, ella ventilaba su recuerdo y juntos

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poníamos un precio. Era lógico y se ajustaba a la vida, en mi propuesta estaba considerando el pagarle por línea y padecimiento. En cada dolor una extra. No tenía más que un insignificante problema, tenía por libro de cabecera el de un hereje, un antiguo jesuita, y no estaba dispuesta a repetir ciertas interioridades muy poco limpias. No me gusta ceder, pero sospechaba que tras esas presiones de pureza se encontraba su marido, un columnista de prensa que estaría acostumbrado a valorar el espacio y sé del celo que ponen en esta defensa. Estaba por sugerirle que lo matara, retuve la idea, vi el vaso vacío y la deseché, no era consecuencia de un pensamiento, se trataba de un efluvio intransigente. -)Tiene teléfono?-No, hay una cabina cercaAntes de salir y para demostrarles mi aprecio, hice una señal con la lápiz en la botella. Me miraban, pero apartaron su vista ofendidos una vez que acabé. -Llamo y vuelvoEl tuerto se encogió de hombros, con él no era aquello. "Cerca" terminó siendo un relativo, mis primeros pasos me hicieron pensar en viejos simpáticos, los últimos me obligan a hacer ciertas necesidades sobre ellos. No me contestaban y tuve que hacer tiempo. (4-12-94. Doce de la mañana) Tiempo perfecto-. Negación. Nadie me quiso, ni siquiera tú, tuve que inventarte para que fuese cierto. No puedes llegar y negar que lo que hice contigo no fue así. No hay otra memoria, no existe otro recuerdo, fue como lo atestigua un yo; por favor di, que fue así, que todo es verdad y no diré que te tuve en un mortero al que añadí aceite para que la entrada en boca no fuese tan dura. Comida: pescado, carne y sopa; después del café, la fruta. Corrupción-. Sí. Todo era mentira: las cartas, lo poco que nos habíamos dicho y el silencio.

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Borrón y cuenta nueva-. Olvido. Sólo así se empieza, uno de nuevo. Amnesia para los mismos. Para los que nada pueden todo está perdido, para ellos la condena y el recuerdo. Fraga habla de dos formas, una francesa y otra italiana, añade que se sobrentiende; )qué? Hay que defender las instituciones..., antes hay que limpiarlas, si no, )qué se defiende? No son "cazas de brujas", es más vulgar, son "cazas de ratones". Llevamos muchos siglos para no atrapar las diferencias. No concibo más que una amnesia, para los indigentes; el resto que pague...No hay otra solución cuando se viven los desequilibrios. Las formas..., el "bochorno" italiano, habrá que preguntar si hablamos del mismo. Antes el significado de las palabras -borrón y cuenta nueva-, que diría Roldán. Y es que lo de "cuenta nueva" es suficientemente significativo; lo de "borrón", también. En un siglo de manchas, una más )a quién importa? A mí. Hoy se hacen buenos detergentes, pregunten, hay marcas reconocidas, se venden con el lema "ni rastro de mancha". Sin lastre, ni mismo camino para el que venga, debe quedar claro que tampoco para éste habrá amnesia. Las formas. La francesa es cíclica, la italiana nueva; el bochorno político, pero )quién tiene vergüenza? Fraga: )no te pondrás colorado por estas cosas y a esas alturas? Uno se acerca al siglo y exclama: (Cándido! Plagado de modales inocentes. Los principios se olvidan y llega el gobierno..., los fines se vuelven parejos y algo de esto tiene que ser literatura. En caso contrario no se entiende, suena a despropósito (con todos sus referentes y a propósito de enmienda) Prometo ser mejor a la próxima, más diestro.
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No se puede esperar más tiempo para que contesten. Repito el número y sale una voz que suena a madre. Saludo y pregunto por la hija, antes quiere saber quién soy y cómo contestar a una pregunta tan existencial. Las madres son así, hacen preguntas socráticas y esperan una respuesta nominal. Le doy mi nombre y me pregunta a qué me dedico. Entiendo que se refiere a la profesión, que se interesa por su hija, que ... -Señora me hace el favor de ponerme con su hija, mi interés se reduce a ella. ) No querrá mis memorias por teléfono?Oí un golpe, el auricular debió quemarle y lo dejó caer sobre algo consistente. La voz que se puso era más joven, argumento que no quiere decir nada. -)Dónde estás?-Estar estoy en una cabina, pero te espero en un bar, es todo lo que sé de donde estoy, se llama "La taberna del ciego". )Lo conoces?-Sé donde está, ahora salgoNo hay más monedas, cosa que agradezco. No me acostumbro a este medio, a que las palabras cuesten tanto y en su doble sentido de calidad y precio; su valor las convierte en frases hechas. La taberna seguía igual, la única novedad estaba encendida y pillé a los viejos de sorpresa y mirándola. El tuerto tenía a mano un mando a distancia y nada más verme apagó. No quise preguntar lo que estaban viendo, pero el tuerto tenía su único ojo desbocado y no quiero dar detalles de los otros dos aunque su estado era de parecida alucinación y nada espiritual. Mi botella seguía allí, la levanté y comprobé su estado, el nivel seguía en la línea y eso podía no ser bastante. No dijeron nada, se miraban y me gustó entender que había interrumpido una cita importante ante la pantalla.

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Los olvidé para tomar notas del tiempo perdido en la cabina. A mitad de página caí en el color de sus caras, salí con ellas blancas y las que tenía delante se presentaban encarnadas. Me serví otro vaso y bebí, ni un sapo, ni una serpiente, ni una culebra; aquel asilo se había coronado a mi salud. -)No pago agua a quinientas?Mis palabras parecían no ir con ellos. Fui hasta el mostrador con el vaso. -)Quién tocó la botella?Los miré, posaban con rostro de senador pero no lograban disimular un goliardo contento. Doy vara a los viejos de mi tierra, son así, visten piel de zorro. Arrimé un mechero al vaso y no se produjo el milagro ardiente de la llama. -)Qué mierda de caña es ésta?-)No querías agua?-Sí, pero el gato cuando es gato y la liebre cuando lo es-Déjate de filosofías, )quieres una de caña?Mierda para los atajos, el fin sería beber y no me apetecía. (5-12-94. Son las tres menos cuarto de la madrugada. Hay algo que no hago, de noche no apunto la hora en que lo dejo, el motivo no puede ser cansancio, en ocasiones aún leo) Harto de preguntas les di un dios cansados de él, les devolví el silencio Agradezco el consumo de un deseo, unos versos de R. L. Stevenson. Para él esos dos míos. A Marías, la traducción y un sí al cupón de ciegos. Ella llegó con más años, con mucho más peso. Me entraron ganas de
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bebe; ella me despejó, me dijo que no tenía parecido alguno con el pasado. Tras estos piropos callamos. Algo hay que decir cuando ha pasado tanto tiempo y el detalle más próximo es el aspecto. Nuestros suelen ser compasivos y nos mienten, a los encuentros llegamos un tanto engañados. -)Bebes?-No, es para tu madre-Mi madre no bebe-Entonces para tu marido-Mi marido..., )cómo me llamas a estas horas?-Quise llegar antes. Me entretuve-)Sigues entreteniéndote con cualquier cosa?-Creo que sí y cada vez es peor-Sabes que a mamá no le gustas...-Lo séEl tuerto se hizo el cortés y me envolvió la botella en una hoja de periódico. Quise darle las gracias pero su ojo las esperaba de ella, y ella se las dio. Fuera, me paré con ella un momento. Le dije que me esperase, que no tardaría. Abrí la puerta con cuidado y los cogí juntos, en primera fila y ante una película porno. -Sólo quería despedirme...Al salir noté el cierre y dos o tres juramentos. -)Por qué no los dejas?-Ya los dejo, )me vas a llevar a tu casa?-Sí, diremos que no tenías donde ir, ni donde quedarte-Es así-Sé que es así, no estoy segura de que se lo crean. La verdad, no sé cómo pueden
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pensar que aún quiera algo de tiUna pequeña verja, escaleras y en la puerta la madre con un dedo en la boca, exigiendo silencio. -Es por el niño, duerme-HolaMe quedé atascado, sin saber muy bien qué hacer. -PasaUn pasillo y una sala en la zona más alejada. Apoyé mi carpeta y me senté. -La noche está espléndidaSalidas de este tipo son las únicas que se me ocurren. Su madre estaba de acuerdo, varió con maravillosa. -Sí, espléndida y maravillosaQuise añadir que se podían contar las estrellas pero me pareció demasiado. -)Café y pastas?-Sí, está bienSe fue para prepararlo. -No hace falta que te muestres tan remilgado-)Lo dices por la noche?-Lo digo por lo que sabes-Traje las páginas para las correcciones y una libreta para los añadidos. )Cuándo empezamos?-)Ya?-Vale, )qué te parecieron las primeras?-Una...Llegó su madre.
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-Asunta, es una visita-Mamá...-Tú eres aquel antiguo novio, )no?Me sentí Tutankamón. -)Qué puedo decirle...?, una vez caminamos juntos cien metros, los dos, solos-Dicho así no parece mucho-Lo nuestro fue algo espiritual-YaNo me echaba una mano, no quería ni recordarlo. Ella no, su mamá no dejaba de insistir. -Asunta me dijo que escribes, )puedo ver eso?Iba a decir que no, coloqué mi mano encima y la madre tiró de la carpeta. No padecía de timidez. Llevaba sus cien páginas, más o menos, a partir de ellas entraría en un presente. Cuando volví a mirarla había llegado a la tercera. -)Por qué le llamas Asu, no te gusta Asunta?-Mamá, )quieres dejarlo?-Claro, os dejo-Señora, )mi carpeta?-Mañana, mañana te la devuelvo-)Dile algo?-)Qué quieres, que la ahogue?-Se lleva la..., es igualLe pregunté si no le importaba. Me dijo que no, que lo sabía todo y que lo que no, se lo imaginaba. -)Para qué quiere leerlo?-

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-Es como tú, un tanto morbosaComimos pastas, más pastas, hasta que no quedaron. -)No vas a decir nada?-)Qué quieres que te diga?-Nada. Háblame de las páginas, )Hay mucho que arreglar?-TodoLa oí y me levanté para irme a la cama. -Espera, no soy ninguna idiota. Tiene que quedar claro-)Cómo de claro, desde el principio, o llegado el final?-Desde el principio-Imposible-Al final-De acuerdo, )a cambio de qué?-Te daré a mi marido-)Para cuántas páginas da?-)Cuántas necesitas?-No puede pasar de cincuenta, contando contigo-Eso lo reduce a veinte, )no te parece poco?-Shakespeare tiene dado cincuenta a un rey-Tendré que pensarlo, )y yo, cómo voy a salir?-Se trata del presente, no lo sé. Había pensado en algo vulgar, soez, grimoso-)Y tú?-A tu altura. Un hoy privado y lleno de aburrimientos; treintaicuatro años. )Cuál es el cuarto de invitados?(6-12-94. Las seis menos cuarto de la tarde) -)Te vas a dormir?-

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-Voy a echarme, tardaré en dormir, extraño las camasA ésta la iba a extrañar más, no era el cuarto obispo de mi abuela pero producía la misma sensación de incomodidad. Me acompañó para descubrir la cama y terminó en una silla. Nada más caer sobre ella supe de los sufrimientos que guardaba, las de mi abuela eran de obispo, éstas sólo de párroco; idóneas para recorrer un rosario o un vía crucis. -Voy a tardar más de lo que esperabaElla volvió con una silla de la tuve la más lacerante envidia, sobre ella sí podría encontrar un sueño, no el mejor, uno. -Me voy a quedar hasta que duermas...-Va a pasar mucho tiempo-Es igual, no tengo prisasEmpecé a desnudarme, con pausas, esperaba su abandono momentáneo en alguna. No fue así. -Duermo desnudo-Desnúdate de una vez, no me voy a asustar, veo a mi hijo todos los días-No sé si recordarte que no soy tu hijo-Acaba, seguro que no me va a impresionar para el resto de mis añosNo sólo no la impresionó, sino que descubrió una sonrisa. -Ahhh-)Qué pasa?-Está fría-Ya, y yo debería meterme dentro para calentarla-Eso es ir más allá de la proposiciónLlegó la voz de la madre y un instante después ella. Si tuviese menos tiempo me escondería bajo las sábanas, a mi edad, ya no se puede dar más que la

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cara. -)Está instalado?Lo que oí me hizo sentir mueble. -Míralo, )no te recuerda algo?Estaba en bata, sólo le faltaban los rulos para completar una imagen que tenía de ella. -Así, no sé hija, tal vez a aquel peluche con el dormiste durante mucho tiempo-A ése me referíaMe sentí en pesadilla. -Toma, no voy a leer más, puede que otro día. Te aconsejo que empieces a borrar, si queda algo, no me lo enseñesNunca tuve críticas mejores, no me iba a molestar. Sugirió un bostezo y después otro, por fin se fue. Su hija se quedó leyendo, yo mirando. Es una crueldad enseñar lo que no piensas variar, lo hago para ganar un nuevo entorno, una próxima realidad. Mis papeles se hacen más reales, no auténticos, eso es una derivación que ya deja de interesarme. En el techo y a la altura de mis partes más sagradas colgaba una araña, una imitación barata y de uso masivo que no por esa circunstancia dejaba de tener su peso. El hilo que la soportaba se volvía sencillo, frágil, me hacía pasar ciertos miedos..."podía ver las tijeras de mi madre, afiladas hacía sólo un momento, rozándolo; -sabes que lo no debes-, -lo sé, nunca lo haré-. Más allá la paranoia de mi padre preguntándome por unas fotografías y en el espejo a Joyce en calzoncillos blancos y sin pierna, sucios por el paso del tiempo, pensé en Molly, ella no pudo lavárselos, estaba de gira, en alguna provincia y creo que cantando. A ella le gustaban las arias, y su padre las oía encerrado en Gibraltar, desde allí se hacían más peñazo; Bloom explotaba con mi padre en una camelia

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blanca y lo dicho era recogido por un agradable orinal, éste tenía nombre: un hombre lobo en Galicia. Del interior se salpicaba esta canción y la voz ..., sólo podía ser de ella y creo que se quería acostar con los dos. -Sé en qué piensas-)Sí, en qué?-En que sólo leí un libro y en que lo juzgo todo a través de él-Y quieres hablar de él..., "Ulises náufrago", "Ulises en la selva", "Ulises en el baño", "Los vientos de Ulises" ...-)Por qué te ríes?-No hay otra lectura. Los críticos creen que se basa en la Odisea, el autor también, yo creo que se desarrolla en Itaca, al día siguiente de volver a ser rey, él intenta huir y su Penélope le permite veinticuatro horas escasas, un tiempo suficiente para que los tres recuerden lo que es-)Así que volviste a leer?-Para que no digan, el capítulo quince, además añadí "Tierra Baldía", y para hacer un completo estuve atento a la sombra de Pound. Para que no digan que no aprovecho el día-)Te estás burlando de mí?-No, es que me gusta leerMe volvió a dejar por mi lectura y me pareció raro, llamaba "mi" a sus cartas. Normalmente mató a una araña molesta, con ésta no podía y me aparté; si caía lo haría a un lado, entonces ya vería lo qué hacer. No le dije que sólo llegué a la casa de putas, esperaba su maldición pero la quería más tarde, después de que acabase de leer. Mi aburrimiento está lleno de lecturas, mi intención es ofrecer la peor y si me empeño un mínimo la encuentro. Las citas no me dan ni trabajo, lo peor de las lecturas es que me obligan a un posterior baño, siempre es otra, y otra, y otra, a esas duchas las
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llamo sopas de letra; ellas son mi deriva, o lo pretenden ser. (7-12-94. Las dos y diecinueve de la madrugada. Pienso en la muerte, ella me esconde y no, pero está, otros podrán olvidarla, yo no puedo. Estuvo desde niño, volvió estar y estará siempre cerca, muy cerca. Mi bisabuelo, Benito Corbal, legó un cementerio, desconozco más casos, lo dejó a su pueblo, y está, sigue allí, en Bora. Un letrero sobre su puerta lo dice bien claro. Al lado está la Corbala, de allí llegamos y nuestro símbolo es un Cuervo. Que me entierre un perro pero que lo haga allí. Con mis más viejos muertos. Hoy se esconde la muerte; en esta tierra no, aquí se muere bien, se muere como siempre. Cito a la muerte de vez en cuando, la nombro a una hora para que no me encuentre muy atado) La veía y pensaba en Bloom, el rey de la casa. Colgada de la pared se movía la hora, llevaba el suficiente tiempo como para sentir más mía la cama, estaba seguro, dormiría. Releo poca narración, en los últimos seis meses a Driu, Rilke y a Joyce. Al primero más por efectos del guión, a Rilke por un placer morboso y a Joyce por tropiezo; a esto se le llama justificar lecturas. Con los poetas, voy a ellos más a menudo, pero con distinta paciencia, les pido más en cada lectura y creo que es pedir demasiado. Autores como Proust, Rilke, Joyce..., vivían fuera de ese presente histórico, pero muy dentro del tiempo, acaso no había tiempo más real que ése; el otro, en tanto, estaba hecho de esas pequeñas mentiras/verdades que por azar terminan en algún altar para desde allí devorar gente, ningún siglo ha comido tanto... Aparte, )por qué no quedar aquí? Y olvidar estas pequeñeces que se

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llevará el tiempo. El tiempo; un barrendero. Siento alejarme de la belleza, si aún supiese lo que es..., lo que he visto en un verso. Queda este nombre para cualquier fealdad bien hecha, )para cualquiera?, no, para ésas. Queda este nombre para todo lo que escapa a lo que se piensa, la idea, un grotesco reflejo de lo que queda. )En qué pensar mientras rota una estrella? Y mis pies sobre la tierra... )Por qué eligieron un cuervo? Puede que no, puede que se lo dieran. Sé algo de mis dioses, los he tenido siempre cerca; )mal o bien?, fuera de la diferencia. Debería silenciar los concretos, no puedo, cada día he de nacer, levantarme del silencio. Ya no sé otra cosa... -)Qué miras en el techo?-La araña-Hace tiempo que ninguna visita se queda, a esta habitación nadie entraLa araña mecánica servía a otra viva y ésta la tenía empaquetada en telas. Bajaba, tal vez me tomaba por una presa. Ella la vio. -No la matesLo hago para mostrarles el espacio, hay uno mío en el que no se puede. La oí y no lo hice, cayó al lado y en seguida se subió, debía calcular el tamaño del bocado. Siguió, la noté en la carne cuando llegó al cuello, trepó y mis ojos se cerraron al sentir cerca sus patas. -Espera, te la quitoAparecieron sus dedos y desapareció la araña. Le dije que de esa manera podría volver; esta noche. -Para entonces, haz lo que quierasCasi siempre lo hago, las veces que no son cortesías, del tipo de este caso.
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Aprovechó lo de la mano para mirarme. -Te has puesto serio-Me ponen así las telas de arañaLos instrumentos de red. -)Estás de humor?-Sí, te diré algo más de Ulises, su mujer lo mandó a paseoSé que cuando se lo nombro estoy tocando un sagrario. Quise remediarme y añadí -a un paseo diario-. -Te confundes, él la mandó a freír huevos-Sí, esa orden hace sospechar grandes y graves cambios, mañana Bloom ya no será Bloom, será otro, otro BloomTemo a los que profesan una religión de libro, de único libro. Temo por mí y por ellos, hacen secta....; nunca por el libro, sí por lo que ellos encierran. Los libros son para ser abiertos, ni siquiera pregunta por las manos que le encuentran. Lo haré yo, )quién eres?, seas quien seas para ti están hechas estas páginas. si no te agradan no dudes en romperlas, me ofenderías si fuese así y las conservas. -No me tomas en serio, )para qué quieres mi opinión?-Me lo estoy preguntando, )qué opinión puede tener un personaje?-Perdona, olvidé que era esoCon ella sería algo fuera de mí. La necesitaba para no contar nada muerto, nada pasado, para contar un ya. Nunca se podrá atrapar, ella puede defenderse, mentir, negarse a manifestar para darme unos pocos de ella. Puedo incluir sus quiebros, sus engaños, sus miedos, y hacer igual un retrato aproximado; pero no, sólo quiero su opinión. Más, sólo quiero que se vaya pareciendo a lo escrito, me ahorraría el trabajo de corregir. (8-12-94. Las tres y cuarto de la madrugada. He de corregir mis horarios,
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alguien pude leerme y pensar que no los tengo normales, puede que no, pero regulares sí. No me apetece escribir, pero aquí se incluye también ese tiempo inapetente, horas en las que no se debería hacer nada y esa nada para mí es contemplativa. Hoy un acto así parece estúpido, no lo es, por más que este mundo mecánico lo pretenda. Para él el único tiempo verdadero es el que aprieta tornillos) Se iba a hacer de día y seguíamos igual, ella desde su silla y yo en la cama. Me noto cansado, y de este estado espero más de lo que debiera. )Qué espero? Que el cansancio acabe con el pensamiento pretendido y aflore lo que vale la pena decir para no gastar más esfuerzo del poco que queda. Se nota cuando escribo, confundo las letras y la mano no responde a lo que le dicto. Doy entrada a la errata y mi fe queda pasa a ellas. Si aparece alguna es lo que lo pide el propio esquema, todo pasa a ser cierto. (Cierto! Hacía horas que había acabado de leer, me molestaba su silencio igual de cansado. -)Qué, vale?El instante se prestaba a un sí, es lo que se espera del torturado cuando ya no aguanta. -NoUna respuesta así, abre todos los puntos y nos coloca en la muerte por agotamiento. -Te hago un resumen. Tú, estabas enamorada de mí, como se está a esa edad, atada de pies y alma. Yo no puedo aceptarlo, no porque entre otras cosas no sé nada ni de eso ni de otra cosa, mucho menos de mí y lo que pueda decir o callar. Pasa el tiempo y olvido antes, y no por nada sino porque lo olvido todo. Quedas tú y sostienes la memoria por algún tiempo, en ese tiempo haces del recuerdo una piedra sagrada que nadie toca, que nada roza. Tu madre te ve y te aleja sin

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conseguir nada. Aparecen tus cartas, sobres que no abro y que acumulo en cajas de zapatos. Lo de las cajas es importante, ellas contenían los zapatos que fui usando, aún las veo y sus números son distintos, como si mis pies fuesen encogiendo o agrandando a tu capricho, según el volumen necesario para encerrar las cartas de una temporada de uso, de desgaste, de camino andado. Tengo una colección de cartas, también tengo tiempos que se miden por desgastes, y por fin las abro y te encuentro. En un mes me entero que a pesar de lo que yo pensaba tú estabas viva y acumulabas hechos que estropeaban la memoria. De todo lo dicho, nada era esencial, lo importante era esa voz que hablase de mi recuerdo. Un sonido exterior que llegaba de fuera, y que hablaba desde distintos pasados hasta llegar al presente. Te encontré como comodidad, no necesitaba forzar mis olvidos, para mí es un tormento recordar y mi memoria me engaña. Yo llego a ti y tú asumes el pasado, dices que sí y colaboras con un apéndice de veracidad. No sólo dices sí, sino que lo repetirías sin un mínimo de variación, porque en un fondo del que ni siquiera sospechas estoy yo como lo único que importa... -Para, )no ves que todo es un absurdo, que nadie se creería nada? Ya no es que diga yo sí o no a toda esa locura, es que se vuelve insoportable, morbosa. No puedo, no escribí ninguna carta, te olvidé el primer año..., el primero no, pero después ya no estabas..., no sé, estaba pensando que me hubiera gustado redactarlas, pero no soy así, no puedo ser como dices, como quieres que sea-)Quieres decir que no podrás parecerte a ellas?-Sí, no puedo, nadie podría, es querer en otro tiempo, es vivir hace doscientos años-

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Ya salió su Molly, de tanto leerla es lo único que lleva dentro. -)Qué no es de lo que está escrito?-Lo primero, quiero a mi marido. )No te das cuenta que no puedo quererte y que tampoco creo que nadie pueda hacerlo? Tu tiempo se fue y lo hizo corriendo-De acuerdo, hubo un tiempo con piernas, )dime de quién son esas cartas?-Mías no-)Quién puede saber lo que está puesto?-Nadie, tú. Son tuyas, una mujer nunca diría lo que está ahí-Tú no dirías lo que está ahí, no una mujer. )Tú las firmarías?-No sé, sí, no, sí-)No me dirás que aún me recuerdas?-No, sólo que al leerlas pensé en lo que pudiera haber hecho. Pero no, soy lo que tú has sospechado siempre; algo bastante normalMe apeteció un poco de crudeza. -Pero eso ya sale en las cartas, es algo que no podrías disimular-Gracias-Sabes que es así, para qué enlazar tonterías...La miré para ver el daño que podía hacer y lo que vi me pareció insuficiente. Para firmarlas tendría que dar mucho más y es posible que no lo tuviese. -Llevamos toda la noche y cuando te miro sólo pienso en calcetasMi voz se oyó clara y ella se hizo más insignificante. Decidí abandonar... Sueño. Dos no discuten si uno no quiere. )Pero él me está molestando? No le hagas caso, ya verás como te deja. Llevaba toda la noche sin hacerme caso y la dejé. Te quiere, )por qué no vas con ella? No es cosa tuya.
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Quedaba en casa y entre mis juegos aparecía, tenía que verla. Abandonaba el juego, )qué nadie toque nada, vuelvo ahora? Salía al parque, ella tenía que saber que no podía seguir dentro, al entrar en él daba vueltas hasta la estatua y ella no estaba, no sentía la misma urgencia. Me movía pensando en lo que fallaba, y no encontraba nada porque no podía ser yo, yo no conocía el error. Volvía sin demasiadas ganas. )Quién ha movido aquella pieza, no dije que nadie tocase nada? Una mano la volvía a colocar pero recordaba el sitio, no era aquel, no era el mismo -No quiero que nadie me toque nada-. No lo hizo nadie, fue el perro, la tiró al pasar. )Terry? Sí. Lo cogía por las orejas -qué te tengo dicho, repite, no puedo tirar sus cosas, no puedo tirar sus cosasDespués. Terry nos aguantaba a todos, hasta murió sin molestar; lo sustituyó un caniche gigante y éste ya aguantaba menos. Antes. Un sueño que no recuerdo. Era en una habitación vacía en la que sólo se oía un eco. Me despierta la madre. No le fue fácil, acababa de dormirme. -Te preparé el desayuno-)Qué hora es?-Las diez-Firmaré yo por ellaEl cansancio era mayor, no creo haber dicho nada. Fue igual, me desvelé con las mismas palabras. Su boca, su boca debía tener sesenta años. Lo tomé frío. -)Lo pensaste, hay algún problema?-Ninguno, llego del pasado y la encuentro con sesenta años...-No, la encuentras a ella pero con mi cabeza-Se notará-Es mi hija, no habrá más diferencia que la que estaba dispuesta92

Su decisión casi me echa atrás, quería ese papel, quería ser dueña de esos papeles. Dueña de algo por primera vez en su vida. -Ya hay una madre-Puedo llevar los dos, la madre y la hijaCerré los ojos y entraron las posibles letras, al fin tendría mi variación y estaba dispuesta, llegaría hasta donde quisiera. También pudiera ser que más allá. (9-12-94. Las seis de la madrugada, vengo de la cama, de dormir. Me levanté y fui al baño, sobre la silla, frente a la taza, seguía "El Cuervo". Releo versos, ayer pasé la tarde con estos y su fin me debió coger allí, acabo de encontrarlos en el mismo lugar. Lo más interesante de este poema es y sin lugar a dudas el texto que Poe escribió para explicar su composición. En mis fotocopias no aparece la edición, sólo dice "de su inmortal poema "El Cuervo". Mi adolescencia estuvo plagada de sus relatos, no recuerdo ningún verso, he de añadir que a mí los versos, por un motivo extraño, me dieron miedo durante bastante tiempo, sólo pude abrirlos cuando la carne ya me había tocado. Quería hablar del símbolo y el cuervo, para mí, es ideal a este caso. Diré que me pareció "mortal" en su primera lectura y más en esta segunda. Poe tiene razón, hizo un poema popular y universal, lo que no entiendo es lo que pudieron ver en él lo simbolistas; menos a la luz de su texto explicativo. Antes de seguir diré que los tiene bastante mejores. Alguien pudiera decir que cometo un asesinato cada vez que leo, no, sigamos a Poe y veremos que él hace algo parecido. Toma "El paraíso perdido" y desde este poema se inicia; a mí me vale también; bueno, a mí me vale todo. Dice de la medida y de la descripción, y cree hallar una solución, un concreto. Es una curiosidad que conociendo bien los alcances se llega a la peor de las soluciones; Poe era una maestro de lo corto..., pero en poesía un corsé

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siempre aprieta o queda flojo. Los pecados del paraíso los padece el cuervo, lleno de descripción y sobrado de estribillo. Me hace pensar que su defecto está en el planteamiento, )qué tiene que ver la ciencia con lo bello? Poe dicta en el texto su condena. )Qué me interesa? Una vieja polémica: )cómo nace un poema, cómo se hace? No tengo dudas, Poe es un poeta y padeció el esquema. El hombre se empeña en cargar cruces, no sólo esto, además, las demuestra. No dejo de ver en estas poéticas cierto entorno positivista pero Poe era poeta y se entera, dice: "..,en lo temas manejados de esta manera,..., siempre quedan cierta rudeza y cierta desnudez que dañan la mirada de la persona sensible. Dos elementos se exigen eternamente:" Mi invitación es a que los lean, mis citas son para provocar lecturas. No, hablaré de lo "transcendental", a estas alturas mi opinión es conocida, en todo caso sugerir que temas de este tipo llevan toda una vida. No, no quiero decir que del cuervo no queden ni las plumas, pluma es lo único que se deja ver) + + Madre- Vuelvo a la vida, vuelvo a ser niña. (Se gira) Hija- Mi madre dice que no aprovecho los días. Sumé los tiempos. Se puede ver una condena y desde ella organizar un juicio, )así debería ser construida toda obra de arte? Creo que de esta manera sólo se puede ver la vida; causalidad. El niño llegó para presentarse, oí a su madre decirle dónde estaba. Con ellos me pasa que sólo veo los mismos hombres, los usos poco, no me dicen nada... Es porque no dejan de ser yo, algo con lo que he trabajado bastante tiempo.

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Le doy mi amabilidad pero resto el diálogo. No dejará de cargarme con un sin fin de preguntas, no dejaré de verme en la inutilidad de la respuesta; las cuestiones no harán de él otro lugar, lo peor es que tampoco lo harán de mí. Estoy en la misma sala y lo sigo oyendo. -Mamá, no me dice nadaElla lo deja en la cocina y viene. -)Por qué no le hablas, por qué no es tuyo?No le contesto porque es así, si fuese mío no me quedaría más remedio. Tendría que decir y me habla sólo crearía un monstruo, otro. A una deformidad así se la persigue, se la acosa, se la socializa hasta dejarla cosa, la misma cosa. -)Qué quieres que le diga?-Lo que se le dice a cualquier niñoFui hasta la cocina y le hablé mientras calentaba un café. Le pregunté por las cosas de su edad, no me contestó, un niño entiende lo que se le acerca; no son tontos, son niños. No me respondió pero se sintió mejor, lo trataba como a un niño que era a lo que estaba hecho. Quiso ayudarme y me enseñó los lugares del azúcar, de las tazas, de las cucharillas...; lugares que no alcanzaba pero que sabía. Se me hace duro estar con ellos, me llegan a querer y lo cierto es que sin hacer casi nada. El primer contacto les hace huir de la diferencia, después ya sólo se ven, son ellos: vuelan con lo que tienen dentro. )Crear a partir de una sentencia y hacer un recorrido hasta llegar a ella? ) Así toda obra de arte? )El comienzo por el fin? El último interrogante tiene un sonido a utilidad..., )conocemos el fin?
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Responderé a Poe: sólo en lo inmediato y en esa inmediatez todo sobra, todo se hace largo. )Para qué alargar un fin? )Lo es todo la expectativa? )Qué se espera? 1-. Tengo dos líneas: + madre, + hija. 2-. Puedo darles cualquier final, puedo no darles ninguno; puedo. 3-. )El fin es una nota más o una nota menos? Lo único que acaba de un texto es la página, lo que contiene sigue sonando si antes no se ha terminado con él. 4-. Le enseño las líneas a la madre, ella la conoce, le digo que pregunte por el fin; el fin fue la boda. Madre- )No era eso lo que querías?Hija- Lo era, no había más, no podía querer otra cosa. M- Te olvidas... H- No. Sólo estaba cansada. M- Los has estado siempre. Te decía mira, y corrías. Te enseñaba y querías ver otra cosa. Te despertaba y deseabas seguir dormida. H- Había una casa, )la recuerdas? Estaba llena de muñecas y tú me decías -juega-. Y así lo hice durante años. M- Fuera de la casa había un jardín, más allá huerta, al final y si se miraba se podía distinguir un bosque... H- Pero yo no podía ir sola. Necesitaba a alguien. M- Y te traje un perro. H- Y fue con él al bosque y en él soñé con la casa. Allí estaría con el perro. M- Llegaste de él con los bichos; tenías un gato, un conejo y un ratón. H- Tenía un sexo. M- Pero eso fue después... H- No, fue mucho antes. En el bosque hubiera querido ser un niño y lo era hasta llegar a casa.
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M- Yo ya no podía hacer nadaH- Encendía la luz y en mi habitación me esperaba aquella casa de muñecas. Te había dicho que la tiraras, sabías que nunca jugaba con ella. M- No podía hacerlo, era tu casaH- Mi casa..., en ella metí al ratón y él encontró su cama entre las muñecas. 5-. El fin era la boda. H- Lo conocí ayer. M-... H- Es guardabosques. 6-. El mismo fin. M- Eras mayor y ya no pude decir nada, te desee lo mejor. H- Había visto lo mejor en casa de una amiga. Sólo tenía que ser lo mismo. Y fui feliz. 7-. El mismo pretérito perfecto. Igual de simple; "fui" de ser y "fui" de ir. H- Fui feliz a la boda y hasta ahí fui feliz. M- Lo sé, a mí me ocurrió lo mismo. 8-. )Qué no hice bien? El final, seguro que el final, el sonido del final, "Las campanas". No se preocupen, el final se lo devuelvo a Poe. (10-12-94. Las dos menos once minutos, de madrugada) -No me gustó-)Por qué?-No tiene fuerza, además..., le falta suspense-Lo puedo hacer mejor-No quiero ser impertinente pero usted tiene sesenta años, a esa edad se debe saber algo, algo que no se ha dicho a nadie-Nunca dije nada, ni siquiera a ella, )qué iba a decir, qué se puede decir cuando mi vida no ha tenido ningún valor? Dame una voz, sé que puedo con cualquier

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página, aún tengo fuerzas para romper con toda mi estupidez-)Su hija sabe algo de esto?-Ella no sabe nada, es igual a mí, está haciendo el mismo camino y me horroriza, va a acabar mirando también por esa ventana, viendo lo que pasa. Y no pasa nada, nunca pasó nada. Nada se va a parar, nadie se parará para preguntar qué mira-)Sabes lo que quiero?-Sí, verla llorar, gritar, destruir, nacer; verla presa a cada instante, sentirla muerta a la puerta de un deseo..., y a mí detrás, martirizándola-)Fue así?-)A quién le importa lo que fue? Siempre fuimos las dos, solas, lo que fue nunca salió de nosotras. Todo aquí, muerto, dentro de este cristalSu dedo me enseñaba su ventana, me levanté y vi lo que se podía mirar: la carretera. En realidad una carretera, una más. -Parece distraído-Lo es cuando no se tiene otra cosa en que pensar-)Es feliz?Desconfiaba de mí y no me contestó. Su silencio creía esconder algo, )qué podía guardar? La casa, sus paredes, todo estaba vacío, muerto desde hacía años; bastaba con pisar, con oír los pasos en el pasillo, lo único que llegaba era lamento. -Tú lo sabes)Qué tenía que saber? Yo sólo quiero palabras con lugares en blanco; muebles de página. )Había que saber algo? Oía -no sabes nada, no sabes nada-, cumplí diez años y seguía oyéndolo -aprende, aprende, aún no sabes nada-. Tengo treintaicuatro y sé que nunca sabré nada. Esos años oyendo, siempre oyendo, en bocas, en papeles, en miles de páginas; mirando lo que había que
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saber... Tengo una hija, me mira y dudo qué contarle. A ella también la oigo -todo lo que sabes, )para qué te vale?-. Mi familia tiene dos criptas, una en cemento de principios de siglo, en Bora; otra en piedra sobria, en Pontevedra. Desde poco después de nacer, desde que puedo oír sé que tengo donde caerme muerto, dos espacios a elegir, dos espacios reservados, )qué había más que saber? Allí estaban mis muertos... No había más que vivir, los detalles estaban resueltos. -)Piensas en nosotras?Soy un defecto, desde que sé sólo pienso en mí y en tantos años no logré ver un resquicio de producto. Poe tiene un poema que se titula "Solo" y de él nunca logré salir del todo. Desde fuera estoy durmiendo, desde dentro es sólo un sueño, cuando me muevo no sé dónde voy pero el camino está hecho de pesadillas. Quieto, me quedo quieto y sólo sueño, sueño que duermo. -Sí, sé lo que es plantar una cabeza en un tiesto y colocarla en la ventana y los días pasan en regarla..., sí, lo sé, lo sé, sé lo mucho y deprisa que pasan, y que el que llama nunca es para arrancar esa planta-Pero a ti te han querido, mi hija te ha querido y me ha dicho que otras también lo han hecho, que a los quince años nadie ha sido tan querido-No era a mí, era a una luz que se apagaba; temían perder la última duda adolescente. Yo no era más que aquello que no crece, una sombra en nubes y un cuerpo sin sexo, )qué otro deseo puede pedir una niña? Un muñeco del que no se sabe nada y puede convertirse en cualquier sueño; nunca estuve tan lejos, tan aparte de aquella misma clase y en tantos años. Querido durante días de primera regla..., no quise nada de aquella clase-)Y yo, te olvidas?-Perdona, siempre hablo de mí99

No es verdad, sólo lo hago cuando estoy solo y aquella mujer aún no era nada. Despidió a su hija, al niño, ellos lo hicieron de mí -)de verdad quieres quedarte con él?-. La madre condujo su sonrisa hasta la puerta -no te preocupes, estaré bien, me hará compañía-)Compañía? En cinco años cruzamos diez frasesHacinamiento de palabras, las casas de hoy no dan para dejar de escuchar, permiten oír y no dan lugar al no sé nada. Esta vez no volvió, se quedó en la cocina. Me gusta que me inviten, no a pasar una hora, a un café; me gusta estar una tarde con cena o una mañana que incluya comida. En menos casos una noche, para éstas necesito la indiferencia, no soporto la mínima sensación de molestia. + Madre- )Fue lo que quisiste? La misma queja ya no vale. + Hija- Tú lo sabías; y odio tus silencios, siempre supe que me escondían. M- )Qué te escondían? )Era necesario hablar de mi vida?, )no tenías ojos, no veías? H- Lo vi, y nada cambiaba. No hacías nada por variar un día..., salir, )cuántas veces te dije que necesitaba estar fuera, cuántas veces tenía que mirar aquella puerta para que la abrieras? M- No digas eso, salías siempre que te apetecía. H- Sí, salía para quitar el perro. Quería aquellos bichos pero acabé harta de sus orinas. En las mismas esquinas el mundo se abría y yo atada a una correa, terminó siendo el perro el que me paseaba. Su dominio, su caca, sus comidas; dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte, ..., )hasta cuándo? M- Como todas, hasta que te entrase el cansancio. H- Cuando ya no tenía sentido el animal aún debía salir, él satisfacía sus necesidades fuera y yo en casa las mías. )Cómo es que nadie llamaba? )Cómo en
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las mismas calles no se conocía a nadie? )Qué tienen las ciudades? M- Problemas, problemas de habla. H- Pero yo hablo... M- Ahora, antes no decías nada. H- )Nada? M- ... Me llamó, fui, podía elegir entre tres platos, fijos eran el postre y la sopa. -)No te gusta el conejo?-Vivo sí, como plato noEs uno de esos animales que no comería nunca, junto con el gato y el ratón; especifican demasiado. -)Los prefieres en el juego?-En el fuego-)Cómo la encuentras?-La veo gorda, hecha a su hogar de existencia-No se lo digas-Ya se lo dije-No tienes mucho tacto(Son las siete y cuarto, son de tarde. Esta mañana estuve releyendo a Williams, es esta ocasión poesía, me gusta su tacto, te puede llamar imbécil y hacerte sentir como si estuvieses comiendo alas de pollo. Después con Auden, no conozco mejor remedio para el mal humor, unas páginas con él y el mundo recupera su ansia perdida, vuelve a ser globo atado a un hilo, uno de esos que se ven los domingos paseando de la mano de un niño) -)Qué tacto puedo tener con mi pasado?-)Es cierto que te le declaraste?-No sé en qué estaba pensando cuando dije que me gustaba, seguro que en mi
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madreMe había decidido por el pescado. Era congelado, filetes, una adecuada preparación podría salvarlos. -)Lenguado?-Sí-Déjame a mí, conozco una receta que le quita partido-)También cocinas?-Tan bien no, más bien regularLeyó en alto lo último que había escrito y dijo que podía ser, pero que habría que añadir algo. Me notaba concesivo. -Es que estoy de invitado, espera a que me sienta en pago...La receta: en una sartén se colocan los filetes, las patatas, pimientos, cebolla, azafrán, sal y aceite de oliva; veinte minutos al fuego. Añadir al tiempo un poco de buena mano, nada es exacto cuando se depende del fuego. Es posible que olvide algo, en ese caso súmenlo. -)Es de tu madre?-Es de mi madre, de ellas son las mejores comidas, )por qué? Se tarda mucho en probar otras. Aunque ahora que lo pienso, mi abuela tenía cocineras que no eran gran cosa pero que con su ayuda lograban algunos buenos platos; el mérito era menor, trabajaba con productos de primera y esa es la mayor ventaja. Desde la noche anterior dejaba los filetes en leche y al día siguiente se deshacían en el plato. De mi otra abuela no puedo decir mucho, mis visitas caían en viernes y ese día había siempre coliflor, ella era muy santa, )cómo de santa?, tres veces, se llamaba Trinidad. Recordaré siempre sus visitas, y siempre por el rosario, que lo siguiese por la radio era cosa de los tiempos que avanzan. No podía haber nadie que rezase tanto, gracias a ella tengo un puesto seguro en cualquier cielo por religioso que sea. Una de sus penas había sido no poder trasladar su capilla de
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Pontevedra a Orense, era una cuestión de altar y de tamaño, en él se podrían celebrar sacrificios humanos. Mi otra abuela era opuesta, viva, y ya lo era desde su nombre, Elisa. Había sido muy bella y conservaba el estar que sabe dar el mundo y un colegio francés para señoritas-)Por qué me hablas de abuelas?-)No lo eres? Lo que estoy haciendo es añadir connotaciones a la receta, veinte minutos de vieja y buena comida. Por otra parte he de decirles ahora lo que no pude en vida, son cortes de memoria...Aparté la sartén del fuego. -)Tienes una cuchara de palo?-, me dijo que sí -prueba-Parece que no está mal-)Mal? )Qué es eso?-)Qué va a ser? Un sabor molestoEra una definición, las conocía más cristianas... -)Y la sopa?-Después, para en caso de que queden ganasLlevé la sartén hasta la mesa, esto es optativo, lo hago para que se conserve caliente y si la sartén está en condiciones hasta decora. -)Bebes?-AguaMe senté frente a la ventana, lo hago así siempre que puedo, es una cuestión de vista. Mi condición visual es lamentable y la proximidad de los objetos se me hace molesta, obligan a mis ojos a un esfuerzo innecesario. La lejanía los relaja, los descansa, y si aparece un verde, y a pesar de Benn (él, sólo perdona el azul), mejor. No, no es que sea poco celeste, ocurre que soy un apasionado de la pintura y del color; también del grabado..., del blanco y negro. Sí, sé del peso del azul en poesía y su remonte romántico; repito, lo sé.
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-)No vas a decir nada?-Sí, esta ventana debería ser más grande, enseña demasiado marco-)No te gusta la habitación?Hay preguntas que no contesto y no por nada, para no detallar algunos objetos. Se llama economía descriptiva y no se crean, salva más de una opinión. -Tomaré el café abajo-)No irás a esa taberna?-SíMis desplazamientos no son sencillos al carecer de la felicidad de las cuatro ruedas, por la propaganda sé que estoy privado de su libertad y en lo real dependo. Pasó un carro de vacas y no lo tomé, debieron pasar más cosas pero la velocidad no me dejó ver. Fue un atajo lo que me llevó a la taberna del ciego. El tuerto recordó mi impertinencia señalándome un título honorífico colocado en el lugar más destacado de la pared. No voy a hacer propaganda, el documento enmarcado decía: "Todos mis besos son para el club del Tuerto", un nombre anglosajón y una firma con fecha. -Ese nombre me suena...La cabeza del tuerto se movió para señalar un calendario, sobre el mes de Diciembre aparecía una Venus, una de las más conocidas actrices porno. El tuerto me contó... -Hicimos una colecta y yo mismo me trasladé a Hollywood para presentarle nuestros respetos. No hay noche que la pasemos sin ellaHasta mi vista podía valorar las dotes de aquella mujer, fuese cual fuese su interpretación, saldría excelente. La noche pasada lo único que hacían era demostrar su fervor por aquella delantera. -Otros prefieren el fútbolComenté que era otro tipo de partido y que la disputa en juego era distinta

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pero añadí que en el fondo era lo mismo; la salsa residía en el gol. Se ofendió, Tenía derecho, no había comparación, aquellas sí eran pelotas y en cuanto al juego que podían dar..., mejor dejarlo a la imaginación. El tuerto se explicó. -Aquí no soñamos, aquí miramos a peloTenía su gracia viniendo de un tuerto. No sé por qué pensé en su pérdida de ojo como consecuencia de en una de esas sesiones, me parecía sentirlo aún dentro de la pantalla, no dispuesto a abandonarla ya nunca. Cosa natural después de lo visto. Tomé el café y esperé con ellos la salida de un beato, Aparicio según creo, para celebrar un brindis en honor a la naturaleza, ella había dotado al mundo de este tipo de cosas. No quise entra en el resto, brindaban por cada una de la partes y el fin aparecía interminable. El mejor color subió y el grupo se mostró más confiado, uno de ellos, emocionado, se presento como el presidente de la cofradía, se trataba del párroco, hombre de extremado fervor mariano. Estaban a punto de saltarle las lágrimas, me abrazó y noté el abrigo de la más casta hermandad; en un momento así todos pasamos a ser hermanos. La generosidad del tuerto estaba por cerrar el local para celebrar una de aquellas misas, los otros animaron aquella decisión, uno había llegado con la última novedad y el ardor les hacía ver la hora de la noche como un lejano mañana. Siguieron al de la cinta en procesión hasta el aparato de video, querían tocarla, sentir las lavas de aquel volcán y llegué a temer por la integridad de la cinta. en el momento de mayor excitación el párroco rogó calma, dijo que la verdad estaba en contemplar aquel milagro. El tuerto apagó las luces y la televisión surgió como el más esperado de los misterios. Se ocuparon las primeras filas, en ellas el tuerto y el párroco tenían asiento reservado; las voces explotaron con el nombre de la virgen y tras el oh de la primera escena el local se sumió en un

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profundo y sentido silencio. No había sido una novedad, al final llegaron a ser tres o cuatro. Salí con las primeras horas de la noche, saturado y curado en carnes para una semana. Antes de marchar tuve que darles mi opinión, no querían nada escueto, detalles, sobre todo detalles. -Todo perfecto, cada plato en su punto y la consagración sin parangón, fue de una grandiosidad fuera de toda norma. Ella..., entregada, me habían dicho..., ni parecido con lo vistoCuando halago nunca sé si me paso y ante el acoso incondicional de ellos era difícil encontrar el punto medio. Dejé el lugar mientras comentaban las mejores jugadas, alguno había visto fallos en el terreno de juego, otros alguna falta o un fuera de juego; nada iba con ella, ella, en estrella. (11-12-94. Son las tres menos doce minutos, esto es la madrugada. Conocí a un Fernando que sabía el nombre de todas las actrices porno, de todas ellas seguía a tres en particular, sé que me dijo los nombres, que los anoté, el caso es que en este momento no aparecen. Recuerdo que me decía que tenía que verlas, eran algo que no se veía en la calle..., recuérdame Fernando que un día te presente al tuerto) -)Cómo fue?-Fue..., denso-)El qué?-El encuentro con sus vecinosAgradecí que no me pidiese detalles, aún tenía el cuerpo lleno de posturas. Las sillas del tuerto no estaban para este tipo de espectáculos, por más vueltas que le des nunca quedas a gusto. -Háblame de los escritores, )es cierto que es un mundo caníbal?No quise decepcionarla.

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-Lo es y todo lo que oiga es poco. Se llega a matar por una página-No puedo creerloNo hizo falta que siguiese, su rostro empezaba a tomarlo en serio. -)Capaces de todo?-Le hablaré de Lucas, me había encargado que sus papeles entrasen con él en el ataúd y personalmente me aseguré de que así fuese. Me quedé toda la noche con él, hablamos del pasado, de lo mejor y peor de esta vida, bueno, en realidad el que hablaba era yo, él sólo podía atender, no tenía más remedio. Nunca fue de muchas palabras; de las pocas que le oí los últimos meses se encontraban las que forman la frase: me quieren matar. Quité todo el hierro que pude a aquella fatídica sensación hasta que por fin una mañana me encontré su cadáver, estaba en el depósito y las cinco tiros que llevaba alojados descartaban un accidente; el forense estaba seguro, su fallecimiento no había sido por causas naturales. Le dije que no podía creerlo y el muy imbécil me los enseñó, cinco agujeros negros, ninguna galaxia los tuvo tan próximos. Se había salido con la suya, una vez más se llevaba la razón. Pasé la noche con él y con los papeles, le recordé unas cuantas putadas que me hizo pero al fin le perdoné, ya sabe como son los muertos, callan, callan y al final uno va cediendo. El caso fue que en el funeral estábamos unos pocos y mi vista se quedó con los presentes: una mujer que no conocía de nada y que no dejaba de llorar, un par de editores y tres escritores de la competencia, enemigos declarados del decisivo arte de Lucas; también un político, un concejal que salía como último en las listas, y el enterrador. Antes de que lo bajasen introduje los papeles en el sarcófago, noté un quejido y supe que Lucas estaba también en el detalle, no es que desconfiase de mí pero en la última hora, el muerto al hoyo...-Presiento que te estás quedando conmigo-Quizá exagere algunos detalles pero el fondo es la vida misma-

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-Sigue-Después, siempre que hablo de muertos me entra un irrefrenable apetito-Acompáñame a la cocina quiero oír ese finalOdio los finales, estaba muerto, )qué más podía importar? Me lo dijo pelando unas patatas. -)Qué fue de los papeles?- + Los papeles..., sí, no los había perdido, fui con el comisario y un juez hasta el cementerio y vimos al bueno de Lucas sobre un montón de tierra. El comisario aceleró el análisis de la situación y descartó la posibilidad de que fuese un topo. El enterrador, hombre de manifiesto ingenio, añadió que por allí había topos y que se metían con él pero que de aquel tamaño no los recordaba ni su padre, hombre de un recuerdo siempre mayor. En seguida sospechamos de alguien con piernas, para el juez era una posible bastante probable. Aquella voz salía como Ícaro pero de un laberinto legal en el que los habitantes del Cocodrilo tendrían siempre algo que alegar. Se alejaron sin una evidencia concluyente y me quedé a solas con Lucas. Me miró acusador y me adelanté a sus pensamientos para asegurarle que yo no había sido. Me habló -Sé que tú no has sido, los muertos no nos pasamos el día durmiendo, estamos atentos y reconocemos las visitas, por cierto, es la primera vez que vienes desde entonces-. Le dije que fuese al grano, que andaba falto de tiempo, -ya, disculpas, uno hace amigos y después no van a verlo; atiende, ) recuerdas que te dije que me vigilaban?, bueno, pues fueron ellos, el político, los hosteleros y esas sobras de escritores-. Le hablé de la mujer que se escondía bajo un velo y me dijo que esa era su hermana, que no debía llevarme por las apariencias, tenía que tener la mente fría y dejar de ver tanta serie negra. Le comenté que de vivo no había hablaba tanto y a eso no me contestó, sólo me dijo que no podía ni imaginarme lo aburrido que era aquello, citó algún cotilleo de

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tumba y me rogó que lo volviese a meter dentro. El enterrador me ayudó y todo quedó más o menos como estaba-Te olvidas de los papeles-Los papeles..., sí, tienes que entender que aquella conversación no podía salir de allí, nadie se creería que un muerto hablase tanto..., busqué colaboración en la hermana, habían pasado dos semanas y la encontré todavía llorando. Había llegado de muy lejos, )de dónde?, de las mismas calles de Chicago...-)No puedes acortar las distancias?-Puedo. Los papeles..., sí, de Palermo. Le narré en pocas palabras lo mucho que había dicho su hermano y me asombró que me creyese hasta los acentos. Así fue. Cogió el teléfono y pidió línea con Italia, mientras se la daban me contó que parte de su familia se había trasladado allí en el dieciséis formando parte de la tropa del Gran Capitán y que aquello les gustó y se quedaron. Su madre la había separado de su hermano y enviado allí ante la falta de recursos. La oí -Padrino, cuanto grata de oírte la tuya voz, han matado a mi hermano...-, lo último fue lo más claro y el resto lo supe por la prensa, salieron todos en sucesivas páginas de sucesos, fue triste porque les dieron letra pequeña, cuando llegó el último ella se quitó el velo, no había visto otra cara igual en un cuerpo perfecto. Le gustaban los detalles y me relató cómo habían sido las muertes, mi interés por ella se desvanecía con la situación desesperada de cada cadáver. Le confesé que estaba predestinado a monje y que mi próximo destino sería el monte Athos, lloró, lloró más y según lo hacía sus piernas resultaban más visibles, sus encantos más al alcance de la mano, me abrazó, quería despedirse, no podía ser, no podía ser cierto lo que estaban haciendo sus manos. La voz del padrino aún sonaba en la habitación, tranquila mi pequeña, para ti no hay problemas..., juro que no le toqué ni un pelo aunque reconozco mi vértigo para habitar esos montes ortodoxos, eso sí, guardo una fotografía de esos santos lugares por si acaso. La

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dejé marchar y sólo la lectura de Zadig me libró de mi infausto destino-)Y los papeles?-No pregunté, como puedes entender(Las seis de la madrugada. Debería estar leyendo, debería; no me apetece) Perdí mi humor durante la cena, padezco de altibajos humorísticos, a ellos procuro como al resto darle sus tiempos. Nada más trágico que un chiste, más si aún encima es malo. (12-12-94. Son las siete y cuarentainueve de la tarde. Tenía que leer, tengo a mano la lectura, pero si lo hago pierdo el día. Esperaré a que pasen las doce) -Es ella, sabía que al final no te perderíaNo la entendí muy bien, supuse que se referiría a mi compañía. -No le preguntes, seguro que dejó al niño con su padre y no querré contarlo. Sería como repetirse en una debilidad-Así que no me olvidó del todo...-Chisssssss-HolaFue un saludo del tipo de los que no se encuentra la cara, de esos que suenan pero no se ven. Su madre le respondió con mayor naturalidad. -Te esperábamos para dentro de unos días...-Sí, pero, bueno, él quiso quedarse y yo...No daba con la respuesta y la ayudé. -Y tú querías estar conmigo-NoAl fin pude verle la cara y me pareció un "no" de verdad, de esos que van a misa. -)Qué te hace suponer que quiero estar contigo, qué, no puedo estar ni en mi

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propia casa sin que se me pregunte, no puedo?Miré por la ventana, y sí, la galerna era sólo interna, fuera todo estaba más tranquilo, mucho más agradable. -)Cenaste?-No, me preparé algoNelson diría que la cubierta quedó despejada, no sé por qué lo recuerdo, sí por qué lo compré, una de mis pasiones son las historias de mar y Nelson se asemejaba a algo que no podía estar en tierra. Hay otros ingredientes que se dan cita en su plato, el mejor es Trafalgar y no sé si es así, pero soñaba con que el camarote del Museo de Pontevedra estuviese en ese lugar, los cañones que oía allí tenían que ser los de Nelson, qué otros merecería la pena escuchar. No sé si citar el libro, lo haré, con él no se pierde más que una tarde..., )por qué? porque el autor es un poeta: Robert Southey "Nelson", nada como un poeta lakista para hablar de aguas. Lo acabo de rescatar y les diré algo, es un libro al que le acompañan las fechas, 1813 está entre sus páginas. Dentro hay también una mujer, está en Nápoles y dotada de cierto carácter, no sé si llamarla lady o señorita Hamilton, pero a uno le gustaría encontrarse con un ser así después de una larga travesía. No debí mirar en la ventana, no sé cómo sucede y sí lo que pasa, se abre. ) Qué ocurre? Nada, navego. Y las nadas tienen para mí mucho que ver con el verbo nadar. -Vete hasta la cocina y dile algo, de lo contrario la aguantaremos así toda la noche-Me gustan así, de las mujeres agradezco las tempestades, no siempre, de vez en cuando. Todas anuncian la calma-No es su caso, a ella las calmas le tardanPodría recetar un libro de Pessoa; su título me llevaría a otra narración, a

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Lisboa, y a esta hora no me apetecía ir. Fui hasta la cocina y lo hice con la mitad del "trapo", esperaba llegar a puerto. -)Te dije hola?-No-Hola-HolaVolvía a esconderse, esta vez entre la puerta del horno y unos platos. -Era yo el que tenía ganas de verte, pasé una tarde pésima pensando en que te fuiste por mi culpa. El remordimiento llegó a hacer mella en ciertas partes y no sé si lograré recuperarme-)De qué me hablas?-Del guión de una película, estuve en la sesión infantil y fue una sesión continua de gran contenido emocional-)Y qué tiene que ver conmigo?-La verdad es que nada, sólo trataba de decir...-)Y no tienes nada mejor?-)Mejorable? Sí, algo debo tener-)Hablamos de lo mismo?-No, yo para no variar hablo de mí-)Y yo?-Tú tambiénDio un portazo al horno y la cocina tembló, Kierkegaard sigue siendo el rey de estos temores. -No tuve otra cosa mejor que hacer que pensar en ti-No dije eso, en cualquier caso y si fuese así sería un día aprovechado, provechoso; pensar en mí es estar más cerca del cielo112

-Ya, es por tu proximidad a Dios-Nada más cercano a él que su mano derecha-)Y la izquierda?-La tiene secuestrada el Papa, un día saludó con ella a Pedro y éste ya no se la devolvió. Desde ahí esa manía por las reliquias y la ausencia de dios en el trato con los hombres, dice que son unos ladrones...., que se lo quedan todo y que no devuelven nada-)No crees que has ido muy lejos?-Ir hasta el cielo para mí es un paseo, a otros les cansa, no es mi caso. Soy su mano y él se siente a gusto entre sus manos, por lo demás la distancia no es mucha, un brazo-)Lo dejamos?-No, lo despedimos-)No tienes otro tema para que pueda cenar en paz?-)Qué mejor que un asunto celestial?Fue suficiente y es que para dios no hay temporal que se le resista. -Veo que estás de buen humor-No lo creas, estaba de mejor, ahora mi humor es sólo parcialIba a decir. -No hables con la boca llena, no se entiende nadaNo dijo. Comía bien, los bocados me hacían entender el por qué de su estado, se trataba de una deglución sin pausas. Los matrimonios llegan a perder el sentido estético en favor de ciertas connivencias, actos que desde mi momentáneo estado de pulcritud resultaban deleznables. Eso no era apetito, se trataba más bien de un acto trágico. Con un poco de perspectiva se podría ver al marido en el plato y a ella tragándoselo. No, no era
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el momento para relacionar la tragedia con ciertos ritos antropófagos y deseché la imagen por pecado, por un pecado de gula, el mismo acto pero santificado. Aunque en la comunión encuentro el mismo rito, sí, más digestivo, pero no deja de ser el cuerpo de Cristo. La diferencia está en que comerse a dios no engorda, todo el mundo sabe que sólo es pan de ángel, (h)ostias y no ostiones lo que te dan. -)Se puede saber lo que miras?-Tu boca-)Qué le pasa a mi boca?-Que envidio esas bocas llenas de dientesElla los tenía fuertes, en una ocasión había que abrir algo, por supuesto, una cosa, puntualizo no vaya a creerse alguien que se pudiese tratar de un corazón, no, ella no abría este otro tipo de cosas, y sus dientes lo hicieron sin apenas esfuerzo. La mejor comparación es equívoca, los más fuertes son los de hiena. (13-12-94. Son las tres y diez, son de madrugada y por tanto es temprano, pronto para cualquier cosa. Puede que también para escribir) Lisboa. Salir. 1-Salir, salir, es el verbo que me digo para levantarme de la cama. Me cuesta y me digo -tengo que salir, tengo que salir de ella-, después me lo digo menos y acto seguido ya no me digo. Me desdigo, mi yo más moral me lo acusa y mi yo amoral, más moralista que el primero, me confirma. Vence el amoral y esto me recuerda a Gide, ya no estoy seguro, quisiera tener una memoria mejor, una memoria tal que impidiese frases del tipo -no recuerdo, no estoy seguro, no sé, quizá, es posible,...-; no la tengo. Quería decir que a mis diecisiete años la misma persona, me dejó o regaló dos libros, uno de Gide "El inmoralista" y otro de Baldwin "El cuarto de Giovanni", esto ya lo conté en alguna otra ocasión, lo

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que importa es que yo debía deducir una gran enseñanza moral de todas estas páginas. Así fue, sigo levantándome de la cama y con el mismo horario de entonces. Su estado es lamentable, el de los libros, están perdiendo color, a sus portadas me refiero; lo digo porque los sigo conservando, raramente me desprendo de un libro. Lo que me ocurrió con esa lectura, sobre todo con Gide, es que apareció como el más moral de los moralistas y desde entonces cuando me digo inmoral no sé exactamente a qué me atengo. Me pasa lo mismo con Chesterton cuando dice que los ateos no es que no crean en dios, es que se lo creen todo; después de esto )quedan dudas? Me contesto - las mismas-, y es que nunca leí para despejar dudas; tal vez sea por esto por lo que las fábulas no me responden nada. Y no es que lea a los peores, Esopo es lo que tengo a mano, ocurre que las leo porque las mejores me divierten. 2-Salir, salir. Una vez que estoy fuera me cuesta entrar. Fuera de la cama, fuera de un libro, fuera de una mujer, fuera de un papel, fuera de mí,...; entonces entro por dos razones, una poderosa: el cansancio y la segunda humana: el masoquismo. Esta segunda la uso sobre todo con los libros, los sitios y en menos ocasiones con el género humano. Sólo puede ser debido a ciertas dosis de masoquismo el acabar con una lectura que disgusta; me disculpo y me digo que no, que lo que estoy es un ejercicio de comprensión, otros levantan pesas o juegan al dominó. Cuando termino me digo que me digo demasiadas cosas. 3-Una vez que estoy dentro me cuesta salir. Dentro de la cama, dentro de un libro, dentro de una mujer, dentro de un papel, dentro de mí,...; entonces salgo por dos razones, una poderosa... 4-Salir. No es fácil darse cuenta de dónde se debe estar en cada momento, me pasa que cuando estoy dentro quisiera estar fuera y una vez allí, volver a estar dentro. Todo esto me crea una fuerte insatisfacción, nunca estoy contento

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conmigo. Quisiera no tener dudas y aceptarme de una vez por todas como infiel. He buscado en las raíces de esta forma de ser; un siglo con Freud da para esto y para más, la encontré en mi falta de mitos. Debí haber sido un niño bastante bruto, nada más tocarlos se deshacían y estas cosas producen inseguridad. Tuve que hacerme y a la idea cruel de vivir sin modelos. Cuando alguien se encuentra en ese estado pasa a caer en manos del gusto, no tiene otro remedio que volverse estético. No hay una forma, no hay una vía, no hay un método,...; hay infinidad. Llegué así a la mitología y por un exceso de reproducción, y es que los unos joden tanto que se multiplican. Pero esto no fue lo más grave, lo peor estaba en la altura, siempre tuve vértigo y no me quedó más salida que ver a aquel infinito a mi altura. Mi estado anímico no mejoró, pasé de no tener un dios a tener un millón y de ahí a tenerlos en la mesa; mi educación católica se peleaba con todo esto y huí para no verme. 5-Salir. Dentro/fuera. Me consideré raro y me dije que debía estar fuera y salí hasta que ya nadie esperase nada, hasta que ni yo mismo quisiese nada de mí. ) Cuánto tiempo se puede estar fuera? Mucho, nunca el suficiente, el que está dentro te encuentra. 6-Salir. Dentro/fuera. Escribir. Pasaron días y Claudia me pidió que leyese lo que había escrito en un papel, lo leí, me preguntó qué me parecía, respondí que mejorable. Hablé de él como de cualquier otro de los muchos que había leído. Me pasó otro y vi mi letra en él, vi más, vi que decían lo mismo y que lo dicho era de otro. 7-Salir. Fuera/dentro. Escribir. Lo rompí. Al leerlo me recordó a alguien que había dejado hacía mucho tiempo. Me fui, tenía algo que hacer, llegué a casa y continué rompiendo, esta vez sin leer. De Claudia también huí. 8-Salir. Fuera/Dentro. Escribir. Lisboa. Estoy en una cama y me digo salir, salir. Me lo digo hasta que me canso, hasta que me olvido. Quisiera tener mejor

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memoria para recordar más exacto. Estoy despierto y ellas no están ahí. 9-Salir. Pregunto y Lisboa está cerca. Tienen que hacer la habitación y me levanto, podría quedarme pero con alguien delante no pienso igual, nunca pienso lo mismo. Es tarde. 10-Salir. No fue fácil volver a entrar en Lisboa. (Son las siete menos cuarto, sigue siendo temprano. Aún es madrugada) Pregunté por la estación, me indicaron una y fui. Me pareció haber ya estado allí y ocupé el mismo lugar del recuerdo. Estaba pensando que podría haberme quedado dormido, en aquel sitio, ante la misma gente. Tú podrías ayudarme a recordar, no pudo haber sido hace mucho tiempo, sólo unas páginas atrás. Había una mujer y un collar, no lo sé, no me gusta esperar y puede que estuviese abriendo alguna ventana, mi cabeza me entretiene así, le gusta dejarse ir y los tiempos pierden sus importancias. 1-Vengo para despedirme, no quiero que les digas que Lisboa fue un sueño. 2-Ella no pudo venir, estoy yo, soy una niña y a nosotras qué nos importa..., aún podemos decir adiós. 3-Quise ser Antinoo, no me diste el tiempo suficiente. Te quise pero tuve miedo, quiero que sepas que también es difícil quedarse. 4-No me mires así, no me conoces, nunca te vendí un collar; los hago para gente de color, para los que han llegado y ya no pudieron marcharse. 5-Por favor, no me quites de aquí, no me lleves. No quiero compartir memoria con él, no quiero que me pregunte ni que sepa qué fue. 6-No se vaya, conocí a alguien aquí y me fui, fue peor, no pude dejar de pensar en lo que me perdí. 7-Váyase, esta ciudad llora y ese tajo, ese tajo es una arruga. 8-)Lisboa? Un humor, una legaña. 9-)Qué hizo?-. Dormir.

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10- )Todo el tiempo?No me pareció amable con alguien de aquí decir que sí y mentí. (Mismo día. Siete y diecisiete de la tarde. Usos y costumbres. A las tres y pico me despertó el cacareo de Leguina y lo hizo con gallos del tipo de -los estoicos conocen su fin y a nosotros eso no nos consuela...-, o este otro tipo que parece asumir el resultado como suyo -hace cincuenta años se moría de hambre, hoy no-, me gusta más -esto que se ve es el resultado del cambio pero en unos años estará resuelto- o la metáfora del medio pollo, popular y expresiva. Leguina muy bien, sólo una pregunta, )era una carta para los Reyes Magos? Si fue así se oyó bastante pobre, los de ese lugar llevan pariendo ahí desde hace quince años, con tus pasos cumplirán cien, cien esperando. Si aquí nadie se muere de hambre no es gracias a ti, ni a ningún particular, es gracias a ellos; díselo, puede que como yo te confundan. Tú para lo único que estás es para lo del medio pollo, y estás desde hace bastante tiempo. Dales lo que es suyo de una puñetera vez y déjate de cuentos; sus derechos están en la Constitución y claros. )A qué viene tanto regateo? A mí no me consuela nada y menos nadie, explica ese "a nosotros", )pertenece a alguna casta que desconozco? Creo que no hará falta que diga cuál es la única casta intocable para mí. Estos intocables siguen naciendo y lo siguen haciendo culpables, están para llenar las aceras y para ensombrecer las tapias, quizá también para tú hables..., y mientras tú te decides ellos crecen. A mí no me consuela la intención. Hoy puede ser extremista cualquiera que lea ese librito constitucional y se lo tome en serio, y digo librito por el tamaño, su lectura no ocupa mucho tiempo y así debe ser. Pienso que a la vista de tanto político vocacional se debiera abrir un apartado con su enseñanza general básica. Allí se debiera especificar para qué están, qué es lo que se les pide y las consecuencias de una gestión mala o interesada; bajo un titular: con el dinero público no se juega, se hace y de una
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vez. Lo suficientemente claro para que usos e intenciones se despejen. Y debe ser así porque el tiempo pasa en carnes, en carne viva. La función pública no se valoriza con la intención sino con la acción, es actuación y no plegaria; para los golpes de pecho hay iglesias. (14-12-94. Son las dos cuarentaicuatro de la madrugada. Debería ser temprano. Una pregunta para Solbes )a quién daña más los impuestos indirectos? Los más pesados son los que tienen que estar a régimen, los flacos no lo necesitan) Estoy en Lisboa, hay diez ventanas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10. No las recuerdo, abriré una, la 5. 5-Espera. -No me lleves en la cabeza, llévame. No puedo seguir, no tengo a nadie, no tengo nada. Estoy cansada de no encontrar nada, temo hacerme vieja en el mismo lugar, en la calle. No te costaré nada, tengo lo suficiente para que me lleves, ya lo tenía para él y ahora es para ti, conmigo-)Qué pensaba él?-Nunca me dejó, nunca lo supe, sólo miraba. Lo pensé todo por él, la marcha, el lugar, tenía una idea de lo qué íbamos a hacer..., él volvería a ser mi hermano, a ser como élSu cara tenía las arrugas de la ciudad, el mismo tiempo, las mismas pérdidas de tiempo. No lloraría, ya no era cuestión de suerte, había sido así y hoy tenía edad. Ya la tenía antes, la tuvo y él no dejaba de verla, ver que el tiempo no le devolvía el pasado. -Tú también, tú tampoco dices nada...Veintiséis, veintisiete; en ella parecían bastantes más. Un sueño endurecido en un cuerpo que aún permite recuperar para el placer un viejo deseo. Mil ojos entre sus piernas sintiéndose dueños de una carne por un

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momento y a un precio, un mar ahogando lamentos. )Qué veo, qué podría ver él? Gritos de socorro adheridos a su piel, restos de naufragios diarios en el mismo escollo que el tiempo se encargó de endurecer, una niebla en la que esconder el más viejo de los encuentros; un sexo sin proporción, un lugar de desechos seminales..., un hueco. -Tienes que ver más. Me oyes, tienes que ver mucho más; no puedes estar viendo lo mismo, no puedes. )No lo entiendes? Llevo meses así, sola, sin que haya nadie...Había sido yo el que la quiso ver, no, el que quiso ver. )En común? Un pasado de dos horas y otros dos parecidos en el pasado. No era nada, ni siquiera podría hablarme así. )Por qué ver, para qué? No me interesa el fin, ni siquiera en qué se convierten los sueños; es mi manía por ver, ver efectos en lo estético. ) Me importaba ella? No, no acepto fácil la justificación, no, lo quería a él en las palabras de ella. Oír su voz para entenderlo. -Dime algo o me volveré loca)Qué se le puede contar, decir a un sueño muerto? )Qué cuando ya dejó de ser sueño? )Qué cuando era otro el interés? -)Qué quieres que te diga, qué quieres saber?-)Irías, irías con alguien como yo?Estaba caminando, el banco había quedado con ella; me gritaba desde él, lo volvía a hacer y ahora de pie. Nada preocupante, en las estaciones nadie se asusta de lo que oye, las cabezas están en lo se va o en lo que llega, el ruido es de voces que se oyen fuera. -Mírame, tengo veinticuatro y hasta hoy me he ido con cualquiera, nunca he dejado de acompañar naufragios, de oír el mismo vacío, de olvidar lo que soy y lo que es mío. Llevo silenciando lo más mediocre y teniéndolo por amigo, seres que no viven más que para ser oídos y a los que no dejaba de prestar mi boca y
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no porque no sabrían decir, no, era más triste, no tenían nada que decir. Sólo necesitaban una conciencia, una voz que los resolviera y acabé harto; no quiero ver más ventosas, más esponjas absorbiendo lo que nunca han querido trabajar. ) Y tú? )También quieres mi vida? Puedo, puedo darte una parte y volverte princesa, puedo más, puedo hacer que te paguen mil veces más, puedo hacerte hasta diferente, puedo hacer que tu hermano salga de la tumba en lágrimas para besarte. Estoy hastiado de crear interiores, dentros que por un momento se creen ellos, dentros que al que ausentarme se evaporan...La vi dirigirse a un lateral, tomar una puerta, salir. Mierda, si aún resistiesen ..., pero cómo variar una naturaleza. Mi inseguridad era la idea que tenía de la belleza. Lo seguro aparecía grotesco, una capa de laca sobre carcoma. Una máscara padeciéndose acosada. Y mi palabra para la primera cara, )qué más daba? Mientras me veía, me veía en el estirar. )Hasta dónde soy capaz de soportar compañía? Al lado lo que fuese y el pensamiento lejos, añadiendo a otras unas derivas. Sin querer uno va convirtiendo copias, quizá mi suerte sólo me lleve por dificultades de ser. )Abro otra ventana? )Qué número, la siete, la tres, la primera? No recuerdo el poema de Larkin "ventanas altas", fuera como fuese decir que por las mías se puede pasar. 7-Ventana. Espera. Desconozco al que me habla, me dice que me vaya. Tiene que ser un extraño, nadie puede decirle a otra cuando ya está en una estación que se vaya. Es sólo una voz, una palabra a la que hay que dar forma. Un nombre..., por ser reiteración, Eco. -Te persigo, hace tiempo No recuerdo. Estuve llamándote
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En silencio. Cuando no había nadie Estaba. Mirabas agua Nada podría verte. A tu lado Desnuda -(abrázame!No me dejaste nada Nada que ver contigo Me hice antro Cueva, risco, piedra. Al fin voz Eco. Nada, nada más perderte. Tendría que arreglarlo, no tengo tiempo, he de probarme en otra ventana. )Cuál? Otra impar, la tres. 3-Ventana. Espera. Antinoo desde Yourcenar y en lo poco que queda del recuerdo, un verano de hace dos años. -Una bruja me dio muerte, olvida lo que te hayan dicho, era demasiado hermoso para ser también cierto. Y él temía que me deshiciese como otro sueño, los dos sabíamos lo que iba a durar el encuentro aunque él ensayase alguna mentira para disipar el tiempo. Permití que fuese su riqueza, sus baños dorados, su vieja calma; él era el único que podía dedicarme todo un tiempo. )Qué vio? Lo que siempre han visto, yo siempre fui lo que quisieron, él había visto más y yo también era eso. Mi cuerpo joven, el de los cuerpos muy viejo. Imaginó un viaje largo en el que encontrarme y fui yo el que dio con sus años. Deseaba un bárbaro, se desea lo que está más lejos, lo que pueda encerrar aún algún misterio; él significaba lo mismo. Los había visto llegar, pasear

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superiores, entrar como dueños. Me faltaba verlos sujetos, depender, ofrecérseme fieles, suaves a mis consejos de cuerpo. Era viejo, tendría que conocer el cálculo adolescente; pero qué se puede recordar cuando se está a un paso de tocar el más hermoso misterio. El bárbaro no tiene otro remedio que oír las palabras del imperio, sabe de lo que le dejó soñar, yo, por mi parte, entendí pronto lo que necesita una arruga, una que lo tuvo todo pero nunca podrá saber nada de lo que sucede en mí. Una pequeña palabra bastaría para destrozarle pero yo crecí educado en los silencios, los montes de la vida y la periodicidad de los inviernos. (15-12-94. Son las tres de la madrugada. Veo por segunda vez un programa sobre lectores y allí oigo a dos mejicanos, no, ninguno es Rulfo, éste creo que murió para alivio de compadres. Por sus voces eran algo menos serio, dos lanzamientos editoriales, al primero llegué con diecisiete años, al segundo ya no creo que llegue. Ya sólo tengo edad para que me llegue lo suelto, lo que va en paquete me queda viejo. No diré lo que oí porque no fue nada; lo único de interés salió de lo que estaba enfrente, lo otro era poco que ofrecer y menos que decir. Algo así como vivir de las témporas) Dejaré a Marguerite para otro momento, la estoy releyendo y me placen sus tiempos; quizá vuelva en el transcurso de la noche. 1-Ventana. Espera. -)Adónde vas?Estaba en uno de los andenes, esperaba al viejo para continuar, él tendría que darme el fin de Antinoo. No llegó, la que estaba allí era María. -Quiero salir, vete-)Por qué?Quise ser duro y lo quise para ahorrar diálogo. -Agoté el tema-

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Se apoyó en la pared y dejó pasar el tiempo. (Espera. Son las cuatro y cuarto, ha pasado una hora) Fui hasta las ventanillas, enseñé mi billete, me dijeron que mi destino salió, que me reservarían el mismo para el día siguiente. Me anotó en una lista y añadió que no tenía nada de qué preocuparme. Ella seguía apoyada y yo repasé mi espera: 2, 4, 6, 8, 10. No había atendido a los pares, eran ellos los que me quedaban. -------------- Ella seguía allí y yo contaba para no estallar. La niña, la negra, el chulo viejo, y mis dos consuelos, mis yo procurando volverlo todo pesadilla. Agotar, )cómo agotar un día más? Ella seguía apoyada. No sé cuántos días llevo intentando no perder ninguno. Intentando adueñarme de la ansiedad, coger algo que se escapa, fijar un lapso con sus significados. -)Adónde vas?-Mientras esté aquí no lo sabréVisto desde fuera sería diferente, quería salir para poder mirar. Podría tratarme como objeto, aplicar perspectivas, romper, pegar, cortar, mover, deshacer...; un intento desde dentro moriría. Me siguió fuera de la estación de trenes. Las estaciones nunca me parecen estar en el lugar, su interior vive fuera, en ella uno ya se siente trasladado, está sólo para el destino. Su exterior sólo puede ser decoración, traspasar su puerta es dar un paso al más allá, un paso espacial. Una pesadilla es pasear hasta ellas para no irte. Estar fuera significaba volver a entrar. Se acercó para preguntarme si estaba agotado el tema. Otra plaza, más gente, la misma ciudad. -Yo estoy aquí, esa gente también y al igual que la ciudad seguirá; )con qué

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quieres acabar?Conmigo, no hago más que matar la edad para seguir creciendo. -Con nada, lo intento conmigo pero no puedoEstiro, maldita sea, puedo estirar lo que quiera, puedo tirar un tema y recogerlo. Tiene que ser un lujo parar, poder perderse en un punto seguido, en un final. Me quieren hasta mis personajes y yo sólo pretendo de ellos que griten, que oigan su eco, que se vuelvan desecho. No tienen que valer nada, tienen que ser vida, asquerosa vida de su tiempo. Un tráfico de carnes y la mía en medio. Esperaba a Antonio para que me contase cómo no pudo morir, cómo su miedo lo hizo seguir viviendo, cómo lo hicieron viejo; para preguntarle por qué mató a Antinoo. El remordimiento levantó monumentos, puso en circulación monedas y su rostro apareció en todas partes, el mundo lo conoció así, muerto. Lo quería oír de su boca pero los retrasos no me obligan a esperar. Mis esperas sólo son estéticas, dan tiempo a la frase, da lugar a otra línea más. ) Cómo se interpretan? Se cierra el libro y el lector le da el tiempo que quiera, puede hasta dejar la espera muerta, sin marcar. Veinticuatro años para pensar. (Son las siete menos nueve minutos, aún es temprano. Avisos de navegante. Oigo a uno decir que él suprimiría todas las preposiciones, yo lo suprimiría a él y seguro que llegaba antes a cualquier parte. A los economicistas de la lengua hay que aplicarles la misma economía, un método parecido. En cuanto al significado diré que llevó la propuesta preconcebida y nada sabía de su resultado. El lenguaje es un arma muy veterana, se pueden tener ochenta años y no ver nada y tener veinte en clarividencia. Hay que decir que no es cuestión de barriga ni salva una cátedra, sólo es cuestión de literatura. Se cruza el charco pero se llega a nado y cuando es así uno se ha de preocupar de pasar por

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náufrago aunque sea sólo para que le den auxilio. Esto, tras un descanso de una hora. Creo que me estoy volviendo blando, debe ser la edad, a la mía el Quijote no se lee en una semana, por muy santa que se ponga) -)No puedes mirar a otro lado?-Puedo, pero me entretienen esos bocados-Últimamente tengo un apetito atroz...-Eso estaba mirando; dos sinónimos: cruel, inhumano-)Me estás quitando las ganas?-Ya era hora, por un momento pensé en rendirmeAprovechó bien las que le quedaban hasta que el plato se presentó sin contenidos. Nada como un estómago para digerir temas; limpia, da brillo y muestra esplendor. Creí haberlo visto todo, no fue así, grandes rebanadas de pan acababan con las últimas muestras de pasado alimenticio. Estaba ante la nada, algo real se lo había comido todo y se mostraba satisfecho de aquel fin, no había quedado nada con lo que pelearse. Ya dije que leí a Beckett y que sé del aullido final; traduciré, es un lamento, una tragedia... -)Deja de mirarme así? Sólo estaba comiendo-Es que hoy a falta de algo se lo quieren comer todo-)Te refieres a mí?-)Cómo voy a referirme a ti?Estaba intentando enlazar el mismo tiempo con una palabra y la última que había empleado era hiena, es un animal que vale para todo y no hay carroña que se le resista. Un documental intentaba lavar su mala fama con un horror bajo título. No lo recuerdo, sé que incluía el sustantivo clan; sí, resultaban igual de animales pero con mejores dientes. )Cómo relacionarlo? Las hembras son las dueñas del clan, el pobre macho ha de andarse con cuidado. Digo pobre y debería decir pequeño, una dura evolución lo ha reducido
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hasta el tamaño actual, cabe preguntarse si fue siempre así o si por el bien de las hienas fue disminuyendo, se fue encogiendo. No entraré aquí, es tema para Darwin, desde donde esté sabrá más de esto. -)No vas a decir nada?-Que aproveche-Grac..., me da la espina que estás jugandoNo, estaba preparando un café; en una ocasión dije que me gustaba y desde entonces no ha dejado de subir de precio..., está visto que no se puede decir nada, hoy hablas y lo que dices se convierte al día siguiente en anuncio; mundo publicitario, mundo a consumir. Hace sólo un siglo la tierra se presentaba inagotable, éste, no calcula más que el volumen de las reserva; nos lo comemos todo y si aparece un filón... -Mi madre y yo lo tomamos cortadoLe cortan la cabeza, no, lo secan, no, lo explotan, no. -Yo acabéLo acaban. -Y me voy con ellaLo llevan. -Te esperamos en la salaLo convierten en sala de estar. -)Me estás oyendo?Lo escuchan. -Te estoy hablando..., podías contestarLe hablan, le responden. Por fin salió, estas cafeteras a presión te hacen estar atento, si no las apagas a tiempo te pueden salpicar. Le pregunté si aún estaba allí. -Sí, estoy, )quieres que te ayude a llevarlo?-

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-Claro, yo solo no podría(16-12-94. Son las dos cuarentaiséis de la madrugada... Una cita para bebedores. Les digo que copian, que aquí beben rubiales, morenos, sabinos, bisoños (bousoños, no sé cómo se escribe), sabinas, primos y tías, abuelas y otras familias. Además de otros más píos, más paces, más losas, más fuentes, más de todo. Son mis gusanos que comen, no me esperan ni a muerto, me pregunto cómo lo hacen, me pregunto cómo se mueven mis papeles. Los críticos se preguntan, de dónde renació este fenómeno, de aquí, de la fuente inagotable del dolor. Mis gusanos, los quiero, son míos. No saben nada pero vienen y leen, en mi oculta modestia lo encuentran todo. A estos gusanos les tengo un poema, se llama Ascárides, un poema que dejé en Madrid, en Granada... Se callan, a mí me ven citar, pero estos perros se callan. Oigo el ruido de la sabina y me pareció perdido en mis páginas..., mis enanitos de campaña, mi ruido de ratas. Gusano )estás ahí? Ven, bebe, mama. Toma nota de la hora, son las tres y seis minutos, )no encuentras nada? Mi primo es un genio cuando entra y me lleva un papel, le llamo así a muy pocos...; se trata de un pedazo de carne que quito de la nevera, que pongo al aire y que al cabo de unos días hace surgir a cien gusanos que engordan. Son mis tipos de mierda y atienden a colores, pregúntale )zote, de dónde lo sacas? Sólo escribo para lectores, aquí permito el movimiento, abstinencia para el resto ) (Tenía un verso de Antinoo para Adriano, -Me matarás y sólo después te darás cuenta del hechoEstá anotado pero duerme en una libreta y no lo puedo despertar, baste este recuerdo. Mis recuerdos son variaciones, no logro repetirlos.

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Me había asaltado esta idea durante la lectura, un Adriano abrumado por los deberes pone fin a un día de miedo. Muerto ese día, lo único que quedaba era recuerdo. Se puede matar lo mejor pero no se olvida. Las lecturas, hay formas, maneras de leer, la que uso yo implica. Escribir. Me dicen cómo puedo tener una hija tan bella, les digo que sólo puedo crear belleza, que otros tienen otra condena. Otras veces me disculpo y les cuento que es de encargo; que vengan todas las mujeres que lloran, les daré una hija igual y cada vez que la miren volverán a llorar pero esta vez de felicidad. Atributos. Musil. Sin nombre. Me llamo y citando a mis muertos Gonzalo Conde Corbal Escuredo Lago; mi padre no pudo darme para mamar más que arte, mi vida no fue, no pudo ser otra cosa, de otra manera. Me leí a los diecisiete años, digo de muchas de mis lecturas que son de esta fecha cuando me han llegado mucho antes; esa lectura mía fue una marca de la que quise escapar, sé lo que es el arte en una casa, lo que es el arte en la vida, la mierda que le acompaña. Eché a correr hasta los veinticuatro, hasta los veintidós me bebí y después no me quedó más que aceptarme. Hablo de escribir y me cuento, hablo de amar y silencio. No tengo más pasión que la letra en su espacio y el tiempo que va con ella. Escucha: periodicidad, ritmo, frase, estrofa, verso, acto, página, y necesito mil para ver si reviento; mi crítica no es periodismo, es período, es pauta, es sello del tiempo que pierdo. )Por qué saqueas mis tumbas? )No sabes que en cada página hay un pedazo de mí, quieto, ya muerto? Es un tiempo de silencio porque hay quien lo mata, es un tiempo de lodo porque tú lo ensucias, es un tiempo de muertes y tu mano la asesina. )Por qué me callas? La sabina se pregunta quien me ha robado, ella sabe que su prima. )Qué

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sabe la prima? Copiar. Estas cosas me quitan tiempo, tiempo que no tengo, necesitaría dobles los días para narrar una pequeña parte de lo que tengo. Cierre) (Puedo cambiar de lugar y empezar a dar cachetes a mis enanos desde otros apéndices, puedo ser venenoso, mortal. Una de mis perras duerme en Barcelona y no me representa) Recortes: Lisboa. Mi ciudad-espera. Diecisiete y veinticuatro años, ocho veranos, tres tiempo, uno desde fuera. País. Mi recompensa. Once inviernos, desde los veinticuatro a los treintaicuatro años; sé que no me pagará. Mi tierra. De nada a treintaicuatro años, mi carne es para ella. Ciudad. Oros. Desde aquí mi letra, un lugar. Plaza. San Lázaro. Un relato de muerte y resurrección. Me han matado mil veces, de mil veces regreso. Número. Dos, uno desapareció. Cerca de mí sólo hay silencio. Hoy es siete y está en el interior. Planta. La más baja, la frente responde. Formas. Dos. Lee con dos citas: Goethe y Marguerite. Las formas aún se alejan mucho más, nueva cita: Nietzsche. Bastante más, otra cita: anónima, de arcilla. A las formas le han dado nombre unos griegos: Titán y Olímpico, Dionisos y Apolo; la primera se pierde en los tiempos, donde la expresión se sobrepone a los dominios del miedo, la segunda llega para hacerse transparencia, una victoria sobre el grito y en ella algo se muere. Brindisi. Un puerto. Me gustaba su ojo puesto..., en oriente. Roma. Es, no me niego. Amor y circuncisión. Año nuevo. New York. Un paseo.

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Moscú y Pekín. Deseo. Siberia un dormido sueño, entre luces de arena y noches en hielo. Significado. Remoto, seguido y ahora: tiempo. Un Ojo, los símbolos: un ciego, un enano, una niña, un pájaro y algún objeto. Una Mañana: veinticuatro horas; un mañana: tras ese tiempo. Una edad: del cero al viejo. El color: el de siempre y una mancha de sangre que se extiende. El fluido de líquido: alcohol, agua, aceite. Un compuesto: el éter. Los estados: todos, los que más han de ser los carenciales. Ver, esto está fuera del ojo; éste lo que hace es mirar. Un movimiento: rodar; las líneas dependen del estado del lugar y de las horas del día. Un signo: la noria. El lugar: dentro y fuera del sueño, ilimitado; se encuentran en el momento. Una poética, un credo, un entierro; aún así las leo por fijar el intento. Un consejo: cualquiera que te den para ti será viejo. La primera acusación, un acierto. A los sonidos, atento; conducen movimientos. Un desprecio: un uso doméstico. Un marco para acotar un paisaje, un pasaje. Un viaje para moverte con y en el lenguaje. Cristales: opaco, transparente, de lente, roto. Una vista: un árbol, otra: una planta, otra: una casa, otra: una plaza, otra: una cita, otra: un espacio, otra: un océano, otra: la misma cosa y un universo. Las voces: todas las personas en distintos objetos. Cuatro elementos como materia. La cita, para llegar a ella; una baliza. Un singular de voz: disidente. Una meta: yo, otra: tú, otra: él, otra...; nunca para acabar, la naturaleza y alguna causa se encargan de eso. Alturas: abismo, precipicio, acantilado, sima, desde el rascacielos al último estrato de suelo; la estructura es sólo parte de lo hecho, a ella se le debe profundidad. El grado tenso o bello. Un poco: concreto. Una materia: un microbio, un planeta. Un análisis: la idea se supera. Un uso: hay más, una rueda. Un empleo: la aritmética. Más: siempre hay más. Un animal: una bestia. Un destino: hija, yo. Un trabajo: ella, yo. Una dedicación: para Sara Edna, yo. Un dedo: el índice. Una mano: la izquierda. Un pie: el derecho. Otro
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lugar: el ombligo. Libros: mil, para empezar..., llega un verso. El valor: contar. El encuentro: humano. El hallazgo: la descomposición. El secreto: el silencio. Mis libros: yo. Los títulos: "Cierto (Dos)", "Pronombres (Proceso)", "Despertar", "No Matarás (Nombres)", "Cuando haya muerto, calla", "Ascárides", "Memoria (Esquema)", "Sin título (Por una palabra)", "Todo es mentira (Dedicación)", "No nato (Las flores)", "No son más que tus días (Triunfan Oros, La baza de oros)" y ésta que está por bautizar, por el momento tiene veinte títulos y van en la mitad. Otros títulos con los que por ahora no pude más que empezar: "Las bodas de Isaura", "El Elegido", "Laberinto", "Corre". Las páginas: unas pisan a otras hasta hacerse olvidar, unas entierran las otras, unas se convierten en otras y todas desaparecen para colocarme en la última. Qué no hago: corregir (no tengo tiempo o no lo dispongo). La hora: seis minutos para las ocho. Algo de lo que llevo dentro: un juego de muñecas rusas. Máscaras: proceso, la última es un entierro. )Quién soy, lo que he hecho? La vida: no hay más misterio. La muerte: suceso, sucesión. Abono: un cuerpo. Un acto: hecho. En la fuente: un pez; nada y se sumerge. Otro movimiento: la marea. Las notas: abcchdefghijklllmnñopqrstuvwxyz.,;:'"(? El espacio: . Los tiempos: 0123456789 y el silencio. Los signos: (*+-&=[%$}. El tiempo: entre nada e infinito. Tiempo: previsto para la semana, no hay previsión que alcance el mes, la estación, el año. El día: matemático, 24, 60, 60, literal, horas, minutos y segundos. El adverbio: ayer, hoy, mañana. El ciclo: mañana, mediodía, tarde, noche (madrugada). Memoria: recuerdo y olvido. La hora: nueve y cinco. (Es la una y media. Ya es tarde) Una vida: una casa; llaves, puertas, pasillos, habitaciones y ventanas. La muerte: otra casa. El mar: cinco casas, cinco playas y en una se recala. Un edificio: lo mismo, más escaleras; en ellas los peldaños con ascensos y caídas, en los medios un rellano, un descanso. Mis bestias: dos peces, un gato y

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enterrado un canario. Un monstruo: el dragón en el biombo. Las plantas: una flor de espinas y otras de olor; todas aman. Mi hija: las dos menos cuarto. (17-12-94. Dos y diecinueve de la madrugada. A Valle se le estudia con más dedicación en Norteamérica. Decir de él que nunca fue tratado mejor que en Méjico. Esta tierra no le dio nada. De ese país me gusta el sonido de las trompetas, pienso en las trompetas de Santana, no en él, tocando a degüello, después en un México insurgente, y aunque ha pasado mucho tiempo esas imágenes conserven una trágica y hermosa estética. Antes los pueblos soñaban y morían es sus sueños, hoy no tienen en qué soñar y se mueren despiertos. Creo no haberme referido a estas y a otras revoluciones, han estado y seguirán, basta que se mantenga un retraso, una prolongada sordera hacia el acontecimiento. Pero quería hablar de otra cosa, de la insoportable realidad de su sentido, los contenidos se mantienen, se obligan fijos y explotan. Esta explosión se vuelve incontenible, contagiosa, entra en ebullición y contamina sin remedio a todo lo que toca. No, la culpa, no es, no fue de las revoluciones, está en lo que las sucede. Hoy no se entendería este siglo sin la Revolución Francesa o la Soviética, ni siquiera España o Méjico se comprenderían sin las suyas. Su sentimiento trágico está en que terminan derrotándose ellas mías, la euforia cede y reaparecen las manías, se hace mito de lo acontecido y se conserva, se adora, la revolución, el movimiento se agota el mismo día que se gana. A partir de ahí es un lento arrastrar. El defecto siempre estará porque sólo se entiende como un cambio de puestos, una vez asentados los nuevos no hay nadie que los mueva del sillón, el proceso concluyó. El lema siempre fue el mismo: mantener las conquistas; el precio también, otro montón de cadáveres. )Distinto? No, igual al que había. La causa, odio las causas, las esperas son tan grandes que el esfuerzo agota a todos. Una y otro, la espera y el estallido, son efectos monstruosos. Todo lo que aguanta así revienta igual. )Todo? No, este fin de siglo está contemplando

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transiciones pacíficas, estamos asistiendo a revoluciones consentidas. )Qué pasa? Que no son revoluciones, son adaptaciones, no generan ningún nuevo cambio, van a un lugar que se conoce y ese sitio no produce grandes euforias. Y es que la libertad exige medios, sin ellos se vuelve cualquier otra cosa, perece en la soledad de las casas y un poco más cada día hasta se empieza a soportar...; en un mundo así sólo las cosas compensan ciertas pérdidas, se llega al imperio del objeto, a su consumo se llega o no. Y la atención se vuelve hacia esas cosas..., ) hay algo más? No duden que hablo de estética, me gusta salir a la calle y no tener que ver porcentajes residuales aceptados, mucho menos en crecimiento. Sí, los mínimos de presencia son constitucionales, y no tengo dudas, esa parte es la que representa el valor más improrrogable. Sin eso hay poco de todo y mucho de nada, hay sólo partes y la estética ha de llegar a todas. Verse, para no avergonzarse a la hora de mirar. Dickens está muy bien, no merece la pena repetirse en sus ojos, ni en un parecido remoto. A los siglos hay que dejarlos descansar en lo peor que contienen, sólo merecen leerse, único hecho merecedor de repetirse) -)Qué escribes?-Tiempo-)Y se puede leer?-No lo espero, sé que síEs difícil saber si las palabras hablan de otra cosa, el absurdo de una conversación climática de ascensor se ve compensado por ese otro significado temporal. El "hace calor o frío" se vuelve hoy, se vuelve ahora, y sólo con excavar un poco más es posible quitar una mención, un sentimiento vestido de predicción meteorológica. El mundo es consciente y por eso no pregunta más o contesta sí/no, sospecha de un complejo fondo.

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Uno puede huir de su tiempo pero para caer en multitud de otros. El ermitaño vive los días de dios, sus días, un tiempo que oyó alguna vez. Un hecho puede hacerse intemporal pero llega de su tiempo, el mismo lenguaje lo marca, en el mañana ya será traducción. Leer es traducir, interpretar, de ahí mis reservas ante la interpretación generalizada, única. La traducción es otra cosa, cuando leo sigo traduciendo al traductor, )que sería ideal prescindir de él? De acuerdo, pero seguiría traduciendo. )a qué viene esto? A que ciertos libros que estoy citando están traducidos por la misma persona. Por ejemplo "Las memorias de Adriano" o "El inmoralista" están traducidos por Cortázar; "Ulises" y "T. S. Eliot" por Valverde, y entonces se acaba pensando que además se traducen gustos... En los silencios me dejo llevar y el cerebro se acostumbra a las situaciones, se acompaña cuando se encuentra solo. Los ruidos de las cucharillas en las tazas ya habían dejado de hablar y ellas se comportaban como si ya se hubiesen dicho todo. Daría más apuntes de descripción pero mi cabeza se pierde para seguir sus cosas. -)Otra taza?Sin embargo el significado es distinto, el silencio no significaba sueño, casi nadie que piense en ir a la cama se toma una taza más de café. Hay estimables excepciones, alguna como la de mi mujer explica no padecer efecto alguno, se toma tres y a mí me parece que se va un tanto fresca. Asegura que no y a la mañana siguiente le pregunto por la vueltas que dio durante toda la noche y ella me contesta que qué vueltas. Yo que no probé el café fui el que padeció. Pregunté para no quedarme solo y sus respuesta no me aclararon gran cosa. No tenían sueño pero estaban cansadas... -No, graciasTenía la sensación de asistir a una u otra rendición, una se quedaría y la

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otra se iría a la cama. -Bueno...Ese "bueno" flotaba hasta desaparecer por ausencia de orejas. Siguieron algunas toses y cambios de postura, la madre se decidió por la alacena para presentar un entretenimiento de pequeñas comidas. -)Os apetecen los frutos secos?-Sí mamá, nos apetecen muchoEsa respuesta mejoraba las perspectivas. -)Qué te pasa? Siempre te han gustado ante el televisor. A ella le gustan mucho las películas de amor...Asomó cierta insidia en ese "amor". -Mamá, )quieres no decir nada más?Una cosa es crear situaciones, otra es ser testigo. Me tomé la molestia de entrar. -)Qué os parece si mejoramos alguno de los diálogos?-Mañana, )no estarás participando en eso? Mira que tienes una familia, no querrás que el nombre de tu hija se ventile entre las peores bocas-Pero hija, )no exageras? )Quién te conoce, quién nos conoce? )El carnicero, la de la tienda de la esquina, qué puede importar?-Ya no es eso, es prestarse a algo que él quiere, a algo que nunca fue nuestro-)Qué es lo nuestro? )Otro día? )Otra comida? )Otro silencio?-)No te das cuenta, nos quiere destruir y sólo para rellenar unas páginas? No le importamos, ni siquiera le interesa como somos, nos exige más, quiere nuestros trozos-Lo siento hija, ya no me asusta. A tu edad sí, tenía miedo a todo y la más ínfima parte de ese todo también me paralizaba. Ya pasó, la vida no me acompañó en ese miedo, continuó corriendo, no importa hacia dónde, importa que se movía
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mientras me quedaba quieta, sin hacer, sin decir nada, sin ver un día diferente...-Calla, no quiero oírte. )Yo no era nada?-Sí, lo eras, lo sigues siendo, pero debía haber más cosas, yo aún era joven, aún...No era éste el diálogo, tenía que partir de un concreto, tenía que contenerme a mí. Pero no podía o no sabía interrumpir, no me valdría. Dejé de escucharlas. Hay unos libros que me gustaría que me regalasen y no lo hacen. Las obras completas de Goethe en una edición de dos tomos, o el volumen que contiene la obra completa de Büchner, o la edición de los "Cantos" de Pound, o ... Este verano había estado en unos grandes almacenes y ojeado en sus estantes libros, debía dar tiempo a que ellas mirasen y me dediqué a ojear "Homeros", obra de un viejo de color, lo del color lo indico por significativo. No puede estar mucho tiempo, estos lugares me ahogan; estuve diez páginas, las suficientes para notar un lenguaje de Ilíada. Su troya era un mundo de color pero de parecido sonido, las negras eran dueñas de poderosas formas y los pensamientos volaban en sueños al encuentro oyentes dormidos; los pasos no eran pies, eran plantas desde las que se veían edificios enteros; las telas ceñían los cuerpos hermosos para lucir gloriosos pechos y ventilar los aromas a diosa que llegaban del transcurrir recio de las brillantes piernas. Perdonen la infinidad de licencias, mi olvido suele ser generoso y en la mayoría de las situaciones ligero. (Siete y veinticinco. Tarde) Agamenón puso proa a esa isla con todo lo que era griego, habían raptado a la mujer de su hermano que nunca había visto y al llegar su sorpresa no fue sólo el color de ella sino el de toda la media isla. La travesía había sido más larga de lo previsto pero los dioses dieron prisas a sus sueños. Confusos

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llamaron a Haití Troya, repuestos, dieron gracias a Zeus por aquellas caderas. En aquellas partes no dejaban de ver mundos demediados que no podían ser ocultos por una tela, en su medio se insinuaba un fin del mundo, un abismo que tras pasar las grandes charcas los dejaría al pie del monte de Venus, en él el guerrero se sacrificaba. Nunca los aqueos habían visto tanto sobre dos piernas. Homero llora, él sólo sabrá de oídas la belleza de la negra Elena, diosa de la lunas medias, de los bucles de boca y los poderes que genera. Aquiles reza -Madre, se la llevan, quisieron cobrarme el descanso, la llave del sueño, a la dueña de las esferas. Pretenden que pierda su secreto, que permita que lo penetren mástiles extraños a mi nave. No me dejes solo en el lecho, no consientas que su carne se mueva y sus olas rompan lejos. Que él no pase la misma puerta y si lo hace que naufrague en sus deseos, que la negra Troya gane-Duerme hijo, los dioses sabrán de mi oferta, el que más puede ha conocido mis mareas y el que se abandonó una vez al agua vuelve sin lograr olvidar su belleza en calma y su pasión en las tormentas. Abandona al pecho de tu madre las penas, ella hará que esa esclava negra siga entre tus piernas(18-12-94. Son las dos y veintidós de la madrugada, envidio a dios, un día como hoy descansó. Estoy invitado a su nacimiento, será dentro de una semana, me lo dijo una estrella fugaz) Encontrarme con un poeta negro para hablar de rajas en unos grandes almacenes que se llaman el corte inglés me parece una odisea, uno de esos simpáticos y groseros chistes a los que era aficionado el ladino Ulises. El ahogo de las cosas no me dio más que para diez páginas, una más y me sentiría como Aquiles ante la pérdida de Briseida. Y mi olvido manchando la blancura del poeta, de un buen poeta que me recordaba a alguien, a más de uno. Aún no sé cómo pudo confundir Agamenón Haití con Jamaica, tuvo que ser el recorrido, sin la ayuda de cartas y confiando en la risa de las estrellas;

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menos mal que Homero sería un ciego para estos burdos detalles. Se llegase a donde se llegase las primeras murallas serían Troya. Es duro, lo sé, he de hablar del negro sin contar con el apoyo de sus libros, poseyendo sólo una lectura de almacén y al singular Homero, a ése sí le tengo, preso en bodegas con cuerdas de subrayado. )Saben que me pasa con este ciego o lo que fuera? En los mejores días me dejo llevar por sus barcos, en los nublados, me gustaría pasarlo por la tabla de saltos (trampolín marinero que hacía justicia a los cantos) La dependienta de esa sección del almacén estaba empeñada en ayudarme, me dijo que la había llamado y le contesté que no, que se trataba de un verso que sin querer había saltado. -)De dónde?-De la página, mire, )ve ese blanco?, bien, pues antes estaba cubierto de negro, de pequeñas manchas de ese colorNo me creyó, le dije que tuviese cuenta del libro y busqué otro ejemplar que abrí en la misma página. -Fíjese, ve como aquí apareceEmpezaba a dudar, miró, quiso decir algo pero volvió a mirar. Creo que comenzaba a arrepentirse de su desgraciado socorro. -)No me querrá decir que hace un momento estaba?-)Quién puede creer que atado al palo mayor pasé los cantos de sirena? )Quién, cuando tantos labios me abrasaban? )Quién, de las voces que nunca más oiría?-Pues esa línea no dice tanto-Disculpe, vi hueco y me dejé llevarEs importante anotar que leí aquellas páginas en movimiento, entre acantilados de librerías, insertando títulos a las sonoras frases del jamaicano. Aparté dos y la cara de Venus apareció en el vacío del estante.
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-)Se escapó alguna más?-No, até cabos y pienso que me está vigilando, haciendo de águila en mi hígado de Prometeo-)Quiere decir que usted no robó la frase?-)Por quién me toma? Nunca robaría a un negro, sería un gesto racista-Entenderá que es el principal sospechosoTuve que salir, este camino me llevaría a Bloom a través de laberintos judeo-masoquistas, y no quería, no quería acabar en una casa de citas. Fuera del Corte llovía, este verano no paró de llover, el agua cayó, no dejó de hacerlo, subió y me encontré fuera, en medio de un naufragio. Las perdí, a ellas, el aguacero me separó y ya no volví a verlas; años fuera, atento al pie de la muralla, enrolado al sitio de Ilión. Y sin "Homeros", el singular tardaría siglos en llegar. (19-12-94. Son las siete y veintisiete de la mañana, me acabo de levantar y esto para mí ya no puede ser madrugada. Ayer releí un canto de la Ilíada, hoy haré lo mismo con otro. Pero quería hablar de otra cosa, de la risa en don Quijote, en la primera parte es enorme, en la segunda trágica. Dos cosas de su lectura, la primera fue hace mucho tiempo, el curso le había dado una semana o un par de ellas, yo perdí más, aún seguía en él cuando el resto ya se dedicaba al comentario de otra obra. La segunda vez, me lo leyeron, mi mujer me pidió una novela para leer y le di el don Quijote de casa, durante dos meses la oí cada noche. A pesar de lo que diga el ciego, las novelas largas tienen otra cosa, comparten mucho tiempo, hacen vida y la mantienen creada durante semanas, durante todo ese tiempo todo es igual y todo es distinto. )Verdad? Hablaba de otra cosa) -No quiero que me olvides-No puedo perderte, )cómo quieres que te olvide?140

-Si no te vas es porque no quieres, nadie te lo impideEra una diferencia, él, con diecisiete años podía irse y se iba, yo con veinticuatro sólo lograba quedarme. Me hacía mayor, por primera vez entraba en consideraciones de edad, de tiempo. Lo peor, el movimiento necesario para este tipo de reflexiones es menor, prácticamente innecesario. Algo así me impedía tomarme en serio las salidas, puede que también las entradas; quedaban bajo una ausencia de empeño. María se paró. -)Qué pasa ahora?Estaba allí, en cualquier parte, a un segundo de decir algo que podría llevarle una eternidad pronunciarlo. En estas pausas puedo o no utilizar tenaza, puedo o no arrancar palabras; con ella no estaba dispuesto. Me permitió unos pasos, que me alejara. No lo suficiente como para perder su voz. -Tienes que oír algoHacía nudos a su chaqueta mientras se aseguraba de mi atención y de la distancia. -)Me oyes?Para responder tendría que levantar la voz y no lo hice. -Aún tienes que dormir conmigo-)Qué?-Aún tienes que dormir...Llegué a ella antes de que acabase, mi -qué- no era por sordo, era de sorpresa. -Te oí, no es necesario que lo repitas-)Qué dices?-No eres mi tipo141

-)Cuál es tu tipo?-No sé, más..., dejémoslo-Quiero oírlo, )más qué?-Si no bajas el volumen, empezaré a gritar que no te conozco(Nueve y veintidós, permití que pasase una hora en la que estuve leyendo. Sé lo que dejo atrás, quedan por dar más significados, no es vital, irán saliendo. No empleo mucho este futuro de ir, suena persa y por lo mismo reintroduce en el pasado. Irán, )adónde? Uso cualquier lectura, estoy hablando de tiempo) Grité que no la conocía y a Lisboa le importó poco. Estaba más pendiente de la hora, la hora más tarde del continente, a una hora en que sólo se tiene hambre. Los contenidos del día se pierden y la noche propicia aún más el desencanto, en estos pastos se satisface el sueño, se crece. Esta ciudad no me deja dormir, me despierta el ruido de los que duermen, dan vueltas en sus camas, en las calles, giran alrededor de sueños. Y ella no me deja, no me permite convertirla en uno más. Quería salir, decir que estuve con mal tiempo, envuelto en semanas de niebla preso de los días lisboetas. La hora, nunca supe con certeza la hora de esta ciudad, aquí los relojes engañan, se mueven como sus habitantes, perdidos. )Para quién? Para el que viene de fuera, dentro es la única forma de entenderlos y si te vas, pierdes la memoria. En cualquier estación ya se vuelve confusa, como la visita distanciada de un pariente, a un paciente. Viajas hacia su enfermedad, nunca vas, nunca has ido a verlo a él. Me paro en los diálogos de enfermo, al cabo de unas horas se ha distribuido la enfermedad, es una conversación entre pacientes. )El doctor? Otro enfermo. )La visita? Igual. Curar..., Lisboa no cura, agrava, multiplica el padecer...
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María se estaba convirtiendo en una herida, si la dejaba se convertiría en una de esas cicatrices de las que ya no te puedes deshacer. En ellas ya no ves más que un tatuaje, )cómo olvidar? Está ahí, sobre la piel, indeleble. Si alguien te pregunta por ella ya no puedes más que mentir, porque sigue ahí, está. Las ciudades deberían dejar olores, vistas, voces..., nunca sellos, estos te obligan a contestar, se pasan el día reclamando un sobre, un recuerdo que mandar. -)No me quieres nada?Y una ciudad te pregunta si no la quieres nada. Te lo pregunta desde las alturas que tienen menos pecho, desde las calles menos habitadas, desde su cuerpo más joven, desde sus ojos muertos. Con todo lo que huele a carne, no me llegan más que sus delicados huesos. Un cementerio me pregunta si quiero acostarme... Y yo, el profanador de tumbas, rehuyendo los ruegos de su vestal. De su hogar. Miedo de sus aguas, de las bocas del Leteo; se entra ellas para olvidar. Podría hacerlo y salir invocando a Eneas por la Puerta de Marfil. Esa salida es la que ella no me deja y la que uso en cualquier ciudad. )Por qué ese empeño en hacerse real? Nada más real que el sueño, allí el suceso iguala al deseo, allí la muerte es irreal. Las determinaciones se pierden, se convierten en lo que son, vaguedad. Aquél ha visto mis ropas, mi casa, y asegura haberme conocido. No sé si diría lo mismo después de pasar una noche en mi cabeza...; puede que en esta ciudad ocurra un parecido. En mi cabeza un título no escrito: las cosas del jíbaro. A falta de sus cosas, su cabeza. A ella nos reducimos. María me dice que la niña está haciendo la cena, que ella vio mi espera en

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la estación, mi tiempo dentro de la fachada. Las fachadas son decoración de puerta y ventana. Lisboa, dos niñas, una mayor condenada a las muertes, otra más pequeña destinada a las vistas. Mientras no la vea de carne y hueso no podré acostarme con ella. -)Me tienes miedo?No era miedo, lo que padezco es vértigo. La misma sensación ante la mujer y ante la altura. Hechos que desconozco. La niña salió a la puerta, se hizo recibimiento. -Te vi marchar y no quiseNo era un cielo, se trataba de mi crepúsculo, luz de llegada y luz de salida. -Estoy cocinando para tiMe tomó la mano y me condujo hasta el corazón de sus preparados. Tenía diez años y un contenido sencillo, nada que ver con lo simple. Mientras lo removía me contó que hacía siete habían tenido un sueño que se escapó, un sueño que se creyó huido, pero no, ellas lo habían conservado..., intacto. No era que volviese, nunca se fue. Mis niñas son así: temporales. Te llevan a un océano en calma, una vez allí, estás a expensas del tiempo. (20-12-94. Son las tres y media de la madrugada. Esta tarde del diecinueve la pasé de infiernos, puede que estuviese en dos. Al primero llegué con Eneas, y al igual que Dante fui conducido por Virgilio; al segundo fui más tarde para seguir los rastros del romano, y de la mano de Ulises en luctuosos cantos homéricos. El ciego no conocía los paraísos de Platón, tampoco su noria; no le hacían falta a sus versos. Las salidas son distintas, Ulises debe partir por el temor, Eneas tiene tiempo para friegas de imperial adulación. Y es que Virgilio tenía más miedo a los males de vivo que a los de muerto. Bellos los dos

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descensos, sospecho que aún más de lo que dejan ver las traducciones que manejo..., me hago cargo y me hago idea de lo que pierdo. Me agradó encontrar a Aquiles allí, entre lo hombres, entre los muertos; todos preguntando por los suyos, por lo que les deparó el tiempo... Sólo desde el infierno se puede ver, así aparece en estos casos y el hombre siguió descendiendo, fue luego Dante, también Goethe, hasta multiplicarse en este siglo, en este tiempo de infiernos. Sin duda los cielos quedan mucho más lejos, a pesar de las medidas dadas en uno de estos cantos; mucho más lejos del hombre, a él siempre le fue más cercano el sufrimiento. Los infiernos son humanos, tanto que en ellos sigue funcionando su tiempo. La causa debe estar en esa odiosa carne, en uno ya no está y los otros arde. )Qué sería de esos poemas sin esa carne, qué sería de la belleza? Aquellos dioses la apreciaban, pasaban los días penetrándola, multiplicándose...; y es que el placer nunca dejó de estar entre los hombres, para disfrutar los dioses han de entrar en este infierno. Su secuencia celeste: aburrimiento. Aquí, aquí se saborea el epíteto. Ningún dios se resistió a probar, tampoco el tuyo. La vida es la carne, sin ella la única probabilidad es mirar. Nada envidió tanto al hombre como un dios, )qué significa ser mortal? Ser así es el secreto del hombre, ningún dios podrá traducirlo, sólo imaginar, imaginar...)Cómo pueden vivir con el peso de la muerte? Más, )cómo pueden aún reír? Para el hombre es más fácil, cuando duerme es un dios) (Siete menos cuarto, dos horas de sueño) Estaba solo, habían dejado de hablar y mis derivaciones se mostraban innecesarias. En un instante de dioses me ofrecieron las mejores noches y yo les devolví las mismas con el mejor de los deseos. Cuando voy a mi libreta sólo encuentro pasados, pesos muertos que dejé en la esquina hace millones de años, notas del día anterior. No, no es culpa de
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mis papeles, ellos rejuvenecen, el único que envejece soy yo y los espejos sólo me consuelan, me engañan. La realidad llega para probarse, se presenta y me pregunta si vale. No sé si he dicho algo de ella, nunca dejó de ser materia y con cosas así se trabaja. ) Cómo puede hacerme lo real? Ni a lo real se le ocurriría preguntarme eso; llega manso o salvaje, llega y se presenta. Desde ese instante es "cosa mía", no hay una grieta para el consuelo; si ves que te pesa déjalo, pero no consientas que me distraiga (que lo puedo o no hacer, sólo como otra materia). -)No te acuestas?-No, aún no-)Todavía quieres que intervenga?-)Para qué? )Qué puedes hacer?-Eres tú el que hace los papeles..., no sé, di-Estaba con tu madre, sesenta años me dan más margen, sesenta años en tu cuerpo mucho más espacio-)Ella va hacer de mí? No puede, cree que conoce a su hija pero yo también la conozco a ella. Las dos sabemos que hay ciertas regiones ocultas a cada una..., si quieres las mías tendrás que contar con mi mejor predisposición... -)Me vas a hacer creer que aún te queda algo, que tienes algo tuyo?Le dolió lo que le dije, bastante menos de lo que esperaba. Quiere decir que estuvo pensando, más, a pesar de su pijama no creo que haya pegado ojo en lo que va de noche. Me invitó a café y la esperé. YO 1-Un yo es otro papel. 2-En cada obra uno distinto. 3-Cada uno representa su tiempo. 4-Sus distancias son de edad, algunas irreconciliables. 5-Están igual de dispuestos que el resto. A ser.
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6-Sólo su origen es el mismo, un lugar perdido al que no se vuelve. 7-Sufre y goza con las mismas diferencias, no se transforma en un él, hay ya uno. 8-Habla desde su voz, para él no hay otra. 9-Las demás, también están. 10-Los yo son de carne, pueden mudar de piel, pero no se corrigen, aceptan su ser. No les doy más remedios que los que tienen en su momento. No puedo hacer más, si aún viven ya es cosa de ellos. Mi yo es también materia, material a emplear. No lo libro de nada. Me sirve un café solo en un vaso hermoso y respetable, preparativos así me dan miedo, significan grandes tiempos despiertos, con ganas de decir y con silencios. Acondicioné el sillón y le pregunté por la edad del pijama. Treinta páginas para ella. -No conocí a mi padre y esto me obligó a soñar más con él. Todo lo que quise ser era él, todo sin tener una noción, sin darme cuenta. La edad en que nos abandonó me dejó en cuatro años, era niña pero ya hacía dos que decía papá. Mi madre hizo que no hubiese pasado nada pero la ausencia no se borró. El esconderlo no me protegió, se hizo fuerte como un secreto y me empujó. No sabía qué, no entendía cómo, no me detenía el por qué; los años me hacían él. Era más claro cuando salía, fuera mis ojos se detenían en todo lo que era de ellos. No recuerdo dónde dejaba a aquella niña, sé que sólo quedaba con mi madre y con ella puede que también jugara. Mi memoria olvidó las faldas, es posible que a él le gustaran, pero eso había sido hace infinidad de tiempo. No, no quería ser un niño, quería ser él, nunca fue una cuestión de sexo, fue de sueño. Los parecidos tenían que ser mentales, mi físico es el de ella, mi ser se haría a él.

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No fue fácil, le preguntaba y mi madre respondía lo que quería, su perspectiva era lo que pensaba, nunca pensó que pudiese existir otra, nunca la quiso. Para mí, él podía ser cualquier cosa, todas las motivaciones del día llegaban conmigo a la cama para convertirse en su forma, se hacía juego, gigante, armario, ropa, pero sobre todo y en la almohada se hacía mío. Por las demás sé que ningún padre fue con ellas tan lejos, ni vivió tanto en sus sueños; también que no lo necesitaban tanto. Me explican mis no y el primero es que nunca lo eché de menos. Yo era lo que pudiese ser, una gama de innumerables padres/hija. Te dije que él era mis ropas y la fundamental unos pantalones. Ya, me dirás lo de mis piernas y que como buena niña miento. Mis piernas llegaron más tarde, entonces sólo tenía pies, dos que me llevaban a lugares en los que unos niños jugaban. Aprendí de ellos, aprendí lo que sólo podía imaginar, cómo pensaban. Desde esa distancia veía a mi madre, para ella era su niña, para mí una madre. Los oía, a ellos -ya sabes lo pesadas que son, ven pronto, no te manches, ten cuidado, pórtate bien..., no hay dios que las aguante-; los oía, pero también los seguía, así que se dejaban no pensaban en más que en esa madre. Mi diferencia era notable, no pensaba más que en ese padre, un ser que se acomodaba a mi almohada. Un ser mucho más parte de mí. No sé si daba cuenta, puede que no pudiese distinguir, yo podía ser también recuerdo de lo que ella quiso de él. No me fue difícil dar con lo que ella quiso, encontrarlo me obligó a verla en su limitado espacio. Se conformaba, se conformó con muy poco, nunca entendió lo qué pudo quitar de él, además, me parecía tan sencillo y él tan dispuesto que mi madre no dejó de ser más que un trozo de mesa camilla. Algo que quería, pero un resumen completo de vida a los diez años. A partir de entonces la vi como la podía ver él, esforzándose en inútiles cambios que ella no estaba dispuesta a ceder. Me entretuve en las

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miradas de mi padre, )de él? No me paraba en las preguntas, tenía diez años. Mis muñecas conocieron el trato de un niño y las horas de una niña. Para emplear tu lenguaje te diré que debieron quedar satisfechas, cuando las dejaba no aparecían de ellas más que alguna pequeña y monstruosa parte. No quiero negar mi placer en esa desmembración y en alguna que otra deforme unión. Las variaciones de cabeza y extremidades les hacía resaltar su ridículo, su naturaleza de muñecas. Muy distinta a la otra, a la que encontraba fuera, ante animales y plantas yo no tenía edad y perdía mi sexo, el que fuese. Eran indiferentes, seguían su propio ejemplo, adaptándose a las posibles molestias. Su contacto me dio seguridad y afirmó mi independencia, estaba ante un mundo que no me exigía nada y que nada se quedaba. Estos animales ya debían de haber estado en él porque mi madre no me negó su entrada. La atención que les prestaba funcionaba, estando con ellos no tenía que separarme de lo que pensaba y eso que en ocasiones mi abandono del lugar iba muy lejos. Pero un sonido, un movimiento me devolvía intacta a ellos, sin roturas, carente de excesos. Con ellos no tenía que ser distinta y al tiempo podía ser cualquiera. El paso de las muñecas a los animales acabó con ellas y mis juegos de miembros, aparecieron otros, uno muy extraño, diferente al mío pero al que también llamaban sexo. A mi cama llegó un padre más complejo. Sus relaciones se fueron creando distintas, él conmigo, yo con mi madre, él con ella. Mi madre pasó a tener algo que yo nunca tendría. Algo se fue aclarando con los años y con lo que me fui formando. Nunca dejé de soñarme, me vi él con mi madre, me vi él conmigo, me miré en lo que el tiempo iba entrando: ojos, nariz, oído, gusto y tacto. No lo lograba, algo de él empezó a no ser mío, algo que me separaba. Di con la menstruación a los trece años. Di con ella y te vi. Su ciclo me repitió hasta la saciedad que ya no podría ser ningún él. En mi cama nos hicimos

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distintos y mi sueño cambió, varió hasta conducirme de nuevo hasta mi madre. Me volqué más en los animales, a ellos seguían sin importarle mis diferencias. A los domésticos les daba todo lo que quería, un querer que se agrandaba con los sucesivos abandonos de padre. Empezó a sobrarme amor, querer que tenía que dar, que regalar. Los animales se fueron configurando como objetos insuficientes, ya compartían espacio con él, su lugar estaba formado; era su hueco lo que había que rellenar. )Por qué tú?Ella me ofrecía la sensación de no saberlo, entraba así en su silencio más prolongado. Me restaba una sustancia y no me daba nada a cambio, un vacío. Quise buscar soluciones apartadas de las mías, tendría que ser un objeto, su objeto. a-Deseché el parecido con su padre, no por posibilidad, sino por odio estético hacia lo semejante. Me molestan los parecidos hasta en el azar. Si notaba su influencia la destruiría, mis trece años eran mortales. b-Vanidad. Era lo mejor y no hacía falta una esmerada vista para ver. Suficiente con una ojeada. Incluso a mis ciegos no les llevaría mucho el qué apreciar y de lo qué deshacerse. c-Buscaba más de lo que yo mismo quisiera ver y lo encontraba a mi pesar. d-Mi objeto era la voz de una íntima que le susurraba al oído un yo sin proporciones. Mi yo pasaba a ser un objeto de Platón, ese monstruo al que se llama idea, a su lado el resto se pierde como sombra e indiferencia. En este caso mi postura era igual, hiciese lo que hiciera quedaba más allá, no saldría de su cabeza. e-Un casual, aparezco en el peor momento de debilidad. A este azar lo exterminaría. Subíndice a estas malas ideas. Mis trece años están plagados de brutalidad, empezaba a derramar mis lecturas, mis digestiones, sobre todo lo que

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se movía o permanecía estático. Un monstruo sin paralelismos (nota del autor). Para dar una idea..., decir que desde entonces me voy civilizando en un proceso que espero me encuentre viejo. Sólo Claudia sabe lo que escribí a los diecisiete años, de este contenido dudo que dé detalles. -)Puedo saltarme esa pregunta, ese por qué?-Atiendo, llego a lo que me interesa y callas..., lo que no digas lo añadiré yo-No es justo-Me despierto y para encontrar algo justo he de pararme ante una obra de arte, allí está "justo" lo que necesita para representarse-)En qué estaría pensando para fijarme en ti?Mierda, se estaba ciñendo al los casos c y e. Si resultaba así dañaría mi letra. Me miraba, no creí que tuviese que contestar a semejante tópico. Mentiría si dijese que me costó responder. -)En tu padre, en tu perro, en un hormiguero...? )No? )En un lago, en una charca, en una rana...? )Tampoco? )En Jerjes, Jenofonte, Alcibíades...? Está bien, me rendiré con los dioses, )Dioniso, Apolo, Narciso...?No me contestó y el querido de Narciso ni siquiera era un dios. 21-12-94. Son las dos cuarentaicinco de la madrugada. Entornos. BarrioNuevo. El sentido de las prácticas, los medios y el fin. Nadie puede tener dudas y el estado menos, ciertas praxis son de cercano recuerdo y el método aterroriza si se justifica su principio. Los precedentes engordan y Orwell avisa. Aquí no hay que andar con miramientos, las soluciones de raíz. Hoy es esto y mañana tú, en el altar del estado se ha de impedir el primer muerto, el primer secuestro, puede llevarnos muy lejos. Hay peligros en el confundir, intenciones en lo confuso, ciertos barrios ya los hemos visto y un Barrionuevo vendrá por mí. En estos casos nunca el silencio, los silencios han permitido demasiado. El miedo juega con los silencios, multiplicándolos. El estado no puede tener
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cloacas, de por sí es un generador violento; consentidas las primeras manifestaciones quedan pocos frenos. Muerto el principio de derecho para qué mierda vale una democracia. Inflexible con los asuntos de estado, ellos ofrecen el estado de las cosas, un lugar que no deseo más putrefacto. La cabeza alta, limpia y la mirada transparente. )Qué quieres defender Barrionuevo? )Qué método? Un muerto no lava otro muerto, un cadáver no limpia nada. Te diré el paso siguiente, y no es desproporcionado, es el siguiente paso, un escuadrón de la muerte, hecho para la salvación de tu estado, un lugar que va siendo de menos, lentamente, invariablemente. Que nadie me pida ejemplos, vivimos en un siglo en el que el hombre ya no puede valer menos, ya sólo queda llegar a la ventanilla y entregar su muerte como otro impreso. En cuestiones así, grave. Muy grave. Se extienden rápido al pensamiento. Alguien puede tener la tentación de silenciarme y al tiempo de silenciarse. Los velos no se corren, se abren, de par en par, para que se pueda mirar dentro. Barrionuevo..., no estás defendiendo a nadie, te estás defendiendo y esa defensa es aberrante. Una monstruosidad lo que protege, ciertos rasgos sólo son valederos para hablar de arte, fuera de ese ámbito padecen de manifiesto defecto. El error no puede caer en horror y la discusión se plantea en el grano, sé qué piensas -que me salven los fantasmas-, ni el espectro de Hamlet se atrevería a mirarte; desde el ejercicio de esa boca te condenas, te vuelves evidencia. Para mí eres barrioviejo, nada que merezca tenerse mínimamente en cuenta. De lo que eres y representas al Santo Oficio..., un paso) Algo sobre la pureza, no llego de las iglesias, no camino hacia los cielos, estoy aquí, en medio, atento a mis horas, a mis días, a mi tiempo. No sé si es posible otro tipo de atención sobre las cosas; pero me preocupo de utilizar material del momento y ver en otros más viejos. A cualquier representación le

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exijo lo mejor, para dar restos vale cualquiera y a menos precio. No me exijo menos y me censuro bastante más. Mi pureza no es un color, es mortal. Treinta páginas para ella (segunda toma) -Conocí a mi padre, me llevó con él a todas partes y hasta que cumplí los seis años. Mi madre y yo acabamos con él. Nos dimos cuenta el mismo día en que lo dejamos de ver. Mi madre no tuvo a quién gritarle, yo a nadie que exigirle más. La oía, pedirle más era lo que ella hacía, lo que yo imitaba. Más de su cuerpo, de sus manos, de sus pies, más de su boca, más de su paciencia; hasta los seis no tuve otro juguete que mi padre. Lo era de ella, )por qué no iba a ser mío? Se fue, nuestra defensa se basó en ensuciarlo, en enterrar su nombre. En los siguiente cuatro años nuestro intento se terminó, no pudimos matarlo, él era lo único vivo, lo único que sobrevivió. No, no fui una niña inocente. Aprendí muy pronto a explotar la circunstancia. Aprendí que al que calla se le puede pedir más. Aprendí que la pesca se hace en el silencio, lo aprendí mirándolo a él. Fuera no encontramos a nadie dispuesto y nuestras descargas permanecieron dentro. Mi madre se fue hundiendo en silencios, a su lado yo también. Sé que nos quiso, lo sabemos, nadie llegó para aguantarnos ni siquiera un poco. Sin darnos cuenta, fuimos cayendo en lo que él fue, para no perdernos nos hicimos a su silencio. No hubo salidas, no hubo juegos, no hubo más cuerpo que explotar; el tiempo duró más y la existencia se fue languideciendo. A partir de los diez sólo pensé en él, mi madre no tenía nada que añadir a su ausencia, cuatro años consumieron sus ataques y su defensa. El mismo tiempo nos valió para reconocernos, antes, sólo nos dirigíamos a él. Lo que habíamos hecho, lo que éramos ya no nos servía para nada, nos encontramos y lo hicimos sin objeto.

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Olvidar..., nunca se olvida lo mejor, si en algo merecía la pena pensar él volvía a rellenar una memoria que había sido desocupada, arrinconada con el único propósito de no cambiar. Cuatro años luchando para vernos reales, cuatro años mendigando una verdad, un tiempo para callar. Sí, nos ahorró muchas palabras, aprendimos que no merecía la pena decir. Hoy sé que desde él no hice más que callar. Ya no me importa no tenerlo, me da igual, todo me da igual; me atormenta no poder contar con su voz, el no haberlo dejado hablar. Mi memoria de aquellos tiene muy pocas palabras, todo lo empuja el eco de mi madre, su poder sobre él. )Qué fue? )Por qué tú? Nunca te había visto, tampoco me atreví a mirar ese día..., fue tu voz. Sonaba a lo poco que tenía de él. No esperaba nada más, ni otra cosa. A los trece años lo volvía a tener, estaba de nuevo al alcance de mi mano. No quise ver, esperé a volver a recocer a aquella voz, quería estar segura de no confundirme con un deseo. Volví a ser igual, pero en esta ocasión no quise estropearme tropezando en el mismo cuerpo. Era suficiente con volver a oír, con recuperar lo tachado de su recuerdo. Logré quitar aquella palabra de mi boca, empezó por sonar en mi cama, en la habitación, en la casa. La ensayé hasta que se oyó natural, ella tendría que escucharla clara, sin temor. Y papá regresó para tener que oírlo ella de mi voz. El silencio nos estaba matando y el uso de su nombre nos curó, por fin hablábamos y lo poco que dijimos limpió aquel interior. Me llevó semanas recuperar una voz; un padre..., trece años. Mirar, mirara lo que mirase sólo lo vería a él. Durante meses estuve viéndolo, delante y en el paso de aquellos años, lo veía nuevo, al fin lo tenía como fue. Era mayor para aquella niña, no lo era para él, su cuerpo volvió para tocarme, ya no era yo, se trataba de él y esta vez era mío el silencio. Mis sueños

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empezaron a complicarse en un cuerpo diferente, en algo que había crecido y que deseaba estar preparado para esta vez ofrecerse por nada a cambio. Bajo aquel empuje, en unos sueños que no podía contar a nadie, él fue tomando tu forma y mi vida anterior se extinguió. Pasé a no contar con nada, a ser en todo una inexperta y mi intención se disolvió. Ya sólo podía querer y seguir queriendo, en un crecimiento que no llegaba a completarse, del que no lograba ver su fin. Aquella energía que llegaba de mi amor me disparaba hacia ninguna parte, me lanzaba fuera y me perdía en el qué. Su objeto no terminaba de ser mío, quería algo que ni siquiera podía tocar. Nada más que nombrar y la mayoría de las veces a solas. Tú no eras más tangible que él, ninguno de los dos tuvo vida fuera del sueño. A ninguno le pude decir nada, hacerle saber en qué me estaba convirtiendo. Cuando ya no supe qué hacer mi madre se asustó. Me alejó de ti, me alejó de él. Regresé para ser la de siempre, y me di cuenta que otra vez me había convertido en una niña, durante unos años no había estado para volver a llorar a las faldas de su madre. Salía de un extraño para entrar en otro, al fin llegaba para ser aquella nada, alguien que nunca decidió lo que quiso, que no se decidió por nadie. La vida transcurrió en irreales, a veces creo que no puedo ni asegurar lo que pasó. Se fue y con ella lo que parecían grandes luchas interiores, se fue y creo haber dejado un mundo de pesadillas. Amé pero no quise nada real. Todo lo que oí no fueron más que dos voces, ninguna de ella me hizo el menor caso y mis ataques, hoy los disculpo, fueron para encontrar atención. Llamaba y no había nadie, golpeaba y no contestaban. Mi madre, ella tampoco pudo hacer más. )Qué se puede hacer con algo que no responde? )Qué si sólo parece obedecer?

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Hoy escogí aquello, tengo a alguien que golpeo, que agito, que destrozo y sólo por placer. Lo que quise me ha hecho perder mucho tiempo, a lo que quise nunca le importé. Dispuesta, preparada para darlo todo, no tuviste más que abrir la boca. Sólo tenías que pedir, el día que sucedería debía llegar con la fuerza de una explosión, debía compensar mi espera, debía... No llegaron más que otros días, sólo días, días y más días. Calendarios llenos de días, días con enormes horas, horas que no morían ni durmiendo. Creí encontrar de un golpe todo y a los dieciséis me hallé sin nada. Me convertí en lo que él no soportó, en lo que tú sospechabas, hice de mí lo que tenía que ser. Lo demás no eran más que ilusiones, sueños que se medían con las ausencias. No había más, fui lo que era, un apéndice de ella, un doble de mi madre. Algo que se aprende a soportarNo me convencía. -)Por qué me cuentas todo eso?-)No es lo que querías?-Quiero algo en que puedan creer..., además, tu historia sufre de ausencia de sexo, )qué ocurre, carecías de él?-Eres un cerdoLo dijo de pie, aguantó así un minuto y se deshizo en un gesto que le permitió desaparecer. Me quedé para pensar en una tercera toma, la gente necesita tiempo, no se cuenta de una vez. Es más, el primer roce suele ser confuso, se cuenta una vida de la que en realidad no se tiene ni idea, )por qué? Nunca se había tenido la oportunidad, la necesidad de contar. Así que si se hace un par de veces todo resulta más sencillo, hasta el pasado se vuelve benigno, afable, capricho. Es curioso comprobar como en ningún momento me vi en las entrañas de
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su "tú". Compartimos tres o cuatro años y ni nos rozamos. Mi problema era qué hacer con el "yo", cómo insertarlo. También estaba la incomunicación, quizá en esas dos tomas no quedó clara. Solución. Dar la vuelta al texto, convertirlo en mío y contestarle. Contestarme. a-Barreras. Puedo hacer imposible el diálogo. b-Barreras. Toda mi indiferencia a disposición de ella. c-Barreras. No afecta lo que no llega. d-Miedos. A ser vulnerable. e-Miedos. A ser igual, una repetida existencia. f-Miedos. A aceptarse. A llegar a verse en lo que el otro ve. Así es como llego a prescindir de mis propios personajes, así entro y salgo de cualquier yo. Llega con negar o aceptar cada una de las letras. Llega pero no basta, es necesario más, hasta alcanzar un grado de conformidad. Nunca se logra, uno se deshace de la obra cuando entiende que no podrá adecuarla hasta su verdadero final. Lo que se tiene es indefinidamente mejorable y empuja a más. Estoy cansado, en la cama, en un espacio de invitados. Mi espalda se adapta y me llegan nuevas caras, más recientes, caras que la siguieron a ella. Cada una iba sumando más proximidad hasta hacerse invariablemente tacto. Llegué a sentarme sobre una carnicería, la memoria llegó a parecerse a esas piezas de comida y en cada una mi gusto por su detalle. Recuerdo ese tiempo, tiene un nombre: Alimento. Duermo en sueños de omnívora digestión. 1-Boca. Masticado. Justine me enseñó el placer de la lectura, a mis ruegos sólo respondía con inocencia. Me escondió en un desván del que ella decía no saber nada, allí tenía que leerle sus páginas. De vez en cuando me paraba para

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preguntar lo que entendía -nada-,

-entonces sigue-. Se trataba de trescientas

cincuenta y seis páginas y yo nunca había leído tanto. Mis dudas hacían referencia a ciertas propiedades y ella si estaba aburrida se molestaba en indicármelas. Apoyaba su cabeza en mí y desde allí me explicaba que era capaz de seguir mejor los movimientos de la lectura. Fueron los días los que me descubrieron el detalle, cada palabra se correspondía y Justine se convirtió en un mapa en el que tenía que señalarlas. Me tuvo castigado durante tardes y esto era debido a la distracción con que la escuchaba. Tenía que concentrarme y si no, ella me haría sentir la pena que se le antojara. No me importaba tenía que leer de pie o caminando y cuando ella lo pedía me paraba. Volvía a preguntarme por una página y le contestaba, por otra, y en caso de no saber debía ofrecerle algo de lo que llevaba. Otras veces me hacía esperarla, debía leer solo un cierto número de páginas; ella llegaría y sin dejarme verlas estaba obligado a narrárselas. Si me alejaba, se imponía con alguna de sus maneras hasta ceñirme a sus palabras. En caso de no necesitar corregirme me preguntaba por lo que me sugerían las lecturas solitarias. Recuerdo sus manos y las preguntas por el dolor cuando las apretaba -)y ahora? )Y ahora?No entendía las preguntas sobre el dolor cuando lo que ocasionaban era un nuevo placer. Justine necesitaba esta confusión y yo sólo debía comprender. (22-12-94. Son las dos cuarentaitrés de la madrugada. No sé si dar una versión de la sombra de Hamlet, puede que en un tiempo tan fantasmal como éste interese) Comprender cómo era. Justine había sido educada en un colegio de monjas, de ellas tomó esa afición por las situaciones complicadas en las que la carne era introducida para ser el fundamento del guión. De ella partían los estados: culpa, remordimiento, pecado, castigo, humillación, dolor, sumisión...

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2-Esófago. Trago. Tenía que aprender pero no debía preguntar, de mí no quería más que la respuesta, una respuesta que según ella ya estaba hecha, formulada. Nunca con nadie puse tanto empeño en ser alumno, un alumno aplicado. Usaba una pequeña y estilizada copa de cristal para explicarme el proceso. Tomaba una pequeña cantidad de una botella de licor con el nombre de una abadía y con ella no llegaba a llenar el cristal. Me rogaba atención y la bebía de un solo trago. -Esto es lo que debes hacer, beber así lo que te digaA su favor tenía la edad, la experiencia, mi asombro y su belleza. Yo cumplía su primera regla, dejarme estar en sus manos. Como en aquel vino dulce, no había otra explicación, el efecto se experimentaba. -El fondo del discurso no reside en las palabras, ellas dan la introducción, lo fundamental queda en manos de los sentidos. Mírame, )qué ves?Ella se colocaba ante la única ventana y la luz la tomaba por detrás para dar brillos a su pelo. -)Qué ves?-Tu cabeza-Mira másSu blusa se hacía transparente y enseñaba su cuerpo. Era la primera vez que veía dos pechos, los había supuesto redondos y aquellos no lo eran, se hacían puntiagudos y su punta acababa en un botón de florete. -AcércateFui sin dejar de verlos, me acariciaban mucho antes de llegar y ponían a prueba todo lo que no me habían dicho los colegios. -)Notas algo?-Temor-

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-)Algo más?-TemblorA Justine le gustaban los botones, mis ropas debían tenerlos, odiaba las cremalleras, le había ocurrido algo con ellas... La moral, el dios creador, el nombre de los altares, las ofrendas, el sentido del castigo, el placer, la pureza..., algunas de mis definiciones no habían sido exactas y ella me obligaba a leer. -No quieres, no quieres-)Qué es lo que no quiero?-No preguntes, no tienes que decir nada3-Estómago. Aprovechamiento. Llegué a conocer el libro de memoria y ella evaluaba el resultado de sus clases. Me había enseñado la contención, el mantenimiento, los tamaños, la medida, el momento, el dominio, los grados del estímulo y los defectos de la impaciencia, la naturaleza del órgano, los requerimientos, las pausas, la espera... Mis lecturas habían superado sus manos, sus piernas, su vientre, sus pechos, sus bocas. Me dijo que ya podía volver al colegio, volver a jugar, a estar con los amigos, que al verano siguiente ella volvería para ratificar mis progresos. Trece años no eran los suficientes. Otoño. Conté hojas, ramas, árboles, pasos, puertas, verjas, llegaba a clases con el número trescientos cincuenta y seis. Invierno. Llegué a una iglesia, a un cementerio, a una estación, a un río, a un parque, a un barrio, a diez casas, a un campo. Llegué hasta donde me llevaron el mismo número de pasos. En todos me esperaba Justine. Primavera. Esa cantidad en horas de sueño no las dormí. Noventa días llegando tarde a clases. Los días de aula en las ventanas, en los cristales y fuera, en el patio, Justine. Verano. El primer día de estación apareció preguntando por mí. Entró en mi habitación y se sentó, dijo que había arreglado

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el desván y que esa tarde estaría castigado. 4-Hígado. Distribución. Fui, en su casa no había nadie, me abrió la puerta una empleada que me invitó a esperarla. Susana. Estuve sobre una silla toda la tarde y la vi pasar tantas veces que me acostumbré a ella. Unos guantes, un paño, una escoba, un mandilón, una blusa, una falda y una edad parecida. Cenamos en la cocina, al terminar apagó la luz y conté páginas, llegué a la ciento cincuenta y tres. Ella dejó de hacer, estaba cansada. Me enseñó su cuarto, quedaba en el desván, ahora tenía un pasillo y cuatro habitaciones, dos a la derecha y dos a la izquierda, la suya era la última. Se desnudó y se echó en la cama. -Pasase lo que pasase nada me movería de esta posturaHice lo quise y no varió su colocación. Dormí pegado a ella. Justine nos despertó. Me felicitó por ser un año mayor. -Estás creciendo(Faltan seis minutos para las once. Me sabía mal hablar de sexo, espero que se note. Y es que hay cosas que no se pueden contar por más que se repitan en un sueño. 5-Vesícula biliar. Humor. Le preguntó a ella qué había hecho. Susana no dudó en darle todos los detalles. -Tú no te moviste-No, sólo seguí lo que él quiso-Repítelo para míSe echó y Justine la trató con una crema espesa y sin color. -)Tengo que hacerlo?-Tienes, tengo que ver que mereces pasar el verano conmigoResbalé y se hundió, Susana empezó a moverse y Justine me hizo contar. -Para un momento, )qué posibilidades tiene el creador?-Ninguna-

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Continué contando. -)Para qué sirve la moral?-Para conservar el gustoNo me hizo más preguntas y llegué al trescientos cincuenta y seis. Quise terminar, no me dejó. -Susana, tienes el día libre(23-12-94. Son las tres y veintitrés. Sólo pueden ser horas de escribir y procuraré estar a la altura. Felipe habla de unos tiempos difíciles, de los ochenta. Nunca se dijo otra cosa a la hora de crear estos comandos, llámense GAL o nómbrese lo que se quiera. Los tiempos encuentran la medida, en los peores es cuando hay que dar la talla. En los otros es muy fácil, hasta sencillo, basta una permanente sonrisa. Justificar, piénsese en el verbo y una vez meditado que no valga de precedente; activos así son complejos, peligrosos) Justine. Un año para aprender modales. Cuando oyó a Susana cerrar la puerta me dijo lo que yo acababa de hacer. -GimnasiaMe sentí confuso, había seguido sus pasos al pie de la letra. Había ensayado con mi cuerpo cada una de las medidas, tampoco dejé de repasarlas, de evaluarme a la hora de enfrentarme a los detalles. Había hecho el mejor curso y hasta los quince no dejé de recibir sobresalientes. Me encontré suspendido. Además, desnudo. Tanto trabajo para recuperar el pudor en un segundo. Me vestí y salí. Bilis. No volví a ver a Justine, y con Susana me encontré alguna vez, siempre entrando o saliendo de una iglesia. Aquel verano nos fuimos antes, aquel verano dejó de contar. 6-Duodeno. Purificación pancreática. En ese tiempo de calor me tocó la

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compañía de Hesse:"Peter Camenzind", "Bajo las rueda", "Demian", Siddharta", "El último verano ..."; de estos libros sólo quiero decir algo de uno, "Demian", vendría a significar lo que "El guardián en el centeno" fue en estos años, salvando un poco de espacio/tiempo, a una edad entre los catorce/quince años. Un año después ya no podría leerlos. 7-Intestinos. Producto último. Se va siendo, no es que uno esté o no dispuesto, es que no queda más remedio. Leí escritores de bajo vientre, primero a Henry y fue en mis trópicos, años después lo estiré en "Sexus" y acabó definitivamente conmigo. Decir que me hice carnicero por obra y gracia de Miller, es decir demasiado, digamos que favorece el parto, el embarazo siempre acontece antes. 8-Ano. Evacuación. A mis diecisiete años leí de todo, no tuve tiempo para las clases. Toda una generación americana de la que sólo citaré en este apartado al que corresponde llenarlo. "Factotum" me lleva a completar un ciclo de buena y mala digestión. Con un libro así pueden ocurrir dos cosas, una, que el proceso digestivo no se cumpla y se vea interrumpido con el vómito o dos, que se complete de una manera rápida y te veas obligado a tener lo más a mano posible una taza. El nombre de este segundo argumento es diarrea. Bukowski sería para Darwin algo esperado, necesario. 9-Recto. Cuestión de ángulos. A mis años me he convertido en un clásico de estos aspectos, la lectura que me acompaña es la de Ovidio "Arte de amar" y "Remedios contra el amor". Sí, gracias a él, también puedo recetar algún cosmético, aunque nos lleguen pocos del recuerdo. Lo que más aprecio de él es la postura, añadir si acaso lo de un poco conservadora. 10-Apéndices. Prolongación. No quisiera pararme en este apartado, de cosas así, son de las que hablo. Otras lecturas: "El banquete", "Satiricón", "Decamerón", "Libro de buen amor"...., cualquiera podría llevarnos hasta nuestros días. Sin consejos, pero échenle imaginación. La edición más barata que tengo es la del

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"Kama Sutra", es del setentaitrés y costó sesenta pesetas. Tengo un hermosos sueño de Justine, un sueño moral, ella me ha iniciado en el respeto a las formas, a los principios y a lo más sagrado. Ya no podré alegar desconocimiento. En la educación hay un principio fundamental, todos los elogios que se puedan hacer por ese momento son pocos, a la sociedad..., gracias por haberme enseñado a leer y a escribir, sin estas cosas no hubiese conocido a Justine. Ella además me enseñó a contar, y su lección final, olvidar que se pretende sumar. Con ella entré en los detalles, y no evitó cierta brusquedad. Lean a Sade justificarse, es un placer. (Cinco y veintiuno de la madrugada. Mi horario se está convirtiendo en accidental. Y su tiempo se parece al de un juzgado de guardia) Mis descansos son así, el cuerpo se acuesta y la cabeza trabaja en sueños. )Cansado? No sabría decir, son hábitos que se pierden en el tiempo, se hace necesaria una situación diferente para distinguir..., esto entra dentro de mis carencias, nada preocupable, son infinitas. -)Duermes?Algunas veces contesto -sí- para ver si cuela. -)Duermes?-NOEspero que el uso de dos mayúsculas acierte con mi estado. -Quiero que rectifiques algunas de mis intervenciones-Mañana-Ya es mañana-)Qué hora es?-Las seis menos veinte-...164

-)En qué piensas?Preguntas así me relajan, dan por hecho que estoy pensando siempre..., y en algunos casos no. Algo paralelo me sucede cuando oigo a un fenómeno decir que después del "Quijote" todo es copiar, sé que no lo dice "El asno de oro", aunque también sea animal. Es como decir que después de "Gilgamesh" no se ha hecho más que repetir lo mismo. Sí, escribir y cantar. -En gigantes y cabezudos-)Y yo dónde estoy?-En el medio-)Despiertas siempre así?-No, sólo cuando estoy cansado o padecí un pesado sueño(24-12-94. Estoy esperando que pase un minuto para que sean las cuatro de la madrugada. Nietzsche llamaría a estas horas intempestivas) Treinta páginas para ella (tercera toma) -Fui feliz, lo fui tanto que sólo busqué motivos para disculparme. No había nadie más, ellos estaban para mí y yo tenía lo que quería. En algún momento él dejó de estar y no cambió nada. Seguí creciendo como las demás niñas, haciendo preguntas acerca de todo y recibiendo las mismas respuestas de lo mismo. Nada era desagradable hasta que me encontré con que las otras niñas tenían además un padre. No las entendí, )para qué valía una cosa así? Empezó a interesarme todo lo que podían de un ser así y me sentía mejor cuando comprobaba cierto respeto. Poco después empecé a sentir envidia, tenía de todo pero carecía de un padre. Llegué a pensar que si todas lo tenían era porque se compraba, más, si todas tenían uno debía ser porque su precio resultaba barato. Yo tenía cosas que muchas no podían tener, )por qué no podría ser mío el más alto y guapo, el mejor de todos? Se lo dije a mi madre y ella me explicó que había que encargarlos y que una vez pedidos tardaban en llegar. A los siete años
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inicié una espera, un proceso particular que me llevó a decir a las demás que mi padre estaba próximo a llegar. Les contaba cómo sería y daba detalles que iban progresando con la edad. A los diez años concluyó la espera, estaba convencida del extravió del paquete de mi madre. Muchas veces imaginé ese regalo envuelto en el más delicado papel y con un enorme lazo, yo me acercaría y con el consentimiento de mamá tiraría de uno de extremos y (bloom!, papá. Me di prisa en aprender a leer, quería ser la primera en tener noticias suyas, llegué hacerme amiga del cartero, le preguntaba si ya sabía algo de mi papá. Las primeras ocasiones me trató con distancia, más tarde comprendió que lo que necesitaba eran ánimos y me los daba -está muy cerca, lo tienen en la aduana pasando ciertos requisitos. Tu padre va a ser extranjeroSubí corriendo a decírselo a mi madre. Papá tardaba porque llegaba de muy lejos. Mi madre, apoyaba a aquel cartero, me llevaba hasta un atlas y juntas recorrimos el mundo a su encuentro. Me enteré de que existían padres de muchos colores e inicié una sistemática depuración de países. Descartamos ciertas tribus decoradas con huesos incrustados en sus narices, orejas y boca; tuve pesadillas con un padre así, además había leído que se comían y yo no quería ser la cena de mi padre. Por otra parte estaban sus ropas, )cómo podría ir a esperarme con un traje así? Mi madre intentaba hacerme entender que no estaban tan mal, que también eran hijos de dios, me pareció ver que hasta se inclinaba por uno bastante grande y que al pie de su imagen se leía que era jefe. Mis ideas estaban muy claras y una tarde arranqué aquella hoja de la enciclopedia. Su desaparición determinó la entrada en otros tonos de color. En clases todas se referían a los rubios de ojos azules y proporciones grandes, me dediqué a ellos y mi madre llegó a irritarme al intentar disuadirme, ella daba la sensación de conformarse con medidas más parcas y colores menos claros. Por ese tiempo me teñí el pelo y la convencí para que hiciese lo mismo, cuando él

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llegase nos vería igual y se extrañaría menos. La altura, a mis siete años mi madre me pareció muy alta, a los diez éramos iguales, poco después se hizo más pequeña y yo inicié un descenso en mis deseos. Empecé a pensar en que tal vez había exigido mucho al regalo y que por ese motivo no llegaba, consulté con mi madre esta posibilidad y ella no dijo nada pero noté cierto acuerdo. Pasé de los países nórdicos a los más mediterráneos, encontré un maltés más bien corto y fui corriendo a enseñárselo a mi madre. En seguida dijo sí y el mundo en atlas se cayó de mis manos. Tantos años de mundano recorrido para aceptar aquella cosa como padre..., ese día no pude ir al colegio, el shock había sido importante. Acudí a mi cita con el cartero temerosa de hallar una respuesta, me dijo que por fin llegaría, que la noticia estaba corriendo por todas partes, que ya nadie tenía dudas..., me empezaron a temblar las piernas, el pequeño maltés estaba a un paso de llegar y todo el mundo lo sabía. Subí y me metí en cama, yo ya había dado todas las descripciones de mi padre y ninguna tenía parecido con aquel diminuto isleño. Alguien tendría que impedir que llegase y pasé el día concentrándome en catástrofes: terremotos, naufragios, volcanes, temporales de lluvia y nieve..., hasta caer en que sólo dios y el fin del mundo podrían salvarme. Recé, me acordé de la virgen, del niño jesús, de los apóstoles y tuve una idea. Tomé mi libreta y escribí: "Querido Papa, un hecho que sólo pudo mandar el diablo anda circulando por el mundo para acabar con mis mejores sueños, tú, único descendiente directo y por línea paterna de aquel Pedro, puedes ayudarme..., haz que toda la fe del planeta disponga sus oraciones contra esa mínima partícula salida del mismo infierno para mal de tu más fiel y pura servidora. Posdata: adjunto fotografía de la imagen de ese ser y por favor, que su tamaño no te lleve a compasión". Salí con la carta hasta el primer estanco, compré un sello que la llevase al Vaticano y la metí en el primer buzón con el sello de urgente. Fui la

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más buena de la clase y del mundo, mi comportamiento no podría pasar desapercibido para el cielo y tampoco para Roma. Me sentí integrada en esa larga lucha contra el mundo otomano, me sentí una santa cercana al más triste martirio y corté mi pelo a la imagen del de Juana de Arco. Si el Señor me destinaba al fuego me cogería preparada... Hoy creo entender que yo fui la única culpable de la ausencia de padre en esta casa. Mis ideas no dieron oportunidad alguna a la mejor disposición de mi madre y puedo asegurarte mi odio más profundo por la etnografía. Contra el cielo no tengo nada, dios envió a otros pero aquel corto nunca llegó. A los doce fui consciente de mis lamentables errores de juicio. Nada que tuviese arreglo. Quise mucho más a mi madre, la ausencia de padre nos unió mucho más y por supuesto no volví a tener envidia de mis amigas, había pasado lo peor. Volví a ser feliz y recuerdo aquello como un paréntesis amargo del que quité la mejor conclusión: dios existe y el sarraceno también. Dejé aquellas enciclopedias de pueblos para centrarme en las cruzadas, sólo en ellas había motivos para sobrevivir. )En cuántas ocasiones me enfrenté a aquel enviado del demonio llamado Solimán? Mi odio se reforzaba convirtiendo su rostro en el del ínfimo maltés y así, hecho una hormiga, caía bajo mis pies. Este insecto llegó a representar lo más bajo de la creación, a mis doce años no dejaba de pisarlas y sentir allí el último grito de Solimán en el cuerpo del maltés...-Para, ya no puedo más-)No querías la verdad?-Una cosa es la verdad y otra las sagradas escrituras-Aún hay más-Es suficienteMe parecía asistir a la infancia del capitán trueno. Me quedaría con una de las anteriores versiones, ésta era..., descomunal.

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-Falta lo mejor-Que no, que no quiero oír ni una palabra más, basta, con vidas así no hay escritor que sobreviva(26-12-94. Siete y media de la madrugada, ayer no escribí y tengo complejo de culpabilidad. A pesar de dios, las páginas me esperaban) María me estaba hablando de mi muerte, creyó haberla visto entre otras muchas. Decía sin poder concretar mucho más. -Me llega con estar cerca, no me hace falta tocar a nadie, su muerte llega y yo entro en su fiebreLa niña la oye y procura seguir mis miedos, lo hace para adelantarse. Quiere poder avisarme desde muy lejos, desde mucho antes. Quiere y se enfada porque no puede. -Soñamos contigo, en el sueño nos encontramos con más gente, nos extrañó ver tanta, tanta en el mismo sueñoPierdo el sentido de mis movimientos cuando me encuentro bien, para estar así no me hace falta gran cosa. Llega con no considerarme demasiado extraño. No es fácil, me he llegado a sentir de esta manera entre gente que ha nacido conmigo. No separa la distancia, separa el creer en ella. Se hacen medidas, se distingue el tiempo, y se acaba en cálculos; ya no importa lo que pasó ese día. Cuenta mucho más lo que pudo ser y no sucedió; cuentan mucho más las capas con que se rodea. Los hechos se dilatan y lo que fue se pierde en gamas forzadas por el propio deseo, es difícil aceptar que sólo fue aquello y que lo que fue no vuelva a ser. )Qué es el recuerdo? Se fija, se pretende fijar, nunca se logra, nunca porque es algo móvil, algo vivo, algo que se construye y que va más allá, el recuerdo sigue en el futuro. No, no habla del pasado está siempre en el presente y en ese presente que se mueve. )Se mira atrás? No, se ven mañanas. Las

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memorias son lecturas al día de la fecha, lecturas de tiempo, lecturas señaladas. -Estamos cenando. Lo estamos haciendo contigoEs curioso comprobar como tres personas se ponen de acuerdo. Van cediendo hasta un final en el que pueden estar contentos, pero del que cada uno no puede prescindir desde donde parte su pensamiento; al final son cuatro los que han estado hablando, él último es creación de hecho, sobre hechos. -)Te gusta?-Mucho-Ves como le gustas-Estaba hablando de la cena-)Ella no?-Ella también-)Sabes lo que hacías cuando te vimos?Se aprovechada de mis idas y vueltas a la mesa, de las navegaciones de mi cerebro. Una niña puede ser infinitamente concreta, el aquí y ahora ha de ser respuesta. No sólo ha de ser inmediatez, además, ha de incluirla a ella. -No-La estabas besando y querías quitarle la ropa-Me estás mintiendo-PregúntaseloMaría estaba recogiendo, le gustaba dar la espalda a ciertas preguntas, no enseñaba el efecto que le podían producir, le costaba manifestarse como sexo, pero sobre todo como deseo. -)Es cierto?-Sí-Mírame y repíteloLo hizo y antes de contestar se sonrió. Le pregunté a la niña por qué. Me
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dijo que me porque me habían visto desnudo. -)Cómo de desnudo?-Entero-María, )por qué le enseñas eso-Se lo enseñaste tú, yo no hice nadaLa niña la apoyó, durante la siesta habían jugado a verme y lo lograron después de despejar una maraña de gentes que se iban presentando como mías. Consiguieron apartarme hasta perseguirlas, María se dejó alcanzar y fue ahí donde se detuvieron para ver más. Su juego consistía en no pararme, querían ver hasta dónde llegaba. -)Hasta dónde llegué?-No lo sé, ella no me dejó ver más-María..., )hasta dónde?-No lo sé-Sí que lo sabe, me dijo que me callase, que si seguía hablando se iría el sueño. Estaba...., contenta-)Contenta?-No le hagas caso, tiene mucha fantasía-Soy una niña pero no soy tonta. La seguí mirando hasta que se dio la vuelta, sé que tenía miedo, miedo de perder el sueñoLa niña añadió que la siesta duró tres horas y que María no dormía tanto. -Estaba contigo, nunca quiere que esté cuando es así, dice que soy pequeña y se enfada. La dejo..., pero sé en lo que está pensando-Vaya con las niñas...-La dejé, no me importa que quiera estar sola contigo. Cuando ella acabó te encontré, estabas en la estación. Ella aún vivía como una tonta en el sueño. Corrí hasta alcanzar al abuelo y entre los dos te equivocamos171

No, María no se quedó para oír. Abrió un grifo abajo y sentimos ruido de cacharros. -)Friega?-No, está haciendo correr las cosasLlegó con café. -No le creas nada-Hay más, en aquel momento no le importó que te fueses. Su sueño tuvo que haber sido muy gordoLe pregunté a María cómo de gordo. -)Te llega una de azúcar?-Sí, )cómo de gordo?No, no la tenía cogida. -AsíDos de sus dedos indicaban un "así" más bien pequeño. La niña salió en mi defensa. -Fue mucho más tiempoPero María se refería al espacio, a lo que llenó ese tiempo, a algo que perdió su gracia. (Once menos diez. Una hora fuera) -)Lo hizo con él?-)Eso?-Sí, eso-Yo era muy pequeña y ella nunca quiso decirme nada-Ya, pero qué creesMiró a María. María apartó su vista y la niña la siguió. -Sí, no me escaparía si fuese noEn ese caso su sueño pudo no ser más que actualización del recuerdo. Los
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presentes pasan gran parte de su tiempo poniendo al día la memoria, procurando volverse más sinceros. Vano proceso, interminable; pero ayuda a seguir siendo. )Por qué? Venía bajando, cansado de cuerpos, él no tendría por qué hacerlo. Si lo hicieron tuvo que haber sido por algo más que sexo. Me dejaba llevar, cualquier camino era bueno; sólo de uno me apartaba, el que insinuaba que pudo quererla. Se sentó, tomó la taza y dio giros a su contenido. Levantó la cabeza para desafiar a una o todas las preguntas que le podrían llegar. Para retarlas y no para contestar. No era complicado entenderla, hiciese lo que hiciese lo volvería hacer. )Qué me molestaba? Que aún recordase, no, me molestaba el orgullo que imprimía a ese recuerdo. Todo lo que se dirigía a ella tropezaría en él. No, mi pensamiento estaba tenso, lo que ensayaba era una pose, una estrategia. Abracé mis dudas para no tener que decidir, decidir lo que él. (27-12-94. Son las tres menos cuarto de la madrugada. Son días en los que no noto diferencia, quizá alguno se haga más bueno, no lo sé, prefiero una cita que uso, una Wilde, la gente no se hace buena, se hace vieja. Es sólo cuestión de tiempo. Hoy compré a Oscar, muchas de mis compras son así, fueron lecturas de biblioteca y poco pasan a estar más cerca. Había leído su teatro, su profundidad oscura, hoy he querido sumar sus narraciones. Hago estas compras cuando no encuentro lo que quiero, entonces me dedico a comprar pasado. Quizá algún día llegue a tener todo lo que he leído, no pasaré a ser el dueño del mundo pero sí de gran parte de mi tiempo. Mi recuerdo de Oscar está plagado de mojigata pedantería, pero simpática. Debería dejar de leer..., no creo que lo consiga, su síndrome me asusta. Puedo aconsejar un título navideño, es de una exploradora de Faulkner, de Carson McCullers, "La balada del café triste") Después de oírla ya no me apeteció levantarme. -Dime que no es así, que tu vida no fue eso-

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-No puedo decir más, te lo conté todo-Tiene que haber un hecho, uno pequeño, que haya pasado desapercibido y te salveTreinta páginas para ella (toma cuarta) -Bien..., tardé mucho en empezar a hablar y tuvo la culpa mi madre que se empeñaba en cortarme las uñas. No sería grave si no ocurriese un fenómeno paralelo, también tarde en ponerme a andar. con estos accidentes mi infancia se redujo al suelo y al silencio. No exactamente, creo que profería unos extraños gritos que mi padre se empeñaba en considerar palabras. Demostró tener una gran imaginación, lo sé porque los grabó y yo por más que presto atención no consigo quitar de ellos nada, es más, esos sonidos me atemorizan, me hacen pensar en una infancia terrorífica. De todos es conocida la importancia de la comunicación, bien, la mía fue del inicio del cuaternario y hasta muy entrados mis cuatro años. No me lo dijo, pero sé que mi padre me consideró una Neandertal hasta el día que desapareció de casa. No fue una casualidad que en vez de darme un trozo de pan como a cualquier niño, me diese pedazos de carne cruda para que me entretuviese. Sí, lo primero que tuve fueron dientes, fui un caso excepcional, siempre tuve necesidad de morder, tan desproporcionadas que la mano que más se me acercó nunca cruzó la barrera de un prudente medio metro. Fue muy duro, lo quería mucho y él no me permitió acariciarle. Pienso que su lectura de mis gruñidos nunca fue la adecuada, sin duda interpretaba más de lo que en realidad podría susurrarle. Exageraba, siempre estuve convencida, pero hace días tuve un sueño, me vi en el pasillo, a esa edad y libre del corral en el procuraba tenerme controlada, vi sus piernas y mis dientes en una de ellas, oí cómo me llamaba -cielo-. Volví a tener el mismo sueño y ya no fue cielo lo que oí, sino -cielos-. Nunca tuve otra forma de

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expresar mi amor que aquellos dientes, y mi padre dudaba de ellos. Sus dudas me llevaron hasta un odontólogo, quería que le cerciorase de la calidad de mi dentadura, nunca creyó que aquello fuese de leche. Se trataba de un viejo doctor, bastante incrédulo, sí, pagó su poca fe con los resultados que mi padre ya conocía. Se trató de un desagradecido, su descubrimiento nos lo recompensó con una demanda judicial de la que aún guardo un bonito recorte de periódico. No es fácil reconocerme, en la fotografía sólo se destacan dientes. Hablar significó un alivio, modificó todo mi comportamiento expresivo. Pude decir -papá-, y lo hice cuando él ya no estaba. Sé lo orgulloso que estaría de mí, también lo comprendo, nadie espera tanto para oír tan poco, pero peor sería mantenerme en los precedentes. Poco antes había logrado ponerme de pie, caminar. Este adelanto acobardó más a mi padre. Cansado de mis sustos, me colocó una campanilla al cuello, bastante más sonora que la que usaba nuestro gato. En esos días sucedió un milagro, mi padre olvidó cerrar la puerta de su dormitorio y a mí aquella habitación me atraía. Siempre había quedado fuera de mi alcance. No me esperaban, mi padre sostenía orgulloso algo entre sus manos. Mi madre miraba el contenido de esas manos con cariño, supe inmediatamente que allí residía una prueba importante de amor. No tuve dudas al ver que se trataba de otro pedazo de carne a los que mi padre me acostumbraba y mordí. Mis cuatro años de auténtico amor fueron entregados en aquel radical acto que sólo se podría interpretar como una verdadera prueba de respeto filial. Me entendió porque su grito se pareció a los míos, primitivo, salvaje, bestial. Por fin nos comunicábamos, mereció la pena esperar. Aquella expresión suya duró y sus escalas llegaron muy alto, Jesús tuvo que oírlas, el mundo supo de nuestra comprensión. Sólo mi madre mostró un ápice de congoja que atribuí a un estado celoso ante un hecho que debería ser considerado milagro, milagro de la

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comunicación. Mi madre no me dijo nada de la hospitalización de mi padre, tampoco de una intervención en la que ella había depositado todas sus esperanzas. Nadie le quería asegurar un resultado. Fueron semanas de iglesias, de rezos, de promesas. La oía -señor que resucite, que se vuelva a levantar-. Era una cuestión de vida o muerte. Mi padre no volvió. No he dejado de considerar que yo pude haber tenido que ver en esa fatal decisión. Mi madre echó tierra sobre aquel suceso y poco a poco logramos superar su pérdida; a ella le costó más. Temo que él no llegue nunca a comprender el verdadero significado de aquel gesto, toda aquella entrega concentrada en un instante..., en una de aquellas iglesias se oyó mi primera palabra. En otra la siguiente y así hasta completar ese recuerdo del momento supremo, una frase, la última que le oí decir a él -joder con la niña-. Estos significados me persiguieron posteriormente, en seguida entendí que encerraban un mensaje cifrado, un testamento, el consejo póstumo de un padre a su hija. Mi búsqueda estaba orientada en la dirección indicada, en ningún diccionario aparecía el primer término de la proposición. Me llevó años interpretar aquel verbo y para mi desgracia llegó el día en que entendí su alcance total. El misterio desapareció y el mundo me abrió sus gargantas más profundas, en ellas la frase rebotaba de una pared a otra hasta ensordecerme. Esa garganta debía ser la de mi padre que aún no había conseguido el descanso merecido de todo muerto. Recé hasta convencerme de que ninguna oración haría callar ese retorcimiento. He aprendido a convivir con ese eco, ese grito me une más a él, -joder con la niña- es ya para mí una oración. No dudo que otras niñas tengan un mejor recuerdo de su padre, me consuela haber profundizado en él y comprender que el de él nunca será mejor que el mío. Creo haber conseguido su respeto....-

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Aproveché que tomó aire para entrar en el baño y abrir la ducha. Allí medité sobre mis métodos realistas, estaba ante la verdadera dimensión del relato. Ante una boca que se expresa sin cortapisas..., en seguida deduje riesgos y consecuencias fatales. El chorro de agua caliente me libraba del escalofrío producido por sus dientes. Me parecía ver a su madre acompañando a su esposo en la ambulancia y con aquel miembro cercenado en sus manos, a la altura de los ojos del marido y sin poder apartarlos. Es comprensible el amor que siente a esas cosas y el dolor que produce el verlas alejadas, separadas. Y los desvelos de una madre por mantenerla aún con vida, años y años de esfuerzo, de consagración, de trabajo esmerado, para tener que verla independiente, sin un cuerpo al que agarrarse... -)Por qué me cortas, por qué no me dejas acabar?Aseguré el pestillo de la puerta, se la oía igual pero más tranquilo. -)Te estoy hablando?-No quiero conocer tu pasado, eso es algo que debes hablar con tu madre-Abre-)Qué?-No temas sólo quiero pasarte una toalla, ahí no hay ninguna(Son las seis y treintaisiete de la madrugada. Pasé una hora fuera de texto. Lo hago para posibilitar un corte) Lisboa. Tres infinitos. 1-Lo veo todo y por más que te escondas. 2-Tu muerte está, como las demás, en frente. 3-El pasado se cubre con velos transparentes. Lisboa. Los mismos números. Siete años antes. 1-Una joven, una niña, un anciano.

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2-Una mujer y una zorra. 3-Una huida. Lisboa. Otro yo. Siete años después. 1-Un puerto. 2-Un cuadro con barco. 3-Una mujer, una niña y un anciano; pintando y pintados. Lisboa. Lejos, no sé si podré volver; han pasado diez años. )Herida éste? No pueden, la robé. El ladrón de ciudades tiene su predecesor en Baghdad y no duerme, ocupa mucho guardar una ciudad. (28-12-94. Son las ocho y nueve de la tarde. Trabajo menos, leo algo más. Desde este lunes me veo dormir demasiado, fuera de lo que acostumbro..., deben ser las fechas y un poco de cansancio acumulado. Este cuerpo no vale gran cosa, nada. Nunca estoy contento con mi sueño, o no duermo, o duermo más; sucede como si mis problemas se redujesen a una cuestión de sueño, de sueños. No sé..., hablaré de las lecturas que me entretienen y del libro que no encuentro pero que espero, aunque sé que siempre espero más de los libros que encargo... Estoy leyendo unas narraciones de escritores norteamericanos de postguerra, así son presentados, puede que conozcan la edición es del sesentaiocho, en ella salen Bellow, Capote, Cheever, Malamud, McCullers, O'Connor, Purdy, Roth, Updike y se disculpan otros como Salinger, Mailer, Ellison y Baldwin; añade que hay más, muchos más y ya no cito más nombres que uno: Borroughs. El libro es pequeño pero está bien bautizado, de algunos tengo libros, sí, en plural, mi lectura más vieja es la de Capote, después están las de Roth y Carson, antes Baldwin y Borroughs, el último fue Salinger con su famoso guardián. Hay más, un exceso sería el nombrarlos, quiero ceñirme a la edición. El otro es una antología de Pessoa, editada y traducida por Ángel Crespo; los libros que tenía de él y sigo teniendo son portugueses y están introducidos

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por Antonio Quadros; quería decir que me lo paso bien y que Pessoa fuera de lo poeta que es, es un "en-canto", esta calificación no lo llega a encerrar y lo deja como milagro, añadir que interiormente también lo es. Más, voy a dejar de escribir para seguir leyéndolo) (29-12-94. Son las dos y treintaicuatro de la madrugada. Usos. Fraga cita a un fiscal muerto, dice que dijo que con las leyes solo no se acababa con el terrorismo. De opiniones de este tipo hay que esperar que el término no se extienda en contenidos, de opiniones así hay que distanciarse no vaya a ser que terrorismo pase a ser todo, )todo? No, el estado no. La cita en sí, es terrorismo, importa poco si es cierta, importa más que se escude en ella alguien que quiere callar y al tiempo hablar. No valen las dudas, la libertad es escasa, es necesario que no se pretenda castigarla bajo ninguna insidia. Así no se defiende más que ciertos estados y empeoramientos. Fraga, )qué salidas ofreces, qué estado de cosas propones, qué poderes reclamas para ése tu estado mental? Si la ley no basta..., )qué hace falta? Barrionuevo dice sentirse indefenso, tiene todos los medios a su disposición y dice sentirse indefenso. No tiene ni idea de lo que es sentirse indefenso, el secuestrado se lo podrá explicar, un muerto ya no podría. Dice que va emprender acciones legales, le digo que no se esperaba de él otra cosa que esa legalidad, que esa misma legalidad. Supongo que si siguiese siendo ministro su defensa usaría los mismos conductos, )o no? Esa duda es la
que me cabe, la que espero que acabe. Añadir que él siente indefensión pero el país cierto alivio, es bueno, es saludable que de cosas así se hable. La oscuridad, estética; la cosa pública, transparente. Los agujeros negros, en el cielo.

)Qué defiendo? Futuro. Hoy queda muy poco, casi ninguno. El casi, ese casi, es mi empeño. Sano, muy sano que se hable de todo; malo que se esconda

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una palabra, malo que se entierre, malo que se censure..., muy malo. Siempre empeora y da motivos para que lo peor se extienda. Salidas. Fraga ofrece la más triste, últimamente le oigo la misma. Las diferencias ya no son de tiempo, son de alma. Barrioviejo pretende la del silencio, aquí no ha pasado nada..., )qué queda de esta posible salida? La próxima vez se hará mejor. De ésta decir que no es triste, es mortal, sólo hay que darle tiempo. Quedan menos, quedan pocas y las que quedan son para afrontar. Los caminos despejados para lo que pueda venir. A Felipe le digo poco, tiene miedo a salir. Todo estado, y por naturaleza o en si, es un monstruo, que no hace falta que añada que hay que gobernar; cuando se des-manda no causa error, causa horror. Ciencia. No hay nada de qué asustarse, la experiencia es un grado (por desgracia). Si se pueden enfrentar los temas más espinosos, es que se pueden afrontar todos. Sería mucho más peligroso que el país asistiese impasible, silencioso..., no quedarían temas, nada, ni siquiera hablar, ni siquiera habla: lengua) (Leí un artículo sobre Henry-Levy: "Pensar en el tumulto", decir que mira pero no acierta a integrar, tal vez sea por hacer de la masa..., tumulto) * Hoy me enteré por Crespo que el pueblo en el que dormí se llamaba Cascaes y que la carretera tenía un nombre: Boca del Infierno. La literatura tiene esto, el diálogo no se cierra y los espacios sólo están para corroborar una lectura, una página hecha. Las respuestas encuentran su tiempo, ésta está publicada en el ochentaidós. No. Me digo este no mientras enciendo un cigarro. Me digo no porque estoy pensando en un final, en una pesadilla que al fin se explica. Ellos no dejaban de pintar sobre el mismo cuadro, las variaciones se presentaban desde

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lejos para ir aproximándose. Ellos me dejarían ante el último, ante el mismo barco. Sólo en ese muelle me dirán la edad, diecisiete años. Esta solución vendría apoyada en la memoria, en el deseo de olvidar..., yo querría llegar de nuevo. Nuevo. Yo vendría de matar otra edad. La teoría: crecer es un asesinato, el yo vive sobre cadáveres y se alimenta de esos yo que se van pensando, que se van secando, en una línea que no es ni recta ni curva, en una línea que es mortal. Nunca me di por hecho, espero seguir formándome, a esto me refiero cuando hablo de material. He empujado yo-s al abismo, eran míos y he probado su dolor, su grito desesperado, su angustia vital; aún estaban vivos y la letra les hace estar. No me leo, espero que no me pregunten por qué. * El nombre del muelle puede ser cualquiera, por estar en Lisboa le puedo dar el de Roca del Conde de Obidos, se hace real sin dejar de residir en el sueño. Era un final y un principio. No habría parecidos, sería el mismo. No habría corte, sólo evolución. -)Quieres más café?-Sí-)Tienes celos de él?Con ese final no los tendría, ese él pasaría a ser un yo perdido en el océano, un yo que podría rescatar en cualquier momento. No podría convencer a nadie, tampoco a mí y menos a ellas. Aunque me dejase llevar de la mano, sólo podríamos llegar a otra mentira. )Alguien vuelve a ser el mismo? -Los tengoLos tenía, él amó y después se fue. Envidia, amó sabiendo que se iba a ir. Yo no tenía tanto valor, o por lo menos, dudaba. Ya no sabía tomar un cuerpo, sólo un cuerpo. Podría irme, no sé si lograría olvidar. Sé cómo lo consigo,

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matando ese yo, es entonces cuando el recuerdo se vuelve confuso, se vuelve sueño. Las preguntas regresan para girar en torno a ese yo que pasó. Saben de él lo que pueda saber un desconocido, saben de él lo que se quiera parecer, lo que se pueda parecer. (Son las siete y diecisiete, son de mañana. Ha pasado una hora, quizá algo más) Tomé la toalla pero no salí hasta estar presentable. -Me tienes que dar treinta páginas, no quiero que lo olvidesDe un tiempo hasta aquí debo recordarlo todo, me esfuerzo, no estoy seguro de conseguirlo. -)Puedo desayunar?-PuedesMe lo tuve que hacer, según ella la había interrumpido en dos ocasiones y no se encontraba con ánimo de intentar alguna más. Tenía cuatro tomas y el tiempo de las cartas aún permanecía al margen. Ella no quería llegar, no, yo no quería llegar. Tenía dos problemas, una madre y una hija, la primera es la que debería continuar. (Son las cinco y diecisiete de la tarde. Me pregunto por los típicos sistemas de literatura, )cómo aplicar el desarrollo, nudo y desenlace al presente? Estas razones de ser tendrían su pequeña y repetida lógica si son referidas al pasado, cuentan lo que pasó, nada de lo que está pasando. Uno se enfrenta a algo vivo, todo está por hacer, no hay camino..., Machado sugería andar. Hay más tiempos y una mayor complejidad en ellos, los hechos pueden no acabar, pueden presentarse ininterrumpidos y no por eso deben escapar. Un suceso estanco es en si una deformidad, las interrelaciones se superponen y uno se ve obligado al uso de la moraleja, a la explicación de la secuencia. No se trata tanto de negar como de salvar un texto, una página.

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Esquemas (carta para una mujer que puede ser mía). Mi mujer me pregunta por ellos, no le puedo contestar porque llevo dos días fuera de casa. Ella quisiera conocerlo todo, de antemano, empezar como Poe por el final. Hay un millón de cadáveres esperando mis líneas, una palabra; entiendo poco y mal su dificultad. Páginas y páginas de descripción, las he leído hermosas y pesadas, páginas y páginas preguntando por el cadáver, por la hora del muerto; una pira para un altar final. Mis dudas juegan con los pasados, con mis pasados; mis dudas entran en los presentes y muchas se escriben de mañana. Me veo preso de los tiempos, intentando dominar el avatar; fuera y dentro de la tempestad. Mucho más cómodo al abrigo, al cobijo..., el tiempo es también inclemencia y a sus fuerzas expongo el desasosiego y la serenidad. Puedo controlar el papel, puedo hacer de él lo que quiera..., )y fuera, puede el hombre? El papel..., no hago más que encontrar papeles, algunos los mato y otros, otros sencillamente no puedo. Piensa en una vida de esquemas, yo los uso y para ellos empleo unas llaves como éstas: {}; una abre y la otra cierra. Gracias al esquema ya estamos dentro, veo un pasillo amable, acogedor como una sala de espera, en él otras puertas, otras llaves y dentro no me dejo de sentir aún fuera. Me decido por una que abro y se presenta oscura, la llave de la luz no funciona, pasa por estar cerrada, hay una boca, no habla, es posible que le pase algo, que alguien le haya puesto una mordaza, no, se la ha puesto ella, está a oscuras y tiene miedo de las palabras. Puedo destapar su boca, librarla, puede también que lo que haga la termine por condenar. No sé si abrir una nueva llave, no sé si estas llaves sirven para aclarar..., yo sólo las uso para abrir y cerrar..., sobre todo para abrir. Quizá el hombre sea sencillo y no quiera darse cuenta, el hombre no deja de ser así, posibilidad. Hablaba de esquemas..., la boca ve una luz al abrirse la puerta, se pregunta quién será, qué querrá. Puede querer o no que se cierre otra vez la puerta, que vuelva la oscuridad; puede querer que lo que entró se quede, se
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quede allí para siempre y con ella; esperar a salir los dos. Puede que conozca el pasillo, las otras puertas, hasta el nombre del que entra... Puede que lo estuviese esperando para hablar, )qué hay que hablar? Es posible que allí solos hallasen intimidad y que al fin, conscientes de la soledad, viesen como las paredes se levantan para ser objeto de los ojos que escrutan desde un patio de butacas. Sí, bien, aún observados..., )les salva alguien de su soledad? Los ojos del patio llegan al final, salen y como grupo se acaban, pasan calles, llegan a una casa, meten la llave, abren una puerta y entran..., a estos ojos, )les pongo final? Me interesa la llave maestra, también puedo apreciar a un maestro en llaves. En cualquier caso, el arte que encierran. (30-12-94. Son las diez menos cuarto) Llamé a mi mujer, le dije que no iba a llegar y se molestó. -)La necesitas?-Lo necesito todo-)Cómo es?-No lo sé, tiene todo lo que puedo querer y también lo que no de una mujer-)Y no haces balance?-Sí-)Y qué?-Me enseña uno de sus cuadros y ya me ganó-)Pinta?-Maneja el lápiz, el pincel, las aguas y el color, y no se parece a nadie. No podría pedir más, esa capacidad ni siquiera me permite elegir, sabe que escapo de lo habitual-Pues no la conozco-Es que la rodean pequeños ratones que la pretenden ocultar.

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-)No exageras?-No, roen desde hace cien años el mismo hueso-)Todos?-Sí, dicen lo mismo, suenan a coro celestial, una música machacona que llega a aburrir hasta los sordos. Un conocido la define como pintura bacalao. Yo soy más clásico, más dulce en la expresión, la defino como manierista, escolar o escolástica(Son las seis de la tarde) Juicios. Recordaba a un crítico, un relevante norteamericano, decía que el único lenguaje que prospera es el del arte, hasta que recupere la cita no podré dar su nombre..., tiene mucho valor, yo desde hace tiempo no dejo de leer lo mismo, la mayoría de las veces tengo la sensación de estar a principios de siglo y en otras a mediados. Se molestan mis muy vistos fenómenos, les llamo artesanos y se enfadan. No sé por qué, nada más confortable que no decir nada o decir lo mismo. Es un arte desapercibido. Un fin de siglo aburrido asiste así a las exposiciones de aburrimientos. No hay más que mirar las caras, ninguna se para en el cuadro, tienen la sensación de que lo han visto. Es una cuestión de orden decorativo, las telas hacen juego con las butacas, los muebles y la alfombra. Las telas no se distinguen, deberían recuperarse las que se usaban para tapizar las paredes, no hará falta más que retornar la moda. Medio siglo de epígonos y uno ya cree asistir a iglesias. Medio siglo subscritos a la misma idea, a una única revista. Los cuadros deberían incorporar timbre para ver si así despiertan. La crítica pertenece a la organización de ciegos o cobra, otra cosa no se entiende, puede también que después de un siglo ya no entiendan otra cosa. Llevo viendo arte treintaicuatro años y me estoy empezando a sentir

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Matusalén. Si tengo que elegir prefiero las cuevas de Altamira o las paredes del levante, la brisa es más fresca e igual de matérica (perdonen la expresión, la cosa me ciñe al tema). A la crítica receto el libro de Bruno "Arte y Diseño", éste viejo ya los tiene desde hace tiempo encerrados. Vivimos tiempo de adocenamiento. Evito oír, oír lo mismo. Que nadie piense que consiento, me cansan los rezos, más los que reinciden. Me dan conserva y esperan respuesta, me dan un nombre y quiero el suyo, me dan tres más y vuelvo a preguntar por el suyo. Tres mil apoyos y no se encuentran. Les llamo escolares porque producen lo mismo, son los mismos academicistas pero con otro libro, se empeñan en ser factoría. )No oyen los bostezos? Punto muerto. )Qué veo? Autopsias del mismo cadáver. Es un fin de siglo con miedo a perder el saludo, el arte se ha vuelto cortesía y lo que necesita es salud. Asistimos a un mundo feligrés en el que predomina el ruego y el credo. Voy a misas que festejan el mismo muerto, morgues, salones de té, tiendas de souvenirs...; hay que remontarse..., ni siquiera, nunca hubo nada tan manso. Mundo de rebajas. Paralelismos. )Hablo de arte? Hablo de todo. (Siete y media de la tarde) Su madre me mira, está pensando, aguantando lo que piensa. Le digo sí a lo que piensa. -)Quieres decir que te interesó porque pintaba?-Por lo que pintaba, ella era un añadido. Las había más atractivas pero contaban mucho menos-Entonces eres un interesado-Sí, un interesado en arte. Donde nací no había otro interés-Pero ella...Quería nombrar al amor, puede que siguiese una telenovela.
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-Vivo con ella por amor al arte-)Y lo demás?-)Sexo?-No, tiene que haber algo más-)Quieres saber si la quiero, si ella me quiere, si nos queremos?-Sí-Entonces tendrás que preguntárselo a ella, yo a esas cuestiones no contesto-)Por qué?-Por pudorMi pudor es así, viene cuando quiero. Y lo temo, en ocasiones se instala. (Ocho y dos de la tarde. Cita con Felipe: silencio. Las disculpas fantasmales no valen, no sirven a nadie y pudren a los más. Los cuerpos de seguridad obedecen, el que calla da y favorece. A cosas así ni consciente ni inconsciente; enfrente. Usos y costumbres. Serenidad ante los modelos viejos, sin titubeos en los nuevos. No es fácil ser, pero ha de procurarse y cortar hasta alcanzar lo sano debe ser la única preocupación. Hoy oí un grupo parlamentario socialista desconocido, tenía opinión; he de oírlo otra vez, pudo haber sido un espejismo. Al ministro del interior decirle que nadie duda de los cuerpos, suelen ser ordenados; no hay desvíos de comunicación. No sé si será posible perseguir el deseo…, es el de un mundo mejor y para esto hay que fijar las bases más claras y sólidas. Se ha de enseñar que no hay justificación, llevo cuatrocientas páginas diciendo que el fin no justifica nada, que no hay fin, que hay ayer, hoy y mañana. La muerte es espacio individual, lo colectivo es infinito, es sin fin. En este infinito se instala el Hombre. Se toma café con los amigos, pero se trabaja "a pelo", espero se entienda la expresión, con o sin equipo pero sin concesiones. Mundos transparentes, nadie puede desear otra cosa para lo que debe crecer con nosotros, claridad para generaciones de mujeres y hombres)
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(31-12-94. Son las siete menos cinco de la tarde. Tiempo. "Final de año con cambios", ...., con cielos nubosos en la mayoría de las regiones y lluvias en la mitad occidental y en el norte. Las temperaturas nocturnas suben. "Para mañana".- Será más acusada la presencia de los frentes con cielos muy nubosos en todas las regiones del tercio norte y mitad occidental, con lluvias y chubascos que serán de nieve por encima de los 800 metros en el norte; intervalos nubosos en el cuadrante suroriental y Baleares. Las temperaturas en descenso en el norte y oeste. Por el calendario, todo otro tiempo es pasado) (2-1-95. Son las dos y media de la madrugada. Nada más artificial que el tiempo, que este tiempo. Sus medidas no recogen nada y no pueden anunciar más que subidas de precio. Dirán lo que quieran, me parece un tiempo pequeño, reducido a las mismas cosas, sin más pretensión que el ascenso o descenso de unos cuantos puntos en unas escalas que cada vez dicen menos y dependen mucho más de la fe. De ella hay que decir que cada día es más duro creer) -)Quieres más tostadas?-No, graciasEstaba midiendo, su hacer no confundía los pesos. Su hija no pintaba, no escribía, no ...; pero de los "no" la apartaba el amor. -)Ella es todo lo que quieres?-Lo que quise-)Ya no lo es?-Ya no es todoMis papeles, mi hija..., habían reducido ese todo y no puedo escoger. A lo único que llego es a dividir mi tiempo y nunca de una manera objetiva, termino por atender mal a las tres. El tiempo no es nada, es un insuficiente, no da, quita. Minuto a minuto va robando, va cobrándose vida-vidas.

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-No le pidas a mi hija más de lo que pueda darte, se hará daño y te lo hará sentir a ti-Procuraré no dejar lugar a dudas, de mí ya no se puede esperar más que papeles..., a mi edad poco más puedo dar-Pero ella aún sueña, disimula pero no me puede engañar. No es extraño, ninguna de las dos ha dejado de soñarRaros..., intentaba recordar, mis sueños, mis infinitos sueños nunca hacen ni hicieron referencia a la esperanza. Debe estar relacionado con mi aversión hacia la espera. Nunca esperé nada, no tuve nunca demasiada paciencia y la que dispongo la entrego a lo escrito. Está tan instalada esta repugnancia que no me permite ni publicar, sólo este pensamiento me cansa, llamar a un editor, esperar que abra, entrar, explicar, atender a una decisión, recibir una pausa por respuesta..., repito, esta idea me agota. El sueño me compensa, me compensó, no tengo que hacer nada, se presenta, es en sí resolución. Nunca me pregunta, se invita..., el sueño se adueña de la pereza, de la indecisión. Vence la necesidad porque se hace recompensa. -No me hagas caso, es una mujer, por mucho que me empeñe ya no puede dejar de serlo-)Qué consigues cuando te empeñas?-A mí. Deseo para ella otro mundo y cuando lo intento sólo doy con el mío. Es difícil dar lo que no se pudo ser, lo que no se es-)Es lo que te contesta?-Sí, )cómo enseñar lo que no se puede ver, lo nunca se pudo hacer?La dejé, hablaba sin dejar de fregar tazas y platos del desayuno, de la última cena, del día anterior. La dejé porque se preguntaba por lo único que merece la pena enseñar, el resto no hace falta, se ve. Ella acababa de hacer la cama y me eché. Iba a gritarme, su expresión se

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hacía evidente y decidió que no, que era lo que yo esperaba. -)Qué hizo tu mujer, te dio permiso?-Estaba molesta, no, enfadada, peor, colérica. Dijo que hiciese lo que me viniera en gana-)Quieres que te lo traduzca?-No, aún puedo entenderlaQuiso decir que era una santa pero se lo calló, no estaba dispuesta a conceder nada. -)No estarás pensando en dormir?-Pues debería, no pegué ojo en toda la noche y no por mis pesadillas...-Ya, échame la culpa-)Puedes quitarle la luz a esa araña?-)Sabes que eso nos dejará a oscuras?-Sí, )y?-Mi madre pertenece a una generación que teme lo que pueda ocurrir en una habitación sin luz-Puede estar tranquila, es más, puedes dejar la puerta abierta. Mi intención es dormir-Eso lo dicen todos..., )me oyes?, digo que eso..., )ya estás durmiendo?No podía estar hablando conmigo, era otra la mujer que venía hacia mí. Llevaba sobre la cabeza un cántaro y en las dunas yo tenía sed. (Son las cinco y cuarto de la madrugada. No dije cómo pasé el fin de año. Me invitaron, tenía que estar a las nueve y alrededor de las siete y cuarto me quedé dormido. Me levanté un poco antes y a las nueve sonó el teléfono, lo levanté y alguien colgó. Me vestí y volvieron a llamar, la cena era a las diez y no debía olvidarlo. Había quedado a las nueve y salí. No había luz en la entrada, tampoco en la escalera, en los dos últimos rellanos encontré velas encendidas.
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Antes de extrañarme mi mujer me dijo que no había luz. La había en la calle, en todas las casas..., en ésta no. Mi humor no se recupera del sueño hasta más tarde. Pasé y el interior estaba iluminado con velas. Mi mujer me conoce, sabe que si me dice por teléfono que no hay luz soy capaz de no aparecer, me conoce y no lo hizo. Entiende que una vez allí me cuesta volver. Cuesta no hacerse a la electricidad, dos veces pedí retirar a mi hija de los enchufes cuando no había corriente, cambié mis zapatos mojados y los dejé sobre un radiador que no podía calentar nada. Lo único que no hice y relacionado con la corriente fue encender el televisor. No deja de ser curioso que la gente pague por cenar a la luz de las velas..., mi fin y principio de año nunca llegó a estar completamente a oscuras. Es más, mi hija no notó la diferencia y los padres de mi mujer contaron que ya eran mozos cuando la electricidad llegó a sus aldeas, tuvo que haber sido en el cincuenta y tantos, visto así, hace muy poco...) -)Tienes sed?En el sueño el movimiento es perfecto, el cántaro dejó la cabeza para sentarse en la arena. Yo lo relacionaba con mi sed y ella no lo mencionaba. -)Te parezco guapa?-Sí-)Y qué deseas?-Beber-)Qué harás si te doy agua?-PreguntarteNo hizo nada, nada parecía preocuparle, estaba quieta, sentada al lado de su cántaro, y yo tenía sed. No me ofrecía agua y yo le había dicho que le preguntaría después de beber. Me despertó el que ella no quisiera preguntas. La puerta estaba abierta y el pasillo lleno de luz. Hablaban de una
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conversación que se había iniciado hace tiempo, me di la vuelta y la mujer del cántaro seguía allí. Me arrastré hasta ella, hasta su vasija, fui torpe y la tiré. No tenía agua. No debía preocuparme. -Si tienes sed sólo puedes seguirme-Pero no puedoSe levantó y recogió el recipiente; la vi caminar, la vi perderse y no me dejó más que huellas. Pensaba en ellas, lo poco que son y en lo pronto que desaparecen, ella no, ella dejaba su belleza desierta. Me decidí tarde, cuando ya no había nada que la indicase, que me hablase de la dirección que había tomado. Me vi andar sobre la arena, sobre un tiempo que ella tenía en sus manos y que dejaba escapar entre sus dedos según su más próximo antojo. En mis pasos ella era una sirena, dueña de un agua que podía volver salada. Mis ideas empezaban a variar: la sed hace perder la noción de tiempo, la sed quita importancia al lugar, las sed nos coloca ante lo que necesitamos ver, la sed construye espejos gigantes y en ellos un mar con sirena, la sed me entregó un cántaro con mujer, la sed me hizo soñar con el desierto, la sed me implicó en granos de arena y sólo para decirme la hora que es... (-Son las doce-) Me di la vuelta, aún tenía tiempo para la mujer de arena. Había llegado a su tienda y el paño que hacía de puerta me invitaba a entrar. Me quedé parado, a casi nada de entrar, pensé en lo que piensa todo extraño, en que ella tiene un mundo familiar. Apagar aquella sed tendría un precio, su coste sería conocer. Algo me costaba más, presentarme, darme a ver. La sed me condujo a un desierto en el que no esperaba ver a nadie y la misma sed no permite que el tiempo pase sin beber. -Pasa, no hay nadie másEntré y después de beber olvidé preguntarle.

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(-Son las doce y media-) Los paréntesis nada tienen que ver con el sueño. (-Es hora de que despiertes-) Lo último que vi fue un pie sobre mi tienda de arena. (Son las ocho menos veinte de la mañana) -)Qué quieres?-Que hables, no puedes pasarte los días durmiendo-)Por qué?-)Por qué, por qué? Sabes de sobra por qué. Sucederá lo que antes, un día te irás y yo me volveré a quedar con ganas de oírte hablar--)No dices que sólo digo tonterías?-Sí, pero pasarán a ser las tonterías que te oigo, no quiero seguir imaginándolas, preguntarme otra vez hasta dónde llegarías-Cerca, siempre me quedé muy cerca-)Cerca? )Y esa muralla invisible que nunca me permitió llegar?-Era tuya-Pero si quise..., es igual. No quiero darte en el gusto, no quiero que me veas rogar-)Fue eso lo que te impidió venir?-Sí, aunque te parezca mentira los demás también tenemos nuestro orgullo-Estás dando por supuesto el mío, puede que no lo tenga-)Tú?, siempre te sobró vanidad, es algo de lo que puedes estar seguro-Ahora dime, )merece la pena despertar?-Sí, tenía ganas de decirte esto y más, mucho más-)Tiene que ser ahora?-Ahora y después, no te dejaré ir sin notarte agotado, sin...-

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-Vale, acércame el tabaco, necesitaré fumarPasó sobre mí, me hizo sentir su peso con el codo, la cadera, las piernas y la segunda mano. Alcanzó el otro lado de la cama y pude respirar. Le dije que no me estaba molestando y que si tenía que pasar lo hiciese dando una vuelta sobre sus piernas. Lo hizo, en esta ocasión sentí completo su peso en cada uno de sus pies. No sé el cómo, pero aún tenía ganas de fumar..., me había hecho picadillo y a un favor no se le puede protestar. -)Quieres algo más?-No, el mechero ya lo cojo yoLas tallas engañan, las hay que no parecen mucho pero pesan un montón. Sí, también me moví para coger un cenicero. -Me siento mejorAlgunas mujeres son así, pisan y recuperan el humor. No preguntan si estás igual de bien, se conforman con que sigas vivo y no por nada especial, para tener una nueva ocasión. -Ya no sé qué te tenía que decir-No me extraña, después de ese ejercicio, de esa pequeña maratón, las ganas se aplacan-No te creas, un motivo más y te daba otra pasadaNo dije nada, no hice nada, recordé que lo que hace un gurú es no dar motivos, pasar a estados de nada absoluta. Mi situación quedó resumida en una cortina de humo. -Di algo o paso a una nueva maniobra-Recapacita, tu madre puede sospechar que estás intentando alguna otra cosa-)Y tú?-Yo también-Eso es lo malo, que te lo crees todo-

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Me gusta que me lo digan, refuerza mi enorme fe. (3-1-95. Son las nueve y nueve minutos de la mañana. Acabo de dar un espacio más al diálogo, quiero entender su función en el texto y fuera de él. La que tomo es fundamental, es la que se suele dar como mantenimiento; ésta forma, la más frecuente, carece de contenidos, dos se encuentran y se saludan, dos o más están y procuran no romper con su estar, más viven y dicen para no caer en el silencio, en los silencios..., )por qué? Porque suelen disparar carga mortal. Conozco el silencio, lo uso, más, necesito mi tiempo de soledad. Sé que este tiempo no se puede dar, es personal, he de medir la cantidad que doy para que no se convierta en nada. Esto es el silencio .................................................................................................................... ................................................................................................................................. ............... No sabrás lo que pudo contener esas líneas, esos puntos hablan de lo que he tenido que callar. Muchas obras no los incluyen, los rellenan con palabras, con oraciones que no dicen nada, que sólo pretenden estar; el tiempo se calla, no dice, no habla. Cuando leo me llegan esos silencios, cuando escribo siento sus sombras, siento la voz y al hombre volverse pequeño. El mundo se hace espectro y yo participo al escribir su grito, al restar potencia y crear voces impotentes. Nada más fácil que invocar el silencio, nada más cómodo que callar, que silenciar ecos. Nada más dulce que llenar de trinos unos versos, pero no soy pájaro y el mayor parecido que alcanzo es el del Cuervo. Aún dudan de mi estética, diré algo más del arte: mundo subvencionado. Mundo de consejas. Repartos de depósito y mordaza..., algo a favor, algunos cobran y siguen dando patadas a esta pelota mundial.

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Si algo hay que fomentar en esta sociedad es la recuperación del intelectual, esos "especiados" que hablaban. Alguien ha tratado, sigue tratando de relegarlos, de controlarlos; se acabó, es una cuestión de tallas y este país de países los tuvo y no dejará de tenerlos le pese a quien le pese, y normalmente es a un enano y cuando me refiero a esta altura tengo en cuenta una medida mental. Hasta ahora los políticos vivieron muy bien, se creían los únicos con derecho a decir algo, nada...; se acabó. El pensador tiene su misma dimensión y sobre todo su palabra, una palabra que se ha de defender sola, que ha de estar fuera de la aparatosidad electoral. No procura votos, procura mujeres y hombres. No llama a silencios, llama a voces. No dice calla, dice habla. No quiere esconder, quiere publicar. Sosiega o agita dependiendo de lo que encuentre, en cualquier caso, más cerca del despertar a lo que se duerme. Estas voces, nunca han dejado de ser lo más cierto que tuvieron los pueblos; su silencio fue y puede ser mortal. Las voces cobradas que pretendan su freno que miren, hay un espejo de siglos, un espejo de mediocridad. La vida es un espacio entre nacimiento y muerte, antes y después ya no estás; lo que calles no se dirá y puede que ya no se diga más. Tú señal de paso no tiene por qué ser infinitesimal. Puede que vivas veinte años, cien, puede que te sobren todos, que ni a ti te llegue a preocupar la cantidad. Si es así, no dudes que a los demás les preocupará bastante menos. Hay una estética de los silencios que da lugar a una realidad peor o igual, que impide otra realidad..., a esas estéticas prohibitivas son a las que les exijo lugar y ya, chillen o dejen de chillar, importa poco, llevan en su frente una fecha de caducidad y el único interés es de origen personal. Sé lo que defienden, un proceso digestivo; sea quien sea que no pretenda encontrarme a su lado. Mis digestiones incluyen bastante más, pretenden una mayor totalidad, un número mayor de estómagos.

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Entiendo las ventajas de la división de poderes y la podredumbre que encierra la sumisión del intelectual. Hay muchas formas de medir el avance de una sociedad, desde hace milenios la más indicativa sigue siendo la de calidad de pensamiento, la de su arte y la de su capacidad de conectar; un pueblo es lo que piensa, lo mucho o poco que quiere pensar. Los hubo mudos y sordos por consecuencia, los habrá, espero de éste mucho que hablar. A los acostumbrados al silencio decirles que lo dejen si no les gusta la palabra. Hay órdenes religiosas que dan valor a esa parquedad, en ellas se puede practicar ese voto y con mayor castidad.
Hay muchas formas de matar pensamiento, ninguna me es desconocida, todas son de vetusta aplicación. Todas llevan al mismo lugar, al retrete universal; a saturar pozos negros que siempre habrá que limpiar. No, a ninguna promoción del silencio y no a una defensa particular.

)Siguen dudando de mi estética? Duden, me gusta las dudas, los diálogos de duda; no duden los que pongan la mano, a esos no doy capacidad más que para chupar. Nada de esto me impide oír, oír hablar, di, basta con querer decir..., no se te ocurra pedir silencio o empezará a notarse tu verdad. A la cosa o charla pública, publicidad, las plazas estuvieron siempre para hablar; puede que alguien las quiera vacías, a mi me gustan a rebosar, llenas de gentes, colmadas de vivacidad, prontas a saltar sobre el descuido y rápidas a la hora de orientar. No me digas -nada-, di lo que tengas que contar y perdonen el verso, si es -nada-, hay mucho por donde empezar. Mierda con estas rimas, suenan a siglo de oro, sí, me refiero a su sonoridad; )debidas a qué? A la rapidez con que escribo, la uso para apartarme de lo doctoral y mis dudas están en si lo consigo. He de decir algo, leo prensa los sábados, el resto de la semana lo empleo en libros..., quisiera tener más tiempo y poder oír bastante más, no tanto que
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llegue al silencio, mis horas no dejarán de ser de palabra, lo digo por si alguien quiere entrar) (Son las seis menos cuarto de la tarde. Subvenciones. Si alguien se siente comprado con este tipo de dinero público es que es idiota, lo que sí puede sentirse es favorecido en perjuicio de otro. Lo que se ha de evitar es ese perjuicio o prejuicio. En un mundo que se subvenciona todo, se ha de emplear ese dinero para que llegue a todos. Hoy se favorece con él el espectáculo, poco o nada a los creadores; quizá esto quiera decir algo. No digo nada raro, la quiebra de una empresa o de un banco puede costar tanto como todos los libros que se puedan publicar en un siglo. No quiero entrar en importancias, sé que un siglo pesa mucho más. No, quiero entrar en la labor del autor, no se hace nada por variar su valoración, en el mundo se le sigue dando un valor peyorativo mientras mundos académicos viven a cuenta de ese valor. Es un problema de enseñanzas, si dieran clases los autores quizá este concepto intencionado cambiase..., nunca entendí por qué se les cierra en este país el doctorado a los autores, a los que crean todo tipo de arte. En tanto, la cultura se arrastra en clases. No, no propongo nada nuevo, es una vieja exigencia, un lugar de capacidades y no de destructivas memorias. No estoy seguro, puede que haya países en los que ya se hace..., puede que institutos y universidades recuperasen un tiempo de más libre enseñanza, más vital... Vivimos tiempos gremiales un tanto atascados en el medievo, poco ágiles y bastante muertos. No sé lo que ocurre en las demás formas de vida, no me hagan entrar en una por una, les diré que para la escritura las academias no son suficientes pero que un poeta hace más que mil oposiciones. Son cuestiones de práctica, de ejercicio, sobre todo de vida. Les diré desde cuando entro con detalle en estas y otras valoraciones. Llegan desde que soy padre, algo con lo que nunca había ni soñado y sueño bastante. Le daré a ese ser lo que pueda, pero ha de salir a la calle y entrar en

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contacto con un mundo que no será el de su padre; bien, lo que espero de ese mundo es alguna coincidencia para que lo que yo le pueda enseñar no le enfrente demasiado con lo que hay fuera. No lo duden, mi perspectiva es egoísta, quiero lo mejor para ella y para lo que le rodea, quiero que aprenda de un músico, de un poeta, de un pintor, de un político, de un ebanista, de lo que sea, no me importa el sexo, ni el color, ni el título que tenga, basta que sea y que se crea así. No sé si he de explicar en qué consiste la estética, alguno debe pensar que trata de cosas muertas, a ese uno le diré que no tiene ni idea. Cuando digo que el lugar, la calle, la ciudad, el espacio que quiero para ella sea estético, no me estoy refiriendo a las catacumbas, ni a la teoría de los colores; me estoy refiriendo a todo un conjunto de vida que se desarrolla bajo ese múltiple concepto. Estoy hablando de habitar el espacio, un lugar para hombres y no de miserias (incluyo las mentales). Que no venga un idiota a hablarme de la utopía o me veré obligado a interpretar un "mundo de voluntad y representación", con o sin Schopenhauer. Que nadie se quiera engañar, el hombre que llega a la Luna es capaz de mucho más de lo que en la Tierra quiere representar; el hombre capaz de soñar con el infinito tiene que distinguir lo que es infinitesimal. Sobre las mesas, desde la más pequeña a la más grande, voluntad y su representación. Les diré que voy cansado de este mundo de espectáculo, lo enorme un día y al siguiente su demolición. El hombre sigue empeñándose en esos pequeños papeles que espero no valore ningún historiador, historietas que nunca han venido a cuento, figuraciones tristes del improperio y de la levedad. Al mundo se le sigue y no se le quiere ver, así hasta el más pequeño de los mundos. Hay que utilizar el querer en esa visión, imponer a la voluntad su representación. ) Para qué? Para dejar de asistir a esos viejos espectáculos de primera página nacional o internacional y entrar así en el detalle, en lo que cuenta, en el hombre como individuo y totalidad (totalidad en cuanto todos y en cuanto único lugar,

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unos y otro a respetar) (Son las siete y doce minutos. Corte) Treinta páginas para ella (otro acto) -Empezaré desde cuando te vi, si quieres y en otro espacio puedo volver atrás... Sucedió en el peor momento, nada más verte me llegó la regla, no pongas esa cara, sé que no es muy romántico pero fue así. Siempre quise separar esos dos instantes, nunca lo conseguí, hoy tengo asumido que ocurrió el mismo día, la misma mañana y hasta creo que fue durante el recreo. Estoy convencida de haber asistido a una conformidad, se dieron cita la naturaleza y mi deseo. Tienes que entender que juntas se comportaron como fatalidad. Era demasiado para que lo pudiese digerir a un tiempo y me quedé sin saber qué hacer, todos volvisteis a las aulas y yo seguía allí, quieta, intentándome ocultar. Yo esperaba algo así, no allí y menos cuando te estaba mirando; estaba segura de ver tu sonrisa al pasar para entrar en clases. Mi casa quedaba cerca, tenía que aguantar, esperar a quedarme sola para después correr, correr hasta llegar. Me encogí, lo hice para esconderme, ya habían entrado todos y tú, tú saliste para ver. Primero desde la puerta y después, y poco a poco, más cerca. Se aproximaban mi primer amor y mi primera regla, el mundo era injusto. Llegas y me preguntas qué me pasa, desde mucho antes ya no podría hablar y encima esa pregunta. No dije nada y tú aún esperabas, querría decirte -vete, quédate, déjame en paz, no te vayas...-, me callé y tú -)Te encuentras bien? Estaba muy bien y estaba fatal, tuve que salir de aquel estado tirándote una piedra, en ella iba mi amor y malestar. Que fuese una piedra grande no fue culpa mía, el azar no colocó otra cosa a mi alcance. Poco faltó para que matase lo que más quería..., no te di y me sentí mejor, también peor porque te fuiste. No te culpo, no era fácil de entender. Me encontré tirada ante lo que debía ser el inicio. Fue un recreo de principio y fin. Me llevó unas semanas aceptar mi nueva naturaleza, mucho menos aceptarte a ti, y tú no eras

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capaz de olvidar aquella piedra ante tu más noble preocupación. Ya no te acercabas, te permitías inmensos rodeos para llegar al lugar más tonto, en realidad, para no llegar(4-1-95. Son las diez menos diez de la mañana. Barrionuevo apela a las cuestiones personales y a la ambición. Que sea así o no nada tiene que ver con lo que se juzga. La sensación es la de estar agotando sus últimas bazas. El temor está en que los policías hablen y cuanto más procura su silencio más sospechoso se vuelve él. Algo sobre los papeles, el policía o burócrata que acepta un mal papel es tan culpable como el que se lo propone. Hay papeles que no se deben aceptar importa poco de quién vengan y hechos así han de quedar sentenciados para corregir tentaciones futuras. Es hora de dar puntos y aparte. En la administración no puede haber dudas, cargas y pesos muertos. Para entrar de una vez en más cosas) (Son las seis y veinticuatro. No dije nada de Pujol, a él, por lo visto, le vale todo. La gente así se conforma con poco, por el bien público deberían irse a casa. Los pueblos exigen mucho y se preocupan de las cegueras ocasionales, pueden traer consecuencias que nadie quiere y en las que Barrioviejo se empeña) Mañana puede que me ataque Barrotes, un virus nacional. Tengo un antivirus pero no sé si correr riesgos, puedo también pasar a mis libretas. Ella me estaba diciendo algo y comprendo que esté harta de mis interrupciones locales. Treinta páginas para ella (otro acto, continuación) -Mis primeras palabras no debían ser una explicación, te había tirado una piedra, sí, pero que es una piedra cuando está en juego un amor. Mis primeras palabras no podrían justificar un acto en regla, mis compañeras decían que de eso no se habla con los chicos, que no queda bien y que la sangre les asustaba. La naturaleza pasó a ser mi enemiga, ella me perjudicó y pasé a mostrarle mi ira.
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Me hice acompañar de una tijeras en mis recorridos y me dediqué a cortar cada flor, cada planta que se atreviese a mostrar alguna alegría. Mi pérdida de inocencia se veía así compensada por mi desahogo artificial y destructivo. Nadie se daba cuenta, nadie podía esperar una hecho así de lo que quedaba de una niña. Las flores me recordaban mi inocencia y no dejaban de mirarme atractivas, sin manchas ni huellas. Tomaba lo más hermoso con una mano y con la otra cortaba sus vidas. Llegaba a clases con mi cartera llena de flores, plantas que no eran para nadie. Mi madre puso a mi carrera al preguntarse por el destino de sus tiestos, por un fin limpio y seco; me quitó las tijeras. No me preocupó, mi camino artificial estaba tomado y él no había lugar más que para lo abstracto. Me interesé por las construcciones y por su destrucción, por las civilizaciones y sus ocasos. Disfrutaba de los inicios para llegar, saltándome el resto, a su fin más rápido. Atila tenía un auténtico significado y su caballo vivía para el mejor de los argumentos: pisar... Y tú, escondido a mi vista no podías sospechar lo que te preparaba, tú y la naturaleza habíais sido aliados, os habíais unido para desentrañar en un momento lo peor de mí. Me puse en evidencia, bien, esa muestra no era más que inicio. Te ataqué, hablé mal de ti, te quité de la voz de ellas, levanté todos tus defectos, cuestioné tus respuestas y critiqué todo aquello por lo que te manifestabas. Lo hice durante meses, hasta que me di cuenta de tu indiferencia; fue horrible, todos mis proyectos, maquinaciones y tú, no te enterabas. Me encontraba ante un estúpido, lo minaba como a uno de aquellos gruesos tallos y se comportaba igual, dispuesto, ajeno a lo que debería ser el más triste destino, su fin. Tu fin. Eras una víctima, la peor, la inocente. No, no me dejé engañar, tú habías sido la causa, no, redoblé mis trabajos, mi inquina. Lo hice y en cada uno de mis planes me encontré disfrutando de un amor mayor. Todas terminaron por darse cuenta de mis motivos, de mi hacer demasiado intenso, de mi actuar sin medida y hasta vi que a alguna empezabas a gustarle. )

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Cómo te puede gustar eso? )Cómo puedes ni mirarlo? Empezaban a abandonarme, a dejarme sola en mis inútiles propósitos. Acabé el curso rendida, hecha a mi menstruación y perdida para todo acto de violencia. Aquel verano me interesé por lo medios, Atila perdió valor y las pausas ganaron en consistencia. La más relajante paz fue romana, siglos de límite bárbaro pero alejado, siglos de sosiego y campo, decadencias lentas y despreocupadas de todo final. Corregí aquella tala indiscriminada y en cada nueva planta puse el cuidado que te daría a ti. Mi madre me decía que todo aquel renacer se transmitía a mi cara y que me estaba haciendo más bella, más dulce, más atractiva. Debía ser así porque las plantas me lo perdonaron todo, nacían con fuerza y me regalaban lo mejor de su fruto; nunca los tiestos fueron más hermosos, ni las plantas tan altas y espesas. Llegué hasta cantarles canciones de princesas que aún encerradas permanecían contentas, estaban así porque conocían el final de la letra, el príncipe derribaría la puerta y la llevaría hasta el más alejado de los castillos, en un lugar en el que no había más que un día, un día sin fin, un día sin huellas. No, no quería nada con aquellos yelmos medievales, embrutecidos por la espada e ignorantes por la cruz; me dejaba acariciar por olores de huerta y dulces membrillos que me llevaban hasta los calores del sur, hasta las sombras de limoneros y al color de los naranjos, me dejaba ir para sentirme cautiva entre las almohadas de algún alcázar y prisionera en el laberinto de sus velos. Las fuentes me hablaban de ti y las ventanas de tu llegada...-Puedes restar descripción, si quieres...-El amor es especificación y mi planta preferida la hortensia. Su floración me anunciaba otro intento, un curso nuevo y la posibilidad de abrazar mi sueño. A su lado podía sentir todo lo que haría, no cometería más errores y estaba olvidada aquella piedra. Te contaré lo que pasó con ella..., la busqué al día siguiente, nadie le había hecho caso y seguía allí después de haber rebotado en

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la puerta. La miré, no me decidía a moverla del lugar en que había quedado; veía su tamaño, lo que podía haber hecho y sobre todo su inercia, esa capacidad que me invitaba a permanecer quieta. En ese estar no había daño, sólo reposo, paciencia, espera; ella estaba segura de encontrar movimiento en una fuerza extraña, en alguien que más pronto o más tarde se fijaría en ella. Era dulce, con suaves tonos de grises y una línea negra que rodeaba su cintura para acabar en grieta. Oval, entera, independiente y perfecta, se hacía planeta en el ojo que le prestase la mínima atención, se construía sola, aparte de aquel rudo cemento para el que no estaba destinada, apoyada en una envidiosa barandilla que molesta de su forma absoluta la hirió en una banda para dejarle una marca que la uniese para siempre a su fin de eterna piedra. Me agaché para apartarla de aquel óxido retorcido en hierro y un pie la alejó, un zapato aburrido, un número sin diferencia. La seguí en una selva de piernas, hasta verla detenida, presa en otro pie bajo el que esta vez la vi segura. Piedra, pie, pierna, no me atreví a llegar hasta arriba -otra vez, )pero qué te hice?-, la voz llegó desde el cielo, sólo un dios podría gobernar así ese hermoso planeta..., un gesto suyo y su curso se había detenido para servir de apoyo a toda su potencia. Aquel astro me había devuelto a él, al sol de septiembre. Me quedé en silencio, con los dedos en la piedra y los ojos en lazo de su cordón; me apetecía desatarlo, hacer con él mi nudo, anudarlo a los míos, no separarme nunca del abrigo de su sistema. Me convertiría en Luna, Tierra; sería sierva; viviría en su luz y me dejaría enturbiar por su sombra -)por qué me tiras piedras?(5-1-95. Son las ocho y cuarto de la tarde, título de lo que estoy releyendo: "Bartleby, el escribiente". Melville es un regalo para mis reyes, ellos me dejarán carbón y yo les dejaré a él. Es un intercambio de final navideño) (7-1-95. Son las cuatro y doce de la tarde. Leo e un periódico un artículo en el que se menciona a un Antonio de la Parra, diré de este fenómeno que lee

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muy bien, donde dice "casa" lee "casa" y esto es sin duda de una gran originalidad. Le aconsejo que no de tantas vueltas, con que se quede por aquí tiene ya para escribir durante los próximos mil años. Mis palabras comienzan a dejar acólitos de todas las razas y naciones..., procuraré ser tierno con éste de la Parra, temo que lo que diga lo haya cogido de sorpresa y no tenga nada que ver con lo que haga; las palabras tienen esta fuerza, emergen y alguno no sabe de dónde llegan, quizá no quiera saber... Hay un recurso viejo, socrático-platónico, se conduce al interlocutor hasta un punto en el que cree estar convencido de que lo dice siempre ha sido suyo. Ninguna otra forma llega al corazón de lo que se piensa, ninguna alcanza y se instala de la misma manera. Estos pensadores no se conformaban con formar una idea, iban más allá, se cobraban almas. Hacían de su discurso..., fe. Las peregrinaciones a New York, Londres, París..., han llegado a su fin. A los Hispanoamericanos ya podemos decirles que pueden venir a casa, a su casa. A de la Parra, le diré que diga que bebe por aquí y que a nadie engañan sus meriendas. El mundo es un pañuelo lleno de mocos. A la modestia le haré un elogio uno de estos días. La noticia paralela a ésta, en la misma página, es el premio "nadal", salgo de las navidades como de un sueño, añadir que es esto lo que me producen. Bueno, el premio, aparte polémicas, lo oí presentado por su autor: "mi obra incluye sólo una coma..., quiero volver al lenguaje de sujeto y predicado, salir del barroquismo...", perdonen, mi atención no dio para más. No sé si leeré algo tan simple, debería ser más consecuente y comerse también esa coma; a mí, que me gustan mucho los puntos y los puntos y aparte, logros así, me predisponen a titulares periodísticos, a lenguajes claros... "Te amé. No te lo dije. Quise y no pude salir de mi secreto. Juro que seré ayer. Quiero que todo el mundo se entere"; sin duda se hace mucho más claro, sobre todo cuando uno cree que su

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lector es un parvulito. Me pongo así porque el diez es mi santo y estas cosas me disponen a ser más bueno. Parecidos a estos me ocurren con ciertos políticos de segunda fila, Ruiz Gallardón casi me convence y Onaindia me vence por completo. El primero debería ligarse al fin de Barrionuevo para no soportarlo a la siguiente, lo de Mario es de credo, ya no son los masones, son los anarcofalangistas los que hacen peligrar el estado. Reflexión. Dos años curiosos. Tiempo de titubeos. Tras quince años de silencio tiene que haber mucho sospechoso. Hay que despejar bastante, este país lleva más de medio siglo hecho a unas formas de gobierno en el que el sometimiento y la ausencia de cuestión eran su existencia. Mundo de ciegos y mudos, mundo que habrá que dejar de seguir provocando. Todos estamos bajo sospecha, estas cosas no surgen solas, hay que empezar por verse y entender que es así, sin desconocer que unos más que otros disponían de la ocasión. Un país de países bajo sospecha, proponerse que no se reproduzca. Indicar allí donde se dé el posible arraigo de formas, los miedos enraizados son grandes y poderosos. A Ruiz y a Mario se les ve la coletilla, ésta es la que hay que cortar, no hay disculpa, no hay justificación, se trata de otra forma y de otras formas. Nada peor que el titubeo, los pasos han de ser firmes y claros, que así se entiendan, que vengan así para dar más pasos. Me gustan los lenguajes que alcancen a todos y no los que propongan recortar lengua) (Son las seis de la tarde. Estoy usando dos apartados, uno cultural y otro político sin salir del mismo periódico "El Mundo". Compro los periódicos por las páginas culturales, me gustaba "El pis", en no sé cuantos años nunca logró invitarme a comprar un libro y esto para mí era un mérito a seguir, se trataba del boletín oficial del mundo subvencionado y uno disfrutaba de su cultura de espectáculo, esa de fuegos artificiales y ministra; y de amigos. Un mundo de jardín de la infancia.

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Leo siempre igual, enfrento las páginas, a mí me enseñaron a leer las dictaduras y me importa poco de dónde vengan las líneas. "El pis" era el periódico de las masas, si fuese otro, también lo leería. Son termómetros del acato y del papel, algo tan viejo como el periódico del gobierno, mi interés radica en la cultura del gobierno, nunca tanto dinero para tan poca; tan pequeños ministros de educación y cultura..., me induce a pensar que mi presidente nunca estuvo preocupado por estas cosas. )Hay plumas que se salvan? Sin duda, lo que no se salvan son redactores, marcadores de ámbito y resolución. Llego a las seis y me encuentro a Umbral, no sé si hablar por mi generación, lugar que desconozco y del que no quiero ni oír hablar, pero le diré que de todo lo que cita lo único que leí fue "El Jarama" y de eso hace dieciocho años. Creo que se descuida algo, algo que se entiende en un país que lee poco, la literatura )hace opinión? Se piensa siempre en el periódico como corriente y siento desalentar, en la mayor parte de los casos las corrientes llegan a la prensa para naufragar. Hay honrosas excepciones y de corta duración. Pero no, quería decir otra cosa, que Umbral debería añadir esos veinte años a otros cuarenta para aclarar la impresión. Uno lee a los citados, o los leyó y nunca creyó que se dirigiesen a él, hablaban para su tiempo y otro mayor, sonaban a tambores lejanos. Tengo la sensación de verlos algo más cerca desde hace unos años a esta parte, no a todos, a algunos ya no los oigo ni hablar. Hay que preguntarse ) no había más voces?, no lo sé, si puedo asegurar que en "El Pis" no cabían pero cabrán, Francisco es periodista y ve con razón. )Eran culpables, los que cita y alguno más, de que no se oyese otra cosa? Seguro que parte tendrían. Que "El Pis" ha de transformarse en país es consecuencia Darwiniana, pura supervivencia, donde no hay debate huele a cadáver. Hasta los más sordos se enteran. Siento quedarme sin el mundo del personaje-autor de Bartleby) (Son las ocho menos diez, vengo de comprar leche.
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En otro tiempo fui destructivo, conmigo nunca dejé de serlo. Me veo imperfecto, me leo en sucesivas mejoras, me niego a los demás, me niego a mí, que en realidad es lo que primero importa. Me impido ser sin entrar demasiado en motivos, me impido ser en la misma obra. )Se puede estar fuera de la obra? Después sin duda; me refiero al instante, mientras se hace..., sé que no soy ningún personaje, sé que estoy en todos. Hasta el que se pregunta, hasta el que el habla desde este ya no se muestra más que personaje, no tiene más que un sentido inmediato, un papel más en la compleja periodicidad, en los entresijos del tiempo. El ahora se va y los instantes se dejan con rabia, no se ha logrado atrapar nada, otro algo vuelve a escapar y la palabra no alcanza. Veo esos ya y no los corrijo, los dejo, han de estar para que la reflexión sea total. Uso lo real, ya dije que me vale cualquier cosa, cito su nombre y hasta le doy tiempo..., en esa cita que vuelvo a recoger se refugia un pasado que se dice y se desdice, que vive conmigo el mismo problema de tiempos. Mis lecturas operan desde ángulos con más tiempo..., siempre hombres/mujeres, siempre frente a los mismos poderes, siempre con expresiones diferentes. Son mundos de papeles, mundos impresos, )presos? Haga lo que se haga )queda uno encerrado en su tiempo?) (8-1-95. Son las tres y dieciocho de la madrugada. Teoría sobre cierta trinidad: no perfección de la obra, obras mal terminadas y obras sin final. Aclaraciones. La obra si es buena es perfecta, a ella no le alcanzan ni el término ni el final; Miguel Ángel tiene unas esculturas que ayudan a la interpretación de esta mal profundizada trinidad, aconsejo verlas. Esta dificultad en la apreciación de la perfección se debe a que aún pervive una consideración neoclasicista del arte; toda obra es perfecta, lo demás son malogradas imitaciones. )Qué es una obra mal terminada, qué se entiende por tal cosa? Alguien dice -me gustan las obras mal terminadas- y a uno sólo le cabe pensar en la boca, en la lengua del que lo dice, o dedica poco tiempo a estas cosas o las prisas del momento le

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llevan a decir cualquier cosa para estimarse al tanto. Las obras que me gustan, que leo, están acabadas, yo no lo dudo y me gustan; me cuesta pensar en una obra mal terminada, )qué es que no vale la mitad o acaso se trata de un fin que no agrada...? No sé, me suena a esas interpretaciones malas, a esas puestas en escena que no hacen más que denigrar el papel que manejan. Sin final, hay final, es su última página, lo que puede no haber es fin, pero siempre será referido a toda una idea. Como considero a de la Parra un parvulito le diré dónde está el fin o el sin fin de una obra: en ella. La obra lo es todo, un todo que no necesita nada ni a nadie; el fin es una pregunta más, otro medio, otro uso para mostrar. Nada escapa al autor, ni siquiera tú, desde este momento pasas a estar. Necesitaba un ciego que se preguntase por el fin, y a mí, me vale todo, tú vas a hacer de mi personaje algo real, serás un personaje menor pero no por eso menos eficaz. He de agradecer al diario "El Mundo" esta aportación, y es que me gusta citar. Todo personaje sabe que para ser ha de dar con su autor, de la Parra, tranquilo, Baco sabrá hacer de ti racimos) El Fin... "1995, año sin fin" Yo-Voz -)Cegajoso qué ves?Deslumbrado -A alguien se quiso adueñar del tiempo, del mío, llevo tanto luchando, cuando lo oí sentí miedo, estaba allí, todo lo que antes fue silencio. Ahora veo, el mundo se abre por fin. Ha sido duro he tenido que hablar, enterrar, negar que oí, pero nadie me podrá decir que he visto algo que no fuese mío. Fue, fue una visión, estaba durmiendo y de repente apareció lo que no había visto en mis casi cincuenta años. Había sido el mar, su fatal murmullo, pero aquí, aquí sí, aquí estaba, en la playa...Yo-Voz -)Qué ves ciego?Deslumbrado -A Freud, me hablaba, me separaba los medios del fin, me quitaba

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el inicio, me devolvía a la inmundicia de la psiquiatría en la que había nacido, allí, de su vómito renací absolutamente nuevo. Su voz, su voz..., evidente, clara, separadora de interferencias, de posibles, de ínfimos méritos, a él, a él le debo todo. Desde niño entendí que algún llegaría para salvarme de mi mediocridad... El secreto, la vida encerraba ese secreto, todo residía en el mito..., ya, tú quieres saber en dónde reside ese misterio. No, no lo diré, me ha llevado tanto acercarme que...Yo-Voz -A ver..., mataste al padre, asesinaste la voz..., )cómo fue?Deslumbrado -No, no, calla, calla. Me encontré en el sueño, estaba solo y la voz llegó, sonó sola y la anoté flauta..., esas notas, esas notas lo eran todo. Me desperté, )de quién era esa voz? Mi respuesta me respaldó, la de mi conciencia; ella me encontró. No tienes ni idea de qué caminos, de qué vértigos tuve que pasar, de qué abismos a los que asomarme, al fin, la oscuridad se disipó. Supe en seguida que mi error era de diálogo, había abusado de ellos, yo mismo no era más que coloquio, pero ahora no, ahora tengo la llave que me abrirá el infinito, un mundo estelar en el que ya no dejaré de moverme, un mundo en el que basta asesinarYo-Voz -)Y la voz?Deslumbrado -La voz estará siempre, vendrá conmigo, no podrá ya escaparYo-Voz -)Eco de mujeres?Deslumbrado -Sí, mujeres, un infinito de mujeres. Estoy esperanzado con mi nueva obra, todo es nuevo, todo está y sí las veo. En realidad ya las he visto, estaban allí, en aquella voz, un rumor que llegaba desde la playaYo-Voz -Y ese sonido celestial, )sólo te habla a ti?Deslumbrado -A mí, sí, sólo a mí. Primero iré a Chile, allí les enseñaré mi descubrimiento, soy un chileno genial, un verdadero psiquiatra del sur. Me siento en la cresta de la revolución, yo, yo yo sólo he acabado con el silencio. Le
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di muerte mientras dormía...Yo-Voz -)Qué?Deslumbrado- Nada, hablaba del mito, de Moisés, él ya lo sabía..., había que transformarlo en tabú, en silencioYo-Voz -Entonces tendrás que correr, tendrás que darte prisa, puede que la voz despierte y tú ya no estésDeslumbrado -Seguiré estando, a esa voz es a lo único que ya atenderé. Será...Yo-Voz -)Tu dios?Deslumbrado -Sí, mi...(Son las seis menos cuarto de la madrugada. )Dónde está el límite de la realidad? No lo sé, tal vez me conteste uno de los peces que nada en mi pecera) Un título que no leí "Corre, conejo". Digo que no tengo tiempo y no me creen, quisiera dar lugares a todos, paciencia, calculo, y estas cosas se me dan mal, mil páginas, un año. Para entonces tendré treintaicinco años y seguiré afirmando que estoy empezando. Las carreras de escritura no tienen fin, )no tienen fin? Yo-voz -Me pareció verte hace muchas páginas, ésta es la 445 en borrador...Deslumbrado- )A mí? )Dónde?Yo-Voz -En uno de esos personajes que por mucho que corran me llevarán siempre en su cabeza (el toque psiquiátrico queda muy bien)Deslumbrado - )Conciencia?Yo-Voz -EspectroDeslumbrado - )Aquí?Yo-Voz - Aquí (señala su cráneo recién lleno)Deslumbrado - Es imposible, te maté, recuerda, estabas durmiendoYo-Voz - Sí, pero hoy es sábado y en días así despiertoDeslumbrado - Silencio, puede haber otros atentos y estas cosas han de quedar al
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margen, son secreto de concienciasYo-Voz - Tranquilo, no se lo diremos a nadie, quedará entre nosotros, en familia, somos casi padre e hijo y no es necesario entrar en edades...Deslumbrado - Sí, sssssssssssss, hay que tener cuidado, se oye todo y las paredes..., mucho cuidado con las paredes, oyen, son orejas gigantes que lo ventilan todo- (Ya era mío, uno de mis enanitos) (9-1-95. Son las diez y veinte de la mañana) -)Qué escribes?-Una tragicomedia con sanguijuela del cincuentaidós-Yo te estaba hablando..., déjame verSe quedó con la libreta. -)Alguien viene conmigo?Su madre salía para hacer compras y bajé con ella. -)Qué hace?-Lee-)Tú crees que le hará bien?-Bien no sé, mal no, a su hija no la empeora nada, está invariablemente hechaFuera. Mientras hacía cola me dediqué al diario que se recibía en la carnicería. Salté las primeras páginas, estaban llenas de sangre, en ellas se destacaban las huellas digitales de la carnicera y de su hija, restos de sangre y nerviosos trozos de distintas clases de carne, abundaban las de inferior categoría... El periódico se hacía cuerpo, ente social. -)Puedes darme la primera? Nos quedamos sin papelDeduje la primera del resto, la desplegué y ya no me parecía lo más indicado para envolver nada. Una línea de sangre aún fresca corría desde un titular hasta el último anuncio de la portada para desde allí despeñarse en pequeñas gotas que se empujaban. La hija de la carnicera me tomó el papel y yo
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ya estaba perdido en la visión de un pequeño charco de sangre que se originaba desde uno de mis zapatos. Era allí adonde habían ido a parar las gotas suicidas. Mucho mejor el resto de las páginas, en ellas, y según se avanzaba, desaparecía la humedad. Las aparté para quedarme instalado en una página dedicada a Méjico, un titular la dominaba: "Un milagro a precio de saldo". No me extrañó, así entran las naciones más pobres en los mejores mercados, en pelotas. Este tipo de avisos llegan hasta Tierra del Fuego para acabar en Cabo de Hornos. No hay sitio mejor para leer este tipo de especulaciones que una carnicería, la carne pasa a tener su justo precio y medida ideal. )El número? De noventa a cuatrocientos millones, y sin novedad, nada de qué preocuparse, hay tasa de natividad para sufragar cualquier desastre. Mis pensamientos no me dejaron entrar en el texto, cuando lo quise hacer el papel ya había sido aprovechado para empaquetar nuestra compra. Protesté y me lo devolvieron en forma de atado, aquellas letras cubrían un interior blando. -)Qué es?-Carne de primera a un precio regalado-Eso se lo dirá a todosLa hija de la carnicera me hizo saber que no, que provenía de una partida reciente y a un precio de ocasión. Entre las dobleces del papel y la sangre que afloraba aún se podía leer; en las más oscuras no, se volvían pantanos de petróleo en los que las manos se pringaban sin remisión. Miré a una de mis manos y la carnicera me apuntó que esa sangre probaba la frescura de la carne, la mejor, recién salida del matadero. Salimos. El sentimiento: las carnicerías son muy educativas; no, no añadiré lo de edificantes. Pensaba en lo que sacaría dios de aquel milagro...., en seguida deduje que beneficios. Los dioses son así, dan, engordan y criban. -Salimos ganando-

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-No tengo dudas...(Son las seis de la tarde. Bartleby, un muro y el silencio que deduce encierran un fin. Peor, anuncian muerte; la de Bartleby es, la de Melville nunca llega. Chamorro viene a decir que para qué escribir si el muro sigue allí, para qué hablar si no contesta; los libros están en el "Departamento de Cartas Muertas". )Qué tiene Melville? Digas lo que digas, nunca acabarás de abrir todas las puertas, esto incluye las tuyas y las mías) La carne no dejó de gotear y esta señal fue recogida por algunos perros. Me paré, la hija de la carnicera, desarrollada hasta ser tractor, me miraba desde la puerta. -)Tienes problemas?-Aún noAmagó unos pasos con su machete y los perros, al ver aquellas dos formas en movimiento, huyeron. La madre me dejó, tenía que comprar verduras y fruta, yo no quería exponerme a nuevos contratiempos y pasé a un camino que me pareció el más corto. Un anuncio sobre una red metálica -Criadero de perros. Algunas razas-, un cojo llegó arrastrando su peor pierna hasta la verja. -)La carretera?Se dirigió a una pila con agua y no tardó en lavarse. Sin reparar demasiado en mí, se puso a andar. Lo seguí hasta alcanzar la casa, le di las gracias y no me contestó; quise decirle que tenía un amigo al que le faltaba un brazo pero no me pareció lo más apropiado, mi falta de resolución lo dejó escapar. La marcha de un cojo tarda en desaparecer y da tiempo para rectificar. -(Tú!No se dio por aludido.
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-(Cojo!Me miró, noté en su vista mi ingratitud. No quise que pensase más. -Sube y toma algo conmigoAñadí que no tenía nada en qué pensar. Me quedé quieto, atento al ruido de la pierna mala al arrastrarse, sonaba a música magiar, al dulce rumor de un animal herido al que ya no le importa qué esperar. Más simpático fue el sonido de la pierna más corta en los peldaños, toc, toc, toc. No le mostré mi agrado, no lo miré, me bastaba oír que seguía allí y entender que cualquier gesto le haría padecer humillación. -Tenemos visita-No estoy arreglada-ArréglateSe encerró en el baño y en el pasillo los pasos del cojo volvieron a sonar a cuerda, más triste que la percusión de la escalera. Más que una pierna muerta era un lamento... Quiso permanecer de pie y le rogué que se sentase, lo hizo, saqué unos pequeños vasos y serví uno de los aguardientes. No protestó; caña, hierbas, moras..., le sería igual, el esfuerzo de estar lo había agotado, no afrontaría ningún otro paso. Ella llegó acicalada como una novia para reconocerlo y sentirse engañada. Saludó para en seguida disculparse. Me pareció que estaba acostumbrado y no se molestó. Lo invite a un cigarro y fumamos, la mesa era pequeña y mis pies tropezaban con la pierna medio muerta, pasamos un instante con un cierto lío de piernas que al fin se resolvió, la una y media suyas pasaron a un lado y las mías al contrario. Esa lucha subterránea sacó tensión, creo que hasta le hizo gracia, no puedo asegurarlo porque aquel esbozo fue espantado como si se tratase del más injusto de los significados.

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-Tenía su gracia...-...-Tu media pierna en medio y las mías dándole patadas. Parecía que no pero se defendíaSe incorporó sin enseñar su cara, noté su carga en el pasillo y lo perdí con el ruido de la puerta. Algo no había funcionado, lo achaqué a mis problemas de comunicación... La madre llegó y preguntó qué le había hecho al cojo. -Nada-Es extraño. Caminaba a carcajadasLos pueblos me hacen parecer extraterrestre. Su hija se mostró molesta, peor cuando la madre le preguntó si iba a salir al verla tan colocada. -No(Son las nueve menos veinte de la tarde) -)Qué le pasa?-Que su príncipe no puede cojear-)Me ayudas con la carne?-)Qué piensas hacer?-RolloExtendí la carne para realizar un corte, en un extremo habían quedado grabadas las letras de "zapatista" y todas las que seguían a este título, procuré que el cuchillo no las estropeara, el filo pasó debajo y avanzó limpio hasta el otro extremo, coloqué el relleno y lié el conjunto para dejarlo atado, resultó un bonito paquete-prensa, un comunicado digerible. Encendí el horno. (10-1-95. Son las diez y dos minutos de la mañana. Oí ayer al presidente, su caso lo redujo a una cuestión de fe. Mucho más no podía hacer y nadie podría esperar más. Soy mal escolástico.

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Siempre tuve dudas con la fecha de mi santo, en la mayoría de las ocasiones aparece un día como hoy, un diez de enero, bueno, pues ni con esas aumenta mi fe. La cuestión se reduce a que hay que demostrar algo y que la evidencia no es prueba política suficiente. Lo mejor, el propósito de enmienda. La defensa de Barrionuevo lógica, de cadena. Ese ruido de pesados eslabones es el que no deja dormir a un pueblo que perdió la inocencia, lo cierto es que iba siendo hora. Uno tenía la sensación de estar con Alicia en el país de las maravillas; entendámonos, su autor, Alicia y las maravillas. Los papeles siguen repartidos y cada uno hace lo que debe con el suyo, la exigencia: superarse. El mundo que mire a esta parte ha de ver que aquí hasta lo peor mejora, los debates se abren y los abismos se penetran; miedo: a morir idiotas. Un país de países así, es un país fuerte. Lo demás, mesetas de mesa camilla. La peor de las miserias: la mental) Tenía razón la carnicera, la carne resultó ser excelente. Nada como especular con lo mejor para comerlo gratis. El horno había acabado con las letras, los infiernos son así, se pasan los días preparando comidas. No sería justo con mi digestión si no dijese nada de sus letras. Méjico debería conservar a sus zapatistas, sin ellos dejaría de ser México para ser sólo culo de lo que hay arriba y no, Méjico con lengua, con una lengua igual a la mía. Pero ojo, cuidarlos, no vayan a hacer de ellos un grupo folklórico. -)Qué tal estaba?-De primera, la carne del tercer mundo aún no engorda con anabolizantesSu hija no decía nada y no era culpa de la carne, obligaba poco a la hora de masticar. Aguantó hasta los postres, era comprensible, desde que la dejé se había dedicado a una tarta que sólo invitaba a hablar. -Estaba hablando, me encontraba bien, me sentía con fuerzas para llegar y a ti no

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se te ocurre otra cosa que dejarme por una sanguijuela...-Debes comprender que las uso por su poder terapéutico, anélidos así nunca se han dejado de utilizar en medicina. Son remedio-No me importan tus usos, quiero mis páginas y las quiero seguidas-Hija no seas así. Dile que las tendrá, dile que para ella serán las mejores páginas...-)Por qué?No tenían una respuesta unificada y no me contestaron, su silencio libraba el daño que pudieran ocasionarse; cada una se hacía en sus propias preguntas y respuestas, en secuencias de madre e hija, en tiempos que se aplastan sin dejar de quererse. (Son las seis y veinte de la tarde. Trabajo menos, he de volver al horario nocturno, me da más) Dejo mis medicinas aunque no sé si centrarme en ellas, mis días no se conducen unívocos... Recuerdo aquellas correspondencias entre conjuntos, sus grupos y su relación mediante flechas; eran unas matemáticas atractivas, llegué a disfrutar con esta materia. Agradecía aquellas intersecciones y correspondencias; se trataba de una amable infancia, amable en cuanto matemática. Inútil intentar llevar a aquello fuera de su horario, las relaciones se negaban, los grupos perdían miembros y las intersecciones desaparecían según una rara lógica que se mostraba como personal. Las matemáticas nada tenían que ver con los intereses, estos creaban otro tipo de conjuntos, los subconjuntos, grupos particulares que ya no se relacionaban, vivían dentro de sí, en tamaños que se incluían pero de los que ya no podían salir por una regla de exclusión. Si estaban aquí, ya no podían estar allí; esto me lleva a las reglas, me gustaba aplicarlas, nunca fallaban, en ocasiones llegaba a encontrar errores en los libros de texto, ejemplos con erratas. La operación se volvía a realizar y la solución se

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presentaba sin equívocos: clara. Acabé con una definición para las matemáticas, solución de una hora, la que le correspondía a la mañana. Fuera de ese marco se mostraba inocente, creo que peor, indispuesta; los individuos huían de ella para terminar considerándola un sucio monstruo que con su imperturbable presencia numérica espantaba. Mis afectos matemáticos me abandonaron a la vista de ese raro ser que se decía hombre. Sus análisis se volvían complejos, nunca determinantes; crecí con las llamadas ciencias humanas, algo tan monstruoso como la matemática que yo aplicaba al hombre. Pretendía sustentarse con la experiencia, sobre un montón de cadáveres; hoy se queda con la estadística, una cantidad igual pero de números. Tener por personaje una mujer que compartió tus clases de infancia es incómodo, no puedes deslizarte sin que te sientas corregido. Se hace duro viajar en el tiempo con un testigo, a muchas ya les parece un exceso tener que compartir eso movimientos con la conciencia. Desde que Freud nos dividió aparecemos como los caballeros de Italo Calvino; mi mujer tiene unos hermosos dibujos de su vizconde demediado, en unas páginas aparece una mitad, y en otras, la otra. Las compañías en el viaje no son nuevas, al infierno pocos se han atrevido a bajar solos, siempre de la mano de alguien..., no, son los personajes los que no van solos, el autor queda sin el amparo de ese margen. Se usa compañía para que el lector no se sienta demasiado solo, el autor se sabe con él como único consuelo. Es así, pero hace del inconveniente ventajas. Se aprende a vivir con pesadillas de mil voces, uno puede descender veinte veces al infierno, a la siguiente, quiérase o no, a uno ya le conocen y uno ya conoce. Caronte pasa a ser prácticamente de la familia y Minos un entrañable juzgado de guardia. Mercurio pasa a ser ese ascensor que se utiliza todos los días y la Muerte una

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bella durmiente con la que tarde o temprano uno acabará acostándose. Los griegos, tan amantes de la luz y la vida, no quisieron ni verla, era diosa pero sin sacerdote alguno. Los viajes a la noche pasaban a ser un suceso extraordinario para aquellos hombres, en este siglo es el mismo hecho pero cotidiano. Quería decir que en el abismo uno acaba por tener conocidos, siempre son resultado de la frecuencia y del viaje. Cuando voy ya me hacen sitio, les digo que me molestan ciertas familiaridades pero qué se puede hacer cuando a uno ya lo han visto. Me dicen que los dioses se están molestando, tanto subir y bajar les trae preocupados. Argumentan que el infierno ya no es lo que era, que se está convirtiendo en una casa de citas..., doy ideas, poner en marcha una línea de alta velocidad con descuentos a grupos y horario europeo pero se enfadan, mis anfitriones me ponen pegas, me piden que imagine un infierno lleno de domingueros, de turistas llenos de cámaras y exigiendo instantáneas con cada uno de ellos..., sí, sería un infierno. Además, surgiría un agravio comparativo con los cielos. Se preguntan por los dioses, les digo que se dedican a cursillos de cocina y alguno propone un secuestro, dicen que desde que se encarga Platón de las comidas allí sólo se alimentan de ideas. Debía ser así, los noté más delgados desde la vez anterior; hablé con él para darle a entender una tregua que durase mi visita y la emprendió con uno de sus diálogos, asistí sin pausa a sus obras completas incapaz de ofrecerle una respuesta final. Aristóteles me había puesto sobre aviso -si coge a uno ya no lo suelta-, y él debía saber de estas cosas. Jenofonte usó de sus diez mil para rescatarme, fue un ascenso y no una silla de montar. De todos es sabido que la cocina del infierno está en los sótanos, allí es donde se prepara todo y casi siempre al horno o a la parrilla. Es el único lugar en el que los recursos energéticos son ilimitados. Subí las escaleras con él, en cada peldaño una decisión, un combate, una arenga a las tropas; los diez mil

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contestaban a una -sólo tú, Jenofonte, nos quitaste de aquel mundo sin nombres, de la oscuridad oriental-. César llegaba con las Galias a cuestas y ya no pude más, cogí a Mercurio por los pies y, pese a sus quejas, me instalé otra vez en este mundo... Diré algo de Mercurio, me escapa, dice que con tanto trasiego le tengo la espalda rota. No le hagan caso, siempre fue el mandado de los dioses y no se queja con otro que con el hombre. (Son las nueve y un minuto de la tarde. Están asistiendo a un corte de digestión, cuando veo que un tema me da para horas lo corto, hago una pausa y dejo que el organismo lo elimine. Es un proceso natural que aconsejo. Hay que evacuar lo más regularmente posible. Les voy a contar un chiste, un juez aprieta con inhumanos interrogatorios a altos mandos de la policía, Vera, compadecido, interpone querella. En el Proceso había una puerta esperando) Esclavo de las voces. Madre -Si lo quieres por qué no se lo dices de una vezHija -Es lo que está esperando, está ahí, dejando que pasen los días para oírlo y una vez escrito dejarmeM- DéjaloH- Lo intento, llego hasta la puerta y desde ahí ya no sé más que preguntarme por lo que está pensando, por lo que puede estar diciendo. Yo ya no estaría delanteM- MátaloH- )Para qué? Me pasaría la vida leyéndolo, oyendo su boca en la de otrosM- )Qué vas a hacer?H- Torturarlo(Tengo dudas sobre este diálogo, el derecho civil sólo permite a esposas y queridas el ejercicio de esos suplicios y ella aún no era de ninguna de estas categorías. Solución: seis horas a remojo; en suspensión...)

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(11-1-95. Son las dos y doce minutos de la madrugada. Me dicen que la bolsa está bajando, lo entiendo poco, en este país sobran valores) Desguace: "Madre -Si lo quieres por qué no se lo dices de una vez-". No es tarde, nunca será tarde para ti; creo que ni para ti ni para nadie. Sólo lo puede ser para mí. No es justo que viva tanto..., recuerdas mi pesadilla, todo el que se acerque a mí será infeliz. Se fue cumpliendo, nada de lo que me rozó está contento, nada de lo que me habló vive igual. Mis huidas no sirvieron, mis muros fueron rebasados y quedaron expuestos al horror que encerraban mis sueños. "Hija -Es lo que está esperando, está ahí, dejando que pasen los días para oírlo y una vez escrito..., dejarme-". Le hablo, no durante mucho tiempo, ella sólo se ríe; todos estos años persiguiendo un trozo de belleza y ella llega convertida en lo más bello. Le hablo, no durante mucho tiempo, porque ella ríe; una amiga mía la ve y me dice que algo así no puede hacer otra cosa que perder almas y oscurecer pensamientos. Le hablo por poco tiempo, su risa prende y sus ojos me hacen olvidar lo que le cuento; poco tiempo porque la mayor parte lo paso en abrazos y besos. "M -Déjalo-". Lo he dejado, no he dejado de dejar. Llevo una vida abandonando, los mismos años dando paso. Nadie puede decir que ha esperado a mi espalda su cola. Hice de mi tiempo un apartado, un buzón con mi nombre; di gratis treintaicinco años, no sé si podré ya dar nada. "H -Lo intento...-". Para ti que no me conoces un cuento. Hubo un niño con miedo, con mucho miedo, con todos los miedos que pudo juntar el hombre. Eran tantos que tenía que dedicarles todos días, todas las noches. Muchos eran muy lejanos, ya habían vivido, habían pasado; otros aún se estaban soñando. El mundo de los miedos se había reunido y lo habían escogido a él como descanso. Creció con ellos y se le añadieron los que le iban encontrando; esos miedos no le

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compartieron, lo hicieron oculto, extraño. Llegó a pensar que él mismo era el miedo y creció asustado, sin ayuda de espejos. Ahhhhhhhhhhhhhhh, es mi hija, no sabe hablar, oye y a ella no le cuento este cuento. Chilla desde la otra habitación porque quiere mi caso y estoy atento. "M -Mátalo-". Me quise muerto. "H -)Para qué?-". Para guardar silencio. "M -)Qué vas hacer?-". Voy a terminar el cuento. "H -Torturarlo-". Crecí con las preposiciones y el miedo. Hubo un niño que por ese miedo ya sólo supo enfrentarse a las cosas, al suceso y a los sueños. (Lo dejo, no me gusta) (Son las siete menos cuarto de la tarde. Tienen que recordarme que rompa las dos últimas páginas) No hace falta, es ella quien me lo indica. -)Te vas a poner a hablar de ti? )Vas a contarles mentiras?-Son dos preguntas-Quiero mis páginas y si no, diré algo de esas dos que acabas de escribir-)Qué sabes tú de ese tiempo?-Nadie que tenga miedo entra en clases golpeando las mesas, haciendo notar a todos su malestar. Nadie que tenga diez años mira como si tuviese cien. Nadie...-Cállate, no sabes nada-Sí, lo sé, lo sé porque te sufrí durante tres añosComposición: La hora de levantarme siempre ha sido la que me más me ha molestado. Ya despierto me mantenía en ella hasta que la hora de entrar me empujaba. Durante meses podía prescindir de aquella primera hora, podría siempre; nunca me importó quedar hasta más tarde, debía ser por compensación. Las pesadillas se burlaban de mi cansancio y agradecían ese descanso al que me obligaba durante el día.
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Mis cursos están llenos de vacíos, de tiempos en cama, de semanas en las que no podía salir de casa. Así, me veía obligado a empezar de nuevo varias veces en el mismo curso; de aquellas fiebres llegaba extraño. Aquel mundo de mesas y sillas me parecía pequeño, me resultaba indiferente, ridículo al lado de la intensidad con que se presentaban mis pesadillas. Un lugar de infancia en el que se daban las mismas peleas que veía entre los más pequeños de mi casa. Cuando se entra, es cuando los roles cobran su sentido natural; desde dentro ya no se perciben las diferencias, uno se hace al grupo, a sus diminutas reglas. Llegaba a entrar en esas disputas de colectivo, en las tensiones que una clase obligaba a reunir, casi siempre fuera de pequeño grupo. Supongo que sería despreciable y mi manifestación renunciaba a ciertos ingresos. Estos contactos esporádicos hacían de mí el depositante de todas las riñas de equipo, vómitos que para mí carecían de importancia pero que dejaban descubrir almas que no se confiaban fácilmente. Lo más duro era comprobar que algunos me querían, me irritaba, soy propenso a la acusada sensibilidad... -Déjame- (Me impide pasar la página, está leyendo al mismo tiempo y quiere acabar. Me mira y me dice -no, no, no-Me quieres dejar en paz, )no tienes nada que hacer?-Fue más tarde, lo que cuentas pudo ser después. Tienes que decir que eras violento, que estabas lleno de agresividad hacia todo y hacia todosNo sé por qué me quería tanto, no, no me refiero a ella, hablo de mí. (Me quitó el bolígrafo y salió con él. Oí que le decía a su madre que se iba, que ya no lo soportaba más. Encontré un lápiz) Sólo alguien que se quiere tanto puede pensar en matarse. El suicidio es un acto de amor a uno mismo, el mayor. A Narciso no lo mataron, se suicidó. ) Es un acto de egoísmo? No, es un acto de amor.

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Cuando alguien se quiere así, )con quién habla? Lo más probable es que conserve ese amor, su amor, en silencio. )Qué ve, qué mira, a qué habla? No hay más que ver, adonde se dirija estará él. Mucho antes de que alguien llegue a destruirlo llegará él. Los intentos de suicidio sólo se dan en los que aman algo más, algo fuera de ellos. Nadie puede dudar que por amor se mata... No sé por qué me quise tanto. Si sé que mi cuerpo me falló, cada año sufría un par de desmayos que me iban matando, regresaba de ellos para volver a armar mi amor; me quise matar y mi naturaleza siempre se adelantó. Mi silencio..., nadie habló tanto, en sueños, en pesadillas, en vida; puede asegurarse que mis yo no me dieron descanso. Lo demás llegaba tarde, estaba colmado y sólo podía dar hartazgo. A esa mortal fatiga es a la que he tenido que enfrentarme, siento que es un peso del primer día, un infinito que se acumuló en el feto, un magma humano del que ya quedé preso. Células impregnadas de sin fin y sin principio. Uno sale con una eternidad dentro, que después quiera o no darla, ya carece de importancia. Basta que se asome y no padezca vértigo. No es mi caso, aún lo tengo. (-Ya estás de vuelta-. -Sí-) Abre la puerta, ve mi lápiz, lo toma y lo rompe. -)Mejor?Se sienta en la cama, se echa hacia atrás, se estira. -Sí(Son las nueve y veinte de la tarde. No escriban teniendo a alguien al lado, mucho menos si pretende adueñarse del referente. )Por qué? Dos yo no vieron nunca lo mismo, sólo pueden establecer un pacto o un combate) -)Hasta dónde llegaste?-Esta vez fui más lejos, alcancé la entrada225

La hallé satisfecha, se había superado y eso significaba que emplearía su mejora en mi paciencia. -Tengo una sorpresa para ti-...-)No tienes curiosidad?-No-Mañana llega tu mujerNo me gusta compartir a mi mujer, soy un hipocondriaco y un estado así se hace más evidente cuando está presenta la mujer de la dolencia. La que decide vivir con un ser así ha de acostumbrarse a manejar un abanico amplio de personalidades: hermana, madre, tía, prima..., pero sobre todo un extenso ciclo de sapiencias terapéuticas, corporales y espirituales. (12-1-95. Son las cinco menos veinte de la madrugada, estuve leyendo a Unamuno. Lo esperaba desde hace quince días y ayer me decidí a encontrarlo. Tenían que pedirlo, no lo tenían, al final apareció a gran altura, en uno de esos estantes a los que los libreros prestan escasa importancia por ocupar un lugar incómodo. De los escritores me gusta su lenguaje, el de Unamuno es del tipo despertador, estridente y efectivo. De él me separan muchos presentes y me acercan otros tantos; lo que quiero decir es que me pone contento ver que este país (léase esta palabra en plural, no lo diré más) da tan generosos precedentes. Hay literaturas que producen en masa, eso terrible a lo que llaman generaciones, artilugio o sambenito de clasificadores que no quieren entrar dentro; la nuestra y a pesar de ciertos empeños, nunca se paró demasiado en esto. Aquí cada uno es un mundo, un lenguaje; Miguel no querría otra cosa. Habla del reino de cada uno, ni quito ni pongo cielos, a gusto, pero háganle caso y cultívenlo, es lo que tienen y lo que tengo.

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Cuando leo a alguien y lo comento, suelo tomar su tono, no se molesten si me pongo fuera de él, fuera de sí, fuera de mí. Es un producto de la lectura y este autor dejó claro cómo leía, no entre líneas sino entre muelas. Conocido esto, uno llega a imaginar la digestión en su particular proceso..., )qué quiere decir? Respuesta: que se lee solo. Leer a Unamuno es confirmarse, a cada uno en su religión, haya o no en ella dios-es. No sé si este escritor está o no en moda, el libro que estoy leyendo es producto del presentimiento, alguien que bautiza una obra con el título de "Cómo se hace una novela" merece ser leído aunque sea sólo por lo que "aventura"; no dejen de prestar atención al prólogo francés y a su respuesta, además, tengan en cuenta lo de "retraducirse". Añadiré algo, de lo que dice Cassou me interesa la cita de San Agustín, el único párrafo que Unamuno no comenta y por el que siento un interés egoísta. Aún no entré en la novela y el libro ya me pagó con lo que leí; espero y no que les suceda) No me gusta compartir lugar con mi mujer en público, las mujeres de cada cual evidencian. -)Fue idea tuya?Mi pregunta encontraba su silencio, hallaba su pequeña tortura. (Son las siete menos cuarto de la tarde. No sé si debería decir que comparto la lectura de Unamuno con la de Heine, el azar me coloca estos contrapesos. Unamuno hace gala de sus lecturas, también de las que no cita: Kierkegaard, Schopenhauer, Nietzsche, pobre Friedrich, a él se le sigue acusando de la muerte de dios y sólo dijo que el hombre lo ha matado, él, el más religioso de todos. )Qué quiere decir que se le noten estas lecturas? Que leía y no lo hacía mal, uno puede encontrar la novedad en sus juicios: individuo, infinito, asistema, poesía pura/poesía contaminada, creación, eternización de la

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momentaneidad, amor/odio, todo/nada, carne/idea, suceso/hecho, )escribir una cosa es experimentarla?, la conservación del universo es una creación continua, poesía/política, ego-ismo/nos-ismo, historia/leyenda/novela, el yo y el otro en la lectura, aburrimiento, soledad )qué se oculta en las masas?, escribir/matar, razón/verdad, lector-actor, espejo, dios calla porque es ateo, personaje/autor, el papel, el tiempo: he aquí la tragedia (antes una cita de Proust), sueño-despertar, (maldito oficio!, vivir-morir, muy lentamente-sílaba a sílaba-deletreándolo, silogismo/anti-silogismo, interés folletinesco, fin de los personajes/fin del lector, carta de Mazzini del 2-6-1835 "A todo lo que les es extraño le han llamado poesía; ...", Dante. Si alguien no lee a Miguel será porque no quiere. Pienso que hoy aún tiene algo que decir. No acabé de leer, quizá me pase como a su personaje..., no tengan pena, esta noche la despacho. Hay escritor a los que no se les puede decir nada, hasta ese tono elegíaco con el que cita a España hay que concedérselo por griego. Pero ese amor por el rey, por Primo, por Anido, por Unamuno, eso, hay que entenderlo; son recreos. Con Góngora me separo de Miguel, sólo lo justo, para mí está entre los dioses del onanismo, no sé si el lugar más indicado para hablar de sexualidad..., con él me sucede lo que con muchos otros, días en los que leo veinte páginas, días en los que un par de líneas me acaban; me conozco un poco, mi tiempo tiene mucho que ver con las vísceras. Esto se relaciona con lo siguiente, no leo desde la muerte, leo desde la vida; es por esto por lo que releo) Descanso. Me apeteció compartir mi digestión con el cojo. Cuando me dirijo hacia algo así me asaltan preguntas de "talla", )calza el mismo número en los dos pies?, )la longitud de pierna es proporcional a la de planta?, )los pensamientos de un cojo caminan igual?, )la vida del renco es más lenta?, )verá el mundo con
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muletas o muletillas?, )cojeará mi vida si lo tengo por amigo?, )sería Aristóteles peripatético si padeciese una tara así? Dejo de preguntarme cuando llego a las cuestas, en ellas sólo miro, temo caer y romperme una pierna. (Son las nueve menos cinco de la tarde) La misma red, igual cartel. Yo-Voz -)Qué es eso?Ella -El lugar del cojoYo-Voz -)Qué hace?Ella -Cría perrosYo-Voz -)Qué es una cría?Ella -Un animal que mamaYo-Voz -)Qué es eso?Ella -Un mamaderoLa lógica llega a estas conclusiones, yo tenía mis dudas, la primera estaba relacionada con el personaje, ella haría el de deslumbrado, éste, para ser un parricida ya tenía bastante (a esta operación se la conoce por -matar dos pájaros de un tiro-); lo segundo sería saltar sobre ese sentido..., )cuál? El diálogo. Dije algo del de mantenimiento y ahora quisiera tocar el sapiencial. Mi teoría sobre este segundo tipo dice que el diálogo siempre conduce al huerto. No, no me siento orgulloso de esta definición, creo que es inmadura y carente de meditación..., bien, esta cuestión es la que quería contrastar con el cojo, )hasta dónde nos lleva el diálogo con la historia? Entro, no lo veo y he de pasar por un callejón. Me conduzco con cuidado, el silencio me extraña, no hay ruido de perros. Las paredes entre las que muevo son de madera, de papel, tendría que oírse todo. Tropiezo con un caldero y su sonido de metal le hace rodar con voz
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de campana. Nada, sólo el silencio del caldero. Empiezo a ver entradas que no disponen de puerta y alguna se cubre con una tela. Ninguna me invitaba a entrar. Me preguntaba si merece la pena pasar a un callejón, algo que ni siquiera es atajo. Sí, era el lugar al que quería llegar. (13-1-95. Son las cuatro menos veinticinco de la madrugada. Acaba de despachar a Unamuno. Les diré por qué sabía que lo iba a despachar, escribe bajo el supuesto de encontrarse con un lector y yo nunca podría ser su Jugo, yo soy un autor. Puedo hacer a Miguel y puedo deshacerlo, aunque sea sólo porque considera tarde todas sus momentáneas impresiones. Voy a hacer uso de algunas de mis notas de lectura, me hicieron falta pocas. Pregunta "Y tú, lector, que has llegado hasta aquí, )es qué vives?". Respuesta -Vivo porque nunca te creí..., muertoMás adelante, a su congoja del acabamiento, opondría, si me leyese, el sí de mi infinito, )qué tiene que acabarse? Tu rey, tu primo..., )tú? Si ellos se acabasen te quedarían menos años. El tiempo Miguel, el tiempo, Proust te lo decía, )dónde me muevo? Y es que el hombre no se acaba tan fácilmente, diga lo que diga un libro sagrado. Miguel, creyente, ese fin, )qué importa? Avanza y se va contestando, encuentra nuevas pistas, Azorín le da una, otra Gide, y llegan más. )Haré de mi Jugo un novelista? Mucho me temo que estaba hecho cuando te encontró. Diré algo con respecto al hijo, el Quijote es porque así lo quiso Cervantes, y tú, Miguel eres hijo de él y por lo mismo del Quijote. Cervantes sólo lo era de su padre. A mí, los demás autores, no me molestan (hasta que lo logran y porque se lo proponen) El pensar de Unamuno lo podría resumir con una cita " Y (ojo con caer en el diario!"; dicho esto, a naufragar.
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En mi favor diré que sólo entré cuando se me preguntó "..., )es que vives?". Diré algo de Azorín, su cita..., no, no lo diré. )Recuperamos a Miguel de su ingenuidad? Claro que sí, quiero ser su lector y no para matarlo. Regresemos a la infancia, a sus voces, había quedado en "Dante..., salto sobre Jarnés por haber dado ya mi opinión sobre Góngora; necesidades a las que no quiero plegarme, niñez eterna, perpetuidad hacia el porvenir/perpetuidad hacia el pasado, pre-existencia/sobre-existencia, vida intrauterina, mi obra soy yo mismo, me estoy haciendo día a día, siglo a siglo, Abbagnano, problema, )terminado?, melodía infinita, Lacretelle (diré aquí lo que no quise decir antes de Azorín, que con su cita me quitó una parte del título de lo que estoy haciendo "Diario de cólera", cuando les diga el mío entenderán mi pequeña molestia), Gide, )mecanismo de ficción?, organismo, entraña, fuera, dentro/fuera, su forma es su fondo, expresión:autobiografía, azar, juego (aquí ya no se impacienta, )desapareció la congoja?), solitario, )caer?, Flaubert, vida:vía, hacer, actualizar, alumbrar, amar (ámate a ti mismo), yos. )Despachar? Sí, hasta la próxima lectura. )Por qué? Porque encontré lo que ya no buscaba) (Son las nueve menos cuarto de la tarde. Siento no haber llegado antes pero me entretuve en la biblioteca con Alcibíades, es un personaje con atractivos clásicos) Pie quebrado. Me decidí por una de las cortinas y desperté el silencio de los perros. Jaulas de todos los tamaños comenzaron a ladrar, a ladrarme. Del fondo de la nave llegó un -callar- y los perros obedecieron. Una lámpara pendía de un hilo que llegaba desde una viga, que con otras, sostenía un techo de chapas. Bajo su luz, una cama y un hombre echado que no se molestó ni en mirar.
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La cama era el único lugar en el que sentarse. -)Comieron?-Sí, lo hacen temprano-)No hace un poco de frío?-No, si hace más, duermo con ellosAquí hablaba, antes no había podido quitarle un palabra. Su tono salía seguro, seco, violento, tal vez fuese el único que respetaban los perros. -)A qué hora sales?-No salgoSe incorporó, fue hasta un desnudo lavado y en él hundió la cara. Le vería hacer esto varías veces más, en todas supuse que sería para despejarse. No, la vez que se lo pregunté me dijo que era para despertar, hasta que notaba el frío de agua no se consideraba despierto, hasta entonces aún estaba durmiendo entre perros. -)Quieres verlos?Volví a recorrer la nave para acercarme a las jaulas. Los animales no hicieron nada, nada por manifestarse. Su salud se hacía indudable en el brillo de sus pelos y en la atención de sus ojos, fijos, quietos. No era miedo lo que mostraban; lo que hacían era no enseñar, no demostrar nada. -Estas llevan mucho conmigo, nadie las mira y tampoco las compraDos hembras negras que parecían carecer de pelo. Tenían los mismos ojos y no sabría decir qué miraban. (14-1-94. Son las dos y un minuto de la madrugada) -Tardé mucho tiempo en conseguirlasLo dijo sin orgullo, escondido, sin cara. No quería preguntas, no esperaba nada. Eran sus perras y su propiedad tampoco significaba mucho más. Las soltó y se alejaron sin una señal, sin un
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roce, sin un movimiento que delatara todo ese tiempo que el tardó en conseguirlas. Salimos fuera, él se dirigió a la entrada, el anuncio que colgaba allí se mantenía igual pero mudo hacia este lado, callado como todo lo vivía en este interior de red metálica y jaula. En invierno la noche llega antes; en este pueblo mucho más deprisa, casi no hay nadie. Todo se guarda y las casas se convierten en armarios. No quiero profundizar, no quiero verlos ropa..., no quiero y esto me hace igual, también yo quedo sumido en ese silencio vegetal, en espera de la luz que volverá mañana. Las perras están con él, en la puerta. Nada las inquieta, no hay molestia, viven sus mismas horas. Les abre la puerta cuando los brillos de luz en las casas se encienden para decir que todos deben estar dentro. Si hay alguien fuera, ése, no se parará a fijar su atención en los perros, ni en nada que lo aleje de su pensamiento. -)Las ves?-No-Nadie las veTambién él podría pasar por otra sombra, una sombra coja. Arrimado a la red, la fue siguiendo hasta desaparecer. Quedaban sus pasos, imperceptibles sobre la hierba. Miré a mi alrededor, un lugar así es a lo que llaman un callejón sin salida. Todos tienen una puerta, una puerta abierta. Una puerta que sólo se cierra desde fuera. (Son las ocho menos veinte de la tarde. Tarde, tiempo comprendido entre el mediodía y el anochecer; a hora avanzada; fuera de tiempo, después de haber pasado el oportuno o conveniente. Leo sobre una conferencia de Estefanía, lo más que puedo decir de él es titularle Marcial Lafuente, decir de Mónaco sería

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demasiado; metáfora con Le Monde: consiente doce años y no perdona dos páginas..., ya no podía más con la espiral del silencio. Y sí, las defunciones salen en el boletín oficial del estado, cosas así las saben hasta los menos atentos de los funcionarios. Si la solución llega a reducirse a la peseta, el gesto, Felipe, es ya una cuestión de bocas. No hay dudas a la hora de elegir entre una y cuarenta millones; digo bocas y no lenguas. Las lenguas que sigan vivas pero las bocas que coman, no se merecen un gasto innecesario, bastante soportan. Algo sobre Suárez: nada como estar solo para salir limpio. Sus medidas..., indudables y transitorias) )De qué pie cojear? Salgo de los callejones con esta pregunta. Salgo para no dudar en entrar. Sé lo que digo, vivo tras un túnel, para entrar y salir hay que pasar obligatoriamente por esa especie de garganta, no sé si añadir..., profunda. No lo sé, algunos conocidos me dicen que de noche su aspecto es infernal, algunas veces me parece que resulta así hasta de día. Para afirmarme y disuadir visitas llamo al lugar que ocupo Gulag. )Preocupar? Los infiernos están para que alguien los habite. Se dejó oír, llegó con el producto de un sonido metálico en la red. El objeto, un manojo de llaves. -Te invito a cenarNadie cenaría aquí, sólo lo podrían hacer él y sus perros. -No me digas que no, creeré que te doy asco-Para que algo me dé asco tiene que ser, parecer no es suficientepodría hacer, sólo él, sus perros y yo. Volvimos al callejón para esta vez pasar a la otra nave, ésta no tenía más que una puerta. Nadie lo

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Abrió y entré en el mundo de las ideas. -No lo digas, nadie entra aquí, ni mis perros-Lo diré-Vale, pero con otro nombre-)Pie?-PieNo tenía que preocuparle el lugar, doy pocas señas y sólo soy exhaustivo con el mío. -Voy al baño, haz lo que quierasEstaba ante un diseño limpio de nave. Un refugio para el que considera el mundo una caverna. (15-1-95. Son las dos y veinte de la madrugada. Felipe II, Europa y cuatro bancarrotas. Ayer y por la tarde, leí la prensa como todos los sábados. Vivimos en un país sereno y sin prisas, en el que las cosas se dicen con calma y en el que el tiempo es sólo un fenómeno atmosférico. Nadie se decide y podemos tirarnos otros cuarenta años. Sé y comprendo lo que hay de duro en una decisión, las palabras también dañan pero ahorran molestias más graves, sangrías peores. Diré que ya no me importa tu tiempo, has tenido más que yo, más que nadie para hacer cosas..., mi adiós a un presidente que nos hizo creer que vivía en Babia. "Compartimos un tiempo en el que me he vuelto viejo, un tiempo en el que generaciones de carne han perdido su ganas, sus apetitos, sus vidas. Has conseguido que ya no crean en nada, pero eso no es lo peor, lo más triste es que ya no creen ni en sí mismos. Doce años que nos han condenado a las tasas más altas de desamparo, de datos que nos sumen en una tabla invariable de lacra. Doce años de nocultura, de circo romano, de desprecio a la palabra, de sueños del dorado. Vimos tus triunfos pasearse en la más execrables manos, vimos

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favorecida la podredumbre, la picaresca más grosera, la mayor delincuencia en los guantes más blancos. Te lo han dado todo y les has pagado con esa esperanza que envejece a cándidos y hace perderse a lo mejor. Nada quedó a salvo, ni un lugar, ni el más pequeño espacio, a todas partes ha llegado el mensaje, llevan toda la vida chupando ellos y ahora nos toca a nosotros, nosotros..., el mismo juego de unos cuantos ; doce años que se reducen a bolsillos, a carreras en las que iba pagando el más bajo; los mismos que creyeron en ti, que sueñan y seguirán soñando con las músicas hechas de repetidas palabras, con ecos de horas que ni llegan ni irán llegando. Bien por tu mundo de provechos, por tu gusto por el barro. Di, )con quién te has movido?, )cuéntales quién ha compartido tu espacio?, )de qué te has rodeado? Me duele, me da asco que tanta mierda se burle de mi tierra y que alguien tome para sí el papel de disfrazarlo. Bailes de millones y mercados de carne condenados. No, ya no hay otros, ya no queda nadie, quedas tú con una larga sombra de amparos. Claro que estoy tranquilo, el país entero está curado, ningún espanto le puede alcanzar ya y hasta que se olviden estos años; algo que habrá que recordar con periodicidad será este suceder de balidos en el que se ha abusado al hacer de él un rebaño. Mierda, éste es un pueblo que sueña y que después de tantos siglos aún es capaz de seguir soñando..., nadie tiene derecho a machacarlo, a robarles hasta el sueño, a convertirlos en desesperados. Nadie, ni tú, ni ningún otro. Bodeguillas, árboles enanos y risas de pantano. Par ver, nada más que para ver, poco más tiene que hacer un gobernante; un sillón desde el que hacer lo que se ve y cada cuatro años un no, una huida hacia adelante. Europa lo solucionaría todo, tú, el más simple entre los viejos mercados; ningún país dio a Europa tanta carne, ninguno se entregó tan atado de pies y manos. Y es que este

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país de países es así, lo da todo por una idea, lo da todo y puede vivir sin nada, hasta sin esperanzas. Cervantes sólo puede crear un loco enamorado; recrear el duro camino de lo más generoso, la entrega por nada a cambio, )loco? Maldita sea, así es nuestro pueblo, nadie puede traicionarlo y van quinientos años. Hay un pasaje, que hasta una nueva lectura, recordaré como el más trágico. Están en Barcelona y para los duques ese país monta en caballo, ya es el Quijote el que ve y Sancho el que quiere vivir soñando..., léanlo, quizá mi memoria tenga algún fallo. No mereces ni un sueño más, ha muerto demasiado. )EL Quijote? Risa y dolor. Cervantes..., una mano. La mía para un adiós y me importa poco el día, para mí es hoy, alrededor de la cuatro. El que me lee debe saber que nunca espero, que desde hace tiempo ya no espero nada ni a nadie. El personaje que se adueñó del sueño muere despierto) (Son las ocho menos seis minutos de la tarde) No hay un libro, ni un cuadro, no hay nada que hable de algo; sólo objetos con alguna función y diseño geométrico. No se oye más que correr agua; es lo único que transcurre, el resto, permanece inmóvil. La voz del grifo se corta y el silencio se vuelve estado de estas cosas. Lo oigo, me habla desde el corredor que circunda una segunda planta que está muy por encima. -)Qué te apetece? Tengo de todoMiré, ya no escondía su cara y sus dos pies se movían rectos. Le llevó mucho bajar, tenía que enfrentar muchos peldaños para volver al suelo. -Dime que lo que ves es perfecto, di que no hay nada sin función, que cada cosa sirven al todo-

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-)Aquello es la cocina?-SíAbrí una nevera en la que cada producto estaba envuelto con una fecha de caducidad. Allí estaba lo que merecía comerse y un poco más allá un depósito de agua presentado bajo una formulación exigente. Se acercó y me enseñó un congelador. -Tengo los mejores platos preparados, di unoNo dije nada, se trataba de un congelador descomunal, capaz de retener cualquier plato en el que pudiese pensar. -)Te parece bien esta delicia persa?Señaló un título árabe al que no pude contestar. -Dice quince minutos a fuego lento, lo vamos a tener fácil...Su mecanismo era sencillo, el camino más rápido. No me dejó hacer nada, mi ayuda sólo sería demora. No dijo nada en el primer bocado, tampoco en el segundo; en el tercero se decidió. -)Está en su punto?-En su punto exactoEl preparado no contenía restos, se trataba de un entero aprovechable. (Son la nueve y veinte. Los domingos se llenan de interrupciones, no es difícil perder hilo) Una historia con Pie. Le habían enseñado todo, era hijo de tres carnicerías y dos pescaderías. Sus padres se habían iniciado aquí y llegaron hasta la costa. Su destino: conservar lo heredado. Su fin: extender el propósito. Su educación: el nombre y la categoría de cada una de las partes. Su padre le tenía guardada la mejor carrera y se decidió a traerlo al mundo

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cuando ya ningún obstáculo podría empañar este proceso. Estuvo presente en el parto, éste, sucedió como debía, y del vientre de su mujer salió expulsado un niño. Lo tomaron de los pies, le dieron de recibimiento unas palmadas y el nuevo ser contestó con el más natural y potente de los chillidos. Aquella respuesta la tomó el padre por la de un corredor, se dijo que llegaría lejos, más allá de lo que él alcanzó. Las visitas se sucedieron a diario y los futuros llegaban al mismo tiempo. Siempre sería..., algo, un personaje con el que había soñado. Tardó en andar y ya mucho antes había dejado su padre distanciadas sus visitas. El niño lo logró y fue así a presentarse ante su padre. Vivían en una casa nueva, en un lugar que había enterrado sus pasados, vivían en el trampolín destinado a su salto, al impulso que debían dar al hijo; el lugar desde el que se podría medir cualquier distancia. Mucho antes de que llegase..., la victoria sobre el cuerpo; su padre había sentido la lánguida música de cuerda, el fin del movimiento, un silencio, otro inicio y una repetida pausa. Se dijo -esto es la lentitud- (en el drama sería hija de la carrera) (16-1-95. Son las dos y trece minutos de la madrugada. Es una hora tan buena como otra para decir algo como esto, no hay horas malas, unas son más tempranas que otras pero todas son buenas, todas están confesadas) -)Es esto la vida?-No, esto es la muerte; llevo años queriendo decírselo a alguien, a alguien que no se compadeciese de mí-)Por qué así?-Debía ser limpia, sin nada que la estorbase. De vez en cuando vendría aquí y soportaría más semanas fuera-)Qué es lo que te duele?-

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-No quererme lo suficiente, no quererme nadaLa misma historia. Otro Pie. Es igual que lo que haya delante, uno crece. )A quién le puede interesar que a cada instante te apetezca morir? Y que al siguiente ya no puedas ni siquiera imaginarte así, muerto. Sigues viviendo, y lo haces porque sí, porque la vida no es otra cosa que un empeño. La razón nada tiene que ver con seguir aquí. Nací cojo y nací fuerte. Mi padre odió lo primero y sufrió lo segundo. Lo seguía por toda la casa, fuese adonde fuese yo estaba allí. Llegó a obstaculizar mis pasos, un andar que le enloquecía. Los objetos funcionaban contra mí, me separaban, intentaban impedir que me acercase. Estaban y su mano era la que los colocaba. Me veía caer y su perdón llegaba impregnado de repugnancia. Una vez duele, las demás aparecen soportadas. Subía los peldaño corriendo para llegar arriba y encerrarse. Iniciaba su misma carrera sin importarme lo que encontrase, tropezaba en el primer peldaño y él esperaba ese desplome, esa prueba de mi incapacidad. Llevaba mis manos a la herida y las quitaba con sangre, desde el rellano sus labios aparecían para hundirme definitivamente, para acabar con una presencia que no dejaba de consumirle. -)Por qué un inválido señor, por qué?Aún se interroga y yo ya subía con la ayuda de mis rodillas. Nada impediría que le presentase mi vida. Se encerraba pero sabía que estaba al otro lado, apoyado en la puerta y que el tiempo, su tiempo y el de todos, era mío. Mi madre..., ella sufría con la compasión de las beatas, yo era un dolor con el que se convivía. Su voz no dudaba en emplearla con las visitas -lo quiero, lo quiero más por saber que sufre, yo guardo su dolor en silencio, dios sabe que

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es así y que por eso por esfuerzo...No quise nada de ella y cuanto menos quería más le oía aquella voz que no dejaba de entonar un miserable rezo del que no deseaba saber nada. Crecí entre desprecios y compasión, crecí hasta que me hice soportable. Las visitas dejaron de llegar y los objetos abandonaron a mi padre; sus carreras nunca lo llevaron lo suficiente lejos. No, nunca fui lo que él quiso y él acabó siendo lo quise yo, un insecto desdichado y enriquecido. Toda su vida le llamé "pobre" y él sólo volvía para enseñarme más dinero. -Pobre, pobre, serás pobre toda tu miserable vidaEl tiempo, el tiempo era mío y él lo sabía. No me molesté ni en esperar, un día estaría ahí, arrastrándose, suplicando a un mineral que se había cargado con toda su fuerza, )qué puede hacer un alambre al alcance de un imán? No lo sabría, le hice saber lo qué significaba esa pequeña distancia a la que nunca se puede llegar. Otra historia. El mismo Pie. Fuera sólo podía llegar a lo que tenía más cerca, a un lugar apartado de las vistas. Su granja de cerdos había sido anterior a la casa; ésta debía coronarlo todo. Ese olor que llegaba desde la distancia me atraía, mi padre estaba tan acostumbrado a él que cuando construyó no se detuvo en lo que afectaría a sus sueños ese aroma a mierda. Su presencia dependía del viento y éste disfrutaba humillando sus más importantes encuentros. Le hacía sentir mi risa cuando el viento se presentaba para apestar sus esmeradas cenas de compromiso. Podía entrar en el comedor y preguntar a sus invitados si no sentían un ligero olor a mierda. Me gustaba oír aquellos -Pues no, no notamos nada raro-. Iba hasta una de las ventanas y la abría -)están seguros?, )nada?Enrojecía; al olor se sumaba mi cojera, aquello que lo heredaría. Su poder legaba al mundo lo deforme.

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Tuve dos pasiones, los cerdos y un poeta con cojeras, Byron. Sus libros me esperaban en la granja y ellos me hicieron fuerte. Fue él el que me enseñó las ventajas de un bastón, del mejor apoyo. Mi padre quiso destruirlo cuando yo ya no era un niño, es curioso, moverme tanto sobre el vientre me valió para después aguantarme de pie. Aquel bastón redujo el tiempo a la mitad, llegué hasta mis cerdos y el fuego sólo había consumido una parte de los libros. No me esperaba, avancé hacia él y se apartó. Extendí mi mano para que me entregase el volumen que pensaba quemar. Empezó a gritar, a reírse de ellos, de mí. -Dámelo-Ven por él, ven, cógeloEstaba borracho, había bebido y recordé las veces que lo hizo para olvidarme, él lo lograba a costa de mis oídos, en su boca bailaba el veneno que incubaban los días, los meses..., mi tiempo. -Ven, quiero que veas lo que hace el mundo con un inválidoFui y me encontré con el libro en la cara. Nunca me había golpeado, apoderarse de mi cerebro, de mi sueño, le había sido suficiente. Ahora no, veía que podía seguir, que aún era capaz de una vida propia, un lugar en el que él ya no entraba. Su golpe me hizo caer sobre un suelo que según él no debí haber abandonado. -Arrástrate por él y te lo doyLo hice, era algo que había dejado de hacer, para mostrarle que no le había olvidado. Llegué a sus pies, mi infancia lo vio desde esa altura, llegué hasta ellos y lo miré. Vi el intento de pisarme en sus ojos y mi mano soportó ese pie. Aplicó todo su peso en una mano que llevaba toda una vida apoyándose, le hice notar lo real de mi fuerza y su desesperación lo hizo caer. Nos vimos desde

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el suelo y sobre él le parecí mucho más grande. Tiré de él, de su pie y su cuerpo llegó como lo hizo el mío siempre. -)A qué te huele?No me contestó. -)A qué te huele?-A mierda, a mierda...-Ya no somos más que esoNunca compartí una risa con mi padre y allí, tirados sobre una pocilga, me vi reír sujeto a su pie. Su dinero, su poder creció con los cerdos, un lugar que nunca quiso para lo que sería su hijo y tampoco para mí. (17-1-95. Son las dos y media de la madrugada. Acaba de leer una opinión de un tal Ventós con la idea de remitir el dolor de cabeza que llevo padeciendo todo el día, lo más normal es que me decida por una aspirina pero se da la fatal circunstancia de tener a mano sólo las efervescentes y yo soy un clásico de las pastillas. resultado, mi dolor aumentó. Hay artículo en los que es difícil comprender de qué se habla, éste es un buen ejemplo..., estimado Xavier, puede asegurarle que después de esta lectura su lugar está entre los filosofantes, pero no a la altura de los clásicos, no, usted ocupa un espacio más complicado. Le daré un paralelismo: a un paisano mío le preguntan la hora y no se explicaría tan bien. No es que no se sepa si sube o baja, es que ni tú mismo lo sabes; por el contrario, mi paisano sabe perfectamente adonde va. Sí, hay escritores pintorescos y escultores esculturales, no te engañes, hay de todo, como hay filósofos y profesores de filosofía. La diferencia fue siempre la misma, mientras unos hacen los otros intentan explicar ese hecho. La comparación que haces con los escritores carece de fundamento filosófico, hay escritores y hay críticos; quizá fue esto segundo lo que quisiste anotar y no te salió... Justificarse es un peligro, lo sé por escritor, por experiencia. Apoyarse en

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inseguridades es a su vez resbaladizo..., te voy a dar otra seguridad, como escritor te digo que no estamos ni en parecido cajón. Es terapia, lo sé, cuando cojo un tema de estos es para curar mis dolencias más íntimas. )Dónde estaba? Ya, perdón, con Ventós. Xavier lo mejor no está en la "imagen hipotética, pero total y sistemática, de lo que podía ser el orden de las cosas", no, los órdenes se mueven y el instante anterior caduca. No, lo mejor está es esta otra línea que paso a resaltar "ellos gestaron una manera (maravillosa, esto es un añadido) de ver las cosas, un lenguaje, una poética incluso." Me gusta leer cosas así para poder citar a grandes y buenos escritores: Platón, Schopenhauer, Nietzsche, Heidegger..., son clarificaciones con las que llego a entenderme. Pound, Celan, Keats..., mundos así son los que entiendo, )la verdad, la comprensión de la realidad, del sueño, de la vida, son menos ciertas, son menos filosóficas?
La certeza..., cristal y ojo.

)Unirnos? Conocí a uno que pretendía que escuchase a Wagner agarrado de su mano y con luz apagada. Diré que cosas así las hago sólo en las salas de espectáculo y no sin ciertas precauciones, cosas como la de la luz, lo de las manos ya es más complicado, puedo exigir que se pasen aplaudiendo todo lo que dure la sesión. Cuando alguien hace un llamamiento de este tipo pienso siempre que es para organizar un viaje a Fátima, o interpretar a coro algún canto de moda, no sé, un gregoriano. Ventós te pude decir que los profesores de literatura cuando se unen es para comer, al acabar brindan y vuelven todos a casa felices y contentos. El pensamiento gremial es así, de provecho. Mucho mejor, aunque con aspirina efervescente. Quiero ser sincero, las burbujas sólo las soporto en el champán) (Hablaré de la hipocondría (aún padezco un leve dolor de cabeza y con un

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tema así estoy seguro de acabar con él). Si han leído algo sobre esto olvídense, no sabían de lo que hablaban. Si se lo oyeron a un médico, me afirmo con mayor rotundidad. Primero, la generalización es un estado enfermizo por el cual lo que uno padece se intenta imponer como pauta en los demás. Segundo, la hipocondría es un estado estético, personal e intransferible, esto es, no contagioso; con esto no pretendo más que tranquilizar. Tercero, su raíz es egoísta, padezco lo que quiero, no lo que me diga nadie que debo padecer. Cuarto, es amor, y cono todo amor, excesivo. Quinto, funciona como recurso, cuando alguien te cuenta un mal, tú tienes mil a mano para contestar. Sexto, afirma la individualidad, uno siempre puede sentir más o menos que el resto, por tanto funda una diferencia. Séptimo, ejercita la mente, uno dialoga con sus distintos padeceres y hasta puede permitir que respondan. Octavo, es hasta espiritual, nace por considerar al cuerpo un hecho inferior, merecedor sólo de continuas atenciones. Noveno, no por lo anterior deja de ser carnal, ejemplo -no puedo ir porque me duele...-, se padece una dolencia y con ella se evita otra posterior, la de un mal encuentro; estamos ante una ventaja carnal y bien entendida. Décimo, no se casen, no tengan hijos y eludan posibles amantes; colocarán su hipocondría en un rincón, les curarán y sentirán esto el resto de sus días. Esto sí que es ciencia, mi experiencia personal que para sanos comunico. Ante un decálogo para qué continuar. Para sistema llega, tengan siempre en cuenta que menos da un "muñón" por muy herrado que esté (apunte para Miguel)) (Freud es otro de esos escritores que de vez en cuando leo, los que no lo son no los leo nunca..., lo más que puedo aguantar es un artículo y con dibujo para que no se haga muy extenso. Decía que lo uso, la literatura es mi medicina general, nunca me deja sin los primeros auxilios, que lo uso también para mis dolores de cabeza, no bebo un vaso de agua con aspirina sin pensar en su Nilo,

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en Moisés y en mi padre. De toda su poética, la que más me implica es ésta de l padre: se nace aguantándolo, se crece criticándolo y se envejece igual. Cuando voy a ver al mío, a mi padre, es como si viajase a Delfos, uno pasa a ver y oír su oráculo, se predicción del tiempo. Mis visitas son productivas, me informan periódicamente de mi futuro. )Qué tienen que ver Freud, mi padre y mi dolor de cabeza? Buena pregunta, no se la contesten. Mejor, mucho mejor, me siento hasta con un pequeño humor..., espero haber sido didáctico, he pasado del tumor al humor y no me negarán que algo así es más que poco. )Qué quise demostrar? Que los escritores no hacen diccionarios, espero que el siguiente enciclopedista recoja mis impresiones hipocondriacas y manifiesten su sano humor y su no menos dulce melancolía. Si quieren pudo dar una definición concreta: enfermedad de poetas (nos han robado la tisis pero no podrán con la hipocondría. No puedo seguir, se ha ido el dolor de cabeza..., )adónde? Adonde se van todos, al cielo) (18-1-95. Son las dos y nueve minutos de la madrugada) La última cena con Pie. -Me ha devorado la vida, me he dejado llevar por las cosas, por el nombre que le dan los hombres, por sus miserables atributos y sus diminutas consideraciones. Me he dejado ir y ya es tarde, no podré volver, me falta la suficiente apetencia como para desear algo de lo que puedan hacer, pensar o creer. He tenido que ver todos los ridículos, las presumibles buenas voluntades en sus más tristes propósitos, el tiempo me los presentó como si no tuviese otro fin que el que sufrir su realidad, su esencia más mediocre-Esa es la perspectiva de un hombre cojo-)Qué quieres decir? Que mi cojera es mental..., )qué lo que oigo y veo no es verdad?-

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Me levanté, miré en sus relucientes alacenas y no encontré café. Las dobles vidas son reales, él podría beber más que agua pero en uniforme de cojo. -)Ves esto? Lo hice solo, nadie me dio nada, no lo quise. )Sabes qué valor tiene? El de decorado, aquí represento mi mejor papel, el de muerto. Es un papel sin testigos, un papel único, un papel que vivo y que es igual, que se repite cuando ya no puedo con el que acepté ahí fuera, con el que me arrastro desde hace tiempoNo tenía nada para ver, sólo podía oír, oír su representación. -Las ideas no rozan el mineral, no tienen que compartir nada con la venas, están para pensarse, para vivir dentro, con ellas. No merecen un acto, una acción; se consumen al contacto con los segundos, se cree tenerlas y se las está matando. El ideal no es útil, cuando lo es se transforma en horrorConocía su papel, se llega a conocer con un amplio número de actuaciones; es la misma interpretación lo que nos crea. Ella nos hace y la fe llega después. -Vivo instalado en la deformación y cuando vengo aquí todo es perfecto, lo es, lo es...-Lo es porque no hay nadie y nadie puede decir lo contrario-)Por qué me invitaste a tomar algo?Me tomé un instante para contestar................... -Fue curiosidad, no había visto nunca a un pordiosero lavarse tanto-Se debe a mi sudor, no me considero despierto hasta que me deshago de él; sale, lo escupen mis poros para insultarme, me recuerdan hombre, montañas de carne que no he dejado de verA veces me hacía dudar, me daba la sensación de estar asistiendo a una mezcla de papeles. Empezaba a sospechar que las dobleces se comunican o cuando menos llegan a interrumpirse. Acaso se rocen.

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-)Sabes por qué fui?-)Me tomas por idiota? Claro que lo sé..., te vi-)Y mis torpezas?-Malos ensayos. Te diré algo, a mi padre le gustaba el cine y el que quería ver televisión tenía que tragar ciclos desde los diez años. Hay actores que vi en el mismo papel treinta veces. Sí, en mi casa nunca se pusieron rombos-)Como malos? Ha sido mi vida, aquí nadie se ha parado a cuestionarla-Yo tampoco, sólo contestoLevantó una de las piernas del pantalón y se quitó un artilugio que le hacía parecer recto. -Vamos, ya debieron de llegar mis perrasLo esperé en el callejón, volví a sentir sus pasos, su lagrimoso andar sobre la arena y el quejido se hizo familiar. (19-1-95. Son las siete y seis minutos de la mañana. Añadí memoria a mi computadora y ésta me paga con problemas de configuración, llevo dos días perdidos por su culpa y mi intención por mejorarla. Esta noche oigo a un "ex-alto cargo", en un telediario nocturno, casi diría que adelantado a su hora y "provocado" por la importancia de la noticia. Un santo de la conducción nos cuenta su vía crucis personal, escucho y mi fe queda expuesta a la prueba, a las pruebas de imagen y sonido. Su voz habla de una conspiración por derrocar al presidente, de un trama perfectamente urdida y auspiciada por un juez instructor bien conocido por la opinión pública. El santo de la carretera está seguro de encontrar en ese juez el obstáculo que provocó su accidente, él iba bien, iba por la mano derecha y no tenía por que pasarle nada. Estaba a punto de llorar, él y yo, si no fuese que su capital, amasado en estos años supera al mío no con creces, sino con cruces, con cruces de camino. Para entrar en este tipo de noticias hay que usar un protector de pantalla,
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se debe colocar una trama sobre otra trama y atender a los motivos más visibles e invisibles. Parece claro que uno necesite defenderse en una situación así, y que la defensa puede ser el mejor ataque..., de esto a no distinguir hay todo un camino de Santiago. La defensa no consiste en mucho, se basa en una especie de reunión bajo un presupuesto confuso..., )el fin inmediato? Deshacerse de un juez. Se puede pensar en el por qué, )con otro juez hay más probabilidades de salida? No lo sé, puedo decir que con otro y fuese cual fuese el veredicto la sombra de sospecha se alargaría. De estos casos, e importa poco el tipo de recursos, siempre se sale mal parado. Se aplica un lavado a un tipo de mancha que vuelve a salir. Prescrito, es una bonita palabra que en casos como este no vale para nada. Antes de acostarme he de decir algo a Solbes: la situación de la moneda implica, implica a muchos, si no eres capaz de verlo, es que a ti no te preocupa porque no te toca, a otros muchos sí y estos son los únicos que cuentan; a su lado tú cuentas bastante menos. Las políticas de casa son las peores, no se practican otras y es una lástima; se sale fuera y la internacional semeja un edificio de pisos que se soporta mal... Así son los días, y su movimiento invariable, más o menos ricos. Las diferencias un poco mayores) ()Cómo es posible que alguien crea en una inocencia en un período tan ausente de ellas? Tiempo de comisiones y de desgana) (20-1-94. Son las tres de la madrugada) El placer de la carne y su Pie. A los gatos no se les oye, a sus perras tampoco. Por un instante sólo se escuchó el sonido de sus llaves. Con instrumentos así se cierran ciclos de mañana y tarde, en uno de los jardines que dan entrada al lugar que ocupo encontré enterrados un manojo de llaves con otros objetos: relojes y monedas;

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un tesoro así es lo que mide a un hombre. Son objetos por excelencia. Pie había hecho su recorrido, las llaves y la red del cierre cantaron su monotonía..., me di la vuelta para seguir su sonido y sentí que el callejón se cerraba. Los ojos de las perras se movían desde el otro, hacían de brillante vivos sobre fondos de oscuridad, se volvían ciegos a lo que pudiera estar viviendo. -(Dentro!Pasaron cerca y con ellas un enorme macho arrastrando su cadena. Se metieron por una de las puertas que conducía a las jaulas (aquí iba algo más, pero un error de máquina se lo comió) (21-1-95. Son las dos y seis minutos de la madrugada. Una hora acertada para citar a Justo, era justo el que faltaba, ya sólo queda despejar la duda, encender la luz sobre los fantasmas y sus sombras. Han de quedar allí, es esa famosa foto en la que no salía el que se moviera; nadie se movió y las sombras se alargaron. )Qué interés hay en abrir este caso? Casi nada..., y se lo pregunta alguien que se dice amante de la libertad. Preguntas así no tranquilizan a nadie, demuestran un claro amor por los entierros) Cinco dedos tiene un Pie. Se trataba de una bonita imagen, un callejón se convertía en una jaula y los animales que salen lo hacen para ser presa. )Qué iba en las páginas perdidas? Un tesoro, una exhumación. Sucedió en uno de los jardines que dan entrada al lugar que habito, estaba cavando para después plantar césped. Bajo un ciruelo que se está secando tropecé con un pañuelo, en su interior los tres fundamentos de nuestro siglo: llaves, relojes y monedas. Lo estuve mirando y el contenido se lo di a mi portera. )A qué venía? Al ruido de llaves, Pie llegaba con ese sonido, con una música que encierra y que sólo cita puertas. -)Están en celo?250

-Nunca les llegaLos perros son una creación del hombre, no responden a la naturaleza, lo hacen a necesidades de hombre. No hay un perro y sí un lobo. -Pie, )qué tienes con ellos?-Odio, me molestan los perros, saben en lo que se han convertido, se saben perros-)Y estos?-Estos no, se desconocen, no podrán ya soportar un dueño, un trato que los aparte de míMe acompañó hasta la salida. Dijo que dentro podía ser Pie, y que fuera no pasaría de cojo. Fuera, )en dónde? Me faltaban los dedos, había pensado en quitárselos, en dejarlos en boca de sus cerdos o en la de sus perros; un pie sin los cinco dedos. Un pie para un hermoso objeto. (Cinco menos diez de la madrugada y no son dedos, es tiempo. Cuando llevo días empleados en otro lugar me ocurre esto, mis diez dedos de las manos tardan en volverse a ocupar. Sienten pereza sobre el teclado, me obligan a empujar. Me molestan estos días que no valen para nada, la memoria que añadí a la máquina no modifica mi programa ejecutable, es sólo memoria extendida, memoria para ventanas) (Son las siete menos trece minutos de la tarde) Dame un recorrido y te diré los sitios en que has podido pararte, dame un Pie y te haré con él. Usé su camino para llegar a la casa, en ningún momento llegué a pensar que pudiese haber otro. Un cojo utilizaría siempre el camino más corto..., de los

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transitables. Es de noche, la división del día en comidas hace que tras la cena llegue el más largo de los reposos; para mí puede no ser así, me he hecho a esperar el día, a sus primeras horas, a entrar en él desde la oscuridad. )Qué hace que los pasos que se den en ella puedan ser eufóricos? Y no me refiero a un sentido optimista, sino a un significado desmedido; sin más medida que la tuya. Pues bien, son pasos que se dan solo, sin estar obligado a ver lo que nos enseñan los otros, son tus pasos. )Cuántas veces e intentado alejarme de ellos, cuántas impedirlo? Uno puede pasarse la vida huyendo de estos pasos, necesitar el sonido acompasado del desfile, sentir sus pasos al mismo paso, izquierda-derecha, uno-dos, izquierda-derecha, uno-dos... Se alcanza así un estado, )cuál?, el de la monotonía, un sonido único en el que el mundo se adormece y el tiempo se vuelve mismo. Una música de sencillos acordes en el que moverse es fácil, el dicho se sobrentiende y no es necesario decirse, preguntarse. Se cede a estos procesos de hibernación..., nada cambia, no hay variación, el mundo duerme sin sueño. La carne. Ella despierta indiferente a ese tiempo que se duerme, no consiente lo inmutable, ella se encarga de hacer entender al hombre lo que es: hombre. El tiempo se aletarga pero la carne revienta, no hay embalses posibles al movimiento, los cuerpos viven y son mutables. A pesar de los empeños..., el hombre es un mutante, igual a sus objetos y a su universo. El tiempo que se duerme sin sueño da paso al terremoto, su fuerza se olvida porque se ha perdido el movimiento, siempre serán pocos los que echen de menos el adormecimiento..., la metáfora: eran cuerpos grasientos. Fijar días y fijar cielos, la pretensión se vuelve monstruo y las almas piezas de cadena. En mis rías todos los muertos tienen una cadena que el tiempo oxida. La vida se convierte así en un mundo de galeotes, de mundos en pena. La

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pregunta al otro es la misma -)A qué te condenas y a qué me condenas?El cuerpo despierta y pide comida, la más significativa nunca dejó de ser el plato de ostras. Tras su digestión quedan las conchas y en ellas el nombre que deriva: ostracismo; ya Alcibíades abolió su verdadero sentido de exilio. Hablo de un molusco que todo el mundo conoce y que se adhiere pronto y para siempre a las rocas u otros objetos, para su completo desarrollo requiere cinco años... En Atenas eran suficientes seis mil conchas con un mismo nombre. No tenían que esperar cuatro años. Por otra parte, el hombre nunca dejó de alimentarse con moluscos, la prehistoria nos legó sus concheras (22-1-95. Son las cuatro menos veinte de la madrugada. Leo en la prensa que no vamos a poder estar en la cabeza de Europa, que pasaremos de ser lo que no dejamos de ser: extremidad. Después de lo que ha entregado este país suena a holocausto. A este continente le paso lo que al globo terráqueo, algún día llegará a ser. No me empeño demasiado en estos peldaños, primero la comunidad, después..., visiones que no esconden su local y tampoco su interés. La Tierra es una y lleva tiempo madura, que no venga ningún Delors a enumerarme los escalones; puede que conduzcan al cielo, puede, a nosotros, y sin duda, al purgatorio. Digo que vivimos en un globo terráqueo y se empeñan en mostrarme una pirámide; una figura bastante antigua que es posible que aún esconda algún secreto..., nada desconocido. A esa estructura sólo la mantiene su corazón artístico, lo demás: un soporte de pesos y medidas, un valor turístico. El tiempo nos coloca ante estas fracciones en la que un hombre vive; el arte tiene la ventaja de poder volar sobre ellas. Una voz pregunta -)qué te propones?-, y el suceso, quiera o no, responde. Cuando alguien dice: la construcción europea...; la carne se echa a temblar, piensa en el sudor de la pirámide. En este caso no es un problema de

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lenguaje, se cita construir y se pretende poco más que levantar una mastaba; las palabras llevan en sí nuestro valor del significado. Seguiremos obligados a mirar hacia arriba, la vista desde la cima es muy distinta..., diré que mi mirada ni los cuenta, su circo de tres pistas para el que crea; a nosotros nos dejan el consuelo de la oriental, tampoco se lo crean. Estos mundos de fe son así, mueven montañas, montañas de arena y de un lado para otro) (23-1-95. Es la una y nueve minutos de la madrugada) Sin Pies ni Cabeza. Los faros de un coche me alumbraban el camino. Nunca se llega a estar solo, siempre queda algo sobre lo que se está. -)Tienes problemas?Estás bien en la oscuridad y te interrumpe la luz, vives en la claridad y una idea te hará sombra. -)Te llevo?Las noches en las que el cielo está cubierto te haces estúpidamente grande, tanto, que no es difícil sentir que todo te está viendo; en la noche de estrellas es distinto, te ves pequeño, ínfimo, y la cúpula del firmamento aparece grandiosa. Son esos pequeños los que hacen posible la observación de ese gigantesco volumen, un volumen sin voz, una infinita calma. Disfruto porque yo, un punto, puedo medirme con las estrellas, jugar con ellas, pero sobre todo, estar y poder verlas; ellas no pueden hacer mucho más. Ningún espectáculo tan enorme, tan al alcance, tan ilustrativo para el ser hombre. La vanidad se colma y se satura, y sea cual sea la creación entrará allí..., estás ante un infinito que miras y te mira. Puedes viajar, ver seis mil años en Egipto, puedes..., pero basta que asomes la cabeza para sin moverte ver todo el espacio, todo el tiempo que contiene. El mayor volumen, es igual al mínimo, es silencio. Sal a la noche, dile

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que estás solo, te enseñará el brillo de sus dientes y ya no podrás dudar que se ríe. Puedes respirar, hacer pasar su volumen a tu pecho e inflarte de lunas. -)Subes?Una noche nublada puede afilar un grito, una como ésta no haría más que ahogarte en tu suspiro. Se adelantó y abrió una puerta. Se dio a conocer con la misma pregunta ") tienes problemas?" No los tenía. Este verano me había encontrado con alguien que definió así los problemas: si tienen solución para qué preocuparse, si no la tienen por qué perder el tiempo con ellos. Era un dicho japonés y él, escondía tras cosas así, su irremediable impaciencia. )Qué sostiene el dicho? Que los problemas enfrentados así pierden cuestión y ganan orientalidad. La hija de la carnicera también lo es. -Si llevas el machete no monto-Pasa. Dame tiempo y te contestaré a lo de montarEstaba indeciso, era rubia, llena, inmortal. -Entra y te contaré cosas de mi hermanoCerré y dentro en seguida noté de lo que había huido su hermano, de la satisfecha voracidad. La distancia que se recorre desde un vehículo y de noche es ensimismante, se está ante un pedazo de luz que no cuenta más que con un trozo de asfalto y la cabeza se aleja de ese hecho trivial. -)Cómo te llamas?-Elisa-)Qué haces de noche?-Paseo-)Qué edad tienes, veintidós?-Veinticuatro255

No sé juzgar a la gente, procuro no hacerlo y si lo hago no es más que respuesta. Se cruzó una sombra y ella pasó por encima, se oyó un ruido extraño y el sonido se perdió. -Espero que no me abollase el coche, es un antojo y hasta que se me pase lo quisiera conservar nuevo. Soy una maniática de la limpieza y del orden, lo que no está en su sitio me pone nerviosa. Es el motivo de los kilos que me sobran, he de comer para soportar esa infracciónLa probé, abrí el cenicero y estaba limpio, miré en la guantera y su interior aparecía ordenado. -Mi madre me escondía de él, de mi hermano, su presencia me hacía comer y lo hacía sin parar. Creo que venía a verme, yo era lo único por lo que mostraba agrado; siempre buscó la inocencia y yo con mis pocos meses de vida debía dársela. Un médico dijo a mi madre que él me producía ansiedad y le prohibieron acercarse a mí. No valió de nada porque yo le oía, no eran pasos normales, eran compases de golpe y silbido, ruidos que desataban hambre...-Aminora, te estás acelerandoFrenó. No hizo nada hasta que logró apartar las manos del volante, abrió la puerta y salió. Caminó hasta que llegó al final de la luz, se detuvo, dios unos pasos más y la perdí. Supuse un apetito inaplacable, unos dientes perfectos triturando su estómago, una boca dentro de una boca, un aullido feroz, un eco intestinal... Algo la había confundido, )por qué? No podría hablar nunca de su hermano, nunca sin sentir dolor. (Son las siete y media de la mañana. Me noto poco concentrado, distante de lo que toco, muy alejado. He de estar dentro de lo que hago, absorto; no para hacer creer sino para creerme dentro de ellos, en cada una de sus voces, y es entonces cuando puedo ver sus gestos, y sentirme fuera. Me siento monstruo,

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deforme entre sus asientos, real como ellos, en medio de bestias) Ni las más remota idea del lugar en el que podía estar. Cinco, diez, quince, calculo mal y en kilómetros la distancia que me separaba del lugar en el que debería estar. Cuando mi mujer dice que llega mañana, su hora puede ser cualquiera a partir de las doce; lo más probable es que ya estuviese allí. No sé cómo lo consigue pero puede estar muy temprano. Tiene algo que me intranquiliza, siempre habla bien de mí o no habla nada. Lo peor lo deja para cuando nadie nos oiga, es un decir, porque en ese momento su voz puede ser lo bastante alta. Sólo tengo una ventaja, no tiene tiempo y por tanto no puede leerme; es un alivio porque me deja libre para decir lo que quiera. (Son las ocho menos cinco y ella está aquí, conmigo; su odio hacia esta máquina es tal que ni siquiera mira) Enciendo un cigarro, es algo que no debería hacer pero que como muchas otras cosas hago. Sólo tras la primera bocanada me puedo plantear qué puede estar haciendo ella con uno de mis personajes. Hay algo todavía que pudiera parecer más complejo, )cómo pudo llamarle por teléfono, contestarle y quedar en el mismo lugar?. Sólo hay una explicación posible y debida a uno de mis frecuentes descuidos, lo tomaría de uno de mis apuntes, puedo anotar el número y la dirección junto a un nombre; este tipo de anotaciones me libra de dar tres números de teléfono distintos de un mismo personaje a lo largo de treinta páginas..., llamo a estas soluciones "de memoria" y las tengo en cuenta para que un lector atento pueda llamar sin temor a equivocarse. Siempre le responderá alguien. Tiro lo que queda del cigarro, hago un cambio de luces, dejo la corta y voy hasta su final, hasta donde alcanza. No tendría que caminar mucho hasta ella, un pedazo de asfalto que ya estaba harto de ver, un pedazo de sombra que me permitiría acercarme sin obligarla a mostrarse desprevenida en sus heridas.

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Me hice oír en pasos lentos y cuando llegué a ella ya estaba arreglando su postura. -)Sabes qué tienen las estrellas?-NoUna sílaba por respuesta no es un gran apoyo para la circunstancia que tenía preparada, la solté igual. -Que cuando se llora y se las mira..., brillan más-No estaba llorando, nunca lloro-Haces mal, el firmamento es presumido y le gusta destacar. La gente debería llorar más, pero debería hacerlo con la cabeza levantada, sin miedo a mirar, los días al igual que las plantas crecen con este tipo de riegos y el que lo hace deja de verse para no perderse lo que ve-No estaba llorando-)Y qué? Me costó veinte pasos ensayar algo parecido y no estaba dispuesto a perderlo por una realidad sin lágrimaEstaba sentada sobre un punto kilométrico, apoyada como Hermes sobre un falo y mi imaginación me llevó hasta el tiempo de sus mutilaciones. El que fuese mujer era lo que me llevaba hasta aquellas máximas morales, )por qué su mutilación se consideró obra de Alcibíades? A este dios se le ofrecían lenguas y sus caras indicaban el camino. (Son las nueve menos veintinueve. Creo que lo difícil es compaginar la vida, su luz y su sombra. La escritura debe recorrer todas esas horas, desde la madrugada nocturna a las claridades de mediodía y desde ésta a los velos superpuestos que conducen al telón de la noche. Sucesivas transparencias, desde los tonos más claros a los grises. El recorrido no tiene por qué evitar un blanco y un negro, están en las escalas y su aplicación puede y no ser principio y fin, principio-fin. Por más que un autor se empeñe en matar un personaje, una

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escena, ésta le contesta viviendo, viva más allá de él. Cervantes mata al Quijote en la segunda y éste se vuelve eterno, se cierra el libro su figura larga ya no dejará de caminar; nunca estará más vivo que en ese momento, irremediablemente vivo. )Y el lector? El que lee preso) Regresamos a la luz de los faros, al interior de su coche. No cerré la puerta hasta que me lo pidió y lo hice para ver su cara. Se había soltado el pelo y se hacía imposible mirarla. -Cierra, por favorUna mujer pintada no puede disimular las lágrimas, la expresión que queda habla de la mejor pintura alemana de este siglo, de una belleza que estuvo gritando y que no encuentra un motivo para dejar de hacerlo. )Qué grita? El color. Puedo asegurar que algunos duelen. El regreso es hasta la puerta. La única diferencia entre la ida y la vuelta se la llevó ella en su rostro. No me miró, no me dijo nada; salí y desapareció. La noche permanecía igual, no, más avanzada. (24-1-95. Son las tres y ocho de la madrugada. Leo a Hoffmann y uno de los motivos es que ando falto de poesía, los demás son de él. Son tan así que en este momento no sé si escribir o leer. Mis dudas están influenciadas por la presencia de mi mujer, no sé si alguien ha tratado alguna vez de enfrentar un personaje así..., casi me inclino a leer. Por un lado está Hoffmann con el hombre del saco y por otro mi mujer, para llegar a cualquiera de ellos hay que subir unas escaleras y ver desde el interior de un armario. Mirar a riesgo de salir mortalmente herido. Una duda doble permite una doble elección, escribir y leer, unas líneas y unas páginas..., voy a entrar en proceso de sorbos y la ventaja de un uso así reside en la imposibilidad de atragantarse. Una lectura tan lenta tiene de

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antemano un premio, no podré decir que no he saboreado a Hoffmann, y un castigo, sea cual sea el resultado. Por otra parte incluye un riesgo que no desconozco, usarlo a él como descanso no es lo más apropiado, hay autores más indicados..., pero mi mujer exige ciertas densidades como contrapeso) -Buscabas qué tocar y te decidiste por lo más grandeEso desde la ventana, antes de pisar el primer peldaño. -)A que no te imaginas quién acaba de llegar?El tono, el tono, ese grado difícil de recoger en cualquier gramática; esa sutileza me comunicaba que por lo menos llevaba allí una hora. Ella me hablaba desde la ventana y mi mujer me esperaba en la puerta. Estaba arrepentido, había dicho a Elisa que no tenía problemas y ella podría resolver estos dos haciendo un fácil uso de su saber en carnicerías. -Hola-Hola-)Estás bien?-Sí-)No me vas a dar un beso?No sé si es una fórmula generalizada pero mi mujer sólo reclama los besos en público y da a entender que deben aparecer con el suficiente pudor. Di y recibió el más místico; entre Juan y Teresa no se podría dar una espiritualidad mejor, un contacto más cercano a dios. Para ella lo más importante es la manifestación, una vez hecha puede despreocuparse y entrar en todo tipo de habla. Y sea cual sea, las referencias a mí siempre serán de preocupación. -)Has cenado?-No, pero puedo prepararme algoMis respuestas tienen que incluir un susurro de descentralización para no
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dejar bandas sin abrir, sin juego. Entré en la cocina y desde allí le pregunté por la niña, dijo que había quedado con su abuela y su tía... Separé una sartén y freí un huevo, una vez bien hecho, esto es, muy frito pero aún con yema en estado líquido, lo dejé sobre un plato al que añadí dos rodajas de lomo también pasadas por la misma sartén pero con sólo dos gotas de aceite. Este plato lleva hacerse unos minutos, no se mancha demasiado y su digestión no es de las peores. Si he de comer yo solo me gusta hacerlo sin testigos pero algo debía ir lo suficientemente bien para tener a las tres contemplando mis bocados. -)Agotasteis todas las posibilidades, seguro que no tenéis nada mejor que hacer?-No, )qué hacías en ese coche?Esta era mi anfitriona intentando quitar punta a mi cena. A mí los huevos..., todas las comidas, me gustan calientes. Padezco en la frías, puedo soportar una como primer plato y mal como único. Así que ataqué un par de bocados antes de responder. -Estuve probando su tallaHubo murmullos, palabras más altas y por fin una total ausencia de comprensión. Me decidí por los bocados que me restaban. Mi mujer quiso concretar. -Está diciendo que se dedicó a meterle manoProcuro no contestar con la boca llena y no importa a qué agravio. Un vaso de agua puede acelerar una respuesta y malograr un buen masticado. -Quiero dejar bien claro que lo único que monté fue su coche y del que puedo dar fe de un esmerado estado de limpieza-Nos está llamando poco limpias...No quiero atribuir esta frase y tampoco las que la siguieron. Me levanté

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para preparar un café y evitar así que me ofreciesen uno recalentado. No soportaría un tiempo con tantas inclemencias y sin principio del fin despejado. -Elisa...-)Elisa?-Se llama así-Sabemos como se llama la carnicera-Está bien, lo confieso, no logré resistir, ella despertó en mí al animal...Mi mujer sentenció después de oírme eso. -Quiere decir que ella le dio calabazasNo importa lo que digas, estás sujeto a interpretación. (Son las diez menos diez y no sé qué hacer con mi mujer, su presencia me resta imaginación, me vuelve realista y sufro cuando entro en casilla) Un peón negro corona. -Es para ti-)Para mí?-Sí, es el cojoMientras hablo con él, mi mujer las oye a ellas. -Tienes que venir-[Su padre lo encerró, se sabía que había nacido con un defecto pero nadie pudo verlo]-Por qué-[No lo sacaban, ni siquiera cuando le llegó la edad de ingresar en un colegio]-Porque nadie me conoce lo suficiente-[Algunos profesores intentaron reclamarlo y él les dijo que su hijo no los necesitaba, que ya tenía uno particular]-)Qué ocurre?-[Lo educó una mujer que pasó los años con él sin que supiese de ninguno de los

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dos nada]-Un accidente, mis padres..., acaban de encontrarlos muertos-[Dile lo de la hermana] [Salió con vida de un parto muy complicado y a los pocos meses la separaron de él, algunos dicen que porque quería matarla]-)Dónde estás?-[)Quién la quería matar?] [Su hermano, ella había salido bien, sin defectos...]-En..., no sabes donde queda, espera... Va mi hermana a buscarte (están hablando, discuten, ella no quiere, él le pregunta por qué y ella dice que me recogerá)Me repite que vaya y cuelga. Ellas siguen hablando de él. -)Qué te quería?-Quiere que vaya, vendrá su hermana...-)A estas horas?(25-1-95. Son las seis menos diez de la madrugada. El hombre del saco se hace una historia extraña, consta de dos tiempos que por más que se apliquen con intención muestran una historia no continuada. La primera habla de los miedos de infancia y la segunda de amor, una y otra dan la sensación de moverse independientes..., el que le sucedan a un mismo personaje sólo agrava la situación y en ningún momento da la sensación de consecuencia. Como recurso hace que el cuento multiplique sus rarezas sobre un argumento lleno de evidencias. Disfruté con el humor, que alguien que venda barómetros llame a tu puerta es todo un presagio de inclemencias. Los juegos de cura y sin razón se suceden ante un lector que está dispuesto a oír lo que sea..., mi caso. El lenguaje que utiliza es una moda más con la que la risa se multiplica, más explícito, una cursilada decimonónica. La burguesía cuando se empeña en hablar se distingue así...
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No, lo que más me agrada de Hoffmann es que entra en sus relatos y en esas entradas hay todo un goce estético, una interrupción en el ánimo, una disposición al juego. Para utilizar una palabra de hoy, se hace interactivo. Son las seis y media y desde hace quince minutos mi mujer me incordia con juicios de valor, lee y me dice que esta página no tiene nada que ver con la de ayer. Le digo que sí y que no, pero que para saberlo hay que dejar de leerme en una pantalla y cada siete días..., añade que esto no es una novela, que sólo escribo para mí y que en realidad no hago más que masturbarme. Quiero contestar pero no sé si debo después de algo más de cuatrocientas páginas..., de tantos pecados de mano, de dedos y teclas) En un pueblo, no importa los millones que lo habiten, no hay secretos, sólo distorsiones. Elisa llegó y ellas ya lo sabían todo, un todo por el que no pregunté. No quiso salir del coche, hizo uso de la bocina y no respondió a nada. Me llevó y mis ganas se fueron perdiendo según nos acercábamos al peor de los simulacros, el de la muerte. (Son la ocho y veinte. Llevo una hora perdida con mi mujer, una hora de relato no de vida) -)No me vas a preguntar nada?-No-)Ni cómo fue?-No-Sabía que estabas con él, te vi entrar y esperé tu salida-Te tomas demasiadas molestias-Lo que concierne a mi hermano no lo tomo como molestia, sino como preocupaciónLlegamos por un camino secundario que nos condujo hasta la parte

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posterior de la casa. Elisa entró primero y oí a su hermano preguntando por mí. -)Lo traerías?-Sí, ahí lo tienesEstaba en medio del escenario de sus relatos, una planta baja dominada por una descomunal escalera. Los peldaños han sido siempre una medida de pretensión, de ambición. Pie me recibió con las galas de un rey reciente y apoyado en su mejor bastón. -)Quieres verlos?-No-)Por qué? Están igual, no hay desfiguración-Déjalo-)Abro las puertas para que los vean?-Haz lo que quieras, son tus muertos-)Míos? Nunca tuve nada, ni siquiera ahora considero que sean míos. Son de ellaElisa lo seguía desde arriba, apunto de contestar pero sin decir nada que pudiese abrirles a alguien y empujarlos a los dos hacia afuera. -Mira, está todo vacío, no hay nadie, ni siquiera dolor. Elisa, dile, )cuantas llamadas desde sus muertes?El ruido de sus tacones la alejaron y el parqué más caro dio prueba de su peor silencio. (Son las once y cuarto de la mañana. Un escritor ha de enfrentarse a días así, al ajetreo, al movimiento perturbable) -Lo van a llorar, no serán nuestras lágrimas pero tendrá todas las que pudo desear tener. Acabo de ofrecer lo que me pidan a toda mujer que se preste al más patético de los sollozos. No pueden tardar, han esperado un día como éste para
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reírse y ahora tienen la ocasión de mostrarle su carcajada menos disimulada. Se reirán en su misma cara y mi risa les hará compañíaHay públicos que pagan por ver y otros que llegan invitados. Pie estaba harto de su papel solitario. -(Elisa, están llamando! (Es por ellos, baja para recibirles como se merecen!Se había ido para cambiarse, su preocupación no consistió más que en preparar el vestuario para otra escena. Por grande que fuese su desprecio nunca le robaría esta ocasión de enseñarse, de estar a la altura de su hermano en su verdadero extremo. Estaba asistiendo a un nacimiento: rey muerto, rey puesto. Su luto riguroso hacía juego con las galas del hermano. Pasó a su lado, le arregló el cuello y fue hasta la puerta. Desde allí nos miró, se puso unas gafas oscuras y abrió. Las plañideras fueron entrando con afortunadas muestras de dolor..., las máscaras son reales y las escenas verdad. Me decidí por una puerta, la más alejada del ritual. Di con una habitación de trofeos en la que distintas cabezas de animales me miraban acusándome de haberlas separado de sus cuerpos. En medio de ellas, en vitrinas, las armas que las pudieron haber matado, y sobre el suelo, sus mejores pieles como parte separada de lo que fueron. No era difícil deducir los viajes del carnicero por lo variado de los ejemplares. En la caza el último movimiento es para matar y lo que muere es víctima del placer. Cada una de estas cabezas es un fantasma, no, todas son el mismo fantasma al que se pretende matar y regresa siempre. -)Estás casado?-Sí-Toma, debe ser tu mujerMe acerca un teléfono sin hilos y me pide que escuche. Oigo a mi mujer,

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lo escucho a él y la puerta abierta permite que entren también los subvencionados lamentos. Llegaban con violencia y no dejaba de ver en ellos algún tipo de aliciente extra. -)No sé si sabes que vine para recordarte que tienes una mujer y una hija?-Nunca podría olvidarlo-[)Sabes cuántas voces tiene ese coro?]-Me voy en lo primero que salga de aquí, )me oyes? Estoy cansada de ti y de tus papeles, )sabes qué puedes hacer con ellos?-[Cincuenta, cincuenta mujeres, ninguna tragedia ha reunido a tantas]-SíMe colgó. -Tienes que verlo, las hay que están embarazadas. Es algo en lo que no había pensado, hasta el futuro les está llorando-Tengo que irme-No puedes, Elisa salió a comprarles algo para reponer fuerzas, hay que animarlas para que no se planten(Son las ocho menos catorce de la tarde. Quiero reiterar algo, no se muere como en mi tierra, aquí se sigue llorando como hace cuatro mil quinientos años; cifra a la que se le pueden añadir miles sin que pierda efecto) Pie estaba satisfecho, a nadie se le había llorado tan de cerca y con esa potencia. -Se lo prometí, no escatimaría nada en sus entierrosEstábamos sentados, con la puerta entreabierta para vigilar la continuidad del canto y con una botella del mejor aguardiente apoyada en el cristal de las vitrinas. -A mi padre le molestaban los perros, a su lado sólo quería los humanos, si había que tratar a algo así que fuese hombre; el placer se hacía superior, cobraba
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merecimiento..., yo fui su mejor perroLas voces se callaron y oímos la de Elisa pidiendo ayuda para mover las cajas. -Ya tienen de todo, usen su risa o su lloro no podrán olvidarlo, quieran o no él va a apoderarse de sus recuerdosElisa entró. -)Tienen lo mejor?-Lo mejor no sé, sí lo más caroSe sirvió en el vaso de su hermano y bebió sin pausas de aliento. Lo dejó y se centró en el cuello de él, en un suave masaje. Su imagen, y en aquella sala, era la de un perfecto accidente de caza. -)Aún no te estás preguntando cómo murieron?-No, dos personas sólo fallecen juntas en un accidente-Sí y sucedió mientras cenábamos, tú llegaste para convertirte en mi inocencia. El destino nos da sólo lo que de verdad queremos, si hay algo que no se alcanza es que había duda en el deseo, y ni siquiera, es más sencillo, no se quería eso-)Voluntad?-Voluntad-)No hay infiernos?-Sobre infiernos(26-1-95. Son las dos y veintisiete de la madrugada. )Qué es una novela?) Pie rey. -Mi cabeza debía estar aquí, colgada, entre sus trofeos..., )verdad Elisa?Se levantó, vino hacia mí. -)Sabes lo que es arrastrarse, lo sabes?No hubo respuesta y dejó mi atención para apoyarse en la vitrinas. -Todas estas armas sólo me buscaban a mí, esas cabezas son la mía y mi
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hermana llegó para que yo pudiese dejar de existir. Los perros..., ellos me han guardado desde la caída entre los cerdos. Mi risa, mi risa lo había asustado, de pronto tuvo miedo, vio un monstruo creado. Algo de la que ya no podía predecir sus respuestas, me había convertido en su amenaza, hecha con la capacidad de él. Sería necesario dedicarme tiempo, tiempo que ya no estaba seguro de poder ofrecer, )desde dónde empezar?, )hubo otro tiempo? Tendría que ir hasta el feto y esperarlo con otros ojos. No, tendría que destruirse para nacer yo. Para ninguno de los dos, para nadie hay regreso; siempre se está. (Se está!(Son las seis y un minuto de la madrugada) -Estás, )y ahora qué?-Beber, beber hasta enterrarlo-Esto ya no va conmigo, me voy-Quédate, necesito a alguien con el compartir el triunfo. No lo es si nadie lo ve, si ni siquiera uno lo puede reconocer. Gané, los perros y yo ganamos..., es una victoria, una victoria sobre la muerte-Elisa, llévamePie la miró y ella abandonó la habitación sin decirme nada. -(Elisa!Salí tras ella pero ya estaba en manos de las mujeres. La rodeaban, le contaban su infancia, la de sus padres, sus vidas, sus penas; estaban ebrias, despiertas, capaces de dar cuenta de cualquier tormento, de afrontar los significados con los que nunca pudieron. Saldaban pasados, presentes, futuros, los tiempos eran presa de sus lenguas, aparecían risibles, sin los ladrillos que cuidadosamente había colocado sobre cada una. Historias jamás contadas surgían para romper cadenas de sufrimiento. Condenas interiorizadas y temidas eran expulsadas por bocas se veían libres, hartas de lugares negros. El pueblo entero abría su boca para espantar el horror que había incubado.
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Podía sentir el oído de Pie, una oreja amplificada, mantenida con vida para este momento. De la habitación salió su voz. -Déjalas, es su noche, es la mía-Pie, )qué beben, qué están bebiendo?-Ellas saben lo que beben, se ha bebido siempre...-)Qué?-AbsentaMe dirigí a la puerta y la encontré cerrada. Pie me dijo que era por ellas, por su seguridad, no podía dejar que en ese estado salieran. -Tienes que estar, puede que necesiten ayudaDe su garganta salió una risa, la misma risa que pudo haber oído su padre en la pocilga. -)No me mires así? )Sabes cuánto tiempo llevo sin una risa, sin esta risa?Estaban tratando de pasar el ataúd del padre por la puerta de la habitación en el que se estaba velando para dejarlo en la entrada. En manos de aquellas mujeres se hacía más grande y sus intentos acababan golpeando los marcos de la puerta. Otros ruidos llegaban del interior, de los movimientos del cadáver dentro... -Se están purificando. )No te recuerda nada, nunca has visto algo parecido?Lo más parecido lo había leído y de la mano de un seguidor de Zola, de alguien más particular: Huysmans; su "Là-bas" resultaba religioso visto esto, tal vez el caballero Gil de Rais pudiese estar a la altura. Por una vez el ataúd no rebotó en el quicio de la puerta y salió de sus manos para caer al pie de la escalera. El golpe soltó la tapa y el cadáver asistió entero a la representación. Pie se acercó. -Ven, quiero que lo veas270

Fui, eran el mismo, no los separaba más que años. -Parece igual, pero no lo es, no lo fue, él no era cojoLas mujeres se echaron sobre él, primero con sus manos y después con sus bocas. Pie les decía que lo sabía, que las entendía y que tenían su agradecimiento. Las manos comenzaron a desvestirlo, a cada nuevo trozo de piel descubierto le correspondían sus besos. -(Lo sé, lo sé, lo sé!Su hermana entró en el círculo para separarlas, se abrazó a él y las mujeres lo dejaron para concentrarse en el cadáver. Lo arrancaron del ataúd y lo subieron arrastras por las escaleras. Bebían y daban de beber a Pie, comían y él de sus manos, lo llamaban y él les contestaba por su nombre. Les sujetaba la cabeza, las empujaba hacia sí y su pecho las acunaba; sus brazos, su cuerpo les ofrecía un consuelo que nunca habían recibido, que nadie se había parado a darles. Eran mujeres y se suponía que no necesitaban nada... Lo tenían arriba, desnudo sobre unas manos que ahora lo soportaban. -)Qué hacemos?-Darle la vidaEn el rellano una vidriera daba al exterior, al patio. Balancearon el cadáver y lo arrojaron hacia ella. La vidriera estaba dominada por una barriga preñada en la que se podían ver unas grietas producidas por algo que golpeaba desde el interior, algo que no esperaba que le diese permiso un parto..., la vida era el título de aquellos cristales y el cadáver se dirigió a su corazón para hacerlo pedazos. Un ruido seco recogió al muerto sobre el piso y ese sonido era el que estaban esperando. Ya estaba afuera, por fin lo habían matado. Dentro quedaba un verdadero Pie, un Pie derecho, un heredero. Las mujeres empezaban a despejarse y la mañana también. Así llega el cansancio que no dejó en el vaso ni una gota de euforia, ni un resquicio sin vida.

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Pie abrió las puertas que daban al patio y tomó el cadáver en brazos para meterlo dentro. Cruzó las puertas y rodeó las escaleras, los dos nacían de nuevo, aparecían tras los mismos peldaños que se habían interpuesto y Pie se esforzaba en no parecer cojo. Antes de introducirlo en el ataúd lo apretó con un grito. -(Papá. Te quiero!Las mujeres le ayudaron con la tapa, le abotonaron la camisa y arreglaron su atuendo del diecinueve. Esta vez contenían las lágrimas y sus caricias lo amamantaban. Se volvía hijo y así lo envolvían. El cansancio seguía, seguía allí, pero con él. Dos autobuses pararon a la entrada, Pie abrió y lo siguieron su hermana, las mujeres y los muertos. Los autobuses sólo pudieron ver dolor y sosiego. Subí para echarme, estaba seguro de que al despertar vería un interior limpio, sin restos. Y dormí, tardo un poco, pero siempre acabo durmiendo. (27-1-95. Son las tres menos veinte de la madrugada. Me duele la cabeza..., dudo si aplicar mis terapias contra el dolor porque también puedo escribir con esta presión en la cabeza, con ésta y con cualquiera. Creí despedirme ya del tiempo titular..., pero sólo en él encuentro mis remedios cerebrales. Diré algo sobre el "ruedo ibérico", sintagma que no es mío es de aquel de quien decían: nadie vale tanto como vale valle..., y la verdad, hay que remontarse. Tan pronto me deje el dolor..., cambio. Hablaré de mi presidente, que lo es por extensión, nunca lo he votado..., tardé mucho en votar y cuando lo hice predominaba la papeleta en blanco; las que no se las llevaba un médico y no porque valiese mucho, sino porque parecía honrado y digo que parecía, mi intimidad para con él no me permite un juicio más exhaustivo; tampoco lo vi ejercer porque no sé si mi voto lo hizo alguna vez electo, creo que no fue suficiente. No, no me confundan, soy un viejo luchador por la democracia, insignes policías de esta ciudad me tuvieron entre rejas a los

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diecisiete años, pero a mi trayectoria le puso fin Adolfo con la legalización del último partido. A partir de ese momento se inició la carrera de las plantas trepadoras, sobre todo las de las enredaderas y ciertas pasiones nunca fueron de mi interés, me confieso un desastre en cuestiones de interés. Quiero decir con esto que las lecciones de democracia no me las puede dar cualquiera, por muy viejo demócrata que sea. Y es que mi pasado está lleno de mal, para ser exacto, va más allá del mal. Dentro de un par de semanas cumpliré treintaicinco y sí me queda algo de memoria. Los socialistas aquí eran cuatro y en breve plazo llenaron sus listas, ingresó de todo, de todo menos socialistas. Entiendan porque nunca voté a Felipe, uno de la once lo tendría más claro. No, los votos de este presidente llegaron de muchos otros, de una fe que aún creía en algo. Hace dos días oí a una periodista hablar de su libro "el presidente" y añadió una metáfora de barco y ratas. Sé que ella es "el imparcial" y no intuí ningún tipo de defensa... No quiero generalizar porque puede que aún vivan esos cuatro socialistas de los que hablaba (cuatro es mi contra-metáfora). Quiero decir algo de las salidas, a Adolfo le dimos muy pocas y pasa por una gestión limpia, las comparaciones no son nunca más que reglas de pretendida medida y dicho esto, me pregunto si Felipe merece una mejor o peor. Es una cuestión de justicia y por tanto valorativa. Una cuestión de justicia. Una institución como ésta ha tenido un papel a lo largo de su extenso ciclo, un papel que casi nunca se atrevió a desempeñar. Se conformó con ser la trampa y en muy raras ocasiones la justicia. Hoy, en este final de siglo puede acariciar la necesidad de su ser, lo mejor de su papel, ser para lo que es; y dejar a un lado ese otro miserable papel que minúsculos legisladores le han dado para entretener. A mis jueces les digo que para ser hay que ejercer y sólo cuando se es se producen los ataques..., basta ya de ser un

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órgano sin papel, hay que salir a escena y enfrentar al público que para eso paga. El dicho vale para cualquiera, el que no quiera representar su papel en toda su densidad que se vaya a casa y que allí convalezca, cuando se vea con fuerzas..., que vuelva, pero para actuar. Estoy hasta las rodillas de este mundo expectante, de esta sala de espera. Fomenten una ley decente y mientras tanto operen, sí, operar sobre este cadáver. En cuanto a los legisladores..., habrá que apuntarles algo. Visto el espectáculo se tendrá que repasar el código penal, hacer de él algo que se crea: evitar lacras sociales y avisar a las ratas. Cuando se juega con mucha carne se debe saber que se paga la pena más alta y se devuelve todo; el peor delito es el político-económico, la figura es: atentado público. Llega ya de ejemplificar de abajo-arriba, es hora de dar valores, de arriba-abajo. Si el legislador se empeña en una pacotilla de código penal..., desde aquí mis más viejos saludos: una bestia para el que se empeña en jugar a lo mismo. Dentro de dos semanas cumpliré treintaicinco años, treintaicincomil..., y mi fe no prospera. )Que qué decirle a Felipe, si necesita mil años o un día: mañana? Todo se puede hacer mañana y nada hoy, y así se hace poquito, un presidente puede pasar hasta desapercibido y hablar de lo que piensa..., me sobra pensamiento y es muy posible que este país no se merezca esta clase de político con la sola idea de demora. Quiere que se me entienda, escribo papeles, hablo a papeles, el juicio de intimidad aquí no entra. Uno en su vida puede hacer lo que quiera, fuera se es lo que se ejerce, no entro en lo de las buenas personas, esto es algo que otorgo a todos y que el ejercicio demuestra. A mi llega con que sean "personas". Aquí no hay lagrimita, lágrimas o risa, pero en potencia. Y del juicio de la historia que nadie se preocupe, suele ser leve con todo. )

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Por qué? Se dicta desde un presente que no es gran cosa. )Y el dolor de cabeza? Un poco de actualidad más y como nuevo. Siento hablar sólo de lo que oigo y es que tengo una televisión con únicamente tres canales, todos públicos..., es lo que llega (sufro los caprichos de Goya). Leguina dice: le advertí al rey que no fuera (no sé exactamente qué le advirtió, digo que no fuera porque viene a significar lo mismo). Leguina, deberías vivir en esos arrabales lo que te resta de vida para invitar al rey a que vuelva siempre, tú, ya sé que no vas ni por navidad. Al ministro del interior le oí que estaría siempre con su presidente o donde él estuviera, disculpo estas fidelidades porque se deben al sonido de flauta (sonidos así fueron en los que se durmió tu presidente y adormeció al resto); si llevases su mismo tiempo te disculparía menos, voy a ser justo: nada. Y por favor, que se tenga en cuenta que lo digo vale para el que venga. Creo que vamos largos en asunto de concesiones y que tal vez sea ahí donde radique el problema: a los políticos no se les puede dejar solos, se pierden y olvidan tarea; deberes. Espero haber cumplido con los míos, y sí, soy un egoísta, escribo sólo por un dolor de cabeza) (Son las seis y media de la madrugada) -)Qué haces aquí?-)Cómo que qué hago? Vine para darte de comerMierda, sabe que escribo casi todo lo que se me dice cuando tengo útiles a mano y es lo que estoy haciendo. Debe ser tarde, lo digo por la luz y porque la encuentro a ella. La habitación no puede ser más que la de Elisa, y tiene que ser por lo pálido de los rosas. -)Cómo quieres que te diga que ya tengo una madre. Que no necesito más?-Nunca has tenido ni idea de lo qué necesitas..., )qué quieres tomar?275

-)Y Pie?-Te dije que me iría en lo primero que encontrase, lo único que encontré me llevó hasta el cementerio y fui porque esperaba verte allí. Tu amiga le preguntó al cojo por ti y él le dio esto para ti"Me voy, me llevo dos autobuses de vacaciones, puedes quedarte ahí para poder encontrarte a la vuelta. Un abrazo de Pie" Son el primer punto y el último, su medio lo dejé para después. A todo esto, la que está aquí es mi mujer. -No te preocupes, la casa tiene servicio, no tengo por qué hacerte nada; sólo me preocupabaHice un cálculo de doce horas de sueño. Tengo una fijación con este tiempo, nunca he logrado superar ese número de horas sin estar despierto. -)Cómo fue el entierro?-)La verdad?-Lo que quieras-Poco corrienteMi mujer es prudente, )qué quiere decir esto? Que para que me conteste he de preguntar mil veces, )qué hago? No insisto siempre. -)Y el servicio?-Está de luto-)No me acabas de decir que...?Desistí, el camino más corto es llegar a la cocina. Me acompaña, ve los destrozos pero no me comenta nada; adora esa sublime discreción. Su razonamiento sería así -me dijeron que la casa tenía servicio, al verla en este estado supuse que estaría de luto, tú te ofendes si me preocupo y te digo que hay servicio...- Ni mi madre lo haría mejor. Piensen en esto: uno acaba casándose con su madre. No digo empieza...
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La encontró ella, siempre lo encuentra todo e incluyo cosas que pueden estar a un paso. Temo estos encuentros por lo que significan, una oda al orden y un libelo hacia mi desorden. -)A ver, dónde va a estar una cocina?No se lo digo, pero creo que se lo pasa bien conmigo, en cualquier otro caso no lo entendería. Cocino. -El sitio está bien...Me dejaría solo, pero en el lugar más desolado del universo, ahí estaría bien, no habría nada para molestarme y bastaría con que tuviese teléfono. )Para qué? Para ser la primera en saber qué es lo que echo de menos. -Sí, aún tiene olor a muerto-Aquí tienes más espacio para escribir...Sé que no es una cuestión de celos, me prefiere solo por un fundamento social y "la" mejor compañía que puedo tener es mi sombra..., una cosa así siempre está bien vista. -)Te preparo algo para ti?-SíNunca dice no cuando soy yo el que prepara, en no importa qué otra situación diría no, y es que es un cielo. No, no se trata de una broma, mi mujer logra los más altos estados de desenvolvimiento místico y sin empeño, sin poner nada en juego, tiene..., facilidad. Cuando en el interior llueve y hace viento en la costa es temporal. La vidriera rota propiciaba una susurrante intimidad y cenamos en ella. Quise mostrarle el ritmo de Pie: toc, ssss, toc, sss, y el otro paso: sss, toc, sss, toc; aunque el ruido de cuerda es más bien: iii, toc, iii, plas. Miré y vi que los pies se bañaban. Salí a la entrada y los peldaños se habían transformado en pequeñas

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cascadas. Mi mujer, muy dispuesta, apareció con una fregona y elogié esa disposición; a la mujer de Noé no se le ocurriría nada mejor, pero Noé es sólo un consuelo. (28-1-95. Son las tres menos dieciocho de la madrugada) Nos descalzamos para subir las escaleras. -Estarás bien, mañana arreglarán esa vidriera...La vidriera me recordaba un cuadro de mi mujer que tiene el mismo título: "la vida". Esta formado por siete láminas y el parecido coincidía con la última. No está acabado, ella, cuando deja algo, ya no regresa. Mis ataques verbales la obligaban a seguir..., quise vivir rodeado de sus cuadros y ella pintó hasta que fue así. Ella me lo dijo, estaba escribiendo y necesitaba la imagen del cuadro, del título que había escrito y su voz me lo recordó. Continué escribiendo, lo completé y ella volvió a repetirlo... La imagen era parecida porque fue un cuadro hecho a medias. Usamos unas toallas para cerrar el paso del agua hacia los pasillos y la escalera sería la encargada de salpicarla hacia la planta baja. El viento y la lluvia daban a la casa el aspecto de un barco en el centro de una tempestad; esta perturbación ha sido nuestro medio y de ella hacemos comodidad. Después de nuestra maniobra lo único seco eran los zapatos. Los miramos y nos vimos empapados, el absurdo da estos instantes de felicidad. -No dejaremos de ser unos ingenuos-Creo que no, ya no tenemos remedioNos decidimos por un baño caliente, ella prometió decirme cosas desde la bañera que iba a ocupar. No la oí, escuché los ruidos del viento y un poco después ya no estaban más que mis sonidos, una deriva, una derrota, en otro baño.

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(30-1-95. Es la una y dieciocho de la madrugada) En los baños uno está con el agua al cuello En mis sueños aparecen mujeres que no he visto nunca. Lugares que he visto mil veces pero sólo en sueños. Playas en las que no hay arena y son rocas, a las que llego para encontrarme con la misma marea baja después de haber caminado muchos kilómetros. En mis sueños me veo solo, no importa en medio de qué número me mueva..., la imagen me deja aparte y a los grupos no los toca. Estoy ante roces, voces que me hablan desde un lugar en el que se integran. Salen para decirme y vuelven, viajan conmigo y regresan. Me convierto en transitorio, en referencia, no llego a ser de ellos, no estoy para formar parte de nada. Puedo salir de mí y oír la tempestad, puedo leerla y sentirme más viejo; mayor en las violencias del tiempo. He soportado las peores pesadillas, en sueños y despierto; su recuerdo me hace esperarlas, sentir que llegarán peores en su medida, enfermizamente intensas, vendrán para probar los platos del hombre, su comida. En medio de las tormentas me olvido, las furias se desatan juntas y yo sólo me veo sujeto a una; los contornos se hunden, las cosas abren sus bocas y me amenazan con ruidos de dientes, las líneas se dividen y cada punto está dispuesto a tragarme en una espantosa forma de ola gigante..., podría desaparecer, sentir que la violencia me oculta para evadirme con ella, podría pensar en mi muerte y abandonarme, podría, pero siempre estoy sobre la bestia. Y mi atención se pierde la inmensidad que rodea; la agitación, el tumulto, las voces, los gritos que saltan de desesperación, los cuerpos que la tempestad dispersa, las bocas que se ahogan, la misma tiniebla..., si aparece una luz es para anunciar el temblor del trueno, para hacer ver que nada cesa. Me pierdo esto porque estoy atado al ojo de la bestia, nado y me hundo con ella. Soy miedo y es

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mi presa. Entro en su ojo y de alguna manera me traga. El hombre entra a la muerte por el ojo de la bestia, pasa para volverse imagen, retina, lente. Las muertes cobran así importancia, son cristales desde los que se mira; están para verse. En el interior del ojo uno es también bestia. Se ve hombre porque ésa es la pupila en donde está. Yo soy la bestia que se mira y se soporta. (31-1-95. Son las cuatro y diez de la madruga. Señalado esto ya no tendría que decir que voy con retraso. Llevo días, una semana perdida. * Anteayer fue domingo, 29. Busqué, busqué por todas partes mi cólera y caí en la "Tempestad" de Shakespeare. Duró poco, un par de páginas, después la calma en una isla desierta. Sí, William alcanza la inmovilidad para dejarse entretener por sus cosas; y las mías, no me permiten ni tan siquiera el ejercicio. No podría vivir sin mareas, tampoco escribir para los amigos. Me iría hacia el silencio, me prepararía para callar las cosas. Fuera, fuera las palabras; sólo estimulan mi egoísmo y nada reportan a los míos. )Míos? Si ni se dan cuenta de que existo. Me ven a otras horas y durante poco tiempo, son muchas las veces en que no coincidimos despiertos. )Por qué recuperar un domingo? Los días. En estas páginas nunca presté atención a su lugar en la semana, llega el domingo y me siento después de que hayan pasado muchos. Me siento en calma..., )y mi ira? )Dónde están las voces que he de agarrar para hundirlas conmigo? Están, están, soy yo el que entré en pausa. El que cayó en un domingo. Nunca me afectaron los repartos de semana, tampoco los trabajos de dios..., pero me dormí. Mierda, estuve durmiendo casi todo el día y en la horas que no, quise para mí el descanso. Demasiado humano, apestosamente humano.

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Y el sueño, atento a mi cansancio, me espera con los atrasos. Cientos de sus mejores imágenes llegan improvisando igual cantidad de recuerdos Puedo abrir los ojos, ver la hora y ser incapaz de levantarme. No puedo, soy enfermo en manos de su médico. Se aprovecha, en cualquier otro momento los echaría a patadas. Mi cuerpo sabe más que yo, el marca mis paradas, sé que es él el que me hace tomar estos descansos y sin aviso me hace pasar por estas curas de sueño. En un día se complace todo el deseo relegado, imágenes que no fueron se cumplen y los cuerpos más extraños me sientan, me sientan a su lado, con ellos. Dicen lo que callaron, hacen hablar a mis remotos silencios. Salgo. Pierdo el día. Y me levanto Lázaro. )Qué le pueden ofrecer los vivos a un muerto? Aunque le den la muerte para él ya no es nada nuevo. Y si la pide carece de sorpresa, de sentido, suya es ya la muerte. El sueño lo cura todo y lo que no lo adormece. )Qué puede querer el que sueña? El hombre, esté donde esté, lleva consigo los remedios. Despierto sólo se vive el mismo sueño y de ahí lo próximo que se está del aburrimiento, a esta sucesión es a lo que se llama monotonía. Este domingo satisfice mis deseos. No eran secretos, el infinito de mis sueños intima con ellos; y debería estar desesperado, sigo sin ver ellos ningún objeto. Me dejan saturado y en un estado así se carece de ambición. Se llama a un día y se le llama para nada. Se habla hasta de los días en blanco, se habla de ellos como si pasaran) (1-2-95. Son las cuarto y diez de la madrugada. Una hora similar a la de ayer pero ya no para hablar del domingo. Hablaré del sábado, del día que leo prensa. En ella leí un artículo de un tal San Juan de la Cruz que fue a Italia para ver y contarnos quién es cristo, dice que ese fenómeno se llama Savater...,

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Fernando, me entenderás si te digo que a mí me da la risa, no es que no aprecie cualquier opinión, pero saco punta a la ecuménica. Quizá tenga que añadir que Voltaire está muy bien pero para pasar el tiempo; espero que un dicho así me explique (mi estilete, a diferencia del de Occam, tiene dos filos, corta hacia dentro y hacia afuera) . El fervor nunca ha sido mi fuerte y si Juan pretendía generalizar..., le diré que con que se aplique el dicho a sí, tiene suficiente. Yo no tengo más necesidades que las fisiológicas y las tengo por suficientes para necesitar ingresar alguna otra más. Este mes, el día trece, cumpliré treintaicinco años..., estos sucesos me hacían gracia, hoy, me llevan por el camino de la extraña maduración, como fruto ya no me soporta ningún árbol..., voy a ser duro conmigo, creo que salgo de la putrefacción, del descompuesto orgánico, paso a ser así un hongo, una naturaleza espontánea. Sí, mi digestión puede ser venenosa; hay que tener cuidado a la hora de incluirme en un guiso o hacerme entrar en cualquier tipo de cocina..., soy un mal plato. Ayer, martes, oí a Pujol: hay que (determinar), profundizar en los papeles de político, juez y periodista..., puntos suspensivos. Creo entender a Pujol, lo que quiso decir es: suavizar los papeles para mantener el derecho de pernada. Me siento tierno, a Felipe le sucede lo mismo, recoge la sugerencia que le hacen sindicatos y empresarios..., sosiego. Sigo leyendo "La tempestad", una lectura que al paso que va puede llegar a semana santa; William se ponía así con los años..., en una isla desierta) (Son las ocho menos veinte de la mañana) Había dejado a mi mujer en el baño y a mí, en otro aparte. Fuera la tempestad y dentro, en la bañera, un corcho flotando. Pertenecía a un frasco de sales y me imaginaba a Elisa con ese olor entre las carnes. -)Aún estás ahí?-

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Es mi mujer, viene para rescatarme de las aguas. Cuando ella llega me siento Moisés en todas las acepciones del término, me veo hijo y salvado. Lo que flotaba era el corcho y mi cesto (un destino que emerge) Mi ser es así, puede descender y salir de cualquier inmersión, boyante: a flote. No me pregunten cómo, tendría que responder con un usado "en sí". Me seco y pienso en la inmortalidad, )muere un grano de arena? A base de machacar puede que se llegue a transformarlo en polvo, pero morir... Hoy aún se siguen encontrando huesos a los que las fechas dan sucesivamente mayor antigüedad, se habla de esos hallazgos, de ese hombre al que se expone y con el que no se deja de dialogar; no lo duden, se habla más con los muertos que con los vivos y en no importa qué ámbito. Más, una pregunta, )estás tú más vivo que dios, que las cuevas de Altamira, que Platón...? Lo más lejano está aquí, muy cerca, y el grado mayor que daría a tu respuesta sería el de igual, igual de vivo e igual de muerto. Aquí las nubes no juegan, te dejan caer encima todo lo que tienen; aquí, son raras las sequías y uno se acostumbra a vivir con el agua al cuello. (Son las diez y veinticinco de la mañana) Papel de Pie (sin pies ni cabeza, ya los leí) "...... Te escribo sobre la tumba de mis padres. El párroco, no sé si lo conoces (lo conozco, es el presidente del videoclub y el mayor aficionado), está leyendo un ensayo sobre muerte y resurrección, penetración y éxtasis; aprovecho para dejar constancia de mi existencia: una vida de culebra, entre cerdos y de perros. Una vida de fábula en la que la moral es el premio..., no tuve un camino recto, fue a ras de suelo, y a esa altura uno ha de moverse entre deshechos, entre excrementos. No puedo arrepentirme de mi elección, no tenía otra; no puedo arrepentirme de haber nacido, no es cosa a la que yo haya contribuido; no puedo arrepentirme de vivir, no he vivido gran

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cosa; como puedes deducir el arrepentimiento no es algo a lo que me deba y por tanto soy un sin culpa, un impertérrito; ojos a lo que he tenido que ver... (2-2-95. Son las siete y cuarto de la mañana) ... Da de comer a mis perros. Nunca han permitido que entrase nadie y fueron ellos quienes consintieron en que pasases. Nadie debería llegar y tú, tú podrías haberme matado. Lo creí así hasta que recuperé mi risa y entonces dejó de importarme..." Quedaba una recomendación y la línea de despedida. Mi mujer ya no estaba cuando desperté, sus adioses son breves, en un papel cualquiera se puede leer: "llámame". Le había dicho que me levantase y lo hizo una de sus horquillas. Tiene la mala costumbre de dejar huellas de su estancia, sobre todo de su calor, con marcas de dos puntas; nunca sé si lo hace adrede pero deja las señas. Cuando me acuesto con ella la he de seguir recordando un tiempo. Salgo de la cama y sacudo las sábanas, no se trataba de una, había dejado las suficientes como para dejar constancia de su infancia y mi memoria en ella. )Por qué? Del papel de Pie había subrayado la recomendación: "... Pregunta por Isaura, es lo único que conocí en esta aldea." Demasiados encargos, lo peor la mezcla: perros y mujer. Seguía lloviendo y la puerta de afuera continuaba abierta; en condiciones así no hay sensación de intimidad. -)Hay alguien?Desde la cocina oigo la voz de mi pubertad. -SíLe digo que puede cerrar el paraguas, que no hay por qué exagerar. -Llamé al cristalero, vendrá de un momento a otro; fue tu mujer, vino para despedirse y habló de lo que te hacía falta y de lo que no-Estoy seguro-

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(Son las diez menos veinte. Acabé con "La tempestad", William se salva por el humor, habla Trínculo -... Dicen que no hay más que cinco en esta isla: nosotros somos tres de ellos, si los otros dos tienen tanto seso como nosotros, el Estado se tambalea-, y por delicados espacios, dice Calibán -No tengas miedo. La isla está llena de ruidos, sonidos y dulces melodías, que dan placer y no hacen daño. A veces, mil instrumentos tañidos me zumban en los oídos, y a veces oigo voces, que, aunque me acabe de despertar después de dormir mucho, me hacen dormir otra vez; y luego, en sueños, veo como si las nubes se abrieran y mostraran riquezas dispuestas a caer sobre mí; de tal modo que cuando me despierto, lloro por soñar otra vez-. Un poco antes aconseja -... Acuérdate antes de apoderarte de sus libros, pues sin ellos se queda hecho un desgraciado como yo, ...-. El epílogo parece explícito, no hay crítico más duro que uno mismo, la piedad que se pide para el momento salva, pero no permite olvidar culpas que se perdonarían a otros, a todos, y no a uno) -)Crees que se refería a mí?-)Por qué no se lo preguntaste?Las preguntas que no se hacen libran de respuestas que se sospechan. A ella no se la hizo y a mí no me contestó. -)Quién es Isaura y dónde la puedo encontrar?-Es una loca, olvídate de ellaDios prohíbe la manzana para que se coma, se trataba de un paraíso prohibido. Sin manzana no había necesidad de dios y sin dios no habría mal en la manzana. -)Dónde?-No te lo voy a decir..., no te molestesNo me molesté. Llegó el cristalero, desde la puerta vio el tamaño de la vidriera y lo
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primero que dijo fue que le llevaría una semana. -Habrá que crear una estructura que soporte el cristal..., hará falta un carpinteroConocía uno; del resto de la vidriera era mejor despedirse, pasaría a ser ventanal. Una semana a la intemperie no era mucho si dejaba de llover, me gustan las fuentes pero me siento un mal pez. -Podríamos colocar un plástico, provisionalmente claroEl cristalero era un hombre de soluciones y en seguida me incliné por su experta opinión. -Espere, )dónde puedo encontrar a Isaura?Subió para tomar medidas y desde arriba señaló un lugar que se podía ver a través del hueco que había quedado en la vidriera. -Lo único que se ve desde aquí es su casaAdemás de práctico era prudente, no hacía mención a referencias personales; siempre se puede encontrar a otro cristalero. (3-2-95. Son las nueve menos veinte de la mañana) -)Me llevas?-No-Le puedo dejar, la carpintería queda en la misma direcciónMontamos en su furgoneta, él llevaba sus medidas y yo ninguna. Nos fuimos alejando para después acercarnos, se trataba de una camino de media luna, un recorrido de cristalero. Continuaba lloviendo y se aventuró por un camino de tierra para dejarme a la puerta. -Si quiere que le abra..., llame sin prisaHice lo que me dijo aquel hombre hasta que me encontré calado hasta los huesos, mi calma se transformó en impaciente supervivencia. Dejé de golpear la puerta para encontrar abrigo, el encargo de Pie empezaba a costarme un pulmón.

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Para dar la vuelta a la casa tuve que saltar un muro, resbalé dos veces y mi presencia consiguió el punto más lamentable. El muro engañaba, su otro lado aparecía más alto; tuve que descolgarme y al llegar al suelo me vi como lo más impresentable. Pude haber desistido, pero llegar al lugar más cercano me dejaría en parecidas condiciones. Un enorme portalón me recibió abierto y yo sentí haber llegado tarde y a ninguna parte. Me senté entre aperos de trabajo y muebles, el lugar que elegí me dejó ante un espejo que pasó meticulosa revista de mi estado, no sólo el agua me llegaba al cuello, también el barro. Ante aquella imagen preparé mi presentación, articulé dos intentos y lo dejé, nada sonaba a real y mucho menos en aquel lugar de mudanza. El ruido de un motor me devolvió al presente, una melodía que se fue haciendo escandalosa hasta aparecer como tractor. Lo vi aproximarse, avanzar desde un fondo de prados, salir de la lluvia y presentarse como futuro ensordecedor. No se calló hasta haber traspasado el portalón y para entonces ya tenía formada una idea del campo; Brueghel no pintaría estos cuadros, sólo los futuristas se enfrentarían a una cosa así, esos mecánicos rusos que encontraría Malaparte en Kaputt, un sentimiento superior que participaba de los secretos de la llave inglesa... Un impermeable amarillo se bajó de ese monstruo sin proporción de ruedas y sin detenerme en mi deplorable situación, desapareció. Tuve la extraña impresión de no estar, de ser sólo literatura, gesto invisible, pero no, aquel espejo me anunciaba únicamente como deformidad, carente de sentido en ese espacio. Entendí a aquel impermeable, mi aspecto sólo podría ser una ilusión óptica, ningún cuerdo llegaría así a ninguna parte. Empecé a notar escalofríos, espasmos me devolvieron a mi sucia realidad. Tenía que existir una puerta para entrar y salir de una especie de caos utilitario-

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enserístico propio de las peores pesadillas de principios de siglo. La encontré al abrir las de un armario sin fondo y la encontré abierta. Sólo mi estado enfermizo me hizo subir por unos peldaños empeñados en delatar mi presencia con terroríficos crujidos, estaban dispuestos a hacer de mí una auténtica aparición. -Hay un baño a mano derecha y tiene toallasNo contesté, había decidido no emplear ninguna de mis posibles presentaciones, me harían aparecer bíblico. Pasé por la ducha con un sentimiento de batracio, lo único que ya me separaba de estos anfibios era el canto y me entraron ganas de croar. No hizo falta, llegó hasta mí la voz de una cantante de ópera en soporte de vinilo, material que con el uso ofrece un lecho tonal que lo convierte en máquina de coser. No me importó encender el secador y avanzar su posición de velocidad hasta acabar con la cantante, estaba ante la Victoria del Decibelio, la esencia de la modernidad musical. Al apagar el secador comprobé que la cantante había sobrevivido y tuve que medir mi voz con ella para hacerme oír. -)Tienes algo seco que me pueda poner?-NoAl final tendría que asomar bíblico, un Adán sin hoja Sixtina; polvo animal: animado. (Es la una y un minuto) El papal recurso de la hoja fue sustituido por el no menos romano del paño, una toalla de bidé de mínimas proporciones que no hacía más que destacar mi peor sensación de ridículo. -)Seguro que no tienes nada?-Seguro-

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Una mierda. El largo del paño no alcanzaba ni para hacer un discreto nudo que me permitiese disimular con las manos..., siempre se puede señalar un objeto alejado y hacer así que las vistas se extravíen. Uno lo pierde todo, menos su pudor, y éste, ha de resistir a los más tristes avatares. Todo el mundo nace desnudo, pero la edad produce un decoro que tiene a mal el presentarse en pelotas; éstas han de dejar transcurrir un mínimo de tiempo antes de exponerse, de formalizarse como situación. Entré y la cantante dio un grito, que me pareció exagerado, y enmudeció. -Creo que voy a sentarme-...Lo hice y el paño se escurrió, una de mis manos lo detuvo justo a tiempo y lo poco que quedaba de intimidad quedó a cubierto. La miré, era una mano abierta, se podría asegurar que en ella no había resquicio a la vulgaridad, casi estaba orgulloso de su comportamiento, no me importaría indicar que aquella mano era mía. -)Puedo decirte algo?-...-Nunca vi hacer tanto con tan poco trapoMe estaba llamando torero..., pensaba en Pie, él disfrutaría con esta especie de paseíllo. Yo no. -)Crees que me hace gracia presentarme así?No se le ocurrió más que dar la vuelta al disco y subir su volumen para dejarme sin habla. Con mi mano libre tomé la carátula: "La cantante calva". El título estaba escrito por ella, escrito con óleo, y el aparato en el que sonaba no era una máquina de coser, era un gramófono. Si no fuese por el estado en que me encontraba, definiría aquello como decadente. No lo hice, el tamaño de mi toga me obligaría a incluirme.

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(4-2-95. Son las tres y treintaicuatro de la madrugada. Hoy leeré la prensa a eso de las nueve de la mañana. Anticipos. Vera debería dejar de postergar unas respuestas que conoce todo el país, puede que espere dar con un juez mudo al que no tener que recusar, puede que espere demasiado. Sobre la cal viva y el político vizcaíno..., si es así, sin comentarios. De los sindicatos y la patronal decir que echan de menos su protagonismo, unos y otros lo perdieron a pulso, en los sindicatos haría falta una pequeña limpieza, hay mucho nepote por medio, los que conozco viven como dios y no me pregunten por qué, pero después de lo de PSV uno se hace escalas de idea. Unos y otros echan de menos el pasado reciente y es que no se vive mejor que con Felipe. Un mundo sin comisiones es menos mundo y un sindicato vertical es más sindicato, permite más. Felipe, deberías coger todos estos bártulos y llevártelos a casa. )Me preguntan si creo en el sindicalismo? Y la respuesta está en ellos, sólo decir que desde mi juventud los notó más gordos y a alguno hasta establecido, esto lo veo yo desde fuera, desde dentro la visión tiene que ser más clara, les voy a recordar que hay un diecisiete por ciento de parados que acabarán por formar su propio sindicato y no por nada, sino por todo. Esa peregrinación de sindicatos y patronal debería acabar en Santiago con una ofrenda al apóstol, él les mantendrá el puesto de trabajo, sí, el señor sabrá agradecer estos servicios religiosos. Penoso. Uno se pregunta por los sindicalistas: )dónde están? Su futuro: un gremio más. )Me equivoco? Corrígeme si me equivoco, aunque aviso que conmigo no valen artículos de fe) (Son las cinco menos cinco de la madrugada) -)Qué?-)Qué de qué?-)Tienes lavadora?-Sí, está en la galería290

Uso programas cortos para no perder demasiado tiempo, y si la mancha es compleja empleo agua caliente. -)Te llamas Isaura?-No, ella es mi hermana-)Tienes un impermeable amarillo?-Sigues refiriéndote a ella, no está, salió, me dijo que te atendiese-Lo haces muy bien-Lo que puedo-Así que tú eres Marta-No, Elvira-)No hay ninguna Marta?-No-Lo sé, si la hubiese no permitiría que está máquina hiciese añicos mi paciencia-Sólo tienes que tirar hacia ti y ya se enciendeTiré y se encendió. -)Estás segura de que no tiene una bata, un albornoz, una camiseta larga, un pijama, una prenda deportiva..., algo que me permitiese tener las manos libres?-Se viste con prendas muy apretadas o muy cortas, y la mayoría comparte estas características-)Y tú?-Yo sólo estoy de visita. Es ella, adiósNo noté la diferencia, eran la misma. Me miró, movió unas bolsas y me volvió a mirar. -)No me vas a ayudar?-Imposible. Tengo las manos ocupadas-DisculpasIntenté ayudarla pero me complicaba en exceso y lo dejé. Terminé por
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asumir mi estado, treintaicuatro años de paños menores. -)Te mando él?-Sí, pero vine yo-)Sabes que estoy loca?-Eso me dijeron-)Y tú qué crees?-Creo que usas unas faldas muy cortas-)Te molesta?-Claro que me molesta, hace que no tenga nada que ponerme(Son las cinco y tres minutos de la tarde. Pintan toros..., leo la prensa, anda baja, confusa, pierde estímulo; son días de láudano. El país se agota sin conseguir nada, los ensayos se pierden y el que escribe se calla. (Los sábados leo prensa! )Qué levedad compro? Pero qué idiota se puede creer lo de que el país necesita calma, pero si lleva muerto casi sesenta años. Pero si aquí no se habla de nada, )que es eso de que el debate político tiene que estar en el parlamento? ) Tiene que estar el literario en la academia? )Y los poetas, qué mierda de antología no me señala, ni a mí, ni a mi hermano, qué país de cadáveres es éste? )Qué es eso de poesía de la experiencia y poesía del conocimiento? )Quién es ese somnífero llamado Villena? )Hablan de poesía o de urticarias? Son farmacias de guardia, prensa para enfermos, )pero qué cojones tiene que contarme un republicano americano, qué mierda de liderazgo me quiere vender, pero quién da espacio a tanta basura? )Cómo se puede dar opinión a dos profesores de Deusto que no aciertan ni a explicarse, querían decir algo)? )Qué pasa a esas lenguas, están secas, de verdad quieren hablar, o sólo seguir vegetando?

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Este país va acabar autista, está hospitalizado y lo tratan de enfermo crónico. Sáquenlo a la calle y que tome el aire, que respire, que se sienta vivo. Es un mundo de médicos y enfermeras, corriendo por pasillos con paños fríos en las manos y pidiendo mil lavativas. El mundo es movimiento, es vida. )De quién es la idea de tratar al país con valium? Aquí la gente se escandaliza como viejas victorianas y por nada, pero a quién quieren engañar, han tenido delante la mayor mierda y no chillaban tanto..., aquí se prefiere tragar a hablar. )Qué coño esperáis contar algún día? )Memorias? Estas se escriben todos los día, después no son más que batallita. Saquen diarios y de espacios cortos, tiempos que den que hablar. Y el ciudadano qué debe hacer: )votar y callar? Hay alguien que se equivoca, que tiene mala intención, que pretende un mundo de comadres, una mutilación en masa, hacer de esto un desierto mental; un campo de concentración plagado de ordenanzas. Un hormiguero que funciona con semáforos. Matan al país, lo matan de aburrimiento. Sale un Tamames contándome cuestiones de bolsillo y otro Schwartz repitiendo lo mismo, (cuestión nacional de sus pobres bolsillos!, )pero es que alguno se pretende quedar conmigo? Si hasta Arrabal parece una monjita de la caridad. Aquí están invernando..., quiero decir hibernando, pero todo el año. Andan de puntillas, pisando huevos. Despierten hostia ()saben para que están los tacos como recurso estilístico? Para quitar a alguien fuera de sus casillas, de sus pequeñas e ínfimas taquillas) No me digan que esperan a sus ridículas memorias para hablar, si las que salen siguen sin decir nada, nunca podrá decir nada el que nada ha dicho, )
por qué? Ya ni merece la pena.

)Tiene que venir un americano a contarnos lo que el mundo necesita o

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deja de necesitar? No, no me extraña, miran fuera y sólo encuentran enanitos. Mierda, que todos conocemos la Atenas dueña de las ligas y el mar; pero ese imbécil qué nos cuenta; de qué faro de libertad nos habla; su riqueza étnica; no sé ni cómo no se avergüenza de tanto tercer mundo que tiene allí, sin necesidad de salir de casa. Haití, Kuwait, Bosnia, Panamá, Somalia..., )por la libertad? Cojones, no son capaces de entender que este tipo habla sólo para los suyos. Sí, tú no estás, tú eres esa cagadita que se mueve por el mundo y a la que no se le puede dejar sin cabeza que piense por ella. )Qué sería del mundo sin ellos? Y se lo pregunta aquí, ante nuestras narices. Somos la otra lengua, la que hablan millones y tenemos respuesta, fuentes en las que colocar gansos. )Es ese señor el pueblo americano? No, este señor vio mucho nodo y película bélica, es sólo un defecto de congresista americano, dentro hay más gente y con otra palabra. Esto me recuerda al ministro de defensa, habrá que recordarle que tenemos la juventud más sana de Europa, sí, insumisa, y que sabe ver las guerras, ese espectáculo para depravados. Los sábados leo prensa..., un deseo: las manos que la escriban que sean de carne y no de trapo) -)Isaura...?-Ya sé, ya sé, no me lo digas, quieres bailar-Exacto-Te diré algo, tu Pie me dijo que vendríasMi Pie deja un montón de recados y a mí me gusta entrar con suavidad, soy un delicado... -Quiero hacer algo contigo-No. )Sabes lo que es esto?-Un teléfono-)Adivina quién me llamó?294

Odio el teléfono, sólo vale para el cotilleo, no deja tiempo más que para decir hola y adiós; algo que sólo llega a ser una molestia. Y en este caso un hecho peor. -)Qué te dijo?-Que entrarías desnudo para no parar de ponerte ropas y que una vez vestido yo pasaría a ser tu maniquí-)Y tu locura? )No me vas a dar ni una pequeña parte, vas a permitir que se pierda, que no pueda extraer ni unas pocas gotas?-Me...Iba a desatarse, iba a conseguir destapar esa boca, oírla, y la perdí. Encendió una secadora y metió en ella mi ropa. -En una hora te puedes irEn ese tiempo sólo podría llevarme sus objetos, sus motores. Los tenía todos pero sin el orden de Pie, aquella casa pasaba por un caos de máquinas. Mientras funcionaban eran útiles, cuando no, cosas representadas. )Y yo? Yo la quería a ella. -Vamos a ser vecinos durante al menos una semana..., )por qué no me dejas aprovechar el tiempo? Necesito una...-)Una qué, una loca, una puta, qué necesitas?-Una esculturaEsperaba otra cosa, no sé por qué se puede esperar otra cosa de mí. Creo explicarme, creo dar notas de mi trabajo, creo..., diga lo que diga no importa. Hay dos cosas que no pretendo, una es convencer y la otra es que me quieran; a partir de ahí me muevo entre venas. Me alimento de sangre que bebo y de letras que devoro, no hago lo contrario, soy un vampiro clásico. La única sangre que de verdad me interesa es la mía, la otra es de mujeres que pasan por indiferentes, que me atraen lo suficiente como para saciar mi morbosidad, mi sensualidad
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más sanguinaria, una herencia genética contra la que nada puedo hacer. Sólo podría morir entre bacantes y no podría volver a vivir sin ellas. Son necesidad. -(Me estás planchando la ropa, me estás echando!-Sí, me haces sentir mal, me pones mala... (Me haces hablar y yo no lo hago con nadie! (Con nadie! Por eso dicen que estoy loca...La perdí de nuevo. Además, dejó de llover. Salí. Con el rodeo, me quedaba un kilómetro. Digo esta distancia sin saber calcularlas, mis números sólo fueron ricos en la infancia y es algo que no me cuesta. No me cuesta moverme por el tiempo, ni siquiera verme en él; no me importa exponer mi vientre. Un kilómetro. 0-100- Los primeros pasos. Tres o cuatro años, me llevaron a Madrid y no recuerdo más que juguetes, una habitación con literas, un patio de luces y una ventana sobre él y en el sexto piso. En ese patio de luces iban parar los juguetes, lo vi y si lo vi es que pasé por esa venta