You are on page 1of 2

ACERCA DEL ANTIJUDAÍSMO CATÓLICO Fray Eusebio de Lugo O.S.H.

Para mejor mostrar que la cuestión que nos ocupa no es racial sino en la medida en que los propios judíos así lo quieran, conviene hacer alguna puntualización sobre el concepto de “raza” judía. Recordemos en primer lugar que los orígenes más antiguos de los hebreos están en las fuentes del río del que reciben su nombre, es decir, las fuentes del río Ebro, Cantabria, Peña Sagra y Garabandal, estableciendo luego su ciudad capital sagrada en la antiquísima Toledo, cuyo nombre viene de Toledot, es decir, generaciones, orígenes, y cuyo nombre primitivo no fue otro que Jerusalén, antes de que siquiera existiera la Jerusalén de Tierra Santa. Más tarde, esos hebreos migraron hacia el Oriente, conociendo los avatares relatados en la Escritura, pero nunca se olvidaron de su solar primitivo en Sefarad-Tarsis. Cuando los babilonios conquistaron el Reino del Norte, que había retenido el nombre de Israel, las Diez Tribus presuntamente perdidas emigraron otra vez a sus más antiguos orígenes, hacia el extremo occidente, estableciéndose en España, Francia, y muy notablemente, en Irlanda. Cuando por fin cayó el Reino del Sur, Judá, el Profeta Jeremías acompañó a la última descendiente de la realeza davídica, Tea Tephi, que se casó con el Rey de Irlanda Heremón, en 583, siendo él mismo hijo de Zará. Esa descendencia real davídica, simbolizada en el arpa irlandesa, pasó a Escocia, y luego a Inglaterra, permaneciendo en la actual casa real británica. La otra descendencia davídica, que cumple la ley del levirato o ley sálica, pasa a través de los reyes troyanos, los francos salios, hasta la casa de Clodoveo, origen de la Monarquía francesa. Los judíos residentes en Palestina reconocieron perfectamente que Cristo el Mesías Hijo de David, legítimo Rey de Israel y Judá, muchos se convirtieron, por lo que en Palestina, durante muchos siglos, quedaron muy pocos judíos, porque la mayor parte se habían hecho cristianos. Lo mismo pasó con los hebreos repartidos por Occidente, que reconocieron a Cristo como Rey y Señor, y se convirtieron en masa, siendo muchas veces sucesores de los Apóstoles en Occidente. Sabían que ellos eran el Nuevo Israel, en quién se cumplían las promesas dadas a sus padres, y que los Reyes que los gobernaban eran los legítimos herederos de David.

Hubiéranse convertido todos, de no haber los fariseos inventado otra religión, pensada desde el principio como una verdadera máquina de guerra contra el cristianismo, y capaz de seducir a los hebreos recientemente convertidos, de modo que se convirtieran a una nueva religión, pensando volver a la Fe de sus mayores. Así como los fariseos rechazaron a Cristo por orgullo racial, puesto que creían que sólo los del linaje de Judá estaban destinados a conocer la verdadera religión, ya adulterada por el Talmud, y a dominar sobre los demás pueblos, así instilaron a los nuevos convertidos ese complejo de superioridad racial, que anteriormente jamás había existido entre ellos, puesto que se habían unido con sus lejanos antepasados cantábricos hasta formar unos pueblos unidos. Los falsos judíos y verdaderos talmudistas utilizaron la honorable descendencia de los hebreos para tenderles la trampa del orgullo racial y aprisionarlos en una falsa religión, mientras intentaban judaizar a los mismos cristianos de ascendencia pagana. La cosa se complicó cuando lograron que un pueblo sito en el Cáucaso norte, en la actual Ucrania, los Kházaros, adoradores de los demonios del fuego y sacrificadores de niños en lugares como Gobekli tepe, se convirtieran en masa al talmudismo, a fines del primer milenio. Ese es el origen de la mayor parte de lo que hoy se llaman judíos, ashkenazíes, que tienen de hijos de Abrahán según la carne lo que yo de Japonés. Así se cumple aquello que nos dice san Pablo, se llaman judíos y no lo son, pero se han servido de la ascendencia hebraica de los pueblos occidentales, y en concreto los de las Islas Británicas, para venderles la mercadería averiada del sionismo, según el cual a los pueblos anglosajones les pertenecería el dominio del mundo por derecho divino, con la instauración de un Nuevo Orden Mundial judaico, cabalístico, capitalista, usurero, anglo-sajón, que lleva ya más de 4 siglos luchando contra el catolicismo y los verdaderos herederos de las Promesas, resumidos en el Papado y la Monarquía davídica de los Reyes de Francia, así como los herederos del Imperio Romano cristiano, cuyos últimos representantes fueron los Emperadores de la Santa Rusia. Los judíos de buena intención, víctimas de los luciferianos rabinos talmudistas, se convertirán cuando el advenimiento del Gran Monarca enviado por Dios, que tendrá en sí la ascendencia de los dos linajes davídicos, amén de todos los principales linajes reales de Europa.