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INTRODUCCIÓN

El Estado es el garante del disfrute pleno de todos los derechos fundamentales Inherentes a la existencia humana. Entre ellos, junto al derecho a la vida, la alimentación, la educación y la salud, coexiste el derecho a una vivienda digna, el cual implica un enorme esfuerzo de todos los órganos y entes del Estado, en función de la complejidad social y económica de la solución de los problemas habitacionales. Ese esfuerzo ha sido empeñado por el Ejecutivo Nacional durante el último decenio mas, sin embargo, persiste un déficit en el número de soluciones habitacionales necesarias para satisfacer la enorme demanda nacional, producto principalmente de distorsiones en el mercado inmobiliario y en el sector construcción. Aunado a lo anterior, las fuertes lluvias acaecidas durante el último trimestre del año 2010 ocasionaron severos daños a la infraestructura habitacional existente, dejando a un sin número de familias damnificadas, las cuales han sido inmediatamente atendidas por la acción del Gobierno Nacional, pero que requieren en la actualidad una solución definitiva a su problema de vivienda. Así, en el actual escenario, por uno u otro motivo, existe una enorme cantidad de familias que dependen de la disponibilidad de viviendas en el sector inmobiliario, bien por la vía del arrendamiento y las diversas formas de ocupación o mediante la compra a crédito. Estas familias ocupan las viviendas disponibles en función de su capacidad económica, y permanecen en ellas en la medida que pueden satisfacer las demandas de los arrendadores en los precios de alquiler, que en la mayoría de los casos responden a los valores que fija el mercado. De tal manera, son susceptibles de perder sus viviendas, o el derecho a ocuparlas, cuando las expectativas del arrendador varían en función del derecho que tiene sobre su propiedad, produciéndose un incremento en el valor de arrendamiento o una modificación de los planes particulares del propietario respecto de su inmueble. Es pertinente advertir que, generalmente, las familias que habitan durante largos períodos una vivienda arrendada o en otra forma de ocupación, lo hacen frente a la imposibilidad de acceso a políticas mas adecuadas para la obtención de la titularidad de las mismas, o de otra vivienda. Un individuo, al establecer su residencia durante

un largo período en un mismo lugar, desarrolla sentido de pertenencia y apego hacia la vivienda que considera su hogar, hacia la comunidad y hacia el hábitat en donde desarrolla parte de su vida, pero es necesario que esa persona tenga claro que es una propiedad privada y como ese derecho de propiedad que esta contemplado en la Constitución y demás leyes de la Republica debe respetarse. Generalmente quien posee un bien y lo alquila, lo hace en primer termino por que requiere de ese pago mensual y en segundo termino por que siente que lo asiste una seguridad Jurídica en donde el Estado debe ser garante de que se respeten las leyes y que el principio de igualdad y debido proceso se aplique sin preferencia de ciudadanos. Por eso el propietario o propietaria que alquila una vivienda a una familia que la necesita, está paliando un deber del Estado y del Gobierno Nacional, como lo es el mandato Constitucional de dotar de una vivienda digna a todas las familias Venezolanas. El Gobierno promulgo el pasado 12 de noviembre de 2011, La Ley para la Regularización y Control de los Arrendamientos Inmobiliarios, esta Ley, tiene por objeto: Establecer el régimen jurídico especial de arrendamiento de inmuebles urbanos y suburbanos destinados a vivienda, ya sean arrendados o subarrendados total o parcialmente. Es una Ley polémica que rompe paradigmas del esquema jurídico de nuestra legislación patria, entrando en conflicto con la Constitución Nacional, desafiando frontalmente el principio de igualdad procesal, creando un desequilibrio entre las partes contratantes por el empeño intervencionista del Estado y su afán de seguir lesionando el principio de autonomía de la voluntad de las partes contratantes. La Ley para la regularización y control de Arrendamientos inmobiliarios prohíbe la aplicación de medidas cautelares de secuestro sobre inmuebles, así como también pretende imponer el carácter retroactivo de la ley aplicada a dichas medidas, es decir, que aquellas medidas cautelares iniciadas antes de que la ley entre en vigencia deberán suspenderse y adecuarse a la normativa.

Las medidas cautelares de secuestro se solicitan cuando el dueño de un inmueble demanda al inquilino por incumplimiento en el pago del alquiler u otras causas. Si el tribunal correspondiente da lugar a la solicitud, los inquilinos son desalojados de la vivienda mientras el caso sigue su curso y se dicta la decisión definitiva. La justicia cautelar comprende una doble finalidad: impedir la violación de un derecho, y facilitar el ejercicio del mismo, disipando la incertidumbre. De allí que la presente investigación, tiene como objetivo conocer las consecuencias jurídicas que traerá la entrada en vigencia de la nueva Ley para la regularización y control de arrendamientos inmobiliarios 2011, cuando en su texto tiene el carácter retroactivo para que aquellas medidas cautelares iniciadas bajo la luz de la ley de arrendamientos de 1999 ya derogada, deberán suspenderse y adecuarse a la nueva normativa. Mi interés por lo tanto es conocer las consecuencias jurídicas que surgirán una vez vulnerado el principio de irretroactividad de la ley, en donde se estaría violentando una norma constitucional es el caso del articulo 24 de la constitución al igual que el articulo 9 del Código Procesal Civil y el articulo 3 del Código Civil.

CAPÍTULO I EL PROBLEMA Planteamiento del problema

Con la entrada en vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en 1999, se consagra a nuestra patria como un Estado democrático y social de derecho y de justicia que propugna el desarrollo de sus ciudadanos y ciudadanas, con un nuevo conjunto de valores para edificar una sociedad nueva donde se garantice a nuestro pueblo su acceso pleno a los derechos sociales, procurando el bien común y la certidumbre jurídica “erga omnes”. El Estado es el garante del disfrute pleno de todos los derechos fundamentales Inherentes a la existencia humana. Entre ellos, junto al derecho a la vida, la alimentación, la educación y la salud, coexiste el derecho a una vivienda digna. Para ello implica un enorme esfuerzo de todos los órganos y entes del Estado, en función de la complejidad social y económica de la solución de los problemas habitacionales. Ese esfuerzo ha sido empeñado por el Ejecutivo Nacional durante el último decenio mas, sin embargo, persiste un déficit en el número de soluciones habitacionales necesarias para satisfacer la enorme demanda nacional, producto principalmente de distorsiones en el mercado inmobiliario y en el sector construcción. Es por ello, que a partir de la iniciativa del Poder Popular con la entrega de más de 400.000 firmas, se propone a la Asamblea Nacional la discusión y promoción de una propuesta legislativa que regularice el arrendamiento de vivienda. El Poder Legislativo Nacional inició el debate de la reforma de la Ley de Arrendamiento vigente en el año 2007, aprobándose en primera discusión en la sesión ordinaria del 26 de Abril del año 2007. Luego de esto, el proyecto de Ley fue remitido a la Comisión Permanente de Administración y Servicios, que asumió el

llamado del pueblo y le dio carácter de urgencia parlamentaria, aprobando el cronograma de trabajo respectivo, dando paso a un amplio proceso de consultas que no abarcó a todas las organizaciones, ciudadanos y ciudadanas, para que, con la participación activa y protagónica del pueblo venezolano, se pudiese diseñar un instrumento jurídico capaz de satisfacer las necesidades y aspiraciones de todos y todas. El Gobierno finalmente después de acalorados debates en la Asamblea Nacional del ante proyecto de ley, promulga el pasado 12 de noviembre de 2011, La Ley para la Regularización y Control de los Arrendamientos Inmobiliarios. Esta ley viene a definirse, como el nuevo instrumento jurídico que regula los contratos entre propietario e inquilino, las rentas a cobrar los procesos de desalojos de los inquilinos y las ventas de las viviendas que tienen más de 20 años en alquiler. El objeto de esta ley es: Establecer el régimen jurídico especial de arrendamiento e inmuebles urbanos y suburbanos destinados a vivienda, ya sean arrendados o subarrendados total o parcialmente. La ley para la regularización y control de los arrendamientos inmobiliarios, surge con el propósito de elevar el nivel de protección jurídica de las partes contratantes, pero cabe preguntarse de cual de las partes contratantes, todo apunta a la desigualdad jurídica, toda vez que es el inquilino quien tiene la balanza a su favor, para ello el Ejecutivo Nacional a incurrido en el desconocimiento de la jerarquía de de nuestra Constitución, en la vulnerabilidad de principios procesales importantísimos como lo es el principio de irretroactividad de la ley venezolana. Aunque en su formación se pensaba que este nuevo instrumento jurídico arrojaría excelentes resultados, hoy vemos con gran preocupación que esto se pone en tela de juicio, mas aun cuando el mismo instrumento en su articulo 3 se contradice al vulnerarse los principios de igualdad, equidad del debido proceso, la realidad se ha mostrado adversa, puesto que esta ley no solo lesiona principios esenciales del Derecho Positivo vigente, sino que entra en frontal conflicto con una norma Constitucional, de allí nuestro punto de vista, en que observamos con suma cautela, como se viola el articulo 24 de la constitución de la Republica Bolivariana de

Venezuela de 1999, al pretenderse aplicar esta ley de forma retroactiva sobre medidas cautelares de secuestro sobre inmuebles que ya cursaban en tribunales durante la vigencia de la ley de arrendamiento de 1999 actualmente derogada, es decir, que aquellas medidas cautelares iniciadas antes de que la ley entre en vigencia deberán suspenderse y adecuarse a la normativa. Ahora bien, en relación con la aplicación de leyes procesales sucesivas, los principios y normas de Derecho Intertemporal establecen que la ley procesal posterior no puede tener efectos retroactivos respecto de hechos o actos jurídicos verificados bajo la vigencia de la ley derogada. En este sentido. El artículo 24 de la Constitución vigente, establece lo siguiente: Ninguna disposición legislativa tendrá efecto retroactivo, excepto cuando imponga menor pena. Las leyes de procedimiento se aplicaran desde el momento mismo de entrar en vigencia, aun en los procesos que se hallaren en curso; pero en los procesos penales, las pruebas ya evacuadas se estimaran en cuanto beneficien al reo o a la rea, conforme a la ley vigente para la fecha en que se promovieron. Cuando haya dudas se aplicara la norma que beneficie al reo o la rea. Pero no solo se esta violando la jerarquía de una norma constitucional, también se está desconociendo normas adjetivas y sustantivas de otras leyes de la legislación patria, como lo son el articulo 9 del CPC y el articulo 3 del Código Civil. El artículo 9 del Código Procesal Civil vigente, es aún más explícito, establece: La ley procesal se aplicara desde que entre en vigencia, aun en los procesos que se hallaren en curso; pero en este caso, los actos y hechos ya cumplidos y sus efectos procesales no verificados todavía, se regularan por la ley anterior. Articulo 3 del Código Civil.- La ley no tiene efecto retroactivo.

En la doctrina resulta valiosa la opinión del Dr. Joaquín Sánchez Covisa, en su obra “La Vigencia Temporal de la Ley en el Ordenamiento Jurídico Venezolano”, el cual señala: “...Existe una norma fundamental en el Derecho intertemporal de todos los países, que es la de que los actos y relaciones de la vida real se regulan por la ley vigente en el momento en que se llevan a cabo. Esta regla, formulada por la doctrina en la forma “tempus regit actum”, es perfectamente paralela a la regla de Derecho intertemporal “locus regis actum”. ...El problema que se plantea en el Derecho intertemporal... es precisamente, la determinación de ese “tempus” en el cual tiene su punto de apoyo cada relación jurídica. La regla citada es una creación de la doctrina y no se formula de una manera directa en el Derecho positivo, pero viene, por lo general, implícitamente expresada a través de uno de los dos preceptos siguientes: “las leyes no tienen efecto retroactivo”, es decir, las leyes no rigen las relaciones jurídicas cuya vida se ha desarrollado en tiempos anteriores a su vigencia; o bien, “las leyes no afectan a los derechos adquiridos”, es decir, la nueva ley no afecta a los derechos que se adquirieron antes de su entrada en vigor. El origen histórico de esta regla es la vieja norma de Derecho Romano “Leges et constituciones futuris certum est dare forman negotiis, non ad facta praeterita revocari”. Además de esta regla, que afecta a cualquier especie de leyes y que, por su misma generalidad, es fuente constante de dificultades, existen otras reglas especiales, que afectan a determinados sectores del orden jurídico. Tal es el caso de las normas que establecen reglas intertemporales especiales para el Derecho procesal y, más destacadamente, para el Derecho Penal, en el cual rige ordinariamente la norma excepcional complementaria que establece la retroactividad de las leyes penales más favorables al reo. Por último, muchas leyes, contienen, por lo común bajo la rúbrica de “disposiciones transitorias”, normas especialísimas de Derecho intertemporal, que resuelven los conflictos que suscita la entrada en vigor de la ley en cuestión. Ahora bien, cómo se integran estas diversas normas de Derecho intertemporal en un orden jurídico positivo?. Pueden distinguirse tres sistemas esenciales,

Tercer Sistema: Corresponde este último sistema a aquellos ordenamientos jurídicos en los cuales el principio de la irretroactividad de la ley es un precepto constitucional, lo que no obsta para que contengan en leyes ordinarias normas transitorias especiales, cuyo contenido no podrá contradecir en ningún caso, como es lógico, el mencionado imperativo constitucional. Por consiguiente, en tales órdenes jurídicos se aplicará en todo caso, el principio de irretroactividad. Se aplicará asimismo, cuando existan, las normas transitorias especiales que contengan las leyes ordinarias, con la importante salvedad de que tales normas podrán reglamentar para el caso en cuestión el principio constitucional, podrán prescribir una aplicación paulatina de la ley a los casos concretos, mas no podrán infringir, desde ningún punto vista el principio de irretroactividad. Este tercer sistema corresponde al Derecho Positivo Venezolano, Es clásico el texto de Merlín, en el cual se afirma que el problema de la no retroactividad de las leyes es el más difícil de la ciencia del derecho... ...el origen de muchas dificultades es la diversidad de significados que unos y otros autores han atribuido a la noción de retroactividad o a la noción de derechos adquiridos... ...Con el propósito de evitar tales confusiones, adoptamos nosotros la posición de considerar que el derecho adquirido y la retroactividad de la ley son el aspecto subjetivo y objetivo de un mismo fenómeno. En consecuencia, será un derecho adquirido aquel que no pueda ser vulnerado por la ley sin incurrir en retroactividad. A la inversa una ley será retroactiva cuando vulnere derechos adquiridos... ...Es, por ende, un problema perfectamente ocioso discriminar la prioridad o preeminencia de uno otro concepto. Entre el derecho adquirido u la norma no retroactiva existe la misma relación que entre el derecho subjetivo y el derecho objetivo. Ambos son dos perspectivas de una misma realidad: la primera, desde el punto de vista de las facultades asignadas al sujeto de derecho; y la segunda, desde el punto de vista del orden normativo. ...Hoy predomina la tendencia de estudiar los problemas de Derecho intertemporal atendiendo a criterios objetivistas –la noción de retroactividad- y no a criterios subjetivistas –la noción de derecho adquirido. Estimamos nosotros que el criterio encarnado en la tendencia objetivista marcha de acuerdo con la comprensión científica de los problemas jurídicos. En consecuencia, nuestra investigación irá encaminada a fijar la noción objetiva de retroactividad. Pero no debemos olvidar que, conforme a lo que acabamos de

exponer, el concepto de derecho adquirido resultará como un precipitado lógico de esa investigación.
PLANTEAMIENTO TEORICO DEL PROBLEMA DE LA IRRETROACTIVIDAD.

Toda ley, en cuanto a norma de Derecho, es decir, en cuanto “ley-proposición”, tiene la estructura de una proposición condicional y puede expresarse siempre de una manera semejante a esta: “Si se realiza el supuesto de hecho S, se producirá la consecuencia jurídica C”. A la luz de esa comprensión de la esencia de la ley, vamos a plantear teóricamente el problema de la irretroactividad, ya que sólo así pueden recibir una solución satisfactoria y válida para todos los casos las cuestiones de Derecho intertemporal. Para la mejor inteligencia del problema, debemos comenzar por hacer una observación previa, cuyo desarrollo sistemático será objeto de capítulos posteriores. Tal observación es la siguiente: los supuestos de hecho “S” de cualquier norma de Derecho pueden considerarse siempre constituidos en un instante temporal preciso y, por lo tanto, se realizan siempre bajo la vigencia de una sola ley, en tanto que las consecuencias jurídicas “C” pueden realizarse en un instante preciso o en un determinado transcurso de tiempo y, por lo tanto, pueden tener lugar bajo la vigencia de dos o más leyes sucesivas. ...Un supuesto de hecho puede constar de un solo hecho material instantáneo – como el de la mayoría de edad, que se realiza en el momento preciso de cumplir los veintiún años- o de una sucesión de hechos materiales – como puede ser un contrato, en el cual es imaginable la existencia de una oferta, discusión y aceptación sucesivas o como sucede necesariamente en la usucapión, que exige una posesión continuada en el tiempo-. Peor, en este último caso, a pesar de que el supuesto de hecho tiene una aparente prolongación en el tiempo, sólo se realiza verdaderamente en el momento preciso en que se consuma su último elemento constitutivo, que es, en el contrato, el de la perfección, y en la usucapión, el de la terminación del plazo. Por el contrario, la consecuencia jurídica “C” de un supuesto de hecho, es decir, los efectos de un hecho o acto jurídico cualquiera, pueden tener lugar en un instante preciso, como por ejemplo la transmisión de propiedad subsiguiente a un contrato –que tiene lugar en el mismo instante de su perfección- o pueden tener lugar en un lapso más o menos prolongado, como los derechos y obligaciones que se derivan del arrendamiento, del contrato de trabajo, del matrimonio o de la filiación. Vemos, pues, según hemos dicho más arriba, las consecuencias jurídicas de un supuesto de hecho, o sea, los efectos de un hecho o acto jurídico, pueden tener lugar bajo la vigencia de dos o más leyes sucesivas, en tanto que el supuesto de

hecho correspondiente tiene siempre lugar bajo la vigencia de una ley específica. Después de las aclaraciones anteriores, estamos en situación de comprender con mayor exactitud el contenido implícito en la proposición fundamental que enunciamos a continuación, la cual resume en forma sintética el principio de irretroactividad y nos servirá de punto de partida para el planteamiento teórico del problema. La proposición en cuestión es esta: El principio de irretroactividad exige que, en aplicación, de la regla “tempus regit actum”, la ley vigente en un período dado determine la existencia de los supuestos de hecho “S” verificados bajo su vigencia y las consecuencias jurídicas “C” derivadas de tales supuestos. ...el problema de la retroactividad entraña tres cuestiones claramente diferenciables, que son, a la vez, los tres requisitos esenciales de toda aplicación de la ley que no incurra en vicio de retroactividad. 1º La ley no debe afectar a la existencia de cualesquiera supuestos de hecho (hechos, actos o negocios jurídicos) anteriores a su vigencia, es decir, la nueva ley no debe valorar hechos anteriores a su entrada en vigor. 2º) La ley no debe afectar los efectos anteriores a su vigencia de cualesquiera de los supuestos de hecho. 3º) La ley no debe afectar a los efectos posteriores a su vigencia de los supuestos de hecho verificados con anterioridad a ella...”. (Resaltado y negrillas de la Sala). ( Dr. Joaquín Sánchez Covisa, La Vigencia Temporal de la Ley en el
Ordenamiento Jurídico Venezolano’, en Obra Jurídica. Ediciones de la Contraloría General de la República, 1976, pg. 234).

En ese sentido, el autor Ricardo Henríquez La Roche, en interpretación del artículo 9 del Código de Procedimiento Civil, ha señalado que “…los hechos y actos ya cumplidos, efectuados bajo el imperio de la vieja ley, se rigen por ella en cuanto a los efectos o consecuencias procesales que de ellos dimanan…” ( Ricardo Henríquez La Roche, Código de Procedimiento Civil, Ediciones Líber, 2da. Edición, Caracas, 2004, p. 41).

De igual forma la jurisprudencia patria también ha confirmado através de sendas sentencias que la ley no es retroactiva, se resolvieron diferentes casos del acontecer jurídico venezolano en donde se pretendía aplicar retroactividad de la ley. Es conveniente reiterar la distinción que hace el constituyente en el artículo 24, porque las consecuencias prácticas de uno y otro efecto son distintas. En efecto, la retroactividad de una ley sólo se admite en materia penal, tanto en el orden sustantivo como adjetivo, únicamente en el caso de su mayor benignidad en relación al acusado (sentencia nº 35/2001 del 25 de enero, caso: Blas Nicolás Negrín Márquez), en cambio, el efecto inmediato, en el caso de las leyes procesales, las cuales pueden versar sobre materia penal, civil, mercantil, laboral, entre otras, es que las mismas se aplican para las causas futuras y en curso En consecuencia a lo expuesto, la nueva ley no puede afectar los hechos o actos verificados bajo la ley anterior, ni sus efectos. De esta manera, se plantea en esta investigación, una problemática de la praxis jurídica, en donde se evidencias las consecuencias y sus efectos jurídicos, que se generan de la errada aplicación de una norma, cuando esta es aplicada y no se han tomado en consideración los extremos de ley para saber la lesión que esta puede generar en el ámbito del Derecho positivo vigente y de la vida social. Formulación del problema En función de lo expuesto se formuló el problema mediante la siguiente interrogante: ¿Qué consecuencias jurídicas traería la aplicación del efecto de retroactividad de la ley de arrendamientos inmobiliarios 2011? Objetivos de la investigación Objetivo General Determinar las consecuencias jurídicas que traería consigo la aplicación del efecto de retroactividad de la ley de arrendamientos inmobiliarios 2011.

Objetivos específicos 1. Analizar jurídicamente cuales son las providencias cautelares que serán suspendidas mediante el efecto de retroactividad. 2. 3. 4. Identificar cuales son las normas adjetivas y sustantivas que se ven Indagar si procede un recurso de amparo constitucional en contra de la ley Detectar si esta implícito o taxativamente en la ley de arrendamiento la vulneradas al irrespetarse el principio de irretroactividad. de arrendamiento inmobiliario 2011. aplicación de la retroactividad.

Justificación de la investigación Cabe señalar que la investigación propuesta busca analizar la problemática que en materia jurídica, a traído la controversial ley de arrendamientos inmobiliarios, recién promulgada, este análisis se basa en doctrina de reconocidos juristas venezolanos, sustentado constitucionalmente y también con el apoyo de jurisprudencias y leyes adjetivas y sustantivas, que buscan clarificar el panorama de angustia que vive los venezolanos ante la incertidumbre jurídica que ha ocasionado tan polémica ley. La sociedad toda esta en vilo en relación a la suspensión de medidas cautelares que están en curso bajo el régimen de la ley ya derogada, las cuales deberían seguir su curso bajo el dominio de la ley anterior ya que así lo reza nuestra constitución. La incertidumbre jurídica que se genera es tal, que existe mucho desconocimiento en materia legal, por parte del ciudadano común, es el caso de los pequeños propietarios de vivienda, que sienten que sus derechos se ven debilitados ante la tremenda desigualdad jurídica, al no comprender que es la retroactividad de la ley y la forma como esta opera coartando el derecho procesal de toda providencia cautelar que sea incoada para asegurar la resulta de un juicio que pudiera demorar.

Esta investigación da pauta para que cualquier ciudadano de la republica tenga un claro conocimiento de lo que significa el que se vulneren derechos ingerentes al ser humano como lo es el derecho a su patrimonio, de igual manera dar a conocer que es un conflicto de ley, y sobre todo cuando se trata de violar la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela al pretenderse irrespetar el principio de irretroactividad. Por lo antes expuesto cabe resaltar que esta investigación también es beneficiosa para el profesional del Derecho, pues aporta elementos de máxima convicción que podrían llevar a este, a emprender un recurso de Amparo Constitucional en contra de las pretensiones del Ejecutivo Nacional y dejar sentado cuales eran sus pretensiones al intentar desconocer una norma constitucional, a caso fue un error jurídico, o tal vez una estrategia política, con el fin de captar nuevos electores, en relación a la contienda electoral del 2012. Delimitación de la investigación

En cuanto a la delimitación temporal, la investigación se efectuó en el período comprendido desde Noviembre de 2011 hasta Diciembre de 2011, considerándose tiempo suficiente para consecución de los objetivos previstos. Por otra parte, las bases jurídicas que sirvieron de soporte lo constituyeron teorías de dos reconocidos autores venezolanos en materia de Derecho Procesal Civil. De igual forma se sustento con jurisprudencias venezolanas que versan sobre la materia tratada. En relación con el sustento teórico que orientó la presente investigación, el mismo corresponde a las teorías sobre: (Dr. Joaquín Sánchez Covisa, La vigencia temporal de la ley en el ordenamiento jurídico venezolano, en obra jurídica, Ediciones de la Contraloría General de la Republica, 1976 pg. 234) ( Ricardo Henríquez La Roche, Código de Procedimiento Civil, Ediciones Líber, 2da. Edición, Caracas, 2004, p.41), permitiendo así realizar un enfoque práctico y funcional del tema abordado.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Libros: Dr. Joaquín Sánchez Covisa, La vigencia temporal de la ley en el ordenamiento jurídico venezolano, en obra jurídica, Ediciones de la Contraloría General de la Republica, 1976 pg. 234.

Ricardo Henríquez La Roche, Código comentado de Procedimiento Civil, Ediciones Líber, 2da. Edición, Caracas, 2004, p.41. Ordenamientos Legales: Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela, 1999 Ley para la Regularización y Control de los Arrendamientos Inmobiliarios, 2011 Ley de Arrendamientos Inmobiliarios (Decreto Nº 427 del 25-10-1999. G.O. Nº 36.845 del 7-12-1999 con vigencia desde el 1-1- 2000). Código Procesal Civil, 22-01-1986 Código Civil de Venezuela, 26-07-1982 Jurisprudencia Nacional: Anexos: a.- Exp. N° 1985-000004, Sala de Casación Civil

b.- Exp. Nº AP42-N-1996-018447, TSJ Corte Primera de lo Contencioso

Administrativo.
Artículos de Internet:
http://www.estudiosconstitucionales.com/GLOSARIO_Archivos/068.htm La garantía de irretroactividad de la ley http://www.codigovenezuela.com/2011/03/noticias/pais/la-nueva-ley-deinquilinato-con-todos-los-juguetes

TITULO

CONSECUENCIAS JURIDICAS QUE TRAERIA LA APLICACIÓN DEL EFECTO DE RETROACTIVIDAD DE LA LEY DE ARRENDAMIENTO INMOBILIARIO 2011.