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La esperanza vencerá al miedo?

Por Cecilia Valenzuela Periodista Según el calendario de la alcaldía de Lima, los comerciantes de La Parada deberían trasladarse hoy al mercado de Santa Anita. El nuevo centro mayorista de la ciudad estuvo listo a fines de 2010, pero el complejo de Adán que sufre la mayoría de los políticos peruanos, retrasó un año y nueve meses su instalación. ¡Y esto! Si el traslado, realmente, se concreta hoy. A un año y nueve meses de estudios y ninguna obra ampliatoria, la alcaldesa conmina, solicita, pide a los comerciantes que se muden a Santa Anita. Y cuando los camioneros invaden una pista lateral del nuevo mercado, y los vendedores paralizan, durante tres días, el centro que abastece la gran ciudad, los funcionarios de la municipalidad declaran que no habrá desalojo porque ellos no darán una orden que implique ejercicio de la violencia. Susana Villarán cree que el Estado es la Defensoría del Pueblo. Se niega a usar la ley porque piensa que ejercer autoridad es ejercer violencia. No entiende la diferencia entre la fuerza de la ley y la violencia. Y disfraza de actitud dialogante su debilidad frente a una arbitraria y abusiva protesta.

Un mercado de 60 hectáreas, condiciones sanitarias adecuadas, ubicado cerca de la Carretera Central donde los camiones pueden operar sin perturbar el tráfico de la ciudad, con estacionamientos para los vehículos de carga que llevan los productos, que llegan de uno y otro punto, a las otras ciudades del país; con estacionamiento para el público local, con frigoríficos, con un laboratorio de control de calidad y hasta con una guardería, es poco para unos comerciantes acostumbrados a vender los productos que comemos todos los habitantes de Lima, hacinados en un área de 3 hectáreas, en un nido de delincuencia e insalubridad, que es un peligro para el Tren Eléctrico, que traba el crecimiento de La Victoria, y donde hay drogadicción, alcoholismo, rateros y miles de miles de ratas. Pero como siempre, las autoridades cediendo ante la presión, zurrándose en las grandes mayorías, que somos los usuarios de los productos que se venden en el mercado mayorista, y haciendo política en función de las minorías organizadas. La alcaldesa ha anunciado que hoy "se abre Santa Anita con los comerciantes que se inscribieron voluntariamente". ¡Francamente! ¿Cuántos de los inscritos son de La Parada y cuántos son nuevos? ¿La municipalidad ha previsto esa contingencia? ¿Vamos a tener dos mercados, a expensas de la salud y la pobreza de los vecinos de La Victoria? En cuánto

tiempo van a quebrar los que competirán pagando costos reales, con los que gastan menos en medio de la informalidad. Casi 9 millones de habitantes en manos de una persona que nunca ha trabajado en una empresa, en función de la realidad y el mercado, a la que nunca le han medido la eficiencia. La mala suerte de Lima es que está en manos de una señora que trabajó siempre en ONG o en instituciones religiosas, donde las personas se mueven en base a las amistades y a la simpatía ideológica y donde los resultados se miden en popularidad. Por eso hasta la licitación de las jabas ha sido un fracaso. ¿Qué cambió hasta hoy? Estudios para tomar decisiones La alcaldesa inició su gestión criticando cada una de las obras de la anterior; el 1 de marzo del 2011 dijo que hacía estudios sobre el mercado de Santa Anita porque había "encontrado muchos problemas". Privilegiando el poder Foco de enfermedades Villarán privilegia la política y el poder a la eficiencia. Aun cuando otorga una concesión a una empresa, piensa que utiliza al enemigo para conservar el poder. El resultado es el desastre en el que lentamente sucumbe Lima.