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VIVIENDAS EXPERIMENTALES 

TOMO VII COMPONENTES DE LA VIVIENDA

VII COMPONENTES DE LA VIVIENDA 

TEP 11 JUNTA DE ANDALUCÍA Consejería de Obras Públicas y Transportes. Dirección General de Arquitectura y Vivienda 006-008 Andrés López Fernández Francisco J. Montero Fernández Juan Luis Trillo de Leyva Otros investigadores: Jose A. Alba Dorado Antonio Martínez García Ángel Martínez García-Posada

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INDICE

LÉEME.txt ANTECEDENTES SUSTANCIAS TRANSVERSALES COMPONENTES DE LA VIVIENDA Espacio Vacío Equipamiento Almacenamiento Modelos experimentales EN TORNO A LA VIVIENDA Y SU ASOCIACIÓN VIVIENDA INCONTENIDA

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COMPONENTES DE LA VIVIENDA Juan Luis Trillo de Leyva

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7.1.01 Exposición de Artes Decorativas e Industrias Modernas de Paris, 1925. Diseño de René Jules Lalique.

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Para referirnos al futuro de la vivienda tenemos que retroceder casi cien años. A principios del siglo XX, el avance industrial y el desarrollo urbano sustituyó la aristocracia por la burguesía en la élite social, y parecía perentorio adaptar los objetos de uso doméstico de origen artesanal a la producción en serie industrial. Se trataba de sustituir las piezas únicas e irrepetibles del arte y la artesanía por objetos fabricados en serie cuyo valor se apoyaría en su diseño más que en su materialidad como irreemplazables. Como en cualquier periodo de cambio se apreciaba una clara inercia formal, los objetos industriales reiteraban con dificultad y terquedad las formas del pasado. Periodo convulso este comienzo de siglo en el que se mezclaban las guerras con las grandes exposiciones especializadas que trataban de informar y conformar “la nueva vivienda para el hombre nuevo” a través de una pedagogía pública. El problema más grave de la arquitectura actual es su falta de conexión y explicación con el usuario. El gran acontecimiento de encuentro entre la industria en continuo progreso y las Artes Decorativas que habían controlado durante el siglo XIX todos los objetos de los espacios domésticos, Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes de París, tuvo que demorarse, a causa de la guerra de 1914, desde el año 1915, en el que estaba previsto su inauguración, hasta el año 1925. En esta exposición se produjo un fuerte enfrentamiento entre la mentalidad decimonónica y el mundo moderno. El declive de los estilos estaba en París representado profusamente por el Art Nouveau y el Art Decó, con la presencia de refinados diseñadores del lujo como el joyero René Jules Lalique, los muebles de Paul Follot y el refinamiento afrancesado de Emile-Jacques Ruhlmann que organizó para la exposición La Casa de un rico Colecccionista, una especie de museo de objetos del tiempo presente que reivindicaba el interior del siglo XIX: la vivienda como un gran almacén de objetos en exposición. No faltaban grandes y reconocidos arquitectos como autores de estos decadentes espacios arquitectónicos envolventes, tales como Henri Sauvage (1873-1932) y su

7.1.02 Cartel Exposición de Artes Decorativas e Industrias Modernas de Paris, 1925

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pabellón de Primavera (Au Printemps), o la obsesionante habitación de Pierre Chareau (18831959) para una biblioteca. A pesar de la intención de los promotores de la exposición de París de incorporar los avances industriales a los objetos domésticos, ni ellos ni el público asistente al evento conseguían evadir la idea de un espacio interior velado por la acumulación de elementos exentos. Alrededor de los refinados objetos Art Deco se establecía un aura que colmataba plenamente el espacio doméstico; las viviendas más humildes, las provocadas por las aglomeraciones en las periferias industriales de las grandes ciudades, se llenaban de burdas imitaciones. La forma de estos objetos exigía su exposición autónoma, hasta los muebles diseñados para apoyarse en las paredes adquirían la condición de elementos autónomos, como podemos apreciar en la habitación de té de Henri Sauvage. Confortabilidad y acumulación parecían ser términos dependientes entre sí. El coleccionismo que había nacido en el siglo XIX, basado en la veneración de los objetos arqueológicos del pasado, en su calidad de objetos únicos, de testigos de una historia común, pasó a integrarse en el hogar a través de colecciones de objetos industriales, sin valor artístico ni material. De ser testigos de la historia, las colecciones domésticas pasaron a representar el recuerdo personal de sus habitantes. En cierto sentido la felicidad y el éxito quedaban reducidos a la posesión, a la acumulación de enseres en el interior de las casas. En el año 1925, la sociedad no estaba preparada para vivir la experiencia que proponían tres grandes arquitectos desde lugares y posiciones bien diferentes. El excéntrico Friedrich Kiesler desarrolla en la Exposition Internationale una estructura metálica con planos suspendidos de colores básicos que disuelven los pesados límites del contenedor arquitectónico. La exposición de Kiesler, “La ciudad en el espacio” de Austria, estaba basada en su experiencia teatral para crear escenografías innovadoras, como sus escenas estereoscópicas, y resulta ser una de las primeras y más brillante construcciones neoplásticas, según la autorizada opinión de Van Doesburg.

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El pabellón soviético de Konstantin Melnikov (1890-1974) es suficientemente conocido por todos, sólo indicar que su inserción en la muestra utilizó una vía liberada de la censura que ejercían los promotores para mantener la pureza de las Arts Décoratifs: un pabellón de una nación invitada que es elegido tras un concurso nacional. La aportación tecnológica y estructural de este edificio sorprende incluso en el interior de la obra de su autor. La recién instaurada URSS toma este edificio como adscripción al estilo internacional. Melnikov rompe la composición estática clásica y propone una inestabilidad sugerente de perspectivas espaciales insospechadas. A pesar de la revolución que plantea está propuesta, su aportación más notable se encuentra en su forma externa, el interior queda relegado a un segundo plano como lo muestra la profusión de imágenes externas que podemos encontrar de él, todo el edificio es un objeto más de la exposición. El pabellón de L’Esprit Nouveau, proyectado por Le Corbusier (1887-1965) y Amédée Ozenfat (1886-1966) sería la antítesis de la Exposición oficial: lo opuesto a las Arts Décoratifs. Le Corbusier proponía la sustitución de los espacios llenos de objetos de las casas de coleccionistas por el vacío, cualidad que distinguirá a la vivienda experimental moderna. Le Corbusier atendía sólo a la segunda parte del descriptor de la exposición, a las Industriels Modernes, proponiendo sus “máquinas para vivir”. Llevado por su seguridad y confianza en el progreso afirmó: “Hoy mismo una cosa es segura, 1925 marca un decisivo punto de partida en la batalla entre lo viejo y lo nuevo. Después de 1925 los amantes de las antigüedades virtualmente habrán terminado sus vidas y el esfuerzo productivo industrial estará basado en lo nuevo”. Como indica el título del pabellón, el objetivo final era alterar la valoración de los ciudadanos, provocar la admiración por lo nuevo en lugar de la tradicional admiración por el pasado. El vacío como condición moderna del espacio doméstico frente al abigarrado interior de las viviendas del siglo XIX, era ya una aspiración conocida y coincidente de muchos arquitectos de la vanguardia moderna, la aportación más significativa del pabellón de L’Esprit Nouveau fue el concepto de equipamiento. Los muebles se reducen sólo a sillas y mesas, el resto forma parte constitutiva de los cerramientos. Aparecen tímidamente los “casiers”, casilleros o armarios que

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7.1.03 Exposición de Artes Decorativas e Industrias Modernas de Paris, 1925. Biblioteca de Pierre Chareau 7.1.04 Exposición de Artes Decorativas e Industrias Modernas de Paris, 1925. “La ciudad del espacio” de Frederik Kiesler 7.1.05 Exposición de Artes Decorativas e Industrias Modernas de Paris, 1925. Pabellón de la URSS, Konstantin Melnikov.

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añaden a su utilidad para almacenar objetos la conformación de los espacios mediante límites permisivos. Aún existen elementos que en menor número que en las casas tradicionales se fijan como hitos del espacio interior, nos referimos a objetos inútiles que ahora por su relación con el arte justifican su presencia y su aura significativa en la ocupación del espacio doméstico. En el balcón interior de la planta alta, sobre la doble altura del salón, se adelanta la peana de una
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7.1.06 y 07 Exposición de Artes Decorativas e Industrias Modernas de Paris, 1925. Pabellón de L’Esprit Nouveau, Le Corbusier

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escultura que preside el doble espacio junto con los cuadros de la derecha. Con este pabellón Le Corbusier parecía querer recorrer en días la distancia que aún separa el interior de la vivienda del siglo XIX de la posible vivienda del siglo XXI, aún por plantear. Será dos años más tarde, en la exposición de viviendas construidas en Stuttgart, la Weissenhof de 1927 realizada por Mies van der Rohe como director de la Werkbund, cuando de forma explícita se dará a conocer que en materia de vivienda el pasado no es un valor añadido como sostenían los organizadores de la exposición de París. En uno de los carteles del acontecimiento se tacha de forma violenta y revolucionaria una fotografía de un interior textil colmatado de objetos del pasado. Sobre la fotografía y a la manera de una pintada aparece escrito: Wie wohnen? (¿cómo vivir?), una pregunta a la que pretende dar respuesta el barrio vanguardista de Stuttgart. En una interesante tesis pendiente de publicación de María Melgarejo Belenguer: Hacia un concepto de espacio interior. Lilly Reich – Charlotte Perriand 1927-1937, se destaca la labor como diseñadoras de interiores y muebles de dos de las colaboradoras de Mies y Le Corbusier, respectivamente, para configurar este futuro de la vivienda que aún no hemos alcanzado. Una nueva exposición celebrada en octubre de 1929: Salón d’Automne, configuró de forma casi definitiva las posibilidades potenciales que se apreciaban en el pabellón del Esprit Nouveau. Las tres materias básicas componentes de la vivienda experimental serán a partir de ahora: espacio vacío, equipamiento y almacenamiento. Estos tres componentes que se mezclaban desordenadamente en la vivienda del siglo XIX ofreciéndose a nuestra percepción de una forma caótica y, sobre todo, atomizada en pequeños y autónomos aparatos electrodomésticos (equipamiento), muebles y armarios (almacenamiento) y habitaciones - contenedores (vacío), se decantarán y aislarán como si de una reacción química se tratara para agruparse y clarificar su funcionamiento y su configuración, obteniéndose el higiénico “vacum cleaning”. En el pabellón de Le Corbusier, un cuadrado de 10 x 10 metros, es posible apreciar esta decantación moderna, la atmósfera viciada y nebulosa de la vivienda del pasado se aclara totalmente hasta encontrar un espacio transparente donde apenas flotan las sillas que guardan los valores esenciales de los viejos objetos art decó.

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7.1.08 Die Wohnung Exibition, Berlín, 1927. Glass Room, Mies van der Rohe y Lily Reich 7.1.09 Deutsche Linoleum Werke Exibition, Sttutgart, 1927. Mies van der Rohe y Lily Reich

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Cuenta en su trabajo María Melgarejo que Le Corbusier estaba en Buenos Aires mientras se inauguraba la exposición y que Charlotte Perriand se fotografió varias veces con la cara oculta para mostrar los muebles que, como la chaise long, ella misma había diseñado.1 Si diferenciamos los materiales, aquellos con los que construimos los edificios, de la materia como elemento conceptual y constituyente del mundo visible, podemos enunciar que una vivienda, que el proyecto de una casa, está formado por tres materias básicas: EQUIPAMIENTO (instalaciones y aparatos), ALMACENAMIENTO y ESPACIO VACÍO. La materia, a través de su raíz mater, es una sustancia sin forma, el origen físico de todos los objetos construidos. En el diseño o formalización de la vivienda podemos denominar materia tanto a la piedra, al hormigón o al ladrillo, como a conceptos abstractos, pertenecientes a las funciones o actividades que son necesarias en la conformación de la arquitectura. No importa el grado técnico de desarrollo alcanzado, ni la singularidad de los programas funcionales, el espacio doméstico estará siempre conformado por estas tres materias que se combinarán en proporciones diferentes para adecuarse a diferentes solicitudes históricas de su desarrollo. Aunque sea excesivamente simplista pero con el fin de concretar estos conceptos abstractos, podemos afirmar que en las primeras casas, en las cuevas, en las cabañas o en las casas tiendas, la materia principal, la que en mayor proporción constituía la casa, era el espacio; mientras el almacenamiento casi quedaba circunscrito a los alimentos y el equipamiento, al fuego y al agua, aunque en este caso también podrían definirse como equipamiento los árboles que existían en el entorno. En la casa de los dos últimos siglos el almacenamiento ha sustituido al espacio y ha constituido la materia central, el desarrollo de la propiedad privada frente a la organización social del estado ha producido una identificación entre lo que somos y lo que poseemos; se han desarrollado conceptos nuevos como el coleccionismo que han encontrado en el espacio doméstico el contenedor básico para su realización. Algunas de las teorías sociales del siglo XX han culpado al acceso a la propiedad de nuestras viviendas, facilitado por las empresas y las organizaciones estatales, la causa del control que la administración ejerce sobre el ciudadano, a ello habría que añadir la acumulación de enseres. El habitante de una vivienda en propiedad se ve coartado en sus decisiones por el lastre inútil de sus posesiones. El progreso técnico e informático de la segunda mitad del siglo XX producirá un nuevo cambio de materia en el espacio doméstico, creemos que en el siglo XXI será

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7.1.10 Charlotte Perriand en la chaise long, 1927 7.1.11 Salón d’Automne, París, 1929. Interior Pabellón de Le Corbusier

1. Melgarejo, María. Hacia un concepto de espacio interior. 1927 – 37. Tesis doctoral. ETSAM, 2006.
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el equipamiento la base del concepto central de la vivienda y dilucidará con el almacenamiento el espacio contenedor de la casa. De los tres conceptos que hemos enunciado y que trataremos de exponer a continuación es el vacío, el lugar que ocupamos con nuestras actividades, el más autónomo, ya que entre el almacenamiento y el equipamiento existirá siempre una gran ambigüedad, de forma que en algunos casos no sabremos dónde clasificar algunos enseres, como por ejemplo los muebles. La infraestructura base de la edificación, los pilares, los cerramientos o las instalaciones, las consideraremos parte del equipamiento, su evolución en los últimos años nos obliga a pensar que están dejando de ser parte de un contenedor autónomo para ir integrándose en la configuración interior. ¿Cómo debemos considerar un cerramiento móvil?, o ¿qué grado de relación con el contenedor edificatorio tienen los muebles de cocina y los grandes electrodomésticos? Mientras hasta el siglo XIX el contenedor edificatorio de las viviendas se diferenciaba claramente del contenido, casi exclusivamente textil de las mismas, en estos momentos transitamos entre materias híbridas que buscan en un nuevo equilibrio precisar los límites de cada materia. Si el equipamiento no queda fijado por la edificación, por su necesidad de estar conectado con una red de instalaciones, siempre existirá en algunos utensilios la duda de considerarlos equipamiento u meros objetos para almacenar. La similitud entre un vehículo y una casa será siendo una inmejorable fuente de reflexión sobre el espacio doméstico. Entre los recintos interiores de los barcos, los trenes, los coches y los aviones, de un lado, y la casa, de otro, siempre existirán comparaciones y traslados de conceptos de proyecto, beneficiosos para ambos. A pesar del eslogan de la “máquina de habitar” aplicado a la vivienda por la vanguardia moderna, creo que no es sólo el concepto de máquina y por tanto de industrialización el que diferencia y hace positiva esta analogía inicial entre la vivienda y la industria incipiente de los automóviles, es el viaje y todo lo que se desarrolla en su entorno la principal fuente de sugerencias. El desplazamiento por el territorio y sus radicales limitaciones sobre el vehículo, es la razón de la riqueza de pensamientos entorno a las analogías positivas entre la máquina para viajar y la máquina para habitar. Estas analogías se producen en los dos sentidos
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7.1.12 Fabricación del Dymaxion Car, 1933, de Buckminster Fuller

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7.1.13 Raymond Rossel

aunque una vez que se estabiliza el modelo industrial es el espacio doméstico el receptor pasivo de las cualidades trasladadas. Entre las limitaciones de diseño de las cabinas de viaje están: un espacio reducido, un almacenamiento provisional, medidas antropométricas y la seriación e industrialización de todos los elementos. Salvo la introducción de la informática que hasta ahora no ha producido ninguna alteración espacial, desde las primeras cabinas de viaje: los camarotes y los vagones de tren por ejemplo, no se ha producido ningún cambio sustancial. En la decoración interior de las viviendas siempre han existido como modelos de refinamiento y confort, los cerramientos y suelos de madera de los camarotes y el diseño de objetos, lámparas, ceniceros, cortinas..., de los grandes trenes europeos. Como ejemplo práctico de programa útil para la ocupación de un interior podemos observar el diseño interior de los aviones, un modelo ya estabilizado internacionalmente y extremo en cuanto al espacio ocupado, al número de personas y a la duración de los viajes. Como todos los vehículos, el avión, en su diseño interior, establece diferencias entre la zona superior y la inferior, entre el torso y cabeza de los ocupantes sentados, donde se modela el máximo espacio vacío y las ventanas para la conexión con el exterior, y el resto del espacio. Entre las dos situaciones posibles de viajeros de pie o sentados, se prima la de sentados, incluso forzando la de estar de pie, por no ser ésta la forma en la que se vuela. El equipamiento individualizado para cada viajero tiende ha reproducir la sensación que acompaña al conductor de un coche o a un piloto de avión, una serie de botones, anuncios luminosos, lámparas personales y bases de enchufes, quedan a su disposición rodeándolo por todos lados, también existe un equipamiento de aseos que se comparte con el resto de los pasajeros. El almacenamiento se divide en dos clases, el permanente e inaccesible que está separado de la cabina, en la bodega inferior del avión, y el de mano, que se superpone a los asientos modelando el corredor central para el movimiento del personal auxiliar. Como podemos comprobar se reiteran las tres materias de la vivienda: el vacío, el equipamiento y el almacenamiento; y de forma tan radical y estudiada, iba a decir evidente, que siempre merecerá la pena su traslado al proyecto de las cabinas estáticas para habitar: al proyecto de las viviendas. Una de las características más destacadas del espacio habitable de los vehículos es la clasificación expresa de las tres materias básicas, otra es la de su periódica reorganización que se traduce en mantener el espacio interior libre de objetos permanentes. Salvo casos extremos de dejadez, el maletero de nuestro coche y los asientos se mantienen libres de objetos permanentes, como la habitación de un hotel que
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cada dos o tres días cambia de usuario y de contenido. Frente a la transitoriedad intrínseca de las cabinas para viajes, aunque como en el caso del coche propio mantengan siempre el mismo usuario, está la acumulación permanente del espacio doméstico. La casa como una mesa de trabajo debería requerir de una “limpieza” periódica, asimilar de los vehículos la extrañeza no sólo por aquello que le es ajeno y permanece, sino también por la eliminación continua de objetos transitorios. Es bastante habitual criticar a aquellos conductores que llevan en sus coches cojines de “croché” o los adornan con guirnaldas los días navideños, simplemente porque no entienden el sentido práctico e industrial del coche, que ellos quieren singularizar con elementos traídos de su casa cuando lo más positivo, sería lo contrario, trasladar los conceptos prácticos de proyecto aprendidos de las condiciones extremas de las cabinas de vehículos a los espacios domésticos.
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7.1.14 Estructura del Dymaxion Car, 1933, de Buckminster Fuller

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“La razón de esta dificultad (se refiere al cambio de la vivienda pública) hay que buscarla en el empeño en repetir unas rutinas para el planteamiento residencial público que apenas se alejan de los paradigmas de la modernidad basados en unos programas domésticos extraordinariamente rígidos (…) y en una nula reflexión sobre el espacio público asociado entendiendo que la vivienda termina donde comienza la ciudad, otra disciplina”. 2 En la actualidad, la resistencia a introducir cambios en la vivienda funcionalista heredada de las normas de diseño del siglo XX, que a los efectos del proyecto se circunscribe a resolver distribuciones de tabiquería, se basa en la idea de mantener una forma de vida que se ha mostrado útil en el interior de la homogeneidad de los grupos familiares tradicionales. La tecnología anacrónica empleada es producto de esta situación de estabilidad de la vivienda que se mantiene desde hace más de sesenta años. Interrumpido el esquema social familiar, aunque mejor sería decir ampliado con otras formas de cohabitación, la vivienda colectiva y la administración están obligadas a aceptar el cambio y la innovación. “El carácter innovador de una casa reside en su capacidad para plantear cambios en el estilo de vida”. 3 Cualquier estudio de investigación sobre la vivienda experimental debe partir de dos parámetros principales, de un lado la aceptación de grupos de ocupación heterogéneos y en proceso de reproducción; y de otro, el retraso tecnológico acumulado por los bloques de viviendas en años y años de resistencia a las innovaciones. A los cambios continuos de los ocupantes de una vivienda habrá que sumar la expectativa de fungibilidad de la misma. “Hoy en día más del 60% de la gente en las sociedades desarrolladas no vive dentro de una estructura familiar (…) es el caso de la ciudad de Estocolmo. Allí el 92% de la población ya no vive dentro de una estructura familiar. Por lo tanto el problema ha cambiado mucho para los arquitectos” .4

2. Herreros, Juan. “Vivienda pública+espacio público. Un manifiesto”. Manual de vivienda colectiva (Resumen del Master in Collective housing de la ETSA de Madrid, curso 2006). 3. Monteys, Xavier y Fuertes, Pere. Casa Collage. Gustavo Gili. Barcelona, 2007. p.112. 4. Dietmar Ebeler, “Notas de la conferencia sobre futuras tipologías”. Manual de la Vivienda Colectiva. Op. cit. pp. 64-69.

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La tecnología de la vivienda futura tendrá que ampararse en la asunción de las experiencias prácticas de los edificios de oficinas o singulares que, liberados del “ladrillo”, han tenido una transformación continua y permanente, ajustada a los avances de los nuevos materiales. Trataremos de enunciar las tres materias básicas ya reseñadas: vacío, equipamiento y almacenamiento, procurando establecer sus límites conceptuales y formales, con el objeto de aventurar las condiciones de su inserción en una vivienda futura.
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7.1.15 Buckminster Fuller en 1949, con las maquetas de la Skybreak Dome y Estándar Living Package

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ESPACIO VACÍO Juan Luis Trillo de Leyva

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Existe una curiosa paradoja arquitectónica, todos afirmamos que la materia principal de nuestros proyectos es el espacio, pero construimos contenedores, límites, cerramientos, materia con formas...Y el espacio vacío se reconoce como residuo, como intersticio libre de materias constructivas. Contra esta contradicción se puede argumentar que el proyectista proyecta y dibuja formas materiales pero piensa en el contenido espacial de las mismas. El arquitecto se parece al grabador que trabaja sobre el negativo de la impresión final, viéndose en la necesidad de traducir continuamente sus movimientos e incisiones con el buril al positivo del grabado. Los escultores Chillida y Oteiza alteran con su trabajo la línea tradicional seguida por la escultura, poniendo su atención descaradamente en la tensión del espacio atrapado por la materia y nunca en la forma de ésta. Eduardo Chillida ha explicitado este cambio consciente de objetivo en todos sus escritos. No obstante, podemos afirmar que toda escultura, por muy convencional que sea manipula materia y espacio, igual que toda imagen se reconoce en un fondo. La solución del aparente rompecabezas es la de admitir que el espacio es un concepto abstracto e intelectual que, en el mundo visual o real, depende de la materia, de su acotación material. La realidad la percibimos y usamos como resultante de equilibrios entre conceptos duales opuestos, como fondo / imagen, luz / sombra, sonido / silencio, blanco / negro, o materia / espacio. La manipulación que el arte hace de esta realidad, la intencionalidad del autor, se refleja en la prioridad que concede a uno de estos conceptos duales sobre el otro, aunque es consciente que siempre trabajará con una materia híbrida, mezcla de ambos conceptos. En las esculturas de Chillida están presentes la materia y el vacío, por ello, pueden ser valoradas tanto por el espacio acotado como por las texturas y formas de la materia que lo limita, por el material utilizado para su ejecución. Entiéndase que al referirnos al espacio vacío de la vivienda, lo hacemos desde un punto de vista intelectual y abstracto y siendo conocedores de su implicación con la materia, que en este caso podemos clasificar como equipamiento y almacenamiento.

7.2.01 Interior virtual de Tindaya, escala humana, Eduardo Chillida

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7.2.02 Niño protegido bajo una mesa 7.2.03 Perspectiva del interior de un módulo de Vivienda Experimental, Concurso La Florida, noviembre 2007. A. Martínez García y JL. Trillo de Leyva

Una casa es un paisaje completo, un conjunto interrelacionado de espacios que tiende a reproducir el total en cada una de sus partes. Cada habitante cuando cierra la puerta de su habitación cree estar en su casa, el niño que juega bajo la mesa o en el interior del armario se apropia de esa minúscula porción de casa con la idea de reproducir en ella el concepto global de refugio. Todos hemos sentido esta sensación de protección, colonización y posesión de un lugar mínimo, incluso en una caja de cartón, confiriéndole las cualidades de privacidad de una casa completa. Es por eso que el vacío de la vivienda tiende a complicarse, a reproducirse una y otra vez sobre sí mismo, como las imágenes enfrentadas de dos espejos que se circunscriben unas en otras como elementos de un telescopio. Si la casa se subdivide en piezas estancas, su fragmentación es homogénea, como ocurre con la vivienda convencional, de forma que reproduce en cada parte las tres materias de vacío, equipamiento y almacenaje, que estamos usando como contenido arquitectónico de la vivienda. Una fragmentación que como los servicios de instalaciones no centralizados produce las mayores pérdidas de superficie utilizable. El ocupante, aunque necesite aparatos se mueve en el espacio y es éste, el espacio, él que caracteriza las actividades funcionales y las prestaciones de la vivienda. La capacidad de integrar o separar el espacio no ocupado permanentemente condicionará la

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superposición y simultaneidad de las actividades. Es importante señalar que la vivienda debe garantizar siempre la privacidad voluntaria de cada ocupante. En arquitectura el vacío no es la nada sino el espacio cóncavo donde nos movemos y relacionamos, un espacio que viene conformado por las superficies que lo acotan y la luz que reflejan. El control de la iluminación y la ventilación natural en el interior de la vivienda marcará, junto a los acabados de sus límites físicos, su calidad arquitectónica. En el espacio doméstico es importante diferenciar entre la superficie horizontal donde nos movemos y el vacío, que se refiere a una condición tridimensional y no necesariamente accesible. La sección vertical de los espacios domésticos es importante para localizar en ella, como capas o estratos, las tres materias básicas. La mayoría de las viviendas distribuyen estas capas en la superficie horizontal, es decir, únicamente en su representación en planta y de forma muy fragmentada. El proyecto del espacio doméstico interior se ha incorporado a la arquitectura hace muy poco tiempo. La arquitectura histórica atenta a los edificios singulares casi nunca se ocupó de las viviendas y cuando lo hizo, le interesó más como objeto urbano, como volumen externo y nunca como vacío interior. “Para historificar el acontecimiento, hemos abandonado sobre todo las cornisas, los frontones y las cúpulas de siglos anteriores. Hemos conducido la arquitectura hasta la casa, hasta la vivienda dejada hasta ahora –por lo general- al cuidado de especialistas anónimos”.5 Le Corbusier se empeña en ampliar el hueco abierto en 1925 con ocasión de la Exposición Internacional de las Artes Decorativas e Industriales Modernas de París, y la presentación del Pabellón de L’Esprit Nouveau, asociándolo a la experiencia de la Wiessenhof, construida en el mismo año de publicación del artículo del que se ha extraído la cita precedente. Se trata de introducir la arquitectura de vanguardia en el interior de las casas y plantear una alternativa formal a los fragmentados interiores domésticos del siglo XIX.

5. Le Corbusier. “Oú en est l’architecture?” (¿Dónde está la Arquitectura?). Revista L’ArchitectureVivante, 1927.

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7.2.04 Salón d’Automne, París, 1929. Dibujo original interior y muebles Pabellón de Le Corbusier

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En el Salon D’Automne de 19296, presenta Le Corbusier junto a Charlotte Perriand el equipamiento de una vivienda. Junto a los muebles más conocidos como la chaisse-longue, el sillón LC, el sillón de respaldar basculante o la mesa de tubo de sección ovoide, se instala un espacio interior que nos muestra un gran salón ocupado por muy pocos muebles – esculturas, frente a un cerramiento estantería tridimensional que contiene los espacios más privados, como el dormitorio, el baño incorporado y la cocina. Si comparamos estas imágenes del futuro, extraídas del pasado, con las propuestas actuales de viviendas experimentales que podemos rastrear en internet, comprenderemos que hemos perdido casi cien años de experimentación sobre estos vacíos arquitectónicos. La necesaria construcción de la vivienda mínima de posguerra, aunque fijó como tema central de la arquitectura moderna la vivienda, avalada por los congresos CIAM y presionada por la urgencia edificatoria y la falta de medios, desvió el foco de atención hacia la compactación de los fragmentarios modelos históricos de casas del siglo XIX, desposeídos de las Artes Decorativas y también de la fluencia espacial que caracterizaba a las vanguardistas experiencias de la tercera década del siglo XX. Los análisis sobre tipos y superficies, los números, ocuparon el lugar de las ideas y las ilusiones de cambios cualitativos del interior de la vivienda. Desde la primera mitad del siglo XX nos hemos limitado ha reducir las superficies de las viviendas, que así perdían la dignidad y la belleza precedentes y a fijar mediante el saneamiento y la fontanería los “cuartos húmedos”, introduciendo una jerarquía en la división fragmentaria anterior. El desarrollo de las instalaciones ha producido una mejora específica de las funciones al mismo tiempo que ha eliminado la flexibilidad de uso e impuesto rigidez al programa espacial de la vivienda. Sólo en las grandes habitaciones de las casas aisladas, como la Wolf, la Tugendaht o la Krefeld, o en los vacíos de difusión pública de las grandes exposiciones, podemos encontrar los rastros arqueológicos de la idea que la modernidad tenía sobre el espacio doméstico. Nuestra tarea actual debe ser la recuperación del posible cambio espacial de la vivienda, apenas mantenido por arquitectos marginales a los poderes administrativos como los Smithson o los Eames, y hacer compatible la flexibilidad y fluencia de las casas modernas con la necesaria reducción superficial estudiada por los congresos CIAM. Para ello habrá que recurrir a la industrialización y seriación que sorprendentemente había sido abandonada desde la exposición

6. Le Corbusier. Oeuvre Complète, volumen 2. 1929 – 34. Girsberger. Zurich, 1964. pp 42-47.
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del Salon D’Automne de 1929. En el trabajo, ya mencionado, de María Melgarejo se cita esta necesidad perentoria de ajustar a medidas mínimas los avances ya producidos en el diseño de grandes superficies: “Este fue el tema central del Congreso de Frankfurt de 1929. Charlotte Perriand recuerda haber participado en el taller indirectamente en ese tema. Se conservan en su archivo personal los croquis de estudio de la célula mínima de 14m2. La pregunta formulada: ¿eran posibles 14m2 por habitante? (...) un nuevo concepto de espacio, la fluidez, la libertad en la configuración del espacio como cualidad esencial de la vida en casa”.7
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7. Melgarejo, María. Hacia un concepto de espacio interior. 1927 – 37.Tesis doctoral. ETSAM, 2007.

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Esta cita nos enlaza con la nueva normativa del Plan Andaluz para la Vivienda que, setenta años más tarde, se arriesga a legislar unos Alojamientos para jóvenes y mayores con una superficie máxima de 45 m2 y una superficie mínima útil por habitante de 12 m2, igual dimensión que la célula estudiada por Charlotte Perriand en el Congreso de Frankfurt de 1929.
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En relación con el espacio interior doméstico y su percepción, deberíamos señalar la importancia de la situación del observador. Nuestra visión de la arquitectura interior es muy limitada, nuestra altura fija la posición de nuestros ojos para siempre, una “línea de tierra” personal para toda nuestra vida de adultos. La estandarización de la altura de las sillas, sillones, camas y sofás definen nuestra mirada de trabajo, las horas de televisión no cuentan ya que la atención se centra en exclusiva en el cuadro de la pantalla. Sólo cuando jugamos con un niño, mejor cuanto más pequeño, nos damos cuenta de las pérdidas que hemos sufrido en relación con las experiencias de nuestra infancia sobre la percepción de los lugares y el espacio, podemos sentir el frío del suelo y tener una visión nueva de todos los elementos de la casa, lo mismo ocurre cuando nos subimos

7.2.05 Charlotte Perriand en la chaise long, 1927 7.2.06 Planta tipo Edificio Concurso Alojamientos para jóvenes y mayores, Córdoba, septiembre 2006. A. Martínez García y JL. Trillo de Leyva

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a una mesa o nos cobijamos bajo ella; en lo alto de una silla sentiremos el calor concentrado en el estrato superior del aire y descubriremos, al mismo tiempo, una nueva perspectiva espacial y , con ella, que los pintores se “olvidaron” de pintar la superficie superior de las puertas. Por ello creemos que a las características de flexibilidad y fluencia que distinguen el interior moderno, debemos añadir la posibilidad de situar al habitante en diversas posiciones, este objetivo se enfrenta a la paradoja que es consustancial con el proyecto de arquitectura, de pretender fines contrapuestos, frío y calor a un tiempo. La solución puede llegar de un uso mayor de las secciones, la imposición de normativas de control de las superficies ha conseguido que los proyectos de viviendas pongan especial énfasis en la resolución de las plantas, es evidente que los dibujos de plantas realizan un control preciso de las actividades a desarrollar, mientras las secciones nos aportan una mayor información sobre los espacios y su iluminación. Aunque insistiremos en este tema en otros apartados es importante apuntar aquí, en la consideración de la materia: espacio interior de la vivienda, que hemos llegado a determinar la altura de las habitaciones como una medida crítica que no forma parte del proyecto, basta con cumplir que la altura mínima no sea inferior a 2.40 m. Los proyectos de viviendas resuelven las diferentes habitaciones y sus relaciones en planta para luego fijar una altura entre suelos muy próxima a los tres metros. La sección casi no forma parte de aquellos, la mayoría, que se desarrollan en una sóla planta. Si trasladamos los índices de superficies a índices volumétricos, conseguiremos alterar esta rutina de proyecto que no sólo se produce con la vivienda. En los ejercicios académicos que se hacen en las escuelas
7.2.07

VIVIENDAS EXPERIMENTALES 

de arquitectura es más frecuente utilizar el volumen para fijar el tamaño de una casa: “Proyectar una casa de doscientos cincuenta metros cúbicos”, con el fin de hacer pensar a los estudiantes y romper la rutina de las superficies que contamina la pedagogía desde los estamentos profesionales. Para igual volumen arquitectónico es más barato un objeto alto que otro bajo, una habitación de treinta metros cúbicos, de medidas 2.50 x 4.00 m en planta y 3.00 m de altura, será siempre más cara que otra de igual volumen y medidas: 2.50 x 3.00 m en planta y 4.00 m de altura. La superficie horizontal es la que mide las redes de instalaciones, contiene los materiales más duros como solería y limita los equipamientos y el mobiliario, por ello no es de extrañar que las viviendas se vendan por metros cuadrados de superficie construida. Una mayor altura puede compensar el volumen perdido en la superficie de una vivienda mínima y nos facilitará el proyecto de niveles diversos o superposiciones de las capas de almacenamiento que en la práctica podrían desaparecer, como ocurre con los suelos y techos técnicos de las oficinas. Somos conscientes de que este cambio no es fácil, que no se trata sólo de convencer a los proyectistas y éstos a los propietarios o a la administración correspondiente, existe una asunción generalizada de que las plantas tienen una altura de tres metros y con ese criterio están redactadas las normativas urbanísticas y todas las normas de diseño vigentes. La flexibilidad de una altura variable o la subida de tres a cuatro metros de la distancia entre forjados, supondría un cambio revolucionario en el interior de nuestros edificios, cambio cuantitativo que iría acompañado de una alteración básica de los interiores, sobre todo en los buenos proyectos. A finales de los años sesenta y principio de los setenta, se produjo un interesante debate sobre el espacio doméstico que no quedó reflejado en edificios construidos. En cambio la Metodología del Diseño, que fue su nombre más oficial y universalmente aceptado, nos aportó estudios teóricos básicos para al comprensión de los programas, funciones y actividades a desarrollar en el interior de las viviendas. Se programaron específicamente espacios polivalentes, aptos para funciones que no se desarrollaban simultáneamente. Mediante la enumeración pormenorizada de una lista de actividades posibles en el interior de la casa y los vínculos que estas actividades pudieran tener con otras similares, por ejemplo preparar los alimentos y cocinarlos, se establecían ábacos y matrices que hacían explicitas la red de conexiones funcionales complejas que componen el espacio

7.2.07 Perspectiva del interior de un módulo de Vivienda Experimental, Concurso La Florida, noviembre 2007. A. Martínez García y JL. Trillo de Leyva

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doméstico. Además de la subjetividad inicial de la enumeración de las actividades y del establecimiento de los vínculos entre ellas, aparecía un aparato científico y automático desproporcionado, sólo resoluble mediante la colaboración de los primeros ordenadores de fichas perforadas. Esta intensa experiencia añadió a la aportación espacial de las vanguardias modernas algunos conceptos que debemos tener en cuenta. La relación entre Privacidad y Comunidad8 fue objeto de una detenida reflexión que puso de manifiesto la dificultad y necesidad de compatibilizar las relaciones de grupo con el derecho a la intimidad de cada uno de los miembros del mismo. La consideración de las actividades domésticas como una secuencia temporal, no simultaneas, supuso una actitud crítica hacia la atomización de espacios de los programas de viviendas que, en muchos casos, podrían simplificarse al superponer funciones en espacios polivalentes, los proyectos de espacio interior diseñados por Mies y Le Corbusier y expuestos públicamente tanto en casas aisladas como en grandes exposiciones ya recogían de forma más intuitiva la necesidad de compactar la vivienda en menos espacios, más jerarquizados.
7.2.08

7.2.08 Vivienda Experimental, 1929. Mies van der Rohe 7.2.09 Fotografía de George Perec

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Podemos afirmar que durante los últimos sesenta años y a pesar de la cantidad de viviendas construidas, no se ha producido un cambio cualitativo apreciable en el espacio doméstico, y que cualquier investigación que pretenda avanzar en el diseño interior deberá tener en cuenta las propuestas no desarrolladas del primer tercio del siglo XX. La vivienda se ha petrificado en la reiteración de un programa nuclear de habitaciones predeterminadas conectadas a un inútil y vacío pasillo. El tendedero o el cuarto de baño con aparatos sanitarios del siglo pasado, son dos de los elementos que en su obligada inserción en los programas oficiales de viviendas protegidas por la administración, ponen más en evidencia la necesidad de reestructurar el interior de la vivienda desde su globalidad, sin aceptar espacios predeterminados. Habitaciones + funciones, que se reiteran más por la seguridad de repetir un modelo conocido que por su demostrada utilidad y prestaciones. Para mostrar las posibilidades reales de este campo espacial de investigación sobre la vivienda estándar, citaremos una obra literaria. “En varias ocasiones he tratado de pensar en un apartamento donde hubiera una pieza inútil, absoluta y deliberadamente inútil. No se trataba de un trastero, no era una habitación suplementaria, ni un pasillo, ni un cuchitril, ni un recoveco. Habría sido un espacio sin función. No habría servido para nada, no habría remitido a nada. A pesar de mis esfuerzos me fue imposible llevar a cabo este pensamiento, esta imagen, hasta el final. El mismo lenguaje, me parece, se reveló incapaz para describir esa nada, ese vacío, como si sólo se pudiera hablar de lo que es pleno, útil y funcional”.9 El escritor George Perec parece buscar algo que ya existía en la casa tradicional y que ha desaparecido en la vivienda con programa funcional, el texto provoca inmediatamente la búsqueda de aquellos espacios domésticos que conocemos y que coincidirían con su aspiración. Estoy seguro que una enumeración de espacios domésticos como zaguanes, patinillos, mesetas de escaleras, galerías…, no dejarían satisfecho al escritor en su pretensión de encontrar un espacio inútil, totalmente inútil, pero todos ellos se caracterizan por no asumir las funciones programadas para una vivienda, todos ellos serían espacios extras. El descansillo excesivamente grande de una

7.2.09

8. Chermayeff y Alexander. Comunidad y Privacidad. Buenos Aires, 1970. 9. Perec, George. “La Habitación Extra. De un espacio inútil”. Especies de espacios. Literatura y Ciencia. Barcelona, 1999.
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7.2.10

escalera, un viejo zaguán que aún vacío de muebles articula la privacidad de la casa con la colectividad de la calle o un pequeño patio –patinillo- en el que se almacenan trastos inservibles, en cualquier caso todos tienen la cualidad de atraer los juegos de los niños y eso nos debe hacer pensar en su pragmatismo y cualidad arquitectónica; una empinada escalera de madera de una azotea se convierte en el espacio doméstico más atractivo para leer o jugar, que cualquier otro. Alterando algo la propuesta de Perec, más literaria que arquitectónica, creemos que las viviendas deben contar siempre con un espacio extra, como un pequeño patio privado o una habitación negra para el revelado. Estos espacios extras unidos a la casa útil, completarían el concepto de lo doméstico, si necesitáramos justificar su presencia en nuestros programas podríamos llamarlos cuartos de expansión, para que asumieran la condición de un poro o un exceso en la necesariamente compacta y económica vivienda tipo. En La vivienda del mañana –un conjunto de sugerencias para planear una casa moderna, aparecido en la fructífera década de los años cincuenta- George Nelson y Henry Wright dedican un capítulo a la aparición progresiva de lo que ellos llaman “la habitación sin nombre”, algo que podríamos definir como una gran habitación para la familia, donde reunirse sin temor a “estropear los muebles”.10 En esta cita la referencia a una habitación “sin nombre”, es decir fuera del programa funcional, parece referirse a este deseo de disponer de un espacio liberado de cualquier actividad predefinida. Obtener una vivienda en la que se combinen tanto habitaciones de uso específico como otras disponibles y ambiguas en cuanto a sus contenidos. Sorprende que en la década de los años cincuenta (1958) ya se asumiera para la vivienda del mañana, la ambigüedad funcional como un objetivo del proyecto experimental del espacio doméstico. No obstante la aclaración final que se hace en el párrafo citado, limita el objetivo a obtener una habitación alternativa a la formalidad del estar-comedor, lo que en la segunda década del siglo XX se ha desarrollado por los usuarios, sin intervención de los arquitectos, desnaturalizando algún dormitorio y transformándolo en “salita”, cuyo cometido principal es ver la televisión en compañía.

7.2.10 Perspectiva ampliación Bad Karlshafen, Alemania. Alison y Peter Smithson 7.2.11 Ampliación Bad Karlshafen, Alemania. Alison y Peter Smithson

VIVIENDAS EXPERIMENTALES 6

En la ampliación de una casa en Bad Karlshafen, Alemania, los Smithson vuelven a dar señales de entendimiento de esta domesticación material del proyecto de arquitectura: “La arquitectura de este porchecito surgió de observar con atención a un hombre y a su gato (…) Del porche cabe hacer la lectura del ejemplo de un método que con un pequeño cambio físico – la estratificación del aire adherido a una obra existente – puede modular sutilmente las relaciones de las personas con el lugar, (…) Los propietarios de una casa de madera a lo Hansel y Gretel – un hombre y su gato – se percataron que desde dentro no apreciaban suficientemente las delicias del bosque que se extendía ladera abajo hasta el río Weser (…) el gato mira hacia abajo por la ventana como queriendo… y así el porche está habitado, prolongando al exterior el modo de vivir de los inquilinos para acomodarlo al ritmo de las estaciones del bosque”. 11 “…is locally known as theWitch House (casa de la bruja) a name wont to be given in this area, where de Grimm brothers wrote their fairy tales after popular legend (…) The floor of the latter extension is made of glass, so that Karlchen the cat has a view around the lower terrace and can go window-shopping for mice” .12 El aire adherido se convierte en la energía necesaria para crear un espacio complementario de la casa, el hombre y el gato encuentran entre viejas carpinterías ya conocidas un lugar de encuentro entre la casa y el bosque. Como podemos comprobar todos los espacios domésticos gozan de un estado híbrido e impuro, lo viejo con lo nuevo, la casa con la ciudad, la luz con la sombra... También el reciclaje de los espacios ya construidos, la vivienda ocupa viejos palacios y los convierte en casas de vecinos, o edificios abandonados son ocupados, marginalmente, por habitantes sin ningún deseo de posesión, que aportan a la concepción del proyecto doméstico grandes innovaciones.

7.2.11

10. Monteys, Xavier y Fuertes, Pere. Casa Collage. Gustavo Gili. Barcelona, 2007. El libro referenciado: Nelson, George y Wrigth, Henry. La vivienda del mañana. Cómo planear ahora su hogar para el futuro. Contempora. Buenos Aires, 1958. 11. Vidotto, Marco. Alison + Peter Smithson. Obras y Proyectos. Gustavo Gili. Barcelona, 1997. 12. Smithson, Alison y Peter. From the House of the Future to the House of Today. 010 Publishers. Rotterdam, 2004.
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Los niños, adictos al juego, son los mejores descubridores de estos espacios inútiles o extras, según la terminología usada por George Perec. Todos hemos tenido experiencias infantiles relacionadas con los muebles, estar en el interior de un armario, en el hueco que hay debajo de una mesa o, simplemente, bajo un paraguas puesto a secar y convertido en una carpa de circo. Si subimos del nivel de los muebles al de la arquitectura, también encontramos esta clase de vacíos sin uso. Como arquitecto, siempre me han atraído mucho las escaleras y tengo que reconocer que esta atracción tiene mucho que ver con el desplazamiento y la observación, dos cualidades esenciales del espacio doméstico. Poder situarse en diferentes posiciones para observar el mundo también forma parte de los juegos infantiles. Recuerdo la emoción culpable de estar en silencio
7.2.12

7.2.12 y 13 Niños exploradores

VIVIENDAS EXPERIMENTALES 8

en el rincón superior de una escalera y ser testigo de los movimientos de los vecinos, de las charlas y encuentros casuales y de los sonidos domésticos de un día laborable. Siento mucho que algunos arquitectos crean que la profesión se desarrolla y agota en el análisis de planos, plantas, secciones y tipos, en conocimientos disciplinares, en una enésima reflexión sobre las plantas de los edificios más conocidos, perdiéndose la experiencia que cualquier persona común tiene sobre la arquitectura.

7.2.13

VII COMPONENTES DE LA VIVIENDA 

7.2.14 Perspectiva del interior de un módulo de Vivienda Experimental, Concurso La Florida, noviembre 2007. A. Martínez García y JL. Trillo de Leyva

7.2.14

VIVIENDAS EXPERIMENTALES 0

El refugio infantil en un armario o debajo de una mesa, nos conduce a la idea de la continua reproducción por capas circunscritas de nuestro lugar para habitar. Casas dentro de casas. La ropa que vestimos es un primer “refugio” que, como las muñecas rusas, puede inscribirse una y otra vez sobre nuestro cuerpo hasta llegar a las paredes de la casa, y de forma compartida a los márgenes de la ciudad: “La cama (...) puede considerarse un estuche y tiene, tanto en las cunas como en las tradicionales camas con dosel, una forma y un espíritu cercano a la representación de una casa”.13

13. Monteys, Xavier y Fuertes, Pere. Casa Collage. Op. cit., pp. 72-73.

VII COMPONENTES DE LA VIVIENDA 1

7.2.15

El deseo de protegerse del mundo exterior es inherente a todos los seres vivos.Todo el mundo ha sentido un agradable confort al asomarse a una ventana en un día de lluvia, nieve, viento o frío. Parece que el establecimiento de fronteras o ámbitos circunscritos, entre nosotros y el mundo externo, forma parte de nuestras pautas más atávicas de comportamiento. El factor variable en esta reflexión es el concepto de exterior. El niño dentro de un armario entiende por exterior la habitación que se entrevé entre las hojas de las puertas del armario. El cliente de un hotel entiende por exterior el largo pasillo que le lleva hasta los ascensores. La cama, con o sin dosel, se convierte durante la noche en nuestro refugio, refugio de los peligros sin nombre durante nuestra infancia y refugio de la realidad cotidiana cuando somos adultos. Esta condición concéntrica de los ámbitos de protección ha sido utilizada para el diseño de habitaciones en medios agresivos, como los compartimentos en los que ordena el tren a los pasajeros, las literas de los submarinos o los trajes espaciales. La necesidad de reducción drástica de la superficie disponible también nos ha conducido a la creación de capsulas, los hoteles japoneses debido al bien escaso del suelo en Tokio y al costo de la vida en dicha ciudad, ofertan a sus clientes espacios condensados con todos los equipamientos y relativo bajo costo, nichos en los que la vida personal es compatible con su inscripción en medio de una aglomeración de personas extrañas.

VIVIENDAS EXPERIMENTALES 

En la vivienda experimental, la necesidad de integrar el espacio en un único espacio compartido por todos los ocupantes y la exigencia de privacidad personal de cada uno de ellos, nos conduce a la recuperación del concepto de cápsula, incluso de cápsula móvil. Estos ámbitos interiores a la vivienda no son sólo estuches para usos personales, sino que pueden alojar espacios compartidos: baños, cocinas, cuartos de juego, terrazas. Al mismo tiempo que resuelven problemas de privacidad sirven de cerramientos que colaboran en la división en sectores del espacio unitario de la casa. En el curso de Proyectos II de la Escuela de Arquitectura de Sevilla, hemos trabajado sobre la vivienda colectiva experimental tratando de mostrar a los estudiantes algunos de los conceptos espaciales que hemos venido describiendo en este capítulo. El proyecto de “laboratorio”, liberado de las limitaciones urbanísticas, normativas y de ejecución material, ha producido algunos ejemplos que merecen la pena citar y que mostramos en el anexo: Modelos experimentales de este capítulo. El trabajo de Juan José Raposo González nos muestra un cubo de brillantes colores que “viaja” en el interior de la vivienda. En este caso concreto el cubo no tiene asignada ninguna función determinada, sino que es su posición la que lo convierte en terraza, cocina, lugar de trabajo o dormitorio. Como podemos comprobar la construcción de estos refugios en el interior de la casa nos conduce de inmediato a la idea de movilidad, la Casa Nua del arquitecto japonés Shigeru Ban, del año 2000, nos puede servir de ejemplo para pensar en un paisaje doméstico en continuo cambio. Shigeru Ban nos muestra una especie de nave en la que se exhiben con libertad cajas de madera tubulares de cuatro caras sobre ruedas. El tamaño de la nave permite la utilización del interior y de la cubierta de estas cajas. Este proyecto nos permite reflexionar sobre la importancia que las experiencias londinenses o neoyorquinas sobre los lofts industriales tienen para la configuración de la nueva vivienda. La arquitectura parece aprender continuamente de situaciones coyunturales, mientras la vivienda colectiva y su proyecto permanecían invariables, la ocupación de los grandes espacios industriales ha significado un aprendizaje sobre la verdadera calidad de la arquitectura, que no está en la forma sino en el vacío. Es un caso especialmente atractivo de la tendencia ocupacional que comenzó en el siglo pasado. Las personas que ocuparon por primera vez los edificios industriales vacíos para convertirlos en sus hogares lo hicieron ilegalmente. Influidos por su clandestinidad inventaron una habitabilidad “blanda”, hecha a base de muebles reciclados inscritos en espacios fluyentes, y descubrieron el espacio vacío como argumento de la casa, algo que ya existía

7.2.16

7.2.15 Planta módulo (6/8 personas) de Vivienda Experimental, Concurso La Florida, noviembre 2007. A. Martínez García y JL. Trillo de Leyva 7.2.16 Casa Noa, Japón. Shigeru Ban, 2000.

VII COMPONENTES DE LA VIVIENDA 

7.2.17

VIVIENDAS EXPERIMENTALES 

en los “otros espacios” domésticos del siglo XIX, aquellos que tenían nombre y ninguna función predeterminada. En medio del vacío industrial los objetos de nuestro entorno son refundados, adquiriendo un valor diferente, algo similar a lo experimentado por Marcel Duchamp en las galerías de arte. Como dice Pier Luigi Nicolin en la revista Lotus14: “En los lofts rehabilitados como viviendas encontramos todos los elementos de una casa tradicional pero como fragmentos, organizados libremente y capaces de crear nuevos significados”.
7.2.18 7.2.17 Esquemas de Vivienda Experimental, curso 2006/07, JM. Ballesteros 7.2.18 Instalación Matta-Clark. Museo Reina Sofía de Madrid

14. PielLuigi Nicolin, Pierlugi. “American lofts”. Revista Lotus 66, pp.4-5. Milán, 1990
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Cuando nos servimos de un edificio existente para un nuevo uso reproducimos un encuentro, con integraciones y divergencias. No obstante, el secreto de un buen resultado dependerá de la conservación de las características formales previas al encuentro. El proyecto de arquitectura siempre nos ha sorprendido evolucionando dejándose contaminar por situaciones fortuitas, como el zorro de El Principito aceptando la domesticación.
7.2.19

7.2.19 Casa-refugio antibombas. Author Bascom. Revista Life, 1957

VIVIENDAS EXPERIMENTALES 6

Tanto las cápsulas-equipamiento (aseos, armarios-cocinas), como las cápsulas-habitación (rayos UVA, cabinas insonorizadas, camas empotradas, saunas...), pueden constituirse en muebles, es decir, dotarlos de movilidad aunque ésta sea una movilidad controlada o parcial dentro de determinadas pautas. Algunos de estos macro muebles podrían estar “atracados” en un lugar preciso y adecuado para un funcionamiento determinado de la vivienda y, a la vez, contar con desplazamientos reglados o pautados. En la actualidad contamos con muchos electrodomésticos que tienen un lugar fijo, como la batidora-trituradora, la aspiradora, los calentadores eléctricos, las freidoras, los robots de comidas…, y los desplazamos para usarlos. Estos aparatos suelen estar “atracados” en lugares muy compactados y conectados a la red eléctrica para su recarga, su desatraque significa la obtención de un orden espacial distinto. Si pensamos en lugar de en pequeños electrodomésticos en cápsulas móviles, podremos imaginar la capacidad de las mismas para flexibilizar el vacío de la vivienda y obtener, a voluntad, espacios adecuados a determinadas actividades, composiciones del grupo habitacional o, simple cambio formal. En literatura existen muchos ejemplos que integran la capacidad de transformación espacial que nos permite el almacenamiento de contenedores con la paulatina ocupación del mismo. En una novela de Paul Auster, que ya hemos citado, El palacio de la Luna, el personaje protagonista se traslada a una nueva vivienda y utiliza la disponibilidad y movilidad de una serie de cajas de libros como mobiliario permanente: “Viví en aquel apartamento con más de mil libros (…) me llevé los libros , pero durante año y medio no abrí las cajas en donde estaban guardados (…) Resultó que las cajas me fueron muy útiles en aquella situación. El apartamento de la calle 112 no estaba amueblado, y en vez de despilfarrar mis fondos en cosas que no quería ni podía permitirme, me dediqué a convertir las cajas en piezas de un mobiliario imaginario. Era algo parecido a hacer un rompecabezas: agrupar las cajas de cartón en configuraciones modulares, ponerlas en hilera, apilarlas una encima de otra, colocarlas una y otra vez hasta que al fin empezaron a parecer objetos domésticos”.15

15. Auster, Paul. El palacio de la luna. Anagrama. Barcelona, 1996. p.12
VII COMPONENTES DE LA VIVIENDA 

La nueva vivienda del siglo XXI tendrá mucho del atractivo de un desván en el que se almacenan objetos, embalados o no, que flotan en un espacio único al tiempo que forman recintos y refugios en su interior. El espacio interior de la vivienda puede jerarquizarse en relación con su forma de uso. Utilizando un criterio similar a la asumida división funcional entre “zona de noche” y “zona de día”, podremos establecer un pequeño apartamento en el interior de una vivienda y permitir mediante el uso de dos puertas, una relativa autonomía. Funcionalmente, esta división o fragmentación del espacio único, podría tener múltiples razones: ámbito de padres/hijos, grupo familiar/abuelos, alquilado, invitado…
7.2.20

7.2.20 Sección y planta del módulo de Vivienda Experimental, curso 2006/2007, J.J. Raposo González 7.2.21 Sección y planta general de Vivienda Experimental, curso 2006/2007, J.J. Raposo González

VIVIENDAS EXPERIMENTALES 8

La ambigüedad funcional exigible a toda vivienda experimental puede ampliarse a la indefinición de los límites entre el espacio privado y el espacio colectivo. La vivienda compacta puede ampliar su espacio “tomando prestado” áreas colectivas del edificio. En las casas de vecinos o corrales de los siglos XVIII y XIX, era habitual que las habitaciones ocuparan las galerías y los corredores de circulación, en muchos casos la cocina, único equipamiento particular de cada grupo habitacional de esta época, se situaba en las paredes externas de las habitaciones familiares invadiendo en parte el espacio colectivo. Si trasladamos la flexibilidad funcional de los espacios internos de la vivienda a la flexibilidad de los propios límites entre el espacio privado y el comunal, se podría producir un mayor aprovechamiento de las franjas intersticiales entre ambos espacios, de forma que una misma superficie podría ser colectiva o privada en función de determinados esquemas de uso. Cuando nos hemos referido a la “intersección” lo hacíamos más a la relación con las fachadas y con el exterior, no obstante podríamos ampliar también este concepto a los límites internos entre privacidad y comunidad. Desaparecería la rigidez y monolitismo de la vivienda tipo, junto con la división entre vivienda y agrupación de vivienda, que hasta ahora ha servido para estructurar el proyecto de vivienda colectiva en dos fases bien diferenciadas. Aunque desde el proyecto arquitectónico sea más difícil diluir estas fronteras que las que se producen entre las habitaciones de una misma vivienda, o incluso entre viviendas adyacentes, no cabe la menor duda que su consecución es primordial para obtener la completa flexibilidad del edificio resultante y la liberación del proceso de proyecto de las fases de diseño del tipo y de la agrupación. De entre los trabajos docentes que se acompañan en el anexo, los presentados por Juan José Raposo González y Juan Carlos Giraldo Fonseca toman como base de su proyecto la ambigüedad y flexibilidad de los límites entre espacio público y espacio privado. Estas experiencias nos hacen pensar que es viable compactar las actividades domésticas sin disminuir la superficie o volumetría de la vivienda actual, basta con la idea de compartir espacios polivalentes en lugar de fragmentar mediante límites permanentes.

7.2.21

VII COMPONENTES DE LA VIVIENDA 

VIVIENDAS EXPERIMENTALES 0

EqUIPAMIENTO Juan Luis Trillo de Leyva

VII COMPONENTES DE LA VIVIENDA 1

7.3.01 Muebles cápsulas, Edificio Concurso Alojamientos para jóvenes y mayores,Córdoba, septiembre 2006. A. Martínez García y JL.Trillo de Leyva 7.3.01

VIVIENDAS EXPERIMENTALES 

El concepto de equipamiento aunque para los arquitectos esté muy claro no es de universal entendimiento, el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) lo define de la siguiente forma: “Conjunto de todos los servicios necesarios...”. RAE Definición genérica e insuficiente para hacernos comprender su utilización específica en la vivienda, nosotros llamamos equipamiento a los elementos que constituyen la infraestructura del espacio doméstico y que, por tanto, aún siendo servicios (normalmente instalaciones) contribuyen a la conformación de los espacios internos de la casa. Con una forma sencilla y algo ingenua hemos encontrado una definición del término que no deja lugar a dudas sobre su uso en arquitectura. “Cuando el contenedor y el contenido formen parte de la misma familia y sean difíciles de separar e incluso en ocasiones imposibles de distinguir, hablaremos de equipamiento”.16 Nosotros, tomando el término de aquella experiencia inicial de 1925 llamamos equipamiento a la integración de los utensilios domésticos en la construcción y definición de la vivienda. Los intentos realizados por diseñar muebles de buena calidad y bajo costo, chocan directamente con los “gustos” de los usuarios, condicionados por una cultura nostálgica del pasado, la antigüedad se sigue estableciendo como factor de “lujo” y signo de buen gusto. Al igual que la normalización

16. Martínez Arroyo, Carmen. La densidad en el límite. Tesis doctoral. ETSAM, 2004.

VII COMPONENTES DE LA VIVIENDA 

alcanzada en los grandes electrodomésticos, universalmente aceptada y sacada del concepto de decoración doméstica, proponemos llegar a normalizar medidas en todos los muebles de una casa, con el fin de hacerlos compatibles, asociables y constructivos. Independientemente de la estructura, los cerramientos internos de una vivienda deberían estar constituidos por el “aparejo” del equipamiento, considerando como tal, tanto los sanitarios y grandes electrodomésticos fijados por las instalaciones, como los armarios, las camas y las mesas. El puesto de trabajo y estudio se ha reducido en la actualidad a un ordenador, una mesa y una pequeña librería, colaborando los
7.3.02

7.3.02 Interior Villa Savoye en Poissy, 1928. Le Corbusier 7.3.03 Dymaxion bathroom de Buckminster Fuller

VIVIENDAS EXPERIMENTALES 

avances informáticos a integrar la necesidad de este espacio como un electrodoméstico más. El gusto personal de los usuarios quedaría restringido a los vestidos o a la elección de la vivienda, exactamente igual que ocurre en la industria automovilística, el equipamiento de una vivienda sería tan inseparable de ésta como la “consola” de un Saab lo es del vehículo. En relación con la noción de equipamiento, se pretende dos finalidades claramente observables desde el origen, de un lado la conversión paulatina de muebles y electrodomésticos en equipamiento estructural y estructurado, y de otro, la movilidad de la red de instalaciones que hasta ahora fija y hace rígido e invariable el uso del espacio. El uso predeterminado de todas las habitaciones de una vivienda, la cocina y el cuarto de baño como conjuntos difícilmente alterables termina acotando y manteniendo la convención de la vivienda actual. Cualquiera que haya intentado remodelar una vivienda conoce las dificultades de cambiar los conductos de saneamiento o, incluso, los de fontanería. Creemos que el problema que aquí se plantea no es tanto técnico como arquitectónico, todos damos por hecho que es necesario la habitación denominada “cuarto de baño”, una extraña estancia rodeada por aparatos sanitarios, cuando las actividades que se desarrollan allí no siempre son simultaneas ni secuenciales, por ejemplo: la ducha podría ser autónoma o enlazarse con el dormitorio. Recuerdo la sorpresa que produce la primera visita a la Maison Savoie, cuando nos encontramos con un lavabo que como una escultura moderna precede el acceso al comedor. Es posiblemente el cuarto de baño la habitación más adecuada para ser destruida y comenzar una nueva forma de vivienda. La flexibilidad de las redes de instalaciones y, sobre todo, la movilidad de los terminales de estas redes, es necesaria en el desarrollo de un nuevo equipamiento que haga flexible el espacio interior de la casa. La larga duración de una construcción frente a los cambios continuos de todo grupo de ocupantes, sea familiar o no, también nos obliga a pensar que la fragmentación excesiva de una vivienda en habitaciones de actividad condicionada, no ofrece una flexibilidad adecuada y suficiente.

7.3.03

VII COMPONENTES DE LA VIVIENDA 

7.3.04

“Evolución-a través de-Prótesis. El capítulo sobre el que pivota “The future of the future” se titula “Man Plus”, como hombre más añadidos, hombre con accesorios. McHale estaba fascinado con el añadido de extremidades artificiales”.17 John McHale desarrolló actividades muy diversas como escritor, sociólogo y artista, de todas ellas destaca su continua atención a la evolución del hombre en el interior de un espacio doméstico, aproximando la arquitectura a la vestimenta o haciendo analogías metafóricas entre las prótesis, que como accesorios podrían prolongar artificialmente las posibilidades del cuerpo humano y la vivienda. Estas analogías nos confrontan con una alta tecnología que podría ser utilizada en la conformación de la vivienda. Las prótesis pueden plantearse en dos escalas diferentes: como introducción de una determinada tecnología en el interior del cuerpo (Robocop) o como extensión de las cualidades de nuestro cuerpo hacia el exterior. Si la ropa es como una segunda piel, la casa del hombre puede también ser considerada como parte o extensión de su cuerpo. Es en esta segunda forma en la que nos interesa abordar la idea de prótesis o equipamiento doméstico. La acelerada evolución de la informática aplicada al uso comercial, nos lleva a pensar que no existe inconveniente técnico en la realización de estas “elucubraciones” de John McHale. Hace tres o cuatro años, el traslado de memoria informática necesitaba de contenedores muy grandes y de poca capacidad, que no eran compatibles con todos los ordenadores, actualmente con los “pen drive” podemos llevar nuestro currículo o el resultado de una investigación en un contenedor del tamaño de una uña, no es descabellado pensar que mediante una pequeña prótesis nuestros dedos contengan toda la información que necesitemos. En el espacio que media entre nuestro cuerpo y los límites de nuestras viviendas, encontraremos el lugar para desarrollar una tecnología que nos permita mayores servicios y, por tanto, un mejor nivel de vida.

7.3.04 RoboCop, película de ciencia ficción de 1987, dirigida por Paul Verhoeven 7.3.05 Tablilla de contrachapado Segunda Guerra Mundial diseño Charles Eames

“Enseres: Muebles, instrumentos necesarios en una casa o para el ejercicio de una profesión” . DRAE.

VIVIENDAS EXPERIMENTALES 6

El término enseres parece estar creado desde la división en compartimentos separados de la arquitectura y la actividad del hombre. Entre la casa de muros de piedra y el cuerpo humano se sitúan las ropas, los utensilios personales: gafas, relojes, plumas, carteras..., los muebles y los aparatos. A todo el conjunto de prótesis que utilizamos para facilitar nuestro contacto con la piedra es a lo que denominamos: enseres, sin embargo, la idea de equipamiento tiende a integrar todos estos servicios en el antiguo muro de la casa o, en un futuro más que probable, asociarlo al cuerpo humano como extensión artificial del mismo, en la misma idea que defendía John McHale en uno de los capítulos de su libro The future of the future, publicado en 1968.
7.3.05

17. Wigley, Mark. “Man Plus”. Revista Fisuras (internet).

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7.3.06

El concepto de equipamiento vinculado a la conformación del espacio no debería traer como consecuencia una congelación del interior de la vivienda, como ocurre en los prototipos de coches. Creemos que sería posible ofrecer alternativas de espacios variables, mediante giros y desplazamientos de los cerramientos, que nos permitirían adaptar los espacios a nuestras necesidades o gustos. Un ejemplo actual de este tipo de equipamiento son los archivadores compactos de oficinas, que nos ofrecen un sistema simple de módulos móviles que contemplan muchas de las cualidades que hemos descrito como pertinentes para el espacio doméstico: la compacidad, el desplazamiento y los espacios intercambiables. Aprovechando la imagen conocida de estos archivadores compactos industriales, nos será fácil imaginar una casa en la que los servicios que dan nombre a las habitaciones: cocina, aseos, baño, comedor..., pudieran encontrarse “archivados” en el interior de unas estanterías que podemos separar a voluntad para desarrollar la actividad que queramos, es sólo un ejemplo. Con éste u otro sistema en lugar de mantener espacios cerrados y sin uso la mayor parte del día: habitaciones de funcionalidad predeterminada, podríamos contar con un espacio más flexible y único que se convertiría en dormitorio, despacho, cocina, comedor. Como ocurre con los archivadores convencionales comparados con estos productos industrializados y compactos. En relación con la noción de equipamiento, nuestra investigación pretende dos finalidades claramente observables desde el inicio, de un lado la conversión paulatina de muebles y electrodomésticos en equipamiento estructural y estructurado, y de otro, la movilidad de la red de instalaciones que hasta ahora fija y hace rígido e invariable el uso del espacio. Entre la casa del siglo XIX y las viviendas desarrolladas en el siglo XX existen muchas diferencias, pero quizás las más importantes sean las derivadas del desarrollo de las instalaciones y sus redes de distribución. Mientras la casa estaba compuesta de habitaciones más o menos grandes, su uso podría ser alterado y sólo limitado por la posición relativa de cada espacio, en la vivienda que se desarrolla durante el siglo XX las habitaciones adquieren una función y un uso predeterminados y, siempre, en función de su equipamiento o conexión con las redes de instalaciones. Una vivienda actual tiene que tener necesariamente una cocina, un cuarto de baño, un salón y unos dormitorios, las redes de instalaciones condicionan los cambios de función de estos espacios. El concepto de privacidad individual o intimidad fragmenta la vivienda en pequeñas habitaciones,
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7.3.06 Achivadores compactos aplicados a una casa 7.3.07 Dibujo 1 aplicación muebles compactos a un interior doméstico. J. Alba Dorado 7.3.08 Dibujo 2 aplicación muebles compactos a un interior doméstico. J. Alba Dorado 7.3.09 Dibujo 3 aplicación muebles compactos a un interior doméstico. J. Alba Dorado 7.3.10 Dibujo 4 aplicación muebles compactos a un interior doméstico. J. Alba Dorado

así una vivienda de setenta metros cuadrados sólo cuenta con un espacio mayor de dieciocho metros cuadrados. Los arquitectos no parten de un número de ocupantes y unas posibilidades de metros cuadrados, sino de un programa cerrado de habitaciones cuya función y medidas están dadas. Una vivienda se diferencia de otra apenas por la circulación o conexión entre las habitaciones, forma de acceso y fachada. La vivienda del siglo XX se caracteriza, a diferencia de las del XIX, por no utilizar la superposición de actividades ya que funcionalmente cada uno de sus espacios tiene una especialización concreta, ¿puede el ocupante de una vivienda estar en el dormitorio, en el salón, en un pasillo o en el cuarto de baño al mismo tiempo?, y al ocupar uno cualquiera de estos espacios ¿podemos permitirnos mantener sin actividad todos los restantes? El tamaño de la vivienda nos hace pensar que es necesario alterar este exceso de espacios de reserva. Una vivienda de treinta y seis metros cuadrados, por ejemplo, no puede resolverse con los mismos espacios autónomos de una vivienda de setenta, igual que un palacio nunca será igual a una vivienda estándar muy grande; existe un cambio cualitativo del espacio doméstico en relación con sus medidas. El tamaño de la vivienda nos debe conducir a un cambio del proyecto, a revisar las funciones yuxtapuestas de los programas actuales, como ya ocurrió con los estudios
7.3.10

7.3.07

7.3.08

7.3.09

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de tipología de la “vivienda mínima”. En la teoría de conjuntos las habitaciones de una vivienda se corresponderían a conjuntos que no se intersecan, mientras que si queremos mantener todas las actividades domésticas no tendremos otro remedio que hacer una superposición de todas aquellas actividades que no sean simultáneas para resolver unidades habitacionales más pequeñas, para ello tendremos que reducir los cerramientos fijos interiores y concentrar el equipamiento y las instalaciones. El principio de simultaneidad debe afectar a las actividades desarrolladas en un espacio doméstico y no a la segregación del espacio. La vivienda actual no sólo está pensada como un simple contenedor que debe ser “perfeccionado” mediante muebles, sino que tanto el espacio arquitectónico como los muebles sólo consideran el tamaño estándar del adulto. Los niveles 0’90 y 0’45 que hemos propuesto como “planos de acti7.3.11

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vidad” nos ayudarían a plantear dos escalas en el interior de la casa, como nos recuerda con cierta ironía el dibujo de Le Corbusier en El Modulor18. Todos hemos vivido la sensación de provisionalidad y falta de espacio que supone la llagada de un nuevo bebé a una vivienda. El “corralito” podría formar parte del equipamiento de la casa y dejar de ser un estorbo en los salones de la gente con niños pequeños. Igual ocurre con la pequeña tienda de campaña, el corre pasillos, la piscina o el baño. La cota 0’90 m, convertida en una plataforma interior de la topografía de la casa, podría ser al mismo tiempo: garaje para el corre-pasillos, armario donde esconder el corralito, o casa para niños, donde sólo una imaginación infantil pueda descubrir un nuevo refugio a 1/3 de la escala de la casa. La utilización de plataformas en el interior de la casa nos permitirá situarnos a diversos niveles para gozar del espacio vacío. Es habitual que los padres suban a los niños más pequeños a la mesa para tenerlos a la altura de su vista y poder “jugar” con ellos, en este caso la cota 0’90 nos permitirá tanto su uso para equipamiento como el lugar adecuado para estando el padre en el nivel 0’00, tener cuidado a su pequeño que jugará a la altura de su cabeza. Así como tenemos experiencia de las actividades de los adultos y de sus necesidades, la vivienda ha permanecido ajena a la escala infantil, que se trata de incorporar a las medidas de nuestra vivienda y nuestro coche actual a través de la acumulación de muebles especializados que apenas tienen utilidad en unos pocos meses. Adecuar el interior de la vivienda a las posibles diferentes escalas de sus habitantes, disminuyendo el número de muebles-prótesis, debería ser uno de los objetivos de las viviendas experimentales. Una de las limitaciones añadidas a una persona que se mueve en silla de ruedas es la fijación de su vista a la altura de 1’20 ó 1’30 m, tenemos que pensar que esta situación no es sólo para un tres por ciento de personas discapacitadas, sino que es posible también en periodos temporales o en personas muy mayores que han sufrido algún tipo de episodio cerebral. Posibilitar la existencia de al menos dos niveles de movimiento en el interior de la casa (0’00 y 0’90 m) junto a una cómoda transición entre ambos, representaría una mayor igualdad e integración de todos los habitantes. La cota a la que percibe cada habitante el interior de la casa debería ser considerada en todos los proyectos. Recientemente se han formulado algunas normativas de seguridad y uso del equipamiento en “guarderías”, bastaría hacerlas extensivas a las viviendas. En los años setenta, durante una corta estancia en Amsterdam, descubrí que el “teléfono” terminal de la ducha del hotel se situaba mediante una barra de acero vertical a la altura que se quisiera, esto facilitaba el uso más adecuado de la ducha a personas y niños de diferentes tamaños. Hoy,

7.3.12

7.3.11 Dibujo de Le Corbusier, p.90 Modulor 2, editorial Poseidon, Buenos Aires, 1962 7.3.12 Casa de muñecas del Queens Mary

18. Le Corbusier. El Modulor, tomo 2. Poseidon. Buenos Aires, 1962. p.90, fig. 31.

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7.3.13

7.3.14

7.3.13 Coche Iseta, biplaza de los años concuenta 7.3.14 Coche Smart, biplaza 7.3.15 Coche Biscuter, biplaza español de los años cincuenta

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este sencillo mecanismo ya se ha extendido a casi todo el mundo. En los mismos años me sorprendió el diseño danés de unos cubiertos que contenían piezas para diestros y zurdos. Estos pequeños avances deben hacernos pensar en los cambios que podríamos introducir en el interior de una casa para hacerla más igualitaria y útil para todo tipo de habitante. El equipamiento deberá permitir siempre su uso desde diferentes alturas, al mismo tiempo que se previenen accidentes protegiendo a los más pequeños de su uso dentro de su área de actividad. Hemos conseguido coches tan pequeños como los Isettas o los Smart, no nos sería difícil pensar en coches personales que podríamos llegar a introducirlos en un ascensor y estacionarlos en el interior de las casa. La movilidad de los discapacitados y su independencia, ha llevado a la industria a diseñar sillas motorizadas, plataformas que salvan la altura entre diferentes niveles o sillas que se acoplan a las barandillas y que permiten subir o bajar de planta. Se puede pensar en un vehículo electrodoméstico que facilite el desplazamiento interior de la vivienda, vehículo que podría ser compatible con su uso en el exterior, de esta forma el equipamiento de la vivienda se incrementaría con un objeto que al igual que los móviles telefónicos tendrían un lugar de estacionamiento fijo, donde se procedería también a su carga. En una caricatura de A. Dunn publicada en la revista americana The Architectural Record19, se muestra una viñeta cómica que exagera el tamaño que en los años cincuenta alcanzaron algunos modelos de coches como los Isetta, el portero abre la puerta a un monoplaza mientras el ascensorista retiene el ascensor aguardando su entrada, a través de la puerta entreabierta se divisa un intenso tráfico de monoplazas similares al que vemos en primer plano. Durante la misma década, años cincuenta, en España se popularizó un tebeo del espacio cuyo héroe era el capitán Valor, Diego Valor. En la serie se popularizó un vehículo llamado “silla volante”, que no necesitaba carburante alguno y se movía por la energía de la mente, según recuerdo aquellos artefactos debían ser muy similares al tamaño del vehículo caricaturizado por Dunn. La réplica española al Isetta, llamado popularmente “huevo”, fue el Biscuter de dos plazas (bi-scooter) que al no tener marcha atrás obligaba a su conductor a aparcarlo “a mano”, una forma de aproximarlo a los electrodomésticos pero por defecto.

7.3.15

19. Recientemente publicada en Monteys, Xavier y Fuertes, Pere. Casa Collage. Op. cit. p. 97.
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7.3.16

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Las aportaciones al equipamiento de la vivienda surgen de múltiples maneras siempre que exista una voluntad real de cambio. La reciente ley española para el uso del tabaco en espacios públicos ha obligado a algunos bares a dividir en dos partes, fumadores y no fumadores, su espacio, y para ello han empleado grandes cerramientos de vidrio que le garanticen la visión completa del establecimiento. Teniendo en cuenta este confinamiento de los humos y las campanas extractoras, hemos proyectado para unas viviendas experimentales en el Puerto de Santa María (Cádiz) unas cocinas integradas visualmente en un espacio único que mediante una campana de vidrio garantiza su uso en las mismas condiciones higiénicas que si hubiéramos alojado la cocina en una habitación separada. Para la vivienda experimental que tenderá a espacios unitarios, el vidrio será un material esencial, incluso para garantizar la privacidad acústica.

7.3.17

7.3.16 Sección pieles del módulo de Vivienda Experimental, Concurso La Florida, noviembre 2007. A. Martínez García y JL. Trillo de Leyva 7.3.17 Caricatura de Dunn, publicada en la revista Architectural Record, y más recientemente en Casa Collage, GG, Barcelona, 2001

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ALMACENAMIENTO Juan Luis Trillo de Leyva

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7.4.01

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Las viviendas almacenan nuevos objetos todos los días. Es necesario mantener una constante vigilancia para ir eliminando todos aquellos utensilios que son inútiles y ocupan el espacio para nuestra existencia. Las casas se inauguran con un buen equilibrio entre espacio libre y espacio ocupado, para terminar llenándose de cosas que la mayoría de las veces sólo sirven para ser limpiadas periódicamente (les tengo prohibido a mis amigos regalarme algo que haya que limpiarle el polvo). La argumentación para mantener tantos elementos es siempre de carácter sentimental, de esta forma y sin darnos cuenta la casa, nuestra casa, termina siendo un trastero desproporcionado. Concentrar los objetos almacenados en un hogar tiene como resultado inmediato la eliminación de intersticios y la compactación de los cuerpos, liberándose espacio vacío. Un buen recurso de proyecto es la utilización de suelos o techos para hacer posible la superposición del almacenamiento con las actividades, aunque siga siendo necesaria e higiénica la eliminación continua de objetos inútiles. Todos tenemos la experiencia de inaugurar un armario nuevo o una estantería que pensamos que nos servirían como reserva de almacenamiento para un plazo medio y, en muy poco tiempo, comprobar cómo se han colmatado. La casa es un voraz archivador insaciable de objetos inútiles. Los ocupantes de una casa “hacen limpieza” y ordenan los objetos que posiblemente se atreveran a tirar en la próxima limpieza. En la Put-away House, los Smithson proponen una casa alrededor de un almacén, las habitaciones periféricas quedarían equipadas por su conexión directa con el almacén. En este ejemplo la habitación interna, sin actividad predeterminada, podría representar la habitación extra de la que hemos hablado anteriormente, habitación que daría argumento a la casa. Esta casa concéntrica puede identificar su estructura portante con el almacén central, como la relación de los frutos con su hueso.

7.4.01 La habitación de Vincent en Arlés (1888), Vincent Van Gogh

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7.4.02

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“La lista de las pertenencias que necesitan almacenarse en la casa Put-away no es realmente extravagante sino algo ordinario. La colección incluye artículos que varían desde las escobas y los utensilios del jardín hasta los vestidos de etiqueta y un juego de sillas de Marcel Breuer, junto con un banco de trabajo, una moto scooter, una escalera extensible, herramientas, una bicicleta, cortinas, manteles y alfombras, y el viejo cochecito de niño, una cama plegable, maletas, una escalera plegable, estantes, más cortinas y colchas, toallas, zapatos, ropa para las vacaciones y ropa no utilizada, ocupando hasta cerca del 22 por ciento de la casa”. La descripción que se hace en el párrafo anterior de los objetos que contiene el almacén de la Putaway House nos advierte de la importancia volumétrica del almacenamiento en cualquier espacio doméstico. Desde el proyecto de arquitectura podemos concluir, conducidos por la idea de los Smithson, que también podemos almacenar cosas en los muros de fachada o aprovechar los cerramientos de independencia de las estancias para convertirlos en gruesos armarios separadores. La sociedad de consumo nos provoca la necesidad de acumular enseres, aunque estos no nos sean de ninguna utilidad. El coleccionismo, primero personal y luego estandarizado por las publicaciones de los quioscos de prensa, en su versión más ínfima, ha incrementado sin ninguna utilidad el volumen de todo aquello que se almacena en una vivienda. El coleccionismo, en sus versiones más radicales llega a ser patológico, como el síndrome de Diógenes, consistente en llenar las habitaciones de una casa de objetos extraídos de los contenedores de basura. Dado que el espacio disponible en una casa es limitado, la solución a este afán de posesión y de almacenamiento creciente no es el incremento de la proporción de espacio destinado a almacenaje, que alcanza pronto una medida crítica, sino el establecimiento de una serie de medidas que lo limiten. Las navidades suelen suponer un aumento considerable de esta materia inerte, componente básico, junto al vacío y al equipamiento, de nuestros hogares. La desmesura, contaminada por la sociedad americana nos puede llevar a vivir en un trastero en el que nuestros movimientos estén muy limitados. Cada vez que veo un oso de peluche gigante pienso que ocupará el lugar de dos niños o de veinte libros, suficientes para adquirir los conocimientos de una carrera.

7.4.03

7.4.02 Proyecto Casa Put –away, Alison y Peter Smithson 7.4.03 Croquis proyecto Casa Put–away, Alison y Peter Smithson

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7.4.04 Perspectiva interior, Edificio Concurso Alojamientos para jóvenes y mayores, Córdoba,septiembre 2006. A. Martínez García y JL. Trillo de Leyva

Entre las medidas múltiples que colaborarían a la restricción del espacio de almacenaje, independientemente del aumento del nivel cultural de los habitantes, estarían: la eliminación de muebles y aparatos mediante el concepto de equipamiento estructural; la utilización de cerramientos espaciales para el almacenaje; y la ocupación de espacios residuales sin utilidad, como el espacio sobre las puertas o bajo las mesas. Como hemos descrito en “Antropometría Topográfica Doméstica” en la vivienda existen cotas o niveles que definen todas las actividades. En 45 cm encontramos: las camas, el retrete, la bañera, los asientos, el cubo de la basura, la banqueta del cuarto de baño, la mesa del sofá, el asiento del sofá... Entre 75 y 90 cm, una mesa de trabajo, el teclado y el ratón de un ordenador, un lavabo, los fregaderos, una placa de cocina, una taca de entrada, un aparador, el respaldar de un sofá, la mesa del comedor, la superficie de preparación de los alimentos... A 2 m el dintel de las puertas, la zona superior de los armarios, el dintel de las ventanas, la parte superior de los cuadros... En

7.4.04

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todas las viviendas hay una especie de topografía que relacionada con las medidas antropométricas define los planos de las diversas actividades, marca la posición de las instalaciones y las alternativas formales de los vacíos, equipamientos y almacenamientos. Los tres niveles antropométricos de la vivienda nos facilitarán el proyecto de lugares de almacenamiento que en la actualidad no son aprovechados. Siguiendo los avances producidos por los espacios de oficina que utilizan suelos y/o techos técnicos para ocultar gran parte de las redes de instalaciones o equipamiento, podríamos modelar los espacios interiores entre contenedores que, al mismo tiempo, nos facilitarían los diferentes planos de trabajo o descanso. El costo de la vivienda no es proporcional a su volumen, las instalaciones, el equipamiento, la solería, etc., tienen una mayor incidencia en el precio de la vivienda que su altura. Las viviendas de menor altura, a igualdad de volumen, son más caras que las viviendas más altas. Si admitiéramos la normalización del plano de trabajo y actividad a los noventa centímetros y sobre él pudiéramos diseñar un espacio de estancia con una altura mínima de 2.20 m, llegaríamos a la conclusión de que la altura de 3.10 m entre suelo y techo nos aportaría un mayor volumen general con un incremento del costo muy inferior al obtenido en las viviendas actuales con alturas entre 2.40 y 2.60 m, que están regidas por las normas de diseño y las urbanísticas. “Un nuevo concepto de flexibilidad, no referido a las funciones sino a las formas de vida (el trabajo en el hogar, la convivencia no familiar,, la transitoriedad) y que más que cargar todas las quejas contra una normativa de Protección Oficial claramente obsoleta que caerá por su propio peso, hay que enfocar con decisión las restricciones de las ordenanzas urbanas” .20 La simple operación de elevar la altura de los pisos a 3’10 m, mientras la establecida por toda la ordenanza urbanística española es de un intervalo entre 2’80 y 3’00 m, significaría la alteración de todas los ordenanzas en vigor.

20. Herreros, Juan. “Vivienda pública+espacio público. Un manifiesto”. Manual de vivienda colectiva (Resumen del Master in Collective Housing de la ETSA de Madrid, curso 2006). p.19.
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A pesar de todas estas medidas arquitectónicas que nos facilitarían por un lado la compactación de los objetos, y por otro, la ampliación de los espacios para almacenaje, es absolutamente necesario disminuir (racionalizar) los elementos no activos del interior de una vivienda. Me atrevería a afirmar, es pura intuición, que el volumen de objetos almacenados en una casa es inversamente proporcional al nivel cultural de sus ocupantes. En una entrevista periodística con el diseñador Mariscal, hace ya varios años de esto, el entrevistado contaba al periodista que casi todos los visitantes y amigos que iban a su casa terminaban preguntándole si se encontraba de mudanzas, por no tener casi muebles y dominar el espacio vacío en su casa. Es posible que el nivel cultural al que yo me refiero no sea general y esté relacionado más con las aptitudes y conocimientos plásticos de los usuarios del espacio doméstico. No obstante es absolutamente necesario promover un conocimiento básico de la arquitectura en los estudios
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7.4.05 Philiph Johnson en la Glass House

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primarios (al igual que se está informando ahora de la música, la literatura o la pintura), y no me refiero tanto al conocimiento de arquitectos y edificios como a la formación de un sentido crítico del espacio arquitectónico que capacite, al menos a un nivel elemental, a los futuros usuarios de viviendas, para colaborar en el cambio y desarrollo del futuro espacio doméstico a través de una valoración y selección razonada del mercado de la vivienda. Me refiero a una información generalizada sobre soleamiento, flexibilidad espacial, acondicionamiento térmico y acústico, espacios de relación… En lugar de permitir que cada comprador de una vivienda utilice su personal “buen gusto” consistente, la mayoría de las veces, en la valoración de elementos neotradicionales en las fachadas (cornisas, recercados, balcones o rejas) o en signos de lujo y confort en el interior (mármol, madera barnizada, preinstalación(?) de aire acondicionado y mecanismos dorados), circunstancia que produce una clara insatisfacción posterior al habitar las viviendas, deberíamos contar con ciudadanos con conocimientos suficientes para forzar a los promotores a hacer viviendas más dignas.Todos sabemos que una buena orientación, un mínimo acondicionamiento técnico y mayor altura en el espacio habitado, harían más felices a los ocupantes, poco preocupados entonces por vivir en una casa de fachada neobarroca, lo que permitiría, incluso, la reducción del espacio de la vivienda a cambio de una mayor racionalidad en su uso. Una primera medida es reducir la cantidad de objetos a almacenar, medida que no depende del arquitecto, sino del conocimiento y formación del habitante. Los periódicos durante los fines de semana rivalizan en aumentar la tendencia al coleccionismo, los compradores de la prensa dominical consumen con satisfacción fascículos que nunca leerán junto a los más extraños artefactos imaginables, peluches en miniaturas, relojes de bolsillo antiguos, cubiertos, platos, cuentos, recientemente “una casa de muñecas sevillana”…, todos estos artefactos ocuparán un lugar inútil en la casa. El desarrollo informático podría ayudar a disminuir el almacenaje siempre que el consumismo sea rechazado y no confundamos la posesión de cosas, la mayoría de las veces sin valor, con una mayor felicidad. Sólo comprendo a los coleccionistas de libros pero también a ellos hay que enseñarles a sustituir la posesión por la facilidad para el acceso a la lectura, cuando es posible acceder a los contenidos de todas las bibliotecas de una ciudad o archivar en PDF los textos que más nos interesen carece de sentido empeñarse en poseer una biblioteca particular de dos mil o tres mil libros y un peso de más de una tonelada.
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En un reportaje periodístico al que se hace referencia en el libro Casa Collage, se fotografiaron los enseres de treinta casas de diferentes ciudades del mundo que fueran representativas de una renta anual de clase media. Como ilustración se muestran dos fotografías comparadas de los habitantes y los enseres de una casa de Londres y otra de Cuba. Es bastante posible que los autores del reportaje tuvieran la idea previa de mostrar las notables diferencias entre los muebles, cuadros y menaje de cada casa, no obstante el resultado de comparar ambas fotografías es el de constatar las diferencias en la vestimenta de los moradores y en las fachadas de las casas que sirven de fondo, y la casi absoluta igualdad de los enseres, los mismos electrodomésticos, los mismos cuadros, los
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7.4.06 Fotografía de los enseres de una familia de La Habana (Cuba), publicado en Casa Collage, GG, Barcelona, 2001

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mismos sillones con telas estampadas, la misma mesa, las mismas camas…, ¿no hay diferencia entre una casa-almacén de una ciudad de clima frío como Londres y otra de clima subtropical como Cuba? Las vestimentas si reflejan diferencias notables entre la formalidad convencional de los londinenses y el informalismo de los cubanos. Incluso el color de la piel de los componentes de cada familia varía más que sus muebles. Parece existir en todo el mundo una globalización que afecta al mercado de enseres domésticos y que las casas-almacén son cada vez más similares, mientras sus contenedores arquitectónicos se limitan a establecer diferencias formales en sus fachadas.
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7.4.07 Fotografía de los enseres de una familia de Londres (Inglaterra), publicado en Casa Collage, GG, Barcelona, 2001

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Como en los archivos de las oficinas, es necesario clasificar los enseres en aquellos que podemos utilizarlos casi todos los días (almacenamiento activo), de los que sólo utilizaremos estacionalmente, como el cambio de ropa invierno-verano, o los que podrían servir sólo ocasionalmente (almacenamiento inactivo). No nos referimos a objetos decorativos o suvenir sin utilidad, por entender que esas posesiones deben ser eliminadas o reducidas drásticamente a aquellas que puedan tener un valor sentimental. En la vivienda experimental, que entendemos como antesala de la vivienda del siglo XXI, el almacenamiento debe estar clasificado por la facilidad de su acceso, por su disponibilidad. Todos estamos acostumbrados a hacer largos viajes en avión y distinguir entre el equipaje de mano, que necesitaremos durante el vuelo y el equipaje facturado, que ocupará la bodega del avión y será durante el trayecto inaccesible a los pasajeros, aunque no todo el mundo, como ocurre con la vivienda, respete estas normas y nos encontremos llenos los compartimentos sobre nuestras cabezas con el equipaje de algunas personas que prefieren viajar junto a sus propiedades. Los trasteros que se venden junto a algunos aparcamientos, fuera de la vivienda, no parecen haber resuelto el problema y la irracionalidad con la que guardamos “cosas” los llenan en muy poco tiempo, de tal manera que nos resistimos a ir a buscar algo al trastero, tanto que muchas veces preferimos comprar de nuevo lo que sea antes de ir a trastear. Sólo las bicicletas parecen estar bien en los cuartos trasteros. En algunas ciudades occidentales encontramos almacenes que nos alquilan espacios para todo aquello que no nos cabe en casa, no obstante una vez que hemos hecho el esfuerzo racional de separar lo que nos sirve de lo que no nos sirve y hemos amontonado aquello que estamos seguro que no echaremos de menos, lo mejor es ahorrarnos el alquiler y tirarlo todo. De esta forma nos quedaremos con dos tipos de lugares para almacenar, a ser posible en el interior de nuestra propia vivienda: el almacén de los utensilios activos y el de los elementos estacionales. Aunque aún estemos lejos de alcanzar a comprender la capacidad sustitutoria de objetos domésticos que posee la memoria virtual o informática, es innegable que para algunas profesiones el uso de los ordenadores ha significado una disminución drástica del espacio de almacenamiento. En los estudios de arquitectura con cierta antigüedad se ha podido comprobar cómo el dibujo por ordenador ha detenido, desde principios de los años noventa, el archivo de dibujos originales, normalmente planos delineados a tinta en papel vegetal para reproducirlos en copias heliográficas o de amoniaco. Los archivos de este tipo son una reliquia que se visitan muy de tarde en tarde aunque se mantengan en todos

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los estudios veteranos. Hoy todos los documentos de un proyecto son originales o, lo mismo sería decir, ninguno es original, salvo los croquis a mano que intervienen en el proceso de proyecto y que son conservados con la misma veneración de antaño, el resto son impresiones de plotter o impresora sin apenas valor por su facilidad para su reproducción. Cada vez más debemos traspasar el límite entre las cosas reales y las virtuales, no sólo para reducir el peso documental de nuestros años sino para andar “ligeros de equipaje”. Al igual que los almacenes activos e inactivos, los almacenes virtuales están sometido a accidentes, en ellos se sustituye la humedad por un virus o por un disco en mal estado, el tratamiento es el mismo que para los otros almacenamientos: orden y limpieza periódica.
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7.4.08 Interior del estudio de Aldo Rossi

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MODELOS EXPERIMENTALES Juan Luis Trillo de Leyva

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Con el objeto de trasladar estos conceptos a imágenes de proyectos que ejemplifiquen las definiciones teóricas que se han expuesto en el apartado “Componentes de la vivienda”, se incluye esta sección gráfica final que la forman algunas experiencias sobre viviendas colectivas desarrolladas en la Escuela de Arquitectura de Sevilla, durante el curso 2006-2007 y realizada por alumnos de Proyectos II21, y los concursos sobre viviendas domésticas que junto al arquitecto Antonio Martínez García, ha realizado el autor de este capítulo en los últimos años.

21. Durante el segundo cuatrimestre del curso 2006/2007, el Aula Taller B del Departamento de Proyectos Arquitectónicos de la Escuela de Arquitectura, formada por los profesores Tomás García García, María del Carmen Martínez Quesada y Juan Luis Trillo de Leyva, desarrolló una experiencia de viviendas colectivas destinadas a “Alojamientos para Jóvenes” y bajo la Normativa del Plan Andaluz de la Vivienda y Suelo 2003-2007, que en su aportación más novedosa define los “Alojamientos de Alquiler”. en su artículo 37.

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ABELARDO LINARES DEL CASTILLO La propuesta trabaja sobre la intersección de un cubo externo estructural, ocupado por un cuerpo interior más complejo, capaz de producir entre ambos espacios menores para el equipamiento. Es un claro modelo de INTERSECCIÓN periférica. Los módulos habitacionales se alojan en su seriación casi industrial en una calle soporte que desarrolla la singularidad del conjunto habitacional.

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J.M. BALLESTEROS HERNÁNDEZ La vivienda se compone de un único espacio interior que se equipa por el espesor de sus límites, la aportación principal de la propuesta es la insercción de un cubo de menor tamaño que se desplaza por el interior. El elemento móvil no tiene ninguna función o uso específico asignado, ello unido a su elementalidad geométrica. un cubo al que le falta una cara, contituye la base de su multifuncionalidad. Dependiendo de su posición en la vivienda puede ser desde una terraza exterior hasta un dormitorio privado o un despacho.

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VII COMPONENTES DE LA VIVIENDA 

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PABLO PACHÓN GARCÍA La vivienda está formada por dos espacios de funcionalidad ambigua, de esta forma se obtiene un uso flexible y una importante escición entre las actividades comunales y las privadas. La estructura portante mediante pantallas facilita la insercción del equipamiento en los límites. Unos estrechos patios interiores facilitan por un lado el acoplamiento de los módulos en “L” de las viviendas y por otro, la ventilación e iluminación de galerías comunales y habitaciones interiores.

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ELENA JIMÉNEZ SÁNCHEZ La propuesta se fija en la resolución de un bloque de viviendas apiladas y orientadas. Con una infraestructura soporte se conforman los espacios de recorridos horizontales y verticales, en el lado norte, de la que se suspenden los módulos de viviendas y algunos vaciós-ventanas que en forma de patios horizontales comunican las fachadas norte y sur. Los espacios colectivos de gimnasio, cafetería, lavandería, etc., se conforman como “zapata” enterrada del muro vertical, permitiendo la liberación máxima del nivel del terreno.

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JJ RAPOSO GONZÁLEZ Proyecto radical en la formulación de una estructura formada por dovelas que a su vez contienen las viviendas. El blóque se construye como una gran cubierta directamente apoyada en el territorio, son los módulos engarzados de las viviendas los que cubren y protegen el espacio colectivo. El monumentalismo de esta propuesta no es el origen de la misma sino la configuración de cada vivienda, que se compone de un espacio doméstico privado y otro flexible que se incorpora tanto a los espacios colectivos de cada vivienda como a la galería de circulación del bloque. La propuesta tiene algo de “cueva”, de vivienda construida sobre un árbol, de recuperación del contacto atávico e inmediato entre el paisaje y las primeras viviendas.

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M. MEDRANO RAMOS Una cuadrícula de espacios libres, calles superpuestas y módulos de viviendas, permite plantear una malla extensiva de baja altura que reitera la trama urbana en estratos horizontales. La vivienda se apropia de cada patio obteniendo la máxima privacidad posible en el interior de una ciudad compacta.

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DAVID CÁRMENES GARCÍA Solución de periferia urbana mediante bloques en altura con galerías interiores iluminadas. La relación con el terreno se realiza mediante una serie de pantallas que liberan el nivel cero. Los equipamientos más generales se llevan al nivel -1. Las viviendas adoptan una forma en “L” con dos espacios equipados en sus límites.

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JUAN CARLOS GIRALDO FONSECA No divide la edificación residencial en espacios comunes y módulos de vivienda. El proyecto plantea una retícula de caminos limitados por “comopactos” móviles que superponen el espacio público con el espacio privado. De igual forma que el planteamiento del Museo de Crecimiento Ilimitado de Le Corbusier, se producen calles en espiral que permiten el paso peatonal y de bicicletas. Los equipamientos de las viviendas son cápsulas móviles que se desplazan y ocupan parcialmente las galería de recorrido colectivas.

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JL HIGUERA TRUJILLO Módulos de dos niveles, en los que se aprecia la dicvisión funcional de zonas de día y de noche. El nivel de la zona de día se proyecta con máxima flexibilidad, no sólo utilizando la ambiguedad entre galerías de acceso y espacios de la vivienda, sino utilizando la doble orientación que permite el estrecho bloqure en altura.

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CONCURSOS SOBRE VIVIENDAS EXPERIMENTALES
(Periodo 2000 al 2007) Antonio Martínez García y Juan Luis Trillo de Leyva

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CONCURSO EDIFICIO DE VIVIENDAS EN JAÉN. EPSA. Julio 2000

CONCURSO DE ANTEPROYECTOS DE VIVIENDAS Y LOCALES DE SERVICIO EN TRES SOLARES DE LA HABANA VIEJA, CENTRO Y MALECÓN. LA HABANA (CUBA). Noviembre 2000.

CONCURSO DE IDEAS VIVIENDAS PARA JÓVENES EN SEVILLA. Mayo 2003

CONCURSO DE IDEAS PARA ALOJAMIENTOS JÓVENES Y MAYORES EN PONIENTE SUR CÓRDOBA. Septiembre 2006

CONCURSO 429 VIVIENDAs EXPERIMENTALES LA FLORIDA, PUERTO DE SANTA MARÍA (CÁDIZ). Noviembre 2007

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CONCURSO EDIFICIO DE VIVIENDAS EN JAÉN. EPSA. Julio 2000 Lema: Cesto de Cerezas. Segundo premio Autores: Antonio Martínez García y Juan Luis Trillo de Leyva Colaboradores: Francisco J. Montero y Christian Mundt

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CONCURSO DE ANTEPROYECTOS DE VIVIENDAS Y LOCALES DE SERVICIO EN TRES SOLARES DE LA HABANA VIEJA, CENTRO Y MALECÓN. LA HABANA (CUBA). Noviembre 2000. Lemas: Luminoducto 1, Luminoducto 2 y Luminoducto 3. Mención en los tres solares. Autores: Antonio Martínez García y Juan Luis Trillo de Leyva Colaboradores: Heriberto Duverger Sálfran, Francisco J. Montero Fernández, Christian Mundt y Valle Piñero Ortiz

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LUMINODUCTO 1. CENTRO HABANA GALIANO

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LUMINODUCTO 2. MALECÓN

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LUMINODUCTO 3. HABANA VIEJA. SANTA CLARA

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CONCURSO DE IDEAS VIVIENDAS PARA JÓVENES EN SEVILLA. Mayo 2003 Lema: Gulf Stream Autores: Antonio Martínez García y Juan Luis Trillo de Leyva Colaboradores: José A. Alba Dorado, Ángel Martínez García-Posada y Christian Breuer

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CONCURSO DE IDEAS PARA ALOJAMIENTOS JÓVENES Y MAYORES EN PONIENTE SUR CÓRDOBA. Septiembre 2006 Primer premio Autores: Antonio Martínez García y Juan Luis Trillo de Leyva Colaboradores: José Luis Páez Gordillo, Manuel M. Granados de Osma y F. Javier Romero Varó

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CONCURSO 429 VIVIENDAs EXPERIMENTALES LA FLORIDA, PUERTO DE SANTA MARÍA (CÁDIZ). Noviembre 2007 Lema PEX1. Premio Innovación. Autores: Antonio Martínez García y Juan Luis Trillo de Leyva Colaboradores: José Alba Dorado, Elena Jiménez Sánchez y Sergio Sánchez Jiménez

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