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RELACIÓN ENTRE LA SEXUALIDAD Y EL AMOR Dr.

Walter Obregón Sánchez Psicólogo Clínico – EsSalud Me plantearon una pregunta para iniciar el tema sobre sexualidad: ¿Por qué no escribe sobre la relación entre la sexualidad y el amor? Y yo lo interpreto de varias maneras: 1) ¿La sexualidad necesariamente debe de ir de la mano con el amor? O sea para que haya sexo ¿tiene que haber amor? 2) Y si no hubiera amor ¿es válido tener práctica sexual? 3) ¿El amor conduce a la sexualidad? 4) ¿El amor no debe de conducir a la sexualidad hasta que el tiempo haya facilitado la madurez entre la pareja y puedan tomar decisiones responsables y asumir riesgos? 5) ¿El amor libre es igual al sexo libre? o al final ¡termina en un libertinaje sexual! En fin, el tema es bien complejo. Para hablar de la relación entre el amor (como sentimiento) y la sexualidad (como práctica de los impulsos sexuales y satisfacción de necesidades) se tiene que recurrir más a un especialista en psicología y muchas veces las personas no lo hacen así. Se ha asociado mucho el tema de la sexualidad con el campo de la práctica médica acudiendo más a una consulta médica que a una entrevista psicológica con el consiguiente resultado insatisfactorio. O sólo se va a la consulta médica para solicitar métodos anti-conceptivos (que es una forma para regular la natalidad pero no la sexualidad). El amor y la sexualidad en tanto se dan dentro de personas y en una determinada época y sociedad están influenciados por la cultura perteneciente a dicha época. La normalidad y la anormalidad en lo que concierne a la práctica sexual, las relaciones amatorias, lo puro y lo prohibido en su aspecto valorativo por la sociedad corresponde a dicha época y cultura. No es lo mismo la sexualidad y sus consecuencias en el bienestar mental en la antigüedad, la edad media (represiva) y en la edad contemporánea. Actualmente estamos en una etapa de transición en nuestros tiempos en donde convergen factores culturales que corresponden a otra época y algunos nuevos que se están desarrollando como por ejemplo la mayor participación de las mujeres en las decisiones que tienen que ver con el desarrollo de sus propias vidas. Esto ocasiona que si bien antes se podría hablar de la sexualidad en el varón y la sexualidad en la mujer como diferencia de género, hoy en día el enfoque cambie y se vea como la sexualidad en la persona, en tanto cada uno, hombre y mujer asuman su derecho a ejercer su sexualidad con responsabilidad y acepten los disfrutes y riesgos que ello trae. El enfoque diferenciador debe de darse necesariamente sí desde un punto de vista evolutivo, es decir, formulando la pregunta: ¿qué es la sexualidad para los niños, los adolescentes y las personas discapacitadas? Porque se debe de proteger la tranquilidad y se debe de brindar la seguridad para ellos. Esto está más vinculado al enfoque preventivo, formativo, moral y legal, que es para preservar el destino de la misma sociedad en el futuro.

La concepción de amor en la actualidad está más relacionado con la participación personal de cada uno asumiendo su responsabilidad para amar y no volviéndose dependiente de la otra persona. Esto es, no se debe de promover relaciones que terminen en alianzas dependientes en la pareja porque genera vulnerabilidad en una y a la vez manipulación o poder en la otra. Cuando sucede así estamos en una condición en la cual nuestra felicidad depende de lo que la otra persona haga en relación a nosotros y que yo sepa nadie nos hace felices sino uno mismo construye su felicidad en base a su interpretación de lo que pase dentro de las relaciones de pareja y asumiendo su responsabilidad por lo que hace o deja que le hagan. Es decir, las actitudes y expectativas de uno hacia la relación de pareja son muy importantes para el éxito o fracaso dentro de la misma. Si usted no pone de su parte; no espere que la otra persona lo haga. Si usted pone de su parte queda la satisfacción posterior de que si tiene éxito es porque usted puso de su parte y se comprometió a desarrollarlo y si no funciona al menos queda la tranquilidad de que sí hizo el esfuerzo para que esto funcione. Una psicoterapia frente a una depresión producto de un fracaso sentimental en esta última situación sería más fácil de desarrollar porque la persona tendría una buena valoración personal de sí misma y ayudaría a fortalecer su auto-estima. Si la práctica sexual debe de ser consecuencia de la práctica amatoria, cada una de las personas involucradas deben de saber en qué momento se puedan efectuar las mismas. Pero lo mejor es que cuenten con la debida preparación sobre sexualidad, prevención de riesgos y asumir las consecuencias que esto trae. Y también la vida de las personas debe de tener un sentido. Mientras menos objetivos o metas se haya trazado una persona es probable que tienda a vivir de forma desordenada. Si tiene objetivos claros, definidos y válidos entonces priorizará los que más importancia tengan para ella en función del logro de un proyecto de vida que considere adecuado para su desarrollo y satisfacción personal. Es ahí cuando al presentarse la oportunidad de empezar su vida sexual; salir de una relación de pareja y empezar otra; o intentar llevar una vida con relaciones ocasionales (o practicar el amor libre) siempre la persona se haga la pregunta si es que lo que va a hacer está en concordancia con su proyecto de vida al mismo tiempo que valore sus consecuencias en términos de logros o de fracaso. Esto último, si es un logro según lo esperado, y con las consecuencias esperadas cumplidas ocasionaría una satisfacción, seguridad, confianza y consolidación parcial del amor entre la pareja; pero si no se da así puede llevar a los sentimientos de culpa (reproches), fracaso, inutilidad, desconfianza y depresión. La frase “ahora sí, ya estoy curada; ya no confío en los hombres” puede ser un ejemplo de lo último. Cuando uno tome decisiones centrados en el cumplimiento de objetivos en relación a un proyecto de vida y asuma sus responsabilidades y consecuencias (para sí y para el otro) entonces estaremos hablando de una persona madura, que es lo que al final se pretende desarrollar en la sociedad. Y no centrado en una posición estrictamente egoísta cuando se utiliza a la otra persona sólo para el cumplimiento de fines de placer inmediatos sin la anuencia de ella. Publicado en la Revista “Tiempo de Mujer” Ventanilla – Callao 2012.