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2012

Género, identidad y travestismo
Cinco artículos cortos

julio.martinez

Indice:

1. Travestismo: Cine, literatura, música y las viejas de agosto en San Salvador (Julio Martínez) página 3 2. Trans (Kelly Savoie) página 7 3. Travestismo: la construcción de la identidad de género en algunas comedias norteamericanas (Paúla Rodríguez Marino) página 10 4. ¿Hombres vestidos de mujer? (Gina Alva) página 14 5. Travestís en El Salvador (Julio Martínez) página 18

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1. Travestismo: cine, literatura, música y las viejas de agosto en San Salvador
Julio Martínez

Este asunto de los travestis, es todo un rollo bien armado, sobre todo complejo. La verdad, en principio me parecía fácil, simple y lo miraba como un tema que me interesaba desde el flanco del simbolismo y la identidad grupal e individual. Es más que eso, impregna varios ámbitos y se deja ir por otros, apenas perceptible. El arte no escapa. El cine, el teatro, la música, la literatura, la pintura, la danza, la escultura, en fin, varias ramas del arte se permean con el asunto. Recuerdo haber visto una película con Jeremy Irons, allá por inicios de los noventas, creo que se llamaba M. Butterfly siempre se tradujo como Madame Butterfly, en realidad quería significar Monsieur Butterfly. En la película, Irons se enamora de una japonesa, actriz, que actuaba en la obras de Puccini. Irons es un diplomático francés, embajador creo, y ese amor es correspondido. Al final, la japonesa se devela y resulta siendo japonés. La historia es tomada de la vida real. Se refiere a Bernard Boursicot, empleado diplomático en Pekín, un tema cierto de los años sesentas. Eso me conduce a varias preguntas: · ¿Es el travestismo una conducta relacionada con la psicología de las personas o con la cultura? Muy a propósito, hace unos días, en una universidad de los Estados Unidos, el primer ministro de Iran, expresó que en su país no existía el homosexualismo y que eso era una enfermedad occidental. ¿Cultura, identidad, conducta o psicología? · ¿Es la consecuencia de una identidad de género mal desarrollada o de una identidad que viene consigo en la conciencia de la persona desde que nace? · ¿Es un aspecto cultural o de perversión sexual?

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· ¿Es un asunto de degradación de valores sociales que pueden haber llegado desde fuera de nuestro contexto o es un asunto de evolución de la sociedad, por tanto valores creados desde nuestro entorno? ¿Quién no recuerda “Le Cage aux Folles” o la Jaula de las Locas? Aquella extraña película de finales de los setentas que tuvo un notable éxito con la presencia de un grupo de travestidos en escena, con escenas tragicómicas, mientras dos de ellos vivían como pareja oculta evidente a los ojos de todos. El hijo de uno de ellos, de un matrimonio anterior, debe casarse y ahí comienza la complicación de la película. A partir de la película (y principalmente, de algunas historias reales conocidas) una afirmación: Los homosexuales y travestidos pueden tener o haber tenido relaciones de matrimonio heterosexual, el bisexualismo es algo de lo que en algún momento debemos hablar, es uno de los temas de la sexualidad y la psicología que han salido a los ojos de todos en los últimos años, aunque lo mas probable es que siempre hayan existido. ¡Que difícil debe ser llevar una vida oculta, conflictuada en el interior de la persona! Un músico inglés se nos apareció allá por los noventas con un aspecto femenino, Boy George de un grupo llamado Culture Club, dueños de una famosa canción “Camaleón”. Boy George aparecía maquillado, con labios rojos, y cejas delineadas. ¿Era un caso de transformismo, de homosexualidad, de travestismo o de transexualismo? Charles D´ Eon, un caballero francés se vestía de mujer. Por cierto al travestismo, se le conoce también como “eonismo”, en honor a este… umm… “señor”. George Sand, o Lucie Dupin, como quiera llamarle. Hombre o mujer, pero solo en el papel. Lucie Dupin tuvo algunas relaciones amorosas con otros hombres. ¿Raul Contreras o Lydia Nogales? Usted decida,

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este escritor salvadoreño también decidió usar un pseudónimo de mujer en algunos de sus escritos. ¿Serán estos dos casos “travestismo literario”? Bueno, quizá no, porque el concepto creo que no existe. O se llamará de otro modo. ¿Qué hay detrás de esos pseudónimos? Un grupo musical latino, integrado por varios jovencitos travestidos cruzó las puertas de las casa disqueras y grabó algunas canciones, con algún éxito, hasta creo haber visto algún video. Loco Mía se llamaba este grupo, reconocido por su travestismo. Un día de estos, creo que fue Flor que me preguntó sobre Tracy Chapman, esta morenaza gringa, andrógena. ¿Es hombre o mujer? Depende de lo que quiera, le respondí. ¿Dónde dejamos a los Bee Gees? No me diga que esa es voz de hombre. Ni la de los Tavares, igual que la de muchos grupos de músicos de color, gringos, con unas vocecitas, que ni su mamita los reconocería. Hace poco me encontré un artículo sobre Cleopatra, presentada como un hombre… todo parece debido a algún dibujante haragán del reino de Marco Antonio, que en tanto todos los emperadores y emperatrices egipcias se parecen, pues, le escribió el nombre de Cleo a un dibujo de un hombre, solo para no dibujar. Me comentó además el “Marcialito”, el Alvaro, que hubo como siete Cleopatras y que fue a la última a la que mordió la serpientía, el áspid. Esa fue la más famosa. ¿Qué pensar de Prince? O como se llame hoy este músico, un tipo que se cambia los nombres cada vez que puede. Hay una parte de su aspecto que es muy femenino. No hablemos de Chabela Vargas. Fresa y Chocolate es una película impresionante, debido no a su contenido, ni la trama o la técnica, sino fundamentalmente al atrevimiento de ser rodada en Cuba por cubanos, cuando recién salían de su asombro por la derogación de La ley de Ostentación Homosexual,(bueno si las leyes pudieran transformar a la humanidad,

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esta sería el producto de los legisladores y ya sabemos que algunos políticos tienen mente retorcida, algunos hasta el apellido, como este: Putín) a partir de la cuál ninguna persona clasificada en esa categoría podía mostrarse como tal. La sociedad cubana tuvo que aceptar y aprender nuevos valores… o ¿son los valores llevados de afuera los que van cambiando a la sociedad? No es una película travesti, sino gay. De este tipo creo que hay muchas. ¡Que error de los cubanos haber creído que con la ley se paraba la conducta homosexual!!! Las viejas de agosto!!! Esto sí es un caso. Hombres bailando con hombres disfrazados de mujeres en plena calle, en la fiesta al patrono de la ciudad, el Divino Salvador del Mundo, San Salvador. ¿Una fiesta pagana? No es que hagan falta mujeres en la ciudad, es que deben ser hombres los que se visten de mujeres… ¿En que se basa esta tradición?, bueno solo un caso más de la travestíada artística y cultural.

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2. Trans
Un articulo de Kelly Savoie, adaptado y traducido por Julio Martínez.

Supongamos que usted es una mujer, pero le gusta jugar como los muchachos, ¿es entonces Ud. una persona transgénero? Cuando los muchachos se operan para cambiar de sexo ¿se les quita el pene y les instala una vagina? ¿Qué significa ser homosexual, o gay? Blanco y negro, rosas rojas, maquilishuat amarillos... ¿es así, siempre? Muchas personas piensan que el sexo físico es lo mismo que género, pero no es necesariamente así. Para muchos, el sexo físico y el género difiere de las expectativas convencionales. ¿Qué significa ser transgénero? El sexo físico y el género no son lo mismo A medida que crecemos descubrimos que el mundo no es exactamente como creíamos, y poco a poco descartamos muchos de los antiguos mitos que nos contaron nuestros padres. Ya quedaron atrás los cuentos del ratoncito que nos pone dinero bajo la almohada cuando se nos cae un diente y el hombre de la bolsa. Y ahora descubrimos que las mujeres pueden ser mecánicos y los hombres se pueden quedar en casa cuidando los niños. Sabemos que te puedes sentir atraído por los chicos o las chicas o por los chicos y las chicas. Cuanto más descubres, más te das cuenta que no todo es blanco y negro. Muchas personas dan por hecho que su sexo físico es lo mismo que su género. Piensa de nuevo. Tu sexo es biológico, una combinación de las partes físicas con las que naciste, tales como tus órganos genitales, y las diferencias hormonales que comienzan mucho antes del nacimiento.

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El género se refiere a las expectativas de la sociedad acerca de lo que deben pensar y cómo deben actuar los chicos y las chicas y los hombres y las mujeres. Por ejemplo, en muchas culturas se espera que las mujeres sean pasivas y emocionales y los hombres agresivos y racionales. La identidad sexual es como te sientes con respecto a tu género. O según las palabras de Mary Boenke, presidenta de la Red Transgénero de Padres y Amigos de Lesbianas y Gays (PFLAG), "el sexo es lo que tienes entre las piernas, y el género es lo que tienes en tu mente." ¿Pero qué sucede si naciste con órganos genitales femeninos, pero te sientes y actúas más como un hombre? ¿Y si naciste con un pene pero piensas que deberías haber nacido mujer? Así se siente una persona transgénero, y eso es lo que significa ser transgénero, individuos que con frecuencia deciden vivir como el género opuesto porque su género está en conflicto con su anatomía sexual. El término "transgénero" (o "trans") también se utiliza informalmente para incluir a muchas personas diferentes, desde aquellas que simplemente no están satisfechas con el papel estricto que la sociedad asigna a cada género, hasta aquellas que optan por la cirugía para alterar su cuerpo a fin de que coincida con lo que sienten. Los travestis son aquellas personas que se visten y actúan como el sexo opuesto. (Las "drag kings" y "drag queens" son travestis, generalmente histriónicos que por lo general exageran los roles estereotípicos de cada género para fines de entretenimiento o espectáculo). Los transexuales son personas que viven conforme a su género de preferencia todo el tiempo y a veces toman hormonas para alterar sus características sexuales secundarias — tales como la voz, el vello y el desarrollo muscular. Algunos transexuales se someten a operaciones quirúrgicas para cambiar sus genitales para que coincidan con su

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género de preferencia. Los transexuales pueden ser mujer a varón (MaV) o varón a mujer (VaM). Los intersexuales son aquellas personas que nacieron con "órganos genitales ambiguos" (sus órganos sexuales no son totalmente femeninos o masculinos) y pueden tener diferencias hormonales o cromosómicas que no son estrictamente masculinas o femeninas. Casos raros. Nadie sabe con certeza cuántas personas trans hay, pero de algo no cabe duda: hay muchas personas transgénero, se llega a afirmar que hay una cada 37,000. Muchos reconocen a una temprana edad que lo que sienten no responde a las expectativas de la sociedad. A otros, les toma años o décadas entender su identidad sexual. Si bien aún no es fácil ser trans, ahora existen más recursos para obtener información y apoyo para las personas trans y sus amigos y familiares. Encontrar información y otras personas que saben lo que significa ser transgénero son los primeros pasos para que los trans reciban comprensión y aceptación.

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3. Travestismo: la construcción de la identidad de género en algunas comedias norteamericanas Paula Rodríguez Marino Los estudios sobre géneros sexuales han sido desarrollados por disciplinas, la Sociología de la Comunicación, al Psicoanálisis, a los "Estudios de la Mujer" y a la Semiótica, hasta el momento el recurso del travestismo en los filmes fue considerado sólo de forma marginal. En este trabajo, que se enmarca dentro de los "Filmes Studies" y en él confluyen conceptos tomados de las nombradas áreas y disciplinas. Se parte del cruce entre la identidad de género sexual y su construcción cinematográfica a través del funcionamiento de los recursos narrativos y de las caracterizaciones de los personajes travestidos en distintos tipos de comedias norteamericanas. En ellas los protagonistas personifican a un individuo de un género sexual distinto como una exigencia de la narración. Esta justificación narrativa da origen al plot principal ("ocultamiento de la identidad") y al travestismo. Estos caracteres pueden tratarse tanto de actores travestidos como mujeres "female impersonations" como de actrices travestidas como hombres "male impersonators" . Los filmes que integran el corpus: Mrs. Doubtfire (Chris Columbus, 1993), The Cage of Birds(Mike Nichols, 1995), Yentl (Barbra Streisand, 1983), Victor/Victoria (Blake Edwards, 1982) yTootsie (Sidney Pollack, 1982), se ubican de dentro de los llamados filmes "comerciales" o mainstream. Aquellos elaborados bajo un criterio industrial, realizados con importantes presupuestos, generalmente, aportados por alguno de los grandes estudios de Hollywood y con un elenco de figuras pertenecientes al star system norteamericano. La mayor parte de los filmes del corpus han sido exitosos en los niveles de recaudación y en la asistencia de público. También se ha privilegiado a estos films para el análisis debido a las relaciones intextuales y autorreferenciales que establecen con la industria cultural. Los primeros filmes se caracterizan

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por la utilización del travestismo masculino. Mientras que Victor/Victoria yTootsie se diferencian por la presentación del travestismo femenino (no es tan cierto. En Yentl es la Streissand vestida de hombre y en Tootsie es Hoffman vestido de mujer), y porque son comedias musicales. Se privilegió la riqueza a nivel de forma y contenido en los filmes antes que la pertenencia a una determinada época. El corpus formado por "filmes comerciales" hace posible examinar las estrategias discursivas que la industria cinematográfica utiliza para la construcción de las identidades de género sexual y también permite cuestionar aquellas estrategias que la industria tiene con respecto a sí misma. Existen tres grandes zonas que se han demarcado para caracterizar los elementos comunes de estas comedias y que se articulan en el desarrollo del trabajo: 1) Ocultamiento/ Confusión de la identidad: el travestismo como recurso narrativo es una variante de este plot que cuestiona la naturalidad del sexo y advierte sobre la construcción social del género sexual dentro del espacio fílmico. 2) Relaciones intertextuales entre el filme y la industria: la mayoría de los protagonistas de estas comedias como integrantes de la industria cultural sólo alcanzan el éxito artístico y económico por medio del travestismo, poniendo en evidencia los mecanismos internos de la industria y estableciendo relaciones intertextuales entre su funcionamiento y el filme. 3) Ambigüedad y completud: la ambigüedad de género sexual de los personajes travestidos brinda una imagen de completud, que es uno de los factores que generan la atracción de las audiencias hacia este tipo de comedias.

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Entre los mecanismos más comunes de estos filmes se encuentran: la presencia invariable del "plot del ocultamiento de la identidad" y la dosificación del conocimiento sobre la "verdadera" identidad de género sexual de los protagonistas, la especulación con el suspenso cómico y la sorpresa que el desarrollo de los eventos provoca en las audiencias como motor de la risa y de la comicidad, o bien como generadora de cierta "incomodidad" hacia los personajes y situaciones. Algunas de las situaciones típicas que viven la mayoría de los personajes travestidos son: el disimulo de su identidad en circunstancias con un alto grado de intimidad y por otro lado, secuencias en espacios públicos. Estos elementos se combinan con los inherentes al disfraz del personaje travestido: tener que ocultar los rasgos y las formas del cuerpo que puedan delatarlo como miembro de otro sexo. Todas estas invariantes narrativas, junto a otras conforman los patrones narrativos de las comedias de enredos y musicales que utilizan el recurso del travestismo. En estas comedias las representaciones de personajes travestidos realizadas por actores reconocidos por los públicos se pone en juego la complicidad con los espectadores. El saber sobre la identidad del actor que ellos poseen no elimina el suspenso cómico ni la sorpresa en el momento de la transformación del personaje, sea enmascaramiento la revelación de la identidad. Mas aún, parte del placer que poseen las audiencias se debe a la mayor posesión de conocimiento con respecto a la identidad de algunos de los personajes de la trama y esta información proviene tanto de la narración como de fuentes extratextuales. Dentro del universo de la narración fílmica se explota no sólo el equívoco/ confusión de la identidad, como en cualquier comedia, sino también la ambigüedad sexual y la contradicción de género entre el actor y su personaje. Además la ambigüedad entre la identidad de género sexual "original" del personaje y la "representada" por el personaje travestido es determinante para crear la imagen de

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completud de los géneros sexuales que los filmes proponen a las audiencias. Se ha criticado repetidas veces la tendencia de Hollywood a repetir fórmulas comercialmente exitosas y a presentar personajes estereotipados. Numerosos trabajos académicos, principalmente anglosajones, han cuestionado la inmutabilidad en las construcciones fílmicas de Hollywood por ser poco verosímiles o defender el status quo. Sin embargo, resultaría más productivo localizar aquellas zonas en las que los clichés y las fórmulas presentan fisuras, o analizar las razones de su solidez y perdurabilidad.

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4. ¿Hombres vestidos de mujer?
tomado de Gina Alva, Perú

El Travestismo en su definición más simple es el "vestir según el código de imagen del sexo opuesto al propio", sobreentendiendo por sexo: sexo genital. Sin embargo, las cosas son mucho más complicadas. Básicamente hay cuatro clases de travestismo. Unos que se originan en la propia sexualidad y el que se fundamenta en la propia identidad sexual. Travestismo Fetichista El travestismo como expresión de la propia sexualidad es sencillamente un tipo de fetichismo, y no compromete necesariamente a la identidad sexual de quien lo practica. Hay hombres que se sienten hombres en su interior y que sin embargo, disfrutan de imitar a la mujer con fines eróticos; es una forma de fantasía de autotransposición al objeto sexual y de acercamiento virtual al mismo. En pocas palabras, es una manera un tanto sorprendente de hacer el amor sin que la pareja ideal esté presente y puede ser considerado como un desviación de la psicología endógena y social del sujeto. Travestismo Histrionico El travestismo como expresión teatral o transformismo es una de tantas formas de expresión artística y si bien es dificil que a un actor de renombre le guste aparecer vestido de mujer, quien es verdaderamente actor lo puede hacer con mucha calidad y apoyado por los caracterizadores, que buscarán obtener el personaje ideal de acuerdo al guión o al libreto de la obra. Hay "actores" que repetitivamente actúan como mujeres, son los llamados "Performers" en el mundo del teatro ligero, esto se ha extendido a la televisión. A la actuación en si misma

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se debe agregar la sospecha que la caracterización constante es una de las cualquiera otras formas de travestismo. Travestismo Homosexual El travestismo como una forma de cortejo en la prostitución homosexual es el artificio que usa el homosexual que se prostituye frente a sus clientes también homosexuales pero ocultos, (homosexuales de closet) que se sentirán menos culpables al relacionarse con alguien que tiene al menos la apariencia de una mujer. El travesti prostituto callejero se vale de la inseguridad del homosexual para incrementar su clientela a través del travestismo. Travestismo Existencial El travestismo como expresión de la propia identidad sexual implica que la psique no está en el fondo conforme con el propio sexo físico y con la propia personalidad sexual pública (sexo social adquirido). Trae entonces la producción de una personalidad sexual privada que resuelva el conflicto entre identidad y morfología o apariencia sexual. Por lo tanto, desde el punto de vista subjetivo de quien lo practica, es en ese momento cuando la persona reencuentra su unidad y coherencia sexual, y cuando menos travestida se siente. ENTONCES ... ¿ CUANDO UN HOMBRE VESTIDO DE MUJER NO ES UN TRAVESTIDO ? La persona que se traviste por identificación de identidad,sólo se siente travestida cuando se ve obligada a producir una apariencia conforme a su sexo físico, es decir, cuando las demás personas la perciben como sexualmente congruente ( Paradójico ¿No? ). Normalmente, el travestismo por identificación con el sexo físicamente opuesto, progresa hacia estados de mayor ansia y presión interior

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por restablecer la unidad sexual(léase disforia de género), hasta asumir la condición de transexualidad que se vive consciente o inconscientemente desde el comienzo de l vida, e iniciar un proceso de completa transición sexual (anatómica, genital, social y legal). Una persona que ha transformado totalmente su sexo físico y genital, ya no puede considerarse travestida bajo ningún punto de vista, porque está asumiendo la apariencia correspondiente al sexo físico de su innata identidad psicosexual. Puesto que la identidad sexual de una persona nacida transexual está en muchas ocasiones escondida por el yo sexual socializado desde la infancia (léase personalidad sexual inducida), ocurre en esos casos que el travestismoes la generación de una personalidad sexual alternativa (casi siempre en privado), y suele ser durante mucho tiempo la única manera de adquirir coherencia sexual subjetiva, hasta que en algún momento, la propia identidad sexual es asumida con plena conciencia (lo que requiere auto-reconocimiento de los propios instintos, recuperación de la autoestima e independencia personal), para actuar desde uno mismo, desinhibidamente y no desde los condicionamientos sociales. El encuentro momentáneo con la propia y coherente verdad sexual, que la persona travestida experimenta cuando asume la personalidad sexual que es congruente con su identidad sexual profunda, le produce estados de euforia y gozo que liberan sus energías sexuales con toda naturalidad y la pueden llevar al orgasmo. A su vez, cualquier estado de excitación sexual de esa persona cuya identidad sexual aún no se ha vuelto pública y permanente, hace que automáticamente emerja su identidad sexual fundamental, ya que los instintos sexuales inherentes al individuo se despiertan y se activan, y sobreviene el deseo irreprimible de expresarse, cosa que en el estadio de cotidiano enmascaramiento de identidad, consiste todavía en el acto episódico de travestirse.

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En este sentido, esta respuesta sexual y psicológicamente eufórica que algunos psiquiatras denominan "autoginefilia", es de hecho un indicador de la verdadera identidad sexual de la persona, y de la coherencia sexual que se produce con el alineamiento de su forma, de su apariencia y de su personalidad con su identidad sexual. En ningún caso la autoginefilia (léase gustarse a sí misma) puede ser tomada como un síntoma de un desorden mental de género padecido por un varón, sino la señal de que se está en presencia de una mujer psicológica en etapa de reconocimiento absoluto de su identidad sexual verdadera. El travestismo en este caso no es ni un acto sexual, ni una desviación psicosocial del sujeto, sino la manifestación de su genuina personalidad sexual, condicionada y limitada por sus inapropiados genitales y anatomía, y es el vehículo para la recuperación paulatina de su integridad sexual. Conforme la práctica del travestismo le permita llegar a reconocerse plenamente en sus sentimientos de género y emprender finalmente el ajuste de su sexo físico y social, obtendrá la unidad sexual definitiva, la paz de su alma y la erradicación de su hasta entonces latente conflicto transexual.

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Travestís en El Salvador
“Y me solté el cabello, me vestí de reina me puse tacones, me pinté y era bella y caminé hacia la puerta, te escuché gritarme pero tus cadenas ya no pueden pararme y miré la noche y ya no era oscura, era de lentejuelas” Gloria Trevi

Julio Martínez

Hablar sobre travestís como un fenómeno masivo en El Salvador, en particular en San Salvador es algo relativamente nuevo. Durante los años de la conflictividad bélica en el país, la situación durante las noches era tal, que me acostumbré a acostarme temprano, a veces antes de las ocho de la noche. De cualquier manera la idea era estar encerrado a las siete en punto. A pesar de mis veinte y tantos años. El Estado de sitio obligaba a la población a estar en su casa desde temprano. Durante varios años, hasta tuvo horarios de seis de la tarde a seis de la mañana. Los años de la guerra me encontraron envuelto en ella, en mis primeras participaciones en las marchas estudiantiles de secundaria, ahí íbamos el montón de muchachitos en 1972, con el uniforme del Menendez, kaki, con corbata y los adornejos en bronce. Luego, metido hasta la mitad del cuerpo en un proceso de acompañamiento a la movilización social. Es otra historia. Escuché, allá por los años finales de la década del setenta, en el sector llamado La Praviana, una especie de territorio de mariachis, tríos y otros solistas con guitarra, que el bar llamado El Faro, situado en la segunda avenida había sido convertido en el lugar preferido por los homosexuales, era un rumor que todos conocían. Ahí bailaban ellos, incluso había uno, el más famoso de todos probablemente, el Negro Dávila, (a quién conocí años después) que efectuaba un show con una copa de vino en la cabeza, y así se movía en medio de las mesas o en el escenario bajo la música de la Billo´s Caracas Boys, Benny Moré o La Sonora Matancera, los gritos y aplausos de los bebedores eran su aliciente para mantener el equilibrio a pesar de las nalgadas que recibía al pasar. La verdad, no estoy seguro de si había escenario.

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A Mario Dávila, el Negro, le conocí en La Langosta, un bar de mi padre al que el llegaba los domingos antes del medio día para tomar una o dos cervezas, era (¿es?) un tipo de trato afable, respetuoso, fino y educado. "Julito, mi cerveza me la das en un vaso con escarcha". Su lenguaje era el de un profesional, nunca gritaba ni hacía gestos afeminados, aunque la voz se le quebraba a ratos. Se decía de el que su familia era adinerada, y que el era la oveja… negra de la familia. Antes de esa época existía otro lugar, llamado El Tamoa, creo que ubicado en La Troncal del Norte. El dueño o dueña tenía el mismo nombre. Era un travestido trabajador, que vestía de mujer todo el día, tenía el pelo largo rizado, un cuerpo musculoso de hombre, pero usaba símbolos de identidad como blusas, aretes y gesticulaba como mujer. Estoy seguro de que alguna vez observé a “la Tamoa” comprando en el mercado, ya que iba los domingos con mi padre a aprovisionarnos. Koki me comenta también sobre ese lugar allá en la carretera a Apulo, en el Lago de Ilopango, de donde era dueño un señor delgado, blanco muy fino, de pelo castaño. Tengo el nombre, pero no lo digo. Este lugar llamado El Mirador 70, se encuentra en una curva bajando al lago. El dueño también atendía a los clientes, siempre con maneras afeminadas. No era travestido, pero claramente con una orientación sexual evidente. No conozco historias salvadoreñas antes de esto, claro que las hay. Quiero decir que ha habido travestís antes, pero no como fenómeno público, masivo y prostituido. La guerra vino casi inmediatamente después, en el país inició como el noviazgo, primero dándose miradas de simpatía, luego hablándose quedo, siguiendo con las aproximaciones sucesivas del espacio individual, tomarse las manos, hasta darse besos, tocarse íntimamente y acostarse juntos. No hay necesidad de explicar más, porque todos entendemos. Así fue la guerra, entrando de a poquito, hasta ser un volcán en erupción. Eran los años en que no había Mara 18 ni MS 13, pocos ladrones, y ningún travestido en las calles. ¿Y cómo? Si la gente estaba encerrada y se divertía mirando las novelas de la Lucía Méndez, doña Carmen

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Montejo, Sylvia Derbez (sí, la mama de Eugenio), Eduardo Capetillo, en un trasplante de la cultura mejicana de la tele-noveleada de títulos afresados y con historias increíbles de jovencitas pobres enamoradas de jóvenes ricos, o de amantes voluptuosas, clandestinas y alocadas que hacían la vida imposible a las esposas, en fin, a lo mejicano pues. Otros estaban en la onda de John Travolta, Donna Summer, Gary Glitter y unos pocos nos congratulábamos de encontrar discos en acetato de Pink Floyd, Iron Maiden, Kiss, Black Sabbath y otros fuertes, combinados con John Denver, Cat Stevens y Bob Dylan, en una mezcla espanglish de disco con cassete de audio con Guaraguao, Quinteto Tiempo, Victor Jara, Violeta y AngelParra, mi amigo Luis Enrique y Gabino Palomares, a quien debo especial aprecio. A todos esos los escuchábamos en unos aparatos llamados Walk Man. Parecidos al disc man, pero de cintas de audio, los oíamos por las noches encerrados en la casa, mientras la otra parte de la familia lloraba a moco tendido con el culebrón de Victoria Rufo. Cuando la guerra cerró su capítulo, en el noventa y dos, la gente comenzó a habituarse a estar en la calle, los restaurantes, los burdeles o las discotecas un poco más noche. Primero a las nueve, luego a las diez, después a las once… Creo que la primera vez que vi un travestido en la calle debe haber sido allá por el noventa y tres. Desde entonces sus territorios de ubicación y control se han ampliado a varios puntos en la ciudad de San Salvador. El grupo emergente empezaba a hacerse visible. ¿Era un replanteo de la sociedad o solo un momento de relajamiento después del estrés de la guerra? ¿Es posible que la sociedad después de estar encerrada, haya aprovechado que abrieron la puerta y como perro que solo pasa encerrado, haya pegado una enorme y rápida carrera? Quizá durante la guerra existían ocultos en alguna casa, o era un fenómeno menos socio económico que ahora. Quiero decir que quizá los travestidos de antes gozaban su tarde o noche de feminidad sin llegar a considerar la posibilidad de cobrar por su entrega de placer o favor, como dirían algunos.

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Me quedo con “placer” porque me suena más poético, y menos chocante. Sí recuerdo que los homosexuales, y algunos raros travestidos de antes debían pagar al “macho” para poder establecer su relación. Un día eso cambió. Los travestidos empezaron a cobrar… y los “hombres” a pagar. ¿Qué pasó? No sé. Imagino que las fantasías de los hombres eran tan fuertes que pagaban por que se cumplieran, a pesar que previamente, en los años anteriores, eran ellos los pagados. Me hace pensar que los hombres prostituidos que aceptaban el pago de un homosexual también tenían motivaciones psicológicas y no sólo económicas. El territorio de los travestidos era el del centro de la ciudad, muy probablemente su primer “espacio propio” debió ser la Avenida Monseñor Romero, o segunda avenida, entre la Alameda Juan Pablo Segundo y la Tercera calle poniente. Dos o tres bares eran el cuartel central, cualquiera que pasaba por ahí en un vehículo era asistente a un espectáculo raro en la ciudad. Este grupo de hombres vestidos de mujeres se paseaban por la cuadra pavoneándose y llamando a los que iban pasando, a pie o en carro. La oscuridad de la noche era parte del camuflaje de esta mujer grande, de voz tosca, y movimientos feminoides. La ciudad tenía los primeros encuentros masivos con esta dama nocturna que se ocultaba entre la oscuridad y que tiene como atributos identitarios el maquillaje excesivo, los grandes zapatos de tacones altos, las mallas en las piernas, que usa peluca de colores, se pone aretes grandes, se "viste de reina", piropea y es descarada para ofrecerse.

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