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Miguel Martínez Cruz 4° Teología

EL MANÁ La admirable correspondencia del Antiguo con el Nuevo Testamento nos habla de la unidad maravillosa del plan que Dios proyectó realizar para la redención del hombre. Así pues, encontramos en la Biblia, sobre todo en el Antiguo Testamento, diferentes prefiguraciones del Nuevo. Una de ellas es el “maná” que descendía del cielo para alimentar a los israelitas en su travesía por el desierto (cfr. Ex. 16,15). Posteriormente, Jesús revelará que quienes comieron el maná en el desierto murieron, sin embargo, los que comerán del Pan que el dará tendrán la vida eterna. El verdadero Pan del Cielo (Jn. 6,31) sólo lo da el Padre Celestial para la vida del mundo1. Maná es una palabra que significa “¿Qué es esto”2. Este nombre nos muestra su carácter misterioso pues Dios quiere probar a su pueblo aun dejándolo subsistir. En la tradición judía suscitó diversos cometarios que se atestiguan en el Pentateuco (v.gr.: Ex. 16; Núm 11, 4-9), los salmos (78,24-25) y el libro de Sabiduría (16, 20-29)3. Los sentidos que los textos nos dan respecto del mana son distintos: Prueba en el desierto: el pueblo se muestra incrédulo. En medio de sus precariedades el pueblo se pregunta si Dios está o no con ellos (cfr. Ex. 17,7). Dios responde con el maná que es signo de su presencia eficaz. Pero este signo del amor de Dios exige una respuesta: el maná va acompañado de normas destinadas a probar la fe de Israel en Aquel que da el pan del cielo: tienen que recogerlo cada día, sin reservar nada (confianza en la Providencia Divina), exceptuando la víspera del Sábado en que se recogerá para dos días. Así pues, el maná es el medio para que Israel muestre su obediencia y su confianza en la palabra que Dios ha dicho. Sin embargo, la prueba va más allá todavía; el mismo sabor del maná hace que Israel murmuré contra el Señor desconociendo la prueba y la enseñanza que Dios le quiere dar: para el hombre el alimento terreno no debe ser lo más importante sino aquel que viene del cielo, ese que es “misterioso” (¿qué es esto?) y que es la palabra de Dios mismo4. El maná y el verdadero Pan del Cielo: Jesús cumplidor de las Escrituras, alimenta al pueblo con un pan que sacia toda hambre: La Palabra de Dios. En Cafarnaúm, al dar su discurso del Pan de Vida, sus opositores exigen un “signo” del cielo para creer por fin en Él. El verdadero Pan del Cielo, no es el maná, que dejaba morir, sino Jesús mismo (Jn. 6,32) al que se recibe por la fe: es su carne, dada por la vida del mundo 5. La conclusión que Jesús da a sus interlocutores es que quien come de su Pan y bebe de su Sangre, tendrá la misma vida que Dios le ha comunicado a Jesús6. San Pablo también ve este mismo alimento espiritual prefigurado por el maná del desierto (1Co. 10, 3).
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DE BARIOCCHI J., La Eucaristía, Ed. Herder, Barcelona 1969, pp. 42-43. Mana en Diccionario expositivo de palabras el Antiguo Testamento y Nuevo Testamento exhaustivo, Ed. Caribe, Colombia 1999, p. 523. 3 LEÓN X-DUFOUR, Vocabulario de Teología Bíblica, Ed. Herder, Barcelona 1965, p.440 4 Cfr. Ibid. 5 Cfr. Ibid. P.441. 6 Cfr. DE BARIOCCHI J., La Eucaristía, Ed. Herder, Barcelona 1969, p.44.