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EL DESARROLLO ORGANIZACIONAL COMO FUENTE DE PROGRESO PARA LAS ORGANIZACIONES DEL MUNDO SOCIAL Las organizaciones sociales en América

Latina , entre las que se destacan las fundaciones han realizado importantes contribuciones al desarrollo, particularmente en áreas de educación, salud, satisfacción de necesidades básicas y desarrollo agrícola. Esta pauta que ha sido liderada por importantes fundaciones americanas y europeas, ha sido consecuencia de entender al desarrollo como un proceso social, como una tarea compleja que debe involucrar a muchas entidades y como un serio compromiso para mejorar la situación económica y el bienestar general de la población.1 Los esfuerzos de las fundaciones privadas cada vez se acercan mas a las agencias oficiales de desarrollo para seleccionar proyectos y programas que busquen un equilibrio entre la consecución de logros inmediatos y el desarrollo de capacidades y competencias a largo plazo. Las fundaciones y en particular las empresariales han venido logrando una maduración progresiva y muy importantes progresos de profesionalización, competencia administrativa y capacidad de lograr resultados. Por su énfasis en ayudar a aquellos que se ayudan a sí mismos, se han nutrido de permanentes aprendizajes nacidos del hacer. En el énfasis de construcción del bien común, bajo enfoques de compromiso de actores de la sociedad civil, de la empresa privada con responsabilidad social y del propio Estado, se acercan cada vez más a la construcción de políticas públicas, incluyentes para el logro de la justicia social, de la libertad y el desarrollo como ha sido magistralmente presentado por Amartya Sen en diversas ponencias de repercusión mundial.2 Una tarea muy actual a desarrollar tiene que ver con la decisión de la Cumbre del Milenio que estableció unas metas para alcanzar en el 2015. 3 En este orden de ideas, estos enunciados para la construcción del bien común requieren de la necesaria implementación, lo cual significa el establecimiento de una fuerte institucionalidad y de modelos organizacionales evaluables. Es claro entonces que los cambios sociales y económicos necesarios deben ir acompañados a un cambio en el comportamiento organizacional, y a un conocimiento de las organizaciones sobre el rumbo al que se dirigen y si este rumbo es el acertado. Lo cual significa que hay necesidad de trabajar en un conjunto de
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Fundaciones Filantrópicas y Cooperación al Desarrollo OCDE 2004. Amartya Sen. Desarrollo y Libertad. Editorial Planeta, 2000. Las metas del Milenio y el Desarrollo Social en América Latina. CEPAL - División de Desarrollo Social Enero 2004.

procesos y herramientas utilizables y comprobadas que las organizaciones puedan emplear, para mantener sus necesarios cambios y adaptaciones de acuerdo con los signos de los tiempos. Es desde esta óptica en donde adquiere indiscutible valor agregado los procesos permanentes de Monitoreo y Evaluación. Este enfoque marca la importancia para una clara definición de una misión alineada con unas estrategias de trabajo para asegurar el cumplimiento de unas metas y resultados. Estas consideraciones son mucho más evidentes cuando se deben enfrentar retos entre los que se destacan: a) La superación de los enfoques individuales y asistenciales que abran camino a la construcción de tejido y capital social con el cual se logren esquemas de confianza, trabajo en redes y claridad de las reglas de juego con las que se relacionan. La ruptura con propuestas organizacionales cerradas para facilitar nuevos modelos organizacionales sistémicos, abiertos y humanos (enfoque de derechos y deberes). La concreción de modelos de gestión que ponderen la lógica del conocimiento derivado de la evaluación y el seguimiento, sin perder el perfil humanístico. La aceptación de la limitación de modelos de filantropía tradicional para facilitar nuevas propuestas emprendedoras que garanticen la eficiencia, la eficacia y la equidad.

b)

c) d)

Por otro lado, pero con igual énfasis, el desempeño organizacional se debe privilegiar de procesos que estimulen en cada institución sus competencias y capacidades organizacionales; la fuerza interior que genera su historia, su misión y su cultura . Y la capacidad de adaptación y aprendizaje nacidas en su relación con el entorno interno y externo, tal como recientemente ha sido expuesto por el Banco Interamericano de Desarrollo en el libro Evaluación Organizacional4.Es una propuesta en la que se examina una rendición de cuentas, pero que esta orientada a impulsar , como también lo plantea Peter Senge, en sus esquemas de organización para un permanente aprendizaje. Es por ello que para el Informe de la Fundación Carvajal para el año 2005 incorporaremos los principales avances que se han logrado , contando para ello de la guía metodológica propuesta en el documento del Banco Interamericano de Desarrollo, antes mencionado.

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Evaluación Organizacional – Marco para mejorar el desempeño. BID. Centro Internacional de investigaciones para el Desarrollo. Washington 2002.