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Hª de España 2012/2013. Resumen epígrafes. 3.1 Evolución política de Al – Andalus: conquista, emirato y califato de Córdoba.

Los musulmanes eran los seguidores del Islam, doctrina religiosa predicada en el S. VII por Mahoma, que se había expandido con gran facilidad y conquistado todo el norte de África. En el 711 aprovecharon la crisis existente en la España visigoda para cruzar el estrecho de Gibraltar y hacerse con la Península. 1. CONQUISTA Dirigidos por el bereber Tariq, cruzaron el estrecho con ayuda de nobles visigodos que apoyaban al hijo de Witiza como rey, y derrotaron en Guadalete y dieron muerte a D. Rodrigo, último rey visigodo. En apenas tres años los musulmanes conquistaron la mayor parte de las tierras hispánicas sin encontrar resistencia excepto las montañas del norte. Incluso algunos nobles visigodos (como Teodomiro en Murcia), decidieron pactar con el invasor para conservar sus privilegios a través de capitulaciones en las que se convertían a la nueva religión. La facilidad de la conquista se explica además de por la debilidad del reino visigodo, por la tolerancia que los conquistadores mostraron con cristianos y judíos, a los que permitieron practicar su religión por ser “gentes del libro”, a cambio de pagar un impuesto. 2. EL EMIRATO DE CÓRDOBA. ABDERRAMÁN I Los musulmanes frenaron su expansión por Europa tras la derrota de Poitiers (732) a manos de los francos y en Hispania surgió una nueva provincia del mundo islámico, Al –Ándalus. A su frente un emir actuaba como delegado del Califa Omeya de Damasco. A mediados del S.VIII los Omeyas fueron víctimas de la revolución abbasí, y toda la familia fue asesinada, excepto un miembro de la misma que, después de un arduo viaje, se refugió en Al – Ándalus y fue proclamado emir como Abderramán I. Este rompió el contacto con los califas abbasíes de Bagdad asesinos de su familia. En esta época la capital se situó en Córdoba, y el territorio se dividió en coras (provincias) y marcas (zonas fronterizas). No faltaron las tensiones sociales y sublevaciones entre el poder cordobés y los dirigentes de otras zonas como Toledo (Jornada del Foso), así como rebeliones como la protagonizada en el sur por renegados del islam como Omar Ibn Hafsun. Estas tensiones permitieron a los cristianos ocupar las llanuras semidesiertas del Duero sin oposición. A pesar de los problemas, se produjo un proceso de consolidación y reorganización que facilitó la llegada del Califato. 3. CALIFATO DE CÓRDOBA. ABDERRAMÁN III/ AL HAKAM II / ALMANZOR En el año 929 Abderramán III se proclama Califa “Príncipe de los Creyentes”, y da inicio la etapa de mayor brillantez del Islam en la Península. El nuevo Califa consiguió pacificar Al –Ándalus, acabando con las anteriores revueltas, frenó el avance de los cristianos, conquistó plazas del Norte de África (Ceuta, Melilla, Tánger…) y mantuvo relaciones diplomáticas con todos los reinos e imperios de la época. El califa residía en Córdoba, y mandó construir una ciudad – palacio, la de Medina Azahara, desde donde controló Al – Andalus. Durante el reinado de su hijo Al- Hakam II (961-976) se desarrolla la época de mayor esplendor cultural y artístico del Islam en España destacando la ampliación de la mezquita de Córdoba y el papel de árbitro jugado por el Califato en las disputas de los reinos cristianos del norte. A finales del Siglo X destacó la figura de Almanzor, un primer ministro que se hizo con el poder con el apoyo del ejército mientras el nuevo califa vivía recluido en Medina Azahara. Con Almanzor el Califato se convirtió en una dictadura militar. Organizó terroríficas campañas de saqueo contra los cristianos del norte peninsular, devastando Barcelona y Santiago (de donde se llevó las campanas de la Catedral). Muerto Almanzor (1002) tras sufrir una derrota en Calatañazor (Soria), el califato acabó desintegrándose en numerosos reinos de Taifas.