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CONDUCTAS

¿Cómo sienten y cómo se sienten? Su modo de sentir resulta intenso, cambiante y altamente reactivo, es decir, reaccionan al mínimo estímulo y lo hacen rápida e intensamente. Esto ocasiona cambios bruscos de un estado de humor básico a otro depresivo, con ansiedad, pesimismo, irritabilidad, hiperactividad. Los sentimientos más lacerantes se centran en torno a dos experiencias básicas: – el miedo al abandono, que los lleva a vivir cualquier alejamiento temporal como una soledad perpetua, y
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– la ira inapropiada ante las frustraciones que, aunque puedan ser triviales, se asientan sobre un arsenal de miedos a la desilusión y al abandono. Y, a su vez, estas reacciones emocionales se construyen sobre sentimientos crónicos de vacío que: – se viven como una sensación visceral sentida en el abdomen y en el pecho, y – se relacionan con anomalías en el desarrollo afectivo del apego que imposibilita la introyección de otro tranquilizador e incapacita para tranquilizarse a sí mismo o evocar representaciones tranquilizadoras de los otros. ¿Que vivencia tienen de sí mismos? Carecen de un sentido de sí mismo central y constante. Reciben imágenes y representaciones de sí mismos oscilantes y extremas a tenor de sus sentimientos y conductas y se sienten perdidos y confusos acerca de quienes son. La lucha por establecer una identidad consistente les lleva a formar parte de grupos que prometen una aceptación incondicional junto con un entorno
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RECORRIENDO LOS LÍMITES

estructurado pero manteniendo un sentimientos prevalente de inautenticidad e impostura y un temor constante a ser descubiertos. Esto se asocia con cambios frecuentes de amigos, carrera, pareja e incluso de sexo. ¿Cómo piensan? Tienden a mostrarse extremistas y cambiantes en sus valoraciones de las cosas. Su pensamiento se caracteriza por una gran dificultad para integrar formas ambivalentes de concebir la realidad, lo que les sitúa ante las cosas de forma dicotómica y extrema, dejando escaso espacio para la empatía y la comprensión. A su vez, se muestran poco realistas en el planteamiento de metas y en la solución de problemas, aunque su capacidad intelectual puede ser alta. No obstante, no consideran las dificultades, ni las consecuencias de sus acciones, ni planifican su conducta. En el plano cognitivo pueden llegar a aparecer síntomas transitorios de pérdida de juicio crítico de realidad asociados a momentos de estrés agudo (despersonalización, estados paranoides, pensamiento mágico, fenómenos alucinatorios…). ¿Cómo actúan? Ante la intensa emergencia emocional y la confusión acerca de sí mismos, su comportamiento se caracteriza por: – La impulsividad en relación con la rabia, los cambios bruscos de humor y la necesidad de gratificación inmediata que les alivie desde fuera, incluyendo el consumo de tóxicos, episodios bulímicos, sexo… – El suicidio y las autolesiones, que generalmente no conllevan un deseo de muerte sino una comunicación dolorosa y petición de ayuda. Comienza como algo impulsivo, una acción autopunitiva, pero
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puede llegar a ser un procedimiento ritualista y estudiado con componentes de negación del dolor («anestesia natural») y de comunicación con el entorno, – La mimesis con el entorno desarrollando funcionamientos «como si» o camaleónicos y, a su vez, inestables, caracterizados por cambios bruscos. ¿Cómo se relacionan? En la relación con los demás están muy presentes el miedo a la intimidad y la intolerancia a la separación. Si se unen, significa la pérdida de autonomía y el sentimiento de no existencia y si se separan, lo viven como un abandono. Su vivencia del otro oscila entre la idealización y la denigración -el que satisface o el que frustra, alguien en quien confiar o de quien desconfiar… Carecen de la llamada «constancia de objeto», esto es, la habilidad para comprender a los otros como seres humanos complejos pero con los que se pueden relacionar de manera consistente. Se muestran cambiantes y poco realistas en sus demandas pudiendo resultar caprichosos y manipuladores, generando angustia, rechazo y frustración a su alrededor. Las amenazas y gestos autolíticos se usan para obtener atención y rescate.

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