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CONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA PLAN GLOBAL 2012-2020

ÍNDICE Introducción 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. Marco Institucional La realidad que nos interpela La Iglesia que Dios quiere para el país que soñamos Opciones pastorales Objetivo general y objetivos específicos Principios de acción Estrategias Control y evaluación

INTRODUCCIÓN La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que tuvo lugar en Aparecida, nos ofrece la reflexión sobre los grandes desafíos que las transformaciones actuales plantean a la misión evangelizadora de la Iglesia en nuestro Continente. ¿Cómo responder pastoralmente a los nuevos desafíos? ¿Cuál ha de ser la actitud del discípulo misionero ante una nueva época? El Papa Benedicto XVI señaló el derrotero en el discurso inaugural de la misma reunión continental: «Ante la nueva encrucijada, los fieles esperan de esta V Conferencia una renovación y revitalización de su fe en Cristo… De esta fuente podrán surgir nuevos caminos y proyectos pastorales creativos, que infundan una firme esperanza para vivir de manera responsable y gozosa la fe e irradiarla así en el propio ambiente.»1 La renovación y revitalización de la fe exigen, por una parte, la conversión personal, que despierta la capacidad de someterlo todo al servicio del Reino de vida y, por otra parte, una actitud de permanente conversión pastoral, «que implica escuchar con atención y discernir “lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias” (Ap 2, 29) a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta.»2

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Discurso inaugural de Aparecida, n. 2. Documento de Aparecida, n. 366.

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Las transformaciones sociales y culturales de la época actual, representan naturalmente nuevos desafíos para la Iglesia. «De allí nace la necesidad, en fidelidad al Espíritu Santo que la conduce, de una renovación eclesial, que implica reformas espirituales, pastorales y también institucionales.»3 «Los obispos, además del servicio a la comunión que prestan en sus Iglesias particulares, ejercen este oficio junto con las otras Iglesias diocesanas. De este modo, realizan y manifiestan el vínculo de comunión que las une entre sí. Esta experiencia de comunión episcopal, sobre todo después del Concilio Vaticano II, debe entenderse como un encuentro con Cristo vivo, presente en los hermanos que están reunidos en su nombre. Para crecer en esa fraternidad y en la corresponsabilidad pastoral, los obispos deben cultivar la espiritualidad de la comunión en orden a acrecentar los vínculos de colegialidad que los unen a los demás obispos de su propia Conferencia, pero también a todo el Colegio Episcopal y a la Iglesia de Roma, presidida por el sucesor de Pedro: cum Petro et sub Petro. En la Conferencia Episcopal, los obispos encuentran su espacio de discernimiento solidario de los grandes problemas de la sociedad y de la Iglesia, y el estímulo para brindar las orientaciones pastorales que animen a los miembros del Pueblo de Dios a asumir con fidelidad y decisión su vocación de ser discípulos misioneros.»4 Partiendo del mencionado discernimiento solidario de la realidad, este Plan Global 2012 – 2020 quiere ser un instrumento para que la Conferencia Episcopal, desde su identidad y misión, responda con mayor acierto a los desafíos y retos que se presentan al ser y hacer de la Iglesia en Colombia. 5 El proceso metodológico seguido contiene los siguientes elementos: análisis de la realidad, ideal al que se quiere llegar, definición de las prioridades pastorales, objetivos, principios de acción, estrategias, acciones concretas y herramientas evaluativas. El resultado final de este trabajo será la planificación y programación específicas de los Centros Pastorales y de sus respectivas Comisiones Episcopales.

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Documento de Aparecida, n. 367. Documento de Aparecida, n. 181. «La planeación es un pensar la acción de la Iglesia, a través de un método de reflexión apropiado en un instrumental técnico. Lo más importante es la acción pensada. El método y el instrumental técnico para pensarla son simples medios, una mediación para la acción. En principio no es la técnica la que da la dirección o muestre a dónde hay que llegar. Ella puede ayudar a encontrar el camino, hasta hacer camino, pero no puede constituirse en el propio caminar. Sería someter la acción de la Iglesia a una razón técnico-instrumental.» (BRIGHENTI, Agenor, Reconstruyendo la esperanza. Cómo planear la acción de la Iglesia en tiempos de cambio, Palabra Ediciones, México 20032, p. 44).

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1. MARCO INSTITUCIONAL 1.1 MISIÓN La Conferencia Episcopal de Colombia, como expresión de colegialidad, anima la comunión afectiva y efectiva, la unidad, la participación y la fraternidad de sus obispos; promueve la evangelización, con criterios y lineamientos inspirados en la Sagrada Escritura, la Tradición, el Magisterio y el apoyo de las ciencias e incide en la construcción de la sociedad. 1.2 VISIÓN La Conferencia Episcopal será signo e instrumento de colegialidad y de unidad de sus obispos entre sí y con el Santo Padre; apoyará los procesos de evangelización; e impulsará desde el Evangelio un auténtico humanismo hacia la civilización del amor. 1.3 VALORES Fraternidad: Expresión de afecto colegial de los obispos entre sí y con el Santo Padre, para vivir la comunión sacramental. Corresponsabilidad: Expresión de la solidaridad colegial de los obispos para que, bajo la acción del Espíritu Santo, enseñen, santifiquen y guíen al pueblo de Dios a ellos confiado, en unidad de fe y misión. Servicio: Expresión de la caridad pastoral de los obispos en la promoción de la verdad, la vida, la justicia y la paz, en orden al desarrollo humano integral. 1.4 OBJETIVOS Para el fiel cumplimiento de su misión, la CEC determinó los siguientes objetivos: - Fortalecer escenarios de comunión para fomentar la colegialidad como fundamento de unidad de los obispos entre sí y con el Santo Padre. - Discernir los signos de los tiempos para indicar criterios, directrices y líneas de acción comunes que apoyen los procesos de evangelización en las iglesias particulares. - Promover, en diálogo permanente con el mundo, la cultura de la verdad, la vida y el amor para impulsar el desarrollo humano integral, la justicia y la paz.

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2. LA REALIDAD QUE NOS INTERPELA6 En búsqueda de respuesta a los grandes desafíos que la realidad plantea a la acción evangelizadora, el Concilio Vaticano II recordó que «corresponde a la Iglesia el deber permanente de escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, de manera acomodada a cada generación, pueda responder a los perennes interrogantes de los hombres sobre el sentido de la vida presente y futura y sobre la relación mutua entre ambas. Es necesario, por tanto, conocer y comprender el mundo en el que vivimos, sus expectativas, sus aspiraciones y su índole muchas veces dramática.»7 2.1 ÁMBITO RELIGIOSO La fe en Dios ha animado la vida y la cultura de los pueblos latinoamericanos durante más de cinco siglos. Del encuentro de esa fe con las etnias originarias ha nacido la rica cultura cristiana de este continente expresada en el arte, la música, la literatura y, sobre todo, en las tradiciones religiosas y en la idiosincrasia de sus gentes, unidas por una misma historia y un mismo credo, y formando una gran sintonía en la diversidad de culturas y de lenguas8. El don de la tradición católica es un cimiento fundamental de identidad, originalidad y unidad de América Latina y El Caribe9. Sin lugar a dudas, la anterior apreciación, hecha por el Santo Padre y por los obispos en Aparecida, se verifica plenamente en nuestro país: un pueblo que lleva en todos los ámbitos de su existencia la impronta que el hecho religioso específicamente católico ha plasmado a lo largo de su historia. Sin embargo, también como lo señala Aparecida, debemos admitir que esta hermosa tradición presenta signos de una alarmante erosión10.
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Marco de realidad. «Un buen proceso de planeación, para poder ayudar a la Iglesia a encarnarse e inculturar el Evangelio, exige de sus participantes inserción en la propia realidad. Planear es, ante todo, no ignorar. Es el diálogo, la participación, la convivencia, etc., que nos van haciendo sintonizar con los “nuevos signos de los tiempos”, como dice Santo Domingo, e intuir por dónde hay que caminar para llegar al futuro deseado… Partir de la realidad, es partir de donde se está, y no desde donde quisiéramos estar. De lo contrario, no se genera proceso. Los procesos, o están basados sobre la realidad, o entonces es fuego de paja, que luego se apaga. Sin procesos, estamos condenados a un eterno recomienzo.» (BRIGHENTI, op. cit., p. 45). «Por realidad, se entiende la situación, tanto social como eclesial, procurando siempre ir a las causas de los problemas... Como se trata de una aprehensión de la realidad en vistas a su transformación, se procura poner en evidencia sobre todo sus contradicciones con el mensaje cristiano.» (Ibid., p. 62). GS, n. 4. Los obispos colombianos reunidos en la LXXXVI Asamblea Plenaria de febrero de 2009 reflexionaron sobre la realidad del país. Tales consideraciones se encuentran publicadas en el volumen: La Iglesia en Colombia: la realidad que nos interpela. Vol. 2. 2009. Cf. BENEDICTO XVI, Discurso inaugural de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida, 13 de mayo de 2007. Cf. V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE (Aparecida), Documento Conclusivo, n. 8. Cf. Ibid., n. 38.

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A partir de esta doble consideración, los pastores de la Iglesia colombiana, conocedores de la realidad de las comunidades que presiden en la fe, subrayamos, entre otras, las siguientes luces y sombras que destacan en el panorama de la vivencia religiosa de nuestras gentes. 2.1.1 Luces - A pesar de los profundos cambios y del acentuado proceso de secularización que vive nuestra época, las personas tienen ansia y necesidad de Dios, buscan respuestas a las preguntas fundamentales de su existencia y manifiestan su deseo de tener una experiencia religiosa profunda que dé sentido a su vida. - La globalización ha traído aspectos positivos tales como el impulso para desarrollar nuevas formas de solidaridad y caminos para compartir el progreso de todos hacia el bien. Así, percibimos una mayor sensibilidad, fruto de las convicciones religiosas, para expresar y vivir la caridad con los pobres y necesitados, con quienes sufren por tragedias naturales, con los desplazados, con las víctimas de las guerras y de las violencias. - Los medios de comunicación han creado una nueva manera de vivir la experiencia religiosa, en la cual las personas pueden de alguna manera, también a través de ellos, conocer y compartir su fe. - Se ha fortalecido una visión crítica de la realidad que involucra la dimensión de fe: no son tantos hoy los católicos por tradición o por disciplina familiar; constatamos una más clara convicción y madurez en quienes verdaderamente han optado en su vida por el seguimiento de Jesús y de su mensaje. - Los procesos y planes pastorales en las Iglesias particulares han traído como fruto una conciencia más viva de las implicaciones de la fe. Del mismo modo, va creciendo la convicción de que la acción evangelizadora no es sólo tarea de los consagrados sino de todos los bautizados. - La Misión Continental ha despertado pastoralmente las diversas instancias de la vida eclesial; hay más conciencia de la necesidad de emprender el camino de la nueva evangelización (misión permanente). - En términos generales, las parroquias se han ido consolidando progresivamente como comunidad de comunidades y se han fortalecido los procesos catequéticos en las mismas. - En ciertos ambientes las familias continúan siendo un baluarte para la transmisión y la vivencia de la fe.
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- Ha tomado realce la animación bíblica de la pastoral y, con ella, el recurso a la lectio divina que ha avivado el amor por la Palabra y el conocimiento de la misma11. - Constatamos una mayor presencia y más compromiso de algunos laicos en la misión de la Iglesia, especialmente con el ejercicio de ministerios y servicios acordes a su estado de vida. Este hecho corresponde a un esfuerzo mayor en la formación de los mismos. - Los movimientos apostólicos y asociaciones de fieles se han convertido en una manera concreta de vivir la fe en comunidad, de profundizar la Palabra de Dios y de orar unos por otros. - Hay una mayor conciencia de la necesidad de establecer una pastoral de conjunto, no de acciones aisladas sino de procesos; también la de sumar esfuerzos y apoyos entre las diversas instancias que se empeñan en la tarea evangelizadora. - Las transformaciones que vive el mundo exigen a la tarea pastoral entrar en confrontación con nuevos escenarios, de modo que la Iglesia no se puede quedar encerrada en los espacios tradicionales. En la misma línea, la experiencia religiosa y la misma existencia de las personas suscitan nuevos y trascendentales interrogantes que impulsan a profundizar la fe. - Por cuanto se refiere a los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y otros agentes pastorales, resaltamos la entrega, generosidad, celo apostólico, espíritu misionero y testimonio de vida de la inmensa mayoría, aun en medio de escenarios difíciles y áridos, cuando no abiertamente hostiles al mensaje del Evangelio. 2.1.2 Sombras - El fenómeno de la secularización incide con fuerza en los modos de vida y en la escala de valores de las personas. Notamos realmente una corriente fuerte en la vida social que invita a vivir a espaldas de cualquier consideración religiosa o forma de relación con la Trascendencia. - También descubrimos una fragmentación en la vida de las personas, pues se separa la vivencia de la fe del resto de las actividades, como si la fe no influyera en otros ámbitos de la vida (estudio, trabajo, negocios, política, etc.). - Se puede afirmar que en el ambiente rural las personas siguen viviendo una experiencia religiosa tradicional, pues perduran algunas características que les ofrecen un ámbito favorable a su fe, tales como la integración familiar. En las ciudades, en cambio, se presenta más marcada una tendencia al sincretismo 11

Cf. Ibid., n. 99.

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especialmente determinada por la influencia de la Nueva Era- y a la adhesión firme a ideas provenientes de movimientos esotéricos. - El fenómeno de la globalización ha permitido un acercamiento a otras religiones y experiencias espirituales. En algunos este fenómeno lleva al sincretismo, en otros suscita una serie de preguntas, especialmente sobre la verdad de su propia fe. Se multiplican las sectas y los nuevos movimientos religiosos, donde se propone la práctica religiosa como un sendero terapéutico. Estos grupos se estructuran como experiencias que llevan a la prosperidad y a la gratificación instantánea. - Aparece con fuerza la tentación de recurrir a la emotividad y a la sobrevaloración de la subjetividad que hacen depender la experiencia religiosa de lo sensible12: sanaciones, signos, trances y sensaciones interiores. Cuando en la liturgia católica se asumen estas formas, se desplaza o diluye el auténtico sentido del culto y del encuentro con Dios. - Van surgiendo y se van afianzando formas de experiencia religiosa asentadas en un vago espiritualismo, en muchos casos de corte tradicionalista o fundamentalista. - También se promueven y se generalizan experiencias religiosas de tipo individualista, sin ética y sin compromiso comunitario ni de transformación de la realidad social. Se va difundiendo la práctica de buscar a Cristo y la salvación sin ninguna mediación eclesial. - Para algunos, los sacramentos se han convertido en eventos sociales, desprovistos de su significado de fe. - Algunos planes pastorales no llegan a configurarse como procesos. - A pesar de que vemos que un significativo número de bautizados conserva algún vínculo con su fe, no existe en ellos una real y sólida experiencia del encuentro con Dios. La ignorancia en materia religiosa se ha ido generalizando; también la indiferencia e, inclusive, el abierto rechazo a la pertenencia a la Iglesia. - En algunos sectores de la Iglesia se recurre a una acción pastoral que enfatiza el ritualismo sin los convenientes itinerarios formativos, descuidando otras tareas pastorales13. - Siguen presentándose los signos de una limitada comprensión del carácter secular que constituye la identidad propia y específica de los fieles laicos14.
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Cf. Ibid., n. 44. Cf. Ibid., n. 100. Cf. Ibid., n. 100.

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- El trabajo pastoral de la Iglesia no alcanza todavía a responder a las necesidades y desafíos de algunas áreas específicas, a pesar de la prioridad que las mismas representan. Por ejemplo, tal es el caso de la familia y de la juventud. - Constatamos serios vacíos en los procesos de formación de los candidatos al sacerdocio y a la vida consagrada. - Un número significativo de católicos está emigrando hacia otras confesiones religiosas y sectas. - Los antitestimonios de sacerdotes y religiosos han traído consecuencias graves en la práctica religiosa de los fieles. Sin excluir que algunos permanecen firmes en su fe y en su vinculación a la Iglesia, la reacción más común es que se tome distancia de la práctica religiosa o se afirme la incredulidad frente a los pastores de la Iglesia. - En cuanto a los medios de comunicación observamos que, si bien estos abren posibilidades a la tarea de la evangelización y ayudan a la fe de muchos creyentes, a veces difunden y proponen modelos erróneos de vida cristiana o formas de devoción y espiritualidad inconsistentes15. 2.2 ÁMBITO POLÍTICO «Se puede mirar la realidad en el conjunto de todos sus factores, discerniéndolos a la luz del Evangelio y dando a cada uno su sitio y su dimensión adecuada» 16. Bajo esta perspectiva articuladora, abordamos la realidad desde los ámbitos político, económico y cultural leídos estructuralmente y bajo una óptica pastoral, considerando los elementos positivos (luces) y aquellos que impiden (sombras) que en esa realidad se afiancen los principios y valores que permitan el orden querido por Dios en la sociedad. «El comportamiento de Dios en el gobierno del mundo, que manifiesta tanto respeto a la libertad humana, debe inspirar la sabiduría de los que gobiernan las comunidades humanas»17. 2.2.1 Luces - Constatamos ciertos progresos en la consolidación del Estado Social de Derecho, particularmente en lo que se refiere a la seguridad, la búsqueda de la transparencia y lucha contra la corrupción en los estamentos públicos, y en el combate a la impunidad en temas de justicia.
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Cf. Ibid., n. 38. Ibid., n. 41. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 383.

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- El país ha avanzado en la superación del analfabetismo y la mortalidad infantil. - La participación ciudadana en las decisiones del país es un elemento que se fortalece, particularmente en aquellos sectores tradicionalmente relegados, tales como las mujeres, los indígenas y los afrodescendientes. - Desde el escenario legislativo, se puede evidenciar el esfuerzo por procurar un ejercicio de la política con responsabilidad y cerrar el paso a los vicios electorales. - El posicionamiento de la seguridad como una política de Estado ha ofrecido la mejora en las condiciones en muchas regiones del país. - El Estado implementa nuevas legislaciones en orden a garantizar el cumplimiento de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario. La ley de reparación de las víctimas y restitución de tierras abre un horizonte hacia la reconciliación en el país. - Reconocemos los esfuerzos del Estado por una mejor atención integral a los desplazados en Colombia, en atención a normas que distintos organismos legislativos han emanado en consonancia con los acuerdos de la ONU. 2.2.2 Sombras - A pesar de los progresos, permanecen factores de conflicto y violencia, de corrupción arraigada en todos los niveles e incoherencias en las decisiones judiciales, que frenan el proceso de afianzar un verdadero Estado Social de Derecho. - Si bien cada vez hay mayor participación ciudadana, aun se pueden evidenciar situaciones de discriminación y marginación. La democracia sigue siendo débil y en muchas regiones cooptada por actores ilegales, lo cual crea un desafío profundo para la legitimidad de las instituciones. - Una parte importante de la población no tiene una verdadera cultura de participación y responsabilidad ciudadana. - Las reformas legislativas todavía no logran superar los fraudes electorales, la compra y trasteo de votos, así como malas prácticas de gobierno. - El conflicto armado interno ha ido asumiendo nuevos modos y se ha hecho más complejo al asociarse los actores armados con otros elementos movidos por intereses estrictamente económicos.

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- Coexisten formas de conflicto con raíces sociales derivadas de la ausencia del Estado, con expresiones de la criminalidad organizada, que crean un fuerte impacto humanitario con desplazamientos, asesinatos, secuestros y ataques a la población civil. - Urgen acciones de incidencia para el cumplimiento de la normatividad internacional en materia de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, dado que continúan dándose infracciones graves en esta materia. - Las iniciativas gubernamentales a favor de las víctimas pueden sufrir serios contratiempos, dado el clima de amenazas y presiones a organizaciones que buscan la restitución de tierras. - Cuatro millones de desplazados internos a los cuales no se les acaba de restituir sus derechos representan uno de los mayores retos del país. - No obstante los avances, el conflicto interno que vive el país continúa generando nuevos desplazados. 2.3 ÁMBITO ECONÓMICO Los obispos colombianos reconocemos en la globalización el fenómeno que marca las tendencias y rumbos que toma la economía. Por ello con Aparecida, «sentimos un fuerte llamado para promover una globalización diferente que esté marcada por la solidaridad, por la justicia y por el respeto a los derechos humanos»18. 2.3.1 Luces - El fenómeno de la globalización ha traído consigo el interés por los recursos y potencial productivo de Colombia, particularmente en relación con materias primas, particularmente en el campo de la industria extractiva, y los grandes cultivos de biocombustibles. Los índices económicos son positivos año por año. - El crecimiento global ha generado fuertes incentivos para la búsqueda de nuevos mercados, como el colombiano. - Los buenos indicadores de la economía nacional se reflejan en una mejora en los niveles de desempleo. - Colombia es uno de los países con mayor riqueza en biodiversidad y recursos naturales en el planeta.
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Documento de Aparecida, n. 64.

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- Los tratados de libre comercio (TLC) con diversos países representan para el país un reto importante, en el que la economía nacional se abre a nuevas oportunidades. - Los programas de desarrollo y paz y otras iniciativas regionales abren paso a una concepción de desarrollo humano y sostenible. 2.3.2 Sombras - El modelo de desarrollo ha colocado al mercado como fin y no como instrumento con la consecuencia de que no hay una adecuada regulación del mismo. El centro no es la economía social de mercado ni la economía solidaria. - Constatamos que entre los más grandes problemas que trae consigo la globalización y su modelo económico es la concentración del poder y la riqueza en manos de unos pocos. - A pesar de que Colombia es visto en el escenario internacional con el interés de su potencial, el país no está suficientemente preparado en términos legislativos y de infraestructura que permitan ser competitivos. - Aunque las tasas de desempleo disminuyen todavía es necesario conseguir mejores niveles de empleos formales y con garantías de estabilidad. - La concentración de la tenencia de la tierra es un fenómeno histórico en el que el país debe trabajar a partir de profundas reformas legislativas que permitan reducir esta inequidad. - La subutilización de las tierras aptas para la agricultura crea un problema de seguridad alimentaria para una parte importante de la población. - La minería como locomotora del desarrollo no está suficientemente armonizada con la conservación del medio ambiente y con las condiciones sociales de las comunidades rurales. - En la negociación de los TLC se advierten serias implicaciones para el sector agropecuario donde la débil infraestructura tecnológica y de transporte, así como las insuficientes medidas de protección a los trabajadores, que hacen de este proceso algo riesgoso. - Constatamos que Colombia sigue siendo uno de los países más inequitativos del hemisferio, con una brecha creciente entre ricos y pobres.

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- La economía ilegal del narcotráfico sigue pesando en la vida del país y creando un impacto desestabilizador en la sociedad. 2.4 ÁMBITO CULTURAL Al igual que en todo el mundo, gracias a la globalización, verificamos que Colombia vive un «cambio de época, cuyo nivel más profundo es el cultural»19, con grandes impactos en el ser humano, tanto a nivel individual como comunitario. 2.4.1 Luces - En Colombia se hace evidente una variedad étnica, religiosa, de costumbres, tradiciones y formas de vida de la población que hacen del país un territorio pluriétnico y multicultural, como lo establece la Constitución Política de Colombia. - La biodiversidad y abundancia de recursos naturales, como el agua, hacen de Colombia un país verde. - Las innovaciones en los campos científico y tecnológico hacen que se tenga una mayor calidad de vida en varios sectores de la población. - Se ha dado toda una revolución en la tecnología de las comunicaciones que ha abierto la puerta a nuevas expresiones culturales y a nuevas redes globalizadas de relaciones. - Se hacen esfuerzos para garantizar el acceso universal a la educación. - La cobertura de salud en Colombia se ha ido extendiendo y nivelando entre el régimen subsidiado (SISBÉN) y el régimen contributivo (POS).

2.4.2 Sombras - La riqueza étnica y cultural del país se ve amenazada por las violencias que aquejan la nación y hacen de grupos minoritarios los más vulnerados y sometidos al desplazamiento y el confinamiento. - Nuevas concepciones del ser humano y de la vida desconocen los valores fundamentales cristianos y proponen un estilo de vida sin Dios. - El relativismo moral y la ausencia de criterios éticos en gran parte de la vida social, política y económica, hacen que la sociedad se deshumanice y que se
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Ibid., n. 44.

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agrave el problema de la corrupción donde prima el interés individual sobre el colectivo. - Es necesario tomar conciencia del cuidado del medio ambiente y la manera como convivimos con él, particularmente ante el impacto del cambio climático. Colombia ha destruido parte de su biodiversidad en pocas décadas y las fuentes hídricas están amenazadas en muchas regiones. - Los índices de contaminación ambiental y de degradación de los recursos naturales es muy preocupante. - Hay una cultura de la ilegalidad que fomenta la existencia del crimen organizado y la desviación de fondos destinados a atender las poblaciones más necesitadas. - En lo que se refiere a la dignidad de la vida humana, constatamos cómo aun esta sigue supeditada a desarrollos socioeconómicos y culturales que condicionan el goce de este derecho. - Si bien la cobertura educativa crece, la deserción escolar se mantiene. - Permanecen en el sistema de salud bastantes desequilibrios y brechas agravadas por la corrupción y el desvío de los fondos destinados a este sector. - Se abre paso una concepción de los derechos sexuales y reproductivos que en muchos casos es contraria al respeto por el valor de la vida humana desde la concepción hasta la muerte.

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3. LA IGLESIA QUE DIOS QUIERE PARA EL PAÍS QUE SOÑAMOS 20 El beato Papa Juan Pablo II, en su carta apostólica Novo millennio ineunte invitaba a la Iglesia a recorrer el camino del encuentro con Cristo: «Es necesario pensar en el futuro que nos espera… Es preciso aprovechar el tesoro de gracia recibida, traduciéndola en fervientes propósitos y en líneas de acción concretas. Es una tarea a la cual deseo invitar a todas las Iglesias locales… Es especialmente en la realidad concreta de cada Iglesia donde el misterio del único Pueblo de Dios asume aquella especial configuración que lo hace adecuado a todos los contextos y culturas.»21 En este espíritu y a la luz del evangelio, los pastores de la Iglesia colombiana descubrimos el siguiente ideal de país y de Iglesia que estamos llamados a construir.22 3.1 EL PAÍS QUE SOÑAMOS 3.1.1 En el aspecto religioso Soñamos un país donde: - Se viva la apertura a lo trascendente, es decir, a Dios como realidad fundante de lo que somos, tenemos y podemos pretender.
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Marco doctrinal o ideal. «Dado que planear es prever la acción futura, la planeación implica, ciertamente tener los pies en la tierra, pero también mirar lejos. No hay auténtico proceso de planeación sin esperanza, sin confianza en la posibilidad del futuro deseable. En pastoral, eso significa saberse acompañado e interpelado por Dios, que va por delante. Dios no está atrás. Ciertamente ya estuvo pero, Él camina al frente, en la “nube” que va mostrando el camino, en medio de la ambigüedad de los acontecimientos. Partir de la realidad, no significa que los problemas y los desafíos que se presentan tengan la última palabra. La realidad, por más contradictoria y difícil que sea, no nos condena a andar cabizbajos. En medio de las vicisitudes, de los que caminan en la fe, hay siempre una voz que suena en el corazón de los hechos: “Tomar, comer, levantarse y continuar el camino” es la misión. Sin esta actitud de esperanza, no hay metodología, por muy buena que sea, que consiga hacer avanzar. Tener los ojos puestos en el horizonte, es condición para sintonizar con la utopía del Evangelio y, desde ahí, proyectar un futuro deseable, en la perspectiva del Reino de Dios.» (BRIGHENTI, op. cit., p. 46). «De manera dialéctica, esto es, de la mutua confrontación entre revelación y situación, se proyecta el futuro deseable para ser seguido por la acción pastoral, en forma de un referencial teórico o de una utopía inspirada en el Evangelio, para la realidad en cuestión. La confrontación entre situación y revelación, de forma dialéctica, provoca, así, una doble modificación del sentido: una novedad en el sentido de la realidad, por el impacto dado y revelado sobre ella y, una novedad en el sentido de la revelación, por el impacto de la situación sobre ella» (Ibid., p. 62). 21 JUAN PABLO II, Novo millennio ineunte, n. 3. 22 El país que soñamos y la Iglesia que Dios quiere fueron el tema de reflexión de la LXXXIX Asamblea Plenaria del episcopado, la cual tuvo lugar en julio de 2010. Las memorias de dicha Asamblea han sido consignadas en el volumen: La Iglesia en Colombia: presencia evangelizadora en los 200 años de la independencia. Vol IV. 2010. (cap. 2 y 3). Allí se encuentra descrito ampliamente este ideal de país y de Iglesia.

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- Se respeten las fundamentalismos.

diversas

expresiones

religiosas,

superando

los

- Se redescubran la existencia y el valor de la conciencia religiosa y moral del ciudadano, y se recuperen sus principios fundamentales. - Se acepte y se aprecie el hecho religioso católico presente en la realidad de nuestro pueblo desde sus orígenes hasta nuestros días. - Se quiera, sin olvidar las raíces cristianas, seguir afianzando la propia identidad y construir el futuro de la sociedad desde los valores del Evangelio. 3.1.2 En el aspecto político Soñamos un país en el que: - Se ejerza la política de tal manera que conduzca al bien común, superando el individualismo y el desinterés por el otro. - Se apueste por la calidad democrática, materializada en el ejercicio pleno de los derechos civiles, políticos y sociales hasta en el último rincón del territorio nacional, bajo liderazgo del Estado y con el compromiso y el esfuerzo de los gobernantes. En consecuencia, un país donde se dé el paso del infantilismo a la madurez política, por medio de una seria y continua formación ciudadana de todos. - Se afiancen los partidos políticos, con programas concretos y coherentes. - Se ejerza la política con principios y se afirme la ética de lo público, de modo que se depuren las prácticas políticas y se erradiquen los vicios del clientelismo y la corrupción. - Se consolide el Estado de derecho y se fortalezcan las ramas del poder (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), de modo que se garanticen los derechos de los ciudadanos y se tenga el legítimo control militar y policial en la totalidad del territorio nacional. - Se supere el conflicto armado y se viva en concordia y en paz. 3.1.3 En el aspecto económico Soñamos un país donde: - Se articulen mejor las políticas macroeconómicas con las sociales, previa una profunda revisión del modelo económico y de crecimiento.
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- Se garantice una estructura laboral moderna y justa, que genere empleos formales y brinde condiciones dignas a todos. - Se asegure la equitativa distribución de la tierra y el derecho a poseerla legítimamente. - Se fortalezca la práctica de la responsabilidad social de las empresas, mediante la adopción de políticas sociales y ambientales en su gestión interna. 3.1.4 En el aspecto cultural Soñamos un país donde: - Se desarrollen procesos educativos fundamentados en la dignidad de la persona humana. - Se consolide la institución familiar como educadora insustituible de la persona. - Se garanticen oportunidades educativas de alta calidad para todos. - Se asuma el desafío que representan los nuevos lenguajes y tecnologías de la comunicación. - Se aprecien, promuevan y afiancen las diferentes expresiones culturales, especialmente las autóctonas. 3.2 LA IGLESIA QUE DIOS QUIERE 3.2.1 En el aspecto religioso Dios quiere una Iglesia que: - Proclame con claridad que Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida. - Asuma la tarea de la nueva evangelización, respetando procesos y fortaleciendo en los creyentes el ser discípulos misioneros. - Responda a los retos y desafíos que el mundo de hoy plantea a la fe. - Viva y testimonie la comunión, en medio de la diversidad de carismas y ministerios. - Privilegie la atención pastoral a la familia. - Valore y acreciente el sentido de lo sagrado, y redescubra la riqueza de su
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liturgia y forme en ella. - Redescubra, purifique y forme la religiosidad y piedad popular de las comunidades. - Brille por el testimonio de vida y servicio de sus ministros. - Promueva el diálogo ecuménico e interreligioso. - Sea signo y testimonio de esperanza. 3.2.1 En el aspecto político Dios quiere una Iglesia que: - Construya estrategias de acercamiento y acompañamiento a la clase dirigente y a los laicos que hacen presencia en el mundo de la política. - Desarrolle procesos de formación y de participación ciudadana, que susciten sentido político y análisis objetivo de las situaciones y escenarios que vive el país en esta materia. - Anuncie con valentía las implicaciones morales del ejercicio político. - Forme para el compromiso político a todos, teniendo en cuenta el estado de vida de cada uno en la Iglesia y sin caer en partidismos. - Tutele y promueva los derechos humanos. - Mantenga un decidido empeño, desde su identidad y misión, en la búsqueda y construcción de la paz. 3.2.2 En el aspecto económico Dios quiere una Iglesia que: - Promueva la centralidad del ser humano en toda actividad económica. - Anuncie las implicaciones morales del ejercicio económico. - Suscite y apoye en la sociedad iniciativas y programas que favorezcan la justicia social, y contribuyan al desarrollo integral y equitativo de todos. - Haga evidente su opción preferencial por los pobres y la necesidad de la solidaridad.
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- Hable con claridad acerca del destino universal de los bienes. 3.2.3 En el aspecto cultural Dios quiere una Iglesia que: - Aporte a la humanización de las culturas desde el Evangelio. - Anuncie con decisión el Evangelio en el mundo de la educación. - Viva una conversión pastoral que le permita entrar en diálogo con el mundo y sus lenguajes. - Sea una propuesta cultural válida para el mundo de hoy. - Insista en el papel fundamental e insustituible de la familia como educadora de personas. - Anuncie con valentía el evangelio de la vida. - Anuncie y evidencie que la ciencia, la técnica y la comunicación deben estar al servicio de la civilización del amor.

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4. OPCIONES PASTORALES Las opciones pastorales surgen de la confrontación entre el marco de la realidad y el marco doctrinal, en orden a una toma de posición, como cristianos, frente a la propia realidad. Concretamente, se trata de identificar en el propio contexto, las fuerzas de apoyo y de resistencia de la realidad en relación al ideal, las tendencias positivas y negativas, los mayores problemas y, dentro de éstos, las mayores urgencias pastorales o necesidades de evangelización.23 Nuestro discernimiento para hacer las opciones pastorales ha seguido tres pasos: identificación de los factores de cambio, la opción por unas variables estratégicas y la definición del escenario posible deseable. 4.1 FACTORES DE CAMBIO Se entiende por factores de cambio aquellos aspectos que incentivan el paso de la realidad constatada hacia el ideal identificado, generando situaciones nuevas. En este proceso se determinaron los siguientes factores24: - La apertura de la sociedad a la Trascendencia como realidad fundante. - El encuentro con Jesucristo vivo, Camino, Verdad y Vida, revelación del Padre. - La centralidad de la Palabra, la liturgia y la caridad en la vida de la Iglesia. - La Evangelización por procesos.25 - La Evangelización de las culturas y el compromiso de la Iglesia en la educación. - La religiosidad y piedad popular profundamente marianas. - La apertura al diálogo ecuménico, interreligioso y con los no creyentes. - La centralidad de la familia en la construcción de la Iglesia y la sociedad. - La formación integral y permanente del laicado, constructor de la Iglesia, la familia y la sociedad. - La formación integral y permanente de los ministros ordenados y de los consagrados.
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Cf. BRIGHENTI, op. cit., pp. 46-47 y 62. Para la identificación de los factores de cambio se partió del material que se tenía de las últimas asambleas plenarias de la Conferencia Episcopal de Colombia y del taller adelantando con los obispos de la Comisión Permanente y de los Presidentes de Comisiones. Cf. Directorio General de Catequesis, nn. 46-49.

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- La existencia de diócesis y parroquias, lugares eclesiales para la vivencia de la comunión. - El respeto de la dignidad inviolable de la persona humana y de sus derechos. - El respeto a la vida y al medio ambiente. - La incidencia de la Iglesia en la construcción de una nueva identidad del país. - El ejercicio de la política como búsqueda del bien común. - La construcción de la paz. - La búsqueda de la justicia social y de la solidaridad. - La economía y el desarrollo integral al servicio del hombre y de la creación. - Los criterios de la sociedad de consumo y su influencia en la vida de la Iglesia. - La incidencia de las TIC en las culturas y en las formas de comunicación (cambio de lenguajes). 4.2 VARIABLES ESTRATÉGICAS Las variables estratégicas son aquellos factores de cambio que se identificaron como más importantes dentro el proceso26. Son las siguientes: - La apertura de la sociedad a la Trascendencia como realidad fundante. - El encuentro con Jesucristo vivo, Camino, Verdad y Vida, revelación del Padre. - La centralidad de la Palabra, la liturgia y la caridad en la vida de la Iglesia. - La Evangelización por procesos.27 - La Evangelización de las culturas y el compromiso de la Iglesia en la educación. - La centralidad de la familia en la construcción de la Iglesia y la sociedad. - La formación integral y permanente del laicado, constructor de la Iglesia, la familia y la sociedad.
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Para la identificación de las variables de cambio se aplicó el ábaco de François Régnier. Cf. Directorio General de Catequesis, nn. 46-49.

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- La formación integral y permanente de los ministros ordenados y de los consagrados. - El respeto de la dignidad inviolable de la persona humana y de sus derechos. - El ejercicio de la política como búsqueda del bien común. - La construcción de la paz. - La incidencia de las TIC en las culturas y en las formas de comunicación (cambio de lenguajes). Las variables estratégicas se expresan en la siguiente estructura sistémica, en donde se verifica el principio de causalidad y la íntima conexión entre las mismas:

Variables estratégicas
Trascendencia Encuentro con Jesucristo CVV Centralidad PLC

Evangelización por procesos de personas, pueblos y culturas

Familia

Formación Laicos

Formación Ministros

Dignidad de la persona humana
Construcción de la paz

Bien común
Incidencia de las TIC

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4.3 ESCENARIOS28 Los factores de cambio nos han permitido definir las anteriores variables, las cuales, a su vez, nos llevan a identificar posibles escenarios a los que se llegaría según las determinaciones y acciones que se tomen y se sigan en los procesos de evangelización. Los posibles escenarios se pueden caracterizar como: deseables, menos deseables y no deseables. En esta parte del proceso del plan, se identifica el futuro posible deseado para determinar el camino que nos conduzca de la realidad analizada al ideal identificado29 de sociedad soñada e Iglesia querida por Dios. Teniendo como instrumento la cruz de escenarios de Peter Schwartz30, se han identificado los siguientes elementos:

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Escenario: es un futurible; un futuro posible entre varios alternativos; describe una situación hipotética futura. Cf. GODET, Michel, De la anticipación a la acción, ALFAOMEGA GRUPO EDITOR S.A., Santafé de Bogotá 1999, p. 43. Cf. SCHWARTZ, Peter, The Art of the Long View, Global Business Network, 2002.

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4.3.1 Escenarios posibles - Cristianos sin Iglesia: Individuos con experiencia de fe pero sin sentido de comunión eclesial.31 - Comunidad pasiva: Comunidad que vive su fe replegada en sí misma; experimenta poco ardor en la evangelización, sin nuevos métodos y expresiones, sin el conveniente itinerario formativo y descuidando otras tareas pastorales.32 - Cristianos en el gris pragmatismo de la fe: Individuos con experiencia de fe cada vez más débil y superficial y con poco sentido de comunidad, para los cuales «aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad»33. - Comunidad de discípulos misioneros: Comunidad en la que «el discípulo hace la experiencia del encuentro con Jesucristo vivo, madura su vocación cristiana, descubre la riqueza y la gracia de ser misionero y anuncia la Palabra con alegría»34. «La comunión y la misión están profundamente unidas entre sí… La comunión es misionera y la misión es para la comunión»35. 4.3.2 Plan vigía Es la lectura de los escenarios identificados dentro del arte de la conjetura. Hace referencia a la situación de lo posible en el interior de cada escenario, con base en la dinámica “causa – efecto”, expresada en los términos “si… entonces”: - Si se vive una pastoral pasiva y sacramentalista, entonces se fomenta cada vez más una comunidad pasiva. - Si se desarrolla una dinámica pastoral sin buenas bases eclesiológicas, entonces se forman cristianos sin Iglesia. - Si la pastoral no incide en la realidad personal y comunitaria, entonces se llega al gris pragmatismo de la fe de los cristianos. - Si se adelanta el proceso de nueva evangelización, entonces se construye la comunidad de discípulos misioneros.

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Cf. DA, n. 156. Cf. DA, n. 100. DA, n. 12. DA, n. 167. DA, n. 163.

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4.3.3 Escenario posible deseado En la cruz de escenarios se presenta un “hoy”, que es la ubicación aproximada de la realidad analizada. Desde este punto se pueden dirigir hacia los cuatro escenarios posibles los caminos del presente al futuro. Hemos escogido un escenario posible como el deseado; hacia él debemos encaminar todos los esfuerzos. El escenario posible deseado es el de la comunidad de discípulos misioneros; para alcanzarlo consideramos que debe adelantarse el proceso de nueva evangelización.

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5. OBJETIVO GENERAL Y OBJETIVOS ESPECÍFICOS 5.1 OBJETIVO GENERAL36 Promover procesos de nueva evangelización que formen discípulos misioneros, animen la comunión eclesial e incidan en la sociedad desde los valores del evangelio. 5.2 OBJETIVOS ESPECÍFICOS37 - Facilitar el conocimiento de Dios para propiciar la apertura de la sociedad a Él como realidad fundante. - Promover procesos de evangelización que propicien el encuentro con Jesucristo vivo, “camino, verdad y vida”, como manifestación de Dios a los hombres. - Enfatizar la centralidad de la Palabra, la liturgia y la caridad para que los procesos de evangelización sean realmente sólidos y fecundos. - Promover la evangelización por procesos para fortalecer en el creyente su condición de discípulo misionero, con la espiritualidad propia de su estado. - Animar la evangelización de las culturas y el compromiso de la Iglesia con la educación para fortalecer la apertura de la sociedad a Dios. - Asegurar la centralidad de la familia en la construcción de la Iglesia y de la sociedad para que ella sea la primera educadora de la persona humana. - Impulsar la formación integral, tanto inicial como permanente, de un laicado maduro, constructor de la Iglesia, la familia y la sociedad. - Promover y velar por la formación integral, tanto inicial como permanente, de los ministros ordenados y la vida consagrada, en todas sus etapas y dimensiones. - Propender por la dignidad inviolable de la persona humana y de todos y cada uno de sus derechos inherentes, para promover una sociedad justa, solidaria y fraterna. - Implementar una pastoral con los constructores de la sociedad para afianzar una ética de lo público en favor del bien común.

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El objetivo general se plantea a partir del escenario posible deseado. Los objetivos específicos se plantean a partir de las variables estratégicas.

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- Apoyar procesos de reconciliación, acompañamiento a víctimas de la violencia y de reparación para implementar una cultura de paz y de reconstrucción del tejido social. - Facilitar la renovación de los métodos de evangelización a partir de cambios de lenguajes y comunicación y la apropiación del uso de las TIC.

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6. PRINCIPIOS DE ACCIÓN Para que este Plan Global sea realmente ruta y expresión práctica de la misión propia de la Conferencia Episcopal de Colombia, es oportuno no perder de vista los siguientes principios de acción: - Desde el discernimiento de la realidad: El punto de partida ha de ser el discernimiento evangélico de la realidad, realizado por parte de los obispos, en espíritu de colegialidad, especialmente aquel que ha sido fruto de las asambleas plenarias. - Clara expresión de la identidad propia de la CEC: un instrumento de comunión afectiva y efectiva entre todos sus miembros, y de eficaz colaboración con el pastor de cada Iglesia particular en la triple función de enseñar, santificar y gobernar las ovejas del propio rebaño. - Pastoral orgánica e integradora: Es necesario integrar todos los esfuerzos y las diversas actividades de los Centros Pastorales, las Comisiones Episcopales y los Departamentos, de modo que respondan al conjunto y no se conviertan en tareas aisladas. - Gradualidad: Con la finalidad de suscitar verdaderos procesos de evangelización, han de tenerse en cuenta tres elementos diferentes y complementarios en la realización de este itinerario pastoral: la planeación, la planificación y la programación. - Estructuración y eficiencia: Se debe tender hacia una acción pastoral cada vez más estructurada y eficiente, en consonancia con los avances de las ciencias administrativas y las exigencias de la nueva evangelización. - Seguimiento y flexibilidad: Para alcanzar el objetivo general planteado, los procesos de evangelización requieren una acción de seguimiento constante, evaluación y control, de tal manera que se puedan hacer los ajustes exigidos por la realidad siempre cambiante. - Formación: Para llegar al escenario posible deseado de comunidad de discípulos misioneros se requiere una clara y decidida opción por la formación. En el trabajo propio de la Conferencia Episcopal este principio debe tener siempre un acento prioritario. - Descentralización: Sin perder la visión de conjunto, conviene apoyarse más, para el desarrollo de la misión de la CEC, en las regiones y provincias eclesiásticas. Esta opción ayudará a focalizar mejor tanto el análisis de la realidad como el ideal y las líneas de acción. Bajo los anteriores principios de acción, el Plan Global de la CEC privilegiará:
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- El trabajo de conjunto. - Los procesos que expresen de modo palpable la realidad de la IglesiaComunión. - Los procesos que incidan en las diversas instancias de la vida de los colombianos. - La formación integral, sistemática, procesual y permanente.

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7. CONTROL Y EVALUACIÓN «Seguimiento o control. La ejecución del plan… precisa de un seguimiento en la preparación y durante la realización de las actividades programadas. Evaluar los errores después que acontecieron no es todo. Es preciso procurar evitarlos. Y para eso, está el seguimiento o control para que se realice sobre todo por los responsables de las actividades programadas. En este particular, su función es cuidar para que todo sea conforme a lo programado o de acuerdo con los ajustes que fueron efectuados durante la ejecución del plan. Evaluación. La evaluación de una actividad realizada, de una parte de la programación, o de la totalidad de un plan elaborado, no tiene la finalidad de hacer un ajuste de cuentas, un mero cobro. Antes, ella es evocada como factor de aprendizaje o medio para evitar los errores eventualmente cometidos ahora, en las futuras actividades o planes a ser elaborados.» 38 El Plan tendrá seguimiento o control anual y evaluaciones trienales.

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BRIGHENTI, op. cit., p. 64.

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SIGLAS

CEC DA GS ONU POS SISBÉN SPEC TIC TLC

Conferencia Episcopal de Colombia Documento de Aparecida Gaudium et Spes Organización de las Naciones Unidas Plan obligatorio de salud Sistema de identificación de beneficiarios potenciales para los programas sociales Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano Tecnologías de la información y la comunicación Tratado de libre comercio

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