CUADERNOS

Enero - Febrero 2009, Vol. XXIII, n.º 1

RELIGIONES TRADICIONALES
Por Eugenio Bacaicoa Artazcoz

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Enero - Febrero 2009, Vol. XXIII, n. 1 Vol. n.º

ÍNDICE
Editorial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .3 Religiones tradicionales africanas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .4 1. Actitud: Creer o no creer . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .4 2. El hombre religioso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .5 3. Fundamento de las religiones tradicionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .6 La fuerza vital: Vitalismo o animismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .6 3.1. Pero, ¿Dios existe? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .8 3.2. Atributos de la divinidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .8 3.3. La criatura frente a Dios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .9 3.4. ¿Teodicea incompleta? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .9 3.5. Los intermediarios: Los espíritus . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .10 3.6. Los antepasados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .12 3.7. Los ancianos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .13 4. La religión tradicional africana, una religión familiar . . . . . . . . . . . . . . . . . .13 5. La religión de la vida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .14 5.1. El nacimiento, victoria sobre la muerte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .14 5.2. La iniciación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .15 5.3. El matrimonio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .16 6. Deformaciones “culturales” de las religiones tradicionales . . . . . . . . . . . .16 Fetichismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .16 Amuletos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .16 Magia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .16 7. Variantes de estas religiones tradcionales africanas . . . . . . . . . . . . . . . . . .18 8. Religiones Tradicionales y sociedad moderna . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .18 Algunas oraciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .20 Datos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .21 Notas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .23

FOTO PORTADA: © Manoocher Deghati/IRIN
FUNDACIÓN SUR-Departamento África Director: José Julio Martín-Sacristán Núñez Redacción y administración: c/ Gaztambide, 31. 28015-Madrid D.L.: M-13193-1989 ISSN: 1136-0984 http://www.africafundacion.org e-mail: correo@africafundacion.org Teléfono: 915 441 818. Fax: 915 497 787. Declarado de utilidad pública OM.17.10.1995

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EDIT ORIAL No es la primera vez que, en estos cuadernos, tratamos de las Religiones Tradicionales Africanas…, ni, probablemente, será la última. La religión, en efecto, es un aspecto muy importante de la vida africana y no se la puede excluir si realmente queremos entender a los africanos. La distinción, tan apreciada en el mundo occidental, entre profano y religioso nace de una engañosa percepción que establece una dicotomía entre lo divino y lo humano. Razones históricas han conducido al pensamiento occidental a delimitar un campo humano, independiente de lo divino, en el que a éste último se le deja entrar siguiendo unos ciertos requisitos de tiempo, lugar y protocolo determinados. El mundo africano no es así, ni funciona así. En él, todo lo humano es religioso, y todo lo religioso, para tener significado, tiene que estar relacionado directamente con el mundo humano. La persona es el centro del universo, y todo, incluso lo religioso, gira a su alrededor. En cierto sentido y sea cual fuere la religión que se practique - cristianismo, islam o religión tradicional -, la actitud religiosa está profundamente enraizada y socializada a todos los niveles. Se expresa en los himnos nacionales y en las bendiciones diarias de la comida; en la vida del anciano y en la del bebé; en las labores del campo y en el sacrificio del ganado; en la enfermedad y en el éxito de los negocios. La religión está presente desde el nacimiento hasta la muerte, y… más allá de la muerte. Todos los aspectos de la vida sin distinción están marcados por el nimbo de lo religioso. Solo puede haber una diferencia en la conciencia y en la intensidad de la experiencia vivida. Dedicamos este número de Cuadernos a las religiones tradicionales africanas, porque todo africano, nacido y crecido en África, pertenezca a la religión que pertenezca, la ha mamado desde el primer día de su vida y, tarde o temprano, tendrá que hacer una opción consciente frente a ellas. Cosa que no es fácil por los tiempos que corren por aquí, ¡y sobre todo por los tiempos que corren por allí! JOSÉ JULIO MARTÍN-SACRISTÁN NÚÑEZ DIRECTOR GENERAL DE LA FUNDACIÓN SUR

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RELIGIONES TRADICIONALES AFRICANAS 1-. Actitud: Cr eer o no cr eer. Tú que vives en África, ¿crees en la hechicería? Para ti que conoces este mundo africano: ¿Los espíritus existen? ¿Los africanos creen en Dios? Un occidental que te hace estas preguntas y otras similares, quiere saber si los hechiceros son sinceros, si los espíritus son seres objetivos que se implican en la vida del hombre africano y si el Dios tradicional de los africanos es el Dios de los creyentes en las religiones monoteístas tiene un cierto parecido con el Dios de los cristianos. Ante estas preguntas, muchas veces no sé qué responder porque: ¿Quién define la objetividad de una realidad? ¿Qué parámetros comparativos utilizamos? El positivismo y el pragmatismo de los que estamos imbuidos en occidente, estiman que sólo se mide lo real. Sin embargo los progresos de la sociología y la psicología, obligan a redefinir la realidad, sin querer objetivarla o racionalizarla a toda costa. La realidad religiosa es casi siempre compleja e inasequible. Como lo dice Danielle Mezzana: "Es necesario reestablecer una nueva base de interpretación, de referencia para recuperar el prestigio moral de estas religiones, con estas condiciones: - situar las religiones tradicionales africanas en un contexto comparativo de igual dignidad que las otras grandes religiones mundiales. - poner en evidencia el carácter dinámico, variable y flexible de las culturas africanas, en las que la religión es un componente fundamental. - liberar estas religiones de los estereotipos enraizados que desnaturalizan su análisis". (1) El antropólogo Singleton dice: "No sirve de mucho probar que la hechicería no existe, porque aunque fuera producto de la imaginación, ésta es una realidad en cuanto que es producto de la imaginación". (2)

DIOS

El cielo estaba entonces cerca de la tierra. Dios vivía con los hombres. Estaba tan cerca que los hombres no podían andar más que inclinados, a gatas. No tenían problemas de subsistencia, ya que con alargar la mano y coger trozos de cielo, se podía comer. Un día, la hija del jefe, una joven que tenía mal carácter, hacía lo contrario de todo el mundo: en vez de comer del cielo, empezó a recoger granos de la tierra. Construyó un mortero y un pilón para moler los granos. De rodillas, cada vez que levantaba el pilón, golpeaba el cielo y a Dios, diciendo: "Dios, ¿porqué no te alejas un poco?" El cielo se alejó y la chica se puso de pie. Ella siguió golpeando el cielo y pidiendo que se alejara. A la tercera vez, el cielo se cansó y se fue lejos hasta donde está ahora. Desde entonces, el hombre se desplaza de pie y Dios no está entre los hombres. Relato camerunés

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Hay que entrar en el mundo africano para comprender su propia realidad, su propia verdad. En este campo, para los africanos no son necesarias las pruebas evidentes, porque para ellos existen realidades evidentes aunque no se puedan probar de una manera empírica o racional. Y puestos a establecer comparaciones, para nosotros los cristianos: ¿Quién puede demostrarme racionalmente su fe y la existencia de Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo? Últimamente, las afirmaciones van en sentido opuesto: "Probablemente Dios no existe", afirma la publicidad de algunos autobuses en la ciudad de Barcelona. Muchas de las afirmaciones que quedarán reflejadas en este cuaderno no tendrán una explicación lógica y evidente para la mentalidad de un occidental. Son verdades que no se demuestran, se creen. En este contexto, comprendemos a los gallegos cuando afirman: yo no creo en las meigas, pero haberlas haylas. Otros pueblos utilizan fórmulas parecidas para expresar estas mismas realidades invisibles. Y en el caso que nos ocupa, el del mundo africano, hay que entrar en él, (yo aconsejaría: de pie juntillas), vivir en él, para comprender esta realidad. Anticipo ya: el mundo del continente africano es el mundo de los espíritus, donde los vivos son espíritus como los muertos. Los vivos que encontramos en nuestro caminar por la vida no son más que una ínfima minoría en este gran universo y están sujetos a las servidumbres de los espíritus. La naturaleza que nosotros llamamos inanimada, está, a su vez, poseída por los espíritus. Podríamos decir: en África no existe una diferenciación formal entre lo sagrado y lo secular, entre lo religioso y lo profano, entre lo espiritual y lo material. "Los africanos como afirma John Mbiti, son notoriamente religiosos y cada pueblo posee su propio sistema religioso con su conjunto de prácticas y creencias. La religión penetra tan profundamente todos los compartimentos de la vida que no siempre es fácil o posible aislarla. Cualquier estudio de los sistemas religiosos africanos termina siendo, en última instancia, un estudio de los pueblos que mantienen esas creencias, con todas las complejidades de la vida tradicional y moderna". (3) 2-. El hombr e r eligioso Religión, como la define el diccionario es el conjunto de creencias acerca de la divinidad. "La razón de la existencia de la religión se encuentra en que desde los primeros tiempos, los hombres han buscado una explicación al origen de las cosas y han encontrado la solución en una cuestión personal de fe que no admite análisis científico". (Espasa) De una manera descriptiva, podríamos afirmar que la religión es la conversación de la persona humana individual o colectiva con su Dios. De la misma manera que un viajero, a través de los árboles del bosque percibe una viva luz, como una estrella que lo guía hacia el infinito del horizonte, procurando orientarse, así es el hombre frente a la religión. En este sentido, no hay hombre que no sea religioso. No hay humanidad verdadera sin vida religiosa, no hay cultura sin religión. En el mundo occidental nos encontramos con personas que afirman no creer en Dios y niegan su existencia, aunque al negarla la afirman a pesar suyo. "Pues quien se opone a la existencia de algo o de alguien, afirma implícitamente que ese algo existe. El ateismo militante es una profesión de fe. Nadie lucha contra lo que no existe. Hay quienes afirman con toda sinceridad que no saben si existe Dios o no, es decir, se hacen preguntas pero no encuentran razones suficientes para decidirse por una respuesta u otra y aceptan su ignorancia personal con genuino agnosticismo. Finalmente existen quienes no se hacen preguntas, prescinden de la cuestión en su pensamiento y en sus vidas. El problema del dolor ha sido muchas veces la causa de ese agnosticismo, por las contradicciones inherentes, ante ese problema del dolor. "Sin embargo, afirma Germaine Dieterlen, en África negra, la religión es el armazón de la vida. Ésta acompaña a cada persona desde el nacimiento hasta la muerte y da su sentido a todas las actividades públicas o privadas". (4)

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Decía pues que no hay cultura sin religión. La cultura es ese conjunto de costumbres prácticas, maneras de pensar, de sentir y de hacer, que produce formas de vivir, leyes… etc. Esa cultura se plasma en el arte, la danza, el canto… y todo ese cúmulo de tradiciones que forman el entramado de las relaciones del hombre con su medio social y natural. En el mundo africano, la persona forma parte y hasta pertenece a la comunidad y en estas sociedades tradicionales no hay personas irreligiosas. En ese contexto, no tener religión supondría para esa persona una autoexclusión de la comunidad. Confirmo esta apreciación mía con las palabras de Juan Martín Velasco: "Lo religioso es para nosotros un sector relevante del fenómeno humano. Nace de una dimensión original de la existencia humana y constituye un mundo específico. La historia de las religiones y la sistematización de sus datos, que ofrece la fenomenología de la religión nos han convencido de ello". (5) En este cúmulo de tradiciones, el hombre percibe la existencia de un ser superior que va a denominar: Dios, Deus, Alá, Naamwin, Tangba, Wênde…Es como esa luz en el bosque que le atrae y hacia la que tiende. 3. - Fundamento de las r eligiones tradicionales La fuer za vital: Vitalismo o animismo.
NOTA PRELIMINAR

Religión tradicional o Religiones tradicionales.

Cada sociedad humana es profundamente dependiente del marco de vida que es el suyo, del que se inspira para modelar su forma de vivir. Podríamos considerar que en este campo de la religión tradicional, el mundo africano es unívoco. Podemos pensar, sin embargo, que las expresiones y los lenguajes culturales elaborados por cada una de las sociedades difieren según la expresión en cada mundo concreto. La vida de todos los días modela el cuerpo del pensamiento de cada sociedad. Así pues podremos comprender que el mundo religioso del habitante de la selva no puede ser el mismo que el habitante de la sabana. El agricultor tiene sus puntos de referencia y el pastor tiene las suyas. Por eso, me parece pues, más lógico hablar de las religiones tradicionales en plural.
(Para redactar este cuaderno he tomado como referencia algunos aspectos de la vida de los Dagaras: una tribu del suroeste del Burkina Faso, situada a caballo entre tres países: Ghana y Burkina Faso y Costa de Marfil. Con los Dágara he compartido varios años de mi vida).

Un filósofo africano que yo conozco, Constantin Dabiré, de la etnia de los Dagaras, citaba a Lamartine con estas palabras: "Objetos inanimados: Así pues: ¿Tenéis un alma que se une a nuestra alma y a la fuerza de amar?" Y Constantin añadía: "Esta intuición del poeta francés se acerca a la intuición instintiva del africano tradicional que vive en contacto continuo con la naturaleza. No existen objetos inanimados. Todos los seres, incluso los inanimados, son vivientes. Todo tiene un alma. La vida concebida como dinamismo interno, impregna toda la naturaleza". Después de haber estudiado y meditado durante largos años las religiones tradicionales, y situándome desde el respeto profundo, sigo pensando que el vocablo más apropiado para denominar las religiones tradicionales es el del animismo, que afirma: las almas y espíritus influyen continuamente sobre la vida de las personas y los animales, influyen además sobre los objetos y fenómenos del mundo circundante. Estos espíritus o ánimas son los que dan vida a la misma naturaleza. El estudio de las religiones tradicionales africanas supone describir la historia íntima de un pueblo que lucha en la búsqueda de su propia identidad, sin querer renunciar a los valores ancestrales que son los suyos y sin querer perder el tren de la modernidad que se filtra por todas partes.

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A través de la historia, ha habido múltiples términos empleados para describir estas religiones tradicionales africanas como: dinamismo, totemismo, fetichismo, naturismo. Algunas de estas denominaciones no ocultan un matiz despectivo, fruto de prejuicios o de un desconocimiento de estas religiones que impregnan el fondo cultural de estos pueblos. A pesar de todo, esta denominación de animismo, refiriéndose a las religiones tradicionales, está siendo abandonada. Utilizando este término algunos han pretendido degradar estas religiones tradicionales tratándolas despectivamente de primitivas y salvajes. Sin embargo, refiriéndose a estas religiones africanas, el animismo es el que mejor explica el fundamento de dichas religiones. En este sentido, el animismo equivale a vitalismo o fuerza vital, término acuñado por Placide Tempels en su libro: "La Philosophie Bantou". Para mi los dos términos son válidos. El término animismo fue acuñado por el antropólogo inglés Taylor, en un artículo que escribió en el año 1866. Para él, el ánima es como una realidad vaporosa que anima los objetos ocupados por ella. Decía que los pueblos llamados primitivos, imaginaban que esa misma alma es capaz de dejar el cuerpo de una persona, para entrar en otras personas, animales o seres inanimados. Llevando esta teoría al extremo, Taylor decía que estos hombres primitivos consideraban que cada objeto tenía su alma. Estos espíritus son fuerzas vitales que mueven el universo y transcienden al mismo ser humano. Animismo es una palabra derivada del latín ánima, que significa aliento, aliento vital. Este término, sigo pensando, es el más genuino y apto para denominar estas religiones africanas. La mentalidad animista del africano se pone de relieve en la concepción que el mismo africano tiene de su propia estructura constitutiva. La persona humana es una realidad misteriosa que tiene muchos modos de expresión. La apariencia visible cotidiana no es más que una de las epifanías de la realidad interior, invisible que constituye el YO del ser humano. El cuerpo humano es la envoltura que encierra la persona real. Y la persona, aún en vida, puede dejar esta envoltura como lo hace la serpiente. El término alma no hemos de entenderlo en el sentido cartesiano, como una de las componentes del ser, sino que el alma es la persona entera en su estado invisible y misterioso. Esto nos lleva a las preguntas fundamentales que la humanidad se ha hecho desde su origen:
¿Quién es Dios? ¿Dónde está? ¿Cómo verle?

La Biblia misma responde: Nadie ha visto nunca a Dios. Nadie puede ver a Dios sin morir. Sin embargo, según la Biblia, Dios no está lejos del hombre: Está cerca de todo aquel que lo invoca. El Corán expresa esta misma idea de esta manera: Dios está más cerca de ti que tu vena yugular. Las religiones, todas, se organizan para permitir a sus adeptos que hagan la experiencia del Dios invisible. Las tradiciones africanas que yo conozco afirman que Dios, el cielo, la lluvia, el trueno, (todos estos vocablos, en parte son sinónimos y se refieren a la misma realidad), estaba cerca de la tierra de los hombres, pero se alejó por culpa de los mismos hombres. Esta búsqueda de Dios en el africano, se podría explicitar tal como lo hacen los Bwabas de Burkina Faso: Cuando quieren consultar a un adivino, le mandan un mensajero con este recado:

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- Vete a Dios para verle y escucharle. Luego vuelve para decírnoslo. - Hasta ahora nadie lo ha hecho. Solo nos queda ir a la casa de los enviados de Dios.
3.- 1.- Pero, ¿Dios existe?

Dios es una de las pocas realidades que la tradición dagara, de Burkina Faso, no explica, no enseña, es una evidencia. Es tan grande y tan único en su género que es inútil hacer una teología sofisticada sobre Él. La realidad de Dios es demasiado evidente para que se pueda poner en duda su existencia, aunque inaccesible para el hombre, se impone a toda la humanidad. En la jerarquía de la existencia de los seres, Dios está en la cúspide. Frente a él nada ni nadie se puede resistir. Dios es el Señor de la vida y de la muerte. Es él quien distribuye la parte de "vuuru", soplo vital que da a cada persona humana.
3.- 2.- Atributos de la divinidad

A este Ser Supremo y Único se le atribuyen todas las cualidades y la supremacía sobre todo lo que existe. Dios es ante todo Creador de todo lo que existe, el mundo visible e invisible. Este es el primer atributo y el primordial de la divinidad. El atributo de Creador, es el que aparece con más frecuencia en las oraciones. A este atributo de Creador, se le añaden el atributo del Dios que sabe todo y que está presente por doquier. Su inmanencia se manifiesta en el hecho de que está cerca del mundo de los hombres sobre todo en las manifestaciones de los fenómenos de la naturaleza, hasta tal punto, como he expresado anteriormente, que en algunas tribus existe una identificación entre estos fenómenos de la naturaleza: rayo, trueno, lluvia, etc… con el mismo Dios Supremo. Es un ser aparentemente dinámico, en continuo movimiento, cercano al hombre y a la naturaleza ambiental. Es un ser que por estar presente por doquier, sabe todo. Tiene su ojo en el cielo desde donde observa todo. A causa de su transcendencia, es un ser inmutable que está por encima del hombre, que no entra en contacto con él, que no tiene tiempo de ocuparse de los pequeños asuntos del hombre. No hay que molestarle con nuestros asuntos tan insignificantes. ¿Qué podría importarle si la cosecha no ha sido buena, si la enfermedad asedia a una familia determinada? Esta cercanía de Dios, (lo ve todo), y esta lejanía, (no tiene tiempo de ocuparse de nuestros pequeños asuntos), son simultaneadas constantemente. La cercanía de Dios es vista por el hombre africano más bien como un deseo y la lejanía es considerada más bien como una realidad. Mircea Eliade piensa que esta bipolaridad es una constante en todas las religiones de la tierra. "Los seres supremos de estructura celeste, tienden a desaparecer del culto; se alejan de los hombres, se retiran al cielo y se convierten en "dei otiosi". … Se retiran al cielo, dejando en la tierra a su hijo o a un demiurgo… Poco a poco ocupan su lugar otras figuras divinas: los antepasados". (6) Entre estas figuras "divinas" que denomina Mircea Eliade, yo añadiría la realidad de los espíritus. Esta bipolaridad no es un obstáculo para que los hombres se dirijan a Dios y lo invoquen, en la conversación diaria, en los saludos rituales, en las bendiciones y oraciones, ya que Dios es esencialmente bueno. A Él tenemos que pedirle la paz, concebida como armonía, bienestar de la persona consigo misma y de la persona con sus semejantes: - que Dios te dé la paz a lo largo del día, - que Dios te colme con la abundancia de sus bienes, - que Dios aleje de ti todo mal,

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Como se puede constatar, los enunciados de los atributos de Dios en estas religiones tradicionales, son por lo menos, muy similares a los atributos que le confieren las religiones monoteístas. Sin embargo, el contenido puede diferir bastante.
3.- 3.- La criatura frente a Dios.

Siendo Dios quien es, la actitud que se impone a toda criatura es la de reconocer y aceptar la realidad: Dios es Dios y el hombre es el hombre. Sería una falta de lucidez el querer cambiar la condición humana: "jamás una gallina podrá cambiarse en pintada, (gallina de Guinea)". Las actitudes que caracterizan a la persona adulta son las de sumisión, obediencia y paciencia. Surge en la criatura también el sentimiento de respeto mezclado con el de temor referencial: "Ten cuidado en faltar al respeto, no sea que Él te corrija rápidamente". Hay que hacer notar, sin embargo, que, en relación con Dios, el miedo es menos intenso que el miedo que se tiene a los espíritus. Dios es paciente y bueno, no como los espíritus.

LA CREACIÓN

Dios creó primero los lagos, los ríos y los bosques. Hizo aparecer después todos los animales, pájaros, peces reptiles e insectos que pueblan la tierra. Después cogió un poco de barro y modeló dos estatuas: una de hombre y otra de mujer. Las puso de pie y les dio vida, primero a la mujer y después al hombre. Luego les ordenó que hablaran y como la mujer era más despierta que el hombre, habló la primera. Luego Dios les enseño los nombres de todos los animales, plantas y árboles. Les enseñó cómo fabricar el fuego, cómo hacer una casa, cómo buscar comida. Les dio un arco y una flecha para la caza y les dio el fruto de la calabaza para poder coger agua. Relato congoleño
El africano vive constantemente haciendo referencia a la divinidad monoteísta aunque para acceder a ella, tenga que utilizar la mediación de los espíritus, los intermediarios. Estas religiones tradicionales, en su mayoría, por lo menos las que yo conozco, son monoteístas.
3.- 4.- ¿Teodicea incompleta?

Pienso que en la teodicea de estas religiones africanas, faltan dos elementos doctrinales que las religiones monoteístas consideran como importantes: - Falta la idea del Dios remunerador en la otra vida, en esta vida y sobre todo en la futura. La remuneración y sobre todo el castigo, se cree que son más bien la actividad de los espíritus, que actúan siempre bajo el mandato de Dios. (Recordemos que actuaciones similares se encuentran en el libro de Job). En cuanto a la remuneración en la otra vida. Después de la muerte, el difunto va a reunirse con sus antepasados. Nunca he logrado percibir el peso específico que pudiera tener la conducta en esta vida a la hora de la remuneración en la otra vida. - Falta también la idea del Dios Amor, sobre todo ese Dios - Amor revelado en el Nuevo Testamento.

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3.- 5.- Los intermediarios: Los espíritus.

Entre el hombre y Dios no debe existir ningún vacío. Entre el cielo y la tierra existe un universo poblado de seres. Existen unos seres que hacen de puente. A estos intermediarios se les llama: mediadores, enviados, mensajeros. La mediación es un concepto básico en todas las culturas africanas. El africano tiene la costumbre de dirigirse a alguien superior a él, por medio de algún intermediario. Cuando ha de dirigirse a una persona que él considera superior, tiene que ser presentado por otro que está ya en relación con esa persona de grado superior. Este principio aún hoy es válido en lo que atañe a toda relación política, social y religiosa. El cielo, (saa-zu), es el mundo del dominio de Dios. Bajo el cielo, (Mwi.-pile), una multitud de potencias puebla este universo, desde las alturas hasta la tierra, incluso hasta en el abismo. Los espíritus son de naturaleza espiritual, son invisibles, (bum bè nyèri è), pero pueden tomar cualquier forma visible para poder manifestarse a los hombres. Su inmaterialidad les sitúa fuera de las condiciones del espacio y del tiempo. Se pueden desplazar instantáneamente y tienen toda clase de facilidades para metamorfosearse.

Una anciana toca un cuerno, en el norte de Uganda, en una ceremonia tradicional. © Manoocher Deghati/IRIN

Con estas cualidades los espíritus son mucho más fuertes y mucho más hábiles que los humanos en su estado terrestre. Estos espíritus son muchedumbre, aunque algunos sean más relevantes que otros, por su presencia y su acción. Entre ellos mencionemos a alguno de ellos tal como los conciben los dagaras de Burkina Faso: - Têngan: Son los espíritus de la corteza terrestre, tutelares de la tierra. Estos espíritus son los propietarios del suelo. En el momento de la siembra, los humanos tienen que hacer sacrificios de animales para que este espíritu de la tierra les conceda buenas cosechas - Saa: Son el conjunto de potencias que están por encima de la corteza terrestre: las nubes, la lluvia, el rayo… - Kôntomè: Son los espíritus visionarios, profetas. Son legión. - Bagr-Mwin: Son los espíritus de la iniciación. - Wiè: Son los espíritus de la selva los espíritus tutelares de la naturaleza silvestre.

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- Kpimè: Son los espíritus de los antepasados de la familia. Estos tienen un lugar privilegiado en el culto familiar y se les encuentra en cada santuario. Entre las potencias espirituales he de hacer mención especial a la categoría de los Sigri. Son seres míticos que se distinguen de los espíritus corrientes. Estos espíritus son los grandes iniciadores que ayudan al individuo a integrarse en la sociedad. En su caminar por esta tierra, el niño se encuentra envuelto en una especie de alianza misteriosa con estos espíritus que le hacen pasar progresivamente del mundo prenatal al mundo de los habitantes de la tierra. Estos espíritus se encargarán de guiar a ese niño en su caminar por la vida. Vienen a ser como un alter ego, aún más identificado que lo que las religiones monoteístas atribuyen al ángel de la guarda. La presencia y el actuar de estos Sigri son indispensables para aquellos que han de participar en los ritos "iniciáticos", sobre todo cuando llega el momento de la "muerte-resurrección" de los candidatos. Nadie puede participar en la iniciación si no ha sido confiado, consagrado a los Sigri. Los espíritus están rodeados de un cierto misterio. Su invisibilidad y su poder les hacen superiores: terribles y temibles. El hombre mortal se siente desprovisto e impotente ante ellos. Nisal bè ter fag è: (El hombre no tiene fuerza). Conscientes de esta superioridad, los espíritus se comportan con los hombres de manera descarada e impertinente. La arbitrariedad y el despotismo caracterizan las intervenciones de los espíritus. Se podría afirmar a veces que hasta se burlan de los hombres. Estos espíritus tienen el nombre fatídico de maal-fâa: aquel a quien es imposible satisfacer. Estos son legión. Intentando dar una explicación filosófica diré que los espíritus son la esencia misma de los seres naturales, son la realidad ontológica de las cosas de la naturaleza, una realidad personificada. Los espíritus son las mismas realidades del mundo, por ejemplo: Wiè, el espíritu de la selva, no es un genio-divinidad de la selva sino que es la misma selva personificada, Baa el espíritu del río, del agua. La gente sencilla concibe los espíritus como esos seres a quienes Dios les ha concedido la salvaguarda de la creación. Se les llama los pastores de Dios. Son los agentes inmediatos de la providencia divina sobre el universo entero. Gracias a todas sus prerrogativas, los espíritus están situados más cerca de los humanos que de Dios. No pueden compartir la perfección y la auto-suficiencia de Dios, al contrario, por su susceptibilidad y por su temperamento sombrío, se asemejan más a los humanos. Se les atribuye la mayor parte de los defectos humanos, en particular una susceptibilidad exacerbada y primaria. Se les atribuye también gran parte de las necesidades de los mortales: hambre, sed, sueño, cansancio… Estos espíritus reclaman constantemente ofrendas de todo tipo: bebida, primicias de las cosechas y sobre todo las víctimas animales de las que aprecian sobre todo su sangre fresca. El culto a los espíritus es tan importante que eclipsa el culto a Dios. Vivir dignamente bajo el sol y triunfar en la vida, dependen en gran parte de la coexistencia pacífica y armoniosa entre los humanos y los pastores del universo. La naturaleza y función de los espíritus obligan al hombre a tener un trato amistoso con estos espíritus. Por si acaso, más vale tener muchos amigos entre ellos.
La coexistencia de los humanos con los espíritus. Es una actitud fundamentalmente ambigua

En negativo

- el misterio en el que están envueltos los espíritus, los convierte en temibles. Inspiran miedo, angustia y terror. Originan una preocupación constante para con los humanos. - Mientras que con Dios el hombre se siente en un clima de confianza, frente a los espíritus el hombre tiene miedo. - Podría decirse además que los espíritus están al acecho para coger al hombre en una situa-

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ción anómala y defectuosa y castigarlo. - No es de mucho agrado el tener que convivir con ellos.
En positivo

- Tienen un extraordinario poder, que pueden poner al servicio de los humanos. - Por otro lado, los espíritus tienen algo de fascinante, que atraen al hombre, como atrae al hombre todo lo sagrado. - Son los guardianes de la naturaleza y de sus recursos. - Son los interlocutores inmediatos de hombre en busca de la salud, de la fecundidad, de la prosperidad y la paz. - El agricultor tiene que contar con el têgan, (el que vela sobre el poblado y las tierras cultivables), y el saa, (la lluvia, viento, rayos…). - El cazador tiene que contar con el wiè, (el señor de la selva: su flora y su fauna). - El ama de la casa tiene que contar con el Baa, (el río o arroyo donde va a buscar agua).

EL HOMBRE

Dios envió a la tierra un perro, un gato y una cabra para hacer una pregunta a los hombres: "¿Los hombres mueren y vuelven, o mueren y se quedan muertos? Los hombres respondieron: "Los hombres mueren y vuelven a la vida, pero la luna muere y no vuelve". En el camino de vuelta, el perro vio una olla con comida, creyendo que había carne, se quedó allí esperando encontrar huesos. El gato vio unos ratones, se puso a cazarlos y olvidó el mensaje. La cabra llegó ante Dios, pero al tener mala memoria, se equivocó y dijo: "El hombre muere y se queda, la luna muere y vuelve". El perro, acordándose finalmente de su recado, corrió y dio correctamente el mensaje a Dios, pero era demasiado tarde. Desde entonces los hombres mueren y la cabra es ofrecida en sacrificio a los muertos. Relato del Malí
El mundo africano es el mundo de los espíritus, donde los vivos son espíritus como lo son los muertos. Son entidades vivas de la naturaleza poblada también de espíritus, ella y todo lo que ella contiene. Los vivos no son más que una ínfima minoría de ese mundo, están sujetos a continuas servidumbres para no incurrir en una ruptura del equilibrio.
3. - 6. Los antepasados.

Ocupan un puesto privilegiado en el sistema religioso del africano en su vida diaria. Los antepasados constituyen el vínculo más fuerte entre los seres humanos y el más allá. Los ante-

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pasados siguen siendo cabezas de familia. Están al corriente de los acontecimientos familiares, favorecen y protegen a los vivos, Son los mejores intermediarios entre el ser supremo y su pueblo. Son el canal privilegiado por donde nos llegan la vida y las bendiciones de Dios. En cuanto acontece la muerte se les ayuda por medio de sacrificios y ofrendas diversas para que logren llegar lo más rápidamente al lugar de los muertos: Kpime-têg. Los antepasados no pueden acceder al país de los muertos, si los mortales no les celebran los funerales dignos de su rango, hasta tal punto que se suele depositar comida encima de la tumbas de los difuntos para que se alimenten y puedan atravesar el río, que les permita acceder al país de los muertos. Con esta misma finalidad, se suele depositar comida también en los lugares sagrados, que suelen ser los bosquecillos un tanto alejados de los poblados. Una vez llegados a ese país de los muertos se les sigue presentando sacrificios y peticiones. Estos sacrificios son la manifestación de respeto, de confianza, de gratitud, hacia aquellos que les transmitieron la vida. Desde el más allá, siguen siendo los guardianes de las costumbres, tradiciones y los guardianes de la moral del pueblo al que siguen perteneciendo. Como es lógico, las tradiciones difieren según los lugares. Los baribas del norte de Benín explican de esta manera el tránsito a la otra vida: "El que muere se convierte en aire. Vive en el aire y, como el viento, se hace invisible y circula entre las personas y las cosas en toda libertad. No los vemos, pero están ahí, junto a nosotros. Escuchan nuestras conversaciones, contemplan nuestro trabajo y asisten a nuestras reuniones. No los vemos, no los podemos ver, como tampoco podemos ver el viento que a veces nos sorprende por su violencia. Sin embargo podemos constatar su presencia en los sueños. Es ahí donde intervienen y nos dan a entender si hemos obrado bien o no, si hemos olvidado alguna ceremonia, o si conviene hacer un sacrificio, una ofrenda, o recriminar la actuación de algún miembro de la comunidad. Siempre se nos han aparecido en casa o en sus inmediaciones, como los conocimos en vida. Vivimos juntos unos y otros. Somos habitantes de un mismo mundo, esa es la realidad, aunque Gusano, (Dios), no quiere que nos veamos". (7)
3.- 7. Los ancianos.

Los ancianos son el eslabón de la cadena que une a la familia-clan, con los antepasados. Los ancianos son los depositarios de los mitos y de la sabiduría ancestral. En tierra africana, los mayores son los garantes y guardianes de las costumbres y tradiciones. De ahí el lugar preponderante que ocupan en el seno de la sociedad y el gran respeto con el que se les rodea. 4-. La r eligión tradicional africana, una r eligión familiar. El hombre, viviendo en contacto permanente con una naturaleza hostil, hace la experiencia constante de su debilidad, de su fragilidad. Encuentra su fuerza y su seguridad en el grupo. Unido a la gran familia, puede cultivar, cosechar y defenderse del enemigo. Es en el grupo en donde el hombre africano encuentra su alegría y desarrolla todas sus potencialidades. Con el grupo, el hombre africano se siente fuerte. En las sociedades agrícolas, al grupo le viene la fortaleza por la cohesión interna y gracias a la unión del grupo con sus antepasados. La vida sería arriesgada si tuviera que ser inventada cada día. La tradición es la vida y romper con la tradición es arriesgarse a morir. Durante la ceremonia de iniciación, los pertenecientes a alguna de estas etnias de África Occidental, recitan un poema que se podría traducir de esta manera:
- El antepasado ha construido una casa y nosotros hemos de mantenerla para que dure. El antepasado nos ha dado la fecundidad; nos ha dado una azada y nosotros nos hemos agachado para cultivar nuestros campos, para producir nuestra comida y para engendrar nuestros hijos. Así es como la familia perdurará…"

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El individualismo es el mayor enemigo de la vida familiar africana. La vida en familia exige que cada uno de los miembros se ponga al servicio de la comunidad: la solidaridad es el gran valor y el mayor mal es el individualismo. Toda búsqueda del interés particular en detrimento del interés del otro es condenado, como contrario a la vida de la familia. En la familia, nadie puede pretender ser más que el otro y vivir mejor que los familiares que le rodean. Existe una única jerarquía basada en la edad y cada uno tiene que quedarse en su lugar, de lo contrario, la paz familiar está amenazada. Si las diferencias se consumaran, se puede provocar la ruptura y quizá algún miembro esté obligado a emigrar del ámbito familiar y buscar a constituir otro hogar, con los riesgos que conlleva el aislamiento. Es la familia la que construye el templo sagrado en donde el "pater familias" ejerce de sacerdote, sobre todo a la hora de ofrecer sacrificios rituales a los espíritus. Es en este lugar sagrado en donde se reunirán los miembros de la familia para alabar a Dios. Insisto, el individualismo es el gran enemigo de la cohesión familiar y de la religión de la familia. En estas circunstancias, se llega a sospechar que algún miembro que se haya enriquecido, haya podido emplear sus fetiches personales para emerger por encima de los demás. La creencia familiar afirma que si una persona se enriquece sin causa suficiente es porque ha roto el pacto de solidaridad familiar y por ende ha roto también la armonía en la relación con los espíritus de los antepasados y con los propios antepasados. Si esto ocurriera, y para recuperar la paz en el seno de la familia, existen ritos de reconciliación en el seno de los cuales se destruyen los posibles fetiches personales. Esta solidaridad clánica puede ser por otro lado un freno para el desarrollo de estos pueblos y puede inducir a unos y a otros a vivir de espaldas a los demás, sin que nadie quiera tomar iniciativas personales a favor personal y a favor de la familia. 5-. La r eligión de la vida Como ya hemos visto, esta religión tradicional africana está estrechamente ligada a la vida de la familia y a la estructura social de los poblados. Es una religión cercana al hombre que está continuamente enfrentado a necesidades concretas. Está confrontado a las necesidades de la existencia cotidiana y la primera de ellas es la lucha por la subsistencia, la lucha contra la enfermedad, la lucha contra los enemigos de todo tipo. El núcleo de dicha religión es la vida: su propagación y su preservación. El africano tiene un alto concepto del don de la vida, como el bien supremo que Dios, dueño supremo de la vida y de la muerte, le ha dado. Este don de la vida le ha sido transmitido por medio de los antepasados. Es una vida que se vive en comunión con todos los suyos: los de la tierra y los del más allá. Esta necesidad corresponde a la voluntad firme de vivir juntos.
5-. 1-. El nacimiento, victoria sobre la muerte.

En el contexto agrícola del mundo tradicional africano, tener muchos hijos sigue siendo una necesidad, porque: - antes, y aún ahora, muchos morían en edad infantil, de ahí la necesidad de engendrar cuantos más hijos mejor y así tener la mayor cantidad de hijos. - Era y sigue siendo necesaria la mano de obra para cubrir las necesidades elementales de la familia: cultivar la tierra, guardar los rebaños, ocuparse de la casa en sus múltiples facetas… - los hijos son eventuales soldados para lucha contra toda clase de enemigos: los humanos, los enemigos de la selva, los enemigos de la naturaleza… - quien tiene muchos hijos, puede estar seguro de que, a su muerte, habrá alguien que perpetuará su memoria, y llevará a cabo todos los proyectos inacabados. Tendrá también dere-

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cho a un entierro digno, es decir, los vivientes en esta tierra le ayudarán a pasar al país de los muertos, por medio de sacrificios y ritos apropiados. La muerte de un célibe es considerada como una desdicha, puesto que es un ser que no ha llegado a su plenitud: no ha transmitido el don más importante, el don de la vida. En este mismo sentido, la esterilidad es una adversidad grave para la mujer. El ideal de la mujer, su realización completa llega al cenit de su vida cuando se constituye en madre. La vida de una mujer célibe es un contrasentido.
5-. 2. La iniciación.

Esta costumbre ancestral y ritual es considerada como una etapa indispensable con vistas a la integración del individuo en el seno del clan, y en definitiva, en el seno de la comunidad del poblado. La iniciación prepara y educa al candidato para su futura función social. Toda iniciación comporta toda clase de demostraciones, pruebas morales, intelectuales y físicas en donde los candidatos dan muestras de dominar los instintos, vencer los temores y sobrellevar con fortaleza los dolores físicos. La iniciación es una educación para la vida, tanto para la mujer como para el hombre. El neófito, una vez superadas las pruebas, accede al grado de adulto, adquiere un rango en la vida social que sea en el seno del clan o de la tribu. Después de esta prueba de la iniciación el joven deja de ser un niño para convertirse en adulto. Aquel que no haya sido iniciado, no será considerado como adulto, sobre todo a la hora de tomar decisiones que conciernen a la vida del todo el grupo, que sea familia o clan. Para participar en la iniciación, el neófito tiene que haber llegado a la edad del uso de la razón, la edad en la que se considera que el ser humano es capaz de distinguir entre el bien y el mal y actuar en consecuencia. A estos neófitos jóvenes se pueden añadir aquellas personas maduras que por diferentes circunstancias, no tuvieron oportunidad de iniciarse en su juventud. Durante varios meses, el joven hace la experiencia de la vida en grupo, guiado por el maestro de la iniciación. Estos jóvenes se retiran a un lugar apartado de los poblados, un lugar que es considerado como la sede y origen de la tribu. El lugar de la iniciación es una zona despoblada, una especie de templo natural en donde los iniciados escapan a las miradas de los habitantes de los poblados. Durante estos meses, los iniciados son dirigidos y guiados por los maestros de la iniciación, o maestros iniciadores. Durante este tiempo de la iniciación, que puede durar dos o tres meses, el joven aprende: - la historia del clan, sus amigos, sus enemigos, sus protectores o tótemes - a reinventar la vida. Los neófitos reaprenden a vivir, simulan no conocer tareas…, que han acometido muchas veces, como cultivar, llevar agua a casa. Es como una nueva educación, como si lo que hubieran de hacer en el futuro no tuviera ninguna relación con el pasado. - un nuevo lenguaje, conocido únicamente por los iniciados. Durante la etapa de la iniciación, los jóvenes concernidos reciben un nuevo nombre, que viene a añadirse al recibido en el momento de su nacimiento. Este nuevo nombre hace muchas veces referencia a la vida de la familia y a su historia. En muchas etnias este nombre es secreto para los no iniciados, aunque no ocurre lo mismo en otras partes. Estos templos "iniciáticos" están situados en las cercanías de algún río en donde los neófitos son purificados con agua y barro. Se les embadurna con barro y durante un cierto tiempo, ese barro es su única túnica. Después de haber hecho varios sacrificios, se hace una plegaria al espíritu del río y los neófitos, una vez purificados, son consagrados al espíritu del río. Llegan después los ritos secundarios que varía según las etnias. Las costumbres de algu-

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nas etnias organizan el afeitado del pelo de media cabeza. Se les reviste además con unas tiras confeccionadas y ornamentadas con pequeñas caracolas de mar, (antiguo dinero). Se les da unas instrucciones complementarias inculcándoles el respeto a los interdictos y tabúes. La iniciación termina con la entrada triunfal en el poblado. Un día de mercado, día señalado para el poblado, los iniciados llegan a ese poblado acompañados de sus instructores y al son de músicas, únicas para la circunstancia en donde son acogidos, en primer lugar, por los ancianos del poblado. Con este motivo se organiza una fiesta de acogida en donde por primera vez se sientan en el lugar reservado para los adultos.
5-. 3. El matrimonio.

El matrimonio tiene como finalidad primordial el perpetuar la vida del clan. Por eso este rito está profundamente integrado en la vida social. Se puede afirmar sin temor a equivocarse que cuando dos jóvenes se casan en África, no son ellos los únicos que se unen en matrimonio, sino que son dos familias las que se casan por medio de ellos. Queda evidenciada esta afirmación por las ceremonias en las que ambos protagonistas actúan a través de intermediarios, representantes de los dos grupos familiares. El matrimonio perpetúa la vida del clan, de ahí que todos se sientan implicados en mayor o menor grado. Todo, incluso el intercambio de la dote, es un intercambio que hace referencia a la vida, la existente y la que vendrá con la progenitura. 6.- Deformaciones "culturales" de las r eligiones tradicionales
Fetichismo

Fetiche es una palabra que viene del portugués "feitiço", término que significa magia o hechizo. Fetichismo es la devoción que se profesa a los objetos materiales a los que se concede poderes mágicos o sobrenaturales y que protegen a las personas que creen en ellos. En su primera acepción, el fetichismo es una fe y una práctica religiosa en la que se otorgan atributos sobrenaturales a objetos animados o inanimados, conocidos como fetiches. Estos fetiches son la representación material animada o inanimada de los espíritus invisibles pero animados. El fetichismo representa la religión del miedo. El fetichista piensa que es el único medio de que dispone para actuar sobre los elementos que no puede controlar, necesita practicar el culto a estos objetos, los fetiches. La figura del fetiche puede consistir en un objeto esculpido, o modelado en arcilla, piedra, madera, cuero, vidrio u otro material. Pueden imitar a un animal divinizado. En otros casos pueden ser plumas, piel, pelo, un hueso o diente de un animal, que es considerado como la divinidad tutelar. A veces es el propio animal, árbol, río, piedra o lugar concreto que los devotos asocian a la divinidad. En un principio, el fetichismo se creía que era un ejercicio religioso exclusivo de los pueblos de África, sobre todo África Occidental. Hoy, sin embargo, se considera que su práctica se extiende por todo el mundo. Hasta algunos cristianos en el culto a las reliquias pueden caer en el fetichismo, cuando se veneran o mejor dicho, se adoran partes del cuerpo del santo, fotos, imágenes u objetos. A menudo, no existe ninguna diferencia entre venerar y adorar. Los amuletos son considerados fetiches también. La sangre es considerada como un poderoso fetiche. Los pelos de animales y los de los humanos, son también muy utilizados como fetiches. De Brosses, un erudito francés del siglo XVIII, en su teoría de la evolución de la religión propuso que el fetichismo fuera el estado más primitivo de la religión.
La magia

Otro de elementos negativos de estas religiones animistas es el de la magia entendida como: las artes, conocimientos y prácticas con los que se pretende producir resultados contrarios a las

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leyes naturales conocidas, valiéndose de ciertos actos o palabras, o bien por medio de la intervención de seres fantásticos. Algunos consideran que la magia se desarrolló antes que la religión, considerando esta magia como un intento del hombre en su deseo de manipular el mundo invisible que le rebasa. Según esta explicación, cuando el hombre fracasó en su intento de controlar los objetos y los fenómenos naturales por medio de la magia, se resignó a no poder manejarlos y eso, a su vez, le condujo a la creencia en un Dios fuente de todo poder. La magia como tal es considerada como la madre de la religión, teniendo en cuenta que la magia tendría que evolucionar hacia la religión. Puesto que en toda religión africana magia y religión se confunden, y que no se había constatado una evolución, se imponía la conclusión de que el mundo africano no había evolucionado más allá de la magia. Sin embargo, un examen cuidadoso de la realidad nos muestra que la magia es parte del fondo religioso, y que no es fácil separarla de él. Algunas ceremonias como la de atraer la lluvia o prevenir las epidemias, incorporan al mismo tiempo religión y magia. La magia pertenece a la mentalidad de todos los pueblos religiosos, pero la religión no es magia y la magia no explica la religión. La religión es un concepto más amplio y sólo un observador ignorante puede imaginar que las religiones tradicionales africanas son sólo magia. En cualquier caso, refiriéndonos a las religiones tradicionales africanas, no encontramos casos de politeísmo. Las religiones tradicionales africanas, (yo diría todas las religiones, o su práctica por lo menos), se desorientan angustiadas intentando responder a los interrogantes fundamentales del hombre, como pueden ser el sufrimiento y la muerte. Además de las prácticas desviacionistas ya mencionadas, las religiones tradicionales africanas tienen otros límites: - Están ligadas a una familia, un clan, una raza…, cuyas fronteras no se pueden superar, se reducen a cofradías o religiones delimitadas por un cierto número de poblados. - Engendran a menudo desórdenes de tipo moral: enemistades, venganzas…. El hombre quiere aprovecharse de forma egoísta.

LOS ANTEPASADOS

Después de crear Dios el mundo, hombre y mujer incluidos, empezó a educar a los antepasados. Ellos no vieron a ELIMA, Dios, sólo, lo oían. Dios no les impuso ningún tabú alimenticio, pero los invitó a que hicieran el bien y evitaran el mal: el robo, la mentira, la desobediencia a los padres y a los jefes del clan, la calumnia, el fraude y el asesinato, el adulterio y las relaciones sexuales entre miembros de una misma familia. Cuando Elima los dejó, los antepasados encendieron un fuego y se fueron a cazar. Nadie se acuerda del nombre de los antepasados, pero eran hombre y mujer. Relato del Congo

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Sin embargo, las religiones tradicionales africanas tienen otros aspectos positivos: - Tienen de bueno su fe en el Dios único. - Creen en seres sobre - humanos e invisibles, que nosotros llamamos ángeles. - Creen en la mediación de los antepasados, mediación entre Dios y el hombre. - Las religiones tradicionales africanas cultivan ciertos valores como la solidaridad, el amor mutuo, que están a la base de las relaciones de los hombres entre sí. - Sustentan además una moral que está en la base de una relación harmoniosa de los hombres entre sí. Es necesario destacar la unidad inseparable existente entre la vida y las creencias, entre la vida y las prácticas religiosas. La religión configura toda la realidad vital de los africanos. Cualquier actividad que desarrollan los africanos adeptos a las religiones tradicionales lleva consigo una experiencia religiosa. La vida tradicional tiene lugar en pleno contacto, en plena comunión con la naturaleza, dominada por el Ser Supremo a través de sus agentes, (sobre todo espíritus y antepasados), por lo que no puede darse una dicotomía entre lo religioso y la existencia diaria. 7-. Variantes de estas r eligiones tradicionales africanas. Hoy es difícil circunscribir la identidad de estas religiones: - por la multiplicidad de las tradiciones religiosas que, aunque poseen rasgos comunes, cada una de ellas tiene algunas características propias, - por la "desculturización" progresiva desde que el mundo occidental ha invadido dichas culturas primitivas, cultura occidental que sigue siendo colonizadora, - por la pujanza de los medios de comunicación interraciales, - por la falta de documentos escritos. La información ha sido trasmitida por medios orales, a través de los mitos, ritos que se celebran y que no se explican, cuentos, proverbios…, que son vehiculados por los ancianos. Se suele decir que: En África, cuando muere un anciano es toda una biblioteca la que se pierde. - por las variantes interpretativas en el seno de la misma tribu, - por la multiplicidad de cultos. Estas religiones se manifiestan en multiplicidad de cultos en el seno de una misma etnia y hasta en el seno de los diferentes clanes o familias. El paterfamilias es el sacerdote por herencia. - por la naturaleza ambiental, ligada a la geografía, al clima y a la mayor o menor exuberancia de la selva. - por la actividad u oficios de los habitantes del continente, hasta tal punto que las religiones africanas podrían ser enmarcadas en tres categorías . agricultores . pastores . pertenecientes a reinos tradicionales. 8-. Religiones tradicionales y sociedad moderna. Hay que destacar la unidad inseparable entre por un lado, la vida de la persona en relación y por otro lado las creencias religiosas. La religión configura toda la realidad vital del africano. Nada se podrá hacer sin haber entrado antes en contacto con el mundo espiritual, por ejemplo:

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ritos de las semillas antes de sembrar. La abundante acción cultural coincide con los actos más importantes de la vida. La religión está presente en los acontecimientos más importante de la vida. - la vida de la persona, desde su nacimiento hasta su muerte, - la vida y el trabajo del grupo: lluvia, siembra, recolección de la cosecha. ¿Son un freno o un estímulo para el desarrollo de estos pueblos? La respuesta no es fácil. Depende de lo que se entienda por desarrollo.
En positivo:

Alabando sin cesar las ventajas que el progreso ha traído a la humanidad, se observa también que este progreso ha producido numerosos desequilibrios, tanto a nivel individual, como a nivel social. En el contexto de una sociedad evolucionada, las religiones tradicionales pueden aportar el sentido del equilibrio de la persona, dando sentido a la vida de los humanos. En el contexto en que se enmarcan, las religiones tradicionales ponen a los humanos en contacto con la naturaleza. En algunos ámbitos como el nuestro, quizá sería bueno que recuperáramos este contacto con la naturaleza.
En negativo:

Las religiones tradicionales obstaculizan el progreso en cuanto que están imbuidas de ese fatalismo, que puede dejar a las personas ancladas en una especie de quietismo inmovilista.

Un anciano ortodoxo en Addis Abeba. © Manoocher Deghati/IRIN

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Algunas oraciones
En las religiones tradicionales africanas la oración tiene un contenido muy rico aunque poco conocido: "La oración, parafraseando al Padre Mweng, es el hilo misterioso por medio del cual el hombre en peligro busca su salvación en la fuente primera. La oración es un recurso: Restablece un contacto entre la vida, (Dios) y las vidas" (9) Estas oraciones se refieren principalmente a la vida, la vida, la vida que hay que promover en los quehaceres de todos los días y en las ocasiones extraordinarias como: - el misterio del nacimiento de una nueva vida, - los ritos de la pubertad, - la iniciación, - el compromiso matrimonial - la muerte.

1. Oración votiva al Têgan.

Espíritu de la tierra. Oh tu, Têgan, subsistimos gracias a ti. Si no hemos de morir este año, te buscaremos aun. Tu nos darás aún y seguirá nuestro agradecimiento.
2. Oración a la colina blanca.

Oh tu, colina blanca, si existes de verdad haz que la cosecha sea abundante en este lugar en donde trabajo. Y, después de la cosecha. Ya te arreglaré como es debido: un pollo muy blanco.
3. Imprecación dirigida al río.

Oh tu, río rojo, (el Volta Negro) Tu nombre es grande y tú te escondes Si de verdad eres poderoso, (fulano de tal) me acecha a mí que soy un débil inocente, haz algo para que no vea la próxima estación, vendré aquí a ponerme en cuclillas para ofrecerte un cabrito.

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Oración por la paz.
(en una de esas lenguas: paz es igual a iâmaaru que quiere decir frescura)

Oh tú, espíritu de la tierra: ha llegado el tiempo. Que yo sepa, a ti te pertenece la tierra, Nosotros cultivamos en este poblado. Cuando llegue la lluvia, y cuando cualquiera de nosotros inicie su trabajo, que nadie tenga ningún mal, ni mal de vientre, ni ninguna enfermedad. 1-. Datos Es muy difícil dar datos precisos. He aquí un botón de muestra: Datos extraídos de Internet Religión Cristianos: ·Católicos ·Protestantes ·Ortodoxos Musulmanes Religiones Tradicionales Hinduistas Judíos Budistas Otros Total Población Datos extraídos una revista misionera católica de Mayo del 2008. Religión Cristianos: ·Católicos ·No católicos Musulmanes Religiones Tradicionales Total Población Parciales 166.717.535 173.062.172 393.269.876 243.048.397 Totales 339.779.707 17,08% 17,73% 40,29% 24,90% 976.097.980 % parcial %Total 34,81% Parciales 112.871.000 176.098.000 32.880.000 306.606.000 90.365.000 2.378.000 290.000 136.000 4.587.999 Totales 352.538.000 14,9% 46,50% 23,2% 4,4% 40,50% 11,90% 0,30% 0,03% 0,01% 0,70% 756.610.999 % parcial %Total

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Breve descripción del entorno geográfico e histórico.

Este estudio de las religiones tradicionales africanas que no es más que un esbozo, un bosquejo. Existen en este continente aproximadamente tres mil pueblos, (tribus), africanos. (8) Cada pueblo, yo diría cada clan, posee su propio sistema religioso y aunque en sus aspectos "fundacionales" sean muy parecidos, las variantes prácticas son múltiples. Restos arqueológicos de la edad de piedra, sobre todo las pinturas de Argelia, (entre los 15.000 y los 30.000 años antes de Cristo), revelan una religión institucionalizada, con ritos vinculados a la caza, a la petición de lluvia y a ciertos aspectos relativos a la vida concreta, sobre todo relativos al nacimiento y a la muerte. Durante la era del hierro, se constata un asentamiento de las tribus y la división entre pastores y agricultores. Podríamos situar este periodo a diez siglos antes de la era cristiana. De esta época se han descubierto estatuillas de arcilla relacionadas con los ritos de iniciación. Por medio de las tumbas encontradas se aprecia que existía el culto a los muertos. Así pues, no podemos ignorar u obviar la existencia de las religiones tradicionales africanas. Históricamente, son mucho más antiguas que las tres religiones monoteístas. Llamamos primitivas a estas religiones. Se podría adoptar muy bien dicha denominación, quitándole a este vocablo todo lo que tiene de peyorativo. No hay que olvidar que primitivo procede del latín primus = primero. Solo desde hace unas décadas el mundo occidental ha empezado a tomar en serio las religiones tradicionales y la filosofía africana. Hacia la mitad del siglo XX, estos temas comenzaron a ser estudiados con respeto y propiedad. Hoy, resulta muy difícil delimitar los entornos dogmáticos morales y "culturales" de las religiones tradicionales por causa del sincretismo religioso. Por un lado, ciertas formas de vivir el Islam están muy próximas de la práctica de las religiones tradicionales, hasta tal punto que ciertos ritos practicados en estas religiones son copiados por algunos marabutos. En África Occidental es conocido por sus poderes de adivino y de curandero. En muchas zonas de África, a estas prácticas se les denomina "hacer marabutismo". Por otro lado, muchas de las Iglesias Africanas Independientes, de hecho mezclan cristianismo con el culto a los ancestros: Así por ejemplo, en la Iglesia zionista, (Ernest Zundel), Dios

Discípulas de Vudú, durante una ceremonia en el sur de Benín. © Godefroy Chabi/IRIN

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y los ancestros tienen los mismos derechos y culto, como sacrificios, consultas. El kibanguismo o la Iglesia Cristiana Celestial por no citar más que estos dos movimientos religiosos, persisten y se reproducen gracias a la fortaleza implícita de los conceptos de las religiones tradicionales. Estas religiones tradicionales africanas tienen además una presencia destacada en América, especialmente el Vudú en Haití, la religión Yoruba y las religiones del antiguo reino del Congo tienen ramificaciones en el Caribe y Brasil principalmente. Notas
(1) Infothèque francophone. Décembre 2002. Mezzana Danielle. (2). La sorcelllerie en Afrique: qui fait quoi. Singleton: Dossiers pro mundi vita. Bruxelles, février 1980. (3). Entre Dios y el tiempo. Religiones tradicionales africanas Editorial Mundo Negro 1991. John Mbiti. Este autor es un keniano sacerdote anglicano, doctor en filosofía. (4). Textes sacrés d'Afrique noire. Gallimard 2005. Germaine Dieterlen. (5). La religión en nuestro tiempo Sígueme 1978. Juan Martín Velasco. (6). Lo Sagrado y lo profano, Labor 1985. Mircea Eliade, p. 105. (7) El bastón del anciano Selva y Sabana 2008. Cuentos tradicionales africanos. Rafael Marco SMA, pp. 243 ss. (8) Ibid John Mbiti, p. 1. (9) Estructuras fundamentales de la oración negro-africana. (1963). P. Mweng.

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n.º Vol: 17 (2003) 1 Personajes africanos del siglo XX: Cheikh Anta Diop, Nelson Mandela, Kofi Annan, por Theophile Ambadiang, Tshimpanga Matala y Carlos Echeverría (Enero-Febrero 2003) 2 y 3 Acta fundacional de la Unión Africana. Nuevo Partenariado para el Desarrollo de África (Marzo-Abril/MayoJunio 2003) 4 El sector del cacao en Costa de Marfil después de la liberalización, por David Pasqual (Julio-Agosto 2003) 5 La cooperación en Marruecos: Una visión desde la otra orilla, por Rafael Sánchez Sanz (SeptiembreOctubre 2003) 6 La sociedad de la información en África, por Bartolomé Burgos (Noviembre-Diciembre 2003) Vol: 18 (2004) 1 Volvamos a nuestras raíces, por Bartolomé Burgos y Miguel Ángel Ayuso Guixot (Enero-Febrero 2004) 2 Desarrollo humano y lucha contra la pobreza en África, por Antonio Molina Molina (Marzo-Abril 2004) 3 Desarrollo humano y lucha contra la pobreza en África, por Antonio Molina Molina (Mayo-Junio 2004) 4 Desarrollo humano y lucha contra la pobreza en África, por varios traductores (Julio-Agosto 2004) 5 La esclavitud en África, por Odilo Cougil Gil (Septiembre-Octubre 2004) 6 Ruanda: Hace 10 años, y 10 años después, por Ramón Arozarena (Noviembre-Diciembre 2004) Vol: 19 (2005) 1 África 2004 y revisión de los objetivos del milenio en 2005, por Odilo Cougil Gil (Enero-Febrero 2005) 2 Vivir positivamente con SIDA en África, por Odilo Cougil Gil (Marzo-Abril 2005) 3 El arroz, alimento para África, por Nuria Duperier de Mingo (Mayo-Junio 2005) 4 Ética y África, por Josefa Cordovilla Pérez (Julio-Agosto 2005) 5 y 6 Del Zaire a la República Democrática del Congo, por Ramón Arozarena (Septiembre-Diciembre 2005) Vol: 20 (2006) 1 África 2005 y perspectivas para 2006, por Odilo Cougil Gil (Enero-Febrero 2006) 2 El impacto de la reforma agrícola del azúcar en la U.E. (Marzo-Abril 2006) Agua Dulce en África. Por Felipe Fernández, Odilo Cougil y Carlos Echevarría J. (Mayo-Junio, 2006) 3 4 La «revolución blanca» de la leche en Burkina faso, Maurice Oudet (Julio-Agosto, 2006) 5 y 6 Ruanda: Dos defensores de los Derechos Humanos. coordinador: Carlos Gª Casas (SeptiembreDiciembre, 2006) Vol: 21 (2007) 1 y 2 Antagonismo Tutsi - Hutu ¿Un trágico error colonial?, por Ramón Arozarena. (Enero-Abril, 2007) 3 y 4 África: La vida amenazada, por Begoña Iñarra Pampliega, M. Áfr. (Mayo-Agosto, 2007) 5 y 6 Objetivos del Milenio: la educación es clave, editado por Manos Unidas y Fundación Sur. (SeptiembreDiciembre, 2007) Vol: 22 (2008) 1 Menores soldados: El infierno del horror absoluto. (Enero - Febrero, 2008) Salud de la mujer en África, coordinado por José Julio Martín Sacristán Núñez. (Marzo - Abril, 2008) 2 3 Mirar al Mundo con ojos nuevos: Escritoras Africanas, por Bibian Pérez Ruiz. (Mayo-Junio, 2008) 4 Crónica política de Ruanda y Burundi 2008, por Filip Reyntjens. (Julio - Agosto, 2008) 5 Racismo. Coordiando por Julio Martín Sacristán. (Septiembre - Octubre, 2008) 6 Una mirada a los retos de África hoy, por Agustín Arteche Gorostegui. (Noviembre - Diciembre, 2008)

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