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El Engaño

Robert Ludlum

Annotation Con un ritmo rápido e incesante, Ludlum nos sumerge en el inaccesible mundo del Directorate, un servicio de inteligencia del que la CIA ni tan solo conoce su existencia. El Directorate, que pretende acabar con el crimen internacional, acoge y moldea según sus intereses a la élitedel espionaje del mundo entero. Tras un tiempo de retiro obligatorio, Nicholas Bryson, el mejor agente del Directorate, vuelve a calzarse sus instintos de espía para despejar ciertas dudas que le surgen tras una visita inesperada. Bryson se verá implicado en un complejo entramado que pone en juego la seguridad de su país.

ROBERT LUDLUM EL ENGAÑO Prometeo descendió del cielo trayendo el don del fuego. Gran error.

Prólogo

Cartago, Túnez. 3:22 AM La lluvia torrencial era implacable, se zarandeaba en frenesí por el bramido del viento, y las olas surgían y golpeaban contra la costa; era un torbellino en la noche negra. En las aguas poco profundas, cerca de la playa, una decena de personas se balanceaban en la oscuridad, aferradas a sus mochilas flotantes e impermeables como si fueran supervivientes de un naufragio. La inesperada tormenta había cogido a los hombres por sorpresa, pero era un buen augurio; les daba más protección de la que hubieran podido esperar. Desde la playa, un puntito de luz roja se encendió y volvió a apagarse dos veces, era la señal del equipo de avanzada de que era seguro desembarcar.¡Seguro! ¿Qué quería decir? ¿Que la Garde Nationale había dejado indefenso este tramo concreto de la costa tunecina? El ataque de la naturaleza parecía un castigo mucho mayor que cualquier intento por parte de los guardacostas tunecinos. Sacudidos y golpeados por el oleaje que los arrastraba, los hombres llegaron a la playa y en un solo movimiento coordinado lograron trepar en silencio hasta la arena, donde estaban las ruinas del antiguo puerto púnico. Se quitaron los trajes negros de buceo, bajo los cuales se veían la ropa oscura y los rostros ennegrecidos, sacaron las armas de las mochilas y empezaron a repartirse el arsenal: metralletas Heckler & Koch MP-10, Kaláshnikovs y rifles con mira telescópica. Detrás de ellos, otros

llegaban a la costa en oleadas. Todo había sido perfectamente orquestado por el hombre que los adiestró con tanto esmero, tan incansablemente, durante los últimos meses. Eran combatientes por la libertad de Al-Nahda, nativos de Túnez venidos para liberar a su país de los opresores. Pero los cabecillas eran extranjeros, terroristas experimentados que también compartían la fe en Alá, una célula pequeña y de élite de combatientes por la libertad reclutados de la facción más radical de Hezbollah. El cabecilla de esta célula, y de los cerca de cincuenta tunecinos, era el jefe terrorista conocido apenas como Abu. En ocasiones usaba su nombre de guerra completo: Abu Intiquab. «El padre de la venganza». De carácter esquivo, reservado y feroz, Abu había entrenado a los combatientes de Al-Nahda en un campo libio en las afueras de Zuwarah. Pulió la estrategia de los soldados en una maqueta a escala natural del palacio presidencial y los instruyó en tácticas más violentas y retorcidas de las que estaban habituados. Hacía escasas treinta horas, en el puerto de Zuwarah, los hombres habían abordado un carguero ruso de cinco mil toneladas, un barco de carga que solía transportar telas tunecinas y manufacturas libias entre Trípoli y Bizerte, en Túnez. El viejo y poderoso carguero, ahora abollado y destartalado, bordeó en dirección nornoroeste la costa de Túnez, pasando por las ciudades-puerto de Sfax y Sousse, luego rodeó el Cap Bon y entró en el golfo de Túnez, muy cerca de la basa naval de La Goulette. Atentos al horario de las lanchas de patrullaje de la guardia costera, habían echado anclas a cinco millas de la costa de Cartago y lanzaron rápidamente unos botes inflables de casco duro, equipados con un potente motor fuera de borda. En cuestión de minutos, entraron en las aguas turbulentas de Cartago, la antigua ciudad fenicia que había llegado a ser tan poderosa en el siglo v a.C. y que fue considerada la gran rival de Roma. Si por casualidad la guardia costera de Túnez controlaba el barco por radar, no vería más que un carguero haciendo una breve pausa y siguiendo viaje a Bizerte. En la costa, el hombre que había hecho la señal roja daba órdenes en voz baja e insultaba en un bisbiseo con indiscutida autoridad. Era un hombre con barba y vestido con un chubasquero militar sobre el kefi. Abu. —¡Despacio! ¡No hagan ruido! ¿Qué queréis, atraer a toda la maldita Garde tunecina? Vamos, deprisa. ¡A moverse, amoversel ¡Torpes imbéciles! ¡Vuestro líder se pudre en la cárcel mientras vosotros remoloneáis! ¡Los camiones esperan! Junto a él había un hombre con gafas de visión nocturna que inspeccionaba el terreno en silencio. Los tunecinos le conocían sólo como «el Técnico». Era un experto en armamento de Hezbollah, apuesto y de piel olivácea, con cejas tupidas y brillantes ojos castaños. Si poco sabían acerca de Abu, menos aún sabían del Técnico, su asesor de confianza. Según los rumores, venía de una familia rica de Siria y había crecido entre Damasco y Londres, donde aprendió la complejidad de armas y explosivos.

Por fin habló el Técnico, despacio y con calma. Se ajustó la vestimenta negra y con capucha impermeable para hacer frente a la lluvia torrencial. —No sé si debo decirlo, hermano mío, pero la operación marcha sin problemas. Los camiones cargados con el material están ocultos tal como lo planeamos y los soldados no hallaron resistencia en el breve trayecto por la avenida Habib Borguiga. Acabamos de recibir la señal por radio de los primeros hombres: han llegado al palacio presidencial. El golpe de Estado ha comenzado. —Mientras hablaba, consultaba su reloj. Abu asentía imperiosamente. Era un hombre que no esperaba otra cosa que el éxito. Una serie de explosiones distantes les hicieron comprender que se había iniciado la batalla. La toma del palacio presidencial era inminente, y en cuestión de horas los militantes islámicos se harían con el control de Túnez. —No lo celebremos antes de tiempo —dijo Abu con voz baja y tensa. La lluvia había empezado a amainar, y en un instante la tormenta pasó tan de repente como había venido. De pronto, unas voces que gritaban en un árabe estridente y agudo rompieron el silencio que reinaba en la playa. Unas figuras oscuras corrían por la arena. Abu y el Técnico se pusieron tensos y cogieron sus armas, pero enseguida vieron que eran sus hermanos de Hezbollah. —¡Un cero-uno! —¡Unaemboscada! —¡Dios mío! ¡Por Alá, estánrodeados! Cuatro árabes se acercaron, con aire asustado y jadeantes. —Una señal de peligro cero-uno —llegó a decir el que llevaba la radio de campaña PRC-117 sobre la espalda—. Sólo llegaron a transmitir que las fuerzas de seguridad del palacio les habían rodeado y tomado prisioneros. ¡Después se cortó la transmisión! ¡Dicen que les tendieron una trampa! Abu se volvió alarmado hacia su asesor. —¿Cómo es posible? El más joven de los cuatro hombres que tenía delante dijo: —El material que les dieron: las armas antitanques, las municiones, los C4, ¡todo era defectuoso! ¡Nada funcionaba! ¡Y las fuerzas gubernamentales les aguardaban al acecho! ¡Les han tendido una trampa a nuestros hombres desde elprincipio! Abu se veía muy apenado, su acostumbrada serenidad se había desvanecido. Llamó

con un gesto a su principal asesor.«Ya sahbee, necesito tu sabio consejo». El Técnico se ajustó el reloj mientras se acercaba al jefe terrorista. Abu le puso un brazo sobre los hombros. Habló con voz baja y en calma. —Ha de haber un traidor en nuestras filas, un infiltrado. Han delatado nuestros planes. Abu hizo un gesto sutil y casi imperceptible con un dedo y el pulgar. Era una señal, y de inmediato sus hombres cogieron al Técnico de los brazos, las piernas y los hombros. El Técnico se defendió con vigor, pero no pudo con los terroristas adiestrados que lo sostenían. Rápidamente, Abu disparó un golpe con la mano derecha. Hubo un destello de metal, y luego hundió un puñal dentado y con ganchos en el abdomen del Técnico, le clavó la hoja más hondo aún y volvió a sacarla para infligirle el máximo daño. Los ojos de Abu ardían. —¡El traidor erestú!—le escupió. El Técnico resollaba. El dolor era evidentemente insoportable, pero el rostro parecía una máscara impasible. —¡No, Abu! —protestó. —¡Cerdo! —escupió Abu, arremetiendo de nuevo contra él, con el puñal dentado dirigido a la entrepierna del Técnico—. ¡Nadie más conocía los tiempos, ni el plan exacto! ¡Nadie! Y tú fuiste quien certificó el material. No puede ser otro. De repente la playa se inundó de luces de carbono cegadoras de tan brillantes. Abu se dio vuelta y comprendió que estaban rodeados. Decenas y decenas de soldados en uniforme caqui los superaban ampliamente en número. Las fuerzas especiales de la Garde Nationale tunecina, apuntando con las ametralladoras, había hecho su aparición abruptamente por el horizonte; un jaleo estruendoso que provenía del cielo anunció la llegada de varios helicópteros de combate. Los hombres de Abu fueron alcanzados por las ráfagas de armas automáticas y parecían marionetas que se sacudían. Los gritos escalofriantes se callaron de golpe y los cuerpos se derrumbaron sobre la arena en posturas extrañas y desarticuladas. Otra ráfaga de arma automática, y después nada. El silencio inesperado que siguió fue espeluznante. Tan sólo el jefe terrorista y su experto en municiones se habían salvado de los disparos. Pero Abu parecía tener una sola preocupación, y se giró hacia el hombre que había acusado de traidor, con el filo de su puñal que más parecía una cimitarra, dispuesto a volver a atacarlo. Malherido, el Técnico trató de protegerse del agresor, pero en cambio empezó a hundirse en la arena. La pérdida de sangre era demasiado grande. Justo cuando Abu se lanzó para acabar con él, unas manos poderosas cogieron al barbudo cabecilla de Hezbollah desde atrás, lo derribaron de un golpe y lo inmovilizaron en la arena.

Los ojos de Abu brillaban desafiantes mientras los soldados del gobierno se los llevaban a ambos detenidos. Él no temía a ningún gobierno. Los gobiernos eran cobardes, había dicho a menudo; los gobiernos le dejarían libre bajo el pretexto delderecho internacional y la extradición y la repatriación. Se llegaría a acuerdos entre bastidores, y Abu sería liberado tranquilamente, mientras que su presencia en el país sería un secreto celosamente guardado. Ningún gobierno quería atraer sobre sí la furia desenfrenada de una campaña terrorista de Hezbollah. El jefe terrorista no se resistió, pero en cambio hizo que su cuerpo fuera un peso muerto, forzando a los soldados a que le arrastraran de allí. Cuando pasó a rastras junto al Técnico, le escupió de lleno en la cara y murmuró: —¡No vivirás mucho,traidor! ¡Cerdo! ¡Morirás por tu traición! Una vez que se llevaron a Abu, los hombres que tenían sujeto al Técnico lo soltaron suavemente y le ayudaron a acostarse en una camilla que habían traído para él. Cuando se aproximó el capitán del batallón, los soldados obedecieron sus órdenes y retrocedieron. El tunecino se hincó junto al Técnico y examinó la herida. El Técnico hizo una mueca de dolor pero no pronunció sonido. —¡Dios mío, es un milagro que esté aún con vida! —dijo el capitán con fuerte acento inglés—. Le han herido de gravedad. Ha perdido mucha sangre. El que era conocido como el Técnico replicó: —Si sus hombres hubiesen respondido a mi señal un poco más deprisa, esto no habría sucedido. —Instintivamente se llevó la mano al reloj, que estaba equipado con un transmisor miniaturizado de alta frecuencia. El capitán no se dio por aludido. —Aquel SA-341 allí arriba —dijo indicando al cielo, donde se cernía un helicóptero— le llevará a un dispositivo médico de alta seguridad que el gobierno tiene en Marruecos. No puedo conocer su verdadera identidad, ni quiénes son sus verdaderos patrones, de modo que no preguntaré —empezó a decir el tunecino— pero creo que tengo una buena idea... En ese instante el Técnico susurró secamente: —¡Al suelo! De inmediato sacó una pistola semiautomática de la funda oculta bajo su brazo y disparó cinco tiros rápidamente. Se oyó un grito en un bosquecillo de palmeras y un hombre se derrumbó, aferrado a un rifle con mira. De alguna manera, un soldado de Al-Nahda había conseguido escapar de la masacre. —¡Por Alá! —exclamó el asustado capitán de batallón, al tiempo que poco a poco

levantaba la cabeza y miraba a su alrededor—. Creo que usted y yo ahora estamos a la par. —Escuche —dijo débilmente el árabe que no era árabe—, dígale a su presidente que el ministro del Interior es un secreto simpatizante y colaborador de Al-Nahda, y que conspira para ocupar su lugar. Está confabulado con el ministro interino de Defensa. Hay otros... Pero la pérdida de sangre había sido demasiado grande. Antes de que el Técnico pudiera terminar la frase, se desmayó.

PRIMERA PARTE

1

Washington, D.C. Cinco semanas después El paciente, en un avión fletado para la ocasión, fue trasladado a una pista privada de aterrizaje, a unas veinte millas al noroeste de Washington. Aunque el paciente era el único pasajero en todo el avión, nadie habló con él a no ser para determinar cuáles eran sus necesidades inmediatas. Nadie sabía su nombre. Todo lo que sabían era que se trataba de un pasajero extremadamente importante. La llegada del avión no constaba en ningún diario de vuelo, ni militar ni civil. El pasajero sin nombre fue transportado luego por un utilitario sin matrícula al centro de Washington, y pidió que le bajasen cerca de un parking en el medio de una calle insignificante en la zona de Dupont Circle. Llevaba un traje gris que no llamaba la atención y unos mocasines de piel con borla que se habían pelado y lustrado demasiadas veces, y tenía el aspecto de uno más entre miles de burócratas y miembros dellobby de nivel medio, empleados sin rostro ni color de un Washington que nunca cambia. Nadie se fijó en él cuando salió del parking y echó a andar, algo tieso y con una marcada cojera, hacia un edificio opaco de cuatro plantas en el 1.324 de la calle K, cerca de la calle veintiuno. El edificio, de hormigón y cristal teñido de gris, apenas se distinguía de los demás, amorfos y de poca altura, que se extendían en la parte noroeste de Washington. Eran las oficinas que invariablemente pertenecían a grupos dellobby y organizaciones de comercio, agencias de viajes y juntas industriales. Junto al portón de entrada había dos placas de bronce que anunciaban las oficinas de empresas innovadoras y comercio americano internacional. Solamente un ingeniero de carrera y con conocimientos muy sofisticados habría notado algunos detalles anómalos: el hecho, por ejemplo, de que todos los marcos de ventanas estuviesen equipados con un oscilador piezoeléctrico, con lo cual cualquier intento de vigilar desde el exterior con un sistema acústico de láser era del todo inútil. O el «cerco» de ruido blanco de alta frecuencia que envolvía el edificio en un cono de ondas de radio, suficientes para neutralizar casi todas las formas de espionaje electrónico. Ciertamente, nunca nada atrajo la atención de los vecinos de la calle K —los abogados de calva incipiente en las juntas de granos, los contables de rostro adusto que llevaban corbata y camisas de manga corta en la empresa consultora para negocios que decaían poco a poco. La gente llegaba al 1.324 de la calle K por la mañana, se iba a última hora de la tarde y dejaba la basura en el vertedero del callejón en los días indicados. ¿Qué más le importaba saber a la gente? Eso era lo que le gustaba al Directorate:

de paredes blancas y alfombrado industrial de color gris.esconderse a plena luz del día. El resto de los folletos estaba dedicado a la declaración ilegible de una misión. llena de clichés sobre comercio internacional. La segunda serie de puertas se abrió a un área de recepción pequeña y anodina. parecían decir. Descolgó el auricular y marcó una serie de números. con aspecto de oficinistas. esta vez a un vestíbulo elegante con revestimiento de nogal sólido y oscuro. donde había una docena de empleados. sobre el cual había un auricular de teléfono de aspecto perfectamente convencional debajo del dial que tenía toda la apariencia de ser un dispositivo como el que se encuentra en los vestíbulos de los edificios de oficinas en todo el mundo. analizada y comparada electrónicamente con una base de datos preexistente y aprobada de antemano que contenía las huellas digitalizadas. —Tengo una cita con el señor Mackenzie —dijo. hasta que oyó una distante señal indicando que su huella digital había sido reconocida. En cuestión de segundos. a la vista de todos? ¡La Agencia Central de Inteligencia en Langley. Sólo entonces un tenue zumbido en el vestíbulo indicó que las primeras puertas de vidrio del interior podían abrirse. Maryland. se veía una pila de folletos con el membrete del Comercio Americano Internacional. El Directorate hacía que estas así llamadas burocracias clandestinas parecieran tan retraídas como el servicio de correos. Colgó el auricular y empujó las pesadas puertas a prueba de balas. tras lo cual entró a una diminuta antecámara. no me presten atención! Era como si desafiaran a sus oponentes a romper el cerco de seguridad. Un guardia que no sonreía hizo pasar a Bryson a través de otras puertas. ¡aquí mismo. ocupaban fortalezas rodeadas de fosos que proclamaban su existencia!¡Aquí estoy!.324 de la calle K e inspeccionó el panel de bronce lustroso. mecánica e incorpórea. le ordenó que indicara a qué venía. Una voz de mujer. o quizás un próspero bufete de abogados. ¿Pues. . donde permaneció por algunos segundos hasta que tres cámaras de vigilancia de alta resolución examinaran sus rasgos faciales y los compararan con modelos previamente guardados y autorizados. Podría haber sido una gran galería de arte de las que se encuentran en la calle 57 de Manhattan. y que era aceptada. El hombre casi sonrió al pensar en ello. Dejó apoyado por unos instantes el índice en el último botón. una organización que existía sólo como un conjunto de documentos y registros legales. y la Agencia de Seguridad Nacional en Fort Meade. un código preestablecido. Virginia. El hombre estaba en el vestíbulo del 1. cosa que inevitablemente había de ocurrir. sentados ante sus escritorios. sus palabras se convirtieron en fragmentos de información y fueron hechas coincidir con otra base de datos que contenía marcas vocales ya establecidas. el del signo #. Luego escuchó en el auricular hasta que sonó exactamente tres veces. quién sospecharía alguna vez que la agencia secreta más confidencial del mundo tendría su sede en un edificio de oficinas de aspecto corriente en medio de la calle K. Sobre una cómoda con encimera de mármol que había en un rincón. equipada con mecanismos ocultos de monitorización que eran capaces de detectar cualquier arma oculta.

he estado atormentándome desde que ocurrió esto. —Waller se dio unos golpecitos sobre el amplio cinturón. como sabía Bryson. —Quizásyo debería tratar un día de que un terrorista loco me destripe. Enseguida siguió hablando. era un hombre ágil y alto de piel color café y ojos verdes. encauzaba señales de peligro y buscaba modos de pasar información a agentes en acción cuando fuera necesario. para no poner en peligro la seguridad de todos. Ted Waller. No es lo que se dice el Ritz. y a quien tenía en mente cuando lo decía era a Bryson. —Eres un buen hombre. era Sagrada Escritura. —Así queda uno cuando pasa treinta y tres días en una clínica del gobierno estadounidense en Marruecos —dijo Bryson—. Estarás al cien por cien en menos que canta un gallo. Rezaré para que san Cristóbal te proteja. con toda su humanidad de casi dos metros y ciento cincuenta kilos. Bryson sonrió. le dio una amistosa palmada en el hombro a Edgecomb y se dirigió al ascensor. Esta regla era más que simple procedimiento. Si había que trabajar con alguien. Conocía a algunos de los empleados. —¿Alguien te hirió? —La expresión de Edgecomb era compasiva. un alias transitorio. aunque tenía el sobrepeso elegantemente envuelto en un traje de cachemira azul marino. Edgecomb sonrió con humildad. por encima de todo. Nicholas Bryson sabía que era una especie de héroe para gente como Edgecomb. Sabía que Bryson tenía una cita (¿o era una citación?) con el pez gordo. ésta era toda una ocasión. Nacido en Guyana. y el ancho cuello de su camisa Turnbull & Asser le quedaba bien con su cuello de toro—. solía bromear Edgecomb en su inglés melodioso. Edgecomb le dio la mano a Bryson con calidez. —No te levantes —dijo Bryson cordialmente al entrar en la oficina de Ted Waller en la tercera planta. La filosofía del Directorate. que el personal lo viera cara a cara.—¡Nick Bryson. sabiendo que las preguntas estaban de más—. saltando de su asiento frente a un ordenador. . mirando alarmado a Bryson—. Sucedía rara vez. sólo se conocían por el nombre de guerra. Pareces recién salido de un campo de prisioneros. «Súmate al Directorate y cambiarás el mundo». pero qué aspecto tienes —dijo Waller. claro. Nick. luego señaló con un dedo hacia arriba. Estaba aún más gordo que la última vez que lo vio Bryson. era la segmentación y la compartimentación. Ningún agente ni empleado podía saber nunca demasiado. Chris —comentó Bryson. Waller se levantó de todas maneras. y trabajaba en el equipo de comunicaciones y coordinación. para Edgecomb. Pero el personal de campo trabajaba siempre aislado. —Santo Cielo. a través de sus propias redes. que ansiaban ser operarios de campo. El organigrama se aplicaba incluso a un veterano como Bryson. mi hombre número uno! —exclamó Chris Edgecomb. Hacía cuatro años que estaba en el Directorate. veía a un hombre fuerte que hasta hacía poco había estado en el hospital.

pero creo que tienes una vaga idea de la estructura de orden y control. Tú me loenseñaste. pero tenía el ánimo tenso y sombrío. Bryson había tenido un sólo empleo serio en su vida. mientras recorría con la mirada una hilera de libros con tapa de piel que estaban en los estantes cerca de la puerta. Hay que improvisar. pues no era el procedimiento del Directorate. El sol de primera hora de la tarde se filtraba por el cristal polarizado a sus espaldas. Recordó uno de los lemas de Waller. —Perderte habría significado perder Túnez. Al menos eso es lo que me dicen los médicos. pero eficaz.Me dijeron que fue un puñal dentado Verenski de Bulgaria. —Mientras hablaba. Luchó contra la necesidad que sentía de defenderse. sobre todo las que conciernen al personal clave. De lance y giro. Luego se volvió y dijo con voz suave y apenada—: El Directorate no hace particularmente públicos los organigramas. ahora se veía pálido y con profundas ojeras—. Nunca te olvides. lo que rige hoy en día es el pragmatismo puro y duro. —Lo que bien acaba bien está —dijo Bryson—. Waller asintió distraídamente con la cabeza. Y por importante que sea la lealtad para ti y para mí. diablos. que solía tener un aspecto rojizo y aparentemente robusto. Y acabó bien. —Una reprimenda —dijo Waller misteriosamente. Bryson se sentó frente a él. con todo. —Casi te perdimos —dijo Waller—. no se pueden leer las reglas mientras se está en el campo. se espera una reprimenda. —Waller se sentó pesadamente en la silla de cuero repujado detrás del escritorio de roble. Terriblemente primitivo. no tan sólo el protocolo establecido. es lo que no se ve lo que ha de jugarte siempre una mala pasada. Waller. distinguía los matices de un discurso de despido. lo hacemos lo suficientemente temprano como para que haya una . —Eso no es relevante —dijo Bryson con calma—.Yocasi te pierdo —agregó arrepentido. Las decisiones. lo sabes muy bien. no siempre pasan por mi escritorio. Hay un efecto avalancha: cuando intervenimos. sentía un dolor sordo en la parte inferior del abdomen. En qué negocios andamos. como un maestro que se dirige a un alumno modélico que lo ha decepcionado. —En unas semanas más estaré como nuevo. parecía indecoroso. Se quedó unos instantes en silencio. era una formalidad poco habitual. Ya lo sabes. —Bryson fingió alegría. seguir el instinto. Dicen también que ya no hará falta que me operen del apéndice. un efecto colateral en el que nunca había pensado. —¿Sabes por qué estás aquí? —Un niño que recibe una nota diciendo que ha de ver al director de la escuela. Como quiera que sea. para la mayoría de la gente en este maldito sitio. y había sido éste. Dicen que has tenido una recuperación excepcional.

Nicky. Pero no podemos pasarnos del límite. . la cagué. no sesuponía que fuera defectuosa! —Pero lo era. ¿Qué ha ocurrido contigo. y lo sabes. el cultivo de elementos valiosos. Nick. —¿Cómo que te tendieron una trampa? —No estoy seguro. No podemos tolerar este tipo de descuidos. Has puesto otras vidas en peligro... —Darles «munición defectuosa». ¿Por qué? —¡No lo se!—¿La revisaste? —¡Sí! ¡No! No lo sé. —¿«No lo sé»? No son palabras que inspiren mucha confianza. se toman en cuenta las variables. La leyenda del Técnico estaba íntimamente conectada a otras leyendas que nosotros creamos. aún no.. años de planificación de operaciones de incógnito. se calibran las reacciones. de alguna manera. Nunca se me pasó por la cabeza que la mercancía no fuera lo que parecía. ¿cómo pensaste que no sospecharían de ti? —¡Maldita sea. Has puesto en peligro años de trabajo. —No nos podemos permitir esas cagadas. ¿en qué estabas pensando? Bryson se quedó callado por un momento. Y esto vale para todos nosotros.diferencia. por ahora. Sin embargo. no lo sé. ¿no crees? No es lo que me gusta oír. Eras nuestro mejor agente en el campo. Nick? —Quizás. ¡La vida de algunos de nuestros más valiosos elementos! Por el amor de Dios. ¡Se han comprometido anos de trabajo clandestino por tu culpa! —A ver.. Nicky. un momento. El Directorate no tolera errores. Las acciones se calculan cuidadosamente. Tú lo sabías desde el primer día. Nos permitimos un margen de error. eso quiere decir que ya sospechaban de ti. —Si te «tendieron una trampa». —Ese fue un grave error. —Quizá no lashaya. Y así estuviste a punto de comprometer muchas otras operaciones clandestinas. —Me tendieron una trampa —dijo por fin. en el Magreb y en otros sitios alrededor del desierto. ¿vale? —No. otras operaciones y otras vidas. ¿ No te parece que le he dado vueltas y vueltas en la cabeza? —No escucho ninguna respuesta. quedaste al descubierto.

estas decisiones se toman a nivel de consorcio. —Simplemente pienso lo que he dicho —contestó Waller con calma—. rolliza y suave. ¿Y lo que hiciste en Bielorrusia? El GRU sigue sin darse por enterado. poseía enormes cantidades de un conocimiento enigmático de la geopolítica. Nick». y nunca se enterará. —Hablas en pasado. Pero nosotros ya lo sabemos. Deja que los políticos se encarguen de colorear entre las líneas. gracias a las rutas del tráfico de armas que descubriste. Los historiadores nunca lo sabrán. le había informado en persona acerca de las operaciones en las cuales había trabajado en los primeros años de su carrera. y el homenaje. «Nunca tuvimos a nadie mejor que tú. estaba tan bajo su control. su pesada complexión encubría una destreza física extraordinaria. Sonaba como un homenaje. Por temperamento y por entrenamiento. en ambos bandos. era un elemento clave en el ritual de la separación. Waller apretó los labios para no dejar escapar una sonrisa. Fue un taciturno «No ha estado mal». ¿no? . y para Nick fue el mayor halago que recibiría de él. que podría haber sido un dedo más. En Sri Lanka. —Nick. nadie más habría conseguido lo que tú en las islas Comores. quetú has trazado. Bryson sintió un escalofrío en la espalda al oír la jerga burocrática. Había supervisado su aprendizaje. había aprendido Bryson. pero ahora el corazón le daba golpes secos. Bryson nunca se olvidaría de la reacción de Waller la primera vez que dio muestras de su talento durante una operación: frustrar el asesinato de un candidato moderadamente reformista en Sudamérica. Podía resolver ecuaciones diferenciales parciales en la cabeza. Ted —dijo Bryson—. El sitio habría pasado a manos de aquel loco. el coronel Denard. haciendo un centro tras otro con aire ausente a veinte metros de distancia. Nunca he trabajado mejor con nadie. el jefe y el amigo de Bryson. porque son las líneas que nosotros hemos trazado. Nick sabía cómo permanecer impasible. y dudo que encuentre a alguien más preparado. que sabes que te echarán a pastar. Ted Waller era el mentor. que le indicaba que Waller ya se había distanciado de las consecuencias de la decisión de despedirle.—¿Crees que hay algo que yo habría podido hacer de otro modo? ¿O quizá piensas queotra persona lo habría hecho mejor? —Nunca tuvimos a nadie mejor que tú. lo sabes muy bien. Es cuando se dan cuenta de lo valioso que eres. es probable que haya miles de personas que están con vida. La pistola de calibre 22 parecía enclenque en su mano enorme. Bryson lo recordaba en un campo de tiro. Era un inmenso honor. y Bryson así lo sentía hasta el día de hoy. lo sabía. mientras charlaba sobre la triste decadencia de la ropa hecha a medida en Gran Bretaña. Lo que das a entender es que piensas que metí la pata. no en mi escritorio. Waller era el hombre más brillante que había conocido. Pero como te he dicho. y la verdad es que es mejor que así sea. y quince años antes había sido su maestro. Al mismo tiempo.

—Se refería a la infiltración de Bryson en un banco de Túnez que canalizaba dinero lavado para financiar el intento de golpe de Abu y Hezbollah. Había que administrar las sustancias químicas sin que el paciente lo supiera. Una noche. Nick —dijo Waller. pero Bryson sabía que a su viejo amigo y mentor le parecía desagradable mentirle a él. —Te hemos puesto a prueba. Pero pongo en duda el método de desvío. Ted Waller podía mentir. ¿que no me teníais confianza como para permitirme hacer un informe completo y dejarme decir la verdad por voluntad . Era un cabo suelto. —Eso se llama improvisación. —Bryson se detuvo al darse cuenta de algo—. más de mil quinientos millones de dólares sencillamente desaparecieron. durante la operación. Tú lo sabes. —Y en otro orden de cosas. el dinero transferido a los colegas de Abu bajo bandera falsa para comprar información comprometedora de fondo. no había necesidad de responder. —Dónde obtenemos nuestra información es algo compartimentado. ya lo sabes. —¡Maldita sea. Pero comprenderás que siempre existirán sospechas.Dios. Nick. preferentemente inyectadas por vía intravenosa.Bryson no respondió. Nick. las preguntas persisten. ¿o no? Waller vaciló una fracción de segundo. y has salido airoso. —He tenido un montón de oportunidades de «enriquecimiento personal» que habrían sido mucho más lucrativas y considerablemente más discretas. —Estoy completamente seguro de que no lo hice —oh. Ahora entendía a qué se debía una estancia tan prolongada en una clínica de Laayoune con personal americano. eran sustancias químicas. y el Directorate detestaba los cabos sueltos. —No estarás sugiriendo que tengo las manos en la masa. se esfumaron en el espacio cibernético. Es para lo que me pagas: usar mi poder de discreción cuando y donde lo crea conveniente. la gente se sale de las casillas por el asunto del Banque du Nord. Cuando no hay respuestas. sí. ¿no? —Por supuesto que no. alegremente y con facilidad. pero lo suficiente como para que la pregunta de Bryson quedara contestada. Ted! ¿Cuál es la consecuencia?. Meses de investigación no habían logrado dar con el activo desaparecido. ¡Pero a mí nunca me pidieron un informe completo sobre esto! —Tú mismo pusiste los detalles en evidencia. cuando la necesidad se lo imponía.

—¿Te das cuenta de la genialidad? —continuó Waller—: Todas las aventuras de la CIA. —¿Quieres decir que les hagamos saber a los lanudos mamuts que existimos? ¿Por qué no enviar mejor un comunicado de prensa aPravda? Pero la crisis de los servicios de inteligencia americanos. puesto que ha sido recategorizada como "inteligencia". había señalado Waller una vez. se supone lo contrario. tarde o temprano serán de dominio público. y sin embargo falsos. a partir de gente que ha desenterrado huevos con la misma meticulosidad con que sus colegas los habían enterrado? Unos huevos de Pascua coloridos. Tú lo detestas. Sólo ahora. Bryson preguntó inocentemente si no sería conveniente cooperar con las otras agencias. pero ése es el hecho cruel de una burocracia de la inteligencia. la mentira se ha vuelto verdad. una habitación adornada con alfombras kurdas del siglo XVII. No será así con nosotros. En sus primeros días con el Directorate. en ambos bandos. El contraespionaje era la verdadera jungla de espejos. óleos antiguos con escenas de caza en Inglaterra. bellamente pintados. Pasaron aquella noche conversando en la biblioteca subterránea bajo la sede central de la calle K.propia? ¿Que sólo un interrogatorio ciego podría deciros lo que queríais saber? ¿Teníais que dormirme sin que yo lo supiera? —A veces el interrogatorio más fiable es el que se lleva a cabo sin que el sujeto especule por interés propio. en que los perros fieles sostienen un ave en sus bocas de raza. De hecho. —¿Quieres decir que pensabais que mentiría para cubrirme las espaldas? La respuesta de Waller fue serena y escalofriante. En especial de una tan retraída como ésta. al menos provisionalmente. en opinión de Waller. «Le mientes a tu enemigo. —Bryson . ¿Cuántas carreras se han construido. paralizadas por regulaciones y enfangadas en una carrera armamentística de desinformación con sus homologas enemigas en el extranjero. y yo también. y luego le espías». A Waller le gustaba llamar a estas agencias. Es como ir en busca de los huevos de Pascua. Waller no pudo contener la risa. iba mucho más allá de los problemas de infiltración. —Una vez que la evaluación de un individuo indica que no es cien por cien de fiar. la Agencia de Inteligencia para la Defensa y hasta la Agencia de Seguridad Nacional estaban plagadas de topos. por la sencilla razón de que no estamos en el radar de nadie. cuya existencia estaba asegurada en proyectos de ley del Congreso con asignaciones y organigramas. Paranoica. chapuceras o no. aunque quizáparanoica sea el término más preciso. de alguna manera. Bryson había aprendido hacía mucho tiempo que para Waller y sus colegas del Directorate era un artículo de fe que la Agencia Central de Inteligencia. los «mamuts lanudos». «y de lo que te enteras es de una mentira.

—Hubo otro ligero tintineo de cubitos de hielo cuando bebió las últimas gotas de bourbon. Cuando trabajas de modo especial con grupos en todo el mundo. no tenemos los recursos. Si tus enemigos operaban con malas jugadas. Bryson nunca sintió que habría tenido la talla de Waller en cuanto a su inteligencia: la brillantez. quien para entonces ya la había visto en carne propia—. como la luz del sol que entra por el borde de las persianas bajas.recordaba aún el tintineo de los cubitos de hielo en el pesado vaso de vidrio. —Somos el mal necesario —le dijo Waller—. Nadie nos supervisa. con las reglas de Queensbury. —protestó Bryson—. No necesitas los inmensos gastos generales de las burocracias del espionaje. casi como proscritos. Sobre la Gran Bretaña imperial del siglo XIX. no es precisamente la manera más práctica de hacer negocios. está la cuestión de los recursos. La palabra es «mal». Pero nunca te hagas el chulo. . Habló del siglo americano. pero así tampoco tenemos la burocracia. A veces niyo mismo me siento seguro sabiendo que andamos por aquí. todo lo que necesitas es un pequeño número de elementos altamente cualificados. —Y sangre —dijo Bryson. de los problemas del imperio. mejor que tú también te armaras de las malas jugadas de toda la vida. pero sabían también que para asegurar el futuro no podían jugar. Para empezar. —Pero operar fuera del circuito. mientras Waller bebía un sorbo del bourbon añejo que más le gustaba. Waller se encogió de hombros. cuando no huyes de intervenciones extremadamente agresivas. —Ese gran monstruo de Iósiv Stalin una vez lo expresó con propiedad: no puedes hacer una tortilla sin romper unos huevos. como le gustaba decir a Waller. pero sobre todo el idealismo intenso y casi tímido. Nick Bryson había conocido a fanáticos —de los amistosos y los hostiles— y halló consuelo en la misma ambivalencia de Waller. ferviente e inequívocamente. Sacas partido de las fuerzas en el terreno. —De acuerdo. Nuestro historial es prueba de ello. Todo lo que realmente necesitas es cerebro. Consigues lo que te propones cuandodiriges los acontecimientos y coordinas los resultados deseados. Waller y sus colegas del Directorate creían en la democracia liberal. el cinismo. es una ventaja positiva habida cuenta de nuestro objetivo particular. En conjunto. cuando el Parlamento debatía durante seis meses si debía enviar una fuerza expedicionaria para rescatar a un general que había estado sitiado durante dos años. las limitaciones. Somos súper legales. Sangre. ni nos regula.

Nick. y lo peor de todo es que ni siquiera lo sabes. y luego habló lentamente. Hay cosas que llamamos «hechos centinelas». Lo sabes muy bien. en el curso de una llamada telefónica secreta que él hizo desde Trípoli. como preparándose para la desagradable tarea que le aguardaba. tú has hecho probablemente más cosas buenas en el mundo que ningún otro en los servicios de inteligencia. Nick. existimos para crear un mundo en el que no seremos necesarios. Bryson llegó a casa y vio que ella se había ido. durante un viaje a Estados Unidos para entregar un informe —fingiendo un viaje para comprar armas—. Bryson sintió una ráfaga de emociones diversas. En lo que se refiere al trabajo de campo. —En su voz había un deje de desesperación. y una de ellas era la rabia.—Amigo mío —dijo Waller—. y Bryson no lo soportaba de sí mismo. su amante. Es lo que primero desaparece. Había sido su esposa durante tantos años. no hay nadie mejor que tú. ni siquiera en este momento. su mejor amiga. Unos días después. . —Y la cagarás de nuevo— replicó Waller sosegadamente—. —Quizá la cagué —dijo Bryson con voz apagada—. Waller extendió las manos sobre el escritorio. —El Directorate no da sabáticos —dijo Waller secamente—. en la luz cenicienta de la tarde. ella le dijo que lo dejaba. —No quiero hablar de Elena —espetó Bryson. Evidentemente ya lo había decidido. se cuentan como los años de un perro. —Mira. Signos tempranos de alarma.. Extraordinario. Estoy dispuesto a concederlo.. Sus palabras le habían herido mucho más que el puñal de Abu. Para un agente en activo. —No tenía sentido discutir. Tu concentración está flaqueando. empezarás a restar de lo que has hecho. —Waller hizo una pausa. Sentía una vena que le latía en la frente. Y nunca la recuperas. De lo que hablo es del control. sensato y lógico. —No hablo de tus capacidades. Has sido extraordinario durante quince años. ¿Lo que pasó con su matrimonio fue también un «hecho centinela»? Mientras Waller seguía hablando en su estilo calmo. Estás consumido. Si dejo que sigas. Hacía seis meses. Nick. Una vez. —Mi capacidad. De la capacidad parano actuar. no había nada que discutir. pero no podía evitarlo. con gran determinación—. Ahora. —Sabemos que lo has pasado mal desde que Elena se marchó —empezó a decir. —Entonces lo que hace falta quizás es una excedencia. Peroquince años. Pelearse no serviría de nada.

según dicen. libre de pecados. Sus padres . Y el que fuera un querido mentor quien le despedía lo hacía aún más doloroso: era una cuestiónpersonal. del modo que a veces lo hacía en acción. una parábola misteriosa. tomar en consideración. una de las razones por las que eras tan bueno en el terreno. Algo real. mientras trataba de disipar un recuerdo doloroso de una operación en una pequeña provincia latinoamericana: el recuerdo de ver un rostro en su mira de francotirador. Al final. un indio de diecinueve años al que había entrenado en el arte de desactivar y desplegar potentes explosivos. Bryson se sintió extrañamente alejado de sí mismo. y puedes estar seguro de que se meterá en líos. Entoncessí que hablas de jubilarme. Era una réplica típica de Waller. El hombre íntegro. —¿Qué tenías en mente quehiciera? ¿Trabajar de poli de alquiler en un gran almacén. ayudó a encauzar la modernidad. como sabes. un chico llamado Pablo. uno de los grandes espías británicos del siglo XVII? Era un mago descifrando mensajes realistas para los parlamentarios hacia 1640. nec venenatis grávida saggittis pharetra». usó sus talentos como profesor de geometría en Cambridge y ayudó a inventar el cálculo moderno. ni el pesado carcaj de las flechas de caza. Tus estudios de doctorado y tus conocimientos de lingüística hacen de ti el mejor partido. Jugó un papel importante en el establecimiento de la Cámara Negra Inglesa. —¿Conoces la historia de John Wallis. Algo que hemos aprendido a fuerza de experiencia. Un chico rudo pero honesto.has pasado una década y media haciendo historia. Pero cuando se retiró de la vida activa. flotando sobre la escena. Bryson no dijo nada. El ocio es donde opera el diablo. —La vida —repitió Bryson con voz anodina—. Ahora te puedes poner a estudiarla. Pero nunca pensó que le despedirían. Dale a un agente una suma global y nada que hacer. vigilando las cámaras de circuito cerrado con un revólver y una porra? —«Integer vitae. Bryson casi se rió del absurdo. Y eres un maestro por naturaleza. Waller se recostó en la silla. El rostro pertenecía a uno de sus «estudiantes». ¿Quién fue más importante: Wallis el espía o Wallis el erudito? Retirarse de la vida activa no significa necesariamente que te pongan a pastar. —Todo es parte del plan de jubilación —prosiguió Waller—. observándolo todo con una mirada fría y calculadora. la Agencia de Seguridad Nacional de la época. El Woodbridge College necesita una clase de historia de Oriente Próximo. y acaban de encontrar al candidato estelar. neque arcu. Voy a devolverte a la vida. ni el arco. no necesita la jabalina de los moros. Necesitas unproyecto. ya está todo arreglado. Horacio. Con frecuencia pensó que le matarían en acción: era una eventualidad que podía incluir en el plan. scelerisque purus non eget Mauris jaculis.

infeliz y asustado— y tan sólo apartó la vista después de apretar el gatillo. hacerlo real significaba asumir la pérdida de Elena. O quizás en una empresa monstruo de ingeniería o petrolífera.eran campesinos en una aldea de las montañas que acababa de ser tomada por rebeldes maoístas: si se difundía la noticia de que Pablo trabajaba para el enemigo. Los parámetros de su biografía eran fácilmente asimilables. —Tu nuevo nombre es Jonas Barrett. un chico honesto. —¿Y si noquiero retirarme? ¿Qué sucede si no quiero pasar dulcemente a la vida pasiva? —Por alguna razón. y decidió que no tenía más alternativa que pasarse de bando: para salvar a sus padres. Waller le alcanzó una carpeta. Hojeó las páginas que estaban impresas con densidad: detallaban la vida de un erudito solitario. Waller le miraba fijamente. atrapado en una situación en la que ninguna respuesta era la correcta. Cuatro de ellos en laRevista de Estudios Bizantinos. y muy probablemente de la manera más cruel e ingeniosa. cuyos talentos de lingüista estaban a la altura de los suyos. de que Elena regresara. Jonas Barrett era soltero. Un erudito independiente. los nombres de quienes habían cooperado con las fuerzas del orden. y cuyos conocimientos podía dominar en corto tiempo. El chico dudaba. Bryson estudió el rostro de Pablo en la mira —el rostro de un joven afligido. Era un chico rudo. Siempre has tenido una mente que podía tratar abstracciones con la misma facilidad que hechos. ésa era su marca. Jonas Barrett no se moría de ganas. —¿Mi decisión vale de algo en este asunto? —Oh. te podríamos haber encontrado un puesto en una de las tantas compañías multinacionales de consultoría. Jonas Barrett no estaba enamorado de Elena. Era de color amarillo canario. Solía preocuparme al pensar que sería una desventaja. a duras penas podía con sus lealtades. .. le contaría a la guerrilla cuanto sabía del adversario. la mayoría de ellos. una biografía ficticia. autor de media docena de artículos con reseñas muy favorables de sus colegas en revistas de prestigio. Woodbridge espera que su nuevo profesor adjunto llegue en septiembre. Algo sabemos sobre cómo montar la leyenda de un civil. Y me atrevería a decir que son afortunados de contar con él. Pero éste está bien para ti. del brazo tenso que arremetía con el puñal contra él. Contenía una leyenda. —Aceptaron el nombramiento hace unos días. Jonas Barrett era una ficción: para Nick. Jonas Barrett nunca conoció a Elena. lo cual quería decir que las tarjetas estaban entrelazadas con cintas magnéticas y no podían desprenderse de las premisas. la guerrilla mataría a sus padres. incluso ahora.. pero resulta ser uno de tus puntos más fuertes. Trabajo de equipo: les damos algo que hacer a nuestros expertos de Oriente Próximo en su tiempo de inactividad. volvió a asaltarle la imagen borrosa del acero.Su biografía. al menos.

a la elegante casa de estilo colonial de Falls Church que ya apenas le resultaba familiar. no de buenas a primeras. Ella le sirvió una copa de vino blanco frío. hube de. a Hong Kong. La casa estaba llena de Elena. Te ofrezco la vida. Durante quince años. Bryson sabía cómo era el juego: lo que le había afectado no eran las palabras que había estado escuchando. vio los Aubusson de buen gusto que había elegido Elena. Bryson sabía que no le estaba ofreciendo una alternativa. No podía olvidarla. Y Bryson no sintió nada. —¿Era una amenaza? ¿Una súplica? ¿O ambas? Waller exhaló lentamente el aire—. dedicó todo su ser —cada neurona. mirando el velero. simplemente fueron poco profesionales. sancionar a tres de mis hombres.. A Praga. y sabía lo que le esperaba al que desobedeciera. Buenos tíos que se echaron a perder..Tres hombres. »—Pero si estoy aquí. Sería la última vez que estaría completamente sobrio durante algunas semanas. Te lo ruego: que no sean cuatro. Luego se sirvió un vaso lleno de vodka. Había dolor en su voz. cada fibra muscular— a un esfuerzo particularmente arriesgado y agotador. una media muerte sombría. El sitio estaba vacío y lleno de fantasmas al mismo tiempo. Pero lo haría de nuevo en un abrir y cerrar de ojos. su sabor. »—Te echo de menos —dijo ella. Se puso a contemplar la casa como si fuera la de un extraño. tampoco lo necesitaba. y al alcanzárselo le besó. Era una especie de estado de fuga. —Por Dios —dijo Bryson suavemente. Una buena vida. ¿quién sabe adonde? ¿Y quién sabe por cuánto tiempo? . No sabes cuánto lo deseo.. y se arrepintió de mostrarlo. a Jakarta. No. Pero lo que Bryson tenía por delante no era la vida. El taxista que gira bruscamente.. de su fragancia. cariño. sólo un vacío profundo. la habitación en colores pastel y llena de esperanza de la segunda planta.. Marchó a casa. Eso me persigue todos los días.» —Ahora sí. sino el hombre que las decía. para el niño que nunca tuvieron. Nick. Ojalá fuera distinto. «Estaban sentados en la terraza de su cabana junto a un lago en Maryland. ni siquiera a perder. La responsabilidad que tenemos supera todos los lazos de parentesco y afecto. Waller no había explicado los detalles. Ahora ya no hacían falta sus servicios. de su aura. a Sierra Leona. En mi época. Nick.. —Ésta es la línea de trabajo que hemos escogido —dijo Waller con suavidad—. en una ciudad que todavía tiene uno de los índices más altos de criminalidad de todo el país. Un atraco común que sale mal. La pequeña molestia que apenas siente el sujeto cuando se pone en camino a un centro comercial atestado de gente. Nick —dijo Waller con una expresión opaca. atropella a un peatón y desaparece. Mañana te habrás ido. seguido de la diagnosis obvia de un fallo cardíaco.—No lo intentes.

Quizá con bastante vodka. y no vio ni oyó a nadie. tenía prácticamente acceso a la cúpula. le pare mai dulce odorul. la ausencia hace aumentar el cariño. en mi tierra.» —También dicen otra cosa:Prin departare dragostea se uita. Pero ya sabes. ella era lo único verdadero que tenía. hasta les ahorraría el trabajo. cuánto la amaba! De algún modo. —Se dio una palmada en el pecho—. ¡Dios. y fue incapaz de hacer nada. La ausencia agudiza el amor. pues trabajaba en la división criptográfica del Directorate. Tal vez Waller intercedió en el consorcio para dejarle inactivo. Lo que se interceptaba al enemigo solía contener bocados de información sobre Estados Unidos. amor. apenas le importaba. y descifrarlos implicaba la posibilidad de exponerse a los secretos más confidenciales del propio gobierno. pero la presencia lo fortalece. En el torbellino de mentiras en que se desarrollaba su carrera. mai dragut —musitó ella con dulzura—. aunque de hecho se habían conocido .» —¿Cuánto pasará hasta que me olvides?» —Pero siempre te llevo conmigo. Los conocidos solían decir lo calmado que Nick parecía siempre. pronto se olvida?» —Ojos que no ven. Al mismo tiempo. pensó con aire lúgubre. ella también era espía: tenía que serlo si querían construir una vida juntos.»Él le cogió la mano. »—Me gusta. sintió toda su soledad. Nick no sabía que era capaz de amar a alguien tanto como la había amado a ella. y sin embargo su inteligencia vagaba por el mundo con la misma libertad de cualquier agente. En efecto. una información a la que la mayor parte de los jefes de división de la agencia no tenían acceso. pero Nick raras veces se sentía calmo: la calma venía de Elena. Era el abandono de Elena. el ancla de su existencia. »Ella alzó el índice y lo meneó ante la cara de él. su única arma era el teclado del ordenador. y nunca se sabía con lo que se encontraban por el camino. Ted Waller los había presentado. Cómo se diría: ¿ausente mucho tiempo. dicen algo diferente: Celor ce duc mai mult dorul. No le cabían dudas de que el Directorate lo tendría bajo vigilancia electrónica. Pero siempre regreso. porque sabía que no era sólo el despido lo que había causado su desmoronamiento. Aquí dentro». Y ya conoces el dicho. corazón que no siente. Elena. —Mai rarut. Si le consideraban un riesgo para la seguridad. seguramente losancionarían. Los analistas como ella llevaban una vida atada al escritorio. Pasaron los días. ¿Cuál era la frase de Waller con respecto a ella? Una serenidad apasionada.

Aterrorizado. un académico de la universidad de Bucarest especializado en las misteriosas matemáticas de la criptografía. que en la jerga del Directorate se llamaba a veces la «carrera del coyote». como resultado de una misión que Waller le había asignado a Bryson. y se las pasaría a los enemigos del tirano. sus colegas conocían a algunas personas. vigilaban cada uno de sus movimientos. Hizo su oferta y su demanda. En Timisoara. tomó represalias con arrestos y asesinatos en masa. tenían prohibido viajar. Había sido obligado a entrar en servicio por el célebre servicio de seguridad de Rumania. Indignado. no era menos brillante que su padre y hacía el doctorado en matemáticas en la universidad. Escribió los algoritmos criptográficos. En consecuencia. la Securitate. y los manifestantes allanaron la sede central del Partido Comunista y comenzaron a arrojar retratos del tirano por las ventanas. Andrei Petrescu decidió poner su grano de arena en la lucha contra el tirano. hizo averiguaciones veladas y con sigilo. Andrei Petrescu era un verdadero patriota rumano. puesto que nadie más fuera del gobierno conocía los códigos—. Conocía a algunas personas. y estaba desquiciado por la opresión que la Securitate ejercía sobre el pueblo rumano.en la menos prometedora de las circunstancias. de su adorada Elena? Una vez que descubrieran lo que había hecho —y lo sabrían. Tenía las claves para las comunicaciones más secretas de Ceausescu. No. con la esperanza de seguir los pasos de aquél. haciendo referencia al contrabando de seres humanos. Elena. su guardia pretoriana. una inmensa multitud se reunió en el Boulevard el 30 de diciembre. Andrei y su familia serían arrestados y fusilados. Pero tanto los ingleses como los americanos rehusaron participar. Ceausescu ya no podría comunicarse en secreto con sus esbirros. Habían adoptado una política de . Se decía que su hija. la Securitate. preferentemente de una agencia de inteligencia como la CIA o el KGB. Los Balcanes estaban que ardían a fines de los años ochenta. Era un transporte de rutina. y había que sacar de Bucarest a un brillante matemático rumano con su mujer y su hija. pero rechazó la oferta de empleo: quería permanecer en la academia. como maestro. Andrei y su familia estaban prácticamente bajo arresto domiciliario. sus decisiones y sus órdenes serían conocidas en el instante que las pronunciase. no le quedaría más remedio que irse de Rumania. con el fin de diseñar los códigos que se usaban en los círculos más íntimos del gobierno de Ceausescu. los muertos fueron apilados y enterrados en fosas comunes. que tuviera los recursos para sacar a la familia del país. Pero para ello necesitaba confabularse con algún poderoso forastero. A Andrei Petrescu le costó tomar una decisión. ¿Acaso pondría en peligro la vida de su amada Simona. Cuando Rumania llegó a su punto álgido en diciembre de 1989 y empezaron a estallar las protestas populares contra el tirano Nicolae Ceausescu. El ejército y la Securitate abrieron fuego contra la multitud exaltada durante todo el día y la noche.

al este de Hungría. Pero Bryson veía el terror en sus rostros. Estaban interesados. tal como se había previsto. Era un viejo camión rumano de panel que escupía diesel. Andrei Petrescu. una mañana muy temprano. le ayudarían. El cabecilla del grupo era obviamente el matemático. y los ojos oscuros brillaban y se encendían. encontró el camión que un contacto del Directorate había dejado para él. Bryson los saludó en rumano. contactó con él un americano. dispuestos para un picnic como si se tratara de una extensa familia de excursión. un licor de ciruelas. Bryson había de sacar subrepticiamente de Rumania al matemático y a su familia. un hombre diminuto de más de sesenta años. en las afueras de Valea Lui Mihai. que había aparcado al amparo de un bosquecillo de pinos. Llevaba una falda negra. Elena Petrescu tenía veinte años y el cabello negro azabache. . dos hombres y tres mujeres. Entrar a Rumania era lo más fácil. que ocupaba casi todo el interior y en el que podían esconderse siete de los ocho rumanos. Tenían el coraje que les faltaba a los otros. no de la CIA. A pocos kilómetros. pues nunca había visto a una mujer tan hermosa. y afinados por Bryson tras consultar con Ted Waller. Pero las cajas sólo tenían una hilera de profundidad. junto a cinco personas más. al parecer su esposa. todos ellos elementos de la inteligencia. Bryson cruzó la frontera en tren hacia Rumania por Valea Lui Mihai. un jersey gris perla y un echarpe de colores atado a la cabeza. Unde este cea mai apropiata statie Peco?—¿Dónde está la estación de servicio más cercana? —Sinteti pe un drum gresit —respondió el matemático—. el interior parecía repleto de cajas de vino rumano ytzuica. Desde Nyírábrány. Había sido ingeniosamente modificado en el país por los elementos del Directorate: cuando se abría la parte posterior del camión. un representante de otra agencia de inteligencia. llevando un auténtico pasaporte húngaro de un conductor de camiones de larga distancia. Bryson los localizó en el sitio indicado para el encuentro. Pero fue la hija quien llamó la atención de Bryson. ocultaban un amplio compartimento. Se había instruido al grupo de modo que pudieran encontrarse en el bosque de Baneasa. cinco kilómetros al norte de Bucarest. Más tarde. en el que Bryson había dejado bocadillos y botellas de agua para el largo viaje a la frontera húngara. apenas se fijaron en él gracias a su mono sobrio y sus manos callosas. Lo siguieron en dirección al camión. Estaba callada y lo miraba con hondo recelo.no intervención con respecto a Rumania y desairaron su oferta. Los demás se acomodaron en el compartimento oculto. acompañado de una mujer sumisa y con cara de luna. Ha cogido el camino equivocado. La bella joven se sentó junto a él en la cabina. —Buna ziua —dijo—. era chiquita y ágil. Los detalles de la operación habían sido diseñados por los arquitectos de logística del Directorate.

aunque él no podía decir si era por timidez o porque estaba nerviosa. oculta debajo de su chaqueta de muselina gris para el trabajo. No sólo existía la posibilidad de ser visto por un automóvil que pasara por allí. Bryson intentó entablar conversación. Bryson suspiró molesto. en Hungría. sólo la usaría en caso de necesidad. Habían viajado toda la noche e hicieron un buen tiempo. —Es sólo una inspección de rutina del tráfico —contestó ella. bajó de la cabina y fue a abrir el portón. demasiado bien. el pasaporte húngaro lo explicaría. donde mil detalles pueden salir mal. todo parecía ir bien. vio cómo el policía miraba con avidez las cajas de vino y . porque matar al policía era inmensamente arriesgado. de la misma manera que lo haría cualquier camionero de larga distancia molesto por un pequeño inconveniente. para los Balcanes. Al abrir la puerta trasera. Quería saber qué había en el camión. pero su acento no era de allí. Tampoco le sorprendió cuando el policía les hizo señas de que se detuvieran a un costado del camino. Meticuloso en el cumplimiento de su deber. Si se interrumpía. —Espero que estés en lo cierto —dijo Bryson. el policía hizo un gesto con una mano hacia los faros delanteros del camión. Pasaron por el distrito de Bihor y se aproximaron al puesto fronterizo de Bors. Bryson no quería matarle. Uno estaba quemado. a unos ocho kilómetros de la frontera. desde donde cruzarían a Biharkeresztes. —Productos de exportación —replicó Bryson. pero comprendía que quizás no tendría alternativa. llamarían a más policías y detendrían al camión en el puesto fronterizo. si el oficial había enviado por radio el número de matrícula del camión mientras hacía que se detuvieran. preguntó Bryson en rumano. El policía le pidió los papeles y el registro del camión. fingiendo un tono de indiferencia mientras se acercaba el policía de botas altas. ¿Había algún problema?. Llevaba una pistola semiautomática enfundada en la espalda. Los inspeccionó. Hablaba un rumano fluido. pensó Bryson. bajando la ventanilla. al otro lado de la línea esperarían que siguiera la comunicación. —¿Qué diablos es esto? —le dijo a Elena Petrescu. pero ella permaneció callada. Así fue como no se sorprendió al ver las luces titilantes de un patrullero y a un policía de uniforme azul que inspeccionaba el tráfico en dirección contraria. —Ábralo —dijo el policía. Pero no les dejaría ir tan fácilmente.Elena no dijo palabra durante varias horas. todo estaba en orden. sino que. Se preparó a reñir con el policía.

—Bryson la miraba sin dar crédito a sus ojos: el general Radu Dragan era el segundo jefe de la policía secreta. luego dio unos golpecitos en la pared y vio que era hueca. ¿Y qué diablos hacía Elena. conocido como corrupto y del que se decía que era sexualmente «disoluto». Mascaba un chicle y estaba muy maquillada. Pero el policía empezó a manosear las cajas como si hiciera un inventario y no tardó en llegar a la pared falsa. —Si vas a hacer una llamada. con una mano puesta descaradamente en la cintura. provocándolo aún más? —Déjame preguntarte una cosa. una prostituta. pero en ese momento vio a Elena Petrescu que se paseaba tranquilamente alrededor del camión. se lo debió de haber puesto mientras esperaba en la cabina. Bryson estaba horrorizado: ella estaba destruyéndolo todo. Abriendo y cerrando la mandíbula. en el que empezó a marcar. ¿Cuánto vale tu vida? El policía giró vertiginosamente y la miró. buscando evidentemente una manija o un pomo para abrirlo. ¡había que pararla! El policía abrió la pequeña bolsa de tela que le colgaba del cuello y sacó un viejo teléfono de campaña. Porque no sólo estás a punto de acabar con una gran carrera. puta? —Te pregunto que cuanto vale tu vida. O a la fosa de un pobre diablo. rímel y colorete. Bryson deslizó la mano derecha en busca de la pistola. mientras estudiaba el rostro de Elena. El policía dejó de marcar. demasiado lápiz de labios. Estás a punto de comprar un billete de ida a la prisión psiquiátrica. Se le hizo un vacío en el estómago a Bryson cuando el hombre asió la muesca que abría el compartimento secreto. A Bryson le pareció tranquilizador: quizás un soborno de una o dos cajas de licor sería suficiente para que el hombre. No había manera de explicar qué hacían escondidos los siete pasajeros. camarada —dijo ella con voz calma e insinuante—.detzuica. Parecía una vampiresa. —¿De qué coño hablas. se acercó al policía y le dijo: —Ce curu' meu vrei?—¿Tú qué coño quieres? —¡Fututi gura! —dijo el policía. —¡Eh. había que matar al policía. . abultado y viejo. satisfecho. qué coño es esto! —exclamó. ¡A tomar por culo! Estiró ambas manos detrás de las cajas y las corrió a lo largo del fondo falso. diera por concluida la inspección. te sugiero que la hagas directamente al cuartel general de la Securitate y que pidas hablar con Dragan. que estaba a tan sólo a medio metro de profundidad. Entornó los ojos con recelo.

y tengo a mi trabajo —¡y si además tuviera a mis padres aquí. con una nueva identidad y bajo protección del Directorate. —Luego recitó un número con el prefijo de Bucarest. «Te tengo a ti. «Has encontrado por fin a tu pareja». Quieres ser el héroe que hace pública la pequeña debilidad de Dragan.? —Soy buena para los números —dijo—. no me importa lo que hagas.—¿Me estás amenazando. Abrió los ojos confirmando lo que temía y enseguida colgó: obviamente se había comunicado con la Securitate. y a ella le encantaba el trabajo. Cuando Nick le contó por primera vez a Ted que la cosa iba en serio entre los dos. Le habían ofrecido un empleo como criptógrafa en la sede central del Directorate. y de . para descifrar códigos y analizar cómo interceptar señales. Pero había conocido a Elena por un encargo del Directorate. Bryson le dijo a Elena: —¿Era realmente el número de la Securitate? —Por supuesto —dijo ella indignada. —¿Cómo lo. Si quieres interferir con un asunto confidencial de la Securitate y al más alto nivel. Venga. Y cuando ha acabado con ellas. Pero ni por todo el oro del mundo querría estar en tu lugar. siempre acompaño a mis chicas del otro lado de la frontera. Yo me limito a hacer mi trabajo. con una sonrisa de oreja a oreja. ni tener nada que ver contigo. Dio media vuelta y se alejó del camión a grandes zancadas. el policía marcó el número y después se puso el auricular en el oído. quizá la criptógrafa más sofisticada que tuvieron nunca. dijo. mascullando disculpas profusamente. sintió casi como si le estuviera pidiendo permiso para casarse. bruja? Ella hizo reventar el chicle. con pesar. en la costa de Istria en el Adriático. como de costumbre. prohibición que aceptaba.. llama a la oficina de Dragan. vale. mi vida sería perfecta!». allá tú. Una vida en el Directorate implicaba que no había límites definidos entre la vida privada y la profesional. tú mismo. cuando los guardias fronterizos les hicieron señas de pasar. —Eh. Waller parecía genuinamente feliz. por razones de seguridad. mientras entraba al patrullero y se iba de allí. Era enormemente talentosa. había dicho una vez. como una terrible necesidad. ¿No te lo han dicho? En la boda. A Dragan le gustan sus vírgenes magiares. y le pareció indicado informar a Waller. Más tarde. Los padres de Elena habían sido trasladados a Rovinj. Quieres interponerte en mi camino. a ella no se le permitía visitarles. Ted Waller fue el padrino de Nick. ¿El permiso de un padre? ¿El permiso de unpatrón? No estaba seguro. Despacio y aturdido. —Elena puso los ojos en blanco—..

más allá del dolor. mucho más elemental. y era precisamente esa falta de expresión lo que era tan difícil de soportar. Su respuesta. El alcohol. Ella no se acaloró. de reconstruir su vida sin él. Waller tenía razón con respecto a ella. La amaba. nunca estarían perdidos. Le había ocultado cosas (un incidente en particular) y él sentía una culpa inmensa. «Elena» dijo. o de hacer que se perdían. La playa era de arena rosa. pesada. que dos más dos era igual a cuatro. era mucho más profundo que eso. y no había matrimonio que pudiera sobrevivir a eso. no había nada que discutir o debatir: era el tono de alguien que señalaba un hecho evidente. Pidió el traslado de la sede central. que el sol salía por el Este. clamorosamente. Y así ella estaba a punto de irse. Fue como un rayo. Bryson se acordó de su luna de miel. y no la encontrarían. por el amor de Dios. «¿sabes lo quesignificas para mí?». trató de localizarla. La falsedad. había encontrado a su pareja. es novocaína para la mente. y al mismo tiempo parecía estar a una distancia espeluznante. mientras decía sin perder la calma que le dejaría. con todas sus cosas. la dureza. y Waller no haría nada por impedirlo. en el interior había arboledas casi mágicas de tamariscos junto a un arroyo. al tiempo que se decían que mientras se tuvieran uno al otro. Los . le había dicho. aunque no tenía por qué haberlo sido. y el único remedio es más alcohol. y se sentía él mismo perdido. como un mago que extrae una moneda de la oreja de un niño. el dolor palpitante retorna. Su voz en la línea secreta sonaba tan cercana como si estuviera en la habitación contigua. cuando se disipa.inmediato sacó una botella helada de Dom Pérignon añejo. Cuando regresó de Túnez y descubrió que se había ido de casa. No. la frialdad eran rasgos que mantenían con vida al agente. No te reconozco y no confío en ti. Cuando pensaba en Elena. pero oía la voz dolida de ella en la línea secreta del teléfono. en cantidad suficiente. aún resonaba en su memoria: «No creo que sepas siquiera quién soy». No tenía intenciones de que la encontraran. Había mil cosas que quería decirle a Elena.Yano te reconozco. Pero era como si hubiera desaparecido de la faz de la tierra. Era un tiempo fuera del tiempo. recordaba cómo se pusieron en marcha hasta perderse —era un pequeño ritual de los dos—. Pero ahora la había perdido de veras. no era por los meses de separación. para entregarse después uno al otro. pero también eran rasgos que él había empezado a traer a casa. Aparentemente. en una islita verde y casi desierta del Caribe. Recordó la sensación de aflicción que le asaltó. insistió ella. había dicho ella. desarraigado. La inmensa casa vacía estaba en silencio. imploró la ayuda de Ted Waller con todos los recursos que tuviera a su disposición. Pero el daño ya estaba hecho. Salieron a explorarlas con el solo objeto de perderse. sin una base. laamaba: ¿no era suficiente acaso? Le suplicó con pasión. El problema es que.

O bien saldrá del apuro. pero Bryson lo notó en sus ojos centelleantes. Bryson supuso que era lo que se denominaba una intervención. No podía acordarse de lo que le dijo a Edgecomb. tenía el hedor a vainilla del bourbon. se puso un traje y se dirigió al 1. El chico ya no regresaría. ¿Qué era. sin afeitar. Al mirarse la cara en el espejo. «Me preocupé. y se abrían paso desafiantes. era toda capilares inflamados y profundas ojeras. Las bolsas de la basura ya no tintineaban cuando las arrastraba contra el bordillo. Empezó a comer de verdad. Vio que las margaritas moradas empezaban a florecer. Una vez tocaron el timbre: Chris Edgecomb estaba en la puerta. Sus vecinos de Falls Church mostraron poco interés. Unos cuantos sonidos aislados. Bryson le devolvió la mirada fijamente. Hasta que un día de agosto algo cambió en él. Sonaba el teléfono. en paz consigo mismo al menos. se afeitó con esmero. y sentía sus nervios a flor de piel. él nunca atendía. violando todas las reglas del Directorate. «¿Te han enviado ellos?». —¿Quién dijo que no hay segundos actos en la vida de un americano? —dijo Waller en voz baja. el vivo tintineo de las botellas de vidrio. Se obligaba a comer unos huevos revueltos. como criadas en el abandono. Seguía moviéndose a tumbos al principio. sólo que habló con énfasis y determinación. con calma. eran las flores que Elena había plantado el año anterior. lo mejor es guardar las distancias. descuidado. Las víctimas entre los directivos y profesionales del cinturón económico rara vez invitan a la compasión. En los suburbios. Sacaba la basura y notaba el sonido. imágenes fragmentadas. un ejecutivo contable para una compañía de suministros industriales. y así lo parecía. Bryson recordaba cuando se despertaba después de una borrachera. parpadeando y con convulsiones. Sobre todo. Imágenes en sepia. además. tío». Waller trató de disimular su alivio con distancia profesional. y sólo el olor ya le producía arcadas. unas cuantas imágenes aisladas. tres veces por día incluso. Él haría lo mismo. dijo. a los vecinos no les daba por hacer preguntas. la acritud de enebro del gin. A la espera. atormentado. o no. o no? Le han de haber despedido al tío.días y semanas que siguieron a su regreso de Túnez no eran más que esquirlas. quizá por cortesía o indiferencia. Waller sonrió apenas (había que conocerle bien para notar la sonrisa) y le alcanzó la .324 de la calle K. Bryson no quería ni pensar cómo se vería él a los ojos de una visita. pero unas semanas después se alisó el cabello. No un fin de semana perdido: tres meses perdidos.

para ponerlo en el corazón de Arcadia. pero rezumaba una sensación de tranquila prosperidad. Algunos alumnos eran brillantes. Uno de sus colegas. Con todo. sus cursos eran mucho más populares de lo que las asignaturas que enseñaba habrían hecho pensar. un «semillero de reposo». poco después de que se hubiera instalado.carpeta amarillo canario: —Llamémosle el tercer acto. si se lo sacaba de aquellas ciudades moderadamente industriales y venidas a menos. de exclusividad fuera de lo común. Sea como fuere. Las tiendas del campus abrían hasta tarde y los restaurantes hacían muchas ganancias con el café con leche y los bocadillos de focaccia. A la distancia. y casi todos más estudiosos y mejor educados de lo que había visto nunca en sus tiempos de estudiante. pero no era exactamente el de uno. un lugar al que las familias más ricas y poderosas de América no vacilaban en mandar a sus impresionables vastagos. —El Imperio Romano ha sido el logro político más extraordinario en la historia . era una pequeña universidad. típico de tantos edificios universitarios de los años veinte. Waller había dicho la verdad: era una buena vida. Ahora. resultó ser un profesor dotado. de que el sitio le hacía sentir a uno como un profesor particular del siglo XVIII. un «profesor fríamente carismático. Era un establecimiento protegido. más Profesor Kingsfield que el señor Chips». como una vez había dicho el presidente en una broma que se hizo famosa. tras su primer año enseñando en Woodbridge. la universidad siguió siendo. Incluso a fines de los años sesenta. de ladrillo y hiedra. Se vivía en el esplendor. habría pasado por uno de los antiguos colegios universitarios de Cambridge u Oxford. 2 Cinco años más tarde Woodbridge College. seguro y conservador. responsable de la educación de los hijos de un aristócrata inglés. «Jonas Barrett». e hiciera un comentario sobre su «semblante pétreo y astutamente irónico». un físico irónico y criado en Brooklyn que había enseñado en el City College de Nueva York. Jonas Barrett tenía ante él a un auditorio repleto. cien rostros llenos de expectación. Se notaba en elverdor cuidadísimo de aquel sitio: el césped color esmeralda y los perfectos arriates de flores de una institución que podía pagar con holgura los detalles estéticos. La arquitectura era en estilo neogótico. en el oeste de Pennsylvania. Le pareció divertido que elCampus Confidential le llamara. le había hecho la observación. su curso sobre Bizancio estaba entre las clases más populares del departamento de Historia. para su sorpresa. Miró el reloj: era hora de resumir la clase y pasar a la próxima.

Y así la civilización no vaciló ni se apagó. —¿Por qué no hablamos de esto mañana en las horas de visita? —sugirió él amablemente. —Miró a su alrededor en el salón de conferencias. y los hicieron marchar a las plazas públicas de una cantidad innumerable de aldeas para matarles uno por uno. nada de lo que hicieron los godos se le podría comparar. Él apenas la escuchaba mientras se quejaba por una nota que le había puesto. El Imperio Romano de Occidente era un teatro de la esclavitud y los deportes sangrientos. Ahora pueden pasar y retirar sus ensayos. En cambio.. Sólo se trasladó al Este —hizo una pausa—. perdieron el control sobre la moral ejemplar antes de que perdieran el control del imperio. ¿no es cierto? —Hubo un murmullo de aprobación—.. profesor.. Lenta y dolorosamente. y salvaguardaron la erudición y los valores humanos que hoy apreciamos. Disculpen mi macedonio..¡Gilipolleces! —exclamó de repente. el Imperio Romano de Oriente fue mucho más benigno y sobrevivió a la llamada caída del Imperio Romano. y a las risitas de sorpresa siguió un silencio repentino—. Los romanos. Pero las antenas le zumbaban.. Siento que di lo mejor de mí. La destrucción de la mayor esperanza de la humanidad. En cuanto pura y calculada sed de sangre. al menos esto es cierto. —¿Profesor Barrett? —Era una joven rubia y atractiva. Había guardado sus apuntes de clase y estaba ajustando las correas de su vieja cartera de cuero. claro está. Incluso en la moderación. «Bizancio» es el nombre por el que lo conocen los occidentales. con tono urgente y palabras banales. sino a su propia corrupción interior. ¿Por qué? ¿Por una paranoia repentina y sin fundamento? ¿Acabaría como uno de esos veteranos traumatizados de Vietnam que brincan cada vez que oyen petardear un coche? . hasta que llegó al coche..humana. La luz de la civilización vaciló y se apagó. Fueron los romanos quienes se vengaron de una anterior pelea contra los godos al tomar a niños godos como rehenes. De veras que lo intenté. Ella le siguió mientras se dirigía a la puerta. una de esas estudiantes que atiende con seriedad y siempre se sienta en las primeras filas. Todos ustedes conocen la triste historia. Los bárbaros estaba a las puertas. —Supongo que lo que me parece es que la nota es injusta. —Pero. luego al aparcamiento junto al edificio de las clases. por qué cayó —entonó de un modo altamente profesional y con un deje de ironía—.. tanto cuanto lo estimen prudente. Los bizantinos siempre se consideraron el verdadero Imperio Romano. Y que tengan un buen fin de semana. supuestamente. en extremo familiares:He trabajado tanto.. Él no se dio cuenta de que había hablado en voz alta. con las cejas arqueadas en señal de desafío—. Occidente sucumbió no a sus enemigos de afuera. profesor. Sólo recuerden a Petronio: moderación en todo. y la cuestión que ha obsesionado a tantos pensadores es. Algo anda mal.

aunque seguramente existían esos retiros. Pero también llevaba cinturón y el pantalón era largo. más allá de ella. Había grupos hostiles en todo el mundo que estaban sedientos de venganza. y los ojos empezaron a moverse de lado a lado. para ver lo que había titilado en su campo de visión.Unsonido. No importaban las precauciones que se tomaran. Pero si a alguien a nivel de consorcio en el Directorate se le ocurría dudar de su lealtad. En cambio. miró tras ella. con lo que sobresalía mucha tela sobre los zapatos negros con suelas de goma. Ése no era un atuendo académico de Woodbridge. Bryson nunca había conocido a nadie que se hubiera retirado del Directorate. camisa blanca y una corbata de pana perfectamente anudada. por ejemplo. La chaqueta del hombre estaba desabotonada. con esa frase tan cínica: quitar las astillas. lo elaborado que fuera el alias. Hacia él venía un hombre de espaldas anchas en traje de franela negra. y hacía demasiado calor para llevar franela. «¿Pero quién podía asegurarle que no se trataba de alguien del mismo Directorate. Y era preciso que las piernas del pantalón fueran un poco más largas de lo normal para ocultar la funda de la pistola que llevaba junto al tobillo. un revólver de grueso calibre. Pensar de otro modo habría sido de ilusos. . ni lo intrincada que fuera la extracción. había algo que no andaba bien en los alrededores. hacer limpieza?». algo decididamente fuera de lugar. El instinto de agente de Bryson le dio la alarma. como un fotógrafo que busca diferentes puntos de foco en una rápida sucesión: eran los viejos hábitos que volvían. Se volvió hacia la estudiante. un funcionario de la burocracia educativa de Washington. me encontrarían». que se paseaba con demasiada soltura.«Si realmente quisieran encontrarme. espontáneos y de algún modo atávicos. pero que fingía —trataba de fingir— que era de allí. Un aumento súbito de la adrenalina: él también había llevado un atuendo similar en una vida anterior. «¡Me he retirado! ¡Déjenme en paz!» Pero no había paz. Ésta era la tácita certeza entre los agentes del Directorate. Ciertamente no había motivos para alarmarse por una visita en el campus: un padre. Era prácticamente una certeza. solía ser el consejo de Ted Waller. A veces había que ponerse cinturón y tirantes porque se llevaba un objeto pesado en uno de los bolsillos o en ambos. él también sería víctima de la esterilización completa. quizás un vendedor de alto rango. bruscamente fuera de sitio. Vestirse para triunfar. Sintió que su cuero cabelludo se tensaba. pero no para mirarla. «¿Peropor qué?›. ni siquiera para la administración. y entrevio unos tirantes marrones que sostenían el pantalón. por más que ya no te pagaran y el seguro médico hubiera caducado. como si disfrutara del aire de primavera y del entorno ajardinado. quien explicaba cómo un hombre vestido de gala podía ocultar un verdadero arsenal si la tela estaba bien adaptada. Una vez que habías entrado. nunca habría paz. ya no conseguirías salir. Sí. Bryson hizo una veloz evaluación. que venía a hacer una completa esterilización. Era sin duda un forastero.

Bryson se giró.. lo he dejado todo atrás!». —¡Ahora! —dijo bruscamente. «Si no es el Directorate. excepto por los botones de la chaqueta. la marca del profesional. Otro hombre: pelirrojo. Laura dio media vuelta y regresó deprisa al edificio. pecoso. el rostro ancho y rojizo. pues Jonas Barrett acababa de quedar a mitad de camino. y ése era el signo revelador. quiero que me dejes y que regreses a Severeid Hall.«¡Estoy fuera. Se oyeron pasos de la dirección opuesta. . más tranquilo y menos obvio». Era un Lincoln Continental con vidrio polarizado. El profesor Barrett había sufrido un cambio —como le explicaría esa noche a su compañera de cuarto—. pantalones de algodón marrón claro y botas. El rostro del hombre era una máscara que infundía tranquilidad. ¿Pero quién le creería? Nick Bryson —porque ahoraera Nick Bryson.temible— y decidió hacer rápidamente lo que le decía. La chaqueta tampoco le quedaba bien sobre el pecho: se veía una protuberancia donde se esperaría encontrar la bandolera. Bryson se puso tenso cuando el intruso se acercó. Espérame arriba en mi oficina. más joven que el otro. Enmudecida y morada. Un civil haciendo de forastero siempre mostraba al fin cierta indecisión. se preguntó.. de repente le pareció diferente. «¿Directorate?». suave y constante. Tenía el pelo canoso y bien peinado. Era más plausible como vestuario de campus. UU?» Ahora Bryson identificó el ruido que le había alarmado al principio: el sonido de un coche en punto muerto. con una chaqueta de sport azul marino. desechado como una muda de serpiente— miró detenidamente al hombre de traje. —¿Señor Barrett? —dijo el hombre a medio camino sobre el césped esmeralda. «El personal del Directorate era mejor que esto. —Laura —le dijo despacio a la estudiante—. que eran demasiado brillantes y metálicos. —Pero. y no estaba en el aparcamiento sino en el carril donde él había dejado su coche. devolviéndole la sonrisa que dejaba unos dientecitos blancos a la vista. ¿entonces de quién se trata? ¿De enemigos extranjeros? ¿Otros miembros de las agencias más visibles de EE. que ahora estaba bloqueado.

Necesitamos realmente que nos acompañe. Disparaban a los neumáticos. apremiante y acusador—. ¿de quién. sacando pecho para exhibir la silueta de su pistola enfundada bajo la chaqueta del traje. dejando una marca pero sin mayores daños. y si bien significaba revocar un instinto natural.—¿Señor Barrett? —El más corpulento de los dos le miró. del medio oeste. como debía ser. Su pistola apuntaba con firmeza al agente pelirrojo. no la herida: uno de los tantos axiomas de Waller.Busca el arma. Y luego otra dio en la ventanilla de atrás. con . El gesto sutil de un profesional a otro. La hora del amateur. De una ojeada supo que las ventanillas y el parabrisas del vehículo eran blindadas. precisamente porque no reaccionaban de manera lógica y racional. apuntando con la pistola. y el coche salió de un brinco hacia adelante. Se detuvo a medio metro de él e hizo un gesto en dirección al Lincoln. por supuesto. A la velocidad de un rayo. y acortó distancias entre ambos con su andar largo y ligero—. Lo único que hubo de hacer Bryson era quitar la palanca de cambio de la posición de aparcar. De repente el hombre se dobló de dolor y se llevó las manos al estómago.Mala suerte. sin dejar de apuntar ni por un instante con la Beretta al novicio pelirrojo. Le dio un golpe con la culata en la sien —oyó el crujido asqueroso del hueso contra el metal y vio cómo el viejo agente se desplomó al suelo— y. «Beretta. En una sola secuencia. Tuvo que haber calculado que Nick habría podido fácilmente disparar el primer tiro no bien oyó el clic del seguro. Tenía un acento soso. ¿le conozco? La reacción del forastero fue sin palabras: con las manos en la cintura. ¿Y tú? La confusión y el pánico que exhibió la cara del joven delataron su falta de experiencia. uno armado. —Le he quitado el seguro —le gritó Nick. Bryson retrocedió lentamente hacia el vehículo en punto muerto. Oyó que una bala golpeó la parte trasera del coche. abrió la portezuela del coche de un tirón y pasó al asiento del conductor. la matrícula. —¿Oh. el otro no. entonces no es un asunto del Directorate. aunque del todo natural. giró para enfrentarse al pelirrojo de la chaqueta azul. Bryson hundió las suyas en la chaqueta del hombre y extrajo una Beretta azul acero. Ese hombre no era de primera. Mientras éste agitaba las manos con violencia sobre la carne maltrecha. Las puertas estarían sin llave para acceder de inmediato. pequeña pero potente. Pero los inexpertos podían ser aún más peligrosos. Bryson había clavado la plumilla de acero de su delgada estilográfica en el vientre musculoso del hombre. de veras? —dijo Bryson fríamente—. le había salvado varias veces la vida a Nick. y así el profesional respondió con un movimiento no profesional. a juzgar por el estrépito. pues?».

Pero Bryson ahora no sentía miedo. ya estaría muerto. su padre era general. donde seguramente le estarían esperando. que producía un aroma perenne a resina. y sintió que la mente se le aceleraba. al menos. iría directamente a su casa en el campus. Solía usarse tan sólo para los principales donantes. había de serlo. pero este helicóptero tenía distintivos de los federales. en dirección al pequeño helipuerto del campus en la terraza del edificio de ciencias. En cuestión de segundos. su infancia había girado en torno a aprender cómo recoger estacas y ponerlas de nuevo en alguna otra parte del mundo. Bryson ya no tenía la paciencia para una huida prolongada: Waller había tenido razón al respecto. Las transiciones resultaban más llevaderas debido a su don natural para las lenguas. Dejó atrás la alameda de la entrada principal. Con todo. demasiadas incógnitas. «Me cogieron desarmado y por sorpresa. una vivienda destartalada de estilo reina Ana. Había visto a demasiados mocosos del ejército que se la daban de hoscos forasteros como para querer ser como ellos. Al girar por el camino del campus rumbo a su residencia de Villier Lañe. después de todo. Bryson aceleró por la carretera interestatal. El aparato era parte del plan. Si eso provocaba otro enfrentamiento. cuando tenía siete años y su padre estaba estacionado allí en una base militar. sólo la calma fría del agente experimentado que alguna vez había sido. No iría a ningún aeropuerto. y a la familia solían asignarle una vivienda cómoda y personal doméstico. Bryson se detuvo frente a su casa. un asaltante caído y el otro que disparaba a lo loco pero sin efecto. ¿Pero cuál? ¿Y cómo hicieron para encontrarme. en cambio. Pensó: «Es el momento».la esperanza de detener su huida. con una mansarda y fachada de yeso. pasó bramando por el portón alto y ornamental de hierro forjado del campus. Lo cual quería decir que tenían un plan. Y: «¿Ahora qué?». deliberadamente». . Al entrar. y gracias al sistema de alarma que él mismo había instalado sabía que nadie había entrado a la casa desde que salió aquella mañana. pues que así fuera. y que era con mucho el edificio más alto del campus. Por la ventana del salón se filtraba la luz fuerte del sol sobre las tablas anchas de pino del suelo. primero oyó y luego vio un helicóptero rastrillando el cielo. Hacer nuevas amistades no le salía con la misma facilidad. con la mirada puesta simultáneamente hacia los carriles y hacia atrás para ver si le seguían. donado por un multimillonario del software. pero con el curso del tiempo desarrolló también una capacidad para ello. para empezar? ¿Alguien habrá accedido a la base de datos clasificada como 5-1 del Directorate? Había demasiadas variables. Ése había sido el principal motivo por el que compró la casa: el aroma le recordaba el año que vivió feliz en una casa de madera en las afueras de Wiesbaden. El sitio estaba vacío. Bryson no era el típico mocoso del ejército. el sitio previsiblemente menos lógico al que ir. Un enfrentamiento significaría exponerse a una duración limitada: la fuga podría seguir de modo indefinido. se cercioró de que no hubieran intentado forzar el sistema. algo por lo que los demás solían maravillarse. Si realmente hubieran tenido intenciones de matarme.

—Cuando se reía hacía un ruido seco en la garganta—. pero busca en vano. Director adjunto de la CIA. llegara al camino de entrada a su casa. Bryson ya lo había visto: un rostro furtivo de C-SPAN. Lo único que le pido es que escuche. —Así es —admitió Dunne—. —Yo no tengo nada que decirle.Ahora estaba en casa. —La hemos jodido. —Bryson lo recordó mientras declaraba una o dos veces a un subcomité del Congreso. Bajó el conductor en uniforme oficial y abrió la portezuela de atrás. No hubo de aguardar mucho tiempo. —Ésos eran sus matones. Sobre todo a Eldridge. —Usted es Harry Dunne. Se extralimitaron. —Debo hablar con usted —dijo el hombre. según estimó Bryson. Y también para darle una explicación. supongo. Tenía más de cincuenta años. claro. Ojalá pudiera ayudarle con su señor Breyer o como quiera que se llame. —Señor Bryson —dijo el hombre con voz ronca y acento de New Jersey. Bryson salió a recibirle al porche. Encima les dio un par de lecciones tácticas que sin duda les servirán de mucho en sus carreras. Una especie de funcionario de la inteligencia. con la banderita estadounidense que ondeaba en la antena. Así que ahora se lo pido . llevaba un traje marrón sin estilo—. Pensaron erróneamente que usted se habría ablandado tras cinco años fuera de servicio. Aguardaría. A Bryson le vino en mente una imagen de la televisión. El hombre del gobierno asintió con la cabeza y alzó las manos en gesto de arrepentimiento. Bryson lo observaba desde el interior y comprendió que el carácter público de aquella maniobra debía tranquilizarle. La razón por la que he venido hasta aquí es para pedirle disculpas en persona. Además le han subestimado. por donde apareció un hombre bajo y nervudo. Me hago responsable de todo. ¿Sabe quién soy? —Alguien que ha de dar muchas explicaciones. Pasaron tan sólo unos minutos antes de que un Cadillac negro del gobierno. Y esta vez el encuentro sería en su territorio. señor Bryson. —No le pido quediga nada. la cara estrecha y arrugada. después de que le pongan los puntos. o Jonas Barrett si prefiere. letras blancas debajo de un busto que habla. y un mechón de pelo blanco. bajo sus condiciones.

Dunne imponía una presencia de algún modo autoritaria. Tenía la Beretta pegada a la espalda. Doce . Se licenció por la escuela de St. Su nueva identidad debía eludir sospechas.. —Hablaba con cierta bravuconería. nacido en Atenas. —Nicholas Loring Bryson. tienen una larga lista de maneras para hacer daño. Ojalá fuera la mía. Ninguno de sus ex colegas ha sido una ganga. espero que comprenda que no quisimos hacerle daño. A los académicos a veces nos gusta imaginarnos cómo sería llevar una vida activa más allá de los claustros y los muros de hiedras. Una bala en la cabeza. —Ninguno de los dos tenemos tiempo que perder —dijo Dunne—. parecía casi encogido. único hijo del general George Winter Bryson —recitó el de la CIA con voz casi monótona—. No sé a qué se refiere. con operaciones que van desde. y podía echar mano de ella en un instante de ser necesario. como si la ropa fuera para un talle más grande que el suyo. Entrenado en el trabajo de campo. quince años de servicio altamente exitosos y condecorados en secreto. —El Directorate le ha entrenado muy bien. es todo cuanto puedo decir. Grecia. o quizá la expresión correcta sería tande principios como usted. por lo que he leído. no todos sus ex colegas son tan discretos como usted. en los programas de entrevistas del domingo por la mañana. Ustedes los de la CIA. Sin tapujos. Reclutado mientras estaba en Stanford por una agencia de inteligencia que operaba a cielo abierto. conocida entre las contadas personas que saben de ellos como «el Directorate». —Ahora de veras que no le sigo. —Lo sabe perfectamente. —Dunne fue lentamente hacia el porche. —Ojalá supiera de lo que está usted hablando. —Yo no comprendo tal cosa. Alban en Washington. Todo lo que he hecho fue defenderme de un par de tíos que estaban en el sitio equivocado y no parecían desearme lo mejor. El hombre de la CIA exhaló ruidosamente y después tosió. no resistirlas. —Bonita biografía —interrumpió Bryson—. Stanford y la escuela de servicio exterior de Georgetown. y hablo de mucho dinero. en persona. D. Por televisión. —Creo que se equivoca de persona —dijo Bryson sin alterarse—.. —No tengo ninguna lección que dar —protestó Bryson—. En todo caso. donde Bryson estaba apoyado en una columna de madera.por las buenas. con los brazos doblados a la espalda. El juramento de fidelidad y secreto tiende a perder peso cuando hay dinero de por medio..C. Su reticencia no me sorprende. —Por desgracia. por un lado. Un caso de identificación errónea.

Sonrió fríamente para que el de la CIA registrara la amenaza implícita. —Sinceramente. Usted se da cuenta. espero que venga de todos modos. por otro. sinceramente) aparece en el jardín de mi casa y trata de atraerme con una combinación excitante de amenazas y engaños. No hace falta que lo demuestre. de su carrera en el Directorate? ¿Cómo es que abrieron una brecha en el muro de contención de la seguridad? —Oiga. —Diga entonces. Pero entiendo y acepto su recelo. —Puede que no fuera tan simple como usted cree —dijo Bryson con tono altivo. —¿Cuánto sabía la agencia realmente de él. ¿Qué puedo hacer para apaciguarlo? —Nada más sospechoso que la necesidad de apaciguar mi recelo. Bryson. Tengo algo que decirle. no estaríamos conversando en este momento. ¿no es cierto? Veintiocho meses en una cripta aislada. No veían la hora de acabar con él. Todo lo que le pido es que me escuche. —Quiero llevarle allí. Después. y no le será fácil escucharlo. si quiere. —Sabemos que es muy hábil con las manos y los pies. y usted lo sabe. Acompáñeme. —Eso es historia antigua. Luego. Necesito que escuche atentamente lo que tengo que decirle. Había dejado de fingir. puede regresar a casa y no volveremos a molestarle —hizo un gesto en dirección al coche—. Supongo que usted sabrá que yo no soy una persona que hace todos los días visitas a domicilio. —Lo que me propone es una locura. un hombre que sólo he visto en los noticiarios de la televisión (un alto cargo en una agencia de inteligencia de mala reputación.horas con un goteo de escopolamina. ¿no es así? Dos matones de cuarta aparecen a la salida de mi clase e intentan llevarme por la fuerza a un coche. que vea lo que tengo que mostrarle. —Si de veras quisiera acabar con usted —dijo Dunne—. Bryson. quien cometió el error de pasarse a nuestro bando? Recibió un trato de excepción de caballeros como ustedes. ¿Cómo espera que reaccione? Dunne no parpadeó. —¿Qué le hace estar tan seguro? . no tenía mucho sentido. los secuestradores no suelen suplicar. ¿Hemos de hablar del pobre Nosenko. ¿Conoce nuestras instalaciones de la Cresta Azul? Bryson se encogió de hombros.

ríos. llevaban auriculares para protegerse del ruido. debido a las peculiaridades de su altura y de la vegetación que lo rodea. abetos y pinos blancos. se prueban ciertas formas exóticas de instrumentación. cerca de las fronteras con Tennessee y Carolina del Norte. entre los afloramientos rocosos. la verdad sobre usted mismo.Dunne guardó silencio por un instante. es conocida en la Agencia por el nombre genérico. y es un territorio accidentado con una amplia variedad de elevaciones salpicadas de lagos. Es perfectamente posible que uno pase algún tiempo en la Sierra y no advierta el edificio bajo de hormigón y vidrio que sirve a la vez de sede central de la administración. tales como explosivos en miniatura. muy alejado de los principales senderos de excursionismo. Esta reserva natural. —Es la única manera que tiene de matar la curiosidad —dijo por fin—. los dos. no se encuentran a corta distancia. soso y bastante olvidable de «La Sierra». rodeada de una cerca eléctrica de seguridad y alambre de concertina. es casi imposible de hallar. Harry Dunne habló poco durante el viaje a Virginia. Los pueblos más cercanos. dentro del Bosque Nacional Jefferson. la CIA mantiene un área apartada de bosque de madera brava entremezclada con piceas septentrionales. la única oportunidad de entablar conversación fue el corto trayecto en limusina al helipuerto del campus. Se han instalado también varios transmisores y mecanismos de seguimiento. Al aterrizar con el helicóptero verde oscuro del gobierno. en el oeste del estado de Virginia. las instalaciones para el entrenamiento y las conferencias. 3 En las montañas de la Cresta Azul. De hecho. durante el viaje en helicóptero a la Sierra. Troutdale y Volney. . Es la única manera que tiene de conocer la verdad. y los cuarteles. con las frecuencias calibradas fuera del alcance del enemigo. Bryson resopló. arroyos y cataratas. una superficie total de unos doscientos acres. —¿La verdad sobre qué? —Para empezar —dijo en voz baja el de la CIA—. Allí. acompañados del taciturno ayudante de campo de Dunne. El edificio está ubicado a unos cien metros de un claro que hace las veces de helipuerto y que. Forma parte de la zona de Little Wilson Creek. los tres hombres fueron recibidos por un asistente de aspecto anónimo.

Cree que ha pasado quince años al servicio de su país. lo más cercano a un círculo cerrado que se puede llegar a conseguir en este mundo corrupto. de aspecto corriente. en una cascara de nuez. Esa era. Ésa es de hecho la convicción central e incuestionable que le ha permitido soportar una década y media de tensiones tan brutales a las que cualquier hombre de menos valía habría sucumbido hace ya mucho tiempo. le dijo honestamente que no: lo sabía Waller. Prácticamente nadie más. emocionado. —Permítame que le diga lo que yo creo que usted cree —comenzó—. Los dos hombres tomaron asiento en una mesa resplandeciente de acero cepillado. con los inseparables asistentes. habría puesto inaceptablemente en peligro el secreto operativo. Un círculo cerrado. en que se hacía pasar por un cierto Jamil Al-Moualem. Naturalmente que. o mejor. incluso recibió una Medalla de Honor del Presidente por la excelencia de los servicios prestados —continuó Dunne—. Lo decía en serio. y bajaron unas escaleras hacia una cámara subterránea. que parecían telas rectangulares vacías. ni siquiera al más alto nivel del gobierno de Estados Unidos. Dunne apretó una secuencia de botones en un tablero de control empotrado en la mesa de acero. el otro se sentó en su puesto justo afuera de la puerta cerrada de la cámara. Dunne empezó a hablar sin ceremonia ni preámbulos. la ética del Directorate. no un retrato oficial. Waller le preguntó si eso le molestaba: el que hubiera alcanzado el máximo honor dado a un civil en América y que nadie lo supiera nunca. y los monitores gemelos brillaron con luz trémula antes de mostrar imágenes. Pero como sus operaciones eran tan secretas. . Luego hubo otra de él en la región montañosa del Perú. Pero estaba asombrado: el de la CIA estaba enterado de cosas que habían permanecido tapadas con extraordinaria minuciosidad. —Hace diez años. vestido en traje de faena. y apuesto a que ni siquiera le dejaron conservar la medalla. Cree que es un puñetero héroe no celebrado. Y Bryson. no hubo ceremonia ni presidente. —Bryson recordó enseguida aquel momento: Waller abrió la caja y le enseñó el pesado objeto de bronce. y eso le bastaba. pasaron a través del vestíbulo principal. En cuanto Dunne y Bryson se sentaron. su obra había hecho del mundo un sitio un poco más seguro. decidido a no delatar sus emociones con cualquier muestra de asombro. trabajando para una agencia ultraclandestina conocida como el Directorate. si Bryson hubiera sido invitado a la Casa Blanca para la presentación. Sobre las paredes blancas y lisas había dos monitores grandes y planos. Ahora. Primero fue una fotografía de Bryson cuando era estudiante universitario en Stanford. Bryson respiró larga y pausadamente. un experto sirio en municiones. esa foto se disolvió en una imagen de él con la piel teñida y barba blanca. Uno de los silenciosos asistentes desapareció. sino una foto espontánea sacada sin que él lo supiera.Bryson y Dunne. aun así. estaba de todas maneras hinchado de orgullo. lo sabía el presidente. con la posible excepción del director del consejo de asesores del presidente para inteligencia extranjera y un par de figuras clave de la Casa Blanca que han revisado hasta en el culo. espartana y de techo bajo. sabe de su existencia.

no le será fácil oír esto. rompiendo por fin el silencio—. Ah. Es lo que sabeusted. Todos los contactos. —Dunne se recostó en su silla y se pasó una mano por el mechón blanco desordenado—. sin duda con la intención de tranquilizarle. No es fácil para mí decirlo. ¿no es cierto? Era una fotografía de Herbert Woods. Mente sana en cuerpo sano. créame. el problema no es lo que nosotros sepamos. controles. Poco sólida. más precisamente. citas de hotel en Tel Aviv. Hace veinte años. ahí es donde se equivoca. —Ya ve. El gilipollas de todos modos no debería haber jugado a dos bandas. Obviamente estaba atrapado en el medio de una riña entre agencias sobre la legalidad de los métodos que empleaba el Directorate. —Amigo mío. —Fascinante —intercaló secamente Bryson. y era un verdadero fanático al respecto. lo que no sabe. Bryson contestó: —Sé que ha sido así. . hube de traer a un tío. Pensó que estaba espiando para Israel. Pero no pude evitar sentir lástima por él cuando se enteró de quiénes eran sus verdaderos patrones. A Woods siempre le gustó Bryson. El tío se mató antes de que pudiéramos hacerlo. Era Libia la que estaba pagando por sus servicios. con voz acerada. Woods creía en eso. mierda. Todo lo contrario. No me quedó otro remedio que explicarle que había estado trabajando para el enemigo. Dunne se inclinó hacia él y le dio una palmada cómplice en el hombro. Éste es el tío que le reclutó a usted.El asombro es una emoción imposible de sostener por mucho tiempo: Bryson sintió cómo de la sorpresa pasaba poco a poco a un profundo disgusto. como supongo que ya sabe. pero le sugiero que plantee esta cuestión para discutirla con alguien mejor ubicado que yo. Usted cree que ha pasado quince años al servicio de su país. Nunca olvidaré su cara. todo era parte de la trampa. —Dunne se volvió y clavó su mirada en Bryson. admiraba el hecho de que hablara con fluidez un montón de lenguas y que tuviera un talento insuperable para memorizar. y después a la rabia. —Una de las pantallas se disolvió en otra imagen—. La cara de Bryson era la que ahora se acaloraba. —¿Qué diablos tiene que ver eso conmigo? —Se suponía que al día siguiente deberíamos acusarle en una sala a puertas cerradas del Departamento de Justicia. ¿Qué me diría si le contara que el Directorate de hecho no es parte del gobierno de Estados Unidos? Que nunca lo ha sido. y. joder. Hoy por hoy. la enseñanza es mi única profesión. el director de estudios de Bryson en Stanford y un historiador eminente. por lo demás. Despacio. Probablemente le gustaba el hecho de que tampoco fuera un flojo como atleta.

A principios de los . —Quizá me esté adelantando. que tras el fin de la guerra fría volvió a ser Tverskaya. —Nunca subestime el poder de la inspiración —dijo Dunne—. Con el tiempo. Las fuerzas locales de oposición al régimen soviético nunca se recuperaron. El Trust era considerado en general la mayor red de espionaje del siglo xx. la Cheka. Los líderes del exilio habían sido secuestrados y asesinados. Bryson asintió con la cabeza. Bryson se echó a reír. Para cuando se descubrió la naturaleza del subterfugio. —Ahora es usted el que habla de historia antigua —dijo Bryson asqueado. se destruyeron las redes de colaboradores. Poco después de la Revolución rusa. los desertores potenciales se ejecutaron en Rusia. mientras se movía impacientemente en su silla. sin temor a hacer el ridículo. entonces. en efecto. sino que además era una manera extremadamente efectiva de que Moscú penetrara las redes de sus principales enemigos en el extranjero. No sólo era un engaño brillantemente ideado para confundir a todos los gobiernos del mundo que querían el hundimiento de la Unión Soviética. Félix Dzerzhinski. la expresión del rostro era críptica. supuestamente desencantados y que creían (o al menos corría el rumor). en palabras de un eminente analista de inteligencia americano. el Trust atrajo a grupos antisoviéticos en el exilio. Usted es un historiador ahora. Tan bien. Me va a «revelar» el hecho «comprometedor» de que Herb Wood de joven era comunista. —Esto es una locura. la organización de la inteligencia soviética que más tarde se convertiría en el KGB. que el Trust se convirtió en un estudio de casos para la operación ideal de engaño. claro está— que aquél proporcionaba. Dunne sacudió la cabeza. de hecho. invención del jefe del espionaje de Lenin. luego llameó con una foto granulada del joven Woods en una calle que Bryson reconoció de inmediato como la calle Gorki en Moscú. a fines de los años veinte. el nombre que tenía antes de la Revolución. sin excepción. lo siento: todo el mundo lo sabe. Pues.La pantalla se apagó. era demasiado tarde. que se enseñaba en las agencias de inteligencia del mundo entero. que el derrumbe de la URSS era inminente. Por eso es que fue un anticomunista tan acérrimo: sabía de primera mano lo seductora que había sido una vez aquella retórica utópica y tonta. las unidades de inteligencia occidentales se hicieron cada vez más dependientes de la información —completamente fraudulenta. fundó en secreto un grupo disidente falso del que participaba una cantidad de miembros de alto rango del gobierno soviético. tenga un poco de paciencia si le doy una pequeña lección de historia. Y funcionó a la perfección. Antes le dije que lo único que quería era que me escuchara. ¿no? Bien. Habrá oído hablar del Trust. Era. «la operación de engaño sobre la cual estaba construido el Estado soviético». Fue una operación clandestina que duró siete años.

y dieron en cómo lograrlo. Esos tíos. yo tampoco lo creería. lo mejor de lo mejor) fue que las agencias pasaban la mayor parte del tiempo mordiéndose la cola. Cono. se entiende. —No comprendo. —Se rió entre dientes—. al parecer. los ajedrecistas o el club de ajedrez. Igual que nosotros. y que tenían instrucciones de ocultar su trabajo a todos y cada uno de los funcionarios del gobierno de Estados Unidos. no eran más que unos pobres desgraciados. Al menos no al principio —dijo Dunne con calma. Entonces volvieron a fijarse en el Trust y trataron de ver si podían aprender algo de aquello. la inteligencia militar soviética. —Estoy hablando de la mayor táctica de espionaje del siglo veinte.años sesenta. Estoy harto de su obra de teatro barata. Una agencia supersecreta de espías que constaba de un montón de gente de talento que no tenía idea de la identidad de sus verdaderos jefes. —Se puso de pie abruptamente—. —No esperaba que me creyera. Los reclutarían para una vida llena de aventuras. con coeficientes de inteligencia fuera de lo común. mucho ruido y pocas nueces. que se levantaban por la mañana. bebían su café Maxwell y ponían su pan Wonder en el tostador hasta que se iban al trabajo en sus Buicks y Chevys. ¿se da usted cuenta? Como el Trust. La manera en que esos tíos lo descubrieron (y eran genios. ¡No se lo pueden decir a nadie. sin moverse apenas de su asiento—. un montón de malditas mentiras. y sentían el mayor desdén por aquellos americanos que cooperaban con ellos: a sus ojos. sobre todo al gobierno para el que. Pero tenga un minuto . Y. Sólo en los últimos años la CIA supo de la existencia del el Directorate. pero nunca sabían quiénes eran sus verdaderos patrones. —Trate de ser claro. despreciaban a sus propios agentes rusos sin tacto. como una estafa clásica y a lo grande de otros tiempos. o. —¡Maldito sea. más importante aún. había un pequeño círculo de cerebros en el GRU. si es que no lo considera una contradicción en sus términos. Eso era puertas afuera. hasta hace muy poco. igual que nosotros. Bryson no podía soportar un minuto más aquella letanía. que se llamaban a sí mismosShakhmatisti. lo que el Directorate significaba. El golpe maestro de esos genios del GRU fue establecer una operación de penetración justamente en suelo enemigo: nuestro suelo. y salían al mundo y arriesgaban sus vidas. para decirlo en otras palabras. eran ineficaces y abrevaban en la misma fuente de desinformación que cada una de ellas había creado. Querían reclutar a los mejores y más brillantes del campo enemigo. Déjeme salir echando leches de aquí. Si de veras cree que me tragaré esa mierda es que ha perdido la maldita razón. Fue todo un elaborado ardid. Funcionó como un reloj. conocidos tan sólo como el Consorcio. trabajan! Me refiero a americanos de pura cepa. Dunne! ¡Basta! Son todo mentiras. —Nosotros tampoco lo comprendíamos. Esos tíos llegaron a la conclusión de que sus agencias de inteligencia estaban castradas.

—Se va a reír de esto. hay que decir la verdad. Certificados en ideología y ciencias militares. francamente. —Con un gesto indicó una de las pantallas—. Pero después cambió nuestra suerte. Podríamos no habernos enterado nunca de la operación. Excepto. Entrenado en inglés americano por un hablante nativo desde la edad de siete años.. con aspereza en la voz—. Lo cual no nos habría dicho mucho. el Lord Protector. Ha sido un proyecto de máxima prioridad durante los últimos tres años.de paciencia. —empezó a decir Bryson. Pero no fue mucho. luego asintió con la cabeza. Tras la Restauración. Le puedo asegurar que hemos revisado todo con microscopio. Pero cuando les reunimos junto a los documentos del Kremlin. »Así que empezamos a preguntarnos acerca de lo que no sabíamos. ¿Qué diablos es esto? —Dicen que le habría podido ganar a Spassky y a Fischer. —Las imágenes se pueden adulterar. se exhumaron archivos que habían estado bajo tierra. tuvimos acceso a los archivos del Kremlin. ¿Nunca le habló de la guerra civil en Inglaterra? Bryson tragó saliva. a la manera de las células terroristas. Seguía una lista de medallas y otros honores militares.Mirabile puñetero dictu. los puntos luminosos se manipulan por vía digital. Nombre: gennady rosovsky. Tiene sentido del humor. si hubiera querido hacer carrera —dijo Dunne. Delante de él tenía una fotografía de Waller cuando era mucho más joven. —¿Está tratando de convencerme a mí o a usted mismo? —dijo Dunne sin darle tiempo a continuar—. recibió honores en la . Por un costado de la imagen pasaban los datos biográficos. vestido con el uniforme del Ejército ruso en lo que parecía ser una especie de ceremonia en la Plaza Roja. El dinero cambió de mano. en muchos casos tenemos los originales. puesto que al parecer los círculos más íntimos mantenían la operación increíblemente fragmentada. verá. Había uno o dos pedazos de papel con unas cosas muy tentadoras. Edmund Waller —suspiró Bryson. —Prodigio de ajedrez —murmuró Bryson—. sé que lo hará. profesor. De todas formas. de no haber sido por la afortunada deserción de un par de agentes de mediano rango que nos dieron cuanto tenían. Tenemos una muy vaga idea de quiénes son los verdaderos cabecillas. este Edmund Waller escribió loas a Cromwell. empezó a surgir una estructura. era un conspirador secreto en un complot de los realistas. Durante el interregno. ¿Sabe por quién se puso su nombre? Edmund Waller era el nombre de un poeta oscuro y extremadamente esquivo del siglo XVII... Es una pena que se haya decidido por un juego de más poder. Y de ese modo supimos acerca de usted. Nick.. su amigo Gennady Rosovsky. En cautiverio. y me gustaría que les eche un vistazo. Nacido en 1935 en Vladivostok. En el fondo se veía parte del Kremlin. Niño prodigio del ajedrez. Pero también. macizo pero no obeso aún. claro está. ¿Conoce a este tío? —Ted. las sesiones informativas de ambos eran insignificantes.

Tecleó una secuencia en el tablero de control y apareció otra imagen digitalizada en la pantalla. ¿es eso lo que me está diciendo? —dijo Bryson amargamente. era un estudiante brillante. Empezaron antes. —Sólo que las maquinaciones no dieron comienzo en aquella época.. —El tío Pete —dijo Bryson con la voz apagada. apuesto y de mandíbulas anchas. ¿Eso le dice algo? El tío se llama como el gran agente doble de la poesía inglesa. un atleta estupendo. Como le digo. claro. después de todos esos años. No el nombre con que vino al mundo. Y se aseguró de que fuera a la universidad a la que fue. hizo una mueca de dolor. Pero en cambio se sintió abrumado por una intensa sensación de vértigo. —Ese era el nombre que se puso. usted no era el único —dijo con suavidad—. —Si le hace sentir mejor. la flor de la juventud americana. Dunne vaciló. y que nunca exhaló una queja. Todo lo cual hizo que fuera a parar a manos de ellos. ¿entonces . demostrar la esencial falta de lógica de su razonamiento. señalar los puntos débiles de su argumento. robusto. mataron a mis padres? —dijo Bryson boquiabierto—. Estaba abstraído en su mundo. Y se va a vivir con sus padrinos. Bryson quería insistir. ¿De veras creyó que fue un accidente? Tenía quince años. y además decidió un montón de cosas por usted. Está diciendo que toda mi vida ha sido una especie de. un sentimiento horroroso de culpa. Del Directorate. se veía a su padre. con aire escéptico... —Deje que le pregunte una cosa. sus padres son asesinados. De repente.. para una especie de organización en la que usaban a la gente. que todo lo que he hecho desde entonces fue una farsa. —¿Está usted diciendo que cuando yo tenía quince años. Peter Munroe.. Nina Loring Bryson. Lo que ocurre es que usted era su triunfo más espectacular. el general George Bryson. un mundo de conmoción y dolor—.corte. discutir con el hombre de la CIA. Bryson. quiero decir. junto a la madre de Nick. usted se reirá a carcajadas. El recuerdo del dolor le revolvió las entrañas a Bryson. —Así que usted afirma que me reclutaron en la universidad para. otra imagen —una imagen granulada de los archivos de la policía— mostraba un vehículo que parecía un acordeón en un camino nevado de montaña. Había decenas de personas en su misma situación. inmenso engaño.. seguía siendo casi insoportable. Si lo que decía Dunne era cierto. Mucho antes. A la derecha. A la izquierda. una mujer dulce y amable que daba clases de piano y seguía a su marido a todos sus destinos alrededor del mundo. aunque fuera en parte.

Elena Petrescu también. »—¿Esta isla es toda nuestra. pero los tienen. nos quedábamos con Nicoleta en Dragoslavele. tan vivaces y fuertes y seguros de cascos. y ciorba.qué había en su vida que fuera real? ¿Qué había sido verdad alguna vez? ¿Sabía él acaso quién era? —¿Y Elena? —preguntó con aire glacial. —Sí. pero son tan maravillosos para montar.. que todo lo que vemos nos pertenece! »—Es todo nuestro. Los comunistas pusieron tan fea Bucarest. La luz de la luna era plateada. Nicholas? —se regocijó ella—. Los crían para trabajar en las montañas. »—Tú nunca viste realmente mi país. erainconcebible.. contagiado por la exuberancia de ella—. He comprado la isla. Después de un galope tendido. »—¡Nicholas. Elena. y todos los días nos hacía unmamagliga. alegre. «Cabalgaban por una franja infinita de playa desierta en el Caribe. Pero el campo.. ¡ Siento que estamos completamente solos. tiene una belleza que no se ha estropeado. Yo aprendí a montar en la granja de mi abuela Nicoleta. a los pies de los Cárpatos.. no. una pasta de harina de maíz. »—Echas de menos tu país. un matemático valiente que se rebeló contra el gobierno.. Y Elena. » Las olas golpeaban con fuerza detrás de ellos. ¿No te lo he dicho? He estado desviando fondos de cuentas secretas. mi amor —dijo Bryson. volvieron a trotar. . Viven aún a la vieja usanza. »—Podrías estar describiéndote a ti misma. sin querer oír la respuesta. Creemos que fue reclutada por la Securitate rumana y asignada a usted para vigilarlo de cerca.. y ella volvió a reírse. ¿Dónde aprendiste a cabalgar tan bien? No sabía siquiera que tuviesen caballos en Rumania. ¡ella no era de la Securitate! Su padre era un enemigo de la Securitate. me encanta cómo pronuncias mi nombre. mi sopa favorita. »—Oh. Cuando nos cansábamos de la vida universitaria. Un caso interesante. querido. eres terrible! »—"Nick-o-las". Transilvania y los Cárpatos. en un poni de Hutsul... »La risa de ella era musical. con carros tirados por caballos. la noche estaba fresca. habían hecho una vida juntos. él la había salvado a ella y a sus padres.

. Haré lo humanamente posible para que estén a salvo». Ahora son ellos los que se esconden. —Nos jodió bien jodidos —interrumpió Dunne. cada uno de sus grandes éxitos fue un revés devastador para los intereses americanos. y no se han olvidado. Transcurrió un instante en silencio. protegidos... En la pantalla de alta resolución apareció otra imagen. respirando con agitación—. Yo intervine. Tu padre tiene muchos enemigos. Los echo tanto de menos. Estaba. dentro y fuera de Rumania. He hecho un trabajo de puta madre. preparando un golpe. Las llamadas secretas por teléfono. Ese «moderado candidato reformista» que usted protegió estaba a sueldo de los terroristas de Sendero Luminoso. Una y otra vez yo. »—¡Él fue un héroe! »—Por supuesto que lo fue. Y no se detendrán ante nada para vengarse. localizan a sus antiguos enemigos y los ejecutan. »—¡Me das miedo! »—Sólo es para recordarte lo importante que es que tus padres permanezcan ocultos. Por fin Bryson. »—¡Por Dios. Y buscan revancha desesperadamente contra el hombre al que consideran el peor chaquetero de todos. Sobrevivientes de la Securitate. a medida que los puntos luminosos cobraban forma y color. —Túnez —dijo Bryson. gente que le mataría si supiera dónde está. él y sus seguidores. Bryson reconoció la cara cuando era aún una imagen borrosa. luego se volvió hacia Elena. y luego otro.. Se llaman rastreadores y trabajan en equipo. En Sri Lanka. asesinos profesionales que le acusan de haber entregado los códigos que llevaron al derrocamiento del gobierno de Ceausescu. Pero para ellos fue un traidor. Veamos. ¡no es suficiente! »—Pero al menos están seguros. Es una agonía tan grande no poder verles. quizá dos veces al año. unos fanáticos. . Pero sobre todo echo de menos a mis padres. parpadeando ostensiblemente. Y digo esto con el mayor respeto profesional.»—Un poco. apoyé a unos grupos de oposición. dijo: —Pero no tiene sentido. Era Abu. ruego que nunca les pase nada! »Bryson tiró de las riendas e hizo que el caballo se detuviera.. Nicholas.. »—Te lo prometo. prácticamente destruyó una coalición secreta que estaba a punto de acordar la paz entre tamiles y cingalíes. Elena. jugando con un cigarrillo pero sin encenderlo—.

Lideraba el Al-Nahda. de lo contrario nunca se fiarán de usted. donde ustedes creían probablemente que estaban ayudando a deshacerse de Ceausescu? ¡Qué farsa! ¡Casi todos los miembros del antiguo régimen un buen día mudaron de ropa y formaron un nuevo gobierno. he de decir. —Murió en cautiverio unos días después. Abu trabajaba clandestinamente. especialmente Hezbollah. Gadafi pensaba que si Abu se hacía con Túnez.descubrí quién jugaba a dos bandas en el palacio. —dijo débilmente Bryson. Estábamos a punto de tener acceso a todos los grupos terroristas islámicos al norte del Sahara. Abu era uno de los nuestros. nos habían engañado. —Pero el intento de golpe. ¡Ya nada tenía sentido! —Una mentira para encubrir la historia. Tenía que hacerlo si quería sobrevivir. Bryson se encogió de hombros. Y no tenía otro remedio que ser un duro. Era nuestro principal elemento en toda la región. Usted lo denunció. quienes lo encarcelaron junto a decenas de sus esbirros. Uno de los míos. —Ojalá yo pudiera decir lo mismo —dijo Dunne. Si no le han conocido a usted y a toda su familia de toda la puñetera vida. y para cuando nuestros hombres lo descubrieron era demasiado tarde. con la voz de pronto endurecida—. Hablo de todo el puñetero desierto. la flor y nata? Son tan endemoniadamente recelosos. Lo engañó y lo entregó al gobierno. —Ahora. mientras la cabeza le daba vueltas. Abu era un cabrón de labia y un duro. ¿Usted piensa que es fácil infiltrarse en una célula terrorista.. más o menos. como si le estuviera haciendo un examen. él podría convertirla en una provincia de Libia. ¿Quiere que continúe? ¿Que le cuente algo sobre Nepal y lo que realmente consiguió allí? ¿Y qué me dice de Rumania. la sangre de los israelíes. —Era un episodio que no se complacía en recordar: nunca olvidaría la carnicería en la avenida Habib Burguiba. Jugaba al borde del precipicio.. Prácticamente retrasó el estado de nuestras redes en unos veinte años. El asunto es que estaba llegando cerca de Gadafi. No le diré que derramé una sola lágrima. de verdad que de puta madre tener una agencia de espías americanos que deshaga el trabajo de los otros. Hay que reconocer a esos chicos prodigio de Shakhmatisti. veamos —dijo Dunne—. y usted lo sabe! Los secuaces de Ceausescu habían estado tramando el derrocamiento del cabrón durante años: arrojaron a su jefe a la boca del lobo y así ellos podían quedarse en el poder. Entonces fue cuando el Directorate le tendió una emboscada. Magnífico trabajo. pero eranuestro cabrón. Bryson. Lo . Abu se estaba ganando la confianza de Gadafi. vale. —¿Qué ocurrió después? —dijo Dunne de golpe. Había entregado a Abu a un grupo de confianza a cargo de la seguridad del gobierno. Yo le entrené. Ni el momento en que Abu lo desenmascaró y casi le arrancó la vida. Brillante. quieren verle derramando sangre a litros. Era verdad... para mantener a flote su buena fe entre los fanáticos. colocó munición falsa. Muy cerca.

seamos francos. Parece que tras la guerra fría la organización se distanció de sus fundadores. . son arrestados y sometidos a un juicio sumario a puerta cerrada: se enfrentan a un pelotón de fusilamiento el día de Navidad. Una vez que termina la guerra fría. ¿Y quién está allí para hacer el trabajo sucio? ¿Quién sino usted y sus buenos amigos en el Directorate? Por Dios. es imposible decirlo con certeza. la manera de trabajar del Directorate. El tío era un dolor de huevos para Moscú. Sentía cómo le funcionaba el cerebro. con mis propias manos. no más sustanciales que un diente de león. los circuitos se recalentaban. y le hemos tenido bajo vigilancia durante los últimos años. ¡No tiene ningún sentido! ¿Tan ignorante me cree? El maldito GRU. la organización al parecer entró en una fase de relativa inactividad: usted no fue el único agente en ser despedido. toda la operación pasa a la inactividad. una cola allí. ¿Qué sucedió entonces? Hay un golpe de Estado fingido. Lo que sí sabemos. Pero Moscú no estaba dispuesta a perder también a Rumania. vaqueros de la guerra fría en Langley. Bryson. Ya ve. ¿cuánto quiere saber realmente? —¡Maldita sea! —gritó Bryson—. Con cautela y hosquedad. le daba vueltas. Quizás estaban clausurando el sitio. Fue todo una maldita trampa. de la mejor manera posible. Todo es parte del pasado. Eso fue antes de que descubriéramos toda la historia. Y ésta es la razón por la que le estoy hablando amablemente y no le pongo las manos al cuello. El control pasó a otras manos. expulsaban el aparato del viejo partido. Moscú quería quedarse con Rumania. en una voz apenas audible—. ésta es nuestra especulación. hombre. Bryson lo miró sin decir palabra.cual era exactamente lo que quería el Kremlin. Dejaron ir a un montón de gente. todos los satélites del este de Europa iban cayendo como dóminos. Ceausescu había de irse. Apenas conocemos aún más que fragmentos aislados. el Directorate está vivito y coleando. Ahora bien. —Seré sincero con usted. ¿y quién sacó partido? Uno por uno. Sentimos aquí una trompa. estaría diciendo gilipolleces si le contara que estamos cerca de descubrir la historia. no se han enterado aún: ¡la guerra terminó! —Sí —replicó Dunne con aspereza. pero al más alto nivel no sabemos aún con qué clase de fiera estamos tratando. mantener el aparato de seguridad e instalar a un nuevo títere. y la risa pasó a ser una tos: era la marca del fumador—. el dictador y su esposa intentan escapar en un helicóptero que de repente tiene «problemas de motor». Pero ahora tenemos motivos para creer que la están reactivando. volaban chispas. —Dunne se rió con amargura. Durante décadas había habido rumores. Hubo un tiempo en que quise matarle. Y por alguna razón que nos desconcierta. los rusos. Quizás ustedes. se democratizaban y se escindían del bloque soviético. incapaz de abrir la boca. de modo que no pueden escapar. Es como la antigua parábola del ciego y el elefante. Bryson arriesgó: —¿A manos de quién? Dunne se encogió de hombros. es que usted era un hijo de puta engañado. Hace cinco años. —No lo sabemos. siempre lo fue. era mala prensa.

. —No se sabe por qué —repitió Bryson con voz monótona. Pero la verdad es que no tenemos la más puñetera idea. ¿para qué diablos me necesita? Los dos hombres se miraron fijamente durante unos instantes. uno de sus fundadores. el ELP. y ésos no hablan. Hemos oído ciertas cosas. —¡Maldito sea! —volvió a estallar Bryson. —Podría decirse que están listos para fomentar una inestabilidad global. Puede que el antiguo sistema soviético esté por los suelos. eso es lo que dirían nuestros analistas sabelotodos. —Si de veras cree en todo esto. —Usted sabe cómo funciona la mente de Waller. Por no hablar del ejército chino. Oye «rumores». Era su mejor alumno. Si algo malo ocurre y él puede culpar a Estados Unidos. «especula». no se sabe por qué. El aprendiz de hechicero. joder. Fíjese en el general Bushalov: tiene el aspecto de ser un candidato serio en la escena política rusa. ¡adiós y viento fresco! En Pekín hay una facción reaccionaria con mucho poder dentro del Congreso Popular de la Nación y el Comité Central. en todo caso. Porque nadie más que los malos lo saben realmente. No importa desde qué ángulo lo mire. hay mucho dinero en juego. —Interesante —dijo Bryson con aire sardónico—. ¿para qué? ¿Qué buscan? Y no tengo una respuesta. lo que me aterra es aquello que no sé. Dunne asintió despacio con la cabeza.—¿Qué quiere decir con «reactivando»? —No estamos seguros. Quiere que vuelva a entrar en el juego. me pasa una maldita serie de diapositivas como si fuera el asesor de una corporación. si en verdad piensa que he sido una especie de tontín en el mayor engaño del último siglo. y sin embargo no tiene la menor idea de lo que está hablando. en su jerga del Valle de las Langostas. ¿Se da cuenta de qué papel juega usted? —La risa de Dunne se hizo otra vez una tos de fumador—. pero los generales no se han rendido. —Usted fue el aprendiz de uno de sus cerebros. Sus antiguos patrones al parecer están acumulando armas. Como digo. el Ejército de Liberación del Pueblo. ¿Democracia deliberativa? Muchos rusos dirían. Comprende lo que le estoy pidiendo que haga. ¿no es cierto? —Sí —contestó sardónicamente Bryson—. Por eso es que hemos decidido traerle aquí. Pero yo me pregunto. «el Hechicero». —Por eso precisamente le necesitamos. Gennady Rosovsky. Al parecer en Rusia le llamabanVolshebnik. que es una fuerza en sí misma. y un montón de poder también. mi pronóstico es que lo catapultarían al poder. Existe cierta teoría según la cual los supervivientes deShakhmatisti se han juntado con un puñado de sus colegas de Pekín.

lo menos que podemos hacer es enviar al mejor sabueso que tenemos. pero Bryson se negaba a aceptarlo al pie de la letra. Nicholas Bryson miraba atentamente el número 1. No sabía qué pensar. hechos un ovillo y ocultos con una mano. pero al menos le había dejado solo por un rato. El Directorate se distinguía también por ocultarse a la vista de todos. Sin duda. habían sido reemplazadas por otras. «¿Se había marchado entonces?» El comité americano de la industria textil y la junta de productores de granos de estados unidossonaban tan plausibles como las otras . a lo mejor que hay en usted. para ver quésensación le daba: el feng shui y todo eso.324. No había nada de reconfortante o cordial en el moderno edificio de oficinas que hacía de sede central de su patrón. El agente inmobiliario pensó seguramente que Bryson era otro de aquellos hombres de negocios sensibles de la New Age. Usted es el único que sabe cómo huelen. qué decirle al de la CIA. con unos pequeños prismáticos pegados discretamente a la cara.—Usted es nuestra mejor carta. un lugar de refugio y renovación. en lo que podría ser su oficina. Se quedó observando durante un buen cuarto de hora desde la oficina vacía y oscura. si bien las transformaciones eran sutiles. las sienes le latían. que durante tanto tiempo había sido su punto de referencia.324 de la calle K había cambiado. Estaba junto a la ventana de una oficina vacía. El pulso se le aceleró. ¡Demonios. «Estar desnudos es el mejor disfraz». Es decir. ¿cómo le puedo explicar? —Había estado jugando tanto tiempo con el cigarrillo aún sin encender. un edificio que le era profundamente conocido y tan extraño a la vez. una isla de continuidad y palabras tranquilizadoras en un mundo violento y en constante cambio. aunque con nombres tan banales como los que había antes. —No se ofenda —le dijo Dunne—. el comercial había vuelto y sentía curiosidad por conocer el veredicto. 4 El fuerte sol del mediodía blanqueaba los edificios de esa manzana de la calle K. Podría apelar a su patriotismo. Le bajaba el sudor por el rostro y tenía la camisa blanca humedecida. hasta que alguien golpeó en la puerta. solía decir Waller. Harry Dunne le dijo que habían abandonado el cuartel general de la calle K. que anunciaban a sus ocupantes. Era evidente que el 1. pero si hemos de seguirles el rastro. nos debe una! La cabeza le daba vueltas a Bryson. brillaba con luz trémula y se reflejaba en las ventanas de vidrio cilindrado de las oficinas. que las virutas de tabaco empezaban a caerse—. Las placas del frente del edificio. Al otro lado de la calle. el comercial de la agencia inmobiliaria que le había dado las llaves de aquel espacio vacío en alquiler pensó que era extraño que un hombre de negocios internacionales quisiera pasar unos minutos a solas.

No aceptes nada al pie de la letra. Otro consejo de Waller. La mejor y más eficaz estratagema sería entrar abiertamente en el edificio. Le dio las gracias al agente inmobiliario. siempre lo sería. Pero se le había activado el sistema de aviso previo. para tratarse de empleados de el Directorate o falsos contratistas. Entonces se acordó de un aforismo de Waller —maldita sea. en su imaginación.324 de la calle K. y para cualquiera que estuviera en el negocio. cuestiona todo lo que te dicen. Bryson había visto una cantidad inusual de gente que entraba y salía del edificio. Se planteó la cuestión como otro enigma del trabajo de campo que había de ser resuelto. De modo que allí tenía lugar algo diferente. cualquier cambio en la gente de actitud o coloración que pudiera significar una amenaza. ¿pero. Cree que ha estado quince años al servicio de su país. le dijo que estaba interesado. Le entregó una de sus tarjetas de visita falsas y luego le dijo al hombre que debía salir rápidamente hacia otra cita. »—¿La verdad acerca de qué? »Para empezar. »¿Pero dónde estaba la verdad? ¿Dónde las mentiras? »—Usted cree que es un puñetero héroe no celebrado. Había estado pensando durante horas en cómo entrar al edificio sin alertar a los ocupantes. la duplicidad era una parte necesaria de la estrategia de juego. «¿Dónde estaba la verdad? ¿Dónde la cordura?». «—Es la única manera de que conozcas la verdad. había ideado decenas de métodos ingeniosos para entrar. pero todos implicaban riesgos con pocas probabilidades de éxito. En un cuarto de hora de vigilancia discreta. con descaro. . Se aproximó a la entrada del edificio. a qué se debía el cambio? Había además otras alteraciones en el 1. Sin embargo. Quizá Dunne tenía razón después de todo. con los sentidos alertas ante cualquier movimiento repentino. la cacofonía se hizo abrumadora. de Gennady Rosovsky—:ante la duda. Demasiada. y le pidió que preparara un contrato de alquiler. entra por la puerta principal.. Los sonidos discordantes del tráfico aumentaron a su alrededor. por cierto.organizaciones cuyas placas habían sido colocadas allí por algún artista creativo del camuflaje que trabajaba para el Directorate. trabajando para una agencia ultraclandestina conocida como el Directorate. Eso valía en todo caso para Waller y Dunne. la verdad acerca de sí mismo. «¿Dónde estaba Ted Waller entonces?»..

las innumerables ocasiones en que estuve a punto de perder la vida. sino un ejecutivo alto y de aspecto atlético que llevaba un bolso de gimnasia y una raqueta de squash. de quitarle la vida a otros? »—Estoy hablando de la mayor táctica de espionaje del siglo veinte. Todos ellos se sorprendieron. Fue todo un elaborado ardid. ex oficiales del GRU soviético que entre tanto habían emigrado y abandonado el mundo del espionaje del mismo modo que Bryson pensaba que lo había hecho. queno era Ted Waller! Ahora Bryson sabía al menos eso.»¡ Basta! ¡ Era una locura! »¿Elena? ¿Tú también? ¿Elena. el miedo que me revolvía las entrañas. Bryson se disculpó. Un comerciante de diamantes de Amberes. usó nombres falsos. haz frente a la verdad!». le suministraron identidades que él . un «asesor» y «mediador» en comercio internacional de Moscú. Alguien tropezó con él. Había decenas de personas en su misma situación. un hombre que alguna vez había pagado con creces por su información y su asistencia. Contactó con gente que conocía de una vida anterior. guardados en cintas magnéticas cifradas. Aún tenía sus viejos contactos de la antigua KGB. Por distintos caminos. ¿se da usted cuenta? »—¡Está diciendo que toda mi vida ha sido una especie de. usted no era el único. una vida que estaba seguro de haber dejado atrás.. Hizo averiguaciones. porque un hombre que había sido una leyenda en el negocio que les unía ahora contactase con ellos. confirmó datos. revisó documentos. algunos se sintieron desconcertados. ¡Confronta a Ted Waller. el ejecutivo lo miró con rabia y siguió por donde venía.. deprisa y con nerviosismo. gente que vivía retirada o que había explorado nuevas formas de trabajo en un mundo mercenario tras el fin de la guerra fría. o archivados simplemente en sus formidables cabezas. No era un profesional. haz frente al pasado. inmenso engaño! »—Si le hace sentirse mejor. Todos ellos conservaban documentos en cajas fuertes. Lo que ocurre es que usted era su triunfo más espectacular. el amor de mi vida. El hombre miró a Bryson con el ceño fruncido y un poco de miedo. Alguna vez fueron fuentes clave. »—¡Es una locura! »—Usted es el único que sabe cómo huelen». intimidados incluso. el antiguo GRU. un abogado y hombre de negocios de Copenhague. »¿La sangre que derramé. con las manos abiertas y tensas a los costados y listo para atacar. y Bryson se agazapó de inmediato. utilizó frases que parecían sin sentido pero que de hecho eran muy significativas. que ahora estaba fuera de ella tan abruptamente como llegó? »—Usted cree que ha estado una década y media al servicio de su país. Realizó algunas llamadas. «¡Confróntate.

que tenía el pelo algo «vigorizado» le esperaba junto al ascensor en su traje elegante y de aspecto en exceso refinado. confidente y patrón— era en efecto un agente encubierto del GRU. había una lista de los bufetes de abogados y organizaciones delobby que se encontraban en el edificio. ¡nuestro país no está para esas cosas! Sé que el congresista Vaughan lo comprende. Harry Dunne. Cualquiera podía entrar o salir. El señor Oakes vino de inmediato a su encuentro. —Tengo una cita con. ya no blindado. del Comité Americano de la Industria Textil. con un guardia de seguridad/recepcionista sentado detrás de un mostrador de mármol en forma de media luna. No había ninguna duda al respecto. y un joven rubio.¡Era una locura! Al llegar al vestíbulo de entrada.revisó y confirmó varias veces. Debajo de los nombres de cada empresa figuraban sus principales directivos con los respectivos números de teléfono. Detrás de las puertas de vidrio. el congresista Rudy Vaughan era un representante de Tejas con mucho poder. Un joven negro de chaqueta azul y corbata roja lo miró con poco interés. Bajaron en la tercera planta.. Una vez más el hombre de la CIA. Y con voz segura agregó"—: Sé que el congresista Vaughan comprende la importancia de mantener una América fuerte. El guardia telefoneó al director del comité dellobby. en su lugar. jefe.. Ted Waller —el padrino de Bryson. con los brazos abiertos. advirtió que habían quitado el tablero del interfono en el que debía marcar una secuencia codificada de cifras que variaban constantemente. estaba en lo cierto. sin duda significaba mucho para el comité textil. —vaciló por una fracción de segundo mientras le venía en mente un nombre de la lista que había en el vestíbulo de entrada— John Oakes. Los preliminares del caso dieron resultado. en una vitrina. cuya opinión. Gennady Rosovsky y Edmund Waller eran una y la misma persona. al tiempo que estrechaba la mano de Bryson con ambas manos. Soy Bill Thatcher. —¡Estamos agradecidos por el apoyo del congresista Vaughan! —exclamó el directivo. a su asistente ejecutiva no le constaba que tuviera una cita con el principal asesor legislativo del congresista Vaughan. Bajó una animada joven de pelo rubio esmerilado que acompañó a Bryson al ascensor. mientras le pedía incesantemente disculpas por la confusión. sin trabas ni barreras de ninguna especie. pero estaba más que dispuesta a hacer un sitio a una figura tan importante. Se sorprendió al ver que la puerta de entrada se abría sin necesidad de anunciarse. de la oficina del congresista Vaughan. libre de productos importados baratos y por debajo de su precio. el vestíbulo del interior había cambiado poco: un área destinada a la recepción. por el hecho de presidir comisiones. Me refiero a lastelas de Mauritania. que ahora tenían el aspecto de ser de un vidrio corriente para ventanas. . —Bryson fingió un acento ligeramente tejano.

Bryson regresó al parking.—El congresista Vaughan está interesado en saber más acerca del proyecto para las normas internacionales del trabajo que usted apoya —dijo Bryson. como si hubieran destruido el interior de toda la planta. Si aún le quedaba una sombra de duda. pero ya no se convencía de tales esfuerzos para no ser vigilado. Pero no había nadie del antiguo personal. que estaba en el ángulo. El momento de la verdad pasó sin incidentes. una máscara. Ya nada era lo mismo. Hasta la distribución de la planta había cambiado. No había rastros de Ted Waller. el hombre de la CIA. ¿ Cómo podría encontrar a sus patrones si habían desaparecido de la faz de la tierra como si nunca hubieran existido? Bryson estaba en un callejón sin salida. Subió a través de varios niveles hasta llegar a la salida del garaje. Había desaparecido la antigua despensa de armas de mano. —Entendemos que el congresista Vaughan volverá a presentarse a las elecciones del año que viene —dijo el hombre con aire confiado—. si alguien hubiera intentado forzar el seguro o entrar al coche. Veinte minutos después. El Directorate había desaparecido. sobre la verdad acerca del Directorate. ni siquiera los muebles de oficina. «¿Quién miente? ¿Quién dice la verdad?». al igual que el filamento del lado del acompañante. sintió ese viejo nudo en el estómago que le era tan familiar. No había notado que nadie le siguiera a la calle K ni al parking. Bryson asintió distraídamente. ni Chris Edgecomb ni nadie más de los que Bryson conocía sólo de vista. No estaban los módulos ni las centrales para las comunicaciones. Era la oficina que una vez perteneció a Ted Waller. Cuando arrancó el coche. y le invitó a sentarse. y en su lugar había una sala de conferencias con paredes de vidrio ahumado y mesas y sillas de ébano de aspecto elegante. Ésa no era una organización ficticia. un ganglio tenso que no había sentido hacía años. habría activado los indicadores sin saberlo. a su vehículo alquilado. y pasó por todos los controles que alguna vez habían sido parte de su vida. donde insertó la . y consideramosvital apoyar a aquellos miembros del Congreso que comprenden la importancia de mantener fuerte la economía americana. tampoco los monitores de satélites globales. El directivo demasiado bien vestido condujo a Bryson a su oficina. la veracidad del relato que había hecho Harry Dunne. no hubo detonación alguna al encender el motor. El pequeño filamento sensible a la presión que puso en funcionamiento junto al pomo de la puerta del conductor estaba aún en su sitio. Se hincó rápidamente de rodillas e inspeccionó brevemente la parte de abajo del automóvil para cerciorarse de que nadie hubiera colocado algún dispositivo. mientras miraba a su alrededor. o negar. ahora se había esfumado. el único hombre que podría confirmar. mirando a su alrededor mientras los dos iban por el pasillo que alguna vez había sido tan familiar.

y debía estar a la altura. con aire aburrido. no la aceptaba. Cuando el coche se incorporó al tráfico. se dijo entre dientes. ¿es la misma tarjeta que le dieron al entrar? —preguntó el empleado mientras se la devolvía a Bryson. Sería una lástima que me resbalara y apretara el gatillo por error. Preferiría no tener que usar esto. se dirigió a la ventanilla abierta de Bryson y le dijo: —Déjeme probar. ¿no cree? Vamos a dar un paseo. A tomar aire fresco. Es probable que nos ocurra a todos en algún momento. —Usted sabía que este día iba a llegar. que probablemente se movía en círculos exclusivos y adinerados. No quite las manos del volante. Bryson sintió que el cañón de la pistola le apretaba aún más la sien izquierda. Le echó un vistazo a la tarjeta. La tarjeta salió despedida hacia atrás. —¿Qué quiere decir? —dijo Bryson irritado. No correspondían a las manos de un empleado de parking. y oyó la voz baja y firme del hombre que iba detrás. no me malinterprete —dijo el empleado que se inclinaba sobre él. Bryson. eran las manos suaves y bien tratadas de un hombre que se preocupa desmesuradamente por su aspecto. por si intentaba apropiarse de uno que no fuera suyo? Se volvió para mirar al empleado y hubo algo que le molestó de inmediato. Volvió a insertar la tarjeta. pero no mucho) que a pesar de todas las precauciones que había tomado. que había guardado su arma en la guantera. —Caballero. va demasiado . caballero. asintió como si hubiera comprendido en el acto y se aproximó a la ventanilla del coche. ¡ Pero se dio cuenta demasiado tarde! El empleado abrió de golpe la puerta de atrás y se metió en el coche. pero de nuevo fue rechazada. tampoco esta vez activó la barrera. usted y yo. no tenía más remedio que salir del garaje a la calle K y seguir las indicaciones del falso empleado.caballero. otra vez con la pistola apuntada en la sien de Bryson. ¡El empleado empuñaba una pistola de pequeño calibre sobre la sien de Bryson! ¡Era unalocura! —Lo que digo. las uñas cuidadas. es que ahora quiero que ponga las dos manos sobre el volante —dijo el empleado con voz firme y baja—. ¿o no? —dijo el profesional—. —¡Vamonos!¡Hágalo andar! —gritó el falso empleado cuando se abrió la barrera—.Demonios. caballero. salió de su caseta.tarjeta magnética en la máquina que controlaba la barrera. el aspecto que tenían sus manos. ¡Santo cielo! ¡Eso era! Las manos. Se pasa un poco de la raya. ¿Acaso cuestionaba el empleado que aquél fuera en efecto el coche de Bryson. —No. ahora se demorara por un simple fallo técnico. —El empleado insertó la tarjeta en la máquina. Bryson sintió de repente el acero frío de un cañón sobre la sien izquierda. Era casi gracioso (casi. El empleado del parking.

incluso la labia.. y un minuto después lo pone en el cañón. Dos tíos del mismo oficio que se encuentran por casualidad en los dos extremos de la pistola. no respondió. Cómo un movimiento súbito de Bryson. entonces? El asesino a sueldo —porque sin duda algunaera un asesino a sueldo. abalanzándose sobre el volante para no perder la dirección. era muy consciente de que aquel tipo no vacilaría en dispararle directamente a la cabeza si había de hacerlo. estoy seguro de que comprenderá. salvo al principio de su época de adiestramiento. la cabeza iba a toda velocidad. Sucede. Ahora tenía que seguir sus instrucciones y esperar un momento de distracción por parte de su raptor. El corazón le palpitaba. los movimientos rápidos y efectivos. era lo último que el asesino a sueldo tendría en mente—. —Digamos que vamos a algún lugar fuera del sistema de autopistas. Ese conocimiento de las opciones de que disponía el enemigo era una de las pocas cartas que Bryson tenía para jugar.. entonces B. al otro extremo de la pistola. Bryson. al considerar las alternativas que tenía. .? Estiró la mano derecha con aire despreocupado hacia el interruptor de la radio. Bryson no estaba conforme con su suerte. Nada personal. La rueda gira todo el tiempo.. eso es todo. supo Bryson. ¡Tenga cuidado! El asesino no tenía idea de que Bryson llevaba la Glock pegada a la espalda. —Perohablar. El asesino a sueldo haría lo posible por no apretar el gatillo mientras estuvieran metidos en el tráfico. comprendió Bryson con aire lúgubre. donde dos tíos puedan hablar tranquilamente. como un comentario al margen—. daría inicio a una medida en contra. la manera en que trazaba su plan mental:si A. Sabía lo que pensaba en aquel preciso instante el hombre que tenía detrás. por lo que no tengo dudas de que lo afrontará como un hombre. ¿Le molesta si pongo las noticias. Estrictamente profesional. por temor a que el vehículo perdiera el control y pusiera en peligro a otra gente.. al tiempo que el hombre bramaba: —¡Maldito sea.lejos. en la funda de la cintura. una indicación no acatada. el volante que girara en la dirección equivocada. Un momento pone el ojo en la mira. Mete las narices en algo que ya no es asunto suyo. un profesional que trabajaba para el Directorate o un empleado contratado— insistió en que Bryson mantuviera las manos todo el tiempo a la vista. pero nunca. Había estado innumerables veces en circunstancias similares. Sus marcas distintivas eran evidentes: el plan de acción firme. luego sintió que el cañón de la pistola le golpeaba la sien. Pero al mismo tiempo. Y añadió. Pero no iba a correr ningún riesgo. Empuja cuando debería de haber jalado. tratando de que su voz sonara firme. Estoy seguro de que fue muy bueno en su época. vuelva a poner las manos sobre el volante! —¡Joder! —exclamó Bryson por el dolor—. —¿Le importa decirme adonde vamos? —dijo Bryson. ¿Cómo sacarla.

en realidad. No si he de basarme en lo que he oído acerca de sus talentos. Bryson obedeció. —Ahora coja esta salida —continuó el asesino. lo mejor para coger al otro desprevenido.Cruzaron el Key Bridge. los testigos potenciales. —Oh. Pero el asesino a sueldo tenía demasiados recursos como para meterse en una discusión táctica o para permitirle a Bryson que pusiera en duda su competencia. —De este modo siente lo que han sentido los otros —dijo el profesional. —Se está poniendo demasiado filosófico para mi gusto. La resignación. Apuesto a que ni siquiera sabe quién le firma sus cheques. Bryson volvió a mirar al frente y preguntó:—Al menos podría hacerlo ahora mismo. —No importa quiénes sean. la impotencia y la desesperanza. divertido—.«Izquierda».Debería haberlo hecho. No importa si trabajanen contra de Estados Unidos o no. Habrá visto todas las cámaras de vídeo. ni lo que hagan —dijo Bryson con calma—. al final de lo que había sido un espacio para coches usados. Usted comprenderá. gritó el hombre. donde casi todas las agencias de alquiler de coches tenían sus oficinas. luego sintió cómo el cañón de la pistola se le incrustaba en la sien: el profesional no ocultaba su disgusto. La salida los llevaba a la zona más próxima al aeropuerto. Un miembro de el Directorate estaría protegido por otros. El miedo. Probablemente operaba por cuenta propia. Era un dato valioso que guardaría para cuando llegara el momento. Un desliz. Giró la cabeza a la derecha para dirigirse al hombre. el resto no me importa. . El tío era evidentemente un empleado contratado. indicando hacia el aeropuerto nacional Reagan. con tal que los cheques tengan fondos. pensó Bryson. Aparcó como le ordenaban. ni siquiera lo intente —dijo el profesional con una risa entre dientes—. lo cual quería decir que no contaba con apoyo. Apuesto a que usted tampoco lo habría hecho. —Como dije. Obviamente habían informado en detalle al experto sobre la naturaleza mental de Bryson y sobre cómo reaccionaría en una circunstancia así. Bryson condujo el coche hacia un aparcamiento vacío. —No semueva —dijo la voz acerada. No hago política. —Con tal de que tengan fondos. alguien de fuera. hizo un esfuerzo por parecer sumiso y resignado. —Podría haberme liquidado en el parking —murmuró Bryson—.

Usted se queda con el anticipo. . El dinero es digital. pero está todo el maldito banco. No dudarán de usted sobre eso. no se apuesta contra la banca —concedió Bryson—. Pero parece olvidarse de que mi sustento va más allá de una transacción. —Hoy en día todo deja huellas. No ha tenido una vida privada digna de mención. —¡Gilipolleces! —Todo es posible en los tiempos que corren. Y uno no apuesta contra la banca. tengo un trabajo que cumplir. —Hace unosdías. más hábil. Y en este caso es facilitar un suicidio.. y usted lo sabe. Cuentas secretas.. se entiende. Ya no es como cuando usted estaba activo. según los informes de su seguro médico —replicó el asesino con una sonrisa lúgubre en la voz—. Ha estado viendo a un psiquiatra durante más de un año. —Lo siento. —Comprarse su propia vida —dijo el profesional con aire solemne—. Guardamos un porcentaje de nuestros viáticos. joder. dinero lavado e invertido en el mercado. y yo le pago el doble de lo que le pagan ellos. —Las cuentas se vigilan con mucho cuidado en estos tiempos. y las arboledas de la academia no se pueden comparar con las emociones del trabajo de espía. Bastará con decir que el objetivo era mejor de lo que había pensado. como usted sabrá. y las transacciones digitales dejan huellas. Lo siento. y eso fue hace años. con el depósito.—Ésa es una manera de pensar a muy corto plazo. nunca a máquina ni en ordenador. con bases de datos computarizadas. Tiene un historial depresivo. gastos reembolsados y exagerados. —No tiene por qué serlo. Además de una nota de suicidio en su ordenador. Que consiguió escapar. es lo quequieren creer de todos modos. No si llegamos a un acuerdo mutuo. no si los billetes no son de la misma serie. Ponga a trabajar el dinero. —Nuestro oficio es a corto plazo. Es una norma de la profesión. amigo. —El dinero en efectivo no deja huellas. que usted compró. —Bryson dejó pasar un momento de silencio—. Los informes farmacéuticos también: antidepresivos que le recetaron. qué bueno es ese tío. —Las notas de suicidio casi siempre se escriben a mano. me han dicho. junto a ansiolíticos y somníferos. Todo estará allí. Un psiquiatra y psicofarmacólogo de renombre le diagnosticó una depresión clínica. Yo estoy dispuesto a poner a trabajar una parte ahora mismo. es lo que seespera de nosotros. Bryson. —No. los únicos psiquiatras que he visto eran del gobierno. Todos ganamos algo. Puede que usted tenga una cuenta.

Esta vez se encontraron en Langley. este segundo o dos de auténtica indecisión por parte del supuesto asesino. —¿Por qué cree que le dieron la misión? —preguntó Bryson. herían lo mismo porque eran verdad: no tenía familia. Pero créame. cuando el cañón de la pistola cayó rozándole la nuca. las balas de grueso calibre perforaron el asiento y el ruido fue ensordecedor. si bien indudablemente ensayadas. y tampoco me importa. Se evitaron los procedimientos corrientes de seguridad. agregó con amargura para sus adentros. usted era uno de los mejores agentes. —Pero déjeme decirle que me siento honrado de que me hayan dado esta misión —continuó el asesino a sueldo—. apartó la mano izquierda del volante y la deslizó por detrás de la espalda. Un trabajo es un trabajo. —¿Cómo es que no me sorprende que los chicos del Directorate le declararan perdido para su causa? —dijo Harry Dunne con una risa áspera que se convirtió en una . —¿Y usted espera seguir con vida? ¿Cree que le querrán contando historias por ahí? ¿Quién sabe cuánto le he contado? ¿De veras cree que sobrevivirá a este último trabajo? —La verdad es que no me importa un carajo —dijo el hombre sin mucha convicción. Era todo el margen que necesitaba. disparando a ciegas. No tiene familia que la requiera. —No. estoy seguro. Usted y yo hemos tendido trampas para que parecieran suicidios. Tres explosiones rápidas llenaron el interior del coche. nunca nadie llegará tan lejos en la investigación. —No lo sé. ¡Tenía la Glock! Con la velocidad del rayo apuntó contra el respaldo de su asiento y.Desde que el Directorate asesinó a mis padres. Bryson fue admitido al cuartel general de la CIA con un mínimo de ceremonia. en la séptima planta del nuevo edificio de la agencia. Bryson se dio la vuelta. le había volado la mitad de la frente. Lentamente. Las palabras del profesional. desde que Elena le había dejado. y vio que el hombre estaba muerto. Bryson sintió que la presión de la pistola en la sien había disminuido un momento. en la oficina de Dunne. apuntando ahora con su pistola.—Vale. después de todo. no creo que sus patrones hayan pensado ni por un instante en dejarle con vida —continuó Bryson con aire lúgubre—: ¿Quién diablos puede saber lo que yo le he contado? —¿Qué está tratando de insinuar? —preguntó el asesino a sueldo tras un momento incómodo de silencio. apretó el gatillo una y otra vez en una secuencia al hilo. Dicen que. ¿ Había alcanzado al hombre? En un instante obtuvo la respuesta. No habrá autopsia para usted. Pareció vacilar por un instante.

no le conozco por otro nombre. De repente. —Sigma. en contemplación. Como ese «Próspero» que usted menciona todo el tiempo. y estamos intentando comparar la imagen con fotografías y retratos de archivo. Nombres falsos que son. —Lo que también saben es que no me quieren en esta oficina. de origen belga. —¿Se mudó? ¿Le trasladaron? —Una playa repleta. —Ya le he dicho. y eso no nos sirve de mucho. Pero sabían muy bien cómo manteneros aislados. encuentre usted su picnic. nos dijo un testigo. —¿A saber? —Que es mejor que cualquiera de los que ellos pueden mandar tras usted. Es arduo. examinó las paredes sin ventanas de la oficina de Dunne. dijo: —Si busca hormigas. es un trabajo azaroso. Pero el software de inteligencia artificial no está aún muy desarrollado. o eran. de Hilton Head. del dominio del Directorate y de los que no aparece nada en nuestra búsqueda interna de datos. Al parecer se desplomó de un fuerte ataque al corazón. Causó una pequeña conmoción en el paseo marítimo aquel día. Frank Ogilvy. sólo nombres falsos. fue hace más de quince años. Me parece que han debido de olvidar con quién estaban tratando. —¿Cómo dice? —Dunne había vuelto a distraerse y a hacer trizas un cigarrillo.era de Hilton Head. a pesar de que había tanta gente. según creo. Próspero era. —Ojalá tuviera algo que contarnos —replicó Dunne—. Además. en esteedificio. Hace siete años. —Los mejores retratistas de la agencia han hecho un dibujo basado en su descripción. Carolina del Sur. Y ese tiempo en acción es como una era geológica. —Ogilvy. Un agente de muchos recursos. uno pensaría que a estas alturas esos puñeteros vaqueros ya lo sabrían. Un tío con el que usted dice haber trabajado en Shanghai en un caso particularmente sensible de abducción. Por el amor de Dios. un día de calor. atomizados. Bryson se quedó en silencio un instante. .sostenida tos de fumador—. Bryson. con descripciones verbales. No conoce los verdaderos nombres. hablando hasta por los codos. O quizá debería decir. Hasta ahora tenemos un sólo hallazgo.

Son baratos. lo que hemos de descubrir es dónde están. a veces hay que violarlas para salvarlas. debíamos reunir el material nosotros mismos. ¿Recoge armas por la calle o qué? —En realidad. hasta nuestros generales empiezan a parecer más atractivos. Dick Lanchester cree en normas y reglamentos. —Primero. En vez de buscar dónde estaban. Sibusca hormigas. casi fatigosamente—. —No se puede jugar con las Reglas de Queensbury. —Armamento. como los llamábamos. hemos de ponerle fin. el secreto confidencial. —Dunne se encogió de hombros—. Pero el mundo no se atiene a las reglas. unos cientos de fusiles de asalto Kaláshnikov. como en las Comores. Bryson se estremeció. Cuando las bombas y las balas empiezan a volar por los aires. aunque su objetivo final está en otra parte. Pero material sofisticado. Si bien el honesto Richard Lanchester nunca lo hizo. siempre fuimos puntillosos con nuestrosinstrumentos. en que la idea era impedir que una banda de mercenarios tomara el poder. Las municiones. Parece que están tratando de acumular un arsenal. se dice. Un montón de buenas intenciones. en el ochenta y dos. Pregúntese: ¿Qué necesitan? ¿Qué tienen ganas de comer? Dunne apoyó el cigarrillo deshecho y de pronto levantó la vista. encuentre usted su picnic. Y tiene razón. Cueste lo que cueste. No creo que usara las requisas del gobierno estadounidense.—Era un dicho de Waller. atento. una operación bastante típica de artillería intensiva. Y todo lo que querían era liberar a una docena de ingleses y americanos que un coronel chiflado llamado Patrick Denard había secuestrado para pedir rescate. ¿no es así? —dijo Bryson. —Algo se le estaba ocurriendo a Nick. —Dígame cómo hacía para conseguir el armamento. A causa de las restricciones. —¿Cueste lo que cueste? —Usted y yo lo entendemos. ligeros . Creemos que van a instigar alguna especie de turbulencia al sur de los Balcanes. fiables. recordando las palabras de Ted Waller. En todo caso. —Armas y munición. pero continuó hablando. —Eran de la CIA —intervino Dunne. No importa lo que estén tramando. —El venerable y adorado Richard Lanchester era director del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca—. Por ejemplo. Cosas que saltan por la noche. No podíamos simplemente ir a un almacén del ejército con una orden de transferencia. ¿pero adonde va uno a parar con tanto idealismo? Fíjese que todos los santos han muerto. —Armamento.

Bryson hizo una pausa—. que junta fondos vendiéndolos a los tigres tamiles. en unos diez días habrá un bazar flotante de armas que tiene lugar todos los años en la Costa da Morte. Donde se reúnen las hormigas. Un enorme buque contenedor. en aguas internacionales frente a la costa de España. siempre hay una cantidad importante que se extravía. De sacar a relucir todos los secretos y mentiras hasta dar con la verdad. con los ojos bien abiertos. —Ustedera bueno. No era una pregunta. Después está la guerrilla kurda. De alguna manera se pierden unas cuantas en cada cargamento. Los griegos los fabrican en grandes cantidades y con licencia. La idea de volver a su antiguo estilo de trabajo —sobre todo ahora. Bryson asintió. que se daba cuenta de cómo le habían engañado— lo llenaba de asco. sus pensamientos volaban muy lejos. Bryson suspiró con impaciencia. Una verdad con la que pudiera vivir en paz. el LTTE. —Sé dónde encontrarlas. —No le sigo. —Es una manera de decirlo.y se hacen en unos diez países. El nombre registrado de este buque esArmada española. Por dónde empezar.304 o una mira nocturna Jaguar. Se necesitaría un pequeño número de rifles para francotiradores con miras de visión nocturna. Plataformas de lanzamiento para cohetes y granadas. repleto de municiones de primer orden y los mayores traficantes de armas para hacerles compañía—. diablos. otra emoción: la rabia. y tampoco era una queja. Y otra emoción más. un acontecimiento tan regular como el desfile del Día de Acción de Gracias de Macy's. —Cuando se envían armas ilegalmente. necesitará acumular municiones. Exactamente en este momento del año —miró la fecha en su reloj digital—. más sosegada: la necesidad deentender. además son fáciles de conseguir. . entonces. —Se caen del camión. claro. de modo que son difíciles de rastrear. Bryson se puso de pie enseguida. El deseo de venganza. Dunne lo miraba extrañado. Los misiles Stinger pueden ser muy útiles. el PKK. —El picnic —dijo Dunne con una sonrisa astuta—. Claro. preferentemente BENS 9. en particular CPAD Tech. Pero además había algo. Es una institución que ya lleva unos veinte años. No es una mala idea. de hurgar en su propio pasado. Después. digamos. Allí es donde los aficionados siempre se equivocan: acaban siempre con más armas que municiones.

Los reflectores del helicóptero iluminaron con luz potente la cubierta plana y vacía y toda la extensión del buque. pero el contenido de cada una era un misterio. no era una armada. y eso tan sólo en cubierta. de las reservas de naciones con demasiadas armas y poco dinero. quizá como varias manzanas de una ciudad. tanto más ominoso por la ligera semejanza de las cajas metálicas. Nadie sabía de dónde Calacanis. Bryson hizo un cálculo rápido. España El inmenso buque surgió de la niebla. Para cualquier grupo. en la bodega. en países como Bulgaria. Trece millas náuticas al suroeste del cabo Finisterre. Pero éste no era un buque contenedor como cualquier otro. el puente de mando bullendo con un radar de aspecto ultramoderno y antenas de satélite. una leyenda en el mundo sombrío de los terroristas y agentes. elArmada española siempre es un picnic. sabía que el buque podía llevar el triple de contenedores a la vista. éste era elArmada española. sin embargo. pero se rumoreaba que había comprado muchas de ellas de forma legal. un yate de lujo. no un carguero. por encima de la plataforma continental relativamente . ya sea fuera de la ley o en trabajo clandestino para el gobierno. o para ser más precisos. El supercarguero estaba repleto de contenedores de metal ondulado y multicolor.—Así es —agregó Bryson con aire fatigado—. que esté interesado en adquirir armamento sin escrutinio oficial. Era un cargamento inmenso. amenazante y hostil. del submundo: desde Afganistán al Congo. meditaba Bryson mientras el helicóptero aterrizaba suavemente sobre la gigantesca H y en un círculo pintado en la cubierta del castillo de proa. 5 Océano Atlántico. y cada caja tenía seis metros de largo y tres de alto. y de otros elementos ilegales o casi ilegales. hasta la popa. una flota: era tan sólo el nombre de un inmenso buque cargado con armamento a la vez exótico y mundano. anclado a trece millas náuticas de la costa española. en Rusia. unas diez hileras del puente hasta la proa. Albania y otros estados del este de Europa. la quilla negra entraba profundamente en el agua. donde se sucedían decenas de guerras civiles: conflagraciones avivadas con las armas ilegales que los representantes de gobiernos legalmente electos compraban tan sólo acercándose a hacer una visita a este mismo buque. Tenía mil pies de largo. en Corea y en China. largo como una manzana. apilados de a tres y ocho de ancho. Mientras el helicóptero Bell 407 volaba en círculos sobre el buque para acabar aterrizando después directamente sobre el castillo de proa. Doscientas cuarenta cajas gigantescas. Los clientes de Calacanis venían de todas partes del mundo. debajo. No. donde estaba la enorme superestructura que se elevaba sobre las hileras de contenedores. obtenía su mercancía. el señor misterioso de este bazar flotante de armas. El Armada española. La cabina tenía el aspecto de pertenecer a otro tipo completamente diferente de nave. blanca con ventanas negras.

a hacer tratos con Calacanis. Si podía fiarse de Harry Dunne era una cuestión que quedaba aún por responder. probablemente Provo. John T. pero estableció contactos con un traficante de armas alemán con el que se había visto algunas veces como Coleridge.poco profunda. Cada uno suponía que los demás habían venido a comprar. no se había consumado el trato). otro parecía oriental. Harry Dunne había insistido en que Bryson usara un nuevo nombre falso. poco se habían dicho uno al otro. El piloto era un vasco antipático e igualmente taciturno. Bryson se quitó los auriculares con micrófono cuando los otros tres pasajeros hicieron lo propio. en los que hacía de intermediario para diversas organizaciones criminales de Asia y algunos estados al margen de la ley en el Golfo Pérsico. y desde allí cubrieron las trece millas que los separaban del buque. Había volado a Madrid. Coleridge era un sospechoso hombre de negocios canadiense. nunca había puesto un pie en elArmada española. Viajaba bajo un nombre falso del antiguo Directorate que él mismo había contribuido a crear hacía algunos años. Si bien Coleridge era una figura esquiva. comprado y cortado especialmente para la ocasión por cuenta de la Agencia. mucho más llamativo que el atuendo conservador que solía llevar. el tercero era caucásico. Bryson llevaba un elegante traje italiano. Había llegado a un acuerdo sobre armas. Él y alguien más habían abordado el helicóptero en esta ciudad. y por lo tanto libre para hacer negocios. en el departamento de reproducción gráfica —maestros falsificadores que se especializaban en lo que se llamaba eufemísticamente «autenticación y validación». conocido por su participación en algunos tratos turbios. no había nada que decir. tenía asientos de cuero y ventanas repujadas: Calacanis no ahorraba gastos en ninguna parte. sin las limitaciones impuestas por las leyes de ningún país. Uno de ellos era irlandés. en algunos círculos se conocía su nombre. y Basil Calacanis era famoso por el cuidado con que escogía a quién había de tratar. cuarenta y siete millas al suroeste. El dinero no había cambiado de dueño (aún no había ido tan lejos. patinazos e indiscreciones de la CIA como para confiar en ellos. Brysonsabia que no se fiaba de la organización de Dunne. En su profesión. y luego cogió una conexión de Iberia a La Coruña. El interior del helicóptero era suntuoso. quien vivía en un hotel de lujo de Toronto y había sido involucrado recientemente en . No quería filtraciones. Más allá de una conversación cortés pero insignificante. muchas gracias. pero más allá de las aguas jurisdiccionales de España. En ocasiones también se encargaba de la logística de ciertos asesinatos. pero eso no era nada del otro mundo en aquel extraño negocio. y eso era lo que contaba. Pero Bryson nunca había visto a Calacanis. Él se conseguiría su propio nombre. era demasiado fácil quemarse. creado especialmente para él por los magos de la división técnica de la CIA. Era verdad que no se le había visto en varios años. Pero Bryson se negó. Así que Bryson había ideado la manera de asegurarse la aceptación. ni huellas burocráticas sobre papel de ningún tipo. Había pasado muchos años observando y oyendo cuentos sobre las filtraciones. después hicieron una breve parada en el puerto de Muros. en Galicia.

como Guayaquil. y fue por ello que no trajo armas. Y llegáis puntuales para la cena. Ahora el alemán vivía en Canadá.una red de sobornos que había pagado a líderes del partido demócrata cristiano alemán. Ruanda y Congo. o Santos. Luego le pidió a Bryson que abriera su maletín. ElArmada española pasaría luego por puertos seguros de su elección. Ambos puertos eran las guaridas más corruptas de . El irlandés se indignó con el que lo registraba. No dijo sus nombres en voz alta. una buena tajada de la comisión por poco más que enviar un fax de presentación al buque de Calacanis. —Muchísimas gracias por haber venido hasta aquí —dijo Ian con acento de clase alta inglesa. Pero aquí nada se descargaba. —Señaló un punto cerca de la plataforma de aterrizaje. identificó la bandera panameña del buque y vio las etiquetas de Explosivos/Primera Clase pegadas a muchos de los contenedores. donde tres guardias macizos esperaban de pie con sus metralletas—. Por favor. que había hecho muchos negocios con Calacanis. se llevaría una parte de la acción. donde se suponía que Calacanis tenía su base de operaciones. Bryson había esperado este ritual. pero se presentó a sí mismo como Ian. A algunos compradores privilegiados se les permitía inspeccionar la mercancía que iban a comprar y podían revisar el contenido de los contenedores. Menuda noche habéis escogido para hacernos una visita: mar tranquila. fue a su encuentro un joven de complexión robusta. Si el alemán. siento de veras que debáis pasar por esto. Bryson miró a su alrededor. Es muy consciente de la seguridad. en Brasil. las precauciones que tome sir Basil nunca son suficientes. Cuando Bryson y los demás pasajeros bajaron del helicóptero. De modo que no fue una sorpresa para Bryson cuando el alemán se mostró extremadamente interesado en la propuesta de John Coleridge de hacer un pequeño negocio juntos. quien les dio la mano y les sonrió obsequioso. donde seguramente sería sometido a juicio. Los tres guardias morenos cachearon con aire de expertos a los cuatro recién venidos. los presentaba. como si fueran antiguos compañeros que venían a ayudar a un amigo enfermo—. con calva incipiente y pelirrojo. pero ya conocéis a sir Basil. El guardia gruñó. representaba a un consorcio de generales de Zimbabue. al tiempo que los miraban con recelo. El guardia que lo cacheó revisó los lugares habituales. Se sabía también que necesitaba fondos con urgencia. pero naturalmente no halló nada. no se podría pedir una noche más gloriosa. pero no hizo ningún movimiento para detenerle. luna llena. por temor a ser extraditado a su país. apaciguado. en Ecuador. Pero Coleridge era lo bastante realista como para saber que no podría llegar a un trato sin entrar al bazar de armas de Calacanis. En los tiempos que corren. Bryson dio a conocer que. bajo apariencia de Coleridge. que deseaban comprar armamento de alto poder. —Documentos —dijo el guardia con un acento que identificó como siciliano. difícil de hallar y muy caro. lo cual tan sólo Calacanis podía ofrecer. —Sonrió a manera de disculpa y se encogió de hombros—. pasad por aquí. además de otros menos usuales.

una biblioteca. y era de una opulencia raramente vista en el más elegante de los grandes hoteles. No se había ahorrado en nada. Los cinco hombres apenas cabían en el estrecho ascensor que los condujo de la cubierta principal a la 06. Cuando se abrieron las puertas del ascensor. La luna brillaba intensamente sobre las aguas del Atlántico. Bryson aceptó el champán. En el Mediterráneo. uno de los mayores centros de contrabando del mundo. En África. un hombre de negocios y traficante de armas que había hecho quizá más que ningún otro para avivar la guerra entre Irán e Irak. que daba a popa y a babor. Finalmente llegaron a un salón enorme. una rubia llamativamente hermosa de ojos verdes. que atendía un barman vestido de etiqueta. —Por aquí. Bryson no salía de su asombro. El helicóptero despegó. Los suelos de mármol estaban cubiertos en su mayor parte por alfombras orientales. vio que conocía a varios de ellos. y olía el aroma salado del mar mezclado con el olor penetrante y agrio del combustible del buque. en Liberia. los accesorios eran de bronce reluciente. el puente y las habitaciones y oficinas de Calacanis. Éstos y otros eran intermediarios. una sauna. el buque haría escala en el puerto albanés de Vloré. en Nigeria. Había cuatro o cinco hombres más en la barra. el ruido se apaciguó. en varias paredes había estanterías de libros que. en las zonas para sentarse había unos lujosos sofás. las gaviotas.piratas de todo el hemisferio. le ofreció una copa de champán Cristal y sonrió con timidez. Al mirar a los otros huéspedes. Bryson pasó. que evidentemente eran trofeos de pesca deportiva. las olas que rompían con suavidad. algunos de los cuales charlaban entre sí. Una camarera de uniforme blanco. le dio las gracias y miró alrededor. No había visto semejante lujo ni en los yates de los multimillonarios más extravagantes. Pasó por una sala de entretenimientos y otra de proyecciones. Había lámparas de cristal. con un gesto que indicaba hacia la cabina donde seguramente estaban el alojamiento de la tripulación. las paredes estaban revestidas de ébano. Los únicos toques originales eran unos pescados enormes. la suite del dueño. Los suelos eran de baldosas de mármol. los guardias armados los seguían a una distancia prudencial. que habían venido hasta aquí para . por favor —dijo Ian. Mientras los cuatro pasajeros se dirigían allí. la información se relacionaba con rostros vagamente familiares. y de Monrovia. embalsamados y puestos en la pared. ¿ Pero quiénes eran? Le daba vueltas la cabeza. minoristas. estaban los puertos de Lagos. Poco a poco. Un intermediario paquistaní. y cuando llegaron a la superestructura. Estaba dentro. Tenía dos pisos de altura. un gimnasio equipado con las máquinas más sofisticadas. mirándolos de cerca. se veía que eran falsos. tratando de no quedar demasiado en evidencia. Ahora Bryson oía los sonidos conocidos del mar. un funcionario de alto rango del Ejército Provisional Irlandés. su memoria prodigiosa estaba llegando al límite.

la tripulación es filipina. del valle de la Bekaa. —Buen truco para trabar conversación. los oficiales son croatas. ¿Puedo ofrecerle caviar.adquirir su mercancía al por mayor. Ella pareció avergonzarse. ya fuera como Coleridge o con cualquiera de sus muchas identidades? Siempre existía el peligro de ser desenmascarado. Tampoco sintió esa espina en la espalda que le decía que debía conocer a alguno de aquellos hombres. Bryson sorprendió a la camarera rubia que lo observaba. —Veo que el señor Calacanis recluta a gente de todas partes. ¿el señor Calacanis? —¿A quién más podría referirme? —Estará con sus huéspedes para la cena. a la manera de un depredador de la misma calaña que quiere conocer a la competencia. nadie se fijó en él. Ella sonrió tímidamente. caballero. el capitán es italiano. Oyó que alguien hablaba en voz baja sobre un «radar Doppler multimodal. —Pues. ¿Al-Biqa? —¿ Perdón? —Su acento. de ser llamado por un nombre cuando ya se había presentado por otro. apenas una mirada de curiosidad. . —Oh —dijo—. ¿Había alguien aquí que le conociera. era uno de los tantos riesgos de su profesión. Es un dialecto levantino del árabe. Sintió un escalofrío. otra persona mencionó a los Scorpions. Poco a poco fue desapareciendo la tensión. ¿no es así? La camarera se sonrojó. siempre tenía que estar alerta a esa posibilidad. —Es un modelo de Naciones Unidas. —¿Dónde está tu jefe? —le preguntó. los misiles antiaéreos Striela de fabricación checa. señor Coleridge? —Nunca me gustó el caviar. El peligro era inseparable de su trabajo. y sonrió complacido. Nadie pareció reconocerle. Aun así. no sabiendo si alguno de aquellos hombres conocía su verdadera identidad. Es una especie de patrón que da igualdad de oportunidades.

una tarde de sol. La mesa larga tenía un mantel de lino blanco. más tarde empezó a vender armas de la familia inglesa a los griegos que luchaban contra los chipriotas. junto a un hombre inmenso y de pecho ancho. ¿De dónde vienen? La sonrisa se le desvaneció en el acto. morteros. donde entretenía regularmente a los poderosos del Quai d'Orsay.—¿Y los clientes? —insistió Bryson—. Discúlpeme si no me . minas y cohetes. Bryson había conseguido reunir los datos para un perfil. Vasiliu Calacanis era un griego nacido en Turquía en el seno de una buena familia. —Nunca pregunto. Había montado su yate-carguero con la sangre de cientos de miles de inocentes. pistolas. y entonces Vasiliu pasó a ser Basil y más tarde sir Basil. El salón comedor era aun más opulento. El camarero inclinó la cabeza hacia el gran hombre de barba y le susurró algo al oído. con vajilla y velas. debajo de una gran araña de cristal. con una barba tupida de pelo corto y gris. con una voz profunda de bajo ruso que retumbaba mientras tendía una mano en dirección a Bryson—. a una de las familias más poderosas de Inglaterra en la fabricación de armas. pero entre los informes de Dunne y el tiempo que pasó en el Directorate. caballero. rodeados de ágiles veleros. y de algún modo. de modo que parecía que estuvieran cenando al aire libre. Uno de los camareros le empezó a hablar discretamente a cada uno de los huéspedes. claro. Hizo grandes negocios con Libia y Uganda. Uno de los camareros escoltó a Bryson hasta su asiento cerca de la cabecera. En algún momento sobornó a políticos ingleses. señor Coleridge —dijo. pero por encima de todo discreto. Era miembro de los mejores clubes de Londres. estableció potentes conexiones. una de sus residencias principales era un enormecháteau en la avenida Foch de París. y tez olivácea. a quienes envió montones de helicópteros. decenas de guerras civiles causaron estragos. después —nadie sabía a ciencia cierta cómo— estableció una alianza con la familia de su compañero de clase. Tras la caída del muro de Berlín. De nada serviría preguntar. Discúlpeme. hubo conflagraciones étnicas y nacionalistas que Calacanis alimentó al suministrarles un fácil acceso a fusiles de asalto. en especial con Bulgaria. llevó a cabo un comercio fenomenal con los sobrantes del armamento en el este de Europa. sus modales se volvieron fríos. —Señor Coleridge —dijo Basil Calacanis. —La cena está servida. más descaradamente extravagante que la suite de la que venían. Desde Afganistán al Congo. El personal de Calacanis iba a ser amable. Bryson sabía que había ido demasiado lejos. Sus lazos con los franceses eran aún más fuertes. En cada pared había un mural fantástico que representaba el mar. Le enviaron a Eton. en el océano sereno. Sacó un inmenso provecho de las ventas a ambos bandos durante la guerra de Irán e Irak.

¿no? —En realidad. Bryson notó que uno de los invitados escuchaba atentamente. Ella apenas notó la presencia de Bryson. igualmente. elArmada española navega a velocidad razonable. Y agregó con aire natural—: Dudo que haya venido con esta decoración. treinta nudos. —La maldita cabina parecía un viejo hospital. —Igualmente. El maldito barco necesitaba urgentemente reparación y pintura. Bryson le dio la mano firmemente a Calacanis mientras tomaba asiento. Iban a sacar el barco de la circulación. Era un francés que se movía con agilidad en estos círculos. un huésped que no había visto en el bar. Aunque debería haberlo visto cuando se lo compré hace ya diez años a la compañía naviera Maersk. —Faltaría más. —Calacanis miraba a su alrededor—. Mientras. Calacanis alzó la copa hacia su invitado y dijo con un guiño: —Por los botines de guerra. Bryson conocía aquel rostro que había visto en los vídeos de vigilancia y en fotografías de informes. Calacanis no parecía la clase de hombre que comete un desliz así. Bryson no podía recordar su nombre. Me sorprende que nos haya tomado tanto tiempo conocernos. Encantado de conocerle. Además de que había que sacarle una tonelada de óxido. —Calacanis respondió con una risotada estruendosa. ¿Quería decir entonces que Arnaud era el proveedor de Calacanis. veinticinco. los demás estaban sentados a la mesa y simulaban no seguir la conversación entre el anfitrión y su huésped favorito y misterioso. alerta. Era un hombre elegantemente vestido con un traje cruzado a rayas. y yo no soy alguien que deje pasar una ganga. o al revés? —De haber sabido lo agradable que es comprar aquí. Pero me temo que Maersk sacó la mejor tajada.Extraordinario es una palabra que no usaría para describir a este viejo cubo oxidado. conocía a aquel hombre. de la que sirvió una copa a Calacanis y luego a Bryson. Esto es lo que vosotros los americanos llamáis gastos generales. —Me halaga —dijo el traficante de armas con desdén—. soy canadiense —dijo Bryson. Es un buque extraordinario. pero sabía que el hombre de cabello largo era un emisario de un poderoso traficante de armas francés llamado Jacques Arnaud. —Me ha llevado mucho tiempo deshacerme del intermediario —dijo Bryson con ironía—. A pesar de que nunca se habían visto. Apenas si se mantiene a flote. con una melena plateada que le llegaba a los hombros. —Bryson brindó también—. . En todo caso. un contacto célebre para los grupos terroristas. pero se traga doscientas cincuenta toneladas de combustible por día.levanto. —Hizo un chasquido con los dedos y la bella camarera rubia apareció con una botella de Chassagne-Montrachet. He oído hablar tanto de usted. Me cansé de pagar precio al detalle. habría venido hace ya mucho tiempo —continuó Bryson—. Sintió un escalofrío de miedo.

—¿Proyectiles de uranio empobrecido? Calacanis alzó las cejas. ¿verdad? —Mis clientes —dijo Bryson con una sonrisa de cortesía. De línea muy depurada. Y fusiles de asalto. Eritrea. ¿De dónde conoce a Hans-Friedrich? —Le ayudé a conseguir una cantidad de grandes ventas de tanques Thyssen A. Ese material es una mierda. Déjeme adivinar: están interesados en los sencillos AK-47. tengo entendido que sus clientes son africanos. Le presenté a algunos amigos empapados en el petróleo del Golfo. Una vez que los usen.. Rifles de precisión con miras de visión nocturna. en Bulgaria. —Ah. ciertamente confío en su criterio —dijo Bryson con gracia—. El mismo doctor Kaláshnikov prefiere los búlgaros. minas. sólo lo mejor. Y además es radiactivo. —Puedo conseguirle algo. la mejor arma antitanques que se puede encontrar. son compradores muy motivados. siguen siendo los mejores. —Así es.Nunca vienen con las comodidades que uno necesita. Los Kaláshnikov hechos por Arsenal. cajas de municiones. Rebana los tanques como un cuchillo caliente en la mantequilla. Calacanis hizo otro guiño. y por alguna razón siempre parece haber un montón de dinero por ambas partes. Tengo cajas de Kaláshnikov búlgaros. Fuchs a Arabia Saudita. —Los africanos siempre han estado entre mis mejores clientes: el Congo. —Para eso. ¿son auténticamente rusos? —Olvídese de los rusos. En fin. no hay nada mejor que los Vektor 5. un avatar de la discreción—. parausted. El visor integral óptico de Vektor aumenta la probabilidad de hacer blanco al primer disparo en un 60 por ciento.. Calacanis sonrió en reconocimiento. con respecto a los Kaláshnikov. ¿Dice que sus clientes son de Ruanda y el Congo? . Allí siempre hay una facción que se pelea con otra. ya no querrán ningún otro. ¿Me equivoco? Bryson se encogió de hombros. Armas antitanques. granadas. Es una opción interesante.56 mm CR21 sudafricanos. Aunque no sepan qué diablos están haciendo. señor Coleridge.G. Angola. Así que. Pesan el doble que el plomo. —Sus Kaláshnikov. Quizá granadas propulsadas con cohetes.

Chicky. le han estado comprando. —Pero en ciertos círculos se dice que elcriterio de compra aumentó recientemente —continuó despacio—. ¿Acaso el astuto mercader de armas había aceptado a John T. algunos fueron a parar a cañoneras iraníes y derribaron helicópteros de la Marina en el Golfo. yo pago mejor. era unagavotte. cada socio miraba al otro de cerca. —Tienen. Washington está ofreciendo cien mil dólares por la devolución de cada Stinger. sí. y de repente Estados Unidos se vio en la embarazosa situación de tener que comprarlos de vuelta. en grandes cantidades. —Mis clientes están interesados también en misiles Stinger. ciertas agencias clandestinas que tienen la libertad de operar sin control. lo cual escuatro veces superior al precio original. ella empezó a servirle un cono exquisitamente elaborado de salmón tártaro con perlas de caviar negro. y Bryson se dio cuenta de que la camarera rubia estaba de pie a la diestra del griego. sosteniendo una bandeja tapada. pero Calacanis se dio cuenta y le arrojó una mirada de soslayo. junto al plato de Calacanis. de alguna manera apareció el nombre falso de Coleridge. Después.. . —Creo que Washington también es un buen cliente suyo —insinuó Bryson en voz baja. No era una negociación.. Cuando Calacanis asintió. a fines de los años ochenta. una danza perfectamente orquestada. un bolsillo generoso —murmuró Calacanis vagamente. Coleridge por lo que era? ¿Y si su red de contactos se extendía demasiado en el mundo de los servicios de inteligencia? ¿Qué tal si. —Calacanis se quedó callado.—No creo haberlo dicho. pero me temo que no tiene crédito con nosotros. Todos los grupos terroristas y las guerrillas quieren una caja de misiles hoy en día. Por supuesto. en los años desde que Bryson abandonó el Directorate. Había algo en las maneras de Calacanis que dejaba entrever que sabía más de lo que parecía. esperando a que diera un paso en falso. —El tira y afloja le estaba poniendo a Bryson los nervios de punta. Calacanis atendió y dijo con voz áspera: —¿Qué pasa? Sí. —¿Está usted interesado en mi mercancía o en mis clientes? —dijo fríamente el traficante de armas. cómo decirlo. o que un Ted Waller hipercauto (o vengativo) hubiera demostrado que era una ficción? De pronto sonó un pequeño teléfono móvil que estaba sobre la mesa. Los americanos se los pasaron a sus amigos como si fueran golosinas. —Ah. Bryson trató de fingir un tono natural en su voz. —Desconectó la llamada y volvió a apoyar el móvil sobre la mesa. Gracias al gobierno de Estados Unidos hay muchos de ellos en existencias que andan por ahí. tienen mucha demanda. Que ciertas organizaciones en Washington.

Bryson se sintió helado. Bryson dijo: —Lo que pido es una razón. invitados. —¿Me disculpa. Pero no puedo de ninguna manera dejar huellas en esto. Pienso que deberíamos continuar con esta conversación en privado. ciertamente no me necesita a mí. Calacanis agachó la cabeza para escucharle. las otras paredes estaban adornadas con cartas náuticas y mapas con marcos antiguos. En el medio de una pared había una puerta de roble. Calacanis empezó a ponerse de pie.. La biblioteca de Calacanis estaba decorada con finas antigüedades francesas que estaban invisiblemente atornilladas al suelo. digamos. Una razón para losnegocios. presupuestos ilimitados. como intermediario. —¿Conducto?—Calacanis parecía exasperado—. bajando aún más la voz—. por falta de una mejor palabra. Sus servicios como conducto. Rápidamente. no hay otro conducto aceptable. en voz baja y confiada. El hecho de que el griego abandonara con tanta celeridad la cena era prueba del atractivo que ejercían los folletos y hojas de especificaciones que Calacanis tenía ahora en sus manos. como usted dice. por favor? Pienso que estoy descuidando a mis otros.. Habían sido preparados por los artistas gráficos de la división de . Si desea hacer su propio negocio. —¿Qué clase de negocios pueden hacerse con las agencias gubernamentales? —Tengo algo que ofrecerle —dijo Bryson—. Algo que puede ser de interés para alguien que apuesta fuerte y no tiene conexión oficial con el gobierno pero que tiene. ¿De qué diablos está usted hablando? Bryson ahora casi susurraba. —¿ Usted tiene algo que ofrecerme a mi? Me temo que no le entiendo. a dónde conducía. serán remunerados con creces. —Me intriga —dijo Calacanis—. Unas cortinas romanas cubrían dos paredes de vidrio. especificaciones que pueden valer mucho dinero para ciertos grupos con. —En ese caso —dijo Bryson. No puedo tener ninguna relación con esto. y comprendió cuánto se había equivocado en sus cálculos. un bolsillo generoso. Calacanis se volvió hacia él con cautela. Bryson no tenía idea. Proyectos. —Planes —musitó Bryson—.

Enormes cantidades de armamentos movilizables. —¿Tiene los códigos de las fuentes? Bryson sabía que se refería al software que permitiría reconstruir el arma. ¿De dónde diablos sacó esto? Bryson sonrió con modestia. Mientras esperaba que diera el tono. Prefiere no mezclarse. Ahora está inspeccionando la mercancía. diseñados para superar el detenido examen de un traficante de armas con larga experiencia en la lectura de semejantes planes. portátil para un solo hombre. Un arma como ésta le interesará. Si no me equivoco. —Ésta es una nueva generación del sistema de armas antitanques Javelin —dijo maravillado—. . Cuando el hombre de mediana edad. a disparar y olvidarse. —Hizo una pausa y habló por teléfono—. pero Bryson supo de inmediato que «Jenrette» no era más que la más reciente de una serie de identidades falsas. y yo tampoco. el misil de 127 milímetros de diámetro. que había saludado por primera vez a Bryson junto al helicóptero. Su nombre era Jenrette. escaso pelo gris y aspecto cansado cruzó el estudio hacia el escritorio de Calacanis. pero la plataforma de comandos se ha hecho mucho más sofisticada y altamente resistente a los ataques. escoltada por el pelirrojo de calva incipiente llamado Ian. Levantó la vista del folleto y los ojos oscuros le brillaban de avaricia. —Calacanis cogió su teléfono móvil y marcó un número. No tengo ninguna duda. —Eso es lo que tengo entendido. —Peso ligero. la única cuestión será quién tiene los recursos. Calacanis no hizo ningún intento por ocultar su interés. comentó: —La organización de este caballero ha estado de grandes compras últimamente. por favor? La parte interesada. —Está a bordo del buque en este momento. ¡el índice de puntería es ahora de casi el cien por cien! Bryson asintió. por supuesto. —Naturalmente. —Usted no divulga secretos comerciales. —Supongo que tiene un cliente en mente. El cartucho es el mismo. Esto se venderá por un muy buen precio. ¿Puedes decirle al señor Jenrette que pase por la biblioteca. apareció ante la puerta de la biblioteca cinco minutos más tarde. —No habrá escasez de partes interesadas. —¿En la cena? —Con mucha cortesía no aceptó mi invitación. como la había llamado Calacanis. su mirada se topó con la de Bryson.servicios técnicos de la Agencia. y el dinero no parece ser un problema para sus patrones.

—Señor. Debido a la compartimentación. llámeme John —dijo Bryson con tono informal. Jenrette era un agente del Directorate que conocía como Vanee Gifford. Bryson se rió entre dientes. —El guardaespaldas y ayuda de campo Ian estaba de pie junto al marco de la puerta y con la espalda erecta. ¿no es así? —Por favor. No tengo ninguna duda. Un arma como ésta le interesará. pagos secretos y demás. pasamos tal vez una hora hablando de negocios. lo cual quería decir que Harry Dunne tenía razón: el Directorate vivía aún. «Apenas nos conocíamos. la organización de este caballero. »Las palabras de Calacanis retumbaban en la mente de Bryson: »—La organización de este caballero ha estado de grandes compras últimamente. y el dinero no parece ser un problema para sus patrones.. la cabeza iba a toda velocidad. un encuentro organizado puntualmente en el bar del Miramar de Kowloon. —¿De dónde saco yo que ya nos conocemos? —dijo el hombre del Directorate fingiendo jovialidad.Kowloon. porque estaba estudiando la mirada de aquel hombre. «El bar en la terraza del hotel Miramar en Kowloon.. . Creo que a usted y sus amigos les podría interesar. ninguno de los dos tenía idea de lo que realmente hacía el otro en la organización». Pero era una finta... y reaccionó con una sonrisa que Bryson reconoció de inmediato como falsa. Enormes cantidades de armamentos movilizables. Vanee Gifford se quedó paralizado por una fracción de segundo antes de que su expresión se ablandara. Bryson estaba seguro de ello. —Señor Jenrette —dijo Calacanis—. observando en silencio. de grandes compras».. «Vanee Gifford es un agente activo al servicio del Directorate». Tenía el cuerpo tieso. señor Coleridge. con lo cual consiguió relajarse. fondos clandestinos. »—El dinero no es un problema. Me gustaría presentarle a un caballero que tiene un juguete nuevo muy interesante. «pensó Bryson». los cambios instantáneos de los músculos faciales que delataban la verdad por debajo de la ficción. un ardid. Vanee Gifford estaba aún ligado del Directorate. Estaba en actividad ocho o nueve años atrás cuando se dieron cita en el sector oriental..

. se deja llevar por la corriente. —Siempre estoy interesado en juguetes nuevos —dijo el hombre del Directorate de improviso. Los ojos de Gifford/Jenrette eran agudos. comprendió Bryson. »Ahora pueden ocurrir varias cosas. de una lucha intestina en la burocracia. que se pusieron a hacer negocios militares? Pero Gifford es listo: sabe que le están ofreciendo una tecnología robada y sumamente secreta. entonces pensará que me he pasado a otra agencia gubernamental. Cuando se quemaba a un agente del Directorate. «Quizá supone que soy parte de alguna interagencia. »O peor aún: ¿y si Gifford sospecha que soy un impostor. La mente de Bryson trabajaba vertiginosamente. El griego llamó al hombre del Directorate con un gesto a su escritorio. sus emociones. Si lo piensa. sobre el que había extendido los folletos. Sus instintos de agente estaban intactos. «¿Pero cuánto sabe acerca de las circunstancias de mi ida? ¿Me considera un enemigo? ¿O soy neutral para él? ¿Supondrá que actúo por mi cuenta. El rostro de Calacanis no tenía ninguna expresión. Sintió una gota de sudor sobre las cejas. ya no estaban en la condición adecuada ni eran lo suficientemente duras. Apenas movió los labios mientras le susurraba algo al mercader de armas sin levantar la vista. aún estaban afinados. Pero el corazón le palpitaba. Como un agente experimentado. pero no sabe qué hago aquí. ¡incluso al otro bando! Los anzuelos con cebo eran una técnica clásica de reclutamiento empleada por los principales servicios de inteligencia extranjeros». Puede creer que le están tendiendo una trampa. especificaciones y códigos de fuentes del sofisticado diseño del arma. «Claro que sabe que estoy retirado». incluso quizá contra los clientes de Calacanis?». Sabe quién soy. Gifford sigue el juego. Lo único que podía hacer era estar preparado para cualquier cosa. Gifford se dirigió hacia allí y se inclinó para examinar los planos con gran interés. de lo contrario Calacanis no le habría llamado para que inspeccione el prototipo: la golosina. En todo caso. que dirijo una operación contra Calacanis. y sabe que no es un negocio corriente. gracias a Dios—. —Bryson fingía indiferencia.Y Gifford debía de estar aún en actividad. que le ofrecen cebo con anzuelo. algún tipo de policía infiltrado. miraba a Bryson furtivamente. —¿Fue en Hong Kong? —preguntó Bryson—. ¡Era una locura! No había manera de prever la reacción de Gifford. y hasta encontraba placer en la confusión de identidades. incluso en ese extraño mundo del mercado negro de armas. dondequiera que haya sido y cuándo. como tantos agentes al terminar la guerra fría. la noticia circulaba a la velocidad de la luz para evitar intentos de infiltración por parte del damnificado. pero su psicología. sin precisar ni explicar nada. es un placer volver a verle. no había manera de estar seguro. ¿Taipei? Su cara también me resulta conocida.

era un intermediario que contemplaba con codicia las enormes ganancias de un negocio que estaba a punto de consumarse. Pero en su fuero interno su mente daba vueltas. duro como un insecto atrapado en ámbar. La puerta del estudio de Calacanis volvió a abrirse. —Después desapareció. ¿qué más podía saber Jenrette/Gifford? Se abrió la puerta del estudio y Bryson levantó la vista. No pareció notar la presencia de Bryson mientras retiraba las copas vacías de champán y los vasos de vino del escritorio que había usado Calacanis. uno de los favoritos del señor Calacanis. Bryson había empezado a hacer negocios por su cuenta y vendía diseños de armas. y luego se acercó a Bryson. Bryson se sentó en un sillón antiguo francés de Calacanis. y habló de golpe. que estaba en una mesita junto a Bryson. ¿Qué había susurrado al oído de Calacanis? ¿Cómo podría revelar Jenrette de dónde conocía a Bryson sin contarle nada a Calacanis de su trabajo para el Directorate? ¿Estaba dispuesto Jenrette a desenmascararse? ¿Cuánto era capaz de divulgar? ¿Cuan falso era el señuelo de Jenrette? Eran todas ellas probabilidades imposibles de saber. Por lo que sabía. —Es un hombre muy popular. con restos de cigarros cubanos. esperaba con paciencia. señor Coleridge —murmuró ella sin apenas dirigirle la mirada. en voz baja y casi inaudible. Obviamente el griego la había llamado y había entrado al estudio por otro lado. «¿Qué quería decir aquello? »¿ Estaban preparando una emboscada en el estudio adyacente? ¿Era ella parte de la trampa? Si no. ¿por qué acababa de advertirle?». que surgía amenazante detrás de Calacanis.Calacanis asintió. Calacanis se puso de pie y abrió la puerta de roble. Además. que Bryson vio ahora que conducía a un estudio privado. Puso el cenicero en la bandeja—. no delatar sus sentimientos. señor Coleridge? El señor Jenrette y yo querríamos conversar en privado. Jenrette le siguió y la puerta se cerró tras ellos. vio que sus ojos señalaban la puerta de roble al otro lado de la biblioteca—. trataba desesperadamente de anticipar la próxima jugada. —Bryson la miró. Exteriormente. Era la camarera rubia que traía una bandeja con copas vacías y una botella que parecía de oporto. el hombre que se hacía llamar Jenrette no tenía idea de lo que Bryson hacía aquí. Es una rareza. el guardaespaldas. Hay cuatro amigos suyos que le esperan en la habitación de al lado. Se agachó un instante para recoger un gran cenicero de vidrio. por definición. Bryson se quedó rígido el cuerpo le producía adrenalina. Era él mismo junto con Ian. en la puerta. . Trate de no sangrar sobre el tapiz de Heriz. miró en dirección a Bryson y dijo suavemente: —¿Nos disculpa. Pero sabía que lo mejor era no perder la calma. Todo dependía de cómo decidiera actuar Jenrette.

Creo que he olvidado algo importante en el bar. el guardia corpulento que tenía a sus pies consiguió levantarse. gritando y juntando toda su fuerza. —¡Quédese quieto! —vociferó Calacanis. que ahora estaba gritando. el ruido perforaba los tímpanos. Bryson le dio una patada en el abdomen. sosteniendo una pistola calibre 38 con ambas manos. por otro guardia armado. justo delante de su cara. tratando de distinguir cuáles eran las intenciones del griego. Ian nunca dispararía con tanto riesgo de darle a otro guardia.Gifford/Jenrette estaba más atrás. —No me tomará apenas tiempo —dijo Bryson. luego colocó la cabeza del hombre como una especie de escudo. Estaba bloqueada. en un momento. Bryson sintió cómo aumentaba la adrenalina en su cuerpo cuando el guardia corpulento se adelantó para proteger la salida. y estaba claro que quien la activó había sido Calacanis. De repente sonó una alarma. yendo hacia la puerta de salida que conducía al salón comedor. y mientras buscaba el arma. —Por supuesto —replicó—. y el movimiento súbito cogió al guardia por sorpresa. Bryson lo miró fijamente. realmente hemos de hablar usted y yo —dijo Calacanis con un ligero movimiento de la cabeza que era claramente una señal para el guardia que estaba en la puerta. —Señor Coleridge. ¿nos haría el favor de acompañarnos? Por un instante. pero Bryson usó aquel impulso para alzar a su adversario y clavarle las uñas en los ojos. al tiempo que le cogía el rostro con una mano y lo echaba al suelo. Bryson siguió en dirección a la salida como si no pasara nada. me temo que no tenemos tiempo que perder —dijo Calacanis con voz fuerte y áspera. comprobó ahora. En aquel momento. Al perder el guardia momentáneamente el equilibrio. «¡Ahora!». —Señor Coleridge —le llamó Calacanis—. había adoptado la posición de tirador. Ahora estaba a pocos pasos del guardia corpulento que acababa de llegar. Bryson se volvió enseguida y vio que Ian. señor Coleridge. —Lo siento. . El guardia forcejeó. aún abierta. Se abalanzó hacia el frente y empujó al guardia contra el duro marco de madera de la puerta. Bryson aprovechó aquel instante de vulnerabilidad y le dio un rodillazo en el bajo vientre. Pero en vez de quedarse quieto. el otro guardaespaldas.

no lograré disuadirle. Fry estaba siempre impresionado por el aspecto distinguido. seguramente por accidente. En el medio de la frente del guardaespaldas apareció un agujero rojo oscuro. un hombre delgado y pelirrojo que tenía poco más de cuarenta años. a sabiendas que Cassidy había hecho carrera por actuar de este modo. que de vez en cuando puedo ponerme de pie y decir lo que pienso. Durante los cuatro años en que Fry fue su principal asesor. el hombre se derrumbó. —Admitámoslo. era fotogénico gracias a su rostro ancho y los pómulos salientes. Demasiado a menudo como para no poner en entredicho su . El último sol de la tarde se filtraba por las persianas. se echó a correr por el pasillo. El senador por Massachusetts levantó la vista de los informes que estaba leyendo y se cruzó su mirada con la de Fry. lo que realmente le distinguía eran sus ojos: podían hacerse cálidos e íntimos.C. era alguien en quien siempre podía confiar para una interpretación instantánea de los comicios. Diga lo que diga. es un rollo. Demasiado a menudo. Con frecuencia Fry decía: «Jim. como un peso muerto. ¿no es así? —dijo Roger Fry mientras miraba con expectación al senador James Cassidy. que astillaron la madera y dejaron marcas en los mamparos de metal. pero al verle de más cerca. capaces de perforar a un testigo escurridizo que se presentaba en su comité.De repente hubo una explosión. D. vota lo que te dicta la conciencia». proyectaba sombras en el suelo de su oficina del Senado y hacía resaltar el brillo del escritorio de ébano lustrado de Cassidy. Washington. diplomático. y Bryson sintió que la sangre le salpicaba. mientras que ellobby de la agricultura no les quitaría las manos de encima si tomaban partido en su contra. arqueó su cuerpo hacia un lado y apenas evitó el impacto de otra bala. de negociación de este oficio. El senador medía un metro noventa. Fry. sus rasgos como cincelados. Es porque eres tan bueno en cultivar el lado pragmático. endemoniadamentesenatorial de Cassidy: su melena cuidada de pelo plateado y ondulado. —Espero que comprendas lo valioso que eres para mí. había matado a su propio compañero. Ian. ¿Ayuda financiera a la industria láctea? Los opositores en la ciudad protestarían que es un crimen si se toma partido por aquélla. Rog —dijo con una sonrisa dibujada en los labios—. si he de decir la verdad. El senador lo había consultado cada vez que surgía un asunto espinoso. Bryson entonces dio un giro. tras lo cual se dio la vuelta y escapó a través de la puerta hacia el vestíbulo. contribuyó a redactar declaraciones en el Congreso y discursos para las campañas electorales. Hubo más balas. Mientras las alarmas sonaban por todas partes con un volumen ensordecedor. —¿De vez en cuando? —repitió Fry sacudiendo la cabeza—. hacían sentir a los constituyentes que habían hallado a un alma gemela. o bien podían hacerse fríos e implacables.

—Te olvidas. —Te preocupas demasiado. Al menos ella podía decir que se lo había advertido. y eso que estaba en el rubro de ventas.. —Oye. Era una vena idealista a la que Fry debía hacer frente y. Llevó a juicio a una empresa de marketing porque descubrió que tenían un informe de treinta páginas a un espacio de información sobre ella. —Pero Fry sabía cómo era Cassidy cuando se le metía algo en la cabeza: la indignación moral daba por tierra con los fríos cálculos del interés político. El senador no era un santo: a veces bebía demasiado y. Y el día menos pensado le pasarán factura. Rog. los tratamientos médicos. en una playa del norte. de veras trató de hacer lo justo. y Cassidy le . Así es cómo funcionan los negocios hoy en día. también sobre su divorcio. también debía respetar. —Ayer estaba en el guardarropa y me enteré de que tiene un nuevo apodo —dijo Fry. y unas cuantas de su mismo tenor. como consecuencia de una presión ejercida con la misma intensidad de todas partes. —Por eso vale la pena hablar de ello —dijo el senador despacio. Lo único extraño fue que ella lo descubrió. por lo menos en los casos donde la justicia era tan clara como su coste político. si me permite recordarle. Jim. pero deberían haberlo hecho —gruñó—. —¿Recuerdas cómo Ambrose Bierce definió al estadista? —El senador le guiñó un ojo—. Al mismo tiempo. —Nadie escuchaba a Casandra. Esa carta. Lo que digo es que en los tiempos que corren no se sabe dónde se mete uno. la empresa tenía informes similares sobre millones de americanos. con una sonrisa leve—. todas sus infracciones de tránsito. Cassidy había mantenido siempre su integridad política: dado que había igualdad. permanece erguido. antiácidos. las clasificaciones crediticias. Jim: «senador Casandra». Cassidy frunció el ceño. Pero no había nada de extraño en ello. Le gustará ésta. que cubría los últimos quince años de su vida. —A veces es más importante vivir y dejar la lucha para otro día. Ya habían pasado por esto. tenía información acerca de más de novecientos puntos. a los constituyentes les importan estas cosas. —Se interrumpió. —Alguien ha de hacerlo aquí. La empresa.. ¿Ya te he mostrado esta carta? —Era de una mujer que vivía en Massachusetts. fue lo que primero despertó las sospechas de Cassidy. sobre todo cuando era joven y tenía un cabello negro lustroso. habían tenido esta conversación. La última elección no fue lo que se dice un paseo por el parque. incluyendo somníferos. Fry sentía que debía protegerle. Un político que. se acostaba con medio mundo. de que yo respondí a esa carta personalmente —contestó Fry—. pomadas para las hemorroides y el jabón que usaba para ducharse.carrera como político. casi a su pesar.

cogería las escaleras. Saltó a las escaleras y empezó a bajarlas de tres en tres escalones. Llegó . sería una jugada inesperada. No. y él la encontraría. No había otra manera de abandonar la superestructura. no había ya nada que pudieran decirse. Pero sobre este punto. al puente. al tiempo que desde arriba le llegaban gritos. ya fuera saltando.«¿Arriba o abajo?». ¡Por Dios! ¡No había salida! No. presa fácil para cualquiera capaz de cortar el mecanismo del ascensor. alertados y en guardia por las diversas alarmas y los aparatos de emisión y recepción. Vio el ascensor. el que no conociera el plano de ese inmenso buque lo ponía en inferioridad de condiciones con respecto a sus perseguidores. era una mala idea. No tenía alternativa. lo cual era un suicidio en las frías aguas del Atlántico. y era inútil impedirlo. si era necesario. Arriba iría a la sala de mandos. a merced de los elementos. «¿Escapar? ¿Cómo?». Uno de los guardaespaldas había muerto. tenía que escapar por la cubierta principal. pero el mismo tamaño de la nave garantizaba infinitos pasajes en que era posible despistarles o esconderse. y era probablemente una cuestión de segundos que surgieran más de otros rincones del buque. No. Llegó a un rellano que conducía a un pequeño pasaje hasta la parte exterior de una cubierta. que era un descenso demasiado lento y que le dejaría al descubierto. Los silbatos y alarmas sonaban como una cacofonía de interjecciones roncas y gruñidos metálicos. Costara lo que costara. El senador Cassidy iba a hacer lo que quisiera. el asensor se movía despacio. Abrió la puerta despacio. Los pasos y los gritos se hicieron más fuertes y frenéticos en el hueco de la escalera. entró y la cerró sin hacer ruido. tenía que haber una salida. Era como una rata en un laberinto. El cielo estaba negro y las olas rompían suavemente contra el buque. aunque fueran ruidosas. hacia abajo era lo único sensato.había escuchado atentamente. y una vez dentro estaría en un ataúd vertical. Sus perseguidores eran más numerosos. se detuvo una fracción de segundo y desechó la idea. Sólo había una manera de abandonar el buque. pero corría el riesgo de ser atrapado en una cubierta superior con pocas salidas. 6 Había un estrépito de pasos que le seguían por la cubierta de acero mientras Bryson corría en dirección al hueco de la escalera. y era desde la cubierta principal al agua. pero no cabía duda de que habría muchos más. corrió por el pasadizo y fue a parar a la cubierta de popa. no debía pensar de ese modo. o bajando por la pasarela.

Se asomó a la barricada y vio que los dos hombres se volvían hacia donde se había producido el estruendo. Uno de ellos corrió hacia allí. Éste se había dado cuenta de que era un ardid. De repente se oyó la detonación de un arma de fuego. Dentro del buque tendrían que ser más cautelosos con los disparos. Debía alejarse del área que estaba al aire libre y regresar a la bodega. pero no querrían dañar el buque. Mientras el primero corría a estribor. se oyeron unos súbitos disparos. cómo? Miró ansiosamente a su alrededor y encontró algo. ¡Y ésa podía ser su protección! No dudarían en matarle. un cilindro alto que se elevaba a varios pies de la cubierta. Saltó bruscamente de la barandilla y se ocultó en la sombra. y comprendió que debido a que detrás de él sólo tenía el mar abierto.hasta la barandilla. Allí no sólo habría más sitios para esconderse. sino que podría sacar partido de su temor a disparar libremente. Era el sitio más peligroso para él en todo el buque. Se arrastró por la cubierta y asió la lata. lo cual produjo un sonido agudo y penetrante. pensó rápidamente. lejos de donde se había ocultado Bryson. Podía bajar por allí a otro nivel del buque. atrapado a la intemperie. en busca de los asideros y peldaños de acero soldado que a veces se encuentran a los lados de los barcos y que se usan como salidas de emergencia. sospechaba que Bryson había ocasionado la confusión y que seguía oculto aún detrás del torno. Estaba casi vacía. dejada sin duda allí por un grumete. ni más ni menos. ni su precioso cargamento. Pero no había asideros de acero en el casco. confundirles. El otro adoptó de inmediato la postura clásica del tirador. con un cabrestante de acero por toda protección. ¿Pero. cómo salir de allí? Estaba. Más balas se estrellaron contra el metal a poca distancia de su cabeza. Necesitaba distraerles. y se zambulló detrás para protegerse. Disparaban sin concesiones. Lo superaban claramente en número. Reculó lo más rápido que pudo. como una inmensa bobina de hilo. y perderles de vista. Detrás de un poste de hierro. sin soltar la lata de pintura. el segundo iba describiendo círculos en dirección a babor. podrían disparar a discreción sin temor a dañar el delicado equipo de navegación del buque. detrás de un torno de acero para las amarras. Cuando le vieron. donde se estrelló contra la tubería de las maromas. y enseguida la arrojó hacia la barandilla. sin dejar de apuntar su arma al torno de las amarras. donde el cable de acero daba vueltas alrededor de los cabrestantes. descubrió una lata de pintura. . La única manera de escapar era yendo hacia abajo. ¿pero. Una bala rebotó en un cabrestante de metal. Daba la impresión que había dos o tres pistoleros. mirando hacia uno y otro lado.

incluso en la confusión de la pelea. que decía que Bryson no estaba allí. Bryson torció el arma hasta que le rompió la muñeca al guardia. pintadas de verde. se puso de pie de un salto y comenzó a disparar a lo loco en dirección al que venía corriendo. puesto que el motor estaba apagado. y oyó los gritos que los acompañaban. Bryson le dio un codazo en la garganta. era el primer guardia. Pero el guardia era un profesional y no entregaría el arma así como así. ¿Hacia dónde ahora? Inmediatamente por encima de su cabeza vio una puerta con el letrero sala del generador diesel. quien se detuvo a repeler el fuego sabiendo que disparar a la carrera es pésimo para dar en el blanco. lo cual le dio a Bryson la oportunidad que buscaba para quitarle el arma y trató de arrancársela de la mano. tras lo cual le dio un rodillazo en el estómago.Pero lo que no esperó es que Bryson rodeara el torno y fuera hacia él. El hombre gemía de dolor. le había disparado al corazón. el soldado de Calacanis luchaba y se negaba a ceder la pistola. con el pecho perforado. Pero oía pasos en cubierta. muerto. Bryson se arrojó y derribó al hombre sobre la cubierta. abrió la puerta de un tirón y bajó por unas escaleras estrechas y empinadas de metal. La puntería de Bryson había sido perfecta. Ese instante de pausa era cuanto necesitaba Bryson. lo cual le impedía dar en el blanco. era el otro pistolero. tropezó contra la barandilla y se desplomó. . oyó cómo se le partían los ligamentos. a apenas unos centímetros de Bryson. lo cual volvió a recordarle que no estaba en absoluto a salvo. Bryson intentó llegar al gatillo. El hombre se vino abajo desplazándose hacia un lado. a pesar del enorme dolor que Bryson le causaba. Por unos instantes estaría a salvo. Ahora estaba a pocos pasos de distancia del segundo guardia. Desde el otro lado de la cubierta vinieron más disparos. cada vez más fuertes y cercanos. por fin logró hacerlo. Le soltó una ráfaga de fuego. que por el momento parecía el mejor sitio para esconderse. Se quedó sin aliento y. suministrando energía al buque. De repente se oyó un grito. se dio vuelta y se distrajo. Oyó el crujido de los cartílagos mientras le apretaba el cuello. cuando trató de incorporarse. Los generadores auxiliares diesel estaban en funcionamiento. Cruzó la cubierta a la carrera. Una jugada poco profesional: el segundo hombre. dedujo Bryson. Se encontró en un espacio grande y abierto con un ruido ensordecedor. Cogió la pistola de la mano inerte. Tras dar varias zancadas llegó a la barandilla que rodeaba la sala por encima de los inmensos generadores. giró su muñeca y abrió fuego. Tenía que llegar a la sala de máquinas. El soldado se arqueó hacia atrás. que corría hacia su compañero. «¡Muévete! »¡ Ahora!». y una bala le perforó la frente a su atacante. y ahora la pistola le apuntaba al pecho.

sólo visibles como sombras en la luz mortecina y el verde nauseabundo. Oh. . Pero era una locura seguir disparando en la oscuridad y usar la munición tan preciosa. Que se agitase con violencia.Entre el estruendo llegó a oír que sus perseguidores le habían seguido hasta allí abajo. apuntó de prisa al primer hombre que bajaba las escaleras y. un arsenal flotante. ¡No era casualidad que trajeran semejante equipo! Al eliminar toda la luz. Que disparase en la oscuridad con abandono. en la oscuridad. Los visores termales de corto alcance se habían usado con éxito en la guerra de las Malvinas. ligeras. Y entonces. Un hombre menos. Cegado por la oscuridad. Es lo que ellos querían que hiciera. Esperaban que reaccionase como un animal acorralado. como si alguna vez lo hubiera estado. luego un golpe. ¡De golpe todo se puso a oscuras! Se apagaron las luces de la sala. no habría escasez de materiales. ayudados por sus visores nocturnos. alargó los brazos y tanteó a su alrededor para identificar los obstáculos. probablemente desde una sala de controles. eran armas vanguardistas Raptor de visión nocturna. reconoció Bryson. Eran cuatro que bajaban las escaleras empinadas con cierta dificultad y una torpeza que le sorprendieron por un instante. y en el Golfo. Oyó un grito. Los hombres. en 1982. superprecisas. El campo de juego no estaba igualado. por el amor de Dios. que tenían unidades infrarrojas para visión nocturna. montados en sus rifles de 50 mm. cuando no tenía idea de cuántos proyectiles le quedaban y dónde obtener más. Que usara las municiones a tontas y a locas. Las siluetas eran inconfundibles. Pero disparó de todos modos. para evitarlos y al mismo tiempo para esconderse tras ellos. acabarían fácilmente con él. con las lentes apretadas contra los ojos por medio de un casco y un engaste. Lo cual les permitía ver en la oscuridad total al detectar las diferencias de temperatura entre los objetos animados e inanimados. hacia donde estaba apuntando uno o dos segundos antes. en 1991. El ruido del generador. en la oscuridad. En un buque como aquél. de larguísimo alcance. parecía aun más fuerte. Alzó la pistola robada.. esperaban sacarle partido a su armamento sofisticado.. Pero éstas. y en un instante vio varias figuras que bajaban a la carrera los escalones de metal. hasta que vio que dos de ellos llevaban gafas de visión nocturna y los otros traían rifles telescópicos provistos de visor nocturno. Los demás tenían rifles con visores avanzados de luz infrarroja. una rata que se ahogaba. Eran usadas con frecuencia por francotiradores en combate. sin duda llevaban también pistolas.

a los ojos! ¡Triangulación! Había que calcular la ubicación del francotirador. Un proyectil le pasó tan cerca de la cabeza que llegó a sentir la ráfaga de viento en el cuero cabelludo. De hecho.En esa boca del lobo vio un puntito rojo que pasaba rápidamente por su campo de visión. Eso quería decir que no les importaba si daban en el blanco o erraban el tiro. El problema era que el generador hacía tanto ruido que no podía oír los pasos que se acercaban. cuántos más había? Si en efecto habían perdido un segundo hombre. Con visión nocturna o sin ella. Estaba atrapado. levantó la pistola y disparó. una bala hizo impacto contra la maquinaria a su izquierda. apuntar en la oscuridad? ¿Qué acertaba a ver como para apuntar? Miró con los ojos entrecerrados para sacar a relucir lo que hubiera de luz. y la otra empuñando el arma. Un instante después. con una mano extendida hacia adelante para evitar chocar con objetos que no veía. Cuando corrió por la pasarela. Había llegado a la pared en un extremo de la espaciosa sala. y había aprendido a calcular la distancia del tirador. sus enemigos habían errado el tiro. oyó más disparos. No parecían preocuparse de si los proyectiles golpeaban al generador o no. ¡ Un grito! Le había dado a alguien. era resistente y duradera. . ni la respiración desigual de un herido. debían quedar dos. por lo demás. produciendo un fuerte sonido metálico. Pero por cada instante que se detuviera para apuntar. pero realmente no había nada que sus ojos pudiesen hacer. Balanceó la pistola a derecha e izquierda. La maquinaria estaba recubierta de acero. también dejaba que el enemigo apuntase y viese a Bryson como un objeto verde sobre un fondo verde más oscuro o negro. ¿Cómo podría. En cambio. aunque no podía saber aún hasta qué punto le había herido. mientras que Bryson dependía de la suerte y de una experiencia fuera de forma. estaba ciego y sordo. ¡Alguien le había localizado y estaba apuntándole directamente al rostro. ¿Entonces. Después la mano que llevaba por delante tocó algo duro: un mamparo. Su enemigo sabía muy bien dónde se encontraba. basada en la dirección de donde provenía el retículo infrarrojo que le estaba apuntando. y a ambos lados tenía una barandilla de acero. No era la primera vez que era el blanco de un francotirador con una mira de visión nocturna.

Hubo una risita entre dientes. Bryson se quedó helado. después hubo un grito y el sonido de otro cuerpo que caía sobre el suelo de acero de la pasarela. mientras uno de los tiradores apuntaba al óvalo verde que era. El disparo de un arma con silenciador. aunque sabía que podía estar imaginándolo. ¡Bryson sabía que no había sido él! Alguien había disparado un cartucho entero con una pistola con silenciador. equipado como lo estaba con gafas de visión nocturna y mira telescópica?—. Después gritó: —¡Adelante! Si erráis esta vez. en la mira de visión nocturna. inesperado y hasta ilógico. Movió bruscamente la pistola en el aire delante de él y se dispuso a apuntar otra vez al vacío. Alguien que había disparado a sus perseguidores. Ya veréis cómo se pondrá Calacanis.Luego advirtió una lucecita roja en la oscuridad.. pero el traje abultado podía muy bien ocultar una silueta de mujer. y luego tres más.. —¡No dispare! —dijo otra voz. El silencio duró una fracción de segundo. y el retículo infrarrojo volvió a cruzarse por su campo de visión. Hay un montón de equipo electrónico delicado. y acabaréis con toda la energía del buque. ¿Pero a qué se refería conno dispare? Bryson gritó: . ¡y hasta era posible que los hubiera eliminado! —¡No se mueva! —gritó Bryson en la oscuridad al pistolero que según sus cálculos debía estar aún allí. dañaréis el generador. su cabeza. Le pareció incluso que el punto rojo oscilaba. podría hacerle ganar unos segundos de confusión. Creyó que solamente había visto a unos hombres bajar las escaleras de metal hacia la sala del generador. Gritar no tenía sentido. ¿Cómo? ¿Quién le había disparado a su enemigo? Alguien lo había hecho.. Era una mujer. apagada contra el ruido ensordecedor de los generadores. lo sabía: ¿por qué habría de prestarle atención el enemigo que quedaba. Destruid el generador.. los microchips se hacen fácilmente añicos. La voz de una mujer. pero semejante grito. se detuvo y.

el uniforme de la camarera durante la cena con Calacanis. Vio también que había cuatro cuerpos desparramados en diferentes lugares de la sala del generador: dos en la plataforma junto al generador. Su acento era absolutamente levantino. ¡Por aquí! «¿Qué diablos era todo aquello?». Y vio que la mujer no le apuntaba.—¡Baje su arma! De repente lo encegueció un rayo de luz. Y al mismo tiempo oyó un golpe y vio un cuerpo que se desplomaba en la pasarela que . qué otra cosa podía ser sino una trampa. distinguió la figura de la mujer que había estado hablando con él. La mujer llevaba un uniforme blanco. ¿Porque. —¿Qué es lo que quiere? —le gritó Bryson. sus ojos volvieron a habituarse a la luz. de adelante para atrás. lo protegía de los demás! La camarera estaba de pie junto a un pequeño tablero de controles e interruptores. ingeniosa. y un cuarto que yacía a apenas dos metros de distancia. más por ganar tiempo que por obtener una respuesta. un tercero al principio de la pasarela en la que se encontraba él. apuntaba a todas partes menos a él. a qué espera! —gritó la mujer con aire enfadado. Bryson estaba atónito. mientras empuñaba la culata de un Ruger con un silenciador largo en la punta y lo movía de un lado a otro. y allí. Pero Bryson la reconoció como la rubia guapa con la que había intercambiado unas palabras antes de cenar. —¡Vamonos. palabras que ahora él reconocía como una genuina advertencia. Él apuntó su pistola directamente hacia ella. agazapada en posición de tiradora. de pie en una pasarela por encima de su cabeza. volviendo ahora su arma contra él y retomando la postura de tiradora. vio cómo ella deslizaba el cañón unos centímetros a su derecha y oyó el tosido de otra ráfaga con silenciador. y justo cuando estaba por apretar el gatillo. y las lentes de la unidad infrarroja de visión nocturna le cubrían la mitad de la cara. y quien le había hablado precipitadamente antes de que diera inicio la violencia. Tenía puesto un casco y un engaste. ¿Qué era todo aquello? En un instante. ¡y comprendió que las luces de la sala habían vuelto a encenderse! Eran aún más resplandecientes que antes. que ahora le parecía algo que ocurriera en el pasado remoto. pero trampa al fin? —¿Qué diablos cree usted? —gritó ella. asombrosamente cerca. Y aquí estaba ella. era allí donde había encendido las luces. ¡Lo estaba cubriendo. —¡Venga! —gritó ella sobre un ruido monótono—.

Muévase antes de que vengan más. —¡Muévase! —le gritó la mujer—. probablemente están ahora mismo en camino. apuntando hacia abajo y pegada al cuerpo. Ahora bien.¡Preguntas! ¿Quién era ella? ¿Qué hacía. sosteniendo la pistola robada con mano firme. Ella le acababa de matar. con una voz rayana en la desesperación—. pero no todo. yo tengo el infrarrojo y usted no. —¿Qué importa ahora? —Ella se levantó el visor y se lo puso sobre la cabeza—. La cabeza le daba vueltas. fíjese dónde está. Si quisiera matarle. —¡Venga de una vez! —le llamó ella. —Conozco este buque como la palma de mi mano. volvió a mirar hacia atrás y giró bruscamente la cabeza en dirección a la abertura. cerca del techo de la sala del generador. —Con la mano libre. Llevo ventaja. ¡Usted escoge! —Ella se volvió de prisa. calcule qué probabilidades tiene. la mujer no era tan sólo una camarera del buque. no hay tiempo! Santo cielo. Bryson vaciló sólo algunos segundos y después la siguió. qué quería. desconcertado. Muerto. —Ahora ya no me lleva ventaja —contestó Bryson. corrió por la pasarela y subió unos cuantos escalones de metal hasta una escotilla. intentaba entender a la mujer. El francotirador se había levantado sigilosamente en dirección a él y estaba a punto de matarle. Le sacó el pestillo. ya lo habría hecho. Conque puede seguirme e intentar salvarse. A mí no me queda otra opción que abandonar el buque. . por qué estaba allí? Obviamente. señaló un objeto montado encima de un mamparo.tenía encima. haciéndole gestos de que la siguiera. ¡Por favor. o quedarse aquí y morir. empiece a mover el culo! —¿Quién es usted? —gritó Bryson otra vez. Otro francotirador con un rifle equipado para visión nocturna. si quiere quedarse aquí a jugar. Tiene buena parte del buque con cámaras. Bryson se dio cuenta de que era una cámara de vigilancia—. ¿Qué otra puñeteraopción le queda? 7 Bryson miró fijamente a la mujer. Las fuerzas de seguridad de Calacanis son enormes: hay muchos más. allá usted. ¡Si quiere salvar la vida. pero ella disparó primero.

Pero antes de que pudiera decirle algo.. Bryson la siguió. Notó que ella tenía un andar elástico y ligero. —¡Cállese! —susurró ella—. —Ella cerró la escotilla detrás de él y puso el pestillo. distraído momentáneamente por su llamativa belleza. del valle de Bekaa. prácticamente silencioso. Él la emuló. Él se quedó mirándola. Yo también estoy en una misión. luego a otra escotilla que daba a un pasillo largo. Giró la cabeza y vio un cambio en el juego de sombras al final del túnel. Parecía ser tan largo como el mismo buque. hasta donde alcanzaba la vista. yendo a saltos escaleras arriba. la siguió a través de la escotilla. y de repente se echó a correr. Pero por su acento parecía libanesa. Mossad. Él la siguió hasta un rellano. cuando ya habían cubierto una buena distancia por el túnel oscuro. y entonces se dio cuenta de que trataba de reducir al máximo las reverberaciones en la superficie de acero. de proa a popa. ¿Acaso un agente del Mossad podría ser libanes y no israelí? Ella ladeó la cabeza como si oyera un ruido distante que él no percibía. él creyó oír un sonido apagado que venía de popa. Construido especialmente con pasadizos que pueden cerrarse con llave. no me quedan muchas opciones en este momento. Ella se detuvo un instante y miró a ambos lados. tenía el aspecto de ser un corredor de servicio poco usado—. que era a la vez franca y desafiante. —Por aquí —dijo ella de golpe. —¿Qué está. se dijo él. Menos de un minuto después. detrás de ellos.? —empezó a decir Bryson. para no ser oídos y para poder escuchar si les seguían. El sonido viaja muy rápido aquí. Investigo una transferencia de armas a ciertos grupos que pretenden hacer volver a Israel de vuelta a la Edad de Piedra. Bryson vio que el túnel seguía indefinidamente. sin soltar un momento la pistola. Ella le devolvió la mirada. la vio saltar bruscamente a la derecha y pegarse contra el .¿Quiénera entonces? Ella le hizo señas de que se acercase. afortunadamente para nosotros. pero será mejor que me diga lo que ocurre aquí. oscuro y vacío. Éste es un buque antipiratas.. A medida que sus ojos se adaptaban a la luz tenue. haciendo más largas las zancadas para ir a la par de aquel paso de relámpago de la mujer. —Tiene razón —dijo despacio pero con energía—. y murmuró: —Ahora no haytiempo para explicaciones. ¡Venga! —susurró ella. pensó él. había algo que no concordaba. El ruido terriblemente fuerte de la sala del generador quedaba atrás—.

Un cartucho detonó. Luego él hizo lo mismo. El espió un instante a través de la viga. Ella desapareció en un instante. dijo—: ¡Por aquí! —De pronto saltó al frente. y vio lo que había pasado. Cuando su vista se adaptó a la oscuridad. Por el momento estaban a salvo. levantaba la ametralladora Uzi y apuntaba directamente a la mujer. detrás de una viga vertical de acero. eran blancos muy obvios. miró atrás y vio que el tirador disminuía el paso. el estallido de un arma automática. Movió la cabeza rápidamente a la izquierda y vio el penacho de fuego de una ametralladora al final del túnel. le faltaba el conocimiento evidente que ella tenía del buque. y se lanzó a la carrera. metió los pies en el agujero como un niño que juega a trepar. Y tras arrojar una mirada furtiva al asesino que se aproximaba por el largo y oscuro pasadizo. Él hizo lo propio. si bien con un poco más de torpeza: a pesar de lo físicamente ágil que era. Pero el tirador quedaba fuera de juego. La Uzi del perseguidor cayó al suelo. Apuntó con la pistola al asesino y apretó el gatillo dos veces seguidas. separado también por vigas verticales. Tuvo razón en salir corriendo. haciendo estrépito contra el suelo. La recámara estaba vacía. En ese momento se oyó una detonación. Se inclinó. Las balas hicieron impacto en la viga. ella giró bruscamente a la derecha y se detuvo de golpe ante otro mamparo. aunque un segundo después. está pegada con pintura! —susurró. cogió una barra que estaba montada sobre una abertura oval del mamparo y que tenía el tamaño de una boca del alcantarillado y. por medio de otra boca de alcantarillado. pero no dijo nada. repiqueteando. Bryson no lo dudó ni un momento. Miró por un instante a Bryson con lo que pudo ser un sentimiento de agradecimiento. —¡Mierda! ¡No puedo abrirla.mamparo de acero. habrían quedado atrapados. Incluso a esa distancia. la única luz venía del sombrío corredor de servicio. y luego . ágilmente. al tiempo que el dueño se tambaleaba extrañamente hacia un lado. Hubo otra ráfaga. el tirador estaba en la sombra y no se distinguía. Él corrió tras la mujer hasta que volvió a alcanzarla. el segundo disparo no produjo más que un pequeño clic. y después el asesino se puso a correr por el pasillo hacia ellos. Se hallaron en un compartimento en forma de caja y de techos bajos que estaba casi completamente a oscuras. La mujer forcejeaba con una escotilla. se alejó del mamparo y la viga de acero que los ponían a cubierto. La camarera se volvió hacia él con expresión adusta y temerosa. De repente. Bryson vio que el hombre había muerto. Bryson se dio cuenta de que estaban en un espacio cúbico que se conectaba con otro. de otro modo.

El cargamento. sí. Lo cual les indica que va armado y que probablemente es un profesional. Aun en la semipenumbra él alcanzó a ver el destello blanco de una sonrisa cuando ella se dio cuenta de qué estaba hablando. no hemos podido ir muy lejos. En este momento. no. pero apreciaría que me dieras una explicación. Para nada lejos de aquí. de donde habían venido ellos. ¿tiene alguna otra arma? Bryson sacudió la cabeza. Pero no sé qué tienen dentro. Parecía que eran al menos seis hombres.otro. pero él no alcanzaba a verle la expresión de la cara—. —Mire. —Su inglés tenía un fuerte acento. Nos superan por mucho. —Sólo este maldito cacharro. —Ah. ella le susurró: —¡Shh! ¡Escuche! Se oía el martilleo distante de pasos sobre el acero. —Estoy segura de que han encontrado al que usted mató. Veía con claridad el otro lado del buque. Ella se asomó al siguiente compartimento. con los pies por delante. A juzgar por la entonación. No me debes nada. Era un pasaje transversal. —Es lo que sobra en el buque —comentó Bryson—. pero hablaba con notable fluidez. Y como acabamos de ver. si ha sobrevivido hasta ahora. —No sé quién eres. pero cuando se estaba incorporando otra vez. y otro más. comprendió entonces. y está vacío. que nosotros. ¿Están muy lejos los contenedores? —¿ Contenedores? —Las cajas. También saben que usted. . si salimos de aquí. tendremos tiempo de hablar. El sonido parecía provenir del corredor de servicio. parecía una pregunta. Aunque es obvio que lo es. y también de la planta de arriba. Tienen suficientes hombres como para desplegarse en abanico. Él la siguió de cerca. están equipados con armamento de primera. Ahora bien. —Eso no está bien. Ella habló rápido y en voz baja. y cada sección estaba separada de la otra por pesadas vigas de acero. cada bodega. revisar cada pasadizo. y sin avisar se aferró a la barra y deslizó el cuerpo hacia adentro. pero estás arriesgando tu vida por mí.

él también bajó por aquella escalera. La luz iluminó el centro del pasaje. aunque sabía que había de . Se agachó en el suelo de acero en el preciso instante en que un rayo de luz les alumbró directamente. sacó una caja de cerillas y encendió una. Parecía que descendían interminablemente. oyó pasos que se acercaban con ruido y gritos. Tan pronto como volvió la oscuridad. Ella ya descendía por el pasaje vertical por medio de una escalera de acero que estaba soldada en el lugar. El compartimento se iluminó en el acto con una pálida luz ámbar. se posó con cuidado en el suelo y procuró quedarse en terreno conocido. él se la entregó. Se dirigió hacia la siguiente abertura. Se quedó paralizado. —Vale.—Pues les echaremos un vistazo. la necesitaría más que él. —¡Aquí no hay nada! —gritó una voz. ella cogió la barra de acero. Después. ¿Tenemos que salir otra vez al corredor de servicio? —No. cientos de pies. —Allí es —dijo. Pero no sé en cuál de ellos. con la cara pegada al frío acero. la corriente de aire le apagó la cerilla. dio unos golpecitos con los pies en el suelo en busca de acero sólido. pero extrañamente se habían vuelto casi un ruido de fondo sobre el cual ahora podía oír otros sonidos más sutiles. Bryson apagó la cerilla justo antes de quemarse el dedo. Oía las fuertes sirenas del buque. El ruido de las pisadas también pasó de largo. y sin luces corremos el riesgo de caernos en el pozo». Bryson se metió una mano en el bolsillo. Cuando volvió a erguirse con la ayuda de una manija que había en el otro compartimento. Aguardó un minuto inmóvil. En pocos segundos. Ella le seguía de cerca y miró al espacio adyacente. Mientras Bryson esperaba a seguirla hacia abajo. pues se dio cuenta de que. que sonaban sin cesar. luego vio el rayo de luz de una poderosa linterna que iluminaba el corredor de servicio del que habían venido. y encendió otra. luego se detuvo. Ella alargó la mano para coger la cajita. Bryson se metió por la abertura. Contuvo la respiración. Hay un pasadizo a través del suelo de uno de estos cubos de vigas. como si hubiera dado con él. como ella iba delante. La linterna se movía lentamente de un lado a otro. Después el rayo de luz siguió de largo y desapareció. Con cuidado. Le pareció una eternidad. con mucho tiento buscó los bordes redondos de la abertura en el suelo hasta que sus dedos hallaron el acero de la escalera que sobresalía. Sintió que el corazón le latía con tanta fuerza que habría jurado que se escuchaba. levantó los pies y los hundió en la abertura.

—leyó en voz baja. y los dos empezaron a arrastrarse por un túnel horizontal. —IFF Cripto Mark 12. Luego el túnel torció hacia la derecha.. Prueba la próxima carga. portátil. tratando de identificar la etiqueta a la luz mortecina que le llegaba de la cerilla que sostenía la mujer a un par de metros de distancia. —Águila de Acero 105. se puso de rodillas.ser menos que eso. Bryson la siguió. Por fin. no letales. La pasarela iba entre dos largas hileras de contenedores.... —Varios canales. Bryson estaba en cuclillas delante de otro contenedor en la hilera de enfrente. pero los mendigos no tienen voz ni voto. la escalera llegó a su destino.107. Ella avanzó al próximo contenedor. operaciones tácticas. Preferiría algo letal. La mujer se movía de prisa por el túnel. con el suelo húmedo y que olía a agua de la sentina. —Creo que aquí tenemos algo —dijo—. Ella se detuvo. aquí tienen de todo. . puestos uno junto al otro. él no tardó en comprender que las paredes eran de hecho los lados de los contenedores. pero este ascenso fue breve. El túnel era tan bajo que no podían andar erguidos. La mujer encendió una cerilla. casi en posición de cangrejo. Pero esto no nos servirá de nada. Continúa. Calidad de campo. Granadas XM84.111. y ella cogió el principio de otra escalera vertical de metal y empezó a subir con agilidad. y Bryson acabó haciendo lo mismo. antibloqueo. ¡Deprisa! Mientras tanto. —Componentes electrónicos de guerra.. Sigue mirando. y así vieron que a ambos lados del corredor había paredes empinadas de acero muy ondulado. Los pasos de los perseguidores eran ahora tan lejanos y apagados que eran casi inaudibles. iba a dar a lo que parecía otro corredor. agachada. —Sistemas criptográficos para transponedores e interrogadores. sin fragmentación. encendió otra cerilla y examinó una etiqueta pegada a un contenedor.. —Tecnologías Omega. —Cuchillos. Santo cielo. Ella apagó una cerilla y encendió otra. ella siguió leyendo en voz alta: —AN/PSC-11 SCAMP. —Murmuró para sus adentros—. largo y oscuro. Despacio. Se encienden y explotan.

le hizo señas a la mujer de que hiciese lo mismo. Estos contenedores tienen un precinto para evitar pillajes.. mochilas y pedazos de soga. —Tadiran. De repente se oyó un estruendo directamente encima de ellos. De tu país. —Ahora sí —dijo entusiasmado. Diez minutos después. No la dejó continuar.—¿ANFATDS? —Sistema de datos tácticos para la artillería de campo del ejército. Bryson y la mujer empezaron a meterse los objetos pequeños. pero en realidad tampoco es tan difícil abrirlos. tratando de no levantar la voz—. —¿AN/PRC-132 SOHFRAD? —Radio de alta frecuencia para operaciones especiales. —Un fabricante israelí de telecomunicaciones y electrónica. sin decir una palabra. y luego se abrió una puerta.. luego otro. Los objetos más grandes se los pusieron sobre los hombros y en la espalda por medio de fundas improvisadas. . —Todo lo que necesitamos es algo para cortar los pernos. Esto es exactamente lo que nos hace falta. los más grandes sencillamente los cargarían. usadas por el ejército y la policía para controlar manifestaciones. Los dos llevaban cascos Kevlar con protectores para la cara. Entonces vio la etiqueta en el contenedor siguiente: granadas M-76 y granadas antimotines M-25 CS. El cable metálico que cruzaba en equis la parte frontal del contenedor de tres metros de altura saltó rápidamente. Nada que podamos usar. habían juntado una pila de diversas armas. Tampoco nos servirá de mucho. Bryson se deslizó hacia el pequeño espacio que había entre dos contenedores y. En el interior había apiladas cajas de granadas y otras armas: una verdadera lámpara de Aladino de armamentos. Cuando se familiarizaron con el modo de usarlas y cómo evitar que estallen por accidente. ¿Sabes cómo abrir estas cosas? Ella se volvió hacia él. granadas y municiones en los bolsillos de sus chalecos blindados Kevlar. El primer contenedor se abrió sin dificultad una vez que cortaron el precinto de seguridad. El chirrido de metal que raya otro metal. Nada.

¡pero no abrieron fuego! ¿Por qué diablos no lo hacían? Desconcertado. y apretó el gatillo. Los hombres retrocedieron y adoptaron posturas de tiro. apuntó bien y disparó dos veces más. muchos más. que por alguna razón se había convertido en su cómplice. Entonces Bryson alcanzó a ver un surtido de armas pesadas que yacían abandonadas en el suelo de acero de la pasarela. el hombre. ¡pero no aquí. ¡ Pero no sucedió nada! Se oyó un grito arriba. o bien se encontraba allí o había estado hasta hace poco. Los hombres de Calacanis no podían estar seguros de que Bryson y la mujer estuviesen allí. ¡Dios! Esperaba un enfrentamiento. preparado para la ráfaga de armas automáticas que sabía vendría como reacción. . y un soldado de Calacanis se despeñó desde el techo a la rampa de acero a pocos metros de Bryson. y lentamente apuntó hacia arriba. Eso le indicaba al enemigo que estaban en lo cierto. Dispararles desde allí sería equivalente a arrojar una bengala para confirmar su ubicación. que habían identificado con precisión los sonidos que venían de abajo: que su presa. no importaba si revelaba su posición o no. de coordinar nada con la rubia sin nombre. Bryson se ocultó en un hueco que había entre los contenedores. Su instinto le decía que debía abrir fuego antes que ellos. Hubo una explosión. muerto. para deshacerse de tantos perseguidores como fuera posible. con un impacto en la frente. había más. Uno de los hombres se desplomó de inmediato. Alzó el Kaláshnikov. no tan pronto! No había tenido oportunidad de formular una estrategia. ha de pasar al ataque.Un hilo de luz brillante apareció desde arriba al abrirse una compuerta en el techo. estaba muerto. en manos de tres o cuatro soldados de Calacanis. desde abajo y en diagonal. ¿Pero por qué no abrían fuego? Cuando a uno lo superan en número. e incluso desde un ángulo. Bryson vio que estaban fuertemente armados. Bryson volvió a levantar el arma. a su lado. apuntó por la retícula a través de la luz baja y de intensidad variable. La luz provenía de varias linternas de alta intensidad. seguida de inmediato por un grito de agonía. Había dado en el blanco. Detrás de ellos. recorriendo mentalmente las opciones que tenía. una orden que parecía un ladrido. otro se dejó caer. que en realidad era una abertura en la escotilla sobre la bodega con los contenedores. Empuñó su fusil de asalto Kaláshnikov AK-47 de fabricación búlgara.

Esos hombres estaban mucho más cerca y por lo tanto les resultaría más fácil hacer puntería: no dudarían en disparar. hasta que estuvo del todo afuera. Pero en el momento que él o la mujer salieran y estuvieran a distancia prudencial de los contenedores. Bryson le hizo señas con el pulgar. potentes y entrecruzados. ni salida. de explosivos plásticos C-4 o vaya a saber qué. apuntando con la Uzi a los guardias de arriba. Luego alzó la otra arma táctica que tenía. una ametralladora Uzi de fabricación sudafricana. luego a la derecha. y el enemigo ciertamente lo sabía. oyó un estrépito detrás de él. se dirigieron a la única salida que tenían. Bryson alcanzó a distinguir que varios de los tiradores cambiaban de posición y les apuntaban desde ángulos oblicuos.gritando de dolor. Varios reflectores. no todas. Esperarían a que saliese. Levantó el Kaláshnikov en dirección a los tiradores y. dada la carga de armamentos que tenían encima. ¡Mierda! ¡No les quedaba más alternativa que quedar expuestos! Bryson hizo señas de que él iría primero. De repente Bryson comprendió: ¡les habían ordenado que no dispararan! ¡No podían correr el riesgo de abrir fuego tan cerca de los contenedores! Las cajas de acero ondulado contenían las armas más explosivas y altamente inflamables que podía haber. no dispararían. desatando una deflagración tal que podría hundir el enorme buque. Se volvió enseguida y vio que unos hombres salían por la escotilla que iba a ser su ruta de escape. Tan rápidamente como pudieron. pero no había forma de escapar. Al mismo tiempo empezó a salir sigilosamente del corredor que les protegía. seguían e iluminaban cada uno de sus movimientos. así podían disparar sin temor a golpear los contenedores. no tenían escapatoria! . pero suficientes como para ser un peligro. Poco después salió también la mujer. Desde allí veía que la rubia estaba agazapada entre dos contenedores a unos seis metros. Bajó el Kaláshnikov y se lo colgó en bandolera a un costado. con las espaldas pegadas a las enormes cajas de acero. al tiempo que le sacaba el seguro. Mientras buscaran refugio entre los contenedores. Y Bryson no tenía intenciones de darles una oportunidad. Eso quería decir que Bryson estaba a salvo mientras permaneciese en su puesto. por supuesto. también por medio de señas: la única escapatoria era abandonar el refugio de los contenedores y regresar a la rampa en dirección a donde habían venido. con la espalda pegada a un contenedor. y ahora los dos avanzaban sigilosamente por la rampa. como una pregunta gestual:¿por dónde salir? Su respuesta fue inmediata. a que cometiera un error. Pero ello requeriría mucha puntería. primero a la izquierda. ¡Ahora estaban rodeados. Bastaba un proyectil perdido que penetrase la fina capa de acero de un contenedor para detonar un alijo de bombas. un francotirador intentaría ponerles fuera de juego. mirándole a él y viendo cuál sería el próximo paso.

Ella parecía tener otra ruta en mente y no le quedaba más remedio que fiarse de ella. fue lo bastante poderoso como para derribar a uno de ellos. «¡Era una locura!». Bryson sacó otra granada y la arrojó hacia arriba.De repente. en el preciso instante en que la vio desaparecer hacia la izquierda. ¡La mujer arrastraba un arma inmensa y en forma de rifle que sólo entorpecería su fuga! —Sigue —le dijo él—. se la puso sobre el hombro y se colocó la bandolera de tela alrededor del pecho. lanzando una inmensa lluvia de metralla por todas partes y eliminando a varios hombres. Ella bajaba ahora por una reja hacia la hilera de contenedores que había debajo. Reconoció el arma. Vio que ella retrocedía aún más por la estrecha pasarela que había entre los contenedores. o. Justo antes de seguirla por el pasaje. Pero funcionó: alcanzó la pasarela al otro lado. Se oyó un coro de gritos y los hombres se dispersaron justo cuando explotó la granada. que enseguida volvió a ponerse a cubierto entre dos contenedores. Yo me encargo. Él también bajó y la siguió de cerca mientras se escabullía entre otra serie de contenedores. incluso contra los chalecos de Kevlar. por un pasaje entre varios contenedores. Bryson volvió a disparar. pero sobre todo por detrás y encima de ellos. Hubo otra ráfaga de ametralladora de la mujer. esta vez explotó en el acto. se oyeron disparos de ametralladora. Aprovechando el tiroteo. creer en lo que estaba haciendo e ir hacia donde se dirigía. —¡Venga! —gritó la mujer. le quitó el percutor y la arrojó hacia arriba a los hombres de Calacanis. y varios de los hombres que avanzaban desde la escotilla cayeron al suelo. con resultados igualmente devastadores. Mientras corría no dejaba de disparar a discreción como un loco. Varios fueron heridos. Se oyeron gritos. y dedujo que los perseguidores se dividían en pequeños grupos. dos de ellos. lamentos. matándole en el acto. Luego abrió fuego con la Uzi contra los soldados que se acercaban. El impacto de los proyectiles. Bryson disparó una ráfaga sostenida y le dio al otro en una parte desprotegida de la garganta. ¿Adonde iba ella? ¿Por qué insistía en transportar esa maldita arma? . a aquellos que aún estaban en pie. por lo menos. Los fragmentos de metal llegaron a golpear el protector facial de Bryson. Bryson sacó de un bolsillo de su chaleco antibalas una granada de fragmentación. —Gracias. en el momento en que varios de los hombres que habían salido por la escotilla avanzaban en abanico con las pistolas en posición. llevando a rastras un objeto largo y pesado. De pronto oyó pasos por todas partes. Bryson descargó otra ráfaga de artillería para cubrirse y salió de su refugio protector hacia la rampa. Él cogió el arma. heridos o muertos. siguieron avanzando. Bryson sacó otra granada y la arrojó a los hombres de Calacanis. Era la mujer. protegidos con chalecos antibalas. que se hundía aún más en la oscuridad.

La camarera dibujaba un recorrido extraño y con obstáculos. no estaba entre el armamento de la lámpara de Aladino que habían logrado reunir en la rápida búsqueda por los contenedores. Hubo otra detonación. Pero la libanesa sí lo tenía. ¡y Bryson recibió un disparo en el pecho! La bala desgarró su chaleco de Kevlar con la fuerza de un potente puño que le golpea en el pecho. como si le leyera los pensamientos—. y oyó que la mujer hacía lo mismo. cuando un proyectil hizo impacto en el mamparo a pocos centímetros de distancia. Era la determinación de quien ve a oscuras. Bryson se arrojó al suelo. lo cual formaba un gran laberinto. de quien ve su blanco con la misma claridad que a la luz del día. observó. con su agilidad un tanto mermada por transportar el arma. Eso es lo que hacía ella: ¡Trataba de despistarlos en ese laberinto! Bryson estaba desorientado. erraron por muy poco. andaban con brusquedad. —Éste es un túnel largo —dijo ella—. no tenía idea de hacia dónde iba ella. Hubo un chasquido fuerte y con eco. pero lo cierto era que se movía deprisa y al parecer con un propósito. En cuanto él llegó a este último. Ella trepó casi a la carrera. y de pronto estuvieron sumidos en la mayor oscuridad. y habrían usado una mira térmica de visión nocturna. por una costumbre adquirida tras largos años de operaciones de campo. El túnel ascendía por unos quince metros y acababa en otro. Era el paso confiado de un asesino que se aproxima para mejorar su línea de tiro. . La mujer estaba en plena forma. con gran determinación. y quién sabía cuántas hileras. que era lo suficientemente alto como para andar de pie. Bryson no tenía visor nocturno. a la cubierta número dos. horizontal y oscuro. entre los contenedores. La detonación de un disparo fue seguida de inmediato por el sonido de acero contra el acero. ¡Se me ha caído por el camino! Ahora se oían pasos que se acercaban cada vez más en la oscuridad —no corrían. Bryson empezaba a sentirse sin aliento. Pero si conseguimos llegar cerca del final. Los quince o veinte kilos que llevaba tampoco eran de gran ayuda. Bryson la siguió de cerca. Había unas ocho plantas de contenedores bajo cubierta. de modo que la siguió. ¿O no? —¡No lo tengo! —susurró ella con aspereza. deprisa y a grandes zancadas. ella cerró la escotilla con pestillo. lo habremos logrado. debajo de las galerías. Habían tenido muy buena puntería. Luego se echó a correr. y luego agarrándose a la reja descendiendo hasta la planta de abajo. Por fin llegaron a otro túnel vertical con una escalera de acero.

Bryson vio cómo el hombre.—¡Abajo! —exclamó en voz baja Bryson. Para cuando se recobrase el enemigo unos segundos más tarde y empezase a disparar a lo loco. Era un oscurecedor de alta tecnología. La artillería detonó por todas partes. Ahora el aire estaba cubierto de una neblina metálica y caliente. Sólo había cogido algunas armas del almacén de Calacanis. la reconoció por su forma habitual. tampoco servirían de mucho. por la superficie tersa. Pero no hizo efecto. Luego le dijo en árabe: —¡Corre! ¡Siempre recto! ¡Ahora no puede vernos! En efecto. que serían un error en esas circunstancias. el asesino avalizaba hacia ellos a paso sostenido. diseñado especialmente para impedir la detección de ondas infrarrojas con sistemas de imagen térmica. y Bryson aprovechó el momento para recoger el largo proyectil de acero y lanzarse hacia adelante. que generaban una gruesa humareda. Pero sabía que había otro tipo: una granada de alta tecnología que les vendría muy bien. y Bryson sintió el aire cargado de humo abrasador. dado que los visores térmicos podrían ver a través de ella. No había habido tiempo de explicarle a la mujer lo que estaba por hacer. esperó los segundos necesarios y la arrojó a poca distancia de donde suponía estaba el soldado de Calacanis. . ¿Y ahora qué? Había de decírselo a ella sin que el asesino. o los asesinos. se enteraran. «¡Sigue adelante!». Sin perder tiempo le quitó el percutor. una vez que detonó produjo una espesa cortina de humo salpicada de copos calientes de metal que flotaban en el aire y caían muy lentamente a tierra. la granada de humo M76 de fabricación estadounidense. mientras sacaba la Uzi y abría fuego hacia donde suponía estaba el asesino. Bryson se echó a correr hacia adelante. que tenía la ametralladora en posición de tiro. Pero la luz desapareció a la misma velocidad con que había aparecido. haciendo un estrépito sin sentido contra el mamparo de acero. Los fragmentos de metal caliente confundían al visor del asesino. En el bolsillo izquierdo de su chaleco antibalas tenía un revoltijo de granadas. indiscriminadamente. con lo cual llegó a gran velocidad adonde se encontraba la mujer. Al asesino le cogió desprevenido. Las granadas pirotécnicas de humo. giró bruscamente la cabeza del asombro. pues ya no podía distinguir el calor del cuerpo humano del fondo más frío. el campo de visión del asesino era apenas una nube densa y moteada. Bryson y la mujer estarían muy lejos de él en el túnel. puesto que en aquel espacio reducido los alcanzaría a ellos también: no tenían ninguna protección. por sorpresa. con la mujer ante él. blanca de fósforo. Encontró la granada. percibió Bryson. La explosión fue breve pero cegadora. Granadas de gas lacrimógeno M651 CS. e iluminó al asesino como en un fotograma.

El cielo estaba oscuro y sin estrellas. La mujer. lo cual aflojó un botalón. Pero no hacían efecto. un vehículo de patrulla Magna Marine. porque de golpe el cielo negro se iluminó de reflectores brillantes y cegadores. La mujer cogió el timón. una planta por encima de la cubierta principal. que así se meneaba visiblemente. pensó Bryson. El inmenso buque de Calacanis aparecía amenazante como un rascacielos. al tiempo que Bryson maniobraba el largo tubo de acero. en un pequeño sector de la cubierta de estribor. de las más veloces que hay. las alarmas habían cesado. Bryson y la mujer estaban fuera de alcance. un brazo de la grúa. le colocó junto a una escalera de acero hasta que pudo orientarse y fue capaz de subir los peldaños en la más completa oscuridad. Inmediatamente. ¡Se habían escapado. Luego subieron ambos a la lancha. Los guardias de seguridad se habían distribuido por la cubierta. Se arrodilló y soltó un cable que estaba atado a un gancho pelícano. mientras disparaban con ametralladoras y rifles de precisión. vio que estaban afuera.Sintió una mano extendida hacia él: la rubia le guiaba por la galería. y después el fuego intenso de artillería se detuvo abruptamente. y de repente él pudo ver otra vez. tomando posiciones en rejas y otros puestos elevados. La mujer abrió una escotilla. con el casco alto. . Fijada al puente de la grúa había una lancha de salvamento de ocho metros de eslora. en picado. que se balanceó inestablemente en su arnés. libre ya de toda atadura. pero parecía brillante por el contraste. hasta que la lancha se estrelló en el agua. dio unos bandazos y salió volando sobre la superficie del agua. «Pero no le queda tiempo». Salieron disparados a toda marcha a una velocidad de unos cien kilómetros por hora. «Se ha quedado sin municiones». Detrás de él oyó otra descarga de balas que el soldado disparó a ciegas. Se hallaban en la cubierta 02. como marañas de víboras. el inmenso misil que había cargado por todo el buque. Ella tiró de una cuerda. nublado. y estaban a salvo! Pero entonces Bryson vio que montaban plataformas de lanzamiento de cohetes en cubierta. desbloqueó el freno y bajaron de golpe. se oyeron varias explosiones atronadoras. a cielo abierto. En el preciso instante que sintió el aire frío y grato de la noche en sus pulmones. Ella volvió a cerrar la escotilla y le puso el pestillo. El fuerte ruido que emitía la lancha patrulla Magna debió alertar a las fuerzas de seguridad de Calacanis. apuntados directamente hacia ellos. «Tendrá que recargar». Ella la puso en marcha y el motor arrancó con un bramido ronco. Bryson notó que las sirenas habían dejado de sonar. llegó a grandes zancadas hasta el borde del buque. rodeando ágilmente varios montones de cables grasientos. negro y ominoso.

El mar estaba picado.«Nos van a hacer volar en el agua». y luego escogió la función del misil. —¡Abra fuego! —gritó la mujer—. pensó. En ese momento advirtió el ulular de un motor fuera de borda. Disparó. La lancha en la que se encontraban había sido escogida sin duda por el propio Calacanis para alcanzar la velocidad punta. Justo delante de ellos. Y el misil termoguiado remontó vuelo y trazó un largo arco en dirección a la lancha patrulla. Y a medida que se dirigía a toda velocidad hacia ellos. Aceleraron en dirección a la costa. las ametralladoras abrían fuego sin cesar. Ahora la lancha de los perseguidores estaba casi a tiro. . El software superavanzado del Stinger contribuía a su extremada precisión. los misiles les tenían al alcance. gracias a un buscador pasivo de infrarrojo. rodeando la popa del buque. las armas no dejaban de disparar. ¡Antes de que nos hagan saltar por el aire a nosotros! Pero Bryson ya se había puesto el Stinger sobre un hombro. con un gran penacho de humo detrás como un precipitado garabato en el cielo nocturno. con ametralladora a bordo. con la empuñadura en la mano derecha. clase Vigilant. el tubo de lanzamiento en la izquierda y la bandolera alrededor del pecho. Vio a través de la mira. Y las enormes plataformas de lanzamiento a bordo delArmada española estaban a punto de disparar. El tono dio la señal de que el misil había capturado el blanco. El tubo desechable de la plataforma del misil cayó al agua. Se encontraban a mucha mayor distancia que el mínimo requerido de doscientos metros. Abrió aun más la válvula reguladora y aceleró a máxima velocidad. pero no había ninguna certeza de que llegarían los primeros. La mujer primero la oyó y luego la vio. apareció una lancha patrulla Boston Whaler. Era una cuestión de segundos antes de que les dieran alcance. pero lo mismo parecía ocurrir con la lancha que se les acercaba. de ocho metros de eslora. revuelto por las descargas de las ametralladoras. Bryson alineó el blanco en el visor. evidentemente se trataba de una lancha privada. cerrando el otro ojo. accionó la función de selección Amigo o Enemigo. cada vez más cerca. pero no hacía falta que la animasen. Hubo una explosión de una potencia desconcertante. No era un vehículo guardacostas español. un culatazo que lo hizo retroceder de un golpe cuando se encendio el motor a doble propulsión del cohete y lanzó el misil. que creció hasta convertirse en un potente bramido.

El estallido largo y penetrante del silbato de emergencia delArmada española perforó el aire. fuego y olas que se estrellaban. Y otra más. en una secuencia del todo peculiar. ElArmada española había desaparecido. y después. El ruido les lastimaba los oídos. confundidos con el humo negro y la arremetida de las llamas. y empezó a hundirse en el océano. que pareció comenzar en las entrañas de la nave y expandirse hacia afuera. Levantó el segundo misil —el último que les quedaba y que había sido empaquetado junto con el primero— y lo metió en el aparejo disparador. Hubo fragmentos del buque que saltaron por los aires. meneándose a medida que corregía su propio paso. aquello era todo humo. humo y detritus. fascinada por el horror. La mujer se había vuelto a mirar. hubo otra explosión. dirigido al mismísimo corazón del buque. Con el corazón palpitándole. aún más fuerte. ahora un casco en ruinas. Uno por uno todos los contenedores se habían recalentado. lo cual indicaba que tenía al blanco en la mira. y de inmediato también fue devorada por las llamas. la lancha explotó en una bola de fuego. y así detonaron su contenido altamente inflamable. luego siguió una serie de estallidos breves. y finalmente uno largo. Un instante más tarde vino la explosión. Y luego otra. Una mancha negra de petróleo se extendió por el agua. Luego desplazó la plataforma de lanzamiento del misil hacia la izquierda y fijó en el visor infrarrojo la superestructura delArmada española. El misil fue como un rayo hacia el enorme carguero. una inmensa esfera rizada de llamas. contuvo la respiración y disparó. se inclinó hacia un lado con los restos ocultos bajo una negra nube acre. El cielo estaba cubierto de fuego. y una nube de azufre se elevó en el aire. La gigantesca nave de Calacanis. Comenzó a pitar. SEGUNDA PARTE 8 . Bryson sintió una onda de intenso calor en el rostro. El océano se agitó y se formaron unas olas enormes que iban tras ellos mientras huían a toda velocidad.Un instante después.

por supuesto. Creía que habían desembarcado en o cerca de la aldea de Finisterre. la lancha no sería arrastrada por la primera ola. o Fisterra. Rápidamente. y además tenían un montón de armas ligeras guardadas en los chalecos. el punto más occidental de España. Los guardacostas estarán rastrillando cada centímetro de playa. claro —el uniforme blanco de ella. qué pesadilla! Luego encendió la linterna y ahuecó la mano alrededor mientras examinaba el mapa. llamada así por la innumerable legión de barcos que habían naufragado a lo largo de esta costa salvaje y peligrosa. la extensión de tierra más próxima al punto en que elArmada española. La mujer fue la primera en hablar. ¡Dios. dejando a la vista un pelo corto y castaño rojizo. Finisterre: el fin del mundo. Tenían la ropa empapada. Esta era la Costa da Morte. piedras. Bryson se deshizo de las dos armas pesadas que tenía alrededor del pecho. Se dejó hundir en el canto rodado. El que alguna vez había sido límite occidental del mundo conocido para los españoles. y temblaban de frío por el agua helada. Bryson la observaba fascinado. un mapa impermeable y una pequeña linterna. era un sitio en el que un sinnúmero de contrabandistas encontraba su fin. como la llaman los gallegos. por lo menos. —Podemos quedarnos aquí. Sin decir palabra. lejos de las luces de rescate de los guardacostas y la mirada codiciosa de los contrabandistas. Luego ella sacó una brújula de la bolsita de plástico. guijarros y un arreglo de canto rodado para que no pudieran verlas incluso a corta distancia. pero no dijo nada. Los dos avanzaron torpemente entre las rocas. poniendo primero el derecho y luego el izquierdo en el estuche. se tocó los ojos con la punta de los dedos y se quitó las lentillas de color. temblando visiblemente. De una bolsita cerrada de plástico sacó un pequeño recipiente blanco donde guardaba los lentes de contacto. tiraron de la lancha de salvamento todo lo que pudieron sobre la arena y la escondieron en una cueva oculta. se llevó las manos a la cabeza. el AK-47 y la Uzi. Bryson tenía una vaga idea de dónde se encontraban porque antes había estudiado los detallados mapas que tenía la Agencia de la costa de Galicia. el traje italiano de él—. se metió los dedos en el cabello y se quitó la peluca rubia. Sus llamativos ojos verdes se habían vuelto castaños. golpeada por un violento oleaje que rompía contra los acantilados empinados. y las escondió en el interior de la lancha. había echado anclas. según informes de los satélites de vigilancia. contra los peñascos incrustados de percebes. sobrecargados con la artillería que les llenaba los bolsillos y les colgaba de los hombros y la espalda. —¿Por qué tendré la sensación de que ya has pasado por pesadillas como ésta? . tapándolas luego con arena. horripilante y piadosamente súbito.Desembarcaron en una franja de tierra estrecha y rocosa. No era una buena idea que les vieran pasearse como una pareja de mercenarios.

¿Y usted. Bogosian es—era— el principal matón de Calacanis. entonces? —Fueron las circunstancias. me apartaron de mis funciones y me dijeron que el señor Bogosian quería verme. —¿Cómo sabes que te observaban? —Porque después de que empezó la locura. En ese momento supe que debía escapar. . Cometí el estúpido error de ponerle sobre aviso. y no tuve en cuenta las cámaras de vigilancia que Calacanis tenía por todas partes. —Volvió a estudiar el mapa.Ella levantó la vista del mapa y lo miró con dureza. —¿Realmente le debo una explicación? —No me debes nada. creo que me gustas más como morena que como rubia. Y no creí que pondría en tela de juicio mi propia seguridad en la operación. Evidentemente me equivoqué. presuntamente a Israel. de la CIA? —De alguna manera. —Digamos tan sólo que lucho contra una organización que es inmensamente más poderosa de lo que podrías imaginarte nunca. Pero déjame preguntarte algo: ¿por qué?. pues. —¿Su objetivo. —Pero sigues sin decirme por qué me pusiste sobre aviso? Ella sacudió la cabeza. Sobre todo porque mi propósito último era evitar el derramamiento de sangre inocente a manos de terroristas y fanáticos. Habían revisado el vídeo de seguridad. —Siempre había sido partidario del principio de saber lo necesario y no veía motivos para divulgar más. El modo en que fueron ocurriendo las cosas. Cuando dice que quiere ver a alguien. y me gustaría saber por qué. ¿por qué lo has hecho? ¿Tirar por la borda todo el trabajo de infiltración y poner tu propia vida en la mira? —Créame. yo sabía lo que quería decir. su área de interés? —insistió ella. Dudó un instante antes de responder. ¿Mossad? —De alguna manera —dijo ella con hermetismo—. Antes has dicho que «investigabas una transferencia de armas». —No vi ningún motivo para que se atribuyeran más víctimas. Pero arriesgaste la vida por mí. —¿De quién ha sido la decisión. no ha sido una decisión mía. Además. con la mano ahuecada todo el tiempo alrededor de la linterna.

«¿Quién soy en realidad?». se pegó al suelo debajo de un saliente. No está claro que te hayas equivocado —dijo él. Ahora volvía a tener las mentiras. si es que llega el momento. súbito y potente. Un rayo de luz. Queda a unos sesenta kilómetros al sudeste. excepto que era una de . Bryson no había trabajado con muchas agentes en el curso de su carrera. Cambiaremos información cuando sea el momento justo. que en su mayoría eran hombres. Y sé que usted no es Coleridge. Bryson sabía que era el célebre faro del cabo de Finisterre—. fría y húmeda. Bryson sintió la arena en el rostro. —Usted conoce la zona. con un deje de tristeza. —Soy Layla. la mujer.. que nos saque de aquí enseguida. —Jonas Barrett —dijo él. algo que me..Movido por la franqueza de la mujer. un centro de peregrinación. Se oía una sirena lastimera desde un faro que se elevaba sobre el mar. Podríamos fletar un helicóptero o un avión privado allí. y se arrojaron al suelo por un instinto afinado en la experiencia de campo. se preguntó para sus adentros: la pregunta melodramática del adolescente se trasladaba extrañamente a la conciencia alocada de un ex agente que se encontraba muy perdido. Bryson dijo amablemente: —¿Tienes un nombre? Ella volvió a levantar la vista y sonrió apenas. con un tono de gratitud apenas audible. He estudiado el mapa. Dejó en el aire la cuestión de qué estaba haciendo allí. Bryson se tiró tras de un montículo de canto rodado y se quedó paralizado. —Debo fletar un helicóptero o un avión privado. y era de la opinión. si bien nunca dicha. una ciudad santa. pensó. como había sido alguna vez. Creo que hay un pequeño aeropuerto en las afueras de la ciudad que tiene algunos vuelos internacionales directos. Dejémosla que pruebe. —El mejor sitio para hacerlo es Santiago de Compostela. mientras apagaba la linterna. Las olas rompían ruidosamente alrededor de ellos. oía la respiración constante de ella a pocos pasos de distancia. Es un lugar con mucho turismo. iluminó la playa a escasos metros de ellos. Ella le clavó la mirada. Ella le sonrió rápidamente. que se llamaba a sí misma Layla. Ciertamente vale la pena intentarlo. que las pocas mujeres que realmente conseguían superar los obstáculos puestos allí por los espías. —Apenas. debían ser excepcionales. Acerca de esta misteriosa Layla no sabía nada. nombres falsos y coartadas en la punta de la lengua.

Bryson podía asomarse a espiar. Sólo podía entender frases sueltas. La embarcación de búsqueda avanzaba paralelamente a la costa. se avistaría a los forasteros y se los denunciaría. empezaron a trepar por la ladera rocosa y llena de pinos. Desde detrás del montículo de canto rodado que le protegía de los buscadores. Después hubo un grito desde la playa. Se oyó un súbito arrastrar de pies en la grava. la antigua lengua de Galicia que combinaba elementos de portugués y castellano. A lo largo del camino había unos macizos y altos muros de granito que demarcaban pequeñas parcelas de tierra. que ofrecía un refugio adicional con piedras juntadas en la arena. la misma colección de árboles nudosos y repletos de frutas. Era un territorio. los mismos enrejados ganados por viñas verdes. Quizás unos ojos expertos verían la discontinuidad que había causado Bryson en la trama natural de piedras. algas y otros restos del naufragio. A semejante distancia. Cuando por fin salieron de sus escondites y estiraron los miembros agarrotados. Los dos se quedaron quietos en el acto. ¿Pero de dónde vinieron? ¿Cuáles eran exactamente sus intenciones? Otro ruido repentino: una voz bronca cerca de allí. Eran al menos dos. la cueva oculta. Bryson se giró de inmediato. simplemente porque los reflectores habían pasado de largo.las excepcionales. hablando una lengua que al principio Bryson no entendió. escuchando. estaba impresionado por el hecho de que no necesitó pedirle a Layla que hiciera lo propio. De modo que permaneció cinco minutos más después de que la playa se quedara otra vez a oscuras. los visores nocturnos no servirían de nada. los mismos almiares en forma de cono. con lo que cualquiera que se acercara no podría ser visto. Él veía los reflectores que barrían la playa. a menos de treinta metros detrás de ellos. comprendió Bryson. debían de ser más. cuyos moradores vivían y trabajaban la tierra como lo habían hecho siempre. Era seguro que los buscadores emplearían también prismáticos de gran aumento. Un hombre en fuga sería visto con el máximo recelo. al tiempo que los reflectores se movían incesantemente a lo largo de los acantilados. . la luz se detuvo un instante en el lugar donde habían escondido la lancha. de gran talento y serenidad bajo presión. una pistola con un largo silenciador atornillado al cañón. Todas tenían el mismo tipo de granero construido sobre pilares. con una pistola en la mano derecha. pero no vio nada en la oscuridad y la niebla. Advirtió que Layla también apuntaba con su arma. La visibilidad era extremadamente limitada y el camino daba una curva. era el gallego. hasta que llegaron a un camino estrecho de grava al borde del acantilado. dominadas por antiguas casas de piedra y cubiertas de musgo. Era un sitio donde el intruso no era bienvenido. Su posición de tirador a dos manos era perfecta. La lengua. no tardó en darse cuenta. casi estilizada. debajo de ellos. pero prefería no arriesgarse ni levantarse antes de tiempo. generación tras generación. cuando se extinguían los reflectores era apenas el preludio de laverdadera búsqueda: sólo cuando las luces se apagaban del todo las criaturas empezaban a escabullirse de entre las piedras. A menudo. y luego otro arrastrar de pies en la grava.

o quizá cosechaban mejillones desde las balsas que flotaban a poca distancia de la costa. Si nos pudiera acercar. El viejo apoyó una caja en el suelo de grava. tenían además el aire de ser padre e hijo. Se rompió la dirección y fuimos a parar a la cuneta. Cuando dieron la vuelta al muro. el otro levantaba las cajas de una pila y se las pasaba. Éstos no eran pescadores. Los dos tenían aspecto de ser trabajadores recios. . Estamos de vacaciones. El viejo le dijo al joven: —¡Vena. Bryson miró el reloj: las tres de la madrugada pasadas. móvete. en su mayoría ingleses y americanos. Ahora Bryson veía lo que estaban cargando. non podemos perde-lo tempo! Bryson sabía suficiente portugués de sus incontables operaciones en Lisboa. golpes secos. ¿nos poderian ajudar? Metimo-lo coche na cuneta. Uno de ellos estaba en el interior. un estruendo de metal. y no eran cajas de percebes o mejillones. y de algunas en Sao Paulo. por lo que no eran una amenaza directa. ¿Qué hacían allí aquellos hombres? Debían de ser pescadores. Bryson vio que uno de los hombres era de mediana edad y el otro era muy joven. haciendo turismo. que carallo fas ai? ¿Que é o que che leva tanto tempo? ¡Móvete! Bryson y Layla se miraron un instante y avanzaron en silencio junto al muro de piedra y hacia la fuente de donde venían los ruidos. era innecesario un enfrentamiento. el mayor le alcanzaba las cajas. Quienquiera que fueran. Voces bajas.—¡Vena! ¿Axiña. pero el maldito coche de alquiler resultó ser una mierda. que recogían a nivel del agua. Eran contrabandistas que entraban el tabaco para venderlo a precios exorbitantes. los percebes. e a minha mulher e mais eu temos que chegar a Vigo canto antes. Pescadores campesinos que reunían el producto de la zona. Empuñar las pistolas sería un error. eso era. Eran cajas de cigarrillos importados. El joven estaba arriba del camión. Los dos hombres miraron con recelo. Bryson vio dos figuras que cargaban cajas en un viejo camión. aquellos hombres eran de allí y trabajaban duro. Miró un instante a Layla y luego gritó en portugués: —Por favor. —¿Extranjeros? ¿De dónde venís? —Venimos en coche de Bilbao. se lo pagaríamos con creces. Guardó el arma y le hizo gestos a Layla para que hiciera lo mismo. como para entender lo que decían los hombres. Tras mirar con cuidado.

o mi mujer matará a su hijo. y después a usted! El joven se abalanzó sobre Layla y la cogió de un hombro con la mano izquierda. Ese reloj que parece tan caro también. haciéndole una señal al joven. que asintió en un gesto casi imperceptible. sí —dijo Bryson con impaciencia—. en la derecha tenía una Águila del Desierto israelí de calibre 50. Arroje su cartera y empújela hacia mí con el pie —gruñó—. —Sí. esa muller ¡está tola! —espetó el maduro contrabandista mientras se ponía de rodillas y apoyaba suavemente el revólver en la grava. que no gritó ni intentó hacer ningún movimiento. La detonación fue fortísima. ella sacó dos pistolas al mismo tiempo. Con un movimiento veloz. quien retrocedió a los tumbos y asustado—. notablemente cerca de Layla—. No tenemos interés en sus cigarrillos. Lo que queremos es el camión. ¡Tira el revólver ahora mismo o te vuelo la cabeza! —El chico volvió a hacer pie. . y apuntó a Layla. —Por Cristo bendito. El revólver cayó al suelo pero no se disparó. el joven sacó un revólver. De haber notado la calma con que se comportaba. una en cada mano. —Baje el arma. Se acercó unos pasos más hacia ella y gritó: —¡Vaciade os petos! ¡Agora mesmo! Entonces el viejo sacó también un revólver. esta vez apuntando a Bryson.¡Muévase! ¡O se la damos a su adorable esposa. habría tenido motivos para alarmarse. y como acaba de ver. que bajó del camión de un salto y empezó a acercarse a ellos desde un ángulo. y ella enseguida apretó el gatillo del enorme Águila del Desierto. Ella miró a Bryson. Bryson sacó una Beretta 92 y apuntó al viejo. dudó un instante sin saber cómo reaccionar. a su sobrino o a quienquiera que sea. sacudió las manos en el aire y dijo:«¡Non! ¡Non dispare!». y la atrajo hacia él con el revólver en la sien. enorme y potente en extremo. un viejo Astra Cadix 38 Especial. están listos! Temos amigos esperando por nos ó final da estrada.—Claro que podemos ayudar —dijo el viejo. Arrojó su viejo Astra Cadix. calibre 45. No pareció notar que Layla no se inmutó.meu amigo. amigo. —¡Atrás! —le gritó de pronto Layla al chico en portugués. tanto más aterradora porque pasó muy cerca de la oreja del joven. —Usted también. También él levantó las manos en el aire—. En la izquierda tenía una Heckler & Koch USP compacta. ¡Se pensan que nos van toma-lo pelo. ¿Jorge? De repente. Bryson sonrió y avanzó hacia el viejo. es una mujer que no sabe controlar sus impulsos. Al mismo tiempo.

El chico se había puesto colorado y temblaba como un niño asustado. —¡No! —interrumpió Bryson—. ¿por que íamos? Los dos hombres se echaron a correr. Él asintió y sonrió. el joven y el viejo. —No. Creedme. estremeciéndose cada vez que ella movía el Águila del Desierto. El viejo. No quiero correr ningún riesgo. de aspecto extraño. —¡Non! —gritó el joven contrabandista. por disparar un arma. Cualquier intento por seguirnos. A cada disparo. Luego corrió hacia la cabina del camión e indicó con un movimiento de la cabeza que Layla debía ir hacia el otro lado. y regresaremos a por vosotros con armas que no habéis visto en toda vuestra vida. eu necessito este camión! —Pues no parece que es su día de suerte —dijo Bryson. les ordenó: —¡Andando! Los dos contrabandistas. una poderosa carga de dióxido de carbono propulsaba una jeringa de un potente tranquilizante en el cuerpo de aquellos hombres. —¿Cómo? Se metió la pistola de pequeño calibre en el chaleco antibalas y sacó otra. Y no os detengáis hasta que dejéis de oír el camión. Con la Beretta apuntando a los dos gallegos. que obedeció de inmediato. y se pusieron en marcha por el camino de grava. —¿Polo menos nos deixarán descarga-lo camión? ¡Vostedes non necessitan a mercancía! —suplicó el viejo. Ese proyector de corto alcance estaba diseñado para subyugar a animales salvajes sin matarlos. el . pero antes de avanzar unos metros se oyeron dos pequeñas explosiones cuando Layla les disparó a cada uno de ellos. que Bryson reconoció de inmediato. Siempre hay otra arma oculta entre la mercancía en caso de secuestro. que se había girado. nos irnos jalar. —¡De rodillas! —le ordenó Layla al joven. no os conviene ponernos a prueba. supuestamente el padre del chico. se pusieron de pie en el acto. un momento —dijo ella de repente—. gritó:—¡Non dispare! ¡Estamos facendo o que nos dicen! Virxen Santa.—¿O meu camión? ¡Por Deus. Quiero que los dos os deis la vuelta y empecéis a andar por el camino. con las manos todavía en alto. —Vale —dijo Layla. por hacer una llamada.

aunque algunos iban en viejas bicicletas y otros incluso a caballo. se ayudaban. siempre Elena. El cansancio se empezaba a apoderar de él y detuvo el camión en un bosquecillo. recordó Bryson. pero el instinto le decía que tuviera cuidado por un sinnúmero de razones. en un ser humano. Tenían las caras quemadas por el sol. en los Pirineos. esquiva y traicionera. No había nada más que eso. ya de por sí un misterio. en una multitud incluso. era una superviviente cuya apariencia fuerte ocultaba una vida interior extremadamente complicada que por momentos daba la impresión de estar en guerra consigo misma. El camino estaba lleno de carritos y vendedores gitanos que vendían souvenirs: postales. Se parecía demasiado a él. puramente táctico. produciendo un fulgor pálido y extraño en los techos de pizarra de las aldeas de pescadores por las que pasaban. y tenían mochilas con conchas de vieira atadas a ellas. Era en efecto una combinación atractiva. La concha de vieira. El viejo camión traqueteaba y armaba un gran estrépito mientras el motor artrítico lidiaba con la subida del serpenteante camino de montaña. era el símbolo del peregrino por el Camino de Santiago. Era fuerte y aguerrida. Al regresar a la carretera. quizá treinta minutos. Ella no era más que un medio para alcanzar un fin. La promesa de encontrarla se había convertido para él en una sirena que le llamaba. al antiguo altar de Santiago. Pensando en Layla especulaba a lo sumo con una complicidad estratégica. Bryson pensaba en la mujer bella y extraordinaria que dormía en el asiento junto a él. Por otro lado. Y lo que había sido un grupo aislado de caminantes se convirtió en una fila. la ruta de peregrinación de unos quinientos kilómetros desde el paso de Roncesvalles. de modo que quizás el sacrificio había valido la pena. y sin embargo había algo de vulnerable y hasta de melancólico en ella. con la cabeza apoyada en la ventanilla que vibraba. Se maldijo un instante. no era bueno perder tanto tiempo. una alianza simplemente por conveniencia. La mujer a la que nunca conoció realmente. una presencia fantasmal. Ella y Bryson sacaban provecho uno del otro. Llevaba mucho tiempo cubrir aquella distancia a pie. pájaros de plástico que aleteaban. conchas de vieira. Se echó a dormir durante lo que creyó fueron unos veinte minutos. Layla dormía aún profundamente. La mayoría iba andando. su relación tenía algo casi frío. ropa de brillantes colores. . El sol salía por los acantilados y pintaba el horizonte con pinceladas de tonos pastel.tranquilizante duraría. el agotamiento físico solía causar errores de cálculo y de juicio. advirtió que el camino se empezaba a llenar de gente que iba a pie a Santiago de Compostela. Los dos se desplomaron al suelo. retorciéndose brevemente antes de quedar inconscientes. muchos de ellos caminaban con bastones de cuello torcido. se despertó de una sacudida varias horas después. Y además estaba Elena. llevaban ropa simple y tosca.

¡Deprisa. visibles al superar una curva del camino. pero no es lo que tú crees. «Diabólica. Una organización que sabía que yo estaba a bordo. Bryson sacudió la cabeza. sin ser molestada por la policía. para revisar matrículas y registros. Enseguida vio lo que ocurría. Más adelante el tráfico debía de estar obstruido.Pero pronto notó otra cosa. y de inmediato volvió a estar alerta. —Layla —dijo él—. se asustó. La policía española estaba inspeccionando vehículos. qué ocurre? —Están buscando nuestro camión. —No. hacían el reconocimiento de conductores y pasajeros. un atasco quizás. —Oh. a través de una brecha en la fila de peregrinos. Alguien conectado directamente con la policía española. Los coches parecían pasar sin problemas. ¿La carretera estaría en obras? No. La multitud de peregrinos pasaba y miraba con curiosidad.. —Sí. no directamente. Unos kilómetros antes de Santiago. El Directorate». Esos cabrones habrán vuelto en sí y han llamado a la policía. casi pegados unos a otros. De repente.. viró bruscamente el camión hacia un costado del camino. no. incluso si alguno de ellos sobrevivió. Hubo protestas airadas de los . —¡Guardacostas! Es improbable que haya sido gente de Calacanis. La respuesta se la dieron las barricadas de madera y las luces titilantes que provenían de vehículos oficiales. «Enemiga no es la palabra». —Mi teoría es que se trata de alguien completamente diferente. quizás. —¿Qué. Era la policía que paraba el tráfico. Ellos no. el tráfico empezaba a congestionarse. Gente como ésa tiende a evitar a las autoridades en la medida de lo posible. algo que no podía explicar con sencillez.. —Una organización de inteligencia enemiga. Alguien les habrá ofrecido una cuantiosa suma.. Los coches y los camiones avanzaban más lentamente. despierta! Ella dio un salto. Una organización con tentáculos que llegan a puestos altos del gobierno de varias potencias mundiales. pero paraban a los camiones y los hacían detenerse al costado de la carretera. pensó.

pero se sorprendió al ver que el hombre le arrojó un fajo de billetes. a unos cincuenta metros detrás de él. «¡Caos. dos policías de uniforme estaban a ambos lados de la barricada y examinaban las caras muy por encima a medida que avanzaban. Había ancianos con bastones que daban la impresión de que apenas podían dar un paso. Por extraña que se viera.. con pañuelos negros en la cabeza que revelaban apenas la parte superior de la cara. y en la cabeza tenía un pañuelo rojo brillante. Bajó del camión de un salto y desatornilló rápidamente las matrículas con una navaja de bolsillo. Muchos llevaban pantalones cortos y camisetas. era el más puro caos!». La fila de peregrinos se hizo una multitud. a juzgar por la fluidez de su castellano y la falta de acento. Luego fue de carrito en carrito y reunió una pila de ropa. Las barricadas de madera que había delante estaban dispuestas de modo que dejaban pasar a los caminantes por un ancho pasaje. Los que iban a pie avanzaban a paso normal. ancianas vestidas completamente de negro. Aquí se vendía como un souvenir. los conductores coléricos gritaban y maldecían. Cuando pasó delante de los policías. Bryson tenía una sotana medieval y un bastón de cuello torcido. asintió con la cabeza. El problema seremos nosotros: estarán buscando a una pareja. Unos momentos después estaba conversando en castellano con una gitana grandota que vendía chales y otras prendas tradicionales. dejaban pasar a coches y camiones de uno en uno. llevaba puesta una prenda hecha de tela basta que parecía muselina. a un hombre y una mujer de nuestras características. y dijo con aire solemne: —Así que ahora soy una peregrina. Esperaba que este cliente. cebollas. y después regresó a la cabina. pero no será suficiente. Algunos llevaban las bicicletas a pie. No miró a los policías ni tampoco los pasó por alto. se confundió perfectamente con el resto de la multitud. Bryson anduvo con dificultad. Había olor a sudor. los niños chillaban con regocijo. una masa de gente increíblemente diversa cuyo único punto en común era su fe devota. sin sufrir casi demoras. apoyándose en el bastón con el andar de un hombre que se aproxima al fin de un tortuoso viaje.. tras lo cual regresó al camión. Layla no salía de su asombro. un atuendo de monje de un pasado distante que ciertas órdenes aisladas usaban aún. De modo que obviamente hemos de separarnos e ir a pie. Sonaban las bocinas de los coches. regateara el precio. observó Bryson con alivio.vendedores de carritos y bocinazos de coches. Tenía la ventaja de una capucha que Bryson se puso para disimular algunos rasgos suyos. toda una inmensa gama de olores humanos. En la otra mitad del camino. un español. y entraban y salían de la multitud. con un jersey chillón cubierto de lentejuelas. Layla. —La voz de Bryson se fue apagando al ver uno de los carritos que había allí—. mientras que los demás quedaban ocultos por las sombras. incienso. Espera. No parecían . Había padres fatigados que llevaban a sus bebés llorando. quizá con un disfraz improvisado. —Por si acaso alguno de los que revisa es tan estúpido como para buscar solamente el número de matrícula.

Era a su vez un agente encargado de matar. Fue en ese momento cuando Bryson pudo ver por primera vez sus rasgos. no era gallego. Bryson no conocía el nombre de aquel tipo. Los ojos grises y somnolientos delataban una concentración feroz. Incluso un policía de escritorio no podría evitar salir al sol camino al trabajo o durante la pausa del almuerzo. e inspeccionaba la multitud sistemáticamente. la piel como tiza y el pelo rubio ceniciento. estuvo a salvo al otro lado de las barricadas. De Jartum. uno de los mejores de la profesión: estupendamente dotado. Había hecho un intercambio fugaz con el asesino rubio. Era el sol fulgurante de la mañana que se reflejaba en la cercanía. No. Un destello de luz. un experto en eliminaciones rápidas. ése no era de allí. sus planos y los presuntos fallos de seguridad. Era la piel pálida. En pocos instantes más. El policía rubio sudaba profusamente y bajó un instante los prismáticos para secarse la cara con el antebrazo. A Bryson le llamó la atención. Sin embargo. Bryson dudó incluso que fuera español. No había policía ni guardia de frontera que pudiera resistir por mucho tiempo en ese clima sin tener la piel curtida. Los rubios no eran comunes en esa parte de España. debido al fuerte sol. le había dado microfilms con los informes sobre los objetivos deseados. un agente de penetración. él también escudriñaba las caras de aquellos que entraban a la ciudad por la avenida Juan Carlos I. Ya no podía haber dudas de que sus antiguos patrones lo tenían en la mira y «no tenía escapatoria». sólo sabía que era un asesino de piedra. casi blanca. o por lo menos rojiza. El rubio había sido destinado como experto técnico desde Rotterdam. . un infiltrado. Bryson había estado en Jartum para instalar un sistema de vigilancia y obtener pruebas que más tarde podrían ser usadas contra los iraquíes. incluyendo información sobre dónde se hallaban. y estaba de visita en la capital sudanesa con un grupo de especialistas europeos que asesoraban a funcionarios iraquíes sobre la construcción de una planta de misiles balísticos y tomaban pedidos de equipos clave para usar en el montaje de misiles Scud. si bien eran las primeras horas de la mañana. no fue eso lo que despertó su interés. al igual que los labios finos. intrigado por la tez pálida de aquel hombre y el cabello rubio debajo de la gorra con visera. y el rostro pálido del hombre parecía encendido. Al igual que sus compañeros junto a las barricadas.prestarle atención. El rubio era en realidad un intruso. o era quizás un segundo filtro. pero tampoco eran tan insólitos. volvió la cabeza y vio a otro policía uniformado de pie sobre un banco y con prismáticos potentes sobre el rostro. empujado por un mar de gente. Estaba de apoyo. Era del Directorate. El Directorate había enviado a uno de los mejores para matarle. El sol ya se hacía sentir. el perfecto agente encargado de matar. Conocía a aquel hombre. probablemente un psicópata.

No sólo habían pasado años desde que se vieron en Jartum. Se destacaba en la multitud. El gentío de los peregrinos era tan denso que casi arrastraba a Bryson. Además. «Me ha identificado. Sintió que el pulso se le aceleraba. para comprobar si estaba aún a salvo. El asesino . El tiempo se había prácticamente detenido mientras la cabeza de Bryson marchaba a toda velocidad. pero una capucha almacenaba la temperatura y era insoportablemente calurosa. que habían abandonado a toda prisa. enfadados porque les habían robado el camión y deseosos de ganarse un premio indudablemente generoso. pero también era cierto que había habido un período de tiempo en el que se había quedado dormido. el destello de luz sobre un objeto de metal que era seguramente una pistola. pero se esforzó en no acelerar el paso. sabe quién soy». El camión.. Además. y por lo tanto eran fáciles de controlar desde el aire si tenían rápido acceso a un helicóptero. y entonces Bryson se dio cuenta con exasperación de que era precisamente el hecho de que llevara una capucha lo que le distinguía de los demás. Bryson no había oído ni visto un helicóptero. bajo los rayos del sol. pero no podía correr el riesgo. Había visto en los ojos del asesino el momento en que le había reconocido. pero era demasiado tarde. no había nadie entre los que vestían el anticuado atuendo monástico que tuviera puesta la capucha. ¿Cómo puede estar seguro el asesino de que soy el hombre que busca? Con la capucha. Quiso girarse para ver si Layla venía aún detrás de él. muy pocas rutas desde Finisterre. algunos hombres llevaban gorras para protegerse la cabeza. pero a un paso que era insufriblemente lento. Sin duda ambas posibilidades habían sido cubiertas y se habían bloqueado en diferentes puntos de convergencia.¿Pero cómo le habían encontrado? Quizá los contrabandistas habrían hablado. le palpitaba el corazón. y el asesino no abriría fuego indiscriminadamente.. sino que la sotana con capucha que llevaba puesta Bryson le oscurecía el rostro. habría sido como hacer señas para confirmar las sospechas del asesino. Aunque no se atrevía a darse la vuelta. Miró a otra parte. hacer cualquier movimiento súbito que le hiciera apartarse de la multitud. Y sólo había dos maneras de tomar aquel camino: hacia Santiago de Compostela o en la dirección opuesta. El cuerpo le produjo adrenalina. el viejo camión hacía tanto ruido que podría haberles pasado un helicóptero por encima de la cabeza sin que ellos lo oyeran. y era un verdadero faro para los perseguidores. Pero echarse a correr. debió ser la evidencia de que él y Layla se encontraban cerca. No podía permitirse apartarse de la multitud. Por el rabillo del ojo. Bryson vio que el asesino se volvía hacia él y que su mano derecha buscaba el arma que llevaba enfundada a la cintura. No había muchos caminos en esta parte del país. el agente encargado de matarlo no podía estar seguro a esa distancia. advirtió el movimiento repentino y brusco.

con lo cual provocó en el acto que la multitud alrededor comenzara a tropezar. que hacía un esfuerzo por ponerse de pie. camuflado por la confusión de cuerpos. ciertamente no se atrevía a hacerle señas. se volvió y siguió avanzando entre el gentío. Sabía de sobra cómo el Directorate organizaba sus golpes de máxima prioridad. ¿Pero quién le había disparado? Un destello escarlata: un brillante pañuelo rojo que desapareció en la multitud. corrió hacia el frente. Ahora el rubio disparaba a fantasmas. Layla. La sangre salpicó en un radio de unos dos metros. hubo gritos de miedo y de angustia. En cambio. pues creaba un gran disturbio y le permitiría esfumarse en él. ciertamente habría más. víctima de continuos golpes de aquellos que intentaban escapar del frenesí. Seguro que lo superaban en número: en el momento en que disparara estaría enviando una señal para que le localizasen los resueltos matones que había mandado el Directorate. le habían volado la tapa de los sesos. En el medio de aquel pandemónium. Las balas acribillaron una farola de acero a tres metros de él. con la capucha bajada. ¿Pero dónde? El . algunos de los cuales estaban a su lado. A unos seis metros por delante de él se oyó otro grito. No podía avanzar en dirección a ella y en contra de la corriente aunque lo quisiera. Logró enderezarse y se lanzó hacia adelante. encorvado y con la cabeza gacha. e inmediatamente volvía a ser derribado otra vez al suelo. y éste era evidentemente uno de ellos. la multitud enloquecida y a la desbandada atropello a Bryson. ya no le importaba fulminar a inocentes. No escatimaban personal. fingiendo un desmayo. Hubo gritos de indignación. lo cual quería decir que el asesino rubio lo había perdido de vista. Aliviado. ¡Lo había alcanzado una bala! El tirador giró sobre su propio tronco y después se vino abajo sobre una valla. muerto o bien gravemente herido. pero sacar una y repeler el fuego habría sido suicida.había sacado su arma. Una joven a pocos pasos de distancia se derrumbó. desorientado por la multitud arrebatada. y se desconcertó al ver que el asesino rubio era impulsado hacia adelante como si le empujaran. eso le convenía a Bryson. De repente se agachó. Corrió el riesgo de mirar a su alrededor. El asesino disparaba rápidamente. Por todas partes se oían gritos y gemidos de heridos y moribundos. Una vez que identificó a su blanco. La multitud empezó a salir en estampida. Un agente enviado para matar era como una cucaracha: donde había una. como tantos otros que trataban de ver de dónde venían los disparos. Tenía pistolas. Bryson lo percibió casi por instinto. una mujer se alarmó a viva voz. y el cuerpo de un hombre que iba en bicicleta se arqueó al recibir un balazo en la espalda. Alaridos agudos y aterrorizados. como un tablón a la deriva llevado por una poderosa corriente. Y un segundo después se oyó la tos mortal de un silenciador de pistola. con la pistola en modo semiautomático. La tierra volaba cerca de allí con el impacto de las balas.

lo observaba con evidente curiosidad desde el otro lado de la abarrotada avenida Juan Carlos I. Un peregrino en particular. El hombre estaba muerto. el tirador con la sotana de monje estaba a unos quince metros de distancia. Buscó su rostro entre la multitud que pasaba. y se aferró a un poste de luz para no ser llevado por la masa mientras esperaba a que apareciera Layla. al que derribó. el aspecto inconfundible de un asesino a sueldo. con la pistola apuntando hacia él y abriendo fuego. una explosión de sangre salpicó el rostro de Bryson. tambaleándose aún. Le habían volado los sesos al ciclista. Pero no se les veía por ninguna parte. la Beretta. Bryson distinguió la mirada del monje en el preciso instante en que éste sacaba su biblia. Se apartó de la corriente de caminantes y bicicletas. El y Layla habrían de alejarse del gentío llevado por el pánico. Volvieron a oírse gritos por todas partes. una masa de gente aterrada y enloquecida: algunos intentaban correr por la avenida. una masa asquerosa y carmesí. En la fracción de segundo que le llevó interpretar lo que veía. La multitud de peregrinos estaba fuera de sí. Bryson conocía demasiado bien la metodología del Directorate como para creer que el rubio actuaba por su cuenta. pero el objeto era largo y acerado. que estrechaba entre los pliegues de su atuendo marrón de monje lo que parecía una biblia. También había de estar atento a otras anomalías: destellos de acero. y la desenfundó. uniformes de policía. dejando tan sólo una herida abierta. desaparecer en Santiago y hallar un medio para llegar al aeropuerto de Labacolla. situado a once kilómetros hacia el este. localizó al monje asesino y apretó el gatillo. era como un disturbio. Un hombre gritó:«¡Unha pistola! ¡Ten unha pistola!». un ciclista que perdía el equilibrio estuvo a punto de atropellado. Lo que por unos instantes había sido el lugar ideal para ocultarse se había vuelto ahora violento y peligroso. Sobre una farola de hierro golpearon las balas con gran estrépito. y rebotaron contra el suelo a pocos metros de él. ¡Era una locura! Bryson se dio la vuelta.tirador rubio de Jartum parecía estar actuando solo. Cogió un arma de la pistolera. mientras trataba desesperadamente de no perder el equilibrio en su bicicleta y le gritaba enfadado. lo cual quería decir que los demás serían su apoyo. Bryson se dio cuenta de que su apariencia resultaba extraña: la gente lo miraba. pero sobre todo buscaba el pañuelo rojo. . Bryson se levantó rápidamente y. Una pistola. otros en la dirección opuesta. entre las patadas en la cabeza y la espalda que le propinaba la multitud presa del pánico y en la desbandada. Bryson dio un brinco hacia la derecha y chocó con un ciclista de mediana edad. Algo le escupió.

sentía cómo la sangre caliente le empapaba la camisa. —¡Estás sangrando! —Creo que ha sido un rasguño. con jardines cuidados e hileras de eucaliptos. El dolor era insoportable. Bryson reaccionó aporreando a su agresor. de aquella locura. le hizo comprender que le habían dado.. A su izquierda. y también estrechaba algo en la mano. y éste dejó caer la pistola. el codo. el segundo disparo. La herida es superficial. Se volvió a tiempo para detectar a otro hombre. destellando al costado de su campo de visión. Bryson se obligó a andar y apretó el paso a pesar del dolor. le apuntó justo cuando el monje sacaba el objeto alargado. ¡Venga! —Lo condujo a un lado. soy yo! Por aquí.El primer disparo golpeó al asesino en el pecho. No nos podemos permitir el lujo de descansar aquí. a través de la estampida de peregrinos frenéticos que habían entrado ahora en un pánico sin límites. ¡hemos de seguir adelante! —¿ Pero adonde? . volteó al hombre por completo.. —No. una biblia. pero no es para nada tan serio como parece. le ayudó a erguirse y lo sostuvo. Bryson reaccionó en el acto y sacó la pistola. que disparaba líneas de fuego por el pecho. lo besaba y rezaba en voz alta en medio de aquella violencia. pero entonces oyó la voz de Layla. en medio de aquel caos poco razonablemente. fuera de la línea de tiro. justo en el medio del pecho. Entraron a un parque grande y espacioso. y se lo llevaba a los labios. Perdió el equilibrio. Desorientado y con la vista nublada. ¡Por aquí! Ella le agarró el hombro bueno. Obviamente rozó algunos vasos sanguíneos. las piernas ya no lo sostenían. el brazo izquierdo lo tenía paralizado. Se derrumbó en el pavimento. disfrazado también de peregrino. porque después de todo le habían disparado aél. —Yo estoy bien. había un objeto que Bryson reconoció instintivamente como otra arma. que alzaba una pequeña pistola negra hacia él a menos de seis metros de distancia. —¡No. pero la repentina explosión de dolor en el hombro izquierdo. —Debemos encontrar un sitio para que descanses —dijo Layla. —¡Estás bien! —gritó Bryson con alivio. Distinguió a otro monje que le observaba a pocos pasos de distancia. Bryson giró bruscamente a la derecha. Unas manos lo agarraron.

y está siempre repleta de gente. pero hemos de detener la pérdida de sangre. dos ciclistas que pasaban a toda velocidad alcanzaron a hacer un rodeo de unos pocos centímetros. sujetado del antebrazo. y luego continuaron por el sendero. duele. Hagamos lo que hagamos. —Vale —añadió ella—.. cualquier persona en la multitud podía ser un asesino enviado para matarle. Ella palpó suavemente la herida. Y sí. ¿Puedes mover el brazo? Él hizo un gesto con el brazo y esbozó una mueca de dolor. aunque fuera ocasionalmente o hiciera mucho tiempo. La plaza que la rodea. Los habían enviado . fue como un rayo dentado. Todas las personas con las que se cruzaran. Hemos de quedarnos con la multitud. con un ingenio diabólico. pero asustaron a Bryson. créeme. a veces llamada praza de España.. —Sí. Yo nunca paso por alto el dolor. que está atestada de gente. Un buen sitio para perder de vista a nuestros perseguidores y encontrar un vehículo. y de ese modo fabricó una especie de torniquete que serviría por el momento—. Recto. —¿Duele? No te hagas el héroe. Algunos —no todos. Por lo menos. —Te creo. —Con fría objetividad le desabotonó la parte de arriba de la camisa y despegó con delicadeza la tela manchada de sangre del hombro. Bryson sintió una punzada de dolor. podemos volver a esto más tarde. con los que había tratado en el pasado. hay una catedral. los cabecillas— eran hombres que Bryson conocía. En este momento hay problemas más urgentes. Salvo las caras conocidas. en un campo de minas el ojo avizor podía distinguir una mina del campo. —La catedral de Santiago. Parecían totalmente inocentes. Los asesinos mandados por el Directorate estaban disfrazados. —Se quitó el pañuelo rojo de la cabeza y lo ató firmemente alrededor del hombro. es el término de la peregrinación. es una de las maneras más valiosas que tiene el cuerpo para decirnos algo. el dolor se hizo más fuerte. —Percibió que ella dudaba por un instante. y agregó—: Después nos ocuparemos de mi herida. supuestamente una pareja de peregrinos rumbo al centro de la ciudad. Pero aquí no había tal distinción. pero algunos de los agentes enviados para matarlo. al frente. —No lo soy. Pero ya he pasado por peores. cruzando el camino.—Mira. Debemos salir de este espacio abierto cuanto antes. Quizá la pérdida de sangre le estaba atontando. confundirnos con ella cada vez que podamos. —No creo que tengas una idea de la cantidad de sangre que estás perdiendo. Ahora bien. no debemos destacarnos. la Praza do Obradoiro. Se dirigieron por el sendero bordeado de eucaliptos. La praza do Obradoiro. de peregrinos religiosos. una plaza. De pronto. hay una catedral en la colina.

con un sombrero para el sol adornado con motivos alegres. Ella asintió. al tiempo que él se dio vuelta y se dirigió a la iglesia. monstruos y profetas. La plaza estaba repleta de peregrinos. yendo de la mano como si fuera su luna de miel. Bryson se detuvo frente a la catedral. podría verlos antes de que ellos lo vieran a él. entraron en la inmensa y atiborrada praza do Obradoiro. vigilante. Esperó ansiosamente en la catedral oscura. la asombrosa escultura del románico español del siglo XII. Si seguía en guardia. era Layla. una cámara de 35 mm con correa y de peor calidad aún para ella. . pero era todo lo que tenía. —Bryson señaló una catedral antigua y pequeña cubierta de musgo. con gafas de sol a la moda. —Esperaré aquí. como si registrara toda la escena en vídeo. aún no. —Espera —dijo abruptamente—. No. Varias veces se abrieron las puertas pesadas de madera. Se cambiaron por separado en los servicios de la catedral. No era mucha ventaja. Había conseguido incluso un par de vendas grandes y un desinfectante iodado para limpiar provisionalmente la herida. Diez minutos después. parejas jóvenes. Pero a mí sí que me conocen. pero no tenían ninguna de las señas. y debía explotarla al máximo. Pero era un arma de doble filo: si lo reconocían. aparentando que filmaba la fachada barroca del siglo XVIII. y a ti también. Mujeres con niños. —Ella corrió a toda prisa por el sendero hacia la plaza principal. Esperaréallí dentro.. Estudió a cada uno mientras espiaba desde un rincón oculto de la antecámara. luego pasó por la fachada de la catedral hasta tomar una panorámica de la multitud de turistas y peregrinos. cuya pieza central era el Pórtico de la Gloria. Puede que no sepan quién eres. no podemos dejarnos ver así. las puertas volvieron a abrirse. fría y desierta. no. Y tengo la camisa manchada de sangre. Hasta había encontrado dos cámaras: una videocámara de mala calidad y sin película para él. trayendo un bulto envuelto en papel.. un cineasta aficionado. turistas y estudiantes. o al menos eso es lo que parecían. los vendedores ofrecían por la calle postales y souvenirs. —Bien. —Déjame buscar una muda de ropa. recorrió el pórtico con la cámara. Estaban pensando en lo mismo. una tricota blanca de mangas cortas y un gorro de béisbol para él. Uno nunca podía estar seguro.porque podrían localizarlo con más facilidad entre la multitud. tengo otra idea. él también los reconocería a ellos. coronada con los retratos de ángeles y demonios. el torniquete rojo. rodeada de jardines con plantas exóticas—. Ahora estaban vestidos con el atuendo sencillo de turistas de clase media: una falda y una blusa simples para ella. Veinte minutos después. nada que activara su alarma interna. Mientras miraba por la lente del visor. Ella había calculado exactamente la talla de él. Me han visto. pantalones caqui. cada vez era un auténtico peregrino o un turista.

Una formación clásica en tríada.. A un lado de la plaza había una joven. fibrado y moreno. Bryson sonrió con modestia pero satisfecho. mirando con sus binoculares en dirección a Bryson. En tres puntos de la plaza. en varios puntos a la distancia.. . —¿Has visto algo? Ahora lo encontró. hallaba desconcertante. de cabello claro y bien peinado. Nadie que no hubiera tenido su extensa experiencia de campo lo habría percibido. En el tercer lado del triángulo había otro hombre. los poderosos prismáticos desentonaban. tomando una panorámica de la multitud que los rodeaba como ya había hecho un momento antes. Entonces Bryson advirtió un movimiento. A pesar de sonreírse. con la cabeza hacia atrás con desenfreno. ¡Pero allí estaba. Era una actriz consumada. él no tenía dudas! —Layla —dijo en voz baja—. fornido y vestido con un atuendo negro de clérigo. ninguno de ellos era excepcional ni llamaba la atención.Bajó la cámara y se volvió hacia Layla. pero que serviría para ocultar una pistolera. Era un acto de lo más convincente que Bryson. enfocó y obtuvo un primer plano del hombre moreno. —¿ Reírme. la voz de Layla se oyó tensa. que llevaba una chaqueta de sport demasiado calurosa para un día como ése. Ella le tocó el brazo y se confundieron en una pantomima exagerada de cariño típica de los recién casados. cogió la cámara de vídeo y miró por el visor. Te acabo de contar algo divertidísimo. no eran la clase de instrumento óptico que se espera de un hombre del clero. aunque se lo había pedido y lo esperaba. Pero esta vez buscaba algo en particular. Se había convertido en un instante en la amante encantada que creía que cada broma de su nuevo marido era enormemente divertida. un desplazamiento sincronizado. sonriente y asintiendo como un turista orgulloso. podrían haber sido turistas de paseo. Quizá bastaría para inducir a la incertidumbre y provocar dudas en los observadores. en reconocimiento a su propia ingeniosidad. representando el segundo lado de un triángulo isósceles. pero al menos la punta de la gorra de béisbol arrojaba una sombra sobre su cara. pero sobre aquel fondo había un movimiento coordinado y simétrico. tres personas estaban quietas. ella se echó a reír. Mientras él sonreía. De repente. Apretó el botón del zoom. El disfraz de él era mínimo. Al otro extremo. En sí. Pero los tres representaban un ominoso conjunto.? —Ahora mismo. que tendría poco más de cuarenta años. Quiero que te rías por algo que acabo de decir. había un hombre de cara rolliza y barba. En todas partes alrededor suyo había movimientos. era este hombre quien le traía recuerdos a Bryson y exigía un estudio más detallado. para desviar las sospechas de cualquiera que estuviese mirando.

una terrible certeza. otras de recelo— cuando se puso pesadamente de pie. Adonde iba Paolo. Eso quería decir que habría al menos uno más. asesinos a sueldo. en asesinos de raro talento. que había rezumado del vendaje. Los dos hermanos eran cazadores de recompensas muy cotizados. mercenarios. y ahora venían a matarle. El senador James Cassidy sintió las miradas de sus colegas —algunas de aburrimiento. había tratado con él varias veces en misiones de máxima prioridad. Sintió el calor de la sangre en el hombro izquierdo. no le hacía falta mirar ni tocar la zona para estar seguro. y en especial habiéndose cambiado de ropa y alterado el aspecto? ¿Tenía algo que ver con la ropa: demasiado nueva. de ello estaba seguro. corruptos. de una aldea cercana a Cividale. demasiado brillante y de alguna manera no del todo apropiada? Pero Bryson se había tomado el trabajo de rayar los mocasines flamantes de cuero contra el pavimento. La herida de bala no había dejado de sangrar. Bryson los había contratado para trabajos ocasionales. D. iría Niccoló. Los perseguidores lo habían localizado por fin. sentía el cuero cabelludo más susceptible. de la que se decía que estaba metida en la investigación y manufactura de armas biológicas. había sido la señal. apostado en algún lugar fuera de los tres lados de la tríada. La sangre los había delatado. De hecho le había contratado para el Directorate. ¿cómo habían hecho para dar otra vez con ellos. Los dos habían sido cazadores legendarios en la remota colina del noroeste de Italia en donde habían crecido. y se había asegurado de que Layla hiciese lo mismo. A Bryson le palpitaba el corazón. Conocía a aquel hombre. en medio de un gentío de semejantes proporciones. ¿Perocómo los habían localizado tan fácilmente? Ya habían perdido de vista a los perseguidores. y así se convirtieron fácilmente en diestros cazadores de humanos. frente a la iglesia donde habían hecho un alto. Washington. Había hasta ensuciado la ropa con una pizca de tierra. ¿Cómo habían dado con ellos? La respuesta llegó de un modo lento y exasperante. Era un campesino llamado Paolo. echando por tierra todas las precauciones que habían tomado y desenmascarando su disfraz. impregnando la tela de su tricota y poniendo una buena parte de su camisa amarilla de color carmesí. incluyendo la peligrosa infiltración de una empresa rusa llamada Vector.C. Niccoló.Sintió un escalofrío. profusamente. apoyó sus manos . En el pasado. Paolo siempre actuaba en colaboración con su hermano.

gruesas y con lunares en la tan usada barra de madera, y comenzó a hablar con voz de barítono dulce y sonora: —En las cámaras y salas de comité damos gran importancia, todos nosotros, a los escasos recursos y las especies en peligro de extinción. Hablamos sobre cómo administrar del mejor modo los recursos naturales limitados en una época en que todo parece estar a la venta, en que todo tiene una etiqueta con el precio y un código de barras. Pues bien, he venido aquí para decir algo acerca de otra clase de especie en peligro, un producto en vías de desaparición: la mera noción de privacidad. En los periódicos, leo que un experto en Internet dice: «Vosotros ya no tenéis privacidad. Aceptadlo». Pues aquellos de vosotros que me conocen sabrán que yo no soy ni remotamente uno de los que irá a aceptarlo. Y digo: deteneos un momento y mirad alrededor. ¿ Qué veis? Cámaras y escáners y gigantescas bases de datos de un alcance que desafía el entendimiento humano. Los mercaderes pueden seguir todos los aspectos de nuestra vida, desde la primera llamada telefónica que hacemos en la mañana hasta el momento que el sistema de seguridad dice que hemos salido de casa, pasando por la cámara de vídeo en el peaje y la tarjeta que nos dan para el almuerzo. Poneos en fila, y cada transacción, cada «marca», se rastrea y registra por medio de los llamados infomediarios. Hay empresas privadas que se han dirigido al FBI con la propuesta de que les venda los documentos que tiene de ellas, la información, como si lainformación no fuera sino un artículo más del gobierno para ser puesto a la venta. Éste es el inicio de algo preocupante: la república desnuda. La sociedad vigilante. El senador miró alrededor y vio que estaba viviendo un momento inusual: los colegas le estaban prestando realmente atención. Algunos se habían quedado paralizados, otros parecían escépticos. Pero le prestaban atención. —Y os hago una pregunta: ¿queréis vivir en un lugar así? No veo ningún motivo para creer que la anhelada noción de privacidad tenga la menor esperanza frente a las fuerzas dispuestas en su contra: cuerpos de policía demasiado entusiastas a nivel nacional e internacional, mercaderes, corporaciones, compañías de seguros, los nuevos conglomerados autosuficientes y los millones de tentáculos de las empresas enredadas con el gobierno y las corporaciones. Quienes quieren mantener el orden, quienes quieren sacaros hasta el último duro: las fuerzas del orden y las fuerzas del comercio: ¡qué alianza más formidable, caballeros! A eso se opone precisamente la privacidad,nuestra privacidad. Es una batalla encarnizada, pero de un sólo bando. Y entonces mi pregunta, la pregunta para mis distinguidos colegas a ambos lados del pasillo, es muy simple: ¿En qué bando estáis?

9 —No mires —le ordenó Bryson con suavidad, sin dejar de estudiar la multitud y mirando a través del visor de aumento—. No te des la vuelta. Por lo que alcanzo a ver,

es una tríada. —¿A qué distancia? —Ella hablaba despacio pero intensamente, mientras al mismo tiempo sonreía, lo cual producía un extraño efecto. —Veinticinco, treinta metros. Un triángulo isósceles. A tu derecha, una mujer rubia con una chaqueta de sport, peinado alto, grandes gafas de sol. Detrás de mí, un hombre corpulento con barba y atuendo negro de cura. A tu izquierda, un hombre delgado, moreno, con camisa oscura de mangas cortas y pantalones oscuros. Los tres tienen pequeños prismáticos, y estoy seguro de que los tres llevan pistola. ¿Vale? —De acuerdo —dijo ella con voz casi inaudible. —Uno de ellos es el cabecilla del grupo; esperan su señal. Ahora te voy a indicar algo y te pediré que mires por el ojo de la cámara. Dime cuando los hayas ubicado. De pronto señaló el pórtico de la catedral con la mano abierta, como un cineasta aficionado, y le sostuvo la cámara para que ella mirase. —Jonas —dijo alarmada. Era la primera vez que lo llamaba por el nombre, aunque fuera falso—. ¡Dios mío, lasangre !¡Tu camisa! —Estoy bien —dijo secamente—. Por desgracia, es lo que atrajo su atención. De pronto ella tornó su mirada de alarma en una sonrisa extraña y fuera de lugar, seguida de una carcajada que era una actuación para un público de tres. Se inclinó hacia adelante y miró a través de la cámara mientras él la giraba en un lento arco alrededor de la plaza. —La rubia, vista —dijo ella. Unos segundos después, añadió—: El cura con barba, visto. El tío joven con la camisa oscura, visto. —De acuerdo. Bryson sonrió, asintió con la cabeza y siguió con la representación—. Supongo que están tratando de evitar que se repita lo que sucedió en las barricadas. Evidentemente no están en contra de matar espectadores inocentes si hace falta, pero prefieren evitarlo en la medida de lo posible, aunque sólo sea por el escándalo político. De otro modo, ya me habrían disparado. —O puede que no estén seguros de que eres tú —observó ella. —A juzgar por sus movimientos, si hasta hace unos minutos no estaban seguros, ahora lo están —dijo Bryson en un susurro—. Han tomado posiciones. —Pero no entiendo: ¿quiénes son? Da la impresión de que sabes algo de ellos. Para ti no son unos perseguidores desconocidos. —Les conozco —dijo Bryson—. Conozco sus métodos; sé cómo trabajan.

—¿Cómo? —Leí el mismo manual —dijo herméticamente, a propósito, sin ningún deseo de dar más explicaciones. —Si les conoces, entonces tendrás una idea de qué tipo de riesgos son capaces de correr. Hablas de «escándalo político»; ¿quieres decir que son agentes del gobierno? ¿Americanos? ¿Rusos? —Pienso que la mejor descripción es decir que son transnacionales. Ninguno de los que has mencionado, o quizá todos. Ni rusos, ni americanos, ni franceses, ni españoles, sino una organización que opera en los intersticios, a un nivel subterráneo en que no existen las fronteras. Trabajan con gobiernos, pero no para ellos. Tengo la sensación de que están vigilando, que esperan a que se produzca un claro a mi alrededor. Teniendo en cuenta la distancia, quieren un espacio lo bastante grande como para permitirles el mínimo margen de error. Pero al menor movimiento que haga, si intentara salir disparado, simplemente dispararían aun a riesgo de herir a la gente. Estaban rodeados de turistas y peregrinos, tan apretados contra ellos que era difícil moverse. Bryson prosiguió: —Ahora quiero que cubras a la mujer, pero saca la pistola con mucha sutileza, porque pueden seguir cada movimiento tuyo. Puede que no sepan quién eres, pero saben que estás conmigo, y eso es cuanto precisan saber. —¿Qué quieres decir? —Quiero decir que ya te consideran mi cómplice. —Fantástico —gimió Layla, y enseguida esbozó una sonrisa discordante. —Lo siento —yo no te pedí que te metieras. —Lo sé, lo sé. Fue mi decisión. —Mientras estemos apretujados por toda esta gente, eres libre de mover tus manos debajo de la cintura. Pero has de pensar que pueden ver todos tus movimientos de la cintura para arriba. Ella asintió. —Dime cuando hayas sacado la pistola. Ella volvió a asentir. La vio hurgar en su gran bolsa de tela. —Ya la tengo —dijo.

—Ahora, con tu mano izquierda, alza la cámara que tienes colgada al cuello y sácame una foto con la catedral por detrás. Usa el gran angular; eso te permitirá ver al mismo tiempo a la rubia. No te des prisa: eres una fotógrafa aficionada y no eres buena con las cámaras. Sin movimientos rápidos, nada que parezca profesional. Se llevó la cámara a la cara y cerró el ojo derecho. —Vale, ahora voy a simular que estoy jugando contigo, que te filmo con mi cámara mientras tú me sacas una foto. En cuanto tenga la cámara de vídeo delante de la cara, vas a reaccionar fastidiada; te arruino tu encuadre perfecto. Quitas tu cámara con un gesto inesperado, un movimiento repentino que los distraerá y confundirá. Después, apunta y dispara. Encárgate de la rubia. —¿Aesta distancia? —dijo ella sin dar crédito a lo que oía. —He visto la puntería que tienes. Eres una de las mejores que he visto; confío en ti. Pero no dejes pasar un segundo; tírate enseguida al suelo. —¿Y tú? ¿Qué harás? —Apuntaré al de barba. —Pero hay untercer... —Nopodemos cubrir a los tres, eso es lo enervante de esta maldita disposición. Ella volvió a sonreír de una manera desconcertante, luego se llevó la cámara de 35 mm a la cara, mientras sostenía la Heckler & Koch de 45 mm con la mano derecha a la altura de la cintura. Él sonrió con picardía mientras se llevaba la cámara de vídeo al rostro. Al mismo tiempo, con un movimiento breve y apenas detectable, estiró la mano libre, se la llevó a la espalda y sacó la Beretta de la cinturilla. Las manos le temblaban; apenas podía respirar. Justo detrás de ella, visible con la cámara de vídeo y a una distancia de entre quince y veinticinco metros, el falso cura con barba bajó los prismáticos. ¿Qué quería decir: que habían decidido no disparar, confundidos por el ardid de Bryson? ¿Que no querían abrir fuego indiscriminadamente con tantos inocentes a escasos centímetros de distancia? Si era así, acababan de ganar un poco de tiempo. Si no... De repente, el hombre de barba estiró la muñeca, aparentemente un gesto inocente para hacer que circule la sangre en una mano cansada, pero claramente una señal para los otros. Una señal enviada apenas un instante antes de que Bryson pudiera anticiparla.¡No!

No tenían más tiempo. ¡Ahora! Bryson arrojó la cámara de vídeo al tiempo que apuntó con la pistola y disparó tres veces con rapidez sobre el hombro de Layla. En ese preciso instante, ella dejó caer su cámara, sacó su Magnum 45 y disparó sobre las cabezas de la multitud. Lo que siguió fue una secuencia enloquecida de explosiones y un tiroteo rápido por ambas partes, provocando gritos de horror en todos lados. Cuando Bryson se tiró al suelo, alcanzó a ver que el hombre de barba se tambaleaba y caía, evidentemente herido. Layla se arrojó al suelo y rodó sobre Bryson, golpeándose contra los miembros de aquellos que los rodeaban e hizo caer a una joven. Alguien muy cerca de allí fue alcanzado por una bala perdida, herido pero no de muerte, una lesión leve. —¡Cayó! —resolló Layla mientras rodaba por el suelo—. La rubia, la vi caer. El tiroteo acabó tan abruptamente como había empezado, pero el griterío y el horrible clamor se hicieron más fuertes. Dos de los supuestos asesinos de Bryson habían caído, quizá para siempre; pero por lo menos uno quedaba aún en pie: Paolo, el asesino de Cividale. Y seguramente habría otros; el hermano de Paolo se encontraba casi con seguridad en las proximidades. La gente que corría los pateó, otros tropezaron con ellos. Una vez más, la multitud se convertía en una estampida, y mientras se hundían en medio del caos, Bryson y Layla consiguieron ponerse de pie y se lanzaron a la carrera hacia donde iban los demás, esfumándose entre la multitud enloquecida. Entrando y saliendo de la avalancha, Bryson vio una callejuela de adoquines, estrecha como un carril, que salía de la plaza. Era poco más que un carril, apenas del tamaño para que pasara un coche. El corrió hacia allí, esquivando obstáculos humanos y decidido a ir tan lejos como les fuera posible, hasta perder de vista a los hermanos italianos o a quienquiera que fuese tras ellos. Era probable que hubiera casitas antiguas en esta calle, con pequeños patios quizá, y callejuelas que daban a otras callejuelas. Laberintos en los que era posible perderse. La herida en el hombro palpitaba otra vez, la sangre rezumaba espesa y caliente; y lo que había empezado a curar se había vuelto a abrir. El dolor se hacía intenso. Pero se obligó a seguir corriendo. Layla lo hacía sin esfuerzo. Sus pasos resonaban en las calles vacías. Mientras corría, Bryson buscaba un patio, una tienda, cualquier sitio en que pudieran meterse por aquella calle estrecha y en sombras. Había una pequeña iglesia románica entre dos edificios de piedra aún más antiguos, pero estaba cerrada; una nota escrita a mano y pegada al pesado portón de madera decía que estaba

cerrada por obras. En esta ciudad de iglesias y catedrales, las casas de culto más pequeñas, que no atraían al turismo, probablemente recibían poca atención y menos fondos. Al llegar a la iglesia, él se detuvo en seco, cogió el macizo pomo de hierro y comenzó a golpear. —¿Qué estáshaciendo? —preguntó Layla, alarmada—. ¡El ruido, venga, vamonos de aquí! —Jadeaba, se le agitaba el pecho, tenía la cara encendida. Se oyeron pasos que se acercaban por la calle. Bryson no respondió. Volvió a golpear el portón, con fuerza y por última vez. El candado era pequeño y estaba oxidado, y pasaba alrededor de un cerrojo aún más oxidado, que se soltó del portón con facilidad e hizo un sonido de madera astillada. La gente no solía entrar a las iglesias por la fuerza; el candado era casi simbólico, y era todo lo que hacía falta en esta ciudad de devotos. Abrió el portón de un empujón y entró al oscuro portal. Layla, con un leve gruñido de frustración, le siguió y cerró el portón tras ellos. La única luz en la nave en tinieblas venía de una pequeña ventana de cuatro hojas, elevada y polvorienta. Había un olor húmedo e insalubre, y hacía frío. Bryson miró alrededor por un instante, y luego se recostó sobre un muro de piedra fría. El corazón le palpitaba por el esfuerzo y se sentía débil por el dolor punzante del hombro herido y por la pérdida de sangre. Layla se paseaba a lo largo de la nave, al parecer buscando una salida o sitios para esconderse. Después de unos momentos, recuperó el aliento y regresó al portón de entrada. El candado roto llamaría la atención de cualquiera que conociera la ciudad; o bien había que repararlo para que pareciera intacto, o había que sacarlo del todo. Cuando puso una mano en el pomo para abrir el portón, se detuvo a escuchar si había pasos que se acercaban. Había ruido de pasos, y luego una voz, un grito en una lengua extraña que no era castellano ni gallego. Se quedó paralizado, mirando al suelo, a los delgados haces de luz que pasaban por una rejilla en la base del portón. Se arrodilló, puso la oreja sobre las tablillas y escuchó. La lengua le era extrañamente familiar. —¡Niccoló, o crodevi di velu viodüt! Jú par che strade cá. Cumó o controli, i tu continué a cjala la «plaza»! La reconoció, entendió las palabras. «¡ Creo que lo vi, Niccoló!», decía la voz.Calle abajo. «¡Tú vigila la plaza!». Era una lengua antigua y oscura llamada friulana, un idioma que no había oído en años. Algunos decían que era un antiguo dialecto del italiano; otros pensaban que era

una lengua por derecho propio. Sólo se hablaba en el nordeste de Italia cerca de la frontera eslovena, por un número cada vez más reducido de campesinos. Bryson, cuya facilidad para los idiomas había demostrado ser a menudo tan útil, en tanto que mecanismo de supervivencia, como su talento con las armas de fuego, había aprendido solo el friulano hacía unos diez años, cuando contrató a dos jóvenes campesinos de las montañas remotas más allá de Cividale, extraordinarios cazadores y asesinos. Hermanos. Cuando contrató a Paolo y Niccoló Sangiovanni, se había propuesto estudiar su extraña lengua, en gran parte para vigilarles de cerca y escuchar lo que se decían, aunque nunca les hizo ver que entendía lo que estaban diciendo. Sí. Era Paolo, que había sobrevivido de hecho al tiroteo en la praza do Obradoiro y ahora le gritaba a su hermano Niccoló. Los dos italianos eran cazadores excepcionales y nunca le habían fallado en ninguna misión que les encomendó. No sería fácil escaparse de ellos, pero Bryson no tenía intenciones de escapar. Oyó que Layla se acercaba y levantó la vista. —Necesito que encuentres una soga o un cable —le susurró. —¿Soga? —¡Rápido! Ha de haber una puerta detrás del altar, quizá lleva a la rectoría, a una alacena, a cualquier sitio. ¡ Por favor,date prisa! Ella asintió y corrió por la nave hacia el santuario. Él se puso de pie enseguida, abrió ligeramente la puerta y pronunció unas palabras en friulano. Como el oído de Bryson para las lenguas rozaba la perfección, sabía que su acento se aproximaría al de un hablante nativo. Pero más aún, le dio un tono más agudo a su voz, tensando la garganta para que sonara con el timbre de Niccoló. Sabía que su imitación era algo extraña, pero era uno de sus más útiles talentos. Unas cuantas frases cortadas, oídas a la distancia y distorsionadas por el eco, le sonarían a Paolo como dichas por su propio hermano. —Ou! Paulo, pessée! Lu ai, al é jú! —¡Eh, Paolo, ven rápido! ¡ Lo tengo, ha caído! La reacción no se hizo esperar. —La setu? ¿Dónde estás? —Ca! Li da vecje glesie. Cu le sieradure rote! —¡La vieja iglesia, el candado roto! Bryson se levantó rápidamente, se puso a un lado del pórtico, pegado al marco, empuñando la Beretta con la mano izquierda.

Los pasos se hicieron más rápidos, luego más lentos al acercarse a la iglesia. La voz de Paolo se oía ahora justo del otro lado del portón. —¿Niccoló? —Ca! —gritó Bryson, amortiguando la voz con la tela de su camisa—. Moviti! Hubo una breve vacilación, y después se abrió la puerta de golpe. En el torrente de luz, Bryson vio la piel morena, el cuerpo delgado y de pura fibra, los rizos negros y tupidos. Paolo miró con los ojos entrecerrados y expresión feroz. Entró con cautela, mirando a todas partes, y el arma baja a un costado. Bryson dio un salto al frente y golpeó a Paolo con toda la fuerza de su cuerpo. La mano derecha era como una rígida garra que golpeó al italiano en el cuello, torciéndole la laringe lo suficiente como para inmovilizarle, no para matarle. Paolo dejó escapar un fuerte grito de dolor y de sorpresa. Al mismo tiempo, con la mano izquierda, Bryson le dio con la Beretta en la base del cráneo, con buena puntería. Paolo se desplomó al suelo, inconsciente. Bryson sabía que la conmoción era mínima, que Paolo volvería en sí en unos instantes. Cogió el arma del italiano, una Lugo, y le palpó rápidamente el cuerpo en busca de otras armas que tuviera ocultas. Como Bryson había entrenado a los Sangiovanni en táctica de campo, sabía que debía llevar otra arma, y sabía dónde encontrarla: atada con correa a la pantorrilla izquierda, debajo de sus pantalones de sport. Bryson también la cogió, y luego desenvainó un cuchillo dentado de pesca que el italiano tenía en el cinturón. Layla observaba la escena, atónita, pero entonces lo entendió. Le arrojó a Bryson un rollo grande de cable para electricidad. No era lo ideal, pero era fuerte y, en todo caso, cumpliría su cometido. Dándose prisa, los dos le ataron las manos y los pies al italiano, de manera que cuanto más forcejeara, más se apretarían los nudos. El modo de maniatarlo fue invención de Layla, ingeniosa por lo demás. Bryson tiró de los nudos, satisfecho de que resistirían, y después arrastraron al asesino hasta la sacristía junto al crucero norte. Allí estaba aún más oscuro, pero sus ojos ya se habían habituado a la luz mortecina. —Es un espécimen notable —dijo Layla sin pasión—. Impresionante, casi como una fuente espiralada. —Tanto él como su hermano eran extraordinarios atletas por naturaleza. Cazadores los dos, con dotes innatas, el instinto, de leones montañeses. Y así de implacables. —¿Trabajó para ti? —En el pasado. Él y su hermano. Algunas misiones pequeñas y una importante, en Rusia. —Ella lo miró con aire interrogativo; y Bryson no vio ningún motivo como para no darle una explicación. Ya no, después de todo lo que ella había hecho por él—. Hay un instituto en Rusia conocido como Vector, en Koltsovo, Novosibirsk. Al

Formé mi propio equipo de expertos en explosivos y fuerza bruta. Tus jefes. Había rumores. Ha pasado tanto tiempo desde que estuvimos juntos en Novosibirsk—.. los ojos titilaban debajo de los párpados. Lanzó un leve gemido. sino que estaba involucrado en la investigación y producción de agentes de armas biológicas. El se encogió de hombros. —Y pensó: «¿Pero qué sentido tiene seguir ocultándole cosas a estas alturas?»—. —Bryson sonrió lúgubremente. Mis jefes tenían una lista de prioridades: fotografías de alta resolución de las instalaciones de almacenamiento. Sin pruebas fehacientes. Los informes técnicos de inteligencia nos decían muy poco. Unos veinte minutos después... Típica respuesta pasiva por parte de los burócratas de inteligencia. —¿Cómo se portaron? —Conseguimos la mercancía. Layla se dirigió al portón de entrada de la iglesia y arregló la cerradura rota y el candado para que parecieran intactos.. fueron allí para reducir a los centinelas de noche y tomar a los guardias armados con rapidez y en silencio... —Según un desertor que se pasó a nuestro bando en los años ochenta (el ex director adjunto del programa soviético de armas biológicas) los rusos tenían a varias ciudades de Estados Unidos en la mira para el primer ataque biológico. pero de un tipo especial. Un complejo de edificios bajos. Layla asintió.. pero dices que «ninguna otra agencia de inteligencia» se atrevería a hacer una cosa así. incluso peste usada como armas. —Dios mío. Estos tíos. —Al é'pasát tant timp di quand che jerin insieme a Novosibirsk —dijo Bryson. cámaras de aire. CIA o NSA. Paolo empezó a moverse. Eso era todo lo que sabían las agencias de inteligencia convencionales. ni Estados Unidos ni la OTAN estaban dispuestos a intervenir. De modo que eran fuerza bruta. cubas de fermentación para cultivo de virus y vacunas. viruela. —Bryson sacudió la cabeza—. —Ántrax. y luego abrió los ojos: aún veía nublado.. rodeado de vallas eléctricas altas y patrullado por guardias armados. Y sobre todo.. ¿Dónde está tu hermano? . querían muestras de los microbios: bacilos de Petri.. Entre tanto. Siempre supe que carecías completamente de lealtad. circulaban rumores en círculos de la inteligencia americana de que Vector no era sólo un instituto de investigación. La CIA. Así que me mandaron para hacer una penetración peligrosa y de alto riesgo a la que ninguna otra agencia de inteligencia se atrevería. —Déjalo ahí.final de los años ochenta. Mientras esperaban a que Paolo volviera en sí. que incluía a estos chicos. los hermanos Sangiovanni. Bryson vigilaba al asesino italiano.

Bryson sonrió y le tradujo a Layla: —Dice que hay un viejo proverbio friulano de campesinos acerca del cerdo. e dopo lu copin. Tú me dices la verdad. Lo tratan como a un señor. a viodin di lui. . Bryson asintió. Layla se acercó y dijo rápido en voz baja: —Voy a vigilar el portón. ¡No estoy jodido aún! Forcejeó con las ataduras. ¿Quién te contrató? El italiano le escupió en la cara a Bryson. —Ahora vamos a jugar a algo que se llama verdad o consecuencia. o te enfrentarás a las consecuencias. —Trató de levantar las manos e hizo una mueca al sentir los cables delgados que le cortaban las muñecas. —Coleridge. y si no me das una respuesta verdadera —recuerda que la palabra clave esverdadera—. Cabrón.Paolo abrió de par en par los ojos. Yo tampoco. haciendo muecas de dolor. —Y le mostró la Beretta. Con tanto grito llamaréis la atención.tu mi fasis pensá a che vecje storie dal purcit. —¿Quién se supone que es el cerdo? —preguntó Layla—. Empecemos por una pregunta sencilla: ¿dónde está tu hermano? —¡Nunca! —Pues. una de las pocas frases que conocía. Bryson se limpió el escupitajo con la manga. me veré forzado a usar esto. ¿Qué gratitud es ésa para tu antiguo jefe? —No soi ancjmó freát dal dut! —gritó Paolo. —No —dijo Bryson con una sonrisa—. le dan de comer y ven que no le falte nada hasta que llega el día de carnearlo. cabrón. Estuviste a punto de matarme en la plaza. ¿Él o tú? Bryson se volvió hacia Paolo y le habló en friulano. acabas de contestar a una de mis preguntas —que Niccoló ha venido contigo. —¡Vete a tomar por culo! —gritó. —Te lo preguntaré una vez más. idan dut chel che a voe di vé. Gruñó entre dientes bañados en sangre—. lo tratin come un siór.

—¿Eso es lo que te han dicho? ¿Yaquién te han dicho que me vendí? Paolo lo miró desafiante. o seres humanos a los que los mentirosos que controlan las armas secretas del gobierno declaran «desahuciados». Paolo se retorcía de dolor. luego un hombre que gritaba y un quejido ronco que parecía ser de Layla. te he visto enfrentar a la muerte sin miedo. claro. —Maldito vendido —bisbiseó. Los ojos del italiano se entrecerraron de recelo. hoy en día se dispone de las más avanzadas articulaciones en ortopedia. Mi hermano tendrá el placer de matarte con sus propias manos: será el obsequio de muerte que yo le haré. ¿quién era la otra? Alzó la pistola y gritó: —¡Alto o disparo! . pero seguramente no podrás correr muy bien. Bryson vio que movía los tobillos y las muñecas para buscar los puntos débiles de las ataduras. tu adorado jabalí. —Oh. ya sea elcinghiale. La pérdida de una rodilla. no te impedirá que camines. A voz en cuello gritó una sarta de maldiciones en friulano. si no toda. ni gente ni animales. quedara inutilizada. —Hizo una pausa y apuntó la Beretta a la rótula del asesino—. La pérdida de ambas rodillas. Pero no encontró nada. —Te preguntaré una vez más. El italiano lanzó un grito. mátame —zahirió el asesino en su lengua materna—. mientras trataba de descifrar el sentido. lo cual es una de las razones por las que eres tan bueno en lo tuyo. Eres un tío valiente. pues. Una de ellas era Layla. De repente se oyó un golpe en el portón de entrada. —No —continuó Bryson—. eso sí que te quitará el sustento. en lugar de eso te quitaré lo único importante para ti: tu habilidad para cazar.—Buena idea. Seguramente no volvería a cazar. La muerte no te asusta. Para mí es lo mismo. Hay más. Bryson giró de inmediato para ver qué ocurría: ¿La habían golpeado? Corrió hacia la entrada de la iglesia y vio dos siluetas que forcejeaban en la oscuridad. Era probable que buena parte de la rótula.muchos más. no tengo intenciones de matarte —dijo Bryson fríamente—. y la sangre le empapó los pantalones a la altura de la rodilla. —Adelante. ¿no crees? El asesino palideció. y piénsalo con mucho cuidado antes de no responder o mentirme:¿quién te contrató? —¡Vete a tomar por culo! Bryson disparó la Beretta. pero le temblaba el labio inferior.

Porque los mentirosos me caen realmente fatal. él arrastró a Niccoló por la nave a otra recámara y lo metió en un confesionario. El cabrón es un hueso duro de roer. más se apretaría el cuello con el cable. como prueba de que había sido casi estrangulado. —Ahora bien. . y si algo de lo que dices no concuerda con lo que dijo. deberé suponer que el que miente es él. al tiempo que sacudía la Beretta—. a quince metros de distancia. Layla sacó un rollo de cinta para empaquetar que había encontrado en alguna parte. Y no tendré más remedio que matarle. mientras Layla le ataba firmemente las rodillas y los tobillos con el cable. está aún con vida. que había dejado de corcovear. daba patadas y giraba tratando de ponerse en pie. y así se sumaba a los gritos de su hermano que helaban la sangre desde la sacristía. y la usó para fijar la mordaza en la boca de Niccoló. Niccoló gritaba como un buey corneado. con los brazos atados a la espalda. amigo mío. espero que empieces a hablar. y le había sacado un buen provecho. los códigos. Tenía una línea delgada y carmesí en la base la garganta.—Ya está bien —oyó decir a Layla. Bryson le arrancó otro pedazo de camisa. Arrancó un pedazo de tela de la camisa caqui de Niccoló. Pero como oyes. sin embargo. Niccoló movió la cabeza de un lado a otro. y aunque se arrastraba por el suelo. con los ojos abiertos de par en par y mirando a Bryson. Y que ni se te pase por la cabeza inventarte algo. Un cable que le colgaba del cuello era todo lo que quedaba de un garrote que ella había usado evidentemente para apretarle el cuello no bien entró. Quiero que me digas quién te contrató. se lo pasó a Layla y le pidió que hiciera lo mismo con el hermano. Las piernas. En cuanto te quite la mordaza. Bryson saltó sobre Niccoló y le pisó el pecho con ambos pies para inmovilizarlo y quitarle el aliento. Mientras ella se ocupaba de Paolo. Ella había tenido la ventaja de atacar por sorpresa. Corcoveó con las piernas y pateó contra el suelo de piedra en una exhibición bestial de cólera y desafío. Niccoló. Bryson sintió un gran alivio—. Todo. asintió frenéticamente. No volverá a caminar. cuanto más fuerte tirara Niccoló con los brazos. Era el hermano de Paolo. se las ingenió para maniatarlo de modo que. —Basta —dijo Bryson asqueado. porque tu hermano ya me ha dicho bastante. te lo haré lo más fácil que pueda. ¿Está claro? Niccoló. Era obvio que la amenaza surtía efecto. probablemente en la alacena donde había hallado el cable de electricidad. quedaban sin atar. los nombres de contacto y los procedimientos. la estrujó y se la puso en la boca para que no se oyeran sus gritos. Bryson había encontrado el único punto vulnerable del asesino. —Tu hermano está malherido —le dijo Bryson. Quiero un informe completo.

Incluso cuando tratas con un intermediario.Desde el otro lado de la iglesia. —¡Sí! —Pero si yo estuviera en tu lugar. ¿Cómo estánonna María? ¿Y tu madre. como si tú mismo fueras el que le aprieta el gatillo en la sien. —Con tal que nos entendamos —replicó Bryson en voz baja. Alma. —Nada se hace al vacío. ¿Está claro? Niccoló asentía con más frenesí todavía. Y recuerda que sé dónde vive tu familia. Bryson oía cómo Paolo gimoteaba y se quejaba. al mando de un líder. rumiando. mi amigo. ¡Sabes muy bien quién te contrató! —Se volvió hacia el pasillo como listo a dar una señal. —Mi compañera está al otro lado del pasillo con Paolo. Así es como empiezas a atar cabos. será mejor que esperes que tu hermano me haya contado exactamente la misma mentira. conoces su nombre falso. tiene aún su guardería? La mirada de Niccoló pareció a la vez feroz y herida. —Le arrancó la cinta de plástico de la boca. —Ahora. —¡Pero nosabemos quién nos contrató! ¡Los procedimientos son los mismos que cuando trabajábamos para usted! ¡Somos la fuerza bruta. te han dado instrucciones. —¡No! —gritó Niccoló. —¡Ya se lo he dicho. Porque si no me obligarás a matarle. Luego cogió el trapo húmedo y se lo quitó. pues. ¿Entendido? Niccoló jadeaba. hablando con furia controlada. —Has trabajado en un equipo. dejándole una marca roja en la piel que debió ser muy dolorosa. amortiguado por la mordaza que Layla le había puesto en la boca. Y puede que ellos no te diganpor qué estás en una operación en particular. —Vale. si cometes el gran error de mentirme. . pero siempre te dicen cómo hacerlo. diría la verdad. y la gentesiempre habla. las bestias de carga! ¡No nos dicen nada! Bryson sacudió la cabeza. —¡Le diré la verdad! —gritó en friulano. Niccoló respiró hondo y tomó varias bocanadas. no sabemos quién nos contrató! Bryson alzó la voz. y eso también explica muchas cosas. Tendrás más probabilidades. Lo sabes tan bien como yo. Todo lo que he de hacer es darle una señal y ella le disparará un sólo tiro en la frente.

—Mi hermano tampoco lo sabe. Después. abre fuego. si no oigo lo que quiero oír. sabe cómo funciona eso! ¡A nosotros sólo nos han contratado. un traidor. —Pero sabían que alguna vez trabajasteis para mí.. Entonces os dijeron que yo era un vendido. llamó—: ¡Layla! Layla se acercó y comprendió la táctica de Bryson. No sé lo que le ha dicho. los compartimentos.. Y sí.. conocéis mi cara. a quién? . —¿Un traidor a qué. —¡Varias lenguas! —¡Ellíder del equipo! —¡Ruso! —gritó desesperado—. con los ojos cerrados. Niccoló asintió. Y aún más fuerte. —¡No! —exclamó Niccoló—. —¿Che. y no os habrían contratado para matar a un ex jefe sin una buena excusa. —A Niccoló le dijo—: Os contrataron para matarme porque me conocéis. lengua? —El equipo con el que trabajáis aquí. ¿En quélengua hablan entre sí? Niccoló puso los ojos fuera de órbita.. —¿Quieres que use silenciador? —preguntó con aire despreocupado. en realidad el silenciador sería una buena idea. No importa cuan poco leales seáis vosotros.—Tu hermano. ¡Esruso! —¿KGB. ¿sí o no? —Sí. ¡Le diré lo que quiera saber! —Le daré sesenta segundos más —dijo Bryson—. ¡pero élno lo sabe!¡Usted conoce los roles. y nos pagan en efectivo! —¡Lengua! —exigió Bryson. GRU? —¿Qué sabemos nosotros de esas cosas? —¡Reconoces las caras! —gritó Bryson.

o era un precio normal como para cualquier trabajo? —Sí. —¿Por qué no habríamos de creerles? —¿Pusieron una recompensa por mi cabeza. —¿Era el que hablaba ruso? —Sí. Uno de los poderes secretos detrás del Kremlin. Pero la cara me era familiar. Oí que alguien le llamaba Milyukov. Un hombre muy rico que es dueño de un conglomerado. fusilados. hace trabajos sueltos. —¿Sabes cómo se llama? —No directamente. —Me halaga. Es como yo.. autodestructiva. Mala estrategia. un magnate ruso. —¿Cuánto? —Dos millones. un plutócrata. —Prishnikov. A través de eso dicen que gobierna secretamente Rusia.... Pero el problema de ofrecer una recompensa a un equipo es que disminuye el incentivo para que el equipo esté coordinado. no lo dijeron! —Pero les creísteis. todos quieren llevarse el botín. Tú y tu hermano podríais haberos retirado a las montañas y cazarcinghiale a gusto. —¿Fusilados porquién? —¡Grupos enemigos. que nosotros y que todos los que alguna vez trabajaron con usted serían identificados. ¿El de barba era el líder? —Sí. —¿Trabaja por libre? —Dicen que trabaja para un. una recompensa. no sé. . —¿Liras o dólares? —¡Dólares! Dos millones dedólares. como nosotros. eliminados.—Sólo dijeron que estaba vendiendo nombres de agentes.

. de la CIA. había dicho Dunne. Fundador y presidente del consorcio ruso Nortek..Hubo un destello en los ojos del italiano de que había reconocido el nombre. Era un tío inmensamente rico y poderoso. Generalidades. Podría decirse que están listos para fomentar una inestabilidad global. ¿se da usted cuenta?. Anatoli Prishnikov. o que estaba entre los que lo controlaban. pero poco o nada se sabía con certeza. descomunal y oscuro. ¿Y Elena? Había desaparecido. «Que nunca lo fue... ¿Qué querían decir con ello? ¿ Que la habían apartado deliberadamente de él? ¿ Podría ser ésa la explicación? ¿Que los señores querían mantenerlos separados por algún motivo? ¿Porque sabían demasiado y podían atar cabos sueltos? «. por alguna razón. Creemos que están instigando algún tipo de turbulencia al sur de los Balcanes. Todo fue un elaborado ardid. el control del Directoratepasó a otras manos. cuando los servicios de inteligencia soviéticos se desmoronaron. La trama seguía siendo turbia e incierta. Harry Dunne.. «Da la impresión de que sus antiguos jefes están acumulando armas. vagas afirmaciones. Lo único que tenía para empezar a trabajar eran los hechos.. —Puede ser. y en efecto era el poder detrás del trono.. había dicho Dunne... Bryson sintió cómo el corazón le empezaba a latir más rápido. Y luego. Prishnikov. . Su objetivo último está en otra parte.. según sus palabras. Lo había oído antes. sí. no tenía idea) había intentado matarle.. aunque su objetivo esté en otra parte».. al término de la guerra fría. Me tendieron una trampa y después se deshicieron de mí. ¿Por qué habría enviado Prishnikov a alguien para eliminarle? ¿ Por qué? La única explicación lógica era que Prishnikov controlaba el Directorate. declaraciones vacías. Fue el final de los agentes. había dicho. Hecho: un equipo de asesinos formado por agentes del Directorate (antiguos o presentes. «¿Qué tal si le dijera que el Directorate de hecho no es parte del gobierno de Estados Unidos?». Ahora tenemos motivos para creer que ha sido reactivada». Parece que están tratando de almacenar un arsenal. Una operación de penetración justamente en suelo enemigo:nuestro suelo». había dicho que el Directorate había sido fundado y controlado en sus inicios por un pequeño núcleo de «genios» del GRU soviético.

. y por qué? Hecho: el líder del escuadrón de asesinos estaba también al servicio de Anatoli Prishnikov. pequeños retazos. —Dices que en tu equipo hablaban otras lenguas —le dijo a Niccoló—. Prishnikov había de ser uno de los que estaban al mando del Directorate: ¿pero por qué dirigiría un ciudadano privado tan preminente un grupo de inteligencia tan deshonesto? ¿Quería decir eso que el Directorate se había privatizado: que había sido objeto de una adquisición enemiga. Por lo tanto. con el peinado alto. ¿Pero cómo.¿Peropor qué? Podía ser que las fuerzas de seguridad de Calacanis lo hubieran considerado un mero intruso. —El engaño era audaz. pero. —¿Y qué es lo que me ocultas sobre ella? —¿Oculto? ¡Nada! —Me parece muy interesante. un ciudadano privado inmensamente rico. Sí. —La rubia de la plaza.Mucho más locuaz. Hecho: los hermanos Sangiovanni habían sido contratados para matarle ya desde antes de su aparición en el Armada española. pero lo hizo con enorme seguridad y por ello sonó muy convincente—. un agente de penetración que debía ser eliminado. Quizás algún nombre. porque tu hermano era mucho más locuaz sobre el tema. Tal vez se inventó algunas cosas y me contó un cuento.. ¿Es eso lo que estás tratando de decirme? —¡No! No sé lo que le contó —solamente hemos oído cosas por casualidad.. —¡Pero nada! ¿Qué miembro del escuadrón hablaba francés? —Era la rubia. Mencionaste el francés. orquestada por Anatoli Prishnikov? ¿Se había convertido en el ejército privado del magnate más poderoso y secreto de Rusia? Pero luego se le ocurrió otra cosa. Los que estaban al mando del Directorate habían decidido que él era una amenaza aun antes de eso. demasiado orquestados para no ser más que una simple reacción a su presencia en el buque de Calacanis. —Sí. Pero los escuadrones de asesinos en Santiago de Compostela parecían estar muy bien organizados.

Bryson se acordó del elegante francés de cabello largo en el salón comedor de Calacanis. Del francés se sabía que era un emisario de Jacques Arnaud. Bryson se encogió de hombros. Mientras apreciaba el busto desnudo. Bryson le pidió a Layla.—¿Quizás algún nombre? —La oí hablar en francés con otro agente que estaba a bordo del buque que explotó. nunca lo debes dejar escapar. El agente era un francés que estaba allí para hacer un negocio con el griego. un doble. La herida infligida por Abu en Túnez. el traficante de armas más rico y poderoso de Francia. Si un hombre intenta matarte y falla. —Yo tengo otras reglas. que intentara detener la pérdida de sangre en la rodilla rota de Paolo usando un harapo bien apretado para comprimirle la herida. y. o trabajaba al menos con o para ellos? ¿Qué significaba que Jacques Arnaud. estuviera de algún modo ligado al Directorate. uno en Rusia y el otro en Francia. Layla le pasó los dedos por un verdugón largo y suave al tacto. —Estaba haciendo su trabajo. que tenía estudios de ATS. con la destreza práctica de un profesional de la medicina.era. Pasaron la noche en un hospedaje pequeño y anónimo de Santiago de Compostela. ¿cuál era su objetivo? Dejaron a los italianos maniatados y amordazados en la vieja catedral. ElArmada española. en verdad intrigada. en la que fue la última misión de . ¿Acaso él también estaba con el Directorate. Lo hizo deprisa. ligado también al ciudadano más rico de Rusia? Y si era cierto que dos poderosos hombres de negocios. por lo tanto. oí que decían. donde ella se puso de inmediato manos a la obra para curar el hombro herido de Bryson. controlaban el Directorate para fomentar el terrorismo en todo el mundo. —¿Pero cómo puedes ser tan considerado con un hombre que trató de matarte? —le preguntó más tarde. Lavó la herida con peróxido que compró en una farmacia. Es una regla inquebrantable. —Así no es como trabajamos en el Mossad —protestó ella—. —¿Un negocio? —El francés es. el comerciante de armas francés de la extrema derecha. la suturó y le puso una pomada para prevenir una infección.

en ese momento volvió a levantarse. —Ella rozó una herida mucho más pequeña. Tuvo un momento de aquel viejo recelo que le hacía estar en guardia: ¿qué eran esas pastillas sin nombre que ella le daba? Hasta que la lógica le hizo caer en la cuenta: «Si hubiera querido matarte ya ha tenido muchas oportunidades de hacerlo. menos entendía. un área de piel fruncida del tamaño de una moneda sobre el bíceps derecho—. en las últimas veinticuatro . Le alcanzó unas cápsulas y el vaso. Ahora se le ocurrió a Bryson que no había ninguna diferencia entre los hermanos italianos y él. Ahora Bryson se preguntaba qué es lo querealmente ocurrió en aquel tiroteo. peones al servicio de un juego odioso cuyas reglas nadie les explicaba. si bien el recuerdo no se había borrado y seguía siendo tan traumático como siempre. —Por la pequeña ventana se veía cómo en el exterior llovía a cántaros sobre los adoquines cubiertos de musgo. Le dije que le traería una receta por la mañana. No eran más que instrumentos usados por fuerzas tenebrosas. había sido tratada por un cirujano de primera al servicio del Directorate. el asesino del Friuli: bestias de carga? Eran fuerza bruta a sueldo. Ya no palpitaba de dolor. —El farmacéutico me dio unos antibióticos. —Me atendieron buenos médicos. —Pudiste haber muerto. tantas vidas desperdiciadas. de un viejo amigo. de un adversario feroz llamado Ang Wu. Nada más que peones. el hombre al que alguna vez admiró más que a nadie en el mundo. Ella se había sentado en el borde de la cama. —Te han atacado a menudo. Le sobrevino de golpe el recuerdo de Nepal. ¿Y todo para qué? ¿Qué significado tenía su vida? Cuanto más se enteraba de cosas. ¿Y esto? —preguntó. así que se mostró dispuesto a darme una cantidad como para sacarte del apuro. un oficial renegado del ejército chino. y sintió un rapto de ira. en la última vez que los vio con vida. y más directamente. —Otro recuerdo. y en nombre de quién? ¿Había sido tan sólo un peón en la conspiración maligna que seguía sin entender? Tanta sangre derramada. —Recuerdo —dijo él con aire lúgubre—. ¿A qué lo habían mandado en realidad. ¿Era realmente posible que los cerebros que manejaban el Directorate les mataran? Pensó en Ted Waller. ¿ Cómo se había llamado a sí mismo y a su hermano Niccoló.Bryson. Pensó en sus padres. fue al pequeño cuarto de baño y regresó poco después con un vaso de agua.

Le había ocultado algo. A Waller le gustaba citar a Blake: —Nos llevan a creer una mentira —presagiaba—. Entre los antiguos miembros que habían sido alejados de sus cargos en el célebre servicio secreto. Más aún. Habían fijado la mira en varios blancos. ¿Quéhabía hecho él? ¿En qué medida. Cogió las cápsulas de su mano y se las tragó con un sorbo de agua del grifo. se acordaba de aquella noche en Bucarest que le había ocultado. ni siquiera tenía por qué arriesgar la vida por mí». Era hora de quedar a mano. se preguntó. sin importarles cuánto tiempo tendrían que esperar. el único momento importante. y estaban decididos a atraparlos costase lo que cortase. Estás pensando en algo que te preocupa. Pero Bryson no quería que Elena viera ni supiera lo que había hecho por ella. y ya habían pasado años. pero había preferido seguir con la vida célibe. Muy lejos. ella en la cama y él en el sofá— era algo que no había hecho desde la inesperada partida de Elena. y la venganza llevaba las de ganar. la vida que tenían juntos había sido arreglada hasta el último detalle por Ted Waller? Y volvió a pensar en aquel momento. ¿Cuál era la verdad?¿Dónde estaba la verdad? «A pesar de toda la paranoia y el jaleo. Bryson arregló un encuentro en Bucarest con el jefe de los barredores. entre ellos Petrescu. el matemático y criptógrafo que había traicionado a la revolución al pasar al enemigo los códigos del gobierno de Ceausescu. como castigo por lo que hubiera podido tener de culpa en su partida. existía una honda amargura por el golpe de Estado que había derrocado al gobierno de su patrón. el ex número dos de la Securitate. Compartir una habitación con una mujer hermosa —incluso si la disposición para dormir era de lo más casta.horas. cuando no vemos con los ojos. Una y otra vez se le había presentado la oportunidad. »Por medio de un contacto. Bryson había recibido información por medio de varios contactos de confianza de que un equipo de "barredores" de la antigua Securitate ofrecía grandes sumas de dinero por cualquier pista que pudiera llevar al paradero de un tal Andrei Petrescu. Le había mentido para protegerla. —Pareces distante —dijo Layla mientras empacaba su maletín de primeros auxilios—. el submundo del especialista en operaciones clandestinas es pequeño y los rumores corren como reguero de pólvora. Nunca tendrían olvido ni perdón para los traidores. Bryson levantó la vista y asintió despacio. en que le mintió a Elena. Si bien éste no conocía la identidad . Ahora hacía memoria.

pero no tenía elección. que aunque fueran cortas le vendrían muy bien. Nunca habrían aceptado un encuentro tan fuera de las normas. era un asunto personal. »Bryson se encontró con el hombre de la Securitate en un bar oscuro y subterráneo. Estaba aterrorizada ante la posibilidad de perder a su esposo o a sus padres. Había hecho los arreglos a espaldas del Directorate. »Dragan no sabía nada de Bryson. si bien había hecho planes precisos por anticipado. Le pasaron el mensaje que Bryson poseía información urgente que sin duda sería de gran interés para los barredores. Y hasta ese momento había respetado su deseo. y en consecuencia para él. Como era de esperar. Pero ésta era una oportunidad que no podía desperdiciar. como después se vio. para ahuyentar al policía que se había interesado tanto por lo que había en el camión. y pasaría un fin de semana en Barcelona. »—Con mucho gusto discutiré los "términos". como usted dice. »Para Bryson. Había pedido favores y pagado sobornos. que recurrió a su red de informantes. la traición de Andrei Petrescu a la Securitate era por lo tanto una cuestión que había afectado personalmente a Dragan. Actuaba en contravención directa de las normas del Directorate. de facciones angulosas y cetrinas. Pero Bryson no podía arriesgarse a perder el contacto. »—Así es —dijo Bryson—. confió en sus buenas intenciones. puesto que nunca aprobaría un encuentro con el cabecilla del grupo que quería matar a su padre. »—Usted tiene información sobre los Petrescu —dijo el general Radu Dragan cuando Bryson se sentó con él en un rincón apenas iluminado. había hecho los deberes. No sólo lo estimaría demasiado peligroso para su marido. Así que notificó a la central que después de concluida una operación en Madrid se tomaría unas vacaciones. de remover el avispero de venganza de la Securitate. »Tampoco le dijo a Elena lo que haría. y aquí el engaño fue más importante aún. Pero antes deberíamos discutir los términos. las ramificaciones potenciales eran demasiado serias. una vez que me diga . le concedieron el permiso. De haber sido por ella.falsa de Bryson. Compró los billetes de avión en efectivo y bajo un nombre falso que no figuraba en las bases de datos del Directorate. »Dragan. alzó las cejas. el hombre de la Securitate debía hacer lo mismo. Según lo prometido. ella conocía tan bien el nombre y el teléfono porque Dragan había sido quien reclutó a su padre como colaborador. Y que vendría solo al sitio del encuentro. vino solo. hacía tiempo que le debían vacaciones. un hombre de unos sesenta años. era demasiado importante para Elena. nunca habría fijado ese encuentro. Elena había sido la primera en mencionar su nombre la noche de la abducción de Bucarest. sino que había dejado muy claro en diversas ocasiones que por ningún motivo él debería intervenir por cuenta propia en asuntos que tuvieran relación con sus padres. pero Bryson. Tenía que hacerlo.

junto a sus domicilios particulares y números de teléfono. Dragan la cogió y la escudriñó intrigado. »—Totalmente. »Dragan se rió y se sirvió más cerveza.. o cualquiera que trabaje con o para usted. que ha tomado tantas precauciones para proteger a sus seres queridos.. »—Le estoy dando la oportunidad de suspender a los barredores en este preciso instante. Tiene exactamente siete minutos para dar la orden. todos los parientes sanguíneos o políticos. —»Nu te mai pis a imprás tiat! —gritó Dragan. son los nombres de cada miembro de su extensa familia. Púrguelos a todos. incluso su asistente de mayor confianza conoce unos cuantos nombres y sabe vagamente dónde están. »—¿Si no? »—Si no. ¿Quién demonios es usted? ¡Cómo se atreve a hablarme de este modo! »—Simplemente quiero su palabra de que suspenderá de inmediato a todos su barredores.qué tiene que contarme. —Puso una hoja de papel sobre la mesa. »—¿Pero qué es esto? —preguntó Dragan—. »—. »Bryson sonrió. Si estos nombres. Por lo tanto sabrá lo fácil que sería para mí y para mis compañeros localizar a todos y cada uno de ellos. fusílelos. La "información" que tengo para darle es muy simple. y todo lo que tengo que hacer es darles una señal y se lo llevarán de aquí antes de que . incluso si usted decidiera ocultarlos a todos otra vez. mi información proviene de fuentes mucho más seguras que cualquiera de su círculo. »—¿Usted cree que porque uno de mis hombres le vende información puede amenazarme? »—Como bien sabe.. no cambiará nada. ninguno de sus hombres tiene acceso a esta información. le toca un pelo a los Petrescu.. Mis hombres están en este bar vigilándome. ¡No me joda!—. mis socios se encargarán de mutilar primero y matar después a todos los miembros de su familia. Ahora escúcheme bien: Si usted. alguien que usted quiere mucho morirá. »—Me está haciendo perder el tiempo. Créame. debería reconocer a qué inmensos recursos he de tener acceso para ser capaz de desenterrar esa información. Usted. —Bryson miró el reloj—. o que tenga cualquier tipo de relación con usted. »—¡Salga de aquí! ¡Váyase de inmediato! Sus amenazas no me interesan.

»Dragan bebió un largo sorbo de cerveza. Dragan no quiere revocar la orden. fingiendo un aire despreocupado. Pero hazme un favor y pásale el teléfono a Dumitra para que pida clemencia a su despiadado amante. use mi teléfono si no ha traído el suyo. . dijo un seco "hola". —Bryson esperó hasta que oyó la voz desesperada de la mujer al otro lado de la línea. »—Sí. O puede no mover un dedo. pero seguro que no fue mucho. Dragan empezó a mover nerviosamente el rostro. no use todas las baterías. que hace striptease en el Sexy Club de Calea 13 Septembrie. y luego le pasó el teléfono a Dragan. con una pistola apuntada a la cabeza de una mujer llamada Dumitra. Eso sí. »Con apenas un minuto antes de que expirara el tiempo. de modo que usted habrá de sentir al menos algún cariño por ella. e incluso hasta el otro extremo de la mesa le llegaban a Bryson los gritos y súplicas de la amante. »Pero no dijo palabra. y así pasaron cuatro minutos. le conviene realmente que yo pueda hablar con mi socio. no. pero no dijo nada. Pero era obvio que reconocía la voz de Dumitra y sabía que aquello no era un engaño. »Dragan sonrió burlonamente. quien está perdiendo el tiempo es usted. El hecho es que usted quiere que yo haga una llamada. su amante. No sé cuánto le ha pagado para que haga esta pequeña farsa. No es su única amante. con lo cual ella morirá. Mi socio está esperando que le llame a su teléfono móvil. »El rostro ya pálido de Dragan se puso aún más pálido. »—Se acaba el tiempo —dijo Bryson. y sus manos se mancharán de sangre. »Dragan sacudió la cabeza. »—Puede salvarle la vida si revoca ahora mismo la orden de ejecución de los Petrescu. —Ha sobornado a esa puta —dijo—. Si no recibe mi llamada en —Bryson volvió a mirar el reloj—. pero ella lo ha sido por varios años.tenga la oportunidad de hacer una llamada. cinco minutos. mi socio está en este momento en un apartamento de Calea Victoriei. pero en sus ojos Bryson distinguió su angustia. »—No —dijo cuando atendió una voz—. tiene instrucciones de meterle un tiro en la cabeza. Todo lo que puedo decir es que más le vale a usted que mi teléfono y el de mi socio funcionen. »—En realidad. seis. »Dragan lo cogió. así que me temo que esta llamada es para pedirte tan sólo que sigas con el plan. Vea. mirando por última vez su reloj. Bryson llamó a Calea Victoriei. Tenga.

—No sé casi nada de ti —dijo él. de modo que insistió: —Trabajas para el Mossad. »—¿Es tan buena actriz? ¿No? —Bryson se puso de pie y cogió el teléfono—. salió del bar y nunca volvió a ver a Dragan. déjeme recordarle que si algo llega a pasarles. pero vienes del valle de la Bekaa. . Y una vez más. seguido instantáneamente de un grito ahogado. el bulto de sus pechos. cada uno respetaba la separación entre la vida privada y el trabajo. lo que sea. Hay cuarenta y seis nombres en esa hoja de papel. Pero esta vez lo miró fijamente mientras le preguntaba sobre Barcelona. Bryson sintió que ella evadía sus preguntas. su familia será ejecutada de inmediato en masa. eran demasiadas preguntas. O ambas. La única manera que tiene de detenerlo es que revoque la orden contra los Petrescu. ni tenía nada urgente con que ocupar sus manos. y se cruzó de brazos—. ¿Estaba celosa acaso? ¿Sospechaba de que tuviera una amante en las Ramblas? Era la primera vez que veía un asomo de celos de su parte. Mi madre es libanesa. ¿Eres israelí o libanesa? Ella miró al suelo y dijo en voz baja. levantándose de la cama y yendo al sofá—. Mi padre era israelí. Hablaremos por la mañana. »Bryson no le contó nada de lo ocurrido a Elena ni a Ted Waller. Por lo general. y cada día serán asesinados uno por uno hasta que toda su familia se haya extinguido. o puede ir usted mismo a su apartamento y verlo con sus propios ojos si es que tiene agallas. más que ocultaba. Pero en menos de una hora corrió la voz de que nadie tocara a los Petrescu. —Se sentía asqueado y horrorizado por lo que se había visto obligado a hacer. dobló sus piernas largas y firmes. y solían evitar hacerle preguntas al otro sobre lo que había hecho. ella nunca antes le había preguntado acerca de sus viajes. No había ropa que empacar. —Tienes que descansar —dijo ella. así que se sentó en el borde de la cama. que enfatizaba.»El primer disparo detonó en el auricular. Cuando regresó a casa unos días después. Elena le preguntó sobre su viaje a Barcelona. »¿Pero sabía él acaso cuál era la verdad?». y le hizo desear aún más poder decirle la verdad. Bryson lo oyó a poco más de un metro. Tenía puesto un pantalón de gimnasia gris y una camiseta de hombre de talla más grande. y esta vez ya no se oyeron gritos. Hubo otro disparo. —Ninguna de las dos cosas. »Se dio media vuelta. Su terquedad y su escepticismo acaban de costarle la vida a su mujer. hablas con acento árabe. Excepto por el hecho de que me has salvado la vida varias veces en doce horas. Su gente le confirmará lo que acaba de ocurrir. Él mintió sin dificultad y fue convincente. pero sabía que no había otra forma de demostrar que hablaba en serio—.

Yaron y yo estábamos profundamente enamorados. Cuando tenía apenas veinte años. —¿Por qué aceptaste entonces la misión en elArmada española? Ladeó la cabeza hacia él. Bryson asintió. Los terroristas palestinos le asesinaron en los Juegos Olímpicos de Munich. de enseñarme fotos. Siguió mirando al suelo. ruborizada. con aire sorprendido. Como yo hago trabajos sueltos para ellos. Para luchar contra los fanáticos. árabes o israelíes. Sean de Septiembre Negro o de la Fracción del Ejército Rojo. como sólo los muy jóvenes pueden estarlo. Debías de ser un bebé. Odio a los fanáticos de todos los bandos. un atleta estupendo. —Habrás crecido odiando a los palestinos. puedo escoger la misión. Los palestinos son buena gente. —Nunca le conociste. —Deben tenerte en muy buena consideración para darte tanto margen. —Tenía dos años. —Mi madre lo mantuvo vivo para mí. Están exiliados. Ella levantó la vista. Lograr que yo llegase hasta allí fue una operación que llevó dos . De esa manera me aseguro de que el trabajo que hago es por una buena causa. Quizá soy la única persona lo bastante tonta como para aceptar ciertas misiones. no tienen hogar ni Estado. que era su abrevadero. —¿Por qué había de ser? Porque allí era donde los fanáticos compraban las armas sin las cuales no podrían matar a inocentes. me casé con un soldado del ejército israelí.—Tu padre ha muerto. Desprecio a los fanáticos que no dudan en matar a inocentes en nombre de un noble ideal. El Mossad disponía de información fiable sobre que agentes del Frente Nacional Jihad iban allí para abastecerse de armas. Rechazo muchas ofertas. Cuando le mataron en Líbano fue cuando decidí trabajar para el Mossad. —Eso fue en 1972. Nunca dejó de contarme historias sobre él. —No. —¿Pero no piensas que el Mossad es una banda de fanáticos? —Muchos lo son. Ella bajó la cabeza con modestia. —Conocen cómo trabajo en la clandestinidad y que tengo contactos. Los ojos castaños parecieron feroces. —Era atleta. Ella asintió. Pero hay algunos que no.

te estoy agradecido por todo lo que has hecho. es una misión de contraespionaje. —¿Por libre.. «en cierto modo». los dos pondremos al otro en los archivos de contactos. —Y si no fuera por mí.meses. —Layla. no me lo digas. que violan el protocolo habitual. . Se añadirá un expediente confidencial a los archivos del Mossad sobre la CIA. nos iremos de España en aviones separados y nunca volveremos a vernos. vale. Los escuadrones de asesinos. —«De alguna manera». y luego se suspenderán. Ahora me han vuelto a llamar para una última misión. o trabajas para otra agencia. Lo delatan las cicatrices que tienes en el cuerpo. —Hay algo que huele mal —dijo con una sonrisa cómplice. Pero me obligaron a irme. entonces? —En cierto modo. pero no lo eres. O bien trabajas por libre. —¿Algo que ver conmigo? —dijo Bryson. —¿Y qué me dices de ti? Me has dicho que eras de la CIA. ¿Cuánto debía contarle? —De alguna manera. y eso será todo. No exactamente para la CIA. divertido. como yo. otro se sumará a los archivos que la CIA tiene del Mossad: no más que gotas en el océano. —¿A saber? Bryson vaciló. algo que ver con tus enemigos.. Cuando regresemos a casa y tengamos que hacer los inevitables informes. tus perseguidores. —Pero hace mucho que estás en el negocio.. ¿verdad? —¿Qué te hace pensar eso? Ella se tocó la nariz con la punta del índice. en realidad. —No —admitió él—. Se harán investigaciones. aún estarías allí..Estuve mucho tiempo en el negocio. Si no quieres decirme nada. —Se le dilataron las ventanas de la nariz mientras hablaba con intensidad—. Pero este trabajo es para ellos. —Es verdad.. Pero no creo que sea para la CIA. —Pues. escribiremos todo lo que sabemos sobre las actividades del otro.. A primera hora de la mañana.

Y hasta puede que tenga una forma de llegar a él. Si quisiera sacar partido de ti. Pero las pistas se cruzan. Probablemente trabajan para el gobierno. diferentes destinos. un nombre bien conocido por todos en nuestra profesión. son peces gordos. y todo bajo unos ojos castaños que eran al mismo tiempo cálidos e intensos. para venderle armas a Calacanis. —¿El de pelo largo y traje cruzado? —El mismo. Tenía una nariz fuerte y delicada. Él volvió a asentir. Tengo mis propios motivos para estar interesada. Los dos seguimos la pista de unas armas a diferentes sitios. pero así están las cosas. —¿Sabes algo de Jacques Arnaud? —preguntó Bryson. La acústica en la iglesia me permitió oír tu interrogatorio al italiano sin necesidad de espiarte. Ahora bien. —¿Chantilly? —Es donde Arnaud tiene suchateau y donde recibe con regularidad y mucho lujo. soy egoísta. me parece obvio que quienesquiera que sean a quienes tú quieres muertos. —Pero tú no entiendes friulano. inteligentes y juguetones. Viaja a menudo a Chantilly. los labios carnosos. Y Jacques Arnaud. No quiero tu gratitud. Pero puedo asegurarte que uno de los agentes de Arnaud estaba en el buque. así que estuve en Chantilly como invitada a varias de sus fiestas.—No —interrumpió ella—. no te lo habría dicho. Hace ya tiempo que el Mossad tiene a Arnaud en la mira. —Sé bastante sobre el mundo en que se mueve. Le conozco y le detesto. si quieres. Ella tenía razón. Me malinterpretas. Sin maquillaje. —Se puso de pie. menos conocido quizás pero un proveedor de armas a muchos enemigos de Israel. ¿no es cierto? —Entiendo nombres. También era cierto. lo siento pero no te mentiré. se yuxtaponen. Mencionaste a Anatoli Prishnikov. Él es quien aviva el fuego en Oriente Medio y se hace inmensamente rico en el camino. . Sus fuentes y su acceso a la información son demasiado buenos. sus rasgos eran aún más exquisitos. —Ahora bien. Ella asintió con la cabeza. —¿De qué hablas? —No sé adonde te llevará la pista. Usa el nombre de Jean-Marc Bertrand. Bryson asintió. No me conoces en absoluto. fue brevemente al cuarto de baño y regresó pocos minutos más tarde. secándose la cara con una toalla.

—No he dicho tal cosa. serviría de mucho ir a Chantilly. eso facilitaría mi entrada. —Una mujer tan bella como tú. —Contigo. —¿Y tu pista no te lleva a Jacques Arnaud? —Puede ser —reconoció ella—. —¿Por qué no? —Porque puedo comprometer el resto de mi operación. —Claro. —No creo que sea una buena idea. —¿Crees que puedes llevarme hasta él? Ella se volvió despacio. Jacques Arnaud no hace discriminaciones. . —En todo caso. —Pero acabas de decir que estamos tras las mismas pistas. Como alguien cuya influencia ha de ser cortejada. Es algo muy distinto. con los ojos bien abiertos.—¿ Y en calidad de qué fuiste? Layla quitó la cubierta de la cama. ¿no es así? —De alguna manera. Les vende a los israelíes con la misma ligereza con que lo hace a nuestros enemigos. supongo —dijo ella en tono de broma. —Como agregada comercial de la embajada israelí en París. Si ya tienes contacto diplomático con el mundo de Arnaud. —Nunca me darán permiso en Tel Aviv. O puede que no. Ella sacudió la cabeza. Ella sonrió y sacudió la cabeza. —Lo que sea con tal de salirte con la tuya. —Me halagas. en una ocasión social: ¿no sería totalmente plausible que te acompañe un hombre? Ella volvió a sonrojarse. Layla —dijo Bryson con sequedad. —Prefiero trabajar sola. He dicho que nuestras pistas se cruzan. —Sólo para que des el brazo a torcer. eso es lo que te estoy pidiendo.

el agente del Directorate que conocía como Vanee Gifford. Esos tíos son muy peligrosos y no se detendrán ante nada. Ahora que se había determinado fehacientemente que el sujeto había eludido todos los intentos de localizarle. en Santiago de Compostela. Jenrette. y podrás abandonarme en la puerta de entrada si quieres. la próxima orden era reunir a todos los miembros dispersos del grupo. que el Directorate patrocinaba el terrorismo en todo el mundo? —Es de vital importancia que llegue hasta Jacques Arnaud —dijo Bryson muy despacio. —Tendrá que ser una alianza temporal. como si la respuesta fuera tan obvia que ni siquiera valía la pena decirla. por inferencia lógica. —Porque. ¿cómo se llamaba. Jean-Marc Bertrand. Supongo que ese americano llamado Jenrette estaba comprando armas para los terroristas. El grupo de asesinos profesionales corrió hacia donde venían los gritos. desde hace cerca de un año. Por eso me pareció interesante que el hombre al que Calacanis llamó para hablar contigo. ¿Quería decir eso. —Estoy dispuesto a correr el riesgo —dijo Bryson—. Bryson se quedó callado. Los muertos fueron cargados en vehículos sin matrícula y se los transportó a un mortuorio de la zona que colaboraba con ellos. Jacques Arnaud se ha convertido en uno de los principales proveedores de armamento a los terroristas. había llegado a bordo con el agente de Jacques Arnaud. Y es realmente lo que menos importa. Pero dime algo: ¿por qué exactamente el Mossad tiene en la mira a Arnaud? Ella lo miró sorprendida. Arnaud vendía armas a los terroristas. En este momento es todo lo que tengo. —Pero es posible que no saquemos nada de todo esto. y donde se redactarían actas falsas. el Directorate las compraba. ni tú ni yo.—Pues entonces no lo pidas. Debo decir que durante buena parte de la velada me pregunté qué estabas haciendo. —Sólo hazme entrar alchateau. De modo que me intrigó ver quetú ibas a hablar con Jenrette. Ella sacudió la cabeza. llegara a bordo del buque en compañía del agente de Arnaud. la mente iba a un ritmo febril. Jenrette?. Habían recibido la orden debarrer las callejuelas adoquinadas que salían en radios desde la praza do Obradoiro. con una sonrisa de arrepentimiento. se firmarían . Ella dudó un instante y agachó la cabeza. que en cualquier momento puedo verme forzada a desechar.

—¡Santo cielo! ¿Por qué tardasteis tanto? —jadeó el primer hermano en castellano a través de la mordaza floja—. pero no era una certeza. Los dos estaban maniatados y amordazados. Los hermanos no respondían a las continuas llamadas por radio. Los actores y el público. Cuando se reunió y contó a los muertos y heridos. e intercambiando bromas cuidadosamente ensayadas. Se supuso que habían muerto asesinados. aún quedaban dos miembros sin aparecer: los hermanos campesinos de un rincón remoto del noroeste italiano. Cuando encontraron al otro hermano. acurrucado en posición fetal. Una vez que entraron. Todos estaba allí para impresionarse mutuamente. . sin embargo. no se había recibido ninguna señal en código. lo cual le permitió gritar y así ser localizados. si bien la mordaza de uno de ellos se había aflojado. Finalmente. No menos teatrales y majestuosos eran los alrededores. a los hermanos había que ponerlos en una lista o en otra. ¡Podríamos habernos muerto aquí! Paolo ha perdido mucha sangre. pálido y temblando en un charco de sangre. grandiosos jardines con esculturas que esa noche parecían un decorado de luces. era una enorme mansión del siglo XVII cuyo esplendor quedaba iluminado teatralmente por montones de reflectores ingeniosamente ubicados. quien ni siquiera gimió antes de recibir los dos disparos. haciendo sus entradas y salidas hábilmente sincronizadas. se detectaron gritos ahogados que provenían de una calle lateral y que atrajeron la atención del grupo de rastreo. eran uno y el mismo. Una rápida búsqueda por las calles no dio ningún resultado.certificados de defunción y se enterrarían los cadáveres en fosas camufladas. Se compensaría con generosidad a los parientes más cercanos para que no hiciesen preguntas. matándole en el acto—. 10 Chantilly. Siguieron los sonidos hasta una iglesia abandonada. que hablaban la lengua del Friuli. hallaron primero a un hermano y después al otro. —No nos podemos permitir que esto ocurra —dijo uno del grupo de rastreo. Luego cogió su pistola semiautomática y le disparó dos veces al italiano en la cabeza. Francia El majestuoso Chateau de Saint-Meurice estaba situado a treinta y cinco kilómetros de París. Era muy apropiado que así fuera. porque el Chateau de Saint-Meurice era en efecto un escenario por el que se paseaban los ricos y poderosos. Se lo decían los ojos abiertos y sin parpadear de Paolo. ése era el procedimiento corriente. Las conexiones flojas son inaceptables. De modo que de una u otra forma. y las operaciones clandestinas estipulaban que a los heridos había que rescatarlos o eliminarlos del todo. vieron que sabía lo que le esperaba.

Aquella mañana había llamado a un conocido en el Quai d'Orsay que tenía estrechos vínculos con Jacques Arnaud. Bryson llevaba un esmoquin de Le Cor de Chasse. Bryson había estado en demasiadas funciones como ésta en el pasado. eran la realeza del mundo corporativo y las celebridades del mundo de los medios de comunicación y el teatro. y unos pelos aislados caían deliberadamente para enfatizar su exquisito cuello de cisne.tout le heau monde. algunos de los cuales llevaban del brazo la más llamativa impedimenta. sin embargo. el escote osado pero con gusto del vestido le destacaba los pechos magníficos. Alrededor del cuello llevaba un simple collar de perlas. todas parecían conocerla en su faceta de diplomática israelí del ministerio de Exteriores de Tel Aviv. Todos llegaban en sus Rolls Royce o Mercedes resplandecientes y con chófer. barons y baronesses. cuya atenuada elegancia no mermaba la extraordinaria belleza de ella. su tez olivácea. pero había también hombres sin elegancia. A través del pueitte levadizo y por la escalinata delchateau. una secuela de la conferencia anual del G-7. y de hecho lo hacía. El conocido. por árabe o israelí. esmoquins y trajes de noche. y Layla tenía un vestido espectacular negro y sin tirantes de Dior. venían de los más altos niveles del Quai d'Orsay. que hacía las veces de antena social para el fabricante de armas. amantes atractivas y de piernas largas. Unos toques de maquillaje. vicomtes y vicomtesses. o al menos todos los que contaban. cuya apariencia ruda delataba el inmenso poder y la influencia que debían ejercer.todos representaban sus papeles con un aire cómplice y dentro de los confines artificiales de una elaborada pantomima. acentuaban su belleza natural. El aplomo era algo natural en él. de los círculos más exclusivos en que la alta sociedad se mezclaba con las altas finanzas. Varias personas la saludaron. Sonreía con facilidad. las mujeres que sacaban a relucir sus alhajas de las cajas fuertes o las criptas de los bancos. para mostrar ante el mundo entero. . los personajes no variaban mucho de una fiesta a otra en el Chateau de Saint-Meurice. por el sendero iluminado con cientos de velas cuyas llamas bailaban en la suave brisa de la noche. Aunque la ocasión de esa noche era una reunión de ministros de comercio europeos. Podía pasar. La farándula de París y sus acólitos se daban cita allí. y se había sentido siempre como observador más que como participante. pero no la conocían realmente. y en efecto era ambas cosas. con influencia y misteriosas conexiones. sus grandes ojos marrones. el señor del Chateau de Saint-Meurice. si bien se suponía que debía pasar por uno de ellos. Tenía el cabello ondulado y castaño prendido con hebillas. y era una presencia habitual en sus muchas fiestas. Layla. aplicados con gracia y sutileza —poco más que lápiz de ojos y lustre de labios—. Vestidos en su más elegante ropa de gala. como acabó inevitablemente por hacer. lo cual era una situación perfecta para un agente. reía alegremente y sus ojos eran a la vez tentadores y esquivos. pero ello no hacía que se sintiera como uno más. parecía completamente a sus anchas. Layla daba la impresión de ser conocida. achaparrados y con calva incipiente. venían hombres elegantes de pelo canoso. Eran comtes y comtesses.

como había aprendido Bryson en sus años de usar disfraz: los ínfimos cambios podían tener un efecto enorme y no despertar sospechas. Los hombres de poder que estaban comprometidos con empresas infames y de enormes réditos estarían en estado de máxima alerta. Bryson y Layla se quedaron hablando hasta tarde aquella noche. Jacques Arnaud siempre se cuidaría de posibles amenazas a su vida o su sustento. Nuevo México. lo cual seguramente había sido un desliz. anónimo y económico. sería más cauto que nunca. incluyendo a los emisarios y agentes enviados por los poderosos. así que al menos su apariencia había sido completamente alterada. discutiendo la estrategia para su visita alchateau de Arnaud. Layla había sido una rubia de ojos verdes. su principal característica era . porque el conocido sabía que la adorable Layla rara vez venía sola. Y por supuesto debía traer un acompañante. ¿quién podía decir si el arrasamiento del carguero de Calacanis no había sido más que el primer disparo de una campaña declarada contra los traficantes de armas del mercado negro a escala mundial? En tanto que principal fabricante de armas en Francia. pero hombres de tanto poder como Calacanis o cualquiera de los otros que estaban a bordo del buque. Se había transformado en James Collier. con los tonos variados de un rubio que se ha vuelto canoso. Evidentemente no había supervivientes que pudieran reconocerles. Ahora tenía el pelo plateado. después de la explosión ocurrida frente al cabo Finisterre. estaría horrorizado. y por lo tanto debía preocuparse por su propia seguridad. Pero Bryson no podía correr el riesgo de ser reconocido. y al día siguiente era otra persona. Jacques Arnaud había perdido uno de sus conductos. La sutileza era de suma importancia. monsieur Arnaud se ofendería mucho si no lo hiciera.estabaencantado de que Layla pasara unos días en París. Bryson y Layla se alojaban en un pequeño hotel. Y como sucedía a menudo entre ciertos inversores que preferían huir del foco de la atención pública. Pues era una acción extremadamente arriesgada tras la destrucción del Armada española. Ahora tenía el aspecto de ser veinte años más viejo. de la rué Trousseau. e insistió en que por supuesto Layla debía ir. un inversor y banquero de Santa Fe. así como arrugas y líneas delgadas junto a los ojos y la boca. Si los vídeos de vigilancia habían salido por vía satélite desde el buque en algún momento antes de ser destruido. diría poco acerca de lo que realmente hacía y eludiría las preguntas corteses con ironía e ingenio. se había pegado unas bolsas pequeñas de látex debajo de los ojos. Unos postizos en los pómulos le habían ayudado a simular un rostro con más carrillos. Los magos del servicio técnico en el Directorate habían iniciado a Bryson en las artes negras del disfraz. no perecían sencillamente en un infierno ardiente sin que sonara la alarma en salas de juntas y oficinas privadas alrededor del mundo. un caballero distinguido y mayor que no desentonaba con los otros hombres de mérito y posición que frecuentaban el Chateau de Saint-Meurice. Ninguno de los dos había estado antes allí. era posible que su retrato hubiera circulado entre fuerzas privadas de seguridad que contaban con inmensos recursos. mortificado porque no la hubiesen invitado directamente a la fiesta. Por este motivo Bryson había ido a comprar diversos productos a una tienda de vestuario teatral que había cerca de la Opera.

Una evidencia fehaciente e incontrovertible. pero tomadas en su conjunto. ¿Era eso acaso? ¿Era quequería guardar distancias mientras Elena siguiera siendo un signo de interrogación en su vida? Ahora. sonriente y asintiendo con la cabeza a sus conocidos. Además. arrestó al ministro. Había hecho innumerables veces este tipo de cosas. decidido a no ser superado jamás. ¿pero dónde? . Ella era una mujer hermosa y sexualmente atractiva. Bryson lo había hecho vía Francfort y Layla vía Madrid. si es que la había. ella tenía un pasito melodioso. se dijo. y él había estado solo durante demasiado tiempo. por una mirada interceptada al vuelo. Llegaron al hotel como pareja. su plan era vago. manteniendo las apariencias de un huésped adinerado que se dejaba impresionar convenientemente por el entorno. Bryson sabía que las tentaciones de la carne amenazaban con superarle. —Cuenta la historia que elchateau fue construido en el siglo XVII por un ministro de Luis XIV. Pero Bryson había exigido que el hotel les pusiera en habitaciones separadas en una suite contigua. dio comienzo a la construcción de Versalles. lo cual significaba por lo común que compartían una cama o al menos una habitación. Bryson sonreía y asentía. una discreción pasada de moda. pero denotaba una cierta corrección por parte de la pareja soltera. Había habido una cierta incomodidad sobre los preparativos para dormir. pero esta vez era diferente y angustioso: se había adentrado en lo desconocido. que el rey se puso celoso. las piezas de aquella evidencia incidental creaban un mosaico de lo más indicativo. en alguna parte. como se hacía llamar. En verdad. una improvisación necesaria y basada en su afinado instinto. Lo que Bryson necesitaba ahora eranpruebas. Estaba allí. le robó el arquitecto.su mediocridad. Mientras Layla hablaba. entre Jacques Arnaud y el Directorate? El equipo de asesinos que habían enviado para matarle había trabajado para el hombre de Arnaud que estaba en el Armada española. y después. Habían llegado a París por diferentes rutas desde el aeropuerto de Labacolla. O tal vez temía perder la necesaria cautela. Jacques Arnaud era uno de los poderes ocultos que se habían hecho con el control del Directorate. Bryson estudiaba a la gente. un hombre que Bryson conocía como parte del Directorate (Vanee Gifford o. el paisajista y todos los muebles. ¿ Cuálera exactamente la conexión. siempre alerta a una cara conocida. inspirado por un rapto de envidia. lo cual indicaba fuertemente que el propio Arnaud estaba al menos relacionado con el Directorate de una manera misteriosa y poco clara. Era tan grandioso. Los asesinos —los hermanos friulanos— estaban a sueldo del Directorate. Un poco fuera de lo corriente quizá. Jenrette) estaba a bordo del buque y había llegado en compañía del emisario de Arnaud. sin duda inevitables. Y todavía más. Pero no quería desestabilizar una relación laboral ya de por sí frágil. al tiempo que Layla lo guiaba a través del salón abarrotado de gente. Todo era altamente incidental.

Según Layla. La esposa de Jacques Arnaud. Bryson advirtió los cuadros que colmaban las paredes. Esto le sugirió inmediatamente a Bryson que en algún lugar del chateau debía haber un equipo especializado de telecomunicaciones. tenía nariz aguileña y cabello negro con mechones grises. lo desconocido era siempre un motivo de preocupación. un pequeño grupo que no se perdía . y estaban protegidas por un sólido código. los rasgos se visualizaron en una cuadrícula y dos hombres los estudiaron de cerca. A medida que avanzaban entre la multitud. que los vigilantes podían enfocar en primer plano cualquier cara que fuera de interés o motivo de preocupación. Sus comunicaciones eran indescifrables. de un hombre cuyo nombre. toda persona sospechosa podía ser identificada e invitada discretamente a marcharse. La vigilancia del Mossad sugería que a menudo Arnaud recibía y hacía llamadas de negocios en elchateau. De ser necesario. fax y correo electrónico. El nacimiento del pelo era inusualmente alto. los cables de fibra óptica y los tubos de rayos catódicos. En una pequeña habitación de la planta superior. en un monitor apareció un rostro aumentado. Apretaron unos botones. proporcionado con anterioridad al personal de seguridad de Arnaud. al menos de teléfonos «negros». Giséle. había dos hombres de traje sentados en la semipenumbra con los rostros iluminados apenas por el titilar azulado y espeluznante de monitores de vídeo. y así la imagen ocupaba toda la pantalla. Para las fuerzas de seguridad siempre vigilantes de Arnaud. era una mujer alta e imperiosa de origen aristocrático. Nuevo México. Aquel hombre era una incógnita. compararse electrónicamente con otras almacenadas en un vasto banco de datos ubicado fuera de las inmediaciones delchateau y conocido como la Red. y eso le dio una idea. era James Collier. montada en las antiguas paredes de piedra. de Santa Fe. Era el rostro marcado por el sol. prueba inconfundible de sus regulares visitas a la «clínica» en Suiza. Bryson la vio en un rincón de la biblioteca repleta de libros mientras presidía su corte. de carrillos abultados y cabello plateado. capaces de cifrar y descifrar señales telefónicas: llamadas de teléfono. y los repetidos intentos por parte del servicio secreto israelí y otros servicios de inteligencia para filtrar sus teléfonos no habían dado ningún resultado. ocultas en instalaciones y apliques de las paredes y que pasaban desapercibidas a las miríadas de invitados. Cada monitor exhibía un ángulo diferente de las diferentes habitaciones de la planta baja. transmitían imágenes de alta resolución a los guardias de seguridad apiñados frente a los monitores. Unas cámaras en miniatura. Sino el hecho de que no la reconocieran. de habitación en habitación. los israelíes creían que la empresa de Jacques Arnaud estaba involucrada en el lavado de inmensas sumas de dinero para organizaciones criminales que incluían a la mafia rusa. Las imágenes podían digitalizarse. Lo que atrajo la atención de los dos hombres no fue que reconocieran la cara. El cromo cepillado y el acero inoxidable. La claridad era tal. conformaban una instalación muy particular de arte moderno. y tenía la piel tensa.

—Usted ha de ser madame Arnaud. cogiendo la mano de Layla. —Ya nos conocemos —dijo la anfitriona—. que no existía ningún otro hombre ni ninguna mujer—.Sus acólitos parecían deslumhrados por su inteligencia. Su colección de pintura demuestra un ojo verdaderamente crítico. le coloca de frente como una estatua. prefería no llamar la atención del magnate de las armas. para quedar al alcance del oído de la anfitriona. Le regaló una graciosa sonrisa a Bryson y dijo: —Ah. —Disculpadme —anunció al grupo que la rodeaba. Bryson avanzó decididamente hacia el cuadro. y celebraban cada ocurrencia suya con estrepitosa alegría. No es un experto en arte como parece serlo usted. resplandeciente como si hubiera encontrado a un alma gemela. no quiso aprovechar esa posible oportunidad de ser presentado a Jacques Arnaud. Poseía el talento de la cortesana de hacer sentir a un hombre que era la persona más fascinante del salón. Oh. En la flor de su edad. y observó en voz lo suficientemente alta como para llamar la atención del grupo: —¿Fantástico. de la embajada israelí. Bryson. ¿me permite que le presente a mi amiga. Luego se acercó más y dijo—: Veo que es un admirador de Ingres. cuyos números de años recientes había hojeado en la Biblioteca Nacional de Francia. Una velada maravillosa. puesto que se refería a una de sus obras de arte. tras lo cual señaló una tela que había en una pared cerca de donde se hallaba madame Arnaud. Mi esposo me dice que Ingres le pareceaburrido. James Collier. sin embargo. aunque su atención seguía fijada en Bryson. Hizo una reverencia con la cabeza y extendió su mano. —Diría que soy un admirador delsuyo. y aun a los setenta años seguía siendo una mujer coqueta. Bryson reconoció aquel rostro por sus frecuentes apariciones en las páginas sociales deParis Match. pensó Bryson. Encantada de volver a verla —dijo. ¿y ha visto alguna vez una mirada más hipnótica que la que Ingres le da a Napoleón? Bryson le devolvió la sonrisa. haciéndoles un gesto amable de que se fueran.palabra de lo que decía. debió de haber sido una mujer de belleza fulminante. Su ardid hizo efecto. la orgullosa propietaria no pudo evitar volver la cabeza a una conversación que le parecía más interesante. —Ojalá Ingres hubiera sido tan afortunado de tenerla a usted como modelo en uno de . Por el contrario. un icono viviente. Bryson aceptó dos copas de champán que le ofreció un camarero y le dio una a Layla. Layla Sharett. no crees? ¿Has visto su retrato de Napoleón? Es extraordinario: convierte a Napoleón en un emperador romano. señor Collier. madame Arnaud.

no hay nada que se compare con sus dibujos. era como espiar a sus modelos antes de captarlos. —¡Y luego la convirtió en una medusa. Madame Arnaud bajó la voz y dijo con aire confidencial: —En realidad. ¿no es así? La pobre madame Moitessier hubo de posar doce años. Bryson se orientaba en la casa. el modo en que capta la luz: son verdaderas obras maestras. Se había preparado bien: había consultado la colección de planos de loschateaux de importancia histórica que se encontraban en la Biblioteca Nacional de Francia. tal vez ellos podrían pasar a echarles un vistazo. podría decirse. con mucho. —Lo sé. Algunos de los cuadros más extraordinarios fueron hechos por pintores que trabajaban para ganar apenas lo necesario para comer. ¿no cree usted? —Bryson sabía que la colección privada de los Arnaud incluía algunos dibujos de Ingres. Mientras vivía en la pobreza en Roma. A medida que Layla y él avanzaban por vestíbulos y habitaciones menos públicas. que se exhibían en unas salas menos públicas delchateau. La verdad es que los dibujos de Ingres son. aunque si de veras no le molestaba. se vio obligado a mantenerse dibujando retratos de viajeros y turistas. Madame Arnaud invitó a Bryson y a su invitada a pasar a partes de la casa que no estaban abiertas a los demás invitados. —Claustrofóbico. en efecto.sus retratos —dijo él. Le ofreció mostrarle personalmente los dibujos. Si bien él pensaba que sus dibujos eran obras con fin comercial y escaso valor artístico. sus dedos erantentáculos! —Pero hizo un retrato extraordinario. pero Bryson vio que estaba secretamente complacida. pero Bryson declinó la oferta para no distraerla de sus invitados. pienso. —¡Por favor!¡Odiaría que Ingres hiciera mi retrato! —Algunos de sus retratos le llevaban una eternidad. lo sé. mientras movía la cabeza con aire melancólico. —Dicen que usó una cámara lúcida para producir algunas de sus composiciones. —¿Es cierto? —Aun así. lo mejor que hizo. del espacio negativo. nosotros tenemos algunos de sus dibujos en la sala de billares. Ella frunció el ceño. con lo que admiro sus cuadros. de cuyas paredes colgaban obras menos llamativas de artistas franceses de menos valía. ¿ sabe? El ardid había salido bien. y había estudiado el diseño del Chateau de . El uso del blanco. —¡Ya lo creo! —exclamó Giséle Arnaud—.

El ruso dijo algo que Bryson no llegó a comprender. De un bolsillo del esmoquin sacó lo que parecía un bolígrafo plateado. después la alargó por la pared hasta que sobresalió poco más de un centímetro de la esquina de la pared. Prishnikov. y alargó una mira telescópica a su longitud máxima de cuarenta centímetros. luego tiró de un extremo extrayendo un alambre largo y delgado que parecía de vidrio. probablemente de Odessa. con pesadas gafas negras y completamente calvo.Saint-Meurice. normalmente. Dobló la punta del periscopio de fibra óptica flexible. Bryson le hizo un gesto a Layla para que no se moviera. luego se pegó a la pared y avanzó despacio y sin hacer ruido. todo el tiempo escuchando concentrado. Sabía que era muy improbable que los Arnaud hubieran hecho algo para alterar el plano original del castillo. pero uno de ellos tenía acento extranjero. Conversaba con un hombre alto y de cara rojiza que Bryson no reconoció de inmediato. Uno. oyeron a unos hombres hablando en voz baja y apagada. en particular la oficina privada de Arnaud. otro guardia armado. Bryson iba distraídamente del brazo de Layla por un pasillo. frente a una puerta grande con paneles de acero. Miró por una pequeña abertura que hacía las veces de visor y vio con más claridad a los dos hombres. —. Las voces se hicieron poco a poco más audibles y claras. compacto y esbelto. Era un guardia armado que vigilaba la entrada al pasillo. Pero la principal preocupación de Arnaud . el escándalo será enorme. Volvió a mover el periscopio y descubrió a otra figura sentada. y Bryson se sorprendió al ver a otro hombre. Hablaban en francés.. Luego contestó el francés: —Pero una vez que ocurra lo de Lille. Al doblar una esquina. El camino estará libre. Era la oficina privada de Arnaud. y luego giraron a la izquierda y pasaron a otro. era evidentemente Jacques Arnaud. Se quedaron helados. no sería muy probable que allí hubiera una oficina. la única variable era el uso que habrían hecho de las salas y la ubicación de los dormitorios y oficinas. mucho más cerca. ubicado a medio camino en dirección al vestíbulo donde estaban los otros dos. que Bryson identificó rápidamente como de origen ruso. Movió apenas el periscopio de fibra óptica. Se hallaban en una parte delchateau que no tenía ventanas.. El magnate de quien muchos pensaban era el verdadero poder detrás del testaferro que ocupaba actualmente la presidencia del Kremlin. sentado justo tras su ángulo de visión. Lo identificó unos instantes después: era Anatoli Prishnikov. para regresar a la fiesta —decía el francés. Ni las voces ni los pasos parecían venir en su dirección.

y afortunadamente fueron por el vestíbulo en la dirección opuesta. Layla se puso en marcha por el vestíbulo que conducía a la sala que debía ser la oficina privada y segura de Arnaud. No puede pasar. quédese aquí. De repente dejó escapar una risotada y se dijo en voz lo bastante alta como para que la oyera al menos el primer guardia. No había dudas de que estaba impresionado por la voluptuosidad de Layla.era la seguridad. estaba a oscuras y escasamente amueblada. —Lo siento. cejas tupidas. como ya había notado. un vrai.¿Podría ayudarme? Caramba. Los dos hombres hicieron los gestos típicos de que la conversación llegaba a su fin. el pelo negro cortado al ras. el contorno de sus pechos que revelaba el vestido negro de escote bajo. No como esos pédés. Tenía poco más de veinte años. No hacía falta que Bryson y Layla se marcharan de allí. el centro de operaciones de Arnaud en el interior del castillo. —Puis-je vous aider? ¿Puedo ayudarla? —preguntó rígidamente. Ella tenía la risa tonta y siguió tambaleándose hacia él. le hizo señas a Layla. un verdadero hombre. por favor. La expresión grave del hombre se ablandó un poco. se topó con el guardia armado. La pequeña boca colorada tenía una mueca pugnaz. que estaba justo en la esquina: —¡Ha de haber un baño poraquí! Dobló la esquina con paso inestable. —No lo sé —replicó ella con aire provocador—. Habían localizado su objetivo. cara redonda y gordinflona. Bryson dio marcha atrás hasta encontrar la puerta abierta a una sala por la que acababan de pasar. Consultó el dial luminoso de radio de su reloj Patek Philippe. se volvió hacia Layla y asintió con la cabeza. Retiró el periscopio de fibra óptica y lo plegó otra vez en el capuchón del bolígrafo. por lo que era evidente que no se usaba con frecuencia. mademoiselle —dijo con nerviosismo—. tambaleándose como si estuviera borracha. y con una sombra de barba. su postura se relajó mientras la miraba de arriba abajo para cerciorarse de que no fuera una amenaza al santuario de Arnaud. con una voz que le ordenaba no avanzar más. esos mariquitas y viejos verdes que andan por allí. Cuando hubo pasado un minuto. sentado en una delicada silla antigua. entró a la sala y aguardó en sus oscuros escondrijos. ¿qué tenemos aquí? Un homme. Con andar rápido y silencioso. . Se incorporó y la miró con hostilidad. no las vistas. La sala de estar. Ella comprendió sin necesidad de que él dijese nada. Tenía las mejillas visiblemente sonrojadas.

una pequeña visita guiada. yendo tranquilamente hacia el otro guardia que mantenía una solitaria vigilancia ante . se deslizó aún más cerca de él y dejó entrever sus pechos. —Pero me pierdo todo el tiempo por aquí. que parecía no prestar atención. pero sin mucho éxito—. sonrió a la manera de un lobo. a encontrar el baño. —En el vestíbulo que acaba de pasar —contestó él. había varios posibles caminos que podía seguir el guardia. Ella advirtió que estaba inconfundiblemente excitado.. Arrojó una mirada nerviosa al otro centinela que estaba en el vestíbulo. Me parece que acabo de encontrar lo que buscaba. No llevará mucho tiempo. se levantó de la silla. Si la llevaba a la sala donde se ocultaba Bryson. Se volvió hacia él con expresión ilusionada. —Quizás —añadió ella. arqueando las cejas—. —Corrió la mano por la pared.. Ella bajó la voz.. —Por favor. el guardia habría de ser reducido. que estaba demasiado lejos en el vestíbulo como para darse cuenta. mientras se apoyaba en la pared de piedra con una mano estirada. hay un baño. ruborizado e incómodo. Ella continuó con una voz aún más insinuante. Pero en cambio el guardia la condujo a otra sala.Layla sonrió inhibida. calculó Layla.. ya que el elemento sorpresa era un arma tan mortal como las manos de Nicholas Bryson.. Ahora. dobló la esquina y aminoró la marcha. de aspecto más acogedor. Cuando cerró la puerta. —Muy bien. —¿Pero por qué habría dequerer pasar? —dijo con voz ronca e insinuante.. —Quizá sí pueda ayudarme. tratando de darle un tono formal.. Era hora de poner en acción el plan B. El joven guardia sonreía incómodo. Bryson corrió hacia el pasillo. ¿hmm? El guardia.. al tiempo que se acercaba lentamente a él—. El guardia volvió a mirar intranquilo a su compatriota. En silencio. mademoiselle. si no le importara mostrarme el camino. mademoiselle —dijo. esta vez unachambre de fumeur.

tambien llevaba consigo una cantidad de pequeños dispositivos. El aerosol paralizante no era el único artículo que traía Bryson en el equipo de seguridad que compró en París. y un escáner para las puertas de seguridad. Sin perder tiempo. a manera de saludo y al mismo tiempo de advertencia. Tenía los párpados cerrados. y si alguien pasara por allí pensaría que estaba dormido. Usted es francés: debe tener uno. Sin duda Arnaud utilizaba la alarma normal y los detectores de intrusos cuando planeaba irse de viaje por un largo período. y le puso las manos en el regazo. después de pasar por su oficina y con la idea quizá de regresar en algunas horas.la puerta cerrada y con paneles de acero. el guardia metió una mano en el bolsillo de la chaqueta al mismo tiempo que Bryson accionaba el Zippo. Antes de que el guardia tuviera la oportunidad de sacar el arma. era inútil tratar de abrírselos. que no produjo una llama sino un aerosol con un potente paralizante nervioso. había dejado que la puerta simplemente se cerrara al salir. y como sabía por experiencia Bryson. Bryson se aproximó haciendo eses al guardia. supuestamente la oficina vacía de Arnaud. A la distancia. Bryson sacó un pequeño instrumento negro. una pistola para abrir cerraduras que había aprendido a usar en el transcurso de los años y que le parecía más rápida que el método manual. mientras éste se acercaba con paso suelto y zigzagueante. aunque con un objetivo muy diferente. Pero al inspeccionar rápidamente la puerta de acero vio que tan sólo necesitaba uno de ellos. Bryson volvió a colocar al guardia en su silla como si fuera un maniquí. con su encendedor Zippo de oro y sacudiendo la cabeza contrariado. Pero esa noche. cayó al suelo inconsciente. se quedó obnubilado e inmóvil. ¡pero me olvido de los malditos cigarrillos! —¿Perdón? Bryson continuó en francés: —Vous n'auriez vas une cigarette? —Seguía agitando el Zippo y sacudiendo la cabeza—. luego movió el desatascador varias veces adentro y afuera hasta que giró la traba y se . A pesar de que ésta se cerraba automáticamente. parecía que el guardia estuviera de servicio. que incluían instrumentos infrarrojos y con código de radiofrecuencia. —Monsieur —dijo bruscamente el guardia. La introdujo en la cerradura. Ahora le tocaba a Bryson fingir que estaba borracho. lo hacía por medio de una cerradura convencional y poco elaborada. Y dijo en inglés: —¡Lo más estúpido que hay! ¿Lo puede creer? Me acuerdo del encendedor. Por cortesía. unos instantes después. El guardia levantó la vista y lo vio.

abrió la pesada puerta. De alguna manera. con un sofá. dos sillas y una mesita baja. al tiempo que aseguraban un bloqueo absoluto de los códigos. Pero Bryson lo reconoció de inmediato. pero existía el peligro constante de que Jacques Arnaud regresara de un momento a otro. Quitó del circuito el chip especial de lectura y lo examinó a la luz potente de la lámpara Tensor. como solían ser los chips registrados. aunque pocos tan compactos y de líneas tan depuradas: era la última generación de teléfonos para codificación por satélite. El chip de cifrado era relativamente voluminoso. la oficina tenía una austeridad cuartelaria. Una llamada que pudiera interceptarse sonaría absurda y confusa. eso era sólo si Layla había logrado mantener ocupado al lascivo guardia. En él había una lámpara Tensor y dos teléfonos. y las voces se oirían distorsionadas y altamente codificadas. puesto que nunca se transmitía la clave del código. un conversor de longitud fija y claves ilimitadas de 128 bits. Si lo hacía y descubría que un guardia había desaparecido y el otro estaba dormido. que de algún modo contagiaba a su personal. El teléfono.. y se producían en cantidades muy limitadas para conectar entre sí a las pequeñas células de conspiradores. de alcance internacional y que requería un secreto total. que utilizaba señales de fase no lineal. No le quedaba más remedio que actuar con la mayor rapidez. El teléfono en cuestión estaba allí. Era exactamente lo que esperaba encontrar. aparentemente nada más que un simple teléfono de escritorio con tapa. atribuiría quizá su conducta incorregible al ambiente carnavalesco que reinaba en la fiesta. De hecho. La puerta estaba cerrada con traba y el guardia estaría inconsciente al menos media hora. Bryson actuó con rapidez y desmanteló hábilmente el teléfono. ¿Podía ser en efecto uno de los cabecillas ocultos del Directorate? Bryson extrajo de su esmoquin un objeto que parecía un radio-transistor en . Intervenir la línea telefónica no serviría de nada. El mero hecho de que Arnaud tuviera semejante equipo en su escritorio revelaba que formaba parte de un grupo muy bien conectado. La tapa contenía la antena y la radiofrecuencia.. Bryson no dudaba que lo hubiera conseguido. Había visto infinidad de modelos. una caja plana y gris de unos treinta centímetros de lado. Había un área pequeña para sentarse. La capacidad de conexión por satélite del teléfono implicaba que podía usarse incluso en los más remotos rincones de la tierra. Con su pequeña linterna de bolsillo iluminó la habitación oscura y se asombró de lo vacía que estaba. Al parecer no había archivadores ni armarios con llave. Extendió las piezas electrónicas del teléfono sobre la superficie lustrada y desnuda del escritorio de Arnaud. El mecanismo incluía un chip con el algoritmo de los códigos. y una mesa de ébano completamente vacía que servía de escritorio. Por supuesto.

la camisa desabotonada y abierta. unos pies se arrastraban sobre el suelo de piedra. y unos diez segundos después volvió a ponerse verde. recordaría rápidamente lo que le había ocurrido. agregó: —Pero nunca te olvidaré. Sabía que el vigilante.. Era la señal convenida con Bryson. Miró la manecilla que indicaba los segundos en su pequeño reloj de oro y calculó mentalmente el tiempo. En pocos minutos había vuelto a armar el teléfono por completo..miniatura. Layla le acariciaba el abdomen y le besaba el cuello. y nunca volvía a repetirse. Los mayores placeres son aquellos que no se realizan. pues admitir que había sido superado por un solo hombre le costaría seguramente el inmediato despido. Se retocó el maquillaje en un espejo de mano. En la ranura del tamaño de una moneda que tenía en un extremo introdujo el chip de cifrado.. Una luz indicadora pasó del verde al rojo. En lachambre defumeur. En el exterior. cariño. pero era probable que no hiciera nada. Según el plan. nunca diría una palabra de ella. El guardia la miró boquiabierto. el joven guardia estaba con los pantalones bajados. Una señal había hecho impacto en el chip y registró sus datos. Había prolongado las cosas lo más que pudo. Poco después. La bolsa de Layla pesaba más que antes: ahora contenía la Beretta del guardia. listo para la gratificación final. Era una versión con alta tecnología de lo que en otros tiempos había sido una plataforma de reaprovisionamiento. El esquema de cifrado variaba cada vez que se usaba el teléfono.. Layla se agachó para recoger su bolsa de terciopelo negro y le dio un besito amistoso en la mejilla al guardia. Cuando volviera en sí en diez minutos. había registrado todas las posibles combinaciones. pero para ello estaban los expertos en aquel campo tan altamente especializado. y después regresó a la fiesta a través de la sala de banquetes. Les plus granas plaisirs sont ceux qui ne sont pas réalisés —e susurró ella mientras se marchaba de la habitación. Bryson se fijó si se oían voces o pasos en el pasillo. Hacer uso de esa información sería una tarea descomunal. por enfadado y frustrado que se sintiera. —Allons —le dijo ella con aire categórico y dirigiéndose a la puerta. . Vio que el guardia que vigilaba la puerta de la oficina seguía inconsciente. puesto que hacerlo era confesar un imperdonable fallo de seguridad. ni siquiera pediría socorro. colorado de vergüenza. sacó el chip de cifrado y volvió a colocarlo en el circuito del teléfono. Estaba exactamente en hora. y luego encendió el aparato. Vio que Bryson también entraba en aquel momento. Y justo antes de cerrar la puerta. ya era casi hora de que. Por suerte. al descubrir que todo estaba en silencio. con los ojos medio enloquecidos de deseo—. Bryson se dirigía por el vestíbulo hacia la fiesta. se puso más lustre de labios. una inmensa secuencia de cifras binarias e instrucciones algorítmicas. En el lector de chips había almacenado ahora todas las características de la clave. luego.

Sus posibilidades quedaban muy restringidas. Con la prisa y la resolución que llevaban. inventarse . Había que cuidar las apariencias en la medida de lo posible. Bryson rodeó la fina cintura de Layla con un brazo y le dijo en voz baja: —Espero que lo hayas pasado bien. Habría preferido cambiar mi sitio por el tuyo.Un pequeño conjunto de cuerdas tocaba música de cámara en la sala de banquetes. los guardias chocaron con varios invitados. con gestos y expresiones faciales que revelaban una gran urgencia. Parecía conversar con otro hombre de esmoquin. Y ahora estaban rodeados. ¿Misión cumplida? Cuando Bryson estaba a punto de contestar. —Muy gracioso —murmuró ella—. mientras que del salón contiguo llegaban los sonidos de un ritmo contundente y un sintetizador que retumbaba con música rock. sin alarmar a los demás invitados. Si había que disparar. el mayor riesgo de todos era no hacer nada. se descubrieron fallos en el sistema de seguridad. Luego un tercero llegó corriendo a la sala. Las cámaras de circuito cerrado habían captado de hecho sus movimientos por los vestíbulos delchateau fuera de la fiesta. Bryson sabía que habría cámaras. como una silenciosa alerta. Ella también vio cómo les impedían la fuga. y Bryson y Layla no podían escapar. o quizá. cuyo audífono indicaba que era parte del equipo de seguridad de Arnaud. cada uno tomando un camino diferente en la sala hacia donde se hallaban Bryson y Layla. Pero en ese momento todo era un riesgo calculado. Luego otro hombre se unió rápidamente al grupo. Más tarde podrían darse explicaciones. pues entonces lo harían. y se hizo evidente de inmediato lo que estaban haciendo: cubrían las tres salidas de la sala. debido a la demora en reaccionar. Se había visto cómo Bryson entró subrepticiamente a la oficina de Jacques Arnaud. los elegantes acordes de la música de Mozart del siglo XVIII. Los dos sonidos chocaban de una manera extraña. estaban alertas. cuando los dos guardias de seguridad que estaban junto a Arnaud se pusieron de repente en marcha y empezaron a abrirse paso entre la gente. Layla le apretó la mano hasta casi hacerle daño. la gente de Arnaud intentaría apresar por las buenas a Bryson y a Layla. No habría disparos si se podían evitar. En efecto. La respuesta llegó uno o dos segundos después. luego Bryson vio que la mirada de Arnaud se dirigía a él. Bryson ya no dudaba de que Arnaud se hubiera fijado en él y se preguntaba si las cámaras de vigilancia en las proximidades de su oficina habían puesto sobre aviso al francés. divisó la cabeza calva de Jacques Arnaud en un rincón distante de la sala. Hubo una consulta breve y apresurada. sólo le habían visto salir de la oficina. Se habían despertado sospechas. Pero a Bryson le quedaban pocas dudas acerca de lo despiadado que eran el anfitrión y su equipo de seguridad. Éste asentía con la cabeza y miraba a su alrededor. arrollados por la cacofonía discordante y ensordecedora del siglo XXI.

Ella siguió haciendo presión hasta que Bryson por fin le cogió la bolsa. iban a toda marcha por la autopista A-l rumbo a París. de hombres y mujeres. el conjunto de cámara y la banda de rock se habían sumado a la evacuación. empezó a elevarse una nube espesa de humo desde el suelo. Pronto. Bryson había escondido una motocicleta. Los invitados gritaban enloquecidos. el frenesí aumentaba y la histeria se apoderaba de la sala a medida que se llenaba de humo. La cabeza de Bryson daba vueltas mientras veía acercarse a los guardias de seguridad. En cuestión de segundos. Sonaron las alarmas. Cuando los dos pasaron a toda velocidad por la puerta principal. se habían vuelto unas ratas aterrorizadas. corriendo hacia las salidas dando gritos de horror. ¿Pero por qué? Ya había visto el bulto y supuso que había desarmado al guardia en lachambre de fumeur y que le había robado la pistola. detenidos tan sólo por el obstáculo momentáneo que ofrecían los invitados y la preferencia de Arnaud por mantener un aire de propiedad.mentiras y ocultar las verdaderas circunstancias. La multitud que salía era un puro pandemónium. las limusinas se paraban en seco ante la puerta. La granada rodó unos metros por el suelo antiguo de piedra antes de que empezara a soltar un humo denso y gris. Sintió que Layla le ponía algo en la mano y se dio cuenta de que estaba tratando de darle su bolsa de terciopelo negro. correctos y solemnes. Entre la multitud se oyeron de inmediato los gritos. y le dio un tirón a la palanca antes de arrojarla al suelo. con un olor agrio a azufre. a los gritos aislados se sumaron otros. Los invitados a la fiesta. Mientras dejaban atrás a los otros coches. Bryson no tardó en ver que un vehículo . Bryson cogió a Layla y la sacó de allí en dirección al cuidadísimo parque que rodeaba elchateau. mientras le hacía señas a Layla de que montara. probablemente a causa de los detectores contra incendio.«Au feu!» y«¡A correr!». llamadas con urgencia para rescatar a sus frenéticos pasajeros. En la espesura de los arbustos. Pero seguro que ella sabía que Bryson ya tenía un arma. Pero no iban solos. rebasando un coche tras otro. Los guardias de Arnaud estaban a no menos de dos metros cuando se declaró el pánico. y Layla y Bryson desaparecieron con la estampida sin ser vistos por las fuerzas de seguridad de Arnaud. En menos de tres minutos. Se puso la bolsa detrás de la espalda. un resto delArmada española. daban codazos para abrirse paso. se aferraban unos a otros. Se interrumpió la música en ambas salas. lanzándose entre la multitud que se agitaba con violencia y presa del pánico. Poco después salían disparados entre la confusión y locura reinantes. Subió de un salto a la potente BMW y la arrancó con el pedal. dejando atrás a los invitados que salían en masa por las puertas del frente delchateau. la abrió y se dio cuenta enseguida de lo que había estado tratando de pasarle con tanta vehemencia. sacó la pequeña lata.

más y más cerca. Ahora. —¡Agárrate fuerte! —gritó él. el coche estaba ya a menos de cinco metros y seguía acercándose. sino que viraba bruscamente y se les pegaba a la cola una y otra vez. Bryson vio que se les acercaba. pero logró recuperar el equilibrio. se mantuvo en el arcén que se hizo algo más ancho. Pero no estaba fuera de control. dando vueltas hasta quedar sobre el estrecho arcén que bordeaba la rampa. yendo por la autopista en el sentido opuesto. luego divisó una salida más adelante. Él hizo una mueca de dolor. y entonces Bryson vio por el espejo retrovisor de la moto que el coche no sólo se les acercaba. Iban prácticamente volando al borde de la A-l y en contra del tráfico. Treinta metros. Pero no estaban a salvo todavía. Ahora la válvula de la BMW estaba abierta del todo. había sido obligado por los coches que venían detrás a seguir su camino y abandonar la autopista. más bocinazos de coches. y que era capaz de alcanzar una velocidad mayor. ¡Trataba de empujar a Bryson fuera del camino! Bryson abrió completamente la válvula y aceleró la moto al máximo de su capacidad. cambió abruptamente de carril y giró de golpe. aparentemente deliberados. sus extraños movimientos eran controlados. ¡Era la otra motocicleta. y de pronto la otra moto también cambió de dirección y estaba detrás de ellos.negro. Miró por el pequeño espejo retrovisor. Bryson se dirigió a la rampa de salida. aunque el ruido del motor le decía que era aún más potente que la BMW que había alquilado en París. Habían perdido al vehículo negro. la herida en el hombro estaba muy sensible.. más rápida que los otros vehículos en la autopista. quince. el motor estaba funcionando al máximo y hacía un ruido descomunal. aceleraba y se les acercaba. dejando a los otros coches mucho más atrás. Nick sentía las manos de Layla sobre sus hombros. que . Hubo un chirrido de frenos. De repente Bryson sintió un golpe violento contra ellos. pero no alcanzó a distinguir la marca de la moto.. porque a su encuentro venía el faro único de otra moto a la carrera. pequeño y de mucha potencia. diez. De repente torció a la izquierda y ejecutó un giro de ciento ochenta grados en un espacio tan reducido que la moto casi dio un vuelco. Dejó escapar un involuntario grito de agonía. El coche negro venía detrás. y Bryson supo que debía ser otro perseguidor enviado desde el Chateau de Saint-Meurice. mientras el coche cogía la salida a toda velocidad. cruzó varios carriles y provocó una estela de protestas y bocinazos. se apretaba con más fuerza aún. Los faros de los coches se encendían furiosamente y sonaban las bocinas. y sintió cómo las manos de Layla lo aferraban aún más.

y le dieron al enemigo de lleno en el pecho. las balas dieron sobre la tierra cerca de ellos. No dio en el blanco. lo cual quería decir que el motociclista necesitaba ambas manos para maniobrar y no podía tener una mano libre para usar un arma. dejando profundas huellas en la tierra blanda. después él. despatarrado en el suelo y muerto. —¿Estás bien? —gritó él. el perseguidor había salido sin . ¡Peromuévete! Trató de aumentar la velocidad. dio un círculo por el prado. Bryson chocó contra él y el conductor salió disparado del vehículo. Bryson clavó los frenos. Más allá del arcén había un prado. —¡Sí! —gritó ella—. Otro impacto les obligó a virar bruscamente al costado del camino. El otro motociclista. la moto escupió tierra al aire y finalmente se detuvo. evidentemente sorprendido por este cambio de estrategias. Ésta había sido una de las ocurrencias que Ted Waller repetía con frecuencia. Bryson enderezó el vehículo. «Persigue a tu perseguidor». Entonces Bryson hizo lo inesperado. pero la moto ya iba al máximo. trató de hacerse a un lado. «Al final. tú decidirás quién es el depredador y quién es la presa. No le sorprendió que la tuviera. luego aceleró dejando el asfalto atrás y metiéndose en el campo y la tierra. Layla bajó de un salto. un campo llano y salpicado de cajas de madera que se usaban para guardar el heno u otros cultivos. No hubo disparos. dio la vuelta al cuerpo inerte y hurgó en los bolsillos en busca de alguna identificación. Sacó una cartera. y arrojaron la moto al suelo. Cayó hacia atrás. pero no tuvo tiempo. Bryson corrió hacia él. luego Bryson apuntó y disparó también. pero Layla ya había sacado la suya y le disparó tres veces con la Beretta en una rápida sucesión.embestía su rueda trasera y casi les hizo volcar! Sobre el bramido de la motocicleta alcanzó a oír que Layla gritaba de terror. hasta que quedó enfrentado a la otra moto. con la otra moto que le pisaba los talones. El perseguidor dio un grito y se desplomó. Layla volvió a disparar. La presa sólo sobrevive si se convierte en depredador». El otro motociclista huyó a la carrera y mientras corría buscaba su arma. pero había logrado desenfundar su pistola y repelió el fuego.

Harry Dunne. y aunque la cuestión fuese urgente. este idiota venía a su encuentro. empleado en la sede de la CIA en París. aconsejándole que lo que más importaba ahora era sobrevivir y no cualquier información que pudiera sacar. Pero este hombre había ignorado sus ruegos. Layla le había pedido que se mantuviera alejado de la Agencia. para ver lo que vio. Había pasado delante de ella echando pestes y había ido derecho a la oficina del jefe. era claro. No había dudas. El perseguidor no era un mero policía a sueldo. sin embargo. que puso sobre aviso a la Seguridad. el impacto fue profundo. en este caso. y sólo entonces advirtió frenéticamente a Harry Dunne por el interfono de que. y le quitó el aliento. su insistencia firme en que el señor Dunne estaba de viaje. Incluso en las pocas ocasiones en que el director de la central de inteligencia había pasado sin anunciarse por la oficina del subdirector (casi siempre era Harry quien iba a la oficina del director). pero Bryson era un experto en reconocerlos. Marjorie conocía las normas de seguridad. le dio la vuelta y descubrió las fibras requeridas y las irreproducibles marcas. 11 La secretaria había trabajado durante diecisiete años en la Agencia Central de Inteligencia. para . el director había esperado al menos a que ella llamara a Harry. sus protestas y advertencias. ni siquiera un ciudadano francés al servicio de Arnaud. Él le pasó la identificación y ella comprendió de inmediato. la única opción que tenía posibilidades de obtener una revelación espontánea y forzar una verdad que no estuviera en los planes. —¡Dios mío! —dijo ella con la voz apagada. Iba más allá de la sorpresa. pero podía contar con los dedos de una mano las veces que alguien había tratado de pasar por encima de ella e irrumpir en la oficina de su jefe. a pesar de sus esfuerzos. No estaba preparado.previo aviso y por lo tanto no había tenido tiempo para deshacerse de sus documentos personales. y prefirió la confrontación. apretó el botón de emergencia que tenía debajo del cajón de su escritorio. Bryson sabía que ahora había sólo dos opciones: la retirada o la confrontación. Lo examinó con cuidado a la luz de la luna. y había hecho lo indecible. El detrito de la burocracia. y éste no era uno de ellos. Pero Bryson sabía que realmente no había alternativa: para penetrar las mentiras. desconcertante. Se podían falsificar documentos. —¿Qué sucede? —preguntó Layla. Era un ciudadano americano.

y no estoy seguro de que sea lo mejor. Bryson alcanzó a decir: . Fumar en el edificio del cuartel general iba. entrado en canas. —Vale. dígale a Seguridad que no es necesario que vengan. Me las arreglaré yo solo con este tipo. Margie. Layla se quedó en Francia. ¿A qué está jugando. Harry Dunne estaba de pie junto a la ventana de vidrio cilindrado. es eso? ¿Cree que no recibimos constantemente informes desde el terreno y material por satélite? Supongo que es cierto lo que dicen: si traiciona una vez. fanfarronería. Bryson se sorprendió ante la furia desbordante de aquel hombre y le hizo dudar. —Dunne expulsó el cigarrillo de la boquilla en un cenicero de vidrio repleto que había a un costado del escritorio—. —Señor Dunne. Por un instante pareció que Dunne lo estuviese estudiando. pero en su carácter de subdirector. todavía era mejor que ella no se enterara. La furia era lo último que esperaba encontrar viniendo de Harry Dunne. ponerse a la defensiva. se puso recta y retrocedió hacia la entrada. tras lo cual ella se sonrojó de inmediato y se apartó. La Seguridad está en camino. Bryson se había tomado el trabajo de disfrazarse. fumando un cigarrillo con una boquilla larguísima de marfil. Él no le había dicho nada sobre el Directorate. el beso que era más que un beso de despedida de una amiga. Se despidieron en el aeropuerto Charles de Gaulle. Dunne. volverá a traicionar. sin su chaqueta. con todas nuestras disposiciones de seguridad. como bien lo sabía Bryson. está bien. pero no rabia. de saber lo que se pudiera acerca de Jacques Arnaud y sus recientes actividades. era improbable que alguien llamara al orden a Dunne. —Todo lo que Seguridad podría hacer es evitar que le mate con mis propias manos —le espetó—. la cara fina y fruncida. y Bryson se vio sorprendido por la calidez de su abrazo. sobre su vida entera. la secretaria miró a su jefe y luego al intruso. tratando de establecer sus contactos. Miedo. lo sientomucho. No tengo idea de cómo diablos se lo hizo para entrar en el edificio. los ojos pequeños e inyectados en sangre que le brillaban. Se volvió cuando entró Bryson. contra las reglas de la Agencia. Entre dientes. Después Dunne sacudió la cabeza mientras exhalaba un penacho de humo con una tos fuerte y tabacal.conocer finalmente la verdad sobre Elena. Bryson? ¿Se ha creído que somos imbéciles. tenía que enfrentarse a Dunne. dio un paso en dirección a un Bryson visiblemente irritado. al tiempo que Marjorie venía detrás. ¡he intentado detener a este hombre! —exclamó Marjorie casi fuera de sí—. de alterar su aspecto lo suficiente como para confundir cualquier equipo de identificación a través de vídeos. Pero supongo que los vídeos de vigilancia contarán el cuento. cerrando la puerta al salir. Desconcertada.

Exhaló finos penachos de humo por la nariz mientras se sentaba en su sillón de escritorio. La cara no era la de Bryson. Apagó el cigarrillo antes de tiempo. ¿De dóndediablos sacó esto? —preguntó Dunne. En la pantalla azul del ordenador apareció una cara junto a la información personal básica del empleado. sacudiendo la cabeza al tiempo que se volvía hacia la ventana con vistas del campo verde de Virginia—. se lo tragó la tierra. virtualmente imposible de falsificar. Después se hizo humo. Monigotes de cuarta de la sede en París. —Por lo menos déjeme llamar a Finneran. Bryson puso de un golpe una tarjeta azul de plástico laminado en el único sitio libre del escritorio de ébano de Harry Dunne. . sacudió la cerilla y la arrojó al cenicero. todo lo que al parecer ha hecho es echar por tierra algunas de las conexiones más prometedoras que teníamos con el Directorate. Supongo que ése fue nuestro gran error. —Esperaba más de usted. Vea. Lo insertó en la boquilla de marfil y lo encendió. profesor —dijo Dunne.—Usted mandó a sus esbirros para que me mataran. con la cinta magnética apretada entre las dos capas de plástico. Dunne la pasó por un lector de tarjetas. Pensamos que era unex agente del Directorate. ¿eh? —¿Qué demonios está tratando de decirme? —Le pediré que se someta a un detector de mentiras. —Volvió a mirar a Bryson y le exhaló una nube de humo en la cara—. pero ésa es una de las primeras cosas que os enseñan. los hechos son simples. pero sólo en la CIA: una tarjeta de identificación sofisticada y de alta seguridad. ¿no es así?: a irse a las manos. Asqueado. —¿Quiere saber qué he hecho para entrar?» Dunne recogió la tarjeta y enseguida examinó el holograma: la miró a la luz y la giró para ver el sello tridimensional de la CIA. el perseguidor que había sido despachado desde elchateau de Jacques Arnaud. la cara alterada y con disfraz de Bryson se parecía bastante a la que salía en el monitor. —La sede en París. Era la tarjeta de identificación de la Agencia que había sacado de la cartera del motociclista muerto en las afueras de París. En cambio. Era un objeto cotidiano en la CIA. pero en aquel momento. Le enviamos para que se cuele de nuevo en el Directorate. Dunne resopló burlonamente mientras sacaba otro cigarrillo del bolsillo de su traje gris arrugado. Como un asesino a sueldo de la mafia que elimina a un testigo detrás de otro. —¿Me va a escuchar ahora? Había recelo en la expresión de Dunne.

pero en lugar de colocarlo en la boquilla empezó a juguetear con él entre sus dedos manchados de nicotina. mientras buscaba el cuartel general del Directorate. requisas de equipos. ni siquiera era su verdadero nombre! Se llamaba Jonas Barrett. Dunne se puso muy serio. toda la información. Bajo la tela raída de la camisa azul con cuello abotonado de Dunne. —Parece olvidarse de que ya habían tratado de eliminarme en Washington. Eso indica que hay una filtración aquí mismo. en este edificio. No sé a cuánta presión le habrán sometido. —Eliminados.. —De ninguna manera. —¡Pero venga. le pusieron fuera de juego en una pequeña universidad de . partiendo el cigarrillo en dos y arrojando los restos al cenicero—. todos los mensajes en cifra registrada. No se miente a Seguridad. Sacó otro cigarrillo. De algún modo corrió el rumor de que volvía al juego. por los hombros y los bíceps. Nunca se miente a la Madre. —Él es mi maldita memoria institucional. Cuando por fin habló.. ¿qué se piensa? Estaba corriendo un maldito riesgo con usted. Bryson. déjeme que le diga. Dunne se encogió de hombros. —Basta con que el Directorate esté conectado a la CIA. —Vales para gastos.. —¡Joder! —replicó el subdirector. Mientras Bryson contaba los sucesos de los últimos días. Mire. La maldita historia no constaba en los libros. toda la prioridad confidencial. va en contra de todas las puñeteras reglas de juego.. —¡Que no! Sólo usted y yo y las escuchas. que ofrecían aunantes de aparecer en el buque de Calacanis. —Una recompensa de dos millones de dólares por su cabeza. cómo hicieron para agotarle. Parecían saber que estaba a punto de volver. lo hizo con voz apenas audible.. un alias usado en los registros de Seguridad y que. Después de todo. —Bryson describió un pequeño círculo en el aire con el índice.. Mi ayudante de campo.—¿ Finneran? —Le conoció en la Cresta Azul. me he cubierto la espalda. el único registro de su participación es su nombre en el banco de datos de Seguridad para dejarle entrar y salir del edificio. tampoco se enterará de lo que le pasa por la cabeza. Bryson vio la silueta de un montón de parches de nicotina para dejar de fumar. dicho sea de paso. Aunque ponga la carpeta roja de un tío bajo un jodido microscopio.

de pocas plantas y ladrillo rojo. usted lo sabe tan bien como yo. —Lo que digo es que quiero revisar algunas cosas. el último hogar para privilegiados que necesitaban atención médica. supongo que sus chicos han hecho los deberes conmigo. Durante los últimos doce años había sido el hogar de Felicia Munroe. ¿Qué me va a decir entonces. de París! De un agente de la CIA que logré identificar porque fue lo bastante torpe como para llevar encima sus documentos. y por primera vez sus ojos parecieron atormentados. al norte del estado de Nueva York. La Institución de Cuidados Rosamund Cleary era. Bryson amó a esa mujer. ese agente del Directorate con quien trabajó en Kowloon. Dunne lo miró con furia. Más le vale que tenga una buena explicación. rodeada de varias hectáreas de bosques en Dutchess County. Bryson —dijo con calma—. o por lo menos una mentira convincente. si me hace el favor. ¡ Hablo de Chantilly. la mujer que junto a su esposo Peter se había ocupado de Nicholas Bryson después de que sus padres murieran en un accidente automovilístico. Piénselo bien. Quiero saber lo que hacía la CIA siguiéndome por las afueras de París para matarme. Era una institución elegante. más hondas las ojeras. y luego la voz se le disolvió en una serie de toses por culpa del tabaco—. Frunció el ceño. Estaba empezando a curarme. ¡y lo quiero saberahora! —¡No! —gritó Dunne ásperamente. que la Agencia está fuera de control? O bien es eso. pero . Vanee Gifford. o me está traicionando. Eso está claro y no quedan dudas. y según los hermanos Sangiovanni. era un sitio caro y bien administrado.. ¡Ésas no son las únicas explicaciones posibles! —¿Qué está tratando de venderme entonces? Dunne trazó su propio círculo en el aire con el índice. Como quiera que se llamase. ¡y usted vino a sacarme la costra! No estoy aquí para defenderme. Digo que deberíamos seguir con esta conversación en algún otro momento y en otro lugar —pareció por un instante que tenía la cara más arrugada. le reconoció. No es tan difícil reconstruir los hechos y ver cómo es que ocurrió lo de Santiago de Compostela. Y donde hay uno. —Santo cielo —vociferó Bryson—. ¿se cree que he venido de voluntario? Sus matones vinieron y me sacaron de mi retiro. para decirlo con otras palabras. —Voy a pasar por alto esa última pulla.provincias. el hombre de Arnaud que estaba a bordo del buque también me identificó. y cuyos parientes y seres queridos no estaban en condiciones de ofrecerla. siempre tuvo una relación íntima y afectuosa con ella. una clínica de reposo. —Sí. imitando al de Bryson y dando a entender que había micrófonos ocultos en la habitación. siempre hay más.. Según lo que me cuenta.

Yofui el ingenuo. El coronel Bryson. sin embargo. Y se va a vivir con sus padrinos.. ¿De veras creyó que fue un accidente? Tenía quince años. el coronel Bryson recomendó queno se diera el proyecto a la compañía de Pete Munroe.nunca la consideró su madre. Lo cuidaron con todo cariño. pero ya hacía varios años de eso.. que había sido uno de los mejores amigos de su padre. ése era entonces su rango. De repente. Si hubiera querido quedarme con el proyecto. el día que cambió su vida. ¿podía confiar en lo que dijera? De alguna manera. Y se aseguró de que fuera a la universidad que fue. Aún resonaban en su memoria las palabras que Dunne le dijo aquel día en las montañas de la Cresta Azul. Era apenas tía Felicia. —La amistad entre George Bryson y Pete Munroe. Bryson y Munroe se hicieron amigos a fuerza de beber muchas cervezas —la especialidad del casino en esa nación sin alcohol—. Sólo más tarde (demasiado tarde. como se vio) el ya viejo Bryson supo por qué el mejor postor había hecho una oferta tan baja: por deshonesto. Debería haber visto a tía Felicia para hacerle algunas preguntas antes de aceptar el trabajo sucio que le ofrecía Dunne. No el nombre con que vino al mundo. y además decidió un montón de cosas . la complaciente esposa de tío Pete. Peter Munroe. le abrieron las puertas de su casa. Munroe se negó a aceptar sus disculpas. La compañía intentó inyectar millones de dólares en el presupuesto del ejército. ¿Pero cuál era la verdad? ¿Había realmente algo más? ¿Harry Dunne le estaba diciendo la verdad? Ahora que tenía la prueba concreta de que un agente de la CIA había tratado de matarle en Francia. El accidente había ocurrido demasiado tarde en su vida como para que así fuera. —La corrupción es un modo de vida en este negocio —dijo—. cuando se hicieron las ofertas. Bryson. Bryson la había visitado dos veces con anterioridad. La verdad es que no tenía alternativa: en la puja. por lo que les estaba eternamente agradecido. un atleta estupendo. »—Ése era el nombre que se puso. desde el internado a la universidad.. sus padres son asesinados. »—El tío Pete. Cuando George Bryson trató de disculparse. Peter Munroe había conocido a George Bryson en el casino de oficiales de Bahrein. un ingeniero civil que trabajaba para una constructora multinacional. «—Deje que le pregunte una cosa. era un candidato para el proyecto de licitación. estaba supervisando la construcción de un nuevo cuartel de grandes dimensiones. y hasta le pagaron su educación. y Munroe. era un estudiante brillante. una de ellas con Elena. Puesto que si Dunne tenía algo que ver con ello. la flor de la juventud americana. No las olvidaría fácilmente.. Munroe tomó la mala noticia de buen humor. Bryson lamentaba no haber venido aquí antes de volar alArmada española. quedaba sellada. y sin embargo. invitó a Bryson a unas copas a su cuenta y le dijo que en realidad no le importaba un carajo: ya había sacado mucho más de lo que esperaba de aquel maldito país: un amigo. otra compañía había hecho una mejor oferta. yo también habría mentido. claro. todo estaba en duda.

. Bryson se quedó perplejo.por usted. Por un instante. —Has regresado —susurró ella. —Entoncessí eres tú —dijo por fin. cuando murió. la expresión de la cara . que ya se hacía incómodo. —Caramba. Y él comprendió que las huellas de la senilidad que había visto en ella años atrás se habían hecho más hondas y más graves. Dios mío. Pero enseguida le sobrevino un confuso desconcierto. como si se hubiera aburrido de pronto de su visita. Había varios ancianos desparramados por la sala. En la mente confusa de tía Felicia —una mente que probablemente recordaría con claridad los sucesos de hacía medio siglo. —Tía Felicia. Cuánto tiempo ha pasado. ¿Te acuerdas de mí? Ella lo miró sin entender. Los ojos se le llenaron de lágrimas—. Bryson tenía ahora la misma edad que tenía su padre. Bryson halló a la tía Felicia frente al televisor en una espaciosa sala. A menudo se asombraba de lo mucho que se parecía a su padre con los años. Después. —Tía Felicia —dijo Bryson con cordialidad. Pasó cerca de un minuto antes de que Felicia se diera cuenta de su presencia. con los ojos entrecerrados. y por un momento fugaz pareció reconocerle.. —Mi querido George —dijo con voz cantarína—. Ella se volvió hacia él. Mi queridísimo George. —¿Sí? —dijo secamente. —¿Te acuerdas? Viví contigo —tú te ocupaste de mí. otros dormitaban. y enseguida comprendió. cuánto te he echado de menos. Del Directorate. élera George Bryson. soy Nick. ella le sonrió levemente. y entonces volvió a mirarle. Todo lo cual hizo que fuera a parar a manos de ellos. ¿sigues aquí? —avanzó ella. Bryson cambió el peso del cuerpo de un pie a otro pie y no sabía muy bien qué hacer. quiero decir». Bryson sintió un gran alivio. Felicia Munroe miraba ensimismada el golf. Y en efecto el parecido era fuerte. decorada con buen gusto con alfombras persas y antigüedades macizas de ébano. que parecía entender al fin. Tras mirarlo fijamente por un largo rato. el general George Bryson. pero que no recordaba cómo se llamaba—. Parecía preocupada. algunos leían o tejían crochet. volvió a mirar la televisión.

Pete era siempre el más fuerte. Tantas cosas que no podía contarme.. Pete Munroe. gracias a él me repuse. Qué cosa más horrible. parecía que muchos recuerdos del pasado se habían salvado. Parecía extraviada en su memoria. de lo que hizo. ¿te habló alguna vez de algo que se llamaba el Directorate? Lo miró con la vista perdida. No. —Un resfriado que no se trate como corresponde puede durar una semana. lo apagó y se paró justo delante de ella. Miel y zumo de limón y sólo unpoquito de bourbon.. para no perturbar su ilusión. mientras se enjugaba las lágrimas con la manga con volantes de su blusa blanca. Tenía la cara tensa—. mientras meneaba un dedo—. Ese terrible. o tal vez había sido el Alzheimer. ahora tenía una actitud más relajada—. —Otra vez volvieron a brillarle las lágrimas en los ojos y comenzaron a rodarle por las mejillas—. —Ynunca habló de eso con tu pequeño Nickie.. ¡en siete días ya está! —Se rió. Peter siempre decía que un constipado mal tratado podía durar una semana. Pero bien tratado. El hecho de que la mirase fijamente parecía ponerla nerviosa. se puso a estudiar el diseño de la alfombra... quizás asi diga algo. —Solía prepararme una bebida a base de whisky cuando estaba resfriada.se hizo de golpe temerosa—. más que un poquito. —Felicia. Bryson sintió un escalofrío que le recorría la espalda. sabes —dijo. que noquería contarme. La culpa lo habrá comido por dentro. qué cosa más terrible! Sacudió la cabeza. ¿no estabasmuerto? ¡Creí que habías muerto! Bryson la miró simplemente con aire neutral. —Moriste en ese terrible accidente —dijo ella. terrible accidente. Pero tú. Aunque los efectos de la senilidad habían destruido la memoria reciente de la pobre mujer. ¿sabes? ¡Qué peso más grande a cuestas.Déjale creer lo que quiere creer. Después volvió a la televisión. Hubo tantas cosas que Pete no me dijo de aquella noche —continuó con una voz que parecía una letanía—. Y dejando huérfano al pobre Nickie. los dos. Te sentirás mejor en menos que canta un gallo. Así es. —Felicia —dijo con dulzura—. tu marido. —¿Habló alguna vez de mi padre? . Quiero hablar contigo de Pete. Tú y Martha. creo que no paré de llorar por tres días.. Bryson se dirigió al televisor. Oh. Durante años no me quiso decir nada de aquella noche.

Felicia Munroe también la oyó. Se sentía tan mal. resultó alarmante para Bryson. George. En el otro extremo de la sala. alias Ted Waller? ¿Podía ser cierto? ¿Había otra explicaciónposible? Bryson estaba mudo de asombro. más allá de los muros de la Agencia. Todas esas locuras. y se ponía de un humor de perros cuando le hacía bromas por eso. era un buen sitio para el encuentro con Harry Dunne. lo hacía en esa lengua ridícula. Contaba historias de lo más divertidas. Dunne le había instado a seleccionar el lugar de encuentro no por deferencia hacia la experiencia de Bryson como agente —después de todo.Yanye znayu. que sentía cómo el corazón le saltaba de la caja torácica. Cada vez que hablaba en sueños. tía Felicia —intervino Bryson. el número dos en la Agencia. El acento era de Moscú. El tío Pete hablaba en ruso mientras dormía. la experiencia de Dunne en la división clandestina de la Agencia había sido el doble de larga que la de Bryson en el Directorate—. al día siguiente muy temprano. Los dos custodios hablaban entre sí en ruso. ¡Galimatías! ¡ Galimatías! —No es realmente un galimatías. en la parte norte de Beach Drive. y se animó a contestar. Siempre hablaba en sueños. Era difícil de creer que Dunne. Pero Felicia siguió hablando. Daba vueltas en la cama. —¡Galimatías! —replicó ella con aire desafiante—. —Yanye znayu —repitió.—Oh. —Sobre todo después de tu muerte. uno de los pacientes tuvo un accidente y dos porteros aparecieron con fregonas. el único momento en que no es posible controlar lo que se dice. sino más probablemente por cortesía que el anfitrión extiende a su invitado de honor. era terrible dormir con él. era un gran conversador. —Oh. gritaba y vociferaba en sueños. temiera que hubiera micrófonos en su propia oficina. ¿Harry Dunne tenía razón entonces: Peter Munroe era socio de Gennady Rosovsky. Se oyó una frase dicha en voz alta. —Por un instante pareció recobrar la lucidez—. y luego volvió a reírse—.Yanye znayu. ¡y siempre hablando esegalimatías! La zona de Rock Creek Park en Washington. —¿Hablaba así en sueños? —dijo Bryson. El pedido del subdirector de la CIA de reunirse en otro sitio. dijo uno de ellos bruscamente: «no lo sé». Era el tipo de cosas que Pete decía en sueños. que los hechos demostraran la teoría de que el Directorate se había colado en la CIA: que los antiguos jefes de Bryson habían logrado de algún modo extender sus tentáculos a los . Lo había escogido Bryson.

Era un Lincoln Continental. Llegó al sitio indicado una hora antes de lo acordado. no dejaría nada al azar. Pero Bryson sabía que no habría una emboscada. solía decir Ted Waller con una risotada. al tiempo que llegaban sus reemplazos. y el aire frío y húmedo. El bosquecillo daba a un pequeño prado junto a un pequeño aparcamiento asfaltado. ni siquiera de Dunne. Bryson estaba satisfecho de ver que en aquel sitio no se preparaba ninguna emboscada. Recorrió el bosquecillo en círculo. ruidos que normalmente quedarían ocultos por el ruido ambiente del tráfico. . Eran apenas las cuatro de la mañana. se adentró por la densa arboleda que daba al prado y buscó pisadas recientes o ramas rotas dispuestas de una manera sospechosa. Un segundo barrido con la mirada reveló todos los posibles accesos. con grandes intervalos entre uno y otro: trabajadores del turno de noche que regresaban a casa. Después de dar dos vueltas más. A las cinco en punto de la mañana. Habían anunciado lluvia. Aun así. Había un silencio extraño y fuera de lo común. Bryson no bajaría la guardia. y donde habían quedado en encontrarse. La administración del gobierno funcionaba a todas horas. pero al menos sería capaz de detectar cambios sutiles en el terreno. Dunne estaba sentado en el asiento de atrás. y eran palabras que ahora sonaban grotescamente adecuadas: el mismo Waller se había convertido en el principal traidor a su confianza. divergencias que de otro modo pasarían por alto. Pasaban pocos coches.círculos más altos de la CIA. Llevaba zapatos con suela de crepé. el simple hecho de que insistiera en continuar con la discusión en un sitio seguro y neutral. le había parecido que sería preferible un sitio a cubierto. como también cámaras u otros dispositivos que pudieran haber sido puestos previamente. sin marcas distintivas a no ser por una matrícula típica del gobierno. y aunque el pronóstico resultó erróneo. medio hundidos en el terreno. No parecía haber nadie más en el vehículo. no se fiaría de nadie. Bryson recorrió el sitio y buscó sus puntos más vulnerables. un negro esbelto en uniforme azul marino. Bryson observaba la escena con unos potentes y pequeños prismáticos desde un escondite que había elegido en un bosquecillo denso. era una prueba inquietante de que algo andaba muy mal. Bryson notó los sonidos de las ramitas que se resquebrajaban bajo sus pies mientras avanzaba por el bosque espeso que rodeaba el claro que había escogido. mientras hojeaba una carpeta. Eso no quería decir que no la hubiera en el futuro. las paredes gruesas de hormigón de los servicios servirían de protección en caso de una emboscada desde el exterior. a cuyo lado había unos servicios de hormigón con aspecto de bunker. Bryson no tomaría nada al pie de la letra. Además. y distinguió al chófer oficial de Dunne. muy apropiados para el trabajo de campo porque reducían aquellos ruidos. La información que Dunne pudo haber reunido. el cielo estaba oscuro. desde diferentes direcciones y cubriendo varias posiciones ventajosas. un vehículo negro del gobierno apareció por Beach Drive y se dirigió al estacionamiento.No te fíes de nadie.

Apretó el paso de repente y se dirigió a la carrera a aquella construcción. Pegó la oreja a la puerta por un instante. sin ser visto. —Revise los documentos personales. impaciente como de costumbre. Se cerró la cremallera del pantalón. No es papel falsificado. o incluso el gesto de cargar un arma. con una capa astringente de lejía. La puntualidad no es su punto fuerte. Entró deprisa. Pero el chófer sencillamente se quedó sentado ante el volante. Las luces fluorescentes titilaban cuando se acercó. Ahora veo por qué esos cabrones del Directorate le mandaron a la mierda. Bryson se hizo el desentendido. bajó la colina siguiendo un sendero que le mantenía oculto a los ojos de los transeúntes. Miró brevemente a ambos lados. confiado de que no le habían visto. y luego desapareció en la pequeña construcción. . hasta cómo fue reclutado.La limusina se detuvo frente a los servicios. —¿La tarjeta? —La tarjeta de identificación que cogió del motociclista muerto en Chantilly. ya estaba con medio cuerpo fuera del coche. La tarjeta es auténtica. Dunne estaba de pie junto a un urinario. Luego bajó al foso que rodeaba al bunker y dio la vuelta hacia la entrada. Giró despacio la cabeza cuando entró Bryson. para ver si hacía algún movimiento sospechoso: llamadas telefónicas furtivas desde un móvil oculto. esperando con la paciencia calma y callada que le faltaba a su jefe. Los servicios apestaban a orina y excrementos. con una voz que hacía eco mientras se lavaba las manos—. señales rápidas a los coches que pasaban. cerró la pesada puerta y le puso un fuerte candado que traía con él. y giró por la parte de atrás de los servicios. Se miraron por el espejo. —Malas noticias —dijo Dunne. y Bryson estuvo seguro de que Dunne estaría echando pestes. pero Dunne. Una vez que pasaron diez minutos. tiró de la cadena y fue hacia los lavabos. Tenía el ceño fruncido. bajó los pocos escalones con el rostro iluminado por una luz chillona y fluorescente. para cuando había que hacer el trabajo realmente sucio. desgraciadamente insuficiente. hasta que oyó el signo de Dunne: su tos de fumador. El chófer bajó y abrió la puerta de su jefe. el nombre de la misión que le asignaron. algo común en él. —Muy amable de su parte en dignarse a venir —musitó—. Bryson aguardó. El tío estaba destinado en París desde hacía más de un año como agentein extremis. Dunne sabía exactamente por qué llevaba diez minutos de atraso. Miró al chófer. que estaba al nivel del suelo.

desde el director hasta la señora que limpia los aseos en el centro de imágenes. ¿Me está diciendo que no teníarecibos de sueldo? —¡Coño. . Dunne se quedó en silencio por un instante. En lo que respecta a la central de Langley. Luego tosió. —¿Cómo no se me ocurrió antes? —dijo con evidente ironía. indignado. Sacó un paquete arrugado de Marlboro del bolsillo de su chaqueta y extrajo un cigarrillo medio doblado que se puso en la boca. Las palabras de Dunne. él nunca existió. hasta el último rincón. cómo mantener el nombre del tío fuera de todos los registros. —¡Venga! Hay seguro médico. Ordené una búsqueda de prioridad sigma por todos los bancos de los ordenadores. Sacudió las manos y después se las pasó por los pantalones (no había papel. Así que existe el precedente. lo que le estoy diciendo es que el tío no tenía expediente. —Quiere decir. Bryson asintió. que es posible que la CIA no sea la agencia más indicada para investigar al Directorate. amigo. Especialmente si el Directorate tiene a sus topos dentro. Sin encenderlo. continuó—. —No le resultará fácil admitirlo —dijo. —¿Qué quiere decir «nada»? Tiene expedientes gordos de todo el personal. Dunne ladeó la cabeza en señal de aprobación. fueron un balde de agua fría por el modo en que el hombre de la CIA las pronunció. las requisas se destruyen una vez que se autorizan los pagos.Nada. Se eliminan los expedientes. no nos gusta tener papeles de los que hacen el trabajo realmente sucio. recibos de sueldo: un montón de mierda administrativa y burocrática con la que Personal bombardea a todos y cada uno de los empleados.Dunne volvió a fruncir el ceño. —No. —Y ustedes no dejan nada fuera. y se negó a usar el secador automático). Así que no me venga con que no ha encontrado nada en los expedientes personales del tío. qué quiere decir? —preguntó Bryson con calma. Era como un fanstasma: estaba allí pero no estaba. La cosa es que alguien sabía cómo jugar con el sistema. Y nada. —¿Entonces. si bien no eran inesperadas. El cigarrillo sin encender le colgaba del labio inferior. Dunne hizo una mueca. lo cual hemos de suponer. no me está escuchando! ¡El tío no existió! No es la primera vez que ocurre.

Pero no he llegado adonde estoy haciéndome vanas ilusiones. pero una vez que lo involucre. le advierto) de que alguien en mi equipo esté metido. me comunicaré sólo con usted. De ahora en adelante. Sin intermediarios.directamente con usted. ya no estará en manos de la comunidad de inteligencia. que recordó el epíteto usado con frecuencia para el asesor en seguridad nacional del presidente y director del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. con sus diplomas de la Liga de Hiedra y sus fondos de fideicomiso. entré en St. Quiero saber que es usted y que habla con . que nos siguen metiendo en todos estos apuros. Había oído hablar de la reputación sin igual de probidad de Lanchester—. no quiero creer que el maldito Directorate haya estirado la mano y tocado a alguna de mi gente. Y no voy pitando por los cementerios. Quiero que consiga una línea secreta en Langley. No lo voy a engañar. Vea. Tampoco hablo una docena de lenguas como usted. Mire lo que ha ocurrido en este puñetero país en los últimos cuarenta años. ¿Lo que está diciendo es que el Directorate ha llegado tan alto? —Así es como me huele. Todas ocurrencias de los así llamados Sabios. El hombre de la CIA asintió con aquiescencia. Él puede ser el único hombre en el gobierno capaz de llevar esto adelante. Así. es un talento que no se encuentra mucho en el negocio del espionaje: el sexto sentido. el «último hombre honesto en Washington»? Lo cual no es decir mucho en esta ciudad corrupta. —Además quiero una secuencia de códigos para estar seguro de que no está hablando bajo presión ni que le falsifican la voz. O como diablos quiera llamarlo. aislada en una caja fuerte. en cambio. —Richard Lanchester —dijo Bryson. puedo oler cuándo algo anda mal. no puedo negar la posiblidad (y es sólo una posibilidad. El hombre estaba conmocionado. aunque evidentemente se negara a admitirlo—. me entiende (y aún tengo. No quiero jugar mi última carta. los «mejores y más brillantes». yo nunca fui a una de sus universidades pijas. y ni siquiera muy bien. burlar los canales corruptos. pero es posible que deba hacerlo. querría pensar). Tienen buena educación. tengo instinto para esas cosas. Pero lo que sí tuve. ¿Por qué es su última carta? —Porque una vez que la juegue. pero les falta sentido común. Es una lucha intestina sin cuartel. Sólo inglés. Mire. —Pues yo soy el único que arriesga la vida en el frente. secuestrada y segregada. —¿Y cuál es? —¿Cómo mierda lo llama elWashington Post. desde la bahía de Cochinos pasando por Vietnam y Panamá hasta los últimos coñazos delWashington Post de la mañana. en lo que era una clara atenuación.—No mucho —concedió. Yo. —Caramba —replicó Bryson—. y sinceramente no sé si nuestro gobierno podría sobrevivir a ella. estará fuera de mi control. John por un pelo. sin correo electrónico que puedan filtrar ni faxes que intercepten.

—Está soñando —dijo Harry Dunne de plano. —¿Cree que le envié allí para salvar su matrimonio? —interrumpió Dunne—... —Lo siento. ¿por qué. despacio. —Si está metida. Quizá sepa mucho. Supongo que ella sabe algo de engaños. alias su «tío» Peter Munroe. pero está exagerando. incluso a pesar de su propia amargura sobre su enigmática desaparición. alias Gennady Rosovsky. . entonces lo que sabe aún es invaluable! —Y por supuesto ella le descubrirá el maldito pastel por. en este caso. joder. Finge que la conoce. una tos dolorosa. desconcertante y líquida—. se refieren a todos los que sepan algo de la operación. —He entendido. Los nudos.libertad. tiene que saberlo. ¿no es cierto? De la misma manera que estaba tan seguro de conocer a Ted Waller. O Piotr Aksyonov... —¡Si es tan inocente como yo lo fuí —vociferó Bryson—. ¿Su pequeña excursión al campo en Nueva York le aclaró un poco más las cosas? Bryson no pudo ocultar su asombro. —Correcto —contestó Bryson—. —Vanas ilusiones. No hay excepciones. —Elena —dijo el hombre de la CIA con aire burlón—. Y una cosa más: todas las comunicaciones van directamente de usted a mí. ¿eh. Está tan seguro. leadvierto. continuó—: Si logro llegar a ella. —Ya.. la conozco.. y si está metida. cuándo no quiere hablar de alguna cosa. Bryson se encogió de hombros. que laconocía. Bryson. que dice que la porosidad de una red aumenta en progresión geométrica por cada nuevo nudo. Si es tan inocente como yo lo fui. Usted cree que la conoce. pero luego vaciló y. Y por eso usted me ayudará a encontrarla. ni siquiera a través de su secretaria.. Volvió a toser.. —Joder. ellasabe algo. a pesar de todo lo que había sucedido. Pondría las manos en el fuego por Marjorie. por nostalgia? ¿En memoria de los buenos tiempos que pasaron juntos? —Si logrollegar a ella —gritó Bryson. Elena me habló una vez de la Regla de Metcalf.. yo sé cuándo miente.. Bryson? El comentario fue hiriente.. Le envié allí para salvar este maldito mundo. cuándo trata de ocultar la verdad. lo está a lo grande..

—Puaj. del que extrajo una . se cubre lo que se puede. Todavía no. Casi todos los demás se han hecho humo sin dejar una maldita pista. —¿Y? —Nada.—Siempre guárdate un as en la manga. Pero existía la posibilidad de que alguien conectado con su difunto esposo fuera a contactar con ella. ¡No tiene los recursos para mantener un equipo que la vigile veinticuatro horas por día. Todavía no le había contado a Dunne lo del chip de cifrado que había copiado del teléfono por satélite de Arnaud.—¡Vayase al diablo! —gritó. de buscadores de oro o de gente que podría darle un disgusto. nicuánto sabía. Así que siempre sé a quién ve Felicia. Ni siquiera a mí. Las palabras de Ted Waller (de Gennady Rosovsky) volvieron a su mente. Bryson. trabajaba evidentemente para el Directorate. en esta letrina apestosa? —A mí tampoco me gusta mucho. Yo cuido a mi prima. La cuestión es que hay que trabajar con lo que se tiene. Por lo menos para observar a los de su entorno. que ya está gaga. y tampoco lo haría. pero está apartada y es segura. Sabe que me gusta proteger a la dulce Felicia. su emisario. así que nunca pude estar seguro de si conocía la verdad sobre su marido. Dunne sacó de su portafolio de piel un sobre con membrete rojo. Una de las encargadas de la clínica se gana un buen fajo de billetes de un primo de Felicia. su agente en el buque de Calacanis. como solían hacerlo con tanta frecuencia:No cuentes nada a nadie. que quede en pasar o simplemente vaya de visita. siete días a la semana. No hay sorpresas. hasta que se muera! —Coño —dijo Dunne con impaciencia—. Shirley siempre tiene mi número de teléfono adonde quiera que vaya. Ahora bien. que la protege ferozmente. Una pérdida de tiempo. Claro que no. ¿hemos de quedarnos todo el día aquí. —Lo pensé —mintió—. Cualquiera que pregunte por Felicia. queda fichado por una encargada llamada Shirley que lo primero que hace es llamarme a mí. —¡Gilipolleces! —le espetó Bryson—. —¿Pero para qué? ¿Quería llegar directamente hasta Arnaud? Bryson hizo una pausa. ¿Le importaría decirme por qué fue a ver a Jacques Arnaud? —Ya se lo dije. «el querido Harry». si no lo necesitan saber a toda costa. y para Anatoli Prishnikov en Rusia. Arnaud tenía que ser una pieza clave. —Abra los ojos. coño. ¿Cree que no he mantenido un cordón de vigilancia alrededor de esa clínica de reposo desde que supe de la existencia del Directorate? La pobre vieja está tan hecha un lío que mis hombres no pudieron sacarle mucho.

—Revisamos los nombres que nos dio en el informe. —Era la foto de un agente que Bryson reconoció—. y luego tosió. no importaba si eso implicaba que le ejecutaran o no. espere. todas esas gilipolleces que no entiendo. Dunne frunció el ceño y sacó otra. sobre todo a las áreas en crisis. reescriben sus biografías. Usted ha estado en buenas relaciones con él. Hubo que seleccionar y rotar alias usando algoritmos de computación. —Le salvé la vida en Yemen. Sacó otra fotografía. Dunne sacudió la cabeza y le enseñó otra. Dunne esbozó una sonrisa en la comisura de los labios. No fue fácil. Le avisé de una emboscada. por lo que veo. un alto funcionario en la sede central de la Cruz Roja Internacional en Ginebra.pila de fotografías de 19 x 25. incluyendo todos los registros de códigos confidenciales. Una identidad falsa brillante para viajar fácilmente por todo el mundo. los buscamos en todos los bancos de datos de que disponemos. se desarraigan. Dunne asintió como si Bryson hubiera dado por fin la respuesta correcta. —Tampoco es muy bueno en obedecer órdenes. Los agentes del Directorate cambian de destino. ¿eh? Dunne no contestó. —Siempre probando. —No lo registro. y que le da acceso a sitios que suelen estar vedados a los extranjeros: Corea del Norte. ¡eh!.. teniendo en cuenta lo listos y meticulosos que son sus amigos del Directorate. . nombre falso: Próspero. si bien el procedimiento habitual para las operaciones era no decir lo que supiera. El belga. Tiene varias imitaciones en ese sobre. —No lo recuerdo. Director general para la coordinación internacional de ayudas de emergencia. Irak. quiere hacerme la zancadilla. —Sacó la primera fotografía de papel satinado. —No.. Ha sido un trabajo demoledor. A éste le conozco. ¿no? Son falsificaciones conocidas. —Jan Vansina. —No. las redes se separan y se vuelven a montar. Libia. pero hemos encontrado unos cuantos candidatos para que les eche un vistazo. etcétera. Bryson sacudió la cabeza.

Próspero era muy impresionante. mientras sacaba el beeper del cinturón y apretaba un botón—. en otras palabras. . se oyó un fuerte golpe en la puerta del servicio. La extorsión funciona por lo general. Trabajamos juntos una vez. en el Banque Geneve Privée. —¿De qué sirve mandarle una señal a su chófer? ¿Para hacerle saber que se encuentra bien? ¿Que no le he hecho daño. —Tenemos fuentes en toda la industria bancaria suiza. seguramente. —Las precauciones nunca son suficientes —dijo Bryson. —Miró su reloj—. Realmente no confía en mí. —¿Cree que Vansina está aún en activo? —Esta fotografía fue tomada hace dos días —dijo Dunne en voz baja. Lo siento. —¿ Fiables? —No todas. ¿Qué hace Vansina aquí? Tiene el aspecto de estar ante una cámara de vigilancia. hicimos caer en una trampa a un ingeniero de la OTAN que era un agente doble. Al parecer actuaba como conducto para una organización con inmensos fondos. debí haberle hecho una señal a Solomon. por eso es? —Bryson levantó la voz. Bryson asintió. mi chófer. —Pero no para él. porque usted hizo otra de sus apariciones a lo Harry Houdini. —No habrá obtenido toda esta información con una cámara de vigilancia. si es que él no le veía. molesto—. —Nuestra gente le captó en Ginebra. hace veinte minutos. Pero en este caso. era alguien muy metido en el tema. Habíamos quedado en que le haría saber cuando usted llegaba. —Lavado de dinero. Como sucedió. De repente. ¿no es cierto? —Es que a Solomon le gusta vigilarme de cerca. —¿Ha cerrado con candado? Bryson asintió. Un ex agente del Directorate que nos pasó información confirmable a cambio de la eliminación de su larga condena a prisión.—No cuando pienso que son estúpidas. Mientras autorizaba la transferencia rápida de un total de cinco mil quinientos millones de dólares a cuentas separadas y relacionadas entre sí.

Solomon parecía avergonzado. Al teléfono del coche. La puerta se abrió y Bryson vio que era el mismo negro esbelto que había visto sentado al volante del coche oficial de Dunne.. —Tranquilo. Se pegó a la pared. —Miraba a su jefe. fuera del campo de visión del intruso. no había nadie a su lado ni por detrás. fragmentos de cemento volaron por el aire y perforaron la carne de Bryson al tiempo que se arrojó a su derecha. con las manos vacías a ambos lados. incómodo. —Siento molestarle.. Es otra cosa. —No es eso. Dunne observó los preparativos de Bryson con evidente incredulidad. que seguía apoyado en la pared. el chófer giró de un salto hacia la puerta abierta.. —¿Qué hay? —Acaban de llamar.—¿Quién es demasiado precavido entonces? —dijo Dunne en tono burlón—. con agilidad extraordinaria e inesperada. De repente. Bryson. el que usted dijo que solamente suena si es una emergencia de seguridad nacional. ¿le molestaría. señor. con aire dolido. le dio un tirón al candado y sacudió la cabeza. con una gran pistola Magnum en la mano derecha. Dunne se dirigió a la puerta del servicio. señor. He dicho que estoy bien. La explosión retumbó en el pequeño interior. haciéndolo saltar. Al parecer.? Bryson se acercó a la jamba de hormigón de la puerta. con una mano en el arma al mismo tiempo que metía la llave en el candado.? —gritó Dunne. Joder. Solomon. Una voz ahogada al otro lado de la puerta dijo: —Lo buscan aquí. para no ser visto. y se abalanzó al servicio en diagonal. hacia donde estaba Bryson. con lo cual . volviéndose con asombro. señor —dijo—. el chófer no notó la presencia de Bryson. señor. —¿Qué demonios. Nada de pistolas apuntándome a la cabeza. por favor. se dirigió a la limusina seguido de su chófer. con la pistola empuñada. pero de veras parece importante. —Estoy vivo —gritó con voz ronca—. enseguida después de que me mandó la señal. —Joder—dijo Dunne—. déjeme decirle a mi consternado chófer que todo está bajo control.. Dunne asintió y.

más fuerte que cualquiera de los que habían sonado hasta entonces. parecía indicar que se trataba de un atentado terrorista. Por fin. había hecho explosión por la mañana. y el hombre se vino abajo. Por el amor de Dios. abandonada en lo que parecía el estuche de un ordenador portátil. El motivo para la reunión era muy claro. la Sala de Situación o el Consejo de Seguridad Nacional. y hubo de concentrar su energía en esquivar las balas. la horrible historia parecía reverberar y hacerse más dramática a cada instante. —Santo cielo —dijo. el hombre de la CIA rompió el silencio. estaba conmocionada. desde donde prefería conducir las reuniones más serias. la lista de víctimas iba en aumento. Poco más de nueve horas antes. lo cual impidió momentáneamente que apuntara con su pistola. mientras tenía la cabeza a pocos centímetros del suelo. a su derecha. y de comunicaciones velocísimas por Internet. una poderosa detonación en la estación Dupont Circle del metro de Washington se había cobrado la vida de veintitrés personas y había herido a una cantidad tres veces superior. La nación. El carácter sofisticado del artefacto. Era inusual que un núcleo tan distinguido de altos funcionarios se reuniera fuera de los confines de la Sala del Gabinete. 12 La luz en el despacho Oval era tenue y plateada. Hubo más disparos en una sucesión rápida. con expresión casi alicaída. en el momento en que llegó otro disparo. durante la hora punta. Se abrió un agujero rojo en el medio del pecho del chófer. con una nubécula de humo que salía en volutas del cañón. apuntando aún a su propio chófer. Lo repentino del ataque cogió a Bryson desprevenido. Los directores de la CIA. Se veía aturdido.la bala no le pegó. una explosión de sangre. en el curso de la jornada. En esta era de canales por cable y estaciones de radio que transmiten sólo noticias todo el tiempo. los atentados terroristas y los tiroteos en las escuelas. como no se cansaban de repetir los reporteros de CNN. con una tos tan fuerte que casi lo doblegó—. si bien estaba habituada a las tragedias. a una milla de la Casa Blanca. con la cara retorcida como una bestia furiosa. disparaba a quemarropa. muerto. El chófer estaba fuera de sí. El presidente Malcolm Stephenson Davis estaba sentado en el pequeño sofá blanco que había en el centro de la sala. el fin de un día largo y nublado. el FBI y la NSA estaban sentados en sendas sillas junto a él. Harry Dunne estaba a cinco metros de distancia. Richard Lanchester. se encontraba el asesor especial del presidente para asuntos de seguridad nacional. Esto había ocurrido en el corazón mismo de la capital. Una bomba. Caía la tarde. haciendo añicos las paredes. . cuyos detalles seguían sin hacerse públicos. Bryson dio un salto hacia adelante con la pistola extendida. con su Smith & Wesson 45 de acero azul en lo alto. Pero lo inusual de aquel sitio no hacía sino subrayar la gravedad de la situación. e irradiaba un aire sombrío a una reunión que ya era bastante pesimista.

y en este preciso instante están rastreando la ciudad y coordinando las investigaciones en tanto agencia responsable de la investigación. Los otros hombres presentes en la sala sacudieron la cabeza. algo que la mayoría de ellos nunca antes había visto. Chuck Faber—. —Es más que una pesadilla. No quiero menospreciar de ningún modo la capacidad del FBI. con cabello canoso y rasgos aristocráticos. es una vergüenza —dijo el presidente con aire lúgubre. pues se oponía fervientemente a la fuga de información. de que ustedes tienen experiencia en este tipo de cosas. El director del FBI se sonrojó. si lo coordinamos a tiempo. pero al mismo tiempo era demasiado listo políticamente como para enfrentarse al presidente. la unidad de explosivos. De hecho. «El último hombre honesto de Washington». El título que le confirió la revistaTime.Los telespectadores estaban particularmente fascinados con los detalles más siniestros: la mujer embarazada y sus hijas gemelas de tres años. cuya noción de la alta costura tendía a los euro-extremos de Giorgio Armani. porque se consideraba a sí mismo mucho más cualificado que el actual titular. —No me cabe duda —le interrumpió de golpe el presidente—. y más tarde fue fiscal general de Pennsylvania. rara vez prestaba atención a tales descripciones personales en los periódicos o los informativos de la televisión. un hombre alto y en buena forma. sin embargo. con el debido respeto. que parecía ser un deporte muy popular en Washington. Faber era probablemente el jugador más hábil en cuestiones burocráticas que se encontraba en la sala. o mañana. y a pesar de todo. y que mandaba hacer sus trajes poco espectaculares en Londres. se repetía . quiero asegurarle que tenemos no menos de setenta y cinco agentes especiales trabajando en el caso. prefería estar alejado de los periodistas.. el grupo de niños de nueve años de una escuela primaria. Lanchester. asintiendo en silencio—. —Era la voz calma y suave de Richard Lanchester. Pero no tengo la menor idea de lo que he de decir. los cuerpos de prensa de Washington le admiraban. Tendré que tranquilizar a la nación en un discurso que daré esta noche.. —Señor. muertas en el acto. pienso que no está siendo justo con los hombres y mujeres del FBI. La mayor parte de los corresponsales en la Casa Blanca. Chuck Faber había ganado su reputación como fiscal de distrito que no tomaba prisioneros en Filadelfia. —Señor presidente —dijo el director del FBI. describían erróneamente a Lanchester como «pasado de moda» y hasta «chapado a la antigua». Me pregunto por pura curiosidad cómo es que nunca llegan aevitarlos. No era un secreto que quería administrar la justicia federal. quería el cargo de fiscal general. pero sí parecen ser muy buenos en ocuparse de atentados terroristas una vez que han ocurrido. junto con la policía local y el ATE Nuestra unidad de análisis de materiales. Quizás precisamente porque se negaba a cortejarlos. Tenía fama de confrontador. De alguna manera. la pareja de ancianos que había ahorrado durante años para venir de visita a Washington desde Iowa City.

no tenemos permitido escuchar conversaciones dentro de Estados Unidos. el brigadier general John Corelli. señor —dijo el director de la NSA.. Es sólo que sus esfuerzos de prevención tienden a pasar desapercibidos —continuó Lanchester—. —Y estamos atados de pies y manos por los legalismos. el gobierno de Estados Unidos. ¿Hay algo de verdad en eso? Hubo un momento de incómodo silencio. Personalmente dudo que los culpables contemplaran la telefonía digital.. . El director del FBI asintió a regañadientes. —Mito es la palabra.. al igual que a la CIA. Como usted sabe. Chuck —replicó secamente Lanchester—. Corelli—. Por fin.tantas veces en columnas y programas de entrevistas de los domingos por la mañana. los faxes. —Aleluya por ello —dijo Dick Lanchester con suavidad. —¿Y qué hay del derecho de las personas a coger el metro sin que las maten? —intervino el director de la CIA.. —¿De veras? Y supongo que usted aplaude también nuestra incapacidad para monitorizar conversaciones en código. ya sea por teléfono o fax o por Internet. probablemente necesitamos abrir una causa para obtener el permiso de la corte de intervenir teléfonos. Incluso con la enorme capacidad con que contamos en el campus de Fort Meade. —Puede que usted no sea consciente de una pequeñez llamada la Cuarta Enmienda a la Constitución.. señor —dijo el director del FBI. El director del FBI se volvió para mirar a Lanchester con una expresión de total desdén. Faber—. Es decir. el problema es que el objetivo no estaba en la jurisdicción de nadie. y ésta fue una operación en territorio americano. pero a menos quesepamos por qué pedir la autorización y podamos demostrar ese porqué. James Exum—. nuestra carta nos prohibe operar en asuntos internos. el director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). contestó: —Señor. El derecho de las personas a estar protegidas contra investigaciones y detenciones excesivas.. es decir. Además. ¿para qué la pediríamos entonces? —¿Y con respecto al mito de que la NSA está constantemente rastreando las llamadas telefónicas. —. no podemos rastrear todas las conversaciones telefónicas del mundo. Generalmente es imposible determinar quéhabría pasado de no haber sido por una intervención concreta. las señales. podríamos haber evitado esta tragedia —entonó el presidente—. que se había convertido en una suerte de epíteto homérico. —Hay noticias de que nosotros.

Los hombres en la sala sabían que el interfono del presidente solamente sonaba en caso de una situación urgente. eso es todo. —Dick —dijo el presidente despacio. —Era la Sala de Situación —dijo con gravedad—. —¿Sí? La cara se le puso blanca. y nuestro homólogo británico.. Era un vuelo a Roma. Lanchester sacudió la cabeza con aire preocupado. Santo .. Un avión americano de pasajeros acaba de estrellarse a tres millas del aeropuerto Kennedy. y los malos están ganando. tampoco es que se den mucha prisa. —No —dijo bruscamente el director de la NSA—. pero con firmeza—. —Esta agencia internacional expandirá mil veces el poder del gobierno —dijo. ya ha pasado el momento para ese debate. El tratado debería ser aprobado por el Senado uno de estos días. Richard. Por favor. que si los aliados no hubieran tenido la capacidad de leer los mensajes enemigos durante la segunda guerra mundial. Estamos en medio de una guerra global contra el terrorismo. —Explotó en el aire —dijo el presidente Davis en voz baja y con los ojos cerrados—. está maniatado de modo similar por las restricciones legales que le prohíben filtrar llamadas nacionales en Gran Bretaña. La voz le temblaba—. a la NSA no se le permite escuchar las conversaciones de americanos sin una orden de la corte. pero tenían una expresión fiera. el GCHQ. Colgó el teléfono. Se oyó la suave campana de un teléfono que estaba sobre la pequeña mesa junto al presidente. los alemanes podrían haber ganado. Parece olvidar. —Se tapó los ojos con las manos y se los frotó con los dedos. —¿Cómo? —murmuraron varios de los presentes. El presidente Davis cogió el auricular. Lo que hará será igualar el terreno de juego. y luego miró a los demás. —No estamos en guerra. Y si lo que está sugiriendo es que nos crucemos de brazos. los ojos estaban llenos de lágrimas. con lo cual se creará una agencia internacional de vigilancia que nos protegerá de tanto jaleo. Ciento setenta y un pasajeros y miembros de la tripulación: todos muertos. de que los americanos no quieren sacrificar su privacidad. según las instrucciones explícitas de Davis. Cuando volvió a bajar las manos. sí que lo estamos —dijo el director de la CIA—. Un minuto después de despegar. La discusión ya es una propuesta. incluso feroz.—Subsiste el hecho —dijo Lanchester—. —Oh. Y qué diablos.

El mensaje subliminal que parecía proyectar era de una urbanidad antigua en armonía con la alta tecnología. había excavado mucho y sólo había descubierto unas pepitas. Se saludaron con calidez. señor Masón. No les hicieron esperar mucho. y de inmediato siguieron viaje a la rué de la Corraterie para la reunión que Bryson había arreglado con un banquero suizo. el banco era una isla de elegancia decimonónica a veintisiete plantas de altura y en uno de los rascacielos más modernos de Ginebra. hemos dehacer algo! 13 La torre de oficinas de vidrio en la rué de la Corraterie. ella sabía que era del gobierno estadounidense y por lo tanto le consideraba una molestia. Luego se volvió hacia Layla—. donde Bryson y Layla aguardaban en la sala de espera. Aun así. ¡Maldita sea. En la planta número veintisiete estaban las oficinas del Banque Geneve Privée. —Usted ha de ser el señor Masón —dijo ella con altivez. y lo dejaba ver a su modo sereno y vibrante.cielo. él la llevó al hotel y tomaron habitaciones separadas. las alfombras orientales y las delicadas antigüedades. —¿Monsieur Bécot tiene cita con los dos? Tenía entendido que era sólo con usted. ella se puso un conjunto.. no había tiempo para informes. en el corazón comercial y el distrito bancario de Ginebra. No era el tono habitual para los clientes preferidos. —La asistente estaba perturbada. se arregló el cabello. —Le aseguro que monsieur Bécot querrá vernos a los dos —dijo Bryson. Con los zócalos de ébano. pero eran en su opinión pepitas de oro. y unas horas después fue a recoger a Layla a la Gare Cornavin. no pasaré a la historia como el Comandante en Jefe que se quedó sin hacer nada mientras los terroristas tomaban el control del mundo. donde la puntualidad era sagrada. estaban en Suiza. Mossad. con la . Bryson había llegado al aeropuerto Cointrin de Ginebra. Y usted es. se registró en Le Richemond. en el expreso París-Venti-miglia que venía de la capital francesa. Ella estaba entusiasmada. como si no hubiera transcurrido tiempo alguno desde la partida de Bryson de París. Una mujer de mediana edad y con aspecto de matrona. pequeña pero suntuosamente adornada. era de un azul profundo como el océano y resplandecía en el sol de la tarde. justo al sur de la place Bel-Air. Se dirigió a Bryson por el nombre falso que le había dado la CIA. El escenario no podría haber sido más apropiado. —Ella es Anat Chafetz —dijo Bryson. usando uno de los alias provistos por el Mossad—. entró a la sala de espera a la hora convenida. de cabello gris atado en un moño..

y luego colocó la tercera en el escritorio con superficie de cristal. Bryson dijo: —Monsieur Bécot. gafas con montura fina de oro. el mero hecho de que se reúna conmigo indica que usted o uno de sus socios hizo una llamada al cuartel general de la CIA en Langley Virginia. Hubo un tiempo en el que cualquier banquero suizo que se preciara se habría sencillamente negado a entrevistarse con un funcionario de la inteligencia americana: el secreto de las cuentas bancadas era vital. acompáñenme. Bryson no tenía dudas de que la llamada que él hizo unas horas antes había despertado todo tipo de alarmas. y que amenaza con enredar a su banco en un gran caos legal. pero con cautela. —Ahora bien —dijo Bécot—. la misma mezcla de delicadas antigüedades y alfombras persas. los suizos habían sucumbido a la presión política internacional. Tenía el pelo corto y plateado. estoy seguro de que ambos comprenden que soy un hombre ocupado. y llevaba un traje gris a medida. detrás del cual se hallaba Jean-Luc Bécot. Les estrechó la mano con amabilidad. Usted aludió a irregularidades financieras en el manejo de una de nuestras cuentas. delante de Bryson y Layla. —Con permiso. Por lo menos deseaban dar la impresión de que cooperarían. . Cuando Bécot hizo una pausa. Apoyó en silencio dos tazas en la mesita baja. en estos días eran mucho más cooperativos. vino un instante después con tres tacitas de exprés en una bandeja de plata reluciente. Me temo que han venido hasta aquí en vano. Jean-Luc Bécot era un hombre robusto y con gafas. y me disculparán si les pido que vayan al grano. todo el Banque Geneve Privée estaría que se subía por las paredes. Bryson resumió: —Usted sabe que yo no estaría aquí si no fuera una situación de cierta gravedad. Déjeme asegurarle que Banque Geneve Privée no tolera esas irregularidades. cuyos movimientos económicos y minuciosos revelaban la precisión de aquel hombre. Bryson sonrió con indulgencia a cada observación del banquero. Otro asistente. para comprobar mis buenas intenciones. Bécot esbozó una sonrisita fea y remilgada. que involucra directamente a su banco. y si bien el lavado de dinero continuaba en Suiza a gran escala. y les preguntó si les apetecía un café. se habrán hecho llamadas frenéticas y consultas a toda prisa. La oficina de Bécot estaba decorada con el mismo estilo de opulencia que el resto de las oficinas del banco.misma altivez que ella. que estoy seguro querrá evitar. —Hizo un breve silencio y vio en la cara del banquero la expresión tácita de que lo admitía. esta vez un joven de chaqueta de sport azul. Una pared entera era un ventanal de vidrio cilindrado que daba a Ginebra. Regresó un momento después. una vista sobrecogedora. La CIA había enviado a uno de sus agentes a Ginebra para interrogar a un banquero suizo en conexión con una cuenta. —Por favor. Pero los tiempos habían cambiado. Ella asintió con brusquedad.

usted puede ayudarnos. Y con respecto a por qué ha traído a una funcionaría del Mossad. —A menos que se hagan para lavar dinero ilegal —dijo ella con la misma vehemencia. en las islas Anglonormandas. Bryson estaba impresionado—. ni usted ni su banco pueden atribuirse no estar al corriente de un titular de una cuenta o del uso que cualquier titular haga de su banco para lavar dinero con fines criminales. —Cantidades sustanciales de dinero han sido transferidas a esta cuenta desde una falsaAnstalt con sede en Licchtenstein. sin tocar el café. —¿Cuál es exactamente el tenor de su investigación. los fondos se dividieron y fueron enviados a las Bahamas y San Marino. a nombre de un cierto Jan Vansina. las Antillas holandesas.. como ya sabrá. a las islas Caimán. como bien sabe. En este caso.. señor Masón? Bryson percibió la vacilación del banquero. —Estamos examinando las actividades de la cuenta número 246322 del Banque Geneve Privée. señor Masón. Bryson miró a Layla. Monsieur Bécot. usadas en actividades de reconocidos terroristas en todo el mundo.. Las ramificaciones legales son bastante serias. —¡No hay nada ilegal en las transferencias! —espetó Bécot.—Sus amenazas no funcionarán aquí. Bécot dudó un instante.. hablemos con claridad —dijo Bryson. el resto era pura invención. si es un torpe intento para poner más presión. Aguilla.. El nombre. si no el número. como prescribe la ley. los fondos lavados han sido usados para financiar la compra de armas. —Nunca divulgamos el nombre de nuestros clientes. Desde allí.. Los representantes de las agencias de inteligencia de dos potencias mundiales han venido a pedirle su ayuda en una gran investigación internacional sobre el lavado de dinero. adoptando el tono de un agente de la Interpol que tenía todas las cartas en la mano—. en cuyo caso nos veremos forzados a informar de esta actividad criminal a Lausana. Desde aquí. Según la Convención de Diligencia de 1987. señor. era el momento de arremeter. —Esto suena sospechosamente a una expedición de pesca —dijo el suizo. Bryson la había puesto al día con los pocos detalles que Harry Dunne le había dado sobre la cuenta bancaria de Jan Vansina. había tenido un efecto inmediato. o puede negarse.. . El banquero miró impasible durante un instante a Bryson. que aprovechó su turno.. los fondos se transfirieron a una serie de cuentas: a diversas empresas de testaferros en la isla de Man y en Jersey.

. O bien monsieur Bécot no tiene el poder de decisión necesario. estamos perdiendo el tiempo. —Layla se levantó. dijo: —Es muy simple. Layla seguía sin saber nada del Directorate y del vínculo que unía a éste con Bryson.. tendrá una visión más clara. Llamaré a Vansina. direcciones y números de teléfono de su casa y su lugar de trabajo. que seguía de pie. —¡Nopuedo hacerlo! —gritó Bécot. —¡Pero nunca contactamos directamente con el señor Vansina. el señor Vansina. o está encubriendo deliberadamente su participación en el crimen. el Banque Geneve Privée será nombrado públicamente como cómplice en la financiación del terrorismo internacional y el lavado de dinero. y luego Bryson aparecería de pronto. monsieur Etienne Broussard. Estoy segura de que el superior de monsieur Bécot comprenderá la gravedad de la situación —dijo Layla—. Pero veo que estamos haciendo perder el tiempo a monsieur Bécot. y le pida que venga en el acto al banco. —Venga.. así es como funciona. El plan que había trazado suponía que él estuviera escondido. Se parece más a una investigación criminal de alcance internacional. le sacaría toda la información que pudiera ser útil. señor Masón. Bryson sudaba profusamente delante de las pantallas de vídeo donde se controlaban las cámaras de vigilancia del banco. lo que Bryson se proponía era simplemente descubrir una pista en el . tendría fotocopias de su pasaporte y otros documentos de identidad. yo no tengo su teléfono de contacto! —Falso. y lo mismo hizo Bryson—. Bryson. Oculto en la pequeña habitación. Una vez que se haga la petición por vía diplomática y a través de la justicia en Washington. —¿Qué es lo que quieren? —interrumpió el banquero. ¡Además. abandonando toda pretensión de seriedad bancaria—. eso es lo que estipula su cuenta! Él contacta connosotros. —¡No! ¡Siéntense! —dijo el banquero.. queremos que llame de inmediato al titular de la cuenta. emprendida simultáneamente por Washington y Tel Aviv.. Si usted hiciera negocios como debiera. con expresión de evidente desesperación en el rostro y la voz. Tel Aviv y Lausana.—¿Una expedición de pesca? —repitió Layla—. Siempre hay teléfonos de contacto —dijo Bryson—. Ella interrogaría a Vansina. Evidentemente aquí no estamos tratando a un nivel suficientemente alto —le dijo ella a Bryson—.. mal ventilada y del tamaño de un armario. mientras Layla se reunía con Vansina en la oficina de Bécot y fingía aún ser una funcionaría del Mossad que investigaba el lavado de dinero. recurriendo así al valor táctico de la sorpresa. Estoy segura de que el director del banco. Para Layla. lo cual debería ser suficiente prueba de la seriedad con que se considera el caso al más alto nivel.

no necesitaba saber más. ni en ninguna otra por lo demás. el agente del Directorate llegó al vestíbulo central. Un observador ocasional. que le pusiera sobre aviso o algo por el estilo. no era la clase de hombre que levantaría sospechas de ser un asesino extremadamente listo. pero al menos podría ver desde allí la llegada de Vansina. Bécot había llamado a Vansina en presencia de Bryson y de Layla. lo que fuera. En el ascensor que cogió Vansina iba una joven. Podía darse la situación de que Vansina usase la ocasión de relativa privacidad para ajustar una pistolera o un dispositivo de monitorización pegado al pecho. en efecto.comercio ilícito de armas. donde se interrumpía la vigilancia. un armario de servicio. por ejemplo. No había contado con la buena fortuna de contar con ese centro de vigilancia. Pero era probable que también supusiera. Entre su aspecto sin pretensiones y su falso puesto como director de emergencias médicas de la Cruz Roja Internacional. y después ella se había quedado junto al banquero para cerciorarse de que no se volviera a comunicar con Vansina. Desde aquí podía observar el ir y venir de gente que entraba y salía del vestíbulo del edificio. que quien observaba las imágenes era el personal de seguridad. llegaría a pensar bien de Vansina. Ya llegaría el momento en que Bryson la pondría al tanto. de hecho. Bryson lo vio salir del ascensor y presentarse a la recepcionista. sin embargo. era que lo subestimaban constantemente. pero todavía no. ya que él mismo lo había ideado. El mayor atributo de Vansina. No importaba: Bryson conocía el argumento que seguiría Layla. que bajó en la planta veinticinco. Bryson había tenido la intención de ocultarse cerca de la oficina de Bécot. por ahora. Supondría. muy hábil y de una gran astucia. otras dos cubrían el vestíbulo de la planta número veintisiete. en una oficina aledaña. Esperó la señal que le enviaría ella para avisarlo de que era el momento . Vansina era un agente de primera y no daba nada por sentado. del mismo modo que lo haría Bryson. y llevaba gafas ahumadas con montura fina. como ocurría en muchos edificios modernos. tras lo cual se quedó solo por unos segundos. Vansina era un hombre delgado y algo encorvado. que buscaba tan sólo los signos obvios de un crimen violento. Sabía que no le podía subestimar. Conocía un fragmento del todo. que era inofensivo incluso. Pero a Bryson le resultaba imposible ver si estaba particularmente aprensivo o tenso. el área adyacente al ascensor y la sala de espera del banco. Bryson sabía que Jan Vansina reaccionaría con rapidez y. con barba gris tupida pero corta. le hicieron pasar de inmediato. Vio cómo la asistente con aire de matrona de Bécot le acompañaba por el pasillo hasta la oficina de éste. Nada indicaba en él que la llamada urgente de su banquero privado le hubiera hecho levantar sospechas. Pero era igualmente posible que no hiciera nada sospechoso. en efecto. de las cámaras ocultas en todos los ascensores llegaba más material. veinte minutos después. sabía de sobra que Vansina era un hombre fuerte y despiadado. Bryson. poco curioso y mal retribuido. No había cámaras en la oficina de Bécot. así como los movimientos del belga dentro del ascensor. que había cámaras ocultas de circuito cerrado en los ascensores.

La primera era llamar a su teléfono celular y dejar que sonara más de dos veces. Bryson alcanzó a distinguir la silueta y después el rostro. Por concentrado que estuviera en la situación que tenía entre manos. ¿Pero a cuáles. el Directorate estaba de hecho orquestando y canalizando dinero a organizaciones terroristas. no podía evitar que su mente se posara en el agente que conocía como Próspero. que él estaría observando por el monitor de vigilancia. El dinero lavado era una necesidad cotidiana en las agencias de inteligencia. que no podía ver a quién tenía delante. Por lo que sabía Bryson. De golpe se abrió la puerta de la diminuta habitación. pero no lo hizo. que se inundó de luz y por un instante obnubiló a Bryson. con los ojos clavados en el segundero. Le llamaría a su teléfono celular. Vansinasabría. Cinco minutos pasaron con lentitud. dependiendo del nivel de truculencia que presentara Vansina. Era Jan Vansina. Vansina sería en estos momentos uno de los jefes del Directorate. fue a . Si la información que tenía Dunne era correcta —y parecía cada vez menos probable que el hombre de la CIA lo estuviera engañando deliberadamente. desconcertado. con eso él sabría que la situación era urgente. El interrogatorio de Layla a Vansina tomaría entre cinco y diez minutos. Bryson dudaba de que el belga estuviera actuando como un conducto a ciegas. ¿pero a quién podría confiar una prueba tan crucial? Y. Pero no hubo señales de emergencia. en la izquierda tenía un portafolio. La segunda era abrir la puerta de la oficina de Bécot. Miró la hora en su reloj. y que había lavado más de cinco mil millones de dólares. En pocos segundos. pero casi siempre se trataba de sumas relativamente pequeñas. Una cantidad tal de dinero debía financiar algo de gran envergadura. En la mano derecha tenía una pistola con la que apuntaba a Bryson. ¿Qué es lo que había dicho Dunne? Que Vansina había estado actuando como conducto. El intruso le cogió desprevenido. y aguardó. —Próspero —dijo Bryson. parecían una eternidad. con aire adusto y la mirada encendida. —Coleridge —dijo Vansina—. por qué y con qué propósito? Quizás el chip de cifrado que había copiado del teléfono por satélite de Jacques Arnaud le daría la respuesta. eran de una magnitud muy superior al pago en negro a los agentes. pagos a agentes y contactos que eran difíciles de rastrear. Un recuerdo del pasado. y después cortaría la llamada. si Jan Vansina estaba directamente involucrado en el reciclaje de fondos desviados. sobre todo después de matar a su propio guardaespaldas para protegerle a él—. por el contrario.Cinco mil millones de dólares. supuestamente para el Directorate. Había dos señales de emergencia que ella podía usar. dejaría sonar dos veces. Vansina era demasiado hábil y tenía demasiada experiencia como para jugar un papel tan inocente.de hacer su aparición.

A pesar de que las luces de la sala estaban apagadas. Vansina.. ¿La había matado? Con sólo pensarlo se sentía angustiado.. sosténgalo por delante con ambas manos.desenfundar la pistola que llevaba bajo la chaqueta. Había caído en la trampa de Vansina por subestimar al viejo y astuto agente. Bryson lo miró fijamente y poco a poco bajó la mano. La vista de la ciudad de Ginebra desde esta altura era aún más espectacular que desde la oficina de Bécot: el famoso penacho del Jet d'eau y el Pare Mon Repos se veían con claridad desde allí. —No se mueva —exclamó Vansina—. así que sabe que digo la verdad.Bryson —continuó el belga—. —Más intrigante aún. Había estado actuando como su cómplice. pero quizás había usado un silenciador. Atada y encerrada en un armario. Bryson frunció el ceño. porque es del Mossad. Si lo tira. con el portafolios delante todo el tiempo. Ya me conoce. hablaremos pues. en efecto. y ahora se sentía responsable por lo que pudiera haberle ocurrido. hablemos —dijo Vansina—. Debido a que sostenía el portafolio no podía sacar la pistola. disparo. ¡Las manos a los costados! No dudaré en usar esto. Camine recto. —Venga. no dudaría un instante en matarle a sangre fría. Esto es para usted. Quería hablar conmigo. quien en una fracción de segundo decidió cogerlo y no dejarlo caer. Usted se cubre muy bien la retaguardia. regañándose en silencio. Veo que ha establecido nuevas alianzas. Me conoce. Cualquier movimiento en falso y disparo. era un misterio por qué no lo había hecho hasta entonces. ella insistió. Pero si lo arrojaba para . pero habrá creído que esto sería. —Gracias. —Son auténticos. el sol de la tarde se filtraba por la ventana de vidrio cilindrado. Es una mujer lista y fuerte. pero no llegaba ni un sólo sonido de la ciudad. Ahora. Debo decir que sus documentos del Mossad parecen muy auténticos. Bryson. mi amigo. ¿Cómo le había vuelto las tornas a Layla? No se había oído ningún disparo. y cruzó el estrecho vestíbulo que daba a una sala de conferencias vacía. —Bien hecho —dijo Vansina con aire jovial—. si bien Bryson había tratado de disuadirla para que no trabajara más con él. un paseo. y había atado y encerrado a Layla? Siguió andando hacia adelante. pero se quedó inmóvil cuando oyó el clic que desactivaba el seguro. cómo decirlo. Bryson obedeció. El agente belga era tan ingenioso como siempre. —Le arrojó el portafolio a Bryson. impulsado a punta de pistola. Nuevas alianzas para los tiempos que corren. ¿O acaso Vansina decía la verdad. —¿Dónele está la mujer? —Está a salvo. por favor.

Bryson se sentó a la cabecera de la mesa. apoyó el portafolio en la mesa sin apartar las manos de él. —Siéntese —le ordenó el belga. y disparo. —¿ Prometeo? —Basta. ya conoce el método. Bryson trató de ver adonde iba la pregunta. y sé que las entiende muy bien. —Ahora apoye la mano izquierda sobre la mesa. El hombre de barba dudó un instante antes de responder: —El que pregunta aquí soy yo. y sin dejar de apuntar a Bryson.¿Elena lo sabe? —¿De qué está hablando? —murmuró. —Mueva una mano para rascarse la nariz. por favor: ¿Elena lo sabe? Desconcertado. . Bryson? ¿Era un espía doble mientras estaba en activo? ¿O quizás se aburría como profesor universitario y echaba de menos la aventura? Como ve. Ningún movimiento en falso. realmente me gustaría entender el incentivo. ¿Un llamamiento al deleznable idealismo? ¿El poder? Es que tenemos tanto de qué hablar. —¿ Lo sabe? —¿Si sabe qué? ¿Dónde está? ¿Ha hablado con ella? —Por favor. Ésas son las reglas básicas. Bryson. incluso ese breve instante sería suficiente para que Vansina le disparara en la nuca. Mueva una mano para sacar un cigarrillo del bolsillo. En ese orden.buscar el arma. —¿Dónde está? —interrumpió Bryson. dígame lo siguiente. —Pero insiste en apuntarme con una pistola como si se hubiera olvidado completamente de Yemen. Ahora bien. Bryson. por favor. ¡Se terminaron los jueguecitos! ¿Cuánto hace que trabaja para ellos. la motivación. de espaldas a la ventana. Bryson hizo lo que le pedía y apoyó las manos sobre la mesa a ambos lados del portafolio. Bryson. señor Bryson. y luego la derecha... y disparo —dijo Vansina—. ¿Cuánto hace que está en Prometeo? Bryson repitió sin entender. Vansina se sentó al lado opuesto de la mesa. no se haga el preocupado por esa mujer.

Muchas identidades. de su talento lingüístico. pero Vansina. zánganos. Bryson.El comentario le hizo gracia a Vansina.. Usted era un gran elemento. Próspero? ¡Éramos títeres. —¡Así que aún le tiene engañado! ¡Usted le cree. y después todo el cuerpo bailó. y el fuego automático de una ametralladora hizo añicos el vidrio y pareció una granizada de cristal.. ¿Qué le han dicho. Son cosas de las que no sabemos nada. desconcertado hasta el punto de quedarse momentáneamente enmudecido. Bryson vio cómo Vansina pareció elevarse en el aire antes de derrumbarse sobre la alfombra gris. Ted Waller es un gran hombre. un rugido a voz en cuello que quedó apagado por el ruido ensordecedor del helicóptero y el tronar de los disparos que rompían los tímpanos. Bryson. —Todos tenemos muchos nombres —dijo por fin—. autómatas programados por los supervisores! ¡Actuamos a ciegas. con los miembros estirados de forma absurda. Levantó las manos a los costados como un pájaro que tratara de volar. Sólo reconoció que era un helicóptero en el instante en que la descarga de balas hizo impacto en la ventana. Pero usted parece haber perdido esa capacidad. —Hasta que Ted Waller me puso de patas en la calle. de mantenerlas separadas. Las balas le perforaron el rostro y el pecho. hemos de adaptarnos a la nueva realidad. y la cara ensangrentada se revolvió en un grito horrible. Bryson se arrojó al suelo y cayó debajo de la mesa larga de conferencias. La gente cuenta historias todavía de su destreza como agente. Más grande que cualquiera de nosotros. cuando de repente vio la enorme figura que surgió por la ventana de vidrio cilindrado.. ¿O debería decir Gennady Rosovsky? Vansina hizo una larga pausa. Bryson? ¿Qué mentiras le han contado austed? —Lanueva realidad. No sabe dónde termina la realidad y empieza la fantasía. en voz baja. cree en sus mentiras! ¿No losabe. Y la cordura reside en la capacidad de distinguir unas de otras. y la alfombra quedó deshecha y agujereada. la sangre salió en un montón de pequeños geiseres de aquel cuerpo que se retorcía. Una vez cree una cosa. animado grotescamente. cuál era el verdadero plan! —Hay círculos dentro de los círculos —dijo Vansina con aire solemne—. no tuvo la misma suerte. La ráfaga de viento bramó por la sala de conferencias. dando brincos como si fuera una marioneta. y nosotros hemos de cambiar con él. la mesa de ébano se desgarró por las mil balas que la acribillaron. y sacudió la cabeza. sin entender quiénes eran nuestros verdaderos amos. abruptamente y desde la nada. otra vez otra. El mundo ha cambiado. incapaz de ocultar el desconcierto en su mirada. Desde su escondrijo debajo de la gruesa superficie de la mesa. Estaba atónito. —comenzó Bryson sin entender. en la cabecera de la mesa y por lo tanto más cerca de la ventana. salpicado de rojo por la sangre.. los ojos . —Usted sigue siendo una leyenda en la organización.

¿Pero. —¡Santo cielo! —¿Qué ha pasado. francés e inglés. una ambulancia. las ubicó y recordó los ángulo de tiro. Había alaridos y gritos enSchweizerdeutsch. Sí. Los motivos. arremolinándose en aquel matadero donde ahora reinaba un silencio espeluznante. lo han. la cara y la barba hechas una masa horripilante y sanguinolenta. y de ello Bryson estaba convencido. eran francotiradores? ¿Terroristas? —¿Están dentro del edificio? —¡Que alguien llame a la policía.deprisa! —¡Dios mío. y el único sonido eran los vagos ruidos del tráfico. No era un ataque al azar. que llegaban desde la calle a muchos metros de distancia. por qué? ¿Y quién había sido? El Directorate no mataría a su propia gente... contra el agente del Directorate. y atravesó un vestíbulo atestado de gente aterrorizada. Los disparos habían sido hechos con precisión. La cacofonía acabó abruptamente. a la misma velocidad con que había llegado. el helicóptero se perdió de vista y desapareció. Reconstruyó en su mente las imágenes caleidoscópicas. de que asesinaron al hombre que supuestamente debían asesinar. pensó en Layla. ¿o sí? Quizá por temor a que Vansina se encontrase con un viejo amigo y le pasara información. . de aquel escenario de pesadilla. Después. de sangre y ráfagas de ametralladora y vidrio roto. Quienquiera que manejase la o las ametralladoras desde el helicóptero. no tenía mucho sentido. se estaba imaginando cosas. Vansina». 14 Bryson salió corriendo de la sala de conferencias. y el gemido del viento al silbar por las estalactitas de vidrio. y con la parte posterior de la cabeza fuera de su sitio. seguían siendo oscuros. ni un intento generalizado de matar al que se encontrara en la sala de conferencias. No.que parecían cavidades rojas y vacías. había «apuntado deliberadamente a jan Vansina». No yo. porDios. Tenia que ser él. lo han masacrado! Mientras corría. desde al menos tres ángulos diferentes. para localizar a los blancos que se encontraban junto a las ventanas del piso veintisiete? Y pensó:«jan Vansina fue el objeto de este ataque de locos. el hombre está muerto.¡A ella no! ¿El helicóptero habrá volado en círculo. la lógica detrás del ataque. Pero quedaba el hecho.

junto a la mesita baja. y la encontró vacía. regresó a la carrera al armario y les cortó las ataduras a ambos... los dos cautivos respiraron hondo y llenaron los pulmones del aire que tanto necesitaban. ante la cual se había juntado la gente. Jan Vansina. tan firmes como el cuero. Buscó un cuchillo o algo filoso para cortar los fuertes grilletes de plástico. Corrió hacia ella y la abrió. evidentemente había luchado con fiereza. Junto a él. ¡No haytiempo! . y la mordaza le ajustaba la boca. Ni Layla ni el banquero estaban allí. Bryson ardía de rabia por el muerto. hasta que dio con la puerta del armario. hechas con maestría. —Vamos —bisbiseó Bryson—. pero la fuerza bruta de aquel hombre que había sido Próspero la había superado. Ella también tenía grilletes de vinilo en las muñecas y los tobillos. —Tomó a Layla de un brazo. tenía la corbata torcida. abrió la puerta de un golpe. golpes secos. Tenían los tobillos y las muñecas atados con «grilletes humanos» de poliuretano. a ninguno de los dos —observó Bryson mientras se daba prisa en desatarlos. El conjunto gris de Chanel estaba hecho trizas. y los ojos los tenía abultados. ella se detuvo. llegó a la oficina de Bécot. como no vio nada.Estos pensamientos lo asaltaron en un lapso de breves segundos. y que había unos papeles desparramados cerca del escritorio. Las gafas finas del banquero yacían dobladas a su lado en el suelo del armario. Intentaba gritar a través de la mordaza que tenía en la boca. —No os mató. Elanimal salvaje que había sido Próspero. había perdido un zapato de tacón alto y gris que hacía juego con el traje. Layla y Jean-Luc Bécot estaban atados con sogas y amordazados. Layla tenía aún más ataduras. gritos. la ayudó a ponerse de pie. que ya oía cada vez con más fuerza las sirenas de los vehículos de emergencia que se aproximaban. corrió al escritorio del banquero y encontró un abrecartas de plata. Bryson. Le sacó la mordaza a Layla y después al banquero. Buscó rápidamente con la mirada por la habitación. pero no lo cogió porque tenía punta pero no filo. Al pasar por la puerta abierta de la sala de conferencias. la camisa desgarrada y el pelo alborotado. notó que una tacita de exprés se había caído al suelo. —¡Llame a seguridad! —gritó el banquero entre bocanadas de aire. Bécot jadeó y gritó. y los dos salieron a toda velocidad de la habitación. sospecho. Cuando se volvió para salir. dijo: —La policía está en camino. En un cajón lateral del escritorio halló unas tijeras pequeñas pero afiladas. Eran signos de una partida apresurada o de un breve forcejeo. Tenía la cara con sangre y magulladuras. hecha de un bollo de tela. Oyó unos sonidos apagados que venían de la misma habitación o de allí cerca. Layla también jadeaba: «Gracias. ¡Por Dios!».

el terror sacude a francia: tren de alta velocidad descarrila en lille Lille. Eurostar 9007-ERS. atraído por el gran titular en negro sobre una fotografía de algún accidente horrible. ya han elaborado una lista de sospechosos. Una bomba de gran potencia hizo descarrilar y despedazó un tren de pasajeros Eurostar de alta velocidad a unas treinta millas al sur de Lille en las primeras horas de esta mañana. partió de la Gare du Nord en París. no nos pueden ver juntos. a las 7:16 de la mañana aproximadamente. —Hay que irse de aquí —dijo Bryson—. las autoridades francesas temen que el número de víctimas supere las 700. A pesar de que el personal de emergencias y voluntarios han trabajado febrilmente durante todo el día. americanos. Dios mío! —susurró. Si bien no se produjo una reivindicación inmediata del atentado. rodeado de esquirlas de vidrio dentado y la ventana hecha añicos. con destino a Londres. Varias fuentes anónimas de la Süreté han confirmado las hipótesis que circulan de que tanto el gobierno francés como el británico han recibido repetidas amenazas en los últimos días de un inminente ataque al Eurostar. removiendo los escombros en busca de supervivientes. fuentes del servicio francés de seguridad. horrorizada y temblorosa—. el tren.. holandeses y belgas de primera clase. Un funcionario consultado en el lugar de los hechos. la Süreté. Un portavoz de Eurostar se negó a confirmar o desmentir un informe proporcionado porLa Tribune de Geneve. Hemos de viajar separados. ¡Dios mío! No pararon hasta llegar a la populosa place Bel-Air. al principio y al final del tren.Pero ella se asomó y vio el cuerpo retorcido de Jan Vansina. matando a cientos de pasajeros franceses. ha especulado con que el incidente fuera un atentado terrorista. —¿Viajar? ¿Adonde? —¡Lejos de aquí.. ¿no podemos tan sólo. Según documentos facilitados por las autoridades ferroviarias. —¡Oh. —Santo cielo —dijo Bryson. Lo cogió de una pila alta. según el cual los servicios de inteligencia de ambos países tenían pistas de terroristas sospechosos que planeaban volar el tren. de Suiza! —Pero ¿qué dices?. ya no.? —Ella se interrumpió en mitad de la oración cuando vio que a Bryson le llamó la atención un periódico que se vendía en un kiosko. con casi 770 pasajeros a bordo. Hasta llegar al Pas-de-Calais. pero no han podido interceptar o escuchar . Era una copia de laTribune de Geneve. que ha preferido permanecer anónimo. de Ginebra. donde explotaron simultáneamente una serie de artefactos de gran potencia. que al parecer se encontraban debajo de las vías. al tiempo que se acercaba a ver. británicos.

Se acordó de las voces quedas y con aire de conspiración de los dos hombres que salían de la oficina privada de Jacques Arnaud en el Chateau de Saint-Meurice. Dos de los hombres de negocios más poderosos del mundo —uno. En Londres. todos debemos preguntarnos cómo hacer para que hechos como éste nunca vuelvan a repetirse. el ataque que mató a setecientas personas. el otro era Anatoli Prishnikov. «Contábamos con la capacidad técnica para evitar esta terrible carnicería. que se encuentra en Bruselas para una reunión cumbre de la OTAN. Es con pesar y en contra de sus principios.las conversaciones telefónicas entre los suspuestos terroristas debido a restricciones de carácter legal. internacional». el escándalo será enorme. Y agregó: «En este momento de duelo. para lo cual Bryson tendría que obtener un informe completo— sabían de antemano lo de la devastación de Lille. —Una vez que ocurra lo de Lille —había dicho Arnaud—. y el otro. Es una vergüenza nacional. pero las leyes impiden que nuestra policía haga algo al respecto». Richard Lanchester. un magnate que sin duda poseía o controlaba buena parte de la industria de defensa rusa. El camino estará libre. . Lille Bryson sintió un escalofrío. el magnate ruso. Uno de ellos era el propio comerciante de armas. o peor. es sencillamente un crimen que nos quedáramos sentados sin hacer nada. no había ninguna duda al respecto. El asesor de Estados Unidos para la seguridad nacional. miembro de la Asamblea Nacional Francesa. El Directorate estaba detrás de la pesadilla de Lille. ¿Pero con quépropósito? La violencia sin sentido no era el estilo del Directorate. Los dos ocupaban altos cargos en el Directorate. «Esto es un escándalo». un traficante de armas. Era muy probable que ambos estuvieran entre quienes lo planearon. dio a conocer una declaración en la que denuncia la «matanza de inocentes». Unavez que ocurra lo de Lille. que la administración Davis se une a sus aliados y amigos de Inglaterra y Francia para llamar a la aprobación global del Tratado Internacional de Vigilancia y Seguridad». lord Miles Par-more volvió a hacer un llamamiento en el Parlamento para la aprobación del Tratado Internacional de Vigilancia y Seguridad: «Si los gobiernos de Francia e Inglaterra tenían la capacidad de evitar estos sabotajes. declaró Francoise Chouet.

ya que el caos era una forma de marketing: el marketing de sus bienes. Sólo unos días antes. como cabía esperar de semejante tragedia que habría podido ser evitada. El Directoratequería el escándalo. El presidente había hecho un llamamiento para que se aprobara el tratado de seguridad internacional. que el Senado se demoraba en poner en vigencia. un avión americano de pasajeros había explotado en el aire poco después de despegar del aeropuerto Kennedy. Después de Lille. de un obstáculo o una amenaza. Las protestas en Estados Unidos habían sido angustiadas y clamorosas. Estaba recopilando las noticias que recordaba del pasado en los archivos de su memoria. Pero el asesinato indiscriminado de setecientos pasajeros inocentes entraba completamente en otra categoría. Layla leía el artículo por encima de su hombro. Todo era estrategia. Pero seguramente un tratado de esa naturaleza llevaría a reforzar las defensas nacionales. Una tragedia que habría podido ser evitada.. con su misión. rumbo a Roma. Profilaxis. ¿Y qué más? Allí de pie. quería impulsar la prevención de cualquier terrorismo en el futuro. El asesinato de unos cuantos agentes podía justificarse por la mera necesidad de deshacerse de una carga.. Arnaud y Prishnikov. durante la hora punta de la mañana. «El escándalo será enorme». Incluso el asesinato de los padres de Bryson. La clave era que pudo ser evitada.. el aumento de la demanda.. sin duda poco más que un escaparate. Habían muerto ciento cincuenta. incluso el enorme engaño en que se había convertido su vida. Esos dos magnates estaban supuestamente detrás de lo de Lille y. todo servía a un fin ulterior. ese mismo día (lo recordaba por lo desafortunado de la coincidencia). le decía algo. sus armas. cosas horribles que en su momento no parecían tener conexión directa con su vida. y en la que habían muerto decenas de personas. Y más tarde. en la calle. no era consciente del bullicio de los peatones que pasaban. y pasaba de una táctica de bajo nivel a la más alta estrategia.Waller y los demás supervisores siempre se habían jactado de su genio estratégico. pero él no la oía. había habido una explosión devastadora en una estación de metro en Washington. la adquisición de armas con el fin de proteger la seguridad pública. mercaderes de la muerte con un interés creado en el caos mundial. Pero prevención podía significar muchas cosas. ciento setenta personas. Un tratado para luchar contra el terrorismo era una cosa. Las protestas públicas por el descarrilamiento y destrucción del tren Eurostar fueron de hecho masivas. Varios incidentes recientes sobre los cuales había leído o visto coberturas por televisión. las naciones europeas seguramente se sumarían a los americanos en el intento por promover medidas más firmes para restaurar la cordura en un mundo que perdía el .

—Tengo una teoría —dijo él. la clave de las verdaderas intenciones que tenía el Directorate. . las hipótesis de trabajo. Enseguida vuelvo. ¿No había oído acaso la observación de Arnaud sobre Lille en elchateau? Evidentemente. Algo que no sólo explicaría la desaparición de su vida. y esto era moralmente repugnante. no. que alguna vez tuvo un papel menor pero poderoso entre bastidores y de la que nadie conocía su existencia. Era hora de sincerarse con Harry Dunne. —¿Qué me estásocultando? ¿Qué te propones realmente? Vio el desconcierto en sus bellos ojos marrones. ¿Era ése el «propósito elevado».. Sin embargo. Se volvió hacia Layla. no eran más que puras conjeturas. presentarle los hechos. insuficientes. —¿Cuál? —Debo hacer una llamada. el motivo por el cual el hombre de la CIA había sacado a Bryson de su alegre retiro y lo había prácticamente forzado a investigar. no de pregunta.control.. había preguntado Vansina. pero había algo más: era dolor. —¿Una llamada? ¿A quién? —Dame unos minutos. Esperar a tener la documentación sólida e innegable de los planes del Directorate significaría dejar que ocurriese otro Lille. ¿De veras necesitaba la CIA que otras setecientas personas inocentes perdieran la vida antes de decidirse a hacer algo? Y sin embargo. estaba haciendo presión para tomar el control allí donde el resto del mundo había fracasado? Maldita sea. Era más importante que nunca encontrarla: la misma pregunta. conclusiones sacadas a partir de premisas hipotéticas. —Luego le pasó el periódico a ella—. implicaba que ella debía saber algo crucial. Sin posibilidad de ser demostradas. «¿Elena lo sabe?».¿Elena lo sabe?. Control. faltaba la pieza más importante del rompecabezas. el motivo que subyacía tras la locura del Directorate? ¿Una peligrosa agencia de inteligencia. —La voz de Layla era de afirmación. Layla. una teoría encima de otra. Bryson se dio cuenta de que ella le había estado hablando durante un rato. sino que además revelaría una trama. Ella alzó la voz. rabia. o a quién era leal. vagas. Pero empezaba a insinuarse una respuesta a la pregunta inicial de Dunne. —Tú sabes algo de todo esto. De lo que se infería que el Directorate no sabía dónde estaba.

pero es evidente— y ayer tuvo un ataque y tuvieron que llevarle en ambulancia al hospital. entiendo. sobre todo con una agente tan hábil y experta como ella. Fue deprisa hasta la esquina y cogió una calle que salía de la place Bel-Air. se detuvo de golpe.. Usted.. te contaré todo. Cuando regrese. Marcó 011. —¿Quién es? —dijo. Bryson dudó. uno de los hombres que había acompañado a Dunne a las instalaciones de la CIA en las montañas de la Cresta Azul. tarjetas telefónicas. un número que Harry Dunne le había dado. —¿Mal? —Usted sabe que tiene un cáncer terminal —nunca habla de ello. sino un instante de contacto humano. Era más que doloroso. Él sintió el impulso de besarla. —Soy Graham Finneran. —Bryson. creo que sabe quién soy.. Bryson. uno de los pocos ayudantes de confianza de Dunne. era inaceptable. un gesto rápido y afectuoso que quería decir muchas cosas: gracias. además de cigarrillos y periódicos. La había estado usando como cómplice y no le había contado casi nada. luego marcó siete dígitos más. Pero te advierto. El teléfono sonó una vez. una expresión de gratitud por su valor y su apoyo. y después una secuencia de cinco dígitos. —¿Qué es esto? —dijo en guardia. Era una línea secreta. luego 0. . no sonaba como la de Dunne. Había un pequeño estanco que vendía. Ella le apoyó una mano en el brazo.. Compró una. sonaba directamente en la oficina de Dunne en la CIA y en el escritorio de su casa. La voz no le resultaba familiar. estoy contigo. sé mucho menos de lo que crees. —Bryson. Bryson. Dunne había identificado a Finneran como su ayudante de campo. Harry está en el hospital. que estaba a punto de hablar. Dunne le había mencionado a Finneran la última vez que se encontraron en su oficina de la CIA.Tenía razón en sentir rabia. ligeramente y en la mejilla: nada sexual. Dunne le había garantizado que él y sólo él contestaría. Se oyó un tono electrónico. Está bastante mal. y luego dijo: —Déjame hacer una llamada. e hizo una llamada internacional desde una cabina telefónica en la calle.

la sangre le subía a los oídos. —¿Qué hospital? Finneran vaciló. nunca habría atendido el teléfono.. Había algo que andaba muy mal. —He de ir a Bruselas —dijo él. Dunne conocía a Bryson. No. Bryson de todos modos no reconocería su voz. El instinto le dijo que debía cortar de inmediato. su proyecto. gracias a Dios. por quéBruselas? —Es el último recurso. —¿Cómo? ¿Por qué a Bruselas? ¿De qué estáshablando? —Allí hay un hombre. Está venida a menos y es andrajosa. es eso? —No.. había neutralizado por fin el último bastión institucional contra su creciente poder? Regresó de prisa a la place Bel-Air y encontró a Layla frente al kiosko de diarios. Layla. ni siquiera en su lecho de muerte. —Venga. 15 .. y no era sólo la salud del hombre de la CIA. Una persona a la que algunos consideran el último hombre honesto en Washington..—¿Me está diciendo que ha muerto. suplicante. —¿Pero. alguien al más alto nivel.. Sé de unapensión en Marolles. Había algo que no funcionaba. no. Sé que estaba preocupado... —No estoy seguro de que deba decirlo aún. Alguien capaz de ayudar. si es queera Graham Finneran. Pero es segura y anónima. y además no está en una zona particularmente agradable de la ciudad. Graham Finneran. Bryson colgó el teléfono. el corazón le palpitaba. y que no violaría el protocolo.. Alguien a quien debo ver. apenas un segundo o dos. pero fue demasiado. Dunne nunca lo habría permitido. un sitio en el que nadie pensaría encontrarnos. ¿Acaso había alcanzado por fin el Directorate a su principal adversario dentro de los límites de la Agencia. francamente. Pero me ha puesto al día de su. pero sinceramente no se cuánto tiempo le queda. sabía cómo reaccionaría. Dunne le había asegurado que nadie más atendería el teléfono. Lo miró con aire inquisitivo.

Comprendían también que tenían miles de colegas en otras partes. Era un hombre zancudo y con canas. Cada edificio tenía salones comedores y gimnasios. Era una comunidad muy unida. Era un hombre profundamente competitivo. una cualidad que le permitió montar su empresa. jugaba al tenis con tal ferocidad que se le hacía difícil conservar a sus oponentes por más de algunos partidos. pero ésta era una ocasión especial. en el estado de Washington. mientras los escoltaban a la sala de reuniones. y le advirtió a su jefe con la mirada. —Vamos a escuchar lo que tiene que decir el gran hombre —replicó. reclutada de los mejores programas de entrenamiento del mundo y retribuida con generosidad. famosos por su lealtad y discreción. —La junta directiva no me permitirá cancelar el trato —dijo Parker con suavidad—. pero incluso él hubo de sentir una ligera inquietud al llegar al fabuloso campus de Systematix.La sede central de la corporación Systematix comprendía siete edificios grandes y relucientes de cristal y acero. tenían pocos motivos para marcharse mientras trabajaran firmemente. que era el hombre de quien más se fiaba entre sus colegas. Eran fanáticos con los secretos. —Una vez —dijo Gupta—. —¿Ha estado aquí alguna vez? —preguntó Parker. que corría maratones hasta que una lesión de rodilla le obligó a abandonar. —Tengo la impresión de que ya no estamos en Kansas —dijo Tony Gupta. Pero también sabía cuándo llevaba las de perder. Vine a presentarme a un trabajo como ingeniero de software. Systematix era conocida por no permitir la informalidad que era de rigor entre las corporaciones de la nueva economía. Y sólo para llegar hasta allí. me hicieron firmar tres acuerdos confidenciales. a quienes nunca conocerían. Systematix tenía oficinas en todo el mundo y tenía importantes intereses en muchas otras compañías. si bien el alcance de esas participaciones quedaba en el terreno de la ávida conjetura. que tenía demasiado ajustada. en un campus bellamente ajardinado y con bosques (veinte hectáreas en total) en las afueras de Seattle. Parker sonrió apenas. una mujer rubia y ágil. . especializada en «informática» médica y almacenamiento de datos. y aun con la rodilla lesionada. los empleados de la corporación. —Gupta se arregló la corbata. Hace años. No estaba acostumbrado a llevar corbata. y no se lo había ocultado a Gupta. ¿no? Gupta echó un vistazo a su escolta. pero en la entrevista hubo un rompecabezas que no pude resolver. el alegre funcionario a cargo de la tecnología de InfoMed. Después de todo. Usted lo comprende. Era el director general de una compañía de novecientos millones de dólares. Ahora remaba y nadaba. a su jefe Adam Parker. Parker no tenía una buena corazonada sobre la inminente adquisición.

Era cierto que se debía en parte a la perspectiva poco prometedora de ceder el control. Manning se había erigido también como un gran filántropo. . Ése era el centro de la compañía aparentemente difusa y descentralizada que era Systematix. valor agregado del mercado. por supuesto. Manning había adquirido decenas de compañías como la suya con transacciones en efectivo. Systematix era. Pero había algo más: era casi un choque de culturas. y para usar la tecnología moderna con fines educativos. si bien no poco controvertido. Y. Parker era un hombre de negocios. Hablaban la lengua de las finanzas: el retorno del capital invertido. casi todos coincidían en ello. como sabía Adam Parker. El hecho de que Systematix fuera inmensa y diera cuantiosas ganancias le parecía casi aleatorio. y le dolía pensar que sería reducido a un mínimo componente de un conglomerado gigantesco. se fue a vivir con sus compañeros a una comuna y empezó con Systematix en un garaje.Momentos después. le había llamado Gupta. lo describían no tanto como retraído. tomaron asiento junto a otros doce hombres y mujeres en el último piso del edificio más grande. no era en absoluto irónico.Barron's una vez le apodó el «Daddy Warbucks» de la era informática. Pero la mente de Manning no parecía funcionar del mismo modo. después de una de sus sesiones maratonianas para delinear estrategias. Al final de la jornada. Pensaba y hablaba en términos demasiado generales: fuerzas históricas. maldita sea. Quizá no era una lengua excesivamente elevada. que tenía una vista fantástica de las colinas aledañas. Pues a pesar de su inmensa riqueza. y era indudable que sabía algo. como dijo una vez Forbes. lisa y llanamente. el retraído Gregson Manning. siempre tenía un aspecto humilde y sin pretensiones. Centros de coste y centros de ganancia. Había donado cientos de millones de dólares para que las escuelas en los núcleos urbanos deprimidos tuvieran acceso a Internet. había criado a InfoMed como a su propio hijo. Gregson Manningera un gran hombre. Sus principales inversores y consejeros eran hombres de negocios. Pero Parker no podía evitar sentirse incómodo. Gupta le dijo una vez a Parker. a usted nunca le importaron los visionarios». Todo el mundo conocía su historia: había abandonado los estudios en CalTech cuando tenía dieciocho años. pero era honesta y Parker la comprendía. y si bien lo dijo con picardía. presidente y director ejecutivo de Systematix. Era uno de los hombres más ricos del mundo. Para la mayoría de los allí reunidos —los directores de InfoMed— era la primera vez que estaban cara a cara con el legendario fundador. una industria que se autoabastecía. sino como retirado. El año anterior. Parker también había oído rumores de que Manning había donado anónimamente miles de millones a los niños de menos recursos en forma de becas a instituciones de educación superior. Ahora resultaba difícil pensar en una sola compañía en el mundo que no dependiera de las tecnologías Systematix para alguna parte de sus operaciones. «El gran hombre». tendencias globales. era el ídolo de la prensa de los negocios. había creado de la nada una inmensa corporación que manufacturaba buena parte de la infraestructura de Internet. «Vea.

pero he de expresarlas de todos modos. Systematix es una de esas empresas de la que se sabe todo y no se sabe nada. Pienso que es precisamente lo contrario. carisma. y Parker se dio cuenta que sus comentarios no eran muy bienvenidos. Puede que sean nimias a la luz de semejantes consideraciones financieras. —Si no apreciáramos la prima del cuarenta por ciento que nos ofrece para nuestras acciones —intercaló con otra sonrisa el presidente de la junta directiva de InfoMed. Adam Parker no admiraba a Garfield. vio lo fascinados que estaban con Gregson Manning. Y lamentaría sobremanera que usted creyera que nuestros grandes objetivos son misteriosos. Está en manos privadas. pero sabía siempre cuál era su postura. Y la obsesión con la privacidad puede ser un tanto inquietante. pero también comprendía que ésa era la última oportunidad que tenía de airearlos. No estaría aquí si no respetara los logros de InfoMed. —Yo creo que nadie entiende exactamente cuál es la línea de su organización —dijo Parker con aire agresivo.. adquirirá también a setecientos empleados muy dedicados. yo sí tengo algunas inquietudes. mientras les daba firmemente la mano. y un aire inconfundiblemente patricio. no estará adquiriendo solamente una vasta base de datos. Miró a los demás. una camisa blanca con el cuello abierto y una chaqueta ligera de cachemira. tenía el pelo oscuro y lustroso. bien controlada. Mostró una cálida sonrisa. Irradiaba salud. no tenía arrugas y parecía que no tuviera poros. debía admitir Parker. —Cuando usted compre InfoMed. y ustedes no estarían aquí si. y mucho de lo que hace es un gran misterio. . y se entrevieron sus dientes blancos y perfectos—. Sus rasgos eran finos. Los ojos de Manning parecieron brillar. Llevaba pantalones caquis. confianza en sí mismo y. la nariz era aguileña y fuerte. Querría saber qué les espera a ellos. tenía una mandíbula prominente y espaldas anchas.. —La voz de Manning se apagó. —Señor Manning —dijo Parker—. Garfield era un inversor de escasa imaginación que había proporcionado una inyección de dinero indispensable para InfoMed en sus inicios. ya sin sonrisa en los labios—. de buena complexión y delgado. y esbozó una sonrisa aún más ancha. todos ustedes —les dijo Gregson Manning a sus visitas. —Nuestros intereses coinciden. —¿Privacidad? —volvió a ladear la cabeza Manning. —Por favor —dijo Manning ladeando la cabeza. con el pelo desordenado y una gran barriga. Su interés en la empresa no iba mucho más allá de los términos por los que obtener su parte de las acciones. Era duro y atractivo.—Estoy tan contento de que hayan venido. Alex Garfield. por lo menos si uno lo ve desde afuera. Manning era alto.

volviendo a su argumento. Era el apogeo de los estratos múltiples en la administración de empresas. Ahora bien.Manning le clavó la mirada. barreras y relaciones basadas en «informes firmados». de Standard Oil. Aun así. creo que puedo decir con modestia) ha sido desechar el viejo estilo de hacer las cosas. Todo lo cual requiere que explotemos la conectividad. Parker se sentía incómodo en su sitio. Todo ello cede el paso. Todo ello cede el paso. Parker no estaba acostumbrado a taparse la boca y estaría perdido si lo hiciese ahora—. estaban Robert McNamara en Ford y Harold Geneen en ITT. Usted es un empresario. Sólo quiero saber cómo pretende integrar esta adquisición. —Amigo mío. Reginald Jones en General Electric. La clave de nuestro éxito en Systematix (un éxito de no poca monta. —Pero hay una lógica en toda estructura corporativa —dijo Parker. auditores y estrategas operativos asistían a los directores ejecutivos. Los límites están abajo. el elemento de másvalor. lo cual aumentaba su intensidad inquietante—. no directamente desde arriba. Divisiones subsidiarias y cosas por el estilo. La lógica del trabajo en redes premia el autocontrol. Hacían falta estructuras rígidas para conservar y administrar el recurso más escaso de todos. —¿Cede el paso a qué? —Si el viejo estilo era la jerarquía vertical. la información. los sistemas basados en la información. en las particiones. y equipos enteros de planificadores. El control continuo implica también que eliminemos los factores de riesgo dentro y fuera de la estructura organizativa. Incluso Tony Gupta se acercó y le puso una mano sobre el brazo en señal de cautela. Pienso que todos los presentes lo saben. y Alfred Sloan. ¿qué ocurre si la información se hace tan libre y tan copiosamente disponible como el aire que respiramos o el agua que bebemos? Todo ello se vuelve innecesario. Manning le habló como si fuera un niño pequeño. no ya a nivel interno. Parker recordó una cita de Manning que había aparecido una vez enBarron's. tan magistralmente articulado como su reputación sugería. Estamos por construir una red de empresas con las que podemoscolaborar. Algo así como que la meta de Systematix era «sustituir las puertas por ventanas». . Mire adelante. Rockefeller. —¿Quién inventó la corporación moderna? Hombres como John D. de General Motors. ¿qué ve? Mercados de capital atomizados. Mercados de trabajo radicalmente dispersos. debo decir. hay una razón para que existan los organigramas. Y debía admitir que este hombre era fascinante. En la era de expansión económica de la posguerra. —El sol se ponía detrás de Gregson Manning y formaba un aura alrededor de su cabeza. Organizaciones piramidales que dejan lugar a medios de colaboración fluidos que se organizan a sí mismos. Aun así. al tiempo que los otros hombres en la sala le miraban con hostilidad. el nuevo forja redes horizontales y trasciende los límites de cada organización. rotunda pero no hostil. yo no creo en la organización tradicional.

que extendamos el control más allá del concepto de propiedad. estas tecnologías de redes y demás. —Por el modo en que habla. Pienso que todo lo que dice es que no cree en una serie de unidades empresariales cerradas. muros que se puedan mover cada vez que se quiera: eso es lo que el mundo necesita en los tiempos que corren. Cuando los límites son verdaderamente permeables. para llegar a estrategias comunes con nuestros socios. La porosidad. los muros a través de los cuales se puede ver. muchas de las tecnologías en las que ha estado invirtiendo. —Los muros han de caer —dijo Manning. . Lo cual es más fácil cuando no los hay. Parker estaba desconcertado por las palabras de Manning. hay que ser capaz de atravesar muros. ¿Por qué? Si ya hay suficiente amplitud de franja. Gregson Manning no tiene que defenderse de nadie. según el cual Systematix estaría por lanzar otra flota de satélites orbitales de baja altura. pues yo no entiendo su lógica —dijo Parker—. y lo haremos en un terreno de absoluta visibilidad. nosotros pasaremos de las tareas alproceso. —No haré ver que lo he comprendido todo. La propiedad ha de fragmentarse. El poeta Robert Frost decía que unas buenas cercas harían buenos vecinos. Parker se sentía frustrado y continuó con su línea de razonamiento. parece que Systematix no fuera en absoluto una corporación. Para triunfar. —Manning hizo una breve pausa—. —Sin embargo. Usted dirá que renegamos de la Revolución Industrial. Los canales de información se recombinan. complacido por la pregunta. yo no creo en eso.sino también externo. La Revolución Industrial promovía la división del trabajo en tareas. Ésa es la realidad que se esconde detrás de la retórica de la reestructuración. Ha de haber transparencia a todos los niveles. que se sentó erguido en su silla—. Lo único que hago es poner en palabras una vaga idea. Pues bien. —Quizás sea hora de elevar nuestras miras. sólo entonces se reducirá el riesgo. una intuición que me parece todos compartimos sobre el futuro del capitalismo. Y luego está ese informe de la Dirección Federal de Medios Audiovisuales. de lo que está hablando es de la integración. Adam. no existe algo tan ubicable como una empresa tradicional. Pero ya hemos pasado por la era de la administración en que no hay un solo responsable. ¿Por quésatélites? Manning asintió. —Llámela como quiera. A su modo. Hubo gruñidos de aprobación y risas en la sala. pero el historial habla por sí mismo. Alex Garfield miró a su director general.

maltratados. Antes mencionó la privacidad. Las convenciones de la privacidad tratan a la esfera privada como un dominio de la libertad personal. ni libre ni personal. La retórica de la aldea global no ha sido más que eso. Pues bien. Hay que incluir a todo el mundo. —Tendrán que disculparme. y me siento orgulloso del papel que hemos tenido en ello: las cámaras en ascensores. Vuelvo enseguida. algo muy próximo a la seguridad total. —No es un buen momento —sonrió Manning. Daniel? —preguntó Manning. Manning se dirigió a los allí reunidos. Y sin embargo. que estaba junto a la puerta con aire preocupado. era su asistente personal. señor. Una vez que la seguridad verdaderamente profunda se haga dominante. Y si Systematix puede contribuir a que la sociedad avance hacia esa meta. la vigilancia ha sido la parte de más peso en nuestra vida.—He estado hablando de negocios —continuó Manning—. pero puede hacerse real. El joven asistente tosió ligeramente. El presidente dice que es urgente. las cámaras en miniatura y todo eso. dañados. pregúnteles a ellos sobre el valor de la privacidad. La información en toda su magnitud implicalibertad de: libertad de no ser violados. metros y parques. y podemos ir aún más lejos. . los sistemas de vigilancia realmente sofisticados. —Sólo que el poder también deja de tener una ubicación discreta y se convierte en unared de sanciones a todos los niveles de la sociedad. En todo caso. Hasta cierto punto. retórica. pienso que ve la cosa con cierta estrechez de miras. Pero piensen también en nuestras propias vidas. —¿Sí. Cuando violan y roban a un ama de casa a punta de cuchillo. Pero para muchos. a la que daba el sol pero donde el aire era fresco. entonces hablamos de algo que no hemos tenido nunca antes en la historia humana. yo digo que hay que democratizarlos. o el hombre cuya casa ha sido invadida por merodeadores armados. —Entonces la expresión de Manning se hizo grave—. sorprendido por la intrusión. —Es el despacho Oval. —Tiene una llamada. Jane Jacobs habló de poner «ojos en la calle». son cosas que actualmente siguen siendo un lujo para ricos. —Eso es un montón de poder en las manos de una sola organización. que se llamarían botones de pánico. Alguien golpeó a la puerta e interrumpió a Manning. cada uno de nosotros acabará teniendo por fin el poder sobre su propia vida. puede ser la esfera de íntimas violaciones y malos tratos. y la tecnología puede llevarlo a cabo. En su oficina grande y hexagonal. entonces. señor.

lo haré. —Mientras Manning hablaba. usted se da cuenta de que nuestros satélites no fueron aprobados para hacer reconocimientos fotográficos. esto es serio. Todos hemos de jalar hacia el mismo lado. —Greg. —Estamos juntos en esto. incómodo por haberle importunado—. señor presidente. —Aquí estoy. . Vale. No soy tan orgulloso que no pueda suplicar. señor presidente —dijo. —Haga que sus expertos de la NSA llamen a Partovi a mi oficina. écheme un cabo.Manning se acomodó en su sillón y puso al presidente en el altavoz del teléfono. —A mí me preocupa tanto como a usted —dijo Manning. sabe que no le molestaría si no fuera importante. Su mujer y él la habían llamado Ariel. Manning hizo una pausa y dejó pasar unos segundos en silencio. mientras su mirada volvía a posarse en la chica de pelo rubio. Sabía que me tendería una mano. y tampoco me olvidaré de esto. Se lo pido. y tenemos un eslabón perdido en el cielo sobre Lille. Pero ninguno de nuestros satélites estaban en posición en ese momento. y en efecto era una criatura con magia—. No me olvido de lo que ha hecho por mí en el pasado. Necesitamos lo que usted tiene. Enviaremos todo lo que tengamos. —Ya sé que eso es lo que su gente le ha dicho a Corelli. sus ojos se posaron en una foto de su hija que tenía sobre el escritorio: una chica de pelo rubio y sonrisa soñadora. Pero necesitamos un favor. en Francia. Tienen una licencia estricta para telecomunicaciones y telefonía digital. —Pero fue su administración la que decidió restringir el instrumental de vigilancia no gubernamental. como si se estuviera riendo de una broma íntima. —Se lo agradezco —dijo el presidente Davis con voz ronca. El gobierno francés nos ha machacado durante años para que paremos los vuelos sobre su territorio. si quiere que me humille. Pero por el amor de Dios. Que tendrían las imágenes que necesitamos. —Vale —dijo el presidente. —Señor presidente. para mí es todo chino. —Escuche. Al menos eso es lo que me dicen los expertos. Greg. Hay una trama terrorista. de modo que los ojos de los satélites se desconectan en esa parte del continente. Una decena de hombres de negocios americanos han muerto en esa tragedia. para que dejemos de invadir la privacidad de sus ciudadanos. Pero ahora me dicen que los satélites de Systematix estaban en posición.

se había registrado aquella noche.La risa de Ariel había sido como el tintineo de una caja de música. a menos que hayas encontrado a alguien honesto en Langley. en la pocilga oscura y maloliente que era el vestíbulo del hotel. pequeños delincuentes e inmigrantes desahuciados. Manning pensó que nunca había oído tan tenso al presidente Davis. Ella alzó las cejas con aire de insinuación y divulgó el número con una sonrisa desdeñosa. Bryson bebió un sorbo y se sentó en un sillón desvencijado. Layla sirvió dos copas de whisky solo de una botella que había comprado cerca de Vieux Marché. Bryson había llegado en tren a la Gare du Nord. tras comprar su billete en el último momento. 16 La pensión estaba en una zona sórdida de Bruselas. por lo general tan concentrados. creía. Cuando apagó el altavoz. —Dime. Una mujer magrebí. y se anunció. empezaron a vagar. que llegaba en mitad de la noche con casi nada de equipaje y bien vestido. . Las magulladuras que tenía en la cara tras el forcejeo con Jan Vansina estaban moradas y no se veían bien. y en un bar que estaba de camino había cenado algo rápido a última hora. La habitación de ella era tan deprimente y lóbrega como la suya. muchos de ellos magrebíes. Gregson. era la dueña de la pensión La Samaritaine. Muchos de los edificios del siglo XVII se venían abajo. y consideró a aquel hombre de aspecto demasiado respetable. unasmoules et frites poco suculentas y una cerveza aguada. derrumbándose poco a poco. en un vuelo de Sabena. y Bryson esperaba que ella estuviera tan exhausta como lo estaba él. Le preguntó a la adusta propietaria por el número de habitación en que su amiga. gorda y recelosa. y sus pensamientos. recordó. Y gracias. —Adiós. Su clientela habitual eran viajeros de paso. un refugio para pobres y desheredados de la ciudad. Layla había llegado unas horas antes al aeropuerto Zaventem. ¿quién es este «hombre honesto» de Washington que quieres ver aquí? —Y añadió con aire travieso—: No será alguien de tu CIA. Los residentes empobrecidos de los bloques de viviendas eran en su mayoría inmigrantes de la zona del Mediterráneo. como particularmente fuera de sitio. Si bien era pasada la medianoche. y por lo tanto sospechoso. notó que había un haz de luz que pasaba por una rendija que había entre la puerta y la asquerosa alfombra. los Marolies. Un golpe del destino podía afectar tanto a un hombre. y estaba sentada con aire sombrío detrás de un escritorio.

sino porque yo no podía asumir la responsabilidad de poner tu vida en peligro del mismo modo que pongo la mía. ¿Pero por qué lo dices? —Por la manera en que te comportas conmigo. —¿Aún noqué? —Te contaré todo cuando llegue el momento. caramba. —Además creo que has estado casado. y no era por el alcohol ni el cansancio. —Pero tienes también un lado amable y afectuoso. al otro extremo de una mesita cuya chapa de madera estaba levantada. Eso es lo que siento. —¿Entonces? Sacudió la cabeza. No sólo no te pedí ayuda. Todo lo contrario. tanto mejor. Layla. Quizátenga que serlo. —¿ Ah. —Tal vez lo sea. ¿no? —Sí—admitió él—. Bryson no respondió. sí? ¿Y qué te hace pensar eso? —Es cierto. Ahora no. Layla. No porque pensara que no serías de ayuda (de hecho has estado extraordinaria. —¿De veras pensaste que te seguiría a ciegas. Si hay una ganancia colateral para ti. y apoyó su vaso. —Aún no. —No. y ése no era el trato. me losigues ocultando. si lo que acabemos por descubrir te sirve de algo. Ella se sentó en un sillón que no hacía juego con el de Bryson. —Eres tan duro de corazón. —No había trato. —Estás ocultándome algo.—Nadie de la Agencia. has sidovaliosísima). pero que estaba igualmente desvencijado. sino que traté de disuadirte para que te fueras. claro que no —dijo él fatigosamente—. en una misión que no entiendo? —Estaba enfadada. Pero esta batalla he de pelearla yo. por cómo te comportas con las . es mi misión.

mi marido. estaba destinado en Kiryat Shmona durante laintifada. no muy lejos de donde yo crecí. Era una niña. hasta que por fin entendiera qué había ocurrido entre Elena y él. supongo que lo que quiero decir es que somos hombre y mujer. —Se puso pensativa. cada vez más. —¿Fue su muerte lo que te hizo cambiar? —preguntó Bryson con ternura. —Parece un enigma. divertido. Fue una pesadilla. Pero al mismo tiempo te sientes cómodo conmigo. a medida que transcurría más tiempo a su lado... Era una mujer extraordinaria. pero hizo ver que no la captaba. que nopodía cumplir. no se sienten seguros de cómo tratar a las agentes. Pero dar rienda suelta a la atracción habría sido egoísta. puede ser ambas cosas. —Y la muerte de mi padre. o somos una conquista amorosa en potencia. y por accidente mataron a una madre y a sus cinco hijos. por alterar su relación. la Fuerza Aérea israelí lanzó un ataque con misiles a una base terrorista de Hezbollah en el valle de la Bekaa. Ni siquiera una joven. y sólo acabaría por confundirlos. El placer físico podía ser considerable. Él comprendió adonde apuntaba ella.. —Parece que hablas por experiencia —dijo él—. o ninguna. De cómo algunos hombres no entienden a las mujeres que hacen el tipo de trabajo que tú haces. habría creado expectativas que él no quería cumplir. no meconoces. —Pienso que la mayoría de los hombres en nuestra. y la verdad era que se sentía fuertemente atraído hacia ella. o algo totalmente distinto. y lanzó sus misiles Katyusha . —Inclinó el vaso hacia él. O bien estamos castradas. y bebió otro trago de whisky. en nuestra profesión.. Luego Layla agachó la cabeza y dijo: —Yaron. a modo de saludo. Ella continuó. Hezbollah tomó represalias. Tú pareces darte cuenta de que es más complejo que eso. por supuesto. Tu marido (dijiste que te habías casado con un soldado israelí) ¿era uno de los hombres que no entendía? —Yo era una persona diferente entonces. claro. que una mujer. pues. Él asintió. —No quiero que lo sea.. no había crecido del todo. pero no dijo nada. pero sería transitorio. no tenemos sexo. fugaz. si bien nunca lo conocí. para ayudar a defender la aldea. Estás receloso. al igual que un hombre. Sólo creo.mujeres.. Un día. después de todo. ¿no? Bryson sonrió. por introducir un factor desestabilizante.

cuya única misión al parecer es matar a tantos soldados israelíes como puedan? ¿O la Fuerza Aérea israelí. donde no tardó en destacarse. A veces son los hombres que suministran los Katyushas. Uno de los cohetes lo alcanzó y le incineró el cuerpo hasta volverlo irreconocible. cuando por fin me cuentes por qué arriesgas tu vida y qué es lo que esperas encontrar. Había dirigido la exitosa campaña presidencial de su amigo Malcolm Davis.. menos aún en los alrededores del cuartel general de la OTAN. Ahora dime. al tiempo que le caían las lágrimas. Bryson regresó a su habitación. —Por un momento. Luego dijo—: Ves.. O los hombres que están en sus búnkers con los mapas y planean el ataque. los culpables no son siempre los hombres que disparan los Katyushas. Quiero que sepas a quién has de contárselo. Su probidad y su inteligencia hicieron de él algo anómalo frente al exhibicionismo y la corrupción que caracterizaba a la clase política. Un hombre como Jacques Arnaud. Lanchester era la única persona en el gobierno con el poder y la independencia intelectual para hacer algo contra el poder del Directorate que se extendía como una metástasis. mi. era célebre por ser equitativo y de una brillantez afable y sin pretensiones. cualquiera que fuese la causa.. Conque quiero que sepas que cuando por fin te decidas a fiarte de mí. y muy poco tiempo. Y ahora me voy a dormir. Se daba cuenta de que aún tenía muy poca información. por la mañana.sobre Kiryat Shmona. pero renunció a los negocios cuando tenía poco más de cuarenta años para hacer carrera en el servicio público. a los fanáticos del mundo entero. allí se reuniría con el secretario general de la OTAN. conocía su biografía esencial: Lanchester había hecho millones en Wall Street. a los locos. empezaría a llamar por teléfono para hablar con el asesor de seguridad nacional. que controla la mitad de la Asamblea Nacional Francesa y se hace rico vendiendo a los terroristas. y como retribución éste le había nombrado asesor para la seguridad nacional. que estaba tan decidida a eliminar un campo de Hezbollah que no les importó matar a inocentes? —Tú conocías a la madre que murió junto a sus cinco hijos. ¿no es cierto? —dijo Bryson con suavidad. con lágrimas en los ojos—. no pudo continuar. ¿quién tenía razón? ¿Hezbollah. Era vital ver a Richard Lanchester lo antes posible. hasta que por fin perdió la compostura y se mordió los labios. —Era mi hermana. .. Lanchester se hallaba de visita en Bruselas para lo que se decía era una visita en gran parte ceremonial a SHAPE. —Levantó la vista. Ahora que Harry Dunne había desaparecido. Mis sobrinitos y sobrinitas. Yaron estaba ayudando a los aldeanos a protegerse en los refugios antiaéreos. mi hermana mayor. Según el artículo del diario sobre la matanza de Lille. el Supremo Cuartel General de las Potencias Aliadas de Europa. los pensamientos se sucedían a un ritmo febril. —Luego se puso de pie y le dio un beso en la mejilla—. No iba a ser fácil llegar a Lanchester. Ella asintió. A pesar de que Bryson nunca le había visto.

Soy Jim Goddard. puede que aquí termine la carrera de Lanchester.. Portavoces de prensa como Howard Lewin habían de estar disponibles a toda hora para responder a preguntas urgentes de los periodistas. Varios diarios no sólo mencionaban a Lanchester. Muchos de ellos citaban a Richard Lanchester. —Señor Lewin. De hecho. dado que no parecía haber agua caliente. Lewin le prestó atención de inmediato. déjeme ser franco con usted. salió a la calle. se dio un baño de agua fría. y siento molestarle a esta hora de la mañana. —¡Coño!¿De qué diablos está usted hablando? —Eh. debo decirle que he recibido mucha presión desde arriba para que . Es un material devastador: la culminación de una investigación que ha llevado tres meses. señor Lewin. después de pasar una noche tensa y sin reposo. Titulares a toda página. Bryson regresó al hotel y llamó al portavoz desde su habitación. Jim. sobre todo prensa europea. algunos incluían largas entrevistas suplementarias con el asesor de la Casa Blanca. y casi siempre era la misma cita. Como se lo esperaba. Poco después de las cinco de la mañana. y desde Le Monde y Le Fígaro al Die Welt. publicaban una amplia cobertura del ataque en Lille. no falta nada. al tiempo que marcaba los puntos de interés con un bolígrafo. desde elInternational Herald Tribune hasta el Times de Londres. marcada por la cacofonía incesante del tráfico y los gritos de los juerguistas nocturnos. —Por supuesto. jefe de la oficina europea delWashington Post. ¿qué pasa? —Quiero darle un aviso. Bryson compró un montón de periódicos y se los llevó a un bar. que era a su vez el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional. encontró un kiosko de diarios que estaba abierto toda la noche y que vendía una buena selección de periódicos y revistas internacionales. Me temo que no os hará muy felices. un hombre llamado Howard Lewin. hmm. Estamos a punto de sacar una nota completa y fuera de lo común en primera plana sobre Richard Lanchester.Pero tenía que haber un modo. pidió varias tazas de café negro y empezó a hojear los artículos. pero tenemos una cuestión urgente en nuestras manos y necesitaré su ayuda. consiguió hablar con el portavoz al primer intento. Se vistió de prisa. muchos diarios. Bryson se despertó.. no creo que hayamos hablado antes —dijo Bryson con tono urgente y cortado—. acompañando a su jefe y a la delegación de la Casa Blanca en su visita al cuartel general de la OTAN. sino a su portavoz. Lewin también se encontraba en Bruselas. y trazó un plan.

esa foto no.. señor Lewin. que enseguida le dio su número de móvil en Washington. el primer plano de Lanchester. que el portavoz no tenía más remedio que aceptar—: Quería darle a su jefe la oportunidad de por lo menos responder a estas acusaciones. diablos. —Bryson se interrumpió un instante para que sus palabras hicieran mella. creo que será muy dañino no sólo para Lanchester. y le aconsejo que use exactamente estas palabras. y que no dejaría ver que se encontraba en Bruselas—. ¿De qué se trata todo esto. Este. Bryson reconoció de inmediato la voz cultivada de barítono y el acento de la costa Este. que ahora será un problema de su conciencia.. sino también para la seguridad nacional. es una maldita trampa. como a un colega imaginario—: ¡No. —Ha mencionado un nombre ruso que no he oído nunca: Gennady no sé qué. señor Goddard? —Usted conoce muy bien el verdadero nombre de Ted Waller.. y quizá no debería haber hecho esta llamada. que lo peor de la nota tiene que ver con su relación con un funcionario ruso llamado Gennady Rosovsky... y yo.. ¡Diez minutos! El teléfono de Bryson sonó apenas noventa segundos más tarde.. pero personalmente. queda claro? Dígale a Lanchester. lo ha entendido? —¿Gennady. —¿Quién diablos es Ted Waller? ¿Pero qué es esto? . este aviso de último momento. —¿Tiene idea de lahora que es en Bruselas? —tartamudeó Lewin—.saque la nota cuanto antes. demorar la publicación.. y para que no hable con nadie antes de que se publique.... tal vez pueda limar la cosa. pero quiero que quedeabsolutamente claro que le he dado la oportunidad de apagar este fuego. espere un momento —Bryson gritó en otra dirección. —Vea. no interfieran en mi responsabilidad en esta sala de redacción..qué? —Gennady Rosovsky —repitió Bryson. pero si consigo que el gran hombre se ponga al teléfono. señor Lancaster. quizás incluso. ¿Quédemonios ocurre aquí? —Supongo que su portavoz le ha puesto al tanto de la nota que vamos a sacar. lo dejaré a su criterio.. Luego ofreció una salvación. —Habla Richard Lanchester —dijo el asesor para la seguridad nacional en un tono casi frenético—. es completamente irresponsable por parte del Post. idiota! —Y luego volvió a hablar al teléfono—: Pero dígale a su jefe que ha de llamarme a este número de móvil en los próximos diez minutos o sacamos la nota. incluyendo la frase «El señor Lanchester se ha negado a hacer declaraciones». mi admiración por él. estoy tratando de que mis sentimientos personales..

para que yo pueda entrar. Le confió que tan sólo tenía una misión. señor Lanchester. ¿Qué se trae el Post entre manos. que era infiltrarse. Bryson se sentó en el mismo sillón desvencijado en que se había sentado la noche antes. —Pasé por tu habitación hace unos minutos —dijo cuando él entró—. —¿Que está enBruselas? ¡Pero creí que estaba en Washington! ¿Qué diablos. y sintió de inmediato que empezaba a sacarse un peso de encima. con fragancia a champú y jabón. para luego destruirla. multilateral? —Es una forma de verlo.? —Una hora. Oí que estabas hablando por teléfono. ya sé: «cuando llegue el momento». y estoy seguro de que tratarán de deshacerse de mí. —Pues creo. —¿Quién? —ella le tocó un brazo con su mano—. No es una agenciaamericana: ¿es internacional. era una sensación casi física. Debo contarte esto porque voy a necesitar tu ayuda. Golpeó suavemente a la puerta de Layla. Harry Dunne. tenían la sede en . —Creo que no comprendo del todo. en una organización oscura que muy pocos conocían por el nombre del Directorate. con los ojos abiertos y sin perderse detalle. —¡Pues hable. que ha llegado el momento —dijo. tampoco preguntaré. sacarme el pellejo? ¡Goddard. puedo verle en el cuartel general de SHAPE en Mons en una hora. así tendremos una charla íntima. yo no le conozco. de poder por fin respirar hondo después de tanto tiempo sin oxígeno—. que nos frecuentamos y que no dudaré un instante en llamarle! —Hemos de hablar en persona. ¿Qué me vas a contar? Escogió las palabras con cuidado. De inmediato. Le abrió enseguida. recién bañada... que ahora estaba desaparecido. Estoy en Bruselas. Cuando yo trabajaba para ellos. Y le sugiero que no haga una sola llamada desde ahora y hasta el momento que yo llegue. le contó cosas que no le había contado a nadie. no por teléfono. Layla. señor Lanchester. luego se puso de pie y empezó a pasearse por la habitación. Ella le escuchó. no me lo digas. pero estoy seguro de que se da cuenta que tengo el número privado de su editor. Quiero que antes llame al puesto de seguridad en la puerta de acceso. No. salvo al subdirector de la CIA.—Debemos hablar. ya estaba vestida. y le contó que su última esperanza era conseguir el apoyo de Richard Lanchester. entonces! Aquí me tiene.

A la manera de la CIA cuando simula que sus filiales son empresas privadas de aspecto benigno. que eran frentes falsos. pero al parecer han mudado su cuartel general. ya sea por principio o por política del gobierno.. lo ignoro.. ordenadores. Con aire pensativo. delgado. Y hábil en diversas formas de camuflaje. sin sonreír. Un hombre al que llegué a idolatrar —agregó arrepentido. El mío era una leyenda en la agencia. —¡Pero eso es lo más ingenioso! Gracias a una compartí —mentalización extrema y a un esmerado reclutamiento. empezó a hurgar en su pequeña bolsa de cuero negro. ¡Es como intentar ocultar un elefante en medio de una habitación! —El Directorate. Layla asintió. no tiene nada que ver con eso. que handesaparecido? —Algo por el estilo. se limpió los labios con un pañuelo de papel y volvió a guardar el lápiz. ella sacudió la cabeza sin dar crédito a lo que oía. y convertían sus instalaciones de armas biológicas en fábricas de detergente y hasta en universidades. —Se dirigió a la cómoda y visiblemente turbada. era ágil. hay comités de control en el Congreso. las secretarias tienen amigos. cuando trabajaba para ellos. un hombre llamado Ted Waller. los miembros se eligen con cuidado. por no hablar de los empleados.Washington. o de los soviéticos cuando creaban las llamadas aldeas Potemkin. para mantener un código de silencio. —¡Pero seguro que el presidente ha de estar al tanto! —A decir verdad. el Mossad y la Süreté? ¿Y con la información de las otras agencias? —No. faxes. el MI-6.. no tengo idea. rebuscó en su interior y por fin sacó el lápiz de labios. En parte para proteger al presidente de . Se aplicó un poco de color. sus orígenes son especialmente favorables para este tipo de trabajo. —¿Pero al mismo tiempo son capaces de mantener en secreto su propia existencia? ¿Cómo puede ser? La gente cotillea. provienen de todas partes del mundo. A dónde. —¿Qué dices. —¡Imposible! Una agencia de inteligencia es como cualquier otra burocracia: tiene números de teléfono. Creo que siempre se ocultó la existencia del Directorate a quien ocupase el despacho Oval. uno de sus fundadores.. La compartimentación asegura que ningún agente llega jamás a conocer a otro más que fugazmente. nunca nadie trabaja con más de un intermediario. A sus miembros se les da a entender que realizan operaciones que a muchas agencias convencionales no se les permite realizar. magro. —¿Y quieres decir quecompiten con la CIA.

da un montón de discursos. Pero es mi deber hacerle pensar de otro modo. sobre lo que creo que se propone. con volutas de nada.. Layla? —¡Contigo! —gritó—. con acusaciones descabelladas: te echará en el acto. —¿Y qué te hace pensar que puedes fiarte de él? —¿Qué otra cosa puedo hacer? —¡Podría ser uno de los enemigos. que se apoyan en pruebas. —¿Qué pruebas? ¡No tienes nada! —¿Con quién estás. los verdaderos herederos. Mientras que los espías se quedan. —¿Y el director de esa supervisión del espionaje es Richard Lanchester? —Exactamente.Ellos son quienes permanecen en Washington. la CIA y las demás agencias de espionaje americanas? —Así es. —¿Y tú crees que la única persona en el gobierno que con más probabilidad sepa algo de sus actividades es el director de la Junta de Asesores para Inteligencia Extranjera del presidente? ¿El grupo que se reúne en secreto para supervisar a la NSA. Se muda por cuatro años. el motivo por el que me fueron a buscar a mi retiro: ¿quién controla ahora el Directorate? ¿Qué está haciendo realmente? —¿Y tú crees que tienes las respuestas? —Ella parecía beligerante. y creo que podré. casi abiertamente en contra. claro que no. redecora. uno de los que mienten! Cómo puedes estar seguro de queno lo es? . Quiero protegerte. Uno que alquila. y pienso que estás cometiendo un error. y luego se marcha. ¿Para decirle qué? —Para decirle lo que sé acerca del Directorate. Ella asintió y dijo: —¿Ésa es la razón por la que quieres reunirte con él? —Así es. Ésta era la gran cuestión. para proveerle de una capacidad plausible al rechazar acusaciones. —No.. —¿Un error? —Vas a ver a este Lanchester con. se compra una porcelana nueva. contrata y despide. Ése es el procedimiento corriente de los servicios de inteligencia en todo el mundo. —¿Peropor qué? —gritó—. Estoy seguro de que es porque la comunidad permanente de las agencias de inteligencia consideran al presidente un mero inquilino de la Casa Blanca. Tengo teorías. ¡Pensará que estás loco! —Es muy posible —concedió Bryson—.saber demasiado sobre los trabajos sucios y otros asuntos sórdidos. quizás ocho con suerte.

. Supongo que se diría que estamos separados. Nunca nos divorciamos. de alguna manera lo ha confirmado.dónde está la verdad? —¿Acaso su misión secreta a Bucarest se habría vuelto contra él? ¿Habrían alcanzado los barredores a Elena y la habrían hecho esconderse en alguna parte? Pero de ser así. la mujer que me cuidó después de que murieron mis padres. —Oficialmente. —Ella teabandonó. ¿no le habría dejado alguna explicación de sus acciones? Otra posibilidad: ¿habría descubierto de algún modo que le había mentido sobre aquel fin de semana? ¿Se habría enterado de que no había estado en Barcelona? Era posible que se sintiera . Él asintió.. no. —Sin embargo. Bryson suspiró. ¿ Me amó alguna vez. —¿Qué te hace estar tan seguro de que puedes creer lo que te dijo el de la CIA? ¿Qué te hace estar tan seguro de que no es uno de ellos? —¡Pero si no estoyseguro. Ya no sé dónde estoy.—Ya no estoy seguro denada. creo que aún la amas. Ella sacudió la cabeza en señal de desaprobación. ni quién soy. —No sé lo que ocurrió. saber qué debo creer. de probabilidades. ya te lo he dicho! No es una cuestión de certezas. o porque la obligaron? ¿Cuál es la verdad. es una cuestión de cálculo. Siento que estoy en un laberinto. le falla la memoria. que estoy perdido. —Es que. es que es tan difícil para mí pensar con claridad sobre ella. —¿ Entonces le creíste cuando te contó que habían matado a tus padres? —Mi madrastra. El hecho es que las únicas personas que saben la verdad son las personas que trato desesperadamente de encontrar: Ted Waller y Elena. nunca volvió a ponerse en contacto contigo? ¿Un día aquí. creo que es Alzheimer. apenasquiero saberlo. —Elena es tu ex mujer. Ojalá lo supiera. o por miedo. aunque está enferma. Desapareció. o simplemente me la asignaron? ¿Huyó de mí por desesperación. Layla. otro día allí? —Sí. —¿Desapareció así como así.

El levantó la vista. —No. lo siento. desarmada aún. entumecido por el asombro. —Por supuesto. —¿Qué demonios estás haciendo? —inquirió. aunque era la primera vez que lo pronunciaba y él nunca se lo hubiera dicho. Han de saber que tengo toda la información sobre ellos. y esperas que lo dé a conocer y le ponga fin? —Si es tan buen hombre como dice la gente. pero no puedo. si aún tienes esa Desert Eagle de 50 mm. así no tenía problemas para pasar por seguridad en el aeropuerto. —Pues vale —dijo ella. Layla tenía una mirada rápida y penetrante. Le llevó un instante darse cuenta de lo que ocurría. ella continuó—. Nick. —Y sonrió—. —¿Nick? —Sintió un vacío en el pecho. no tendrán escapatoria.engañada. Santo cielo.. —Gracias. Se quedó paralizado en el sillón. la Heckler & Koch USP compacta de 45 mm. De veras lo siento. —¿Dónde está? No la llevas encima. desconcertado. ya no reaccionaba en una fracción de segundo. transgresiones de prácticamente todas las leyes nacionales e internacionales. Tengo los datos detallados de las operaciones que se remontan a veinte años atrás. Ella tenía los ojos tristes. Nick. pero llevaré mi Beretta. Pero claro. ella conocía su verdadero nombre. Llevarás un arma. —¿Y si no? —Bryson se quedó callado. —No puedo dejar que veas a Lanchester. ¿pero acaso eso la haría marcharse realmente sin discutirlo con él primero? —¿Y de alguna manera crees que te enterarás de la verdad si vuelas de un lado a otro. . —¿ Y tú vas a presentarle todo eso a Richard Lanchester. ¿qué más sabría ella? Ella le apuntaba desde el centro de la habitación. una vez que la pista de las avispas me lleve al nido. eso será exactamente lo que haga. que sacó una pistola de su bolsa. —Está en mi equipaje. en busca de agentes del Directorate? ¡Es unalocura! —Layla.. traicionada.

. Bryson sintió que el proyectil le zumbó junto a la mejilla izquierda. . le apretó el cuello. Layla se encabritó. ensordecedora como un golpe seco. más feroces y peligrosos del mundo. y la explosión retumbó en la pequeña habitación. reunió todas sus fuerzas al servicio de las técnicas de combate que había aprendido hacía ya décadas. se había transformado en una tigresa. pero ella pertenecía enteramente a otra clase.. y así ella le rodeó el cuello con su brazo derecho. tras lo cual Bryson se hundió. pero él hizo un supremo esfuerzo por sobreponerse al dolor. y casi al mismo tiempo él saltó por el aire. se incorporó de nuevo y le arrojó un golpe. Sintió como si la habitación se hubiera vaciado de aire. pero ella brincó hacia atrás. Tenía una fuerza brutal. y luchaba con una fiereza que no había visto nunca. en un depredador de la selva con los ojos embravecidos y sedientos de sangre. Disparó mientras perdía el equilibrio. que era ahora una rígida garra. mientras el sillón en que estaba sentado empezó a dar vueltas lentamente a un millón de kilómetros de allí—. tras lo cual su hombro derecho quedó bajo la axila derecha de él. pero ella fue demasiado veloz: le dio una potente patada en la rodilla derecha. ¿Cuándo te. era incansable como una máquina. de manera que asfixiaba a Bryson.? Y saltó del sillón con la fuerza de un muelle enroscado y se abalanzó sobre ella con una velocidad que la sorprendió. intentó cogerla por el cartílago de la garganta. Bryson jadeaba. al tiempo que con el codo izquierdo le golpeaba en el plexo solar para quitarle el aire. También te tienen a ti. Layla le golpeó la nuca con el codo y a punto estuvo de derribarlo. la conmoción le afectaba las entrañas. oyó cómo el cartucho caía escupido al suelo. Tú no. la pólvora le abrasó el rostro y la sien. Se le puso frío el cuerpo. y que ahora retornaban como antiguos reflejos. De algún modo él logró librarse del gancho que le apretaba la cabeza. contuvo el golpe con el brazo izquierdo. en un ínfimo instante en el cual perdió su feroz concentración. luego se agachó de repente y casi desde el suelo le dio un puñetazo en el estómago.—Mi trabajo. Pero ya no era la mujer que él creía conocer. pero de repente ella se agachó y lo esquivó. Él había luchado mano a mano con algunos de los asesinos mejor entrenados. él consiguió levantarse y le arrojó un puñetazo. No nos has dejado alternativa. Aun así. mientras se protegía el rostro con la mano izquierda. Nunca pensé que llegaríamos a esto. y dando un fuerte bramido cogió su propio bíceps izquierdo y lo atrajo hacia ella. la derribó e hizo que la pistola cayera con gran estrépito al suelo. y por instinto reculó para prepararse y recobrar su guardia. y con la mano derecha. —No —dijo con voz ronca.

ella también era una víctima. Bryson gimió. con una fuerza lo bastante calculada como para no matarla ni dejarla tullida. ella aterrizó con la pierna derecha adelantada y le golpeó con un revés de derecha en la cara. al tiempo que le disparaba un golpe con la izquierda en el riñon derecho. e intentó por instinto deshacerse del codo con la mano derecha y así proteger la zona más vulnerable. tanteó en el suelo lo que parecía el tacón de aguja que se le había soltado del zapato gris. y el tacón se enroscaba de tal modo que engarzaba perfectamente en él. Lo examinó más de cerca: la estrecha hoja. y él vio de qué: la Heckler & Koch estaba a pocos pasos de allí. En cierto sentido. voltearla en el aire y darle un golpe en la cabeza. Revisó el pequeño armario donde ella guardó las pocas prendas de vestir y alineó dos pares de zapatos. Bryson le dio un rodillazo en el vientre y le clavó el codo al costado del cuello. causándole un dolor insoportable. Se arrodilló. y luego le torció la cabeza en el sentido de las agujas del reloj para derribarlo al suelo. levantó el objeto gris de cinco centímetros de largo y vio una hoja muy afilada que sobresalía de una punta. Y necesitaba interrogarla. y que reclutaron para una misión sobre la cual la mantuvieron cuidadosamente a oscuras. Se levantó en el aire y. con un impacto como de acero. . estiró la pierna derecha y la sacudió contra su abdomen con fuerza demoledora. En un último y desesperado impulso. ¡no podía dejar que volviera a empuñarla! Él se giró levemente y le apretó el cuello con el codo. Ella dio un grito. estaba con vida. Mientras él se doblaba de agonía. cogiéndole de los hombros. cuando le apuntaba con la pistola. después. Quienquiera que fuera. con los párpados medio abiertos y sólo visible el blanco de los ojos. como un cuchillo de circo. desde el principio había tenido la oportunidad de matarlo. no de dolor sino de rabia. mientras que le cogía el reverso de su mano huesuda y se la golpeaba contra su propia rodilla izquierda. Con una mueca de dolor. Ella lanzó un grito y aflojó su mano derecha. Pero no ahora. doblándola y obligándola también a caer con él. en busca de algo. y que debía pegarse a la suela del zapato. le encajó un rodillazo en la ingle. se amoldaba a la base del zapato. descubrir todo lo que sabía. o le pareció casi imposible pensar en hacerlo. Ella. pero dudó. Algo extremadamente filoso en la punta del tacón le pinchó el dedo. Layla dio unas arcadas. y ello bastó para que él consiguiese coger la pistola con la mano izquierda. Ella se desplomó en el suelo. un alarido a voz en cuello. en busca de una cuerda o algo similar con qué atarla. de aquel par que tenía puesto en el banco de Ginebra. ¿Una víctima del Directorate? Parecía probable. ella levantó su codo derecho y le golpeó la columna. no había tiempo. era probablemente un peón. y cuando ella se tambaleó hacia atrás. al igual que él. aunque no volvería en sí por varias horas. luego se lanzó hacia ella de frente. se soltó las manos y trató a ciegas de cogerla por las piernas.Saltó bruscamente para esquivarla. Le tomó el pulso en la yugular y lo encontró. con todo el peso de su cuerpo. al que mintieron y manipularon. o bien no pudo disparar. girando sobre sí misma.

hacia el ascensor. pero no tuvo oportunidad de usarla. Ginebra había sido una trampa. y luego se aseguró de que estuvieran apretados para que no pudiera soltarse antes de que él regresara. Y entonces se dio cuenta. Con un trozo de tela vieja armó una cuerda y le ató cuidadosamente las muñecas y los tobillos con varios nudos apretados.. comprendió de golpe. la había atado con fuertes esposas de plástico. la agarró por debajo de las nalgas y la llevó. y por fin se cercioró de que podía respirar. La cuerda estaba firme. parecía que no había nadie más en la planta. del tipo que suelen emplear los agentes de policía para transportar a los prisioneros peligrosos. Inspeccionó el otro zapato. Después. ajustó aún más la cuerda con nudos móviles. y ella cooperó. Jan Vansina. que era accesible con sólo girar el tacón.Volvió a mirar a Layla. Los zapatos de tacón de aguja. . con la cabeza de ella sobre su hombro. habían sido diseñados ingeniosamente con una hoja afilada. Cogió el ascensor hasta el sótano del hotel. como si fuera una esposa ebria. El blanco de los ojos estaba aún a la vista. atada con «grilletes humanos» de poliuretano. de colores brillantes. los dos eran del Directorate. la mandíbula floja. encontró un trastero. agente del Directorate. era probable que ellos fueran los únicos huéspedes. le puso una mordaza en la boca y la apretó. y la depositó en el suelo de cemento.que ella habría podido cortar con toda facilidad. Había un ascensor pequeño con capacidad para dos personas al final del oscuro pasillo. que hedía a cloaca. Podría haberse soltado en cualquier momento. como una última precaución para el caso de que volviera en sí antes de lo esperado y pidiera socorro. Tras buscar por algunos minutos. Era un truco brillante. y la puso allí dentro. y ella estaba descalza. La levantó —a pesar de que no era grande. que funcionaba abriendo y cerrando una puerta interior en forma de acordeón. «¿Qué quería decir todo eso?». que había sido adaptado de la misma manera. rodeó muchas veces las piernas y el torso. ahora era un peso muerto y costaba cargarla— y. todavía estaba inconsciente. Bryson no había visto entrar o salir a nadie de ninguna habitación en su planta.. sin hojas ocultas por ninguna parte. Afortunadamente. quitó los baldes y las fregonas. Vansina sólo fingió que la atacaba. La imagen de ella en el armario de la oficina del banco. Bryson tenía preparada una broma acerca de la embriaguez constante de su mujer. Layla estaba confabulada con Vansina.

La comunicación ha partido de un teléfono celular GSM en tierra. —Ordene una interceptación —dijo uno de los vigilantes. y los noventa y nueve coma siete grados —dijo el primero—. sacarme el pellejo? ¡Goddard. ¿Qué se trae elPost entre manos. yo no le conozco.Cerró el pestillo de la puerta del trastero. para que yo pueda entrar.? »—Una hora. no por teléfono. Extremadamente fiable. —La decisión ha de tomarse al más alto nivel —replicó otro. sin embargo. evidentemente su . la voz que surgió de la consola era increíblemente clara: «—¿Pero qué es esto? »—Debemos hablar. »—¿Que está en Bruselas? ¡Pero creí que estaba en Washington! ¿Qué diablos. tres hombres se apretaban junto a una consola electrónica. Entonces Bryson regresó a su habitación y se preparó para ir al encuentro de Richard Lanchester. —La identificación es afirmativa —observó el tercer hombre—. cuyas coordenadas indican Bruselas. y el receptor se encuentra en Mons. Bélgica. »—¡Pues hable. señor Lanchester. pero estoy seguro de que se da cuenta que tengo el número privado de su editor. —Es una transmisión digital que llega directamente de Mentor. Y le sugiero que no haga una sola llamada desde ahora y hasta el momento que yo llegue». que sólo serviría para que no se escapara —estaba convencido. ¿cuan fiable es el detector de voces? —Dentro de una tolerancia que oscila entre los noventa y nueve. puedo verle en el cuartel general de SHAPE en Mons en una hora. La transmisión era urgente. En una habitación a oscuras. en otra parte del mundo. de que nunca tendría la oportunidad de abrir por sí misma la puerta— y no para que nadie pudiera entrar. así tendremos una charla íntima. entonces! Aquí me tiene.. Estoy en Bruselas. Quiero que antes llame al puesto de seguridad en la puerta de acceso. —El tercer hombre ajustó el dial. que nos frecuentamos y que no dudaré un instante en llamarle! »—Hemos de hablar en persona. De inmediato. —Pero para la identificación por la voz. señor Lanchester. uno de nuestros satélites espaciales de la flota Intelsat —entonó uno de ellos.. con los rostros tensos y bañados por una luz verdosa que emitían los diodos. el tono revelaba largas horas de tensión.

Prometeo quizás prefiere seguir reuniendo información sobre las actividades del objetivo. y penetraban niveles de ambigüedad y confusión para llegar al meollo del problema. McCabe! ¿Hay acasoalgún sitio que no podamos penetrar? Transmita el documento de audio. sobre cuánto es lo que sabe. —Pero si se encuentran en una instalación a seguro. . Trató de proporcionarle un contexto en el cual las revelaciones tuvieran significado. Finalmente. Las preguntas que hizo no fueron sólo pertinentes. Prometeo decidirá el curso que ha de seguirse.superior—. ¿qué clase de penetración podemos esperar? —¡Santo cielo. había un generador de ruido acústico que funcionaba de forma constante y generaba una cortina acústica de «ruido rosa». sino también incisivas. aislada acústicamente y conocida informalmente como la «burbuja». mientras la tensión le fruncía el ceño. que impedían que las vibraciones acústicas emanaran de aquella habitación. No había ventanas. en el centro de mando y control del secretario general de la OTAN. con el objeto de neutralizar micrófonos conectados en las paredes. exactamente como hacía con Waller después de una operación: con calma y objetividad. y por lo tanto no existía el riesgo de que los reflejos de láser o microondas leyeran las vibraciones de la voz humana. se concentraba con profundidad. Bryson hablaba como si estuviera haciendo un informe a un intermediario o a un funcionario a cargo del caso. una habitación dentro de otra. asintiendo. Y había un elaborado sistema de reservas: un analizador de espectros que se utilizaba en todo momento para detectar vigilancia. interrumpiendo apenas cuando en ocasiones necesitaba una aclaración. Diariamente se empleaban contramedidas de vigilancia técnica para asegurar que la burbuja siguiera siendo un sitio seguro. Ambos hombres estaban sentados en un sitio especial y a seguro. Fue difícil. evaluando fríamente las probabilidades y no introduciendo jamás conjeturas que no tuvieran fundamento. Escuchaba atentamente. Bryson estaba impresionado por la brillantez y la inteligencia rápida de aquel hombre. TERCERA PARTE 17 El asesor presidencial para la seguridad nacional estaba sentado al otro lado de Bryson. Richard Lanchester había escuchado absorto por más de veinte minutos el relato de Bryson. Las paredes y el suelo eran en realidad un módulo separado de las paredes circundantes de hormigón por bloques de goma de treinta centímetros de espesor. ante la mesa de ébano de la sala de reuniones. libre de toda filtración y dispositivo de escuchas. y un analizador acústico que comparaba patrones de sonido para detectar y clasificar automáticamente cualquier dispositivo de escucha. tomando notas.

no. Una agencia de inteligencia falsa que operaba de modo completamente invisible.micrófonos de contacto o cualquier transmisor acústico ubicado en las tomas de corriente. Poco después de ser nombrado para la Junta. cuando al parecer descubrió sólo una parte de la historia. visiblemente conmovido. sin responsabilidad de supervisión: ¡estrafalario! Si me hubiera atrevido a plantearle la idea al presidente. y que Ted Waller era un hombre llamado Gennady Rosovsky. —La existencia del Directorate es uno de los secretos más impenetrables del gobierno. lo que me parece más problemático es la evaluación que usted hace de las actividades actuales del Directorate. que forman parte del sistema permanente en Washington) había perdido la razón. me habría recluido de inmediato en el psiquiátrico de St. profundamente desconcertante. todos los fundadores y líderes del Directorate eran soviéticos. Elizabeth. El hecho de que Lanchester insistiera en reunirse entre las paredes excepcionalmente seguras de la burbuja era un testimonio de la seriedad con que tomaba la información urgente que le suministraba Bryson. No diré que lo pasé por alto. Lo que me contó era alarmante. y debo decir que al principio pensé que la persona que lo hacía (uno de esos funcionarios de inteligencia. —Lo que me está contando es absurdo. el engaño dentro del engaño? —En realidad. Me dijo que. Es por eso que cuando usted mencionó ese nombre me llamó inmediatamente la atención. y debido al carácter de sus descubrimientos habían de protegerse al máximo: nuestro gobierno sería presa de la confusión. sinceramente. miembros del GRU. y con razón. sin controles. Es director de la Junta de Asesores de Inteligencia Extranjera del presidente. pero de alguna manera tiene una sombra de verdad. yo había pensado que estaría al corriente de todo ello. en su opinión. con gran escepticismo. No. anónimos y entre bastidores. Era una de las cosas más fantásticas y poco plausibles que había oído. Lanchester levantó la vista. —Pero debió de escuchar con escepticismo lo que él le contaba. —¿Qué es entonces lo que le parece tan poco plausible? ¿ Se refiere a la verdadera naturaleza del Directorate. Harry Dunne me informó hace algunos meses. —Oh. me informaron al respecto. . pero la idea de una operación de engaño tan descomunal resulta difícil de aceptar. quedarían a la vista los puntos vulnerables de la seguridad. Digo esto porque algunos fragmentos de lo que usted me cuenta confirman precisamente lo poco que sé. la trayectoria de Dunne es demasiado fuerte como para ser ignorada. claro. y se sacudirían sus propios cimientos. —Pero usteddebe conocer la existencia del Directorate. Lanchester se quitó las gafas y las limpió pensativamente con un pañuelo. una pura locura.

de la que ahora sabemos era una potencia enemiga que operaba en territorio americano contra los intereses americanos. No podemos desechar la posibilidad de que la CIA esté profundamente infiltrada. Le encerramos en una celda solitaria y lo interrogamos durante años. No sólo no creyó al desertor más importante del KGB que tuvimos nunca —incluso después de que Nosenko pasara un . y no entendió nada. incontrovertible. Usted es un desertor. con un movimiento casi imperceptible. Nick. —La última vez que hablamos se veía preocupado por una posible infiltración en la Agencia: creía que el Directorate podría haber extendido su alcance al interior de la CIA. —No tengo trucos en la manga. ¿pero qué tenemos en realidad? —La palabra de un agente de inteligencia con una experiencia de casi dos décadas —dijo Bryson con calma. Por el amor de Dios. —Un agente de esta misma y extraña agencia. veré lo que puedo hacer. y pediré una llamada a Langley para hablar en persona con el director. No dudo que sea cierto. James Jesús Angleton. Haré llamadas. —Yo diría que la identificación que usted le sacó al asesino potencial de Chantilly dice mucho. o que hayan persuadido a ese hombre a pasarse de bando. estaba seguro de que era una trampa soviética. un intento de manipularnos y confundirnos. No dudo ni por un segundo de su honestidad. —No he hablado con él en varias semanas. Tengo bastante confianza en que puedo localizarle.—Dunne le habrá mantenido informado de todo esto. pero ya sabe cómo nuestro gobierno suele tratar a los desertores: con el máximo recelo. Quizás esperaba tener más datos y amasar un documento sustancial. en justicia debería haberme tenido al tanto. Si estaba elaborando este tipo de informe. Pero he de coincidir con usted y con Dunne. Fíjese en lo que me ha contado. mire lo que le hicimos al pobre desertor Nosenko. Averiguaré si le han tomado como rehén o si ha muerto. pero así es como se ve desde fuera. el entonces jefe de contraespionaje de la CIA. que se abrió del KGB para advertir que los rusos planeaban el asesinato de Kennedy y que nuestra propia CIA había sido penetrada por un topo de alto rango. Nick. Siempre es posible que hayan robado el papel. Nick. —Usted ha de tener un modo de llegar hasta él. pero la gente no se hace humo así como así de la séptima planta de la CIA. Volaré a Washington en unas horas. de localizarle. Una conversación oída por casualidad en elcháteau de un traficante de armas francés. que le contrataran allí. Lamento ser tan brutal. la implicación de que él y Anatoli Prishnikov estaban involucrados en la catástrofe de Lille. Pero permítame ser descarnadamente franco con usted. Lanchester asintió. Lanchester sacudió la cabeza ligeramente.

La persona que estaba escuchando descolgó el teléfono y apretó un botón. sin rostro. —¿Propone que no hagamosnada? —No he dicho eso. o aún peor. ¿en qué puedo ayudarle? ¿Qué recursos puedo poner a su disposición?».. en mi insistencia en tener las pruebas antes de actuar. lo quebró. —No con la credibilidad que usted tiene. —La voz de Lanchester salió de la consola de sonido en la habitación a oscuras a miles de kilómetros de distancia. cuya existencia no puedo establecer fehacientemente y cuyos propósitos sólo puedo adivinar. Movilizaré toda la autoridad estatal que pueda reunir. —Yo nosé nada. —Maldita sea. Necesito más. Y Nosenko tenía nombres específicos de agentes. Todos contamos. Todos contamos». yo me pondría furioso. —Le estoy dando material más que suficiente para poder actuar —le espetó Bryson.. Digamos que voy a ver al presidente y le digo que hay una especie depulpo —una organización nebulosa. pero para hacerlo necesito que venga a verme con algo. Pero ello no quiere decir que me cruzaré de brazos y dejaré que esosfanáticos tomen el mundo de rehén. —Pero ustedsabe. se basa en mi negativa a ser alarmista. Oiga. óigame. Es insuficiente. no haytiempo. como usted dice. Necesito pruebas. Sospechas. no constituyen prueba para una orden judicial. La gente me reprende todo el tiempo por ser un maniático de las reglas.escúcheme! —Bryson vio la expresión de horror en la cara de Lanchester—.. controles. «—Ahora bien. Poco después se puso a hablar. Nick. Dios mío. Eso no es saber. ideas vagas. Necesito detalles. —Nick. operaciones. ¡Necesito saber lo que están planeando! Cuento con usted. —Mi credibilidad. conversaciones oídas por casualidad. sino que lo torturó.detector de mentiras tras otro—. . Lo que usted me está dando son rumores. En la jerga del derecho internacional. insinuaciones. esas tramas que creemos ver. —¡Bryson. yo creo en las reglas.. en voz baja. Como lo esperábamos. Se reirán de mí en el despacho Oval. Lo que digo es que necesito más. si alguien en el Consejo de Seguridad Nacional saliera en defensa de semejantes alegaciones sin ninguna prueba. Óigame y entienda. —Ha hecho contacto. «—Cuento con usted.

hacia el trastero. ¿Quería decir eso que también de él debía sospechar? La paranoia crecía sobre sí misma. Ella no salió de un salto. desenfundó su arma. No tiene adonde ir. pero que con toda razón necesitaba hechos fehacientes con los que ordenar una acción. no tenía hojas afiladas ni ninguna herramienta. No había nada fuera de lo normal. Había desaparecido. sabían dónde estaba él. a cualquier persona que despertara sospechas. y si ella hubiera dudado un instante antes de abrir fuego. El mundo es un sitio muy pequeño hoy en día. O si no era un aliado. Pero ya podía esperar cualquier cosa de Layla. Me sorprende tan sólo que no haya tratado de chantajear o alguna otra amenaza. y se colocó a un lado mientras corría el pestillo en silencio. Habían cortado la cuerda y los trozos estaban desparramados por el suelo. —Quiero saber exactamente con quién trabaja. fue un alivio. Bryson abandonó el coche de alquiler a algunas calles de Marolles y se dirigió a la pensión a pie. no sabemos cuál es su próximo paso. Bryson sabía que de ese modo se llegaba a la locura. No pudo haberse escapado sin ayuda. No había modo de que pudiera haber desatado los nudos o los hubiera cortado. pero tampoco había conseguido que se pusiera manos a la obra de inmediato. Bryson se había asegurado de que así fuera. Demasiadas veces lo habían manipulado y engañado. oculta debajo de la chaqueta. sólo hubo silencio. para quién trabaja. pero en otro sentido era también un paso adelante. No puede escapar. porque había reclutado a un poderoso aliado. Después de pasar delante de la mujer gorda en la recepción. Era probable que sus cómplices se encontraran ahora en las proximidades. Richard Lanchester no se había deshecho de él en el acto. Bryson bajó las escaleras al sótano. Desde afuera se veía que estaba aún cerrado. no lo . pero no tenía la mente tranquila. Va directamente a la cúpula. tomaría a Lanchester al pie de la letra. —Sí. hasta que de golpe abrió la puerta de un tirón. señor —dijo la voz al otro lado de la línea—. No.—Corresponde a su estilo. Desde donde se encontraba. —No se preocupe. señor. Era un paso atrás. Desgraciadamente. vio que el trastero estaba vacío. Ahora tenía la certeza:ella trabajaba con otros que estaban cerca. atento a cualquier anormalidad. al menos alguien capaz de escuchar. como un hombre que parecía genuinamente preocupado.

joyas. Necesitaría dinero. regresar a su habitación era imposible. era más probable que Bryson dejara dinero y esas cosas en su equipaje. incluso adrede. arreglaba sus cosas de tal manera que podía saber si alguien había hurgado en ellas. un microchip diminuto que llevaba encima desde hacía algún tiempo. a menudo no había modo de sustituirlos. Lo más probable era que los ladrones ocasionales. y había habido. pequeños aparatos electrónicos que parecieran caros. pero si los sisaban. pero que se llevara sus pasaportes falsos. ¿Pero adonde? Ahora se hacía imposible filtrarse sencillamente en el Directorate. siempre sobreviviría. Y aprendió también a separar los objetos de valor en dos categorías: los que tenían un valor monetario. En caso de que hubiera de abandonar su habitación de hotel y no regresara más. documentos de identidad y permisos de conducir. deliberadamente o no. Pero podría seguir adelante. ella podría haberle contado sin embargo cosas. a dar por sentado que registrarían su habitación de hotel. momentos de intimidad. como una señal luminosa. Ellos no sabían qué era lo que él sabía. sirvientas y demás robaran los artículos de la primera categoría: dinero. Por lo general. de qué se habría enterado por ella. una información que le había sido a menudo de utilidad. un riesgo que no podía correr. él había sido su marido. había aprendido a no dejar nada que fuera irreemplazable. Ellos no podían saber cuánta información pudo haberle pasado ella. por fraudulento que hubiera sido el matrimonio. Como siempre suponía que le desvalijarían la maleta. Fiel a su costumbre. vídeos o discos de ordenador) era menos probable que fueran robados por simples ladrones. un señuelo. Había aprendido en veinte años a viajar con lo mínimo. es cierto. Por esa razón. su arma y la clave criptográfica que había copiado del teléfono por satélite de Jacques Arnaud. La única estrategia que le quedaba era de frente: tratar de localizar a Elena sirviéndose de su estatus de ex marido a modo de señuelo. sin querer. Por lo tanto. verdaderos y falsos. Un marido sabía cosas acerca de su mujer que nadie más podía saber. que estaba aún arriba. Pensó rápidamente en el contenido de su maleta. de si tenía la misión de manipularle y mantenerle a oscuras. rollos de películas. ¿Por qué no? ¿Qué pasaría si él diera a conocer que se había enterado de cosas por Elena. Los de la segunda categoría (cosas tales como pasaportes. de hechos que no querrían que él supiera? ¿De cierta información que podría poner bajo seguro y usar como elemento de negociación. y los que tenían un valor estratégico. con intención o involuntariamente. en manos de un abogado que debía hacerla pública en caso de morir? Por allí podía conseguir algo. la ambigüedad. El engaño podía también volverse contra ellos. Independientemente de que la hubieran asignado a él o no. períodos en los que estuvieron completamente solos.sabrían. aunque eso podía arreglarse con relativa facilidad. naturalmente. Pero élusaría la incertidumbre. tenía consigo todos sus documentos. Pues. . Conocían sus intenciones.

o a quienesquiera de ellos cuyos nombres e información de contacto funcionaban aún. parecía un anuncio turístico de Suiza. donde se confundió entre la multitud de peatones. realmente poco más que un aparcamiento para residentes de los bloques de viviendas adyacentes. una puerta de hierro que estaba cerrada y oxidada. una cuestión de supervivencia. una selección de otra ropa más informal. Sierra Leona y Pyongyang. La cámara recorrió los corredores. que daba a la avenida principal. en Amsterdam y Copenhague. Lo que vio le resultó de inmediato familiar: reconoció la ciudad de Ginebra. tendría como consecuencia la divulgación de información que hasta entonces había mantenido en secreto. ayer». Arreglaría las transferencias por teléfono y conseguiría los fondos que necesitaba para moverse libremente. donde compró un juego totalmente nuevo de ropa. por donde apenas se podía pasar y que evidentemente tenía poco uso. pero eso se podía arreglar con facilidad. ahora que ya no podía fiarse de la CIA. Su primera parada fue una tienda venida a menos. halló una salida de servicio que parecía tener poco uso. Comenzaría el proceso metódico y minucioso de contactar con ellos. se metió por entre la gente en camilla y los cadáveres embolsados. Tras andar en círculos por el sótano oscuro durante unos minutos. Una condición que. el plan estaba verde. Ted Waller lo entendería. . una salida que no le obligara a pasar por recepción. y enseguida sintió que las piernas le flaqueaban cuando vio lo que seguía. pero luego se dio cuenta de que en realidad eran las noticias. con el escaparate dominado por una hilera de televisores que transmitían el mismo programa. intactas hasta el momento. Berlín y Londres. se cambió en el probador y allí dejó sus viejas prendas. la necesidad de esconder fondos de emergencia era prácticamente un derecho consuetudinario entre los agentes del Directorate.La manera exacta en que había de usarlo no estaba clara aún. Y una exigencia: la insistencia en un encuentro con Elena. Cerró la puerta del trastero y buscó otra manera de abandonar el hotel. y un bolso barato para llevar en el avión. pasó delante de una tienda de productos electrónicos. La leyenda decía: «Ginebra. Tenía sus cuentas ocultas en Luxemburgo y Gran Caimán. de no cumplirse. Mientras buscaba la sucursal de un gran banco internacional. Pero quedaban todavía agentes con quienes había tenido breves relaciones. Forcejeó hasta que por fin pudo mover el pomo. era un hecho evidente para él. La cámara atravesó una escena dantesca: cuerpos apilados y listos para ser acarreados. estrecho y lleno de basura. Era el hospital Cantonal de Ginebra. chantaje. la abrió de un tirón. Lisa y llanamente. un instante después. cruzó la sala de emergencias. para sorpresa del vendedor. sirviéndose de ellos para que difundieran la amenaza. Era una calle lateral. Para ello necesitaría dinero. Daba a un callejón de adoquines. También compró una mochila. Y entonces se pondría a contactar con antiguos colegas. y los usaría como conductos para que le hicieran llegar un mensaje a Ted Waller.

ataque. vio un kiosko de diarios y vio los titulares a toda página: ginebra. emitiendo una nube de esporas. y unas 650 han fallecido hasta este momento. la víctima presenta graves dificultades respiratorias. Los pacientes empezaron a abarrotar los hospitales y clínicas en el día de ayer. Hacia las cinco de la madrugada. leyó con horror. Los funcionarios de sanidad y del gobierno de la ciudad han estado trabajando sin cesar para determinar la fuente de la epidemia. Las esporas del ántrax pueden permanecer en estado de latencia durante décadas. Hacia el mediodía de ayer. Una vez que se produce el contagio. Ginebra. se calcula que habrá unos mil muertos.000 personas han sido infectadas por la enfermedad mortal. escuelas y todas las oficinas públicas. Alain Prisette. las autoridades observan que el personal del hospital ha de tomar medidas preventivas. mientras las autoridades internacionales buscan una respuesta. los funcionarios de sanidad estiman que para el fin de la semana las . ántrax. sufriendo severos síntomas parecidos a la gripe. Una erupción repentina de ántrax se ha convertido aquí en una epidemia. al tiempo que ha llamado a residentes y visitantes a mantener la calma. seguidas de un rápido comienzo de conmoción y eventualmente la muerte en un plazo de 36 horas. Los responsables de los hospitales han instituido procedimientos de emergencia para preparar las instalaciones en vista de lo que muchos temen será una afluencia abrumadora de casos de ántrax en las próximas 48 horas. haya sido el causante de la enfermedad mortal. El alcalde de la ciudad. Cogió unInternational Herald Tribune y leyó el titular que atravesaba la parte superior de la página con un cuerpo 36: las víctimas del ántrax siguen llenando los hospitales de ginebra. Aproximadamente 3. Si bien el ántrax contagiado por inhalación puede ser tratado con repetidas dosis de penicilina. se diagnosticaron más de doce casos de ántrax en el hospital Cantonal. El ántrax tiene un índice de mortalidad del 90 %. antes del alba.¿Ayer? ¿Qué catástrofe acababa de ocurrir? Regresó a la calle. Atónito. y ha advertido a turistas y viajeros de negocios que no vengan a Ginebra hasta tanto no se determine la fuente del flagelo. epidemia. las víctimas sumaban ya miles. ha expresado su desconcierto y su dolor. El gobierno de la ciudad ha clausurado comercios. o de lo contrario correrá el riesgo de contagio. Mientras las autoridades suizas prosiguen con la investigación de las fuentes de la infección. Las fuentes se niegan a especular sobre informes de que un camión que atravesó la ciudad con una máquina de aerosol montada sobre el mismo. mientras los hospitales de la ciudad se llenan de residentes afectados.

. el tren Eurostar que explota en Lille. y cómo sucedió? Las conjeturas se centran en el hecho de que Ginebra es la sede central de una cantidad de poderosas organizaciones internacionales. Como Bryson sabía que el Directorate estaba detrás del atentado de Lille. y cuyos rasgos distintivos se hacían evidentes.. y no había motivos para creer que no lo fuese. salvo por un aspecto: Nadie había reivindicado los atentados. que los terroristas reconocieran su responsabilidad en los hechos y dieran su justificación. Había algo más. ¿Perocuál? Él acababa de venir de Ginebra. había estado muy cerca de Lille pocos días antes. era incluso probable. si no meses.En ambos casos. no era de ninguna manera imposible que el Directorate hubiera jugado un papel en el ataque de Ginebra. pero cerca) para seguir una pista sobre las actividades de Jacques Arnaud. tenía el rostro pálido. La pregunta que muchos se hacen es: ¿por qué? ¿Por qué se escogió a Ginebra como objetivo. aunque no inevitable. Eran paradigmas clásicos del terrorismo. o inmediatamente después. que habría estado planeando el ataque durante semanas. Un avión americano que explota en el aire. provocar masivas lesiones en la gente y hacer que cunda el miedo. un agente del Directorate. se encontraba allí. Creía ver una trama terrorista.. el incidente no tenía más propósito que la desmoralización fortuita. una bomba que detona en el metro de Washington en la hora punta de la mañana. Las Uzis no servían de nada contra una epidemia de ántrax. El alcalde se ha negado a comentar los extendidos rumores de que la epidemia haya sido causada por un arma biológica esgrimida por una organización terrorista desconocida. había otra trama. ¿Pero por qué? ¿Cuál era el objetivo? ¿Qué esperaba obtener el Directorate con ello? ¿Por qué una conspiración de ciudadanos extremadamente poderosos se aunaba para instigar una ola de terror en diversas partes del mundo? ¿Con qué fin? Bryson ya no aceptaba la teoría de que los traficantes de armas estuviesen tratando de crear una demanda artificial para sus productos. con frecuencia cada vez mayor. Es verdad que había ido a Ginebra debido a un informe según el cual Jan Vansina.víctimas se contarán por decenas de miles. que incluyen la Organización Mundial de la Salud. Cada atentado pretendía incitar al caos. había tenido lugar un ataque con armas biológicas en Ginebra mientras él se encontraba allí.. otra lógica. Había ido a Chantilly (no a Lille. Era habitual. En efecto. Bryson levantó la vista del periódico. . Si el informe era fidedigno.. De otro modo.. había estado allí.

Anatoli Prishnikov. Layla. Y bajo el control del Directorate. para manipularle. pero era sin duda ella la que le habló de Chantilly. Harry Dunne le había animado a ir a Ginebra. ¿Pero Chantilly? Dunne no lo sabía por adelantado. inmediatamente después se habían producido atentados terroristas. ¿Era posible que Dunne y Layla hayan trabajado juntos. fue Layla quien le habló delchateau de Arnaud en Chantilly. para tenderle una trampa y hacerle responsable de una serie de ataques devastadores? Por Dios. La naturaleza de la fusión no se especificaba. En efecto. Fue la fotografía lo que primero le llamó la atención. Empezaba a aclararse la trama. lo cual en sí representaba la consolidación de una cantidad de industrias que antiguamente pertenecían a las Fuerzas Armadas soviéticas. decía el titular. un contratista para defensa. pero el artículo comentaba la presencia creciente de Nortek en el mercado europeo. el gigantesco conglomerado ruso. «Arnaud anuncia una fusión de empresas». Al principio se había negado a llevarle con ella. ¿Significaba eso que el Directorate estaba intentando tomar el control de los sistemas de defensa de las mayores potencias mundiales? ¿Podría ser eso lo que tanto temía Harry Dunne? ¿Había maniobrado Dunne para tenderle una trampa y hacerle responsable? ¿O acaso era el mismo Dunne (si es que aún estaba con vida) quien había caído en la . Layla le había inducido sutilmente a ir a Chantilly. acompañado de una foto igualmente pequeña. y mencionaba su papel en una ola de fusiones en la industria electrónica. o había fingido que se negaba. ambos al servicio del Directorate. El imperio corporativo de vasto alcance de Jacques Arnaud había anunciado una fusión con el conglomerado ruso. cada una de las cuales era.o podía ser. ¿cuál era la verdad? Dobló el periódico para llevárselo.¿Era posible que le estuviesen tendiendo una trampa? Con los atentados terroristas en sitios que acababa de visitar. ¿lo vincularían a él de algún modo por haberse hallado en las proximidades? Pensó en Harry Dunne y en cómo insistió para que fuera a ver a Jan Vansina a Ginebra. En ese caso. En ambos sitios. en elchateau de Chantilly.. En ese caso. y fue entonces cuando vio un pequeño artículo. sí. ¿pero qué era exactamente? Una fusión a nivel mundial de las grandes corporaciones. le había mostrado la capa roja al toro. si su información era cierta.. podía ser que Dunne estuviera detrás de aquella trampa. Dunne le había animado a ir. Bryson reconoció enseguida la cara: era el hombre de mejillas rojizas que había visto salir de la oficina privada de Jacques Arnaud. presidente y director general de Nortek.

donde inició una secuencia de transferencias desde su cuenta en Luxemburgo. Los hoteles no eran caros. Era en esas reuniones irregulares donde se trataban situaciones de emergencia. En esas reuniones se tomaban las decisiones que a nivel colectivo producían políticas y doctrinas de Estado. Uno de los mochileros era un hombre de mediana edad. Al día siguiente. por lo menos. Fue una decisión de último momento. estaba claro adonde tendría que ir para buscar la respuesta.trampa? Ahora. y se había convocado una «improvisada»: una reunión no planificada de directores y subdirectores de agencias. 18 Eran las diez de la mañana en la Sala de Mapas. seguidos de un tren nocturno a San Petersburgo. Había una tienda de accesorios para teatro en la rué d'Argent. se los prendía. y todas las comidas estaban incluidas. el politiqueo de gabinete y el eterno juzgar a posteriori de los tímidos analistas. y Bryson compró allí varias cosas. y que se hallaba en Bruselas cuando sintió la necesidad de ir a Moscú. donde pasarían dos noches y tres días. Triunfar en el poder ejecutivo implicaba el dominio de un principio básico. Los amigos que acababa de hacer le conocían como Mitch Borowsky. casi cien mil dólares. llevaba traje verde de faena y una gorra de béisbol. y tenía una tupida barba castaña. Viajaba solo pero participaba de la hilaridad general. dos manzanas al norte del Theatre de la Monnaie. Al caer la tarde había reunido. Se detuvo en una agencia de viajes y compró un asiento de última hora en un vuelo chárter. explicó a sus nuevos camaradas. No había que traerle problemas al comandante en jefe. Después fue a una tienda de deportes y compró algunos artículos más. pero también en diversas monedas europeas. se le traían . Los sucesos rápidos exigían rápidas reacciones: el consenso requerido sólo se alcanzaba en un escenario de más libertad. pero a Mitch Borowsky le gustaba hacer las cosas en el último momento. Tuvo suerte de encontrar uno de los últimos asientos libres del vuelo chárter. un avión arrendado y decrépito de Aeroflot partió del aeropuerto Zaventem. lo cual tampoco era necesariamente una ventaja. si descontaba las comisiones de transferencia. sin tener que cargar con la burocracia que avanza a paso de tortuga. a veces. se apagaban incendios y. que habían pagado precios irrisorios por un paquete de gira por Rusia. lo cual era un eufemismo porque también eran sórdidos. en su mayor parte en moneda americana. en la planta baja de la Casa Blanca. los pasajeros formaban un grupo variopinto y bullicioso de mochileros. «Noches de Moscú»: tres noches y cuatro días en Moscú. un contable de Quebec que había dado la vuelta al mundo con una mochila. Luego entró a una sucursal de un banco internacional.

apenas había podido ducharse y afeitarse antes de que fuera convocada la reunión. una imagen de solitaria majestuosidad. En los años que siguieron. y un bloc de notas blanco delante de cada asiento. y se veía la fatiga en su rostro con arrugas. Roosevelt murió poco más de una semana después. . —Y sin embargo usted accedió a verle en persona. ¿ sabe? Va directamente a la cúpula. Sólo con la administración actual se había vuelto a usar activamente esa sala sin ventanas. fue el primero en hablar. —Sigo sin saber de qué discutiremos esta mañana. sobre él. Todo ocurrió según lo esperábamos. donde se concebían las soluciones. pero poco se decía del contenido. —¿Quién? ¿Cómo? —Lanchester alzó las cejas. los ojos color pizarra no parpadeaban detrás de los gruesos lentes de sus gafas de estilo aviador. Había llegado en el vuelo de la noche desde Bruselas. ¿Ha tratado de chantajearle? ¿De recurrir a amenazas? —No ha sido así —protestó Lanchester. Richard Lanchester estaba sentado en una punta de la mesa y miraba con curiosidad a sus colegas. John Corelli.soluciones. Era pues en las reuniones improvisadas. el alto funcionario de inteligencia de la NSA y un veterano con veinte años en la agencia. Había ocho sillas alrededor de una larga mesa de ébano. —Yo habría creído que usted era el más indicado para apreciar la significación de lo ocurrido —dijo Corelli. Corresponde a su estilo. quien desde allí supervisó las acciones americanas en la Segunda Guerra Mundial. mientras miraba a los ojos a Lanchester—. Nos referimos a la visita que le hizo en Bruselas. cruzó una mirada con su jefe. el carácter evocador de su historia le daba solemnidad a los actos. Culler tenía su escaso cabello peinado hacia atrás con gel. —Bryson —repitió Lanchester. Morton Culler. Contra una pared había un sofá de damasquinado rosa. Tenía una fecha escrita a mano: 3 de abril de 1945. señor. en la Casa Blanca o en el edificio adyacente del Viejo Ejecutivo. Pero aun así. Ha entrado en contacto. con la cara impasible—. En el mensaje que recibí se hablaba de que era urgente. El director de la NSA. el último mapa de situación que usó el presidente Roosevelt. —Nicholas Bryson. ¿Usted sabe quién es? —Por supuesto —dijo Culler—. enmarcada. el que había sido centro de mandos sumamente secreto se convirtió en un área de depósito.

—Por el contrario. Bryson estuvo en el 42. En buena parte sonaba absurdo. —Nicholas Bryson. Brillantes informes de idoneidad y evaluaciones de oficiales. Una trayectoria llena de honores en combate. Un genio de la manipulación. sin pretensiones. durante la primera fase de la contienda. Me asustó. Pero consiguió que le prestase atención cuando me reveló lo que sabía de algo que muy pocos de nosotros conocen. El pasó sobre todos ellos merced a un engaño.. En aquel momento. —Sinceramente. George Bryson cambiaba de destino con regularidad. a una sombría organización supranacional. una cierta parte de lo que dijo tenía sentido. Lo seguía de sitio en sitio. ¿Por qué no me ponen al tanto ustedes? —Eso es precisamente lo que tenemos pensado hacer —dijo Corelli. Nina Bryson. de aspecto seco y un deje de Maine en su acento. —¿Y averiguó lo que quería de nosotros? Lanchester hizo una pausa. —Parece que ustedes saben mucho acerca de este hombre —dijo Lanchester con aire mordaz—. —Habló del Directorate.—En la vida pública. Terence Martin era un hombre alto de poco más de treinta años. Hizo alusión a tramas de engaños. Terence Martin y Gordon Wollenstein. enseñaba música. una guardia pretoriana de recepcionistas. Y sin embargo. Un verdadero hilador de historias. su mujer. Hijo de George Bryson. Se mostró impaciente de que no hubiéramos tomado una acción efectiva contra él. Tranquila. Describió al Directorate como una amenaza global. todo el mundo acumula un arsenal de protección.° Batallón Mecanizado en Corea del Norte. —Lanchester hizo silencio por un instante. era evidente que había hecho carrera militar. de la fuerza de tareas de inteligencia conjunta que hemos reunido para este fin.. —Admitió su fidelidad. jefes de prensa y funcionarios. y más tarde sirvió en Vietnam. Les he pedido que hagan un breve informe para los presentes. su único hijo. era una pianista dotada. Hizo un leve movimiento con la cabeza en dirección a los dos desconocidos que se encontraban en la sala—. Nicholas. —Es un maestro en el género. El pequeño Nicholas pasó su infancia en una docena de países . los puestos rotaban por todo el mundo. hasta el más alto nivel. James Exum. A juzgar por su postura rígida. —¿Y sin embargo? —le animó a continuar Exum. general de una estrella del ejército de Estados Unidos antes de morir. entonces —dijo el director de la CIA. nació hace cuarenta y dos años. señor —dijo Culler—.

Abruptamente y casi sin previo aviso. de modo violento. Era pelirrojo y rollizo. cuando murieron sus padres. —Hemos confirmado que sus notas eran excepcionales. —Parece una receta para el aislamiento —dijo Lanchester. «hacerse nativo». —Sólo que aquí es donde las cosas empiezan a ponerse interesantes —intercaló cortésmente Gordon Wollenstein. caramba. las costumbres y la lengua de los nativos. —Martin le hizo un gesto a Wollenstein. Su padre dio la vida al servicio de su nación. un camaleón humano. Es fácil perder la orientación en semejante caleidoscopio de culturas.diferentes. Era como si hubiera pasado toda la vida en el sitio. Hablamos de un hombre que tiene mil caras. Su tesis doctoral en Berkeley sobre la nueva generación de técnicas de descripción psicológica había sido lo que primero llamó la atención de algunos expertos en la comunidad de la inteligencia americana—. ninguno de sus compañeros de escuela alemanes habría dicho que era americano. puede que hasta culpe al gobierno de Estados Unidos por la muerte de su padre. Poco después de llegar a Hannover. chino. sino las variantes locales de dialecto: la lengua del patio de recreo así como también la de las transmisiones radiales. Es un hombre que nadie querría tener de enemigo. asintiendo ligeramente con la cabeza—. Y sin embargo. tenía una cara muy arrugada y un aspecto ligeramente desaliñado. capacidad atlética extraordinaria. —La capacidad de adaptación es algo extraño —dijo Wollenstein—. a la edad de ocho años. Aun así. Cuatro meses después de su llegada a Bangkok. en cada nuevo sitio adquiere un dominio perfecto de las culturas. lo convirtieron de hecho en un hombre muy peligroso. No la base del ejército. Riyad. Hablamos de «cambio de código» cuando las personas crecen multilingües. ni la cohorte americana. Martin se aclaró la garganta. para que prosiguiera. No un fenómeno de la naturaleza. Taipei. . Uno se vuelve sobre sí mismo. Okinawa. Bangkok. Lo mismo en italiano. Sólo sus maneras tranquilas de observador sugerían un conocimiento disciplinado de la psicología. Supuestamente a partir del contacto con los sirvientes de sus padres. capaces sin esfuerzo de pensar y expresarse en muchas lenguas. se hizo susceptible a otras influencias. hablaba tai fluidamente y sin acento. está claro que algo le ocurrió en la adolescencia. No ya las lenguas oficiales. ha de volver a empacar. Repartió un cuadro sinóptico entre los presentes—. Marrakech. cada vez que se asienta. con una capacidad realmente asombrosa para. ¿Qué sucede si no hay una línea divisoria entre ser adaptable y desarraigado? Creemos que Bryson cambió a los quince años. A un nivel prerracional. se retrae y se aparta de la gente que lo rodea. De intercambiar un código de honor por otro. siempre las primeras de la clase —añadió Terence Martin. Más problemática es la capacidad de adoptar y desechar diferentes sistemas de valores. Inteligencia extraordinaria. pero casi. árabe e incluso vasco. Un hombre que pudo haber cultivado motivos de queja hacia las autoridades que alguna vez gobernaron su vida. En cierto momento. Una vez que se cortaron los lazos con aquellos valores de los padres. Rebeldía adolescente. la gente en cuyos países vivía. Madrid. sino losnativos. dirigida y manipulada por intereses hostiles a los nuestros. bueno. Era una esponja. Éste es un niño que. ocho países en cuatro años: Wiesbaden.

Un explosivo de alto poder y extremadamente eficiente.. Lo inventaron los rusos. tenemos la confirmación de las pistas forenses de que el explosivo usado fue mercurio rojo. nunca nos hemos podido dar el lujo de escoger a nuestros enemigos. Todas las pruebas sugieren que se ha convertido de hecho en un hombre muy peligroso. una vista aérea del paisaje a diez millas al este de Lille. Era una escena de destrucción. Si prefiere. Eles el Directorate. —Wollenstein hizo una pausa—. —Sostuvo en alto otra imagen. Es probable que diez centímetros cúbicos fueran suficientes. El análisis espectroscópico nos dice que Bryson sostiene un contenedor de cuarzo con «mercurio rojo». Sabemos de su participación en algo llamado el Directorate. La tomamos con una cámara de seguridad en la estación de Lille. Martin sacó otra imagen: Bryson en Ginebra. parece que él nos escogió a nosotros. Dijo que intentaría destruirlo. . Sabemos que ha recibido un entrenamiento sofisticado. —Algunas son borrosas. Es lo que allí se usó en la reciente explosión. —Y en este caso. Sabemos que uno de sus nombres falsos es «Coleridge». De lo peor. pero creo que alcanza para dar una idea —continuó Martin—.. —Es importante que usted entienda lo que nos ha estado diciendo Gordon —dijo Martin—. Un hombre cuya enorme capacidad para adaptarse a las circunstancias está al borde de lo que podría ser un trastorno de personalidad múltiple. De nuevo Bryson. otras menos. —Ya he dicho que me habló del Directorate. Éstas son puras conjeturas. Pero mi equipo y yo hemos llegado a la conclusión de que la multiplicidad es la clave de Nicholas Bryson. Lo que ven son producto de la vigilancia desde satélites de alta resolución. como los juguetes de un niño que se ha aburrido de jugar. —Es una estratagema clásica de desinformación —dijo Corelli—. un amasijo de vías y vagones de tren. —La imagen mostraba a Nicholas Bryson a bordo de un gran buque de contenedores—. —Otra vez. —Basta con preguntarles a los buenos ciudadanos de Barcelona —dijo Corelli—. considérele un consorcio de un sólo hombre.—Lamentablemente. No es como tratar con un hombre con un conjunto estable de hábitos y de rasgos. Me gustaría mostrarles en particular la fotografía con la etiqueta 34-12-A. Terence Martin abrió un gran sobre de manila y extrajo un conjunto de fotografías que repartió entre los presentes. para todos los efectos. —La fotografía 34-12-B está borrosa. como se le llama. Lanchester le interrumpió.

—Pero supongamos que es nuestra única pista hacia una conspiración aún mayor. su voz era insistente. No lo supimos hasta hace unas horas. —¿Qué trata de decirme? —Llámelo como quiera —continuó Corelli—. su voz se hizo más firme—.—Aquí se le ve en la calle.. . pero puede ser que lo hayan sido de modo inconsciente. Seguir el avispón al nido. Precisamente en la Ciudad Vieja. donde le fotografiamos. —Yo estoy aquí porque el brigadier Corelli me pidió que viniera en calidad de consejero —dijo Martin—. Terence. Él es quien lo orquestó. Se inclinó sobre la mesa y cogió la foto del desastre del Eurostar—. Pero vosotros y los niños prodigios os olvidáis de una cosa. creo que el presidente y yo somos de la misma opinión. Lanchester se reclinó en su silla. pero esto no es una maldita feria de ciencias. cerca del Temple de la Fusterie. Pero fue allí por otra cosa. —La gente de John dice que esperemos hasta que sepamos más —dijo Exum. Pero no tengo secretos sobre cuál es mi posición. Propongo que lo sigamos en secreto para ver adonde nos lleva. no puede actuar por su cuenta. —Hemos averiguado que tiene una caja en un banco de Ginebra —dijo Morton Culler—. No podemos tener otra masacre mientras los chicos de la NSA arman el rompecabezas. con su engañosa languidez sureña—. Y luego encender un soplete.Ésta es mi respuesta. tengo el mayor respeto por vuestra deportividad. —John.No hay tiempo. Es demasiado peligroso seguir esperando. con la cara cansada. Es de suponer que tenía cómplices. —¿Al servicio de quién? —Aunque Lanchester tenía la vista fija más allá de su interlocutor. Discúlpeme. Por formidable que sea Bryson. animándole a intervenir. Exum resopló.. eso está claro. Y en esto. con un tono de exquisita cortesía. —No fue hasta que supimos que liberaron ántrax como arma biológica —añadió Martin—. —Ésa es la pregunta del millón —observó Exum. —De repente. Pero yo diría que su hombre es la bestia negra del terrorismo mundial. Lanchester se volvió hacia Morton Culler. John Corelli miró a Martin. John y yo tenemos nuestras diferencias sobre este punto. —comenzó a decir Corelli. —Sonrió y dejó ver unos dientes pequeños y blancuzcos—. el as de la NSA.

Por lo que sabemos. Movilizarles contra alguien era imponerle una condena a muerte casi segura.—¿Usted qué dice? —Exum tiene razón —dijo pesadamente Culler—. señor —dijo Culler. Porque yo soy la única persona en esta sala que ha conocido a Bryson en persona. Pero ésta es la única manera de manejarlo. debo decirlo. Se supone que no existe. ha de ser eliminado. nadie podrá bajar la guardia.. Lanchester cambió de postura. Debemos despachar al escuadrón Alfa. El escuadrón Alfa estaba compuesto de asesinos entrenados. Déjeme ser más preciso. Aun así. Ojalá no sea demasiado tarde. Buscado vivo o muerto —dijo Lanchester con aire lúgubre—. —Santocielo. . Le habría matado a usted en un instante si hubiera creído que le convenía a sus fines. —Despacharemos inmediatamente al Alfa —dijo Morton Culler. Me dio la sensación de ser un hombre de honor. —El escuadrón Alfa —dijo despacio—. Hay demasiadas vidas en peligro. con aire pensativo. Mientras esté vivo y ande suelto. ésa no es la impresión que me dio. A lo mejor el haberle visto en persona ha hecho flaquear mi juicio. —Óiganme todos. y esperó hasta que sus colegas asintieran con aprobación. Y debo preocuparme porque. Es incómodo. se arribó a una decisión consensual. no sería la primera vez que me engañan. Oficialmente. Bryson debe ser detenido de inmediato. y que al parecer tiene un plan más ambicioso en marcha. No hablamos de un tío que debe dinero a la biblioteca por no haber devuelto unos libros. Una vez que se ventilaron los desacuerdos.. —No es una decisión que pueda tomarse a la ligera. igualmente hábiles como francotiradores que en la lucha cuerpo a cuerpo. Y si la detención presenta dificultades. —Está haciendo lo correcto. no. —Somos todos conscientes de su sensibilidad. —Lanchester hizo una pausa. Y. Hablamos de alguien que es responsable de asesinatos en masa. Todos comprendían el significado de aquella orden. puede que aún lo intente. señor —dijo rápidamente Culler—. Y hacer muy explícita su misión. Lanchester asintió lentamente. señor. —Puesno existe —dijo Culler—. como si estuviéramos en el Lejano Oeste. y por algunos instantes nadie dijo nada—. con un deje de sarcasmo en su voz—. necesito saber cuan seguros están de estos análisis —dijo Lanchester—. visiblemente incómodo. Lanchester apoyó las manos en la mesa lustrosa.

había habido enormes cambios. o imploraban a los paseantes para leerles el destino por un puñado de rublos. hasta llegaban a subirse a la acera para rebasar a los vehículos más lentos. de las masas. y cuando más tarde se registró en el hotel Intourist para guardar las apariencias. Tenía las ventanas tapiadas. y en la puerta. Media hora después. cogió la pequeña tarjeta de plástico que había . una callejuela que salía del bulevar Tversky. se leían las palabras en ruso shveiniye mashini (Máquinas de coser). Pero junto a los signos visibles de la riqueza plutocrática se hacían evidentes la pobreza galopante y el sistema social que se había colapsado. pero el tráfico por la Tverskaya Ulitsa era pesado. Si bien buena parte de la vieja arquitectura estaba aún en pie —los rascacielos estalinistas. Pues el Blackbird era considerado un oasis privado de riqueza y vicio para la élite. que antes de la caída del estado comunista había sido tan sombría: Versace. y las gigantescas instalaciones de la Central Telegráfica. y sólo había una puerta. los conductores estaban enloquecidos. de madera pintada de negro. Bryson llamó a un viejo amigo. Estaba situado en un edificio de ladrillo desarreglado. La única indicación de que podría haber algo en el interior era la larga fila de limusinas negras Mercedes que ocupaban la estrecha callejuela. cambiaban de carril abruptamente y pasaban por alto las normas viales. Las tiendas caras relucían en la avenida Gorki. Rusia se había vuelto loca. una pizca de las viejas tiendas. Estaba verdaderamente escondido. Desde la última vez que Bryson había estado aquí. para los elegidos: los pudientes. Van Cleef & Arpéis. aunque con refuerzos de placas de acero. lasbabushki vendían licor barato. cerca de la circunvalación de Moscú. frutas o verduras. Bryson bajó del Mercedes con chófer. en la América de los años 20. caótica y furiosa. que alguna vez fueron los únicos restaurantes decentes de la ciudad—. el Blackbird no se ocultaba de las autoridades que prohibían la venta de alcohol. Tiffany. góticos y con aspecto de pastel de bodas. como si hubieran ido a parar al sitio equivocado. un Mercedes azul oscuro se detuvo frente al Intourist y un chófer de uniforme abrió la puerta trasera del coche: en el asiento había solo un sobre. Las putas teñidas parecían más descaradas que antes. se habían construido allí las máquinas de coser Singer. sino de la gentuza. todas ellas. que se parecía a la fábrica abandonada que en realidad era: antes de la Revolución.19 El club nocturno estaba oculto en una diminutaperevlok. junto al resto del andrajoso tour. un tanto fuera de lugar. Los soldados pedían limosna. Vacheron Constantin. como el emporio alimenticio de Yeliseyevsky y el Aragvi. los bellos y los armados hasta los dientes. como uno de esos antros durante la Ley Seca. en letras cirílicas antiguas y descascaradas. Pero a diferencia de aquéllos. Poco después de llegar al aeropuerto Sheremetyevo-2. Era el crepúsculo.

los retozos de la planta baja. explicó el camarero. le dijo deprisa unas palabras en ruso. que daba a un mundo extraño y llamativo. como le había indicado el chófer. Pagó su ingreso. Bryson se quedó solo. hasta que distinguió la figura elegante y esbelta de Yuri Tarnapolsky que venía hacia él con los brazos extendidos en una bienvenida exuberante. vestidas con minifaldas y profundos escotes que dejaban poco lugar a la imaginación. arenque. Cuando la puerta volvió a cerrarse tras él. Bryson le respondió sin decir nada. penetrante y caro. situadas en toda la galería. tanteó en derredor en busca de la segunda puerta. los guardias de seguridad del club se escondían en la periferia. Los matones fornidos y con la cabeza rapada miraban con furia. La principal atracción en aquel nivel eran las artistas de striptease. con cadenas de oro y unos enormes y chillones Relox. un camarero le trajo varias bandejas dezakuski. y ella lo escoltó a una banqueta de acero y cuero negro. apenas le dio unos cuantos billetes de veinte dólares. Surgió una botella de Dom Pérignon: «invitación de la casa». una suerte de tecno-pop ruso. el equivalente a doscientos cincuenta dólares. y rebotaban contra unas columnas de alabastro griegas y estatuas romanas de yeso. Si bien Bryson tenía hambre. aunque algunas tenían piel de ébano. Unos reflectores iluminaban desde lo alto los escondrijos oscuros de lo que alguna vez había sido el suelo de la fábrica. verduras encurtidas. que llevaba un traje transparente y revelador. uniformados como ninjas en trajes negros de faena y con porras de goma. Bryson subió por la escalera de caracol de acero hasta la galería. Bailaban bajo luces brillantes. El olor a marihuana se mezclaba con el perfume francés. por un piso de vidrio. y la loción rusa para después de afeitar. mirando a la multitud durante unos minutos más. Cogió el pomo frío de acero y abrió la siguiente puerta. que a su vez resultó ser un mundo completamente diferente. Le detuvo una chica de alterne. Por encima del gentío espástico y palpitante había una galería de vidrio y acero. en general rubias platino. La puerta se abrió y entró a un espacio completamente a oscuras. setas en gelatina. y se abrió paso entre una multitud densa y en movimiento de mafiosos. roja y azul flotaban y se ondulaban en nubes de humo blanco. Una música rock como Bryson no la había oído nunca. los aperitivos rusos: lengua de ternera encurtida con salsa de rábanos. blinis. y cuyos bustos habían sido obviamente aumentados con silicona. aunque Bryson se . acompañados de sus queridas y otras mujeres que eran putas o trataban de parecerlo. Tan pronto como se sentó. con auriculares puestos. desde donde los espectadores podían mirar. que lograban hablar por sus teléfonos móviles sobre el fondo ensordecedor de la música. y la introdujo en una ranura como de cajero automático que había en una puerta de madera astillada. como si fuera un terrario exótico y de otro mundo. con la banda magnética hacia afuera. nada de aquello le apetecía. mostradores de mármol negro y taburetes altos de acero inoxidable. Rayos de luz violeta. retumbaba a un volumen que rompía los tímpanos.en el sobre que le dejaron sobre el asiento. Parecía que Tarnapolsky hubiera surgido de la nada. caviar blanco y rojo.

A pesar de los muchos recursos con que contaba Bryson. Bryson y él habían trabajado en varias misiones extremadamente delicadas. Luego Tarnapolsky hizo los arreglos para que las ampollas fueran sacadas del país a escondidas. era un hombre de gusto exquisito y muy sofisticado. —¡Bienvenido a Rusia. Cuando Tarnapolsky levantó su copa para brindar. tenía la cara delicada y sin arrugas. lo cual quería decir que se vendía al mejor postor. Tarnapolsky se había retirado recientemente del KGB y estaba en el sector privado. y hasta se las había ingeniado para que el centinela de la entrada se distrajera con un «supuesto robo» en la casa del presidente del consejo de la alcaldía. debía entrar al laboratorio central de Vector en Novosibirsk. y por lo tanto el . Si bien Tarnopolsky había escogido un sitio extraño para su encuentro. ocultas en un cargamento de cordero congelado que iba a Cuba. Necesitaba apoyo en el terreno. no encontraban nada. «por sorpresa». Yuri le deslizó en tanga unos cuantos billetes de rublos. para obtener pruebas fehacientes de los avances rusos en armas bacteriológicas. que a Tarnapolsky le parecieron siempre altamente lucrativas. Los equipos internacionales de inspección de armas no habían logrado encontrar pruebas para apoyar los rumores de que Moscú estaba produciendo ¿legalmente armas biológicas.daba cuenta ahora de que el astuto ex agente del KGB había entrado a la galería desde la cocina. sí. Como de costumbre. Tarnapolsky consiguió que Bryson llegase a los tanques de refrigeración de la tercera planta. era una propuesta amedrentadora. y le pidió cortésmente que fuera hacia una mesa de hombres de negocios con trajes oscuros. una artista de striptease se aproximó a la mesa. —Pues. recién impresos y de muchos dígitos. Llamó con un gesto al camarero para que le sirviera Dom Pérignon y unas pequeñas copas de vino georgiano. la operación Vector había sido sólo la más reciente. Bryson se levantó y se dieron un abrazo. El ruso siempre se había cuidado muy bien. De modo que quienes estaban a cargo del Directorate le encomendaron a Bryson que. Tarnapolsky demostró valer cada kopek de sus honorarios astronómicos. un Tsinandali blanco y un Kvanchkara tinto. pero ahora parecía ser el beneficiario de una cirugía plástica muy cara. —Te ves más joven que nunca —le dijo Bryson. Sus visitas «por sorpresa» no eran tan sorpresivas. Le había conseguido a Bryson los planos del laboratorio. y entonces surgió el nombre de Yuri Tarnapolsky. el ex agente del KGB estaba impecablemente vestido con un traje inglés hecho a medida y una corbata de foulard. mi querido Coleridge! —exclamó Yuri Tarnopolsky. donde pudo hallar las ampollas que necesitaba. Cada vez que los inspectores llegaban sin anunciarse. por una ruta tortuosa. Habían pasado siete años desde que él y Bryson trabajaron juntos. Usando su identificación del KGB para impresionar e intimidar a los guardias de seguridad del instituto. y aunque Tarnopolsky ya pasaba de los cincuenta. el dinero puede comprarlo todo —contestó Tarnapolsky con aire sardónico y divertido como siempre. Bryson. a los laboratorios de Vector.

Sabes. Ahora se sentía asqueado por la manera en que lo habían manipulado. No es un hombre de negocios al estilo americano. Como sabes. Cuando Anatoli Prishnikov te ha «reducido». —Amigo mío. y de hecho Ted Waller le había hecho grandes elogios. A lo mejor acabas en el pigmento de un lápiz de labios que otra de sus empresas vende. En aquel momento. —Se llama Director General. todos tenemos nuestros secretos. No. tratando de que le oyera sobre el fondo cacofónico. Pero la noticia que venía de Ginebra sobre la repentina epidemia de una variedad rara de ántrax. como el resto del grupo? Bryson le explicó la naturaleza de la delicada operación para la que quería contratar los servicios de Tarnapolsky. —Coleridge. ¿puedo suponer que no has venido de paseo. habían logrado demostrar lo que equipos enteros de inspectores de armas no habían podido: que Vector. ya no cobras seguro de desempleo. Pero si estás en la ciudad. yo no soy de los que le abren la boca al caballo regalado. Yo tengo varios. Bryson estaba satisfecho de su triunfo. estaba involucrada en la producción de armas biológicas. conmocionada—. no obstante. y por lo tanto Rusia. —Estoy seguro que comprenderás la importancia de que no le cuentes a nadie que estoy de visita en Moscú —dijo con dificultad. se cuentan historias sobre este hombre. como te podrás imaginar. Tarnapolsky le sonrió generosamente. el hombre del KGB pareció perder la compostura. Quedaban pocas dudas de que fuera el ántrax que robó años atrás el que acababan de usar en el atentado de Ginebra. precisamente la misma que él había robado en Novosibirsk. de la ingeniosidad de la operación. daba la vuelta a todos los elogios. siempre he disfrutado de nuestras aventuras juntos. de grandes sectores de la industria de tu país? Tarnopolsky sonrió con palidez y respondió a su propia pregunta. como diciendo que ni hacía falta mencionarlo. esto lo entenderás. La evidencia irrefutable eran las siete ampollas de ántrax. ¿Sabes cómo se llama el gángster que se ha hecho dueño. En cuanto mencionó el nombre de Prishnikov. Bryson asintió. Uno le teme menos al primer ministro. de una variedad extraordinariamente rara. lo más probable es que acabes siendo parte del cemento que fabrica una de sus empresas. querido. .Directorate. —¿Estás disfrutando de nuestras bellezas negras de Camerún? —le preguntó a Bryson. —Le arrojó a Bryson una mirada sombría. Tarnapolsky se encogió de hombros. ya sea por extorsión o corrupción.

El punto más vulnerable. Yuri. si es que él mismo no es el dueño. capaz de resistir munición militar superpotente. Necesitarían la ayuda de otros dos hombres.—Un objetivo difícil merece honorarios generosos. seguramente ha de correr sangre —advirtió Tarnapolsky—. el nivel de protección más alto que existe. se había familiarizado con esos vehículos totalmente blindados. Pero tú no eres un hombre que huya de un desafío. Pero ni siquiera Labov iba a ser un objetivo sencillo. amigo mío. En el transcurso de los períodos que pasó en Ciudad de México y Sudamérica. que solía ser aramida y polietileno de moléculas . Durante las horas que siguieron. concluyó Tarnapolsky. porque estaba demasiado bien defendido. Estoy seguro de que tiene a sus cómplices en este mismo club. en el Blackbird y luego en el inmenso piso de Tarnapolsky en Sadovo-Samotechnaya. si no recuerdo mal. —Coleridge. era el principal asistente de Prishnikov. hmm? En las primeras horas de la mañana. —Para llegar a Anatoli Prishnikov. Generalmente se fabricaban con una placa de un centímetro de aluminio 2024-T3 y un compuesto sintético de alto rendimiento. un hombrecito enclenque llamado Dimitri Labov. en Prospekt Mira. y Tarnapolsky los hallaría. Las averiguaciones de Tarnapolsky habían arrojado el dato de que Labov era conducido en coche todos los días desde su residencia fuertemente vigilada hacia la no menos fuertemente vigilada oficina de Nortek. en un suburbio de Moscú cerca de la vieja Exposición de las Conquistas Económicas de la URSS. —Entiendo. incluso los proyectiles 7. y se le conocía en ciertos círculos comochelovek kotory kranit sekrety: el hombre que guarda los secretos. tras hacer algunas llamadas telefónicas con mucha discreción a antiguos colegas del KGB. ¿Y quién sabe si esa sangre no ha de ser la nuestra. vehículos realmente a prueba de balas y de bombas) y tenía un blindaje de casi dos toneladas en el chasis. Era prácticamente un tanque. El vehículo con chófer de Labov era un Bentley a prueba de balas y de bombas (aunque no había. Anatoli Prishnikov es un hombre peligroso y despiadado. A lo mejor podemos encontrar un modo de que los dos quedemos satisfechos. un vehículo blindado de Nivel IV. habían establecido un plan. los dos hombres encontraron el modo de llegar a un acuerdo financiero y de hacer los preparativos altamente complejos.62 de la OTAN. Había sido el lugarteniente de Prishnikov durante largo tiempo. Tarnapolsky se acercó a la banqueta de Bryson. se hacía un objetivo demasiado peligroso. como bien sabía Bryson. Habían renunciado a llegar a Prishnikov de manera directa.

aun cuando fuera alcanzado directamente. que ahora albergaba a los nuevos ricos rusos. una información que obtuvo Tarnapolsky. Pero siempre había puntos vulnerables. y anduvo una corta distancia antes de coger Kalinin Prospekt. que probablemente no era un profesional. Esta puntualidad de rutina. Unos neumáticos para «rodar aun pinchados» permitían fugas a alta velocidad por trayectos de hasta noventa kilómetros. en torno al cual Bryson trazó su plan. El complejo de viviendas. Los profesionales de seguridad conocían la importancia de variar la rutina.ultrapesadas. Tal como le habían informado a Tarnapolsky. y capaz de detener una bala de carabina de 30 mm disparada a dos metros de distancia. como había aprendido Bryson. y que alguna vez había sido reservado para los altos funcionarios del Comité Central y los miembros del Politburó. El Bentley de Labov habría sido modificado para las necesidades específicas de Moscú. de un centímetro y medio de espesor. luego siguió tres calles más y llegó al palacio señorial. para asegurarse de que nada fuera previsible. Era probable que incluso resistiera granadas y pequeñas bombas de tubo. Para empezar. estaba el conductor. estaba aislado y bien vigilado. . Los vidrios eran laminados de vidrio policarbonado. giró a la izquierda en dirección a Ezensteina Ulitsa. un edificio del siglo XIX muy exclusivo que acababa de ser renovado. Poco después de que el Bentley pasó por el obelisco del Sputnik recubierto de titanio. era ejemplo de una seguridad chapucera mezclada con medidas de protección extravagantes y ostentosas. aunque los neumáticos fueran acribillados. siguieron al Bentley mientras iba por la circunvalación hasta Prospekt Mira. aunque no lo fuera. Bryson y Tarnapolsky. proyectiles de alta velocidad con camisa de metal. Dimitri Labov salía de su edificio de apartamentos muy cerca del Arbat. había una placa de 24 capas de plástico de alto poder reforzado con fibra de vidrio. Todas las mañanas a las siete en punto. Por alguna razón. el tanque de combustible se cerraba automáticamente y era antiexplosivo. que se alzaba majestuosamente hacia el cielo. Y había otro punto vulnerable. ahora redecorado y donde funcionaba la sede central de Nortek. quizás hasta munición para perforar blindados. en su mayoría de la mafia. El coche de Labov entró a otro garaje subterráneo. típicas de las empresas comerciales a gran escala. los plutócratas rusos tendían a emplear a sus propios ayudantes como chóferes. donde las bandas usaban probablemente fusiles de asalto AK-47. Montada en el interior de las puertas de acero calibre 19 del coche. porque no se fiaban de los profesionales y no se molestaban en entrenarles en algo que probablemente consideraban de sentido común. en un anodino Volga. una batería seca especial se encargaba de que el motor siguiera andando después de un ataque. el Bentley de Labov salió del garaje subterráneo recién construido debajo de su edificio.

Condujo siguiendo de cerca al Bentley. Sin perder tiempo. Labov tenía toda la intención de regresar a casa a tiempo para cenar con su familia. Resonaban las bocinas de los camiones. siempre manteniendo una distancia prudencial. se oían gritos a viva voz cuando los conductores frustrados asomaban la cabeza por la ventanilla para maldecir la obstrucción. el Bentley no podría hacerlo porque estaba bloqueado por el camión blanco. El cómplice de Tarnapolsky había abandonado el camión de dieciocho ruedas. impidiendo el paso de los coches en ambas direcciones. Pero no había nada que hacer. A las siete y cinco. Tarnapolsky. se agachó en el suelo del camión y abrió una portezuela con bisagra. Un camión enorme había tenido un accidente frontal y estaba atravesado en la calle. el Bentley salió del garaje de Nortek. pegó sobre el orificio de ventilación un panel de una aleación de aluminio con adhesivo en un lateral. había una pequeña zona perforada en que estaba situado el filtro de aire. quien en los inicios de su carrera había pasado años siguiendo a disidentes y delincuentes menores por Moscú. Bryson. El tiempo sería justo. Esta tarde. luego arrastrarse por debajo del camión y llegar a los bajos del Bentley de Labov. a menos que hubiera una emergencia en el trabajo o que Prishnikov le hiciera volver. Lo más importante era que todavía era hora punta en el tráfico congestionado de la ciudad. y se deslizó debajo del chasis del Bentley hasta dar con el sitio exacto que buscaba. La mayoría de los días. había un atasco de tráfico. La abertura era lo suficientemente amplia como para poder pasar y aterrizar en el pavimento. y Tarnapolsky de inmediato le mandó un mensaje por radio a uno de sus hombres. con guantes del mismo color. vestido con téjanos y polo negros. aluminio y polietileno. hasta los pasajeros de los vehículos blindados habían de respirar. Tarnapolsky y Bryson le aguardaban al otro lado de la calle en un camión blanco y mugriento de transporte de paquetes. Bryson actuó con rapidez. El tráfico no avanzaría por un buen rato. El asqueroso camión blanco estaba justo delante del Bentley de Labov. y los coches los rodeaban por todas partes. En el caso muy poco probable de que el tráfico volviera a avanzar unos metros. llevándose las llaves. y sólo se acercaba cuando el tráfico era lo bastante denso como para que no le vieran. un dispositivo especialmente diseñado . pero debía de ser suficiente. Era el segundo punto vulnerable: después de todo.Y de allí no se movería en todo el día. Aunque la carrocería era en su mayor parte una masa sólida de acero moldeado. el corazón le palpitaba. y era célebre por ser un hombre de familia que jamás se perdía una cena en casa. El único elemento de algún modo imprevisible en la rutina de Labov era el momento en que regresaba a casa. y los coches tocaban insistentemente el claxon. el tráfico estaba paralizado. Cuando el Bentley torció a la izquierda en Kalinin Prospekt. conocía la ciudad a la perfección. sin embargo. su limusina abandonaba el garaje de Nortek entre las siete y las siete y cuarto de la tarde. con la excusa de ir a buscar ayuda. Tenía mujer y tres hijos.

Dimitri Labov estaba atado a una silla dura de . tosiendo y retorciéndose. luego le puso las manos encima a Labov y llevó al hombrecito medio a rastras hacia el camión. en dirección contraria. Cuando se hubo cerciorado de que estaba en su sitio. Cuando Tarnapolsky maniobraba por la calle siguiendo al Bentley. Bryson le disparó al conductor. sobre todo porque la matrícula. Logró pasar de nuevo al interior y cerró la portezuela. Justo antes de las ocho de la noche. evidentemente. el efecto amnésico del narcótico haría que recordase poco o nada de lo que había ocurrido aquella noche. cubierta de lodo. Tarnapolsky llamó al conductor del camión malogrado. Yuri Tarnapolsky viró también el camión sobre la acera. en momentos en que se oían las sirenas de la policía. El interior de la limusina se llenó de inmediato de gas lacrimógeno blanco y espeso. hasta que se detuvo sobre la acera de una calle desierta. ¿Todo bajo control? —Ladno —eplicó Bryson. con el motor que bramaba. sin ser visto. y le ordenó que regresara al camión que había abandonado y que lo hiciera andar. con las manos apretándose los ojos que les picaban. con lo que volvía a seguir. vieron cómo la reacción no se hizo esperar. derramó una buena cantidad de líquido en la boca del conductor y sobre su uniforme. donde la portezuela estaba aún abierta.y controlado por radio que Tarnapolsky había adquirido a unos contactos de la industria privada de seguridad de Moscú. el tráfico volvió a avanzar. el camino que había tomado por la mañana. El Bentley se meneó bruscamente de un lado a otro de la calle. tosiendo y momentáneamente obnubilado. que se había caído en la acera. la delantera y la trasera se abrieron de par en par cuando salieron el conductor y Labov. no hubo más bocinazos y las maldiciones llegaron a su fin. el conductor se estaba asfixiando. —¿Nu. Sacó una botella de vodka barato que compró en la calle. Luego hizo el giro habitual hacia la izquierda. Después Bryson corrió hacia Labov. volvió a deslizarse por debajo del coche y. Tarnapolsky cargó al conductor y lo depositó de nuevo en el asiento del Bentley. un vehículo con caja como tantos otros en la zona y que nunca sería identificado. Fue entonces cuando Bryson apretó el interruptor del transmisor que tenía en la mano. El Bentley salió disparado hacia adelante. Mientras tanto. pero no sirvió de nada. El conductor agarró una pistola a un costado. hasta el camión. Era un tranquilizante de efecto inmediato que le dejaría noqueado durante algunas horas. y después dejó la botella semivacía sobre el asiento delantero. Perfecto. era ilegible. Unos instantes después. Khorosho? —preguntó Tarnapolsky. a una calle tranquila. y los dos hombres saltaron en el acto. que se desplomó de inmediato. y rebasó al camión blanco mientras éste se dirigía por Kalinin Prospekt. Bryson miró alrededor para confirmar que no había nadie en la calle que pudiera ver lo que hacían. Ambas puertas. que pasaría desapercibido.

No tendré que hacerlo: no quedará nada de ellas una vez que Prishnikov haya terminado. El gobierno de la ciudad se lo había confiscado a un clan tártaro que vendía productos en el mercado negro a restaurantes. por favor. si se porta bien y coopera con nosotros. Le dirá que no me contó nada. Pero todo quedará registrado en las cámaras de vigilancia.. no muy lejos del mercado de abasto de frutas y verduras. Mañana por la mañana yo mismo le llevaré a usted a la sede central de Nortek. —Déjeme que le explique —dijo Bryson despacio—. O ya máteme. A lo mejor estará un poco atontado aún por los tranquilizantes. Se engaña. Bryson estaba de pie frente a él y hablaba perfectamente en ruso con un ligero acento de San Petersburgo. Por eso está aquí. —¡La ira de Anatoli Prishnikov no conoce límites! ¡Va más allá de las fronteras entre países! —Señor Labov. Cualquier policía que pase pensará que está durmiendo la mona. Ni a su mujer. Mi chófer. borracho como medio Moscú. —¿Tiene alguna idea de cuáles serán las consecuencias? ¿Sabe aquién le provocará la ira? Bryson asintió lentamente. Si tiene pensado torturarme. a la vez asustado y desafiante—. adelante. —¿Cómo? —espetó Labov—. y una cara redonda y gordinflona. —Se le enfría la cena. De hecho. Nos encantaría llevarle a casa antes de que su mujer se empiece a desesperar. —Si tiene pensado drogarme. Masha. —¿De qué coño está hablando? —gritó Labov. con el rostro rojo de rabia. comprenda. sin pagar el impuesto requerido a las arcas de la ciudad.metal en un gran almacén desierto del distrito de Cheryomushki. ¿Tiene algunaidea de quién soy? —Por supuesto —dijo Bryson—. Todo el mundo lo sabe ya. Después su jefe estará increíblemente interesado en saber quién soy. Labov era bajo y llevaba gafas. hágalo —dijo Labov. si se atreve.. no se me ocurriría tocarle un pelo. aparcada a un costado del camino. nunca nadie habrá de enterarse de que fue secuestrado. pero le ayudaré a entrar al edificio. tenía una calvicie incipiente y cabello color paja. herencia de su maestro de ruso en el Directorate. pues adelante. —Su chófer está desmayado en el asiento delantero de su limusina. ¿Pero piensa que le creerá? . —Bryson hizo una pausa—. y qué hacía usted conmigo. Y luego me marcharé. O a la pequeña Irushka.

—Hay tantos negocios.. Sé mucho menos. Le costaba respirar—. Quiero saber sobre la alianza de Prishnikov con Jacques Arnaud. ¿Pero acaso Anatoli Prishnikov puede darse el lujo de creerle? Se lo pregunto. tantos arreglos. —Por favor —dijo Bryson con aire amenazador—. que hasta entonces había observado desde un costado. lustrando el cañón con un fino pañuelo blanco—. Labov gritó: —¡Le he sido fiel durante veinte años! ¡Todo lo que he hecho fue ser un ayudante fiel! —No lo pongo en duda. mucho menos de lo que creen.. —¿Por qué? —Pienso que está preparando algo. dijo algo sobre el «Grupo Prometeo». Lo había oído antes. ¡Sí! Jan Vansina había usado la frase en Ginebra. —¿Qué? —Una vez le oí hablar por el teléfono por satélite con Arnaud. —¡No!¡Basta! —resolló Labov con la cara pálida. —¡Maksimov fue un traidor! —No según Maksimov —dijo Tarnapolsky con suavidad. cuando le preguntó si él estaba «con los Prometeicos». —Deje que yo responda a mi pregunta. usted le conoce mejor que nadie. —Y si Prishnikov pensara que hubo la mínima oportunidad de que usted le traicionara.. se rascó el mentón y agregó: —Me recuerda al pobre Maksimov. ¿Sabía que Olga y él tenían un bebé? Uno pensaría que Prishnikov perdonaría a los niños y a los inocentes. Cada vez más. cuan profundo es su recelo. ¿cuánto tiempo cree que le dejaría con vida? Labov sacudió la cabeza. Usted sabe qué clase de hombre es. . tenía los ojos abiertos del terror. El nombre le sonó familiar a Bryson. Labov empezó a temblar. Hay muchas cosas que no sé. Le dejaría vivir lo bastante como para que supiera que sus seres queridos han muerto de forma horrible. Yuri Tarnapolsky. Lo bastante para que usted y todos los demás en la empresa recuerden el precio de la traición: de ladebilidad. Jugueteó con su revólver de servicio.Indignado.. Las evasivas nos harán sencillamente perder el tiempo y alargará además el tiempo que usted falta de casa: el período de desaparición que ha de tener en cuenta. Ahora hay más que nunca.

Pero Tolya Prishnikov es uno de ellos. Prishnikov dejará a mi familia en paz —dijo razonablemente—. era célebre por su corrupción y había facilitado los esfuezos de ciertos conglomerados internacionales para afianzarse en el enorme mercado chino: a cambio. —Eso ya lo ha dicho.¿Quiénes son ellos? —Están en todas partes y en ninguna. seguramente se habría tapado las orejas. si usted me mata. Labov meneó la cabeza como un niño.. ¿Por qué no me mata? Tarnapolsky volvió a participar. Sus nombres no aparecen en titulares.. claro. sin dejar de lustrar amenazadoramente el revólver con el pañuelo. Labov. —Prometeo. del Ejército de Liberación Popular. con una sonrisa astuta en el rostro. . El general Tsai era además famoso en todo el mundo por su preciosa colección de jade imperial chino. Temblando. —¿Sabe. —Vea. —Sí. con el hombre que llaman el Maestro de Jade. con sede en Shenzhen. y se sabía que a veces aceptaba sobornos en forma de valiosas esculturas de jade. El general Tsai. —¿Quién más? Labov sacudió la cabeza con aire desafiante. Nadie tiene idea. ni en documentos de sociedades anónimas. no quería escuchar. usted no tiene idea. poderosa. cómo encontraron al niño de Maksimov? —Se acercó a Labov. —Arnaud también —dijo rápidamente Bryson.. de ciertos favores. Ambos sabían a quién se refería el nombre.. Yo apenas si sé algo. Son poderosos —inmensamente poderosos. Si hubiera tenido las manos libres. de eso estoy seguro. membretes.. El llamado Maestro de Jade era un poderoso general del ejército chino.. —¿Quiénes son ellos? —Son gente importante. Tarnapolsky miró a Bryson a los ojos.—¿Qué es el Grupo Prometeo? —inquirió Bryson con urgencia. dijo de repente: —¡El Maestro de Jade! ¡Hace negocios con. o si es él quien se las da. No tengo claro si Prishnikov obedece sus órdenes.

¡Ahora son las corporaciones las que fijan las reglas! Quizá Lenin tenía razón después de todo: ¡son los capitalistas quienes controlan el mundo! De repente. —¡Golpe de Estado! ¡Qué poco saben ustedes! ¡Qué estrechos de miras! Los rusos siempre hemos querido renunciar a nuestra libertad por la seguridad. Ustedes también lo harán. —No sé lo que se proponen —dijo con aire de desprecio—. Y todo está por quedar a la vista. ¡Ahora falta transferir la energía! Y todo quedará a la vista.Labov vio cómo se miraron los dos hombres. guardó el pañuelo en el bolsillo. y después puso el arma a pocos centímetros de la cara de Labov. —Es cuestión de días. es eso? ¿Se han embriagado con su propia riqueza y su propio poder? —Le agradeceríamos algunos detalles. y ustedes no podrán detenerlo. ¿Prishnikov y sus colegas tienen más aspiraciones ahora que el mundo empresarial? ¿Se proponen tomar el control de gobiernos ahora. Labov estiró la mano derecha unos . ahora que la amenaza no se hacía necesaria. sólo unos días —dijo Labov con tono misterioso—. Tarnapolsky acabó de sacar lustre al revólver. Porque ahora las fuerzas son demasiado grandes. —¿Se refiere a un golpe de Estado? Bryson le interrumpió. Hasta el último hombre. bajando el revólver. Bryson se volvió hacia Labov. —¿Gobiernos? ¡Los gobiernos pasaron de moda! Fíjese en Rusia: ¿qué poder tiene el gobierno? ¡Ninguno! El gobierno es impotente. —¿De qué diablos está hablando? —exclamó Bryson—. Todo está a punto de cambiar. La maquinaria ya está en su sitio. amigo —dijo Tarnapolsky. —¿Qué quiere decir con que «todo está a punto de cambiar»? —le preguntó. decidido a interrogarle. —¿Prepararqué? —La maquinaria ya está en su sitio. —¡Pero si Prishnikov ya es el poder detrás del trono en Rusia! ¿Para qué diablos querría una cosa así? Labov se rió con desdén. con la velocidad de una cobra. todos ustedes. Tengo sólo unos días para preparar todo.

Habla Sasha. El suicidio de Labov. tendría la memoria desarticulada. era posible que Labov fuera un funcionario despiadado de la corporación. Sin duda llamaría a casa de Labov. como suponía que todas las llamadas que entraban o salían eran grabadas. justo antes de que Tarnapolsky pudiera arrebatársela. pero Dimitri quería que la llamase para decirle que llegará un poco más tarde. Todo eso era razonablemente sencillo. una explicación del suicidio que fuera aceptable sin necesidad de una investigación en detalle. que lo tenía casi pegado a la cara. Bryson y Tarnapolsky estaban limitados en la acción. El conductor de Labov volvería en sí en menos de una hora. porque el ex agente de la KGB se negaba rotundamente a hacer ninguna llamada a las oficinas de Nortek. Y después. era un cabo suelto que había que atar lo mejor que pudieran. la esposa de Labov. había que cubrir también esa posibilidad. Entre los documentos que había en la cartera de Labov. Perdón por molestarla. entraría en pánico. aturdida. Se despertaría y encontraría que su uniforme hedía a vodka barato. que había una botella junto a él. Había que improvisar rápidamente una solución. se había dado cuenta Bryson) para llamar rápidamente a Masha. Fue Tarnapolsky quien tuvo la . de la oficina. recordara o no cómo el Bentley se llenó de gas lacrimógeno. Pero fue suficiente para coger el revólver de Tarnapolsky. Usó su teléfono móvil (en esos días. sin embargo. le cogió la mano a Labov y se la torció para que soltara el arma. Funcionaría. esos retrasos eran inevitables en el trabajo de Labov. Buenas noches. y que sus armas mortales fueran el teléfono y el fax. y agregó con aire confiado—: de todos modos. el revólver apuntaba hacia arriba y para atrás. si es que lo hacía. Yuri Tarnapolsky halló el número de teléfono de la casa. —Y colgó antes de que la mujer tuviera tiempo de preguntarle nada. Lo cual quiere decir que he de encontrar otra solución.centímetros. Moscú parecía inundada de teléfonos móviles. Labov se apuntó entre los ojos y apretó el gatillo. Por un instante. En fin. su chófer usual le ha dado otra vez a la botella. el máximo que le permitían las ataduras. y que su pasajero ya no estaba. agitado y desorientado. la esposa le contestaría enfadada o molesta y lo desecharía en el acto. pero no era un asesino. —Gospozha Labova —dijo en tono obsequioso de funcionario subalterno—. recto a la cara de Labov. un desvío en el plan que habían trazado meticulosamente. Tarnapolsky reaccionó con rapidez. Más aún: era una complicación. y le pide disculpas. no quería que hubiera una cinta con su voz. 20 El suicidio del que durante tanto tiempo fuera ayudante de campo de Anatoli Prishnikov daba un giro descorazonador a los hechos. está en medio de una llamada a Francia que no puede cortar. —Bajó la voz. y su muerte derramaba una sangre innecesaria. con una sonrisa tierna y extraña en la cara. que parecía hipnotizado mirando a la boca del cañón. Cuando el chófer llamara. —Fingió un suspiro ofendido—.

hacía falta una cantidad sustancial en efectivo. unas cuantas tarjetas. sucias y ajadas. y la reacción de Prishnikov no se haría esperar. Ahora era una carrera: contra el tiempo. sobre el Ejército de Liberación Popular. Si eres un titán ambicioso como Prishnikov y quieres controlar la mitad de los mercados mundiales. donde habían tomado al director de rehén.idea de dejar varios artículos sospechosos en el cuerpo y el portafolio de Labov: un paquete de condones rusos marca Vigor. Es un miembro de alta graduación entre los generales del ELP. pasaste un buen tiempo en el sector chino de la KGB. de todos los días. y Bryson lo sabía. Ahora los gobiernos son impotentes. de una u otra manera. por una u otra razón. por supuesto. de clubes de Moscú de muy mala reputación por los encuentros sexuales que tenían lugar en las habitaciones privadas del fondo (Tarnapolsky tenía una pequeña colección de esas tarjetas de visita). treinta kilómetros al suroeste de Moscú. y el hombre a cargo de todas sus transacciones comerciales. Tarnapolsky no había entrado en detalle. salvo que mencionó un súbito estallido de malestar laboral en una fábrica. Debido a lo repentino de la reserva. responsable de convertir el Ejército de Liberación Popular en una de las mayores corporaciones del mundo. Era uno de los aeropuertos rusos de cabotaje. ¿qué tajada saca Prishnikov? —Te refieres al Maestro de Jade. pero era precisamente un hombre como él el que habría podido reaccionar con tanta violencia al hallarse en medio de una situación tan sórdidamente embarazosa. un hombre de negocios con grandes intereses en Azerbaiyán. eso requería otro cuantioso desembolso. un vuelo de última hora a Bakú para uno de sus ricos clientes. tenía vuelos a todas las regiones del país. sexo de oropel: eran vicios normales. ¿No es así? —Sí. y en particular al sur. La mujer de Labov. Lo más probable era que esas escapadas fueran completamente ajenas a un hombre tan correcto y trabajador como Labov. Un vigilante podría identificar la limusina de Labov. el toque de gracia: un tubo medio vacío de una pomada generalmente usada para tratar los síntomas de ciertas enfermedades venéreas. Bryson lo tenía. Alcohol. con su chófer semiconsciente. ¿Qué espera sacar Prishnikov exactamente si establece una alianza con el general Tsai? —Has oído lo que dijo Labov. Sé que eres un experto sobre el ejército chino. Son las corporaciones las que dictan las reglas. —Yuri —dijo Bryson—. Los riesgos eran enormes. contra la probabilidad de que. y con gusto lo pagaría. Prishnikov se enterara de que se habían infiltrado en Nortek. Había demasiadas cosas que podrían complicarse. y. podría llamar a su oficina. Tarnapolsky condujo en su Audi a toda velocidad hacia el aeropuerto Vnukovo. Había conseguido que una nueva línea aérea privada le sacara de un apuro. hay pocos socios más indicados que el Maestro de Jade. Bryson tendría que marcharse cuanto antes de Rusia. . supongo. Además habría que comprar a los funcionarios de aduanas para que le expidieran los papeles. y reportarla a la sede central de Nortek.

el hombre que está detrás de todo eso es el Maestro de Jade. desde fábricas de automóviles a líneas aéreas. pero estaban todos en uso. esto fue lo mejor que conseguí con tan poco aviso. ¿Cómo dicen en América. han estado trabajando con los gigantes occidentales: Lucent. —Y luego todo lo que ha de hacer el ELP es ir y vender unas cuantas armas de destrucción masiva a las naciones rebeldes. Gracias. sus Antonov-26). Ahora han empezado a reconocer la importancia estratégica de las telecomunicaciones. Pekín lo intentó. un flamante Yakovlev-112. Qualcomm. Y el verdadero dueño. para desarrollar unas inmensas redes de telefonía móvil y sistemas de información. Vio enseguida que era un monomotor a propulsión de cuatro asientos. Motorola. Mientras el Audi de Tarnapolsky se acercaba a la pista de aterrizaje. El hecho es que ya era demasiado tarde. el bienestar económico del ELP es inimaginable. empresas interconectadas e integradas de forma vertical. Era diminuto. Systematix. —Créeme. tienen hoteles en toda Asia. Son los dueños y administradores de casi todos los aeropuertos chinos. el Palace Hotel. El general Tsai. pero el genio ya había salido de la botella. amigo mío. El ELP se ha convertido con mucho en la fuerza más poderosa de China. Tienen y lanzan satélites. Se dice que el cielo sobre China pertenece ahora al ELP. desde la industria farmacéutica a las telecomunicaciones. que la pasta dentífrica salió del tubo? Quizá sea mejor hablar de la caja de Pandora. —Estará bien. que esperaba en la pista. —Oh. Es como vender cosas de segunda mano en el jardín de su casa. Te lo debo. —¿Pero los chinos no recortaron acaso drásticamente el presupuesto de defensa en los últimos años? Tarnapolsky resopló. Quiero decir. Nortel. Los hay mucho más grandes. el encargado. son los dueños de la mayor empresa de telecomunicaciones de toda China. que el primer ministro chino lanzó un decreto ejecutivo en el que ordenaba que el ejército empezara a despojarse de todos sus negocios. . Yuri. seguramente el avión más pequeño de toda la flotilla. incluyendo la joya de Pekín. —Pero yo creí que el gobierno chino había empezado a tomar medidas severas contra el ejército. Tarnapolsky vio la cara de sorpresa de Bryson. Bryson vio un pequeño avión. y más bonitos (mencionaron sus YAK-40. Mi querido Coleridge.—¿Por ejemplo? —El ejército chino controla una red asombrosamente compleja de negocios. Sus inversiones inmobiliarias son enormes.

y tan sólo dos tenían las instalaciones necesarias para aviones privados. con lo cual podía usarlas de escudos. casi inaudible. Se abrieron de golpe las puertas del Humvee y saltaron tres hombres vestidos de negro. Prishnikov lo había calculado bien. y los comandos. ¡Joder! ¡No tenemosarmas! Tarnapolsky se agachó y sacó una bandeja que había montada debajo del asiento del Audi. mientras se echaba el arma al hombro y respiraba hondo y despacio—. hecha con urgencia.. un arma rusa de la Spetsnaz.. vio un ancho y enorme vehículo Humvee. comprendió Bryson. Las puertas estaban reforzadas con fibra de vidrio de alta resistencia o con un compuesto sintético. Yuri le pasó a Bryson una pistola automática Makarov de 9 mm. . había pocos aeropuertos cerca de Moscú. Hubo otra descarga. protegido por ella. con máscaras y atuendo de kevlar y nailon igualmente negros. Nivel uno.. Una reserva de último momento. Además. y disparó una descarga de ametralladora. Tarnapolsky abrió de golpe su puerta. negro y brillante. cuando se dio la vuelta. —¡Yob tvoyu mat! —gruñó: vete a joder a tu madre. —Llamó la mujer —dijo Bryson cuando se dio cuenta. El vidrio. Se agazapó. alcanzado por Tarnapolsky. Cayó uno de los tiradores. —Una partida especial de Prishnikov —dijo Tarnapolsky. Bryson ladeó la cabeza. —¿Qué demonios es esto? —exclamó Yuri. había entendido.. Contenía varias armas y un montón de municiones. que venía hacia ellos a toda velocidad por la pista. era al menos en parte a prueba de balas. adoptaron posición de tiro. —¡Al suelo! —gritó Bryson—. a quienes veían por una ventanilla. Oyó un chirriar de frenos no muy lejos de allí.—Llamémoslo un obsequio de negocios. típicos de los comandos. Bryson asintió. que quedó blanco. y a cualquiera que fuese lo bastante necio como para secuestrar a la mano derecha de Prishnikov más le convenía huir del país cuanto antes. Usa las puertas. no? —Un poco —replicó el hombre del KGB. luego sacó una gran ametralladora Kaláshnikov Bizon. se arrojó al suelo. —¿Este coche no es blindado. Hubo una secuencia repentina de disparos que se estrellaron contra el parabrisas del Audi. ¿Pero cómo supo Prishnikov a dónde despachar sus comandos? Quizá la respuesta era simple: el modo más rápido de salir de Rusia era por avión.

Bryson sostuvo la Makarov con ambas manos y anduvo en pequeños círculos. el golpe de un arma que cayó al asfalto. y un segundo hombre cayó sobre la pista de asfalto. y las esquirlas de vidrio golpearon el rostro de Bryson. que les permitían moverse en silencio. Tarnopolsky lanzó otra descarga de ametralladora. Corrió hacia el Yakovlev-112.—Buen tiro —dijo Bryson. desde la derecha y en contra de las agujas del reloj. tenía bastantes horas de vuelo y experiencia en despegues de emergencia de sus años en el Directorate. con sigilo. se protegió tras ella y abrió fuego contra los otros dos comandos. Cuando vio el puntito rojo que titilaba por atrás de Tarnapolsky. vio un mínimo movimiento cerca de un avión. se dio la vuelta y apuntó la Bizon hacia la zona a oscuras al otro lado de la pista de aterrizaje. Las luces de aterrizaje iluminaban la pista. en cambio. y soltó un preciso disparo. sería . en gran número. Al mismo tiempo. se recostó en el asiento y cerró los ojos. El tercer francotirador tomó posición contra el avión.¿Yahora qué? Volar en sí no era un problema. Se acomodó. —¡Dios mío! —gritó Bryson horrorizado al tiempo que se giró. para que le sirviera de protección. ¿pero dónde? Bryson y Tarnapolsky miraron a ambos lados por el campo a oscuras. se alejó del Audi y se puso a correr en dirección al avión. el lado de Bryson. Tarnapolsky volvió a disparar una descarga cuando vio que algo se movía. exhaló despacio. Bryson volvió a apuntar con la Makarov. a unos cien metros de distancia. donde debía esconderse el tercer hombre. al acecho y con el arma lista para disparar. Distinguió un centelleo de luz reflejada. pero no hubo reacción. en busca de un movimiento. Bryson miró por última vez el cadáver de su amigo. Hubo un grito distante. Quedaba uno. —¡Al suelo! Pero una bala dio en la cabeza de Yuri y le reventó la cara. Abrió la puerta de su lado. pero no los campos aledaños. ya era demasiado tarde para que Bryson pudiera hacer otra cosa que gritar. El problema. cerrando la ventanilla tras él. trepó al ala y se metió en la cabina del piloto. su única oportunidad de salvarse era subirse al avión y pilotar él mismo. Hubo una serie de disparos contra el parabrisas emblanquecido. Habría otros en camino. El tercer comando. ¿Dónde diablos se había metido? Los hombres de Prishnikov usaban seguramente botas con suelas de goma. que había matado a Yuri Ivanovich Tarnapolsky. estaba muerto. Se puso de pie.

—Autorización de Vnukovo. Radio cuatro. La respuesta llegó unos segundos después. repito. Frecuencia de despegue uno. —¡RossTran. RossTran tres-nueve-nueve foxtrot. Los planes de vuelo deben estar hechos. Bryson insistió. Y se tomarían medidas. camarada controlador de vuelo. seis. sin apoyo de la torre de control. . uno. —A Vnukovo tierra. Subir y mantenerse a diez mil. listo para carretear. puede llamar a Dimitri Labov para confirmar. espere. Sabía que no podía ignorar la torre. Quizás. listo para carretear. espere! ¡ No tiene autorización! —A Vnukovo tierra. Número uno para pista tres. Listo para despegar vía Vnukovo tres. partida inmediata. con esa arrogancia por encima de la ley de los lacayos de Prishnikov—. sino que sería visto por la Fuerza Aérea rusa como una provocación deliberada.navegar en el espacio ruso sin permiso. tres. —¡No tiene plan de vuelo. con interferencia pero enérgica.. —Anatoli Prishnikov estaráextremadamente molesto si se entera de que están interfiriendo en la administración de sus negocios. RossTran tres nueve nueve foxtrot. Despegar sin hacer contacto con los controladores de vuelo no sólo era arriesgado y hasta potencialmente fatal. Nivel de vuelo estimado doscientos cincuenta. Yakovlev-112. no lo he copiado. cinco. En espera de autorización a Bakú. Vuelo con ciertos ejecutivos de alto rango de Nortek en una emergencia a Bakú —dijo. El motor se encendió enseguida. Revisó los instrumentos y comenzó a carretear lentamente hacia el final de la pista. Conectó el micrófono y habló en inglés. siete. Tiene mi número de serie. ocho punto cinco.. y ésa no era una opción aceptable. usted podría darme su nombre e identificación. —¿Shto? ¿Cómo? Repita. Respiró hondo. —RossTran tres-nueve-nueve foxtrot —repitió—. —RossTran. la lengua usada en todo el mundo por los controladores de vuelo. RossTran tres-nueve-nueve! Impasible. ¿Pero qué otro remedio tenía? Regresar al coche de Tarnapolsky era volver a meterse en las fauces de los comandos de Prishnikov. diez minutos después de despegue. contuvo el aire y giró la llave del arranque.

con tapices de damasquinado. aunque empalagoso. un tío deliciosamente sin escrúpulos que empezó su carrera contrabandeando antigüedades arqueológicas de Italia. Musei e Gallerie Pontífice. aceleró hasta el final de la pista y el avión levantó el vuelo. los chalecos a cuadros. pero para cuando terminó los estudios su familia no tenía más que una montaña de deudas. Si no se quería saber cómo llegaron a él. pero decayó después de la guerra en la era laborista. varios segundos de silencio en la radio. no había visto a Giles Hesketh-Haywood en muchos años. de hecho. Los dos hombres se encontraron en una magnífica sala de recepción. Hesketh-Haywood. sin duda mediante sobornos al organismo que expedía los permisos de exportación. . Pues el favor que ahora le pedía Hesketh-Haywood era asombroso. Su encanto era ilimitado. incluso cómica. y no estaba precisamente feliz de volver a verle. En apariencia era un comerciante de antigüedades. Apestaba a tabaco rubio. Aunque era denodadamente impreciso cuando hablaba de su pasado. los museos del Vaticano—. Giles era un bribón. esos gemelos en forma de herradura. doctor en filosofía —principal cuidador del museo Chiaramonti. su afeminado huésped inglés. Por sus manos pasaron objetos realmente extraordinarios. lo mejor era no preguntar. su ayuda había sido valiosa a monseñor Battaglia cuando realizó una «transacción» que monseñor rogaba que nunca fuera de dominio público). con esas gafas redondas y enormes de nácar. y además su profesión era desagradable. monseñor Battaglia había oído todos los rumores: que su familia había pertenecido alguna vez a la nobleza inglesa. y el acento de aristócrata. pero ahora apenas se mostraba cordial. —Adelante —espetó la voz—: Vuele a su propio riesgo. A hombres como Hesketh-Haywood se los toleraba en el mundo del arte sólo por esas raras ocasiones en que podían ser de alguna utilidad (una vez. y sus conocimientos en la materia eran reconocidos en todo el mundo. Bryson abrió la válvula. un picaro. pero en realidad no era más que un tratante exclusivo de objetos robados. siempre le había dado la impresión de ser una criatura vagamente absurda. Hesketh-Haywood era en cierto modo un imbécil de clase alta (tan terriblemente inglés). era la clase de sospechoso que se esfuma por años y luego reaparece en el yate de algún jeque del petróleo de Oriente Medio. Giles Hesketh-Haywood. una de tantas colecciones especializadas dentro de los Monumenti. desconcertante. 21 Monseñor Lorenzo Battaglia. esas corbatas brillantes de seda que ondulaban vistosamente de un nudo muy apretado. que Hesketh-Haywood había sido educado entre los descendientes de los más ricos. en parte conocedor y en parte ladrón redomado. Monseñor Battaglia había sido cuidador de los museos vaticanos durante veinte años.Se produjo una pausa. cerca de la Gallería Lapidaria. la vieja pipa de brezo que asomaba airosa del bolsillo de su chaqueta.

—Pero es eldinero. una de las tantas leyendas fabricadas cuidadosamente por Bryson. monseñor? —Los ojos de Giles Hesketh-Haywood. ya a seguro fuera del espacio aéreo ruso. Libia u otras partes. como lo esperaba. supongo. el mayor motivo de consternación. Esos lentes gruesos y redondos le estaban dando un terrible dolor de cabeza a Bryson. Egipto. Las venas de la sien empezaron a palpitarle. —Suspiró y sacudió la cabeza satisfecho—. Pero hay tantos tipos diferentes de escándalo. mantenga a una querida en vía Sebastiano Veniero. sobre todo teniendo en cuenta el modesto sueldo de cuidador del Vaticano con que la mantiene. hay gente que no está tan al tanto como nosotros de esas cosas. En tanto que conocedor y comerciante de antigüedades. estaban contentos de recibir su dinero a cambio de no decir nada: porque si no lo . Es un verdadero escándalo. nunca se les ocurrió que podría ser un espía. Monseñor Battaglia sintió que se ruborizaba. Es mucho más que una «travesura». Como los funcionarios más avisados suponían que era contrabandista. Pero querría pensar que yo he contribuido a una causa tan noble. Estaba exhausto después de aterrizar con el pequeño aeroplano en un campo de las afueras de Kíev. dado que el cuidador casi siempre estaba interesado en lo que Giles Hesketh-Haywood tenía que ofrecerle. Pues. Cómodo. Y la mayor parte de ellos. —¿Unescándalo. Y la joven y tierna Alessandra sigue disfrutando de su cómodo desmaine. lo que me propone es imposible. aumentados detrás de sus gruesos lentes. y tomar dos vuelos de una línea comercial cuyo destino final era Roma. Battaglia había respondido inmediatamente a su llamada. Desviaba unas sospechas al despertar otras: era un ejercicio elemental de cómo confundir al enemigo. y luego se inclinó hacia adelante y le dijo con aire grave al visitante: —Giles. había sido a menudo de gran utilidad en su carrera. Él nunca había visto una sombra de duda en la suprema satisfacción de sí mismo que tenía Hesketh-Haywood. parecían los ojos divertidos de un buho—. naturalmente no le faltaban razones para viajar a Sicilia. y ahora tampoco la tenía. la información de que un alto funcionario del Vaticano. pero al menos había conseguido aquello por lo que había venido a Roma. un sacerdote ordenado además. no las mujeres. ¿no es así? El inglés se reclinó en su silla y meneó un dedo largo y delgado en el aire. claro está. hay quien diría suntuoso. Giles Hesketh-Haywood. ¿no? Por ejemplo. Sudán.Monseñor Battaglia cerró los ojos por un instante para buscar las palabras que le hacían falta. —A lo mejor hay manera de llegar a un acuerdo —dijo por fin Battaglia. un experto de fama mundial en arte y objetos de la antigüedad.

Qué gusto me da saber de usted después de tanto tiempo. del que se vendían más de cinco millones de copias en todo el mundo. En 1549. uno de los papas Médicis. no lo habían expuesto durante cuarenta años. —Mi buen amigo inglés —exclamó Jiang—. Según el informe. Nick Bryson leía el artículo con satisfacción profesional. eran verdad. monseñor Lorenzo Battaglia. el diario oficial del Vaticano. Tampoco le había pedido tanto al monseñor.. No lo habían robado. un funcionario de la administración china llamado Jiang Yingchao. Y Bryson estaba seguro de que las personas que a él le interesaban leerían el artículo. quien lo reservó para uso personal. en que decía que el museo Vaticano tenía cientos de miles de objetos en sus catálogos. aunque cualquiera que leyera el periódico pensaría lo contrario. El pequeño objeto apareció la mañana siguiente enL'Osservatore Romano.. después de todo. Al mismo tiempo. El legendario tablero de ajedrez de jade de la dinastía Sung reposaba tranquilamente aún en una de las cientos de bóvedas de almacenamiento que había en el Vaticano. tallado en jade. León. —Sabes que no me gusta abusar de la amistad —replicó Bryson—. de ayuda en tu carrera. Pero confío en que nuestra última transacción fue. el mueso se negaba a dar pruebas de que aún contaba con el raro tablero de ajedrez. Después.hacían. sin embargo. pero no había ningún motivo en el mundo para llegar a la conclusión de que hubiera tenido lugar un robo. lo recibió como regalo y le guardó mucho cariño. nunca se exhibía al público. incluso aparece al fondo de uno de los grandes retratos de aquel Papa. quien se lo obsequió al dux de Venecia. El exquisito tablero de jade había sido traído de China por Marco Polo a principios del siglo XIV. como la mayor parte de las inmensas propiedades de la Santa Sede. que ocupaba un alto cargo en el Ministerio de Exteriores. Descolgó el teléfono y llamó a un viejo conocido en Pekín. En efecto. El artículo del periódico citaba a un portavoz del museo Vaticano que desmentía enfáticamente los cargos. El tablero fue adquirido más tarde por César Borgia. Jiang había hecho negocios con Giles Hesketh-Haywood hacía diez años. Los desmentidos. los museos vaticanos habían descubierto en su inventario anual que faltaba un precioso tablero de ajedrez de la dinastía Sung. habría otros que sí lo harían. y que dada la vastedad de sus propiedades era inevitable que algunos artículos pudieran extraviarse temporalmente. el papa Paulo III jugó una partida de ajedrez en ese tablero contra el legendario maestro Paulo Boi. después de todo. «Oggetto sparito dai musei vaticani?» (¿objeto robado de los museos vaticanos?). Mientras bebía uncaffé latte en su suite del hotel Hassler. y reconoció su voz de inmediato. No insinúo que la necesitaras. y perdió. Había una cita breve e indignada del principal cuidador. decía el titular. por supuesto: tu ascenso a los más altos cargos del servicio diplomático ha .

. —Yo te llamaré —dijo Jiang. Pasó media hora antes de que Jiang Yingchao lo llamara a su teléfono secreto. Pero es espantoso lo descuidadas que son estas grandes instituciones con sus tesoros. que incluía bronces antiguos y jarrones de la dinastía Qing. . pues olvídate que te lo he siquiera mencionado. pero Jiang le interrumpió. el diplomático chino: cuando conoció a Giles Hesketh-Haywood.sido muy impresionante. Hesketh-Haywood le había conseguido una cantidad de objetos de valor incalculable a su amigo. A Giles no le hacía falta recordárselo a su amigo. mi estimado. se entiende. que no es algo que aparezca todos los días —dijo Giles—. —Lo que estoy diciendo no es nada más que unahipótesis. —¿Y qué ha sido de ti en todos estos años? —le preguntó el diplomático. —No. Con discreción. Es decir. a un precio mucho más bajo del que hubiera obtenido en el mercado internacional. fue un obsequio muy especial que Jiang le hizo al embajador. No cabía duda de que había visto el diario del Vaticano e hizo algunas llamadas rápidas y llenas de entusiasmo. Dame tu número. Si hablamos del mismo objeto.. lo cual sin duda allanó el camino de su carrera diplomática. El lenguaje cifrado era claro. —Sí. ¿qué artículo es ése? —Ah. era como ondear una bandera roja delante del toro. Bryson suspiró contrariado.. Te das cuenta. sí —volvió a interrumpirle Jiang con impaciencia—. Fue poco después de que almorzaran juntos que Giles cumplió su promesa y le procuró a Jiang un objeto antiguo chino de inmenso valor. cortante—. un objetoextraordinario acaba de caer en mis manos. —Seguro que has visto ese artículodifamatorio de L'Osservatore Romano —comentó. —Comprenderás. Con el transcurso de los años. claro está. pero por lealtad a los viejos tiempos he pensado en llamarte primero a ti. Lo que digo es que si un tablero tan maravilloso estuviera disponible. —Luego empezó a describir el tablero de jade.. querido Jiang. Estoy seguro de que habrá mucho interés. el tablero de jade de la dinastía Sung. él era un oscuro agregado cultural de la embajada china en Bonn. un caballo de cerámica roja de la dinastía Han.. En todo caso.. La miniatura. hay una lista increíblemente larga de potenciales compradores que estarían extremadamente interesados. y pensé que un muchacho tan bien conectado como tú podría conocer a alguien que estuviera interesado. quizá podrías pasar la voz. ¿no crees? Realmente espantoso.

necesitaría saber cuanto antes si el general tiene algún interés. Ha de cerciorarse por completo de la autenticidad del objeto. —Hmm.. sí.. —Eso no será un problema.. seguiremos adelante con el negocio. Jiang. Puede que conozcas el apodo. —Naturalmente. —¡No! —exclamó Jiang—. El diplomático volvió a llamar menos de una hora después. ya sabes. sabes. No puedo aceptar demoras. y espera encontrarse contigo lo antes posible. y después el general y yo tendremos una conversación preliminar. le llaman el Maestro de Jade. Pues bien. —Pero. —Es la impresión que me da. Cogeré el primer avión a Shenzhen. porque estoy por decirle al telefonista del hotel quesuspenda todas mis llamadas: ¡esos odiosos jeques de Omán y Kuwait simplemente no paran de llamar. no estoy seguro. —Debido al carácter extraordinario de esta propiedad —dijo Bryson con firmeza—.—Sí. —Por supuesto. —¿Qué quieres decir conconversación preliminar.. para que vuelvan a estar en China. de hecho. Hay un general.. famoso por coleccionar esa clase de objetos. ¡Dame dos horas! Esta obra de artedebe retornar a China! Bryson no tuvo que esperar tanto. pero por supuesto —balbuceó Jiang—. y si siento que hemos establecido un nivel de camaradería. —El encuentro ha de tener lugar de inmediato. ¿Pero crees que estaría interesado? —El general Tsai se interesa sobre todo en repatriar tesoros imperiales que fueron saqueados. El. —¿Entonces no traerás el tablero contigo para el encuentro con el general? . El Maestro de Jade se halla en Shenzhen. —A esas alturas de los acontecimientos. cliente no esperaría otra cosa.. Le proporcionaré todos los certificados de proveniencia. Es la pasión devoradora del general. Bryson sabía que podía imponer los términos para el encuentro con el general Tsai. Es un ferviente nacionalista. sé de alguien. insisto absolutamente en encontrame en persona con mi cliente.? —El general y yo pasaremos una hora o dos en una atmósfera cordial. le enseñaré fotografías del tablero de ajedrez. —Muy bien. El general estaba interesado. esas obras maestras de jade tallado de la dinastía Sung.

con la habitual estrella roja esmaltada al frente de su gorra Mao a modo de estandarte. de cuyo nombre no me acuerdo.confisque la cosa y me despache a una de esas granjas de col o una de esas cosas que tenéis vosotros. ya no seremos desconocidos. no trajo ningún arma de fuego. ni de hecho nada que pudiera parecer fuera de lugar para el personaje de Giles Hesketh-Haywood. —Se rió con satisfacción—. Sin embargo. El camino había sido allanado. el emisario hizo pasar a Bryson por una puerta sin letrero. no conozco a los señores al mando. hablaremos de la importación. un cliente así podría denunciarme fácilmente si quisiera. —El general es un hombre de palabra —objetó Jiang con firmeza. Era demasiado grande el riesgo de ser apresado. no había venido desarmado. —Ciertamente. hizo pasar rápidamente a Bryson por aduanas y migraciones. de la cabeza a los pies. Oh. claro que no. pero chilló de indignación como requería su papel de remilgado. Conoces mi lema: yo nunca trato con desconocidos.madre mía. Supongo que me siento un tanto vulnerable allí. No querría que tu general. el otro empezó a registrarlo sistemáticamente. si me da un buen palpito . ¿te das cuenta? Si todo está bien. sin decir palabra.—Oh. no. No querría ignorarlas aestas alturas de la vida. pero no enseguida. —Mis antenas me han servido de mucho en los últimos veinte años. De eso se encargarían los hombres del general Tsai. Cosida entre dos capas del más fino . un hombre de mediana edad y rostro pétreo que no se presentó. claro. —Volvió a reírse con satisfacción. se hizo un silencio en la línea—. Como supuso que le revisarían antes de permitirle ver al general. Después de encontrarme con este señor. había un arma que bien valía el riesgo de ocultar. con lo cual sabotearía su falsa identidad. Uno de ellos hurgó en su equipaje sin andarse con cumplidos. Giles Hesketh-Haywood llegó al aeropuerto Huangtian de Shenzhen y fue recibido por un emisario del general Tsai. A Bryson no le sorprendió el registro. las precauciones nunca son demasiadas. Pero oculta en el cinturón de cuero de Hesketh-Haywood. La gente ha de andarse con cuidado con esos orientales inescrutables como tú. donde le aguardaban dos soldados de uniforme verde. El emisario. Y ya me conoces: una medida de vino de arroz. el personal del aeropuerto se comportó con deferencia y no le revisó nada. Mientras tanto. y no dejó nada sin abrir o revisar. ¡y me voy con cualquiera! Vestido llamativamente con un chaleco de piel de cabrito y un traje a cuadros de seda y cachemira. Giles. todos esos detalles aburridos de rutina. Después de todo. En los días que corren. suave como un guante. amigo mío. —El general insistirá en examinar el tablero de jade. Despues de obtener el visto bueno de migraciones. China es tierra incógnita para mí. y hasta cortó las plantillas de sus costosos zapatos ingleses de cuero. que llevaba el uniforme verde oscuro y sin rangos del Ejército de Liberación del Pueblo chino. el asqueroso lucro.

Shenzhen era una megalópoli que crecía deprisa. en el sur de China. y encontrar armas allí donde nadie las veía. El soldado uniformado le ordenó a Bryson que se sacara el cinturón. La población pujante de unos cuatro millones de habitantes se estableció en los márgenes fétidos del río Shenzhen. A la salida de la terminal. La hoja podía sacarse fácilmente y con rapidez del cinturón. centrales eléctricas y sectores industriales de la Zona Económica Especial. y con el mentón pegado al pecho en señal de humildad. atestado de últimos modelos de automóviles y taxis de un rojo brillante. pero casi no la reconoció. complejos de viviendas chapuceros y fábricas de donde brotaba el humo. como lo había hecho a menudo. nada más que una apariencia. pero si se hacía con cuidado. El tráfico era denso. sus chabolas de chapas de metal donde se apiñaban decenas de inmigrantes sin agua corriente. la miseria de la existencia cotidiana delmingong. una ciudad del boom que avanzaba a un ritmo frenético las veinticuatro horas del día. de caminos pavimentados a la ligera. y que prácticamente cubría toda la circunferencia del cinturón. las tiendas exclusivas de Louis Vuitton y Dior eran. hacía años. se había convertido en una metrópoli clamorosa y caótica. y con el mismo uniforme verde oscuro y sin rangos del ejército chino. se lo pasó superficialmente entre los dedos y no detectó nada. por un extremo y tirando fuerte. aguardaba por él una limusina Daimler. los carteles llamativos y las luces de neón. El perfil caótico de la ciudad estaba sembrado de grúas para la construcción. Bryson confiaba en que podría recurrir. Detrás de ella se ocultaba una pobreza desesperada. Era difícil usarla sin lastimarse. de unos dos centímetros de ancho y treinta de longitud. la hoja era capaz de cortar la piel humana hasta los tuétanos con casi ninguna presión. negra y último modelo. puso la maleta de Bryson en el maletero y se sentó junto al chófer. Todos los edificios eran nuevos. Pero esperaba que las armas no fueran necesarias. atraídos desde sus provincias agrícolas por la promesa de empleos con salario mínimo. mientras unos pollos raquíticos corrían por los patios estrechos y sucios. Los deslumbrantes excesos del consumo.cuero italiano había una hoja afilada larga y flexible de metal. a su capacidad de improvisación. habían surgido los rascacielos. yendo a toda marcha con el combustible más profano de toda la China comunista: el capitalismo. hecha de una aleación de aluminio y vanadio. Lo que hacía apenas veinte años había sido una diminuta y somnolienta aldea de pescadores y un pueblo de frontera. y el cielo era una fea neblina gris y polución. De los arrozales y campos vírgenes del delta del río de las perlas. Las calles estaban . altos y modernos. de rostro blando e inexpresivo. El emisario adusto le abrió la puerta trasera. el conductor dejó atrás el bordillo y se dirigió a la salida del aeropuerto por el camino que iba a Shenzhen. Bryson había estado una vez en Shenzhen. con un chófer militar al volante. como sabía de sobra Bryson. No dijo una palabra. Y si ello no bastaba. Pero era un capitalismo en su estado más salvaje y cruel. Eran en su mayoría minging o campesinos. el crimen y la prostitución eran evidentes y desenfrenados. tenía la peligrosa histeria de la ciudad de fronteras.

El período más largo de residencia en la Zona Económica Especial era de quince años. no hablar lengua —dijo Bryson lentamente y alargando las vocales. si había estado antes aquí. sí. —Ni laiguo Shenzhen ma? —¿Cómo? —dijo Bryson. —¿Es la primera vez que está aquí? —Así es. no había gente mayor. El chófer encendió la sirena y . y cangrejos vivos. El conductor gruñó algo y el emisario se quedó callado. La multitud era espesa. y casi todo el mundo llevaba un teléfono móvil. Por todas partes había colores chillones. —Pues. ojalá hubiera venido antes. aquí parece haber muchos negocios. Los vendedores ambulantes ofrecían cerdo y pato asado. televisores y DVD. El Daimler avanzaba lentamente a través de la congestión increíble de las calles y la extraña cacofonía: los aullidos histéricos de voces agudas. ¿no? —El general está al mando del sector Guandong del ELP —le reprendió el emisario. y también lo hablo. veinte millas más al sur. Un sitio encantador. Aeso se dedica el general. por lo que veo. el tráfico por fin se detuvo. los bocinazos de camiones. ordenadores. El emisario se dio la vuelta en el asiento delantero y comenzó a hablar. —¿Inglés? —Lo soy. Bryson se preguntaba si lo estarían poniendo toscamente a prueba. luego volvió a sentarse como antes. todos en chino con la rara excepción de alguna letra de nuestro alfabeto: una M. —Ni budong Zhongguo hua ma? —Lo siento. Pero a diferencia de Hong Kong. no había ancianos que practicaran tai-chi en los parques. —¿Por qué va a ver al general? —La expresión del emisario se volvió hostil de repente. Frente al hotel Shangri-La. restaurantes llamativos y tiendas que vendían productos electrónicos —cámaras digitales y de vídeo. —Por negocios —dijo Bryson rápidamente—. y solamente se admitía a los físicamente sanos. en efecto. por McDonald's. El emisario le preguntó si entendía chino. codo con codo. o KFC.repletas de carteles de luces titilantes.

Se maldijo. Después el Daimler salió disparado y superó el atasco. y el general impartió órdenes en toichán. no usaba el términoshifu que refiere al «señor». cerca de unos Jeeps y Humvees militares. su dialecto regional. —¡No estamos cerca de los cuarteles del general. No lo llevaban a la residencia del general. Bryson supuso que sería allí donde el general Tsai tenía su primera residencia. ni song vooqu nar? —preguntó con fuerte y deliberado acento inglés. no como un hablante chino de su rango se dirigiría a un superior. con el motor aún en marcha. —El general cree que el poder más real se ejerce de forma invisible. el conductor continuó—: ¿ Conoce la historia del gran emperador del siglo XVIII Qian Xing? Él creía que era importante para un gobernante tener contacto directo con aquellos a quienes gobernaba sin que ellos lo supieran.siji! —El general no recibe visitas en su residencia. El coche continuó por la misma calle y pasó por un conjunto de sobrias residencias hasta llegar a un área de aspecto más industrial. Bryson levantó la voz. pero esta vez habló con su habitual fluidez. Así viajó por toda China disfrazado de plebeyo. Se abrió la puerta del coche e hicieron bajar a Bryson. Bryson sintió inmediatamente recelo. —El conductor hablaba con impertinencia. y subió bruscamente a una acera abarrotada de gente. —Se detuvo frente a un gran almacén industrial. Era desconcertante. hasta con falta de respeto. los soldados rodearon el Daimler. mirando al chófer por primera vez a la cara.la luz roja titilante. que se bajó enseguida. giró la cabeza a un lado. No le gusta hacer aspavientos. ¿Le importa decirme adonde me lleva? El conductor no contestó. como un hablante nativo. mientras gritaba órdenes por el altavoz del coche y ahuyentaba a los peatones atemorizados como si fueran palomas. Prefiere quedarse entre bastidores. donde sobresalían unos almacenes. Un soldado con una tablilla se inclinó e hizo un gesto rudo al emisario. y la sintaxis de un hablante que no se siente cómodo en la lengua. ¡El chóferera el general Tsai! De repente. a la entrada de un sector muy industrial que parecía estar bajo directo control del ejército. . Cuando Bryson se dio cuenta de lo que decía el conductor. y donde a lo mejor mantenía incluso su cuartel general. —El general Tsai es célebre por vivir extremadamente bien. Sin darse la vuelta. ¿Adonde lo conducían? —Neng bu neng gaosong wo. Finalmente llegaron a un puesto de control. Le aconsejo que regrese por donde vino.

cuando podrían haberlo ejecutado fácilmente afuera. sin embargo. Para hacerlo. Alguien que le conocía. señor Bryson. muy cerca unos de otros. —¡Zhanzhu! ¡Quieto! —gritó uno de los soldados. El aire era acre. el general sonrió. «¡Por Dios! ¡Conocía su verdadera identidad!». habrían hecho conexiones. Shou fang xial Bie dong! La ventanilla del general bajó eléctricamente. No quería obligarles a seguir las instrucciones. Cuando el general Tsai siguió viaje y el Daimler le arrojó una nube de escape en la cara. y donde no había testigos que no fueran militares? . mientras apretaba a Bryson con un brazo y le ordenaba que pusiera las manos a los costados—. Parecía el área de depósito de un comerciante próspero de camiones o coches veloces. Midió sus posibilidades. y un soldado lo sujetaba a cada lado. a lo largo de toda la planta del almacén. tanques y otros vehículos militares de gran tamaño dispuestos en hileras. ¿Entonces por qué lo llevaban al almacén? Miró a su alrededor. Todavía le apuntaban con una pistola por la espalda. Habría de soltar una mano. y no eran muy favorables. no había otra explicación lógica. Su facilidad con nuestra lengua se hizo más evidente a medida que conversábamos. lo bastante grande como para que entrase un tanque o un Humvee. vio la inmensidad de las instalaciones que parecían una caverna y que evidentemente servían de distribución y depósito de mercancías para el automóvil. ¿Entonces quién? Habrían enviado por fax las fotos de su rostro. ¡Pero no teníasentido! Alguien en el entorno del general debió reconocerle.Lo cogieron de ambos brazos. Puesto que las instrucciones del general eran claras: iba a enfrentar la «muerte inevitable»: no vacilarían en abrir fuego. Me hace pensar qué otra cosa estará ocultando. si de repente intentaba soltarse. ¿Cómo? ¿Y desde cuándo? Los pensamientos se sucedían a gran velocidad. y olía a aceite para motores y a diesel. En un extremo había un enorme montacargas. Había camiones. ¿quiénsabía del ardid de Hesketh-Haywood? ¿Quién sabía que vendría a Shenzhen? No Yuri Tarnapolsky. —Ha sido muy interesante hablar con usted. tenía que provocar una distracción. y coger la hoja de vanadio de la vaina del cinturón en un movimiento rápido y suave. aunque las paredes y los suelos de cemento estaban mugrientos con manchas de aceite de motor y el residuo de los escapes. de ello estaba seguro. preferentemente la derecha. alguien capaz de penetrar la fachada de bribón inglés. Ahora le sugiero que enfrente su muerte inevitable con serenidad. empujaron a Bryson hacia la entrada del almacén. ¿Quién pudo haberle revelado su verdadera identidad? O para ser más preciso. ¿Qué significaba aquello? ¿Por qué lo traían aquí.

Y entonces comprendió por qué. Su mirada se fijó en el hombre que tenía delante. Un hombre armado hasta los dientes. Un hombre al que ya conocía. Un hombre llamado Ang Wu. Uno de los pocos adversarios a quien se había enfrentado y al que describiría como físicamente intimidatorio a todos los niveles. Ang Wu era un oficial renegado del ejército chino y estaba ligado a Bomtec, el brazo comercial del ELP. Ang Wu había sido representante del ELP en Sri Lanka; los chinos enviaban armas a ambos bandos en conflicto, para provocar disconformidad y sospechas, y así vendían el combustible más inflamable para una región en que los resentimientos estaban que ardían. En las afueras de Colombo, Bryson y el grupo de comandos que había reunido especialmente para la misión, salieron a interceptar una caravana letal de municiones que estaba bajo control directo de Ang Wu. En el tiroteo, Bryson hirió a Ang Wu en los intestinos y lo dejó fuera de combate. Se lo llevaron en helicóptero, aparentemente a Pekín. Pero, ¿hubo algo más en aquel incidente?, ¿tuvo un sentido oculto?, ¿había sido un plan en que él no era más que un peón? ¿Qué habíarealmente detrás de aquel ejercicio? Ahora, Ang Wu volvía a estar delante de Bryson, con una ametralladora china AK-47 que le colgaba de un hombro con una correa de nailon. A cada lado de la cintura tenía una pistola. Llevaba bandoleras con proyectiles de ametralladora que le rodeaban el cuerpo como un cinturón y, envainados en los tobillos, tenía unos cuchillos resplandecientes. Le apretaron aún más los hombros a Bryson. No podía liberar la mano para coger el cinturón, no sin que le dispararan en el intento.¡Dios mío! Su antiguo enemigo se veía feliz. —Hay tantas formas de morir —dijo Ang Wu—. Yo siempre supe que volveríamos a encontrarnos. Hace mucho tiempo que espero este reencuentro. —En un movimiento fluido, desenfundó una pistola, una semiautomática de fabricación china, la empuñó como si examinara su solidez, su poder para extinguir una vida—. Este es el regalo que me ha hecho el general Tsai, su generosa recompensa por años de servicio. Un regalo sencillo: que a mime toque matarte. Será muy, ¿cómo decirlo?, íntimo y personal. Esbozó una sonrisa glacial, un surtido de dientes muy blancos. —Hace diez años, en Colombo, me quitaste el bazo, ¿lo sabías? Así que empecemos por allí. Por tu bazo. En su imaginación, el enorme almacén se había reducido a un espacio muy pequeño, un túnel estrecho, con Bryson en un extremo y Ang Wu en el otro. No había nada más, sólo su adversario. Bryson respiró hondo.

—No me parece una pelea limpia —dijo con calma forzada, artificial. El asesino chino sonrió y, estirando el brazo, apuntó la pistola a la parte inferior izquierda del abdomen de Bryson, al tiempo que quitaba el seguro, Bryson se abalanzó de golpe hacia adelante y giró el cuerpo en un intento por soltarse de sus captores, y entonces... Hubo un ruidito como de tos, o una escupida, y un diminuto agujero rojo, como el principio de una lágrima, apareció en mitad de la ancha frente de Ang Wu. Se desplomó lentamente al suelo, como un borracho que pierde la conciencia. —Aiya! —gritó uno de los guardias, girando bruscamente, justo a tiempo para recibir un segundo proyectil con silenciador en la cabeza. El segundo guardia chilló, quiso sacar su arma y cayó abruptamente al suelo; le habían volado un lado del cráneo. Libre de golpe, Bryson se arrojó al suelo, y en el mismo acto giró y miró hacia arriba. En una pasarela de acero a unos siete metros de altura, un hombre alto y corpulento con traje azul marino se asomó desde una columna de cemento. Tenía en la mano una Magnum 357, con un largo cilindro perforado que se ajustaba al cañón y del que salía una voluta de humo. El rostro del hombre quedaba momentáneamente en la sombra, pero Bryson reconocía aquel pesado modo de andar. El hombre corpulento sacudió la Magnum en el aire en dirección a Bryson. «Cógela», dijo. Bryson, atónito, cogió la pistola al vuelo. —Me alegra ver que tus técnicas no se te hayan oxidado del todo —dijo Ted Waller mientras empezaba a bajar una serie empinada de escalones. El modo en que miró a Bryson pudo parecer divertido; sonaba sin aliento—. Lo peor está aún por venir.

22

El senador James Cassidy vio el titular delWashington Times: leyó la referencia a su esposa, su arresto por tenencia de drogas, las acusaciones por una posible obstrucción de la justicia, y no siguió leyendo. Así que por fin salía a la luz, todo se hacía público. Aquello había sido una fuente de profunda angustia personal, algo que había tratado desesperadamente de ocultar a la mirada implacable y dura de los medios. Habían exhumado un secreto que él mismo había enterrado. ¿Pero cómo? Llegó a su oficina a las seis de la mañana, horas antes de lo habitual, y encontró que sus ayudantes más próximos ya estaban reunidos, con aspecto tan pálido y enervado como el suyo. Roger Fry habló sin rodeos.

—ElWashington Times te ha tenido en la mira durante años. Pero ya nos han hecho más de cien llamadas telefónicas de todos los otros medios. Están tratando además de localizar a tu mujer. Esto es fuego a discreción, Jim. No lo puedo controlar. Ninguno de nosotros puede. —¿Escierto? —preguntó Mandy Greene, su secretaria de prensa. Mandy tenía cuarenta años, y había trabajado para él durante los últimos seis, pero la tensión y la ansiedad la hacían parecer mucho mayor de lo que era. Cassidy no podía acordarse de un sólo instante en que ella hubiera perdido la compostura. Pero esa mañana, tenía los ojos rojos del llanto. El senador miró al jefe de su equipo; estaba claro que Roger no les había contado nada a los demás. —¿Qué es exactamente lo que dicen? Mandy cogió el periódico y lo arrojó con ira al otro extremo de la oficina. —Que hace cuatro años arrestaron a su mujer por comprar heroína. Que hizo llamadas, pidió favores, y que retiraron los cargos y anularon el prontuario. «Obstrucción de la justicia» es la frase que utilizan. El senador Cassidy asintió, mudo. Se sentó en su amplio sillón de cuero y se apartó por un instante de su equipo, miró por la ventana y vio la luz gris de una mañana nubosa en Washington. El día anterior había recibido llamadas de los periodistas, para él y su esposa Claire, pero no respondió. Tenía un mal presentimiento, no pudo dormir. Claire estaba con su familia en Wayland, Massachusetts. Ella tenía problemas; muchas esposas de políticos los tenían. Pero él recordaba cómo había empezado: el leve accidente de esquí que le costó una operación de columna, las vértebras fundidas, las inyecciones de Percodan que le dieron para calmar los dolores de la cirugía. Pronto empezó a ansiar los narcóticos para algo más que para calmar el dolor. Los médicos no le renovaron las recetas. La enviaron a un grupo de «tratamiento del dolor», que se especializaba en consultas. Pero los narcóticos habían provocado en Claire una suerte de dulce olvido, un sitio protegido de las tensiones y los esfuerzos de la vida pública, y de una vida privada que no le proporcionaba el consuelo que ella necesitaba. Cassidy podía culparse de ello: de no haber estado a su lado cuando más le necesitaba. Había llegado a comprender cuan hostil era su mundo para ella. Era un mundo, en definitiva, que la relegaba a un margen, y Claire, que era tan bella, tan competente, tan amorosa, no había sido criada para ver pasar la vida desde las gradas. Para Cassidy, había demasiados compromisos oficiales, demasiados colegas que seducir y embaucar e intimidar y engatusar para que hicieran lo correcto. Y Claire se sentía sola; sentía un dolor que no era únicamente físico. El nunca supo realmente cuál fue la verdadera lesión, si el aislamiento o el accidente, pero había llegado a sospechar que la espiral de depresión y dependencia a la que ella había sucumbido había sido precipitada por la estancia en el hospital.

Desesperada cuando no pudo obtener más narcóticos por receta, desesperada por una forma de alivio que, aun consciente de lo fugaz que era, de algún modo parecía hacer más soportables las cosas, fue a un parque apartado cerca de donde la calle Octava coincidía con la H, en Washington, e intentó comprar heroína. El hombre que encontró allí fue compasivo, la animó, se lo hizo más fácil. Le dio dos bolsitas de papel transparente con la sustancia y ella le pagó con billetes grandes que acababa de sacar del cajero automático. Entonces él le mostró su identificación y la llevó a la comisaría. Cuando el oficial al cargo descubrió quién era, llamó al asistente del fiscal de distrito, Henry Kaminer, a su casa. Y Henry Kaminer llamó a su antiguo compañero de la facultad de Derecho, Jim Cassidy, quien en ese momento presidía el comité judicial del Senado. Así es como se enteró. Cassidy recordaba la llamada, la vacilación, la extraña conversación trivial que precedió a la devastadora revelación. Fue uno de los peores momentos de su vida. La cara delicada y ojerosa de Claire le ocupaba la mente, y las palabras de un poema que alguna vez leyó volvían como un eco: «no decía adiós, se ahogaba». ¿Cómo pudo haber sido tan ciego a lo que sucedía en su propia casa, en su propio matrimonio? ¿Acaso la vida pública de un hombre podía hacer que perdiera el contacto con su vida privada? Pero estaba Claire, que «no decía adiós, se ahogaba». Cassidy volvió a encarar a su equipo. —Ella no es una delincuente —dijo fríamente—. Necesitabaayuda, maldita sea. Necesitaba un tratamiento. Y lo tuvo. Seis meses en una clínica de desintoxicación. Discretamente, sin levantar la voz. Nadie tenía por qué saberlo. No quería que la miraran con piedad, no quería miradas cómplices. Ese escudriñar puntilloso que le tocó por ser la esposa de un senador. —Pero su carrera... —empezó a decir Greene. —¡Mi maldita carrera fue la que la llevó a eso en primer lugar! Claire también tenía sueños, ¿sabes? Sueños de tener una verdadera familia, con niños y un padre que les amara, que hiciera de su esposa y de sus niños la primera y última prioridad, como corresponde a un hombre. Sueños de tener una vida normal: no parecía mucho pedir. Quería unhogar, eso es todo. Renunció a sus sueños para que yo pudiera ser... ¿cómo me llamó el Wall Street Journal el año pasado?: el «Polonio del Potomac». —Su voz cobró un tono amargo. —¿Pero cómo pudo poner en peligro todo aquello por lo que usted había trabajado, aquello por lo que ambos trabajaron? —Mandy Greene no podía ocultar la ira y la frustración. Cassidy sacudió lentamente la cabeza. —Claire estaba en agonía, sabía que todo el mundo la vería como la mujer que pudo

haber destruido la carrera de un senador. Nunca entenderás el infierno por el que ha pasado. Fue ella quien pasó por él; en cierto sentido, los dos pasamos. ¡Y los dos conseguimos salir de él! Hasta ahora. Hasta que ocurrió esto. —Miró el teléfono de doce líneas de la recepcionista, con todas las lucecitas encendidas y sonando incesantemente en un ronroneo electrónico—.¿Cómo, Roger? ¿Cómo lo descubrieron? —Aún no lo sé —dijo Roger—. Pero lo que tienen está increíblemente detallado. Un registro electrónico de la ficha de arresto, que consiguieron aunque oficialmente no se había archivado. La considerable suma que esa noche Claire sacó del cajero. Registros municipales de llamadas telefónicas, en que se detallan todas las que hubo entre su domicilio y Henry Kaminer la noche del arresto. Más llamadas entre la línea privada de Kaminer y el oficial de distrito. Diarios de llamadas entre el oficial que llevó a cabo el arresto y la comisaría. Hasta el registro electrónico de los pagos que hiciste a Silver Lakes para su rehabilitación. Cassidy tenía un aspecto lúgubre, pero forzó una sonrisa irónica. —Es imposible que una sola persona haya reunido toda esa información. Han violado los documentos más privados y personales. Mis advertencias iban dirigidas contra eso, supongo. Contra la sociedad vigilante. —Pues, ahora se verá todo de otro modo —dijo bruscamente Mandy Greene, que por fin recobraba su aire de profesional—. Parecerá que estaba haciendo campaña por su privacidad, por los muertos que tenía en su propio armario. Y usted lo sabe mejor que nadie. Roger Fry empezó a pasearse por la oficina. —Pinta mal, Jim, no he de restarle importancia. Pero sinceramente creo que podemos superarlo. La situación empeorará al principio, pero la gente en Massachusetts sabe que eres una buena persona, y tus colegas, les guste o no, saben que eres una buena persona. El tiempo cura todas las heridas, en política como en todas las cosas. —No tengo intenciones de quedarme a verlo, Rog —dijo Cassidy, que volvió a mirar por la ventana. —Sé que ahora parece horrible —dijo Fry—. Tratarán de crucificarte. Pero eres fuerte. Ya les enseñarás. —No lo entiendes —dijo Cassidy con aire severo, pero sin hostilidad—. No se trata de mí. Se trata de Claire. La primera frase de todos los informativos se refiere a Claire Cassidy, la esposa del senador James Cassidy. Eso puede continuar durante días, semanas, quién diablos sabe por cuánto. No puedo someterla a eso. No puedo hacerle pasar por eso. No sobrevivirá. Y sólo hay una manera de deshacerse de esto. Hay una sola manera de sacarlo de las primeras planas, las entrevistas por televisión, los noticiarios y los ecos de sociedad. —Sacudió la cabeza y empezó a imitar la voz estentórea de los locutores de noticias:«El senador Cassidy afronta una investigación

del Senado; el senador Cassidy lucha por conservar su escaño; el senador Cassidy niega haber cometido irregularidades; la vergüenza del senador Cassidy; ¿el presidente del comité judicial abusó del poder?; el senador casado con una yonqui». Ahora es noticia de primera plana, y puede seguir así por tiempo indefinido. El senador Cassidy renuncia a causa de acusaciones perjudiciales es una noticia, es cierto, pero una noticia de dos días. Las penurias de Jim y Claire Cassidy, en tanto sujetos privados, pasarán pronto al olvido cuando dejen lugar a los reportajes de Somalia. Hace cinco años, le prometí solemnemente a mi esposa que nunca volveríamos a pasar por esto, cueste lo que cueste. Ahora es el momento de cumplir la promesa. —Jim —dijo Fry con delicadeza, tratando de mantener firme la voz—, hay demasiada incertidumbre en este momento como para tomar una decisión así. Te suplico que tomes distancia. —¿Incertidumbre? —se rió el senador con amargura—. Pero si nunca he tenido tanta certidumbre en mi vida. —Luego se dirigió a Mandy Greene—. Mandy, es hora de que te ganes tu sueldo. Tú y yo vamos a escribir el comunicado de prensa.Ahora mismo.

23

Bryson se quedó helado, apenas podía respirar. Estaba conmocionado, tenía la mente paralizada. Era como si un rayo lo hubiera atravesado, le abrasara la conciencia y desgarrara los filamentos de la razón. Jadeaba. Todo era una locura, nada tenía lógica; apenas pudo reprimir un grito. «¡Ted Waller!». «¡Gennady Rosovsky!». El gran manipulador, el mago de las artes siniestras, que había transformado su vida en un engaño impensable y enorme. Bryson cogió la pistola semiautomática que le acababa de arrojar, la aferró con toda naturalidad, como si fuera un apéndice de su cuerpo. La apuntó hacia el hombre que se la había entregado y comprendió que, aunque un disparo certero mataría a Ted Waller, ¡no sería suficiente! Dejaría sin contestar las preguntas que le atormentaban, y tampoco aplacaría su sed de venganza contra todos los mentirosos y manipuladores que habían hecho de su vida una gran mentira. Aun así, empuñó el arma contra Waller, apuntó al rostro de su antiguo mentor, poseído por la furia pero aturdido con preguntas,¡tantas preguntas! Lo que salió, con una voz tirante y ahogada, fue la primera pregunta que se le cruzó por la cabeza.

—¿Quién diabloseres? Le quitó el seguro a la pistola hasta oír el clic del automático. Bastaba con tocar el gatillo con el índice para que le soltara una descarga de diez balas a la cabeza de Ted Waller, y así el mentiroso se vendría abajo desde la pasarela al suelo del almacén, siete metros de caída en picado. Pero Waller, el mejor tirador de todos, no le apuntaba con ningún arma. Simplemente estaba allí, un viejo obeso con una sonrisa críptica en el rostro. Waller empezó a hablar, su voz producía un eco en aquel espacio cavernoso. —Juguemos a «verdadero o falso» —dijo, invocando su antiguo ejercicio pedagógico. —Vete a la mierda —dijo Bryson con fría cólera, la voz le temblaba de odio—. Tu verdadero nombre es Gennady Rosovsky. —Verdadero —replicó Waller, con la cara impasible. —Fuiste al Instituto de Lenguas Extranjeras de Moscú. —Verdadero. —Esbozó una sonrisa—.Pravil'no. Otlichno. —Muy bien. Excelente. —Eres del GRU. —Casi verdadero. Para ser precisos, el tiempo de verbo es el pasado. Lofui. Bryson alzó la voz hasta gritar. —¡Y fueron todogilipolleces, toda esa mierda que me contaste de que estábamos salvando el mundo! ¡Cuando todo el tiempo trabajabas para el otro bando! —Falso —dijo Waller, con la voz clara y fuerte. —¡Basta de mentiras, hijo de puta!¡Basta de mentiras! —Verdadero. —Vete al infierno, no sé qué diablos haces aquí... —A riesgo de sonar como el general Tsai: cuando el alumno está listo, aparece el maestro. —¡No tengo tiempo para tusgilipolleces budistas! —exclamó. Bryson oyó las pisadas, el retumbar metálico de armamento, y se dio la vuelta en el acto. Dos guardias de uniforme verde entraron al almacén con las carabinas en

posición de disparo. Bryson abrió fuego, y al mismo tiempo oyó más disparos que venían de arriba y atrás, de donde estaba Waller. Los dos guardias fueron alcanzados por las balas; se tambalearon hacia adelante y cayeron al suelo. Bryson se arrojó sobre el cuerpo de Ang Wu, giró el cadáver, le quitó la ametralladora con la correa que tenía amarrada al cuello, la cogió con ambas manos y la empuñó al tiempo que tiró la pistola de Waller. Esperaba que surgieran más guardias, pero no vino nadie. Después soltó la pistola que Ang Wu tenía aún en la mano y se la puso en el bolsillo delantero del ridículo traje de Hesketh-Haywood. Ang Wu tenía un cuchillo de caza en cada tobillo; Bryson los cogió con sus respectivas vainas y se los colocó debajo del cinturón. ¡El cinturón! De golpe se acordó de la hoja afilada de aluminio y vanadio, pero ahora tenía armas mucho más efectivas. —¡Por aquí! —gritó Waller, que giró y desapareció en los oscuros recovecos del balcón con paredes de cemento—. El edificio está rodeado. —¿Adonde demonios vas? —gritó Bryson. —Algunos hemos hecho los deberes. ¡Venga, Nick! ¿Qué alternativa tenía? Quienquiera que fuese Ted Waller en realidad, ocualquiera que fuese su propósito, seguramente tenía razón: los guardias del ELP habían rodeado el almacén; si había otra salida en la planta baja, como debía de ser el caso, no haría más que conducirles a las manos del enemigo. Del enemigo inmediato. Bryson subió a la carrera los escalones de acero y alcanzó a ver cómo el gordo Waller desaparecía en un gran hueco de la escalera, justo detrás de unas largas filas de vehículos militares aparcados. Bryson se coló entre las hileras apretadas de Jeeps, Humvees y camiones de fabricación china, cuando advirtió que Waller subía las escaleras con agilidad y rapidez, con una gracia de bailarín que siempre le había sorprendido. Aun así, Bryson tenía un andar más veloz y le dio alcance en cuestión de segundos. —A la terraza —murmuró Waller—. Es la única salida. —¿A laterraza? —No queda otra. Entrarán en tropel, si es que no lo han hecho ya. —Waller estaba agitado—. Un hueco de escalera. Y un montacargas. Pero es terriblemente lento. Cuando llegaron al rellano de la tercera planta, ya se oían gritos desde abajo y pasos a la carrera. —Mierda —dijo Waller—. Ahora me arrepiento de haber comido anoche aquel paté. Ve tú primero. Bryson tomó la delantera sin perder tiempo, subió las amplias curvas de la escalera hasta que llegó a lo que obviamente era el último piso. Salió al aire de la noche, a la

Al acercarse. Consiguió abrir a la fuerza la puerta del conductor y se apretó entre el Jeep y la pared de cemento. pero estaba lleno de vapores de combustible. Poco después. y Bryson comprendió lo que decía su antiguo mentor. Ya no tenía combustible líquido. en dirección a la salida de la escalera. Desenvainó uno de los cuchillos de Ang Wu. y la parte delantera quedó metida en la abertura. El olor a combustible era abrumador. Lo volteó lentamente y lo hizo rodar por el suelo en dirección al Jeep. La tela se encendió y Bryson arrojó el barril de acero por encima del Jeep. pero ello iría muy bien a sus propósitos.. miles de ellos. después saltó hacia atrás y se puso a . El Jeep chocó espectacularmente contra la pared de cemento. lo cual tenía su razón de ser en un almacén tan bien custodiado. escaleras abajo. hablando por su teléfono móvil. Habíavehículos a troche y moche. o. La proporción quizás no era la ideal. ¡Mierda! Corrió al siguiente. que obstruía la salida a la terraza.ancha extensión de un parking. Bryson arrancó el motor. formando un charco en el suelo de cemento alrededor del vehículo. y en que quitar la llave de cada vehículo sería una pesadilla logística. Hizo rodar aún más el barril y lo inclinó para volcar el combustible con más rapidez hasta inundar el área. aceleró y sacó el Jeep a toda velocidad hacia adelante. de una mezcla de aire y vapor de gasolina. fila tras fila de tanques y camiones. Bloquéale el paso a tus perseguidores. ¡No había tiempo para esto! Entonces divisó una fila de Jeeps con techo de lona y corrió hacia ellos. los torrentes se deslizaban entre los neumáticos del Jeep. cortó la tela del techo.. Pero no sería más que una demora para el enemigo: varios hombres que empujaran al mismo tiempo podrían mover el vehículo. bordeaban el Jeep y corrían peldaños abajo. ¿perocómo? ¿Con qué? No había puertas para cerrar ni modos de hacer barricadas. La llave estaba puesta. Sacó el encendedor de latón de Giles Hesketh-Haywood y rozó la mecha improvisada con la llama. metió la mano y abrió la puerta desde el interior. también cerrada. con el barril ya vacío. probó el pomo de una puerta y estaba cerrada. Waller estaba a cierta distancia de la escalera. oyó un estruendo de pasos por la escalera: eran los guardias que subían a la terraza. para hundirse luego un tanto cuando las ruedas delanteras llegaron al segundo o tercer escalón y allí se detuvieron. ¡No alcanzaba! Buscó entre las filas adyacentes de vehículos y halló lo que esperaba encontrar desesperadamente: un barril de acero con veinte litros de combustible.¿Y ahora qué? ¿Qué tenía en mente Waller? ¿Saltar desde la terraza del edificio? ¿Brincar sobre el abismo de tres o seis metros que los separaba del edificio de al lado? —Quema los puentes —jadeó Waller al surgir de la escalera. cientos. Corrió a la primera fila de vehículos. vio que el Jeep era demasiado ancho para caber en el rellano. más precisamente. Giró el precinto de plástico y la gasolina empezó a salir a borbotones. luego la metió en el orificio del barril vacío. los ríos de gasolina avanzaban hacia el rellano de la escalera. ¡No había mástiempo! Se sacó la corbata y la mojó en el charco de gasolina hasta que estuvo empapada. pero sabía por experiencia que funcionaría igual.

un helicóptero del ejército de Estados Unidos. y Waller le alcanzó. El piloto llevaba un traje de faena del ejército de Estados Unidos. De la escalera se oían gritos de agonía. Todo el hueco de la escalera se encendió en una bola de fuego. rugía directamente encima de ellos. Un helicóptero blindado. En la distancia le pareció oír la voz de Waller que decía: —. Bryson subió por fin al helicóptero y sintió una explosión de dolor en la espalda. con la cara colorada y empapado de sudor.. un infierno espectacular y amarillo. con la cabeza gacha por instinto. Gritó. —¿Quédemonios es esto? El helicóptero era un Apache AH-64. —Bien hecho —dijo Waller. y pronto brotaron nubes de humo negro. Bryson ya había sido herido en el pasado. varias veces incluso. Las llamas tenían un brillo deslumbrante y cegador: eran ondas de fuego que rodaban y resplandecían. cómo había hecho Waller para llamar a un helicóptero de combate del ejército americano? Mientras Bryson montaba al helicóptero. de ello estaba seguro. las nubes de humo negro y hollín. las piernas se le doblaron. mientras se cernía en busca de un claro entre las filas de vehículos. hasta que aterrizó lentamente en la terraza. mientras miraba al cielo. pintado de verde con manchas de camuflaje. si bien no había necesidad de ello. y Waller lo cogió de un brazo y lo subió al helicóptero mientras éste levantaba el vuelo. Cuando se dio la vuelta. vio que Waller se giraba y miraba por detrás de él con alarma. con las señas del ejército estadounidense pintadas en código oficial. inconcebible. pero esta vez era peor que todas las anteriores. ¡Le habían herido! Era un dolor inmenso. hubo otra explosión descomunal cuando se encendió el tanque de combustible del Jeep. Bryson dudó un instante antes de correr él también hacia el gigantesco helicóptero. Bryson se detuvo al llegar al centro de la terraza.correr lo más rápido que pudo.. Waller también cruzó la terraza a la carrera. vio que una docena de soldados del ELP salía del montacargas y estaban a no más de treinta metros de distancia. no se atreverán a hacernos volar en . Pocos instantes después. Waller corrió hacia él. una terrible punzada en el lado derecho de la caja torácica. La explosión fue inmensa. el incendio ambarino. Desde el aire vio las tropas en masa debajo de ellos. ensordecedora. El dolor aumentó en lugar de ceder. Bryson jadeaba. ¿Cómo era posible? ¿Si el Directorate era el GRU. Al ver lo que había hecho. Perdía mucha sangre. pero quedaron apagados por un ruido aun más fuerte. por el lado opuesto de la terraza donde tenía lugar el infierno de la escalera. Waller gritó algo que Bryson no alcanzó a entender. el disparo le había alcanzado un nervio. un estrépito por encima de sus cabezas: era el sonido de las hélices de un helicóptero.

como una radio con mala recepción.. ¿sabes.. no querrás treparte a la . un vuelo largo y no quiero retrasar. Oscilaba entre la conciencia y el desmayo a través de un caleidoscopio de imágenes.. Se habían encontrado para almorzar. que evocaban un tiempo ido y sus pecados veniales. como solían hacerlo una vez al mes. su abogado de toda la vida... pero cada vez que venía a Manhattan se veía atraído por sitios como ése. Parker se jactaba de su estado físico. era un hombre de la calle. Lo siento. —¿La verdad? Sólo quiero matar al tío.. Nicky?.. dirigía el departamento de litigios corporativos de Swarthmore & Barthelme. fue trasladado deprisa por un largo pasillo. un restaurante caro de la calle 47 Este.. le ayudaron a subir a una camilla. Tannenbaum estaba inmerso en su chuleta de ternera asada. lo desvistieron hasta la cintura... Se comen a tíos como tú como si fueran un aperitivo. y el general Tsai no es tan estúpido como para. ¿Conoces el viejo chiste del ratón que quiere joder al elefante? Créeme. Oyó: —... Parker había reservado una sala privada donde los dos hombres pudieran fumar Romeo y Julieta mientras bebían un Martini.. seguidas de una caída rápida y empinada a la oscuridad de un sueño profundo y por efecto de las drogas... pero por debajo de un historial tan impresionante y más allá de ser miembro de renombradas instituciones. Lo atendió una enfermera de bata blanca o tal vez una médica.. en Patroon. bien. las olas de dolor. asombroso e hirviente. Por momentos sentía escalofríos. Había estado en la Revisión Legal de la universidad de Columbia..el aire. Las paredes estaban revestidas de madera oscura y grabados de Kips engalanados. Y después: —. —Adam Parker estaba mosqueado y no le importaba que lo viera Joel Tannenbaum. Aterrizaron en alguna parte. Adam. Y: —. los médicos del siglo XVIII tenían razón. le cosieron la herida... Lo llevaron a un edificio moderno. —Esos tíos no se dejan matar. pero hay una enfermería en el aeropuerto de Hong Kong. y enseguida un calor febril. botiquín de primeros auxilios. un chico desaliñado que se crió en el Bronx y que siempre sacó al mal tiempo buena cara. incidente internacional. Nick? Es probable que esté bien sangrar de vez en cuando. La voz de Waller subía y bajaba.. no voy a empezar a engañarte a estas alturas de la vida.

—¿ Diciendo qué? —Que se les prohíbe mezclar informaciones de InfoMed con esos otros grupos internacionales. ¿Pero ahora? Por una vez en la vida no tienes nada que hacer.. Harán que retiren los cargos en menos que canta un gallo. . Debería haber pedido que me devolvieran el regalo de bodas. eres un gilipollas. —El matrimonio duró ocho meses. —Haré lo que pueda. La cosa es que no me cruzaré de brazos. No quiero que lo tengan fácil. etcétera. —No me vengas con ésas —dijo Parker—. —¿Esperas que me emocione con tu lirismo? —Teniendo en cuenta lo que cobras. Se creen que podrán tragarme de un saque. te conozco desde hace. claro. —Nada que tenga que ver con la justicia se hace en menos que canta un gallo. Existen acuerdos de confidencialidad que hay que respetar. —Adam. —¿Puedes creer que hubo gente que sí los pidió? —Tannenbaum bebió lentamente un trago de su Martini. un arrogante.. Tienen ejércitos enteros de abogados trabajando para ellos. un cretino. sí —se rió Parker arrepentido. Eso es probablemente el motivo por el que te ha ido tan bien. —Aunque tarde un poco más. Un requerimiento judicial.. Ya hemos hecho travesuras tú y yo. —Adam. Acúsalos de que tenemos pruebas a primera vista de que están actuando en violación de los convenios según se discutió y aprobó. —Jumbo ni se enterará.espalda de Jumbo. quince años? Fuiste el padrino de mi boda. pero lo que quiero es inmovilizarles. es ridículo.. Lo único que te pido es que hagas un expediente. ¿cuánto. un hijo de puta sabelotodo e hipercompetitivo sin una pizca de humildad ni sentido de tus límites. —Sí. y quiero ponerles una piedra en el estómago para que nunca se olviden de mí. —¿ Decías? —Adam.

Esa empresa ha extendido los tentáculos por todas partes. señor Parker —dijo el conserje no bien . Así que trata de escuchar lo que te digo.. pero no soy un idiota —dijo sin dejarse disuadir—. Todos los bufetes de abogados que tienen importancia tienen algún tipo de relación con Systematix o alguno de sus afiliados. Lo van a lamentar por haberse metido con Adam Parker. Yo doy por culo a otra gente. —Adam. ¿qué ves? Almuerzos con cuenta de gastos en todas las mesas. Esos zánganos de Systematix se van a acordar de mi nombre. Fue una adquisición hostil. Y te digo una cosa. Ahora te comportas como un perro en la jaula. escúchame tú amí. pero no tenía alternativa. —¿Eso es lo que te enseñaron en la facultad de Derecho de Columbia? —Ojalá lo hubieran hecho. No hay muchas cosas que me asusten en esta vida. pues. Han comprado tu empresa. y hasta puede que sea un arrogante hijo de puta. me quedé con el dinero. Fíjate aquí. —Se creen que son la puñetera Standard Oil de la información. ¿ Pero acaso hay alguien que les haga frente? Es como siempre dices: la vida no es justa. —Puede que sea un gilipollas. no te metas con esta gente. —Lo juro por la tumba de mi madre. El hecho es que el departamento de Justicia actúa como si fuera una subsidiaria totalmente controlada por ellos. Parker terminó su Martini y pidió otro. Vale. encontraré a alguien que lo haga. Y una parte considerable de ellos corre por cuenta en última instancia del cliente o vendedor favorito de todos: Systematix. —Soy abogado. —No. —Su habitación está lista como siempre.—Vete a tomar por culo. De verdad. Escucha cómo hablas. Tienen sus propias reglas. —Tannenbaum se encogió de hombros—. a tu alrededor. créeme cuando te digo que no es un negocio como cualquiera. —Sabes lo que quiero decir. Me conoces. —Me estás tomando el pelo. Estás aquí para pedirme consejo. no es necesario que te hable así. Lo que estoy tratando de decirte es que te pelees con los de tu categoría. Y te has quedado con su dinero. Adam. —Ni sueñes con analogías de la historia. Mira.. —Tu madre vive en Flatbush. Si te niegas a hacer el expediente. Pero esto. Systematix hace que Standard Oil parezca un enano.

Esa mañana llamó a madame Sevigny. —Mucho —dijo—. . le anunciaron por teléfono desde el vestíbulo del hotel que las chicas habían llegado. ¿Le gustamos? Parker sonrió de oreja a oreja. «Es tan difícil ser una belleza por naturaleza». Sus chicas sabían que una falta de discreción valía más que sus propias vidas. quien le prometió «dosjeunes filies de lo mejorcito que tenemos». por el contrario. Pero durante sus esporádicas visitas a Manhattan. —Soy Yvette —dijo una morena impactante que parecía una estatua. lo necesitaba! Hacía ya mucho tiempo. les irrigaba y perfumaba todos los orificios del cuerpo. Creo que no se arrepentirá. Todas seguían un programa de ejercicios físicos y dietas que harían avergonzar a un gimnasta profesional. A las diez de la noche en punto. pues como le había explicado el plutócrata de semiconductores la primera vez que le habló de los servicios especiales que ofrecía la madame. le gustaba saber que se acordaban de sus preferencias habituales. una mujer equina y saludable. pasarse piedra pómez por los pies. a Adam Parker le gustaba también permitirse algún gusto que estuviera fuera de lo habitual. mientras hacía la inspección final de sus jeunes filies. Cerraron la puerta al entrar—. sintió que una ola de calor le subía por el cuerpo. Pocos minutos después tocaron a la puerta.. Moritz. Por su parte.. con madame Sevigny no había que andarse por las ramas. ella garantizaba absoluta discreción. teñirse las pestañas. decía madame Sevigny con un suspiro. y.Parker apareció esa noche en el St. Pero creí que madame Sevigny dijo que serían Yvette y Erica. como ella se hacía llamar. Sabían también que si acataban las normas precisas de madame Sevigny. todos sus clientes (en su mayoría eran hombres muy ricos y de mucho poder que vivían en otras partes del país) debían serle presentados personalmente. repantigado en su opulenta suite con una bata de toalla de rizo blanca. Lo que tenía en mente para esta noche era algo que su esposa. —Y yo soy Eva —dijo una ágil rubia. Me envió en su lugar y me pidió que la disculpara. hubiera entendido algo acerca de sus placeres. les hacía depilar las cejas. —Erica se puso mala —dijo Eva—. No le habría sorprendido si el magnate de semiconductores. madame Sevigny las examinaba en persona. Somos como hermanas. El conserje sabía que a Parker le reconfortaba. Madame Sevigny pagaba a un médico para que les hiciera análisis periódicos de sangre y exámenes de la pelvis a las jeunes filies. Según lo creyera necesario. sencillamente no entendería. Sus instrucciones a madame Sevigny eran siempre muy precisas. Madame Sevigny no hacía publicidad. exfoliar o humectar la piel. depilarse las piernas o limarse las uñas. para asegurarse de que su salud e higiene estaban fuera de toda duda. en sólo un par de años habrían ahorrado suficiente dinero para hacerse independientes. antes de ir a sus citas.¡Dios. Parker. Desde la adquisición de Systematix había estado sometido a tanto estrés.

la carótida. se concentraban en otra parte de su cuerpo. y luego ya no habló más. Le masajeaba los hombros y el cuello con los dedos. ¿ Qué queréis beber. Una hora después. Yvette. —Y éste. la tráquea y el esófago.«Si». y pocos instantes después ya no tenía conciencia de nada. cubierto con una manta y con una almohada mullida debajo de la cabeza. gimiendo de placer mientras las dos chicas se turnaban para azotarle y acariciarle la carne enrojecida. Parker estaba atado a las patas de la cama de latón con pañuelos negros de seda. los vasos. Yvette se subió a él. —Comencemos. y rodeó el cuello de Yvette con el alambre brillante. La fragante cera de abejas goteó sobre su cuerpo con intenso erotismo. que miraba con expectación el maletín chato y gris que traía Yvette—. Sólo entonces vio Yvette la sangre en el cuello del caballero. sostenía un lazo de metal brillante. Habían soltado las ataduras de seda para permitirle que se sentara. me parece. ¿Era eso un nuevo juego? —Y ahora. me parece. como una lustrosa corbata roja. le dolía todo el cuerpo.¿allons-y? —dijo Yvette. «Sí». chicas? Las dos chicas se miraron y sacudieron la cabeza. perdida ahora en su propio placer. Finalmente. casi al borde del delirio. Eran expertas. Abrió los ojos y vio que el caballero tenía la cabeza inclinada hacia adelante. cada vez que estaba a punto de llegar al orgasmo. por el . es tu turno —dijo Eva. jadeaba. Estaba sentado en un sillón reclinado de un pequeño y lujoso jet para ejecutivos. Ahora Yvette le acariciaba el cuerpo con sus pechos suaves y la entrepierna húmeda. y ahora Eva le agarraba el pecho por detrás. —Dios mío —gimió antes de que el alambre le cortase el cartílago.Unas gotas de sudor le recorrían el torso. que se llamaba a sí misma Eva. Las ventanas estaban negras. y que la otra chica. la cabeza le latía. igualmente doloroso y placentero. con los ojos cerrados. mientras Eva preparaba la cera caliente.—Seguro que no —dijo Parker. notó primero que la turgencia disminuía dentro de ella. se metió el miembro en su sexo y lo envolvió en su calor. 24 Se despertó despacio. —Por favor —dijo Parker. ha de ser tu último placer —le susurró Eva al oído. El apenas vio el destello de un alambre afilado antes de que ella se lo pasara alrededor del cuello. le masajeaban los brazos y el pecho con los dedos más suaves y duros que pudiera imaginar.

ruido y las vibraciones supo que estaban en vuelo. Había sólo dos pasajeros más en la cabina. Un cuarentón de uniforme azul marino, asistente de vuelo, con pelo rubio al ras, que dormitaba en la última fila. Y, sentado en un sillón ancho de cuero al otro lado del pasillo, Waller leía un libro encuadernado con piel bajo un pequeño círculo de luz brillante. —Nu, vot eti vot, tovarish Rosovsky, dobri vecher —dijo Bryson en ruso—. Shto vyi Chitayete? —Hablaba con poca claridad; se sentía narcotizado. Waller levantó la vista y sonrió. —Realmente no he hablado esa lengua salvaje en varias décadas, Nicky. Estoy seguro de que he olvidado mucho. —Cerró el libro—. Pero en respuesta a tu pregunta, estoy releyendo Dostoievsky. Los hermanos K. Nada más que para confirmar mi idea de que en realidad es un escritor bastante malo. Una trama espeluznante, llena de moral, y con una prosa sacada de laPolice Gazette. —¿Dónde estamos? —En algún lugar sobre Francia, imagino. —Si me diste alguna droga, espero que me hayas sacado lo que querías. —Ah, Nick —exhaló Waller—. Seguro que piensas que no tienes ningún motivo para fiarte de mí, pero la única droga que te dieron era un calmante para el dolor. Por suerte hay una clínica de emergencia más o menos decente y bien equipada para viajeros en Chek Lap Kok. Pero has sufrido una heridita de bala. Al parecer es la segunda en pocas semanas, la última fue un rasguño superficial en el hombro izquierdo. Siempre te has recuperado pronto de las heridas, pero con la edad te va a llevar más tiempo, ¿sabes?. Realmente es un juego para jóvenes, como el fútbol americano. Te lo dije cuando te saqué del circuito hace cinco años. —¿Cómo me encontraste? Waller se encogió de hombros y se recostó en su asiento. —Tenemos nuestras fuentes, electrónicas y humanas. Como bien sabes. —Bastante audaz eso de usar un helicóptero americano en espacio aéreo extranjero. —No tanto. A menos que creas en las invenciones de Harry Dunne de que somos una especie de elefante rebelde. —¿Estás diciendo que no es cierto? —No digo nada, Nick.

—Ya has admitido que naciste en Rusia. Gennady Rosovsky, nacido en Vladivostok. Entrenado como agente de penetración del GRU, opaminyatchik, por los mejores espías de la Unión Soviética, especialistas en lengua inglesa, cultura americana, ¿no es cierto? Y un prodigio del ajedrez. Yuri Tarnapolsky me confirmó todo esto. Ya en tu juventud tenías fama: algunos te llamaban el Hechicero. —Me halagas. Bryson miró a su antiguo mentor, que ahora estiraba las piernas y colocaba las manos detrás del cuello. Waller, así era como lo conocía,si es que de veras lo conocía, parecía muy cómodo. —De algún modo —prosiguió Waller—, siempre supe que existía la remota posibilidad, aunque sólo fuera teórica, de que un día mi expediente del GRU saliera de la caja fuerte en la que estaba y llegara a la inteligencia estadounidense. A la manera en que un cadáver enterrado hace mucho tiempo sale de su tumba cuando hay una inundación. ¿Pero quién habría podido preverlo realmente? Ni siquiera nosotros. Todo el mundo se burla de la CIA por no haber anticipado la repentina caída de la Unión Soviética, y ciertamente yo no les tengo mayor simpatía, pero siempre pensé que era injusto; ni siquieraGorbachov la vio venir, caramba. —¿Estás esquivando la gran pregunta? —¿Cuál es? —¿Erespaminyatchik, un agente del GRU, sí o no? —«¿Lo soy ahora o lo he sido alguna vez», parafraseando al payaso del senador McCarthy? Loera; pero no lo soy. ¿He respondido sin ambigüedad? —Sin ambigüedad, pero vagamente. —Deserté. —Para nuestro bando. —Naturalmente. Aquí estaba de clandestino y traté de legalizar mi situación. —¿Cuándo? —En 1956. Había llegado en 1949 a los catorce años, en un tiempo en que había muchos nombres falsos y no se sometían a investigación. A mediados de los años cincuenta, salí a la luz y corté mis vínculos con Moscú. Para entonces, ya había visto y oído bastante del camarada Stalin para sacudir las ilusiones de juventud que tuve alguna vez sobre el futuro radiante de un mundo comunista. Después de la crisis cubana de los misiles, no fui el único en darse cuenta de las estupideces, las locuras, la torpeza fundamental de la CIA. Fue entonces cuando fundamos el Directorate con

Jim Angleton y algunos más. Bryson sacudió la cabeza, con aire reflexivo. —Si un agente del GRU deserta, eso tiene consecuencias. Sus jefes en Moscú estarán muy descontentos, habrá amenazas de represalias que inevitablemente se llevarán a la práctica. Sin embargo, sostienes que tu verdadera identidad quedó tapada pordécadas. Me cuesta creerlo. —Es muy comprensible. ¿ Pero tú crees que lo que hice fue enviarles una carta diciendo «Querido Iván, ya puedes dejar de mandarme esos cheques porque me he pasado de bando»? Ya lo creo que no. Hice las cosas con cuidado, como te puedes imaginar. Mi controlador era un cabrón ávido y muy precavido. Le gustaba vivir bien y mantenía sus gustos haciendo un doble juego y abrevando en las cuentas de gastos con demasiada frecuencia. —Traducción: malversó fondos. —En efecto. Por aquellos días, eso era motivo para el gulag o un tiro en la nuca en el patio de Lubyanka. Y con lo que yo sabía, y podía fingir saber, le obligué a borrarme de los libros. Yo desaparezco, él queda con vida y todo el mundo feliz. —¿Entonces la historia de Harry Dunneno era una invención? —No al cien por cien. Un pastiche ingenioso de verdades, medias verdades y completas falsedades. Como sucede con las mejores mentiras. —¿Qué parte no era verdad? —¿Qué te dijo? Bryson sintió cómo el corazón le latía con fuerza. Subió el nivel de adrenalina, que pugnaba con el narcótico que aún pudiera tener en su corriente sanguínea. —Que una pequeña célula de fanáticos del GRU, o quizás del VKR, los brillantes estrategas conocidos comoshakhmatisti, o jugadores de ajedrez, fundaron el Directorate a principios de los años sesenta. Que se inspiraron en la clásica operación de engaño rusa de los años veinte, el Trust. Una operación de penetración en territorio americano, el más descarado ardid del espionaje del siglo xx, que eclipsaba con mucho las ambiciones del Trust. Estaba controlada por un reducido círculo de directores, el Consorcio, que mantenía a todos los oficiales y al personal engañados, haciéndoles creer que trabajaban para una unidad de inteligencia americana de máxima seguridad, y forzados, gracias a una recelosa compartímentación y a un sistema variable de códigos secretos, a no revelar nada a nadie acerca de su trabajo. Waller sonrió, con los ojos cerrados.

—Y según Dunne, nunca se habría descubierto el verdadero origen del Directorate en Moscú de no haber sido por la caída de la Unión Soviética, que tuvo el efecto de diseminar algunos documentos extraviados y revelar inadvertidamente operaciones con código que no correspondían a las estructuras del KGB o el GRU; un nombre de contacto aquí, otro allá; hasta que los desertores de cargos medios lo confirmaron todo. La sonrisa de Waller se hizo más ancha. Abrió los ojos. —Casi me has convencido ami,Nick. Por desgracia, Harry Dunne está en la profesión equivocada. Debería haber escrito ficción; tiene una imaginación extravagante. Su cuento es a la vez descabellado y bastante persuasivo. —¿ Qué parte es ficción? —¿Por dónde comienzo? —suspiró Waller con petulancia. —¿Qué tal si empiezas por lamaldita verdad? —explotó Bryson, incapaz de tolerar un minuto más su gazmoñería—. ¡Si es que todavía la sabes!¿Qué tal si empiezas por mis padres? —¿Qué hay con ellos? —¡Hablé con Felicia Munroe, Ted! ¡Tus malditos fanáticos mataron a mis padres! Para ponerme bajo control directo de Pete Munroe, para llevarme al Directorate. —¿Matando a tus padres? ¡Perovenga, Nicky! —¿Niegas que Pete Munroe mantenía en secreto que era ruso como tú? Felicia prácticamente me confirmó la versión de Harry Dunne del «accidente» que acabó con la vida de mis padres. —¿Ycuál era exactamente esa versión? —Que el «accidente» lo causó mi «tío Pete», que después tuvo cargo de conciencia. —La pobre vieja está senil, Nicky. ¿Quién demonios puede saber lo que ella quiso decir? —No vas a poder negarlo tan fácilmente, Ted. Me dijo que Pete hablaba en ruso en sueños. Y Dunne dijo que el verdadero nombre de Pete Munroe era Piotr Aksyonov. —Tiene razón. —¡Por el amor de Dios! —Yera ruso, Nicky. Yo le recluté. Un fanático anticomunista. Su familia desapareció

en las purgas de los años treinta. Pero no mató a tus padres. —¿Quién fue entonces? —No les mataron, caramba. Ahoraescúchame. —Waller estudió el círculo de luz sobre su bandeja—. Hay cosas que nunca te he contado, por motivos de compartimentación, cosas que creí era mejor que no supieras, pero estoy seguro de que conoces las líneas básicas. El Directorate es, y era, una agencia supranacional establecida por un grupito de miembros de la inteligencia estadounidense y británica más amplios de miras, junto a algunos desertores soviéticos cuya buena fe estaba más allá de cualquier reproche, incluso del tuyo. —¿Cuándo? —En 1962, poco después de la debacle de bahía Cochinos. Estábamos decididos a que nunca volviese a ocurrir una vergüenza semejante. Inicialmente fue idea mía, si me permites esta vanidad, pero mi querido amigo James Jesús Angleton, de la CIA, fue mi primer aliado y el más ruidoso. Él creía, como yo, que la inteligencia americana estaba siendo arruinada por unos torpes aficionados: la llamada Vieja Guardia, que en realidad era un montón de chicos con demasiados privilegios que habían ido al mismo club de estudiantes de la Liga de Hiedra, patrióticos quizás, pero ridiculamente arrogantes y convencidos de que sabían lo que estaban haciendo. Una camarilla de Wall Street que básicamente cedió Europa oriental a Stalin por simple falta de valor. Un montón de abogados de élite de las corporaciones que no tenían cojones para hacer las cosas como había que hacerlas, que no tenían la necesaria crueldad. Que noentendían a Moscú como yo la entendía. »Recuerda que, poco después de bahía Cochinos, un oficial del KGB llamado Anatoli Golitsyn desertó y, en una serie de informes, puso al tanto a Angleton de cómo la CIA estaba plagada de topos, infiltrada y corrupta hasta la médula. Y lo mismo ocurría con los ingleses, con Kim Philby y los de su calaña. Pues bien, eso le bastó a Angleton. No sólo suministró al Directorate los fondos secretos iniciales y estableció los canales clandestinos de financiación, sino que también aprobó la estructura organizativa en células. Me ayudó a diseñar la estrategia de cajas chinas, la descentralización y la segmentación interna, como modo de guardar el máximo secreto. Hizo hincapié en la necesidad de que nadie supiera de nuestra existencia, salvo los jefes de los gobiernos a los cuales servíamos. Era sólo ignorando su propia existencia que la nueva organización podía escapar de la marisma de infiltración, desinformación y política a la que estaban sometidas las agencias de espionaje a ambos lados de la guerra fría. —No esperarás que crea que Harry Dunne estaba tan en las nubes, tan desinformado sobre el origen del Directorate. —De ninguna manera. No estaba desinformado. Harry Dunne tenía una misión. Construyó un hombre de paja. Unargumentum ad logicam, una brillante caricatura que sonaba plausible y tenía algo de verdad. Un jardín imaginario lleno de verdaderos sapos.

—¿Con qué fin? —Para ponernos en tu mira, para urgirte a que nos persigas y, de ser posible, a que nos destruyas. —¿Con qué fin? Waller suspiró exasperado, pero antes de que pudiera hablar, Bryson continuó: —¿Vas a quedarte allí tan ufano ynegar que trataste de eliminarme? Waller sacudió lentamenta la cabeza, casi con tristeza. —Podría engañar a otros, Nicky. Pero tú eres demasiado listo. —En el parking de Washington, después de que regresé a la calle K y descubrí que la sede central había desaparecido.Tú estabas detrás de todo. —Sí, era nuestro hombre. Ya no es fácil encontrar grandes talentos en estos días. No debería haberme sorprendido que te deshicieras del tío. Pero Bryson, que no se dejaba apaciguar fácilmente, lo miró furiosamente. —¡Tú ordenaste una sanción porque tenías miedo de que expusiera laverdad! —En realidad, no. Nos alarmamos con tu comportamiento. Todo indicaba que te habías podrido, que te habías aliado con Harry Dunne y te habías vuelto contra tus antiguos patrones. ¿Quién puede llegar a comprender el alma humana? ¿Estabas amargado porque te despedimos antes de tiempo? ¿Acaso Dunne te había lavado la cabeza con sus mentiras? No podíamos saberlo, y así fue como decidimos tomar medidas de precaución. Sabías demasiado sobre nosotros. Incluso a pesar de tanta compartimentación, sabías demasiado. Sí, dimos la orden de eliminarte. —¡Joder! —Pero fui todo el tiempo escéptico. Te conozco mejor quizás que nadie, y no quería aceptar el informe, las afirmaciones de los analistas, no al menos sin que fueran corroborados. Así que desplegué a uno de nuestros mejores nuevos valores para cubrirte en el buque de Calacanis, observar tus actividades hasta estar seguro de qué lado estabas. Yo la escogí para que te siguiera de cerca, para informarse sobre ti y tenernos al tanto. —Layla. Waller asintió con un sólo movimiento de cabeza. —¿Tenía la tarea de pegarse a mí? —Así es. —¡Gilipolleces! —gritó Bryson—. Su misión era mucho más complicada que pegarse

a mí. ¡ En Bruselas trató de matarme! Bryson buscó en el rostro de Waller algún signo que revelara el engaño, pero por supuesto era ilegible. —Actuó por su cuenta, en contravención de mis órdenes. No lo negaré, Nick. Pero debes considerar la cronología. —Esto es patético. ¡Estás hilando la historia una y otra vez, de arriba abajo, tratando desesperadamente de cubrir los agujeros! —Escúchame, por favor. Al menos escucha al hombre que te salvó la vida. Parte de su trabajo también era protegerte, Nick. Creer en tu inocencia hasta que probaras lo contrario. Cuando vio que estabas por ser emboscado en el buque de Calacanis, te lo advirtió. —¿Entonces cómo explicas lo deBruselas? —Un impulso lamentable de su parte. Su intención era fundamentalmente protectora. Proteger al Directorate y nuestra misión. Cuando supo que estabas a punto de encontrarte con Richard Lanchester para hacer saltar el Directorate, trató de disuadirte. Y cuando insististe, entró en pánico; tomó el asunto en sus propias manos. Supuso que no había tiempo de contactar conmigo para pedir instrucciones; había de actuar enseguida. Fue una decisión equivocada, un error de cálculo. Fue desafortunado e impulsivo, y ella tiende a ser impulsiva. Nadie es perfecto. Es una buena agente, una de las mejores de Tel Aviv, y además es bella. Una rara combinación. Uno tiende a pasar por alto las falencias. Ahora está bien, por cierto. Gracias por preguntar. Bryson no reaccionó al sarcasmo. —Déjame ver si lo entiendo: ¿estás diciendo que su misiónno era matarme? —Como te he dicho, su misión era observar e informar, proteger cuando hiciera falta, no eliminarte. Pero en Santiago de Compostela quedó claro que eran otros los que ordenaron matarte. Calacanis había muerto, sus fuerzas de seguridad estaban diezmadas; parecía improbable que la orden viniera de él, dada la rápida secuencia de acontecimientos. Deduje que alguien te estaba embaucando; la pregunta era quién. —Ted, yovi a los agentes que se unieron contra mí, ¡les reconocí! Una agente rubia de Jartum. Los hermanos de Cividale que usé en la operación Vector. ¡ Eran gente del Directorate! —No, Nick. Los asesinos de Santiago de Compostela trabajaban por la libre, vendían su talento al mejor postor, no eran exclusivos de nosotros, y les contrataron para hacer el trabajo en Santiago precisamente porque te conocían. Supuestamente les dijeron que eras un traidor, que habías dado sus nombres. El deseo de supervivencia

es un poderoso incentivo. —Eso, y una recompensa de dos millones de dólares por mi cabeza. —Exacto. Venga, por el amor de Dios, dabas la vuelta al mundo usando un nombre falso que había sido del Directorate. Podría haber hecho que te mataran de inmediato. ¿De veras pensaste que no teníamos a «John T. Coleridge» en nuestra base de datos? —¿Quién les contrató entonces? —Hay varias posibilidades. Para entonces habías hecho que medio mundo pusiera las antenas; hablaste con antiguas fuentes del KGB para comprobar mi verdadera identidad. ¿Piensas que ellos se quedan callados? ¿O que novenden información, para ser exactos, esos mercenarios cabrones? —Espero que ahora no pretendas que fue la CIA. Harry Dunne obviamente no me enviaba para hacer el trabajo sucio y al mismo tiempo ordenaba que me mataran. —De acuerdo. Pero supuestamente había un equipo a bordo delArmada española que te vigilaba, y cuando destruíste el buque decidieron que eras del enemigo. —¿Quién lo decidió? Dunne mantuvo toda la operación fuera de los libros, no guardó documentos, y sólo registró mi alias de «Jonas Barrett» en la base de datos de Seguridad. —¿Y los gastos? —Enterrados, en código. Todo fue requisado con prioridad. —En ese sitio la información pasa como por un colador, lo sabes. Siempre ha sido así. Por eso es que existimos nosotros. —Richard Lanchester aceptó verme no bien mencioné tu verdadero nombre. Dejó claro que sabía cuál era el origen del Directorate, según la versión de Harry Dunne. ¿Quieres decir que Lanchester también mentía? —Es un hombre brillante, pero es vanidoso, y a los vanidosos se los tragan con facilidad. Puede que Dunne lo haya puesto al tanto con las mismas artimañas que usó contigo. —Quería que siguiera investigando. —Por supuesto. Tú también lo querrías si estuvieras en su cargo. Debe de haberse asustado. La cabeza le daba vueltas a Bryson; sentía vértigo. ¡Había demasiadas piezas que no concordaban! Demasiadas cosas quedaban sin explicar, eran inconsistentes.

—¿Y qué hay de la lista de operaciones que planeaste y controlaste: Sri Lanka. Calacanis supo de inmediato quién podía ser un comprador interesado.¿Cuál es la verdad? —Revisa los documentos.—Próspero. y por supuesto se demostró que yo tenía razón. —¿Y por qué diablos tu agente estaba tan interesado en adquirir los folletos? ¿Para tucolección personal. y tú lo sabes. —¿Y qué hay de Túnez? ¿Abu no era de la CIA? —Yo no lo sé todo. —Parece ser que tu elaborada operación de infiltración. Jan Vansina. en 1978: nos enviaste para frustrar el intento de toma del poder de unos mercenarios de Resultado Ejecutivo. aparentemente para abortar un golpe de Estado. ¡y era tu hombre! Era del Directorate —Vanee Gifford. estaba pensada para desenmascarar y neutralizar a un elemento clave de la CIA. Libia. aparentemente con los folletos de una nueva generación de misiles antitanques Javelin como pieza de negociación. Los rehenes fueron liberados más tarde. No eran hombres de la CIA. eran hombres de la CIA que intentaban liberar a rehenes ingleses y americanos. —¡Maldito seas! Yo estaba allí. después de nuestra operación. Desenrolla la secuencia. trabajaban para los nacionalistas. Perú. y nos preguntamos si te habías pasado al enemigo. Hemos debido cambiar de ubicación. me preguntaba todo el tiempo si Elena «sabía» algo. ¿A qué se refería? —Me temo que se sospechó de Elena. El propio Calacanis confirmó que Washington estaba comprando más armas. muchacho. pero tan secretamente que ni siquiera los participantes veíamos las jugadas de ajedrez porque estábamos demasiado pegados al tablero. —Y las Comores. Vansina quería averiguar si ella era tu cómplice. Pero según Dunne. no es así? . Yo sostenía que te habían engañado. —Ya no estamos en Washington. —Tonterías. lo sabes. Revisa los documentos de empleo si es que los puedes encontrar. Haz tus deberes. Irak? Dunne dijo que en secreto pretendían minar los intereses americanos en el extranjero. Y estaba a bordo del Armada española. estábamos infiltrados. Nicky. Nicky. o como quiera que sea su verdadero nombre. Para eliminar un contacto directo de la Agencia con una red de terroristas islámicos en toda la región: ¡una mano deshacía lo que hacía la otra! —Bobadas.

—En este mundo. —Waller sacudió la cabeza con tristeza—.—Nicky. a menos que se eche abajo el revoque. —Era una actuación. en este caso. Nicky. Dunne? Bryson no respondió. Una maldita pieza deteatro. que las fuerzas del mal se habían confabulado contra él: las fuerzas. Nick? —Ahora los micrófonos también vienen de plástico.. —Y déjame adivinar. el tío estaba de grandes compras. —Le di una tarjeta de identificación de la CIA que encontré en el cuerpo de uno de los agentes de negro que trató de liquidarme en las afueras de Chantilly. Nick. la mercadería no se compra sin antes revisarla. . como se demostró. —¿Te contó esto en otro sitio? ¿Acaso no quería hablar en su oficina? ¿Te dijo que temía que hubiera escuchas? Cuando Bryson no contestó. Ted Waller continuó en un tono sarcástico. El lado derecho del tórax empezó a tener palpitaciones. como sabes mejor que muchos. Un intento exitoso. de persuadirte de que él era el bueno. —¿Ycuál era exactamente su trabajo? Porque según Calacanis. Waller resopló levemente. De la que él es el número dos. —¿De la misma manera Próspero (Jan Vansina) lavó cinco mil millones de dólares en Ginebra?¿En un ardid de infiltración? —¿Quién te dijo eso. era obvio que el calmante había dejado de hacer efecto. Jean-Luc Bertrand? ¿O me vas a decir ahora que no ibas a comprar armas? —Gifford estaba haciendo sutrabajo. Las fallas se detectan rápido y se despachan. Examinó la tarjeta y comprobó que era falsa. Un registro no los detectaría. —¿El subdirector de la Agencia Central de Inteligencia no tiene el poder de registrar su propia oficina. simplemente miró fijo a su antiguo mentor y sintió cómo le latía el corazón. Waller prosiguió. —¿Y por qué llegó al buque en compañía del emisario de Jacques Arnaud. Venga.. nada lo haría. era toda la CIA.

suponía que una enfermera. ¿Alguien puede traerle agua? No podía ser. Nicky. Hola. y a partir de allí se interrumpió la pista. una de ellas era claramente Waller. El corazón empezó a martillearle. estaba seguro de que se imaginaba cosas.. Yacía en una cama con las sábanas muy apretadas. los ojos le dolieron por el brillo de la luz. cuando vio que sobreviviste al ataque se dio cuenta de que te podía reprogramar. Dunne admitió que la CIA no era la mejor agencia para investigar al Directorate. No pudo localizar el nombre. luego la de ella. Ante él distinguió unas siluetas a contraluz. Los agentes de urgencia de la Agencia no dejan rastros. Estamos llegando.está volviendo en sí en este preciso instante. —¿Estás tratando de decirme que quería liquidarme mientras al mismo tiempo me inducía a que investigara las actividades del Directorate? ¡Eso no es sólo ilógico. Abrió los ojos y vio que estaba en una habitación blanca y acerada. lo sabes muy bien.—Te equivocas. Vio la cara de Waller. vio que la tarjeta había sido asignada a un agente de urgencia. —Ha de tener sed —dijo una voz de mujer que le resultaba muy familiar—. y Bryson no entendió lo que quiso decir. que te fiaras de él comopersona. Dijo: . desplegarte a una nueva pista. Pero ya es hora de enderezar tu asiento y ponerte el cinturón. y la sensación que tuvo después fue la de una luz blanca y brillante. Volvió a entrecerrar los ojos. Bryson gruñó. Le pareció que Waller hablaba como de muy lejos. la otra era mucho más delgada y baja. —A lo mejor no consiguió encontrar ningún documento. Probó el Código Sigma. trató de tragar. Si quieres saber lo que pienso. tenía la garganta reseca y los labios agrietados. y eso hizo que te fiaras aún más de él. entrecerró los ojos y volvió a abrirlos para enfocar.. como dicen. esdemencial! —Inducir a operaciones complejas siempre requiere cálculos variables. Volvió a mirar. y ya no tuvo dudas. Oyó la voz de barítono de Waller: . Bryson parpadeó. ¿no es cierto? Quiero decir. —Ya veo. sintió que todo se esfumaba. —No es tan descabellado.

—Debemos hablar —dijo ella. ¿No hay tiempo? Durante cinco años no he tenido otra cosa que tiempo.. Hace tanto tiempo. tiempo para reflexionar. La miró con desconcierto. si bien algo cambiada: el rostro era más delgado. Hay. Ella continuó: —Necesitamos saber todo lo que has averiguado. —Sí —dijo él. bellísima aún.—¿Eres tú. cerca de él. —Pero hay tan poco tiempo —dijo ella. con aire de brusca urgencia. lo cual hacía que los ojos parecieran más grandes. decía la voz de ella como un eco en su cabeza. con gratitud. Bryson asintió. no sabría por dónde empezar. Se veía recelosa. Alguien le alcanzó un vaso de agua: era una enfermera. Su voz era brusca e impersonal. Elena? CUARTA PARTE 25 —Nicholas —dijo ella al acercarse. Cualquier manera de entrar en sus códigos. La enfermera volvió a llenarlo y se lo dio de nuevo. Cogió el vaso de plástico. pero su voz sonó natural—. y dijo con voz áspera y estridente: —Gracias. Nohay tiempo.¿Por qué desapareciste? . de algo llamado «Prometeo». Elena. Era Elena. ¿Oía bien? Lo estaba interrogando acerca de códigos. Bebió con avidez. para agonizar.. Has envejecido tanto. ¿Había desaparecido de su vida y ahora quería hablar decódigos? —Quiero saber adonde fuiste —dijo Bryson con tono áspero—. asustada casi. hay tanto de qué hablar. todo lo que tengas. más anguloso. Elena se sentó en la cama. le dolía hablar—.. Ahora la veía en foco.. Tenía la garganta áspera. Cualquier manera de llegar a Prometeo. lo bebió de un sorbo y se lo devolvió.

.? —En el avión —dijo Waller—.. Nuestro matrimonio.. Hay muy poco tiempo. Por ello es que necesitamos el chip cifrado. ¡Contigo. Luego gimió. —¡Y yo quiero saber qué pasó! —gritó Bryson. Si nuestros cálculos son correctos. que lo cogiste. —¿Dónde estoy? —En un servicio del Directorate en Dordogne. Ese suero en el brazo es sólo para rehidratarte y tiene antibióticos para evitar que las heridas se infecten. Washington estaba infiltrada. —¿Quién es Prometeo? —La pregunta esqué es Prometeo. Y no.. —Nick.. nuestra vida juntos. —El Directorate. si es parte del pasado. nos quedan apenas unos días.. debo decir.. o lo copiaste. —¿Qué queréis de mí? —Necesitamos todo lo que tengas. —¿Antesde qué? —Antes de que Prometeo tome el poder —dijo Waller. hablemos de las cuestiones personales en otro momento. en la oficina privada de Arnaud: no fuiste completamente claro al respecto. tuvimos que evadirnos. al menos me . Aunque estabas en una especie de delirio.? ¿Cuándo dije. —Nuestra sede central.—Nicholas —dijo rápidamente—. Tuvimos que mudarnos aquí para mantener la seguridad de nuestras operaciones. Francia. por favor. ¿Ya te has olvidado? Dijiste que tenías un chip o un disco. ¿Dónde está? —¿Que yo. ¿qué era eso para ti? Si todo es historia antigua. y de inmediato —dijo Elena—. sentía como si la garganta estuviera a punto de partirse—.. quizá sólo unashoras. Elena! ¿Adonde fuiste? ¿Por qué te fuiste? Vio por el modo en que ella le miraba que estaba decidida a que nada la distrajera de su propósito. no estabas bajo la influencia de las drogas. que abandonar el país para continuar con nuestro trabajo. y no tenemos la respuesta. —¿Quéera yo para ti? —dijo Bryson—. le dijiste a Ted que cogiste la clave del teléfono secreto de Jacques Arnaud.

los ojos se le llenaron de lágrimas. Nick! —gritó. por la intimidad que alguna vez habían tenido. Y lo sabes. Nick! Estaba aterrorizada. ¿o no? Ella asintió. mirándole a los ojos. Luego se fue la enfermera... y tú no haces las cosas más sencillas. Estoy tratando de contenerme. A Bryson le dolía la cabeza. Me preguntaste por mi fin de semana en Barcelona. me mentiste a la cara! —Disculpen —dijo Waller—. habrás sabido tambiénpor qué mentí! Habrás sabido que fui a Bucarest porque te amaba. Necesitáis un momento a solas. —Se dio vuelta y se marchó de la habitación. así que no pude dejar ningún rastro. y los dos se quedaron solos. Se moría de ganas por ella. Pero siguió hablando a pesar del dolor. —Pero ahorasí que lo sabes. que tuve que desaparecer. Fue el mayor error que he hecho en mi vida.. por llegar a la verdad. y me sentí tan herida. te mentí —dijo—. desesperado por comunicarse. ¡ya no estoy segura de lo que sé. Por favor. pero al mismo tiempo quería cogerla del cuello y arrancarle la verdad. —¿Qué crees que ocurrió en Bucarest? ¿Qué mentiras te contaron? —¿Mentiras?—explotó ella de pronto—. losabias. —¡No sabíaqué habías hecho. por qué te fuiste! —No. ¿no? —Ya. entonces —dijo él con voz suave—. tan asustada por mi vida. En aquel momento lo supiste. por mis padres. has de saber que lo hice por ti! —Nick —dijo ella con desesperación—. —Es cierto. tenía la garganta tan reseca que sentía como si sangrara por dentro. . —Sí... tan horriblemente traicionada por ti..debes una explicación: ¡qué pasó. Quería rodearla con los brazos. ¡No me hables de mentiras! ¡Tú me mentiste. —¡Pero si sabías que estaba mintiendo. Sé lo bueno que eres para localizar a la gente. las lágrimas le rodaban por las mejillas. —¡Sé que tuvo que ver con Bucarest! A ella le temblaba el labio inferior. ¡Si sabesalgo. y te mentí. Nick.

Yo bajé a reconocimiento fotográfico para tener una foto tuya en Bucarest. escuchando? Y si estaba.no!—gritó Bryson—. soy muy emotiva. Bryson se cubrió los ojos con una mano. al mantenerlo todo en secreto. Rumania. el producto de las señales interceptadas.—¿Waller sabía todo el tiempo dónde estabas? Ella miró al techo. a una esposa celosa. Leexigí. fui a ver a Ted y le conté lo que había encontrado. Vio de inmediato que tenía delante a una esposa turbada. y sin embargo no trató de encubrirte. el jefe del escuadrón de venganza de la antigua Securitate. ¡Habrás pensado que. habría cámaras por todas partes. que la noticia lo había cogido de sorpresa. mientras sacudía la cabeza. me conoces. estaba destruida. Y eso era aún más preocupante para mí. ¿Qué quería decir.. Y bien. había estado todo el tiempo bajo vigilancia! Había sido tan meticuloso en no dejar huellas. algo que había de ocultarte! —¡Porque supe por Ted que te reuniste con Dragan sin conocimiento del Directorate! Debías estar haciendo un trato. Ni siquiera Ted sabía que estabas en Bucarest. Ésa fue la información que casi me mató. me habría enfadado. Sabía que no era una coartada: era tan raro que tuvieras un fin de semana libre. porque sabía que debías estar en Barcelona. que me pusiera al corriente. Titán informó de que habías tenido un encuentro secreto con Radu Dragan. Fue un alivio y no lo fue. descubrí un informe en el que se decía que un agente del Directorate había aparecido inesperadamente en Bucarest. ¿Cómo pudo ocurrir eso? ¿Qué quería decir todo aquello? —¿Ted se puso a investigar? —preguntó Bryson—. procesando la «cosecha». —Ya sabes. más horriblemente real. seguí la pista y vi que eras tú. corroboró la información y añadió más. y él siguió su mirada hasta un puntito rojo: una cámara de vigilancia. tan precavido en no levantar sospechas. Luego una fuente independiente y sin conexiones.. un agente con el nombre en código Titán. por supuesto. y así. Mientras trabajaba. Estaba. —Fue pocos días después de decir que te ibas a Barcelona por el fin de semana. —Oh. como siempre. ¿O fuiste tú? —Los dos. . mis sentimientos son muy fuertes. —¡Oh. Si hubiera intentado encubrirte. ¡Santo cielo. era mi trabajo. no había dudas de que si ése era un servicio del Directorate. terriblemente quizás. y coordinaste todos tus planes de un modo completamente abierto. estaba haciendo algo turbio. algo de lo que no estabas orgulloso y debías esconder. en realidad. que lo estuviera. no. estoy segura. ¿qué importaba ya? Ella se apretaba las manos y se las volvía a soltar. lo cual lo hacía de alguna manera más concreto. que Waller estaría observando. Pero el hecho de que no lo estuviera haciendo me dio la pauta de que era nuevo para él.

. —¡Eramentira! —¡Pero en ese momento yo no losabía! —¿ Cómo pudiste pensar que habría sido capaz de venderles? ¿Cómo pudiste aceptar eso? —¡Porque me mentiste.. ¡Y si te lo decía después. —Ahora lo sé. que estabas haciendo algo por tu cuenta. que habías entregado el domicilio de mis padres a cambio de una mayor concesión. —¿Waller creyó que yo lo había hecho? —Lo único que sabía Waller era que también le habías mentido a él. que no te pusiera sobre aviso. te estaba protegiendo! No quería alarmarte. lo que habrás pensado de mí. ¡No me diste ningún motivo para pensar de otro modo! ¡Mentiste! —Dios mío... Y quería que también mis padres fueran trasladados de inmediato. te habrías hecho infinita mala sangre. hasta la médula por tu traición. Te pregunté un día: te lo pregunté de frente. sabía que te opondrías si te lo decía antes. Nicholas! —gritó ella—. —¡Pero él nunca sacó el tema. cariño. en algún lugar seguro! En un lugar donde nunca pudieras encontrarme. —Fui a ver a Ted y le exigí que me sacara del país. y sobre todo estaba desesperada por proteger a mis padres. y colocó a mis padres a más o menos una hora de aquí. ¡Pero seguiste mintiendo! ¡Descaradamente! —¡Elena. Que me escondiera en alguna parte. Pero entonces Titán informó de que habías hecho un acuerdo con Dragan. . Ted estuvo de acuerdo en que era lo mejor. —Nunca antes me habías preguntado sobre nada de lo que había hecho cuando no estaba en casa. lo cual era un enorme gasto por el cordón de seguridad que quedaba afectado.Pero te di una oportunidad. Waller me trasladó aquí. Estaba herida hasta. —Seguro que puedes imaginarte lo importante que era la respuesta para mí. Y además le supliqué que no te contara nada. no lo habrías podido aceptar! Ella sacudió la cabeza. nunca me lo mencionó! —¿Te sorprende acaso? Ya sabes cómo se guarda las cosas. a las instalaciones de Dordogne.

—gimió—. —Cómo te he echado de menos. hasta tranquilizarla. ¡Que para mí era un asunto personal! Sabía que sólo una amenaza al mejor estilo siciliano funcionaría con él. hice un trato con los barredores: ¡un trato para proteger a tus padres! Los amenacé. Después se levantó lentamente de la cama. Peroalgo debéis saber. los años que pasaron desde entonces. y por lo que hemos llegado a saber el Grupo Prometeo incluye a un consorcio de empresas de tecnología y contratistas de defensa. —En todos estos años. Sin él. de cuáles son sus objetivos.. Pero la abrazó y la acarició con ternura. como solía hacer cada vez que resolvía un problema particularmente complejo. no fue sólo un malentendido: ese agente llamado Titán te engañó deliberada y sistemáticamente.. ¿No losabes? Es cierto. y sus agentes están ubicados al más alto nivel de los gobiernos de todo el mundo. repercutiera en el proceso de sus pensamientos. —Estabas exacerbada porque no me fié de ti. el movimiento repetido. aunque apenas podía sentarse. Elena le acarició la cara y le miró a los ojos. para propagar una niebla de incertidumbre y disensión entre nuestras filas. Al parecer se refiere a una especie de organización internacional. ¡Pensé que eras un monstruo! El la abrazó en el acto. —Prometeo es un nombre que descubrimos hace apenas veinte meses —dijo despacio y con aire distante—. Waller y tú lo mencionáis todo el tiempo. Pero Elena... no he dejado de preguntarme. Se archivaron informes falsos para explotar los puntos vulnerables: para inmovilizarnos por donde pudieran. toda la familia extensa de Dragan sería liquidada. Para enfrentar a unos contra otros. Elena rozó la herida vendada y tocó un nervio.. y mamá el año pasado. Saben que estamos tras ellos. Nicholas. Dios. porque no fui sincero contigo..—¿Pero no sabes lo que hice? —gritó Bryson—. Ahora Elena se puso a llorar. Papá murió hace dos años. que les pisamos los talones. Se paseaba por la habitación mientras hablaba. cogió la mano de él en la suya y la apretó. . dejé en claro que si alguien les ponía una mano encima a tus padres. cariño. —Luego se sentó. —Qué he hecho.. esposos contra esposas en este caso. ¡De qué te creí capaz. ella se inclinó hacia él y se arrojó a sus brazos.. qué pensé que habías hecho!. Era como si la actividad física. —«Prometeo». tenía sus ojos hermosos inyectados en sangre. alguna idea tendréis de lo que es. Ella parecía frágil. Oh. ¿Por qué? ¿Con qué fin? —Ha de ser Prometeo. tal vez un cartel. Y se habrán valido de las circunstancias para envenenar el pozo. ella no tenía más ganas de vivir. En medio del llanto. el dolor le hizo ver las estrellas.

Bryson asintió. Gente clave en Rusia.. la nueva Rusia. Y hay más. —Prishnikov y Arnaud sabían de antemano lo que ocurrió en Lille —dijo Bryson de repente—. —¿Actúan cómo?¿Qué hacen? —Adquisición de corporaciones. consolidación: se está acelerando todo. por lo menos. —¿Fusiones y consolidaciones en el sector de defensa? —Sí. «Se allanará el camino». —Nicholas.. dijeron... Pero con énfasis en las telecomunicaciones. Ellos tres se cuentan entre los principales. ponte a pensar.. Lo oí en una conversación. tocar los tambores de una guerra en ciernes. —Las corporaciones de defensa. No. Pero al parecer hay más participantes que actúan de forma concertada. de promover la necesidad de fortalecer las defensas nacionales. Alianzas corporativas que se establecen a escala global.mucho más que el mero amasar de un imperio corporativo. a sabiendas de que no mucho después habría una guerra a nivel global. No. . Ella lo miró de repente y se detuvo un instante. fusiones. —Sí. Porque en los últimos cinco meses ha habido una epidemia de atentados terroristas. El modo más directo de incrementar la demanda de armamentos es fomentar laguerra.Asies como debería hacerse. —Pero estamos en otra época. les vi discutiendo lo de Lille unos días antes. los dueños fomentan el caos para incrementar el valor de sus mercancías.. están en posición de enfrentar a sus naciones entre sí. (porque seguramente hay otros). satélites y ordenadores. de Jacques Arnaud. desde Washington a Nueva York. no los ataques terroristas aislados y dispersos.. pasando por Ginebra y Lille. Es una de las teorías que explica la carrera armamentista que desembocó en la Segunda Guerra Mundial: que los carteles internacionales de traficantes de armas construyeron la joven Alemania nazi. —Hay más de una manera de estimular el llamamiento a los «preparativos de defensa».. —Pero si se tienen los resortes del poder. Personas bien informadas en la industria armamentística. integradas verticalmente. —Elena sacudió la cabeza—. «El escándalo será enorme». las amplias inversiones de Anatoli Prishnikov en toda la antigua Unión Soviética. China y Francia. habrá una buena razón para no usarlos. —Se allanará el camino —musitó ella en voz alta—. los contratistas de defensa en poder del ELP del general Tsai. eso no lleva a ninguna parte.

la transcripción de la cobertura en radio y televisión. —Entonces el efecto deseado no es la destrucción en sí. Todo ocurre a pasos agigantados. —Medidas de vigilancia —repitió ella. atribuido por lo general a algún anónimo funcionario del gobierno. Ella sacudió la cabeza. «Aquellos que los combaten» suena demasiado nebuloso. ni causa ni grupo. Una guerra psicológica cuya intención es bajar la moral. —¿Qué te hace pensar eso? —Relee las noticias de los diarios. —Pero una guerra requiere al menos dos bandos. —Los terroristas.aquí no se trata de una carrera armamentista a nivel mundial. que ya han firmado la mayor parte de los países. No tiene en absoluto esas características. en el cual se dice que de haber existido adecuadas medidas de vigilancia. seguramente habría podido evitarse la tragedia. ¿Qué tienen en común estos atentados terroristas? —Que podrían haber sido evitados —dijo Bryson abruptamente. Actos individuales de terrorismo. —Exacto. Tras cada incidente aparece en los artículos un comentario. El Tratado Internacional de Vigilancia y Seguridad. De modo que hemos de estudiar la publicidad. las noticias. De guerra por otros medios. ¿Peropor qué? —El terrorismo es otra forma de guerra —dijo Bryson lentamente—. Elena se detuvo y lo miró con una sonrisa de curiosidad. Un actor lo comete para una audiencia. Pero esta oleada reciente de terrorismo no ha tenido autores conocidos. ¿no? . y aquellos que los combaten. que no se reivindican ni se atribuyen. —La publicidad casi siempre contribuye a atraer la atención hacia alguna causa o algún grupo. —El terrorismo es una forma de teatro. —El tratado crea una especie de agencia internacional de perros guardianes. Lo que vemos son incidentes aislados. —El tratado. para ver qué los conecta entre sí. —Sigue sin llevar a ninguna parte. sino la publicidad que la destrucción genera.

Bryson sacudió la cabeza. Recuerda el Reichstag en 1933.Quiero ir. pero ha sido muy eficaz en organizar el apoyo al tratado. —¿Pero quién? Si pudiéramos averiguarlo. Es un. de cobertura para una acumulación gradual de armamento. —Lo cual requeriría una inversión de miles y miles de millones de dólares en nuevos equipos de satélites. Gran Bretaña. te llevará al cerebro. Y todos los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU lo han firmado y ratificado. Es lo que suele decir nuestro temerario líder: sigue a la fuerza bruta. interrogarle. —Puedo ir a Londres. —Sí.. en circunstancias normales sería la esposa superprotectora.. ¿ no es cierto? —Todos menos uno. —¿Pero puedes ir? ¿Te has recuperado? —Si me sacas estos malditos tubos del brazo estaré bien. —Así no es como opera Prometeo... Así estaremos todos armados y protegidos contra los terroristas: ya que el terrorismo es la nueva amenaza para la paz tras el fin de la guerra fría. Pero si de veras te sientes bien. Nunca hay que subestimar a quien está dispuesto a salir a la calle. Potencialmente sería muy lucrativo para las empresas. Prishnikov. El principal agitador es lord Miles Parmore.Una especie de súper FBI. Ella se quedó callada un instante. Apuesto a que la materia gris detrás de eso está en otra parte.. pero supongo que él no lo es tanto.. —Así es. Un tratado internacional que hace de máscara. cómo le llamarías. sí. Lord Parmore ha sido de una eficacia brillante. el tiempo es esencial. No bien consigamos un vuelo. . quizá sea eso. e insistiría en que te quedaras en cama hasta que te mejores del todo. —Tendré que ir allí.. —Nicholas. de la policía y otros... como la de Arnaud. Y eso ha de ocurrir en estos días. hurgar lo más hondo que pueda. —¿Quieres decir que hay titiriteros en Londres que dirigen el debate parlamentario? —Ponle la firma.. encontrarme con Parmore. un fanfarrón. Tsai.

era el líder de la oposición al tratado en el Senado. La cosa es que ya es el noveno miembro del Congreso en los últimos meses que dimite o anuncia que no se presentará a las próximas elecciones. Se ha filtrado información privada. Entonces Cassidy tiene razón. —¿Y esto que tiene que ver con el tratado? —Antes que nada. entre esos nueve. —¿Cassidy? ¿El senador Cassidy? —Sí. uso extenso de antidepresivos. un cheque dirigido a una clínica de . Muchos comentaristas vieron con ironía el hecho de que un senador tan obseso con la privacidad acabara su carrera por algo oculto en su pasado: se rieron por lo bajo y pensaron que el motivo por el cual estaba tan obsesionado con la privacidad era obviamente algo enterrado en su pasado. —Sin duda. Y los cinco habían sido oponentes declarados al tratado internacional de vigilancia. —Después de todo. El aeródromo está cerca. Lo veía como el fin de la privacidad individual. De hecho. había cinco que renunciaron en una situación algo empañada. Hace años su esposa era adicta a los calmantes. no es fácil ser político en los días que corren. El senador Cassidy logró que anularan el prontuario y después la sometió a un programa de tratamiento. Ciertamente no es una casualidad y no hace falta ser experto en criptografía de curvas elípticas o criptosistemas de clave asimétrica para darse cuenta. era la voz más potente en Washington que advertía contra la creciente erosión de la privacidad en la era informática. —Vale. y le compró drogas a un policía encubierto. pero ésas son las líneas básicas de la historia. a su mujer la pillaron en un negocio de drogas o algo? —Pues. —Se llega enseguida en coche.. Por vergüenza. alquiler de vídeos pornos. Pero me conoces: he sido educada para buscar tramas allí donde nadie las ve. He notado que. Información que de alguna manera se ha hecho pública: tratamiento psiquiátrico en un caso. —Ésa no es la cuestión.. ¿con qué era. y de pronto se detuvo—. siempre y cuando no lo necesite Ted. —Elena asintió. —¿Qué hay con él? Le hicieron dimitir de su cargo por unas revelaciones que tenían que ver con.—Haré una llamada y lo arreglaré para que tengan listo el avión para despegar en seis horas. es un poco más complicado que eso. —Puede que tengan algo de razón.

sí. Edgar Hoover. —Puede ser. El subdirector de la CIA. —Así es. —¿Dunne también? —Sí. Por muchas razones. me arrancó de mi vida tranquila y me forzó a investigar al Directorate. Y apareció un hecho curioso.. —Dunne fue quien me sacó del retiro. transferencias de dinero. Porque la CIA está detrás del tratado: quieren que se incremente la vigilancia en todo el mundo. Para entonces ya estabais tras la pista de Prometeo. A lo mejor cuando hacen una investigación en profundidad de un criminal sospechoso. una razón para sobrevivir ahora que se acabó la guerra fría. he seguido la pista de Prometeo. —Conque los que apoyan el tratado juegan sucio. ¿qué sucedió con él. Dime.. de lo contrario no. —Más que eso. ya lo sabes! Ciertamente no desde los días de J. —¿Algún elemento renegado dentro del FBI? —¡Pero el FBI no suele tener esa información sobre la gente. todo lo que pude encontrar. He estado usando los . sí. y de allí al historial clínico. —Otro miembro de Prometeo. la información financiera que conseguí por Internet. el First Washington Mutual. Y después hallé la conexión:los cinco eran clientes del First Washington. o qué? —Empecé a buscar una trama más intrincada para ver si había actividad de inteligencia que tuviera el control por debajo de esa otra trama más superficial. Y sí. y ya sabes cuánto hay a la vista con tal que tengas el número de la Seguridad Social. Dos de los congresistas que cayeron en desgracia tenían hipotecas en un banco de Washington. —O bien el banco es de algún modo cómplice del chantaje. —Harry Dunne —dijo Bryson. Registros de banco. entre ellas porque la CIA necesita una misión. cheques. Los que apoyan el tratado tienen acceso a documentos privados. lo cual lleva a los registros del seguro médico. y Dunne quería averiguar qué sabíais. o ésa es nuestra conjetura —dijo ella rápidamente—. o alguien logró acceder a los registros del banco. que es algo simple de obtener. ¿Qué tenían en común todos esos congresistas? Reuní extensas biografías de cada uno de ellos.. supongo que para neutralizaros. pero sigo sin entender con claridad cuál es su línea..abortos. —¿Quién entonces.

así que era preciso hacer construcciones adicionales. un chip de silicio? —Un chip de cifrado. —Lo que no dijo fue:desde que te dejé a ti—. Bryson se sentó en la cama de hospital. construido en la ladera de una montaña. muy poco es visible desde afuera.ordenadores del Directorate. Pero si tienes información del código. y la señal.. Bryson lo giró y sacó algo del compartimento de las pilas. Era un rectángulo diminuto de color negro—. —¿Es un chip. Waller ordenó el traslado de toda la oficina de Washington aquí. —Ella le dio el pequeño móvil GSM plateado. Los suelos eran de piedra pulida. Ella lo cogió. Está allí. lo que sea. Te hará falta esto. hasta ahora sin éxito. las paredes blancas y los techos. —Tomaré tu palabra de que estamos en Dordogne —dijo Bryson. Y he trabajado aquí desde entonces: bueno. tenía las piernas acalambradas y le hacía falta moverse. que eran bajos.. —Pásame el teléfono. 26 Ella lo condujo por un largo pasillo subterráneo que llevaba de la clínica a otra ala de las instalaciones. desde que me fui de Estados Unidos. pero no podemos ver el contenido. Prishnikov. claro. —Las instalaciones se construyeron hace unos diez años. Sentía que sus piernas le respondían. pirateando las señales de Prometeo. —Pásamelo. tiene la apariencia de ser un laboratorio de investigación rico y pequeño. probablemente como consecuencia de investigar a Prometeo. Hemos identificado a algunos miembros. como base de operaciones del Directorate en Europa —explicó ella—. Copiado del teléfono que está en la oficina de Jacques Arnaud. He estado lidiando con eso durante mucho tiempo. también podemos grabar cuando se comunican entre sí. estaban aislados acústicamente. sobre la mesa.. por favor. Es una especie de holograma: hacen falta dos «espacios de datos» para poder leer las señales con claridad.. Se sentía más fuerte. No había luz solar ni ventanas. es probable que no funcione bien aquí: estamos bajo tierra. Pero todo está cifrado. la única molestia era la herida en un costado. —Nicholas. para ser precisos —dijo él—. como Arnaud. Como verás. Podemos ver laforma de las transmisiones. que le producía . Tsai y Dunne. podrían haber estado en cualquier parte del mundo. Pero cuando se hizo evidente que nuestras operaciones allí habían sido infiltradas. por favor.

Ella siempre había sido así. He estado ayudando a Elena con el software. vaya: una conexión fuerte y de alta velocidad con la columna vertebral de Internet para computación. sin embargo —dijo Chris—. Hay un sistema de almacenamiento en masa con ciento veinte gigabytes de capacidad en línea y un servidor de cinta robótica de veinte terabytes. hechizada por la tecnología que lo hacía posible. para dar con la clave de los mensajes de Prometeo. Y eso que tenemos juguetes aquí. La estudiante de doctorado rumana. Un cifradodifícil. Tenemos Crays con petaflops de poder de procesamiento. Probablemente tendremos que hacer tiempo hasta que se procese el chip. —Supongo que no puedo estar alejado. Las paredes de aquella sala de techos bajos estaban repletas de superordenadores. Por supuesto no te preguntaré dónde has estado ni lo que has hecho. yo sé que tu mujer también se alegrará de verte. —No creo que «alegrarse» sea una expresión lo bastante adecuada —dijo Elena. cada vez que te veo estás más y más fatal! —Chris estrechó a Bryson en un fuerte abrazo—. Elena. Pero ella estaba evidentemente entusiasmada. Las puertas se abrieron. Llegaron a una puerta doble de acero cepillado. todo digitalizado y con . no lo podía disimular. en la que Elena marcó un código en una pequeña superficie y luego pulsó el pulgar en un sensor. Bryson hizo una mueca de dolor pero sonrió. capaces demillones de operaciones por segundo. —Pues. —San Cristóbal te cuida. desde que él la conocía al menos: poseída por su trabajo. Te han traído de vuelta. cariño. Un satélite de comunicaciones. ¡Hombre. —Bueno. El aire allí dentro era frío y seco. —Creemos que éste es el centro más potente de superordenadores del mundo —dijo Elena—. —No te olvides de los más de cien kilómetros de cable de fibra óptica. ya verás bastante cuando te lleve a dar un paseo por afuera. Pases por lo que pases. Pero es un martirio. feliz de volver a ver al especialista en ordenadores después de tanto tiempo. ahora estaba en su elemento y se sentía de pronto en el país de las maravillas. estaciones de trabajo y monitores de televisión. —No te puedo seguir. que había aprendido matemáticas avanzadas en pizarras y ordenadores rudimentarios de los años 70. —Era Chris Edgecomb. el guyano ágil y alto de piel color café y ojos verdes—. ordenadores multidimensionales para arquitectura y un sistema de Motor de Realidad SGI ónix. Hay nodos IBM-SP conectados.oleadas de dolor que al caminar le subían y bajaban por la espalda. Pero estoy contento de verte.

que nos hace el honor de una visita de lo más infrecuente. —¿Cuánto tardarás en saberlo? —Puede llevar una hora. . Nick. tengo un bocado de información que puede ser de interés para vosotros. La oficina amplia aunque sin ventanas de Waller estaba decorada idénticamente a la que tenía en la calle K: las mismas alfombras kurdas del siglo XVII. Si ésta es realmente una copia libre de micrófonos de la «clave» algorítmica de Prometeo. a lo mejor varias. que le dio la mano con frialdad—. —Ah. con la capacidad de transportar comunicación digital a la velocidad de los datos por fibra óptica. lo entiendes. en órbita geosincrónica. Hola. creo que Ted Waller quiere veros a los dos. Para darte una idea: imagínate la llave de un edificio de viviendas. —Creo que la última vez que nos vimos trataste de matarme. aquí hay cinco meses de comunicaciones cifradas entre los miembros de Prometeo almacenadas en una cinta —explicó ella—. Elena. escucharlas. —Mira. Ya veremos. No era nada personal. Elena. con tono no menos frío. sí —dijo Elena. aquello —dijo Layla. Waller estaba sentado detrás del mismo escritorio de roble macizo francés. del tipo que abre todas las puertas del edificio. —¿Por qué no te llamo cuando sepa algo? —dijo Chris—. Mientras tanto. incluyendo de qué nivel es la clave. De una u otra forma. O quizá menos. —Oh. creo que no has conocido a uno de nuestros agentes más talentosos e imponentes. los mismos óleos ingleses con perros de caza asiendo un ave entre las fauces. Elena insertó el chip de cifrado en la conexión de una máquina digital Alfa. Bryson asintió. será un gran paso adelante. depende de una cantidad de factores. Puede ser que la llave sea maestra. No se levantó—. —Por supuesto. —Un sillón de respaldo alto que estaba enfrente de Waller giró lentamente. es exactamente lo que necesitábamos para acabar con Prometeo.entenderlas! El código es demasiado difícil. que opera en las bandas de frecuencia K y Ka. —Y yo de usted —replicó Layla.capacidad de gigabytes. —Nicky. sonrojada—. O puede que sólo abra la puerta a un piso en particular. Era Layla. Las hemos conseguido por medio de simples escuchas telefónicas y barridos de satélite. He oído mucho de usted. pero no hemos podido descifrarlas: ¡no hemos podido leerlas.

Es una suposición natural. casi sonriente—. Aunque no tengo dudas de que lo hallará formulado de forma más memorable en el lenguaje de los algoritmos. interconectadas y muy extensas. No es lo de siempre. Se llama Alain Poirier. —A grandes rasgos. —Está tomando medidas para liquidar todas sus inversiones. Estoy segura de que sus métodos son inextricables. Layla torvo la vista. y tan amoral. Ahora sus ojos se enfocaron. como el propio Arnaud. El nombre no será nuevo para usted. Layla? —Uno de los mayores rivales de Arnaud. —¿A qué te refieres? —preguntó Bryson. ¿Tú sí? —Pues —dijo Layla. por eso tenemos analistas como Elena. No veo la lógica. empiezan con un axioma que es un lugar común: considere las fuentes. lisa y llanamente. diría. pensé que os gustaría saber que nuestro amigo Jacques Arnaud al parecer abandona el juego —dijo Layla. ni la migración de elementos de un sector a otro.—En todo caso. —¿Qué está tratando de decir? —dijo fríamente Layla. El mercader de la muerte tira la toalla. —Creo que si investiga más. —Así que se ha enterado por el gran rival de Arnaud de la inminente disolución de sus empresas —dijo Elena. . Un hombre casi tan estimable. lo han hecho con demasiada asiduidad. La rivalidad es un ardid. Los dos se han presentado a sí mismos de ese modo. usted cree que Poirier es enemigo de Arnaud. de un hombre asustado. sí —dijo Layla—. No es una retirada ordenada. un hermano en la malevolencia. Elena había estado callada. Es la forma de actuar. mirándoles a ambos con claridad y confianza. Que están a la cabeza de una serie de empresas de inversiones. Para entender la información que agentes como tú y yo conseguimos con tanto trabajo. con un mohín en los labios. y sin embargo lo detesta con el mismo odio que Caín sintió por Abel. —¿Sus fuentes. En efecto. —En realidad —replicó Elena—. Waller observaba la justa entre las dos mujeres como si estuviera en Wimbledon. —¡Pero no tiene sentido! —dijo Bryson—. Por ejemplo. descubrirá que Poirier y Arnaud en realidad son socios.

entre arbustos de romero. Eso explicaría el ir y venir de gente. Nuestra mayor esperanza es que nos subestimen. y de vez en cuando hacía una mueca de dolor. y mientras tanto Bryson y Elena debían esperar. donde se hacía el buen vino del país. Waller se había marchado de la sede central del Directorate a una reunión urgente en París. —Mi temor —dijo Layla arrepentida—. Estaban de hecho en Francia. sal de la tierra y austeros custodios de la campiña francesa. es una información muy útil de hecho. Los observadores y transeúntes verían tan sólo la mansión. Layla se quedó callada un instante. que era lo bastante grande como para alojar oficinas y áreas de investigación de un grupo de expertos americanos convocados para aconsejar sobre un tema candente y de interés mundial. Descendieron por los acantilados escarpados y siguieron un viejo sendero de peregrinos por un valle de nogales que abrazaba al Dordogne. y prefería ser cauto con el lado derecho. No hemos de ocuparnos de la falsedad. El hecho de que la hayan «calado». Algo está por ocurrir. Para pasar el tiempo salieron de caminata por la ladera. Es obvio que Arnaud nos quiere hacer creer eso. —Si Arnaud está tratando de desanimarnos para que no investiguemos —dijo Bryson—. el verde paisaje al norte de Cahors estaba salpicado de aldeas medievales en las cimas de las colinas. nos las estamos viendo con fuerzas que han reunido un nivel sin precedentes de poder y conocimiento. Quieren hallarnos desprevenidos para crear confusión. en el que tenía la herida. ni de la profundidad a la que habían sido esculpidas en la montaña. —Puede que tenga razón —concedió con hosquedad. por las orillas del río Dordogne. como comprobó Bryson al salir de los túneles subterráneos del Directorate. la conclusión natural es que forma parte de una empresa que ha de eludir las investigaciones para tener éxito. Pero nadie tendría la menor idea de lo grandes y vastas que en realidad eran las instalaciones. cada domingo los pequeños restaurantes servían la humilde pero seria cuisine du terroir a las . ese antiguo curso de agua que atravesaba Souillac antes de morir en Burdeos. Diablos. allí. No se nos puede escapar nada a partir de este momento. sino del intento de propagarla. Bryson andaba con más cuidado de lo que hubiera hecho en otras circunstancias. y muy pronto. La entrada y salida principal parecía encontrarse en una antigua mansión de piedra excavada en la montaña. es que tengan razón al hacerlo.—¿Quiere decir que la información que tengo no vale nada? —De ninguna manera —dijo Elena—. Por encima de los acantilados estaban loscháteaux con sus viñedos. y que podría ser un sitio turbio para reunir científicos americanos en el extranjero. si bien algunas casonas simples de piedra se habían transformado con los años en residencias de ingleses que no podían pagarse unas vacaciones en Provenza o en la Toscana. Eran campos de sólidos agricultores. los aviones que aterrizaban y despegaban en el aeródromo local. A lo lejos. de que la hayan identificado y le hayan pasado un dato.

Más aún. y por el oeste Burdeos y el Atlántico. —La ausencia llena el corazón —tradujo él—. ¿Y qué es lo que decías siempre:celor ce duc mai mult dorul. Pero además es muy práctico. ni adonde fuiste. Por nunca saber la razón por la cual desapareciste.iubito!¡Te ador! Los dos hemos sido víctimas: víctimas y rehenes de un mundo de desconfianza y recelo. —¿Asignada? Nos enamoramos. nunca se fueron del todo. —Qué bueno que hayas podido. mai dragut. y cuya ubicación secreta se pasa en las familias de generación en generación. les cuidaba. ¿Cómo podré probarte alguna vez que no estaba asignada a ti? Estaba enamorada de ti. A mis padres les encantaba este sitio. —Y para mí también. Aquí estamos bien escondidos. ¿Fue lo mismo para ti? —Sospecho que fue peor para mí a causa de la incertidumbre.inmensas familias de campesinos. —¿Nosotros? —Yo vivía con ellos. Entenderás cómo un hombre que ama tanto la comida se enamore del campo. . Ella sonrió y le apretó la mano. pero la presencia lo fortalece. —Su voz se tornó suave y pensativa—. la coartada de la mansión es plausible. ha sido duro para mí. el aeródromo está bien ubicado. ¿era así? —Nicholas. de los quesos de cabra. con sus célebres trufas ocultas bajo las raíces de árboles centenarios. —¡Oh. —¿Sabes? Es cierto el viejo dicho:Mai raut. Pero el dolor. —Señaló un grupo de casas de piedra en la distancia—. En una de esas pequeñas casas vivíamos nosotros. el sentimiento de pérdida. —Me habían dicho que te habían asignado a mí para vigilarme de cerca. Bryson y Elena se encaminaron al bosque. Echaban de menos su patria. ellos loganaron. al Mediterráneo por el sur. el aceite de nogal y las trufas. —Fue ideade Ted mudarse aquí —explicó Elena mientras caminaban de la mano—. Nicholas. claro. le pare mai dulce odorull La ausencia agudiza el amor. a Suiza e Italia por el este. Y aún lo estoy. y ni a los propios dueños de la tierra les dicen dónde están. Y hay autopistas rápidas y eficientes en todas direcciones: a París por el norte. —He debido rehacer mi vida sin ti. pero era un lugar tan maravilloso para pasar sus últimos años. Muy duro. Lo que yo perdí. ni quépensaste. y bastante por azar.

Gracias. se descifratodo. Como la comunicación estaba cifrada. y al que luego recluían. otras simples llamadas para concertar reuniones. llenas de impresos. —Hombre. —Haré que os traigan café. —¿Sí? —Se le iluminó el rostro—. Chris Edgecomb le dio a Elena una pila de carpetas de borde rojo. . algunas extensas. para que no pudieras comprobar si lo que decían era cierto o no. —Lo de Rusia. pero luego he preferido pecar de minucioso y dejar que tú decidas lo que es importante y lo que no. manipulan y le matan a los padres. mientras cogía las carpetas y las apoyaba en la mesa larga de la sala de reuniones. Sonó el teléfono de Elena.. —¿Pero sabías lo de Waller? —¿Lo de Waller? —Lo de. Separaron la pila de impresos y empezaron a hojearlos. —Los de Prometeo son muy hábiles —dijo ella—. Chris —dijo ella. Lo que más tiempo nos llevó ha sido el agente transcriptor de inteligencia artificial: para convertir la palabra hablada en escrita hace falta una inmensa potencia de computación y un montón de tiempo. él me lo dijo. los hablantes tendían a hablar libremente. y sabía que hablaríamos entre nosotros. Con una organización tan rodeada de secretos como la nuestra. el cuento de un chico al que escogen por sus talentos de atleta y de lingüista. incluso a la velocidad de nuestros procesadores. Pienso que solamente porque planeaba traerte de nuevo. Así dieron la apariencia de que eras del enemigo. Sus orígenes. Teníamos cinco impresoras de láser de alta velocidad que humeaban imprimiendo todo este material. Y todavía no hemos terminado. Con mucho. Chris. que estaba justo en el centro. Sí. cuando se descifra el código. Colgó y le dijo a Bryson: —Tenemos algo. —Gracias. —dijo Bryson a tientas—. que tratabas de destruirnos. Ella asintió. Tengo la impresión de que lo necesitaréis. el producto más valioso era el desciframiento de las muchas conversaciones que los jefes mantuvieron por teléfono.. Pero no hace mucho. rodeada de ordenadores. no es difícil construir una mentira creíble. Primero traté de dejar afuera todo lo que fuera ajeno.Él le contó las infamias de Harry Dunne.

Prishnikov planea el ataque con ántrax en Ginebra con tres semanas de anticipación. —Es el banco en Washington que usan la mayoría de los miembros del Congreso. De repente. En este caso.. —Explícate. Usaban una lengua en código. En éste. Creo que os interesará. Son transferencias registradas. Hay referencias a la hora de la costa oeste. —¿Y en Londres? ¿Alguna idea de quién pueda ser el titiritero? —No. ¿El que sospechas que está involucrado en los chantajes.Algunos de ellos (los más astutos. —Le pasó a Elena varias hojas de papel. Marcó varias transcripciones con papel adhesivo. su capacidad para discernir el ocultamiento deliberado en el habla común. incluyendo a Arnaud y Prishnikov) mantenían cierta opacidad. y referencias que el otro entendería sin necesidad de ser explícitos. todas cubiertas de columnas de cifras. en filtrar información personal de los oponentes al tratado? —Sí —dijo Elena—. Una pista. Bryson dijo: —Creo que les tenemos. así que uno de ellos puede estar en California o en alguna parte de la costa del Pacífico en Estados Unidos. Y como Bryson estaba más familiarizado con los personajes y sus historias. la regularidad: es inconfundible. característicos de una entidad que pertenece enteramente a otra. así como en los detalles de algunas operaciones. en realidad. .. —Los ciclos. eran cruciales. Se refieren a alguien más: a dos. Es un listado de transferencias de dinero desde y hacia el First Washington Mutual Bancorp. —¿Quiénes? —Por ahora no dan nombres. dio otro sentido a algunas referencias. Ya no es cuestión de habladurías. —Pero está claro que ellos no son los cabecillas —dijo Elena—. los conocimientos de Elena en modelos de habla. —Esto acaba de descifrarse —dijo con expresión de evidente entusiasmo—. ¿no es así? —dijo Bryson—. Chris Edgecomb entró en la sala. En cuanto empezaron a leer los documentos. posiblemente americanos. Edgecomb asintió. sosteniendo en el aire más hojas de papel. —Es una secuencia de códigos de autorización.

Es uno de los bancos de inversiones más antiguos y respetados de Wall Street. —Al menos uno de esos nombres puede indicar una filiación con Prometeo —dijo Bryson. —La cuestión es que aquí hay signos de oscurecimiento deliberado —es decir. . —Chris. De modo que si hay una forma de obtener una lista de todos los socios pasados y presentes de Meredith Waterman. —No debería ser difícil —observó Edgecomb—. tal vez incluso de socios mayoritarios. —¿Hay manera de averiguar quién es el dueño secreto? —preguntó Bryson. En otras palabras: quizás está siendo usada por otra institución o una persona o grupo de personas (digamos. Morgan Stanley o Brown Brothers Harriman parecen principiantes al lado de él... No entiendo: ¿por qué participaría Meredith Waterman en el chantaje a senadores y congresistas para apoyar el Tratado Internacional de Vigilancia y Seguridad?. escondida con sumo cuidado. el grupo Prometeo) para encubrir sus verdaderas inversiones. Es una empresa ubicada en Nueva York y se llama Meredith Waterman.. en cierto sentido una coartada. Elena asintió. Elena... ¿ Crees que podrías desmantelarlo. mientras estudiaba las cifras. Incluso las empresas privadas están estrictamente reguladas por el SEC —el organismo gubernamental que regula las transacciones bursátiles— y el FDIC. —Eso no es raro —dijo Bryson... el número recurrente ha de ser el código de transferencias ABA. —Parece que este banco de Washington está controlado por otra gran institución financiera. la propiedad está elaboradamente oculta. —Santo cielo —dijo ella—.—¿Qué quieres decir? —reclamó Bryson. —Meredith Waterman está probablemente en manos privadas —dijo Bryson. y están obligados a archivar todo tipo de documentos a los que podríamos acceder.. identificar cuál. Bryson pensó de repente en algo. Edgecomb asintió y se marchó de la sala. —¿ Y entonces? —Entonces puede que sea a su vez una empresa de inversiones.? —Ya me he adelantado. con aire distraído.

—Pues. determinar si la voz fue alterada y. cuan alterada está. —Quería que volvieras a verle con más pruebas en la mano.. era una gran estrella de las inversiones bancadas. Tendré que escuchar la grabación. —Cuarenta y ocho horas.. —Es demasiado tiempo. Así es como hizo su fortuna. —En tres horas y veinte minutos. —¿Quién habla? —preguntó Bryson. —¿Lanchester? Pero si dijiste que fue comprensivo. Si vamos en coche. y luego levantó de pronto la vista. de quién. El niño dorado de Meredith Waterman. . —Se mostró comprensivo. —Lo cual no es más que una variante de lo que quería Harry Dunne. Me escuchó. El traspaso de poder será completo cuarenta y ocho horas después de que los británicos ratifiquen el tratado. La persona anónima que llama habla con Prishnikov. Elena volvió a sumergirse en las transcripciones que había estado examinando. —Escucha esto —dijo—.. Pareció de veras alarmado.a quién.. que era embaucarme. —¿Puedes identificar la voz? —Posiblemente. —¿ Crees que Richard Lanchester podría ser parte de Prometeo? —Yo no excluiría esa posibilidad. —¿ Cómo? —Antes de abandonar Wall Street y hacer carrera en el servicio público. es cierto. por una línea secreta. ¿Para cuándo arreglaste que saliera el avión? Ella miró su reloj. no lo sé...—Richard Lanchester era socio de Meredith Waterman. que te ofreció ayuda. ¿O a qué. La llamada viene de Washington. pero en realidad no hizo nada. de ser así. he de salir hacia Londres de inmediato. y de qué? Diablos. el «traspaso de poder».

Elena. . Dijo: «La maquinaria ya está en su sitio. —Es como dijo Dimitri Labov. —¿Qué ha sido eso? —preguntó ella.—No. deprisa! Han puesto algo en la central eléctrica. —¡Deprisa! —gritó Bryson de pronto—. las luces de la sala titilaron un instante.. —Acaba de encenderse. Sugiero que vayamos al aeródromo e invoquemos el nombre de Ted Waller. Al levantarse. no hay tiempo que perder. se apagaron una fracción de segundo como mucho. —¿Quién? —La mano derecha de Prishnikov. —¡Por Dios.¡El poder se traspasará por completo! Todo quedará a la vista».. tiene que haberlo. —¿Pordónde? —gritó él.. Elena.. Dijo que apenas quedaban unos días. claro. llevaría aún más tiempo. por lo que yo sé. ¡Fuera de aquí! —¿ Cómo? —¡Corre. —Pero sólo se enciende en caso de una verdadera emergencia —dijo ella.vamonos! Apuesto a que las puertas se cierran automáticamente y nadie puede entra ni salir. Elena agarró precipitadamente unos cuantos disquetes de la mesa y salió corriendo tras él. Nick. —¿Hay un generador de emergencia en alguna parte? —Sí. Dios mío. echemos mano de todos nuestros recursos y les pidamos volar cuanto antes. ¡Eso es lo que pasa! Bryson corrió al vestíbulo. No ha ocurrido nada. —Ése debe de ser el plazo de que hablaba. ¿Dónde está la salida más cercana al exterior? Elena se dio la vuelta e indicó a la izquierda. intrigada—. tienes razón.

zambulléndose por el espacio que se estrechaba. lo cual activó probablemente la alarma. Bryson corrió hacia él.. Sintieron una ráfaga de aire frío. arrastrándola entre la brecha. el portón y el muro de piedra. Puso la llave en el arranque y se encendió el motor. En uno o dos segundos. —¡Salta! —gritó Bryson. al tiempo que sonaba la alarma. el Land Rover estaba en marcha. Estaban en la ladera empinada junto a la vieja mansión de piedra. Al tiempo que Bryson maniobraba el Land Rover por una curva cerrada y chocaba contra la vegetación. . —Hay un vehículo todoterreno aparcado justo delante de la mansión —contestó ella—. —Debajo de la alfombrilla —dijo. Bryson se agachó y tocó la llave debajo de la alfombrilla de goma. y las puertas dobles se abrieron hacia la noche oscura. resplandecía a la luz de la luna a veinte metros de allí. A menos de un metro delante de ellos había un portón de barras de acero que iba del suelo al techo. el estallido salió a la superficie. entró de un salto al asiento delantero y buscó la llave. En pocos segundos llegaron a un conjunto de puertas de acero que decían salida de emergencia. en la dirección opuesta a la mansión y colina abajo. con un ruido increíblemente fuerte y ensordecedor que lo envolvió todo. y su cuerpo alcanzó a pasar apenas. Bryson y Elena corrieron hacia adelante. Elena se dio la vuelta y se aferró al pasamano para no perder el equilibrio. sentía cómo la ola de calor le lamía la espalda como si tuviera el fuego detrás de él.—¡Por aquellas puertas! Ella indicó el camino y él la siguió. pequeño. ¿Dónde diablos estaría? En un lugar tan apartado como éste. acababan de usar una barra roja para forzar las puertas a permanecer abiertas. Bryson dio un golpe violento contra la barra. el portón de piedra quedaba oculto por altos arbustos. El portón se estaba cerrando lenta y automáticamente. hubo un destello inmenso y enceguecedor de luz blanca y una explosión que parecía venir de las profundidades de la montaña. ¿la dejarían acaso en el coche? Elena subió al coche. Pero sin darle tiempo a que Bryson dijera nada. de izquierda a derecha. cuadrado y de cuatro tracciones. —¿Hay un coche en alguna parte? —preguntó Bryson. ¿qué ocurre? —gritó Elena mientras el coche avanzaba dando tumbos y descendía por el sendero empinado que se alejaba de la mansión. ¡allí está! Un Land Rover Defender 90. No estaba en el arranque. —Nick. Está. Viró bruscamente y cogió a Elena..

con expresión de ansiedad. ¡Las instalaciones. «Dios. —Pero las llamadas de larga distancia. Hicieron el amor por primera vez en cinco años. Si llamábamos a Londres. De algún modo eran extraños uno al otro. Pero las llamadas que se hacían en el Directorate se consideraban por lo general seguras.Dios. por ejemplo. probablemente no usaste una línea secreta. por ejemplo. estás conmigo». generalmente van de líneas terrestres a torres de microondas. —El aeródromo no estaba equipado con un distorsionador de frecuencias. Nick. porque nuestro centro de comunicaciones internas estaba fuera del alcance de las interferencias del exterior. Hay que hacerlo por medios convencionales: escuchas telefónicas en los cables y demás. de modo que no tenía sentido. por ahora». y la vigilancia por satélite puede captar la transmisión por microondas. con pasión urgente y casi desesperada.—¡Nick. Por ahora. de más de cien millas. estás viva. y sólo pensó una cosa: «Mi amor: estás a salvo». demasiado tarde para hacer lo que tenían pensado. ¿no es así? —Así es: los satélites no pueden captar las líneas terrestres. exhaustos por el sexo y el enorme esfuerzo que los trajo hasta allí. examinaron cuidadosamente los detalles y trataron de comprender cómo se había producido la infiltración. Y eso requiere que . solíamos usar los canales secretos. Se adormecieron abrazados uno al otro. Las ruedas giraban por la maleza mientras aceleraba más y más. la mansión. mira eso! Pero Bryson no se dio la vuelta. pero sólo para proteger al receptor. pero también los excitaba. No había un segundo que perder. 27 Llegaron a Londres a las diez de la noche. están completamente destruidas! ¡Oh. pero reconocieron sus cuerpos de inmediato. no se atrevió. Habían de seguir adelante. Dios mío! —gritó—. «Estás a salvo. París o Munich. Por la mañana hablaron de la pesadilla que habían presenciado. —Cuando llamaste al aeródromo para reservar el avión —preguntó Bryson—. Pasaron juntos la noche en un hotel de Russell Square. ¿no? Ella sacudió lentamente la cabeza. algo que los tranquilizaba. en una misma cama por primera vez en cinco años.

El único indicio revelador era lo queno estaba allí. Prometeo conocía los detalles del centro de Dordogne —dijo Bryson despacio—. hombres como él eran muy cautelosos y estaban muy bien preparados contra el engaño y las coartadas. El Directorate estaba a punto de desenmarañar los planes del Grupo Prometeo.. . Tras un momento de silencio. sin colaboradores que se pasaran de bando. y por eso había que neutralizarlo. Dios mío. A pesar de todas las precauciones de Waller. Me enviaron a mí (y a otros. Por lo tanto. Pero la búsqueda de esas fisuras sería como buscar una aguja en un pajar. —¡Oh. El verdadero mando debía ser alguien afiliado a Parmore. habrán notado el ir y venir de gente. ¿Perocómo? Los conspiradores de Prometeo eran demasiado listos y meticulosos como para permitir que las conexiones quedaran a la vista. Y éste era un fácil blanco para una escucha convencional. se quitó las manos de la cara. —Evidentemente. y cuando esos esfuerzos acabaron en nada. No podía ser uno de los cabecillas de Prometeo. y dejó a la vista los ojos bañados de lágrimas. seguro que ya lo sabe. las llegadas y salidas del aeródromo. Se modificaban y borraban documentos. —Deben de haberse metido en la central eléctrica y habrán puesto explosivos de plástico en todas las instalaciones y también pordebajo. los titiriteros. Cualesquiera que sean los secretos y planes que oculten. estoy seguro).. un personaje público y vigilado de cerca. Bryson sabía por instinto que lord Parmore no era a quien buscaba. ligado a él de un modo tangencial. se decidieron por el ataque frontal. Ni siquiera un examen detallado revelaba los mandos ocultos. Ella se tapó la cara con las manos. Ella asintió en silencio. Pero Chris Edgecomb. los documentos que faltaban y que obviamente habían sido borrados. Sin recursos internos. —Cielos. nunca habrían podido hacerlo. pero tú debías de tener muchos amigos entre ellos. Era la cabeza visible. A la mayoría ya no les conocía. Bryson continuó. hemos de asumir que son de vital importancia para quienes están detrás de Prometeo. estaba destinado a fracasar: no haría más que alertar al enemigo sin obtener ninguna información. Además. incapaz de maniobrar entre bastidores. —¡Gracias a Dios Waller no estaba! Pero hemos de localizarle. Chris! ¡Y Layla! —Y decenas de otros. —Bryson cerró los ojos—. lord Miles Parmore.se sepa exactamente dónde se originó la llamada. un ataque directo y frontal al principal sostenedor del tratado.

y al doblar las páginas arrojaban un tufillo a viejo y deteriorado. ¿Había habido debates previos sobre amenazas a la libertad civil. Fue un trabajo minucioso y hasta anodino cotejar cientos de pequeños artículos en decenas de gacetas y circulares locales. Debía suponer que las redes de Prometeo habían sido puestas sobre aviso y que ahora le buscaban. u otras decisiones con implicaciones para la vigilancia de los ciudadanos? Cada uno apuntó en un bloc los hechos que creía relevantes: referencias sin explicación. atento al menor signo de reconocer a alguien. discreto y de voz suave. que resplandecía bajo el brillante sol matinal. subieron un tramo ancho de escalones de travertino hacia la sala principal de lectura —una extensión de escritorios de roble con lámparas individuales en cada uno de ellos—. Bryson se sentía exasperado. quizás incluso sabían que los dos estaban en Londres. miembro del Parlamento por Chelsea.Finalmente. Ya en el interior de la biblioteca. en documentos públicos y a la vista de todos. ¿Era posible? ¿Valía la pena comprobar la intuición? Rupert Veré. Bryson observó los rostros de la gente. sitios. Elena fue la primera en pronunciar el nombre. Era una teoría. naranja y moldeado a mano. Bryson y Elena cruzaron la plaza. Un político muy experto. que estaban más atentos a los detalles incidentales y menos preocupados con el significado oficial de los hechos. Su experiencia le había demostrado que la verdad a menudo se encontraba allí. El cubículo doble que habían reservado era privado pero no estrecho.Rupert Veré. Nick y Elena los revisaron concentrados. con resolución e intensidad. pasaron junto a la gran estatua de Newton. la encarnación del moderado pero también (las crónicas lo ponían de manifiesto a través de los años) un maestro en el ingenio de procedimientos. Bryson tuvo la idea de hurgar más hondo. Paneras. de hurgar en el pasado. aunque por lo pronto nada parecía indicarlo. en viejos archivos y libros: documentos casi intactos. y las sillas redondas de roble y los escritorios recubiertos de cuero verde le daban un aire de club. con el papel a menudo amarillento y ajado. con su ladrillo de Leicester. e ingresaron al amplio vestíbulo de entrada. Muchos no habían sido abiertos en años. parecía una locura pensar que encontrarían pistas de la más secreta de las conspiraciones precisamente allí. que quedaba en una plaza ajardinada cerca de Euston Road. y atravesaron las discretas puertas de panel que daban a los cubículos de lectura. obra de sir Eduardo Paolozzi. pero sólo una teoría. era el ministro de exteriores de Gran Bretaña. . Eran las áreas donde podían quedar en evidencia las cinceladas del escultor. nombres. En menos de una hora reunieron todos los volúmenes que necesitaban. unos volúmenes grandes y pesados con encuadernación negra y sólida. y esa mañana los condujo a la Biblioteca Británica de St. empezando por extractos de las actas oficiales del Parlamento. Por momentos. Bryson siguió la intrincada trayectoria del parlamentario de Chelsea en pequeños periódicos regionales. demasiado dispersos y demasiado difíciles de modificar con verosimilitud.

tanta abundancia de información inútil. Primero. en su mezcla de antiguo y moderno. y pronto encontró otras semejanzas. En las páginas amarillentas delEveningStandard había una nota sobre la carrera de remos de Pangbourne. Los juveniles corren una distancia de 1.y así su influencia va más allá del ámbito formal de su autoridad». donde el equipo de St. un antiguo defensor del tratado. Y. En particular. una institución puramente inglesa. George's College (10' 35"). ¿Habían dado con el hombre que buscaban? El nuevo palacio de Westminster. el cuatro J18 de la escuela Sir William Borlase registró el mejor tiempo de la jornada (10' 28"). En ese terreno ya había existido un palacio real en tiempos del rey vikingo Canuto. y Reliman. Tenía además un talento notable para cultivar amistades. en la que competían a nivel nacional equipos de escuelas secundarias de todo el país. más conocido como Cámaras del Parlamento.. y la nota. Rupert Veré había terminado sus estudios en el Brasenose College de Oxford con sobresaliente. En las carreras juveniles de remo de Pangbourne se distinguieron varios cuatros y dobles. Miles Parmore. En cuerpo más pequeño. el diario informaba acerca de los equipos. de St. seguido de cerca por los botes de la clase J16. era. mientras que David Houghton (13' 5") terminó casi medio minuto por delante de sus perseguidores. En ambas clases J14. y acabó quinto en la general.. de Marlborough (8' 51"). Rupert Veré (11' 50") le sacó 13 segundos de ventaja a su compañero de Marlborough. Ambos lo hicieron. Dando muestras de ser una gran promesa. Poco a poco su imagen se aclaraba: durante años. los dobles de la escuela Hereford Cathedral mostraron su excelencia (12' 11" y 13' 22"). George's (12' 6"). Al parecer. aparentemente inocua. vencedor de la WJ13. acabando cuarto y quinto respectivamente en la clasificación general. un dato aparentemente trivial llamó la atención de Bryson. puede ser que en alguna parte haya una señal: si tan sólo pudieran hallarla.Pero perseveró. El lenguaje era forzado. Vere había remado para Marlborough en el mismo ocho con timonel de Miles Parmore. exigiendo el pago de favores políticos y embaucando a amigos y aliados. con los remeros de dobles Matthews y Loake a bordo. Elena hizo lo propio con su trabajo de intercepción de señales: entre tanto ruido. decía un columnista delGuardian: «. Finalmente. El ganador de WJ13. detrás de Goodey. Veré remaba para Marlborough en la categoría de mayores de 16 años.500 metros en Pangbourne. Parrish. Dawson. que muy probablemente era un subterfugio de la astucia. había obtenido un meritorio segundo puesto en la carrera de WJ14 de la mañana. había sido compañero de equipo y viejo amigo de lord Miles Parmore. tenía fama de haragán. en el Támesis. de Dragón School (12' 10"). libraron una ardua carrera con Westminster. Pero fueron . sus propios pronunciamientos eran moderados y en ninguna parte aparecían sus vínculos con la polémica causa. el ministro de exteriores Rupert Veré había trabajado entre bastidores para allanar el camino a la aprobación del tratado. sin embargo. El ministro de exteriores británico y parlamentario por Chelsea. Releyó la nota. En los individuales J16 hubo también algunos remeros de excepción. Sí. encabezaron la clase MJ16.

había de tener accesos para que los obreros llevaran a cabo sus tareas sin perturbar la grandiosidad de los espacios públicos. Pasó por la entrada de los Pares y notó su precisa ubicación con respecto a las otras. A las cinco de la mañana. todas colocadas a cierta altura y protegidas por unas cubiertas de esmalte blanco. los discontinuos fueron mayores aún. una obra pública de semejantes dimensiones. representó el apogeo del neogótico. que debía someterse a constantes reparaciones y renovaciones. Y cuando se reconstruyó el edificio a mediados del siglo XIX. O al menos eso es lo que Bryson esperaba que pensaran de él. sabía cuánto tardaría en ir desde el Vestíbulo de los Comunes a la primera sala de los Ministros. un legado perdurable de arquitectónica ingenuidad. entre tanto. En una época en que no había calefacción central. su funcionamiento requería complejos espacios y relevos que resultaban invisibles al ciudadano común. luego cruzó un bosquecillo de castaños de Indias y notó la ubicación de las cámaras de seguridad. lo cual parecía de algún modo apropiado: pero el juego al que ahora se dedicaba era todo menos trivial. que se reinventaría una vez más cuando un bombardeo de la Luftwaffe en la Segunda Guerra Mundial destruyó la Cámara de los Comunes. no eran fácilmente accesibles. Uno de ellos le llamó particularmente la atención: cuando Veré tenía dieciséis años. un mochilero con chaqueta de cuero y gafas negras de plástico caminaba junto a la cerca de las Cámaras del Parlamento. el palacio era la réplica de una réplica. Además. las Cámaras del Parlamento se mantenían a distancia y protegidas por el esplendor arcádico de sus ocho hectáreas. Una vez restaurado. examinó cada detalle en la vida de Rupert Veré. Se detuvo frente a la estatua negra de Cromwell. Parliament Square. quienes ampliaron el sueño antiguo de munificencia y esplendor reales. Los continuos históricos fueron tan reales como la Carta Magna. Elena. Al igual que el propio gobierno. excepto flores. pero había mucho más. en el siglo XI. ganó un concurso de crucigramas delSunday Times. la visión de una antigüedad artificial e inventada. y los planos. Tenía casi mil doscientas salas y más de dos kilómetros de pasillos.Eduardo el Confesor y Guillermo el Conquistador. sabía la distancia que había entre la Residencia del Orador y la Residencia del Sargento de Guardia. Bryson había visto que la policía metropolitana de Londres mantiene una red de . Bryson se tomó dos horas para conocer y dominar sus detalles. Pero podían hallarse también en los archivos históricos. El «nuevo palacio» en sí era un torbellino humano. eran en efecto impresionantes. Aunque daba a uno de los puntos de mayor tráfico de Londres. Le gustaban los juegos. deberán entregarse en la entrada al]ardín de black rod. cerca de la entrada de San Esteban. Una serie de estructuras ortogonales variables cobró forma en su imaginación. Sabía exactamente cómo se conectaban la Biblioteca de los Pares con la Cámara del Príncipe. aunque en una versión más tenue del gótico tardío. y leyó el esmerado cartel: paquetes mayores de a4. y el plano general del edificio adquirió para él una inmediatez visceral. como un turista insomne que trataba de quitarse la resaca andando. por razones de seguridad. Las partes del edificio que solían usar sus miembros y los turistas solían ver. era esencial tener algunas salas especiales que estuvieran protegidas del muro exterior por espacios aislados y que estuvieran en desuso.

Tomó nota de ello. otros de mantenimiento. que lindaba directamente con el río. Era esencial transformar los datos en intuición. Es posible rotar la cámara y enfocar primeros planos. Abarcó con la vista la estructura de cuatro plantas de la galería principal. se abstenía durante semanas de tomar carne y productos lácteos: los asiáticos. Bryson regresó al hotel y se cambió. Entre las torres. como decía su pase. Ésa era una de las primeras lecciones que aprendió de Waller. Junto a las galerías había una terraza de cinco metros. Cada una tiene un número. era más ancha y casi tan alta. Decidió que no sería prudente estar mucho tiempo a merced de la vigilancia. que compró en la calle Wellington. ya que la dieta rica en carne vacuna afectaba las proteínas de la piel. con su dieta de soja y pescado.cámaras para el tráfico. se sometía a . Es posible seguir las imágenes de una persecución policial. Bryson (o mejor. pero tan efectivo como el pelo teñido. Había trazado el plan y fijado los tiempos. Pero sus preocupaciones no se apaciguaron. encontraban que los occidentales tenían un olor característico a carne. Pero ya no había alternativa. el proceso de reparación de exteriores era casi incesante. la torre del reloj que estaba en el extremo norte del edificio del Parlamento. había que actuar con rapidez. El plan tenía demasiadas variables. donde tomó asiento en la galería. Uno de ellos tenía estarcido servicio de combustible y lubricación. Tenía una expresión de leve desinterés. cotejando la estructura física con la representación mental que se había hecho de ella. Después deambuló en dirección al Támesis y contempló la parte más apartada del complejo. luego revisó el plan dos veces más con Elena. yendo de una cámara a otra. Antes de abocarse a una misión en una región árabe. los techos estaban cubiertos por una guirnalda de andamios. y una de las más valiosas: «en el trabajo de campo. de las cuales trescientas se encuentran fijadas en postes y edificios altos de la ciudad. En la otra margen del río vio unos barcos anclados. Algunos eran de turismo. los únicos mapas que importan son los mentales». sabía que las probabilidades de un contratiempo aumentaban en progresión geométrica a medida que se alargaba la secuencia de los eventos que lo constituían. Subió las escaleras desde el vestíbulo de la planta baja al de la planta superior. sin cálculos ni consideraciones. Unas escaleras externas coronaban el techo a pocos metros de la torre de Victoria. llevaba el cabello rubio peinado con raya y el bigote arreglado. y convirtiendo la métrica abstracta en percepción concreta. en el extremo opuesto del complejo. incluso por la fragancia: Penhaligon's Blenheim. La torre de Victoria. las gafas y el bigote adhesivo. pero desde las torres a ambos lados la caída era vertical. y si una persona autorizada lo marca. podrá ver una imagen precisa y a todo color de Londres. tenía casi cien metros de altura. Cuando Bryson tenía una misión en Lejano Oriente. Nigel Hilbreth) iba vestido con traje cruzado y a rayas. Un recurso sencillo quizás. para acceder a ellos instantáneamente y por reflejo. Waller había sido también quien primero le alertara sobre los aspectos raramente discutidos del olfato en el camuflaje. y llevaba unas gafas con montura de concha. La torre de San Esteban. como un hilo de plomada. y seguir a un conductor o a un peatón sin ser detectado. Parecía un funcionario de cabo a rabo. en la Cámara de los Comunes.

a la derecha. Mientras un miembro de la oposición advertía sobre las amenazas a los derechos civiles que impondría el tratado en cuestión. Era una solución torpe a un problema que no admitía una salida elegante. los miembros del Parlamento seguían las deliberaciones con atención inusual. Bryson había llegado en mitad de la sesión de emergencia. iluminaban sus documentos. sentados en los escaños largos y tapizados de cuero verde. tenía la forma de una pregunta de crucigrama: Póngase entre el apoyo y un artículo definido. Había sido una inspiración de Elena el poner en forma de clave el único lema que no pasaría desapercibido a Veré. que hizo estallar una bomba de metralla en el corazón de Harrods a una hora de máxima afluencia. uno de los asistentes de Veré se la entregaría en mano. adoptando el aire altivo de un funcionario del gobierno. Éste tenía una expresión atenta pero ilegible. «¿Eso también era. financiado e instigado por el Grupo Prometeo?». pero se veía que sus pequeños ojos como dardos no se perdían nada. «Nigel Hilbreth» observaba con calma el tenso debate parlamentario. El ministro de exteriores Veré era un hombre de aspecto engañosamente marchito. Lo abrió. Los bancos de madera de la galería. mientras las pequeñas lámparas que pendían justo encima de sus cabezas. supuestamente oficial y semiurgente. Media hora antes. un artilugio simple y casi pueril que había concebido Elena. un viejo armatoste de McCallister & Son. con un pequeño portafolio negro entre los pies. el incidente que precipitó el debate fue un horrendo atentado a manos de una facción reincidente del Sinn Fein. pero sabía exactamente cuál era el tema de discusión: lo que en ese momento tenía en vilo a los órganos deliberativos de los gobiernos de todo el mundo: el Tratado sobre Seguridad y Vigilancia. Era la primera vez que veía a Rupert Veré en carne y hueso. secretamente. En cualquier momento. Rupert Veré recibió un sobre. la oposición estaba a la izquierda. Un ajuste de la fragancia era un cambio trivial. Los ministros del actual gobierno estaban sentados en los escaños delanteros. otro accesorio sutil. Bryson miró su reloj. aparentaba más que su edad (cincuenta y siete años). miró la nota. al ministro de Exteriores. sin embargo. suspendidas de largos cables desde el techo abovedado. con su fino acabado en marrón oscuro. y luego miró hacia la galería directamente a Bryson. pasaron . pero Bryson sabía que es gracias a esas pistas subliminales que con frecuencia detectamos a los forasteros.otra dieta. Era cuanto podía hacer para no inmutarse. luego agregue una pareja. Bryson quería estudiar su reacción cuando abriera la nota y leyera lo que decía. En este caso. dejando un saldo de cientos de heridos. se elevaban vertiginosamente sobre aquéllos a manera de balcones. amante de los enigmas. ¿Intrigado? Nos vemos en su suite durante el intervalo. Debajo. Bryson le había pedido a un mensajero que llevara una nota. La nota.

Bryson hizo un esfuerzo por mantener su expresión plácida y aburrida. podía seguirle al abandonar la Cámara de los Comunes y reconocerle entre la multitud de miembros del Parlamento. Si atraía la atención.largos instantes hasta que Bryson comprendió que el ministro de Exteriores simplemente miraba a la distancia. Se veía imponente y profesional al mismo tiempo. llevaba el pelo castaño y brillante peinado hacia atrás. y proporcionaba un área de encuentro discreta para cuestiones que requerían sensibilidad e inmediatez. hasta que pudo seguirle ya sin llamar la atención. el ministro de Exteriores es el titular de la Oficina de Exteriores y la Commonwealth. Una vez identificado el ministro de exteriores. debido a las horas de negociaciones con los miembros del Parlamento. Pero en caso de que Veré entrara en pánico. Los miembros del gabinete inglés solían tener sus oficinas en la calle Whitehall o en otras cerca de allí. una mujer robusta de poco más de sesenta años. Pero Bryson sabía también que. No perdió de vista a Veré mientras subía las escaleras de piedra y pasaba ante los bustos de antiguos primeros ministros rumbo a su oficina parlamentaria. Dice que le ha dejado una nota. supondrían que murió en la destrucción de la sede central del Directorate en Dordogne. que su mirada no se había fijado en nadie en particular. Los centinelas controlados por el Grupo Prometeo sin duda sabían exactamente cuál era su aspecto. que llevaba el cabello gris atado en un ajustado moño. Ella se había tomado el trabajo de proyectar la imagen correcta: el traje azul marino dejaba ver un escote. ¿Haría Veré lo que sugería la nota. pero no de modo inapropiado. quien debía acercarse a Veré. si sabían algo de ella. y su residencia oficial está en la calle King Charles. quiero decir. La sesión se levantaría en diez minutos. Rupert Veré tenía también una residencia bajo el techo inclinado del palacio de Westminster. Su nota. o por alguna razón decidiera ir a otra parte. determinaría todo lo demás. estaría perdido: eso había de suponer. tenía los labios pintados de morado. —Le hizo un gesto de que la siguiera a su oficina pequeña y . Veré alzó las cejas y sonrió con aire rapaz. o los sorprendería con una reacción completamente distinta? Bryson creía que la primera reacción de Veré sería la curiosidad. por lo tanto. Era Elena. vale —replicó Veré. Bryson debería seguirlo de cerca. La secretaria personal de Rupert Veré era Belinda Headlam. Pero existía la posibilidad de que no supieran nada de Elena o que. pero no fue fácil. Lo que ocurriera después. La suite quedaba a apenas cinco minutos a pie desde la Cámara de los Comunes. —Sí. que en efecto regresaría directamente a su oficina debajo de los aleros. y luego vio a Elena sentada en el sofá de cuero junto a su oficina. Pero ciertamente me ha llamado la atención. —No creo que nos conozcamos —dijo—. —Esta dama dice que usted la espera —murmuró al ministro de Exteriores mientras éste entraba a la antecámara—.

—¿Cómo dice? —dijo con aire altanero.Me entre pro y teo. le pareció. La sonrisa tolerante de Veré se apagó. ¡No se puede confiar en su integridad! Estamos cambiando todos los códigos. —Usted está loca —dijo—. —¡No! —interrumpió Elena con un susurro urgente—. pero ésa es la razón de mi visita. —¡Salga de aquí enseguida! —dijo en voz alta y entrecortada. La cuestión es urgente. sobre todo con el poco tiempo que queda antes de que el plan de Prometeo entre en vigor. ¿no es así? Una clave un tanto tosca. Es de la mayor importancia. Se sentó detrás de su escritorio y le indicó a ella que se sentara en una silla de cuero a pocos pasos de él. ¿Había pánico en su voz? ¿Usaba la indignación para ocultar el miedo?—. así que había de ser un nombre extranjero. Si estaba actuando.sombría. El la miró intrigado. si me permite. —Usted también ha de ser una inventora de rompecabezas —dijo por fin—. mirándole fijo—. aunque no le sorprendía: no había llegado adonde hoy estaba sin talento para fingir. Veré revisó la correspondencia. pero su calmada reacción no revelaba alarma ni miedo. En vez de fingir que no entendía a qué se refería ella. y cometerá un grave error si alguna vez intenta poner otra vez un pie en .. ¿A qué debo el placer de su visita. reconoció de inmediato la palabra Prometeo. No había perdido su acento. el rostro se le endureció. como si no comprendiera. pero decorada con exquisitez. Ha de esperar instrucciones. menos.? —Goldoni —contestó ella. Avisaré a la policía. —Supongo que su oficina está libre de escuchas —dijo Elena. Elena era consciente de que él la estudiaba. Las vías de comunicación habituales pueden estar comprometidas. Estaré en contacto con usted para hacerle saber cuándo se han normalizado las vías. ni siquiera una actitud defensiva.. construida en los aleros debajo del techo de pizarra del edificio del Parlamento.. Ahora. sin embargo. Lo miró atentamente pero no vio cuáles eran sus intenciones. señorita. Luego se aclaró la garganta y se levantó. pero ella continuó—. Deberá disculpar la irregularidad de este medio para contactarle. era muy hábil. [1]Hizo una pausa y la penetró con la mirada—. —No puede usar los códigos existentes —dijo Elena. Sabe quién me envió. Todo el encanto profesional de Veré había desaparecido. Durante un momento. La respuesta es «Prometeo». como un adversario que como una conquista potencial.. Se han comprometido todos los sistemas de cifrado.

Los dedos largos y afilados del funcionario reposaban con soltura sobre el gatillo. Elena sintió cómo le palpitaba el corazón. Entró un hombre delgado y de tweed. el nombre de un compañero de escuela más joven y de quien suponía se había convertido con el tiempo . ¿qué haces con una pistola? —preguntó Veré—. Algo iba muy mal. y recorría abruptamente con la mirada la oficina en busca de una oportunidad para interrumpir o escaparse. —De hecho. Simón. vio cómo la pistola corcoveó ligeramente en la mano. Hubo un sonido fugaz de una bala silenciada. las mejillas como manzanas y la figura desgarbada. Simón Dawson. ¿no es así? —Ella estudió la expresión cambiante en el rostro de Veré. el miembro más antiguo de su equipo. como conminándole a que disparase. que «los planes de Prometeo entrarán en vigor»: ¡pura locura! Hay que denunciar de inmediato a esta dama al MI-5: es un peligro público. Veré estaba visiblemente aliviado. Me está diciendo todo tipo de tonterías sobre algo llamado Prometeo. Estoy seguro de que esta mujer tiene el tino de irse de inmediato. y después una mancha carmesí que se extendía por la camisa blanca y almidonada del ministro de Exteriores Rupert Veré. Simón. y ella le devolvió la mirada. y enseguida cerró la puerta. mirando alternadamente a uno y otro hombre. —Diantre.. con frescura.. No pude evitar oír lo que decías. —Rupe —dijo Simón Dawson en tono lánguido y exasperante—. A menos que. Había notado que Dawson cerró la pesada puerta de roble detrás de él. con el cabello claro. y que estaba a cargo de formular la política que debía seguirse. Dawson sacó una Browning plana y con silenciador de su traje de tweed. sobre un cifrado de no sé qué. consternación y miedo. No tenía sentido. descaradamente. una rápida secuencia de perplejidad. pero antes de poder hacerlo la puerta de su oficina se abrió de par en par. Paralizada por el terror. No debería ser necesario. De pronto Dawson apretó el gatillo.este edificio. Veré hizo ademán de apretar el botón del interfono. Elena reconoció la cara de la reciente investigación que había hecho: era la mano derecha de Veré. ¿Esta mujer te está molestando? —Dawson tenía el inquietante aspecto de un colegial de mediana edad. hasta que se desplomó sobre la alfombra oriental. Dawson la miró a los ojos. así es —dijo Veré—. Elena se alejó unos pasos del escritorio de Veré. ¡Dios mío! ¡Simón Dawson! Era otro nombre que se había encontrado en los viejos recortes de diarios sobre las carreras de remo en Pangbourne.

Ya no hace realmente falta. Rumania. evidentemente una especie de asistente digital inalámbrico. hasta que apareció la cara que coincidía con la de ella. Ah. habría atado cabos fácilmente y eso no habría estado bien. ¿verdad? —Se aproximó a ella. Hacía falta un monigote encantador. —Volvió a mirarla—. ¿no le parece? Simón Dawson. que no tenía rostro y actuaba a través de su distraído superior. Usted lo entiende. —La Browning descansaba aún cómodamente en la mano derecha de Dawson. ¿no cree? Truncar una carrera tan distinguida. Nicholas Bryson la sacó de Bucarest justo antes del golpe de Estado de 1989. Pero hablemos ahora deusted. pero no era tonto. —¿A Rupe? Nunca hubo necesidad de que supiera nada. leyendo los datos electrónicos—. hasta que Elena sintió la humedad pegajosa de su aliento—.. Rupe habrá sido un tío indolente. como pensando en voz alta. Error. —Elena Petrescu —dijo. Los dos son empleados del Directorate. Le contó demasiado. Dawson se volvió hacia Elena con una sonrisa apagada y glacial. Dawson tenía el poder. Enseguida apareció su cara en una pantalla de cristal líquido.Hacia falta. Pero usted no me dejó alternativa. . Es un hombre listo. Pero nadie tenía el encanto de él. tiempo pasado.. Ahora todo tiene sentido. ¿ Cómo se le ocurrió venir a hablarle de Prometeo? Eso no está para nada bien. —Ha sido desafortunado. ¿Pero quién es usted? Me da la impresión de que no hemos sido presentados como corresponde. Sacó una caja plana y metálica del bolsillo de la chaqueta. —Exactamente.en el protegido de Veré. —Así que usted nunca le dijo nada —dijo Elena. Única hija de Andrei y Simona Petrescu. Siempre siguió implícitamente mis consejos. otro poco más. Luego la pantalla comenzó a titilar mientras se sucedían cientos de caras en una imagen borrosa. Nació en 1969 en Bucarest. ¿Cómo no se les había ocurrido antes? La misma lógica que descartaba a Miles Parmore debía haber descartado a Rupert Veré: era demasiado visible. El verdadero titiritero era su mano derecha. Sostuvo el aparato en el aire y lo apuntó hacia ella. y lo más intrigante. —Lo dice porque Gran Bretaña es ahora un signatario del tratado. Desde hace diez minutos. ¿no cree? Ella dio un paso atrás. Andrei era el máximo experto rumano en criptografía. —Veamos lo que nos dice la Red —murmuró Dawson. Estácasada con Nicholas Bryson.

Estaba lo bastante preocupado de que Rupert Veré se enterara e informara al MI-5 como para matarle. ¡de que ya no había ninguna necesidad de que siguieran existiendo! La NSA está abrumada con el mero volumen de tráfico: los correos electrónicos y llamadas de teléfonos móviles que ha de rastrear. Y la pistola y las huellas la identificarán como la asesina. se abalanzó sobre Elena. Ya veo los titulares del Telegraph: un kamikaze mata al ministro de exteriores veré.. quizás en virtud de su estructura paranoica. aunque el mismo secreto que les protegía de posibles infiltraciones. Mientras Dawson hablaba. rápido como un gato montes. —La CIA. algo así como: mata ministro gabinete. los tíos que nos hicieron bombardear por accidente la embajada china en Belgrado. que no teníanidea de que la India tuviera armas nucleares! ¡Qué ineptitud! Cuanto menos se hable de ellos. —Sus planes han salido a la luz. me pregunto si para tratar la dificultad de ser una exiliada política en un país extraño o de trabajar en una agencia tan secreta como el Directorate. que ahora apuntó hacia ella—. le apretó los dedos alrededor del arma. no le prestaba mucha atención. y el bienestar de la raza humana quedará asegurado como nunca antes lo estuvo. Notó que. En las orillas del lago se afirmará un nuevo orden global. No es casualidad que ustedes traten por todos los medios de bloquear el ascenso de Prometeo: ¡son como dinosaurios que por impotencia montan en cólera contra la inevitabilidad de la evolución! Pero antes de este fin de semana. mejor. ¡Y la CIA. es una reliquia de la guerra fría que cree que la Unión Soviética no desapareció! ¡Y pensar que hubo un día en que la NSA era la joya de la inteligencia americana. curiosamente. Y en el Sun. Las agencias de inteligencia pertenecen al pasado. y después le dobló el brazo para pegarle el cañón a la sien. si bien sostenía aún la Browning. El Directorate nos llevó más tiempo. no funcionó. la mejor! Pues los códigos cifrados han acabado con su reinado.. luego. el MI-6 y el MI-5 y todas las otras agencias de espionaje de tres letras han sido neutralizadas. Es extraño ver el tiempo que les llevó darse cuenta de que se habían quedado atrás en el tiempo. A veces la minoría debe sacrificarse en el altar de la mayoría. ¿o era el matrimonio que se derrumbaba? Había algo en la disyunción entre lo que estaba diciendo y su tono informal que hizo estremecer a Elena. —Dawson volvió a concentrarse en la Browning. veamos. Elena empezó a agitarse violenta y convulsivamente: aunque no .Separados durante cinco años. el año antes de marcharse usted compró. —Realmente no me preocupa —replicó Dawson con aire relajado. desenroscó el silenciador de la Browning. tres sistemas de ovulación.. la más grande. por lo que veo. todo el tráfico de Internet. el hundimiento de todos ustedes se hará evidente para el mundo entero. De un golpe le puso la pistola en la mano. Hmm. Sesiones semanales con un psicoterapeuta. nos facilitó en gran medida el poder paralizarles. después se suicida. Esprobable que saquen a relucir un trasfondo sórdido de sexo. ya debería saberlo —dijo Elena. —Lo dudo.. ¡Por Dios. obviamente quería quedar embarazada.

ni siquiera lo retrasará. Elena se la arrojó a Bryson. al menos le arruinaría el plan. —Se equivoca tristemente si cree que me intimida. O habrá dos cadáveres en el suelo. Va mucho más allá de una sola persona o una solanación. tendrá dos homicidios en su haber. —¿Qué. Bryson lo miraba con fijeza. que brincó y la cogió en el aire. ahora tenemos algunas preguntas que hacerle —dijo mientras avanzaba hacia Dawson empuñando la pistola—. Dawson se quedó helado. Nick la sostuvo con ambas manos.. quien se giró para mirar al intruso con una mezcla de asombro e incertidumbre. sólo mirándole de cerca conservaba alguna similitud con Nicholas Bryson. Se retorció y sacudió con violencia. Y será lo bastante listo como para contarnos toda la verdad. Dawson sacudió la cabeza con desdén. cada vez más cerca de Elena—. ¡Jacques Arnaud en persona la envió! —le advirtió Bryson.pudiera hacer otra cosa. Sintió como si alguien se hubiera apoderado de su cuerpo. Gritó a voz en cuello. mientras miraba con maldad a Bryson y luego a Elena. Y es justo que le advierta que esta oficina está dotada de escuchas electrónicas. no bien su amiga entró a la oficina del ministro de Exteriores y vi lo que traía entre manos. En un movimiento repentino le arrebató la pistola. así. qué diablos está haciendo? ¡Ella es una de los nuestros! —gritó Bryson. pero no cambiará nada. —No se mueva —dijo duramente—. —Puede matarme si quiere —dijo Dawson. —¡Quieto! —gritó Bryson. bigotes y gafas.. que Dawson la había forzado a coger. y luego dio un paso atrás. que seguía retrocediendo. —Bien. soltó momentáneamente a Elena. La pistola que tiene en la mano fue usada para matar a mi querido amigo que está allí. . quién demonios es usted? —gimió Dawson. quien de repente saltó hacia un costado. llamé al escuadrón Alpha. Se abrió la puerta que daba a un armario y salió Bryson. Tenía los hombros del traje salpicados de astillas de madera y polvo. en todo caso. disfrazado de funcionario del gobierno con peluca. prueba de que había entrado a la oficina arrastrándose por un espacio estrecho—. Seguro que sabe lo que es el escuadrón Alpha. Prometeo ha estado planeando todo por más de una década. Era la voz de Nick Bryson. —¿Dawson. destacamento Grosvenor Square. y cuando oyó otra voz parecía venir de muy lejos. apuntando a la mano derecha de Veré. era la voluntad de supervivencia que se trasmutaba en una reacción primaria de todos los músculos. si es tan necio de matarme.

Sin embargo. La señora Headlam tenía una vaga idea de lo que podía significar esa mirada evaluadora del ministro de exteriores. uno de los miembros más capaces del gobierno. Después siguió a Bryson por la puerta abierta del armario y vio que había quitado la placa de madera del fondo. Esperó cinco segundos y volvió a golpear. y se sentía honrada de que la hubiera escogido a ella como su asistente personal. cartera. diciendo «Lo siento mucho». surgió un pequeño óvalo de donde empezó a manar sangre. Con el rostro extrañamente inmóvil. y de la Browning sin silenciador que tenía Bryson salió una bala. estaba segura de que algo andaba mal. Y en los días que siguieron. Pero todo aquello pasó y ella trató de olvidarse del asunto. revisó los bolsillos del muerto y sacó llaves. algo peculiar en la mujer emperifollada que le había alcanzado una nota. En la frente de Dawson.—Llegarán en cualquier momento. el ministro de Exteriores Veré la trató un tanto secamente. Los gritos de Elena pronto se hicieron arcadas. cerca del nacimiento del pelo. y ella tenía algunas sospechas de que también era su guarida para las citas a escondidas. Belinda Headlam se levantó y golpeó con fuerza la puerta del ministro. pero ese ruido. y no era su estilo quedarse mucho rato. Coge su ordenador de bolsillo. sonidos ahogados. estaba con él. pero no parecía que la mujer estuviese allí por ese. una Palm Pilot y varios trozos de papel.. sonaba terriblemente como un disparo. Se retorcía las manos. abrió la puerta. Los hombres tenían sus debilidades. saltó en dirección a Elena y la cogió del cuello. Algo olía mal. —¡Deprisa! —dijo Bryson—. Sabía que su jefe conducía negociaciones de exquisita sutileza en esa suite. como si se hubiera sentido avergonzado por la interrupción y estuviera disgustado con ella. La oficina del ministro de exteriores estaba bien aislada acústicamente (él mismo había insistido en ello). como solía repetir la primera plana delExpress. cayó al suelo boca abajo. y decidió por fin que no podía vacilar más. La experiencia de Belinda Headlam al servicio del ministro de Exteriores Rupert Veré le había enseñado la importancia suprema de la discreción. Después.. Después hubo una explosión. Pero el ministro de Exteriores era un hombre eminente. su cartera. El año pasado. Elena frunció la cara de asco. Y . bien lo sabía ella. por amortiguado que fuera. además. todos sin excepción. mientras le apretaba el cartílago con los pulgares.. sin saber qué hacer. ¡maldito hijo deputa!—Y al tiempo que levantaba la voz. asunto. su delfín. la joven del ministerio de Agricultura se sintió tan incómoda cuando hubo de interrumpir la conversación con una llamada urgente del primer ministro. ¿Podía ser? ¿Y si era un disparo y ella no hacía nada? ¿Qué pasaría si el ministro de Exteriores estaba herido y necesitaba ayuda? Luego estaba el hecho de que Simón Dawson.. Probablemente ya están en el edificio. Había. lo que tenga en la chaqueta.

luego gritó. Cualquiera que fuese el plan aterrador de Prometeo (había oído parte de lo que decía Dawson. Era el comité de bienvenida. extremadamente adiestrado. Supuso que los marines estarían asignados por lo general a la embajada americana en Grosvenor Square. La escena era tan horrible. Del relato de la señora Headlam se desprendía que debía de haber un asesino suelto en el edificio. la escena en la suite del ministro de Exteriores le cogió desprevenido. Bryson y Elena se movían en la tiniebla deprisa pero en silencio. y cuando el espacio se lo permitía caminaban erguidos o con andar torpe y encorvado. más fuertes en unas partes que en otras. a cargo de controlar las salas del Parlamento. y miraba con recelo a sus colegas que. Estaba decidido a no permitirle escapar del edificio: no en su turno de guardia. se mantenía en plena forma con una hora de ejercicio todas las mañanas. Las voces al otro lado de la pared se oían amortiguadas. Ya había pasado por los ejercicios de rutina. Bryson notó algo. Su presencia letal era de lo más alarmante: el escuadrón de ataque. En un momento determinado. expulsar intrusos y. y se detuvo. A pesar de que el tiempo había transcurrido sin mayores incidentes. de la división del palacio de Westminster de la policía metropolitana. El aire en el pasillo largo y oscuro era húmedo. y después los trajes de faena de los marines estadounidenses. La única luz era la luz diurna que se filtraba por las grietas de la pared y las molduras del techo. los años de amenazas del IRA le habían dado mucha práctica en responder a alarmas. Los ojos se habían empezado a habituar a la oscuridad. se dejaban crecer la barriga. cuando . que era una carga pero quizá también un elemento vital. Primero vio las botas. manteniendo la paz. era evidente que nadie había estado allí en años. Aunque era un misterio cómo había hecho para salir de la oficina sin pasar por la señora Headlam. La adrenalina se encargó de recordárselo. conocía todos los movimientos y maniobras que se requerían para el caso. pidieron apoyo inmediato por radio a Scotland Yard. su joven lugarteniente pelirrojo. Había llegado el escuadrón secreto Alpha y se dispersaban para revisar el edificio. una mujer. Aun así. vio que Elena se giró con aire interrogativo. un ruido peculiar. y él se llevó un dedo a los labios mientras espiaba por la ranura. Pero esta vez iba en serio. Se requería la autorización del despacho Oval. pero en el ínterin clausuraron las habitaciones de Veré y usaron todo el destacamento para apostar un hombre en cada escalera. con el pasar de los años. cargado y sofocante. mezclados con el contingente habitual cuya misión era preservar el edificio y la vida del embajador. que le tomó casi medio minuto antes de avisar a seguridad. Él y el agente Eric Belson. además. en general. Hacía siete años que Robby había sido asignado a la división Westminster. Bryson llevaba el portafolio que había traído al edificio del Parlamento. por momentos arrastrándose con las manos y las rodillas. Podría pensarse que no le tomaban en serio. Los viejos suelos de madera crujían con alarma al pasar por oficinas. sólo se movilizaba por orden dada al más alto nivel del gobierno estadounidense y en código sumamente secreto. espacios públicos y depósitos de materiales. El sargento Robby Sullivan.

el pasadizo se interrumpía en una valla metálica: el conducto del aire. ¿Pero qué podía ser? Delante de ellos. cuya voz se oía metálica y con eco—. nunca sería lo bastante numeroso como para revisar todo el palacio de Westminster. Bryson sacó un destornillador largo y plano del portafolio. en cuyo caso no podrían descartar esa ruta. a través de un espacio estrecho de acero de canalé que vibraba con bocanadas regulares de aire frío. Pero tendremos que improvisar. y no encontrarían pruebas de ninguna cuerda o aparejo para trepar. tenía que confiar en su instinto y en la práctica que le había dado forma. La ventana era un modo obvio de escape. Por grande que fuera el destacamento del escuadrón Alpha. Quedaba una vía que los perseguidores habían de examinar. y desenmarcó los filtros hasta que el pasadizo quedó desbloqueado. mil doscientas salas. que contenía. Podían estar en todas partes. aunque Bryson lo hubiera vuelto a poner en su sitio. —Esto conduce a un sitio encima del portón del Canciller —dijo Bryson. pero estaba muy alta. que vigilaba la entrada a la suite. aunque podía ser posible que se ausentase un momento de su escritorio. Los paneles del filtro de aire estaban ajustados en su sitio. en siete hectáreas de terreno. y de allí a la torre de Victoria. Los asesinos de Prometeo parecían ser en cambio la vanguardia de una lucha de poder que contaba con sanción oficial. y los asesinos no tardarían mucho en darse cuenta de que el panel de madera en el fondo del armario estaba suelto. eso determinaría la dirección que tomaría su búsqueda.despotricaba y daba a entender que había una nueva generación de espionaje gubernamental). afirmaría que nadie pasó por allí. . se decidirían rutas de investigación basadas en un conjunto fijo de variables. de la oficina de Rupert Veré. ¡Una locura! Esto no era tan sólo una transformación burocrática. más de cien escaleras y tres kilómetros de pasillos. Se harían cálculos. Indudablemente habría otros de paisano que les estarían buscando y no serían menos letales: agentes al servicio del Grupo Prometeo. La cabeza de Bryson era un torbellino de mapas y de planes que había memorizado. ni un simple cambio de gobierno. las dos cámaras del Parlamento. a sabiendas o no. Eso implicaba que varios asesinos del escuadrón Alpha o de Prometeo estarían ya abocados a revisar el pasadizo. hallar el orden en el caos. Era todo lo que tenían. Tanteó con los dedos y ubicó una puerta con bisagra para los servicios de mantenimiento. Estaba seguro de que sus perseguidores inspeccionarían todos los medios posibles de fuga. se estaba llevando a cabo en cooperación con la Casa Blanca. La única esperanza de Bryson y Elena era que los buscadores se perdieran en el laberinto de pasajes ocultos. La secretaria personal de Veré. Si Elena y él habían de sobrevivir. debía simplificar. una transferencia de poder que haría época. de escape. Entonces Elena y él se metieron por el conducto cúbico de acero. arrastrándose y dejándose deslizar por un declive empinado.

Tanteó las paredes del pasadizo hasta dar con el panel de madera que probablemente cubría una salida a un armario. parecía vacía. Fueron rápido y en silencio en dirección a la puerta. Bryson entró primero al armario. Alguien les seguía por el pasadizo secreto. le ponía la boca en la oreja y susurraba: —¡Escucha! El asintió:Los oigo. y continuaron. abrirían fuego. iluminado por un estrecho haz de luz que pasaba por la rendija que había entre la puerta del armario y el suelo de linóleo. ni una lucha a corta distancia. y espió. si bien las luces estaban encendidas. Al desprenderla. Le susurró a Elena: —Quédate aquí hasta que te dé la señal de que puedes salir. Sacó un pequeño destornillador Philips de su portafolio y aflojó el panel. Se quedaron helados. Empezó a pensar a toda prisa. Se quedaron atentos. era probable que alguien hubiese estado allí hacía poco. acompañado del crujido en el suelo de madera. Bryson la abrió un tanto para asomar la cabeza. Había un cierto eco. que debía dar a un vestíbulo. miró a ambos lados del vestíbulo a oscuras.Pero unos instantes después de que salieran del conducto de aire. con o sin silenciador. Efectivamente. esperando. y tenía varios implementos en el portafolio que serían menos efectivos en un combate cuerpo a cuerpo. Le palpitaba el corazón. Estaba entornada. no había nadie. distinguió una estantería al final que parecía estar llena de artículos de limpieza. Despacio.Sí. Por la abertura entraba luz indirecta. Sintió que Elena le cogía un hombro. Era una trascocina iluminada con luz fluorescente y con los suelos cubiertos de linóleo verde. Pero lo lamentable era que no habría un combate cuerpo a cuerpo. con lo cual el mango de madera de una fregona golpeó estruendosamente contra la pared. en señal de que no se moviera. Tenía la Browning de Dawson. Hubo un sonido repentino y crispante: Elena volteó un balde. Si les descubrían. No vio a nadie. Bryson se tranquilizó al ver que el ruido no había llamado la atención. pero no había modo de saber cuánta munición había en la recámara. Bryson oyó pasos que parecían venir del interior del pasadizo. y que a su vez daba a la trascocina. la madera crujió y gimió. seguido de Elena. A pesar de que la habitación estaba iluminada. Ahora Bryson estaba seguro. Lentamente y con cuidado. Bryson levantó una mano en el aire. podían ver los límites del pequeño armario. se agacharon y pasaron apretadamente por la pequeña abertura a nivel del suelo. abrió la puerta del armario. Bryson se detuvo de golpe junto a otra ranura de luz que se colaba por la pared. . no de afuera. Al mirar más de cerca. un encargado de la limpieza que por lo tanto regresaría de un momento a otro. Tras un minuto que pareció interminable.

—¿Te has perdido. Yo no hago preguntas. ¿Perdido? ¿No era una pregunta natural acaso?: vestido como lo estaba. Pero miraba a Bryson con ojos astutos. Parecía vieja para estar haciendo ese trabajo manual. —Estoy con Scotland Yard —replicó Bryson con impecable acento inglés de clase media-baja—. y habían de evitarlas... Hay problemas de seguridad en el área. Aliviado. ¿Te puedo ayudar. Hay muchos rumores dando vueltas.Bryson pasó por una máquina expendedora. el pelo blanco era fino y ondulado. una señora de la limpieza que se movía despacio y empujaba un carrito de metal. y entonces apareció alguien. que se había puesto en el cinturón. un viejo balde marrón en el que había una fregona. —Empujó el carrito por el pasillo en dirección al trastero y lo dejó junto a una pared—. no? —dijo la señora de la limpieza—. Bryson se cubrió con el portafolio recubierto de Kevlar en un brinco vertiginoso. ¿Habría circulado tan rápidamente el rumor de que había uno o dos fugitivos dando vueltas por el edificio? Pensó deprisa. Era un funcionario. apuntó a Bryson y apretó el gatillo. Quizás usted ha oído. Bryson dijo: —¿Cuál? La anciana señora de la limpieza lo miró con perplejidad al tiempo que se acercaba a Bryson y continuaba en voz baja y confidente. como lo indicaba su vestimenta. Pero era sólo una viejecita. Pero también era consciente de que la vieja podría convertirse en una fuente de información. con una respuesta lista en caso de que le preguntara algo. —Sí —dijo la señora con aire fatigado—. A la velocidad de un rayo. cariño? —Tenía una cara amable y llena de arrugas. qué va. Él se paró de golpe y se llevó una mano a la Browning. Bryson siguió por el pasillo en dirección a ella. mientras se quitaba el polvo de los hombros con la mano. —¿Qué diablos hacesaún con vida? Y repentinamente sacó una enorme pistola azul acero de entre los pliegues de su blusón. Bryson parecía estar fuera de sitio en aquel pasillo de servicio. y se movía con tanto esfuerzo físico que le hizo compadecerla. —Se alisó las cejas con un pañuelo rojo deshilachado mientras se dirigía a él—. que fue a dar con toda la fuerza contra el antebrazo de la vieja. —Disculpe —le dijo Bryson al acercarse. ¿Pero te molestaría responderme a una sola pregunta? A la defensiva. si bien un poco polvorienta. No es parte de mi trabajo. La pistola cayó al suelo y se deslizó .

estaba obnubilado. sintió náuseas. debía mantener la piel y todas las partes de su cuerpo alejadas de su punta letal. y de nuevo Bryson logró esquivarla por un pelo. lo cual la convertía en un arma peligrosísima. que voló por el aire. Era fuerte y tenía una coordinación extraordinaria. dejando a la vista un cabello negro cortado al ras y las líneas de una máscara de látex. Mientras forcejeaba con el brazo contra la mano de Bryson y la hoja temblaba en el aire. y cuando cogió la muñeca que detentaba el estilete. pensó Bryson. Ahora se daba cuenta de que estaba mucho más débil a causa del balazo en Shenzhen. Brillaba como si estuviera recubierto con un líquido viscoso. no se había dado suficiente tiempo para recuperarse. Pero volvió a empujarla contra el suelo y le quitó la peluca blanca. El estilete centelleó cerca del rostro de Bryson. un estilete largo y delgado. que era mucho más joven. «¡Es una maldita vieja!». Ella se retorcía con violencia. y entonces ella le dio un rodillazo en la entrepierna y le alcanzó los genitales. El menor corte o rasguño causaría una parálisis inmediata y una muerte por asfixia. se incorporó y arremetió contra él. o del apéndice que lo sostenía. y lo que vio le dio escalofríos. Cayó sobre él de un golpe y lo derribó al suelo en el momento en que sacaba otra arma escondida. Entonces la mujer. Él gimió al sentir el dolor frío que irradiaban los testículos. Y ella tenía una destreza de movimientos como nunca antes había visto. Le metió un pulgar directamente en la cavidad del ojo y Bryson sintió un dolor inmenso. la hoja le cortó un botón de la camisa. más fuerte y más semejante a una fiera salvaje que a una mujer. fuera de sí. con la cara retorcida. Bryson rugió en agonía. cuando le clavó las uñas en los ojos. y con determinación reunió la considerable fuerza que tenía y golpeó a la mujer contra el suelo. y le dio otra patada en los genitales. Por lo general. Pero sólo por un instante. Dando un alarido. en vez de apartarse de él. Le dolió la herida en el flanco. apretándole las piernas. con todas sus fuerzas. Había de moverse con cuidado cerca de la hoja afilada. como una cobra. la harpía se agazapó y dio un salto adelante. pero Bryson se adelantó al movimiento y rodó sobre ella. que tenía un zapato de cuero con punta de acero. las manos extendidas como garras o instrumentos mortales. que no era una vieja. pero aún podía ver a través de él. directamente hacia la hoja. Estaban trabados en la lucha. y azotaba una y otra vez como una bestia rabiosa. pero esta vez le soltó un golpe con la mano izquierda. tomó claramente por sopresa a la harpía. giró el pie izquierdo.por éste lejos de ellos. La atacó con ambas manos. La mujer sacó una hoja afilada y reluciente. la fuerza de Bryson sería muy superior. Trató de patearle de nuevo con el otro pie. incapaz de correr el riesgo de buscar el arma. que aún tenía el estilete apuntándole a él. A él le sangraba el ojo derecho. muy al contrario. Ella volvió a gritar. pero ya no se hallaba en su mejor forma. pero . no le soltaba la muñeca. Bryson olió la hoja con el veneno agrio cuando casi le rozó el rostro: movió la cabeza hacia atrás justo a tiempo para salvar el pellejo. porque implicaba reaccionar e ir al encuentro del instrumento de muerte. los ojos se lo comían. Al tiempo que usaba el mayor peso de su cuerpo. un movimiento en contra de la intuición. y luego comprendió. Supo de inmediato que la hoja estaba cubierta de toxiferina alcaloide.

contratada quizá en Bulgaria o la antigua Alemania Oriental: uno de los difuntos servicios del bloque del Este. Oyó un grito: Elena corría hacia él desde la tras cocina. No. soy unainútil. Las unidades Alpha son marines o SEALS de la Marina. buscó la vaina de cuero entre los pliegues de su blusón.. —¡No! . Creo que el ojo se ve peor de lo que está. —¡Podría haberte matado así de fácil! —Era fuerte. abría la boca una y otra vez como un pez fuera del agua. en gritos inaudibles. Nicholas. —Creo que deberíamos separarnos. enfundó el estilete y por fin se puso la vaina debajo de la chaqueta. El efecto fue inmediato. Ella era de fuera. ¡No sé nada de peleas. le puso las manos a ambos lados de la cabeza y. me alegra que te hayas quedado. sólo unos músculos siguieron contorsionándose en espasmos. Los ojos. mi amor! —susurró—. muy buena. le revisó la cara. de combatir! Draga mea. hasta apuntar el estilete que resplandecía al cuello de la mujer. —Oh. Ofreció toda la resistencia muscular que pudo con el brazo. Los labios se retorcieron en un rictus. dejó de respirar. ¿Era algún tipo de veneno? —Toxiferina. le salió saliva por la boca y de golpe quedó inmóvil en el suelo y empezó a agitarse violentamente. ¡Quieren matarnos a los dos! Bryson asintió y tragó saliva. cuando la parálisis mortal se extendió por su cuerpo.. flanqueados por las arrugas de látex.Bryson concentró su fuerza y su energía en torcerle la muñeca hacia ella. —¿Crees que era Alpha? —Casi seguramente Prometeo. Centímetro a centímetro. pero no bastó: Bryson tenía más fuerza bruta. y ella te habría podido usar contra mí. Bryson cogió la hoja que se había aflojado en la mano de la muerta. —¡No soportaba estar allí sin hacer nada! —Habrías salido herida. —¡Por Dios. bajó la hoja trémula hasta la piel expuesta y suave del cuello de la mujer rabiosa. con ojos de pánico. se abrieron de terror cuando la hoja tocó suavemente su piel. y muy. Después. hemos de marcharnos de aquí. Resolló y se tocó la sangre pegajosa que le cubría el ojo derecho.

Los pasadizos y conductos de aire ya no son seguros: estarán rebosantes de agentes en este momento. por corredores de servicio. Pero tendremos que ir por pasillos cada vez que encontremos uno. —miembros del escuadrón Alpha. —¿A la planta baja? Bryson sacudió la cabeza. otros dos controlaban las salidas del edificio. lo sabes! ¡Puedo ayudarte de muchas maneras. y no podía dejarla ir en ese estado. demasiado exhaustiva. —El gentío es mejor para los asesinos que para sus blancos. Eso indicaba dos cosas: que estaban cerca de un punto de convergencia. La vigilancia es demasiado buena. Dos de ellos patrullaban el patio de oficiales. De alguna forma hemos de ir al lado este del edificio si queremos que nuestro plan de fuga tenga alguna posibilidad de éxito.. Es gente queno se deja llevar por los pruritos normales de la prudencia. ese tipo de cosas. ésa era un área poco usada. mejor.. y obviamente esperaba que uno de los dos o ambos apareciesen. no ya Prometeo y Alpha. Mirando desde un costado de la ventana de la trascocina. pero. por favor! Bryson asintió. y del resto. estaba aterrorizada. Tendremos que salir al pasillo y buscar un montacargas. y todas las fuerzas estarán en alerta. El ministro de Exteriores Británico ha sido asesinado. —¡No puedo! Lo siento —¡no puedo pelear sola.—Elena. —Estará atestada de policías. y que habría otros no muy lejos de allí. —Pues hemos de cambiar de plan. ni siquiera durante la pelea con la bruja. Primera o segunda planta. —Fue rápidamente a la puerta y se quedó escuchando unos instantes. observando toda el área. y luego buscaremos una salida alternativa. Pero el hecho era que el señuelo de Prometeo andaba por allí. Evidentemente. ahora ya saben que somos dos. para que no le vieran desde fuera. . y los dos últimos caminaban por la terraza prismáticos en mano. Se volvió a Elena. —De acuerdo. Contó seis hombres en traje de faena. No oyó nada. Bryson comprendió enseguida que la situación era peor de lo que imaginaban. un hombre y una mujer. sobre todo cuando saben qué aspecto tienen. no había venido nadie. en el que desembocaban varios caminos y desde el cual se podía salir del edificio. —Ha de haber mil personas en este edificio. Las cifras también dan seguridad. Cuanto antes se fueran de esta parte.

De vez en cuando se veía una puerta abierta. y nada indicaba. Al parecer eran oficinas que pertenecían al personal de comités: oficinistas. vio una puerta pintada de verde. para estudiarla. Pero la suerte era algo en lo que él nunca quiso confiar. Al doblar a la derecha. debía verse fatal: un ojo ensangrentado. ésa era por lo tanto la dirección en la que debían ir. Apretó el botón para el segundo piso. seguido de cerca por Elena. Era obvio que llegarían a un vestíbulo posterior de servicio. con una barra de protección a la altura de la cintura. Una mujer bien vestida avanzó hacia ellos por el corredor. No había tiempo para buscar los servicios y lavarse. Cerró los ojos un instante para visualizar el mapa. miró a la derecha y vio un ascensor. Corrieron por el pasillo de servicio vacío hacia la izquierda. entraban y salían sin prisa de las oficinas. . y el ascensor subió lentamente con un quejido. Ninguno de ellos pareció advertir a Bryson ni a Elena.Abrió una rendija de la puerta y se asomó a mirar hacia ambos lados. Se acercó y la abrió con facilidad. Bryson se detuvo. Apretó el botón de llamada. yendo rápido y cogiendo a Elena de una mano. Eso era bueno: quería decir que probablemente no haría falta una llave para hacerlo funcionar. El plano del edificio del Parlamento era extremadamente complejo. y eso era exactamente lo que querían evitar. y la ropa estaba desgarrada y desaliñada por la pelea con la falsa señora de la limpieza. La miró por instinto. supuestamente funcionarios del gobierno. y en las puertas no había nombres ni títulos. Abrió la puerta y salieron. El lado este del edificio quedaba a la derecha. Era un ascensor antiguo. Era largo y estaba escasamente iluminado. tampoco era lo bastante grandiosa como para los miembros del Parlamento. con una ventana de vidrio en forma de diamante y una puerta interior que se abría y cerraba como un acordeón. revisó el área todo lo que pudo. si bien tenía aún el atuendo de funcionario respetable. el compartimento estaba iluminado con una luz mortecina. de nuevo: Bryson no tenía otra cosa en qué apoyarse. Le hizo señas a Elena. él había conseguido memorizar las principales rutas. pero no estaba seguro de adonde daría con exactitud. ni de ceremonial. varias personas. hacía ruido con los tacones sobre el mármol y el eco se oía en todo el pasillo. ahora habían de confiar en una combinación de velocidad y buena suerte. directores ejecutivos. No era un área pública. Bryson se asomó. Continuó por el corredor. puesto que era anterior a esas medidas de seguridad. La ropa de Elena estaba igualmente desaliñada. y tampoco vio a nadie. bordeado de puertas de ébano con números dorados. que fueran vigilantes o agentes secretos. Ambos daban el aspecto de estar decididamente fuera de lugar. Estaba vacío. usado para limpieza y mantenimiento. y cuando llegaron a una esquina. Abrió la puerta y entraron. pero no todas. De pronto se dio cuenta de que. Se detuvo un instante para orientarse. la suerte se acababa inevitablemente en el momento en que se daba por sentada. a juzgar por su actitud. cabizbajo como si estuviera sumido en pensamientos. auditores. quizá morado. se aproximó a ellos y pasó de largo con una mirada curiosa. llamaban la atención con su apariencia. secretarios y personal de apoyo. no había nadie. Elinstinto. Corrió hacia él. El ascensor se detuvo en el segundo piso. Se encontraron entonces en un corredor decorado y con suelos de mármol.

—Todo recto y a la izquierda —le dijo a Elena en voz baja. pero no oyó pasos cerca de ellos. —No quiso darse la vuelta para ver si les seguían. Era un anfiteatro. Si les miraban a los dos. y detrás de ella dos bancos altos de madera: los escaños para los miembros del comité. apretó el paso. No había teléfonos que sonaran. la situación iba ahora más allá. A la derecha había una puerta de roble macizo y en arco. Sabía que esas ventanas daban al Támesis. En el medio de la sala había una larga mesa de madera. ¿Pero si realmente les vigilaban. con el cartel debajo de un vidrio esmerilado que decía: comitédoce. y giraron a la izquierda. No pasaba por alto sensaciones que otros desechaban por engañosas o paranoicas. con sendas persianas rectangulares que cubrían la mitad de la superficie e impedían que entrase la luz directa del sol que se reflejaba en el Támesis. ¿ Crees que deberíamos meternos allí? —Excelente idea. A unos setenta y cinco metros delante de ellos había una ventanita de vidrio de color de las que suelen verse en las catedrales medievales. Además. al menos así existía la posibilidad de que no le vieran la cara ensangrentada. una sala de comité. Ella le apretó la mano como señal de que había entendido. las paredes estaban revestidas en madera oscura hasta más allá de .con grupos de gente que hablaba despacio. llegarían a perder a quienes les persiguieran. estaban apagadas y la enorme sala estaba vacía. Les vigilaban. los teléfonos parecían sonar en secuencia. pero las luces. le sobrevino una ansiedad. encima de una plataforma central de baldosas decoradas y de brillantes colores. Pero algo no estaba bien. Ya no le importaba si su actitud o su aspecto llamaban la atención. la sala era solemne y majestuosa. grandes y altas. No podía deducir racionalmente qué le molestaba. tachonados de latón y con respaldos de cuero. La luz entraba a través de dos ventanas emplomadas. en diferentes oficinas y diferentes lados del corredor. Elena susurró: —Mira. la puerta estaba abierta. recubierta de cuero verde. y sabía que era posible que empezara a imaginarse cosas. con varias filas de asientos de madera. Los ruidos estabanmal. Si podían entrar con rapidez. en cambio. El techo abovedado tenía al menos diez metros de altura. quizás esté vacía. o al menos podrían confundirles por un rato. dos inmensas arañas de cristal. Poco después terminó el corredor. El pomo giró sin dificultad. situadas en el otro extremo de la sala. y por encima de todo había aprendido que el instinto era el arma más valiosa que tenía. notó que la gente que conversaba entre sí de pronto se callaba cuando les veían pasar. por qué no ocurría nada? Con Elena cogida de una mano. ¿ Se estaría volviendo paranoico? Había pasado quince años como agente. Sintió que los pelos de la nuca se le ponían de punta. Aun vacía.

—Nick. y por encima había un elaborado empapelado de color bermejo de estilo gótico.. retratos de reyes al mando de sus flotas. —¡Quietos! —gritó un policía—. Pero podría ser peor. si realmente crees que no tenemos opción. Entraron dos hombres. como obstáculos. —¡Qué caída! —No carece de riesgo —concedió—. Pero si hay algún otro modo.la mitad de su altura. ¿O sí? —¡Son los cabrones! —gritó un policía—. luego otras dos. Arrójela de inmediato. No . —¡Quieto allí! —gritó otro. Calculó: cuatro policías. ¡Policía! Los hombres.. eran dos siluetas oscuras. cuatro pistolas. si usaba las sillas de madera como escudos. y un televisor montado en una pared con la etiqueta anunciador de la cámara de los comunes. haciendo que ella hiciera lo propio. —Estamos a tres pisos de altura.. con expresión de fiereza. No era imposible abarcarlos. Los asesinos de Prometeo probablemente no habrían vacilado. y luego apoyó el portafolio en el suelo. la abadía de Westminster con una multitud velando un ataúd cubierto con la bandera del Reino Unido. al menos. Pero no disparaban. con la espada en alto. algo inusual en la policía británica. Bryson sacó la Browning pero no disparó. Parecían resueltos.. lo haré si insistes. Las puertas se abrieron de par en par y Bryson se arrojó al suelo. las ventanas? Bryson asintió. —Nicholas. ¿Peroeran en efecto policías? No podía estar seguro. Elena dio un grito. No por mucho tiempo. ¿Estás pensando en. Se oyó un ruido en el corredor. Los únicos toques de modernidad eran discordantes: unos cuantos micrófonos que colgaban del techo en largos cables. ¡Bryson vio enseguida que eranpolicías con el uniforme azul de la policía metropolitana! Y supo que les habían visto. aquí no podremos escondernos —dijo Elena con calma—. ¡Los asesinos! —Arroje el arma —dijo el que parecía estar al mando—. llevaban armas y les apuntaban. En cada una de las paredes había varios óleos monótonos del siglo XIX: escenas de batalla.

Nos han cogido. Póngase de pie. era un suicidio! Respiró hondo. arroje el arma. —Bryson se dio la vuelta y vio que de hecho estaban atrapados.cabroncete!—Indicó con un gesto la pistola de Bryson—. ponga las manos en alto y no saldrá herido —dijo Sullivan con voz firme—. no podían rendirse! ¡Pero hacer otra cosa era unalocura. Somos cuatro y ustedes sólo son dos. Arrójela. ¿Por qué no lo intentas? Pero Sullivan replicó: —Está bien. a una policía que bien podíano ser policía. cerró los ojos un instante. ¡Aquí tienes mi identificación. Los cuatro agentes de policía siguieron avanzando en la sala. Bryson tenía la pistola en alto. cada vez más cerca. creerían que estaban a punto de aprehender a una pareja de asesinos. 28 Uno de los hombres estaba claramente al mando: era alto. horas que no podían darse el lujo de perder. —¡Pero.tienen adonde ir. ¡Deprisa! Elena miró a Bryson. con las manos en alto. —Muy bien. no podía matarles. desesperada y sin saber qué hacer.¿Eran realmente quienes decían ser? En ese momento. Les detendrían e interrogarían durante horas. pero sin apuntar a nadie. estaban en la boca del lobo. Rendirse era entregarse a una autoridad cuestionable. a un hombre y una mujer que acababan de matar al ministro de Exteriores. ésa era su mayor preocupación. y sí asesinos de Prometeo disfrazados. —Vale —dijo—. dispersándose para rodear a Bryson y Elena—.¿Y si eran miembros legítimos de la policía metropolitana? Si lo eran. Pero antes quiero ver las identificaciones. —De acuerdo —respondió Bryson con fingida calma—. ahora gritando—.¡Arrójela! —repitió. y cuando volvió a abrirlos se puso de pie. estaba en buena forma y su etiqueta en el uniforme decía sullivan. escoria. Pero si eran verdaderos agentes de policía. tendrá todo el tiempo del mundo para . Bryson consideró las opciones. Y con ninguna certeza de que les dejarían en libertad. Vale. En cuanto le hayan esposado. pero supongo que ya se habrán dado cuenta. ¡No. qué caradura! —gritó uno de los policías—.

—No —dijo Bryson. Con mucho gusto cooperaré una vez que sepa que sois quienes decís ser. El nombre. con lo cual él. que operan en violación de una docena de leyes inglesas. no me asuste. si bien una de las habilidades del grupo Prometeo era obtener insignias genuinas o falsificarlas a la perfección. Hablo en serio. de uniforme. ¿De acuerdo? —De acuerdo —dijo Sullivan. del lado izquierdo. —Así me gusta —dijo Bryson. por lo que probablemente será lo bastante idiota como para matar a uno de nosotros. coincidía con la etiqueta en el uniforme del jefe. pero siguió con la pistola apuntada a Bryson. Y luego. Si por una de esas casualidades llegara a disparar. Sáquela con la mano izquierda. maldita sea. y deje que la vea. Pero hay grupos de mercenarios y asesinos dando vueltas por las salas del Parlamento. Una vez que esté seguro de que no sois uno de ellos.despacio. porque si no es posible que dispare en defensa propia. y aparentemente también los otros. junto a su número de identificación.estudiar nuestras identificaciones. así que no joda con nosotros. Sullivan. —Mata a ese cabrón —gruñó uno de ellos. y el número en la charretera de su jersey azul marino coincidía con el de la identificación. Al agacharse para cogerla. arrojaré el arma. aún sin apuntar a nadie en particular—. —Bien. Fue a caer a los pies de Bryson. la abrió y vio la insignia plateada en el costado derecho con el blasón de la policía metropolitana. retrocedió unos pasos. número de serie y firma. había una tarjeta blanca laminada con la foto del sargento Robert Sullivan. rango. pero ojo: ha asesinado al ministro de Exteriores. —No te muevas. Bryson viró bruscamente y apuntó la pistola directamente a la cara del policía.con cuidado. agregó—: Le enseñaré mi identificación. notó que uno de los hombres —el más impaciente por abrir fuego— avanzaba hacia él desde la izquierda. La cartera plegable de cuero estaba abierta en su mano izquierda. —Abriremos fuego cuando yo lo diga. será lo último que haga en su vida. siguiendo las instrucciones de Bryson.cretino. agente —dijo Sullivan. Ciertamente parecía auténtica. Sullivan giró la muñeca izquierda y arrojó la cartera por el suelo. dirigiéndose a Bryson. todo el tiempo empuñando la pistola y apuntándola a uno u otro hombre. Ahora deslícela por el suelo —tírela despacio. Si crees que realmente maté al ministro de Exteriores a sangre fría. Sullivan era miembro de la Unidad de Operaciones Especiales. ¿no? El hombre de gatillo fácil se quedó helado. Dentro de la funda de plástico. ¿me ha entendido? —Entendido. entonces no pensarás que dudaré un instante en volarte la tapa de los sesos. . con la palma abierta. Nada de movimientos bruscos. Cogió rápidamente la cartera del suelo. Se agachó lentamente para recoger la cartera. Alzó apenas la Browning.

—¡Ministerio de Defensa. Era posible. Otro recogió la pistola de Bryson. por supuesto. tras examinarla con cuidado. En definitiva. Se acercaron dos hombres del equipo. Quedan los dos arrestados por el asesinato del ministro de Exteriores Rupert Veré y el subsecretario Simón Dawson. —Dawson era un cabecilla. un agente de una organización internacional con un gran interés en que se aprobara el tratado de seguridad.. Bajaron las armas. —Muy bien. les colocaron rápidamente las esposas y luego los registraron por si llevaban armas. salvo el hecho de quehabía una y que. probablemente no tendría todos los detalles de su uniforme en su sitio. En efecto. reunidos con tanta prisa. era un buen signo. y dos uniformados. como para dejar a la vista de todos ninguna prueba que le conectara a ese grupo. el portón se abrió de un golpe de par en par. parecía legítima. grandes y musculosos con ametralladoras. perohabrá pruebas: diarios corruptos de llamadas. actitudes y. El sargento Sullivan se dio vuelta con asombro. Fueron lentamente hacia la pared que estaba más cerca y apoyaron las manos contra ella. De repente. El instinto le decía que los policías eran auténticos. pero un análisis cuidadoso de balística revelará que fue Dawson quien mató al ministro de exteriores. estoy seguro. que hubieran sido minuciosos con estos detalles. Fuerzas Especiales! —gritó el más alto de los dos con voz ronca de barítono. Bryson seguía atento al menor movimiento que no estuviera dentro de lo normal. el hecho de que no habían abierto fuego. visitantes admitidos al edificio del Parlamento que venían a verle pero que no constaban en sus propios registros. Podrían haberle matado con facilidad. —¿Asesinado por su mano derecha? No lo creo. y que Elena hiciera lo propio. —Soy el sargento de policía Sullivan. claves de comportamiento. detalló su ubicación y pidió refuerzos. —Sullivan pulsó el interruptor de su aparato emisor y receptor.. ahora despacio. . irrumpieron en la sala. Basó esa afirmación en toda una serie de pequeños detalles.tenían permiso para portar armas. poco en verdad podía afirmarse a partir de la insignia. Era demasiado sigiloso. —Entiendo la necesidad de seguir el procedimiento establecido —dijo Bryson—. pero no lo hicieron. era ese simple hecho el que hizo que Bryson depusiera el arma y pusiera las manos en alto. Un equipo de asesinos clandestinos. vayan hacia la pared y apoyen las manos contra ella —dijo Sullivan. más importante aún. y hasta ahora Bryson no había advertido ningún error.

¡SantoCielo. con las manos esposadas. y sólo después les matarían. Bryson siguió la escena sin poder hacer nada. Dios mío! Horrorizado e indignado. Se tambalearon. De ahora en adelante nos haremos cargo —dijo el hombre. Dios mío! ¡Oh. Bryson entendió lo que acababa de pasar y por qué. Tenemos la situación bajo control. Ésa era la única explicación posible de por qué estaban aún con vida. con las pistolas enfundadas. señor. El Grupo Prometeo nunca afrontaría el riesgo de que Bryson y Elena fueran detenidos: era difícil de prever el peligro que implicaría lo que pudieran divulgar. Bryson se dio la vuelta alarmado. Antes incluso de que terminara la frase. Sullivan miró al de pelo al ras. Elena chilló: —¡Oh. Algunos de ellos manotearon el arma. mientras que la única barrera entre ellos y los intrusos era una fila de sillas. la sala retumbó con el ruido ensordecedor de las ametralladoras cuando el asesino canoso y su escolta dispararon a mansalva contra los cuatro agentes de policía: les llenaron el cuerpo de balas. —¡No! —gritó—. Cogidos desprevenidos.—Nadie nos avisó de su participación. El asesino de Prometeo consultó su reloj. . ¡Son asesinos! Elena se arrojó al suelo inmediatamente y Bryson se arrojó junto a ella. pero ya era demasiado tarde. —Ni a nosotros de la suya. sus cuerpos se retorcían de un lado a otro. no era algo que usaría el ministerio de Defensa británico. Las ametralladoras eran checas. Los disparos sueltos produjeron un ruido metálico contra el suelo de piedra y se incrustaron en el ébano. casi danzando en un intento patético pero vano de esquivar las balas antes de desplomarse. Pero era demasiado tarde. no son lo que dicen! Desconcertado. los auténticos policías fueron un blanco fácil. sumado al de la sangre derramada. Tenía el pelo al ras de un gris acerado y unos fríos ojos azules. Era más probable que los propios asesinos a sueldo de Prometeo quisieran interrogarles en persona. —¡Al suelo! —gritó Bryson—. En el aire había un agrio olor a cordita. —¿Dice que es del ministerio de Defensa? —Así es —replicó el otro con brusquedad—.

pensó con aire arrepentido.«Después de las sustancias químicas vendría la muerte». A Bryson le pareció que su acento. Los uniformes. Tenía la parte delantera de la camisa empapada en sangre.. El interrogatorio químico se ha desarrollado mucho en los últimos años. y los intrusos de las ametralladoras eran indudablemente asesinos a sangre fría. le costaba respirar. de que sólo unos minutos lo separaban de la muerte. se corrigió. Respiraba levemente y con dificultad. Lo que sucedía iba más allá de su capacidad de entendimiento. Lentamente. nunca lo lograría. y después cayó al suelo. Robby Sullivan había sentido el impacto en el diafragma como una patada de caballo. No podría quitarles la llave de las esposas sin ser visto. —Ahora vamos a divertirnos por unas horas —dijo el asesino de Prometeo—.. En el suelo. ahora parecía holandés. Yotambién estoy ya del otro lado.Entonces el más alto de los dos asesinos habló con voz grave. y en cambio sus hombres fieles y devotos. «No». en silencio y con discreción. Habían sido adiestrados para enfrentarse a la muerte. Pero quedarse allí implicaba someterse a las sustancias químicas. . Bryson forcejeó con las esposas. los policías estaban muertos. con la vista nublada. todos ellos buenas personas con novias o mujeres y familias. Miró a su alrededor. y le pidió al Señor Jesucristo que le concediera una última oportunidad de hacer justicia. había algo que definitivamente no coincidía. No había conseguido desenfundar la pistola a tiempo. tenían los cuerpos acribillados. Robby Sullivan se sintió razonablemente seguro de que iba a morir. tanteó dónde tenía el arma. y se preguntaba cuánto tiempo más estaría consciente. sus uniformes no eran del ministerio de Defensa. no serviría de nada. lo cual quería decir que sus alegaciones de inocencia quizás eran verdad. la vista se le ponía fuera de foco. se debilitaba paulatinamente. pero en realidad sus tareas en la división Westminster no podrían haber sido más pacíficas. pero sin una llave o algo que pudiese usar como llave. que les administrarían probablemente con tan poca maña y en cantidades tan abultadas que les ocasionarían una lesión grave e irreversible. que la primera vez le había sonado inglés. ¿pero a quién se le hubiera ocurrido que de repente unos soldados del ministerio de Defensa les atacarían con ametralladoras? No eran. pero al menos esto parecía claro: el de las esposas se rindió sin ofrecer resistencia. del ministerio. Lo que les había sucedido a estos hombres era horripilante. Y todo el tiempo la mente luchaba por comprender. ¿Qué había ocurrido? La pareja que se rindió parecía estar ilesa. sus protestas eran plausibles. Pero no entendía: ¿Tos hombres armados habían venido a rescatar a los asesinos? ¿Entonces por qué el hombre esposado le había puesto sobre aviso? Miró al techo. y estaban a no menos de dos o tres metros de distancia. habían sido brutalmente masacrados.¡impensable! Y a mí. Una bala le habría perforado un pulmón porque sentía que poco a poco se ahogaba. estoy seguro de que ya lo sabe —dijo el holandés con naturalidad. El de las esposas tenía razón. tambien. claro está. —Le buscan en todo el mundo. como podrán comprobar.

—No estamos para nada solos —dijo Bryson con intensidad. y lo que diablos sea que estáis preparando ya se ha terminado. ni refuerzos. había cambiado de posición y se aproximaba. Se permitió mirar rápidamente y vio que el agente llamado Sullivan movía la mano.¡Distráelo! ¡Haz que se fije en otra cosa.. y le miró con fiereza. Ya te han descubierto a ti y a tus cómplices en la conspiración. Bryson volvió la vista al asesino de pelo al ras. Bryson no se atrevió a mirar de nuevo. ni recursos. —¿De qué sirve tanta destrucción.. Queremos simplemente conversar francamente con usted. en busca de. ¡pero estaba a unos centímetros fuera de su alcance! El del pelo al ras prosiguió como si no hubiera oído una sola palabra de lo que dijo Bryson. las manos esposadas le cubrían el rostro. Bryson notó que el segundo hombre. —El Directorate ya no existe.Elena lloraba. estoy seguro de que ya lo sabe —continuó el otro—. —Por favor. pero oyó un mínimo roce metálico contra el suelo de piedra. —El asesinato de un miembro del gabinete británico es un crimen gravísimo. estiró la mano y la agitó en un esfuerzo desesperado. —Realmente no hay motivos para que se siga derramando sangre —dijo con sensatez—.. El oído sensible de Bryson alcanzó a distinguir un sonido apagado a unos pasos de distancia. una charla íntima. tanto terrorismo? —gritó—. Nodejes que vea lo que acabas de ver. Está solo. un avión con cientos de pasajeros con hombres y mujeres y niños inocentes? . no debe darse cuenta! De pronto Bryson levantó la voz. que tenía aspecto de boxeador. haz que continúe. Eso es todo. ¡Lasbombasí ¿Qué justificación puede haber para volar por los aires. a crear problemas. con la ametralladora en una mano y lo que parecía una aguja hipodérmica en la otra. hicimos correr la voz. No tiene apoyo. no debe oír.. se pelea con molinos de viento. El policía rozó el cañón de la pistola con la punta de los dedos. Mucho antes de que destruyerais el Directorate. ¡Manténlo ocupado! No dejes que se distraiga. Pero simplemente queremos hablar con usted: queremos saber por qué está tan decidido a interferir. Por favor. con los ojos centelleantes—. no —gimió con suavidad—.

Inclinó la cabeza a un lado. Cuando pasaron las explosiones.—Verá —dijo el otro—. pensó. respiraba con agitación. He de darme prisa. y probablemente ya estaba inmune a tanta violencia. el sargento Sullivan. disparó dos tiros con soberbia puntería.. —dijo el policía débilmente—. nosotros creemos que hay que sacrificar a unos pocos en el altar de la mayoría. . en el que pronto halló la llave que buscaba. esperó unos segundos y asomó la cabeza. con una expresión de furia y de sorpresa. Había sido malherido en el torso. murmuró un rezo en voz baja y se apretó las manos esposadas. ella luego tomó la llave y rápidamente hizo saltar las de él. atraídos por los disparos? ¿Dos minutos? ¿ Uno? ¿Segundos? Bryson estiró las manos esposadas y cogió el llavero. que se abrieron en el acto.. ¡Tomás! —gritó. Hubo una rociada de sangre cuando la bala de grueso calibre perforó la cabeza del hombre de Prometeo y salió por detrás. Los dos disparos fueron casi ensordecedores. en un traqueteo agónico. la conmoción era demasiado grande. de miles de millones. para escuchar—. asustada por los disparos repentinos y sin saber de dónde habían salido. quién es usted. Su escolta se retorció dando espasmos antes de doblarse sobre las rodillas: la bala le había entrado por el cuello. Con algunas maniobras. ¡Y usted lo sabe. pero esta vez no gritó.. yosé que lo sabe! —Y con voz trémula agregó.. despacio—: Nos ha salvado la vida.. —¡No somos asesinos! —gritó Elena—.. era una herida profunda. La vida de algunos cientos de personas no significanada comparada con la seguridad de millones. —Las palabras del asesino de Prometeo se desvanecieron al tiempo que ponía cara de recelo. Bryson también se asomó y vio que al sargento le quedaban quizás unos minutos. —No sé. reuniendo la fuerza y la resolución que por un instante le hizo olvidar la conmoción y la letargía de la inmensa pérdida de sangre.. El policía que lo había hecho. Bryson consiguió meter la llave en las esposas de Elena. ¿Cuánto tiempo quedará antes de que lleguen otros. una siguió inmediatamente a la otra.. con lo que el proyectil lo paralizó mientras se giraba. la protección de incalculables generaciones de. No quien pensábamos que era. y era evidente que se había cruzado en su trayectoria con la médula espinal y una arteria vital. Con los ojos abiertos y húmedos de lágrimas. Elena se alejó rodando por el suelo. Uno de los aparatos emisores y receptores de los policías volvió a sonar: —¿Pero qué ocurre? —preguntó una voz latosa y estática. dos explosiones gemelas. ¡ El policía lo había logrado! Levantó la pistola y. Bryson oyó el tintineo metálico sobre el suelo muy cerca de él: Sullivan le había arrojado su manojo de llaves.

No tardarán en ubicarlo. y la longitud del edificio era de casi trescientos metros. sobresalían dos secciones altas y delgadas. Ella miró y volvió a asentir con la cabeza. y luego se puso a aflojar un cerrojo de la ventana—. produciendo un estruendo. Elena se asomó y se volvió a Bryson con expresión de susto. —No contesta su radiollamada —replicó él rápidamente mientras arrancaba la larga persiana y la arrojaba al suelo. Bryson sonrió. Y salta lo más lejos que puedas. Parecía que no la habían abierto en años. esta vez quieto y callado. Elena vio que Bryson corría hacia la ventana en arco de la derecha. y harán por él más de lo que nosotros somos capaces. pensó Bryson... para sorpresa de Bryson. —No podemos dejar a este hombre aquí: ¡no después de lo que ha hecho por nosotros! —protestó ella. —Lo veo. —Protégete la cabeza y el cuello del impacto. me haré a la idea. Pero tras otro intento. pero luego. con un pequeño terraplén de piedra y una valla baja de acero. en la que los miembros del Parlamento tomaban el té o pasaban el tiempo. pensó. Luego venía el agua. así estarás segura de caer en el agua. Se encontraban en uno de los dos extremos que sobresalían. dijo: —Yo voy primero. Bryson se dio la vuelta y vio que Sullivan se desplomó otra vez al suelo. el lado este. el bote —dijo él.—¡Vayanse! —les dijo el sargento en un susurro. —Por lo menos eso me salió bien —dijo con una sonrisa picara—. aunque no lo dijo—. el río pasaba justo por debajo de ellos. «no hay muchos como él». más de doscientos metros. como lo había planeado Bryson. Los Cruceros del . Lo mejor es caer de bomba. pero a ambos lados de la terraza. «Resultó ser un héroe». la ventana cedió. En su mayor parte. décadas quizás. ¡Vamonos! —gritó. y una bocanada de aire frío entró en la sala. pon la cabeza y el cuello entre los brazos mientras te dejas caer. era una terraza provista de sillas y mesas. Elena corrió hacia la ventana y le dio un tirón al cerrojo hasta que se abrió. daba directamente al Támesis. Este lado del palacio de Westminster. que salto del trampolín más alto de Bucarest. Luego le dio un tirón a la ventana. casi en perpendicular. Elena asintió y se mordió el labio inferior.—Pero ya no hay nada que puedan hacer por él. estaba dura.

un módem veloz. Pocas horas después. lejos del Parlamento y los equipos de asesinos. la corriente era fuerte. con una lista muy específica que le dio Elena. Bryson fue al minibar de la habitación. con conexión de infrarrojo. Él esperó a que le diera la señal de que estaba bien. —Has estado fantástica. ella ya había arrancado el motor. Bryson salió de compras. Elena estaba de pie en el alféizar. un rico y excéntrico miembro del Parlamentó que no quiso dar su nombre y quería impresionar a su última conquista llevándola a pasear directamente del terraplén del Parlamento al Domo del Milenio con la lancha más rápida que tuvieran. —Recupero la contraseña software-shareware. había que establecer prioridades y asignar a los hombres allí donde más se les podía necesitar. y una variedad de cables de ordenador. no sacaremos nada . El agua estaba fría y turbia. ya casi había llegado a la lancha. vio que Elena. que estaba conectado a la línea de teléfono. y regresó con el equipo que ella necesitaba: el ordenador portátil más rápido y potente que encontrara. Elena levantó la vista del ordenador. puesto que era una ruta de escape poco lógica e inesperada. y respiró hondo. y de allí a Internet. En caso que quieras saber en qué gasté todo el dinero. cruzaron a toda velocidad el río. —Veía la lancha que se balanceaba en el agua a unos siete metros a la izquierda. y luego se subió al alféizar y se zambulló. Bryson sonrió. Ella asintió y bebió un generoso trago. con la ventana abierta. se hizo una bola y cayó los quince metros que la separaban del agua acabando en un sonoro chapoteo. Dawson tomó precauciones: el aparato que llevaba tenía la contraseña protegida. —¿Estás cargando algo por teleproceso? —le preguntó. Y cuando él llegó a nado. Después brincó en el aire. cuando salió a la superficie. en pocos instantes. Si no puedo descifrarla. que era una gran nadadora. estaban de vuelta en su habitación de hotel en Russell Square. ni patrullas en la terraza. —Creo que necesito una copa. Se subió a la lancha y de inmediato se dirigió a la cabina. con los pulgares en alto. La mano izquierda apretó el hombro de Bryson. cariño. Ésa fue la parte más fácil. que miró alrededor y no vio francotiradores en esta parte del techo. le sirvió un whisky a ella y otro para él. Pero resulta que sus lanchas están amarradas al muelle de Westminster y para conseguir que amarren una justo enfrente del palacio hizo falta un soborno considerable.Támesis se alegraron de alquilarle una lancha a mi jefe. Los elementos más valiosos debían apostarse estratégicamente. Elena dio un pasito desde el suelo al alféizar con ayuda de Bryson. atada a la valla de acero frente a la terraza.

. vagamente preocupado. Pero una vez que pasemos la contraseña. Bryson bebió un trago como celebración.. —¿Hay algo aquí? —Sólo tarjetas de crédito. Debía averiguarlos. Oh. Nicholas. Sabía que nunca estaría contento hasta que no supiera la verdad. . tal vez entonces me di por vencido: herido. Tal vez por un momento. —Será porque no conoces a muchos hombres. estaremos dentro. y empezó a golpetear el aparato con una pequeña aguja negra.en limpio. diría. Sabía que si él sabía algo. —Eres una mujer admirable. Ella sonrió. Nunca he conocido a un hombre como tú. —Luego volvió a mirar la pantalla—. Quizá más de la cuenta. Ella cobró un aspecto distante. Pero a nadie como tú: nadie tan valiente y tan. no.testarudo. —Soy una mujer que ama su trabajo. incluso si me desgarraba el corazón con ello. Estamos adentro.. Puede que sea esto. durante la más oscura y profunda depresión. Tú. eres el admirable. —No sé si es cierto. —¿Nunca le preguntaste a Ted Waller? —De nada valía preguntarle. —Metió una contraseña en el aparato digital de Dawson. ya lo he revisado. lo haría. se le iluminó el rostro—. mientras su voz se desvanecía—.. nunca tuve la certeza. Nada que nos sirva. Ella sacudió la cabeza. Pero nunca estuve seguro. si quería contármelo. Un instante después. Bryson cogió la cartera de Dawson. —He conocido a unos cuantos. cuando bebía demasiado de esto —dijo levantando la copa y brindando con ella—. —¿De qué? —De los motivos por los que te fuiste. confundido y enfadado. —A menudo me pregunté —dijo ella. algo de dinero y un montón de papeles. Nunca te diste por vencido conmigo.

pero aun así es arduo. ¿Hay un número de teléfono? —No.. éste es un algoritmo de cifrado DES de 56 partes: gracias a Dios no usa claves de 128 partes. Siempre hay que tratar de entrar donde está cerrado. —¿Qué tiene de bueno? —Sólo se cifran cosas de valor. —Mierda. Ella se quedó callada durante un momento. ¡de hace tres días!. —¿Ahora qué? —Está cifrado. no tiene ni la mínima parte de la potencia de los superordenadores que teníamos en Dordogne. —¿De cuándo es la anotación? —Es de. —Ni siquiera tenemosdías. estas instalaciones. Sólo «Llamar a H. Dunne».. —¿Cómo? Por Dios. —¿Puedes abrirlo? —Llevará tiempo. aún localizable para aquellos con los que él quiere hablar. Bryson levantó la vista de repente... —¿Cuánto tiempo. Dunne». —Pues eso es malo y bueno. claro. y otra cosa que dice «transferencias». —Ése es un punto de vista.. —El problema que tenemos son los recursos limitados. Por suerte. así que algo interesante ha de haber aquí. La base de datos de los teléfonos y las direcciones. —Harry Dunne.—¿Qué? —Hay una anotación en su agenda: «Llamar a H. —Volvió a dar unos golpecitos en la pantalla—. .Santo cielo. Mierda. horas? —Días o semanas con este ordenador. Aunque sea un ordenador portátil de primera. claro que aún está vivo.. ¿El aparato ese tiene números de teléfono o una agenda de direcciones? —Parece que tiene de todo. una inmensa cantidad de datos. y eso porque conozco de memoria estos sistemas.

dijo—: Debemos localizar a Waller. De pensar demasiado. . y que contenía información descifrada de Prometeo. —Naturalmente. Es como ese viejo dicho en que de un número infinito de monos con máquinas de escribir algún día saldrá Shakespeare. Tras un instante. —Toma un respiro —dijo Bryson. qué bien me hace —murmuró.—Lo sé —dijo por fin—. si he de ser franca. Sí. —Suena improbable. Y ver si logramos algo de ese modo. dividir el trabajo entre varios sitios piratas de Internet. Fumaba. Sacó del ordenador uno de los disquetes que había salvado de Dordogne. —Y eso me lleva a pensar en Dawson: cómo un hombre tan ocupado y meticuloso como él recuerda todas sus contraseñas. fue hacia el sillón y comenzó a masajearle el cuello. —Vale la pena intentarlo. Elena tenía un aire agotado y sombrío. le parecería bien. Tres horas después. Porque alguien así nunca usa una sola contraseña: no es seguro. Ni siquiera puedo estar seguro de que recibirá el mensaje. Apoyó las bolas de papel con la comida. no tengo muchas esperanzas. apagó el cigarrillo y fue al baño. Supongo que podría improvisar: básicamente. —Pues. repartir la faena de miles de millones de combinaciones numéricas. pero sólo si no pone en peligro nuestra propia seguridad. —Sí. Regresó con un trapo húmedo en la frente y se hundió en un sillón. —Me duele la cabeza —dijo—. —Ah. —¿Qué dices? —«Seguridad» me ha hecho pensar en contraseñas y códigos. —Puedo probar uno de los canales de emergencia. pero no tenemos ni idea de hasta qué punto ha sido infiltrado el Directorate. —Nuestra seguridad —murmuró ella—. algo que no le había visto hacer desde que abandonaron Rumania. eh? Ella sacudió la cabeza. Waller lo entendería. cuando Bryson regresó con comida india para llevar. —¿No ha habido suerte.

pero dejar abierta la puerta del garaje. —Santo cielo. tres veces más! —¿Quiénes son los destinatarios? —¡Todos estos nombres! Es como el «quién es quién» del Parlamento. Es una vieja técnica soviética para chantajear a occidentales: te pagan una suma simbólica por consultarte. Pero la «clave» criptográfica es una larga serie de números. cantidades. —Sobornoy chantaje. es el plural detessera.. —Si recuerdo el latín que aprendí en la escuela. ¿puedes pasarme su Palm Pilot? Bryson fue a buscarlo a la habitación contigua y se lo dio. ella sonrió. laboristas. Bryson sintió que se le aceleraba el pulso. Puedo usar el mismo software para recuperar contraseñas que usé antes. que quiere decir «contraseña». con todo el aspecto de legitimidad. Es un protector de contraseñas. Por primera vez en varias horas. Nick. incluso hora y lugar de las veces que se encontró con ellos.—¿ Y cómo las recordaría? —En alguna parte ha de haber una lista. pero es un sistema de cifrado simple: se llama «software de información segura». Diez minutos después. ¡y en algunos casos. ¿Aparece la lista? —No. El documento que dice «Transferencias» es un registro de pagos por cable hechos a una larga lista de cuentas bancarias de Londres. que guarda la contraseña en un trozo de papel del cajón del escritorio porque nunca la recuerda. No es para nada difícil. volvió a sentarse ante la mesa de trabajo. Una documentación completa. Es un juego de niños. De modo que ha de guardarla. conservadores y hasta unionistas del Ulster. anunciaba que había descifrado el código. Tiene nombres.. Restaurados su entusiasmo y su energía habituales. verdaderamente imposible de descifrar. Es como cerrar con llave la puerta de casa. y después te tienen cogido: tienen las pruebas de pagos hechos por los soviéticos en tu cuenta bancaria. —Estoy segura de que Dawson era más astuto. —Aquí hay una lista. Sumas que van de las cincuenta mil a las cien mil libras. Podía leer toda la información que Dawson había bloqueado con tanto esmero. Los dos elementos cardinales del tráfico ilícito de influencias en política. está en código. miembros de la Cámara de los Comunes en todo el espectro político. Lo encendió y dio unos golpecitos en la pantalla con la aguja. vale. De . —Siempre he creído que el punto más débil de la seguridad por ordenador en una oficina es la secretaria. liberales demócratas. fechas de recibos. Con la misteriosa etiqueta«Tesserae».

el dinero ciertamente ayuda a limar diferencias. en caso de que alguien se echara atrás. y después le dieron la zanahoria. —Con dinero lavado —dijo Elena—. Él respiró hondo. las largas columnas de cifras que se sucedían. una «contribución para la campaña» atractiva y abultada. First Washington Mutual Bancorp. del mismo modo que en América forzaron al senador Cassidy.. Y probablemente detrás de lord Parmore.. Si se quiere tener alguna influencia sobre un debate tan cargado y crucial como el del tratado de vigilancia en el Parlamento. pero en cambio miró con fijeza la pantalla. —¿Lo estás cotejando con los datos que sacó Chris Edgecomb? La expresión de su rostro pareció ensombrecerse ante la sola mención de Edgecomb. Meredith Waterman. el ministro de Exteriores. —¿Hay alguna manera de determinar la fuente de donde provenían esos fondos? Ella puso uno de los disquetes que había sacado de Dordogne en el ordenador. y sin duda detrás de otras muchas voces influyentes dentro del Parlamento. —Correcto. —Un banco de inversiones tradicional se ha convertido de alguna manera en el .modo que Dawson no sólo chantajeó a miembros del Parlamento. Así era como Simón Dawson ejercía el poder. Imposible de localizar. Sobornos a políticos sin escrúpulos. —Apostaría a que en esos casos había algo más que un simple soborno. secretos vergonzantes y perjudiciales. Indemnizaciones. Si leyéramos la prensa británica del último año. —Déjame adivinar —dijo Bryson—. Así es como se convirtió en el poder oculto detrás de Rupert Veré. Simón Dawson era el pagador secreto. que hasta tiene los códigos del banco en que se originaron los pagos. No pone el nombre del banco. La misma empresa que secretamente es la dueña del. su jefe. seguro que encontraríamos algo similar a lo que sucedió en el Congreso de Estados Unidos: filtración de información privada y delicada. No respondió. sólo el código. sino que además conservó la evidencia para un posible chantaje. —Tenemos una coincidencia. la debilidad humana puesta de manifiesto ante el mundo. —Al parecer. —La lista de Dawson es tan completa. Seguro que los oponentes más férreos al tratado fueron obligados a dimitir. El lugar donde dices que Richard Lanchester amasó su fortuna. era obvio que volvía a recordarle la pesadilla a Elena. los comprometieron. Y a los demás les advirtieron. la mayoría de los políticos más influyentes del Parlamento vendían sus votos. a aquellos que venden el voto.

—No. Transparencia financiera con el FBI. todas las conexiones financieras. —Dices que Richard Lanchester se ha hecho muy rico allí. —Vale. Nunca ha debido ser ratificado por el Congreso. y estaba elaborando una teoría que él insistía en torpedear.conducto para traspasar fondos ilegales a Washington y Londres. cadáveres en el armario. —Quiero que consideres esto con respecto a Lanchester. No lo creo. Los dueños son básicamente diez o doce socios. ¿Crees que es posible que siga siendo uno de los socios? —No. Trabajar en la Casa Blanca requiere una completa transparencia financiera. no transparenciapública. del escudriñar que vendría con aceptar el puesto. Nick. ¿no es cierto? . Berlín. era una matemática que se movía con facilidad entre principios sobre todo abstractos. somos curiosos por naturaleza. —Y quizás a otros centros de poder mundiales: París. sean quienes fueren. por lo que sé. tienes razón en que el asesor de seguridad nacional no ha de pasar por el mismo bautismo de fuego por el que ha de pasar un secretario de Estado —concedió Bryson—. Moscú. ¿Piensas que Lanchester aún tiene influencias allí. —De niña aprendí a no creer nunca en lo que decían los periódicos de Bucarest. —Así es. En los últimos meses he seguido con atención lo que sucedía con el Tratado Internacional de Vigilancia y Seguridad. examinan cada movimiento suyo. —No cabe duda. lamento decir.. todo el mundo está constantemente a la búsqueda de alguna irregularidad financiera. Cuando empezó a trabajar en el gobierno seguramente renunció a todo eso. —Una lección muy valiosa. pero la leyenda es que lo abandonó todo para ir a Washington. Quizá tiene cosas qué ocultar. En nuestra profesión.. Meredith Waterman de hecho es la dueña del Congreso y el Parlamento. habrá dimitido como socio y habrá puesto el activo en un trust. Pero los funcionarios de la Casa Blanca también están bajo la lupa. ¿no es así? Piensa en ello: ¡a lo mejor ésa es la razón por la que no acepta el nombramiento del presidente para ser secretario de Estado! A lo mejor no se trata de modestia: quizá no quiere ser blanco de la atención pública. Siempre me enseñaron a desconfiar de la historia oficial. y que así es como consigue servirse de su antiguo banco para canalizar inmensas sumas en sobornos? —Meredith Waterman es un banco en manos privadas: una sociedad de responsabilidad limitada. Elena parecía impacientarse. Que rompió todos los vínculos formales.

Piensa en ese juego de los sombreros y la pelotita.. mientras que la verdadera batalla tiene lugar entre bastidores. Ya sabes lo que pensamos los rumanos de los zares. en que se mueven los sombreros de sitio y la gente trata de adivinar debajo de qué sombrero se encuentra la pelotita. demasiado serio el peligro de ser descubierto. una palabra que siempre me pone nerviosa. y es importante para él que no aparezca conectado con ninguna de esas maniobras. Pero el asesor del presidente para la seguridad nacional. que infringiría las libertades individuales más fundamentales.. —Su nombre circula: ¿cómo lo llaman. El riesgo era demasiado grande. como dices: una distracción. ¿vale? Éste también es un desvío de la atención. —Ese «algún motivo» significa que al mismo tiempo está detrás de la conspiración de Prometeo. si has leído atentamente los informes periodísticos. El término que usan siempre es «zar».No tenía sentido. para influir en la opinión pública. Pero. un nuevo cuerpo de control global con amplios poderes.. —Y el zar sería Lanchester. —¿Y cómosabemos nosotros que se opone al tratado? ¿Por filtraciones. Y después quedaba la cuestión de los motivos. ¿Yquién estará al mando de esta nueva agencia? En las últimas semanas.. —Pero no tiene sentido. siempre como conjeturas. se creará un ejecutivo internacional. más antiguo. una vez que se ratifique el tratado. Bryson sacudió la cabeza. un hombre en semejante pecera no podía darse el lujo de orquestar una conspiración de tal magnitud. ¿todo ello para asegurarse apenas de que Lanchester . una «prueba piloto?». tal vez. Un juego de sombreros. como sus posibles directores. siempre en medio del artículo. sobre leyes. A lo mejor Richard Lanchester quería ocultar sus ambiciones porque en realidad quiere que lo nominen para ese cargo ¡que luego aceptará a regañadientes! —Santo Cielo. un funcionario de la Casa Blanca. tenía sentido. alegando que semejante agencia de control mundial sería un abuso. ¡se sabe que es un opositor al tratado! Se supone que es una de las voces en la Casa Blanca que ha hecho una fuerte campaña en sucontra. Todos seguimos el debate público sobre la legislación. ¡Una batalla que pone en juego enormes cantidades de dinero y de poder! Una batalla librada por ciudadanos ricos y con poder que especulan con hacerse diez veces más ricos y poderosos. Buena parte de lo que ella decía era lógico. —Y bien. habrás encontrado que siempre se mencionaban los mismos nombres.Él asintió. Supongo que es posible que esté involucrado en un desvío de la atención por algún motivo. no? ¿No es así como funciona? Pero las filtraciones a la prensa siempre tienen una razón oculta: la gente tiene motivos para dar a conocer ciertas cosas. El instinto del dinero y el poder era tan antiguo como la propia civilización.

es unalocura! Bryson se mordió el labio inferior. los documentos cifrados. Porque. No podía ser. —Por eso quiero que tú te metas. —Hemos de infiltrarnos —susurró Bryson con urgencia. si Meredith Waterman es realmente el nudo. entra por la ventana. Meredith Waterman y la conspiración de Prometeo. En elpasado. estarán bajo siete llaves.fuera nominado para otro cargo burocrático? Absurdo. Meredith Waterman era una de las sociedades más tradicionales de Wall . —Pensémoslo con cuidado. estarán cerrados herméticamente como un tambor. Sin embargo. —¿Pero para hacer qué? —Para averiguar la verdad. ahora estaba convencido de que Richard Lanchester era la clave de Prometeo: un eslabón crucial en la cadena que llevaba a Prometeo. te garantizo que no encontraremos ningún documento en los lugares habituales. Para usar una de tus metáforas. —¿En Meredith Waterman? Bryson asintió. Para averiguar la conexión exacta que hay entre Richard Lanchester. los códigos para entrar a los ordenadores estarán protegidos. estará cerrado herméticamente como un tambor. si la puerta está cerrada. —¡Nicholas. Entonces lo que hemos de hacer es mirar en el ayer: en la vieja Meredith Waterman. —Pero si estás en lo cierto. cada archivero tendrá tres llaves. la entidad bancaria de renombre. Estará bien vigilado. Todos los documentos actuales serán inaccesibles. absorto en sus pensamientos. —¿De qué estás hablando? —Mira. —¿Cuál es la ventana? —Si queremos averiguar cómo una prestigiosa entidad bancaria es cómplice en el lavado de dinero. pero en sus días de gloria. el lugar desde el que se hicieron los pagos masivos en todo el mundo. —¿En Nueva York? —Sí. como tú dices.

en el extremo sur de Manhattan. archivos. 29 La sede central del eminente banco de inversiones Meredith Waterman estaba ubicada en Maiden Lañe. Ahora bien. Es improbable que los nuevos dueños tiren los documentos antiguos. ¿podrías reservarnos un vuelo con ese aparato? —Por supuesto.Street —un montón de javatos renqueantes y endogámicos que se sentaban a decidir ante una mesa en forma de féretro y bajo la vista vigilante de sus ancestros en los óleos que colgaban de la pared. construido un siglo atrás en estilo Segundo Imperio francés. ¿no? —Así es. a pocas calles de Wall Street y a la sombra del World Trade Center. Si encuentras dos asientos para esta noche. ya que vienen de una época anterior a las transacciones secretas de fondos. y en qué momento? Ella se encogió de hombros. Tienen un verdadero sentido de la historia. Yésa es nuestra ventana. el talón de Aquiles. parecía fuera de su sitio. el edificio Meredith Waterman no tenía tantas pretensiones y exhibía una elegancia sobria y orgullosa. con un techo de mansarda y una fachada de ladrillo y piedra caliza. de su propia inmortalidad. pensó. Un banco que alguna vez gozó de gran reputación y que ahora era el eslabón vital del engaño de Prometeo. —¿Pero dónde se buscan esos documentos? —En los archivos. sin duda inflado. Todos los bancos de la vieja guardia y con criterio histórico guardan los antiguos documentos. y los considerarán fundamentalmente benignos. juntos o no. Hemos de llegar a la sede central de Wall Street de un venerable banco de inversiones. no tiene ninguna importancia. Hemos de llegar a Nueva York lo antes posible. en la compañía que sea. que se encontraba cerca de allí y en cuyas cinco plantas subterráneas estaba depositada buena parte de la reserva en oro del país. cuando los franceses osaron soñar con un . —¿Para mañana? —Para esta noche. agraciado y de cuatro plantas. A Nueva York. un sentido. lo clasifican y le ponen una etiqueta para la posteridad. de otra era: París en tiempos de Napoleón. El sitio en que la seguridad será más relajada que en ninguna otra parte. cógelos. A diferencia del palazzo imitación renacentista del Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Era un edificio neoclásico. esos tíos. ¿Así que cuándo y cómo empezaron a pasar dinero para sobornos? ¿Quién lo hizo? ¿Cómo ocurrió. conservan cada pedazo de papel.

se veía obligada a divulgar lo mínimo acerca de sus operaciones. Entonces. pasó delante del edificio con la curiosidad informal de un turista que llegara de otra ciudad. si bien una buena parte eran simples datos biográficos. La entrada principal estaba al final de una escalinata de granito. Rodeado de los rascacielos modernos del distrito financiero. Si había una conexión con Lanchester. Era célebre por su reputación refinada. Pero consiguió reunir mucho más acerca de los socios generales. el prominente edificio de Meredith Waterman irradiaba una serena confianza debido a su linaje aristocrático. le resultaba conocida. Y enseguida se acordó: la pista de patinaje del . simulando que era un operario de la compañía telefónica. personales. y sus clientes eran ricos de toda la vida. parecía no tener ninguna relación con su antiguo empleador.imperio universal. Bryson la había visto en alguna parte. del hecho de que perteneciera a catorce socios generales cuyas familias se remontaban a la fundación de la misma Manhattan. había amasado una cantidad respetable de información sobre las instalaciones del edificio Meredith Waterman. parecía una figura mitológica griega. Había artículos y perfiles en publicaciones financieras. Bryson y Elena se prepararon durante algunas horas. Mientras tanto. había renunciado poco después de ser nombrado asesor presidencial en asuntos de seguridad nacional. revestido en ébano. sus sistemas de computación y hasta los antiguos documentos de la corporación. de las amistades que se remontaban a la escuela. por administrar las fortunas de generaciones de las familias más pudientes de América. El nombre Meredith Waterman evocaba su legendario salón de socios. en una inspección final del área antes de encontrarse con Elena. las conexiones de familia? Elena buscó y buscó. A primera vista. Había muy poca información financiera disponible sobre el banco: como no era una corporación con fondos públicos. ¿Y qué había de los vínculos sociales. ésta no era evidente. puesto que Meredith Waterman fue el banco privado más antiguo de América. Bryson reunió información de la manera que más a gusto se sentía: a pie. en la Biblioteca Pública de Nueva York. Pasó varias horas andando por el vecindario. Desde entonces. En el interior. y de que fuera la última sociedad privada que quedaba entre los grandes bancos de inversión americanos. Los círculos sociales de Lanchester no parecían cruzarse con los de sus antiguos socios. Al promediar la tarde. que hablaban de la exclusividad de este banco privado. tampoco había ido a los mismos colegios. pero no encontró nada. pero al mismo tiempo poseía un alcance global. Richard Lanchester no figuraba entre los socios. Ella había investigado exhaustivamente el Meredith Waterman a través de Internet. desdeFortune a Forbes pasando por el Wall Street Journal. un vendedor de software. ancha y empinada. y trabando conversación con especialistas en computación que salían de los edificios aledaños. haciendo llamadas telefónicas. mirando. y en el punto central había una estatua de bronce sobre un pedestal. el vestíbulo oval de mármol estaba iluminado de manera espectacular. un empresario en busca de oficina para alquilar.

pero las observaciones que había hecho Bryson sobre la vigilancia en el edificio le indicaban que no debían intentar entrar sino hasta después de la medianoche. circulaba el rumor de que «familia» era el nombre en código para «salud». Ni siquiera en código. pero tan poco tiempo. —¿Qué me dices de la búsqueda en Internet: no hay historiales clínicos? —Es más fácil decirlo que hacerlo. Parecía modelada según la famosa estatua de bronce del Rockefeller Center. pero no descubrió nada. La estatua de Prometeo. y no hay ningún número de teléfono para Harry Dunne. Nada. Llamé a la oficina de personal de la CIA haciéndome pasar por una secretaria de la Casa Blanca: dije que el presidente quería enviar flores a su viejo amigo Harry Dunne. ¿No funcionó? . —Buena idea. Habían de contactar con otros. Por lo menos siete horas a partir de entonces. Probé su número particular. —Revisé el aparato digital de Dawson. y que necesitaba una dirección adonde enviarlas. El tiempo era un recurso escaso. —Pero evidentemente está localizable. entre ellos y sobre todo con Harry Dunne. pero no apareció nada. del que estaba casi segura iba a funcionar. Lo he intentado con todos los buscadores convencionales de historiales clínicos usando su nombre y su número de la Seguridad Social. Pero no había ninguna información acerca de él. —Lo intenté por la puerta del frente —dijo—. Una espera tan larga. inquirió. pero la persona que respondió. si interpretamos correctamente esa nota en la agenda de Simón Dawson de hace unos días. Así que ése es un callejón sin salida. dijo que estaba muy enfermo y no. no lo podían malgastar. —No creo que no lo sepa. —Yo tampoco. He tratado incluso con un claro engaño. que no tenía ninguna información acerca de dónde podía estar. y fue muy breve al teléfono. más allá de una vaga afirmación de que el subdirector de la Central de Inteligencia se encontraba «de permiso» por «motivos de familia».Rockefeller Center. Eran las cinco de la tarde. habían concluido su preparación. el ama de llaves. Elena buscó. nada se sabía de dónde podía estar. pero sin mayores explicaciones. de que el alto cargo de inteligencia se encontraba gravemente enfermo. Pero era obvio que la habían instruido perfectamente. Eso era.

Supuestamente. tiene que ver con el hecho de que Pete Munroe estaba en el Directorate. sí? ¿Cuál? —Hay una encargada en la clínica de reposo donde vive mi tía Felicia.. había fragancia de flores y césped recién cortado. lo cierto es que se ha rodeado de un cordón de vigilancia de lo más efectivo. ¿Qué término había usado una vez Dunne para referirse a la tía Felicia? ¿Un «cordón de vigilancia»? —Puede ser que haya otra manera —dijo con suavidad. El aire estaba fresco. ¿no estaba ya mal de la cabeza? —Lamentablemente. no. y era el final de un largo día de calor. sepa lo que sepa. al condado de Dutchess. Se quedaba en casa de unos amigos en el pueblo y había oído tantas buenas cosas acerca de la Institución. el tiempo que tenemos ahora no nos alcanzaría. Pero Dunne obviamente piensa que es importante seguirla de cerca. Siempre tiene su número de teléfono para poder llamarle en caso de que alguien llame o vaya a visitar a Felicia. Sean cuales fueren sus razones. —¿Cómo? ¿Por qué le importaría a Harry Dunne quién va a ver a Felicia Munroe? La última vez que la fuimos a ver juntos. una mujer llamada Shirley.. Cordón de vigilancia. no importa que sea consciente de su importancia o no. sí. Dunne no le pondría un cordón de vigilancia si no temiera que pudiese revelar algo. Por supuesto sabía que era un poco tarde. A Bryson se le ocurrió una idea. Estaba de paso. —¿ De veras? —Hay tantas cosas que contarte. Llegaron a los jardines bellos y bien mantenidos de la Institución de Cuidados Rosamund Cleary poco después de las seis y media. lo llamó él. Elena fue la primera en entrar y pidió hablar con un encargado. Obviamente Dunne no quiere que le encuentren. ¿pero no trabajaba alguien allí que se llamaba Shirley? Uno de sus amigos había mencionado a Shirley. . —¿De camino adonde? —A la Institución de Cuidados Rosamund Cleary. —¿Ah. que siempre sabe cómo localizar a Harry Dunne. Para hacerle una visita por sorpresa a la tía Felicia. Vamos a hacer un pequeño paseo en coche al norte de Nueva York. Parecía el ambiente perfecto para su achacoso padre.—Por desgracia. Hablaremos de camino. si recuerdo bien. Insistieron en que no tenían ninguna información. «un cordón de vigilancia». —¿Cuándo? —Ahora.

—¡George! —exclamó feliz. . y Shirley era el contacto de Dunne. Deja que piensen que estoy obsesionado. Y no Nina y tú. Felicia? —Porque hubiese querido que fuera él quien muriera. y se sentó ante la mesa con ella. George. No necesitas que te lo diga. «Deja que piensen que me he quedado fijado en el pasado. que ya Pete se siente mal. »Pero lo estoy. —Me has descubierto. que por lo tanto no representaba una amenaza inmediata. No revolvamos de nuevo en esas cosas. nacarada y con manchas de lápiz de labios—. sabes. en mi propia historia. Sonrió y dejó ver su dentadura postiza. le dio un beso en la mejilla. Rogó que Felicia estuviera lúcida. Porque no había en realidad nada de malo en hacer creer a Dunne que él seguía obsesionado con su pasado. Aún lo confundía con su padre. —¡George. como si fuera un niño travieso—. Levantó la vista cuando él se acercó. qué confuso es todo. Felicia —dijo Bryson con timidez y alegría—. No tenía sorpresa en la mirada. ¡Pero si tú estás muerto! —Se puso a regañarle. Está mortificado. donde había otros residentes. A Bryson se le vino el alma a los pies. y era como si viera a alguien con quien había hablado hacía sólo cinco minutos. Bryson sonrió. Bryson entró y preguntó por Felicia Munroe. —¿ Por qué se siente mal. pero Bryson no contaba con ello. también solos o sentados con alguien en mesas similares.Unos instantes después. Eso haría las cosas más fáciles. no me vengas con ésas! Sabes muy bien lo que ocurrió. —Tomó un bocado de puré de patatas. Oh. Estaba cenando cuando Bryson entró. Una y otra vez se pregunta: ¿por qué George y Nina tuvieron que morir? —¿Y por qué tuvimos que morir? —Lo sabes muy bien. Realmente no deberías estar aquí. existía la posibilidad de queno llamaran a Dunne. »Obsesionado con desenterrar la verdad». Hasta quizá tranquilizaría a Prometeo el ver que Bryson estaba tras la pista falsa. Como Elena tenía ocupada a Shirley. Pero cuéntame de nuevo: ¿de qué modo encontré la muerte? Felicia entornó los ojos con astucia. sentada sola en una mesa pequeña y redonda de ébano del elegante comedor.

¿No te haría sentir un poco mejor si me contaras lo que pasó? Felicia parecía preocupada. Pero había algo en la actitud de Elena que a Felicia le pareció tranquilizador. quiero decir. ¿Acaso Felicia reconoció a Elena? Era imposible. —Cuéntame esa noche. ¡pero no me importaba que la cena se enfriase! Se lo dije a Pete. oh. Le dio un abrazo a Felicia. —Las lágrimas le rodaban por las mejillas. pero tan triste. que los frenos no estaban bien. para nada feliz. ¿sabes? —Lo sé. y todo el tiempo decía. Eran íntimos amigos. Pete dice siempre que ojalá no hubieran tenido que morir: que ojalá hubiera muerto él en su lugar. Está muerto. huesudas y con manchas de vejez. ¿sabes? —¿En serio? ¡Feliz cumpleaños. luego se sentó junto a ella y le cogió ambas manos. ¡date prisa! ¡Conduce más rápido! Y George no quería. Cuando el coche perdió el control. deprisa! —Abrió de par en par sus grandes ojos y se le llenaron de lágrimas. y George y Nina murieron. una y otra vez sin parar: «¡Yo tendría que haber muerto! ¡No ellos! ¡Tendría que haber sido yo!». Le decía todo el tiempo a George que se diera prisa. pero Elena dedicaba toda su atención a Felicia. mi Pete estuvo en el hospital más de un mes.—Peroyo no sé por qué. ¿Cómo murieron? —Pues. A lo mejor tú puedes decirme. Pero no. y de eso hacía años. claro. es mi cumpleaños. les impulsaba a seguir!¡Deprisa. Es tan. ya lo sé —dijo Elena con ternura—.. —¡Una noche tan bonita en que nevaba! Hice la cena para todos. George era su mejor amigo. mientras el recuerdo doloroso emanaba de las profundidades de la mente confusa de una mujer para quien pasado y presente formaban un palimpsesto—. . Pero dime qué pasó. —Yo siempre me echo la culpa. Bryson quería llamar la atención de Elena. Felicia! —¿Feliz? No. mirando a Bryson de reojo—. sólo se habían visto una vez. ¿sabes? —Sí. Es una noche tan horrible. Nina estaba disgustada: quería que pararan y esperasen a que pasara la tormenta. preguntarle qué había sucedido. decía que era demasiado para el viejo Chrysler en la carretera helada. —No debería estar aquí realmente —dijo Felicia. ¡Pero Pete siguió insistiendo. ¿sabes? Elena rodeó a la frágil anciana con un brazo. Bryson levantó la vista y se asombró de ver a Elena. ¿Te duele mucho hablar de esto? De lo que sucedió. miró a Elena con desesperación—. no quería arruinar mi cena de cumpleaños por nada del mundo..

Pero costó mucha confianza. y tan rápido además? —Primero. un sitio al que pudiera acceder deprisa. En tanto única superviviente que fue testigo de los hechos. paciencia. Todo el mundo lo sabe. —Sí. ella no es de fiar. —¿Te refieres al número de teléfono? —¿Cómo has hecho para conseguirlo. incluso en su confusión mental. Pensé también que si Harry Dunne quería que la encargada pensase que él era un pariente preocupado por la salud de tu tía. algo que dudo tengan los hombres de la CIA que responden a Dunne. él mismo con lágrimas en los ojos. —¿Dónde estaba. Pues. —Ya está bien —dijo él con dulzura—. —Aunque acaba de hacerlo —señaló Elena. Tú eres la tierna. perseverancia y ternura. aunque esté confundida y piense de manera desordenada. Bryson se acercó a Felicia y la abrazó. y pienso que ella lo sintió. Sospecho que Dunne contaba con su avanzada senilidad en el caso de que yo quisiera contactarla y confirmar las mentiras que construyó con tanto cuidado. y cuando . sabía que no sería capaz de contradecir cabalmente su versión fraudulenta. incluso en estas circunstancias. Bryson asintió mientras conducía. Lo vi no bien me senté. gracias a Dios que estás aquí. Ella parecía pequeña como un pájaro entre sus brazos. sentada junto a Bryson en el Buick verde que habían alquilado. sobre el escritorio? —Cerca. —Creo que me hacía falta oírlo. Dunne lo sabía. pero recordará claramente su noche de bodas. A lo mejor no recuerda dónde está en este momento. Ya está bien. en su Rolodex. —Ha de ser un alivio tan grande para ti —dijo Elena. ¿Quién habría pensado que una criatura tan dulce tuviera madera de agente secreto? Elena sonrió. En una lista de números de contacto de «emergencia» que estaba pegada en el borde izquierdo del secador de su escritorio. Fue un accidente. —Así es. no insistiría al mismo tiempo en tomar precauciones de seguridad. —Hay una cierta coherencia en sus pensamientos. así que me olvidé «casualmente» mi bolsa en la silla que había cerca de su escritorio. pensé dónde lo pondría si fuera ella. Su memoria a largo plazo está viva: es lo que suele quedar intacto.—Pero fue un accidente —dijo—. es todo lo que puedo decir.

gracias a Internet. estaba apostada en la entrada de servicio en la parte lateral del edificio. o incluso menos. —La anotación que ella puso al lado del número decía «PA»: Pennsylvania. sin embargo. El se rió. Ni siquiera tendré que hacerlo yo misma: podré enviar un mensaje por correo electrónico a uno de los cientos de servidores que me conseguirán la dirección en media hora. Hasta pueden llamarlo. Es una fumadora empedernida. tú.estábamos por salir para visitar las instalaciones. quizá? Haré una consulta a número revertido. —Usted no está en la lista de admisión —dijo secamente. de aspecto varonil. enfrascada en la lectura de una novela rosa. —Tiene un puro acento de New Jersey. —¿Parientes. —El prefijo es 814. A la una de la madrugada. ¿dónde es eso? Han puesto tantos prefijos últimamente. —No lo creo. y no pareció muy contenta de que la interrumpieran. Las consultas a número revertido se han hecho más fáciles en estos días. O es la casa de la infancia. mientras marcaba la página del libro con el índice con uña postiza. ¿no? —¿Pennsylvania? ¿Qué haría Dunne allí? —A lo mejor él es de allí. Ahora es mi turno. de pronto me acordé. era uno de esos raros momentos en que tanto necesitaba desahogar las tensiones. Mientras recogía las cosas le eché una ojeada y lo memoricé. supongo. —¿Y si no hubiera estado allí? —La segunda opción habría sido olvidarme la bolsa por más tiempo y volver a buscarla durante su pausa del cigarrillo. volqué todo el contenido sobre el escritorio y el suelo. . —¿Tenías una tercera opción? —Sí. eso será fácil de averiguar. el personal de servicio en el edificio Meredith Waterman estaba reducido al mínimo: un puñado de guardias de seguridad y un empleado de tecnología informática. —Me das mucho mérito. Fui a recogerla. La guardia de seguridad.

cuando la guardia de algún modo se ablandó. El ascensor de servicio está a la derecha al final del vestíbulo. con sólo unos cuantos volúmenes en 1860. con una camisa que decía servicio de almacenamiento de datos mc-caffrey en la etiqueta. un antiguo comerciante de lino irlandés. Meredith es cliente nuestro. el último año para el que se guardaban los documentos en esa sala. Bryson se dio la vuelta. En cuanto llegó al sótano. con techo bajo y aislado contra ruidos. —Cuál es el propósito de su. Y eso quiere decir que he de revisar las líneas en el edificio. Le hacemos copias de seguridad afuera: teleproceso después del horario de trabajo.El hombre de cabello corto y gafas de aviador. se encogió de hombros. y otros.. El centro de documentación de la corporación era una gran sala subterránea. ¿tenemos contrato con un cierto McCaffrey. con márgenes y códigos de barras. documentos de personal. Las cajas estaban organizadas cronológicamente. El tiempo era extremadamente limitado: sabían que no podían quedarse allí por más . enmiendas a los estatutos. que ocupaba una fila completa. el año de su fundación por Elias Meredith. No pasa a menudo. —El tío dice que ha de revisar algo aquí porque hay un error de no sé qué. Servicio de Almacenamiento de Datos? Escuchó en silencio al otro lado de la línea. Cada año estaba subdividido en varias categorías: expedientes de clientes. preparando su próxima jugada. Volvió a escuchar. corrió hacia la entrada de suministros. Las carpetas estaban clasificadas por color.. Se supone que ha de llamar antes —dijo frunciendo el ceño—. pero a veces pasa. Pero nos salen errores digitales en los cotejos. Elena le estaba esperando allí. —Vale. descolgó el teléfono y marcó un número. no tengo que trabajar y me pagan igual. y una fila sobre otra de estantes de acero que contenían infinitas hileras idénticas de cajas de archivo altas y grises. —Luego colgó con aire de superioridad en la cara—. Para mí es lo mismo. Baje al sótano. Ella suspiró con irritación.. —Charlie. hasta 1989. No tengo más que volver a New Jersey y decirles que no me han dejado entrar.. Los años sucesivos tomaban más espacio en los estantes. actas de reuniones de socios y comités. —examinó la etiqueta en la camisa de Bryson—. que había localizado durante su expedición aquella tarde. luces fluorescentes. —Pues vale. resoluciones y acuerdos. gracias. con el mismo uniforme que él y una tablilla de aluminio. —Ya se lo he dicho.

creía que nunca se acabaría su buena suerte. indudablemente. empezaron a ver que faltaban documentos. y el casino eran los mercados globales de capital. Se dividieron las responsabilidades. puesto que seguridad se empezaría a preguntar por qué se demoraban tanto. Empezó a trabajar para Meredith Waterman inmediatamente después de terminar sus estudios en Harvard. y una transferencia que bien podía ser el principio de una larga secuencia de transferencias. lo que hacía era apostar a gran escala. no había más declaraciones de rentas ni beneficios de los socios. con los que hacía apuestas inmensas y multibillonarias en futuros de índices de bolsa y tasas de interés. Después añadió otra especialidad: la especulación e inversión en divisas. se destacó como un agresivo comerciante de bonos. En el lapso de pocos años. compensaciones. clientes. No había razón para bloquearlas. como todo jugador. El dinero que ganó entonces hizo que lo que había ganado antes parecieran limosnas. en que pondría palabras clave y referencias de los archivos. No parecía que los documentos hubieran sido sustraídos. que no había un sólo documento posterior a 1985 del dinero aportado por los socios. Después de 1985. El niño prodigio de Wall Street se había convertido en una fuente generadora de finanzas y. Frustrado y cada vez más tenso a medida que corrían los minutos. no sólo