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uoduccióll tk

AUIUlUO GARZÓN DEL CAMINO
CRITICA DE
LA ECONOMlA POUTlCA
DEL SIGNO
p"
JEAN BAUDRILLARD
HACIA UNA CRITICA DE LA EOONOMIA
POUTICA DEL SIGNO
LI CrÍl>ca ele IQ economía polír>c¡¡ del $;g"o So! propone
hacer el de la forma/signo. del mismo modo
que la crhica dc la economía política se propuso hacer
el de la forma/mercancla. Así como la mercanch, es a lu
\'cz \"alor tle cambio y vnlOI dc en-
IOnCC$cl análisis !Out! tleesta forma wbrela5 Jos"crtien-
tes del sistema- , el signoesa la\"c:l significantcy signi -
ficado. y el análisis de la forma/signo ba de instituirse
los Jos niveks. Simuháneanlente se impone, CQIllO .. -.;
namnl, el an.ilisisl6giroY cstratégiro(le la relación en'
IrrtO$dosté.minos.osea:
1. Entre $Ístema del ve y sistema del VU (o cntM
fonna /rnercanda y forma/objeto): n lo que hemos in-
tentadoenelartlculoanterior.
2. Entre sistema de:! Se V sistema <kl So (o cntre su
códjgo rcspectil'll, define la articulación del vdlor/
5ignoy de la forma/signo).
Esta relación se establece en ambos casos como unjl.
(unción jerárquica entre una forma dominante y t ina
forma"COllrtada, o forma-satélite. 'lue es al mismo tiempo
el coronamic:nto lógico y la realización ideológica de
la ptimcra.
l . BL i'E.""r&'\MtEI'n1) MÁGICO DE 1..\ 1000Loci ...
Esta cstructuración hornol ógica de los valores en lo <I ue
se ha lIamu el campo tle lo .. -.:onómÍt"o y
[1661
LA EOONOMfA l'OLiTIC,," DEL SlCNO 167
el campo de la significación tiene por efecto desplazar
y plantear en términos difen:ntcs todo el
proceso de la idcologla. tlte no se funda ya en una
reIación infra/supelcstructuralentre una producción rna·
rerial (sistema y relaciones de producción) y una pro-
ducción de signos (cuhur.l, etc.) que vendr!a a expresar
y a enmascarar sus conuadiccioncs. Todo esto fonna
en adelante parte, con el mismo graJo de objetivUúul,
de la ..-.:onomlo polllica (de su gt'neral, atrave-
sada de parte 3 parte por la misma fonna y regida por
la mi sma lógica.
Hay que rerordar que la visión tradicional de la ideo-
logía, con su distinción artificial de 10 "econ6mico
H
y
de 1" "idcológico
n
, de la gimnasia desesperada
(-SlJpe1"C"'ltructul'3l", "estructural con dom¡-
ctc.) que lleva consigo, supone también la im-
posibilidad de captu la fu nci6n "ideoJógica
n
de Ja cul·
IIna y de los signos así separados, romo no sea al nil."el
de los signific.1dos. La ideología (dc tal O cual gru_
po, de la clase dominante), ron si"mpre grandes te-
mas, grand..."S contcnid05, grandes wlores ( nación, moral,
famili a, humanismo, feliddud. consumo) cuya potenda
aleg6rica viene actuar, no se sabe cómo, sobre las
ronciencias para inlegrarlas. Sonrontenidosckpen$ll_
miento que vitnen a actuar sobre situaciones reales, y,
en el conjunto, la ideología se define como la resaca de
la cuhura sobre la ecollOmla.
Cuando es cosa clara que la ideología es esa fomtQ
misma que Atra"iesa tanto la producción de los sigllO$
como b produl"Ci6n "materiaI
H
, o más bien el desdobla·
miento lógico de esta fOlma en dos términos:

desdoblamiento fundona l. CSlriltigico, PO' el que la for-
ma se reproduce. Esto significa que UJ ideología eSIQ
168 I.A ECONOi\-d" POLÍTICA DEL SIGNO
ya ",Ina en la reÚ/cum dd ve ,,/ VU, es decir ,odi!
cntera Fa en la 16gica de la nlcrClmcía, como lo está en
la ,dación del Se al So, es decir la interna
<klsigno.
MaIXha OclTlO'\trado<jut.' la objelil'idad de la proouc-
d6n =idía n() en Su !lmlerí.lid"d. en
$u (o."'''. (;secscl punto de partida dc toJa lcoría
critica. La misma reducción analítica debe ser hecha dt-
la iJcologla: su objeTividad no reside en Su
es decir en una rncrJflsica realista de los cOUlen¡dOlS
de penlOlmienlos, sino en su forma.
La"cririca- ( ma,x;sta igualmente) de Ja idcologíavl\'C
de un pensamiento mágico de 13 ideología. No la ,k'S-
ennm forma, sino !;"mlO contenido, valor da,1o tms-
cemiente; una especie de malla que ;Tia unido a algunas
grandes ,¡ue impregnan m:lgicalTtcntc
unas suhjo:1ivj.lndcs flotantes y engal\0S3S
Dd mismo modo b prt'temle
IiCr la entre lu "utilidad de un ohjelO" y In "de-
manda de un sujeto', as! la id.,.,Jogia apnre<. ... como la
relación entre la proyecrilln de una concicncia 'Y Ja idea·
lidad de una ... idea, ode un "aJor, 1...1 misma
múgica entre unos conc"ptos incluso meta-
físicos, trJfuferid;> de los materiales a I:IIi repre-

L:o idc<.>/ogía l"S dl' ',,,'d,o todo d pru.:cso de r('<juc·
ci6n y .le abstracción dd malcriul si ruhólico e n una
forma; pero (SU. " ... "I"ct<)(:1 se .la inlTlt'dia-
tamente l'\ll1lO "310r (aut.;nol1lO). como wntcniclo ( tras
ccnc .... (signi Fica-
do), Es.-l procc>o que da a le"'! m b
un ,-alo. autónomo, una 1'I:31iJ3d por de.·
LA EOONOMÍA POLÍTICA DEL SI GNO
169
conocimiento de su lorm;> y de la absu".tecióo del traoojo
que opera, La cultura se defi ne as( en d pensa-
mIento burgués. (o marxista, ¡ay!) como trascendencia
oh 1m contenidos, en cotrelación oon conciencias por
la "representación'·, circulando entre ellos romo "alorrs
positivos, de igual manera que la mercancía fctichizada
apan..:c l'OJIlO valor real innll.,diaIO. en Uluclación con
sujetos por medio de la "necesidad'· y el \'alo. de uso,
y circulando según las reglas del valor de C'dmbio,
La astucia de la forma consiste en ocultarse continua-
mcntc en la e"idencia de los contenidos. La astucia del
código es ocultarse y manifrstarse en la evidencia del
valor. En la del contenido es donde la
forma wnsuma 5U abstracciÓn y se reproduce como f or-
ma, En l'5tO Ulnsisw su m,1gia, jugando a 1;> sobre
la producción de los contenidos y de las conciencias
para rttibirlos (del mismo modo que la producción pro-
duce a In va loo;produclos y las MnL"CCSidado..'S" que
a éstos corresponckn), la culturd cn uoa
t rascc:m],.,neia dual de los vMloo..'S (de los contenidos) y
de las cunciencias, 'Y en una metafísica del intercambio
entre loo; dos Y si la vulgata Jo
instala en esta trascendencia para en ella
como cuUuTa, la vulgata maTl<i.t3 lu en la
roa tr.lsccndcncia par.l denunciarlo en ella como ideolo-
gía. Pero las do" "ulg-AtaS \'3n 3 enrontra= '-'TI el
mismo pcnsnmicnto mági c","
Casi todo d pensamiento contemponl nl'O se en
fal_ problemas, en intl'rmi nablcs wntr<>vcrsias nacidas
dcdisyulH. ...... c:sarlifici,,¡...'S:
1. La taponada por el ('On .
O.'pIO mágico dc "nL'Ce,idad", Todo no
surgí"r • ..J insoluble I'",hlem;, (le "la "rerta y de la de·
• Así la .knu .... ia <Ir la. "na:"-"d:ode< ."iflcla!n'"
y <k l. "manipul""Hin de l., n.,.:".id:od,,,:' el ",l,,.,.,
englr... <:Un l. ¡"""",licio""l dd <"n,u""".
170
LA ECONOMtA POLmeA DBL SleNO
manda" en el si$tI.' ma gcncrnl de la producción/consumo.
¿t\ utImOlnla de 111 opción u manipulación?
rica entre Indos? Elerna letanía y falso problema.
2 La disyunción inrra/$UperC!ilrUCIUra, la cual hemos
visto que recubria subrqlliciameDlC la infatigable
yunción emre materialidad de los c:onrenidos e ¡cleali·
daddclascOfIcicncias,cstandolosdospolosseparados
ari, reunidos por el concepto mágico de ideología. Aquí
igualmente marcharía bien todo si no quedara por ello
eternamente en - para la mayor sat isfacción
degencraciOll CS de inlclccluales-eI problerna de la "in$-
tancia detcnniname" y toda la acrobacia de "interae-
ción", ue de "autooomra relativa" y de "1\0"
brcdclcrminaci6n", resultante.
3. u distinción clI'l,lot3ci6n jalienación,o:¡ue hace re-
este problema al n¡l-eI del pol íti-
co. El debate interminable de saber 5i la una funda
la O(ra, si la segunda sucede a la pri mera corno Mestadio
más avanzado del todo esto es absurdo y
.C)-u1ta una de la división artifieial entre signo
'! mercanda no analizados en su fonna y ctmsiderados
C<l n1ocontcnid05(c1 uno de significaeión, la otra de
prooucdÓn). De donde la distinción ti" una "explota-
ción" tic la fuerza de trahajn y de una "alienación por
los signos". ¡Como si la merunda, el sistema tic la
producción materiul no "si gnificara"! ¡Como si los sig-
nOS y lacuhura no fueran inmoo¡atamenle producción
"",¡al abstracta al nivel dcl código Y de la;; moo:kl05,
sistema de inteocambio ele "uloresgeneraliudo!
La ideologia noest1Í, pues, ni de un lado ni del otro.
Es eua misnu y única fonna que atravitsil todos Jos
l'iimposdcla prodUL'Ción social. Es la inclusión de toda
producción (mater¡al {} en Un mismo procéso
de abstracción, dc n.:ducciún, de cquivalencia gl.'I1cral
)' de e;\"('lomción.
l. Es a causa de quc la Ió¡;iw de la mIlrem.efa y dI!
LA ECOi\"OMiA POLin CA DEL SlCNO 171
la economía políUca.se halk. en el coraWIl ... ismo del
sig.w, en la ecuación abstracta del signIficante y elel siS--
n¡[icado, en la comhimlloria diferenciJll de los signos,
por lo que éstos pueden funciona r como valoc de cam'
bio (el discuno de la romunicación) y como valor de
USO (el descifradoTocionalycl uso social distintivo).
2. Es n de que ID estructura del signo se hlZUa
en el corazón ",ismo de la fornwj .. ,erwnda por lo que
ésta pucde tornar inmedintamente efecto de significa.
ció" - nn "además" como "mensaje" y connotación,
sino porque !;e iMlituye, por su forma mis ma, como
medium lotal, como sistema de comuHlcació .. que rige
lodo el intercambio Como la fonna /sib>TIo, la
mercancía es un código que ordena el imernmbio de
valores. Contenidos matcriales de producción o conteni-
dos inmnlcrialC$ de significación, poco importa, el códi-
go t:s lo ck'wrmi name: la regla del juego de los
f>ca ntes, la r<'gla de! j uc:go dd val ..... de cambio. ti es
el que, aquí y allá, gcnerali>:ado en el sistema de In
economia política, nxlul"C toda /mIbiva/enda simbólica
paro fundar sobre la R-gulada de 1010 valores
su circulación "racional" y el juego de los interc"mbi05
Es aquí donde d conccpto de alienaci6n $e revela
COm\! inutili z¡¡hlc, a causa de su implicación en la me·
tafísica del sujeto de la conciencia. Asíl...,mo los mitos
dc las primitivas no son "{abas" hi storias que
las se cuentan, sino realmente un código de
signos que "OC intcrc-... mbian. integrando el grupo por
esta misma circuladón y no por la imposición de los
"conlenidus" mitil"OS sobre las oonciencias ( la "creen-
cia"), tampol."<.> el l..xl¡go fu ndamental de nuestras lO'
('icdadt:s, que es el de la COOIlom¡a politica (ronna/
ml'rc:lncía y forma/signo), opera PO' alienat'ión de las
u contenidos: racionaliza y regula el inter·
cambio, p!ro bajo la ley del rodigo
y b.jud lvntrol dc! ,;t.·mid,,!
172 LA ECONOMÍA POLÍTICA DEL SleNO
La Jivisióndcl rrabajo,la Jivisi6n funcional deJos
términos del discurso nO a los hombres; los so-
cializan e ¡nfurman su intercambio según un n",del"
geneml abstracto. El concepto mismo de inclil'iduo es
el producto &, este sistema genera! de intercambio. Y
la idea cle "totalidad"hajola cual cI sujeto (cl de la
conciencia o el de la Historia) se piensa en su refe.
rencia ideal no es más que el efccto, el síntom3, la
)'Ombra de ""te sistema. La alienaci6n, concepto mágico
por el que la conciencia se picnsa como su propio con-
tenido ideal (su "to\.3!¡dad" Te<:obrada) es un «meeplo
ideológico,ciclwJogía,cnsuversiónsuperestru<:turalcle
los conteniclos clc concienda, es un concepto alienado.
Hoy el consumo -- si es que este término ticne un
sent ido, distinto clcl que ¡e da
fine pweisamcnte ese eswd¡o en- el que 1" mcrcancÚl es
inmedial4mente prod .. cida COmo signo, COmo
110, r los _ig"os (la ",,/tum) como mcrClmcia. Si, en
lugar de dividirse en los unOS de la "pro-
ducción" (e('()IJomfa. infraestructura), los otros de la
ido:.>logla (los signos, la eultura),oen dialécticos sin
orillas de la totalidad, los "in\'C'Stigddores", del lado de
Marx en paniculM, tuvieran a hien darse cuenta de
las más sabrían nada de Jo que
hoy se e intercambia servidos, eUer
pos, ""xo, cu!rurJ, saber, es ya ni eStrlctameme
descifrable como signo ni estrictamente mensumblc COmo
mercancía, que locIo a la jurisdicción de una
política general euya instancia determinante
no e< ya la mercanl"Ía (incluso rc,üada y co,¡egida en
'u función signifil'ante, con su mensaje, sus (UnnOf'd'
dones, pero siempre como si subo;isliera una ohjetividad
posible ni naturalmente la ct.lht.lra (inclu
so en :;u versión "critiea": 5igno, ,-alores, ideas, por
doquier comcrciali,aclas o por el sistema
dominante pero siempre ahí tambi,-,n como si suhsistiem
LA ECONOMiA POLÍTICA DEL SI GNO 173
algo cuya trascendencia fuese locali7.ahle, y simplemente
comprometida, especie de valor de u>o sublime. de la
cuhura alterada en el valor de cambio). El objeto tic
esta economía eS decir su elemento más sim-
ple, su ekmento nuclear que fue precisamente la
mercancía para y que nO es ya hoy ni propia-
mente mercancía, ni signo, sino indisociablemcnte los
dos, y donde los dos se han abolido en wnto que de""r-
mi:naciones espedfiCils, pero no en tanto 'P'e fONfUJ, este
objeto es quizá simplemente el objeto. la
to, sobre la cual vienen a converger, en un moclo con'-
pIejo que describe la forma más general de la economía
política, el valor de uso, el valor de cambio y el va·
lor /signo.
JI. LA METAFÍSlCA DE!- SlCNO
El signo Se ofrece ron la misma evidencia de valor de
sentido que la mercancía en la evidencia "natural" de su
valor. Son cosas más simpl es y las más misteriosas".
En cuanto a la semiología, semejante a la (.'(:onomía
política, no hace sino deSCtibir su circulación y su fun·
cionamientocstruetural?
Hemos \-;5to, en el eswdio preo:dcntc, que la abs-
tracción del sistema dd valor de cambio no se sostiene
sino por el cf(."Cto de realidad y de fi nali dad
objcti\'3 del valor de liSO Y de las ne<:esidadcs. Tal es
la lógica estratégica de la mercancía, que hace del se-
gundo término el satélite y la coa.r tada del primer?, Lo
mismo ocurre en cuanto a la lógIca y la eSlrategla del

174 LA ECONOMÍA POLÍTICA DIlL SIGNO
signo. Esta hace fragmentarse los
cicncíficos' de la semio-lingüísúca, p.1rlicul" el de
la a,bitn.ticdad del signo, lal como fue definida ¡xx-
$.aussure y corregida por Ben\'CtliSfe.
LA arbitl'3rÍCflad del signo DO se halla en su inmoti ·
"ación, en el hecho de <¡ue el Se-mesa no lenga nin-
guna\'OCacilln "natural" a significar c1 conceploo la
rC<llitla<l ( puesto que T¡:¡ch, en alemán. cte.),
sino en el hccho mismo o:k plantear la equivalencia
entre lal Se y tal So. En este sent idn, la arbitrariedad
es lan 100al corno en el caso del "símbolo",' donde
la ana logia entre Se y So no all era en natla el princi-
pio tic equivalencia. La arbitrariedad CSI' en la josli·
lal
Se y tal $0 igualmente discreto. Dicho de
Olro modo, b se halla en la
que es lo único que funda la posibilidad de la relación
ecuacional del signo, tal que: Es!O=eslo, y no signi.
ficara nada más. E-.ta discredón pues, el principio
mismo de rocionalidad del signo, quc funciona como at.s.
Iractor y reduclur uniwrs.al de todas las
sentidQque na llepcndie.,.n ,lel encuadre respect i,·o .• k·
la y .10' la cspccuJaridad de un Se y de un
So. Racionalización directiva y reductora del signo, no
relación CWl una "reali dad roncn:ta", exterior, jnma-
nenl e, 'lile los signos captaran de "ue,'u
para expresarla, sino en reloción ron todo Jo 'Iu<:

y que el signo, en la operación rnÍl;¡na que lo consti·
tu)'c,!."n esa crislalil.aci<'in repentina de un Se y de un
Su, reduce. rerrim.e, aniquih La racionalidad del signo
se funda b sobre el aniquilamiento de

í
LA ECONOMfA POLÍTI CA DIl L SrGNO 175
loda ambivalendasimbólica, en beneficio de unaestruc-
IUra fija y ocuaciooal. El signo es un discrimin.mtc: se
eslnK:tura por exclusión. Crislalizado en adelante sobre
estaestruclUl'3 exclusiVll, quedesig>Ulsu campo fijo, re-
sig>la tudo el reno y asigna el Se Y el Su l"1l un
de control respectiv<>. el signo se da romo ,'alar pleno,
positivo, radooal, intercambiable. Todas las virtualida-
des de sentido han pasado al hilo de la estructura.
E-.ta a1>ignaci6n del Se y del So término a término
puede muy bien haecl"$Ccomp!eja en una relad6n equí·

cipio de <.,<¡uivalencia, y por lo tanto ,le !."xdu$ión y de
reducci6n ¡¡obre que se funda lu arbi trario, sigue siendo
el mismo. La eqllh'Q/en!.";" se ha convertido simplemen-
te en poliO>a1cncia, a la H:Z que se opone de manera
igualmente radical a la a",bi,'llle"eia. la misma ambi-
giledad nocs todavía sino la voci lación de un principio
que, en cuanto a lu esencial , in"ituido. El de-
biliramienlo de 13 significación no afecta en nada al
principio de la racionalidad del signo, ni por lo tanto
a su prindpin de r!."alidad. Pucsto que la conexiún
múlt iple se entre vari os Se y So que conser-
van su "discreción"', dd de la significaci6n sigue
jugando siempre como sistema de <...:mu",1 del sentido.
Únicamente la ambivalencia (a la que damos la acep-
ción muy fuerte de ruptum de valor, del lado de ad
o del lado de alti del valur/signo y de emergen!."ia <le
lo simbóliro) vu""'c a hacer inlCf\'enir la legibilidad,
la falsa transpareocia del signo, valor de liSO (el
descifrado racional) y su valor de cambio discurso
de la comunicaci6n). Pcme fil! a la ewnomía pulí/j.
ea del y por lo lanto a la definición r<.'Sp<..'eliva
del Se Y 50, conccpl<lli que. lle\"dn el sello de la
n¡ficación, 'lue. no loman su sentido sino en la accp-
ción clásica dd proceso de significación, y 'lue por lo
176 LA EOONOMM POLÍTlCA DEL Sl e NO
tanto no podrían sobrevivir, .. ¡"g .... a fmma cual-
,ui.!rd 'lu" ista f""SI' , 11 l. rragmentación de esta Jó.
gica. En la lógica de la )' de lo simbó-
lico, nos.mcontrmnos con un proceso JfI r".soI ución ckl
signo,resol ución de la ccuación sobre la cual se articula
y que, en ,,] discurso comunicat ivo, "0 está ¡"más re-
me/M: integrada. opaca, jamás elucidada, funda en él
el mismG tipo <le mi5terio social que ese otro m&iium
que es la mercancía, la cual reposa también sobre
unaecuaciOO absl:ractadc todos los va1ores.."
lacrítka delaecunvmíapolílica,llcvadaporMarx
al nivel del ,-alo! de cambio, pero cuya envergadura
lotal implica tambi én el valor de uso, es muy er-lcta-
mente esta resolución de la mercand a y de $U ecuación
implícita, una resolución de la mercand a en Unto que
forma y c6digo de equi valencia general. Ena misma
resolución crítica es la que hay que ,,¡(tender al campo
de la !oignificación, en una Critica de la ecorromla poll-
1ic4.ú1 ligow.
W . BL I!SPEJI SMO DEL lUiFJ;R.lNT II
Allí donde el signo se presenta como unidad de $Cntido
"discreta" y funcional, el Se <emi,c a un So, y el con-
junio a IIn referente_ El signo como cslructura abs-
Iract>l remi'e a un fragmento de realidad objetiva. Es,
por lo dmiás, cntre eYOJ dos térmioos donJe Iknvc-
nis'c,corrigirndo a Saus5urc, sitúa lo a rbit ra rio del
(lue está entIe el signo y cosa quc designa, y
Se'
ananodami<nm mht""'. dd mat",,¡al de "",tido Y l.
del sentido. lA opwo<ión si ... bólica del ... umbKn
SC¡ÚII
LA ECONOMf A POLÍTICA DEL SI GNO I77
no entre el Se y el So, ambos de rndole pdIJuica y aS\>
ciados necesariamente en el esplrilu de los su}ctos por
Una verdadera consustancialidad. \' wmbién ( ProbulIUIJ
de lillgUfslicn general, p. 52) : "Lo que es arbi trario t$
que lal signo, y nOlal Olro, sea aplicado a talelemcnlO
de la realidad, y no a tal orro. En este sentido, y sólo
en és te, es permi sible hablar de contingencia, y será
menOli para dar una solución al problema que para se-
ñabrlo y dejarlo por el mome.' nto ... El dominio de lo
arbilrario es r<,legado asi ruera de b oomprehemión del
signolingilfstico."
Expulsa. lo arbi trar io ruera del signo no es nunca
ot ro = que desplazar el problema, y cre<:r posible Han.
pedi rse de es darle.' una solución que, de $ef
"provisional" y metodológica, puede muy hien volver a
ronducir a III eterna solución nlecarísica del problema.
Con esta Benvenilite trota de salvar la or-
ganiución inlcma del signo, iU nc.'Ceidad lógiCll ( y
la de la scmio-lingüisli-ca), mientras que en Saussure la
hipoll'co de 10 arbi trario pesa aún sobre la coherencia
redproca del Se y del So. Pero <'SIC ajuste sólo es
posible sobre la base de una separación entre el signo
y la (el .referente), cuya solución se limita
Benve niste a remilirla a la filo$.:,r¡a. De hecho, respon-
de a ella, y muy metafísicamente, como 105 lin-
gíii.ns y 105 semiólogos, e.'on 105 conceptos de "motiva_
ción" y de "arbitraric<lad".
Porque las cosas no 'le dl"Sgl()$¡ln en absoluto según
el C5(juema idealista de Ben\'enistc (y de los demás),
El rorte no pasa entre ,un signo y un referente
Para entre el Se como forma y, de otra parte, el So Y
el rul ,· que se inscri ben junto-; como COI1 tcnido, el
uno de d otIO de (o más bien de
pcrfecdón) . bajo el signo del Se. El Tcferente de que
178 LA "ECONOMÍA POLÍTICA DEL SICNO
aqU¡ tr.!\lIIIlOS no rOOs fuer.! de signo que el So·
está gobernado por el signo, se desglosa de golpe en
función del signo, no tiene otr.! realicbd que la que
:le inscribe en filigrcma .kl signo. En sentido amplio,
reflc;a d $igno, y CSt:l co1u$ión profunda, que procede
de la forma, el ·sujeto p:!rl:mte" la traduce "instintiva·
mente" al nivd de 105 contenidos. "Pa", el sujeto par·
Iante, hay entre 1 .. lengua y la realidad adecuación com-
pkta: el signo cubre y rige la realidad; n1<:lo" es esta
realidad ... ", dice Ese pobre sujeto parlan.
te no sabe evidentemente nada de la arbitrariedad del
signo (¡no es el sujeto pero, en su me-
t:lfbica ingenua, tiene de algún modo lUón, porque lo
urbilTlftio tU Be..""niJU (em,,,, signo r realidad) no exú-
te e .. maytff medida que el de Saumo'e e .. tre Se r So.
Si se admite, conlra Sau$Sure, que el So es con$ustan·
ciaJ con cJ Se, entonces cl rcIerente (la realidad) lo
es en la misma medida, ya que d So Y el REt tienen
el mismo perfil, que les asigna el Se, Y el proccso de
desglose, de fmmaliz.aciÓn absmtcta es continuo de uno
a otro exlrcmo de la aclena, del Se al RE! (incluidos).
Puede decirse indiferentement e:
l. O bien que la motivaciÓD es general de un extremo
al otro de la cadena -pero entnnces ya no es la mo-
riv;lCÍón sustancial de tipo psicologlstia,la del conte-
nido, b que sube en cieno modo del Rft hacia el Se;
es una motivación formal "desde es la ley del
código Y del. Se que informa y <ktermina hasta la "rea·
El código sc convierte en el verdadero principio
de realidad; .
2. O bien que es la arbitrariedad,la ,onvenci6n del
signo lo que reina sobre toda la cadena. Loc:oncreto
no exiSte, depende, en su misma pel'ttpci6n, de la
y de la del Se. El especlro del
Se $e: extiende sobre el mundo (en :;entid:l'S: lu
"analiza" espectralmente, y lo invade).
T
LA ECONOMí A POÜTICA DEL 179
Lo esencial es ver que la separ2ci6n del signo Y del
mundo es una fi«:i6rr. y conduce a la ciencia ficción.
La lógica de la equivalencia, la abslracción, l a discre-
ción, el desglose del signo engloba tanlo el Rft como
el So -estc "mundo" que el signo "evoc;a" para distan·
ciarse mejor de él no C5 m.is que el efttlO dc:l signo,
su esbat imento, su proyección "pantogrlJica". O más
bien, es el So( Rh una misma cosa, como hemos visla,
un mismo contenido, que actúa como la 50mbn pro)"ec-
tada del Se, d efecto de realidad por el que el juego
de los Se1;C realiza y engatla .
Aquí es donde apartte la homologia entre la lógica de
la significaó6n Y la de la econornl.a política. Esta
última juega con la referencia a las necesidades y con
la aclualiu.:i6D del valor de uso como con un horizonre
3mropológiro,sinque intcrvcngan en el fondo en su
funcionamiento y su estr uctura propia. De la misma
mancra, el referente mantiene en el exterior cle la
comprensión del signo: hace alusión a él, pero su
organización interna lo excl u)"c. De hecho, hemos visto
que el sistema de las necesidades y del valor de uso
está por entero implicado cn la lógica del sign.o. En
los dos campos resptttivos, las dos formas oommames
(e! sistema del de cambio y la combi natoria de
una rBWn referencial,un contcnido, una
coortada, y significativamente, aquí y alU, la articulación
realiza bajo el ",iSIIW sigt'o metafísico 111 ..e.usidad
o de la motivación.
Toda la vicja psicología alimenta el edificio scmio-
lógico:
1. El referente, el objeto "real", es el objeto fcnomé-
niro, es el contenido de la pefCCpctón y de la experien.
cia vivKla del sujeto, a mitad de camino entre la (eno-
menologla y la sU5t31>cia bcrg'iOOiana opuesta a la forma.
2. Este contcni<lo de percepción anota, si C$ posible
hablar osí, y es relevado al ni"el del $¡gno por el sig-
ISO 1.. ... ECONOMl¡\ POLÍTICA DEL SleNO
n¡Cicado, contenido tlc pensamiento. Entre los dos, se
.uponc quese¡lasa de la pe:rcepci6nvivida a loooncep-
tual, de acuclllocon el viejo ideali,mo filosófi co y el aS(>-
ciacionismo abSU'llclo ya lan JXllvoriento en el siglo XIX.
cómo se realiu la articulación enlre signo y
rente (o emre Se y So), así dasifiClldos suti ll'lM'nte, sin
dejar de seguir siendo d uno 3 la imagen dd otro? Por
la "'OI;''I'IC06II. Ya sea para negarla según la teor(a saus-
,ulIana del signo, p<lra ,clatiürorla (1 dosiri carla en la
definición del usfmbolo", rara afirmarla, l'Ol!lO Ilenve-
niSle "n su critica de la teoría ( fundada,
pero únicamente de$deel pumo de vista interno <lc la
SC'mio- lingüfS!ica), la ími", , elación p:nsable, el único
oonccplobGjoelcualpuwcscrpcnsadalaarticulación
de 'o fenoménico ( psicológico) y del sigl)(), lOS la moli·
,-ación. Concepto vacío y mágico. p=l no podrfa scr
de otro modu desde el momCllIO en que nos hclTlO$ dado
representkión metafísica del reFcrcnte:, <."SW. s..-para-
ción abstracta entrc d signo y e! mundo; es preciSo.> una
pasarela mágica para reuni rlO(; y, romo por casualidad,
aqueUa por la cual la economía política trara
de unir d sujeto y el objelO dados también como
' adoso IH Jlcccsid'H!. ;-'"¡¡CESIDAD, MOTIVACi ÓN, no sali-
mos de al,i. El mbmo término oculta la misma
cia En un C"3W d término ti ene una resonan-

DO nOS lógica y psicología se hallan aquí in-
disociabk-rnentc mezdadas: la moti,·ación
DI: tod.11a I'sirulogía tras de sí; en cuanto a lanc«$idad
econ6mica, es mn,ho más que la demanda ..Id sujeto·
toda la atli<:ulación l6gic-d de la <."Conórnica lo
exlgecomo postulado Funcional.
Esto.; conceptos no SOn accidentalmen te vacíos. Un
concepto no quiere decIr nada Hat a (le colmur
una st l'aradón no niSle. la disl inción l'ntre el
LA ECONOMí A POLÍTICA [l ElI.. SIeNO
ISI
signo y el refcTt:me fenoménico no lo es sino para la
visión metafísica que idealiza y aho;lrae a el signo
y el mundo vivido, el uno oomo forma, el otro como con·
tenido, en su oposición formal. Al pretenckr falsas dis-
tinciones, no puede resol'·crlas sino por fal_ conceptos.

, <erlas (romper la irrealidad mágica de <."StOS concepIOS),
que :;ería b única manera de r<.'SOlver el fal!óO problema
de lo arbitrario y de Ja motivación dd signo, sería tam-
bi én romper la posibilidad de toda semiología
El .. aelo los conceptos oculta una
.,stratcgia. en .,1 campo de
la y de la economía. La motivación ( la ne-
no hace sino describir, dcu-'\s de la oposición
Formal entre dos términos, una especie decireuito, <k pro-
cesn especular y llIutol6gkoenlredosl1looalidadescle una
mIsma forma, por el rodoo de Un supuesto contenido,
lareproducci6ndcullaabstracciónsislcm;dliea(ya5ea
la dd valor dc cambio o del código .Id sign¡fican-
te) por el .Otleo de lo rtal . Hen>os visto cómo las ne-
cesidades (el VU) no consf itu)·en una rcali(lad con·
creta. incomparable, externa a la pol ítica,
sino un sistema inducido él mismo P<'r el sistema del
ve y funcionando segón la misma lógica. Si l(llj dos
sistcrnas están de cien o modo emparejados en una
misma forma, es evidente entonca '1u", d C<)I1«:plO
de nC«$idad no analice nada y no haga más t¡ue des-
cribir, bajo una articulación il ll\oOria, la circulación ge-
neral de un mismo modelo y su operación inlcrna. lo
cual lraduce la definición tautológica de la necesidad
(no hay otra): la gente se apropia lal o cual CCI!.a como
,·alnrdeuso,"porquelancccsita
w

La mi sma cin:nlaridad, la misma tautOlogía psicoló-
gica en cuanlo a la ,"olil'aC¡Ón de BenveniSIC:
1. El signo de riva necesidad de! psicoló<
gico que li ga indi solublemente determinado Se a deter-
l
182 LA ECONOMÍA POLÍTICA DEL SIGNO
minado So (determinada fracción de lo "real" de pen-
samiento).
2. Pero: la objetividad de esta fracción "denotada" de
lo real es evidememente el conscnso perCt:ptivo de los
sujetos.
3. y éste se alimenta no menos evidentemente del
consenso psicológico que liga determinadu Se a determi-
nadoSo.
El círculo que legitima c1 signo por lo real y que
funda lo real por el signo es rigurosamente ,-idoso; pero
esta circularidad, cama sabemos, es el secreto mismo de
toda eficacia mctafisica (ideológica).
De la misma manera que las necesidades no son la
expresión motora y original de Un sujeto, sinosicmpre
ya su ,educción funcional pm el .¡stema del valor de
uso, solidario del sistema del valor de cambio, tampoco
clrcfcrcntccollstituyccnabsolutounarcalidadconcre
taautónoma. No es más que la extrapolación en el mun-
do de las cosas (en el universo fenomenológico de la
percep<:ión) del desglose instaurado por la lógica de!
signo. el mundo tal como se ve e inll>J"prcta a través
del signo, es decir virlttalmente desglosado y desglosable
a merced. La mesa "real" no existe. Si es localizable
en su identidad ( = si "existe"), es porque está ya de·
signada, hecha abstructa y rncionali2nda por d desglose
que la instituye en esta equivalencia CQn dla misma
Por ello, no hay, repilámoslo, diferencia fundamentll
el refeTente y el significado, y la C<lnrusión es·
pománea que entre c11():S suele haber es sintomática: el
rd erente no ti ene otro valor que el del significado,
del cual quiere ser la referencia sustancial in vivo,
y dd cual no es sino la prolongación in abstracto.
4
Así,
la estrategia es la misma: el doble aspecto de la mercan-
cía (VU /ve) oculta de hecho una homogeneidad for-
• E<le f"",ímil <Id <:or=pto '"rigido" (d. J. M. Ld"ebl"re,
N. R. F .• 70, núm. l: "El referente no '" r""lm""t" l.
LA ECOl\'OMiA POLÍTI CA DEL SIGNO 183
mal donde el valor de uso, regido por el Sistema del
valor de cambio, le aporta sin embargo su caución
IUralista". La doble faz del signo (Se/So, que se puede
generalizar en Se/So-Rft) oculta de hecho una homo-
geneidad forma l en la que So y Rft, regidos por una
misma forma lógica que no es otra que la del Se, le
sirven de referencia/coartada, de caución "SUStancial".
La tcaria de la hoja de papel de Saussure (la doble
cara del signo que se recorta) es, pues, perfectamente
.. alid.d •.. es la que no, hacem". de la.:calidad, El
un significado d ctennin..do por una Íntención dmgida 1 ..
CO>aS [!I, Y no considerad.) ""'u .implc relo<:i6n con el &,
::
reflejar el fetichi.mo rQaHui""" fetichismo '¡e la .u ... ncia, úl·
timo c.ta<lio dcl idealismo quc fanla>ioa la materia. Sin <Ornbargo,
sobre estos vestigios moteriali.t .. cid. olistas m=lados, proce.
dentes de todo. los <"OIlfines d. l. mL1afísica ocdd""tal, se


referente noesl •• ealidad (e.d""ir un obje", cuytl cx¡"cncia
podría yo oomprobat, <ontmbr): apuntam(>$ a él <0= real,

detrás de! cual r .. urge. ,in embargo, inme<liatamentc e! objeto
tangible. Ari, la arücul.dón del signo pu<de desmultiplicane
hasto el inHoito, "abi.malmrntc", ,cinventando continuamente

la """ivación total , Asi, apunta a lo TOal como a .u mi, allá
y.uobolición.
",ta .ealid"}, es él mi,mo el que la produce y la
yno .,.jamá •• umbollá, .inosu hGri:wn..,. La,,,,.¡'<lad
.,. el ranta"". por el cual el "8no <oe p,esava inder,nidomente
de l. d"",ol15trucrión simbólica 'lite lo
184
LA pOLÍl.'rcA DEL SI(;NO
Mieali$ta. Al dar el Se y el So "en igualdad". como

sitiV<J cstralégiro de la significaciOO, que descansa precisa-
mente sobre la disparidad de los dos términos y sobre la
circularidad fundamental del término dominante:
1. Metafísica dd So/rut, hom6loga de la de las ne-
cesidades y del valor de uso. El So/Rft está dado por
realidadoriginal,sustanciadelvaloryfin31idadrecu.
ITcnu,l a ¡rayé del juego de los significantes comu so-
porte (eL el analisis de o..:rrida, dcTeI Que/). Igual -
mente,el \ ...
necesidades por fundamental de lo cconórnko,
apar«iendo el ciclo del valor de cambio como. un rodeo
necesario,aunque ajeno a las verdaderas fi nahdadcs.
2. En realidad, eSIC privilegio moral y metafíSico de
los contenidos (VU y SofRrt) no hace sino ocultar el
privilegio decis.ivo de la forma ( Ve y Se). Btos dos

c1pio estruClUraI de toJo el si$tcma, del cual los otros
dos no son más que el rodeo. Es la abstratti6n raciooal
del sistema del valor de cambi o y del juego de los Si&,
cloonjunlO. Pero esta estra·
tegia fundament al ( de la cual es inútil' demostf'llr la
repercusión operacional a toclos 1O!i niveles de socie-
dades contemporáneas, desde la programaci6n ciberné-
tica a los sistemas burocrátiCOS y al del uconsumrt)
cuidado!.amen'" !IClllt2 por el despl iegue de la $ignific ..
ciót'l sobre las 2 ( o 3) instancias ( Se, So, Rft), y el
juego de su distinci6n y de su
, No es inútn dd todo. pno ',*'a aq" ; del pruc .... .k
d ... .... ,,,I..,,,,,,,,,,
1'""'10""""'.
LA ECOz.;OMIA POLÍTICA DEL SleNO
185
La misma melafísica actúa al del men""je, en los
conceptos de denotaci6n y de CQnnOlllción (toda la bao
tería concept ual de la scmio.lingüi stica debe est ar some'
ti da al mismo an;\'Hsis radical ,¡ue hizo Marx de
conccptosdc laeconomla política clásica).
La denotaci6n se sostiene por entero del mito <k la
(ya sea d signo el analogon
fOlogcifico,icónico,elc.),dc la diR'Cta de
un Se a una rcalltbd precisa. La dj[¡cultad que OCUrfl:
en el caso de la ( no discreción, conlinuum de!
signIficante y del signIficado) no invalida, ahí lamputO,
la regla de equivalencia del de Jos
términOS que [mce posi[,le la uignaCl(ín de Un real fie-
ticioa la imagen dl.-'Sg!Ol>3da del $igno, y por 10 tantO
la racionalización y cl control general ,Id .... ntido.
El So de connotaci6n' es suscefHi ble dd
mismo ya que se convicne o!-l IlImbil!n en -erec'
\O de denotación" dd nuc"O prIJCC$() de significación
Hay otrJ más interesante. T U'
memoscl anlilisi$ co[\ Barthl.-'S de la cstampa publicitaria
de las JXI$tas Panza" i, su connotaci6n de
nidau". l.;,¡ "ilalianidad" nO es más ,¡UC en apariencia
significado, contcnido CIC.; .Je hecho, cons,
lilu)'C por sí sola un código, un mito si:;e quiere, peru
sabemos que 105 milOS no son conlcniJos, si no d proce'
SO de inten:ambi .. y de circulación de un código, un
proceso ¡le asignación }' de dasirkuci6n cuya forma l'S
';elenni [\ante. ,\ sí ocurre con la l·tmnotación,)' si bien
• Conocido"" el c<qucmo de "por d=ng.nchr":
elo.ignocn .. rovuclvc ... rclSe<lo:uttoS<.>:
186 LA IlCQ:-'OMiA pod:nCA DEL SIGNO
es el lugar de la ideología, no quiere decir en .. bsoIUIO
que vinicra a injerlat significaciones anexas, panlsilas,
sobre la den«aciÓll no quiere decir que hi-
ciera pasar contcnidos paraldos, ajenos a la infraestnw·
turadel signoqucser!aeJproce:;odedenotaci6n: ' t'S
que la connotación C$ precisamente un juego de enea·
dmamicnlo y ck intercambio de los Se, un proceso de
reproducción inderinida dd código ( d. "Fetichismo e
la ideología esú ligada a la rorma, y no al
COI11cnido, es lapasióndelcódigo).
Dichoesto, :se pucde volver sobrc el proceso de dc·
nOlaciÓD para demostrar quc no difierc en nada de Jo
connotación: d So denotado, c:;ta "realidad" ohjetiva,
no es que una forma cifrada (código de la per-
cepción, código códIgo de 105 valores
etc.). Esto equivale a decir q.¡e la "ideologia"
es lan tOlal en el proceso de denotAción romo cn el
de connot:!ción y que, pata decIrlo todo, /ti
110 es nUnca otro cosa i"" la m6s belJa y la más $11111
de !lis con.wlDdoneJ. Baflhes en S/Z: "La denotación
no es el primero de los sentidos, pem finge sedo. Rajo
CSla il usión,nocs final ltlCntesino la ú!tima de las con-
nOta<:ioncsCla que paw::c a la vl'l.fundar y cerrar la
lectura),c1 mito superior gracias al cual e! t,"xto finge
mlv,"r a la naturak-za cJ.,llenguaje, allcnguaje como
naturaleza: una frase, cualquiera que sea d sentido que
libere, pa«'Ce, posteriormente a su ¿no licne
el aspecto de decimos algo simple, primitivo, liternl
-verdadero, con rCSpecto B lo cual todo lo es
literatura?"
Todo esto, romo hemos VIsto, equivale rasgo por ra$'
LA EOOI'IO\\líA pod-nCA DEL SIGNO 187
go al valor de uso como fu nción de los
objetoS. ¿No ofrece el objeto. al -servir"', el aspecto de
decir algo objetivo? Este discurso manifie$lo es la
más suti l de sus mitologíll$. Falsa ing<:nuidad,
sión de la objetividad. La utiILJ ad, como la literalIdad
de quc habla Batth .. -s, no es una naturaleza, es un CD-
digo de la evidencia natural, que tiene sobre
otros códigos posibles (estéric:o, mor.tl, etc.) el pnvl1e-
gio de aparecer, él y sólo él, como en.
que los demás nO aparecen si no Corno raCIOnalIzaCión
de finalidades más o menos "ideológicas". Denotación
o valor cJ., uso, objetividad o utilidad, es sicmpre la
compHcidad de lo real con el código el
la ",·idene¡a. y como el valor de uso, fm:thdad l,teral
'" ideal del objcl:o, resurge continuamente del sistema
del valor de cambio, asl el erecto de de real
)' de denotación resulta continuamente del com-
plejo de interferencia de las redes )' del
miSlTMl modo que la luz blanca resulta de la mterCeren·
cia de los colores del espectro. La l u7. blaoca cJ., la
denOOlci6n no es otra cosa que el juego del espectro
cJ.,lasconncxacioncs.
As! la di.tinciÓn denotación /connotac::ión se muestra

opuestO a la acepción corriente. Porque la denotación
se dist ingue de las demás signifi caciones (connotadas)
por su función singular de borrar l os rastros del
ceso ideológico restit uyéndolo 3 lo y l.a ¡nO'
<:c ncia "objetiva". Lejos de ser el térmlDo ob,eh"O al
cual se opone la connotación como término idco16gico,
la denotación ..s, pues, pueslo que natUra!i7.a ese pn>-
<xso mismo de la ideologí.a, el thmino nIÁ!: iaeol6gia1,
ideológiro cn el segulloo grado, el mitO superior .le que
habla Barthes_ Es exactamente la misma f unción t:k-
tica que hemos rc<:onocido al valor de uso en su re-
188
l.A ECONOMi .... POLn' lC/¡ OEL SI GNO
lación con el \'IIlor de cambio. As! los dos campos
iluminan recíprocamente en el proceso de conjunto
d.,la ideo]ogfa. "
v. MÁS ALLÍ OEL SIC!'lO: LO s IMn61.1OO
críti<:a de. la economía polílka del signo implica
de rcoos.amicnlo, un m:\$ allá de ese

el ""Ior de cambio/5Jgno, y por 10 también Un
más allá de b semiología, que no hace, con toda "ino-
aIra cosa que describir su fundo:)-
En las pcrspecti\-a$ críticas de reb..samiento
del $igno (de su racionalidad abm3cla, dc Su "arbi.
prolonguw ;01 ni ",1 del metalenguaje
"',So
s;;- I Se

: )


I. A ECONOMÍA PO¡.ÍTICA DEL SIGNO 189
5e realizan = nombfe de uno de los dos
térmirlO6 que lo componen: ya sea en nombre del So
(del ruto la mi$ma rosa), al que hay que del
dominio del código ( dcl Se);p sea e n nombrcdc1 St"
al que hay que liberar.kl domín;!> del So.
L:r. primera penpccth·a -el pani<io <kl Su- hay que
analiz::¡,la dentro dd marco de la crítica hecha pm De·
rrida '! Te! Quel de la primada del So '''' el proceso
dd !Oenl id..,. Status mOla] y mctaflsiru del
sentiJo. donde el siSno está moralizado en su c:anlenido
(de pensamiento o de Tcalidad) a costa de su forma
Esta "filosofía de la significación impJka un
"ideali$IIl<J del rderen te". Es la cr[ti ca de la ab:s trac-
ción y de la arbitrariedad del signo en r<Q",bre de la
realidJd Su f"n l<1SIH/Z es el de una resu-
rrttCi6n tolal de lo "rear, t.'lI una inluició .. inmooialH
y tr:msparcnte. hlXiendo la economía del ( del
Se) Y dcl código I'ara haccT surgir los So ( Iossuje-
lOS, tn historia, la naturaleza, las contradicd"nes) en
su verdad mo\'ooi703, dialéctica, auténlÍ<;"a ... Esta vi,,¡6n
se dcsanolla hoy ampliamente en la critin de la abs-
tracci6n de 1<Ji sistemas y de 1<.>5 códisos en nombre de
1<Ji vatores (abundantemeote de!
sis tema de valores individualist.1 burgués). Es la gran
lelanía moral ista sobrc la alienación 1"'[ el que
devieue. con la C'xtt'l1sión <k ese mismo sistema, una
l'S!lCCie de di scurso untvC' rsal.
ESlu tcntacióu de hacer b crÍtica .Id Se cu numb-rc
del So (Rrt), de de lo "real" la ,tltetnativa
ideal del juego forma l de los signos, c:xal'la-
mente con 10 que analizado romo el "ic\c:¡lismo
det de USO". s..¡"a. el VU cunlr;t el sistema del
ve, si n ve. quc el VU es un siStema so;,lidM¡o y saté-
lite dd sistema del ve: tal es el idealismo fundamen-
lal, el humanismu truso;'Cn dentat de Jos cuntenidus 'lue
cnClJJiITllmos en la lenlativa ck ¡;al var el So ( Rfl) eoo-
190 LA ECONO:\tÍA POLiTlCA DEL SIeNO
(ra el terrorismo del Se. Toda la idcologia de la $ig-
nificación pasa ya en estlt de emancipación y
de liberación dc lo "real", lo mismo que la ideología de
la economía política entra ya por entero I:n la alltono-
miz:..ciÓn idcal del valor de liSO.
Toda tentativa de rooosamiento de la economia polí-
tica de! signo apoyincbc sobre lino de sus u-nstituyen-
tes, porque coo("¡rma así la St.panlCiÓn que funda )a
lógica clt.l signo, conducida a t<:producir su arbi-
trariedad (por lo tanto la ideologfa) $Obre el modo
alternado del So o del Se" y lo qlle puooc hacer que
pese una interrogación crucial $Obre el signo, es lo
que éste expulsa y aniquila en su misma insritueión,
en la emergencia respectiva y la asignación estructural
del Se Y del So. y lo que anula este procrsodcsig-
niflCaCión, que nO es en el fondo otra cosa que un
gigantesco modelo de .simulación del no es lo
"nal", lo ,eferente, alguna sustancia de valor am.ljada
111 tinieblas cmriores del signo, es lo 5I:\o1l1ÓUOO. Y
es lo simb61ico Jo que conlÍnúa invadiendo el signo,
desmantelando la correlación Formal del Se '! del So.
Pero lo simbólico, en su virtualidad de sentido subver-
sivo del signo, no puooe ser nombrado más que por
alusión, P(>r fractura, ya que la sign¡fic3Ción, que lo
nombra lodo a partir de sí misma, no puede decir si no
el ' ·alor, y lo simbólico no es valor. Es p&dida, Teso-
lucióodelvalorydelaposirividaddclsigno.
Porque, en dcfioliva, de lo que se trara es de la po-
del signo. De $U "adquisición de \'alor··. De
loquc cs fuera del signo, otra C0S3 quetl signo no
podemos decir nada, excepto que es ",."biwlenci"" es
decir imposibilidad de distinguir términos respectivos, se-
pandas y positivi7.arlos como tales, y que sobre e>ta
Jmbivalcnda se f unda un tipo de intercambio radical-
" El ¡>un", ''''''''10 es Inucho más . util en el ca.., de l.
' 1ibereción del significlnte". VolvctmJIJS 5Obr<: este prohlm. •.
192 L" POLÍT IC", De L Sl eNO
más ubjetivada y positivizada lodavia en la R de la
fórmula de ll jemsle,'; E R C. Es relación poIi;-
I¡' .. la que hace del signo un ' "aJO{. ArbiUlIriedad, roo-
linción, poco impona: estos lénninos desvían el pro-
blema in!iCribiéndaJo en una 16giea ya instituida del
signo. La \'crdadcra arbitrariedad. o la verd.adeTa moli-
vación del signo. lo que coostit uyesu racilmal;dad,es
e5lapositi,'jzaciónquenol."5o!ra cosa,a t ravl!$dcsuabs.
tracción dual, que la reducciQ,. radical de 1003 am-
bivak ncia. La motivación del pUC$, pura y
simplcmcllIc su estructural, lí-
'luidación de la por "solidifi cación" del
valor. Y esta motivación pasa evidentemente por lo
de forma: exclusión y reducción. Atbi-
IrarK:dad y motivación no son, pm lu lanlO, en modo
alguJ>I),conlradic!orioscn una pcr.;pecliva curatq;icll
(polhi.ca).
Si n embargo, la arbitrariedad del es en el fondo
in!iU'ótcniblc. <.::omo el valO"< de cambio, el valor/signo
tampuro put.-de confl--sarse en Su abstra<.-.:ión reductOra.
Lo que niega y reprime, intentará exoreizar]o e inte-
grarlo en su operación: tal es el " atus de 10 "real", de
1" referente, que no es nunca mra cosa que el si mula·
cro Jc Jo si mbólico, Su forma reducida y caplada por
de la posiriyi<hd dd sigA<> Y d.1 y.lor.
lo simb61Ó<'<> no oc in",,""" . n f"'rIe .Ig .. "". No M ¡., '1""

;: r( ..
l. ""'a S) .
()¡d..., .-, la "f""""clóo <Id .. nlido y d oignir;':'nle


LA liCONO:\1!,.. I'OLiTTCA DE L
193
el signo. Por este .... o del que no
L"$ nunca otra CO$óI que el fantasma de lo que el signo
mismo reprime en Su operación," el signo mlla de
engañar: se permite aparerer como l<Mal idad, borrar los
rastros de su trascendencia abstracta y prelftlder ser el
principio de real idad dd sentido."
ÜJgani1.l1ciÓn funcional, y terrorista, de control del
scntido bajo c:l signo dc la positi\'idad y del valor, la
tiene as! algo de la rei fi cación. Es el Jugar
de una ohjctivación elemental ,! ue se repercute a tra·
\'és de los sistcmas ampliad", de signos hasta el terrod s-
mo sudal y politico del encuadramiento del St!ntido.
Toda la "-"$(I'lltegia repfcsil'a)' reductora de Jos ,istemas
J.e podercst:i yo en la lógica interna del signo,comoJo
<'lila lógica interna del valor de cambio y de ja eco-
namia polilica. Es tO<6, una rc.·oIudón, t..6rica y práct i.
ca. que debe rest itui r lo simbólico a C'O$ta del signo y
del ,'alor. Los signos deben ronsumirsc