You are on page 1of 16

Resumen Desde el punto de vista de la tecnología el inicio del Paleolítico medio se caracterizó por la aparición del Modo técnico

3. La aparición de este Modo técnico tuvo lugar en Europa hace alrededor de 300 ka. El paso del Modo 2 al Modo 3 fue un proceso gradual de cambio tecnológico, de manera que la aparición del Modo 3 no implicó la desaparición del Modo 2. Durante el Pleistoceno medio final coexistieron en Europa grupos que practicaban un Modo 3 inicial y grupos que continuaban utilizando una tecnología de Modo 2. El registro arqueológico de los niveles superiores del yacimiento de Gran Dolina puede contribuir a conocer mejor el proceso de transición entre estos dos Modos técnicos. En otros yacimientos europeos, como Orgnac 3 y La Micoque 3, se observa un fenómeno similar. Para algunos investigadores las semejanzas entre el Modo 2 y el Modo 3 a nivel conceptual son más signficativas que las diferencias, y por lo tanto piensan que no es conveniente marcar límites entre estos dos Modos técnicos. En realidad, el Modo 3 no implicó la aparición de grandes innovaciones técnicas, sino que se caracterizó por la mayor utilización de algunos métodos de talla ya identificados en conjuntos del Modo 2. En este sentido, destaca la progresiva generalización de métodos de producción de Bases Positivas con predeterminación de su morfología final. También hay una tendencia hacia una mayor estandarización en el tamaño y la morfología de los artefactos. La novedad tecnológica más significativa a nivel conceptual fue la aparición de los instrumentos compuestos (artefactos enmangados). No obstante, la tecnología lítica de Modo 3 es solamente un aspecto del Paleolítico medio. La tímida aparición de una serie de elementos como el control del fuego, la utilización de un lenguaje articulado, las manifestaciones simbólicas relacionadas con la muerte, señalan un incremento de la complejidad en el comportamiento humano hace entre 400 y 300 ka. En ese momento se gestó el origen el Paleolítico medio. Uno de esos elementos fue el cambio tecnológico que se manifiestó en la transición del Modo 2 al Modo 3. Por lo tanto, este cambio tecnológico es un aspecto que forma parte de un proceso global de creciente complejidad en el comportamiento humano. Palabras clave: Modo 3, Estandarización, Predeterminación, Complejidad, cambio tecnológico, Gran Dolina. Abstract From a technological point of view, the appearing of technical Mode 3 characterized the beginning of the Middle Paleolithic. The appearing of Mode 3 in Europe took place around 300 ky ago. The transition from Mode 2 to Mode 3 was a gradual process of technological change. The appearing of Mode 3 did not implicate the disappearance of Mode 2. The archeological record of the upper levels of Gran Dolina site (Atapuerca) can contribute to better knowing the transitional process among the Mode 2 and the Mode 3. At another European sites, like Orgnac 3 and La Micoque 3, a similar phenomenon is observed. For some researchers the resemblances among the Mode 2 and the Mode 3 are more significative, at a conceptual level, than the differences. Therefore they think that it is not convenient to mark limits among these two technical Modes. In reality, Mode 3 did not implicate the appearing of major technical innovations, rather it was characterized for the greater utilization of some methods of knapping already identified in groups of Mode 2. Stand out the progressive generalization of methods of flake production with predetermination of the final morphology. Also there are a tendency toward a greater standardization in the size and the morphologies of the artifacts. The more significant technological innovation, at a conceptual level, was the apparition of composite instruments (hafted artifacts). Nevertheless, Mode 3 lithic technology is only an aspect of the Middle Paleolithic. The timid appearance of a series of elements like the control of fire, the utilization of articulate speech, symbolic manifestations related with the death, indicates an increment of complexity in the human behavior between 400 and 300 ky ago. At that moment the origin of the Middle Palaeolithic was gestated. One of those elements was the technological change, observable in the transition from Mode 2 to the Mode 3. Therefore, this technological change is an aspect of a global process of increasing complexity in the human behavior. Key words: Mode 3, Standardization, Predetermination, Complexity, Technological change, Gran Dolina.

en otras ocasiones se materializa de forma progresiva. 43005 Tarragona. A veces el cambio implica ruptura. o quizás solamente un progresivo aumento de la variabilidad y de la complejidad operativa? ¿La tecnología lítica puede explicar por sí misma la aparición de una nueva fase en la evolución cultural de los homínidos que habitaban Europa a finales del *Área de Prehistòria. Según Bordes. llegó a la conclusión de que en realidad el “Musteriense” no existe «.417 Atapuerca y el inicio del Paleolítico medio en Europa Xosé Pedro Rodríguez* «Una excavación sistemática. en una o dos docenas de años. 1977: 38). xpra@astor. por la abundancia de fósiles y de niveles de ocupación (…). 1.. ¿Qué mecanismos articularon el cambio tecnológico entre el Paleolítico inferior y el Paleolítico medio en Europa? ¿Realmente hubo un cambio conceptual profundo en los Sistemas de Producción Lítica a finales del Pleistoceno medio.es . Pl. 1872). 1983: 75 y 77) Pleistoceno medio? ¿Son los cambios tecnológicos de esta época una faceta más de la creciente complejidad del comportamiento humano? ¿Musteriense o Modo 3? Conceptos como “Musteriense”. El término “Musteriense” fue creado por Gabriel de Mortillet para definir la industria lítica del abrigo superior de Le Moustier (Dordoña. Francia) (Mortillet. podría convertir Atapuerca en el sitio más documentado del Pleistoceno medio. Podrá tenerse. Teóricamente una vez definidos estos conceptos podremos explicar el proceso de cambio que dio lugar a la aparición de la tecnología del Paleolítico medio. como máximo podemos hablar de un estadio Musteriense de evolución de la industria Introducción ¿Cuándo y cómo apareció el Paleolítico medio en Europa? El primer paso para responder a esta pregunta es definir. Los conceptos “Musteriense” y “Modo 3” están directamente relacionados con la tecnología. una documentación casi única en Europa y en el mundo sobre esta época del desarrollo de la humanidad». en algunos años. Algo más de un siglo después de que Mortillet utilizara por primera vez este concepto. Todos los momentos de cambio son interesantes. but may represent different cultures and/or (up to a point) different activities» (Bordes. Con el desarrollo de la investigación y el descubrimiento de yacimientos con instrumentos similares a los de Le Moustier.urv.. el Paleolítico medio e intentar diferenciarlo del Paleolítico inferior. (Aguirre. El concepto “Paleolítico medio” debería referirse no solo a la industria lítica sino a toda una serie de elementos que conforman un determinado periodo de la evolución cultural y biológica de los humanos. Imperial Tarraco.the Mousterian does not exist. Universitat Rovira i Virgili. even in Western Europe. François Bordes. como una transición. uno de los arqueológos que mejor conocía el “Musteriense”. el concepto fue aplicado a conjuntos líticos de toda Europa y del Próximo Oriente. “Modo 3” y “Paleolítico medio” son utilizados con frecuencia como sinónimos. En realidad sus significados son diferentes. desde el punto de vista tecnológico. What exist is a very wide range of variation in a series of assemblages that are called Mousterian for convenience.

o no lo fueran por las zonas retocadas. por ejemplo cuando en Áfríca apareció el Modo 2. Así. relegando la tecnología a un segundo plano. Por ejemplo. el primer paso es definir sus características fundamentales. En el caso de la aparición del Modo 3. siempre y cuando tengamos en cuenta que la evolución tecnológica no es unívoca. Por ejemplo. Sin embargo. Sin embargo.. Tradicionalmente los objetos retocados han sido considerados como los “instrumentos”. Uno de los problemas de estas definiciones tipológicas es el papel hegemónico que se concede a una parte del registro lítico: los objetos retocados y determinados tipos de lascas. porque el concepto de evolución tecnológica sigue siendo válido. Es evidente que en determinadas épocas coexisten Modos técnicos diferentes en diversas regiones del Viejo Mundo. Como veremos enseguida.5 ma. No obstante. Un estadio definido por Bordes y sus seguidores desde un punto de vista puramente tipológico.5 ma. El sistema de Clark es progresivo. Los instrumentos de tipo Paleolítico superior también desempeñan un papel secundario. La cuestión es determinar qué tipo de materia prima y qué tipo de modificación del borde es necesario para conseguir el objetivo que se persigue al utilizar la herramienta. En líneas generales. en proporciones variables. 1999). La tipología y los objetos retocados siguen teniendo mucho peso en definiones más recientes. Sin embargo. No hay una evolución lineal de los Modos técnicos. pueden ser importantes. Es decir que jerarquiza el potencial del filo por encima de la morfología del borde en donde se ha configurado dicho filo (Hayden. 1969). pero son un componente secundario. esto no invalida el modelo de Clark. El modelo de Clark se basa en la definición de cinco modos técnicos. 1989: 8). La aparición de un nuevo Modo técnico no implica necesariamente la desaparación del anterior. las puntas.418 Miscelánea en homenaje a Emiliano Aguirre. sino que se produce a ritmos diferentes. que se fueron sucediendo a lo largo del Paleolítico. mientras que las láminas son escasas. Según Gamble reducir la tecnología del paleolítico a cinco modos técnicos es una abstracción demasiado simple (Gamble. A estos artefactos habría que añadir algún tipo específico de elemento que permitiría individualizar determinados conjuntos. es decir un millón de años más tarde que en África. tanto de tipo “Musteriense” como de tipo Levallois. Europa todavía no estaba poblada. cuya morfología sirve de base para la clasificación tipológica. Este Modo apareció en Europa hace 0. resulta difícil identificar rasgos técnicos verdaderamente innovadores.6-0. Precisamente uno de los aspectos más criticados del sistema de Clark es su simplicidad. No hay una morfología final de objeto retocado que deba ser seguida como modelo. resulta evidente la predilección de Bordes por la tipología frente a la tecnología. 1977: 39). cuando un determinado grupo humano alcanza un estadio tecnológico más evolucionado que el que poseía antes ya no hay marcha atrás. los procesos de configuración de las herramientas y las estrategias de pro- . Arqueología lítica. según Porat et alii el Paleolítico medio inicial de Próximo Oriente se distingue del Paleolítico inferior final por la ausencia de bifaces y por la menor frecuencia de lascas retocadas en relación con las no retocadas (Porat et alii. Nuevos elementos tecnológicos son integrados en el conocimiento anterior. El sistema de Clark lleva ímplicita la idea de que hubo un progreso tecnológico a lo largo del tiempo. Por tanto. potencialmente eficaz para conseguir el objetivo propuesto. es más adecuado hablar de Modo técnico 3 que de “Musteriense” para referirnos a la industria lítica del Paleolítico medio. 2001). Europa y Asia. 2002: 108). La definición del Modo 3 Abundan las definiciones puramente tipológicas para caracterizar la industria lítica del Paleolítico medio. la presencia de bifaces permitiría hablar de un “Musteriense de tradición achelense” o de un “Micoquiense” (Bordes. El esquema de Clark es imperfecto. esta ventaja puede llegar a ser un inconveniente (Díez. puede que algunos de estos objetos no fueran utilizados. En los sistemas tipológicos tradicionales. Estas lascas pueden haber sido retocadas para fabricar raederas. e incluso en las mismas zonas geográficas. Siguiendo con la definición de Bordes. constituyen la mayor parte de los instrumentos retocados de estos conjuntos. Los Modos técnicos no aparecen sincrónicamente en África. como de la búsqueda de un determinado tipo de filo. También se ha criticado la visión lineal de la evolución de la tecnología lítica que podría estar implícita en el modelo de Clark (Bar-Yosef y Belfer-Cohen. Una de las ventajas de este sistema es su carácter generalista y sintético. Según Hayden muchos pueblos subactuales que tallaban la piedra no tenían una idea normativa de la morfología final que querían conseguir. Para poder establecer el momento en que se inició esta tecnología. Los únicos elementos tecnológicos que se toman en cuenta son los relacionados con el Método Levallois. En 1969 Grahame Clark propuso un nuevo sistema para ordenar el desarrollo de la tecnología paleolítica (Clark. muescas y denticulados. hace alrededor de 1.6-1. Leyendo esta definición. ya que cada nuevo Modo técnico surge a partir del anterior. hasta el punto de que en algunos complejos musterienses no aparecen. Estos tres tipos de objetos. Precisamente son estos nuevos elementos los que marcan las diferencias con respecto a los Modos anteriores. quizás sería mejor hablar de un progresivo incremento en la utilización de determinados métodos técnicos ya conocidos por los homínidos que tallaban herramientas del Modo 2. El problema consiste en poder determinar qué incorporaciones técnicas son lo suficientemente significativas como para hablar de la aparición de un nuevo Modo técnico. 2001). razón por la cual han adquirido un papel muy importante. el proceso de configuración de las herramientas es relativamente flexible y la morfología final no depende tanto de un modelo morfológico preconcebido. Según François Bordes el componente principal del “estadio Musteriense” son las lascas (que pueden ser Levallois o no serlo).

netamente diferente a los anteriores (Vergès. 2000: 11-12). Cuando hay retoque. Hay dos conceptos que abundan en la mayoría de las definiciones de la industria de Modo 3: predeterminación y estandarización (Moncel. Las dos estrategias de explotación o métodos de producción más habituales son el Levallois y el Discoide. RODRÍG U E Z / Atapuerca y el inicio del Paleolítico medio en Europa 419 ducción de Bases Positivas (lascas. 1986). Ello es debido a que la mayoría de estos rasgos entran dentro de la esfera del esquema operativo. 2001: 1751). esta clase de definiciones ofrecen una visión sesgada de la realidad tecnológica.X . 1997). hasta llegar en algunos casos a su desaparición. se impone la utilización de criterios tecnológicos. apoyadas en la morfología de los objetos configurados. la clasificación tipológica basada casi exclusivamente en la morfología de los objetos retocados tiene un elevado grado de subjetividad. Las Bases Positivas obtenidas mediante estas y otras estrategias suelen tener un tamaño menor que las del Modo 2. Ese esquema. La disponibilidad de materia prima y la función de las ocupaciones pueden condicionar la presencia de alguno de estos rasgos en un determinado conjunto lítico. la puesta en práctica de sistemas de explotación de núcleos que implican la producción estandarizada de Bases Positivas con una morfología predeterminada (como el Método Levallois). bajo la influencia de los factores externos (como por ejemplo la disponibilidad de materia prima) (Rodríguez. 1995. ya que prescinden de un elevado número de objetos a los que no se concede signficado ”cultural” (Bisson. ya que está fijado por la tradición (Geneste. 1997). Así pues. la aparición de las herramientas compuestas y de los enmangamientos constituyen innovaciones técnicas que entran en la órbita del esquema conceptual. más allá de la tipología. Por lo tanto. obtenidas mediante la explotación de Bases Negativas de Explotación (núcleos) preparadas para tal fin. habituales en el Modo 2. Así. 2000). 1995). el “instrumento” acabado. La combinación del estudio de los modelos mentales de herramientas y de los sistemas de explotación debe permitirnos caracterizar los Modos técnicos. los modelos mentales de herramientas consisten en la asociación de elementos morfopotenciales activos (los filos que son utilizables) y pasivos (las partes de la herramienta que no serán uilizadas directamente). Por otra parte. Pero hay toda una serie de factores externos que influyen en mayor o menor medida en la puesta en práctica de estos modelos psico-técnicos. El predominio de las cadenas operativas que tienen como objetivo la producción de Bases Positivas va acompañado por una menor representatividad de las estrategias encaminadas a la configuración directa de instrumentos sobre grandes soportes (Temas Operativos Técnicos Directos). los cantos tallados tienen un peso mucho menor que en el Modo 2. 2003: 513). En consecuencia. En las industrias de Modo 3 hay un descenso en el número de bifaces y en general de grandes instrumentos configurados. esos conceptos que subyacen. y que supusieron un salto cualitativo en el desarrollo de la tecnología. aunque su sustrato conceptual sea único. Lo realmente importante es el resultado final. Según Vergès para que verdaderamente podamos hablar de un cambio de Modo técnico debería tener lugar la introducción de un nuevo modelo mental de herramienta. que poco a poco han ido añadiéndose a los tipológicos. A este esquema pertenecen los modelos mentales de herramientas que se manifiestan en estructuras morfopotenciales específicas (Vergès. Para muchos investigadores el Modo 3 se caracteriza por una industria básicamente dedicada a la producción de Bases Positivas con dimensiones y morfologías relativamente estandarizadas. fueron sustituidos por instrumentos más pequeños. Se trata de elementos externos que se combinan con los internos de la estructura de manera funcional. Siguiendo los planteamientos propuestos por Geneste. Según Ambrose los instrumentos de gran formato con filos aptos para cortar (“Large Cutting Tools”). ¿Qué innovación conceptual vinculada al Modo 3 podríamos esgrimir como completamente novedosa? Los Métodos de explotación con predeterminación y estandarización de los productos finales aparecieron en el Modo 2. Teóricamente para establecer en qué momento apareció el Modo 3 en Europa sólo tenemos que determinar cuándo aparecieron los elementos característicos de este modo técnico. 1991. las morfologías resultantes son muy estandarizadas (generalmente con predominio de las raederas). el esquema operativo es el resultado de la puesta en práctica del esquema conceptual. se ha identificado en conjuntos que pertenecen . fabricados a partir de núcleos Levallois y centrípetos (Ambrose. en todo conjunto industrial hay un esquema operativo y un esquema conceptual. el retoque no es tan significativo como en el Paleolítico inferior (Moncel. Rodríguez. Sería interesante poder incidir en los rasgos propios de la esfera del esquema conceptual. El esquema conceptual corresponde a los fundamentos del Sistema Técnico de Producción: es aquello que en el Sistema se mantiene más o menos invariable. Estos dos métodos fueron cada vez más utilizados. 2003). De esta manera. tal y como han demostrado diversos estudios comparativos (Bisson. según la terminología tradicional) no merecen mucha atención. Ante la inoperancia de las definiciones puramente tipológicas. Sin embargo. son los que “guian” la producción. por una razón muy simple: la mayor parte de los rasgos que hemos mencionado como propios del Modo 3 ya estaban presentes en el Modo 2. La producción estandarizada de Bases Positivas hace que muchas veces sea innecesario el retoque. aunque no necesariamente están presentes en los tecnocomplejos catalogados como Modo 3. En realidad. Rolland. Esta es una tarea compleja. P. 2003). para generar una producción final que puede por tanto ser polimorfa. por ejemplo. Los rasgos de las unidades activas y pasivas y la relación estructural entre ambas definen el modelo de herramienta (Vergès.

con dataciones de 443±53 (por Resonancia Paramagnética Electrónica. En sentido estricto es difícil hablar de innovaciones técnicas en los momentos iniciales del Modo 3. lo que implica una relación conceptual con el Método Levallois (DeBono y Goren-Inbar. De esta manera se pretende fijar una clara frontera tecnológica. En esta línea. En palabras de Bar-Yosef «. ¿Existe el Modo 3? Las evidencias arqueológicas indican que la aparición del Modo 3 fue gradual.. funcional y potencial explican el cambio y la transformación morfológica de los instrumentos líticos (Carbonell. En los yacimientos de Tabun (nivel Ed.. presentado con frecuencia como característico del Modo 3. Los conjuntos achelenses del Norte de Francia también han proporcionado las evidencias más antiguas de utilización del Método Levallois en Europa. Ante esta situación hay dos opciones: 1) Podemos hablar de un Modo 3. y por tanto asumiendo que será difícil establecer de forma diáfana su límite cronológico inicial. pero sí de una intensificación en el uso de determinados sistemas de producción que implican predeterminación y mayor estandarización. lo mejor es no hacer una distinción entre ambos y hablar de un único Modo técnico que se desarrolló gradualmente y cuya variabilidad fue creciente.420 Miscelánea en homenaje a Emiliano Aguirre. RPE) y 448±68 (por RPE y U/Th) (Bahain et alii. 1991). 2001. Algo similar ocurre con otros elementos técnicos que se han utilizado para caracterizar el Modo 3: son elementos que aparecieron durante el Modo 2 y cuyo uso se generalizó durante el Modo 3. 1995). este tipo de estrategia no es exclusiva del Modo 3. Lamotte y Tuffreau. 1992). 2000).. la aparición en Europa durante el último tercio del Pleistoceno medio de industrias que muestran muchos de los rasgos característicos del Modo 3. Biomorfotécnica y Biomorfopotencial. pero siempre teniendo en cuenta que su aparicicón fue gradual. Por tanto.000 años (Goren-Inbar et alii. Boëda relaciona los Sistemas de Producción del Modo 2 y del Modo 3 (Boëda. 1997. con la intención de establer una clara diferencia con respecto a la tecnología del Paleolítico superior (Gamble. lo que sin duda contribuye a hacer más difícil la delimitación del proceso de aparición de este nuevo Modo técnico. como por ejemplo bifaces. no implica la desaparición del Modo 2. en SaintAcheul. ya hemos comentado antes que el método Levallois. Según el SLA la relación entre los elementos morfotécnico. En lugar de hablar del inicio de un nuevo Modo técnico tendríamos que hablar de una creciente variabilidad dentro de las industrias del Pleistoceno medio final y del Pleistoceno superior inicial. Además. Esta periodización establece tres grandes fases tecnológicas: Biomorfofuncional. y no es suficiente su presencia para definir un determiniado conjunto como perteneciente al Modo 3. El análisis preliminar del material del yacimiento de Gesher Benot Ya’aqov indica que el Método Levallois pudo ser utilizado hace alrededor de 800. Más que una innovación hubo una generalización y una intensificación del uso de estas estrategias. en el contexto del Sistema Lógico Analítico (SLA) se ha planteado un modelo muy elemental de periodización de la tecnología paleolítica. No se puede hablar de grandes innovaciones tecnológicas. 1995). 1999). son más significativas las similitudes entre el Modo 2 y el Modo 3 que las diferencias. 2001).the separation between the Middle and the Lower Palaeolithic was never established as a major dividing line.. han sido identificados bifaces que fueron transformados en núcleos con una extracción preferente. ¿Hasta qué punto la mayor utilización de métodos de talla con predeterminación y la mayor estandarización en los formatos y las configuraciones de los instrumentos sobre Base Positiva son elementos suficientes como hablar de un nuevo Modo técnico? La dificultad para establecer con claridad las diferencias entre los momentos finales del Modo 2 y el inicio del Modo 3 ha llevado a algunos autores a plantear que estos dos Modos podrían integrarse en una única fase tecnológica. 1990. a modo de sustrato técnico que puede aflorar en cualquier momento. Desde este punto de vista. En sintonía con la interpretación tecnológica de investigadores como Boëda. La talla Levallois también ha sido documentada en diversos niveles del yacimiento de Cagny-la-Garenne II. adscrito al Acheleo-Yabrudiense) y Ma’ayan Barukh (con industria clasificada como Achelense final).» (Bar-Yosef. 2001). 1987. atribuido al Estadio Isotópico 14 (EI 14) (entre hace 568 y 528 ka) (Tuffreau. Lo cierto es que durante el final del Pleistoceno coexisten industrias adscritas a un Modo 3 inicial e industrias que pertenecen al Modo 2. apareció por primera vez en industrias líticas de Modo 2. muchos de los rasgos presentados como propios del Modo 3 no son nuevos. 2) Al no haber rasgos completamente novedosos desde el punto de vista conceptual. infravalorando las industrias anteriores al Paleolítico superior (Díez. Así se explica que en determinados conjuntos del Modo 3 aparezcan elementos del Modo 2. Por tanto. 1998: 234). Otros investigadores también plantean la posibilidad de englobar en un solo grupo estas industrias. desde la perspectiva global de una evolución continua y dinámica. 1990). En Europa en el yacimiento de Cagny-la-Garenne hay bifaces que se fracturaron durante su manufactura y luego fueron modificados para poder extraer Bases Positivas preferenciales alargadas (Tuffreau. De hecho. Arqueología al Modo 2. Probablemente la evidencia más antigua es el hallazgo de dos núcleos Levallois en el yacimiento de la calle Marcellin Berthelot. y por tanto ante la imposibilidad de diferenciar con total claridad estos dos Modos técnicos. 1987: 26-27). Según algunos autores la técnica de retoque bifacial para configurar bifaces podría ser el antecedente del Método Levallois (Leroi-Gourhan et alii. No es extraño que haya elementos de Modos técnicos anteriores que persistan. y a nivel de esquema conceptual. El elemento morfotécnico es la materialización . Carbonell et alii.

1995. 2002: 601). 1996. en torno a los 300 ka. 1999). 1985). 2001: 1752). Backed tool technology involves a degree of planning and problem solving in the preparation of hafts and binders that is usually associated with behaviourally modern humans» (Barham. En total se han recuperado en torno a 50. Francia) es una prueba de la existencia de industrias de tipo Paleolítico medio hace alrededor de 300 ka (Moncel. 1994). semitriedro.6 millones de años y se prolongó hasta mediados del Pleistoceno superior.5 y 1. a inicios de la “Middle Stone Age”.6 millones de años. el factor funcional jerarquiza la producción de herramientas. 1993).000 artefactos (sin contar las piezas de . En el Pleistoceno superior hay evidencias claras de enmangamiento y de residuos para enmangar en Umm el Tlel (Siria) con una cronología de ca. Shen. Este sencillo esquema incluye los Modos 2 y 3 de Clark dentro del Periodo Biomorfotécnico. El elemento morfopotencial es la capacidad teórica de intervención sobre la materia de una determinada estructura morfotécnica. con 7 metros de potencia estratigráfica. 1987. If composite tool manufacture and grammatical language coevolved ~300 ka then Neanderthals and modern humans could speak» (Ambrose. Se han identificado 10 niveles arqueológicos que se situan en los 4 metros superiores del relleno (Moncel. Buena muestra de ello es la aparición de instrumentos cuya configuración refleja un modelo geométrico semitriédrico (las tradicionales “puntas de dorso”) que permite una máxima penetración en la materia. algunas evidencias permiten retrasar el inicio hasta los 300 ka (EI 8). Moncel y Combier. en Twin Rivers (Zambia) y Kalambo Falls (Zambia). más o menos adecuado para efectuar diferentes actividades. Sin embargo. Pero ¿es suficiente está innovación para.). En Europa el estudio de las huellas de uso de herramientas procedentes del nivel TD10 de Gran Dolina (Sierra de Atapuerca) ha permitido inferir la existencia de enmangamientos. 2001). Por último el periodo Biomorfopotencial comenzó con la aparición de las industrias tradicionalmente adscritas al Modo 4 (correspondientes al Paleolítico superior) y se caracteriza por la obtención de herramientas en las que se maximiza la capacidad potencial de intervención sobre la materia. RODRÍG U E Z / Atapuerca y el inicio del Paleolítico medio en Europa 421 de una técnica determinada que da forma al instrumento. los niveles 4a y 4b como Achelense superior II. Orgnac 3 es una antigua dolina hundida. coloca este yacimiento entre las evidencias más antiguas del Modo 3 en Europa. triedro. Según Ambrose la adquisición y modificación de cada componente de un instrumento compuesto implica secuencias de acciones planificadas. 50 ka (Boëda et alii. De ser así. artefactos líticos enmangados. Durante este periodo el elemento morfotécnico tuvo un mayor peso. También hay indicios claros de enmangamientos en la superficie de diversas raederas del nivel IIA de Biache-Saint-Vaast (Francia). La datación del nivel 10 superior de Gran Dolina (Atapuerca). hace algo más de 300 ka (Márquez et alii.the use of composite tool technology (with backed inserts) emerged about 300 ka. ¿Cuándo apareció el Modo 3? Algunos investigadores adoptan la cronología de entre 250 y 200 ka (Estadio Isotópico 7. 1995).. pirámide) a los que se asocia la estructura de las aristas de los objetos (Airvaux. que pueden ser llevadas a cabo en diferenes momentos y lugares. Según Barham «. 1988. Tradicionalmente los niveles arqueológicos de Orgnac 3 se han agrupado en cuatro conjuntos (Combier. 5b. 1988). Las ocupaciones humanas tuvieron lugar entre los 350 y los 300 Ka (Falguères et alii.X . Siguiendo este modelo. La introducción de este tipo de herramientas implica un nuevo concepto de herramienta. P.. configurados para ser enmangados y formar instrumentos compuestos. 1967): los niveles 5a. que se manifiesta en la producción estandarizada de morfologías complejas. en la industria denominada “Lupemban”. 6 y 7 se han catalogado como Achelense superior I. hay que preguntarse ¿cuándo tenemos constancia de la existencia de herramientas compuestas? Se ha documentado la aparición de Bases Positivas con dorsos (“backed tool technology”). 1989). La complejidad que implican las herramientas compuestas pudo influir en la evolución del lóbulo frontal (Ambrose. los procesos tecnológicos pueden explicarse a partir de la relación que se establece entre estos tres elementos. desconocido hasta ahora. y el nivel 1 como “Premusteriense”. EI 7) para el inicio la tecnología del Paleolítico medio (Stringer y Gamble. alrededor de los 300 ka. 1996. 1992). El periodo Biomorfotécnico comenzó en África hace 1. y del peso específico que adquiere cada uno de ellos. 1994. El elemento funcional consiste en establecer cómo y para qué fue utilizado un determinado instrumento. Hay otros conjuntos europeos de antigüedad semejante con tecnología de Modo 3. Según Marie-Hélène Moncel el registro lítico de Orgnac 3 (Ardèche... ¿Hay innovaciones técnicas de suficiente peso como para poder afirmar sin ambigüedad que nos encontramos ante un nuevo Modo técnico? No es fácil contestar a esta cuestión. hablar de un nuevo Modo técnico? Ambrose establece un paralelismo entre el salto cualitativo que supone la aparición de instrumentos compuestos y la aparición de un lenguaje similar al actual: «Speech and composite tool manufacture involve sequences of nonrepetitive fine motor control and both are controlled by adjacent areas of the interior left frontal lobe (. con una antigüedad de 175±13 ka (Beyries. Khatib. Para evaluar las diferentes potencialidades de intervención sobre la materia se han establecido unos modelos geométricos (diedro. los niveles 2 y 3 como Achelense superior III. así como en Quneitra (Israel) hace 54 ka (Friedman et alii. pero uno de los elementos que podría ir en esta línea es la aparición de herramientas compuestas. sumada a los rasgos anteriores. Durante el periodo Biomorfofuncional. 2001: 1751). Cada uno de estos modelos geométricos tiene un potencial determinado. 1989. que se extiende entre hace 2.

la industria cuenta con talla Levallois. entre los sedimentos de colada estratificados en el interior de una cueva. En Maastricht-Belvédère (Holanda) la industria lítica en contexto primario. También correspondería al EI 8 el yacimiento al aire libre de Markkleeberg (Leipzig. El análisis tecnológico permite a Boëda defender el predominio del método Levallois recurrente unipolar (Boëda. ha sido datado por termoluminiscencia aplicada a sílex quemados en 250±22 ka.422 Miscelánea en homenaje a Emiliano Aguirre. La edad media es de 291. en posición derivada. En consecuencia. datado entre los 250 y los 200 ka (EI 7). Entre el nivel 20a y el 19 se observa un aumento de los rasgos de Modo 3. compuesta sobre todo por Bases Positivas (lascas). de forma que en el nivel 19 hay numeras lascas y núcleos Levallois. en los niveles 1 y 2. que indican que las capas E-H se depositaron durante un periodo frío y semiárido. Los niveles arqueológicos 3 y 4 proporcionaron una abundante industria. Un núcleo de sílex quemado proporcionó una datación de 200 Ka. 1986). 1988: 223). Hay una datación por termoluminiscencia de sílex quemado que dió un resultado de 175±13 (Huxtable y Aitken. y una tendencia a una estandarización progresiva a medida que se generaliza la utilización del método Levallois. hasta el punto de que los bifaces desaparecen casi por completo en las capas 2 y 1. Gran Bretaña) el Modo 3 ya estaba firmemente establecido hace alrededor de 200 ka (dataciones sobre seis sílex quemados de las capas C-D arrojaron una edad de 238±35 ka) (Callow y Cornford. 1988). entre hace 350 y 300 ka. ha sido atribuida a un Paleolítico medio antiguo. que incluye raederas y denticulados (Debenath et alii. En el registro de Orgnac 3 puede observarse una progresiva consolidación de una tecnología de Modo 3. Las materias primas son mayoritariamente de origen local con predominio del sílex (con porcentajes que superan el 90%).3 ka (Jaubert. 1992). La talla Levallois va adquiriendo una preponderancia cada vez mayor de base a techo de la secuencia. Francia). entre los cuales hay talla levallois. cadena operativa de talla Levallois. 2001. Entre el 85 y 90% de los objetos de todos los niveles están vinculados a las cadenas operativas de talla Levallois y no-Levallois. 2001). con talla levallois bien caracterizada. que progresivamente se enriquece en ‘raederas’ y se estandariza para convertirse. Estas cadenas operativas coexisten en los niveles 5b a 1. talla Levallois y raederas como componentes más destacados (Green. la nivel 5 (algo más reciente) contiene bifaces. En La Micoque (Dordogne. Roebroeks et alii. Estas dataciones podrían encajar con las interpretaciones geológicas de La Micoque. 1997). 1989). y cadena operativa para la realización de instrumentos sobre canto (Tema Operativo Técnico Directo). mientras que en los niveles 6 y 7 la cadena operativa Levallois no ha sido reconocida. En el yacimiento en travertino de Ehringsdorf (Alemania). Francia) con 183±23 (U-Th sobre hueso) y las de la secuencia de Bau de l’Aubesier (Vaucluse. Algo menos antiguas son las dataciones de Maisons-Alfort (Val-de-Marne. y las de los niveles 3 y 4 (capas E-H) tendrían entre 320 y 350 ka (Falguères et alii. 2001). 1993). En La Cotte de Saint Brelade (Jersey. En Europa central el nivel 20a de Achenhein (Alemania) cuenta con industria lítica que ha sido asignada al Paleolítico medio (Bosinski. cadena operativa para la configuración de bifaces. Francia) con diversas dataciones (TL) comprendidas entre 169±17 y 191±15 ka (Jaubert. 1988). El nivel principal con el conjunto arqueológico más antiguo. Francia) también hay evidencias muy antiguas de industria lítica de Modo 3. . aparecido en depósitos fluviales del río Maas. (James. sustituyendo a la no Levallois. Sin embargo. que representa una forma arcaica de “Musteriense”. Desde un punto de vista meramente tipológico la industria lítica ha sido catalogada como “Musteriense Charentiense de tipo Ferrassie”. Channel Island. atribuido al Estadio Isotópico 10 (334-364 ka) por Texier y Bertran (Texier y Bertran. La secuencia de Bosses ha proporcionado seis fechas de TL obtenidas a partir del análisis de sílex quemados. Arqueología menos de 20 mm). en depósitos fluviales de la terraza inferior del río Scarpe. Las cadenas de producción de bifaces y de cantos tallados están escasamente representadas. En Biache-Saint-Vaast (Pas-de-Calais. Entre las dataciones más antiguas para el Modo 3 europeo se hallan las obtenidas en el yacimiento de Bosses (Lamagdelaine. Merece la pena destacar las huellas correspondientes a enmangamientos descubiertas en la superficie de diversas raederas del nivel IIA (Beyries. Francia). apareció numerosa industria de Paleolítico medio y una amplia fauna. 2001). Entre el registro lítico de Pontnewydd se han econtrado bifaces. Los niveles con “Musteriense arcaico” de La Micoque (niveles 3 y 4) tienen más de 300 ka. en una industria “Musteriense”. Gran Bretaña). Estas fechas se encuentran entre los 217±24 y los 345±41. 1984). algunos de ellos de tipo achelense. Según Falguères todas las dataciones efectuadas sobre materiales del nivel arqueológico 5 (capa J) superan los 320 ka. plenamente de Paleolítico medio con talla Levallois. además de restos humanos (Tuffreau y Sommé. con más de 100. 2001). Este yacimiento contiene una serie de puntas bifaciales cuidadosamente configuradas y raederas. Según Moncel (1989) en la mayoría de los niveles de Orgnac 3 se han identificado cuatro cadenas operativas (Temas Operativos Técnicos): cadena operativa de talla no-Levallois. También puede encuadrarse en el Modo 3 la industria de Pontnewydd Cave (North Wales. Según Green la ocupación de esta cueva debe situarse en torno a los 225 Ka (Green. 1988). (Bosinski. Lot. 1989: 8). De base a techo hay un continuo aumento de las raederas. 1988). Según Bosinski el nivel 20a de Achenheim debe situarse a comienzos de una fase fría que coincidiría con el Estadio Isotópioco 8 (301-242 ka) (Bosinski. Alemania). los niveles de Orgnac 3 mostrarían sucesivas etapas de la evolución de una industria de Paleolítico medio con escasos bifaces.000 artefactos.

las herramientas de gran formato son muy escasas. en los Estadios 7 ó 6. 1994). 2000). 1975). 2000). 2000). En este yacimiento al aire libre se recuperaron numerosos restos líticos (cuarcita. y el nivel XIV (base de la Unidad D) en 233±35 y 225±34 Ka (ambas por TL). 1993). discoides y Levallois. 2000).9±10. Las características de la industria están condicionadas por la materia prima disponible en el entorno inmediato (Santonja et alii. con ausencia de bifaces y una tipometría de escasas dimensiones. La continuidad entre el final del Modo 2 y el inicio del Modo 3 también se aprecia en los yacimientos de las terrazas fluviales del Bajo Guadalquivir (Caro Gómez. 234±32 para el VI y 225±40 para el VII. 2000). Lleida) o Cau del . porque los elementos tipológicos que se han dado a conocer no son suficientes por sí solos para zanjar dicha atribución. 1994. 150 ka) se observan evidencias de la utilización y control sistemá- tico del fuego. Valencia) presenta una secuencia estratigráfica de unos 8 metros de potencia. Por último la base de la secuencia (nivel XVIIa) cuenta con una datación por racemización (aminoácidos) de esmalte dentario de 525±125 ka (Fernández-Peris et alii. Las industrias achelenses de Modo 2 serían el fondo común a partir del cual se desarrolló el Modo 3 (Ciudad Serrano. Se trataría de un conjunto “Premusteriense” o plenamente “Musteriense”. La ligera incoherencia entre las dataciones de los niveles VI y VII puede deberse a que están muy próximos en el tiempo. La fecha mínima para las ocupaciones de este yacimiento es de 137. quizas las dataciones con una coherencia mayor son las de ESR. Entre las Bases Negativas de 2ª Generación de Configuración (instrumentos configurados sobre lascas). La cronología se sitúa a finales del Pleistoceno medio. Según Vega Toscano (Vega Toscano. Aquí también hay que hablar de una transición hacia el Modo 3 con un importante peso del sustrato achelense. Fundamentalmente se utilizan pequeños nódulos de caliza silicificada. la mayor parte del material arqueológico se ha recuperado en los niveles de la Unidad superior (Unidad A. Baldeón (Baldeón. Entre los artefactos hay núcleos poliédricos. La abundancia de industria lítica y la presencia de huesos quemados y con señales de descarnación apoyan la hipótesis de una importante intervención antrópica (Díez. En este sentido. En ambas unidades están ausentes los bifaces. sin embargo. Hasta el momento. en primer lugar porque no todas son coherentes entre sí. En Porzuna (Ciudad Real) hay diversos conjuntos arqueológicos en superficie. El proceso de transición al Modo 3 también podría estar presente en Solana del Zamborino. 1993: 16) sitúa el nivel VII entre los 250 y los 120 ka y señala semejanzas con la industria de Orgnac 3. Según Fernández Peris. aunque es necesario recurrir a la presencia de hendedores y bifaces para clasificar a la Solana como “Achelense avanzado” y no como “Musteriense de Tradición Achelense”. El nivel II (Unidad A) ha sido datado en 121±18 Ka (TL). La industria de la Unidad A es de pequeño formato. Estos tres niveles tienen industria clasificada como “Musteriense”. Sin embago. lo que propicia la aparición de una industria de pequeño formato. A partir del nivel XII (ca. La fauna de los niveles VIII (solamente con un canto tallado) y VII presenta algunos rasgos arcaicos que podrían confirmar las dataciones absolutas más antiguas (Altuna. mientras que en los niveles superiores hay un dominio de las raederas (Fernández-Peris et alii. El Modo 3 de esta zona ha sido definido como un “Musteriense de Tradición Achelense”.07 ka (TL). La industria de la Unidad A ha sido definida como “de técnica no Levallois. desde el punto de vista tipológico en la industria de las unidades inferiores predominan los denticulados. el nivel XIIIa (Unidad C) en 152±23 Ka (TL). niveles I-IV). Las dataciones obtenidas en diversos niveles han planteado algunas dudas. las raederas de varios tipos están en equilibrio con los denticulados. debido posiblemente a que las fuentes de abastecimiento no debían ser abundantes y/o accesibles. 1990). (Riss-Würm. o Eem). El yacimiento de Cuesta de la Bajada (Teruel) ha proporcionado fauna e industria lítica en un medio fluvial. 2000). En el litoral mediterráneo de la Península Ibérica la cueva de Bolomor (Tavernes de la Valldigna. En el Noreste de la Península Ibérica el problema es la carencia de buenas referencias cronológicas que nos permitan situar conjuntos como los de Nerets (Talarn. 1992). Guipúzcoa) han proporcionado industria lítica que ha sido clasificada como Paleolítico medio (Altuna. Según esta autora el nivel VI se sitúa entre los 127 y los 115 ka. Parece haber una explotación que llega casi al agotamiento del sílex. vinculado a las terrazas fluviales (Vallespí Pérez. 2000). sílex y cuarzo) y faunísticos (sobre todo équidos y bóvidos) (Botella et alii. y en segundo lugar porque para algunos investigadores son más antiguas de lo esperado. 1989: 337) hay rasgos tecnotipológicos suficientes para considerar esta serie como Paleolítico medio. Destacan los restos de hogares y estructuras de combustión descubiertos en los niveles II y IV. en los niveles inferiores hay presencia de instrumentos de formato mayor que en los superiores (tallados con caliza).X . 1990. Baldeón. Baume Bonne D. y el nivel V en una fase antigua del periodo Würm. Según Fernández-Peris los niveles superiores tienen paralelos con industrias como las de Micoque 3. Arago (niveles superiores) y Cuesta de la Bajada (Fernández-Peris et alii. 1988. RODRÍG U E Z / Atapuerca y el inicio del Paleolítico medio en Europa 423 En la Península Ibérica los niveles inferiores de la cueva de Lezetxiki (Mondragón. mientras que la de las unidades inferiores presenta un mayor alargamiento y carenado. no laminar y no facetada”. 1992. La similitud de las industrias “musterienses” con las achelenses lleva a pensar que existió una contuidad entre ambas. con numerosos niveles con fauna e industria lítica (Fernández-Peris et alii. P. que puede hallar su explicación en la dificultad para conseguir materia prima silícea (Fernández-Peris et alii. 2000: 90). a tenor de los datos procedentes sobre todo del yacimiento de La Solana de los Monteros. con un resultado de 140±17 para el nivel V.

como ha defendido Jelinek (Jelinek. en 240 ka (Clark. Las Unidades XIII. característica del Modo 2 del Noreste. el proceso de transición se observa antes en conjuntos como la parte superior de Gran Dolina (Atapuerca) y Lezetxiki que en los medios fluviales de la Meseta. contamos con dataciones absolutas de dos yacimientos con industria lítica que corresponde al Paleolítico medio antiguo. En África la transición del Paleolítico inferior al Paleolítico medio/Middle Stone Age (MSA) tuvo lugar entre hace 300 y 200 ka (Clark. lo que implica la fabricación de instrumentos compuestos. Sin embargo. 1999). más concretamente entorno a los 215 ka. En este sentido. si el Acheleo-Yabrudiense pertenece al Paleolítico medio. 1989) y en Malewa Gorge (Kenya). como Holon y Yabrud. y también situada por encima de un nivel Acheleo-Yabrudiense (Meignen et alii. la datación de la Unidad X (Capas Ea-D de Garrod) es de 270±22 ka. como por ejemplo la creciente presencia de talla predeterminada de tipo Levallois. 1982b). 2002). según Bar-Yosef. Uno de los componentes de esta industria son Bases Positivas con un dorso preparado para su enmangamiento. 1982a. Arqueología Duc de Torroella (Torroella de Montgrí. 1988). Estos yacimientos presentan rasgos que anuncian el Modo 3. Mercier y Valladas ofrecen algunas interesantes dataciones de TL para la secuencia estratigráfica de Tabun (Mercier y Valladas. Según Porat et alii «the transition from the Lower Paleolithic to the Middle Paleolithic was a punctuated and rapid event» (Porat et alii. No obstante. hace ca 250 ka podría haber industria lítica con rasgos de Modo 3 coexistiendo con industrias que todavía se encuadran en el Modo 2. Basándose en la industria de la Unidad X de Tabun. Tabun y Hayonim. A lo largo de esta unidad se incrementa la frecuencia de productos Levallois y van decreciendo los elementos Acheleo-Yabrudienses. 2001). ya que hay otra fecha de 180 ka (Ar/Ar). 2000). mientras que las unidades X a I serían Musterienses. así como en las procedentes de yacimientos con industria lítica del Paleolítico inferior final. Según Barham este fenómeno podría haberse iniciado hace alrededor de 300 ka. Estos autores se basan en las dataciones de ESR de Tabun (descartando las más antiguas obtenidas por TL) y en las TL de Hayonim. persiste la configuración de instrumentos sobre canto. En Sudáfrica el yacimiento al aire libre de Florisbad ha proporcionado un conjunto lítico también adscrito a la MSA con una datación de 279±47 ka (Kuman et alii. 2002).424 Miscelánea en homenaje a Emiliano Aguirre. Jelinek propuso una transición entre el Acheleo-Yabrudiense y el Musteriense (Jelinek. las dataciones de Gademotta son conflictivas. el Próximo Oriente también muestra una transición del Paleolítico inferior al medio hace entre 350 y 300 ka. Sin embargo. Así. . estas dataciones son bastante más antiguas que las obtenidas por Grün y Stringer aplicando ESR. las amplias series estratigráficas de yacimientos como Gran Dolina y Bolomor (con dataciones absolutas. fauna e industria lítica en asociación) deben servir de referencia para conocer el proceso que da lugar a la aparición del Modo 3. 1996). 1981). De ser válidas estas estimaciones cronológicas. tal y como señala Díez (1999). XII y XI tendrían industria de tipo Acheleo-Yabrudiense y Amudiense (la XI). no unilineal. Podríamos hablar de una evolución tecnológica en mosaico. Se ha obtenido una datación de ca. En Oriente Próximo. sería el resultado de una lenta y acumulativa mezcla entre industrias antiguas y nuevas en un área de la cueva (Bar-Yosef. hasta 171±17 pata la Unidad I. Sin embargo. En Gademotta (Etiopía) la industria de MSA está datada en 235±5 ka (Clark. hay que tener en cuenta que las referencias cronológicas de los yacimientos al aire libre de la Meseta (muchos de ellos en superficie) no son comparables a las dataciones absolutas de yacimientos como Gran Dolina o Bolomor. que muestran una cronología más tardía para este proceso (por ejemplo. 1999). 1998). Con frecuencia estos criterios se apoyan únicamente en la tipología de los objetos retocados y en su proporción con respecto al resto de artefactos. con una industria similar a la del nivel D de Tabun. No hay porqué descartar una coexistencia entre industrias que ya se encuadran en el Modo 3 e industrias que todavía conservan rasgos de Modo 2. coincidiendo con el inicio de la Middle Stone Age (Barham. En este sentido. el problema reside en establecer claramente los criterios para diferenciar entre Paleolítico inferior final y el Paleolítico medio inicial. La Maya 1). En Twin Rivers (Zambia) hay una datación de 230 +35/ -28 ka para industria adscrita a la MSA (Barham y Smart. 215 ka para la parte inferior del nivel F. que responden a esquemas conceptuales. frente al escaso número de bifaces y hendedores (Rodríguez. En opinión de Porat et alii la transición del Paleolítico inferior final al Paleolítico medio inicial tuvo lugar durante el Estadio Isotópico 7 (247-183 ka). olvidando las características de las estrategias de talla para la producción de Bases Positivas (lascas). Esta pervivencia se manifiesta sobre todo en la presencia de unifaciales uniangulares (“picos”). En los yacimientos de la Formación Kapthurin (Kenya) la transición hacia la MSA tuvo lugar antes de hace 285 ka (Tryon y McBrearty. 1999). Sin embargo. 2002: 108). Fuera de Europa la aparición del Modo 3 también se puede situar entre los 300 y los 200 ka. con estandarización de los productos (Rodríguez y Lozano. En la Meseta los procesos de cambio y transformación hacia el Modo 3 tendrían lugar entre los últimos momentos del Pleistoceno medio y el inicio del superior (Díez. como ya hemos indicado antes. 1997). Girona). Sin embargo. En Hayonim tampoco coinciden las dataciones de TL y ESR. En este yacimiento se ha obtenido una datación de 265 ka para el Bloque A con industria de tipo “Lupemban” perteneciente a la Middle Stone Age (Barham. Esto. La combinación de ESR y U-series sobre un diente del nivel D ha proporcionado una fecha de 143 +41/-28 ka (Grün y Stringer. Las dataciones de las ocho unidades principales reconocidas por Jelinek van de 331±30 para la Unidad XIII. 1994: 254). 2002). 1999).

a una distancia de menos de 2 kilómetros. Rodríguez. 1997). 1994. Los niveles geológicos TD4. el paquete TD11. mientras que los niveles superiores pertenecen al Pleistoceno medio (Parés y Pérez-González. mientras que los niveles TD3/4 a TD11 son depósitos exteriores que contienen escasos elementos del interior del karst. 1999c). En consecuencia. Carbonell et alii. 1999). 2001). 1998. TD10 es la unidad litoestratigráfica que ha proporcionado más restos arqueológicos. Las materias primas utilizadas son sílex (66. es estéril desde el punto de vista arqueológico. Se ha realizado el análisis de una muestra de 881 artefactos líticos procedentes de TD10 superior (a los que habría que sumar medio centenar de piezas recuperadas durante la campaña de 1998) (Obregón. 1998). 1999). que se correlacionaría con los estadios isotópicos 9 a 11. La superposición de alguna datación de TD10 y de TD10 sup sugiere una rápida sedimentación.3%). en realidad forman parte del techo de la unidad TD10 (Pérez-González et alii. La zona de captación de estos materiales se sitúa en el entorno inmediato del yacimiento. y que en trabajos anteriores han sido adscritos a la base de TD11. para evitar confusiones). Para el nivel arqueológico TD10 superior las dataciones son 308±46 ka. por tanto los niveles inferiores se depositaron durante el pleistoceno inferior final. con una antigüedad de 800 ka (Carbonell et alii. TD7 y TD10 contienen artefactos líticos y fauna. Como consecuencia. Se han efectuado dataciones (U series y ESR) sobre dientes de ungulados encontrados en los niveles arqueológicos del techo de TD10 (Falguères et alii. La información necesaria para saber qué ocurrió en Atapuerca durante el último tercio del Pleistoceno medio (350-130 ka) procede básicamente de tres yacimientos: El Complejo Galería-Zarpazos. ya que está pendiente la finalización de la excavación de este paquete y el consiguiente estudio global de la industria lítica. y caliza (0. 1997). El yacimiento de Gran Dolina tiene una secuencia estratigráfica de 18 metros. los niveles superiores de Sima del Elefante y los niveles superiores de Gran Dolina. La tecnología de todas las ocupaciones de este Complejo pertenece al Modo 2 (Carbonell et alii. cuarcita (20%). Sin embargo. Rodríguez. En el nivel 7 se ha localizado la inversión magnética Matuyama-Brunhes. Los instrumen- . La excavación de la parte superior de Sima del Elefante todavía se encuentra en una fase inicial y los materiales líticos no han sido estudiados (Rosas et alii. La superficie excavada fue de alrededor de 85 m2. deben ser considerados como pertenecientes a la parte superior de la unidad TD10. que han sido asignados a una nueva especie: Homo antecessor (Bermúdez de Castro et alii. tanto industria lítica como fauna. Las unidades litoestratigráficas TD1 y TD2 están formadas por depósitos de interior. TD5. Estas dataciones son coherentes con la antigüedad que se puede inferir a partir del estudio de los micromamíferos (Cuenca-Bescós et alii. RODRÍG U E Z / Atapuerca y el inicio del Paleolítico medio en Europa 425 La contribución de Atapuerca Los yacimientos de Atapuerca (Burgos) pueden aportar datos muy relevantes para conocer cómo se produjo la aparición del Modo 3. En algunas unidades. Por debajo de TD10 sup han aparecido otros niveles arqueológicos que también se encuadran en la unidad geológica TD10 y que todavía no han sido analizados en profundidad. ya que su excavación no ha finalizado. en el nivel TD4 se recuperaron artefactos líticos y fauna con una cronología de alrededor de 900 ka (Carbonell y Rodríguez. 1999). 1999a). En publicaciones anteriores se hace referencia al hallazgo de material arqueológico en la base de la unidad geológica TD11. lo que permite afirmar que los niveles arqueológicos del paquete litoestratigráfico de TD10 desempeñarán un papel importante en la problemática del inicio del Modo 3 en Europa.9%). Sin embargo. Por ello merece la pena hacer una referencia más detallada a estos niveles. En el nivel geológico TD6.X . A partir de este momento denominaremos a este nivel arqueológico como TD10 superior (y no TD11 como hasta ahora. los materiales arqueológicos descubiertos en estos depósitos. 1999b. 1996. hasta el momento solo podemos hablar de rasgos generales.3%). la excavación de una superficie de 6m2 del nivel arqueológico denominado “estrato Aurora” ha permitido localizar fósiles humanos junto a industria lítica (adscrita al Modo 1) y fauna. determinadas unidades (TD7. Las dataciones del techo del nivel arqueológico TD10 son 337±51 ka. como por ejemplo TD10. En cuanto a los niveles superiores de Gran Dolina. 379±57 y 418±63. En el nivel TD7 se ha encontrado una Base Positiva de cuarzo y abundante fauna. Los 92 fósiles humanos identificados hasta el momento corresponden al me- nos a 6 individuos. TD6. 1997. Hasta la excavación de 2002 se habían recuperado más de 13500 artefactos. con una edad media de 337±29 ka. El estudio de los materiales encontrados en el Complejo Galería-Zarpazos ha permitido conocer la tecnología y algunas de las estrategias de subsistencia de los homínidos que ocuparon esta cueva hace entre 200 000 y 350 000 años (Carbonell et alii. 1995). numerados de base a techo. 2003). el estudio detallado de la estratigrafía de Gran Dolina ha llevado a Pérez-González a considerar que los depósitos que antiguamente fueron descritos como la base de TD11. Ollé. La presencia de morfotipos característicos del Modo 2 es muy poco representativa en el nivel TD10 sup. con una edad media de 372±33 ka. cuarzo (0. 332±50 ka y 390±59 ka. TD9 y TD11) presentan espacios temporales con influencia exterior limitada.5%). dividida en 11 niveles geológicos. 2001). 2001). En el nivel TD5 también se ha recuperado fauna y escasa industria lítica. Concretamente. La mayoría de los restos humanos tienen claras marcas de corte y fracturas antrópicas. P. arenisca (12. 1994. La excavación del nivel arqueológico TD10 superior se desarrolló entre los años 1984-87 y 1996-98. la caida de bloques del techo y de las paredes de la cavidad tuvo un papel importante (Pérez-González et alii. tal y como es definido por Pérez-González. que indican la existencia de canibalismo (Fernández-Jalvo et alii.

Durante el Pleistoceno medio final europeo no tuvo lugar una evolución unilineal de la tecnología. Por el contrario. Desde una pespectiva rígida solo deberíamos hablar de un nuevo Modo técnico cuando se produjeran cambios tecnológicos significativos. . alrededor de los 300 ka. con predominio de raederas (filos diedros continuos) y denticulados. En este sentido podríamos hablar de un Modo 2 que se fue haciendo progresivamente más complejo y cuya variabilidad se incrementó a partir del Pleistoceno medio final. propio de un Paleolítico medio antiguo. y que dan lugar a filos convexos. 1996). 1998). La identificación de 9 remontajes indica la realización de actividades tanto de producción como de configuración (Obregón. no resulta fácil determinar en qué momento se inició el Modo 3 en Euro- pa. Los primeros indicios apuntan a una industria que muestra rasgos próximos al Modo 3. Paralelamente aumentó la estandarización en el formato y la morfología de las Bases Positivas y de las BN2GC (lascas retocadas). y hacia una mayor estandarización en el tamaño y la morfología de las Bases Positivas. Al mismo tiempo desciende la presencia de algunos de los morfotipos característicos del Modo 2. La morfología de algunas BP confirma la existencia de este método de producción. Hasta el momento solo se han efectuado análisis parciales. lo que nos lleva a hablar de un proceso de desarrollo tecnológico en mosaico. hace 175 ka. parece evidente que la talla con predeterminación de los productos (tanto de tipo Levallois como Discoide) se generalizó con el Modo 3. El estudio de todo el material lítico de la Unidad TD10 permitirá conocer el proceso de transición del Modo 2 al Modo 3. ¿Pero hay realmente innovaciones técnicas que impliquen cambios significativos a nivel conceptual? Puede que la innovación más significativa sea la elaboración de instrumentos compuestos. Arqueología tos configurados sobre canto (BN1GC) son muy escasos. Este mismo objeto presenta pruebas claras de enmangamiento (Márquez et alii. y entre ellas destacan las que implican una preparación específica del núcleo. El paso gradual del Modo 2 al Modo 3 hace más difícil definir con nitidez una frontera entre estos dos Modos. Vergès. sino que consistió en un incremento de algunos rasgos que habían aparecido tímidamente en el Modo 2. Esta cronología convierte a TD10 en una de las primeras evidencias de este Modo técnico en Europa. en un raspador de sílex se ha documentado la utilización de abrasivos durante el trabajo de la piel. Orgnac 3 o La Micoque 3) en los que se identifican rasgos técnicos progresivos que implican una tendencia clara hacia una mayor premeditación en la producción de Bases Positivas. con extracciones que ocupan menos del 50% de su superficie. La fabricación de estas herramientas implica la yuxtaposición de dos o más objetos. Desde un punto de vista más flexible podemos afirmar que el Modo 3 se inició en Europa hace alrededor de 300 ka. con el objetivo de producir Bases Positivas con morfologías estandarizadas. aunque menos evidentes que en TD10 superior. que ya suma más de 13500 efectivos (hasta las intervenciones del año 2002). En África se han identificado instrumentos compuestos en yacimientos datados en torno a los 300 ka. 2001). y ninguno de ellos sobrepasa los 100 mm. Concretamente. A esa época corresponden algunos registros europeos (como Gran Dolina TD10 superior. Siguiendo esta línea. El registro lítico de los niveles arqueológicos de la Unidad TD10 de Gran Dolina señala la aparición del Modo 3 entre hace 300 y 350 ka. El ejemplo más evidente es la talla con predeterminación de los productos finales. Muchos elementos característicos del Modo 3 ya estaban presentes en los tecnocomplejos de Modo 2. Sin embargo. El estudio mediante Microscopio Electrónico de Barrido de huellas de uso observables en la superficie de artefactos de TD10 indica la realización de trabajo sobre piel para su conservación y su utilización final (Márquez et alii. incluidos restos de talla. particularmente bifaces y hendedores. El estudio del material procedente del resto de niveles arqueológicos de TD10 todavía está pendiente. En Europa hay indicios fiables de enmangamientos en Gran Dolina (nivel TD10) hace poco más de 300 ka y en Biache-Saint-Vaast (Francia). podría pensarse que el Modo 3 no incorporó grandes innovaciones tecnológicas. Por otro lado. Conclusiones Desde un punto de vista estrictamente tecnológico. En TD10 sup se han encontrado objetos representativos de las diversas fases de la cadena operativa tallados con diversas materias primas. coloca este yacimiento entre las evidencias más antiguas del Modo 3 en Europa. especialmente el Método Levallois. hay coexistencia de Modo 2 y Modo 3. La datación del nivel 10 sup de Gran Dolina. Los 4 artefactos identificados son unifaciales. También desciende o desaparece la configuración de instrumentos directamente sobre cantos (Temas Operativos Directos). ya que aparecen diversos elementos del sustrato tecnológico del Modo 2 (Carbonell et alii. podríamos llegar a defender la no existencia del Modo 3. Mientras en algunos enclaves ya se observa la aparición del Modo 3 en otros lugares se continúa fabricando una industria que encaja en el Modo 2. Los rasgos de la industria de TD10 superior hacen pensar que nos encontramos ante un conjunto más próximo al Modo 3 que al Modo 2. que incluyen una pequeña parte del registro lítico (Rodríguez. 2001). 2001: 295). Según los planteamientos del Sistema Lógico Analítico el Modo 2 y el Modo 3 se incluyen en el Periodo Morfotécnico. Este método aparece en registros de hace alrededor de 500 ka adscritos al Modo 2. 1997.426 Miscelánea en homenaje a Emiliano Aguirre. En este tipo de tareas se utilizaron raederas y raspadores. Por lo tanto. domina la configuración de artefactos sobre Bases Positivas de tamaño medio y pequeño. A tenor de lo dicho. es decir cambios que afectaran al esquema conceptual. las estrategias puestas en práctica para la producción de Bases Positivas son preferentemente centrípetas. caracterizado por una notable variabilidad.

. 2000). 1990). Vértészöllös probablemente se encuadra en el EI 7 (242-186 ka) (Kretzoi y Dobosi. e instrumentos sobre lascas de sílex y cuarzo. 2002). Kärlich Seeufer o. caracterizado por la presencia de instrumentos sobre canto. 2000). Se trata de elementos que no pertenecen a la esfera de la tecnología lítica. 1999). un bifaz de cuarcita. 2000. Mania sitúa Bilzingsleben en el Estadio 11. Schöningen. especialmente. aportó calor y luz y sobre todo se convirtió en un factor de cohesión e identidad de los grupos humanos (Ramos Muñoz. 396±45 y 275±52 ka. El coste impuesto por cráneos de más de 1000 cc pudo influir en una aceleración de las estrategias tecnológicas. El fuego fue un elemento de articulación del espacio en donde desarrollaban sus actividades los humanos (Carbonell et alii. Hay dataciones para el nivel 5e (por debajo del anterior) de 369±47. (Carbonell et alii. 250 ka se encontraba en un umbral (Aiello y Dunbar. y por tanto de Modo 3. 1995). pero que denotan un comportamiento más complejo a partir de hace alrededor de 400-300 ka (Carbonell et alii. para algunos hay que esperar a la llegada de los humanos anatómicamente modernos para poder hablar de un lenguaje articulado comparable al actual. 1993: 190). la industria lítica de este yacimiento ha sido clasificada como Paleolítico inferior. Precisamente en Bilzingsleben las asociaciones de artefactos y de estructuras particularizadas demuestran una división del suelo de hábitat en diferentes zonas de actividad (Mania. en su función social y como elemento que contribuyó a mejorar la capacidad de intervención sobre el medio. Todos ellos datados entre los 300 y los 400 ka.X . perteneciente al Pleistoceno medio central. Se trata de un avance tecnológico que permitió transformar diversos materiales (incluidos los alimentos). Otro factor que puede indicar un aumento de la complejidad durante el último tercio del Pleistoceno medio es el inicio de algún tipo de actividad funeraria. En cualquier caso hay que ser muy cautos a la hora de relacionar una especie con un determinado Modo tecnológico. 1994). Otro elemento que pudo contribuir a incrementar la complejidad de los homínidos del Pleistoceno inferior final fue la aparición del lenguaje (Carbonell et alii. hace más de 400 ka. group would have become so large that language with a significant social information content would have been essential» (Aiello y Dunbar. También se ha planteado un uso del fuego en los yacimientos centroeuropeos de Vértészöllös y Bilzingsleben. El modelo de Aiello y Dunbar incide en el contexto social de la aparición del lenguaje. La aparición de la tecnología del fuego es uno de estos elementos. con una numerosa industria lítica que contiene escasos bifaces y hendedores (Arnáiz. En la Sierra de Atapuerca se están desarrollando investigaciones sobre este tema y los datos preliminares podrían indicar que los homínidos de la Sima de los Huesos ya utilizaban hace más de 400 ka el lenguaje para comunicarse (Carbonell et alii. En la cueva de Bolomor (Valencia) a partir del estrato XII (ca. 1990). Desde un punto de vista tecnológico destaca la perfección en la configuración de instrumenos fabricados con madera. Mania et alii. 2000). 1999). dentro de un conjunto denominado “Colombaniense”. entre 350-400 Ka (Mania. La especie humana que en Europa protagonizó estos cambios hace alrededor de 400-300 ka es Homo heidelbergensis. 150 ka) todos los niveles muestran pruebas claras de utilización y control sistemático del fuego (Fernández-Peris et alii. En el techo del nivel 5c de Menez-Dregan 1 se han identificado estructuras de combustión. pero ¿es suficiente la tecnología para definir el Paleolítico medio y separarlo claramente del inferior? Hablar de Paleolítico medio implica mucho más que hablar solamente de tecnología. 1993). RODRÍG U E Z / Atapuerca y el inicio del Paleolítico medio en Europa 427 Hasta ahora hemos hablado de aspectos relacionados con la tecnología. 2003). particularmente denticulados y muescas (Monnier et alii. P. Esta especie evolucionó durante el Pleistoceno medio final hasta dar lugar a la aparición de Homo neandertalensis. 1998). Probablemente el inicio del control sistemático del fuego tuvo lugar durante el Paleolítico inferior final. Hay otros criterios que pueden permitirnos hablar de un Paleolítico medio diferenciado del Paleolítico inferior. También hay evidencias de hogares en el yacimiento al aire libre de de San Quirce de Rio Pisuerga (Palencia). 1997). Bilzingsleben. 1994). La acumulación inusualmente numerosa de 28 individuos está acompañada de un único instrumento lítico. Sin embargo. 1995. En el nivel 9 (que podría estar próximo a los 500 ka) también se menciona la existencia de una estructura de combustión. Podría suponerse que la evolución tecnocultural corrió paralela a la evolución biológica durante esta fase final del Pleistoceno medio (Foley y Lahr. 2000). Aiello y Dunbar han propuesto que el tamaño craneal de los humanos de hace ca. Una de las evidencias más antiguas de control del fuego en Europa procede del yacimiento de Menez-Dregan 1 (Bretaña. para el que se ha propuesto una hipotética significación simbólica (Carbonell et alii. Francia) (Monnier et alii. No todos los investigadores están de acuerdo en este punto. escasos bifaces. pero fue asentándose paulatinamente a partir del inicio del Paleolítico medio. como Clacton-on-Sea. La flexibilidad y la eficacia de la tecnología de Modo 3 pudo haber sido una respuesta a esta necesidad. Se ha planteado la hipótesis de una deposición intencional de cadáveres humanos en la Sima de los Huesos de la Sierra de Atapuerca. Cada vez son más numerosas las evidencias de este tipo de objetos procedentes de diversos yacimientos europeos. Los grupos humanos estarían compuestos por más miembros y la necesidad de una comunicación efectiva para poder manterner la cohesión del grupo podría haber propiciado el desarrollo del lenguaje «By the later part of the Middle Pleistocene (about 250 000 years ago). en un momento con clima templado y relativamente seco.

V E RA . M. AN D V ALLADAS . C AR B O N E LL .S. H. M.. Journal of Human Evolution. —. 276 (5317): 1392-1395. AND CORNFORD. In R. sin que ello implicara la desaparición del Modo 2. (2000): “Nineteenth Century Tools for Twenty-First Century Archaeology? Why the Middle Paleolithic Typology of François Bordes Must Be Replaced”. (2001): “From Africa to Eurasia -early dispersals”. Geo Books: Norwich. Antiquity. etudes archéologiques (1ère partie): 215-230. Uno de esos elementos es un cambio tecnológico que se manifestó en la transición del Modo 2 al Modo 3. agradezco al profesor Aguirre su capacidad para iniciar un proyecto de investigación cuando no era nada fácil preveer la importancia que llegarían a alcanzar los yacimientos de Atapuerca..-J. Routledge.. B E R MÚDE Z DE C ASTRO . (1988): “Étude tracéologique des racloirs du Niveau IIA”.M.. 1992). (1993): “El yacimiento de Lezetxiki (Guipuzkoa.. San Sebastián. (1997): “A hominid from the lower Pleistocene of Atapuerca. B E R M Ú D E Z D E C AST R O . In E. (1990): “Las ocupaciones de San Quirce de Río Pisuerga: reflexiones sobre la utilización del espacio y sus implicaciones”. E. S OM MÉ (Eds. Nature. M. eds.C. societats i entorn: 283-297. (1996): “Bitumen as a hafting material on Middle Palaeolithic artefacts”.A. Science. R. A. Group Size.M. environment. C U E NCA -B ESCÓS . G R IGG O . (1977): “Time and space limits of the Mousterian”. AN D T ISNÉRAT. A M B ROSE .M. Villeneuve d’Ascq. B OSI NSKI . la oportunidad de participar por primera vez en 1989 en las excavaciones de la Sierra de Atapuerca. G U I LBAU D ET R. J. C ON NAN . y extenderse a lo largo del continente europeo. M. Cahier Noir. J. B OTE LLA . Journal of Human Evolution. C. T U FFR EAU ET J. Bibliografía A G U I R R E . De esta forma. Volume I. —.. O.L. 7(1): 1-48. G E N ESTE .. Centre de Recerques Paleo-ecosociales (CRPES). F.. E. E.L.M.P. X. Boletín del Seminario de Arte y Arqueología. A I E LLO .): L’Acheuléen dans la vallée de la Somme: données récentes: 37-40. M.M. (2001): “El Paleolítico medio en Europa Central”. CALLOW. G. A. J..): Le gisement paléolithique moyen de BiacheSaint-Vaast (Pas-de-Calais). J. B AR HAM . Kaite. 73(280): 394-402. En J. Journal of World Prehistory. J.. En Poblacions. AN D V E R GÈS . B AR HAM . Girona. Centre de Recerques Paleoecosocials (CRPES). Techniques et culture. 2000). A R S UAG A . M ORA (Eds. Marina Mosquera y Marina Lozano. B OR DES . J. W R IG HT (Ed. Tarragona. (1996): “An early date for the Middle Stone Age of Central Zambia”. R OSAS . O. Laboratori d’Arqueologia de la Universitat Rovira i Virgili/ Reial Societat Arqueològica Tarraconense. Journal of Archaeological Method and Theory. En este momento se gestó el origen el Paleolítico medio. M. L. T U FFR EAU ET J. A R SUAGA .P. C AR B ON E LL . X. S OM MÉ (Eds. G U I LBAU D AN D R. — (1998): “Early colonizations and cultural continuities in the Lower Palaeolithic of Western Asia”. Societé Préhistorique Française. Société Préhistorique Fraçaise.): Sistemes d’anàlisi en Prehistòria: 68-82. S.. Current Anthropology..): Early Human Behaviour in Global Context: The Rise and Diversity of the Lower Palaeolithic Record: 363-368. Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de Granada. Science. Spain)”. En E. TAHA . 8(3): 211-265. A. C AR B ON E LL . A R N Á I Z . AN D D U N BAR . Stratigraphie..M. Barcanova. 380: 336-338. (1994): “The Lower Paleolithic of the Near East”. Agradecimientos Debo agraceder a Emiliano Aguirre el haberme dado.P.V. J. 75: 19-28.. Brelade (Jersey) 1961-1978.. (1994): “Early Middle Pleistocene deposits and artefacts in the Gran Dolina site (TD4) of the ‘Sierra de Atapuerca’ (Burgos. Este cambio tecnológico es un aspecto que forma parte de un proceso global de creciente complejidad en el comportamiento humano. J. (1995): “Lower Pleistocene Hominids and Artifacts from Atapuerca-TD6 (Spain)”. C. R EYSS . H. Arqueología En resumen. A I RVAUX . R ODRÍG U E Z .S. S. Volume I. Girona. S ALA . B AR -Y O S E F. A LTU NA . M. los humanos del Pleistoceno medio final estaban en mejores condiciones que sus antepasados para controlar entornos diversos.. etudes archéologiques (1 ère partie): 185-214. Munibe. M. 269 (5225): 826-830. (2001): “Datation par Résonance paramagnétique électronique (RPE) de sédiments et par combinaison des méthodes RPE/U-Th de restes paléontologiques (provenant des sites paléolithiques de Cagny)”. (1983): “El proyecto 2 y los pobladores de la Meseta en el Pleistoceno medio”. 17-18: 37-79. Andreu Ollé.. K O R I S E T TA R (Eds. (1999): “A Levallois point embedded in the vertebra of a wild ass (Equus africanus): Hafting. Excavations by Charles McBurney. D ESSORT. 43: 585-603.): Sistemes d’anàlisi en Prehistòria: 17-67. ET L AU R E NT. — (1994): “Aspectos teóricos de la evolución de las industrias líticas”. (2002): “Backed tools in Middle Pleistocene central Africa and their evolutionary significance”. S ALA . (1987): “Les potentialités morphologiques”. En A. 291: 1748-1753. P E T R AG L I A A N D R. (1988): “Analyse technologique du débitage du niveau IIA”.. M E RCI E R . C AR B ON E LL . .. B AHAI N . Université des Sciences et Technologies de Lille.. J. Australian Institute of Aboriginal Studies. D Í E Z . J. sino que hubo una evolución en mosaico. (1992): New elements of the logical analytic system. VALLADAS . B I S S O N .): Le gisement paléolithique moyen de BiacheSaint-Vaast (Pas-de-Calais).D. J. R O S AS . 42: 229-240. 26: 291-311. L. Gracias a su desarrollo tecnocultural... hay una serie de elementos que indican una creciente complejidad en el comportamiento humano hace entre 400 y 300 ka (Carbonell et alii.. Y S MART. environment. First International Meeting on Technical Systems to Configure Lithic Objects of scarce elaboration (Montblanc. N. 34(2): 184-193. Y P ORTA . particularmente Eudald Carbonell. B ALDEÓN . Zephyrus. P. Barcelona. Stratigraphie. A. M. Sociedad de Ciencias Aranzadi.. S. D. A. 5354: 79-142. projectiles and Mousterian hunting weapons”. VAQU E RO . O LLÉ .. London. a través de Eudald Carbonell.): Stone tools as cultural markers: 37-39. AN D B E LFE R -C OH E N . T U FFR EAU (Ed. M E RCI E R . 3: 71-89. (1975): “El yacimiento Achelense de Solana del Zamborino. B EYR I E S . I. Robert Sala. S. 45: 3-97.428 Miscelánea en homenaje a Emiliano Aguirre. 30: 287-290. Como investigador del equipo de Atapuerca. E.H. mientras en algunos yacimientos ya aparecían rasgos del Modo 3 en otros lugares se seguía poniendo en práctica una tecnología de Modo 2. el Modo 3 se fue imponiendo. Centre d’Etudes et de Recherches Préhistoriques. M OSQU E RA . L. Quaternary International. N. M A R T I N E Z . LVI: 25-37. G. X.M. J.Á. País Vasco). M. Josep Maria Vergès. J. BOËDA . M E R I N O (Ed. J. —.D. AN D R ODRÍG U E Z .C. Una parte importante de este texto es fruto del intercambio de ideas con diversos compañeros del equipo de investigación de Atapuerca. En A.. (1993): “Neocortex Size. and the Evolution of Language”. M U H ESE N . Los niveles musterienses”. Science. — (1991): “Approche de la variabilité des systèmes de production lithique des industries du Paléolithique inférieur et moyen: chronique d’une variabilité attendue”. B AR -YOSE F. Munibe. 1: 1-46. Paris. Fonelas (Granada)”.): Tipología lítica: 437-455. (1986): La Cotte de St. Paris.I. No se produjo una evolución tecnológica unilineal. N.L. En A. J. FALG UÈR ES . (1987): “Human Development in the framework of the Lithic Operative Chains”. Spain: Possible ancestor to Neanderthals and modern humans”. A N D M O S Q U E R A . A. (1990): “La caza de herbívoros durante el Paleolítico y Mesolítico del País Vasco”.C. P. — (1990): “Morfogènesi i codis informatius a la Prehistòria”. M OSQU E RA .L. Journal of Human Evolution. R. —. — A N D R O D R Í G U E Z . Con el paso del tiempo. In M. R.S. (2001): “Paleolithic Technology and Human Evolution”. Canberra. M O RA (Eds. M U H ESE N .

Delmas. Y V E RGÈS .M.): Time.... —. R OSE N FE LD . —. Y O K O YA M A . 210: 14-24. Edinburgh. National Museum of Wales. (1984): Pontnewydd Cave.. J. (1992): Zooarqueología de Atapuerca (Burgos) e implicaciones paleo-económicas del estudio tafonómico de yacimientos del Pleistoceno medio. I. A Lower Palaeolithic Homnid Site in Wales. Journal of the Israel Prehistoric Society. A. Mundo Científico. J. Revista de Arqueología. M OU R E . Y S A L A . A. 175: 54-59. M . J. D I E Z . RODRÍG U E Z / Atapuerca y el inicio del Paleolítico medio en Europa 429 —..M. C AR B ON E LL .S. R. Zamora. B A L B Í N .-J.. G. P. D ÍE Z . C LAR K . C. Israel”. C AN U DO . L’Anthropologie. En A. J. M. Y M ARTÍN E Z . il y a 350.000 B. M A L L O L . —. M. P. M O S Q U E R A . M. En E.. Oxford. J.P. Dissertation. C AR B ON E LL . S ANTONJA Y G. —. J. T U FFR EAU ET J.P. (1996): “Evidence of early cannibalism”. S T R I N G E R (Eds. II: Paleolítico da Península Ibérica: 81-100. Sintesis valorativa”. Saint Riquier (France). E. . R O S AS . M. F E I B E L . (2000): “Cova de Bolomor (Tavernes de la Valldigna.L. R O S E L L .M.). (1998): “La Revolución de Atapuerca”. In R.P... J. Atapuerca (Burgos. L’Anthropologie.): Actas do 3º Congresso de Arqueologia Peninsular (1999). B AHAI N .. C . B. 2: 235-305. AN D V E RG ES . J.-S. (1989): “Les industries acheuléennes en Aquitaine septentrionale”. M AR DE R . AN D A R SUAGA . Crítica Arqueología. (1991): “Systèmes techniques de production lithique: variatons techno-écnomiques dans les processus de réalisation des outillages paléolithiques”.A N T Ó N .. R. S A L A .P. S OM MÉ (Eds. SPAL. M . F. —. A R S UAGA . A N D V E R G È S . Espagne)”. Saguntum. O. F R I E D MAN . J. A. Porto.. X.E. 105(2): 259-280. F. H. 289(5481): 944-947. J. (2003): “Les premiers comportements funeraires auraint-ils pris place à Atapuerca. J.P. M. Gelsenkirchen (Germany). J . M . O L L É . . Edinburgh University Press. etudes archéologiques (1ère partie): 107-108. C I U DAD S E R RANO . X. D E B O N O . Burgos. ADECAP.S. : Atapuerca: Ocupaciones humanas y paleoecología del yacimiento de Galería. R. Cambridge.L.: 53-56. TO R R E N C E (Ed..): Episodios geomorfológicos y secuencia paleolítica”.): Non-Flint Stone Tools and the Palaeolithic Occupation of Britain: 223-232. ET B E R MÚDE Z DE C ASTRO . X. C. R ODRÍG U E Z Á LVAR E Z .. S ALA .-P. Cardiff... Valencia). —.L. 52: 53-78.. Y V E R G È S . (1999): “Earliest humans in Europe: the age of TD6 Gran Dolina. Zephyrus. (1999): “Sobre el cambio tecnológico: el paradigma gradualista y la transición entre el Paleolítico inferior y el medio”. R O D R Í G U E Z Á LVA R E Z . N. M . Science. 24: 537-545. A . D ÍE Z (Eds. Barcelona. M. de Paleontología-U. R. (1999a) (Eds. (1997): “Mode 3 Technologies and the Evolution of Modern Humans”. . J. Paris. B I C H O . B ISCHOFF. D... En E. M O S Q U E R A . (1999): “Human cannibalism in the Early Pleistocene of Europe (Gran Dolina. V E R O S U B . L. Science.D.I. (1998): “Importancia biocronológica y paleoclimática de los roedores en los yacimientos de homínidos del Pleistoceno inferior y medio de Atapuerca (Burgos)”. O L L É .. Atapuerca. 92(2): 727-730. —. 37: 653-693.M. Atapuerca). (2000): “El Paleolítico en Ciudad Real.. environment. I. H ACKETT. R. P. 37 (3-4): 343-352. En R . T U F F R E A U (Ed. M. C. En P. Zamora. C. X. 75: 5-10. C OM B I E R .. M. M OLON EY (Eds. R. C. . ET TEXIER. J. Datos cronoestratigráficos y culturales de una secuencia del Pleistoceno medio”. J..): Atapuerca: Ocupaciones humanas y paleoecología del yacimiento de Galería: 299-352. 17-18: 1-35. Madrid.I N B A R . A. —. Journal of the Israel Prehistoric Society.J. D EBENATH . M OSQU E RA . P. F OLEY. O LLÉ . J.P. X .. M. .. G U I LLE M . . R OSAS . A . H. L APLANA . A .): L’Acheuléen dans l’Ouest de l’Europe. Junta de Castilla y León (Consejería de Educación y Cultura). F E R N Á N D E Z -J A LVO . .. Further Indication”. A. M .Valencia). J.. G AM B LE . V EGA TOSCANO (Eds. E T Y O KOYA M A . J. I. J .. AN D L AH R . (2000): “Pleistocene milestones on the out-of-Africa corridor at Gesher Benot Ya’aqov.M. Mundo Científico. R. A. .. Cambridge Archaeological Journal. (1994): Precisiones sobre la edad de la Sima de los Huesos (Pleistoceno medio. R O D R Í G U E Z .. R. J. A. O LLÉ . (1997): “U-Series and ESR Dating of Teeth from Acheulian and Mousterian Levels at La Micoque (Dordogne. L AVILLE. E.M. C AR O G ÓM E Z . J. Y C AN U DO . J. Journal of World Prehistory.. H UXTAB LE . G OR E N -I N BAR . M E LAM E D . 9: 189-207.. L . M. France)”. S ALA . 39: 601-612. X. C A N A L S . Madrid. R OSAS Y J. J. Dept. (1994): “Cova de Bolomor (Tavernes de Valldigna. Publications de l’Insitut de Préhistoire de l’Université de Bordeaux. S AH N O U N I . — (1989): “The origin and spread of modern humans: a broad perspective on the African evidence”. C Á C E R E S .M. J. Cambridge University Press.A. — . R ODRÍG U E Z . Cambridge University Press.000-40.-M. H U G U E T. ET A ITKE N . S H E N .): Hominid Evolution. Spain”. R.C.L. A R S U A G A . . R. Y VALLVE R DÚ . D I E Z .P.P. SPAL. —. O LLÉ . mém.M. Journal of Human Evolution. Energy and Stone Tools: 7-16. (1999b): “El Modo 2 en Galería. Y D ÍE Z . Lifestyles and survival strategies: 277-292. primeros datos de una secuencia del Pleistoceno medio”. S AH NOU N I .. F. A G U I R R E (Ed. (2001): “Structure morphotechnique de l’industrie lithique du Pléistocène inférieur et moyen d’Atapuerca (Burgos. R O D RÍG U E Z Á LVAR E Z . Y. Y L APLANA C ON ESA . G. H . A N D G O R E N . 238: 28-33. movement and moderns”. TCH E R NOV. D ÍE Z . F A LG U È R E S . . M O S Q U E R A . M. AN D S ALE KI .I..M. Fundación Ramón Areces. C AR B ON E LL . M ACRAE AN D N. 271 (5247): 277-278.P. G. Journal of Human Evolution. 9: 167-177. Journal of Archaeological Science. 208: 4651. R. Journal of Human Evolution. X. Bordeaux. A LLUÉ .. B. S A L A . F E R NÁN DE Z -P E R IS . Y. —. Universidad Complutense de Madrid. Résume des communications: 42-62. . 4. C U E NCA -B ESCÓS .E. J. (1988): “Datation de l’Aven d’Orgnac III: comparaison par les méthodes de la résonance de spin électronique (ESR) et du déséquilibre des familles de l’Uranium”.A... F U MANAL . R IGAUD. J. J. S A L A .. B E R M Ú D E Z D E C A S T R O . J . D . R O D R Í G U E Z . Depto.C.. K. H AY D E N . O L L É . . G R E E N . M O S Q U E RA . J. E. 7(1): 3-36. British Archaeological Series. Mundo Científico. (1990): El poblamiento paleolítico de Europa. Quaternary International. Análisis de la industria lítica y sus procesos técnicos”. U LLR I C H (Ed. 31: 9-23. R ODRÍG U E Z . —. Editorial Crítica. G A R C Í A . In R. H. AN D S TR I NG E R . P AST Ó . Volume I. 107. G E N ESTE . C ÁC E R E S . (1988): “The Middle Stone Age of East Africa and the begginnings of regional identity”. The First Report.P. Archaea.. . C .E. C A N A L S . — (1988): “Pontnewydd Cave: the selection of raw materials for artefactmanufacture and the question of natural damage”. A..P. S ALA . J. M OSQU E RA .. AN D S ARAG USTI . (1989): “From chopper to celt: the evolution of resharpening techniques”. B. J.. Y M ARTÍN E Z . R . M O S Q U E R A . J. .): Atapuerca y la evolución humana: 73-96. G R Ü N .C. A. R APOSO . Departameto de Prehistoria. N . X. (1967): Le Paléolithique de l’Ardèche dans son cadre geologique.. Y S A L A . I. Y. (1995): “Hafting during Mousterian Times. C. .. —. J. AN D D OLO . Ph. G ENESTE.M.. — (1999): “Cultural Continuity and Change in Hominid Behaciour in Africa During the Middle to Upper Pleistocene Transition”. Techniques et culture. K I S LEV. E. A .L... En A. N . D Í E Z . Société Préhistorique Fraçaise.): Le gisement paléolithique moyen de BiacheSaint-Vaast (Pas-de-Calais).C. Arqueología en Castilla y León 7.000 ans?” L’Anthropologie.J. Y.X . (1999c): “The TD6 level lithic industry from Gran Dolina. Centre d’Études et de Recherces Préhistoriques de l’Université des Sciences et Techniques de Lille. R . B E R MÚDE Z DE C ASTRO .C. V E R G È S . R O S E L L .I. Cambridge. —.-M. (2000): “Evolución de las industrias achelenses en las terrazas fluviales del Bajo Guadalquivir (780. (1988): “Datation par thermoluminiscence”. N. — (2001): “Modes. C AR B ON E LL . Junta de Castilla y León (Consejería de Educación y Cultura). M. E . J. En H. A R SUAGA . (1969): World Prehistory: a New Outline. G O R E N -I N BAR . A. J. (19 97): “Instrumentos de los homínidos de Atapuerca”. M E L L A R S Y C. 26: 8-31. AN D B U R IAN . E. B E R MÚD E Z D E C ASTR O . C LAR K .. J. A N D R O S E L L . 27: 9-37. Journal of Human Evolution. Stratigraphie. A. M ÁRQU E Z . R O D R I G U E Z . (2000): “Homínidos y comportamiento complejo”. (2000): “Tabun revisited: revised ESR chronology and new ESR and U-series analyses of dental material from Tabun C1”. G U I LLE M . In C omunicaciones de las X Jornadas de Paleontología. 37 (3-4): 591-622. (2001): “Note on a Link between Acheulian Handaxes and the Levallois Method”. Spain)”. Spain): production and use”. (2002): “Transformación de la humanidad”. V E RGÈS .): The Human Revolution: Behavioural and Biological Perspectives on the Origins of Modern Humans: 565-588. Sierra de Atapuerca. D ELPECH.

C U E N C A . M A R C H Y M. A. PA R É S . D. . recently dated by Electron Spin Resonance”. O LLÉ . H ALLÉG OUËT. H. Current Anthropology. Depto.. P É R E Z -G O N Z Á L E Z .430 Miscelánea en homenaje a Emiliano Aguirre. (1995): “The Variability of Levallois Technology in Northern France and Neighboring Areas”. La Historia y sus problemas. 151: 57-104. U. P A R É S . P ÉR E Z -G ONZÁLE Z . Tarragona: Universitat Rovira i Virgili. Sci. L’Anthropologie. (2002): “Tephrostratigraphy and the Acheulian to Middle Stone Age transition in the Kapthurin Formation.Homo erectus. A.. L.M. CNRS. VA N D E R M A D E . (1999): “The Bilzingsleben Site . AN D D O B O S I . A . (1993): In Search of the Neanderthals. S. Paris. ET M E R I N O .. C HAZAN . M OLI N ES . B A R R A N D O N . 8/14 september 1996.. (2001): “Géologie de la Sierra de Atapuerca et stratigraphie des remplissages karstiques de Galería et Dolina (Burgos. AN D VALLADAS .): Stone Age Prehistory: 121-151. V I LLA .. J.. G . FALG UÈR ES . Revue d’anthropologie. Ph. G. Bulletin de la Société Préhistorique Française.. G. M. Villeneuve d’Ascq. N. L A P L A N A . Implications archéologiques”. R AM O S M UÑO Z . 30 (1): 1-26. —. ET T U FFR EAU . 93(4): 470-481. A. B. H. O LLÉ . Comptes Rendus de l’Académie des Sciences Paris 316.. Dissertation. Site.. L AU R E NT. V. O B R EGÓN . A. G E B HAR DT. (1989): “Hominid Use of Fire in the Lower and Middle Pleistocene. A N D P É R E Z -G O N Z Á L E Z . P A R É S . Tesis de Licenciatura.. S ALA . Forli. H I NG UANT. . B AR -YOSE F. R O S AS . T U FFR EAU . S A N L AV I L L E (Eds. A. II: 1611-1617. L AMOTTE . T RYON . J AU B E RT.P. En J. D. M. (2000): “El yacimiento paleolítico de Cuesta de la Bajada (Teruel)”. 21. ET V E R GÉS . M ARG U E R I E . (2001): “Perspectives méthodologiques de l’analyse fonctionnelle des ensembles lithiques du Pléistocène inférieur et moyen d’Atapuerca (Burgos. R. XIII International Congress of Prehistoric and Protohistoric Sciences. C ONAR D . J. T U FFR EAU (Ed. N. S Á N C H E Z .. R. E T H U G U ET. T. En G. B E N ITO .. London. L’Anthropologie. P I P E R N O (Eds. H. Anàlisi de les deformacions d’ús en els conjunts lítics del RIparo Esterno de Grotta Paglicci (Rignano Garganico. Dept.): Hominid Evolution. Université des Sciences et Technologies de Lille.. Paris: Université Pierre et Marie Curie (Paris VI). Current Anthropology. P.. Madrid) i Galería-TN (Sierra de Atapuerca. K. Contribution à la connaissance des industries du Pléistocène moyen et de leur évolution dans le temps. En A. M OR ZADEC . H. T EXI E R . 42: 211-235. R... S TR I NG E R .): Datation. — (1995): “Contribution a la connaissance du Paléolithique moyen ancien (antérieur au stade isotopique 4): L’exemple de l’Ardèche et de la moyenne vallée du Rhône (France)”. (1999): “Paleoenvironments and cultural sequence of the Florisbad Middle Stone Age hominid site. M.J. Dept. M E RCI E R . (2001): “Les sociétés du Paléolithique moyen en France: principaux acquis de ces dix dernières années”. Y D U PR E . C ALLOW (Eds. Tarragona: Universitat Rovira i Virgili.N . I N BAR . Porto.L. Burgos).C. (1998): Estudio del complejo tecnológico y arqueoestratigráfico del nivel 11 de Gran Dolina (Sierra de Atapuerca. L. aven-piège? L’exemple du niveau 6”. A UG USTE . K R ETZ O I . Paris: Université de Paris VI. XXIe rencontres internationales d’archéologie et d’histoire d’Antibes: 295-313. .. 216: 1369-1375. Gelsenkirchen (Germany). Tesis Doctoral. C.): Actas do 3º Congresso de Arqueologia Peninsular (1999).. (1981): “The Middle Palaeolithic in the southern Levant from the perspective of the Tabun Cave”. S. France). D.): L’Acheuléen dans la vallée de la Somme: données récentes: 59-89. France)”. environment. Dept. — (1982b): “The Middle Palaeolithic in the southern Levant with comments on the appearance of modern Homo sapiens”. A.J. J. A. AN D V LCE K . J... C A R B O N E L L . Cambridge University Press. J. Acad. C. M AN IA . P. 26(12): 1409-1425. C AVALLI -S FO R ZA . A Review of the Evidence”. Dept. Antibes. University of Leiden.): Préhistoire du Levant. U LLR ICH (Ed. T. M.B E S C Ó S . (1999): “El Pleistoceno medio y superior inicial del Noreste de la Península Ibérica”. S CHWARCZ . Paris. J.. D. 30: 39-68.): The earliest occupation of Europe: 85-101. 34: 1-55. M . (2002): “Timing of the Lower to Middle Paleolithic boundary: new dates from the Levant”.. K U MAN . C . Solving the puzzle of human origins. Stratigraphie. — Y M ORTI LLET. M ÁR Q U E Z . ET VAN DE R M E E R SCH . repaire. A. Zephyrus. Cambridge. B AI LLOU D . Mémoires de la Societé Préhistorique Française. Claves Históricas. Madison (Wisconsin). Ph. (1999): “Magnetochronology and stratigraphy at Gran Dolina section. AN D YOKOYAMA . A. L. E. O. L E ROI -G OU R HAN . Thesis. 105(1): 27-43. M AN IA . Thames and Hudosn. A. G OLDB E RG . E. B AR -Y O S E F. W.. Editorial Labor.R. R OE B ROE KS . Foggia).M. Pyrenae. (1986): “Recent finding from La Micoque and other sites in Southwestern and Mediterranean France: their bearing on the “Tayacian” problem and Middle Palaeolithic emergence”. — Y LOZANO . 7: 81-109. S. S H E N . Journal of Human Evolution.A.): Vértesszölös. Journal of Human Evolution.R. V EGA TOSCANO (Ed. 1: 432-435.. R O D RÍG U E Z . and the Palaeolithic Settlement of Northern Europe”. (1999): Europa Prehistórica. R. En W. (1872): “Classification des diverses périodes de l’âge de la pierre”. J. En J . 1. AN D H OROWITZ .D. Valladolid: Universidad de Valladolid (Facultad de Filosofía y Letras). South Africa”. V. B. 105(2): 301-312. Editions APDCA. (1993): “Nouvelle interprétation paléoenvironnementale et chronostratigraphique du site paléolithique de La Micoque (Dordogne). 105(2): 281299. M.. D I B B LE AN D O.K. A. Akadémiai Kiadó: Budapest.-J. Pierre et Marie Curie. R O E B R O E KS A N D T. A. études archéologiques (1ère partie). (1992): “Dense Forest. O RTE GA . Oxford. M.. (1995): “The earliest occupation of Europe: the Elbe-Saale region (Germany)”. V A N K O L F S C H OT E N (Eds.A. Archaea. Cold Steppes. BAR International Series. Cazadores y recolectores.O. M. (1990) (Eds. Journal of Human Evolution 43: 107-122. 53-54: 153-175. R. Y.. Espagne)”. (1994): “Datation des cendres volcaniques et analyses géochimiques du remplissage d’Orgnac 3 (Ardèche. R. G U I B E RT ET V. A. Kenya”. In H. — ET S OM MÉ . Man and Culture. Lifestyles and survival strategies: 293-314. Spain)”. ET B E RTRAN . (1992): “L’industrie lithique du site Pléistocène moyen d’Orgnac 3 (Ardèche)”. France): Habitat. L’Anthropologie. 33(5): 551-586. En A. — (1996): “Les niveaux profonds du site Pléistocène moyen d’Orgnac 3 (Ardèche. Áridos (Arganda. A L E I X A N D R E .): The Lower and Middle Palaeolithic. M ORA . ADECAP. M ON N I E R . Gallia Préhistoire. Société Préhistorique Française: Paris. P.): Le gisement paléolithique moyen de BiacheSaint-Vaast (Pas-de-Calais): Volume I. II: Paleolítico da Península Ibérica: 169-187. Prehistory Press.T. Italia. (2001): “Les industries lithiques de Cagny-laGarenne II (Somme. C. In O. S ANTONJA . (2001): “Apport des datations au problème de l’origin des Hommes modernes au Proche-Orient”. Préhistoire Européenne. (2003): Variabilitat i patrons funcionals en els Sistemes Tècnics de Mode 2. Vol. E. Espagne)”. . Science. (1985): Datation des planchers stalagmitiques de sites acheuléens en Europe par les méthodes des déséquilibres des familles de l’uranium et contribution méthodologique. C HAVAI LLON . Departament d’Història i Geografia. J .. C A R B O N E L L . (1997): Los Sistemas Técnicos de Producción Lítica del Pleistoceno Inferior y Medio en la Península Ibérica: Variabilidad Tecnológica entre Yacimientos del Noreste y de la Sierra de Atapuerca. Y L AM I NG -E M PE RAI R E . X. . ET M C B R EARTY. J.. C O M B I E R . J.M. P.. 37(3-4): 325-342. J E LI N E K .L.): The Transition from Lower to Middle Palaeolithic and the Origin of Modern Man..B. N. C AU V I N E T P. A.-H. (1989): L’industrie lithique du site d’Orgnac 3 (Ardèche. J. C. N.A. P ORAT. vol. (1998): GIF Laboratory TL dates for some Middle Palaeolithic sites. Quaternaire. R OLLAN D . (1987): La Prehistoria. Edizioni: Forli: 117-125.. E. France)”. Arqueología J AM ES . E ISE N MAN N . (1988) (Eds. N. C. B AHAI N . — (1982a): “The Tabun Cave and Paleolithic Man in the Levant”. Espagne)”. A. C. Centre d’Etudes et de Recherches Préhistoriques. Madrid. Journal of Human Evolution. P. M. N. M.J. Burgos).P.I. J. B. G. Leiden. (1994): “A new regional group of the Lower Palaeolithic in Brittany (France). S OTO . 5 ed. M I C H E L (Eds. AN D G AM B LE . 319(Serie II): 155-60. Sílex Ediciones. A.N. AN D VAN K OLFSCHOTE N . En H. B AI LEY AN D P. his Culture and his Ecosphere”.. AN D C LAR K E . En G. M E RCI E R . Barcelona. VALLADAS .): The Definition and Interpretation of Levallois Technology: 413-427.. Història i Geografia. Atapuerca (Burgos. A. K HATI B . 5: 13-22. S.. M E IG N E N . R ON E N (Ed.J. B AR Y O S E f (Eds. P É R E Z -G O N Z Á L E Z .-L. J. Museum National d’Histoire Naturelle.. de Prehistoria y Ciencias historiográficas. S ESÉ . M O N C E L .. Nueva Clio.M. (2001): “Le gisement pléistocène de la “Sima del Elefante” (Sierra de Atapuerca.

J. En M . SPAL. Tesis de Licenciatura. Madrid. B ONADON NA (Ed. Dept. Joaquín González-Echegaray: 13-16.): Geología y Paleontología de la Cuenca de Guadix-Baza: 327-345. Burgos). L. V E R GÈS . 17). A . Tarragona: Unviersitat Rovira i Virgili. Espacio. P. Tesis Doctoral. RODRÍG U E Z / Atapuerca y el inicio del Paleolítico medio en Europa 431 VALLESPÍ P ÉR E Z . — (1994): “El Bajo Guadalquivir en el Paleolítico Inferior y Medio peninsular”. Història i Geografia. Museo y Centro de Investigación de Altamira (Monografías. Tarragona: Universitat Rovira i Virgili. CSIC.M. F. — (1992): “Las industrias achelenses de Andalucía: ordenación y comentarios”. Prehistoria. T. Departament d’Història i Geografia.G. . En Homenaje al Dr. (1996): Impacte antròpic i pautes tecnofuncionals al Plistocè mitjà: La indústria lítica del nivell TD10 de Gran Dolina (Sierra de Atapuerca. V EGA TOSCANO . Dept. Altamira. E. Serie 1. 1: 61-79. (1988): “Paleolítico Medio de aspecto postachelense en la depresión inferior del Guadalquivir”. (1989): “Ocupaciones humanas en el Pleistoceno de la Depresión de Guadix-Baza: elementos de discusión”.X . — (2003): Caracterització dels models d’instrumental lític del Mode 1 a partir de les dades de l’anàlisi funcional dels conjunts litotècnics d’Aïn Hanech i elKherba (Algèria). Monte Poggiolo i Isernia la Pineta (Itàlia). Tiempo y Forma. 1: 85-91.