 Un mirada al proceso de escritura.

Reflexión sobre la escritura como uso de la lengua y como didáctica escritural. Autor: Nydia Janeth Ordoñez, asesora pedagógica de Fucai para los proyectos de la Fundación Promigas. En la producción escrita es importante tener presente el uso de la escritura como lengua y el uso de la escritura como didáctica escritural; definir estos dos procesos que van paralelos y simultáneos en el quehacer del aula tiene unas implicaciones pedagógicas y didácticas claves para su buen desarrollo. Pensar en usar la escritura como lengua es entender que está formada por oraciones y enunciados, completos con significado y sentido comunicativo y muy rara vez, como el caso de la enseñanza en la escuela tradicional, con palabras sueltas o frases sin sentido. Es una sinfonía de sentido que responde a un qué escribo (tipo de texto), para quién escribo (destinatario - publicación), para qué escribo (función), n cómo lo escribo (formatos culturales); es decir, un lenguaje con funciones y estructuras propias y específicas. En consecuencia, implica un trabajo didáctico en un contexto que haga parte de la cotidianidad personal, familiar o escolar del niño, en donde se produzcan escrituras de manera espontánea desde un tópico generador en situaciones significativas o proyectos pedagógicos y con procesos escriturales diferenciados de acuerdo a los niveles de desarrollo de los niños. En estas escrituras llenas de sentido y significado podemos mirar los avances en el sentido comunicativo, estructura textual, fuerza y fluidez, coherencia de ideas… Pensar en la escritura como didáctica escritural es desarrollar diferentes metodologías y estrategias que ayuden a los niños y niñas en la consolidación de la producción escrita. Es allí donde podemos utilizar las palabras “sueltas”, mirar los diferentes niveles de desarrollo y evaluar un proceso en la adquisición del código. Para esto, es importante reconocer las diferentes escrituras que los niños y niñas recorren en la consolidación de la lengua escrita y que algunos teóricos definen en varios niveles que agrupándolos según características similares se sintetizan en los siguientes:  Escritura inicial en donde los niños usan garabatos continuos y separados, pseudoletras y letras al azar. 1

 Construcción del código alfabético con escrituras silábico vocálicas.  Escrituras silábico alfabéticas y alfabéticas.  Escritura alfabética plenamente legible con diferentes matices. Estas dos maneras de trabajar la escritura van traslapadas, es decir, los avances de la una fortalecen la otra, sin embargo, es importante tener presente los movimientos oscilatorios que se dan. Según la Psicología genética, en los estadios del desarrollo en los niños y las niñas habría dos zonas en las cuales se mueven sus aprendizajes.  Las zonas de seguridad en donde están los aprendizajes ya consolidados.  Las zonas de desarrollo en donde están los aprendizajes recientes en proceso de consolidación. Dependiendo de la intervención del docente con los niños, la simultaneidad y diversidad de las didácticas (el dictado al profesor, el uso del alfabeto ilustrado, la transcripción con sentido), la implementación de rutinas lectoras y escritoras, los métodos, las situaciones que producen los desequilibrios escriturales (reflexiones constantes sobre la escritura, la lectura de lo que se escribe) y los ritmos variables e individuales de desarrollo; se genera un ciclo, iniciando con su zona de seguridad para luego entrar en la zona de desarrollo, realizar sus proyecciones y/o sus retrocesos y generar los avances para ubicarse nuevamente en la zona de seguridad. Generalmente, cuando los niños usan la escritura como lenguaje, es decir, sus escrituras espontaneas enmarcadas en situaciones significativas o proyectos pedagógicos, pareciera como si los niños tuvieran un retroceso en el desarrollo del proceso, pero no es así, simplemente ellos ponen en uso su zona de seguridad o nivel que manejan (garabatos, pseudoletras, escritura vocálica, silábica o alfabética). A medida que avanzan en sus didácticas escriturales y se promueve la cooperación didáctica con otras áreas, los niños entran en la zona de desarrollo y ponen en contradicción o afirmación sus nuevas hipótesis para luego usarlas nuevamente en sus escrituras espontáneas. Comprender este ciclo de desarrollo, nos permite mirar los procesos de los niños, entenderlos y diseñar las didácticas necesarias para mantener al máximo la sincronía grupal o cohesión del grupo.

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En la experiencia, mantener la sincronía grupal permite avances significativos en los niños y niñas, aplicar el aprendizaje acelerado o el reaprendizaje en grupos fragmentados y/o manejar los desniveles críticos como casos. Durante todo el proceso, pero con más fuerza cuando los niños están en el nivel de la escritura alfabética plenamente legible con diferentes matices, es importante trabajar fuertemente la reescritura del texto. Como lo expresan Joaquim Dolz y Bernard Schneuwly; “Escribir es reescribir, volver sobre la primera versión del propio texto, revisarla varias veces para trabajarla, mejorarla y afinar la versión definitiva”. Este proceso no es fácil, pero es muy importante porque ayuda a la estructura del texto, y consolida la progresión temática, la coherencia de ideas, la segmentación, ortografía. Cuando los niños toman conciencia de su escritura y su zona de seguridad es la escritura alfabética, se elaboran varias revisiones antes de su publicación; para esto se establecen unos códigos de ayuda de común acuerdo entre la profesora y los niños, para ponerlos en práctica cuando la docente haga las respectivas revisiones. Inicialmente estos textos, ya sean expositivos o descriptivos, se elaboran en grupo, pares y progresivamente se harán individuales. Finalmente se hace la edición, si es necesaria, y la publicación de los mismos. Recorrer estos pasos con los niños y niñas toma varios años que irán desde la etapa del preescolar hasta el segundo grado. La elaboración de la secuencia didáctica por parte del docente, toma validez y es necesaria porque orienta el proceso con sentido. Igualmente, el proceso debe tener un acompañamiento continuo por un profesional que conozca el recorrido del niño, que estimule y valore las proyecciones y los avances y que no sienta angustia ante los retrocesos del niño, sino que al contrario los reconozca como movimientos normales del proceso de aprendizaje y estimule a los niños y niñas promoviendo las escrituras significativas, las didácticas escriturales y la reescritura.

Bibliografía
Ferreiro, E. Teberosky, A. (1979). Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño. Piaget, A. Constructivismo genético. Vigotsky, L. aportes sobre el valor de la socialización del acto lingüístico. Negret, J. Cerlac: Propuesta Pedagógica para la Construcción Inicial de la Lengua Escrita. Ordóñez, N. Experiencia IED Garcés Navas SED Bogotá.

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