Los Estados Unidos y los procesos identitarios en El Salvador

Miguel Huezo Mixco

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Estados Unidos

El Salvador

Cambiando Estados Unidos
Cada año emigra un millón de latinoamericanos a EEUU. Los latinoamericanos vienen migrando al norte desde el siglo XIX. Las migraciones los 60 forman parte de nuevos procesos globales que caracterizan a todo el mundo.

La gran minoría
Unos 185 y 200 millones de migrantes en el mundo están transformando ciudades y culturas. En EEUU, más del 50% de los 36 millones de nacidos en el extranjero se han ubicado en tres estados: California, Texas y Nueva York. De esos 36 millones, un 45% son latinoamericanos (>16 millones). Si se suman los latinos nacidos en EEUU, la cifra total de emigrantes y ciudadanos estadounidenses de origen latinoamericano llega a 43 millones, o 14,5% de la población estadounidense: la minoría más grande, tres millones más que los afroamericanos

La gran minoría
En los próximos 44 años, cuando los latinos alcancen 100 millones o el 25% de la población estadounidense, se producirá una transculturación fuerte entre “lo latino” y “lo estadounidense.”

Un nicho con poder
La contribución económica de los latinos al PIB estadounidense, estimada en más de $700 mil millones en 2006, alcanzará un trillón de dólares en menos de cinco años. Esto hace que los latinos sean cada vez más cortejados como nicho consumidor y como fuerza política.

Ciudades “latinas”
Desde hace 20 años se viene hablando de ciudades latinas estadounidenses. Las más obvias son Miami, Los Ángeles y Nueva York. Pero como vemos en el cuadro hay muchísimas ciudades, y muchas más de las 100 más grandes, que adquirieron una población latina significante. Pero hay tantos tipos de ambiente latino como hay ciudades distintas. Miami no se parece a San Antonio, que a su vez no se parece a Los Ángeles, que a su vez no se parece a Chicago, etc.

La parrilla de latinos

Sociedades transnacionales
La teoría del transnacionalismo reconoce que las complejas redes sociales que atraviesan varios espacios nacionales, rurales y urbanos, son facilitadas por los nuevos medios de comunicación, transporte y giro de dinero, pero sobre todo por los migrantes de un lugar en particular que se arraigan en otro lugar particular de EEUU.

El fin de los “inadaptados”
Cuanto más jóvenes son los migrantes, son mas adeptos y deseosos de aprender inglés (Rumbaut 1994), y por lo tanto más proclives a la integración/aculturación. El cuadro a continuación muestra que con cada generación de latinos nacidos en EEUU, el inglés es el idioma preferido, y que el español se va perdiendo.

Inglés, como primera lengua

Presencia política decisiva
La juventud de los latinos también es un buen pronóstico de su integración en el sistema político como votantes, lo cual también los integrará en la sociedad estadounidense. De hecho, ya vemos que el voto latino es enérgicamente cortejado por ambos partidos mayoritarios, y muchos de los candidatos a la presidencia, el senado, la cámara de representantes y los gobiernos estatales hablan español en sus mensajes de campaña para apuntalar su ventaja entre los electores latinos.

Mantener los vínculos
¿Cómo incidirá esta nueva dimensión identitaria? ¿Se puede prolongar su sentido de salvadoreñidad a los migrantes mediante artesanías étnicas, comidas étnicas y turismo étnico? ¿Hay otras alternativas no sólo culturales, sino empleo, vivienda, ingresos, es decir, un futuro?

El país que no existe
En 2005, el Informe nacional del PNUD (IDHES) propuso dos maneras de mirar el fenómeno migratorio. El principal desafío consiste en reconocer que las migraciones han creado un país todavía desconocido, mientras sus líderes políticos, empresariales, sociales y de opinión continúan haciendo diagnósticos para un país que ya no existe.

Oleadas de salvadoreños
La primera ola (1920 – 1969). La segunda ola (1970 – 1979). Si comparamos estas dos etapas, la segunda no sólo incrementó sustancialmente el número de personas sino que también modificó la composición social de los migrantes, y se volcó hacia Estados Unidos. La tercera ola (1980 – 1991). La cuarta ola (1992 – 2007).

Los nuevos hablantes
Aunque nunca lo sabremos con exactitud, los emigrantes salvadoreños que residen en Estados Unidos han pasado del 0.2% de la población de El Salvador en 1960 a por lo menos 13% en 2000, y es posible que sean un 40%. Los salvadoreños son, asimismo, la comunidad centroamericana más numerosa en Estados Unidos. El censo estadounidense del año 2000 calcula que de los 28.1 millones de personas que hablan español en Estados Unidos, aproximadamente 1.1 millones son salvadoreñas, lo que equivaldría a un 4 por ciento del total.

Remesas culturales
Las remesas familiares desde el extranjero, principalmente de Estados Unidos, han modificado las expectativas y la calidad de vida de millones de familias. Sin embargo, se suele saber más sobre los flujos de ese dinero que sobre las personas que los mandan o los reciben, y sobre las implicaciones que tienen para nuestra forma de vivir en común.

Los cambios
Hábitos, valores, signos, consumo: integración creciente del inglés en la vida cotidiana y en los programas oficiales; “descampenización” de las zonas rurales; tránsito de una economía agraria a una de servicios. La migración ha modificado los patrones de consumo mediático y ha propiciado el aprendizaje y la asimilación de nuevas tecnologías de la información y la comunicación, específicamente de Internet, teléfonos celulares y tarjetas prepago.

Cambio heterogéneo
Este cambio cultural no es un fenómeno homogéneo. En realidad se están produciendo múltiples dinámicas de cambio simultáneas, y que se viven de manera distinta según sus protagonistas (historia particular de la migración, el género, la pertenencia a una determinada ola migratoria o generación migratoria e, incluso, dependiendo de su etnicidad).

La recreación de la identidad
Se está produciendo una recreación de la propia identidad, anclada, como ya se dijo, en las celebraciones patronales, las fechas cívicas, los alimentos, etc. En estos casos, estamos frente a identidades emergentes muy híbridas, en el sentido que por una parte aspiran a ser “americanos” (estadounidenses), y, por otra su identidad con el lugar de origen está mas atada a los municipios y caseríos que a la identidad “nacional”.

Jóvenes+adaptables
Los migrantes más jóvenes son más proclives a procesos de cambio cultural más profundos y rápidos. Adoptan con más facilidad patrones culturales “gringos”, al tiempo que se van desdibujando los valores de su comunidad. También ocurre que son proclives a las drogas, el alcoholismo, actividad sexual de alto riesgo, etc. El caso de las pandillas es un ejemplo extremo de la adopción de prácticas propias de la sociedad receptora, que se ven potenciadas por las condiciones socio-culturales de su lugar de origen.

La “invasión” de EEUU
Existe la percepción de que la cultura norteamericana está invadiendo y pervirtiendo los valores más profundos de la identidad salvadoreña, como el abandono del idioma “nacional” por el inglés, creando un efecto de diferenciación respecto de los demás miembros de la comunidad. Este mismo sentimiento se mira fortalecido por los cambios en los nuevos hábitos de consumo, especialmente en la forma de vestirse.

¿La identidad es “nacional”?
El cambio cultural que experimentan los migrantes dentro de Estados Unidos tampoco es un fenómeno homogéneo. En realidad se están produciendo múltiples dinámicas de cambio que ocurren simultáneamente, aquí y allá. Otro de los cambios que experimentan los migrantes es que mientras en El Salvador la salvadoreñidad es expresión de una “identidad cultural nacional”, en Estados Unidos aquella se ha transformado en una “identidad de tipo étnico”, en una parte de la segmentación de la política cultural estadounidense

Identidades transnacionales
Estamos, pues, frente a una dinámica de construcción varias identidades. De “identidades transnacionales”, por una parte, en tanto la vida diaria, trabajo y relaciones sociales se extienden más allá de las fronteras nacionales. Sin embargo, esas dinámicas también son “translocales”, en tanto las personas establecen sus vínculos principal y fundamentalmente con sus lugares de origen. Algunos consideran que estos vínculos “translocales”, como en el caso de algunas comunidades salvadoreñas en Washington DC, están desplazando a la “nación” como punto de referencia

¿Cuál comida le gusta más?
1. La salvadoreña 2. La estadounidense 3. Otra 4. S. O.

71.27

19.97 8.12
0.65

¿Cuál es el idioma que utilizan con su familia?
En E.E.U.U. 22.24 49.68 27.11 0.97 100.00 En El Salvador 10.39 83.93 4.87 0.81 100.00

Idioma 1. Más inglés 2. Más español 3. Ambos 4. S. O.

¿Tiene hijos en EEUU?
3. Sin Opinión 1.46

1. Sí 76.62

2. No 21.92

Si contestó SÍ; ¿Qué idioma hablan más? 1. Inglés 2. Español 3. Spanglish 4. Ambos 5. No respondió 28.18 16.95 2.75 50.85 1.27 100.00

¿Estaría de acuerdo en que El Salvador pase a ser un Estado de los EEUU?
48.54 40.42
1. Sí 2. No 3. No sabe 4. S. O.

10.71 0.32

A más vínculos+influencia
Los migrantes no son solamente los habitantes de un territorio que decidieron cambiar de lugar de residencia, o meros agentes económicos, sino también ciudadanos y parte de una nación. La posibilidad de involucrar a los migrantes en un proyecto común con su país de origen, sin embargo, va más allá de la buena voluntad. Depende, particularmente, del tipo y la calidad de sus vínculos.

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