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¿SOMOS FELICES?

Por ALBERTO BERMEJO Revista: "LA VOZ" - Diciembre 1.996 Todos nos hemos formulado en alguna ocasión esta pregunta, y... ¿cuál fue nuestra respuesta?. No se confunda; confiese que su respuesta fue diferente dependiendo del momento. No nos sentimos felices o infelices continuamente. No hay respuestas categóricas a preguntas de este calibre. Segurante su réplica fue la expresión de su estado de ánimo en ese instante o la de su estado de ánimo habitual. Posteriormente ofreceré mi punto de vista sobre este inquietante interrogante; les anticiparé no obstante que todos poseemos unos mecanismos adaptativos que generalmente nos permiten enfrentarnos a las dificultades con un cierto éxito. Mucho se ha escrito sobre la mentada “felicidad”. Ha sido objeto de ánalisis por parte de escritores, filósofos, sociólogos, e incluso políticos (recuérdese el sacrosanto “estado del bienestar” que todos los partidos ahora reivindican) y todos la han explicado desde dintintas perspectivas, intentando delimitar una teoría global, válida y compleja, aunque en realidad lo que han conseguido ofrecer es una explicación parcial de la misma, como en el cuento oriental en el que unos sabios ciegos pretendían, al tacto, describir un elefante, sin coincidir en sus apreciaciones, ya que únicamente lograban describir las partes del elefante a las que accedían con sus manos. Nosotros los psicólogos podemos aportar muchas ideas y algo de experiencia a esta discusión. Es probable que nuestro análisis sea pobre en contenidos teóricos y en disquisiciones morales en lo tocante a la conceptualización de la felicidad (dejemos a la Filosofía este trabajo), es decir, no somos expertos en “felicidad”, mas lo somos, y mucho (al menos los clínicos), en “hombres y mujeres felices”; no olviden que nuestro trabajo consite en acoger a personas ”poco felices” (debido a un problema psicológico determinado) al objeto de permitirles recuperar su “felicidad” y optimismo vital. Ustedes se sorprenderan por la siguiente afirmación, pero puedo asegurarles que el ser humano es fundamentalmente feliz. Sencillamente así es. Este aserto está debidamente respaldado por investigaciones (mayormente estadísticas) que se han realizado en todo el mundo, estudios que generalmente consistían en preguntar a miembros de determinadas poblaciones (estadísticas) “cómo se sentían”. A todos los sujetos se les ofrecían distintas opciones de respuesta ( por ejemplo, desde “muy apenados” hasta “muy felices” pasando por “algo felices”, etc.), entre las que debían escoger aquélla con la que más se identificaban. Sorprendentemente, los estudios mostraban que los interrogados se sentían “felices” o “bastante felices”, como media. Y esto no es todo, estos resultados se han producido en prácticamente todos los países donde se han realizado encuestas, independientemente de su nivel de industrialización o de cultura. Países como Ghana, Argentina o EEUU, muestran resultados similares. Incluso en poblaciones marginales o de discapacitados se hallan puntuaciones de “felicidad” parecidas. En España está pendiente de publicarse un estudio en este sentido realizado por la Profesora de la Universidad Complutense de Madrid, Mª Dolores Avia, con datos de una encuesta realizada por el periódico EL MUNDO. ¿Que conclusiones podemos extraer de estas investigaciones?. Es poco el espacio disponible, pero intentaré despejar algunas incógnitas. Todos nosotros disponemos de mecanismos y procesos cognitivos que nos permiten afrontar exitosamente los estresores (estímulos y sucesos estresantes cotidianos) a los que estamos expuestos por el hecho mismo de vivir. Estos procesos (verdaderos amortiguadores del estrés) nos permiten adaptarnos al medio circundante especialmente en situaciones difíciles. Parece ser que la clave que nos permite sentirnos moderadamente felices y optimistas reside en el uso correcto de un mecanismo cognitivo (cognitivo: referido al pensamiento) que

Este perfil tipo sería: extraversión. raramente nos preocuparemos aunque sepamos que el tabaco produce cáncer. estabilidad emocional. y no con gente que nos desagrada. por ejemplo. o no somos absolutamente conscientes de los mismos (los evitamos). uno de los perfiles de “satisfacción vital” que cuenta con más predicamento desarrollado a partir de un cuestionario de personalidad que evalúa cinco componentes básicos de la personalidad. c) Olvidamos hechos negativos del pasado. . e) Buscamos todo tipo de excusas y pretextos cuando hacemos algo mal y debemos afrontar alguna responsabilidad. por el cual sistemáticamente tenderíamos a realizar las siguientes operaciones: a) Seleccionamos un entorno social favorable. si fumamos. Alberto Bermejo es Psicólogo Clínico Gabinete de Psicología “EIDOS”. No quiero finalizar este artículo sin mostrarles. En un sujeto deprimido este proceso no funciona correctamente. amabilidad. Este “autoengaño creativo” es el que nos permite sentirnos psicológicamente bien. a modo de curiosidad. por ejemplo. solemos salir con personas con las que nos llevamos bien. b) Desatendemos selectivamente estímulos negativos. cierta despreocupación y curiosidad. valorándose muy negativamente. nos cuesta recordar momentos en los que hemos hecho el ridículo o no hemos actuado éticamente. sociabilidad. Desde la Psicología se ha intentado dilucidar que características de personalidad se hallan presentes en las personas felices. de forma que tiende a infravalorar los aspectos positivos de sí mismo o de la situación en tanto que magnifica sus errores.podríamos denominar “autoengaño creativo”. d) Reducimos la importancia de nuestros defectos y limitaciones.