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EL MUNDO. DOMINGO 14 DE OCTUBRE DE 2012

ANDALUCÍA

Un millar de pacientes en 13 años
>La Unidad de Trastorno de Identidad de Género (UTIG) del Hospital Carlos Haya de Málaga ha atendido alrededor de un millar de pacientes desde que empezó a funcionar en 1999. Fue la primera que se puso en marcha en un sistema sanitario público del país. >Según la última estadística del SAS, con datos de 2009, un 10% ha sido excluido por no cumplir los criterios diagnósticos, y otro 15% ha mantenido «escasa adherencia» al programa de la UTIG.

Marco Arias, de 33 años, en la sede de Sevilla de la Asociación de Transexuales de Andalucía. / JESÚS MORÓN

El Carlos Haya ignora derivaciones de transexuales de otros médicos del SAS
Marco Arias fue trasladado de Cádiz a Málaga para cirugía pero lo citaron con la psicóloga
SILVIA MORENO / Sevilla

Médicos del Servicio Andaluz de Salud (SAS) han derivado a la unidad de Unidad de Trastorno de Identidad de Género (UTIG) del Hospital Carlos Haya en Málaga a pacientes transexuales para que los operen, pero el centro malagueño ha ignorado la petición. EL MUNDO de Andalucía ha recabado los casos de dos transexuales, ambos de Cádiz, que se encuentran en esta situación para ellos «inexplicable». Marco Arias, de 33 años, lleva 16 meses hormonándose con testosterona bajo el control de un especialista del SAS en el Hospital gadita-

no de Puerto Real. Ya cuenta con un juicio clínico de «disforia de género», necesario para ser intervenido quirúrgicamente. El servicio de endocrinología derivó a Marco a Málaga para que le practicaran una mastectomía y una histerectomía –extirpación de mamas y útero–. La cita en la unidad del Carlos Haya fue el pasado 10 de septiembre y, en vez de ver ser valorado para la operación, le pasaron varios test psicológicos, que forman parte de la primera fase del tratamiento en la unidad. «¿Ahora tengo que empezar de cero como si no llevara ya 16 meses con la hormonación? ¿Acaso no sir-

ve la valoración de mi endocrino?», se pregunta Marco, que muestra los documentos del hospital del SAS en Puerto Real en los que ya aparece un «juicio clínico». Cuando fue a la primera cita en Carlos Haya, propuso compaginar las entrevistas con la psicóloga con las del endocrino, pero «se negaron, ellos quieren poner el contador a cero, pero eso es imposible». Para Marco, el trato que recibió en la unidad de Carlos Haya fue «vejatorio», todo lo contrario al que le ofreció el especialista del hospital público de Puerto Real. «Sólo me hizo dos preguntas: desde cuándo me siento así y qué necesi-

dades tengo», indica. En cambio, los test psicológicos de Carlos Haya, que se negó a hacer, eran «denigrantes y ofensivos». Este diario contactó con la Delegación en Málaga de la Consejería de Salud y Bienestar Social para saber por qué se sigue este protocolo y no se opera al paciente o al menos se le dan citas con el endocrino, cuando parece lo más lógico. Sin embargo, la Junta evitó aclarar la situación, alegando que «en ningún caso podríamos dar datos de la historia clínica de personas sin su autorización». También Tamara Álvarez, del municipio gaditano de San Fernan-

do, cuenta con ocho informes médicos, algunos de ellos de profesionales del SAS, que la proponen para ser intervenida, pero la unidad de Carlos Haya se niega a hacerlo porque «no cumple los criterios para ser incluida en el programa de reasignación sexual», según recoge la respuesta enviada por el hospital malagueño a la transexual el 22 de noviembre de 2010. Tamara ha estado quince años en prisión, donde logró que la incluyeran en el módulo de mujeres. Durante su estancia en la cárcel estuvo en tratamiento en la unidad de Carlos Haya, pero la rechazaron para la cirugía. Un psiquiatra de la prisión de Nanclares que la trató mientras estuvo encarcelada emitió el siguiente informe en febrero de 2005. «No se le ha operado por considerarse que su transexualidad es un síntoma de trastorno de personalidad límite. No creo que esto sea así porque la insistencia en su identidad sexual es estable y si no se le ha operado es porque no se ha querido hacerlo, no por ella». Tamara ha intentado suicidarse varias veces ante la desesperación de tener que vivir «con algo que no me pertenece».

«Me obligan a recorrer mil kilómetros para una analítica»
La activista transexual asturiana denuncia la lista de espera en Málaga
S. M. / Sevilla

María Jesús Lastra, la primera transexual que logró cumplir condena en prisión dentro de un módulo de mujeres, es otra de las víctimas de las largas listas de espera en la Unidad de Trastorno de Identidad de Género (UTIG) del Hospital Carlos Haya de Málaga y de los protocolos que «discriminan» al colectivo, según ha denunciado la Asociación de Transexuales de Andalucía. Lastra vive en Asturias, pero como allí no se hace cirugía de reconstrucción genital en la sanidad pública, debe ser tratada en la unidad malagueña.

«Llevo siete años de espera; cinco en la unidad de Asturias y otros dos en la de Málaga», explica Lastra por teléfono, que se queja de que tenga que desplazarse desde Asturias hasta Málaga y recorrer 1.000 kilómetros «para una simple analítica de sangre», afirma. En Málaga pasó, primero, ocho meses en consultas y, después, un año en espera para la intervención quirúrgica. «En noviembre del año pasado me dieron el apto para operar, pero ya no puedo esperar más, esto es insoportable». El próximo 12 de noviembre tendrá que recorrer otra vez los 1.000

kilómetros que separan su ciudad de Málaga para acudir a una nueva cita, «pero como no me den una solución los tendré que denunciar», como ya ha hecho con el Servicio de Salud de Asturias, por la demora de cinco años en derivarlo a Málaga. Para Lastra, los siete años de espera que lleva son «excesivos», aunque reconoce que la unidad de Carlos Haya no es la única responsable, pero yo «tampoco tengo la culpa de que tardaran tanto en derivarme». Precisamente para aliviar las listas de espera, la Asociación de

El próximo 19 de octubre se manifestarán a las puertas del Hospital Carlos Haya para denunciar la «discriminación y el apartheid» –en palabras de la presidenta del colectivo, Mar Cambrollé– que están sufriendo por la atención sanitaria «deficiente» que les está prestando la Junta. «Andalucía fue la comunidad pionera, pero para que esa medalla siga brillando hay que seguir avanzando», ha señalado Mar Cambrollé, Lastra, en una imagen de 2000. / ELOY ALONSO que sostiene que las esTransexuales de Andalucía ha re- peras en otras comunidades apeclamado la descentralización de la nas duran cuatro meses en la priatención sanitaria para que cual- mera fase del tratamiento con el quier médico del Servicio Andaluz psicólogo, mientras en Málaga se prolongan durante varios años. de Salud (SAS) pueda atenderlos.