You are on page 1of 62

1

2

Los demonios de Ariel:
Fuentes del imaginario cultural popular uruguayo en la primera mitad del S. XX
3

4 .

Gustavo Remedi Los demonios de Ariel: Fuentes del imaginario cultural popular uruguayo en la primera mitad del S. XX 5 .

ISBN Diseño gráfico: Silvia Shablico © Queda hecho el depósito que marca la ley Impreso en el Uruguay – 2007 6 .

A mi amigo Roberto Correa 7 .

8 .

y el viajero del tiempo. detrás de una verja con lanzas. y el genio encarcelado durante siglos en el cántaro salomónico. Madrid: Alianza. pero quienes poblaron mis mañanas y dieron agradable horror a mis noches fueron el bucanero ciego de Stevenson. Los países de la imaginación Proponer. Roberto Fernández Retamar. 2 1 9 . mientras tanto. que trajo del provenir una flor marchita. lo primero que es preciso subrayar es que el interés que nos motiva hoy a volver sobre Jorge Luis Borges. 1972. Evaristo Carriego. y el profeta velado del Jorasán [. Palermo del cuchillo y de la guitarra andaban (me aseguran) por las esquinas. México. 9. durante años.] ¿Qué había. Calibán. del otro lado de la verja con lanzas? ¿Qué destinos vernáculos y violentos fueron cumpliéndose a unos pasos de mí. casi cien años después. un suburbio de calles aventuradas y ocasos visibles. Diógenes. En tal sentido. sino Calibán 2 . haberme criado en un suburbio de Buenos Aires. Lo cierto es que me crié en un jardín. en el turbio almacén o en azaroso baldío? ¿Cómo fue aquél Palermo o cómo hubiera sido hermoso que fuera?1 [El subrayado es mío] Nuestro símbolo no es Ariel. Apuntes sobre la cultura en nuestra América. agonizando bajo las patas de los caballos.. XX no puede hacerse sino como una forma de reflexionar acerca del presente y el futuro inmediato. pues. una hipótesis acerca de los ejes fundamentales que organizaron “el imaginario cultural” nacional a principios del s. 1995. pág. Prólogo.Yo creí. 1.. y en una biblioteca de ilimitados libros ingleses. como pensó Rodó. y el traidor que abandonó a su amigo en la luna.

nuestro pasado se apoya sobre una serie de premisas o puntos de partida. en este caso. Delmira Agustini. la educación pública. que existan coincidencias e intersecciones con otras formas de imaginar la sociedad o la cultura nacional. Por lo pronto. la sospecha de que la comprensión de nuestra cultura ha quedado limitada —cuando no. XX. cuando uno empieza a preguntarse cómo la gente se imaginaba su mundo en el primer cuarto del s. Vaz Ferreira). distorsionada u obstaculizada— a raíz de haber prestado demasiada atención a unos fenómenos en detrimento de otros. el plano político y de desarrollo institucional (la modernización política. Florencio Sánchez. la legislación laboral. por lo general. sin descartar. Por el contrario. tiempos que coexisten y se yuxtaponen. la secularización y privatización de la religión. por cierto. 10 . José E. asumir que la sociedad y el mundo se ven —se imaginan— de manera diferente dependiendo del espacio social y cultural en donde se realizan los trabajos de la imaginación y de los instrumentos (discursivos. desfasajes. María E. la cultura y las instituciones 3 Arjun Appadurai. Horacio Quiroga. cuando se piensa o se habla de este período. La modernidad desbordada. y salvo legendarias excepciones. simbólicos) que intervienen y hacen posible esos trabajos. nos enfoquemos en el imaginario cultural “popular” (distinto a otros tipos de imaginarios) resultante de un espacio y unos medios particulares. De ahí que. está claro que habrán una serie de asincronías. o el plano de la “alta cultura” (Juan Zorrilla de San Martín. se suele destacar. o bien el plano de los avances tecnológicos. a poco de comenzar a interrogar este período nos damos cuenta del peso y del papel que jugaron el pensamiento. puesto que también “media” la actividad social y es un factor constitutivo en la construcción. Así. Buenos Aires/Montevideo: Fondo de Cultura Económica-Trilce. Rodó. la respuesta difícilmente sea una sola y universalizable. Las dimensiones culturales de la globalización. Julio Herrera y Reissig. Producto y a la vez instrumento. Tercero. Por lo pronto. Así. la universalización de los derechos del ciudadano). Segundo. los sucesos mundiales y las reorganizaciones del sistema-mundo. se imaginaba que vivía). Pedro Figari. por ejemplo. reproducción y transformación del mundo. sin necesariamente atender al modo y a la medida en que estas cosas alcanzaron realmente a las clases populares o afectaron cómo la gente se imaginaba que era el mundo (y la historia) independientemente de cómo era o es el mundo o la Historia. la importancia que hoy hemos comenzado a dar a la necesidad de abordar el territorio del “imaginario cultural” —a cómo se imagina la sociedad y la cultura— entendido como un producto de “los trabajos de la imaginación”3. Carlos Vaz Ferreira. 2001. o en qué mundo cultural vivía (es decir.

hombres del Renacimiento sino que. No todo es continuidad. También “otra imagen” de aquél tiempo. la radio. comienza a emerger cuando atendemos. de creciente privacidad). muy distinta. Sarmiento buscó en el mundo gauchesco —que para él significaba un mundo primitivo y bárbaro. por lo menos hasta mitad de siglo. o al menos. la economía o la “alta cultura” de la época. como podrían ser un abordaje económico y político. instituciones y universos simbólicos que organizaron —o que. otras formas de pensar e interrogar el pasado. es decir. de la cultura de su época. un concepto laxo e inclusivo de “imaginario”. o una historia de las ideas. o las ideas. los paseos urbanos). también contribuyeron a organizar— el sentido de una época. Vamos a manejar. Todos territorios que si bien no nos resultan completamente desconocidos. Aun cuando este ensayo se sirva de este otro tipo de historias y enfoques. la cultura oficial. ciertamente han quedado relegados y a la sombra de los estudios de la política. privilegiar el imaginario cultural popular implica tratar de identificar otro conjunto de vivencias. el carnaval. a la cultura popular (el tango. y en particular. Autores como 11 .del siglo XIX sobre las mentes. en muchos aspectos. Por “el imaginario” entendemos la serie de ideas e imágenes que nos hacemos y tenemos acerca de algo. los proyectos y las leyes). supone entonces dejar en un segundo plano. por ejemplo. las ideas e imágenes que la gente de la primera parte del siglo XX se había construido acerca de su mundo. arriagado como está en otros espacios y prácticas culturales. Néstor García Canclini dice al respecto: Estamos en un momento en que sería empobrecedor afiliarse a una sola tendencia [a un solo concepto de lo imaginario]. en un contexto de incipiente urbanización. una historia del arte o de la literatura. las sensibilidades y las fantasías del siglo XX. a la vida cotidiana (por oposición a los discursos. en ese lugar. sentidos e imaginaciones de mundo que circulaban en la esfera cotidiana (por ejemplo. Nos encontramos en el cruce de muchas contribuciones al estudio de lo imaginario. Realzar el plano discursivo e imaginario popular. la religiosidad. en este caso. del pensamiento o del “proceso intelectual”. a las realidades particulares y las prácticas concretas. por consiguiente.). aunque sea por un momento. que mediaron la aprehensión e imaginación del mundo por parte de la gente que vivió en ese momento. de caudalosa inmigración. al menos. etc. el cine. todavía encarnaban la Edad Media. Alejo Carpentier decía que los europeos que colonizaron América no eran precisamente. a la cultura de masas (las revistas. nuestra Edad Media— las claves para explicar los problemas de mediados del siglo XIX. completamente. el fútbol.

12 . las músicas y las danzas despegadas fuera del salón. ante ciertas necesidades de interpretación. Imaginarios urbanos. sensuales y sociales del entorno donde vivía la gente que afectaron no sólo el estilo de vida sino concomitantemente la forma de pensar el mundo. se les sumaría finalmente la práctica de los deportes y la vida sana. cada vez más lejos de la ópera. higiénica. Buenos Aires: Eudeba. el impacto cultural de los movimientos migratorios. a la luz de la historia.] [El subrayado es mío] Habría que mencionar también los enfoques de lo imaginario colectivo. cambios físicos. 60. y hasta la geografía social del arrabal. desplegados en las reorientaciones sociosemióticas de la antropología y de la sociología.. a veces es útil esta distinción pero. las consecuencias indirectamente culturales de una serie de proyectos de Estado (profundización del proyecto de escolarización vareliana a nivel 4 5 Néstor García Canclini. los teatros llenos con sainetes y dramas. legalidades. Primeramente. págs. 2000. Estos análisis han permitido considerar que hay estructuras. acción. A la radio. pero hay momentos en su libro Imaginarios urbanos en que se usa la distinción lacaniana entre lo imaginario y lo simbólico. 1999. como algo parecido a lo que Lacan llama simbólico. 100-101.Armando Silva incorporan el sicoanálisis.. Segundo. Un acercamiento al imaginario cultural de principios de siglo nos conduce a prestar más atención y dar mayor peso a un conjunto de cambios que tuvieron lugar en los espacios sociales y en las mediaciones que intervienen en la construcción de imágenes de mundo. y que vinieron a alimentar los nuevos barrios obreros. y también se proyecta hacia lo diferente [. nueva sensibilidad. Tercero. que rigen lo imaginario y generan su construcción y renovación”4 2. Montevideo: Aguilar. pág. Creo que. Nuevas fuentes de la imaginación Mientras José E. Nelson Bayardo. Carlos Gardel. al aire libre [.. la cultura de masas —los sectores medios y populares— cobraba fuerza en expresiones diversas como la lectura de libros y revistas semanales. de la “orilla”. en gran parte de los estudios. y otros en que no lo hace. el surgimiento de nuevos comercios y oficios. la migración europea y regional así como de la gente que arribó a las ciudades por la reorganización de la campaña. el repertorio de símbolos con que una sociedad sistematiza y legaliza las imágenes de sí misma. es decir.]5. prevalece otra noción. más antropológica de lo imaginario.. el más balbuciente cine y el teatro. Rodó y Ortega y Gasset —este último de visita en Buenos Aires en 1916— reclamaban de los jóvenes letrados idealismo.

los medios masivos de comunicación (la cultura de masas). de artículos para el hogar. empezaban a quedar atrás. y en menor medida. y como resultado de un conjunto de movilizaciones sindicales y conquistas laborales.) y que contribuyó a moldear la cultura de “las clases medias” (que en 1908 constituían el 40% de la población montevideana7) y la cultura popular (el 50% restante). “Ecos y espejos de la privatización de lo religioso en el Uruguay del Novecientos”. El conjunto de edificaciones. Esta disposición se completó en 1931 con la adopción. 1999. en Historia de la vida privada en el Uruguay (Tomo II). en el ámbito comercial. 7 Yvette Trochón y Beatriz Vidal. y que tanto el “Uruguay pastoril y caudillesco”. etc. al desafío de una ciudad que debía ser pensada y construida “para el futuro”. o la cultura popular. mayor tiempo libre. costumbres). Es decir. de automóviles. También durante estos años. lo mismo que el Novecientos. Durante las primeras décadas del siglo. políticas de estatización.secundario y terciario. que va a cambiar la cara de la vida de la ciudad. Montevideo: Santillana. Bases documentales documentales para la historia del Uruguay contemporáneo (1903-1933) Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental. posibilidad de educación para sus hijos) a su vez hicieron posible una creciente “apropiación de la ciudad” por parte de la población. necesidades. sociales y políticas de la clase media. y de la ley de las ocho horas de 1915. de vestimentas). privatización de la religión e implantación de una religiosidad civil secularizada6. partidización y electoralización de la política. 13 . de los sectores populares (más ocupación. de la “semana inglesa” como régimen de trabajo con descanso los sábados de 6 Gerardo Caetano y Roger Geymonat. está claro que estamos ante todo un “nuevo orden” simbólico discursivo. se procedió a imaginar y construir no sólo una nueva ciudad. En efecto. 32. la publicidad. acorde a los nuevos tiempos (con nuevos actores sociales. pág. 1996. además de la conquista de las ocho horas obtenidas por muchos gremios. de creación de los fines de semana y de las semanas de vacaciones. de creación de empleo. en 1920 se declaró obligatorio disponer de un día de descanso luego de seis días de trabajo. había una idea de futuro mejor. actividades y oportunidades recreativas. también asistimos a un proceso de reducción de la jornada y de la semana laboral. redistributivas. y el presente —ruptura con el pasado— era su auspicioso comienzo. mayor reconocimiento político y social. que se tradujo en el desarrollo y aprovechamiento de la red de nuevos espacios. desafíos. sino también una ciudad capaz de acomodar “la sociedad que vendrá”. Las reformas y conquistas económicas. por lo tanto. Si a ello le agregamos la actividad cultural que se organizó en torno al consumo (por ejemplo. planes y elementos urbanos intentaban responder.

Esto se manifestó en la gradual masificación del acceso al consumo. que dejaron su impronta en el desarrollo social y de las personas. También asistimos a la relativa liberación de niños y jóvenes del mundo del trabajo. la alta cultura. los deportes. café concerts). música). en un proceso que si bien se iría a consolidar recién hacia medidos de siglo ya resultaba particularmente notorio en el campo de la radio. en el crecimiento de la cultura de masas vinculada a los medios masivos de comunicación (prensa escrita. actor político. cine. sujeto interpelado por la clase política. los picnics y paseos al aire libre (a los parques. de una manera u otra comenzó a sentirse participante de “la cosa política” —de la res pública—. En el campo de la cultura de masas es donde también se empieza a registrar una incipiente reorientación de los gustos hacia la cultura estadounidense (en sustitución de la cultura británica o francesa. el carnaval. a la lectura y la educación (hasta ese momento privilegios de las clases altas). de madre. Ambos procesos fueron acompañados. por la posibilidad por parte de las mujeres de poder acceder a oportunidades laborales que permitirían liberar a éstas de su reducción a los espacios domésticos y de los roles de ama de casa. de esposa. Estrechamente ligado a lo anterior. teatros. la nacionalización y popularización de los deportes de elite (caso del fútbol).tarde y todo el día domingo. respetados y garantidos. lo cual permitió volcarse y poder llevar a cabo todo otro conjunto de actividades culturales. empleado público. la música y el cine. Como consecuencia del creciente protagonismo. en la población urbana—. la rambla. y que también les permitió empezar a debilitar los lazos de dependencia económica de las mujeres de padres y maridos. de vecina. descubrimos la transformación y jerarquización de sus intereses y prácticas culturales. Ello significó que la actividad política pasó a incorporarse a la vida cotidiana de la gente —sobre todo. ya sea como como persona con derechos a ser reconocidos. la creciente importancia y centralidad que pasan a tener las prácticas culturales asociadas a las clases populares: el tango. radio. 14 . asimismo. la cual. las necesidades de consumo o las ideas acerca de la modernidad o el comfort. Esto supuso una correspondiente “liberación” de las horas y los espacios de la vida del mundo del trabajo y de la producción. somos testigos también del surgimiento vigoroso del público y de la ciudadanía. y también en los nuevos cánones de la moda. y en suma. destinatario de servicios. a los espectáculos del Centro (bailes. o “nuevo poder”. o a la educación formal). peso y centralidad social y simbólica de las clase medias y las clases populares y la correspondiente transformación de la vida social y cultural. las playas). relegadas a los clubes privados.

como porque nos señala en la dirección de nuestro pasado y de nuestro futuro. tanto porque se nos presenta como “signo de los tiempos” y nos devuelve “una imagen en el espejo”. sino que es allí —en esta otra “máquina cultural”8— que se hace necesario ir a buscar las bases de la reorganización del imaginario cultural popular. Maestras. a partir de una recopilación de materiales dispersos e investigaciones recientes. Montevideo viejo!” en El Día 2/12/1906. Estrechamente ligada a las actividades que desempeña8 Beatriz Sarlo. 1998. por hacer la vida agitada. pero otras veces se reforzaron y alimentaron mutuamente. de las grandes capitales y quitarnos aquella fisonomía clásica de ciudad colonial9. “¡Adiós. 244. traductores y vanguardistas. esbozar un mapa cultural o visión de conjunto de la serie de procesos sociales y culturales que se estaban dando en forma paralela y simultánea a principios de siglo. Montevideo: Bibloteca Artigas. como posibles direcciones para la investigación y la problematización de “la cultura nacional” —del “imaginario nacional”. a alimentar la imaginación del mundo. contribuye a dar un conjunto de imágenes e ideas de lo que es la realidad. Imaginarios barriales y metropolitanos Me están desnaturalizando a Montevideo [.. y sugerir una serie de vinculaciones entre ese nuevo orden de actividad cultural y el imaginario cultural popular. 3. el mundo. no obstante.. La ciudad y la vida urbana a principios del siglo XX importan a la hora de aproximarnos al imaginario cultural por cuanto la ciudad. no es tanto ahondar en un análisis detallado de algún aspecto específico del imaginario cultural sino.Todas y cada una de estas transformaciones culturales. Buenos Aires: Ariel.] Se ha apoderado un verdadero frenesí por cambiarlo todo. que a veces ocurrieron en forma paralela. La ciudad cautiva nuestra imaginación. y por consiguiente. ante todo. El propósito de este trabajo. 1971. 9 Máximo Torres. febril. en Alfredo Castellanos. pág. La máquina cultural. simbólico y sensual dentro del cual transcurre la vida. Historia del desarrollo edilicio y urbanístico de Montevideo. profunda y duradera que tal o cual movimiento artístico o política estatal explícitamente “cultural”. no sólo reorganizaron el campo de la cultura nacional de una manera más efectiva. la fuente de los múltiples y distintos países imaginados que todavía persisten y conviven en la cultura nacional. propuestas. 15 . en tanto entorno inmediato.

en cuanto sistemas espaciales y simbólicos. El aumento del poder político y económico de la sociedad en general posibilitó a su vez la apropiación real de la ciudad y los espacios públicos por cada vez más sectores de la población.mos. DT 40. Salvador Schelotto. un orden social y simbólico. Ideas e imágenes propias y de otros que a su vez serán “puestas a trabajar” tanto para volver a mirar (comparativamente. Esto fue acompañado. pasando de 300 mil en 1908 a 655 mil en 193013 sino que también se dio una visible densificación y una complejización cultural que dejó su impronta particular en el perfil del ambiente cotidiano y del espectáculo social de aquella época. 13 Juan Rial. “La ciudad como escenario. comienzan a concretarse un conjunto de proyectos arquitectónicos y urbanísticos. Porque la ciudad siempre fue. Hanover. Montevideo. práctica ceremonial y espectacular11. editores. Así. y a gran ritmo. metáfora de una cultura. Poder y representación hasta 1830”. obviamente. hacia el mundo —constituyéndose en una forma de conciencia de una experiencia urbana10. o residencial. se constituyó en el David Harvey. en el cual la Ciudad Novísima. La ciudady la cultura urbana en el siglo XIX” y Emilio Irigoyen.). a principios de siglo. se estaba convirtiendo en otra cosa: en la Ciudad Extendida. Oxford. 11 10 16 . ideas y fantasías de otros. críticamente) hacia nuestra realidad lo mismo que hacia afuera. por un significativo crecimiento demográfico. la Gran Ciudad encontraba su contrapartida: la ciudadanía. “Montevideo 1829-1890: una urbanidad se gesta entre la civilización y la barbarie. Angel Rama. CIESU. de actividad económica (productiva. financiera. El caso de un pequeño país: Uruguay. 1985. circunscripta al perímetro del Bulevar Artigas. Hugo Achugar y Mabel Moraña. Lo anterior resulta más significativo si pensamos que el período que nos ocupa se trataba de un período de paso. en Uruguay: Imaginarios culturales. también median nuestra imaginación y aprehensión de la realidad. 1870 1930. 1971. a su vez. La ciudad letrada. 1982. “El Centro”. Población y mano de obra en espacios vacíos. La población montevideana no sólo se duplicó. 1984. de maneras diferentes. 2000. La gente procedió entonces a usar y aprovechar los distintos espacios a su disposición. La ciudad y la vida urbana. (Tomo I). New Hampshire: Ediciones del Norte. 183. Historia urbanística y edilicia de la ciudad de Montevideo. Junta Departamental de Montevideo. Montevideo: Trilce. En efecto. en la Gran Ciudad12. tanto de origen estatal como privado (aunque enmarcados en un proyecto y un plan regulador estatal) que transformaron la estructura urbana y la forma de habitar la ciudad. 12 Carlos Altezor y Hugo Baracchini. el gran público. pág. etc. por tanto. comercial. o los circuitos y segmentos de la ciudad que frecuentamos. la “experiencia urbana” también nos pone en contacto con las experiencias. además de centro de poder. Basil Blackwell. Consciousness and the Urban Experience. a su vez. Montevideo.

desierto” —lo que en su momento significó una “ingrata revelación”15— Montevideo se consolidaba como sede y ciudad principal. 10. Bases documentales. las compras diarias. Aunque esto contribuyó a reforzar y a desarrollar los barrios y la cultura barrial. las conversaciones en boliches) como la familia nuclear (de clase media. explosiones. en donde realizar un conjunto de actividades sociales y culturales instrumentales a la consecución de un proyecto de hegemonía cultural. tampoco faltaron las ocasiones en que la vida de barrio se 14 15 Carlos Altezor y Hugo Baracchini. un movimiento de sentido contrario14 hacia lo local. para conocer y “sentirse parte” de la urbe extendida lo mismo que de una modernidad ahora entendida en términos de sintonía con el mundo.. a su vez. Con más de la tercera parte de la población de un país que se acababa de descubrir que estaba “despoblado. El paso de la Ciudad Novísima a la Gran Ciudad no significó un simple corrimiento de fronteras.. la pequeña escala. electricidad. pág. el espacio de la calle. velocidad. cit. ob. en un lugar con aspiraciones “cosmopolitas”: a partir del cual estar o entrar en contacto con el mundo. pág. 130. ob.. El paralelo desarrollo y utilización de las modernas líneas de transporte así como el creciente protagonismo del automóvil no sólo permitió articular esa totalidad tan diversa y siempre a punto de quebrarse que era la Gran Ciudad sino que aportó a sus habitantes otra ocasión para el encuentro. Si antes Montevideo había sido una ciudad administrativa y comercial relativamente pequeña.. Esto supuso un dramático cambio de escala y de escena. La vida de barrio permitió el desarrollo de la individualidad pero también hizo posible hábitos colectivos entre vecinos de tal modo que lo uno reforzaba y jerarquizaba lo otro. y también. El crecimiento de la gran ciudad ocasionó. infraestructura y funcionamiento como al nivel simbólico e imaginario.espacio física y simbólicamente privilegiado para “la puesta en escena” del discurso monumental del poder y para el encuentro de la ciudadanía —para la articulación social y política de la sociedad—.. 17 . Historia urbanística. poco numerosa). rodeada por villas. con repercusiones fundacionales tanto al nivel de su forma.. motores.. el bolsón étnico. el refugio de clase y el entorno familiar que condice con el papel que por estas fechas empiezan a jugar tanto la vida y las instituciones del barrio (las relaciones entre vecinos.. cit. la Gran Ciudad creció y absorbió a todos esos elementos dentro de su entramado y forzó a los habitantes a construir un mapa mental de la nueva urbe como un sistema de barrios dispares y diversos. barrios obreros y balnearios. Ivette Trochón y Beatriz Vidal. las reuniones en la esquina.

La reorganización de la campaña —el alambramiento de los campos a que llevó “el ciclo de la lana”—. de la capital. cuyo delicado equilibrio ha sido y aun sigue siendo una de las claves de la identidad y del desarrollo metropolitanos subyace mucho de los fenómenos de los que nos ocuparemos más adelante: la organización del transporte.] el club social y deportivo que ha cedido en gran parte sus reuniones sabatinas a otras instituciones de los balnearios canelonenses. la Gran Ciudad ya era algo más que una federación de barrios y villas y trajo consigo fenómenos y experiencias nuevas que no pertenecían ni a la vida de barrio ni tampoco a la simple suma de ellos. que vertebraban la subcultura productiva. 2. la ciudad ya ofrecía al transeúnte un generoso sistema de calles y avenidas equipadas. empedradas o asfaltadas (a partir de 1912). Intendencia Municipal de Montevideo.. de “ir de compras”. pág. y en 1926 circulan las primeras líneas de ómnibus17. Sin embargo. Tomo II.. la red de clubes políticos. el nacimiento de los frigoríficos —con la consecuente caída de la industria saladeril—. Montevideo: Colección Nuestra Tierra.000—.. rural y obrera... Los barrios de Montevideo. atravesar. “«ir al teatro” o “salir al Centro”. social Aníbal Barrios Pintos. sociales y deportivos. arboladas y llenas de comercios y atracciones urbanas que también contribuyeron a dar pie a una de esas experiencias propiamente metropolitanas: la posibilidad de recorrer. así como de “reconocer” la ciudad de manera diversa y descubrir —o constatar— la infinitud geográfica. el papel de los medios de comunicación.. 17 Cronología de Montevideo. del recorrido por la ciudad y de las posibilidades que esto abrió.. el trazado de un nuevo sistema de comunicaciones. invadidos masivamente por la clase media 16. Además de las líneas del ferrocarril. La tensión ciudad-barrio. 1971. en 1906 se inaugura la primer línea de tranvías eléctricos. Por si fuera poco. reforzando la integración territorial así como la centralidad y supremacía de la ciudad-puerto. etc..] el supermercado va desplazando a la provisión «atendida por su propio dueño’ [.] estremecidos con el zumbido de las plantas industriales [. la realización de fiestas y competencias carnavalescas y deportivos. vías férreas y caminos a escala nacional también redefinió el vínculo campo-ciudad.vio sacudida y erosionada por la nueva dinámica que imprimió la gran ciudad: [. 16 18 .] la casa de peinados. la peluquería y el café —recinto de confesiones y discusiones acaloradas e interminables— va dejando de ser café para convertirse en el «bar’ [. Entre 1901 y 1905 empiezan a circulan los primeros automóviles —que en 1930 ya ascenderán a 37.

la Universidad de la República. Cuadernos de Marcha. parques. 82. No hay en la época actual un conjunto de obras como las que se construyeron en Montevideo entre 1903 y 1914. ramblas. El Estado buscó por esta vía atender y resolver diversos problemas de higiene y de salubridad. el Parque Urbano (luego Parque Rodó). pág. las primeras décadas del siglo XX también fueron testigos de un despliegue urbanístico. Malvín). el Hotel. La extensión urbana lo mismo que la diferenciación social y los cambios en el perfil demográfico favorecieron el anonimato pero también posibilitaron conocer gente de diversa procedencia y acceder a una oferta cultural a escala nacional. el Jardín Botánico. rearticular la totalidad incoherente en la que había devenido la ciudad extendida. Abella Trías. Carrasco. Montevideo. 22. Malvín). el Palacio Legislativo. Núm. Al abrigo de la prosperidad económica. y más tarde. se construyó un sistema de parques. y de una voluntad política y social. Entre los viejos barrios y al abrigo de las nuevas arterias principales. También persiguió con esto dotar a la nueva sociedad de un conjunto de edificos públicos “referenciales” destinados a albergar un conjunto de instituciones y funciones públicas derivadas del proyecto de Estado “de bienestar” y de un sistema de espacios públicos pensados como “lugares de encuentro” (plazas. 19 . el Parque Central (Parque Batlle y Ordóñez). 18 Juan C. plazas de deportes) y de exhibición de una simbología nacional pensada como un factor constitutivo de urbanidad. la Escuela Enriqueta Compte y Riqué. paisajístico y edilicio inédito y monumental. Teatro y Casino del Parque Rodó. el Hotel Casino Carrasco. en Montevideo entre dos siglos (18901914). la Cárcel de Punta Carretas. el Balneario Carrasco (1912). parques y ramblas surgieron nuevos barrios (Pocitos. acondicionar y embellecer los espacios públicos y sobre todo. la Playa Ramírez (1906). En 1928 se inicia el tramo de la Rambla Sur. siguiendo el modelo de la Ciudad Jardín. Montevideo era en esa época la ciudad de América Latina que marcaba metas18.y cultural de la Gran Ciudad. ciudadanía y nacionalidad. el Instituto Vásquez Acevedo. se van conformando los barrios costaneros (Pocitos. reforzar. el Parque Nacional de Carrasco y el Parque Durandeau (Parque Rivera). y en 1931 comienzan las obras de culminación de la Rambla Costanera. “Arquitectura y urbanismo”. Siguiendo la experiencia del Parque Capurro. el Hospital Militar. febrero 1969. playas y balnearios urbanos del que formarán parte el Prado (Oriental). En apenas unos años se construyeron la Facultad de Medicina.

alude al hecho del ascenso social de las familias de clase trabajadora. 22. los mataderos.. la democratización social acelerada por el batllismo se tradujo también en una democratización de la escena urbana muchos de los gallegos y napolitanos que bajaban del brazo desde Villa Muñoz cantando la Internacional los Primero de Mayo . en Montevideo entre dos siglos (1890-1914). el mundo del Bajo y su troupe de personajes orilleros. o consiguieron ingresar a las facultades renovadas por el viento de la reforma [universitaria] cordobesa. 20 Ídem. los cordones y bolsones industriales (en torno a la Bahía.. La estampa que pinta Frugoni recogida por Carlos Rama. y que fue tan real como los parques. aun si para muchos sólo se hacían visibles en ocasión de los levantamientos. las “azoteas”.y en función de la nueva forma y dinámica urbana. se hicieron empleados de las empresas económicas estatales. el Parque Central). 20 . sus puntos de conflicto. pág. de sus hijos: de los obreros y artesanos del 900 salió buena parte de la clase media de los años siguientes. sino que integraron los cuadros del anarco-batllismo20. A poco de nacer. no obstante. las ramblas. los frigoríficos. febrero 1969.se mudan al Prado y envidian Trouville19. que giraba en torno a los caminos. la cara “bárbara” de la nueva “civilización”: la realidad miserable e ininteligible de los conventillos e inquilinatos estilizados y romantizados en la pintura de Figari. Explicablemente la ideología revolucionaria es sustituida por el progresismo batllista [. zafreros y troperos. 74. las fábricas y los depósitos. los grandes mercados. “La cuestión social”. Cuadernos de Marcha. la Playa Ramírez. Los hijos de los revolucionarios extranjeros frecuentaron los liceos (extendidos en 1912 a toda la república). las curtiembres. las grandes avenidas y los fastuosos edificios. la crónica roja o las grandes huelgas que jalonaron el primer 19 Carlos Rama. Montevideo. en el Cerro) donde se desempeñaba y transcurría buena parte de la vida de la clase obrera. algunos de los viejos barrios se refuncionalizaron y especializaron como centros de atracción metropolitanos (el Centro..] Miles de familias educadas en las ideas libertarias no solamente votaron a Batlle en las elecciones de 1911 y siguientes. el puerto. Este conjunto constituyó toda otra órbita espacial y simbólica. la metrópolis ya dejaba entrever sus zonas borde.. los enfrentamientos con la policía. el mundo de los gauchos convertidos a carreteros. las líneas del tranvía y del ferrocarril. Aun cuando todos estos espacios metropolitanos no fueran pensados para toda la población. los “pueblos de ratas” y las caseríos rurales que retrataba la obra de Javier de Viana. Núm. o por lo menos.

4. expectativas. la vida en la Gran Ciudad se volvió un marco de referencia y una mediación a través de la cual imaginarse a sí mismo y a “los otros”: los que compartían la ciudad. la Gran Ciudad fue también. etc.. pág. relatos. de manera profunda. a su modo. En función del papel que cada uno ocupó y jugó en el Gran Teatro de la Ciudad (cada grupo social. los recién llegados. importa aquí realzar algunos aspectos que afectaron. Estas transformaciones en la planta física. de los espacios y roles que les fueron habilitados o vedados. 21 . otro medio de socialización y pedagogía estatal: un medio a través del cual el Estado se las ingeniaba para transmitir e inculcar en la población general una serie de imágenes. cada clase. tanto por la vía de la provisión de bienes y servicios estatales como de la creación de empleos y el aumento de poder de negociación de los sectores medios y populares. cada género). valores y sensibilidades necesarios para el funcionamiento de su modelo social. el esfuerzo por poner en marcha un proceso de redistribución de las riquezas del país y las oportunidades de ascenso social. cada grupo étnico. “La cuestión social”. ob. Aunque este no es el lugar para abordar el fenómeno del reformismo del gobierno de José Batlle y Ordóñez. en Carlos Rama. que desde siempre ha ocupado un lugar de privilegio en los estudios y en la historiografía nacional. los que se fueron a la ciudad. la gradual extensión de los derechos civiles y políticos —de ciudadanía— a un número creciente de personas y sectores de la población. Entre ellos cabe destacar: la instalación de un régimen de partidos políticos que competirían de ahí en más por la vía de consultas electorales regulares. cit. y que tuvo por resultado un relativo aumento en el acceso a los bienes disponibles en la sociedad. 21 La Tribuna Libertaria. Horizontes y debates movilizadores No hubo trabajador que no se sintiera agitado por aquél soplo gigantesco de entusiasmo21. 63.cuarto del siglo. tanto en “el arreglo” espacial de la sociedad como en el funcionamiento de la ciudad. los nuevos invasores. Puesto que fueron cambios que efectivamente alcanzaron y afectaron —aun si de manera diversa y desigual— a todos los sectores de la sociedad. importan aquí por lo que revelan acerca de las nuevas formas de pensar la época y la sociedad. lo que volvían de la ciudad. los de afuera. el imaginario cultural.

Más allá de sus efectos específicamente económicos o políticos, estas reformas tuvieron por efecto generar, al nivel de la imaginación popular, una idea de pertenencia y convivencia ciudadana más o menos pacífica y democrática (sobre todo a la luz del pasado reciente), de reconocimiento mutuo de los distintos sectores que intervenían en la producción social, de posibilidad eventual de ascenso social y de mejoramiento de la calidad de vida por la vía de la educación, el trabajo y el mérito personal, así como también, de un creciente deseo de justicia social y de igualación de los derechos, de las oportunidades y del acceso a los bienes disponibles en la sociedad. Estos fueron, de hecho, los méritos, y también la vara con la que se midió el verdadero alcance del reformismo vernáculo. Al margen de éxitos y fracasos, los cambios que ocasionó el batllismo al nivel discursivo, así como los horizontes sociales y culturales que inauguró más allá de lo estrictamente político, ya no tuvieron marcha atrás. Por el contrario, se constituyeron en ejes y debates fundamentales que pasaron, de allí en más, a cautivar la imaginación, a motivar la conversación social y a mediar la construcción de identidades y visiones de mundo. Aquí radica tanto el apego y el apoyo que despertó el batllismo en las nuevas clases medias y en algunos sectores del proletariado urbano, como la reacción de los sectores más conservadores de la sociedad, y las críticas más o menos antagónicas que, en la medida que la realidad atemperaba o directamente no acompañaba el discurso batllista, comenzaron a surgir en las filas del movimiento obrero, el feminismo vernáculo y los partidos de la izquierda nacional. Por ejemplo, hasta bien entrado el siglo XX, las decisiones políticas lo mismo que “la ciudadanía” todavía continuaron siendo un privilegio más o menos exclusivo de un pequeño porcentaje de la población: “un núcleo de familias antiguas”22. Por razones diversas, las mayorías populares (los trabajadores, los immigrantes, las minorías étnicas, las mujeres) fueron dejados al margen de las frecuentes “consultas populares”, y como resultado, de las posiciones de poder. En 1907, de los 300.000 habitantes de Montevideo votaron solamente 8.000 personas. Aún luego de la reforma democratizante batllista, en las elecciones de 1916, de un total de 1.400.000 habitantes en todo el país, solamente 220 mil estaban habilitados a votar, y en realidad votaron 145 mil23, es decir, apenas el 10% de la población. El sufragio femenino, postergado como tantas otras cosas relativas al lugar y papel de la mujer en la cultura uruguaya en función de la

La Acción Obrera, 1907, en Carlos Rama, “La cuestión social”, ob. cit., pág. 75, nota 1. Benjamín Nahum, La época batllista (1905-1929). Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental, 1975, pág. 70.
23

22

22

predominancia a nivel nacional de una cultura misógina y patriarcal, aun cuando comenzó su existencia imaginaria y discursiva durante el primer batllismo, y sobre todo, a raíz de las movilizaciones feministas, entró en la letra de la Constitución recién en 1919, fue habilitado legalmente quince años más tarde, en 1932, y no fue una realidad efectiva sino hasta 1938. Por lo demás, los distintos espacios conquistados por el movimiento feminista en las primeras tres décadas del siglo (participación en el espacio público, en el trabajo asalariado, en la educación, amor libre, divorcio, sufragio, legalización del aborto) representaron apenas un avance relativo, y que cien años más tarde todavía no se termina de extender, completar y consolidar. No obstante, las declaraciones y los debates —a favor y en contra— en torno a los derechos, espacios y roles de la mujer se hicieron un lugar en los ámbitos políticos así como también en la prensa —diarios, revistas, publicaciones obreras, publicaciones feministas), en la vida social y hasta en las representaciones del carnaval. Por otro lado, en el plano socio-económico, pese a su perfil declaradamente reformista, redistributivo y meritocrático, el batllismo funcionaba sobre la base de un imaginario capitalista tradicional, no sólo inacapaz de resolver los problemas sociales y económicos de fondo (incluso en una de las épocas de mayor riqueza, excedentes e inversión pública que haya conocido el país) sino de visualizarlos como resultado de sus propias definiciones y limitaciones. Dice Carlos Rama,
según [los trabajadores de aquella época] no faltaban los problemas: las crisis económicas azotaban al pueblo, la introducción de motores eléctricos y de explosión interna moderniza la industria decretando el paro de millares de obreros (saladeristas, zapateros, tipógrafos, carreros, etc.); la ignorancia era mucho más grande que hoy [1969]), y también eran peores las condiciones higiénicas, (especialmente decisiva era la tuberculosis para asegurar un breve promedio de vida a los humildes). Las garantías legales y las libertades no llegaban prácticamente a los trabajadores, llegaban sí en forma de “leva”, muerte o hambre, “las guerras civiles” que libraban por el poder político “los caudillos” [...] Un mundo social inseguro, donde la explotación del hombre por el hombre se mostraba desnudamente (hay jornadas de 15 y hasta 19 horas) en un Uruguay todavía atrasado [...] De poco o nada valía a los obreros y artesanos que el uruguay era potencialmente rico [...] o un país mejor, o superior, a los otros de América24.

El segundo gobierno de Batlle y Ordóñez ayudó a universalizar un conjunto de concesiones sociales y económicas a los trabajadores (ley de

24

Carlos Rama, “La cuestión social”, ob. cit., págs. 63-64.

23

las ocho horas, ley del trabajo de menores, ley del trabajo nocturno, leyes de previsión social). Sin embargo, las condiciones de vida de la clase obrera seguían siendo deficitarias y conflictivas, lo mismo que la relación con los gobiernos subsiguientes (de Cuestas, de Williman, de Viera) que pusieron un “alto” —y hasta un marcha atrás— y que sólo en muy contadas ocasiones dejaron de doblegar y reprimir al movimiento sindical25. Si bien las mejoras sociales del batllismo tuvieron que ver, en parte, con el ideario batllista (racionalista, laico, socialmente liberal, reformista, ocasionalmente jacobino), con el viaje de Batlle a Europa al término de su primer gobierno, con las movilizaciones y transformaciones que estaban ocurriendo en el Viejo Continente hacia 1910, y ciertamente, con el apoyo de diversos sectores sociales (sobre todo las clases medias), la organización y movilización obrera, que unas veces lo apoyó pero otras lo presionó y lo criticó, también fue otra razón principal de tales cambios. Dicha movilización tuvo lugar en el contexto de una reorganización estructural de la actividad económica y de la estructura de clases sociales. Según el censo nacional de 1908, el 50% de la población se desempeñaba en el sector secundario y terciario, distribuido de la siguiente manera: obreros y artesanos 17.7%, mano de obra en industria, comercio y transporte (23%), y servicios domésticos y personales (9.3%). De esta manera, 15 mil personas eran empleados estatales, 65 mil eran obreros y artesanos, 85 mil eran empleados de la industria, el comercio y el transporte con salarios bajos, y 35 mil se desempeñaban en los servicios domésticos y personales26. En cuanto a la población montevideana, en función del nivel de sus alquileres, se ha establecido que “los sectores medios” eran el 40% de la población mientras que “los sectores populares” constituían el 55%27 (cuyos ingresos representaran apenas un 15% de la riqueza total28). Casi 35 mil de ellos —es decir, el 10% de la población— vivían en conventillos29. En cuanto a las personas que trabajaban en la industria, en 1908 había 73 mil obreros en el país, y 39 mil en Montevideo. Un censo industrial posterior más exacto estableció que en Montevideo había 30 mil obreros: 18 mil hombres mayores de 18 años —la mitad de ellos casados
25 Germán D’Elía, El movimiento sindical. pág. 6; Germán D’Elía y Armando Miraldi, Historia del movimiento obrero en el Uruguay, Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental, 1986. 26 Germán Rama, “El ascenso de las clases medias”, Enciclopedia Uruguaya, Nº 36, Montevideo: Arca, 1969, pág. 116 27 José Pedro Barrán y Benjamín Nahum, Batlle, los estancieros y el imperio británico: El Uruguay del Novecientos. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental, 1979, pág. 158-9. 28 Ibídem, pág. 154. 29 Carlos Zubillaga y Jorge Balbis, Historia del movimiento sindical uruguayo, Tomo III, Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental, 1988, pág. 46.

24

Su presencia fue muy importante fundamentalmente en establecimientos textiles..y con familia— y 12 mil más entre mujeres y niños. 32 Jaime Klaczko.000 respectivamente31. en particular. en fábricas de fósforos. pág. Los hechos más significativos en este sentido fueron la formación de la Federación Obrera Regional Uruguaya en 1905. “La cuestión social”. ob. CIESU. 1979. pág. ob. las huelgas generales de mayo de 1911 y agosto de 1918. cervecerías y fundamentalmente en compañías telefónicas. en 1910 (fruto del Club Carlos Marx y el periódico El Socialista). sobre todo a partir de su reorganización en 1901: “No hubo trabajador que no se sintiera agitado por aquél soplo gigantesco de entusiasmo”33. el surgimiento del Partido Socialista. 63. apogeo y conquistas durante las primeras décadas del siglo XX. y Juan Rial.000 y 53. España— y el desarrollo del sector industrial y de servicios (favorecido por los gobiernos batllistas). de la Confederación General de Trabajadores del Uruguay. cit. los ferrocarrileros y los portuarios (sobre todo. en fábricas de ropa blanca e interior. ob. DT 40/82. 27. en Carlos Rama. pág. Los censos industriales de 1920 y 1926 también indican un número creciente de trabajadores en la industria: 50. “Población y mano de obra en espacios vacíos. agua y energía (del 17 al 23%) y en el comercio. Las mujeres. 1870-1930". pág.. impulsado localmente como consecuencia de las olas inmigratorias provenientes de Europa meridional —Italia. Benjamín Nahum. Entre las grandes huelgas se destacaron la de los tranviarios. cit. La época batllista. representaban el 17% de la población económicamente activa. cit. Entre 1908 y 1930 se registra una nueva reorganización de las ocupaciones y las áreas de actividad en el país: decrece el porcentaje de la población ocupada en el sector del agropecuario (del 44% al 35%) y crecen los porcentajes de la población ocupada en la industria. de la Unión Sindical Uruguaya en 1923. El caso de un pequeño país: Uruguay. los eventos más impactantes posiblemente lo hayan constituido “las grandes huelgas”. tabaquerías. CIESU. 34. y en 1922 la conversión de una parte de éste en el Partido Comunista. el transporte y otros servicios (del 38% al 41%) 32 . 33 La Tribuna Libertaria. El movimiento sindical. más bien era una necesidad: “en nuestro medio el trabajo manual de las mujeres está vinculado a la subsistencia de numerosas familias”30. frente a la Germán D’Elía. Serie Documentos de Trabajo: Montevideo. La decisión de trabajar rara vez era voluntaria. Al nivel del imaginario. “La población económicamente activa del Uruguay en 1908 y su incidencia en el proceso de urbanización”. y en 1929. 123. de orientación anarquista. el movimiento sindical vivió una hora de lucha.. De filiación principalmente anarquista y libertaria. 31 30 25 .

Tienen. los picapedreros. 36 Juan Zorrilla de San Martín. el trabajo nocturno y el trabajo infantil.] o que se han instruido en las escuelas racionalistas y nocturnas de los sindicatos. anarquistas. Carlos Vaz Ferreira. que han sido alfabetizados en las escuelas varelianas [. (1880-1911) Montevideo: Arca. sin embargo. artesanos y gentes de la baja clase media. principalmente en torno a la reducción de la jornada laboral a ocho horas. Hugo Achugar. la Revolución Mexicana. una activísima vida cultural.. [.. pág. los aserradores. sin embargo. los molineros. “La cuestión social”. los curtidores. ley de las ocho horas y de descanso semanal “para poder desarrollarse como personas”. Otras huelgas también legendarias fueron las de los saladeros. Rodó.. con independencia tanto de la Universidad como de la Iglesia. y también de los círculos exquisitos de la época. Además. entre otros. que se manifiesta en la prensa obrera y social. así como los parroquianos de los cafés revolucionarios. los marmolistas. prevención y reducción de accidentes. también fueron fuente de ideas. Las discusiones en el III Congreso del FORU de 1911 son indicativas del “horizonte” de problemas y asuntos que preocuparon a los obreros de entonces: reivindicaciones salariales y combate al alza del costo de vida. en los ateneos libertarios.cual prácticamente el ejército sitió la ciudad). Poesía y sociedad. la población flotante en que predominan los extranjeros no lee ni se interesa mayormente por [las corrientes] y autores citados[36]. María Eugenia Vaz Ferreira. 35 34 26 . comunistas y socialistas coincidían además en la necesidad de la educación del obrero —a “la necesidad de despertar en los corazones la fe y en los cerebros la luz”— razón por la cual existió una cantidad impresionante de periódicos y revistas obreras. en las veladas de los sindicatos. campaña por las seis horas. Delmira Agustini.] elevación de la condición obrera atacando el alcoholismo. ob.. los ebanistas. Los obreros. cit. y especialmente en el Centro Internacional de Carlos Rama. el asesinato de Jean Jaurés. apoyo a la educación racionalista y las bibliotecas obreras34. La cultura obrera. abolición del trabajo a destajo. el anarquista Ferrer y Guardia. Julio Herrera y Reissig. los positivistas— como de los más vanguardistas y modernos35. la Segunda Guerra Mundial. mejoramiento de la higiene y las condiciones de trabajo. se desarrollará a una distancia prudente tanto de los espacios culturales tradicionales — los espiritualistas católicos organizados alrededor del Club Católico. y la de los obreros del frigorífico. 66. José E.. 1985. imaginación e inspiración. en los clubes socialistas. Un conjunto de hechos internacionales como el fusilamiento en 1910 del fundador de la Escuela Moderna en Barcelona. y la Revolución Rusa.

5. pág. 40 Juan Rial. técnicas de trabajo.Estudios Sociales37. CIESU. los bazares y los anuncios publicitarios en los diarios— fueron la única fuente de la cual se nutría la imaginación popular. “La cuestión social”. de fuentes para “la imaginación del mundo”. valores. sueños— también fueron una fuente principal de intercambio cultural. 41 Ídem. en diversas direcciones y modalidades. 88. experiencias. Alvaro Vasseur) y de otros autores extranjeros publicados por distintas editoriales e imprentas de la época. recetas de cocina. El caso de un pequeño país: Uruguay. En la sociedad montevideana. pág. 39 Benjamín Nahum. cifra que en 1930 “bajó” al 22%. pág. ni la lectura ni la compra de artículos importados —que ya abundaban en las tiendas. Según estimaciones. en 1908 los extranjeros constituían el 30% de su población. entre 1910 y 1914 llegaron 110 mil inmigrantes. 38 37 27 . Carlos Rama. otros Carlos Rama. 68. 68. La imaginación en movimiento Pese a su importancia para la época. 182 mil eran extranjeros. Angel Falco. Rafael Barret. y hacia 1919. Del mismo modo que el contacto con las personas resulta en un intercambio cultural. 19.. Montevideo. cit. “La cuestión social”. nostalgias. así como las cosas que las personas se llevan con ellos —ropas. De este espacio cultural alternativo emergería el intelectual y el periodista obrero. Ernesto Herrera. 1870 1930. en particular. Población y mano de obra en espacios vacíos. DT 40. Lasso de la Vega. todavía pasaba por sus horas de apogeo. Esto tiene particular importancia en el período en cuestión. Sólo la inmigración regional (argentinos y brasileños) representaba del 25% del total de inmigrantes41. cit. historias. Emilio Frugoni. La época batllista. Roberto de las Carreras. con especial preferencia por los anarquistas españoles y franceses38. pág. El censo de 1908 revela que el 17% de la población residente en el país era nacida en el extranjero39. que se educa y disfruta de la obra de los “escritores del pueblo” (Florencio Sánchez. los viajes y el desplazamiento de las personas. De un total de aproximadamente un millón de habitantes. repartidos por igual en Montevideo y en el interior40.. ob. ob. 1982. y el desplazamiento de las personas. nociones. ob.. en donde la ciudad —el territorio “nacional” entero— todavía estaban en plena formación. cit. así como un nuevo tipo de público lector. autodidacta y de orientación social avanzada. formas de vida.

aromas. 6. Juan Oddone. La inmigración europea en el Uruguay. en el café. Montevideo. el 60% de los nuevos inmigrantes provenían de “otros” países de Europa45. Los italianos. inscribe en el medio una inusitada diversificación cultural y religiosa [. XX. pág. pág. 59. Fuera de los contingentes habituales [de italianos y españoles. 1982. oficios y lenguas que se escuchaban en la calle. en la panadería. las familias inmigrantes con “la casa a cuestas”. 59-60 43 42 28 . 6. cit. La inmigración y el desarrollo económico-social. pág. La formación del Uruguay moderno.. de culturas y de imaginaciones de mundo no se agotaban en la inmigración europea. la partidas y llegadas de los barcos transatlánticos (que ocupaban una parte importante de diarios y revistas). La época batllista. Transilvania o los Cárpatos46. Los italianos predominaron durante la segunda mitad del siglo XIX. entre otros. Buenos Aires. o los barrios de obreros. ya no era. artesanos y comerciantes en La Comercial y Barrio Reus al Sur y al Norte. 46 Juan Oddone. suizos e ingleses] una oleada de polacos. Sólo en la década del veinte llegaron 195 mil más43. proveniente de Europa Central. Escardó. servios y croatas. franceses. su particularidades culturales. un periódico o una canción. A ello se Benjamín Nahum. Piria. en el tranvía. los clientes. los vecinos. una una realidad lejana sobre la que se podía a tener una idea por medio de un libro. por tanto. La movilización de contingentes humanos. Ediciones de la Banda Oriental.. sirios y armenios. pasando del 85% en 1914 al 40% en 193044: ahora. sobre todo. los empleados. y en menor medida. mientras los españoles lo hicieron a principios del s. vestimentas. Ahora “Europa” también eran los parientes. pág. en la zapatería. La formación del Uruguay moderno. 88.. construidos por empresarios inmobiliarios “visionarios”: Reus. los nuevos asentamientos de recién llegados arrinconados en los conventillos de la Ciuda Vieja y el Centro. Rosell y Rius. 1966. rumanos y bálticos. eran las nuevas comidas. 45 Ibídem. Editorial Universitaria de Buenos Aires. Al caudal de los extranjeros recién llegados se agregaba una población en su mayoría descendiente de los inmigrantes llegados en el último tercio del siglo XIX. p. los barrios obreros que rodearon a las fábricas y frigoríficos en la Villa del Cerro o Peñarol. en la pieza de al lado. en el patio. De todos modos. sus miserias o sus guerras. op. cit.. ob. durante las primeras décadas desciende el peso de estos dos grupos en el total de los inmigrantes europeos. “Europa”. En este escenario cobraron una nueva centralidad el puerto. alemanes y austro-húngaros.53 mil42. las mudanzas. su realidad tanto como los relatos e ideas acerca de la modernidad.] [Igualmente importante] fue la inmigración judía en los años 20. 44 Silvia Rodríguez Villamil y Graciela Sapriza.

Geografía comercial. de la región como de nuestra nuestra propia campaña (paisanos. pág. la emigración del campo a la ciudad también dejó huellas profundas en el imaginario: las esperanzas que los recién llegados traían y que los había motivado a migrar. el esclavo. La situación llegará a su clímax en el entorno de la Crisis del 29 cuando. social y cultural no siempre se tradujo mecánicamente —”fielmente”— en el imaginario cultural popular. etc. fueron algunas de las causas principales de la emigración del campo a la ciudad. Desde el punto de vista cultural. por otra parte. sino también.sumó la migración estacional47 y sobre todo. con su consecuente transformación y expulsión del gaucho. ob. mezcla de europeos.. Muchos se quejan de “la invasión [de] atorrantes e inútiles que ambulaban por la vieja Europa”48 y maldicen a los inmigrantes. cit. lo mismo que la modernización del ejército. la pacificación del campo y la consecuente reducción de una soldadesca conformada en gran parte por gauchos y mulatos. ideologías y “problemas” de la época. Es por esto que en esta época se empieza a hablar del “problema de la inmigración”. cómo los veían a ellos. la inmigración proveniente del interior... Por el contrario. pág. jerárquicamente organizado. el movimento de personas. el mestizo. la idealización. descendientes de africanos e indios) enriquecieron grandemente lo que la experiencia urbana podía aportar a una imaginación del mundo. los peones. la imaginación del mundo y de la identidad nacional reelaboró la realidad social en función de los discursos. lo que dejaron atrás. venían a ser sus sirvientes. la concentración de la tierra y el alambrado de los campos. se sumó un resentimiento hacia una constelación de nuevos inmigrantes provenientes de otros lugares que fue en aumento hacia la década del 20. 19. 29 . 91. A la aversión histórica por parte de las clases altas y los viejos inmigrantes hacia sus “otros” históricos —el nativo. los obreros.. el paisano. criollos. La realidad política y económica. y cualquier persona o grupo con otra cultura. los personajes marginados)—. y de ésta a sus “orillas”. lo que se encontraron en las ciudades. el gaucho. La modernización de la producción agrícola y ganadera. En efecto. Esta realidad demográfica. en definitiva. en un determinado lugar en el orden simbólico de la sociedad. en Yvette Trochón y Beatriz Vidal. tanto los que provenían de Europa. por 47 Ricardo Otero. la nostalgia. Bases documentales. también se encargaba de hacer lo suyo localizando a las personas no sólo en determinadas zonas del arreglo espacial de la sociedad. costumbres o creencias (y que.

19. Entre Ríos. como se les llamó a muchos pobladores de aspecto mestizo. 30 . además. “pueblo nuevo”. por sus situación de pobreza o en busca de mejores oportunidades. Hablar del aporte del desplazamiento de personas y grupos enteros al imaginario cultural obliga a tener en cuenta. de la proliferación de los eventos y foros internacionales. los “chinos” o los “negros”.. cit. 23. El caldero del melodrama popular 48 “Martín Chico”.. también se echaron las bases de buena parte de los ejes racistas que organizaron. de ahí en más. pág. Bases documentales. volcándose principalmente a la región: Ciudad de Buenos Aires.. se interponen restricciones a la inmigración Esa “reelaboración” de la realidad del movimiento de las personas en el plano discursivo e imaginario ha dejado una serie de marcos —y marcas— en nuestro imaginario cultural. el papel de los viajes que por estas fechas se multiplican al impulso de la revolución en los transportes y las comunicaciones transatlánticas. sino en prácticamente todas las expresiones de la cultura nacional en relación a los “gallegos”. Pero en esa elaboración discursiva. pág. “europeidad cultural”... o recién llegados del campo. hacia 1930 el país vuelve a vivir un período de crisis más o menos general. Bases documentales. en Yvette Trochón y Beatriz Vidal. Esto se manifiestó no sólo con la llegada de cada nuevo grupo de inmigrantes. 49 Yvette Trochón y Beatriz Vidal. “cultura cosmopolita y abierta”.. los “turcos”. Al igual que ocurrió en los alrededores de la guerra de 1914. simbólico y social. la imaginación y el relacionamiento con “el otro” hasta el día de hoy. ob. 6. los “rusos”.medio de la Ley de “indeseables” de 1932. Allí se originaron algunas nociones y mitos relativos a nuestra identidad: “sociedad de inmigrantes”. que se fue dando como contrapunto del aluvión inmigratorio y del modo en que la sociedad y el poder de la época fueron colocando a los inmigrantes en el orden espacial. Rio Grande do Sul. Mundo Uruguayo (1926). Provincia de Buenos Aires. Cerca de 120 mil personas emigraron al exterior49 por falta de trabajo. También. etc.. en la temprana “emigración” uruguaya hacia otras tierras. o de Europa. cit. los “canarios”. ob.

pág.. el bandoneón). paisanos y soldados desplazados. desde los que optaron por una vida seminómade haciéndose troperos y reseros. que parecían interpretarlos mejor. activistas sindicales y voceros del reformismo progresista. sino con las vastas figuras genéricas del Gaucho y del Compadre [.] lo cierto es que el argentino es un individuo. En la contracara. en trance de pensarse valiente. 32.. ob. no un ciudadano50. cit. el origen del tango está conectado al arrabal. el fútbol.. Nos referimos al surgimiento del tango. en buena medida. las murgas de carnaval. al ambiente de los burdeles. pág. Psicología del tango. Impedido de circular libremente. comprometido y militante que caracterizó por igual a intelectuales. tanto las clases trabajadoras como los desplazados por aquel modelo social encontraron refugio y se sintieron interpelados por un nuevo conjunto de fenómenos socio-culturales.Nuestro pasado militar es copioso. los corsos de barrio. la vida de los viejos centauros tomó diversos sesgos: desde los que abdicaron de su clásica libertad transformándose en peones rurales hasta los que desafiaron la autoridad volviéndose matreros. producto de la urbanización y de la inmigración. de la clase obrera y de la cultura orillera. lo cierto es que. actividades todas en las que tendieron a confluir. 138. cabarets. Jorge Luis Borges en Harry Milkewitz. sino también sus historias y argumentos. que llegados a la ciudad quedaban arrinconados en la vida social y cultural del puerto. 1964. el argentino a diferencia de los americanos del Norte y de casi todos los europeos no se identifica con el Estado [.. conventillos e inquilinatos a donde iban a parar por igual inmigrantes. pero lo indiscutible es que el argentino. De aquí saldrían no sólo los protagonistas del mundo del tango. no se identifica con él (pese a la preferencia que en las escuelas se da al estudio de la historia). 31 . ritmos y sonidos europeos (el piano. o 50 51 Jorge Luis Borges. los que ingresaron en la milicia. Más allá del entorno iluminista. segmentos de los sectores medios. del Cerro o del Bajo: “la orilla” de la ciudad. al lunfardo —”jerigonza ocultadiza de los ladrones”51—. Pariente de la payada. cada uno en su lugar.. por diversos motivos.] El gaucho y el compadre son imaginados como rebeldes. Evaristo Carriego. a los que más tarde se agregarán intrumentos. la milonga y el propio candombe. hablar de su mundo y darles voz. Montevideo: Alfa. Estas instituciones serán la base de un conjunto de construcciones identitarias e imaginarias que tienen sus raíces en aquélla época y que aún hoy continúan estructurando el imaginario nacional popular. cada uno en su papel.

la necesidad imperiosa de sobrevivir a toda costa. prolegómeno del juego erótico. el desplazamiento. la pareja o el amor. A estos elementos se agregó el perfil eminentemente masculino de estos grupos sociales en cuestión.. baile picado.] Para un mundo así constituido [. danza de parejas apretadas.también carreros. turcas. Es dentro de este ámbito que va a nacer el tango. y mucho los negros que venían de los cuarteles arrastrando un pasado esclavista [hubo en la zona orillera] una alta demanda de mujeres.. recalaron en sus orillas. Provenientes en alto grado de los puertos proxenéticos de Alemania y Rusia. como culminación de una evolución que ya tenía su origen en las carpas que las chinas armaban a la vera de los cuarteles en los días de pago. ostentaban las más diversas nacionalidades: eslavas. ni los inmigrantes [provenientes de Europa] habían llegado en muchísmos casos con ella. el surgimiento de un mercado sexual y emocional en el cual tanto el tango como la prostitución vendrán a funcionar como parte de un proceso de construcción de identidad sexual y de relacionamiento entre personas. [. y allí. la pérdida.] el burdel se transformará en la institución más característica....] ni los gauchos eran afectos a formar familia. guardaespaldas de caudillos y doctores que ejercían la política. con el consiguiente caldo de cultivo para la multiplicación del negocio carnal. piernas que se entrelazan de modo provocativo. oficio en el que los conflictos no escaseaban y era necesario valor para enfrentarlos 52. el cliente que con su paga contribuye al éxito del negocio. en el segundo. cit. utilizaron en el arrabal ciudadano los atributos viriles que los caracterizaban. el desarraigo. la nostalgia. Y salvo algunos que hallaron ocupaciones en los frigoríficos y mataderos o tareas similares. determinante. Pero hubo quienes decidieron emigrar a la ciudad. todo ello con la finalidad de estimular al formayín. Nace entonces el sexo gráfico.. el abandono. la sexualidad. El denominador común de estas múltiples historias de la inmigración fue la miseria. En este escenario al tango le tocará jugar el papel de religión urbana: “alma de unas condiciones materiales desalmadas [... la frustración. donde jamás faltaría la clásica trilogía de juego. el plano de la familia. francesas.. circasianas [.. pág. a su vez para el arribo de un importante número de prostitutas. por obvias razones sociales y económicas. suecas.] y sentimiento de un mundo sin corazón”. esos gauchos se mantuvieron atados a la vida rural. que de algún modo les traía reminiscencias del pasado. con obligados movimientos sensuales de la mujer. En el primer caso. para estos grupos.. y como contrapunto de la ausencia o las dificultades que presentan. 44. 52 Nelson Bayardo. explotadores de mujeres. ob. bebida y baile. alegre y retozón al principio. en dos tareas para los cuales la valentía resultaba escencial: se hicieron compadres y cafishios.. 32 . Carlos Gardel.

la familia. en el 506 y en el 2000 también” (y que diera motivos a los ataques del progresivismo a la cosmogonía tanguera). a través de los barrios humildes de la Gran Ciudad. condujo a ingeniar diversas formas de medro y de “salvación” providencial. Del Bajo salió. los sueños quemados. el café-concert. con los 50 pesos que obtuvo se fue a Maroñas y los perdió.pero cuya música va evolucionando como forma catártica de canalizar las frustraciones. las carreras de caballos. estilizado. en mayo de 1917. y que si bien encontraban en el Bajo su expresión más desnuda o dramática. el fútbol. va conquistando primero el cabaret. los resentimientos. es decir. la ilusión de escapar. un modo de sostener de alguna manera la esperanza. a su modo. Ídem. Este fue el caso del boxeo. 46. protestar al piano. Más tarde el maestro Ruiz escribió la música y el cuarteto del maestro Firpo la interpretó por primera vez. el mundo del disco y del cinematógrafo. de la miseria endémica —y por la que eventualmente se “salvarían” tanto uno como “su mujer”. los amigos. y que de ese modo también vino a reflejar las condiciones del mundo de las clases populares: los distintos personajes. la radioemisión. en el Café La Giralda ubicado donde hoy se levanta el Palacio Salvo. de diversa manera y en distintos grados. o el mundo del espectáculo. pág. que si por un lado eran formas de entretenimiento popular también eran juegos de azar. por ejemplo. Poco a poco del Bajo surgió entonces una forma de arte popular que. el drama amoroso. “La Cumparsita”. Matos Rodríguez vendió su obra a la Casa Breyer Hnos. y más tarde el teatro. Otras veces la problemática del exilio. En mayo la Víctor Argentina recibió la primera 53 54 Ibídem. Al baile como mediación erótica — “gancho” de la oferta sexual— se van agregar las letras e historias de las que hablan los tangos —de “tono jactancioso y procaz”54—. argumentos y situaciones dramáticas y sentimentales.. se repetía. la miseria infranqueable asumida como destino en un mundo que siempre “fue y será una porquería ya lo sé. y hasta el círculo cercano a nivel barrial. No es extraño entonces que se oiga sollozar a los violines. de una vez por todas. o rezongar a los bandoneones53. las nostalgias de todos aquellos exiliados del destino que se albergaban en el arrabal ciudadano. una respuesta al conformismo del “quévachaché”. 33 . que debe su nombre a la comparsita de los estudiantes de la Federación de Estudiantes donde Matos Rodríguez tocaba el piano y compusiera la obra. con arreglos.

Por eso es como es. en el cinturón de Montevideo. en la Argentina. y en especial el fútbol y el boxeo. 1983. Isabelino Gradín. el tango y la música del Río de la Plata. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental. cuando no idénticas. Se recluta entre los hijos de los asalariados. Entre nosotros fue la intemperie social de extramuros. Romano. es a veces nostálgico. tiene ritmo de tango y se mira orgulloso en el espejo del coraje. 1969. tuvieran su hora de fama mundial55. el desquite de su marginalidad 57. donde el fútbol adquirió los atributos que lo identificarían. 7. 34 . 7. interpretada por Carlos Gardel. No habrían de pasar muchos años para que.. Colección Nuestra Tierra. Fútbol: Mito y realidad.] adquirió del inmigrante un instinto conservador. 60. 22. hasta los jugadores de los principales equipos fueron en su mayoría jóvenes trabajadores que vieron en este depor55 Víctor Soliño. Por su carácter amateur. De la única y auténtica manera que podía ser para expresar la integración de razas y culturas [. a veces alegre. Son «los hijos de Sánchez’ quienes han hecho de él la revancha de la postergación. entre los trabajadores más pobres. 57 Ídem. Urdinarán. 56 Franklin Morales. y en todos lados. jugaron un papel similar al del tango y otras instituciones del arrabal: En el Uruguay. El deporte. interpretada por el cuarteto del maestro Alonso. con letra de Maroni y Contursi. en la promiscuidad del aluvión inmigrante y el éxodo campesino más el negro. Núm.grabadora de discos de los Estados Unidos y publicó la primera versión discográfica de La Cumparsita. En apenas unos años pasó de ser un deporte de elite (extranjera y local) a un deporte practicado y atendido por gente humilde entre los que se destacaron muchos afrouruguayos —Juan Delgado. pág. Crónica de los años locos. etc. Montevideo. los empleados públicos. Mitopoiesis de la identidad nacional. los pequeños artesanos y comerciantes. etc. el futbolista es producto de situaciones socioeconómicas similares.— e inmigrantes españoles e italianos recién llegados al país: Pendiebene. pág. en general. bebido del ancestro gaucho criollo56. la Cumparsita. los trabajadores independientes. Varela. Petrone.. Scarone.

quien en poco tiempo se trasladó de los cafés del barrio Sur y Palermo a las callecitas de París58. Tal el caso de José Leandro Andrade. “El fútbol en el Centenario”. Un puñado de ellos lo consiguió. 61 Carina Blixen. 60 Juan Capelán. “Domingos obreros en los albores del siglo XX”. Blanes.). consumo de mercancías. Montevideo. pág. No sólo Andrade. ob. empleado de la Usina Eléctrica del Estado. Esto. en Los veinte: el proyecto uruguayo. La biografía de Isabelino Gradín61 indica que los constantes enfrentamientos entre el jugador y el club en el que se desempeñaba podrían haberse debido. En este sentido. 58 Franklin Morales. Montevideo: Ediciones del Caballo Perdido. en Historias de la Vida Privada. Lorenzo Fernández fue peón de la Aduana. quien se quejó vivamente de que Uruguay había actuado “deslealmente” jugando con “dos africanos” —refiriéndose a Delgado y a Gradín60. fue una resultante de nuestra peculiar cultura nacional popular. los conflictos raciales o de género dentro del mundo del fútbol podrían interpretarse un reflejo problemas de integración similares —o más graves— en el conjunto de la vida social. Además de jugar al fútbol Pedro Cea se desempeñó como repartidor de hielo. 35 .. el fútbol o el carnaval). Pedro Petrone fue verdulero. Al tiempo que nuestro fútbol. La exclusión de la mujer de la práctica del fútbol fue uno de ellos. Juan Delgado. empleado bancario59. 1999. Nueve décadas de gloria. en su época. etc. que incluye lo estrictamente deportivo así como las múltiples prácticas sociales. 1990. precisamente. cit. (“Democratización” —dirán otros— que. Tomo 2 . afectivas y sociales. pág. ni en el lawn tennis ni en el golf. políticas. irritó y movió a la protesta. emotivas y de imaginación que se desarrollan a su alrededor (programas de radio. o de ver fructificar sus esperanzas de fama. reuniones sociales y de camaradería. para el caso de los afro-uruguayos. cosa que no ocurrió ni en el cricket. 228. De cualquier modo. 26. 2000. A este respecto resulta significativa la democratización de clase y étnica (no así de género) del fútbol uruguayo. pintor. La relativa capacidad integradora del fútbol no estuvo libre de conflictos y asignaturas pendientes. nota 44. desde el principio fútbol y sociedad se moldearon mutuamente. Muchos “Olímpicos” fueron empleados y obreros. Arte y diseño de un imaginario 1916-1934. a un conflicto racista. Montevideo. Museo Municipal de Bellas Artes Juan M. 59 Yamandú González Sierra. no se extendió mucho más allá del espacio de la escuela primaria. pág.te —en su habilidad para jugar a la pelota— la posibilidad de poder ver realizadas sus necesidades espirituales.163. la “Maravilla Negra”. Alberto Zibechi. simbólico-discursivas. Isabelino Gradín. Juan Peregrino Anselmo. Testimonio de una vida. como en el caso del corresponsal chileno que cubrió el campeonato sudamericano de 1916.

el del Central Uruguay Railway Cricket Club (Peñarol) —ambos fundados en 1891—.. Al principio los partidos se jugaban al interior de los clubes. 7. estibadores. Los primeros partidos de fútbol que se jugaron en Montevideo.inversamente. Capítulo Oriental. Hacia 1902. 1969. Intrépido. entre ellos. Nueve décadas de gloria. Los primeros equipos del país fueron el Albion Football Club. a su vez. los miembros de los clubes sociales y deportivos ingleses (de remo. en 1924. el Albion y el Belgrano porteño juegan el primer partido “internacional” de clubes. o vinculados a empresas extranjeras. sin embargo. en El fútbol (Antología). el Deutscher Fussball Klub y el del Uruguay Athletic Club. y ocasionalmente. lo protagonizaron. En 1898. los jóvenes y los profesores en los colegios ingleses. 63 62 36 . vendedores de diarios. con la conquista de París con la entrada simbólica de Uruguay en el imaginario mundial. XIX surgen algunos clubes con nombres en castellano (Montevideo. ob. cit. José Luis Buzzetti. Fue precisamente de la mezcla de los jugadores “nacionales” del Montevideo y del Uruguay Athletic que en 1899 se forma el Club Nacional (aunque conservando un perfil universitario)64. ingleses y alemanes). paradójicamente. “La nacionalización del fútbol”. ob. va a culminar. Defensa. Montevideo. en la zona de Punta Carretas. 64 Juan Capelán. Entre 1889 y 1894 se suceden los partidos entre un equipo de ingleses de Montevideo (“The Montevideo Team”) contra su par bonaerense62. el CURCC (Peñarol). los extranjeros (sobre todo. Se cuenta que el primer partido se jugó en 1878 entre un equipo de marineros ingleses y jóvenes del Montevideo Cricket. 42. sobre todo en el sector del transporte (los tranvías y ferrocarriles). Comienza entonces un gradual “proceso de nacionalización”63 que. Nueve décadas de gloria. pág. En 1900 se forma la Liga de Fútbol y se juegan los primeros campeonatos “uruguayos” de fútbol. la institución del fútbol uruguayo también funcionó como otra mediación a partir de la cual se fue moldeando una imagen de lo nacional y de lo popular. A fines del s. Las compañías tranviarias. Titán.. Juan Capelán. Fue recién después de muchos años (“después de mirar y aprender”) que empezaron a jugar “los nacionales”. de cricket). pág. 9. también en Punta Carretas. Internacional) conformados por obreros. Núm. cedieron canchas y transportaban tanto a jugadores como espectadores. cit. Se sabe de otro que se jugó en 1881 entre el equipo de fútbol del Montevideo Cricket y el del Montevideo Rowing. oficiaron de mecenas.

U. Central Español. 19. Nacional (fundado por los integrantes criollos del Montevideo y el Uruguay Athletic). Poco a poco los partidos de fútbol comenzaron a materializarse en cualquier esquina. En las dos décadas siguientes nacieron muchos de los clubes existentes en la actualidad: De- Ibídem. XX se suceden los partidos internacionales de selecciones. el Tottenham Hotspur. en Juan Capelán. y el año siguiente (1908) la misma era blanca y celeste con las iniciales L. en el recreo escolar. ese nuevo centro barral junto al boliche y el club. 10. cit. River Plate. el equipo de Africa del Sur. (de la Liga Uruguaya de Football) en el pecho. ya fuera en la hora libre de la jornada fabril. Nueve décadas de gloria. Entre 1904 y 1909 se juegan varios partidos contra equipos ingleses invitados por los argentinos y de gira por el Río de la Plata: el Southampton. La “camiseta de Uruguay” —que no fue siempre celeste66— se estrenó el 15 de agosto de 1910 en un encuentro entre la seleccionado nacional y el argentino. se jugaban casi exclusivamente contra Argentina.el equipo de los ingleses del ferrocarril. La cancha completaba el sentido de ese ámbito de pertenencia afectiva que era el barrio. y que culminó con el triunfo del local por 3 a 1. Club Sportivo Miramar Misiones. que al principio. En 1903 el representativo uruguayo utilizó una camiseta azul con franja blanca diagonal descendiente de derecha a izquierda con una pequeña bandera uruguaya en el pecho. En 1904 vistió camiseta blanca y pantalón negro. llamado Central Uruguay Railway Cricket Club.. ya tiene un plantel mayoritariamente criollo y de extracción popular65. contribuyendo a articular una totalidad mayor —la afición deportiva— por medio de un sistema de rivalidades y competencias. Huracán Pocitos. las troupes y comparsas del carnaval. Defensa. el Nottingham Forest. etc. el Everton. En 1907 lució casaquilla azul y blanca con una franja transversal roja. En la primera década del s. 66 65 37 . cohesionándose a su interior por la lealtad al vecindario y la “pasión por la camiseta”. Colón. Peñarol (hasta 1913. los domingos obreros. La “nacionalización” vino acompañada por la conformación de un paisaje internacional. espejo sobre el cual se irá construyendo un imaginario nacional popular complementario al imaginario urbano popular que se tejía en el caldo del tango. ob. o el equipo “de los ingleses del ferrocarril”). Durante la primera década la Liga Uruguaya ya contaba con más de una decena de clubes de fútbol asociados: Montevideo Wanderers (escisión del Albion Football Club). pág. o convocados puntualmente a la cancha del barrio. pág.F. A la vez. que fue disputado en la cancha de Montevideo Wanderers en Belvedere. Dos años más tarde 1906 la casaca era mitad roja y mitad azul. cada barrio fue generando sus propios equipos.

cit.. Lo del vigor físico. Bella Vista y Basáñez (1920). que concitaron emotivas adhesiones. cuyos talentosos jugadores cautivaron y dieron innumerables momentos de pasión y alegría a sus contemporáneos: Pedro Petrone (Charley). como Reformers.. Progreso (1917). Archivos de la Comisión Nacional de Educación Física. en el salón de actos públicos de la Universidad. transformada en la Asociación Uruguaya de Fútbol—también existieron otros clubes. José Nasazzi y Pedro Cea (Lito). Lito. Aunque unos defendieron el fútbol por sus beneficios físicos. Bristol. a las reglas del mismo y a una gran parte del público enceguecido. Cerro (1922).fensor (1913). equipos y ligas de menor envergadura. octubre de 1921. Núm. ob. Salus (1928). Nueve décadas de gloria. Cerrito y La Luz (1929). o por el conjunto del cuadro favorito. la Liga Bancaria. Abdón Porta (Libertad). otros dudaron de los mismos. hoy extintos. El fútbol no fue solamente un deporte más dentro del paradigma “higienista” y “disciplinador” del Novecientos orientado a la domesticación del cuerpo. pág. 3018 68 67 38 . Montevideo. Manuel Beloutas y Alfredo Ghierra (Universal). Belgrano. Por fuera de la Liga Uruguaya —a partir de 1915. Liverpool (1915). José Tognola y Sebastián Marrone (Reformers)67. Conferencia pronunciada el 14 de octubre de 1921.] Lo que se busca son muchos goales. hizo hincapié en la falta de ejercicio del público asistente: […] la mayoría de los que practican ese deporte no se acuerdan del vigorizamiento físico. en especial. como la Liga Universitaria. por el Dr. La Federación Roja. no teniéndolo como un deporte integral. Libertad. las frecuentes lesiones68. sino de triunfos sobre su adversario y ver flamear los colores de la bandera del club a que pertenecen […] Todo eso se debe al elemento que lo forman. es cuestión de poca importancia [. Por aquella época también existían otros clubes. quien además de cuestionar este deporte. la Liga Aduanera. Pedro Casella y Fermín Vidal (Belgrano). Más crítico todavía fue Antonio Valeta. no por el deporte. Universal. Versión transcripta en Uruguay-Sport. lo referente a la salud. Racing (1919). Oriental (1924). y subrayaron sus perjuicios. la Liga Municipal. Uruguay Montevideo (1921). ni del elevamiento moral e intelectual. la construcción de la personalidad y el carácter. Símbolos de pertenencias ciudadanas o laborales. los clubes de fútbol se convirtieron en vehículos de identidad que se apoderaron del entusiasmo de mucha gente que como espectadores o jugadores llegaron hasta el sacrificio para hacer posible su existencia. Rampla Juniors y Sud América (1914). Carlos Vaz Ferreira. además de centenares de clubes menores o instituciones modestas. Charley. sino por el jugador Pedro o Diego. la Liga Nacional. aunque el adversario Juan Capelán. 46. y de una determinada moralidad y manera de comportarse.

ob. en ver a otros cómo se ejercitan. 50. quienes en su tiempo libre se distraían de asumir actitudes más formativas o combativas... pág.. los anarquistas.] no nos halaga ni nos contagia tampoco el ciego entusiasmo casi «bélico’ que al son de himnos y bocinas fomentó la prensa. “Domingos obreros. Montevideo: Puntosur. Todos los problemas apenas si tienen importancia al lado de este deporte [. pierda el tiempo.. por su parte. “Domingos obreros. 1988. 221. En referencia a los festejos de los triunfos futbolísticos en las Olimpíadas: [. los patriotas y todos los mercaderes de la ignorancia que hoy han visto en el deporte un nuevo medio de seguir entreteniendo a los pueblos que les hace olvidar problemas de mayor interés para sus destinos frente a un match de football72. en Graciela Sapriza. [.. Memorias de rebeldía.. 71 La batalla (1917). en Yamandú González Sierra.] Para poder desterrar todas estas incidencias comunes.. de manía colectiva. Aunque el fútbol “penetró las filas libertarias”70. son contados! Por eso no debemos extrañarnos de que el football haya llegado a prohibirse en algunos países debido a los graves acontecimientos ocurridos. Antonio Valeta “Cultura física”. tendrá que venir el día en que los espectadores se convertirán en jugadores […] Porque no es concebible bajo ningún punto de vista que un ser humano relativamente sano.”. ¡Es algo atroz. lo percibieron como peligrosa desviación para los trabajadores.haya quedado imposibilitado con una pierna o un brazo. pág. los socialistas y los comunistas de aquella época manifestaron su preocupación y malestar por “la irracionalidad” y las obsesiones populares que creaban actitudes poco prudentes y sensatas: El football llena hoy casi todo el pensamiento de la vida civil de los pueblos. domingo a domingo. día a día....”. 222. ob. Ha alcanzado proporciones de epidemia. reventador y antipático! Máxime si se tiene en cuenta que quienes son sus principales sostenedores y fomentadores es el Estado y la burguesía que explotan la ignorancia y la tontería del pueblo 71. cit. Los sinceros. que puede vigorizar su cuerpo por la gimnasia.. los políticos. tanto en la oficina como en el taller ¿de qué se habla? De football. Esto es lo mismo que un hambriento que se colocase delante de un banquete69. cit. ricos y pobres —más los pobres— háblanle sólo de football y ya sea en el hogar como en la calle... 72 Solidaridad (1928). ancianos y jóvenes. 70 69 39 . aquellos que van al deporte con el fin de gozar de un entretenimiento saludable.] Hombres y mujeres. 54-55 Yamandú González Sierra. pág. Las organizaciones obreras y político-partidarias de izquierda de principios de siglo. Siete historias de vida. pág.. en el café o en el teatro.

gimnasia. Batlle y Andrade. los uruguayos consiguieron hacerse de una posición en el concierto mundial. por ejemplo. La Federación Roja reservó un espacio para el fútbol pero abarcó una variedad más amplia de disciplinas: boxeo. vóleibol. a la asombrosa seguidilla de resultados existosos a nivel regional e internacional. de pases cortos propio de “los orfebres del 12”. Ibídem. 223.Al finalizar las Olimpíadas de París de 1924 el Comité de Estudiantes Socialistas organizó una conferencia que tuvo por título: “Las enfermedades del sentimiento religioso. preciosista. la conformación de un nuevo sistema de clases. agitaba banderas. político. más veloz. El homenaje a los “Campeones de 1924”. en 1921 formaron la Federación Roja del Deporte. Alá. etc. 73 74 Ídem. El club Alas Rojas es un testigo viviente de aquel experimento74. de pases largos— y. Luis Alberto y Petrone”73. A diferencia de otros deportes. mediante los campeonatos “uruguayos” —que en realidad eran simplemente entre un pequeño número de clubes montevideanos— y los campeonatos “mundiales”. el equipo uruguayo fue seis veces campeón “sudamericano” —aunque sólo jugaban otros tres equipos (Argentina. Entre 1910 y 1930. debía politizarse y utilizarse con fines organizativos. Brasil y Chile)— y tres veces campeón “mundial” (1924. identitarios y de lucha. Una cuota importante de la popularidad que adquirió el fútbol en tanto juego. y daba “rienda suelta al júbilo patriótico”. disputados entre un grupo de equipos sudamericanos y europeos. ciclismo. Pese a ello. la tensión campo-ciudad. el fútbol había dejado de ser un simple juego. y había pasado a ser un factor constitutivo de la identidad personal. 40 . Hacia 1924 participaban de esta Federación un sinnúmero de clubes y se organizaron una gran cantidad de torneos. A partir de este principio. los comunistas lo reconocieron como un dato de la realidad que. la inmigración. pág. Los anarquistas consideraron que el fútbol estaba decididamente fuera de la órbita proletaria. se transformó en una fiesta nacional. deporte y espectáculo. en todo caso. Las fotos de época muestran las avenidas del Centro abarrotadas de gente que a pie o desde su automóvil coreaba cantos de victoria. deportivo: Dios. barrial y nacional. contrario al estilo inglés. naturalmente. En el contexto de una alta volatidad identitaria producto de las recién apagadas guerras civiles. 1928 y 1930). espectáculo o atracción social y cultural se debió al estilo de jugar al fútbol en aquella época —sutil.

el brasileño ardiente [. Estos triunfos construyeron las bases del mito del poderío del fútbol uruguayo.. en mito del “como el Uruguay no hay”. De aquí en más. incluyendo a las personas comunes y corrientes que quizá nunca antes habían sentido la misma emoción por el idioma o la bandera. 42. 41 .ganando un lugar en la historia. Montevideo. La posibilidad de ser representado por el equipo de fútbol nacional ampliaba las fronteras de la patria. 1969. jugadores y de un amplio sector de la población que. en el mapa.. Pero más importante todavía. Notas acerca de la eficacia simbólica de las narrativas residuales”. 77 Fragmento del poema “La nueva hazaña” (1930) de José Mª Delgado. al tiempo que asimilar y ponerle un rostro —un significado— a la lejanía y a la otredad. Fueron llegando al lar los paladines El blanco eslavo y el cobrizo azteca El yanqui recio. aquellos triunfos futbolísticos generaron un sentimiento de omnipotencia tal —más allá de lo deportivo— que se constituyó en un elemento coadyuvante en la construcción del imaginario colectivo nacional. 76 Ídem. pág. Capítulo Oriental. o lo que era más elemental aún. el fútbol puede ser entendido como ese terreno en el que los intereses económicos. desde entonces.]77 75 Milita Alfaro.] Unos por montañas y llanuras. Así comenzó una historia en la que la institución del fútbol hizo posible la organización sicológica e identitaria vital de individuos y grupos. la memoria y la construcción de la identidad nacional se dan la mano junto a los desbordes pasionales de hinchas. se convirtió en una forma de conexión simbólica con el mundo. en tanto institución cultural. trabajado en forma de épica. de imaginar el mundo (“los otros”). en El fútbol (Antología). mímeo.. El fútbol.. el galo incandescente El belga heroico. en ocasión del Campeonato del Mundo de 1930: [. y a partir de ese sistema-mundo “imaginarse” Uruguay (“a uno mismo”). políticos. Dice un poema de José María Delgado. la intangibilidad de los conceptos de patria o nación pudieron “hacerse carne” en los ciudadanos cuando se transpiraron en una camiseta o ahogaron un grito de gol en las gargantas75. 7. Al fin. “Imaginarios de la “ciudad iletrada”. Otros cruzando oceánicos confines. “vivió los triunfos deportivos como glorias personales”76. gentileza de la autora. y por extensión. Núm.

la vida del barrio. pág. pero sobre todo. En la Copa del Mundo de 1930. las revistas. en forma de estampas en movimiento de los momentos clave del partido creando la ilusión (literaria) que al leer uno mismo estaba presenciando el partido. que comenzó sus emisiones ese año. 1969. 42 . lo mismo que una imagen de la cultura popular. 80 Ibídem. y por supuesto. todo lo cual jugó un papel pivotal. el club.” aquellos primeros cronistas del hecho deportivo. el café. Dada la precariedad de la radio. pág. pasiones y fantasmas que son los tablados del carnaval. “Literatura y fútbol”. Por una parte. Recién “entre 1908 y 1912 se produce la apertura de la prensa al fútbol78. de carnaval) contribuían a organizar y encauzar el discurso social. de torneos.Una imagen del fútbol o de sus mitos. por lo que debían escribir sus notas en las mesas del café79. Los ambientes periodísticos no se interesaron por el fútbol sino hasta pasados más de veinte años. acerca del país y del “ser nacional”. cara a cara y en tiempo real. 79 Ibídem. la emisora oficial SODRE. los partidos se relataban por la vía escrita. de clubes sociales y deportivos.] hasta carecían de sitios en las redacciones. de conjuntos. relató los partidos jugados en el Parque Central y los que se disputaron en el Centenario. la radio—. pág. quedarían incompletas si no señaláramos el papel que jugaron los medios de comunicación —los diarios. La historia de la literatura uruguaya. Capítulo Oriental. 660.. Ni el desarrollo del tango ni el del fútbol tampoco pueden ser pensados al margen del sistema de barrios que diera pie al sistema de cafés. y que funciona como otra gran usina de fantasías. al quiosco de diarios. Montevideo. por cuanto “allí” —lugar estrechamente vinculado al canillita.. Nº 42. tablados y corsos de carnaval. 661. que luchaban por ubicar sus notas entre avisos mortuorios y los anuncios de remate [. Pero también. a la parada del ómnibus— los periódicos y las transmisiones radiales (de tango. esa otra institución barrial que se entremezcla con las anteriores. recién en sus comienzos. Centro Editor de América Latina. de fútbol. en tiempo real80. La retirada “Uruguayos campeones” que la agrupación murguera Patos Cabreros dedicó a los “footballers uruguayos y a los canillitas” en el carnaval de 1927 también contribuyó a articular y monumentalizar uno de los mitos más persistentes —¿y corrosivos?— acerca del fútbol. 664. Pero en ese entonces todavía existían bastantes dificultades y se volvió necesaria la publicación 78 Franklin Morales. porque estos eran puntos neurálgicos de encuentro y conversación social.

. 1999. 7 de agosto de 1909.. Nacional. ob. Ediciones de la Banda Oriental. Stella D’Italia. Wanda Hawley. 1981.. mi esposa. Cibils. 82 Juan Picón Olaondo... a fin de mejor ubicar a los oyentes por dónde se desarrollaba la jugada81”. 1986. Miriam Cooper. del imaginario cultural popular del primer cuarto de siglo.. [En Montevideo] El cine como tal se conoció en [. Buenos Aires: Ayacucho. Argentina. seguiría en 1907 el negocio de la distribución de films... Dorothy Phillips. y que constituirían las bases de las industrias culturales que modelaron la cultura nacional a lo largo del siglo: los espectáculos del Centro. un capítulo aparte merecen los enormes cambios que tuvieron lugar en el campo de los medios de comunicación. de la visita de una lista impresionante de compañías y celebridades europeas (Margarita Xirgú.83 Por la contribución que tuvieron en el desarrollo de la imaginación. el cinematógrafo. El mundo al instante: el emergente campo de la comunicación masiva ¡Oh! los biógrafos. Carlos Gardel.. A tanto he llegado que no sé en esas ocasiones con quién sueño: Edith Roberts. y por lo tanto. San Felipe. La “belle epoque” montevideana.. la radio.. Giacomo Puccini. 83 Horacio Quiroga.] A ese inicio apenas posterior al de los hermanos Lumière en París. tarea que [. Urquiza) a principios de siglo también asistimos al nacimiento del cine “nacional”.A.] «fue encabezada por el 81 100 años de gloria.. Serge Diaghileff) y de la gran cantidad de teatros (Solís..] 1896 en el Salón Rouge. Montevideo. Sarah Bernhardt.en la prensa de “un croquis de la cancha dividida en treinta cuadrados. cit.. Morvillo S. En forma paralela al desarrollo del mundo del espectáculo (“cada vez más lejos de la ópera” y cada vez más “llenos de sainetes y dramas”84) que cobró impulso a raíz del gusto y el recién conquistado poder adquisitivo de las clases medias en expansión. 8... La Semana. los diarios y revistas. Miss Dorothy Phillips. 84 Nelson Bayardo. 60 43 . pág. La Verdadera Historia del Fútbol Uruguayo. que por míseros diez centésimos nos permiten contemplar tierras remotas y maravillosas sin necesidad de pasar por el terrible Ecuador82. Odeón. Casino Oriental. en Alfredo Castellanos. A. ubicado en la calle 25 de mayo entre Zabala y Misiones [.

Hacia 1927.. Cinestrenos. Biógrafo Parisién.Sr. cit. La mayoría de estas salas exhibían films de cine mudo y en blanco y negro. Costa. Biógrafo Avenida. pág. 194. En efecto. “Las cifras”. cuando el Cine Rex Theatre (hoy Sala Zitarrosa) proyecta la primera película de ese tipo89: “El amor no muere”. el Biógrafo Lumiére o el Cinema Concert especialmente construidos o refaccionados para estos fines. en Industrias Culturales en el Uruguay.. pág. entre ellas.. editor. se procesa la aparición de las salas destinadas exclusivamente a la proyección de películas.. http:// www. “el mundo del espectá- Alvaro Sanjurjo Toucon. “Las cifras”. Al año siguiente. ob. el número de estrenos sonoros fue de 174 films91. 90 Magdalena Herrera. Gran Biógrafo Moderno. 91 Osavaldo Saratsola. Roberto Natalini. 218. 202-203. acompañados usualmente por música en vivo. nacía en nuestro país la crítica cinematográfica periodística93. haciendo cruz con el viejo café Tupí-Nambá’85 Los primeros espectáculos de cinematógrafo y de “kinemacolor” (mezclados con conciertos y espectáculos de variedades) primero comenzaron a exhibirse en los teatros (en el Cibils. “Cineclubismo: pasado. Biógrafo Biarritz.com/estrenos/cifras/totales. Biógrafo Lumière. “un salón de proyección por transparencia con derecho a consumición”. “Las distribuidoras. 6 de junio de 2000. Biógrafo Agraciada. 89 Jaime E. págs. Claudio Rama. “Las distribuidoras y el consumo de cine en el Uruguay”. El cine en Montevideo desde 1929. 85 44 . del director George Fitzmaurice. cuando la población de la ciudad pasó de tener 350 mil habitantes en 1915 a 650 mil en 1930. pág. el Varieté Cinema. Biógrafo Montevideo. en el Nacional) y “biógrafos”. En el período que va de 1915 a 1930. “Las distribuidoras.. frente a la Plaza Independencia. el Buckingham Park (en el Parque Rodó). como el Edén Park.”. año en el que se cierra el Edén Park.. cit. Hacia 1910. ob. en Industrias Culturales en el Uruguay. con Gary Cooper y Colleen Moore90. quien en 1907.”. Montevideo: Arca. Domingo Deste [. Montevideo ya contaba con más de treinta salas86. el Cinematógrafo Parlante. el Café Biógrafo. el Biógrafo Concert. En1920 la cantidad de salas ascendía a 60 y en 1930.htm 87 Alvaro Sanjurjo Toucon. 93 Omar De los Santos Marauda. Montevideo: Arca. 1992. ob. Biógrafo Popular. 1992. El País. Hacia 1919. Claudio Rama. Las primeras proyecciones de cine sonoro datan de 1929. presente y futuro de una forma de pensar”. El Observador. “Los palacios del cine”.] inauguran como exhibidores el Cine Ideal. “Las cifras”. Biógrafo Mundial. 88 Osvaldo Saratsola.193-194. y varias más87. la cantidad de espectadores cinematográficos osciló entre 3 y 4 millones de personas por año92. 2 de diciembre de 2000.. conjuntamente con el Sr.uruguaytotal. cit. 86 Osvaldo Saratsola. 92 Alvaro Sanjurjo Toucon. de la mano de José Mª Podestá. a 8088. ob.. con altos y bajos. editor. cit.

en América Latina. heredero de la novela por entregas de la prensa periódica que se había puesto de moda en Europa y. de misterio) que llegaban sobre todo. El Diario (1923). La Democracia (1904). “variedades”. “no- 94 Pablo Rocca. 45 . precisamente. El Eco (1907). El Deporte (1928). papel de baja calidad. formato pequeño. El Libre Pensamiento (1905). El Demócrata (1906). La Tribuna Popular. luego. El Diario Español (1906).] inundaron el mercado local y desbordaron la capacidad de crear empresas homólogas que. El Día.culo” se apoyaba en los nuevos hábitos sociales y culturales que iban arraigando en la población capitalina así como en su articulación con el desarrollo de los periódicos y revistas —otra creciente pasión de época—. la anunciar y comentar los espectáculos. sino a la cadena de quioscos que emergen por el centro y por los barrios de la capital argentina. no pudieron respirar mucho tiempo94. el cuaderno de frecuencia semanal o quincenal. El Comunista (1922). a un precio que solía situarse en los diez centavos. etc. interesado en “espectáculos”. “Surgimiento de la literatura de masas”. de horror. la apertura de otra sensibilidad fecundada por la inmigración. en síntesis. Pero además de los diarios. El Plata (1914). la crítica y la reflexión estética más de fondo. el imaginario urbano. El Mensajero del Pueblo.. La Novela de Hoy y La Novela Femenina. provisto de una fotografía del autor o de un dibujo provocativo en la portada y de avisos comerciales en su interior. desde la vecina orilla. El Telégrafo. o El Amigo del Obrero. a partir del 1900 se agregó toda una nueva ola de periódicos: El Tiempo (1901). La Razón. gran circulación alcanzaron La Novela Semanal (1917-1922). La Idea (1917). La “revolución literaria” no pasó exclusivamente por la proliferación de publicaciones periódicas sino por la adecuación de sus contenidos a un nuevo público lector. policiales. El Cuento Ilustrado (1918). El Debate (1926). desde mediados del s. La Justicia [El Popular] (1919).. El País (1918). las vidas y hechos sociales de los artistas y estrellas. El Socialista (1911). El Mercurio (1918). Este producto de aquellos años. muchos de los periódicos que constituyeron el núcleo del campo de la prensa escrita de la primera mitad del siglo XX. El Bien (Público). «menos que un atado de cigarrillos’. ocasionalmente. Entre otros folletines. si bien consiguieron asomarse. XIX está asociado no sólo al crecimiento de la alfabetización. Por lo demás.). de aventuras. La Novela del Día (1918-1924). ésta también fue la hora de las magazines y los folletines (“rosa”. Desde allí saltaron a los países vecinos [. manuscrito gentileza del autor. una de cuyas principales funciones era. raras veces con más de treinta páginas y menos de veinte. al conjunto de periódicos que sobrevivieron el paso del siglo (El Siglo. La Mañana (1917).

de los eventos que tuvieron lugar el día anterior (fiestas. A juzgar por algunos ejemplares de época (circa 1911) los periódicos eran amplios pero no tenían más de ocho a diez carillas por edición. Mueblería Caviglia. La primera plana —sobre todo. entre los que se hallan 46 . Hotel de Piriápolis. partidos de billiard). de corte naturalista. de los rostros de esa pobre gente (infractores con dificultades mentales. “Lo que dice el telégrafo” se ocupaba de reproducir los cables con noticias internacionales que venían del exterior. paros. “Mundo marítimo” de barcos que llegaban o partían. anuncios de espectáculos o comentarios aparecía en forma de recuadros muy breves y pequeños distribuidos por aquí y por allá. “Ecos mundanos”. “gastronomía”. “publicidad”. Existían además secciones de asuntos de interés general (el descubrimiento del Polo Sur. Además de los anuncios de remates (toda la última página). o alquilar una pieza amueblada. asambleas gremiales. se destacaban los avisos comerciales. la justificación estética y moral del desnudo en los teatros alemanes). indicativo de una morbosa atracción de parte de los lectores. mujeres cuatreras. compañías de ópera y de películas de cine. más o menos sin ton ni son (accidentes automovilísticos. El resto de las noticias. Numerosas secciones completaban cada edición. cenas en el diner concert en el Parque Hotel. casamientos. también nos dan una idea del público lector: Cerveza Chicharra. Golf). Discos Víctor. Cricket. Banco de Seguros del Estado. y la mitad izquierda— la ocupaban las noticias y comentarios sobre los principales hechos sociales. etc. obras públicas. Lawn tennis. políticos o culturales (leyes. desde muy temprano.) parece haber sido. La “crónica sportiva” se ocupaba casi exclusivamente del turf. si tomamos en cuenta que casi nadie aparecía retratado en el diario. equipamiento deportivo (de Foot-Ball. de la entrega puntual del episodio de una novela (que ocupaba todo un tercio de página). etc. Bat Five. espectáculos). Agua Salus. una columna de mujeres (“Diccionario Femenino”) y la crónica policial. “moda”. mudanzas de familias de la clase alta. “sociales”. “Arte y artistas” hablaba de estrenos de obras de teatro. veladas en la playa).ticias de actualidad”. Box. “deportes”. Toda la columna derecha de la misma la ocupaban los “avisos telegráficos” buscando mucama. la parte superior. automóviles Overland y Gran Cameron. evidentemente la publicación. el centro. comprar casa. joyas y cajas fuertes. además de contribuciones literarias de diversa índole (cuentos breves) o notas sobre autores o sus obras. de la visita de cantantes. En cuanto a esta última. y que por la naturaleza de los productos que se ofrecían.

obviamente. de un nosotros aquí y un ellos allá contemporáneos. los intelectuales). 47 . a su vez. o acerca de lo mismo). Radio Paradizábal y Radio General Electric (más tarde. o sobre los eventuales ganadores de los campeonatos de las distintas divisiones (Peñarol. A las radioemisoras pioneras. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. o más tarde. Odeón y RCA. entre los lectores y los escritores (los dirigentes. aun a pesar de las diferencias. Wanderers. River Plate. sumada. construidos sobre la base de la existencia de un sistema de periódicos (que indirectamente interactúan y dialogan unos con otros más allá de sus diversos perfiles y orientaciones) y que presupone la existencia de una comunidad de lectores (“el público lector”) que leen más o menos lo mismo. del arte. vistos. Comunidades imaginadas. hicieron posible pensarse dentro de una totalidad social mayor: una ciudad que compartían. Universal). una generación —y en la medida en que se tradujera al lenguaje “nacional”— una época. y más o menos en el mismo lugar95. La inauguración de la radiotelefonía en 1922 como medio de transmisión. una cultura nacional.brevísmas noticias sobre asuntos institucionales de los clubes de ciclismo o de football (elección de autoridades del Club Tidormi. más o menos al mismo tiempo. En 1929 comienzan a transmitir CX 36 Radio Centenario. todo lo cual fue uno de los pilares de la cultura letrada. del país. Bristol. Fondo de Cultura Económica. 1993. CX 22 Radio Universal y CX 95 Benedict Anderson. “escuchar la radio”) facilitó la imaginación de la simultaneidad. al desarrollo de la industria discográfica. México. con la llegada de las casas Víctor. desde ésa perspectiva geográfico-cultural y con los que se elaborabó una relación particular. también revolucionó la cultura y la imaginación. CX 40 Radio Fénix. El campo periodístico también contribuyó a tender una serie de puentes y conexiones simbólicas en distintas direcciones: entre lectores (por leer lo mismo. los caudillos. del mundo) a que ésta dio lugar. CX 14 El Espectador) siguieron CX 24 Radio Monte Carlo (1924) y CX16 Radio Carve (1928). revistas y novelas de folletín contribuyó no sólo a construir imaginaciones del mundo en base a sus contenidos sino a construir un nuevo sentido de “comunidad cultural” y “esfera pública nacional”. fundación del Newcastle). El mero acto de “leer el diario” (lo mismo que “ir al cine”. entre los lectores y los hechos relatados (nacionales e internacionales). El desarrollo y expansión de periódicos. con intereses comunes o ajenos pero que. así como de las construcciones imaginarias (de la sociedad. el mundo”.

pág. en Industrias Culturales en el Uruguay. coincidente con el Primer Campeonato Mundial de Fútbol. Oscar Imperio. Hacia 1930. etc. se destaca por su importancia el stud de la Radio Corporation of América (RCA). RCA. 40.. transmisiones de operetta en directo. Se exhiben en este stand. Se transmitía en la banda de amplitud modulada con equipos de muy baja potencia. CX 34 Radio Artigas. Claudio Rama. General Electric. que por ausencia de interferencias (edificios altos. con gran éxito. y la General Electric. cit. casas de venta y talleres de reparación de equipos de radio extranjeros. 40. manuscrito s . 97 Revista Mundo Uruguayo (1929).. 98 Luciano Alvarez. 70-71. La mayoría de estas pequeñas empresas culturales emergentes. editor. y los receptores de radio modelo Capilla intensificaban la invasión hogareña. pág. transmisiones deportivas y programas de interés general. transmisiones musicales.) gozaba de enorme propagación. 48 . “Breve panorama de los medios de comunicación en el Uruguay”.98. cuyos distribuidores en Uruguay son los Señores Serratosa y Castells.. Radio La Voz del Aire (Radio El Tiempo) en (1934). en Industrias Culturales en el Uruguay. [.p. la Radiola 60 y el más moderno y elegante de los receptores eléctricos. 1992. la flamante CX 6 Estación Oficial anunciaba que trasmitiría los partidos por el 1er Campeonato Mundial de Fútbol a realizarse en julio del 30 en el Stadium Centenario. aviones. fueron una ramificación de importadoras. “Breve panorama de los medios de comunicación”. Al aproximarse el centenario de la Jura de la Constitución. Primero se utilizaron receptores de galena. Habían quedado atrás los tiempos de la radio a galena.12 Radio Westinghouse (Radio Oriental) seguidas por Radio Sport (1933). Escenas de la vida cotidiana. pág. receptores eléctricos como la Radiola 30 A. 1992. Montevideo: Arca. se consolida el campo de la producción radial96. Luciano Alvarez. la Radiola 62. pero al poco tiempo fueron reemplazados por aparatos eléctricos: En el Palacio Sarandí se realizó en estos días la Primera Exposición de Radio y Fonografía. Claudio Rama. Las amas de casa apretaron sus pesitos para ayudar 96 Cronología de Montevideo-IMM. ob.] a la entrada de la Exposición. “ANDEBU: 60 años de historia”. CX 30 Radio Nacional. radio-teatros. la Radiola 3397. editor. Los jefes de familia procuraron la garantía de un amigo para obtener el préstamo bancario. La programación regular consistía en informativos. CX 26 Radio Uruguay. en Daniela Bouret y Gustavo Remedi. etc. En 1930 comienzan las transmisiones de CX6 Emisora del SODRE. Westinghouse. CX 10 Radio International Broadcasting. con alrededor de una docena de radioemisoras. que con el tiempo desembocarían en los canales de TV y se convertirían en pequeños imperios mediáticos. Montevideo: Arca. cableado.

como con imprudencia las estancias más íntimas. girando una simple perillita. tertulias. la política. aún cuando los teléfonos de pedidos anotaran reiteradamente los títulos de “Mamie” por Al Johnson o de las canciones popularizadas por José Mojica con El precio de un beso99. Tomo 1 (1918-1957)”. la soledad y la intimidad. fiestas. aclarar que aunque muchas veces solemos contraponer la esfera privada a la esfera pública (en tanto espacio de encuentro y conversación social donde intervenimos en la formación de la opinión pública). no son espacios puramente privados. los sucios corredores100 Algunos autores han señalado que el Novecientos fue además un período de afianzamiento y desarrollo de la esfera de lo privado y de lo íntimo101 ¿De qué modo estos nuevos espacios. Además ésos ámbitos son escenario de un conjunto de eventos sociales —visitas. pág. y el ambicionado aparato se instaló para un largo reinado en un rincón de la sala. ceremonias— sólo parcialmente pri- “Documentos de la Historia. La ciudad inventada. 1923). los ámbitos privados. la sociedad. 36. El Pais. editores. 100 99 49 . Ya la gente sabía cómo. o a Doña Concepción Olana distribuyendo lágrimas benaventinas por CX 20. Gerardo Caetano y Teresa Porzecanski. los espacios domésticos. se ubicaba al pintoresco Barba Guighin en CX 14. 1997.a pagar la cuota mensual de la operación. Montevideo: Alfaguara. La radio era la novelería que había logrado superar al reciente deslumbramiento del cine sonoro. Montevideo: Academia nacional de Letras. citado en Gerardo Ciancio. 101 José Pedro Barrán. Vidas privadas e intimidad Veo mostrarse a todos. así como las prácticas e instituciones que surgieron al interior de la privacidad y la intimidad. Emilio Frugoni. cedía paso al díal iluminado que perfeccionaba la sintonía. ya a principios de siglo. nuevas bases del imaginario cultural popular? Contestar a esta interrogante supone. para comenzar. El misterio que rodeaba a la milagrosa piedrita que pescaba sonidos dispersos en el espacio. Aun cuando la casa. el living o el comedor. Historias de la vida privada en el Uruguay (3 tomos). constituyeron nuevas fuentes de imaginación. 1995-1998. la economía. 9. o a los locos del Diario Oral disparatado en CX 16. o la cultura las atraviesa de muchas maneras. “Definición” (Poemas Montevideanos. cenas. el comedor o la recámara puedan pensarse como esferas eminentemente “privadas” y separadas de “lo público”. o a Carlitos Gardel —desde el disco y por cualesquiera de las veinte emisoras montevideanas— cantando los éxitos que lo acercaron a Joinville para filmar Luces de Buenos Aires.

mediante sus usos y prácticas espaciales de abrirla hacia el exterior. 50 . “intermedios”. patios. revistas y novelas. pág. o el intercambio epistolar e iconográfico (de cartas y postales). “de contacto” y “de paso” que caracterizan tanto la vivienda (zaguán. el tranvía. más allá de la lectura de diarios. debido a sus dimensiones y a la estructura resultante. sus habitantes se las ingeniaron. Pero además. Tomo 1 (1918-1957)”. o a Doña Emilita la docena de huevos caseros que tan gentilmente hiciera llegar. el envío de postales. 36. organizado en torno a la lectura y comentario en familia de diarios y revistas de actualidad. Tal fue el caso de las prácticas culturales que se desarrollaban en la puerta de calle. los corredores. Aunque la “casa-patio” o la “casa-corredor” de las clases medias pudieran dar la apariencia de una vida fundamentalmente introvertida. El receptor era el eje de la reunión familiar y antes de que la Usina Eléctrica marcara las 8 de la noche. En efecto. A veces. cuyas primeras transmisiones regulares en nuestro país datan de 1922. existió todo otro conjunto de actividades y relaciones cotidianas que también contribuyeron grandemente al imaginario cultural. la invitación igualmente servía para agradecerle a Don Ramón el obsequio de una fuente de higos. los patios.—. por preferencia y por necesidad. esa reunión familiar se extendía para hacerse “vecinal”. en tanto zonas de encuentro social y simbólico —que daban pie a la imaginación— “entre” la íntimo y lo público. y sobre todo en este período. los zaguanes. corredores) como las prácticas culturales de la época (las veredas. por intermedio de un conjunto de diversas prácticas e instituciones culturales —asociadas a la radio. todas prácticas que pasan a “invadir” y tener lugar en el espacio familiar y en la intimidad. El Pais. empieza a transformar los hábitos de las familias uruguayas. el fenómeno de la radio —y hasta del cine—. el quisco. Algo similar acontecía con el conjunto de espacios “mixtos”. los balcones y hasta las torres y azoteas. con la legendaria guiñada de luz —que era como una campanilla convocando a la cena— los oídos ya estaban atentos a la audición favorita. Aparte de que el hecho podía reflejar una situación de “status” que el barrio debía finalmente reconocer. lo mismo que a la práctica colectiva de escuchar la victrola o la radio.vadas. la iglesia) cuyo análisis formal y de los modos reales de uso resultan vitales a la hora de sacar conclusiones acerca de la constitución de un imaginario cultural. el café. La imposición de la radio. etc. la lectura de periódicos. la escuela. al interior de la propia esfera privada también nace una suerte de espacio público de segundo grado. El público ya no compraba victrolas y discos: tenía la música en casa102. el club. 102 “Documentos de la Historia.

sentarse a charlar— así como el mobiliario necesario —camas. cit. esos tres o cuatro pianos de cada cuadra.. en las que también se siguió esta costumbre. En las piezas del frente también se desarrollaba una parte de la vida social. ir a tomar el mate. con sus propias gradaciones103. Las familias sacaban allí sus sillas y porque salían poco tal vez pasaban allí el verano abanicándose. con batones celestes. 1996. sillas. Azoteas y balaustradas jugaban un papel similar al del balcón en el sentido de que ofrecían la posibilidad de salir a sentarse a tomar el fresco. pág. ob.. Montevideo: Santillana. “Vivienda y vestido en la ciudad burguesa (1880-1914)”. también lo hicieron de elementos de paso. primus. abiertas sus ventanas al exterior. La administración social de estos espacios variaba en función del grado y tipo de relación y se modificaba en correspondencia con el cambio de la relación. eventos y rutinas intermedias. el zaguán. “Vivienda y vestido. 105 Josefina Lerena en Silvia Rodríguez Villamil. porque las mujeres se presentaban de entrecasa. rojos y las salas.”. Durante el verano se abrían las ventanas a la calle y las mujeres se asomaban al balcón104: Fue el balcón lo que dio a la ciudad un tono nuevo. que si en parte oficiaron de filtro y de tamiz. generadores de espacios. 104 Ídem. que daban a la calle sus arpegios. como ocurría los domingos. más familiar. en Historias de la vida privada en el Uruguay (Tomo II). Allí era donde en días establecidos se recibían las visitas más formales. reservándose los espacios interiores o más cercanos a los interiores a los familiares y personas más allegadas. despensas—. el zaguán. el escalón de la puerta. 90. cocinar. Distinta era la situación de los conventillos y las viviendas de una sola habitación de las clases populares. adornado con algún recuerdo. comer. cacerolas.. mesas. alguna foto o algún cuadrito: “En esas viviendas en las que la fami- 103 Silvia Rodríguez Villamil. Y la calle se hacía entonces a su vez más íntima. la vereda y los balcones y ventanas de las piezas que daban a la calle constituían todo un sistema espacial intermedio. rosados. sus escalas. Estas viviendas debían albergar todas las actividades de la vida cotidiana —dormir.La típica casa montevideana de la época presenta así un relativo grado de vinculación y apertura hacia la calle y el barrio a través de la puerta de calle. No obstante. La cancel que separaba al zaguán del patio interior establecía los límites de circulación y sociabilidad que no se podían trasponer. lavarse. sartenes. Los balcones de las casas bajas. sus ejercicios105. las ventanas de las piezas del frente y el balcón. 90. pág. 51 . observar la calle. de interacción o de conexión visual. mostraban su muebles cubiertos de fundas blancas con tules y el piano. y llegado el caso. llevaban un poco la casa a la calle.

afectos. pero que la Iglesia aprovechó para apoyarse y volverse a desplegar. pág. Todas estas actividades.. cit.”. 52 .. el secreto. así como las macetas con plantas. ob. ob. etc. niñeras. juegos infantiles. mujer e hijos —cuando no algún pariente o allegado— dormían todos en la misma habitación. A veces se organizan bailes y se preparan para salir los tambores [. el aporte cultural de los empleados domésticos (criadas. cit. 94. Octavio Morató en Yamandú González Sierra. etc..). en tanto extensiones del espacio de la escuela pública. corredores y balcones interiores. pasaron a funcionar como extensiones de la vivienda y allí también se desarrolló una parte importante de la vida diaria y las relaciones sociales de los inquilinos: “Tareas domésticas.. se conversa. “Vivienda y vestido. 207. 207. confundiéndose la vida privada con la vida familiar”106. el remordimiento o la culpa (espacio cultural de mujeres. propias del espacio privado. cocineros. el patio central. trabajos. 110 Francisco García Giménez en Yamandú González Sierra. fue el papel que cumplieron los textos escolares y las tareas “para hacer en casa” relacionadas a la escuela. 207. Quizás hasta más importante todavía.. Marido. pág.lia vivía apiñada la noción de intimidad carecía de sentido. pág. cit. cocheros. se saca el canarito o el cardenal a tomar el sol. o se transformaba en ámbito festivo: «En esos patios que en las fiestas celebraban algún suceso venturoso del lugar con mi guitarra entre la rueda me contaba y en versos tiernos entonaba mi cantar»” 110. misterio levantado en aras del pudor paterno”107. 108 Ibídem. [Allí] crecieron no pocas solidaridades ante la presencia ominosa del «patrón’ o «patrona” del conventillo.”. muertes. Por lo mismo. Allí se toma mate. “Domingos obreros. cit. o el propio “regreso de la religión” por la vía del hogar. separados por un armario. o “apenas un andrajo de lona...] un poco extensión de la familia en el patio se comparten solidaridades y se generan reyertas y conflictos109. ob.) pertenecientes a las diversas sub-culturas populares tapadas o marginadas. Estas actividades culturales contributivas del imaginario cultural que tuvieron lugar en las zonas intermedias entre lo público y lo privado no fueron las únicas.. ob. los procesos de construcción de identidades y roles al interior de la familia. 207. que fue una bolsa.. fueron de hecho tanto o más formativas del imaginario cultural de principio de siglo —y más duraderas— que muchas de las prácticas e instituciones culturales 106 107 Yamandú González Sierra. madres y niños) a donde el Estado buscó arrinconar a la Iglesia. 109 Silvia Rodríguez Villamil. desalojos. amas de llave. y sobre todo.. se entremezclaban no siempre armónicamente en el patio del inquilinato”108. pág. pág. o ante los golpes de la vida (enfermedades. se lava y tiende la ropa.

que ni la cultura popular ni el imaginario popular se agotan en el conjunto limitado de fenómenos culturales que acabamos de repasar. etc). sino también porque al ocuparnos de unos objetos de estudio —la “alta” cultura. ira. y nos causa una serie de sensaciones. los movimientos migratorios. Direcciones Aun cuando resulte obvia la imposibilidad práctica de abarcar. Esta actividad humana queda impresa o registrada en artefactos: los frutos de la creación humana. sirvan para relativizar. Está claro. proclamas. horror. reconocer el papel vertebral que han jugado un conjunto de espacios. Acaso. melancolía. manejando ciertas técnicas (techné). reconocer y decodificar. que produce una serie de efectos estéticos: que despierta nuestros sentidos. el fútbol. de “quiebre” epocal. legislación. reglamentación de la conducta social) que muchas veces tendemos a asociar demasiado automáticamente con la formación del imaginario cultural popular. Por otro lado. sentimientos diversos (placer. completar y problematizar otras formas de 111 Por cultura entendemos toda actividad. discursos. ni éstos agotan la cultura nacional. emociones. el nacimiento de la intimidad— al punto que podríamos tomarlos como definitorios de un sentimiento de “contemporaneidad”. creación y transformación del mundo hecha por los seres humanos. el tango. entendemos algo correctamente hecho.— hemos descuidado el estudio de la cultura nacional popular — de la cultura y el arte a secas111— y los distintos universos imaginarios a que dio a lugar. 10. el movimiento sindical. dejar sentado lo mucho que queda por hacer en relación a nuestro conocimiento. no sólo por su propia vastedad y complejidad. el camino transitado persigue compartir con el lector una visión panorámica y un número de reflexiones. en personas. lo cual nos diferencia como especie y nos constituye. prácticas e instituciones culturales propias de las primeras décadas del siglo XX —la experiencia urbana. observando ciertas reglas. orales. o vehiculizadas por muchos otros tipos de soportes y medios y organizadas en distintos tipos de lenguajes (sistemas simbólicos) y códigos. que debemos identificar. 53 . y por lo mismo. simplemente. y a la vez ahondar. los medios masivos en su etapa de gestación. Esto comprende. la cultura oficial. en unas pocas páginas. no sólo un determinado período de nuestro proceso cultural. Por lo pronto. de constatarse su agotamiento. Por arte. comprensión y problematización de nuestro proceso histórico y cultural.que tenían lugar y se desarrollaban en la esfera pública (ceremonias. sin embargo. pero no se reduce. sino en un terreno mucho más fluido y huidizo como es el imaginario cultural popular. nos conecta intensamente con el mundo. precisamente. festejos. etc. alegría. a cosas escritas (literarias).

los juegos. el carnaval. ya en pleno siglo XXI: acerca de los espacios. habría que ver qué otras experiencias y prácticas culturales no abordadas aquí —por ejemplo. 54 .imaginar nuestra historia y nuestra cultura nacional. Por lo demás. y de qué modo cambió con respecto a la primera mitad. sería preciso investigar cuáles serían los factores o las fuentes del imaginario cultural popular de la segunda mitad del siglo XX. en el terreno del arte. la cultura de masas y la cultura popular— que lógicamente han contribuido a transformar profundamente y reorganizar radicalmente el ordenamiento simbólico de la realidad: “el imaginario popular”. En este sentido. en la esfera económica y social. las fiestas. en lo que tiene que ver con el rumbo que tomó el desarrollo de la ciudad. la canción folclórica. en la forma de relacionarnos. los eventos religiosos— también sirvieron a los trabajos de la imaginación y qué elementos faltan para delinear con más precisión el “imaginario cultural popular” de la primera mitad del siglo XX. en el mundo del trabajo y la vida cotidiana. quizás también debamos preguntarnos acerca del imaginario cultural popular hoy. En este sentido. período que queda fuera de los límites de este trabajo. en la segunda mitad del siglo XX. y de cómo y en qué medida éstos intervienen y contribuyen a darle forma a nuestro imaginario cultural. Por último. instrumentos y prácticas culturales sobre los que se asienta. en el ámbito tecnológico. ocurrieron muchas cosas —en el plano político.

Montevideo: Alfaguara. 1992. 1957. Montevideo: Editorial Nuestra Tierra. religión y educación (1910-1930). 1971. mármol y hormigón armado”. 1979. “La nación en bronce. Los barrios I. ciudadanía. Historias de la vida privada en el Uruguay (3 tomos). Nación. Biblioteca Uruguaya Fundamental. coordinador. “Arquitectura y urbanismo” en Montevideo entre dos siglos (1890-1914). p. “Isabelino Gradín. Testimonio de una vida”. Benedict Anderson. Montevideo: Editorial Nuestra Tierra. Los barrios II. Montevideo: Cinemateca Uruguaya. s. Cronología y anécdotas de un fenómeno uruguayo. Aníbal Barrios Pintos. editores. editor. ______________. Montevideo: Ediciones del Caballo Perdido. los estancieros y el imperio británico (Tomo 1). Gerardo Caetano. 1969. José Carlos Alvarez. Montevideo: Santillana. Montevideo: Biografías Aguilar. Hugo Achugar y Mabel Moraña. Arjun Appadurai. 2000. Feb. Breve historia del cine uruguayo. Fondo de Cultura Económica. Comunidades imaginadas. “Breve panorama de los medios de comunicación en el Uruguay”. Carlos Gardel. El disciplinamiento (1860-1920) (Tomo II). Montevideo: Trilce. Poesía y sociedad (Uruguay 1880-1911). Susana Antola y Cecilia Ponte. 2001. De la galena al satélite. 1999. A la luz de la Historia. Buenos Aires/ Montevideo: Fondo de Cultura Económica/Trilce. 1971. 2000. Montevideo: Arca. editores. Ildefonso Beceiro. Aníbal Barrios Pintos. Uruguay: Imaginarios culturales Tomo I. Nº 22. La modernidad desbordada. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental. Nelson Bayardo. “La nacionalización del fútbol”. 1995-8. Carina Blixen. Carlos Altezor y Hugo Baracchini. Montevideo: Ediciones de la Pluma. 1994. 1990. Daniela Bouret y Gustavo Remedi Escenas de la vida cotidiana 1910-1930 (Manuscrito en preparación). 1993. Montevideo: Centro Editor de América Latina. 1971. en El Fútbol (Antología).Bibliografía Juan Carlos Abella Trías. Historia de la sensibilidad en el Uruguay. “Imaginarios de la «ciudad iletrada’”. Hugo Achugar. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental. México. Milita Alfaro. 55 . Montevideo: Junta Departamental de Montevideo. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. José Pedro Barrán y Benjamín Nahum. Crónica de 70 años de radio en el Uruguay 1922-1992. Raúl Barbero. Montevideo: Arca. El Uruguay del Novecientos en Batlle. Claudio Rama. Cuadernos de Marcha. Historia urbanística y edilicia de la ciudad de Montevideo. La radio y la TV de los pioneros. 1985. 2000. Dimensiones culturales de la globalización. 1969. 1995. en Los uruguayos del Centenario. en Industrias Culturales en el Uruguay. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental. José Luis Buzzetti. José Pedro Barrán. Gerardo Caetano y Teresa Porzecanski. Luciano Alvarez. Capítulo Oriental Nº42.

editores. 2000. Selección de notas sobre artículos del mismo. Montevideo: Centro Editor de América Latina. 1999. 1972. “Cineclubismo: pasado. Guillermo Zapiola y José Carlos Alvarez. EBO. Difusión y Comunicaciones. David Harvey. 1999. Montevideo: Academia Nacional de Letras. 1990. Harry Milkewitz. 1997. 2002. Montevideo: Bibl. 1969. 2000. Eugenio Hintz (comp. editor. 1992. 1969. Montevideo: Acali Editorial. El movimiento sindical. Montevideo: Santillana. 1971. México: Diógenes. Biblioteca uruguaya fundamental. Historia del desarrollo edilicio y urbanístico de Montevideo. “Ecos y espejos de la privatización de lo religioso en el Uruguay del Novecientos”. Montevideo: Alfa. El Observador (Montevideo). Alfredo Castellanos. 1967. ciudadanía. 1979. Fútbol: Mito y realidad. Montevideo: Santillana. Ramón Collazo. 2-XII-2000. Montevideo: Arca. Capítulo Oriental Nº 11. en Industrias Culturales en el Uruguay. Juan Antonio Capelán Carril. Claudio Rama. en Uruguay: Imaginarios culturales. Montevideo: Nuestra Tierra. Gerardo Caetano et al. Montevideo: Arca. La historia no oficial del cine uruguayo 18982002. _____________. _____________. Orígenes de la radio. religión y educación (1910-1930). Baltimore: John Hopkins University Press. M. Los uruguayos del Centenario. German D’Elía. Montevideo: Cinemateca Uruguaya/ Ediciones de la Banda Oriental. Ruben Castillo. Hugo Achugar y Mabel Moraña. Ediciones de la Plaza. Imaginarios culturales. _____________. Montevideo: [sin editorial]. Historia y filmografía del cine uruguayo. editor. Cien años de gloria. Cronología de Montevideo. 1988. Montevideo: Santillana. “ANDEBU: 60 años de historia”. Historias del Bajo. “los palacios del cine”. La “belle epoque” montevideana. Oscar Imperio. en Historia de la vida privada en el Uruguay (Tomo II). Consciousness and the Urban Experience. Alfredo Castellanos. 1996. Artigas. La ciudad inventada. 1997. La historia de la literatura uruguaya. Blanes. presente y futuro de una forma de pensar”. editor. Nueve décadas de gloria. Calibán. Claudio Rama. 1986. Roberto Fernández Retamar. Buenos Aires: EUDEBA. La Verdadera Historia del Fútbol Uruguayo.) y Graciela Dacosta. XX”. 1992. Gerardo Ciancio. Psicología del tango. 1996. Néstor García Canclini. Manuel Martínez Carril y Guillermo Zapiola. Montevideo: Trilce. Color del Novecientos. Yamandú González Sierra. Montevideo. 1985. Emilio Irigoyen. Montevideo: Editorial Nuestra Tierra. Carlos Martínez Moreno. Omar De los Santos Marauda. en Historias de la vida privada en el Uruguay (Tomo II). Apuntes sobre la cultura en nuestra América. Montevideo: Centro Editor de América Latina.. Silencio.Gerardo Caetano y Roger Geymonat. 1964. Jaime Costa. Montevideo: Alfa. Literatura y fútbol. en Industrias Culturales en el Uruguay. Buenos Aires: Morvillo. Franklin Morales. 1990. Montevideo: Museo Municipal de Bellas Artes J. 56 . Capítulo Oriental Nº 42. Montevideo. 1968. Crónicas. “La ciudad como escenario. Nación. Poder y representación hasta 1830”.. “El fútbol en el Centenario” en Los veinte: el proyecto uruguayo. (Tomo I). Intendencia Municipal de Montevideo. “Domingos obreros en los albores del s. Arte y diseño de un imaginario 1916-1934. Servicio de Prensa. estamos en el aire. Nuestra Tierra Nº 22. 1969.

en Historias de la vida privada en el Uruguay (Tomo II).Benjamin Nahum. “Las distribuidoras y el consumo de cine en el Uruguay”. Montevideo: Arca/Ediciones de la Banda Oriental. 3. “Vivienda y vestido en la ciudad burguesa (1880-1914)”. Mis tangos y los atenieneses. p. Estado y política en el Uruguay del siglo XX. Silvia Rodríguez Villamil. 1988. nº 46. “La cuestión social”. Buenos Aires: EUDEBA. _____________. Tiempo de imágenes. La formación del uruguay moderno. Montevideo: Ediciones de la Plaza. por favor: un siglo de cine en Montevideo. Montevideo: Santillana. s. Montevideo: Trilce. Osvaldo Saratsola. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo: [sin editorial]. La inmigración y el desarrollo económicosocial. Víctor Soliño. Vol. Montevideo: Trilce. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo. El País Modelo. Montevideo: CIESU. Claudio Rama. Archivos de la Comisión Nacional de Educación Física. editor. Montevideo: Trilce. Yvette Trochón y Beatriz Vidal. Gustavo Remedi. 1988. 3018. Feb. Carlos Vaz Ferreira. La máquina cultural. Germán Rama. “Montevideo 1829-1890: una urbanidad se gesta entre la civilización y la barbarie. Murgas. 1998. Montevideo: Alfa. “Surgimiento de la literatura de masas en el Rio de la Plata”. en Uruguay: Imaginarios culturales. Montevideo: Arca. Geografía comercial. 1969. 1984. Alvaro Sanjurjo Toucon. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental. La ciudad letrada. Juan Rial. Carlos Rama. Juan Oddone. Hugo Achugar y Mabel Moraña. editores. José Batlle y Ordóñez 1907-1915. Función completa. Estadísticas históricas del Uruguay 1850-1930. Nº 22. Beatriz Sarlo. 2005. Graciela Sapriza. 2000. Salvador Schelotto. Buenos Aires: Ariel. Historia uruguaya (Tomo 6). 1984. Carlos Zubillaga y Jorge Balbis. La inmigración europea al Uruguay (1875-1930). Seminario sobre “Modernización y sistema político en el Rio de la Plata (1875-1933) Montevideo: CLAEH. 1996. La ciudady la cultura urbana en el siglo XIX”. Montevideo: Arca. _____________. Milton Vanger. Cuadernos de Marcha. El teatro de los tablados. Angel Rama. 1997. Silvia Rodríguez Villamil y Graciela Sapriza. octubre de 1921. p. industrial y financiera del Uruguay. Salones de biógrafo y cines de Montevideo. New Hampshire: Ediciones del Norte. Bases documentales para la historia del Uruguay contemporáneo (1903-1933). Ricardo Otero. Montevideo: ARCA. ___________. Crítica de la cultura nacional desde las prácticas culturales populares. 1996. 1980. Rafael Vanrell Delgado. 1967. Montevideo: Puntosur. 1982. Conferencia pronunciada el 14 de octubre de 1921 en el salón de actos públicos de la Universidad transcripta en Uruguay-Sport. Pablo Rocca. 1992. 1993. 1969. 1935. Historia del movimiento sindical uruguayo. 1994. 57 . La época batllista (1905-1929). 1983. 1984. (Tomo I). Memorias de rebeldía. en Montevideo entre dos siglos (1890-1914). Crónicas de los años locos. Enciclopedia Uruguaya Nº 36. Mujer. en Industrias Culturales en el Uruguay. Algunas diferencias y similitudes con el proceso argentino. Siete historias de vida. 1998. Hanover. 1966. “El ascenso de las clases medias”. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental.

58 .

.................... 28 Mitopoiesis de la identidad nacional................. ...................... 19 La imaginación en movimiento ....................................................................... 5........................................................... 32 El mundo al instante: el emergente campo ....... 7.................................................................................................53 59 .......................... 13 Horizontes y debates movilizadores ............................ 4.......... Direcciones ....................................... Los países de la imaginación ........ 8....... Vidas privadas e intimidad ................................................. 10 Imaginarios barriales y metropolitanos .Índice 1........... 51 Bibliografía ....... 2.............. 3................................................................................................. 6............... 7 Nuevas fuentes de la imaginación ............. 25 El caldero del melodrama popular .................... 41 de la comunicación masiva ............................ 41 9................................ 47 10.............................................................

60 .

Colofón 61 .

62 .