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Impreso por Prensa Csif Andalucía . Prohibida su reproducción.

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EL MUNDO. JUEVES 18 DE OCTUBRE DE 2012

ESPAÑA >EMERGENCIA ECONÓMICA
Violenta protesta

Estudiantes en huelga asaltan un colegio religioso en Mérida
Sembraron el terror al grito de: «¡Dónde están los curas que los vamos a quemar!»
Viene de primera página

«Es más el dolor mental que el físico porque aunque cuando me pillaron los dedos con la ventana me asusté mucho; brotó mucha sangre, pero al final no es muy grave. Lo siento sobre todo por mis niños», continúa Marifé. Ha sido «la peor experiencia de mi vida». Los chicos del aula que protegía tienen siete años y presenciaron unas escenas que tardarán en olvidar. Tras más de 30 años como docente, Marifé confesó a EL MUNDO que jamás había padecido un suceso violento similar. La tensión comenzó cuando los profesores y los alumnos advirtieron la presencia de unos 100 estudiantes de 15, 16 y 17 años que rodearon el exterior del

colegio –el más amplio y numeroso de Mérida, ya que allí estudian más de 1.100 alumnos–. Poco después, un grupo de unos 10 jóvenes, saltándose todos los controles, accedió al comedor, que se encontraba vacío. Eran las 13.20 horas. Luego, entraron por la fuerza en los pasillos del área de Primaria del centro –que ha cumplido este año su 50 aniversario–. A su paso, sembraron el terror al grito de: «¡Dónde están los curas que los vamos a quemar!» Descubierto el asalto, algunos profesores salieron de las aulas y comprobaron cómo los jóvenes portaban orgullosos banderas republicanas y comunistas. Entonces, comenzaron a insultar a los profesores, que en su inmensa mayoría ya son lai-

cos: «¡Putos fascistas!» Momentos antes, habían tirado al suelo al encargado de mantenimiento del centro. La peor parte se la llevó Marifé al intentar impedir que los estudiantes accedieran a su clase. Como ella les cerró el paso por la puerta, lo intentaron por la ventana. La maestra también trató de impedirlo, como contó ella misma, y uno de los jóvenes pegó una patada a la ventana y le pilló varios dedos. El director de centro, Marcos Antonio Romero, decidirá en las próximas horas si presenta una denuncia, aunque desde los Salesianos de Madrid y Sevilla le han animado a ello porque «esto no puede quedar impune», según declaró a este periódico. Tras herir a Marifé, otra profesora

les plantó cara y fue empujada violentamente, según fuentes del centro. Además, la amenazaron para que no les hiciera frente porque «si te grabamos con los móviles se te cae el pelo porque somos menores». La maestra aseguró que les impidió que robaran, a su paso, unos ordenadores portátiles. La dirección llamó a la Policía Nacional y una patrulla se personó en el colegio. Uno de los profesores, José María, sin embargo, explicó que no intervinieron: «Los agentes nos dijeron que eran menores y que no podían cargar contra ellos porque sería peor». A los radicales les dio tiempo a cruzar el resto del colegio y a realizar pintadas en una de las puertas exteriores: «Curas pederastas» o

«Más Filosofía y menos Teología». Por la tarde, en las redes sociales, los presuntos autores del asalto amenazaron con regresar hoy. «Os parecerá una auténtica broma lo ocurrido esta mañana con lo que vamos a hacer», dijo alguno de los supuestos asaltantes. Alertado del riesgo, el director ha pedido a la Policía Nacional que proteja el colegio durante toda la jornada de hoy. Además, ha tomado la decisión de cerrar «a cal y canto» todas las puertas de acceso y sólo mantendrá abierta una para que accedan los padres y los alumnos. Fuentes de la Plataforma 15-M de Mérida se desmarcaron del asalto violento y aseguraron a este diario que ellos estuvieron con el centenar de concentrados en el exterior, pero sin invadir el recinto. «Lo que haya ocurrido dentro, no lo sabemos», añadieron. Tras estos hechos, otro grupo de estudiantes también en huelga tiró huevos contra la Subdelegación del Gobierno en Cáceres.
O >Videoanálisis de David Vigario.

El director del colegio María Auxiliadora de Mérida, Marcos Antonio Romero, señala alguna de las pintadas que realizaron los radicales. / DAVID VIGARIO

PREGUERÍAS
VICTORIA PREGO

La vanguardia
La educación española es un fracaso. Lo es por el bajísimo nivel educativo en que nos sitúa el informe Pisa, cuyos criterios ya se sabe que discuten algunos. Pero a esos mismos criterios se someten todos los demás países y los hay que obtienen espléndidas calificaciones. Y ahora viene la Unesco a confirmarnos que somos uno de los estados con mayor tasa de abandono escolar. Detrás de nosotros sólo están Malta y Portugal. Qué casualidad, Malta y Portugal son también los países cuyos sindicatos se han coordinado con UGT y CCOO para ir a otra huelga general el día 14. En la cola del fracaso, en

la cola del abandono escolar pero, eso sí: con Portugal y Malta, en la vanguardia de la reivindicación sindical. Y también estudiantil, que no quepa duda al respecto. Porque ahí tenemos al Sindicato de Estudiantes, convocante de la huelga de estos días, que explica en su página web que sus movilizaciones son «un trabajo preparatorio para los grandes acontecimientos del próximo periodo histórico, en los que el SE ocupará un lugar de honor en la vanguardia de la lucha por el socialismo internacional». Este sindicato de estudiantes lleva 20 años actuando en escuelas e institutos españoles. Se estrenó con las violentas manifestaciones del curso 86-87 cuando, siendo Rubalcaba secretario de Estado de Educación, aquel desdichado apodado ‘El Cojo Manteca’ pasó a la más triste historia de España al ser inmortalizado mientras destrozaba a golpes de muleta un reloj situado frente al Banco de España. Y así es como el Sindicato de Estudiantes describe hoy mismo la gesta: «Aquellos tres meses de movilización demostraron la viabi-

lidad del programa del marxismo revolucionario, cuyas consignas e ideas se fusionaron en todos los momentos decisivos con la voluntad de millones de jóvenes [...] supuso una gran escuela de táctica y estrategia revolucionaria [...] y marcó el nacimiento de una organización que, veinte años después, se ha convertido en la referencia revolucio-

Para mayor escarnio, a estos revolucionarios se les reconoce una autoridad ética de la que carecen
naria de la juventud de todo el Estado: el Sindicato de Estudiantes». Éstos son los que convocan las protestas, los que se echan a la calle y los que llaman franquista al ministro de Educación. Y son los que, banderas rojas y republicanas en ristre,

llamaban «putos fascistas» a los profesores del colegio de Mérida que asaltaron ayer mientras arrancaban los crucifijos de las aulas y pintaban obscenidades en las pizarras. Éstos son los estudiantes de un sistema fracasado desde hace tiempo en su nivel de calidad. Un sistema que, año tras año, ha permitido que uno de cada tres escolares abandone los estudios para nutrir las filas del paro, la inactividad y la ausencia de futuro. Un sistema –éste ya el legal, no el educativo– que hace posible que la Policía no se atreva a intervenir para impedir una salvajada como la de ayer en Mérida porque los autores «eran menores y no podían cargar contra ellos». Un sistema que convierte en vándalos totalitarios a estos cachorros de la «vanguardia revolucionaria» y a los que, para mayor escarnio, se les reconoce una autoridad ética que, sin embargo, pierden a chorros en cuanto abren la boca o se leen sus escritos on line. Si ésta es la cosecha, la conclusión inmediata es que la educación en España necesita urgentemente una profundísima reforma.