La responsabilidad social universitaria: La construcción y desarrollo del conocimiento a través de los grupos de investigación

“La Universidad Nacional Autónoma de México es una corporación pública —organismo descentralizado del Estado— dotada de plena capacidad jurídica y que tiene por fines impartir educación superior para formar profesionistas, investigadores, profesores universitarios y técnicos útiles a la sociedad, organizar y realizar investigaciones, principalmente acerca de las condiciones y problemas nacionales, y extender con la mayor amplitud los beneficios de la cultura”. Artículo primero de la Ley Orgánica vigente de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Introducción Los centros académicos a lo largo de sus procesos históricos han nacido con propósitos sociales, el poder darle a los sujetos una búsqueda de los motivos por el cual el conocer la realidad y el mundo que los rodea les son tan necesarios para su desarrollo como especie. Así, la llamada Responsabilidad Social Universitaria ha tenido ciertos matices que se desarrollan en un ámbito institucional como una forma de lineamientos para el desarrollo de formular ciertas obligaciones y compromisos tanto legales como éticos (Dominguez Pachón , 2009) sin embargo es a partir de los regímenes liberales contemporáneos que la lógica empresarial ha permeado dichos esquemas de contenido, como lo es la de la “Responsabilidad social corporativa” (RSC). Pero, por una lado se manifiestan reglas formalmente a partir de un régimen determinado, y otra, la naturaleza de las universidades, si bien no se puede hablar de responsabilidad social universitaria si no a partir de su naturaleza como ente de existencia

histórica y como proyecto a futuro, ya que esta trasciende de las formas de pensamiento institucionales que por momentos históricos han sido los mayores críticos de la realidad.

La responsabilidad social como fundamento de la universidad

En la actualidad la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) ha tenido cambios significativos dentro de los sistemas sociales y políticos, aunado a una fuerte

correspondencia con el sector productivo en cuanto a la generación de recursos humanos y generación de conocimiento práctico en cuando a una demanda social que se plantean en programas de investigación, planes y programas de estudio, y líneas de investigación (Herrera, 2009). Sin embargo las universidades tienen una doble carga, por un lado como parte funcional de un sistema político-social e ideológico y otra una naturaleza que emana del carácter natural del conocimiento que trasciende estas formas. Esta segunda parte es la que representa y da fundamento a la responsabilidad social que se encuentra alienada a todo centro educativo que ha hecho que los centros tengan autonomía por sí mismas, la cual puede hacer que ella misma se pueda superar sus estados de movilidad, que trasciende a ser un mero “productor” de “recursos consumibles” por una sociedad, sino que la relación con la misma es generar agentes “activos” para dar cuenta y alternativas a las diversas problemáticas sociales y técnicas, así como estéticas, morales, filosóficas etc. Pero la cuestión es desde dónde planteamos las directrices de la universidad, desde dónde reflexionamos su voluntad y sus matices, su develamiento como un ente cargado de responsabilidad con un todo manifiesto en la realidad histórica. Podemos ver ejemplos a lo largo de interrogantes en torno a la universidad, como la de Ortega y Gasset dialogando sobre la cuestión ¿para qué existe, está ahí y tiene que estar la universidad?, reiterando la funesta práctica de repetir modelos y que no dan

cuenta de la realidad que manifiesta su sociedad, no queriendo decir que no se mire con bríos de ejemplo al “prójimo”, sin que tenga que caer en eximir de resoluciones del propio destino que atañe a la realidad particular de una universidad (Ortega y Gasset, 2001). Así mismo la Universidad Nacional Autónoma de México desde sus primeros rasgos ha acompañado a la transformación de un pueblo, desde su instauración como un “nuevo mundo” hasta sus primeros pasos como una nación independiente, como centro de conocimiento y desarrollo al servicio del conocimiento, de lucha por su apertura con la sociedad en general. Desde la fundación de la Real Universidad de México ordenada por Felipe II, dio pauta a un centro de conocimiento que ha tenido mayor o menor influencia en la sociedad, donde ha participado en la vida política, social, y cultural de la historia, donde la apertura social y su lucha por la autonomía es un ejemplo de capacidad espiritual. Así cada página de su historia está dotada por reflexiones sobre ella y la sociedad, fundada hasta ahora por el lema de Vasconcelos, “Por mi raza hablará el espíritu”, primer bastión de responsabilidad con aquello que en la sociedad emanaba, esa libertad e identidad que dio forma a esa sociedad nacida de una impronta revolución (Gortari, 1985).

La responsabilidad social y los grupos de investigación

Es ahora cuando se manifiesta la esencia de la universidad con toda la carga histórica que ha forjado a lo largo de su vida, todo aquello que le da forma; estudiantes, académicos, profesores, investigadores, entre otros, que formando espacios académicos como talleres, seminarios, cursos, programas de investigación y sus grupos que se empeñan para construir a una serie de interrelación entre las centros de investigación, alumnos y docentes con ciertos propósitos que se fijan al interior del grupo y otros que están puestos como deberes que la misma universidad le exige.

Así la relación entre un grupo de investigación y la universidad comparten un vínculo que da forma a la totalidad con miras al desarrollo del conocimiento al servicio de la sociedad, expresado en un plan de desarrollo donde se manifiestan los objetivos de la universidad en cuanto a la “responsabilidad social” que le asigna “los mexicanos” a través de las problemáticas que se presentan (Plan de Desarrollo de la Universidad 2011-2015). Es una responsabilidad de los grupos de investigación fortalecer ciertas tareas dela universidad, emanados y representados en la docencia, investigación, transferencias de conocimientos y tecnología y servicio social.

Bibliografía Dominguez Pachón , M. J. (2009). Responsabilidad social universitaria. Humanismo y trabajo social, 37-67. Gortari, E. d. (1985). La función de la universidad en México. Conferencia inaugural de los festejos conmemorativos del septuagésimo quinto aniversario de la fundación de la Universidad Nacional. México: Pensamiento Universitario. Herrera, A. (2009). La responsabilidad social en las macrouniversidades públcas de América Latina y el Caribe. Universidades , 11-26. Ortega y Gasset, J. (2001). Misión de la universidad. Buenos Aires.

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