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La Iglesia Verdadera

Obispo J.C. RYLE D.D.
(Primer Obispo de Liverpool)
ver biografía Traducido por Lasaro Flores - Ministerio Todo De Gracia tomado de: LAS DOCTRINAS DE GRACIA

1 de Tesalonicenses 5;21 Examinadlo todo; retened lo bueno. ¿En dónde está la única Iglesia verdadera? ¿Semejante a qué es esta única Iglesia verdadera? ¿Qué son las marcas por las cuales esta única Iglesia verdadera puede ser conocida? Tu bien podrás preguntar tales cuestiones? La única Iglesia verdadera es compuesta de todos los creyentes en el Señor Jesús. Es compuesta de todos los elegidos de Dios - de todos los hombres y las mujeres convertidos - de todos los cristianos verdaderos. En cualquiera que podemos discernir la elección de Dios el Padre, la rociadura de la sangre de Dios el Hijo, y la obra santificadora de Dios el Espíritu, en esa persona vemos un miembro de la Iglesia verdadera de Cristo. Es una Iglesia en la cual todos los miembros tienen las mismas marcas. Todos ellos son nacidos de nuevo del Espíritu: Todos ellos son poseídos del "arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo" (Hechos 20:21), y de la santidad de vida y de la conversación. Todos ellos aborrecen el pecado, y todos ellos aman a Cristo. Ellos adoran diferentemente, y según de varias formas; algunos adoran con una forma de oración, y otros con ninguna; algunos adoran en rodillas, y otros en pie; pero todos ellos con un corazón. Todos ellos son guiados por un Espíritu; todos ellos edifican sobre un fundamento; todos ellos sacan su religión de sólo un libro - esa es la Biblia. Todos son unidos a un gran centro - ese es Jesucristo. Todos ellos, aún ahora, pueden decir con un corazón, "¡Aleluya!"; y todos ellos pueden responder con un corazón y voz, "¡Amén, Amén!" Es una Iglesia que no es dependiente sobre ningún ministro en la tierra, como quiera que sea que ella estima aquellos quienes predican el Evangelio a sus miembros. La vida de sus miembros no cuelga sobre la membresía de la Iglesia, y el Bautismo, y la Cena del Señor - aunque ellos estiman altamente estas cosas, cuando han de ser tenidas. Pero ella sólo tiene una Cabeza Eminente - un Pastor, un Obispo príncipe - y ese es Jesucristo. Él sólo, por Su Espíritu, admite los miembros de esta Iglesia, aunque los ministros muestran la puerta. Hasta que Él abra la puerta ninguno en la tierra la puede abrir, ni obispos o presbiterios, ni convocaciones, ni sínodos. Deja que una vez el hombre se arrepienta y crea el Evangelio, y en ese momento viene a ser un miembro de esta Iglesia. Como el

ladrón penitente, no tendrá ninguna oportunidad de bautizarse; pero él tiene algo mucho mejor que cualquier bautismo de agua - el bautismo del Espíritu. Él no podrá recibir el pan y el vino de la Cena del Señor; pero el come el cuerpo de Cristo y bebe la sangre de Cristo por fe cada día que vive, y ningún ministro en la tierra lo puede prevenir. Él podrá ser excomulgado por hombres ordenados, y separado de las ordenanzas exteriores de la Iglesia profesante; pero todos los hombres ordenados en el mundo no lo pueden echar afuera de la Iglesia verdadera. Es una Iglesia cuya existencia no depende en formas, ceremonias, catedrales, iglesias, capillas, pulpitos, pilas, vestimentas, órganos, dotes, dinero, reyes, gobiernos, magistrados, o cualquier hecho de favor cualesquiera de la mano del hombre. Ella frecuentemente ha seguido viviendo y continuado cuando todas estas cosas le han sido quitadas; muchas veces ella ha sido echada al desierto o en las cuevas o cavernas de la tierra, por aquellos quienes habían de ser sus amigos. Su existencia depende en nada sino en la presencia de Cristo y el Espíritu, y ellos siempre estando con ella, la Iglesia no puede morir. Esta es la Iglesia á la cual los títulos Bíblicos de privilegio y honor presente, y las promesas de gloria futura especialmente le pertenecen; este es el Cuerpo de Cristo; esta es la Novia; esta es la Esposa del Cordero; este es el rebaño de Cristo; estos son los domésticos de fe y la familia de Dios, este es el edificio de Dios, el fundamento de Dios, y el templo del Espíritu Santo. Esta es la Iglesia del Primogénito, cuyos nombres están escritos en el cielo; este es el sacerdocio real, la generación escogida, el pueblo peculiar, la posesión adquirida, la habitación de Dios, la luz del mundo, la sal y el trigo de la tierra; esta es la "Santa Iglesia Católica" del Credo Apostólico; esta es la "Una Iglesia Apostólica y Católica" [1] del Credo Niceno [2]; esta es aquella Iglesia á la cual el Señor Jesús le prometió que "las puertas del infierno no prevalecerán contra ella", y á la cual le dice, "Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 16:18; 28:20). Esta es la única Iglesia que posee la unidad verdadera. Sus miembros están enteramente de acuerdo sobre todos los asuntos más graves de la religión, porque todos ellos son enseñados por un Espíritu. Acerca de Dios, y de Cristo, y del Espíritu, y del pecado, y de sus propios corazones, y de la fe, y el arrepentimiento y de la necesidad de la santidad, y del valor de la Biblia, y de la importancia de la oración, y de la resurrección, y del juicio venidero - acercas de todos estos puntos ellos son de un pensamiento. Toma tres o cuatro de ellos, extranjeros unos a otros, de las esquinas más remotas de la planeta; examínalos separados sobre estos puntos; los hallarás todos ellos de un sólo juicio. Esta es la única Iglesia que posee la verdadera santidad. Todos sus miembros son santos. Ellos no son meramente santos por la profesión, santos en nombre, y santos en el juicio de la caridad; todos ellos son santos en los hechos, en las acciones, y en la realidad, y la vida, y la verdad. Todos son más o menos

conformados a la imagen de Jesucristo. Ningún hombre impío pertenece a esta Iglesia. Esta es la única Iglesia la cual es verdaderamente católica. No es una Iglesia de alguna nación o de una gente. Sus miembros serán hallados en cada parte del mundo donde el Evangelio es recibido y creído. No es contenida entre los límites de algún país, o encerrada entre el límite de algún gobierno exterior o de formas particulares. En ella no hay ninguna diferencia entre el Judío y el Griego, entre el blanco y el negro, entre los Episcopales y los Presbiterianos - sino la fe en Cristo es todo. Sus miembros serán recogidos desde el norte, y el sur, y el este, y el oeste, en el último día, y serán de cada nombre y lengua - pero todos unos en Jesucristo. Esta es la única Iglesia la cual es verdaderamente apostólica. Ella es edificada sobre el fundamento puesto por los Apóstoles, y sostienen las doctrinas que ellos predicaban. Los grandes objetos a los cuales sus miembros toman punta, son a la fe apostólica y a la practica apostólica; y ellos consideran al hombre quien habla de "seguir a los Apóstoles" [pero] sin poseer estas dos cosas de ser sólo "metal que resuena, o címbalo que retiñe" (1 Corintios 13:1). Esta es la única Iglesia que ciertamente permanecerá hasta el fin. Nada de todo la puede derribar y destruir. Sus miembros podrán ser perseguidos, oprimidos, aprisionados, golpeados, descabezados, quemados; pero la Iglesia verdadera nunca de todo puede ser extinguida; se levantará otra vez de sus aflicciones; ella vivirá de continuo por medio del fuego y del agua. Cuando es oprimida en un lugar, ella brotará en otro lugar. Los Faraones, los Hérodes, los Neros, las Marías Sangrientas, han laborado en vano para destruir esta Iglesia: ellos han matado a sus miles, y luego han pasado e ido a su lugar. La Iglesia verdadera los ha sobrevivido a todos ellos y los ha visto sepultados a su tiempo. Ella es un yunque que ha quebrado muchos martillos en este mundo, y todavía quebrará muchos más; ella es una zarza que siempre está ardiendo, y no obstante, no es consumida. Esta es la única Iglesia de la cual ningún miembro puede perecer. Una vez enrolados en las listas de esta Iglesia, los pecadores son salvos por la eternidad; nunca serán echados fuera. La elección de Dios el Padre, la intercesión de Dios el Hijo, el poder santificador y la renovación diaria de Dios el Espíritu Santo los rodea y los acerca como un huerto encerrado. Ningún hueso del cuerpo místico de Cristo será quebrantado; ninguna oveja del rebaño de Cristo será arrebatada de Su mano. Esta es la Iglesia la cual hace la obra de Cristo sobre la tierra. Sus miembros son un rebaño pequeño, y pocos en número, comparados con los hijos del mundo: uno o dos aquí, y dos y tres allá - unos pocos en este distrito y unos pocos en aquel. Pero estos son aquellos quienes sacuden el universo; estos son aquellos quienes cambian las fortunas de los reinos por sus oraciones; estos son aquellos quienes

son los obreros activos para desparramar el conocimiento de la religión pura e impoluta; estos son la sangre vital de un país, el escudo, la defensa, el apoyo, y el soporte de cualquier nación a la que pertenecen. Esta es la Iglesia la cual será verdaderamente gloriosa al fin. Cuando toda la gloria terrenal sea disipada entonces esta iglesia será presentada sin mancha delante del trono de Dios el Padre. Los tronos, los principados, y los poderes sobre la tierra vendrán a nada; las dignidades y oficios y dotes pasarán; pero la Iglesia del primogénito relumbrará como las estrellas al fin, y será presentada con regocijo delante del trono del Padre, en el día de la aparición de Cristo. Cuando las joyas del Señor son completadas, y la manifestación de los hijos de Dios sucede, el "episcopado" y el "presbiterianismo", y el "congregacionalismo" no serán mencionados; sólo un Iglesia será nombrada, y esa es la Iglesia de los escogidos. Esta es la Iglesia verdadera a la cual uno tiene que pertenecer, si será salvo. Hasta que pertenezcas a esta, no eres nada mejor que un alma perdida. Tú podrás tener la forma, la cáscara, la piel, y el casco de la religión, pero no tienes la sustancia y la vida. Sí; tú podrás tener cincuenta privilegios exteriores: te podrás gozar de mucha luz, y de conocimiento - pero si no perteneces al cuerpo de Cristo, tu luz, y conocimiento, y privilegios, no podrán salvar tu alma. ¡Ay por la ignorancia que prevalece sobre este punto! Los hombres se imaginan que si se unen a esta Iglesia o aquella Iglesia, y vienen a ser comunicantes, y pasan por ciertas formas, que todo estará bien con sus almas. Es una delusión total: es un error grosero. Todos no eran de Israel quienes eran llamados de Israel, y todos no son miembros del cuerpo de Cristo quienes se profesan ser Cristianos. Toma noticia, tú podrás ser un Episcopal firme, o Presbiteriano, o Congregacionalista, o Bautista, o Metodista, o de los hermanos Plymouth - y todavía no pertenecer á la Iglesia verdadera. Y si no, sería mejor al fin que nunca hubieras nacido.

Notas: [1] El término "católico" significa universal. Todos quienes pertenecen a la Iglesia de Cristo, cuya identidad tiene carácter universal, con todo derecho pueden decir que pertenecen a la Iglesia católica (universal) de Cristo. Si a esta definición le adjuntamos la característica de "apostólica", reforzamos aún más la identidad y raíces de la fe (apostólica) sobre la que se edifica el Cuerpo. Por ende, ningún hermano Cristiano evangélico debe alarmarse cuando se habla de la "Iglesia católica apostólica", la cual nada tiene que ver con la Institución Iglesia Católica Apostólica Romana con sede central en ciudad del Vaticano. [2] La oración del credo Niceno-Constantinopolitano, como algunos erróneamente pueden suponer, no es -ni cerca- privativo de la Iglesia Católica romana. Como puede leerse en la Enciclopedia Libre (Wikipedia)... "Para la gran mayoría de las denominaciones cristianas, el credo niceno constituye la base

central e incontrovertible de la fe.". Basta dar lectura a dicho texto para comprobar la declaración contenida en ese símbolo de fe:

"Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucrito, Hijo único de Dios, Nacido del Padre antes de todos lo siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios Verdadero de Dios Verdadero, engendrado , no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres y por nuestra salvación bajó del Cielo y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en los tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado y resucitó al tercer día, según las Escrituras y subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos y su reino no tendrá fin, Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria y que habló por los profetas, Creo en la Iglesia, que es una, Santa, Católica y Apostólica, Confieso que hay un solo Bautismo pera el perdón de los pecados. Espero la resurección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén."
Fuente: http://es.wikisource.org/wiki/Credo_Niceno