Resumen de Herman Heller Heller comienza su obra haciendo referencia a que el Estado como nombre y como realidad no puede

ser trasladado a los tiempos pasados, según Heller con esa visión del Estado se desnaturaliza por completo y se hace de imposible utilización. Heller define al estado como una “Unidad de dominación independientemente en lo exterior como interior, que actuara de modo continuo con medios de poder propios, y claramente delimitada en lo personal y lo territorial”. A partir de esta definición Heller comienza a caracterizar por un lado La Edad Moderna y por el otro al Estado Moderno o Estado “Monista”. En la Edad Media de los reinos y territorios eran unidades de poder político, su poder estaba limitado por los numerosos depositarios de poder feudales, corporativos y municipales, y por la Iglesia y el Emperador; estos dos últimos (iglesia, emperador) habían constituido una unidad inseparable: cada polis tenia sus propios dioses; la Iglesia reclamo una obediencia de todos los hombres, incluso de los que ejercían el poder político y limitaba el poder político medieval valiéndose del clero, además en esta época los señoríos feudales de nobles, caballeros, eclesiásticos y las ciudades se opusieron al nacimiento de una nueva organización política firme y de un poder estatal independiente, el estado feudal no conoció una relación de súbdito de carácter unitario, ni un orden jurídico unitario, ni un poder estatal unitario. Los tribunales de las cortes dictan sus sentencias con una independencia casi absoluta unos de otros y según sus propias representaciones jurídicas, los grupos políticos eran defendidos, dominados y administrados por personas en su mayor parte como propiedad, los medios administrativos, ya fuesen de carácter militar, judicial o de otra clase; el ejercito solo constaba de tropas de a pie, el feudatario cubría los gastos del equipo militar para si y sus vasallos y subordinados a expensas de los bienes de su feudo, la base de poder era la propiedad feudal que se había hecho hereditaria, la organización feudal consistía en una jerarquía de privilegios, con numerosos grados, y el señor feudal solo podía mandar sobre los vasallos y subordinados de rango inferior. Heller plantea que a partir del renacimiento, las Poliarquías (muchas unidades de poder) se convierten en unidades de poder continuas y organizadas con un solo ejercito, una única jerarquía de funcionarios y un orden jurídico unitario, a consecuencia de la concentración de los instrumentos de mando, militares, burocráticos y económicos, en una unidad de acción política surge el Monismo de Poder, en este Estado los medios reales de administración privada se convierten en propiedad publica, además las tropas feudales se ven sustituidas por una organización firme y continua el Ejercito, cuyos medios de guerra se concentran en las manos del Estado. A comienzos de la Edad Moderna el Estado tiene que

encargarse de materias relacionadas con las comunicaciones, tanto en lo general como en su aspecto económico – técnico, con la administración de justicia y con lo cultural sobre todo de carácter pedagógico. El defecto capital que entraña la “Administración de Diletantes”, consistía en su insuficiencia técnica: la debilidad de su ejecutivo, la laxitud de los controles, la ausencia de la contabilidad; el instrumento mas eficaz para lograr la independizacion de la unidad de poder del Estado fue la jerarquía de autoridades, ordenada de modo regular, según competencias bien delimitadas y en que los funcionarios especializados consagren su actividad de modo continuo y principal a la función publica que les incumbe, cooperando así a la formación consciente de la unidad de poder estatal. La permanencia del Estado moderno reclama un sistema impositivo bien reglamentado a fin de disponer de ingresos suficientes para el sostenimiento del ejercito y de la burocracia, en este Estado los gobernantes y los miembros de la Administración no tienen propiedad de los medios administrativos y están por completo excluidos de todo aprovechamiento privado de las fuentes de impuestos y de las regalías. La concentración de los miembros de dominación y de la creación jurídica, en las manos del rey absoluto, la constitución del Estado como unidad jurídica, iban acompañadas de mayor a menor igualdad jurídica formal. Esta igualdad jurídica que, en su aspecto jurídico significaba que los súbditos sin distinción, ni clase carecían de derechos políticos frente al rey, se expresa luego, que la ley del monarca es igualmente obligatoria para todos los súbditos.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful