BIBLIOTECA URUGUAYA DE PSICOANÁLISIS - Vol.

VII - Literatura y Psicoanálisis

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La realidad inundada. El sujeto es un objeto extraño en Felisberto Hernández.
Lic. Mariana Risso Fernández * “… tendré que escribir muchas cosas sobre las cuales sé poco y hasta me parece que la impenetrabilidad es una cualidad intrínseca de ellas; tal vez cuando creemos saberlas, dejamos de saber que las ignoramos; porque la existencia de ellas es acaso, fatalmente oscura: y esa debe ser una de sus cualidades. Pero no creo que solamente deba escribir sobre lo que sé, sino también sobre lo otro”.1 La cita es de la nóvela “Por los tiempos de Clemente Colling” desde allí proponemos un camino para aproximarnos al autor de una obra excepcional. Leer a Felisberto es una experiencia extraña, el lector no estará en el lugar privilegiado de aquel que descifrará algo significativo de un personaje o de una historia, porque ese lugar no existe. Será sí testigo de un acto de escritura, un acontecimiento que se propone marginado del discurso literario si éste fuera entendido como vehículo de una certeza. La narrativa Felisbertiana pertenece a un universo donde el absurdo y la ironía son el fundamento del género fantástico. El autor despliega una sospecha sobre toda promesa de anclaje en un saber, sobre toda ilusión de comprensión absoluta. Y el primer sospechoso será él mismo en tanto sujeto. Su escritura propone recursos eficaces de juego con el significado al utilizar la ironía como la forma expresiva de un personaje alienado. Alienación que es presentada como efecto estético, aquel que produce el ojo lúcido que construye su perspectiva a través del contraste de rasgos y gestos. Acentuación literaria de imágenes dibujadas entre luces y sombras deformadas por el exceso de cercanía, proximidad extrema que desdibuja al yo para delinear su caricatura. Si usted es un sujeto que no sabe al menos es alguien que recuerda. Los escenarios de los cuentos aspiran a recrear una cercanía compartible, un ambiente cotidiano que facilite el ejercicio de rememoración, y tal vez podría llegar a serlo si el autor y sus personajes no se empeñaran en mostrarnos la imposibilidad de tal propósito. El escritor que se confunde con el personaje convoca al pasado para reconstruirlo en el
* Licenciada en Psicología, Psicoterapeuta. Jackson 1174 Ap.701 E-mail: mrissof@gmail.com 1 Hernández F. (pp 5) Por los tiempos de Clemente Colling – Ed. Arca Montevideo 1966

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presente del relato. Ambas dimensiones coexisten en un mismo plano temporal y espacial, un “cronótopos” 2 donde la memoria es materia móvil en que ocurre la escritura. Memoria como lugar central, eje de organización que surge de un archivo inexacto, fuente a que recurre el escritor a la hora de encontrar un frágil asidero. “Ahora pienso que en aquella época yo viajaba sin recuerdos; más bien los hacía; y para hacerlos intervenía en las cosas…”3 La rememoración es ante todo simulacro, un acto sobre las cosas que transmutarán en sensaciones sucesivas, parciales, sin sostener la continuidad histórica del personaje. Esa discontinuidad de la experiencia narrativa trasluce en los sucesos que se desprenden fragmentarios como las capas de una cebolla. Aparece entonces el clima extraño que reemplaza a lo siniestro por lo banal de un gesto cotidiano y se contrapone al lector y su desasosiego contenido. La trama de los relatos más que sobre un suceso se teje tras el desarrollo de un clima, de un incierto tono afectivo que alude para expresarse a descripciones, referencias e historias pretendidamente autobiográficas. El sentido de lo fantástico en Felisberto es un viaje a las proximidades del límite con el absurdo, aquel que nos asombra porque no precisa referir a contenidos maravillosos ni apocalípticos. Lo que quedará al finalizar la lectura no es el vértigo de un nuevo suceso impreso en la memoria sino el gesto de un decir, el eco de alguien que pronuncia una palabra con conciencia de su naturaleza abusiva. Esto tampoco es una pipa “De esos días siempre recuerdo primero las vueltas de un bote alrededor de una pequeña isla de plantas. Cada poco tiempo las cambiaban; pero allí las plantas no se llevaban bien. Yo remaba colocado detrás del cuerpo inmenso de la señora Margarita. Si ella miraba la isla un rato largo, era posible que me dijera algo; pero no lo que había prometido; solo hablaba de las plantas y parecía que quisiera esconder entre ellas otros pensamientos…” 4 Así empieza “La casa inundada”, cuento en el cual la señora Margarita contrata a un escritor como botero para guiarla por los acuosos caminos de su residencia. El protagonista, un “sonámbulo de confianza”5 , será seducido por la necesidad de conocer el enigma de la vida de esa mujer e intentará comprender el misterio encerrado en la memoria ajena. Espera la palabra reveladora tras una escucha expectante, paciente, pasiva. En este cuento el sujeto narrador es a la vez el personaje principal que se extravía en la realidad creada, principal objeto de su conciencia interrogadora. El diálogo entre los personajes es oscuro, distante, cauto y los recursos metafóricos se

2 Apreciación certera del concepto de cronótopo de Mijail Bajtin por Rocío Antúnez (1985). 3 Hernández F. Tierras de la Memoria Obras Completas T III Ed. Arca Montevideo 1988 4 Hernández F. (pp 69) “La casa inundada” en Obras Completas T III Ed. Arca Montevideo 1988 5 Idem

La realidad inundada. El sujeto es un objeto extraño en Felisberto Hernández.

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convierten en testimonio literario, casi metafísico, sobre la impenetrabilidad de las cosas. Esas que solo pueden ser definidas como objetos a conocer por sus cualidades perceptivas inmediatas, por su color, su textura, su tamaño. El misterio, lo desconocido y ajeno provocan sensaciones extensas que flotan, se deslizan y se diluyen en el agua que inunda finalmente al propio relato. Hay una dificultad para traducir a palabras la experiencia sensible de un recuerdo porque algo inefable se diluye en el camino. De esa pérdida trata el cuento y de la necesidad absurda de comprender el agua, metáfora de lo inabarcable. El cuento explora sobre los límites del sentimiento y la palabra, enigma de los enigmas que trasciende el anuncio de que la representación no es la cosa. No solo el agua de Felisberto no es el agua como la pipa de Magritte no es una pipa. El escritor expone junto al engaño implícito en toda forma de representación, la dimensión vital, el exceso deformador presente en toda imagen, sensación o pensamiento. Podríamos afirmar que por eso las palabras, al igual que Margarita, tienen su “manera extraña de ser inaccesibles”. 6 Con una contundencia que quizás solo permite la creación artística, el autor genera una propuesta literaria que al cuestionarse a sí misma en la unidad de su discurso cuestiona la falacia intuida en todo saber trascendente sobre la realidad. Mediante una realidad fantástica y heterodoxa, Felisberto escritor nos convierte en interlocutores sorprendidos, que contemplan a los personajes y se contemplan a sí mismos como objetos extraños. Indagatoria en los márgenes de la persona y su saber de sí, auto observación, objetivación de la subjetividad, sin duda el más extraño de todos los actos. He aquí el psicoanálisis convocado, desafiado en su condición de saber supuesto, metaforizado por un universo de palabras a las que Freud definió como “ensalmos desvaídos”7 . Un sujeto sobre sí mismo construyendo una máquina de pensar y de pensarse, oponiéndose al acartonamiento intelectual y afectivo, a la monotonía del camino rectilíneo que culmina en la Verdad. La realidad desbordada en su desmesura apenas si puede ser controlada por el mecanismo de ingeniería de las palabras con las que rema Felisberto. Carlos Vaz Ferreira, con quien el autor intercambió admiración y mutua influencia, llamaba psiqueo al fermento capaz de generar “un libro futuro”, utopía de la creación intelectual posible que iría más allá de los límites de la lógica hacia una psico – lógica viva.8 Pensar por “ruptura de campo” le llamaba el psicoanalista brasileño Fabio Herrmann a un estilo de reflexión psicoanalítica que utiliza el juego metapsicológico para demarcarse de los modelos cómodos y entretenidos de erudición psicológica: “video games para intelectuales”.9
6 Hernández F. (pp 69) La casa inundada En Obras Completas T III Ed. Arca Montevideo 1988 7 Freud S. (pp 115) “Sobre el tratamiento psíquico” 1890 En Obras Completas T I Ed. Amorrortu Bs. As.1994 8 Vaz Ferreira (pp 140) Fermentario En Obras Completas T X Ed. Cámara de Representantes Montevideo 1963 9 Herrmann F. (pp 259) “Para ler Freud” en Jornal de Psicanálise SBPSB V 37 Nº 68 Sao Paulo 2004

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Es que el lugar del que narra y del que piensa es una zona “fatalmente oscura, y esa debe ser una de sus cualidades…”10 , allí donde el sujeto de la enunciación se cuestiona en cuanto nexo articulador de las complejas relaciones entre los personajes, objetos y circunstancias. Donde el único frágil asidero será la condición de uso, la inteligibilidad o la apropiación del goce estético para un creador en lucha con su propia obra. Felisberto Hernández subvierte en sus relatos el orden discursivo que ordena al escritor y su obra, al objeto y al sujeto, al personaje y la trama en una configuración causal. Crea así una herramienta literaria que inunda las referencias narrativas, una ficción que al cuestionar su propia naturaleza cuestiona la realidad. Bibliografía ANTUNEZ, Rocío. Felisberto Hernández y el discurso inundado – Edic.Premio, Universidad de Bellas Artes, México, 1985. DÍAZ, José P. Felisberto Hernández. Ed. Planeta, Montevideo 2000. FREUD, S. Obras Completas. Ed. Amorrortu, Bs. As. 1994. HERRMANN, Fabio. “Para ler Freud” En Jornal de Psicanalise. SBPSB, V 37, Nº 68, Sao Paulo, 2004. HERNÁNDEZ, Felisberto. “La casa inundada” en Obras Completas, T. III. Ed. Arca, Montevideo, 1985. Por los tiempos de Clemente Colling. Ed. Arca, Montevideo, 1966. Tierras de la Memoria en Obras Completas. T. III. Ed. Arca, Montevideo, 1985. VAZ FERREIRA, Carlos. Fermentario: en Obras Completas. T. X. Edic. Cámara de Representantes, Montevideo, 1963.

10 Hernández F. (pp 5) Por los tiempos de Clemente Colling – Ed. Arca Montevideo 1966.

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