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Juan José Escribano Santiago

Yo, psicópata. Diario de un asesino

Segunda edición : 2011 Esta obra está bajo una licencia Reconocimiento–No comercial–Compartir bajo la misma licencia 3.0 de Creative Commons. Para ver una copia de esta licencia, visite http://creativecommons.org/licenses/by–nc–sa/3.0/ o envie una carta a Creative Commons, 171 Second Street, Suite 300, San Francisco, California 94105, USA. ISBN: 978–84–611–7897–1

Nota del autor Comencé a escribir este relato en formato blog en el año 2006, y lo publiqué por primera vez en 2007. Cada día me inventaba un capítulo y lo publicaba, casi sin preparación. Creo que fue allá por el capítulo (día) 25 cuando decidí un poco de trama para la historia. Aquello fue, en origen, un experimento literario, un ejercicio de improvisación que, por esas casualidades con las que el destino pasa sus mejores ratos, acabó en esta obra que tienes ahora entre manos. Traté de publicar la obra por los medios tradicionales, pero las ofertas editoriales que recibí no me convencieron. Me lancé publicarlo por mi cuenta y dejarlo libre, con una licencia “Creative Commons”. Ahora, en 2011, tras recibir los ánimos de varias personas, y una buena cantidad de correos electrónicos de lectores que habían disfrutado con la obra, he decidido volver a publicarla. No he cambiado nada respecto a la primera versión, salvo algunas erratas que se me escaparon aquella vez, aunque estoy seguro de que otras muchas se habrán escapado a mi control. Si te apetece, puedes en contacto conmigo a través de mi dirección de correo : juanjo.escribano@gmail.com o visitar mi página personal: www.juanjoescribano.es Espero que disfrutes con el relato. Juanjo Escribano

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pero pensé que se lo pondría demasiado fácil a la policía. . este blog. Imaginé lo fácil que sería recibirle y clavarle un cuchillo en el estómago y luego. No lo creo. un enfermo mental. pero. Camino por las calles de esta ciudad y no veo más que gente despreciable. no. es consciente de mi estado. Hoy estuve a punto de asesinar a un hombre. cuando se retorciera de dolor. mis vómitos cerebrales. mis náuseas. Ineptos. Nadie.Presentación Mi nombre es Carlos G. sonrío. Pero no quiero acabar antes de empezar. Creo que soy vuestra última esperanza. Por eso he comenzado a escribir este diario. mis venganzas. Me dan asco. viendo la televisión. soy amable con ellos. excepto yo. Vosotros diréis que soy un psicópata con tendencias asesinas. Quizá otro día. como algunos se empeñan en llamar. Hoy no mataría a ese hombre. vuestro último refugio en esta lenta agonía en la que os halláis sumidos. Ninguna persona ha obtenido hasta la fecha mi beneplácito para merecer la vida que lleva. M. vuestro verdadero y único salvador. Aborrezco a la gente. Quise hacerlo. Odio todas las razas de este planeta. Merecen morir. quizá mañana. por dentro. Joder es asqueroso. Pensé que lo merecía. Quise matar a un trabajador de una pizzería que repartía pizzas a domicilio. Son todos escoria. Soy vuestro último salvador. como todos. Ningún médico ha diagnosticado ofcialmente mi enfermedad. Hay sufcientes palabras en nuestro maldito idioma para denominar esto y algunos se empeñan en usar esas mierdas de anglicismos. Si la gente supiera lo que me pasa no se acercaría a mí. los odio. Pensé en lo triste que debía ser su vida llevando un trozo de comida a otros idiotas que esperan en sus casas cómodamente. cortarle el cuello. Los miro. Anoche decidí compartir con todos vosotros mis pensamientos.

No lo he dudado ni un momento. Intentaba adivinar a qué te dedicas. . Qué tonto. Pienso cómo asesinar al próximo desgraciado. En el metro me dedico a mirar sus caras. Cuando he bajado a la calle para ir al trabajo he saludado al portero y le he preguntado por su fn de semana.Día 1 Esta mañana desperté feliz. Ni siquiera te has dado cuenta de que te observaba. Leo libros. A esa hora no habrá nadie en la calle. Es una buena hora para matarle. La gente odia los lunes. El trabajo me da igual. Y no pueden hacer otra cosa. Por qué ibas en ese metro. O mejor dicho. Todos desearían estar haciendo cualquier otra cosa. Estaba cerrado. Si serías tú mi próxima víctima. Soy un gran pensador. Estoy contento a pesar de ser lunes. Soy el mejor psicópata que ha habido jamás. Ese maldito viejo no estaba donde yo quería que estuviese. En cuanto he llegado a casa he bajado al garaje y he recubierto las paredes de mi furgoneta con plásticos. Mañana morirá. tus ojos. Yo adoro los lunes porque veo el malestar en sus caras. Creo que la idea de escribir lo que me pasa por la cabeza y que todo el mundo pueda leerlo me ha levantado algo el ánimo. pero lo cierto es que todos van como borregos a sus puestos de trabajo. así es la muerte. Hago deporte. pero me permite tener tiempo para mi. Veo cómo visten. Pienso quién será la próxima persona. tus zapatos. Cuando volvía del trabajo he pasado por delante del quiosco de periódicos donde compro habitualmente. Me cuido. Pienso cómo hacerlo sin que la policía pueda detenerme. Miraba tu ropa. Hoy quizá te he visto a ti. Ese maldito vago había decidido que no tenía que venderme a mí esta tarde la revista que leo cada semana desde hace dos años. Pero así es la vida. Tengo un buen puesto de trabajo en una pequeña empresa dedicada a logística y transportes. Morirá por una revista. Sé que el maldito viejo aparecerá por el quiosco a las siete de la mañana.

Conduje hacia mi casa y aparqué el coche cerca del portal. Hoy no ha abierto el quiosco. Permanecí en la furgoneta desde las cinco de la mañana. Esto me hizo sentir bien. muriendo y continué mi paseo acelerando el paso.Día 2 El viejo no ha muerto hoy. esperando. El hedor de la muerte. Le dejé allí tumbado. Tenía tiempo de sobra así que decidí ir andando hasta el trabajo. saliendo a borbotones desde su cuello. Un hombre asqueroso me ha mirado a los ojos cuando nos cruzábamos. pero él no ha acudido a su cita. Ese maldito y achacoso viejo "vendeperiódicos" no ha muerto hoy. Su lugar lo ha ocupado un joven con la cara llena de granos y mirada de perro vagabundo muerto de hambre. Es increíble. Vi la palidez en su rostro. Me acerqué al maldito ser humano despreciable que me había mirado. Nadie sabe quién soy yo. La muerte. No pude. Callejeé en busca de soledad. . No merecéis la vida que lleváis. Ha sido un gran día. Desde ese momento todo el resto del día ha sido maravilloso. Conseguí saciar mi anhelo más deseado esta mañana. Intentaba gritar pero con cada gesto se le iba más la vida. asesinado. Odiaba al viejo. He sentido su sucia mirada sobre mí. como si el resto de la humanidad debiera apartarse a su paso. Malditos seáis todos. Sois escoria. No tenía intención de pasar por el piso. No había nadie en aquella calle. Giré sobre mis talones en cuanto rebasó mi posición. Ha contaminado mi cuerpo. El odio llenaba mis pulmones sustituyendo al maldito aire contaminado de esta mierda de ciudad. mientras sacaba con un rápido movimiento el cuchillo que escondía bajo la chaqueta. Él mismo se degolló. La gente camina por la calle como si fuera suya. Ha contaminado mis ojos. sacado de este mundo. Buscaba soledad y sólo encontraba maldita gente molestando mi paseo. Creo que intentó girarse cuando sintió el flo sobre su cuello. Intentó gritar pero el tajo era tan profundo que las cuerdas vocales habían sido seccionadas. Quise sentir su sangre caliente sobre mis manos. Maldito seas. Estaba furioso con el viejo. Pensé que merecía ser degollado.

Yo quería salir de allí. Sonreí. Ver su sangre y restos de su masa encefálica empapados en su propia mierda hubiera sido una bonita forma de acabar la noche. Le podría pasar a cualquiera. Mañana será otro día. por la mañana. Intentaba demostrar inteligencia y humor. Maldito imbécil. Idiotas. Paseaba su cuerpo por el bar. bromeando y diciendo tonterías. Ahora mearemos los dos en silencio. La gente está desquiciada. y él intentará mirar mi polla por encima del separador del urinario. Es patético ver gente intentando ser aceptada socialmente. Quiero matarle. La gente está loca. Ese tío se estaba tocando la polla mirándome. imbéciles. Me imaginé su cabeza golpeada contra el blanco mármol mojado de orina. – Sí. con una estúpida sonrisa en la boca. Genial. ¿verdad? – No sabía nada. – dije – le podría pasar a cualquiera. Escuchar sus chistes. Te miran esperando que des tu aprobación. Gilipollas. Entré en el baño y allí estaba uno del departamento de contabilidad. También se apuntó un jefe en lo que supongo era un desesperado intento por tener algo de vida social y salir de esa asquerosa amargura en la que seguro se encuentra sumido. Estar en un sitio cerrado con toda esa gente me daba náuseas. Le hubiera matado allí mismo. . Lo leí en la crónica de sucesos del 20 Minutos. Me mira sonriendo mientras se sacude el pene después de mear. pensé. Me despedí de la gente y me fui a casa. Verles hacer chistes que consideran inteligentes. Hablar de lo interesantes que son sus actividades fuera del trabajo.Día 3 Anoche salí a tomar una copas con algunos compañeros de trabajo. haciendo chistes entre sus empleados. – Lo peor es que no saben quién pudo ser. Oírles opinar sobre cualquier tema de actualidad como verdaderos expertos. Sin embargo rompió el silencio y el hilo de mis pensamientos: – ¿Has oído lo del hombre degollado en la calle? Ayer. Cerdo asqueroso. ni por qué. pensé. Lavé mis manos y salí de aquel baño.

Otra vez. Sí. Camino hacia mi sitio y me cruzo con el de contabilidad. Recuerdo sobre todo sus ojos de sorpresa. Lo señala y me comenta que el "pobre hombre que degollaron" ha muerto esta noche. El muy hijo de puta me miró a los ojos. Aborrezco su puto tono de voz. Algunos comentaban lo bien que se lo pasaron tomando copas la noche anterior. Reconozco que deseo ver los ojos del viejo en el momento en el que un cuchillo atraviese sus tripas. Todos merecéis algo así. Quiero que te calles. Es grandioso. Joder. Sabe que lo he matado pero aún está vivo para pensarlo. Por supuesto yo mantengo una conversación cordial y animada con él. Llevo mi periódico en la mano. cuando pasé junto al quiosco de prensa. No sabe que ese maldito catarro de verano le salvó de morir asesinado. Odio su cara. volví a ver al viejo asqueroso. pero ya estoy pensando la forma de acabar con su puta voz.Día 4 Esta mañana. lo merecía. fue genial. Estuvo enfermo. Debe morir. pero todo llega. Allí estaban todos esos desgraciados. Dejaré que la jornada de trabajo pase y después intentaré seguir al maldito contable. Deberían agradecerlo. Decidí comprar un periódico y cruzar unas palabras amables con él. La policía investiga el caso del hombre degollado. Imbécil. Es genial. maldito contable. Para siempre. pero hay mucha más gente que merece algo así. Soy Dios. Esos ojos de una persona que se siente impotente. Y a ti tampoco. en lugar de comenzar una investigación. Bien. Tomo un café mientras escribo estas líneas y recuerdo la sangre saliendo a borbotones de la garganta del capullo. Leo alguna noticia del periódico. me dijo. Os aborrezco a todos. A todos os llegará vuestro turno. Que dejes de decir estupideces. Un catarro de verano. Idiotas. Incluso el jefe está compartiendo un café con algunos pringados. Me dan ganas de vomitar cuando oigo tantas gilipolleces juntas. Es un trozo de escoria sucia que pasea por la ofcina diciendo tonterías. Para él tenía pensado algo menos agradable que para el capullo degollado de hace un par de días. No saben que les he librado de un despojo humano más. . Después de simular una agradable charla con el anciano me dirigí a mi puesto de trabajo. Yo no le dí permiso para mirarme.

. No va a ser fácil hacerlo sin que nadie sospeche de mí. Parece que si no pides whisky o algo parecido no debes estar en ese bar. y los fnes de semana me gusta salir al campo a andar.Día 5 Ayer seguí al contable hasta su casa. El muy inútil no se dio cuenta de que lo estaba siguiendo. A veces voy solo. Le miro a los ojos. Me voy del bar convencido de que cada vez que mato a uno de esos restos humanos soy un poco mejor persona. Matarles sería liberarles de sus asquerosas vidas. Sus putas vidas asquerosas son patéticas. me dan asco. Sonrío al pensar en la sensación de seguridad que creen tener. Paro en un bar. Están apoyados en la barra. Está a unas dos horas andando de aquí. Suelo cuidar mi forma física. pegajosa. Pago. Otras veces voy con algún capullo que se cree en simbiosis con la naturaleza sólo por andar unos kilómetros por un bosque. Afortunadamente para mí eso no es nada. Supongo que con eso se sentirán seguros. Voy pensando en cómo hacerlo. Miro alrededor. Me da la sensación de que todos los pensamientos de esta gente caben en un botellín de cerveza. Parece que viven ahí. No. no me dan pena. bebiendo asquerosas bebidas alcohólicas mientras intentan olvidar lo patéticas que son sus vidas. es mentira. Es el típico bar donde hay gente que parece mobiliario del establecimiento. Entre semana voy al gimnasio o a correr. No digo nada. Vive en un barrio caro. Tomo mi bebida. Camino hacia mi casa. Ese capullo no sabe que pronto va a sentir tanto dolor que deseará que yo acabe con su sufrimiento. Dan pena. Ese capullo no sabe que hoy a tenido la muerte a unos centímetros de su cara. Algunos abren sus bocas para vomitar palabras que certifcan su estupidez. Nunca había entrado en ese sitio. Cómo matar al contable gilipollas. con la mirada fja en algún punto de sus vasos. en unos apartamentos de esos que tienen un jardín a la entrada rodeado de una verja de seguridad. Ellos son patéticos. Están ahí. Lo pone encima de la barra. Algunos tienen aspecto de llevar la misma ropa que hace una semana. Espero mi bebida. Cada asesinato me acerco más a la perfección. Pido un zumo al camarero. Una barra sucia. Me mira con cara rara. o mirando la mierda que escupe la televisión a todas horas. A los pocos segundos me sirve el zumo. Me dan muchísima pena. Escoria.

Follamos. Está loca por follarme. Soy el único hombre perfecto de esta tierra. Por eso la llamé. La invité a algunas copas después de cenar en un restaurante italiano. Me apetecía tirarme a esa zorra. ¿cómo se puede tener esa entonación y no pretender que la gente se ría de ti? Cuando oigo hablar a uno de ellos me dan ganas de meterles un cuchillo por la boca y cortar sus lenguas para que no puedan volver a hacerlo. Hoy sólo quiero descansar. Me encanta la comida italiana. se siente atraída por mí. Me fjo en todos sus rasgos. Si yo fuera una mujer también me sentiría atraído por alguien como yo. Porque sabía que a esa maldita zorra la encanta follar conmigo. Lo único que la estropea es ver las putas caras de esos asquerosos maricones hablando un idioma de tan patético como su país de ladrones. Otras veces es ella la que me llama. Joder. Sé que le gusto. . Es indigno intentar comparar al resto de escoria conmigo. Por la mañana desayunamos juntos y me fui a mi casa. No es la primera vez que salimos a tomar algo por ahí. Me apetece descansar. Todas ellas me daban asco. Mi esperma es el único que aún no ha degenerado. Eso me parece normal. Caminan como su tuvieran el poder en sus manos. Después de las copas fuimos a su casa. pero esta vez fui yo. Aprieto los dientes y aligero el paso. Miro su caminar orgulloso.Día 6 Quedé con ella el sábado por la noche. De cualquier forma la cena estaba rica. Como su pudieran hacer de cualquier hombre un pobre pelele. La follé como nadie la había follado nunca. Se la metí sin parar mientras escuchaba sus gemidos de placer. Cuando volvía para casa me fjé en todas las mujeres que pasaban por mi lado. altanero. Compartimos la típica charla absurda. Malditas.

Me das asco. – Genial Carlos. Pues ya te diré algo. La gente así tendría que pensar en sus vidas y suicidarse antes de que un loco psicópata asesino les matara. Es un capullo pedante y arrogante. He tenido que escuchar las patéticas historias de fn de semana de mis compañeros. Encima tengo que aparentar que me interesa la zorrita a la que te tiraste hace una semana. – No. no creo que pueda ir. – No veas qué pedo a cerveza. Lo cojo. tío. recito poesía de Espronceda. mientras se desangran. y qué dolor de cabeza el domingo. El teléfono vuelve a sonar. Lo conozco. Siempre me llama los lunes cuando hemos quedado el fn de semana. Escuchas sus anécdotas del sábado por la noche y tienes que poner cara de interés. – Si. La oigo . Lorena otra vez. Siempre hace lo mismo. Me dice que el café de mañana podemos tomarlo aunque nos veamos hoy. Hoy a bajado a comer conmigo y mi compañero. Lorca o Machado. Pero dudo si acabar antes con el capullo de contabilidad. No ha cerrado la puta bocaza en toda la comida. Yo mato. Creo que tendré que hacerla callar. Si no te veo esta noche mañana podemos tomar un café. O que seas un puto alcohólico. Es la primera vez que yo muestro cierto interés. Les corto el cuello y luego. En la pantalla aparece un nombre. Dais asco. ¿hasta qué hora durará eso? . Creo que acabará sobre la una o así. Es en un bar. lo siento. Creo que me tocará quedarme toda la noche. pero no te lo puedo decir a la cara. Bueno. Otra vez la maldita gente. – Bien. ¿Te apetece? Ella parece ilusionada. Lorena. No veas qué jaleo en el trabajo. Me dice que esta noche va a una exposición de cuadros de un puto pintor nuevo. Yo mato a gente como tú. ¿Y qué pasó con la chica del fn de semana pasado? ¿la volviste a ver? Mierda. El problema de los lunes es la gente. Se está poniendo muy pesada. Idiotas. A media tarde suena mi teléfono móvil. Es que la cerveza es muy cabezona. No puedo dejar que pienses que deseo acabar contigo. Gilipollas... si salgo a tiempo me paso.Día 7 Lunes. Estoy de lo más simpático.. Y tú me cuentas cómo te emborrachaste el sábado. joder. Así que pongo expresión de interés y río alguno de tus chistes. Me parece una puta mierda tu vida y sus capítulos.. No es un día mucho peor que un martes o un jueves.

Mañana estará muerta. Mañana no tomaré café con ella. Que me desee. Le doy esperanzas. Que piense en mí. . Eso está hecho. – Claro.sonreír al otro lado de la línea. Colgamos. seguro que ahora se pasa toda la tarde pensando en mí. Me gusta eso.

Ella gime de placer. Adora el mar". Espero. No quiero saber nada de ti ni de la maldita exposición de mierda. Siento la sangre caliente fuir por mi mano derecha. Está oscuro. La agarro con fuerza y la beso. Siento algo especial cuando me besa. Cállate. Me acerco a ella. La gente no se asombra al verlo. Tiene los ojos vidriosos. opinando acerca de un montón de brochazos verdes sobre un fondo azul. El excesivo calor de los meses anteriores ya no azota mi cuerpo perfecto. No hay nadie por la calle. Gime un poco más. Me da un beso. La empujo hacia dentro. Viene hacia mí. Me aparto un poco para no . 600 euros". Algún gilipollas decidió que era grandioso y ahora el cuadro está colgado en la pared de un bar con una etiqueta que pone "esperanza sobre el mar. Gime de placer. Ahora sé que tengo que acabar con ella cuanto antes. Clavo mi cuchillo en su costado. Saco mis manos de su sucias bragas y tapo su boca. No quiero ni imaginarme a un grupo de tipos haciéndose los entendidos. Dejo que se aproxime. Me mira a los ojos y me abraza. Vuelvo a clavar el cuchillo. La veo a lo lejos. Meto dos dedos en su asqueroso coño. Me da igual. Por supuesto no voy hasta el bar a ver la exposición de pintura. ¿Qué mierda es esa? El puto pintor limpió en ese lienzo sus pinceles y de paso vomitó en una esquina. Paseo. Desde lejos me hace una señal y acelera el paso. – ¿Me lo vas a hacer aquí mismo? ¿no aguantas hasta casa? – Te lo voy a hacer en todas partes. Pasamos delante de un garaje. Me gusta. No puedo cometer ningún error. La sigo tocando con mis dedos. A esas alturas mi mano derecha sujeta el cuchillo. Me está contando cosas de los cuadros de la exposición. Son las dos de la mañana de un día de diario. Paseo por las calles cercanas a la casa de Lorena. No es extraño ver gente con una camisa de manga larga. Ella también me ve a mi. Camino por la calle protegido por el anonimato de la gran ciudad. Espero. Nos dirigimos hacia su casa. Se acerca. Imagino sus comentarios : "eso simboliza el alma del pintor sobre el mar. Con mi mano izquierda subo su falda y empiezo a tocarla. Le gusta. Sonríe y gime. Gime por el placer que surge del deseo concedido.Día 8 Me gustan las noches de fnales de agosto. Sus ojos se abren mucho. La veo sonreír. Es bueno para mí porque puedo llevar un cuchillo oculto más fácilmente.

mancharme. Yo. Cae al suelo. Mi mano sigue tapando su boca. Vuelvo a clavar el cuchillo en su corazón mientras. con voz suave recito: "Débil mortal no te asuste mi oscuridad ni mi nombre. en mi seno encuentra el hombre un término a su pesar. te ofrezco lejos del mundo un asilo. Sigue mirándome." . donde a mi sombra tranquilo para siempre duerma en paz. compasiva. Sigue viva.

Ese maldito hedor penetra en mis fosas nasales. Le mira el culo y las tetas. pero me da asco ese tipo de comportamiento. Me giro. Y ese olor.Día 9 Dormí muy bien esta noche. Unos son gordos. Carne humana apestosa. No dejo de observarle. Deberíais estar metidos en una puta jaula en el zoo. Ando hacia la salida. Entro en el metro. Hablan amistosamente. Yo le haría un favor si lo matara en ese momento. Allí estaba él. maloliente. Otros están muy delgados. Camino del trabajo pasé por delante del quiosco del maldito viejo. Están contaminando mis pulmones perfectos. No son como deberían ser. pero a mi no me importa. Otros son demasiado altos. El metro está entrando en la estación. No. Observo. todos. Es un cerdo asqueroso. Supongo que el placer de saber que esa maldita zorra no volverá a molestarme con sus llamadas ha sido sufciente somnífero. Miro al resto de hombres del andén. muy bien. Avanza un paso y puedo ver sus ojos mirando el coño de la chica. con mochilas. Tengo que rozarme con basura asquerosa. Mierda me estoy volviendo loco. sudorosa. Fuera hay mucha gente. No es que ella merezca vivir. Compro un periódico. Es también asqueroso. Salgo a la calle y camino. La está mirando como un puto salido. Veo sus caras. pero por lo menos puedo . Continúo mi camino. No veo ninguna noticia acerca de la muerte de Lorena. sudamericanos. Esta mañana al despertar me sentía bien. Espero en el andén. Veo en sus ojos ganas de acabar. ese puto olor. Escoria. Sois todos puta basura inmunda. He librado al mundo de otro ser humano inútil. Tengo que salir de allí antes de morir infectado por tanta imperfección. la mayoría no. Imagino cómo debe ser un hombre y les miro a ellos. Creo que la humanidad vuelve a estar en deuda conmigo. Seguro que se pone a mi lado. Normal. dan asco. Hay mucha más gente. La mayoría de la gente que está allí esperando tiene defectos. es una puta asquerosa. ya era tarde. Son intentos fallidos de humanos. Está mirando a una chica joven que también espera en el andén. Muchos de ellos miran obsesivamente el culo de la joven. Esta es la peor parte del día. me dan asco. Mientras espero voy mirando a derecha e izquierda. hombres y mujeres. pero ese maldito gordo me llama la atención. Hay dos extranjeros. Porque sois como los monos. Quiero matarlos a todos. Dios. Cerca veo a un gordo asqueroso con la camisa sudada. Joder. esperando a la muerte. Por eso os odio.

Yo salvaré la raza humana. con esa puta gente. . Sólo será una hora caminando. Es mejor eso que morir ahí abajo. Sonrío. Decido caminar hasta el trabajo.evitar rozarme con ellos. Soy perfecto.

Hoy tendré que disimular mucho. Todos me preguntan sobre la chica. No tengo nada que ocultar. la controlan. posiblemente a manos del mismo loco".Día 10 "Se desconocen las causas del asesinato de la joven Lorena. Capullos. Alguien. Así es como uno de los periódicos más importantes del país titula el hecho. Es patético. Ellos no se dan cuenta. Sólo quedábamos de vez en cuando y follábamos. Idiotas. Mañana iré a la comisaría y haré una gran representación. El dolor es insoportable. Eso les hago pensar. hace dos noches. escribiendo mientras bebe un café en su mesa y comenta el partido de fútbol del día anterior. Sonrío. La gente los cree sólo porque escriben en un periódico. Malditos. Manejan la información. Ellos estaban locos. Imagino al redactor de la noticia. Les ayudo. joder. un capullo lerdo que no ha entendido nada. . Por lo de Lorena. les libro de las peores basuras de esta ciudad. la modifcan. Mañana he quedado con el inspector. Estoy triste. Dan asco. Compra esos panfetos. Saben que quedábamos de vez en cuando.. Es el segundo asesinato en menos de una semana. Todos están mejor ahora que ella no está. Si pudiera atrapar al asesino despiadado que ha hecho esto. No tengo miedo de nada. Lo escriben sin pensar. Ella está muerta y yo lo lamento mucho. limpio de estiércol sus tristes vidas y me llaman loco. Recibo varias llamadas de amigos. A media tarde una llamada me ha preocupado de verdad. Ella está mejor ahora. Es mentira. Ella me gustaba de verdad. Ella follaba casi con cualquiera. Yo no estoy loco. me comenta que tengo que ir a comisaría. identifcándose como policía. Ahora están muertos. Saben que yo mantenía una relación con ella. ¿Cómo pueden ser todos tan inútiles?. No tienen ni idea. Leer esas líneas me hace comprender que la gente no está aún preparada para entenderlo. los leen y se lo creen todo.. Yo aparento estar afigido. No me pongo nervioso.

a pesar de ser un tipo listo.Día 11 La charla con el inspector de policía encargado del caso del asesinato de Lorena fue mucho más amena de lo que me podía esperar. Qué pena que. Dan pena. Mereció mi respeto. Yo eliminaré los restos asquerosos de esta sociedad. o de arrancarle la sonrisa de su cara. es que casi nadie demuestra un mínimo de inteligencia. pero preferían utilizarlo sólo para las funciones mínimas para la vida: respirar. me fjé en la cantidad de idiotas que había en las calles. Soy un salvador. He de reconocer que me intrigó bastante. Nunca llegará a mi altura. Seguiré luchando por la humanidad. lo podréis leer. Les miraba las caras. comer. Cuando estéis preparados. La maldita demostración de esto es sencilla: sólo tienes que salir a la calle y observar a la gente. Hacía mucho tiempo que no conversaba con alguien y no sentía ganas de matarle. No es que los funcionarios no sean seres inteligentes. seguro. no sea lo sufcientemente listo como para acusarme formalmente. Parecía ser un hombre inteligente. . ¿De qué coño se ríen? ¿No se dan cuenta de su inutilidad cerebral? Me han dado asco. mientras iba a desayunar. Algún día. O peor. En casa decidí eliminar mis diarios de Internet. Me necesitáis. tenían potencialmente un cerebro capaz. La raza humana está perdiendo la inteligencia que un día ganó. Miras sus rostros. Sin embargo el inspector mereció mi respeto. Ahora escribo sólo para mí. maldita humanidad. o de aplastar su cabeza contra el suelo hasta reventarle un cerebro que no utilizaba nunca. El nuevo mesías. De toda la asquerosa chusma con la que puedes cruzarte más del 99% es completamente inútil. y me sorprendió con algunas cosas que dijo. un ser querido. Estaba convencido de que el asesino era un conocido de Lorena. beber y excretar. Me idolatraréis y guardaréis mis imágenes veneradas. Yo limpiaré al hombre de tanta inutilidad. La mayor parte de la gente parecía ser completamente idiota. El inspector no parecía dudar de mi dolor intenso por la pérdida de una amiga. Sonríen hablando entre ellos. a pesar de su cargo de funcionario. Él creía que era yo. Esta mañana. Creo que sólo podrían traerme problemas. No obstante sentí cómo su mirada escrutadora intentaba buscar dentro de mi cerebro un síntoma de culpabilidad. Lo noté en sus ojos. Y me agradeceréis lo que hice por vosotros. Cualquier animal demuestra más habilidad mental que el hombre.

Es lo más lejos que ese hombre podrá llegar. Yo os he librado de ella. Eran la pareja perfecta. Lo justo para que se vea el dolor en mis ojos. Tenía un novio simpatiquísimo. si vengo del cementerio. Me da el pésame. agradable. Por supuesto asistí al sepelio. Todos sabían que teníamos una relación. Mierda. Soy inteligente. Le contesto con simpatía. Cada minuto que paso en ese coche me dan más náuseas. Había gente llorando. Maldita zorra estúpida. Una chica joven. Suda. compañeros de trabajo y. o lo que una mente como la suya pueda entender por tacto. Algunas muy raras. Idiotas. inteligente. Lleva un periódico deportivo en un asiento del coche. Tengo el poder de decidir quién vivirá hoy y quién morirá. Lo tenía todo. Pido un taxi y le doy la dirección de mi casa. su asesino. Soy un joven simpático. Pago y le doy una propina. Me pregunta con mucho tacto. Mientras arranca voy pensando en qué clase de taxista será. Estaba perdida desde el comienzo. Espero que no me dirija la palabra en todo el viaje. Soy la idea platónica de la perfección humana. Llegamos a mi calle. Por fn todo acaba. Mucha gente me mira y se acerca a mí. por supuesto. Maldito desalmado asesino. Soy el mejor artista de este mundo. Era una sensación grandiosa saber que yo era capaz de generar todos esos sentimientos. Se considera una persona culta. Había allí una gran número de personas. Pienso que es la frase más idiota que he podido escuchar en toda la mañana. Se baja el telón. No le culpo. Más que nadie. Acabamos hablando de fútbol. La obra de teatro fnaliza. Soy guapo. desde que la dejasteis venir a este mundo. Joder. guapa. Actúo. Tiene el cerebro lleno de mierda. Pero no desconsoladamente. Ella debía haberlo contado por ahí. Suda por que está gordo. conocidos. Soy la potencia hecha acto. Se pone a hablarme. Lleva las ventanillas bajadas. No entendéis nada. Me cuenta que de taxista ha sido testigo de muchas cosas. ¿Cómo puede alguien ser capaz de hacer algo así? Ella era una gran persona. Lloro. Suda porque ha tenido que pensar cómo preguntarme esa absurda frase. alegre. allí estaba yo. Está gordo.Día 12 Ayer fue el entierro de Lorena. amigos. Beso a la madre y doy un abrazo al padre. pero sin desvirtuar. Me da la . no los aguanto. No les culpo. Me da el pésame. Soy la mano de dios en la tierra. indignada. Era una más. Una lástima. Hablo con el taxista amistosamente.

Han asesinado a mi novia. . asesino. No sería un mal tipo si tuviera algo de inteligencia. Estoy desconsolado. Salgo del taxi y me dirijo a mi casa.mano. Hoy no iré a trabajar. Me despido con educación. Yo te maldigo.

Algunos son para mí casi desconocidos. . Seguro que lo acabaré haciendo.Día 13 La mañana de trabajo ha sido muy aburrida. Me dice que es el director de la sección de marketing. Los mismos comentarios. Llego frente a la tumba de mi madre muerta. Me mira. La miro. ¿Qué mierda es esta? ¿Dónde coño estamos metidos? Oigo hablar a esta gentuza y sólo puedo pensar en sus ojos apuñalados. La dependienta del establecimiento me atiende con amabilidad. intento hacer que te sientas orgullosa de mí. Decido que no estaría mal echar un polvo un día de estos. Se queda cortada. Imbécil. Rezo. Se acerca a mí y me besa en los labios. Madre. Se me ha acercado un tipo con el que jamás había hablado. Me da una tarjeta con su teléfono y me despide amablemente. Los hago mejores. Los mismos gestos. Sé que podría hacérselo allí mismo. La muy zorra está deseando cerrar la puerta y follarme allí mismo. Después de hablar todo el día con capullos decido que yo no mato gente: cambio el estado de sus vidas. Al salir de la ofcina me dirijo hacia el cementerio. pero no soy un puto salido de mierda. Se ha acercado a mí mucha gente. Soy un tipo atractivo y muy agradable. Me dan la mano. Mientras me acerco a la tumba de mi madre voy pensando en el poder que me ha sido otorgado. Compro una rosa aparte del ramo y antes de salir de la tienda se la doy. Sin embargo sólo soy amable con ella. Joder. Antes decido pasar por una foristería. Soy un Don Juan. pero por dentro pienso que son idiotas. Quiero poner un buen ramo de fores sobre la tumba de la única persona decente que pisó este mundo. Hace cinco años que falleció mi madre. Tiene un buen cuerpo. sus lenguas cortadas. para referirse a pantomimas y chorradas. Las mismas caras de siempre. espectaculares. Que se encarga de las campañas publicitarias y las acciones con clientes. Odio esta gente del trabajo que intenta utilizar términos técnicos. Yo pongo cara de pena. Acciones con clientes. sus genitales destrozados y desgarrados. Lo sé. Ella envuelve las fores con cuidado. No pretendo metérsela en un día tan especial para mí. Me dicen que lamentan lo de mi chica. una invitación a una comida o un cartel es una acción de marketing. Es una pena que esta gentuza enturbie un día tan importante para mí. Soy capaz de seducir a una dependienta salida ninfómana y matarla mientras la digo que la quiero. Alguien entra en ese momento en la tienda. Una puta carta. Tienes un gran hijo. Sonrío. Su cara es bonita. Acción de marketing.

Ya no es noticia. estoy cansado. sin parar. como toda la vida que llevó. Pienso en su culo. Revisando páginas y páginas llenas de garabatos y mirando una pantalla de ordenador. No quiero trasnochar. Hay dos tipos cerca de mí. Llevo cuatro horas seguidas trabajando. Tampoco existe el pobre cerdo al que corté el cuello con mi cuchillo.Día 14 El caso de Lorena ya casi no sale en los periódicos. Me masturbo a la vez que me cuenta su día en el trabajo. Ahora mismo su cadáver desprende un hedor nauseabundo. Es curioso. repiten lo que ven. Tomaré algo con ella y volveré a mi casa. Se acerca a mí. Debería matarlos a todos. Ahora interesan más otras cosas. Están hablando de perfles psicológicos de asesinos. entre trago y trago de cerveza. Son como monos. Patéticos. así que bajo a tomar algo a un bar cercano. Pienso en matar cuando suena mi teléfono móvil. Se nota en sus caras. Casi no saben hablar. hablando. La misma camarera de siempre. Son jodidamente incultos y aún así se atreven a hablar de locura y enfermedades mentales. Aprenden sin saber lo que hacen. Escucho su conversación. Ya no existes. Estoy en el trabajo. Antes de que diga nada pido un café con leche. de su complejidad. Soy una persona muy formal y mañana hay que trabajar. He quedado con ella dentro de dos horas en un bar del centro. me excito sólo con escucharla. Al otro lado del teléfono una voz sensual contesta. Están hablando del comportamiento del hombre. Quiere salir a tomar unas cervezas esta noche. Joder. Es un amigo. Realmente se lo cortó él mismo. Entro en el local. A estas alturas ya estará empezando a descomponerse. Es genial. . Lorena. Así es la mayoría de la gente con la que me cruzo hoy. Ni siquiera el viejo del quiosco lo comenta. Decido salir de allí. Los observo detenidamente. Son todos unos malditos expertos en hablar tonterías. Hablamos un rato mientras me toco. Le digo que no puedo. Hablan del cerebro humano como si lo comprendieran. Espero apoyado en la barra. pero le aseguro que mañana quedamos. Cuelgo. Oigo a capullos cerca de mí que hablan estupideces banales. Cada uno tiene un bocadillo en la mano. Hablan sin saber de qué coño están hablando. Hablan de los asesinos en serie. sin tener ni idea de nada. Marco el número de la dependienta de la foristería con mi móvil.

Sigue gimiendo. Ella también se corre. Meto mi mano debajo de su pantalón. La música no está demasiado alta y puedes hablar con facilidad. Salimos del baño. Lentamente me aparto. Está buena. Rodea mi cuerpo con sus manos y comienza a tocarme. Me acerco a la barra y le pido una copa para mi amiga y un refresco para mí. La follo. Se sube el pantalón y antes de que yo me lo pueda subir se arrodilla delante de mí. Cuando llegué ella estaba sentada en un taburete. Me corro. Es un sitio tranquilo. La toco. Aparto el tanga con mis dedos y meto mis dedos en su coño. Me gusta ese local. Quedamos en un bar del centro de la ciudad. Vuelvo con la dependienta. La polla. Antes de entrar me giro y la miro. Está empapada. Rabia. Ella se mueve conmigo. Ella se ha levantado también. No necesita demasiado para calentarse. Está nerviosa. Toco sus pechos con mis manos rodeando su cuerpo. Mi mano penetra perfectamente. Me pongo un condón y se la meto. Le guiño el ojo. Con cada empujón que doy ella gime un poco más alto. Me levanto. Estaba tomando una copa. La empujo. Está justo detrás de mí. Me pareció interesante. Cada vez me muevo más rápido. Folla bien pero le preocupan las mismas tonterías que al resto de la gente. Seguimos hasta el fnal.Día 15 Anoche salí a tomar algo con la dependienta de la foristería. Comienzo a besarla. banalidades. Gime. Joder. Para y me mira. El pecho. Entramos juntos. Zorra. Soy un seductor. Hablamos un rato. Nos quedamos quietos. Esto es para limpiarte. amigos. Le estoy haciendo reír. O quizá no. Pienso que ya lo ha hecho más veces. Está entregada a mí. Ella no parece demasiado nerviosa por haber quedado con un desconocido. La camarera parece algo azorada. Ella se gira. Quiere que la folle ya. Se mete la polla en la boca y la chupa. me dice. Está detrás de mí. Me gusta esta clase de pantalones ajustados. Ella apoya sus manos en la pared. La mayoría de la gente tiene miedo de reconocer que sus vidas son aburridas y que necesitan alcohol y drogas para salir del horror en el que se hallan sumidos. Me mira. Bajo sus pantalones con mis manos. . Agarro sus muñecas. El resto de la noche habló de estupideces. Follo. Seguimos. elásticos. Sonrío. La camarera nos mira. Cerramos la puerta. Ira. Con un movimiento violento la doy media vuelta. Me giro. Ella está deseando meterse en la cama conmigo. es una puta experta en follarse tíos a los que no ha visto nunca. Trabajo. junto a la barra. La mayoría de la gente tiene miedo de esperar bebiendo alcohol. Voy al servicio. La cintura.

Esa noche dormiré bien. no pretendas casarte conmigo por un buen polvo. No puedo soportar el olor del humo en mi cuerpo perfecto. No quise ir con ella. pensé. Llego a mi casa y me ducho.Vuelvo solo a casa. Mañana tengo un viaje de trabajo a las ocho de la mañana. Me ha gustado quedar con ella. Mañana será un día largo. . mentí. Ella se ha ido a su casa en taxi. Después me echo en la cama y duermo. Joder puta.

Estoy tomando un café. . Él también se quiere reír. Mientras me preparo para salir de casa pienso en la dependienta. Sus vidas son maravillosas. dice. La de recursos humanos. Ella se ríe a carcajadas. En ese momento llega el capullo de contabilidad. Miro sus ojos. Quizá por eso tardé algo más de lo normal en salir de la cama. Tengo una labor más importante en mi vida que dedicarme a follar con ella por las esquinas. Pero a mí no pueden engañarme. me dice. Me pasa con mucha gente. La gente piensa que soy un tipo agradable. La mayoría odia el fn de semana porque no soporta a sus familias. No debería cometer demasiados errores. Joder. tranquilo. El de contabilidad asiente. con sonrisa en los labios dice que es un chiste tonto. Mientras pienso todo eso han llegado tres personas más a unirse a la conversación. La miro. Debe pensar que me interesa algo de lo que dice. Todos son geniales. La gente parece más contenta los viernes. Le caigo bien. Me cuenta que este fn de semana se va con su novio a una casa rural. Quedar con los amigos. Creo que intenta darme celos. Ella me mira. En el trabajo todos intentar alardear de sus planes para los próximos dos días. Zorra. No sabe si lo estoy diciendo en serio o en broma. Salgo de casa. Una joven del departamento de recursos humanos se dirige a mí. Nos vamos con una amiga mía y su novio. De repente una voz a mi lado intenta establecer una conversación conmigo. Todos están sobrados de planes. Que soy un tío muy gracioso. Me acuerdo del inspector de policía. Es viernes. Tendré que tener más cuidado. – Eso es genial. Estoy deseando matarlos a los dos. Todo es pura pantomima. Andar por el campo. Todos están soltando su mierda por la boca. espero que no espere nada de mí. No me pueden engañar. Idiotas. Decido sonreír para evitar problemas. o algo así. Todos están jodidamente podridos por dentro y saben que el fn de semana pueden dedicarlo a intentar hacer parecer que sus vidas son algo más que el trabajo. pero intuyo que eso podría producirme problemas. –respondo– ¿vais a hacer intercambio de parejas? –digo con cara seria.Día 16 Cuando sonó el despertador esta mañana estaba profundamente dormido. Anoche llegué realmente cansado a casa. Pescar. Ya hemos hablado más veces. solo.

Sentado en esas rocas. Se ríe. La dejo caer en el río. Gilipollas. La sangre me salpica. Sigue vivo. Paralizado. Niños. Ahí. Niño. Es perfecto. Se acerca al borde y. Me quito la camiseta. me dice sonriendo. pienso mientras me abalanzo sobre él. Estoy furioso. Me equivoqué. Vuelvo a golpear. Ultrajando uno de los pocos parajes no infectados por vuestra estupidez. Está robando mi espacio. El niño se aleja un poco. No quiero oír la voz del niño gritando. No esperaba a nadie allí. Golpeo. Gordo de mierda. Lo sé. Oigo crujir algún hueso del cráneo. pasando un día de campo. Es el momento. Tiene miedo de que caiga por la pequeña cascada. Quiero escuchar el agua caer por esa cascada de dos metros de altura. Quiero estar sólo junto a ese río. Pensar. Siempre en la cabeza. Solo. Espero. Me gusta andar por un bosque hasta estar lo sufcientemente alejado de la estupidez humana y contemplar la naturaleza. Necesito recapacitar. puedo descansar. Intenté apartarme de la sociedad. Le miro. Me .Día 17 Me gusta pasear por el campo. La corriente la arrastra hasta donde está el gordo. Me mira asustado. mi vida. Creo que va a remojarse los pies en el río. Golpeo. Le empujo. Se agacha para recogerla. Es mi puto sitio. Ese maldito inútil con su hijo. digo yo. riendo. pero no veo el fnal. yo la paro. El niño ha visto toda la escena. Necesito estar allí yo solo. Espero sentado sobre las rocas. cabrón. Crujir de huesos. Quiero estar allí. Ve la camiseta y me mira. Está muerto. Sonríe y saluda. Dos minutos. En silencio. voy a asesinar a tu padre. Tengo que hacerlo. No se mueve. Este sábado decidí hacerlo. El padre enseguida le grita para que no se aleje. donde el hombre no ha dejado su huella. Yo respondo al saludo. Niños. Creo que intenta balbucear algo pero le entra agua en la boca. Estoy cada vez más desquiciado. Cojo una roca redondeada del fondo del río y golpeo su cabeza con todas mis fuerzas. Hago lo que puedo con mis manos para mejorar este mundo. Llegué hasta el lugar esperado y allí estaba él. Pierde el equilibrio y cae de espaldas sobre el agua. El padre se levanta. No te preocupes. Aparqué el coche y comencé a andar. El gordo se gira. Anduve varios kilómetros hasta un rincón apartado de todo. Conduje hasta un remoto paraje montañoso. Muchas gracias. Me mira. comienza a orinar. Miro al padre. Sumerjo su cabeza en el agua y espero. Golpeo. Está a un par de metros de mí. Un minuto. Dejo pasar el tiempo observando. meditando. me dice. El pequeño tendrá unos diez años. Me levanto y ando rápido hasta ahí.

Basta un solo golpe. Es incapaz de correr. Caen por la cascada. Recojo mi camiseta. Hundo su cabeza en el agua. Empujo los dos cuerpos. Me aseguro: está muerto.acerco a él con la roca en la mano. . Dejo caer la piedra resbalando junto al torrente de agua. Me siento junto al río y disfruto de un gran día de campo. Ahora podré descansar tranquilo. Cae desplomado.

Los dos extranjeros bajan del vagón. Mira con complicidad al hombre que tiene a su lado. Los dos dirigen la mirada hacia la chica morena que tienen justo delante. La mutación comienza a toser. Miro mi reloj. Salgo a la calle. Es posible que nos volvamos a ver. A mí mi padre jamás me llevó a pasar un día al campo. Quizá por eso estoy vivo. No quiero estar allí metido. Los dos cabrones ríen. Ambos fallecieron. es lunes y ya lleva la camiseta sucia. Parece ser. que ayer ocurrió un accidente mortal en un paraje cercano a un río. No parecen de este país. me comentan. . No veis lo que está pasando. Miro para otro lado. El puto rubio sigue molestando a la chica. Estoy rodeado de decenas de personas en este andén sucio. Ella consigue girarse. El otro le ríe las gracias. El metro se detiene en mi parada. Llegamos a una estación. Pone como excusa la falta de espacio. al intentar salvarlo se precipitó detrás. Joder. A mi lado. Les miro. como siempre.Día 18 El andén vuelve a estar abarrotado. Futuro oscuro para la raza humana. Allí hay varias personas. No recordaba que hoy los niños vuelven a las clases después de las vacaciones de verano. Náuseas. Es una lástima. empujando a varias personas. Puto cerdo. Dejo algunas cosas sobre mi mesa y me dirijo directamente a tomar un café. Un par de niños no paran de hablar a gritos. Es su primer día de escuela este curso. Bajo. Me dan asco. mal vestido. Es asqueroso. La policía cree que el hijo cayó por una cascada y el padre. Intento guardar cada gesto. Miro alrededor. maloliente. Es increíble. No estoy allí metido. contra su culo. Es más bajo que él y completamente moreno. algo más alto que los demás. Dejo pasar los minutos. mal afeitado. Intentan hacerse notar. Oigo como carraspea y absorbe el contenido de su sucia nariz. Me siento aliviado. Espero al metro. Estamos apretados. El tipo rubio acerca su pelvis contra ella. No puedo evitar sentir asco por todos vosotros. Por fn llega el metro. ¿Es que no lo veis? ¿Nadie más lo ve? Estáis todos ciegos. Un padre y su hijo. Intento concentrarme en otra cosa. cada rasgo de sus caras. El mundo se está poblando de esta mutación de la especie humana. Subimos. Están hablando de un accidente. Veo la cara sonriente de un tipo rubio. Camino hasta la ofcina. un tipo sudoroso.

Recuerdo su mirada. La agarro por la cintura. Yo no suelo beber demasiado. como tantos otros. Me levanto del sillón. Miro el reloj. sin preguntarme. Sólo hay un par de personas en todo el bar. No hablamos. La sangre sale con menos fuerza de la herida. Espero a que no haya . Estoy harto de la gente. Su pecho roza mi mano. Entro. Me visto. Me siento en el sillón. Nos besamos. Aún tengo tiempo. me dice. Me dirijo hacia ese local. Mi lengua recorre su cuello. Cuando llegué era casi media noche. Busco un vaso y los guardo dentro. así que me doy una ducha tranquilamente. Empiezo a acariciar cada centímetro de su cuerpo. Recoge algunos vasos y contonea sus caderas delante de mí. Cierra los ojos. pero está bastante atontada. Ella quiere hacerlo conmigo. No quiero que me detengan por esta zorra. Ella comienza a acariciarme con su mano. El follador del baño. Zorra. De repente recuerdo la noche con la dependienta de la tienda de fores. digo. Se deja llevar. Espero. Recojo los cristales con cuidado. Sonrío. me sirve una cerveza. Ella no me interesa en absoluto. Levanto el brazo y. Coloco una rodilla sobre su espalda. Su boca está a un centímetro de la mía. Me reconoce.Día 19 Un día anodino. Yo quiero que muera. Ella me mira. Los tiraré lejos. Yo también sonrío. Los dos últimos clientes salen del bar. Se incorpora. No puede moverse. la golpeo con brutalidad. Sexo. Ella sale de la barra y baja el cierre la puerta. Pasión. Calor. No está inconsciente. Escuchamos la música. pero haré una excepción. observándome cuando salía del baño. Intenta provocarme. Gime. Veo alguna lágrima en sus ojos. Ella estaba deseando estar ahí dentro. conmigo. antes de que pueda darse cuenta de lo que está pasando. Chupo suavemente el lóbulo de su oreja. Ambos sabemos lo que queremos. Es guapa. Ella. con calma. A mi cabeza viene la fgura de la camarera. Deja los vasos sucios en la barra con un movimiento insinuante. Doy un par de tragos. Con mi mano derecha agarro con fuerza la cerveza que me ha servido. Me levanto. Cae al suelo. sujetando con mi peso ambas manos. La pena es que no fuiste tú. Aún está viva. La botella se rompe en su cabeza. La camarera está apoyada en la barra. Se acerca a mí. Salgo de casa. Me acerco despacio. Agarro su cabeza y corto su cuello con un trozo de vidrio roto. Su sangre comienza a manar del corte. aburrida. Decido ir hasta ese bar. Llego a casa muy tarde del trabajo. Comienza a sangrar. Tiene unos ojos bonitos. Sonríe. Su cara pierde expresividad. La miro. Nos quedamos solos.

Tiro los restos de cristal en un contenedor de vidrio que encuentro después de un rato andando. pienso. Me prometo a mí mismo que tendría que salir menos por los bares. Abro con cuidado y salgo. Dejo la puerta abierta. Hay que salvar el mundo. . Hay gente muy peligrosa por ahí.nadie para salir.

Me creen. Terrible. engendros que jamás debieron salir del vientre de sus madres. dice un capullo con camisa y corbata. Intento concentrarme. No tienen otra cosa con qué alarmarse y deciden hacerlo con tres muertos. Joder. El inspector de policía del caso de Lorena. Ellos se lo tragan. o ninguna. Cuelgo. Después de trabajar voy al gimnasio. Mientras lo digo sonrío y pienso en el capullo al que se lo escuché esta mañana. para charlar. Esta muerte destapa en mí una herida profunda. respondo. Yo no muero ahorcado. Mamón. Me saluda afectuosamente a través del teléfono. Todos están aterrorizados. Tres tipos a los que creo que jamás había visto hasta hoy se acercan a la mesa de mi compañero. Sí. Hablan y hablan. es para estar asustado. Te parió. Me cae bien. Yo debería morir ahorcado y ellos deberían morir quemados en un gran incendio. Como si me importara. En la comisaría. Este tipo es listo. Idiotas. contesto. respondo. digo con toda la sinceridad que puedo. Pero la vida es injusta. Llego al trabajo pronto. Me dan ganas de reír. En el mundo mueren al día muchas más personas. Ese tipo se gana mi afecto cada día más. sus correspondientes versiones digitales comentan el asesinato de la camarera como algo horroroso. Son unos patéticos inútiles. Paso dos horas seguidas haciendo . Ellos me involucran en su conversación. Comentan. Ciertamente podría ser. Qué horror. Le digo que lo de la camarera ha sido una pena y ha destapado en mí una herida profunda. digo. Yo también quiero ayudar a detener a ese tipo. Tu madre hizo algo peor. Trozos de carne. dolorosamente. Me pregunta por mi estado anímico. Alguno se acerca a mí y me dice que el hijo de puta que está haciendo eso debería morir ahorcado. Gritan. Quizá personas mueren pocas. Miran las fotos de prensa de la camarera degollada. lo ponen como si fuera el fn del mundo. Se preocupa por mí. ¿Cómo puede alguien hacer algo así?. O quizá no. Mejor. oigo decir a un gilipollas con voz ceremoniosa. Ellos mueren degollados. Yo también pongo cara de preocupación. pero no es el momento.Día 20 La mayoría de los periódicos no llegaron a mostrar la noticia en sus ediciones impresas. No obstante. masculla alguno. Tengo muchas tareas acumuladas y mi estúpido jefe no deja de molestar mis oídos con su asquerosa voz. pero no dejo de escuchar a la gente hablar. Los miro. Qué putada. No hay problema. Es posible. lentamente. A media tarde recibo una llamada. mutaciones. Además piensan que estoy dolido aún por lo de Lorena. Quiere quedar conmigo mañana.

Esta noche dormiré como un bebé.ejercicio. . Necesito relajarme bien. Mañana me espera un día divertido.

Avanzo pensando qué puede querer de mí. Hoy es uno de esos días nublados.. Además. El día que esa tía murió yo estaba en mi casa viendo una película. Estoy completamente dispuesto a ayudarle en la búsqueda del asesino. pregunto. Se queda sorprendido con la pregunta. Le miro directamente. No me gusta salir por las noches. Va directamente al grano. Ese es su problema. Busca en mi mirada. Parezco un vulgar delincuente. Ese maldito desalmado. Hace fresco y me despejo. Es listo pero no tanto. Me invita a un café y nos sentamos dentro de una sala de reuniones. Son días como todos los demás. Llevamos más de un minuto callados. Juega su juego. . Podríamos quedar un día para jugar al tenis. Reptiles que se arrastran por la vida. Me extraña que esté tan interesado en hablar conmigo. Me pregunta por la camarera. Yo no juego. Me mira. Se saben humanos no completos. A mi me da igual. ¿Juega usted al tenis? La conversación con el inspector no nos lleva a ningún lado. y mucho menos tomar copas en un bar. Intenta que le diga que yo la maté. Se protegen de sus protectores. ¿Le gusta a usted el deporte?. Esperan cualquier motivo para entristecerse. Soy un gran afcionado. El problema de esas personas es que saben que su vida da asco. Se cree que es un juego. Al entrar un policía uniformado me pide la documentación y me cachea. Desde lo de Lorena me siento muy mal.Día 21 Los días nublados entristecen a la mayoría de la gente. Voy dando un paseo. Salgo de la comisaría contento. a los ojos. No me apetece divertirme. Yo mato. Me gustan los días nublados. Son patéticos. Inútiles. Silencio. Son conscientes de su mediocridad. he conseguido un compañero para jugar al tenis... He quedado con el inspector. El inspector me saluda amablemente. Hoy es un buen día nublado. Debo ser el único cuerdo de este mundo de locos. Salgo de casa y voy directamente a la comisaría.

Nos besamos. Roza suavemente su culo contra mi pene. Salgo del metro y les dejo solos. Sigo acariciando su coño con mis dedos. Me despido. creo que el muy cretino se está empalmando. Saldremos por detrás. Se detiene cerca del mostrador. Camino hasta el metro en compañía de un par de compañeros. Mierda. Me da igual. Jefes. Ella va delante. Allí está ella. No ve lo que veo yo. Ella se gira. Ofertas. No puedo hacer esto así. Quiero que se calle. Los solteros se masturban imaginando que se la están tirando. Tomo . Yo la agarro por la cintura. él baja la mirada hasta sus tetas. Cada vez que abre la boca todos sonríen como gilipollas. Ella no se entera de nada. De repente recuerdo a la dependienta de la tienda de fores. Sin seguridad. Está sola. La saco. O no. Son monos amaestrados. Creo que se la está imaginando desnuda. Es su puta fantasía. Viajaremos juntos un par de paradas. Subo su falda. No para de hacerse el gracioso. Cambian la voz y la expresión de sus rostros cuando se acerca. Los tres esperamos en el mismo andén. Son patéticos. No para de hablar con su voz nasal. Se queda quieta. Aparto su ropa interior y comenzamos a hacerlo. Se está excitando. Empiezo a rozarla. A su lado va una chica joven de administración. Por las noches se follan a sus mujeres pensando en ese culo. que ella grita y gime de placer y dolor. Cuando se gira todas las miradas se fjan en su culo. me dice. Con un poco de suerte ese tío patético se la tirará esta noche. Me baja el pantalón y empieza a acariciarme. Contratos. Joder. Junto a mí camina un tipo de mi departamento. Ellos dos mantienen una conversación de trabajo. Un letrero luminoso indica que faltan 4 minutos para que llegue el siguiente. Da igual lo que diga. Algunos incluso se hacen los interesantes y se ponen a hablar con ella. Entro.Día 22 Salgo del trabajo algo tarde. Tiene la falda subida así que lo tengo fácil. Estoy a punto de vomitar en sus caras. Voy hasta la tienda en taxi. Cierra la puerta detrás de mí y cuelga un cartel que indica que el local está cerrado. Empiezo a masturbarla. O caras de interés. Gime. pienso. El tío es patético. a punto de cerrar. Todos los tíos de la empresa babean por ella. Me mira. Clientes. Sin preservativo. Baja una puerta de seguridad. Estoy excitado. Siempre hay risas. Es nauseabundo. Capullos. Es odioso. Nadie sabe mirar con mis ojos. Necesito no oír más su voz. Siguen hablando de estupideces. Está buena. Llegamos al metro. muy buena. Cuando ella no le mira a los ojos. Nos dirigimos hacia la puerta trasera.

Lo hacemos. Está teniendo un orgasmo ahí mismo. Me mira. Ella se va a correr. Está de acuerdo. Creo que aún no se ha dado cuenta. . Tengo un orgasmo mientras ella comienza el lento proceso de poner fn a su vida. La aprieto contra mí. sobre el mostrador. Las recojo. Está en otro mundo. Pasión. Nos vamos a correr juntos. La cabeza inclinada hacia atrás. Clavo las tijeras en su espalda. Yo sé que la he matado de amor. me dice. El mejor polvo en mucho tiempo. Está gritando de placer. Sigo clavándolas. Aprieto con mi polla. También aprieto más con las tijeras. Más sexo. Está pálida. El forense dirá que ha muerto apuñalada. Todo sucede en segundos. Soy un romántico. Mientras los dos gritamos veo unas tijeras cerca. He terminado y ella también. Aún así me pongo uno. Ella está en pleno éxtasis sexual.la píldora. Sexo. Follo tan bien que no sabe que la estoy matando.

Imagino que todo puede ser un sueño. ¿Por qué me pasa esto ahora? Me desquicio. No dejo de pensar en ella. La idea de haberme equivocado atormenta mi mente. Ella me ve. Pienso en la chica de la tienda de fores. No soy dios. Sigo andando sin rumbo. Del resto no tengo ninguna duda. haciendo deporte. Madres con sus hijos. Sonríe. Por mi cabeza pasan imágenes sin sentido. Mi cara es vulgar. Levanto la mirada. Guardo silencio. Tiene un libro entre las manos. Hace un buen día. Tengo una extraña sensación dentro de mí. Sangre brotando de heridas. Es su madre. Algunas personas leen el periódico. Voy al baño. Tajos en la carne. Es fn de semana y no me apetece nada levantarme. común. Cerca juguetea un niño. No estoy acostumbrado. Creo que . Dejo de caminar. Dejo pasar los minutos ahí tumbado. Algo me dice que no tenía que haberla matado. Salgo a la calle. Es la primera vez en mi vida que me miro y no me gusto. Rostros asustados. Miradas perdidas. sentado en un sillón. La veo. Intento concentrarme en un libro que he comprado antes de subir. boca arriba. Cuellos degollados. Cruzamos las miradas. Están mejor muertos. Todas hacen eco del asesinato en la foristería. No obstante llevo un buen rato despierto.Día 23 Los rayos de luz llevan varias horas molestando mi sueño. Finalmente decido salir de la cama. Intuyo que pronto me veré las caras con el inspector. escrutan en mi interior. Mucha más gente merece morir. Los ojos rojizos. El miedo se apodera de mí. La miro. No tiene ningún sentido. simple. Vuelvo a casa. Continúo mi camino. Desayuno mientras leo las noticias en mi ordenador. Ella aparta la mirada y habla con el niño. Quizá ella también. Pienso en lo que hice con ella. No soy perfecto. Unos ojos profundos se clavan en mí. Tengo ojeras. Camino perdido. Miro mi cara. Me miro en el espejo. Necesito dar un paseo. No entiendo lo que me está pasando. No lo entiendo. Una mujer preciosa está sentada en uno de los bancos. La imagen de la mujer se ha clavado en mi mente. Hay gente corriendo. De repente recuerdo a Lorena. Las portadas hablan del loco asesino. Caras. Ella tampoco lo merecía. pero no estoy seguro. Me doy asco. Soy incapaz de leer. De repente el crío le pregunta algo a la mujer. Estoy aterrado. Gente paseando con sus perros. Miro el techo. Me dirijo a un parque cercano a mi casa. El pelo despeinado. Me ducho con calma. Paso el resto del día metido allí.

Necesito que pase este día. Siempre mañana. Que llegue mañana. .estoy enfermando. Mañana.

Esos me dan más asco que los demás. Esa llamada es su vida.Día 24 Un sonido estridente me saca del sueño profundo. Es primordial que hable por su móvil de 600 euros a las ocho y media de la mañana. Quiero ver mi cara. Abro los ojos y golpeo el despertador esperando que alguno de los botones pare ese maldito sonido. pero tengo que seguir fngiendo que soy como ellos. Algunos hablan por el teléfono móvil. Preciosa. en su cama gigante. Decenas de diminutos cristales agujerean la que hasta ahora era una piel perfecta. Parecía una persona culta. Es el horror personifcado en un rostro cansado. Salgo de la cama y me dirijo al espejo del cuarto de baño. Rabia. como quien . O por lo menos sabía leer. Desde mi asiento puedo ver un anillo dorado en su mano. veo sus caras. Seguramente esté casado. Creo que he dormido dos horas. Prefero a ese tipo con cara de gilipollas cantando canciones de la radio antes que al encorbatado del BMW. Estoy rodeado de patanes incultos que no saben leer. Me estoy pudriendo. No puedo evitarlo. pensar. Estoy agotado. su puta y maldita vida. Anoche no pude conciliar el sueño. Él pensando en su nueva secretaria y ella pensando en su profesor de tenis. Lo imagino hablando con su mujer. por mi cabeza vuelve a aparecer la mujer que vi en el parque. Después se dicen que se quieren. Aterrorizado. Un chorro de sangre comienza a fuir resbalando en una línea recta hasta la repisa de cristal. Aprieto el puño contra el espejo haciendo más fuerza con mi brazo hasta que un dolor agudo me hace retirar los dedos ensangrentados. Con sus mismos problemas y defectos. Seguramente si no lo hace su mundo desaparecerá bajo sus pies. encerrado en un atasco. La rabia se apodera de mi cuerpo. Pero lo que observo es aún peor que el día anterior. Paso algo más de una hora metido en mi lata motorizada. Mientras conduzco. No tengo ganas de ver la cara de nadie. de estilo de vida semejante. desesperado. tersa y suave. hablar. Quiero observar la perfección que me tranquilizará durante el resto del día. Está aparcado junto a la furgoneta que he empleado alguna vez para limpiar este mundo. Enfurecido golpeo el espejo con mi puño cerrado. Decido ir al trabajo en mi coche. ojeroso. Los imagino follando por la noche. Cruje bajo mis nudillos. que no puede esperar media hora en sus gestiones laborales. Guapa. Es mucho más de lo que la mayoría de la gente podría decir. La idea de estar equivocado martillea mi cabeza como si fuera un yunque. Miro hacia todas partes.

Decido que esta tarde iré a correr por allí. Estoy convencido de que cree que soy un maldito asesino. y no se rozan en el resto de la noche. Espero que esté por allí. señor inspector. pero me apetece verla. Antes de llegar al trabajo un pensamiento vuelve a mi cabeza. Entonces cada uno se va a un lado de la cama.responde a un “buenos días”. Seguro que piensa que yo maté a la chica de la tienda de fores. La mujer del parque. . Me lo prometió. No tengo muy claro por qué. Espero también una llamada del inspector. Espero su llamada. porque cada uno tiene su parcela de la cama.

Y yo de ella. Ella hubiera cuidado de mí. Casi podía escuchar su respiración. Cada vez se parece más a las caras que veo por la calle. Espero que me mire y me sonría. Es un gesto leve. parece que sus putas vidas son perfectas sólo por bajar a ese trozo de ciudad no asfaltado y respirar aire contaminado con olor a césped. Ella me mira. Ella asiente. La deseo. Protector de la especie. como casi todos. Dios nos ha abandonado defnitivamente. Soy la esperanza de la humanidad. Él hizo el mundo con errores. Cada mañana salgo de la cama y miro mi patética cara en el espejo. Espero que me desee. A su cama. Yo llevo dos días sin poder dormir. Veo a la gente sonreír. Ella nunca hubiera permitido que esto pasara. Parece sorprendida. Lo pasan bien. Siento la necesidad de reaccionar.Día 25 Correr después de un día de trabajo siempre me alivia. Espero que me hable y me lleve a su casa. Camino hacia el lugar donde espero encontrarla. comento. Yo también. momentáneo. Me reconoce y sonríe. Me estoy acabando poco a poco. Hoy no quiero correr. Me convierto en uno de ellos. El último adalid encargado de su continuidad. Marta. Me siento cerca de ella. Al cabo de un tiempo un niño de unos diez años aparece. Soy consciente de mi situación. Banalidades. Cuando paso cerca del banco donde encontré a aquella mujer siempre espero encontrarla de nuevo. De repente me miré refejado en el cristal de la ventana. Me llamo Marta. Es el mismo . Esta mañana en el metro vi a un tipo asqueroso. Esta semana he bajado todas las tardes al parque cercano a mi casa para hacer deporte. Cierra el libro y me mira. Está leyendo un libro de Bukowski: Mujeres. me dice. Sudaba por el calor del vagón. Lleva dos días sin aparecer por allí. Sólo quiero verla. Mantengo su mirada. Imagino su cuerpo. A mí también me asfxiaba ese calor insoportable. Yo corrijo sus errores. Tiene otro libro en la mano. Hace un gesto con la cabeza. Pienso en mi madre. distinto del de la última vez. Yo también lo merezco. Un gran libro. Pronto. Maldita sea. Deseo sus muertes. Joder. Maldigo sus vidas. rápido. repugnante. Me estoy convirtiendo en un despojo humano. Hoy sí está allí. pero sufciente. Es algo pasajero. Paseo por el parque. La veo desde lejos. Charlamos un rato de cosas sin importancia. Lleva unos pantalones negros. Y estoy fallando. Empiezo a ponerme nervioso. Incluso Dios nuestro Señor necesitó un día de descanso. Lo haré. casi imperceptible. ajustados. Yo también estaba sudando. La imagino desnuda. temporal.

Pero yo soy distinto. Cuelgo. Joder. . Se disculpa por las horas de la llamada. Marta me dice que se llama Alejandro. Jugamos un rato con un balón. me parezco a todos esos. Llego nuevamente a casa y dejo pasar las horas sin hacer nada. Recojo un cuchillo aflado de mi maletín. Es tarde. sentado en un sillón. Doy asco. Es el inspector. Pienso en todo lo que me está ocurriendo. Quedamos para charlar mañana. casi las once de la noche.chico del otro día. Me visto. pienso mientras una sonrisa se dibuja en mi rostro. Nos saludamos. Suena el teléfono. Lo guardo entre mi ropa. Hace una gran noche. Creo que daré un paseo.

me atraca un puto heroinómano. Patéticos. los dos. Por la calle los coches aceleran y frenan desquiciados. Le miro. Un breve gruñido sale de su boca. La gente está asustada. Creo que me está pidiendo dinero. La gente sigue su ritmo. Una mancha oscura comienza a surgir . lejos de la mirada inquisitiva de los agentes. Entre sus tristes palabras consigo entender cuchillo. Alrededor sigue sin haber nadie. Aún tengo tiempo así que decido ir dando un paseo. me exige. Joder. Un quejido. Me está atracando. Salgo de casa. Mi cerebro funciona lento. Las ojeras están cada vez más marcadas en mi rostro. Las imágenes siguen pasando por mi cabeza sin control. no duermo. Despierto. Gilipollas. Yo también. ¿Debería yo también asustarme? Un coche de policía pasó cerca mío. La calle estaba completamente vacía. Decidí volver a mi casa. a mí. Continué mi camino un par de calles más y giré en una esquina. Creo que me intenta decir algo. Soy incapaz de concentrarme en mis objetivos. Las noticias de un posible asesino en serie corren por todos los telediarios nacionales del país. Escrutaban mis movimientos. El día ha amanecido algo nublado y fresco. Empujo hacia él y hacia abajo. Tienen miedo a salir de casa. Ha aprovechado una callejuela vacía para pedirme algo. Una extraña sensación de inseguridad invadió todo mi cuerpo. Noté sus miradas clavadas en mí. Balbucea. No hay nadie. no me pide. No. desde dentro de su vehículo. tengo que ir hasta la comisaría. La gente camina a mi alrededor deprisa. Ideas que surgen de algún oscuro rincón de mi mente. No llevo nada para defenderme. Él es el gilipollas número dos. Muy deprisa. Mierda. con ojos rojos y barba de varios días me detiene. Cojo su cuello desde atrás con mi mano izquierda. Aquella no había sido fnalmente la gran noche que pensaba. El motorista da una patada al coche del gilipollas número uno.Día 26 Mi paseo nocturno no duró demasiado. El tipo comienza a sacar un cuchillo de su pantalón. Un tipo delgado. Esto es el colmo. Un comienzo de lamento. pero necesito que me dé el aire en la cara. Mejor dicho. Vuelvo a empujar su mano. Camino del trabajo recuerdo que tengo una cita con el inspector. No había ni un alma. Miro alrededor. Continúo mi paseo. Justo antes de que lo saque del cinturón me acerco rápidamente a él. Creo que está gritando a un motorista que está parado a su lado. Son como simios. Voy camino de una comisaría. Veo a un tipo gritando a través de la ventanilla. Mi mano derecha agarra su brazo y aprieta fuerte. Tengo que hacer algo.

De repente. – Eres el mayor cabrón que he conocido. Asiente con la cabeza. Son unos hijos de puta muy deseados. Clava su mirada en mí. No quiero llegar tarde a mi cita. sus ojos pierden el color rojo de hace unos segundos. No soporto la grosería. Pero eres listo. Ordena sus carpetas. y mucho más su grosería. Le empujo. cerca de la ingle. Me comenta que hay una pista que le puede conducir al asesino de Lorena y las otras chicas. No entiendo por qué me enseña estas fotos. Me enseña unas fotos. La reunión con el inspector es de lo más curiosa. están fchados y reclamados desde hace tiempo. Continúo mi camino. El trabajo. Hace un comentario sobre mi aspecto cansado. Empieza a molestarme su presencia. habla. hijo de puta –dice con la voz suave. La mayoría. No reconozco a ninguno de ellos. A éste no le ha matado un asesino en serie. Creo que quiere ver la expresión de mi cara. . Su cara comienza a palidecer. Recoge las fotografías con parsimonia. Por éste nadie llorará. Silencio.de su pantalón. me comenta. Para éste no habrá primera plana en los periódicos. tranquila. respondo. Por fn. Se levanta y me acompaña a la puerta. Me comenta algo de una banda de Europa del este.

Hay varias personas junto a mí. Espero en la parada. un intento.. Te equivocaste y ahora no sólo no tienes el puesto que deseabas. Pronto seremos mamíferos bípedos que habrán perdido las capacidades del habla y razonamiento mientras volvemos a la caverna de la que. Todas miran con ansia en la dirección en la que debe venir venir el autobús. Se la está follando con la imaginación. tal vez. mes a mes. basura. No debió de tirarse al consejero adecuado en su empresa. Hace deporte. El poco cerebro que gasta está repleto de mierda. Un chico joven. Cerca hay una mujer de mediana edad. Lleva una mochila. La única conclusión a la que pude llegar es que ni siquiera un hombre con su cargo se salva de la degeneración a la que se somete la raza día a día. Eres puta escoria. Refexiono sobre estas y otras cosas mientras camino hacia mi casa. nunca debimos haber salido. De vez en cuando deja de mirar al infnito y clava sus ojos en la mujer. Escucha música. Miran hacia otra parte y van dando pasitos . Miro sus ojos. No quiero que piensen que soy un loco. Hay dos señoras bastante mayores con algunas bolsas. Hablan en bajo entre ellas y no apartan la mirada de la calle. Mala suerte. De repente todos parecen activarse. Miro. chaval. Por su aspecto creo que se cuida bastante. tú a cuatro patas y él sujetando tu cintura. sino que has dejado que un maldito cerdo podrido de dinero te la metiera.. Decido tomar un autobús que me deje algo más cerca. Eres su epitafo. Quiero tener tiempo para bajar al parque un rato. Viste ropa elegante pero no demasiado cara. Anhelo volver a verla hoy. Eres tú el que decides lo que ves en cada momento. Lo hago con disimulo. Yo les observo a ellos. Empiezan a moverse con disimulo. observando la hora en sus relojes. con los calcetines puestos. Un intento de mujer triunfadora de cuarenta y tantos. Sólo observo. de unos 18 años también está esperando. No culpes a la sociedad de tu escaso valor intelectual. Por fn llega el ansiado transporte.Día 27 La conversación con el inspector no fue nada interesante. Casi se puede ver a través de su cabeza vacía. Su imagen no deja de aparecer en mis pensamientos. Algunas de esas personas echan ojeadas furtivas a sus muñecas. Eres el futuro de una raza sin esperanza. año a año. Su pena es que se ha quedado en eso.

cortos, intentando llegar los primeros a la puerta ya casi abierta del autobús. Permanezco allí de pié, parado, esperando mi turno. Recibo empujones. El chaval ha conseguido el primer puesto. Enhorabuena, animal. Lo observo todo y una sensación de ira se apodera de mi mente. Estoy a punto de agarrar a cualquiera de ellos y aplastar su maldito cráneo contra el cristal de la puerta. Tengo que controlarme. Finalmente decido ir a casa andando. Creo que iré directamente al parque. Seguro que ella está allí, esperando. Creo que me estoy volviendo loco.

Día 28
La ofcina apesta a descerebrado. Cada día un poco más. No estoy seguro de poder seguir aquí mucho tiempo. Lo único bueno es que me pagan lo sufcientemente bien para seguir haciendo mi trabajo, sin escuchar de mí demasiadas protestas. Llego a mi puesto. Tomo un café y comienzo mi jornada. No suelo despistarme demasiado. No me paso todo el día hablando como mis compañeros. Yo trabajo. Trabajo y pienso en salir de aquí lo antes posible. Una hora más metido en esta jaula y empezaré a enfurecerme. Miro el reloj. Sólo queda media hora para poder salir por la puerta sin que nadie me lance una mirada de desprecio. Odio eso. Da igual que la hora de salir sean las seis de la tarde. Salir al menos a las siete es un rito ancestral que nadie comprende, nadie apoya, a nadie agrada. Todo el mundo lo hace. Estoy saliendo por la puerta. Pienso en ver a Marta. Ayer estuvimos hablando un buen rato. Su hijo jugaba cerca. Me cae bien. Es un chico solitario, como yo. Es fuerte, inteligente. Llegará lejos. Hoy no hemos quedado, pero sé que estará por el parque con su hijo. Ella sabe que yo iré. Tenemos que bailar esta melodía hasta poder hacer otra cosa. No me importa. Es la única persona con la que me encuentro a gusto. En el ascensor de la ofcina me encuentro a cuatro tipos que trabajan conmigo. Nos miramos. Sonrisas. Es la hora ¿eh?, comenta un botarate con corbata roja. Lleva un maletín en la mano. Se cree más importante por llevar el maletín. Todos piensan que lleva infnidad de papeles para trabajar en casa. Yo sé que lleva infnidad de revistas pornográfcas para masturbarse en el baño. Las compra en un quiosco cerca de la ofcina. Un día le vi comprarlas, pero no le dije nada. Él tampoco lo mencionó. Imagino su vida. Su sueldo es lo sufcientemente alto para mantener varias familias a un buen nivel. Pero él sólo mantiene la suya. A su mujer, una vieja pija, gorda, imbécil, que ya no se la quiere chupar nunca, pero que disfruta tomando un café de media tarde con sus amigas del club. A su hijo, un niñato estúpido que va a clase en su moto nueva, con su casco y otro más para la “chati” que quiera montar hoy, y no precisamente en moto. Y a su perro, bueno, el de su mujer. Un caniche con corte de pelo de 30 euros. Amigo, tu no necesitas revistas para masturbarte. Con toda esa pasta que tienes deberías comprar otra familia. Ellos ni se darán cuenta de que faltas. Un tipo con la cabeza llena de gomina y un traje de unos 600 euros pulsa el

botón del sótano uno. Vamos al garaje, a ver mi nuevo coche, comenta mientras nos obliga a todos a bajar. Ya veréis que chulada, dice con una sonrisa tan estúpida como falsa en la boca. Todos asienten. Caminamos hacia un coche famante, reluciente, nuevo. El coche valía 90.000 euros, pero el del concesionario ya me conocía de otras compras y me lo han dejado todo por 87.000. Un chollo. Dice todo esto sin inmutarse. Maldito cabrón. Me mira. ¿A que es una pasada? Joder, me está preguntando a mí. Si puedes deberías hacerte con uno así, no te arrepentirás, me dice con su puta sonrisa eterna. Cabrón de mierda. Permanezco allí haciendo el capullo hasta que todos decidimos irnos. Miro mi reloj. He de darme prisa si no quiero llegar tarde a mi “no cita” con Marta. El engominado y yo ya hablaremos otro día.

Ando por la calle. Todos parecen clones fallidos de un molde equivocado. cuando sus maridos. Todas recuerdan mejores tiempos en sus vidas. casi sin preguntar qué tal había ido el día. Todo tiene su momento. excepto en los ojos de mi querida madre. Marta y yo. novios. La tranquilizo. infeliz. mirando a la gente. No espero que me invite a subir. Se acerca a mí y besa mis labios. Ya nada es como antes. El chico se da media vuelta. bebiendo cerveza y emitiendo gruñidos de satisfacción cada vez que una chica joven se atreve a atravesar el umbral de la puerta del . Sin embargo Marta y yo paseamos fuera de toda esa problemática. Yo siempre observo. pero reconozco en ella un rayo de inteligencia que no había observado hasta el momento en ninguna otra persona. Ella. La mayoría de ellas tiene una expresión mustia. pero cede cuando le comento que si lo desea puedo irme por donde he venido. se tiraban en la cama. El resto seguramente estará en sus casas. De camino charlamos sobre temas de actualidad. chicos o amantes llegaban a casa y. Ella me mira con ojos alegres. La idea de que un psicópata asesino ande suelto la pone nerviosa. parece algo aturdida con la proposición. agotadas.Día 29 Caminamos juntos por el parque. apagada. al principio. Me comenta que está algo asustada por la oleada de asesinatos que está ocurriendo en la ciudad. Piensa que no seré capaz de cumplir lo que digo. Sólo veo un par. Veo la mediocridad en todo lo que me rodea. Aún así me sonríe y me da las gracias. Se dirige a los ascensores. casi vacías de inteligencia. Ella también sabe que yo no aceptaría una petición así. o en algún bar de la zona. El chaval corretea a nuestro alrededor. No estoy lejos de mi casa. Vuelvo a ver a varias madres con sus hijos. en el sofá o en el suelo y hacían el amor mirándose a los ojos. agradecidos. Paso cerca del parque. Observo las caras de sus madres. Al acabar el paseo decido acompañarles hasta su casa. A Alejandro tampoco le pasará nada. Miro al resto de niños y los comparo con Alejandro. Se lo prometo. Es perfecto. Comprendo que acabamos de conocernos. Soy un caballero. De todo eso hace ya más de diez años y comienzan a preguntarse qué les llevo hasta ese punto de sus vidas. Vuelvo a observar sus rostros cansados. viendo la televisión. Ella me mira directamente a los ojos. No tiene nada que temer mientras yo esté a su lado. Vuelvo a meterme en sus mentes. Llegamos al portal de su casa. Busco algún padre con la mirada.

estará más buena y no le dolerá la cabeza. Después llegarán a sus casas hambrientos de sexo e intentarán tirarse a sus mujeres. O a la del vecino de al lado. .respectivo garito. No pienso hacerlo. Joder. Yo no. yo no quiero llevar esa vida tan patética. que seguramente será más joven.

sean personas completamente asociales. Gilipollas. Las noticias fuyen veloces por los medios de comunicación. Todos los comensales están absortos escuchando las opiniones de los entendidos en la materia. criminología y tontería. El resto de cosas parece ir demasiado acelerado. además de la muñeca perfecta de administración. Es patético. Malditas reuniones. Me gusta. pueden llamar al número que aparece en pantalla. Porque sólo cuentan a las mujeres: la chica de la foristería. Imagino al inspector. Es un maldito espectáculo televisivo y la gente lo cree. Nadie habla del capullo degollado y mucho menos mencionan como víctima al resto humano al que tuve a bien dar fn para evitar su inminente agonía. Si alguien tiene alguna pista. porque aún no hay nada seguro. Me acompañan dos de mis compañeros de mesa. solitarias. calmado. al contrario. avanzamos lentamente en nuestra relación. y la camarera. Uno de los fantoches invitados al programa vomita su opinión sin ningún tipo de reparo: seguramente el asesino o asesinos. Llevan a sus mesas redondas grandes expertos en psicología. Tiene un sexto sentido para la gente mala. Comenta algo de que si él tuviera al asesino a la cara le reconocería en seguida. mentiras y engañabobos ya hacen emisiones especiales. afanzando cada uno de ellos.Día 30 Los días pasan más rápidos desde que la conocí. Intento que no se me escape una carcajada cuando lo veo. Todo con ella va despacio. Hemos bajado a comer bastante tarde. Los programas expertos en atontar a la población con sus estupideces. posiblemente desocupadas y con sufciente dinero para vivir sin trabajar. Todos sonríen ante la afrmación del capullo de contabilidad y éste. Ese tipo es un grosero. La televisión emite uno de esos programas. y el capullo de contabilidad. . levantando un pie sólo cuando sabes seguro el otro. Estoy comiendo en un restaurante cercano a la ofcina. pero no un capullo tan inepto como para hacer esta estupidez. para hablar del asesino de mujeres. Marta y yo. Salió del establecimiento antes de que ocurriera porque lo supo al verle la cara. dice la presentadora con voz seria. Hablan de asesinos en serie. a la que todos se quieren tirar. Dan un número de teléfono para ayudar a la policía. Todos parecen putos expertos en asesinos. explica cómo una vez evitó sufrir un atraco sólo viendo la cara del atracador. El contable asiente la afrmación con la cabeza. como los pasos de un escalador. No creo que esté de acuerdo con eso. herido en el orgullo. Lorena.

con aire de interés. Es la puta voz del maldito engominado con coche nuevo y caro. Le hacemos un hueco para que pueda comer con nosotros.Otro de los presentadores del programa está completamente de acuerdo con su colega. dada su incapacidad de transformación completa. Joder. sigo escuchando mi perfl psicológico expuesto por los expertos tertulianos circenses que. Cuidado tío. de ahí el odio exacerbado hacia el género femenino. la semana pasada eran expertos arquitectos que comprendían perfectamente los entresijos de la profesión. Toso. Un comienzo de carcajada sale de mi boca. añade la posibilidad de que el asesino sienta cierto deseo de ser mujer. creo recordar. . Todos me miran ahora. o no hará falta que te mate el psicópata. Después. que hace así su presentación en el restaurante. Además. lo que me faltaba. pero lo detengo justo a tiempo. Imito que me he atragantado con algo.

Las mujeres tiran de los carros de la compra. Miro a Marta. datos inútiles. Me entrega un papel. ¿Cómo es tu casa?. Bisutería barata. las aceitunas. Ella acepta. Hago de gran anftrión. No espero a nadie. Dejo la carta encima de una mesa. La idea viene a mí y sonrío. a regañadientes. observando el paso de la gente en la calle. Correo certifcado. camisas. las cervezas para que el marido pueda ver el fútbol contento esa noche. La fgura de un hombre aparece en el umbral.. Me mira. si quieres. digo. pregunta directamente. Le explico que vivo cerca de allí. El chico quiere saber cosas de mí. Tomamos un café. compran tonterías. Abro el sobre y leo el contenido de la hoja que guarda en su interior. Con un poco de suerte ese carro lleno les durará una semana. Asiento. Tengo que presentarme dentro de siete días en los juzgados. Ella niega con la cabeza pero el chico insiste. pantalones. Dice mi nombre. Voy al baño. Las patatas fritas onduladas. Suena el timbre de la puerta. por mi vida. En el sobre aparece el membrete del ministerio de justicia. Sonrío porque yo aún no estoy lobotomizado como ellos. Me doy una ducha. No parece que me acusen de nada. blusas. Quiere subir a verlo. Pregunta por mi trabajo. Quieren que testifque ante el juez.Día 31 La del sábado suele ser una mañana tranquila. Abro. Algo no funciona. Me gusta desayunar en la terraza de mi casa. Alejandro viene con nosotros.. La puta colonia que huele a jazmín y no se cuántas estúpidas fores más. Gastan. En un apartamento. Telas. Esta tarde he quedado con Marta. Y a la vuelta. Cierro la puerta. gastan y gastan el dinero que no tienen. de vuelta a sus casas. Subimos a mi casa. por mi familia. Estoy convencido de que es por el caso de Lorena. Doy un refresco a Alejando y me dispongo a preparar café para Marta y para mí. tan manipuladas ya que no pueden pensar por sí mismas. El mejor suavizante. Compran. Hablamos de muchas cosas. Enseño las distintas estancias a mis invitados. No le quiero contar nada de mi familia. negando con la cabeza. Se trata de una citación. Estas pobres gentes. . El desodorante más caro. sólo son peones en la gran partida. Querrán saber datos. después de dejarse casi un cuarto de su sueldo en unas piezas de carne y algo de fruta. cargados hasta los topes. me observa. una ronda por las mejores tiendas del barrio. Estoy observando. Ella está guapa esta tarde.

Se trata de una citación. No puedo hacer nada. en el salón. No lo sé. susurra. Eso es bueno. Bien. explico con toda la calma que puedo. ¿Quién mató a esa chica?. Todo aclarado. Nos besamos. Nos sentamos en los sillones. No veo miedo en sus ojos. Alejandro. Lorena. Marta me mira. Un beso breve. Alejandro juguetea con el mando de la televisión. Sigo explicando que la prensa piensa que llevábamos una relación seria. No lo sé. mierda. Lo siento. respondo. Nos miramos. pero mienten. Mierda. Un beso rápido. de momento. Entonces se da la vuelta. Acabo contando que yo estaba relacionado con una de las chicas asesinadas. Asiente. Se hace un silencio sepulcral. Perfecto. Ella me mira. pregunta. furtivo. Espero su reacción. fugaz. para testifcar. Todo lo exageran. en la cocina. Dice algo de un juzgado. Sigo mirando sus ojos. Alejandro entra con un papel en la mano. Mierda. No quería contarla nada.Estamos juntos. Ella sonríe y me acaricia la mano. me mira. Todo parece ir perfectamente. Lo cojo. Vuelve a besar mis labios. .

de todas las ciudades. Un silencio solemne se adueña del mundo. No se oye ningún ruido. No se dejarían follar por cualquiera a cambio de dinero. Se detiene junto a mí. El conductor del taxi ha detenido el vehículo y lee en voz alta la cifra que marca el taxímetro trucado que lleva pegado al salpicadero del coche. Lo primero que noto en su interior es un olor extraño. Pienso en esto mientras indico al taxista que me lleve a la estación de tren. Nos dejaríamos follar por dinero. Ese maldito olor que tienen todos los taxis. Sigo pensando en alguna persona que no se dejara follar por dinero. Me doy una ducha para despejarme. Siento una enorme excitación cuando las recuerdo en su último momento. Veo uno a lo lejos. Desactivo la alarma antes de suene. Aún falta una buen rato para que la ciudad comience a mostrar su aspecto más amargo: la gente. Las mujeres serían más selectivas. Me detengo junto a la calzada y espero que pase un taxi. Hago una señal con mi mano y automáticamente veo sus intermitentes encendiéndose y apagándose. Camino hacia una calle principal. No he podido pegar ojo. Casi todos los hombres se dejarían follar por casi todas las mujeres de este planeta sin pedir nada a cambio. No he dormido nada. Pago. Abro la puerta trasera del vehículo y subo. Los hacen malos las personas. Esa mezcla de todo tipo de hedores corporales. Son como las putas de los coches. Debo dejar mis refexiones para otro momento. Pero sí por algunos. Cada vez me convenzo más de que el proceso de evolución está deshaciéndose. colonias y ambientadores tan típica de este transporte. no es imaginación. Soy un asesino. desodorantes. Todos. Desayuno en silencio. Son las 5:15 de la mañana. A las 6:30 salgo a la calle. Creo que lo he sido toda mi vida. No soy capaz de imaginar a nadie. En el fondo todos somos putas. ¿Quién mató a esa chica? ¿Quién mató a Lorena? ¿Y a las otras? Trato de recordar quién pudo hacer algo así. Miro el reloj que hay sobre la mesilla al lado de mi cama.Día 32 La pregunta del chaval ha atormentado mi cabeza durante toda la noche. Me imagino a mí mismo asesinando a esas chicas. Putos viajes de trabajo. A mi cabeza vienen imágenes de sus caras en el momento de ver la muerte de cerca. Las calles están casi vacías a esta hora. La gente es el mal de esta ciudad. Te llevarán donde quieras por dinero. Al resto les bastarían unas pocas monedas para convencerse. Vuelvo a caminar por los grandes . en su último aliento. Los sitios no son malos. No.

hasta entonces. Cierro los ojos. Intento apartar la mirada antes de que pueda pensar que me apetece escuchar su voz. su voz se clava en mis oídos. Buenas noches. Pienso en lo que vendrá después del viaje. Joder. Me intereso por sus negocios. mi vagón y mi asiento. Sigo siendo el gran actor de este puto circo mundial. maldita sea. Actúo. Me machaca. Empieza a hablarme. Es tarde para eso. Espero poder dormir ahora y despertar cuando un atisbo de luz roce las mentes mediocres de estos hombres. . ¿de qué puede una persona querer hablar con un desconocido a las 7:45 de la mañana? Mierda. El tren arranca con puntualidad. Por fn encuentro mi tren. Debo buscar mi tren.espacios abiertos de la estación. Joder. Yo contesto. pero noto como crece dentro de mí el odio hacia ese cadáver mental ambulante. Me mira. andén. Hasta ese momento no me había fjado en que junto a mí hay otra persona sentada. Mierda. Debo tranquilizarme. Perfecto. el chulo engominado y uno de los capullos de mi departamento me esperarán en la estación destino. Hablo. Martillea mi mente. Me quedan tres horas con este capullo al lado y no puedo hacer nada. El sueño se empieza a apoderar de mí. Vía. Vuelvo a actuar. hora de salida. Unos paneles luminosos indican todo lo necesario. Evalúo la situación.

Durante la comida se habla de varios temas. Joder si es la maldita única solución a su problema. dice una voz. Todos asienten.. que tenemos que ponernos en marcha. Comenta que una pareja de policía . Intercambio de tarjetas. dinero. Entonces alguien dice algo así como que todo está claro. Mi jefe jamás lo permitiría. Se lo hago saber. – Qué tal amigo mío –dice con voz irónica. Supongo que sabrás de quién te hablo. Es en lo único que piensan. Apretones de manos. Comer. tontear con la camarera cuando nos sirve la comida y mirarla el culo cuando se aleja de la mesa. Bolígrafos con incrustaciones de oro. Una voz al otro extremo de la mesa comenta algo al respecto. ¿verdad? La pregunta me deja atónito. Después de casi un día y medio todos están de acuerdo en que deben ponerse de acuerdo.. Jamás saldremos de esta puta sala de reuniones. Cabellos peinados en peluquerías donde conocen tus apellidos. Yo tengo las solución en mi cabeza pero no lo puedo decir. Preguntas absurdas. no podemos imponerla. Sonrisas falsas. Todo se vuelve a fastidiar. Respondo a la llamada. Hablando de las mismas estupideces. Estamos a punto de tomar el café cuando mi móvil comienza a sonar y vibrar dentro de mi chaqueta. Es el señor inspector. muy caro. Vayamos al restaurante ese del cordero y buen vino. ¿por qué no puedo cerrar la boca del puto gordo barbudo que atormenta mi existencia? Nuevamente lo veo claro: reunión de negocios. empresas.Día 33 Tipos luciendo trajes caros. Trabajo. beber. Ríe. Propone salir a comer. Todos asentimos con la cabeza. Hoy llevamos aquí dentro tres horas y seguimos hablando. Pasan dos horas más. Nosotros hablamos.– Quería yo hablarte de un tema importante. Un reloj caro. Reunión de negocios. Respuestas más absurdas aún. hablamos. negocios. Salgo fuera. Mierda. Llevo casi un día entero reunido con esta gente. No tengo ni idea de lo que me está hablando. La chica asesinada anoche. Otra vez. hablamos. Sólo podemos guiarles hacia la solución que deseamos. El muy cabrón se echa a reír. Es mejor que se les ocurra a ellos. Después escuchamos un rato. Reunión de negocios. Volvemos a empezar. El gordo barbudo mira su reloj. Ayer pasé casi doce horas mirando las mismas caras. Me levanto de la mesa pidiendo disculpas.

En la entrada hay unos periódicos. Salí ayer a las siete de la mañana. – ¿Puede usted demostrar que anoche no estuvo en Madrid? –pregunta. en un garaje. No puedo ver su cara pero adivino cierto grado de ira. Cuelga. Le doy la dirección del hotel. – Sí.– Horrible. Ahora soy yo el que sonrío. indignación y nerviosismo en su rostro. En mi empresa y en el hotel donde me alojo puede obtener toda la información que precise –respondo con tranquilidad. Puede preguntar a quien quiera. Estamos en la entrada de tu ofcina. Para más señas le diré que estoy en Barcelona. Ahora mismo estoy en una importante comida de negocios. Y ahora si no tiene nada más importante que decirme. Miro la portada de uno de ellos.ha pasado esta mañana por mi domicilio. Le hago saber que no estoy en la ciudad. No puedo evitar leer el breve resumen de la noticia. preocupado. Me asegura que lo comprobará. inspector. La voz le ha cambiado. – Es horrible. Una mujer joven aparece degollada junto a su coche. Ambos permanecemos callados. – Estoy en un viaje de trabajo. Prefero que bajes tú –me dice. le agradecería que me permitiera seguir ocupándome de mis asuntos. Vuelvo a entrar en el restaurante. ¿verdad? –dice una camarera del restaurante al ver mi rostro confuso. sobre una pequeña mesa al efecto. “El asesino de mujeres actúa de nuevo en Madrid”. es horrible –respondo. –El inspector permanece unos segundos en silencio. . pero no había nadie. – Íbamos a buscarte al trabajo pero antes he preferido llamarte. – Por supuesto. La miro. reza el titular.

Quedamos en un bar cercano. con los ojos cerrados. La prensa. Recuerdo la llamada del inspector. atravesando los campos de esta España medio moribunda. Dentro de unos días tengo una cita con el juez que lleva este caso. Alguien quiere decirme algo. Empiezan a emplear mi obra como acto publicitario. tras tantos años de gestión mediocre. Ese último asesinato. Necesito pensar. Leo toda la información relativa al último asesinato. Patético. En el tren de regreso llevo conmigo varios periódicos de tirada nacional. acontecido en un céntrico barrio de la capital. La cuento mi viaje. Sonrío pensando en su voz incrédula cuando supo de mi viaje. y esto último echa por tierra todas las expectativas de mi querido policía. Y sin embargo nadie mueve un dedo para solucionarlo”. El tren avanza rápido. Nunca serán capaces de entender nada. Quiero imaginar que se trata sólo de una casualidad. vuelvo a casa. irreconocible ya. Es una mal endémico. Lo sé. Creo que se trata de un reto. Toda la ciudad está atemorizada ante la perspectiva de que un loco ande suelto por ahí. Lo primero que hago al llegar a casa es llamar a Marta. Está asustada.Día 34 Después de dos días de confrmación de la estupidez humana en Barcelona. Ella habla sobre su día en el trabajo. comenta un político de la oposición en una entrevista. pero algo dentro de mí me hace creer que no es así. Permanezco callado. lo intuyo. Tras leer todos los artículos relacionados cierro los periódicos. y al parecer la policía también. de mi estancia en Barcelona durante los acontecimientos. hablo sobre mis aburridas reuniones y las ganas que tenía de verla. . Joder. tan parecido a los míos me pone nervioso. Estoy deseando verla. de nivel mundial. Vivimos cerca así que decidimos vernos. imbecilidad nacional y estupidez redomada. suma una nueva víctima inocente al ya de por sí gran número de fallecidos y pone de relieve la presencia de un asesino entre nosotros. No tienen ni idea de lo que hablan. “El crimen. Aún así no sé si debería alegrarme ante las circunstancias. No han entendido nada. Después me comenta algo del asesinato. generalizado. está convencida de que el autor es el mismo que en las anteriores ocasiones. Por fn llegamos al destino. El contacto con gente de otras ciudades me apoya en la idea de que Madrid no es esta la única zona del mundo donde la raza pierde cada vez más la identidad ganada tras miles de años de evolución. No tienen ninguna prueba contra mí.

y menos por mí. es que yo también me estoy empezando a asustar. El problema. Marta tiene miedo. Ella quiere saber mi opinión. Vuelvo a explicarla que entre ella y yo no había una relación tan seria como la gente piensa. por el niño. por mí. . Tiene miedo. No nos pasará nada.Hablamos de eso durante un rato. pienso. por ella. Me vuelve a preguntar por Lorena. La digo que no debe temer por nada.

un sobre. Allí estaba el inspector. Ni siquiera yo estaba seguro de ser culpable de algo. En el buzón pude ver algunas cartas. vi aquel sobre blanco. temeroso. sus preguntas. que me desborda hasta apoderarse de mi vida por completo. Pasé en esa sala un par de horas. como la fcha de dominó que cae por efecto de otra. No controlo mi futuro. No era ofcialmente un juicio pero yo sabía que me estaban juzgando. Una circunstancia da paso a otra. De camino pude pensar en todo lo que estaba ocurriendo en mi vida. No puedo parar ese fujo de sucesos. El inspector ya no estaba tan seguro de mi culpabilidad. Por supuesto nada de lo que les dije podría haberme metido en líos. sin dirección ni remite.Día 35 Los acontecimientos se suceden como eslabones de una cadena frágil. Al principio lo había pasado por alto. Cuando salí de los juzgados era casi de noche. . Me hicieron varias preguntas sobre mi relación con Lorena. Duermo poco por las noches. ¿Quién era ese nuevo asesino? ¿Por qué ahora? Seguía pensando en él cuando llegué a mi casa. También me preguntaron acerca del resto de chicas. La tensión del ambiente.. no puedo cambiar el pasado. Se me informó de que podía asistir allí con abogado. Estaba bastante lejos de mi casa y no me apetecía compartir el transporte hasta allí. Tengo la sensación de que toda mi vida se puede romper en cualquier instante. Ahora mismo ya no soy dueño de mi vida. sin poder hacer nada para evitarlo. las expresiones frías de sus rostros. A mí. Había también varias personas más que yo no conocía. Alguien pretende manipular mi vida. Había varias facturas y algo de propaganda. delicada. mis contestaciones meditadas: la justicia injusta de este mundo.. mi querido inspector. Decidí ir en taxi. ni de mis actos. y el presente se convierte en futuro tan rápido que mi “ahora” ya está obsoleto. Lo abrí lentamente. Su muerte. Estoy nervioso. No existía ninguna prueba real que pudiera señalarme. No he tenido demasiado tiempo para mí. Casi no he podido ver a Marta esta semana. Renuncié a ello. La cita con el juez fue rara. eternamente. fna. llamó mi atención. inmaculado. las acusaciones sin mirarme. Mientras subía en el ascensor hasta mi piso. Han pasado algunos días desde que escribí por última vez en este diario. Pero un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando. al revisar por segunda vez toda la correspondencia. Noté sus miradas clavadas en mí. Descubriré quién pretende hacerlo y seré yo quien manipule su vida. imaginando que era propaganda. las miradas acusadoras.

aterrado. en pié. con tinta roja y en letras mayúsculas. pálido mi rostro. – No nada. Creí haber olvidado algo importante –mentí con una sonrisa forzada en mi rostro. acelerado.En su interior sólo pude encontrar un papel doblado por la mitad. El corazón latió con fuerza. según pudo afrmar el vecino que me sacó de ese estado con sus palabras. una nota escrita a mano. ¿Pasa algo? Está usted blanco –comentó. . – Tiene usted mala cara. mientras dirigía mis pasos hasta la puerta de mi casa. o tal vez minutos. cuando leí el contenido del escrito: “¿Superará el discípulo al maestro?” Permanecí varios segundos. junto a la puerta del ascensor. callado.

es eso. Acabaré con todos ellos. Eludo las conversaciones de grupo. Me esfumo. Decido caminar hasta el trabajo. Varias veces me paro y busco rápidamente con la mirada pero no encuentro a nadie que me siga. Voy en el metro hasta mi barrio. Me giro rápidamente. Sí. Toda esta población pestilente conoce mi sufrimiento y me hacen daño. Salgo a la calle antes de lo normal.. Miro. Me saluda y anda deprisa. Pasan algunos coches. Como siempre la brisa húmeda de esta mañana lluviosa me ayudará a despejarme. más y más daño. pero no quiero que sufra. La gente que me rodea. Debería acabar con todos de una vez. Hace fresco pero es . Soy un fantasma. Toda esta maldita gente es la culpable de todo. pero allí no hay nadie.. Lo haré. simplemente. La maldita carta. Vuelvo a girarme y continúo mi camino. O tal vez todos me están siguiendo. Todos me siguen. demasiado poco.Día 36 Leo la carta. Quizá la carta no iba destinada para mí. alguien que pueda darme explicaciones. Me concentro en la frase escrita: “¿Superará el discípulo al maestro?”. buscando la forma de salir de aquí. o un nuevo estilo de propaganda o. Me vigilan. Un escalofrío recorre todo mi cuerpo. Una de mis vecinas se dispone a empezar su jornada. Para eso estoy aquí. Estoy tirado en la cama. Parece que por fn ha dejado de llover así que voy a casa de Marta para recogerla y dar un paseo con el chaval. Tengo la sensación de ser un cadáver que se mueve de una punta a otra de la ciudad. se equivocó de buzón. Alguien más sale del portal de mi casa. Todos ellos saben lo que me está pasando. Durante mi día de trabajo no dejo de pensar mi deseo profundo de acabar con ellos. Duermo poco. Busco con mi mirada algo. Marta es la única persona a la que puedo aferrarme. lejos de poder ayudarme. Suena el despertador. He conseguido pasar desapercibido. sólo serían capaces de hundirme un poco más en mi miseria. No hablo con nadie hoy. No me levanto de mi sitio a tomar café. Ese aparato está sonando inútilmente demasiadas veces en estas últimas semanas. Tal vez la carta es una broma absurda. con la carta entre mis manos y el despertador emitiendo un sonido incesante y monótono. Durante todo el recorrido tengo la sensación de que alguien me observa. Después de andar varios pasos me quedo quieto. Quizá alguien. Lo observo con mirada de desprecio. La leo una y otra vez.

Ya estoy deseando que llegue el momento. cuando el chico no nos puede ver. Acaba de empezar a llover otra vez. Maestro. En el portal ella y yo nos besamos. sin remite ni dirección. En la nota sólo hay una dirección y una hora. De repente. Mierda. Maldita sea. Después. en mi casa. además de una pequeña recomendación: “No te molestes en salir corriendo otra vez”. mis miedos más profundos se desvanecen. Dormirá allí. como casi siempre. Pienso en Marta. mis ansias y temores. Un sobre blanco. El pulso se acelera. Cuando entro en el portal siento nuevamente algo extraño en el ambiente. Miro en su interior y veo otra nota. La dirección indicada pertenece a una calle muy cerca de mi casa. Me gusta el olor a humedad. Es un beso rápido.bueno que el niño ande un poco. Veo una carta. Pienso en ir hasta su casa para protegerla. Abro el sobre y leo allí mismo su contenido: “Qué chica tan guapa. leo en la nota que hay en su interior. Desesperado vuelvo a mi casa. ardiente. Me dirijo hacia los ascensores. no hace ni dos minutos. Quedamos para cenar mañana. Cuando estoy con ella me siento mucho mejor. relajados. Cuando paso por los buzones veo algo blanco salir del mío. La fecha que aparece es la de mañana. Paseamos por el parque. Miro el buzón. Me dice que mañana podrá dejar a Alejandro con la abuela del niño. de vuelta a casa paramos en una cafetería y los tres nos tomamos algo tranquilos. En ese instante me doy cuenta de que el sobre está mojado. Sabia elección”. Estoy furioso. . Salgo corriendo a la calle. Soy el único peatón que se está mojando bajo el aguacero. Los acompaño a su casa. Corro por las calles adyacentes buscando alguien. Ahora sólo importa ella. lleno de ira. Creo que mañana tengo dos citas. Es sin duda el mejor momento del día. a las ocho de la tarde. Vuelvo a mi casa.

– Está muerta –dice el que está en la entrada del garaje. Sigo esperando. Le clavaré mi cuchillo. Se trata de una viaja callejuela estrecha. Salgo de casa. También las cosas buenas ocurren. Dentro de una hora he quedado con ella en mi casa. Faltan dos minutos para las ocho de la tarde. La calle donde he quedado está muy cerca también de la casa de Marta. como se hace llamar. Ella debe estar a punto de salir. Mi cita con un desconocido. ser dueño de mis propios actos. Dejo pasar el tiempo. estando en el lugar correcto en la hora correcta. A lo largo de la calle hay algunos portales de viviendas y varios garajes. Acabaré con él. Pasan ya diez minutos de las ocho de la tarde. A lo lejos comienzo a oír el sonido de sirenas. esta tarde. Me dirijo hacia el punto de encuentro. seguro de mi mismo. Está oscuro. No cometeré esa equivocación. Miro el reloj. manejarme. En esta maldita ciudad. La oscuridad jugará un papel determinante. ese sonido se puede escuchar varias veces al día. Miro hacia un extremo de la calle y veo aparecer un coche de policía. Llego al lugar. Me empuja hacia una pared y me obliga a apoyar las manos sobre ella. El otro pasa por detrás de mí y se introduce en la oscuridad de la entrada de garaje que hay a mi espalda. El primero de los coches hace una maniobra y para el coche justo a mi lado. La incertidumbre me pesa. pero confío en mí lo sufciente como para solucionarlo. Camino. casi gritando me pide que permanezca donde estoy. El primero de los policías. Bajo mi chaqueta siento el tacto de mi cuchillo. en la hora equivocada. Dos agentes bajan deprisa. Espero. Hay dos tiendas que están cerrando justo ahora. Permanezco inmóvil. de forma análoga. Posiblemente estar ahí sea un error. sea quien sea. Miro a un lado y a otro. Lo hundiré en su vientre y le veré morir. Hace ya un rato que ha oscurecido. a las ocho. Otro más se aproxima varios metros detrás de él. Se acercan.Día 37 Siempre se ha dicho que las cosas malas ocurren por estar en el lugar equivocado. Uno de ellos me mira. Estoy solo. Va a pasar delante de mis narices. . a cuatro calles de mi casa. Le oigo gritar algo. Hoy será un gran día en mi vida. Alguien está intentando controlar mi vida. con poca iluminación. Las sirenas se oyen más fuerte ahora. No pienso dejarle hablar. Mataré a ese discípulo. Allí no hay nadie. Son las ocho menos diez minutos de la tarde.– Tiene varias heridas. puede ser cualquiera de las dos opciones.

Les cuento que sencillamente estaba allí. Ella está allí. hijo de puta. Me han tendido una trampa. Me ha tendido una trampa. Pero nadie parece escucharme. Por lo menos me dejan el papel y un bolígrafo sobre el que escribo estas líneas. ¿Para qué coño quieres este cuchillo? –dice el policía que me ha esposado. Uno de los policías me cachea. . Intento negar con la cabeza pero la puerta del coche se cierra antes de que pueda decir nada. – Muy bien.Parecen cuchilladas. pienso. Entre ellas puedo distinguir una cara conocida. Casi sin darme tiempo a explicarme me dirigen a empujones hacia el coche patrulla. en comisaría. No puedo ver lo que está pasando detrás de mí. incrédula. Luego nos lo cuentas. Soy un preso importante. Me trasladan a los calabozos de los juzgados. Puedo levantar la cabeza y ver a las personas que se arremolinan alrededor de la escena. Todo sucede muy rápido. Los agentes piden que se alejen. Encuentran el cuchillo. Agacho la cabeza y miro al suelo. Allí. tendida en el suelo veo la fgura de una mujer. Maldito hijo de puta. No sirve de nada. a varios metros de distancia. Las luces amarillas de una ambulancia hacen su aparición en la caótica escena. Estoy en prisión preventiva hasta que el juez analice las pruebas y decida algo. Ha sido él. El vehículo arranca. ajenos a mi voluntad. Son generosos conmigo y me dejan una celda para mí solo. Necesito descansar. Casi no puedo mediar palabra antes de que me esposen. Mierda. A trompicones entro en uno de los coches. Los acontecimientos se suceden uno detrás de otro. Me han engañado. mirándome. Miro de reojo hacia el garaje. No entiendo nada. dando un paseo. Presto declaración en comisaría. Les explico que no tengo nada que ver con esa mujer. Empiezo a comprender. Intuyo la llegada de varios agentes más. grito. dicen. Algunas personas curiosas comienzan a rodearnos. Cierro los ojos. dice otro.

Le veo alejarse entre el tráfco. porque no desea cambiar. De alguna manera tengo que haberle visto yo también. Mis ropas no estaban manchadas de sangre. sin cargos. Quién sabe. Se acerca a mí. Tengo que matarle. Me ha visto con Marta. Sería absurdo estar allí después del asesinato. No han encontrado ninguna prueba. rodeado de toda esa gente . Allí dentro he visto pasar los engendros más asquerosos que este mundo ha tenido a mal en dejar caer por esta podrida ciudad. Me conoce. a veces puedes encontrar sorpresas. Sabe dónde vivo. Quizá algún vecino. sin decir ni pío. Detrás de la fachada más pacífca. Sé que fue él quien asesinó a esa mujer. Ha sido él quien ha hecho que acabe con los huesos en este estercolero de humanidad. me ha estudiado. Arranca. Dejamos que pase el tiempo. como yo. Sigo convencido de que mi constante lucha es la manera correcta de vivir. Estas refexiones golpean incesantemente mi cabeza mientras espero mi salida de este agujero. dirige sus pasos hacia un coche aparcado junto a mí. La humanidad completa sigue equivocada en sus valores y no cambiará jamás. Estoy a punto de mandarle a la mierda cuando se gira y. Espero el momento de llegar a casa. Tal vez alguien me ha visto pasear por el parque. El juez no encuentra culpa en mí y salgo en libertad. Este hilo de refexión me lleva a pensar en el discípulo que me ha traicionado. Necesito saber quién es. comprendemos lo que está ocurriendo. por fn. Quiere evitar que haga mi labor. He tenido tiempo para pensar en muchas cosas. Las horas pasan interminables en mi celda hasta que. me permiten la salida. No quiero que me vea de esta manera. Ambos nos miramos a los ojos. en silencio. despacio. No he querido hablar con ella estos días. Básicamente se han dado cuenta de que no fui yo. El cuchillo que llevaba no tenía ningún rastro de la víctima.Día 38 Los calabozos del juzgado no son el lugar ideal para pasar un par de días. No me dice nada. Llamaré a Marta. No se conforma con una existencia inmunda. La primera persona que me encuentro al salir es a mi querido amigo el inspector de policía. Tengo que acabar con él. He llegado a pensar hasta en mi querido inspector. Según comenta mi abogado saldré de aquí dentro de un rato. Allí. Tengo que encontrarle. Me mira. Quiere machacarme. Decido ir en transporte público hasta mi casa. En esta labor deberíamos estar unidos los que. Llevo horas pensando. Es peor que el resto de la gente.

Abro el buzón lentamente. Entro en el portal y camino hasta el buzón. La rabia se apodera de mí. Intento grabar sus caras en mi memoria. Pienso que alguno de ellos es mi discípulo. Salgo del metro y dirijo mis pasos hacia mi casa. Soy un Dios incomprendido y ya tengo mi traidor. Espero ver dentro una nota de Judas. ¿Te gustó mi obra? Por cierto. no me busques en el metro. No puedo evitar la analogía con la historia cristiana de Jesús. un sobre blanco. Hay varias cartas con membretes de bancos y publicidad. . Judas. Lo abro.”. traidor. Comienzo a mirar a todos. Entre ellas. Leo la nota que hay en su interior: “No me lo tomes a mal. maestro. Yo nunca viajo en metro.me agobio. Te cogeré. inmaculado. mi Judas personal. pero esta vez yo seré quien te ahorque a ti. Arrugo con mis manos el papel y aprieto los dientes con furia. sin dirección ni remite. uno a uno.

Paso gran parte de la mañana en la cama. Terminamos de comer y la acompaño un rato hasta su trabajo. Ella escucha y asiente. Dentro de un rato saldré a comer. Agarra mi mano y me mira con cariño. Espero paciente. El tropel de gente sube de manera anárquica. una equivocación desafortunada de la policía. ¿Qué hacías tú con un cuchillo allí? Ambos nos quedamos un rato en silencio. Pensé que su actitud sería algo más distante. La mayoría de ellos son trabajadores de empresas con ofcinas en los edifcios cercanos. Subo la cremallera de mi chaqueta y meto las manos en los bolsillos. Espero poder tranquilizarla. He quedado con Marta. Marta casi no abre la boca. No la culpo. Intento explicarme. Hace varios días que no la veo. Por fn aparece el esperado autobús. Camino hasta una parada de autobús cercana. La parada está repleta de gente esperando. Me dijo que me contarías exactamente esto que me acabas de contar. El restaurante italiano donde he quedado con Marta está lleno de gente. como el del cuchillo. el más frío del siglo. Hablo de lo que ha pasado en estos últimos días. El otoño. Sólo que tú sabrías quién era.Día 39 Tras dos días intensos decido dormir hasta tarde hoy. Ayer hable con ella por teléfono. Qué asco de humanidad. parece haberse instalado defnitivamente en la ciudad. Se limita a asentir y sujetar mi mano con fuerza. Pasamos casi dos horas hablando. Casi a mediodía me doy una ducha. La encontré bastante rara. La conversación casi se vuelve un monólogo en el que yo cuento algunas de las cosas que vi mientras estaba encarcelado. Sólo pienso. Sin embargo ella se muestra cercana y agradable. Una hilera de paraguas desfla delante de mis narices. No hago nada. Necesito descansar y refexionar. Le explico que todo fue una confusión. Me resulta un tanto extraño su silencio. Salgo de casa. El centro de negocios de la capital está repleto de estos aprendices de empresarios. De repente ella se para y me mira. Estamos a punto de llegar. Hace bastante frío. – Alguien llamó anoche a mi casa. Ella y yo nos sentamos en una de las pocas mesas vacías que quedan. rascacielos. Ayer pude hablar con mi jefe y pedir un día libre. También me dijo que omitirías algunos detalles. Intento decir . Se creen grandes hombre que trabajan en grandes edifcios. Una suave lluvia empapa despacio las calles. No me dijo su nombre. Poco a poco veo desaparecer la sonrisa de su rostro.

Aprieto los puños con fuerza. Quedo allí. Mi cuerpo tiembla desbordante de ira. Me roba a Marta. Entro en el portal y busco en el buzón. Golpeo con fuerza una pared blanca. Finalmente llego hasta mi casa. pero esta vez no hay nada. Ese maldito bastardo me está robando la vida. Rabia. –dice. Juro que lo pagará caro. Espero encontrar una carta. Mi mano empieza a sangrar. cerca de la entrada. una nota de mi Judas personal. de pie. Ira. casi en un susurro– pero creo que prefero estar una temporada sin verte. Cierro los ojos. Muy caro. Vacío. – Lo siento mucho. Odio. Mierda. Ella se aleja caminando. sin rumbo fjo. Cierro la puerta tras de mí. inmóvil. Nada. No será lo único que sangre hoy. . Paso varias horas caminando sin cesar. Subo a mi apartamento. durante varios segundos.que todo fue una coincidencia. pero Marta niega con la cabeza. Lo siento. Enfurecido giro sobre mis talones y comienzo a caminar sin importarme la dirección.

Sé que puedo acabar aquí. Mi cuerpo reacciona inmediatamente. Ella debe cuidar de su vida. Ese maldito Judas ha conseguido desesperarme hoy. Soy un tipo fuerte. No puedo quitar su imagen de mi cabeza: Marta. Lleva una chaqueta y las manos metidas en los bolsillos. Ya no queda nadie por las calles. Sabe todos mis movimientos. Miro mi reloj. Salgo a la calle. Se dirige directo hacia mí. Estoy casi a su altura. Quizá me he equivocado. de su hijo. Camino por las callejuelas de mi barrio. esta noche. Comienzo a respirar más rápido. Espero el momento que explote. fornido. La idea de ir sin ninguna protección cruza mi cabeza fugazmente. El tiempo pasa rápido. Hace varias horas que la noche ha caído sobre la ciudad. Mis pies marcan el ritmo lento de mi respiración. aunque no puedo . Yo debo empezar a cuidar de mí. Mi voz será lo ultimo que oirá. No tengo miedo. Cada minuto que pasa la calle se vacía de la poca gente que había. Tal vez hoy no lo veré. Esa es mi venganza. Iré despacio. por lo menos en una temporada. Siento cada vez más rabia contenida dentro de mí. Decido tomar el camino que me llevará a casa. Voy completamente desarmado. Me cruzo con pocas personas. Marta no quiere verme. Camino lentamente. Le veo sacar algo del bolsillo. También sé que puedo liberarme por fn de esta carga y continuar con mi obligación. Sé que sabré reconocer al traidor cuando le vea. Continúo mi búsqueda. Es increíble. Tiene que estar bastante cerca. Son casi las dos de la madrugada de un día de diario. Las intento mirar a la cara. Tras una esquina aparece un hombre. Confío en mí. Creo que mis manos serán sufcientes. pero estoy seguro de que él anda por aquí. sumido en mis pensamientos. Un paso. Hoy no caeré en la misma trampa. Se anticipa a ellos. Creo que me vigila constantemente. No puedo saber por qué. No puedo evitar que mi corazón comience a latir con más fuerza. Supongo que han ocurrido demasiadas cosas en poco tiempo.Día 40 No ver una nota en el buzón me ha sacado de mis casillas. Sigo caminando. Miraré sus ojos cuando su vida se consuma y le susurraré cuando llegue su fnal. Otro paso. escrutar sus rostros a medida que pasan junto a mí. Lo ahogaré con mis propios dedos. Creo que es un objeto metálico. Deseo que toda mi ira salga cuando esté frente a Judas. La cuidad duerme por completo. A estas horas soy un hombre solitario dando un paseo. Sé que él irá armado.

Busco alrededor. De repente siento un dolor agudo en la pierna izquierda. Mientras me alejo en dirección a mi casa pienso en la posibilidad de que fuera él. Quizá lo era. Guardo el encendedor en mi bolsillo. Ahí está. No hay nadie. una y otra vez. Es perfecta. Tengo un corte profundo en el lateral del muslo. A lo lejos veo una fgura correr. No ha cortado ninguna parte vital. No pienso nada más. No me detengo. Golpeo su cara sin parar. Me levanto. Un precioso mechero de gasolina. Oigo un pequeño alarido saliendo de su garganta. No es el mejor momento para mirar el correo pero sé que debo hacerlo. Noto la sangre resbalando por mi pierna. pero no me puedo permitir acudir a un hospital. Me lanzo sobre él y golpeo su cara con mi puño. apoyado en un coche. Busco su mano con mi mirada. Lo cojo. Arrugo la nota y la lanzo contra la pared. Aplico desinfectante y un fuerte vendaje sobre la herida. No ahora mismo y él lo sabe. o un cuchillo. Debo subir y curarme la herida. Salgo de la escena lo más rápido posible. Me detengo. Decido subir a casa y leerla cuando esté dentro. No oigo ningún gemido ni queja. Todo ocurre rápido. Cojeo hasta mi casa. Llego al portal. Agarro su cabeza y la estrello contra la acera. Tiene una inscripción. Me levando. Quizá mi reacción violenta lo cogió desprevenido. Miro. Una sombra se desvanece. Lo miro. Miro mi pierna. Un charco de sangre comienza a salir de su cráneo. Repito varias veces este movimiento. Me dolerá varios días. . Mierda. Es la primera vez que tengo miedo. Veo algo plateado. Casi no puedo andar. Estoy cerca de casa. Tomo la nota y la leo: “Un recuerdo para mi maestro. Lo primero que hago es curar la herida. Ambos caemos al suelo. Intento salir en su busca pero me derrumbo. su maldita nota.distinguirlo con claridad.”. Espero encontrar una navaja. Golpeo. Sangra. ¿Era él?. El botín. Golpeo. Paso junto a los buzones.

Vuelvo a estar rodeado de gente asquerosa en el andén. Supongo que estará muerto. recuerdo al tipo al que rompí la cabeza contra la acera. Lleva quince años . –El muchacho parece bastante agradable.Día 41 El dolor en mi pierna no me permite dormir. Hoy intentaré hablar con Marta. La está desnudando. La misma imagen se repite día tras día.. De repente. Nuevamente la prensa escrita llega tarde a la noticia. mientras imagina esto. De nuevo paso otra noche despierto por completo. Compro mi periódico y me alejo. Algunas de las caras que veo me resultan bastante familiares. Espero que lo esté. Creo que me estoy volviendo loco. ¿Y si está vivo? ¿Y si testifca? Termino mi ducha. Me intereso por la salud del anciano. la imagen de su mujer aparece en la escena. Era bastante tarde. Vuelve a estar el muchacho joven. Salgo de casa. Cuido la herida de mi pierna. Me vio la cara. El chico joven me dice que está bien. pero algo mayor. vestido con un traje que no logra esconder su prominente barriga. Ella pidiendo que se lo haga más fuerte y él entrando en su cuerpo sin importarle nada.. o revistas de su interés. Busco entre las páginas de la sección local. Debo buscar algo en los periódicos del día. Se la imagina desnuda esperando recibir sus brutales envestidas. Camino hasta el metro. No hay ninguna referencia al suceso de la noche anterior. Casi puedo adivinar sus pensamientos ahora mismo. Hoy tampoco está el hombre mayor que suele atender el quiosco. Se la imagina a cuatro patas encima de su cama. Después necesitaré pensar en la forma de encontrarle y matarle. Otras caras son completamente nuevas. Realmente da igual que las caras sean nuevas o viejas. Ya sabe: que le guarde periódicos. Mientras estoy en la ducha. Pero no se preocupe. La edad no perdona. no aparta la mirada del culo de la chica rubia y joven que hay justo delante de él. Intentaré explicarla que alguien me está tendiendo una trampa. – Seguramente –dice– me tocará venir a mí bastante a menudo. Podría complicarme algo las cosas. Debo hacer algo para solucionar esta situación. si necesita cualquier cosa puede contar conmigo. Estoy seguro de que me podría reconocer. Sus comportamientos son exactamente iguales. Entonces puedo ver sus ojos repletos de desesperación. anoche. gimiendo de dolor y de placer al mismo tiempo. Me dirijo directamente hacia el quiosco. ni nadie. Puedo ver cómo un tipo de mediana edad. Tengo que saber si ese hombre está vivo o no.

Enciendo mi ordenador y navego por la red. junto a la cama de aquel tipo. Busco noticias sobre el tipo de anoche. no ha muerto. Al principio él se masturbaba en la ducha pensando en ella. Su estado es de gravedad. No puedo creer lo que veo. la madre de su hijo no se ha separado de su lado ni un momento. dice. en la sección local de un prestigioso periódico nacional puedo ver la noticia. Ahora amaría a cualquier chica joven. pero los médicos son optimistas y creen que se recuperará. Antes lo hacían todos los días. Cerca del agobio de mis compañeros de trabajo. Pero no está muerto. Todos son exactamente igual de desgraciados. de pié. Por fn puedo llegar a la ofcina. . Por fn. lejos del ajetreo del transporte público de esta mierda de ciudad. Lo encontraron tirado en la acera de una madrileña calle. Junto al texto aparece una foto de la mujer en una habitación de hospital. La amaba. Nada es perfecto. con el cráneo destrozado.casado y follando con la misma. Reviso las caras de toda la gente que espera en ese andén. A pesar de estar divorciado. Lejos del agobio del metro. guapa o fea. El tipo. continúa la noticia. Observo la foto. Puedo sentarme tranquilo. que estuviera dispuesta a dejarse follar. Marta aparece allí.

Oigo su voz al otro lado de la línea. Propaganda y alguna factura. incluso. a unos cuantos centímetros de la puerta hay un sobre blanco. Entro. Salgo de la ofcina andando despacio. Arrastro mis pies hasta el buzón. Casi estoy deseando encontrarme con Judas y devolverle sus 30 monedas.Día 41 (segunda parte) Casi no he podido trabajar nada hoy. Apago mi ordenador. Ahora él está vivo. – Tengo que dejarte ahora – me dice. Aún hay bastante gente por las calles. Quiero hablar con ella. . Abro el sobre. Lamento lo de tu ex marido – digo mientras ella permanece callada. Y ella está con él. Cojo mi teléfono. Me dice que en ese momento no puede hablar demasiado conmigo. Recojo la correspondencia. Marco su número. Sigo caminado despacio. No sé si sentirme aliviado o no. Camino por la calle. Dudo. Allí. Abro la puerta de mi casa. – Te he visto en el periódico. Llego al portal de mi casa. Esta vez ha metido el sobre por debajo de la puerta de mi casa. Madrid tarda mucho en irse a dormir. Enciendo la luz. La oscuridad ha caído sobre la ciudad. Al dorso. Lo sé antes de leerlo. Necesito hablar con ella. Puede reconocerte. Ha estado al otro lado de esta puerta. Decido ir a mi casa andando. Cuelga. Me saluda con frialdad. impresa en blanco y negro. junto al hombre herido. que alguna vez duerma. Tardo casi dos horas en llegar a mi casa. En su interior. ¿Qué harás al respecto?”. no sé que pensar. esta vez sin dirección alguna.. Sé lo que es. con tinta negra: “No supiste hacer bien tu trabajo maestro. Ver la imagen de Marta en el periódico. escrito a mano. la foto de Marta junto a la cama de hospital.. Nada más.

Algunos. No podría inventar una excusa tan mala como la del perro de mi compañero. Tengo que pasar un montón de horas rodeado de estos tipos grises. intentando conseguir la aceptación. Las dos guapas están rodeadas de varios tipos. Una de ellas es nueva y varios de ellos . el beneplácito. le afrma un subdirector a un pobre currante lameculos. Tonterías. los más astutos. Allí. La mayoría de mis compañeros se masturban pensando en ellas. Supongo que la humanidad jamás podrá desprenderse de su ascendencia simia. Es bastante penoso verles arrastrados por el suelo. Mi cabeza está bastante alejada de este entorno. o incluso en el ascensor. uno ha dicho que tiene al perro solo en casa. La pena ha sido ver la cara del lameculos. La escena es patética. Toda la empresa ha soñado con tirárselas alguna vez. gilipolleces. Joder. Una reunión social de empresa. Miro alrededor. Tendré que aguantarles. sobre el fango. su sonrisa de satisfacción. Ellas nunca hablan de ese modo. de esas con cuerpos preciosos. de pie. Varios de los empleados. Yo hablo con tres de mis compañeros más allegados. monótonos. casi ya borrachos. Nadie sabe lo de mi encarcelamiento temporal. Algunos de mis compañeros aún piensan que mi comportamiento. Cerca de mí hay un par de chicas guapas.Día 42 De copas. La empresa ha tenido una genial idea hoy: invitar a sus empleados a una gran comida y después llevarlos de copas por Madrid. de sus superiores. Yo. Ponen excusas como ir al médico o que su mujer está enferma. su aire de poder. Algunos hasta te lo cuentan. En la mayoría de circunstancias. se forman varios grupos de conversación. desde el momento en el que ha sido bendecido con tan altas palabras. angustiados. no han dejado de sonreír desde que llegáramos al restaurante. Después de la comida nos dirigimos a un bar. No recibo ningún tipo de arenga inspiradora para mi vida. sin embargo. raro para ellos. Una demostración más de lo triste que puede resultar el ser humano en determinadas circunstancias. consiguen escaparse con algunas tretas que me dejan asombrado. a tomar alguna copa. o más bien debería decir acólitos de los jefes. pero sus mentes también imaginan sexo con sus compañeros. “Llegarás lejos en esta empresa”. Todos piensan que fue una gripe lo que me mantuvo en cama durante tres días. se debe al doloroso golpe sufrido tras la muerte de Lorena. iré. Tienen fantasías en las que se las follan en una sala de reuniones vacía.

Mierda. Decido despedirme de mis compañeros e irme. Creo que la noticia que leí no lo decía. De repente. luego te veo en casa. Miro hacia otro lado.intentan hacerse los graciosos. Tendré que buscar esa información. Lo está diciendo uno del departamento de informática. Dentro de mi casa vuelvo a ver un sobre cerrado en el suelo. en la conversación de al lado oigo algo interesante. Seguramente será verdad. Debería ir al hospital y acabar con él defnitivamente. Allí la escena no mejora. Llego a mi casa. Pero no sé en qué hospital está. Estoy a punto de irme. oigo decir a uno de ellos que lleva todo el rato mirando las tetas a su secretaria. Ninguna de las conversaciones me interesa lo más mínimo. por lo que veo. . Los jefes beben grandes copas mientras sonríen con satisfacción. Alguno de ellos habla por el móvil. Me ponen enfermo. esperando que ocurra algo interesante. Lo abro. dispuesto a buscar en Internet todo lo necesario. “¿Habéis oído la noticia? El tipo que estaba en coma ha despertado”. En su interior sólo hay escrito el nombre de un hospital. y un número de habitación. Tengo que pensar qué hacer. “Sí cariño sí. junto a la puerta. Te quiero”. Se creen superiores. Esa gente suele pasarse el día navegando por páginas. aburridos. Judas hace sus deberes mejor que yo.

Espero unos segundos. Para que no pudiera decirle a nadie que aplasté su cráneo contra la acera. Para siempre. tienes que escucharme. Iba a matar a tu ex marido. Y creo que es la misma persona que le hizo esto a él. Acabo de inventar una mentira. Me detengo. quiere apartarme de ti. Necesitaba hablar contigo. no sé quién. También se ha propuesto arreglar la política del país e instaurar. Te estaba buscando. se ha hecho eterno. Por . Los golpes le impiden recordar. Alguien. Vete de aquí. Me quedo allí. porque le confundí con un maldito loco que pretende acabar conmigo. de pié. Ella entra en la habitación. No se oye ninguna conversación en su interior. No quiero volver a verte nunca más. Doy un paseo por el pasillo. Por eso te llamaron por teléfono. detrás de mí. de todo lo que tengo. ha resultado ser uno de esos tipos que tienen la extraña virtud de hacer que un viaje de veinte minutos se convierta en una pesadilla. Subo hasta la cuarta planta. junto a él. – Vete. un hombre delgado. Me giro. Marta. completamente calvo. Llego a la 416. – Hola Marta. solo. Alguien quiere hacerme daño. ¿De qué me estás hablando? Estoy harta de ti y de todo esto.Día 43 El trayecto en taxi. Ya no tengo mucho más que hacer allí. De repente. Por fn he podido llegar al hospital. Primero quiero observar la situación. Paso frente al mostrador de recepción con la seguridad de un hombre que sabe a dónde va. – Pero yo intento ayudarte. llamaré a la policía. mirándome extrañada. Aún no tengo muy claro cómo debo hacerlo. – Él no recuerda nada de lo que pasó. La mayoría de las puertas están cerradas. Ha decidido compartir conmigo sus problemas familiares y económicos. El taxista. – Marta. Allí está Marta. La puerta está abierta. Miro. Si te vuelvo a ver cerca de mí. de mediana edad. Suponía que podría encontrarte aquí . una voz conocida. – ¿Qué haces aquí? –Pregunta con voz frme. y a ti también. la pena de muerte para la mayoría de delincuentes. o que lo hace a menudo. mentalmente. –Miento. Doy media vuelta y me dirijo a la salida. aunque corto en distancia. revisando todos los números de habitación. He venido para explicarte qué está pasando. Eres un gilipollas. – Dime qué coño haces aquí. En la habitación 416 está mi objetivo. Lo iba a asesinar para que no pudiera reconocerme.

Un sobre blanco. Me mira. Nos paramos a charlar. No lo puedo creer. Ha muerto hace unos minutos. Lo abro. Para siempre. ya me he encargado yo”. Nos despedimos. pero que posiblemente no vuelva al quiosco. Creo que admiro a ese tipo. Pregunto por el viejo. Entro. Hay alguien en su interior. Son casi las ocho de la tarde. Hablar con ella. – ¿A qué te referes? – Acaban de decirlo por la radio. Una nota. Un escándalo. Busco en el buzón.lo menos sé que él no se acuerda de nada. A la salida paso frente a la tienda de fores. . Decido coger el metro hasta mi barrio. No digo nada. escrita a mano: “Sabía que no serías capaz de hacerlo. Ella sabrá lo que tengo que hacer. Tiene cierto parecido con la anterior dependienta. Me quedo paralizado al oír la noticia. Pero la he perdido. Doy media vuelta y salgo por la puerta. Ella sabrá guiarme. Camino hasta mi casa. Quiero ir al cementerio. Puedo ver su cara desconcertada al salir por la puerta. También es atractiva. Me dice que está algo mejor. Permanezco casi una hora junto a la tumba de la única persona que no me falló en mi vida. Tranquilo. Salgo del hospital caminando. Es otra chica joven. Voy hasta una parada de taxis. Subo en uno. – ¿Sabes lo del hombre que aplastaron el cráneo? –dice. Mientras camino hacia mi casa me cruzo con el joven que lleva el quiosco últimamente. Esta vez no ha subido a casa. Tiene el mismo nombre. Necesito ver a mi madre. Mira su reloj. La miro. La he perdido para siempre. Intento imaginar cómo. Creo que admiro a Judas. Creo que son hermanas. Entiendo que está a punto de cerrar. Vive por la zona. Parece que un médico del hospital se ha vuelto loco y le ha clavado un cuchillo.

el silencio. –La voz que suena al otro lado del teléfono es la de un hombre. un periódico y un par de cuchillos. más o menos. En la pantalla del teléfono no puedo ver quién llama. Respondo a la llamada. En cambio veo un texto: “Número desconocido”. Me suplicarás clemencia. Llevo una pequeña mochila con un libro. Por fn. cerca de una conocida estatua. Está tirado en el suelo. eso no es importante ahora. con mi voz ronca. Esta vez seré yo quien te atrape a ti. Un conocido soniquete penetra en mis oídos. Siento ganas de vomitar. No hay demasiada gente. – Tendrás oportunidad de conocer a tu discípulo. Esta tarde. Recuerdo que en esta época del año comienza a anochecer a las seis y media. pareces algo cansado. de resaca. Judas. Me dicta una dirección y una hora. La idea de verme las caras con él consigue despejarme un poco. Camino hasta el salón. Decido dejar la . Deseo matar a ese hombre. dura. Joder. Todo gira alrededor. Hay mucha vegetación alrededor. La conversación es breve. junto a la botella vacía. – Maldito cabrón. junto a una botella de vino vacía. El muy cabrón es listo. Me levanto. No se muestra ningún número. grave. Lo prepararé todo. Seguro que es un truco. ¿Cómo coño has conseguido este número? – Maestro. Mi cabeza está a punto de estallar. Atravesarle con mi cuchillo y acabar con esta pesadilla para siempre. Odio este tipo de llamadas. Son las nueve de la mañana de un domingo. Tienes mala voz. Espero que deje de sonar para poder seguir en la cama. seguro de sí. – ¿Diga? –Respondo. Esta vez no cometeré el mismo error. Busco el móvil. ¿quién coño será a estas horas? El teléfono sigue insistiendo en su llamada. Dejo que suene durante varios segundos. Hacia las cinco de la tarde me presento en el parque. con la oscuridad ocultándonos. a las ocho. Recojo el móvil. si así lo deseas. Es Judas. Pedirás perdón. Náuseas. Observo la zona.Día 44 Despierto. No obstante te diré que es increíble lo que se puede llegar a conseguir con algunas llamadas y algo de imaginación. – ¿Quién eres? ¿Qué coño quieres? –Mi voz es ahora seca. Así que será una cita en un parque alejado del bullicio. No han pasado ni dos minutos cuando vuelvo a escuchar la incesante melodía. Oigo sonar mi móvil. Miro el reloj. Hemos quedado en unos bancos. Me siento en el suelo. tranquilo. – Vaya maestro.

Deberán ir a meterse mano a otra parte. Me levanto. Una y otra vez.–antes de que continúe hablando me lanzo sobre él. Son jóvenes. Una pareja pasea por allí. Dejo pasar el tiempo. Ni parejas. Le oigo balbucear. ¿Qué coño te piensas que ocurriría? Intenta zafarse de mí. Mis músculos se tensan. Cae al suelo. A lo lejos. por el camino. Falta casi una hora para mi cita con Judas. Al verme parecen contrariados. Le doy una patada en la cabeza. Comienzo mi lectura. Justo detrás de los bancos. Él permanece en el suelo. La mortecina luz de una farola cercana no es sufciente para continuar mi lectura. despacio. Me siento en un de los bancos. – Escucha. Encantador. junto al camino. La temperatura comienza a bajar. Me mira.mochila detrás de unos arbustos. Saco uno de los cuchillos. agonizantes. Vuelve a derrumbarse. Un par de horas de luz y luego la oscuridad. con los ojos cerrados. Me acerco a él. Permanezco allí sentado. Me acerco a un lado del camino. Por fn oscurece. Ya no puedo seguir leyendo. saco el libro. Parece sorprendido. pero vuelvo a golpear con todas mis fuerzas. Seguramente querían estar un rato solos. No parece un tipo fuerte.. Vuelvo a mirar a ambos lados. – Hola. Los dos permanecemos en silencio unos segundos. Pasan las horas. La sangre mana a chorros de su boca. Cierro el libro. pero ni se molesta en mirarme. Tengo casi tres horas por delante. – Te imaginaba distinto. Se trata de un hombre moreno.. Antes de colocar la bolsa en su sitio. a la espera. No hay nadie. Afortunadamente se trata de una zona poco transitada. Son casi las ocho de la tarde. Por fn llega a mi altura. Creo que esta inconsciente. Miro el reloj. Intenta incorporarse. No aparto la mirada del arbusto tras el que escondí mi bolsa con los cuchillos. El hombre camina hacia mí. Hace ya mucho rato que no pasa nadie. Se desean. allí. Judas. Golpeo su cara con todas mis fuerzas. No parece visible a simple vista. Me levanto. medio atontado. no demasiado alto. Permanezco de pie. . veo la fgura de un hombre. Algún deportista corriendo pasa cerca mientras coloco mi mochila. Está más ocupado intentando parecer un tipo en buena forma física. De un vistazo observo que no hay nadie alrededor. Creo que intenta decirme algo. delgado. lentas. atemorizado. maestro –dice con un extraño tono de voz. pienso irónicamente. ni deportistas. Sin apartar la vista de ese deshecho humano recojo mi mochila. Van cogidos de la mano.

Por fn soy un hombre libre. . Le miro. Lo sé. Tampoco ninguna debajo de la puerta. –Hundo mi cuchillo en su pecho. Una hora después llego a mi casa. Una leve sonrisa se dibuja en mi rostro. – No esperaba menos de ti. Judas. Cierra los ojos. Judas. Odio. Lo sé antes de descolgar. Grito de desesperación a la vez que lanzo mi teléfono contra el suelo con todas mis fuerzas. pero yo te he matado. Mierda. Limpio el flo de mi arma con su ropa.Empieza a despejarse. No hay notas en el buzón. Rabia. Por fn su corazón deja de latir. Extrañado. A pesar de mi felicidad hay algo en todo esto que no me cuadra. miro la pantalla. Maldito seas. Camino hacia la salida del parque. Suena el teléfono. Descuelgo. Me levanto. Otra vez su voz. lentamente. Comienzo a pensar en todo lo que ha pasado. por favor. – Espera. Extraigo el cuchillo. Un chorro de sangre sale de la herida y luego nada. –Su voz. No puede ser. Esperabas otra cosa de nuestro encuentro. pero una extraña sensación de miedo vuelve a crecer en mi interior. Le observo abrir los ojos. Pequeñas piezas saltan del móvil roto mientras caigo desesperado al suelo. Es un número desconocido. Abre los ojos. – Diga –susurro. Me siento tranquilo en mi sillón. Pero ese pobre hombre no tenía culpa de nada. No veo el fallo. Lo guardo en mi bolsa. maestro. Te he matado.

Pago. Realmente yo sé que no le intereso nada. No parece hacerme demasiado caso. Siento lástima de mí mismo. me pregunta qué tal estoy. De las personas que dejaron de parecerlo hace años. Para mí no son distintos al resto de la gente. Mi aspecto físico es deplorable. No digo nada. les sorprende. He visto morir un día y nacer otro. Les miro. seguramente tenga que . Se interesa por mí. Sólo está siendo amable porque no quiere que le compre periódicos a otro. Un par de periódicos de tirada nacional sacan en primera página la noticia de la muerte de un hombre ayer. Compro un par de ejemplares. Llevo caminado varias horas. Para el mundo es escoria barata de una ciudad que rebosa basura. porque no soportáis que os guíe por el buen sendero. Cuando estoy llegando a mi mesa el jefe se acerca a mí. Mi destrucción será vuestra pérdida.Día 45 El frío de la mañana entumece mis músculos. Su traje está impecable. sin una arruga. Puedo oler su perfume. Miro mi cara en el espejo del ascensor. Doy media vuelta y me voy. El ascensor emite un leve sonido cuando llega a mi planta. por la tarde. Busco con la mirada los titulares de la prensa del día. Está bien vestida. una camisa maloliente y una chaqueta sucia. He visto las caras moribundas de los despojos humanos de la ciudad. Restos de una raza abocada al exterminio. El chico está bastante atareado colocando algunas revistas nuevas. Quiere que vaya a su despacho. He visto amanecer sobre esta ciudad. Me acerco. Llego al trabajo caminando. Ambos me miran con desprecio. El joven vendedor de prensa me saluda con la cabeza. De esos hombres y mujeres tapados con cartones. También sube un tipo trajeado. Llevo un par de días sin afeitar y visto la misma ropa que ayer. en un conocido parque público madrileño. Habéis mandado a Judas a por mí porque me odiáis. Yo miro por mí. Él mira por su negocio. Yo llevo unos pantalones vaqueros manchados. Imagino que mi aspecto. Conmigo sube una mujer. Entro en mi ofcina. Es la misma ropa con la que ayer asesiné a ese hombre en el parque. de mediana edad. siempre tan cuidado. Le respondo cortés. Intenté hacer algo por vosotros y vosotros me queréis desterrar. durmiendo expuestos a las inclemencias del clima. Lleva un maletín de la mano. durante la noche. Paso delante del quiosco. Maldita sea. La gente me mira extrañada. aunque casi sin dirigirme la mirada. Tengo ojeras.

aguantar una bronca por mi vestimenta. No confían en mí. Tengo que acabar con él. Les miro a la cara. Yo tampoco confaré en vosotros. . Todo el mundo me odia. No quiero saber nada de nadie. Escruto en su mirada. Dedicaré todos mis esfuerzos a dar con él. No miro hacia atrás. Entro. Me odian. No quieren volverme a ver. Veo odio. Compro otro. Salgo por la puerta. Me despiden. De vuelta a mi casa recuerdo que me he quedado sin teléfono móvil. Recojo algunas cosas de mi mesa. nunca más. Mantendré el mismo número. Lo sé todo antes de que me lo digan. Después todo será distinto. Dicen que no están contentos con mi rendimiento. No me despido de nadie. Judas hizo que lo rompiera lanzándolo contra el suelo. La conversación dura poco. Me dan un cheque con el fniquito. La humanidad entera busca su propia destrucción. Allí está también el director de la ofcina de Madrid.

Náuseas. Intento dormir. Espero una solución. Espero ver su calavera. Otra vez arrastro mi cuerpo hasta el retrete. Os controlaba a todos. sí. El insomnio me impide pensar con claridad. pero sólo consigo ese sabor amargo de la bilis. Mi fnal. Espero que obtener las respuestas en mi último viaje. Intento mantener clara mi cabeza para ver la salida. pero no puedo buscarla. No lo puedo soportar más. Intento vomitar. Podía dejaros seguir viviendo. Arcadas. Yo lo tenía todo. pero no llega. y de vuelta a la cama. esperando mi muerte. y la ausencia de ideas me impide dormir. Cierro los ojos. mientras me arrastro desde la cama hasta el baño. si quería. perdido. sacar de mí esta parte que no me deja vivir. silenciosas. su guadaña. No soy capaz de dormir. Estoy atrapado dentro de este cuerpo. Amargura que denota mi autodestrucción.Día 46 (4 de la mañana) Las noches pasan lentas. saber reconocerla y aceptar mi fracaso. Podía arrebataros la vida. Todo. si así lo deseaba. putrefacto ahora. Cada vez más fuertes. La espero. y me lleve con ella. Llevo cuatro días encerrado en casa. En cambio ahora estoy aquí. Espero que llegue con su velo negro. . antes perfecto.

Debo caminar hasta encontrarle. Sé lo que debo hacer. Aún no he fracasado. Debo encontrarle yo a él. Si Judas está ahí fuera lo encontraré. Yo debo salir a buscarle. Son las seis de la mañana. algo que me indique el camino. La ciudad duerme. Llevo varios días esperando una señal. .Día 46 (6 de la mañana) Veo la solución. Aún es de noche. No volveré a pisar mi casa hasta terminar con él. Sé lo que tengo que hacer. Busco mis armas en los cajones. No estoy perdido. Estoy equivocado. Ahora lo entiendo. Espero que Judas venga a mí. Ahora lo veo. No debo dejar que me encuentre. Me asomo a la ventana. Salgo a la calle. Nadie pasea por la calle. Visto mi cuerpo con la primera ropa que encuentro tirada en el suelo.

Tiene que estar muy cerca. Casi ha podido conmigo. Me mira. Todo el mundo es sospechoso. Él intenta arrancar el coche. no puede ser. Imagino su rostro. No hay nadie. Cuelga el teléfono. – Maldito seas Judas. – No pensarás que soy tan tonto como para decirlo. – Puede ser. Él es un hombre. Forcejeamos. El tiempo es algo completamente ajeno a mí. Casi no hay nadie por las calles. Espero. Él tiene que estar cerca. Sigo andando. Maldigo el momento en el que nació. Le miro. Intenta golpearme. Debe ser alguien especial. Me paro en un cruce. Pero él está ahí. Mi mano izquierda sujeta la suya. Vuelvo a escuchar a través del teléfono. Dejo pasar los minutos. Distingo el cuerpo de una mujer. Voy hasta otra calle.– Voy a acabar contigo –susurro. pero esta vez yo ganaré. Se queda paralizado. No. Vuelvo. Imagino un hombre fuerte. Es un número desconocido. Tienes mal aspecto. maestro. Ya te lo dije la última vez. Aún no he comido. Mi móvil vibra en mi bolsillo. quieto. expectante. Al pasar junto a un coche veo la fgura de un hombre en su interior. Dejo caer el teléfono y me lanzo hacia la puerta del conductor. seguro. Pero allí no hay nadie. –Maldigo su nombre. Estas noches son frías. Soy mucho más rápido. Sé que cuando lo vea lo sabré. Estoy . Él no dice nada. Son pequeñas callejuelas cerca del centro. Abro la puerta. ojos inteligentes.. ¿verdad? Camino desesperadamente. Tal vez las horas. Cerca del bar donde murió la camarera. buscando. Está hablando con un móvil. Tampoco dormir.Día 47 He pasado todo el día caminando. Si no acabo contigo yo antes.. Debo haberlo sacado inconscientemente. No lo necesito. Son las once de la noche. Me doy cuenta de que llevo mi cuchillo en la mano. Primero acabaré con mis propios demonios y luego acabaré con él. pero estoy seguro de que aún no lo he visto. Descuelgo. – ¿Diga? – Deberías abrigarte. – Dónde estás –digo con rabia. Las calles están vacías. No te cuidas. Miro la pantalla. Meto medio cuerpo en el coche. Miro alrededor. A lo lejos veo pasar una fgura. Permanezco allí.

Un tipo me grita. Mi victoria. Saco mi cuchillo de su costado. Corro. Un dolor intenso llena mi cabeza. Golpes. Mañana podré ser yo mismo otra vez. esta vez con menos fuerza. Cierra la puta boca. Ante mí veo un hombre muerto. Es él. Acabo el trabajo. Cuando salgas del hospital irás directo al calabozo. acuchillado. . Es lo último que recuerdo. Despierto. mi enemigo muerto. Un tipo con bata comenta algo a los dos hombres. Estoy esposado a la cama. Estoy empapado en sangre. Dos tipos con uniformes de policía están en la puerta. Lo sé. Noto la sangre caliente manar de su herida. Sigo corriendo con el cuchillo en mi mano. – ¿Que hago aquí? ¿Qué ha pasado? – Estás detenido. Estás perdido. Intenta forcejear. De repente queda paralizado. El movimiento hace que mi cuchillo le cause destrozos internamente. Quiero gritar de alegría. Caigo al suelo. Una habitación. No sé dónde estoy. Doy una patada a mi atacante. sumido en mis propios pensamientos.casi a horcajadas sobre él. Lo acerco a su cuello. jodido asesino psicópata. Es Judas. Mientras corro imagino mi nueva vida. Empujo el cuchillo hacia dentro. hijo de puta. Veo mi mal. degollado. Le miro. Dolor. Salgo del coche. Casi no puedo ver qué ocurre a mi alrededor. Luces azules. Por asesinato. Emite un pequeño gruñido. Mi mano derecha se acerca a su costado. Sujetan con fuerza mis manos. Debo correr hasta mi casa.

el del coche. Además. en mi celda) El inspector ha venido a verme. Una extraña sonrisa se dibujaba en su cara. Podré esperar para hacerlo. Ahora mismo estoy completo. Tengo toda la eternidad para acabar mi trabajo. por supuesto. Se dio la vuelta y se fue. Soy inmortal. era un don nadie. Nada podrá detenerme. era un maldito asesino. Creen que soy un loco asesino en serie. tiene un fnal. desgraciado. Soy Dios. – Ese hombre. Ahora estoy solo. Nada podrá hacer que cumpla mi cometido. Soy Dios otra vez. Pero todo lo que tiene un principio.– Era Judas. No pienso declararme culpable. Soy el presunto asesino de un pobre hombre que estaba en su coche. Él era el asesino –digo con desprecio. Y a ti se te va a caer el pelo. y la gloria vendrá a mí cuando salga de aquí. No llevo ni un día. en mi celda. . Ahí acabó mi conversación con el inspector. – Ese hombre. me van a intentar achacar todos los asesinatos. pero me da igual. me dice. Me da igual. El fn de mis días negros está cerca.Día 47 (por la noche.

soy feliz. Tienen miedo. Un soldado mata por salir vivo de un combate. Yo no estoy loco. Aceptaré la decisión. Todavía no se ha celebrado el juicio. Escoria inmunda. El juez dictaminó que debía ingresar aquí. más plena y más rica. Yo gano. Creen que estoy loco. De vez en cuando un gemido rompe la quietud. Las pruebas serán concluyentes. sus ojos detrás del cristal del coche. Todos estáis locos. Los periódicos anuncian a bombo y platillo que el asesino psicópata ha sido detenido. Aquí podré terminar de escribir mis pensamientos. Sólo necesitan un motivo. Les asesinamos cruelmente. Es mi comienzo. No. Todo el mundo es capaz de asesinar sin piedad. Aún recuerdo su cara. He vencido. No soy ningún loco. Algunos se compadecen. sin embargo. Me permiten tener material de escritura en mi celda. Estoy en prisión provisional. Yo estoy vivo. Estar aquí me dará tiempo para pensar en mi futuro. Yo sólo soy la mano de Dios en la tierra. Los presos pasan horas preguntándose cómo han llegado allí. Todos somos asesinos. Cualquier persona es un asesino en potencia. Nadie se ha atrevido a dirigirme la palabra. Yo soy El Salvador. Una madre mataría por proteger a su hijo. Aceptamos esas muertes porque nos dan vida a nosotros. . Otros sólo piensan en salir. Dejamos morir gente en las calles. Permitimos que países enteros mueran de sed y hambre. Un buen motivo y una buena coartada es sufciente. Yo. Otros simplemente suspiran por la libertad. No es mi fnal. Mañana será la vista inicial de mi juicio. Están equivocados. Pero lo aceptamos. Dejamos que asesinos en masa dirijan nuestros gobiernos.Día 48 El silencio de las noches en la cárcel puede llegar a volverte loco. Nadie me vio cometer ninguno de los asesinatos. Una vida mejor. El mundo está lleno de asesinatos. Ellos están locos. Me declararé inocente. Aquí podré plantear un futuro mejor para todos vosotros. Judas está muerto. su sangre resbalando por mis manos. Llevo un día entero aquí dentro. Todos son peligrosos. Un buen novio mataría por proteger a su novia. Me creen peligroso. Algunos novatos rompen a llorar. Que soy un psicópata. Mi abogado dice que lo tengo difícil.

Giro mi cabeza y consigo ver los barrotes. meditando. Su luz. Enseñe a matar a un niño de diez años. Me siento en una silla. . Permanezco en mi celda tumbado. Dejo pasar las horas sin hacer nada. por eso me observan. La vista inicial del juicio se ha retrasado un día. Acabé con él para siempre. Ellos lo saben. Son ladrones. Me ha dicho que luego me lo explicaría. Estoy en la cárcel. También pude hacer feliz a la dependienta. Me han dejado solo. Que tenía que darme algunas buenas noticias para mí. Nadie ha querido explicarme por qué. Me aíslan. Las espero con impaciencia.Día 49 (mañana) Una insoportable sirena resuena en mi cabeza. Soy un buen hombre. Y recuperé la ilusión de Marta por el mundo. He llamado a mi abogado. Soy libre. Soy el preso más libre de la historia. Algunos de los internos de la prisión me miran como si fuera un bicho raro. Veo el techo de mi celda. Son las siete y media de la mañana. Pero fnalmente pude volver a sujetar las riendas de mi vida. Ahora lo veo todo distinto. Fue Judas quien casi consigue hacerme perder los papeles. camellos. antes de acabar con su vida. atracadores. Quieren aprender de mí. No tengo ningún compañero aquí dentro. Vuelvo a recordar a cada uno de los personajes que han pasado últimamente por mi vida. con los ojos cerrados. por eso me admiran. Pobres. Sólo abro los ojos cuando siento que alguien me observa desde fuera. De este sucio y asqueroso mundo. Recuerdo a Lorena. Era una chica guapa. Abro los ojos. Yo sin embargo soy la luz. Son escoria maloliente. dejo mi bandeja en la mesa. Yo la liberé. Me dirijo con pasos cansados a recoger mi desayuno. No hay nadie junto a mí.

Recoge tus cosas y ven conmigo –dice uno de los guardias. – Coge tus cosas y ven conmigo. El móvil. Dentro de poco cerrarán las puertas de las celdas. Caminamos hacia el mostrador de salida. – Mira tío. Este es mi trabajo. – ¿Por qué me sueltan? – El asesino se ha entregado esta misma mañana. junto a un río. No comprendo nada de lo que está pasando. Eso ya lo sabíamos. inevitablemente. el tipo ha confesado delante del juez. Un tipo. Yo no he hecho nada. ¿verdad? – Sí. – ¿Cómo? –Pregunto. me espera mi abogado. Salimos. Un tipo con uniforme me hace frmar unos papeles y me devuelve mis objetos personales. tú no eres el culpable de todos esos asesinatos. Te van a soltar –dice el abogado estrechando mi mano con frmeza. o sabía detalles que no se publicaron en la prensa. Lo miro. – ¿Dónde vamos? –pregunto.Día 49 (noche) – Ven aquí. Sigo al guardia. o ese tío es el asesino. yo no te creo. Es tarde. Joder. Son casi las ocho. No tengo casi nada allí dentro. Me mira con cara sonriente. mi cartera y algo de dinero. tengo la extraña sensación de que voy a salir de esta cárcel. dirigiéndose a mí con cara de pocos amigos. se ha entregado en una comisaría de policía del distrito centro. Te vas de aquí. Una de dos. Fantástico. . Joder. En una de las salas. Seguimos en silencio. Una vez fuera el abogado se dirige a mí. Nos dirigimos a la salida del módulo. Te vas de aquí. Prefero no preguntar nada más. de unos cincuenta años. ya te lo explicarán más tarde. aunque. Aquello se cerró como un accidente. El abogado me mira a los ojos. cerca de la salida. Permanezco en silencio. es verdad. Permanezco en silencio durante varios segundos. – Bueno. Unos papeles sobre los que he escrito algunas líneas y un bolígrafo. Está todo. Entonces me llamaron a mí. Todos los detalles de los asesinatos coincidían con los informes forenses. – Enhorabuena. Pero me da igual. Ha confesado ser el autor de todos los asesinatos. Detrás de mí otro vigilante camina silencioso. Ambos permanecemos en silencio otro rato. si hasta ha confesado el asesinato de un padre con su hijo en la sierra. – Por supuesto. Recojo algunas de mis cosas. –Respondo con cautela.

Bueno. Sobre todo siendo inocente. Te mantendré informado. . Intento imaginar qué clase de locura puede llevar a un hombre a confesar esos asesinatos. Está loco. Como una puta chota.– ¿Por qué se ha entregado? – Yo qué sé. ¿Te acerco a algún sitio? Durante el camino de vuelta no he sido capaz de abrir la boca ni un instante. Tendrás que rellenar algo de papeleo. Te llamaré.

Día 50
Dormir. Por fn he podido dormir a pierna suelta. Esta noche he sido capaz de cerrar los ojos y sentir que la tranquilidad volvía a mi ajetreada vida. Aún sigo preguntándome por qué un loco tarado se ha entregado, asumiendo la responsabilidad de los asesinatos, pero me da igual. Ahora estoy aquí, Judas ha muerto, y yo vuelvo a ser el que era. Son las nueve de la mañana. Tengo que empezar a replantearme mi vida. Empezaré por hacer deporte otra vez. Tendré que buscar un empleo. La idea de volver a relacionarme con la sociedad me da asco, pero es la única forma de seguir llevando a cabo mi plan. Me visto. Salgo a la calle. Me acerco hasta el quiosco. Quiero comprar el periódico del día. Estaría bien ver las noticias, y de paso buscar algún trabajo. Allí está el joven encargado. Defnitivamente el pobre viejo no volverá. Le saludo. Me devuelve el saludo como si no le importara demasiado. Evito pensar demasiado en él. Es un maldito inútil. Con el periódico del día me da un suplemento: “guía de ocio en la ciudad”. Lo miro. No me gustan estas gilipolleces. – Debería echarle un vistazo. A veces hay cosas interesantes. Vuelvo a casa. Quiero leer con tranquilidad las noticias. Me siento en un sillón, con un café. Abro el periódico. Suena el teléfono. Joder. Dejo el periódico encima del sillón y me levanto hasta una mesa. Cojo el teléfono y descuelgo. – ¿Diga? – No se cómo lo has hecho, cabrón. Pero te estaré vigilando. –La voz del inspector al otro lado de la linea me sobresalta. Cuelga. Me giro. Voy hacia el sillón. Veo un sobre blanco caído en el suelo. El corazón comienza a latir con fuerza. Mierda. No. No puede ser. Parece que ha caído del periódico. Lo recojo. Miro en su interior. Hay un papel, escrito a mano, con tinta negra. Es un número de teléfono. Mi pulso se acelera. Vuelvo a coger mi móvil. Marco el número. Oigo la señal. Alguien descuelga. Permanece en silencio. – ¿Quién eres? –Pregunto despacio. – Enhorabuena por tu salida de la cárcel, maestro. ¿O debería decir pobre pelele aprendiz? Eres mi más preciada marioneta. Jamás podrás librarte de mí. –La imagen del joven quiosquero aparece ante mí, mientras escucho su voz, tranquila y

segura, como la de un Dios que ha estado manejando mi vida desde el principio.

Epílogo
El silencio se apoderó de toda la estancia. Durante largos minutos ambos nos mantuvimos callados, como esperando la reacción del otro. Por fn, sin mediar palabra, él comenzó a hablar: “Desde que oí por la radio que un asesino en serie estaba haciendo estragos en la ciudad, supe que tenía que hacerlo. Desde siempre he sabido que mi cerebro era privilegiado. Mi capacidad supera la de cualquier otro, incluida la tuya. Pero claro, eso no era demasiado complicado. Me dí cuenta de que eras tú cuando te vi, aquella madrugada, acechando al que esperabas fuera un viejo indefenso, para acabar con él. Lástima, ¿verdad? Igual te preguntas cómo, más adelante, pude obtener tu número de teléfono. Te sorprenderías de lo crédulos que son algunos trabajadores de atención al cliente, sobre todo cuando das por supuesto que te tienen que dar esos datos. También deberías preguntarte cómo era capaz de anticiparme a tus movimientos. Bueno, es simple cuando cuentas con algunos buenos amigos. Además, tú tampoco eres tan listo como crees. Lo más complicado pudo ser convencer al pobre tipo del parque para que se presentara ante ti. Una buena suma de dinero y la mayoría de los hombres de esta ciudad harían casi cualquier cosa. Demasiada pobreza encubierta, mi querido amigo. El “más difícil todavía” fue convencer al tipo que se entregó, confesando los asesinatos. Con ese tuve que hacer un trabajo fno. Su familia está viva gracias a su declaración. Ay ay ay, lo que es la vida. Un tipo decide que tienes que entregarte a la policía, y tu lo haces sólo porque quiere acabar con tus hijos... demasiados apegos emocionales. No como tu, ¿verdad? O por lo menos ya no. Y ahora estás aquí. ¿Por qué? Porque quiero tenerte a mi merced. Quiero seguir manejando tus hilos, que sufras sabiendo que hay alguien más grande que tú. Y que trabajes para mí... Pero no, no intentes correr hacia el quiosco ahora. Te repito que soy mucho más listo de lo que crees. Ahora colgaré. Yo me pondré en contacto contigo. Eres un buen hombre, maestro. Nos mantendremos en contacto. Disfruta de la libertad que te he proporcionado. A más ver...”

Juanjo Escribano En Madrid. a 18 de diciembre de 2006 .

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