Jornada PRAIS Valparaíso Septiembre de 2012 EXPOSICION

ANDRES BRIGNARDELLO VALDIVIA
Escritor y Documentalista
Presentación: Nos acompaña Andrés Brignardello Valdivia. Su trabajo tiene como objetivo el desarrollo creativo de productos culturales en el ámbito de la literatura, el cine, la música y el teatro. Trabaja en la búsqueda de nuevas ideas, por lo que está abierto a la crítica y al diálogo con creadores y artistas de otros países y de otras disciplinas de América latina. Ha

comprometido su creación en la búsqueda de estrategias culturales que permitan mayor actividad social, mejor producción cultural, entendiendo su labor como una promoción de valores humanos necesarios para un mundo más justo y solidario. Entre sus libros está La Memoria de los Barrios de Viña del Mar, Valparaíso Anarquista, La Iglesia Olvidada, entre otros. Es el autor de varios documentales como 1985 Valparaíso Cárcel Pública, Una Vida verdadera El Sacrificio de Miguel Woodward y del documental llamado El Memorial que está situado en Valparaíso.

Presentación Andrés Brignardello:

Yo quiero decir primero, que agradezco esta invitación. No estoy acostumbrado a participar de estos eventos, pese a que trabajo estos temas de memoria y derechos humanos. Primero decir que soy un beneficiario PRAIS, y me llamó la atención inmediatamente la temática de este seminario; no sé exactamente cómo está organizado, cuál es el objetivo, pero se me invitó a contar un poco lo que yo he hecho en temas de cultura, fundamentalmente el tema audiovisual y en particular sobre un documental que hice el año 2010 que se llama El Memorial. Yo soy viñamarino, hoy día quilpueíno , tengo algunos trabajos escritos y audiovisuales. Bueno, el documental El Memorial es parte de un camino que he hecho en el tema de la memoria, publicando algunos libros, sobre una mirada también que compartimos con Luis Vildósola participante también de este seminario, acerca del mundo popular de Viña del Mar y de nuestra región, y sobre todo por la invisibilidad que se genera a gran parte de la población de la ciudad, a consecuencia de un proyecto político –ideológico que existe en Viña del Mar hace casi 100 años, como proyecto de ciudad balneario.

He publicado dos libros sobre esta temática, el año 2000 “La Memoria de los Barrios” y “Viña del Mar: Imágenes para una ciudadanía Invisible” del 2004. El año 2007 publiqué un libro que se llama Valparaíso Anarquista y también me acordaba lo que decía Luchín a propósito de la falta de comprensión respecto a la investigación sobre historia social, porque también fue muy criticado por algunos intelectuales y por la academia. Cuando uno no es historiador y se enfrenta a estos temas o quiere asumirlos, obviamente sufre el rigor de los especialistas. Quiero contarles además que hice un magister en Historia, cosa que no noté no estaba en el curriculum de la presentación que se me hizo, y pude vivir esta falta de diálogo entre la investigación social y la investigación académica. Pude vivir la riqueza de la universidad como una experiencia increíble.

Yo estudié en los años 80’ en la Universidad Católica de Valparaíso y volver a la universidad a realizar el magister, después de casi 20 años, fue maravilloso sentir eso devolver a estudiar, pero también fue frustrante saber que toda esa gestión de conocimiento queda encapsulada, cerrada, pues no hay puentes con la sociedad, y yo que trabajo en una municipalidad, me puede dar cuenta de esa distancia que tan necesaria se hace en nuestro país. Soy funcionario público, por lo tanto, todo el día me relaciono con las personas, con mucha gente. Soy director de deporte de la Municipalidad de Quilpué, es raro decir que soy director de deporte, pero los caminos de la vida, como dice Vicentico me han llevado a diversas áreas de trabajo. Y me relaciono con la gente, con el mundo popular, el futbol es lo más popular que hay, diría yo, como organización. Y realmente uno ve la distancia concretamente entre la academia y el mundo social.

Escribí un libro hace dos años que se llama La Iglesia Olvidada, fue un trabajo de recuperación histórica, de la experiencia de la incipiente Teología de la Liberación que existió en Valparaíso y describe algunas experiencias sacerdotales y de comunidades de base. Con ese libro gané un premio del Consejo Nacional del Libro y ahí cuento la historia de Alfredo Hudson que es el iniciador de la experiencia de trabajo social que relatan los amigos de EKOSOL en este foro, básicamente es la historia de Alfredo antes de Achupallas, porque es un libro que se detiene en el año 73’ en Valparaíso y cuentan la historia y la experiencia de varios sacerdotes, dos de ellos muy significativos, yo diría, por lo menos para mi vida.

Otra vida y experiencia de Miguel Woodward, un sacerdote del cerro Placeres que yo, por esas casualidades de la vida pude conocer a través de su hermana y amigos y con los cuales pude realizar un documental el año 2007 que ganó el Primer lugar de la competencia nacional de documentales en el Festival Internacional de Cine de Viña del Mar y para mi, que he tenido una vida vinculada con una forma de pensar un tanto materialista o digamos más estructuralista, el encontrarse con el pensamiento cristiano, y saber de sus experiencias, de sus aspiraciones sociales en el mundo popular chileno, fue como fuerte, para mí fue fuerte.

Yo vengo de una familia comunista, soy beneficiario PRAIS porque mi papá murió el año 86’ en un supuesto enfrentamiento con militares; por lo tanto miraba un poco la vida de los curas y de la gente cristiana comprometida también con cierto sesgo y fue como súper interesante encontrarme con esos compromisos revolucionarios, esos compromisos especiales de gente que no es marxista, de cristianos con una concepción de la praxis revolucionaria fundada en el evangelio, para mí eso fue súper fuerte conocer y profundizar en esa idea de la transformación de la sociedad. Yo había trabajado en los primeros años de mi vida laboral en CIDPA una ONG vinculada a la Iglesia en los cerros de Viña del Mar y había tomado contacto con el trabajo comunitario de la iglesia. Recuerdo que me pagaban súper mal. Lo único interesante era que me daban el almuerzo, pero tenía que almorzar con el cura, almorzábamos con Alfredo Hudson, lo conocí prácticamente en la cocina, y fue una experiencia muy importante que he valorado con el paso de los años.

Entonces cuando decidí escribir ese libro sobre las experiencias de sacerdotes lo hice con un compromiso de rescatar la memoria de grupos humanos comprometidos con el cambio social y comprometidos con que ese cambio debía y debe hacerse junto a los pobladores, obreros y en general con los sectores más desposeídos de nuestra sociedad y pensaba en lo que decía Luis Vildósola en la ponencia anterior, acerca de los traumas, la violencia y la memoria social. Ahí vinculo mi experiencia de trabajo con el grupo humano que ustedes representan como profesionales de los equipos PRAIS. En lo particular poco he usado el programa PRAIS, salvo para ir pedir la tarjeta, que poco la ocupo. Nunca he tenido terapia ni nada de ese tipo respecto a la violencia sufrida por la muerte de mi padre, de todas maneras creo que la necesito porque uno vive guardando emociones que de alguna manera se expresa en los trabajos artísticos que he realizado. Creo que es lo que me empuja para hacer estas cosas, porque igual es como medio inexplicable para mi la fuerza para emprender estos temas tan complejos sobre memoria y derechos humanos.

No sé si alguien de ustedes haya escrito un libro, pero cuando se sienta y empieza a escribir, es tan tortuoso que cuando uno va terminando no se da cuenta de cómo lo hizo. En el cine es lo mismo, los documentales son súper entretenido ir a filmarlos, pero cuando uno tiene que sentarse a editarlos, a armar el relato; entonces uno no se da cuenta, finalmente, cómo lo hizo.

Yo creo que en la vida todos tenemos cosas tan adentro que surgen casi por una necesidad vital. Y pensaba en lo que decía Vildósola, lo último que dijo, no sé quién lo dijo, pero hablaba mucho de que en periodos de violencia extrema los sujetos aprendían a no narrar lo vivido y es súper fuerte, porque no se bloquean emociones sino que se construyen mecanismos distintos para elaborar y dosificar ese sufrimiento. Una vez, cuando gané el Festival de Cine de Viña, y aunque los festivales son súper pencas, porque son cada vez más glamorosos, recuerdo que en el Hotel Sheraton, luego de recibir el premio, en la fiesta, se me acercó un tipo que yo no conocía y me dice: “Oye, hasta cuándo haces este tipo de cine, mira para adelante, mira para el futuro”, entonces yo me quedé pensando, no lo pesque mucho en un comienzo, pero después me quede pensando, en realidad a lo mejor estoy un poco pegado y tengo que abrirme a otras temáticas, pero esto es más fuerte de lo que uno puede decidir, uno vuelve, uno trata de escaparse y vuelve, vuelve igual a lo que son las convicciones y las rebeldías.

Bueno, sobre el documental El Memorial, puedo contarles que tenía 18 años cuando mi padre murió a manos de militares. Yo me encontraba estudiando literatura en la universidad católica de Valparaíso y a partir de esa tragedia me empecé a relacionar con un montón de jóvenes de mi edad que eran hijos de Detenidos Desaparecidos, hijos de Ejecutados pues teníamos un punto de reunión mensual, porque estábamos todos becados por una institución que se llama FASIC, que por aquellos años quedaba en Plaza Aníbal Pinto de Valparaíso, y nos juntábamos vez al mes pues nos daban una beca, financiada, yo supe después, por el gobierno de Dinamarca, entonces las asistentes sociales, como buenas tías nos obligaban a ir a buscar el cheque y a tomar desayuno todos juntos, porque si no, agarrábamos el cheque y nos íbamos a la universidad.

Entonces nos obligaban a ir a talleres, tomábamos desayuno todos juntos, nos conocíamos, compartíamos y ahí nos empezamos a relacionar como jóvenes, teníamos entre 18 y 17 años, y teníamos en común que nuestros padres habían desaparecido, o que habían sido

asesinados. Entonces uno aprende en la realidad cotidiana a no narrar la experiencia de la represión y la violencia, por lo tanto, hablábamos de cualquier cosa, menos de aquello.

Bueno, después de muchos años, supe un día, cuando ya estaba metido en este tema del audiovisual y había hecho un documental que se llama “1985: Valparaíso la Cárcel Pública” sobre la muerte de Gonzalo Muñoz, un joven estudiante de la Universidad de Playa Ancha, en la Cárcel, ese lo hice el año 2005, que iban a construir el Memorial de los Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos que está en la Avenida Brasil de Valparaíso. Me entusiasme y empecé a registrar distintos momentos de la construcción del memorial como el día en que estaban poniendo la placa con los nombres o reuniones de trabajo. Entrevisté al arquitecto, quien me contó que hay todo un simbolismo respecto a la obra y que le permitió ganar el concurso de arquitectura para ejecutar la obra.

Se me ocurrió buscar a los hijos, a mis amigos, a los hijos de estas personas que aparecían en estas placas para entrevistarlos y preguntarles un poco, si realmente ese monumento calzaba con la idea de reparación que ellos tenían, porque ese era el objetivo político de ese memorial que buscaba reparar moralmente el daño de imagen que habían sufrido esas personas, digamos, porque muchos de ellos habían sido catalogados como criminales. Además el Estado necesitaba resarcirse también del daño a través de esto.

Entonces los empecé a buscar, los empecé a llamar, nos empezamos a juntar, yo igual tengo una metodología como documentalista, no voy con cámaras a juntarme con ellos en una primera entrevista, dos o tres reuniones básicamente para reencontrarnos y ver como estábamos; algunos eran concejales, autoridades políticas, profesionales, etc. Algunos me dijeron que sí y después me dijeron que no, siempre me acuerdo de Pablo Gac, que su papá era alcalde de Quillota, fue fusilado en 1974, me dijo –ningún problema, vente pa’ a Quillota y cuando me voy a Quillota me llama y me dice –sabes qué, no puedo. Me tuve que devolver. Gente de Villa Alemana también, dijeron que sí, después que no. Fui a ver a una doctora al Hospital Van Buren, a Paula Gajardo y tuve que meterme ahí a la unidad de Neonatología a hablar con ella, porque no me pescaba, o sea, yo necesitaba plantearle el tema y que me dijera sí o no. Me dijo que no, pero yo igual quería conversar con ella. Había que hacer el ejercicio de plantearle un poco la trascendencia más política y testimonial que tenía el trabajo. Y eso, porque en definitiva, el documental, o uno cuando hace este tipo de cosas, o por lo menos en lo personal, puede sonar un poco a falsa modestia, pero en realidad uno no busca premios. Yo creo que el premio para la gente que hace documentales en Chile es que se muestren, que se vean.

Entonces empecé buscar y armé un proceso de entrevistas que da cuenta, un poquito, de lo que ellos vivieron y de lo que ellos todavía aspiran en el terreno de la justicia y la reparación.

Hoy día hay un fenómeno mundial con esto del cine documental,porque no es un fenómeno chileno, es un fenómeno mundial. Hay una gran producción de documentales. Hoy día los documentales premiados por los Oscar son mucho más reconocidos que antes, hay documentales que tienen grandes ventas, o se dan en los cines. No es un fenómeno nuestro nomás, tiene que ver con un aspecto de la globalización, de la masificación de las redes sociales, con la idea de la inmediatez que nos empieza también a crear la necesidad de buscar la realidad en medio de tanta visualidad digital. Es tan rápida también esta conexión con el presente, que nos empezamos a plantear lo ocurrido como un pasado imposible, para lo cual debemos recuperar a través de estos productos de memoria el sentido de nuestra propia vida social y poder asimilarla a través de obras culturales.

Les cuento que para los documentalistas chilenos es muy difícil trabajar con estándares de calidad en la investigación de nuestro pasado reciente, pues carecemos de la infraestructura necesaria para levantar relatos audiovisuales amplios y con base técnica y creativa. Les doy un ejemplo, hay un documental norteamericano sobre los movimientos de resistencia en los años 60’ en Estados Unidos. Existía en el mundo afroamericano, un movimiento que se llamaban The Black Panters, y que fueron catalogados como terroristas por las autoridades. Pero había un movimiento de jóvenes blancos de izquierda que pasaron desde la dirigencia estudiantil y el activismo social a subversión y la guerrilla urbana en estados Unidos “Weather Underground” se llama la película y habla de estos grupos que se radicalizaron, dirigentes estudiantiles que se radicalizaron en los 70’ y pasaron a poner bombas y todo este cuento. Uno puede apreciar las manifestaciones estudiantiles en los campos universitarios norteamericanos y lo que más me llamó la atención, es un fenómeno que nosotros vemos hoy día en Chile, por ejemplo, cuando habla un dirigente está lleno de cámaras de 8 mm chiquititas, porque los gringos tenían acceso masivamente a medios tecnológicos desde la década de los 40, entonces había 30 cámaras filmando el discurso de un dirigente lo que los hace poseedores de un archivo impresionante, no solamente en sus instituciones, sino también en la vida privada de los ciudadanos y sus organizaciones, eso no lo teníamos en Chile hasta hace muy pocos años.

Hoy día, uno va a una protesta en la calle y todos los cabros chicos filman o graban con los teléfonos, estamos recién creando ese gran archivo audiovisual en la sociedad civil, entonces la distancia que tenemos en el trabajo documental y de archivo audiovisual con el mundo anglosajón es muy grande.

Bueno, este documental El Memorial, yo creo que con el tiempo, para quienes trabajan en ese tema puede tener varias lecturas:

Una de ellas, es que nunca El Memorial estuvo legitimado por las Organizaciones de Derechos Humanos de la ciudad. Yo no me di cuenta en el momento en que grababa, o sea, cuando iba a las reuniones y escuchaba dirigentes que había algo raro, pero después comprendí que había mucho de capricho en las decisiones que se tomaron y lo digo así directamente, capricho de un grupo de dirigentes la Agrupación de Detenidos Desaparecidos, con el Municipio y fundamentalmente con un sector de la Concertación, de poder aprovechar el financiamiento que tenía el Estado para construir el memorial y se decidió apresuradamente el sector de Rodríguez con Brasil, frente al DUOC, y el DUOC se la jugó con el municipio, para que el memorial quedara al revés, porque el transito que tiene de Viña a Valparaíso, en avenida Brasil, es súper fuerte hacia Valparaíso y es súper débil hacia Viña del Mar, la gente sale por Errázuriz y lo hicieron al revés, mirando para el cerro , para que no se viera desde el DUOC, Hoy día uno pasa y está todo destrozado, la municipalidad no lo cuida. Pero eso no es lo más grave a mi juicio, sino constatar que en Valparaíso, regularmente se hacen eventos de promoción de Derechos Humanos, se conmemoran varias fechas como por ejemplo el 19 de noviembre, el día de la Muerte de Gonzalo Muñoz en la cárcel pública, se sigue yendo al cementerio, a ese ritual tan poco político, teniendo el memorial como existe en otros lados en Santiago y otras ciudades. Aquí no, aquí ha sido abandonado no solamente por la autoridad, sino que ha sido abandonado por las Agrupaciones de Derechos Humanos, ha sido abandonado por las agrupaciones de izquierda, de las cuales mayoritariamente sus militantes, sus dirigentes están ahí recordados. Entonces con el paso de los años, este documental que hice el 2010, puede ser un hito de comparación para ver como se ha deteriorado, y donde uno puede prever que en un par de años más capaz que lo saquen y nadie reclame, nadie se de cuenta.

Bueno, para terminar, quiero decir que este tema, aprovechando lo que decía Luis Vildósola y la experiencia que tiene EKOSOL, respecto del tema de la memoria urbana, de la memoria social que estoy terminando un trabajo también de memoria, en Quilpué, que surgió en la Agrupación PRAIS de Quilpué. En la Agrupación PRAIS de Quilpué, hay ex trabajadores de la Fábrica KPD, que fue una fábrica soviética, de construcción de edificios, que la Unión Soviética donó el año 71’, después del terremoto de ese año al gobierno chileno y tuvo un trabajo productivo hasta el día del Golpe Militar. Hubo funcionarios soviéticos, ingenieros soviéticos militares soviéticos además, así que obviamente el día 11 fue allanada la fábrica, se le cambió el nombre y la fábrica murió con su tecnología pocos años después. Varias personas que participan en el PRAIS, un grupo importante, yo diría que un 50% trabajaron en esa industria, y me contaron la historia, me propusieron hacer algo y me empecé a meter en el tema y bueno, llevamos varios años trabajando, por lo menos dos años y medio trabajando. El documental está terminado y lo pensamos estrenar a fines de este año pues el 22 de noviembre de este año, se cumplen 40 años desde que el Presidente Allende inauguró la fábrica.

En este documental se aborda una línea temática similar a los anteriores documentales y que tiene que ver con recuperar la memoria de la gente, sobre todo de actores sociales que quiere que su vida tenga un sentido, que tenga un significado y plasmarla en un documento, en una película o en un libro. Pero, me he encontrado con otros temas y a propósito de lo que decía Vildósola respecto a la idea de la identidad y el patrimonio de una ciudad, en Quilpué por ejemplo, estas ideas que existen en Valparaíso del patrimonio no existen allá, no hay discusiones urbanas sobre ese tema, da la impresión que los quilpueinos piensan que no poseen patrimonio. Uno que ya tiene distancia con el tema del Patrimonio que se utiliza en Valparaíso, con esta idea de que algunos puede patrimonializar las cosas o sea, no todos, algunos dicen –esto es patrimonio, esto no es patrimonio, los académicos, los expertos, me imagino que pueden decir que este sector de Valparaíso es patrimonial por una cosa histórica, comercial, no así Barón, Cerro Barón no es patrimonial para ellos, cuando ahí hay tanta historia, claro que una historia obrera , pero no se considera patrimonial, porque el patrimonio está fundado, por lo menos acá en Valparaíso, en la idea de que solamente es Patrimonio las ruinas del pasado oligárquico de la ciudad, o sea, la vida suntuosa, la vida de los empresarios, de los comerciantes, de los europeos es lo que se considera patrimonial, lo demás no.

Entonces cuando uno va a ciudades como Quilpué, Villa Alemana y otras, que son ciudades mucho más homogéneas, consideradas casi despectivamente como ciudades dormitorios, residenciales fundamentalmente, que no tuvieron o tiene una gran vida productiva; uno se da cuenta que ahí no se discuten estos temas, los concejales no plantean estos temas culturales. Y surgió este tema, que a partir del documental, se empezó a apreciar que estos edificios construidos por la fábrica soviética podían ser considerados patrimoniales, porque eran parte de una arquitectura no tradicional, una arquitectura en este caso soviética, que además responde a una época de la Unión Soviética, de la época de Nikita Krushev. Además tienen elementos de valor histórico, muy pocos presidentes chilenos han visitado Quilpué y Allende fue el que más lo visitó, porque fue varias veces a la fábrica y a sus alrededores. Hay elementos culturales fuertes con el tema de la fábrica, por su forma de construir, no solamente la arquitectura tiene un valor, sino que la forma de construir también, es un sistema de ensamblaje de paneles, un sistema de construcción que disminuyó a cero el déficit de viviendas en la Unión Soviética en los años 70, o sea, los rusos hicieron ciudades completas con paneles y con paneles que son asísmicos, térmicos, de una tecnología que terminó amenazando al modelo productivo de las inmobiliarias chilenas. Quien destruyó esta fábrica no fueron los milicos, fueron los intereses inmobiliarios, las constructoras chilenas que vieron que obviamente con eso iban a perder mucho dinero.

Así que ha ido surgiendo, a partir de este trabajo de producción de documentales varios elementos donde el tema de Derechos Humanos siempre está presente. En este caso en la Empresa KPD hubo 4 Detenidos Desaparecidos, cientos de trabajadores pasaron por la Base Naval de El Belloto y fueron torturados presos. Yo les voy a mostrar un pequeño tráiler que hice, para terminar, sobre este documental que lo vamos a exhibir en noviembre de este año.

Yo termino, les agradezco la invitación y espero que les haya servido de algo la exposición.

Aplausos.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful