INTRODUCCIÓN

El poema del Mío Cid, conocido también como El Cantar, o Gestas del Cid. Publicado por primera vez en 1779 por el erudito eclesiástico Tomás Antonio Sánchez y lo publicaron como el Poema del Mío Cid.

Escrito aproximadamente en 1140 y 1157, es el cantar de gesta más antiguo de la poesía épica castellana, conservado en un códice firmado por Per Abbat en 1307.

El poema consta de tres partes (Cantar del destierro Cantar de las bodas y Cantar de Corpes). Según Menéndez Pidal con Fitzmaurice

Kellej, creen que en su elaboración intervinieron dos juglares: uno de San Esteban de Gormaz, próximo a los hechos históricos, y otro de Medinaceli, que refundiría el texto hasta 1140.

EL POEMA DE MÍO CID

Según algunos críticos, piensan que el poema comienza a dar manifestaciones del nacimiento del castellano, ya como una lengua, tomando en cuenta los hechos realizados por el Cid, su vida se desarrolla en la segunda mitad del siglo IX (1047- 1099), pero tomado en la tradición oral de los juglares a fines del siglo XII o comienzos del XIII. Teniendo como base el romance, del que se sirve ya de palabras de distintos orígenes como en su momento puede ser el árabe.

Podemos encontrar variaciones regionales del castellano, en el Mío Cid, que se originan en Castilla como la terminación –iello- de la cual todavía se encuentra rastro en el poema: “a la puerta de la eclegia sediellos sperando” (1:182). Según se piensa en Castilla inició las

incubaciones de los cambios de /f/ a /h/, pero en este momento, no han ocurrido aun podemos leer en el poema del Mío Cid: “Fabló mío Cid e dixo esta razón”. El habla de Castilla retenía arcaísmos que decaían o habían desaparecido en Burgos: uno de estos eran los aislamientos del artículo lo: bien me lo creades, que él vos casa, ca non yo” (1:180).

También se encuentran los /mn/ etimológicas como en: otros omnes todos quantos con él están” (1:116).

“plogo a los

Como influencia extranjera, en este caso, de los francos, incrementó en voces españolas la apócope de /e/ final tras consonantes y grupos donde apenas se perdía antes y donde más tarde ha vuelto a ser de regla la vocal, como ejemplo: “non vidiestes tal juego commo iva por la cort” (corte) (1:190) también: noch, part, grant (grante >grande), delant, desd, como también se puede mencionar la disminución en –yál > ya le

El español distinguió hasta el siglo XVI fonemas que después llegaron a ser sustituidos por otros nuevos, como es el caso de la x, que “representaba el fonema prepalatal fricativo sordo /s^/: “do elle dixiere, y sea el mojón”, dixiere > dijere. Ximena> Jimena, fijas> hijas.

.

‘Con c ante e, i o con ç ante cualquier vocal se representaba un

fonema /s^/ dental africado serodo” esfuerços, Alcocer, çid, dubdança.

Por el lado sintáctico del poema de Mío Cid, encontramos que las oraciones carecen del orden que actualmente se tiene (sujeto, verbo y predicado) sino que se muestra de la siguiente forma: “Si’nulla dubda id a mío çid buscar” (sin ningún reparo id a mío Cid a buscar) >(id a buscar a mío Cid

sin ningún reparo). La ausencia de articulo cuando el sustantivo en función de sujeto se empleaba con sentido genérico “Merced a vos pidimos commo a rey e a señor”.

“La negación se refuerza con términos concretos y pintorescos, en oraciones peyorativas “non era maravilla si quisiesse buscar lo iriemos nos”. El uso de la preposición a ante el objeto directo verbal, era general con los pronombres tónicos y nombres propios referentes a persona: “ ¡Grado a Cristus, que del mundo es señor” (1:228).

‘El español arcaico se daba a entender, sin puntualiza, destaca la supresión de nexos’: quem, nos, yal, so, dellas.

La correspondencia entre formas y funciones gramaticales era menos rigurosa que en el español moderno. No había distinción completa entre cual y el cual: “ ¡Quál lidia bien sobre exorado arzón”.

Los verbos aver y tener contendían como transitivos para expresar la posesión. Se prefería aver cuando el sentido tenia el matiz incoativo de obtener. “los yernos de mío Cid quando este aver tomaron”. (1:202). “Qui aver quiere prender bien era abastado”.

En lugar del orden rectilíneo domina la frase quebrada y viva, llena de repeticiones y cambios de construcción: ‘Ferrán Gonçalvez en pie se levantó,”.

‘Los poemas heroicos se proponían recordar, engrandeciendo hechos pasados, reales o ficticios, ante el auditorio de los castillos y las plazas, encariñado con sus leyendas. En el Poema de Mío Cid el nombre del héroe va acompañado del epíteto ‘el que en buena hora nació o el que en buena hora ciñó su espada’: “Grand alegría es entre todos essos cristianos con mío çid Roy Diaz, el que en buen ora nasco. Yal creçe la barba e vale allongando”.

‘Manifestación del oralismo en la escasez de encabalgamiento: en los poemas épicos predominan las series de versos no ligados entre si por nexos sintácticos, sino yuxtapuestos sin otro enlace que el hilo de los hechos narrados: “Los mandados son idos a las partes todas; llegaron las nuevas el comde de Barçilona,”

‘La épica conserva usos lingüísticos arcaizantes, que daban sabor de antigüedad al lenguaje, a tono con la deseada exaltación del pasado y que a la vez servían para facilitar asonancias: “Grand alegría es entre todos essos cristianos”; “ ¿ides vos, Minaya, a Castiella la gentil? .

‘El uso de los tiempos verbales era particularmente anárquico.

El

narrador saltaba fácilmente de un punto de vista a otro, tan pronto enunciaba los hechos colocándoles en su lejana objetividad: “Al rey ondrado delant le echaron las cartas; quando las vío, de coraçón se paga: Saludadme a mío çid, el que en buena cinxo espada”.

Encontramos en el Poema de Mío Cid, una cantidad enorme de palabras arcaicas, que para nuestro tiempo han evolucionado y siguen siendo de uso común, después de un giro en su camino hacia la modernidad, de las cuales tenemos: gañó > ganó, Saragoça > Zaragoza, çid >Cid, treynta > treinta, colpes> golpes, hyo > yo, cavalleros > Caballeros, Fabló > habló, dixeron, dijeron, e >y, quales > cuales, yernos >yernos, enssellados > ensillados, avie > había.

CONCLUSIÓN

La grandeza del poema del Mío Cid se debe a que es reflejo artístico de lo mejor de la vida de la nación española en su época de gestación. Además, como toda obra, inspiró hacia la literatura venidera.

Opulenta en vocabulario popular, demostración de la evolución de un romance hacia una lengua independiente, que con el tiempo llegaría a ser de las más importantes en todo el mundo.

Ejemplo de aceptación de idiomas extranjeros, adaptándolos a las necesidades de cada pueblo, incluye palabras como alcázar, de los árabes; vasallo, de los celtas; dominus, de los griegos; entre otras.

BIBLIOGRAFÍA

Poema de Mío Cid. Editores Mexicanos Unidos S.A.

Historia del español. Lapesa, Rafael, 9ª. Edición. Gredos, S.A. Madrid 1981.

Análisis sintáctico, teoría y práctica. Gómez Torrejo, Leonardo.

El pequeño Laurousse ilustrado 2001.

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